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Full text of "Viajes y estudios de la Comisión Argentina sobre la agriculture, ganadería, organización y economia rural en Inglaterra, Estados-Unidos y Australia por Ricardo Newton y Juan Llerena, comisionados por el Exmo, gobierno de Buenos Aires"




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DE LA 

COMISIÓN ARGENTINA 

SOBRE La 

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EN 

INGLATERRA ESTADOS UNIDOS Y AUSTRALIA 

Por "T^icardo 'J^ewton y Juan X^lerena 
Comisioiíailcs por el Exiíio. Gobierno de Buonos Aire-. 



Segunda Parte — Tomo III 




BUENOS AIRES 



fmprontii y Fandicion de Tipos «La República.-, Belgrano 18'j 

I S 8 :í 



4 



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DE LA 



COMISIÓN ARGENTINA 



SOBRE LA. 



AGRICCLIERA, GANADERÍA, ORSASIZACIOX Y ECONOMÍA RURAL 



INGLATEREA, ESTADOS UNIDOS Y AUSTEALIA 

pOR I^ICARDO 3^'"eWTON Y JuAN X-^LERENA 

Comisionados por el Exino. Gobierno de Buenos Aires 



Segunda Parte — Tomo III 




BUENOS AIRES 



Imprenta y Fundición de Tipos «L:V República»-, Belgrano 189 
1883 . 



:k. 



1 Cuadro de nuestras impresiones de viage al través 
del continente Norte Americano. KiverjS del Hud- 
son. — 2 Llanuras del Ohío Riberas de los Grandes 
Lagos. Observaciones adicionales sobre Chicago, 
—h. Aspecto General de la^í Llanuras Norte 
Americanas. — 4 Riberas del Missiísippi y del Mis- 
souri. Council Bluffs y Omaha. 5 Mineopolis 
y su Comercio de harinas. — 6. Comercio de ma- 
deras y de leña en el Oeste. — 7. Sistema peniten- 
ciario y Hospitales de alienados en los Estados- 
Unidos.— 8. Praderas Norte Americanas y sus 
crianzas. — 9. Lluvias y Temperaturas medias en 
Estados Unidos.— 10. Estado de Dakota.— 11. Es- 
tado de Yowa.— 12. Estados de Nebraska y Kausas. 
— 13. Agricultura en el Missouri. San Luis.— 11. 
Agricultura en el Kentuchy, cultivo del Tabaco. 



Aunque en otras secciones de nuestra correspondencia 
hablamos de nuestras observaciones al través de los 
diversos países que recorremos en nuestra vuelta al 
mundo al través de ambos hemisferios; con repeticiones 
cometidas, talvez, apropósito para inculcar sobre las 
materias mas notables ó mas importantes; no obstante 
y por esto mismo, para no dejarlas desparramadas y 
sin conjunto, nos proponemos bosquejar en dos corres- 
pondencias, á la cabeza de esta y de la siguiente, el 
cuadro general y personal de nuestras impresiones de 



1331756 



viajero, al atravesar los vastos espacios del Continente 
Ñor te- Americano. Esto contribuirá á variar, creemos, 
la monotonía de nuestras observaciones técnicas, y dará 
por el contraste á nuestros lectores argentinos, la idea 
de un parangón general entre el aspecto y carácter 
físico de nuestro propio país y el habitado por nues- 
tros dignos modelos del Norte. 

Saliendo en los coches del Central Xew-York, de 
esta ciudad en la dirección de Albany, nada mas bello 
y pintoresco que las riberas del Rio Hudson. Este no es 
por cierto un país de esmeraldas y oro como la Bahía 
de Rio Janeiro. El puerto de Guayaquil, el de Honolulú 
ó cualquier otro de las bellas regiones intertropicales; 
pero es un pintoresco país septentrional de espléndidas 
aguas, de densas selvas y de sombrías rocas, alternán- 
dose unas á otras sin muchos desniveles, esto os, sin 
grandes alturas, ni grandes profundidades. Es una espe- 
cie de montaña llana, si pudiéramos espresarnos así, 
quebrada, áspera, herizada, variada, romántica, pero 
con un nivel general, bajo, sin culminancias ni accidentes 
asustantes. El Hudson hasta Albacy, es un gran rio 
con el ancho y el aspecto de un brazo regular del Para- 
ná, esto es, de 200 á 300 varas de ancho, corriendo entre 
dos riberas, no planas, peinadas y gredosas, como las 
del Paraná antes de llegar á la Punta del Diamante, en 
el Entrerios, sino entre dos riberas pedregosas, ó mejor, 
rocallosas, boscosas y accidentadas de lomas, quebradas 
y promontorios, sin una culminancia grandiosa, como 
lo acabamos de espresar, pero en estremo variadas é 
interesantes en su aspecto y en su superficie. En su as- 
pecto, porque los sombríos bosques de encinas, robles, 



olmos, tilos, pinos y álamos entreverados, alternan sobre 
las rocas ele las cuchillas y de las quebradas, con los 
verdes céspedes y barrancas pendientes; y con las flori- 
das praderas ó mejor, paddocks despejados. 

Decimos sombríos bosques, no porque los bosques 
ísíeoyorkinos sean de un color mas tétrico que la ima- 
ginación de aquel Dr. Young, que escribió cuatro tomos 
sobre los cementerios, féretros y sepulturas, sino única- 
mente para espresar el contraste entre el tono oscuro, 
si bien matizado, del follage de los árboles de verdura 
perenne ó desidua de los altos bosques, con la risueña y 
florida vegetación herbácea de los prados que se alter- 
nan, y que florece y se sucede variando alegremente 
según las estaciones y los cultivos. En este mes ade- 
mas, ya entrado el Otoño (ñnes de Setiembre) en el 
Hemisferio Boreal, el follage de los árboles desiduos 
comienza á decaer, y la encina, por ejemplo, á tomar esos 
bellos y suaves matices purpúreos, rosas y dorados tan 
celebrados por los poetas idílicos y que preceden á su 
triste desnudez hivernal. No hemos hallado [sin em- 
bargo mucha animación en el movimiento marítimo del 
Hudson, como el que se observa en el Támesis mas 
abajo ó mas arriba de London Bridge; pero en el 
Támesis mismo, ese movimiento no es tan activo hoy 
que los ferro-carriles á una y otra ribera del rio, hacen 
una competencia ventajosa a su navegación, proporcio- 
nando jornadas mas rectas y breves, sea á los viajeros 
ó álos transportes. 

Vapores no faltan sin embargo, ni muelles en el 
Hudson; pues unos y otros á cada paso se encuentran 
variando la plácida monotonia de la rielante espansion 



6 



del rio, en su rápido curso. Pero lo interesante es 
recorrer á la vertiginosa marcha del tren que se desliza 
sinuando al pié de las barrancas, arboledas, por el borde 
mismo de la corriente, como si dijéramos por la lengua 
del agua, esas empinadas barrancas de rocas que la 
vejetacion anima: y las cuales ya se empinan en mon- 
tículos cónicos, ya se escavan en quebradas y valles, ya 
se unen ya se separan, abriéndose para dar paso á. los 
lagos ó á los rios tributarios, ó cerrándose y volviendo 
sus espaldas desdeñosas al rio, mal cubiertas por su túni- 
ca de bosques y de flores; y todo en medio de escenas 
variadas, cambiantes, movientes, ya artísticas, ya terres- 
tres, ya celestes; pues es bien sabido que el cielo gusta 
tomar parte en todos los paisajes alegres ó tristes, para 
animarlos con una remota esperanza; si alegres, para 
espiritualizarlos con su divina sonrisa. Y entre tanto 
el tren se desliza rápido bajo la sombra de los árboles, 
ó sobre las aguas, ó encima ó por debajo de los peñas- 
cos desnudos y ae las rocas áridas y desmenuzadas, ó 
por entre habitaciones, aldeas y ciudades, que á cada 
paso se suceden brillantes, alegres y coquetas. 

El tren, hemos dicho; pero no es un solo ferro-carril; 
son varios que recorren paralelamente el rio sobre una 
y otra margen; fuera de los que se internan, alejándose 
de sus riberas. El nuestro, hemos dicho, es el Central 
New York and Hudson Bailwai/, el cual se encamina al 
norte costeando al Hudson, hasta Albany, como es sabi- 
do, la capital del Estado de New-York y tomando desde 
allí al Oeste, costeando las riberas meridionales de los 
grandes lagos, Ontario y Erie, pasa por Chicago á la 
estremidad meridional del lago Michigan y de allí atra- 



"vesando en la dirección del Oeste los llanos regados por 
el Mississipí, va a rematar en Council Bluffs, donde 
cambia con el Pacific Union, atravesando en los coches 
de este las turbias ondas del Missouri Eiver. Pero no nos 
adelantemos, que tiempo tenemos de ir despacio ó preci- 
pitarnos á nuestra voluntad. Mucho antes de llegar á 
Albany, culminan á la distancia sobre la margen dere- 
cha del Hudson, (nosotros vamos por la izquierda) las 
cuchillas azuladas de las sierras ó montes Catskills, 
magnífico relieve de lázuü, en una llanura de esmeralda 
y flores. 

Albany es una ciudad considerable, de altos y alegres 
edificios; de buenas calles arboladas y do numerosas 
fábricas y establecimientos industriales. Las pruebas 
de su industria las tenemos en el Plata, donde muchos si 
no todos nuestros coches de tramway y ferro-carril lle- 
van el sello de la fábrica de Albany. La ciudad se 
estiende sobre ambas márgenes del rio, cruzado allí 
por dos puentes de ferro-carril de doble via. Su pobla- 
ción que era de 90,000 almas ahora dos años (censo de 
1880) no baja hoy de las 100,000. La ciudad está 
dotada de magníficos hoteles y de estaciones de ferro- 
carriles no menos magníficas. Tiene teatros y Opera de 
considerables dimensiones (de 1000 á 1200 asienios), 
cuenta seis diarios de mañana y tarde, fuera de otras 
publicaciones. El capitolio del Estado, en Albany, es 
una imitación del palacio del Louvre, siendo al mismo 
tiempo uno de los mas bellos edificios de granito del 
mundo: ha tardado doce años en construirse y cubre 
tres y medio acres de terreno. La altura de su cúpula 
>3s de 384 pies (unos 120 metros); cuesta á la fecha 15 



— 8 — 

millones de duros y tardará todavia tres á cuatro años 
en terminarse. Una milla al sudoeste de la ciudad se 
hallan dos magníficos hospitales, el de enfermos febri- 
cientes y el de alienados; y cuenta también un mag- 
nífico Colegio Industrial. Albany es el centro de un 
activo y valioso comercio y el centro de fundiciones de 
hierro, de fábricas de calzado y de grandes cervecerías. 
Por el cmal del Lago Erie recibe anualmente millones 
de husliels de grano, que se depositan en sus elevadores 
sobre el Hudson. A qué estado de prosperidad no han 
llegado estos poderosos Estados Unidos, cuando todos, 
aun los mas recientes, cuentan con numerosas ciudades 
de 100, 200, 600 y 1.000,000 de almas! Y toda 
población selecta, por su fisico y por su moral. 

Partiendo de Albany, las llanuras Norte Americanas 
se presentan onduladas y pedregosas como las riberas 
del rio Hudson; pero á medida que se avanza, las rocas 
se cubren mejor con un manto de tierra fértil cada vez 
mas profunda y feraz. Así, en el vaile del Génesis, á las 
pequeñas chacr¿is y alquerías pedregosas, desnudas, 
escasas de pastos y dominadas por la dura vegetación 
de los bosques de encinas, pinos y álamos, se suceden 
chacras mas espaciosas, mas feraces, con pastos mas 
abundantes y floridos, con bosques mas elevadosy fron- 
dosos; llanuras siempre onduladas, pero de mas vastos 
horizontes y distribuidas en paddocks-railed, esto es, 
en potreros cercados con postes de encina, con listones 
atravesados de tablones; los edificios son también mas 
espaciosos, elegantes y cómodos; los ganados mas nu- 
merosos y crecidos (sobre las márgenes del Hudson 
domina la cria Jersey que es pequeña); y á las encinas, 



— 9 — 

los pinos y los olmos, restos de los antigaos bosques, se 
unen árboles frutales, con especial manzanos, peras y 
duraznos. El pasto, la gramínea de los prados es mas 
verde, mas elevada, mas frondosa; y hasta el dover (es- 
pecie de trébol, pero diferente del nuestro en su aspecto 
y en su flor) se presenta cultivado en paddocJcs y cubierto 
de sus flores de un rosa oscuro. Los ingleses tienen 
idolatría con este dichoso clover (muy inferior por cierto 
á nuestra alfalfa) hasta el grado de hacerse un proverbio 
el dicho: he Uves in cloverl el vive á manchas; simbo- 
lizando en este pasto, el signo de la abundancia. 



La llanura no se pronuncia bien, sino al salir, ó mejor 
al enfrentar las riberas meridionales de los Grandes 
Lagos. Allí la vasta j rica planicie llana ondulada 
lijeramente, cubierta de una tupida y alta alfombra gra- 
rainesente, cubierta de magníficos bosques que el cultivo 
vá haciendo desaparecer, dejando en su lugar bellos 
prados de timothy y clover ó de los pastos naturales del 
suelo, de que hemos hablado en otra parte. Tales son 
las llanuras que riega el célebre Ohio, el tercero en 
magnitud de los Rios Americanos, después del Míssis- 
sippi y el Missouri. Así en estas llanuras alternadas de 
bosques y prados, donde azulean los paddocks cultivados 
con el lihie grass y rosean los cercados cubiertos con 
el clover^ las propiedades se diseñan no ya en pequeños 
y mosquinos lotes, sino en grandes rasgos, en grandes 
estenciones; en espaciosos potreros y en magníficos 
casorios y granjas, con avenidas arboladas y parques 
floridos en sus contornos. 



— 10 — 

La gran ciudad de Buffalo, que se halla á la cabeza 
Nord-Este del Lago Erié, cerca de las Grandes Ccitaratas 
del Niágara, que no describimos porque sale de los lí- 
mites de nuestro cometido, por mas que ellas sean una 
de las maravillas de nuestro planeta; pero maravilla 
que todo el mundo sabe de memoria. Es un mundo de 
agua que se desploma; una catarata del diluvio. Rafíalo, 
decimos^ es una linda y gran ciudad, cosa al parecer 
rabiante una con otra, pero allí realizada, ciudad lujosa, 
elegante, espléndida y con algo de grato, alegre, pinto- 
resco y sonriente, que no se armoniza bien con su nom- 
bre un tanto silvestre. Por ejemplo, entre nosotros, una 
ciudad llamada Viscacha, podria ser muy bella, pero 
. . . .Aquí me viene el lejano recuerdo de la viscaccianti; 
llamada Viscachante en Chile y Buenos Aires, y la 

cual no era sin embargo una mala moza para una 

Viscachante! Fuera de bromas, la espléndida ciudad de 
Buffalo se encuentra siempre llena de viajeros y curiosos 
que van y que vienen. También estcá llena de vecinos y 
vecinas que gustan de mirar, de mirarse, de lucirse, de 
hablar, de cuchichear, de divertirse y de reirse unos 
de otros, de las respectivas caras y fachas, de los 
innumerables tipos venidos de todos los vientos de la 
tierra, sobre todo en esta estación de calores, de baños, 
de brisas de mar y de aguas, que por cierto no esca- 
sean cerca de las cataratas. 

Pero aquí, no solo habría que admirarlos espléndidos 
Lagos y las magníficas cataratas, sino además los 
prodigios de la civilización Yankee. En es¿is regiones 
en efecto, los progresos son grandiosos. Buffalo, por 
ejemplo, era ayer una aldea y hoy es una ciudad de 



— 11 — 

cerca de 200,000 almas. Pertenece al Estado de New 
York y en la capital del condado del Erié. Se halla 
situada á la estremidad oriental del Lago de este nom- 
bre y en el término Occidental del gran Canal del Erié 
que se estiende hasta New- York. 

Según el censo pr¿ícticado en Enero de 1830, ella 
contaba entonces 155,137 habitantes. Conno hace 3 años 
de ese censo y que en este país los jigantes marchan 
á pasos de jigante debe rayar hoy en los 200,000. 

Los ferro-carriles que pasan por Búfíalo ó tienen allí 
sus terminus son innumerables. Todos convergen á ia 
estación central Union Dejjof, menos el Buffalo, New- 
YorJc and Philadelphía; el New York, Lake Erie and 
Western; Great Western de Canadá y Grand Trenh. 
Buffalo es una ciudad de placer y al mismo tiempo 
de comercio y magnu facturas, en granos, hierro, pieles, 
maderas máquinas y herramientas agrícolas y dos gran- 
des manufacturas de azúcar de uva. Sus hoteles son 
numerosos y sus teatros magníficos, el de S. James con 
1800 asientos y la Opera con 1100. Su puerto sobre el 
lago con sus diques y receptáculos es uno de los mejores 
en toda la cadena de lagos y con escepcíon de la ciudad 
de New- York es el mas grande emporio de granos del 
Continente Americano. La ciudad tiene un frente de 
aguas de cerca de 5 millas, 2 1{2 sobre el lago y 2 1[2 
sobre el Rio Niágara. Los elevadores de grano en 
Buffalo en número de 30 tienen capacidad para alma- 
cenar 6,000,000 de bushels y capacidad para cargar ó 
descargar 3 millones de bushels en 24 horas. 

Lo admirable en Norte América, no son tanto sus 
progresos materiales, su población tan prontamente di- 



— 12 — 

fundida y el número creciente de sus grandes ciudades 
formadas en tan corto tiempo, sino el espíritu cívico 
que anima estas ciudades, y su carácter industrioso, 
sobrio, decente, moral, activo y laborioso. Muchos 
admirarán sus ciudades por su estencion, belleza, rique- 
za, movimiento, libertad y libre juego de sus instituciones 
sociales, urbanas y generales; por su espíritu de asocia- 
ción, empresa y progreso. Por nuestra parte las ad- 
miramos sobre todo por su espíritu de orden, de econó- 
raia y de industria. Todos las ciudades y poblaciones 
de alguna consideración, aun las nacidas de ayer, tienen 
por rasgos prominentes, á mas de las spirés de sus 
templos góticos, las humeantes chimeneas de sus manu- 
facturas y fábricas. La raza anglo sajona es natu- 
ralmente en estremo arreglada y laboriosa; por todo 
donde vá, lleva consigo sus hábitos de trabajo, de orden, 
de economia, de previsión y de industria. Todas las 
ciudades anglo sajonas son otras tantas pequeñas Lon- 
dres, todas ennegrecidas con el humo de las chimeneas 
de sus fábricas y todas animadas por el tráfico y la 
circulación mas activas; á todas las horas del dia y de 
la noche, porque para ellos la vida es movimiento. El 
tráfico, cunde las mas pequeñas poblaciones, es siempre 
inmenso con relación á su importancia intrínseca. Siem- 
pre un anglo sajón tiene algo que llevar ó que traer; 
algo que vender ó que comprar: algo que mover ó que 
transportar, á pié ó á caballo en carro ó en coche, en 
tramway ó ierro carril; por mar ó por tierra; en vapor 
ó buque de vela. El no se duerme ni se confia jamas; 
el trabaja siempre que tiene ocasión de hacerlo coa 
utilidad; se asocia con otro ú otros cuando no puede 



__ 13 — 

él solo y siempre estadía ó inventa algo que pueda ser 
provechoso ó útil para él ó para los suyos. Es justa- 
mente el espíritu que deben tener los pueblos de progre- 
so y de porvenir. 

La prosperidad pues de esta raza, de esta nación, es 
una consecuencia lógica de su modo de ser; como el 
atraso de otras naciones y razas es también la conse- 
cuencia lógica de su modo de ser imprevisor, antojadizo 
ó deficiente. Alli donde un español ó un portugués 
mueren de necesidad, un inglés halla como ganarse su 
vida y aun como hacer fortuna. £1 busca, inventa y al 
fin halla lo que le conviene. El es Hbre en su con- 
ciencia y en su inteligencia; él no tiene quien le impon- 
ga creencias quietistas y fatales; no tiene quien le ordene 
esto has de aprender, y esto no has de aprender; esto 
has de saber y esto has de ignorar; este autor es bueno 
y este es malo, empleando su autoridad con mala fé 
para ocultar la verdad y sostener elerror demostrado. 

El Anglo-sajon no tiene quien le imponga el no ver 
sino mal y con un solo ojo, en vez de ver bien con bs 
dos ojos; ni quien le impida pensar; ni quien le estorbe 
conocer la verdad, por respetos á la impostura y al em- 
'buste. Dentro y fuera él puede ver y ejecutar lo que 
le conviene, salir, entrar, pensar y publicar lo que pien- 
sa, sin que nadie lo llame á cuenta de sus actos desde 
que estos se ejerzan dentro de la órbita de las leyes 
generales. El ha nacido pues, armado de punta en 
blanco para las luchas de la existencia; y las otras razas, 
miserables, indefensas y esclavas de alma y cuerpo, de 
amor despiadados é imprevisores, tienen necesaria y for- 
zosamente que sucumbir a su paso. 



14 



Asi en este pais, poblado por esta raza bella, inteli- 
gente, industriosa y libre y que ya es, como él pueblo 
escojido, innumerable como las estrellas del cielo, ó 
como las arenas del mar, sin que haya nada que es- 
torbe ó pueda estorbar su desarrollo; en este pais, deci- 
mos, las villas, las aldeas, las ciudades, los cultivos, 
los caminos, los ferro-carriles, los lagos, los ríos, los 
puertos, los canales, la circulación en todos sentidos, en 
todas direcciones y vehículos, no cesan y se cruzan en 
todos sentidos, con gran asombro, creo, de ese mismo 
suelo, de esa misma naturaleza, que no hace aun un 
siglo se hallaba en todo su prístina y selvática rudeza 
y poblados por hordas an primitivas y salvajes como 
sus selvas vírgenes. Por la crasa riqueza de su suelo, y 
la frondocidad de su vegetación herbácea y arbóreas 
yo compararia estas opulentas planicies del Ohio limí- 
trofes con los grandes Lagos, (que los yankees pronun- 
cian Oliaio) á esas ricas y feraces llanuras del litoral 
porteño y santafesino, regadas por el Arrojo del Medio 
y por el Carcarañá, sobre las márgenes del caudaloso 
Paraná. Pero la comparación es solo aceptable en lo 
que se refiere á la riqueza de los pastos y la abundan- 
cia de los ganados. 

En todo lo demás los yankees nos llevan inmensas 
ventajas. Además de que Santa Fé solo posee bosques 
en el Norte, pero de una naturaleza poco utilizable como 
madera ó combustible, formados como se hallan en su 
mayoría, por el ombú, el ceibo y otras especies poco 
estimables, con escepcion de uno que otro espino ó 
ñandubay; mientras los bosques americanos se compo- 
nen en toda su estension de magníficos pinos, encinas, 



15 — 



©Irnos, robles y tilos; siendo las mas despreciables de sus 
maderas el álamo y el sauce, las mas estimables entre 
nosotros, habiendo aun que plantarlas. Si los norte- 
americanos, á quienes la pródiga naturaleza ha dado 
todo, tienen que ser industriosos, con doble razón noso- 
tros, que todo lo tenemos que obtener del esfuerzo de 
nuestro trabajo incesante, teniendo que cultivar hasta 
nuestras maderas y combustibles. Es tal vez un bien para 
el porvenir el que nos ha hecho la naturaleza, obligán- 
donos á ser industriosos, laboriosos, infatigables, como 
nuestros modelos los yankees. 

Y la pobre España, que creía y se alababa de poseer 
la parte mas rica y fecunda del Nuevo Mundo* que ella 
descubrió solo para que la aprovechasen otros, talvez 
los mas adecuados de los pueblos de la tierral Pues 
sépalo, ella no ha poseido sino las regiones remotas, 
mezquinas y miserables del Nuevo Continente, dejando 
á los portugueses la mas grande y brillante, el Brasil: y 
á los ingleses y norte-americanos la mas útil y esplén- 
dida. Asi, en el orden de la iniqmáad, alias, lucha por la 
existeiicia^ nadie sabe para quien trabaja! 

Femos hallado los grandes lagos Americanos muy 
diversos de lo que nos los habíamos figurado. Creiamos 
se hailarian ocupando el centro de profundas hoyas en 
medio de grandes desniveles del suelo rodeados de altos 
bosques seculares y de soberbias alturas culminando y 
mirándose sobre sus azules ondas. Pues bien, nada de 
esto. Grandes bosques (por su estension, no por la altura 
de los árboles) los hay, pero solo en lontananza y casi al 
nivel de las aguas. Alturas culminantes, ninguna sobre 
sus márgenes meridionales, ni en toda la estension del 



— 16 — 

horizonte. Las sábanas de agua se estienden en vasta 
espansion, como un mundo innundado, pero en medip^'/^^ 
llanuras cienagosas, cubiertas de espadañas, junccí^^j ^ 
otras vegetaciones acuáticas, abundantes y frondo.^ es- 
pero poco poéticas. Sus olas no son tampoco, col^i'^- 
nuestro Bebedero, olas de esmeralda ó lazulí que se 
estrellan sobre altas riberas de ametisto y agaía. Son 
turbias como las olas de una innundacion y de un color 
bayo ó plomizo que ya se estienden con molicie en plá- 
cidas y rielantes ondas, ya'al impulso del helado bóreas, 
se alzan herizadas en alborotadas olas, sobre un horizonte 
plano, en medio de llanuras playas. En una palabra, 
son mas parecidos á nuestros lagos pampeanos, que á/ 
nuestros lagos cordilleranos, en que olas de záfiro se 
estrellan sobre guijos de cornelina y ópalo. 

Nos inclinamos á creer que esos lagos constituyen un 
resto y como un testimonio de las grandes innundacio- 
nes provenientes del periodo glacial, que ha debido tener 
aprisionadas bajo sus hielos todas las regiones elevadas 
del Continente Septentrional, desapareciendo ahora 20 
á 30;000 años al iniciarse con el revivimiento del calor 
solar, e^ periodo geológico moderno. Este periodo, si lo 
medimos por el humus solo ha podido con menzar ahora 
8 á 10,000 años pero han debido pasarse algunos miles 
de años ante que la formación del humus pudiese comen- 
zar con los despojos de una vegetación que aún no 
existía, ni podia existir. Estos miles de años han sido 
justamente ocupados en la formación del diluvíum olhem. . 
Ahora bien, si hemos de creerá nuestros ojos que han 
estudiado este problema en las escavaciones naturales del 
suelo de Cuyo (el período glacial se ha estendido en 



— 17 — 

igual época sobre ambos hemisferios, pues él no há 
mauc/^nido del período de Adhemar, sino de un enfria- 
nosotrto del sol, enfriamiento que ha cesado igualmente 
amer: ambos en la misma época); á juzgar por esas 
' tscctvaciones, decimos, hacen solo de 28 á 30,000 años 
que la formación del diluvium ó Ihem comenzó, cuando 
por el reviví miento del calor solar empañado tempora- 
riamente por un anillo de valores opacos en su ecuador, 
comenzó la fusión de los hielos; porque el diluvium (no 
hay que confundirlo con el alluviuni) ó Ihem no es otra 
cosa que los despojos arcillosos y arenosos arrastrados 
por las aguas de fusión; las que al formar inmensos lagos 
tíObre las llanuras bajas, han depositado ese sedimento, 
que en el Sur constituyen la formación pampeana] y en 
el Norte el Ihem ó loss de los alemanes. Este Ihejn se 
forma aun en la actualidad á los pies de los glaciales 
délos Andes. 

Hoy mismo, las aguas de los grandes lagos encade- 
nados de la América del Korte, provienen en su mayor 
parte de la fusión de Los hielos y nieves acumulados du- 
rante los largos inviernos boreales, en las heladas alti- 
planicies del Septentrión. Todos los rios que llevan 
su tributo á los lagos que desaguan unos en otros en la 
dirección del sudeste, siguiendo los declives generales 
del área continental, provienen en su mayor parte de 
los hielos y nieves derretidas en las cumbres de las 
montañas; ó que manan de los hielos concentrados en las 
entrañas de la tierra en las regiones del Canadá Norte. 

Allí como en la Siberia, el hielo penetra hasta 600 
pies bajo el suelo; y esos hielos al fundirse con el calor 
interior ó exterior del globo en su descenso siguiendo los 

2 



— 18 — 

declives, forman los ciénagos, manantiales, fuentes, rios 
y lagos que desde el Noroeste vienen vaciándose de 
cuenca en cuenca, hacia los desagües suministrados por 
el San Lorenzo y el Niágara. Esos lagos asi formados, 
son por cierto infinitamente mas grandes y al mismo 
tiempo mas útiles que nuestros lagos argentinos. Súr- 
canlos millares de embarcaciones y de vapores de todos 
tamaños, cargados de madei^s, de granos, de ganados, 
de carnes conservadas y de todo género de mercaderías 
y artefactos; y por sus contornos se apeñuscan los puer- 
tos, las naves, los ierro-carriles, las ciudades y por con- 
siguiente la actividad y los negocios de toda especie. 
Alli hay vida, actividad productiva, fecunda, reproducti 
va, potente; hay industria, actividad, bienestar, opulen- 
cia, alli se encuentran las grandes actividades y los 
grandes triunfos de los intereses individuales y colecti- 
vos. Entre nosotros existe sin duda un equivalente, todo 
se equilibra en el globo. Entre nosotros existe ó puede 
existir, en lo moral como en lo físico, lo bello, lo grande, 
lo elevado, lo moral, lo justo. Pero la corriente del mun- 
do no es poderosa sino cuando turbia; y cuando su em- 
puje viene de las olas acumuladas y no del valor intrín- 
seco ó de la belleza moral. 

Saliendo de Bufíalo, el ferro-cai^ril sigue al Oeste 
costeando el lago Erie por terrenos de un carácter 
cienagoso de un lado, y del otro de praderas alternadas 
por elevados bosques de pino blanco y encinas. La via 
atravieza mar adentro lagos enteros, ó por lo menos 
brazos de lagos y terrenos inundados sobre calzadas 
formadas de pilotis y maderas y á veces con terraplenes 
de rocas desmenuzadas. Los campos entre Búífcüo y 



— 19 - 

Chicago, constituyen una de las mas opulentas regiones 
ganaderas de América y el camino recorre durante 250 
millas, las desiguales y pintorescas riberas del lago 
Erie, cubiertas de poblaciones y ciudades. La via férrea 
es doble, o mejor cuádruple, pues no son menos de 
cuatro las trochas que se costean y por las cuales los 
trenes pasan silvando como un proyectil Krupp, ar- 
rastrados por sus poderosas máquinas sobre los rieles 
de acero de un camino perfectamente nivelado y sólido. 
El tren pasa sucesivamente por las ciudades de Dunkirk, 
Erie, Ashtabula, ;;,Cleveland, Sanduski, Toledo, Butler, 
Elkat y Laporte, situadas á corta distancia unas de 
otras hasta llegar á Chicago. 

De Buffalo se sale atravesando vastos sotechados que 
impiden toda vista y antes de llegar á Dunkirk se 
pasa á la derecha por el notable edificio de la catedral 
Polaca. Dunkirk es una ciudad de 8 á 10,000 almas 
con muchos ferro-carriles que por ella pasan, á mas de 
su puerto en el lago. Es una ciudad manufacturera. En 
ella se halla establecida la fábrica de locomotoras de 
Brook que emplea 1200 obreros; es también muy mer- 
cantil y marítima, tiene varios teatros y una Opera con 
2500 asientos. Varios ferro-carriles tienen allí grandes 
docks y muelles para el trasbordo de carga. Tiene 
varios hoteles. El ferro-carril entre Dunkirk y Erie 
atraviesa durante 80 millas una vasta y pastosa llanura 
alternada de bosques, con el lago hacia el norte como 
un distante fondo de perspectiva. Las pendientes que 
al salir de la estación se estienden hacia el sud y sobre 
que se ven á intervalos pastar numerosos hatos de 
ganado, se hallan cortados por los cauces de numero- 



— 20 — 

sas corrientes que descienden con impetuosa fuerza al 
través de profundos lechos, á derramarse en el lago. 
El tren se detiene en la estación de la ciudad de Erie, 
situada pintorescamente sobre las riberas de la bella 
Babia de la Península en el lago. Esta ciudad es un 
importante puerto de entrada. Su población es de 30,000 
almas. Muchos ferro-carriles pasan por ella. Es ciu- 
dad manufacturera con gran comercio y pesquerías en 
el lago. Tiene muchos hotel es,y teatros, inclusa una 
Opera. Su puerto es inmejorable y de allí se embarcan 
de 300 á 500,000 toneladas de hulla de Pensylvania y 
muchos millones de bushels de grano sobre los nume- 
rosos buques del lago. Allí se hallan establecidas gran- 
des fábricas y fundiciones de hierro; cuenta 9 bancos y 2 
diarios, uno de ellos en portugués, único diario en 
este idioma que se publica en los Estados-Unidos. 
Cuenta también un teatro alemán: en su población domina 
el elemento estrangero. La catedral católica alemana 
se distingue desde la estación por sus bellas torres de 
estilo oriental. 

Entre las dos grandes ciudades de Erie y Cleveland 
espacio de unas 60 millas, se estienden otras ciudades 
menores (que serian grandes ciudades en nuestro pais) 
de Ashtabula, Painesville, Mentor y !Nottingham. El pais 
situado entre Ashtabula y Painesville se compone de 
chacras bien cultivadas y de bosques elevados de pinos, 
cuyas aberturas dejan á veces percibir el lago á la 
derecha. Las chacras de la Werden Reserv se estienden 
por espacio de 200 millas á lo largo de las márgenes 
meridionales del lago Erie y que alcanzan hasta 50 á 100 
millas de las riberas del lago. Esta región produce 



— 21 — 

anualmente 17 millones de libras de manteca y queso ó 
9/10 del producto total del Ohio en este ramo. También 
se recogen anualmente 240,000 libras de uva siendo 
muy considerables las vendimias destinadas á la fabri- 
cación de vino. Las aguas heladas del lago retardan las 
flores de la primavera en la bella estación, pero también 
apartan las primeras heladas mientras tienen lugar las 
vendimias. Tal es el pais que el camino recorre. Antes 
de llegar á Painesville hay que atravesar sobre un puen- 
te el Gran Rio. Pasada Painesville, cerca de Mentor, 
sobre una colina, se alza la linda villa ó residencia de 
verano del difunto Presidente Garfield. 

Antes de llegar á Rio Chagrín se halla el lugar en que 
los sacerdotes de Melchisedek fundaron el primer tem- 
plo mormon; y pasado el río, antes de llegar á Notting- 
ham, se alza el magnífico colegio de las Ursulinas, que 
es un seminario para formar sacerdotes católicos. Se 
vé, pues, que en este país de la libertad, todas las sectas 
se codean, sin ofenderse. Antes de llegar á Cleveland, 
se hallan los magníficos jardines botánicos llamados 
Lake Vieiv rark, situados á la derecha sobre las riberas 
del Lago. Es una institución tan magnifica como útil. 



Cleveland es una bella ciudad capital del condado de 
Cuyahoga, siendo la segunda ciudad del Estado del 
Ohío por su magnitud é importancia. Es un puerto de 
entrada. Su población se aproxima á 200,000 almas 
En Enero de 1880 tenia 160,142 habitantes, pero aquí 
todo marcha á vapor. Se halla situada á la embocadura 
del Rio Cuyahoga en el Lago Erie y dividida en dos por 



— 22 — 

su corriente. Tiene numerosos ferro-carriles como todas 
las ciudades Americanas Es una ciudad comercial y 
manufacturera. Cuenta muchos hoteles y teatros gran- 
des y pequeños. Forma el terminus septentrional del 
canal del Ohío, que liga á Cleveland con la navegación 
del Ohio y Portsmouth. El rio Cuyahoga, que divide la 
ciudad, le presenta muchas millas de muelles y docks. El 
rio y valle del Cuyahoga se hallan hgados y comunican 
por el viaducto, magnífica estructura de 2,480 pies de 
largo (800 varas) que ha costado cerca de 2 J [2 millones 
de duros. Little Mountain, que es el punto de reunión 
de los veraneadores del Oeste, se halla á 20 millas de 
la ciudad, vía Mentor. La estación del ferro-carril de 
Cleveland es una de las más maníficas del país, siendo 
el punto de reunión de muchas líneas. Saliendo de Cleve- 
land antes de llegar á Elyria, el tren pasa por otra 
Western Beserv, el más rico suelo de viñas y de pastoreo 
del Estado. 

De Elyria á Clyde, se pasa por la académica ciadad 
de Oberlin, asiento de un gran colegio célebre por sus 
cursos en los Estados Unidos: hállase al frente de las 
instituciones doctas del país, sobre el cual ha ejercido 
una influencia saludable por la buena educación é ins- 
trucción difundida en la juventud. Hoy más de 1000 
estudiantes reciben instrucción en sus diversos departa- 
mentos. Clyde es una ciudad del condado de Hurón, 
conteniendo una gran fábrica de órganos y una maes- 
tranza de ferro-carril para composturas. Antes de llegar 
á Clyde el ferro-carril atraviesa los rápidos de Vermi- 
lion, por un puente de 75 pies de elevación. Este rio 
desciende al través de una profunda garganta en medio 



— 23 — 

de arrecifes de piedra, del cual se goza de una bella pers- 
pectiva. De Clyde se pasa á Fremont, residencia de^ 
ex-Presidente Hayes. Esta ciudad se halla bellamente 
construida y contiene los edificios de la administración 
municipal del condado; cuenta dos diarios y un lucra- 
tivo comercio con la campaña. 

De Clyde á Sandusky el tren atraviesa muchas cor- 
rientes rápidas que se abren paso hasta el Lago, 
viéndose á uno y otro lado bellos campos cultivados y 
rebaños de ganado, penetrando en seguida en los fal- 
derios productivos del condado de Sundusky. Esta últi- 
ma es una ciudad muy compacta fundada sobre una 
punto de tierra que penetra muy adentro en el Lago. 
Su población alcanza á unas diez y ocho mil almas. 
Varios ferro-carriles la atraviesan con diferentes esta- 
ciones. Es una ciudad comercial, agricultora y manu- 
facturera, y contiene grandes fundiciones y fábricas de 
hierro y de acero. Contiene muchos hoteles y teatros. 
Practica la pesca en grande escala, y en su puerto se 
reúne gran número de embarcaciones ocupadas de la 
pesca de pescado de agua dulce. Saliendo de Sandusky 
se tienen á la vista los bajíos del Lago con innumerables 
islas y una vasta área de paisajes de bosques. El tren 
corta al través de la Bahia de Sandusky pasando 
sobre su outlet ó salida sobre un puente de dos millas 
de largo. La linea costea en seguida durante 5 millas 
la ribera, presentando las mas bellas vistas del Lago 
Erié, en las islas del Lepit y del Cedar. 

De Port Clinton adelante el ferro-carril cruza las ás- 
peras campañas cultivadas del condado de Ontario hasta 
cruzar el rio Maumee; y ocho millas después se llega á 



— 24 — 

Toledo, copital del condado de Lucas. Se halla situado 
sobre el rio Maumee, á cuatro millas del Lago Erie, 
enfrente á la embocadura del Swan Creek (Estero del 
Cisne) y del canal del Wabash y del Erie. Es un puerto 
de entrada con una población de más de 55,000 almas. 
Cuenta muchos ferro-carriles; su principal comercio 
consiste en granos, recibiendo cantidades solo inferiores 
á las de Chicago y Miwankee. También comercia mucho 
en maderas, siendo el gran mercado para el pino de Mi- 
chigan y el avellano negro de Wabash, siendo este último 
embarcado incesantemente para Europa. Sus manufactu- 
ras se desarrollan con gran actividad. Su Bolsa es un 
gran centro de negocios. Se construyen muchas embar- 
caciones y se practica la pesca en grande escala. Cuenta 
muchos hoteles y teatros. Como centro con:ercial es el 
término de una línea de 700 millas de navegación por 
canal, fuera del Lago. El rio Maumee suministra á 
Toledo el más bello puerto sobre los grandes Lagos. 
La estación del ferro-carril se halla construida al estilo y 
con torres góticas. La ciudad fué establecida en un prin- 
cipio sobre un estrecho y pantanoso istmo de tierra. 
Las compañías de ferro-carriles han gastado mas de 
tres millones de duros en ahondar el rio y construir 
espaciosos muelles y elevadores, los cuales hoy rodean 
la estación formando uno de los mas magníficos puertos 
en los grandes Lagos. 

Para llegará La Porte hay que atravesar las estacio- 
nes de Hadrian, Hillsdale, Coldwater, White Pigeon, 
Elkart, Kendalville, Goshen, Elkhart y Southbend, por 
campos densamente poblados, de la naturaleza de los 
que ya hemos descrito. De Elkhart para adelante, sin 



25 



embargo, el paisaje cambia de aspecto. Hasta Goshen, el 
ferro-carril sigue los meandros del rio Elkhart, el cual 
atraviesa muchas veces entre los lomajes irregulares de 
Noble County y magníficos bosques de encinas blancas. 
Mas adelante de Goshen se recorren los hnderos de las 
Selvas Negras de Indiana al través de praderas bosco- 
sas. Mas adelante en la confluencia de los rios de San 
José y Elkhart, se hallan establecidas grandes fábricas 
de papel y almidón. La Porte es una estación y ciudad 
de unas 7 á 8,000 almas, manufacturera, mercantil y 
agrícola. Entre La Porte y South Bende, se halla la 
linea imperceptible que divide las hoyas del Missisippi 
y de los grandes Lagos. Las aguas deben haber salvado 
en uri tiempo esa línea insignificante y son sin duda 
esas abundantes aguas las que aumentando el caudal del 
Mississipi á principios del período geológico moderno, le 
han ayudado á formarse su gran cauce y á elevar con sus 
inundaciones el nivel de las llanuras circunstantes. Poco 
después de salir de La Porte, el ierro-carril se aproxima 
de nuevo á las riberas de los grandes Lagos, costeando 
la ribera meridional del gran Lago elíptico de Michigan. 
El país que se atraviesa se halla escasamente poblado, 
mientras sus partes bajas abundan en turba de quemar. 
En seguida se extiende un llano bajo, arenoso, cubierto á 
intervalos por matorrales de encina enana. Después de 
pasar Calumet River, se penetra en praderas solitarias 
cubiertas de matorrales- pero con magníficas vistas sobre 
el Lago Michigan, que ocupan una extensión sin limites 
hacia el Este, pero con un aspecto un tanto solitario y 
silencioso. Pasada la estación de Englewood, ya se pene- 
tra en los arrabales de la capital del Illinois, de la gran 
ciudad de Chicasro. 



— 26 — 

Ya de Chicago hemos hablado extensamente en otra 
parte. Aquí solo añadiremos algunas observaciones que 
no hemos señalado en la correspondencia anterior, Chi- 
cago, como la bella Venecia del Adriático, íaé edificada 
sobre un pantano, el que presentaba obstáculos que 
vencer y que fueron vencidos por el carácter espartano 
de sus moradores. En Venecia se anda por las calles 
en botes; en Chicago las calles se han levantado ocho 
y doce pies en muchas partes de la ciudad, abovedándose 
sus pisos; y anchas veredas de tabla nada dejan que 
desear al peatón. Chicago en 1871 fué casi arrasada 
por un incendio. Los que han conocido á Chicago antes 
y que lo vuelven á ver ahora, lo hallan desconocido. En 
efecto; donde se quemaron edificios de modestas pro- 
porciones, se han construido palacios que se alzan orgu- 
llosos hasta las nubes, habiendo algunos que alcanzan 
hasta la enorme altura de once pisos! Su población 
que de año en año aumenta asombrosamente, cuenta 
hoy 650,000 habitantes, y muy luego superará á Fila- 
delfia, la ciudad mas populosa de la Union, después de 
New York. Su tráfico por agua es inmenso, y cuenta 26 
ferro-carriles diferentes. De solo pasajeros salen todos 
los dias 160 trenes, fuera de los trenes de carga. Es 
un espectáculo digno contemplar, parado del puente 
que sobremonta el ferro-carril, la vista de la estación 
llena de un movimiento incesante de trenes, un vá y viene 
continuo. 

La ciudad cuenta 25 elevadores con una capacidad 
para depositar 30 millones de bushels de grano (7 1(2 
millones de fanegas). La casa de los Sres. Marshall, 
Field y Ca. ha hecho ventas en un solo año por valor de 



— 27 — 

27.000,000 de duros en su casa de negocio de tienda y 
almacén que ocupa una manzana entera y tiene depen- 
dientes despachantes por centenares. La ciudad cubre 
40 millas cuadradas de terreno y tiene 180 millas de 
tramwajs con 130 hoteles y 10 teatros. Los Corrales de 
Abasto, The Union Stock Yards son los mas extensos y 
completos que se conocen en el mundo; cubren una área 
de 207 acres (52 cuadras cuadradas) cruzados por calles 
y pasadizos que permiten trasladar con toda comodidad 
los ganados de un corral á otro, mientras los cerdos y 
ganado lanar son trasladados por calles y pasadizos 
inclinados, elevados sobre aquellos sin pehgro de estor- 
barse. 

En efecto; las calles y pasadizos de esos corrales se 
hallan dispuestos de tal modo, que las tropas cruzan de 
un punto á otro sin el menor inconveniente ni molestia, 
por calles y pasadizos con vias dobles, en comunicación 
con ios embarcaderos de los ferro-carriles, habiendo ade- 
más otras vias. Muchos de los corrales son con techo; 
otros nó; en todos hay cómodos pesebres y piletas con 
buena agua y no consienten que al ganado le falte el 
alimento ni el agua; pues muchos de estos animales 
tienen que seguir viaje para el Este, en la dirección de 
Boston, New York, etc. etc. El ganado generalmente se 
vende al peso, pesándose tropa tras tropa en las gran- 
des romanas Fairbanck antes de ser embarcados; pesage 
que se hace con una rapidez admirable. La romana se 
halla colocada en un pequeño corral con la pkitaforma 
por piso, pesándose á un tiempo todos los animales que 
la ocupan, por cuyo medio 200 novillos se pesan en 10 
ó 12 minutos. Las transacciones y pagos se hacen en 



28 



los mismos corrales, donde hay una Bolsa y un Banco de 
depósitos. También hay en los corrales un excelente 
resta Lirant y buenas caballerizas donde descansan los 
caballos. 

Los ganados provenientes de Texas se reconocen por 
sus enormes marcas, algunas de las cuales ocupan un 
costillar entero del animal. El ganado que viene del 
Ohio, y de los territorios del Noroeste, pertenece por 
lo general á )a raza Shorthorn y sus cruzas y también 
algunos Devons, particularmente de las regiones monta- 
ñosas; muchos de ellos traen marcas, pero de menor 
tamaño; sin embargo, teniendo el cuero marca grande ó 
chica, se hace una rebaja proporcionada hasta una terce- 
ra parte de su valor, en perjuicio del vendedor. Inmedia- 
tos á los corrales se hallan situados los establecimientos 
refrigerantes, donde se acondicionan las carnes frescas 
por medio del aire frió para ser remitidas al Este ó á 
Europa. El tráfico de los ferro-carriles que se ocupan 
en ei trasporte de ganado es inmenso y manejado con 
una inteligencia práctica admirable. Los trenes conforme 
paran en el acto son cargados ó descargados según el 
caso, esperando el maquinista mientras se hace la opera- 
ción y vuelve á salir con su tren, dando lugar para que 
se aproxime otro. De 7 á 10,000 reses entran diariamen- 
te á los corrales, fuera de los cerdos y lanares, y casi 
todos son vendidos, ya para remitirlos al Este á los 
mercados de New- York, Boston, Washington óPhiladel- 
fia, ya para ser beneficiados en los establecimientos 
refrigerantes que están alli inmediatos^ cuyo procedi- 
miento ya hemos descrito en otra correspondencia ante- 
rior. En 1881 se carnearon 5.178,000 cerdos, de 6.473,000 



- 29 



que entraron en los corrales, siendo el resto vendido 
en pié, recibiéndose 1.746,000 reses vacunas. Hay 
mas de 4,000 fábricas que emplean 150,000 operarios. 
El rio Chicago recibe sus aguas del Bajo Michigan, 
habiéndosele cambiado sn corriente de Norte á Sudeste 
por medio de trabajos de ingeniería trascendentales. 
¿Cuantos de nuestros nos que causan inundaciones perió- 
dicas, como el Salado, el Samborombon, podrian con 
facilidad desviarse, sin emplear mucho ingenio, ó ñicili- 
tando simplemente su desagüe, limpiando su embocadura. 
Sabemos que algo se trata de realizar en este sentido, 
sino estamos mal informados los cauces y cursos de di- 
chos rios van á ser rectiñcados. El resultado es obvio. 
Si la rectificación se hace sin limpiar ó canalizar pré - 
viamente las barras que obstruyen las embocaduras, las 
aguas se precipitarán hacia la boca con mayor rapidez; 
y si bien los de arriba quedarán en seco, los de abajo 
quedarán en peores condiciones que antes y espuestos á 
verse inundados en cada aguacero. Esto es algo serio 
y debe estudiarse antes de proceder al hecho, como 
es debido. Conocemos perfectamente ambos rios, pues 
vivimos en medio de ellos; conociendo al mismo ¿iempo 
las causas de sus inundaciones; y de ningún modo esta- 
mos de acuerdo con los que piensan que ellas son debi- 
das esclusivamente á los meandros de su curso. Y si nó, 
esplíquesenos ¿porqué las inundaciones no se limitan á 
los campos situados mas arriba de las vueltas? porqué 
tienen igualmente lugar en las embocaduras respectivas? 
La respuesta es bien sencilla; porque el agua no puede 
salir y derramarse con la suficiente celeridad en la hoya 
de la mar. Facilítese la salida del agua á la emboca(^ura 



30 



de los ríos, ensanchando esta y dragando su barra; y 
sus aguas, no rechazadas ya hacia arriba podrán rom- 
per no digo el terreno blando de que se compone el lecho 
de estos rios, romperán hasta la tosca para abrirse paso 
y no quedarán aguas para inundar los campos de arriba, 
y si quedan, entonces será la ocasión de facilitarles 
la salida enderezando y profundizando su cauce; pero 
no antes. Es perjuicio gratuito para los de abajo 
precipitar las aguas de arriba, sin ensanchar y poner 
espeditas primero las salidas al mar. 

Chicago contiene muy buenos edificios públicos, entre 
ellos el Interstate Industrial Exposition Buüdings, donde 
anualmente en Setiembre y Octubre, se reúnen los pro- 
ductos industriales del pais, particularmente de la parte 
Noroeste, desde la mas acabada máquina á vapor, hasta 
el último alfiler y costura producida en el pais. El edi- 
ficio presenta 1000 pies de largo, por 240 de ancho. 
Otro establecimiento importante es la Bolsa de Comercio, 
donde diariamente tienen lugar importantes transac- 
ciones en granos y provisiones. Existen además muchos 
otros edificios públicos de"gran imiportancia, como ser la 
Aduana, Casa de Correos, Universidad, Casa de Justicia, 
Casa Municipal, Academia de Ciencias, Museo Agrícola, 
en el que hemos podido contemplar desde el arado mas 
primitivo, hasta el mas perfeccionado. Aguas Corrientes, 
Hospitales y 252 templos comprendiendo 26 diferentes 
credos ó religiones. 

No entra en nuestro propósito seguir enumerando sin 
escepcion, todas las ciudades y poblaciones que encon- 
tramos á nuestro paso. En adelante solo nos detendre- 
mos en las mas importantes á nuestro propósito. Si nos 



— 31 — 

hemos detenido algo sobre las riberas de los grandes 
Lagos, es solo para dar una idea de lo densamente po- 
blada que se presenta en su litoral, como en su interior, 
la gran República modelo. Se vé, pues, ella está ma- 
dura para las grandes cosas. Roma, con infinitos me- 
nos recursos y población, República niveladora y egalita- 
ria, venció y sometió á todos los déspotas de la tierra, 
imponiéndoles el respeto de la República y del nombre 
romano. La divisa de la gran República Modelo Antigua, 
era: Parcere subyectis et debelare superbos. Ella pro- 
lejia á los pequeños, a los menudos entre las Naciones, 
é imponía el respeto de la ley y del derecho á esos gran - 
des déspotas, á esos eternos depredadores de la huma- 
nidad, que consideraban el mundo estrecho para su 
tiranía y su ambición; al astuto y diplomático Imperio 
de Syria, al orgulloso Imperio de Macedonia, á la 
Aristocracia insaciable de Carthago; mientras se hacia 
la protectoi a de la oscura Troada, de la débil Grecia, de 
la insigniíicante Bythinia, de Pérgamo y de Rhodas, que 
en agradecimiento, entraron á formar parte de la Gran 
Repúbhca. Porque Roma fué grande mientras Repúbh- 
ca. Sus emperadores no le dieron nada; la perdieron 
y le quitaron hasta su honor, tratándola como á una 
prostituta á quien ellos podian impunemente imponer su 
voluntad. La grandeza Romana fué pues la obra esclu' 
siva de la República. Su decadencia y ruina, fué la obra 
del Imperio. 

Volviendo á la República moderna después de haberla 
hecho conocer en sus grandes rasgos externos, solo 
nos falta dar una idea de la naturaleza y fisonomía 
íntima de ese gran pueblo en su casa, al home. 



- 32 — 

Comenzaremos, pues, diciendo, que así como en la 
gran vegetación predominan las formas de los bosques 
de la flora Europea, y en la vegetación herbácea las 
formas graminesentes de las pampas australes; así en 
la fisonomia popular se desplegan en una escala mas 
aventajada, las mejores formas anglo-sajonas, entrelaza- 
das hoy con los caracteres germánicos y otras formas 
peculiares del norte y del mediodia de la Europa. Y así 
come la influencia del Shoríhorn se patentiza en las 
formas exteriores del ganado mayor, y la del Leicester 
y del Down en el ganado menor; así en la raza humana 
se trailuce la mezcla del elemento teutónico y acaso un 
tanto del elemento franco-gaío, que sería de desear bajo 
el aspecto de la gracia, la ligereza y la espiritualidad, 
que realzaria la belleza propia del tipo anglosajón. Am- 
bos tipos, el anglo-sajon y el teutónico son esbeltos, 
vigorosos y aun bellos, pero sin esa firmeza y fiexibili- 
dad que sin quitar nada á la fuerza, dá mucho á ganar 
á la adaptibilidad y á la sociabilidad. Falta, pues, aun 
un grado de infusión que hacer, la de las formas mas 
refinadas y sociales del mediodia de la Europa, inger- 
tadas en el vigoroso tronco del norte. Es en efecto, en el 
mediodia de la Europa donde siempre se han concen- 
trado por invasión ó por inmigración, los mejores tipos 
de las razas humanas modernas. Algo parecido falta al 
yankee para completar la evolución fisica y moral de su 
fisonomia y de su gusto; y ese algo se lo dará induda- 
blemente el tiempo, el mas hábil períeccionador y con- 
solidador de todo, sobre todo para los pueblos que como 
César, tienen su estrella, ó sus estrellas como el pueblo 
americano. 



— 33 ~ 



Y apropósito de estrellas, las del hemisferio boreal 
son por cierto brillantes, sobre un cielo plagado de 
recuerdos, de esfuerzos, de mérito y ciencias; en él se 
encuentran bellísimas estrellas como las Osas, Arcturo, 
Aldebaran, etc; pero no hasta el grado de presentar k 
belleza espléndida de nuestro cielo austral cuyos tesoros 
ban sido dados á conocer al mundo por viageros inmor- 
tales como Humboldt y por sabios infatigables como 
el americano Gould, hijo de la sabia Boston. En el 
cieio septentrional hay también su galaxia pero pálida 
comparada con la espléndida galaxia magallánica, realza- 
da por tres constelaciones sin rival en el Norte, la Cruz, el 
Centauro, Orion y Canis Mayor, cuyo espléndido fulgor 
ilumina las noches sonriendo al hemisferio solitario. A 
pesar de las desventajas de su pálido cielo, Norte- 
América cultiva la astronomía con esmero y no son pocos 
los servicios que ha prestado á esta ciencia, y para 
nosotros el don inestimable de Gould, el digno y simpá- 
tico gefe del Observatorio Nacional de Córdoba. Durante 
las largas noches de insomnio de los ferro-carriles, al 
contemplar el brumoso cielo boreal, entonces compren- 
diamos la influencia ausente del brillante cielo de la 
patria, de ese cielo sin rival por su belleza, su esplendor 
y su dulzura. Pero la tierra tiene también su gallaxia- 
que reemplaza con ventaja á las celestiales, pero remo- 
tas bellezas del ether. Nos referimos á la gallaxia formada 
por las discípulas de la Venus Urania, de la Venus 
púdica de nuestros antepasados, de que los católicos 
han sacado su celeste Maria, y en nada nos referimos á 
las otras Venus mas populares, pero menos celestes. 
Las norte-americanas decentes y honestas son en 



— 34 — 

general la gracia y la belleza personificada, al mismo 
tiempo que en sus costumbres son laboriosas y ejem^ 
piares hijas y madres de familia. Hé ahí la verdadera 
fuente de toda buena sociedad y civilización. La mujer 
hace la familia y la familia el Estado. En realidad, Roma 
fué grande mas bien por sus grandes matronas, por sus 
dignas esposas y madres, que por sus grandes hombres* 
Qué es Bruto al lado de Lucrecia y Ciucínato al lado de 
Yirginia? Qué son Camilo y Quincio, al lado de la madre 
de Coriolano, ó de Cornelia la madre de los Gracos, 
que decia que no quena mas joyas que sus hijos, y los 
cuales fueron todos unos héroes? La adoración del lujo 
V-ano, estéril y funesto (no nos referimos á los vestidos 
ni á los muebles, que ese no es lujo, sino necesidad; sino 
al lujo que consiste en la depravación de las costumbres 
y en la vanidad insensata de las cortes) la adoración del 
lujo, decimos, no ha entrado aun en el corazón ni en las 
costumbres de las norte americanas. En medio del 
bienestar, de la abundancia, del esplendor, de la fortuna 
solariega ó comercial creciente de sus familias, ellas se 
han mantenido en una sencillez digna, que no carece i)or 
cierto ni de elegancia, ni de gusto. Ella ha huido de los 
estremos de la molicie y del lujo y esto ha salvado su 
físico como su moral. Ella se ha conservado bella y 
digna. Ella acompaña á su esposo á la soledad de las 
campañas y es su compañera en ios trabajos como en 
los goces. Esta es la clase de educación que deberian 
tratar de introducir los pueblos iniciados desde su cuna 
en una depravada propensión á la molicie, la haraganeria 
y el lujo. 
Es falso que las sociedades modernas hayan sufrido 



— 35 — 

de la lucha de las ideas y de los buenos principios. Si 
esto hubiera sido cierto, esas luchas se habrian iniciada 
primero en la prensa y en las Asambleas, y las ideas- 
triunfantes habrian pasado al dominio de los hechos. 
De la flexibilidad de la bella naturaleza humana tenemos^ 
un ejemplo en el mundo moderno mismo tan diferente 
del antiguo á pesar de ser su hijo natural. La idea de 
Que las sociedades son ó pueden ser victimas de ias 
^buenas ideas y de los buenos principios, es una invención 
maquiavélica dispuesta para perseguir las ideas y las- 
opiniones mas lejítimas y consagrar las usurpasiones de 
las almas corrompidas y sin escrúpulo. De lo que en 
realidad han sufrido las sociedades modernas, no ha 
sido del socialismo que nadie conoce; y que cuando mas 
seria la invención de algún inocente para arreglar por 
principios una cosa corrompida por principio ú de prin- 
cipios corrompidos, como es el sistema actual de la eco- 
nomia social, que es lo único antiguo que la sociedad 
moderna aun conserva. Lo que es una amenaza para 
la. sociedad, no son las utopias aéreas de los simples, 
sino la ambición desenfrenada, las pasiones desenfrena- 
das y la propensión á la haraganería y el lujo, herencia 
del feudalismo y de la barbarie pasada. Lo que la 
amenaza son esas ambiciones innobles que todo lo 
atrepellan por llegar á los primeros puestos, no para 
hacer bien, no para abnegarse por la patría, sino para 
usurpar los primeros honores y los primeros emolumen- 
tos del Estado. 

El lujo haragán é ignoble es un vicio vil, que degrada 
y devora al que se lo apropia, hombre ó mugen En 
los paises nacientes, el lujo devora la fortuna propia y 



— so- 
la pública Con lujo, el ahorro es imposible y sin ahorro 
no hay capital y sin capital no hay industria y sin indus- 
tria no hay civilización. Porque civiUzacion es una 
institución múltiple y fecunda que piensa, trabaja, eco- 
nomisa y produce; mientras la barbarie no reflexiona 
ni trabaja y solo sabe consumir y devorar estérilmente 
sin producir nada. De ahí viene el lujo Asiático y el 
Asia ha permanecido bárbara talvéz por su lujo. La 
Europa mas previsora, mas laboriosa, mas productora 
y mas ecónoma, ha podido en consecuencia levantarse, 

prosperar y dominarlo todo con el capital, nacido 

del trabajo y del ahorro. Hé ahí el camino fecundo. 
El del liijo es estéril y solo conduce á la ruina, á la de- 
cadencia, á la barbarie, á la abyección y finalmente á la 
subyeccion. Solo se conservan y prosperan los pueblos 
que saben trabajar, economisar y hacerse un capital 
para el presente y para el porvenir. Pero la laborio- 
sidad y el ahorro deben ir acompañados de la benevo- 
lencia y la honradez, dando al mérito y las capacidades 
el lugar que les corresponde. Porque la bella y grandiosa 
civilización moderna todo lo debe á la inteligencia, á la 
ciencia, á la libertad, al mérito y nunca podremos esti- 
mar demasiado sus servicios. 

Porque hay que tener presente que la civilización 
moJerna es la hija emancipada de la civilización anti- 
gua, muerta por el fanatismo, la barbarie y el feudalismo. 
Ella resucitó en la época del renacimiento de los libros 
exumados de los antiguos filósofos y sabios, Sócrates, 
Platón, Aristóteles; civilización moderna que fué desde 
su origen perseguida por la autocracia clerical, que 
quemó á cuanto sabio pudo haber á las manos, Jordano 



— 37 — 

Bruno, Savónarola, Juan Huss, Ramus, etc., que son Im 
verdaderos protagonistas de la reforma y de la emaüíá» 
pación del espíritu humano que ha dado por resultada 
la grandeza y omnipotencia sobrehumana de la cíenda 
y la civilización moderna que ha cubierto el mundo ífe 
vapores, de ferro carriles, de telégrafos, de teléfonos, ^ 
ideas nuevas y regeneradoras; ciencia y civilización á la 
cual debemos todo lo bueno y grande que conocemos, síe 
que jamás haya producido nada malo ni funesto. Cienda 
y civilización de quien la Inglaterra, los Estados Unidá)% 
la Alemania, la Francia derivan todo su poder y grande- 
za actual; mientras la España y otras naciones que h^i 
despreciado ó perseguido la ciencia y los sabios se ea- 
cuentran en el mayor atrazo y decadencia. Porque k, 
ciencia, la razón, la verdad son la luz del espíritu y <jb 
por sí escluyen todo mal; mientras las tinieblas <M 
oscurantismo y la barbarie, enjendran por el contrario e! 
despotismo, la ignorancia, la miseria, el desquicio, la 
ruina y todos los males que necesitan de las tiniebla^s 
para nacer y estenderse. 

El ferro.carril, como hemos visto, ha marchado hasi2. 
aquí, orinando grandes lagos y cruzando por sohnt 

ciénagos, ríos y anchos brazos de mar dijéramos^ 

sino fueran solo anchos brazos y lagos de agua dulce, 
muchas veces mayores que nuestro gran estuario de^ 
Plata y mas felizmente dispuestos en el interior de te 
tierras, donde todas sus riberas é influencias benéficas 
son aprovechadas. Saliendo pues, del borde de ias. 
llanuras acuáticas, cubiertas de cultivos y de denzas 
y espléndidas poblaciones; de Chicago para adelanta 
después de atravezar vastas zonas movimentadas da 



— 38 — 

magníficos bosques de encinas y pinos y de prados alter- 
nados, en medio de felices y prósperas poblaciones, se 
entra de lleno en el sólido mar de las llanuras centrales 
de América. 

Poco á poco, hasta los bosques desaparecen ó se 
presentan en muy raros intervalos. Las mismas suaves 
ondulaciones del llano cesan, desplegándose vastas llanu- 
ras horizontales y sin movimiento. La vegetación de 
estas llanuras se compone de las mismas especies her- 
báceas que en nuestras pampas y casi con el mismo 
aspecto. Solo que en estas, su tapiz herbáceo ya no son 
esos pastos primitivos apenas enerados por el diente de 
la gama y del búfalo que pasa; smó pastos comidos y 
retoñados bíijo los pies de ganados civilííados. El 
desierto de ayer ha desaparecido hoy, y la propiedad 
en forma de cercados rielados de madera con algunos 
alambrados, y la cultura en forma de bellos plantíos,^ 
casas 2>ciddocJcs, rastrojos y mieses cosechadas, se es- 
tienden por todo. Los pastos vírgenes de las praderas 
primitivas de las desiertas sáhanas han cedido su lugar 
á otros que se han posesionado del suelo. Muchos de 
los pastos que se presentan son cultivados y el resto 
lleva el sello de la mano del hombre culto. 

Y nuestra remota y apartada patria ¿llegará algún 
dia á ese prodigioso grado de prosperidad? Difícilmente. 
La razón es muy sencilla. Nosotros y talvez las razas 
latinas todas que hemos heredado el mismo modo de ser 
en forma de un espíritu anticuado de rutina, estamos 
condenados por nuestras creencias que aún influyen 
demasiado á nuestros hábitos ó á marchar como la-, 
tortuga al travez de mil dificultades, ó á decaer y 



— 39 -^ 

desaparecer junto con nuestras viejas y degradadas 
anstituciones políticas y sociales. Nos es prohibido pen- 
sar libremente, y sin pensamiento libre, sin una cultura 
liberal de la inteligencia, la ciencia fundada en la verdad 
y en ellibre examen, no puede existir; sin ciencia no 
hay industria, cultura ni poder; y sin industria ni poder, 
no hay civilización ni nacionalidad, ni vida posible. 
Estamos con los ojos cerrados dándonos unos á otros 
garrotazos de ciego, en medio de las tinieblas ficticias 
que nos rodean solo á nosotros, mientras la luz inmun- 
da el resto de la tierra. Cuando abramos los ojos, ya 
será tarde, otros se habrán apoderado y disfrutarán de 
nuestra herencia en nuestro lugar. E&to nos parece hoy 
imposible, pereque no vemos ni pensamos. Pero tiempo 
llegará en que toda nuestra fantasmagoría desaparezca, 
y entonces una verdad desnuda y espeluzante se presen- 
tará á nuestros ojos. Hemos perdido nuestro tiempo 
agitándonos en angustias mortales para quedar en lo 
mismo. 

Para que nuestro porvenir de lúgubre, se convirtiese 
en esperanzoso, seria preciso que nuestros impuestos 
guias espirituales nos diesen permiso para pensar para 
trabajar, para vivir. Mas como ellos se han hecho 
sobre nuestra ignorancia y nuestra rutina un cómodo 
livelijhood, es seguro que nos rehusarán tal permiso; y 
lo que hemos andado en un momento de espansion favo- 
rable, después de la caida de la tirania, nos lo harán 
desandar y lo que hemos aprendido, nos lo harán desa- 
prender; y en este teje y maneje de las intrigas de los 
partidos, en este hacer y deshacer se pasará el tiempo 
7 nuestra ruina y atrazo quedarán consumadas. 



-^ 40 — 

Pobre nuestra raza! Ella tan digna, tan inteligente, 
tau honrada, tan buena! Nosotros somos en verdad 
satóHcos y deseamos permanecer tales, pero conciliados 
¡wn la verdadera ciencia; con las verdaderas libertades 
^í mundo político moderno; con el libre cultivo y desar- 
kMú del pensamiento y de las intelijencias en todos los 
jamos del saber y de la industria humana. Entretanto^ 
ssaestro viejo catolicismo de Torquemada y de Felipe 
M mantenido por la ignorancia ó la timidez de nuestro 
dero, nos mata, porque nos impide comprender, saber 
j consagrarnos á un trabajo útil y reproductivo. Hoy 
aao es posible, como antes, trabajar á lo esclavo ó á lo 
Mrbaro, sin comprender. El delicado mecanismo de la 
<jÍYÍIizacion moderna necesita la ciencia; y la ciencia no 
puede existir sin e), cultivo liberal de la intelijencia, el 
ísnal es incompatible con las creencias de Torquemada 
j de Felipe II. Hay que salir de lleno de las tinieblas 
sQsdievales en que aun se halla sumerjido nuestro orden 
2fí0fal. Hay que entrar de lleno en el camino de la luz! 
Eay que ver claro, pese á quien pese. Un ciego no puede 
íssr guia de otros ciegos. Nuestros guias espirituales 
/SOS prohiben pensar, al prohibirnos conozcamos á los 
jpensadores modernos como Kant, Humboldt, Lyell, La- 
aaark, Darwin, Hoeckel, pues toda la ciencia y el 
fiensamiento moderno, se halla justamente concentrado 
&i ellos y no fuera de ellos; y al prohibirnos pensar, 
dios tampoco quieren tomarse el trabajo de pensar por 
ajosotros. Son ciegos que se imponen como guias á 
«jííros mas ciegos que ellos. ¿Creen acaso que resando 
el estéril rosario de los siglos de haraganería, hemos dp 
liacer nuestro caminó en el presente, en medio de los 



— 41 — 

acorazados de las potencias marítimas, y de los Kru^s 
de las potencias terrestres? 

Ignorantes, tenemos que aprenderlo todo. Ineptos^ 
tenemos que agacharnos á trabajar las armas y It£ 
máquinas con que nos hemos de defender. O penssíS 
que nos han de dejar vivir de lástima? Oís ese gñM 
salvage que de edad en edad se repite: Del vencedor ^ssí 
los despojos! La vida y los bienes del vencido han ^b 
j seguirán siendo, los despojos del vencedorl Y noso- 
tros dormimos reposadamente, nuestra ciencia de igm^ 
rancia y de quietismo! Hay que moverse, cultivaná® 
las fciencias y las artes de la paz! Entre nosotros, te 
gobiernos no deben pensar en usurpaciones, ni los pue- 
blos en revueltas: eso seria suicidarse. No debecac^ 
estar animados sino de un solo pensamiento: el pn^- 
greso! Hay que ganar el tiempo perdido, ó perecerl Los 
conocimientos, el saber que adquirimos en nuestos 
escuelas y universidades, no son ciencias; son meras no- 
ciones anticuadas de puro aparato, que no sirven ^ 
nada hoy. Nuestras cinco facultades no corresponden j^ 
á las necesidades múltiples de la civilización moderosL 
Necesitamos ciencia é industria verdadera! Sin ciencia j 
sin industria verdadera, sucumbimos! Necesitamos cbc- 
tores verdaderos, y no doctores con borla y bastón, p^r 
todo saber. Lo primero, hay que aprender á trabajar 
el hierro y el acero. Esto es lo primero que han hecbs» 
los Americanos, y es el alfa de toda civilización! Háj 
que empuñar el martillo, el yunque, el combo, el pio»^ 
la azada! Hay que pedir á las matemáticas el secref^JS) 
de las máquinas y de las potencias físicas! Hay qíie 
aprender el cultivo del suelo en todos sus ramos! Haj 



— 42 — 

que refinar nuestras crias primitivas! Hay que utilizar 
los pastos de nuestros campos y las maderas de nues- 
tros bosques. Hay que esplotar los tesoros escondidos 
en nuestras montanas! Hay que pensar mucho menos en 
eltéatro y en el baile y mucho mas en el trabajo y la 
población de nuestras campañas. 

De New York se llega á Buffalo en un dia. Otro dia 
se tarda en llegar á Chicago, andando el tren á razón de- 
500 millas por dia. Por último, en tres dias mas se llega 
á Council-Bluffs, frente á Omaha, sobre las riberas del 
Missouri. Pero no queremos pasar este rio, sin hablar 
primero del aspecto del país entre Chicago y Omaha; el 
país mas grandiuso y opulento del mundo; país que 
ayer no mas, describía Chateaubriand desierto, primitivo 
y salvage, teatro de las correrías depredadosas de los 
Natchez y de los Muscogulgues que vagaban al través- 
de sus bosques. Hoy el desierto ha desaparecido; y esas 
inmensas y feraces regiones, regadas por dos grandes 
ríos que convergen y se juntan en el centro del conti- 
nebte, el Mississipi y el Missouri, son el plantel de una 
nación bella, joven, activa, yá poderosa y civilizada, que 
goza de todas sus facultades, cultiva las ciencias, prac- 
tícala industria en grande escala y en todos sus ramos, 
camina á la opulencia, á la preponderancia por un medio 
moderno é irreprochable, el progreso; y que mañana 
será la dueña y señora legítima de toda la redondez de 
nuestro planeta, cuyos dos Océanos domina desde sus 
riberas opulentas; y el cual habrá conquistado con la 
poderosa atracción de la simpatía, del ejemplo, mas 
bien que con las armas. Cuan digno no es eso, y cuan 
distante de nuestras estériles luchas y rencores políticos, 



— 43 — 

que mantienen en convulsión perpetua nuestra pobre 
raza! 

El Mississipi, donde lo pasa el ferrocarril de Barling- 
ton (hay muchos otros que ]o pasan) es un ancho rio, 
corriendo magestuoso entre bosques de encinas, robles, 
olmos y pinos, con algunos álamos y arces; él recorre 
regiones boscosas en partes, en partes despejadas, for- 
mando praleras ó sabanas y á los que se ha dado el 
nombre de llanuras del Mississipi. Estas llanuras, seaa 
boscosas, sean peladas, se hallan hoy cubiertas en toda 
su ostensión por numerosas y bellas ciudades, aldeas, 
poblaciones y establecimientos y posesiones particulares 
en las cuales reina la comodidad y el bienestar, pre- 
sentando en general, un aspecto elegante y aún espléndi- 
do. Las d visiones se hacen con railmgs de madera y 
no con alambrado, según lo hemos expresado en otra 
parte: sistema de seguridad que nos parece á nosotros 
acostumbrados al alambrado y á la línea recta, defectuo- 
so, riada elegante y de poca duración. 

Estos railíngs son á veces rectos y afectan las mis- 
mas direcciones que r^uestros alambrados. Otras veces 
forman zig-zags continuos, presentando una serie de 
ángulos para adentro y para fuera, por manera que á 
mas de la defensa propia del cerco, presenta la de los 
ángulos salientes y entrantes. Todo esto puede ser 
bueno ó conveniente en países donde la madera abunda 
y donde esta es fácil y baratamente elaborada por medio 
de máquinas. Su vista ademas, puede ser pintoresca, 
pero no tiene nada de bella ni de simétrica. Por lo 
demás, nada hay mas espléndido é impresionante que 
esas llanuras magníficas regadas por los rios mas gran- 



— 44 — 

y traficados de la tierra. Allí las propiedades, aun- 
que no se distinguen en general por su vasta estension, 
mm imponentes por el cultivo y la riqueza del suelo; por 
M magnificencia de la llanura; por la belleza y elevación 
ét los bosques; por la variedad y armenia del paisage; 
por el esplendor de una civilización naciente,es verdad, 
pero grandiosa ya en sus medios y en sus resultados. 

Los árboles son elevados y de especies escogidas de 
pinos, encinas, olmos, álamos y sauces, el suelo gene- 
ralmente craso y fecundo, se halla cubierto de los mas 
líellos pastos cultivados, cjover, timothjj, bhe-grass y 
también naturales. El cielo que cubre con su azulado 
artesón esas espléndidas llanuras, es tan benigno como 
atemperado; hay lluvias y secas en las estaciones opor- 
tunas y jam.ás es exesivo ni en la humedad, ni en la 
sequedad, ni en el calor, ni en el frió. 

Las barrancas del ^lississipi en Burlington son ele- 
Taáas y espléndidas, pero no tanto con las magnificen- 
cias de la naturaleza, como con las del hombre y de la 
iÍDdustria humana. Las dos ciudades que lo confinan, 
Quincy y Burhngton, á una y otra banda, son grandes^ 
populosas, industriosas y comerciales, á lo que contri- 
l)nye la facilidad de comunicaciones que allí disfrutan 
por rio y ferrocarril; alzando sobre las márgenes del 
gran rio sus palacios, sus jardines y sus fábricas. 

El rio corre límpido, magestuoso y plácido, bajo el 
inmenso puente, el cual se abre de vez en cuando movido 
por los cabrestantes de poderosas máquinas á vapor, 
para dar paso á las naves y vapores que lo sulcan. A 
fica y otra banda, para arriba y para abajo, los ferro- 
carriles, las ciudades populosas se estienden sin des- 



— 45 — 

continuar, hasta el Canadá, de un lado; basta Nueva 
Orleans, ó mejor, hasta su desembocadura del otro. El 
aspecto del rio en su curso es imponente y plácido, sin 
estruendo de cascadas, sin embate de olas, sin la reso- 
nancia de aguas que se estrellan sobre rocas, pero pode- 
roso en su callada mole: es una potencia que tiene á bien 
mostrarse mansa. A sus márgenes se alzan, es verdad, 
los prodigios de una civilización avanzada; pero la bella 
naturaleza conserva aún sus derechos, en forma de 
altas encinas, de imponentes pinos y de pintorescas bar- 
rancas y rocas, haciendo contraste con los floridos jar- 
dines, los palacios y las humeantes fábricas. 



Ocho millas al norte de San Pablo, se halla Mineapo- 
lis, famosa por sus grandes molinos de harina movidos 
por una catarata del Missíssipi; y ciudad en que se ha 
aprendido por esperiencia propia, que el polvo de harina 
difundido en el aire por los grandes y activos molinos 
de moderna construcción, son inflamables como la pól- 
vora. Esta capital, pues, de la manu facturación de la 
harina Americana, al mismo tiempo que capital gemela 
del Estado de Alinnesota, se halla situada en aquel punto 
en que la poderosa corriente del Mississipi se arroja 
desde una altura de 50 pies (17 varas) formando lo que 
se llama las caldas de San Antonio. 

Estas caldas en un periodo anterior á su descubri- 
miento en 1680 se hallaban muchas millas mas abajo 
del rio que hoy, por haber el agua comido, durante este 
tiempo, un lecho de calcárea azul de 30 pies de espesor 
que reposa sobre una arenácea blanda. De este modo 



— 46 — 

las aguas se han aproximado hasta unos 1,000 pies 
del borde superior del estrado calcáreo. A fln de sacar 
un mejor partido de esta potencia motriz é impedir una 
retirada ulterior de las caidas, el agua se hace hoy 
correr sobre un inmenso delantal ó plano inclinado, 
construido de una criba de gruesas vigas rellenas con 
piedras, el todo sobremontado de un entarimado de 
madera. Como habia peligro de que la caida se en- 
contrase minada debajo y desapareciese por haber el 
agua abiértose un pasage debajo del lecho calcáreo, se 
ha establecido un muro subterráneo concreto al travéz 
del rio, el cual se interna unos 30 pies de uno y otro 
lado en cada barranca. Este muro se encuentra unos 
1,000 pies mas arriba del borde de la caida, llenando 
una fosa cortada en la arenácea que comienza en el fondo 
de la calcárea, penetrando 38 pies en la arenácea. Esta 
.es una obra del Gobierno Nacional Norte Americano. 
Nosotros tenemos caídas en el Alto Paraná y en el Alto 
Uruguay mucho mas considerables que estas: pero cuan 
distante se halla la época en que podamos utilizarlas del 
mismo modo. 

La caída total del Mississipí en el espacio de una milla 
es de 75 pies. La toma y caida de los molinos Wash- 
Jburn, situada 300 pies mas abajo de la catarata, es de 
AO pies. A corta distancia mas arriba de las caídas, 
la Compañia Molinera de Mineapolis, que tiene la di- 
rección del motor de agua, ha erigido una represa de 
14 pies de elevación que dirige el agua hacia un canal 
4e 60 pies de ancho y de 14 de profundidad, el cual 
jcorre paralelo con el rio; y sobre ambas márgenes de 
^este canal han sido erigidos la mayor parte de los mo*- 



— 47 — 

linos de harina, mientras sobre la represa se halla» 
situados 7 aserraderos con la capacidad de aserrar 
500.000 pies de tablas, que se desparraman centenares 
de millas para construir casas y abastecer á los Estados 
que carecen de maderas. Aún mejor distribuido se hallan. 
el suelo consagrado á la harina entre 25 molinos que 
varian de 3 á 8 pies de elevación; se computa que sus^ 
pisos presentan una área de 1 V^ millones de piés^ 
ocupados coa maquinaria moderna superior. 

Esta empresa molinera se ha desarrollado con rapidez. 
En 1873 solo hablan 12 molinos, con un valor de 50 mil 
duros cada uno; hoy hay 30 de un valor de 75 mil duros. 
Desde 1879 se establecen 4 cada año. El mayor es e! 
molino del ex-gobernador Washburn, con capacidad 
para producir 3000 barricas diarias. El mas considera- 
ble pone en movimiento 30 pares de piedras y 40 juegos 
de rollos con una maquinaria apUcada superior, del costo 
de 350,000 duros, habiendo obtenido el premio por la 
mejor harina en 1880. En 1860 Mineapolis solo molia 
al año 30.000 barricas de harina, cantidad que hoy se 
muele en menos de dos dias. Su producción diaria 
actual es de 15000 barricas. En 1879 estos molinos mo- 
lieron 1 V2 millones de barricas, esportándose V^- Sola 
San Luis que muele anualmente 2 millones de barricas 
se aproxima á esta asombrosa producción. 

Los molineros de Mineapolis forman una sociedad por 
cuyo medio se hacen todas las compras de trigo, la cual 
emplea agentes en diversas partes del pais, distribuyen- 
do el artículo en los diferentes molinos en proporción á 
sus juegos de moler. Las cuentas se saldan una vea 
por semana. Cada molinero se halla provisto de sus 



~ 48 — 

elevadores, por manera que los carros que contienen 400 
bushels en grano suelto, son introducidos, descargados 
y se vuelven en 15 minutos. El grano es aventado varias 
veces, se le hace correr por una máquina de cernir, 
pasando por un chiflón en que imanes poderosos retie- 
nen cualquier partícula de alambre, clavos y otro metal 
capaz de producir chispa y de incendiar el polvo infla- 
mable de la harina en un molino de rápida rotación, 
haciéndose causal de esas espantosas esplosiones que en 
años pasados voló un molino Washburn matando 15 
hombres y estropeando muchos mas. La harina y el polvo 
en una atmósfera confinada son tan inflamables como 
la dinamita y basta el movimiento de las piedras solas 
sin grano para producir la fatal chispa. El trigo seca 
primero su correosa piel, pasando por caños de cobre 
envueltos en mangas conteniendo vapor caliente, lo que 
facilita la separación del salvado. El trigo es aplasta- 
do entre rollos apagados, esto es, lentos, á fin de sepa- 
rar el afrecho con la menor harina pegada que sea 
posible. Las piedras á que pasa, diferentes á las que 
muelen el trigo blando de primavera, jiran con lentitud. 
Cuando se emplean trigos duros de primavera, un movi- 
miento lento produce la mejor calidad de harina. Las 
piedras de moler son labradas con la máquina de dia- 
mante y picadas á mano, pudiendo mantenerse afiladas 
con solo el uso de solventes. De las muelas, el trigo 
molido pasa á los cernidores jirantes de seda, los cuales 
llevan á su estremidad el salvado; descargan en otras 
bolsas la harina flor y la media, dejando correr en otro 
canal la harina barata que ocupa las capas centrales del 
grano; mientras el germen que contiene aceite, que de- 



— 49 - 

colora y hecha á perder la harina, es también separado 
formando la harina mas ínfima, red dog. 

Pero en Mineapolis como en todo molino moderno, 
tienen lugar nuevas separaciones y reducciones. La 
media es de nuevo pasada por entre rollos de piedra, 
hierro ó porcelana y cernida al travoz de finos cedasos 
de seda jirantes, procedimiento que se repite desde 4 
hasta 12 veces. De estas repetidas reducciones de los 
medios llamados antes generalmente afrechillos finos 
y que constituyen la capa del grano inmediata á la 
corteza ó afrecho se obtiene hoy la mejor y mas esti- 
mada harina, llamada alhuminoide ó harina de patente. 
Es mas sabrosa y mas alimenticia que lo que se ha 
llamado harina flor; absorve mas agua y hace un pan 
mas liviano y estomacal, produciendo de la misma 
cantidad 140 panes; mientras la harina ñor solo dá 
125 del mismo tamaño. Puede obtenerse en un buen 
molino moderno, un 45 0(0 de esta harina de patente; 
pero esto se hace á espensas de la cualidad de los 
otros grados; y un leal molinero debe contentarse con 
un 35 á un 40 ^o de la harina alhuminoide. Las mejores 
calidades de trigo de primavera, clasificados números 1 
y 2 duros, producen el mayor rinde de la harina de pa- 
tente. Se dá la preferencia al grano cosechado en suelo 
fresco y sin agotar y en estación seca. Hoy con maqui- 
naria perfeccionada y con purificaciones repetidas, aun- 
que el rinde no es tan grande, se puede obtener del 
trigo número 4 tan buena harina como antes se obtenía 
del número 2. 

La molinería es un negocio bueno toda vez que el 
trigo pueda obtenerse á su precio de costo con solo su 

4 



^ 50 — 

utilidad legitima, sin ser alzado ficticiamente por los 
rings. 

Es muy de notarse en los nuevos molinos la estrema 
solidez de toda su estructura, la ausencia de vibración; 
la abundancia de aire y de kiz; la introducción de 
corrientes de aire entre las piedras y los rodillos, y por 
un chiflón corriente de poderosa succión en el piso 
iiltimo. la segregación eficaz del polvotan desagradable 
y peligroso al mismo tiempo, en los viejos molinos. 
En la parte superior de los molinos perfeccionados llama- 
dos Washburn,se hallan cámaras simple é ingeniosamente 
dispuestas, en las cuales es recibida la corriente absor- 
YQniQ del aire cargado de polvo, el cual deposita su peso 
e»:; lienzos de flanela, que se limpian y sacuden de vez 
en cuando, recogiendo su harina. Elevadores manuales 
y ubiquitos establecen comunicaciones fáciles entre los 
diversos pisos, pero aumentan los riesgos de incendio, 
sobre todo á causa del mucho empieo de la madera en 
los molinos Americanos: mientras que reunidos como 
se hallan, la maj^oria de los Molinos de Mineapolis, 
cualquier conflagración puede estenderse de una manera 
fatal. 

Las precauciones contra el incendio son numerosas; cu 
todos los pisos se encuentran depósitos de agua, hydran- 
tes y mangas de mano con hombres hábiles en su manio- 
bra. El edificio se halla alumbrado solo por lámparas 
de seguridad de patente al gas, encerradas en globo» 
de cristal, que se encienden instantáneamente sin poner- 
las en contacto con el aire. 

La mayor exportación de harina se hace hoy en 
sacos de tela con el costo de 12 á 16 es. según que su 



— 51 — 

capacidad es de 140 á 200 Ibs.: los mas pequeños son muy 
manuales. La harina ensacada es fácil de manejar y 
:embarcar; ademas de que el saco cuesta la mitad de la 
barrica; sin embargo en la barrica forrada en papel 
estampado de Bailey, la harina se conserva mejor. Los 
molinos de Mineápolis pagan por su privilegio de agua 
,1260 duros por cada 9 juegos de piedra ó muelas. Se 
estima el costo de molienda, incluso impuesto, renta, 
interés, costo del motor de agua ó vapor etc en 25 es. 
jor barrica de harina del peso de 196 Ibs. Para saber 
si estas modernas operaciones de harineria son prove- 
chosas á los molineros y al público se puede hacer la 
siguiente exposición del caso. En Mineápolis se necesitan 
de 285 á 800 Ibs de trigo de primavera núm. 2 del peso 
de 63 Ibs el bushel, para hacer una barrica de harina. 
Un 50 7o de esta harina, sirve para hacer el pan ordi- 
nario; 40 o/^ constituye la harina de ¡latente y que se ven 
de á 30 7o mas que la anterior. El 10 7^ restante es 
de harina mferior, Loto grade, que se vende áf la mitad 
del precio de la harina común. Fuera de unas 10 Ibs 
de desperdicio, de harina en cada barrica, hay unas 80 
Ibs afrecho y desechos que en los Molinos se vende á 5 
Vá duros tonelada: en Inglaterra vale 5 tantos mas, pero 
el transporte se absorbe toda la diferencia. El costo de 
transporte de una barrica de harina de Mineápolis á Eu- 
ropa es de 1 V^ á 1 V-' duros. 



La ciudad de Stilhvater se halla situada á IG millas al 
nordeste de Saint Paul, sobre los confines del Wisconsin, 
en una bella situaci ¡n s( lie las riberas del rio Saint 



— 52 — 

Croix, que se incorpora al Mississipi 20 millas mas abajo 
de Saint Paul. Es una de las ciudades mas importantes 
y prósperas de Minesota; tiene hoy una población de 
10,000 almas; es la capital del comercio de maderas, 
siendo notable por sus molinos de aserrar, por sus molinos 
de harina y por su Penitenciaria Nacional. La ciudad 
no tiene mas de 34 años de edad y cuenta ya bellos tem- 
plos y 4 suntuosas escuelas, sostenidas en parte con 
las tierras destinadas á este objeto por el Estado, sub^ 
ministrando á la juventud una sólida instrucción gratuita. 
Cuenta además una biblioteca, una cámara de justicia, 
varios hoteles y una Opera. Hay buenos almacenes y 
depósitos construidos de ladrillos ó piedra de Minesota, 
parques, jardines de recreo y canchas para las carreras 
Americanas al paso ó trote largo. De sus elevadas 
barrancas que se alzan 110 pies sobre el nivel del rio, 
estendiéndose mas allá de la ciudad baja, se cuentan 
numerosas villas y una espléndida perspectiva sobre los 
plateados meandros del rio Saint Croix y sus pintorescas 
barrancas, en medio de un bello pais boscoso y ondulado. 
Un puente de barcas cruza el rio que es allí de 4 cua - 
dras de ancho. La parte central se abre dejando una 
abertura de 300 pies para el paso de buques ó balsas de 
madera. El rio abunda en exelente pescado de las 
especies Esox y Salmón, el peje sol chato, el esturión y la 
trucha blanca y colorada del peso de 2 á 3 Ibs. 

Los primitivos bosques de las inmediaciones de la ciu- 
dad han sido cortados y los renuevos y matorrales que- 
mados; una generación mas joven y menos vigorosa de 
bosques se levanta diferente de la original y consis- 
tente pr (. pálmente de álamos y encinas arbustesentes. 



— 53 — 

El suelo es generalmente lijero, formado de gravel y 
arena. Sobre los espacios desboscados se han formado 
chacras en estos últimos 20 años. Debido á la creciente 
demanda por productos agrícolas, de 4 á 5000 acres de 
tierra inculta han sido labrados para siembras. La 
estension media de estas chacras es de 150 acres. Se 
cultiva el maiz- se crian vacas y se fabrican los produc- 
tos de la ganadería. La población de Stillwater [agua 
mansa) absorbe los productos agrícolas de su distrito. 
Muchos de los vecinos mantienen sus vacas con los 
pastos de la comunidad. Hasta la distancia de 3 millas 
la tierra vale de 50 á 100 duros acre. En Stillwater la 
carne se vende á 1 2 cts. lib.; la volatería al peso obtiene 
el mismo precio; la leche se vende á 5 cts cuarta; las 
papas á 2 Va rls la cuartilla. El trigo se vende á 1 duro 
el bushel; la harina de pan común se vende de 5 á 6 
V2 duros barrica de 196 libs., la avena cuesta 2 V2 
rls. cuartilla y lo mismo el maiz; el hierro de 8 V^ á 11 
V* duros la tonelada. Una cuerda de leñado quemar de 8 
pies de largo y 4 de ancho (una carretada) vale 4 duros 
(100 ps. míe.) 

Hay 3 ó 4 molinos en movimiento en Stillwater, uno 
de ellos con 8 pares de piedras; 7 juegos de rodillos de 
porcelana y 3 de hierro. Se emplean 5 bushels de trigo 
(5 cuartillas) para producir una barrica de harina de 
196 Ubs. Se obtiene un 30 7o de harina de patente; 60 
% de harina común y 10 o/^ de harina inferior. En la 
manufactura de la harina de patente los medios sufren 
4 reducciones. El afrecho se vende á 5 1^2 duros tonela- 
da. Pero el principal negocio local es la madera. Du- 
rante 300 millas al norte sobre la ribera del Santa Cruz 



— 54 — 

y mas adelante hasta el Lago Superior, se estienden 
grandes bosques, principalmente de pinos blancos, enci- 
nas y álamos. Los comerciantes y especuladores de 
maderas compran al Estado grandes concesiones de es- 
tos bosques y á un costo proporcionado á la cantidad de 
madera que contienen. Los árboles capaces de costear 
su trasporte son marcados durante el estío y otoño, 
descortezándolos á veces hasta un par de pies de la su- 
perficie un año antes de ser cortados, á fin de contener 
la circu-acion de la savia, y para madurar mas pronto la 
madera. 

Hacia fines del Otoño, los cortadores son enviados á 
los bosques, construyen sus chozas de vigas, establecen 
sus almacenes de provisiones y proceden á cortar los 
árboles marcados. La madera defectuosa no vale la 
pena de moverla; luego de volteado un arboles marcado 
con el signo cabalístico de su dueño. En seguida son 
arrastrados sobre rodillos por encima de la nieve ó del 
suelo congelado, al rio ó á sus tributarios mas inmedia- 
tos. Estando en el bosque, esta madera vale duros 1,5.0 
los 1,000 pies; vale 3 duros arrastrada de 2á3millas 
de las márgenes de un rio; y 1 li2 duros mas entregada 
en Stilhvater. 

Una vez en la orilla del agua, los maderos son arregla- 
dos en balsas de 300 pies de largo, por 30 á 50 de 
ancho. Cuando se llega á aguas mas profundas, las 
balsas se amontonan unas sobre otras. 

En las partes bajas de los grandes rios; como en el 
Santa Cruz un par de millas mas arriba de Stilhvater, 
tiene lugar la separación ó aparte de los maderos. Allí 
suele tener lugar á un tiempo el aparte de 100 milloaes 



— 55 — 

de pies ele vigas. Como 300 cortadores pintorescamente 
vestidos de camisetas de lana roja y pantalones azules, 
armados de largas varas, separan los maderos pertene- 
cientes tal vez á 300 ó 400 dueños. Saltando de viga en 
viga sobre los maderos flotantes y girantes, con una 
precisión que solo puede dar la larga práctica, cada 
individuo escoge y reúne las vigas pertenecientes á va- 
rios dueños. 

En una sola estación, suele verse descender rio abajo 
por el Saint Croix y sus tributarios, 200 millones de pies 
de maderas, unas para bajar hasta Quincy ó San Luis y 
como 1{4 para Stilhvater. La madera en bruto se vende 
de 10 á 12 duros los 1000 pies. 

En el aserradero de Seymour, Sabino y Ca. se asier- 
ran en undia de 120 á 150,000 pies de madera, y 200,000 
pies cuando el aserradero trabaja de dia y de noche- 
Una sólida plataforma de 120 pies de largo, con rieles 
paralelos, liga el molino de aserrar con el cauce iz\ rió, 
presentando una profundidad de unos 20 pies. Descen- 
diendo estos rieles por medio de una larga cadena, un 
carro bajo penetra por debajo del agua, toma las vigas 
flotantes, las asegura y las hace subir mediante la cade- 
na, sobre el plano inclinado. 

Consoló tocar un resorte, mediante el juego de pode- 
rosas palancas dispuestas para el caso, se alzan y 
encaminan las mas gruesas vigas, depositándolas sobre 
la mesa del aserradero con una precisión humana y una 
fuerza sobrehumana. Las vigas son cuadradas por una 
sierra circular; y sin pérdida de tiempo, con solo tocar 
otros resortes situados al lado de la mesa, las vigas cua- 
dradas son pasadas á las sierras paradas, 12 á 15 de las 



- 56 — 

cuales se hallan en constante trabajo. En un instante, 
estas poderosas vigas son convertidas en tirantes, cuar- 
terones, tablones, tablas y tablillas. La mitad de las 
astillas, aserrín y desechos, conducidos por una tela sin 
fin, van á alimentar las hornallas de las máquinas de 12 
caballos que ponen en acción los aserraderos. El resto 
es molido y almacenado en grandes montones formando 
el combustible de reserva para el invierno. Otros aserra- 
deros inmediatos producen estos mismos prodigios de 
actividad y exhiben las mas curiosas aplicaciones de la 
mecánica moderna. 

Todos los días, de 800 á 1000 vigas con su promedio 
ád 200 pies de madera sólida, son en un instante levan- 
tadas del rio por medio de ruedas dentadas y fijadas por 
una cadena sin fin que corre sobre la plataforma en el 
espacio comprendido entre el aserradero y el agua y que 
penetra hasta alguna distancia dentro del rio. Sobre 
estas formidables ruedas dentadas las vigas son dividi- 
das, asidas y aseguradas por ellas y trasladadas bajo los 
galpones del aserradero situados 130 pies sobre el nivel 
del rio, haciendo un ascenso de cerca de cuatro pulgadas 
por pié. Mientras la cadena sube^^con su crugiente peso? 
una correa que por abajo se mueve en una dirección 
opuesta, arroja sobre la corriente del rio los trozos de 
corteza y astillas que de otro modo estorbarian y serian 
un tropiezo para el ascenso de las vigas. Estas en se- 
guida sufren las operaciones que ya hemos indicado. 
Dos vigas de 3 á 4 1|2 pies de diámetro son cortadas 
simultáneamente por dos juegos de sierras. Otra palan- 
ca manual sirve para formar lotes de 15 á 20 tablas 
pasando estas á los galpones suspendidas á una soga 



— 57 — 

á cada estremidad. Los operarios empleados en los 
aserraderos ganan 35 duros mensuales. Los afiladores 
de las sierras ganan de 5 á 6 duros diarios, pero tienen 
que poner un muchacho que los ayude. 

Para hacer las ripias de techo que son de un gran 
consumo, las vigas cuadradas son cortadas en trozos de 
18 pulgadas por 3. Estos son automáticamente arro- 
jados contra una sierra circular girante con rapidez, 
que corta en rebanadas los trozos de madera como si 
fueran pedazos de queso. Por medio de una tolva esta 
corriente de ripias se hace caer en una cámara inferior, 
donde son cepilladas, escuadradas, ensayadas y dispuestas 
en manojos con lios de aros de hierro. Se les dá general- 
mente 13 pulgadas de largo por 4 á 6 de ancho y 5[16 
avos de espesor; se venden á 2 duros el mil; 1250 cubren 
100 pies cuadrados. Fabrícanse también listones de 
todos diámetros y tamaños. Máquinas de cepillar^ de 
tornear, de hacer muescas se hallan en movimiento. 
Puertas de 7 pies por 3 V^ se fabrican por 1.25 duros. 
Toda la maquinaria se halla protegida con esmero y los 
accidentes son raros. De estos molinos, las tablas son 
enviadas por ferro-carril ó por la corriente del rio hasta 
una distancia de 1000 millas. Las maderas aserradas 
en vigas, cuarterones, tablones, tablas, conduciendo enci- 
ma manojos de ripias, de listones y otros artículos lijeros, 
son dispuestas en balsas conteniendo á veces hasta un 
millón de pies y despachadas 700 millas abajo por el 
Saint Croix y el Mississipi hasta San Luis, ó 1000 millas 
mas abajo, hasta Nueva Orleans. Estas balsas suelen 
ser remolcadas á veces por botes á vapor y emplean 20 
dias en bajar hasta San Luis. Sobre este suelo flotante, 



— 58 — 

los hombres que lo dirigen erigen sus tiendas ó sus ha- 
bitaciones. 



La cárcel nacional de Stillwater forma una buena 
muestra de una Penitenciaria Americana. Allí habitan 
de 500 a 600 presidarios condenados por los tribunales. 
Los que sufren condenación de por vida, no se hallan 
separados de los que solo la sufren por un año, sin que 
hasta ahora se hayan reconocido inconvenientes en este 
régimen. Como la pena de muerte es rara vez aplicada 
en los Estados, hay entre los presos un considerable 
número de asesinos con causas atenuantes. Dentro del 
recinto de un muro de piedra de20 pies de espesor, en 
el cual se hallan dispuestas 20 garitas de centinelas, y 
y donde además permanentemente de dia y de noche, los 
vigilantes montan la guardia, se elevan los sólidos edi- 
ficios de piedra de la Penitenciaria. Las celdas se 
hallan dispuestas en tres pisos, teniendo acceso por ga- 
lerías de hierro, con escaleras también de hierro. 

Las celdas del piso inferior son frias y húmedas, pero 
en definitiva no son intolerables. En invierno, pasadi- 
zos y celdas son calentadas con cañerías de agua hir- 
viendo, cosa indispensable en estos friosclimas, pues de 
otra manera los prisioneros morirían congelados. Ca- 
pilla, hospital y cocina, se hallan bien dispuestos. 

Cerca de los edificios de piedra de la prisión se en 
cuentran construcciones y galpones menos sólidos para 
máquinas y talleres de trabajo, donde se fabrican má- 
quinas de trillar, de aventar, elevadores y barricas. Mr. 
SabinO; dueño de uno de los aserraderos de que hemos 



— 59 — 

hablado, el cual suministra maquinaria y herramientas 
y abona el importe de los trabajos á las autoridades de la 
prisión. Este arreglo existe de algunos años y sus resul- 
tados serán talvéz el que la Penitenciaria pueda costearse 
por si misma. En los talleres de carpintería, herrería y 
pintura los convictos tienen un trabajo tan activo como 
sano, preferible para los hombres robustos, al de zapate- 
riá, sastreria y brocheria, ocupaciones relativamente 
sedentarias que se practican en otras prisiones. 

Asociados con los convictos y 'ayudando á enseñarles 
á mas de imprimir un alto carácter de regularidad al' 
trabajo, se cuentan 250 artesanos que entran diaria- 
mente á la Penitenciaria. Esta asociación de las clases 
criminales con la gente honrada; una existencia activa 
y ocupada, este ejercicio en un trabajo útil que puede 
seguirse una vez terminado el plazo del castigo; las 
economías de la buena conducta que llegan hasta 2 V* 
duros por mes, debe ejercer una influencia regeneradora 
en la mayoría de los condenados, impidiendo su recaida 
en el crimen. Con una área mas estensa de trabajo 
y con menor competencia industrial los artefactos Ame- 
ricanos no han llegado á sufrir del efecto de la compe- 
tencia de este trabajo de prisión. Los guardias se 
pasean por los almacenes; los convictos no pueden, sino 
motivadamente abandonar sus trabajos ni sus bancos, la; 
conversación está prohibida, la conducta de los prisio'^ 
ñeros es ordenada y respetuosa, la insubordinación y > 
las tentativas de fuga son raras, sin que dejen á veces ■ 
de sobrevenir choques ú otros incidentes malignos. 

La prisión es abastecida con las maderas mejores y las 
mas baratas. En los trabajos se emplean máquinas* 



— 60 — 

auxiliares de toda especie. A mas de las sierras ver- 
ticales y circulares ordinarias, hay sierras que trabajan 
á varios ángulos y que se destinan para hacer muescas. 
Los ejes flexibles de fresno son cortados y labrados por 
máquinas, haciendo este trabajo mejor que los 20 hom- 
bres que antes lo ejecutaban. Se hallan forrados 
con una plancha de hierro colado, sobre la cual 
la rueda jira. Diariamente se acepillan, se ensamblan 
y acanalan de 20 á 30,000 pies de tablas. La 
encina usada para la construcción de las máquinas 
es acepillada por sus cuatro faces en una sola operación. 
Las mazas de ejes son perforadas á veces simultánea- 
mente con 7 aberturas y con mayor exactitud de lo 
que se puede obtener con la mano. Los batidores para 
las máquinas de trillar reciben también once perfora- 
ciones á la vez. 

Numerosas máquinas de abrir encages ó agujeros cua- 
drados en que los maderos encajan, se hallan en cons- 
tante operación. La fabricación de las ruedas se hace bien 
y sólidamente. Cien de ellas son enllantadas en unahora 
y se colocan dos remaches á los costados de cada rayo. 
El armamento de las máquinas se hace de una vez. El 
ajustamiento del fuelle para aventar cada clase de grano 
se halla bien dispuesto para manejarlo de fuera. Las 
mayores máquinas trillan 1000 bushels en 12 horas. 
Con motor de caballo completo cuestan 650 duros; sin 
motor de caballo su precio es 550 duros. Generalmente 
son movidas por una máquina portátil de fuerza de 10 
caballos, que se puede comprar por 1400 duros. Seis 
ó siete máquinas de trillar son armadas y ensayadas 
por dia, y casi el mismo número de máquinas de aventar 



— 61 - 

y elevadores, las cuales se venden á 80 duros. Mil 
barricas para harina son fabricadas mecánicamente por 
dia, formadas de 17 duelas de encina, su armado y 
ajustamiento con aros se hace en la misma operación. 
Estas barricas se venden á 42 es. una. 

Uno de los mas nuevos é interesantes aparatos apli- 
cados á la Penitenciaria, es un caño de absorbcion de 
3 pies por 2 que corre 1300 pies desde los molinos de 
acerrar hasta la orilla del rio penetrando en el corralón 
de las maderas. Por este tubo, los desechos de madera 
y el acerrin y virutas, es todo bien desmenuzado, es 
espulsado por un enorme aventador á razón de 1 V^ 
toneladas por hora, y convenientemente depositado en 
montones para combustible de invierno. 

Sobre los linderos de los grandes bosques y á 15 mi- 
llas de Saint Paul, se halla la ciudad de Saint Peter, de 
mas de 4000 almas, delineada con anchas calles simétri- 
cas plantadas de árboles. En eila se ven realizados todos 
los adelantos americanos, magnificas escuelas públicas, 
bibhotecas, club y templos numerosos. Las llanuras ó 
sabanas centrales de América comienzan allí, pero no 
todavía horizontales, sino onduladas. La tierra es lijera 
y arenosa; los pastos se presentan bien comidos por el 
ganado. Por los terrenos comunales, se ven pastando los 
ganados de los vecinos del pueblo. 

Sobre este suelo se cosechan de 35 á 40 bushels de 
trigo por acre. Las tierras secas y elevadas de las lomas 
sirven para pastoreo de ovejas, que en invierno son ali- 
mentadas á establo con éste mismo pasto segado y 
secado. La buena tierra se puede obtener hasta 2 millas 
de la ciudad, por 40 duros el acre. Aquí como por todo, 



— 62 — 

en Norte América, los cultivadores generalmente son 
propietarios del suelo que cultivan. Pero también se 
arriendan aquí las tierras á razón de 1.50 duros el acre, 
pagando el arrendatario los impuestos. Hay también cha- 
cras explotadas en sociedad, esto es, á medias. 

A dos millas de San Pedro se encuentra un Manicomio 
ó Asilo de dementes establecido por el lEstado desde 
1867 el cual cuesta con muebles y maquinaria unos 
600,000 duros. Puede recibir 600 pacientes y se halla 
ocupado por un número mas ó menos igual de personas 
de ambos sexos, de todas las nacionalidades y de todas ■ 
las órdenes sociales El establecimiento de esta clase de 
asilos de institución privada, se halla prohibido en Norte 
América, por el abuso que los intereses privados ó las 
pasiones de partido,pcdrian hacer de ello. En consecuen- 
cia la Administración Nacional ha establecido asilos 
que proveen gratuitamente á las necesidades de los ver- 
daderos dementes salidos de todas las clases; y en este, 
aunque recien restablecido de un incendio que lo devoró 
en parte años pasados, se encuentran representantes de 
todas las nacionalidades, los cuales con sus diversos- 
idiomas é idiosincrasís, aumentan no poco las dificulta- 
des del servicio interior y facultativo. Generalmente 
es el abuso de la bebida el origen y fuente del mayor nú- 
mero de casos de enagenacion mental. Es pues, un ré- 
gimen frugal y calmante el que se adopta para esta 
clase de pacientes. Para los otros, provenientes de 
casos especiales, son también métodos especiales según 
los casos, los adoptados; y ninguno sale de los medios 
mas humanos y previsores. Las habitaciones, salones; 
comedores y aposentos se hallan tan bien dispuestos 



— 63 — 

como confortables. Así las curas debidas á esto y al buen 
régimen, son numerosas. 

El Asilo tiene una buena chacra de 410 acres colo- 
cada en situación abrigada y en terreno fértil, que dá 
por acre, 60 bushels de avena, 50 de maiz, 30 de trigo y 
150 de papas. Tiene 30 vacas lecheras. Este estableci- 
miento, á mas de sustentar al manicomio, sirve de campo 
de ejercicio, de distracción y de recreo con los tran- 
quilos goces y ocupaciones rurales, á sus numerosos 
pacientes. Seria muy conveniente el establecimiento en 
nuestro pais, por el Gobierno Nacional, de asilos aná- 
dogos fuera de las grandes ciudades. 

A 10 millas de San Pedro se halla Mankato, sobre 
las riberas del rio Minesota, nueva ciudad ya disfrutando 
de todas las ventajas, comodidades y progresos de la 
civilización moderna, incluso ferro-carriles y vapores qiiB 
navegan por el rio. Su suelo llano es lijero y fácil de 
trabajar; así los chacareros de sus inmediaciones se 
muestran muy satisfechos de sus resultados. La ciudad 
tiene una escuela normal y magníñcos almacenes y 
depósitos. Allí el comercio suministra todas las como- 
didades y regalos de la producción general. Por lo que 
es á la producción local la carne se vende de 6 á 7 es. 
lib.; los pollos valen 1.50 duros docena; leclie 4 es. cuar- 
ta; huevos, de 3 á 10 es. docena; papas á 25 es. busliel. 
Hay además un molino que muele 500 barricas diarias. 
También hay un molino para estraer de la semilla del 
lino el aceite de linaza perteneciente al mismo propie- 
tario, el cual compra la semilla á los que la cultivan para 
reducirla á aceite. La semillado lino se compra á un 
duro la cuartilla; una cuartilla produce 2 galones o 15 



— 64 — 

libras de aceite, con un valor de 3 rs. el galón y 40 lib. 
de torta que se vende á 2 duros tonelada. Mankato 
posee también una cervecería perteneciente á un alemán 
Herr Bierbauer, el cual compra la cebada de 35 á 40 
es. bushel. Dos y medio de estos bushels hacen un barril 
de cerveza de la capacidad de 31 galones. Este producto 
paga 1 duro el barril al venderse, valor del sello de la 
venta. Los cerveceros pagan además una patente anual 
de 50 á 100 duros según su negocio. 

Ya hemos visto que en Norte América se cultiva tam- 
bién el sorgho, del cual se obtiene un rico arrope. De 
un acre se pueden sacar 400 galones de este arrope, 
producto de la caña de ámbar, el cual convertido en 
azúcar, dá un producto doble por acre que el trigo. El 
azúcar que se obtiene de este arrope concentrado, es 
brillante y exelente. En Mankato se ha establecido una 
reñnaduria de esta azúcar. Aun suponiendo que solo se 
obtengan de 150 á 200 galones de este arrope por acre, 
él se vende á razón de 2 rs. el galón (6 ps. myc.) Así pues, 
aun con este vnnimo de producto se pueden realizar 75 
duros por acre y suponiendo 25 duros de costo, siem- 
pre quedan 50 duros de utilidad. Un acre bien cultiva- 
do de Cciña de ámbar, produce 1,000 Ubras de azúcar 
cristahzada y 500 libras de miel ó chancaca. La caña 
misma es exelente como forrage para los animales. 
Temprano en Agosto (correspondiente á Febrero) el 
sumo de sorgho solo contiene 6 O [O de azúcar, pero 
mucho mas de arrope ó glucosa. Este último dismi- 
riuye á medida que la caña madura y en Setiembre ya 
la caña contiene de 10 á 12 OíO de azúcar. De cada 
galón de arrope se sacan 6 libras de una azúcar crista- 



— 65 — 

lizada superior. Sobre un suelo y clima adecuado (como 
lo es Buenos Aires, Santa-Fé, Entre-Rios, etc.) el cultivo 
de la caña de ámbar puede convertirse en una grande 
y productiva industria, y en los Estados-Unidos evitar 
la salida de los 17 millones de duros que se invierten 
anualmente en azúcar extranjera. 

Pasando ahora á las llanuras ó praderas Americanas 
del Norte, hablaremos de Windom, ciudad del County of 
Jachson, con unas 1,000 almas y que apesar de su corta 
población cuenta yá con parques magnificos, plantados de 
árboles, que hacen el mas bello efecto sobre las llanuras 
sin bosques, destacando su follage de un verde sombrío, 
sobre el verdegay florido de la pradera. La ciudad posee 
un exelente hotel, capaz de acomodar 40 huéspedes. 
Según práctica Americana, los habitantes de la localidad 
se van con sus familias á alojar y vivir en estos hoteles. 
En ellos en consecuencia se dá una exelente y variada 
comida, compuesta de pescados, de diversas clases de 
carnes, de aves, verduras, dulces, costando todo la mitad 
menos de lo que costana en casa propia. La pastelería, 
ios budines, los helados se prodigan á voluntad, lo mismo 
que diversas clases de panes de trigo y maiz, junto con 
té, café y abundancia de buena leche, la cual se toma por 
vasos, aun en las comidas, con mas frecuencia que el 
vino ó los espíritus. Hay hoteles y restaurantes en que 
estas comidas no cuestan mas deoO á 75 es. por persona. 
La bebida está generalmente abandonada por los ingle- 
ses y los que la usan la pagan aparte y consiste en un 
vaso de cerveza ó vino, ó bien algunos toman un vaso de 
wiskey antes ó después de comer. 

Por lo que es al aspecto de las pampas norte-ameri- 

6 



m 



canas, ellas presen tan mas ó menos la misma apariencia 
que las nuestras y se hallan cubiertas casi con curta 
diferencia, por la misma fauna y flora. Pastos grami- 
nesentes cubren su superficie, verdes en la primavera y 
el estio lluvioso; pajizos en el otoño é invierno y 
dispuestos á arder á la primera chispa como nuestros 
pajonales. Lo que los norte-americanos WsimRnj^rairiedog ^ 
perros de pradera, son una cosa análoga á nuestras vis- 
cachas, aunque mas pequeños, con su mismo sistema de 
cavar cuevas y de marchar á saltos. E] gamo y una 
ave que ellos llaman grulla frecuentan esas praderas, 
que por cierto hoy ya no se hallan desiertas como en 
tiempo de los Natches y del Trampero: todas ellas están 
cubiertas de ciudades, de aldeas, de chacras, de ranchos, 
como llaman aquí á las estancias, tomándolo de nuestro 
diccionario. Los arroyos y rios de estas praderas tienen 
§1 mismo curso sinuoso y las mismas aguas salobrosas 
que las nuestras: las mismas lagunas circulares y los mis- 
mos bañados se estienden sobre los mismos suelos hori- 
zontales y sobre los mismos bajos, siendo frecuentadas 
por los mismos ánades y gansos silvestres, aunque no 
tal vez exactamente las mismas especies, pero sus aná- 
logos. Estas ostensiones con el mismo aspecto, flora y 
fauna, tienen tal vez el mismo origen y naturaleza gecló- 
jica; es decir, que pampas y praderas han constituido 
en un periodo reciente, tal vez á la salida del perio- 
do glacial, el lecho degrandes estuarios ó maresinteriores 
de agu^. dulce ó poco salada, proveniente de los des- 
hielos y con algún contacto con el mar. Estas aguas 
de deshielos, cargadas de gredas y arenas al descender 
de las alturas han depositíido sus turbios en el fondo de 



estos grandes estuarios ó lagos, aterraplanándolos y 
elevando el suelo hasta su nivel actual, algún otro fenó- 
meno geolójico ayudando. 

Así, la formación pampeana de las llanuras Argenti- 
nas y el lelim ó loss de las praderas Americanas, tienen 
un mismo origen, el depósito de las arcillas de deshielo; 
y un mismo aplanador, el mar ó las aguas de un es- 
tuario. 

A 20 millas al N. E. de Windom, se encuentra Barden- 
Barden á la orilla de un ferro-carril. Esta es una 
chacra de 2,100 acres perteneciente á un Neoyorkinó 
chacarero y especulador de trigo. Su chacra la compró 
hace cuatro años, al precio de 6 á 7 duros acre. Cuatro 
cosechas ha recojido ya y ha construido graneros y 
establos, junto con una sólida casa de piedra de tres 
pisos de 50 varas de largo por 20 de anchOo En sus 
pisos inferiores Mr. Barden ha dispuesto establos para 
200 vacas y como se hallan mas abajo del nivel del suelo, 
se desciende á ellos por un plano inchnado, por el que 
bajan animales y aun carros. Estos mismos sótanos se 
hallan divididos en dos pisos, arriba pajar y debajo 
establo. De un pozo de 10 varas de profundidad él saca 
agua mediante una bomba movida por un molino de 
viento, que alza el agua á un estanque elevado sobre el 
edificio, de donde es distribuida por una cañería de hier- 
ro. Como Mr. Barden es un hombre ilustrado, él no quie- 
re agotar la tierra con muchas cosechas consecutivas de 
trigo y ha adoptado para sus cultivos el principio cientí- 
fico de la rotación de las cosechas. La tierra arada de 
las praderas es propensa a llenarse de malezas, esto se 
evita cultivando en ella trévol ú otros pastos artificiales. 



68 



La cosecha de este año ha sido de 1,000 dieres de trigo 
sembrado en la primavera; él siembra 1 V« bushels por 
acre y recojo 20 bushels. El ha sembrado 100 acres de 
maiz con el costo de 7 duros el acre, que le produce de 
50 á 60 bushels. Mr. Barden abona la tierra con el es- 
tiércol de sus animales; ha observado que estos comen 
con mas gusto el pasto natural del campo, que el cultiva- 
do. ¿No será porque este huele un tanto al abono del 
estiércol? Entre nosotros, los animales que han probado 
la alfalfa, la prefieren al pasto natural. 

Con lagunas y arroyos en su terreno y muchas tierras 
vacantes en la vecindad cuyo pasto puede disfrutar, 
pagando cuando mas un cent, por acre, Mr. Barden se 
ha dadoá las crianzas de ganado, contando con 200 vacas 
y número proporcionado de terneraje y novillos. La crema 
de sus rebaños son unos veinte Shorthorn con sangre 
de Bates y Booth entre ellos dos magníficos toros de 
sangre Duquesa. Usando estos dos toros después de 
la selección de sus mejores vacas mestizas, el piensa 
elevar todo su rebaño en calidad de sangre. Así sus no- 
villos de 2 7^ años yá pesan hasta 1500 Ibs. obteniendo 
por ellos 2 á 3 es. mas porlib. que el ganado común. Mr. 
Barden para sus rodeos en un gran corral donde caben 
y viven bien las 500 cabezas que hoy cuenta. El puede 
hacer esto impunemente porque solo tiene toros pura 
sangre. Los que tienen toros finos y ordinarios no podrían 
hacer lo mismo, sin perder las condiciones de su selec- 
ción. El se propone sin embargo, separar sus animales 
por potreros diferentes según los grados. Como su cria 
está acreditada, el vende sus terneros puros de solo me- 
ses por 100 á 200 duros. El no conserva toros de vacas 



— 69 — 

mestizas. Todos sus toros son selectos en pura sangre. 

Mr. Barden tiene también cria de caballos finos, con 
padrillos ©lydesdales, Hambletonios y Squales de raza 
trotadora ó paso largo, que es lo que está á la moda 
hoy. Para estos caballos tiene escelentes establos de 12 
por 1 pies, con pesebres de hierro y puertas de gosnes. 
Mr. Barden cna también una majada de merinos que ha 
comenzado á mestizar con Southdown y Costwold. Cuen- 
ta también 100 cerdos Berkshire. Para la alimentación 
de sus animales, á mas de sus pastos verdes y secos em- 
parvados y de sus 60 á 70 mil bushels de maiz que receje 
en su teiTeno, compra todos los años unas cien toneladas 
de afrecho, que puestas en su chacra solo le cuestan 
cuatro duros una. Mr. Barden hace generalmente labrar 
sus tierras por pequeños chacareros que se conchavan 
con arado y yuntas. Asi el hace arar su tierra con el 
costo de 1.25 á 1.50 duros acre, arando de 2 y V^ ^ 3 
acres por dia. fil hace también trillar su trigo por ma- 
quinistas de profesión, pagando de 4 á 5 cts. bushel- 
Las trilladoras de máquina de 8 caballos, trillan de 600 
á 800 bushels diarios. Vende el bushel de trigo de 60 
á 75 cts. El trabajo de su chacra lo hace con 20 caballos? 
algunos muchachos y 10 peones, á quienes paga de 16 
á 1 7 duros mensuales, dándoles casa y comida; y que 
solo ganan este sueldo de Marzo V hasta fines de Octu- 
bre, rebajando á 12 duros durante el invierno, excepto 
aquellos cuyo trabajo queda el mismo y que por consi- 
guiente conservan su mismo sueldo. 

En estas praderas abundan las lagunas y esteros, 
los ánades, los gansos y las becasinas silvestres, lo mis- 
mo que las gallinas de praderas. En Heron Lake^ donde 



— 70 - 

las garsas abundan, se encuentra una chacra de 5,000 
acres toda cultivada. El suelo es una marga fuerte, 
abundante en materia orgánica; 2 á 3 pies más abajo se 
halla el subsuelo arcilloso. Esta tierra que hace cuatro 
años se vendia de 4 á 7 duros acre, hoy vale el cuadru- 
plo. El costo total de un acre de trigo cosechado en 
esta región es de 9.96 duros; el acre produce en inedia 
20 bushels, que vendidos á 75 cts. bushel deja una utili- 
dad neta de mas de 5 duros por acre. El dueño del 
Heron Lalze Farm no se limita al cultivo del trigo j 
cultiva también la avena, que rinde 70 bushels acre y 
los suecos que dá de comer á sus terneros, ovejas y 
cerdos en invierno. En las tierras destinadas al trigo, él 
cultiva previamente trébol y pa;-to timotliy. Especula 
también con un magnífico Clydesdale, cujeas pisas vende 
de 10 á 15 duros. También tiene una majada superior 
de mestizas de merino, para cruzarla con Cotswold: Sus 
cerdos son todos de la cria Beskshire. Calcula que cada 
oveja producirá en cada esquila de 2 a 2 y li2 duros la- 
na, por manera que 2,000 ovejas darán una renta de pa- 
triarca, 5,000 duros (125 mil ps, m{c.) Comoelpais es 
muy frió en invierno, las ovejas se mantienen á establo 
pero el heno solo cuesta 2 duros tonelada, y el afrecho 
4 duros puesto en casa. El multiplique de la majada 
dá mucho mas que los gastos de estabulación. 

Unas 160 millas al Sudoeste de Sain Paul, corre el rio 
Dakota, á cuyas inmediaciones se encuentran los Black 
Hills ó Lomas Negras, que un ferro-carril atraviesa. 
Entre las riquezas minerales de esta zona se encuentra 
una arcilla roja metamórfica y ferruginosa, dispuesta 
en mantos de un pié de espesor, con lechos interpuestos 



' — 71 — 

de quartziía. Esta roca, fácil de pulir, sirve á los indios 
para hacer sus pipas ó caluinete, ellos creen que el color 
rojo del suelo ha sido teñido con la sangre de sus antepa- 
sados, y visitan este lugar una vez al año, llevando pie- 
pras con las que esculpen varios ornamentos. La rique- 
za mineral de estas lomas es variada y el ierro-carril 
contribuye á explotarlas. En esta región se han formado 
varias ciudades como ser Dundeey Airhe. Hace un cuarto 
de siglo, los especuladores compraron en el Illinois y el 
Ohio lotes de tierra al precio de 5 á 10 duros acre. Estas 
mismas tierras hoy las venden de 25 á 40 duros el acre. 
Los ferrocarriles de Minesota poseen unos 7 millones de 
acres de estas tierras de que sacan y sacarán enormes 
utilidades. Pero al fln ellos las venden con beneficio y 
en esto obran con buena fé- Entre nosotros el ferro-carril 
de Córdoba se reserva la propiedad de las suyas. Con 
que objeto? preguntamos. El' Gobierno tendría talvez 
derecho á exigir las vendiese para ser pobladas. 

Warren Farm, uno de los mayores y mejores estable- 
cimientos de Minesota (de unas 6000 cuadras, 23 mil 
acres) se halla situada á dos millas de la estación y ciu- 
dad de Luverne. Comenzó en 1875, y hoy ya posee buenas 
casas y barracas, 200 entre caballos y muías, 70 peones 
y mas de 6 mil acres cultivados. Para quebrar el viento, 
estraer la humedad y embellecer su posición Mr. Warren 
ha plantado de árboles todos los caminos que dividen 
las secciones. Ha plantado también cercas vivas de 
sauces y álamos y aun de árboles frutales. A mas del 
trigo, del maíz y de las crianzas, se cultiva también el 
lino. El arado preferido para los cultivos es el Cariday 
sulky ploíigJi^ del costo de 65 duros y tirado cada uno por 



— 72 — 
e 

uatro caballos ó muías. Las partes activas del arado 
son de acero colado; un disco metálico corta la tierra 
delante de la red; el eje es corvo, por manera que la 
rueda en el surco marcha formando un ángulo de 60". 
Con este arado se aran tres acres diarios: delante del 
arado marcha un hombre á caballo, el cual concbavado 
con caballo cuesta cO duros al mes. Los arados se con- 
cbavan desde Abril P hasta Noviembre 15 (desde 
Octubre P hasta Mayo 15) á 18 duros mensuales con 
comida. El dietario se compone de tres comidas, almuer- 
zo, comida y cena, y mas ó menos se compone de pan 
y manteca, cerdo salado y fresco; carne de vaca una ó 
dos veces por semana; papas asadas ó cocidas, ensaladas 
vegetales, frutas, café y leche a discreción. La mitad de 
los salarios se pagan mensualmente; la otra mitad al 
fin de la estación. 

Para las cosechas y otros trabajos supernumerarios se 
conchavan hombres á razón de 1 duro diario. Los hom- 
bres se levantan á las 4 V« de la mañana, dan de comer 
á los animales; limpian los establos y almuerzan á las 5 
V^ de la mañana, saliendo á las 6 á sus trabajos. A las 
12 dan descanso y comida á los animales y comen. A 
la 1 V^ vuelven al trabajo hasta las 6 de la tarde ó 
hasta que se oscurece. En dias festivos se lava la ropa y 
solo se trabaja en ellos en las cosechas. 

Las muías, aunque cuestan el doble, son preferibles 
á los caballos; soportan mejor el calor y la incomodidad 
de las moscas; las largas jornadas no las abaten: siem- 
pre toman su alimento con apetito: este se compone 
de una mezcla de V^ avena y V» maiz, de cuya mezcla 
reciben de 16 á 18 Ibs. diarias, que es mas ó menos lo 



— 73 — 

que pueden comer. El heno á discresion; mas no comen 
mas de 10 á 15 Ibs. Estas muías cuestan 130 duros 
cada una; la yunta de bueyes de 3 años arriba vale 120 
duros. Se puede conchavar un hombre con un par de 
muías poniendo la comida y el arado, á razón de 2 du- 
ros diarios. No hay siembras en el otoño porque la tier- 
ra se congela. A 5 millas de Wan^en Farm se encuentra 
la piedra pintada de Liiverne. Del seno de una llanura 
nivelada, se alza una gran coHna de 10 millas de circun- 
ferencia, semejante á un solevantamiento. Las rocas de 
cuarzo rojo ferruginoso, alisadas por las arenas y el 
viento, se alzan en formas variadas y pulimentadas y 
fantásticas. A lo largo de los muros orientales, se alzan 
abruptamente formando columnas de ICO pies de ele- 
vación. En los rincones abrigados se ven brotar bellos 
musgos, heléchos y cactus. Desde esta elevada altipla- 
nicie, el mas magnífico panorama se presenta, esten- 
diéndose 30 millas en todas direcciones, de una verdeante 
y ondulada llanura diversificada por el brillante espejo 
de los lagos y las tortuosas cintas de plata de los esteros; 
y las verdeantes praderas ó campos cubiertos de doradas 
mieses y de las móviles anchas cintas del maiz que se 
estienden en verdes cuadrángulos hasta perderse de vis- 
ta en el remoto horizonte de sabanas sin fin. 



El territorio de Dakota posee en la actualidad una 
población de mas de 60,000 almas, fuera de una reserva 
india en la frontera noroeste que se calcula en 20,000 
hombres rojos. Este territorio comprende una estension 
de 96 millones de acres. De su parte septentrional, que 



confina con el Red River, ya hemos hablado. Su parte sud 
colinda con Nebraska, Yowa y Minesota á quienes por su 
aspecto so semeja. Las praderas son en esta parte mas 
onduladas; entre los diversos rios que intersectan el 
país, se alzan diversos cordones de lomas. A lo largo del 
rio Siux, por ejemplo, se halla un cordón de coHnas for- 
madas por guijos calcáreos rodados y redondos perlas 
aguas, cubiertas de pastos cortos y dulces, excelentes para 
el pastoreo de ovejas, y que forman una especie de es- 
polón de la cadena que gira 200 millas al noroeste de 
Cheyenne: región interesante de que hemos de hablar 
en la correspondencia inmediata. 

El chma, con especial en la parte Sud de Dakota es 
bueno. En estío el calor rara vez pasa de los 95° Fahr; 
en invierno, el frió no exede de menos 20'^ Fahr; la 
atmósfera hivernal es seca y rara vez cae mas de 12 
pulgadas de nieve sobre el suelo. La cantidad media de 
las lluvias del año es de 25 pulgadas; las principales llu- 
vias caen de Abril á Setiembre, cuando son mas necesa 
rias. Y apropósito de lluvias anuales, la lluvia anual 
media, en todos los Estados Unidos, incluso Alaska, es de 
29 pulgadas. Cada pulgada de lluvia, por acre, equivale 
á 27, 154 galones, ú 862 barriles; y la caida media anual 
de 29 pulgadas equivale á 25,000 barriles de 31 ^/s galo- 
nes de agua, por acre, lo que es para producir una 
inundación. 

Mientras mayor es la cantidad de agua anual media? 
mas un pais es suceptible de cultivo y población. En 
los Estados Unidos, las regiones donde la lluvia anual 
media es de 45 á 50 pulgadas, tienen una población 
de 57. 7 h¿Voitantes por milla cuadrada, cuando la lluvia 



i o 



es solo de 40 á 45 pulgadas la población solo alcanza 
á 40.1 por milla cuadrada y así proporcionalmente el 
descenso hasta las regiones en que solo cae de 15 á 20 
pulgadas por año, que solo pueden tener un habitante 
por milla. Así de los 50 millones (] 882) que habitan los 
Estados Unidos, 46 millones, 96 7o viven donde la caida 
media de agua es superior á 25 pulgadas anuales. Los 
países irremediablemente desiertos como el Atacama é 
el Sahara, son aquellos donde la lluvia anual media es in- 
ferior á 20 pulgadas. 

Respecto á la temperatura, conviene hacer las obser- 
vaciones siguientes. El estremo calor, como el estremo 
frío, son igualmente funestos á la salud^ vigor y actividad 
del hombre. Las naciones mas activas, emprendedoras j 
vigorosas son aquellas que viven en una temperatura 
media uniforme. En los Estados Unidos, la temperatura 
anual media de todo el país (escluyendo á Alaska) es de 
53^ Fahr, lo que dá mas ó menos la temperatura me- 
dia de la Provincia de Buenos Aires. En los Estados 
Unidos 98 de cada 100 viven en una temperatura media 
entre 40** y TO'* Fahr. Toda la región algodonera tiene 
una media superior á 55*^, sin desender jamás á menos 
de 35^ Fahr. Las regiones del azúcar y del arroz se hallan 
mas arriba de los 70* y ninguna media inferior á 50"*; 
la mayor parte de la región del tabaco se halla entre 
los 50^ y los 60*. La región de las praderas del valle 
del Mississipi, de que aun no hemos hablado, se halla ge- 
neralmente debajo de los 55^; y la gran región del trigo de 
Minesota y Dakota se halla en una temperatura anual 
media inferior á los 40^, con una temperatura hivernal 
media inferior á lO*. La reorion mas cálida es la de Fio- 



— 76 ~ 

rida Sud, 'á la cual siguen Texas Sud y Arizona meri- 
dional. 



Dos tercios del territorio de Dakota se componen de 
útiles tierras labrantías; las restantes son exelentes tier- 
ras de pastoreo. En los Black Hills se presentan altos ta- 
llares de pino, el álamo Populus molmari, la encina, el 
fresno, el hackherry^ análogo á nuestro tala, llamado 
Celtri Occidentali el arce dulce, el olmo y algunos 
avellanos negros se presentan á lo largo del Mississipi, 
del Missouri, del Big Sioux y de otros rios del sudeste. 
Por muchas millas en torno Sioux Falls, el suelo de hu- 
mus negro se presenta de 20 pulgadas de espesor, repo- 
sando sobre un subsuelo argillaceo, que es el verdadero 
lehm alemán, llamado en nuestro país formación pam- 
peana; también reposa sobre lechos de gravel que en 
este clima son propensos á absorber demasiado pronto la 
humedad del suelo. El agua se encuentra en abundancia 
de 30 á 40piés. 

Sioux Falls es una ciudad creciente á 250 millas al 
Sudoeste de Saint Paul. Hace pocos años era un puesto 
de comercio con los indios. En 1878 no tenia mas de 400 
almas; hoy cuenta 4000. 

Es el centro de una vasta área de un bello pais: há- 
llase al abrigo de colinas inmediatas; el rio, tributario 
importante del Missouri, se precipita de encima de unos 
farellones de quartzita roja, que el agua y los hielos han 
labrado en estrañas formas. Los Hoteles ó Posadas son 
buenos, habiéndolos que cuestan hasta 30,000 duros. 
Un ierro-carril la liga con Tankton, la capital del territo- 



— 77 — 

rio, 75 millas al Sad de Sioiix Falls. El rio Bi§ Sioux, 
inmediato á la ciudad, hace un descenso de 6d pies 
en tres caidas ó saltos, en el espacio de me lia milla, 
caida que se estima representa la fuerza de 1040 ca- 
ballos de vapor. Esta importante ventaja natural ha 
sido aprovechada para muchas empresas. Una sociedad 
anónima con 400,000 duros de- capital, ha construido 
un magnífico molino moderno con la marca Beina de las 
Abejas. Fundado sobre la roca de macizos muros de 5 
pies de espesor asegura la firmeza necesaria y la ausen- 
cia de toda vibración. En él se han introducido todos los 
perfeccionamientos prácticos de la ciencia moderna apli- 
cada á la molinería Sus rodillos mas perfeccionados 
obtienen del trigo blando de la localidad un 65 op de 
la harina de primera. El molino fabrica 1,400 barricas 
diarias de harina y necesita 300 mil quarters (600,000 
fanegas) de trigo al año. Inmediato tiene un elevador de 
la capacíd¿id do 19,000 quarters de grano. A esto se ha 
agregado recientemente un molino de papel, moHnos de 
aceite de linaza, y fábrica de azúcar de ámbar. 

Al hacer las escavaciones para el molino se ha des- 
cubierto una inestimable cantera de arenácea metamórfica 
de gran estension y de un subido color rojo, impresible 
como diamante, dura hasta rayar el cristal y el granito; 
útil como poivo esmeril para pulir el acero y la piedra 
y ella misma suceptible de ser pulimentada como un es- 
pejo. A mas de emplearse en objetos de lapidaria, pro- 
mete ser de gran valor para piedras de mesas, monu- 
mentos y adornos, lo mismo que para la ornamentación 
de los edificios. 

Como resiste al calor y á los ácidos puede servir para 



— 78 — 

formar hornos de reverbero. Esta roca tan valiosa en 
medio de llanuras donde la piedra es escasa, es canteada 
por el método del flug and feather process, aplicándole 
la potencia del agua para nivelarla y pulirla. En las 
Rocky Mountains, en las líneas del ferro-carril del Pací- 
fico, se han descubierto otras canteras de esta preciosa 
piedra. 

El Código Civil de Dakota es idéntico al deCaUfornia. 
El Gobierno de este territorio ha adoptado la política 
de no acordar tierras á las cinco compañías de ferro- 
carriles que la surcan con sus lineas, esplotando sus 
riquezas agrícolas y nnnerales. La adquisición de sus- 
tierras vacantes puede hacerse fácilmente por interme- 
dio de las autoridades territoriales, llenando las condi- 
ciones de la Honistead, Preemption y Timber acts^ que ya 
hemos dado á conocer en otra parte. Por medio de estas 
leyes, un poblador puede en ocho años obtener la pro- 
piedad deñnitiva de 480 acres de tierra, por las que de 
otro modo tendría que abonar unos 254 duros mas. 
Esta misma ostensión puede adquirir cualquier miembro 
de su familia de mas de 21 años de edad, llenando 
los mismos requisitos. Escás mismas leyes regulan la 
adquisición de tierras en otros Estados y territorios del 
Oeste. Todos los títulos y transferencias de tierra tienen 
^ue rejistrarse en la oficina del distrito. 

Las partidas de estos registros contienen el nombre 
del propietario de cada lote y las cargas que sobre 
él pesan. Una compra de tierra no registrada puede 
ser anulada en favor de cualquier otra venta que conste 
en el registro. Las hipotecas y otras garantías son tam- 
bién registradas y su prelacion decide de su validez- 



Las propiedades adquiridas con las condiciones espresa- 
das, tienen también la ventaja de no poder ser concur- 
sadas por una deuda ordinaria; como tampoco las 
herramientas, ropas y ciertos animales. Un marido no 
puede disponer de estos valores sin el consentimiento de 
su mujer. En Dakota las n:iujeres casadas pueden tener 
negocios y regentearlos con independencia de sus mari- 
dos; ni tampoco sus bienes pueden ser concursados para 
pagar la deuda de estos. 

Los impuestos sobre la tierra solo llegan al 1 por 
1000^ y cuando mas á 2. La moderada renta así obtenida, 
basta para costear los gastos locales del territorio, pues 
los gastos de gobierno y judiciales los costea la Nación. 
Así, las avaluaciones anuales son bajas y rara vez llegan 
á la mitad de su valor actual. Los banqueros privados 
solo adelantan dinero sobre la mitad del valor de estas 
propiedades, con 10 á 12 % de interés. Estas hipotecas 
llevan ya el interés adelantado de un año, teniendo una 
amortización de 5 años. Registradas, tienen precedencia 
sobre las otras deudas. Las herramientas y muebles, 
si no son pagadas y su deuda es registrada, pueden ser 
recuperadas en el acto ó en el plazo de la ley. Ya no 
hay tierras vacantes á menos de 50 leguas de Sioux 
Falls. Para obtenerlas hay que comprarlas á los particu- 
lares de 6 duros arriba el acre. Hacia Dakota ó James 
River, el suelo es también fácil de labrar y productivo. 
Las chacras no pasan generalmente de cien acres- 
El primer cultivo de un labrador es el trigo que paga 
bien y es fácil de venderse. Después vienen los otros 
cultivos y las crianzas. Las vacas lecheras valpnde20 
á 39 duros; la yunta de buenos bueyes 80 duros; ovejas 



^ 80 — 

de3 á 3 V«d'iros; caballos y muías valen de 100 á 120 
duros. Se encuentran fácilmente trabajadores al precio 
de 15 á 18 duros mensuales, con casa y comida; los 
brazos auxiliares se obtienen á un duro por dia. Los 
cbacareros pobres se conchavan con sus arados y yuntas 
para labrar tierras agenas, al precio de 1.25 y 1.50 el 
acre, labrando hasta 3 acres diarios. Estos chacareros 
tienen que andar á veces 30 y 40 millas para llevar sus 
productos al ^mercado. 



El territorio de Yowa se estiende entre los 40** y 43o pa- 
ralelos í^orte, ocupando 55,016 millas cuadradas. Siete 
octavos de este Estado son praderas mas onduladas que las 
de Minesota. Hacia sus límites occidentales se halla la 
línea del divortia aquanms; de esta parte del continente, 
la cual se eleva en parte hasta 1250 pies sobre el nivel 
del mar, dando lugar á diversas corrientes en la direc- 
ción las unas del Mississipi, al Este; las otras del Missouri 
al Oeste. Rios y lagos abundan en pescados y ánades 
silvestres. Las márgenes se hallan pobladas de bosques, 
pero los constantes incendios han impedido su estencion 
por las praderas. Este inconveniente ha de desparecer 
con la población del pais. Arboledas y bandas de plan- 
taciones, útiles para combustibles, para cercos y para 
objetos de construcción, se liallan en aumento y contri- 
buirán á mejorar el chma y el aspecto de las praderas. 

Los árboles plantados principalmente de semillas ó de 
estacas, consisten por lo general en el álamo americano 
(cotton wood) de rápido crecimiento; en el maple ó arce 
blanco que se desarrolla espléndidamente aun en las 



— 81 — 

«añadas mas cenagosas; junto con encinas y avellanos 
negros de un desarrollo mas lento pero/le maj'or valor. 
Tamliien se cultivan con éxito ios árboles frutales. Tan 
importante considera el Gobierno la plantación de bos- 
ques, que el Estado de Yowa, por ejemplo, acuerda 
grandes deducciones del valor proratahle del terreno., 
por cada acre inen plantado de bosques. x\'gunas cha- 
cras han quedado en consecuencia libres de impuestos, 
que generalmente suben á ocho centavos por acre. Esta 
exención debiera acordarse en Buenos Aires, á los qu« 
plantan árboles y bosques en ostensiones considerables 
en las pampas. La totalidad de los inipuestos < n Yow^ 
tanto directos como de patentes y otros, gravitan cercft 
de uno por ciento sobre la propiedad móvil é inmóvil. 
Los mayores gastos se hacen en puentes y en la edu- 
cación. 

El suelo de Yowa, como toda la cuenca del Mississipi, 
en los primeros períodos de la historia del nuevo conti- 
nente, ha sido arrastrado de la región montañosa del 
norte por los glaciares y las inundaciones ocasionadas» 
por su fusión, depositándolo sobre las rocas mas anti- 
guas: sobre la formación calcárea en el noite; sobre log 
raantos carboníferos en las porciones mas meridionales 
del Estado. 

A medida que las poblaciones y las manufacturas se 
estienden, estos lechos carbonííeros adquirirán mayor 
importancia. La parte superior de estos lechos es 
improductiva, la parte media é inferior es valiosa, y se 
estiende hacíala parte meridíoiial de Yo^\^a. En ciertas 
Provincias de la República Argentina se presentan 
también lechos carboníferos, los cuales porque sus man- 



— 82 — 

ios superiores se presentan terrosos, han sido despre- 
ciados. Pero es evidente que en nuestro pais, como en 
Yowa, esas hullas deben mejorar en profundidad. En 
Yowa Cotos mantos se estienden por :;'00 millas en la 
dirección del nordeste y del sudoeste, pasando del rio 
Demoines al Missouri; son beneficiados con provecho 
en el Fort Dodgs] y se cree sean igualmente accesibles 
en muchos puntos' durante unas 100 millas al sud. 

De mayor importancia para el inmigrante agricultor 
.son los depósitos superficiales que sirven de asiento y 
suministran jugos á sus cultivos. Las formaciones mas 
antiguas se hallan densamente revestidas de despojos 
incoherentes de humus, gravel y arcilla, arrastrados se- 
gún se ha espresado de las regiones mas elevadas, y 
que suelen alcanzar á 200 pies de profundid.-.d, conte- 
niendo á veces pedruscos de granito, de quartzUa y á 
veces de calcárea, con vetas de ctrbon impuro, de turba 
y de maderas coniferas á medio petrificar. En los con- 
dados del norte, estos depósitos son mas gravelosos. 
Hacia el Missouri, los despojos mas recientes que reciben 
la designación de Bluffs, contienen mas materia cal- 
cárea representada comunmente por un 10 7o ele car- 
bonato de cal. Sobre las tierras inferiores que costean 
el Missouri, se encuentran ricas zonas aluvionales bien 
adnptadas para el cultivo ¿el maiz y de las crianzas 
ganaderas. Durante edades, los pastos de las praderas 
de una exuberancia casi tropical se han visto florecer, 
secar é incendiar, acumulando de este modo los despojos 
orgánicos mas valiosos para el desarrollo de las plantas. 
Estos profundos y exel entes suelos en muchos parages 
contienen en sí elementos de fecundidad que, mediante 



— 83 



un buen cuHJvo deben producir una larga sucesión (1p 
útiles cosechas. 

El desmonte y laboreo para el cultivo que en los paí- 
ses de bosques exige muchos años y costo para obte- 
nerlo por completo, imponiendo un gasto de 15 á 20 
duros por acre (80 duros por cuadra) se obtiene en Yowa 
y en toda la ,region de las praderas, quemando el pasto 
y los matorrales viejos y arando el césped, lo que puedo 
realizarse al precio de 2 'A duros el aero. La tier-a 
de este modo labrada hasta 2 'A á 3 pulg. de profun- 
d.dal en Mayo (eiuivalenteá Noviembre) pue.ic produ- 
cir de 12 á 15 busheis de semilla de lino, vendida á un 
duro el bushel, á los cuatro meses pone en la mano e' 
dinero necesario para pagar no solo los gastos del cultivo 
sino hasta el precio de la tierra, disponiendo admira 
blemente el suelo para rendir una magnífica cosecha de 
tngo en el estío siguiente. Las cosechas de trigo en 
lowa, llegaron en 1880 á 45.000,000 bushels: El costo 
de proau3cion es de unos 10 duros por acre, incluso las 
ventas y los impuestos; la producción media es de 
20 busnels el acre y puede obtenerse á menas de 2 rh 
por bushel de costo. En los condados del norte se obtiene 

seobt" '''"'' ^ "''"'• "^'^ P^P^^ y ^*'-^^« raice¿ 
se obtienen con ventaja. 

El pasto natural de las praderas alimenta numerosos 
ganados; y el blue ,rass, el Tin,or,j, y el trébol se siem- 
bian hoy sobre el suelo cultivado para íorrage y heno 

rirr^'^°-^--~---ipj: 

exeLt';'"'™íf° """'''' '"^"^^ crias que han dado 
exelentes resultados para sus dueños. La abundancia 



81 



de agua favorece el ramo de íamberia. Se calcula que 
lioy existen en Yo"\va cerca de oOO cremerías y fól «ricas 
de queso que producen anualmente unos CO millones 
de Tus. de manteca y 1 millón de Ibs de queso. En las 
exposiciones agrícolas de Filadelfia, Ke^v York y San 
Luis, los productos de la tamheria de Y(Ava han mere- 
cido altos encomios y recompensas. El clima de Ycwa^ 
ni es tan frió como el de Manitoba, ni tan mal sano como 
€l de ciertas regiones del Missouri y Virginia. La 
ciortalitlad anual de Yo^va es de 1 sobre 93; mientras 
en el resto de los Estados es de 1 para 74 y en ¡a Gran 
Eretaña de 1 para 10 del total de la población. Los 
ínayores calores son en Julio y Agosto, llegando de Too 
á 00'^' Fahr; los mayores frios son en Diciembre, Enero 
y Febrero, en los cuales la temperatura desciende hasta 
menos— 30^ Fahr. La lluvia media de Yovva en 20 años, 
ba sido de 40 pulgs anuales, la lluvia tiene lugar 75 dias 
•en el año y la nieve 20 di¿is en el año. El mas novador 
es el mes de Diciembre en que suelen caer 9 pulgs. La 
•luvia, en las partos mas septentrionales del Estado, es 
4e 30 pulgs. Los vientos prevalentcs son del Oeste. 

Con tan variados recursos en cereales y ganados; con 
un clima constantemente bello y salubre; con una pobla- 
ción que se estiende con rapidez, con una red de ferro- 
■carriies que alcanza á 5,000 millas y que aumenta todos 
los días, el Estado de Yowa presenta atractivos espe- 
ciales para la inmigración. La mayoría de las tierras 
en manos de especuladores aislados ó de Compañías, se 
venden á los inmigrantes, cuando cultivables, desde 6 
hasta 20 duros acre (de 600 cá 2000 ^ m.^. cuadra). Al 
?stc valen aun mas, y las tierras de transporte [bluff 



~~ 85 — 

lands) saben cada día de precio. Buenas chacras de 
160 acres pueden aún comprarse de 1200 á 1500 duros. 
Casas entabladas, con buenas paredes y techos se pue- 
den ericrir por 800 duros. Los animales necesarios para 
una chacra de la estension ospresada, á saber 2 pares 
caballos ó muías, 3 á 4 vacas con sus crias y algunos 
cerdos con arados y otras herramientas indispensables 
para hacer las primeras cosechas y ponerse en estado 
de seguir trabajando, costarán unos 1000 duros Coa 
3000 duros un hombre industrioso y prudente puede 
comenzar como propietario do 160 acres y ganar todos 
los años un 30 7o sobre su capital, á mas de su man- 
tención y otras economia^. Además, los labradores 
pobres tienen el recurso de poderse conchavar h sus 
vecinos con sus animales y arados, después de hechas 
sus siembras a razón de 2,50 tiasta 1.50 por acre, sí-gun 
que el terreno esté labrado ó nó y hacer la cosecha del 
trigo á razón de 4 duros por acre, añadiendo esto 
á sus utilidades. Este cultivo por mano del vecino es 
una especulación cooio cualquiera y hasta hay quien 
gana un 20 V^ con ella, á mas del adelanto anual en el 
valor de los terrenos. En Norte América hay capita- 
listas que compran tierras; las hacen labrar de 1= á 
razón de 12 á 15 duros acre; las arriendan enseguida, 
después de dotarlas de casas, establos, corrales, poz-s, 
etc. á industriosos inmigrantes de corto capital, al precio 
de 2 á 2 V^ duros acre, ó bien la dan á medias cultivando 
dos tercios en grano y pagando im tercio del grano 
cosechado puesto en el elevador mas cercano. Los arx-en- 
datarios que son generalmente ingleses que quiereu 
iniciarse en el clima y cultivos del pais, sin arriesgar su 



— 86 — 

«orto capital, crian ademas por su cuenía animales y 
euUivan otras industrias, saliendo á establecerse á los 
tres aüos por su cuenta con buenas ganancias añadidas 
á su capital. Por lo demás, estas tierras asi cultivadas, 
g'anan diariameiite en valor. Dirigido con buen criterio 
este negocio, dá buenos resultados tanto al capitalista 
«orno á los arrendatarios. 

El turbio Alissouri, desde los blandos sedimentos al 
travéz de los cuales corre, arrastra en sus ondas grandes 
cantidades de materias sólidas en solución y suspe'jsion. 
.iunque en aguas bajas, contiene 52 gramos por galón 
de materias sólidas turbias que aumentan S tantos en 
tiempo de creciente. Estos depósitos fecundantes se 
hallan estendidos por muchas millas sobre el aucho 
valle del gran rio desde los tiem.pos prehistóricos. Al 
través de un curso de 500 millas entre Yowa y Nebras- 
ka, pasado Omaha y Council Bluffs, y hasta Kansas City y 
San Luis, considerables porciones de este rico valle se 
hallan ocupadas desde hace unos 22 años. En la parte 
superior de Yowa las poblaciones se han estendido desde 
hace 17 años, cuando el ferro-carril de Omaha se esten- 
dió á Sioux City. Los pobladores mas vivos y afortu- 
nados se han establecido sobre los Bluffs ó barrancas 
y los terrados ó lomas situados unos 100 pies sobre ei 
nivel del rio, donde añadiendo ¿i la agricultura las crian- 
zas, han podido aprovechar y medrar bien. Generalmente 
ostos hacendados com-pran en el Oeste novillos de dos 
años, los engordan en el estío en medio de pastizales que 
les llegan al lomo, abrigados entre mirasoles y otras 
vegetaciones tropicales de 10 pies de elevación y los 
acaban de engordar con maiz barato á entradas ó dtiran- 
te el invierno. 



Un rasgo importante del valle de Missouri, son sus 
barrancas y terradíjs ó lomas que se alzan á ambos cos- 
tados sobre los llanos aluvionales de las vegas del rio. 
Estas barrancas se forman de conglomerados cretáceos, 
conteniendo quizá, gravel y trozos de creta, pero no 
conchas de moluscos marítimos ó de agua dulce, como 
acontece con los barrancos y terrados del Paraná en el 
Entre- Ríos, al norte de la Punta del Diamante. Los 
conglomerados de las n^iárgenes del Missouri, lejos de 
ser duros ó petrosos como los de Entre -Rios, se pueden 
por el contrario cortar fácilmente con la pala ó el pico. 
Estas barrancas gtnoral mente empinadas alcanzan de 100 
á 200 pies de elevación; parecen eontrafuert s de muros 
grises con cimas redondeadas. Cerca de Omaha ó en 
Council Bluffs presentan ñ'entes en forma de media luna. 
A menudo se hallan interceptadas por quebiaicis que 
forman el lecho de los torrentes, algunos de los cuales 
ya forman hoy lo que en nuestro país llamamos rios 
secos; sus costados suelen presentarse vestidos de bos- 
ques ó matorrales. Los terrados y mesetas se ] restan 
muy bien para trigo y otros cu'tivos. 

Oniaha, sobre la margen occidental del Missouri en 
Nebraska, es uno de ios grandes emporios ó en trep ues- 
tes de ferro-carril en la región central de Norte-Am.érica. 
Diez ferro-carriles convergen allí. El Paciflc Union 
parte de allí para atravescir las Cordilleras de las Rocky 
Mountains recorriendo unas 200J millas hasta San Fr-^n - 
cisco, según detallaren! s mas adelante, al continuar 
nuestras Impresiones de vwje. La ciudad hace 3 años 
contenía 20,000 habitantes ; hoy yá raya en los 30,000 
si no los pasa. Sus calles son anchas y empedradas, si 



— 8S — 

bien los pobres inancaiTones de los carros y coches de 
alquiler, no tienen mucho motivo para aplaudirse del tal 
empedrado. Las veredas por el contrario, son exolentes 
porque son de madera. Los templos y ediñcios públicos, 
«ü esas ciudades de ayer son de piedra. También cuenta 
fundiciones de hierro y una fóbrica de aguardiente de 
m-aiz, que allí se compra muy barato. Las construc- 
ciones de la Estación del Paciñc Union ocupan 35 
acres. 

En la ribera de Yowa, sobre el Missouri, antes de 
llegar á Omaha, se halla la ciudad y gran estación de 
Gouncil Bluffs, donde los trenes se detienen y se cam- 
bian para pasar á la otra ribera del rio, esto es, á Oma- 
ha. Aquí en el cor¿iZon mismo del continente Americano^ 
Ro deben ser pocos los que se asombren al presenciar- 
tanto tráfico y movimiento, como en el mas activo centro 
de la poblada, industriosa y opulenta Europa y que tiene 
lugar principalmente sobre las asombrosas 4000 millas 
del Ferro-Carril Paciñc Union que hga el Atlántico 
eon el Pacííico. Esto sin contar las otras líneas férreaí? 
queseramiñcaa de esta ó que se estienden en competen- 
da ú en otras direcciones. A cada momento se ven 
pasar los trenes que vienen y van, sea de New York 
para San Francisco, conduciendo fatigados y enholli- 
nados pasageros, que recorren toda esa extensión en 7 
dias, sea trenes cargados de té, porcelana y sederías de 
la China y del Japón que se dirijen sobre los grandes^ 
puertos del Atlántico, desdo el Pacífíco; y sobre todo, los 
ifmuraerables trenes conduciendo ganado del Oeste a] 
Ette, los cuales no se cortan de día y de noche, mar- 
chando en la dirección de San Luis, de Chicago y otraí^ 



— 89 - 

dudarles del Este. Los corrales de ganado de Couccil 
Bluffs establecidos en 1878 podían contener 7000 cabe- 
zas de ganado y hoy pueden acomodar el doble. El 
período unas activo de este negocio es de Julio 1° á 
Diciembre T. De 18S0 adelante cientos de miles de 
ganados se alojan en esos corrales. El gasto es solod^ 
,2o es. por cabeza. Los ganaderos del Esto vienen al !í á 
hacer sus compras; pero la mayor parte de las consig- 
naciones pasan de tránsito para Clucago, deteniéndosa 
allí solo para dar bebida, descanso y alimento al ganadó> 
Estas estaciones de descaiiso se bailan dispuestas cada. 
300 á 4C0 millas. 

El heno y el maíz se les administra al precio corriente 
del mercado, y la ración de heno es de 150 á2501bs, 
por cada 20 cabezas de vacuno; no se les escatima la 
comida, á fín de que los animales puedan llegar gordos 
y descansados á su destino. De centenares de millas al 
Sud y al Oeste, ios ganados acuden á los corrales da 
Council Bluffs. El pasto de los grandes llanos y de los 
parques y bosques com.ienza á íaltar á principios de Se- 
tiembre y Octubre. Los hacendados generalmente re- 
dondean su ganado en Agosto haciendo sus apartes de 
venta entre aquellos animales que no quieren conservar 
para procreadores. Los anim^ales son arriados miuchos 
centén íires de millas desde sus querencias, caminando 
despacio á razón de 10 millas por jornada, llegando á los 
depósitos sin fatiga y mas bien con un aumento de 
peso. Los ganados que vienen de los climas cálidos de 
Texas, de donde los sacan por la carestía de los pastos 
á entradas de invierno, ofrecen la mas triste apariencia 
de estructura y flaqueza. Los ganados que llegan del 



90 



Oregon, Wyoming y Montana ofrecen mejor aparien- 
cia; generalmente son bueyes de 3 para 7 á 8 años; 
mientras los Texanos son por lo común novillos entre 2 
y 3 años. Los trenes conducen por lo regular de 300 á 
400 cabezas y no llegan muy mal tratados á su destino, 
gracias á los descansos que se les dá. 

Los m¿is gordos de estos animales son vendidos para 
earue en Chicago. Los mas flacos son cómprateos por 
los chacareros del Este para engordarlos para el invier- 
no. Los animales regularmente gordos para carnicería 
se venden en los depósitos de 3 7* á 3 V^ cts. la libra, 
peso vivo. Los flacos para engordar solo valen de 3 á 
3 1[4 cts. la libra peso vivo. 

De Cheyenn que envía diariamente millares de cabezas 
por ferro-carril, el costo hasta Council Bluffs es de 85 
duros las 22 cabezas; el costo de las otras 500 millas 
hasta Chicago es solo de 50 á 60 duros las 22 cabezas. 

El flete ordinario por ql. de Omaha á Chicago es de 
36 cts. y á New- York de 60 á 70. La conducción de 
caballos y muías desde San Luis hasta San Francisco de 
Cahfornia por el ferro-carril sale á razón de 15 duros 
cada animal. Hay mucho tráfico para California de 
caballos y muías, no obstante los que puedan venir de 
las costas del Pacífico. Con la facilidad de sus ferro- 
carriles, tanto Omaha como Council Bluffs se hallan des- 
tinados cá desarrollarse y estenderse rápidamente. Ellas 
obtienen sus provisiones de hulla de la anciía zona 
carbonífera que corre de Norte á Sud bastas las gra- 
dientes Orientales de las Rocky Mountains. El mejor 
viene de las minas de Bitter Kreek situadas 800 millas 
al Oeste. Una pizarra carbonífera, semejante á la que 



— 91 — 

se encuentra en el Paramillo de Mendoza, se emplea e» 
el país como combustible. Esta se encuentra en abun- 
dancia de las lomas de Spn'ng Rock para adelante, 
habiéndose estraido grandes cantidades al hacer las 
nivelaciones del ferro-carril del Pacifico. Esta misma 
región abunda en petróleo. Este carbón se vende á 5 
duros la tonelada. Hoy se saca carbón superior en hon- 
dura. 



A 55 millas ai Sudeste de Omaha se halla Lincoln 
condado bien poblado y cultivado, gracias á que sus 
propietarios han hecho un abundante uso de su crédito. 
El maiz se cultiva con éxito, lo cual añadido á los 
abundantes pastos naturales, suministra abundante ali- 
mento para la crianza y engorde de animales. El heno 
solo cuesta 2.50 duros tonelada. Los caballos y muías 
se venden á 100 duros; las vacas á 25 duros; el cercado 
y zanjeo valen 20 duros los 1000 pies (mas de 2 cuadras); 
el buen ladrillo se vende á 5 duros el millar; la cal L25 
duros el bushel. Los peones cuestan 15 duros al mes 
con comida y 23 sin comida; en las cosechas el salario 
es 1.06 con comida. Los artesanos, como carpinteros, 
herreros, etc, ganan 2 50 duros por dia y en el campo 
trabajan á este precio con comida. 

La mayor parte del suelo atravesado por el Missouri 
es desigual y ondulado; muchos distritos son mas ade- 
cuados para la minería que para la agricultura; el 
hierro, el plomo, el cobre abundan en diversas localida- 
des, pero aun no se trabajan con estencion. A lo Jar^-o 
del Missouri y de sus tributarios se estienden vastos 



- 92 — 

bosques de encinas, olmos, álamos americanos y avella 
nos. Siete millones de acres, un sesto del área total, 
se encuentran bajo cultivo. Una mitad de la extensión 
cultivada se halla consagrada al maiz, un cuarto al 
trigo, un séptimo á los pastos Ademas de esto, consi- 
derables extensiones de llanuras, vegas de rios y bosques 
«e hallan conságralas al pastoreo. Toda esta región, 
con mucha población de color, no se distinguí^, por 
cierto, por su buen cultivo. Las ricas tierras aluvionales 
á lo largo de las nuírgenes del rio se hallan sin embar- 
go sujetas á inundaciones y las fiebres paludestres que 
resultan en un clima naturalmente ardiente son funestas 
para sus moradores. Esto, unido á las heladas que 
suelen caer afines de Enero (equivalente á Julio) perju- 
dican al desarrodo del trigo del invierno que sclo pro- 
duce 1 1 bushels por acre, contribuyendo á paralizar los 
progresos de este Estado. Así, el valor de la tierra no 
se ha elevado mucho. Exelentes tierras á 10 millas del 
ferro-carril propias para cultivo y crianzas, se pueden 
obtener por 2 á 3 duros el acre. 

Entretanto, en los campos de Nebraska City, bellamente 
situada sobre terrenos al Oeste y cerca de Hamburgo 
ciudad de 5000 almas, la tierra vale de 25 á 80 duros 
d acre. En este Estado, la agricultura y la ganaderia 
progresan, siendo los principales centros en que el gana- 
do de Texas y del Oeste son engordados. El pasto 
natural y el trébol son abundantísimos en esta región, 
ftiendo segados en gran cantidad en el Otoño para heno 
de invierno, habiendo muchísimos pastos que no son 
empleados por falta de ganado que los consuma, Los 
ferro-carriles, en este Estado, por causa del ganado se 



— 93 — 

hallan cercados y alambrados, con puertas cada dos 
millas para dar paso. A 150 millas de Council Bluffs se 
halla S;-in José, ciudad importante de 8 ),000 almas. Sus 
casas y edificios públicos son buenos, generalmente de 
ladrillo, dispuestos á lo largo de espaciosas calles. Su 
tierra es rica y de muchos pies de profundidad; pero 
espuesta á las inundaciones del rio. Se cu'tiva mucho 
el trigo de invierno y el maiz amarillo. Pero su princi- 
pal producto son las frutas, siendo sus manzanas y 
peras de un gran tamaño, de un bello aspecto y de 
una fragancia y sabor esquisitos. Las uvas y las otras 
frutas son también buenas. 

Pasando ahora á Kansas, e^te Estado que ocupa el 
centro de la Union, se halla entre los SI"" y 40"^ paralelos 
de lat. norte, en la misma latiuid que Portugal, España 
é Italia. Pero su clima no es tan benigno debido á su 
elevación y á la íalta de protección contra ios vientos 
írios del norte. Su territorio forma un paralelógramo 
de 400 millas de largo por 200 de ancho, comprendiendo 
unas 8 ),000 millas cuadradas de territorio. Compones© 
de vastas llanuras y prados análogos á ios del Red 
River y de Minesota, descendiendo hacia el Occidente 
con una inclinación que varia de 2 á 7 pies por milla. 
Su elevación sobre el nivel del mar varia de 300 á lo.JO 
pies; pero al Oeste, hacia las fronteras del Colorado^ 

entre las colinas s'+n-rio. _; pi^^ ¿e \^^ Rocky 

ortan tes en is9r¿ '- v "■ ^ ^ 

Mountams, alcanza uiL ^ , -'ole de^nOi'^iés» 

' , ,, Estado y que c^ -^^^ ^^^ j / jj j, «^- 

Una cadena o hnea üi , ^ 5^^ a^^-uas r^o'^e al 

solo una -S*' «^o^^^ ^o 
norte al travez dM cent- . --': ^ a?, cin-^'^ íjrrandes 

' ^' Q P ÍSr ,^ 

nos corren al sudeste desag'u ^ ^ ¿3I Miss )U!"i y Mis- 
sissipi, fertilizanüo con sus irVo. ^ ^3 muchos distritos- 



— ü4 — 

. ansas se halla libre de Lagos y ciénagos y su clima' 
es seco. 

La lluvia caifla varía en diferentes distritos; en la 
banda oriental llega á 44 pulgadas pero esta cantidad 
suele descender hasta 25 y aún 15 pulgadas en dife- 
rentes distritos. Las lluvias son, sin embargo, frecuentes 
en los meses de Mayo, Junio y Julio, en cuya época la 
tierra envía á los ríos una profunda y turbulenta inun- 
dación; pero las lluvias adecuadas á veces, son irregu- 
lares las más. Pero esta humedad es pronto absorvida 
por un suelo ligero y poroso y es disipada por los 
fuertes rayos del sol que en el estío elevan rápidamente 
ej termómetre á 90*' y 100"* Farh. El invierno es 
corto y no tan frió como en el Norte. El termómetro 
rara vez desciende bajo cero. Represas para almacenar 
el agua serian convenientisimas en muchos de los distri- 
tos mas secos. A medida que los cultivos y las plan- 
taciones de árboles aumentan, es indudable que los 
estreñios de humedad y seca desaparecerán, obteniéndose 
un tiempo mas regular. Con solo escavar de 20 á 80 
pies al travéz de los estrados porosos se encuentran 
aguas surgentes que probablemente descienden desde 
las cumbres de las Rocky Mountains. al travéz de las 
capas impermeables del suelo. Cuando las lluvias y 
nieves abundan en las Rocky Mountains estas aguas 

surgentes abundan y ;; 'V '' " ^^'^ ^^^^ ^^ contrario, 

■' "^^ uél Oeste son en , , • 

en añOi de nieves y . , i .' ^^^^^ ^^«as descien- 

->a uo j ^^^j abundanti-^- , , , „ , ^ 

den y ^e apocan. En . . , ^,^so deben hallarse los 

campos al o^.ste de Buenol^'^/. 'es, que a corta distancia 

al Oeste, tiene \a9, cordilleras ' de los Andes abundantes 

de nieves y lagos permanentes en sus cimas y cuyos 



95 



desagües no visibles, deben necesariamente descender 
hacia el Este. 
• Los mapas geológicos de Kansas demuestran que 
ios depósitos plyocenos, compuestos principalmente de 
arenáceas, rica a veces en fósiles, comprende 1/7 del 
Estado y se hallan confinados al Noroeste. Las forma- 
ciones cretáceas ocupan 3 séptimos en el Oeste y al 
centro. Los lechos carboníferos superiores con sus 
calcáreas, pizarras arcillosas y gypso, ocupa una banda 
de 2 séptimos que corre al Noroeste; mientras al Sudeste 
se hallan los depósitos de hulla que ocupan el séptimo 
restante del Estado. Las galenas de plomo se explotan 
en Short Creek, de donde se estraen anualmente de 
6 millones do Ibs. de plomo para arriba. Dos fundiciones 
de zinc se encuentran también en operación. A mas de 
la lignita que á menudo se encuentra muy cerca de la 
superficie, ofreciendo un combustible barato en esta 
región sin bosques, en los depósitos carboníferos supe- 
riores se han encontrado varios mantos de carbón bitu- 
minoso de 12 á 15 pies de profundidad. 

Uno de estos depósitos situado en LeavenAvorth á 700 
pies de profundidad suministra medio millón de buskels 
de hulla al año. Los depósitos de huila de Osage, qae 
ocupan un área de 30 millas de norte á sud y 15 de este 
á oeste, se hallan espiotados muy en la superficie y 
suministran exelente carbón de gas. Hay otros depósi- 
tos igualmente importantes en Fort Scott y en Cherokee 
al estremo S E. del Estado y que se estienden muchas 
millas. En Yola, de solo una cavidad de 20 pulgs. de 
hondo, se obtienen 10,0J0 pies cúbicos diarios de gas de 
alumbrado. En \Yyandote se estraen de escavasiones 



— 96 — 

análogas gas para alumbrar profusamente á 20,000 
almas. 

La colonización de Kansas tiene lugar de un modt 
rápido y asombroso; en 1860 tenia 1; 0,000 almas; en 
1880 tenia un millón; hoy, tros años después, á causa de 
la abundante inmigración, se acerca al millón y medio. 
Solo un 6^ de su territorio se halla cultivado y ocupada, 
es decir, que su área cultivada es de 10 millones de 
acres, cantidad que aumenta iiunensanieute todos los 
dias. Solo un 5 % ^^ sus tierras son incultivables. 
El Estado cuenta hoy 4000 millas de ferrocarriles; mas 
de 3000 sectas religiosas organizadas de diferentes 
creencias y 6jO ediñcios de escuelus públicas dotadas de 
una renta de mas de 12 millones de duros. 

Hay hospitales para enfermos, para ciegos y sordo- 
mudos; una Penitenciaría y 300 entre diarios, periódicc» 
j revistas. La deuda ha qued¿ido reducida á 1 millón de 
duros. La riqueza activa del Estado se estima en 500 
millones de duros y se deriva casi toda del suelo. Kansas 
es uno de los Estados mas productores de trigo. Produce 
mas de 30.000,000 de busnels. El maiz ocupa dos 
tantos de terreno que el trigo, esto es, 2 V^ millones 
de acres, produciendo 100 millones de bushels al año. 
Hay ademas grandes cantidades de tierra consagrada á 
la producción de avena, centeno, cebada, heno y papas. 
Su riqueza ganadera consiste en 3-0,000 caballos del 
valor medio de 50 duros; 00,000 muías del valor medio 
de 80 duros; 35'i.O O vacas lecheras, con el precio medio 
de 18 duros; 600,000 cabezas de ganado chico y grande 
con un valor medio de 20 duros; 350,000 ovejas de ua 
valor medio de 2 ^''^ duros v mas de I milion de cerdos 



— 97 — 

avaluados en 3 duros. Kansas es suceptible de decuplar 
sin inconveniente su población y recu'^sos. 

Un ferrocarril une á Kansas con Denvar, la capital del 
Colorado, distante G70 millas al Oeste. El Estado se 
halla regado por el rio Kansas que corre entre barrancas 
de rocas calcáreas y cubiertas de bosques útiles. 

La tierra se encuentra dividida en chacras de 80 á 120 
acres, siéndola estension inedia de las chacras del Esta- 
do de 1 iO acres. Las tierras tienen hoy un valor creciente 
y cerca de los ferro-carriles el acre vale de 2o á 30 
duros. Se siembra mucho trigo de invierno y la inmi- 
gración que á ella acude se compone de alemanes, suecos- 
y rusos. Topeka la capital de Kansas, cuenta hoy 10,000 
almas. Tiene molinos de harinas y fábricas de manteca 
y queso. Se cosecha mucho trigo y maiz. Los peones^ 
ganan 13 duros con comida y 20 sin comida; los arte- 
sanos ganan dos duros diarios. Aqui se puede hacer 
labrar la tierra por los chac¿irer )s pobres con solo el costo 
de 6 á 8 duros acre. A las inmediaciones al condado de 
Victoria, se halla una colonia de Rusos Memnonitas, 
especie de Quakers establecidos desde hace 6 años. 
Hoy cuenta cerca de 1000 habitantes con lotes de 40 á 
lGO¿ícres, todos con buenas casas de 6 á mas habita- 
ciones, ó bien ranchos hechos de panes de césped, fresco 
en verano y abrigados en estío y de este material 
construyen también sus establos. Establos de esta clase, 
«orno para acomod¿ir 6 animales cuestan 10 duros. 

En esta colonia los salarios varian de 12 á 15 duros 
mensuales con comida. En las escuelas se enseña el 
r'uso y el inglés á un t'empo: la educación es gr¿Uuita' 
Aqui rigen las leyes de Homestead, Preemption y Timber 



98 



de que hemos hablado en otra parte. Se pueden obtener 
lotes de 80 acres con toscas habitaciones y establos, todo 
por el valor de 5 duros el acre. El agua se estrae de 
pozos de unos 20 pies de profundidad en la calcárea. 
Debido á la sequedad general del país que hace de poco 
rinde las cosechas, esta colonia no ha podido prosperar. 
Su suelo es una marga friable y útil que d¿i buenos 
pastos, pero sus cosechas no pasan de 2) bushels de 
maiz y 10 bushels de trigo por acre. Solo de papas 
produce iOJ bushels el acre, con valor de un duro 
bushel. 

Estos suelos secos, sobre todo si su clima es c¿\lido, 
necesitnn una agricultura en que predomine el elemento 
pastoril y los meninonitas cuentan hasta hoy con pocas 
ovejas y vacas. Eo mismo ha sucedido con otra colonia 
memnonita situada al norte de Victoria. La tierra es 
buena y pastosa, pero el clima es seco y f^iitando riego, 
la agricultura debe tener mucho de pastoreo para que 
dé buen resultado. Probablemente el cultivo de árboles 
frutales menos exigentes que los cereales respecto de 
humedad, probana mejor que el trigo y el maiz. 

Kansas City, la ciudad que ha dado su nombre á este 
Estado, se halla situada sobre las márgenes del Missouri, 
á distancia de 280 milkis al Oeste de San Luis. Es 
una ciudad muy activa y emprendedora; un centro im.- 
portante de comercio de granos y de ganado con cerca 
de 70,000 habitantes. A ella convergen 9 líneas férreas 
que en la actualidad realizan un buen tráfico. Diez 
millones de bushels de trigo y cinco millones de bushels 
de maiz son anualmente concentrados por dichas líneas 
en Kansas City, que tiene además un tráfico de ganado 



— 99 — 

importantísimo. La parte elevada de la ciudad tiene 
magníficas vistas sobre el rio, y sus calles se hallan 
cruzadas por tramways. Las veredas son de madera 
muy cómodas, pero tam])ien dan asilo á multitud de 
ratones y otras sabandijas: la ciudad cuenta varios 
elevadores. El ganado viene generalmente de Texas y 
del Colorado durante el estío, en el número de mas de 
300,000 cabezas, llegando á Kansas después de recorrer 
300 millas de ferro-carril También vienen del Nuevo 
Méjico, consistiendo principalmente en vacunos oscuros 
y negros que muestran necesitar mucho varias cruzas 
con el shorthorn para mejorar su condición de carne. 
Los ganados que vienen del Colorado y de los países 
situados al Sud del Platte River, son en núm. de 200,0C0 
cabezas vacunas que se van mestizando y mejorando ca- 
da vez mas; SP-O.OOO cerdos de buena cria y 40,000 
carneros refinados con Leicester y Costwold. En los 
corrales de Kansas City los vacunos pagan un derecho 
de 50 es. por cabeza. Su costo es de 2 75 á 3.50 duros 
por cada 100 Ibs. de peso vivo; los mejores pesan 1300 
Ibs. Cerdos y vacunos son en parte beneficiados en 
Kansas City por el sistema que ya conocen nuestros 
lectores, en su mayor parte para la exportación. 

Los pastos naturales de Kansas los constituyo el 
Bu f falo grass; también tienen pastos cultivados que son 
el Timofhi/ el Bine grass de Kentucky y el trébol, á los 
que llaman pastos mansos. En este Estado se conoce el 
cultivo de la alfalfa (I ue dura de 5 á 6 años y produce 
muchos cortes, sobre t do cu- ndvj regada. Estos pastos 
metidos en suel) <:ot Ceo, dan naichos cortes y son 
dulces y sabrosos pnra los ai:imale que los comen con 
gusto y engordan bien. 



— 100 - 

Hacia el Su'ioeste se estiende por 300 millas el valle 
de Arkansas, tierra profunda, porosa, buena y fácil de 
trabajar. Este valle y los otros adyacentes producen 2 
quintos del trigo que se cosecha en el Estado. Esta fértil 
región produce también mucho maiz; pero situada en 
los 38° su clima es en estremo favorable para los árboles 
frutales. Asi se obtienen buenas cosechas de uvas, du- 
raznos, peras y manzanas. Estas frutas se consumen 
generalmente en los distritos mineros del Colorado. Los 
duraznos se venden á 40 cts bushel y las uvas de 3 á 
4 cts. Ib. La tierra inculta vale de 5 á 8 duros acre. Eq 
los distrit<)S remotos hay aun tierras del Estado que se 
puedenobtener a las condiciones de este. Los ganaderos 
de estos valles tienen exelentes pastos naturales, con 
especial el pasto do Buffilo y el de Mosquita, los demás 
pastos y leguminosas crecen bien. El heno natural cega- 
do á m¿iquina se obtiene en casa por el precio de 1.25 
duros la tonelada. Con esta tonelada se puede mantener 
todo el invierno 25 vacas y 100 carneros. 

Aquí sin embargo, no se ven estancias de 20 á 30,000 
cabezas de ganado mayor como en el Colorado, Texas y 
Wyoming. Los toros Shorthorn se emplean para vacas 
selectas de Texas ó del Colorado. Los novillos de 3 años 
del peso de l,00v) á 1,300 Ibs. ó bien después de cebados 
;C0n maiz y pesando de 1,500 á 1,600 Ibs., en cuyo esta- 
do producen de 58 á 60 Ibs. de buena carne. 



La prin 'ip il ciudad de Missouri es San Luis, la cual 
dista de Kansii > City 280 millas. La ondulada llanura, 
refrescada .r recientes lluvias, se presenta grata y 



brillante. El ferro-carril recorre las riberas del Missouri 
entre bosques de bellas y elevadas encinas, que hacen 
en los bosques Anaericanos, el rol del Calden en los 
nuestros. C^da una de estas bel 'as encinas contiene lo 
menos 200 pies de madera útil; el nogal silvestre ó 
avellano negro, entreverado con ellas, es todavía un árbo! 
mas corpulento; fornidos caryas {hich»-//) de 3 á 3 V« 
pies de diámetro, hasta 8 pies del suelo^ producen también 
de 150 á 200 pies de madera útil. Kl álamo amarillo 
(álamo Carolina) aunque común en Virginia se presenta 
rara vez al Oeste del Mississipi. Los boscosos esteros 
6 cañadas cubiertas de densos matorrales, dieron en 
años pasados asil) á salteadores, pero hoy son la morada 
de la paz. El trigo de Otoño, sembrado hace un mes 
6 tres semanas, verdea ya por las campañas, mas 
frondoso que se vé el trigo en la Gran Bretaña entrada 
la primavera. 

El maiz se presenta ya marchito en los rastrojos y el 
sorgho verdea con sus grandes racimos terminales rojos 
ó negros La caña del maiz recogido, aun se halla en 
pié para ser segada y emparvada después de las prime- 
ras heladas. Las tierras inmediatas á los grandes rios 
ó al forro carril tienen ya mas de 20 años de cultivo; 
pero las chacras no son tan grandes como en el Oeste; 
siendo por término medio de 148 acres. Las mas de 
estas chacras presentan casas confortables, buenos jardi- 
nes y hortalizas. 

Los caminos se presentan divididos por cercos de 
Osnge^ plantados á poca costa y los cuales en 5 
años hacen buenos cercos y constituyen un buen 
abrigo. El suelo arable es profundo y fácil de trabajar; 



— 102 — 

el mas profundo y mejor en los bajos, con un buen 
cultivo produce 25 cuartillas do trigo, 50 de maiz y es 
favorable para el cultivo de la fruta. Las manzanas, 
peras, uvas, y duraznos son buenos y abundantes. En 
esos parages se cultivan vvas de un gusto especial, mas 
no por lo agradable. Creí provendrían de ciertas uvas 
de sementera, que se siembran como el maiz ó el trigo y 
que han comenzado á cultivarse en Europa. Por todas 
partes muestras de la prosperidad y del bien estar; el 
suelo y el clima son eminentemente favorables; para 
todos los productos se tienen buenos mercados. Los 
peones abundan y los bra'.os agrícolas encuentran fácil 
cok camión aL precio de 10 á 15 dolía rs al mes con casa 
y comida. En las cosechas los salarios se doblan. La 
costumbre de despedir á los peones en invierno, cuando 
no hay trabajos agrícolas activos, resulta funesto para 
estos, pues no jjudiendo todos conchavarse para el corte 
de maderas ó mataderos, tienen que vagar por los campos 
ó las ciudades gastando sus economias y adquiriendo 
sobre todo el vicio de la haraganería, el mas funesto de 
todos. 

Antes y más abajo de San Luís el clima es tan 
favorable, que en Febrero ya comienza la mas florida 
primavera, que sucede á un corto pero severo invierno de 
tres meses. Se conoce en esta región un trigo tempra- 
no de primavera, que se siega á fines de Mayo (Noviem- 
bre); produce de 15 á 20 hnshejs el acre y tiene la ventaja 
de escapar á las secas del estío y á las otras plagas de 
esa estación, entre ellas \a, chintzhig 6 chinche de plantas. 
De este trigo se siembra 1 V^ cuartilla por acre (6 
cuartillas por cuadra); de 2 á 2 V» cuartillas de avena y 



— 103 — 

4 almudes de maiz. La avena produce de 50 á 60 
fanegas y se siega temprano en Julio (correspondiente 
á Enero); el trigo inmediatamente después. La siembra 
del maiz cuesta 5.50 duros acre; un hombre con su 
yunta puede cultivar 30 ¿ícres. Cuarenta fanegas es una 
cosecha regular y permanece sin inconveniente en el 
campo hasta que se e puede transportar. El precio de 
la avena ha variado de 20 á 50 cts. bushel. Hacia 
Otterville el suelo es mas ligero; y los lechos de gravel 
y pedernal son frecuentes. A la distancia de m.as de 10 
millas de los ferro-carriles, se pueden obtener tierras 
incultas de 8 á i O duros e' acre, precios que también 
paga los edificios y mejoras hechas. En Jelferson City, 
el ferro-carril se acerca de nuevo al Missouri; aquí el 
país es de carácter calcáreo y pastoso, presentándose 
rnas quebrado y boscoso. Cien millas de San Luis, el 
ícrro'carril pasando entre magnílleos bosques, so abre 
paso al través de colinas calcáreas que en muchos 
parages se alzan 100 pies sobre la derecha, con el 
Missouri que corre su izquierda tan ancho como el Tha- 
mesis en frente de Richmond ó como un grueso brazo, 
del Paraná En los años de seca el rio su<?le estar 
tan bajo, que en algunos sitios se le puede vadear. 

A 14 millas de San Luis y pintorescamente situada 
entre colinas y rocas se halla Kiikwood, que es el Flores 
ó pueblo de recreo de San Luis, gran ciudad esta última, 
de 400,000 almas (en 1879 tenia 360,000); lugar que los 
comerciantes luisanos han poblado de elegantes villas de 
recreo, Oílificadas con la piedra asperón del distri:o. 

Los caminos son anchos y buenos; las cómodas Gran- 
jas y Co¿íí?5'e5, rodeadas de jardines, manifiestan signos 



— ' 101 ^ 

de gran prosperidad. Chacras de 50 á 160 acres se 
estienden sobre un fértil y profundo suelo de marga 
arenosa, los cuales suelen arrendar sus propietarios, 
generalmente vecinos de la ciudad, de 4 á 5 duros e^ 
acre; algunas son trabajadas ¿I medias ó al tercio y las 
contratas duran de 1 á 10 anos. En todo este distrito el 
hhíe grass de Kentucky pruíta muy bien. Se ven igual- 
mente algunos acres de una alfalfa degenerada, puosto 
que solo dará cinco años sin resembrar, mientras ea 
Cuyo este pasto es vivaz y no se necesita volverlo á 
sembrar; apesar de esto, el dá hasta cinco cortes en la 
bella estación. 

San Luis es una ciudad hoy muy próspera, en medid 
de las muchas ciudades prósperas de los Estados Unidos. 
Sus calles son anchas; sus casas todas construidas de 
sólida piedra con ese estilo estrecho y sólido, peculiar 
de la arquitectura anglo- sajona, con grandes tiendas^ 
almacenes y bellos edificios públicos que se puedea 
comparar con las mejores en las ciudades europeas- 
Toíios los años se añaden mas de 2000 casas á la ciudad» 
representando un gasto de 4.000.000 de duros arriba. 
El Vcilor de la propiedad real de la ciudad se estima 
en mas de 150 millones de duros; y el de la propiedad 
personal en mas de 30 millones; esta propiedad paga un 
impuesto de 1 Vs (propirimente 2.6) por mil sobre las 
avaluaciones. La temperatura máxima en 10 años es de 
98Tahr. La mínima 7*..3 Fahr. La lluvia anual media 
es de 38.9 pulgads.; siendo los meses mas llovedores 
Junio y ^Noviembre. La ciudad, puede decirse, se estien- 
ile sobre ambas riberas del Mississipi, esto es, también 
del Illinois, unidas como se hallan por un magnífico 



— 105 ■— 

puente de acero, qu9 es un prodigio de la ingeniería 
moderna. A mas de ser el pimío céntrico de mas de 20 
ierro-carriles diferentes, por su situación en la con- 
fluencia del Missouri y Mississipi y sus afluencias, es 
ademas el punto convergente de mas de 15,000 millas 
áe navegación a vapor. Ella sola cuenta como 700 
entre vapores Ferrysy barcas, el todo avaluado en mas 
de 8 millones de duros y con una capacid;^d deSOOOOO? 
toneladas de transpone. San Luis cuenta cerca de 2íj00 
firmas manufactureras (contaba mas de 1000 en el censo 
de 1 870) con mas un capital invertido de mas de 80 
millones de duros. UnÍGn Bcpct, la estación central de 
sus 20 ferro-carriles, es verdaderamente magnífica. Cuen- 
ta numerosos templos, bibliotecas, diarios y periódicos, 
teatros, óperas, clubs, salones de concierto y baile, etc 
y todo cuanto es imaginable en una grande y opulenta 
ciudad moderna. Es ciudad manufacturera, comercial, 
agrícola etc tiene un puerto de entrada y por los rios 6 
los ferrro-carriles se halla ligada con todas las ciudades 
importantes de la Union. Su movimiento de importación 
se acerca á 8 millones de toneladas y el de exportación 
á 5 millones de toneladas. 

Las exportaciones han consistido este año ( 1882 ) en 
números redondos, 20 m.iilones bushels trigo; 3 millones 
barricas harina manufacturada; 5 millones barricas 
harina inferior, o millones bushels maizj 5 millones 
bushels avena; V^ millón balas de algodón y 300 millo- 
nes libras carne de cerdo. La ciudad cuenta mas de 7 
grandes elevadores que pueden almacenar mas de 5 
millones de bushels á mas del grano ensacado; 23 
-millones bushels grano suelto pasaron al través de 



lOG 



estos elevadores en 1879 El comprador paga 1 ^¡2 cts. 
bushel por pasage y los 10 primeros dias del almacena- 
ge del grano; y ^¡2 centavo por cada dia subsiguiente. 
La cebada paga 2 cts los primeros 10 dias. El grano en 
sacos paga 4 centavos saco por los 10 primeros dias de 
almaoenage y 1 centavo por los dias so-bsiguientes. La 
mayor parte del trigo concentrado en San Luis es de 
invierno; solo un :¿5 % ^s de primavera, venido del 
alto Mississipi. La mayoría pertenece al grado N. 2. 
Este número se vende desde 91 cts. el bushel en Enero, 
hasta 1.35 y 1.36 en Octubre y Diciembre. La ciudad 
cuanta 25 mohnos que pueden moler diariamente 12 
n i barricas de harina. Estos molinos son, s^gun las re- 
glas mas perfeccionadas del arte moderno. Mediante esto, 
mas de un tercio de la harina obtenida pertenece á las 
altas clases llamadas dohle^ triple^ extra, familia, selecta^ 
fantasía. De los 17 millones de bushels del año 79 unos 
7 ^¡2 millones se embarcaron; de ellos cerca de tres mi- 
llones paso á Europa directamente y el resto fué á los 
puertos del Este de la Union, para la exportación en 
su mayor parte. La Gran Bretaña recibe directamente 
de San Luis cerca de 400 mil bushels de trigo, 7^ de la 
harina, todo el algodón, c^^rnes conservadas y jamones, 
lardo, cebo, torta y harina de semilla de algodón. La 
harina se exporta generalmente en sacos de 140 hbras. 
El fíete de los ferro-carriles por 100 Ibs. de grano 
hasta New York ó Montreal, distante de 1100 y ISOO 
millas, varia de 23 á 46 cts.; y con la competencia suele 
bajar hasta 8 cts. por barril y á 12 V^ cts. por 100 Ibs, 
grano. El Mississipi conduce miles de millas hasta 
Kueva Orleans á muy poca costa, un gran monto de 



— 107 — 

carga, que La aumentado mucho ahora último con la 
abertura de las bocas de este rio. De este modo sob 
transportadas muchos miles de toneladas hasta New- 
York. Seis millones de bushels de varios granos descen- 
dieron el Mississipi en 1879 en grandes barcos. En 1880 
millón y medio de bushels descendieron hasta Nueva 
Orleans á razón de 7 cts. bushel de .maiz y 7 V^ cts. 
bushel de trigo. Sin las alternativas de crecer y bajar 
del rio, estas remesas habrían sido mayores. Asi, ba- 
jando tan bar¿ito ha;-sta New Orleans, fueron espedidos 
3 millones bushels trigo y 4 ^¡2 millones bushels maiz 
en 1879. Dos tercios de este trigo y un tercio del maiz 
pasaron á Francia por el intermedio de su antigua colo- 
nia. Además, el Mississipi y sus grandes tributarios 
conducen anualmente á San Luis en bellas 132 millones 
de pies de madera, 40,000 vigas y otras cantidades de 
ripias de tech ), tablas, postes, leña, etc. Nueve décimos 
de esto viene ^%\ Alto Mississipi, que también sumi- 
nistra madera de ese álamo que los norteamericanos 
llaman Cotton Wood y que no es ni álamo Carolina, ni 
nuestro álamo negro, sino, álamo parecido á este último, 
pero con hojas de un bello verde en todo tiempo. El 
bajo Mississipi produce pino amarillo, fresno, encina, 
álamo y el avellano negro que se produce también en 
el bajo Mississipi. 

Y apropósito de esto, la estadística del come^^cio de la 
madera de pino blanco en la región de los Lagos, en 
los Estados Unidos, merece ser conocida. En los tres 
grandes Estados productores de pino blanco, Michigan, 
Wisconsin y Minesota, existían según la estadística del 
censo oficial de 1880, unos 82 billones, esto es, 82 mil 



— 108 — 

millones de pies de pino marquetable. Casi la mitad de 
este nioiito total ó 41 billones de pies, es atribuido á 
Wisconsin, las dos penínsulas de Michigan presentan 35 
billones de pies y Minesota poco mas de 6 billones de 
pies. El pino cortado en estos tres Estados alcanzó 
durante el año del censo, á un total de mas de 7 billones 
de pies. A esta tasa de demolición, exceso que se nota 
en todas las explotaciones Americanas, la antrasita, el 
petróleo, etc., los Estados van á quedaí- privados de las 
maderas de construcción de sus bosques en míenos de 12 
años. Así, mientras los otros Estados de Europa, incluso 
el reino de Grecia, se ocupaii de la repiantacion de 
sus bosques desvastados, ios Estados Unidos se ocupan 
en desvastar sin tasa los suyos! Filos se exponen á 
deplorar mañana acerbamente lo que hoy hacen y á 
arbitrar un sistema tal vez dispendioso, para la repian- 
tacion de sus bosques. Ante esta experiencia, el Gobierno 
Argentino debe tomar sus precauciones para impedir la 
desvastacion de los bosques de su suelo, disj oninndo el 
plantío ó sembrado de los árboles que se cortan y no 
haciendo concesión sino con esta condición. De otro 
modo, ia. desvastacion de los bosques resultará funesta 
para ei clima y para la economía interior dei país. 

Ep todo caso, ya no se conocen bosques inexplorados 
an los Estados mencionados, pues sus existencias son 
conocidas todas, como se ha visto, mediante los métodos 
científicos de exploración empleados. Según los datos 
del 9^ censo, 3 mil 912 millones 199,000 pies de madera 
fueron manufacturados en 1870 en Michigan, Wisconsin 
y Minesota. Pero el consumo según el censo de 1880, 
se ha casi doblado, 7,145.969,000 pies, aumento de un 



^- 109 — 

83 7o. Ksíe aumento de consumo en 10 años, muestra 
que los bosques Norte-americanos, si no se toman me- 
dicUis para su replantacion, dado caso que el pino blanco 
sea suceptible de cultivo, ó para su reposición con otra 
especie análoga, van á desaparecer en un período muy 
cercano. La gaüiiia, pues, que ha puesto tantos huevos 
de oro y construido ciudades, flotas y ferro-carrilles está 
moribunda, gracias á la impremeditación de pueblo y 
Gobierno. Las regiones antes pobladas de altos bosques 
que atraían y retenían las lluvias, renovando el oxígeno 
de la atmosfera, van á quedar desiertas por siglos, hasta 
que su replantacion, con el ciprés jigantesco de Cctii- 
fornia, por ejemplo, tenga lugar y que nuevas genera- 
ciones de carboles se levaíiten. Chicago, hoy rey en las 
maderas, se halla próximo á ser descoronado y lo m.ismiO 
corre resgo de suceder con el carbón mineral y el 
petróleo, los cuales no son suceptibles de ser respuestos. 
De carbón, se importan de Ohio y Kentucky unos 
37 á 40 millünes de busheis anuales y también 34 
millones bushe's de coke. La buena hulla obtiene de 4 á 
5 duros tonelada de 2000 Ibs. San Luis es ademas un 
gran emporio interior de algodón por sus líneas de 
ferro-carriles que pasan por ios distritos de su cultivo. 
En nuestro pais todo el Chaco podría ser destinado al 
cultivo del algodón; el cual por su favorable clin-]a, con 
buena semilla, lo producirá de primera clase. En San 
Luis, tres grandes compañias tienen prensas que pueden 
comprimir 6000 balas diarias ycobertizos pai-a 200,000 
balas. Tres cuartas de este algodón vienen de Arkansas. 
Tejas y Luisiana. Hay muchas otras industrias que 
ñorecen en San Luis. Tres destilerías fermentan y destilan 



— lio — 

(U4. 514 huskeJs de rnaiz, que producen 3.62 galones de 
espíritu por bushel; pagan un impuesto de 90 cents, por 
galón, habiendo producido 2.228,088 galones de espíritu 
con la clasificación de Borben, alcohol ginebra, altos 
vinos y puro neutral ó espíritu de Colonia. Se rectifican 
además y componen una gran cantidad de espíritus^ 
consumidos en gran parte en el país, pues según las 
importaciones, en los Estados-Unidos hay una entrada 
de cerca de 11 millones galones de espíritu. 

San Luis cuenta además dos lotes de corrales de 
ganado en contacto con el ferro-carril, los cuales reciben 
cada semana mas de 10,000 cabezas de ganado, unos 
4000 carneros y de 25 á 3(»,000 cerdos. Tres cuartos de 
este ganado viene del Oeste y del Sud. Además, como 
30,000 cabezas de ganado; 66,000 ovejas y 5023 entre 
caballos y muías, se reciben anualmente por los vapores 
que descienden los rios Mississipi y Missouri, por muchos 
centenares de millas. La mayor parte de estos ganados 
son enviados al Norte y al Oeste. Estos ganados son 
muy mezclados: los del Colorado y del Oregon son de 
mejor clase que los de Tejas. Los buenos Shorthorn y 
fícreíbrd, á los 3 años, pesan de 16u0 á 1700 Ibs., estos 
obtienen de 4 V¿ á 4 7^ cts. Ib. peso vivo. Pero el 
ganado ordinario que solo pesa de 700 á 800 Ibs. obtiene 
únicamente de 2 y 2 á 3 cts. Ib. peso vivo. Las buenas 
vacas preñadas se venden sin embargo de 25 á 40 duros 
cabeza. Los carneros comunes con un peso de 80 á 85 
Ibs. se venden de 2 á 2 V^ Ib. peso vivo. Los cerdos son 
generalmente buenos. Viven de pastos y clover y en los 
últimos dias les dan algún maiz para cebarlos; su peso 
medio es de 250 Ibs. peso vivo, con un valor d.3 3 V^ á 3 



— 111 — 

^4 cts. Ib. Los cerdos que se rnatan en el invierna, pesan 
de 20 á 33 ibs. mas. En 1879 se mataron 630,000 cerdos 
dando un producto de IOS millones Ibs. de prepar¿Kñones 
de cerdo. 

Los establecimientos que trabajan en carnes conser- 
vadas en San Luis se hallan perfectamente montados y 
cuestan con edificios y maquinarias unos 200,ij00 duros. 
Dan ocupación á 1200 almas; los hombres ganan de 1 
á 1 V-3 duros diarios; las mugeres de 4 á 5 ^¡2 cts. por 
día. El periodo mas ocupado es el estio y otoño en 
que los animales abundan y son barates. Durante este 
periodo se matan unas 500 reses diarias, generalmente 
ganado tejano del peso de 850 á 900 Ibs. peso vivo, con 
el costo de 2 7^s cis. Ib. peso vivo; produciendo un 55 
Vo de carne con e! costo de 5 cts. Ib. Para la preserva- 
ción de la carne, se hace uso de cámaras frigo. incas 
con la temperatura de 36° Fahr. Una parte de esta carne 
se consume fresca en San Luis. Otra es exportada em- 
paquetada en tarros de hierro galvanizado. Toneladas 
de carne cocida ó asada con esmero al vapor, son empa- 
quetadas en tarros cuadrados de lata del peso de 1 
Ib. á 14 Ibs.; se preparan por dia 100 tone!ad¿is de esta 
especie; también se preparan de este mismo modo, 
lenguas y aves. Con lo mejor de la grasa se fabrica 
oleomargarina; y tampoco, como sabemos, se desper- 
dicia la menor partícula de la res. Lo que es indudable 
es que el ganado norte-americano, debido á un sistema 
hábil de crazas y de selección, mejora todos los dias en 
sus cualidades de carne. Las carnes conservadas en tarros 
de lata, puesta en Paris ó Londres, pueden venderse con 
cuenta á 12 cts. Ib. Estas carnes conservadas se hallan 



— 112 — 

en creciente demanda, con especial en estio, en que es 
preferible tomar la comida fria y en f¡ue el fuego en 
las casas es tan dispendioso como incómodo. 

En el establecimiento de carnes conservadas de cerdo 
de ^Ir. Whiitaker, se carnean diariamente de 3 á 5jC0 
cerdos. El tocino es generalmente consumido en los 
Diercados del Sud de la Union; el lardo y los jamones 
gon enviados á Europa. De San Luis se exportan anual- 
mente 220 millones de Ibs. de los productos de cerdo, 
inclusos 1 V^ millones de Ibs de tocino salado y cerdo; 
1.43l,8i0 Ibs. de jamones y f>48,877 Ibs. de lardo, todo 
lo cual se exportó directamente para Europa en 1879. 
En los Estados del Sui se consumieron 85,051 barricas 
áe cerdo; 8 V^ millones Ibs. de jamones; 114 millones 
Ibs. carnes conservadas de cerdo y mas de 19 millones de 
Ibs. lardo. A los estados del Este se enviaron 4126 
barricas de cerdo, 12 ^/s millones Ibs. jamones; 21 V^ 
millones Ibs. carnes conservadas de puerco y mas de 19 
niiliones de Ibs. lardo. 

La tamberia prospera satisfactoriamente en estaparle 
del ?tlissouri. í]n 1880 San Luis recibió 9 mil'ones Ibs. 
manteca, un sesto de la cual fué enviada al Este; 120,000 
cajas de queso de peso de¿56 Ibs. llegaron á la ciudad, 
de las que 9 décimos fueron exportadas. El corte- 
invierno de 10 semanas ó tres meses, disminuye loi^ 
gastos. El ganado puede pastar al aire libre en esta 
legion hasta el 25 de Diciembre; y aun durante mismo 
este corto invierno en los bollos dias, las vacas pueden 
salir á pastar ai campo y entre los bosques. Asi no se 
üecesiían mas de 200 á r»00 Ibs. de heno ó pasto seco 
eomo provisión total de invierno para cada vaca. Est* 



— 113 — 

heno cuesta de 10 á 12 duros la tonelada de 2000 Ibs. 
A mas del forrage de heno y grano las vacas de tambe- 
ria reciben de 4 á 5 Ibs. de harina de maiz y 1 Ib. de 
afrecho del costo de 40 cts. las 100 libras lo que consti- 
tuye el alimento de invierno de las vacas en plena leche^ 

El costo de la mantención de las vacas en este país 
no escede de 6 cts. diarios ó menos de 25 duros al año. 
Las vacas de lechería aquí sou Guernesey, Jersey ó sus 
cruzas. Aquí se practican los dos sistemas de depósitos 
de leche en playo y en hondo, prevaleciendo este último. 
Se cuida de mantener lo mas fresco posible la temperatu- 
ra de las lecherías. La leche es espumada alas 24 á 
36 horas de reposo; de 17 á 19 Ibs. de leche, se saca 
una Ib. de manteca, y durante 26 á 40 semanas, las 
buenas vacas dan de 6 á 8 Ibs. de manteca por semana. 
La mejor viene de las lomas calcáreas pastosas situadas 
al Sud de San Luis. La leche para el consumo de la 
ciudad en tarros de 8 galones viene hasta de 30 millas 
por ferro-carril. El flete se paga á razón de 1 ct. por 
milla el tarro; la leche se vende en San Luís de 12 á 14 
cts. galón; la manteca se vende de 35 á 40 cts. Ibs. 

San Luis es uno de ios grandes mercados do muías de 
América. La cria de muías progresa mucho en los Esta- 
dos. Aun muy entrado el presente siglo, la muía y el 
burro eran tan desconocidos en Norte-América, que un 
burro introducido en Filadeifla, era mirado como el 
diablo por las nodrizas de la ciudad al oír sus rebusnos. 
Entre tanto, hoy la cria de muías ha progresado de tal 
modo, que nos ganan con mucho en el número y calidad 
de estos animales, á los Sud-amerícanos muleteros 
viejos de mas de tres siglos á esta parte. Asi son les 

s 



^ 114 — 

pueblos progresistas. Los Norte-americanos poco á 
poco nos han tomado todas nuestras industrias. Pueblo 
agricultor, desconocian el pastoreo. Hoy tienen ellos 
crianzas mas bellas y numerosas que las que hay en toda 
Sud- America. Los Estados-Unidos á principios de este 
siglo solo exportaban trigo y harina. Hoy exportan 
ganados vivos, carne fresca, carnes conservadas, tasajo 
y carne de cerdo por millones de toneladas, ganándonos 
inmensamente en estas viejas industrias nuestras. Por 
último, los Estados nada entendian de minas hasta 
mediados de este siglo, y hoy es el primer país minero 
del mundo en ciencia y en utilidad, ganando á los Hispano 
Americanos viejos mineros de mas de tres siglos. De 
este modo nos van aventajando y sobrepujando en todo. 
Hoy la desventaja es tan grande, que al lado de ellos 
somos unos pigmeos intolerantes y retrógrados, en lo 
físico como en lo moral. Esta es una verdad amarga, 
si se quiere, pero una verdad que salta á la vista de 
todo el mundo. Y si seguimos como los chinos de Asia 
pegados á nuestras viejas ideas y hábitos retrógrados 
heredados de España, llegará tiempo en que se nos 
expulse del suelo que ocupamos, como ha sucedido con 
los mejicanos, espulsados de Oahíbrnia, de Nuevo Mé- 
jico y Texas, territorios mas vastos que los que hoy 
ocupan los mejicanos; sin que se pueda decir conservan 
aun la tierra que pisan; pues moral mente, todo se halla 
yá dominado por la influencia Norte-americana, pueblo 
libre, activo, intelijente, sin frailes que le absorvan la 
población y lo mantengan en el atrazo, por odio al 
progreso. El catolicismo ignorante é intolerante de los 
ultramontanos, que dá á nuestras ciudades el aspecto y 



~ 115 — 

las ideas de la Edad Media, ha hecho á la España 
perder el cetro del mundo que empeñaron Isabel de 
Castilla y Carlos Y; y nos hará á nosotros perder el 
suelo en que hemos nacido, de tal modo que hoy ea 
California no se vé ni se siente siquiera la lengua espa- 
ñola; tan inferior se ha mostrado nuestra civilización 
católica latina, ante la civilización protestante anglo 
sajona. La raza francesa dá señales de vida en Quebec 
y Nueva Orleans; pero la raza española ha sido absorvida 
por completo y no ha dejado ni vestijios en California, 
Nuevo Méjico y Tejas que ha ocupado por mas de dos 
siglos. Los norte-americanos en solo 30 años de domi- 
nio, han borrado hasta el último vestigio de los Hispano- 
Americanos. y es probable suceda lo mismo con el 
resto del continente. Se creerá que nosotros exage- 
ramos al decir esto? De ningún modo. Lo que decimos 
es una pura y dolorosa verdad. Ojalá esta revelación 
sirva para darnos mayor juicio é impulsarnos en el 
camino del progreso, que es lo que puede salvarnos. 

Los Estados mas criadores de muías son el Kentuky 
y sobre todo el Missouri; el primero produce hasta 
120,000 muías al año; el segundo produce 200,000. Al- 
gunas de estas muías son magníficas; y algunas hemos 
visto que nos han dejado asombrados por su hermosura 

tamaño, habiéndolas de mas de 17 palmos de alto y 
con un peso de mas de 1700 Ibs. También hay media- 
nas y algunas criadas á propósito, son petizas como 
ponies de Shetland. Sus colores prevalentes son el 
oscuro, el zaino y el tordillo. Una sola de las buenas 
muías americanas, basta para tirar ligero un pesado 
carro con dos toneladas (160 ar.) de carga. Se les 



—116 - 

enseña el trote y paso largo y las hay que recorren una 
milla en tres minutos 18 segundos, ó una legua en 10 
minutos, de lo que ni nuestros caballos son capaces, 
El transporte de una muía á Inglaterra desde San Luis 
cuesta 75 duros. Los jefes del comercio de muías en 
San Luis son los S. S. Reilly y Wolford, los cuales 
venden anualmente mas de 15.000 muías y ademas unos 
6000 cabalios. Suele haber años en que venden hasta 
25,000 muías. Mandan también muías á las Antillas y 
á Europa. En Inglaterra la muía es despreciada como 
inferior al caballo. Pero ahora, con motivo de la cam- 
paña de Egypto, la muía ha podido ser estimada en todo 
su valor. La muía es muy estimada en los Estados- 
Unidos para los trabajos agrícolas, como ser arar y tirar 
de los pesados wagones de la campaña. 



Los 18 millones de acres que constituyen el Estado 
del Kentuky, se componen de llanuras de ondulada 
superficie," abundantes en pastos y bosques. La mitad de 
esta estension se halla aun mal desmontada y cultivada: 
una ancha área se halla aun ocupada por bosques cons- 
tituidos por hermosos sycomoros, encinas y avellanos^ 
cubiertos á menudo de espléndidos parásitos y enreda- 
deras. Grandes espacios de rico suelo aluvional, agotados 
por el cultivo incesante del trigo y del tabaco, han sido 
mejorados con una buena dirección de cultivos por el 
sistema moderno de rotación. Por toda la vasta región 
calcárea se vé florecer el hluc grass ó pasto azul, exe- 
lente alimento para el ganado y las ovejas. Los bueyes 
mantenidos con estos pastos adquieren de 400 á 500 



— 117 ^ 

Ibs. de gordura al año; pesando á los tres años de 1506 
á 16C0 Ibs., pudiendo venderse ento-ces de 4 y^ á 5 cts. 
Ib. peso vivo, produciendo 60 Jbs. de carne por cada 
300 Ibs. de peso vivo. Los bueyes invernados con grano 
producen aun un percentage mayor. Es de advertir 
que allí no se crian sino shorthorn ó buenos mestizos 
shorthorn. 

En el Kentuky so encuentran los criadores mas céle- 
bres de Norte-América, como Mr. Abraham Renick que 
ha formado un magnífico tipo de belleza ganadera de la 
pequeña y contrahecha raza antigua Roses de Sharon; y 
Mr. Alexander, que ha mantenido y multiplicado puras 
sus crias ^4/rí/;-/e i.>wc/¿e5..s Barringtons y otraf. familias 
superiores de la producción de Bates y como estos una 
multitud de otros. Estas buenas crias han contribuido 
mucho á mejorar Jas crias ordinarias del Estado por 
medio de cruzas inteligentes. Mas apesar de haber ha- 
cendados como los S. S. Yanmeter y Hamilton que 
cuentan hasta 600 vacas shorthorn, finas, esto no ha 
dado abasto á la demanda de buenos toros de cria pura 
sangre, teniendo que traerse de otras partes, como 
también se traen animales de otros Estados para inver- 
narlosen los exelen tes pastos de este. La industria de 
la tamberia prospera también en el Kentuky. Se arrien- 
dan campos á razón de 4 á 5 duros anuales el acre, 
aumentando una vaca por acre, lo cual produce 30 
duros anuales, sin contar el lernero; la leche la venden 
á 6 centavos cuarta y la manteca de 10 á 12 cts. Ibs.- 
fabrican poco queso. Los terneros finos de uno para dos 
años los venden de 25 á 40 duros unos. El Estado 
cuenta 260,000 vacas lecheras: entre bueyes, novillos j 



— 118 — 

demás ganado ordinario cuenta medio millón de cabezas 
tasadfis en media general en 18 duros. 

La crianza de ovejas es también una industria estimada 
en el Kentuky. Las ovejas nativas cruzadas con las 
Leicester, Costwold y Oxford downs, mediante la apli- 
cación de una esmerada selección en manos de Mr. 
Robert Scott, han producido una nueva y estimada raza 
de ovejas llamada la Kentucky perfeccionada] raza de 
cara blanca que madura de 18 á 20 meses^ con el cuarto 
del peso de 22 Ibs. y teniendo la apariencia de las Border 
Leicester Inglesas. Grandes espacios de las tierras altas 
del Estado, exelentes para la crianza de ovejas, pueden 
obtenerse al precio de 20 á 30 duros el acre. El número 
de ovejas del Estado alcanza á un millón, con un precio 
general (al corte) de 2 duros 1 real cada una. En cerdos 
cuentan dos millones, al precio de 2 ^¡2 duros uno. Caba- 
llos cuenta 400.000 y muías 120,000, con precio general 
de 45 duros por cabeza. El Kentuky cuenta crias de 
caballos Thoroughbred (pura sangre) ingleses muy 
estimados. Estos caballos suelen venderse de 5 para 6 
años de 125 á 150 duros. Son exelentes animales de tiro,, 
saliendo también buenos hunters. Los corpulentos caba- 
llos de Inglaterra y del Norte de Europa, Clydesdale 
y Percheron, parecen no avenirse tan bien con el clima 
de América, como las de una raza mas liviana. Los 
carretones no son tan pesados y los trabajos aquí se 
hacen ligero, aviniéndose mal con esos corpulentos ani- 
males, con el paso pesadote del buey. Se necesitan, pues, 
animales mas livianos y ligeros que en la vieja Europa- 
As i, los poderosos caballos de 17 á 20 quintales de peso 
í?on de poco empleo, á no ser por aparato en las ciu- 
dades. 



— 119 — 

Una gran parte de Kentulvy se halla consagrado á 
los pastos; 300,000 acres se destilan anualmente para 
producir varios cortes de heno También se hace negocio 
con la semilla del ^Rsto blue joinfrjrass ó pasto azul de 
espiga, vendiéndose de 50 íi 60 cts. bushel. Dos millones 
de acres se hallan destinados al cultivo del maiz, pro- 
duciendo 25 bushel por acre. El trigo de la siembra de 
invierno ocupa medio millón de á-jres. 300,000 acres se 
cultivan de avena con un producto de 25 á 30 bushels 
por acre. Unos 180,000 acres se cultivan de tabaco, 
formando V^ de los 400 millones de Ibs. que forman la 
cosecha anual de los Estados-Unidos en este ramo. La 
Virginia produce V^; el Maryland y Tennese ^/i2 y V^o 
Pensilvania, Ohio y Missouri. El tabaco cultivado al 
descuido dá ()08 Ibs. el acre; mas cultivado con esmero 
produce hasta 1500 Ibs. el acre. Su valor varia desde 
5 cts. Ib. en Kentuky, Indiana y Ohio hasta 10 y 11 cts. 
en Pensilvania, Conecticut y New- York. Este es un 
cultivo que exige mucha atención y esmero, porque sino, 
á pesar del clima, el tabaco es inferior y obtiene menor 
precio. El impuesto sobre tabaco que es de 24 cts. Ib. 
produce al tesoro Norte-americano la suma de 40 millo- 
nes al año. El valor de la propiedad raiz y persona de 
este Estado llega á 400 millones de duros. 

Todos los climas templados y cálidos son buenos para 
el tabaco. Se le debe consagrar un terreno profundo y 
bajo, el cual debe ser arado en Otoño para que las hela- 
das de invierno lo beneficien. Al comenzar la primavera 
{Agosto entre nosotros), se abona ai terreno con unas 25 
tonels. de estiércol ó huano por acre estendiéndolo y 
enterrándolo en el terreno hasta tres ó cuatro pulgadas 



— 120 — 

(\e profundidad: el abono debe ser el mas fuerte posible. 
A mediados ó fines de primavera (de Octubre á Noviem- 
bre entre nosotros) se dá un segundo arado al suelo 
para estirpar las malezas, disponiendo la tierra en tablo- 
nes ó de otro modo lo mas desmenusada y mejor que 
sea posible; estos tablones deben tener de 3 á 3 pies de 
profundidad desuelo y abono bien desmenusado. 

Los almacigos de tabaco, se trasplantan aquí en Junio 
(en Diciembre entre nrsotros] colocándolas á distancia 
de 3 á 4 pies unas de otras. La tierra debe mantenerse 
fíoja y libre de malezas con la azada ó un ligero arado 
tirado por un solo caballo. Hay un gusano que ataca 
el tabaco, el cual se aparta plantando al lado Datura 
Stramotiium ó untando las flores con una solución de 
cobalto. También se destruyen con la mano cuando no 
hay otro remedio; ó con las gallinas y pavos que se 
comen los insectos y dejan las plantas intactas. 

Para dar suficiente aire y luz á las plantas del tabaco, 
se arrancan las hojas de abajo, bastando para la buena 
cosecha el que queden las 8 ó 9 de arriba, se podan 
también las ramas chuponas. La espiga de la flor es 
también preciso cortarla. La siega comienza á mediados 
do Setiembre (de Marzo entre nosotros); las plantas no 
maduras se dejan, para que no echen á perder las bue- 
nas. No se deben cortar con un sol muy fuerte; la opera- 
ción debe practicarse en la tarde ó la mañana con 
tiempo fresco ó todo el dia si está nublado. Las hojas 
son suspendidas en manojos bajo cobertizos que las 
protejen de la lluvia dejando circular el aire. Secas las 
hojas se disponen por manojos ó mazos, panes, rollos ó 
tablas, gegun el tabaco y el uso, separando siempre 



— 121 — 

las calidades superiores de las inferiores. Guardando 
todas las precauciones indicadas, se asegura una buena 
cosecha y se obtiene tabaco de primera calidad, que 
obtiene precio doble del común. Asi cultivado con es- 
mero y practicando la selección en el almacigo, se puede 
obtener una cosecha de 2500 Ibs. por acre, con un valor 
de 300 duros, lo que es una buena utilidad, obteniéndose 
una renta de 6000 duros con solo 5 cuadras de cultivo. 

Pasaremos ahora á conocer algunas propiedades 
particulares. Mr. Vanmeter es dueño en Syracusa de unos 
1000 acres, (250 cuadras) de terreno ondulado y abrigado 
por buenos bosques, regado por arroyos, lagunas y 
algunas fuentes sulfurosas. El campo se halla dividido 
en potreros con cerco de osage^ madera ó pyrcas- Los 
edificios son de madera ó piedra, algunas con techo de 
paja. El principal cultivo es el maiz que se dá como 
alimento á los ganados y cerdos. Unos 1000 acres son 
cultivados por contrata á razón de 5 duros por acre. 
Otros 15C acres son cultivados por los peones de la 
hacienda. Se cuida de recojer todo el estiércol, que 
sirve para abonar la tierra. Obtiene una cosecha de 50 
bushels de maiz por acre que le sale al costo de 12 cts. 
bushel (3 ps. m/c. cuartilla) Mr. Vanmeter cria unas 
200 cabezas de shorthorn pura sangre, todas pertene- 
cientes á la familia Roses de Sharon, á la cual ha 
impreso un tipo uniforme de perfección, bien perfeccio- 
nada, gruesas, patas cortas, con paletas bien colocadas 
y bellas cabezas con pequeños cuernos. Hoy en efecto 
no se necesita en los vacunos el vigor muscular que 
antes que tenian que arar y viajar largas jornadas. 

De estos animales solo los toros y las lecheras de 



— 122 — 

cria son estabulados en el invierno. Los demás viven 
en todo el año al aire libre pastando en los campos y 
bajo los bosques. Durante los dos mas rigurosos meses 
de invierno, Enero y Febrero, se necesitan heno y grano 
para todos los animales, en los dias tempestuosos de 
nieve, hielo y viento; pero este alimento se les dá 
en los corrales ó patios á los que no están estabulados. 
El precio del arriendo del campo en el Kentuky es de 
4 á 5 duros acre. Se calcula que el pastoreo de los 
animales vacunos cuesta en estío 1 1/2 duros por cabeza 
mensual; este gasto es doble para los cuatro meses 
de invierno. El costo, pues, de mantención de una vaca ó 
novillo de dos años es en este país, de 24 duros al año. 
Entre tanto, en Cuyo, un animal de estos, engordado con 
alfalfa que es alimento mas fuerte y engordador que 
el maiz, solo cuesta 5 duros al año ó menos. Las avalua- 
ciones para los impuestos se hacen solo en dos tercios 
de su valor real. Todos los impuestos reunidos del 
Kentuky no pasan de 3 por 1000 sobre la propiedad real 
é igual suma sobre la propiedad personal. 

Ahora pasaremos á Woodburn, establecimtento modelo 
de crianzas cabalgares; lugar encantador, que contrasta 
agradablemente con los llanos y praderas sin bosques 
del Oeste. El pais ondulado presenta bellos ramilletes 
de bosques formados de preciosas encinas, que dan 
sombra al ganado en el estío y lo abrigan en el invierno. 
El pasto es el clover que florece bien sobre los suelos 
calcáreos. Esta posesión pertenece cá Mr. Alexander. Ella 
consta de 2000 acres (500 cuadras) De estos, 800 se 
hallan consagradas al cultivo, á saber, 200 acres de 
trigo, 300 de maiz; 150 de cebada y esta misma área 



123 



de clüver. El trigo cultivado es el de Otoño, á razón 
de 1 V^ bushel por acre; el producto es de 20 á 15 
bushels por acre: el costo del cultivo es de 11 á 12 y? 
duros por acre y su producto de 18 á 20 duros. El cul- 
tivo del maíz solo cuesta 10 duros el acre y produce 
50 bushels con un valor de 15 á 20 duros los 50 bushels. 
La cebada y avena que se cultivan no son tan produc- 
tivas como el trigo y el maiz. Todo el estiércol es em- 
pleado en abonos. El terreno se halla dividido en 
potreros de 20 á 100 acres (de 5 á 25 cuadras) por 
medio do cercos vivos de osage con railings de maderas 
duras, como la encina, el avellano, etc. El establecimien- 
to se halla servido por 25 muías, 8 caballos y 4 bueyes. 
La cria de shorthorns y de caballos de carrera (Tho- 
ruglibrech) y de trote ó paso largo, exige mas brazos y 
mas inteligencia que las crias comunes. Los simples 
cultivadores solo reciben 12 duros mensuales con casa 
y comida. También se cria un buen rebaño de ovejas. 
Este sirve para hacer el negocio de corderos, que se 
venden á 3 V^ duros en New York. El alimento y cui- 
dado de las ovejas solo cuesta 2 duros por año y por 
cabeza. El salario de ios pastores es de 16 duros a! mes. 
Las vacas de Mr. Alexander pertenecen á las crias 
Bates,Boóth y Knightley; á las cuales hace pisar porteros 
Oxford, Airdríe y otros toros de sangre Bates. Estas 
crias son las mas perfectas y completas en su género. 
El vende 50 cabezas todos los años, al precio de 500 
duros cada una, término medio, conservando de este 
modo siempre joven y fresca su herd. Hay sin embargo 
animales exepcionales que ha podido vender, cuando 
consiente en venderlos, hasta por 4 y 5000 duros. Ade- 



— 124 — 

mas de 70 shorthorn de primera cria también unas 
40 jerseys y engorda de 60 á 80 sborthorn superiores. 
Sus animales los tiene á pasto durante 8 á 9 meses; 
pero los estabula en los meses frios en establos bien 
construidos de piedra. Pero el ramo esencial de este 
establecimiento es la crianza cabalgar. En Woodburn 
tiene 120 yeguas; 80 de ellas son thoroughhred y las 
otras de paso ó trote largo. Sus Thorougbbred decienden 
de Thornedon por el padre y de Lexinton por la madre 
(célebres caballos del Turf inglés) cruzados con un árabe 
de sangre pura. Su cria es, pues, exelente y superior en 
liltimo grado. 

La mayor parte de las yeguas de Mr. Alexander 
descienden de animales distinguidisimos en el turf en 
Inglaterra ó Norte-América. 

Tienen de 15 á 15 V¿ p'dmos. Mantiene sus bellas 
crias caballares en buenos Paddoks abrigados, esto es, 
en potreros con bellos árbolesen contorno, durante los 
9 meses de estío y en invierno los estabula. Sus padrillos 
en número de diez, son admirables bajo todos conceptos. 
Los mas célebres son Belmont, Nutwood, Nihil Des 
perandum, Dick Moore, Wedgewood y Harcld. Algunos 
de ellos le cuestan 4000 guineas (20,000 duros). La mas 
célebre de sus yeguas es la tordilla Miss Pcussel. Algu- 
nas por sus vivas Ccibezas, representan la sangre árabe: 
todas tienen fuertes lomos, poderosos cuartos, buenas y 
flexibles coyunturas y canillas cortas y aceradas. Res- 
pecto á las reglas de crianza segui-'-as para los animales 
finos, ya las hemos dado en otra parte de nuestras 
correspondencias; así nos apresuramos á terminar ésta, 
que como la anterior, nos ha salido algo fuera de medida, 
pero no de la medida de nuestro buen deseo. 

Juan Llerena. — Ricardo Newton, 



XI 



San Francisco de California, Setiembre 30 de 1682. 

1.— Llanuras del Oeste del Mis issipi. 2— Albio.; Cliawfon; 
Red Oak; Hastings: Pacific Junction Council Bluff^i 
Omaha. 3— El Rio Misi'^ouri y s;s riberas. 4— Carácter 
de las llanuras al Oeste del Missouri.' 5— Pía: te River. 
5— Criej-enne y sus llanuras 6— Snmmitr- en las hocky 
Mour.tains 7— Cordilleras de Rofksprings. 8— Región 
intercordillerana de Utah y de Salt Lake City. 9— 
Desiertos Californianos. 10— Lagos y Rios en el Hum- 
boldt Desert. 11— Cordilleras Nevadas. 12— Sucramento 
su valle y su rio. 13— Estado de Californin, sus pro- 
ducciones, su suelo, su^ progresos pxi todos los ramos, 
su ganadería. 14 — Industria de la Taniberia. 15— 
Crianzas de cabras de Angora. — Estadística.— La evo- 
lución en el pulpito protectante. 16— El caballo Norte 
Americano, fósil v actual. 



Las verdaderas sabanas ó praderas norte-americanas 
puede decirse que comienzan al Oeste del MississipL 
No que la llanura sea en esa parte mas plana ó menos 
ondulada que en el naciente, lo que solo es cierto en 
parte, sino que es allí, pasada la feraz zona regada por 
el Platte River ó Rio PlayOs del otro lado del Missouri, 
donde comienzan los verdaderos llanos tonsurados, des- 
provistos de árboles y cubiertos de un tapiz mas ó menos 
tupido de pastos graminesentes. Aquí, al comenzar 



— 126 — 

esta vasta región, como en la parte oriental al terminar, 
el aspecto de las praderas es magníñco. Los bosques 
no han terminado del todo y se alzan de vez en cuando 
frondosos, elevados, imponentes, como para dar testimo- 
nio de la bondad del clima y de la feracidad del suelo. 
Esas praderas desplegándose en vastas estensiones, á 
grandes ondulaciones, como la llanura marítima, se 
presentan aun salpicadas por una zona desvaneciente 
de ralos bosques que cada vez disminuyen, tendiendo 
á desaparecer. En su conjunto, el paisage forma un 
cuadro de opulencia, de abundancia, de feracidad, con 
los troncos de las mieses ya cosechadas; con los campos 
sembrados de maíz que se pierden de vista, y que 
marchitos en parte, en parte todavía verdes y frondosos; 
los zapallares y melonares aun sin recogerse; los potre- 
ros de riover con sus flores blancas y rosas resaltantes 
sobre el verde sombreado de ese pasto anglicano; con 
las numerosas granjas y caseríos; con los campos cerca- 
dos y divididos por railings de madera; forma, decimos, 
un espectáculo digno de las maravillas del país que es 
por exelencia, el país de Ceresy Pomona. 

Pero no es solo la agricultura, la ganadería perfec- 
cionada lo que allí brilla; el ingenio, la industria huma- 
na, el orden, la economía, el capital en todas sus formas, 
convertido en ferro-carriles, en estaciones magníficas, 
en máquinas agrícolas, en molinos, en formas perfeccio- 
nadas de ganados y aves; en cómodos y elegantes 
edificios; todo este conjunto de actividad, de bien estar, 
de inteligencia anuncian el esplendor presente y futuro 
de estas regiones. Y si ese espectáculo se conserva 
aun tan interesante á entradas de Otoño, cuando la 



— 127 — 

naturaleza despojada de sus floridas galas estivales, se 
apresta á entrar en un período de decadencia y reposo 
invernal ¿qué será en la estación risueña del renacimiento 
y de la vida, cuando todo verdea y florece; cuando todo 
surge y se espande con un vigor y vida nuevos; el sol 
en el cielo, el pasto en la llanura, la flor en el prado; la 
liquida plata de las aguas corriendo en sus cauces 
sinuosos, entre floridas riberas? Esa es justamente la 
estación mas interesante para estudiar la flora y fauna 
de las praderas norte americanas; y no la pulverulenta 
estación en que nosotros las hemos recorrido, cuanda 
ya todo se marchita, sin renacer nada, y sin la frescura 
impregnada de esperanza de la vida que comienza; ó 
sin la poesía, impregnada de tristeza, de la vida que 
acaba. El invierno aún está distante, y el Otoño aún no 
ha comenzado. 

Toda la región situada entre Burlington, Mount Plai- 
sant, Otrumwa y Albia se halla regada por el Rio Des 
Moines, que corre aun entre bosques frondosos, á los 
cuales se mezcla el sauce y un bello álamo indígena, 
que no es el cotton wood ni el Carolina, ni tampoco nues- 
tro álamojnegro; pero que pertenece á la misma familia- 
Pero aquí, en las inmediaciones del ferro-carril, el rio 
bastante caudaloso, corre sobre un sinuoso lecho de 
guijos y cascajo cuarzoso, diferente en esto de los rios 
de nuestras pampas, que corre sobre un lecho de tosca. 
Eso podria indicar que las ondulaciones de las praderas 
norte -americanas son ocasionadas por solevantamientos 
parciales del granito, y no por los pliegues de una 
formación lehmosa, como entre n(y ' ..ros. Las aguas al 
correr sobre su lecho de granito, desprenden y hacea 



— 128 — 

rodar sus partículas, formando la arena, el gravel, el 
ripio del cauce de sus ríos y que se diseminan por las 
campañas en las grandes inundaciones. En el suelo de 
nuestras pampas, de un origen glaedal, las toscas hacen 
las veces del granito de las praderas norte-americanas. 
Como el granito y los despojos que las aguas de él 
estraen son favorables á la vegetación arbórea; mien- 
tras las sales de potaza y soda que impregnan nuestra 
formación pampeana, no lo son tanto; de esto y del 
origen mucho mas reciente de estas últimas, resultan 
una diferencia de aspecto y los bosques espontáneos que 
en parte cubren las primeras. Como las praderas norte- 
americanas son de un origen mucho mas antiguo, unas 
especies herbáceas han podido emigrar al sud del conti- 
nente, con las trasformaciones exigidas por la adaptación 
en su largo trayecto migratorio; pero que no han podido 
alterar la comunidad é identidad de las especies, como 
lo hemos h-^cho observar en otra parte. 

Albía es la capital del condado ó partido de Monroe; 
y sus casas alegres se alzan sobre la llanura con un 
población de 30u0 almas. Esta población del desierto, 
como podría decirse á principios de este siglo, tiene ella 
sola mas ferro-carriles que la comunican en todas direc - 
cienes, convergiendo á ese punto, que las mas grandes 
ciudades sud-americanas; pues por allí pasa la línea de 
Chicago y Burlington) el Main Liue; el rama Des Moines; 
el Southern Byanch y el Terminus del Central Jowa, 
total cinco ferro-carriles dirigiéndose á todos los vientos 
del mundo, para una aldea del antiguo desierto norte- 
americano. Los latinos de Sud-América, como los de 
Europa, i/^s hallamos bien atrás de esta gran nación 



— 129 — 

de aye^, para la cual sin duda nuestro catolicismo 
retrógrado guarda las reservas de tierras y riquezas que 
forman su herencia en el viejo, como en el nuevo con- 
tinente. Porque las poblaciones latinas retroceden, mien- 
tras las anglo'sajonas crecen y se desparraman por todo 
el orbe. Nos sucede lo que á los Hawaíos y Maoris del 
Pacifico, los cuales van desapareciendo y dejando su 
lugar á los anglo-sajones; y con mucha mas razón 
nosotros, cuyas instituciones todas, incluso nuestros con- 
ventos de cehbatarios, son hechas para * mermar la 
población y no para favorecerla. A lo que se añade 
la ignorancia é ineptitud forzosa á que nos condenan 
nuestros directores espirituales, empeñados en que deje- 
mos este mundo á Satanás (los yankees) para ganar 
cuanto antes el cielo. Amen. ¿Queréis un prueba mate- 
rial de esto? La tenemos á la vista en California, en 
San Francisco, ciudad que no tiene 30 años de data y 
que hoy cuenta mas población que Lima ó cualquiera 
otro ciudad sud^americana que tienen cuatro siglos de 
existencia}^ con mucho mas riqueza, movimiento, indus- 
tria y comercio que ellas todas. Pues bien, en este suelo 
y en esta ciudad poseídos 300 años por españoles, hoy 
no pueda ni vestigio de ellos! 

Su idioma no se oye en ninguna parte. No hay casa, 
ni siquiera un miserable hotel ó fonda, donde se hable 
español, y esto creemos no será porque los norte-ameri- 
canos los hayan estermí nado. Es que ellos desaparecen 
por sí y se confunden con una raza q* ha probado ser 
superior, considerándose por ello muy felices. Y en 
Madrid y en Sud-América que echamos tantas bravatas^ 
considerando el mundo chico para tan grandes ].ersona- 

9 



— 130 -=- 

ges! Todo esto es la obra, no de la inferioridad de 
nuestra raza, que á, juzgar por nosotros, la consideramos 
superior á toda otra; sino de la superstición, la cual ha 
atrofiado la inteligencia y las nobles cualidades gené- 
ricas de nuestra raza, condenándola á una inferioridad 
forzosa. 

Llegamos á Council Bluffs sobre las riberas del Misou- 
ri, de noche; allí se cambia de tren, con gran molestia y 
costo, sobre todo en lo que respecta á equipages. Estos 
cambios confínuos de trenes, en una línea que debiera 
ser la misma para todos, es una cosa que no nos la 
esplicábamos en nuestro país, donde también tiene lugar, 
y que no es otra cosa que torpeza en los arreglos de 
administraciones encontradas. Los mismos coches de- 
bieran seguir desde el principio de la línea hasta el fin, 
cambiando de maquinistas y guarda trenes para darles 
reposo; esto exijirá la comodidad y conveniencia de los 
pasageros; consideración de primer orden en empresas 
formadas para el servicio público. Pero no! Cada 
empresa tira por su lado; los arreglos se disponen sin 
ninguna consideración al público pagante, y todo se hace 
á espensas de la comodidad y del tiempo de los pasage- 
ros, que debiendo ser los servidos, son los sacrificados 
por empresas egoístas y torpes hasta la imprevisión 
mas crasa. Council Bluffs se estiende sobre una especie 
de vega llana y fértil, con plantaciones y bosques á 
trechos. La vega es del Missouri; pero el llano que la 
precede es el mismo que hemos venido recorriendo 
desde que pasamos el Mississipi; llano diseñado á gran- 
des rasgos, y al cual su rico cultivo y población dá ese 
aspecto de bien estar y opulencia que se nota en los 



-. 131 -^ 

viejos suelos cultivados de las riberas del Sena, del Pó^ 
del Albín ó del Támesis, y que sin embargo, era un 
desierto infestado por salvages ahora solo cincuenta 
años! Council Bluffs es la capital del County de Pot- 
tav^atamie, estado de Yowa. Se halla situada á los pies 
de unas elevadas lomas, ó mejor dicho, barrancas, que 
dominan la vega de que hemus hablado y que confinan 
la llanura entre el Mississipi y el Missouri. La ciudad 
dista de este último y de sus barrancas ó lomas unas 
tres millas. Su población llega á 20,000 almas (10,059 
según el censo de 1880). A Council Bluffs vienen á pasar 
7 á 8 ferro-carriles, cuyos trenes entran y salen ince- 
santemente de dia y de noche. Es ciudad muy mercantil, 
con magníficos hoteles y una Opera de mil quinientos 
asientos. 

El tren parte de Council Bluffs á las 10 V- ^^ 1^ 
mañana y pasa el turbio Missouri sobre un magnífico 
puente de hierro de 2750 pies de largo, de una gran 
elevación, el cual se abre en 11 arcos {spans) de 250 pies 
cada uno; sostenidos por 10 altos estribos ó pilares. 

Este puente cuesta 2.650,000 duros; y por él se 
penetra en Omaha, ciudad situada sobre las riberas 
mismas del Missouri, en frente de Council Bluffs, mirán- 
dose sobre las turbias aguas del rio, á cuyas dos 
márgenes se alzan las humeantes chimeneas de sus 
ingenios, fábricas, molinos, elevadores, aserraderos etc. 
que son la esencia de las grandiosas industrias jankees. 
Omaha es la capital del municipio ó County de Douglas, 
en el Estado de Nebróiska. Su población que por el 
censo de 1880 llegaba á 30,518 almas, tiene hoy mas de 
40,000, debido á l;i -i'an inmigración que allí acude 



— 132 - 

conducida por innumerables líneas de ferro-carriles á 
saber, el de Burlington, el Pacific Union, el Omaha and 
Northern Nebraska, el Chicago, Saint Paul, Mineapolis, 
el Missouri, Pacific etc. 

Omaha (se pronuncia Omaja) es una ciudad comercial 
y manufacturera, inclusos inmensos hornos de fundición 
para la manufactura y refinamiento del hierro. Tiene 4 
teatros de mil asientos cada uno y una Opera de 1800; 
un palacio masónico etc. Como el Missouri es un gran 
rio navegable en tres estaciones del año (menos el Otoño, 
que es la época en que lo hemos pasado nosotros, en el 
máximo de su desenso), posee diversas líneas de vapores 
que coniunican aguas arriba con el Alto Missouri y las 
pintorescas riberas del Yellow-stoneRiver (Rio Piedra 
Amarilla), y aguas abajo con San Luis, Xueva Orleans 
y el Golfo de México. 

Nos encontramos, pues,en el punto mas interesante del 
territorio norte-americano, y antes de partir con los 
trenes, nos detendremos á hacer algunas consideracio- 
nes y a contemplar algunas objetos con los cuales con- 
viene hctcer previo conocimiento. Comenzaremos por 
observar que el ferro-carrii Norte Americano del Pacifi- 
co presenta al viajero que lo recorre, escenas naturales 
de una grandiosidad, que solo podria ser sobrepujado en 
ciertos puntos, no en todos, por el ferro-carril Intero- 
ceánico Argentino, cuando se concluya; ó por los asom- 
brosos ferro carriles que atraviesan las Cordilleras 
peruanas, cuando el Perú haya obtenido de sus vencedores 
la paz y reposo que hoy tanto necesita, por el honor 
de la raza y del nombre Hispano Americano. 

Desde la tL'r:nioacion del ferro-carril Norte-americano, 



— 133 — 

las escenas mas sublimes y magnificas de las montañas 
en los Parques naturales del Josemite y Yellowstone, se 
han hecho accesibles p^ira todo el mundo. Las mas^nifi- 
cencias del Colorado, de las Rocky Mountains; los c año- 
nes ó quebradas de Utah y de la Sierra Nevada! han 
adquirido gran celebridad en estos últimos días. Fmal- 
mente los atractivos del Farwest por sus minas, sus 
facilidades para crianzas ganaderas y para la agricul- 
tura, han contribuido ¿í añadir muchos millones á la 
riqueza y á la población de nuestro modelo Norte- ameri- 
cano. 

El espléndido clima de las montañas, afamado por 
su acción vigorizante, ha atraído á los touristas y á las 
personas que buscan su salud, de todas las regiones de 
la tierra. El Dorado de California, sus célebres centros 
marítimos; sus feraces tierras de panllevar; sus viñedos 
y sus jardines de frutas y flores, han presentado irresis- 
tibles atractivos á los viajes en esa dirección. Nuestra 
cruzada al travéz del continente nos vá á presentar pues, 
una sucesión de escenas maravillosas, en que deberá 
ejercitarse nuestro inhábil pincel y nuestra corta ciencia. 
Asi, después de la terminación de esta gran línea 
trascontinental, como sucederá tal vez á la terminación 
de la nuestra, han surjido industrias y riquezas que no 
se hablan esperado ni aun soñado por sus empresarios. 
Los mas ricos descubrimientos minerales y los mas 
prósperos establecimientos agrícolas se han presentado 
allí donde menos se esperaba; y lo mas estraño de 
todo es la inteligencia mostrada por el público de todas 
las naciones, el cual comprendiendo al punto la luminosa 
verdad geográfica y su mayor ventaja, se lanzó por 



— 131 — 

ese trayecto mas breve, cómodo y de mayor velocidad 
que le abria la nueva línea completada al travéz del 
continente Norte-americano. Este se ha hecho en con- 
secuencia el camino real universal de las comunicaciones 
con Asia, China, Japón, Nueva Zelandia, Australia, 
Tasmania y las remotas ' Islas del Océano Pacífico. 
Ventajas análogas pudimos obtener nosotros, cuando 
desde Mendoza en 1852 propusimos el establecimiento 
de un ferro-carril Interoceánico, que hoy recien se lleva 
á cabo con lentitud. En todo caso, mas vale tarde que 
nunca, como dice el adagio. 

En parte alguno del mundo son los viages tan gratos 
como por los ferro-carriles Norte-americanos; y sobre 
todo en los trenes que de Council Bluffs parten en la direc- 
ción de California, es una delicia viajar, aun con familia, 
gozando de todas las comodidades y con la menor moles- 
tia posible; al mismo tiempo que se disfruta de buen 
aire, del magnífico espectáculo de los campos y de las 
montañas y de la 'mas rápida locomoción posible (500 
millas cerca de 200 leguas por dia). 

Hay en el ferro-carril coches llamados Palace car, ó 
coches palaciales, en los cuales se viaja á la manera de 
los cuentos de Hadas, sentado con toda comodidad en 
el muelle canapé de un salón, ó durmiendo en su lecho, 
para ir á despertar al dia siguiente en los jardines per- 
fumados de la bella del bosque, ó al punto donde lo 
llaman sus negocios. Allí se está uno como en su propia 
casa ó como en el mas lujoso vapor marítimo, gozando 
del placer que produce la contemplación de las variadas 
escenas de la naturaleza que pasan como en un sueño 
fantástico por delante de los ojos. Y esta vida la lleva 



— 135 — 

.uno durante una semana ó mas, que dura el viage 
desde Nueva -York hasta San Francisco de California, 
sin privarse ni de los placeres de la sociedad, que la 
hay muy buena de damas y caballeros; ni de los de la 
mesa, habiendo exelentes hoteles en todo el camino y en 
el mismo tren basta Council Bluffs,"] ni de la compañía 
de un amigo ó familia si tiene la felicidad de llevarlos 
consigo. Nada hay, pues, comparable con el lujo y 
comodidad de los Pulman-car, los cuales son por una 
circunstancia que no comprendemos, mas bellos y cómo- 
dos desde Chicago ú Omaha para adelante, que desde 
la opulenta metrópoli del litoral oriental. En Council 
Bluffs, por ejemplo, quedamos sorprendidos al amanecer, 
viendo el aspecto, fuerza, consistencia y magestad de la 
locomotiva del tren,- y sobre todo de los magníficos 
jpulmm car donde se vive y se duerme durante el viage, 
y que forman un salón magnífico, con ricos y cómodos 
muebles; con piano forte y Biblioteca de lectura, gran 
recurso para el que no lleva á cuestas sus libros. Solo 
si estrañamos que estos magníficos trenes no fuesen 
acompañados de un diner car como los anteriores. Estos 
prodigios son la obra pura de la ciencia- y de la civi- 
lización, moderna ñorecientes en las naciones anglo- 
sojonas; porque allí el fanatismo y la superstición no 
se han opuesto á su desarrollo; mientras las otras mise- 
rables razas esclavas de la superstición y del despotismo, 
enemigos de toda luz, de todo traba y de toda riqueza, 
solo pueden tener hoy un brillo prestado, que han obteni- 
do al fin del comercio y de un poco de civilización y de 
libertad civil precaria que se ha hecho lugar entre ellas 
por la fuerza del ejemplo. Pero la vitalidad, la ciencia. 



- 136 — 

la enerjía permanente solo existen en los libres pueblos 
de la raza inglesa. 

Asi, un Piilman Pacific Car Train en movimiento es 
un objeto digno de ser contemplado siendo tan m.agniflco 
dentro como fuera. Nuestra partida la hicimos en un 
bello y embalsamado dia de Otoño, en la hora en que 
las suaves y embalsamadas brisas de los flí^ridos prados, 
obligan aun á los pasageros mas enemigos del buen 
aire, como los hay entre esos obesos fumadores de 
cachimbo, á abrir por completo sus ventanas y postigos, 
lo que permite disfrutar á ambos lados, de lo^ mas 
bellos y arrobadores paisajes. Colocándonos detrás del 
tren con todas las puertas abiertas, p:idimos gozar de 
una espléndida vista panorámica, sirviendo el magníñco 
salón del carro á manera de tubo óptico. A uno y otro 
lado del tren estiéndense floridos prados, en los cuales 
la vista que hace pocos años solo podia contemplar 
tristes soledades, se recrea hoy con el espectáculo 
de caseríos, granjas, cercados y los ganados de las 
mas finas razas, pastando en las praderas, y en medio 
de todo esto y de la perspectiva hechicera de las remotas 
montañas y bosques, el tren mismo, ese prodigio de la 
ciencia y de la civilización, que transporta una ciudad 
entera de habitantes sin esfuerzo, al travéz de los espa- 
cios, llegando á su destino toda ella sin echar de menos 
ni sus comodidades, ni sus ocupaciones, y si se quiere 
ni su familia. La escursíon del primer dia es corta hasta 
la noche, pero nos transporta y hace conocer los mag- 
níficos prados ondulados del Nebraska Oriental, la parte 
mejor poblada y cultivada de este Estado, donde se 
hallan sus mas bellos establecimientos y su suelo mas 



iO/ 



fértil. Al penetrar en el ancho y grandioso valle del 
Platte, sorprende su vasta estension y la riqueza de sus 
exuberantes pastos animados en sus perspectivas por 
las ondas del sinuoso rio; y este espectáculo visto á la 
luz del claro dia y de un dorado sol pampeano, hará con- 
fesar aun al ente mas prosaico y menos amante de 
la naturaleza, su belleza y su magnificencia. 

El Union Facific recorre la hoya del Platte por 
el espacio de unas 500 millas. La palabra Platte es 
francesa y significa llano ó playo y le fué dado al 
rio por los cazadores Canadienses á causa de la estrema 
anchura de la corriente en mucha partes de su extensión, 
lo que hace su corriente muy playa y de poca profundi- 
dad bajo el nivel de la llanura. Es el rio playo por 
exelencia. La línea férrea, á partir de la estación de 
Omaha, situada á 266 pies sobre el nivel del mar, ascien- 
de gradualmente en la proporción de 6 7^ pies por 
milla hasta la estación de Demver Junction, al llegar á la 
cual se abandona la región agrícola de las sabanas 
Norte Americanas, para penetrar en la región m>as seca 
y 'mas elevada de las llanuras y lomas pastorales, especie 
de páramos ó mesas con una elevación de 3500 pies, 
que es la altura de Denwer para arriba. Durante 200 
millas á partir de las riberas del Missouri, la línea 
férrea recorre una región de suelo húmedo y frondosísi- 
mos pastos (en ellos se pierden los ganados y los hombres 
montados) y en los cuales se han formado establecimien- 
tos rurales y chacras tan magníficas como productivas. 
Pero de allí para adelante, el país al mismo tiempo que 
se eleva, se hace cada vez mas estéril y pobre, á causa 
de la sequedad, unida á la aridez de las desnudas rocas- 



— 138 — 

de tal modo que en Den ver, ya toda agricultura cesa de 
ser practicable y los campos solo son buenos para el 
pastoreo. Así, al comenzar el segundo dia después de 
la partida de Omaha, por la frialdad y mayor pureza 
del aire, se siente que se trepa á los páramos y mesetas 
de las Rocky Mountains. Por primera vez puede una 
contemplar las aldeas de los prairiedoc/s, especie de 
viscachas norte americanas. 'Estos perros de p^^adera son 
comunes en todas estas ; llanuras; pero cerca del ferro- 
carril la civilización y la cultura las han hecho desapa- 
recer, como la vizcacha ha desaparecido de las estancias- 
y chacras inmediatas á Buenos Aires; y solo hemos vista 
vicacherales, ó aldeas de Prairie dogs, en Norte América^ 
en la región mas salvaje y menos poblada de las prade- 
ras ó páramos que sirven de subida á las cordilleras de 
las Rocky-Mountains. Entonces también se presentan 
á la vista las altas costas azuladas de las montañas del 
Colorado y de Long-Peak. 



Sin siquiera conocer su causa, al penetrar en esta 
región nos sentimos poseídos de una viva alegría y ble» 
estar; el espectáculo de aquellas grandes^llanuras ondea- 
das produciéndonos un vivo ínteres. La causa . sin 
embargo, solo proviene de la bella, pura, penetrante y 
oxigenada atmósfera de las montañas, que tiene una 
virtud tonificante sobre el organismo. Los campos mis- 
mos cesan entonces de presentársenos como áridas sole- 
dades y el desierto se anima á nuestras miradas. Cierta 
melancolía acompaña este goce íntimo, porque aunque 
es cierto que "^da pulgada del rico humus que recor- 



— 139 — 

remos está poblada de ese exeleBte pasto de búfalo, de 
que hemos dado cuenta en otra parte; pasto de que 
viven y engordan millares de vacas y ovejas, que el 
ferro-carril se encargado transportar á Chicago, Filadel- 
ña. y NeWgYork; sm embargo, esos infinitos horizontes, 
cuál vastas llanuras donde solo se muestran ganados y 
caballos esparcidos y raros ranchos (designación que los 
yankees dan á las estancias); esas estaciones, semejantes 
á un infinito que llega hasta lo desconocido, oprimen 
involuntariamente el corazón y entristecen el espíritu; 
sobre todo, al recordar las soledades mucho mas ciertas 
de muestra distante patria, en donde individuos, hombres 
ó animales desaparecen 3^ quedan como aniquilados, 
de ante de la magestad del desierto; de la vasta soledad 
Austral! Pero al volver en nosotros mismos, viéndonos 
rodeados de las comodidades lujosas del Tidlman Car, 
donde se goza, se conversa, se lee, se juega y se enta- 
blan agradables relaciones con las bellas Misses habi- 
tantes de las praderas, que pasean su magnífica belleza 
de estación en estación; oyendo de su linda boca, for- 
mada de pétalos de rosa y de clavel, la última ópera y 
sorbiendo al mismo tiempo un rico café de Moka, pronto 
echa uno en olvido esas impresiones fugitivas, absorvién- 
dose en su propia actualidad. 

Aunque nos encontramos en una grande elevación y 
trepando las Rocky Montains, no observamos, sin embar- 
go, ni altas cuchillas culminantes ni elevadas prominen- 
cias nevadas, ni bosques ni nada que nos anuncie la 
proximidad de una gran línea continental de divortia 
accaduniy aunque por su ostensión, el número de sus 
picos y sus grandes moles y elevaciones, las cordilleras 



— 140 — 

á que nos aproximamos serán las mas vastas y conside- 
rables, aunque no las mas elevadas del globo. El país 
de olas de granito que ondula en torno nuestro, es menos 
montañoso en apariencia que los Alleganies, cuyas cimas 
tan culminantes son sin embargo bien inferiores al nivel 
de Denver Junction (empalme de ferro-carriles en Den- 
ver). El caso es que estas cordilleras no son en realidad 
sino una prolongación de los Andes del ílemisferio Sud, 
en su vasta protección hacia el hemisferio Norte; ó 
mejor, nuestras Cordilleras australes han tenido su punto 
de arranque en Xorte América. Las Rocky Montains, 
en efecto, por su mediocre elevación y sobre todo, por su 
naturaleza y aspecto, son mucho mas antiguas que las 
cordilleras del Sud, cuyas altas cimas y volcanes hu- 
meantes acusan un origen mas reciente. Pero en su 
orografíia, en su configuración topográfica, ellas afectan 
la misma disposición en el Isovte que en el Sud. 

Nuestros Andes se forman en general de series de 
masas erupidas y solevantadas en el sentido del meridiano 
de diversas rocas en su naturaleza, de diversas épocas 
en su origen, las cuales se suceden en gradería, si se 
considera su sección transversa, hasta culminar mas 
arriba los eternos hielos aun bajo el ecuador y bañando 
por el contrario sus faldas en el Pacífico por sus sistemas 
costeros. Esta analogía de disposición hace, por ejem- 
plo, que los páramos y iomages graníticos de Cheyenne, 
que vamos á atravesar, correspondan por su aspecto 
esterior y su constitución intima, á una zona igual, pro- 
Jongándose á igual distancia á lo largo de nuestras cor- 
dilleras, que hemos llamado en nuestros diversos tra- 
bajos, la zona ó cordón de lomas graníticas del Alto 



— 141 —• 

Pencoso; siendo ambos sistemas correspondientes y con 
el mismo paralelismo respecto de los sistemas centrales; 
y hallándose constituidos por la misma roca, la syenita 
ó granito rosa; y ambas proyectándose indefinitivamente 
de Norte á Sad hasta sujerir la posibilidad de su con- 
tinuación de uno ó otro hemisferio. Porque nuestro 
globo es uno y único; y sus grandes rasgos geográficos 
y orográficos que constituyen el macizo de los conti- 
nentes, se estienden todos pc>r sus rasgo?, disposición y 
rocas constitutivas de un hemisferio á otro, junto con 1¿:.:> 
masas continentales á que sirven de asiento y apoyo. 

Solo que la zona ó sistema Norte-americano, m- 
ancho y consistente que el cordón Argentino, se hal:.*i 
dentro de la línea de las punas (aires rarefactos), des- 
provistos de bosques y cubierto solo por una fina alfom- 
bra de pasto de búíalO;, con escepcion de las alturas y 
prominencias mas encumbradas hacia el Oeste, en 
donde, entre las peñas graníticas, se ven nacer algunos 
pinos achaparrados. El cordón argentino, cuya pro- 
longación al Sud solo conocemos hasta los 24"^ no 
elevándose en esa latitud mas de 600 metros sobre el 
nivel del mar, no entra por consiguiente en las zonas de 
las punas, cubriéndose por el contrario de una florida 
alfombra de gramíneas y de altos bosques de mimoseas, 
de quebrachos y retamias. Esta diferencia de aspecto y 
vegetación, es solo debido á la diferencia de nivel geoló - 
jico? Tal vez entra también por algo la mayor humedad 
de uno y otro mar ^ y por la predominancia del ele- 
mento higrogénico en el hemisferio Sud. En este caso, 
el pasto ñor y el pasto. crespo del Alto Pencoso, ven- 
drían á corresponder al pasto de Bátalo que cubre con un 



— 142 — 

tapiz uniforme, los páramos graníticos de Cheyenne. 
Después de la zona del Alto Pencoso, viene en nues- 
tro país, con el intervalo del estrecho valle de Cuyo, 
el sistema longitudinal del Paramillo, estendiéndose en 
el sentido del meridiano, y el cual forma la primer 
gradería, contrafuerte ó sistema conjunto del grandioso 
macizo de las Cordilleras Centrales, prolongadas también 
en el sentido del meridiano. El sistema que á esta pro- 
yección corresponde en Norte- América, es la cadena 
ó cordón de alturas de Rocksprings, que como veremos 
mas adelante sigue á un intervalo equivalente, el cor- 
don de granito rojo de Cheyenne. Esta cadena de Roc- 
ksprings presenta, en efecto, los mismos caracteres que 
el sistema del Paramillo é de Uspallata, componiéndose 
de masas en que predominan las formaciones salitrosa, 
cretáceas y carboníferas. Es en este sistema, entreverado 
como entre nosotros, de algunas formaciones plutó nicas, 
donde los Norte-americanos explotan sus mejores minas 
de hulla (que ellos llaman lignito)] y es en él también 
donde en Uspallata se hallan las vetas de carbón bitu- 
minoso y fuentes de petróleo ya descubiertas. A este 
sistema, en nuestro pais, suceden las cumbres ó cordilleras 
Nevadas, dominadas por el cono del Tupungato y el 
pico do Aconcagua, las mas altas prominencias de nuestro 
planeta, después del Monte Everest de Himalaya. Lo 
mismo sucede en Norte América, donde la Sierra Nevada 
ocupa la región correspondiente á la línea de cumbres 
nevadas de los Andes. Por último el descenso alPacífico 
es muy rápido en las cordilleras de Rocky Mountains, 
pero no tanto como en los Andes Meridionales, donde 
este descenso es en estremo escarpado y abrupto, forman- 



— 143 — 

do la desesperación de los arrieros y transeúntes. 

Las grandes Cordilleras que forman la armazón y 
como quien dice, el espinazo dei nuevo continente, son 
pues, por su distribución orográfica, la misma en el 
hemisferio Sud como en el Norte- muy tendidas en su 
parte oriental; de ahí el que en Norte América las Rocky 
Mountaíns, muy elevadas en perspectiva, apenas si al 
cruzarlas, llega á percibirse su colosal ascenso; mas 
elevadas en sus cumbres nevadas centrales; y muy rápi- 
das en su descenso nácia el Pacífico. Su erupción ó 
solevantamiento ha debido, pues, tener lugar por esa 
parte, solevantando casi verticalmente las capas Occi- 
dentales y derramando su moles eruptivas y graníticas 
en suave gradiente hacia el levante; mientras que en el 
centro, correspondiente á las sierras nevadas, han podi- 
do aglomerarse las masas de reducción en moles tan 
altas como poderosas. Solo que, como hemos dicho, las 
cordilleras Norte-americanas son de una data mucho mas 
antigua que las nuestras. Sus volcanes yacen yá apaga- 
dos; sus soberbias crestas yá gastadas y denudadas por 
los hielos y nieves del periodo glacial y del presente: 
sus falderios y gradientes, mas denudados y alzados 
por los aguas de deshielo y aluvión, presentan gradientes 
mas suaves y aplanadas, todas señales de mayor vetus- 
tad. Asi como el Norte de nuestro Continente nos ha 
enviado sus pastos de simientes aereas en las alas 
doradas de los zéfiros y las mas pesadas, en las poderosas 
alas de Condoro del Bóreas; asi de allí también han 
partido, en lo físico como en lo moral, sus erupciones, 
sus trastornos, sus grandes solevantamientos, cuyas 
crestas atormentadas hoy se alzan nevadas y resplan- 



— 144 — 

decientes desafíando las nubes y las tempestades. Norte 
América es nuestra predecesora en la naturaleza, como 
on las vias del progreso político é intelectual. 



Volviendo á nuestro Palace Car, una existencia quieta 
y adormecedora de dia y el profundo y refrigerante 
reposo de la roche, forman un sistema que es el mejor 
restaurante de la salud. Una sola de las inumerables 
ventajas indicadas que existiese, á saber el goce, el 
disfrute tranquilo y completo del aire puro y saludable 
de las montañas de dia; y el profundo reposo de la 
noche, bastarían parapromover y justificar una escursion 
á las montañas en tan cómodos vehículos. Tanto mas, 
cuanto para muchos se unen los negocios, las transac- 
ciones, los proyectos, y para nosotros la necesidad. Pero 
ademas, á medida que el tren se mueve, el nos introduce 
en escenas y espectáculos nuevos. Muy luego el ferro- 
carril nos conduce á las cumbres del primer sistema do 
las Rocky Mountains de que hemos hablado en Sherman; 
pudiendo desde esta primera grada que, como el pié de 
la jigantescas cordilleras que en su vasta proyección, 
unen un polo del mundo al otro polo, contemplarse en 
esa vastas y colosales moles que forman á manera del 
espinazo del Continente, descendiendo de nuevo á atro- 
nar con el potente tren, entre las crestas y rocas del 
Eco y de los cañones de Weber (Weber canom). Nosotros, 
como la tortuga (pero no en el andar), llevando cou 
nosotros mismos nuestras brillantes casas llena de 
comodidades, podemos contemplar desde sus ventanas, 
como de un brillante retrete, las prodigiosas maravillas 



— 145 — 

de la remota naturaleza de Occidente. Es imposible 
espresar los placeres y comodidades de semejante es- 
cursion, como muy pronto podremos evidenciarlo en 
nuestra propia casa, terminado que sea el ferro-carril 
que debe ligar á Valparaiso con Buenos Aires ; teniendo 
nosotros tal vez reservado para entonces, escenas aun 
mas magníñcas y sorprendentes que en Norte-América. 
En esa vida de carro palacial, cada dia tiene sus nuevos 
espectáculos y sorpresas, sobre todo en el Pacífie 
Railroad, donde la variedad de escenas y sorpresas pre- 
sentan los mayores contrastes. Las grandes praderas 
de Nebraska y de Wyomnig, no impresionan menos que 
el gran desierto de Humboldt ; desierto dotado de ríos y 
de lagos de agua dulce, que si los Norte-americanos 
supiesen regar como los chilenos ó los cuyanos conver- 
tirían pronto en un paraiso de fecundidad y riqueza 
Pero hijos de un venturoso clima que no necesita riego, 
ignoran este precioso arte. Aquí las maravillas de las 
eminencias rocosas del Eco y de Weber, no son menos 
asombrosas que las curiosidades del gran SaU laJce y 
de la City of the Desert. ¿Y donde podemos descender 
mejor para terminar tan brillante escursion de una 
manera grandiosa y magnífica, que de las altas cimas 
nevadas de las Sierras, á los valles de California dorados 
por las mieses; á sus viñedos, jardines y perfumados 
bosques de naranjos? Si hubiésemos de volver al Atlántico 
por el mismo camino, podriamos entonces tomar una 
línea mas al Sud en la cual ni la riqueza, ni la grandeza, 
ni el desarrollo de la civilización en el valle del Platte ; 
la transformación del Desierto en Salt Kake, ni las 
grandiosas escenas de las Rocky Mountains y de las 

10 



— 146 — 

Sierras; nada en todo el camino podría ocasionamos 
mas íuerte impresión, que lo que podremos contemplar 
en las nuevas regiones. El Loojs^ ó el arte de demolí 
montañas con un chorro de agua, el triunfo mas asom- 
broso del talento de un ingeniero; los bosques de naranjos 
de Sud California; regiones mas desoladas áridas y 
desiertas que las atravesadas por el Cenlral ó Union 
Pacific ] descensos hasta mas abajo del nivel del mar; 
numerosos cactus [pencas), constituyendo hasta árboles 
con sus formas raras de vegetación. De la región de 
los limones, de las limas, de las naranjas, de los olivos, 
de los plátanos, pinas y bananas, pasaríamos á una 
región peor que los desiertos de zampa y jume [sage" 
hruch)\ allí no se vé una brisna de pasto, siendo esa la 
región de los médanos y de los zondoes [sand storms); 
en seguida, sobre mesetas ricas en las ruinas de una 
antigua civilización; después en los ricos pastos y fértiles 
valles del Arkansas y Kansas, entre la corriente de 
inmigrantes y el surjimiento de nuevas poblaciones con 
la rapidez con que se desarrolla un campo de maiz, 
Estas completas transiciones tienen sin duda un encanto 
indecible. Y si nos detenemos á contemplar el paisaje 
del Paso de ¡a Yeta, por ejemplo, y á recibir las deliciosas 
impresiones de las encantadoras montañas del Colorado 
tendríamos motivo para regocijarnos enteramente de 
habernos permitido el contemplar algo de la magnificen- 
cia y grandeza del nuevo mundo Occidental. 



Pero nos hemos avanzado demasiado en nuestra audaz 
escursion á vuelo de ave, al travéz de montañas y 



— 147 — 

continentes de uno y otro hemisferio. Nuestra pena 
será volver á nuestro punto de partida, donde hemos 
dejado á nuestro Pullman Car, en Denver Junction, 
de donde se destaca un ramal de 200 millas, en este 
punto hemos alcanzado 371 millas de Omaha. El tren 
pasa en seguida á Julesburg ó Weir; allí reside un Mr. 
YlHff, el Anchorena de esta región cuyas vastas posesio- 
nes comienzan en Julesburg y terminan 156 millas al 
^Oeste, enGreeley. La testamentaría de este Catle King, 
cuenta dos herd ó estancias, con 26,000 cabezas de 
ganado cada una; y posesor además en un distrito in- 
mediato de pastos en la estension de muchas millas. 
Sus propiedades cultivadas alcanzan á mas de 40,000 
acres de los mejores terrenos y aguadas. El, sin embargo, 
solo emplea de 12 á 16 hombres para cada estancia. 
Vende anualmente unas 5000 cabezas de ganado gordo, 
que le p-oducen una renta de 140,000 duros en este 
solo ramo; fuera de sus majadas de ovejas^ lanas, 
sementeras etc. El tiene sus crianzas de ovejas aparte 
de sus vacas, asegurando que ambos negocios juntos 
no pueden andar bien. Sus ganados tienen un aumento 
anual de 70 ^/q. La pequeña propiedad también hace 
su fortuna, pero no aquí, donde como sabemos, el 
suelo de puna es impropio para el cultivo; sino mas 
atrás en el país que ya hemos recorrido en el valle del 
Platte Kiver, ocupado principalmente por americanos 
venidos de los estados del Este. El hijo de un chacarero 
de Nueva- York, por ejemplo, establecido allí en 1867 
con el pequeño capital de 2C00 duros, ocupóse exclusi- 
vamente en sus principios de cultivar trigo y maíz, en la 
proporción de 60 á 80 acres de trigo y de 50 de maíz, 



— 148 - 

total 130 acres. De solo grano, en 7 años, él recojió 
13,314.05 daros, sus gíistos fueron daros 4.959.92. En 
consecuencia sus utilidades netas fueron 8.354.13 á mas 
del aumento dei valor de la tierra, que hoy vale de 4 
á 5000 duros mas. Tal ha podido ser el resultado en 
este país del trabajo, de la economía y de la industria, 
donde la mujer es el modelo de la familia y un auxiliar 
poderosü de su marido, á quien ayuda con su trabajo y 
ahorros: tal es el resultado decimos de un negocio em- 
prendido con menos de 2C00 duros de capital en el 
intérval;'; de tres años. 

Yá hornos dicho en otra parte que la ley obliga á los 
consesloi ¡arios de tierra á plantar cierta cantidad de 
acres c'M\ árboles. Ahora bien, esto tiene lugar en Ne- 
bral; ka. lurante una íestividad á la que se ha señalado 
U!r dia especial del año, llamándolo Arhor day. El 
resultad'; de la labor de este dia en varios años consecu- 
tivos, se vé desde el tren en forma de un gran número 
do- pequí^ños bosques do árboles que se plantan, tanto 
con el objeto de atajar ó combatir la acción del viento, 
como par i utilizar su madera. El árbol mas popular es 
el coí/oü'ioood, una especie de álamo muy parecido en 
la forma d*:isus hojas al álamo blanco, aunque sus hojas. 
son sombtins y no claras, su copadura mas redonda y 
bien íor::iada y su tamaño no tan grande. Su tronco 
crece rá-.-idoy derecho como el del álamo coman, pero 
no se en'pina en obelisco como este y süs hojas presentan 
una pelusa blanca debajo. También hay en Norte Amé- 
rica otra especie idéntica á nuestro álamo común, pero 
sus hoj¿is no son sombrías, sino de un bello y alegre 
verde. Ambas especies se desarrollan con rapidez y tienen 



— 149 — 

SUS íollage frondoso. Generalmente son Jas muchachos 
los plantadores de estos bosques, inducidos por sus pa - 
dres con la promesa de tanta paga por tal cantidad de 
plantas, y hay niños diestros que en el Arhor Day^ ó er¿ 
los subsiguientes, han conseguido plantar hasta unos 
14,000 árboles y en toda la estación d<^ plantar, hasta 
200,000. 

En este país, la primer tarea del inmigrante al 
llegar, es arar la tierra y sembrarla de maiz y trigo; 
el primero para el consumo y el segundo para venderlo; 
plantando á continuación árboles para el abrigo de la 
casa y de los ganados. En efecto, en las praderas ameri- 
canas los vientos que soplan del Oeste son constantes 
y á menudo fuertes y frios, de manera que los árboles 
son de un abrigo indispensable para hombres, para 
ganados y para los árboles frutales. Se ven cercos ¿e 
un sauce, especie de mimbre, que los americanos llaman 
white wiUoiL\ de cientos de millas de ostensión, los cuales 
plantados de estacas, á los cinco años ya forman una 
cerca perfecta de 15 pies de elevación. K¿.y chacra que 
tiene 4 millas de este cerco continuo y que ya álos4 
años prestan una completa protección. Esto nos hizo 
acordar á los cultivos de las costas del Pacífico, en Sud 
América, en donde se vén leguas enteras de plantaciones 
de sauces; pero no del sauce blanco americano, sino de 
un sauce álamo, derecho como el álamo común, pero mas 
alto y de una superior madera, sobre todo, para la 
fabricación de barriles y pipas. Este árbol crece coa 
la misma rapidez del álamo común, y es mas elevado, 
mas resistente, hasta mas grueso, mas igual en su 
diámetro, con todas las ventajas del álamo, unido á una 



— 150 — 

elevación y belleza superior, y sin los inconvenientes de 
su mala madera. 

Después de atravesar las estaciones de North Platte y 
Sydney, el país despojándose de las altas gramíneas que 
lo caracterizan en todo el valle del Platte South y No*rth, 
se cubre de un tapiz uniforme, verdeando en la prima- 
vera, amarinando en el otoño, entreverado de bellas 
dores alpestres en la primera estación. Este tapiz lo 
constituyen unas pequeñas matas filamentosas, amarillo - 
sas, las cuales crecen en pequeños manojos. Este es el 
famoso Bu/falo grass, pasto de búfalo, que cubre miles 
de leguas de llanuras situadas al Norte, al Sud y al 
Oeste de los Estados-Unidos. 

Aunque generalmente dá al país un aspecto seco y 
amarillento, semejante á una apariencia de desolación 
y esterilidad, sin embargo, es el pasto mas sustancioso 
del mundo. Ya hemos hablado de él en una anterior 
correspondencia, dando su descripción física y sus pro- 
piedades como forrage. Todo el estado de Nebraska 
es famoso por su notable variedad de pastos. 

El valle del Platte es la patria de no menos de 149 
variedades, todas naturales del suelo ; y si no fuese por 
la estremada belleza y exuberancia del alto y verde tapiz 
de sus pastizales y flores silvestres, todo este magnifico 
valle se presentaría sin interés. El pasto de búfalo 
apenas si se eleva mas de 2 á 3 pulgadas sobre el 
suelo, solo verdea en la primavera, pero el resto del 
año se presenta árido y amarillento; su simiente se 
produce en flores muy inmediatas al suelo donde las 
hojas las cubren y ocultan del todo. Sin esta provi- 
dencia, tal vez este útil pasto se extinguirla, pues los 
animales comiéndose el pasto con semilla y todo, harían 



— 151 — 

imposible su reproducción. El crece en pequeñas matasi' 
estendídas y apretadas y es muy jugoso y dulce; pues 
según el análisis del Departamento de Agricultura 
de Washington, él tiene 3 Vio 7o ¿^ materia sacarina. 
Al tiempo de retoñar en la primavera, sobre las frias 
punas, saliendo de su blanca mortaja de las nieves iver- 
nales, él brilla gratamente al ojo con su alegre y suave 
verdura; pero en seguida el sol lo dora y permanece 
amarillento y como seco el resto del año, conservando 
no obstante toda su dulzura. Sin una sola escepcion, 
caballos, muías y ganado de toda especie dan la pre- 
ferencia al pasto de búfalo sobre todo los otros pastos, 
que solo consumen á falta de aquel, sin duda por ser 
mas nutritivo y mas grato. Cuando las tropillas de 
búfalos salvajes vagaban sobre el país aun inculto, 
este pasio era su alimento natural y preferido. 

Pero ahuyentado, el búfalo salvaje con la llegada 
del hombre civilizado, el pasto de búfalo tiende á 
desaparecer también, sostituyéndolo otros. Acabará por 
estinguirse en la misma tumba que su amigo el búfalo 
silvestre ? 

Es en la región de Julesburg y mas adelante, donde 
■ son mas frecuentes los prairie dogs villages, como los 
llaman los Norteamericanos, y aquí como en nuestro 
pais, estas viscacheras tienen por centinela una espe- 
cie de buho particular, análogo al nuestro y que des- 
empeña las mismas funciones que él. El prairie dog 
vive de las raices del pasto, como nuestras viscachas, 
produciendo la misma devastación en los campos. En 
la misma cueva que estas viscacheras del Norte, se 
cobijan las viveras de cascabel, el buho blanco.de las 



— 152 — 

'cuevas, las tortugas y los zapos cornudos. Se cree que 
el lechuzo se alimenta de los pequeñuelos de las vis- 
cachas, á los cuales, se dice, abre el cráneo de un 
picotazo para comerles los sesos. Estas viscachas 
norteamericanas tienen en todo las mismas costum- 
bres que las nuestras. Toda esta región, que el ferro- 
carril recorre hoy, ha sido el teatro de lucha con los 
indios Sioux y Cheyennes, ofreciendo los mismos ca- 
racteres y circunstancias que las nuestras. Estos ata- 
ques han tenido lugar sobre la linea del ferro-carril 
hasta una época muy reciente, como ha sucedido entre 
nosotros, que recien se ha conseguido alejarlos á la 
otra parte del Rio Negro. Aquí, en Norte América, un 
gran asalto tuvo lugar en 1875 y en los años siguientes, 
sobre esta línea entre Julesburg y Cheyenne y Summit 
Springs, en que no fueron los indios los que sacaron 
la peor parte. Los indios Sioux llaman al ferro-carril 
buen medicina^ esto es, buen gualiche ; y al viento que 
suena en los alambres del telégrafo, produciendo melo- 
días análogas á las de una harpa eolica, le han dado 
el nombre de medicina del Gran Espíntu. Asi ellos 
poco han molestado este y se guardan de cortar sus 
alambres, sobre todo, desde la época en que uno de ellos, 
que se ocupaba de esta operación (de cortar los 
alambres), cayó muerto, fulminado por una descarga 
eléctrica de las nubes, de que el alambre fué el con- 
ductor. 

De los animales nativos de los llanos Norteamerica- 
nos, solo nos falta hablar de los Cayotes ó lobos 
indígenas, y de los túfalos. Estos últimos eran innu- 
merables en la época del descubrimiento, viéndoseles 



— 153 — 

vagar por los llanos abundantes en buenos pastos, eii 
tropillas ó manadas de muchos miles. 

Pero su desaparición no ha sido natural ; ha sido 
el resultado del abuso de su caza de tal modo, que en 
un solo año, en las líneas de los ferro-carriles de la 
Union y Kansas, se mataron mas de 100 mil de ellos, 
tirando su carne y utilizando únicamente el cuero, que 
no vale mas de uno y medio duros; y aprovechando 
también sus osamentas para abono de la tierra. El 
resultado es que el búfalo ha desaparecido de todos los> 
campos atravesados por las líneas férreas yendo á 
esconderse, si es que no ha quedado esterminado, en 
los mas remotos valles de las sierras, y en los llanos 
mas escondidos entre los bosques del Canadá, donde 
aun suele oirse hablar de su caza por los periódicos de 
Quebec, Montreal ó Toronto. El cayote es un animal 
parecido á un enorme zorro, una especie de lobo, te- 
nido en gran detestación por los indios y los pobladores 
europeos, que lo consideran uno de los mas dañinos 
animales entre los que infestan los llanos. Durante 
las paradas en las llanuras, cuando se les recorre á 
caballo ó en rodado suelto, al acampar para el reposo 
de la noche, después de ociilto el sol, se suele oir no 
lejos del campamento el ahullido del cayote. Pero el 
ahullido de uno do estos animales, es como la señal 
de la llamada para el resto de la banda. En el acto^ 
de todos los puntos del horizonte se oyen los ahullidos 
prolongados de las respuestas y la jauría de lobos se 
reúne prontamente, y apenas ha oscurecido la noche, 
no queda otro recurso que escuchar un concierto de 
los ahullidos mas lamentables que es posible oir para 



— 154 — 

oidos humanos. A medida que llega cada cayote recién 
venido es saludado con nuevos ahullidos. La masa de 
la banda, ó mejor el coro de este concierto infernal, 
profiere solo ahullidos cortos; y solo algunos de ellos 
se encargan de los solos dándoles sus correspondientes 
cadencias y variaciones. Los viajeros saben que mien- 
tras el cayote abulia, no hay peligro de indios; mas 
apenas aparecen estos por las inmediaciones, los ahu- 
llidos cesan del todo y entonces hay que "tener cui- 
dado; el riesgo es inminente. El fin y talvez el único 
objeto de estos conciertos de ahullidos, uo es otro 
que el aprestarse para hacer antes de apuntar el alba, 
una incursión depredadora en los dominios del viagero, 
robándole al menor descuido, sus provisiones, hasta el 
grado á veces, de arrebatarle la balija que le sirve de 
cabecera, pero casi siempre sin hacer daño al dur- 
miente. En cuanto aclara se retiran á una distancia, 
conservándose á la espectativa para arrojarse ansiosos 
sobre los restos que el viajero deja, levantado su campo. 
Hemos oido asegurar que, para hacer callar á los cayo- 
tes, no hay como acompañarse de un comerciante de 
peletería. Apenas éste asoma, reina un silencio sepulcral. 
¿Reconocen en él, los animales, á su hombre negro? 

En efecto, estos cazadores peleteros tienen la cos- 
tumbre de matar a todo bicho viviente que encuentran 
al paso, sea que su piel tenga valor ó nó. 

Las mangas de piedra que suelen caer en esta región 
son terribles. Cuando llegan á tomar un tren de paso^ 
no le dejan un vidrio entero; la pintura esterior de los 
carros queda destruida y son tan grandes las pie- 
dras de hielo precipitadas que dejan todo el caldero de 



— 155 — 

la máquina como picado de viruela. El tren mismo 
tiene que detenerse ó marchar despacio pues los gra- 
nizos precipitados sobre el camino llegan cá obstruir 
este y á hacer peligrosa su marcha. 

Pasado Weir, se presentan las estaciones de Chap- 
pell, Lodge, Pole, Colton y Sidney. Esta última es una 
ciudad distante 415 millas del Rio Missouri y situada 
á unos 4,073 pies sobre el nivel del mar. En esta es- 
tación hay locomotivas de repuesto y maquinería para 
composturas. Esta és la capital del condado de Cheyen- 
ne, Nebraska y tiene periódicos entre ellos el Sydney 
Teíegraph. Las propiedades de este Condado ó munici- 
pio se hallan avaluadas en 1 V^ millón de duros. 

Al aproximarnos á las cumbres de las Rocky Moun- 
tains, en esa zona de lomas graníticas que, por ser ten- 
didas, no se percibe sobre el lugar, su verdadera 
importancia y elevación, pudimos presenciar esos es- 
pléndidos cielos alpestres, el mas bello efecto de nubes 
cumulosas, cirrosas y nimbosas agrupadas sobre el ho- 
rizonte, que es posible imaginarse. Fué una puesta 
de sol lo que presenciamos, y su magnificencia nos hizo 
rcordar de las costas del Pacífico donde los crepús- 
culos son tan bellos y tan esplendentes, sobre todo en 
las tardes de Otoño. Long's Peak, el jigante de las 
Rocky Mountains, grande en su subUmidad de nieve, 
presentóse rodeado de magestuosos cúmulos aéreos 
suspendidos en el ether en sus prodigiosas aparentes 
masas; rocas del aire, como las llama el Psalmista; 
dispuestas de tal modo, que los rayos del poniente so 
hacian resplandecer con matices distintos sus contor- 
nos globulares. En la parte exterior, los blancos cúmu - 



- 156 — 

}os aéreos se mostraban teñidos con los mas ricos y 
brillantes matices de la paleta aérea, el carmín y el 
oro; en su medio abríanse ventanas ovales que proyec- 
tando la luz sobre su parte superior daba á las masas 
cumulosas la apariencia de fíligrana ó de plata fluida; 
línientras en el fondo, un diáfano azul ethéreo, res- 
píandecia con todos los poéticos reflejos de un lago de 
montaña. A cada minuto las nubes cambiaban de aspec- 
to, brillando con nuevos y mas profundos colores, nuevas 
formas y nuevos rayos de viva y atornasolada luz; y 
cuando al fln, el globo resplandeciente del sol se ocultó 
detrás de la cima misma del pico, lanzó de despedida, 
sus fulgores deslumbrantes, cubriendo con los mas es- 
pléndidos matices de oro y púrpura, naranjado y azul 
todas las nubes superiores y todas las alturas cir- 
cunstantes. Aquel espectáculo era como una visión de 
a celeste gloria entrevista por la brillante imaginación 
de un San Agustin ó de una Santa Teresa. 

Si los paisajes del cielo son espléndidos en esta región, 
no lo son menos los paisajes de la naturaleza terrestre, 
árida y desolada para algunos , pero impregnada de 
un aire de pureza vital y de los esplendores sublimes 
de las regiones alpestres para otros. Hay cierto en- 
canto, cierto atractivo indecible, en el espectáculo de 
las grandes llanuras, aunque estos páramos ó mesetas 
se presenten sin los pintorescos accidentes de una ele- 
vada vegetación. Al que los contempla por primera 
vez pueden parecerles impregnados de la melancolía 
de la vasta soledad; pero jamás monótonos, ni fas- 
lidiosos. Aqui, en los paisajes de los llanos graníticos 
del Colorado ya se presentan altiplanicies onduladas de 



— 157 — 

una enorme, pero tendida elevación; ya praderas pasto- 
sas sin fin y toda la grandeza de una vasta monotonia 
y desolación. A veces las grandes distancias se hallan 
quebradas por eminencias y por esas cuchillas escar- 
padas, erizadas á veces, pero siempre redondeadas del 
granito. A medida que se alzan ante la visual, el via- 
jero ansia transponerlas con esa misma curiosidad é 
interés que en el mar, acompaña el espectáculo de las 
distantes ribeías. 

Sobre todas estas llanuras bate una animada, vital 
y chispeante atmósfera especie de champagne aéreo, 
que embriaga con la pureza de sus vitales emanaciones 
como los santos se embriagan con sus sercáficos éxtasis ; 
atmósfera crespa, fuerte, ozunada, magnética; con una 
pura brisa en constante circulación; aún en los dias 
ó en la porción mas ardiente del dia, el aire nos pene- 
tra tónico é invigorante en esas altas regiones alpestres; 
gozándose la ausencia de esas atmósferas pesadas, fati- 
gosas, nebulosas de los litorales húmedos; sin que rara 
vez, no obstante, lleguen á faltar nubes en los confines 
de este horizonte, de este cielo penetrante y vital 

Esa ostensión de soledad, esos llanos sin límites^ 
ese cielo de infinita pureza, con el color de las arenas 
del Zahara; esa inmensa llanura sin árboles, sin rios, 
sin aves, sin seres animados, sin habitaciones que las 
vivifiquen, y no obstante animada, viva, interesante, 
vital, produce un contraste de sensación que es dificil 
espresar. Al aproximarse á las montañas, los llanos 
del Colorado ostentan mas verduras, hallándose mejor 
regados por los pequeños manantiales que brotan al. 
pié de laz colinas, ó humedecidos por las nieblas y 



^ 158 — 

pluvias de las montañas. En la bella estación, el pai- 
saje es alegre, movimentado, verdeante, florido; mien- 
tras en Otoño, con la palidez de los pastos secos, se 
mezclan nuevas flores, con nuevos matices á medida 
que otras desaparecen, sucediéndose una generación de 
flores á otra. La mas común es esa cinantherea amari- 
lla que en nuestro pais llamamos chinitas del campo; 
especie de pequeño mirasol, siempre verde y florido^ 
insoportable de cerca, pero bello y fragante de lejos. 
Este pequeño mirasol es el mas profuso de todos los 
órdenes ó familias de vegetación que se presentan sobre 
un suelo poblado ó desierto, boscoso ó pampeano, en 
uno y otro hemisferio en el nuevo continente. Por cen- 
tenares de leguas, donde quiera que un ferro-carril ó 
un rodado ha abierto su sulco, alli nace una zona para- 
lela de estos mirasoles amarillos, siempre risueños, 
siempre dorados, siempre aromados y .sonrientes para 
el hombre que los desdeña. Es una flor que ama al sol. 
monarca sonriente de cielos y tierras, y á la cual 
sonrie y multiplica como purificadera del aire y aroma- 
tizadora del ambiente. 

En la parte oriental de los llanos de Nebraska y 
Kansas, cerca del Rio Missouri, y en nuestro país en 
los desiertos natronosos de Cuyo y en las cuchillas 
graníticas de Catamarcay Córdoba, pueden contemplarse 
leguas cuadradas de estas flores amarillas, de estos 
mirasoles que, según la latitud y el clima en que vegetan 
ge alzan desde 1 hasta 7 pies de elevación. Diriase una 
flor sembrada en los dos hemisferios, por los rayos del 
sol que ama, y á la cual sin duda el sol ama por corres- 
pondencia: así, ella es pigmeo ó jigante, según no tanto 



— 159 — 

la feracidad del suelo que pisa, como los grados de 
calor y de rayos de sol que recibe. Aquí en los Es- 
tadojs Unidos, como allá en nuestro pais, viajando a 
Oeste, se achican gradualmente por adaptación al suelo 
y á la naturaleza local; mientras en Norte América 
en el Colorado; y en Sud América en los páramos y 
valles cordilleranos, estos mirasoles no pasan de 3 á 
9 pulgadas cuando mas de elevación. Es, sin duda, la 
mas despreciada entre las flores por su vulgaridad, 
pero la mas perfecta por su forma y por su suave y 
tónica fragancia. Es una especie de Isis, en constante 
é:xtasis al calor de su esplendente Osiris ; ó Isis absor- 
bida en la admiración de su brillante hijo Oros, el ma- 
tador de la serpiente, esto es, del frió. 



Aqui, en esta vasta área de los llanos del Colorado 
que se estiende 500 millas de este á oeste y 1000 mi- 
llas de Norte á Sud, podría muy bien acomodai"se toda 
la población de Europa y del Asia. Estas llanuras se 
tragan la inmigración por mirladas todos los dias y sin 
embargo, con la boca abierta, siempre están pidiendo 
mas, poseídas de una insaciable sed de cultivo y de 
vida. En esta área podrían colocarse con holgura los 
252.000,000 de habitantes de la India. Es dos veces mas 
.grande que el Indostan y de la ostensión de todos los 
Estados-Unidos situados al Este de Chicago. En ellos 
U agricultura es cierta liasta unas 300 millas distan- 
te áe las riberas del Missouri; de allí al Oeste, por 
causa de la inmediata vecindad de las -montañas, seria 
imposible obtener cosechas de otra cosa que de pas- 



160 



tos. Esta zona, de 200 millas de ancho está, pues, des- 
tinada por todos los siglos venideros, á ser solo el 
criadero de millones' de cabezas de ganado mayor y 
menor. El agua en toda la zona granítica, en el Sud 
como en el Norte de América, es escasa ; la irrigación 
es imposible, las lluvias son escasas é inciertas y en 
muchas partes los pellones de granito desnudo asoman á la 
luz del dia sus calvas petrosas, sea herizándose en cu- 
chillas, en lomas, en cúpulas ó en prominencias aisla- 
das y redondeadas. A veces, sobre estas altiplanicies 
de granito, se escavan por la desnudacion de las an- 
tiguas corrientes, hondos valles que descienden á las 
profundidades del suelo; pero abiertos á la luz del dia 
por arriba, á manera de galerías escavadas en pen- 
diente. Dentro de su fondo, en la rica alfombra pastosa 
regada por escasas fuentes, pastan caballos y ganados, 
pero pocas majadas. Esto nos hizo acordar á los valles 
catamarqueños que se estienden entre Tinogasta y Be- 
lén; presentan estos mismos accidentes, estas mismas 
profundidades; solo que en los valles catamarqueños 
abundan los pastos, los árboles y las ovejas. Verdad 
es que por su situación, se acercan á la zona tropical. 
En las lomas graníticas del Colorado, hay también sus 
árboles raros y achaparrados, brotando entre los inters- 
ticios y grietas do las desnudas peñas. En Córdoba y 
San Luis, estos árboles son el coco y el moUe dulce 
ó aromático; en el Colorado son ios pinos enanos. 

El Ferro-Carril, después de pasar por las estaciones 
de Adam, Bushnel), Hailestorms, Pine Bluffs, Fracy, 
Egbert, Burns, Hillsdale, Atkins, Archer y Longs Peak, 
llega al fin a Cheyenne, llamada la Magic City of the 



- 161 — 

Flains, la encantada ciudad de la llanura. Ella es 
bonita, es animada, es amable y se encuentra á 510 
millas al Oeste de Omaha y á la grande elevación do 
6,041 pies (2000 metros) sobre el nivel del mar. Su 
simpático nombre lo merece porque es la ciudad mas 
activa y próspera de la línea. Cheyenne es la capital 
del Wyoming y sede de la Municipalidad de Laramia, 
que ha suministrado fósiles tan interesantes á la pa- 
leontología como lo veremos mas adelante. Es una es- 
pecie de Punta de San Luis de los Estados-Unidos, que 
no tiene otra industria que la ganadería. Esta ciudad 
aunque muy joven, puesto que data desde 1864, li,t 
tenido sin embargo sus altos y sus bajos. Primen» 
como centro de una zona ganadera prosperó: mas su 
prosperidad fué contrarestada por los ataques de los 
indios Sioux, y Cheyennes, y por una inundación de 
salteadores y de gentes de mala vida que fué necesa- 
rio contener, indios y salteadores, con medidas del ma- 
yor vigor y enerjía. Esto postró á Cheyenne; mas 
la terminación del ferro-carril interoceánico primero 
y después el descubrimiento de las minas de oro de 
Black Bills (Lomas Negras)^ le han dado una iipova 
vida y prosperidad. Hoy posee tres ferro-carriles, el 
Pacific Union que lo comunica con el Este y con Cali- 
fornia; y los ferro-carriles del Colorado y del Nuevo 
Méjico. En estos últimos años la ciudad se ha ensan- 
chado, embellecido y edificado mucho. Hoy posee ho- 
teles magníficos de material y en proporción á su 
población que es de 10 mil almas (tenia 6000 en 1879), 
ella posee edificios y casas mas elegantes y costosos 
que en ninguna otra ciudad Occidental. I^a ciudad por 



— 162 — 

ejemplo, posee una magnífica casa de justicia y cárcel 
que lia costado 40,000 duros (suma que representa 
triple que en el Plata, pues aquí son baratos los mate- 
riales de edificar y las maderas), un buen Colegio 
público, una buena casa municipal, un buen salón de 
Opera y un Club palacial, del costo de mas de 25 mil 
duros. Este es un cambio asombroso para una ciudad 
que era un desierto ayer. Hay también varias Iglesias 
pertenecientes á diferente religiones, Episcopales, Me- 
todistas, Presb3l:erianos, Congregasionalistas, Bautistas 
y Católicos, cada una con su templo, sin molestarse 
ni disputarse jamás, siendo la tolerancia mas completa 
un hecho en estos Estados, en donde el pensamiento 
escrito ó hablado es hbre como el aire, no llegando 
á la calumnia ni al insulto personal, pues en este caso 
la ley interviene para llamar al orden á los rabiosos 
ó envidiosos. Cada año, en esta propera ciudad, se 
invierte medio millón de duros en edificios nuevos. 

A primera vista asombra la fundación de una ciudad 
tan importante y opulenta, en medio de un suelo 
estéril é improductivo al parecer. Crow Creek, ó la 
Quebrada del Cuervo, es Ja única parte regada y culti- 
vada del país; pero es muy estrecha. Esta capital, sin 
embargo, prospera, porque es el centro de crianzas 
ganaderas importantes, al cual varios ferro-carriles 
dan vida y animación. Su suelo con los despojos del 
granito 6 syenita rosa que constituye esta zona que 
hemos dicho corresponde al cordón de Lomas del Alto 
Pencóse, en la orografía Argentina, tiene un aspecto 
rojizo, y su subsuelo, en los valles á que hemos hecho 
alusión, es de arena, y en las altiplanicies de rocas. Es 



— 163 ^ 

un país esencialmente ganadero. En el nos hemos dete- 
nido algunos días, galopando algunas leguas por sus 
lomas y quebradas. Por todo él solo produce pastos, 
siendo el principal el pasto de búfalo; solo cria gana- 
dos, y nada le debe ni le deberá probablemente jamás 
á la agricultura. Pero en compensación, los ricos y 
nutritivos pastos de que sus grandes y onduladas pla- 
nicies graníticas se hallan cubiertas; y el vasto territo- 
rio al este de los pies del cordón aurífero de las Lomas 
de Black Hills, asi llamado sin duda por los tintes som- 
bríos que á esas lomas comunican los pinos enanos 
que las visten, se estienden al septentrión hasta el 
North Platte River, y al Sud hasta el Golfo de México. 
En esta zona, y sobre todo en las Black Hills abunda el 
oro y á mas sustenta millones de cabezas de ganado y 
de ovejas. 

Cheyenne se haha, pues^ colocada en medio de una de 
las mejores secciones de este territorio y en sus contor- 
nos se estienden innumerables ranchos ó estancias que 
se ocupan de la cria de ganados, de ovejas, de caballos 
y muías para el mercado de los Estados del naciente y 
de Europa. Esta región es fria en el invierno y sin em- 
bargo los ganados pastan al aire libre en toda estación, 
lo que no impide que en los años de fuertes nevazones 
y heladas perezcan millares de ellos. Cheyenne es el 
centro natural para todos estos estancieros y sus fami- 
lias ; para multitud de especuladores en ganado y lanas, 
lo mismo que para expediciones de exploración y de 
caza, que hacen de e^te paraje su centro de operacio- 
nes y de acción, surtiéndole en la ciudad de víveres, 
municiones, herramientas, ropas, etc. Otro elemento de 



— 164 — 

su prosperidad, son los ferro carriles y su tráfico, ha- 
biendo establecido alli la Compañia una maestranza y 
y otros talleres para las reparaciones y composturas 
de la via y de su tren rodante. 

Por Viltimo, este es el depósito y centro general de 
provisiones para los indios amigos y las guarniciones 
íronterizas, que consumen inmensas cantidades de 
abastos, efectos y artículos de toda especie, poniendo 
en movimiento sendos capitales de los proveedores del 
Gobierno y de los particulares. Un hecho dará una 
idea del movimiento ganadero de esta localidad. En 
1874 se exportaron por ios carros del ferro-carril 7,500 
i-abezas d^ ganado. En 1875 esta exportación llegó á 
10,000 cabezas trasportadas en 525 carros del ferro- 
rarril. 

En 1880 unos 1000 carros se ocuparon de este acar- 
)'eo, transportando 20,000 cabezas, n limero que ha 
rrecido mucho en estos últimS dos años. Mas como 
estos ganados no solo se embarcan en Cheyenne, sino 
también en las otras estaciones del Estado, la esporta- 
cion de ganados ha alcanzado á 50,000 cabezas, en 
adición á las 20,000 estraídas por Cheyenne. Los 
corrales y bretes del embarcadero de ganados en la 
Estación del ierro-carril en Cheyenne, son de los mas 
completos que hemos visto. La ciudad cuenta dos dia- 
rios, el Cheyenne Leader y el Cheijenne Daily Netos y 
ambos florecen muy bien. La ciudad disfruta de una 
.•abundante provisión de agua pura, sus calles se cor- 
tan en ángulos rectos, lo que no es común en las 
ciudades ang o-.^ajonas. 

Desde ■ i '^• llegar á Cheyenne, se puede gozar 



— 165 — 

del espectáculo de los mas altos picos de las fíockf/ 
Mountains ó Montañas Pedregosas en español. Pero 
este espectáculo no es tan magnífico por la culminan- 
cia prodigiosa de las moles y esplendor diamantino 
de las nieves eternas, como en nuestros grandiosos 
Andes Australes, mirados desde el Alto Grande ó desde 
los médanos de la Villa de la Paz. En estos, el piná- 
culo sarcoíaico del Aconcagua ó el cono esplendente 
del Tupungato, se ven cual minas en su colosal magni- 
fisencia, como una cresta de diamante engastada en 
lazuli, destacándose sobre el cerúleo océano atmosférico 
con sus blancas túnicas. Aquí en esios Andes Norte- 
Americanos (porque nuestras cordilleras, á pesar del 
ramal de Quito y de Caracas, estiende de un hen-üsfério 
á otro su colosal proyección, abarcando el globo entre 
sus poderosos brazos desde los hielos del Cabo de 
Hornos hasta los hielos de Alaska) dominan también 
las grandes moles, es verdad; pero moles aplanadas, 
rebajadas, reducidas; y aunque siempre inmensas y 
jigantescas por su ostensión, en las Rocky Mountains 
las masas rocosas no constituyen poderosas concentra- 
ciones y proyecciones de cadenas en el sentido del me- 
ridiano; sino que se destacan aisladas, formando macizos 
y protuberancias independientes. Una de estas protu- 
berancias ó macizos es el Picke's Peak, que se alza 
160 millas al Sud de Cheyenne y cuya cima se eleva 
á 14,147 pies. Entre tanto, de los dos picos de los 
Andes Argentinos que hemos nombrado, el menor, el 
Tupungato, tiene cerca de 24,000 pies de elevación, lo 
que es cerca del doble del Picke's Peak. Este no se alza 
tampoco en el cordón principal de las Rocky Moun- 



— 166 — 

tains; mientras en los Andes Argentinos, los picos de- 
signados se alzan sobre la mas central y elevada 
cadena, que constituye como el corazón de las cordi- 
lleras. Las aguas de las vertientes del Picke's Peak, 
corren todas al Atlántico ; mientras los jigantes Argen- 
tinos envían sus aguas á los grandes océanos del globo, 
esto es, envían la mitad de sus aguas al Atlántico y 
la otra mitad al Pacífico. 

Al Sudoeste de Cheyenne culmina ademas el Long 
Peak que se alza 14,271 pies sobre el nivel del mar; 
y esta es la cumbre mas elevada de la línea divisoria 
de las aguas de esta parte del gran Continente Nuevo. 
Entre nosotros lo es el Aconcagua, alto de cerca de 
25.,000 pies: solo los tres mas elevados picos del Hima- 
laya, el monte Heverest, el Gaurizankar y el Kunchin- 
ginga presentan una altura igual ó son un poco mas 
elevados. Ademas, esos jigantes asiáticos, se hallan los 
tres concentrados en el solo sistema ó protuberancia del 
Himalaya; mientras los Andes Americanos, de un polo 
á otro, culminan con prominencias colosales todo 
lo largo de un meridiano entero del globo; prominen- 
cias que por su inmensa elevación, se coronan de nieves 
eternas hasta bajo los fuegos del Ecuador. Long's Peak 
se halla á 75 millas al Sudoeste de Cheyenne, ocupando 
el ángulo de la mas notable inflexión de la cadena. 
Desde los confines mejicanos, estas alturas divisorias 
corren por 600 millas al Nordeste, cuya dirección sigue 
eu general hasta llegar á Alaska. 

Al norte de la línea del ferro-carril se alzan unas 
prominencias de un azulado negrusco; son las Blach 
Hills ó Lomas Negras j viéndose al mismo tiempo culmi- 



— 167 - 

nar, mas bajo en el horizonte y mas remotos en la 
dirección del Sud, á los Spcmish Peacics, los Picos Es- 
pañoles, que presentan una altura respectiva de 13,620 
y de 12,720 pies de elevación sobre el nivel del mar. 
Y á 470 millas de Omaha, hemos cruzado la línea divi- 
soria de Nebraska, poco antes de llegar á Piíie Bluffs y 
de penetrar en el Wyoming por su ángulo sudeste. Los 
picos que se alzan al sud se hallan en el Colorado; 
Elk se halla en el Wioming y los Black Hills en ^1 
Dakota. En toda esta región granítica y elevada, un 
intenso frió prevalece en el invierno, y la nieve cae en 
suficiente cantidad para dar mucho trabajo á los supe- 
rintendentes del ferro-carril. El camino en estas inme- 
diaciones se halla protejido en muchos sitios por cercos 
construidos del lado de barlovento y bajo su sotavento 
la nieve cadente se reúne antes de alcanzar á los rieles. 
Así, á corta distancia al este de Cheyenne se pasa el 
primer Snoiv-slied ó cobertizo de nieve, prolongados 
ramadones ó galerías hechas con vigas y tablas que en 
'.el invierno, cuando se hallan cubiertos de nieve, se se- 
mejan al túnel ; y en el estío se presentan á manera 
de un puente arrojado sobre un corte seco. 

X)esde Den ver Junction, las subidas de las tendidas 
faldas de la zona montañosa de granito, se hacen cada 
vez mas empinadas, presentando durante 139 millas un 
declive medio de 18 pies por milla hasta alcanzar la 
meseta de Cheyenne donde nos encontramos, y que se 
alza 6,041 pies sobre el nivel del mar. Esta ciudad se 
halla á la mitad, camino exacto, entre Omaha y Ogden, 
y es la población mas importante del camino, hasta 
llegar á Sacramento, la capital de California. Cheyenne 



-« 168 — 

hemos dicho es el punto de junción de tres ferro-carriles 
que vienen de rumbos distintos, á saber, de Denver, 
del centro del Colorado y del litoral del Atlántico^ con 
mas otro ferro-carril que la liga al fuerte Laramia, 
situado 89 millas al norte. 

Al partir de Cheyenne, se empieza la mas larga y 
empinada subida de toda la línea en la dirección del 
Oeste. Durante 33 millas, el ascenso medio es de 66 Vs 
pies, terminando en Sherman, la mas elevada estación 
de todo el Continente: lo que no es decir que allí 
culminen las Rocky Mountains, sino mas bien que allí 
culmina el trayectorio de la vía férrea sobre una zona 
de ajturas graníticas muy vasta, tendidas al naciente y 
solo empinadas al descender en el Occidente ; trasmi- 
tiendo la vía del primer cordón ó vasto sistema oiiental 
granítico de estas cordilleras, que, como hemos dicho, 
hace ei rol ú ocupa la dirección del sistema argentino 
de las lomas graníticas del Alto Pencóse, que comenzan- 
do en nuestro Sud, tal vez desde las últimas mesetas 
patagónicas, se prolongan tan lejos en el otro hemis- 
ferio del globo ; trasmitiendo la vía, decimos, al segundo 
sistema lonjitudinal (en la dirección del meridiano), 
correspondiente en los Andes argentinos, al siátema 
del Paramillo. ó mejor, de Uspallata y del Tontal ; pero 
menos culminante en el hemisferio boreal, si bien no 
tal vez en su altura general media. Como el ferro-carril 
vuelve y revuelve por ias quebradas y entradas que son 
muy numerosas en este sistema y el siguiente, las Sier- 
ras Nevadas, de ahí el que la vía no tenga necesidad 
ni do trepar de nuevo á mayores elevaciones, m de 
perforar grandes y dispendiosos tunéis como en los 



— 169 — 

Alpes, ó como talvez tendrá que suceder para nuestros 
ferro-carriles, al travez de los Andes del Sud. 

Slierman se halla á 8242 pies, ó á mas de milla y 
media de altura perpendicular sobre el nivel del mar, 
lo que equivale á una altura igual al paso de la cumbre, 
en el camino de Uspallasta, en nuestro hemisferio; 
trepando sin sentir á una tan grande elevación (2800 
metros) como hemos visto, sin atravesar la menor que- 
brada, la menor depresión ó elevación estraordinaria, 
tan vasto, tendido y ancho es este primer sistema gra- 
nítico que dá al este, acceso á las cordilleras centrales 
en estos Andes del hemisferio Norte. Cuando recien 
se estableció en 1868, esta era la estación de ferro- 
carril mas elevada del mundo. Pero después la han 
sobrepujado con mucho las estaciones de algunos de 
los ferro-carriles de Sud-América ; los del Perú prin- 
cipalmente, de que dimos cuenta ahora tres años en 
un artículo especial en los Anales de la Sociedad Rural. 

Sherman dista 549 millas de Omaha ; pero no obs- 
tante su superior elevación, ella no se encuentra en la 
misma cima de la línea principal del dívortia, como po- 
dría creerse; hállase sobre un espolón que se dirige 
hacia el Norte, entre los nacimientos de los rios South 
Platte y Laramie River, siendo este último un tributa- 
rio del rio North Platte. Dos millas al Oeste de Sherman, 
la línea del ferro-carril atraviesa el canon ó quebrada 
de Dale Creek sobre un punto de hierro de 650 pies de 
largo y 130 de alto. Cerca de Sherman se hallan unos 
maraellones graníticos que por la forma redondeada de 
sus peñascos, ó mejor pellones amontonados, ha recibido 
el nombre de iSkull Bocks ó Peñón de las Calaveras. 



— 170 — 

En el fondo de la quebrada, debajo del puente, se Té 
serpear un arroyo semejante á una cinta de plata, el 
cual se pierde de vista con la rapidez del pensamiento 
al paso rápido del tren por entre- los socavones tajados 
en el granito y bajo los SnoTi^heds. Todo este sistema, 
yá lo hemos dicho, se forma dte inmensas masas de gra- 
nito rosa ó rojo, muy análogo al granito rojo de nues- 
tras cordilleras y al granito rojo de Assuan de que se 
forman los Obeliscos y las estatuas Egypcias del British 
Bfuseum de Londres. Esta roca es susceptible de un 
bello pulimento y yá ha comenzado á figurar con brillo 
en los edificios y monumentos del mundo moderno, á 
la par de un bello granito gris susceptible también de 
un brillante pulimento y que veremos mas adelante 
esplotado en las Sierras nevadas. 

También se halla mas adelante del primer sistema 
granítico esa arenácea convertida por metamorfismo 
en un bello y durísimo pórfido rojo, de que hemos 
hablado al pasar revista de las ciudades de las llanuras 
y la cual es utilizada por su durabilidad para estribos 
de puentes y otros mil usos. Este granito rojo de 
Cheyenne y Sherman es probablemente el mismo que 
constituye las lomas graníticas de San Luis, Córdoba, 
la Rioja, Cata marca, etc. Aqui este granito, á pesar de 
su solidez proverbial, como lo hemos visto comprobado 
prácticamente en el Museo Británico, donde se ven 
estatuas pulimentadas formadas de esta piedra, del 
tiempo de Amenofis III, con cerca de 4000 años de 
edad, y que no obstante los destrozos del tiempo y 
del fanatismo, se conservan en toda su integridad ; en 
las Rocky iMountains, decimos este misma granito en 



— 171 — 

el Alto de las Calaveras ó sobre las faldas de los Black 
Hills, se muestra de una fácil desintegración y se cae 
reducido á polvo ó menudos trozos bajo ia acción de 
la intemperie, que roe los primitivos ángulos de sus 
pellones y los reduce á las formas redondeadas que 
hemos indicado como su característico. Pero también 
este sistema granítico de (]heyenne debe ser de una 
antigüedad inmensa, contando no miles de años como 
las estatuas Egypcias, sino millones de años. Ese gra- 
nito se halla á la flor del suelo desde una data ante- 
rior á la formación de las grandes Cordilleras de Norte 
y Sud América; y debe haber presenciado en esa posi- 
ción, todas las evoluciones de nuestro planeta durante 
todas sus edades geológicas, como ha sido comprobado 
por los despojos fósiles hallados por los sabios ameri- 
canos en estas mismas regiones, no en el granito, que 
es una roca azoica, sino en las capas inmediatas paleo- 
líticas y cerroliticas. A mas de los ricos materiales de 
construcción indicados, son comunes en esta alturas y 
mas adelante las piedras preciosas como el jaspe, el 
alabastro, la cornelina, el ágata, el ópalo y otras de 
que se hacen curiosos diges de mesa que se venden en 
las Estaciones de Sherman adelante. 



El cristalino arroyo de dulces y deliciosas aguas 
que corre en el fondo de las quebradas de Dale Creek 
nace á unas 6 millas al norte del Puente, siendo ali- 
mentado por numerosas fuentes y tributarios en su 
curso hacia el sud, hasta vaciarse en el rio CacJie La 
Pondré, A partir de Dale Creek Bridge, ó mejor desde 



— 172 — 

Sherma!', se coLOce que habiendo alcanzado en este 
punto la mayor elevación de la línea entre ios dos 
Océanos, hay por fuerza que hacer, sino una degrin- 
goíade, por lo menos, una bajada que durará con sus 
altos y bajos por espacio de dos ó tres dias consecutivos 
hasta cruzar las sierras ai paso de la Locomotiva, de 
500 millas por dia. 

Asi, la linea, al partir de Dale Creeií jira de pronto 
á la derecha y despliega á nuestra vista sobre la 
izquierda, el magnífico panorama de los grandes llanos 
de Laramia. El descenso tiene lugar desde Sherman 
con una inclinación media de 46 V2 pies por milla, du- 
rante las 24 millas de país quebrado que hemos re- 
corrido hasta Laramia. El descenso tiene lugar desde 
Sherman con una inclinación media de 45 ^¡2 pies por 
millas, durante las 23 millas de país quebrado que hemos 
recorrido hasta Laramia; y el cambio de dirección que 
acabamos d'^ indicar del Oeste recto al nornoroeste, se 
mantiene hasta unas 60 niiliai mas adelante. Los llanos 
de Laramia, de que hemos hablado se estienden durante 
luias 100 millas en largo, con 40 de ancho. Eilos co- 
mienzan á los pies occidentales de las Blaclí Bills, que 
como sabemos es una región aurífera, abundante en 
aguas y feraces tierras, estendiéndose hasta las faldas 
de los Medicine Botv 3íounta¡ns, y en el Norte mas 
allá de donde el Rio Laramia se abre paso al travéz 
de las cuchi lilas, para unir sus aguas con las de North 
Platte. 

Los llanos de Laramia comprenden un área de 
unos 2 V2 mii Iones de acres, siendo mirados como unas 
de las zonas mas ricas en pastos de esta región. Al 



— 173 — 

travéz de estas llanuras y un poco á la izquierda de la 
línea se alzan en plena vista los Diamond Feahs^ de 
la cadena de Medicine Bow. Alzanse en forma de conos, 
con puntas aguzadas, lo que los ha hecho llamar Picos 
de Diamante, mientras sus faldas y las ásperas lomas 
inmediatas, se cubren de sombríos pinos enanos. Como 
el dia era bello, aun mas allá en remota lontananza, 
se alcanzaban á distinguir las blancas cimas resplan- 
decientes de la cadena nevada, Snoiuy Range^ siempre 
vestidas de sus eternas nieves. En todas estas cuchillas 
y lomas lo mismo que en Black Hills abundan los ani- 
males silvestres como ganzos, elk^^ esto es, alces {cervní> 
alces)^ osos, lobos, cugares (ó león del monte), antílopes, 
carneros silvestres (especie de muflón americano), gan- 
sos y añades. También el Dale Creek, lo mismo que 
todos los pequeños arroyos que fluyen al South Platte 
River, se hallan llenos de truchas. Estos bellos y man- 
chados peces, no se encuentran sin embargo en las 
corrientes que fluyen al North Platte, á pesar do quf^ 
sus fuentes solo se hallan separadas por unas cuantas 
yardas. ¿ Es el clima ó la naturaleza del agua lo que 
ocasiona esta diferencia? 

Como quiera, estos Panos de Laramia son el pai'aiso 
de las ovejas en estos países. Pero aqui estas necesi- 
tan heno ó pasto seco guardado y establos, por las 
frecuentes tempestades de nieve y viento frió en el in- 
vierno. Estas borrascas invernales suelen durar de dos 
á tres días, pero también pueden durar y duran á 
veces 20 dias consecutivos ; y en estos casos el esta- 
blo y las parvas de heno bajo techo, son indispensables. 
Por lo demás, el clima es en estremo sano y muy 



— 174 — 

adaptado para las ovejas, lascu ales suelen llegar apes- 
tadas y sarnosas de otras regiones y aqui sanan por 
completo y se desarrollan perfectamente. Aqui hay cria- 
dores como los Sres. Kíng y Lañe, y Rumsey y Ca. que 
cuentan hasta 20,000 ovejas finas. Ellos viven á las ori- 
llas del Río Laramia, á 15 millas de la ciudad; te- 
niendo dividido su rebaño en majadas de 2500 ovejas, 
que según ellos es el número mayor de que debe cons- 
tar una majada. Un hombre con su caballo {po7i?j) y 
uno ó dos perros pastores, bastan para cuidar cada 
una de estas majadas; habiendo de estos rebaños con- 
fiados á un solo pastor, que los cuidan sin caballo ni 
perro. Dase en el país la preferencia á los pastores 
mejicanos, los cuales ganan 25 duros mensuales con la 
comida. La lana sola costea con esceso todos los gastos 
de la majada, dejando como utilidad los capones gordos 
y el aumento de esta. Este aumento es de 80 y aun 90 Vo 
al año. 

Algunos de estos afortunados criadores han comen- 
zado sus majadas con merinos de España, y otros con 
la cria inglesa Costwold. Solo los mas pobres se con- 
tentan con las criollas mejicanas. Estas últimas son muy 
resistentes al clima, pequeñas de cuerpo y tienen una 
lana muy ordinaria. Estas ovejas son exelentes madres 
y saben buscarse su sustento hasta debajo de la nieve^ 
mientras las ovejas finas no lo saben y se mueren de 
hambre cuando no se las sustenta con heno guardado. 
Por esto, las ovejas mejicanas, parecidas á nuestras 
criollas del interior, pueden vivir donde las otras sucum- 
ben. Son baratas y muy fáciles de refinar, cruzándolas 
con inteligencia; para que no pierdan ninguna de sus 



— 175 — 

buenas cualidades, y adquieran la fina lana y suculenta 
carne de las crias refinadas. Todo esto se obtiene por 
la selección, segua los métodos que ya hemos indicado ó 
que indicaremos mas adelante. Al cabo de algún tiempo, 
estas mestizas llegan á costar á sus criadores lo mismo 
que las ordinarias, y su lana vale muchos mas. esto es, 
el doble. Por lo demás, el clima es favorable para todo 
género de ovejas, las cuales se reproducen bien y dan 
excelentes resultados cualquiera que sea su raza. Esta 
pues, con el tiempo, ha de ser la gran riqueza de esta 
región. En esto llanos pastan en la actualidad unas 
150,000 ovejas, unas 140,000 cabezas de ganado mayor 
y de 5000 á 6000 entre muías y caballos : todo por 
valor de cerca de 4.000,000 de duros. 

A 15 millas de Sherman, se halla la estación de Red 
Buttes, nombre que le viene de ciertos pináculos de fan- 
tásticas formas que se alzan al Norte del camino. Ellos 
alcanzan una altura de 600 á 800 pies sobre el nivel 
del adyacente llano; quedando alli probablemente como 
una muestra del anterior nivel de este antiguo suelo, el 
cual en su conjunto ha podido elevarse hasta la altura 
de estos Mogotes Rojos, habiendo sido denudado durante 
millares de siglos. por las aguas de aluvión, las cuales 
han arrastrado á su paso los materiales mas blandos 
y desegregables de la llanura y dejado de pié esos 
mogotes, formados sin duda de una roca mas consisten - 
tes, como un testimonio de su antigüedad, de su poder 
y de la acción irresistible de las fuerzas disolventes de 
la naturaleza física. Al Oeste del llano, se alza como 
hemos dicho la cadena de Medicine Bow, cuyo pico prin- 
cipal es Sheep BnUCy el Mogote de la Oveja, con 0,722 



— 176 — 

])iés de elevación. Ked Buttes se halla en el llano de 
Laramia, alto de 6500 á 7500 pies. 

Es el mas septentrional de una serie de altos valles 
análogos en la Rocky Mountains, rodeados de alturas 
considerablemente mas elevadas. Algunos de estos va- 
lles son suceptibles de riego, puesto que se hallan atra- 
vesados por arroyos y rios de fuertes pendientes. Pero 
los americanos entienden poco de irrigación, como lo 
veremos mas adelante, por la razón que hemos dado, 
esto es, que nacidos en un clima lluvioso y que no 
necesita riego, aun no comprenden la naturaleza, ni la 
necesidad del riego, Pero ya la comprenderán y gana- 
rán en esto como en todo, á las otras naciones. Ellos no 
conocen tampoco las ventajas del cultivo de la alfalfa 
sobre todos los otros pastos; y prefieren en consecuen- 
cia, para el cultivo, los insignificantes pastos europeos ; 
y para crianzas los pastos naturales. 

Los mas notables de estos valles hermanos (puesto 
que los otros han sido denominados Parkes y nacio- 
nalizados) son admirables por sus bosques y la belleza 
de sus escenas naturales ; pero sus pastizales indígenas, 
en donde se ven pastar grandes rebaños de ganado 
mayor y menor ; lo mismo que de caballos y de muías, 
aunque muy nutritivos, no son ni muy exuberantes ni 
muy variados. La ciudad de Laramia, donde se halla la 
estación, tiene una población de 5000 almas. Hacia el 
Oeste, de Laramia se alza el Sheep-Butte y á su 
izquierda el Monte Agassiz, lo que dá cierto interés y 
poesía á sus horizontes. LTnas 27 millas al Oeste de 
Laramia se halla la estación de Cooper Lake, asi lla- 
mada de un lago de agua dulce de dos millas de largo 



— 177 — 

por medía milla de ancho, visible desde el ca- 
mino. 

Desde Lookoutj 5 millas mas adelante de este punto, 
comienza sobre los llanos esterilizados por la presencia 
de una arcilla natronosa ó salitrosa, la vegetación des- 
colorida de una planta análoga á nuestra zampa ó jume, 
especie de brezos salujinosos, que los Norte Americanos 
llaman sage brusJi, y que sin embargo no es del todo 
semejante esternamente á la especie indicada, aunque 
perteneciente á la misma familia, á los brezos. Nuestra 
zampa es mas frondosa, con hojas mas anchas y alcanza 
una mayor elevación. El sage brush, salviajarilla, así 
llamada sin duda á causa de su fuerte fragancia, que se 
parece á la de la zampa y no á la de la salvia, es un 
matorral verde gris con un tronco fibroso que parece 
como retorcido y con un fuerte olor alkalino (de potasa 
ó soda). Las mil millas de ostensión al travéz de áridos 
desiertos que vamos a recorrer en adelante, se hallan 
pobladas de esta maleza, contribuyendo no poco su 
triste color gris con matices mas ó menos oscuros, á 
dar á los llanos un aspecto aun mas desolado y árido. 
En nuestro Cuyo, la presencia de este arbusto no es una 
señal de infecundidad. Los terrenos cubiertos por ella, 
una vez kvados de su salitre, cultivados y regados, son 
justamente los que mejores cosechas dan de alfalfa, de 
trigo, de maiz de árboles frutales y viñas. Poro los 
Norte- Americanos que han vivido desde su origen en 
países donde el riego les cae del cielo en forma de lluvia, 
sin trabajo de su parte, no conocen como ya lo hemos 
hecho notar, el arte precioso de la irrigación ; y de ahí 
el que den el nombre de desiertos á los vastos terrenos 

12 



— 178 — 

planos y salujinosos, cubiertos por la vegetación desco- 
lorida de la zampa ; aun cuando estos contengan mag- 
níficos rios y lagos, fáciles de invertir en su fecundación^ 
lo que baria desaparecer el pretendido desierto, con- 
virtiéndolo en un jardin de verdura, de cultivos, de 
abundancia y riqueza. Pasado Cookout, se distingue per- 
fectamente hacia el Norte, el pico de Laramia, de 10,000 
pies de elevación ; al mismo tiempo que a la otra parte 
de la línea férrea, alza en plena vista sus moles rojizos 
la tierra llamada Medicine BowRange, con su principal 
pico el El7c Mcniífain, de 11,511 pies de elevación sobre 
el nivel del mar. 

Pasada la estación de Aurora, se presenta el Lago 
de Com.o de 3 millas de largo por una de ancho. Es 
alimentado por manantiales calientes y abunda en una 
pequeño salamandra ó lagartija que los Americanos 
llaman Neiot, la cual se ha hecho célebre en estos últi 
mos años, como apoyo de la doctrina del transformis- 
mo. Es un anfibio que puede respirar bajo del agua 
y vivir también al aire libre. — Alcanzan al largo de 18 
pulgadas y se las puede tomar á veces sobre las rocas. 
Las hay de dos especies, el Lacerta Seps y el Natrix tor- 
quata. El Rio Medicine Bow que se cruza al Oeste de 
Aurora, corre hacia el norte y es tributario de Nortb 
Platte. Mas allá de la estación de Medicine Bow, se 
goza de una vista magnífica del Elk Mountain (Pico de) 
Alce) la prominencia mas elevada de la cadena de 
Medicine Bow. Desde antes de este punto, talvez desde 
Lookout, ya hemos salido del sistema de alturas graní- 
ticas, para entrar en el de las alturas cretáceas y are- 
náceas de la edad carbonífera. Asi Carbón^ que está en 



— 179 — 

seguida de la Estación Medicine Bow, saca su nombre 
de una valiosa mina de hulla que se encuentra en sus 
inmediaciones. Su principal veta tiene 10 pies de espe- 
sor, siendo su producto anual de unas 100 mil toneladas. 
En Mendoza se encuentra también hulla en una zona 
de alturas (el Paramillo) correspondiente á esta, y 
también cubierta por la vegetación descolorida de la 
zampa y del jume. Lo mismo sucede en el Oeste de 
la Rioja, donde también se encuentra hulla en abun- 
dancia en el mismo sistema cretáceo de Uspallata, cor- 
respondiente al sistema de Rocks Springs en las Rocky 
Mountains, que vamos atravezando. Estos magníficos 
llanos salujinosos contienen también tanto en Norte 
América, como en Sud-América, aguas surgentes en 
su interior. Así en la Estación de Separación, á 722 
millas de Omaha, se obtiene abundante agua de un pozo 
artesiano de 860 pies de profundidad. Para adelante, 
veremos muchos de estos pozos sobre la línea. 

En Cuyo debe también haber aguas surgentes con 
abundancia en esa misma zona; pues en algunos parajes 
donde se ha hundido el suelo, se oye el curso sonoro 
de las aguas corrientes y aun se ven pasar estas en su 
curso sub-terráneo. El muy conocido Borbollón, inme- 
diato á esta zona, no es otra cosa que un pozo artesiano- 
natural : y por ese estilo otros muchos en esa misma zona 
y dirección, al Norte y al Sud. 

Poco después de salir de la estación última, al apro- 
ximarse á Crestón, se obtiene una última y magnífica 
vista de Elk Mountains y de los Black Hills. En se- 
guida, hacia el nor-oeste, se presentan los montes 
Wind River, con Fremont Peak, su altura culminante. 



— 180 ~ 

que alcanza á 13,570 pies de elevación. Hacia el Oes- 
te asoma el Pilot Butte. A 80 V2 millas de distancia de 
Sherman se pasa la principal cresta del divortia entre los 
dos Océanos con una altura menor 1140 pies que en 
Sherman. Asi las aguas que corren al naciente de 
Crestón llegan al Atlántico por el intermedio del North 
Platte ; mientras las que corren al Oeste de Crestón, des- 
cienden al Green River, tributario del Colorado, el cual 
vá á desaguar en el Golfo de California: De todos los 
grandes rios de la zona templada, este Rio Colorado de 
California es el que mayores estensiones despobladas 
tiene que recorrer sin fruto, con el tesoro perdido de 
sus aguas, por la ignorancia de los Norte-americanos 
en el arte del regadío y porque consideran terrenos 
estériles, desiertos, los terrenos tapizados por el natrón 
y la zampa; terrenos que son el acmé de la fecundidad, 
cuando se sabe labrarlos é irrigarlos. En efecto, los 
mejores terrenos de Cuyo y del mundo, terrenos que 
dan 100 por 1 en el trigo y mucho mas en los otros 
cultivos, son justamente los caracterizados por el natrón 
y zampa, cuando se sabe prepararlos convenientemente 
y fecundarlos por una conveniente irrigación. Por esto 
Norte-América desperdicia hace años, tanta tierra útil 
y tanta agua, que en vez de invertirse en fecundar un 
suelo feraz, vá á sepultarse estérilmente en el mar. 
Hay, pues, un rio Colorado en California, como lo hay 
en Tejas, en México y en toda la América del Sud. 
Cuanta pobreza de intelijencia ó de erudición en la re- 
petida vulgaridad de este nombre ! Si no hay un nom- 
bre ó un acontecimiento histórico para designarlo, 
é por qué no llamarlo Rio Rubí, por ejemplo, ó Rio Gra- 



— 181 — 

nate, ó Rio Adonis ? Eso es menos vulgar y mas eufó- 
nico. Detestamos los Rios Colorados, como detestamos 
las ciudades que se llaman San Pedro, porque hay mi- 
llares de rios y ciudades de ese nombre común, insigni- 
ficante, chato y atrozmente vulgar, como las narices 
camuesas y los labios gruesotes. Desbautizad y rebauti- 
zad, diremos- en Norte^ América y en nuestro país. Este 
Rio Colorado Californiano, recibe todas las aguas que 
fluyen de las faldas Occidentales de las Rocky Mountains, 
en la ostensión de 10 grados de latitud, y los Americanos 
se quejan de que en toda esta ostensión, él no presenta 10 
millas cuadi'adas de vegas húmedas y feraces con pastos 
naturales. Pastos naturales para una región á la que se 
podria hacer producir oro y ámbar, en la forma de los 
mas ricos cultivos, con solo regarla! Si en vez de per- 
derse, las aguas de este rio fuesen distribuidas por lo 
que ellos llaman desiertos, en canales de regadío, esas 
planicies serian en toda su estension mas útiles y pro- 
ductivas, que todas las vegas juntas de todos los rios 
Norte-americanos. Qué valen las vegas mas pastosas, 
comparadas con los potreros de alfalfa formados y man- 
tenidos con la irrigación ? Pero los yankees, á pesar de 
sus progresos en otros ramos, ignoran este ; y apenas 
si en algunos puntos, en Ogden, por ejemplo, han sacado 
algunas pequeñas acequias; y esas pequeñas rigolas, 
mal agenciadas, é inferiores por su disposición y mag- 
nitud á los prodigiosos canales de irrigación que en 
Chile ó en Cuyo fecundan el árido suelo de los valles 
natronosos, han hecho sin embargo de Ogden un paraiso 
terrenal. Qué seria si entendiesen mejor y aplicasen en 
mayor escala este arte precioso ? Verdad es también que 



— 182 — 

el Colorado no tiene propiamente un valle en una graa 
parte de su curso. El no corre por cierto entre vegas 
floridas, ni entre barrancas frondosas como el Platte 
River ó el San Joaquin. El puede decirse que solo corre 
por un inmenso y no interrumpido canon ó quebrada 
estrecha, de mas de una milla de profundidad, entre 
muros de rocas perpendiculares, hasta una inmensa dis- 
tancia. Pero esto mismo, es mas bien favorable que ad- 
verso á un plan de irrigación: pues conservadas sus 
aguas por esta disposición física, y no pudiendo ser ata- 
cadas ni evaporadas en su curso superior, pueden á su 
salida á los desiertos, ser utilizadas en su totahdad. 



La escena que se presenta en las inmediaciones de 
Crestón, no dá la idea de ser este parage, como es en 
realidad, la cima de' una gran cadena de Montañas. El 
camino no es muy pendiente, y ni antes, ni después de 
alcanzar á la cumbre, sale tampoco al travéz de una 
puerta muy estrecha. Mirando desde Crestón hacia elSud, 
se presenta á manera de un gran llano. Pero este lo 
forma una quebrada llamada Bridger Pass ; y una esta- 
ción del mismo nombre se encuentra á los pies de unas 
distantes Colinas. La estación de Hecl De^ert que le sigue, 
se halla en una pequeña cuenca alkalina de escasas 
lluvias y sin salida al mar, por lo menos en los años 
comunes. Pasando las estaciones de Red Desert, Table 
Rock, Bitter Creke y Blach Buttes, se liega á Point of 
Kocks y á Rock-spring que por hallarse en su centro, 
hemos escojido para dar su nombre al sistema. La 
primera debe su nombre á algunas columnas de piedra, 



183 — 



cuya cima se halla á 350 pies sobre sus bases y á 1,100 
pies sobre el nivel del camino. A la base de estas co- 
lumnas brotan 7 fuentes sulfurosas y varias de aguas 
ferrujinosas. De un pozo artesiano de 1,000 pies de 
profundidad, el agua es elevada por una bomba para 
proveer á la estación. Cerca de esta se hallan produc- 
tivas minas de hulla y también mantos de rocas conte- 
niendo notables petrificaciones de conchas de mar y de 
las hojas del olmo, del arce y de la palma fie abanico, 
Kock-spring tiene un pozo artesiano de 1145 pies de 
profundidad, hallándose productivas minas de hulla en 
sus inmediaciones. Allí el tren penetra en la porción 
mas profunda de la garganta de Bitter-Creek, donde se 
tiene á la vista una salvage escena durante 13 millas 
que van a parar en Green River, que es una población 
de 600 almas á la orilla del rio de este nombre. Alli se 
encuentran a venta en los almacenes mossagates (ágata), 
cornelinas y otras piedras preciosas, como también pe- 
ces y maderas petrificadas— Al este del rio se hallan 
también notables farrellones de arenácea. Esta formación 
de roca consta de delgados mantos en que numerosas 
petrificaciones se presentan. En muchos sitios cerca del 
rio, se han formado por erocion columnas de rocas de 
una forma singular, siendo entre ellas notables Castle 
Rock ó Roca en forma de Castilo, Twin Sisters ó las ge- 
melas : el Bastón y la Tetera del Gigante. Al acercarse 
á Bryan, 13 millas de Green River, se presentan al Sud 
y Sudeste los Montes Winta, una elevada cadena que 
corre casi de este á oeste desde los Wasatch á las Rocky 
Mountains, esceptola quebrada donde es interceptada por 
el Green Biver ó Rio Verde, á unas 70 millas al Sud 
del camino. 



— 184 — 

Pasando las Estaciores de Black's Fork y Marston, 
se llega á Granger, elegida como punto de partida del 
ferrocarril que debe empalmar por Idaho y el Oregon 
Oriental, con Umatilla sobre el Rio Columbia. Los tra- 
bajos se han empezado de uno y otro estremo hace 
mas de dos años y muy luego van á quedar termi- 
nados en un país como los Estados-Unidos que cons- 
truye todos los años 10,000 millas nuevas de ferro- 
carriles y que se prepara á . construir 15,000 y 20,000 
para en adelante. Pasada la estación de Granger, se 
gozan exelentes vistas de las cumbres nevadas de los 
montes Winta. En Granger las ágatas son mas abun- 
dates que en otras estaciones. Pasando de alli se pre- 
senta un cerro rojizo que, en su aspecto, remeda las 
ruinas de un magnífico templo columnario. Dentro de 
un radio de 20 millas de la estación Cárter^ se pre- 
sentan numerosos lechos de hulla, fuentes sulfurosas y 
aguas chalybetes (ferruginosas). El fuerte Bridger, que 
vigila los indios de estas regiones, se halb á 10 millas 
de esta estación. En sus inmediaciones se encuentra 
mucha caza, inclusos gansos, gamos y osos. Al salir de 
la Estación Piedmont se vé á la izquierda la via y los 
cobertizos de nieve. El mas largo de ellos, con mas de 
media milla de estension, se halla en la cima, dos millas 
al Oeste de Aspen, que tiene una elevación de 7835 pies. 

La cadena que acabamos de atravesar, que forma el 
confín oriental de la hoya confinada de Utah, es la de 
los montes Wasatch. Hay que observar que esta monta- 
ña es mas elevada sobre la línea del ferro-carril de 
Omaha y San Francisco, que la Sierra Nevada, y que 
la divisoria ó cadena principal de las Rocky Mountains. 



— 185 — 

La estación de Aspen, que se pasa en seguida, debe 
su siembre á la montaña Quakin Aspen de 8688 pies 
de elevación, que se alza en el Norte. En la estación 
siguiente, Hiliiard, el tren pasa bajo un flume^ tosco, 
acueducto de madera en forma de V, el primero que 
sale al camino. Sirve de cauce á una corriente de 
agua, la cual acarrea vigas, maderas y leñas cortadas 
en los bosques de las faldas ^de la montaña^ situados á 
una distancia de 24 millas, de donde parte con un 
descenso de 2000 pies. El aserradero de la Compañía 
que se halla á la cabeza de este flume, prepara 40,000 
pies de madera por dia. Dos millones de pies de madera 
se han empleado en la construcción del flume, que ahor- 
ra todo gasto de acarreo. Cerca de la via se alzan los 
hornos que sirven para hacer carbón con la leña acar- 
reada; son de bóveda de piedra y fabrican 100,000 
cuartillas {husheb) de carbón por mes. En las inmedia- 
ciones de Hiliiard se encuentran varias fuentes sulfu- 
rosas. La estación siguiente es Millis, pasada la cual la 
via se acerca al Bear Ríver (Rio del oso) el cual sigue 
cruzándolo á las dos millas. Esta corriente nace en las 
faldas occidentales de ios Wasatch, corre 100 millas 
en la dirección del Norte y alli dando una repentina 
vuelta, corre casi recto al Sud, desaguando en el Salt 
Lake, del cual es un tributario importante. Un brazo 
del Bear River forma el Lago Bear, de 15 millas de 
largo, por 7 de ancho, uno de los pocos Lagos de agua 
dulce, de la cuenca salobrosa de Utah. De la Bendo 
vuelta hasta el Snake River (Rio de Vívora), la distan- 
cia es de 50 millas sin alturas interpuestas. 
Evanston, sobre las márgenes del Bear River, en la 



— 186 — 

mitad del camino entre Omaha y San Francisco, á 957 
millas de uno á otro término, cuenta cerca de 2000 ha- 
bitantes que se ocupan de cortar maderas y sacar hulla 
de las minas que se hallan en las inmediaciones y que 
son esplotadas por un ramal de la via. El ferro-carril 
entre Wyoming y Utah, cruza la via del Pacific Union 
que seguimos al Oeste de Evanston. La cuenca cerrada 
de Utah, uno de los rasgos notables de la topografía 
del globo, no presenta sahda para sus aguas. Sus rios 
se vierten dentro de lagos salados, los cuales crecen 
en invierno con las lluvias y bajan en estio por efecto 
de la evaporación. Se conocen también períodos irre- 
gulares de 5 á 20 años continuos de crece, seguidos 
alternativamente de otro período igual de descenso ó 
seca. Solo un 2^1^ de toda el área se halla cubierta de 
agua. Esto quiere decir que esta inmensa cuenca toda 
salada, se ha encontrado en su origen por otras aguas 
.además de las propias de la hoya. Son estas las del 
periodo glacial solo ? Evidentemente no, porque las 
aguas glaciales son todas dulces y este asiento saluji- 
noso presenta i'idicio hasta en sus fósiles de haber sido 
el asiento de un mar interior, de ana especie de medi- 
terráneo salado. Como quiera, esta gran hoya se subdi- 
víde en muchas cuencas interiores que jamás han llevado 
sus aguas al mar, ni á ninguna de las cuencas adj^a- 
centes, desde la época no muy remota, en que las actua- 
les condiciones topográficas del suelo han quedado esta- 
blecidas: es decir, estas regiones se han hallado en 
comunicación con los mares miocenos, lo que testifican 
sus depósitos terciarios (la lignita es terciaria): pero 
han cesado de hallarse en comunicación del plyoceno 



— 187 — 

adelante. Las mas notables de estas cuencas subordi- 
nadas son, r Los Lagos Salt y Sevier, en Utah, 2" Los 
Lagos de Hamboldt, Pyramide y Walker en Nevada, 3^ 
Los Lagos de Owens, Mono, Amargosa, Mojave, Siete 
palmas y Honey en California ; 4" el Lago de Harney 
en el Oregon. 

Algunos de estos lagos son también llamados Sinks 
ó depresiones de sus cuencas, cuyas aguas se estienden 
en el invierno sobre un espacio considerable de suelo 
llano y saluginoso como el que se presenta en las Lagu- 
nas de Cuyo; desapareciendo en Agosto y Setiembre 
después de un estío seco. El ferro-carril Paciflc Union 
nos conduce al travéz de la cuenca de los Lagos Salt, 
Humboldt y Pyramide durante una distancia de 631 mi- 
llas. El suelo y atmósfera, " completamen análogos con 
el de la zona de las Lagunas y anegadizos de Cuyo, son 
demasiado secos para permitir el desarrollo de uim vi- 
gorosa vegetación espontánea, que no sea de sage 
brush ó zampa; pero este mismo suelo, durante la 
irrigación, se puede convertir en un vergel florido de 
potreros de alfalfa, de hortalizas, árboles frutales y 
viñas. Mas para los Yankees ya sabemos, la hoya de 
Utah es un verdadero desierto en su totalidad, puesto 
que no saben aprovechar sus abundantes aguas de 
irrigación. Esto> pretendidos desiertos incluyen porcio- 
nes de California, Oregon, Idaho, Utah y Nevada ; pero 
tío constituyen el total de ninguna de estas subdivisiones 
políticas. 

En Castle Rock á 20 millas de Evanston, se penetra 
en el canon ó quebrada del Echo Creek, que el camino 
sigue durante 30 millas, haciendo en total 60 millas 



— 188 — 

cíe cañón (sinónimo de garganta ó quebrada estrecha) 
con escarpados muros de rocas á los costados, los cuales 
presentan las formas mas fantásticas de peñas, en sus 
perfiles y colores, que es posible imaginar y con ele- 
vaciones que á veces llegan á 2000 pies; tales son 
Hanglng Rock ó peñasco colgado ; Steamhot RocK ó pe- 
ñazco en forma de vapor oceánico; por último, la 
BromJeys Calhedral y Pulpit Bock, cuya cima se alza 
unos 60 pies sobre la via. El curso tortuoso del cañou 
y el aspecto salvaje de las fantásticas rocas, da un gran 
interés á esta parte del camino, que yá lo tiene de si 
por ser el camino de la capital de los Santos de los 
Últimos Dias, cuya proximidad anuncian con grandes 
letras todos los peñascos de la montaña susceptibles 
de recibir una inscripción. Ademas se entra al canon 
casi de nivel con la cumbre de sus muros; pero estos 
se alzan á medida que la quebrada baja y se hace 
mas profunda. 

La estación de Echo, á la embocadura de Echo Creek, 
ó Quebrada del Eco. es notable por los ecos que repro- 
duce. Una columna cuadrangular de roca de cincuenta 
pies de grueso y 250 pies de elevación, llamado el 
Monumento, es un rasgo notable de este cañón. Dos 
ramales de ferro-carril parten de Eco para Coalville 
y Parck City. 

En estas inmediaciones se encuentran mantos de hulla 
que producen 400 toneladas diarias. Cuatro millas mas 
abajo del Eco el tren penetra en los Narrows, esto es, 
estrechuras ó gargantas, donde hay un pino solitario 
con la inscripción « 1000 millas de Omaha. » 

Mas abajo se halla la ladera ó resbaladero del diablo, 



-- 189 — 

Devils sude. En Weber Station, se observan los signos 
Z. C. M. I. prominentes en muchos de los establecimientos 
Mormones. Significa «Institución Mercantil Cooperativa 
de Zíon. » Los Santos de los Últimos Dias han obtenido 
notables resultados negociando bajo el principio coope- 
rativo, y en todas sus grandes ciudades se encuentran 
una rama ó sucursal de esta institución. 

DeviU Gate ó Puerta del Diablo presenta a la estre 
midad del canon de Weber, una de las grandes escenas 
del camino, dando acción á la cuenca de Salt Lake, 
precioso valle con un hermoso rio que se aprovecha 
muy poco para la irrigación; y lo poco que se riega 
con las pequeñas acequias que se han sacado, da la 
idea de las riquezas que es posible obtener de este suelo 
impropiamente llamado desierto; puesto que con la irri- 
gación que se tiene á mano, es susceptible del mas esme- 
rado cultivo y de la mas exuberante fecundidad. Las po- 
cas fincas cultivadas á lo largo del camino, producen 
frutas abundantes y algunos manchones de alfalfa verde 
como una esmeralda, que contrasta con el sombrío clover 
de los ingleses, que ellos miran como el rey de los pas- 
tos, y con el gris descolorido de la zampa que cubre 
los campos inmediatos. Asi, en medio de verjeles perfu- 
mados por las flores y las sazonadas frutas penetramos 
en Odgen, bella y opulenta ciudad mormona del crimino, 
formada de bellos edificios y rodeada de magníficos cul- 
tivos, con una población de 10,000 almas, pudiendo con- 
tener cien veces mas, pues el valle es estenso, el suelo 
fértil y el agua de irrigación abundantísima, perdién- 
dose en su mayor parte hoy, no por la falta de brazos 
ó de habilidad ó necesidad para el cultivo, sino simple- 



190 



mente porque el riego es una cosa nueva y desconocida 
para Europeos y sobre todo para ingleses, que tan 
abundantes riegos reciben del cielo en su propio país. 
Entretanto en Chile y en Cuyo uu solo propietario suele 
regar hasta 6,000 cuadras de alíalfa (4 leguas cuadradas) 
que se emplean en engordar millares de novillos y 
bueyes. 

En Ogden terminan y nacen diversas vias férreas^ 
como la Faciflc Union que nos ha traido, que allí ter- 
mina; y ki Central Pacific que nos vá á llevar á San 
Francisc--:». que allí comienza. Allí también tienen su 
término los ferro-carriles de Utah y del Norte, que hoy 
penetran mas de 600 millas en Montana, y el Central de 
Utah que penetra mas de 300 millas, pasando de Frisco 
en Utah; todo lo cual forma un conjunto de mas de 
1000 millas de ferro-carril, que vienen á cruzar la linea 
del Union y Central Pacific en ángulos rectos. La pobla- 
ción de Ogden es en su mayor parte mormona; y la 
ciudad que es muy bonita, es la morada mas agradable 
que es posible imaginar. Situada á la falda meridional 
de una empinada montaña, cuya cimas se hallan cu- 
biertas de nieve la mayor parte del año, esta ciudad 
se halla á 4,340 pies de elevación sobre el nivel del 
mar, elevación superior á la de Santiago de Chile ó 
Mendoza é igual á la del Valle de Uspallata. Detrás de 
Ogden se abre una pequeña quebrada de la Montaña, 
digna de ser visitada por su belleza. 

De Ogden se aparta también el camino para Yellows^ 
tone Park^ una reserva nacional destinada probable- 
mente para servir á un gran establecimiento de 
aclimatación y propagación de especies animales y 



— 191 — 

vegetales para los Estados ; y el cual contiene las mas 
grande maravillas de la naturaleza de este hemisferio, 
como ser el Jardín de los Dioses^ la Sublime Puerta, el 
Gro.ys Peach, por otro nombre, Cúpula del Continente ; 
el Lago Lal, la Montaña Resplandecieíite, York Canon y 
the Wonders of Montana^ las Maravillas de Montana; 
Sioan-Lahe ó Lago del Cisne, las Beer Lodge Springs, 
Helena City, y Virginia City, esto es, Fuente de la 
guarida del Ciervo, ciudad de Helena j ciudad de Vir- 
ginia, estas últimas ciudades Mormonas de mucha con- 
sideración y entre estas maravillas, debe colocarse á la 
capital de Utah, Salt Lake City, la ciudad santa, porque 
sirvió de refugio á los santos y perseguidos en los Es- 
tados del Este de la Union. Hay además los Geyssers, 
ó fuentes surgentes naturales de Yellow Stone, el Fe- 
ílowdone Valley, las 3Iammoth Wkite springs ; los montes 
Bayden y Moran ; las cataratas de Tower Creek ; las 
cataratas del Gran Canon ; las Coater Bills, ó volcanes 
de barro; los Júpiter Baths, baños dignos de Júpiter por 
su belleza y deliciosa comodidad; el Monte Blanchmore, el 
Palace Btitte, ó Mogote en forma de Palacio; la Great 
Soda Mountain, etc. Maravillas que no podemos sino 
ver, mencionar y pasar, estándonos prohibido por nues- 
tro programa meternos en estas menudencias. No 
obtante, si alguno de nuestros diarios, saliendo de sus 
eternas rencillas, nos pide detalles, estamos prontos á 
dárselos. 

Después de cambiar de trenes, lo que es bien molesto 
cuando se tiene equjpage, salimos de Ogden para Pali- 
sade, pasando por Hot Springs, ó Manantiales Calientes, 
cuya corriente, brotando á los pies de la montaña 



— 192 — 

humea en tiempo fresco, como el arroyo del Borbollón 
en Mendoza, en tiempo fresco. Monumento es la última 
estación sobre las riberas del Salt Late de Utah ; y 
tomando la perspectiva del punto donde esta es mas 
ventajosa, se pueden contemplar en todo su espléndido 
desarrollo, las silenciosas riberas del Lago y los pro- 
montorios azulados de las Sierras de Wasatch y 
Oquirrh. El paisaje es desolado, pero la escena gran- 
diosa, apesar de que, de la vía, no se alcanzan á per- 
cibir las cataratas de Soshone, del Snake River, que 
tiene 190 pies de elevación y 700 pies de ancho (un 
Niágara que cae de las nubes) situadas á 10 millas de 
la estación de Rock Creek. La estación MartUn se 
halla en el confín norte de un llano desnudo, asiento de 
un antiguo lago, cuya línea de riberas se halla mar- 
cada en la base, á la derecha de las colinas. Pasado 
Terrace se obtiene una perspectiva de PUot Peack^ 
hacia el Sudoeste, que es uno de los rasgos prominen- 
tes de esta región. A 36 millas al Sud de la estación 
de Tecoma, se halla un monumento de granito que 
marca los límites entre Utah y Nevada. Desde la esta- 
ción de Kelton, el camino principia á elevarse gra- 
dualmente, hasta cruzar los Montes Pequope, en una 
altura de 6,184 pies. La vía, al atra vezar esta Cadena, 
se halla protegida por una docena de Snow sheds. 

De Kelton se desciende al valle Independence, obte- 
niendo al paso algunas bellas perspectivas en las si- 
nuosidades del camino, hasta cruzar Cedar Pass en los 
6,166 pies de elevación. Descendiendo de esta altura, 
se penetra en la cuenca del Rio de Humboldt, mante- 
niéndose en ella durante un descanso continuo, durante 



— 193 — 

318 millas, lo que la hace la mas estensa y vasta que-* 
brada del mundo. Poco después de salir de Cedar se 
penetra en el valle del Kio Wells, distante 676 millas 
de San Francisco; recibe su nombre do unos 20 ma- 
nantiales empozados, situados á media milla de la es- 
tación. Jamás salen de madre, como tampoco se hielan 
jamás aun durante los inviernos mas crueles. El terreno 
en torno de ellos es movedizo y elástico, todo lo cual 
ha hecho prevalecer la opinión de que este suelo es solo 
una costra que sobrenada cubriendo un lago subterrá- 
neo, cuya agua llena el cráter de un volcan estinguido. 
En efecto, hánse zondeado los pozos con una zonda de 
1500 piéS; sin habérseles encontrado fondo. El hecho 
de que estos pozos contienen peces indígenas, y de no 
helarse jamás sus aguas aún durante los mas intensos 
frios del invierno, es una prueba evidente de la verdad 
de este Lago subterráneo. Al Sud de Wells se alza una 
cadena de montañas, cuyas cimas se presentan cubiertas 
de nieve la mayor parte del año. Esta cadena, como la 
de Nevada, corre paralela al meridiano. Esto es general 
en los Andes para las cumbres nevadas de un hemisfe- 
rio á otro. 

De la Quebrada del Obispo, Bishop Creek. que se 
abre pintoresca sobre la derecha, desciende un rio que 
desagua en el Humboldt. Pasada la estación se alza 
Elko Mountains á la derecha, y el camino jirando nos 
presenta esta misma montaña á la izquierda, hasta per- 
derse de vista en el Sud. Mas abajo de Peko,el North Fork 
ó bifurcación septentrional del Humboldt penetra en este 
rio, abriéndose al través de la montaña un ancho cañón. 
Es casi tan grande como la corriente principal, asi 

13 



— . 194 — 

este rio es inay considerable, y sus aguas podriau 
aprovecharse para regar el desierto de Humboldt en 
grande escala. Este supuesto desierto atravesado por 
el rio es un magnífico territorio árido, de suelo llano, 
que seria fecundísimo como las llanuras salitrosas de 
Cuyo, de la misma clase, si se le aplicase la irrigación. 
Asi, este rico caudal de fecundidad y abundancia, des- 
preciado por sus conquistadores los Norte-americanos, se 
evapora y resume estérilmente mas adelante. El canon 
de Osino comienza cerca de la embocadura del Nortb 
Fork, atravesando la línea férrea esta corriente antes 
de penetrar en él. Este cañón es notable por sus pro- 
nunciadas curvas. Elko es una estación y ciudad donde 
se come un esquisíto pan, preparado al estilo español^ 
con harina californiana. La ciudad recibe por cañería 
el agua de una colina á 17 millas distante. Alli se ven 
indios Pintes, raza bárbara y degradada. Cerca de la 
ciudad se encuentran unas fuentes minerales, tres ca- 
lientes y tres frías. Una de ellas tiene una temperatura 
de 185"^ Fhar., esto es con el calor del agua hirviendo. 
La otra se nos aseguró era una fuente de caldo de pollo. 
En efecto, su agua se halla espesada por una arcilla 
untuosa y presenta la consistencia y el color del caldo 
de pollo que se dá á los enfermos. Sasonándola con sal 
y pimienta, esta agua tiene en realidad el gusto, sino 
las propiedades nutritivas de un caldo de pollo. Premio 
al que en Jujuy ó en otra parte descubra un manantial 
de caldo de pollo, que pueda tomarse sin necesidad de 
matar y pelar un pollo ! 

De líolten para adelante se penetra en el canon de 
las Cinco Millas^ cerca de cuya entrada se ven unas 



— 195 — 

rocas manteadas y corroídas, llamadas Moteen Bochs, 
De la estación Carlin, al ñnal de este, se pasa al cañón 
de Palisade, con escarpados muros de rocas de 500 á 
1000 pies de elevación y lleno de agrestes escenas. 
De esta estación sale un camino de trocha angosta para 
Eureka, uno de los mas productivos minerales de plata 
de Nevada. Sus minerales consisten en galena argen- 
tífera, la cual fundida, produce de 300 á 400 onzas de 
plata por tonelada, lo que, como se vé, es una gran 
riqueza. 

En nuestro país abundan también las ricas galenas 
argentíferas, pero aún no se sabe esplotarias como es 
debido, esto es, por los métodos económicos y espediti- 
vos de los YankeeS; siendo el de la copelación conocido 
por los españoles, lento y dispendioso. El cañón de 
Palisade termina en Curo y al salir de él al llano se 
divisan en pintoresca lontananza hacia el norte, las 
Montañas de Cortez A continuación, en el cañón de 
Copper se halla la estación de Beoivcave, donde el PJo 
Humboldt se abre paso al travez de una cadena que 
cruza su curso en ángulos rectos. 

Mas abajo de Beowawe el rio se halla encajonado 
entre espesuras de sauces mimbres, ó sauces enanos, 
durante unas 20 millas; y en el estío^ se ven por allí 
numerosas bandadas de pelícanos. Algunas de estas aves, 
que han hecho de este parage su residencia de verano, 
mientras la hembras empollan sus huevos vuelan todos 
los dias hasta Humboldt Lake mas de 15 millas distante, 
acarreando en su buche una carga de pescado para el 
alimento de sus consortes y de sus poUuelos. En el con- 
fín meridional del valle, mas abajo de Beowawe, exista 



— 196 — 

\m grupo de manantiales calientes, cuyo vapor se vé 
humear desde el tren, en los dias frios, y los cuales 
suelen proyectar agua y lodo hasta una altura de 30 
pies. En Shoshone, el Rio de la Roca {Rock Créele) pene- 
tra en el rio Humboidt viniendo del Norte, siendo su 
último tributario digno de nota ; pero el rio sigue per- 
diendo y mermando sus aguas por infiltración y eva- 
poración ; y el precioso y fecundante liquido que podría 
aprovecharse desde muy arriba para la irrigación de 
vastas campañas, se pierde improductivo. 

Entre Shoshone y Argenta, unos estancieros de San 
Francisco, los S. S. Damphy é Hildreth, tienen un 
rancho (estancia) con terreno propio de la ostensión de 
20,000 acres; y allí crian unas 40,000 cabezas de ga- 
nado mayor. Al Oeste de Argenta se pasa el cauce 
del Rio Reese (Hecse Biver), otro tributario del Hum- 
boidt, cu^/as aguas se resumen y se pierden inútilmente 
como su principal. La estación de Battle Mountain es 
el punto de partida de otro ferro-carril, el centi-al de 
Nevada, que se estiende 100 millas al Sud, hasta Austin, 
capital de mineral de Reese River: es de trocha an- 
gosta, como deben ser los ferro-carriles exclusivamente 
de m.ontaña. A 40 millas al Sud de Austin, se halla el 
Dcvil Punch Boii% ó Vaso de Ponche del Diablo. En la 
cima de una elevación redonda y alizada de unes 100 
pies de ostensión en la cima, se encuentra un profundo 
cr¿Uer lleno de agua hirviendo y que exhala vapor. 
Cerca de Iron Point se halla la embocadura del Pe- 
queño ílumboldt, corriente formada por los desagües 
del Paradise Yalley, situado al Norte del camino. Este 
es el último valle de nota que penetre en el valle del 



— 197 ~ 

Humboldt. Eq la Estación de Golconda siguiente, se 
hallan fuentes calientes que las emplean para pelar 
chanchos : y con esa mismas aguas enfriadas se riegan 
también algunos jardines insignificantes, perdiéndose la 
mayor parte del precioso líquido. 



Hasta este punto, desde nuestra partida de Omaha, 
hemos recorrido 1450 millas en la dirección del Oeste. 
Las 500 millas que aun nos faltan para llegar á San 
Francisco, vamos á recorrerlas en la dirección del Sud 
sud oeste. De la estación Wimiemucca, que está en 
seguida, se goza de una espléndida vista de las monta- 
ñas de Santa Rosa, hacia el Noroeste. En la estación, 
de Humboldt que sigue, hay también su poquito de 
irrigación, pudiendo haber mucho ; y unos jardincitos 
verdes y floridos como un Oasis que este poquito de 
irrigación mantiene.Hácia el Sudeste y á unas 10 millas 
de distancia, se alza la cima del Star Peal:, el punto 
culminante de la cadena Oriental de Humboldt, vasto 
llano desierto de muchas leguas cuadradas de ostensión, 
con innumerables rios y lagos de agua dulce que podrían 
invertirse en su fecundación, formando vastos potreros 
de alfalfa y viñedos; lo cual no se hace porque estos 
hombres, tan adelantados en otras artes c industrias, 
ignoran ó conocen mal el arte de la irrigación, que 
convierte los mas áridos desiertos en paraísos de fe- 
cundidad y opulencia. Al Norte de este llano se halla 
la cadena Eugeno; al Oeste la cadena Trinity ; al Nor- 
oeste los Humboldt meadows, unos miserables pasti- 
sales de pasto salado; y en la misma dirección, á distan- 



- 198 — 

€Ía de 30 millas, se halla una riquísima mina de 
azufre. 

El cairúno costea en seguida el Lago de Humboldt, 
de agua dulce. 30 millas de largo por 10 de ancho, el 
cual solo bastarla, utilizando sus aguas mas elevadas 
que sus llanuras situadas mas abajo, bastarla para irri- 
gar el desierto del Sahara, y cuyas dulces, cerúleas on- 
das se evaporan inútilmente al sol Californiano, en 
medio de tierras sedientas y feraces que ansian por 
embeberse en ese fluido fecundante. Este lago tiene 
una salida de 10 millas de largo, que conduce á la 
cuenca de otro lago dulce, el Sink, mas vasto, de 40 
millas de largo por 25 de ancho, y el cual recibe las 
aguas de dos Lagos cuando crecen, el de Humboldt y 
el de Carson. , 

La estación de White Plains, ó mejor, sus llanos sali^ 
trosos se estienden al Oeste del Sink en una altura de 
3894 pies, que es el punto mas bajo del va le ionjitudinal 
que se estiende entre las Rocky Mountains al Este, y 
las Sierras Nevadas al Oeste : valle equivalente á nuestro 
valle de Uspallata, pero mas bajo y de una infinita mayor 
estension; 1,300 metros el primero; 2,000 el segundo 
sobre el nivel del mar. Mirage Station que se halla 
sobre estos mismos llanos blancos de natrón, recibe su 
nombre del fenómeno del miraje común en los llanos 
salitrosos de uno y otro hemisferio. En la estación de 
Hots-springs se vé el vapor de la thermas humear á me- 
dia milla de la vía. La estación Wadsworth se halla si- 
tuada en la cuenca del Truckee, á la distancia de 250 
millas de Palisade. Como todo este trayecte se hace 
sobre terrenos salitrosos, su atravesada es lo xnaa 



— 199 — 

desagradable posible en verano, aún al paso rápiMo de 
los trenes Americanos, á causa del polvo ;^l•{liollte y ca- 
lizo que se levanta; y en invierno por su aire sííco, frió 
y rajante. De Wadsworth el ferro-carril sigue la niaijen 
del Rio Truckee aguas arriba, durante unas oO millas. 
Este rio es una especie de desaguadero entre los í.agob 
Tahoe y Pyramide, el primero de 22 millas de largo por 
10 de ancho y de 1700 pies de profundidad; y el Lago 
Pyramide de 35 millas de largo y 12 de ancho. El 
Desaguadero Truckee corre 97 millas, vaed.inuo las 
aguas del Lago Tahoe en las del Pyramide, que na- 
turalmente ya son mas salobres, después de tauto correr 
por terrenos salitrosos. Con un declive medio de 13 
pies por milla, este rio arrastra un caudal considerable 
de aguas, las cuales descienden al Lago Pyraande, así 
llamado por una roca pyramidal que se alza en su 
medio ; y una vez lleno este, las aguas corren á un 
tercer lago, el Winnemucca, distante 8 millas y stpara- 
do del Pyramide por una elevada cadena. 

La estación del Reno, situada en el medio del vdle del 
Truckee, con mucho suelo fértil y agua de inig ciun en 
sus inmediaciones, presenta un local ajearen tfsiuji) para 
una considerable ciudad. Reno se h¿illa á la laida ori-n- 
tal de la Sierra Nevada y solo dista 50 njnl ..^ su cima. 
De esta estación arrancan ferro-carriifs (.uc c( ríen al 
Norte y al Sudy son los de Virgina y Caí son. í^as.ala la 
estación Anderson se encuentra otro /^/*?//e como el (pie 
dejamos descrito, el cual acarrea mad* ra y lefia de 
montañas situadas á 15 millas mas arnba. Tres milias 
mas adelante en Huffaker se encuentra (uo Plume, 
siguiendo otros cuatro ó cinco mas. La eslaciun Sieam- 



— 200 — 

húi á 12 millas de Reno, saca su nombre de Steambot 
Springs, que manan de un montículo de 1200 pies de 
largo, por 400 de ancho. Unas hendijas de 12 pulgadas 
de ancho que se abren en el promontorio emiten chorros 
de vapores. La temperatura del agua varía de 60^ á 
112^ y se halla impregnada de azufre. Hay un estable- 
cimiento de baños con Hotel y Cotages para las familias, 
análogas á las casitas del Borbollón con igual objeto, 
pero de madera y cristal, pintadas y muy lindas. El 
establecimiento se halla á la altura de 4500 pies sobre 
el nivel del mar. El agua y el vapor han mermado 
de 20 años á esta parte y su decrecimiento se esplica 
por el vaciamiento del agua del Mineral de Comstok Lode^ 
cuya superficie se halla en Virginia City, á 200 pies 
sobre el nivel de las fuentes. Los mineros de Comstok 
Lode han hallado en efecto, aguas de 1()0° de tempera- 
tura en sus trabajos mas inferiores ; y Steambot no se 
halla lejos del curso de la veta. Ahora bien, mucha 
parte del agua de las minas de Comstok desaguan hoy 
por el socavón ó tunnel de Lutro y de ahí la merma de 
las aguas en las fuentes. Entretanto, en otras Thermas 
inmediatas, las aguas no han mermado. Para aumentar 
las aguas de Steambot, se ha perforado el suelo, lo que 
ha dado buen resultado. 

La estación de Washoe, á 16 millas de Reno, se halla 
á las riberas de un lago de 4 millas de largo, por una 
de ancho. En este valle se alza el Monte Rosa de 6448 
pies de elevación. Cuando se descubrieron las ricas mi- 
Das de oro de Gold Hill, cerca de Washoe, el minero 
Sandy Bowers, hombre sin educación que tenia parte 
en ellas, se hizo millonario. Hízose edificar un palacio y 



^ 201 — 

jardines de gran costo en Washoe ; pero esa propiedad 
fácilmente adquirida, fué fácilmente disipada, siendo de 
muy corta duración. Como no habia economizado en 
sus años de abundancia, el minero quedó arruinado por 
completo y su viuda habita hoy en medio de ruinas. 
Pasada Mili Station (estación del Molino), el ferro-carrii 
se alza á la cima de la cadena y presenta una magnifica 
vista del valle y lago de Washoe. En este cordón se 
atraviesa la línea de las cañerías de agua de la ciudaá 
de Virginia; y esta es una de las obras mas notables del 
mundo en su género. Está hecha de hierro forjado y 
tiene 7 millas de largo, sosteniendo una presión de mas 
de 1700 pies verticales de agua. El caño es de 1 pié de 
diámetro y vierte diariamente la cantidad de 20.000 ga- 
lones de agua. 

Pasada la estación de Lake Vieio, se tiene á la vista 
Carson Valle?/ y Carson City, capital de Nevada y asien- 
to del Cuño Nacional. Desde la via se distingue el mag- 
nífico paseo de Freadivay Flace, un magnífico Parque, 
bello é higiénico, apéndice de las bellas é higiénicas 
ciudades anglo sajonas : este parque se estiende sobre 
las márgenes del rio Carson. Desde las ventanas de^ 
tren se pueden distinguir sus verdes céspedes, sus arbo- 
ledas frutales y sus sombras deliciosas. Una milla ai 
Oeste, se hallan las Swiffs Springs, lugar de baños 
thermales muy concurrido, en medio de un triste llano 
cubierto de zampa, esto es, de sagebnish. Una de su^ 
fuentes produce también caldo de pollo. 

Tres millas al este de Carson, sobre la linea dei. ferro- 
carril se halla la estación Empire, con una gran trapiche 
para metales de plata sobre el rio Carson. La mol 



— 202 — 

de los metales lo hace el molino con un gran estruendo, 
con sus pesadas manos de hierro que se agitan con 
golpes repetidos dentro de cajas de lo mismo. Una 
corriente de agua pasa por la bateria de cajones, lle- 
vándose el polvo liviano del mineral molido y lo depo- 
sita en tubos, de donde es trasladado á unos cazos de 
hierro, donde sufre la amalgamación -, y la pulpa del 
amalgama pasa á un decantador donde se despoja del 
agua y desperdicios inútiles. Este amalgama es en se- 
guida aprensado para extraer el azogue, el cual deja 
una maza esponjosa de plata, que es fundida y colada 
en barras, y no conservada en pina, como antiguamente. 
Hay varios otros trapiches sobre el rio Carson, los cuales 
reciben los minerales que les vienen de Virginia City por 
el íerro-carríl. La Estación de Mound House, á 40 millas 
de Reno es el término de los ferro carriles de Carson y 
Colorado con un metro de trocha y el cual corre 150 
millas hasta Bellevüle, sirviendo también al tráfico de 
Bodw con sus minas de oro, de Columbus con sus 
depósitos de bórax y de sus numerosos minerales de 
plata. Cerca de Mound House se halla ademas la salida 
del túnel de Sutro, de cerca de 7 kilómetros de largo 
y cuya escavacion cuesta 4 V2 millones de doUars 
efectivo, sin contar los intereses de la amortización del 
capital, prestando grandes servicios al drenage y ven- 
tilación del mineral de Comstock. 

Desgraciadamente, desde su conclusión en 1879 las 
minas no han dado el rinde que se esperaba. El ferro- 
carril de Carson y Colorado atraviesa el Rio Carson 
en Dayton, trepa el cañón de Churchill, tributario del 
Carson, penetra en el Masón Valley, en la cuenca del 



— 203 — 

rio Walker; sigue su curso hasta el Lago Walker, 
una sábana de agua de 25 millas de largo por 7 
do ancho, á una altura de 3840 pies de sobre el nivel 
del mar ; costea el Lago al Oeste y pasa mas allá de 
la región de los depósitos de bórax. 

A 11 millas de Mound House se halla la ciudad de 
Virginia. Esta se halla al pié de una empinada Colina, 
lo que la imposibilita de tener buenas calles. Ko tiene 
mas camino bueno que el de Steambot Springs, distante 
ocho millas en la gradería de Geiger, sobre una pin- 
toresca montaña, con agrestes escenas de rocas, pero 
sin árboles en el camino. La ciudad con Goid Hill su 
suburbio, cuenta de 7 á 8000 habitantes, y para su 
subsistencia depende del Mineral de Comstok Lode, una 
de las mas grandes y ricas vetas argentíferas del mundo, 
y la que mas plata ha dado en la última mitad de 
presente siglo. Ha sido reconocida hasta una distancia 
de ocho millas, con ancho de 20 pies, aunque en parajes 
en que el mineral es muy rico, se ensancha hasta 300. 
La mas profunda escavacion llega á 1000 metros bajo 
la superficie. Hasta hoy lleva producido cerca de 400 
millones de duros. Esta grande y rica veta tiene la 
misma ostensión que la veta madre de Guanajato en 
Méjico y la del Cerro de Pasco en el Perú* semejando- 
seles también en su ancho y en su riqueza colosal. Pero 
ninguna de ellas ha producido en tres siglos, lo que esta 
en 20 años de explotación con el auxilio de la ciencia 
moderna. El mineral de Potosí en Bolivia lleva produ- 
cido mas plata en mas de dos siglos; pero Comstok 
Lode solo tiene hasta la fecha poco mas de 20 años de 
explotación ; y á razón de 20 ó mas millones por año, 



— 204 — 

muy luego habrá sobrepujado y dejado atrás á su rival. 
Del Mourit Davidson, el pico mas elevado de este mine- 
ral, 7,827 pies sobre el nivel del mar, se disfruta la 
vista de una vasta región, compuesta de numerosas ca- 
denas de montañas empinadas y angulosas de rocas, con 
ese color árido y desolado, peculiar de los minerales y 
sin ningún género de vegetación. Virginia City se pre- 
senta también árida, sin jardines ni flores. Solo verdean 
los pastos del rio Truckee, hacia el Noroeste y las cha- 
cras'y prados de Washoe Walley hacia el Sud, lo mismo 
que el valle del Carson, presentando verdeantes tintes 
modificados por las azuladas nieblas de la lontananza. 
Los altos bosques de coniferas de las faldas occidenta- 
les de las sierras se presentan sombríos en su color. 
Hacia el Este se divisa una parte del valle de Carson 
y el desierto inculto de Humboldt, ambos ta^ tristes, 
como la pálida zampa, y la desmonusada arena que los 
cubre. Las cumbres de las montañas visibles del Monte 
Davidson, se hallan cubiertas de nieve la mayor parte 
del año. La escena, aunque grandiosa, es siempre de- 
solada. Gomo rasgos prominentes del paisaje, se alzan 
los Montes Lincoln, Sil ver Mountains y Jobsyeak; pu-- 
diendo distinguirse á la distancia en el Oriente, la cadena 
de Humboldt. 

De la estación Reno arrancan nuevos ferro-carriles, 
el de Nevada y Oregon, en via de conclusión. Liganse 
con el Central Pacific, siendo por de pronto uno de sus 
principales objetivos el transporte de las maderas de un 
magnífico bosque situado á 30 millas de Reno. Después 
de pasar la estación de Bronco, saliendo de Reno se 
toca el límite norte del Lago Tahoe entre California y 



— 205 — 

Nevada. Boca, á 267 millas de San Francisco, situada 
en la embocadura del pequeño rio Truckee, contiene aser- 
raderos de madera, grandes depósitos de hielo y la 
mayor cervecería de la costa. En la estación Prosser 
Creek que sigue se halla el término de otro flume. 
Aquí se corta y almacena hielo en invierno para el 
mercado. La estación Truckee se halla en el punto en 
que el Truckee, después de correr 15 millas hacia el 
norte desde el Lago Tahoe, da una vuelta rectangular 
hacia el Este, y donde el ferro-carri!, en su dirección al 
Oeste abandona el rio y comienza su escarpada subida 
de la Montaña Nevada. Truckee es el centro de un 
activo comercio de maderas y el punto de reunión de 
los Touristas que visitan el Lago Tahoe. La quebrada 
es pintoresca en estremo. 



Al llegar aqui, no queremos pasar adelante sin pre- 
sentar algunas observaciones respecto á la vegetación 
úe estos diversos sistemas, cuyo conjunto constituye el 
plan orográflco de la gran cadena de las Rocky Moun- 
tains, ó mejor, de los Andes del hemisferio septentrional j 
por mas que inconcientemente, los yankees que no 
se han formado una idea general neta del grandioso 
sistema de cordilleras longitudinales que ligan con 
vínculos de una eterna unidad el continente americano 
entero de uno -d otro hemisferio; los yankees, decimos, 
debido á esto, consideran como cosa separada y distinta 
las Rocky Mountains de un lado; los Montes Wintha 
y Wasatch del otro y también las cordilleras Nevadas- 
Pero esta desvinculacion es inconsiderada y no un 



— 206 — 

punto de vista general y filosófico. Asi lo que ellos 
llaman Rocky jMountains, constituyen en realidad, no 
un todo, sino una parte del todo ; no un sistema ais- 
lado é independiente de por si. Lo que forman en 
realidad es el primer sistema ó la parte oriental, cuyos 
poderosas moles abarcan el globo de polo á polo entre 
sus brazos fornidos, unidos y poderosos ; el sistema del 
centro, que comprende las cadonas de Rocky Springs 
y los Montes Wintha y Wasatch, son los medios pa- 
ralelos, correspondientes á las cadenas del Paramillo 
y del Tontal en los Andes Argentinos. Por últimO; 
la cadena Nevada es la parte mas central y elevada 
de todo este gran conjunto orográfico, y corresponde 
propiamente al sistema de las cumbres ó cordilleras 
nevadas, habitadas por las alpacas y los cóndores ; la 
misma región de las gamusas y las águilas en los Al- 
pes europeos. El aspecto de estos sistemas combinados 
no es el mismo ni uniforme en el uno y en el otro 
hemisferio. Los sistemas orientales son generalmente 
pelados, aunque con bosq íes peculiares en ciertas 
quebradas y elevaciones. Las cordilleras nevadas son 
áridas en nuestro país, cuando sus cumbres se elevan 
mas allá de los 2500 metros, pasados los Só*" de latitud 
Austral. Pero nuestras cadenas nevadas mismas, al Sud 
de esa latitud, como al Norte en el otro hemisferio, se 
hallan cubiertas de frondosos bosques, de pinares, enci- 
nas y robles, como se vé en los Andes Chilenos, entre 
Antuco y el Cabo de Hornos, y como se vé en Norte 
América entre los lindes de Méjico y las regiones 
Septentrionales. 

Hecha esta especificación pasaremos adelante. La 



— 207 — 

vegetación es escasa en los sistemas del naciente de las 
Rocky Mountains, lo mismo que en los falderios orien- 
tales de los Andes Argentinos. En las cadenas Norte- 
americanas, allí donde la vegetación se presenta, ella 
es de dos especies : de follage desiduo, formada de enci- 
nas, robles, olmos, álamos etc, ó perenne, constituida 
por ciertos pinos enanos, entreverados de vez en cuando 
con algunas coniferas de una estatura mas elevada. 
Como nosotros hemos atravesado en otoño las llanuras 
y cordilleras Norte- americanas, son los melancólicos 
pero poéticos matices de la vegetación decadente, lO 
que se ha ofrecido á nuestras miradas ; y no los ver- 
deantes, floridos y risueños matices de la primavera. 
Es sabido lo vivos, lo poéticos que son esos tintes, esos 
matices otomnales, marchitos pero animados, en la 
vegetación desidua, sobre todo en el follage de las enci- 
nas, del roble, del álamo. Sobre todo, la encina es deli- 
ciosa por sus suaves matices carmesíes, purpúreos, 
bronceados y dorados. Estos tintes, en la vegetación 
silvestre de las ásperas y salvajes quebradas de las 
Rocky Mountains, se armonizan perfectamente con los 
tintes grises y los tonos ocreosos de las rocas, arcillas 
y suelos desegredados, erizados de las montañas. 

Díriase el manto atornasolado de una magostad en 
ruinas, ó la tapiceria desgarrada de palacios y ciuda- 
des dominadas de jigantes, como esas ruinas jigantescas 
é ignoradas de Bashsan descritas por Porter. 

En la cadena Nevada, la vegetación desidua y la 
perenne se hallan muy entreveradas; de manera que los 
matices de un verde tan sombrío de los Pinos, se armo- 
nizan perfectamente con los tintes crepusculares de 



— 208 — 

las hojas decadentes de las encinas, los robles y los ála- 
mos americanos. Por lo demás, la vegetación es esplén- 
dida en las Sierras Nevadas de California, las cuales 
recibiéndolas humedades, aguaceros y nieves del Océano 
Pacífico, se visten de una espléndida vegetación arbórea 
y graminesente. El canon de Truckee que recorremos, 
aunque no presenta grandes vueltas y angulaciones, 
bastan las pequeñas para producir á cada paso cam- 
bios en el aspecto del paisage. Las formas de las coli- 
nas, de las rocas y de los árboles matizados de su 
follage ; el verde translúcido de las plácidas aguas del 
Lago y la blanca espuma de los rápidos del rio ofrecen 
los más bellos y variados contrastes j escenas. Los 
sauces y álamos de hojas trémulas que se alzan á la 
ribera del rio, de un delicioso verde en la primavera 
y estio, presentan los mas bellos matices rojos y ama- 
rillos bajo las brisas tibias, secas y pulverulentas deL 
otoño ; y el follage de uno que otro manchón de encinas 
y robles, que avivan y exajeran mas estos brillantes 
matices de escarlata y oro, forman el contraste mas pin- 
toresco con el sombrío follage de las coniferas. Cada 
minuto, presenta un nuevo objeto de interés á la vista, 
siendo uno de los mas interesantes la villa de Tahoe, 
situada á las márgenes del Lago de este nombre, donde 
se pasea el lujoso vapor Gobernor Stanford^ que conduce 
á los pasageros á las divei^as poblaciones y estableci- 
mientos situados á las riberas del Lago . 

El Lago Tahoe es de 22 millas de largo por 10 de 
ancho, con 1,700 pies de profundidad. Su superficie 
se halla á 6,247 pies sobre el nivel del mar,- sus aguas 
son claras, frias y abundantes en magníficas y esqui- 



— 209 — 

sitas truchas. Sus aguas se pueden recorrer á voluntad 
en barcas de vapor ó de vela que conducen al Toiiriste 
á todos Jos puntos de su perisferio abundantes en pobla- 
ciones y en excelentes hoteles. Hay en sus riberas 
hasta baños ther males muy frecuentados en estío por las 
familias de los Estados circunvecinos. Es magnifica la 
perspectiva del lago cuando el vapor se aleja de sus 
riberas para cruzarlo ó darle una vuelta. El barco pare- 
ce como suspendido en el aire, tan transparentes son sus 
aguas. Los menores accidentes del fondo se distinguen 
perfectamente á la profundidad de 50 a 60 pies. Este 
fondo, en vez de ser de lodo ó de arena como sucede 
á los demás lagos, se compone de brillantes guijos y 
gráveles, mostrando que las aguas no acarrean á él 
las arcillas de las vecinas faldas. Casi todas las rocas 
del lago se componen de granito, como en general las 
alturas de las sierras nevadas; pero no ya del granito 
rojo del sistema de las lomas redondeadas de Cheyenne; 
sino un granito gris, de un matiz mas ó menos subida 
ó suceptible del mas brillante pulimento; especie de 
piedra preciosa en grandes masas, mas bellas y mas 
durables que el mejor jaspe. 

En las cordilleras Argentinas hay también bellos 
granitos rojos y grises y suceptibles del mas bello puli- 
mento, situados en los sistemas Andinos correspondien- 
tes. Como en el mundo entero está á la moda en la 
actualidad el granito para las mas bellas construccio- 
ne^L públicas y privadas, es de esperarse que en ade- 
lante, <=in nuestro pais, no se hagan edificios sino de los 
ricos mánnoles y granitos de nuestro suelo, como se 
hace en Norte América. 

14 



— 210 ^ 

Bastará para esto hacer venir de Europa hábiles 
picapedreros que dirijan el tallado y pulimentación de 
estos ricos y durables materiales de construcción tan 
abundantes, sea en el Sud de Buenos Aires ó en el 
Interior. Sobre todo en La Plata, en la nueva Buenos 
Aires, no deberian hacerse edificios públicos de al- 
guna consideración, á no ser provisionales, sino coa 
los bellos mármoles y granitos de las Sierras del Tan- 
dil, de la Ventana, de la Tinta, etc. El ramal que se 
va á construir para la Penitenciaría, puede servir tam- 
bién para el acarreo de esos materiales preciosos de 
la nueva ciudad con el menor costo posible. En estas 
cosas, una vez se resuelva salir de lo provisorio, debe 
hacerse bien y en grande. 

Cuando el granito que constituye el fnndo del Lago 
Tahoe llega á desintegrarse, en vez de formar una 
costra lodosa, solo forma un mullido lecho de blanca 
y limpia arena, precipitándose como ii as pesadas, las 
partículas grises de anfibola en el fondo, y sobrena- 
dando las partículas cristalinas de cuarzo y de mica 
brillante que son mas livianas. El color del agua, cuan- 
do la profundidad no es maj'or de 20 pies, es de un 
diáfano y delicioso verde turquesa; y bajo un claro 
cielo, los rayos del sol reunidos por las ondas en bri- 
llantes estelas ó rieles luminosos, parecen danzar con 
sus claros y sombras rielantes en la superficie plácida 
y móvil del Lago sobre su fondo dorado, con el efecto 
mas sorprendente. Cuando el bote pasa sobre profi^n- 
didades mayores, sobre abismos de 1500 pies, por 
ejemplo, el color del agua mirada del lado de) ¿ol, pasa 
de la traslucida esmeralda, al azul sáfiro más subido 



— 211 ' 

y espléndido. Visto en la sombra, el color canabia del 
azabache brillante que profundiza bajo el bote, á un 
bello azul subido un poco mas lejos y á ricos matices 
purpúreos en medio del Lago. Mas cerca de la orilla, 
una brillante orla de esmeralda circuye la sabana de 
agua, sin que nada se presente en el cielo ni en la 
tierra que pueda impartirle por reflexión este color. 
A la estremidad meridional del Lago se presenta una 
estension somera que raya de 5 á 20 pies de profundi- 
dad, y derrepente este fondo se abisma hasta una pro- 
fundidad de 500 pies ó más, hallándose la posición de 
esta estrecha y corva margen del arrecife subacuático; 
marcada por aguas de un brillante verde claro de un 
lado y de un profundo púrpura (azul que tira al mo- 
rado) d(^l otro. Este lago viene, pues, á confirmar la 
teoría que formulamos al atravezar el Atlántico y que 
hemos hallado espresada, aunque con menos claridad 
y precisión que la nuestra, en un largo artículo del 
Scientific American, de New York. En masa, el agua 
como el aire son naturalmente de un bello azul trans- 
ucido. Toda arena tiene mica, que es amarilla: colo- 
cada esta agua azul sobre un lecho de arena blanca 
de cuarzo, á que la mica da un tinte amarilloso, refle- 
ja naturalmente el verde que resulta de la combinación 
del azul del agua, con el amarillo de la mica. Cuando el 
fondo se pierde por la profundidad, la gran masa del 
agua recobra su azul natural tanto mas subido, cuanta 
mayor es la masa de agua interpuesta, dejenerando en 
negro ajlí donde el ab^sm > e^^ mas preferido, con mati- 
ces purpúreos debidos á los reñejos de los rayos rojos 
sobre la superficie d' !a oiula translúcida azulada. 



— 212 ~ 

Cuando en el vapor se dá un rodeo por toda la estén- 
sion del Lago, se observan sus riberas todas formadas de 
peñascos graníticos, con abundantes bosques de pinos 
que trepan sobre las faldas inmediatas y una franja en 
torno, como si dijéramos sobre la lengua del agua, 
formada de árboles desiduos, cuyo follage asume, en 
la estación en que lo hemos recorrido, los tintes mas 
suaves de amarillo, bronce, carmesí y oro, semejantes á 
rubíes engastados en esmeralda. Aquí y allí, sobre las 
faldas de los montes inmediatos, á elevaciones de 7,000 
pies ó mas sobre el nivel del mar, se presentan los 
glaciares y blancas manchas de ofuscantes nieves en- 
gastadas como diamantes en el lázuli de la roca. Dando 
la vuelta al Lago, el último puerto es Glenbrook, sobre 
la ribera oriental. Allí se han establecido varios acer- 
raderos y un ferro- carril que se ocupa en acarrear las 
maderas, desde la cumbre de las boscosas montañas, yen- 
do á caer de allí, impelidas por un flume, á Carson City, 
de donde son trasladadas en ferro-carril hasta Virginia 
City para emplearse allí sea como sustentáculos de las 
grandes escavaciones de las minas, ó como combustible. 
Los árboles son cerrados á un tiempo sobre todas las 
márgenes del Lago y convertidas en balsas sobre sus 
traslucidas de aguas, son en seguida remolcadas á va- 
por hasta el puerto Glenbrook, que se ha convertido en 
un vasto emporio de depósitos. La lástima es esta de- 
vastación despiadada de bosques seculares, los cuales 
si no son replantados, atraerán la sequedad en alterna- 
tiva con los aluviones y torrentes que destruirán las mon- 
tañas, el Lago y lo convertirán todo en un montón de 
ruinas ó e i un desierto. Los desiertos actuales de núes- 



^ :213 — 



tro globo, hasta el Sahara mismo, han sido primitiva- 
mente regiones de bosques, los cuales devastados por 
una causa cualquiera han atraído la sequedad y la 
ruina sobre esos paises desgraciados. En Barbbel-Ama, 
sobre el desierto Lybico, existen todavía vestigios y 
troncos de árboles petrificados ; y en muchas partes, 
de esos mismos desiertos antiguos lechos de mar, se 
escavan gomas copales producto de sus bosques pri- 
mitivos, desaparecidos por la devastación del mar ó por 
cualquier otra causa; por que esos bosques pueden 
haber existido inmediatamente después de emergido el 
continente africano de las ondas marinas; ó pueden ha- 
ber precedido la invasión de estas. 

Y no es allí solo donde se presentan vestigios de 
estos bosques prehistóricos; también se encuentran en 
los desiertos de California Quién devastó esos bosques? 
El mar ó los mamíferos jigantescos del período Mio- 
ceno? ¿Fueron los industriosos Atlantis, cuya antigua 
civilización, de que se deriva la vieja civilización 
Egipcia y Caldea, ha servido de base para la evolución 
y perfeccionamiento del espíritu y de la civilización 
actual? Cualquiera de estas causas en acción, cuando 
los bosques no se replantan y se hacen desaparecer 
por completó, los cataclismos vienen y la naturaleza 
sufre y es destruida por una imprevisión que el hom- 
bre inteUgente y civilizado de nuestros dias puede 
evitar. Pero nos equivocamos, no son los hombres, son 
los Gobiernos con buenas y atinadas disposiciones, los 
que pueden evitarlo ó remediarlo. 

Las riberas del Lago Tahoe abundan en deliciosas 
quebradas y retiros, en los cuales se alzan buends 



— 2]i — 

hoteles donde alojarse. Este lago es notable por el 
hecho que, no obstante el intenso frió de los inviernos 
en esas alturas, su agua nunca se congela, permane- 
ciendo no obstante tan helada durante todo el estío, 
que los cuerpos de las parsonas que alh' se ahogan, 
jamás se descomponen y por consiguiente, jamás se 
vuelven á ver en su superücie. Tal por lo menos ha 
sido la suerte de 10 ó 12 Europeos allí ahogados, 
años antes de nuestra visita. 

De Truckee, en la elevación de 5,819 pies, el ferro- 
carril pasa á Summit, á 7,017 pies sobre el nivel del 
mar, en solo una distancia de 15 millas. Esta es la 
cumbre ó linea de divorüa del sistema de las Sierras 
Nevadas, que corresponde á la cadena central en el 
punto de las Rocky Mountains, como en los Andes, si 
se tienen en cuenta los otros sistemas que descienden 
hasta las cadenas del litoral del Pacífico. Hacia el 
norte de Truckee se halla el Lago Donner, un bello 
pequeño lago de 3 V^ millas de largo por 1 de ancho 
y 250 pies de profundidad. De la estación Summit, se 
goza de la mas magnifica perspecdva, hallándose solo 
á una milla distante del Lago Angelina, á mis de 
varios otros pequeños lagos bellamente situados en 
medio de los bosques, en cimas de pequeñas macetas 
sobre las faldas de la montaña en la ostensión de 
cinco millas. El objeto mas notable de estos contornos 
es, sin embargo, el Monte Stanford, por otro nombre 
Castle Peack, de 9.175 pies de elevación y que solo 
dista 4 millas al norte de la estación. Este es uno 
de los más elevados picos entre el Lago Tahoe y la 
línea del Oregon y desde él se disfruta una estensa 



— 215 — 

perspectiva. En un claro dia, al alcance de la vista 
natural se presen':an la cadena Costera, los Mogotes 
de Morysville, el Downieville Peak, el Monte Lincoln, 
y el monte Davidson y una esteasa región en las 
cuencas de! Truckee, del Carson, del Humboldt y del 
Sacramento ; á más de todo el Lago Donner y de la 
mitad del Tahoe. Las empinadas faldas del Monte 
Stanford se hallan cubiertas de cascajo suelto y en su 
cumbre se alzan pináculos de rocas tan diíiciles de 
trepar, que muy pocas personas han alcanzado á su 
cima. 

En la Summit hay que atravezar un tunnel de 1659 
pies, comenzando la bajada hacia Emnngrant-Gap ó 
Portillo del Emigrante. La diferencia de altura entre 
los dos extremos de esta línea (Summit 7017 píes; 
Emmigrant-Gap 5225 pies), una larga serie de cober- 
tizos de nieve, demuestra las mayores nevazones que 
caen en las faldas occidentales de las Sierras. En los 
inviernos comunes caen 55 pies de nieve en Summit; 
45 en Emmigrant Gap y 35 en Strong Canyon; pero 
en este último paraje el frió es mas severo que en 
Emmigrant Gap; la nieve se detiene mas y no se 
funde tan pronto Estos 55 pies de nieve, cuando 
viejos y comprimidos, no miden mas de 20 pies de 
profundidad y tal vez no tanto. Un tren ordinario no 
puede recorrer una vía sepultada bajo 2 pies de nieve; 
pero un arado de nieve impulsado por tres ó cuatro 
locomotivas puede hacer á un lado 10 pies de densa 
nieve, aunque no sea recien caida. Cuando la nieve está 
seca y ñoja de modo que puede deslizarse, ella vuelve 
á llenar el sulco inmediatamente detrás del arado, lo 



— 216 — 

que ha hecho indispensable la construcción del Snoio 
sheds en los puntos en que la nieve se detiene. Estos, 
en ciertos parajes, se hallan destinados á protejer la 
vía contra la niev-e cadente; pero en otros se han he« 
cho bastante fuertes para poder contener, y resistir 
los avalanches de nieve que se precipitan de las faldas 
empinadas de los montes en invierno. La resistencia 
de los Sheds se halla proporcionada á la inmensidad 
del impulso y peso que tiene que resistir. Se cuentan 
33 millas de Sheds^ los cuales cuestan á razón de 
10,000 duros por milla ea este pais de maderas 
abundantes y baratas en los parajes mismos. En 
nuestras cordilleras sin maderas, estos cobertizos ó 
Sheds costarán doble ó triple. Entramos en estos 
detalles por que ellos pueden ser útiles para formarse 
una idea de las dificultades que hay que vencer para 
la construcción de un ferro-carril trasandino. 

Como los snowsheds privan por completo de la vista 
del paisaje, solo al salir de la Estación en Emmigrant 
Gap, se puede disfrutar de la magnificas escenas que 
el ferro-carril presenta á la vista. Nos hallamos á 
5000 pies sobre el nivel del mar; y á veces por las 
puertas, ó mejor balcones, que se abren sobre las 
quebradas, entre las cumbres que recorremos, nuestra 
vista puede descender hasta la remota llanura marítima 
del inmenso Océano Occidental, semejante á una plan- 
cha de móvil y bruñido acero; y sobre la cadena 
costera que la confina ¿i la distancia de unas 150 millas 
al Oeste y Sudoeste. Mas por vasta que sea esta 
perspectiva, apenas si se pueden distinguir otra cosa 
que las moles en la distancia : solo lo grande se pre- 



217 — 



senta y esto mismo en racoursí y en sus proporciones 
mas disminutas: de esa elevación, el globo terráqueo 
mismo aparece menos vasto en su redondez. Así, 
las montañas mas próximas se nos presentan como 
meras colinas, mas allá de las cuales las manchas 
€laras representan los llanos y las oscuras los bosques. 
La cadena costera, erguida en su punto de arranque 
mas inmediato, casi llega en el resto de su ostensión á 
confundirse con el Océano, tan indistinta se presenta bajo 
las azuladas nieblas de la lontananza. Entre tanto, las 
inmediaciones de la via llaman toda nuestra atención y 
admiración. La línea férrea se desliza en espirales, en 
medio de las empinadas crestas, separadas por profun- 
dos cañones de 2000 á 3000 pies de profundidad, cu- 
biertos en sus gradientes con magníficos bosques; y 
aun cuando en parages, solo tapizados con herbages 
ó desnudos, ricos en color é interesantes en la forma. 
Puédense contemplar desde las cumbres de estas ca- 
denas, cañones tan profundos, que sus fondos se con- 
funden con las nieblas del remoto abismo, y el sol, aun 
ocupando su zenit meridiano, solo alcanza á dorar las 
crestas de esos abismos, deteniéndose mil pies antes de 
alcanzar su fondo. El American River que corre unos 
2500 pies mas abajo, se presenta como un arroyuelo ; 
los grandes árboles parecen meros arbustos, los jardines 
como pañuelos pintados y las habitaciones como casitas 
de palomas. A la distancia, en el cañón, se presenta 
un ferro-carril de trocha angosta, cuyos rieles no se 
podrían distinguir de los alambres de sus telégrafos. 
Directamente, en frente de nosotros, se alzan otros cor- 
dones de montañas, y mas allá de ellos, la cadena 



218 



Costera (Coast Rcmgé) con sus valles intermediarios. To- 
do este panorama, todo este conjunto de objetos gran- 
diosos forma el espectáculo mas sublime que ojos mor- 
tales puedan contemplar en el continente, al cual se 
añade un sentimiento de sobresalto cuando el tren se 
desliza rápido arrastrado en pos de la humeante loco- 
motiva, costeando estrechas laderas cortadas á pique 
sobre la falda de una montaña vertical, con un abismo 
de 1000 pies de profundidad debajo y describiendo cur- 
vas tan agudas, que la máquina se pierde de vista y ha 
dado yá la vuelta del cabo peligroso, en torno al cual 
se arrastra aun la cola jimiente de su tren. 

Otro el empento que entra por mucho en las reflexiones 
del viagero, es la rápida entrada en una región de un 
suelo escepcionalmente feraz y de un clima que las 
húmedas brisas del Océano hacen atemperado y suave. 
Por mas de 1000 millas solo hemos recorrido desier- 
tos, que pueden dejar de serlo mañana, pero que se 
conservan desiertos hasta el momento de nuestro paso, 
apesai" de la abundancia de las aguas destinadas á fe- 
cundarlos = Sobre la cima (habia nevado el dia y la noche 
anterior) se puede ver la nieve acumulada á lo la^go del 
camino, que lo haria impasable durante 30 millas, si 
no fuese por los smwsheds y por los arados de nieve, 
especie de escobas colosales, donde estos faltan. Este 
clima subártico imprime su carácter á la vegetación. 
Ninguna encina, ninguna arce, ningún castaño (aludimos 
al castaño americano, Esciilus flava) , ningún laurel sil- 
vestre recrea la vista con sus vivos tintes de otoño. El 
abeto, el pina y unas cuantas otras coniferas de foUage 
boreal y sombrío y que foiiuan un estrauo contraste 



— 219 — 

<?on el blanco de las nieves, son los únicos árboles que 
se presentan á la vista. Pero el tren desciende á razoa 
de 1200 pies verticales por hora, y como una variedad de 
la mas interesantes escenas se suceden con rapidez, 
apenas si llega á apercibirse un contraste, cuando ya 
ha desaparecido; presentándose de nuevo la alegre ve- 
getación desídua de los climas templados. La vegetación 
cambia rápidamente; el suelo asume tintes mas ricos y 
se hace mas productivo ; las flores y las encinas hacen 
su reaparición ; huertos de manzanos, perales y duraz- 
nos, cargados de fruta sazonada y olorosa, se alinean á lo 
largo del camino ; en seguida viene la vid, el almendro, 
el naranjo, el eucalyptus y multitud de flores que solo 
medran en los sitios donde no abunda la nieve y donde 
los hieles no son severos. Es este cambio de un árido 
desierto á una región resplandeciente de flores, de ver- 
dura y de frutos ; este descenso de la eterna nieve de 
las altas cimas, á la eterna primavera de los abrigados 
valles, lo que encanta y seduce al viagero que atra- 
vieza el continente, sobre los ferro-carriles Norte- 
americanos. 

A propósito de las escenas que acabamos de describir 
el viajero tourista Carlos Nordhoíf, se espresa como 
sigue: « Una escursion mas grande ó mas interesante 
« que la que se hace descendiendo de Summit á Cólfax, 
« no se presenta en ninguna otra región de la tierra. » 
« La entrada á California es grandiosa y encantadora, 
« como si fuese el acceso á un verdadero país de hadas. 
« Todas sus vistas son peculiares y notables, á medida 
« que se desciende de Summit (la cima) el color mismo 
«del suelo parece diferente y mas rico del que cono- 



— 220 — 

« cemos eii nuestro país ; las granjas de las chacras 
« con sus anchas piazzas hablan de un « clima jDrima- 
«yeral^ las flores que brillan «á lo largo del camino» 
« son nuevas para los que vienen de Oriente ; y á cada 
« vuelta, nuevas sorpresas os salen al encuentro. )> 
Citamos este testimonio de un viajero contemporáneo 
para que no se diga exageramos nuestras impresiones 
de vinje ó cometemos un abuso de los colores de nuestra 
paleta. La estación de Bien Ca?i//on([ue sigue á Emmigrant 
Oap. es un punto en que se hallan acumuladas grandes 
cantidades de maderas cortadas y aserradas en las mon- 
tañas inmediatas, y las cuales son transportadas al este 
ó al oeste, según las demandas del comercio. La nieve 
no se conserva durante el invierno mas abajo de este 
punto. En Shady Run se obtiene una excelente vista del 
gran cañón americano, hacia el Sud del camino donde 
se hallan concentradas las mas bellas perspectivas. 

Düich ¥\SLÍ, en el lado norte del camino, es el 
asiento do vastos lavaderos hidráulicos.. El camino 
se presenta aquí mas elevado que la ciudad, y esta mas 
elevada que el nivel del rio Dead Bien, que corre de 
norte á snd, al travez de las Crestas de los cordones 
formados por las corrientes de las épocas modernas 
que lo cruzan en ángulos rectos. 

El canal del rio tiene mas de media milla de ancho, 
y se presenta lleno, hasta la altura de 300 pies, con 
guijos y arenas auríferas, todas las cuales han sido 
estraidas y lavadas en una ostensión de 50 millas, 
entre Forest Hill y Eureka. Aquí encontraron los 
Americanos la madre del oro de una vasta región, de 
modo que s^^'lo los rios que descendían mas abajo de 



^ 221 — 

ella se presentaban ricos en arenas auríferas. Hoy se 
esplotan sobre sus riberas las minas de oro hydráulicas, 
dándose este nombre á un banco de gravel aurífero de 
100 ó mas pies de elevación, el cual es elevado, lim- 
piado y reducido al oro metálico que pueda contener, 
mediante la proyección de un violentísimo chorro de 
agua que se escapa de un nozzle, pico de 7 pulgadas 
de diámetro, bajo una presión por lo menos de 250 
pies verticales; este chorro comprimido que puede 
lanzar tanta agua como seria necesario para el consu 
mo de una ciudad de 100,000 almas, extrae y lava 
en una hora, mas gravel aurífero del que podrían ex- 
traer 10,000 hombres armados de picos y palas, y 
carretillas en un dia. Por su medio se pueden lavar 
con cuenta gráveles que solo contienen 10 centesimos 
de oro por tonelada, que es cuanto puede imaginarse 
■ de mas barato. Este chorro es tan poderoso, que no 
lo puede cortar una hacha lanzada con toda la fuerza 
de un atleta. El hacha salta á la distancia, rechazada 
por la proyección irresistible de la columna de agua 
comprimida. 

Esta misma operación se practica en la estación de 
Gold Rmi^ á la salida de la cual se gozan vistas ma- 
gníficas de montañas. De allí se pasan dos estaciones 
con el nombre de Cape Horn, donde el tren recorre 
laderas escavadas sobre precipicios de 2,. 000 pies de 
elevación (las mas altas laderas de üspallata solo tienen 
500 pies do elevación) y que se estienden auna altura 
de 1000 pies perpendici^ares en su parte mas baja. 
La estación de Colfax, á la altura de 2,422 pies sobre 
el nivel 'Iq\ mar, es el punto de partida de un forvo- 



— 222 — 

carril de trocha angosta que se dirige á Nevada City y 
Grass Valley; este último el mineral de cuarzo aurí- 
fero mas rico de California. De una área de 6000 millas 
cuadradas, de que la ciudad de Nevada es el centro, los 
mineros han obtenido mas de 80.000,000 de duro en oro. 
Entretanto, á partir de Col fax, comienzan á mostrarse 
las huertas de árboles frutales y viñedos; y hemos 
saboreado allí duraznos, manzanas y peras inmejorables 
por su tamaño^ aroma y sabor. Estos esquisitos frutos 
abundan mucho mas abajo en Auburn, 1,360 pies sobre 
el nivel del mar, y con mayor razón mas adelante. Asi, 
en New Castle, 400 pies mas abajo, se cultiva el naranjo 
para negocio, pues la naranja madura allí en Diciembre 
(correspondiente á Junio entre nosotros), seis meses antes 
que en los Angeles, que es un país mas cálido, situado 
mas al Sud. La estación de RoseviHe siguiente, siempre 
marchando por alturas que dominan los valles adyacen- 
tes, es el punto de arranque de un ramal de ferro-carril 
que se dirige al Oregon, al Norte, y que se estiende de 
152 millas hasta Reding, á las cabezas del valle del 
Sacramento. Antes de Roseville se hallan las estaciones 
de Penrhyn, Pine y Rocklin, donde se explotan las 
canteras del granito gris de que hemos hablado en otra 
parte, y cuyos bellos trozos canteados se pueden ver á 
lo largo de la via. Esta roca es suceptible de un brillante 
pulimento, tal como ninguna otra la sobrepuja, siendo 
muy empleada hoy en los edificios públicos y privados 
de los Estados Unidos. Unos 200 hombres suelen ser 
empleados en la bella estación en las canteras de 
Penrhyn, fuera de los qu * se ocupan en las otras 
canteras de esta misma roca situadas mas abajo. 



— 223 — 

Antes de llegar á la ciudad de Sacramento, Capital 
del Estado de California, situada sobre aml)as márgenes 
del rio de su nombre, con un magnífico puente sobre 
él, y con una población de mas de 20,00(í almas, se 
percibe irguiéndose atrevida sobre los aires, la Uiagní- 
fica cúpula de su Capitolio. El edificio ha costado cerca 
de 3.000,000 de duros, alzándose en medio de un pre- 
cioso parque con jardines de paisage, de 3 manzanas 
de estension, el cual sirve de desahogo y ornato lleno 
de magnificencia, al centro mas populoso de la ciudad. 
Por qué nosotros que tenemos tanta tierra barata somos 
tan mezquinos de calles anchas, paseos^ jardines públi- 
cos y parques para nuestras ciudades? La ausencia de 
esos bellos y salubres establecimientos las hace mal- 
sanas, estrechas y mezquinas; mientr::s las ciudades 
inglesas que lo prodigan á gran costo, son de una 
magnificencia y salubridad extraordinaria. El palacio 
de Gobierno de Sacramento, ha sido modelado por el 
Capitolio de Wanhisgton. Su parte inferior es de gra- 
nito. En contorno de este palacio público y de sus 
magníficos jardines se estiende la ciudad llena de es- 
pléndidos edificios, medio oculta entre el espléndido fo- 
llage de sus árboles y jardines semitropicales. Poco á 
poco, los huertos y jardines de la ciudad degeneran 
en estensas y primorosas arboledas frutales y chacras, 
que se estienden por sus contornos á la salida de su 
magnífico valle, mucho mas vasto y fértil que el valle 
de Santiago, pero no tan espléndido, por la menor ele- 
vación de sus cordilleras. 

Porque Sacramento se halla á la salida del rio de su 
nombre, corriente caudalosa tan ancha como nuestro 



— 224 — 

Paraná, á un gran valle inmenso y feraz, rodeado de 
alturas que el rio atraviesa al desembocar en ia Babia 
de San Francisco, en el Pacífico. 

A continuación de la ciudad, se estienden vastos 
llanos con un suelo fértil del color de las aguas de su 
rio, esto es, bayo y en sus vegas y potreros se ven 
pastar millares de vacunos y ovejas ; bosques de en- 
cinas siempre verdes ; anchos y sinuosos rios y bahias 
confinadas que el pyróscafo recorre con su penacho de 
humo; ó que blanquean con las velas de las innume- 
rables embarcaciones del comercio. A lo largo del ho- 
rizonte Oriental de este valle, se estienden azuladas 
las espesas sierras que acabamos de atravezar, con 
líneas de áridos lomajes que se estienden á sus pies; 
con la perpetua verdura de sus jigantescos bosques de 
sequoias arriba: y con sus cimas nevadas ofuscantes 
como nubes de estío, sobre un límpido y azulado cielo. 
Al oeste la cadena Costera limita la visión con sus cuchi- 
llas de lazali que se confunden en el azul de la lonta- 
nanza y entre las cuales sobresale el cono redondeado 
<lel Monte Diablo. Hacia el Sud, los ojos se estienden 
por el valle de San Joaquin, con sus llanos donde 
crece el viñedo, el naranjo y la oliva, los cuales se pue- 
blan con rapidez. 

Nada más espléndido, por lo demás, que el precioso 
rio de Sacramento, con sus olas bayas y su vasta cor- 
riente comparable con uno de los mas poderosos bra- 
zos del Paraná, el cual sulcan lujosos vapores y 
numerosas naves de velas que lo navegan entre la ciu- 
dad y su magnifico estuario ó Bahia de San Pablo, á 
la orilla del mar, que le sirve de puerto. El rio de Sa- 



— 225 — 

cramento, en la parte superior del valle, se halla cubierto 
de bosques de encinas, castaños, robles, pinos, sauces y 
álamos, produciendo los efectos más pintorescos sobre 
sus márgenes. Pero lo admirable, sobre todo, mas abajo 
de la ciudad, son las bellas llanuras planas y feraces 
regadas por el rio. Dificultamos existan sobre la tierra 
llanuras mas sorprendentemente feraces, mas bellas, 
iguales, de una tierra mas crasa, dispersándose en 
estensiones sin limites, entre las pintorescas sierras 
californianas del litoral y de las cordilleras Y se creerá? 
¿Esas llanuras que convidan al cultivo y á una riqueza 
sin límites, regadas por un caudaloso rio tan grande 
como el Uruguay, cuyas aguas de oro van á perderse 
improductivas á la bahia de San Pablo, sin provecho 
para la agricultura, y conteniendo además innumerables 
lagos y ciénagos inmensos, con manantiales abundan- 
tísimos? se creerá, decimos, que ese paraíso de bellas 
tierras, de exuberante fecundidad, de vastas estensiones 
y de abundantísimas aguas, se encuentra hasta hoy 
despoblado, desierto y sin cultivo de ningún género, 
solo porque los americanos ignoran el arte de sacar 
acequias y canales de agua para invertirla en la irri- 
gación del suelo ? Por esta única causa talvez, los mas 
extensos y ricos llanos de la tierra, y los más abun- 
dantemente dotados de agua de irrigación, se conservan 
improductivos é inútiles; y las poblaciones infestadas 
por el malaria de vastos cienagales, üiciles de disecar 
y cuyas aguas hoy funestas podrían invertirse útilma- 
mente en la fecundación del suelo. Hoy, en las bellas 
estensiones recorridas por el ferro-carril, solo se ven 
algunos potreros sin cultivo, algunas grandes huertas 

15 



— 226 - 

frutales, y algunas grandes viñas con sus copas pos- 
tradas por el suelo como en España. Considero este 
sistema de cultivo de la vid, muy mal aplicado en Ca- 
lifornia. El se esplica en España, porque esto tiene 
lugar en páramos donde hiela y donde tienen lugar 
vientos recios. Pero en el valle del Sacramento, con el 
más suave clima de la tierra! Las vides tendidas por el 
suelo son un error imperdonable en un país y suelo cálido 
y jugoso. Los portugueses lo entienden mejor en su país, 
que goza de un clima análogo al de California. Ellos 
desarrollan sus vides en estension y alto, y forman de 
ellas verdaderos árboles, que producen cada uno sendas 
arrobas en uvas ó mosto. Si adoptasen este plan en Cali- 
fornia, el vino saldría mejor y las cosechas serian mas 
abundantes. 

Los llanos regados por el Sacramento, el San Joaquín 
y sus tributarios, son preciosos, como h.ímos dicho, y 
la vid y los árboles frutales se dan mejor que en el 
suelo mas privilegiado de otras regiones. Pero entre 
tanto, esas llanuras magníficas, mas estensas y bellas 
que las famosas llanuras de la antigua Mesopotamia^ 
permanecen despobladas y estériles, porque no saben 
aprovecharse las aguas del Sacramento para la irriga- 
ción de su valle; librando al mismo tiempo el país de la 
influencia pestífera de Iof ciénagos y aprovechando sus 
aguas y su terreno. Se dirá que las aguas del río 
hacen íalta para la navegación? No tal. El rio, ó mejor, 
los numerosos rios que por su reunión íorma el Sacra- 
mento, servirían todavía para la navegación aunque se 
le estragese la mitad de sus caudalosas aguas, las cuales 
volverían á entrar mas abajo en forma de desagües. 



— 227 — 

Hay además, multitud de lagos y ciénagos que podrian 
invertirse con gran ventaja y sin el menor inconvenien - 
te en la irrigación de esos feraces territorios. Ademas, 
los grandes canales de irrigación son mejores y mas 
rectos para la navegación, que se hace entonces mas 
breve y menos dispendioso que por el tortuoso cauce 
natural de los rios. Fuera de esto, el país cuenta tantos 
ferro-carriles en todas direcciones, y sobre sus dos ribe- 
ras, con la misma dirección que el rio y sus tributarios, 
que la navegación llega á hacerse un lujo inútil, 
cuando se hace con perjuicio de la agricultura y de 
la productividad del país. Ademas, el Estado tiene 
tantas y tan bien identadas costas, que no necesita 
otra navegación que la del mar, el cual penetra hasta 
muy adentro, acercándose de tal modo á Sacramento, 
su capital, que esta con solo estenderse un poco, llega- 
da á la ensenada y puerto marítimo de San Pablo, por 
ejemplo. En fin, esa tierra privilegiada es tan fértil y 
su clima y atmósfera tan favorables y fecundos, que 
los magníficos viñedos y arboledas frutales de que he- 
mos hablado, por millas de ostensión, no tienen casi 
riego y se sustentan y desarrollan solo con la humedad 
natural del suelo y de la atmósfera. Pero esto no 
puede tener lugar en toda la estension de esas mag- 
nificas llanuras, y la irrigación es indispensable, lo 
mismo que el desagüe ó drenage de sus inmensos 
ciénagos, que abandonados como están, pueden con- 
vertirse con el tiempo en un manantial de fiebres pes- 
tilenciales. 

A mas de sus otras industrias y de la vinicultura 
incipiente en California, ha comenzado k desarrollarse 



228 



en grande escala la fabricación del azúcar de remo- 
lacha. Las obras erijidas para esta fabricación tienen 
un costo de 275,000 duros; fuera del valor de 1,450 
acres de tierra invertidos en el cultivo de la remola- 
cha para el consumo de la fábrica. Noventa toneladas 
de remolacha pueden emplearse diariamente, produ- 
ciendo mas de 12 toneladas de azúcar diario (14 o/o) 
y sus residuos mezclados con otros alimentos se em- 
plean para engordar el ganado. Esta industria marcha 
indudablemente á colocarse en primera linea en Cali- 
fornia, la maquinaria empleada en esta manufactura 
es por el procedimiento Johnson. La remolacha se 
desarrolla mu}^ bien en este suelo arenoso, tan favo- 
rable para el cultivo de las raices, que las papas y 
las batatas son esquísitas y un tamaño enorme; y el 
mangel Wnrzel, una especie de remolacha (Beta hy brida) 
puede crecer todo el año, invierno, y verano hasta 
alcanzar magnitudes fabulosas. En el Sud de California, 
por ejemplo, se han obtenido raices de mas de 110 
libras cada una; y en las chacras de Sonoma, inme- 
diatas á San Francisco, se asegura haberse producido 
de tres pies arriba del suelo y otros tantos debajo. 
Terminaremos diciendo que la ciudad de Sacramento 
tiene un cuerpo de bomberos pago, dos ó tres diarios 
y otros tantos periódicos que se costean. 

El ferro- carril cruza el Sacramento en las inmedia- 
ciones de la ciudad y después de pasar por Davisville 
situada sobre la márgenes del Estero Putah Creek, 
centro de un estenso distrito horticultura!, se llega á 
Suisun, desde donde comienza una inmensa ostensión 
de ciénagos, fuera de otros situados mas arriba; ciéna- 



— 229 — 

gos cubiertos de espadañas, juncos y de tule^ especie 
de carrizo muy abundante y peculiar de los ciénagos 
de (California. Al Sad se estiende la Babia de Suisun, 
mas allá de la cual se alza el Monte Diablo. En la 
estación Benicoa á 33 millas de San Francisco y sitio 
de un arsenal Nacional, barracas, almacenes, etc. se 
penetra en el estrecho de Carquinez, ó Silver Gate 
(Puerta de Plata), de media milla de ancho en su 
parte mas estrecha y la cual separa las Bahias de 
Suisan y de San Pablo y accesible para buques que 
calan 23 pies. Hacia el Sud de las riberas de este 
estrecho, se vé la ciudad de Martinez. Un inmenso 
Ferryhoat^ el mas grande de su especie que hayamos 
conocido, toma á un tiempo dos ó tres trenes dife- 
rentes con todos sus carros y locomotivas y los traslada 
en un instante á la otra ribera, al Puerto Costa, donde 
la locomotiva nos lleva nuevamente á su elemento, la 
tierra. Este Ferryboat llamado Solano, tiene 424 pies 
de largo y 116 de ancho y sobre su cubierta presenta 
cuatro ñlas de rieles dobles que pueden contener cada 
uno 24 coches de pasageros ó 42 carros de carga para 
trasladarlos á la otra ribera en cada viaje. En Puerto 
Costa, como en Benicoa, hay muelles y depósitos en 
ios que se cargan con trigo todos los años numerosas 
naves fletadas para Europa. A tres millas de Puerto 
Costa, se encuentra la Junción Vallejo, muelle donde 
atraca el Ferryboat, que corre hasta Vallejo, pueblo 
que se divisa al Norte, distante como unas 4 millas. 
El ferro-carril sigue desde aquí las riberas de la Babia 
de San Pablo, en seguida se dobla el cabo que separa 
esta Babia del Brazo septentrional de la Bahía de San 



— 230 — 

Francisco, que pronto se presenta á la vista en el Oeste, 
alzándose detrás de ella el Monte Tamalpays. La Ba- 
hía de San Pablo se presenta repleta con las aguas 
del Sacramento, cuyo color bayo dorado y plácido toma; 
y en adelante, todas las costas que recorre el ferro- 
carril presentan marcadas señales de las fuertes ma- 
rejadas del Océano, por mas que la inmensa Babia 
de San Francisco, que se divide en dos grandes bra- 
zos y puede contener en sus aguas cerradas todas las 
escuadras del mundo, solo presenta una estrecha entrada 
ó puerta, la famosa Golden Gate, al comercio marítimo 
del mundo y á las grandes olas del Pacífico. 

Desde este punto el ferro-carril vá costeando los 
confines Occidentales de la ciudad de Oakiand; corre 
milla y media hasta la bahia de San Francisco sobre 
un magnifico muelle todo construido de granito, pene- 
tra en una grande, cómoda y elegante estación do dos 
á tres pisos, y de alli los pasageros y sus equipajes 
pasan al Ferry Boat, que merece atención por su gran 
tamaño, su rico amueblado y su esquisito aseo. De las 
abiertas galerías de esta gran barca, se puede contem- 
plar la grande, nueva y magnifica ciudad de San 
Francisco, que se alza sobre sus colinas á una distancia 
de cuatro millas ; á la derecha las Islas de Goat, del 
Alcatraz y del Ángel; y mas allá de ella, la penín- 
sula de Marin, la Golden Gate á la izquierda de Alca- 
traz, la península de San Francisco al Sud de la ciudad; 
el brazo meridional de la Bahia de San Francisco, que 
se estiende al Sud. Detrás de Oakiand, se alza la cadena 
de Montañas de la contra costa. En 20 minutos el ferro- 
carril pasa de muelle á muelle, no quedándonos sino 



— 231 — 

la elección de nuestro alojamiento en los magníficos 
hoteles de la ciudad, construidos esprofeso para tal 
destino. Pero antes de descansar echaremos una ojeada 
mas detenida sobre la Bahia, á fin de no volvernos 
á ocupar mas de ella, hasta salir para Australia en el 
vapor del 21 de Octubre. 

Nada mas bello que esta Bahia por su rara com- 
binación de islas, montañas ciudades y llanos. A la 
derecha, en dirección de San Francisco, se alza Goat 
Island, reserva militar, cubierta por los cuarteles na- 
cionales del Este y al Sud con una campana y pito de 
niebla que muy á menudo tienen que sonar, pues todas 
las costas del Pacífico ofrecen la particularidad de 
abundar en nieblas casi todas las mañanas y despejarse 
del mediodía adelante. La Golden Gate ó puerta de 
entrada de la Bahia, se halla al Norte, á la derecha 
-de la ciudad; tiene 5 millas de largo y media milla 
de ancho. Se halla formidablemente foilificada en varios 
puntos. Los cañones de Alcatraz, al estremo de la 
entrada de la Bahia., dominan con sus fuegos todo el 
paso desde el Océano. Ángel Island, al Norte de Al- 
catraz es otra reserva militar y se halla bien fortificada. 
Al Noroeste se vé culminar el pico de Monte Tamalpais, 
^1 mas elevado cerca de la ciudad. A la derecha, la 
vista se pierde en la gran Bahia de San Pablo y 
detrás de ella se alzan las poblaciones de Berkley, 
Oakland y Alameda, que son barrios distantes de la 
ciudad, con la cadena costera á sus espaldas. Al Sud 
la vista se estiende sobre la bahia hasta San José, y 
todo su contorno, con solo la escepcion del punto ocupado 
por la ciudad y la entrada de Golden Gate, la Bahia 



— 232 — 

se halla cercada por altas cadenas de montañas. Los 
vientos alisios y las nieblas se hallan escluidas de Cali- 
fornia por la cadena costera; pues las nieblas no se 
levantan mas de 1000 pies y cuando llegan á azotar 
la costa penetran por la Golden Gate (Puerta del Oro) 
con el furor de una corriente comprimida al pasar por 
la boca de un embudo. Dos columnas, una cahente y 
otra fria luchan abriéndose paso por este embudo, y 
criando á un tiempo, para la damas de San Francisco, 
á quieiies llamaremos en adelante Panchinas, la necesi- 
dad del descote y chai con pieles en el mismo dia. 

Descansados y refrescados por el uso de un baño 
turco en el Eamam, erijido por el Senador Jones en 
Dupont Street, cerca del Mercado donde desemboca el 
Ferry, al costo de 200,000 duros : en un estilo Oriental 
puro, podemos recorrer la ciudad, fruto de la prospe- 
ridad de 30 años, la cual cuenta 250,00C habitantes y 
cubre un terreno de 42 millas cuadradas. Por su frente 
Oriental se estiende á lo largo de la Bahia; se halla 
limitada al norte por la Golden Gate y bañada al 
Oeste por el Océano Pacífico á lo largo de playas que 
se estienden por 6 ó 7 millas. La ciudad que se halla 
establecida sobre una península, presenta un frente de 
7 millas al cuello que la Hga á tierra firme, otras tantas 
á la Bahia é igual número al Océano, presentando una 
superficie variada por decensos rápidos y por colinas, 
algunas de ellas edificadas hasta su cima. Sus calles 
que generalmente no son muy aseadas, se hallan cu- 
biertas de casas y edificios públicos y privados, mag- 
níficos. Algunas de sus veredas y subidas á las colinas 
son de madera. Pero en las calles algo rectas y parejas. 



— 233 — 

los adoquinados son exelentes y las veredas de macadam 
ó de grandes baldozas de granito ó mármol. Todas sus 
calles ó las mas de ellas se hallan cruzadas por tram- 
ways que corren veloces, arrastrados por caballos. 
La ciudad es el punto de entrada y arranque de seis 
ferro-carriles, todos los cuales ocupan estaciones y 
depósitos separados en torno de la ciudad, fuera de 
sus numerosas líneas de trannvays. La ciudad es muy 
mercantil, manufacturera y activa, siendo tan ahumada 
como la mayor parte de las ciudades Americanas é 
Inglesas á causa del humo que se escapa de las innume- 
rables chimeneas de sus manufacturas y fábricas. 
Cuenta siete teatros y varios templos, entre ellos el 
Metropolitan, que es el mas notable. 

En esta ciudad, como en la generalidad de las ciu- 
dades Inglesas y Yankees, tienen la fea y maligna 
costumbre de enterrar sus muertos dentro del recinto 
de los vivos, esto es, en el interior de las ciudades, 
costumbre que se disfraza, como todo lo malo, con el 
falso protesto de piedad, y que es mas bien una impie- 
dad cuyo único fruto es el apestar á los vivos. ¿Para 
qué, preguntamos, los muertos entregados á su eterno 
y profundo reposo, pueden necesitar á los vivos? Mas 
bien estos pueden con la profanidad inevitable de su 
vida prosaica diaria, perturbar la dignidad y el silen- 
cio de su última morada; y es un verdadero bien, 
conveniencia y ventaja alejar los enterratorios y ce- 
menterio de los centros poblados. Los cementerios en 
cualquier parte que se les coloque tienen sus guar- 
dianes y operarios, que es cuanto se necesita para el 
cuidado y conservación de las tumbas ; y los tramways 



— 234 ^ 

y ferro-carriles facilitan su acceso en los dias conme- 
morativos. En esta parte, como en otros ramos 
trascendentales de la política, nuestro gran estadista 
Riva lavia se ha adelantado á su siglo y al mundo y 
si la nación lo hubiera seguido en su tiempo, en vez 
de retroceder cá la barbarie y la ruina, no serian 
hoy los Ingleses y los Norte-americanos los que nos 
aventajarian en civilización, prosperidad y riqueza. 
La prensa de California ha comenzado, sin embargo, á 
llamar la atención sobre este mal, el cual talvez llegue 
á remediarse dentro de algunos años. Un político avan- 
zado y progresista hace en sus dias, lo que los pueblos 
tardan años en hacer por sí solos. Dichosos los pueblos 
que tienen hombres ilustrados y patriotas como Riva- 
davia y que los siguen. San Francisco es en definitiva. 
la gran metrópoli comercial del Pacífico, teniendo vastas 
comunicaciones con el Japón, con el Asia, con la Poly- 
nesia, con la Nueva Zelandia y Australia, con el África, 
con Europa y con todo el litoral Occidental del Pací- 
fico. La línea para ííueva Zelandia y Australia sale 
del 20 al 21 de cada mes. 



Un bello clima es sin disputa el mas precioso don 
de los cielos ; y el de California es inmejorable bajo 
todos aspectos. Para probar esto bastará establecer un 
parangón entre los climas y ciudades mas sanas del 
mundo, como ser New York, Londres, San Francisco 
y los Angeles en el Sud de California. La temperatura 
media de Enero (invierno) en las cuatro ciudades indi- 
cadas, es respectivamente 31° Fahr. en New- York ; 



— 235 -^ 

Sr Fahr. Londres; 49" Fahr. San Francisco y 52'' Fahr. 
Angeles. La de Julio (estío) en el mismo orden, es 
75* Fahr. 62'', 60"* y 75*^ Fahr. Estos números espresan 
vastas diferencias en la adaptabilidad de la tempera- 
tura, en el vigoroso desarrollo del cuerpo y en el em- 
pleo activo de las facultades físicas é intelectuales del 
hombre. Un clima demasiado» frió ó demasiado caliente 
no consiente casi ni la regularidad de la producción? 
del trabajo, ni aun de la existencia. Toda la energía 
hay que emplearla en la tarea magna de librarse de los 
escesos del frió ó del calor y de sus consecuencias. La 
temperatura anual media en San Francisco de 1877 á 
1878 fué de 54° para New- York y de 57^ para San 
Francisco; pero Enero (invierno) íué 2P mas caliente 
y Julio 14° mas fresco en San Francisco que en New- 
York. Esto indica que las medias anuales tienen muy 
poco valor, á no ser para ocultar las desventajas de 
los climas, que pueden pa^ar de un estremo frío en 
invierno, a un estremo calor en estio, lo que constituye 
malas condiciones climatéricas. Respecto al clima de 
las costas Occidentales de Norte-América, se puede 
establecer la siguiente comparación. El clima de Alaska 
posesión comprada por los Norteamericanos á los Rusos, 
es un clima completamente análogo al de Noruega, en 
el viejo continente. La Columbia Británica, el territorio 
de Washington y el Oregon, poseen un clima que se 
puede parangonar en general al de Inglaterra y Es- 
cocia. Por último. California viene á quedar como e^ 
análogo de España é Italia. El clima de Francia que 
tiene su equivalente en nuestro país Argentino, no lo 
tiene en estas costas. Nevada y Utah solo tienen sus 



— 236 -> 

paralelos en el Turkestan y las altiplanicies de la Per- 
sia. Idaho, el Oregon Oriental y Washington, son los 
análogos de New-York en temperatura, aunque tienen 
menos aguaceros. En lo demás, las costas Occidentales 
del Pacífico, en general mas sanas que las Orientales 
del nuevo continente, se hallan exentas de las pestes y 
calamidades de ellas, teniendo solo dos puntos negros 
en su perisferio, Panamá y Guayaquil, y eso induda- 
blemente por carecer esas poblaciones de una policía 
higiénica adecuada. 

La mayor salubribad de las costas del Pacífico debe 
atribuirse sobre todo, al puro y fresco ambiente marino 
del Gran Océano, el cual purifica y renueva con sus 
columnas ozonadas la atmósfera estagnante ó corrom- 
pida de las riberas, no permitiendo por la regular y 
constante periodicidad de sus corrientes el desarrollo 
de temperaturas estremas y dañinas; templando el hielo 
de las latitudes frias, y refrescando el calor de las 
latitudes ardientes. En general, la costa californiana 
entre los Sú"" y los 40"* paralelos, en una ostensión de 
10 millas ribera adentro, disfruta el clima mas igual 
y salubre del globo, siendo la región mas favorable 
para el desarrollo de la actividad humana. Esto se echa 
de ver no solo en su prosperidad inmensa en tan corto 
número de años, en su legislación, en sus costumbres y 
prácticas sociales. 

En San Francisco, la media thermométrica de Julio 
(estio) es de 60^ unos 5° á 10° menos de calor del que 
es grato á la gente haragana ; exigiendo ropa abrigada 
de lana y mucho ejercicio de parte de aquellos que 
pasan su vida al aire libre. Es la mejor de todas las 



— 237 — 

emperaturas para el hombre ocupado en industrias 
productivas, haciéndole necesario y aun saludable el 
ejercicio constante. Es como un tónico que constituye 
una parte de su sistema; un estimulante perpetuo sin 
intervalos de depresión. Así, durante nuestra residencia 
de 40 dias en California hemos trabajado 15 horas 
constantes todos los dias, en escursion ó con la pluma> 
sin el menor esfuerzo ni molestia. El touriste Brace 
dice á propósito de este delicioso clima : « Su clima es 
« el gran atractivo de San Francisco. Su atmósfera es 
« la mas estimulante de toda la tierra. En ella el hombre 
« puede trabajar sin fatiga mucho mas que en ningún 
« otro país y bajo su influencia se siente como una cons- 
« tante presión y estímulo. » Fitz Hug habla de los 
divinos dias y del clima celestial de Califomia^ Hay 
exageración en esto? Reconocemos que nó. Mas esos 
elogios se podrían aplicar con igual justicia á todas 
las riberas Occidentales del Pacífico Sud y Norte, y 
con especial á Lima y á las costas que se estienden 
entre Tumbes, y Loa. Allí se vive en un clima verda- 
deramente paradisial, donde jamás se siente frió ni 
calor ; donde la vida es plena para el trabajo y para 
todos los goces. En San Francisco hay á veces calor 
y mosquitos, y á veces humedad y frió \ pero en el 
Perú jamas hay calor, ni frió, humedad, ni mosquitos. 
Las fiebres y tercianas son solo endémicas con cortas 
escepciones, de los puntos negros que hemos señalado. 
Pero en el resto, todo el mundo vive sano y son pocas 
las enfermedades conocidas. Estos climas deliciosos son 
esencialmente peculiares de las costas americanas del 
Pacífico. Fuera de ellas, vuelve la ley general del mal 



— 238 — 

y del bien mezclados en la tela del climaj de la labor 
y de la vida humana. En Julio (estio) hace en San 
Francisco 2° menos de calor que en Londres, si bien 
en Londres es propiamente Agosto el mes de los calo- 
res; 10* menos que en Paris y 17° menos que en 
Genova, Ñapóles, Jerusalem, Cincinati y New- York. 
Esta suave frescura, en la estación en qne toda frescura 
es una delicia, es debida á la prevalencia de los vientos 
Alisios que soplan de Abril á Octubre, con una tempe- 
ratura que jamás varía de 3"" en 55"*. Ademas, una 
vasta corriente oceánica que conduce aguas subfríjidas 
á las latitudes tropicales, debe contarse como un gran 
factor en la vida californiense, influyendo en sus placeres 
y negocios de mil modos. En el Atlántico, desde los 
30° para abajo, se puede uno administor excelentes 
baños de mar. San Francisco, que está sobre el Pacífíco 
en les 37 V- grados, posee playas adecuadas para ese 
objeto. Pero alli, á nadie se le ha ocurrido hasta hoy 
tomar en ellas baños de mar; porque en esas riberas, 
en lo mas ardiente del estio, tanto el aire como el 
agua, no son tanto como frescos, son helados. 

El intenso calor del interior del continente, es la causa 
principal de los vientos alisios {trade winds) que preva- 
lecen á lo largo de las costas en la estación cálida. En 
una región de 1,000 millas de largo por 500 de ancho, 
el árido suelo bajo un sol ardiente ocasiona una vasta 
estension de atmósfera rarefacta, ó mejor, hacen un 
vacío que corre á llenar las frescas brisas del oeste y 
del noroeste. Si los llanos y montañas de California 
Central, Nevada, Utah, Arizona y Méjico Septentrional 
se hallasen cubiertos de bosques, las lluvias precipita 



— 239 — 



das serian mayores; la tierra verdeante no quedaria 
tan enardecida por los rayos 'del sol; la evaporación 
atemperaria el calor; las cantidades de aire reca- 
lentado serian mucho menores y las brisas del Océano 
no necesitarían ser tan fuertes como hoy son, serian 
indudablemente mas débdes. Así, la agricultura y la 
preservación de los bosques contribuiria á la conser- 
vación y prolongación de la vida media del género huma- 
no y demás seres animados, haciendo desaparecer los 
estremos de temperatura tan funestos al desarrollo 
orgánico. Siendo la gran ostensión de los plantíos y de 
la agricultura moderna, lo que mas ha contribuido á la 
prolongación de la vida media del género humano en 
esíos últimos años. Pero desgraciadamente en las regio- 
nes á que nos referimos no es así. Los bosques son 
desvastados y los desiertos áridos que pudieran ser rega- 
dos y fecundados por la irrigación, pero que no lo son, 
ocupando vastas ostensiones, lo que ocasiona los grandes 
cambios y fuertes corrientes atmosféricas á que nos 
referimos. La mayor parte de los dias del estio, estas 
corrientes pasan desde el Pacífico en la dirección del 
Este por encima de la cadena costera, llevando á veces 
toldos de nubes y nieblas que marcan su paso por 20 á 
30 millas tierra adentro, penetrando también al nivel del 
mar por las puertas de la Plata y del Oro, SUver Gate 
and Golden Gate, haciéndose su influencia discernible 
á lo largo de su paso. 

La mas elevada temperatura de San Francisco, debido 
á esta influencia, apenas llega á 76« Fahr. y jamás pasan 
de 80^ Fahr, mientras en New-York, en la misma os- 
tensión, pasan de 83^ Esas temperaturas de 76« á 80° 



— 240 — 

son rarísimas en California, mientras en New York, 
en 30 dias, se cuentan 2i en que la temperatura es ma- 
yor de 80**. Así los calores de New- York son insoporta- 
bles, como lo hemos esperimentado nosotros en Setiembre- 
mientras en esa misma estación la temperatura en Cali- 
fornia es deliciosa; pues en esta ciudad no hay siete 
dias enel año en que la temperatura se eleve á 76° ; y 
los 7 dias desparramados en todo el año, sin que los 
dias calurosos se encadenen jamás juntos y habiendo 
años en que el Thermómetro no alcanza esa temperatura. 
Así, no solo son pocos los dias calorosos en el año, sino 
que son además desparramados. Este calor, cuando vie- 
ne, cesa al soplo de los viento alisios que penetran por 
las Golden y Sil ver Gates; y como basta que haya calor 
para que ellos soplen, resulta que en San Francisco 
jamás hay tres dias consecutivos de calor. El calor solo 
suele venir con los vientos secos que atraviesan los 
desiertos del nordeste y que no se prolongan jamás por 
tres dias, como los pamperos en el Plata, sin ser mo- 
difícados por las brisas del mar ó los alisios. En San 
Francisco, además, no son Julio y Agosto (estío) los me- 
ses cálidos del año, como en Inglaterra y el litoral 
Atlántico. El raes cálido en San Francisco es Setiem- 
bre ; siendo 58° y 59° la temperatura media de los dos 
indicados meses; y 61° la del último. Asi 58° es la 
media para Julio y Agosto y 69* la media para Setiem- 
bre. En New- York, la temperatura que es de 74° Fahr. 
en Julio y Agosto, solo es de dQ"" en Setiembre. Entre- 
tanto, Sacramento, que dista solo 33 millas al Oeste de 
San Francisco tiene una temperatura 7° menor en Se- 
tiembre que en Julio y Agosto. En San Francisco, las 



— 241 — 

noches son siempre frescas, y cuando mas y rara vez 
el calor se prolonga á la primera parte de ellas, pero 
jamás á la última. En el rigor del estío, al salir el sol 
la temperatura no pasa de 52'* Fahr. en San Fran- 
cisco; temperatura que liace agradable el calor de la 
chimenea. 

El Citrosiwo ó la corriente polar que modera el calor 
del estio, contribuye también á atemperar el írio del 
invierno arrastrando tal masa de aguas y empleando é 
invirtiendo tanto tiempo en su gran circuito, que el cam- 
bio de las estaciones afecta poco su temperatura ivernal 
y estival. Curosiwo Stream, es el antípoda del Gulf 
Strea?».^ corriente de aguas cálidas esta última, que del 
ecuador lleva las aguas ebullentes á las altas latitudes, 
para atemperar su frialdad; mientras la Curosiwo es 
la corriente de las aguas polares trias, que marchan á 
refrigerar las ebullentes aguas ecuatoriales. Esta Cw?*o- 
stf^o ;S'/r(?flm tiene casi la misma temperatura en Enero, 
(invierno) que en Julio (estío), siendo tan fresca en este 
último, como en el primero de estos meses. No tan 
rápida, ni tan estrecha en su corriente á lo largo de las 
costas Asiáticas, como Gulf Stream cerca de Florida, 
presenta un mayor ancho y probablemente una mayor 
profundidad y un curso mas prolongado. En San Fran- 
cisco presenta un ancho de 500 millas, con una milla de 
profundidad. La temperatura del agua en Golden Gate 
es en Julio (estío) de 53° Fahr. I'' menos que la at- 
mósfera, 200 millas afuera es de 58, unos 10^ menos 
que la del aire ; y 600 millas afuera es de 6T, unos 3** 
menos que la del aire. Estos cambios en la temperatura 
del agua en la misma latitud, solo pueden ser espil- 
le 



— 242 - 

cadas por el hecho de que esta corriente tiene mas de 
500 millas de ancho. 

La temperatura normal media de Julio (estío) en el 38^ 
paralelo de latitud norte, es de 75^ en la tierra y de 
70° en el agua. La temperatura media en Enero (in- 
vierno) en San Francisco, es en medio de 49'. No se 
ha visto al mercurio descender de los 32'' entre la salida 
y puesta de sol en invierno en mas de 10 dias por año, 
durante 32 años. En San Francisco como en Buenos Ai- 
res, rara vez suele caer nieve pero se funde al caer 
siempre antes de 5'' segundos, de manera que jamás se 
ve blanquear el suelo con ella. Las calles, sin embargo, 
suelen blanquear á veces ,- pero es con un fino granizo ó 
con la escarcha. La escarcha suele llegar hasta el es- 
pesor de media pulgada, pero desaparece antes de medio 
dia. La mas baja temperatura observada en San Fran 
cisco es de 25° á T Fahr. bajo el punto de congelación. 
En los inviernos, no obstante, no pasarán de 20 las maña- 
nas en que se haya visto helada blanca en sus calles. 
Las heladas no son, sin embargo, severas: y mientras en 
Buenos Aires en el invierno, se hielan el heliotropo, el 
floripondio, el geranio, la rosa y otras delicadas plantas 
de ornato propias do climas subtropicales ; en San Fran- 
cisco, situado 3° mas hacia el polo norte que Buenos 
Aires lo está hacia el polo Sud, esas mismas plantas 
viven y aún florecen en el invierno al aire libre. 

El mayor frío de Buenos Aires se explica, no solo por 
el mayor frió general á igualdad de latitud, del hemisfe- 
rio Austral con relación al boreal; sino además porque 
la Capital Argentina no tiene nada que la proteja contra 
los soplos helados del polo que vienen del Sud-este, Sud 



243 



y Sud-oeste, atravesando estos últimos por frias pampas 
y cordilleras nevadas; mientras San Francisco se halla 
rodeada de montañas protectoras que la favorecen contra 
las frias influencias del polo ártico. 

Las observaciones sobre el clima de San Francisco 
pueden aplicarse con lijeras modificaciones al clima de 
toda la costa Californiana entre los 40« y 35° de latitud 
norte. San Francisco es un poco mas fresco en estio que 
otros puntos de la costa, á causa de las ráfagas de aire 
fresco que penetran del Océano por la Goiden ó la Silver 
Gate dentro del valle del Sacramento. Santa Cruz es un 
poco mas cálida que Monte Rey en estio, por hallarse 
protejida por elevadas cuchillas contra los vientos Alisios. 
Hay menos heladas en las costas que una milla mas 
adentro; y menos á 1 milla que á 4. El calor del estío 
y el frió del invierno aumentan á medida de la distancia 
del litoral oceánico, y asi que se levanta el abrigo de 
las cadenas que rompen la corriente de las brisas del 
Océano. Las ciudades situadas dentro del valle, en la 
región de San Francisco, aunque mas abrigadas en es- 
tío^^que en la metrópoli, no pueden cultivar las mismas 
tiernas plantas que hemos mencionado, al aire libre en 

sus jardines. 

Por regla general se puede decir que Enero es unos 
2' mas fri^o y Julio 10' mas caliente á 30 millas, que en 
la ribera del mar. Entre las ciudades del valle, en la 
región de San Francisco, deben contarse San José, Santa 
Clara, Gilroy, Watsonville, Salinas, Soledad, Hollister, 
Haywards, Santa Helena, Napa, Sonoma, Clayton, Liver- 
móre y Pleasanton, y las temperaturas estivales é 
ivernales de cada una de ellas se hallan en estremo 



— 244 — 

influenciadas por el monto de las brisas marítimas que 
les llegan. 

La lluvia anual media de San Francisco es de 23 
pulgadas por año, la mitad de la que cae en New- York 
ó Londres. Las lluvias californianas, sin embargo, se 
hallan confinadas á la mitad ivernal del año, circunstan- 
cia que le es común con toda la costa del Pacifico, hasta 
Chile, donde generalmente llueve en invierno y no en 
verano. Algunas circunstancias geográficas ó metereo- 
lógicas especiales deben decidir de este hecho tan estra- 
ño, como general y contrastante; porque en las costas 
opuestas del Atlántico y en la misma latitud, llueve 
igualmente todo el año; ó mejor, mas en el verano que 
en el invierno, esto es, se produce un fenómeno opuesto 
ó arrevesado: entrando entre ellas sin duda la dirección 
general de las corrientes atmosféricas y de los sistemas 
de las grandes Cordilleras, sobre el Atlántico como sobre 
el Pacífico. En Nueva Zelanda y Austraha haremos 
algunas observaciones corroborantes de este hecho, que 
necesita un estudio mas especial y detenido del que le 
ha sido consagrado, como veremos mas adelante. 

El invierno es llamado en California como en Chile, 
la estación de las lluvias ; por mas que en California 
no caiga mas agua que en los mismos meses en New- 
York. Esto no quiere decir que todo el invierno llueva; 
sino que es en el invierno la estación en que general- 
mente llueve en California. La lluvia media en los seis 
meses de Mayo á Octubre inclusive, es de pulgada y 
media; en los otros seis meses caen 21 V2 pulgadas. 
De la pulgada y media que cae en estio casi la mitad 
corresponde al mes de Octubre, pues de Junio á Setiem- 



— 245 — 

bre la media es de menos de V-» ele pulgada y en los 
otros meses es menos de una 20^. Aunque el momento 
de la lluvia varía mucho en las diversas partes del Esta- 
do, hay mucha semejanza en la proporción relativa de 
las diversas estaciones, con escepcion de la cuenca del 
Colorado, que pertenece á la zona metereológica de 
Arizona, la cual tiene sus lluvias en el estio, mientras 
sus meses de invierno son generalmente secos. Se vé, 
pues, que en Norte América, como en Sud América, 
las grandes cordilleras continentales forman, no solo la 
linea del dirorfia aquarum, sino también la linea del 
divortía climarum, pues el hecho que tiene lugar en 
Arizona detrás de la cordilleras del Norte, tiene lugar 
en Chile detrás de los Andes del Sud. En efecto, mientras 
en Santiago, en el invierno, las nubes se deshacen en 
agua, en Mendoza, á 30 leguas línea recta al otro lado 
de los Andes, en la misma latitud, no recibe una gota de 
agua en esa misma estación, á causa de la interposición 
de las altas moles Andinas. Allí no llueve sino en verano, 
cuando el valle de Santiago sufre una sequedad de seis 
meses. 

Esta escasez de lluvias estivales en California y Ne- 
vada, es debida á dos causas, según los meteorologistas 
Americanos, los mejores meteorologistas del mundo. En 
efecto, todos los diarios de New- York y San Francisco, 
os predicen el tiempo venidero con una certidumbre 
verdaderamente sorprendente, y aún se lo predicen por 
el cable á la Inglaterra, anunciándole las tempestado 
que deben visitarla, todo con la exactitud mas aproxi- 
mada, debido á la inteligencia y vasta difusión de sus 
medios de observación y á la perfección de sus instru- 



— 246 — 

mentos y métodos. Según ellos, decimos, el fenómeno 
indicado puede esplicarse por dos causas: T Los vien- 
tos alisios de California son tan frios, que á su paso 
no pueden tomar mucha humedad del Océano ; esto es, 
tomar mucho menos que lo hacen los vientos cálidos, y 
2° tan luego como ellos tocan á la tierra encuentran 
una temperatura mucho mas elevada, por manera que 
su humedad, en vez de condensarse, es absorvida por 
corrientes cálidas que se elevan del suelo y pasan en un 
cielo claro hacia el Este y el Norte, hasta que en el 
Oregon, Idaho ó Montana encuentran corrientes frias 
bastantes para ocasionar su precipitación. El profesor 
Le Conté dice á este respecto : « Este notable rasgo del 
clima de estas costas, es claramente debido al exceso 
de temperatura de las tierras adyacentes durante el 
estio, sobre la del frió Océano del Oeste .^ 

Esta condición de cosas, mientras dá razón de la 
íuerza de los vientos del Oeste, hace la precipitación 
de los vapores acuosos de pequeña tensión que arras- 
tran del frió Océano al cálido interior, una imposibilidad 
física, desde que son llevados á una región de una 
temperatura mas elevada. Mas al Norte, á lo largo de 
la costa del Oregon, del territorio de Washington y 
de Alaska la presencia de un Océano comparativamente 
caliente, hace las condiciones mas favorables para las 
lluvias del estío. » Estas mismas condiciones prevale- 
cen sin duda, en las circunstancias físicas de las costas 
Pacíficas de la América del Sud por lo que estos mismos 
fenómenos se. reproducen en la mismas latitudes. No 
hay nada mas uniforme y regular que las circunstancias 
climatológicas á lo largo de las costas del Océano Pací- 
co, en el^nuevo continente. 



— 247 — 

Los huracanes son desconocidos en California y en 
el Océano inmediato á sus riberas, de tal modo, que en 
estas costas del hemisferio septentrional, como en las del 
meridional, las tempestades de truenos y relámpagos 
son raras, pasando los años sobre los valles sin que se 
oiga de un rayo caido. Las muertes en el Estado por 
causa de rayo no han llegado sino á 2 en 30 años; mien- 
tras en Ins-laterra mueren anualmente 25 v en los 
Estados del Atlántico, al Este de las Rocky Mountains, 
son 145 los que muere;i ^anualmente. En una región 
donde no existen huracanes; donde las lluvias estivales 
son siempre desconocidas y en donde las lluvias del 
invierno son generalmente anunciadas 24 horas antes 
por un cambio en la dirección del viento (sopla del norte, 
noroeste ú oeste en tiempo claro, y dol sudoeste, sud ó 
sud-este en tiempo lluvioso), hay comparativamente 
poco empleo para las indicaciones del barómetro. Hay 
además m^as irregularidad en las lluvias que en la tem- 
peratura. La media del termómetro para cualquier mes 
es casi la misma de un año para otro, siendo rara una 
variación de un 5 7o ; y año tras año se pasará sin 
una diferencia de un 2 7o ; mientras no es rara una 
variación de un 50 7o en el pluviómetro. Si contamos 
como años de inundación aquellos que pasan de 30 
pulgadas de lluvia, han habido 7 en los 32 años de 
1849 á 1881; y estim.ando 17 pulgadas ó menos como 
seca, se han tenido 6 en el mismo periodo, constituyendo 
13 años de estrenos en los 32, ó m.as de un tercio. Se 
estima que 12 pulgs. de agua es suficiente con una 
conveniente distribución, para asegurar una buena cose- 
cha de trigo; pero la lluvia cae á menudo en tales 



— 248 — 

períodos, que una parte de ella se pierde para el culti- 
vador ; y las lluvias son menores en los valles produc- 
tores de trigo que en San Francisco. 

En California, sin embargo, con solo cultivar el arte 
del riego, tendrían seguras las cosechas de cereales, 
pastos y frutas todos los años sin variación; siendo 
un país de abundantes aguas propias para la irrigación, 
proporcionalmente á su estension. Pero mientras los 
americanos no estudien y apliquen con habilidad el arte 
de la irrigación, no deben esperar tener en las regio- 
nes occidentales de sus dominios, años consecutivos 
de seguras y abundantes cosechas para sus periodos 
de escasez en el resto del país: porque en todas las 
cuestiones económicas, es precÍ30 tener en vista las 
probabilidades del presente y del porvenir. Un periodo 
de seca en los Estado del Este, puede producir en ellos 
lo que un periodo consecutivo de escesivas lluvias en 
Inglaterra, esto es, una gran merma ó pérdida de sus 
cosechas. ¿Y entonces qué será desús 52 millones de 
habitantes, próximos á convertirse en 100 millones en 
20 años mas? Los pueblos altamente civilizados ó pro- 
gresistas del mundo, no pueden abandonarse al riesgo 
de las calamidades impensadas por que han pasado últi- 
mamente la India, la China y hasta el Brasil, que 
ocupa la parte mas fecunda valiosa y mejor regada 
del nuevo continente. Ahora bien, con solo desarrollar 
el riego en sus Estados del estremo Oeste, sobre todo 
de California, los Estados-Unidos tienen como hallarse 
para siempre exentos del peligro de las escaseces y 
hambres inesperadas ó periódicas. Esos terrenos fera- 
císimos y bien irrigados, con la abundancia de aguas 



— 249 — 

propias que poseen, podrían tener segura y vinculada 
para siempre una producción de cereales y frutos, sin 
rival en ninguna otra región del mundo. El solo De- 
sierto de Humboldt, irrigable en una gran parte, cuenta 
centenares de millones de acres que podrían hacerse 
productivos. Lo mismo con los otros territorios preten- 
didos desiertos. La cuestión que acabamos de solevan- 
tar es de vital importancia para los Estados de la Union ; 
y si en vez del clover^ del iimoihy grass y de otros pastos 
estimables, cultivan la alfalfa mucho mas útil, productiva 
y grata para los animales, que todos los otros, a mas de 
ser un ornato para el paisage, que anima con su perenne 
verdura de esmeralda, ó con la púrpura aromada de 
sus flores; entonces, decimos, la riqueza y el poder de 
los Estados se centuplicará y los resultados podrán 
ser prodigiosos; resultados incontrastables y que está 
en la mano del hombre obtener y asegurar permanen- 
temente para siempre. 

Volviendo al clima de Californa, por regla general, 
la lluvia se hace dos pulgadas mayor por cada grado 
de latitud, a medida que se marcha del Sud, á los 
confines norte del Estado. Es mayor cerca de las 
riberas del Océano que en el interior, mayor en las mon- 
tañas que en los valles; y mayor en las faldas occiden- 
tales que en las orientales de las montañas. 

En el año en San Francisco hay 66 dias de lluvia, 
distribuidos 12 en Diciembre; 10 en Enero; 9 en Febrero; 
9 en Marzo; 7 en Noviembre; 5 en Abril y 2 en Oc- 
tubre. En Londres se cuentan 142 dias lluviosos en el 
año (mas del doble que en California.) En New- York se 
cuentan 90. Muchas porciones de la región de San 



— 250 — 

Francisco, mas allá del alcance de las nieblas del Océa- 
no, cuentan 220 dias claros en el año, sin la menor nube 
que oscuresca la luz del sol, New- York no tiene la 
mitad, ni Londres un tercio de este número. Las riberas 
de San Francisco son muy frecuentadas por las nieblas 
del mar, siendo con especial abundantes en Golden 
Gate, puesto que por allí pueden introducirse al nivel 
del mar. Generalmente no se levantan á mas de 1500 
á 2000 pies sobre este nivel; y las cimas de las mon- 
tañas costeras suelen estar bañadas del mas espléndido 
sol, mientras los valles inferiores se hallan sepultados 
en las nieblas. En la ciudad de San Francisco las noches 
estivales son generalmente brumosas, siendo una rareza 
una cálida noche iluminada por la luna; mas después 
de sahdo el sol la tierra radia tanto calor, que á veces 
antes de las 10 y generalmente antes del medio dia 
las nieblas son absorvidas. Esta circunstancias es común 
en todo el litoral del Pacíñco. En Chile ó en el Perú, 
rara vez las nieblas duran mas de medio dia; y en 
el Perú, sobre todo, en que no llueve nunca y en que 
las garúas (nieblas húmedas) se concentran en la pri - 
mera parte de la mañana, las tardes son generalmente 
radiosas y frescas por las brisas de mar que suben á 
los continentes ; de manera qne en esos climas privile- 
giados, aun bajo la zona tórrida, jamás se siente calor; 
pues las nieblas por la mañana y las brisas de mar mas 
tarde, mantienen en la atmósfera una saludable frescura, 
acompañadas de tardes templadas y serenas. 

Guando el calor del suelo y del cielo^ han absorbido 
las húmedas nieblas del Océano sobre estas riberas, en 
California, el viento continúa soplando con una veloci- 



— 251 — 

dad de cerca de 10 millas por hora; pero el inmenso 
banco de nieblas que se arrastra sobre el Océano, 
parece permanecer estacionario quedando convertido 
en humedad invisible tan luego como toca la tierra. 
Por la noche, sin embargo, cuando el calor disminuye, 
la niebla puede avanzar de 10 á 20 millas tierra 
adentro, y puede mantener su posición hasta media 
noche, desvaneciéndose en seguida, para mostrarse de 
nuevo en la mañana. 

Estas nieblas son con especial abundantes en el estío, 
y uno de los principales rasgos del clima de San Fran- 
cisco, contribuyendo á hacer sus tardes frescas y 
sombrías. Estas nieblas estivales dan humedad á la 
atmósfera á lo largo de las riberas en la región de 
San Francico. El monto de la humedad del aire se 
averigua por la temperatura relativa, marcada por él 
thermómetro húmedo (esto es, con su bulbo rodeado 
con un trapo mojado) y el thermómetro seco. Cuando 
el aire se halla saturado do humedad, no hay evapo- 
ración en el trapo húmedo y ambos thermómetros re- 
gistran el mismo grado de temperatura. Cuando por el 
contrario, el aire está muy seco, la evaporación es rápida, 
y como esto causa trio, el thermómetro de bulbo húmedo 
marca una temperatura tanto mas baja que el otro, 
cuanto mayor es la evaporación. La diferencia entre 
ambos números, suministra la base para calcular la hu- 
medad relativa ; esto es, el monto de humedad en pro- 
porción á la capacidad del aire en esta temperatura, 
para sostener humedad visible ó no visible. El mejor 
método de averiguar la humedad relativa es dividir el 
año en dos semestres ; el semestre caliente de Mayo 



— 252 — 

á Octubre inclusive ; y el semestre frió, de Noviembre 
á Abril inclusive. Esta humedad relativa es materia 
de poca monta para las personas sanas ; mas no es lo 
mismo para los que sufren afecciones pulmonares, los 
cuales deben evitar el estremado frió, como el estre- 
mado calor, la humedad estrema, como la sequedad 
estrema. Para esta clase de enfermos, la medicina 
moderna aconseja el aire de las montañas entre 1500 
á 3000 pies sobre el nivel del mar, y una temperatura 
ivernal no inferior de 40o Fahr. y estival no infe- 
rior a 75** Fahr. con una humedad ralativa que no exceda 
de 60^ en estío, ni de TQo en invierno. Ahora bien, 
parajes en estas condiciones son raros en el mundo; 
pero se encuentran en diversos sitios en las montañas 
costeras de California, y en nuestro pais, en las faldas 
y valles de las Sierras de Córdoba y San Luis, sier- 
ras estas últimas de una belleza que es difícil encontrar 
en. otras regiones de la tierra. 



Numerosas, escarpadas y elevadas cadenas de monta- 
ñas, las mas de ellas paralelas á las riberas del Océano, 
como sucede en la Orografía de los Andes Chilenos y 
Argentinos, cortan el Estado en estrechas bandas ó 
valles longitudinales, los cuales corren de norte á sud 
siguiendo la dirección de su sistema general de cor- 
dilleras y costas. Kn estas cadenas, mas de 100 picos 
diferentes se alzan á una altura que exede de 10.000 
pies. Por todo, estas montañas se alzan á la vista ; y 
su perspectiva contemplada sea de la cima ó de los 
valles intermedios, presenta paisages tan grandiosos 



— 253 — 

como bellos. Las colinas, generalmente desnudas aquí 
como en todas las riberas del Pacífico, desde ciertas 
latitudes (los 35° de lat. en uno y otro hemisferio) pre 
sentan un colorido bistrado ó dorado en medio de suaves 
contornos que producen, por su aridez, un efecto no 
triste, sino mas bien agradable y poético. El sol les 
dá tintes cálidos que se armonizan bien con el tono 
general de las llanuras y montañas. Todo el Estado de 
California se estiende en unos 10** de lat. En esta 
estension, las diversas cadenas de montañas que erizan 
longitudinalmente su suelo, se pueden reducir á los prin- 
cipales, la cadena costera y la Sierra Nevada, Alpes de 
California. 

Estos sistemas, corriendo paralelamente, se aproxi- 
man tanto en el Sud que solo dejan entre ellos la estre- 
cha garganta del Paso del Tejón; mientras en el norte 
se unen también por su parte, alzando el Monte Shasta 
su espléndido cono nevado, en el punto en que ambos 
sistemas se juntan. Este monte, que se alza al estremo 
del Estado en esa parte, es un inmenso cono volcánico, 
que se eleva milla y media sobre el nivel de las cadenas 
inmediatas, cubierta con una ofuscante toca de blan- 
cas nieves por mas de una milla de altura vertical, 
durante nueve meses del año y visible desde una in- 
mensa área. Este Monte Shasta no tiene rival por sus 
efectos pintorescos, ni en el norte, ni en Europa. 

El Monte San Bernardo y los Picos Nevados sus 
asociados proporcionan una magnifica lontananza y 
contraste con los bosques de naranjos del valle de 
los Angeles, de San Gabriel y Santa Ana; menos 
elevado, pero mas notable por el territorio que domi- 



na, es el Monte Diablo que se alza en el medio del 
Estado, como en un anfiteatro, culminando sobre un 
área de 40,000 millas cuadradas, y sobre las habitacio- 
nes de una población de 500,000 almas. Colocado sobre 
su alto pico el espectador puede contemplar las faldas 
occidentales y cimas de la Sierra Nevada, del Monte 
Lassen, del Monte Whitney, distancia' de unas 350 millas ; 
mientras en su inmediata vecindad se estienden fértiles 
chacras y un poco mas allá, las Bahias tributarias de 
Golden Gate, y las ciudades de San Francisco, Sacra- 
mento y Stockton. Los Alpes Californianos, entre los 
35° y los 38°, presentan cuatro grandes abras ó inter- 
rupciones, entre ellas la Yosemite, en los nacimientos 
de la Merced, célebre por sus farellones ó precipicios 
de rocas, de media milla de elevación ; por sus seis cata- 
ratas, una de las cuales tiene un tercio de milla de ele- 
vación y por sus picos graníticos en forma de Cúpula. 

A corta distancia se hallan diversos bosques de 
Sequoia jíganúea, el cyprés jigantesco de California, 
que llega á una altura de 300 pies, con un diámetro 
de 30. Los Rios Tuolume, King y Kern tienen cada uno 
su quebrada particular, análoga á la de la Merced, 
pero menos accesible y pintoresca. 

Las marcas de las grandes convulsiones geológicas 
son numerosas en este territorio y comprenden cente- 
nares de volcanes estinguidos. Uno de estos, el Santa 
Helena, es visible de San Francisco ; y las colinas que 
confinan los valles de Sonoma y de Napa en ambos 
lados, se componen principalmente de rocas ígneas. 
Desde la cima del Monte Lassen, uno de lus mas ele- 
vados y prominentes conos del cráter del Estado, otros 



— 255 — 

35 de menos nota se pueden contar. Millares de millas 
cuadradas se hallan cubiertas de basalto, el cual en 
muchos casos llena el lecho de los rios, sin cubrir sus 
riveras adyacentes. 

Como estos eran de un material mías blando, fueron 
gradualmente denudados por erosión en el transcurso 
de las edades, dejando la lava intacta, semejante á una 
enorme serpiente negra, que cubre á vece^ ricos mantos 
de gravel aurífero, com.o acontece en los\xiinerales de 
Cherockee y Columbia. Ya á nuestro paso hemos enu- 
merado multitud de aguas frias, thermales y mine- 
rales al través de las Sierras. Las mas célebres fuentes 
calientes y humeantes, se hallan en los Condados de 
Sonoma y Plumas. Cahfornia se encuentra sulcada 
longitudinalmente por valiosas vetas ó depósitos mine- 
rales que se han hecho célebres en el mundo por su 
gran riqueza. Cerca dei Océano, produce asfalto asocia- 
do con petróleo. En seguida viene el azogue, que se 
halla desde Trinidad, hasta San Luis Obispo. En se- 
guida vienen los mantos y depósitos de hulla, los cuales 
son seguidos por grandes depósitos de cobre, á la base 
occidental de la Sierra Nevada. Un poco mas arriba, en 
la falda de la Montaña, se halla una banda de placeres 
de cuarzo aurífero; sobre sus faldas orientales se halla 
la plata y á la base de una misma cadena el bórax. El 
Estado produce hoy mas oro que la colonia Australiana 
de Victoria, que se hallaba hasta hace poco á la cabeza 
de la producción aurífera del mundo. 

En vegetación, California se singulariza entre las otras 
regiones de la tierra, siendo sus especies mas próximas 
á las Europeas, y en cierto modo á las Sad-Americanas, 



Mtf 



— 256 — 

que á la vegetación de jos Estados del Atlántico. Porque 
los bosques de estos últimos se componen de Caryas 
(1iickortj\ de fagiiSj [Besch] y de avellano blanco (Tilia 
americana) ; mientras en California la encinas, arces 
(aceres)^ avellanos negros [Esculm flava), pinos y abe- 
tos son especies distintas de las del Este, muy análogas 
á las esencias de las mismas clases en los bosques chi- 
lenos del Pacífico y á algunas antiguas especies Euro- 
peas. Tiene además como peculiaridad el palo rojo [Se- 
quoia jigantea), árbol perteneciente á una especie análoga 
al cyprés, y que es la única sobreviviente de un orden 
estinguido de la edad terciaria, la encina siempre ver- 
de, la encina de los valles, el madroño de América, el 
laurel, el manzanita, el xonathus, el chamiso, la encina 
venenosa, el alfllerillo y el bur-dover, especie de trébol 
de carretilla; todas especies desconocidas al Este de 
las Rocky Mondains; pero que tienen sus análogos en 
Sud- América, sobre todo en las costas del Pacífico. Ya 
hemos visto que los climas son perfectamente análogos 
entre las costas boreales y australes del nuevo conti- 
nente; ahora vemos que las producciones vegetales lo 
son también. ¿Todo deberá esplicarse por la maravi- 
llosa analogía del clima y del suelo ? aquí no es posible 
apelar á otras conexiones que las existentes en las eda- 
des geológicas. 

La agricultura californiana es también de una natura- 
leza peculiar y distinta de los Estados del Este. El trigo 
ocupa dos tercios del área cultivable y la cebada se le 
sigue en la lista de los cereales. Generalmente el trigo 
es cortado con la hoz, llevado á la máquina de trillar, 
y una vez ensacado, se le deja á la intemperie por se- 



— 257 — 

manas y aun meses. Este tiene sus inconvenientes, pues 
cuando las lluvias se adelantan, se sufren considerables 
pérdidas. Tal vez esta perscindencia de la parva y del 
granero tienen mas de imprevisión, que de ventaja. El 
maiz está muy lejos de ocupar la primera línea en los 
cultivos como en el Este. La cosecha anual de lana se 
eleva á 22,000 toneladas, (1,760,000 arrobas). Los ani- 
males de cria aquí, como en Sud- América, no necesitan 
establos ni forrages almacenados; sino que todo el año 
comen á la intemperie del pasto de los campos. Califor- 
nia ha sobresalido en estos últimos años por su fina 
lana y lijeros caballos de carrera. Sus viñedos cubren 
unos 70,000 acres (lo que es una bicoca, debido sin duda 
á la guerra que las sociedades de temperancia, por un 
malentendido celo, hacen á esta industria); sus naran- 
jales ocupan 10,000 acres,- sus manzanares 6,000 acres; ' 
sus duraznos y damazcos 2,000; los guindos, cerezos y 
ciruelas 1,000; y las peras otro tanto. La industria de 
las pasas de uva, de moscatel, de gumda, de ciruela, de 
damazcos, é higos ; del canned (conservas en vasijas de 
lata) y de los dulces de diversas frutas se hallan en un 
desarrollo creciente. Ningún país sobrepuja á Catiíornía 
por el gran tamaño y brillante color de sus frutas; por 
la cantidad producida en proporción al número de sus 
habitantes, en la largura de la estación durante la cual 
se la presenta en el mercado, ó en la habilidad y carác- 
ter emprendedor de sus hortelanos. Una gran parte de 
la ciudad se halla ocupada con este negocio, el cual 
tiene además un bello mercado especial. 

De las flores cultivadas de California, ya hemos dicho 
algo. Ellas son aquí mas bellas y mas frondosas que en 



— 258 — 

otros países, según el testimonio de escritores distin- 
guidos. Por lo que es á la flora natural, ella es preciosa. 
Como nosotros no hemos visitado el país en la prima- 
vera, no hemos podido gozar del espectáculo espléndido 
que presenta el despertar primaveral de esta flora. 
Según los botanistas que han tenido la fortuna de visi- 
tarlo en esa estación, los llanos que rodean á los ángeles, 
por ejemplo; las colinas y aun los valles de toda Cali- 
fornia se presentan como tapizados del mas brillante 
verde y de las flores mas magníficas; la vaiiedad de 
sus especies y colores es infinita. Entre ellas sobresa- 
len por su abundancia las siguientes especies : la Schs- 
choUzia callfornicf., la cual cubre muchos acres y aun 
millas de suelo, brillando por el espléndido amarillo 
anaranjado de sus flores. Distingüese también dos espe- 
cies de alfilerillo, el crodium cicutarmm y el moschatiim, 
que son muy comunes y sirven como pasto á los anima- 
les; sus flores son menudas y de un brillante purpura. 
Otra de las plantas preciosas del llano es la Sidcúcea 
malvceflora : se alza de uno á dos pies y presenta gran- 
des flores purpúreas. La copa de crema, platf/stemon 
caUfornicus, semejante á una anémona, es muy común 
con sus flores color crema. La Estrella Candente, Bode- 
catheon media se presenta también á veces con muchas 
especies de Orthocarjms de pequeñas flores purpúreas, 
creciendo, creciendo en denzas masas que cubren terri- 
torios enteros. Una pequeña compuesta, la Boei^ia gra- 
cilis tapiza la campaña con sus flores amarillas. A 
veces la Poeonia Bronnii halaga la vista con sus hojas 
de un brillante verde y sus grandes flores purpúreas 
ó rojizas. También es común la Pimpernela, Anagalia 



- 259 — 

arvensiSj con sus brillantes flores rosadas. Entre los 
brezos ó zampas descoloridas de los desiertos, se vé 
también brillar la Colinsia bicolor, con sus espléndidas 
ñores purpúreas. La Castileia Passiflora, con sus flores 
de un escarlata de fuego y el Penstemon cordifolius 
adornan las márgenes de las corrientes con sus flores 
escarlatas. 

En los sitios sombríos, la verde y elevada Scrofularía 
califórnicay realza sobre los blancos racimos de la bella 
Claytonia Perfoliata, 

Por el contrario, la Salvia carduaceay la Columbaria 
con sus racimos de flores azules, se complace en los 
suelos secos y asoleados. La Amsinkia s_pectahílis, de 
flores amarillas y la Phaccelis de flores azulas y blancas,' 
son comunes. La Neumopkila aurita y la insigiiis de 
flores azules, son de las primeras que florecen en la 
bella estación. Las especies de Gilia son numerosas, 
con flores de diferentes colores, presentándose en densas 
espesuras. El convolvulus occidentalis, con sus grandes 
flores blancas, trepa sobre las matas áridas como enre- 
dadera, cubriéndolas con una cabellera postiza de verdu- 
ras y flores. Entre las liléaceas sobresale el colochorus 
splendens con sus flores de un azul purpúreo ; y á la 
margen de los caminos la Datura meteloides de grande 
flores blancas. Sobre las colinas es común la Mirabilis 
californica, con sus flores de un brillante plata; mientras 
la Euforhia aíbomarginata forma grandes matas sobre 
el suelo en los bajos. Estre estas bellezas sobresale 
la Yucca Whiplei ó bayoneta española, que brilla en 
las faldas de las montañas con sus masas de flores 
campanuladas pendientes, color crema. Los JRanunculus 



— 260 — 

y el Mastiirtium oficinale son comunes en las márgenes 
húmedas de los rios; y entre las flores del llano brilla 
la Viola pedunculata de flores negras y blancas, con la 
fragancia de la violeta. 

La vistis califórníca, una parra silvestre, es también 
común en los matorrales y sauzales de las vegas; 
donde hemos podido también distinguir una ó dos es- 
pecies de chilca. Un BeJius, cuyo contacto produce se- 
veras erupciones cutáneas, es común en los llanos, 
montañas y quebradas de California. También es común 
la Tellina cimbalaria, con sus bellos manojos de flores 
blancas. 

Hay géneros comunes á toda California, y estos son 

entre las leguminosas, el Lupino, el Hosakia y el 

Astragalo. También es común la planta del Loco, dañosa 

para los caballos. En los caminos y sobre el suelo se 

distingue el falso naranjo, cucurbita perennis, cuyas 

frutas que son calabazas, se parecen á la naranja. La 

Mequirrhiza californica otra cucurbitáceas también es 

común en las montañas. La Clematis ligustrifolia ostenta 

hasta Julio, un panículo de blancas flores. Entre las 

malezas se distingue la Brassica nigra ó mostaza, que 

se eleva hasta 10 pies sobre el suelo. La malva 

borealis es otra maleza muy tenaz. También abundan 

diversos géneros de Onagraceas, entre las que se 

distingue la Clarkia elegans, de flores purpúreas. La 

Zansclineria, de brillantes flores rojas, adorna las colinas 

y los médanos; y la Isomeris arbórea, pequeño arbusto 

de flores amarillas, florece en otoño. Entre las plantas 

acuáticas se distingue la Azolla americana que cubre la 

superficie de las aguas con su verde tapiz flotante por 



- 261 — 

considerables espacios. Y á propósito de nomenclatura 
de plantas, no os parece bien fastidiosa esa cacofonia 
bárbara que se les dá por nombre, en vez de bus- 
cárseles un nombre lindo y adecuado á su belleza y á 
su perfumes. En el nombre de toda planta debe entrar 
desde luego el de su orden ó especie, en seguida el 
nombre del descubridor y en tercer lugar la patria 
originaria. Dos ó tres nombres no son muchos para una 

planta, cuando vemos feísimos p que tienen 

cuarenta y aun ciucuenta nombres ! Contra el lalin y 
el griego que son tan suaves y tan eufónicos, no puede 
haber objeción. Pero es preciso que el nombre nos dé 
por lo menos la idea de la familia ó de la especie á 
que la flor ó planta pertenece. 

La Fauna silvestre de California, entre la que se 
cuentan muchos animales interesantes de caza, abunda 
en las faldas Occidentales de la Sierra, donde los osos 
negros y los leones de CaUíornia abundan. Los gansos, 
liebres, conejos, codornices abundan por todo. Durante 
el invierno y la primera parte de la primavera, grandes 
bandadas de ánades y gansos frecuentan los rios y 
lagos, donde proporcionan con que vivir a algunos ca- 
zadores. El salmón natural y semhrado abundan en los 
rios del Estado, sobre todo en el Rio Sacramento. Se 
pescan también exelentes truchas y los pescados de mar 
son abundantes en las bahias y costas. 



Durante sus 32 últimos años de existencia, California 
ha hecho grandes progresos en todos los ramos. Los pla- 
ceres de oro ó lavaderos superficiales, han quedado cas 



— 262 — 

agotados, por manera que hoy no producen mas de tres 
millones de duros por año; mientras que en 1853 pro- 
duc'an hasta 50 millones. La producción actual de oro 
llega á unos 18 millones de duros anuales, la mitad de 
los cuales provienen de placeres profundos, beneficiados 
por el procedimiento hidráulico ; y un tercio de las minas 
de cuarzo aurífero. Pero la disminución del oro ha sido 
mas que compensada con el desarrollo de la produc- 
ción agrícola. California se encuentra hoy a la cabeza 
de los Estados Norte-Americanos por sus vinos y por 
sus cereales. Un gran sistema de ferro-carriles que miden 
mas de 6000 millas (en lo que respecta solo á California) 
la ligan al valle de Mississipi, habiendo salido de Cali- 
fornia los capitales con que se han construido dichas 
líneas. Ademas, lineas regulares de grandes vapores 
ponen en comunicación á San Francisco con Acapulco. 
Sitka, Panamá y otros puertos; con Honolulú, el Ja- 
pon, la China, Australia, Nueva Zelanda y la Oceania. 
California, con sus poderosos capitales, se ha convertido 
en el centro de grandes empresas pecuniarias, atrayendo 
la inmigración á sus playas y ejerciendo una poderosa 
influencia en el Oregon, Washington, Idaho, Nevada y 
Arizona. 

Pasada la fiebre del oro y cuando los Norteamericanos 
despreciaban el suelo de California, por su aspecto 
árido, acostumbrados como estaban á las praderas ver- 
deantes y á los frondosos bosques de su suelo natiVo; 
ignorando el adagio español, que bajo una mala capa 
se oculta un buen i)agador ; hombres mas previsores co- 
menzaron á introducir en su fértil suelo diversas varie- 
dades de frutas, de vides, de hortalizas, de plantas 



— 263 — 

ornamentales, de árboles de madera ; crias de ovejas, 
vacas y caballos pertenecientes á las mejores especies 
conocidas, y superiores á las ya aclimatadas en el pais ; 
y con la llegada de cultivadores, jardineros, hortelanos, 
viñaderos, pastores y queseros de gran habilidad, co- 
menzaron los productos del suelo á adquirir valor, de- 
mostrando ser susceptibles de las riquezas permanentes 
de la agricultura en grande escala. Desde entonces la 
agricultura Californiense se ha desarrollado de tal modo 
que se ha igualado en muchos respectos á los países mas 
adelantados, aventajándolos en otros. Así Caliornia, 
después de ser el tesoro de la tierra se ha convertido 
en un jardin formando como la cornucopia del conti- 
nente. Hoy ella compete con España y Grecia en la 
producción de pasas; con Sicilia en la de naranjas; 
con Francia en los vinos y en las ciruelas pasas; y 
muy luego tomará vuelo en la industria de las aceitu- 
nas, de los higos, de los limones y limas. 

Confinado dentro de su línea de montañas el suelo 
CaUforniano se estiende en forma de un largo, ancho y 
értil valle el cual ha debido formar en otras edades un 
gran lago ó mar interior. De él aun le quedan en el 
Sud tres grandes Lagos, el Fulare, el Kern y el Buena 
Yista, desaguándose en el Sud por el Rio San Joaquin, 
que sale de estos Lagos; y en el Norte por el Rio 
Sacramento, que nace de las faldas del Monte Shasta. 
Estos dos rios, de los cuales el uno corre al norte y el 
otro al sud, se reúnen cerca de Sacramento y van á 
vaciar 30 millas mas abajo sus aguas en la Babia de 
San Francisco. El valle del Sacramento es mas poblado 
que el valle de San Joaquin ; pero ambos no difieren 



— 264 — 

mucho por su clima y producciones, ya sabemos que 
en el Norte de California son las lluvias mayores que en 
el Sud. Las siembras se hacen generalmente en el Otoño, 
para poder aprovechar las humedades del invierno: el 
que así obra tiene seguras sus cosechas de cereales. Re- 
corriendo el país desde Marisville^ se vé que él se com- 
pone de un ancho llano, limitado al Oeste por las alturas 
azuladas de la cadena costera y al este por los con- 
trafuertes de la Sierra. Gran llano sobre el cual se alzan,, 
hasta perderse de vista, bosques pintorescos de grandes 
encinas blancas, que animan la soledad áé\ llano, hacién- 
dolo semejarse a un gran parque Inglés. En los puntos 
poblados del valle se ven buenos cercos, cómodos case- 
ríos y granjas que se esconden entre las espesuras, 
flanqueadas por buenas hortalizas. Los cultivos no son 
variados, reduciéndose á cebada y trigo, que son los 
productos principales; y aunque las chacras son gene- 
ralmente de 640 acres, no faltan establecimientos mas 
poderosos que han hecho la celebridad de la California : 
por manera que este año uno solo de estos poderosos 
cultivadores ha podido recoger la vigésima parte de 
todas las cosechas juntas del Estado. 

A lo largo del Sacramento, se estienden grandes 
cantidades de terrenos que son anualmente inundados 
por el rio y los cuales son empleados como potreros 
durante la estación seca, en cuya época sus pastos man- 
tienen grandes cantidades de ganados y ovejas que son 
conducidos a los terrenos altos en la estación de las 
lluvias. Pero una .pequeña parte de estos ciénagos han 
sido ya desaguados y su cultivo ha comenzado á dar 
excelentes resultados. Algún dia tendrá lugar la cana- 



— 265 — 

lizacion de estos ríos y entonces los cultivos del Estado 
se habrán ensanchado prodigiosamente. 

Algo se ha hecho ya en el sentido de la canalización 
con los rios Yuba, Feather y American, tributarios del 
Sacramento; si bien con objetos muy distintos de la 
agricultura. Estos rios antes claros y que torrentosos 
corrian dentro de sus profundos cauces, se presentan hoy 
turbios y en muchas partes embancados, habiendo sus 
lechos levantádose de 20 á 30 pies, y al ver esta espan- 
tosa obra de la denudasion de las montañas en tan corto 
tiempo, debido á las escavasiones del hombre y á los 
efectos estupendos del chorro hidráulico comprimido 
aplicado á la mineria, al ver estos resultados, decimos, 
ya no se puede poner en duda la eficacia de las corrien- 
tes para la denudación ó terraplenamiento de los valles 
en los periodos geológicos. Mas esto puede traer hoy 
fatales resultados al Estado, pues puede llegar al grado 
de embancarse sus rios y su magnífico puerto de San 
Francisco, haciéndolos impropios para la navegasion. 
En consecuencia, han comenzado, ya los electores de 
California á trabajar por enviar al Congreso Nacional 
hombres capaces de comprender las necesidades del 
país al respecto y de hacerse entender bien, obteniendo 
medidas para poner un dique á estos abusos. 

Los agricultores de California se distinguen hoy por 
su inteligencia y su espíritu de empresa. Esto no quiere 
decir que vivan mejor que en otras partes, pues habitan 
en malas casas de madera y se alimentan de pan y 
carnero. Pero son muy inteligentes para dirigir sus cul- 
tivos y para disponer de sus cosechas. Ellos hacen uso 
para todo de máquinas ahorradoras de trabajo y re- 



~ 266 — 

mueven la tierra en grande escala con arados á vapor. 
Miran poco el ornato y se van á lo productivo. Por lo 
demás, los chacareros del valle del Sacramento se con- 
tentan con cultivar trigo y cebada. Recien á unos chinos 
se les ocurrió hace poco tiempo cultivar el maní, hacien- 
do una fortuna con él, pues esta vez se ha hecho muy 
popular en Am^érica ; pero la rutina predomina mucho 
en los hombres de todas las castas y cuesta vencerla. 
Aun hay en el valle del Sacramento, miles de acres en 
manos del gobierno y de las compañías de ferro-carriles 
que se pueden obtener acomodados. El Sacramento, que 
saca su origen de una gran fuente en el Monte Shasta, 
se ha abierto paso al través de elevadas montañas y 
durante unas 100 millas de su curso se precipita como 
un torrente bramando entre las quebradas, donde sus 
aguas abundan en toda estación en truchas, llenándose 
en estío de salmones que vienen del mar y penetran por 
la parte inferior de su curso, que corre magestuoso y 
reposado como un gran rio, unido con el San Joaquín. 
Es asombroso ver como acude el salmón al rio en la 
estación de la freza ó desova. Los indios se reúnen de 
una considerable distancia para tomarlos á la fija ó 
en trampas, salándolo y secándolo para el invierno. 
Cada indio suele pescar de 15 á 20 por dia y este pescado 
forma una importante parte de su alimentación. 

Nada mas curioso que la desova de este pez. Los 
grandes pescados abandonan en esa época las profundi- 
dades donde se hablan mantenido tranquilos durante 
algunas sqmanas antes é intrépidos se lanzan sobre los 
Bancos. Alli, estimulados por una especie de furor, baten 
a arena con la cola y la hembra trabaja de este modo 



— 267 — 

hasta que sus aletas quedan imposibilitadas. En seguida 
deposita sus huevos sobre el gravel grueso, y la trucha, 
que la esta espiando y que es muy ávida de ellos, suele 
devorárselos mientras la pobre madre los está poniendo. 
Pero son espulsadas por el saimón macho que acompaña 
su hembra y espulsa á las voraces truchas. Cuando la 
hembra acaba de poner y que el macho ha llenado su 
deber ahuyentando el enemigo, los dos se ocupan de 
acarrear grandes piedras con el hocico para tapar los 
huevos y cubrirlos contra los ataques deprédatenos de 
las truchas. Después de esto, el salmón grande ó viejo 
se muere. Así, pasada la estación de la freza, se ven 
sus cadáveres cubrir las riberas. El salmón joven que 
sobrevive después de la freza, no baja al mar, se queda 
un año mas y solo desciende al mar á la edad de 
18 meses. 

Los campos de una gran parte del valle del Sacra- 
mento son empleados para el pastoreo ; pero la estensioa 
de terrenos destinados á este objeto se limita mas cada 
dia con la política del Gobierno y las Compañías que 
van vendiendo poco á poco por porciones sus terrenos 
cada año, aumentando los propietarios del suelo é impi- 
diendo que este sea monopolizado en unas pocas manos. 
En esta región se encuentran grandes chacras mal 
labradas, pero mucho mejores y mas productivas son 
las pequeñas chacras de 160 á 320 acres para los que 
no se ocupan de pastoreo y si solo de agricultura propia- 
En California hay pocos campos de pastoreo, pues los 
pastos naturales son escasos. Pero cuando el riego llegue 
á aplicarse en grandes escala será fácil alfalfar grande 
estensiones que servirán para engordar grandes inver- 



— 268 — 

nadas de ganado, para el consumo ó para hacer negocio 
fuera del Estado, por los ferro-carriles Estas especu- 
laciones son escelentes y productivas para el dueño de 
los pastos y para el dueño de los ganados. 

El progreso de California en todo género de empresas 
y de negocios, es asombroso. Ya se ha comenzado á 
ensayar la obra de la canalización del rio de San Joa- 
quín con objeto de la irrigación del valle; y es pro- 
bable que la empresa, que cuenta hoy con capital 
suficiente, siga adelante con éxito. Los jankees son tan 
inteligentes, que sin saber canalizar ni regar hoy, aca- 
barán por hacerse tan espertes en el arte de la canali- 
zación y de la irrigación tanto ó mas que los hispano 
americanos y después darán á estos lecciones en él. 
Los pueblos progresistas como los anglo-sajones y ger- 
manos, siempre dejarán muy atrás á las razas latinas 
que son amigas de estacionarse y de retrogadar; se 
diria que tienen miedo al adelanto. Y no tienen miedo 
de quedarse atrás y resagados de la civilización, que es 
donde está el peligro ! Pero la alfalfa, que entre nos- 
otros es negocio de especulación y de una excelente 
especulación, es hoy entre los Norte-americanos, por su 
ignorancia de este útil cultivo, mirada como negocio 
solo de gusto. Y sin embargo, es en California, país 
colonizado primero por ios españoles, donde hemos visto 
las alfalfas cultivadas con alguna ostensión por primera 
vez en Norte-América. Hasta hoy sin embargo, parecen 
preferirle su clover patrio, al que están acostumbrados, 
aunque este pasto no es perenne y no es tan sustancioso 
y grato para los animales como la alfalfa. Como pasto, 
sin embargo, esta última no tiene rival, sea en su aspecto 



— 269 



de esmeralda y púrpura, como ornamento de los campos; 
sea en su resultados, pues la alfalfa florida engorda 
mejor al ganadlo que todas esas ridiculas combinaciones 
de t^ramineas y tréboles insulsos y de tortas de linaza ó 
algodón. Asi, donde el clima lo permite, la alfalfa debe 
ser preferida para el cultivo. 

Como quiera, los Norteamericanos se muestran mas 
inteligentes en el arte de drenar ó de agotar los ciéna- 
<Tos, arte que los ingleses conocen y han perfeccionado 
mucho Asi, en California se han construido diques en 
la estación de 1000 millas á objeto de contener las inun- 
daciones del Rio Sacramento sobre los terrenos anega- 
dizos de sus márgenes; y hoy, millares de acres des- 
ao-uados por este medio, han comenzado á cultivarse. 
cilifornia ha ensayado ademas el cultivo de la vina en 
grande escala y la fabricación de vinos, pasas y frutas 
secas de toda especie; arte en que nada entendían los 
yankees hace 10 años y que hoy ya practican con mas 
perfección que en España ó Francia. Hace 40 años, según 
creemos haberlo observado en otra parte, los Norteame- 
ricanos nada entendían de minería, y hoy son ios prime- 
ros mineros del mundo. En vista de ¡o que ha pasado 
y de lo que está pasando, es muy posible proveer que 
California, después de haber asombrado al mundo con 
su oro, lo asombrará con mas razón con su agricultura, 
con su industria y con las riquezas inmensas y perma- 
nentes que ella cria y mantiene. 

La crianza de la oveja es una industria hoy muy 
bien establecida en California y que se ha estendido 
mucho, sobretodo en el Norte, donde ella encuentra 
menos dificultades que en el Sud. En California Sud los 



— 270 — 

pastos son mas escasos y de no tan buena calidad como 
en el Norte, donde no hay los abrojos y carretillas que 
en el Sud. Por esta razón, la lana del Sud vale siempre 
de 5 á 6 centavos menos que la del Norte. Ademas, 
los ovejeros del Norte son mas inteligentes. Ellos se 
han descartado de la mala costumbre antigua de hacer 
dormir las ovejas de noche apeñuscadas en un corral, lo 
cual entre otros inconvenientes, tiene el mal resultado 
de crear la sarna y de propagarla en las majadas. Los 
corrales deben ser muy grandes, m.uy estensos y muy 
secos; para lo que debe darse la preferencia á los 
médanos elevados, terrenos que no valiendo nada para 
el cultivo, pueden destinarse para un gran dormidero 
de ovejas, donde estas puedan estar y descansar con toda 
holgura é independencia; pudiendo disfrutar á su pa- 
ladar del fresco de las noches en la estación calurosa. 
Durante los frios ivernales, ya sabrán buscarse y apeñus- 
carse ellas mismas en los abrigos que se les debe pro- 
porcionar para esa estación, en la cual un médano es 
al mismo tiempo un abrigo, un reparo y un mullido 
lecho. Los corrales bajos, estrechos y húmedos deben 
evitarse como una peste para las ovejas. Hoy que tienen 
potreros cercados y seguros, lo que hacen en California 
es dejarlas dormir con libertad en ellos. 

En el invierno es otra cosa, porque en ciertos climas 
las ovejas necesitan abrigo y protección contra la intem- 
perie, sobre todo, en las largas y heladas noches. 

En Australia y Nueva Zelanda hay inspectores nom- 
brados y pagos por el gobierno, que tienen el deber 
de examinar los rebaños y de hacer apartar y curar por 
separado las ovejas sarnosas, siendo esta una de las 



— 271 — 

providencias que mas ha contribuido á la estirpacion 
y desaparición completa de la sarna en esas regiones. En 
California la ley no dispone nada al respecto; pero los 
buenos criadores mantienen sus majadas sanas y en 
buen estado, haciendo separar y curar aparte las ove- 
jas sarnosas ó inficionadas de otras enfermedades con- 
tagiosas, que vienen sobre todo del amontonamiento en 
apriscos o corrales estrechos. 

En California domina la máxima que creemos impuesta 
por la naturaleza de su territorio, de mejorar y refinar 
las crias ovinas hasta la mayor perfección posible, des- 
cartándose de todos los animales de mala especie ó de 
mala lana. Ellos se proporcionan los mejores carneros 
padres que pueden de los Estados del Este, de Europa 
ó Australia y por su medio y una selección bien dirijida, 
consiguen mejorar y refinar sus rebaños poniéndolos en 
el pié de la mayor perfección posible en las condiciones 
de su lana y carne : esto es, que sus crías son grandes 
de cuerpo y su lana la mas fina. Cuesta menos, hemos 
oido á los estancieros Californianos, y se gana mas 
criando buenas ovejas de la mejor calidad, aunque sean 
pocas, que muchas de mala clase ordinaria. Así, en 
Norte América se ha visto el fenómeno raro de que las 
ovejas del pais en general han disminuido en su número 
mientras la cantidad y buena caHdad de la lana ha 
aumentado enormemente. Así, los criadores Americanos 
prefieren tener pocas ovejas del valor de 5 á 6 duros por 
cabeza y no muchas de solo el valor de 2 duros por 
cabeza. 

Aquí se dá también mucha importancia al buen cer- 
cado de los campos. El mejor sistema de crianza prac- 



— 272 — 

ticado en California, es en consecuencia tener buenos 
potreros cercados y dejar pastar en ellos con libertad 
Icis ovejas de dia y de noche á su albedrio, con solo 
una playa arenosa alta y seca que se deja en un ángulo 
de los potreros, donde las ovejas puedan abrigarse y 
dormir tranquilamente de noche ,• y donde en la época 
de la parición y en invierno, puedan estar al abrigo 
con sus crias. Es en consecuencia necesario establecer 
en ella buenos galpones, sobre todo para el invierno. 
Agua deben tener en abundancia y á mano para que pue- 
dan beber á voluntad. Con este método se desarrollan 
magníficas en carne y en lana y en California dan hasta 
dos esquilas de lana en el año. Por este método se pue- 
den criar hasta 20,000 ovejas en un solo establecimiento, 
desparramándolas en diferentes potreros en majadas de 
1000 á 2000, con un solo pastor que las visite y cuide 
á caballo todos los dias, á fin de ver lo que pueda con- 
venir ó lo que puedan necesitar y para impedir pérdidas 
ó robos. Mas para esto se aecesitan buenos cercos de 
railings ó de alambres y mejor aun, cercos vivos ó de 
tapia como en Cuyo ó Chile. Cuanco se tienen muchas 
ovejas, es conveniente también guardar pastos emparva- 
dos para el invierno. La alfalfa es exelente para que 
los animales la coman madura y en pié; y también 
seca. En Cuyo la alfalfa se cria de dos varas de alto 
y segada, seca y emparvada forma un exelente forrage 
para el invierno. 

En California, donde aun no se cultiva la alfalfa con 
estension, para alimento de invierno de las ovejas se 
usa el heno ó pasto de campo segado y seco. El escaso 
cultivo de la alfalfa en este país, solo lo consideramos 



— 273 — 

el resultado del poco conociínieato que de ella tienen los 
Europeos y Norteamericanos establecidos en el país. 
En California se practica una costumbre que es el 
revéz de lo que se hace en España y en otros países 
en diferentes condiciones climatéricas. Como el vera- 
no es seco en California, se dá de comer á las ovejas en 
esta estación en las cañadas, vegas y ciénagos húmedos ; 
y cuando llega el invierno, en que las aguas invaden los 
lugares bajos, las ovejas son pastoreadas en las lomas y 
en las mesetas de las montañas, donde paren y son es- 
quiladas en la estación conveniente. Asi los propieta- 
rios de terrenos bajos en el valle del Sacramento, tienen 
también lotes en las sierras y lo mas contiguas á sus 
terrenos; y el ganado y sus caballos están tan acos- 
tumbrados á pastar en el estío en los terrenos bajos 
y ciénagosos, y ea el invierno en las lomas, que ellos 
mismos, sin necesidad de ser conducidos, se marchan en 
pequeños grupos en el invierno á las sierras, en el 
verano á los bajos, sin salir de los límites de los pastos 
de sus respectivos propietarios que son al mismo tiempo 
sus querencias. La raza ovina mas propagada en Cali- 
fornia, es la merino pura sangre, escepto en la región 
al Norte del Redding, donde por causa del clima solo 
pueden criarse las ovejas ordinarias de lana larga. Tam- 
bién cerca de Red Bluff existen rebaños Costwolds y 
cerca de San Francisco CostAvolds y Leicester. Es pro- 
bable que dentro de cinco años ya no existan terrenos 
en los bajos, que no estén cultivados. A medida que el 
suelo sea mas cultivado, los rebaños tendrán que ser 
menores y de razas mas perfeccionadas. Hay una ten- 
dencia manifiesta á elevar la tasación del suelo, y no 

18 



— 274 — 

puede hacer cuenta criar en suelos que pagan impues- 
tos como terrenos cultivados. 

Por lo demás, los agricultores en California se hallan 
en la necesidad de criar sus pequeños rebaños para dar 
de comer á sus peones; y esto se puede practicar aquí 
mas barato que en otras partes. 

Para las personas que se consagran á la cria de 
ovejas en grande escala, existen aun terrenos adecuados 
que se pueden adquirir en Nevada ó en el valle de 
Humboldt, donde hoy pastan muchos miles de cabezas 
de ganado y centenares de miles de ovejas. 

En ese valle se pueden obtener terrenos á muy bajo 
precio y pagarlos anualmente con el producto de las 
lanas y los capones gordos. La zampa gris ( Whitesage) 
en el valle de Humboldt es en estremo nutritiva para 
las ovejas y cabras, habiendo también en los valles 
subridarios abundancia de pasto graminesente(¿>?/??r/¿f//*«.s5), 
una cosa análoga al pasto de búfalo del naciente y que 
sirve de aUmento al ganado, junto con el pasto salado 
de los suelos salitrosos y húmedos del valle. Algunos 
criadores establecidos en este valle en años pasados con 
algunos centenares de ovejas, son hoy ricos; el invierno 
es algo prolongado en estas planicies elevadas ; pero 
los animales encuentran en ellas alimento durante todo 
el año y los criadores vienen á hacer sus esquilas sobre 
los rieles del ferro-carril, que ya hemos visto, atraviesa 
este valle en toda su ostensión. Así el transporte de sus 
lanas al mercado les sale muy barato. También envían 
sus ovejas y capones gordos al mercado por el mismo 
ferro-carril. Parece que los indios Digger, que son 
mansos y viven en las poblaciones, tienen en California 



275 



la costumbre de devorar y comerse con avidez toda la 
langosta saltona que pueden haber á mano. Así por lo 
menos nos lo han asegurado en las estancias ; y en 
Santa-Fé, que se sufre tanto de la langosta, bien podrían 
importarse y propagarse allí estos Indios Digger, que 
junto con los pavos y las gallinas, serian el mejor reme- 
dio contra esta plaga. 

En California se fabrica también queso y manteca, 
aunque por las circunstancias que hemos especificado y 
por la estraña ignoi^ancia de los Norteamericanos del 
arte de la irrigación y del cultivo de la alfalfa, el país 
no parece prestarse mucho a esta industria. 

Sin embargo, como no faltan terrenos abundantes, en 
pastos naturales y en buena agua como en Marín 
CounUjj por ejemplo; allí existen numerosos Butter 
ranchos ó fábricas de manteca y queso y también en 
otras partes donde abundan los pequeños Dairy Men ó 
tamberos. Los Cahfornianos que tienen un genio inven- 
tivo para todo, han organizado esta industria de una 
manera admirable. 

Tomaremos el ejemplo en un establecimiento parti- 
cular, en el rancho de Mr. Charles Web Howard, por 
ejemplo. Su propiedad se compone de 18,000 acres 
(4800 cuadras) de tierras con buenos pastos. El ha 
establecido siete puestos ó ranchos separados, todos 
ocupados en la fabricación de la manteca. 

El ha cercado los terrenos destinados para cada 
puesto, dotando á cada uno de buenas casas y edificios 
adecuados, siendo este gasto indispensable si se quiere 
que el negocio marche bien. El salón de la fábrica 
tiene 50 pies de largo, por 25 de ancho, con un depósito 



— 276 — 

de leche en el centro, de 25 pies cuadrados; un apar- 
tamento para chumar ó batir la manteca ; un depósito 
mía lavandería; un gran pajar y granero de 50 pies por 
14; un chiquero para terneros, un corral para las vacas, 
una pocilga bien dispuesta para los cerdos de ceba, 
y todos estos ediñcios bien construidos, pintados y 
aseados. 

El ocupante de cada rancho ó puesto recibe del 
propietario todo esto, junto con la tierra y las vacas 
lecheras. El por su parte pone los utensilios y máquinas 
de la fábrica, los carros y caballos necesarios, los mue- 
bles de la casa, las herramientas de cultivo y el trabajo 
necesario. El ocupante paga ademas al propietario 
27 V^ duros por el arrendo de cada vaca lechera al año, 
comprometiéndose á cuidar y reparar los cei'cados, la 
casa, el ganado, los cerdos, etc., y á entregar al pro- 
pietario un quinto de los terneros de cria, pudiendo el 
ocupante disponer á su favor de los cuatro qiuntos 
restantes de terneros. 

El no puede vender sino la manteca y los cerdos de 
su pertenencia en el puesto. Bajo este sistema este 
propietario tiene arrendadas 1520 vacas en puestos 
separados, siendo el mayor número que posee cada 
puestero de 125 y el menor de 115. Mr. Ho^vard, es de 
advertir, posee las mejores vacas refinadas de raza 
Shorthorn; empleando solo las de pura sangre de esta 
cria y de las mejores razas lecheras conocidas. Así, se 
hace reservar los mejores terneros de las mejores vaqui- 
llonas. Los puesteros hacen producir á cada vaca 175 
libs. de manteca al año, habiéndolas que producen 200 
y hasta 250. Vendida la manteca á 30 centavos que 



— 277 — 

sea la libra, queda una buena utilidad ai puestero. El 
ordeñado y batido de la manteca se hace por hombres, 
ó por mujeres muy diestras. La leche espumada déla 
manteca se emplea en los terneros y para engordar 
cerdos, que es otra entrada y otra utilidad para el pues- 
tero. De este modo, el propietario Mr. Ho^\'ard se gana 
todos los años con solo el trabajo de la dirección y 
del buen arreglo de su parte, unos 40,000 duros de 
renta al año; al mismo tiempo que por otro lado conserva 
y aumenta su capital invertido en terrenos, casas y va- 
cas; pero los puesteros ganan también por su parte, de 
dos á tres mil duros al año, lo que es una buena renta 
que se obtiene con poco capital y solo con la consagra- 
sion al trabajo y á la economía. Estas contratas son 
generalmente por tres años. Las vacas son ordeñadas 
dos veces al dia, para lo cual de los pastos se las lle- 
va al corral. Las vacas se conservan bellas y gordas, 
y cuando el lechero se les acerca, levántanse espontá- 
neamente, sin esperar su voz de mando y se dejan or- 
deñar tranquilamente. Son vacas de buena cría. Un 
hombre basta para ordeñar veinte ó mas vacas en la 
estación de mayor leche. Se suelen emplear chinos, 
cuyo trabajo es muy barato, sobre todo para el batido 
de la manteca. 

Los empresarios ú ocupantes de estos ranchos, nece- 
sitan un pequeño capital de 2000 duros para emprender 
este negocio. Pero todos los años, satisfechos los gastos, 
les quedan de 2000 á 2500 duros de utilidad neta, esto 
es, un negocio seguro de mas de 100 % de utilidad. 
Los brazos empleados ganan 30 duros mensuales ; pero 
cuando el empresario tiene familia útil y laboriosa, toda 



— 278 — 

esta utilidad queda en casa. Ed los corrales, bajo un 
sotechado, se halla una gran tina de hierro estañada 
pof dentro ; allí se echa la leche á medida que es or- 
deñada; y por una cañería pasa de allí á depósitos 
de la fábrica, de donde pasa á los casos y enfriadores 
donde se forma la crema. Esta es estraida á las 36 y 
á mas tardar á las 40 horas ; y la leche se conserva aún 
<^n estío, sin cortarse, 36 horas. Se emplea, la churna 
ü mantequera cuadrada y se la hace mover por caballos. 
Fabrican la manteca en media hora. La manteca es en 
seguida acondicionada en esas mesas redondas, con 
una palanca ó estrujador, de que hemos hablado en otra 
parte, y por su medio se preparan 100 hbras de man- 
teca á la vez, haciéndola mover con un dedo, tan fácil y 
sencillo es su mecanismo. Una vez preparada, se la dis- 
pone en rollos de dos libras que son modelados en una 
prensa de mano. Es empaquetada en cajas oblongas, 
que pueden contener 25 rollos. Las vacas no tienen que 
caminar mas de una milla á la lechería, pues el corral 
de esta se encuentra en el centro de los terrenos de 
cada puesto; y yá sabemos que estos son cercados. 
Así que las ordeñan, las vacas mismas se marchan á 
pastar de nuevo á sus potreros sin que nadie las 
conduzca. 



Acabamos de indicar que Mr*. Howard arrienda sus 
vacas finas de cria en su establecimiento de Rancho y 
Dairy como allí se llaman, á razón de 27 V2 duros por 
cabeza al año, y que á pesar de esto todavía queda una 
gran utilidad á sus arrendatarios. 



— 279 — 

Este aserto que parecerá increíble á nuestros hacen- 
dados Argentinos, es, sin embargo, una verdad de hecho, 
no solo en California, sínó en general en todos los Esta- 
dos Norteamericanos, como se ve por los datos siguien- 
tes que tomamos de nuestros apuntes de viage. En efecto, 
las vacas Norteamericanas, no solo las de cria fina Short- 
horn, Ayrshire, Guernesey ó Jersey, que son las mejores 
vacas lecheras del mundo, sino aun las buenas mestizas, 
vendiendo su leche aun á los mas bajos precios del 
mercado, producen en término medio por valor cada 
una, de 45 duros de leche al año. 

En consecuencia, los arrendatarios de Mr. Howard 
ganan 17 V2 duros por vaca, término medio al año. Según 
Mr. Waters director de la fábrica de Manteca y Queso de 
Bleomfield; Robert Sellers, arrendatario de 16 vacas, 
habiendo comenzado á enviar su leche á la fábrica el 
20 de Abril, hasta el 20 de Noviembre (una estación 
lechera de 7 meses), realizó por valor de 700 dollars de 
leche, lo que hace 45 duros como producto medio de 
cada vaca. Otro arrendatario, Frank Squibb con 10 
vacas, realizó la suma de 400 dollars; John Runcínao, 
otro arrendatario, con 12 vacas realizó 625 duros en 
leche. Todo esto sin incluir el valor de los terneros que 
tocan al arrendatario, ó de los cerdos que el engorda. 
Esos terneros á las 5 semanas de nacidos, el puede 
venderlos á 10 duros uno, el menor precio, para el 
mercado. 

Hé aqui los resultados de la fabricación de manteca 
y queso á que hemos aludido. Entre los meses de Abril 
y Noviembre de 1881 (nosotros hemos visitado los Es- 
tados á mediados de 1882), el establecimiento recibió 



— 280 — 

1.111 ,558 libras de leche;fabncando con dicha leche 99,694 
libras queso y 7164 libras manteca; empleándose 11 
libras de leche espumada para fabricar una hbra de 
queso y 9 Hbras de leche gorda para 1 libra de manteca, 
que tiene el valor de 2 libras de queso. La leche fué 
comprada á 8 % centavos el galón ; y la fábrica obtuvo 
como precio del queso y manteca fabricada, la suma de 
11,400 duros; siendo los costos de fabricación menores 
de 4,000 duros. El producto medio de cada vaca fué 
de 4500 libras de leche al año. (jada vaca norteamerica- 
na, produce pues, en media, 25 libras de leche diarias, 
durante? meses. El método practicado en California para 
manufacturar la leche, no difiere del que hemos indi- 
cado para otras partes ; pero lo que simplifica, acelera 
y abarata esta fabricación, son las superiores máquinas 
y aparatos empleados, dando al queso fabricado una 
calidad superior y uniforme con un quinto del trabajo 
empleado en otros paises. El sistema de fabricar h man- 
teca es tan completo como perfecto. 

El antiguo sistema de asentar la leche en milk pans, 
esto es, en vasijas bajas y abiertas, ha sido abandonado. 
Sustituyéndolo con tinas (vats) que separan la crema de 
la leche en 12 horas, ó 'entre una ordeñada y otra. Este 
sistema es tomado á otros Estados Norte-Am.ericanos, 
donde existen fábricas de manteca y queso establecidas 
por especuhadores, cada 5 á 6 millas en toda la campaña. 

Entre nosotros el gobierno deberla favorecer el esta- 
blecimiento de estas fábricas; y el medio mas eficaz 
de obtenerlo, seria acordar premios pecuniarios ó de 
otra especie, á los que consiguiesen establecerlas y ha- 
cerlas funcionar por algunos años en la campaña. 



— 281 - 

Estas fábricas compran la leche á los estancieros y 
pequeños ganaderos de la campaña, estimulando la cria 
del ganado y de las buenas razas lecheras; abriendo 
nuevas fuentes de trabajo y riqueza y beneficiando el 
país de toüos modos, á mas de dotar á la nación de 
nuevos productos, de esportacion é intercambio. Los 
Americanos han probado que este sistema de fábricas 
especíales, separado de las crianzas de ganado, es infi- 
nitamente superior, como especial y concentrado que es, 
al sistema de fabricación particular y fragmer/iario ; y 
los estanciei^os ganan mas vendiendo su leche, sin mas 
trabajo, que haciéndose ellos mismos fabricantes de man- 
teca y queso. 

El comercio del ramo sabe ademas con quien enten- 
derse y á quien comprar cantidades de manteca y queso 
por mayor, sea un la calidad, cantidad y demanda del 
consumo ; estando seguro de una genuinez y buena cali- 
dad constante. Estas son ventajas especiales y que ase- 
guran el éxito. 

En California, como en todo Norte-América, asi como 
se fabrica la manteca artificial de cuyo procedimiento 
hemos dado cuenta en otra parte, se fabrica también 
queso artificial', esto es, queso que en vez de hacerse 
con leche, se hace con lardo ó grasa fina. Nosotros no 
deseamos la introducción en nuestro país de estas pro- 
ducciones espúreas ó adulteradas, que son tan peligrosas 
como deshonrosas para el comercio de un país, cuando 
no se procede con franqueza en la calidad de la mer- 
caderia. Nosotros los Argentinos, con tantos pastos y 
ganados que esplotar, debemos esmerarnos en dar á 
nuestro comercio nacional de exportación, los productos 



- - 282 — 

mas gen ui nos y legítimos, cuando menos, por su cua- 
lidad. Mas como el comercio, quieran que nó^ se ali- 
menta hoy en parte, con esas fuentes espúreas de pro- 
ducción alimenticia, hay que dar cuenta de ello, aunque 
sea solo para conocer y precaverse de los fraudes y en- 
gaños á que puede dar origen la fabricación artificial 
no declarada, de aUmentos adulterados. 

El empleo de gorduras y de aceites para la fabri- 
cación de lo que se ha llamado en el comercio « Queso 
desnatado (ski7/i-cheese)y se ha practicado hace años, pero 
sin éxito fabril, por la dificultad de hacer una emulsión 
adecuada. Pero desde la invención de la máquina de 
cortar y separar las grasas, ha llegado casi á superarse 
esta dificultad. En consecuencia, la fabricación ha co- 
menzado ya en grande escala, tendiendo á suplantar 
el comercio del queso genuino de leche, asi como la 
fabricación de la oleomargarina ha suplantado el comer- 
cio de la manteca genuina. 

Esta fabricación y comercio es sin duda legítimo, como 
el de la oleomargarina, desde que sea declarado y franco 
y que solo dependa del comprador el contentarse con un 
producto artificial, desde que lo halla equivalente al ver- 
dadero. Solo hay fraude, cuando se hace pasar un pro- 
ducto artificial, por uno genuino, sin serlo. 

Por 1.0 que es al queso artificial de lardo, él se hace hoy 
tan sumamente parecido al de leche, que es Jo mas diñcil 
el poder distinguirlo en los productos similares de impor- 
tación estrangera, tanto son parecidos su sabor y textu- 
ra. El procedimiento tiene lugar mediante el empleo de 
la Wire's circular Self-agítating Cheese Vat, esto es. de 
la «tina circular automática de Wire, para hacer queso.» 



— 283 — 

La fabricación de queso de lardo, en cuyos detalles va- 
mos á entrar, que ha servido de modelo para todas las 
otras, se halla en Litf.le Falls, en la parte Sud del Mohawk 
Biver, en el punto en que este rio sale de las estrechas 
quebradas de las montañas. La preparación no se hace 
solo con lardo; entra también un mínimo de leche. 
Los edificios de la fábrica indicada, forman una estruc- 
tura de dos y medio pisos en una ostensión de 80 pies 
por 40. Empléase la leche de 200 á 300 vacas, que se 
compran á los chacareros de la vecindad, habiéndose 
arreglado el precio sobre la base de 10 libras de leche 
para 1 libra de queso, á un precio algo mayor del cor- 
riente en Little Falls, lo que hace mas cuenta á ios 
chacareros que fabricar ellos mismos el queso y la man- 
teca. La leche recibida en la cremería es depositada en 
grandes tinas provistas de un aparato para enfriarla 
con una corriente ó chorro de agua fria, dispuesta sobre 
el plan de la tina de asentar leche de Whítman y Bairell. 
La temperatura del agua es de 50^ Fahr; temperatura 
menos fresca que las aguas corrientes en nuestros ríos 
de cordillera. En estío la leche permanece en las tinas 
de 24 á 36 horas y hasta 72 horas en Setiembre y Oc- 
tubre (los dos primeros meses de Otoño en Norte- Amé- 
rica); siendo el único objeto de este largo reposo, el 
estraer toda la crema posible de la leche, pues para la 
fabricación del queso de lardo, mientras mas espumada 
está la leche de toda su crema hasta quedar azul como 
quien dice, tanto mejor para manipularlo. La cantidad 
de manteca estraida de la leche por este méiodo, es 
de 4 á 4 y, libras por cada 100 libras de leche. 
La crema es batida en una de las grandes Churus 



— 284 — 

ó mantequera Blanchard, de fábrica; añadiéndose la 
leche estraida de la manteca, á la leche espumada, que 
es convertida en seguida en queso. En este procedi- 
miento se añade para cada 100 libras, I '^jo libras 
de lardo, destinado á sostituir la manteca estraida. Se 
hace también uso, en vez de lardo, de aceite de manteca ; 
mas esto solo hace cuenta cuando las mantecas inferio- 
res se halllan muy baratas. Este aceite de manteca se 
obtiene clariflcando la manteca pobre con una pérdida 
de un 25 á 30 7o • esta pérdida consiste en el agua, sal 
y caseína contenida en la manteca. Cuando se emplea 
lardo (las gorduras mas finas de los animales carnea- 
dos), en vez de aceite de manteca, este debe elejirse de 
primera caUdad del Ketíle-rendered lard ; siendo indis- 
pensable el empleo de la gordura mas pura é inodora 
posible para obtener un buen sabor en el queso. El 
hecho notable que se observa al añadir lardo ó aceite 
de manteca k la leche espumada, es que el peso del 
queso de una cantidad dada de leche, aumenta no solo 
con el peso del lardo añadido, sino que este peso es 
doblado por la tendencia de las cuajadas á retener la 
humedad, después de añadida la gordura. Asi añadiendo 
1 V2 libras de lardo para cada 100 libras de leche espu- 
mada, se obtiene una adición de 3 libras mas á su pro - 
ducto, de lo que se obtendría de la leche espumada sola 
sin adición de gordura. Cuando se quiera hacer queso 
de una leche espumada azul, sin añadir la gordura, la 
dificultad está en la resistencia de la cuajada para re- 
tener la humedad suficiente, de manera que se obtendría 
un queso blanco, pero duro como un palo; este mal 
desaparece con la adición de la gordura, lardo ó aceite 



— 285 — 

de manteca. Un bueno y rico queso, hecho con leche 
sin espuma, contiene cuando maduro y apto para comer 
un 33 de humedad de tal manera distribuida entre sus 
partículas, de tal manera asimilada, que no se conoce 
aun apretando un pedazo de la miga del queso entre 
los dedos, sino que se presenta mantecoso y suave al 
tacto. 

Por el término de leche espumada azul, se entiende 
leche á la aue se ha estraido toda su crema ó man- 
teca por la decantación. En la manufactura de la crema 
artificial de lardo y leche espumada, para que esta 
mezcla tenga buen éxito, es preciso que la leche no 
conserve nada de su manteca ó su grosura j pues de 
otro modo la manteca ó crema de lardo no se mezclará 
bien; por esto solo se puede obtener una emulsión per- 
fecta de lardo, trabajando con una leche espumada al 
azul. Para mezclar la crema de lardo con la leche es- 
pumada, se hace uso de una máquina de una construc- 
ción ingeniosa. Esta se compone un cilindro de 6 
pulgadas de diámetro y 20 de largo, con 50,000 puntos 
recortados en su superficie y dispuesto en una dirección 
espiral. Este cilindro se halla engastado en una cubierta 
ó vaina ajustada. Se coloca perpendicularmente en un 
marco, con un mango ó polea en el fondo que se pone 
en comunicación con la máquina y se hace jirar á 
razón de 2500 á 3000 revoluciones por minuto. Sobre 
la máquina se hallan colocadas dos vasijas con llaves, la 
una para el lardo derretido y la otra para leche espu- 
mada. Las llaves se hallan dispuestas de modo á poder 
vertir á un tiempo el contenido de las vacijas en un 
mismo punto ó conducto de la máquina. El lardo y la 



— 286 — 

leche son calentados hasta una temperatura de 130* 
Fahr.; y entonces se pone en movimiento el cilindro y 
se abren las llaves dejando vertir dentro de la má- 
quina la leche y el lardo, en la proporción de 2 partes 
de la primera, para una de la última. La rápida revo- 
lución del cilindro, cuya superficie se halla cubierta de 
millares de pequeños puntos ó púas, hace que el lardo 
se divida en glóbulos diminutos que son rodeados ó se 
engastan en la caseína de la leche, formando una emul- 
sión perfecta análoga á los glóbulos de manteca de la 
leche primitiva. El lardo y la leche de este modo unidos 
llegan á formar una crema delgada, que corre de la 
máquina á unas grandes vacijas ó pailas estañadas, mez- 
clándose inmediatamente en la tina (Yat) con el resto 
de la leche espumada. 

Este resto de la leche en la tina se halla elevado á 
la temperatura de 90° Fahr., añadiéndosele de 3 V2 
á 4 onzas de un estracto de cuajo, el de Hansen, por 
ejemplo, para cada 100 libras de leche. Es preferible 
obtenerla ciajada á los 10' revolviéndose suavemente 
con la mano la parte superior de la masa hasta que la 
leche comienza á espesarse. La cuajada se corta tres 
veces; primero con las navfijas horizontales y en seguida 
dos veces con las navajas perpendiculares. Las cua- 
jadas se cuecen de la manera acostumbrada (véanse 
las correspondencias de Inglaterra) ; elevándose su tem- 
peratura á 94*^ ó á 100" Fahr. y añadiéndose de 2 á 2 V2 
libr. s de sal para cada 1000 libras de la leche origi- 
naria. Guando la leche se halla bien dispuesta, se la 
tiene al fuego de 1 á 1 V2 horas. La proporción de la 
leche para obtener I libra de queso, cajculada sobre la 



— 287 — 

leche originaria, esto es, sobre la cantidad de leche in- 
troducida en la fábrica, es de 12 libras de leche para 1 
de queso en Junio, (correspondiente á Diciembre). En 
Julio (correspondiente á Enero) se necesitan 12-6 libras 
leche para obtener 1 libra de queso. 

Pasaremos ahora á describir el modo de obrar de la 
Wires self-acting cheese vat. Esta tina se compone de 
despartes; la esterior de madera, y la inferior ó tina 
de la leche, de estaño ó latón estañado, con un espacio 
entre las dos en que circulan los tubos del calor. La 
tina de madera tiene de 10 á 14 pies de diámetro, y de 
20 á 22 pulgadas de profundidad. Hállase cortada en 
el fondo del asiento, con un contorno de duelas que se 
alzan á la misma altura que la tina esterior. La vacija 
estañada es también en forma de tonel y su fondo se 
armoniza con la de madera. Un tallo, al que se halla 
fijo el ajitador que revuelve la cuajada, se estiende hori- 
zontalmente atravesando la tina en su parte superior, 
hasta el borde esterior Por medio de una maquinaria 
adecuada situada en el centro, se dá á este tallo un 
movimiento radical hacia el medio de la tina, al mismo 
tiempo que jira sobre su propio eje. El ajitador se halla 
provisto de largos dientes que llegan al fondo de la 
vacija estañada. Estos se hallan dispuestos en espiral 
sobre un cilindro de madera. Así, en operación, mientras 
el ajitador jira sobre su propio eje, ei tallo que lo so- 
porta se azota hacia el centro de la lina pasando por 
todas las partes de ella y ajitando toda la masa de cua- 
jada con perfección é igualdad. Tan luego como el ajita- 
dor comienza á obrar, en el procedimiento de calentar 
y cocer la cuajada^ se forma una corriente en torno de 



— 288 — 

la tina que mantiene todas sus partículas en constante 
movimiento y aparta el riesgo de un cocimiento desigual. 
El movimiento del agitador, siendo uniforme y constan- 
te, la cuajada es revuelta con mas esmero y con menos 
pérdida en el suero que lo que se obtiene cuando se 
revuelve á la mano. Cuando no se necesita su empleo, 
el ajitador puede levantarse con facilidad fuera de la 
cuajada retirándolo hasta colocarlo virtualmente sobre 
e! centro de la tina. Hay que proveerse ademas de un 
brazo armado de navajas para cortar la cuajada. Estas 
tinas pueden manipular de 6000 hasta 12,000 libras y 
aún suelen hacer de mas. Pero es preferible tener varias 
tinas de menor capacidad, que una sola de grande, pues 
entonces las leches malas ó inferiores pueden separarse 
en una tina, y las buenas en otra, á fin de obtener caUda- 
des superiores y uniformes de queso. Las ventajas de 
este sistema son: 1°. Que estas tinas realizan toda la 
obra de revolver la cuajada por medio de maquinaria, 
durante el procedimiento del cocinado y salado, dis- 
pensando de otras operaciones y dando el trabajo mas 
perfecto posible y mejor del que podia hacerse á mano. 
2^ que por su medio, un solo hombre, hace finalmente 
el trabajo de tres, que hacen uso de las tinas antiguas. 
3" Un aumento en el producto del queso como consecuen- 
cia de su empleo. Las tinas del nuevo sistema, son ade- 
mas suceptibles de la mayor solidez. 

Eitos quesos de lardo, tales cuales hoy se presentan 
en el comercio^ son generalmente de un buen aspecto, 
blandos, suaves y de buen sabor y en nada dan muestra 
de provenir de leche espumada al azul. Estos quesos 
tienen un buen despacho y se venden con solo la diferen- 



— 289 — 

cia de 1 á 2 centavos la libra, sobre los quesos hechos 
de pura leche. 

Terminaremos este capítulo, con algunos datos esta- 
dísticos sobre agricultura. Durante nuestra residencia 
en California, nos llegaron los siguientes interesantes 
datos agrícolas relativos á higlaterra, é Irlanda, y 
correspondientes al año de 1882 En dicho año, en 
Inglaterra (los datos de holanda los damos á parte) ha 
habido un aumento de 1600 propietarios del suelo y 92 
nuevos criadores de ganado. La cantidad de tierras po- 
seídas y esplotadas por particulares en Inglaterra, tanto 
en estado de cultivo como en barbecho y en pastos, y 
bosques, se eleva á 32.313,000 acres, dando un au- 
mento de 100,000 acres sobre el año anterior. ■ La osten- 
sión cultivada en trigo es de 3,004,000 acres, esto es, 
200,000 acres mas que en 1881. El área sembrada de 
cebada fué de 2.255,000 acres lo que es 190,000 acres 
menbs de este cereal que el año anterior. Esta dismi- 
nución se atribuye al empleo creciente del arroz y del 
maiz en la fabricación de la cerveza. Las papas han 
ocupado 541,000 acres, los pastos y forrages en verde 
3,476,000 acres; pastos de rotación 4,327,009 acres; 
hortalizas y verduras 187,000 acres y 48,000 acres 
respectivamente. 

Durante los últimos 5 á 6 años en Inglaterra, bajo 
la presión de las malas cosechas y de la competencia 
Americana ss ha mostrado una constante tendencia á 
disminuir el área de trigo cultivado ; aumentando por el 
contrario las crianzas y engorde de ganado. Porque en 
realidad la competencia estrangera en la carne ha sido 
menos severa que en los granos. En 1870 por ejemplo, 

19 



— 290 — 

hubo en el reino unido 3.500,543 acres cultivados de 
trigo; mientras el año último solo se ha cultivado 
3.004,000 acres, diferencia de cerca de 500,000 acres 
en menos. En el mismo periodo, el número de cabezas 
de ganado ha aumentado de 5.403,317 á 5.802,591. El 
Bconomist de Londres indica también que las importa- 
ciones de carne fresca de los Estad os -Unidos en los 
primeros seis meses del referido año de 1882, se ele- 
varon á menos de 4.000,000 de duros, mientras du- 
rante el mismo periodo del año anterior, se habian 
importado por valor de 7.500,000 duros. Pero no se 
puede atribuir á estas cifras un gran significado, sobre 
todo desde que en el mismo periodo, las importaciones 
de trigo han caido de 66.165,000 duros, á 60.195,000 
duros. Es simplemente el efecto de flujo y reflujo 
natural del comercio. 

El censo agrícola de Irlanda solo pone de manifiesto 
el hecho de una constante depresión. La total ostensión 
cultivada en 1882, inclusos los pastos de rotación y los 
cultivados con clove?- fué de 5.081,048 acres, lo que da 
una disminución sobre 1881 de 124,327 acres, ó uu 2.2 
por ciento. De los datos al pormenor, que omitimos, re- 
sulta que. el país católico en masa se halla afectado de 
esta decadencia ; siendo la disminución de tierras culti- 
vadas mayor en Ulster que en Munster y casi tan grande 
en Leinster y en Connaught. Pero este no es solo el 
resultado de la perturbación política, estendiéndose tam- 
bién á distritos católicos que se han mantenido ágenos 
á la agitación. De las áreas cultivadas en cereales y 
guisantes comparadas con las de 1881, resulta una dis- 
minución de 1074 acres de trigo; de 22,t)50 acres de 



— 291 — 

cebada; y 696 acres de habas y alberjas. Hay un au- 
mento de 3902 acres en avena y de 72 acres en centeno. 
Asi la disminución neta en solo estos ramos llega á 20,256 
acres. En cosechas verdes hay una disminución neta de 
21,072 acres. El acreaje cultivado de papas ha dismi- 
nuido en 17,374 acres; en nabos la diminución es de 
1234 acres ; en mangel y remolacha la merma es de 
8534 acres; en zanahorias y otras hortalizas la dismi- 
nución es 137 acres; en alberjas y otros guisantes la 
disminución es de 1537 acres. En coles ha habido un 
aumento de 8352 acres, mas el cultivo del cáñamo ha 
disminuido en 33,643 acres. El censo del ganado no ha 
disminuido mucho, pudiendo mas bien decirse haber 
permanecido estacionario. El número de caballos y mu- 
las en 1882 llegaba á 565,717, unas 9029 cabezas menos 
que 1881. El ganado vacuno numera 3.986,847 cabezas, 
ofreciendo ua aumento de mas de 30,250 que el año 
anterior. 

El ganado ovino cuenta 3.071,493 cabezas, esto es, 
188,000 cabezas menos que en 1881. El número de cer- 
dos es 1.429,930, ofreciendo un aumento sobro el año 
anterior. En asnos hay un pequeño aumento, siendo su 
número de 187,871. En cabras hay disminución, siendo 
su número de 263,248. La disminución del ganado es 
general en las Islas Británicas, contándose en solo ovejas 
unas 446,967 menos que en 1881. Los cerdos han au- 
mentado igualmente en el Reino Unido en el número de 
796,384 cabezas. 



En California y otros Estados Norte Americanos, 



— 292 — 

hemos conocido un árbol valioso, no cultivado en núes* 
tro país y que convendría, sin embargo, introducir, por 
su valor intrínseco, entre nuestros árboles cultivados. 
Esta es la Catalpa speciosa, bello árbol natural de los 
Estados del Sud de la Union, donde se desarrolla hasta 
la altura de 60 pies (20 yardas) con un tronco de un 
diámetro mediano. Ya en otra parte hemos recomendado 
este árbol como árbol de ornato ; pero ahora queremos 
entrar en detalles que entonces omitimos. La madera de 
este árbol es preciosa, no corrompiéndose nunca, aún 
enterrada en el suelo, sea como poste ó como durmiente. 
En Vincennes, de Indiana, se han desenterrado estaca- 
das de Catalpa, hechas por los Franceses 100 años hace, 
y han sido estraidas del suelo sin la menor señal de 
corrupción, ni decadencia. Por este estilo hay mil casos 
de esta madera, enterrada por mas de ) 00 años y exhu- 
mada en tan admirable estado de conservación que ha 
podido aserrarse y obtenerse de ella tablas irreprocha- 
bles. Un tronco de catalpa enterrado en un ciénago 
durante 50 años, se halla expuesto en San Luis, en el Land 
Departamento tan sano y bueno como si recien se hubiese 
cortado. Este árbol se cultiva hoy en Francia, Alemania 
y en el Sud de Inglaterra, pudiendo por consiguiente ser 
cultivado en todos los Estados del Plata. Crece con mu- 
cha rapidez; su madera es notablemente liviana, de 
un color blanco gris y de una bella testura, capaz, de 
recibir un brillante pulimento y muy durable. Su corteza 
es tónica y antiséptica. La miel de sus flore» js venenosa. 
Se reproduce bien de semilla y de estaca. En el hemisfe- 
rio Sud sus semillas deben sembrarse en Setiembre y Oc- 
tubre; las estacas deben plantarse en Marzo y Abril. 



— 293 — 

La catalpa speciosa y las otras especies de esta familia 
necesitan ser abrigadas contra los vientos fuertes y 
frios. Es buena para plantar en cañadas y anegadizos. 

— Hay una época triste para nuestros jardines del 
Plata; esta es el invierno. Y sin embargo, en otras 
partes se presentan tan floridos en la fria estación, 
como entre nosotros en la primavera. La razón de esto 
es que en esos países, dan un tocado á su jardin para 
cada estación: es decir, que tienen plantas que florecen 
en la primavera, en el estío, en el otoño y en el invierno. 
En las í}ojas de nuestra cartera de viaje hemos apuntado 
los nombres de algunas de esas valientes flores que 
se animan y florecen en la helada estación ; son las 
siguientes : 

Begonia Madama Fanmj Girou. Esta flor es un dia- 
mante de primer agua ] sus flores son de un escarlata 
subido, que desciende al encarnado y rosa ; flores en la 
primera parte del invierno, esto es, en el mes de Junio 
entre nosotros. Tiene iguales hábitos á la Pegonia insig- 
nis; pero da flores con mas profusión que esta variedad 
y no tiene rival como planta de mesa ó de aposento en 
el invierno y en nuestro país puede florecer al aire libre 
en posiciones abrigadas. Cuando se quiere formar un 
grupo de plantas de flores invernales, una fila de esta 
frondosa variedad, que sobresalga un poco para afuera 
con sus ramas graciosamente cadentes, compondrá un 
fondo incomparable ; con solo la condición de formar la 
siguiente línea de Jacintos blancos ó de Primulas blan- 
cas ; ó de ambos entreversados, y matizados á inter- 
valos con tonos de clavel rosa ó púrpura. Todas las 
flores mencionadas florecen en invierno. 



— 294 — 

Begonia Hijhrida multiflora. Esta es otra variedad de 
hábitos esquisitos, y en estremo florífera en invierno. 
Se desarrolla á la manera de la Begonia Fuchsioides, 
solo que es mas enana y frondosa, haciéndose con esto 
una planta decorativa útilísima. Sus flores son de un 
agradable matiz de rosa; y en todos respectos la planta 
puede recomendarse como una variedad de bellas ñores 
i v pruales. 

Jasminium GracüUnmm, No hay planta de introducción 
moderna que pueda compararse con este bello y fragante 
jazmín que se complace en regalar al invierno sus más 
aromosas flores. Para nuestro gusto es aun mas bello 
que la Gardenia^ que en corto espacio pierde la pureza 
de su color y no tiene una fragancia tan agradable. Es 
admirable como planta de ramo para jardines é inver- 
náculos ; pero es sobre todo para flores cortadas que las 
damas deben estimarlo mas. Los jardineros, que se 
fatigan para obtener fleres fragantes de invierno, lo 
que rara vez consiguen, sea por falta de recursos ó de 
materiales adecuados, deben dirigir su atención al cul- 
tivo de esta planta sin rival por su belleza y fragancia, 
y sobre todo, para la estación en que florece. 

Eranthemum longifolium. Esta es otra bella planta que 
florece en invierno y una variedad que rara vez suele 
verse en los jardines privados de los mas opulentos. 
Sus flores en forma de campana son escarlatas, pre 
sentándose en una bella disposición sobre el follage. 
Esta planta que es bellísima, crece á todos vientos y 
florece en Mayo y Junio en nuestro hemisferio. Hay 
otra variedad de ella, el Eranthemum Andersoni, que 
da bellas espigas de flores blancas. El labio inferior 



— 295 — 

de la flor es púrpura y es bellísima, sea cortada para 
ramo ó en maseta decorativa. Produce un bello efecto 
distribuida entre las plantas de follage como los helé- 
chos ó ciertas coniferas, entre las cuales sus bellas 
espigas floridas de un bello color, dá tono y gracia á 
esas colecciones de plantas de follage tan ala moda; 
pudiendo también emplearse con buen efecto en otros 
objetos decorativos. 

Toxicophlea spectabilis. Esta planta de flores de in- 
vierno es muy rara, pero preciosa, sobre todo para hacer 
bellos ramos de invierno. Sus flores son blancas, y se 
producen en manojos de diversos tamaños según el 
vigor de la planta; y cortadas, duran mucho tiempo en 
agua. Son parecidas á la Ixora y tienen la misma vista 
espléndida. Siempre el manojo terminal es el mayor: 
pero dá muchos otros de los axiles de las hojas. Esta 
planta constituye un bello ornato para las mesas de 
comer y pa^a los salones. 

Begonia geramioides es una bella planta y digna de 
formar parte aún de la colección mas selecta. Presenta 
un enjamibre de hojas radicales, de entre las cuales 
brotan numerosos tallos de 6 pulgadas de alto, los 
cuales producen numerosas flores blancas. Ha sido 
traif^a del Natal hace 14 años, y como es nueva, los tras- 
formadores del mundo moderno, los hibridizantes, no 
han tenido tiempo de obtener de ella esas asombrosas 
transformaciones que han producido sobre otras flores 
de mas antigua data. Terminaremos este episodio por la : 

Ipomea Horsfalli, perteneciente á una especie, las 
Ipomeas, poco útiles como flores cortadas, pero magníficas 
en la planta por sus enjambres de brillantes flores color 



- 296 — 

rosa, que las hacen en todo tiempo un objeto encantador 
para los jardines é invernáculos. En consecuencia, en su 
calidad de enredaderas ellas se cubren de innumerables 
enjambres de flores que se marchitan rápidamente, pero 
que son inmediatamente sostituidas por otras y otras 
frescas, y rosagantes, que ocupan su lugar. La aparien- 
cia de una de estas Ipomeas bien desarrollada con sus 
enjambres de flores en diversos grados de desarrollo es 
magnifica; cada enjambre presenta lómenos 15 botones, 
que son encarnados y en estremo vistosos al entreabrirse. 
— Pasaremos de las flores fijas, á las Cabras de Angora 
que son flores semovientes. Esta útil cria de cabras se 
cultiva hoy en los Estados-Unidos, tanto en las mesetas 
y valles de las montañas del Atlántico, como en Califor- 
nia, en las Rocky Mountains, en Texas y otras locali- 
dades del Oeste. El valor de la lana de esta cria se halla 
sujeta á las visicitudes de la moda ; mas no por eso este 
animal deja de tener un valor permanente. Su manten- 
ción cuesta poco; mientras su carne, sobre todo la de 
los cabritos tiernos, es de una exelente cualidad. De 
su lana ó pelo fino, como es sabido, se hacen las ricas 
telas y chales de Cachemira, su pelo grueso y ordinario 
es empleado para rellenar colchones y otros usos, y la 
piel curtida produce los mejores marroquíes y cabritillas. 
La cabra de Angora es también valiosa como animal 
productor de leche. Para esto basta cruzar el macho de 
Angora con una buena cabra común, y se obtienen 
cabras mestizas que pueden dar hasta 4 cuartas de leche 
diarias, que es lo que dá una vaca común entre nosotros ; 
mientras que esta misma vaca se come e. pasto de 12 
cabras. Esta es, pues, una exelente cria, digna de ser 



— 297 — 

aclimatada por todo, principalmente en las regiones 
montañosas. 

En la cria de estos animales debe cuidarse de que 
las madres no pierdan ó abandonen á sus cabritos, pues 
saben criarlos y defenderlos muy bien contra los perros, 
é impiden que las otras cabras los pisen en los corrales. 
Para esto basta tener un pequeño potrero de 12 á 16 
acres (de 3 á 4 cuadras) en el cual so echan todas las 
cabras que se hallan cerca de parir; sacándolas solo 
cuando ya los cabritos están fuertes y pueden seguir 
por todo á la madre, sin dormirse, que es cuando los 
pierden. Esto evita la tarea engorrosa de tener que 
hacer amamantar por la fuerza á los cabritos machos : 
por este sistema el rebaño aumenta 100 o[0 todos los 
años. Estas cabras pueden y deben ademas, ser trasqui- 
ladas dos veces en el año, pues de otro modo su vellón 
crece tan largo, que es incómodo para cortarlo y ade- 
mas de adquirir una mala calidad, se pierde mucha lana 
sin necesidad. Esquilando dos veces se obtiene mayor 
cantidad de lana y de una calidad mas fina, y las cabras 
medran mas y crecen mas grandes y robustas. Cuando 
se pesa por junto la esquila de dos medios años, se 
halla un tercio mas de lana en peso, que esquiladas una 
vez al año. La lana fina que produce cada cabra llega 
á 2 Ibs. por añú: pero de pelo ordinario se cosecha 
mas. Es indudable que por medio de una juiciosa 
cruza y selección se le podria hacer dar m.ayor cantidad 
y mas fina lana. Por este medio en los Estados-Unidos, 
se han obtenido hasta 6 Ibs de lana fina por cabrita. 
Loe nacidos á mediados de Agosto, por ejemplo, son 
esquilados en Abril siguiente por primera vez. La lana 



— 298 — 

obtenida es poca, pero muy fina. Todo esto es relativo 
á animales de la 4^ y 5^ cruza. Las crianzas deben 
comenzarse con animales de sangre pura y de los mas 
finos; en California estos animales se vende de 5 do- 
llars arriba. Se crian perfectamente en los campos de 
monte, donde pastan las cabras ordinarias, y son 
exelentes para desmontar los suelos enmalezados ó 
amatorraiados y devoran hasta los arbustos espinosos. 

~ Lo que sigue es interesante aunque paresca un hors 
d'oeiwre en nuestras pajinas, sin serlo en realidad, pues 
lo nuevos descubrimientos científicos conexionados con 
la doctrina Darwiniana de la evolución ó selección, 
tienen mucho que ver y son el alma de las crianzas 
moderna perfeccionadas. Nos referimos al modo como el 
clero Norteamericano ha recibido las nuevas doctri- 
nas. Lejos de hostilizarlas y anatematizarlas, como ha 
hecho el clero de los pueblos atrasados, retrógrados y 
sin porvenir ó con un porvenir de ignorancia y barbarie, 
las ha estudiado y aceptadt) después de comprobada 
su verdad, cual conviene á un clero ilustrado y huma- 
nitario; dándoles la bienvenida como las doctrinas reden- 
toras del mundo moderno, en el sentido mas profunda- 
mente veraz y evangélico. En prueba de ellos citaremos 
los siguiente conceptos del Reverendo Mr. Beecher en 
un sermón que predicó en la iglesia de Plymouth, ISÍew- 
York; citaremos testual mente las palabras del reverendo, 
tales cuales han sido pubhcada, en el New-York Trihune. 

«La teologia, dijo, que en el confleto de la ciencia y 
de la religión, se muestra impotente y declara no poder 
hacer nada, prefiriendo estacionarse en el terreno, de 
una. ié ciega é irracional; esa teologia ni es nada ni 



— 299 — 

vale nada. Todos los actuales sistemas de prédica y 
de enseñanza deben llegar á la prueba del poder de 
la inteligencia suprema, sobre los hombres. La Biblia 
no es un mitho ni es un fetiche; su revelación preceptiva 
está solo y esclusivamente en los preceptos del Decálogo 
promulgados por orden y voluntad divina desde el Sinai. 
Todo lo demás ó es puramente tradicional, histórico ó 
reglamentario, y es x)ov consiguiente humano, discutible 
y falible. Si Moisés hizo ocultar su cadáver al pueblo 
para que no idolatrase, no debió querer dejar en la letra 
muerta de la Biblia un idolo que adorar en lugar de Dios. 

La Biblia no debe entenderse en la letra que mata 
que es la obra de los hombres, debe entenderse en 
eFpíritu inmortal, eterno, que dá la vida perdurable 
del divino espíritu. Tales son las grandes miras de los 
hombres que han simpatizado, no con el ritual pasagero, 
sino con las grandes fines de la religión. Los Judies se 
han perdido por una inteligencia demasiado material y 
literal de las escrituras ; por haber sido los idólatras de 
la letra muerta de la Biblia. Jesucristo es por el contra- 
rio el que desata el libro misterioso de los 7 sellos y el 
que revela la ciencia nueva, el espíritu nuevo, la vida 
nueva. La libertad y la ciencia moderna, en una pala- 
bra. No hay pnes, que esclavizarse de las interpretaciones 
de los antiguos padres que ni son infalibles, ni se estiman 
tales, por mas que los ciegos sectarios del error hayan 
querido elevarlos idolátricamente á tales. Los antiguos 
padres han podido errar y han errado, porque ellos solo 
conocían la ciencia de su época, y esa ciencia era incom- 
pleta y errónea.» 

Mr. Beecher declara en seguida que él se hallaba 



— 300 — 

afiliado antre los que lejos de estagnar en aguas impu- 
ras el pensamiento religioso, lo llevaban por el contrario, 
como la luz del siglo, á la cabeza de la conciencia y 
del pensamiento moderno. «Por que nuestro Dios es el 
Dios de las conciencias, como lo llamaba la pobre Ana, 
la madre de Samuel, él es luz, y no teme ninguna luz; y 
los progresos de las ciencias, de las ai tes, de la indus- 
tria moderna, son su inspiración, son su voluntad y 
tienen lugar porqué asi conviene á sus miras de pre- 
visión y bondad.» «Creo, prosiguió, que solo que la teo- 
logía cristiana, sirva para ayudar á los hombres, mejor 
que la teologia antigua, podrá sobrevivir á la presente 
crisis. La teologia tiene que ponerse á la altura del 
siglo. Los falsos profetas han podido consultnr la teolo- 
gía y el sistema del apóstol Pablo, en que se revelan 
principios en nada antagonísticos con la evolución, ni 
con toda verdad física, evidente y que llegue á demos- 
trarse, y sin embargo, esos mismos falsos profetas, cuan- 
do Darwin formuló por primera vez su teoria, después 
comprobada por los hechos, dieron un salto atrás y 
esclamaron: «No es ese el demonio que sale del In- 
fierno?» Entre tanto, Pablo, nuestro gran predecesor 
en Cristo, yá había formulado y santificado sin ser com - 
prendido, los principios conciliatorios con toda doctrina 
basada sobre hechos evidentes ó[sobre verdades prácticas 
y eternas. 

«Hay que saber que es un error la idea de que Darwin 
haya hecho descender al hombre del mono actual. De 
su doctrina solo resulta en realidad que el hombre solo 
ha llegado á diferenciarse del linaje del mono, de la mis- 
ma manera que el pino y la encina tienen por punto 



— 301 — 

de partida comprobado en su evolución, los musgos 
arbustecentes. Todos somos hijos del barro según la tra- 
dición bíblica. Según la ciencia, todos somos hijos del 
protoplasma, que es un barro animado. Se vé, pues, que 
en realidad no difiere la ciencia en nada de la tradición, 
sino que la esplica mejor. Desde ese punto de divergen- 
cia, el mono tiende en su evolución puramente á su 
desarrollo muscular y óseo, conservando su cerebro en el 
estado irracional ó bestial, como ciertos pueblos á quie- 
nes las supersticiones impuestas por sus interesados 
guias, les impiden pensar y desarrollar su cerebro. 

Mientras tanto, el verdadero hombre tiende desde su 
origen á desarrollar su inteligencia, su razón, que es el 
distintivo que Dios le ha dado para distinguirlo y ele- 
varlo sobre los otros animales, y de la cual no puede 
prescindir sin embrutecerse y volver al estado primitivo 
del mono. Los qtie desechan; pues, la ciencia por el 
error, en [vez de elevarse, se rebajan al nivel del mono 
ó mas abajo. Así, mientras en la evolución del mono 
solo se desarrolla la tuerza física; en el hombre, en el 
verdadero hombre racional, se desarrolla al mismo 
tiempo la razón, la imaginación, el es^.uritu, el alma, en 
una palabra. El hombre no puede tener otro origen 
físico que la evolución, puesto que Dios carece de manos 
materiales para fabricarlo materialmente de barro, como 
un alfarero, según una inteUgencia liberal, grosera, bár- 
bara y por consiguiente falsa de la Biblia. La evolución 
es la única y verdadera mano de que Dios se ha valido 
para formar todos los organismos perfectos que hoy 
vemos. 

« Tal ha sido el gran descubrimiento, la gran revé- 



- 302 -- 

lacion de la ciencia. Como esta, que al principio fué una 
hipótesis, y hoy una verdad comprobada por los hechos 
paleontológicos, es la única que puede esplicar las rea- 
lidades del mundo físico tales cuales hoy se representan ; 
de hipótesis ha pasado á teoría, y de teoría á verdad 
comprobada. Pierde acaso la verdadera religión con 
aceptar una verdad comprobada, visible, palpable, inne- 
gable, evidente? (]ómo puede perder una verdad con 
otra verdad? Todas las verdades están destinadas á 
alumbrarse y completarse mutuamente. La luz, la ver- 
dad por el contrario, hacen ganar y no perder á la reli- 
gión, y la verdad, lejos de ofender á Dios ó al hombre 
que son una verdad, lo elevan por el contrario y lo co- 
locan en su verdadero puesto. El hombre, en su desarro- 
llo, imita á la simiente, imita al animal. El niño es 
una simiente, un pequeño ser embrionario. Nada es mas 
desauciado é indefenso que ese pequeño tierno é incom- 
pleto ser llamado un niño. El habria sido devorado 
por las fieras primitivas, si como el antropoide, no se 
hubiese refugiado en la cima de los árboles y de las 
peñas, mientras descubría las armas que debian con- 
ducirlo á defenderse y á dominar á la creación. El 
mundo, la materia no son ni pueden ser un Dios; pero 
las leyes á que obedece son la marca de la voluntad de 
Dios. Mientras mas compUcado se nos presente el plan 
de la creación, mas indispensable es una inteligencia 
suprema que la gobierne. Mientras mas científico sea 
el plan del mundo, mas inadmisible es el ateísmo. El 
Dios representado por las erradas ciencias de la supers- 
tición, á la luz de la razón y de la verdad, los únicos y 
verdaderos guias del hombre, es solo una creación 



— 303 — 

fantástica, mas horrible aún y mas monstruosa que la 
mas infernal de las creaciones del Dante; un tal Dios 
es indigno del culto de un ser racional como el hombre. 
Solo es verdadero y admisible el Dios de bondad y mi- 
sericordia señalado por Cristo y por Pablo y que la 
ciencia debe hacerse un deber en reconocer y de acatar. 
El pecado original, no es otra cosa que la barbarie pri- 
mitiva, de la cual la civilización, la filosofía, el conoci- 
miento de la verdadera religión han redimido al hombre. 
Los hombres ignorantes, ciegos, fanáticos, imbuidos en 
los errores de la intolerancia y la superstición, lejos de 
representar la piedad, representan el ateísmo. Ellos han 
inventado una religión increíble y falsa, que rodean 
de imposturas y falsedades visibles, para que nadie ni 
ellos mismos crean en ella, y para bajo su m.áscara hi- 
pócrita, poder vivir en la corrupción y el ateísmo. Solo 
se salvarán y tendrán vida eterna los que conocen y 
practican la verdad en la caridad y la simpatía. Los 
hombres sumerjidos en las falsas, crueles é intolerantes 
creencias del pasado están destinados á desaparecer 
como los monstruos délas edades geolójicas dejando en 
su lugar al hombre inteligente, culto, tolerante, virtuoso, 
laborioso é ilustrado: es de ellos de quienes Cristo dijo 
que poseerán la tierra, y Cristo fué la víctim.a de los 
intolerantes y los hipócritas condenados á la muerte 
y á la ignominia eterna.» 

— Aquí tenemos que hacer otra transición, pasando 
de las verdades sublimes de la religión, á la situación 
económica actual de los diferentes Estados del Mundo. 
Los economistas se hallan unánimes en reconocer como 
la causa principal de las enormes deudas que gravitan 



— 304 — 

sobre la mayoría de las naciones de la tierra, las grandes 
guerras que han trastornado el mundo. Solo modernísi- 
mamentey como una escepcion honrosa, han comenzado 
á contraerse deudas con objetos útiles y reproductivos, 
como ser puertos, ferro-carriles, telégrafos, y otras 
empresas ytrabajos útiles de gran utilidad y convenien- 
cia, y los cuales mismos producen producen con que 
pagar el interés y amortización de las deudas contrai- 
das para su realización. Haciendo la historia del desar- 
rollo de la deuda pública, vemos que la deuda agregada 
del mundo se elevaba en 1848 á 7,628,000,000 de duros. 
Esta deuda en general se elevó en 1860 a 10.400 000,000 
de duros, lo que dá un aumento de un 36 0(0 en 12 
años. 

Durante la década siguiente las cifras se elevaron á 
17.117.000,000 de duros, lo que es un aumento de un 
65 OíO. Durante la década de 1870 á 1880 este total 
sufrió un nuevo aumento, alcanzando á 23.287.000,000 
de duros, equivalente á un nuevo aumento de un 36 0[0. 
Esto hace un aumento anual durante el periodo de 
1848 á 1880, de 489,336,000 de duros. Estas son cifras 
bonitamente grandes ; pero el Señor Todo el Mundo os 
un propietario bastante gordo para sufrir esta carga, 
parece Sin embargo el mercado de los préstamos está 
hoy muy vidrioso y es preciso andarse con tiento, cuando 
se tiene en vista la integridad del crédito de los Esta- 
dos. Nosotros hemos presenciado un fracaso espantoso 
en este sentido. Se trataba del Estado de Victoria, uno de 
los Estados mas ricos, populosos y de rentas mas sanea- 
das y crecientes de Australia. Este Estado se presentó 
en el corriente año, 1883, en el mercado de Londres, 



— 305 — 

con un empréstito de 20.000,000 duros para obras 
públicas: las garantías que ofrecía eran completas, y 
como es colonia Inglesa, se hallaba apoyado por el 
Gobierno Imperial Británico, y por el Banco de Ingla- 
terra. A pesar de esto, ese empréstito ha dado fiasco, 
no habiéndose colocado sino un octavo de su monto. El 
Estado y su Gobierno han quedado corridos, produciendo 
la caída del Ministerio O'Loghlen que lo emprendió. 
Entre tanto, solo los Estados mas poderosos, civili- 
zados é inteligentes como Alemania, Inglaterra, Estados- 
Unidos, Holanda y Dinamarca son los únicos que se 
ocupan en estinguir ó por lo menos reducir su deudas. 
Esto tiene algún significado que importa estudiar. Esos 
Gobiernos recogen sus velas. Preveen acaso alguna 
borrasca? ó solo aspiran á la consolidación estable de 
su crédito? El crédito, decía un distinguido financista, 
es como el honor de una doncella, que una vez perdido, 
tarde ó nunca se recobra. 



Durante esto últimos años, las capas geológicas de 
los territorios del Este de Norte-América han adquirido 
tal celebridad por sus fósiles, que la paleontología ha 
llegado á ocupar el primer rango entre las ciencias 
cultivadas en el mundo civilizado, dando origen á las re- 
velaciones, ó mejor, comprobaciones mas trascendenta- 
les. Es indudable que la biología y la paleontología, se 
hallan reciprocamente en una dependencia absoluta; y 
á pesar de esto y no obstante los numerosos é impor- 
tantes descubrimientos paleontológicos que hemos seña- 

20 



— 306 

lado, rara vez se ha ensayado el estadio completo del 
origen y del desarrollo de una soía raza aniíual. Fero^ 
los hechos que se ligan directaitierite k la historia paleon- 
tológica de los diversos grupos de la clase de los mamí- 
feros, se han aglomerado en tan gran número desde 
hace algunos añ^s, que hoy en dia se ha hecho posible 
trazar su árb(ji genealójico y determinar con certi- 
dumbre las fases por las cuales han pasado para llegar 
á su condición actual. 

Es esto lo que nos anima á entrar en la monografía 
de uno de los miembros mas importantes del orden de 
los ongulados de dedos impares, que han reúbido el 
nombre de Perissodactylea ; cuya historia evolutiva es 
mejor conocida que la de ningún otro mamírero. Pero 
es evidente que una vez reconocida y ceftiñcada ea 
todas sus partes la evolución del caballo; como conse- 
cuencia ineludible, este mismo principio de la evolucion- 
es apliccible á todos los seres y á la naturaleza entera 
sin escepcion. En efecto, la \ey de la evolución una 
vez comprobada como lo está visiblemente y por todo; 
demostrada de fado en una serie orgánica, tiene nece- 
sariamente que ser verdadera y universal para todas las 
series y para todos los organismos. Tal sucede con él 
caballo, Equus caballns, á propósito del cual podríamos, 
observar que muchas de las regiones desiertas y mon- 
tañosas de la América Occidental, que nos han reve- 
lado una riqueza tan inesperada en osauientas fósiles^ 
estarían aun inesploradas sin este útil animal, el caba- 
llo, ese infatigiible compañero de los trabajos del hom- 
bre y auxiliar poderoso de tod.is sus empresas y grandes 
progresos políticos, sociales y aun cientííicos. Se puede 



— 307 — 

asegurar, en efecto, que este animal ha contribuido mu- 
cho á descifrar la historia de su propia especie. 

Mucho se ha escrito sobre la genealogía del caballo. 
Desgraciadamente, la nomenclatura empleada no es la 
mas adecuada para facilitar al paleontólogo el trabajo 
de descifrar cuales son las formas indicadas. Los géneros 
Esliipitus, Ordrippus^ Mioliippus y Pliohipptis, tan cono - 
cidos del doctor Marsh, no han sido señalados y dis- 
tinguidos con la suficiente certidumbre, si bien su exis- 
tencia es real, de los géneros descritos y figurados por 
otros autores. A fin, pues, de dar una idea mas clara 
de la posición sistemática que el caballo ocupa ^ntre los 
mamíferos de pezuña, conviene echar una ojeada sobre 
la serie entera de los Ongulados. Bajo este término pue- 
den comprenderle según Co^e, todos los animales pro- 
vistos de pezuña, en el cual hay que distinguir muchos 
órdenes distintos. Tales son, primero, los Taxeópoedes^ 
que solo se hallan representados por un género vivo, el 
Hyrax ó Daman de África. Este orden se hallaba muy 
diseminado en el Eoceno inferior de América, represen- 
tando sus miembros un tipo muy primitivo por puntos 
numerosos de su anatomía. Sus pies, en particular, son 
de una forma muy embrionaria, presentándonos una 
prueba del origen pentadátylo y plantígrado de la serie 
entera de los ongulados. 

El segundo orden es el de los Albypodes, grupo parti- 
cular y bien distinto, con representantes en Europa y 
INorte-América. El tercero es el de los Prohoxydos^ 
que comprende los elefantes, los mastodontes y los tapi- 
res. Estos últimos representan indudablemente los des- 
cendientes en Unea recta de los Ambly podes. El cuarto 



— 308 — 

orden es el délos Doplaxthra, correspondiendo en parte á 
los ungulados. Comprende las dos divisiones de los ongu- 
lados de dedos pares y de dedos impares, esto es, los 
Arlyoddctiles y los Persisodactyles. El grupo de dedos im- 
pares,se halla representado actualmente por el caballo, el 
tapir y el rinoceronte ; mientras el grupo de dedos pares 
se halla representado por un gran número de animales, 
tales como la vaca, la oveja, el camello, etc. Los ca- 
racteres sobre que esta clasificación se funda se encuen- 
tran en la estructura de los miembros anteriores y pos- 
teriores. El principal tipo de modificación que el carpo 
y el taráí) presentan en estos animales, suministra ca- 
racteres suficientes para definir estos diferentes órdenes. 
En efecto, la estructura de los miembros es de gran 
valor entre los ongulados. Entre ellos se presenta en 
efecto, una especializacion estrema que ha debido serles 
muy útil en la lucha por la existencia, y que indica 
una adaptación natural al medio amblante y á las con- 
diciones especiales de su género de vida. Es fácil concebir 
que la estructura especializada bajo otros aspectos que 
se observan al estudiar la anatomía de los ongulados 
mas elevados, se ha encontrado primero bajo la depen- 
dencia del éxito de su desarrollo en vista de obtener esta 
forma especial de pié. Los que no han podido llegar á 
desarrollar ó perfeccionar esta organización, se han 
estinguído ó solo han quedado representados por un 
pequeño número de especies; siendo cosa demostrada 
por Kowalewsky y Cope, que los primeros tipos de los 
ongulados eran pentadactyles y plantígrados. Cope ha 
demostrado igualmente que estos animales presentan 
una disposición serial, en que los huesos del carpo ó del 



— 309 — 

tarso, ó mejor, de la primera serie, se hallan exacta- 
mente superpuestos á los de la segunda serie. 

Este tipo, de organización carpiana y tarsiana se 
encuentra solo entre los elefantes y los damanes 
entre los animales vivos. 

A medida que la especializacion se ha producido, 
los huesos de la segunda serie distal han efectuado 
un movimiento de rotación en el interior, que ha coin- 
cidido con la desaparición del pulgar del primer dedo, y 
que los ha colocado en los intervalos de los huesos de 
la primera serie proximal. 

El resultado de esto ha sido dar una mayor resis- 
tencia á la articulación, y bajo el punto de vista me- 
cánico, se la puede considerar como una disposición 
preferible. 

Es este signo el que ha prevalecido en la gran 
lucha por la sobrevivencia. 

Los. Diplarthra pueden subdividirse en dos secciones: 
\^ Perossodactijla: existe un canal alisphenoidal y un ter- 
cer troclianter ; el castrágalo se halla truncado en su es- 
tremidad distal y presenta una colisa ó corredora 
profunda en su articulación tibial. 2" Arctyodactyla: 
no se presenta canal alisphenoidal, ni tercer trochanter 
en el fémur ; el astrágalo presenta un ginglyne en su 
estremidad distal. 

Los Perissodactíjles pueden distribuirse en 10 familias, 
que contienen juntas cerca de 50 géneros diversamente 
distribuidos al través de las épocas geológicas. Solo 
cuatro de estas familias interesan bajo el punto de vista 
de la genealogía del caballo. La primera de esta es la 
de los Lophiodo7iUd€es, la cual cuenta 8 géneros que no 



— 310 — 

parecen haber existido mas tarde de la época eocena 
superior. Se les reconoce V: en que poseen 4 dedos 
en los miembros anteriores y 3 en los posteriores ; en 
seguida, en que los molares y premolares son distintos í 
y en fin, en que los tubérculos externos anteriores y 
posteriores de los molares superiores no se hallan sepa- 
rados por un pilar externo en forma de su Ico. La otra 
familia es la de los Chalicothoerides que comprende 10 
géneros : la fórmula digital es la misma que en los 
Lophiodontides, y lo mismo sucede con la conexión entre 
ios dientes molares y premolares; la única distinción 
consií>ce en la separación délos lóbulos externos anterio- 
res y posteriores por un sulco vertical. Los restos de 
los animales de esta familia se encuentran desde el 
eoceno inferior hasta el mioceno medio inclusivamente. 
La tercer familia es la de los Paloeotherídes que presen- 
tan tres dedos en cada pié ; los molares y premolares 
son semejantes, y los molares inferiores muestran una 
doble media luna perfecta. 

La 4* y última familia es la de los Equidoe actuales, 
en los cuales la fórmula digital se encuentra reducida 
á un solo dedo en cada pié. 

Los molares y premolares son semejantes y com- 
plexos en su estructura. Es á esta familia que pertene- 
cen todas las especies de caballos vivos; y sus vestijios 
se hallan, remontando para atrás hasta el mioceno 
superior. Las relaciones de estas diferentes familia 
en las edades geológicas, pueden indicarse com 
sigue : 



311 



E POCA S 



I < 



Reciente 

Plioceno 

/ Superior 
Mioeeuo. . < Medio . . 

f Iiiíerior. 

/ Superior 
Eoceno. . . <: Medio. . . 

( Inferior , 



a 

H 

z 

o 

o 

3 


s 

< 


6 
2 

g 
i 

►J 

Oh 






— 



Después de haber determinado el lugar que los caba- 
llos ociipari, con relación á las otras forn:ias aliadas, lo 
misívio que su posición jieolójica, podemos ahora tra- 
zar la historia de su sucesión pasada y mostrar los 
grados sucesix^os de moíliñcacion de estructura recorri- 
dos por una de las formas mas especializadas que se 
conozcan entre tos ongulados. Pero antes nos esplica- 
remos sobre este término de «especializado» y diremos 
lo que constituye la espocializacion de una tal forma. 
Esto es lo que necesita una corta digresión. 

Entre los animales actuales, aquellos cuyos dientes 
presentan una corona baja con tubérculos embotados y 
poco salientes sobre su faz triturante forman el tipo de 
dentición Bunodonic. Esta clase de dentición corres- 
ponde á un aparato digestivo simple, á un canal intes- 
tinal corto. Entre otros animales, por ejemplo entre los 



— 312 ^ 

ongulados actuales, la corona de los dientes es fuerte- 
mente prolongada en el sentido vertical graduahnente- 
ensanchada y la faz triturante presenta repliegues com- 
plicados formados por placas de esmalte, tal es el tipo 
selenodonte. Aquí solo se presenta un aparato digestivo 
complicado y un canal alimenticio muy largo. La re- 
lación entre la conformación interna y el género de. 
alimento propio á cada uno de estos dos tipos, es evi- 
dente. Los Bunodontes tienen necesidad de alimentos 
condensados y ricos en materias nutritivas : son omní- 
voros ; por el contrario., los Selenodontes se hallan orga- 
nizados para sacar partido de un alimento que no 
contiene sino una débil proporción de elementos nutri- 
tivos y por consiguiente absorben una gran cantidad 
de ellos: son herbívoros. Los primeros habitan de pre- 
ferencia los ciénagos y los bosques y viven de bayas, 
de frutas pulposas y de raices; mientras los otros se 
placen en los prados abiertos, donde se alimentan de 
yerbas y de hojas de árboles. 

Esto establecido, se vé que toda influencia bastante 
poderosa para decidir á los ongulados bunodont ~ ' 4 
abandonar su retiro habitual para ir a vivir á los prados, 
debe producir necesariamente, con el transcurso del 
tiempo, modificaciones correspondientes en su organis- 
mo, ó determinará su estincion completa. 

Tal puede ser el efecto de un cambio de clima ó de 
las incursiones mas frecuentes de los carnívoros, sus 
naturales enemigos. Por consiguiente, en los prados 
abiertos, la rapidez de la carrera ha debido ser una 
condición indispensable de conservación y por consi- 
guiente de impulso instintivo; y los animales cuyo pié 



— 313 — 

posee un pequeño número de dedos han poseído gran- 
des ventajas sobre aquellos cuyo pié era polydactylo. 
La especializacion no es, pues, otra cosa, que una adap- 
tación mas profunda y mas perfecta á las condiciones 
del medio en que el animal está obligado á vivir. 

Estos dientes Bunodontes de cuatro tubérculos ó lóbu- 
los, representan el archetypo de que todos los molares 
Selenodontes mas especializados han debido sacar su 
origen. Esta proposición puede ser considerada hoy 
como demostrada; y el pasaje de este tipo á una forma 
de dientes muy complicada, se ha producido en el grupo 
que nos ocupa por el género Phenncodus^ de los Taxeó- 
podes, reúne todas las condiciones deseadas según lo 
que conocemos de sas dientes y de su cráneo, para 
representarnos la línea ancestral de los Lophiodontes ; 
por consiguiente, mientras la estructura de su cuerpo 
se hace mas conocida, este género ha sido colocado 
entre los perissodactyles. No se puede dudar que una 
forma muy semejante por la conformación de los dientes 
y e^ número de los dedos, haya precedido á los Lophio- 
ontes en los tiempos geológicos, ligándolos con los tax ■ 
eópodes. Los dientes del Phoenacodiis son en número 
de 44, y dispuestos como sigue: 

Incisivos g; caninos tJ; premolares g; molares g. 

Los molares superiores presentan 4 tubérculos prin- 
cipales, correspondientes á los cuatro lóbulos del diente; 
asios tubérculos son poco elevados, obtusos y ligados 
por dos crestas intermediarias anteriores y posteriores 
rudimentales, representadas solo por tubérculos peque- 
ños y aislados; pero que se desarrollarán y tomarán 
mas importancia en los géneros mas especializados : en 



— 314 — 

fin, los tubérculos antero y postero externos se hallan 
separados por un sulco externo, igualmente rudimental. 
En algunos géneros, un lóbulo accesorio, antero basilar, 
que nace como un promontorio del cuello del diente, 
comienza á acusarse y modifica la forma cuadrilátera 
de la corona. 

En las molares inferiores, los cuatro tubérculos prin- 
cipales tienen las mismas relaciones espresadas, una 
pequeña cresta poco aparente liga al antero interno al 
postero exteri^o; el primero de estos dos tubérculos es 
á veces doble: en fin, hay un talón sobre todo en la 
última molar, bastante marcado para poderlo llamar 
un quinto lóbulo. Este último se halla ligado por una 
débil cresta al tubérculo postero esterEO. Los pies tienen 
cinco dedos en cada uno de los cuatro miembros; el 
dedo tercero es el mayor; el segundo y el cuarto son 
casi iguales, pero mas pequeños, en fin, el primero y 
el quinto, son desiguales y aun mas reducidos. 

De este grupo se pasa á las formas mas inferiores 
de los Lophíodontídesy que parecen haber sido contem- 
poráneos de os PhenacodonUdes. Este solo hecho nos 
dá á pensar que esta fauna es mas antigua aún que la 
formación de Puerco ó eoceno inferior. La repentina 
aparición de una fauna relativamente elevada en organi- 
zación, sin haber sido anunciada en las formaciones 
precedentes, como aquí sucede, es absolutamente contra- 
ria á la opinión que supone modificaciones graduadas. 
Pero si se considera que la primer aparición conocida 
de los mamíferos remonta á las capas triácicas, y que 
en las dos formaciones intermediarias, la cretácea y la 
laramia, solo muy recientemente se han podido descu - 



— 315 — 

brir huesos de mamíferos fósiles, después de haberse 
creído no los contenia, según se verá á continuación; no 
hay lugar para asombrarse de que en los últimos descu- 
briiniontos se hayan presentado testimonios que han 
venido á disipar por complot! esta aparente contradic- 
ción, llenando natural y lójicamente un supuesto vacio. 
Est ) se ha obtenido en los fósiles de mamíferos recien- 
temente exhumados (1882) á nuestro paso por Laramia, 
en dirección de California, y que se encontraron engasta- 
dos en la formación cretácea de esa zona, precisamente 
cuando se creia que no los contenia. Esos fósiles consis- 
ten en fragmentos de carretilkis ó mandíbulas en dien- 
tes aislados y en la estremidad inferior de un humerús, 
proveniente de marsupiales bastante vecinos del Stereog- 
nntus de Owen. Uno de ellos ha sido llamado Meniscoessus 
por Cope. Estos restos se hallaban entreverados con 
osamentas de dinosaurios^ de tal modo, que es imposible 
dudar pertenezcan á la misma formación. Laramia, como 
se ha visto, es el nombre de una región atravesada por 
el ferro-carril del New York al Pacífico, en cuyo terri- 
torio se encuentra la formación secundaria que ha 
recibido su nombre. 

Volviendo á nuestro asunto, el género Hyracotherium 
(Owen) se presenta á nosotros como el grado siguiente 
á la linea directa de la genealogía del caballo: pro- 
bablemente es el mismo que Marsh llama Orohippus. La 
fórmula dental es la misma que la del Fhenacodus. 
Las molares superiores muestran los mismos elementos 
que en este último género, menos la cresta externa, en 
algunas especies, por un pequeño repliegue de esmalte. 
El lóbulo anterior es fuerte; los cuatro tubérculos prin- 



316 



cipales, mas elaborados y cónicos, dan á los espacios 
intermediarios ó valles, mas profundidad. Las crestas 
transversales son mas marcadas y tienden á ligar entre 
sí los puntos internos y externos. Las molares inferio- 
res tienen los cuatro lóbulos principales mas elevados y 
ligados por una cresta transversal : por el contrario, la 
cresta antero — posterior que se dirige de la punta 
antero interna á la punta postero externa se halla 
mucho menos desarrollada. El tubérculo antero interna 
es lijeramente bíñdo en su cima y dividido por una 
ranura vertical sobre su borde interno ; una cresta bien 
marcada desciende la punta antero externa y vá á h'gar- 
se abajo con el cuello del diente. Esta cresta no existe 
en el género Phoenacodm. Los pies muestran la reduc- 
ción de un dedo en los miembros anteriores y de dos 
posteriores. El género Hyracotherium. se encuentra en 
el eoceno inferior, pero una forma muy próxima existe 
en el eoceno superior. 

El grado siguiente de especializacion se muestra en 
los dientes de los CJwUcotheridaeü^ cuyos molares supe- 
riores tienen sus lóbulos antero y postero-esternos 
separados por un sulco vertical externo. Los mulares 
interiores tienen un diseño aún mas complicado y su- 
ministran una transición perfecta entre los molares de 
cuatro tubérculos del Ihjracotherium y los de doble 
media luna del verdadero tipo paleotheroide. Esta 
condición se encuentra realizada por el mayor desarrollo 
de la cresta antero posterior y la elevación de la cresta 
transversal que liga los tubérculos interno y esterno. 

El lóbulo antero interno se halla dividido en dos 
tubérculos distintos; la cresta antero esterna es fuerte 



— 317 — 

y saliente. Es importante observar con este motivo que 
los dientes de los géneros de esta familia, pertenecen 
al eoceno inferior (el Lambdotherium y el Edocium de 
Cope), se semejan á los de los Zophiodontes primitivos, 
por la brevedad de sii corona y se ligan al tipo buno- 
donte: mientras que los Chalicotherium y géneros veci- 
no3, poseen puntas mas prolongadas y semejantes á 
los Selenodontes por la sección en medía luna de los 
tubérculos de esta corona. 

El vínculo entre los Chalicotherides y los Lophíodon- 
tides es tan estrecho, que es muy difícil trazar una línea 
de separación sobre la ausencia ó la presencia de la 
cresta vertical externa de los molares superiores de que 
hemos hablado. Mas es este verdaderamente un carác- 
ter de familia? Los pies, en cuanto se sabe, no difieren 
de los de los Lophiodontes. Después de esta familia, 
llegamos al último eslabón que la liga á los cabeciles pro- 
piamente dichos : este eslabón se halla constituido por 
los Faleotherides. Aquí les premolares se presentan 
mas complicados y toman la misma estructura que los 
molares ; al mismo tiempo, los miembros anteriores 
esperimentan una reducción aun mas considerable, no 
conservando ya sino tres con los laterales aun mas 
reducidos. En un género, sin embargo, el Meso — hyppus 
de Marsh, los miembros anteriores conservan aun rudi- 
mentos del quinto metacarpio. La estructura de los ver- 
daderos molares en las formas inferiores de esta familia, 
es muy poco diversa de la de los géneros mas elevados 
de los Chalicothaerides^ y en cuanto á su especializacion 
dental, la complexidad creciente de los premolares es la 
principal diferencia entre las dos familias. 



— 318 — 

Si se examina una niolar superior Anchithenum, se vé 
que los cuatro principales tubérculos son considerable- 
mente prolongados y ligados entre si por crestas eleva- 
das que atraviesan oblicuamente la corona. La elevación 
de los tubérculos y de las crestas dá una profundidad 
creciente á los valles. El lóbulo basal anterior se en- 
cuentra reducido á la cresta esterna que es fuerte. La 
corona se h;illa aún complicada con la adición de un 
lóbulo posterior. Los UíO^ares inferiores tienen sus dos 
medias lunas completas, aumentándose su dimensión 
vertical. El lóbulo antero interno muestra una separa- 
ción mas marcada, formando un lóbulo distinto; y la 
cresta anterior es muy pronunciada. En todos los ani- 
males precedentes, la tibia y el peroneo son fuertes y 
bien distintos ; lo mismo sucede con los cubitos y con el 
radio, y el húmero presenta una sola colisa para el 
pasage del tendón del músculo biceps; esta última par- 
ticularidad se encuentra también en el Anchitherium. 
Mas en este animal el peroneo es mas frájil y su es- 
tremidad inferior se suelda intimamente con la tibia. El 
cubito queda igualmente reducido y muestra tendencia 
á soldarse con el radio; en fin, el cráneo en su con- 
junto, tiene decididamente una lorma equina. Las 
Palaeotherides se presentan desde el eoceno medio; pero 
el género Anchitherium no ha sido encontrado sino en 
el mioceno inferior y medio. 

A continuación de este género, en las capas geológicas 
inmediatamente superiores, hallamos otro de la misma 
familia, el cual se aparta mucho mas del tipo ancestral 
primitivo, aproximándose mucho mas á los caballos mo- 
dernos. Tal es el género Hijypotherium. Los dedos ex- 



— 319 — 

ternos han quedado de tal manera reducidos, que no 
tienen aplicación para la marcha. El peroneo es incom- 
pleto: toda sú mitad inferior ha desaparecido soldán- 
dose á la tibia; del mismo modo el cúbico se ha 
sólidamente soldado al radio, bien que distinto aún en 
toda su estension. La colisa bicipital del húmero se 
presenta doble como en los caballos actuales, y sus 
dientes se semejan mucho á los de los caballos. Los 
valles de la corona se han ahondado como una conse- 
cuencia de la prolongación de los tubérculos y de las 
crestas y se han llenado con ,un espeso depósito de 
cemento. La corona de los incisivos menestra igualmente 
la cúpula que se observa en la del caballo. Es de notarse 
que los cuatro principales lóbulos guardan las mismas 
relaciones entre sí. Las crestas transversas son mas 
obícuas y la anterior se encorba en forma de la porción 
interna de esta faz, haciéndose confluente con la cresta 
posterior. El lóbulo posterior que era cónico en el An- 
cliitherium^ se ha prolongado aquí en una dirección 
transversal á la corona, de modo á formar el valle poste- 
rior y á unir el tubérculo postero externo con la cresta 
posterior. Pilares verticales adicionales hánse desarro- 
llado sobre las crestas transversales. En los molares 
inferiores, el lóbulo antero interno se halla en adelante 
completamente separado, y la cresta anterior se halla 
al nivel de los otros tubérculos. El talón posterior se 
halla también elevado y ligado á los otros por una fuerte 
cresta. El rellenamiento de los valles con cemento y la 
atrición consecutiva debida á la masticación, producen 
un cambio marcado en la apariencia del diente tal como 
lo hemos visto en el Anchitherium -, pero un examen 



— 320 — 

minuciosü permite reconocer la homología mas estrecha 
entre los dos tipos de dientes. El cr¿\neo del Ilíppothenum 
speciosum hallado en Nebraska, pone en evidencia esta 
homología. Hay otro género además que ocupa un puesto 
entre el Htppotherium y el Equus. Tal es el género 
ProtoJiipptis. El único carácter que lo distingue del pri- 
mero, consiste en los molares superiores, cuyo lóbulo 
antero interno es confluente con la cresta transversa 
anterior, como en los caballos actuales. Este lóbulo se 
hallaba aún distinto en el Hippotherium : los pies de los 
dos géneros no diñeren, El Frotohippm sejunctus que 
se vé en los Museos Americanos, es el tipo de este 
género. 

Hemos llegado ahora á lo JEqukloe, que contienen un 
género estinguido, el Hippidinm, de Owen, y un género 
vivo, Equus ó caballo. Los dedos estemos se presentan 
aun mas atrofiados, y los raetacarpios terminados por 
extremidades imperfectas, constitüian los styletos. El 
peroneo ya no presenta su estremidad inferior distinta, 
y el cubito se halla tan íntimamente unido al radio, 
que desaparece por completo en toda su mitad interior. 
Los lóbulos internos de los molares superiores, se ha- 
llan ligados a las crestas transversas. La única diferencia 
de valor genérico entre Hippidiuin y Equus se halla en 
la prolongación relativa de los lóbulos antero y postero 
internos. En Equus el lóbulo anterior es muy ensanchado 
y un poco aplanado, mientras que en Hippidium los dos 
lóbulos son casi iguales. 

Hay que observar aqui, que el género que se presenta 
como el precursor directo del Hippotherium, es el género 
PalQplotherlum üe Owen. En este los lóbulos antero- 



— 321 — 

internos de los molares superiores son distintos, y hay 
un lijero depósito de cemento en los valles. El lóbulo 
adicional posterior es, sin embargo, rudimentario y llega 
á faltar completamente en muchos casos. La línea an- 
cestral del Protohippuf^, por otra parte, no es suministra- 
da por Mcsohippus y por el Anchnherium, en el cual los 
lóbulos internos de los molares superiores se hallan 
ligados á la crestas transversas anteriores y posteriores. 
Algunas especies de Hippotherium nr.uestran un ensan- 
chamiento de los lóbulos antero internos de los molares 
superiores casi igual al de Equus, con una tendencia 
marcada á la confluencia. Una nueva especie del Ore- 
gon, llamada Hippotherium Smcldairü, muestra este 
carácter de los molares superiores en común con el 
Hippotherium Occide7itales. Distingüese de esta última 
por su pequeña talla y por la concavidad menos mar- 
cada del contorno interno del lóbulo antero interno. 
Este carácter alcanza su mayor desarrollo en los ca- 
ballos. 

Se pueden disponer del modo siguiente algunas espcies 
del género Hippotherium, á fin de señalar los límites es- 
tremos del género, y de que moJo se aproxima cada vez 
mas al tuvo Ecjuus caballina 1^ Hippotherium panieiue. 
—Lóbulo antero interno cilindrico y de talla igual al 
lóbulo postero interno. Repliegues poco numerosos en 
los rebordes de esmalte de los YaWes.—Hippotherium 
reversum.—L6h\i\o antero-interno pyxiforme con el án 
guio anterior inclinado para dentro, ligándose á un plie- 
gue correspondiente de la cresta transversa. Lóbulos 
antero y postero interno subiguales. 3^ Hippotherium, 
5mc/a2>w.— Lóbulo antero-interno un poco cóncavo sobre 



— 322 — 

un borde interno, prolongado de adelante para atrás, 
de sección en media luna con la concavidad para aden 
tro. Cresta transversal anterior, enviando uno y á veces 
dos repliegues hacía ese lóbulo que se encuentra de 
este modo casi enteramente ligado. 

Según los hechos apuestos se vé que la línea de los 
Hippoteroides se termina en Eq us ; mientras que la de 
los Protohippoides, se termina por el género Hippidium 
en la actualidad estinguido. 

Háse visto, por lo que precede, los grados sucesivos 
de modificación de los pies y de los dientes que nos 
muestran los diversos horizontes geológicos, desde el 
Phenacodns semiplantígrado de cinco dedos y bunodonte, 
hasta el Equus digitigrado de un solo dedo y seleno- 
donte. Fáltanos indicar la causa de estos cambios. ¿ Han 
sido ellos el resultado de las fuerzas naturales que 
dominan aun en nuestros dias como han dominado antes? 
¿O han sido producidos por una influencia sobrenatural, 
en una serie de creaciones sucesivas, en oposición con la 
continuidad de las leyes naturales ó por un procedi- 
miento desconocido? Si esta última suposición es la 
verdadera se deben presentar siempre y por do quiera, 
insondables vacíos y abismos, aislando netamente las 
especies de una manera caprichosa y sin ley; y aun re- 
parando cada nueva creación con otras diferencias fan- 
tásticas que no obedecen á ninguna ley, en el orden 
de sucesión. Pero es el caso que hoy mismo nada en la 
naturaleza se nos presenta aislado, fantástico ó care- 
ciendo de leyes que rijan su desarrollo. Así, á la misma 
naturaleza inerte la vemos pasar por grados sucesivos 
de los mas sólidos, á lo mas fluido ; pasando también por 



— 323 — 

grados de la materia mas inerte ó simple, á la materia 
mas organizada y complexa; de tal modo, que el domi- 
nio mineral llega á confundirse en sus estremos con el 
dominio vegetal, y este con el dominio animal ; habiendo 
cuerpos que no se sabe si son minerales ó vegetales 
como el (Hatome, por ejemplo; y otros que no se sabe si 
son vegetales ó animales como la esponja viva. 

Las especies mismas características de cada dominio 
de la naturaleza, se funden las mas veces a nuestra 
vista, por grados insensibles unas, en otras. Pero mas 
aun, en un mismo orden de seres, como lo acabamos 
de demostrar, en el transcurso de las edades geológicas. 
la transición de una especie á otra ha sido manifiesta- 
mente real y gradual ; sucediéndose la formas por su 
orden de generación ó descendencia, distinguiéndose 
solo de las precedentes por la intensidad de ciertas 
modificaciones en una dirección dada ; de manera que 
los hechos reales solo prestan su apoyo á la primera y 
mas natural hipótesis. Puede en consecuencia asegu- 
rarse, teniendo á la vista los esqueletos fósiles de las 
generaciones sucesivas, que si todas las especies inter - 
caladas entre PJienacocls, y Equus se presentasen vivas 
a nuestra vista, su clasificación en general y especies 
distintas seria prácticamente imposible, tan insensible 
se presentaría su gradación, obra de los siglos de las 
inmensas edades geológicas, la menor de las cuales 
cuenta centenares de miles de años. 

Y si se consideran las condiciones desfavorables para 
la conservación de los fósiles y los despojos incomple- 
tos que necesariamente debian llegarnos, después del 
transcurso de los siglos y de las luchas de la natura- 



— 324 — 

leza y el conflicto de los elementos físicos de nuestro 
planeta; y también con relación á la estension total de 
las capas geológicas, se convendrá que el hecho mas 
asombroso es que la Paleontología pueda presentarnos 
aun pruebas físicas tan completas de la existencia de 
estas formas sucesivas ; como son sus esqueletos fósiles 
conservados y presentados por el acaso; lo que en todo 
caso se espüca por la abundancia y gran difusión de 
esos organismos en las edades en que florecieron. 

Cuando se habla de las ínfluencim físicas se suben- 
tienden muchas cosas ; pero si se buscan las causas 
adecuadas que pueden explicar estos cambios, no hay 
campo que pueda presentarnos resultados mas evidentes 
que el uso mecánico ordinario de ciertos órganos, como 
agente productor de su transformación. Con relación á 
la estructura de los dientes en general, tenemos el tra- 
tado de Mr. Nyder : — Oti the meckanical génesis of tooth 
forms^ donde desmuestra que los movimientos de las 
mandíbulas del animal, se hallan en relación íntima con 
las modificaciones de los lóbulos, de las crestas y filos 
que entran en la composición de las coronas molares. 
También hace notar que los movimientos contenidos 
de las mandíbulas en que no se hace simplemente sino 
abrir y cerrar la boca, se hallan asociadas ai tipo de 
molares bunodontes ; y que movimientos mas estensos 
se han desarrollado progresivamente, de manera que los 
movimientos laterales han aumentado de complexidad 
con la complicación de los repliegues del esmalte. 

Si se aplican estos hechos á la genealogía del caballo, 
no es difícil ver que un cambio gradual de costumbres, 
motivando un cambio correspondiente de alimentos, ha 



-- 325 -- 

debido también producir una movilidad cada vez mayor- 
de la arti(iulacion mandibular para triturar mas conve- 
nientemente un alimento nuevo. Los movmiientos esten- 
didos de Ja mándibula inferior en este animal, han tomado 
una dirección lateral que dá la esplicacion del ensancha- 
miento gradual de la corona y del aplanamiento lateral 
de los tubérculos. El efecto inmediato de una fuerza 
continuamente aplicada en esta dirección, debe ser el 
plegar el estuche de esmalte que cubre los tubérculos y 
las crestas, produciendo en consecuencia esos replie- 
gues accesorios que se vé en los tipos mas elevados. Tal 
es el modo como una superflcie cada vez mas triturante 
h^ podido producirse. En cuanto á la causa de la re- 
ducción de los dedos, Mr. Cope ha mostrado como el 
desuso de ciertos órganos, produce á la larga su des- 
aparición por atrofia; así como el uso por el contrario 
produce, fortifica y perpetúa los miembros de los orga- 
nismos animados. Así, en un cuadrúpedo platígrado las 
estreiíiidades de ios dedos se disponen naturalmente en 
semicírculo al aphcarse al suelo. Durante la carrera, el 
talón y la muñeca se conservan elevados sobre el suelo, 
cargando todo el peso del cuerpo sobre los dedos medios. 
Una repetición continua de esta postura en animales 
incapaces de esperar de pié firme los ataques de sus 
enemigos y que solo podrían buscar su salud en la 
fuga; el reforzamiento del dedo medio, y la atrofia 
correlativa de los dedos laterales, han debido efectuarse 
de conformidad con las leyes que reglan el uso y la falta 
de uso de las partes. Esta reducción de los dedos se ha 
hecho poco á poco, de modo á realizar en fin el solí- 
pedo, ó caballo moderno de un solo dedo. 



~ 326 — 

Hay necesariamente que recurrir á los medios natu- 
rales y lójicos para esplicar las cosas. Newton se esplicó 
la caída de una manzana al suelo por la ley de la gra- 
vedad, del peso, esto es, de la atracción, que hace que 
las masas y los cuerpos mayores, atraigan á los meno- 
res. Esta misma ley tan verdadera y tan justa, no solo 
para nuestro planeta, sino para el universo entero, en 
el cual los astros mayores son el centro de atracción 
y gravitación de los menores ; y en que los grupos ó 
corrientes mayores de astros, parecen ejercer atracción 
sobre los grupos y corrientes menores ; esta ley, decimos, 
tan universal, tiene que ser igualmente aplic^able á todos 
los otros fenómenos de la naturaleza, ó por lo menos, 
debe tener un equivalente. Así es muy posible que la 
esplicacion de los fenómenos mas complicados del uni- 
verso, se reduzca tal vez en definitiva á aplicaciones y 
especializaciones diversas de la ley de la gravitación, 
esto es, de las atracciones y afinidades de la materia. 
Porque siendo la primera causa ó motor una y única y 
su designio es consecuencia también uno y único, todas 
las leyes de la naturaleza convergen á la unidad; siendo 
una cosa probada con el testimonio físico del espectros- 
copio la unidad inicial de la materia, que principia for- 
mando una sola sustancia, la materia cósmica tenue ó 
el 4** estado de la materia como la llama Lockyer ; un 
estado de la materia que la reduce á gas hidrógeno ó 
cosa parecida, que es el estado normal de la materia 
cuando no se halla sujeta á ningún género de presión, 
afinidad ó influencia ; y que es como su punto de parti- 
da y su punto de acabe ; un ether cosmogenético, del cual 
salen por combinación de atracción (una cosa parecida á 



— 327 — 

la gravitación) los diversos estados de combinación aflni- 
taria de que resultan las sustancias elementales del Uni- 
verso. 

Por otro lado, como el Universo entero se halla en un 
estado de agitación y movimiento incesante (mews agitat 
moiem) puesto que en su conjunto mismo los grupos 
arterales se ajitan y mueven en corrientes de atracciones 
recíprocas, probablemente combinadas como los movi- 
mientos planetarios ; arrastrado decimos el Universo por 
su agitación sidérea, con velocidades inconcebibles; sien- 
do el resultado del movimienlo el calor, la atenuación, 
ia disipación, la etherisacion ; resulta que en su conjunto 
mismo el Universo tiende á salir de su estado de combi- 
nación para volver á su estado ethereo, que es su es- 
tado de reposo, y del cual sale obedeciendo á nuevas 
combinaciones, al fin de la evolución de cada infinito 
periodo creacional. Todo es circulación, todo es movi- 
miento en el Universo, como decia el Dr. Clavel ; y en 
definitiva todo puede reducirse á movimiento, no siendo 
la luz, el calor, la electricidad y la materia misma, 
según el indicado Dr., sino el movimiento en sus diferen- 
tes grados. Y el movimiento, qué es? Probablemente vo- 
luntad, vida,ser, el fiat omnipotente de que habla el Génesis. 

Siguiendo la hilacion de estas leyes naturales y ló- 
gicas, podemos esplicarnos las modificaciones de estruc- 
tura de los animales, colocando su dilucidación en el 
terreno sólido de la ciencia racional; mientras que si 



— 328 — 

se invoca una influencia sobrenatural, el espíritu humano 
desorientado se deja arrastrar sobre un dominio en que 
la paleontologia física de los organismos terrestres, 
queda inesplicada é inesplicable, reducida á oscuridad 
y mytho ficticio; á pesar de la luz que alumbra el 
espíritu humano y que la conduce al descubrimiento de 
las verdades físicas, base de las verdades morales. Este 
estado de oscurantismo ficticio á que quieren reducir- 
nos los ultramontanos y retrógrados, es indigno de 
seres dotados de la razón y de la dignidad del hombre, 
señor real y visible de lo creado razón que lo distingue 
de los animales y que ha recibido para ejercitarla y no 
para dejarla atrofiarse en el ocio del fatalismo y de 
las causas finales. Es mediante estos estudios, formula- 
dos por Newton y Darwin que la raza Inglesa se ha 
colocado al frente de la civilización y de la ciencia 
moderna; y es por haber dejado atrofiar su pensamiento 
por el terror de la superstición y del fanatismo, que la 
España y otras naciones Latinas, se encuentran cada dia 
mas á retaguardia del progreso y del adelanto del siglo; 
condenándose ellas mismas á desaparecer en la ignomi- 
nia y el atrazo, por hostilidad á la ciencia é ineptitud 
para comprenderla. Es bien culpable ese partido retró- 
grado que por ambición y especulación de mala ley, ha 
condenado á su propia raza al atrazo y á la ruina 
eterna ! 
Darwin es el gran formulador de las leyes del trans- 



— 329 — 

formismo; cuya aplicación ha hecho de la ganaderia 
Inglesa la primer ganaderia del mundo, por sus cuali- 
dades intrínsecas, artificial y artísticamente producidas. 
Hé ahí porqué los bellos toi os de cria Ingleses se venden 
hasta 10,000 duros; y por sus caballos de cria thoroug- 
hbred obtienen hasta 20,000 duros. Entre tanto Es- 
paña, antes la primera nación ganadera del mundo, 
cuando la inquisición y el despotismo de sus reyes 
no habia atrofiado el genio y la industria Espa- 
ñola; y que esta nación habia formado la raza me- 
rina y el caballo andaluz, los primeros de su época; 
hoy por el abandono de las ciencias y de la industria- 
resultado de la superstición y del oscurantismo que ha 
prevalecido en ese país hasta muy entrado el presente 
siglo han hecho desaparecer la superioridad desús bellas 
crias ganaderas, hasta el grado que sus criadores, 
temen leer á Darwin porque se halla prohibido por 
el Sijblalus. Entretanto, de todos los paises para perfec- 
cionar sus crias nativas, acuden á comprar los staliones, 
ingleses y americanos; miexjtras á nadie se le ocurrida 
hoy ir á invertir su plata en los staliones de las crias 
inferiores de la España actual. Decimos estas verdades 
con pena siendo aun para nosotros mismos ofensivas; 
pero lo decimos porque la verdad es útil de conocerse, 
y por que todo mal, una vez conocido, es fácil repararlo 
empleando los medios consiguientes para ello. 

Mas, importándonos conocer como ios Ingleses, esto 



— 330 — 

es, en el presente caso, los Norte Americanos, han hecho 
la aplicación útil y práctica de las leyes del transformis- 
mo descubiertas por Darwin, para la mejora de sus 
crias, sobre todo del caballo que es lo que tenemos á 
la vista. En efecto, el caballo trotón Americano, que 
nosotros llamamos de paso largo, nos suministra el 
ejemplo de una nueva raza de caballos en via de for- 
mación. 

Sin embargo, aún no puede decirse que este caballo 
trotón Americano, constituya yá hoy una raza definitiva ; 
él es de muy reciente data para esto, como lo vamos á 
ver por su historia. Su carácter distintivo no se ha 
desarrollado aún completamente, como cualidad heredi- 
taria; y aún no se ha obtenido del todo, si bien está 
en via de. obtenerse, la perpetuación y trasmisión de la 
especie. Y no obstante hánse realizado grandes progre- 
sos : machos caballos han suministrado grandes veloci- 
dades ; y los mejores de entre ellos deben su escelencia, 
en parte, al menos, á la hereditad. 

El origen de la mayoría de las razas cabalgares se 
halla envuelta en una gran oscuridad ; y no se podría 
asegurar si el resultado es debido á una selección pre- 
parada, ó al ciego acaso de los períodos de ignorancia y 
de atraso; cuales móviles han motivado una elección 
particular; cuales partes dependen de las condiciones 
físicas; cuales de la educación, de la enseñanza, del ali- 
mento, del amansado. Un hecho es cierto sin embargo : 



- 331 — 

nos hallamos en presencia de una raza especial que se 
ha formado recientemente y cuyas cualidades especiales 
se han desarrollado rápidamente mediante la aplicación 
rigorosa de las leyes de la selección artificial. La se- 
lección se ha practicado sobre caballos de paso ó trote 
largo natural, dándose siempre la preferencia á los mas 
rápidos para la procreación. Como este asunto puede 
ser de un gran interés para nuestros estancieros, pues el 
caballo mas á la moda, y de mas preferencia y valor 
en los mercados es el caballo de trote largo America - 
no, para los que toman interés en los progresos de la 
ganadería, espondremos algunas observaciones y datos 
sobre el particular tanto mas fidedignos, cuanto es lo 
mas fácil en un país tan liberal y accesible, seguir con 
gran precisión de detalles, los progresos realizados. 

El caballo posee naturalmente variedad de andares, 
que él emplea instintivamente según que lo impulse su 
comodidad ó las exigencias de su propia conservasion. 
Tiene también otros andares que el hombre le ha ense- 
ñado y que han tenido su momento de voga, sobre todo 
en la edad media. Se pueden colocar entre estos andares 
irregulares, el trote levantado ó braseadó y el portante ó 
paso largo. El portante ó trote largo no es un andar 
natural del caballo, y jamás lo toma naturalmente cuan- 
do se le estimula. La invención ó la enseñanza del pasó 
ó portante largo es de reciente data. Sin embargo, 
creemos que el portante por lo menos, sino es el por- 



— 332 — 

tante largo, data en España de mas de un siglo, y tiene 
tal vez un origen mas antiguo, un origen Árabe, de 
cuando la civilización árabe florecia en España ; lo que 
no quita que en Europa y America recien se le haya 
conocido y propagado de un siglo á esta parte ; habiendo 
la intolerancia de los antiguos y fanáticos Gobiernos 
Españoles tenido la península como en secuestro hasta 
fines del siglo pasado. 

El portante no es natural, sin duda, en el caballo 
europeo; pero puede serlo en el caballo árabe de silla 
oriundo de Arabia y del África. Esta bella cria cabalgar 
puede haberlo adquirido conduciendo á escape su ginete 
por los vastos arenales en que viven y depredan las 
ordas nómades que los han formado y especializado. 
El galope, sobre todo cuando es largo, es demasiado 
violento para el caballo con su ginete, y les caballos de 
sangre árabe, cuando se ven apurados por este y que se 
hallan fatigados por el galope, toman naturalmente un 
trote ó paso largo y tendido, que es un equivalente del 
galope, mucho mas cómodo para ginete y caballo. Este 
trote ó paso largo, cultivado primero por los árabes, 
en seguida por los españoles, es el mismo que conocido 
y apreciado en el exterior ha comenzado á cultivarse 
en Europa de un siglo á esta parte. El árabe, siempre 
en lucha con las tribus ó Estados vecinos, sea que 
acometa ó que se retire, necesita andar siempre ligero; 
y como el galope no es siempre posible, y que la varia- 



— 333 — 

cion reposa el animal, de ahí el que el árabe haya 
cultivado de un modo especial este andar. Es cierta- 
mente una desgracia para la humanidad el que, contra- 
rio á la habitud de todas las especies animales terrestres, 
y peculiar solo de los grandes monstruos voraces de los 
abismos del mar, solo el hombre hace la guerra y 
depreda entre sus semejantes; ferocidad enjendrada por 
el fanatismo y la intolerancia de las primeras edades y 
que se ha perpetuado aun entre las naciones civilizadas 
hasta nuestros dias, contra los preceptos de la razón y 
de la filosofía de nuestra época de luz. 

Como quiera, hace un siglo en Inglaterra ni se conocía 
el portante largo, ni pensaba nadie en enseñarlo á sus 
caballos de razas. Los criadores de caballo no habrían 
encontrado en ello la menor utilidad, el portante largo 
no estaba á la moda y no tenia aplicación ni para el 
comercio, ni para el hipódromo ó el circo. 

Hasta fines del siglo último, el caballo solo sirvió para 
la guerra, las ceremonias, la caza, los viages. Solo los 
nobles opulentos criaban caballos ; el paso largo no se 
avenía con la vida social é industrial de la época, atra- 
sada, calmosa y llena de trabas impuestas por la supers- 
tición ó la política. No hubiera podido aplicársele para 
llevar los pesados rodados del tiempo á los trenes de 
ejército sobre los malos caminos. A esto se aplicaba el 
paciente buey ó el fornido frisen. Los caballos de enton- 
ces solo conocían el trote, el galope y el paso natural. 



-- 334 — 

La primer aplicación del portante fué para los caba- 
llos de silla. Entonces c ^«nenzó también a generalizarse 
el caballo de tiro pesado. Ciertas razas lerdas de andar 
calmoso, pero con el cuerpo y la fuerza de un elefante, 
comenzaron á desarrollarse en el viejo mundo, teniendo 
por tronco el viejo frisen; tal es el origen de los caballos 
de tiro holandés, del clydesdale y del normando. 

Las causas que han conducido á la crianza de caballos 
de paso largo y a la evolución de una raza en la cual 
el trote ó paso de gran velocidad se ha convertido en 
un andar instintivo, son múltiples y varian según el 
punto de vista que se forma para considerar la cuestión. 
Hoy solo los caballos de portante largo obtienen altos 
precios en todos los mercados del Viejo Mundo y del 
Nuevo, él se ha convertido en América en un animal 
de gran utilidad. 

Fácilmente se esplica su razón de ser, puesto que él 
responde á las necesidades de la civilización actual. La 
dificultad está solo en el origen de la raza, y aunque el 
trote ó portante largo sea de invención Árabe ó Euro- 
pea, este andar se ha desarrollado con especialidad solo 
en xlmérica, de donde ha pasado á ponerse á la moda 
en Europa. Desde el dia en que los ferro-carriles se 
han encargado de transportar los ejércitos al campo 
de batalla, el caballo de guerra perdió su importancia, 
cesó de ser útil, mientras el caballo de trote largo res- 
ponde á una necesidad del mundo moderno. Pero estos 



— 335 — 

usos no han precedido, sino que mas bien han seguido 
los progresos de la cria. Es en efecto con motivo de la 
crianza y de las carreras de caballo de paso largo, que 
la carrosena y el empleo de los resortes Hvianos de 
acero han hecho grandes progresos. 

Las causas que han influido en el desarrollo de ia 
raza, son mas bien sociales que económicas : igual cosa 
podría decirse del caballo inglés pur sang, apesar de 
que el origen del trotón no es tan sencillo como el 
del Thorouglibred; depende de causas sociales diversas. 

En los primeros tiempos de la colonización en Amé- 
rica, la masa del pueblo hacia mucho mas uso del 
caballo que ea Europa, con motivo de las largas distan- 
cias que separaban las posesiones particulares entre si 
ó de los centros poblados: allí el caballo no era un lujo 
del rico, sino una necesidad del pobre. No es á la re- 
producción del caballo de carrera, que se dirigieron 
las crianzas en consecuencia; los habitantes del Norte 
de la Babia del Delaware, miraban estar solo como un 
lujo y una superfluidad. Las crianzas se dirigieron al 
caballo de silla importado de Inglaterra, de Holanda, de 
Francia, de España y aun de Suecia, Dinamarca, Ale- 
mania é Italia. El caballo criollo americano es el pro- 
ducto de la cruza de estas diferentes razas. Las 
condiciones locales, el ahmento particular y el clima ; los 
trabajos y las privaciones, consecuencias de la coloniza- 
ción, añadido al rigor del clima, debian producir modi- 



— 336 — 

íicaciones profundas en la raza. El caballo americano 
perdió la gracia y la belleza de la forma ; pero lo que 
perdió en belleza lo ganó en resistencia. Después de la 
guerra de la independencia, Oota raza mejoró mucho con 
la importación del pur-sang, haciéndose las primeras 
importaciones de caballos deportante y de paso largo. 
Hasta las carreras se pusieron de moda entonces, y 
como es conocida la actividad de los americanos para 
los negocios, estos tenian lugar moral y prácticamente 
el galope. Mas el puritanismo alarmado de un lado y 
las exijencias de la policía de las grandes ciudades de 
otro, hicieron prohibir tanto las carreras al galope, 
como el andar al galope fii. el recinto de la ciudad. 

Estíis prohibiciones crearon la oportunidad del trotón 
como no se podia andar en las ciudades al galope, ni aun 
correr á este violento paso en el hipódromo ; y como el 
Americano no quería perder nada de su actividad, 
recurrió al arbitrio de los caballos de paso largo, los 
cuales sin violar la ley, le garantían andar lijero en las 
ciudades y aun corren en el hipódromo, eludiendo la 
prohibición. Podrán en efecto, prohibirse las carreras, 
mas no el ensayo de los caballos para conocer su buenas 
calidades. 

El paseo de un carruage, tirado por un caballo, no 
podia ser caHficado de carrera. Tales fueron los orígenes 
irregulares y bien modestos, de las carreras al paso 
largo, que reemplazaron las carreras al galope; y del 



— 337 — 

portante rápido que permitió atender los. negocios á la 
carrera, sin violar la ley municipal de las ciudades. 
Las carreras, en esta nueva forma, se hicieron tanto 
mas populares cuanto que hasta los caballos de la agri- 
cultura podían entrar á concurrir. En 180G, unos 4 años 
después de los reglamentos contra el galope, se sitaban 
en las inmediaciones de Boston caballos que recorrian 
al trote l kilómetro en V 51'. Esta velocidad parecía 
entonces tan estraordinaria. que en 1818 se hicieron 
apuestas considerables contra un caballo que recorría 
al paso largo 1 kilómetro en 1' 51" carrers que exitó 
entonces un grandísimo interés. En 1821, en Rhode 
[sland, muchas personas obtuvieron autorización para 
establecer crianzas de caballos de trote largo, sin 
incurrir en las multas de la ley. En 1830 la crian- 
za de caballos trotones se practicaba en muchos 
Estados. 1)3 1820 á 183) el tiempo empleado en 
recorrer 1 kilómetro habia desendido de T 40'' á 
r 36" y á r 34". Estableciéronse sociedades con 
el objeto de mejorar las r¿izas de caballos de tiro. 
En 1843 se recorría 1 kilómetro en 1' 33" 7*; los 
caballos de V 57" se habían 

La moda de las gentes acomodadas de conducir ellas 
mismas gus carruages al trote largo, nació en América. 
Ella ha desempeñado un rol importante en el desarrollo 
de este paso; á lo que han contribuido otras causas, como 
«er, cambios en el modo de viajar, en las condiciones 



_ 338 — 

de la gLierr¿i; en las ideas aceptadas respecto al mérito 
de las razas cabalgares; la mejora de los caminos, los 
progresos de la carroseria, carruajes mas ligeros, resor- 
tes de pcero, necesidad de obtener caballo, de tiro rá- 
pido, etc. Er>ta mejora como todas," se ha obtenido por 
la selección. Se í^jrma la cria con caballos nacidos de 
paso largo; y se propaga por la selección de los padri- 
llos y yaguas de paso mas rápido y de figura mas ade- 
cuada: en esto hay que observar la mayor rijidez, pues 
si la cria so mezcla con otra fuera de condiciones, todo 
se pierde. La selección, comensada al principio por el 
in and'iii brceding puede seguirse con la cruza de otras 
crias superiores de las mismas cualidades. He aquí un 
cuadro a ue dá los resultados de velocidad obtenidos en 
los caballos de trote largo desde el año de 1818, hasta 
1882: 



FECHA 


VEÍ OCIDAD 

POH 

KILÓMETRO 


, FECHA 


VELOCIDAD 

POR 

KILÓMETRO 


PECHA 


VKLOCIDAD 

POR 

KILÓMETRO 


1818 


1' 51' - 


1852 


1' 31" lA 


1871 


r 25' V, 


1824 


1' 40' - 


1853 


i 31" - 


1872 


1' 25" 1^ 


1830 


1' 36" ~ 1 


1856 


1' cO' Va 


1874 


1' 23" % 


1834 


1' 35" - 


1859 


1' 27- Va 


1^78 


1' 23" H 


1843 


1' 31- V, 


1865 


1' 26" Mi 


1879 


i' 23- 


1844 


1' 32" i/, : 


1866 


1' 26" \i 


18F0 


1' 21" 3A 


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1' 31- % . 


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4882 


i 21" ^ 



-» 339 -" 

Según los cuadros estadísticos de Mr. rircvrcr, pu- 
blicados en el American Journal of Sicence^ en 1871 
habian 90 caballos que podían hacer al trote largo 1 
kilómetro en 1' 31" 7^ ^ ^o "^^^s; en el mismo año se 
contaban 40 que podían atravesar esta distancia en 1' 
20'' V2 ^ lo mas. En 1882 se contaban unos 495 caballos 
que recorrían 1 kilómetro en 1' 30" ^¡2 y 275 que lo 
recorrían en T 29'' V-- ^^ donde le conclucion que 
la velocidad ha aumentado sucesivamente mientras la 
velocidad relativa se ha conservado mas ó menos la 
misma. Pero tomando el término mas genórico, la 
velocicidad de 8' por leguas de 5 kilómetros ó de 7 
leguas por hora, al trote largo, es una velocidad fabulosa 
y muy vulgar en los Esta los- Unidos. Según Mr. Franci» 
Galton que se ha ocupado de esta cuestión, suponiendo 
que las condiciones se conserven las mismas, se puede 
afirmar que en 1893 h:ibr¿\n 15 caballos que recorran 
un kilómetro en V 24" Va á lo mas; y el mejor caballo 
del mismo año recorrerá esta distancia en V 20". 

Terminaremos diciendo, que para formar este caballo, 
á mas de la selección practicada según los principios 
antes indicados, se necesita un ejercicio temprana y 
constante en el hipódromo ú otro lugar aparente, desde 
la mas tierna edad, obteniéndose asi el mejor paso y 
la mayor velocidad, reloj en mano. 



fiijis \ umm 



DE LA 



COMISIÓN ARGENTINA 



SOBRE LA 



\GmciiLTiiR4, (Aumii mmnmm \ eco\omí.i rural 



EN 



INGLATERRA, ESTADOS UNIDOS Y AUSTRALIA 

pon' ''l^ICARDO JsÍEWTüN Y JUAN X(LERENA 

("oiiii^ioiiaJos por el Exmo. Gobierno do Buonos Aire.^ 



Segunda Parte — Tomo IV 




BUENOS AIRES 



Imprenta y Fariílicion de Tipos «La República-, B(»lí?ran;> 18' 

18 84 



mm \ ESTUDIOS 



DE LA 



COMISIÓN ARGENTINA 

SOBRE LA 

AGRICÜLIIJRA, GANADERÍA, 08f.ANl?,A(;iOÍV ECOXOJÜA RURAL 

EX 

INGLATEEEA ESTADOS UNIDOS Y AUSTRALIA 

pOR T^ICARDO J^EWTON Y JUAN X^LERENA 

Comisionados por el Exmo, Gobierno de Buenos Aires 



Segunda Parte — Tomo IV 




BULNOS AIRES 
Imprenta y Fim.íicion de Tipos -La República», Belgrano 189 
1 884 



XII 



Noviembre 5 de 1882. 



-Agricultura, clima suelo y producciones del Estado 
de Texas, 2— Agricultura, clima y producciones del 
Estado de Florida. 3— Agricultura, suelo y pruduc- 
cioiies del Estado Sud Carolina. 4 — Agricultura sue- 
lo producciones del Estado de Georgia. 5— Torna- 
dos en Norte América. 6 — Estado del colorado. 7 — 
Estadística de la población Norte Americana. 8— 
Peculiaridades de ambas Américas. 9— Libertad de 
cultos. 10 — Instituciones Americanas. 



Antes de despedirnos de los Estados Unidos, daremos 
á conocer algunos de los Estados del Sud ; pues teniendo 
esta gran nación como la nuestra, diversidad de climas, 
se necesita estudiarla bajo mas de una faz, para com- 
prender bien su economia productiva nacional. Co- 
menzaremos nuestra revista por Texas, continuando con 
Florida, Sud Carolina y Jeorgia. Los hechos expuestos, 
los tomamos de los datos oficiales que nos han sido 
bondadosamente suministrados por el Departamento de 
Agricultura del Gobierno de Washington. 



— 4 — 

El Estado de Texas se comprende, entre Méjico y 
Nuevo Méjico al Oeste, entre Nuevo Méjico é Indiana 
al Norte; Arcansas y Luísiana al Este y el Golfo de 
Méjico al Sud. Contiene unas 274,356 millas cuadradas, 
ó cerca de 175 millones de acres. Su población ofrece el 
ejemplo del mas asombroso crecimiento. De 1820 á 
1840, bajo el dominio mejicano, se triplicó su población 
subiendo de 20,000 á 60,000 almas. Pero en 1850 bajo 
el dominio de los Estados Unidos, su población se 
cuadruplica, llegando en 10 años 212,592. En 1860 su 
población llegó á mas de 600,000 almas; en 1870 á 
818,579 en 1870, ella alcanzó á 1.592,574. Pronto llegará 
á 2 millones sí no lo ha llegado ya. Texas contiene 9* 
de long, por 8° de lat., dándole á su disposición geográ- 
fica una gran variedad de producciones. Todas las pro- 
ducciones de la zona tórrida, y muchas de la templada, 
florecen en Texas: algodón, todos los cereales y pastos ; 
arroz, azúcar, tabaco, naranjas, bananas, aceitunas, gua- 
yas. Texas produce con igual facilidad todos los granos y 
carnes que sustentan la vida, el algodón y la lana que la 
visten, frutas que como la del Edén, son agradables al 
paladar, y el té y la seda que son su lujo. 

En 1850 toda su producción de trigos no pasó de 
50,000 bushels ; pero en 1878 esta producción llegó á 
4.000,000 de bushels, limitándose por la limitación 
de los mercados de consumo. 

El trigo maduro en este Estado un mes antes que 
en los del Norte. El hushel de trigo de Texas, pesa 
de 62 á 68 libras. En otros paisas solo pesa 65 
libras, y su harina no se fermenta al pasar los tró- 
picos como otras. Se cree que Texas puede producir 



— 5 — 

64 millones de bushels de trigo, sin estorbar el desarrollo 
de otros cultivos. El acreage total de las nueve cosechas 
principales de los Estados Unidos, maiz, trigo, avena, 
cebada, centeno, sarraceno, heno, papas y algodón, 
ocupan unas 143,178,393 acres. 

Texas puede producir todo eso quedándole todavía 
un suxplus de 32.309,447 acres para pastoreo ú otros 
objetos agrícolas. 

No solo puede contener él solo toda la población de 
los Estados Unidos, sino que puede cultivar los princi- 
pales productos para el consumo exterior y para la 
esportacion extrangera que ellos producen. Esto es lo 
que Texas podría hacer; vamos á ver lo que hace. La 
exportación de Texas en 1878; fué la siguiente : 

Algodón, 951.093 con un valor en duros 38.043,720 

Ganado, 502,190 cabezas 8.241,903 

Caballos, .37,861 id id . , 463,250 

Lana, 14,568,920 id id 2.913,784 

Cueros, 28,104,065 id id 2.810,406 

Madera y ripia id id I.d49,691 

Trigo, 2,500,000 bushels 2.375,000 

Semilla de algodón y torta ó pasta de id. 506,063 

Azúcar y miel id id ^ ^ 4 J3,960 

Productos miseláneos 072,364 

Produciendo en suma total F 57.810,141 

El lUinois es el único Estado que gana el Texas 
en el número de caballos. De 38 á 40,000 son exportados 
anualmente para el norte. El término medio del precio 



— 6 



de los caballos de Texas es de 12.50 duros. Se vé que 
este no se aproxima al precio del caballo perfeccionado 
de cria Europea, pero estos mustangs como se llama el 
caballo común criollo de Texas, de la misma cria Espa- 
ñola nuestra, presenta muchas buenas cualidades. Son 
generalmente media sangre del mustang puro ó caballo 
silvestre proveniente de la cria misma de Edad Media en 
España, importada en Méjico por los conquistadores 
donde ha llegado á hacerse silvesire en los bosques. 
Son de sangre andaluza con mezcla de árabe. Nada 
puede 'Compararse con su vigor y resistencia, y aunque 
son pequeños, un buen mustang andará con un ginete 
50 millas todos los dias durante una samana, sin tener 
mas alimento que el pasto que puede mordisquear por la 
noche atado con un lazo de 40 pies. 

Estos exelentes animales solo les falta la educación y 
el buen sustento que se da á otros que el charlatanismo 
ha hecho célebres. Los célebres estaliones Broncho 
exhibidos en todo Norte-América en los circos y que 
igualaban, sino superaban á mejores estaliones de otras 
crias, por la belleza de su forma y su sorprendente 
intehgencia, eran solo mustang escogidos. 

Un yankee vivo, como hay muchos, fué á Texas, esco- 
gió las mejores parejas que pudo, comprándolas á 2b^, 
las llevó al Norte, las mantubo y las enseñó bien y 
pudo venderlas de 500 á 800 duros el par. Texas no 
es inferior á ningún país para la cria y enseñanza del 
caballo y en ningún país son los caballos mas sanos y 
vigorosos. Sus altas planicies onduladas y su duro suelo, 
da á sus vazos y á sus músculos la consistencia del 
acero. Con una buena cruza ó la simple selección se 



7 — 



pueden producir animales que pueden rivalizar con los 
mejores de sangre árabe. 

En 1860, Texas solo contaba 753,365 cabezas de 
ganado ovino; y antes de los 10 años, en 1879, ya nume- 
raba 5,148,400 ovejas, avaluadas en cerca de 10 millo- 
nes de duros. En ese mismo año estas ovejas le produjeron 
mas de 14 Y2 millones de libras de lana con un valor 
de 2,913,784 duros. No obstante el inmenso número de 
ganado esportado en pié, las pieles de los animales 
carneados subieron á 28,104,065 libras, con un valor de 
2,810,406 duros. Texas abunda, sin embargo, en ma- 
teriales de curtir y estos cueros podrian fácilmente 
esportarse curtidos. Hay sin embargo, bastantes cur- 
tidores en el Estado, que preparan excelentes suelas 
y tañletes. Texas abunda en una planta llamada caracd- 
gre^ que se emplea con gran éxito en la curtiembre. 
La raiz contiene 23 p.7o de ácido tánico. Otros árboles, 
la encina y la mesquita, poseen cortezas abundantes en 
el principio tánico; existe además el sumaque en abun- 
dancia. 

En la actualidad, los mas estensos bosques de pinos, 
cipreces y encinas vivas que aun quedan en pié en 
Norte América, se encuentran en el Texas Oriental 
y en Luisiana Occidental. Su valor consiste en su gran 
rinde por acre, las magníficas proporciones de los árbo- 
les, la cualidad de las maderas y su accesibilidad del 
creciente mercado de las grandes ^praderas de un lado 
y las cuales se estienden centenares de millas al Oeste; 
y del otro á los puertos del Golío para su embarque 
á los diversos mercados del mundo. Los bosques de 
pino amarillo del Missisipi Sud, Alabama, Florida y 



8 — 



Georgia, han sido terriblemente espiotados para suplir 
á las deudas de los Estados del Este y á los arsenales 
de Inglaterra y Escocia durante muchos años consecu- 
tivos; y los pocos retazos de valiosas maderas que aun 
quedan se hallan demasiado lejos de los medios de 
transporte y salen muy recargados de costos. El pino 
amarillo del Sud se halla en demanda creciente, hacién- 
dose mas valiosas cada año que pasa, por la razón de 
que los bosques de pino blanco de los Estados del Norte 
y del Canadá se hallan próximos á quedar exhaustos 
por su irregular desmedida y antieconómica esplotacion. 

La ostensión de los» bosques de pino de los Estados 
del Norte y del Canadá ha sido exagerada, como el 
carbón de piedra, como el petróleo, sus delgadas ramas 
han sido en muchos puntos penetradas por los cortado- 
res. Y el estadista Canadense que por largos años ha 
hablado de sus inagotables bosques de pinos que se 
estienden por centenares de millas hasta la Babia de 
Hudson y los Mares polares, ha presenciado hace un 
año la venta de los últimos retazos que aun quedan de 
talares ó bosques de maderas útiles. Los cortadores 
han llegado hasta los límites extremos donde solo crecen 
matorrales enanos de abedul y de báls?.mo. Esos corta- 
dores se preguntan tal vez ¿ dónde iremos ahora ? Se 
les podrá decir: Id á Texas y allí en la parte Oriental 
de ese Estado existe una corta extensión de primitivos 
bosques aun no penetrados, extensión que puede alcan- 
zar al tamaño del Estado de New- York. 

¿Descuidarán los Gobiernos canadenses y de Estados 
Unidos, de hacer refoblar esos bosques, depósito de rique- 
za pública, colocados en esas regiones para abastecer á 



— 9 — 

muchas generaciones, y que una imprevisión loca ha 
devastado ea el período de una sola generación ? Muchos 
males pueden venir de un descuido á ese respecto. 
Las maderas sólidas no se improvisan, pues hay 
que plantarlas, que establecerlas con tiempo y que 
dejarlas crecer para utilidad de las futuras generaciones. 
Nosotros deberíamos aprender de eso. Nuestros bosques 
son desvastados sin provecho ui utilidad donde ellos han 
existido o existen, y será bueno tomar con tiempo 
medidas convenientes para su población con las especies 
mas útiles, hoy que la arboricultura ha llegado á su 
perfección. No í^e trata de gastar dinero, pues jamás es 
bastante para los presupuestos crecientes: se trata solo 
de reglamentar el corte, la explotación de los bosques 
por los particulares y su repoblación por la natureleza 
ó por la mano de los que los cortam No deberíamos 
permitir cortar un- árbol, sin reponerlo con otro, á mas 
de crear bosques artificiales en las llanuras donde hoy 
no existen, con medidas sabias y previsoras. 

Volviendo á los bosques de Texas, los árboles de 
estos son sanos y crecidos, elevándose á menudo á la 
altura de 150 á 175 píes; y frecuéntemela te sin un solo 
horcón ó rama en los primeros cien pies. La corteza no 
mide mas de 1 V^ pulgadas, lo que es una gran ventaja 
sobre los pinos de otros distritos. Al Sud Este de Texas 
existen 14 condados que suman una área de 11,500 
millas cuadradas. Esta área se divide como sigue: Pra- 
deras de la costa, 2520 millas cuadradas; maderas mise- 
láneas comprendiendo encinas blancas, negras, rojas 
de España y overcups, hayas, arces, olmos, fresnos de 
tres variedades, magnolia, avellano negro, cedro rojo, 



— 10 — 

ciprés negro, amarillo y blanco, gomeros y varias espe- 
cies de laurel, un área de 3974 millas cuadradas; y 
pino de hoja corta y de anwjock, una área de 983 
millas cuadradas de pino amarillo de hoja larga, 4466 
millas cuadradas. Este árbol es el que produce la verda- 
dera trementina y con el transcurso del tiempo, una 
gran proporción de los abnacenes navales del mundo 
serán estraidos del Texas Oriental. Su producción anual 
de madera se halla estimada en 100 millones de pies, 
ccn un valor en dinero de 1,349,691 duros. 

Nada hemos dicho de los otros bosques de Texas. 
Estos se forman de encinas, avellanos, caryas, ( hichory ) 
de que hay cuatro especies, el carya alba de corteza 
grosera ; el c-anja glabra y el carya amara. Hay ademas 
una especie de nogal silvestre que da nueces que se 
venden en el comercio, este es el pecal al que se añade 
el maroto, el palo de arco precioso para las construc- 
ciones de rodados y carruajes, la magnolia y muchas 
otras. 

Nadie que no haya visto en su ñor las magnolias y 
adelfas de Texas, puede estimar la elevación y grandeza 
á que la floricultura puede llegar. La magnolia que se 
alza recta hasta una elevación de 100 pies, produce 
m-illares de flores, cada una de las cuales rivaliza en 
belleza con la flor solitaria de la Victoria Regina. 

Entre tanto, nada hay mas espléndido que la adelfa 
de los bosques Téjanos, que en nada se parece al arbusto 
enfermizo conocido en los jardines con este nombre; 
sino un alto y magníflco árbol todo cubierto de sus 
espléndidas rosas del color de la aurora. 

La escritora Americana, Maria HoUoy se espresa como 



— 11 — 

sigue á propósito del aspecto de la naturaleza de Texas : 

« Es imposible imaginarse el esplendor de la pradera 
de Texas en la estación primaveral, su rica y espléndida 
alfombra de verdura adornada de millares de brillantes 
flores de todos los tamaños y matices, parece realizar 
la visión del paraiso terrenal. Lo delicado, elegante 
y gayo, se halla entreverado en deliciosa confusión y 
estos magníficos ramilletes de una naturaleza maravillosa 
adquieren nuevos encantos cuando se asocia con el tapia 
de esmeralda que modestamente cubre el suelo que 
pisan. » 

Las praderas de Texas han enriquecido con !a verbe- 
na, los depósitos de bellezas florales que adornan los 
jardines del mundo. Esta es su patria natural. Pero 
no de la pequeña verbena morada y roja de nuestras 
pampas, no ; es de esas soberbias verbenas matorradas 
que son un atractivo, un encanto al mismo tiempo, que 
un brillante adorno de los grandes y ricos jardines pú- 
blicos, ó de la opulencia. 

El cultivo del azúcar tiene lugar con bastante ostensión 
en Texas. El año pasado, 1881, se cosecharon, 5,664 
hogsheads (medias pipas) de azúcar y 12,244 barriles de 
miel, con un valor de 433,960 duros. Las tierras de 
azúcar de Texas, son iguales en ostensión y calidad á 
la de laLuisiana. Otra fuente de grandezas y utilidad 
es el pecan. Generalmente son niños los que recejen 
esta preciosa nuez americana y realizan con ella buenas 
utilidades, pues esta nuez es muy buscada y hay mas 
demanda que recolección de ella. 

Los almaceneros compran los pecanes hasta 2 duros 
el bushel. Por el puerto de San Antonio se embarca 



— 12 — 

mas de medio millón de Ibs. de esta nuez favorita; y 
centenares de miles de bushels se pudren en suelo ó 
son devorados por los cerdos. 

En Texas, se producen bien las frutas de todas las 
zonas, Uis manzanas, las peras, los duraznos, las uvas, 
las frutillas la oliva, la banana, y la naranja, todo se 
produce bien. Las manzanas Je Texas son excelentes y 
entre las de Estío se encuentran la Astracán Roja, la 
roja de Junio, la Reina del Verano, la Temprana y la 
Duquesa de Oldenberg. Entre las de Otoño, se encuen- 
tran la Carolina verdosa, la Faunlon, la favorita Topp, 
la Buncomb y la Caxter Biue. Entre las de Invierno, la 
Bomanita, Jates, la inverniza Itevenson, la Roja Pryos, 
la Manerick, Ben- Danis, la Caunan Pearmrin y la dulce 
Hacket. Los duraznos son muy sanos en Texas y muy 
productivos. lié aquí las clases por su orden desde los 
tempranos que maduran en Mayo 25 (Diciembre) hasta 
Noviembre (M¿iyo). El Alejandro, el Wilder, el Tempra- 
no Hale, el amarillo, San Juan, el Rosa de la Montaña, 
el Amelia, el gran Conde Jork, el temprano Crawfbrd, el 
Favorit Reeve, el Tlunber, el Oldmiron, Libse y Trepal 
Free and cliny) tardío Crawíord, Stumpl the World, 
Columbia, Steadley, t¿irdio Picquet, Valson Cling, Salway 
y Lady Parham. Texas es verdaderamente el Paraiso 
de la uva. Pero con excepción de unas pocas variedades 
que suelen podrirse, todas las otras se producen per- 
fectamente. 

Aun las variedades exóticas como la Chasselas dorada 
y diversas otras de esta clase, han dado bellos frutos 
por dos ó tres años al aire libre. Pero Jas que mejor 
prueban son la Champion, la Delaware, Matha, Elvira, 



— 13 — 

Goethe, Brighton, Águila negra, Wolder, Salen y Triunfo. 
La Juer y la Concordia producen enormes cosechas y 
se venden bien, de 2 á 10 centavos libra; mientras las 
uvas superiores se venden hasta 25 y 40 centavos libra. 
La Champion que es muy temprana, se vende á 25 
centavos libra. La Triunfo da racimos que pesan 1 V^ 
libras: se asemeja mucho á la Chausselas dorada, excep- 
to que sus racimos son mayores. Las frutillas se dan 
perfectamente y se conocen muchas variedades, como 
la Wilson, la Carlos Donming, la Sharples, la Prolific 
Miner. la Crescent, la Cumberland y la Capitán Jack. 

Las riquezas minerales de Texas no son menos impor- 
tantes que sus riquezas vegetales. La hulla es muy 
abundante en toda Texas, recientemente las líneas Texas 
and Pacific y Central, han hallado á su paso huellas de 
superior calidad, suministrándoles combustible. En todos 
los partidos del Estado, lo mismo que en las márgenes 
de sus grandes rios, la hulla se presenta á flor de tierra 
y sirve á los herreros para su uso. Así se encuentran 
vetas de anthracita y del carbón terciario sobre las már- 
genes del Trinidad, del Brazos, del Colorado, del Guada- 
lupe y del Rio Grande y sus tributarios. Desde el bajo 
Rio Grande, donde existen grandes lechos, se encuen- 
tran por todo el camino en la dirección del ángulo 
Nordeste del Estado y se supone que en toda esta 
estension forma un continuo depósito. 

Es muy probable que en las inmediaciones de los 
campos de hierro de Rush, donde el Estado se propone 
esplotar los minerales de hierro hallados en gran abun- 
dancia, la hulla que allí se encuentra será útilísima para 
las fundiciones. 



— 14 — 

Los Estados-Unidos, han comprendido desde terr.pra- 
no, que la gran industria moderna es la del hierro, y 
que el Estado que no sabe elaborar el hierro en grande 
escala, ni independiente puede ser, pues dependerá de 
sus enemigos hasta para sus armas. El Texas Truk 
EaiKvay pasa por un campo de hulla de 200 millas de 
largo. La hulla de Texas es estimada en 20,000 millas 
cuadradas; solo tres Estados poseen una área mayor. 

Existen grandes minerales de cobre en Arches, Wi- 
chatt, Wilbarge, Baylor, Haskel, Stonewall y otros con- 
dados. Es casi un sulfato pero que dá un 72, 45 Vo de 
metal puro. Se encuentra inmediato á la superficie en 
las colinas. En 10 horas, 4 personas pueden recoger 
6000 libs. que producen 76 «/o de cobre puro. El plomo 
y la plata son también abundantes en la parte Occidental 
del Estado. En algunas localidades el rinde ha sido de 
20 onzas de plata pura por tonelada. La sal se manu- 
factura en el Texas and Pacific Railiüay, cerca de 
Mineóla, al cruzar el rio Trinity por el ferro-carril 
Internacional, en Llamolounty, y varios otros puntos, de 
fuentes, salinas y pozos. Al Sud-oeste de Texas, existen 
también grandes lagos, lo mismo que en el Paso County, 
de donde se extraen grandes cantidades de sal, hacién- 
dose la manufactura mediante la evaporación por los 
rayos del sol. El mas importante de estos y que se 
supone inagotable, son los lagos de sal del Paso. Una 
gran sección del país en Texas y del Estado Mejicano 
de Chihuahua, obtienen su sal de estos Lagos. Su pro- 
ducción de sal por depósito mediante la evaporación es 
constante y rápida en esta región y en cantidades que 
van á ser remunerativas— ahora, terminadas las líneas 
de ferro-carriles que atraviesan este país. 



— 15 — 

El hierro abunda en los distritos montañosos del Alto 
Colorado y de sus tributarios en los condados de Burnet, 
San Gaba, Llano, Lampassas y Masón, y es menos abun- 
dante en varias localidades en otros paises del Oeste. 
También es abundante en Texas Oriental, en Bowié, 
Cass Marión, Harrison, Bush, Cherokeé y otros condados. 

La esplotacion del hierro se ha establecido con éxito 
en los condados de Marión y Cass, limitándose los expe- 
rimentos hechos en otros condados mas al Este, por los 
excesivos gastos de trasporte. Las fundiciones de hierro 
de Kelliville, en actividad dui^ante unos 15 años, han 
sido productivas; hoy están en via de ensanchamiento y 
sercán un manantial de inmensos recursos en esta sección 
del país. En Bush, condado de Cherokeé, se encuentran 
inmensos depósitos de hierro (hemantita y limonita) y 
el Estado, con la intención de desarrollar y utilizar esta 
gran fuente de riqueza, ha establecido en este punto, la 
Penitenciaria Oriental de Texas. 

El costo de producción de una tonelada de hierro en 
las fundiciones de Kelly, se estima en duros, 7,06. 

El Gypso (sulfato de cal) se encuentra en todas las 
porciones del Estado. Todos los años se embarca un 
cuarto de millón de barricas para el Norte, y solo se 
necesita capital para desarrollar esta industria conve- 
nientemente. 

A la base de las montañas que cruzan Texas, del Sud- 
Oeste, á Nordeste, se presenta una serie de fuentes que 
comienzan en el condado de Bell de un carácter 
magnífico, estendiéndose á intervalos hasta San Antonio, 
dando lugar á los rios Lampasas, Salado de San Marcos, 
San Antonio, San Pedro, Comal, Guadalupe y otras que 



— 16 — 

irrigan bien la región al mismo tiempo que suministran 
un motor para molinos, trapiches y todo género de 
empresas. A la cabeza de algunos de ellos como del San 
Marcos, la fuente brota de la roca formando de un golpe 
un rio suficientemente grande para ser navegado por 
un vapor. 

Cada una de estas corrientes puede suministrar un 
poder suficiente para mover todas las máquinas de hilar 
de Lowell, poder que puede emplearse todos los dias del 
año. Tiempo llegará en que Texas ostente centenares 
de ciudades manufactureras establecidas con toda su 
actividad afanosa, al lado de los mas bellos nos del 
mundo; por que los Norte-americanos no pecan de hara- 
ganes, sino de industriosos, activos y emprendedores. 
El motor del agua del rio San Antonio puede proponerse 
como ejemplo. En una línea recta que no pasa de cuatro 
millas, el declive es de 1076 pies. El rio mismo dentro 
de esta distancia, tiene triple estension que esta. Su 
volumen de agua es de 16,149 pies cúbicos por minuto, 
equivalente á 30 V2 potencia de caballo por pié de 
caida. 

Un gran motivo que habria para establecer fábricas 
de algodón al Sud, seria la excelente calidad y gran 
cantidad de su producción. Es bien sabido que la calidad 
de algodón es perjudicada por la fuerte presión á que 
se someten los fardos ó balas para la exportación. Así 
el algodón de Texas puede ser hilado en el sitio y 
enviado á la nueva Inglaterra, mucho mas barato y de 
mejor calidad que recibiéndolo solo en balas. Hay que 
observar que las hilanderías del Sud, no tienen rivales 
en la cualidad de sus productos. Los 44 uso doméstico 



— 17 - 

producido en las hiladerias del Sad, son enteramente 
iguales al Indían Head, Wauchussets y otras afamadas 
fábricas. La fábrica Waco, Texas, produce muy barato 
la mejor tela de sacos de algodón que se conoce en 
los Estados-Unidos. Daremos la razón porque los tejidos 
crudos del Sud (lienzo americano) que se fabrica direc- 
tamente del algodón conforme sale del plantío, son 
superiores á los que se fabrican de este mismo algodón 
después de comprimido en los fardos. El factor mas 
importante para determinar la calidad de algodón es 
el largo de la hebra. 

Para comprimir el algodón se le sujeta á una presión 
tan inmensa que todas las fibras llegan á entrelazarse y 
forman un cuerpo sólido. El método de preparar el 
algodón de la bala para la máquina de cardar, es pa- 
sarlo primero por el abridor, el cual en efecto, separa 
las fibras; pero estando muy enredadas, solo lo hace 
después de romper muchas de ellas. 

Es en seguida pasada dos veces por el batidor y la 
máquina de envolver. Como cada máquina tiene dos ó 
mas batidores que son unas barras rectas de acero que 
giran 2,000 revoluciones por minuto en torno al eje á 
que están adheridas, golpeando el algodón que se les vá 
presentando sobre el borde de una plancha de acero, de 
tal modo dispuesta, que, la materia del algodón sufre 
tres golpes en cada V^ de pulgada de la ostensión de 
la fibra por cada batidor ó doce golpes en total sobre 
cada Ve de pulgada. Esto se practica para quebrar la 
hoja y sacudir el polvo. 

El resultado es, que la mayor parte de las fibras son 
rotas, de donde la gran falsedad del hilo de algodón de 



— 18 — 

fabrica, y la graa fuerza del algodón hilado y tejido á 
mano, después de tomado de la planta, también á mano. 
El mas ligero examen de los dos algodones, el fabricado 
á mano y el que sale de la máquina, basta para demostrar 
esta verdad. 

Ahora bien, hay en el Sud una máquina la cual tras- 
pasa directamente el algodón á la máquina de envolver 
sin ser este tocado de manera que se conserva en su 
mejor estado y sin perjuicio. He ahí la razón de la mayor 
resistencia de los lienzos crudos preparados por las 
fábricas del Sud. 

La primera manufactura de porcelana establecida en 
Nueva Orleans, se provee hoy para su manufactura 
del Kaolin, encontrado en el condado de Robertson, 
Texas en la linea del Central Railroad. Texas produce^ 
pues, una escelente materia prima para la fábrica de 
porcelana, á mas del hierro y otros metales pT^eciosos. 
Además de sus riquezas naturales, Texas, disfruta de un 
clima salubre. Sin embargo, las tierras bajas de innun- 
dación, están sujetas á fiebres y chuchos. Pero la gran 
mayoría del suelo, se halla bien desaguado y seco. Una 
gran parte, además de sus altas praderas onduladas, son 
refrescadas en Estío por las brisas del Golfo y son hm- 
piadas par los vientos del Norte de todo malaria. Asi los 
vientos írios del Norte^ mirados por los necios como una 
maldición, son en realidad un beneficio para el Estado, 
cuya atmósfera y suelo salubrifican, librándolas de con- 
tagios y miasmas. Las enfermedades pulmonares no son 
comunes apesar de esto 5 y los ataques de la fiebre 
amarilla se limitan á ciertos puntos mal sanos de la 
costa, como Brownville á la embocadura del rio Grande 



— 19 — 

del Norte. Sin embargo, la embocadura del Mississipi 
en la Luisiana, es mas frecuentada por esta peste que 
las costas de Texas. 

Debe advertirse, que en los Estados Unidos se ^ha 
ormado una compañía con el nombre de Compañía para 
favorecer la Inmigración en el Sud Oeste, South Western 
Inmigration C\ Quiere decir, que esta Compañía im- 
pulsa la inmigración hacia esa parte al Sud-oeste de 
los Estados Unidos, que comprende los Estados de 
Arkansas y Texas y también á la parte Sud del Rio 
Missouri y á la Luisiana, al Oeste del Mississipi. Esta 
sección del país es homogénia en su carácter y se halla 
ligada por intereses comunes. Esta compañía se organizó 
á causa de haberse formado la convicción entre ciertas 
corporaciones de Ferro-carriles, de que la causa de la 
inmigración tan indispensal Je para hacer prontamente 
remunerativas estas grandes empresas, podía solo ser 
fomentada por su acción unida. 

Antes de este tiempo las compañías de ferro-carriles 
habían invertido grandes sumas en esfuerzos separados, 
para estimular la inmigración en las secciones en que 
se hallaban especialmente interesadas. Como los Estados 
no fomentan la inmigración con sus propios fondos, las 
compañías tuvieron que hacerlo por su cuenta, coa 
prescindencia de las subvenciones anteriores del Estado. 
La gran Sociedad indicada, se componía de las siguien- 
tes compañías de ferro-carriles: Missouri Pacifl^- San 
Luis Iron Mountain and Southens; International and Great 
Northerin:,Missoure:, Kansas y Texas, Texas, Pacific y 
Great Orjeans y Pacific Gulf, Colorado y Santa Fé, y 
Dallas and Wichita Rarlways. Estas compañías admi- 



— 20 — 

nistran sus tierras como ellas lo entienden, sin embargo. 
Los medios que suministran á la sociedad deben em- 
plearse en beneficio del bien común. El objeto de esta 
sociedad, es poblar prontamente el Sudoeste ; llenar sus 
vastas campañas vacantes; de manera que los vastos 
recursos y riquezas hoy inútiles en su superficie ó sepul- 
tados bajo la tierra puedan ser esplotadas y utilizadas 
para las necesidades públicas y privadas; para aumentar 
el comercio; para doblar el transporte; para establecer 
industrias que manufacturen los productos brutos por el 
establecimiento de útiles fábricas; y en una palabra^ 
colocar esa sección en el terreno avanzado de la civili- 
zación. Tal es el objetivo de sus trabajos, esfuerzos y 
gastos. 

En el Est.-do se hallaban en el año 1880, en opera- 
ción, unos 3,000 millas de ferro-carriles, hoy se han 
agregado 1500 millas mas y los trabajos para el esta- 
blecimiento de nuevas líneas siguen con energía y vigor. 
Ningún país en el continente presenta mas atractivos 
que este, para las empresas de ferro-carriles, á juzgar * 
por el número de nuevas empresas de esta clase que 
todos los años se forman y de la rápida ostensión de 
las líneas que se hallan en via de construcción. 

A lo largo de estas líneas, nuevas ciudades surgen y 
la población aumenta lo suficiente para el establecimien- 
to de escuelas y sociedades; encontrándose en todas 
las estaciones de los ferro carriles, almacenes y tiendas 
por mayor y menor donde se espenden los artículos de 
consumo al precio de costo con la adición del ñete: alii 
también encuentran los agricultores quienes les compren 
sus productos por un precio remunerativo. 



— 21 — 

Del clima de Texas se 'puede juzgar mejor por m. 
latitud en el hemisferio Norte. Su territorio se estierA 
entre las 25'' 50" y los 36*^ 30, latitud Norte, con uíl 
ancho de 825 millas, y un largo de 840. Su territorfe« 
form^a un vasto plano inclinado con un descenso graduai 
de sus linderos Norte y Noroeste hacia el Golfo de 
Méjico. Los condados de las costas forman llanuras 
planas hasta una distancia de 60 á 80 millas tierra 
adentro; la superficie se hace entonces ondulada, cofi 
elevaciones y depresiones graduales alternadas ; y esta-?^ 
ondulaciones aumentan á medida que se marcha hacia 
el Noroeste hasta que se hace quebrado y finalmente 
montañoso en algunos de los condados del Oeste. 

Las cadenas mas elevadas, sin embargo, no alcanzáis:, 
una altura mayor, que 5000 pies. En los condados de 
la costa, el suelo y el clima, se hallan con especial adap- 
tados ai cultivo del algodón (sea Island) al tabaco.. 
el arroz, la azúcar y muchas frutas y vegetales tropicales^ 
Casi toda esta región llana de la costa desde el Ri<> 
Sabino, al Este, hasta el Rio Grande al Oeste, son prade- 
ras^ solo interrumpidas aquí y allí por cejas ó islas da 
bosques, ó por el cauce de las corrientes. Sobre esia.s 
vastas praderas, pastan innumerables millares de cabe- 
zas de ganado, que se mantienen gordos todo el año coí; 
solo los pastos naturales. 

La parte Oriental del Estado ó que se halla ai Este de 
los 96' de longitud Greenwich y ai Norte de 30° paralele* 
de latitud, comprendiendo unos 40 condados, se halla 
densamente poblada de bosques, y de esa sección sí? 
estraen esas inmensas cantidades do maderas de pinc* 
consumidas por la sección llana y sin bosques del Estado-, 



— 22 — 

Los recursos naturales de esta sección son variados, 
según lo hemos podido ver. En él se encuentran depósi- 
tos de minerales de hierro de una escelente calidad. En 
sus valles se obtienen grandes cosechas de algodón, de 
rnaiz y otros granos; y sus mesetas se distinguen por 
su producción de hortalizas y frutos. Se halla en general 
bien regada por puras y cristalinas corrientes y bellas 
fuentes; y por todo, cavando pozos de una moderada 
profundidad, se halla una escelente agua para beber. 
Texas Central y ]N"orte, aunque en general se compongan 
de ricas praderas onduladas, no se hallan^ sin embargo, 
desprovistas de suficientes maderas para el consumo 
ordinario; hallándose sus numerosos rios costeados por 
una ancha zona de bosques de árboles elevados. Se halla 
también atravesado por zonas de altos y bajos bosques ; 
y por bandas estensas de encinas, olmos y otras maderas, 
que comienzan en los condados del Rio Rojo, de Crooch 
y Montagne, y corriendo diagonalmente en la dirección 
del Sud oeste al travez del Estado, se aproximan hasta 
el Rio Grande. El Oeste y l^uá oeste de Texas, son las 
grandes regiones pastorales del Estado. Su superficie 
consta generalmente de altiplanicies onduladas, regadas 
por numerosos esteros y arroyos ; pero con pocos bos- 
ques, escepto á lo largo de las corrientes y en algunas 
de las lomas y cuchillas de la región montañosa, donde 
se presentan bosques de cedros, del enebro de las mon- 
tañas (/¿í^zí^jerzí.s communis) de enciucis etc. 

El exuberante desarrollo de pastos naturales que se 
encuentran en esta sección, lo constituye esencialmente 
en un país de crianzas y como tal en nada lo aventaja 
ningui:ia otra zona del Continente. En esta sección existen 



— 23 — 

los valiosos depósitos de metales preciosos de que he 
mos hablado, y su desarrollo solo depende del tiempo 
que tarden en terminarse las líneas férreas que deben 
cruzarlo y que se hallan en su mayor parte en via de 
ejecución. 

Si se pregunta como un tan opulento país pertene- 
ciente en otro tiempo á Méjico ha venido á poder de 
los Estados Unidos, diremos que todo ha sido acordado 
por el partido clerical, intolerante y retrógrado de 
México, el cual, estableciendo la ignorancia, la tirania, 
el retroceso como forma de Gobierno, con Santa Ana 
y Boca Negra, hizo á la sección de Texas aspirar 
á la independencia, y una vez independiente, fué na- 
turalmente absorvido por la atracción natural de la 
República próspera y liberal de los Estados Unidos, 
que le está inmediata. Esto tuvo lugar en 1845. Una 
vez anexado á los Estados Unidos, su progreso en 
población, comercio, riqueza, industrias é instituciones 
liberales, han sido asombrosas. 

A la intolerancia, al fanatismo, á la ignorancia, al 
atrasó español sucedió la libertad, la instrucción, la 
tolerancia, la industria, el trabajo, el comercio, el pro 
greso y la prosperidad en todos sentidos. Todas las 
libertades, derechos y privilegios de los ciudadanos se 
hallan garantidos por las leyes : hay la mas completa 
tolerancia de cultos y opiniones, el Jiabeas cor pus inglés ^ 
garante la libertad de todos los ciudadanos que se con- 
servan dentro de los límites legales. 

La mayoría de Texas, es en la actuahdad demócrata, 
pero el partido Republicano, es también fuerte en este 
Estado, dominando en muchos condados, por manera 



— 24 - 

qae la mayoría de los empleados locales son Republi- 
cüauos. La Legislatura se compone de Demócratas, Re- 
publicanos, Greembackers (partidarios del papel moneda 
áiel Estado) é Independientes. Todos tienen las urnas 
igualmente abiertas para sus sufragios. Hé aquí una 
traducción que damos del artículo XÍI de la Constitución 
ibcaí del Estado : 

«Art. XIL La Legislatura está facultada y es de su 
«deber, el protejer por las leyes, de toda venta forzada 
«cierta parte de la propiedad de los que son cabezas 
«de familia. La residencia solariega de una familia que 
«©o esceda de doscientas acres de tierra (no inclusos en 
«ciudad, villa ó aldea), ni lote ó lotes de ciudad, villa ó 
«aldea que no excedan de un valor de 500 duros al 
«tiempo de su designación como residencia solariega, 
ntj sin referencia á sus mejoras ó mayor valor ulterior, 
«quedarán excentos de toda venta forzosa por deuda, 
«excepto por deuda proviniente de compra de dichas 
«propiedades, ó por los impuestos que adeuda, ó de los 
«rnateriales ó trabajos empleados en ella por contrata; 
«ni el propietario, si es casado, podrá enagenar dichas 
«propiedades, sino con el consentimiento de su mujer y 
«áe la manera que se halle autorizado por la ley.» 

J^os valores imponibles del Estado, cuya tasación, 
sabemos, solo puede elevarse á dos tercios de su valor 
vecily alcanzar á 320 millones, sobre los cuales se preleva 
mu impuesto de un 4 por 1000 (40 cts, por 100 dollars) lo 
que hace una renta de 1 .280,000 duros. 

La deuda del Estado se eleva á poco mas de 5 millo- 
nes de duros, de los cuales 3 millones se hallan aun en 
poder del Estado por cuenta de fondos especiales. Ge- 



^ 



— 25 — 

neralmente sus impuestos se saldan con un sobrante da 
600,000 duros. Un cuarto de las rentas generales se 
hallan por la Constitución destinadas al sosten de \m 
sistema de educación y enseñanza pública gratuita €®. 
todos los ramos. Pocos de los Municipios tienen deudas,; 
y aun menos hay que subvencionen líneas férreas. Los 
impuestos disminuyen todos los años á medida que las 
propiedades adquieren mas valor. I.a población e& in- 
dustriosa y progresista. 

Miles de los pobladores en él establecidos, se han hecho 
ricos ó han adquirido independencia. De la deuda del 
Estado, hemos dicho, 3.500,000 duros, se han reservad® 
como fondo especial para sostener con su renta la ins- 
trucción pública del Estado. Amas de esto hay 540.553^32^ 
acres de tierras públicas destinadas para sostener ia 
educación é instrucción pública con el producto de síe 
renta. De estos, 1.221,400 acres se destinan para c^k?. 
su producto fundar una Universidad, 2,833,920, como 
propiedad afecta á las Escuelas Municipales ; y los res- 
tantes 50 millones para la educación é instrucción 
general. 

Esto es para el sosten permanente de las escuelas; 
para su sosten actual, á mas del interés de los tres j 
medio millones de deuda en bonos, el presupuesto asigna 
anualmente una partida de 200,000 duros que recibe m. 
aumento de 100,000 mas, con las ventas anuales de 
tierras. La Constitución señala el 4*^ de las rentas da' 
Estado y una capitación de 1 duro (poUtar) para sostener 
las Escuelas Comunes. Todo esto dá un millón ó laas 
duros aplicado para la enseñanza y la ir.struccion de k 
j uventud del Estado. 



— 26 — 

Hay además el interés de las Escuelas Municipales 
que se eleva á 550,020 duros, y es el rédito del capital 
de las tierras de Escuela vendidas por las Municipalida- 
des. Además, las ciudades tienen establecidos impuestos 
locales para sosten de sus escuelas. 

Para la inversión de estos fondos, en una población 
desparramada, no puede haber un sistema uniforme. 
Así, hay Municipios que mantienen juntos hasta 159 
escuelas libres. En 132 condados se cuentan 4,523 escue- 
las, con la asistencia de 133,667 niñas y cerca de 45,500 
niños de color. Hay 3,258 maestros blancos y 991 de 
color, formando un total de 4,249 maestros blancos. 
El Estado ha establecido además, 2 Escuelas Normales, 
una de ellas para la educación de maestros de color. 
Háse establecido un Colegio Agrícola cerca de Bryan. 
Los edificios solo de este Colegio han costado 200,000 
duros. Se halla dotado de un cuerpo completo de Profeso- 
res, de todas las máquinas, herramientas y de una 
buena Bibhoteca. La Legislatura ha acordó además á 
este Colegio, 1 millón de acres de tierra. La población 
católica de todo el Estado, probablemente descendientes 
de Españoles ó Irlandeses, solo alcanza á 150,000 
almas. 

Hasta hace pocos años, todos los ganados de Texas 
se reducían á las razas nativas de origen español, 
criándose libres en los campos, sin otro cuidado que 
el de herrar los terneros. Pero de algunos años á esta 
parte, un gran movimiento de mejora y perfecciona- 
miento del ganado por la selección y la cruza, con 
especies refinadas modernas, se ha hecho sentir y es 
hoy general, de manera que se puede decir, que el 



— 27 — 

ganado de Texas, en masa, se halla en vias de nriejora 
por la selección y la cruza. El aumento de la población 
del Estado y del valor de la tierra, por otro lado, ha 
hecho casi imposible los antiguos y abandonados méto- 
dos de crianza, mediante las cuales los ganaderos, 
sin poseer una pulgada de tierra, cruzaban millones de 
cabezas de ganado y hacian pastar grandes invernadas 
de novillos gordos, que los enriquecían sin gastar un 
cuarto. Hoy cada propietario ha cercado su campo, de 
donde la necesidad para los iguales á la antigua, de 
emigrar mas al Oeste, ó de gastar una parte de sus 
riquezas en adquirir y cercar campos. Los que no han 
queiido reducirse á esto, han arrendado tierras á las 
compañías de ferro- carriles por una bicoca ( I centavo 
el acre; 12.80 duros la milla cuadrada) asegurándoselas 
mediante largas contratas. Hay ejemplos de estos gana- 
deros, que han hecho enormes fortunas en muy pocos 
años. Richard King, por ejemplo, el Cattle King de Santa 
Gertrudis en Nueces, vino á Texas en 1860 en calidad 
de grumete, con una mano atrás y otra adelante, como 
dicen pintores en nuestro país. Hoy es dueño de 60,000 
acres de tierras (15,000 cuadras cuadradas) todas cer- 
cadas; de 50,000 vacas; de 10,000 caballos; de 20,000 
ovejas; de 8,000 cabras, etc. 

La siguiente tabla servirá para demostrar la relación 
del aumento de las crianzas ganaderas de Texas en un 
período de doce años, comenzando con un capital de 
100 vacas, 2 toros y 100 terneros : 



28 — 



ANi'iS 



^Irr 



Exa 



147 

20-1 

395 
551 

767 



1075 ! i6 
1405 I 27 
20S5 ! 37 



2000 

40?3 
I 
! 5634 



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78 

110 



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117 


50 








163 


57 


50 


— 


— 


227 


81 


Sí7 


50 


— 


31(3 


ii3 


81 


51 


50 


"440 


158 


113 


81 


57 


615 


220 


i58 


113 


81 


860 


307 


220 


158 


113 


Í197 


430 


307 


220 


158 


1668 


598 


430 


301 


220 


2320 


834 


598 


430 


307 


3266 


1160 


834 


598 


430 


6349 


1633 


1160 


834. 


598 



81 
113 
158 
220 
307 
430 



minando la tabla que precede, hallamos como 
jesülíadoal cabo de 12 años, del capital primitivo, 5,684 
Tincas lecheras; 110 toros; 4,349 terneros; 1633 no- 
villos do año, 1160 de 2 años; 834 de tres años y 598 de 
4 años, total en 12 años, 14,368 cabezas ; deduciendo 
mi 2 7o por muertes ó pérdidas, quedan 11,496 cabe- 
2&s; y deduciendo de estas mismas unas 1,496 por 
eventualidades y robos de toda especie, siempre quedará 
1%000 cabezas como utilidad. Reduciendo á dinero, esto 
dá en Texas, 64,160 duros, cerca ,de dos millones m/c. 
en 12 años, comenzando con 100 vacas con cria y tenien- 
éo la. Frontera segura. En Texas han dado buenos 
¿isultados las crias y cruzas con Durhams, 



— 29 — 

Después ele la crianza del ganado, lo mas importante 
en Texas, es el cultivo de la oveja y de su lana. El des- 
arrollo de esta industria en los 5 últimos años, ha sido 
estraordinario y se halla aun en la infancia. Hasta 1870, 
la cria de ovejas mas bien retrocedió en Texas, pues 
de 750,000 que eran en 1860 en 1870 quedaban redu- 
cidas á 715,000. Pues bien, de entonces acá, estas han 
aumentado á mas de 6 millones (eran 5 millones en 
1880 y 4.509,840 en 1879). 

Los datos que siguen, los tomamos del Informe de 
Mt. J. L. Hayes, Secretario de la Sociedad Nacional 
de Manufacturas de lana. Según él, las ventajas de 
Texas para las crias ganaderas son : La baratura de la 
tierra; su fertilidad natural; su suave cHma exento de 
temporales, pues los que suelen sobrevenir en el Norte, 
han sido exagerados; la ausencia de secas; los pastos 
permanentes hasta el invierno, que permiten el pastoreo 
perenne de los ganados ; todas estas ventajas hacen y 
harán de Texas el primer país pastoril del mundo para 
el ganado y la lana. En este país las crianzas prosperan 
mas que en ningún otro, dice, por que en él existe un 
buen gobierno que hace la vida tolerable y segura de 
defraudaciones la propiedad de los rebaños. 

El tronco de las crias ovinas en Texas, es la Mexica- 
na; y este se sabe, proviene de la raza Española 
Churro, raza vigorosa, frugal y resistente. El abandono 
Español la habia reducido á un animal degenerado, 
pequeño y apenas susceptible de producir dos libras de 
lana. Este tronco ha sido pues regenerado con las cru- 
zas de las finas razas Inglesas, y hoy su tam.año y su 
lana han aumentado y mejorado mucho. La raza Churra 



-^ 30 — 

es de animales de una lana larga y grosera ; pero puede 
servir para alfombras y otras manufacturas por el estilo. 
En Texas, debido sin duda á su clima cálido, no 
hacen cuenta los grandes rebaños ; los pequeños de 500 
para abajo, dan mejores resultados. «Un rebaño de 300 
á 400 ovejas, dice un Corresponsal de Navarro County, 
lo que menos dá es un 100 % de utilidades en bruto. 
Este producto disminuye un 10 7o por cada 100 ovejas — 
que se agregan á la majada. Esto es, una majada de 
1000 solo dá 50 7o de utilidad bruta. En Texas, el au- 
mento natural de la majada corresponde al interés del 
capital empleado; queda pues la lana como ganancia 
neta. Esta lana, hasta su espedicion al mercado, tiene 
ea Texas un costo de 10 á 12 centavos libra, lana sin 
lavar; lana que se vende á 17 centavos en el mercado, 
y esto, sujeta á muchas contingencias. La venta de la 
lana lavada es mas segura y deja mayores utiUdades. 
Los Texanos dan á sus ovejas sal á lamer. Con esto 
el costo de la crianza de una majada sale á 25 centavos 
al año por cabeza, dejando una utilidad desde 30 hasta 
loo centavos por cabeza. Según otros informes, las utili- 
dades netas de una majada, incluyendo lana y multiplico 
que llegan á 31 7o esto es, en 3 años se dobla el capital : 
Esto es en Bandera County. 

En Arkansas County los rebaños dan una utihdad de 

50 á 60 por 7o sobre el capital ; pero habrá que deducir 

los costos y queda reducido al 31 7o de utilidad neta. 

Hé aquí la cuenta de un rebaño de 1500 ovejas en 

Lavaca County: 

Eíl rebaño está confiado á un medianero, á quien se 
da la sal, los remedios para la sarna y el campo. El sala- 
/^ 



-si- 
rio del medianero es un cuarto de la lana y un cuarto 
de las particiones. Hé aquí la cuenta : 

Lana id. id., 800 duros. 

Multipliqúese; en media, 800, deduciéndose el cuarto, 
corderos, que á 1,50 por cordero dá 1,200 duros; de- 
duciendo V'i ^1 medianero, quedan 900. 

Dejando una utilidad neta de duros 5,200 que es 1.13 
por cabeza de todo el rebaño. 

Una correspondencia de Nueces County, se espresa 
como sigue: Se han importado carneros finos en gran 
número; la mejora está muy adelantada. Los rebaños 
se abrigan desde Noviembre 15 hasta Febrero P(Mayo 
15 hasta Agosto P) al costado de una barranca ó de un 
bosque. Se han adoptado las pariciones semianuales; 
las pa aciones de primavera son las mejores. Una majada 
pare en la primavera, y otra en el otoño. Los que 
recejen mejor lana, son aquellos cuyos rebaños no pasan 
de 1000 á 1,200 ovejas. Solo se dan provisiones fuera 
del pasto, a los carneros finos. Los vellones pesan en 
media, unas 5 libras. Costo medio por cabeza de 25 á 
28 es. utilidad de 72 á 75 cts. por cabeza. Cuando hay 
que administrar baño, el costo aumenta de 3 á 4 cts. por 
cabeza. El buen tabaco liberalmente empleado cura la 
sarna: ninguna otra preparación sirve de nada en Texas. 
Solo damos las utilidades de la lana. Los multipliques no 
se tienen en cuenta. Las ovejas ó borregas finas de un 
alto grado de mestizage, se venden bien de 2.50 á 4 
duros por cabeza. El costo dado es el costo de 1000 
ovejas; este costo disminuye cuando las ovejas son mas. 
Los rebaños de California se mejoran por la constante 
compra de carneros regeneradores. En Texas se venden 



— 32 — 

todos los años un gran número de carneros finos del 
Norte. Estos carneros se venden de 30 á 50 duros y los 
mas escogidos á 100 duros. Los carneros estimados 
se guardan en Texas dos ó tres años y en seguida se 
venden á principiantes de poco capital. Generalmente 
en Texas, no se usan establos de ningún género: todo 
el gasto se reduce á un galpón para la esquila, un ran- 
cho ó toldo, con un carro y un caballo de montar para el 
pastor, es todo cuanto se precisa. Los pastores emplea- 
dos son generalmente Mexicanos.. El que se ocupa del 
negocio de ovejas como medio esclusivo de subsistencia, 
debe tener por lo menos tres rebaños de 1000 ovejas 
cada uno para que le haga cuenta. Estos rebaños deben 
apacentarse por separado cada uno con su pastor, reu- 
niéndose si se quiere, de noche en un puesto central. A 
mas de los pastores, hay siempre un vaquero, también 
Mexicano, el cual sostituye á los pastores cuando estos 
faltan, y les preparan el almuerzo y la comida, cuidando 
además los bueyes y vacas del establecimiento, si los 
hay. Estas comidas se preparan con café, torta de harina 
hecha al rescoldo y carne asada ó cocida de cabra. 
Estas cabras destinadas al sustento, se hacen pastar 
con las ovejas y cuestan un duró por cabeza. Cada pastor 
consume una cabra por semana. La estación de la 
esquila es la mas ocupada, tanto por los brazos que hay 
que conchavar, como por la vigilancia que es preciso 
desplegar para que la esquila salga bien, que no se 
maltrate á las ovejas y que la lana quede en buena con- 
dición de venta. La esquila de primavera tiene lugar en 
Abril 15 y la de otoño, en Setiembre 15 (al revés entre 
nosotros.) La esquila dura de tres á cuatro semanas, 



— 33 — 

según el tiempo. Esta lana esquilada dos veces, es corta, 
se vende á menos precio y solo sirve para paño. La 
esquila de un año dá mejor lana y tiene mas precio con 
menos costo. 

Pero Texas es un país cálido y allí la oveja para 
conservarse sana, necesita ser esquilada dos veces. La 
esquila de los corderos es conveniente, porque los 
mantiene sanos. En los paises de inviernos frios no se 
puede esquilar dos veces, pues las ovejas perecerían 
en las primeras heladas. Los esquiladores son general- 
mente mexicanos. Se les paga 3,50 duros (88 g nic-) 
por el ciento de ovejas finas. Generalmente esquilan 
30 ovejas por dia. En tiempo de las esquila cuando se 
examinan las ovejas, marcando las defectuosas para 
la venta y dejando solo lo escojido para el multiplique. 
La lana de primavera, que es mas abundante, se ata 
en vellones; la de otoño, que es corta, se ensaca. 

Este ensacado de la lana es desventajoso hasta para 
el dueño de ella, pues fácilmente se entrevera con ella 
lana de vellones ordinarios ó de una parte inferior del 
cuerpo, lo que desacredita todo el lote del comprador. 
En Texas los hacendados desean la instalación en aquel 
pais, de un establecimiento de lavar lana en grande 
escala como los que se hallan establecidos en Francia 
y Bélgica. La facilidad de obtener lanas lavadas seria 
ventajosa para los manufactureros con pequeño capital 
y les ahorraría fletes. Porque hay que saberlo, en Texas, 
no es posible lavar las ovejas en pié. Todas sus aguas 
son calcáreas y talvez contienen hierro, pues ennegrecen 
la lana. 

Los texanos alaban mucho sus buenos pastos, entre 



— 34 — 

tanto ellos necesitan lo menos dos acres de tierra (media 
cuadra cuadrada) para cada oveja. Menos que esto se 
necesita en los buenos campos de Buenos Aires para 
una vaca. En Texas es indispensable no sobrecargar 
el campo. Mucha mas estension es aun precisa en cam- 
pos que no están cercados; pues cuando lo están las 
ovejas se desparraman por todo él ; mientras que cuando 
el campo se halla sin cercar, las ovejas guiadas por su 
pastor, pisan y destruyen mucha parte del campo pasan- 
do en masa compacta sobre él durante largas distancias 
y cotidianamente, al salir de sus dormideros. 

La proporción de carneros que se necesitan es mayor 
que en el Norte. Pues los padrillos salen con las ovejas 
al campo durante cinco semanas, tres padrillos se necesi- 
tan para cada 100 ovejas. Las principales pariciones 
tienen lugar del 20 de Febrero al P de Abril, y esta 
tiene lugar con mas facilidad que entre las ovejas criadas 
á la Europea, hallándose mas exentas de enfermedades. 

En los primeros dias de la parición, las ovejas con 
corderito nuevo son separadas del rebaño, dejándo^.as 
descansar hasta el medio dia del dia del parto cerca 
del aprisco ó dormidero. Al dia siguiente seflas conduce 
á otro terreno, dejando el lugar para las que pasaa 
en el dia, y estas son juntadas sucesivamente con las 
otras en el mismo espacio de tiempo. Esto continúa 
hasta apartar un rebaño de 500 ovejas y 500 corderos, 
el cual se conserva separado. No es seguro un cálculo 
de mas de 80 corderos por cada 100 ovejas madres. Las 
ovejas que pierden sus corderos se echan con los 
padrillos el lo de Junio para que hagan una nueva 
parición en Noviembre. Hé aqui el presupuesto de entra- 



áas y gastos de un rebaño de 1,100 ovejas durante 

n n o ñ A 



Gastos en el año 

Salario y ración de pastor á 1 1 duros 

mensuales 250,00 

Gastos en el tiempo de esquila 77,00 

Cura de la sarna á 4 es por cabeza 44,00 

Gastos de cura de los gusanos 5,00 

Trabajo extraordinario 20 

Total de salidas en duros 396,00 

No se necesita sal cerca de la costa ó con pasto 
mosquita. 

Entradas en el año 

5500 libras lana con el peso de 5 libras el 

vellón á razón de 20 es libra duros. . , . . 1100,00 

80 7o de aumento, 880 cabezas á 3 duros. 2640,00 

Total de entradas en duros _. 3740,00 

De esta suma hay que deducir gastos 396,00 

Interés de 5000 duros al 12 7o 600,00 

Renta del campo 100,00 

Queda como como utilidad neta en duros. 1.096,00 

O si se descuentan solo los gastos 3.346,00 

Esto es mas que la renta de uno de nuestros Senado- 
res ó Diputados Nacionales. 

He aqui otro presupuesto basado sobre 1.600 oveja5, 
que se pueden d vidir en tres rebaños después de las 



— 36 — 

pariciones: Supongamos que el nuevo criador comienza 
en Octubre de 1876 con ovejas madres,. . 1600 

Marzo, 1877, las ovejas producen 80 % ^^ 

corderos 1880 

Setiembre, 1877, se separan los corderos y se ponen 
^n un rebaño y las ovejas en otro, haciendo solo dos 
rebaños. 

Marzo, 1878, hay ovejas 1600 

Marzo, 1878, hay corderos de año, mitad 
ovejas, mitad machos, que socapan para 
capones gordos 1280 

Se hacen 4 rebaños, 3 de ovejas y corde- 
ros y uno de corderos solos 4160 

Octubre, 1875, hay ovejas cria 1600 

,..•••• 640 



Total para ser pisadas en Octubre 2240 

Marzo, 1879, hay carneros capones de 2 

años 640 

Corderos de año 1280 

Ovejas de cria 2240 

Corderos '......... 2240 



Total incluso aumento , 6400 

Octubre, 1879 hay ovejas de cria 2240 

Borresras o 640 



Lo que hacen ovejas de monta 2880 

Marzo de 1880, hay ovejas de cría 2880 

Corderos- 2880 

Capones de tres años 640 



— 37 — 

Capones de dos años , 640 

Corderos de año 2240 



Número total de cabezas en Marzo de 1880 9280 
Dejando las 1600 ovejas del capital re- 
sulta 1600 



7080 

Que en 4 años se tienen 7680 cabezas que 
vendidas en 3 duros, término medio 
de las mestizas finas en Texas, dan duros 23,040 

Esto es, en cuatro años se ha quintuplicado el capital 
ó si se deducen los gastos eri la proporción que sabemos, 
se ha íriplicado por lo menos. 

Se ve, pues, que en 4 años, aun en los Estados del 
Plata, comenzando con 2000 ovejas, se puede uno hacer 
capitalista en cuatro años, ahora sobre todo que el 
Gobierno tiene segura la Frontera. Preguntamos á nues- 
tros políticos, sin política, ¿no es mejor ocuparse de 
criar ovejas, que ir á las asambleas populares y á los 
Congresos á poner trabas á las buenas medidas, buscan- 
do empleos y situaciones que nada dan, en comparación 
de lo que produce la industria mas fácil y popular del 
país, ahora sobre todo que las fronteras están seguras 
para siempre ? Nos referimos á los políticos sin política. 
Ahora los políticos de profesión, á los verdaderos hom- 
bres de estado, les pedimos estudio, ciencia, meditación, 
esperioncia, acierto, en una palabra. 



— 38 — 

La porción peninsulai: del Estado de Florida, presenta 
300 millas de largo, de Norte á Sud, por 100 de ancho 
angostándose hacia su estremidad Sud. El Gulf Stream 
que corre por sus costas orientales, hace que los Trade 
Winds ó vientos alisios azoten su atmósfera de Este á 
Oeste de dia, mientras las frescas brisas del Golfo re- 
frescan la tierra por las noches. Estas brisas diarias 
purifican y vivifican constantemente la atmósfera é 
impiden el bochorno y el calor opresivo. En general, 
las tierras que confinan con el Océano y el Golfo, son 
planas y no muy elevadas sobre el nivel de las altas 
mareas; en el medio existe una elevación en forma de 
meseta que se alza casi hasta las nieves eternas. Su 
estremidad del Sud es baja, si bien es suceptible de ser 
drenada y sometida al cultivo. 

Ningún Estado de la Union posee una mayor esten- 
sion de costas, presentando unas 1,200 millas de largo 
que se estienden desde Fernandina al Norte, hasta 
Pensacola en el Oeste, identadas cada pocas millas con 
grandes bahias que penetran de 10 á 30 millas en las 
tierras, con grandes ños como el Saint Mary, Saint- John, 
Oclawaha, Kissimmee, Indian, HaUfax, Suwanne, y Apa- 
lachicola, navegable de Norte á Sud y de Este á Oeste 
entre el Golfo y el Atlántico. 

Hay otras vias navegables que ligan las diferentes 
partes del Estado, como también lagos grandes y peque - 
ños, desparramados y agrupados, todo lo cual presenta 
maravillosas facilidades para el transporte, abundando 
en exelentes variedades de pescados. Muchos se ligan 
con corrientes navegables y todos pueden ser puestos 
en conexión por cortos canales ó ferro carriles, unos 



— 39 — 

con otros y con las grandes arterias acuáticas que con- 
ducen al Océano y al Golfo. Los lagos interiores de Flo- 
rida, grandes y pequeños forman uno de sus rasgos 
notables. El mayor de ellos es el lago Okeechobee' 
situado en medio de las altiplanicies de la Península y 
conteniendo un área de 1000 millas cuadradas, sin 
ninguna salida posible al mar. 

El suelo de la mayor parte del Estado es arenoso 
escepto en las lomas y cañadas ó ciénagos movedizos 
donde se presentan grandes ostensiones de arcilla y 
aluvión. Su arena no es la brillante y silicosa arena 
del Océano, ni en nada se semeja á las tierras arenosas 
de otras partes. Este suelo es margoso con un gran 
persentage de cal y do despojos orgánicos, que le dan 
mucha feracidad. El país se halla bien regado, no solo 
-gov sus grandes y pequeños lagos y ríos, sino por 
innumerables esteros y fuentes. Fuentes de gran volu- 
men se encuentran en todas las partes del Estado ; 
algunas de tal magnitud, que forman rios navegables 
desde su manantial. 

Tales son las Bine S¡rnngs (Fuentes Azules) en el con- 
dado de Jackson en el Oeste; Wakulla Springs, en el 
condado del mismo nombre ; Blue Spri?igs, en el condado 
de Hernando ; la poderosa Blue Springs, en el Saint- John, 
condado de Volusia, las Fuentes de Greeii Cove (Caleta 
Verde) en el condado Clay sobre las riberas del Saint 
John; y Clay Springs [Fuentes de la Greda) en el condado 
de Orange. Algunas de estas fuentes son medicinales, 
conteniendo azufre y hierro. Buena agua se encuentra 
fácilmente de los 8 á los 50 pies según la localidad, 
generalmente de 12 á 20 pies, pero en todo el país^ 



— 40 — 

los muchos lagos, fuentes y brazos, ofrecen amplia pro - 
visión para las necesidades domésticas y agrícolas. 

Si se prefiere el agua de algibe, como el medio de 
las lluvias es de 48 á 54 pulgadas anuales, se puede 
fácilmente hacer una buena provisión de ella. La distri- 
bución de los rios, esteros, lagos y fuentes es no solo 
vasta, sino extraordinariamente uniforme por todo el 
Estado. Las tierras Piñales (Pine ¡and) pobladas de pino 
de tea y pino amarillo, constituyen la base y asiento 
de la Florida. Estas tierras se dividen comunmente en 
tres clases, caracterizadas como 1% 2^ y 3^ calidad de 
suelo de piñal. 

La primera clase de suelo de piñal en Florida, no 
ofrece nada que se le parezca en los otros Estados. 
Su superficie se halla cubierta de un humus vegetal ne- 
gro de muchas pulgadas de profundidad; y bajo de él 
se presenta una marga arenosa color chocolate, mez- 
clada en su mayor parte con guijos calcáreos y que reposa 
sobre un substrato de creta, arcilla ó roca calcárea. La 
feracidad y durabilidad de esta clase de suelo puede 
deducirse del hecho bien conocido en muchos distritos, 
hace 14 años producen culturas agotantes sucesivas sin 
el auxilio de abono, produciendo 400 libras del mejor 
algodón, ( Sea Island ) por acre. 

Estas tierras son tan productivas como siempre, de 
manera que el periodo de su fecundidad es indefinido- 
La segunda categoría de tierra de piñal, que forma la 
mayoria del suelo de la Florida, es toda productiva. Estas 
tierras presentan magníficos pastos naturales ; se hallan 
cubiertos de bosques de las mejores especies, de pino de 
tea y amarillo- 



— 41 — 

Son generalmente elevadas, onduladas, salubres y 
bien regadas. Comunmente descansan sobre marga 
cretosa, arcilla y calcárea. 

Ellas producen durante años, sin el auxilio de abono, 
y si se las abona, producen 2,000 libras de azúcar de 
primera por acre, ó 300 libras del mejor algodón, (Sea 
Island.) Producen también arroz, tabaco, arena, maiz, 
centeno y todo género de vegetales igualmente que 
diversas frutas tropicales, lo que las hace valiosas, 
siendo el naranjo, la pina y la banana frutas de primer 
orden y de fácil venta en todos los mercados. 

La tercera categoría de suelo de iJi7iar^ que es la mas 
inferior, no es tampoco improductiva en la Florida. Esta 
clase de suelo puede dividirse en dos órdenes : la una, 
que comprende los distritos elevados, ondulados y areno- 
sos, escasamente cubiertos con una vegetación achapar- 
rada de ¿^?ac/t yack y pino; la otra que comprende las 
regiones bajas, planas y cienagosaS; cubiertas á veces 
de densos matorr^iles de hay galh inundadas á veces, 
pero generalmente cubiertas de una espléndida vegeta- 
ción y pobladas de altos bosques de maderas valiosas. 
Las primeras, debido á su suelo calcáreo, se adaptan 
pQrfectamente al cultivo del cáñamo ó pita, Sisal^ valiosa 
producción de los trópicos. Esta planta, de que hay dos 
variedades, el Agane Siciliana y el Agane Mexicana, 
llamado este último también Maguey ó la planta del 
Pulque, han sido ambas introducidas en la Florida, 
donde se desarrollan con gran perfección sobre los mas 
pobres suelos del país. Cómo esta planta y toda su fami- 
lia (inclusa nuestra aromada flor del aire) sacan su 
principal sustento de la atmósfera, conservan su vitali- 



— 42 — 

dad por muchos meses, aun arrancada del suelo. Estas 
tierras, á mas de ser ventajosas para los almacenes 
navales por las valiosas maderas que producen, ofrecen 
un escelente pastoreo para el ganado y son susceptibles 
de cultivo en las diversas producciones, cuando se las 
zanjea, desagua ó drena. Hay ademas un rasgo general y 
característico del suelo en la Topografía de la Florida, 
que no posee ningún otro país de los Estados Unidos, y 
que es una garantía de salud para sus habitantes. 

Y es cierto, que en las tierras de piñal que forman la 
base del país, y que son generalmente sanas, se hallan 
por todo interceptadas á intervalos de pocas millas con 
suelo de cañadas [liamock) de la mas rica cualidad. Estas 
tierras de hamock no son como generalmente se supone, 
bajas y húmedas; ellas no exigen zanjeo ni drenage; su 
extensión varia desde 20 hasta 40,000 acres y en media 
se pueden computar de 500 acres cada una. A mas de 
que sus propietarios tienen la facultad de establecer su 
residencia en las tierras de piñal, á esa distancia de 
las hamocks que les permite bajar diariamente á cul- 
tivarlas sin comprometer su salud, en caso la residencia 
de las hamocJcs resultase menos salubre que en los pina- 
res. Pero está probado en la Florida, que la residencia 
á media milla que sea délos hamocks cultivados (cañadas 
ó ciénagos de suelo solido pero anegadizo y susceptible 
de cultivo ) basta para quedar libre de toda peste de 
malaria; y que los negros que cultivan estas hamocks y 
se retiran de noche á Jos pinares, conservan una perfecta 
salud. 

Aun la residencia en las namocks mismas es sana, al 
cabo de algunos años de haber sido desmontadas. En 



— 43 — 

la Florifla toda tierra recien desmontada está mas ó 
menos espuesta á los ataques de la malaria. Estas enfer- 
medades se reducen, en la Florida, á fiebres intermiten- 
tes suaves ( este año en las costas se ha hecho sentir la 
fiebre amarilla.) Estos mismos ataques en los Estados 
del Sud, degeneran íacümente en fiebres biliosas graves, 
en cuya categoria debe colocarse la fiebre amarilla 
Este rasgo topográfico de ricas cañadas en hcmock Imul^ 
rodeadas de campos elevados, secos, ondulados, cubiertos 
de sanos bosques de pinos, es una ventaja que ningún 
otro Estado de la Union goza j contrastando Florida á este 
respecto, con la Luisiana, el Mississípi y Texas, cuyas 
tierras de azúcar y algodón se hallan generalmente 
rodeadas de vastas regiones aluvionales, espuestas á 
frecuentes inundaciones, de maa3ra que es imposible 
obtener una residencia favorable á muchas millas de 
distancia. 

En la Florida, los suelos mas fértiles, son : r Las 
tierras de ciénago^ 2^ las bajas tierras de hamock', 
3° las altas tierras de hamocU, á*' la primera categoria 
de tierra de piñales, encinares y caryales (hickory). Las 
tierras de ciénago son incuestionablemente las tierras 
fértiles mas durables de la Florida, siendo también alu- 
vionales y de reciente formación hasta el grado de reci- 
. bir importantes adiciones actualmente, siendo tan fértiles, 
como las hamoch y mas durables Estas ocupan la 
depresión natural délas cuencas que se han terraplenado 
con los despojos orgánicos de toda la especie arrastradas 
de las tierras circunstantes mas elevadas. 

Para poder cultivarlas se necesita zanjearlas y dre- 
narlas. Convenientemente preparadas, su inagotable 



— 44 — 

feracidad sostiene una sucesión de las mas aniquilantes 
cosechas con un vigor asombroso, produciendo hasta 
cuatro hof/sheads (barricas dobles) de azúcar por acre, 
Iss mismas tierras, hoy ocupadas por un bello y pro- 
ductivo bosque de naranjas, que dá las mas afamadas 
naranjas de la Florida. Entre tanto, en las tierras de 
azúcar comunes, lo mas que produce un acre es un 
hogshead. 

Ademas, la cana madura mejor en Florida porque las 
heladas no llegan hasta Diciembre, mientras en los otros 
Estados del Sud, el temor de las heladas tempranas hace 
cosechar la caña antes de bien madura y cuando su 
rinde de azúcar es menor. 

Como estas tierras de ciénago necesitan grandes 
gastos de zanjeo y otras para disponerlas al cultivo, 
mientras las hamock land son mas fáciles de labrar é 
igualmente productivas, resulta, que las primeras han 
sido generalmente descuidadas, habiendo hoy abandona- 
dos mas de medio millón de acres de la mejor categoría 
que pueden adquirirse por menos de dos duros el acre. 
Las «hanmock ó swammock land no son inferiores en 
fecundidad á las tierras de ciénago, solo que su profundi- 
dad no es tan durable. Son siempre planas y presentan un 
suelo de menos tenacidad que las «hammock» elevadas. 
Algún zanjeo se precisa, su suelo es siempre profundo, 
siendo también adecuadas para la producción del azúcar 
y de la naranja. Las hammock bajas, son sin embargo 
mas escasas que las tierras de ciénago. 

Las hammoclc aitas son las tierras mas estimadas de 
la Florida. Difieren de las bajas en que ocupan terrenos 
mas elevados y en que presentan generalmente ur.a 



— 45 — 

superficie ondulada. Se compone de un pino humu& 
vegetal, mezclado con una marga arenosa (tierra de 
guadal) de dos pies de profundidad, que reposa sobre 
un substratum de arcilla, marga ó calcárea. Semejante 
suelo en un país de la humedad y del clima de la Florida 
es en extremo productivo. Esta clase de suelo no sufre, 
ni de la humedad, ni de la seca y puede producir todo 
género de cultivo con abundancia; tampoco se hallan 
infestadas de malezas ni de pastos malos. Estas tierras 
suelen producir hasta 3 Itogshead de azúcar por acre sin 
abono. No exige otro preparativo que el desmonte y el 
arado para producir las mas valiosas cosechas del mun- 
do, aun en las estaciones mas desfavorables. Se cultivan 
mas fácilmente que las otras tierras y es fácil hallar en 
sus inmediaciones residencias salubres. Hay además en 
la Florida vastas extensiones de sabanas que se apro- 
ximan por su carácter á las tierras de ciénago, con solo 
la diferencia de no tener árboles. Estas sabanas son 
regadas y producen^ grandes .cosechas de heno. Las 
tierras de hammock elevadas y onduladas, son abundan- 
tes en la Florida Central. Son mas onduladas que las 
del Este y tienen un subsuelo de arcilla roja muy com- 
pacta. Estas son las tierras mas preciadas del Estado 
para el cultivo del algodón á que han sido apropiadas, 
cultivándose también trigo, centeno, avena, maiz, tabaco 
etc. En el condado de Volusia, existe una serie de bajas 
liammoch un poco retiradas de la costa desde desde V-' 
hasta 2 millas de ancho y la cual se estiende desde la 
cabeza del rio Halifax, hasta la cabeza del Indian River 
en extensión de unas 50 millas y tan propias como las 
que mas, para el cultivo del azúcar. El Golfo de Hans- 



— 46 — 

uock comprende también una gran estension de ricas 
tierras; habiendo sido vendidas hace años á particulares, 
-de 5 á 10 duros acre. Estas tierras se hallan cruzadas 
por ferro carriles y con el tiempo serán un jardin. Por 
lo que es hoy el desmonte de las hammock latid es dis- 
pendiosísimo. El clima de la Florida, desde el parale'iO 31^ 
su límite septentrional, hasta los 29*^ corresponde al de 
Portugal, al Sud de Oporto, a la parte meridional de 
España ; al de Oran, Argel y Tunes en la costa septen- 
trional del África, á la parte mas meridional de Italia; 
al de las Islas de Siciha, Grecia y Morea; á las Islas 
del Archipiélago y á las de Candía, Rodas, Chipre, etc., 
al del Asia Menor, Syria, Mesopotámia y Armenia. Desde 
la latitud 29'' hasta los 25^ tocando casi al trópico, en 
la Florida Oriental y conteniendo unos 33,00,000 de 
acres de tierras su clima solo puede compararse al de 
ciertas regiones privilegiadas, como Rio Janeiro, Aus- 
tralia Oriental, etc. Ella es el Ceylan de América. 

Según el Dr. Kenworthy, el clima de Florida no tiene 
rival en los Estados-Unidos ni en el mundo. Colocado 
en los confines de la zona tórrida, sin embargo, su 
situación entre el Golfo de México y el Atlántico es tal, 
que, debido á su forma pecuhar, ella es alternativamente 
refrigerada por los vientos de los mares del Este y del 
Oeste, hallándose, por consiguiente, exenta de los 
grandes calores y mitigados los fuegos de un sol abra- 
sador, de donde resulta que por un íeliz conjunto de 
circunstancias ella se halla libre de un lado de las hela- 
das y del otro de los fuegos abrasadores de los trópicos, 
bajo que penan los otros Estados del Sud. Mientras 
durante tres ó cuatro meses, los otros Estados de la 



— 47 — 

Única se agitan bajo una costra de hielo y nieve y 
que sus árboles desnudos presentan la mas triste imagen 
de la desnudez y desolación, la Florida sonrio bajo las 
brisas de una eterna primavera ; sus bosques verdean 
de follage y sus jardines perfuman el aire con sus flores 
y arbustos olorosos. 

Esta estación del año es de descanso para el labrador 
en otras partes; en Florida es la estación de la mayor 
actividad y trabajo en los campos, huertos y jardines;, 
y en esta estación es que se edifica, se desmonta y se 
cultiva el suelo, no habiendo un solo dia del año en que el 
agricultor no tenga algo que hacer en el suelo de Florida. 

Mientras en 'os otros Estados, el Thermómetro vaga 
entre los 30" Fahr bajo cero y los 90^ y 100'' Fahr, 
sobre cero, pasando el suelo y sus habitaiintes, del hielo 
al rescoldo, de la congelación á el agua hirviendo ; en 
Florida el Thermómetro jamas sale de un justo medio; 
sin inclinarse al demasiado frió ni al demasiado calor. 
En suma, Florida es una morada dehciosa en el 
invierno, y una mansión muy tolerable en el verano, 
estación intolerable hasta en el Canadá. Su temperatura 
es favorable, y su humedad media relativa se adopta 
muy bien á los pulmones delicados ó enfermizos, el aire 
es salubre y en una gran parte del Estado, seco y agra- 
dable, los cambios atmosféricos son raros y tan grandes 
como en otras secciones de las Rocky Mountains. Las 
nevazones son raras —y el bello tiempo ¡a regla. 

El Estado posee localidades insulares, interiores, secas 
y húmedas; secciones semitrópicales y secciones frescas, 
pudiendo por los ferro -carriles variarse de clima, á 
voluntad, en unas cuantas horas. 



— 48 ~ 

El Dr. Lee añade á lo que precede: Marchando al 
Sud del Canadá á la Florida, las estaciones se hacen 
mas uniformes en proporciones á que su temperatura 
anual aumenta, deslizándose insensiblemente de los cli- 
mas frios á los templados sin experimentar sus extremos. 
Comparada con las otras regiones de los Estados Unidos, 
la Florida tiene un clima peculiar. 

El es tan extremadamente suave y uniforme, que á 
los productos de los climas írios, su suelo une los de 
la zona tropical. En realidad, posee una temperatura 
insular, tan suave y salubre en invierno, como el Medio- 
dia de la Europa. 

Asi, suavidad y uniformidad son los distintivos carac- 
terísticos de ia península de la Florida, en un grado 
superior al que se presenta en otras regiones las mas 
favorecidas del globo: una tierra de eterna verdura en 
que las flores jamás cesan de abrir sus pétalos perfu- 
mados. — La temperatura media de todo el Estado es para 
ia Primavera 7P 62' Fahr, EstioSO^ol, Otoño 7 r 66, 
Invierno 70, 5. Se vé, pues, que las temperaturas medias 
estacionales extremas no difieren mas de 9^ Fahr entre 
sí: suavidad é igualdad que no se halla ciertam^ente en 
ninguna otra región de la tierra. Para las estaciones 
situadas al Sud de los 28' lat. Sept. la media de la 
Primavera es '74o 94 Farh, Estio SV 93; Otoño, 76" 27; 
invierno 03" 69; todo el año 74°,87 Farh. Los dos 
máximos no distan pues, sino 18" Fahr, diferencia apenas 
perceptible. Al Norte de la latitud indicada, las tempe- 
raturas medias, son: Primavera, 70^66; Estio 80^ 10; 
Otoño 70°'23; Invierno, 58" 29; y para el año 69'''^82. 
Los extremos distan solo 22" Fahr, equivalentes á 10" 



— 49 — 

cents- Asi al Sud de los 28** la temperatura es mas 
/elevada que al Norte de este paralelo, la Primavera por 
.40**28; la del Estío V 83; la de Otoño 6^ 34; y la del 
Invierno 5^ 40; mostrando que la diferencia entre las 
temperaturas extremas del Estío é Invierno es menos en 
el Sud que al Norte del 28" paralelo. 

El Otoño es un importante constituyente de la atmós- 
rfera indicando su presencia la existencia del aire puro. 
Bsía condición allotrópica del oxigeno, posee una gran 
influencia de destrucción de la materia orgánica delethé- 
rea que flota en la atmósfera. Florida se halla casi toda 
rodeada del mar y su suelo se halla constantemente 
abanicado por las brisas marítimas, conteniendo una 
gran cantidad de ozono, encontrándose según Burdel, 
tanto ozono sobre los ciénagos, como en el resto de la 
atmósfera. 

Existe, pues, una gran proporción de oxígeno cerca 
• de la superficie de los lagos produciendo la reacción 
.del ozono, con espeeial cuando se hallan presentes, 
<¿ertas plantas acuáticas; mas esta reacción se pierde 
algunos pies mas arriba de la superficie. Ademas, la 
-temperatura que se exhala de los bosques de pino, posee 
en mayor grado que otras sustancias la propiedad de 
convertir el oxígeno del aire en ozono. Esto esplica 
porque una residencia entre el olor balsámico de los 
pinos, es saludable para los atacados de afección pul- 
monar. La Florida se halla cubierta por densos bosques 
de pinos y de ahí el que su atmósfera contenga mayor 
<>an,tidad de ozono, esceso de ozono que durante la pri* 
mavera se estiende sobre las llanuras y las salubrificar 
I*a Florida á pesar d§ esto, tiene una mala reputación. 



— 50 — 

Segan el informe oficial, esta es completamente mal 
íundada y proviene [de la desconfianza inspirada por 
las pestes desarrolladas en ciertos puntos malsanos de 
la costa como Pensacola ó Brownsville. En esta persua- 
cion, los que van á Florida, en vez de refrescarse con el 
agua pura de sus fuentes, las miran como contaminadas 
de miasmas, mezclando fuertes dosis de alcohol con ella 
para bebería. Como el aire se le supone también infes- 
tado, lo escluyen de sus aposentos tragando diariamente 
fuertes dosis de quinina que no deja de producir graves^ 
desarreglos funcionales nerviosos. Ellos evitan el aire- 
puro de la montaña impregnado del saludable ozono y 
lo escluyen de sus aposentos, de donde resulta que 
alimentados con drogas, recalentados por la larga cama 
y el aire encerrado de los aposentos, ellos se enferman 
en realidad, pero es de jnlepis morhus y del malaria 
artificial que ellos mismos se forman, y no por efecta 
del mal clima, ó del mal aire. Respirando todo el dia 
un aire recargado con el ácido carbónico de sus pulmo- 
nes, ellos se inficcionan asi mismos evitando la salubridad 
del buen aire y del buen ejercicio y haciéndose sus- 
propios asfixiantes. 

La causa real de las enfermedades que sufren lo^ 
que visitan la encantada Península, no es su malaria 
sino los desarreglos de la mesa, el agua cargada de 
aguardiente que toman, las grandes cantidades de frutas 
que comen, el aire encerrado, contaminado, de los pro- 
ductos de la respiración del carbón, del gas, del kero- 
sene y la esclusion de un aire puro, sano y perfumada 
como el que mas. 

Con esta conducta, ellos no hacen sino atraerse desar* 



— 51 — 

regios nerviosos, resfríos y diarreas que atribuyen 
fatalmente al malaria del clima. Si los visitantes, en vez 
de tomar quinina y pildoras arsenicales se contuviese» 
de comer demasiado comidas malsanas y crasas, prefi- 
riendo el aire puro y oxigenado de los campos al aire 
encerrado, infecto, recalentado de los aposentos, enton- 
ces en vez de enfermarse, solo respirarían la salud en 
esta bendecida región. 

Hablando de la Florida, el Dr. Denison, dice: En 
varias ocasiones yo he navegado las diversas corrientes 
de este país, visitando los Everglades (barriales ó 
anegadizos) y el Lago Okeecholee (Oguychobi) casi todas 
sus baldas, caletas y ríos, desde el Cabo Sable hasta el 
Rio Suwannee, durmiendo durante dos meses enteros en 
un bote abierto, sin nada mas que un toldo tendido sobre 
el botalón del bote, y ninguno de los que allí dormimos 
sufrimos jamas de mal aire ó chucho. Es de advertir que 
en esa época ni yo ni mis compañeros estábamos aclima- 
tados, pero nos guardábamos muy bien de tragar quinina, 
arsénico, ni licor alcohólico como antídoto contra el mala- 
ria ó el chucha: así, pues, personalmente puedo garantir 
que el malaria no existe en Florida durante los meses de 
invierno y primavera. Es pues muy probable que el clima 
de esta tierra de las Flores llegue con el tiempo á ser 
apreciada para una residencia de invierno, como el mejor 
del mundo. El Dr. Brinton, médico del ejército Norte-ame- 
ricano, se espresa como sigue á propósito de este pais : 
« Una campaña sobre los Everglades de la Florida (bar- 
riales ó anegadizos pastosos) es por cierto una cosa 
terrible y sin embargo, la mortalidad anual del ejército 
regular fué aquí solo de un 26 por 1000; mientras en 



otros climas las pérdidas del ejército por inñuenciasr 
climatéricas, S8 elevaron á 35 y en Texas y el Bajo 
Mississipi á 40 y 45 por 1000. » Aun hay médicos que. 
aseguran que hay mas malaria y chuchos en New-York. 
que en Florida. En Florida, es verdad, como por todoj. 
existen localidades insalubres como las mencionadas-; 
pero fuera de ellas el país es tan sano como agradable.. 
La República Argentina tiene en Santa Fé^ Entre Rios^. 
Corrientes, el Chaco y Tucuman un clima y productos 
análogos á los de Florida. 

Geográficamente la Florida se divide en Florida. 
Orienta], comprendida entre el Atlántico y el Rio Suwa- 
nee en toda la ostensión de la península; Florida Cea- 
tral ó media, que se estiende desde el Suwanee basta/ 
el Apalachicola; y Florida Occidental, comprendida al 
Oeste del mencionado Rio. Nosotros sin embargo, no^ 
adoptaremos esta distribución que nada significa en eL 
sentido del clima, hallándose fundada meramente en lo&. 
límites naturales sutmiinistrados por los indicados Rios.. 
Preferimos otra división mejor adaptada á los objetos 
de una descripción agrícola, dividiéndola en seccioneg- 
Norte á Sud, cuyas producciones características sea»^ 
determinadas por sus condiciones climatéricas especiales.^ 
Con este objeto y para confinar una zona á las condicio- 
nes climatológicas que controlan y determinan sus pro^ 
ducciones vegetales dividiremos este Estado en Florida. 
Septentrional, Florida Central y Florida MeridionaL La. 
Florida Norte 1 constituiremos con todas las tierras si- 
tuadas al Norte del paralelo de los 30^ latitud N. ^ el 
territorio comprendido ..tre los paralelos 28^ y 30» la- 
titud Norte lo llamaremos Florida Central, dejando para. 



^sa- 
la Florida Meridional todo lo que se estiende al Sud de¿ 
espresado paralelo de los 28**. 

La Florida Septentrional se estiende desde el Ocean® 
Atlántico al Este, hasta Rio Perdido al Oeste, distancia 
de 375 millas con un ancho medio de 45 millas; lo qua 
dápara esta región anas 16,000 á 17,000 millas cua- 
dradas mas ó menos distribuidas en 24 condados ó Parti- 
dos, á saber : Escambia, Sta. Rosa, Walton, Washington^ 
Holmes, Jackson, Calhoun, Franklin, Gadsden, Liberty^ 
León, Wakulla, Jefferson, Madison, Taylor, Hamilton, 
Suwannee, Columbia, Baker, Bradford, Nassau, Duval,. 
Clay y North, Saint-John. El clima de toda esta seccíoü 
es en su conjunto suave, inclinándose á cálido. Sus tem- 
peraturas estremas se hallan modificadas por la preva- 
lencia de vientos diarios que vienen del Océano y del 
Golfo de Méjico. La porción oriental, probablemente por 
la influencia del Gult Streara, goza de un clima mas 
apacible y grato que el Oeste del Su^vannee y en ia- 
víerno sufre menos de los frios nortes y noroestes preva- 
lentes. Pero en toda esta sección el clima es taa 
moderado, que aunque llegue á helar dos ó tres veces 
en todo el año, rara vez el Termómetro baja de los 35' 
Fahr ó se eleva m.as de los 90** en estio. Suelen haber 
heladas occidentales, pero durante V^ de la estación de 
invierno la temperatura prevalente es la de los mas tem- 
plados estíos en el Norte y Oeste de la India. La super- 
ficie de esta Florida Septentrional varia desde los nivete 
mas parejos y monótonos de la Florida del Este y dai 
Oeste, hasta sus suelos mas ondulados y quebrados da 
la parte media, si bien puede decirse que las elevaciones 
estremas faltan. Al principio las escenas se presentan 



— 54 — 

monótonas, faltas de variedad y perspectiva, con sinuo- 
sos rios de un lento y tardo curso. Pero muy luego se 
penetra en el valle del Saint Mary, el cual corre rápido 
encerrado entre elevadas y pintorescas barrancas y altu- 
ras, en medio de un feraz y opulento territorio. Lo mismo 
sucede con el Suwannee, el Chipóla y otros. 
■ Desde Hamilton en el Este y Holmer en el Oeste, la 
sección intermedia se presenta ondulada y aun quebrada 
en parages, presentando en partes el aspecto de la re- 
gión montañosa de Pensylvania y Nueva Inglaterra, pre- 
sentando asi Florida Norte una variedad de aspectos, 
formada alternativamente de llanos arenosos, de llanos 
boscosos y de una alternativa de colinas y valles del 
carácter mas risueño y pintoresco. 

El suelo de Florida Norte es tan variado como su 
superficie. Al Este se encuentra un suelo arenoso y 
ligero, reposando sobre un subsuelo de profundidad 
diversa, de arcilla ó marga. En el Oeste los suelos mas 
pobres son arenosos, mientras que los mejores son de 
carácter margoso. En la sección del medio ó Florida 
Media, se encuentran á menudo fuertes suelos arcillosos, 
como sucede en Jackson,- Gadsden y León. Es innega- 
ble que aqui como en el Estado en general hay una graa 
parte de suelo pobre y ligero; pero también se encuen- 
tran tierras tan buenas y productivas como las mejores. 
Generalmente con el producto de la primera cosecha 
de maiz y algodón se paga el valor de las tierras de la 
plantación. Por la naturaleza quebrada y ondulada de 
los Condados medios y por la frescura comparativa del 
clima, esta és la región de la Florida mas adecuada para 
los cultivos templados, diversos de los cultivos cálidos 



— 55 — 

ó de plantación. De ahí la variedad de cultivos estable- 
cidos en esta zona. Aqui el agricultor, como en todo 
el Sud de la Union, diferente en esto del Norte, lejos de 
depender de una sola cosecha, cultiva á un tiempo el 
algodón, el arroz, el azúcar, el tabaco, junto con el trigo^ 
el maiz, la cebada, el centeno, la avena, uniendo los 
polos con los trópicos. En consecuencia, las principales 
cosechas de esta zona consisten en maiz, algodón, tabaco, 
arroz, caña dulce, papas, batatas, cebada y avena. Las 
frutas principales son los duraznos, los higos, las uvas, 
las naranjas, cultivándose también otras. Las manzanas 
y peras solo se dan á las márgenes del Rio Saint 
Mary, la mas bella región de frutas del Sud y en los 
fuertes suelos arcillosos de Jackson, Gadsden y León. 
Duraznos é higos se dan por todo y maduran muy 
temprano. Las naranjas se dan también pero son mucho 
mejores mas al Sud, lo que no impide que en algunos 
Condados sean superiores. 

Tx)da esta zona se halla muy bien regada. En adición 
á sus numerosos rios el Perdido, Black Water, Escambra, 
Econflna, Apalachicola, Chipóla, Ocklo ^konnee, Ancilla, 
SuWannee, Saint John, Saint Mary, Nassau y multitud 
de otros pequeños arroyos, toda esta región se halla 
abundantemente provista de fuentes: mientras que á 
poca costase puede obtener buena agua escavando pozos. 
Las maderas son abundantes en esta misma zona. Sus 
l)0sques de pinos y cypreses son inagotables. Mientras el 
Carya {h^ckmy), la encina, el fresno, el cedro, la mag- 
nolia y el red hay se presentan por todo. La caza y el 
pescado abundan, lo mismo que las ostras y las tortugas 
sobre la costa, siendo con especial las ostras déla Bahía 



— 56 ~* 

de San Andrés en el Oeste, magníficas por su tamaño, 
aroma y abundancia. Como para nuestro objeto no se 
precisa entrar en mas detalles, pasaremos á la : 

Florida Central, que consiste como sabemos en la 
3ona situada entre los 28** y 30*" paralelos de lat. Norte: 
MUándose distribuida en doce condados, á saber: La 
Fayette, Alachua, Levy, Marión, Putnam, Volusia, Oran- 
ge, Sumpter, Hernando, y la parte Sud de Taylor, Clay 
j Saint John. La superficie de esta división es menos 
quebrada y mas llana que Florida Norte. Tiene mas 
sabanas ó pampas y mas ciénagos , hallándose abundan- 
temente provista de agua con los Rios Stinhatchie, 
Suwannee, Santa-Fé, Withalacoochee, Crystal, Hillsbo- 
rough, Acklawaha y Saint John, teniendo además abun- 
dancia de Lagunas, Lagos y Esteros. Su clima es suave 
en estremo, no solo á causa de su situación, geográfica, 
sino á causa de la estrechez de la península en esa parte, 
ío que dándole un ancho medio entre el Océano y el 
Golfo de solo 90 millas, la espone al batido incesante de 
los vientos por uno y otro costado, por cuya causa los 
asiremos de calor frió quedan grandemente modificados 
j mejorados. La exposición á los vientos diarios de uno 
j otro lado, aumenta además su provisión de lluvias, 
for manera que esta sección tiene mas frecuentes y 
abundantes lluvias y sufre menos de las secas que la 
sección del Norte. 

El suelo de la Florida Central se semeja al de la Flo- 
rida Norte, con una gran proporción de sabanas y de 
hamochland siendo tal vez en su conjunto de una calidad 
superior. Los condados de Levy, Hernando, Alachua, 
Mirón y Sumpter tomados juntos, forman un cuerpo de 



— 57 — 

tierra que por su capacidad productiva nc tiene rival en 
los Estados Unidos. Sus principales producciones son 
análogas á las de Florida Norte; pero la adaptabilidad 
peculiar de esta división para e) azúcar y los frutea 
semitropicales, ha hecho avanzar mucho los cultivos de 
caña. En efecto, en esta división la caña de azúcar 
produce de seis á ocho cosechas consecutivas sin abono, 
alcanzando al cabo de algunos años á 10 y 15 píes de 
alto sin fertilizante. Así la Florida Central es la mas íeráz 
región de azúcar de los Estados y del mundo. 

Toda esta división es la patria nativa de la preciosa 
tribu de los Citrons, ó mejor de las Anranciadas ; así se 
encuentran numerosos bosques de naranjos silvestre 
presentándose igualmente en su estado silvestre e^ 
naranjo, el limón y la lima, los cuales cultivados dan ks 
mas abundantes cosechas. El durazno y la higuera ss 
desarrollan por todo ; la guava y la banana se produeeEt 
sin protección; la pina se cultiva también, pero rm 
florece como en la Florida del Sud. Las papas, las batatas^ 
los melones y toda clase de hortalizas se cultivan con ^ 
mayor éxito, produciéndose en todas las estaciones á 
voluntad del cultivador. Ahora lleguemos á la Florida 
Meridional. Esta sección se compone de esa parte á« 
la Península situada al Sud de los 28^ de lat. Norte; 
compónese de los 6 condados de Hillsborough, PolL, 
Brevard, Monroe, Manatee y Dade. 

Por su baja latitud, su locación peculiar, interpuesta 
como se halla entre el Golfo de Méjico y el Oceaní* 
Atlántico y su proximidad al Gulf Stream, esta regioa 
tiene característicos marcados que la distinguen coa 
especialidad. En lo general su superficie es plana, j 



— 58 — 

escepto una estension en su parte norte que forma una 
altiplanicie ó meseta, las mayores elevaciones se encuen- 
tran en sus límites externos, mientras las depresiones 
se hallan en el interior, ocasionando el que se semeje 
á la cuenca de un Lago playo. Así dispuesta, y bajo la 
influencia de las nubes llovedoras de ambos costados, 
mientras las altiplanicies de sus confines osternos impi- 
den el fácil egreso de las superabundantes aguas, estas 
naturalmente vienen á concentrarse en las llanuras lla- 
madas los Everglades^ ó anegadizos pastosos que ocupan 
una vasta estension dentro de sus confines. 

Es muy probable que el dragage de las obstrucciones 
formadas en el canal de sus numerosas corrientes de 
agua que se derraman viniendo del Interior, en el Océano 
y el Golfo, librarían esta región de inundaciones en las 
épocas de exesivas lluvias, disecando un vasto territorio 
de ricas y feraces tierras que bajo la favorable inñaencia 
de un clima de estremada dulzura llegaría á hacerse 
valiosísimo por su inmensa productivilidad en cosechas 
especiales. 

Las sabanas ó praderas pastosas espuestas á inun- 
daciones periódicas durante una parte del año, pero 
cubiertas por una alta alfombra de nutritivos pastos 
durante- lo restante del tiempo, forma el rasgo caracterís- 
tico de la Florida Meridional constituyendo uno de los 
mejores campos de pastoreo del mundo. 

Su clima es en estremo igual y uniforme; siendo muy 
ligera la diferencia entre el estío y el invierno; de modo 
que las variaciones del Termómetro durante el año se 
hallan confinadas á límites muy estrechos. Mas abrigada 
en invierno y mas fresca en estío que en ninguna otra 



— 59 — 

porción del Estado, sn clima es igual al de las regiones 
mas favorecidas del mundo y casi se semeja al de las 
Islas de Sandwich. 

Los cereales que se cultivan con éxito en el Norte de la 
Florida, no pueden progresar aquí; las manzanas, las 
peras, los duraznos y el maiz mismo no se desarrollan 
bien. Por el contrario, el algodón largo, la caña dulce, el 
arroz la juta ( Chorchorus olüorius) la ramia, el tabaco, el 
Índigo, la cassava, la ariruta ( arrowroot ) el café, la oliva, 
la uva, la naranja, el limón, la lima, la cidra, la almen- 
dra, el dátil, el coco, la pina, la banana, el plátano y 
todas las frutas semitropicales y tropicales se dan tan 
bien como en la región mas privilegiada de la zona 
tórrida. Las riberas é islas del litoral en ambos costados 
y qué varian en estension, desde algunos acres, hasta 
algunas millas cuadradas, son igualmente valiosas para 
productos tropicales. 

Después de esta reseña general del clima y suelo de 
Florida, pasaremos á considerar sus producciones y 
capacidades agrícolas. Las producciones que tiene ó de 
que la Florida es suceptible, son las siguientes. Naranjas, 
limones, limas, cidras, el Ka-dangsa ó cUnts decumana^ 
mango, papaya, cacao, dátiles, almendras dulces, al- 
mendras amargas, pistachios acuaqua, goma gleni, 
fustiga, bálsamo, cáñamo y pita^ alcanfor frankincienso, 
la planta de la legia de la China, las olivas, la vid en 
todas sus variedades, moscatel zante, pina, higos, plata- 
nos, bananas, yam, truta del pan, ariruta agallas, dolichos^ 
ó planta de la roya, jalapa, ruibarbo, gengibre, goma 
guayaco, brazillote, Senna, rubia de Turquía, bálsamo 
de Galaad, clavos Hquidambar, aloe, canela, pimienta, 



— 60 — 

|X3]masago, ají, sapónica, cascarilla jesuítica, besina, pal- 
2oa Cristi, té, azúcar, tabaco, arroz, algodón, seda, cor- 
cho, castañas, sassafras, zarzaparrilla, la adormidera del 
©pió, tumérico, nuez moscada. 

Esta es sola una pobre enumeración de lo que producia 
Florida ahora 50 años pero en la actualidad habría que 
añadir muchas mas que se han añadido á los cultivos 
ée\ país, ó que se hallan en via de ensayo ó alimentación. 
Porque la raza Anglo sajona no es como las otras razas 
que se duermen sobre sus laureles. Españoles y Portu- 
gí:ieses se contentan con que su pais produzca naranjas 
j ovas, y viven con el producto de sus naranjas y de 
sos uvas una vida miserable y pobre, con la holgazanería 
por todo placer. Los Norte Americanos hacen producir al 
suelo que cae en sus manos, todo lo que él puede pro- 
ducir, con mas la industria y la inteligencia del hombre 
llevada hasta sus últimos límites; porque este es el deber 
■áel hombre; el útil, conveniente é incesante empleo de 
todas sus facultades y medios en su propio bien y en 
Men de la humanidad. 

Asi, los Norte Americanos, inmediatamente de tomar 
posesión de Florida, añadieron á sus cultivos habituales 
j nacionales que son el algodón, el trigo, el centeno, la 
STena, el maní, la alberjíUa. las papas, las batatas, los 
melones, las sandías, las hortalizas de todas especie, las 
ihitillas, las fresas, las grosellas, las ciruelas, las gra- 
iiadas, los membrillos, los otros cultivos que hemos 
indicado antes y además con una data mas reciente, el 
«afé, el cassave, el índigo, la cochinilla, el cáñamo sisal, 
la guava, el tamarindo, el zapadillo, la avocada, las frutas 
úe la mannie y de la custarda [mannieapple y custard- 
mpple\ la nuez del pecan etc, etc. 



— 61 — 

Ei café es cultivado en la Florida desde antiguo. Un 
üore de tierras, plantado por hileras, colocadas las plan- 
tas á 5 pies unas de otras (véase el cultivo del café 
tratado in estenso mas adelante) contiene unas 1764 
ptotas. Un hombre puede cuidar de dos acres, lo que 
M3528 plantas. Cada planta puede producir dos libs. ó 
ssas de grano ; pero supongamos una sola lib. ; un hom- 
bre puede pues producir 3528 libs. de café al año, que 
á 26 es. lib., dá un producto de 882 duros los dos acres, 
^to es, la media cuadra (1764 duros la cuadra.) El 
primero y segundo año por de contado, no se cosecha 
iiada ; recien al tercer año la planta dá una buena cose- 
cba; en el cuarto una abundante y continuará producien- 
do todos los años hasta que pasado medio siglo la tierra 
se agota y el árbol muere. 

En los dos primeros años de plantado, se puede culti- 
var en el terreno toda clase de vegetales y de maiz, 
menos el algodón: los dos primeros años del plantío no 
:sm. pues perdidos y se obtiene del terreno todo lo que 
-él puede dar. Al tercero ya no es necesario otro cultivo 
puesto que se obtiene la primero cosecha de café. 

El cacao se cultiva también en la Florida como sigue : 
Cuatro acres de tierra, plantados en hileras con plantas 
tomadas de un almacigo hecho de la semilla y colocadas 
«a 10 píes de distancia unas de otras, de 1764 árboles. 
UqsoIo hombre basta para cuidarlas y recojer las nueces. 
A los 7 años de edad cada árbol producirá 2 Ibs. y la 
cantidad aumentará con la edad ; por consiguiente un 
Mimbre puede recoger 3523 Ibs. de cacao, que á 15cts. 
íh, -dan 529.29 duros. Hoy el cacao vale el doble ó triple 
-;áe i3Ste precio y la suma se podria dobJfir y triplicar. 



— 62 — 

El plantío en este árbol, como en el café, se hace como 
se planta cualquier árbol, haciendo un hoyo después do 
bien arado el campo; si es tierra virgen no necesita 
abono. Si nó, se abona con estiércol, huano ó lo mejor 
que se tenga. El cacao viene bien aun sobre el suelo 
agotado por la planta del café. El cacao enriquece el 
suelo empobrecido por el café. Este árbol jamas crece 
mas de 15 pies; es ramoso, sus hojas son anchas y su 
tronco mediano. Las hojas van cayendo del árbol sos- 
tituidas por otras nuevas, de donde resulta que la tierra 
se cubre con una denza capa de hojas que no permiten 
ni aun al pasto crecer. El suelo plantado de estos 
árboles no necesita cultivo y el árbol solo precisa muy 
ligeras podas cuando ha sido maltratado por los hura- 
canes ó las mangas de piedra. Este constante enriqueci- 
miento de la tierra, hace que esta á los 30 años, recobre- 
toda su primitiva fecundidad. 

La vid se cultiva también en Florida. Un acre de 
tierras plantado de parras, admite 41 ñlas á 5 pies de 
distancia, componiendo cada fila 104 cepas á 2 pies 
aparte, lo que hace 4264 cepas por acre. Cinco acres- 
para el trabajo de un hombre dá 21,320 cepas, y conce- 
diendo que se necesiten las uvas de 10 cepas para 
producir un galón de vino, producirá 2132 galones, que 
á razón de 30 cts. galón (5 botellas ) dará 639.30 duros 
como producto del trabajo de un hombre en 5 acres 
de viña. Pero el vino vale mas y esta suma podría 
cuadruplicarse sin exagerar. Como los olivos, duraznos 
y almendros no necesitan un cultivo especial, pueden 
ser plantados en filas, á 30 pies de distancia en la misma 
viña. Así estas cuatro producciones pueden obtenerse ea 



— 63 — 

el mismo suelo. Ahora pasaremos al cultivo de la caña 
de azúcar. 

Caüa de azúcar; su cultivo es admirablemente adap- 
tado al suelo de Florida. Todos los conquistadores de 
Florida, españoles^ franceses, ingleses, americanos han 
practicado en ella esta industria: y como no hay heladas, 
esto dá mas tiempo á la caña de madurar y la hace mas 
abundante de azúcar. Este cultivo no es hoy muy esme- 
rado ; pero aun asi groseramente practicado produce un 
jarabe y una azúcar sin rival en color, grano y cualidad 
y superior aun á la de la Luisiana. La buena tierra pro- 
duce de 1500 á 2000 Ibs. de azúcar por acre; la tierra 
rica bien abonada puede producirse de 2000 para 4000 
Ibs. por acre. El perfeccionamiento de la maquinaria 
para la fabricación del azúcar hace posible para el 
cultivador en pequeño, el manufacturarla barato. Su 
cultivo es hoy tan fácil como el del maiz, siendo una 
cosecha segura, sin plagas de ningún genero, pues la 
respeta hasta la langosta. En Luisiana la caña de azúcar 
no pasa de 3 á 5 pies de alto; entre tanto en Florida su 
elevación es entre 5 y 7 pies, y esto en todo el Estada 
que se estiende de Sud á Norte unas 400 millas; y bien 
•cultivada puede llegar hasta 8, 10, y 12 y aun 15 pies. 

En la Florida, para un chacarero que solo cultiva de 

5 á 10 acres de caña, el costo de un trapiche de hierro, 
de calderos y de mamposteria no escederia de 400 duros. 
La manufactura de 10 acres de caña exige el trabajo de 

6 hombres durante 40 dias; un par de muías, caballos ó 
bueyes en el molino y otro para acarrear la caña del 
campo. Las utilidades de 10 acres de caña, suponiendo 
el capital propio, son los siguientes : 



— 64 — 

SALIDA 

Duros. Cent.- 

10 días de trabajo de una yunta para 

arar la tierra 15 « 

24,000 pies de caña á 10 duros mil. . 240 « 
15 días de trabajo para plantar, á un 

duro diario 15 

10 dias de trabajo con azada 10 

15 dias de trabajo con cultivadores y 

arados 22 50^ 

6 hombres, 40 dias á 1 duro uno 240 

2 yuntas bueyes, 40 dias á 3 duros 

diarios 120 

Barricas, etc 60 50 



Total, duros.. 723 00 



E N T K A D A 



3700 libs. azúcar por acre, 37,000 
libras á 10 es. una 3700 00 



Utilidad neta en f 2977 

El ¡azúcar necesita una buena tierra natural, ó una 
tierra ligera bien abonada, siendo esta última azúcar 
mejor. La caña, después de plantada una vez, sigue 
dando buenas cosechas durante dos ó tres años, sin costo 
de plantio. Pasado este tiempo, hay que mudar las raices 
á otro terreno. 



— 65 — 

Ctdttvo del algodón. La semilla empleada en los Esta- 
dos Unidos es la del algodón largo ó Sea hland. Se 
cultiva al Sud de la lat. de los 30^ Produce de 150 á 200 
ibs. por acre, aunque á veces llega al doble. Esta especie 
de algodón solo se cultiva en las islas situadas en las 
costas de Sud-Carolina, Georgia y Florida, recogiendo 
esta última la mitad de la cosecha total. El precio varia 
entre 25 y 50 cts. Ib., si bien el algodón superiormente 
íino de algunos plantadores obtiene mas de este precio. 
El algodón corto se cosecha al Oeste y Norte de la 
Florida; produce de 200 á 500 Ibs. el acre. En grado, 
el algodón de Florida raya entre los mejores. El cultivo 
del algodón sin embargo, esta sujeto á algunos riesgos ; 
el frió, los aguaceros, las secas ó los insectos lo dañan. 
En Florida sin embargo, es un cultivo mas seguro que 
en otras partes. El cultivo del algodón es fácil, puesto 
que basta sembrarlo como el maiz exactamente. Hoy la 
semilla que forma un 75 á un 80 % ^^1 algodón cosecha- 
do, es vendida ó aprovechada con gran ventaja. El algo- 
don largo de la Florida ha merecido el primer premio en 
las exposiciones últimas. Pasaremos ahora al cultivo del 

Arroz, el cual es generalmente cultivado para uso 
doméstico en la Florida. Su cultivo es tan simple 
como el de cualquier otro cereal; se siembra con la 
tierra arada y preparada como para el trigo. Hay 
ciertos arroces que necesitan mucha agua, esto es, mucho 
riego. Pero hay también arroces, como el Piamontés, que 
se cosechan con muy poco riego. De 25 á 75 biishels 
el acre, es una cosecha lucrativa. AI arroz le vienen bien 
los terrenos cienagosos que no sirven para otros cultivos. 
Hoy hay máquinas muy sencillas y baratas para segar. 



— 66 — 

trillar y mondar el arroz, esto es despojarlo de su cutí- 
cula. El arroz es uno de los cultivos mas provechosos, 
limitado como se halla por el clima y las condiciones del 
suelo. El arroz de secano que no necesita mucho riego y 
que se cultiva ni mas ni menos como el trigo, aun en las 
lomas y terrenos altos, es muy común hoyen los Estados 
Unidos. Atlanta produce el mejor arroz de esta especie. 

Los terrenos bajos y húmedos le vienen bien; no se 
necesita anegarlo y su cultivo es fácil en toda buena 
tierra. La maquinaria para limpiar el arroz y despojarlo 
de su cutícula, es hoy tan común como barata. 

El maíz que es la cosecha gefe de los Estados Unidos, 
y la cual exede en muchos millones de bushels á los 
otros cereales, incluso el trigo, es cultivado por todo en 
la Florida, siendo su producto por acre arreglado á la 
feracidad del suelo y á su cultivo. Las lomas ó tierras 
de pinar comunes, pueden producir 10 bushels (cuarti- 
llas) de maiz por acre, la buena tierra de hamviock de 
20 á 50 bushels; mas con un esmerado cultivo se pueden 
obtener hasta 120 bushels el acre. Se siembra de Febrero 
á Abril ( de Agosto á Octubre entre nosotros ) ; se des- 
maleza, atioja la tierra y aporca; las espigas que se co- 
men granadas en toda sazón en forma de choclos, como 
entre nosotros, maduran y se cosechan en Junio y Julio 
(Diciembre y Enero en este hemisferio); se suelen cortar 
las anchas hojas del maiz para dar de comer á los aní- 
male, dejando las espigas en las cañas para recojeiias 
cuando convenga. 

Es cosecha íácil y cómoda que se puede guardar en 
espiga ó desgranada, con chala ó sin ella ; y hasta al 
aire Ubre sin inconveniente en los países de clima seco 



— 67 — 

A los animales se les dá en espiga. Un solo hombre con 
lana muía, puede fácilmente cultivar de 30 á 40 acres. 
Y como de la siembra á la cosecha no transcurren sino 
de 4 á 5 meses ; hay tiempo en un clima apacible, para 
cultivar en el mismo suelo, ó bien otra cosecha de maiz, 
ó bien otra de batatas ó guisantes. El maiz mas cultivado 
en Florida es el blanco, el cual como alimento es mejor 
que el amarillo ó el rojo ; no hay ciertamente un cereal 
mas útil que el maiz. El trigo es cultivado en la parte 
norte del Estado, pero no mucho. La avena y el centeno 
se dan bien, pero no se trillan, pues es para cortarlo y 
darlo en espiga á los animales; maduran temprano en la 
primavera. 

JEl maní se produce bien en todos los suelos abrigados 
y Hgeros. Su semilla se siembra temprano en la prima- 
vera. Su cultivo posterior es simple, consistiendo en 
desmalezar, aflojar y aporcar la tierra. Suele producir 
100 bushels el acre. Se vende de uno á dos duros bushel 
(cuartilla). Su nuez produce un aceite igual al mejor 
de olivo. Las alberjas, porotos, garbanzos, habas y otros 
guisantes se cultivan con abundancia y en grande escala. 
La arbejilla llamada cowpea produce escelentes cosechas, 
se parece á el haba en su follage y en su modo de 
desarrollo. Suele sembrarse entre las hileras del maiz 
en la última desmalezada. Dá un escelente forrage y á 
mas de 10 á 15 bushels de grano por acre. Gomo la vid, 
se desarrolla espléndidamente aun en los suelos mas 
pobres, suele cultivarse y segarse como pasto para ali- 
mento de los animales: es el clover ó alfalfa que los 
americanos conocen en la Florida. En este Estado el 
tabaco se puede cultivar ea ludo <^1. En Gadsden y los 



condados inmediatos se cultiva una calidad superior de 
semilla de uva, produciéndose igual al mejor tabaca 
importado. Antes de la guerra ha sido estensa y prove- 
chosamente cultivado, vendiéndose con gran estimación 
para la Alemania. Cultivado con esmero produce de 500 
á 700 Ibs. el acre; vendiéndose por mayor de 20 á 30 
centavos libra. 

La batata es tan empleada como alimento en Norte- 
América, como en Sud- América. En Florida produce de 
100 á 400 bushels el acre, según el suelo, el cultivo y 
la estación ; se siembra de raices, cascaras ó rebanadas 
como la papa. Se planta de Abril á Agosto (de Octubre 
á Febrero ) madurando de Julio á Noviembre ( Enero á 
Marzo ; es de fácil cultivo como la papa y puede sacarse 
y guardarse ó conservarse en el terreno para usarla 
á voluntad. Se come asada, cocida y de todos modos 
hasta cruda. Se conocen muchas y exelentes variedades, 
entre ellas la amarilla, la blanca y la morada. En Florida 
el bushel no tiene mas de 15 cts. de costo; vendiéndose 
desde 40 cts. hasta 1 duro el bushel. La papa se produce 
también en la Florida, pero no tan superior como en el 
Norte. Se siembra para ser seguida de una cosecha de 
batatas en el mismo año. Se siembran en Diciembre y 
Enero (.Junio ó Julio, lo que seria muy temprano en 
Buenos Aires pero no en Santa-Fé) mas también se 
obtienen buenas co>í echas, aun cuando se siembren mas 
tarde. Sembradas muy temprano, viene bien el taparlas 
con musgo, pasto seco ú hojarascas. Se saca en Mayo 
(Noviembre). Se envian al Norte, donde se venden de 5 
á 9 duros barrica. De su cultivo se ha hablado en otra 
parte. 



— 69 — 

La ariruta ( Arrowroot), la Cassava y el camote ( comp- 
tre) se cultivan bien y producen asombrosamente en la 
Florida. La ariruta de Florida, es tan buena como la de 
Bermuda. El cassava de que se obtiene el almidón y el 
tapioca, adquiere gran tamaño. El camote, alimento 
predilecto de los criollos, crece sin cultivo. Todos estos 
productos se cultivan solo para el uso doméstico, para 
almidón y como alimento; y solo tienen un espendio 
limitado. Sin embargo, hoy se han comenzado á emplear 
para la fábrica del almidón en grande escala, pues lo 
producen en mayor abundancia y de mejor calidad que 
las papas ó el trigo. Como estos son productos que se 
pueden obtener durante todo el año la fabricación esta- 
blecida ya en Orange County, puede adquirir grandes 
proporciones. 

El cáñamo sisal ó pita, la Namia, la juta, y todas las 
plantas fibrosas propias de las latitudes cálidas, se 
hallan en Florida. Del cáñamo sisal se puede obtener 
una tonelada por acre, que tiene un valor de mas de 300 
duros. La pita ha comenzado á cultivarse en grande 
escala en la Florida del Sud, y en un dia no distante se 
convertirá en una gran industria. El índigo también se 
ha empezado á cultivar en grande escala, junto con la 
pita. Háse encontrado una variedad de pita silvestre que 
crece abundantemente en el Este y Sud de la Florida. 
Una muestra de las fibras de esta planta, groseramente 
preparada, presentada en Escocia, donde se hallan con- 
centradas las mas afamadas fábricas de pita de la tierra 
mereció la oferta de 90 duros la tonelada. Se pueden 
obtener dos cosechas de esta planta en el año, habiéndose 
importado maquinaria perfeccionada para preparar su 



— 70 — 

fibra. La planta se desarrolla bien en los suelos bajos 
y húmedos; es difícil de estirpar una vez plantada, pro- 
metiendo añadir otra mas á las industrias florecientes de 
Florida. Se cree que este Estado pueda dentro de poco 
producir toda la pita consumida por las fábricas Norte- 
americanas, que hoy compran de Calcuta por valor de 
muchos millones al año. 

£sta pita proviene del CorcJwrus olitorins y sirve para 
hacer la arpillera, la estopa, la fílástica y otros objetos 
fabricados con esta fibra grosera. 

La planta del índigo nace espontáneamente en Florida 
y fué alli antiguamente esplotada. La palmacristo de 
cuya semilla se estrae el aceite de castor, crece como 
un árbol de 30 pies de alto en la Florida y produce 
abundante semilla; como el indigofera, solo se explota 
para usos familiares. La seda también prodúcese en la 
Florida, pero hoy solo se cultiva como un pasatiempo, 
mientras llega el tiempo de explotarla industriaimente. 
El morero se desarrolla y reproduce muy bien de raiz, 
estaca ó injerto; dá hojas de Marzo á Octubre (Setiembre 
á Abril): es pues una industria en disponibilidad para 
ser explotada cuando convenga. Pero la industria mas 
prometedora y halagüeña que se estiende tanto al Este 
como al Sud de la Florida es el cultivo de la fruta en 
la que se coloca en primera línea los productos del 
género ó familia citrus. Este grupo comprende todas las 
variedades de naranja, cidra, limón, lima y toronja, 
enumerando mas de un centenar de especies. Esta fami- 
lia se puede distribuir en dos clases principales, que 
son Limones y Naranjas, Entre los primeros se colocan 
los citrones de que hay variedades ; los limones redondos. 



— 71 — 

de que hay seis variedades; los limones en pera de que 
hay 11 variedades; los limones cilindricos^ de que hay 
4 variedades; los limones en 'porongo de que hay dos 
variedades; los limones en cera^ de que hay 5 variedades ; 
las Lumiar limones de que hay 8 variedades; las cidras 
limones ó citronatas, de que hay 6 variedades. Por últi- 
mo, las limas de que hay 4 variedades. La clase de las 
naranjas ó naranjos la forman, primero las naranjas 
amargas, de que hay 6 variedades; las naranjas «í/m/M?- 
ces, de que hay 6 variedades; y las naranjas dulces, de 
las que se conocen 12 ornas variedades. Con las chirimo- 
yas y las lúcumas, frutas de las costas Occidentales de 
Sud América, las cuales por el árbol, la flor, el aroma 
y aun por la forma del fruto pertenecen á un orden 
aproximado de las Auranciadas ó citronarias, podría 
formarse una tercer clase en este orden ó un orden 
inmediato. Creemos que esto ya se ha hecho con el nom- 
bre de Awo^acea.s ; pero ignoro si en Florida se cono- 
cen las frutas indicadas. 

Si la naturaleza ha creado una fruta preciosa en los 
citrones, también ha hecho su propagación fácil y agra- 
dable. Todas sus especies pueden en efecto reproducirse 
rápidamente por semillas, estacas, injertos ó brotes, 
siendo la lima mas difícil y el limón el mas fácil de 
propagar. Difieren en las frutas desiduas, en que el seme- 
jante reproduce siempre su semejante, pues la semilla 
de cada variedad reproduce invariablemente su género. 
Estacas tomadas de ramas cortadas de dos años, echan 
raices con tanta rapidez, como una estaca recien cortada 
del árbol; aunque el método adoptado es el injerto, 
sobre arbolillos provenientes de semilla ó de los bosques. 



— 72 — 

Se cree esta familia provenga de las regiones cálidas del 
Asia, habiendo sacado su nombre de la ciudad de Citrón, 
en Judea. Pero esta es una mera congetura infantil. 
Conocemos inmensos y primitivos bosques de maranjos 
silvestres en todas las regiones cálidas de los Andes 
Americanos; y no se puede creer sea el Asia la que 
los haya mandado allí. Es mucho mas probable que la 
ciudad de Citrón haya sacado su nombre de los citrus 
que ella puede producir en los jardines; y no que el 
Citrun haya recibido su nombre de ella. 

La tradición, ademas, de las manzanas de oro que 
Hércules tuvo misión de buscar é importar al Oriente 
( Hercules es en este caso el comercio Fenicio ) ; la tradi- 
ción del primer origen de las naranjas, decimos, ha sido 
colocada en el Jardin de las Hespéridos, es decir, al 
Oeste del viejo continente; lo que prueba y es mas 
probable que este árbol provenga de las regiones de la 
hundida Atlántida, de donde la agricultura y sus pro- 
ductos se han estendido al Oeste en América y al Este 
en la parte Setentrional del viejo continente ó por los 
menoá los Fenicios debieron importarlo de la Península 
Ibérica, la Hesperia antigua ó de la costas del Noroeste 
del Añ^ica. El hecho es que este árbol, el naranjo, ó 
mejor, las citranaceas y auranceadas han sido cultivadas 
desde tiempo inmemorial en lá Europa Occidental 
(Portugal, España etc.) y en la Europa Meridional, 
Italia, Grecia etc. Verdad es que los Fenicios, los grandes 
comerciantes antiguos del Occidente, han debido impor- 
tarla desde muy antiguo en la Palestina. En la Florida 
este gran orden alcanza toda su perfección al Sud de 
ios 30*^ de lat. Norte. 



— 73 — 

El cultivo del oaranjo (citrus aurantium.) en la Florida 
Oriental liabia alcanzado un gran desarrollo antes del 
año 35 de este siglo, esportándose hasta por valor de 
103,000 duros anuales en esta fruta. Mas en Febrero 
de 1835 cayeron fuertísimas heladas en el Estado, y 
todos sus bosques de naranjos y otros árboles semitro- 
picales, quedaron destruidos, dejando solo los troncos 
y raices para que volviesen á brotar. Los árboles en 
efecto, comenzaron a retoñar, pero una plaga de insectos, 
orange coccus, 6 mosquilla del naranjo, vino á ultimarlos 
en 1842, no dejando una planta. Esta calamidad continuó 
durante 10 á 12 años, burlando todos los esfuerzos 
hechos para sobreponerse á ella. Desde 1853 sin em- 
bargo, el insecto comenzó á estinguirse de por sí, dis- 
minuyendo gradualmente en número y desapareciendo 
finalmente; desde cuya época, 1853, sacan su origen la 
mayor parte de los actuales bosques de naranjos de 
Florida. 

Estos bosques que se multiplican hoy rápidamente en 
todas las regiones del Estado, pudiendo actualmente 
contarse los árboles productivos por mirladas; sin entrar 
los plantíos mas jóvenes se pueden contar por millones. 
El árbol proviniente de semilla da fruta de los 7 á los 
10 años; dependiendo esto de la situación, cultivo, etc. 
Los plantíos que se hacen con ingertos en naranjos 
silvestres, que se cortan de 3 á 4 pies sobre el suelo, 
arrancándoles todos los brotes que no nazcan del ingerto, 
generalmente producen, á los 3 años. 

El número de naranjas que puede producir un solo 
árbol, varia de 100 á 10,000, según la edad, tamaño, 
situación y tratamiento del árbol. Los árboles se ponea 



— 74 — 

generalmente unos 20 pies aparte y cada acre puede 
contener 100 árboles. Antes de 1835 las naranjas de 
Florida se vendian de 7.50 á 10 f el millar. En la actua- 
lidad existe una demanda por 20 veces la producción 
del pais, pagándose de 15 á 20 duros el millar, aun 
pendientes del árbol. 

Para formar ?un buen naranjal ó bosque de naranjos, 
el punto principal es la juiciociosa selección de la tierra. 
Deben preferirse los hammocks altos y secos, ó la alta 
tierra de pinar- ondulada, con drenage natural y un sub- 
suelo amarillo. -Las tierras bajas, y llanas que tienden un 
subsuelo de asperón ó roca dura mezclada con óxido de 
hierro, exigen zangeo ó drenage y mucha atención al 
plantío de ?los árboles, por manera que las raices se 
hallen fuera del alcance de las aguas estancadas. La 
colocación ^mas favorable es en la ribera sudeste de Ios- 
grandes brazos de agua, ó altiplanicies donde no asien- 
tan las heladas. Elegida la tierra, se desmonta esta de 
todos sus árboles y malezas, se ara y se cerca bien, se 
siembra con albergilla, la cual se siega cuando está en 
flor; esto mejora y endulza el suelo, pudiendo hacerse 
antes ó después de plantados ios árboles. Escábense los 
hoyos á sopiés de distancia y de 18 pulgadas de profun- 
didad, con 4 pies de diámetro; arranqúense bien todas 
las raices; llénese con humus rico (topsoil), el cual 
conservará la humedad; plántense árboles de B á o años 
de edad; saqúense con esmero con toda la raiz posible y 
rodéese con musgo húmedo luego de estraidos ; colo- 
qúense en la sombra y libres del viento, trasportándolos 
al terreno del plantio con cuidado, quítese la tierra de 
los hoyos escavados lo suficiente para el árbol con las 



— 75 — 

mices cuidadosamente estendidas debiendo el troné® 
quedar en la misma posición en qu9 se ha desarrollado. 

Plantado el árbol, este debe quedar una buena pulgada 
mas arriba sobre en nivel natural del suelo, rellénese 
debajo y en contor no de las raices compactamente, esta 
se hace mejor con la mano llenándolo hasta la superficie 
y apisonándolo suavemente, amontonando la tierra has 
ta dos ó tres pulgadas en contorno, lo que impedirá se 
seque, comenzada la estación lluviosa el suelo del pié 
del árbol debe emparejarse al nivel de lo restante. 

Debe removerse con frecuencia la tierra pero solo por 
encima, no debiendo dejar se acumule la basura el torno 
del tronco; lo mejor es arar y rastrillar sobre el terreno 
inmediato á los árboles. Siguiendo estas indicaciones 
generales, el resultado del plantío es seguro. El cost© 
de un maranjal de 5 acres á los 5 años de plantado, ea 
la estimación liberal en que la alta tierra de pinares 
tenida, será somo se espresa mas adelante. Si el terreno- 
eleiiáo es hamnrokland el costo del desmonte será mayor. 
El bosque comenzará á producir á fines del periodo 
indicado. 

Costo de un naranjal. Lo primero es la elección de 5 
acres de buena tierra. Costo del desmonte y limpia 75 
duros ; cercado de postes y alfajias y arado del suelo, 
75 duros ; 300 árboles con el costo del plantio, 200 duros. 
Abono, trabajo, cultivo, impuesto durante 5 años, 500 
duros. Total, sin el costo del terreno, 850 duros. Este 
naranjal se puede, después de plantado, vender en Flo- 
rida por 1000 duros el acre. 

A partir de los primeros cinco años, el árbol y sus 
productos van creciendo por lo menos durante un perio- 



— 76 — 

do de 10 años mas, y el bosque conservará su vigor y 
sus cualidades productivas por un siglo ó mas si no 
vienen heladas como las del 35. El naranjo es un árbol 
resistente que puede soportar grandes estremos de agua 
y seca ; descuidado, su fruta y su aspecto decaen; aten- 
dido con esmero, su fruta y su aspecto mejoran y aumen- 
ta su producto. Pasando ahora al limón, este se produce 
en Florida con mas perfección que en ninguna otra 
región del mundo. El limón de Licilda por ejemplo, llega 
á pesar cada uno de 1 á 2 libras y es de calidad superior. 
Lo que son las limas las hay dulces y agrias. Estas 
últimas son aromáticas y medicinales, conociéndose 
cinco variedades de citrus limetta. El zumo de la lima 
agria es preferible al limón por lo sano y agradable; y 
tomado en abundancia es un preventivo contra la fiebre. 
Tomado con un poco de sal, se mira en Florida como 
especifico contra el chucho y las tercianas. 

La cidra, citrus médica, es importada á América del 
Mediterráneo en cajas oblongas con el peso de 20 á "¿o 
libras en calidad de dulce seco. Es natural de las regiones 
cálidas del Asia. Esta fruta, á pesar de su hermosura 
y utihdad, solo se cultiva como árbol de ornato, prepa- 
rándose con ella cortas cantidades del mas esquisito 
dulce que se conoce. Bajo este aspecto podria hacerse 
un objeto valioso de cultivo, que en las frutas de dulce 
no son abundantes y esta es la primera de ellas por su 
suavidad y aroma. En Florida se produce muy bien y dá 
cidras que pesan hasta 10 libras. Es muy fácil de propa - 
gar y muy resistente, produciendo con abundancia su 
cosecha de esquisitos frutos. 

La toronja, {citrus decumana), un aliado del anterior, 



— 77 — 

nos viene de la India ó de la China. Se conocen 6 varie- 
dades de la que una sola es estimable. Se usa como 
adorno en las fruteras y bandejas de naranjas y también 
ciertas especies, para dulce, como la cidra. La pulpa 
de una gran toronja Asiática, es rojiza, con una dulzura 
acre muy agradable, y es exelente para apagar la sed. 
Es fácil de conservarse á causa de la grosura de su cas- 
cara. De su pulpa sólida y vinosa se pueden preparar 
sorbetes y jaleas esquisitas. 

El loquat {Erihotrya Japónica), es un siempre verde 
en las auranciadas, qne lo son casi todas. Este árbol 
alcanza de 10 á 12 pies de elevación y resiste mejor el 
frió y las heladas que ningún otro árbol de sa especie. 
Su fruta madura en Febrero ó Marzo (Agosto y Setiem- 
bre) cuando ya no hay frutas; dá mucho y se propaga 
fácilmente por semillas y estacas: su fruta es excelente 
para comer y para dulce. La pina {Ananassa sativa), 
se desarrolla bien en Florida, sobre todo en el Sud, donde 
Jas pinas se dan de 9 á 10 Ibs. cada una. Se propagan 
por chuponas y coronas; siendo preferibles las primeras, 
pues su fruto madura á los 3 ó 4 meses después de plan- 
tada la chupona. Se plantan en Mayo y se cosechan en 
Agosto ( fines ) lo que corresponde á Noviembre y Febrero 
entre nosotros. 

La papaya [Carica pacaya), suele también llamarse la 
fruta del pan. Es natural del Sud- América. Es un árbol 
notable, no solo por la escelencia de su fruto, sino por 
^us otras propiedades estraordinarias. Se alza hasta 20 
pies y produce una gran cantidad de frutas á los tres 
años de semilla. La fruta tiene la forma de una pera, con 
iin ligero color amarillo, variando de 3 á 5 pulgadas de 



— 78 — 

largo y de 2 á 4 pulgs. de diámetro : es como un melón 
en el sabor y el gusto, pero mas dulce. Se pela y se 
toma en rebanadas como postre. Las rebanadas se remo- 
jan también en agua hasta que pierde su zumo lechoso 
y se sirven en seguida cosida como ensalada ó salsa. El 
sumo lechoso es un excelente cosmético para quitar los 
paños del semblante y sus hojas suelen emplearse como 
jabón para lavar la ropa. Es también el mas poderoso 
vermífugo conocido, pues una sola dosis del jugo lechoso 
de la fruta verde ó de la harina hecha con la semilla de 
la fruta madura, basta para expulsar todas las lombrices 
y gusano del organismo mas atacado. La ave mas vieja 
y dura, con solo tenerla 10 minutos en el zumo lechoso 
de la papaya, se pone tan blanda y tierna como el polla 
ó el pichón mas delicado, proviniente de que el sumo de 
este árbol tiene la propiedad de separar la fibra muscu- 
lar de la carne; y que esta misma propiedad tiene la som- 
bra ó emanaciones del árbol, bastando colgar de él cual- 
quier carne, ave ó res para que se ponga tierna y sabrosa. 
El Papayero esta todo el año cargado de frutas y flores 
á la vez, produciendo enormes cantidades de fruta ; bas- 
tando un solo árbol para mantener una familia entera. 
La Anona reticulata, llamada custardapple por los 
ingleses, presenta mas de 40 variedades, y casi todas 
sus especies son edibles. Casi todos los paises tropicales 
tienen un fruta especial de este género. En el Perú es 
muy estimada por su rico color, fragante olor y bello 
aspecto que las ha hecho llamar manzana de oro con pin- 
tura de plata. El Chirimoyc^ldi Lúcuma^ la Anona muricata 
y la Anona squamosa pertenecen á este género. El delicio- 
so fruto de la Anona se produce muy bien en la Florida. 



— 79 — 

Una de las plantas mas bellas, útiles y perfumadas es 
la de la higuera. Se reproduce fácilmente de estacas y 
de renuevos, comenzando á dar á los dos años. Él fruto 
de la higuera es tan delicioso, que bastó el solo á pre- 
disponer á Xerxes á la conquista de la Grecia. Es tan 
delicado fresco como seco. Y aun pintón se prepara un 
esquisito dulce y conserva de él, con solo hervirlos en 
almíbar ó arrope. Se conocen 56 especies de higos, 
siendo la mas notables el Fíciis Cérica ó higuera comun^ 
cuyas variedades negras moradas y blancas son muy 
conocidas. 

A estos se añaden el higo negro de Ischia, mas 
pequeño, pero mas dulce y aromático; el verde de Ischia, 
grande, largo, oblongo, con una rica pulpa purpórea el 
higo de Malta, pequeño, chato, morado ó mejor, chocola- 
te, el redondo de Ñapóles, regular, mediano, chocolate 
claro, pulpa oscura, el higo largo, chocolate de Ñapóles, 
de color café con leche de pulpa encarnada ; el higo 
negro de Genova, grande y en forma de pera, con pulpa 
colorada; el higo grande azul, con una bella pulpa roja. 
La higuera se propaga por renuevos, por estacas y por 
chuponas. Estas últimas deben cortarse lo mas bajo 
posible, que pueden plantarse en almacigo ó en el punto 
donde debe estar la higuera. Cuando se planta con raices 
la mejor estación és el Otoño. Si se planta de estacas la 
mejor estación es la primavera. Las estacas, tomadas de 
renuevos bien maduros del estio precedente, se cortan 
de 12 á 15 pulgadas de largo y se estienden de 6 á 8, 
esto es, hasta la mitad, en un tablón de buena tierra si 
S5e hace previo almacigo á distancia de 2 pies unos de 
otros. 



— 80 — 

De Guayaba [Pisidium guaiava) se conocen 17 espe- 
cies. Es un árbol ó arbusto siempre verde y debe consi- 
derarse como el membrillo de los trópicos: os oriundo 
del Brasil. Se propaga por estaca y semillas. Necesita 
clima cálido para dar con abundancia sus deliciosos, 
aromáticos y sanos frutos, que se producen durante 
todo el año. Solo cuatro variedades se conocen y cultivan 
en Florida. En Cuba y en el Brasil se conocen muchas 
mas variedades, haciéndose con sus frutas grandes can- 
tidades de marmelada que se trasportan á todas las 
regiones de la tierra. El fruto de la guayaba común es 
en forma de pera, del tamaño de un huevo de gallina, 
á veces mayor, con csscara amarilla pálida, contenienda 
una gran cantidad de pulpa de una deliciosa acidez. En 
algunas variedades la pulpa es color crema y en otras 
rojiza. Esta fruta es astringente y mucilaginosa, y puede 
tomarse hasta como remedio en las disenterias y diar- 
reas. Sus raices y hojas son también astringentes y se 
miran como exelentes para entonar al estómago y los 
intestinos. La planta se propaga por semillas, estacas y 
chuponas. 

Pasaremos ahora á la banana y á la palma dátil. De 
la banana. Musa paradidaca, y del i^láisiuo, Musa sapien- 
tu?ii, se conocen muchas especies, se multiplican por 
renuevos ó chuponas y exigen un suelo rico, húmedo y 
de exposición cálida. En la Florida se cultivan algunas 
variedades de estas plantas al norte de los 30°. La mejor 
para cultivarse en Florida de los 28° arriba, es la 3íusa 
'jmradisa Cavendishii. Es la mas resistente y rara vez se 
eleva mas de 8 pies, mientras otras especies mas delica- 
das se elevan hasta 20 pies. 



— 81 — 

Cuando la plan-ta frutece y que ha soltado todas sus 
inores, conviene cortar la estremidad del spadice hasta 
4onde llega la fruta buena, á fin de apresurar y perfec- 
cionar los restantes frutos. La banana es una fruta 
■deliciosa y su valor es grande como alimento. Un acre 
4e esta fruta produce mucho mas alimento que 130 
acres de trigo 6 45 acres de papas. Una vez plantada 
-€sta planta, dura y dá fruta toda la vida ; así el plantío 
debe hacerse sobre el mejor suelo, abonándolo conve- 
.nientemente. 

En el Brasil las plantas se ponen 20 pies aparte; 
:|)ero la Mv.m paradísieK^a cavendichü que es mas pe- 
queña, puede colocarse á solo 10 pies; y en un buea 
^uelo pronto cubre el terreno, pues aumenta rápida- 
.mente en circunstancias favorables. Cada planta pro- 
-duce uno y solo un régimen de bananas y en seguida 
se corta el tallo para dar lugar á las otras planta» 
que vienen en seguida. Cuando se considera la enorme 
producción de esta planta y que una vez plantada no 
hay mas trabajo que el de cosechar su fruto, cuya 
demanda es inagotable, se comprenderá la ventaja de 
su cultivo. 

La palma dátil Pkenix datiliferct, es uno de los 
.^rboles mas beflos y una de las frutas mas deliciosas 
de toda la tierra, aventajando en este sentido á todas 
sin escepcion. Esta planta se desarrolla y dá fruta 
hasta las 30'^ en la Florida. Ella puede venir bien en 
todo el «orte- de la República Argentina, en las lati- 
tades al norte de Córdoba. >Su tronco elevado y es- 
belto y sus elegantes palmas coronales io hacen e* 
0.^ precioso adorno de los paisages de Oriente. 



— 82 — 

Esta planta dá en abundancia sus esquisitos froios- 
en todo el norte de África y en el Sud de Asia, sieodo» 
un valioso artículo de consumo y exportación para el 
Ejipto, la Arabia y la Persia. Naciones, tribus árabes^ 
enteras subsisten de esta deliciosa fruta como únioo^ 
alimento. Es tal vez el único alimento de los Árabes j 
de sus camellos, en sus tristes y largas marchas d» 
caravana, al través del desierto ; el viagero come la 
carne y el animal el carozo. 

Esta fruta delicada y aromática tiene también pro- 
piedades medicinales que la hacen aun mas preciosay 
á mas de las otras utilidades que proporciona toda la 
planta. De sus hojas se hacen esteras, canastas, telas^ 
camas y brochas ó escobas, de sus ramas y tallos, jaulas 
para las aves domésticas y cercos para los jardines- ;> 
de las fibras del tronco hilos, sogas y aparejos ; de la 
gavia un licor espirituoso, y del tronco del palmero vigas 
de techo y combustible. Esta palma, que es la higuei^ 
del Oriente, se propaga por semillas y brotes, soIh^ 
todo de las primerai. En la Florida, los ramilletes 6* 
espesuras de estos árboles suelen alcanzar mas de 15» 
pies de alto. 

La granada [Puntea granatum\ es un arbusto natural 
de la Persia y de la Siria en donde se halla silvestre- 
Es muy común y estimado en toda la Florida por la 
excelencia de su fruta, lo mismo que por las propiedades 
medicinales de su corteza que es un excelente febrífuge^ 
y un poderoso astringente ; empleándose con gran pro- 
vecho en los casos de diarrea. Sus granos interiores^, 
de un sabor y fragancia delicada, son excelentes [ara 
aplacar al calor y la sed; siendo suavemente laxatirc?^. 



-~ 83 — 

Hay muchas variedades de esta fruta, coiuprendienda 
iempranas, medias y tardías. Las variedades tempranas 
j medias tienen una corteza de un amarillo pálido, con 
manchas encarnadas y granos de un bello rojo. Las 
tardías tienen una corteza rojiza, con los granos de un 
rosa pálido. Este árbol es bellísimo por sus hojas, flores, 
colorido y forma general. Puede figurar con brillo en 
ttn jardín de flores, al mismo tiempo que es una de las 
mas bellas y gratas frutas. En Florida, las granadas 
maduran de Julio á Diciembre. Esta fruta es susceptible 
de ser transportada y de guardarse por dos ó tres 
meses. Se propaga por estacas, renuevos y brotes. 

El Persimon es una fruta que se encuentra silvestre 
en todo el territorio de la Florida, ó mejor, en todo el 
territorio de la Union, de la latitud de New-Yorck al 
;Sud. Es una especie de níspero, el Dlosp¡/ro virgi^ 
nianas. Su fruta parecida á la ciruela, ó mejor, al 
níspero, es muy áspera y astringente. Pero después 
que ha sufrido las heladas, se pone brillante y muy 
nutritiva. Maduro ó seco, se usa mucho para la mesa, 
preparándose con él una especie de cerveza doméstica. 
Existen también variedades Japonesa, grandes y sin 
carozo. Muy estimada por los Japoneses. Las uvas se 
•encuentran igualmente silvestres en el suelo de la Flo- 
ñda, y crecen espléndidamente. Las variedades estran- 
^eras crecen y se multiplican bien, pero la filoxera 
las ataca é inutiliza su cultivo. La íiva de San Agustín 
es exelente para la mesa y para vino. Se desarrolla 
bien, pero está sujeta á podrirse con las lluvias. Se 
semeja á la parra del Madera. De las uvas americanas, 
la mejor es la Scuppernong en todas sus variedades, 



— 84 — 

pues es muy crecedora, muy fecunda y exenta de filo- 
scera y oidium. Produce vino igual al de California. A 
cada cepa se dan 45 pies cuadrados y pronto ocupa 
este espacio produciendo grandes cantidades de uva 
cada planta. Madura tarde y es buena uva para la 
mesa. Cada acre produce 2000 galones de vino. Los 
duraznos se dan también muy bien en Florida y pro- 
ducen de semilla á los dos años; habiendo variedades^ 
tempranas de buen tamaño y fragancia que maduraa^ 
en Mayo, Junio y Julio. No tienen peste y conservan 
su vigor por muchos años. Se necesita sembrarlo, pues^ 
ias plantas trasplantadas no crecen bien; y se han 
obtenido excelentes variedades. 

Las jperas se dan bien, aunque crecen y se desarro-- 
lian en períodos inciertos. Las peras Le conté y la 
Bartlett se crian bien y producen mucho. Como son 
tempranas llevadas al Norte cuando no hay frutas, se- 
venden de 6 á 10 duros el bushel. Asi su cultivo es 
mas productivo que el naranjo. La manzana, fruta 
de país írio, no se da bien en este clima ardiente, á 
no spr las variedades muy tempranas. La nectaryna 
ó melocotón [Amyydalus Pérsica); el damasco (Prunuí 
nrmeniaca) y la almendra [Amygdalus com7nuíns) se 
producen muy bien en la Florida, mas no en todas- 
partes fructifican bien. La ciruela y el guindo ó ciruelo 
crecen también y producen, pero son atacadas del cz/r- 
ciilio, gusano que en los climas cálidos acomete á lap 
fruta de climas frios. La ciruela silvestre es muy abun- 
dante, presentando excelentes variedades. La oliva se 
da bien pero no se cultiva : sin embargo se han hecho^ 
algunos plantíos. De semilla comienza á los 10 añog^ 



— So '-- 

aumentando todos ios años su cosecha hasta los 30 
años. Viven siglos, conociéndose árboles en Europa que 
cuentan hasta 800 años, sin mostrar siquiera decaden- 
cia. Tanto su fruta como su aceite son de gran valor. 
El nogal tanto el de la nuez Pecan, como el de la 
madera, se dan bien y producen con abundancia. El 
coco y la nuez del Bradl se producen bien en el Sud. 
Se han plantado grandes bosques de cocoteros en varios 
condados. 

La ¡üanta del té se dá y reproduce bien en la Flo- 
rida: pero aun no se manufactura té en suficiente 
cantidad para la exportación : se limita al consumo do- 
méstico. La planta del café hkúáo también introducida 
con éxito en el Sud, sobre todo en Manatee y su pro- 
ducto ha sido premiado. 

Las frutillas, frescas y las diversas variedades de 
frambuesas, han encontrado en la Florida un clima favo- 
rable. Las plantas recien plantadas en Setiembre, fruc- 
tifican en Enero y Febrero y siguen dando hasta Marzo 
y Abril. En tamaño, color, aroma y sabor no tienen 
rival; se exportan al norte y las frutillas de Florida 
son tan célebres como sus iiaranjas. Estas frutas .se 
conservan bien en cámaras refrigerantes, llegando á 
todas partes bien conservadas. Las. sandías, melones y 
canfalevpos melones de olor se producen por todo yr sir- 
ven para la exportación. Mil melones ó sandías por acre 
se considera una buena cosecha; esportándose solo las 
de 20 libras arriba, pero los hay de 60 libras y mas y 
son de una calidad esquisita. 

Por último, el Ciima y suelo de la Florida son .en 
estremo favorables para las hortalizas, las que se nían 



— se- 
mas temprano y mejor aquí que en el norte, tomates, 
pepinos, repollos, celery, lechugas, remolachas, nabos, 
cebollas, papas, habas, porotos, guisantes, berengenas, 
okras y toda clase de hortalizas y verduras se pro- 
ducen muy bien todo el año, invierno y primavera in- 
clusive. El clima, pues, se presta á una favorable 
esplotacion en este ramo. 

De los bosques y maderas de Florida, hablaremos al 
tratar de estas materias para toda la Union. Pasaremos, 
pues, á ocuparnos de algunos de sus rasgos geográficos 
y sus progresos económicos. La región cubierta por el 
gran Lago Okeechobee y por los Everglades ó anegadi- 
zos es poco conocida. Mucha parte de esta inmensa 
área se halla sin esplorar sin mensurar y poco á no ser 
los cowboys (vaqueros) atraviesan sus salvages soleda- 
des. Su inaccesibilidad casi absoluta ha impedido se 
formen establecimientos y durante años ha estado ocu- 
pada por un pequeño resto de tribus indias, los antiguos 
dueños del pais y por grandes hatos de ganados que se 
alimentan y engordan en sus ricos pastos. Pero desde 
hace poco las miradas de los capitalistas se han diri- 
gido hacia este remoto desierto; y la ciencia ha de- 
mostrado que esta vasta región puede ser drenada y 
sujetarse al cultivo. 

Un esmerado análisis del suelo revela el hecho de 
que contiene un percentage notable de los elementos 
necesarios al sustento de la vegetación ; siendo sus- 
ceptible de producir las cosechas mas agotantes durante 
muchos años, sin ninguna disminución de su natural 
íeracidad. Estas tierras una vez desaguadas y conve- 
nientemente labradas, pueden producir toda el azúcar 



87 



que en la actualidad consumen los Estados íJüidos. Estos 
terrenos se hallan admirablemente adaptados con este 
objeto y no son inferieres á las mejores tierras de 
azúcar de Cuba y Luisiana. Aqui la caña llega á su 
madurez y florece, produciendo mas azúcar y de mejor 
calidad que otras donde la caña no puede madurar bien 
por consecuencia de las heladas. Ademas de azúcar esta 
zona puede producir tabaco, algodón, pita, índigo y todos 
los productos y frutos tropicales y semi- tropicales. 

El suelo y situación de toda esta región es tal, que ella 
puede ya estar haciendo sus cosechas cuando los Estados 
del Norte aun se hallan envueltos en su mortaja de 
hielos invernales, piidiendo producir los mas delicados 
productos del cultivo de todas las zonas durante todo 
el invierno y todos los inviernos. Los transportes hoy 
se han hecho fáciles con el establecimiento de una línea 
de vapores entre New- York y el rio Kissimee, que liga 
también á este el Lago Okeechobee, con la nueva ciudad 
de Kissimee, recien fundada sobre las riberas del Lago 
Tahopekaliga, en el condado de Orange. Aquí tiene 
lugar una junción con el ferro-carril Sud-IMorida {Soutlt 
Florida JRaUroad), línea que se estiende de Sanford, 
sobre el rio Saint John á Tampa y á Charloite fíerbor 
(Ensenada de Carlota). También tiene comunicaciones 
á vapor con el Oeste, por ei rio navegable Caloosa- 
Jiatchee, recientemente abierto por las dragas del go- 
bierno. 

Todos estos progresos han venido ¿t coronarse con 
la creación de una compañía autorizada en Marzo 8 de 
1881 por la Legislatura de la Florida, la cual tiene 
por objeto la compra y esplotacion de ciertas zonas de 



— 88 — 

tierra de la Florida, la construcción de canales y otras 
líneas de transportes y la realización de toda clase de 
negocios y empresas incidentales con la principal. 

La concesión de la compañía comprende todas las 
tierras situadas al Sud del Municipio 24 y al Este 
de Peace Creek, área compuesta de unos 8 millones 
de acres. Según nivelaciones oficiales, el Lago Hickpo- 
cliee, inmediato al Lago Okeechobee se ha verificado 
encontrarse sobre 25 pies del agua de la marea alta. 
Este lago, situado en el centro de la zona de los 8 millo- 
nes de acres, tiene unas 40 millas de largo, por 25 de 
ancho, cubriendo una área de unas 1000 millas cuadra- 
das. No tiene salida, pero recibe el drenage de un nú- 
mero de Lagos interceptados por el rio Kíssimee, como 
también las aguas de Fish Eating y de los esteros de 
Taylor y del Mosquito, que varían de 20 á 150 pies de 
ancho. 

Durante los grandes aguaceros, este Lago crece hasta 
tal punto, que no solo inunda sus márgenes, sino c\\ie 
hace retrogradar el curso de los ríos, sumergiendo todos 
los territorios situados á sus márgenes, hasta que las 
aguas descienden al Océano y al Golfo, al través de tor- 
tuosos é insuficientes canales de corrientes remotas en 
estremo. 

La Compañía croe poder evitar estas inundaciones 
periódicas, mediante la construcción de canales del 
Okeechobee á los ríos Santa Lucia y al Caloosahatchee, 
que no solo harán bajar permanentemente el nivel del 
Lago, sino que en todo tiempo darán una segura salida 
para el Golfo y para el Océano, á las aguas del Lago y 
de las corrientes confluentes 5 lo que suministrará también 



— 89 — 

medios de transporte á los productos del valle del Kissimee 
y de las regiones inmediatas. 

Las tierras que se trata de desaguar comprenden la 
mayor pai'te de la península de la Florida situada al Sud 
de los 27"^ 15' Norte; comprendiendo una estension no 
menos de unas 18,000 millas cuadradas de la piorcion 
mas tropical, del mas tropical Estado de la Union. Se 
trata, pues, de poner esta vasta área de tierras todas 
cultivables una vez desaguadas, e¡i estado de hacerlas 
cultivables y productivas. En toda esa vasta estension 
se contarán muy pocos acres que no sean susceptibles de 
cultivo; porque las que no son susceptibles de cultivos 
tropicales, los son por lo menos del cultivo de la pita, 
que da resultados tan valiosos como los del tabaco, algo- 
donó azúcar, y con menos gastos y cuidados. Por último, 
las mas pobres de ellas pueden cuando menos producir 
abundantes cosechas de arroz elevándose en la propor- 
ción de 50 á 75 bushels el acre; cosecha que se obtiene 
en solo tres meses después de sembradas; ó con un gasto 
insigniñcan te producir mas de 15^000 pies de pina por 
acre, producto de una venta segara y de un valor consi- 
derable {40()0 duros por acre). 

Esto solo para las tierras mas pobres de tercera cate- 
goría. Calcúlese entonces el producto de las otras mas 
ricas en los valiosos frutos de los trópicos. Esos Everglades 
inundados pertenecen indudablemente á la primera cate- 
goría de tierras desaguadas de ciénago, lo que las hace 
las tierras mas valiosas de la Florida; puesto que solo 
.en ellas se ha obtenido una cosecha de 4 hogsheach de 
azúcar el acre (del valor de unos 4C0 duros); y á fin de 
rehabilitarlos para el cultivo solo se precisa la adopción 



— 90 — 

y ejecución de un buen plan sistem¿Uico de desagüe y 
drenage. 

La proximidad al mar y al Golfo, una primavera seca 
y ardiente, frescas lluvias durante las tardes de Junio, 
Julio y Agosto, condición indispensable para convertir el 
almidón en materia sacarina, son los característicos de la 
Florida al Sud de los 28°. 

La importancia de poner en condiciones productivas 
de azúcar esta región, se comprenderá del hecho de que 
el azúcar consumido por los Estados Unidos en estos últi- 
mos 30 años y recibido del estrangero alcanza á la suma 
fabulosa de 1,800 millones de duros, mientras lá plata y 
el oro producido en ese mismo periodo de todos los mine- 
rales déla Union, solo llega á 1,700 millones de duros, lo 
que hace un gasto de dos millones mas de duros que el 
valor obtenido en metales preciosos. 

Entretanto, toda esa enorme masa de riquezas habría 
(juedado en el país, con solo poner en condiciones culti- 
vables y cultivar los territorios en cuestión para los que 
en los Estados Unidos, cuya población aumenta en 2 V^ 
milloffies de almas todos los años, sobran 'los brazos y 
los capitales necesarios. Los términos de la contrata son 
que el Estado acordará á la Compañía la mitad de los 
terrenos desagotados con sus trabajos y capitales inver- 
tidos para desaguar el lago Okeechobee. 

Los caracteres peculiares de los fundamentos coralinos 
sobre los cuales la península de Florida mediante un 
procedimiento acumulativo gradual, se ha elevado á su 
nivel actual sobre las aguas del Océano, la conftguracion 
de su superñcie y de otros de sus rasgos geográficos 
marcados, indicados por la enorme estension de su línea 



— 91 — 

de costas, que excede de liOO millas sobre ei Golfo y 
sobre el Atlántico identado por numerosas grandes Bahías 
y estuarios, el ancho uniforme df> la parte inferior de la 
Península y la distancia comparativamente corta que se- 
para las aguas del Golfo y de! Atlántico, tomada en co- 
nexión con los lijeros cordones sucesivos ó páramos, 
generalmente paralelos á la línea costera, comprendiendo 
dentro de sus confines anchas estensiones de sábanas, 
prados y ciénagos, que aumentan en elevación á ríiedida 
que se penetra en el interior ó cuenca del rio Kissimee, 
cuya corriente se derrama en este gran receptáculo in- 
terior, el Lago Okeechobee, tal vez en su origen un cráter 
de volcan ó una Laguna de coral como Jas que hoy se 
observan en las islas del Pacífico, suministran las bases 
necesarias para resolver este importante problema. 

La riqueza de estas tierras se vé por el siguiente aná- 
lisis: Materia orgánica: 55.00, síüca 2L80 carbonato de 
cal 2L50; iiierro un vestigio 0.00. Agua de combinación 
que no se volatiliza en los 2l2Fahr. Total 100,000. 

Los progresos de la Península no se limitan á su es- 
tremidad Sud. La región del Indian íliver y del. Lago 
Wortk^ se halla también en via de ser canalizada para 
proporcionar una salida fácil y barata á sus valiosas 
producciones. La margen oriental del Indian River se 
halla regada por la corriente oceánica del Gulf Stream, 
lo que le dá en todas las estaciones una uniforme tem- 
peratura, protegiéndola contra los enfriamientos súbitos. 
La naranja que crece en esta región alcanza una perfec- 
ción de riqueza y una delicadeza de gusto que no se halla 
en otra parte, obteniendo los mas elevados precios. La 
pina y el coco sedan igualmente bien. Sus aguas abundan 



— os- 
en todas las variedades conocidas de pescado, como tam ■ 
bien la tortuga verde y las mas esquisitas ostras. En 
esta costa se van á establecer también estensas pesque- 
rías y fábricas de conservas de pescado, industrias todas 
muy prometedoras para lo futuro. La caza se encuentra 
¿idemás con gran profusión en sus bosques, siendo admi- 
rable la abundancia de aves en las márgenes de sus rios, 
sobre todo en la época de la emigración invernal. Osos, 
gamos, pavas silvestres y ánades de toda especie 
abundan, lo mismo que pájaros raros de espléndido plu- 
maje, á ia manera de los que se crian en los bosques 
de Nueva Guinea. Ahora bien, la misma compañia que 
se ocupa del drenage del Lago Okeechobee y de los 
Evergiades, también se ha comprometido á unir las aguas 
del San Juan y del Rio Indian, por medio de un sistema 
de canales, una vez completada esta empresa abrirá 
unas 330 miras de segura navegación interior, estendién- 
dose desde el Lago Wórth en el Sud, hasta las bocas 
del Rio Saint John en el Norte, en las inmediaciones de 
Jackson Ville. 

Terminaremos diciendo algo del comercio de naranjas 
déla Florida. Esta industria ha alcanzado en 1880 á 
una esportacion por valor de 1 millón de duros. En 1881 
se han esportado por lo menos 45 millones de naranjas» 
Se calcula que hay como 19 millones de duros invertidos 
en naranjales en este Estado, con campo abierto para 
erútil empleo de 50 millones mas. Las tierras propias 
para el cultivo del naranjo son abundantes y á bajo 
precio. En todas las regiones del Estado hoy se alzan 
innumerables naranjales, los cuales cuentan desde 10 
hasta 10,000 árboles. El naranjo se cultiva en las cam- 



— 03 — 

pañas y en las ciudades. Hay condados en que se recejen 
S millones de naranjas; y en 1882 se han recojido 100 
■millones de naranjas, esto es, el doble, en todo el Estado. 
Ca construcción de nuevos caminos, de los cuales de 4 á. 
-S se hallan yá completos, facilita la expo^-tacion de este 
valioso fruto. Las naranjas vienen por estos caminos á 
los embarcaderos y en 80 á 90 horas se hallan en los 
iiaercados de New- York. Para que se vean las proba- 
íbilidades de este negocio citaremos un ejemplo. Un flori- 
4iano aguicultor posee un naranjal con 300 árboles 
frutales. Estos le producen actualmente (son nuevos) 
:885,200 naranjas, que vendidas en el árbol (en 1882) le 
^producen 15,180 duros con un costo de cuidado y cultivo, 
;sin incluir el interés del valor de la tierra y del plantía, 
-de 2000 duros. Esto deja una utilidad sobre los gastos 
,de 13,180 duros. 



Georgia, como los otros Estados del sur sufrió en años 
-ipasados en su prosperidad material por las calamidades 
*de la guerra. Después de esto, su restablecimiento ha 
rsido lento; pero ningún Estado ha trabajado con mas 
paciencia para vencer las indecibles dificultades de la 
tsituacion. A esto han venido á añadirse, del año 79 
;adelante, años de una seca inaudita. 

Soló en algunas localidades favorecidas han podido 
■obtenerse buenas cosechas; pero la producción de sus 
principales artículos ha sido inferior á los otros años. 

Sin embargo, es probable que mediante los últimos 
progresos de la agricultura la diversificacion conveniente 
■y rotación de las cosechas, el perfeccionamiento en la 



— 94 — 

producción y empleo de los fertilizantes; el uso de nuevajs^ 
variedades de semillas y la adopción de métodos perfec- 
cionados de cultivo, puede, en cierto modo ai menos,. 
Iiacer al agricultor dueño de las estaciones, impidiendlo 
las pérdidas de las cosechas, aun en los periodos de 
estraordinaria seca. 

Por lo que es al territorio de este Estado al norte de 
la Florida, él se divide en Baja, Media y Alta Georgia^ 
correspondiente á sus tres grandes divisiones naturales, 
la región baja, el país ondulado ó de lomas y el pais 
montañoso. La elevación media de la superficie del Es- 
tado es de 650 pies sobre el nivel del mar difiriendo dichas 
tres divisiones en suelo, clima y hasta cierto grado en 
producciones. 

La feracidad natural de los territorios de este Estado,. 
es muy grande; mas, bajo el pernicioso sistema de agri- 
cultura practicado antes de la guerra, esta fertilidad Im 
sufrido en general mucho detrimento. 

En la Alta Georgia, el suelo se forma de una mezcla 
de arcilla y arena: y en el suelo de la parte Occidental 
de esta sección, se presenta una gran mezcla de cal. Las 
tierras son por lo general ricas y productivas, depen- 
diendo su rinde solo del esmero empleado en su cultivo. 
La principal producción del suelo es el maiz^ el trigo, 
la a ver a, el centeno, la cebada, el pasto clover, divers«^ 
otros pastos y la caña del sorgho; mientras en la parte 
Sud de esta división, se cultiva el algodón en una escala 
considerable. El producto medio por acre bajo un buen 
cultivo, es: maiz, 20 bushels, trigo 15 bushels, avena 25 
bushels, centeno 8 bushels, cebada 25 bushels, heno de 
2 á 3 tor s., jarabe de Sorgho 15 galones, algodón 400 
libras con ternilla. 



— 95 — 

Mediante la aplicación de una intensiva cultura se 
l^eden obtener á veces dos, tres y hasta cuatro tantos 
eoas de la producción indicada. 

También se puede cultivar con éxito el tabaco, el 
trigo negro ó sarraceno y el mijo a'eman. 

La superficie en la Georgia media es ondulada, el 
-suelo en general es de un color rojo, en estremo fuerte 
y productivo. Esta v3s la sección mas populosa del Es- 
tado. Las tierras bajas son las de mejor calidad, sin que 
por eso dejen de ser feraces las mas elevadas. Los 
principales productos de esta región son el algodón, 
■eí aiaiz. la avena y el trigo, siendo suceptible de producir 
ifida clase de pastos y granos y también tabaco. Su 
producto medio, con el cultivo ordinario, es : algodón 550 
libras con semilla por acre, maíz 12 busheis, trigo 8 
fbushels, avena 25 busheis, cebada 30 busheis, centeno 
S busheis, batatas 100 busheis, guisantes en grano 8 
'busheis. 

En lo que se llama «Georgia Oriental» comprendiendo 
«•el país situado entre los Cabos del litoral marítimo, al 
^estremo este del rio Ocnulgee y la zona de la ribera del 
mhr ai Sud, la producción media por acre, con un buen 
¿altivo, es algodón. 650 libras, maiz 14 busheis, trigo 
12 busheis, avena 28 busheis, jarabe de caña 300 galo- 
nes, papas 150 busheis, cebada 30 busheis. 

La división Sud ó baja del Estado, se compone prin- 
cipalmente de tierra arenosa de pinares, con bandas 
•ocasionales de encinas y cargas, y donde estas repre- 
«eotan, el suelo es muy fértil. La tierra de esta sección 
^ generalmente ligera y íacil de cultivar, y mientras 
algunas partes con especial las vegas de los ríos del 



— 9f> — 

sudoeste y las tierras rojas son muy ricas, el total e^> 
arable y con solo un lijero abono, continua producíendc^ 
buenas cosechas de año en año. 

Por regla general se hallan poco pobladas y sus 
. tierras son las mas baratas del Estado. Esta sección 
comprende k) que se llama «Georgia del Sudeste y del^ 
Sudoeste». 

Bajo la primera de estas subdivisiones se comprende- 
la costa ó región del litoral marítimo del Estado, coc^ 
tiene tres suelos distintos: 1° Lijero, arenoso y pobre,- 
2° marga arenosa negra, conteniendo un gran monto- 
de materia vegetal, 3"* rojizo y arcilloso. El producto^ 
medio por acre de las principales cosechas, con un buee- 
cultivo, es el siguiente : algodón sea-Island^ 600 libras > 
con semilla, maiz 15 bushels, avena 25 bushels, arroz^ 
40 bushels, miel de caña 300 galones, papas 200 bushels.- 

En las mejores tierras, el producto es 1500 libras^ 
algodón con semilla, el acre, 60 bushels arroz, 600^ 
galones miel de caña, 50 busliels maíz, 40 bushels avenas 
y 400 bushels papas, por acre. 

La segunda subdivisión de esta sección del Estados- 
Georgia Sudoeste, presenta una gran proporción de- 
tierras arcillosas y un gran desarrollo de bosques, en- 
cinas y cargas, aunque la mayor parte de ella lo com-- 
ponga un suelo ligero y arenoso y baya originariamente^ 
estado cubierto de bosques de pinos amarillos y de 
largas hojas. Las tierras arcillosas son generalmente* 
muy ricas y su feracidades durable ; las tierras de pinos- 
producen abundantemente, son fáciles de labrar, pero- 
son menos durables, aunque con el abono conveniente 
pueden conservarse productivas muchos años. Este- 



— 97 — 

distrito contiene pocas tierras incultas y pocas tierras 
demasiado pobres 6 cienagosas para ser cultivadas; 
mientras las tierras aluvionales de los rios Chattaho- 
ochee y Hint ; y de muchas de las cañadas han hecho 
^ta sección como el mejor suelo algodonero del Estado. 
La profundidad del subsuelo bajo la superficie en las 
-tierras arcillosas es de 6 á 10 pulgs. ; en las tierras 
arenosas, desde 12 pulgs. hasta 3 pies. La producción 
media por acre con buen cultivo es : algodón ,590 Ibs. 
«on semilla; maiz 10 bushels; avena 15 bushels; miel 
de caña 200 galones, batatas 150 busbeis, guisantes en 
grano 50 bushels. Las mejores tierras producen á veces 
3in abono de 15Oi0 á 2000 $f. algodón con semilla, de 
50 á 75 bushels maiz, de 50 á 65 bushels avena, 400 
galones de miel y 400 bushels batatas. 

En general el interior puede mirarse como el suelo 
mas favorable para las cosechas de algodón y como el 
granero del Estado. La región baja de los condados del 
litoral, es particularmente adecuada para el cultivo del 
arroz, del algodón Sea Islancl y de ios guisantes eix 
grano, pero no ,se adapta tan bien á la producción del 
maiz. La cosecha de avena, sin embargo, se c^tiene 
con gran perfección en esta parte, llegando á veces su 
rinde k 75 bushels y aun hasta 100 bushels acre. El 
suelo común en estación favorable j con abono mode- 
rado, el producto medio es de 25 á 30 busliels. Las 
variedades á prueba de tizón, son las que mejor se 
adaptan al suelo. El trigo se produce bien en todas 
las regiones del Estado, escepto en la ribera del mar- 
En condiciones favorables, el producto medio de este 
cereal es de 8 á 10 bü-ütls per acre. Este producto 

7 



— os- 
es menor cuando se halla acometido de tizón ó polvillo. 

Después de la guerra los métodos agrícolas han mejo- 
rado mucho en Georgia, habiéndose mostrado en los 
cultivadores una gran disposición para adoptar las 
herramientas y máquinas que economisan brazos y 
todas las mejoras introducidas en la agricultura. 

La antigua máquina de trillar ha sido abandoríada, 
haciéndose solo uso de máquinas modernas movidas á 
vapor, que los especuladores hacen viajar por el país 
en las épocas de las cosechas. 

El arado de la tierra se ha perfeccionado también 
mucho, haciéndose solo uso de los arados modernos 
mas perfectos, que producen una labor doble y mejor. 
En todo el Sud se hacen votos por la invención de una 
buena máquina para cosechar el algodón, que es la 
parte mas dispendiosa de este cultivo. 

El acreage hoy cultivado en Georgia, es mucho mayor 
de lo que era antes de la guerra; y el producto en algo- 
don que es su principal cosecha, supera en 300,000 faidos 
á las antiguas cosechas. Este hecho solo revela las ven- 
tajas de la agricultura períecoionada, á quien únicamente 
se debe este aumento ; como á la ganadería perfeccionada 
se debe el que los Estados Unidos, con muchas menos 
ovejas, pro luzcan hoy mas lana que antes. El aumento 
puede llegar ha-ta un 100 por ciento. En es¿e progreso 
de la agricultura Norte-americana, también tienen su 
buena parte los abonos artificiales. La mayor produccioa 
de algodón de Georgia antes de la guerra aUanzó á 
500,000 balas ó fardos; mientras hoy pasa de 80J,000 
balas. 

Georgia se halla á la cabeza délos Estados que emplean 



— 99 — 

guano, aunque los mejo-^es plantadores hacen solo un 
uso parcial de este abono, mezclándolo con los fertilizan- 
tes naturales, el estiércol y otros. 

En el año ultimo, 1882, en todo el área plantada de 
algodón, solo se empleó un 18 por ciento de guano, 
componiéndose el 82 por ciento restante de abono de 
estiércol y composta ó fertilizadores comerciales. Los 
plantadores del Estado gastan unos 6 millones de duros 
anuales en abono, pero este es un recurso que debe ser 
dirigido por la ciencia agrícola, pues un abuso de abono, 
en vez de ser útil, puede ser funesto. 

El precio de una tonelada de abono compuesto de su- 
perfosfatos amoniatados es de 40 duros ; los formados de 
superfosfatos no amoniatados solo valen 33 duros tonela- 
da al contado : estos precios suelen llegar hasta 62 y 70 
duros. 

A ñ^ de protejer á los agricultores contra el engaño 
de los vendedores de fertilizantes, por una ley local, el 
Estado hace inspeccionar los abonos vendidos dentro del 
Estado. 

Las penas contra los que venden abonos falsos ó 
adulterados, son severas. A pesar de todo esto y de la 
gran demanda y valor creciente del algodón, los planta- 
dores de algodón se quejan de que no prosperan tanto 
como antes de la guerra. Esto probablemente no es 
sino puro espíritu de partido; mas como hoy los demó- 
cratas han triunfado en las elecciones últimas, estas quejas 
habrán desaparecido en aquello que carecen de funda - 
mentó. Como quiera, en todo tiempo, los agricultores 
que han cuidado de diversificar convenientemente sus 
cosechas cultivando sus propios consumos, han pro- 
gresado. 



*- 100 — 

El costo de la producción del algodón ha aumentada 
indudablemente: pero también ha aumentado el valor 
raarquetable de este producto. 

Lo mas probable en todo esto es la imprevisión de los 
plantadores y la avaricia de los prestamistas y vendedo- 
res de abonos, que compran las cosechas de antemano á 
bajo precio en los apuros de los plantadores ó producen 
bajas artificiales en el precio del algodón en la época de 
las cosechas, de modo que el pobre cultivador no recibe 
el menor beneficio del alza del artículo que produce. 

Mr. Henderson, inspector agrícola por el Estado, se 
espresa como sigue en su informe oficial : « El maiz se 
vende en media á 82 cents, bushel, al contado; y á # 
1. i2 á plazo. 

Esta es simplemente una práctica ruinosa. No hay 
negocio alguno que pueda prosperar pagando una taí 
tasa de interés como es la de comprar el maiz á 82 
cents, al contado, y pagar por él á plazo 54 por ciento de 
interés al año sobre el precio de contado. Nadie aceptaría 
un préstamo al interés de 84 por ciento al año, ó de 4 V2 
por ciento mensual, á nc estar loco ó en vísperas de que- 
brado. Y entretanto hay quien compra el maiz á plazo un 
54 por ciento mas caro del corriente, hipotecando sus 
cosechas para asegurar el pago de capital é intereses. 
Una igual tasa se paga por el tocino y el heno que puede 
y debe, junto con el maiz, producirse en la misma chacra^ 

Las ciudades eran antes aumentadas por la campaña: 
ahora la campaña es alimentada por las ciudades, todo 
en el interés del incremento de las cosechas de algodón- 
Este es un estado anormal de cosas que tiene que desapa- 
recer, ó que producirá la ruina tanto de la ciudad cooKV 
de la ^campaña. 



— 101 — 

Es el lujo, y con el lujo las especulaciones de bolsa, lo 
que produce estas situaciones anti-naturales y monstruo- 
sas, como el algodón vale y está en demanda todos 
plantan algodón, y abandonan la producción de los ar- 
tículos indispensables del sustento, el maiz, el trigo, la 
lana, la carne, etc., creyendo que el negocio los dará 
para todo. Mas el hecho es que para vivir tienen que 
vender sus cosechas por adelantado y á menos precio á 
los especuladores que hacen pagar un 54 por ciento mas 
caros los artículos de indispensable consumo. 

Así ellos nada ganan con el mayor valor del algodón^ 
al mismo tiempo que pagan precios monstruosos por sus 
consumos mas indispensables, realizándose la verdad de 
aquel proverbio ; la codicia rompe el saco. Por esto, los 
únicos chacareros que prosperan en el Estado, son aque- 
llos que cultivan sus consumos, haciéndose independientes 
de los prestamistas. 

Antes de la guerra, las producciones del consumo eran 
producidas en las chacras mismas; hoy estas provisiones 
son suministradas por los Estados del Norte, á precios 
mayores de los que podrían producirse en el pais. 

La oferta en el mercado del trabajo en el año último, 
fué en este Estado algo menor que en el año precedente, 
aunque los salarios ofrecidos eran un 11 por ciento mas 
elevados. Un 27 por ciento del trabajo en las chacras se 
ha pagado en dinero ; un 38 por ciento en medías, reci- 
biendo el labrador, en vez de un salario en dinero, la 
parte estipulada de la cosecha; y 32 por ciento en arrien- 
dos de tierras, pagando generalmente dicho arriendo en 
algodón ; pero también á menudo, en la parte estipulada 
de las diversas cosechas en cultivo. La media anual del 



— IOS — 

salario abonadvO con casa y comida, alcanza á 117 duros. 
La media de un 46 por ciento de las cosechas, ha sido 
pagada al labrador en natum^ como su parte de medias. 

Los resultados comparativos del sistema de salarios 
y del de medias, medido por el número de balas pro- 
ducidas por milla, se halla en favor del sistema de 
salarios ; siendo el resultado de este sistema una mayor 
producción de granos, carne, etc. 

Hay sin embargo otra circunstancia desalentante en 
el desarrollo a:^rícola de Georgia ; una disposición do 
parte de la juventud á abandonar el cultivo de la 
tierra. Esto puede ser solo el efecto de una alucinación 
pis.'ger^. 

La f )rtuna de' agricultor es lenta, pero segura y tiene 
mucho menos que sufrir de la competencia, que las 
otras carreras y profesiones del Estado. 

Esos que huyen de la tierra, después de algunos años 
de deseng.-iño, tienen que volver á esa madre común 
como el hijo pródigo de la parábola. Hay sin embargo 
algunos jóvenes que se han puesto al frente de em- 
presas y trabajos agrícolas. 

Lo que hay en todo esto es que, al final de la guerra 
de cesecion, los mas de los propietarios quedaron car- 
gados de deudas, y esto lo que los tiene presurosos en 
sus trabajos rurales. 

El único remedio que cabe es el que vendan una 
parte de sns vastas propiedades rurales, iniciando una 
nueva vida con las tierras sin deudas que puedan 
quf darles. E¿ta será la cura de todos sus males y el 
comienz > de una nueva carrera llena de holganza y de 
perspectivas de fortuna. 



-^ 103 -- 

Nadie puede vivir con una enorme deuda encima 
y pagando gruesos intereses. Lo mejor es deshacerse á 
toda costa de esa deuda enorme y comenzar una nueva 
existencia bajo mejores auspicios económicos, aunque 
sea en menor escala; empleando un cultivo diversi- 
ficado del suelo. 

Por lo demás, ei número de las pequeñas propiedades 
ha aumentado en Georgia en estos úl*,imos años. Aun 
se conservan como antes un gran número de vastas 
propiedades, pero se ha adoptado con generalidad un 
sistema de arrendage; á lo que se añade un gran 
aumento de las pequeñas propiedades. 

En 1850 el número total de chacras en el Estado lle- 
gaba á 51,759 ; en 1860 este número aumentó á 62,003; 
en 1870 á 69,956 y en 1880 á 138,626. Durante la 
década entre 1850 y 1860, el aumento de las pequeñas 
chacras en Georgia fué de cerca de un 20 por 100 ; y 
durante la üécada de 1870 á 1830, mas de un 98 por 
100. Así la tasa del aumento en el número de chacras 
se quintuplica del monto anterior, en 1870 á 1880. En 
1880 el número de chacras ocupadas por sus propieta- 
rios llegaba á 76,451, las arrendadas llegaban á 18,557> 
y ei número de arrendadas á medias de los productos, 
á 43,618. 

Hé aquí la clasificación de las chacras según su esten- 
sion. De menos de 10 acres, 3,211 ; de 10 á 20 acres 
8694; de 20 á 50 acres, 36,524; de 50 á 100 acres 
26,054; de 103 á 50J acres, 53,635; de 500 acres 
para arriba 10,508. 

Las cifras que preceden demuestran un gran cambio 
en el desarrollo agrícola de Georgia. Las pequeñas cha- 



— 104 — 

eras haQ sido ei resultado de la guerra. Antes de la 
abolición de la esclavitud, las plantaciones tenian lugar 
bajo ^na vasta escala con un sistema estensivo de culti- 
vo, hallándose la tierra distribuida en grandes estados, 
colocados en manos de unos pocos propietarios. 

Los términos de los arrendamientos varían con las 
circunstancias del arrendatario y la estension de los 
auxilios que debe suministrarle el propietario, á mas de 
facilitarle el suelo. Si el propietario solo proporciona 
la tierra, solo recibe un tercio de lo que se obtiene de 
ella; ó un número convenido de libras de algodón en 
rama, en lugar del tercio áe las otms cosechas. Si él 
¿suministra, no solo la tierra, sino todo aparte xiel ga- 
nado, herramientas, etc,, él recibe mas de 1/3 de las 
cosechas obtenidas en proporción á sus gastos adi- 
cionales. 

En su conjunto, este sistema de arriendos en Georgia, 
no es en realidad un acierto. Generalmente los arrenda- 
tarios trabajan con lo que se les adelanta en hipoteca 
sd)re sus propiedades, sus cosechas ó su persona. 

A menudo cultivan tierras pobres que no abonan Jo 
suficiente y no saben aplicar la suficiente economía en 
su método de vida. Si á las tierras se les diese el cul- 
tivo intensivo que precisan, si hubiese menos avidez en 
ia especulación sobre los plantíos de algodón, y se 
aprovechase mejor el suelo cultivando los artículos 
indispensables del consumo doméstico, pronto los arren- 
datarios pagarian sus deudas y obtendrían prosperidad 
é independencia. 

Hay algunos casos en que los arrendatarios, han salido 
bien, en despecho de las bajas del algodón, acumulando 



— 105 — 

ahorros saficientes para hacerse propietarios. Estos ca- 
sos son en verdad escepcionales, pero muestran á los 
otros la posibilidad de llegar, por medio de una indus- 
tria y economias análogas, á esos mismos áureos re- 
sultados. 

Por lo demás, la condición de los negros emancipados 
no es mala en Georgia. Cuando son susceptibles de algún 
juicio ó economia en la dirección de sus trabajos, su 
prosperidad es cosa segura. En muchos casos han ad- 
quirido propiedades considerables, y en su masa poseen 
hoy mas de 3 millones de duros en propiedades terri- 
toriales. 

Pero en general los negros son poco amigos de la 
economía y del ahorro y todo lo que ganan lo gastaa 
imprevisoriamente en darse buena vida y regalo, des- 
quitándose de las penurias de su pasada <3sclavitud. Si 
^empleasen la misma energía é industria en favor suyo, 
que antes les imponía el látigo en favor de sus amos, 
úe seguro que á la fecha serian los dueños de todas las 
propiedades en los Estados del Sud. 

Pero los negros son imprevisores y naturalmente 
inclinados al vicio y á la haraganería, de donde la ccnti- 
nuacion de su miseria y sostitucion durante el periodo 
de su emancipación. Lo mas probable es que esa raza 
inferior desaparezca con los años, como ha sucedido ya 
en otras partes. Por lo demás, el negro es hasta hoy 
en el Sud el trabajador mas inteligente para el cultivo 
del algodón que es el producto gefe del Sud, á causa de 
su hábito de esta industria. 

Pero según el Juez Kenderson, Inspector Nacional 
comisionado para estos estudios, dos negros degeneran 



— 106 — 

anualmente como trabajadores ea las plantaciones.» 
«Los negros, añade, prefieren hacerse arrendatarios por 
su cuenta ea el Estado; ó el hacerse propietarios cuando 
tienen como. 

Pero los arrendatarios negros no son tan buenos 
como los blancos, ni tienen el mismo criterio para apro- 
vechar la esperiencia que es la consecuencia lógica de 
la práctica y dirección de sus propios negocios é in 
dustrias. 

En proporción que adquieren alguna educación é 
ideas, su tendencia es á alejarse de sus trabajos y ocu- 
pasiones arduas y viriles del cultivo de la tierra, bus- 
cando ocupaciones mas en armenia con sus instintos de 
holgazaneria en las ciudades y aldeas; tendencia que 
les es coman con todas las razas inferiores; mientras 
las razas inteligentes y superiores acuerdan siempre mas 
honor y preferencia á las ocupaciones y empresas mas 
activas y viriles. 

Si el negro de los Estados Unidos no tuviese por de- 
lante la emulación del blanco, que lo estimula y aguijo- 
nea, se sumida en sus hábitos nativos de ocio é 
imprevisión. 

Después de la guerra, se han hecho en este Estado 
muy buenos negocios con el cultivo de hort. .lizas y 
verduras; y si se incluye en esto los productos de 'as 
cha/;ras de menudeo de Charleston Neck y las Islas 
adyacentes, el producto de estos cultivos sube anual- 
mente á muchos centenares de miles de duros. A medi- 
da que la población del Estado aumenta y que los 
ferro-carriles suministran comunicaciones rápidas y 
baratas con los mercados del exterior, este ramo do 



— 107 — 

negocios adquirirá mayores proporciones, y los chaca- 
reros obtendrán mejores oportunidades para diversificar 
sus cultivos con utilidad. 

Puede citarse el condado de Arken como ejeirplo 
de lo que un pais interterráneo puede hacer con la hor- 
ticultura. Este condado en efecto, de 1880 adelante, 
saca anualmente mas de 16,000 duros de solo sus hor- 
talizas. 

El comercio de frutas al menudeo de Charleston, que 
tiene muy poco mas de 16 años de desarrollo, ha llegado 
á hacerse un factor muy importante en el tráfico de 
esta ciudad, las facilidades que presenta para embarcar 
sus vegetales y frutas mas tempranas para el gran 
mercado de New-York; y los altos precios obtenidos 
por las primeras remesas, han contribuido mucho el 
desarrollo de este negocio ; asi es que mucha parte de 
las tierras inmediatas á la ciudad, se hallan consagra- 
das al cultivo de frutillas y vegetales. 

En 1880 por ejemplo, los primeros embarques de 
frutillas, se hicieron en Enero, subiendo el total de esta 
cosecha á 1.000,000 de cuartillas, de las que 823,544 
fueron embarcadas para New-York. En 1881 el resul- 
tado no fue tan próspero, ni en la cantidad, ni en los 
precios. Pero en 1882 el negocio volvió á revivir, no 
habiendo sido las heladas de primavera tan fatales como 
el año anterior. 

El origen y desarrollo del cultivo de hortalizas en 
esta sección, según se ha expresado antes, nació al 
terminarse la guerra y cada año ha aumentado el acreaje 
cultivado, por manera que hoy hasta una distancia de 5 
millas de la ciudad, las tierras antes consagradas al 



— 108 — 

cultivo del algodón y de los cereales, se han convertido 
en hortalizas bien cultivadas y abonadas, y «ste negocio 
üo se halla confinado á Gharleston Nek, sino que en las 
parroquias é islas inmediatas se han establecido cultivos 
análogos, y según la esperiencia lo ha demostrado, las 
utilidades obtenidas son mayores que en el cultivo del 
algodón. 

Las frutillas y fresas (Fragarra Virginiana y Fragarra 
Verca) se considera el mas productivo de estos cultivos, 
y aun cuando las heladas tardías lleguen á destruir sus- 
flores, la planta siempre queda produciendo nuevas flores 
y frutos á continuación. 

El costo de este cultivo se estima en 150 duros el 
acre, exijiendo un constante cuidado y atención. 

En Gharleston se hace mucho uso de la operación 
de mulching, esto es, protejer las plantas de frutillas 
con paja, considerándose esto como indispensable para 
el buen éxito. 

Este procedimiento consiste en cubrir el suelo y rodear 
las plantas con paja vieja {p^'ne straw) lo que da por re- 
sultado conservar la humedad de la tierra, protejer las- 
frutas contra las fuertes lluvias, impidiendo se enloden, 
estorbando también la invasión de las malezas. 

La colección de la paja vieja con este objeto ha llegada 
á hacerse una industria regular; recógenla de las inme- 
diacioaes de Sumerville, hacen con ella fardos y la vendeü 
en Gharleston á 1 duro el fardo ó bala. 

Se necesitan 30 de estas balas para miilchnr conve- 
nientemente un acre de frutillas. El producto medio poi"» 
acre se estima en 3000 cuartillas, aunque este producto, 
en circunstancias favorables^ puede elevarse hasta 600 
cuartillas por acre. 



-- 109 — 

En el tiempo de su cosecha, que dura unas sois sema- 
iias, se emplean 10 personas por acre, pagándolas sea 
por dia ó por cuartilla recogida. 

Estos gastos reducen mucho las utilidades de los culti- 
vadores que, descontando fletes, comisiones, etc.y rara 
vez exeden de 10 cents, por cuartilla. Las mas tempranas 
son por de contado las mas provechosas, vendiéndose á 
menudo en las ciudades del norte, hasta 2 duros la cuar- 
tilla. 

El empaquetado de esta fruta para su remesa á los 
íoercados de venta, exige gran atención y esmero, cos- 
tando cerca de un duro el empaquetado por c;'fí/e ó canasto 
de 32 cuartillas. 

Los cultivadores de frutillas, en esta sección, en esta- 
<jion favorable, tiene 6 semanas adelantadas sobre los 
otros cultivadores al norte de Charleston, y es por consi- 
guiente en esta época que obtienen sus principales 
utilidades. 

El costo de remesas de esta ñuta á los mercados del 
Norte ha quedado muy reducido debido á la competencia 
y facilidades de ferro carriles y vapores. Mieutras el 
costo del cultivo se conserva el mismo de año en año; el 
de recolección, transporte y venta de la fruta puede ana- 
lizarse como sigue: Recolección y aparte, 3 cents, por 
cuartilla, flete y refrigerantes 10 cents, cuartilla, comi- 
sión de las ventas por mayor 10 cents, cuartilla. 

En adición á los refrigeradores deque se hallan pro- 
vistos los vapores, los cultivadores hacen uso de ua 
refrigerador portátil, que puede contener 72 cuartillas 
y mediante su empleo las frutillas pueden ser colo- 
cadas en los mercados del Norte con solo el costo de 
6 cents, cuartilla. 



— lio — 

El cultivo de las alberjas y chauchas verdes no ha 
alcanzado ni con mucho las dimensiones del anterior. 
Su cul.ivo no ocupa tal vez mas de 200 acres y ocupa 
sin embargo un Uem importante en las utilidades del 
cultivador. 

Hay menos pérdidas y costos en la producción de 
este artículo alimenticio que es una adición no insigni- 
ücante al contingente alimenticio de la estación. Las 
variedades mas empleadas son las Tamadas en Nor- 
te-América Marrow Fat y la temprana Corfers Extra. 

De todos los pro'luctos de la horticultura es el cultivo 
del tomate el mas arriesgado y el que se hace cada dia 
mas impopular en el sud. Las pérdidas son frecuentes 
en este cultivo. Esta planta no solo exige un cuidado y 
atención constante, sino también un gran costo para 
preparar los tablones ó camas calientes, invernácu- 
los, etc. Lo primero es sembrar la semilla en camas 
calientes, así llamadas por que se hace uso de estiércol 
fresco de caballo, el cual al descomponerse produce 
mucho calor, que hace brotar las semillas. 

Cuando las plantas tiernas han alcanzado cierto grado 
de desarrollo, se sacan de los almacigos para trasplan- 
tarlas en los tablones cubiertos ó invernáculos frios donde 
se colocan espaciados aclimatándolos al frió mediante 
el cuidado de alzar un poco las vidrieras cada dia. Cuan- 
do las plantas se han fortalecido, se sacan de nuevo y se 
trasplantan en el terreno donde deben tructificar : allí se 
le ponen encatrados y ramas en las cuales se enredan 
los vastagos trepadores y fructíferos de los tomates. Se 
necesita ademas gran habilidad y cuidado para la reco- 
lección del fruto y su acondicionamiento para remesarlo. 



— 111 — 

El peligro de estas cosechas se halla en las heladas 
tardías de primavera. Si en el norte no se obtienen 
por ellos elevados precios es debido á que el arte de la 
conservación del tomate (ca7ining) ha llegado en Norte 
América á toda su perfección. 

El pepino, aunque es la mas prolíílca de las Horta- 
dizas, se halla también muy espuesto á perderse por 
las heladas. El costo de su acondicionamiento y embar- 
que, llega á 1/5 de su precio en el mercado y hay 
ocasiones en que el cultivador apenas gana para pagar 
el flete. Obteniendo cosechas tempranas se pueden hacer- 
utilidades de este cultivo que se poco dispendioso. 
También se cultivan grandes cantidades de repollos, le- 
chugas, zanahorias, nabos, remolachas y toda clase de 
hortilizas que abastecen el mercado local durante todo 
el año. En las estaciones favorables, los productos de 
la horticultura de Charleston, casi no tienen rival de 
parte de las otras secciones. Solo Florida obtiene pro - 
ductos hortícolas que maduran hacia la misma época 6 
antes: pero los costos de trasportes son mayores y no 
pueden hacer competencia. Solo Norfolk, de Virginia 
pu '^le á veces competir con Charleston; pero sus cose- 
chas maduran de 4 á 6 semanas mas tarde y de poco 
por consiguiente le sirve su mayor proximidad á 
New- York: solo cuando las heladas retardan las co- 
sechas de Charleston es que esta competencia puede 
llevarse á cabo con akun éxito. 



En este Estado se ha notado un admirable progreso 
en sus métodos agrícolas, después de la guerra. Las 



— 112 - 

viejas, groseras y absolutas prácticas del periodo de 
la esclavitud han sido disipadas, ocupando su lugar 
sistemafs mas ilustrados. La labor intensi\'^ los fertili- 
zantes fuertes, herramientas perfeccionadas, la maqui- 
naria economisadora del trabajo y el trabajo libre ha» 
obrado por su acción miida una revolución. Natural- 
mente son de esperarse nuevos pix)gresos; y la gran 
cuestión que hay que decidir, es un media de armo- 
nizar las cosechas económicas y espeditas, con las faci- 
lidades perfeccionadas y abundantes de obtener los 
productos agrícolas. IMucbas mejoras se han obtenido 
ya; empléanse mejores arados : máquinas de cosechar 
perfectas han ocupado el lugar de las antiguas mas 
defectuosas, el algodón es preparado para la exporta- 
ción en máquinas de desmontar movidas por motores 
de agua y de vapor, apretado con poderosas prensas y 
bien enfardado con zunchos de hierro ; el grano estri- 
llado con trilladoras de patente: y la tendencia de la 
época, lo mismo que la ambición de los cultivadores, 
es escapará las mas fuertes fatigas de la labor rústica, 
mediante la utilización d^ las energías de la naturaleza. 
Estos progresos se hallan bien de manifiesto desdff el 
censo de 1880. En ese año, el número total de acres 
cultivados de algodón en el Estado y también de maiz 
y otros granos, llegó á 3.000,972, esto es, 80,000 acres 
mas que en 1879. El producto del í?lgodon fué de 
517.495 balaSj lo que es mas de la mitad del algodón 
cosechado en 1870. El maiz cosechado en 1880 llegó á 
11.764.349 bushels, casi el doble de la cosecha de 1870. 
Este mismo aumento se nota en la producción de la 
avena y del trigo. El mínimum del producto del algodón 



~ 113 — 

por acre fué de 362 Ibs. en 1880; y esto en el algodón 
de hebra larga, que en el que menos rinde dá. El 
acreage total plantado de algodón en 1880 fue de 
350,515 acres; en maiz 1.303,106 acres; en avena 
261,738 acres; y en trigo 170,898 acres. 

Las tierras productivas del Estado Montón a 4,173, 
554 acres, de los que 3.7672,605 acres se hallan bajo 
cultivo y 400,749 en pastos permanentes, etc. Las tier- 
ras incultas llegan á 9.361,883 acres; de las que 
7.276.087 acres son de bosques y el resto de tierras 
abandonadas, etc. Los valores agrícolas en dicho año 
alcanzaban á 84,159,604 duros, incluyendo las tierras 
y sus mejoras y por valor de 12.279,412 duros en gana- 
dos mayor y menor en pié. El valor de los productos 
agrícolas del año en 1 880 subió á cerca de 42 millones 
de duros. 

Sud-Carolina presenta un área de 34,000 millas cua- 
dradas, formando las tierras productivas solo un cuarto 
de esta estension. El resto del territorio se halla ocupado 
por bosques, ciénagos y bañados; siendo no obstante 
en su totalidad susceptibles de ser reducidos á cultivo. 
En general el Estado presenta una gran variedad de 
suelos y posee ventajas climatéricas sin rival en los 
otros Estados del Sud. El algodón y los cereales for • 
man sus principales productos agrícolas; pero su suelo 
y clima se prestan perfectamente al cultivo del cáñamo, 
de la ramia y de otras plantas fibrosas; del índigo, que 
en otras épocas se cultivó en sus costas con gran utili- 
dad; y de los pastos y plantas forrageras. 

El Estado se divide en tierras altas y tierras bajas^ 
Esta división se halla puesta en relieve por las cuchillas 



— 114 — 

y mesetas de las tierras altas, con su pesado suelo de 
arcilla roja, y las suaves faldas ó estremos llai^os de 
marga arenosa de color claro de las tierras bajas, en 
las rápidas y turbias aguas del uno en las lentas y 
claras corrientes del otro; en su desarrollo vegetal, el 
castaño, las encinas desiduas, y el pino de corta hoja 
de las tierras altas; la magnolia y las encinas siempre- 
verdes con el largo musgo gris de las tierras bajas. 

Por lo demás, este Estado puede distribuirse en la-^ 
siguientes regiones ó zonas paralelas, que se hallan 
bien marcadas: 

I. La Región de la Costa, quo se estiende en el interior 
mas de 10 millas desde la ribera del mar y se componen 
lo de las Islas del Mar [Sea Islanch) situadas al Sud: 
del Rio Santee y que contiene unas 800 millas cuadra- 
das. 2® Los Lagos Salados, que quedan descubiertos en 
los mareas bajas, que confinan y se hallan intercalados^ 
con las islas del Mar, susceptibles de ser cultivados des - 
pues de indicados, como las tierras de Holanda y que 
comprende unas 600 millas cuadradas. 3° Una línea con- 
tinua de ribera entre el rio Santee al norte y la entrada 
de George Town, de una ostensión de 300 millas cua- 
dradas. 

II. La Zona baja de Pinares ó Región de Savanas^ 
situada en el Interior y paralela con la región de la Costa y 
presentando un ancho de unas 50 millas, alcanza una 
elevación máxima sobre el nivel del mar de unos 130 
píes, y cubre 1000 millas cuadradas, comprendiendo: 
I*' La Región bajo la influencia de las mareas ó región 
do los arrozales de Sud Carolina. 2^. La Región sobro 
la influencia de la marea j notable por sus esplotaciones 



— 115 — 

áe trementina y por sus pastos propios para las crian- 
zas ganaderas. 

III. La Región alta de pinares 6 zona central de 
algodón, presentando un ancho de 20 á 40 millas, com- 
prendiendo 450 millas cuadradas y cubierta de bos- 
ques de pinos de hoja larga, entreverados de encinas 
y caryas. 

Su suelo se compone de una marga arenosa lijera, 
-estendiéndose sobre una arcilla amarilla y roja. Presenta 
una elevación sobre el nivel del mar de 130 á 280 pies, y 
se halla en general caracterizada por lo que fe llama 
pozos bajos ó jagüeles (sweep weUs); obteniéndose el 
agua de una profundidad de 15 á 25 pies (de 5 á 
é varas.) 

IV. Las ¿ierras aluvionales j grandes barriales ó ba- 
ñados interiores, fondos de antiguos lauredales y vega!& 
de una insuperable fecundidad, y las cuales cubren 
unas 5500 millas cuadradas, entreveradas entre las dos 
regiones antes indicadas. 

V. hB. Región de los Médanos^ situada inmediatamente 
al norte de la zona central algodonera, que comprende 
una notable cadena de médanos que se alzan á una ele- 
vación de 600 á 700 pies sobre el nivel del mar, es- 
tendiéndose al través del Estado desde Aiken hasta los 
condados de Chesterfield. Estos médanos cubren unas 
2400 millas cuadradas, y abarcan : 1^ Las lomas rojas que 
se hallan mas abajo de la zona de los médanos y que 
produce densas selvas de encinas sobre un suelo de ar- 
cilla roja, con una elevación sobre el nivel del mar do 
500 á 600 pies y cubriendo unas 500 millas cuadradas, 
2" Las tierras de cumbre situadas al Norte y al Oeste 



— 116 — 

de la zona de ruédanos y mas elevadas que esta, pre- 
sentan una marga gris arenosa, sobre un subsuelo de 
greda, cubriendo 400 millas cuadradas. 

VI. Esa parte del Estado conocida como Tierras Alta¡>^ 
que cubre unas 11,000 millas cuadradas, con una eleva- 
ción media sobre el nivel del mar de 600 á 800 pies. 
Sus suelos constan: 1^ De las tierras frias grises sobre- 
puestas en su mayor parte sobre los mantos de greda. 
2" Los suelos grises arenosos, resultantes de la descom- 
posición del granito del mismo color y del gueisegris. 
S** Las Tierras rojas. 4° Los suelos trappeanos, conoci- 
dos sea co.T.o bosques planos^ pastizales ó tierras de 
blehachjack ó de encina negra {Querem nicjra) en diversas 
secciones 

VIL La zo7ia del Pie del Monte Piedmont, que forman 
la estrema estension Noroeste do las rocas y suelos de 
la región antes mencionada; diflricndo de ella por su 
carácter mas quebrado y montañoso y por su mayor 
elevación, que llega de 900 á 3430 pies en Mount 
Pinnacle, cerca de Pinckens Court House, el punto mas 
elevado de este Estado. 

VIH. Las Sea hlands, Isla del Mar del Estado, que 
han dado su nombre al mejor y mas afamado algodoa 
Norte-americano, se hallan sobre las costas de Sud 
Oarohna, comprendiendo la sección agricultural mas 
fértil y productiva del Estado. Su suelo se compone en 
su mayor parte de una fina marga arenosa, que reposa 
sobre un subsuelo de arena amarilla ó de greda amarilla 
de una fina textura, subiendo en color á veces hasta el 
rojo. Estas gredas dan un matiz amarillo á la superficie 
generalmente gris, indicio de tierras particularmente 



— 117 — 

adaptadas para la producción de la fibra sedosa del 
algodón de hebra larga. A mas de estos suelos se pre- 
sentan numerosas plazas ó barriales de agua dulce, co-- 
nocidos con el nombre de Lauredales {bays). Aquí y allí 
algunas de estas han sido disecadas por el drenage y 
adaptadas al cultivo. Su suelo es un hvmns vegetal 
negro de gran fecundidad, que reposa sobre la marga y 
una fina arena azul. Hasta una ostensión muy limitada, 
los lagos ó mejor, bañados salantes, han sido también 
disecados y puestos en cultivo, pero hasta hoy la agri- 
cultura ha aprovechado una tan exigua parte de las 
vastas posibihdades de esta h'nea, que el principal valor 
de los bañados salantes viene de su aplicación para 
suministrar forrage y cama ó litera para los ganados y 
un material inagotable para abrigos Por bajas que es- 
tas tierras se encuentren, ellas son susceptibles de un 
fácil drenage. Según los análisis practicados,, estas 
tierras contienen en media mas de un décimo de 1 por 
ciento de potasa, lo que es un indicio de una asombrosa 
fecundidad. 

La cosecha g^^^i de las Sea íslaiids es el algodón de 
hebra larga aunque el suelo se adapta perfectamente á 
la producción de hortalizas, al cultivo de los pastos y de 
las diversas cosech/is de granos que hoy solo se cuUivan 
en otras secciones mas elevadas del Estado. 

La avena roja produce de 30 á a5 buslieis el acre y 
los pastos se producen al)Uiidantes y magníficos. Sena 
i:nx tierra iiin.ejorable para alfalfa, si los Norte- 
americanos conociesen y apreciasen mejor su cuhivo. 

Pero la atención de sus plantadores se halla sobre 
todo dirigida al cultivo del algodori do hebra brga, 11a- 



^ 118 - 

füSido long-idand en estos parages donde se le cultiva 
«on predilección y donde probablemente esta variedad 
se ha formado ; produciéndose el mas fino que se conozca 
én el mundo de esta clase, en la isla de Jehossee. 

El maíz es el único producto cultivado en cantidad 
ele alguna consideración, después del algodón; y su 
íicreage se estiende hasta 1/3 del área plantada de 
algodón. Donde antes se cultivaban de 400 á .^00 acres 
de algodón, solo de 50 a 60 acres se plantan hoy, y 
mediante la aplicación de una labor y cultura intensiva, 
se ha encontrado que las utilidades del plantador son 
comparativamente mayores. Ei rinde adicional por acre 
bajo el nuevo sistema de cultivo es casi increible. Donde 
ánte« una producción de 80 á 100 Ibs. de algodón por 
acre se consideraba una soberbia cosecha, hoy se reco- 
jen de 200 á 250 Ibs. por acre sin hallarlo extraor- 
dinario. 

Er progreso que mas ha contribuido á estos resultados 
obtenidos después de la guerra ha sido la adopción del 
sistema de drenage del subsuelo. Esta operación es una 
excelente protección contra las pérdidas de las cose- 
chas por las muchas lluvias que antes ocasionaban 
;grandes pérdidas á los plantadores. El algodón nece- 
sita un suelo seco, que no se recargue de agua, y es por 
esto que los grandes temporales de agua eran la ruina 
de los antiguos plantadores de algodón largo. El drenage 
del subsuelo como remedio á este mal se puso por pii- 
rnera vez en práctica en 1872; y desde entonces este 
sistema que obtuvo el mejor éxito se ha estendido de tal 
modo, que el drenage de teja de las mejores fábricas, 
construidas bajo principios científicos, so estienden por 
muchas leguas cuadradas en todas direcciones. 



~ 119 — 

Para establecer estos drenages hay que zanjear el 
campo para el establecimiento de la cañería. Las zanjas 
se establecen de- 10 á 50 pies unas de otras según las 
exigencias del suelo; estableciéndose en seguida los 
caños que varian de 2 á 8 pulgadas de diámetro, cu- 
briéndose en seguida con tierra hasta el nivel general 
del suelo. 

En estos largos drenes que generalmente se es tienden 
en toda la estension del plantío se establecen drenes 
laterales menores y mas cortes, ya sin intervalos regu- 
lares en todo el campo, se establecen pozos de ladrillo 
en que se vacian algunos de los caños y de los que 
arrancan otros conduciendo las aguas del pozo fuera. El 
agua que sin cesar pasa por el intermedio de estos pozos, 
es tan dulce como la mejor agua de manantial y es de 
las que beben los trabajadores del campo. Cuando una 
plantación ha sido agotada por este sistema, se abre 
un canal hasta el estero ó rio mas inmediato. En este 
canal van á desaguar todos los caños, que á su turno 
conducen el agua de los caños de drenage al desagua- 
dero común. El costo de estos trabajos es grande. Como 
las condiciones de cada suelo varian, es difícil hacer 
una estimación exacta y general de estos costos, no 
pudiendo obtenerse un drenage mas barato de 50 duros 
el acre. Mas como hay terrenos elevados que solo nece- 
sitan un drenage parcial, este puede obtenerse á mucho 
menos costo. 

En James Island, donde por primera vez se puso en 
práctica este sistema de drenage ; en una plantación 
4ie 70 acres habia en 1880 una laguna que se llenaba 
constantemente de agua y que en el invierno servia de 



— 120 — 

centro de reunión ¿í las ánades y agachonas. El suelo 
en sus inmediaciones era tan peligroso, que en un ins- 
tante los caballos se undian en el lodo hasta el vientre. 

Era imposible, con un simple zanjeo, agotar este 
aguazal, así el propietario acudió al recurso de dre- 
nar primero el subsuelo de dos de sus costados, diri- 
giendo drenes laterales al aguazal. Ei resultado fué que 
en el siguiente año todo el espacio anegado quedó tan 
seco como filo de loma. Forma hoy un suelo duro y 
firme, cultivándose como el resto; pudiendo galoparse 
encima de él sin el menor riesgo de hundirse. 

La remoción de este aguazal ha sido ventajosísima 
para los terrenos inmediatos y se ha adquirido una vasta 
estension de terreno muy feraz y productivo. Cuántos 
aguazales no existen en torno de la gran ciudad de 
Buenos Aires que podrían ser desagotados por este siste- 
ma, enriqueciendo á su propietario en una zona en que 
las tierras tierien tanto valor para el cultivo. No solo se 
mejoraría el aire de la ciudad librando de miasmas sus 
vecindarios, sino que se aumeütará ia parte productiva 
de su suelo, aumentando sus riquezas agrícolas. 

Ahora pasaremos al sistema de fertilizar el suelo en 
las Sea Iskmds. Los abonos artificiales del Comercio 
fueron empleados por primera vez en éstas, en 1868, 
habiendo su consumo aumentado gradualmente desde 
entonces. Durante ese año, hanse empleado de 150 á 
200 Ibs. de abono por acre, aumentando gradualmente 
cada año el abono, hasta alcanzar hoy de 800 á 1000 
libras por acre; representando un gasto por acre de 20 
á 2.5 duros en solo fertilizantes. Pero es evidente que 
esto se costea, pues de otro modo sus positivistas dueños 



— 121 - 

no harían gastos inútiles. Estos abonos en James hland 
y Johsis Island, se componen de una mezcla de 250 Ibs. 
de fosfato ácido; de 200 Ibs. Kaimt (sal de potasa ale- 
mana) y de 200 Ibs. de marga calcinada para cada 
acre. En 1872 el mayor producto por acre era de 103 
libras de algodón; mas con el primer abono en 1873 la 
tierra produjo 205 Ibs.; en 1874 211 id.; en 1875 unas 
215 id. ; en 1876 unas 245 id.; en 1877 id. 309 ; en 1878 
id. 329; en 2879 id. 400; en 1880 id. 475 y en 1881 
libras 500. Estas cifras representan el producto gene- 
ral de las cosechas tomando una medida regular. 

En 1880 el producto de las plantaciones en Jar/u's 
hland fué de 1 bala por cada 2.4 acres; en Johsis hland 
de 1 bala por cada 3-3 acres; en Wadmalaw Island de 1 
bala por cada 3 acres; en Edisto Isla7id de 1 bala por 
cada 2.6 acres. 

El producto mas elevado que se ha obtenido por acre 
es de 566 libs. de algodón en rama en Wadmalaw Island. 
El algodón se vende á 48 cents, libra, lo que hace 2550 
duros el acre. El costo del cultivo añadido al costo del 
abono sube á 80 duros por acre; quedan pues 175 duros 
como utilidad neta por acre; utilidad que desciende á 
100 duros para las tierras de menor producto, pero solo 
hemos indicado el máximo de costo por acre; mas este 
puede descender hasta 27.32 gf. acre. 

Yamos á entrar en algunos detalles del cultivo del al- 
godón por lo que pueda importar á las Repúblicas del 
Plata en general y aun á la Provincia de Buenos Aires 
que, en San Nicolás y sus islas tiene tierras que pueden 
adaptarse al cultivo del algodón. 

La primer preparación que se practica en las tierras 



— 122 - 

de Sea Island para plantar algodón es cortar y enterrar 
las malezas cuando están tiernas, antes de semillar; ó 
amontor.arlas junto con los tallos de algodón de la última 
cosecha, para prenderles fuego y beneficiar el suelo con 
sus cenizas. Esto se hace con un costo de 4 cents, acre. 
El rompimiento de los matorrales cuesta 7 cents, acre. 
La tierra no se rompe así no mas, en masa, con el 
arado; sino que temprano en Febrero (correspondiente 
á Agosto) se practican dos sulcos con un arado fornante 
de un caballo en las viejas heras, abriendo sulcos de 7 á 
8 pulgadas de profundidad. Sobre este sulco puede 
darse ó nó otro sulco con un arado de subsuelo, según el 
carácter de este. Cuando la tierra se halla subdrenada, 
como en James Island, se practica generalmente este 
segundo sulco. Esta operación solo se acomete cuando 
se tienen piows (arados modernos Norte americanos) 
pero muchos buenos plantadores lo omiten. 

El abono se coloca en este sulco ó en medio de ict-. 
hera ó vieja calle. Este abono consiste generalmente' 
en 20 carradas de barro de ciénago y de 1000 á 1400 
libras de semilla de algodón por acre. En su lugar 
puede hacerse uso para este sulco de estiércol de esta^ 
blo ó de sangre de matadero ; ó bien de compotas de 
lodo de ciénago ó juncos podridos, á razón de 40 carra- 
das por acre. 

Sobre las líneas de abono así dispuestíis se desparrama 
una cantidad de abono comercial. En este estado la tierra 
queda apta para sulcarla {listing)^ lo que se hace des- 
parramando primero la tierra de los bordes levantados 
de los sulcos sobre los abonos con una azada ; ó sulcando 
con ploiv (arado americano) de manera á enterrar bien el 



— 123 — 

abono. Esto último cuesta 17 V2 cents, acre; mientras 
elsulcado con el azadón cuesta 80 cents, acre; Verdad 
és que esto último tiene la gran ventaja de enterrar 
mejor y mas parejo el abono, colocándolo en el .punto 
donde las raices vegetales deben descender en bu5ca da 
su sustento. 

Sobre las masas de abono así concentradas en las 
viejas heras ó en las calles se pasa un doble rollo de 5 
^.piés de centrad centro y del peso de 800 Ibs., á fin de 
comprimir y hacer de todo una masa compacta, apiso- 
nando dos hileras á la vez. Todo esto se practica del 
1** á mediados de Marzo, correspondiente ^á*^ Setiembre, 
disponiéndose los. tablones en seguida, abriendo dos sulcos 
al costado con un arado tornante (Uirning')plóioJ de uno 
á dos caballos sobre el abono. Todas esta's operaciones 
.así como el azamiento profundo, son escusadas en suelo 
rico, y virgen, aun. no empleado en él cultivo del 
algodón. 

En este estado, la tierra queda dispuesta para plan- 
tarse, lo que puede comenzarse en cualquier tiempo 
pasado el 20 de Marzo (Setiembre); pero generalmente 
se prefiere del P.al 10 dé Abril (Octubre). Esto. lo 
practican tres hombres el que vá adelante que abre los 
hoyos con la azada sobre el tablón á uña distancia uni- 
forme de 12 á 18, pulgadas, el que vá detras hecha 8 á 
10 semillas en cada hoyo, y un tercero que sigue, cubre 
con tierra esmeradamente los hoyos ya sembrados con 
la azada. Se emplean de 3 á 4 almudes de semilla por 
acre. En 8 á 12 dias los brotes de las semillas asoman 
saliendo de tierra, debiendo terminarse el plantío de la 
segunda semana de Abril á la primera semana de Mayo 



— 124 — 

(de Octubre á Noviembre). A principios de Mcayo se dá 
una carpida; la segunda carpida se dá á fines de Mayo 
(correspondiente á Noviembre). 

Gon el ploiv se rompen los medios (el espacio entre 
los nuevos tablones, ocupado por los tablones del año 
anterior). Sigue una carpida de azada á mano, aporcando 
el algodón con la tierra aflojada por el arado. Con este 
aporcado Ingles [hanling] quedan completados los tablones 
quedando el algodón parado y enterrado el pasto y la 
maleza naciente. 

Esta operación cuesta 80 es. acre. En la segunda cava 
á la azada se entresacan algunas plantas del montón; 
y en cada carpida posterior se hace una nueva raleada, 
hasta que en Julio (Enero), no debe quedar en cada 
hoyo sino una sola planta, la mejor de todas. Hay cuatro 
cavas y cuatro aporques hasta la última semana de 
Julio (Enero), abriéndose uno ó mas sulcos con un siveep^ 
plow en los medios, antes de cada aporcado. A fines de 
Julio, la cultura debe quedar completa, excepto el abrirse 
un sulco con el sweep entre las hileras en Agosto (Fe- 
brero, para destruir la maleza y mantener el algodón en 
buen desarrollo. Las primeras ñores se presentan á 
mediados de Junio, Diciembre, cuando las plantas tienen 
15 pulgadas de alto mostrándose las cápsulas ó capullos 
del algodón, hacia fines de Agosto (Febrero) cuando las 
plantas han adquirido una elevación de 4 a 5 pies. 

La cosecha del algodón comienza desde la última se- 
mana de Agosto, Febrero, hasta la segunda semana de 
Setiembre, Marzo. Por la primera colecta, cuando el 
algodón está delgado, se paga 1 V2 cents, libra. Después 
el precio es de 1 cent, libra, hasta fines de Noviembre, 



— 125 — 

Mayo, ea que el precio se eleva de nuevo de 1 ^k cents. 
á 2 cents, libra. Para el 15 de Diciembre, Junio, todo el 
algodón debe hallarse cosechado. Mas ar^uí no para 
todo para los cosecheros de esta última mercancía. 

Después de cosechado, pesado y guardado el algodón» 
hay que tenderlo en seguida al sol sobre lo que se llama 
un arhor^ especie de pasera que se hace con tablas levan- 
tadas algunos pies sobre el suelo de una estension de 25 
6 mas pies cuadrados. Lo mejor será siempre una pasera 
de caña ó quincho cuando no hay otra mejor. Allí los 
capullos se secan al sol y al aire en el buen tiempo, im- 
pidiéndoles se ardan amontonados en los depósitos ; y 
también de este modo la hebra absorve algo del aceite 
de la semilla, lo que añade algo al lustre sedoso de la 
hebra. 

Después de secado se almacena ó se pasa por el 
tvhipper, máquina que le sacude el polvo y la arena^ 
dejando el algodón mas blanco y abierto. La selección 
del algodón se practica hoy por dos manos que examinan 
los capullos á medida que pasan por la máquina de 
desmotar y por otros dos colocados detrás de la máquina, 
que estraen los terrones, semillas aplastadas, etc., con- 
forme el algodón en rama sale de la máquina de des- 
motar. Para separar las hebras de la semilla, se emplea 
la máquina de rollo. 

Toda la maquinaria se hace hoy mover al vapor lo 
que los grandes plantadores hacen con su maquinaria 
propia. Pero hay también especuladores con máquinas 
portátiles que son la providencia (retribuida) de los 
plantadores pobres; y son estas máquinas errantes las 
que preparan para el mercado la mayor parte del algo- 
don Sea Island. 



— 126 — 

El costo de esta máquÍDaria es de 3 ^¡2 A 4 cents, por 
libra de algodón en rama. El algodón es enfardelada 
en balas redondas dentro de bolsas de crudo^de D-undee* 
Hoy no se usa prensa á causa de que esta injuriadla fibrí).; 
lo que es dudoso, cuando el algodon^ha sido desmotada 
previamente. Hoy se sabe positivamente por esperi^ 
mentes hechos, que mientras maS: poderosa es .la com- 
presión mayor y mejor es el producto que da el algodón 
desmotado. Sin embargo, el hilo fabricado con algodón 
sin aprensar es siempre mas fuerte que el hecho coa 
algodón aprensado, de donde la preferencia que se dá 
al primero. 

Por esto, el embalado del algodón Sea Island se. hace 
hoy á mano, apisonando el algodón. dentro del saco coa 
una mano de madera. 

Cual es la diferencia de la ganancia qae obtiene el 
plantador del algodón Sea Island, con relación al plan- 
tador de las otras clases de algodón? ElTalor delalgodon 
Sea Island es muy variable y aumenta con el brillOy. 
blancura y fínura de su hebra, llegando desde 30 eents^ 
hasta 1.10 cents, la libra. En lo esencial, el valor de la 
.cosecha depende del esmero con que esta ha sido hechas 
siendo indispensable recogerla á tiempo, guardarla, 
secarla al sol, aerearla, arnerearla y desmotarla. Colo- 
cando el precio del algodón en 40 cents, que es un 
mínimo, el costo de su producción debe llegar de 18 á 27 
cents, libra; y la utilidad neta media por acre de 38 á 
69 dures. 

La. plaga mas terrible del algodón Sea Island es la 
oruga (gusano del cesto) que hace su aparición -en las 
estaciones húmedas y cáUdas en la última parte del estia 



— 127 — 

acabando con las hojas del algodonero. Esta plaga se 
ha mostrado tan amenazadora, que ha puesto en duda el 
éxito de las cosechas. Háse recurrido como remedio á 
íina mezcla formada de 1 libra de pez {rosin) en polvo 
y de 40 libras harina; polvoreada sobre las hojas de las 
plantas, causan la muerte del gusano. La aplicación de 
<este preventivo se hace con el costo de 3 duros por acre. 

En las Sea Islands el trabajo del planiío del algodón 
•es generalmente ejecutado por negros conchavados, 
cuando no hacen el plantio por su cuenta; pues un gran 
número de ellos son propietarios; los que no son propie- 
iarios arrendan la tierra; y aun el pago de los negros 
trabajadores se hace generalmente dándoles algunos 
acres para que cultiven por su cuenta, según los precios 
estipulados por sus servicios. En James Island los 
trabajadores son pagados á razón de medio duro diario 
:{350 pesos m/c- al mes) ó 10 duros mensuales dándoles 
casa y comida, consistiendo la comida en una ración 
por semana de 3 libras tocino, un almud de gritr (avena 
jnajada) con un rancho y leña. Tanto el suelo como la 
condición de estos labradores negros, mejoran cada dia, 
.siendo el mejor de todos los sistemas el pagarles en 
dinero. El valor del arriendo de la tierra arable es de 
2 duros por acre al año ; y la tierra vale de 15 á 30 
duros el acre. 

En la Isla Edisto prevalece el sistema llamado de dos 
ílias. Por este sistema, el trabajador dá al propietaria 
dos dias de trabajo en cada semana durante diez meses 
al año; recibiendo en retorno casa, leña y de 5 á 7 acres 
de tierra arable, que unido á la tierra que él puede 
arrendar cultiva por su cuenta los dias en que su trabajo 



— 128 -^ 

le pertenece. Cuando hay necesidad de un trabajo ex- 
traordinario en la plantación, estos trabajadores arrenda- 
tarios son empleados á razón de medio duro por dia ó 
por tarea. Los días de su trabajo son generalmente 
lunes y martes ; quedando el resto de la semana libre al 
trabajador para ocuparse en sus propias labores. 

Un buen trabajador labra dos tareas ó medio acre 
diario; por manera que con el tiempo que le queda 
libre, él puede trabajar un acre por semana de sus per- 
tenencias. Hay quien piensa que este sistema no es 
bueno y que el trabajador no cultiva mas de dos acres 
al propietario recargando el fundo con mas población 
que la que necesita su cultivo. Sin embargo, los pro- 
pietarios se aseguran por este medio los brazos necesa- 
rios para las faenas recargadas, como en la época de 
las cosechas. Y los trabajadores por su parte, dan la 
preferencia á este sistema. Como un 7 % de estos tie- 
nen hoy casa propia y algunas tierras. 

Después del algodón, el mas famoso producto de 
este estado es el esquisito arroz conocido en el comercio 
con el nombre de arroz Carolina. En la República Ar- 
gentina, este es un valioso cultivo que puede practicarse 
en las numerosas islas del Paraná y en las provincias 
del Norte. 

Vamos pues á entrar en algunos detalles respecto á 
este cultivo, como lo hemos hecho con los ganados y 
aves de toda especie; la vid, la caña dulce, las frutas y 
tantos otros cultivos. La zona baja de Pinares, ó región 
de Savanna en Sud Carolina, situada contigua á la re- 
gión de la costa de este Estado, contiene 10,226 millas 
cuadradas, unas 4500 de las cuales son tierras de cié- 



— 129 — 

nago ó aluvión, esto es, tierras sujetas á inundación ó 
constantemente cubiertas de agua. Las tierras labradas 
alcanzan á 358,533 acres; lo que es 171,306 acres menos 
de lo que dá el censo de 1870. Cuenta pues 1.6 chacras 
y 35 acres de tierra labrada y 400 acres de tierras sin 
labrar por chacra. Menos del 1 ^, o del área total suele 
plantarse de algodón; en granos de toda especie se 
cuenta 15.8 acres y en ctras cosechas y en barbecho 
13 acres mas por milla cuadrada. Estas cifras repre- 
sentan el mínimum de los cultivos en el Estado. La 
tierra cultivada se halla en razón de 1.7 acres por cabe- 
za; 2 acres mas que en la costa. En los Estados del 
Plata se ha llegado á contar hasta cuatro acres de tierra 
cultivada por cabeza. ¿Seremos nosotros mas agricul- 
tores que los norte-americanos? No. Tenemos menos 
población y nuestro cultivo es mas ostensivo, iié ahí 
todo. Por lo demás las cifras citadas no son la mitad de 
la media para todo el Estado, lo que se debe primero 
á la gran área de ciénagos sin agotar; 2o á la nume- 
rosa población ocupada en la industria de la tremeutiua 
y del corte de maderas. 

La gran masa de tierras dejadas solo con los produc- 
tos que dan sus bosques, como trementina, maderas, 
ripia, duelas, etc., dá razón del hecho de que mientras 
el número de chacras por milla cuadrada es insignifl- 
cante, su número en proporción á la población es toda- 
vía mayor que en las pequeñas chacras de la costa, 
siendo de uno para cada 12 V'á almas de población. EJ 
monto de la tierra cultivada por cabeza ha disminuido 
un 38 7o desde 1870; mostrando de este modo que las 
industrias forestales se han sobrepuesto á la agricultura. 



— 130 — 

Ea punto de producción se cuentan 2.7 balas algüdon 
por milla cuadrada, contra 1.9 en 1880, lo que dá una 
disminución de un 41 7o? siendo menos de la mitad 
del mínimum obtenido en otras partes, excepto en la 
costa. La producción es solo de 18 Ibs. algodón en rama 
por cabeza, mas por acre plantado de algodón es de 
219 Ibs. mostrando que en esta región poco cultivada 
el produelo de la tierra plantada, es no solo superior 
á la media del Estado, sino que es el máximo obt3nida 
en otras. Lo mismo acontece con la cosecha de granos : 
€sta fué en 1870 de 7 busbéls y en 1880 de 11 bushels 
por cabeza, promediando 15 bushels por cada acre sem- 
brado, lo que es un 50 o/^ sobre la media del Estado. El 
aumento en el monto de los granos obtenidos ha sido 
de 82 7, sobre la cosecha de 1870. 

Las altiplanicies ó tierras aHas de esta región, com- 
prenden tres principales variedades . de suelo : V una 
marga arenosa, con un subsuelo arenoso blanco ; 2*" una 
marga arenosa con un subsuelo amarillo ; 3** una marga 
arenosa, con un subsuelo de arcilla; la arcilla es general- 
mente amarilla, pero á veces roja. El suelo de la super- 
ficie, es mas lijero ó mas oscuro en proporción á la 
cantidad variable de materia vegetal que contiene, y 
donde el subsuelo de greda la cubre, asume con el 
cultivo un color mulato. Estos terrenos presentan una 
gran semejanza con el suelo de las Sea Islands, presen- 
tando no obstante esta ventaja sobre ellas, la de ha^ 
liarse generalmente sobrepuestas sobre lechos de fácil 
acceso de una marga mas rica en cal que la de las Sea 
Islands; en drenage sin embargo, son inferiores á estas. 
Porque el efecto detergente del alza y baja de la marea, 



— 131 ^ 

qae mantiene abiertas las salidas de desagüe entorno 
de las islas, no solo no se siente en esta zona, sino qua 
por el contrario, la abundante emanación de agua que 
.aquí florece, ha llenado los .canales, convirtiéndolos en 
ciénagos de una corriente imperceptible. Esto en co- 
.nexion con el carácter llano del pais, hace húmeda la 
joasa de estas tierras. Si no fuera por esto, la buena 
constitución mecánica del suelo, que es muy lijero y 
íacil de labrar, al mismo tiempo que bastante compacto 
•para retener lo3.abonos_y la humedad, excepto en el 
xaso del subsuelo arenoso blanco, junto con la abun- 
dancia de marga, xde turba, y estiércol á mano, para 
abonar el suelo virgen, las habria hecho excelentes lier- 
,ras de labor. Tales, como son, no mas -de 1 acre en cada 
»22 se halla en cultivo;. y el precio de estas tierras es- 
rdesde 5 duros hasta 50 el raeré. 

Las tierras anegadizas de esta sección; presentan. gran^ 

variedad de suelos cienagosos. Los mas elevados de ellos 
.-son los bañados de cypres. Los barriales playos, con un 
. fondo impermeable de greda, presentan grandes espesu- 
v..ras.de pequeños cy preses, algunos de ellos contienen un 
.denso depósito de materia vegetal, y mía vez desagota- 
;.dos,. resultan muy productivos. En seguida vienen los 

bosques impenetrables de laurel, y que á mas de los 

árboles de este nombre, cuentan gomeros y tuliperos, á 
.mas de densas espesuras de vides y matorrales. 

El suelo es de turba ó légamo, nnick, reposando sobre 
f lodo azul con marga y arena sobrepuestas. En seguida 

vienen las savanas y las vegas ó fondos de rio, suelo rico, 
, macizo y margoso, con una profundidad á veces de 

CO pies. 



--. 132 — 

El producto característico de esta región, es la cosecha 
de arroz. Se cuentan dos especies de él ; el arroz de 
tierra seca y el arroz de suelo húmedo. Su cultivo en 
seco del arroz tiene lugar en las altiplanicies y bajos que 
no son susceptibles de irrigación. Su cultivo se asemeja 
al del algodón y se le planta ó bien en hoyos de 2 V» 
á 3 Vi pies, ó en montones separados de 18 á 24 pulga* 
das, enterrándose de 20 á 30 semillas en cada montón. 

La tierra se conserva en seguida limpia y suelta por 
medio del arado y de la azada. El producto varia con el 
suelo y el cultivo, desde 15 a 50 bushels el acre. Ha- 
llándose libre de la maleza del arroz colorado que brota 
espontáneamente en los arrosales cultivados bajo el agua, 
este arroz obtiene siempre buenos precios sobre todo 
para semilla. Este arroz puede cultivarse donde quiera 
que los cereales florecen, y cuanto mas alta es la latitud 
mejor su cualidad, aunque su rinde es meuor. La falta 
de brazos en el periodo inmediato después de la guerra, 
hizo arriesgado el cultivo del arroz en la región de la 
marea, lo que aumentó el valor de las cosechas estimu- 
lando su cultivo á seco en las tierras altas; así es que hoy 
se cultiva en todo el Estado, desde las montañas hasta 
el mar. En los condados del medio, tiende á ocupar el 
lagar del algodón, pues los plantadores obtienen mayor 
utilidad por acre. 

Hánse obtenido buenos resultados del abono de las 
tierras de arroz. Estos abonos consisten en superfos- 
fatos ácidos, ha"'na de semilla de algodón y huano del 
Perú. En las tierras fatigadas la aplicación de la potasa, 
desde ICO 2C0 libras por acre, hadado el mejor resul- 
tado estimulando el desarrollo de la buena paja y mas 
que doblando la producción del grano. 



— 133 ~ 

La preparación para plantar y cultivar el arroz de 
tierra seca, difiere muy poco del algodón. Se ara la 
tierra primero y en seguida se dispone en tablones; ó bien 
se aplanan dichos tablones y se reversan antes plantarlos. 
Estas y otras operaciones tienen por objeto la pulveriza- 
ción del suelo, mas que el objeto esencial del cultivo. 
El plantio del arroz tiene lugar del 1^ de Marzo al 1^ 
de Junio (P de Setiembre al P de Diciembre.) Para 
plantarlo se abren las camas ó tablones con el arado 
{hull'tougue ploiv) de tres pulgadas, sembrando con la 
mano de uno á dos almudes por acre, tapándolo con una 
tabla, ó bien se hecha en los sulcos con el auxilio de un 
sembrador, se recomienda el improved collón plantex, 
el cual solo deja caer el arroz indispensable, tapándolo 
la tabla que viene detrás. 

El empleo de estos sembradores economiza tiempo 
y trabajo y asegura un plantío uniforme. Se conoce 
de 8 á 10 variedades de arroz. La especie mas empleada 
da es la Carolina blanco que es el mas productivo ea 
suelo seco. Otra variedad llamada cochinchina, arroz 
de secano ó montaña por su adaptabilidad para ser 
cultivado en suelo seco sin irrigación, es también em- 
pleado. 

Después de brollado el arroz, si hay mucha maleza, 
se emplea el plow ó la azada para desmalezarlo, dejando 
solo en pié las filas delgadas del arroz. La operación 
se completa con la azada. 

Cuando el arroz está muy tupido, se entresaca, de- 
jando solo los tallos convenientes para producir un bueno 
y abundante grano. Cuando crece muy tupido la cose- 
cha es mala y el grano débil. Terminada la obra del 



— 134 — 

íizadon, se pasa de nuevo el arado por los medios. Este 
tratamiento |dej a el r arrozal lirppio , y las plantas -en 
estado de desarrollarse con provecho. Si la maleza ao 
invade el arroz temprano, estas operaciones no son ne- 
cesarias. Bastará aporcar las hileras con el. arado, ter- 
miüandb la operación con la azada en cuya operación 
se cuida 5 de arrancar las malezas que hayan brotado. 
El arrozal debe ser .desmalezado con el .arado sweeps 
cuantas veces se, juzgue conveniente para su buen 
desarrollo. La. última mano se dá cuando las e&gigas 
comienzan á hincharse;, pero, debe reducirse á aflpjar 
la tierra, desmalezar y aporcar las hileras, pero some- 
ramente y .sin remover mucho el suelo. 

La siega se hace con la hoz ó guadaña de arroz. Los 
tallos se cortan de 6 á 8 pulgadas por encima del suelo 
atando las espigas en gavillas flojas y con la espiga 
reposando sobre el rastrojo. Un hombre puede segar de 
3 á 4 acres por dia. Si el arroz se siega bien maduro, 
la paja solo necesita de 12 á 24 horas de sol para secarse; 
y es entonces que se la -ata en manojos, se enaparva, ó 
bien se le envia á la hera ó máquina de trillar sin atar. 
El arroz puede conservarse emparvado por algún 
tiempo. 

El trillado del arroz se hace ó bien á mano, ó .bien 
con las patas de los caballos ó con cualquiera de las má- 
quinas modernas de trillar trigo. Las máquinas comunes 
trillan de 100 á 200 cuartillas bushels por dia. Hay que 
regular la velocidad de las máquinas de manera á no 
dejar granos en la paja. Después de trillado, el arroz 
se aventa por los métodos ordinarios cuando hay viento, 
ó por medio de máquinas aventadoras. El deshollejado 



— 135 — 

del grano se hace ó bien con una máquina especial, ó 
con las muías de un molino ordinario, cuidando el apar- 
tarlas para que no aplasten el grano. 

Después de deshollejado el arroz no quería aun lim- 
pio; el grano se halla aun cubierto por una delgada 
membrana glutinosa que se separa batiéndolo, esto es, 
apaleándolo. La paja del arroz es una excelente litera 
para establo, y sus residuos, mezclados con el maiz 
molido, sirven para engordar cerdos. Esta paja, solo 
cortada verde, puede servir de alimento á los animales. 
El cultivo del arroz á seco aumenta cada dia y es pro- 
bable se haga la producción principal de las áos Caro- 
linas y de Georgia. 

La cultura del arroz al agua, tiene lugar sobre tres 
especies de suelos: P En las llanuras que gozan de 
irrigación. 2^ En las vegas de los rios donde el agua 
puede ser sacada del rio, invirtiéndola en la irrigación y 
echando los desagües al rio mas abajo. S" En las tierras 
de alta marea, que se hallan inmediatas á las costas. 
Estas tierras se hallan en tal situación en la parte in- 
ferior del curso de los rios, de manera que las aguas 
dulces de estos puedan inundarlas en marea alta, reti- 
rándose en marea baja, sin que pueda alcanzarlas el 

agua salada. 

Todas las vegas de los rios del Estado han sido des- 
aguadas para el cultivo del arroz. Su cantidad es limi- 
tada y sor. de una feracidad inagotable, pues los turbios 
de los rios les suministran todos los años un abono 
abundante. Su valor se estimaba antes de la guerra 
por centenares de duros el acre; pero su valor ha 
descendido hay de modo que solo valen de 20 á 30 

uros el acre. 



— 136 — 

Se conocen numerosos métodos empleados en la cul- 
tura al agua del arroz; desde el llamado cultura á 
seco cuando solo se emplea un riego parsimonioso, 
hasta el cultivo llamado de agiia plena, en que solo se 
quita el agua una ó dos veces al arrozal para desher- 
barlo. En este sistema el arroz es regado, ó mejor 
inundado cuatro veces; la primera para hacerlo germi- 
nar, la segunda para hacer crecer las plantas tiernas; la 
tercera, llamado riego largo [long flow) cuando la planta 
tiene de 6 á 8 pulgadas de alto después de la primera 
y segunda cava ; y el riego estable {lay-hy flotv) des- 
pués de la tercera cava y hasta la cosecha. El fino 
légamo y materia vegetal descompuesta es tan blanda, 
que un caballo podria nadar en él. Hase empleado con 
éxito en la cultura del arroz, las sembraderas para plan- 
tar y la máquina de segar para la cosecha. 

Bajo estas circunstancias y teniendo en vista el 
monto y seguridad del producto (de 40 á 80 bushels 
por acre) y la maquinaria perfeccionada para trillar y 
deshollazar, tal vez no hay cosecha alguna como la del 
arroz mas libre de la continjencias de las estaciones y 
mas bajo el dominio de las invenciones mecánicas. 

La media general del producto del arroz por acre 
es de 80 bushels, pero mediante un suelo fértil y de 
semillas selectas ha llegado á obtener hasta el rinde 
fabuloso de 1,486 bushels por acre. Sin embargo, la 
media general de las cosechas del arroz del Estado es 
de 20 bushels, lo que significa 600 Ibs. de arroz mar- 
quetable ; que unido al valor de los deshechos dá 35.30 
duros como producto medio general por acre. En las 
mismas condiciones el alofodon solo dá 18.20 duros. 



— 137 — 

La falta de grandes capitales para la preparación con- 
veniente de la tierra destinada al cultivo de arroz, para 
la construcción de diques y para los gastos indispensa- 
bles de drenage é irrigación, ha impedido el desarrollo 
de esta grande industria. En esta sección, el cultivo del 
maiz para negocio haria cuenta. La avena roja á prueba 
de tizón se adapta muy bien á este clima, siendo una de 
las cosechas mas seguras, con un rinde de 30 á 50 bu- 
shels por acre. Esta sección produce solo un 5 7o de la 
cosecha de todo el Estado. Estas tierras vuelven á 
producir como un suelo virgen sin que se las desagiie 
y se las ponga en cultivo. Se ara generalmente hasta 
4 pulgadas con arado de un solo caballo. Pero también 
se emplea el arado de dos caballos para profundizar de 
6 á 7 pulgadas. Pocas veces llega hasta removerse el 
subsuelo como es general en Europa. Háse adoptado 
el sistema de la rotación de las cosechas hasta donde 
es compatible con el cultivo del algodón. Al algodón se 
hace seguir el maiz, y á este sucede la avena y los 
guisantes, en pos de los cuales vuelve el algodón en la 
siguiente primavera. P¿ira los abonos se hace uso con 
éxito de los ingredientes que el país- presenta, empleán- 
dose también los fertilizantes comerciales. La semilla del 
algodón molida se apli^.ó con éxito como abono al algodón. 
Los plantíos del algodón comienzan generalmente en 
esta zona del 10 de Abril adelante. La semilla brota 
fuera del suelo de 5 á 10 dias, aunque en tiempo de seca 
pueda permanecer sin brotar 4 semanas : pero el primer 
aguacero la hace brotar con fuerza. El trabajo del en- 
tresaque, para dejar las plantas espaciadas unas de 
otras dé 12 á 15 pulgadas la hilera, se ejecuta cuando 



— 138 — 

la planta tiene 5 pulgadas de alto y que la tercer hoja 
se muestra. El cultivo posterior se compone, general- 
mente de 4 cavas al azada y 4 al arado, á fin de des- 
malezar y mantener la tierra mullida y' porosa. Esto 
queda completado de fines de Julio al V de Agosto 
(de Enero á Febrero). La planta se eleva de 10 á 15 
pulgadas antes de florecer y sus primeras flores se mues- 
tran en Junio (Diciembre). Los primeros capullos se 
muestran de Julio á Agosto (Enero á Febrero) La co- 
secha tiene lugar de Agosto á Setiembre (de Febrero á 
Marzo). A principio de Noviembre (Mayo), el algodón ya 
se halla todo recojido. La helada negra comienza en esta 
región del 20 de Octubre (Abril) en adelante, pero no se 
sienten hasta mediados de Diciembre (Junio), el algodón 
se eleva de 2 hasta 4 pies; pero el de 3 pies es el mas 
productivo. Las tierras altas vírgenes producen de 300 
á 1000 libras de algodón con. semilla por acre, siendo la 
media 600 libras con un buen cultivo, aun sin abono, se 
pueden obtener 5 cosechas consecutivas. Unas 120Q 
libras de algodón con semilla se necesitan para producir 
una bala de algodón en rama del peso de 400 fibras. 

Después de cosechado, el algodón es preparado acti- 
vamente para el mercado. La estación del desmote 
termina hacia navidad, época en que ya está recojida 
toda la cosecha. Las balas de algodón pesan en media 
general 500 libras, cubriéndolas con un saco de crudo 
y zunchos de fierro. El algodón es embarcado hasta 
JS^ew York con el costo de 3 á 5 duros por bala. 

El costo del cultivo del algodón varia desde 5 á 10 
cents, libra. El sistema de medias en el cultivo del 
algodón es muy criticado por unos y aprobado por otros, 



— 139 -^ 

Estos últimos aseguran que con este sistema obtienen 
mas utilidades que con el sistema de esclavatura ante--^ 
ridr á la guerra. En este sistema,- el labrador obtiene 
un tercib de las cosechas, pero tiene que mantenerse. 
Hay chacras que están arrendadas por un número deter- 
minado de balas de algodón. Cuando el 'arriendo es á 
plata, cuesta 10 duros el arriendo de un acre. 

Pero los Estados Unidos no forman solo un pueblo 
l^roductor; forman también un pueblo sahio, laborioso, 
industrial; reconociendo el principio que el bienestar y 
porvenir de una nación depende en gran parte sino en 
todo, de su desarrollo científico; industrial y manufactu- 
rero. No son como esas naciones á quienes sus supersti- 
ciones arraigadas y oscurantistas prohiben el cultivo de 
la filosofía y de las ciencias, quedando en consecuencia 
reducidas á naciones de mendigos ó salteadore-s, sin otra 
producción que la que suministra el imperfecto cultivo y 
esplotacion del suelo. 

Antes de la guerra, en los Estados del Sad, existían 

pocas manufacturas, exportándose casi todo el algodón 

para el exterior. Pero después de la guerra, el cultivo 

<le las ciencias, de artes y manufacturas se ha estecdid^ 

y hoy existen en todos esos estados numerosas fábricas y 

manufacturas que preparan, hilan, tejen y fabrican su 

propia producción de algodón en todas las aplicaciones 

de esta materia prima y otras del fértil suelo de esos 

Estados. En una palabra, el suelo y sus productos han 

sido puestos en íntima asociación con la ciencia industrial 

y manufacturera, con gran" ventaja del productor, del 

trabajador y del industrial. 

Esta grande y benéfica revglucion ha sido en parte la 



— 140 -^ 

obra de la ilustrada prensa de estos Estados. Esta ha 
sostenido y aconsejado siempre que es imposible no sea 
provechosa y útil al pais la manufactura de la lana y 
del algodón, á causa de la abundancia y baratura de la 
materia prima; economizando en consecuencia, transpor- 
tes y falsos fletes. Por el viejo y ruinoso sistema, las 
lanas y algodones marchaban á la vieja Europa en su 
estado rudo y de allí volvían de nuevo manufacturados 
para vestir al pueblo Americano. 

Habrá pues dos falsos fletes, el de ida y de vuelta, 
fuera de otros gastos, que se economizan tejiendo en el 
pais la mayoría de las lanas y algodones que necesita 
para su consumo; pudiendo ademas en el pai>i mismo, 
disponerse de los materiales mejores y mas selectos y de 
los mas baratos en toda la acepción de la palabra ; pi- 
diendo á la agricultura sus productos en la mejor y mas 
ventajosa condición que pueda darse, para manufacturas 
dadas ó especiales. 

Asi ha resultado que las hilanderías de Sud Carolina 
producen hoy hilos que se venden en los mercados de 
New-York a precios que costaría solo su hilado en los 
Miíh O hilanderías de Nueva Inglaterra que no produce 
algodón. Las del Norte es verdad han conservado su 
supremacía para las clases mas finas, haciéndose las del 
SlkI dueñas del mercado para las clase mas ordinarias y 
gruesas; y su perfeccionamiento ulterior para las clases 
superiores solo depende del tiempo y del progreso de la 
habilidad y de la mecánica. 

Este desarrollo de la manufactura del algodón en el 
lugar mismo de su producción, solo ha aumentado los 
cuHivos de este producto, sino que ha traido incalculables 



— 141 — 

beneficios al país, á sa población y á los agricultores, 
propietarios y cultivadores del suelo. En efecto, en la 
estension en que hoy es manufacturado el algodón en 
Sud Carolina, todas las .utilidades del algodón, desde sus 
primeras manipulaciones hasta las últimas, permanecen 
en alguna forma dentro del Estado, para beneficiar á su 
población y su suelo. 

Por mas de 10 años, la prensa de Charleston ha formu- 
lado la teoria, hoy ya pasada á la categoría de verdad re- 
conocida, de que el verdadero remedio á la estagnación 
mercantil del Norte y el secreto de una segura fortuna 
para el Sud, debe encontrarse en traer las fábricas del 
algodón al suelo que lo produce. 

En efecto, un suelo que solo produce lana ó algodón, 
enviando estos productos para ser manufacturados en otra 
parte, no hace sino suministrar los elementos para que 
otros prosperen y se enriquezcan. Estas condiciones se 
hallan hoy cambiadas en los Estados del Sud. La libra 
de algodón en rama que vale 10 cents, en Sud Carolina, 
es hilada en este país con un 15 por ciento menos en su 
peso, que es un 15 por ciento menos en el importe dc' 
los ñetes. La libra de este hilo fabricado en Sud Carolin¿i 
se vende en los mercados del Norte de 22 á 23 cents. 
libra; y toda la diferencia entre los 10 cents, del algodoii 
en rama y los 23 cents, del algodón hilíido, queda en 
beneficio del pueblo y de la tierra del Estado; con raa« 
el 15 por ciento economizado en los fletes. Así el de¿¿ir- 
rollo manuñicturero en este sentido ha sido iniiienso en 
Sud Carolina. En 1870 el pais no contaba sino 745 manu- 
facturas de algodón; en 1880 estas llegaron á 1776, con- 
sumiendo cerca de 34000 balas de algodón, empleaiulo 



— 14g — 

cerca de 2500 obreros, 20 molinos de- hilandería y unr 
capital de cerca de 3,000,000 de duros. Posteriormente se i 
han añadido dos fábricas mas, una de 2000 usos y otra*^ 
de 1800. ._^;. . 

La fábrica de Piedmont, cerca de Greenvillef h'&^'á'd-í- 
blado su capacidad, empleando 24,000 usos y 500 telares. 
Otra nueva manufactura se ha abierto en Frishin^ Creek;, 
con un capital de 5000 duros. -.^.íü 'k*'í 

Una nueva fábrica se ha establecido en Bellétnohf'coíf ' 
un capital de 100,000 duros y que pone en movimiento 
1200 usos. Una nueva hilanderia Mlll^ se ha establecid<> 
en Charleston con un capital de 500,000 duros, que pone • 
en movimiento 20,000 usos y 480 telares. Otra hilanderia 
se ha establesido en Gafiueycity con 40,000 duros de 
capital y otra en Pelzer con un capital de 500,000 duros. 
Se vé pues en que prodigiosas proporciones aumenta el 
capital fabril y manufacturero del Estado; habiéndose 
mas que doblado de 1880 adelante, en estos últimos dos 
ó tres años. Los beneficios obtenidos del capital empleada 
en estas fábricas llegan á un 18, un 25 y 40 Vo según la 
habilidad y el esmero con que son dirigidas y desem- 
peñadas. 

Se calcula que las utilidades del algodón recibido en 
el solo puerto de Charleston, en 1882, suben á mas de^ 
1.000,000 de duros. Formando la media de 40 duros 
como el precio de la bala de algodón y suponiendo que 
cada bala hilada solo llegue á recibir un aumento de 
valor de 80 duros, resultará que la manufactura de 
100,000 balas á que puede llegar la fabricación actual 
y que es menos de un cesto del algodón que este puerta 
recibe anualmente, deja una utilidad de 4 millones de 



— 143 — 

duros, los cuales se distribuyen entre el pueblo en forma 
de salarios, pagos de servicios y dividendos entre los 
accionistas del capital fabril. 

Los Cotón milis ó hiladerias de algodón se hallan 
situados en los condados superiores del Estado, donde 
existen rios con un fuerte declive ó corriente, que per- 
mite hacer uso de su motor de agua. Mas como no es ia- 
diíerente, con relación á los transportes, la situación de 
las manufacturas, se ha encontrado hoy mas económico 
emplear el motor á vapor que permite establecer las 
fábricas en los puntos mas adecuados. 

Para favorecer esta inversión lUii de los capitales y 
atraerlos del exterior, la Legislatura del Estado ha 
sancionado una ley eximiendo los capitales empleados 
en empresas manufactureras de todo impuesto durante 
un periodo de 10 años. 

Como en Sud Carolina se hace un gran consumo de 
abonos para el cultivo del algodón y del arroz, háse 
establecido en él en vasta escala la industria de los 
abonos artificiales ó de los fosfatos como son llamados. 
Hay que saber que el fosfato de cal que forma la base 
de esta producción, es una roca que se halla en canti- 
dades inagotables en el suelo de Sud Carolina. En 
las regiones en que estas rocas fosfatadas se encuentra, 
la superficie del país es muj llana, no siendo su eleva- 
ción mayor de 18 pies sobre el nivel del alta marea. 
La línea costera de Sud Carolina se compone de islas 
y penínsulas, separadas entre si y del continente por 
anchos brazos de mar. El continente se halla ademas, 
interceptado por grandes rios, que por un efecto de la 
influencia de la maraa marítima, suelea llenarse del 



— 144 — 

agua salada ó salobre hasta muy arriba de su embo- 
cadura. Dentro de los canales ó cauces de estos rios, 
bajo los mantos de las tierras adyacentes, se encuentran 
los depósitos de fosfato aludidos, provenientes de una 
formación geológica remota. Estos depósitos son hoy 
explotados y beneficiados con gran cuenta para abonos, 
empleando en ello considerables capitales. 

Su descubrimiento tuvo lugar en 1866; y como esta 
roca forma la mas valiosa base para la manufactura de 
abonos comerciales, los capitales no tardaron en acudir 
beneficiando la asombrosa riqueza de estas rocas en 
ácido fosfórico, cal y otros ingredientes que entran en 
la manufactura de los abonos comerciales; formados 
con la mezcla de esta roca bien molida y desmenusada 
con otros ingredientes y tierras fértiles. Estos fosfatos 
se hallan en el fondo de los rios de 20 á 30 pies de pro- 
fundidad con una elevación muy insigniíicante sobre el 
nivel de la alta marea. El fosfato se halla engastado en 
la roca calcárea formando nodulos desde menos de una 
pulgoda, hasta mas de 1 pié de uiáinetro y cuyo peso 
varia de una tonelada pa^a abajo. Estos mantos nodu- 
lares varian en espesor, con una media de 8 puíg¿idas. 
Los nodulos son irregulares, á veces porosos y á veces 
lisos. Su color v¿tria del aceituno ó negro azulado al 
gris blanco ó amarillento. 

Esta roca, que es un objeto valioso de comercio, se 
encuentran sobre la marga (marga es una sustancia 
terrosa, compuesto de carbonato de cal, arcilla y are- 
n^^ silicosa) y se llama roca de agua ó roca de tierra, 
según el elemento en que se encuentra. Es una roca. 
Eoceija. 



— 145 — 

A medida que el territorio inmenso de los Estados 
Unidos se estiende con las anexiones y se puebla con 
la inmigración, el azote de los tornados^ inapercibido 
cuando solo azolaba los desiertos, se revela con una 
intensidad cada vez mas amenazadora para la existencia 
del hombre y el fruto de sus trabajos, empresas y es- 
fuerzos. Puede juzgarse por este solo hecho que la esta- 
dística de estos fenómenos cuenta, en el curso del 
presente siglo, 600 tornados, de los que 468 pertenecen 
á los 8 últimos años. Desde el mes de Febrero de 1880, 
hasta el mes de Setiembre de 1881 solo, han habido 
177 personas muertas; 539 heridas ó maltratadas 988 
casas demolidas; 5 aldeas desde 100 hasta 1000 habi- 
tantes casi enteramente destruidas ; sin hablar del ga^ 
nado muerto y de las cosechas destruidas. 

Entre tanto las pobla(-iones justamente consternadas 
se dirigen á los meteorolojistas oficiales del Signal Ser^ 
vice, ó Servicio de Señales de aviso, para preguntarles si 
Estados enteros como el Kansas, el Illinois, el Yowa y el 
Missouri se hallan condenados sin remisión, á servir de 
teatro á espantosos fenómenos. Hasta aqui los meteoro- 
logistas se habian contentado con teorias casi infanti- 
les, sujeridas por una vieja preocupación, que los marinos 
no han contribuido poco á difundir. Ellos admiten que 
los tornados (por otro nombre remolinos ó trombas,) se 
hallan caracterizados por fenómenos de aspiración, por 
corrientes ascendentes que se elevan del sue'o hacia las 
nubes para llenar un pretendido vacio, sin conseguir el 
lo cupletarlo; absorviendo el agua de las lagunas y de los 
e>stanques y de los rios arrebatando los árboles que han 
arrancado de raiz, hasta que gastada la energía que lo 

10 



— He — 

levantó, los hace precipitar de nuevo al suelo. Ellos en 
consecuencia miraban este fenómeno como el resultada 
de la rarefacción que se produce en una capa de aire en 
contacto con el suelo, cuando este se halla recalentado 
por el sol; ó bien del conflicto de los vientos apuestos,, 
uno caliente y húmedo, el otro frió y seco que llegaa 
á .chocar, dando asi origen á movimientos de torbellino^, 
ó mejor dicho remolino. 

En una palabra, buscaban en la superficie del suelo, el 
origen de fenómenos que tienen su causa primera en las 
corrientes superiores del océano aéreo; el cual como el 
océano de agua, tiene sus corrientes, sus rios atmosfé- 
ricos que arrastran vaporas cirrosos, como los ríos 
Groenlandeses arrastran témpanos de hielo, y que correa 
por encima con mucho peligro de nuestras cabezas, sin: 
que nosotros los sintamos correr, porque la atmósfera es> 
un océano no de agua, sino de aire ; y tiene sus corrientes 
ni mas ni menos que el mar inferior de agua. 

Mr. Fcpje, en una memoria presentada recientemente á 
la academia, trata de aplicar á los tornados, su teoría 
de los ciclones y de las trombas. El muestra que los mo- 
vimientos giratorios que descienden con un movimiento 
vertical, tienden á producir, no solo en los rios de agua 
terrestres cuando se encuentran muy crecidos; sino tam- 
bién en los torrentes superiores de nuestro océano aéreo, 
desde que existen desigualdades de velocidad entre los 
hilos paralelos del fluido ó del líquido en movimiento. 

Cuando un tal movimiento jiratorio se produce de arri- 
ba para abajo y en un rio aéreo, tiende á descender 
arrastrando hacia abajo la fuerza en actividad que ha 
almacenado arriba en su vasto embudo, concentrándolas 



— 147 — 

en espirales cada vez mas estrechas, hasta que el suelo 
representa como un obstáculo á su descenso. Aquella 
actividad en acción obra entonces sobre el suelo con 
ñiror, como haria un taladro jirante con una velocidad 
estrema. Hay mas; no solo el ciclón almacena la fuerza 
en actividad tomada en la corriente superior, sino que 
arrastra también los cirms arrastrados por esta cor- 
riente. El aire, cargado de agujas de hielo, se mueve en 
espirales descendientes y penetra en las capas cálidas y 
húmedas de las regiones inferiores; allí deternúna la 
<50ndensacion del vapor de agua. Todo ciclón, todo tor- 
laado es en estremo frió en su interior ; él lo rodea con 
tina nebulosidad análoga á nuestras nubes y toma asi la 
forma de un embudo colocado verticalmente con la punta 
para abajo; ademas se mueve con la velocidad y en la 
dirección de la corriente superior. 

Nada es mas tristemente curioso que las heridas oca- 
sionadas por un tornado. Se hallan Uteralmente atasca- 
das de fragmentos de toda especie, de pajas, de barro etc. 
A las mujeres las desnuda y las cubre de barro; á las 
aves las despluma literalmente, y su fuerza debe ser 
prodigiosa, pues se levanta en peso hombres, bueyes y 
eaballos, lanzándolos exánimes á centenares de metros : 
así se les encuentra muertos ó agonizantes. 

Establecidos los hechos antes indicados, Faye indica 
la diferencia que existe entre un ciclón y los tornados 
que le acompañan. Estos son á manera de epifenómenos 
que se producen en las espirales infinitamente mas vas- 
tas del primero; de tal modo que no es raro ver un 
eiclon moverse por ejemplo, por encima del territorio de 
los Estados-Unidos, arrastrando consigo una docena d« 



— 148 — 

estos fenómenos secundarios, una docena de tornados 
que descienden sucesivamente sobre el suelo, semejante 
á trompas de elefantes pendientes de las nubes. Y hecho 
notable, es sitmpre el semicírculo peligroso (al sudeste 
del trajectorio del centro del ciclón) donde estos torna- 
dos se establecen por un tiempo mas ó menos corto* 

Muchos tornados se forman también que no descienden 
hasta el suelo, por falta de una velocidad giratoria sufl- 
ciente. Estos tornados parásitos, mas elevados y ocultos 
á nuestros ojos por las nubes, producen borrascas, llu- 
vias abundantes y los chubascos de granizo que acom- 
pañan el ciclón sobre sus bordes. Pero son los que 
descienden hasta el suelo los que producen los espanto- 
sos destrozos que hemos indicado antes. Como ejemplo 
Mr. Faye cita el tornado que ha destruido en Francia en 
1845, a Monville y Malaunay cerca de Rúan. 

Los signos precursores son pues: 1' el pasage de 
un vasto movimiento jirante, de un ciclón, de una tem- 
pestad mas ó menos sensible abajo; pero siempre 
anunciada por una baja barométrica; 2* los pródromos 
bien familiares de borrasca, es decir, un tiempo opre- 
sivo, un calor sofocante, movimientos inusitados en las 
Bubes que invaden el cielo; miemtras abajo reina á me- 
audo una calma completa Cuando todas estas circuns- 
tancias se reúnen, el habitante de los Estados-Unidos 
debe temer la aproximación de un tornado; y entonces, 
lo que le corresponde hacer es organizar vigias para 
espiar el horizonte en la dirección del sudoeste y divisar 
lo mas lejos posible la aparición del tornado. Si se pre- 
senta á 20 millas de distancia, se tendrán 20 minutos 
de tiempo para prepararse á sufrir su asalto, siendo 



— 149 — 

su velocidad de unas 30 millas por hora. Entonces el 
dueño de cada casa debe apresurarse á hacer deseen*^ 
der su familia y sus criados y peones á los zótanos.. 
Aun puede salvar su ganado cuando ha tenido la pre- 
caución de escabar de antemano zanjas de 1 V^ á ^ 
metros de hondo y cubiertas por vigas bien asentadas 
en el suelo. 

Mr. Faye termina su importante comunicación, mos- 
trando primero como por medio de apoyos ó puntales 
bien dispuestos se puede evitar la caida completa de 
los edificios, con tal que estos se encuentren en el semi- 
círculo manejable del tornado ; y dando ciertos consejos 
á los individuos que se ven sorprendidos en rasa cam- 
paña al paso del tornado. Desde luego, dice, no se debe 
huir del peligro volviéndole la espalda ; debe mirársele 
de frente y correr á la derecha, escepto cuando el tor- 
nado se mueve en esta dirección. 

La regla de correr á la derecha la practican los 
marinos en el hemisferio norte cuando quieren escapar 
sus buques de los destrozos de un ciclón ó de un tifón. 
Cuando no sé puede hacer otra cosa, lo mejor es ten- 
derse boca abajo en el suelo. 

En fin, Mr. Faye insiste sobre la necesidad de despar- 
ramar entre la población de los Estados- Unidos, sanas 
nociones sobre este fenómeno terrible, tanto mas cuanto 
que ese pais se halla condenado por su posición geográ- 
fica entre el Pacífico y el Atlántico y por su estension 
hacia el Sud, á ser la zona de pasage de los ciclones y 
la víctima de los tornados que los acoiuparian al princi- 
pio del fenómeno. 



— 15a — 

El Colorado y los Estados y territorios adyacentes 
situados, á las faldas orientales* de \as Mack^ 3íountaius^y 
disfrutan de una lluvia, anual de 10 á. 15 pulgadas,, , 
depositada principalmente durante los últimos, meses dd. 
estio, pero qne se hacen gradualmente mas abundantes, y 
con mas igualdad distribuidos durante todo el año. Con 
frecuencia en las regiones montañosas, las tempestades 
suelen ser repentinas teniendo lugar con un estruendo 
que alarma tanto á los hombres como á las bestias, 
descargan su. contenido de agua de golpe, produciendo 
estos chubascos ó aguaceros en masa^ torrentes que lle- 
nan en un instante el lecho de los rios secos. Durante 
los tres meses de invierno,,frios temporales ocurren de 
escarcha y nieve que duran de 4 á 5 días, marcando 
el termómetro de 10° á 25°, pero la atmósfera se presenta 
generalmente seca, el sol brilla y un pueblo sano en 
medio de una atmósfera rarefacta en alturas de 5000 á 
6000 pies sobre el nivel del mar, solo siente contento y 
bienestar pasados los malos dias. Marzo y Abril, época 
en que tuertes vientos azotan los desnudos páramos, for- 
man la estación mas desagradable del Colorado. La 
nieve que se derrite al principiar la primavera, humedece 
la tierra disecada y reanima la vegetación, la estación 
lluviosa en los meses de Julio y Agosto viste las llanuras 
con un segundo tapiz de pasto, que pronto se seca y 
asume un gris ceniza, sin perder no obstante su valer 
nutritivo. 

El calor estival alcanza á 100° Farh. y en despecho 
de las frias noches, es bien molesto á los que no se hallan 
acostumbrados á él. De Denver y otras ciudades, los que 
pueden ir á buscar un refugio en las montañas en los 



— im — 

lugares de baños y de recreo, hoy muy accesibles por 
los ferro-<rarriles, lo hacen, encontrando un asilo centra 
los fuegos de la canícula en los altos valles, donde las 
cálidas brisas del Oeste son templadas por los picos 
nevados. 

El cateo ó exploración de los tesoros minerales, atrae 
también á las montañas durante el estio millares de 
personas de todas clases. Mineros de profesión y al- 
ma-ceneros, lo mismo que artesanos y labradores han 
tomado hasta aqui parte en estos cáteos pintorescos. 
Be Denver y de otras partes se ven salir centenares de 
wagones (carretones) en cada primavera, dirijiéndose á 
los descubrimientos minerales mas en voga, presentando 
á menudo en grandes caracteres inscripciones significa- 
tivas como esta: A SUverton, ú otro mineral en voga, 
fortuna, ó reviento I Con poco ó ningún conocimiento 
en minas, no acostumbrados á los trabajos ó severas 
penalidades de las marchas, sin recursos á veces y sin 
las medios y el saber vivir de los hombres de frontera, 
demasiado aficionados tal vez á las bebidas alcohólicas, 
no pocos de los que partieron llenos de esperanza de 
realizar una fortuna en corto tiempo, tuvieron que pasar 
por terribles desengaños, y para usar de sus propios 
términos, tuvieron naturalmente que reventar. ^?^>-í> > 

En el seco clima del Colorado, no es posible cultivar 
el suelo ni siquiera un jardin, sin irrigación. En muchos 
parajes tanto los indios como los mejicano^ y aun los 
ingleses recien establecidos, han hecho uso del riego con 
éxito. El rico y profundo suelo de los valles'^y W-fóg 
llanos; los detritus de las montañas graníticas Vociíras, 
cuando se emplea la irrigación producen muy buenas 
cosechas. 



► . 152 — 

En torno de Denver he visto campos donde sin otros 
abonos que los que naturalmente contienen en el suelo 
ó el que conducen las agua^ de irrigación, se han obte- 
nido 15 cosechas consecutivas de trigo obteniéndose 
cosechas de coles, espinacas y raices con poco costo de 
trabajo ó abono. Hasta aquí, sin embargo, el trigo y los 
otros vegetales de consumo en Denver y otras ciudades 
del Colorado vienen de California ó del Este. 

Las importaciones agrícolas del Estado, aunque de una 
importancia decreciente cada año en proporción á los 
consumos, se han avaluado en 10.000,000 de duros para 
el ano de 1882. Una gran parte de estos consumos pueden 
sin embargo ser obtenidos en el pais mismo. 

Pero los duraznos y otras frutas delicadas para los 
hielos ivernales tendrán siempre que ser importadas en 
el país. Con el aumento creciente de la producción local, 
los altos precios del ganado, del heno y de los vegetales 
de consumo han bajado mucho. La langosta ha hecho 
poco daño desde 1877. La plantación de bosques y arbo- 
ledas, que ha tenido lugar en muchos parages, deben 
atraer gradualmente la humedad y ademas protejer los 
cultivos con especial en los suelos mas altos, lijeros y 
elevados, que en la primavera suelen ser en estremo 
batidos por los vientos, arrebatando consigo la tierra y 
la semilla recien sembrada. 

En la actualidad se están ejecutando trabajos de irri- 
gación en conexión con muchas ciudades y estableci- 
mientos situados en los valles de los rios y corrientes de 
consideración. 

Dos grandes empresas de irrigación han sido llevadas á 
cabo con capitales tomados en Inglaterra. La Compañi^ 



— 153 — 

Lariner y Weld, hace 5 años practicó una boca toma 
con su correspondiente canal de irrigación en el rio 
Cache la Poudre] canal de unas 60 millas de ostensión y 
que vá á desaguar en el rio Platte en Denver en toda 
su estension hay en la actualidad establecidas magnífíca« 
chacras, 60,000 acres sacan su riego del canal principal; 
y 24,000 acres de los laterales. La Compañía Platte Land, 
con un capital de 125,000 duros, ha completado también 
sus trabajos de irrigación ; ella atrae sus aguas fertili- 
zantes del Platte, rio de que hemos hablado en otra 
parte. El canal sacado durante 80 millas presenta un 
ancho de 7 á 13 yardas ; las conduce al través de mon- 
tañas y de valles, al través de exelentes terrenos de 
cultivo, después de atravesar un túnel de 650 pies; trans- 
portando las aguas en flumes de madera en guisa de 
acueductos, al través de gargantas y valles en la es- 
tension de 5500 pies. 

Cuando lleno este canal lleva casi tantas aguas como 
el Támesis en Londres. Este canal está destinado á 
regar unos 100,000 acres de exelentes tierras de pan 
llevar y que producirán á mas del trigo, avena, hortali- 
zas y otros cultivos. La Compañía ha comprado ai 
ferro-carril unos sesenta acres teniendo opción á la 
«ompra de 30,000 mas á razón de 2 duros acre. Es 
posible que en tiempo de seca, las aguas del Platte no 
alcancen para la irrigación de toda esta zona; pero si 
la actual provisión de agua resulta insuficiente, con 
poco costo se pueden practicar grandes represas en las 
montañas para proveer esta deficiencia en !os tres gran-^ 
des receptáculos hoy formados, y los cuales cubren res- 
pectivamente 100, 120 y 180 acres. La tierra susceptible 



de irrigación se vende de 8 á 20 dures el acre, lo que es 
muy barato; los pagos se hacen al contado ó en. plazos 
que alcanzan á 5 años. 

Como los ingleses son en estremo novicios é inespertos 
en materias de irrigación, cuyas funciones y mecanismo 
no comprenden bien, ellos calculan sobre mayores can- 
tidades de agua de las que la tierra necesita consumir. 
En los climas ardientes y secos de Sad América, los 
trigos, las alfalfas, las viñas no necesitan mas de tres á 
cuatro riegos en el año, en un clima fresco y relativa- 
mente húmedo como el del Colorado, una parte del año 
no se necesita riego; y en la parte que se necesita. uno ó 
dos riegos bastarán aun para los cultivos mas sedien- 
tos, como hortalizas, arroz, huertas y jardines, 

Pero los ingleses no comprenden esto y creen que la 
tierra necesita tantos riegos, como ag^iaceros caen en 
Londres ó Nueva- York, donde caen 1000 aguaceros eft 
el año, esto es, dos ó tres diarios. De ahí el error de 
sus cálculos en negocios de irrigación. El Platte- Rivér 
arrastra en todo tiempo tantas aguas,. coma losónos de 
San Juan y Mendoza reunidos, ños que riega^n. por. un 
cálculo mínimo, 500,000 acres, en un clima se(X), en el 
cual puede decirse que jamás llueve. Y en esos paises 
de suelo permeable y de clima estremadamente seco, m 
se. necesita mas de tres á- cüatna rvdgos por año^.y^am 
todas las cosechas. Es pues muy factible que con- las 
aguas del Platte River, cuando mejor comprendida y 
practicada la^ irrigación, se alcancen á fecundizar,, nú 
100,000 acres sinóí 1.000,000 de acces. y mas-, puesi ea 
ese clima fresco y comparativamente lluvioso del Colo- 
rado, es probable basten uno ó dos riegos^ artificiales ea 



— 155 — 

él año, añadidos á los riegos naturales. Por ahora los 
Korte- Americanos calculan para la irrigación de las 
tierras del Platte River, que sin irrigación ninguna 
producen pastos de 3 á 6 pies de alto, donde se pierden 
eáballos y ganados, á razón de 1 V^ prés de agua por 
segundo, cálculo monstruosamente exagerado como se 
Té p&ra cada 80 acres (20 cuadras) de tierra. T á con- 
secuencia de este cálculo las suertes de agua se vendan 
de 1 Va á 2 V2 duros por acre al año. El uso perpetuo del 
agua para 80 acres se yende á lOOO duros; habiendo 
üoblado el precio en estos últimos dos años, durante los 
euales han llegado á percibirse las grandes ventajas de 
la irrigación. De alfalfa no se hable; los mejicanos que 
podrían conocer su cultivo y uso por su estado de ins- 
trucción y por la escasez de la semilla tal vez apenas si 
la conocen de nombre; y los Americanos é Ingleses que 
la llaman íjucerne, ]a, consideran un pasto de Suiza y 
h. descuidan. 

El trigo se siembra generalmente en el Colorado, en 
Febrero (equivalente á Agosto entre nosotros) y lo 
cosechan á naediados de Julio con un rinde de 20 á 
25 bushels el acre (2o fanegas cuadra;) incluj^endo los 
2 duros de la irrigación, el costo de la producción, media 
entre 10 y 12 duros acre. Llegada la época de la siega, 
en este clima seco (con relación á Inglaterra donde caen 
S 'á 4 aguaceros diarios) dos honibres bastan para cose- 
char 80 acres. El trigo se vendo generalmente á IV* 
duros bushél (5 duros fanega) en Chicago ó Kansas-city, 
para donde liay las mejores facilidades y 'baratura de 
fletes. De la cebada que se Tende al mismo precio que 
él trigo se obtienen de 25 á 40 bushels de 56 libras 



— 156 — 

el acre; pero los buenos cultivadores obtienen hasta 60 
bushels acre. La avena produce de 40 á 50 bushels acre. 

Hemos visitado en Wheat Ridge, 5 millas al oeste de 
Denver, la chacra de Mr. Edwards de 320 acres que 
oultivaba desde hace 10 años. Sus cultivos consiste» 
principalmente en trigo y cebada, y él ha prosperada 
desde el ano 1876 en que ha cesado de visitarlo la plaga 
áe la langosta, que no le había dado sino ruina los añof 
anteriores. 

El maíz, en un pais tan frió, solo se cultiva como 
forrage para el ganado, produciendo de 5 á 6 tonelada! 
por acre. 

El cultivo muchas raices, remolachas, zanahorias, na- 
bos, etc., todo lo que vende en la ciudad á razón de 2i 
centavos arroba. El engorda todos los años 100 shor- 
thorn ó mestizos, de los cuales obtiene abonos y buenof 
precios en el mercado de Denveer (esta es una estación 
del Ferro-carril inter-oceánico, entre Nueva- York y 
San Francisco.) El engorda su ganado al establo y gana 
mucha plata. 

Sus terrenos (80 cuadras) que él ha comprado á 1 duro 
©1 acre, al cabo de 10 años valen hoy 25 duros acre sin 
las mejoras. Pero hay tierras en la misma localidad qu« 
valen 50 duros acre. En la^ tierras de irrigación el 
acre produce 2 toneladas de forrage por corte, á ra- 
zón de 2 cortes al año. La alfalfa les produciría el doble 
é cuádruple de su insulso clover, pero no la conocen. 

Este orrage seco tiene un costo de 2 V» duros por 
tonelada y se vende de 10 á 12 duros tonelada, y á veces 
hasta 20 y 25 duros tonelada. Hay años en que se vende 
hasta 130 y 150 duros la tonelada en los minerales 



— 157 — 

inmediatos. Los agricultores y carretoneros de este pai& 
doblan su capital cuatro veces en #1 *ño. Así la mayor 
parte dé los pobladores del Colorado han comeruado cout 
nada y hoy son hombres de fortuna en su mayor parte* 
Todas estas utilidades se obtienen del engorde del ganado. 
Ya sabemos por otras correspondencias que el Colora - 
do, Wyoming, Montana, Kansas Occidental y alguna» 
partes de Texas y del Nuevo México, son las regiones 
mas adecuadas para las crianzas y engorde del ganado. 
En esos paises en que generalmente cae solo de 10 á 15 
pulgadas de lluvia, el riego solo es posible obtenerlo en 
determinadas y exiguas zonas. El resto suministra mag- 
níficos pastizales y aguas sin irrigación ; siendo en con- 
secuencia principalmente adecuado para crianzas. Asi en 
esas regiones se cuentan infinidad de estancieros que 
habiendo comenzado solo con unas cuantas cabezas de 
ganado, hoy son dueños de una gran fortuna y cuentan 
hasta 50,00C cabezas en sus estancias. Las mejores 
tierras del Colorado en el valle del Powder River (Rio 
de la Pólvora) y del North York del Platte R'wer, del 
Sud de Arkansas y del Oeste de las Rocky Mountains, 
se hallan hoy todas repartidas y muy pobladas de hom- 
bres y ganados. Los grandes estancieros han acabado 
por devorarse á los pequeños, como los grandes peces se 
comen á los chicos; esto es, que los hombres previsores 
y económicos han acabado por comprar sus tierras á 
los hombres sin previsión ni economía y que gastan 
mas de lo que ganan ; haciéndoles un gran favor en ello, 
pues de otra manera se habrían ahorcado, por no tener 
otro medio de pagar á sus acreedores. Por lo demás, 
las especulaciones sobre tierras que hoy hacen favor 



— 158 — 

en toda la Union,. son de reciente data en este pais¿ 
Hasta hace poco nadie se cuidaba siró áe poseer el 
mayor número posible de cabezas de ganado, sin cair- 
darse para nada de la propiedad del suelo j pues obtenían 
los pastos del Estado gratis ó mediante un arriendo mny 
barato, enriqueciéndose con el multiplique de los gana- 
dos, sin necesidad de ocupar capital en tierras. Estos 
criadores que pasaban con sus ganados á ocupar Ios- 
terrenos vacantes del Estado, adquirian por la ley del 
gobierno á un bajo precio una propiedad de 160 acres 
(40 cuadras) al mismo tiempo que disponían libremente 
de los gastos de muchas millas cuadradas en sus inme- 
diaciones. Este derecho á los pastos era siempre respe^ 
tado por sus vecinos. Los recien venidos tenian que 
conformarse con estas prácticas y con ^stos supuestos 
derechos adquiridos por los propietarios de cada marcaf 
siendo el derecho de marca un derecho reconocida j 
garantido por las leyes del Estado. Los estancieros^ 
líorte- Americanos son muy unidos y consecuentes á sois 
compromisos mutuos. Ellos son ademas muy celosos:- 
para acudir á la defensa de sus derechos y privilegios^ 
Ellos declaran altamente que habiendo ocupada y po- 
blado los desiertos con sus establecimientos de crianza^^ 
espuestos á los ataques de los indios y á las depredación' 
nes de los cuatreros, al mismo tiempo que han asegu-» 
rado su subsistencia, han contribuido al progreso y 
engrandecimiento del país. 

Ellos se hallan bien representados en el Cíongreso y 
Legislaturas Provinciales, siendo probable en conse- 
cuencia sigan ocupando por muchos años mas, en esto» 
términos, los terrenos que no tienen otra adaptación que 
las crianzas. 



— 159 — 

Para su mutua ventaja y defensa, los estancieros han 
formado en Norte-América poderosas asociaciones; y la 
Colorado Cattle Asociation cuenta en su rol numerosísi- 
mos miembros. 

Muchos de sus reglamentos en lo que respecta á robos 
^e cuatrerias, á la seguridad y propiedad del derecha 
de marcas; para el castigo de los delitos y segundad 
de las campañas, han adquirido gran fuerza con su m- 
corporacion al código legislativo del Estado. A fin de 
protejer sus derechos contra los intrusos que pudieran 
venir á colocarse á la margen de los arroyos y rios per- 
judicando su frente ó derecho de agua, los estancieros 
ban comenzado en estos últimos años, á adquirir la pro- 
piedad de los frentes de agua y de las cañadas mas 
pastoras. Sin estas corrientes de agua viva á su alcance, 
las tierras en un clima tan árido son inútiles. 

Solo con pozos artesianos se puede dar de beber al 
ganado, á falta de rios, cuando este es muy numeroso. 
Base con este motivo organizado una sociedad de es- 
peculadores, á ün de reconocer medios y hacer la adqui- 
sición dé los frentes de agua, de los mejores pastizales 
y de los mejores terrenos susceptibles de cercado. 

Entre tanto, como él Gobierno de los Estados Unidos 
•profesa el principio de que la tierra es para el pueblo, 
la Ley no permite la concentración en una sola mano de 
grandes estensiones territoriales. Pero los estancieros 
Saben frustrar estas ^bias disposiciones no solo com- 
prando el máximo de tierras que la Ley permite, sino 
faciendo comprar vastas ostensiones con otros nombres, 
euya venta se hace en seguida traspasar á su nombre. 
Asi ellos y todos los suyos multiplican los pedimentos 



— 160 — 

en los términos de la Ley de tierras, tomando no solo 
el cuarto de sección de 160 acres que ésta acuerda 
como propiedad solariega, sino todas las prescripcio- 
nes que la ley permite en torno de las fuentes y á la 
ribera de los rios y arroyos, hasta enterar frentes de 
una milla de ambos costados de cada corriente. En las 
regiones sin agua, por la ley de la población de desiertos 
(Dessert Act\ certificando ser tierras sin irrigación y no 
susceptibles de cultivo, se pueden adquirir de un golpe 
y en términos muy acomodados 640 acres, á los cuales 
á los dos años se pueden dar aguas de irrigación, lo 
que no lesiona en nada el derecho adquirido desde que 
se haya tenido el cuidado de pagar los 50 centavos 
acre de la ley de preempcion. Todos es^os terrenos así 
adquiridos, comprados y revendidos, vienen a constituir 
graneles propiedades de los grandes estancieros, á quienes 
la ley no les permitirla adquirir directamente estas gran- 
des estensiones de suelo. Esto ha hecho que las tiernas 
suban enormemente de valor aún estas remotas locali- 
dades ; y tierras sobre las márgenes de los rios que se 
han adquirido de 5 á 15 duros el acre todos los costos 
inclusos, hoy se venden sin costo de 25 á 40 duros el 
acre. El derecho mismo de pasto que poseen algunos 
ranchos (estancias) sobre algunas millas cuadradas de 
estension, se sacan en la actualidad á remate por 
precios casi fabulosos (de 20 á 100 centavos acre). 
Pero «stas concesiones están sugetas á mucha mala fé y 
litigios, en consecuencia. 

Hay mucha diferencia en el valor de los ranchos del 
Colorado. Alguno» de terrenos ondulados, con buenas 
aguadas, barrancas abrigadas, buenos invernaderos y 



— 161 — 

pastizales y parages adecuados para servicio de asilo á 
las habitaciones y á los terneros, obtienen altos precios. 
Las hay situadas en las altiplanicies de las sierras, y 
esas valen menos, pues solo sirven para el pastoreo del 
rerano, estando allí los ganados espuestos á enormes 
pérdidas por los vientos trios, la nieve y otras causas eu 
el invierno. Esas estancias se componen de suelos pobres 
y arenosas, en los cuales los pastos se secan desde muy 
temprano con las heladas ó las secas y que estando secos 
no tienen el valor nutritivo de los pastos que crecen en 
terrenos basálticos ó calcáreos. Estas valen menos aún 
que las anteriores. Pero los peores terrenos son los que 
se hallan remotos de las aguadas y de los rios y en 
los cuales los animales en la estación seca tienen que 
recorrer grandes distancias para proporcionarse la be- 
bida necesaria. El recurso en estos casos es hacer pozo 
artesiano ó represa; y cuando esto no es practicable el 
terreno no vale nada para crianzas productivas. Por lo 
demás, todos los terrenos situados á lo largo de los 
ferro-carriles se hallan ya tomados y sus precios de 
renta en mano de los particulares de las compañías que 
los poseen son elevadísimos. Sin embargo, aun pueden 
encontrarse algunos terrenos de buena calidad á la es- 
tremidad de las líneas aun existentes. 



Según la estadística oficial mas reciente (1883) el pro- 
ducto de las manufacturas de hierro y acero en los Esta- 
dos-Unidos llega anua'mente á la suma de 551 543,100 
de duros en artículos manufacturados; empleando por 
valor de 319.594,000 duros idollars) en materia prima. 

11 



— 162 — 

La industria molinera de esta República por su parte 
produce pfts. 505.185,000, empleando 441.541,000 duros 
en materia prima, esto es, gramos de toda especie. Pero 
hay una enorme diferencia en el número de operarios 
empleados y en el monto de salarios pagados. Por ejem- 
plo, los fabricantes de acero y hierro emplean 303,598 
operarios, pagando en salarios 128.787,009 duros anua- 
les en salarios ; mientras los molineros solo emplean 
58,400 operarios, á quienes solo pagan 17.422,000 duros 
en salarios. Ademas, el capital empleado en molinos 
alcanza á 178.000,000 de duros; siendo enormemente 
mayor el capital invertido en fábricas y fundiciones de 
acero y hierro, el cual llega á 405.636,000 de duros* 
En consecuencia, la utilidad anual obtenida por los 
molineros, con un capital de 178 millones de duros es 
de 46,578,000 duros de utilidad neta, todos los gastos 
descontados, lo que hace mas de un 26 7o de utilidad 
anual. Entre tanto, las utilidades de las manufacturas 
de hierro y acero, con mayor capital y mayores costos 
de producción, no pasa de un 25 J^ de utilidad neta. 
Verdad es que esta última producción es menos contin- 
gente y varia menos en sus precios que la otra. Res- 
pecto á los ganados Norte-Americanos, su masa es 
inmensa, pero país alguno de la tierra puede competir 
con la República Argentina en el número proporcional 
de su riqueza ganadera con relación á la población. La 
República Argentina con tma población que es solo de 
2 habitantes por milla cuadrada, Baieotras la Bélgiiea 
y otros paises Europeos y Asiáticos, cuentan 200 habi- 
tantes por milla cuadrada, posee 200 cabezas de tod^ 
género de ganados por milla cuadrada, proporción, en 
que ningún otro país la excede, incluso los Estados 



^ 163 — 

Uaidos. Estos últimos cuentan 36.000,000 de calDezas de 
ganado mayor; 43.000,000 de cerdos y 42.000,000 de 
ovejas, formandD un total de 121.000,000 de cabezas de 
ganado en pié de toda especie. 

Según el General Macclellan, ^n 1890 el Estado de 
Texas, á no mediar fuerza mayor debe contar una po- 
blación de 5.000,000 de habitantes; él asegura qu^ 
puede mantener 20.000,000. En efecto, el Estado de 
Texas posee un territorio mayor que el de Francia, 
con mejor clima, mejor suelo y mas abundante irriga- 
ción- Ya hemos visto el enorme aumento de su pobla - 
cien, de 1870 á 1880, y se cree que este será mayor en 
1880 á 1890. Solo la Georgia produce mas algodón que 
Texas; y en cabezas de ganado aventaja á todos los 
Otros Estados. La Sociedad de Ganaderos del Noroeste 
de Texas cuenta, por ejemplo, 223 asociados; los mas 
pobres tienen mas de 1.000 cabezas de ganado mayor; 
habiéndolos que poseen 50,000 cabezas. En conjuntó 
sus miembros poseen millón y medio de cabezas de 
ganado mayor. En Texas se hace fortuna con rapidez 
en el negocio de ganados. Los hermanos Hartwell vi- 
nieron del Illinois en 1875, con un capital de 48,000 duros. 
Este lo invirtieron en 4,500 cabezas de ganado mayor. 
Hoy poseen 60,000 cabezas y una fortuna de millón 
y medio de duros. Mr. Goodnight comenzó sus negocios 
de ganado hacen cuatro años y hoy posee 700,000 
ácies de tierra alambrada y mas de 60,000 cabezas va- 
cunas. Oria ganados finos y sus terneros los vende de 
15 á 20 duros cada uno. La Instancia de Matador acaba 
de venderse á un inglés p :r el precio de 250,000 duros. 



— 164 - 

La ajitacion última de Nueva- York, á propósito de 
pordioseros inmigrantes venidos á expensas del Estado^ 
ha producido la formación y publicación de la estadística 
de inmigración Americana, durante el último año fiscal 
(1883), No obstante la vigilancia ejercida, de todos los 
inmigrantes arribados durante el año, no se han hallado 
mas de 50 de desecho que se han hecho volver ; lo que 
prueba que la masa de la inmigración no ha cesado de 
ser sana y robusta. La inmigración del año fiscal de 
1883 ha alcanzado á 600,000 almas, vasto total que 
ha venido á agregarse á la población; pero un decre- 
cimiento marcado sobre el año anterior (1882) que hemos 
dicho en otras correspondencias haber sido una de lai 
mas notables, habiendo alcanzado á la cifra de 789,000 
emigrantes válidos entrados en los Estados Unidos entre 
Julio P de 1831 y Junio 30 de 1882. 

Las estadísticas del país que han estado recalcando 
sobre este asunto, han compilado las cifras de la in- 
migración durante el úUimo medio siglo. El movimiento 
parece depende completamente del grado de presión 
influstrial que en Europa existe y del estado de prospe- 
ridad de los Estados Unidos. 

La principal excepción fué durante la guerra de la 
rebelión, en cuja época la inmigración decayó á ue 
tercio de lo que antes tenia lugar. Han habido tres pe- 
ríodos de inmigración activa. Entre 1847 y 1854, el 
arribaje medio anual fué de 334,506. Este período pre- 
senció el hambre de irlanda y la disminución de su 
población ; y las revoluciones de Hungría, Francia y Ale- 
mania y l'js (jtros disturbios en Europa de esa época, 
mienti";.is los Estados U^iidos se hacian mas atractivos 



— 165 — 

por la adición de Texas, de Nuevo México y California, y 
por el descubrimiento del oro en este último país. 

Pero un exceso de prosperidad se hizo sentir biei 
pronto de este lado del Océano, siendo su resultado la 
crisis financiera de 1857 seguida de la rebelión. 

La emigración Europea declinó lentamente de 1854 á 
1857 en cuyo año hubieron 246,945 llegadas; decayen- 
do en adelante de esta cifra hasta el año de 1861, e» 
que solo 90,000 desembarcaron. En seguida el movi* 
miento volvió á restablecerse año tras año á medida qua 
el país se restablecia, y en 1865, el año que vio el fin d« 
la rebelión, alcanzó á 247,500. De 1867 á 1873 fué el 
segundo período de inmigración activa, obteniéndose 
una media anual de 403,000 inmigrantes, perteneciendo 
el máximo á 1 873 en que hubieron 460,000 entradas. 
De esta cifra descendió á 138,469 en 1878, que fué 
probablemente el período de mayor depresión que siguió 
á las perturbaciones financieras del año anterior. En 
seguida vino la resumpcion de los pagamentos en metá- 
lico, á lo que siguió una nueva y rápida espansion de 
la inmigración, con la prosperidad renovada del país. 

Las cifras aumentaron de 178,000 en 1879 á 458,000 
en 1880, á 670,000 en 1881, y á 789,000 en 1882; des- 
pués de lo cual viene la lijera decadencia manifestada 
en el corriente año 1883. Para este tercer período de 
grandiosa inmigración de un éxodo completo, la media 
anual de 18"0 á 1883 inclusive es de 609,000 inmi> 
grantes, equivalente á un éxodo anual de un pueble 
tan numeroso como el pueblo del Israel. 

La gran prosperidad disfrutada por los Estados Uni- 
dos durante estos últimos años ha comenzado su movi- 



— 166 — 

miento 9e descenso según lo muestra el barómetro 
inequívoco flelas cifras de la inmigración. En los segun- 
áos años comprendidos en los fe-es periodos de prospe- 
ridad, ten llegado mas de Üos tercios de la inmigración 
total que te tenido lugar de las viejas Monarquías de 
Europa, -al Nuevo Mundo Republicano de América, du- 
rante «1 último medio siglo. 

Teniendo en cuenta él movimiento de la inmigración 
de 'los últimos cuatro años, hay que tener presente que 
aunqtie los 60Ü,0t)0 inmigrantes del corriente año íormí^n 
la cifra menor, ^esa cifra bs por si misma un inmenso 
aumento á la población de los Estados Unidos. 

Lt)s fuertes totales de los años anteriores fueron él 
resultado de la gran prosperidad que se siguió á 'la 
resumpcion tfe los pagos en metálico, hasta las escasas 
cosechas que d pats Bsperimentó en 1881. Estas mala$ 
coseeiías, con la paralización en los trabajos de 'ferro- 
carriles y la resaltante disminución de consumos en los 
diversos artículos manufacturados, hizo de los Estados 
unidos un campo menos atractivo de inmigración y esto 
contribuyó á di-sminuirla corriente del año último, mien- 
tras mejores condiciones agrícolas en Empopa in'flujeron 
también para ima mayor demanda de trabajo y de 
brazos. Durante 'los últimos 'cuatro aíos, la inmigración 
ha añadido '2:514,794 calmas á la poWacion de los 
Estados Unidos; mientras durante los ^ años preceden- 
tes hubo una anibada menor que esa ; un total de 
2^354,934. Mientras en la acítualidad los negocios se 
estagnan y las empresas duermen, este nuevo elemento 
añadido por la inmigración existe para ejercer una gran- 
de enerjía en el tuturo. Tamljien ejerce una poderosa ín- 



— 167 — 

fiaencia en el aumento de la población. Entre 1870 y 
1880, la población de los Estados Unidos se espandió a la 
tasa de 3 por ciento por año, ó de 30 por ciento en total; 
siendo el aumento total de la década de 11.594,495. De 
esta cifra 2.312,121 pertenecen á la inmigración, lo que 
es un 24 V* por ciento del aumento total. Por lo demás, 
en los tres años corridos de la presente década 2.057,537 
inmigrantes han llegado, lo que impone un aumento en 
los cálculos de la población basados en el incremento 
de las décadas anteriores. 

Hé aquí el incremento de cada década durante el 
medio siglo transcurrido, y la proporción en que ha 
contribuido á la inmigracioE: 





POBLACIÓN 


AUMENTO' 

TOTAL POR 

DÉCADA 


AUMENTO 

EN 

LA DÉCADA 

POR 

mwiaRA- 

CÍON 


PERCENTAGE BE AUMENTO 
EN LA DÉCADA 


AÑOS 


Total 


Por 

' Inmigra- 
ción 


Por 

R e p r 0- 
duccion 


Í840 
11850 
1860 
1870 
1880. 


17069453 
23i91«76 
31443321 
38558371 
,50152866 


42034-33 
6122423 
8251445 
7115050 
. 11594495 


59912D 
1^53275 
2639556 
2281142 
2812191 


32.67 
35.87 
35L.5ar 
22.65 
j 30.07. 


■ 4.65 
; 9.68 
[ 11.38 
; 7.25 
.^ 7.29 


28.02 

' 26.19 

24.20 

15,38 

, 22.7» 



Del análisis que precede se deriva la actuai tasa 
anual del aumento de la población en los Estados 
Unidos. El aumento por reproducción durante la última 
década fué de 22-78 por ciento. A causa de la creciente 



— 168 — 

importancia del elemento estrangero y su mayor fecun- 
didad, es probable que la tasa de aumento para la cor- 
riente década sea de un 25 por ciento, esto es, un 2 
V» por ciento anual, lo que dá un aumento de 1.250,000 
al año. Añadiendo el aumento anual por inmigración, 
este aumento anual se alza á 1.935,845, ó cerca de 3.86 
por ciento. Si estos cálculos son correctos, la actual 
población de los Estados Unidos en Junio 29 de 1883 
era de 56.000,000 de almas. 

Por lo que es á la nacionalidad de los inmigrantes, la 
Alemania es la mayor contribuyente, habiendo por mu- 
chos años enviado un tercio de la inmigración. A la 
Alemania sigue Inglaterra en importancia y á esta la 
Irlanda. Después viene la Suecia y la Italia. Los otros 
son mas subalternos. El Canadá que es un país holgado, 
abundante en todo y con un mundo de tierras fértiles 
vacantes se despuebla pasándose á los Estados Unidos. 
Su contribución inmigrante es la segunda después de 
Alemania, esto es, en 1 802 llegó á 83,029, cerca de V* 
de la inmigración Alemana que en el mismo año fué 
de 209.161. Esto prueba que el gobierno Republicano 
es mas favorable para el progreso del país, que el mejor 
gobierno Monárquico. Por los detalles se vé que el de- 
crecimiento de la inmigración en 1883 es únicamente 
debido á condiciones de comercio menos f-iivorables ea 
América. Como dos tercios de la inmigración desembarca 
en Ne^\-York. El resto en los otros puertos de los 
Estados. 



— 169 — 

Como esta es la última correspondencia que datare* 
mos de la América del Norte, no queremos alejarnos de 
ella, sin entrar por vía de despedida, en algunas consi- 
deraciones respecto á su actual condición moral y poli- 
tica. Haremos además algunos parangones interesantes 
entre las dos Américas, la del Sud y la del Norte; y res- 
pecto á la influencia que en la suerte presente y futura 
entre ambas, está llamada á ejercer la naturaleza de sus 
antecedentes y la índole de sus instituciones y razas" 
respectivas. En ningún caso podria ser esto ajeno al 
objeto que nos ocupa; siendo la prosperidad materialde 
las naciones enteramente dependiente de su índole moral 
y de sus antecedentes históricos y tendencias políticas y 
sociales. Es preciso al fin, que nos atrevamos á mirar, á 
estudiar los fenómenos del progreso material y moral 
de las otras naciones y que ejercitemos nuestro pensa- 
miento viril en el estudio de las leyes políticas y econó* 
micas del mundo; no tenemos otro medio de mejorar 
nuestro presente y asegurarnos un porvenir. Las consi- 
deraciones siguientes las tomamos de apuntes especiales 
en nuestra cartera de viaje. 

« Como es sabido, la parte sólida de nuestro planeta 
se distribuye en viejo y en nuevo continente. El nombre 
de Nuevo proviene del hecho de que la América, la Aus- 
tralasia y sus adyacencias, solo han llegado á conocerse 
muy recientemente. Sen regiones salidas de la nada, ó 
mejor del caos de las tiniebk.s y de la ignorancia antigua 
Pero en realidad estas regiones del mundo no solo son 
nuevas por hallarse recien descubiertas, sino que pueden 
considerarse como intrínsecamente tales, con relación á 
toda su constitución física y psigchices. Algunos de sus 



— 170 — 

puntos ofrecen una antigüedad geolójica respetable, co- 
rao ser eí Canadá, California, las Nock y Mounfains, la& 
Altiplanicies de Cumdinamarca, de Centro Anaérica, de 
Bolivia. Esas regiones han debido formar grandes Islas 
en edades geolójicas anteriores á la presente. Pero el 
resto del continente es muy nuevo y recien surjido de 
las aguas, tal Tez al iniciarse el período geológico pre- 
sente. Fuera de esto, el Archipiélago entre Sud América 
y Asia, la Polinesia, presenta una gran sismaturidad 
física. La mayor parte de estas Islas se hallan cons- 
tituidas de modo, <^úb apenas si presentan un depósito 
superficial de tierra sobre las desnudas rocas volcánicas 
solevantadas de los insondables abismos en una época 
reciente y presentando los caracteres de una nueva 
organización. A no ser que se suponga, lo que es mas^ 
probable, que esas Islas sean las crestas de las monta-* 
ñas de un continente abismado, continente Occidental 
hipotético, al cual algunos geólogos han dado el nombre 
de Continente Pacífico. En ese ca^ las montañas de 
dicho continente hipotético, coronadas como todas las 
grandes cadenas de montañas de altos picos volcánicos ; 
al descender por ei hundimiento de la región de la este- 
rilidad y de los hielos eternos, han podido solo muy 
recientemente, cubrirse de tierra y vegetación. 

« Por otra parte, en las partes mas antiguas de Amé- 
rica se encuentran vestijiós de una civilización anterior 
con mucho a la época de la conquista, como ser á las 
márgenes del Ohio, en el Nuevo México en Centro Amé- 
rica, en Tiahuanuco, etc. Sobre esos antiguos vestigios 
ha llegado á formarse un sistema de deduciones y con- 
geturas lógicas, que este no es el lugar de manifestar, y 



al cual haremos alusión, pertinentemente en otra cor- 
respondencia. 

Del grado, de. civilización ulterior á q,ue habian. alcan^ 
zado- México y el Perú^ los datos que poseemos soa 
incompletos, gracias á la importancia y al fanatismo 
supino de los conquistadores, que soló trataron de des-- 
truír los- vestijios de la civilización é idolatría indígena^ 
sin investigar nada ni aun respecto á sa origen. De. 
este modo se ha perdido el hilo que podría, habernos su- 
ministrado alguna luz sobre las antigüedades Ame- 
ricanas. 

«R-T lo demás, las razas indígenas, de América 
parü?¿h haberse mostrado siempre física y práctica- 
mente impotentes, y aun se muestran tales. 

« Porque los aborígenes, después del desembarque 
4e los Europeos en el Nuevo Mundo, gradualmente se. 
'desvanecieron al soplo de su actividad. Por lo que es á 
la América del Norte, todos sus habitantes civilizados 
son en la actualidad de origen Europeo ó Africano; 
razas con las cuales los aborígenes no han podido amal- 
gamarse, retirándose de su presencia. Estos aborígenes 
llegaron á adoptar algunas artes y usos de los Euro- 
peos, entre otros el de beber aguardiente, que ha oca- 
sionado entre ellos mortales estragos. 

♦ En la América del Sud, por el contrario, los indígenas 
mas inteligentes y civilizados, han llegado á amalgamar- 
se con los Europeos, formando un solo pueblo. Est«. 
muestra que ellos no han sido víctimas del maltrato de 
los conquistadores, como lo han pretendido los enemi- 
gos de España, fundados en las declamaciones exage- 
radas de algunos filántropos exagerados, como las casas. 



— 172 ^ 

La verdad es que los Europeos no han sabido estimar 
las buenas cualidades de algunas razas Americanas, 
creyéndolas débiles, cobardes y sin inteligencia, resolu- 
«ion ni valor. Esta apreciación no es exacta. Los indí- 
genas de América, no los indios salvages siempre en 
lucha con la civilización, aun contra la civilización pa- 
ternal de los Incas ; sino los indios mansos ó cultos que 
no tardaron en amalgamarse con los pobladores Espa- 
2oles; estos últimos decimos, de la guerra de la Inde- 
pendencia á esta parte, han mostrado tan buenas 
cualidades respecto al valor, la inteligencia y al vigor 
y resistencia física, la igual de los Europeos, .uuh 

« En aspecto, en físico, en dotes in^,electuales y corpo- 
rales, en nada son inferiores á estos últimos. La Pata- 
gonia produce una elevada y fuerte raza de indígenas 
lo mismo la Araucania, siendo proverbial el valor, inte- 
ligencia y vigor físico de los Araucanos, que habitan el 
Sud de Chile. 

« Hay sin duda en América, como en Europa, razas 
menos bien dotadas. Tal podria suceder con los G;ia- 
ranies, por ejemplo, que poblaban las riberas de los 
Ríos Paraná y Uruguay ; con los Indios de California 
y de Nuevo México en el Norte. 

« Los Jesuítas y otros Frailes Europeos organizaron 
misiones y establecimientos entre los indios Guaraníes 
de Sud-América. Esos religiosos inventaron un orden 
y una constitución especial do los Padres. Se añade 
fue estos tenían que tocar una campana á medía 
noche, para hacerles recordar sus deberes matrírao- 
Ríales: los buenos padres temían sin duda que los 
olvidasen demasiado, y se tomaban la molestia de 



— 173 — 

recordárselos. Esto mas bien huele á una bufonada de 
8u parte, pues por lo general los indígenas de Amé- 
rica son aun menos leídos que los Europeos en estas 
materias, como quiera, de todo esj aparato de misio- 
nes y establecimientos jesuíticos, nada ha quedado hoy, 
lo que prueba la poca solidez y los principios poco libe- 
rales que presidian en esos establecimientos. Los pa- 
dres, que hablan realizado con los Guaraníes su sueño 
de predominio absoluto, tenian esos indígenas en la 
mayor esclavitud física y moral. 

Ellos no podian pensar, obrar, querer ó sentir sino 
por los Padres, si hemos de atenernos al testimonio 
del Padre Franciscano Pedro José de Parras. 

Asi el dia que faltaron los Padres, faltó hasta la 
vida en esas colonias y ellas mismas se devolvieron 
y disiparon sin que nadie las atacase. Aquí la supe- 
rioridad no se evidencia en la raza, sino en el sistema 
de su colonización, que no dejaba la menor independen- 
cia ni iniciativa á los colonos, imponiéndoles la mas 
completa abyección física y moral. 

« Se vé pues, que no es la pretendida debilidad de los 
indígena» de América, como lo supone Flegel, lo que hizo 
importar esclavos negros para el cultivo del suelo e» 
América; fué mas bien la escasa población indígena de 
«sta parte del mundo, sobre todo en las regiones cálidas 
del Brasil y do Norte América. 

El negro es de una constitución vigorosa, pero solo en 
los paises cálidos de donde es oriundo; mientras el in- 
dígena Americano puede vivir y trabajar en todos los 
elimas, como el Europeo; ya tan inteligente como estt 
y de una inteligencia mucho mas liberal que el negro. 



— 174 — 

La verdad es que los indigenas de América, á la 
llegada de los Europeos, se hallaban en un estado com- 
pletamente primitivo de ideas y cultura. Hé ahí la 
verdadera y única razón de su superioridad. Ellos no 
conocian, antes de la llegada de los Europeos, ningua 
género de máquinas ni de herramientas, Carecian dd 
caballo y del hierro que fueron los instrumentos de su 
destrucción y conquista. 

Las antiguas ruinas, de que hemos hablado, en 
América, donde se encuentran vastos monumentos escul- 
pidos de granito muestran que estos paises han estado 
habitados por Una raza anterior mas civilizada y pode- 
rosa. Esta raza ha debido hallarse en contacto con un 
mundo civilizado anterior al período histórico Europeo 
(porque no se esculpe el granito sin hierro ó bronce 
preparado, por lo menos). 

Ese mundo prehistórico de que tradiciones preciosas 
nos han sido conservadas por Platón y su antepasado 
Solón, el lejislador de Atenas, no ha podido ser otro, qu« 
é\. continente ó gran Isla abismada de la Atlántida, inter- 
puesta, según la tradición, entre el Viejo y el Nuevo 
continente, y la cual estuvo poblada por una raza muy 
civilizada, la de los Atlas {Atlam, esto es, Aí/am, proba- 
blemente la raza Adámica de la Biblia.) Sepultada la 
Atlántida bajo las olas del Atlántico, por un terremoto 
como el que acaba de abismar una parte de las costas 
de Java esa antigua civilización, fuente de la civilización 
prehistórica Americana, se perdió junto con el arte de 
las construcciones navales y de la navegación. En con- 
secuencia, los antiguos habitantes civilizados de los 
archipiélagos Americanos, probablemente la América no 



— 175 — 

existia entonces como continente, debieron quedar en 
un espantoso aislamiento, sin comercio ni revelaciones 
de ningún género, y conservando so^o remotas tradicio- 
nes de diluvio, como las preservadas por las razas 
Noacbides, oriundas de la Atlántida. Hé ahí la causa de 
la estagnación, y al fin, del atrazo y degeneración en 
que los indígenas Americanos fueron liallados en la época 
de la conquista. Esta tesis se iialla perfectamente sos- 
tenida y documentada, no solo por el Dr. D. Vicente 
Fidel López de Buenos Aires, sino por un trabajo aun 
mas reciente publicado en Inglés, por Mr. Y. Donnelly. 

« Las razas oriundas de América habiendo desapare- 
cido mas ó menos, la población actual de ella es toda 
mas ó menos de origen Europeo; y lo que tiene lugar 
en América, puede considerarse solo como una emana- 
ción de Europa. Esta ha enviado su población sobrante 
á América, un poco á la manera como lo hicieron las 
viejas ciudades imperiales del Norte, en que las cofra- 
dias de Artesanos dominaban y el comercio se hallaba 
estereotipado; muchas personas que no se hallaban 
bien bajo este yugo escaparon á otras ciudades, donde 
el peso de los impuestos no era tan grande. 

De este modo se levantó al lado de Hamburgo, 
Altona; al lado de Francfort, Offenbach, al lado de 
Nuremberg, Furth y Carouge al lado de Ginebra. Las 
relaciones entre Norte- América y Europa son análogas. 
Muchos ingleses fueron á establecerse porque allí las 
cargas y los inpuestos no existían 5 y porque allí, me- 
diante la aplicación combinada de las herramientas, 
máquinas, capital y demás elementos de que el Europeo 
puede disponer, se han llegado á obtener los mas pin- 



— 176 — 

gües resultados del vasto y fértil suelo. Ademas, la 
emigración á esos ierritorios nuevos ofrece muchas 
ventajas en otros sentidos. 

Pasando allí el inmigrante se exime de las trabas y 
humillaciones del régimen feudal que aun se conserva 
un tanto retocado en el Norte de Europa; librándose al 
mismo tiempo del servicio forzado de las armas y otras 
obstrucciones incómodas del viejo mundo, mientras 
lleva consigo las ventajas de la independencia del espí- 
ritu Europeo y de la habilidad adquirida; mientras 
que para los que desean consagrarse con todo su vigor 
al trabajo, no habiendo hallado en Europa campo para 
ello, encuentran ciertamente en América una esfera de 
acción adecuada. 

« La América, como es sabido, se divide en dos partes 
ó regiones ligadas entre sí por un istmo, lo que por 
cierto no ha contribuido á facilitar las intercomunica- 
ciones entre ambas, debiendo mas bien facilitarlas el 
canal que en la actualidad se construye bajo la direc- 
ción de Mr. Lesseps, destinado á comunicar directa- 
mente por su centro los dos grandes Océanos del 
Globo. 

Hasta aquí estas dos divisiones presentan característi- 
cas distintas y aun opuestas entre sí. Norte-América 
presenta al aproximarse á ella, á lo largo de su litoral 
Oriental, una ancha zona de costas llanas, detras de 
las cuales se alza una cadena de montañas : las Apa - 
laches ó Montañas Azules; mas al Norte los Allegha- 
nies. Las corrientes que bajan de ellas, riegan el país 
en la dirección de la costa, lo que proporciona grandes 
é importantes ventajas á los Estados-Unidos. Detras 



— 177 — 

de esta cadena de montañas corre el Rio San Lorenzo, 
en conexión con los Graneles Lagos, de Sur á Norte, 
y sobre este no se estienden las poblaciones mas im- 
portantes del dominio Británico del Canadá. Mas al 
Oeste se presenta la cuenca del grandioso Mississipi, 
y los valles del Missouri y del Ohio, sus tributarios, para 
ir á desaguar después de un largo curso al través de 
íeraces y bien pobladas regiones, en el Golfo de Méjico. 

Al costado occidental de esta región tenemos de igual 
modo una prolongada cadena de Montañas que atrave- 
sando Méjico y el Istmo de Panamá, va con el nombre 
célebre ya de Cordilleras de los Andes, á separar una 
banda de erizadas costas todo lo largo de las riberas 
occidentales de Norte y Sud América. 

«En el Norte esta gran cadena divide la América en 
dos. California y los Estados Alpestres inmediatos (Colo- 
rado, Nebrasca, Nevada, Oregon, etc.) y la gran zona 
oriental de los Estados que hemos señalado. En el Sud, 
la banda que se estiende á lo largo del Pacífico es mon- 
tañosa y estrecha: allí se estienden los opulentos Estados 
del Peni y Chile. La parte oriental, como en el Norte, 
es mucho mas ancha y se halla regada por las grandio- 
sas corrientes del Orinoco y el Amazonas; ellos forman 
grandes valles, hoy cubiertos de inmensos bosques y 
praderas, que con el tiempo serán la morada de impor- 
tantes, talvez de opulentos Estados. 

Hacia al Sur anuye el Rio de la Plata, cuyos tributarios 
sacan su origen un poco de los Andes Orientales (el Pilco- 
mayo, el Bermejo, etc.) algo de los cienagales de Ka» 
rayes, por el Rio Paraguay y principalmente de la cadena 
septentrional de montañas que separa la cuenca del 

12 



— 178 — 

Amazonas y del Tocantins, de la cuenca del gran Rio 
Argentino. Al Brasil corresponde la cuenca Amazonas ; 
á las Repúblicas del Plata, el Paraguay, el Paraná y el 
Uruguay. En las costas septentrionales de la Península 
Sud Americana, se estienden los tres Estados de Colom- 
bia, Venezuela, Nueva Granada y Ecuador ; al Oeste de 
estas, corriendo á lo largo del ramal Oriental de las 
Cordilleras, donde se halla el Chimborazo, el Cotopaxi 
y Antisana, el caudaloso Magdalena desagua en el mar 
Caribe. 

Todo el continente americano, Norte y Sud, se halla 
ocupado por Repúblicas, con solo la escepcion del Bra- 
sil ; pues aun las posesiones coloniales Europeas como 
el Canadá y las Guayanas, se hallan gobernadas liberal- 
mente. Si se compara á Sud-América, incluyendo á 
Méjico en ella, con Norte- América, observamos un asom- 
broso contraste de carácter, de clima y de antecedentes, 
que está lejos de marcar un contraste de instituciones ó 
de aspiraciones. 

«Ambos hemi-continentes, el Norte y el Sud han 
pasado ciertamente por tremendas pruebas, cambios y 
revoluciones presentándose sin duda mas atormentado 
él Sud aue el Norte; pero es que el Sud, naciendo de 
un orden mas vicioso para elevarse á uno mas perfecto, 
tenia necesariamente que ser mas laboriosa, mas agi- 
tada su obra. Partidos de un punto mas remoto, mas 
antipódico de la libertad y del progreso, tenian necesaria- 
mente que andar mas camino y tardar mas. Norte- Amé- 
rica, nacida bajo un réjimen inglés libre, sano y liberal, 
no tuvo otra cosa que hacer que cambiar el asiento y 

forma esterior de su gobierno, constituyendo su au- 



— 179 — 

tonomia, quedando en lo denaas como estaba, con corta 
diferencia. La obra de los Sud americanos ha sido mas 
ardua; nacidos de un réjimen colonial opresor, retrógrado, 
corruptor, sin luz y sin vida propia ; sin regla ni res- 
ponsabilidad ; de la esclavitud, y el desorden tenian que 
marchar al orden y á la libertad, y la tarea era ardua. 
Muchos de esos Estados han llegado ya á su meta; lo 
que es mucho hacer y mucho andar para venir de tan 
lejos en el camino de la regeneración : tales son Chile, 
los Estados del Plata, Venezuela, los Estados Centro 
americanos, á quienes aun falta un poco de unión, Mé- 
xico. Aun falta que lleguen á la suya el Perú, Ecuador 
y Fue va Granada. Pero ellos llegarán. 

«Por lo que es á Norte- América, no puede haber una 
región mas próspera. Su industria y su población se han 
desarrollado de un modo prodigioso : el orden civil, la 
libertad inclusa la liberación de los esclavos de raza 
negra, son un hecho real, práctico y positivo, cual no há 
tenido lugar ni antes ni ahora en ningún otro país. Por 
todo ferro carriles, telégrafos, líneas de vapores multi- 
plicados á lo infinito, prestan su recurso y activan las 
relaciones de un inmenso pueblo libre, feliz, próspero, 
activo, industrioso y opulento en todos sentidos. Al co- 
menzar el siglo la República Norte-americana tenia tres 
millones de almas; hoy, 1882, tiene 52 millones de 
almas; mas que el Imperio mas poderoso de Europa; 
con una población mas inteligente, mas libre, mas activa, 
mas viril, mas ilustrada y mas interesada en la conser- 
vación de su libertad y de sus derechos cívicos. Los 
Estados- Unidos de Norte-América son sin disputa hoy 
la primera nación del mundo, por la influencia del ejem- 



— 180 — 

pío y poder moral mas que por una fuerza física y ma- 
teria'. El es un Estado Unitario y un Estado Federal 
al mismo tiempo, reuniendo las exelencia de los dos 
sistemas, sin ninguno de sus inconvenientes. 

Ella llena el mundo con las producciones de su vasta 
industria, de su vasta agricultura, de su vasto comercio. 
Es el pensamiento y la industria humana, libre de sus 
viejas trabas, que se espande libre y espléndida á los 
cuatro vientos de la tierra. Con un brazo ella domina 
las vastas estensiones Oceánicas del Pacífico por Califor- 
nia y el Oregon, que hoy reúnen millones de almas, de 
riquezas y de propiedad material ; y por el otro los es- 
pacios ajitados del Atlántico, donde mantiene el mas 
activo tráfico conocido con el viejo Continente. 

Ademas Norte- América es no solo la cabeza material 
del mundo como República modelo, sino que es también 
la cabeza intelectual, científica, moral. Sus legisladores, 
sus oradores, sus estadistas son citados como regla y 
hacen ley en el mundo; y hasta la vieja Inglaterra 
toma de Norte América sus obras de ciencia y hasta sus 
diccionarios de idioma. Hemos visto el Diccionario del 
Americano Webster en todos los pupitres de la litera- 
tura del comercio de Londres ! 



« Acabamos de señalar á grandes rasgos las diferen- 
cias que caracterizan las condiciones morales y políticas 
de las dos grandes secciones del Nuevo Continente, del 
Sud y del Norte. 

«Pero debemos llevar mas adelante nuestro parangón. 
Las diferencias mas específicas entre las dos porciones 



— 181 — 

de América se muestran en dos opuestas direcciones ; 
la una con relación á la política, la otra con relación al 
culto. Sud Amaérica, donde Españoles y Portugueses es- 
tablecieron su supremacía, es y se conserva católica, 
aunque no con la intolerancia que en otras épocas. 
Norte Am.érica, donde los cultos son libres en toda su 
plenitud, es y se conserva fundamentalmente protestante. 

c( Una diferencia aun mas amplia existe si se quiere, y 
es que Sud América ha sido conquistada y sometida al 
yugo de la civilización Europea, transformando y rege- 
nerando sus buenas razas indígenas ; mientras Norte 
América ha sido colonizada, espulsando ó esterminando 
á sus tribus aboriginales, y ocupando el país con una 
raza de fuera del país, como territorio vacante. Los Es- 
pañoles tomaron posesión de Sud América para gober- 
narla y para hacerse ricos esplotando los puestos oficiales 
y por medio de exacciones y monopolios. Dependientes 
de una metrópoli remota, atrasada y sin un activo 
tráfico, sus aspiraciones hallaron un vasto campo en 
que estenderse, y por la fuerza, la destreza y la con- 
fianza obtuvieron un gran predominio sobre los indios 
sometidos. 

« Los Estados Norte-americanos, por el contrario, fue- 
ron enteramente ocupados y colonizados por Europeos 
con esclusion de indígenas. Como en Inglaterra^ Purita- 
nos, Episcopales y Católicos se hallaban sin cesar com- 
prometidos en un com^pleio conflicto, predominando ya un 
partido, ya el otro, muchos emigraron en busca de 
libertad religiosa á aquellas playas. Estos laboriosos 
Europeos se consagraron en el nuevo país á la agri 
cultura y al plantío del tabaco y del algodón, etc. Muy 



— 182 — 

luego toda la atención de los colonos se consagró y en el 
principio, la base de su existencia como cuerpo unido, 
se hallaba en las necesidades que ligan los hombres unos 
con otros ; en el deseo del reposo, mediante el reconoci- 
miento de los derechos civiles, la seguridad y la libertad, 
y una comunidad proviniente de la agregación de indi- 
viduos como constituyentes atómicos y en que el Estado 
debia ser solo una cosa externa, reducido á la protección 
de la propiedad, ha llegado á ser sin embargo el cuerpo 
político mas compacto, mas unido por el sentimiento 
feliz de la propia libertad, del propio bien y prosperidad ; 
mientras que las viejas naciones Europeas sometidas al 
yugo de instituciones opresivas inicuas, es en vano que 
invoquen el patriotismo y la libertad, pues estos no 
existen para ellos. No existe sino la opresión, la negación 
de todo derecho al bien y á la libertad común y la obli- 
gación forzosa de sacrificarse y vivir para otros. 

«Refiriéndose á las diferencias reconocidas entre el 
orden civil de las Sociedades Protestantes y las CatóUcas, 
Hegel se espresa como sigue ; citamos sus palabras tes- 
tuales para que ante el testimonio imparcial del filósofo 
alemán, se vea que nuestros conceptos no son hijos de 
la prevención ó parciahdad; sino por el contrario de la 
verdad pura y del deseo de la mejora y prosperidad de 
protestantes y católicos, tal cual lo exigen las condicio- 
nes del bien general en las sociedades civilizadas mo- 
dernas. 

« De la religión protestante, dice Hegel, nace el prin- 
« cipio de la mutua confianza de los individuos; confianza 
« en la honorable disposición de los otros hombres; 
« porque en la iglesia protestante, la existencia entera, 



— 1S3 — 

€ SU actividad general, es el campo que juzgan adecuado, 
« para las obras religiosas. Entre los católicos, por el 
« contrario, la base de semejante confianza no puede 
€ existir; pues en materias seculares solo la fuerza y la 
€ aplicación voluntaria son los principios de acción ; y 
«las formas que son llamadas constituciones, son en 
« este caso solo un recurso de la necesidad, y no son 
« una protección contra la desconfianza. » 

En efecto, la sociedad católica se basa esclusivamente 
sobre la autoridad, lo que es inadmisible para asocia- 
ciones de seres con razón y conciencia propia. La auto- 
ridad por sí sola y aislada de la razón, de la opinión, de 
la voluntad general, no puede fundar ni libertad, ni con- 
fianza, ni seguridad, ni bien de ningún género. La 
autoridad por sí sola, sobre todo en materias espiritua- 
les, solo puede fundar iniquidad y vicio ; y la equidad 
la libertad, la prosperidad, el esfuerzo y el bien general 
solo pueden bailarse en una feliz combinación de la ini- 
ciativa y libertad individual, con la autoridad. Esta unión 
seria felicísima, y realizada en las sociedades católicas, 
sin dejar de ser católicas, las llevaría á una igual ó 
mayor prosperidad que las sociedades protestantes. Mas 
para esto es indispensable que la autoridad religiosa ó 
civil no degenere en despotismo y se mantenga en los 
debidos limites, consultando la conveniencia, la opinión, 
la libertad y la cooperación individual. Por nuestra parte^ 
no hallamos en el catolicismo actual sino dos ó tres in- 
convenientes de segundo orden, que no son de dogma, 
disciplina ó liturgia religiosa, sino simplemente de 
aplicación y conducta práctica. Estos inconvenientes son 
la prohibición arbitraria de la lectura de obras y trabajos 



— 184 — 

científicos y de libros sagrados ó de polémica teológica ; 
y el excesivo número de los dias festivos, que deben re- 
ducirse solo á los Domingos y á una ó dos fiestas de 
gran solemnidad. Con estas abstenciones justas y exijidas 
por los principios mas fundamentales de la vida moderna, 
y con el precepto de la libertad y tolerancia religiosa 
mas completa, que las constituciones aun las mas retra- 
zadas reconocen; la reforma del catolicismo quedarla 
consumada, asegurándole una larga y próspera existen- 
cia. Entre nosotros, los argentinos, puede decirse que 
estas reformas tienen ya una existencia legal y, práctica 
de mas de medio siglo, hallándose prescritas por leyes 
é instituciones vigentes: solo falta que el clero las adopte 
de corazón y obre en consecuencia. 

<( Llevando mas adelante la comparación entre Norte 
América y Europa, hallaremos en la primera el ejemplo 
permanente de una constitución republicana. Una unidad 
subjetiva se presenta; porque hay un Presidente á la 
cabeza del Estado que, por guia de seguridad contra la 
propensión monárquica, es elejido solo por cuatro años. 
Protección universal para la propiedad, y algo como 
una exención completa de las cargas públicas son hechos 
que se citan constantemente con encomio. En estos he- 
chos tenemos el carácter fundamental de la comunidad 
el esfuerzo individual por llegar á la fortuna en un país 
libre; por medio de la industria, de la agricultura, de las 
artes de las letras, de las ciencias y hasta de los empleos; 
la preponderancia de los intereses particulares y el 
desempeño de los de la comunidad solo en vista de ven- 
tajas privadas: mas todo esto no escluye el patriotismo, 
por el contrario lo enjendra y lo fomenta, y esos misirios 



— 185 — 

hombres tan a pres ou gaín, llegado el caso, hacen los 
mayores sacriflcios por el bien y las libertades públicas, 
de que dependen el bien y la libertad individual. 

« En Europa es ciarto, se afecta mas desinterés; pero 
en el fondo la codicia es mayor y el incentivo á los me- 
dios personales por todos los medios, mas fuerte. De 
ahí viene que en Europa no se haya presentado un 
Washington; mientras en América, los Washington, esto 
es, el verdadero patriotismo, unido al verdadero desin- 
terés ; los Washington son comunes. Hace poco el ge- 
neral Grant reprodujo el desprendimiento y abnegación 
del gran fundador de la libertad Americana pues se negó 
á ser proclamado Presidente por tercera vez, como sus 
amigos se lo proponian y estaban en situación de 
hacerlo. 

« Por este estilo hay muchos otros casos en Norte y 
Sud América. Entretanto en Europa no hay ejemplo 
de uno que se haya puesto á la cabeza de una democra- 
cia, que no haya terminado por usurpar el poder, co- 
menzando por Gromwell y acabando por los Napoleones, 
cuya preponderancia tan caro cuesta á la Francia, la 
víctima expiatoria de su ambición. 

« La afición al lucro es pues en los Americanos un 
signo de libertad, y no de egoísmo ó corrupción. 

«En Norte América existen, ademas, relaciones le- 
gales bien establecidas, un código formal de leyes y 
prácticas constitucionales tomados de los precedentes 
de su propia historia; mas si hemos de creer á los 
europeos, el respeto á la ley existe en los norte-ameri- 
canos, aparte de la probidad genuina; imputando á 
los comerciantes norte-americanos, no sé si con verdad 



— 186 — 

ó calumniosamente, una conducta desleal bajo la pro- 
tección legal. Pero al asegurar estos de los ame- 
ricanos se olvida que la generalidad de los comerciantes 
de América son europeos y bien averiguado este cargo 
podria ser no solo injusto, sino contraproducente^ esto 
es, recae en contra de los que lo hacen. 

« Por lo demás, si de un lado la iglesia protestante 
desarrolla el principio esencial de la confianza, con 
esto vá envuelta por otro la recognision de la validez 
del elemento sentimental hasta tal grado, que dá im- 
pulso á innumerables variedades de fantasias, lo que á 
nuestro modo de ver, lejos de ser inconveniente, es 
ventajoso por el Estado. No hay como ver en la calle un 
ebrio en una actitud indecorosa, para hacer concebir 
horror por la ebriedad. Así el abuso de la libertad reli- 
giosa, abuso que pueda tener lugar sin perjuicio de 
nadie, tiene en sí mismo su correctivo. Un sectario 
estravagante lo mas que hará será inspirar horror ó 
desprecio por la estravagancia ; ei mal que puede hacer 
se limita á eso : mientras por el contrario, una represión 
indiscreta enjendra males inmensos, incluso el despotis- 
mo y la atrofia de las facultades, como ha sucedido en 
las naciones que han sido víctimas de las atroces repre- 
siones de la inquisición. Si la tolerancia no produce el 
menor mal, y la intolerancia ios produce gravísimos, es 
pues la tolerancia la que debe adoptarse por los pueblos 
cultos y de porvenir. La intolerancia no es otra cosa 
que la esclavitud de las almas y de la intehgencia; 
la esclavitud de la conciencia y de la religión misma 
que no puede existir sin hbertad. El despotismo sobre 
las conciencias es pues el peor de todos los despotismos 



— 187 — 

no pudiendo resultar de él sino el atraso, el embrute- 
cimiento y los vicios. 

« Mirada la cuestión bajo este punto de vista, se 
puede sostener que asi como cada individuo tiene su 
modo especial de ver las cosas, casi no hay tampoco 
inconveniente en que posea cada uno la religión de su 
conciencia propia. 

« Y esto es exactamente lo moral y lo lójico, y lo 
único que en realidad puede distinguir la libertad cris- 
tiana, del despotismo musulmán, el cual se impone 
por la espada, colocando al hombre en el dilema de 
morir ó de creer como Mahoma. Pero hoy el Mahome- 
tismo mismo es tolerante, y á nadie se pone en el caso 
de morir ó de casarse con cuatro lindas princesas. La 
religión no tiene ni puede tener otro objeto que fomentar 
las esperanzas del bueno y del virtuoso, y de servir de 
freno á las pasiones y estravíos del mal, en los casos 
que se hallan fuera del alcance de la ley social. Sí 
la religión es un consuelo, una esperanza y un freno, 
es solo esperanza y freno en cuanto se cree íntima- 
mente en ella. Las religiones impuestas de autoridad, 
son solo invernáculos de hipócritas capaces de los ma- 
yores atentados, desde que se cubren con el antifaz de 
una religión oficial, de la cual en secreto se mofan. 
Porque hay religiones increíbles y que se han hecho 
espresamente para que no se crean, rodeándolas de las 
circunstancias mas falaces y absurdas. Estas rehgiones 
son solo una farsa, dispuestas para servir al triunfo 
de los pillos y en ruina de los hombres de bien. 
Francamente, después de la luz proyectada por la cien- 
cia en la naturaleza y por la filosofía en la conciencia 



— 188 — 

humana, ya no es posible otra religión que la verda- 
dera, la fundada en la verdad y la moral de la con- 
ciencia humana. Ahora bien, si se quiere que haya 
religión verdadera, es necesario dejar á cada uno que 
se forme su religión propia, sin ofensa de la religión 
de los demás. Cada uno creerá en su propia religión 
y será una religión eficaz y verdadera, desde que en 
ella se cree. Hay algún inconveniente en este sistema ? 
Veamos lo que pasa en los Estados-Unidos, donde él 
prevalece. 

«En Norte América, donde no hay una religión es- 
clusiva impuesta por el Estado ; y donde reina, no solo 
la tolerancia, sino la mayor libertad religiosa, el único 
inconveniente observado en esta práctica, si tal cosa 
puede llamarse inconveniente, es el fraccionamiento de 
la religión en muchas sectas: pero nadie se queja del 
mal que esto lo haya producido. Es mejor que cada uno 
crea en lo que quiere ó puede creer, y no que no crea 
en nada bajo la capa de una religión oficial. Muchas 
de las sectas Americanas tienen formas de culto con- 
sistentes en movimientos convulsivos y á veces en estra- 
vagancias de un carácter sensual. Tales son los Quaker s 
Pero esos Quakers son los fundadores de Filadelfia y 
las gentes mas humanas, industriosas, inteligentes, hon- 
radas y religiosas que existan. Ellos son la honra y pro- 
vecho del país donde viven, y lejos de haber resultado 
el menor mal de ellos, la mitad de los grandes hombres 
de América, á comenzar por Franklin y acabar por 
Wheelwright el gran iniciador de los ferro-carriles 
Sud Americanos, son Quakers. 

« Esta completa libertad de culto se ha desarrollado 



— 189 — 

hasta tal grado, que las diversas congregaciones eligen 
sus ministros y los despiden según su voluntad, pues los 
asuntos y las funciones religiosas son arregladas por 
cada comunidad con independencia completa de toda 
influencia externa, y como ellos costean con sus propios 
fondos su templo, su presbiterio, sus centros de reunión 
y los servicios de sus ministros del culto, obran con com- 
pleta independencia á su respecto. 

« Así en Norte América prevalece y ha prevalecido 
siempre, la mas ilimitada licencia de imaginación en ma- 
terias religiosas; faltando por completo esa pesada y 
monótona beldad religiosa que los gobiernos despóticos de 
Europa han mantenido derramando torrentes de sangre 
inocente ¿para qué? para fundar la irreligión y el atheís- 
mo, pues es sabido, en esas religiones impuestas por la 
fuerza nadie cree, y solo los pillos las esplotan para su 
beneficio. 

« Así, en los pueblos donde la religión oficial se ha 
sostenido con sangre, no existe tal religión sino en la 
forma; y solo hay verdadera reUgion y verdadera piedad 
en los Estados Unidos de Norte América, donde desde su 
fundación ha reinado la mayor libertad religiosa; donde 
cada uno se escoge su culto, y donde jamás se ha derra- 
mado una gota de sangre por agradar á un Dios que 
odia la sangre y que murió victima de la intolerancia 
ortodoxa de los Indios sus compatriotas. La intolerancia, 
los castigos que generalmente son la obra de la mala fé 
de los hipócritas, han sido pues contraproducentes. Solo 
la übertad es legítima, saludable y fecunda. 

« Esto se palpó cuando el establecimiento del cristia- 
nismo, secta perseguida por la religión oficial. Los hipó- 



— 190 — 

critas y los déspotas hicieron de los cristianos mártires, 
cuya sangre sirvió para dar el triunfo á la religión per- 
seguida, al cristianismo. Y sin embargo, los gobiernos 
aun no escarmientan con sus religiones oficiales y esclu- 
sivas. 

« Respecto á la condición política de Ñor te- América, 
según Hegel, el objeto general de la existencia de esta 
Nación, no se halla aun especificado, ni determinado; y 
todavia según ese escritor, no se siente la necesidad de 
una combinación mas firme; « porque, dice, un Estado 
€ real y un Gobierno real solo emergen cuando ha llegado 
« á formarse una distinción de clases; cuando la opulencia 
« y la miseria se hacen estremas y cuando se presenta 
€ un orden de cosas tal que una gran parte de la 
« población no puede llenar « sus necesidades de la ma- 
« ñera como ha estado acostumbrado á hacerlo. » 

« Se vé pues, que los escritores europeos aun los mas 
filosóficos, no consideran las democracias Americanas 
como una cosa definitiva y estable. Y sin embargo, esa 
nacionalidad y esa independencia esa República y esa 
Democracia cuya solidez se pone en duda, cuenta ya 
mas de un siglo de existencia 1 

« Sobre el suelo moderno en que todo dura tan poco 
¿ no equivale esto á una patente perfecta de longevidad ? 
La obra de la libertad Americana es eterna, es preciso 
saberlo, aceptarlo y conformarse con ello, los que puedan 
abrigar dudas ó esperanzas quiméricas al respecto. Gloria 
al bien y á la dignidad del género humano ! No somos 
carneros, no, por mas que esta idea sángreme haya son- 
reído á nuestros amos espirituales que modestamente se 
adjudican á sí mismos el rol de pastores. 



-- 191 — 

« Por lo menos es s%uro que el rebaño humano no 
se parece en nada al rebaño lanudo de Panurgo. Por el 
contrario confesamos, no abrigamos la menor fé en la 
perpetuidad de ese orden que consiste en él á una que 
apacienta látigo en mano su rebaño de lacayos. 

« Tenemos fé, por el contrario, en el juicio, en el 
criterio, en la perfecta buena íé de las naciones y de 
sus gefes. No nos hemos de devorar unos á otros, hoy 
que el sol de la ciencia y de la conciencia nos alumbra. 
Esa luz nos ha de obligar á la templanza y al respecto 
mismo de los derechos. Los Gobiernos cristianos obli- 
gados de honor á mirar la fraternidad, la igualdad huma- 
na, y por consiguiente la libertad como un dogma, 
porque ese dogma es el fundamento real de la fé 
cristiana, no pueden adherir eternamente al sistema ve- 
getativo de obstruir eternamente la libertad y el dere- 
cho de los hombres al bien. Y aun queriéndolo, tal vez 
no lo podrían. Los pueblos no son hoy mansos carneros 
que se puede sin necesidad, mantener atados al palo 
de la prueba, de la privación y del sufrimiento. De la 
aprobación de todos al bien, ha de nacer necesaria- 
mente el consentimiento de todos á la realización de 
las condiciones del bien, la República, la igualdad, la 
fraternidad ilustrada. 

« Pero lo gracioso del caso no es tanto la duda de los 
escritores Europeos, con relación á la solidez de las 
Repúblicas de América, como su proporción de que el 
mundo Americano aun no reconoce un objeto en su 
existencia! Esto es, que es una masa de pueblo inútil y 
peligrosa lanzada sin dirección en el espacio, como esos 
mundos ciegos destinados á chocarse al acaso. Está la 



- 192 — 

atmósfera tan turbia entre los dos continentes, que de 
Europa no se pueda ver, no digo en los corazones, 
pero ni aun en los bultos ? Pero desde su primer origen, 
las Repúblicas Americanas han tenido en vista un 
grande, un sublime práctico objeto cual es la igualdad, 
la dignidad humana en primer lugar; y en segundo 
lugar el derecho, la libertad humana para labrarse su 
propio bien por el camino de la justicia y de la ley ! Por 
lo que es á Norte América ¿se puede creer que esos 
buenos Puritanos que emigraron á ese país, buscando 
un suelo mas favorable á su libertad, no tuviesen desde 
entonces en vista, al través de las nieblas del porvenir, 
el astro radiante de la realización de su ideal en la 
República? Ills s'en doardeen deja! podemos decirlo con. 
seguridad. No se viene tan lejos solo por buscar con su 
trabajo un pedazo de pan duro. Ellos traian un ideal, 
una visión subHme en sus almas candidas y generosas. 
Ideal que el tiempo y los acontecimientos se han encar- 
gado de realizar. 

« Los europeos no pueden concebir como un gobierno 
republicano pueda ser firme. Creen que todo gobierno 
libre es instable, y que solo es sólido el despotismo. 
Este error de apreciación proviene de que ellos no com- 
prenden ni al despotismo, ni á la hbertad, ni á su época. 
Con los medios poderosos que la civilización y la ciencia 
han puesto en manos de los gobiernos, justamente solo 
es posible el gobierno libre y el gobierno democrático 
ilustrado. La prensa, la navegación á vapor, los ferro- 
carriles, el telégrafo eléctrico equivalen á una irradica- 
cion del despotismo y la arbitrariedad y el afianzamiento 
de los gobiernos liberales y parlamentarios como el 



— 193 — 

gobierno inglés y el gobierno norte-americano. Con esos 
elementos, no hay temor que ahora pueda tener lugar 
una reacción, retrógrada y oscurantista. En América, 
las instituciones liberales se hallan tan arraigadas en el 
alma de todos los ciudadanos, que primero se dejarán 
arrancar la existencia, que su dignidad y sus derechos 
de hombres libres. No hay temor ninguno de que el 
despotismo pueda dominar, no digo la América inglesa 
pero ni aun la América española. La América para los 
americanos, decia Monroe : la América para la libertad, 
se podria añadir ahora. 

« La observación de Ilegel parecería señalar un de- 
fecto, en la organización Americana; pero tal defecto 
no existe sino para los ojos prevenidos. El gobierno 
americano, si no es perfecto, es perfectible y adaptable 
á todas las circunstancias. Es en realidad un sistema de 
gobierno y de legislación que no deja nada que desear 
ni para la libertad, ni para el vigor de acción en lo que 
respecta á trabajos públicos ó á medidas de defensa 
nacional. Su eficacia se ha probado en la última guerra. 

El es bueno para una gran ciudad y para una pe- 
queña ciudad; para una gran nación y para una pequeña 
nación; él ademas es susceptible de ser modificado y 
retocado sin peligro cada vez que se juzgue conveniente, 
sin herir sus partes vitales. 

Si Norte América, como la antigua Roma, se viese en 
el caso de anexionarse toda la tierra, toda la tierra 
cabria sin violencia dentro de los como dos vínculos de su 
constitución sin desvirtuarla, podria hacerlo sin necesidad 
de modificar para nada su organización y mecanismo 
político constitucional, como tuvieron que hacerlo los 

13 



— 194 — 

Romanos bajo un régimen mas unitario y menos elástico. 

Respecto á la cuestión de si en América con los años, 
han de venir las distinciones de clases y aun de castas 
que hoy degradan algunas nacionalidades del Viejo 
continente, eso es hablar sin conocer el objeto de que 
se habrá. Ese mal no es un mal temible en América, 
en donde no hay clases ilustradas é ignorantes, clases 
altas y clases bajas, conquistados y conquistadores. 

La libertad é igualdad constitucional del Estcido baee 
no solo que todos los ciudadanos sean iguales ante la 
ley, sino que todos sean igualmente ilustrados, liberales 
y elevados. Todos reciben la misma educación y tienen 
las mismas resposabilidades ante la ley. Los pobres de 
hoy, son los ricos de mañana y vice-versa, porque todos 
tienen las puertas abiertas no solo á la fortuna sino á 
los empleos y á los honores. No hay pues en América 
elementos para esa nobleza privilegiada que Hegel pre- 
dice y que parece indicar como el resultado inevitable 
del transcurso de I05 años en la evolución política de las 
sociedades modernas, según un modo de ver mas miope 
y vulgar, que filosófico. En Europa la nobleza viene de 
la conquista. 

Y en América, desde la emancipación la nobleza 
colonial ha desaparecido de por sí como casta privile • 
giada, y hoy es el mérito y no la sangre, la que confiere 
las distinciones. Si un partido como hoy no existe en 
América subiese al poder y estableciese una nobleza 
ficticia durante su predominio, su obra seria impopular y 
deleznable y no podria sostenerse, no digo por muchos 
años como en Francia la nobleza imperial, pero tal vez 
ni por pocos años, derribada por el ridículo y la falta 
de apoyo en el espíritu de las sociedades modernas. 



— 195 — 

€ Pero la America está exenta de esta presionj pro- 
« sigue Hegel, pues tiene las pruebas de la colonización 
« constantemente abiertas y multitudes íormando una 
«corriente continua, se estienden por los llanos del 
« Mississipi, el Missouri y sus tributarios y en los valles 
€ occidentales. Este es un medio de hacer á un lado la 
€ principal fuente de todo descontento, y la continuación 
« del orden civil existente queda con ello garantida. 
«Una comparación de los Estados Unidos de Norte 
« América, con el sistema territorial Europeo es pues 
«imposible; porque en Europa una semejante puerta 
« cibierta para la colonización no existe, á pesar de la 
« gran emigración que en ella tiene lugar. Si las selvas 
« de la Germania se hubiesen encontrado aun en pié, 
«la revolución Francesa no habría podido tener lugar. 
« Norte América solo podrá compararse con Europa, 
« cuando los inconmensurables espacios que hoy presenta 
« á la inmigración Europea estén repletos, y que los 
« miembros del cuerpo político hayan comenzado á 
« estrecharse unos á otros. Norte América se halla aun 
« en condiciones de tener mucha tierra que dar al cul- 
« tivo. Solo cuando como en Europa el aumento directo 
« de la agricultura quede imposibilitado, sus habitantes 
« en vez de desparramarse por las campañas se es- 
« trocharán unos á otros, buscando ocupación en las 
« ciudades, ó se dedicarán á la navegación y al tráfico; 
€ y entonces llegarán á formar un sistema compacto de 
« sociedades civiles y necesitarán un estado organizado. » 

« Hegel sin duda por falta de conocimiento y de 
estudio en el admirable mecanismo de las instituciones 
americanas, las considera deficientes de previsión y 



— 196 — 

estabilidad. Pero no es organización ni estabilidad lo 
que á estas les falta. Es tan elástica la mdole interior de 
la constitución americana que se adapta cooio hemos 
visto, para las grandes y las pequeñas poblaciones, para 
el presente de escasa como para el porvenir de densa 
población; y lejos de faltarle organización, es por el 
contrario la reglamentación la que abunda demasiado. 

La población Americana la hemos visto doblarse, cua- 
driplicarse, decuplarse, centuplicarse casi á nuestros 
ojos, tal es el pasmoso desarrollo de la gloriosa Repú- 
blica, y sus instituciones actuales han respondido y res- 
ponderán siempre á todas sus exigencias, sin que se 
haya hecho sentir la menor deficiencia ni aun defecto 
en ellas ; defectos ó deficiencias que será fácil remediar 
si llegan á sentirse en el sentido liberal y democrático 
actual. En ese orden admirable la población a los Esta- 
dos de la Union pueden aumentarse á lo infinito, sin 
alterar por eso en lo mas mínimo las condiciones repu- 
blicanas de la Union : habrán mas representantes 
llamados á deliberar, y eso será todo ; si bien su pro- 
porcionalidad misma con respecto al escalafón numérico 
de la población puede alterarse, sin variar por eso las 
condiciones fundamentales, políticas ó sociales del Es- 
tado. Les gobiernos seccionales son por su parte 
completos y con bastante autonomía para adecuar 
maravillosamente sus funciones á sus necesidades. 

Esto se vé hoy. El Estado de New-York, aunque 
comparativamente poco estenso, tiene tantos millones 
de habitantes ó mas, como un reino Europeo, y sus 
instituciones secciona'es y locales funcionan con una 
adaptación y plenitud para todas las exigencias de su 



^197 - 

activa, compacta é industriosa población, que nada deja 
que desear respecto á su eficacia. 

Supongamos que en todos los Estados se sienta un 
igual aumento de población ; la misma eficacia tendrán 
sus instituciones, la misma adaptabilidad para satisfacer 
á las nuevas necesidades creadas, cualquiera que ellas 
sean, que han tenido para el Estado libre de Nueva- York. 
Un aumento, pues, de población, de industria, de pros- 
peridad ó un conflicto crítico de circunstancias, como el 
esperimentado en la guerra última, no producirán la 
menor necesidad de alterar las bases constitucionales 
orgánicas de la República Norte- Americana. Respecto 
á su estabilidad y suficiencia, hoy no queda la menor 
duda, no solo en Norte América, sino en todas las nacio- 
nes que han imitado las instituciones de la República 
modelo ó que se han desarrollado á su unisón. 

« La Federación Norte Americana, prosigue Hegel, 
« no tiene á su alrededor Estados (hacia los cuales se 
« encuentre en relación análoga á la que tienen los Es- 
« tados Europeos unos con otros) á los cuales tenga que 
« mirar con desconfianza y contra los cuales tenga que 
« mantener un poderoso ejército permanente. El Canadá 
« y Méjico no son objetos de temor, y la Inglaterra ha 
€ tenido en mas de 50 años la esperiencia de que una 
« America libre, le es mas provechosa para ella que una 
ii América en estado de dependencia. Las milicias déla 
« República Norte Americana probaron ser tan valientes 
« en la guerra de la Independencia, como lo fueron los 
« Holandeses en la guerra contra P^elipe II; pero en ge- 
« r.eral, cuando no se trata de defender su independencia, 
« su valor no se ha mostrado tan eficaz; y en 1814 las 



198 



« milicias mostraron muy poco entusiasmo en sus com 
« bates contra los Ingleses. » 

Los europeos se burlan siempre del valor y la táctica 
de los otros pueblos, y sobre todo de los americanos, 
infatuados en una idea preconcebida de su superioridad. 
Por su parte los norteamericanos, en todo lo que han 
emprendido han dado prueba de un acierto y de una 
entereza admirable. A fines del siglo pasado, ellos re 
sucitaron la República, muerta en el mundo desde 
el entronizamiento en Roma de la tirania de los Césares. 
No reconocemos ninguna otra hazaña mas grande en 
el mundo, que ese guante arrojado á las poderosas mo- 
narquias europeas coaligadas. La nueva República desa- 
fió como David, al Goliat tonante del despotismo, 
derribándolo de una pedrada de su honda ideal de la 
igualdad y dignidad humana. En seguida dá otros dos 
pasos de gigante, inventando de un lado con Franklin, 
la electricidad dominada y llamada á cambiar el mundo, 
puesto que ella pone al habla todas las naciones de 
la tierra y que puede suplir al sol ; é inventando una 
constitución republicana sin precedente por su sabiduria, 
eficacia y tino. Esa constitución fué una encarnación, un 
verdadero verbo hecho hombre de la idea republicana, 
que encontró su realización adaptada á las condiciones 
de la vida moderna. Esa constitución original de los 
americanos, acertada solo después de unos cortos ensa- 
yos, es un prodigio mas, digno de admirarse y mas hon- 
roso para el espíritu humano, que una gran batalla 
ganada; y porque ella supone en el pueblo que la 
acierta la aptitud para ganar también en todas las gran • 
des batallas de la existencia. 



— 199 — 

En 1814 ella no pudo ser tan feliz en la guerra, pero 
el triunfo y los frutos de la victoria le quedaron, apesar 
de habérselas habido con las tropas de WeUington, el 
ejército vencedor de Napoleón el Grande. En seguida,. 
esos mismos yankees á quienes se suponían derrotados, 
después de triunfar inventan la navegación á vapor con 
Fulton; dan de comer á ía Europa hambrienta; inventan 
el telégrafo eléctrico; dan hospitalidad en su suelo á 
los inmigrantes de todos los paises y radícanse en su 
pais todas las industrias útiles del globo. Yo estimo todo 
esto como muy superior á las glorias estériles de otros 
pueblos. Por último, en la guerra civil última, Norte 
América pone en pié ejércitos formidables, é inventa 
con los acorazados de Ericson, la marina de guerra 
perfeccionada moderna; invento que ha revolucionado 
la táctica naval y la fuerza marítima relativa de los 
Estados del mundo. Tampoco se ha quedado atrás 
Norte América en la táctica, ni en la invención de las 
armas perfeccionadas de los ejércitos terrestres; suyo 
es el fusil remington, suya la primer idea del sistema 
moderno de fjrtiflcaciones, contra la formidable artíUe- 
ria rayada de gran calibre ; y suyas diversas combina- 
ciones de tácticas aplicadas á las grandes maniobras de 
los ejércitos en campaña. Por último, Norte América 
ha inventado la lámpara eléctrica, el teléfono, la agri- 
cultura y la ganadería perfeccionada en grande escala, 
los elevadores de granos y las carnes conservadas por 
el frió. Sin duda que hay algo de humillante para nues- 
tra raza española, víctima por tres siglos de la Inqui- 
sición, del despotismo que han llegado á atrofiarle sus 
facultades intelectuales, en haberse dejado aventajar 



— 200 — 

tanto por otra raza mas afortunada. Pero decimos la 
verdad y solo la verdad, pese á quien pese. Si la raza 
española se ha quedado atrás de las razas anglo-sajonas 
y germánicas, ella se tiene la culpa. La raza inglesa se 
ha mostrado la raza moderna por excelencia, y sus glo- 
rias, desde Bacon y Newton hasta nuestros dias son tales, 
como ninguna otra nación ni raza puede igualarlas. Si 
los españoles, en vez de imitar á los santos de ía The- 
baida, multiplicando sus conventos, se hubiesen dedicado 
al cultivo de las ciencias, de las artes y de la agricul- 
tura, otra seria su suerte y su influencia hoy en el 
mundo. En cambio de ese camino del cielo de que 
habla Larra, ella ha entregado el cetro del mundo 
que empuñaron Carlos V y Felipe 11. Que le aproveche 
el cambio ! 



XIII 



Ultimas observaciones y despedida de San Francisco. — 
2. Babia de San Francisco y Golden Gate. — 3. El 
circulo de Fuego. — 4. Travesía del Océano Pacifico. 
— 5. Divagaciones. — 6. Islas de Sandwicb, su des- 
cripción. — 7. Origenes Polynesianos. — 8. Orígenes 
Americanos. — 9. Pasado, presente y porvenir de las- 
Islas de Hawaii ó Sandwicb. — 10. El Volcan de 
Kilanea y sus Lagos de^Fuego. — 11. Agricultura y 
Ganadería de las Islas Hawaii. — 12. Historia, tradi- 
ciones y costumbres de los Hawayos. 



Bueno será que antes de despedirnos de San Fran- 
cisco, le demos nuestra última pincelada. Esta ciudad 
presenta un plan bastante irregular respecto á su 
orientación; hallándose dividida en dos por Market 
Street, magnifica y espaciosa calle diagonal (tiene mas de 
50 jardas de ancho ), que corre de Cerro á Bahia. San 
Francisco tiene además su arquitectura especial, tomada 
en parte al estilo Inglés y Norte Americano y en partee 
á la arquitectura de otras naciones. 

Como el pais se halla espuesto á temblores de tierra, 
las casas son ó de madera ó a prueba de terremoto, 
con armazón ó trabazón de madera ó hierro, aunque 
esteriormente de ladrillo ó piedra. Las calles son gene 
raímente espaciosas, bien adoquinadas, con buenas 
veredas de piedra ó de madera; esto es general para 



^ 202 — 

Jas nuevas ciudades Norte Americanas, cuyas calles son 
en general mucho mas anchas que entre nosotros, á 
pesar del mayor precio de las tierras. Estas ventajas 
provienen de su plan originario, como los defectos 
de las nuestras. 

Los ingenieros ingleses prodigan el terreno para ca- 
lles, jardines, parques y paseos públicos. Los ingenieros 
españoles por el contrario, ó niegan, ó escasean de- 
masiado el terreno con estos objetos, como si temiesen 
les fuese á faltar tierra. Apuntamos este defecto antihi- 
giénico y funesto ; defecto contra el gusto y contra la 
salud de las poblaciones, por si acaso él tiene remedio 
para el porvenir. 

Por el centro de las magnificas y anchas calles 
Americanas, corren innumerables lineas de tramways, 
de diferentes sistemas, ida y vuelta. Unos son de 
sangre, otros de cadena invisible movida á vapor; 
todcs igualmente cómodos, elegantes é incesantes. Conx) 
el piso de la ciudad es muy desigual, estos tram^'ays 
trepan cuestas y hasta altos cerros sin eV menor incon- 
veniente, sobre todo los de cadena ó cable de alambre. 

Entre los edificios notables de San Francisco enume- 
raremos el Palace Hotel. Este edificio es superior por su 
estension y disposición, á todos los de su género que 
hemos conocido. Ocupa un block ó manzana entera y 
contiene 1200 habitaciones de huéspedes ó familia fuera 
de sus salones, comedores y demás oficinas, todo espa- 
cioso, magnifico y en grandes proporciones. 

Las habitaciones son grandes, de 7 por 7 y 5 por 5 
yardas, con departamentos especiales de baño, laboratorio 
y guarda ropa incrustados en las anchas paredes divi- 



— 203 — 

sorias. Cada habitación se halla alumbrada por siete 
luces de gas y se hallan arregladas con muebles y al- 
fombrados de primera clase. En el centro del edificio 
se abre un gran patio con techo de cristal, el cual se 
alza á toda la altura colosal del edificio, que es de 7 
grandes pisos; sin incluir un basto sótano, donde se 
hallan las caballerizas, cocheras, despensas, cocinas, 
lavanderías, salas de planchado y demás oficinas de vida 
intima, dispuestas en grande escala. 

Los pisos bajos del Hotel se hallan ocupados por 
magnificas tiendas, joyerías, almacenes, confiterías, 
sastreria§, barberías etc., etc. Los huéspedes de este 
pueden en consecuencia obtener todo lo que precisan en 
el recinto del Hotel mismo, á precios equitativos, sin 
salir á la calle ni molestarse para nada ; pues como hemos 
indicado su piso bajo es un maagnífico Bazar á la Oriental. 
El aspecto del edificio, ligado á otro gran Hotel por una 
galería superior es tan imponente como magnífico; y 
su arquitectura, que es original y elegantísima, no es 
regular, ni pertenece á ninguno de los órdenes cono- 
cidos. Es una mezcla de gótico y de renacimiento, pre- 
sentando cuatro elevadores para subir sin fatiga á los 
pisos superiores y otras tanta? grandes escaleras. 

La masa de edificios de la ciudad son generalmente 
lujosos, elegantes, cóxmodos, presentándose sus calles 
con una numerosa circulación de personas y un activo 
tráfico de carros de., comercio, trannvays y carruages 
particulares. En Buenos Aires el tráfico se halla concen- 
trado en ciertas calles, arterias principales de circula- 
ción : en San Francisco él se halla difundido igualmente 
por todas. Las veredas son entablad¿xs en las calles 



— 204 — 

secundarias ; de grandes lajas alisadas de piedra en las 
principales ; y de grandes baldosas cuadrangulares de 
mármol de California en las veredas ^e Palace Hotel, 
de 10 varas de ancho (las veredas). Francamente, en 
Londres y otras grandes capitales Europeas existen 
grandes y magníficos hoteles de piedra labrada en que 
brillan todos los esplenaores del lujo de una refinada 
cultura ; pero ninguno de la estension, comodidad y lujo 
bien entendido del Palace Hotel, en donde, en cada 
habitación se tiene por un precio acomodado, baño ca- 
liente y frió á mano en toda estación y á toda hora del 
dia, á mas de las otras comodidades y ventajas de que 
hemos hablado; de manera que uno sin salir de su 
habitación ni molestarse para nada, puede gozar de las 
ventajas del baño á toda hora y temperatura. A todas 
horas existe en el mismo hotel á la disposición de sus 
alojados una ó dos veintenas de coches y carruages de 
todas denominaciones y capacidades, dispuestos á mo- 
verse á la primera señal en la dirección indicada. Esto 
es fuera de los grandes coches especiales que se ocupan 
en llevar y traer pasageros de todas las estaciones de 
los ferro-carriles, embarcaderos y ferry?^. El Palace 
Hotel tiene una mesa digna de su magnificencia, y á 
pesar de su vasta estension y de hallarse unido á otro 
gran Hotel es muy concurrido y pocas veces dá abasto 
á todos los pedidos. 

La sociedad de San Francisco es tan ilustrada como 
amable. Hay ademc\s sus numerosos teatros, tan bien 
desempeñados, cómodos y espaciosos como en la mejor 
capital Europea. Cuenta también numerosos Clubs, sa- 
lones de conciertos, y numerosos centros de reunión y 



~ 205 — 

tertulias privadas. Las Panchinas, como llamaremos á 
]as damas de San Francisco, han dejado encantada sobre 
todo á la parte joven de la Comisión, que no halla como 
ponderar su belleza, su gracia y su amabilidad. Y en 
efecto, las Panchinas son generalmente bellísimas; no 
con esa belleza de un carácter severo peculiar de la 
Gran Bretaña ; sino que á la amabilidad Americana, 
unen la esbeltez Alemana y la gracia Española. Es un 
conjunto, ó mejor, tipo hechicero de mujer, perfecto, 
agradable y encantador. Imposible hallar en San Fran- 
cisco 5 damas reunidas, sin que una de ellas sea pre- 
ciosa de fisonomia y aire ; y todas jóvenes (en San 
Francisco no hay viejas) como que pertenecen á la 
primera generación de un pais recientemente poblado. 

Hace tan poco, puede decirse, que California ha 
sido ocupada y colonizada, que no ha habido tiempo de 
que se formen ligas. Todas las Panchinas son en con- 
secuencia, generalmente jóvenes y bellas, con una per- 
fección y gracia de formas que no escl uye el vigor 
físico. Se esplica su belleza general, superior á la media 
de las otras ciudades norte americanas ó inglesas, en 
que predomina mucha mezcla ae raza germánica y de 
otras bellas razas del norte. Probablemente tienen 
también infusiones de otras sangres, española, france- 
sa, etc., lo que dá toda la variedad y atractivo poco 
común que presentan, siendo la población californiana 
esencialmennte cosmopolita. 

Ahora pasaremos á hablar de Golden Gafe Park. Este 
parque es indudablemente uno de los mas vastos que exis- 
ten, y sus bellezas son tan naturales como pintorescas. Sus 
colinas no son artificiales, presentando en consecuencia 



— 206 — 

toda la estension, variedad y belleza de las verdaderas 
montañas, con sus lontananzas y grandiosas perspec- 
tivas. Yerdad es que sus avenidas y plantíos, dispuestos 
sobre un plan que se aviene bien con el carácter del 
terreno y aprovechando los accidentes y la vegetación 
natural de este, son nuevos y sin el desarrollo que están 
destinados á adquirir, pero ya sus drives y sus Walks, 
llenos de sol, de aire puro, y -de verdura presentan ya 
un aspecto florido y naagnífico. Por sus grandes colinas 
alternadas de bosques y de prados, compararíamos este 
parque al mas bello trozo de las alturas de la Bajada del 
Paraná, en el Entrerios, si no fuera que su suelo meda- 
noso y su cielo sin nubes lo asimilan mejor á las faldas 
de los Andes cuyanos, formadas de médanos boscosos 
y de lomas rojizas, abundantes en brezos. 

El parque contiene un bello invernáculo (conservatory) 
de cristal y hierro, conteniendo la mas bella colección 
de plantas tropicales que es posible imaginar, las Orchi- 
deas, las palmas de abanico, etc. Todas estas y muchas 
otras especies tropicales, cultivadas en el grado de calor 
y humedad constante que es pecuhar de su pais nativo, 
por medio de la circulación de vapor ó de agua hirviendo 
en una cañería bien dispuesta, presentan el espectáculo 
peregrino, en una zona exótica, de un jardín de Ja- 
maica, de Babia, de Rio Janeiro ó de Honolulú. 

Este magnifico parque no tiene otro inconveniente, 
que el hallarse demasiado distante del centro de la 
ciudad, y el hallarse rodeado de las- blancas cruces y 
tumbas de los cementerios; espectáculo melancólico 
para un paseo de solaz y de higiene. 

Pero todo no puede ser completo y perfecto en un 



— 207 — 

mundo donde el acaso impera y no la elección, la con 
veniencia, ni el gusto. Bajo el gobierno de la razón, 
no exigiríamos tanto como la razón filosófica de Hegel; 
sino simplemente de la razón natural, seria otra cosa, 
y cada r»bjeto ocuparla su puesto. Yo llevarla, por ejem- 
plo, los cementerios á la orilla del mar; alli las olas 
gemirían á la manera de lamentos, á los pies de las 
tumbas ; y el viento murmurarla á manera de oraciones, 
entre el negro follaje de los cipreses funerarios. 

¿ No es una mas bella asociación esta para los muertos, 
que solo pueden amar los suspiros y las oraciones, que 
el espectáculo del mundo elegante y divertido, de las 
felices parejas vagando perdidas entro los drives, de la 
bella juventud llena de vida y de aspiraciones, formando 
como un sarcasmo delante de la soledad y de la tristeza 
implacable de las tumbas ? Al parque yo lo hada abar- 
car todos los terrenos actualmente ocupados por los 
cementerios, aproximándolo á la espansiva ciudad yankée, 
que se estenderia por sus flancos, aprovechando sus puros 
y perfumados aires. Pero proponer razón á los hombres, 
esclavos del acaso y de sus estrambóticos caprichos ! ¿ No 
seria mejor pedir peras al olmo y constancia á las va- 
riables veletas? Esa tarea ingrata se la dejantes á otro 
mas joven y mas confiado que nosotros, que conocemos 
de memoria á nuestro mundo. Tal vez él en un returno 
de razón ó de buen gusto de los que suele tener, nos 
halle la razón y se convierta de por si á nuestra útil y 
conveniente indicación. 

Los muelles que la ciudad tiene sobre la Bahia en su 
vasto frente peninsular, bañados en tres costados por las 
olas, son numerosos y estensos ; pero no notables ni 



— 208 — 

sólidos por sus materiales ó construcción. Son general- 
mente formados por tablones establecidos sobre pilotes 
de madera. 

Pero ya que hablamos de la Babia, diremos que 
desde el primer momento, hemos quedado sorprendidos 
de su vasta estension y belleza. La espléndida natu- 
raleza tropical de la Babia de Rio Janeiro es cierta- 
mente mucho mas accidentada y pintoresca ; pero no 
es ciertamente tan vasta como la de San Francisco que 
se compone de tres ó cuatro bahías engastadas unas 
en otras, todas coronadas de elevadas sierras mas no - 
tables por los perfiles y recortes fantásticos de sus 
cuchillas, que por su vegetación ó el agrupamiento 
de sus rocas. Pero esto no le hace falta. En su in- 
mensa estension, solo hay lugar para contemplar. las 
moles, las masas, las armonías del conjunto, perdién- 
dose, como quien dice, los detalles en su misma inmen^ 
sidad. Las aguas de la Bahía se componen de una 
mezcla de las aguas verdes, traslucidas y saladas del 
mar, con las aguas bayas, ó mejor, rubias y opacas del 
gian rio Californiano formado por los caudales del 
Sacramento y del San Joaquin, que desaguan unidos 
en la Babia, formando un vasto Estuario según hemos 
visto, que se podría llamar Babia de Benicia, prece- 
diendo la Bahía de San Pablo, que á su turno precede 
la de San Francisco. 

Asi las aguas participan del color verde del mar y 
del bajo turbio del rio, formando un verde gris sucio 
y opaco, que tiene mucho que envidiar á la translúcida 
turquesa de San Vicente ó de Queenstown. 

Hace poco mas de 30 años que esta magnifica Babia, 



— 209 — 

en poder de, los Mejicanos, era un desierto, una desola- 
ción, una espantosa soledad* hoy es el emporio de un 
activo comercio, tan poblado como el mas antiguo y 
opulento puerto Europeo. Estos prodigios hace la liber- 
tad, la tolerancia y el buen gobierno de la gran 
República. 

Solo la ciudad de San Francisco cuenta próximamente 
mas de 300,000 almas ; pero está rodeada de otras ciu- 
dades como la de Oakland, Sancelito, Contracosta, etc., 
y toda la población junta dispuesta en torno de la Bahia, 
debe elevarse á mas de medio millón de almas. Del 
Cerro del Telégrafo se goza de hechiceras perspectivas 
sobre las diferentes regiones de la Bahia. sobre todo 
en su parte mas interesante, situada del lado de Golden 
Gate, la Puerta del Oro, que es la entrada estrecha 
de la Gran Bahia situada entre dos prominencias que 
la dominan del lado del Océano, y la cual se halla 
bajo la protección de tres fuertes y de la luz de un 
gran Faro, con un ruidoso pito á vapor para advertir á 
los navegantes. 

Las defensas no las creemos en realidad muy for- 
midables, ni muy bien dispuestas, no hallándose conve- 
nientemente aprovechadas las ventajas del terreno, que 
son numerosas. Elias son, sin embargo formidables con- 
tra cualquier enemigo, sobre todo, la batería continental 
blindada situada á la izquierda saliendo, la cual se pre- 
senta armada de cinco ó seis órdenes de cañones de 
gran calibre superpuestos. Por esta puerta de Gormen 
Gate entra el comercio del Océano que enriquece á Cali- 
fornia; entrando por ese mismo camino las nieblas, qto 
hacen desapacible á veces su delicioso clima. Estas nie- 



" 210 — 

blas invaílen generalmente por la tarde y en las noches 
con la brisa marítima. Pero generalmente se disipan á 
mediodia, como en todas las costas del Pacífico. Es in- 
creible la semejanza y analogía que se nota en el clima, 
suelo y aun en la configuración esterior de todo el 
litoral del Pacifico, desde el Cabo de Hornos, hasta 
Alaska. 

Pero ha llegado el momento de despedirnos de San 
Francisco y de sus buenas y bellas cosas. Tenemos que 
embarcarnos y que partir para Honolulú, para Nueva 
Zelandia y para Australia ; para conocer nuevos mun- 
dos y recibir impresiones nuevas. El vapor Zelandia 
nos espera y muje inipaciente desde el muelle. El 
tiempo está frió y nebuloso, pero el sol sonrio á veces 
entre brumas, como una promesa sonrio entre las du- 
das del porvenir. Apresurando nuestros cocheros He- 
damos de un salto al muelle, al costado del gran vapor 
cómodamente atracado á él. El gran Steamer Zelandia, 
sobre el que debemos hacer la travesía del mas vasto 
mar del mundo, del Océano Pacífico, que ya conocíamos 
en su zona austral, sobre las costas " occidentales de 
América, es un vapor por el estilo del Neva en que ha- 
bíamos hecho la* travesía de Buenos Aires á Europa; 
pero su salón se halla dispuesto en un estilo mas ele- 
vado y elegante. En el medio forma una elevada cú- 
pula que constituye casi todo el techo del salón, como 
su media naranja constituye casi todo el templo de Bel- 
grano. En este salón se pasa la vida de abordo ; allí 
se tertulia, allí hay música, canto, baile á veces, cuando 
el tiempo y el implacable Neptuno lo permiten. Nuetros 
camarotes se hallan sobre cubierta y su situación es 



— 211 — 

inmejorable. Desde nuestro cómodo Berth, podemos con- 
templar el mar azul y la onda instable, libre de sus es- 
pumas y de sus embates. Desde luego la cruzada de la 
Bahía es deliciosa. Sobre su plateada superficie de un 
verde de ágata sucio, el vapor se desliza, los muelles 
se alejan insensiblemente y la ciudad de las colinas y 
de las montañas^ se empina y se ostenta visible en su 
conjunto; y pronto las alturas de Golden Gate Park, 
que ya hemos diseñado á nuestros lectores, se perfilan 
reconocibles en el horizonte occidental. 

Se perciben muchos buques cargando y descargando 
en los muelles. Mas por el momento, se observa poco 
movimiento de naves ó ferris que van ó que vienen. 
Los numerosos ferro-carriles absorben sin duda una 
parte del transporte que antes tenia lugar por agua. 
Sin embargo, todo el dia los ferris cruzan la Babia ; y 
todo el dia entran y salen los grandes vapores trans- 
oceánicos que comercian directamente con el Japón, la 
China, la India, Honolulú, Nueva Zelanda, Australia y las 
costas Americanas del Oeste, Sud y Norte. Pero la 
Babia es tan inmensa, que esto mismo parece poco é 
insignificante, inclusas las numerosas barcas de cabotaje 
y las barcas de pescadores y cazadores que todo el dia 
la recorren, junto con los Ferris, en todas direcciones. 



La salida de la Bahia es interesante. Después de 
pasar en revista sus costas todas pobladas y cubiertas 
de preciosas habitaciones y villas, y sus islas fortificadas 
ó cubiertas de casorios, se llega al Estrecho de Golden 
Gate, entre un Cabo fortificado, y un farellón de altas 



— 212 — 

crestas de montañas en cuyas laderas se alza el Faro y 
el Avisador de nieblas que incesantemente hace resonar 
su pito, poderoso y melancólico, destinado para señalar 
en los dias de sombria bruma, la presencia de los esco- 
llos á los navegantes incautos: lo que no siempre impide 
haya frecuentes naufragios en esas intrincadas costas. 
A medirla que de la Bahia se pasa al Océano, las 
aguas adquieren un tinte verde mar cada vez mas 
pronunciado; los oleages se hacen también mas pode- 
rosos y mas grandes; haciéndose también mas pronun- 
ciado el vaivén del buque, aquel que produce ese 
estraño mal de mar, tan odioso á las damas, las ná uceas. 
Muy luego el Steamer se ha alejado lo bastante para 
poder juzgar en su conjunto la dirección de las costas 
y la conformación de sus montañas. Las costas del Norte, 
que van á formar mas adelante las alturas é Islas del 
Farellón, siguen elevadas y unidas como un sistema com- 
pacto de Serranías, hasta cubrirse mas al Norte, de 
los magníficos cipreses de ese árbol estraño, el Sequoia 
Gigantea ó Palo Colorado, resto de la potente vegetación 
de la edad Terciaria. Las costas del Sud se presentan 
también coronadas de alturas, pero cortadas y aglo- 
meradas en forma de promontorios ó picos, indicando 
ambas á lo lejos por sus contornos y su aspecto físico, 
la naturaleza y origen de sus moles. La cadena costera 
del Norte es indudablemente de naturaleza calcárea; las 
del Sud de naturaleza volcánica; es por eso que se 
presentan en grupos despegados é independientes, de 
forma pyramidal. 

Las aguas de la Bahia, impregnadas con los turbios 
raudales del poderoso rio Sacramento, continúan influ- 



— 213 — 

yendo sobre el calor y probablemente sobre la natura- 
leza del elemento marítimo, hasta mucha distancia de 
las costas. Lejos ya, el verde de las aguas se pronuncia 
de un franco marino, esto es, de un verde esmeralda 
sombrio, las costas mismas van poco a poco desapare- 
ciendo y abismándose bajo el nivel horizonte oceánico; 
y al fln, perdidas las últimas puntas, los últimos pro- 
montorios y el último cabo de la última Isla, la inmensi- 
dad del mar nos ro'lea por todo. Del mar? Mal dicho. 
Del inmenso Oce.-no, debiéramos decir; de ese mar sin 
riberas, que un círculo de fuego circunscribe dentro de 
los mas remotos coiiíines planetarios. Ese círculo lo for- 
man los volcanes que ciñen las costas del Nuevo conti- 
nente en su vasta proyección en toda la ostensión del 
meridiano, de uno á otro hemisferio; lo forman las 
Islas volcánicas de Sandwich y mejor, de Hawaii, las 
cadenas volcánicas del Noroeste del Asia, del Kanst- 
Chatka, del Japón, de las Filipinas, y de la serie de Islas 
espantosamente volcánicas de la Zonda, donde se hallan 
Java, Borneo y otros focos ardientes ; continuándose al 
través del Océano hasta darse la mano por la Nueva 
Zelandia, con los terribles vomitorios de la zona glacial 
Antartica, el Sabino, el Erebo y el Terror, que á su turno 
se ligan, completando el círculo, con los volcanes de 
la tierra del Fuego y de las cordilleras flamígeras del 
Oeste de la Patagonia. 

¿Qué significa, me diréis, ese círculo de fuego? Signi- 
fica una gran batalla geológica ; gran batalla ganada 
por . el mundo actual y moderno, sobre el mundo geoló- 
gico antiguo, lleno de monstruos. Es la batalla de la 
tradición antigua, la batalla de los Dioses .contra los 



— 214 — 

Titanes, en que fueron precipitados en los profundos 
abismos donde hoy yacen, tres mundos viejos y oscu- 
rantistas, contaminados con Jos monstruos de la edad 
reptiliana ó cretácea, y que la artilleria divina abismó 
bajo las dobles olas del océano de fuego y del océano 
de agua de los potentes elementos, sus instrumentos y 
aliados. 

Estos tres continentes sepultados fueron : el continente 
Lemuriano; el continente Pacífico ó Polinesiano y el 
continente de la Atlántida, con quien hemos de trabar 
mas íntima relación en adelante, abismados, el primero 
bajo las Olas del Océano Indico , el segundo bajo las 
olas del Gran Océano Pacífico; y el tercero bajo las 
olas del Atlántico. Precipitados por un poder y una 
voluntad omnipotente, ellos al unirse hicieron lugar 
para la configuración geográfica actual de nuestro pla- 
neta, impaciente de mostrarse, j que no son otros que 
los continentes modernos del África, Europa y Asia, y 
los Nuevos continentes de América y Australia, surgidos 
en parte de las olas, al mismo tiempo que se hundían sus 
viejos antogonistas, que habían presenciado las antiguas 
edades geológicas de la creación. 

La madre tierra, plagada y cansada de voraces mons- 
truos, preludiaba al advenimiento de su último genito, 
de su hechura predilecta, del hombre completo, del ser 
humano racional destinado á embellecer y regenerar el 
mundo y la naturaleza, sustituyendo las tinieblas con la 
luz, la bestialidad con la razón y la barbarie con la 
civilización. Este circulo aun coronado de eternos fuegos, 
son las baterías aun no apagadas é incandecentes que 
decidieron de esa gran batalla del mundo geolórrico. 



— 215 — 

que abismó las bárbaras edades antiguas, para dar 
lugar á las espléndidas edades modernas. 

Ellas quedan como un testimonio y advertencia, de 
esa influencia misteriosa y omnipotente, de la evolución, 
de esa mano invisible de la Providencia que trabaja y 
abre paso á los grandes destinos de la humanidad culta, 
i Cuan pequeños somos los mortales, ante esas magesta- 
des de lo omnipotente, de lo infinito, de lo eterno! Y 
cuan corta y cuan insignificante nuestra existencia indi- 
vidual y aun colectiva, ante ese inmenso desarrollo de las 
edades geológicas que se estienden por millares de siglos 
y tal vez por centenas de millones de años ! 

Asi la tierra nace de un círculo anular de vapores 
opacos, formado en torno de la zona del ecuador solar 
sobre la reunión mas activa de la rotación asteral; 
zona que se estendia entonces (antes de nacer la tierra) 
hasta el circulo de la órbita que hoy esta recorre en 
torno del sol. La vida orgánica estuvo hasta allí con- 
finada á los remotos mundos de Neptuno, de Urano, 
de Saturno, de Júpiter, del Planeta misterioso que dio 
origen con su estalUdo y consiguiente fragmentación, 
al cardumen de los pequeños planetas y finalmente de 
Marte, que se hallaba entonces en su edad primordial, 
de cientos de millones de años de duración, que necesitó 
tal vez de las peripecias de la formación terrestre, para 
obtener el decenso de temperatura necesaria al comienzo 
de su evolución orgánica. 

El nacimiento de la tierra, que tuvo lugar formán- 
dose una fria y opaca banda de vapores en torno á la 
ardiente zona del Ecuador del astro del dia hizo tal 
vez congelar los mares de Neptuno ; produjo el segundo 



-_ 216 ■— 

período glacial de Urano ; el primero de Saturno que 
vio sin duda, no sin espanto, conjelarse en su cielo, su 
anillo ecuatorial de vapores ; é hizo asomar los hielos 
en los polos de Júpiter, que habia gozado hasta allí 
de su edad terciaria y había tenido hasta alli sus polos 
floridos y sin hielos, cubiertos de magníficos bosques de 
magnolias, tuliperos y palo colorado, de la familia de 
los Sequoia de California, él hizo entrar en su edad 
secundaria, al plar>eta estallado mas tarde, no por un 
choque, sino por una gran esplosion de su fuego inte- 
rior; y en su edad primaria á Marte demasiado cal- 
deado antes por su fuego celeHe para que hubiese podido 
presenciar hasta entonces su primera evolución orgánica. 

Precipitados los vapores cósmicos, que se concentra- 
ron formando la nebulosa terrrenal, el sol quedó despo- 
jado del denso velo que amortiguaba su luz y su calor^ 
volviendo á sonreir con su pasado esplendor, á la vida 
enlutada de los distantes mundos, invadidos por angus- 
tias glaciales tanto mas terribles, cuanto mas remotos se 
encontraban, durante todo el tiempo de la gestación ter- 
restre. Entonces el sol era para Neptuno, de la magni- 
tud que es hoy para Vesta ; para Urano, de la magnitud 
que es hoy para Marte ; para Saturno, de la magnitud 
que es hoy para la Tierra ; para Júpiter, de la magni- 
tud que es hoy para Venus; y para los otros en pro- 
porción. 

Pero ya el recien nacido de los planetas, la futura 
Tierra, se hallaba por esta fecha concentrada y for- 
mando una nebulosa planetaria. Su diámetro se estendia 
mas allá del diámetro de la Luna ; y esta es la gestación 
ó la primera edad fetal de nuestro planeta, edad poco 



- 217 — 

definida por los geólogos, y á la cual se podría muy 
bien dar la designación de edad Geogenética, ó edad de 
la formación del planeta terrestre. En esta edad tuvo 
lugar la precipitación de esa sucesión de mares ígneos, 
de que creemos haber hablado en una correspondencia 
anterior, si el lector tiene á bien recordarlo. Pero hé 
aquí que nos hemos avanzado demasiado en un camino 
que jamás habíamos formado el propósito de recorrer. 
Qué remedio hay para este estravio ? Volvernos atrás 
y desistir? Pues bien, nos volveremos atrás y desistiremos 
de nuestro errado propósito de referir una cosa que 
todo el mundo tal vez conoce, si bien no tal vez con 
tanta claridad y precisión como la que hemos empleado 
nosotros en nuestra breve relación. Nos despediremos 
pues, de nuestro hors d'oeuvre^ declarando que es muy 
probable, sea imposible que las diversas edades geoló- 
gicas cuya historia los planetas refieren, en sus capas 
corticales, con signos inequívocos ; sea imposible, deci- 
mos, esas edades geológicas se hayan producido, sin 
una causa real y encadenada, esto es, cósmica, que las 
produzca. Ahora bien, esta causa no ha podido ser otra 
para la tierra, por ejemplo, que la separación de la Luna 
primero y el surgimiento de YenuSj de Mercurio y de 
Vulcano en seguida, produciendo así por sus peripecias 
las siete edades geológicas de nuestro planeta, inclu- 
sa la presente, que es la última y que está lejos de su 
terminación; y su desprendimiento del sol que es la 
primera ó edad Geogenética. Si se quiere poner en duda 
la existencia del planeta intramercurial, podríamos citar 
los cálculos bien fundados de Le Terrier, y su señala- 
miento por el astrónomo americano Watson en el eclipse 



— 218 — 

total del 29 de Junio de 1878 : pero ni el espacio, ni 
la voluntad nos alcanzan para tanto. Si no puede haber 
efecto sin causa, la causa de la sucesión de las edades para 
1 os diferentes planetas, ha sido necesariamente el des- 
prendimiento sucesivo de los hijos de Helios, esa celeste 
fecundada y que se multiplica por reaparición en mundos 
infinitos. Esos desprendimientos han debido disminuir 
gradualmente la ostensión, y por consiguiente, el diá- 
metro de la esfera solar ; disminuyendo con él los grados 
de su calor y el alcance de sus benéficos rayos que im- 
porten la vida á los diferentes planetas. Ahora bien, toda 
la serie de los fenómenos orgánicos en las edades geo- 
lógicas, puede reducirse en definitiva á una disminución 
gradual en el calor y radiación luminosa del astro cen- 
tral de nuestro sistema. Así, mientras mas distantes se 
hallan los planetas del Sol, mayor es proporcionalmente 
su volumen ; mayor número de edades geológicas cuenta 
y son por consiguiente nuestros mayores en la escuela 
de las formaciones, ó mejor, puesto que el Génesis ha 
dado la palabra, creaciones planetarias. 

Pero mientras borroneamos estos renglones sobre las 
mesas del salón de Zelandia, mecidos por las inquietas 
olas del Pacífico, nos habíamos abstraído, perdiendo de 
memoria nuestro derrotero. Pero ya que estamos de 
vuelta de nuestra remota escursion á los planetas, toma- 
remos las cosas en el punto donde las hemos dejado. 
Mas esto será materia de una sección separada. 



Frente de las costas de* California, el mar continúa 
verde hasta m.edíados ó fines del secundo día de nave- 



— 219 — 

gacion, lo que daría cerca de 400 millas de ancho de 
esa banda costera ; no obstante que en el resto de las 
costas del Pacífico, esa zona de aguas bajas no se estien- 
de mas de 30 á 50 millas de las costas. Esto es un indicio 
evidente de la inmensa anchura submarina de la región 
Setentrional del nuevo continente. Esto, añadido al 
carácter de sus formaciones geológicas, dá apoyo á la 
suposición de la alta antigüedad geológica, de esas re- 
giones americanas. Y al contrario, esto hace ver por 
contraposición, que la parte Sud de él no solo es mas 
nueva, como lo prueban la altura de sus montañas y la 
actividad de sus volcanes; sino mas empinada, mas 
estrecha y con mares mas profundos sobre sus costas. 

Recien en el tercer dia, las aguas del Pacífico adqui- 
rieron ese bello tinte azul Índigo subido ó de gualda 
que llega a degenerar en negro en las mayores pro- 
fundidades. Se atribuye en general al Pacifico menor 
hondura media que el Atlántico, á causa sin duda de 
su vasta espansion; pero esto lo creemos un cálculo 
puramente especulativo. En el grande Océano Occiden- 
tal, las mayores como las menores profundidades, se 
encuentran generalmente en las vastas estensiones del 
Pacífico intertropical, del Océano Austral y de su conti- 
guo el mar Indico. 

Mientras el vapor marcha tambaleándose sobre el 
oleage herizado de las latitudes medias, nosotros parados 
sobre cubierta contemplamos sus olas azules, que se 
ajitan inquietas y espumantes. ¿ Qué es ese elemento 
móvil, nos preguntamos, es agua ? Nó, nadie podria be- 
bería. Por otro lado, esprimido, todo tiene agua en la 
naturaleza; el árbol, su fruta, el aire y hasta la tierra 
contienen aí?ua en abundancia. 



— 220 — 

Sino es agua, qué es pues? Es roca líquida! Ved 
esa gota que cae sobre cubierta, desprendida de la ola 
espumante. A penas toca la cubierta, queda solidificada, 
esto es, convertida en una roca blanca, cristalina, en una 
sal marina impura; en una verdadera roca, por con- 
siguiente, no siendo las rocas sino sales insolubles. El 
fluido marino, ese elemento tan agitado y tau móvil es 
una roca en solución, roca fluida. Del mar se han for- 
mado ademas, por deposición, todas las rocas estratifl • 
cadas terrestres ; las montañas, los continentes, las islas 
no son sino antiguos mares solidificados. En efecto, la 
calcárea, la arenácea, las pizarras, los conglomerados, 
las coralinas, todo eso viene del mar ó es un mar hoy 
ya solidificado ; todo eso es mar que viste la tierra con 
sus despojos. Las peculiaridades de la edad presente 
serán tal vez conocidas de las edades futuras por las 
rocas depositadas en el fondo de nuestros mares 
actuales. 

AHÍ se encontrarán sepultadas, junto con los peces 
y los organismos contemporáneos del mar, nuestras 
naves menos gigantescas que los Atlantes auris del 
período cretáceo ; nuestros utensilios, nuestros instru- 
mentos, nuestras armas, nuestras medallas, nuestras 
monedas, nuestras ropas y hasta nuestros cadáveres. 
Grande asombro para generaciones que tal vez han 
perdido hasta la idea de la humanidad contemporánea ; 
como nosotros hemos perdido hasta la idea de lo que 
han podido ser nuestros antepasados de todos los pueblos 
modernos, los Atlantis! No hay cosa, por otra parte, 
mas semejante al agua del mar, que ciertas rocas (en 
cuanto un sólido pueda asemejarse á un líquido), sobre 



— 221 — 

todo en su quebradura. La arenácea verde compacta, 
por ejemplo, es un pedazo de ola petrificada. Lo mismo 
sucede con ciertas calcáreas y pizarras. Porque en defi- 
nitiva, qué es lo que el mar tiene en solución ? Sal, 
que es roca! Cal y ácido carbónico que son rocas! El 
mar pues, no es sino una roca líquida. 

Pero el mar sigue uniforme en su movilidad; y la vida 
sigue uniforme abordo, en su monotonía. Arriba, nubes 
de un plata mate, sobre un fondo celeste que se destiñe 
^n blanco, sobre el agitado llano de subido azul de abajo, 
salpicado con la espléndida filigrana de las espumas. 
Por todo, á la vista, la bandera y la historia de la distan- 
te patria. Pura, celeste, ethérea, cuando vuela libre por 
los cielos de su bella literatura, de su poesía armoniosa, 
de su heroico valor y de su inteligente política liberal- 
Sombría, abatida y sin esperanza bajo el soplo de las 
pasiones, de los odios, de la anarquía, de la tiranía ó del 
oscurantismo estúpido! Y apropósito del oscurantismo, 
jamás llegaremos á comprender como el catolicismo, 
dueño antes del mundo, ha llegado á perderlo y á per- 
derse por completo. Es la obra del estúpido oscurantis- 
mo, qne nos prescribe á todos cerrar los ojos. El cato- 
licismo en su origen, fué esperanza y luz. El se sostuvo 
por la discusión, por la ciencia, no por la calumnia, 
ni la tiranía. El triunfo de sus enemigos por la verdad, 
la buena íé y esa justicia llena de misericordia, que es 
el atributo mas divmo de la divinidad. Pero hecho so- 
berbio é intolerante pur la influencia de sus triunfos en 
espíritus menguados, sus cabezas se infatuaron, perdie- 
ron el guia divino de la luz en la conciencia y en la 
verdad, llegando hasta creerse dioses sobre la tierra. 



»- 222 — 

« Suprimamos la inteligencia y la libertad, se dijeron 
entonces sus jefes porque no queremos rivales; y porque 
queremos el poder para dormir, no para velar y traba- 
jar. Que no haya quien sepa ni piense sino nosotros; 
y que el resto de la tierra gima y obedezca sin pen- 
samiento y sin libertad. Que la humanidad, sin conoci- 
miento y sin luz, bale su rosario cotidiano como vil 
manada de carneros que es en todo ! ! ! Con esta doc- 
trina espantosa de soberbia, y de barbarie, comenzó la 
decadencia del catolicismo. La Alemania, la primera, 
dio el grito de emancipación contra esas doctrinas anti- 
cristianas y perversas. Siguióla la Inglaterra, y la liber- 
tad y la inteligencia triunfaron en el mundo contra el 
oscurantismo y la abyección, felizmente para la hu • 
manidad ! El oscurantismo, con esas espantosas doctri- 
nas se esterihzó, se barbarizó rodeándose de fórmulas 
retrógradas, en vez de verdades luminosas. Escluida 
la luz y la discusión, empleó el verdugo y la fuerza 
bruta para sostener su sistema que era su ruina y la 
completa ruina de las naciones católicas. La libertad, la 
inteligencia, la luz, la labor fecunda, pasó entonces con 
la reforma a las naciones protestantes; y junto con la 
libertad de la inteligencia, puso también de su lado el 
cultivo de la razón, la ciencia, la industria, la riqueza, 
la influencia, la fortuna y el poder én todas sus formas. 
Entre tanto las naciones católicas esclavas, solo tuvie- 
ron por herencia, junto con su oscurantismo tan absoluto 
que ni la Biblia les permitia leeo la ignorancia, la hara- 
ganería, la miseria, la mendicidad, la inseguridad de 
los caminos y de las vias públicas y la impotencia mas 
abyecta y degradante, con su consecuencia lógica, la 



— 223 — 

corrupción del individuo y de la sociedad. Porque la 
libertad, la inteligencia, el trabajo son el alma, en el 
individuo como en la sociedad; y suprimida el alma, 
solo queda el cuerpo, esto es, el cadáver y que no 
tarda en corromperse para reducirse á la nada. Y es 
justamente el cadáver el ideal del catolicismo oscuran- 
tista! Perinde ac cadáver! ¿No es esta la barbarie y el 
absolutismo mas espantoso? Pues tal ha sido la suerte 
de las naciones católicas, que han muerto bajo la im - 
posición de esas espantosas instituciones y creencias, 
resucitando recien para la vida, con la libertad, con la 
ley de en el orden constitucional tolerante y liberal. La 
Francia fué la primera, que, por un esfuerzo propio que 
llegó al prodigio, se salvó de ese catolicismo de corrup - 
cion, decadencia y ruina. Pero recibiendo de nuevo de 
los Napoleones, la reimposicion del oscurantismo y del 
retroceso, tornó á su antigua corrupción y decadencia, 
condenada á morir y á resucitar mas de una vez después 
de su gran revolución. Hoy sin embargo, libre de yugos 
oprobiosos, se conserva mas libre y adelantada que la 
España y que la Italia. 

La Francia pudo salvar por lo menos su honor, las 
apariencias de una civilización y de una cultura intelec- 
tual. Pero las otras naciones católicas ni eso han podido; 
habiendo quedado tan debiUtadas por la fuerza de la 
corrupción y del oscurantismo, que viendo la salud á 
mano en la libertad, la industria, el cultivo de las cien- 
cias y en la ley constitucional moderna, aun no han 
podido, mediante un esfuerzo espontáneo, apropiárselas ! 
Esas naciones, bajo la influencia de un oscurantismo 
corrompido y decadente, en que les era prohibido hasta 



— 224 — 

el pensar, hasta leer la Biblia, hasta trabajar, han al 
canzado su último grado de degeneración y de conciencia. 
En esas naciones, según la espresion espiritual de Larra, 
no habia quedado otro camino abierto que el del cielo! 
Por conservar su funesto predominio, el oscurantismo 
habia perdido naciones, instituciones, creencias, y como 
Nerón, habría de buena gana concentrado toda la libertad, 
toda la inteligencia, todo el bien de la humanidad en una 
cabeza para darse el gusto de derribarla ! Jordano 
Bruno, el ilustre astrónomo, el primero en concebir la 
pluralidad de los mundos, que es un hecho hoy revelado 
por el telescopio, fué sacrifícado, Juan Hus, que sostenía 
la libertad política y religiosa, fué sacrificado ! Savona - 
rola y Galileo, ilustres representantes del saber divino y 
humano, fueron sacrificados ; pero lejos de salvarse sa- 
crificando la ciencia y el pensamiento de nuestra pobre 
raza, el oscurantismo no hizo sino agravar sus males y 
el de los suyos y labrarse su propia tumba. 

Pueden vivir las naciones católicas, una vida sin 
libertad, sin pensamiento, sin conciencia, sin objeto, y por 
consiguiente sin ciencias, sin industria, sin artes ? Impo- 
sible I Semejante el oscurantismo y las naciones oscuran- 
tistas, á un cuerpo privado de inteligencia, de vida y de 
conciencia propia, no solo entregaron el mimdo y su do- 
minación material á sus adversarios los pueblos de la 
Reforma ; sino que ellas mismas decayeron y se disol- 
vieron en pedazos como un cadáver abandonado de la 
vida. Francia, repuesta bajo los Borbones y sus conco- 
mitentes, retrogradó siglos de las gloriosas conquistas 
de su revolución España estalló bajo la presión despó- 
tica del muy católico y estúpido Fernando Vlí, disper-. 



— 225 — 

sándose en fragmentos á todos los vientos del mundo, 
semejante á un planeta estallado en el espacio. La Italia 
murió materialmente, para resucitar recien á mediados 
de este siglo, contra toda la oposición y esfuerzos del 
partido oscurantista, bajo el cetro constitucional de lus 
inteligentes y patriotas reyes de la casa de Saboya. 
Bajo el oscurantismo, la Italia no habia sido mas que 
una acepcicn reográfica como decia el diplómata Met- 
ternich. 

Hé ahí, pues, al oscurantismo y á los oscurantistas 
víctimas de sus propios excesos despóticos y de sus 
erradas máximas de intolerancia y absolutismo. Nacidos, 
como el Dios niño de los templos católicos, con el globo 
de la tierra en la mano, lo han perdido porque no han 
querido, como ese niño divino permitir al género hu- 
mano, pensar, ser libre y labrarse su propio bien y fe- 
licidad en este mundo. El oscurantismo y la ignorancia 
y la haraganería que son sus consecuencias, ño pueden 
conducir sino á la ruina y ala muerte final. Hé ahí, pues, 
porque los católicos, no presenciamos^'por todo, sino 
males, ruinas, desquicio, descomposición y muerte. El 
catolicismo del cual el oscurantismo ha querido servirse 
como de un punto de apoyo para su palanca del mal, ha 
quedado contaminado con ese contacto impuro. El se 
ha corrompido y se cae á pedazos. Es un cuerpo inerte, 
del cual se ha retirado la vida. En él no hay, por con- 
secuencia de ese contacto, sino ruinas, tinieblas, deses- 
peración y mal. La vida, la prosperidad, el porvenir se 
halla en las naciones protestantes que han tenido el valor 
de rechazar desde un principio, el oscurantismo embru- 
tecedor, corruptor y funesto. Ellas en consecuencia, han 

15 



— 226 — 

podido conservarse libres, laboriosas, tolerantes y culti- 
vadores de las ciencias y de la industria. El oscurantismo 
enemigo de la libertad del pensamiento, de las ciencias 
del progreso y aun de toda idea sana de la divinidad' 
tiene necesariamente que sucumbir. Tal es el horóscopo 
justiciero á que se puede arribar á su respecto. 

Pero debemos nosotros, las naciones contaminadas 
del oscurantismo impuesto de sus orígenes, conformarnos 
cínicamente con nuestro triste destino, ó lucharemos vale- 
rosamente contra nuestro mal, para sostenerlo con- la 
salud, con el progreso, con la prosperidad y con el bien ? 
Respecto á nuestro perfecto derecho de la propia con- 
servación, no puede caber la menor duda; derecho con- 
sagrado por nuestras instituciones y leyes. 

El catolicismo tiene pues que pensar en reformarse 
así mismo, todos los católicos deben entrar en sí y pensar 
en lo que les conviene. No puede caber la menor gloria 
en sostenerse en el error y el mal : el honor como el 
acierto se hallan en volver atrás del mal camino. El 
error sostenido hasta la propia ruina lejos de probar la 
infahbilidad, prueban por el contrario la faUbihdad unida 
á una ciega soberbia. Y antes que todo y con mas ur- 
gencia que todo hay que desistir del sisuem.a de poner 
trabas al pensamiento humano y á su manifestación j se 
pueden combatir las malas ideas ó los malos sistemas; 
mas prohibir el que se piense, es un plan tan cobarde, 
como funesto y pernicioso. 

Una nación sin pensamiento, es un cuerpo muerto. 
Así las naciones sin libertad de pensar, son naciones 
muertas y corrompidas. Solo donde hay pensamiento 
libre, hay vida y actividad. 



— 227 — 

Esa serie de prohibiciones contenidas en el índice y 
en el Syllabus, su compendio, lejos de probar inteligencia 
ó previsión, solo prueban su fatuasion y error craso. 
Los progresos de las ciencias están hoy ligados con la 
prosperidad, con la existencia misma de las naciones ; 
y todo lo que atente contra la libertad de la investigación 
y de la discusión, es un atentado contra la libertad y la 
razón humana. No hay pues, la menor ventaja ni conve - 
niencia en prohibir las libres manifestaciones del espíritu 
humano, y mucho menos las esploraciones é investiga- 
ciones científicas y filosóficas. El error escrito ó de 
palabras, se combate con la verdad escrita ó de pala- 
bras ; no con prohibiciones que á nada conducen. . 

Pero los teólogos católicos se quieren ahorrar el tra- 
bajo de la discusión, con la prohibición y el anatema. 

Es como uno que para no pronunciar malas palabras, 
se cortase la lengua. No hay el menor derecho de conde- 
nar opiniones ni hombres, sin discusión. Con las prohi- 
biciones y anatemas del Syllabus se hacen aparecer las 
naciones católicas condenando los progresos del espíritu 
humano y las investigaciones de las ciencias. ¿ Podemos 
los católicos condenarnos á no pensar, a no investigar, á 
no tener industria, ni progreso, cuando las otras naciones 
piensan y progresan libremente? Esto es desgraciada- 
mente lo que han hecho las naciones católicas, y con 
ello puede decirse han cometido un verdadero suicidio. 
Cuan triste no es el espectáculo de la Irlanda Católica, 
atrasada y pobre, al lado de la Inglaterra protestante, 
libre y próspera. 

La Italia, antes de su regeneración por Garibaldi y 
la casa de Saboya, era igualmente una nación dividida. 



— 228 — 

pobre, sin industria ni poder de ninguna clase. De la 
España, del Portugal y sus descendientes, no hablemos. 
Ocupando los paises mas favorecidos del globo, son los 
mas pobres, destituidos é impotentes de las naciones. La 
Francia, gracias al liberalismo de su gobierno y de su 
pueblo ha podido conservar su prosperidad y tal vez su 
porvenir. 

Nosotros no podemos quedarnos atrás de las otras 
naciones. Tenemos que imitar á los Estados Unidos, á la 
Francia, á todas las naciones libres é industriosas de 
la tierra, cultivando las libertades políticas, las ciencias 
y la industria. Esto importa la prosperidad y estabilidad 
actual y futura de nuestra nacionalidad. El objeto de las 
prohibiciones del Syllabus, se dice, es la conservación de 
la moral y de la fé. 

Esteno es sino un protesto falso: un libro inmoral 
tiene su refutación en sí mismo y la reUgíon se sostiene 
por su propia luz y verdad. Con las prohibiciones nada 
se consigue. Los libros prohibidos son leidos por todos 
con avidez y como los lectores hallan que es la verda- 
dera ciencia y la verdadera ñlosofia lo que se prohibe 
en provecho de la falsa é insuflciente, adoptan lo bueno 
tanto como lo malo que contienen. 

Sin la prohibición y con la discusión libre, no suce- 
dería esto. Entonces se adoptarla solo lo bueno y se 
abandonarla lo malo, á la luz que la libertad y la 
discusión hacen. Solo con la libertad se conserva la mo- 
ral y la fé. La libertad analiza y discute y solo deja 
prevalecer lo bueno, desechándose lo malo. 

En muchos escritores modernos, por ejemplo en 
Hoeckel, predomina la lójica del materialismo. Pero las 



— 229 -- 

inteligencias libres, aun católicas, no adoptan de él 
sino lo bueno que presenta, un método científico, sin 
clasificaciones, sin ideas respecto á los orígenes natu- 
rales, sin adoptar por eso sus ideas negativas respecto á 
la divinidad, porque todos en nuestra conciencia, tene- 
mos el sentimiento y la idea de la divinidad real. Si 
Dios es una realidad, como lo creemos, dejémoslo á él 
defender sus intereses, sin necesidad de que nosotros con 
nuestra intolerancia, les acordemos una protección in- 
eficaz que no necesitan. 

No se necesita ser un sabio de primer orden para 
distinguir lo malo de lo bueno esto está en la conciencia 
de todos. En la Biblia, por ejemplo, la poligamia pa- 
rece como autorizada por las prácticas de los santos reyes 
David y Salomón. ¿Y por eso los católicos que leemos 
la Biblia adoptamos la poligamia y nos volvemos polí- 
gamos ? De ningún modo. Todos sabemos lo bueno, lo 
recto, lo legítimo, lo que debe imitarse y no lo malo. 

Y supuesto que en el orden de la insanable iniquidad 
de la actual sociedad, lo malo tiene que coexistir con lo 
bueno, la prohibición en un siglo de libertad y de pro- 
greso como el que recorremos á nada puede conducir 
ó es contraproducente, conduciendo á la anulación y 
ruina de las naciones católicas y del catolicismo. 

Con la prevalencia de la intolerancia y del cenobitis- 
mo no haremos otra cosa que entregar la herencia de 
nuestra raza á nuestros antogonistas. Porque despoblan- 
do nuestros países y llenándolos de ignorancia, haraga- 
nería, intolerancia miseria, no haremos otra cosa que 
acelerar nuestra ruina y entregar nuestro suelo exhausto 
al predominio estraño. 



— 230 — 

Para el católico, sea este sacerdote ó ciudadano, no 
hay otra salud que en la libertad y el libre cultivo de 
la inteligencia y de la industria. La era de las prohibi- 
ciones y de la intolerancia ha pasado para no volver. 
Es seguro no tornarán á ser ni la Italia de Sisto V, ui la 
España de Torquemada. 

Católicos, 'sí; pero libres, inteligentes, industriosos y 
cultos; en esto solo puede haber bien para todos, inclusa 
la religión. 

Durante siete días el mar lo hemos tenido constante- 
mente de un azul sombrío y tristemente monótono ; en- 
crespándose á veces en fuertes oleages en los dias 
nebulosos; tranquilo y riente en su móvil ostensión, en 
los dias apacibles de sol y quietud. Una sola Isla, una 
sola ballena no se presenta á interrumpir la uniforme 
monotonía de nuestros horizontes de mar. • 

Solo unas seis gaviotas amigas nos siguen desde 
las costas Americanas, pescando incansables en nuestro 
contorno su comida cotidiana. Para ellas no hay fatiga 
ni mal tiempo. De qué son estas aves, animadas de una 
tan incansable actividad al servicio de una cosa tan 
insignificante y tan indispensable al mismo tiempo, cual 
es el alimento cotidiano. Puede un organismo agitarse 
asi sin cesar, obrando prodigios de incansable actividad, 
sin un noble y elevado móvil de existencia ? 

Por de pronto, el resultado inmediato de sus actos, es 
introducir una variante episódica en la uniformidad de 
nuestra existencia de abordo. Por nuestra parte admira- 
mos esas aves; y su actividad prolongada é infatigable 
nos asombra, nos hace pensar. 

Por qué, para qué siguen nuestro Steamer? ¿ Todo es 



— 231 — 

incidental en la vida y no existe concatenación de causas 
y de efectos ? El hecho puede ser que los desperdicios 
de abordo, llamen los peces; y los peces las gaviotas 
que viven de ellos y que pasan su vida buscando aquello 
que las necesidades de su existencia les hacen indis- 
pensable. Es una adaptación, como cualquier otra. Hay 
un fenómeno para ellas, la nave; su consecuencia, el 
pescado ; y ellas persiguen tal vez á un tiempo el pes- 
cado y los desperdicios de abordo. Pero ellas se dan 
cuenta de ese fenómeno, la nave? Indudablemente co- 
nocen que la nave no se produce de por sí como una 
ballena; llegando tal vez en consecuencia, hasta admirar 
el hombre, ese ser inteligente que hace la nave y que 
la dirijo; que triunfa de todo con el tiempo y sobremonta 
todas las dificultades, menos su propio mal é infelicidad ! 



Al aproximarnos á los trópicos, ya los cielos opacos 
del Septentrión parecen animarse y cambiar de aspecto : 
su joyería falsa de cristal, sg matiza con los vivos 
resplandores diamantinos del cielo austral. Algunas bellas 
constelaciones se alzan sobre el horizonte del Sud, encima 
del hemisferio tell úrico Austral, escaso en tierra, pero 
abundante en bellísimas estrellas nebulosas y con el 
agrupamiento espléndido de los mas brillantes astros 
en su Galaxia. Qué es esa Galaxia ó via Láctea? Un 
agrupamiento, un conjunto circular de corrientes de as- 
tros, al parecer. ¿Circulan entonces los astros y forman 
corrientes y agrupaciones como las olas en el mar? Las 
atracciones universales obran pues en el espacio por 
corrientes de soles, arrastrando consigo sus familias de 



. - 232 ^ 

mundos; corrientes que tienen en sí su principio propio 
de agrupación y circulación, sin perjuicio de la aplica- 
ción de esta misnaa ley de una manera universal. En 
astronomía, el mas grande hombre después de Newton, 
es sin duda Laplace, que ha dado la clave del verdadero 
sistema del mundo y del universo, en su Mecánica celeste. 
Y la verdad de ese sistema deducido de la esencia misma 
de la atracción Newtoniana, lo demuestra cada dia la 
ciencia á medida que sus estudios y descubrimientos de 
buena fé, avanzan. Y decimos de buena fé, porque en 
las ciencias positivas, como en historia, hay su buena 
y su mala fé. 

Muchos escritores se han presentado, sobre todo en 
Norte-América, para combatir el sistema de Laplace, 
pero sin aducir el menor hecho ni fundamento racional 
quedando siempre en pié y triunfante la doctrina del 
gran astrónomo francés, basada como hemos dicho, sobre 
el principio mismo de la Atracción Newtoniana, tal cual 
se observa obrar en la naturaleza, y como una conse- 
cuencia necesaria y lógica del sistema del mundo dedu- 
cido de ese principio universal, la atracción. Esa es por 
otra parte la única esplicacion posible y satisfactoria del 
sistema del mundo y de su evolución, cuyas leyes han 
sido estudiadas y demostradas por Darwin y Hoeckel, en 
armenia con las consecuencias deductibles y lójicas de 
^e principio. Si el sistema de Laplace es una verdad ló- 
jica y demostrada, se sigue que los soles ó centros de 
atracción de los sistemas, son verdaderos patriarcas 
del espacio, cada uno con su familia de mundo nacidos 
de su propia sustancia; cada uno moviéndose según 
las leyes y en torno de su centro propio de gravitación. 



— 233 — 

Eiatonces no comprendemos las dudas manifestadas por 
algunos sabios respecto á la naturaleza de los planetas 
del sistema solar. Si ellos son todos hijos del sol, hijos 
del mismo padre, sus rasgos generales y fundamentales 
deben serles comunes con cortas diferencias; ó mejor, 
con solo la diferencia de los medies, de los tiempos, de 
los volúmenes y de las distancias. 

Proceder con otra lógica, seria como admitir que un 
león puede engendrar una serpiente ó un cordero. Entre 
un padre y un hijo, entre un hermano y un hermano, no 
caben diferencias antagónicas y radicales : estas solo 
pueden presentarse de una familia á otra famih'a, de un 
sistema á otro sistema, de un rol á otro rol ; diferencias 
que deben ser menores entre los roles de la misma 
agrupación, que entre los roles de agrupaciones distintas 
ó remotas. 

Sin temor de equivocarnos mucho, hemos podido pues, 
tomar la tierra como prototipo de los otros planetas, 
todos los cuales mas ó menos, como esta, han tenido 
sus edades geológicas distintas ; se componen como ella 
de tierra, mares y atmósfera y han tenido y tienen su 
serie evolucional orgánica en armenia con las condiciones 
pecuHares de su evolución propia y con la serie de 
transformaciones de sus edades respectivas. 

El hombre en la tierra se halla indudablemente en 
un grado evolucional mas atrasado que en Marte. Esto 
se halla patentizado poi que del mapa de parte trazado 
por los astrónomos, ó mejor, por una cosa mas flel aun 
y mas fidedigna, la fotografía ; muestra que allí el hom- 
bre desde hace siglos, ha conseguido entrar en posesión 
completa, física y moral, de su planeta hasta el grado 



— 234 — 

de canalizar lodos sus rios y mares, haciéndolos sub- 
servientes á sus planes de agricultura, intercomunica- 
ciones y comercio. 

Mientras en la tierra este movimiento apenas se halla 
en via de realización en pequeña escala, por esfuerzos 
individuales y con recursos y medios menguados. En 
Júpiter y Saturno el hombre debe haber alcanzado un 
alto grado de cultura y espirituaUsmo. Allí probable- 
mente el rol solo lo precisan como luz universal. Ellos 
deben poseer ya el rol eléctrico para ciudades y regio- 
nes ; y el calor lo tendrán almacenado en inmensos é 
iragotables depósitos de hulla y petróleo en disponi- 
bilidad. 

La electricidad, el magnetismo y otras fuerzas ocultas 
de la naturaleza deben hallarse al servicio de la huma- 
nidad Joviana en escala infinitamente mas estensa que 
entre nosotros, y allí los telégrafos eléctricos y los telé- 
fonos deben tener millares de altos de descubrimiento y 
perfeccionamiento. Si las comunicaciones interplanetarias 
llegan á establecerse de algún modo, nos han de venir 
de allí de nuestros hermanos los seres racionales de 
Marte, de Júpiter ó Saturno, los cuales deben encontrar- 
se en un grado mucho mas avanzado de cultura é inte- 
hgencia que nosotros, como que esa evolución ha 
comenzado muchas edades antes. Es á ellos en conse- 
cuencia, como mayores y como disponiendo de elementos 
superiores de locomoción é inteligencia, á quienes corres- 
ponde resolver primero el problema de la comunicación 
futura entre la humanidad de los diferentes planetas de 
nuestro sistema. 

Si ellos no lo resuelven, el hombre lo ha de resolver 
en una edad mas avanzada de su evolución. 



— 235 — 

Hemos dicho que hay ó puede haber mala fé en las 
ciencias como en la historia. Demostraremos esta propo- 
sición en uno y otro caso. Hay por ejemplo, quien niega 
eícaos primitivo de la materia, del cual la evolución 
que se ejerce por leyes emanadas de la voluntad divina, 
ha sacado el orden del universo actual. 

Los que niegan el caos primitivo ó materia cósmica 
nebular, que es el punto de partida del sistema de La 
place, suponen que los mundos vivos, provienen del 
choque ó impacto de los mundos muertos, y que todo 
es obra del acaso. Esto como se vé, no pasa de un des- 
propósito inductivo y deductivo. 

El mundo, está demostrado, obedece á leyes ó fuerzas 
determinadas é ineludibles. La ley de la atracción, por 
ejemplo, es la gran ley general del Universo á la cual no 
hay ni puede haber escepcion. 

Y sí hay leyes ó fuerza, hay un designio esvolutivo al 
cual convergen estas leyes ó fuerza; y habiendo leyes 
y designios á que se hallan sometidos todos los seres sin 
escepcion, la influencia del nuevo acaso ó de una causa 
perturbativa (lo que las religiones llaman Satán) cual- 
quiera, no pueden reconocerse como causa ó efecto pura- 
mente en el orden y sucesión de los fenómenos del Universo- 
¿Mas para qué suponer causas hetereogeneas, para 
esphcar fenómenos que un sistema mas natural, racional 
y lógico de inducciones, hace conocer mas completamente 
en la concatenación de sus causas y efectos ? 

Cuando existe una interpretación natural y verdadera, 
^ inadmisible una falsa. Se ha pretendido que hay sus 
pequeñas escepciones en la aplicación práctica del sis- 
tema de Laplace; y estas escepciones son el movimiento 



— 236 — 

retrógrado de ciertos pequeños planetas imperceptibles 
y escepcionales. Pero desde luego, una ó dos escepciones, 
que se pueden atribuir á la acción de los mismos princi- 
pios, no pueden invalidar una regla que se halla justa 
y satisfactoria en todos los demás casos. 

Las leyes y fuerzas de la naturaleza, en efecto, en su 
acción constante y omnímoda pueden producir efectos 
retroactivos á veces, por el solo hecho de que no es 
necesario que el Universo haya llegado yá á un equihbrio 
estable y definitivo entre sus diversos elementos y sus 
combinaciones. Se comprende que con el transcurso da 
las edades, ciertos pequeños cuerpos celestes de tercer 
edad (satélites) á causa de su pequenez misma y obrando 
en ellos la atracción a la larga, de un modo distinto que 
sobre los cuerpos mas graves ; retardando ó acelerando 
los movimientos por la influencia de ciertas causas como 
la aglomeración de los aereolítos ú otras causas esplica- 
bles; retardo ó acelarasion que, por la acción complexa 
y combinada de las causas, puede convertirse al fin en 
un movimiento retrógrado verdadero ó aparente. Fuera 
de que esos pequeños planetas ó satélites pueden tener 
un origen escepcional de segundo orden que no alteran 
la acción de las leyes en el sistema de Laplace. 

Los pequeños planetas por ejemplo, pueden sacar su 
origen del estallido de uno grande; y nada tendría de 
estraño que algunos de los trozos del planeta estallado, 
arrojado por la violencia de la proyección en un sentido 
opuesto, llegue á presentar un movimiento retrógrado : 
en el mismo caso se hallan los pequeños satélites. Pe^o 
de esto, á la nulificación de un sistema, el único racional 
y justo para la aplicación de los fenómenos del Universo, 



— 237 — 

por solo dos pequeña escepciones equívocas de la regla, 
que se pueden esplicar por la acción de ella misma, hay 
una distancia inmensa. 

Por el contrario, como lo acabamos de demostrar, esas 
ecepciónes sirven para confirmar la regla, haciendo ver 
en sus causas, la acción diferencial y variable de las 
mismas leyes generales que integran el sistema. 

Por la astuta mala fé y falsedad de ésta, cometido 
contra el brillante orden científico existente, se vé que 
él emana de la fuente impura de donde provienen todos 
los ataques y atentados contra la luz de la verdad y 
contra los esfuerzos del espíritu humano para asimilár- 
sela. ¿Cuál podría ser el objeto de esta astuta maniobra 
del partido oscurantista y retrógrado, cuyos sordos 
esfuerzos se hacen sentir en el mundo protestante como 
en el mundo católico. 

El objeto es sepultar á la verdad en su pozo, ó por 
lo menos ofuscar su luz hoy tan esplendente, á fin de 
hallar s'is resquicio, por donde poder restablecer las 
tinieblas, el engaño, el error, la impostura manifiesta de 
los antiguos sistemas cosmogónicos y cronológicos, que 
lian pretendido apoyarse desde antiguo en las ideas y 
tradiciones religiosas déla humanidad. Se quiere, en una 
palabra,- conculcar con la astucia, la verdad científica , 
para introducir la confusión y á favor de la confusión, 
hacer por la astusia y la violencia combinadas, la restau- 
ración forzosa del antiguo error é impostura geocéntrica 
y antropocéntrica. 

Quieren, para decirlo de una vez, hacer en el mundo 
de la inteligencia, lo que han hecho en el mundo de la 
política. Pero una vez hecha la luz y sus resultados tan 



— 238 - 

benéficos y saludables para el bien y prosperidad del 
género humano, difícilmente los factores de tíeneblas 
artificiales lograrán su intento, toda vez que las inteli- 
gencias se hallen prevenidas y en guardia. 

El error histórico tiene el mismo origen, el odio á la 
verdad, en provecho de ciertos sistemas falsos de cro- 
nología y cosmogonía. Hay un hecho evidente en la 
historia, por ejemplo: este hecho es la antigüedad de 
los orígenes de la civilización y de los monumentos del 
pueblo ejipcio, primera fuente y oríjen de las letras y 
de la cultura de las razas occidentales. Antigüedad com- 
probada^ como hemos dicho, por los monumentos y por 
los datos que suministran algunos de los fragmentos 
conservados del historiador oficial de los Lagidas, el 
célebre Maneton. Según las tradiciones y los datos y 
monumentos indicados, los anales ejipcios presentan 
fechas comprobadas hasta una edad que remonta positi- 
vamente á mas de 6,000 años antes de Jesucristo. Pues 
bien, los farsaicos sostenedores de las viejas cronolojías 
ya caducadas y de una falsedad demostrada; después de 
las mutilaciones que el fanatismo hizo experimentar al 
espíritu humano, incendiando los tesoros de saber y 
erudición acumulados en la gran Biblioteca de Alejan- 
dría; y destruyendo deliberadamente todos los testimo- 
nios que podían ayudar a descubrir la verdad, como ser 
las obras de Sanchoniaton, de Beroso y de Manethon; 
los herederos y continuadores, decimos, de esos sistemas 
de impostura, engaño y mala fé, continúan hoy mismo, 
después de descubrirla su impostura y falsía, sosteniendo 
ante los débiles y los crédulos que aún forman, des- 
graciadamente la mayoría del rebaño humano, sus fala- 



— 239 — 

ees doctrinas apoyadas solo en falaces interpretaciones 
de los testos Bíblicos. 

Pero, preguntamos nosotros, puede ser el resultado del 
acaoo simple, esa desaparición simultánea justamente 
de los autores que podian suministrar los mejores y mas 
fidedignos datos respecto á las tradiciones y los orígenes 
de las mas antiguas y cultas naciones del mundo? 
Dígase lo que se quiera, eso no puede ser el resultado 
de la pura casualidad, y en esa desaparición lamentable, 
se debe ver mas bien un atentado, un complot de muy 
lejos, tramado contra la verdad histórica. Tarea vana 
del ocurantismo y de la impostura. 

Una parte del texto de Manethon, de Beroso, de San- 
choniaton han podido salvarse y por su medio y median- 
te la exhumación y estudio de los antiguos monumentos, 
la verdad descubierta al fin por ese hilo de Ariadne y 
por la luz adicional y proyectada por los maravillosos 
descubrimientos de las ciencias modernas, ha podido 
ser restablecida casi en su integridad por hombres pro- 
bos y que no se han dejado seducir por los artificios y 
sofismas .de los mutiladores de la historia. El Ejipto, 
este es un hecho, tiene reyes y monumentos que datan 
de 6,000 años antes de Jesucristo; y tradiciones que 
remontan casi al doble de esta edad en el Ejipto y en 
la cronología comprobada de otros pueblos. Los fautores 
sostenedores de las cronolojías falsas han cargado pues, 
con las costas y costos de sus propias imposturas. 

Ha- quedado entonces demostrado, que la verdad histó- 
rica marcha á la par de la verdad astronómica y geoló - 
jica; que la raza humana tiene cientos de miles de siglos 
de existencia y la civilización humana tal vez mas de 



— 240 ^ 

una veintena de miles, como lo demostraremos mas ade- 
lante con el testimonio de otros autores; y que en 
consecuencia, nuestro globo tiene muchos millones de 
años de existencia física; en una palabra, la evolución 
ha quedado probada y demostrada en el físico, como en 
el moral del hombre; ha quedado comprobada y demos- 
trada como una verdad física palpable en el cielo, en 
la atmósfera, en la tierra, en el agua, en las profundida- 
des del mar como en el centro de nuestro planeta. Y lo 
que gana la verdad, no puede en ningún caso perderlo 
la verdadera religión. 

Para que la religión perdiese con la verdad, como 
pretenden algunos falsos profetas, seria necesario que 
la religión fuese una impostura, y la verdadera religión 
no es felizmente una impostura. Todo el mal consiste 
solo en una mala inteligencia y un error. 

Los ignorantes intérpretes de un libro respetable por 
su origen y su antigüedad, en una edad de ignorancia 
y de error completo, han creído que del testo bíblico 
reducido á una menguada interpretación literal, (de que 
no son susceptibles los idiomas figurados del Oriente, 
en que se hallan escritos los libros sagrados de los 
Hebreos,) podría deducirse una creación del mundo 
entre 6000 y 300,000 años do data (hasta ahí llega la 
diferencia en los cómputos de los diversos intérpretes 
de la Biblia). 

Pero la ciencia práctica de nuestros dias ha demos- 
trado con los hechos, mas que con las palabras, que el 
mundo tiene no millares, sino millones de años de exis- 
tencia. La Biblia por otra parte, que nadie cometerá la 
locura de mirar como una obra de ciencia^ sino simple- 



— 241 — 

mente como una obra de moral, de religión y de historia, 
no dice nada respecto á la edad exacta, ni al modo 
físico como el mundo fué creado. 

Los hechos han dado, pues, un solemne mentís, no á la 
Biblia, que está fuera de discusión; sino á sus ignoran- 
tes y falsos intérpretes; los cuales, olvidándose que son 
hombres y por consiguiente falibles, persisten en sos • 
tener un error que la Biblia no autoriza con su letra 
y menos con su espíritu, resultando que esos malos zelo- 
tas, en vez de servir, colgando á la Biblia sus propios 
errores, arrastran á un libro inmortal, al lodo en que 
ellos se revuelcan. La Biblia no ha perdido pues nada, 
con los descubrinaientos de la ciencia; los únicos que 
han perdido y que rabian por ello, en vez de alegrarse 
como haria todo amante sincero de la verdad y de Dios 
(porque Dios es verdad y está en la verdad y no fuera 
de la verdad) son los falsos profetas. Son ellos los 
que llamando en su apoyo el fanatismo y la tiranía, 
como auxiliar de sus errores y absurdos personales 
hijos de su ignorancia y presunción, tratan de imponer 
el error y la impostura en nombre de la Divinidad que 
los abomina, poniéndose en contraposición con la ver- 
dad, con la ciencia y con el progreso humano. Mas 
ese conjunto de audacia y de impostura tiene que des- 
aparecer como un obstáculo opuesto á la verdad, a la 
luz y al bien de los hombres. Hay audacias imposibles^ 
y no hay audacia que resista ante la evidencia demos- 
trada y demostrable; ó esa audacia será una despre- 
ciable audacia, como la del ciego voluntario que niega 
al sol que alumbra en los cielos. 



16 



242 



Pero j8i es tiempo tornemos á la materialidad de 
nuestro viaje. El 27 de Octubre de 1882 por la mañana, 
nos presentó á la vista, confusamente embozada entre 
las nieblas marinas, la altacima del Mauna Roa alzán- 
dose sobre la gran isla volcánica de Hawaii, la mas 
occidental del grupo de Sandwich. Estas islas se alzan 
en altas crestas azules, en medio de la inmensidad de 
los mares Occidentales y son un recurso precioso para 
la escasa marina que ha comenzado á recorrer esos vas- 
tos mares, estableciendo la red de sus lineas interconti- 
nentales de comunicación. 

Ellas se presentan, alzándose inmóviles entre las mó- 
viles olas del Océano de un sombrío azul, rodeándose de 
una espléndida pero estrecha banda de una límpida tur- 
queza líquida; banda que pasa instantáneamente al azul 
mas intenso de las grandes profundidades; mostrando 
como en el caso de las Islas de Cabo Verde, de las Cana- 
rias y de las Azores, que ellas forman las crestas supe- 
riores de montañas abismadas bajo las olas. La Isla de 
Oahu, donde se halla el puerto de Honolulú, que es el 
punto de recalada del Zelandia, álzase á nuestra vista en 
altas crestas volcánicas y porfíridicas. Estas son mas 
apiñadas, elevadas y estensas hacia la izquierda entran- 
do; mientras que á la derecha, sigue su contorno escaso, 
terminando en un erizado promontorio lazuli, denomina- 
do Cabeza de diamante. 

La bahia de Honolulú forma una media luna perfecta, 
con su arco apoyado en tierra y su cuerda dirigida 
hacia el mar, el cual forma á manera de una masa 
sombría y espeluznante, como una torva amenaza, en 
torno de la quieta bahia, apacible, serena y esplendente, 
como la luna de un espejo de fluida turqueza. 



— 243 - 

En la curva interior de la bahia se presentan diversos 
muelles y desembarcaderos donde atracan las grandes 
embarcaciones; y un pequeño y pintoresco faro de ma- 
dera, pintado de alegres colores, que se alza en medio 
de la zona quieta de la bahia, para señalar su entrada á 
los navegantes, en medio de las noches oscuras y tem- 
pestuosas, ó durante las brumas invernales. Esta pala- 
bra podria hacer suponer invierno en Honolulú; pero tal 
invierno ó no existe, ó es solo á la manera que él se 
muestra en la zona tropical ó tórrida, esto es, en forma 
de chubascos y de nieblas, ó de la estación lluviosa, 
como se la llama. 

Pero es de advertir, que durante este invierno supo- 
siticio, la vegetación es mas verde, mas florida y fron- 
dosa que en el estío, en que la vegetación se presenta 
fructífera, es verdad, pero de un verde mas sombrío, 
mas pulverulento y seco; porque esta si no es la estación 
de la completa seca en Honolulú, lo es de las menores llu- 
vias. La ciudad de Honolulú es alza en medio de bos- 
ques, de esos bellos bosques polinesios dotados del mas 
rico y sedoso follage de vegetación tropical que es posi- 
ble imaginar, en el cual el palmero, la banana, el naranjo, 
la pina, la guava, el árbol del pan, el algarrobo tropical, 
el amarindo y multitud de otros magníficos árboles de la 
flora equinoxial, mezclan sus diversos recortes de follage 
y sus diversos matices de verdura, formando frescas 
sombras y un ambiente perfumado, en medio de los 
tórridos ardores y de las tibias brisas tropicales. 

Esta rica vegetación es solo peculiar de las playas 
de la Isla, sombreadas de cocoteros y de los falderios 
mas bajos de las montañas inmediatas; porque la isla 



— 244 — 

en su totalidad no es sino una erizada montaña volcá- 
nica de reciente formación y de unos tres á cuatro mil 
pies. Mas arriba de esta zona de espléndida y lozana 
vegetación, se lanzan las rocas escarpadas y áridas, 
erizadas de crestas y de precipicios; cubiertas en esta 
estación de un verde césped de pastos graminesentes 
y de flores silvestres ; pero que en la estación menos 
húmeda y mas cálida que la sigue, deben presentarse 
áridas y desoladas, como una erupción que son, de 
erizados basaltos, pórfidos, trachitas y lavas. 

El grupo de las islas Hawaüas, como son llamadas 
por sus naturales las Islas de Sandwich, se compone de 
once islas, de las que la isla de Hawaii, que es la 
primera que se presenta viniendo de los Estados Unidos, 
según hemos visto, es la mayor, y Tvlolokini la mas pe- 
queña. Todas reunidas las islas contienen unas 6,000 
millas cuadradas; y de éstas, la Isla de Hawaii que es 
la mayor y que dá su nombre propio al grupo, contiene 
ella sola dos tercias de la ostensión total, esto es, 4,000 
millas cuadradas. Las otras son Maui con 620 millas 
cuadradas; Oahu, conteniendo á Honolulú la capital, 
con 530, y Kauai con 500 millas cuadradas. Existen 
ademas las pequeñas islas Lanai, Kahoolawe, Molokai, 
Niíhau, Kaulas, Lehua y Molokini, Todas son de origen 
ígneo y erizadas de montañas, conteniendo la gran isla 
de Hawaii, el mayor cráter en actividad del mundo; 
Kilanea, uno de los cráteres del Mauna Loa ; mientras 
Mani contiene el mayor cráter estinto que se conozca, 
el Aleakala, llamado la Gasa del Sol, hoyo ó abismo de 
30 millas de circunferencia y de 2,000 pies de profun- 
didad. Las montañas de Mauna Loa y Mauna Kea pre- 



245 



sentm unos 14,000 pies de elevación, casi la mitad de 
la altura de nuestro Tupungato ó del nevado de Acon- 
cagua, lo que es una enorme altura para un promontorio 
aislado en medio del Océano. En cualquiera dirección 
que se recorran estas islas, se presentan cráteres estin- 
guidos, como el que se ha llamado cabeza de Diamante^ 
á la estremidad de la derecha, entrando á la bahia 
de Honolulú. 

Nosotros, pues, llegamos á Honolulú en el Zelandia^ 
después de menos do 7 y medio dias de viaje, cuando 
los otros vapi)res menos rápidos, emplean generalmente 
de 8 á 9 dias Nosotros que habiamos dejado el invierno 
en San Francisco, a) cabo de una semana de viaje, nos 
encontramos de repente en el espléndido estío de los 
trópicos. En efecto, el puerto de Honolulú en la isla de 
Ohau, se halla entre los 21° y los 22^ de latitud septen- 
trional. Las otras islas se hallan aun mas adelante de 
la zona tórnda; en contrándose Hawaii la mayor, entre 
los 20'' y y 19^ de latitud Norte. ¡Cuan diferente esta 
quieta travesia al través del Pacífico con olas de un bello 
azul. índigo, á la travesía del soberbio, tempestuoso y 
plomizo y nada poético Atlántico Norte ! El Pacífico, por 
el contrario, es la región misteriosa de lo solitario, de lo 
desconocido, de lo remoto; y por consiguiente de lo 
nebuloso, de lo inesperado, de lo poético. El país de 
las bellas odaliscas que se ofrecen al viagero coronadas 
de raras y olorosas flores, recibiéndolo con el dulce 
saludo de Aroaf esto es, agrior dvos! El país de esos 
Kanakas, ayer salvajes y antropófagos, hoy hombres 
cultos é ilustrados; y entre los cuales casi no hay uno 
que no sepa leer y escribir; cuando en nuestra vasta y 



— 246 — • 

rica América que lleva cuatro siglos de colonización 
por europeos civilizados, existen aún tan grandes masas 
de población sumidas en la mayor ignorancia y atraso. 

A la primera vista de los Hawaiios nativos, quedamos 
sorprendidos de su estrema semejanza de raza é idioma 
con cierta parte de las poblaciones indígenas del interior 
Argentino; á saber, con las poblaciones de origen Quichua, 
asimiladas á la colonización española, y que hoy forman 
la masa de la población de la campaña en las provincias 
de Córdoba, Santiago del Estero, Salta, Catamarca. la 
Rioja etc. Los Hawaiios son talvez un poco mas sombrios 
de color, pues habitan bajo los trópicos; pero su aspecto 
y fisonomJa son en estremo parecidos, lo mismo que 
su idioma, que abunda en palabras que se dirian to- 
madas al Quichua y otras lenguas de las poblaciones 
indígenas de Sud-América. Ellos emplean por ejemplo, 
la i^süabrcí pnnataivbo y otras, con la misma significación 
quo los habitantes del Perú; y tienen su casa del Sol ni 
mas ni menos que los moradores del Cuzco. 

Si hemos de espresar francamente nuestro pensamien- 
to al respecto, diremos: Es muy probable que una parte 
de la población indíjena americana descienda en parte 
de la raza que los Ethnógrafos han llam.ado Mongoloíde 
primitiva; y que puedan muy bien haber dado origen á 
descender del tronco común de los chinos y mongoles, 
cuyos caracteres genéricos poseen; tales pueden ser los 
indios de nuestras pampas, los guaraníes, los indios del 
Brasil, del Norte del Perú, de Colombia y de Norte 
América; habiéndose encontrado monedas y medallas 
chinas en el Norte del Perú de mas de 3,000 años de 
data; lo que al mismo tiempo que hace ver el alto y 



— 247 — 

antiguo origen de razas y de la civilización del Perú, 
evidencia con pruebas físicas que el origen del mundo 
y de la civilización humana es de mucha mas antigua 
data de la que le asigna la cronología oficial. Pero hay 
otra raza Sud-americana de una diferenciación bien 
pronunciada y distinta de la que hemos llamado Mongo- 
loide primitiva; raza á quien con toda justicia y exactitud 
el Dr. D. Vicente Fidel López, ha calificado de Aryanos 
del Perú; y á la cual pertenecen los Aymarás; los Qui- 
chuas; esos excelentes Changos de las costas, los indios 
mansos de la conquista de Chile; los Pehuenches y tal 
vez los Araucanos. Esta raza pertenece indudablemente 
por sus rasgos físicos y lingüísticos, al mismo tronco de 
que han salido los Kanakas de la Polinesia y los Malayos 
de Asia, que son indudablemente según los principios 
del Dr. López los Aryanos del estremo Oriente de Asia 
y del Occidente de América; existiendo un gran pa- 
rentesco entre los Malayos y los Dravidianos de la India, 
para valemos de un término de Hoeckel. A esta raza 
deben afiliarse también las poblaciones indíjenas ya hoy 
asimiladas á la civilización, de las campañas de Córdoba, 
Santiago del Estero, Salta, Catamarca, La Rioja y Cuyo. 
Estas últimas tribus ó poblaciones de sangre indígena 
americana que acabamos de designar, pertenecen á una 
raza distinta, aunque parental si se quiere, con la Mon- 
goloide primitiva; contribuyendo las razas mas autóc- 
tonas y antiguas de Sud América; siendo á nuestro 
entender la mongoloide mansa del Norte del Perú; lo 
mismo que la Mongoloide bárbara del Sud y del Este 
de la América Meridional, razas posteriores y advene- 
dizas. Por lo que es á los Aryanos del Perú, como los 



— 248 — 

llama el Dr. López, esta antigua raza ha dejado ves- 
tijios de una civilización superior prínaitiva, tal vez de 
origen Atlanti, esto es, Noachide; según se verá mas 
adelante. Entre esos vestigios uno de los mas signifi- 
cativos es el maiz conocido de los Polinesios desde antes 
de su descubrimiento por los europeos. Este cereal, lo 
mismo que el trigo, es una creación artificial del 
hombre prehistórico, formado tal vez por selección, in- 
dustria de que los salvajes que viven de la caza, son 
incapaces. 

Los vestigios de esta antigua civilización se hallan, 
según lo veremos mas adelante, en Norte América, en 
México, en Centro América (las ruinas de Palenque y 
Uxmal) en los Estados de Colombia, en el Alto y Bajo 
Perú, donde existen interesantes ruinas y monumentos 
anteriores á la época de los Incas y de que éstos igno- 
raban ó hablan olvidado los orígenes; vestigios en una 
palabra, que llegan hasta la Patagonia, si hemos de 
estar al testimonio del explorador fseñor Moreno. Pues 
bien, esta raza que podriamos llamar Ario-Malaya- 
Americana, la creemos, á juzgar por su aspecto é idioma, 
ligada parentalmente con los Canakas ó Polinesianos; 
y con los Maoris de Nueva Zelanda, según lo veremos 
mas adelante, lo que vendría á dar un otro aspecto á 
la cuestión de las razas. Porque los Atlanti, cuya exis- 
tencia se ha puesto y se pone en duda hoy mismo por 
los hombres poco reflexivos, vendrían á tener entonces 
una existencia comprobada y seria el verdadero tronco 
ancestral posible, de la actual humanidad culta. 

Estos Atlantis han podido indudablemente por su 
posición céntrica, estender de un lado su civilización y 



- 249 — 

su raza hacia el Oriente, por el Asia Menor, la Syria, 
el Egypto, la Ethiopia y la India; y del otro lado, al 
Occidente, por las cordilleras y costas Americanas del 
Oeste, la Oceania, el Japón y el estremo Oriente del 
Asia. Porque los Canakas se ligan indudablemente á 
los Japoneses y Malayos por reminiscencias de la 
sangre y del idioma. 

Si las semblanzas fisiognomónicas y lingüísticas que 
hemos señalado, son una realidad como lo creemos (y 
todos los miembros de la comisión se hallan unánimes al 
respecto) en este casólos Polynesios ó Canakas presentan 
no solo alguna, sino mucha semejanza con cierta parte de 
las antiguas poblaciones de América, sobre todo de Sud 
América, inclusa Centro América y talvez el México 
anterior á los Aztecas. 

Pero esa semejanza no puede provenir, no proviene 
indudablem.ente de que los Polynesios sean los primeros 
pobladores de América. 

Pueblos tan nuevos y en un estado semisalvaje, como 
han sido encontrados los Polynesianos, cuando su primer 
descubrimiento por los Europeos; no pueden ser la estir- 
pe conquistadora y civilizadora de un vasto continente, 
con monumentos y vestigios de antiguas civilizaciones 
anteriores de 8000 años; ó por lo menos de 4000 años, 
según Montesinos, á la era cristiana. La conclusión es 
entonces que si los Polynesianos pertenecen á una de 
las razas mas antiguas y difundidas de América y en- 
contrándose á menor distancia del Continente Nuevo que 
del Viejo, ellos tienen necesariamente que haber salido 
de América. Venidos del Continente, no estando la Amé- 
rica poblada por una raza marítima, han necesariamente 



— 250 — 

degenerado en el salvagismo en que fueron encontrados 
por los Europeos en la época de su descubrimiento; 
como degenera toda sangre y toda civilización que no 
se renueva con el intercurso de otra sangre ó de otra 
civilización superior. 

Pero aquí tropezamos con la creencia generalmente 
difundida, de que los Polynesios son de origen Asiático 
y Malayo, ó mestizos de Malayo y Papua. Pero la verdad 
es que si los Polynesianos son Americanos y no Asiáticos, 
como vamos á probarlo mas adelante, aprovechan(^o el 
incidente, por temor de que mas tarde no se nos presen- 
te tal oportunidad ; en este caso, decimos, su raza es 
Aryana y no Malaya ó Papua, según las doctrinas del 
Dr. López de Buenos Aires; á no ser que los Malayos 
sean también Aryanos, como los Hindos y los Indo-Eu- 
ropeos, que es lo mas probable. 

De todos modos, hé aquí un punto en la circunferencia 
del globo en que las tradiciones y las razas venidas á un 
tiempo de Oriente y Occidente se juntan. Los Aryanos, 
en sus emigraciones y trasmigraciones, de que hay 
tantos antiguos vestijios en la superficie de nuestro 
planeta, han dado la vuelta al mundo, volviendo por el 
Oeste, á su supuesto punto de partida en el Oriente. 

Son pues los Aryanos los que pueden arrebatar la palma 
á Magallanes y Del Cano, de haber recorrido los primeros 
la circunsferencia entera de la tierra; y para que se vea 
que esto se ha hecho con conciencia y no sin conciencia 
de ello, no hay mas que recordar la palabra de Orbis 
terrarum que los Romanos recibieron, sin conciencia de 
ello, de sus antepasados los Pelasgos del Asia Menor y de 
Italia (Troyanos y Etruscos.) Esta palabra Orhis no sig- 



— 251 — 

niflca nada ó significa solo el horizonte para los Occi- 
dentales que no conocían la forma de nuestro planeta. 
Para los Pelasgos y los Fenicios sus parientes consan- 
guinarios que la conocían, ella significa la redondez de la 
tierra. 



Lo que hemos avanzado en el capítulo anterior, 
necesita probarse, nos diréis, con algo mas que las sim- 
ples conjeturas; con algunos hechos, pruebas y tradicio- 
nes conservadas al travéz de las edades y que la 
erudición se há encargado de recoger. Esto es justa- 
mente lo que vamos á hacer, á fin de elevar al rango de 
hecho comprobado, la proposición avanzada al parecer 
sin fundamento, de que por su figura é idioma. Polinesios 
y Maoris ( de Nueva Zelanda ) son americanos de origen 
y no asiáticos. Mas para esto es indudable despejar 
primero los orígenes de las razas americanas, á fin de 
apoyar solo sobre terreno sólido, los hechos y conjeturas 
que vamos á esponer en una tan importante cuestión, 
que es como quien dice el nudo de solución de todos los 
problemas históricos y cronolójicos. 

Comenzaremos con la suposición de que el lector conoce 
ó ha leido ya la bella y erudita obra recientemente 
publicada sobre estas materias por Mr. Ignatius Donue- 
lly con el título: Atlantes, The Antediluvian World; y que, 
como nosotros, ante las numerosas y concluyentes prue- 
bas que el presenta, ha quedado convencido de la exis- 
tencia real primitiva de la Atlantida, ó Continente 
Atlántico de Platón. Pues bien, dice este escritor : 

« Si miramos el mapa de la xltlántida, según se halla 



— 252 — 

revelado por los sondajes de altamar ( entre otros por 
los del Challenger)^ hallaremos que él se aproxima, por 
un punto, mediante un cordón ó cadena de unión, hasta 
muy cerca de las costas de Sud-Améríca, en frente de 
la embocadura del Amazonas^ habiendo probablemente 
estado ligada con ella. 

"Si la población de la Atlántida pudo estenderse al 
Oeste, ella naturalmente debió hacerlo en sus naves, 
siguiendo el magnifico valle del Amazonas y de sus 
tributarios; y pasando al través de los bajos é insalubres 
llanos del Brasil, no se reposó hasta no haber llegado 
hasta las altas, fértiles, bellas y salubres regiones del 
Alto Perú, hoy Bolivia, de donde era fácil al través de 
las montañas, descender á los valles y costas del Perú. 
Allí debieron estenderse sus colonias desparramadas 
hasta los últimos confines del Oeste, contenidas soló por 
el Océano Pacífico; exactamente como en el Norte, 
avan7;ando por el valle del Mississipi, hablan llevado sus 
trabajos de minería hasta las riberas del Lago Superior ; 
exactamente como atravesando el Mediterráneo en la 
dirección del Este pasaron las Dardanelos y fundaron 
colonias Ar3^anas, Hamiticas y probablemente Turanianas 
sobre las mas remotas riberas del Mar Negro y del Mar 
Caspio. Este es el imperio universal de los Atlanta de 
que hacen referencia los libros Hindus y de que Deva 
Nahusha era el jefe; este era el «Imperio Grande y 
agresivo», á que hace referencia Platón ; este era el 
poderoso reino que abarcaba todo el mundo conocido, y 
el cual dio á los griegos su concesión de un padre uni- 
versal de todos los hombres en el rey Zeus. Y es en este 
imperio universal donde el Dr. López puede encontrar la 



— 253 — 

esplicacion de la similaridad que, como vamos á demos- 
trarlo existe, entre el idioma de las costas del Pacífico 
en Sad-América de un lado, y los idiomas de los galos, 
irlandeses, ingleses italianos, griegos, bactrianos é hin- 
dustanis del otro. 

« Montesinos nos refiere que en una época que hace 
remontar hasta el diluvio, que es la mas grande anti- 
güedad que podia figurar un hombre de su época, la 
América fué invadida por un pueblo capitaneado por 
cuatro gefes, llamados Ayar, Manco-Topa, Ayar-Chaki, 
Ayar-Aucoa y Ayar Uyssu ( Ayar, Awar, ó Aijra, Arya 
indica claramente la raza de estos conquistadores, los 
Aryas, los mismos que con el nombre de Hycsos, invadie- 
ron el Egipto hacia el año 2200 antes de J. C). «4y«r, 
dice el Dr López, viene del Sánscrito Ajar ó aje, y 
significa jefe primitivo; y los calificativo de manco, 
chagni, aucca y uyssu espresan creyentes, vagabundos, 
soldados y agricultores. Hé aqui una tradición de cartas 
análoga á la conservada en los cuatro nombres tribales 
de Athenas! (Nosotros añadiremos, que según Ctesias, 
el historiador griego que vivió en la corte de Artaxerjes, 
indica que los Medos, tribu Arya genuina, se hallaba 
distribuida en cuatro castas ó tribus con nombres 
análogos ) La clase trabajadora, naturalmente numerosa 
en una nueva colonia, obtuvo la supremacía y su jefe 
íué nombrado Pirhua-manco, revelador de Pir, luz (en 
griego Pyr, en umbriano Pir). Por ventura las leyes que 
controlan ios cambios de lenguaje, por cuyo medio una 
labial sucede á una labial, no se presenta aqui para 
indicar el Mero ó Merou de Theopompo, el nombre de 
la Atálntida (y de la colonia que ios Atlantis fundaron 



— 254 — 

en la Ethiopia desde la mas remota aatigüedad), fué 
llevada por los colonos de Atlantis á Sud-América, con- 
virtiéndose con el tiempo en Perú, Perou o Pirhua? Por 
ventura la Isla de .Merou y Meroe en la Nubia con sus 
pirámides edificadas por hombres rojos no fué acaso 
una trasplantación amáloga? Y cuando el sacerdote 
Hindú, señalando su emblema sagrado, con cinco puntos 
sobresalientes en él, asegurando que typiflcan á «Mero y 
las cuatro partes del mundo ¿no hace en esto referencia 
ala Atlantida y á su antiguo Imperio Universal? Se ha 
creido hallar cierta analogia en el nombre de Manco, 
apuesto á la tribu ó mejor á la raza de los jefes Pirhuas, 
con los nombres de Mañero, de la antigua canción 
egipcia de Mannur, de Manu y del Santhalo Maniko. 
También presenta la misma analogia con Menes el fun- 
dador de las dinastías de los Faraones militares del 
Egypto y con Misión el legislador de Creta. 

<íhos Quichuas, que es el nombre de ese pueblo invasor 
dividido entre cuatro gefes ó tribus, parece haber sido 
en su origen una raza de hombres blancos, con ojos 
azules y pelo rubio ó albino exactamente como en sus 
monumentos, los ejipcios pintan á los Hycsos de un orí- 
gen indudablemente Aryano, raza que tiene mucho que 
ver, si es que no desciende de lo Scythas, los chettas de 
los monumentos ejipcios. Estos Quichuas blancos, de ojos 
azules y rubios cabellos presentaban ademas facciones 
regulares, cabezas bien desarrolladas y grandes y for- 
nidos cuerpos. Sus descendientes foiman hasta hoy una 
raza de color aceituno (como los canakas ), esto es, de un 
color mucho mas blanco que los otros indios que ellos 
subyugaron. Constituían una poderosa raza. El Perú tal 



— 255 -^ 

cual fué descubierto por los españoles, presentaba enton- 
ces tantos vestijios de la antigua civilización Quichua; 
como los vestigios que en el siglo XVI aun presentaba 
la Inglaterra de la civilización del antiguo imperio Ro- 
mano. Los Incas no fueron riño un renuevo ó injerto, 
los cuales descendiendo de l¿is montañas con sus parcia- 
les, subyugaron las groseras razas del litoral pacífico, 
imponiéndoles su inspirada ó tradicional civilización. 

« La nación Quichua se estendía á la vez sobre una 
vasta región de pais, de mas de 2000 millas de largo. 
Toda esa región, á la llegada de los españoles «formaba 
un populoso y próspero imperio, completo en su orga- 
nización civil sostenido por un sistema activo de indus- 
tria, y presentando un notable desarrollo de algunas 
de las mas importantes artes de la vida civilizada» 
(Baldwin, «América Antigua» p. 22). Los compañeros 
de Pízarro hallaron por todo señales de civilización de 
una gran antigüedad de data. Cieza de León menciona 
grandes edificios que se veian en ruinas en Tiahuanaco 
( Tiahuanuco según el I)r. López) una pirámide levantada 
sobre graderías de piedras y dos ídolos de piedras escul- 
pidas por una mano diestra, de 10 á 12 pies de alto, 
vestidos con trajes talares. » 

En estos mismos parages, dice D. León se encuentran 
piedras tan grandes y tan poderosas, que uno se asom- 
bra sin poder comprender como la mano del hombre ha 
podido trasladar esos enormes peñascos al lugar que 
hoy ocupan. Se hallan diversamente esculpidas, y algu- 
nas de ellas que presentan una forma humana, deben 
haber sido ídolos. Cerca de las murallas se encuentran 
muchas cavernas y escavasiones bajo tierra; pero en 



— 256 — 

otros sitios, mas al Oeste, se presentan otros monumentos 
aun mayores, tales como grandes portadas con engastes, 
plataformas y estilos todos fabricados de una sola pie- 
dra. Sorpréndeme contemplar estos jigantescos pórticos, 
hechos de grandes masas de piedra monolita, algunas de 
ellas de 30 pies de largo, de 15 de alto y de 6 de 
espesor. 

«La capital de los Cliimus del Norte del Perú, en el 
Gran Chimu, fué conquistada por los Incas después de 
una larga y sangrienta lucha, siendo la capital entregada 
á un saqueo y destrucción bárbaras. 

«Pero sus ruinas se conservan hasta hoy como la 
maravilla del continente meridional, cubriendo 7iada menos 
que U7ias 20 millas cuadradas. Tumbas, y palacios se 
alzan por todos lados, en ruinas, pero aun reconocibles. 
Inmensas estructuras piramidales, algunas de ellas de 
media milla de circunferencia; vastas áreas cerradas por 
macisos muros, cada una con su cisterna de agua, sus 
almacenes, sus edificios municipales y las moradas 
de sus habitantes, y cada una de ellas formando un 
ramal de una organización aun mas vasta; prisiones, 
hornos para fundir metales y casi todos los concomi- 
tantes de la civilización debieron existir en la capital 
Chinu. Una de las grandes pirámides, llamado el Templo 
ó Casa del Sol, presenta 812 pies de largo, por 470 de 
ancho y 150 de alto. Estas vastas estructuras han 
permanecido arruinadas por siglos; pero la obra de las 
escavaciones sigue adelante. » 

«Uno de los centros de la antigua civilización Quichua 
debió encontrarse en torno del Lago de Titicaca. Los 
edificios allí como por todo el Perú, se hallaban todos 



— 257 -> 

construidos de piedra canteada, presentando puertas 
y ventanas con marcos, umbraleras y gradas de piedra. 
En Cuelap, en el Norte del Perú, se presentan ruinas 
notables. «Compónense de un muro de piedras canteadas 
de 3,600 pies de largo, 560 de ancho y 150 de alto; 
constituyendo una masa sólida, formando una plataforma 
arriba. Sobre esta mole se alzaba otra de 600 pies de 
largo, 500 de ancho y 150 de alto, formando en su 
conjunto una elevación agregada de 300 pies. En ella 
se encontraban aposentos y celdas empleadas como 
sepulturas. 

((Encontrábanse cerca de Humang, ruinas muy anti- 
guas descritas por Cieza de León. Según tradiciones de 
los naturales, aquella ciudad habia sido edificada por 
hombres blancos con barba^ que se habian establecido allí 
en una época muy anterior á los Incas. Los peruanos 
(pueblo inteligente en la irrigación) hacian gran uso 
de canales y acueductos: construyéndolos con gran habi- 
lidad y empleando para ello piedra canteada y argamasa 
y haciéndolos en estremo sólidos. Uno de ellos se esten- 
dia por un espacio de 450 millas, atravesando serranias 
y ríos. Los caminos públicos de los peruanos, como los 
de la antigua Roma, eran notabilísimos, se hallaban 
construidos sobre mamposteria. Uno de estos caminos 
corre á lo largo de las montañas al través de toda la 
ostensión del imperio desde Quito hasta Chile; otro 
partiendo de este país hasta el Cuzco, descendía hasta 
la costa y se prolongaba al Norte hasta el Ecuador. 

Estos caminos tenían un ancho de 20 á 25 pies, se 
hallaban macadamizados con piedra pulverizada, mez- 
clada con cal y un cimiento bituminoso y se hallaban 



~ 258 — 

costeados por fuertes parapetos de mas de una toesa de 
espesor. En muchos parages estos caminos habían sido 
cortados en la roca viva durante leguas enteras; pro- 
fundos barrancos y quebr¿idas habían sido terraplenados 
con mampostería sólida; los ríos eran atravesados por 
puentes suspendidos, usados por los Incas mucho antes 
que los europeos aprendiesen de ellos á construirlos. 
Baldwin dice: «Los constructores del Ferro-carril del 
Pacífico, con toda su habilidad de ingenieros y sus in- 
ventos mecánicos, habrían tal vez retrocedido ante el 
co^to y dificultades de una empresa semejante. Uno de 
ellos se estendia desde un grado al Norte de Quito hasta 
el Cuzco ; y desde el Cuzco hasta el Maule, en el Sud 
de Chile: por su estension era igual d dos ferro carrilefi 
del Pacifico y tanto mas diíicíl, cuanto tenia que atrave- 
sar las mas ásperas montañas de toda la tierra». Sar- 
miento, describiendo los caminos de ios Incas, se espresa 
como sigue : « Háme parecido que si al Emperador 
(Carlos V) se le ocurriese ordenar la construcción de 
otro camino semejante al que se dirige de Quito al 
Cuzco, ó del que de Cuzco se dirige hasta Chile, de 
seguro creo que él no seria capaz de hacerlo, con todo 
su poder.» Humbold, hablando de estos prodigiosos 
caminos, se espresa como sigue: «Este camino era una 
maravilla; ninguno de los caminos romanos que yo he 
visto en Italia, en el Sud de Francia ó en Espaíía, me 
ha parecido mas imponente que esta obra de los antiguos- 
peruanos». 

«A lo 'largo de estos caminos monumentales (que el 
ür. López considera anteriores al reinado de los Incas) 
se hallaban establecidos tambos ó cara van-serrallos para 



— 259 — 

alojamiento de los pasajeros. Estos caminos eran ya 
antiguos cuando se estableció el Gobierno de los Incas. 
Ellos fueron la obra délos hombres blancos, barbados y 
de pelo rubio venidos de la Atlántida con el nombre de 
Quichuas, millares de años antes de la época de los 
Incas: ellos fueron y no podian menos de ser la obra 
del mismo pueblo que produjo los monumentos monolí- 
ticos de Tiahuanuco. Cuando Hayna Capac se dirijió con 
su ejército por el camino principal para invadir á Quito, 
se hallaba ya tan antiguo y desperfeccionado, que halló 
mucha dificultad en el pasage, dando inmediatamente 
órdenes para su reconstrucción. 

« No entra en nuestro prepósito el entrar en detalles 
respecto á las dotes y á la civilización de los peruanos. 
Eran en realidad una cosa verdaderamente maravillosa. 
Sus trabajos de algodón y lana excedían por su fineza á 
todo lo que en Europa se conocía en su clase en esa 
época. Ellos hablan llevado la irrigación, la agricultura 
y el tallado de las piedras preciosas á un grado de per- 
fección superior al practicado en el viejo mundo. Su 
acumulación de metales preciosos excedía á cuanto se 
ha conocido antes en lahisto.iade otros paises. En 
el espacio de 25 años después de la conquista, los espa- 
ñoles enviaron del Perú á España mas de 800 millones 
de duros en oro, todo él arrebatado á los peruanos como 
botin. En uno de sus palacios hablan dispuesto un jardin 
artificial, cuyo suelo habia sido formado con arena y 
pepas de oro mas fino; y sobre este suelo de oro, se 
habia figurado también un plantío de toda clase de 
maiz de oro macizo con hojas y espigas imitando per- 
fectamente esta planta. Ademas de esto se hallabaü 



— 260 — 

representadas mas de 20 llamas ( ú ovejas déla tierra) 
con sus pequeñuelos, acompañados de sus pastores, todo 
de oro macjzo. 

En un inventario de objetos preciosos de oro, enviados 
á España por el conquistador Pizarro en 1534, se hace 
mención de «cuatro llamas, diez estatuas de mujer de 
tamaño natural y de una cisterna de oro de un trabajo 
tan curioso que producía el asombro de todos. « 

«Puede nadie que lea estos detalles, declarar fabulosa 
la descripción que Platón hace de la Atlántida, solo 
porque este sabio y veraz filósofo, enumera la enorme 
cantidad de oro, plata y bronce acumulada por los Atlan- 
tis. La Atlántida era sin duda el país mas antiguo, 
la metrópoli ó madre patria mas civilizada de esas 
magníficas regiones del Oeste de América ; y sin duda 
que, como los Peruanos, su pueblo miraba los metales 
preciosos como consagrados á sus dioses ; y los habrán 
estado acumulando de todas las regiones del mundo por 
infinitas edades. Si la historia de Platón es verdadera, 
como hay toda clase de motivos para creerlo, hoy yao#n 
bajo las aguas del Atlántico, cubiertas sin duda por 
centenares de pies de despojos volcánicos y aiarinos, 
un monto de oro y plata que escede con mucho todo 
el oro estraido por los europeos, del Perú, México y 
América Central desde la época de Colon, tesoros que 
si llegasen á ser estraidos un dia, cambiarían el valor 
relativo de las especies metálicas en el mundo. 

«Ya hemos señalado en otra parte algunas de las 
notables coincidencias que existían entre los peruanos 
y las mas antiguas razas europeas (como los Pelasgos, 
los Estruscos, los Egypcios etc. ) aqui solo daremos un 



— 261 — 

resíuneii de estas analogías: analogías que por su natu- 
raleza, multitud y constancia no pueden en ningún caso 
atribuirse al acaso : 

r Ellos adoraban el Sol, la Luna y los Planetas. 

2" Creían en la inmortalidad de las almas. 

3^ Creían en la resurrección del cuerpo, y en conse- 
cuencia (como ios antiguos egypcios y los guauchos) 
embalsamaban sus muertos. 

4o Los sacerdotes examinaban las entrañas de los 
animales ofrecidos en sacrificio, y como los augures 
Romanos, adivinaban el porvenir por las apariencias 
que presentaban. 

.5*' Poseían una orden de mujeres consagradas á la 
divinidad (como las vestales de los Romanos), especie 
de monjas; y una violación de sus votos era castigada 
en ambos Continentes, con la pena de ser sepultadas 
vivas. 

6** Ellos dividían sus años en doce meses. 

7** Su enumeración y sus cómputos se hacían por 
decenas; el pueblo se hallaba distribuido en decurias y. 
centurias, como los anglo-sajones ; y toda la nación se 
hallaba distribuida en cuerpos de 500, de 1000 y de 
10,000, con un jefe ó gobernador que los presidia. 

S*' Se hallaban distribuidos en castas; y la profesión 
del padre pasaba al hijo, como en la India. 

9^ Tenían músicos y bardos que cantaban en las 
grandes festividades. 

10. Sus armas eran las mismas que las del viejo 
mundo y hechas según el mismo modelo. 

11. Ellos proferían brindis en sus banquetes é implo- 
raban las bendiciones de los dioses. 



— 262 — 

12. Ellos construían arcos triunfales y disponían ova- 
siones para sus héroes, á la vuelta de sus campañas. 

13. Ellos usaban sillas de mano ó palanquines. 

14. Ellos consideraban la agricultura como el negocio 
mas importante de la nación, celebrando grandes ferias 
y festividades agrícolas para el intercambio de los pro- 
ductos de los cultivadores. 

15. El rey abría la estación agrícola durante una gran 
celebración; y como los reyes de Egipto, él ponía la 
mano sobre el arado y abría el primer surco. 

16. Tenían un orden de caballería en que el candidato 
se arrodillaba delante del rey; un magnate le calzaba 
las sandalias, á la manera que en Europa se calzaban 
las espuelas á los caballeros ; entonces se le permitía el 
liso de la bandera y el cínturon, correspondiente á la 
toga servil de los Romanos; en seguida era coronado 
de flores. Según Fernandez, los caballeros vestían túnicas 
blancas, como los caballeros de la Edad Media, con una 
cruz bordada en el pecho. 17. Se nota una semejanza 
extraordinaria entre la arquitectura de los peruanos y 
la de otros pueblos antiguos, los pelasgos, por ejemplo, 
autores de las estructuras cyclopeas. Así, según Feigu- 
ron, hay la mayor coincidencia entre los edificios de los 
Incas y las ruinas cyclopeas atribuidas á los Pelasgos 
(una de las tribus de los Atlantis) en Italia y Grecia. 
«Los quicios en escarpa, las cornisas de ventana, la 
mampostería poligonal y otras formas, son tan parecidas 
á las que se encuentran en las viejas ciudades pelásgi- 
cas de la Grecia y la Italia, que es imposible resistir á 
ia convicción de una estrecha conexión entre ellos». Aun 
el modo de decorar sus palacios y templos presenta su 



— 263 - 

paralelo en el viejo mundo. Un escritor reciente dice: 
«Terminaremos observándolo que parece haber esca- 
pado al señor López, que el interior de un palacio del 
Inca, con sus muros cubiertos de planchas de oro, según 
lo refieren los españoles, con sus animales y sus plantas 
artificiales de oro, debe haber presentado un aspecto 
enteramente análogo al interior del palacio de Alsinoo 
ó de Menelao. » «Puedo testificar personalmente, dice 
Winchell, que un estudio de la antigua alfarería peruana 
me ha traido por completo á la memoria las formas que 
nos son familiares en la Archeología ejipcia. « Los ídolos 
y los vasos con cabeza de buho, dice Schlieman, son 
comunes en las ruinas de Troya, recordando la adoración 
especial de Minerva ó Paladium, á quien este animal se 
halla especialmente consagrado». Los troyanos son 
])elasgos, esto es, Atlántis, como sabemos. En el Perú 
son también numerosos los antiguos vasos con cabeza 
de buho. 

« Tan extraordinarias coincidencias no pueden en nin- 
gún caso atribuirse al puro acaso ; ellas deben necesaria 
y lógicamente provenir de afinidades de origen, raza y 
civilización. Es un hecho hoy indudable, que una raza 
blanca, de pelo rubio (la cual se observa aun entre los 
Quichuas de Santiago del Estero, por ejemplo) barbada 
y practicando una religión análoga á la que Platón 
asegura prevalecía en la Atlántida, según las tradiciones 
de los sacerdotes ejipcios, estableció en una época muy 
remota, (8,600 años antes de Jesucristo, según Monte- 
sinos) una colonia Atlanti, difundiendo la civilización 
de la Atlántida en la parte superior del valle del Amazo- 
nas, esto es, en ias altiplanicies de Bolivia y del Perú; 



— 264 — 

exactamente de un modo parecido al que condujo las 
colonias Aryanas á las riberas del Mediterráneo y deí 
Mar Caspio ; y es muy probable, que estas diversas 
emigraciones hayan en su origen, hablado la misma 
lengua. » 

Mr. Andrew Lang, analizando la obra del Dr. López 
de Buenos Aires, sobre Las razas Aryanas del Perú^ se 
espresa como sigue: «La teoría del Dr. López,* de que 
los peruanos primitivos { Pinihas-Quichuas ) han podido 
ser Aryanos que se han separado de su tronco ancestraU 
antes que las razas Helénicas, ó Teutónicas se estable- 
ciesen en el suelo europeo, se halla por él apoyada en 
argumentOo sacados del idioma, de los vestigios de las 
antiguas instituciones, de las creencias religiosas, de 
las tradiciones lejendarias y de los monumentos artís- 
ticos. La evidencia que lesulta del lenguaje, se halla 
espuesta científicamente y no como meras deducciones 
ingeniosas. Lo primero que el señor López hace es com- 
batir' la idea de que el dialecto indígena aun vivo del 
Perú, sea bárbaro y fluctuante. 

El prueba que no es esa forma de lenguaje ocasional 
y volandera que es el resultado de las razas Nómades, 
A cual de las graduaciones de las lenguas conocidas 
pertenece entonces? á la aglutinativa, en que cada 
raiz se liga á la otra, formándose palabras cuyos 
elementos constitutivos son obviamente distintos; ó bien 
á la inflexional en que las raices auxiliares se gastan de 
modo que solo el filólogo de profesión puede distinguir- 
las? Como todas las lenguas Aryanas conocidas son 
inñexionales, el señor López parecería ponerse en con- 
tradición consigo mismo, cuando asegura que el Quichua 



— 265 — 

es una lengua Arymia a^luf inativa. Fero él se apoya en 
la opinión de Mr. Max Muller de que ha existido época 
én que los gérmenes de la lengua Aryana aun no habían 
alcanzado la graduación inflexional, y nnuestra que 
mientras las formas del Quichua son Aryanas, como en 
el Turaniano, las raices cíe las palabras son Aryanas. 
Si esto es así, el Quichua debe ser uno de esos eslabones 
lingüísticos considerados perdidos. 

« A la primera vista el Quichua, con su multitud de 
palabras todas comenzando con 7¿w, y con su gran pre- 
ponderancia de las q y s, se presenta tan antiguo como el 
Mexicano. Pero muchas de estas formas son debidas á 
un alfabeto escaso, y realmente espresan sonidos fami- 
liares; y muchos ademas resultan de la pronunciación 
accidental de los españoles. 

Ahora -pasaremos á examinar algunas de las formas 
que las raices Aryanas se suponen asumir en el Quichua. 
En primer lugar al Quichua repugna el choque de los 
consonantes. Así una palabra como pUo en griego seria 
desagradable para un oido peruano y la pronunciaría 
pílluiy « me hago á la vela ». El plti ademas, de pluma, 
parece presentarse en pillUj volar. El quichua como el 
griego, carece de la V^ y así como los griegos tienen que 
alterar las palabras nómades que comienzan con V, 
espresándola con cu, como Valerius, que ellos escriben 
oualerios, asi donde el Sánscrito emplea la V, el Quichua 
hace uso de la hu. Hé aquí una lista de palabras en hu: 

Quichua. Sauscrito. 

Huahía, llamar. Vacc, hablar. 

Huasi, una casa. Vas, habitar. 

Huayra aire, aura. Va, respirar. 

Huasa, la espalda. Vas, poder. 



— 266 -^ 

« Hay una raiz Sánscrita, ki, obrar, hacer : esta raiz 
se encuentra en mas de trescientos nombres de pueblos y 
lugares en Sud-América. Asi tenemos á los Caribes, 
cuyo nombre es posible tenga el mismo origen .que el 
de nuestros antiguos amigos los Garios, y significa los 
Y alientes y su tierra, la patria de los Valientes, como 
Kaleva-la, en Finlandez. La misma raiz dá kara^ la 
mano, en griego keir y hkalU^ valiente, que una persona 
de imaginación puede conexionar con kalos. Ademas el 
Quichua tiene una alfa privativa» — así A-stani significa 
«cambio el lugar de una cosa»; porque ni ó mies» la 
primera persona en el singular, y añadida a la raiz de 
un verbo, es el signo de la primera persona en el pre- 
sente de indicativo. Por ejemplo can, significa ser, y 
caíi-mi ó cani, significa « soy ». De la misma manera 
Munanmi ó Munani, significa «yo amo»; y Apa?im¿ ó 
Apaui, yo llevo. No tenia pues, razón Lord Strangford 
cuando supuso que el último verbo en mi acabó con el 
último patriota de Lithuania. El Perú tiene depósitos de 
formas gramaticales, que han fenecido felizmente en 
Europa. Es imposible hacer otra cosa que una simple 
referencia á las supuestas raices Aryanas contenidas 
en el glosario, pero es digno de observarse que el tiempo 
futuro en el verbo Quichua se forma con la adición de 
la s; yo amo, Munant; yo amaré, Mu?iasa; y que los 
afiseos que denotan los casos en el nombre, presentan 
una curiosa analogía con las preposiciones griegas » . 
Es digno de observarse este propósito que Quichuas de 
Sud América, emplean la palabra mi por yo ó me : lo 
mismo que los Polynesios. 

El Dr. Rudolf Falb, que ha pasado largos años en 



— 267 — 

él Perú estudiando los idiomas indígenas, anunció en 
1882 por la New Freie Presse de Viena, que las conexio- 
nes que él tiabia estudiado entre los idiomas Quichua y 
Aimará y las lenguas Aryanas y Semíticas, son muy es- 
trechas; que en realidad esos idiomas «presentan afi- 
nidades las mas asombrosas con la lengua Semítica, 
y en especial con la Arábiga, con cuyo idioma el Dr. 
Falb se halla muy familiarizado desde su infancia. 
Siguiendo la línea de este descubrimiento, que viene á 
confirmar de una manera tan acabada las doctrinas y 
estudios del Dr. López sobre los orígenes Sud americanos, 
el Dr. Falb ha encontrado: «1° un eslabón que los liga 
estrechamente con las raices Aryanas y 2^^ se ha encon- 
trado repentinamente frente á frente con el sorprendente 
descubrimiento de que las razas Semíticas son en su 
totalidad Aryanas». Los troncos comunes de todas las 
variantes se encuentran en su condición mas pura en 
el Quichua y en el Aimará, de cuyo trascendental 
■ hecho el Dr. Falb deriva la conclusión de que las alti- 
planicies del Perú y Bolivia deben mirarse como el punto 
de partida de la presente raza humana de nuestro pla- 
neta. Este año (1883) debe haberse publicado en Europa 
la grande obra del Dr. Falb sobre las comexiones de 
los Aryanos y Semíticos con las lenguas Quichua y 
Aimará. En 1881 ella constaba de 2000 páginas manus- 
critas y era el fruto de 10 años ¡áe trabajo y de estudio 
de parte del Dr. Falb. Una obra de tal fuente, sobre un 
tan curioso ó interesante asunto, es digna de figurar 
en todas las Bibliotecas, sobre todo en los Estados Sud- 
Americanos. La recomendamos á los proveedores de 
las Bibliotecas Argentinas. 



— 268 -^ 

Pero es un imposible el que ios Quichuas y Aimarás 
que no eran pueblos marítimos ó solo han podido cono- 
cer muy imperfectamente la navegación, hayan podido 
atravesar toda la anchura del Atlántico hasta llegar á 
Europa y colonizar en grandes masas el viejo continen- 
te. Hé aqui, pues, una prueba de inferencia pobre la 
realidad de la existencia de la Atlántida testificada- por 
tradiciones y mo::umentos^ tan fuertes como una prueba 
de evidencia positiva. Sin 'a Atlántida la unidad demos- 
trada de las lenguas originarias de la humanidad ac- 
tual quedaria sin esplicacion. La Atlántida es, pues, una 
realidad, como lo prueban las esploraciones recientes de 
las naciones marítimas en el Atlántico; y ella ha servido 
con sus cadenas de montañas é islas, que se estendian 
como un puente entre el viejo y el nuevo continente, 
para la irradiación de las razas de ese centro común, 
hacia el Oriente y el Occidente. Asi pues los mas ra- 
cional y pertinente en el presente caso es suponer que 
los Quichuas y Aimarás han emigrado de la gran Isla de 
Platón, estableciéndose en el Oeste del nuevo continen- 
te, que debia constituir, antes del surgimiento definitivo 
de este, una serie de Islas; lo que es mucho mas natural 
y lógico que el suponer que la Atlántida, el país mas 
antiguo, ha3^a sido poblada de Sud América, el país 
mas nuevo. Las tradiciones mismas que hemos visto han 
existido entre los peruanos, prueban que una raza civili- 
zada de hombres blancos con barba, habia desde un 
tiempo inmemorial invadido y ocupado su país. Esta 
tradición prueba en todo caso que la antigua civilización 
de los Pirhuás y Quichuas no es oriunda del Perú, sino 
que ha sido trasplantada del exterior ; y una raza blanca 



— 269 — 

y barbada solo ha podido venir de la dirección de la 
Atlántida. 

En efecto, razas consanguinarias, con las mismas artes 
y hablando el mismo idioma en una edad primitiva del 
mundo, se han separado en la Atlántida, estendiéndose 
en la dirección del Oriente y del Occidente ; de la que 
suministran abundantes pruebas los estudios y despojos 
antropológicos diseminados en los dos continentes. La 
corriente oriental de esa emigración debió reproducir 
la civilización de la madre patria á lo largo de las riberas 
del Mediterráneo, de eso bello mar interno que, se- 
mejante á un gran río, puede decirse que viene fluyendo 
desde el Mar Negro, con el Nilo como uno de sus tri- 
butarios; y á lo largo de las prolongadas riberas del Mar 
Rojo y del Golfo Pérsico, unidos tal vez con el Mediter- 
ráneo en la época de estas grandes trasmigraciones, 
como lo bace suponer su aspecto geológico y el canal 
aun visible del antiguo estrecho que existia entre el 
golfo de Suez y el lago Fanitico, hoy Mensaleh. La 
otra corriente de emigración Occidental, debió penetrar 
por los valles del Mississipi, el golfo de Méjico y el 
valle del Amazonas á las regiones del Norte, Noroeste 
y el Este del nuevo continente, reducido tal vez entonces 
á grandes islas, creando las potentes nacionalidades y 
civilizaciones de que se encuentran vestigios en los 
Túmulos y Monumentos del Alto Mississipi, en las al- 
tiplanicies de México, en los bosques de Centro- América, 
en los valles de Cundinamarca, de Quito, del Cuzco y del 
Lago Titicaca, situados estos últimos á las cabeceras del 
valle del Amazonas, siendo los mas antiguos é impor- 
tantes de todos esos vestioios: habiéndose estendido se- 



— 270 — 

.bre las riberas del Pacífico, y de allí probablemente 
pasando en uq periodo posterior á la Polynesia ó grupos 
de Islas del Pacífico, mas accesibles y á menos distancia 
de las costas Occidentales del Nuevo Continente que de 
las Orientdies del Viejo. 



Acabamos de probar en el capítulo anterior, con los 
mas altos y fidedignos testimonios contemporáneos, el 
origen Atlanti, esto es, Aryano, de los Quichuas y 
Aymarás, del Perú que tantos puntos de semejanza 
presentan por su fisonomía é idioma con los Polinesios ; 
ahora solo nos fa ta estos últimos, pero esto no lo pode- 
mos hacer sino de una manera incidental, fallando las 
pruebas y testimonios directos. Por lo demás, al es- 
tendernos mas adelante sohre los Hawaiios, y al visitar 
á los Maorú de Nueva Zelanda, iremos presentando las 
pruebas incidentales de fisonomías, idioma y costumbres, 
que solo le es dado á un paseante ofrecer. 

Indudablemente, la porción mas interesante y antigua 
de las viejas civilizaciones continentales de América se 
han encontrado en el Perú, y es justamente á las razas 
peruanas antiguas, cuyos restos se ven en las poblacio- 
nes Aimarás y Quichuas de Sud-América con los que 
ios Canakas y Polynesios presentan rasgos de semejanza 
fisiognómica y lingüistica; mucho mas que con los Mayas 
de Centro América ó con los antiguos Toltecas y Aztecas 
de México. Es pues por un estudio de los antecedentes 
peruanos que comenzaremos de preferencia los últimos, 
los que no tocaremos por no estendernos demasiado. 
Después de los trabajos tan completos del Dr. López 



-■' 271 -^ 

sobre las antigüedades peruanas, lo que vamos á decir 
es un resumen de su. valiosa obra titulada Les Races 
Ar?janes du Perón,, añadiendo por nuestra parte, los 
comentarios y deducciones conducentes á nuestro tema. 
Respecto á los Polynesios en si, absorvidos por el objeto 
especial de nuestro cometido, solo hemos podido hacer 
estudios muy someros respecto á sus orígenes etnográ- 
ficos y lingüisticos, qne iremos esponiendo á n:edida 
que se presente la ocasión, al recorrer los paises habita- 
dos por ellos. Poco que sea ello sin embargo, servirá 
cuando menos como una antorcha levantada en el 
camino de las misteriosas regiones de los origenes de 
la humanidad. 

El origen do las razas y de la civilización peruana, 
dice el Dr. López, se pierde como el de las civilizaciones 
del viejo mundo, en las tinieblas prehistóricas, que las 
vagas tradiciones y fábulas primitivas de las humanidad 
alumbran con una luz vacilante. El hecho histórico mas 
antiguo que citan las crónicas españolas de la conquista, 
es ^1 nombre de Pirhua, que las ra:;as emigrantes daban 
al Perú, á causa de la raza primitiva que habitaba este 
país y del Dios que ella adoraba. Tal es el origen que 
Montesinos, ,uno de los historiadores mas probos y mas 
instruidos que haya tenido el Perú, atribuye al primer 
rey y d la primera dinastia, que designa con el simple 
nombre de Pirhua; el llega hasta referir un poco mas 
lejos la tradición antigua, para mostrar significación 
mythológica. Este Montesinos ha recogido, de boca 
misma de los habitantes del país, en una época en que 
las viejas tradiciones se conservaban aun vivas, las 
pruebas de una remota antigüedad para la historia y la 



— 2^2 ~- 

civilización del Perú. El nos da una lista de ciento y un 
emperadores incluyendo á los Incas, cuyos reinados 
adicionales parecen formar un total en números redondos 
cuarenta siglos. Como quiera que esto se mire, de este 
simple hecho resulta que algunos millares de años antes 
del descubrimiento de la América, la raza peruana había 
esperimentado una concentración política bastante fuerte 
y bastante poderosa para herir vivamente el espíritu 
de las poblaciones dejando en ellas vestigios imbor- 
rables. 

Hay todavía mas, examinando los nombres de que se 
compone la lista aludida, son susceptibles de descompo- 
nerse en sus elementos constitutivos. Estos nombres de 
que Montesinos nos dá á menudo la interpretación, son 
en su mayor parte alegóricos; aun algunos de ellos no 
son otra cosa que sobrenombres impuestos al príncipe 
que los lleva, á causa de algún gran acontecimiento 
ó de alguna gran reforma. Todos se hallan en la len- 
gua Quichua y pueden esplicarse por ella. Los nombres 
de Titu -Kapak-Amauri; de lUak-Topa-Ka^iak, de Hua- 
man-Tako-Amauta, son aun hoy mismo fáciles de ser 
comprendidos por los hombres de raza indígena. Lo 
mismo acontece con los nombres de ruinas célebres de 
esos tiempos primitivos, Tiana, Huanaco, Canchachimu: y 
para los de ciertas ciudades ilustres, Arequipa, Guacha- 
quil, Huamanca. La conclusión no puede ser otra sino 
la de que el Quichua era la lengua nacional de esos 
viejos monarcas y de sus pueblos. A esto podría objetar- 
se tal vez que la redacción de esa lista, es posterior á 
los Incas; que los nombres de los monarcas Puruhas que 
los componen han debido, para llegar hasta nosotros, 



— 273 — 

>»er traducidos en el idioma de los vencedores: y de que 
estos nombres no son una prueba suficiente de la 
antigüedad del Quichua como lengua nacional del Perú: 
pero una hipótesis semejante no podría sostenerse. Los 
Incas, una dinastía advenediza, no tenian el menor interés 
en conservar la memoria de las dinastías primitivas; y 
todo su empeño por el ontrario, habia sido borrar hasta 
su recuerdo. La prueba de ello la tenemos en la his- 
toria redactada por el Inca Garcilaso, el cual hace datar 
la monarquía y la civilización peruana del Inca Manko 
Kapak, suprimiendo de una plumada toda la historia 
anterior del Perú, que solo ha llegado á nuestro cono- 
cimiento por las tradiciones recojidas por un fehz acaso 
por el Padre Acosta y el cronista D Fernando de Mon- 
tesinos. 

El empeño de la última dinastía como el Nabonasar 
de Babilonia, fué hacer tabla rasa hasta en los recuerdos 
de sus antecesores, acumulando en la sola cabeza de 
Manko Kapak, todo el trabajo de los siglos pasados, 
considerando oficialmente á Sinchí-Roka, padre de 
Manko, como el fundador del Imperio; suprimiendo 
de este modo toda la larga serie de reyes que lo habian 
precedido y que habian hecho posible la formación do 
la potencia Peruana. 

Pero la voluntad de los príncipes es impotente para 
destruir las tradiciones conservadas en el espíritu del 
puebio, ni las ruinas de las razas anteriores. Estas ruinas 
se han conservado hasta imestros días: se las puede 
ver, esplorar y convencerse, por su naturaleza misma 
y su forma, de su remotísima antigüedad que remonta, 
como hemos visto, á la civilización antidiluviana de los 

t8 



— 274 - 

Atlantis. Ruinas que constatan á los ojos del viajero 
moderno el alto grado de civilización de las razas hoy 
estinguidas. que los habían erigido; pudiendo compa- 
rarse con lo que nos queda de las razas Pelasgicaí' 
( Atlantis ) de la Europa, los monunnentos imperecedores 
que han dejado los Pelasgos del Nuevo Mundo. 

El reinado de este primer Firua, Purua (el rey Poros 
ó Puras de la India, vencido por Alejandro, hace .ver 
que los nombres mismos de los primitivos Peruanos, son 
Aryanos) puede colocarse según Montesinos, en el año 00 
después del diluvio (él lo hace al Pirhua uieto de Noé.) 
El asegura que los Amantas, conservadores de la tradi- 
ción, e asignan una antigüedad mucho mayor; pero que 
él. Montesinos, que respeta los decretos de los Concilios, 
se guardará muy bien de aceptar fechas que no se hallen 
de acuerdo con la cronología impue