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Full text of "Viajes y estudios de la Comisión Argentina sobre la Agricultura, Ganadería, Organización y Economia Rural en Inglaterra, Estados-Unidos y Australia por Ricardo Newton y Juan Llerena, comisionados por el Exmo. gobierno de Buenos Aires"

VIAJES y ESTUDIOS 

DE LA 

COMISIÓN ARGENTINA 

SOBRE LA 

AGRICULTURA, GiXADERlA, ORGAMZAÜO.^ V ECO.^OMÍA Rl'RAL 

EN 

INGLATERRA, ESTADOS UNIDOS Y AUSTRALIA 

Por T^icardo ^ewtün y Juan X-(Lerena 
Comisionados por el Exmo. Gobierno de Buenos Aires 



Tercera Parte — Tomo VI I 



"2 f i^ 




BUENOS AIRES 



íü.i renta y Fundición de Tipos «La República , Belgrano WO 
18 84 



XVII 



Breve historia de la Colonia de Nueva Gales del Sud — Su 
eslension y descripción general de su territorio — Vistas — 
Escursiones y descripciones de sus puntos },'eográficos mas 
importantes — Estadística de la población, agricultura, gana- 
deria, minas, etc. — Datos sobre Administración, Gobierno, 
Comercio, Inmigración, Ferro-Carriles, etc. — Ciudades prin- 
cipales — Estado moral, político y social. 



Nueva Gales del Sud ha sido el nombre dado por el 
célebre navegante Cook, en 1770, á esa parte de Austra- 
lia por él descubierta, donde se halla hoy la magnífica 
bahía ó ensenada de Sydney, llamada Tort Jackson, á 
causa tal vez de una reminiscencia del distrito de South 
Walles de Inglaterra; regiones, sin embargo, que en lo 
que respecta al clima y vegetación, no ofrecen la menor 
analogía. La espedicion de que Cook era jefe, dejó la 
Inglaterra en Agosto de 1768, en el buque Endeavour, 
pequeña nave de 250 toneladas, siendo el objeto princi- 
pal de la espedicion la observación del tránsito de Venus. 
Con Cook venían el astrónomo Green, el botanista So- 
lander y el naturalista Banks. Habiendo dejado la Comi- 
sión astronómica en Tahiti, el Capitán Cook puso la proa 
de su nave en la dirección del Sud, á fin de acometer 
nuevos descubrimientos geográficos, que estaban á la 



— 4 — 

moda en esa época, como en la nuestra la exploración 
de lo ya descubierto en siglos anteriores. 

En Setiembre de 1769 se dio vista á la Nueva Zelanda, 
y en Abril del siguiente año se descubrió una punta de 
tierra á la estremidad Sud-Este del Continente Aus- 
traliano, que recibió el nombre de Punta ó Cabo Hicks. 
De este punto el Endeavour fué encaminado al Nord-Este; 
poco después se descubrió y se dio nombre al Cabo Ho^'e, 
como también otros varios promontorios de la costa. Dos 
ó tres dias después, á fines de Abril, se descubrió 
Botany-Bay, se efectuó un desembarco y se tomó pose- 
sión en nombre del Rey. El 6 de Mayo se dio nombre 
de paso á Port-Jackson, que es el nombre que aun con- 
serva la Babia ó Puerto de Sidney; porque esta ciudad 
se alza en una península' estrechada entre dos bahias, 
Port-Jackson y Botany-Bay. Esta última localidad fué 
la escojida por el gobierno inglés para la fundación de 
un establecimiento penal. 

La primera flota de buques de convictos, compuesta 
de la fragata Sz/rius, de 20 cañones, y de otros varios 
dejó la Inglaterra en Marzo de 1787, y después de tocar 
en Tenerife, Rio Janeiro y Cabo de Buena Esperanza, 
ancló en Botany Bay, el 20 de Enero del siguiente año. 
La espedicion se hallaba bajo el mando del capitán 
Arthur Phillip. teniendo por segundo al capitán Hunter. 
La espedicion comprendía 751 convictos, entre ellos 192 . 
mujeres y 16 niños; igualmente que un destacamento 
de marinos al mando del Mayor Ross. El ganado en pié 
que venia en la flota se componía de un toro, 4 vacas, 
1 ternero, 1 caballo padrillo, 3 yeguas, 3 potrillos y 
algunas ovejas, cabras y cerdos: trayendo también semí- 



— 5 — 

lias y plantas útiles de todas clases. Como los terren(>s 
en que desembarcaron primero en Botany Bay eran 
inadecuados para la agricultura, el establecimiento se 
trasladó á Port Jackson. El lugar escojido íué el sitio 
hoy ocupado por el Jardín Botánico de Sidney á la 
cabeza de la caleta hoy llamada Circular Quay, ó Muelle 
Circular, á las inmediaciones de un manso y cristalino 
arroyo de agua dulce que corría murmurando bajo las 
espesuras de un bosque. 

Todo el personal del establecimiento llegaba á 1030 
personas; habiendo muerto 32 en el pasage. Entre las 
primeras construcciones que se hicieron, fué un Obser- 
vatorio astronómico que se coloco bajo la dirección del 
teniente Dawes. El primer animal indígena que vieron 
y mataron los colonos, íué un emú que ya sabemos es 
una especie de avestruz Australiano. Los indígenas 
ocasionaron al principio algunos disturbios y asesinatos. 
En Abril de 1789, una epidemia de viruela hizo destro- 
zos á los naturales; y en Octubre de ese mismo año, se 
lanzó al mar la primera nave construida en la Colonia. 
El capitán Phillip fué el primer gobernador de este esta- 
blecimiento en embrión. 

Como es fácil concebirlo, las penurias porque tuvo 
que pasar el establecimiento fueron grandes. En No- 
viembre de 1789 se obtuvo la primera cosecha, que cons- 
taba de 200 bushels de trigo, 35 bushels (cuartillas) de 
cebada y una pequeña cantidad de avena y de maíz. Los 
primeros días del establecimiento fueron manchados con 
desórdenes y crímenes, reprimidos con severidad. En 
Diciembre 10 de 1792 el capitán Phillip cesó de ser go- 
bernador; sucediéndole su teniente gobernador Gross; 



— 6 — 

al que siguió luego el capitán Paterson, que gobernó 
hasta 1795; sucediéndole Hunter, que gobernó hasta 1800 
y el capitán King que gobernó hasta 1806. La Colonia 
en este tiempo habia progresado mucho, comenzando á 
asumir las proporciones de una ciudad. En 1801 Sydney 
contaba ya cerca de 6000 almas. Bajo el gobierno de 
King se formaron dos nuevos establecimientos penales; 
esto es, dos colonias á saber en Ne^v Castle, al norte 
de Sydney y en Hobart y Launceston, en la Isla de 
Vandiemen, hoy Tasmania. En 1793 el capitán Pater- 
son trató de hacer un recocimiento en el Oeste, atra- 
vesando las Montañas Azules, pero no pudo conseguirlo. 
En ] 800 el capitán Bligh subió al gobierno, pero fué 
depuesto por una facción >en 1808 y enviado á Ingla- 
terra, desempeñando sus funciones sucesivamente Johns- 
ton, Fovaux y Paterson. 

El Mayor General Macquarie se recibió del mando 
en 1810; y durante su réjimen de 12 años, el progreso 
de la colonia fué constante y considerable^ Ocupóse de 
abrir caminos, construyendo uno sobre todo, que atra- 
vesaba las montañas Azules hasta Bathurst, terrenos 
poblados ya desde las exploraciones de Wentworíh, 
Gregory y Blakland hasta la otra parte de estas que los 
Australianos llaman formidables barreras, y que son, 
sin embargo, menos elevadas que nuestras sierras de 
segundo orden. En 1803, se estableció en Sydney el 
f rimer periódico impreso con el título de Sydney Ga- 
zette and New South Wallex Advertiser. Durante 20 años 
solo fué el órgano de los documentos oficiales del Go- 
bierno; y solo desde 1823 las discusiones políticas tuvie- 
ron cabida en sus columnas. Primero salia los sábados, 



después los domingos; él existió hasta 1843. Al Ge- 
neral Macquarie,sucedió en el gobierno Mr. Bribane en 
1821, siendo éste sucedido por Darling en 1825, á quien 
se seguió Burke en 1831. Este gobernó hasta 1837 y 
durante todo este tiempo la colonia continuó en pro- 
greso, pasando las importaciones de 1.000,000 Ibs. y lle- 
gando las exportaciones hasta 622,193 Ibs. anuales. 
La población llegó en ese año á 76.793 personas. El 
Sijdneifs Herald comenzó en 1831 como semanario y se 
convirtió en diario en 1841. 

A Burke sucedió en el gobierno sir George Gipps en 
1838, siendo este sustituido en 1846 por sir Charles 
Fitz Roy. 

La inauguración de la primera Constitución Austra- 
liana, tuvo lugar bajo el Gobierno de Gipps, quien reci- 
bió despachos del Gobierno Británico conteniendo las 
actas de la nueva Constitución, las cuales prescribían la 
organización de un Concejo Legislativo, en parte por la 
elección, y en parte por nombramiento del Gobierno. La 
Colonia fué dividida en distritos electorales, concediéndo- 
se por primera vez á la Colonia un Gobierno liberal y 
autonómico. Se vé como la Inglaterra, desde principios 
de este siglo, comenzó á cambiar, de una manera popular, 
sus instituciones coloniales, sin aferrarse á las viejas 
prácticas autoritarias que han hecho perder á España 
sin remedio todas las suyas. 

Algunos meses después de la llegada del Gobernador 
Sir Charles Fitz Roy, se recibieron despachos de Mr. 
Gladstone, entonces Ministro de las Colonias, notificando 
al Concejo Legislativo el deseo de una favorable recon- 
sideración del sistema de transportación de convictos. 



— s — 

Estos despachos sumergieron las Colonias en un estado 
de gran excitación, y el 11 de Junio de 1849 tuvo lugar 
un gran meeling público, en el Muelle Circular, para 
protestar con indignación contra nuevos desembarcos de 
convictos, llegados á bordo del ílashemy. Después de una 
severa lucha con el Gobernador y las autoridades de 
la Colonia, quedó prohibido el desembarco de convictos 
en Nueva Gales del Sud. 

La dotación é inauguración de la Universidad de 
Sydney, con sus Colegios y Escuelas afiliadas; los pri- 
meros trabajos de terraplén del gran ferro-carril del 
Sud; la colocación de la primera piedra del dique seco 
de Fitzroy, en la Isla de Cockatoo, y el establecimiento 
en Sydney de una rama del Cuño Regio, todo tuvo lugar 
bajo la administración de Sir Charles Fitzroy, que tuvo 
lugar entre Agosto 3 de 1846 y Enero de 17 de 1855. 
Pero el gran acontecimiento de su reinado fué el esta- 
blecimiento de la Constitución política de Nueva Gales 
del Sud, por la cual se acordaba á las Colonias el gran 
derecho político del Gobierno responsable. En la época 
que precedió á la división de la Colonia, su progreso 
material puede congeturarse de los siguientes datos: 
Contábanse en el territorio de esta 13.059,324 ovejas, 
1.738,965 cabezas de vacuno, 132,437 cabalgares y 
61,631 cerdos. El número de acres de tierra cultivados 
se elevaban á 198,056 inclusos unos 1,000 acres de 
viñas. Las importaciones hablan llegado á 2.078,338 
libras esterlinas, y las exportaciones ¿í 2.399,580 libras. 
La renta se estimaba en 575,974 libras esterlinas. Los 
intereses manufactureros, habian, además, adquirido 
mucho desarrollo: habíanse establecido fábricas de paño, 



— 9 -- 

destilerías, cervecerías, fábricas de refinar azúcar, jabo- 
nerías, curtiembres, fábricas de diferentes clases, fundi- 
ciones, molinos á vapor y otros establecimientos indus- 
triales. La educación se hallaba difundida por 659 
escuelas, concurridas por 24,004 alumnos. En 1861 
los datos del Censo dieron una población de 187,244 
almas. 

El 1° de Junio de 1851, esa parte de la Colonia 
llamada Australia Félix por su descubridor, y que se 
halla situada entre el Cabo Howe al Este y el lindero 
de Sud Australia al Oeste, y limitada por el Rio Murray 
al Norte, y al Nordeste por una línea desde el Cabo 
Howe á las fuentes de dicho rio, fué separada, convir- 
tiéndose en una Colonia independiente, con el nombro 
de Victoria. 

En 1851, el descubrimiento del oro en Nueva Gales 
del Sud tuvo lugar, siendo Mr. Hargreaves su descubri- 
dor, en Summerhill Creek, á 20 millas de Bathurst. Por 
algún tiempo, la fiebre del oro llegó á desorganizar toda 
la fábrica social de la Colonia. El Gobernador Denison 
sucedió á Fitzroy en el Gobierno, en 1855. A la expi- 
ración de su Gobierno, en 1861, la población habia 
aumentado á 358,278 almas; las Escuelas llegaban á 
849, contando 37,874 alumnos; habiéndose establecido 
788 fábricas de toda especie; hallándose en cultivo 
cerca de 300,000 acres de tierra; el ganado cabalgar 
llegaba á 233,220 cabezas; el vacuno á 2 millones 
271,923 cabezas, y 146,091 cerdos; las ovejas habían 
mas bien disminuido en su número; las importaciones 
llegaban á 6.391,555 libras esterlinas; las rentas llega- 
ban á 1.448,610 libras esterlinas, y los gastos á 1540005. 



— 10 — 

Lord Lisgar sucedió á Denison en el gobierno en 
Mayo de 1861, gobernando hasta fines de 1867; siendo 
sucedido en Enero del año siguiente por el Conde de 
Belmore, el cual gobernó hasta Febrero de 1672; suce- 
diéndole en Junio del mismo año Sir Hércules Robinson, 
gobernador que habia sido de G'eylan y cuyo gobierno 
él hizo muy popular por sus costumbres campechanas 
y sus viriles discursos; el cual habiendo pasado á go- 
bernar Nueva Zelanda en 1879, fué sucedido por Lord 
Loftus, actual gobernador de Nueva Gales del Sud. Du- 
rante el gobierno de Robinson se difundieron en la 
Colonia los principios del comercio libre: se dio gran 
ostensión al desarrollo de los ferro-carriles y tuvo lugar 
la anexión de las Islas Fijii á la corona Británica. 

Por su parte, el nuevo gobernador Loftus inauguró su 
gobierno con una brillante Exposición Internacional, la 
cual llamó la atención del mundo sobre estas Colonias, 
atrayendo un gran concurso de visitantes, que se vol- 
vieron asombrados de sus progresos. 

En efecto, el desarrollo del Estado de que Sydney es 
la capital, es asombroso, según lo hemos podido palpar 
nosotros. Sus rentas han alcanzado en el año último 
(1882) á 7 1/2 millones de Ib. est. (38 millones de duros), 
suma enorme para un Estado que solo cuenta poco 
mas de 800,000 almas, y sobre el cual no gravitan 
impuestos pesados ni aun los de aduana, pues las 
tarifas de esta se hallan aregiadas según los principios 
del comercio libre. Ademas, este Estado es solo uno 
de los seis que constituyen las eolias "Australianas. En 
todo el año último (escribimos en 1883) la población 
ha aumentado un 5 0/0; las exportaciones un 9 0/0 y 



— Il- 
las importaciones un 23 0/0 en Sydney solo. El comer- 
cio de esta ciudad representa 35 Ib. est. por cabeza de 
habitante. Este aumento extraordinario en la importa- 
ción se debe tal vez á una exesiva competencia; y mas 
que todo á los cambios que los progresos indusiriales 
y científicos deben necesariamente imponer á la vieja 
rutina mercantil. Como el uso del telégrafo eléctrico y la 
sostitucion con las rápidas y regulares lineas de vapor, 
al tráfico contingente y tardio de los buques de vela 
han propendido á eliminar las probabilidades de grandes 
ganancias y por consiguiente de grandes pérdidas en 
las especulaciones; han contribuido al mismo tiempo á 
introducir en el comercio hombres nuevos, que solo 
tienen á su disposición pequeños capitales, deficiencia 
que suplen con su actividad. Los manufactuceros Ingleses 
han comenzado ademas á valerse de agentes y consig- 
natarios para el despacho y venta directa de sus pro- 
ductos. De todo esto resulta que no solo en Australia, 
sino en todo el mundo, el comercio se halla en un estado 
de transición de los viejos procedimientos y métodos, á 
los nuevos; y del antiguo y estrecho orden de negocios, 
á otro mas lato, mas rápido y montado sobre nuevas 
bases y condiciones de acción. Se vé, pues, que se nece- 
sitan inteligencias privilegiadas para poder, sin las 
inñuencias de hecho y preponderantes del acaso, llegar 
á fijar las nuevas condiciones de las transacciones en 
el porvenir; y todos tienen que pasar por fuertes prue- 
bas y privaciones antes de poder organizar un nuevo y 
adecuado sistema de transacciones mercantiles. Pero 
esta situación transitoria no es un mal peculiar de 
Australia, lo es de todo el mundo, que aun no ha 



— 12 - 

Jlegado afijar sus métodos al respecto, guiándose auií 
por la antigua rutina. En tales condiciones, vivir, solo 
conservarse es mucho hasta el nuevo advenimiento- 
En Australia, sin embargo, lian habido pocas insolven- 
cias en el año últinio; y todo debido al aumento ere ■ 
ciento de los consumos y á la abundancia de ocupación 
para todos, de modo que esto ha podido neutralizar 
un tanto los efectos de la escesiva concurrencia. Para 
demostrar el desprecio en que las viejas prácticas, las 
viejas influencias y las viejis ideas han incurrido, basta 
saber que habiendo ei Ministerio anterior de Sir H. 
Parker apelado al juicio de! pais en nuevas eleccio- 
nes generales, este ha enviado una gran mayoría de 
hombres nuevos y opositores al gobierno rutinario y 
tradicional. Esto ha precipitado la caida del viejo Minis- 
terio, constituyéndose en su lugar otro compuesto de 
hombres de saber y de esperiencia, pero nuevos, bajo 
la presidencia de Mr. Stuart, parlamentario de ideas 
avanzadas. Tal es la revokicion pacííica que tuvo 
lugar en Sydney, en los dias de nuestra llegada. 



En su origen el gobierno de esta colonia comprendía 
todo el territorio que se estiende desde el Cabo York, 
en la estremidad Norte de Australia, bajo el paralelo de 
los 10" 37' lat. Sud, hasta Cabo Sud, en la latitud de los 
43" 29' lat. Sud, incluyendo las islas del Pacifico dentro 
de estas latitudes; y en el interior, al Oeste, hasta el 



— 13 — 

meridiano de los 135" long. E. de Greenwich La erección 
en Colonias separadas de Sud-Australia en 1836; de Vic- 
toria en 1851 y de Queensland en 1850, redujo en gran 
manera sus dimensiones. Ahora contiene una área de 
323,437 millas cuadradas; ó mas aproximadamente, 
198.626,143. acres, lo que hace un territorio tres veces 
mayor que la Gran Bretaña é Irlanda reunidas; ó una 
estension tan grande como la Francia y Gran Bretaña 
reunidas. Es casi igual en estension al Canadá y mayor 
que cualquiera de los Estados de Europa, escepto el 
Imperio Germánico y la Rusia. Hállase comprendida 
entre el paralelo de los 28^ O' y los 37° 28' lat. Sud; y 
fíntre los meridianos de los 153° 37' y los 141° de long. 
E. de Greenwich; estendiéndose sobre cerca de 9** de 
lat. y 12°l/2 long. Su posición en latitud Sud corres- 
ponde á la parte Norte de los Estados del Plata y Chile 
en Sud-América. En su correspondiente zona en el he- 
misferio Norte, se halla el Sud de España, la Italia y la 
Grecia. Goza, pues, de uno de esos magníñcos climas 
templados, análogos á los que han poseído las mas 
grandes y célebres naciones del globo. Un pais de raza 
inglesa, esto es, una de las mas fuertes é inteligentes 
razas actuales, colocadas en tales condiciones de acción 
}• vitalidad, no puede sino llegará ser un gran pueblo 
capaz de rivalizar por sus grandes cualidades con los 
mas notables pueblos antiguos y modernos; y su prensa 
tan inteligente, su industria tan precoz y su fecundidad 
tan grande como nación, muestran que se halla en ese 
camino. La mayor estension en largo del Estado de Nueva 
Gale^ del Sud es de 900 millas, pero la media solo se 
eleva á 500. 



— 14 — 

El mayor ancho llega á 850 millas, pero la media 
no excede de 500 millas, formando asi una potencia 
territorial cuadrada, tan ancha como larga. Sus límites 
son: al Norte la colonia de Queensland, de quien se 
halla separada por la Sierra de Macpherion, la Cadena 
Divisoria {Dividing Range) y el Rio Dumaresq; al Este, 
el Océano PacíUco; al Sud, la Colonia de Victoria, al 
Oeste, Sud Australia, de cuyo territorio se halla separada 
por el meridiano de los 14P E. Greenwich. El paralelo 
de los 29" y una línea irregular hasta Point Danger, la 
separa de Queensland, y una línea imaginaria tirada 
del Cabo Ho^ve á la fuente mas inmediata del Murray 
y por la margen Occidental de este rio, se halla sepa- 
rada de Victoria. La disposición de límites que aca- 
bamos de trazar dan, pues, á este Estado un territorio de 
forma cuadrangular, siendo su frontera Sud la que mas se 
desvia de la recta. La superficie de ese suelo se halla 
diversificada con colonias, alternadas de valles y Danos. 
Un cordón de elevadas colinas corre paralelo á la rivera 
del mar, á la distancia media de 30 millas al Este y el 
cual divide parcialmente la colonia. El país, á la parte 
Oriental de este cordón, constituye una llanura ondulada, 
interceptada por numerosas corrientes. A la parte Occi- 
dental del cordón, el país se estiende en mesetas hacia el 
interior durante algún espacio, hasta que mas al Oeste 
desciende á formar vastas llanuras, de un carácter de 
inferioridad en lo que se refiere á los cultivos agrícolas, 
pero no para las crianzas ganaderas. Su línea de litoral 
tiene una estension total de unas 800 millas, la cual vista 
del mar presenta una elevada y pedregosa apariencia, 
que augura ma'os ratos al marino, aunque en parages 



— 15 — 

hay larg'os espacios de plajeas arenosas. La mayor parte 
délas Puntas, Cabos, Bahías y Canaletas son aun cono- 
cidas por los nombres que les dio el capitán Cook. A 
lo largo de la costa se presentan numerosas lagunas de 
aguas saladas, cuya entrada suele presentarse cerrada 
para la navegación después de las grandes borrascas. 
La superficie territorial de Nueva Ga'es del Sud, 
puede dividirse en tres partes; los distritos costeros, las 
mesetas, los llanos del interior. Los distritos costeros 
forman una estrecha bsnda de tierras onduladas, situa- 
das á lo largo del litoral marítimo, con un ancho, á 
menudo, no mayor de 35 millas, y A veces menor; mien- 
tras en otras partes se ensancha hasta alcanzar 120 
millas, siendo su ancho general de 60 á 70 millas. 
Estiéndese hasta tocar la Dividing Range ó las Blue 
Mountains^ cuya cadena forma la línea del divortia 
aquarum de la colonia; siendo las gradientes que miran 
al mar generalmente las mas empinadas. Por lo común 
estos distritos gozan de un bello y fértil suelo, hallán- 
dose hoy ocupado y poblado en toda su ostensión, de 
Norte á Sud. Se halla bien regado por muchos y bellos 
rios, los mas de los cuales periódicamente inundan sus 
riberas, después de los grandes aguaceros que caen de 
las montañas, y aun cuando estas inundaciones suelan 
ocasionar considerables daños á los chacareros, ellas 
cubren las tierras bajas y planas con un fino y fecundo 
depósito aluvional que puede producir en abundancia 
todo género de cultivos, pudiendo ser cultivados en años 
consecutivos, sin necesidad de reposo ni de abono. Las 
mesetas forman una altiplanicie elevada ó distritos ele- 
vados ahondados aquí y allí, con profundos y escarpados 



— 16 — 

valles 6 quebradas, que á menudo presentan del lado 
del mar escarpes casi perpendiculares. 

Estas mesetas atraviesan toda la estensioc del país, 
estendiéndose en la dirección del Oeste, mas ó menos 
hasta el 141o meridiano. La forma de la planicie es irre- 
gular. Sobre ella, á una distancia de ()0 á 70 millas de la 
costa, se alzan las más elevadas montañas de la Colonia. 
Más al Oeste del meridiano de los 14r, se presenta un 
descenso gradual hacia los grandes llanos del interior. 
Estos llanos se hallan cubiertos por ralos bosques bien 
regados y vestidos en las estaciones favorables, de una 
espléndida alfombra de verdura; ellos constituyen las 
praderas 6 pastizales en la Nueva Gales del Sud. 

Pasando ahora á las montañas, estas se estienden 
sobre una vasta área, pero su elevación media no alcanza 
probablemente mas de 3,500 pies. Las principales cade- 
nas de montan^ son las Interior Hanges ó Cadenas Inte- 
riores^ la gran Cadena Divisoria, ó Dividing fíange, y 
las Coaxt fíanges, ó Cadenas del Litoral. Las primeras 
se hallan situadas cerca de los confines Occidentales de 
la Colonia, y forman las vertientes Occidentales del Rio 
Darling; la principal de ellas es la Sierra Grey {Grey 
Rnnge) y la Barrera de Stanley (Barrier Rangé). La 
mayor elevación de la primera es el Monte Arrowsmith, 
de 2,000 pies de elevación, y en la Cadena Stanley, el 
Monte Lyell, de una altura aproximada. La gran Cadena 
Divisoria se estiende todo lo largo de las costas Este y 
Sudeste de Australia, constituyendo en este país la prin- 
cipal línea divisoria de sus aguas. Se compone de 7 
principales ramas, á saber: 1" El New England Range, 
cuya mayor elevación es Ben Lomond, de 5,000 pies de 



- 17 — 

alto. 2" El Liverpool Range, cuyo punto más elevado 
es Oxley Peack, de 4,500 pies de altura. 3" El Blue, 
3Iountains fíange, cuya mayor elevación es el Monte 
Beemerang, alto de 4,100 pies. 4'* El Culluring Tiange, 
cuyo pico más elevado es Moondoanen, alto de 3,000 
pies, ó** El Gourock Ravge, cuyo punto culminante es el 
J¿?idullan, alto de 4,300 pies. 6" El Mañero Range, cuyo 
punto mas elevado es Head of Kyhean Hiver (Fuente 
del Rio Kybean), de 4,010 pies de elevación. 7" El 
Muniong Range, cuya cuQibre más elevada es el Monte 
Kosciusko, de 7,308 pies de elevación. Este último se 
halla soio 700 pies más abajo de la línea de las nieves 
eternas en Australia. 

Toda la serie de cadenas de montañas que acabamos 
de designar por sus nombres, forma parte de la cordillera 
que divide las vertientes Orientales de las Occidentales 
del Continente Australiano. Las Coast Range ó cadenas 
del Litoral, se hallan al naciente de !a gran Cadena 
Divisoria, y paralela á ella durante una distancia con- 
siderable. Ellas, generalmente forman el borde de la 
elevada meseta sobre la cual se alza la gran Cadena Divi- 
soria. Los más elevados picos de esta son el Monte 
Seawiew (Miramar), á 6,000 pies de elevación; el Monte 
Coolungahbcra, de 3,712 dn alto, y el Mente Budawang, 
con una elevación de 3,800 pies. Además de las cadenas 
ó sistemas de montañas que acabarlos de señalar, exis- 
ten varias montañas y grupos aislados notables, como el 
Pié de Palo de San .Juan, que se alza aislado en medio 
de una vasta llanura. Los principales de estos grupos 
Australianos aislados, son: el Monte DubUduche; el Who- 
mang ; e\ Elanie; el Yarrahapini; el Kibbora, The Tkree 



- 18 - 

Brothers; el Monte Talwah] el Dromedario ; e\ -Vumbulla^ 
y, últimamente, el Imalayo, ó Monte Globo, de 2,900 pies 
de elevación. 

Enumeradas las -montañas, pasaremos á las llanuras 
que ellas separan. Ya sabemos que la región interior 
al oeste de la colonia, hacia sus confines con Sud Aus- 
tralia, se compone de^ una inmensa región de pampas 
ó llanuras niveladas. La principal de estas tiene el 
nombre de llanos de Liverpool, hallándose situada entre 
la Sierra de Liverpool y la de Nundawar. Estos llanos 
cuyo nombre indígena era el de Cobbon Combroy, con- 
tienen unos 2,080,000 de acres, ó 16,901 millas cuadra- 
das de suelo. En 1818 el recibió de Mr. Oxley su 
descubridor el nombre de Lord Liverpool. Supóuese que 
en las edades geológicas anteriores él ha sido el lecho de 
un inmenso Lago ó Mar interior, con colonias y grupos 
que se alzan á manera de velas, como hoy sucede en la 
quebrada ó valle del Mar Rojo: estas islas se forman 
principalmente de arenácea y basalto. En su mayor parte 
se halla muy poco regado, por lo cual se halla en su 
mayor parte escluido de los beneficios de la agricultura ; 
pero no del pastoreo. Otro estenso llano ó Sierra de 
llanos es el conocido con el nombre de Llanos detonare 
ó de Jin'sbane Downe, compuesto de una zona de gran 
bello país pastoril, ondulado y guadaloso^ con un rico y 
fértil suelo y notablemente bien regado. Ellos forman 
una meseta de 2000 pies sobre el nivel del mar y pre- 
senta unas 70 millas de largo. Su formación geológica 
la constituyen en general diversos granitos interpuestos 
entre mantos de pizarra cuarzosas (lajas) cuya zona infe- 
rior se halla en parte cubierta por erupciones trap- 



— 19 — 

peanas. También se presentan estensos llanos sobre el 
Rio Hunter, conocidos como South Park; y como los 
llanos fie Jerry y Patrick, todos en un alto estado de 
cultivo; mas espuestos á severas inundaciones ; y tam- 
bién los llanos inmediatos á Bathurst llamados de Mac- 
quarie ; y á otros en la región Noroeste de la colonia, 
ocupados estos últimos en su mayor parte por estancias 
de ganado. 

Si de la topografía, pasamos á la hidrografía de Nue- 
va Gales del Sud, á comenzar por los Lagos, hallamos 
que el mas notable de estos es el Lago George, situado 
á 25 millas al Sudoeste de Goulburn y el cual tiene 25 
millas de largo por ocho de ancho. Este es el mas 
importante de los Lagos interiores de la Nueva Gales 
del Sud; hállase situada en la cumbre de la meseta de 
la Cadena Divisoria, alzándose unos 2129 pies sobre el 
nivel del Mar; hállase rodeado en dos de sus costados 
por jigantezcas montañas culminando hasta las nubes, 
con faldas pastosas que se empiezan desde la lengua 
del agua; á los dos estremos del Lago el país se ostenta 
pastoso y mas parejo; las aguas no presentan salida y 
son por consiguiente salinas por la acumulación de la 
sal que toda agua natural tiene siempre en solución; y 
aunque son inadecuadas para la bebida del hombre, es 
sinembargo absorbida con avidez por el ganado, que se 
contenta con ella á falta de otra mas dulce, con gran 
utilidad de su carne. Por largo tiempo antes del año de 
1852 este lago permaneció en seco; pero ese año. que 
lo fué del gran diluvio ó inundación de Gundaqui, volvió 
á llenarse y desde entonces esta represa natural ha per- 
manecido llena en todo ó en parte, su superficie se halla 



-- 20 — 

plagada de aves acuáticas y sus aguas abundan en pes- 
cado. Entre los otros lagos pueden enumerarse el Lago 
Bathurít, unas de 10 millas distante del Lago Geurge, 
con un área de 8 millas cuadradas: el Lago Tarrago; el 
Lago Burra Burra; el Lago Macquarie, que es mas cor- 
rectamente una caleta del Mar de 20 millas de largo, por 
3 millas de ancho; y el Lago lllaworra también formado 
por el mar. 

Si de los Lagos pasamos á los liios, se observa que 
todos los Ríos de la Colonia, con solo tres escepciones, 
tienen su fuente en la gran cadena divisoria y fluyen 
de allí al mar por sus vertientes Orientales ú Occiden- 
tales. Los grandes Rios de los vertientes Occidentales 
son el Darling, el Lachlan, el Murrumbidgee y el Murray 
con sus afluentes. Todos estos rios van á confundirse sus 
corrientes con el Murray, que fluye al Lago Alexandri- 
na en Sud-Australia y de alli al Océano. La estension 
estimada del Darling y de sus afluentes es de 1160 
millas; y el área que desagua es de 198,00.) millas cua- 
dradas. La estension estimada de Lachlan es de 700 
millas, desaguando una área de 27,000 millas cuadradas. 
Este rio gira circularmente al Oeste y Sud-oeste y 
Analmente se vierte en el Murrumbidgee, atravesando 
vastos llanos en la última parte de su carrera. El Mur- 
rumbidgee que se desprende de las Sierras Muniong, 
después de un curso de 1350 millas, de las que unas 
500 son navegables, cae también en el Murray, después 
de recibir las aguas de unas 25,000 millas cuadradas. El 
Murray que también nace en las Sierras del Muniong, 
no lejos de las fuentes del Murruuibidgee, fluye en la 
dirección del Oeste del atravesando todo el territorio de 



— 21 — 

Nueva Gales del Sud en esa parte, recibiendo casi todas 
Jas aguas de las vertientes Occidentales y desaguando 
un área de 270,000 millas cuadradas; y alcanzando un 
curso de 1129 millas antes de desaparecer en el Lago 
Alexandrina. El ancho medio de su corriente es de 240 
pies, con una profundidad media de 10 pies. Es nave- 
gable y navegado en efecto por pequeños vapores, hasta 
la altura de Albury, ciudad de Nueva Gales del Sud,sobre 
las fronteras de Victoria, tanto el Murray como el Mur- 
rumbidgee se unen por brazos en la parte inferior de un 
curso. Los Ríos interiores que fluyen al Oeste, en ciertas 
estaciones del año, son atravesados por pequeñas cor- 
rientes del Lago Alexandrina, hasta WagaWaga sobre 
el Murrumbidgee, y hasta Burke, en el rio Darling. Tri- 
butario de estos rios es el Natnos, de 600 millas de largo; 
el Bogan de 450 millas; el Goeidir de 449 millas; el Bar- 
won de 510 millas; el Castlereag de 365 millas y el Mac 
Intijrs de 350 millas de largo. El Tumut de 80 millas 
de largo es tributario del Murrumbidgee y el Warrego, 
de 100 millas de largo; y el Macquarie de 750 millas 
de largo son tributarios del Darling. Los rios de las 
vertientes Orientales se derraman todos en el Océano 
Pacífico. El mayor en el orden de su ostensión en el 
Haukesbury, de 330 millas de largo, que desagua un 
área de 8700 millas cuadradas. Este Hawkesburj recibe 
varias pequeñas corrientes y en diferentes puntos lleva 
otros nombres, como el Wollondilly, el Warragamba 
y el Nepean; el Hunter de 300 millas de agua; una su- 
perficie de 8000 millas cuadradas; el Shoalhaven 260 
millas cuadradas; el Clarence 240 millas, navegable du- 
rante 70 millas desde su desembocadura; el Maclemj de 



" 22 — 

190 millas; el liichmond de 120 millas y el Manningáe 100 
millas. De menos de 100 millas de largo son el Hastingsj 
el Karueah, el Clyde, el Bloruya, el Turón, el Bega y el 
Toivaniha. Muchas de estas corrientes son parcialmente 
navegables para vapores de poco calado, pero presentan 
barras en sus entradas que son mas ó menos difíciles 
ó peligrosas, todos varian mucho en su volumen de 
agua, entre las dos estaciones del estío y del invierno, 
el Hawkesbury y el Hunter en particular fluctúan en es- 
tremo y á menudo en el invierno ocasionan desastrosas 
inundaciones, lo que hace increíblemente feraces los 
terrenos de sus márgenes, pero también inhabitables. 

Por lo demás, las costas de Nueva Gales se hallan 
franqueadas por unos- 22 entre promontorios y cabos 
importantes. Entre los principales de estos se pueden 
enumerar Point Danger, Cabo Byron, Cabo Smoky, Cabo 
Hawke, cerca de la entrada del Lago Wallis, Punta 
Sugar Loaf, Punta Stephens, Cabo Banks, Cabo So- 
lander. Punta Perpendicular, Cabo San George, entre 
Jervis Bay y Sussex Haven, Cabo Green y Cabo Howe 
y las Costas Neo Calesas, presentan además como 18 
entre Bahias y Ensenadas. La mayor y mas importante 
de todas ellas es Twofold Bay en el Sud; antes una 
estación ballenera con una ensenada cómoda: .Jervis Bay, 
situada 150 millas al Norte de Twoíold Bay, tiene 
una entrada de dos millas de ancho, con una estension 
de 7 millas y un ancho de 4 millas. Botany Bay tiene 
un área de 20 millas cuadradas, pero es muy somera. 
Port Jackson, en que se halla situada Sidney; Midle 
Harbour, una prolongación septentrional de Port Jackson, 
de gran capacidad, mas poca profundidad de agua; 



— 23 — 

Broken Bay, 20 millas al Norte de Sidney's Heads, es 
principalmente empleada como puerto de refugio; Port 
Hunter, en cuyas riberas se halla la ciudad de New- 
Castle, y Port Stephens, una ensenada poco superior á 
Port Jackson, pero utilizada generalmente como puerto 
de refugio. 

Las sub-divisiones naturales, políticas y administra- 
tivas del Estado son numerosas. La colonia de Nueva 
Gales del Sud se halla, por ejemplo, dividida en 13 
distritos pastorales, á saber: Monaro^ una alta meseta de 
40 á 50 millas de la costa, en la extremidad Sudeste, 
con un área de 8335 millas; Murrumhidgee, al Sud- 
oeste, con un área de 26,897 de país pastoso; La- 
chlan, al Norte del distrito de Murrumbidgee, con una 
área de 22,800 millas cuadradas; Wellington, al Nord- 
este, tiene un área de 16,695 millas cuadradas; Bligh^ al 
Este del distrito de Wellington, tiene una área de 
5.000,000 de acres de tierras pastosas; Los Llanos de 
Liverpool, al Nordeste, presentan un área de 16,901 
millas cnadradas. 

Gwidir, adyacente á los limites setentrionales de la 
Colonia, contiene nna área de 11,015 millas cuadradas; 
New England se halla al este del distrito de Gwidir, su 
área 13,100 millas cuadradas, Macleay se halla en la 
costa nordeste, con un área de 3,180 millas cuadradas, 
Clarence ocupa el ángulo nordeste de la colonia y con- 
tiene una área de 5,000 millas cuadradas; Darling se 
halla situada á la estremidad Sudoeste de Nueva Gider 
del Sud. Su área es de 50,000 millas cuadradas. Albert 
comprende toda la parte noroeste de la colonia; su área 
es de cerca de 10,00o millas cuadradas; Warrenza se 



— 24 — 

halla al este de Albert y ocupa una posición Austral 
Norte, su área es de unas 10,000 millas cuadradas 
De los característicos generales de estos distritos, se 
puede deducir en suma que los de Murrumbidgee, Lac- 
than, Wellington, Ligh y Darling, son admirablemente 
adaptados para objetos pastoriles. Los distritos de los 
Llanos de Liverpool, New-England, Macleay y Clarence, 
sin en parte adecuados para trabajos agrícolas. ^lonaro, 
aun que muy quebrado, presenta terrenos selectos ; 
Gwyndre se compone principalmente de Llanos abiertos 
y muy pastosos; Albert tiene mucha tierra rica para 
pastoreo ó cultivo; el Warrego tiene alguna tierra 
agrícola, con mucha parte de una naturaleza desolada. 
La colonia administrativamente ha sido subdividida 
en Condados, los que se cuentan en número de 118, 
divididos en Condados Viejos y Nuevos. Los viejos 
condados de las inmediaciones de las costas se hallan 
perfectamente deslindados y mas densameríte poblados 
que los condados nuevos del interior, cada uno de los 
cuales es mayor en su área que muchos de los pequeños 
Estados Europeos. Aunque estos distritos fueron en 
un principio tomados por los Squatters para el pastoreo 
de sus ganados, hoy se hallan gradualmente poblados 
por agricultores y otras clases de colonos. Los con- 
dados con sus capitales y sus principales ciudades, son 
los siguientes: «San Aticen te^), capital Braiwood; «Can- 
den», capital Berrima; «Cumberland», Sydney; «Nor- 
thumberland», New Castle; «Gloucester», Raymond 
Terrace ; «Macquarie», Port Macquarie, en la Costa; 
« Durham », Paterson; «Brisbane», Scone; « Bligh », 
Carrilis, dentro al noroeste ; «Cook», Hartley; «Rox- 



— 25 — 

burgh», Kelso; «Westmorelancl», O'Conell, «Welling- 
ton», Orange; « Bathurst » , ciudad de Bathurst; 
«Hunter», Terrys Plaine; «Phillip», Mudgee, en el Oeste; 
«Georgiana», Tuena ; «King», Gunming; «Argyle», 
Goulburn; «Murray», Yass, al Sudoeste. Todos estos son 
conocidos con el nombre de Viejos Condados, poblados 
desde largo tiempo; los Condados Nuevos, situados prin- 
cipalmente en el interior, son : «Arawata,» Ashbunbam, 
Auckland, Barradino, Benarba, Berresford, Bucleuch, 

< Buckland, BuUer, Burnet, Cadell, Caiva, Clarence, 
€ Clarendon, Clive, Clyde, Cooper, Convallie, Cowley 

< Cowper, Cunningham, Dampier, Darlíng, Denham, 
« Denison, Drake, Dudley, Ewanmar, Gordon, Gough, 

< Goulburn, Gowen, Gregory, Gresham, Harden, Has- 
« tings, Hawes, Hume, Inglis, Jamieson, Leicharnt, 
« Lincoln, Menindie, Monteagle, Murchison, Nandewar 
« Napier, Nicholson, Oxley, Parry, Pottinger, Raleigh, 
^< Ríchraond, Rous, Sandon, Selwyn, Tayla, Townsend, 
« Urana, Vernon, Wakool, Waljeers, Wallace, Warad- 
« gery, Wellesley, Wentworth, Wynyard ». Los si- 
guientes se hallan situados á gran distancia de la Me- 
trópoli: «Bland, Blaxland, Bourko, Boyd, Cambeligo, 
« Clarke, Dowling, Finch, Fitzroy, Flinders, Forbes, 
«Franklin, Gipps, Guderbooka, Kennedy, Killara, 
« Landsborough, Livingstone, Mitchell, Nassau, Narro- 
« mine, Perry, Rankin, Stapylton, Sturt, Tara, We- 
« runda, White, Windeyer, Yanda, Young ». 

Para la venta y distribución de la tierra pública la 
colonia ha sido distribuida en 88 distritos territoriales, 
en cada uno de los cuales se halla establecido un agente de 
tierras de la Corona, cuyo deber es recibir todas las 



— 26 — 

solicitudes relativas á compra y arriendo de las tierras 
de la Corona; y dar al público todos los informes indis- 
pensables en lo que respecta á la enagenacion de tierras. 

Aunque la organización municipal pertenece mas bien 
al gobierno ó administración local con el fin de no se- 
parar las Mnnici^^alidades de sus Mwncipios topográficos, 
conviene por lo menos mencionarlas aquí. La Nueva 
Gales del Sud cuenta 46 Boroughs, esto es, agrupaciones 
seccionales y 43 distritos Municipales, todos los cuales 
varian mucho en lo que respecta á tamaño y población. 
Las municipalidades urbanas son desde luego las mas 
populosas y compactas, Balmain, por ejemplo, municipio 
formado por uno de los suburbios de Sydney, en menos de 
una milla cuadrada contiene una población de 17,000 al- 
mas según el censo Jé 1881. La Glebe y otro arrabal en 
una área de 3/4 de milla, cuenta una población de cerca 
de 11,000 almas, según el mismo censo. Neiotown y Red- 
ferns, otros pequeííos municipios sub-urbanos, cuentan 
respectivamente una poblasion de 16,000 y 23,600 almas. 

Entretanto, algunas de las municipalidades rurales 
continen áreas de mas de 100 millas cuadradas. Illawar- 
ra Central, por ejemplo, cuenta 116 millas cuadradras; 
Kiams 120 millas cuadradas; y Gudgegong 191 millas 
cuadradas. Sus gastos locales salen de los 9 decimos del 
impuesto directo y el 5 0/0 del valor de los terrenos sin 
mejorar. Ademas de estas entradas generales, cada 
municipio tiene sus impuestos especiales, como ser los de 
gas, aguas corrientes, escuelas, bibliotecas, cloacas, dre- 
nage, basuras, etc. Pero todos los impuestos se hallan 
contenidos dentro de limites muy moderados y jamas 
pasan en su total de un 5 0/0 sobre la renta. El total único 



- 2.7 

del valor imposible en la renta de las propiedades del 
Estado, se elevó apenas á un duodécimo de su valor 
real, produciendo una renta de 1,100,000 de duros sobre 
una renta imposible por valor de mas de 120 millones de 
duros. Los gastos sin embargo, se elevaron á algo mas 
(75,000 duros mas). La total estension de caminos y 
calles llega en la actualidad á mas de 4,000 millas. 

Por lo que es al clima de Nueva Gales del Sud se le 
considera en estremo favorable. A causa de la gran área 
del Estado que se estiende sobre 11" de lat. se encuentra 
toda variedad de temperaturas, desde la mas cálida, hasta 
la mas fría, escepto la polar. El clima de Sydney ha 
sido comparado c«n el de Ñapóles, habiendo sido b^ de 
mas calor y de mas frío en Ñapóles que en Port Jackson. 
Aunque las plantas tropicales pueden cultivarse en los 
jardines de Sydney, basta apartarse de Sydney unas cinco 
horas por ferro-carril para llegar á un clima completa 
mente Botánico y Europeo, esto es, donde las flores, fru- 
tas y las uvas de Europa se pueden cultivar con éxito. 
Durante 8 meses del año, á saber, 1° de Marzo al P de 
Noviembre, el clima Australiano, mas que templado es 
delicioso. Durante este tiempo, rara vez el cielo se nubla 
y dia tras dia, todas las semanas, el mas dorado sol, ra 
diando desde el mas puro cielo, desmiente el almanaque 
que anuncia el invierno en esta feliz región, que no lo co- 
noce. El estio se estiende desde el 1^ de Diciembre, 
hasta fines de Febrero, siendo su calor medio de 80° 
Fahr. (34'' centígrados) Mas este gran calor se halla 
moderado en las costas por las brisas de mar, que so- 
plan generalmente desde las 9 de la mañana hasta las 5 á 
7 de la tarde, en que le sucede la barra de tierra de las 



— 28 — 

montañas que lleva hasta el mar los aromáticos efluvios de 
los bosques Australianos. Los meses de primavera son 
como entre nosotros. Setiembre. Octubre, Noviembre. En 
todo este tiempo, las noches son frescas pero los dias 
calientes y agradables. Los tres meses de Otoño son Mar- 
zo, Abril y Mayo. Durante los meses de invierno. Junio, 
Julio y Agosto, las mañanas y tardes son frias; las hela- 
das son frecuentes y se hacen mas severas mientras mas 
se penetra en el interior. En Sydney rara vez el thermó- 
metro desciende mas abajo de los 40 Fahr. 14° cents. La 
nieve no se conserva en los valles; pero en invierno, las 
mas elevadas Colinas y Montañas se coronan con las 
blancas tocas de las nieves, habiendo montañas que se 
elevan hasta cerca de la altura de los hielos eternos. El 
carácter saludable dfel clima se halla demostrado por la 
baja ley de su mortalidad, co.no se verá al tratar de la 
estadística de este Estado. 

Hacen pocos años que se han comenzado á tomar ob- 
servaciones termométricas con regularidad; de manera, 
que aún no se puede conocer con exactitud el clima real 
que corresponde á una estension considerable del terri- 
torio Australiano. Está probado, sin embargo, que el 
clima de la Nueva Gales del Sud se aproxima al de la 
Europa Meridional, pero modificado de tal modo por sus 
rasgos físicos propios y el de sus diferentes regiones, 
que se encuentran de todas variedades, desde el frió de 
Kiandra, donde la escarcha, la nieve y el granizo domi- 
nan una parte considerable del año, hasta el calor de 
los llanos interiores, donde el termómetro suele llegar 
á veces hasta 140" Farenheit (60" centígrado) ala sombra, 
siendo en la mayor parte del estío superior á los 100" 



— 29 — 

Farenheit, y donde suelen pasarse hasta 18 meses sin 
que la menor lluvia llegue á humedecer el suelo. La 
temperatura de los distritos costeros se halla influen- 
ciada y equilibrada, se cree, por una de las grandes 
corrientes oceánicas, que saca su origen de los mares 
intertropicales del Norte de Australia, con una marcha 
constante hacia el Sud, á una distancia de 4 á 5 millas de 
las costas, con una velocidad de una á dos millas por hora. 

Esta especie de Gulf Stream de agua caliente, solo 
se halla interceptada á veces cuando soplan fuertes 
vientos del Sud ó del Sudeste: durante el año de 1880, 
el termómetro en la sombra, en Sydney, mostró su 
temperatura media variar de 43''5 á 78ol; la más elevada 
fué 94^9, en Noviembre 6 y 7; la mas baja 38"8, en 
Julio 1 1 ; resultando una temperatura media para el año 
de 62^8 Fahr. sf total de lluvias fué de 29.353 pulgs.; 
la lluvia cayó durante 142 dias; la mayor lluvia fué de 
2.036 pulgs.^ y tuvo lugar en Setiembre 8. Las lluvias 
fueron 19.138 pulgs. inferiores á la lluvia media de los 
21 años precedentes. El punto más elevado del barómetro 
fué 30.494 en Julio 11; el mas inferior, 29.052, en Octu- 
bre 7; la altura media del año fué de29.851, siendo 
.062 menos que la media de los precedentes 20 años. 
Los vientos prevalentes fueron Oeste, Nordeste y Este 
Nordeste. 

Si entramos á tomar en consideración la formación 
geológica de Nueva Gales del Sud; hallaremos que sus 
páramos ó mesetas elevadas se componen en su mayor 
parte de rocas primarias, granito, gneis, etc. Estas 
forman como quien dice el piso bajo de las mesetas, 
hallándose en muchos parages abiertas y desgarradas 



— so- 
por la intrusión de otras rocas ígneas de formación tra- 
peana, ó cubierta por mantos de la serie metaraórfica, 
como la michaschista ó pizarra micácea. A veces, las 
rocas primarias culminan en altos picos; mas por regla 
general, forman solo suaves ondulaciones ó se alzan en 
cordones de contornos redondeados y de moderada ele- 
vación. Las rocas pertenecientes á la edad secundaria, 
se presentan principalmente en los distritos de la costa, 
pero se hallan á veces perturbadas y penetradas por 
algunas de las rocas eruptivas. Los grupos carboníferos 
que ocupan una gran proporción de los distritos costeros, 
hasta unas 80 millas al Norte y Sud de Sydney, se han 
creído hasta hace poco pertenecientes al grupo secunda- 
rio ó mezozoico; hoy se han reconocido pertenecer al 
grupo primario ó palceozoico, y sus depósitos carboní- 
feros se consideran corresponder á )•. verdadera hulla 
ó carbón mineral de la Gran Bretaña. Los grandes 
llanos del interior Occidental se componen de rocas 
terciarias, depósitos sedimentarios que alternan con 
estensas áreas formadas del trapp. Aunque faltan por 
completo vestigios de una acción volcánica reciente, se 
presentan, sin embargo, indicios de que la actual con- 
figuración del territorio de Nueva Gales, es debida á su 
acción. 

En efecto, en la edad geogenética, antes de la peregri- 
nación del agua y poco después de la consolidación 
superficial del mar de los silicatos, toda el área actual 
del continente Australiano ha debido formar uno de los 
grandes cráteres de solevantamiento, ó grandes espi- 
ráculos volcánicos con gruesas paredes de rocas crista- 
linas, que hoy constituyen sus mesetas. La zona del 



— 31 — 

litoral ha permanecido sumerjida, después de la precipi- 
tación de los mares acuáticos, hasta flnes de la edad 
secundaria; y el interior, en su parte mas elevada, hasta 
fines de la edad terciaria, y en su parte inferior hasta 
el fin de la cuaternaria. Esto no perjudica á las otras 
supuestas conexiones con el continente Lemuriano, ha- 
biéndose hallado por lo menos ligada con Nueva Guinea 
y con el Archipiélago de la zonda en una edad no remota 
de la presente. Como los desiertos Africanos, los llanos 
arenosos del interior de Austraha han podido sur j ir á 
fines de la edad cuaternaria y principios de la 
moderna. 

Unas 50 millas al Norte de Sidney, como centro; y 
otras 50 millas al Sud y 100 millas al Oeste, la base ge- 
neral del pais la constituye el asperón ó arenácea, el 
cual forma una linea de escarpados arrecifes del lado 
del Pacífico, que ha sido evidentemente desgarrado por 
las olas, que lo han hallado de una masa mas blanda 
y rodible y han podido formar la magnifica ensenada 
de Port Jackson, verdadera dentellada del mar, de ese 
gigante poderoso que se devora los continentes y las 
velas. Mantos de asperón que han sido también sole- 
vantadas en inmensas moles, constituyen las montañas 
Azules («Blue Muntains») del interior; el espesor recono- 
cido de este vasto pavimento forma una masa de 2,000 
pies de espesor. 

Respecto del suelo de Australia, debido en parte á 
sus circunstancias climatéricas y en parte á la falta de 
agua, el Estado contiene mucha tierra impropia para 
•bjetos agrícolas, pero en su mayor parte adaptable á 
objetos pastoriles; hallándose ocupado en este sentido. 



~ 32 — 

Por lo que esa tierra rica en humus ó en materias orgá- 
nicas descompuestas, conteniendo en gran profusión los 
ingredientes y constituyentes necesarios para la forma- 
ción de las plantas; no hay grandes espacios, fuera de 
las márgenes de los Rios. fjos terrenos mas feraces de 
la colonia, y tal vez del mundo, se encuentran en las 
márgenes de los Rios, con especial en las vegas del Cla- 
rence, del Macleay, del Maning, del Hunter, del Haw- 
kesburg y del Shoalhaven. Las ventajas de su feracidad 
se hallan muy contrapesadas por su exposición á las 
inundaciones, que los espone á ver las cosechas del año 
arrebatadas y pérdidas en unas cuantas horas. Los dis- 
trictos del JS^orte son adecuados para el cultivo del 
azúcar, del maiz, de la viña y de las frutas semi-tro- 
picales. El área de tierra regada por los rios Macleay 
Manning y Hastings se halla en gran manera utilizada 
por el maiz, la caña de azúcar ha sido estensamente 
cultivada, pero no se ha conseguido prospere. La gran 
linea férrea de Goulburn á 134 millas del Sydney, pasa 
por un paii la mayor parte del cual se halla perfecta- 
mente cultivado y en el cual se realizan todos los 
progresos obtenidos en la agricultura y la horticultura. 
En Montagoney á 77 millas de Sydney, ricos y estensos 
depósitos de carbón mineral y hierro existen en gran 
proximidad al ferro-carril, y una parte del suelo del 
distrito es en estremo fértil. 

Y en verdad que con solo algunas escepciones puede 
decirse que todo lo largo del camino de Merulan, se 
estienden exelentes tierras arables durante 114 millas, 
á cuya distancia se encuentra un exelente mármol. 
Goulburn y mucha parte del país que la línea recorre, 



— 33 — 

posee un clima suave y salubre, en que prosperan 
perfectamente todas las frutas, cereales y vegetales 
de Europa. El gran ferro-carril del Norte, en la primera 
parte de su curso, para sobre campos de hulla de gran 
estension y valor, cayo producto conduce á Newcentle. 
En casi toda su estension él recorre un país exelente 
para la agricultura y el pastoreo, con un suelo que 
produce buena cosecha y espléndidos forrajes. La gran 
línea Ocidental pasa por entre naranjales, viñas y po- 
sesiones, donde se pueden ver cercos vivos hechos con 
montes de limón cargados de frutos; solo que una milla 
ó dos hacia Perth, el suelo se presenta demasiado 
quebrado y montañoso para objetos agrícolas, hasta 
llegar á los llanos de Bathurt. La tierra hacia el 
Sud de Sydney sobre la costa, el distrito de Illawarra y 
mas allá, se hallan ocupadoe por la industria de la 
Tamberia y suple á la metrópoli en mucha parte de 
sus consumos en leche, manteca y otros artículos que 
acompañan invariablemente toda mesa de almuerzo á 
la Inglesa. Grandes estensiones se presentan cultivadas 
con claver y otros pastos ingleses que aili florecen en 
todo su esplendor nativo. 

Respecto á los productos vegetales del suelo Nuevo 
Gales, entre sus arboles, arbustos y otras plantas indí- 
genas se cuentan las acacias, cerca de 100 variedades 
de las cuales florecen en su suelo. Presentan bellas flores 
amarillcis y se conocen mas generalmente con el nombre 
genérico de Wattie, que dan los ingleses á las mimoseas. 

Su madera es de poco valor; y de ellas solo la llamada 
mtjall es empleada en la manufactura de pitos y otros 
pequeños artículos. Toda la familia del Eucalyptus ó 



— 34 — 

gomero, es peculiar de Australia, con escepcion del Glo- 
huhís que no se presenta sino al Sud de Tasmania; pero 
bajo cultivo se ven muchos en toda Australia, y aun en 
Riverina, donde son difíciles de aclimatar. Esta familia 
se halla hoy dia difundida por todo el globo á cuyo 
ornato y salubriflcacion contribuye mucho. Los mas 
útiles bajo el aspecto de la higiene, son el indicado y 
el Eacalyptns amygdalina, siendo esta última la especie 
preferible para su multiplicación. El Ajnygdalina abunda 
en muchas partes de la Nueva Gales del Sud, en cuyo 
territorio se conocen hasta 27 especies ó variedades 
de Eíicahjptus. La madera de algunas especies es pre- 
ciosa para muchos objetos; y el gomero rojo es casi 
tan durable como el famoso palo Jarrah de la Australia 
Occidental. El cascara (Je hierro es notable por su 
dureza, de tal modo, que después de seco casi no se 
puede trabajar. Empléasele para las construcciones 
navales y su duración escede de 50 años; el gomero 
azul y el blanco, son también de valor para objetos 
de construcción. La madera mas valiosa de todos los 
bellos árboles Australianos es la del cedro, que se halla 
en las partes Setentrionales de la Nueva Gales, siendo 
en especial su patria los llanos aluvionales de los 
tributarios de los rios Orientales. Su madera es muy 
empleada en la ebanistería y en las decoraciones inte- 
riores. La tribu de la casuarina es también muy nume- 
rosa, como también las Banksias. 

Los Ficus ó higueros silvestres, abundan y presentan 
grandes variedades, entre las que ha llamado nuestra 
atención principalmente una, digna de ser conocida por 
su belleza. Es uh magnífico árbol con hojas y ramas 



35 -- 



parecidas al magnolio,sÍ8ndo las primeras de un verde 
bronce doradoy espléndido. En el país lo llaman Gomero, 
mas por su fruta él pertenece á la familia del hi- 
guero: es uno de los mas grandes y bellos árboles que 
hayamos visto y digno de honrar en los jardines y 
paseos públicos. En los Parques de Sydney han formado 
con él avenidas inmensas y se desarrolla espléndida- 
mente. Los que hemos visto son muy jóvenes, y sin 
embargo ya presentan más de 150 pies de elevación, 
con una deliciosa sombra y una ramazón frondosa que 
es el punto de cita de todos los cantorzuelos de los 
bosques. Su fruta es pequeña, no se come y sirve de 
alimento á las aves. El clima de Buenos Aires y de toda 
la República Argentina debe serle favorable. De seguro 
no se habrá conocido en nuestro pais un árbol mas mag- 
nífico. Es probable que entre las semillas que el célebre 
Botanista Von Muller está encargado de remitir, vengan 
las de este precioso árbol. 

El árbol de la col ó palmisto, se encuentra en abun- 
dancia en los distritos costeros; sus hojas o palmas son 
muy empleadas en la manufactura de sombreros. Los 
heléchos herbáceos y arborescentes abundan en infinita 
variedad en las quebradas de las montañas. En las lla- 
nuras lo que más abunda es el salthrush ó matorral salado, 
especie de zampa ó brezo, llamado mesemhrianthenum. 
Se le considera como un pasto valioso para el alimento 
de las ovejas, atribuyéndole al mismo tiempo la pro- 
piedad de hacer espesa la lana dd los animales que de 
él se mantienen. El arbusto ó matorral llamado mallee 
por los ingleses australianos y que nosotros españoliza- 
remos llamándolo mallea, cubre una parte de las llanuras, 



— 30 — 

formando espesuras densas y casi impenetrables. Se 
camina cientos de leguas por entre espesuras de este 
arbusto, y es increibie la monotonía y tristeza de las 
campañas vestidas con su vegetación uniforme, achapar- 
rada y sombría. Con escepcion del qnandong y del guindo 
nativo, no se conocen frutas silvestres de ninguna especie 
en esta colonia; pero todos los frutos estranjeros de las 
zonas templadas y muchos de la tropical, tales como el 
naranjo, el lucums, el chirimoyo, la banana y la pina ó 
plátano son hoy cultivados con excelente resultado. En 
la primavera, los paisages Sud Galeses se hallan esplén- 
didamente decorados por la gran variedad de belleza de 
sus flores silvestres, siendo la mas notable de ellas el 
waratgd ó Phlipan nativo, el árbol de navidad y varias 
especies de bellos lirios. 

Las condiciones indispensables para la producción del 
humus vegetal casi llegan á faltar en Australia. Los 
arboles de sus bosques son generalmente siempre ver- 
des y no hay por consiguiente depósitos de hojas en 
otoño. Sus hojas se hallan generalmente destituidas de 
sales y cuando caen su conversión en tierra es impedida 
por la sequedad y el calor del clima. De esto resulta que 
existen grandes extensiones de suelo de moderada fecun- 
didad, adecuadas para objetos de pastoreo con una gran 
proporción de terrenos estériles y casi inútilss, adecua- 
dos para objetos de pastoreo, para la agricultura, for- 
mados de arcillas írias ó de arenas sueltas. 

Pasando ahora á la Fauna, casi todos los animales 
mayores que se encuentran en Nueva Gales del Sud, 
pertenecen al orden de los marsupiales; esto es á esa 
clase de estraños animales dotados de bolsillos natu- 



— 37 — 

rales, dentro de los cuales crian á sus hijos. El Kan- 
garoo es el mas notable de ellos por su tamaño. Se 
encuentra en diversas partes y á veces tan numerosos, 
que molestan en estremo las crianzas de los colonos, 
consumiendo hasta la raíz pastos que podrían alimentar 
millares de cabezas de ganado, como acontece entre 
nosotros con las viscachas, cuando estas se multiplican 
demasiado. 

Los Wallabys y Paddymelones, son especies mas 
pequeñas; y se encuentran variedades aun mas pequeñas 
en la familia de los ratones. El bandicoot es un peque- 
ño animal con cabeza y hocico semejante al cerdo; el 
wombat; el opossum; el kaola ú oso nativo, pequeño 
ser inofensivo, semejante al oso por su figura ; el gato 
nativo, lindo pero dañino animal; y el platypo (ornitho- 
rinchus paradoxus) lo mismo que el herizo ó puerco 
espin nativo, constituyen la mayoría de las especies ma- 
miferas del pais. 

Los murciélagos soq muy numerosos, desde la zorra 
voladora de gran tamaño hasta el pequeño ratón volante; 
como toda e¿ta tribu, son nocturnos en sus hábitos, oca- 
sionando mucho daño en los árboles frutales. 

Las serpientes son por desgracia demasiado nume- 
rosas, cinco especies ó familias de ellas se cuentan en 
Nueva Gales del Sud; la vibora mortal y la serpiente 
amarilla son las mas peligrosas y su picudura es ame- 
nudo fatal. Las tribus de los lagartos se hallan bien 
representadas; siendo la mayor de estas la Iguana. 

Las aves de esta colonia son notables por su varie- 
dad, y en lo que respecta á la tribu de los Loros, por 
la belleza de su plumaje. La tribu de las águilas se 



— 38 - 

halla muy difundida; se presentan también diversas 
especies de buhos. El gran Martin Pescador ó el Jackass 
Burlón, es muy común en todas partes; y sea en la 
mañana temprano, sea en la tarde en los bosques, se oye 
resonar menlancolicamente su grito peculiar, semejante 
á una carcajada saroástica. La marica ó urraca es tam- 
bién común y al asomar el dia su grito penetrante forma 
una armonía musical semejante á un saludo de la Aurora 
por la naturaleza. Los Cackatoos, loros y cotorras son 
abundantes en los distritos de las costas. También se 
encuentran codornices, faisanes nativos y pavas del mon- 
te. El pavo silvestre y el emú, especie de avestruz el 
mas grande bipedo de las tribus emplumadas de este 
pais, se halla hoy confinado, por la persecución de los 
colonos, á los llanos del Interior. El pájaro Lyra y el 
pájaro Jardinero, tienen su patria nativa en Nueva Gales 
del Sud. Entre las aves acuáticas se encuentra el com- 
pañero indígena y diversas otras especies de grullas y 
garsas: el cisne negro es la mas grande de todas ellas. 
Las sanguijuelas abundan en muchos de los esteros y la- 
gunas. Los insectos son en estrerao abundantes y prolí- 
ñcos ; y las moscas son tan bravas é incómodas, que á 
veces por causa de ellas, casi no se puede marchar á 
ciertas horas, por las calles y paseos públicos ; siendo 
extraordinariamente incómodas y bravas en Sydney y 
sus alrededores. 

De todos los insectos tan abundantes en Australia, 
el mosquito es el más numeroso y, ciertamente, el más 
molesto de todos ; pero las cigarras son las más ruido- 
sas, y al ponerse el sol, sus penetrantes chillidos inva- 
den el aire. Se conocen varias clases de hormigas. Una, 



— 39 — 

sobre todo, llamada hormiga toro^ gue es de un gran 
tamaño é inflige picaduras en estremo dolorosas. Las 
abejas nativas son abundantes y dan excelente miel. 
Aracnides de todas clases, desde la tarántula ó antílope 
de árbol, como la llaman vulgarmente, para abajo ; 
abundan en todas partes. Los peces yerben en los ríos 
que atraviesan el país, y en los mares que baña» las 
costas de este Estado. Entre ellos se cuentan el benego 
{hrecun), el mugol [mullet], el albur, el schnapper, el 
peje judío, el cabeza chata y el garfish; los crustáceos 
abundan también, mientras en Sydney las ostras son 
un lujo de gran estimación, lo mismo que en todas las 
Colonias. Encuéntranse bancos de ostras, no solo en las 
inmediaciones de Port-Jackson, sino también en los rios 
Hunter, Clarence, Manning y Clyde. En estos úHimos 
años, numerosos animales han sido importados de la 
Gran Bretaña y de otras partes, multiplicándose perfec- 
tamente en su nueva patria; entre estos se cuentan el 
gamo, la liebre, el conejo (estos últimos se han con- 
vertido hoy en una plaga por su excesiva multiplicación 
y abundancia). Hánse también multiplicado las aveci- 
llas cantoras, que animan y regocijan los bosques de 
la alegre Inglaterra, y que han venido á dar vida á los 
antes mustios bosques de la florida Australia. 



Nuestra primer escursion la haremos para conocer 
y contemplar los bellos paisajes de Batemain Bay y de 
Clfjde fíiver, esto es, la Bahía de Batemain y el Rio 
Clyde. Para obtener esto, bastan cuatro horas de 



— 40 — 

navegación á vapor, desde el puerto de Ulladulla, con 
quien haremos conocimiento más adelante, que nos con- 
duce á Batemans Bay. A su embocadura hay una barra, 
y á sus inmediaciones se alzan dos pintorescas y pequeñas 
islas, que forman á manera de un rompe olas natural, 
donde vienen á morir los furores del Océano Oriental. 
Ambas islas tienen un nombre de pez, en inglés, lo 
que huele furiosamente á pescadores, respondiendo 
á los nombres de Tollgate y de Schnapper. 

Una vez desembarcados en el muelle, preséntasenos 
una pequeña aldea, estendiéndose á lo largo de la ribera, 
y á corta distancia á la izquierda, un gran aserradero de 
maderas. Todo esto destácase en un fondo de sombrías 
colinas inmóviles, sobre la móvil fluida de la bahía. 
Las casas de la aldea son todas de madera y pintadas 
de alegres colores; y con excepción del Correo, del 
Cuartel de Policía y de una casa de negocios, todas las 
habitaciones de dicha aldea se hallaban ocupadas por 
los trabajadores del aserradero, que es, como quien 
dice, el alma y razón de ser de la localidad. Es pro- 
piedad de un Mr. Guy, que emplea un gran número de 
trabajadores, y que á mas de minero afortunado, es pro- 
pietario de dos aserraderos más, situados en Milton 
Road y en Mogo, inmediaciones del Bateman Bay. 

Toda la madera, producto de estos tres aserraderos, 
es enviada á Sydney; pero también se cargan buques 
conduciendo madera dura para Victoria, Sud Australia, 
Fijü y vapores que viajan de dos en dos horas; y esta 
Babia por su parte envia vapores semanales Rio Clide 
arriba, hasta Nelligen, de donde los Sábados, dia que 
llega el vapor, sale un coche para Moruya, 20 millas 
tierra adentro. 



— 41 -- 

Batemans. Bay no es otra cosa en realidad que la 
embocadura del rio Clyde, uno de los mas bellos rios 
costeros de Nueva Gales, y el cual es navegable para 
los grandes vapores, hasta 25 millas arriba. Háse hecho 
notar muchos años por sus esquisítas ostras; mas como 
los ingleses que son tan aficionados á las ostras, como 
los Santiagueños á la algarroba, han hecho en estas una 
inmensa devastación, una devastación vandálica, de 
modo que hoy el ramo está en ruina y necesita por lo 
méuos tres años para reponerse. En consecuencia la 
industria de los aserraderos ha quedado la industria 
única de la localidad. Mas no hay que tenerles mucha 
lástima por ello, pues los aserraderos. son por lo menos 
13 (á nuestro pase) fuera de dos ó tres más que se hallan 
en curso de erección, dando todos sustento para mas de 
300 infelices familias de trabajadores. La. madera aser- 
rada proviene principalmente del gomero manchado 
{Eucali/ptus maculata) y del Blackbuít 6 palo negro, 
también de la familia Eucalyptica; y llega á 300,000 
pies semanales. Hay quien calcula que si los bosques 
inmediatos fuesen propiedad del Esiado y no de particu- 
lares, estos podrían producir sm inconveniente 2.000,000 
de pies semanales durante 50 años. Aquí cada acre de 
tierra produce término medio 10,000 pies de madera pro- 
pia para toda clase de usos, por temporada. 

Subiendo de la Babia rio arriba hasta NelHgen, du- 
rante unas 11 millas, se siente la ausencia de bellas 
habitaciones y caseríos á lo largo de las riberas de este 
bello rio con excepción de uno que otro aserradero. La 
razón de esto es la idea barrueca de los ingleses Aus- 
tralianos, de que un suelo de bosque no sirve ni para 



— 42 — 

la agricultura, ni para el pastoreo; lo que á nuestro 
entender es un error craso, pues un suelo que puede 
producir árboles jigantescos, con mucha mas razón, una 
vez desmontado, puede producir una buena cosecha de 
maiz, trigo ó pastos. Pero á los ingleses, como á nosotros, 
les gusta lo más fácil de labrar y pueblan de prefe- 
rencia los llanos y pampas: no criticamos su gusto. 

El municipio de Nelligen ocupa una posición elevada 
sobre la margen Sud del Rio Clyde. Es una ciudad 
trazada hace 20 años, pero que hasta hoy solo cuenta 
150 vecinos, y se halla cerca de Curra wan, ciudad 10 
millas rio arriba. La Compañía de los vapores de la 
carrera, tiene alli espaciosos almacenes debidos al gran 
tráfico que tuvo lugar en los primeros 'dias del descu- 
brimiento aurífero de Braiwood. La ciudad es visitada 
periódicamente por el magistrado superior de Policía de 
Moruya Taylors Hotel es el mejor de la ciudad, y de 
allí parte un coche bi-semanal para Braiwood dis- 
tante 32 millas. En Nelligen se alza un gran aserra- 
dero, que como los del litoral, emplea máquina de vapor 
y las sierras Americanas mas modernas. 

Hay trozos de excelente tierra de pasto, donde se 
practica algo de tamberia en las inmediaciones de 
Nelligen. Estas sin embargo, no son mas abundantes 
que los escojidos para el cielo, y generalmente consisten 
en estrechas lonjas de de antiguas vegas aluvionales, 
sobre las márgenes del rio ó de sus tributarios. La 
mayor parte de los establecimientos rurales de esas 
inmediaciones combinan los cultivos y crianza con el costo 
de maderas. 

Diez millas rio arriba, mas arriba de Currawan, se 



— 43 — 

presenta en abundancia una mejor clase de terrenos, 
continuando hasta las fuentes de Clyde^ cerca de Pigeon 
House. Esto se hace sobre todo notar en Brooman, donde 
se presentan algunos millares de acres de buenas tierras; 
y en consecuencias, los negocios de tamberia y crianzas 
de cerdos prosperan. Las márgenes del Rio, conforme 
se sube, se presentan en estremo pintorescas, sombreadas 
como se hallan por altos bosques y materiales de una 
perenne verdura, que se mira sobre su plácida corriente. 
Por lo demás, todo el distrito del Rio Clyde es de una 
naturaleza aurífera; y se asegura que las pizarras del 
kerosene abundan en la parte superior de su curso. 
Y á propósito de este nombre de Clyde, tan abundante 
en la Gran Bretaña como en las posesiones inglesas, 
los ingleses son tan poco inventivos como nosotros. Ellos, 
á los lugares que descubren, les dan el nombre de los 
sitios en que han nacido, vengan ó no vengan al caso. 
Nosotros no somos tan pintorescos y poéticos como 
todo eso, nosotros tenemos los Santos del calendario, con 
los cuales bautizamos, no solo nuestros hijos, sino las 
ciudades y lugares. Buenos Aires es un lindo nombre 
y muy adecuado, pero'es la escepcion, y al nacer tuvo 
que acompañarse del nombre de ün Santo, para obtener 
pasaporte. Con el tiempo, el nombre del Santo quedó 
olvidado y Buenos Aires hizo su carrera. Entre tanto, 
cuantos san Juanes, Rosarios y San Francisco hay en 
España y los paises de origen español ? Compadecemos 
de corazón á los clasificadores de correo. Solo los Norte 
americanos se han mostrado inteligentes en materia de 
nomenclatura. En vez de llamarse á sus ciudades con 
los nom.bres horriblemente vulgares y repetidos de Juan, 



— 44 — 

Pedro y Diego, las llaman con esos bellos nombres 
antiguos, Memphis, Gincínati, Heliopolis etc. Nosotros 
deberiamos dar un paso mas adelante, dando nombres 
nuevos y adecuados á los Nuevos Estados y Ciudades; 
y aun á las antiguas, yo de buena gana les apuntaría el 
nombre por via de distinción. A San Luis, por ejemplo, 
la llamaríamos Arcadia de San Luis y á Mendoza 
Beocia; y á sus capitales, Citherea y Hesperopolis, y 
Citherion. Pero desgraciadamente ellas seguirán lla- 
mándose San Luis y San Juan á secas aun cuando se 
cuenten un centenar de San Luices y un millar de San 
Juanes. Esto en nada quita que este sea un buen Santo 
Gallego y que los Gallegos lo hay^n llevado á todas las 
regiones del mundo. 

Ahora procederemos á hacer otra escursion al rio 
Maclay. Un escritor popular, muy amante de la natu- 
raleza, no se si Rousseau ó Chateaubriand, ha espresado 
creo el deseo de vivn- y morir, sea en medio de las poé- 
ticas soledades de las montañas ó desiertos ; ó bien á las 
márgenes resonantes de un mar sin límites como en las 
riberas del inmenso Pacífico. Es el caso que á esas 
grandes y poéticas almas no se les ha ocurrido la posi- 
bilidad de sitios que pueden combinar ambas ventajas 
á un mismo tiempo, á saber, una Thebaida y un Val- 
paraíso; un Valle Hermoso y un Asicon á la vez. Pues 
bien, nosotros hemos hecho este descubrimiento porten- 
toso, esta rara avís sobre las costas Orientales de Aus- 
tralia. En estas cosías la cadena principal y el océano 
no siempre se conservan á distancias respetuosas. A 
veces la altiva montaña se deja besar su pié dorado, 
purpúreo ó blanco, por ola galana; y el mar potente se 



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duerme como el simplote y hercúleo Sansón, sobre 
las faldas de su bella Dalila. Y aun en los casos en 
que estos dos espléndidos elementos de las escenas de 
la naturaleza, se hallan separados por anchos intervalos, 
encuéntranse vinculados á veces por el prolongado estua- 
rio de los Ríos; ó por la estrechas y profundas cale- 
tas, y Fiorda de las Ensenadas. 

Al pricipitarse los rios de lus escarpados flancos de 
las sierras, alimentados por las corrientes que surcan 
las intrincadas quebradas y valles aumentando mas ó 
menos su caudal; muy luego, sobre las estrechas costas 
de Australia entran en contacto con el estruendoso Océa- 
no, el cual los convierte en poderosos brazos de mar. 
Asi son raras en el mundo las riberas marítimas donde 
se hallen, como en la Australia Oriental, en un agrupa- 
miento tan pintoresco, todas las amenidades de la natu- 
raleza á la vez, coma ser las altas montañas, los sonoros 
rios, los frondosos bosques, las poéticas playas y las 
resonantes riberas, contra cuyos peñascos fantásticos, 
las olas se estrellan con furor. Todo esto bajo un clima 
suave como una sonrisa de reina y áe un cielo de azul 
y de oro, pocas veces entoldado por los sombríos velos 
de las nubes. El viagero, en estos países hádicos, marcha 
de sorpresa en sorpresa y de encanto en encanto; vién- 
dose forzado á confesar que a pesar de todo, Australia 
es una de las mas bellas y poéticas regiones del globo. 

En adición cá estas ventajas, en lo que respecto á los 
paisajes y vistas, el distrito que vamos á decribir tiene 
ademas la recomendación de ser un suelo productivo, 
dispuesto á recompensar los esfuerzos y el trabajo inte- 
ligente del hombre. Verdad es que aun se conserva muy 



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aislado de las otras poblaciones, y con especial de 
Sydney la capital^ eon la cual no la liga el menor ferro- 
carril ó tramway; y teniendo ademas sus comunicaciones 
marítimas y fluviales estorbadas por una barra de 
arena; por cuya razón este bello pais es menos conocido, 
llamando en consecuencia la atención, siempre á caza 
de lo escepcional, en hastio de lo vulgar. Entretanto, 
este bello distrito del Macleay es suceptible de mantener 
una numerosa población; bastando remover las desven- 
tajas que lo abruman^ para convertirlo en un puerto de 
primer orden entre los distritos productivos de esta colo- 
nia. Aunque intermediario entre el Hastings al Sud y el 
Nambrucca al Norte el Macleay no debe confundirse 
con ninguno de estos distritos riberinos, circunscritos de 
área y de recursos- limitados. El se halla en realidad á 
la par de Manning, de Clarence y de Richmond, los dis- 
tritos mas productivos de la costa septentrional. 

El Macleay nace en el país quebrado de New Ingland 
y desagua en el mar de Trial Bay. Su embocadura, como 
la de todos los Ríos costeros, se halla obstruida por una 
barra que es el mayor estorbo á la prosperidad comercial 
del distrito. Esta* barra suele alejarse á veces, pero 
siempre hay bastante agua para naves de 11 pies de 
calado. Trial Bay es un puerto de refugio, hallándose 
protejida de los vientos tempestuosos del Sud; y alli 
se guarecen en efecto las naves que se ven apuradas en 
esas costas. 

El valle del Macleay es espacioso y bien determinado 
por cadeiías de montañas que lo separan del Hastings 
al Sud; y por el espolón de Hoppini, que se alza á una 
grande altura en el Norte. En un parte mas inferior, 



— 47 — 

donde se presente mas como un estuario que como rio, 
sus márgenes se hallan cubiertas por una ancha banda 
de mangleros [mangrovea) que aunque completamente 
inútiles por el presente, tienden por sus raices entrelaza- 
das á consolidar y elevar el suelo; y asi con el transcur- 
so de los años transformará los biénagos inhospitalarios, 
en terrenos arables; haciéndolos habitables para el 
hombre. 

Hay ciertos pueblos ignorantes que creen que los 
mangleros y el malaria son una misma cosa. Esto es 
nada menos que una confusión garrafal de la causa con 
el efecto y de lo malo con lo bueno. El autor del ma- 
laria es el ciénago, y el mangle, lejos de aumentar su 
insalubridad, lo sanifica y seca. Pero como siempre donde 
hay mangles, hay ciénagos, y donde hay ciénagos, hay 
malaria, algunos atribuyen el malaria al mangle, que es 
su remedio. En realidad, el mangle no solo sirve para 
estirpar los ciénagos, verdaderos productores de ma- 
laria, con los años, sino que absorbe los malos gases 
de estos y les impide ser mas insalubres aún de lo 
que son. Los que arrancan, pues, les mangles para 
salubrificar una costa, pueden hacer la cuenta que 
arrancan los ojos á un miope, con el pretexto de 
hacerlo ver mejor. 

Volviendo al paraje que nos ocupa, en los puntos en 
que los antiguos manglares han elevado el suelo, los 
llanos resultantes son de la naturaleza más feraz y el 
maíz se produce en ellos admirablemente, y cuando la 
cosecha no es buena, es por la falta de lluvia y no por 
la poca fecundidad del suelo. 

Por todo donde la marea alcanza, las márgenes de 



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este gran rio son prolongadas y rectas, circunstancia 
favorable para sa navegación, y productiva además de 
otras ventajas. Naves de 50 á 60 toneladas pueden 
penetrar hasta 30 millas más arriba de la barra; pero 
la mayor parte del tráfico es conducido por vapores 
costeros que trafican entre Kempsey y Sydney. La en- 
trada de las aguas en Dongai Creek, una quebrada 
semejante á las que en el Estrecho de Magallai^es 
penetran en el interior de las sierras, repletas por la 
líquida esmeralda marina, pu^de aquí tomarse como el 
punto que divide el ?.lacleay, entre un estuario y un rio 
Serril, como también la división de los pobladores en 
agricultores y pastores, aunque esta clasificación puede 
admitir muchas escepciones á ambos costados del punto 
ó línea divisoria. Más arriba de la junción, el valle se 
estrecha mucho, y la buena tierra queda reducida á 
estrechas zonas á los costados del rio. 

La quebrada mencionada atraviesa una región calcárea 
en la cual se abren algunas interesantes cavernas, es- 
pléndidamente decoradas con las esplendentes cristale- 
rías de las estalagmitas y estalactitas. El Pabel es otro 
rio tributario que viene del mismo costado que el Dongai. 
El país en esta región forma bellos falderíos pastosos y 
generalmente se halla ocupado por estancieros. Más 
arriba, las montañas se aproximan demasiado á la len- 
gua del agua para dejar mucha tierra que pueda cul- 
tivarse con provecho; por cuya razón, el selector libre 
Australiano (chacarero), en cuanto agricultor, es cosa 
desconocida en este paraje; ni tampoco el squatter sube 
mucho á b largo del curso del rio, porque pasada la 
quebrada y arroyo de Conderang, las faldas de las 



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montañas son demasiado escarpadas para que puedan 
servir ni aún para crianzas. Finalmente, más allá de la 
confluencia del Apsley y del Macleay, las escenas asúmea 
un carácter verdaderamente alpestre. Ambos nos se 
precipitan con estruendoso ímpetu al través de profundas 
y sombrías gargantas abiertas al través de potentes 
macizos de montañas, que se alzan 5,000 y G,000 pies 
sobre el nivel del mar. 

Ya sabemos que existen dos importantes industrias en 
el distrito de Macleay : la agricultura y el pastoreo; las 
cuales tier.en lugar, la primera en la parte alta, y la se- 
gunda en la parte baja del rio. Ambas se hallan al pre- 
sente en una condición próspera. Como el polvillo ha 
hecho imposible el cultivo del trigo en el distrito, los 
agricultores se concretan hoy á producir maíz; cultivo 
proficuo mientras los buenos precios se mantienen. 

La industria de la tamberia se practica aquí en grande 
escala, siendo susceptible de mucho mayor desarrollo. 
Muchas de las praderas son susceptibles de recibir el 
arado aun en su estado de natura; pero la mayor parte 
de las tierras cultivadas han tenido que ser despoja- 
das de sus matorrales enanos con inmenso trabajo y 
costo. En los primeros dias de la colonización una gran 
parte de este trabajo tuvo lugar mediante contratas de 
desmonte. Según este arreglo, el arrendatario tenia de- 
recho al terreno durante tres años, con la condición de 
desmontarlo de sus bosques y de arar su suelo. 

De este modo se han creado muchos establecimientos 
valiosos que aun se liallan en posesión de antiguas 
familias. Estas chacras se arriendan hoy á precios 
elevado?. En la actualidad estos cultivos apenas pasan, 

" 4 



— 50 — 

en el rio, de los límites indicados, pero asi que se com 
pleten las vias carreteras que en la actualidad se abren, 
muchos de los terrenos hoy incultos serán puestos en 
implantación. 

Este distrito posee un gran número de municipios, con 
el nombre de tales. Así de esta distribución disfrutan 
Kempsey, Gladstone,Smithown, Fredericton y Belgrave. 
Solo el primero posee una importancia real. Situado 
en la cabeza de la navegación y en la parte central del 
distrito, posee muchas ventajas y realiza grandes pro- 
gresos. Desde hace 40 años existia alli un núcleo de 
municipios, pero ha permanecido estacionario por un lar- 
go periodo. El moderno Kempsey se divide en tres 
partes, Oriental, Central y Oeste. Las dos primeras 
nacen en la márjenes opuestas del rio y se hallan 
ligadas por un puente levadizo. La tercera se halla una 
milla mas arriba del Macleay. Central Kempsey es 
la parte que mas población y negocios presenta, por lo 
demás este municipio forma una bella localidad. La 
proximidad del magnifico rio, con sus márgenes corona- 
das de caseríos y de altos bosques Eucalypticos, hacen 
su situación de las mas pintorescas y hechiceras, y la 
vasta estension de pais abierto que presenta á su 
retaguardia, garanten la abundancia de sus recursos. 

La única molestia que se siente es una zona de ciéna- 
gos que se entiende en los terrenos inmediatos, entre 
las montañas y la llanura. Una vez drenados y disecados 
estos, se tendrá una estension mas de feraces tierras, 
quedando mejor afianzada la salubridad del distrito. 
Esos ciénagos se consideran hoy funestos para la salu- 
bridad en un clima ardiente; hallándose la prueba de 



— 51 — 

ello en la localidad misma, con la abundancia de las en- 
fermedades y de los médicos. 

Hemos prometido dar á conocer Ulladula, y vamos á 
cumplir nuestra promesa. Este distrito ha recibido su 
apelación del puerto de este nombre. Su capital, ó por 
lo menos su principal municipio, es Milkton, donde se 
transan todos los negocios de la localidad. Hállase si- 
tuada á caballo sobre una loma, la cual se estiende hasta 
el puerto de Ulladulla, el municipio donde se halla im - 
plantada la administración, distancia de 4 millas, con 
una población de 250 almas. Pues bien con esta po- 
blación, hay en Milton dos bancos, tres hoteles, tres 
iglesias protestantes y un órgano semanal de la prensa, 
el Ulludula and Milton Timss; una Escuela de Artes 
y Oficios, bello edificio de piedra y ladrillo, cuyo salón 
puede contener 250 alumnos. Esta institución cuenta 
una biblioteca de 700 volúmenes; y también, en conexión 
con el distrito municipal de Elladulla, una biblioteca 
de 900 volúmenes de obras selectas. También cuanta una 
buena escuela infantil ó primaria. Todo esto para una 
ciudad de 250 almas. Se vé que los Ingleses no se des- 
cuidan para el porvenir, y que saben vivir: sus hijos 
nacen con todos los elementos de la instrucción y del 
trabajo. 

Por esto la Inglaterra ha arrebatado el cetro del 
mundo á la antigua España, cuyo gobierno nada de esto 
hacia ni sabia hacer, profesando una santa haraganería, 
ignorancia é ineptitud orgullosa y viciosa. La Inglaterra, 
difunde la luz, el labor fecundo y el bien en sus 
colonias; mientras los viejos gobiernos devotos que han 
arruinado la España, solo difundían en las suyas la 



— 52 — 

Ignorancia, la corrupción, la superstición y el despotismo. 
Hé ahí los frutos comparados del árbol de la libertad, 
de un lado; del árbol del despotismo del otro. 

El distrito de la UUadulla, como el de Kiama su ve- 
cino, son distritos esencialmente pastoriles, asemeján- 
dose por sus rasgos naturales : pero su formación 
geológica es completamente diversa. En lugar de la rica 
tormacion trappeana de Kiama, se presenta allí una 
formación igualmente rica en granito, con un subsuelo 
de arcilla, que se presenta á 18 pulgadas bajo la super- 
ficie. Todo el distrito se halla cubierto de cascajo de 
granito, con especial en las cuchillas. Esto sin embargo, 
cede su lugar á una arenácea abundante en fósiles; asi 
que nos acercamos á la. inmediata cadena de montañas. 
El distrito mide unas 24 millas de Norte á Sud,por otras 
tantas de este á oeste. Se halla limitado al Norte por 
el Lago y la quebrada de Cosyala; al Sud por la 
estancia de Mutra Maraog; al Oeste por los Montes 
Wolombla y la cadena de Pigeon House (del Palomar) 
ambas formando parte de la cadena costera; y al Este 
por el Océano Pacífico. 

El puerto del distrito es UUadulla, situado 120 millas 
al Sud de Sydney por mar. Su puerto es de aguas 
profundas, hallándose encerrado por tres costados con 
barrancas elevadas y con farellones de rocas á la 
entrada. En el puerto se estiende un bello muelle de 
piedra de gran estension, con un tramway que lo re- 
corre. Sobre este muelle se alza el Faro. Parece que 
en estos últimos años las arenas han comenzado á 
acumularse en este puerto; la que si no es dragada, puede 
producir su obstrucción. Esta localidad posee una Es- 



- 53 — 

cuela de Artes, un aserradero y una tañería. Un escocés 
ha plantado en este parage una viña que produce bue- 
nas uvas, hallcándose mas orgullosos con sus uvas, que 
Moliere lo estuvo con sus comedias. «Que me vengan á 
enseñar lo que son uvas!» le hemos oido decir á un 
inglés salpicado, graciosamente de céltico. La uva no 
se produce en efecto en las Highlands ni en los 
Lowlands de Escocia. Y el creia que el solo mediante 
un arte maravilloso, las había hecho producir en Aus- 
tralia. El para nada tenia en cuenta el clima, como que 
no se habia descrismado en estudiar cosmografía, geo- 
grafia> meteorología ó cosas parecidas. Inmediata á 
Ulladulla se halla una mina inagotable de greda blanca 
propia para fabricar porcelana y loza fina, y la cual 
formará con el tiempo nn valioso artículo de esporta- 
cíon. Unas muestras de ella enviadas á la exposición de 
París, obtuvieron la medalla de bronce. 

Hay un día en la semana en que la soñolienta ciu- 
dad Ulladulla se estriega los ojos, se endereza, se para 
y aparenta ocuparse de algo; este es el lunes por la 
tarde, hora de la llegada del vapor caletero Allourie ó 
el Kameruka, los cuales tocan entre puerto en su viage 
á Sydney, recogiendo la carga y pasageros de la 
semana. La carga se compone generalmente de manteca 
y cerdos. El embarque de estos anímales chillones y gri- 
tones, es un eterno objeto de diversión y jarana en 
este quieto puerto. El cerdo es después ó antes que el 
burro, el animal mas porfiado que se conozca; y los 
marineros que sin duda tienen su tirria á la gente por- 
fiada, como lo es su contramaestre, profesan al cerdo el 
mas cordial aborrecimiento. De ahí las escenas mas 



— 54 — 

bufas y estravagantes que es posible imaginar, en este 
mundo de atrocidades y ridiculeces furibundas for- 
mado por los cien cerdos porfiados que constituyen la 
carga ordinaria de esta mercaderia berraqueante; y los 
seis marineros cerdo fobos que los embarcan y cuidan. No 
solo es el muelle en este dia un teatro animado de este 
genero de sport; sino que tambíeu es el paseo favo- 
rito de las bellas de Milton que acuden alli por el 
trnmway «mirar y ser miradas» suponemos, no hallando 
otra razón causante de su venida. 

Antes de despedirnos de estas interesantes localida- 
des, para hacer una visita á Tervis Bay, y otra al Monte 
Kosciusko, que es como el Tupungato de Australia, 
echaremos una ojeada sobre su aspecto físico. El es 
grandioso en medio de alturas, de bosques, eucalipticos 
y con las montañas y la llanura esplendida del mar en 
los dos puntos estremos de la lontananza. El objeto 
mas prominente, entre las crestas de las montañas que 
se alzan al Oeste de Milton, es el Pigeon House, ó Sierra 
del Palomar; montaña cónica, coronada de un pico de 
sólida roca. Esta montaña, según cálculos hechos rae- 
diante el barómetro aneroide, alcanza una elevación 
de 2200 pies sobre el nivel del cuya llanura domina, 
formando como una atalaya magnifica é inerrable. 

Es esta una aldea inglesa y se compone de una casa 
'municipal, que contiene el correo y el telégrafo; de una 
escuela y de una Iglesia situada entre Shoalhaven y 
Ulludulla: por lo. que es á población, puede aplicársele 
aquel refrán español : « Gran puñado son tres moscas! » 
Y á proposito de moscas, estas en Australia son sinónimo 
de población. Los Negritos se van ó se han ido, según 



— 55 — 

los ingleses; pero en pos de ellos, como un conjuro ó 
como una venganza, han dejado una plaga tal de moscas 
bravas, que en comparación, la que molestó á Faraón 
es una bendición. 

Porque en ninguna parte las moscas son tan moles- 
tas, tan bravas, tan encarnizadas con los blancos y los 
forasteros. ¡ Son tan incómodas, que uno de mis compa- 
ñeros descubria talento en ellas... para incomodar ! Si 
ellas tienen talento, fué la contestación, es lo único 
que lo tiene en este país soporífero de Australia, donde 
no hay otra pasión que el sueño, un sueño inextingui- 
ble, capaz de matar el talento de un Víctor Hugo! Pero 
es evidente que esto era una salida, proviniente de la ir- 
ritación en que nos tenían las moscas. 

Como quiera, de Tomerong cá North Huskisson, si- 
tuada en la estremidad de Jervis Bay, solo media una 
distancia de 5 millas. Afortunadamente, pasadas las 
9, hora invariable del almuerzo en Australia, el agua 
que llovía desde esa madrugada, escampo un poco, y 
pudimos salir para la bahía en un huggy, carruaje más 
ligero que una volanta, muy usual en Australia. Poca» 
tierras, buenas ó desmontadas, vimos durante el ca- 
mino, y las maderas que ellas producen, el gomero 
manchado y el black butt, son más valiosos, al decir de 
los ingleses, que la tierra que los sustenta. Durante el 
camino, encontramos muchos carretones de estas made- 
ras, tirados por bueyes, siendo el cortado y aserrado de 
las maderas, una de las principales industrias del 
país. 

La pequeña aldea de North Huskisson se halla situada 
al Norte de Jervis Bay, á la embocadura del arroyo lia- 



- 56 — 

mado Gurrumbeen Creek. Su principal industria es la 
construcción de toda clase de buques, pues tiene la 
ventaja de hallarse situado sobre la ribera misma de 
Jervis Bay. Las maderas empleadas son las del gomero 
manchado, para buques de vela, y pino para los vapo- 
res. En los bosques Australianos y Neo-Zelandcses, se 
encuentran algunos pinos kauris, fuera de que los ingle- 
ses cultivan siempre y por todo los pinos Europeos de 
construcción. Existe también en la aldea un aserradero. 
Por lo que es á South Huskisson, situada á milla y media 
de la anterior, es hoy solo un triste desierto, guarida 
del dingo y del chorlito [nuniRnius acuaticus), después de 
haber sido en sus buenos dias, una grande y próspera 
población. Fundóse con la idea de que podria llegar á 
ser el punto de embarque para las lanas de Braiwood; 
pero este fué un cálculo errado y la población tuvo que 
ser abandonada, de donde proviene la desolación. 

El Cabo Saint George, situado al Sud de Jervis Bay, 
tiene un faro, y como en su ribera abunda el pes- 
cado llamado schnap'per por los Australianos, y el ti- 
burón, su perseguidor, allí acuden los pescadores de 
toda especie, á 15 millas de Tomeron, por el camino 
de Saint George Basin, magnífica rinconada marítima, 
casi tan bella como el puerto de Sydney. En la parte 
Norte de este lago, ó mejor, brazo de mar, siendo el 
término más propio lo que llaman los noruegos fiorda, 
esto es, caleta larga, angosta y profunda, se halla situa- 
da la estancia, ó más propiamente la hacienda, como di- 
cen en Chile, de los señores Brice. Estancia entre no- 
sotros significa un establecimiento mixto de agricultura 
y ganadería. La hacienda indicada, de 2,560 acres (unas 



— 57 — 

600 cuadras), se ocupa dé agricultura, de crianzas y 
también del negocio de tambería. Después de escursio- 
nar algunas horas en bote por el Saint George Ba«n, 
admirando las dos ó tres bellísimas y pintorescas islas 

que adornan la fiorda y sus románticas costas, y la 
multitud de aves acuáticas que las frecuentan, nos volvi- 
mos á la hacienda. 

Su dueño nos dijo que en sus inmediaciones abundan 
los vaguales ó caballos silvestres. Asi la caza de estos 
animales es la ocupación favorita de los hombres de la 
estancia. De esta salimos para Saint George Head, 11 
millas distante, atravesando un brazo del Lrgo ó Brm'w; 
y marchando en seguida por tierra, atravesamos una 
zona de campo lo mas desolado y montuoso que es po- 
sible imaginarse; componiéndose su flora del árbol del 
pasto, de encinas, cañaverales y rocas de asperón, que 
constituían los rasgos prominentes del paisaje. También 
atravesamos espléndidas playas donde pudimos contem- 
plar la curiosidad natural de que los Servisianos se en- 
vanecen, á saber, el Hale inte Wall, que no es otra cosa 
que una puerta ó túnel abierto por canales en un farellón 
de arenácea. Ya en Nueva Zelandia hemos señalado 
una cosa parecida. Alli vimos además, los despojos de 
tres ballenas recientemente beneficiadas en lá playa. 
Esto vá como una reminicencia de las playas de Faltal 
en Sud América, cubiertas de costillas de ballenas, de 
que los changos ó habitantes indígenas de la costa, ha- 
cen sus habitaciones. Encuéntranse en estas playas 
de Jerrys Bay resumideros de arena, que pueden tra- 
garse un hombre con caballo ij fodo\ como dicen nuestros 
paisanos. 



— 58 — 

El Faro de Saint George se alza sobre un avanzado 
promontorio de roca, que nos hizo acordar al Faro de 
Port-Jackson La torre está construida macizamente de 
piedra canteada; y en sus inmediaciones se alzan las 
casas del ge fe, los cottagcs de su ayudante, el salón me- 
teorológico y el hasta de señales, el todo ligado á la 
habitación central por campanillas de aviso eléctricas. 
Las luces del faro son en número de 9^ tres rojas, tres 
verdes y tres blancas, jirando por medio de un aparato 
de reloj. Como el cabo es elevado las luces son visi- 
bles del mar hasta la distancia de 25 millas: hay una es- 
cuela á corta distancia del establecimiento. De la 
cumbre de la torre se domina el panorama de Jervis 
Bay de 30 millas de circunferencia, con 8 millas de 
diámetro. Es un caleidoscopio espléndido de aguas, de 
montañas y bosques, armonizando sus matices y con- 
tornos en un conjunto tan pintoresco como grandioso. 

Fervis Bay tiene indudablemente por delante un gran 
porvenir, el Almirantazgo lo cuenta entre los puertos 
de refugio mos seguro de los costas Australianas; ac- 
cesible con todos tiempos y vientos, pudiendo anclarse 
á cinco ó 6 toesas á corta distancia de la ribera. En 
la cadena costera de esta Bahia se encuentran ricos 
mantos de carbón mineral, lo que atraerá un ferro- 
carril, el ferro-carril de Illawarra, el cual debe esta- 
blecer alli, su término en todo el corriente año. Su 
punto mejor de desembarque es desde Plantation Point, 
hasta Darling Roads. Aili se alzan altas barrancas con 
proyecciones de rocas, con aguas de mar de 6 brazas 
de profundidad entre ellas, de modo que pueden servir 
de asilo á los mayores buques; sus colinas se componen 



— 59 — 

de estratificaciones de excelentes piedras arenáceas 
inmejorables para calzadas, muelles y edificios. 

El Mount Korcínisco, con que vamos á terminar este 
capítulo de digresiones forma la prominencia mas ele- 
vada de las cordilleras Australianas. Lo visitamos 
partiendo de Melbourne, no de Sydney. Asi la primera 
parte de la escursion fué por el tren hasta Wodonga. 
Nada diremos de los paisajes del camino, que describi- 
mos en otra parte. Pero el espectáculo de la campaña 
de Victoria durante una puesta de sol, es sorprendente. 
Vése prolongarse entonces la 'silueta de los altos Euca- 
liptus y de las montañas, bajo un espléndido cielo sin 
nubes; mientras una luz rosa da un ribete de oro y azul 
á la copadura moviente de los bosques y de los pináculos 
inmóviles de las montañas, haciendo resplandecer los 
blancos esqueletos de los árboles tristemente asesinados 
con el procedimiento del rincing ó decortícazion anular; 
y los cuales forman contraste con la eterna monotonía 
del sombrío follaje de los campos y de los rotos Euca- 
liptus aun sobrevivientes. Llegados de noche á Wodonga, 
fuimos á refujiarnos al mejor hotel. Al dia siguiente 
pasamos á Albury, linda ciudad, situada entre colinas 
en el territorio Neogaies, y á la cual el Murray, joven, 
delgado y en sjis orijenes casi parece rodear con sus 
brazos amorosos. 

Un carruaje nos condujo de Albury á Bowna, unas 10 
millas distante, donde pernoctamos. Por la tarde, un 
campesino que iba con nosotros, nos refirió el modo que 
teniau los Negritos de cazar al pájaro Lyra, que es el 
ave del paraíso, ó mejor dicho, el Faisán de Australia. 
Estos cazadores indígenas se deslizan sin raido al través 



— 60 — 

de los matorrales, hasta que oyen el canto del Lyra 
macho, especie de pájaro burlón, con un suave silvido 
melancólico semejante al de la perdiz, y el cual imita 
la llamada de las diversas aves del pais; entonces el 
cazador corre en la dirección del cantor y en cuanto el 
cree cesa de cantar, se detiene sin meter ruido; en 
cuanto el Lyra se tranquiliza de su primer alarma, 
vuelve á silbar y el cazador corre de nuevo, y así suce- 
sivamente; hasta ponerse á tiro del imprudente cantor. 
De Bowna atravesamos un pais quebrado hasta Ma- 
rackel, donde hay un hotel servido por una buena dama 
escocesa. En frente, sobre el costado opuesto ó Vic- 
toriano del Murray, se alzan las obras de una compañiá 
de Minas. Como hacia calor, un baño en las frescas y 
límpidas ondas del rio nos restableció las fuerzas. Sa- 
liendo por la mañana, pasamos por el esíablecimiento 
de Nranie y dos millas mas adelante nos detuvimos en 
un lindo cottage, erigido sobre una suave falda en la 
corriente del tranquilo y poético Murray á los pies. La 
casa tiene una bella huerta de perales y otras excelentes 
frutas; con bellos árboles de ornato plantados en sus 
contornos. La casa se presenta con los frescos colores 
de sus paredes y puertas, sobre las vegas del Murray 
sembrada de ramilletes de bellos Eucaliptus; en todas 
direcciones se alzan elevadas montañas, perdiéndose en 
lontananza con sus relieves vaporosos de azul, stbresa- 
liendo entre ellas el alto y magestuoso pico del gran 
Cosciusko, llamado del gran patriota Polaco que murió 
luchando por su patria y por su libertad; del cual un 
poeta Europeo, Campbell, creo, dice en bellos versos 
ingleses el siguiente concepto: 



— 61 — 

Jimio la libertad, al caer Cosciusko! 

Elevado y magestuoso, Mount Cosciusko culmina sobre 
todas las alturas y crestas circunstantes, como GuUivier 
entre los Liliputienses, con un gorro de blanca y resplan- 
decientes nieves, y presentándosenos como el objetivo 
anhelado de nuestra escursion. Después de un ligero 
descanso, dimos un galope por los potreros, en parte 
para contemplar las bellas tropillas tropicales de 
caballos de raza del establecimiento, y en parte 
para respirar el buen aire y admirar los bellos prados 
de clover florido, no tan bellos como nuestros vastos 
potreros de alfalfa de Chile ó de Cuyo, pero admirables 
como praderas á la inglesa. En seguida volvimos á la 
casa donde tomamos un té á la inglesa, esto es, acom- 
pañado de numerosos platos, aves, jamón, roatsbeef, 
ensaladas, budines; etc., todo lo cual se toma junto y 
en compañía de sendos tazones de un té negro y espeso 
como arrope. El que se atraganta mas de lo necesario 
puede muy bien lamentarse de haber reventado de un 
simple té. 

Al dia siguiente por la mañana recorrimos una her- 
mosa plantación de diversas clases de pinos, formando 
como un brillante Oasis, en medio de los sombrios gome- 
ros Australianos. La primer escursion fue á Pine Moun- 
tain, cadena en estremo escarpada, en la cual abunda el 
wallaby de las rocas; y en efecto, escaso al principio, 
lo vimos cada vez mas abundante á medida que subíamos. 
Estos Wallabys, muy perseguidos por los cazadores 
ingleses, poseídos de ese instirret of the Brítisher to KUl, 
como ellos mismos lo dicen, nada perdonan, ni nada 
dejan vivo por donde pasan : suelen buscar un refugio 



— 62 — 

entre los árboles asiéndose á sus ramas como una ave 
ó como una ardilla. Los hemos visto trepar sobre ramas 
situadas más de siete varas sobre el suelo. Habiendo 
chubasqueado, nos refugiamos bajo el ala saliente de 
una roca; y desde alli vimos dirijirse inmensas banda- 
das de grandes patos negros, con alas de un verde 
dorado. 

Al dia siguiente nos preparamos para la escursion á 
la cumbre del Kosciusko, haciendo todos los preparativos 
del caso, que se echaron sobre un carguero. Vadeando 
en seguida el rio, con el agua casi sobre el lomo del 
caballo, supimos, por un estanciero vecino, Mr. Whee- 
1er, que en sus campos, á media milla de sus habitacio- 
nes,tenian sus nidos, los cuervos de Australia. En efecto, 
estos nidos los hacen sobre los Eucalyptus mas eleva- 
dos; y los forman de palos entrelazados con arte, como 
nuestro caranchos, enredándolos con crines de caballos 
y de vaca ; cada año son ocupados por una pareja de 
cuervos. El cuervo de Europa hace sus nidos social- 
mente, esto es todo reunidos en un solo bosque : mas el 
cuervo de Australia los hace aislados, como nuestros 
caranchos. Sin embargo, en un bosque disecado en medio 
de las aguas color de turquesa del Lago Bebedero, he 
visto una gran cantidad de nidos de esta especie reu- 
nidos en sociedad. Pero son de cuervos, de ánades ó 
de otras aves acuáticas? Esto es lo que ignoro, no 
habiendo hecho sino de paso una escursion en torno de 
dicho lago. Este, habiendo invadido una zona de algar- 
robos, estos se han secado al contacto de las aguas 
saladas y natronosas que los han invadido en perma- 
nencia; y es sobre estos árboles situados en medio de 



— os- 
las aguas saladas que los ha invadido en permanencia ; 
y es sobre los esqueletos de los árboles muertos, pero 
bien conservados por el natrón, que los referidos nidos 
se encuentran. 

Ignoro si las aves acuáticas, en sus diversas adapta- 
ciones, hacen nidos de esta especie ; como ignoro igual- 
mente que nuestros cuervos los hagan en sociedad y en 
medio de aguas (nosotros tenemos cuervos acuáticos), 
todas suposiciones en estremo imposibles. A qué especie 
pertenecen esos nidos? 

De la estancia de los Wheeler pasamos á la de Mr. 
Findlay, que se estiende á lo largo del alto Murray. En 
efecto, el Murray, que es navegable hasta Albury; si- 
tuada 1600 millas mas arriba de su desembocadura en el 
Lago Alexandrina, inmediatamente á A.delaida, se halla 
en el punto que recorremos, muy inmediato á sus fuen- 
tes en las del Monte Kosciusko. El rio solo es poderoso 
mas abajo de Albury, después de la junción con otros rios 
considerables, coraoLachlan, el Darlin^ el Murrumbiodge 
etc. La casa de Mr. Fundle, edificada sobre una loma, 
se halla rodeada del mas bello jardin del Murray, con 
una magnifica perspectiva sobre el país circunstante. 
La loma faldea hasta una espaciosa llanura probable- 
mente una antigua vega, al estremo de la cual el Murray 
corre, con un caudal sereno y apacible de cristalinas 
aguas; mas alia las lomas se escalonan en gradería, 
formando á manera de un anfiteatro colosal de Montañas, 
culminando en la escarpada cumbre del Dargo, inaccesi- 
ble elevados de rocas: solo muy lejos, detrás de ellos, se 
enseñorea la cima resplandeciente del Kosciusko. Se 
necesitan cuatro Kosciuskos, puestos uno encima de 



— 64 — 

otro, para llegar á la altura de nuestro Tupungato ó del 
Nevado de Aconcagua, que es tanabien cresta Argentina, 
por lo menos en su mitad Oriental. Su altura verdadera 
no llega ni al Paso de la Cumbre, en el camino de 
Uspallata, que se alza 3000 metros fobre el nivel del 
mar. Pero el Monte Australiano, aislado en medio de 
cadenas enanas, parece en realidad un gigante en un 
mundo de pigmeos. Todo en este mundo, es comparativo 
Cervantes por ejemplo, es una cumbre intelectual para 
los españoles de los siglos pasados, oprimidos y amila- 
nados por el despotismo regio y por la inquisición. Pero 
Cervantes al lado de Darwin y aun solo de Shakes- 
peare, es solo un pigmeo. 

Como quiera, habiendo obtenido por guia, durante una 
parte del camino, al mismo propietario de la estancia 
Mr. Findlay, volvimos á vadear el Marray, tornando al 
territorio Neo Gales, en la dirección de Spring Creek, 
distante unas 12 millas. Llegados á este punto. Mr. 
Findlay nos dio sus instrucciones y se volvió á su casa, 
donde llegarla bien fatigado, después de sus ocho leguas 
de galope. Nosotros seguimos nuestro camino, guiados 
por sus instrucciones. En efecto, caminamos ese dia 
hasta caer la tarde, y acampamos á la manera de nues- 
tro país, estojes, al aire libre y sin carpa; atando 
nuestras cabalgaduras y el carguero, al cuidado de un 
peón irlandez, en los mejores pastos del contorno. Nada 
mas delicioso que estas acampadas al aire libre, en 
medio de la gran naturaleza y bajo un cielo sin nubes, 
en medio de los desiertos del nuevo Mundo Austral, 
sea este Americano ó Australiano. Se hace un buen fuego 
con las abundantes leñas secas del campo; se pone un 



— 65 — 

buen puchero y un buen asado á la lumbre; se toma un 
buen café ; y después de satisfechas las necesidades de 
la naturaleza, se acuesta uno, caminante fatigado, sobre 
su montura, sin otro lecho que la bóveda estrellada del 
espléndido firmamento Austral. 

El aire es puro y perfumado; el viento zumba en la 
espesura; vagos rumor.>s se escapan de las selvas, y 
las bellas constelaciones del Sud resplandecen en el 
firmamento, á nuestros ojos, que se pierden vagorosas 
en sus profundidades centelleantes. Cuáu elevados los 
pensamientos! Cuan nobles los sentimientos, sobre todo 
en esos momentos de reposo y de reflexión, en medio^del 
melancólico silencio y de las tinieblas, en esas soledades 
primitivas del mundo! Allí, en la remota Australia, pen- 
sando en nuestra distante patria, después de los esplen- 
dores vespertinos, hallábamosnos rodeados de colinas 
vestidas hasta sus cimas de gigantescos y perfumados 
eucaliptus, á las márgenes rocosas de un murmurant 3 y 
cristalino arroyuelo que corria en nuestras inmediaciones, 
uno de los innumerables tributarios del Murray en sus 
orígenes, sombreado por arbusios perfumados y por 
heléchos arbóreos, con hojas semejantes á verdes enca- 
jes de seda. Era para no creerlo, como un estraño 
sueño, en medio de escenas completamente fantásticas, 
al parecer. Parecíanos un desvarío de nuestra imagina • 
cion, y á cada momento nos palpábamos, para persuadir- 
nos de la realidad de aquel viaje y de aquel sublime 
cuadro. 

Al dia siguiente, emprendimos de nuevo la marcha y á 
medida que subíamos, quedaban detrás de noi^otros las 
moradas de los liombres, los grandes cuadn'ipedosy aves, 



— 66 — 

y, por último, hasta los grandes árboles de los bosques 
de eucaliptus, y hasta el fresno de las montañas con sus 
troncos erectos. En seguida entramos en una zona de 
bosques que el frió hacia enanos, trepando elevados 
cerros y atravesando profundas quebradas y barrancos, 
hasta que llegamos á la primera parada sobre las faldas 
del monte, al Possum Point liiver, un delicioso arroyuelo 
de aguas cristalinas que, como el anterior, desciende á 
juntarse con el Murray. 

Después de tomar nuestro lunch, nos bañamos en el 
bello arroyuelo, lo que nos dio el vigor necesario para 
continuar nuestro viaje. El arroyo lo pasamos sobre un 
puente rústico, hecho de troncos grandes de eucaliptus, 
con un piso de cortezas y tierra encima. Después de una 
hora de marcha, llegamos al rancho Donelly, donde reci- 
bimos nuevas instrucciones para continuar nuestro ca- 
mino, lo que hicimos, en efecto, dejando bien pronto 
atrás las regiones habitadas, marcadas por los cercos 
de los grandes runs ó propiedades rústicas; teníamos 
por delante, como punto directivo de nuestra marcha, 
la cumbre del Monte Bogong. 

Siguiendo adelante, llegamos á una curiosa formación. 
Una quebrada, formada por el cauce de un rio seco, nos 
presentó su abertura, en medio de los densos mator- 
rales, mostrándosecos tan ancha y recta como un camino 
real, y durante una milla parecía como una avenida for- 
mada de peñascos rodados de 1 á 2 pies de diámetro: 
parecía como si los titanes se hubiesen entretenido allí en 
abrir un camino ciclópeo, manejando materiales propor- 
cionados á sus manotas. La tarde nos sorprendió sin 
haber pasado á la otra parte del Monte Bogong; lo que 



- 67 — 

nos obligó á hacer alto y á descansar otra noche, des- 
pués de tomar nuestra frugal cena, á la luz refulgente 
de las diamantinas estrellas de Canopea Austral. La 
helada fué severísima en aquellas alturas, donde los hie- 
los son eternos, y los caballos se mostraron inquietos y 
sobresaltados toda la noche, despertándonos con sus re- 
linchos de frió, de susto ó impaciencia. Al dia siguiente, 
al amanecer, nos hallábamos en pié, á la orilla de un 
vivo fuego encendido por nuestro peón irlandés. Todo lo 
hallamos congelado: las conservas en las latas, las car- 
nes, el queso, la manteca, el pan; presentándose tan duros 
y rebeldes al diente, como una piedra. Pero nosotros nos 
calentamos con un rico café, hecho á la lumbre. 

Saliendo del alojamiento al apuntar el sol, con las 
manos entumecidas, lujo de fresco raro en estío en este 
clima de fuego, comenzamos la subida del Monte 
Bogong, y pronto los rayos del ardiente sol Australiano, 
restablecieron nuestra circulación, congelada durante 
la noche. En la cumbre del Monte Bogong encontramos 
el primer glaciar ó blanco campo de penitentes de nieve. 
En la parte Sud se alza un inmenso pabellón de cuarzo, 
blanco y pelado. Los caballos se agachaban para comer 
la nieve, un regalo en Australia hasta para la gente 
caballuna; sin duda la confundieron con la sal, á que 
estaban acostumbrados. Habiendo llegado á la cumbre 
del Bogong, echamos una ojeada de águila sobre el 
país, ó mejor, región circunstante semejante, á primera 
vista, á una inmensa piel manchada de jaguar. Compo- 
nese de una zona de país quebrado y boscoso, de tonos 
á la vez claros y sombríos; claros en los pastos dise- 
cados, sombríos en el follage de los bosques de eucalip- 



- 68 - 

tus, sin gr¿in relieve; surcada por las cintas de plata 
de los arroyos y del Murray. Después de esta ojeada, 
aceleramos nuestra marcha para llegar á la colina del 
Kosciusco antes de la entrada de la noche, encaminando 
nuestra línea de marcha al través de cuchillas y que- 
bradas, con la espléndida cima del monte que parecía 
danzar á nuestra delantera. Diríase una de esas bel- 
dades encantadas de los cuentos, hacia donde los caba- 
lleros andantes se encaminan, sin alcanzarlas jamás. 
Siguiendo adelante, tomamos un sendero de caballos 
cimarrones, y después de recorrer una estension de 
suelo quebrado, con solo algunos arbustos en los sitios 
más abrigados, al través de esplanadas cienagosas, 
cruzando pequeños 'arroyos de márgenes hundidizas, 
trepando cuchillas, hundiéndonos en los ciénagos, su- 
biendo, bajando, encaminados ya á la derecha, ya á la 
izquierda, por las hondanadas y escabrosidades dei 
camino; en valde estremamos nuestros esfuerzos para 
Mcanzar aquella noche á la intangible cima del Monte 
Kosciusco, al parecer encantada. 

Hétenos en este momento llegados á lo que habíamos 
creído que con otra bajada y subida tendríamos para 
alojarnos en su cima. Pero al llegar á este lugar, vimos 
que nos faltaban, por la parte que menos, seis millas 
para llegar hasta la cumbre. Tocando entonces retirada, 
pues la noche avanzaba con rapidez, y dejando el asalto 
difinítivo para el siguiente día, descendimos á una pro- 
funda quebrada, especie de hoijada, donde encontramos 
pastos para nuestras cabalgaduras y leña para preparar 
nuestros alimentos y restablecer el equilibrio en nuestros 
entorpecidos miembros. Nosotros habíamos creído llegar 



09 



ala cumbre antes de la hora de la comida! Fragilidad 
en los cálculos humanos! De la Hoijada (tal es el nombre 
que dimos á este oculto y profundo valle alpestre), saca 
su origen lo Snoivy fíiver (una cosa como el Rio Blanco 
de nuestras Cordilleras San Juaninas). Arriba, todo en 
contorno de la Hoyada, se estendian vastos glaciares de 
nieve, pendientes de las faldas de los montes, á manera 
de largas tocas ó velos de blanco tul, con el rosa de la 
carnación en transparencia, representado por la greda 
rojiza, suspendidas de la cabellera diamantina de una 
joven desposada. Del estremo de cada glaciar se sus- 
pende una delgada, diáfana, plateada y sonora corriente 
sobre guijos, descenciendo á precipitarse dentro del 
Snowy River, en ese punto una corriente clara, mur- 
muraijte y fria como una laguna de la Estigia, con unos 
20 pies de ancho en su cauce. 

Hubo que tenerse nmcho cuidado con los caballos para 
preservarlos de la salvaje visita de los garañones 
vaguales, que quieras ó nó, los fuerzas á seguirlos á sus 
guaridas, cosáandolos y arrancándoles la piel á mordis- 
cos, no dejándoles otra alternativa que el dejarse 
arrastrar á la cuadrilla alzada, y formar parte del harem 
del gran Sultán de cuatro patas, si son yeguas; á la 
muerte en el sitio, si son machos. 

En estas salvajes quebradas alpestres no se encuen- 
tran otros árboles que unarbusto enano y rastrero, 
semejante al cuerno de cabra de nuestras cordilleras; 
pero de lafamiha del Eucalyptus este, el cual brota cobi- 
jado entre las hendiduras de las pequeñas, luchando por 
la existencia contra el rio y á la esterilidad. Los matorra- 
les que habiamos atravezado se hacian notar por su 



— 70 — 

frió, pelado y blanquisto aspecto, no se apolla como el 
común de los árboles, sino que se seca y blanquea como 
si fuera de hueso ó de pedernal. Encontramos en el 
camino muchos nidos aislados de cuervo. La escasez de 
vida vegetal y sobre todo de vida animal, es notable en 
estas alturas; no se ven otras aves que cuervos y un 
pequeño Pavo, llamado Tom-tit por los Ingleses; apenas 
si se perciben algunos escarabajos y una que otra pe- 
queña mariposa alada. De mamíferos, solo vimos una 
tropilla de baguales allí asilados á nuestro paso. En 
esta noche apesar de arroparnos lo mas que pudimos, el 
frió nos penetró hasta los huesos y todo estaba helado ó 
se congeló en torno nuestro. Hízonos acordar al aloja- 
miento de las cuevas,, y al de la Estanzuela, en nues- 
tras cordilleras Argentinas. Parecía como si la misma 
llama nos quemase en aquellas alturas. Debajo del hielo 
endurecido, el agua corría sonora y murmurante sobre 
los guijos; y al halago de esta nave armonía contemplá- 
bamos nuestro cíelo austral con su bella galanuria y un 
esplendor planetario y sus astros resplandecientes; las 
manchas del Sud parecían mas sombrías, y mas blan- 
cas y esplendentes por contraste las nubes Magallánícas; 
mientra la cruz y el Centauro hacían centellas cerca del 
desierto polo Austral, sus astros multicolores de primera 
magnitud. La Corona Estelar denuestro mundo, aparecía 
mas brillante y espléndida sobre esas diafanas alturas, 
tan superiores en elevación á las zonas nebulosas del 
litoral, que habíamos dejado. 

Al día siguiente, madrugando con luna, después de 
calentarnos á un buen fuego, tan aromático como el que 
se hace con la leña del Colliguay en nuestros Andes y 



— 71 — 

de confortarnos con un café caliente y aromático, em- 
prendimos de nuevo la marcha á la cumbre, á ese Ex- 
celsior Australiano, al que nunca acabamos de llegar. 
Tratando de observar el camino, trepamos por crestas 
muy impinadas, sin otro resultado que mostrarnos las ad- 
mirables facultades trepadoras de los caballos ingleses. 
La última parte era tan empinada, que tuvimos que 
valemos de las manos para trepar; cuando se presentaba 
una cuestx demasiado escarpada, el caballo daba un 
respingo en forma de protesta, por obligarlo tan inde- 
bidamente á marchar por tales andurriales. En el fondo 
de una última quebrada, se encuentra un lindo y pe- 
queño lago de una cuadra de estencion, lleno de las 
mas claras, dulces y frias aguas que hayamos gustado en 
ese paraíso de las ricas aguas, la República Argentina. 

El último pináculo de la montaña es una masa de 
desnudo granito sobre el cual se ha construido una pi- 
rámide de piedra suelta, como las piocas ó señales que 
suelen elevarse en las cumbres divisorias de nuestras 
cordilleras. Ha sido erijida por los ingenieros ingleses 
para servir de punto de mira en las triangulaciones de 
las mensuras de estas colonias. 

Trepando á la cumbre de este túmulo ó cairoseo como 
diria un Escocés, nos encontramos de pié; trepados 
sobre la eminencia mas encumbrada de Australia. Le 
vista que de alli se goza, es inmensa; de todos lados se 
proyectan, pendientes en la lontananza, cadena tras 
tras cadena de montañas, á manera de ondas de lazulí, 
confundiéndose con el horizonte en la remota lontanan- 
za del Norte. Hacia el Sud se ve levantarse la cadena 
costera que esconde la vista del ancho mar, al Oriente, 



á la otra parte de las cuchillas, se esüende en vapo- 
rosa lontananza azulada, como un mar en el vacio, los 
llanos de Menciora; hacia el Noroeste oe estiende el 
valle del Murray con una ancha cincha de plata ser- 
peando entre la esmeralda de sus riberas; aqui y alli 
alzan algunos picos aislados sus pirámides de rocas que 
se enseñorean sobre las cadenas circuntantes; al Nor- 
Nordeste se alza el Bayona, que nos ha servido de punto 
de mira en nuestra marcha; al Norte el pedregoso y 
escarpado Dargo, alli se alza Metamatale; al Noroeste 
se alza- el monte Hay; el Sud el Monte Hotham. Otros 
picos se divisan, pero debido á nuestro limitado conoci- 
miento, de la topografía del pais, solo se nos presentan 
como picos sin nombre. 

A nuestros pies serpea el Sno\vy River, en su pro- 
longado curso hasta el mar claro, frió, sonoro y es- 
pumante. Montados sobre aquel pináculo, el exelcio, 
última cultaen mnndi de Australia, teníamos de mani- 
fiesto á nuestros pies como en un mapa bien trazado 
en relieve, todo el bello mecanismo que la naturaleza 
emplea para distribuir sobre las áridas llanuras ó valles, 
su precioso líquido fecundante, el agua. Allí se en- 
cuentran fecundantes depósitos de millas y millas de es- 
tension, donde reúne en cada colina, en cada quebrada, 
grandes cantidades de agua condessada en forma de 
nieve y hielo, estraidos del mar por los rayos del be - 
néfico sol y elevados en el aire, donde reducidos á vapor 
acuoso se disuelven en lluvia fecundante y en nevazones 
benéficas en las cumbres de los Montes, de donde circu- 
lan de nuevo al mar, siguiendo el circulo de leyes inva- 
riable en que la naturaleza jtra en su órbita de enerjia, 



— 73 — 

de acciones y reacciones tan netamente trazadas, y tan 
invariable, como la órbita de un planeta ó la elipse de 
un cometa. Asi los gases realzan del mar recalentado 
por los rayos solares, saturan el aire, descienden, se 
condensan en lluvias ó nieves, se infiltran ó funden; cor- 
ren para abajo de los montes, siguiendo el curso de los 
torrentes y de los rios, y desciende al mar, su punto mas 
bajo, su punto de partida, para elevarse de nuevo y 
tornar al »;írculo de su evolución propia; eterna como 
las leyes que condenan al gas á subir y ai fluido á 
bajar siempre, hasta alcanzar su nivel adecuado, cons- 
tituyendo de este modo el circulo místico de la natura- 
leza. Esto es, el que comienza dando, el mar; acaba 
recibiendo, el mar, 

Y ahora, trepados en su cima; que es lo que debemos 
pensar del jigantesco Kosciusko, culminante, con odo el 
orgullo de sus 7,650 pies (mas bajo que la cumbre del 
Paramilla de Mendoza, de la altura del Paramillo.de 
las Vacas); de ese Monte á quien solo faltan 700 pies 
para llegar a la linea de las nieves eternos en Australia? 

Que para los cortos alcances del común de los ojos 
humanos, él, como tantos otros, en caUdad de espectá- 
culo, es solo un colosal desengaño ; un verdadero y 
solemne fiasco. No asi para nosotros, ni para los que se 
nos parecen; pues tenemos en nuestro buen sentido, 
en nuestro sano criterio, una medida justa y exacta sobre 
el valor real de todas las cosas. Asi jamás esperamos 
ni mas, ni menos, de lo que en realidad estamos destina- 
dos á encontrar. De ahí el que tengamos goces desco- 
nocidos para aquellos que, esperando en su fantasía 
desordenada, en su fé como la llaman, peras del élmo, 



— 74 — 

rabien y se desesperen cuando no las obtienen. Lo que 
hemos visto aquí y como de otras elevaciones á las 
yue hemos ascendido, no es ni mas ni menos, de los que 
nos habiaraos figurado según nuestros cálculos. Se sigue 
de este para Julio Verne, para el poeta matemático sea 
el mundo mucho mas árido y mesquino para el poeta 
desvariados y fantástico? De ningún modo! El mundo 
real es siempre mas grande, mas bello y proporciona 
mas goces reales y variados, que el mundo fantástico 
de la ignorancia, de la superstición ó de la fantasía pura 
y sin control. Da ahí que el sistema de Copérnico, siendo 
al mismo tiempo mas sencillo y natural verdadero y mas 
satisfactorio que el sistema mas difícil, mas complicado, 
pero mas falso de PtoLomeo. La imaginación humana se 
quedará siempre atrás de las maravillas reales de la 
creación y de Dios. Lo bello, lo grande, lo espléndido, 
lo magnifico está en la verdad, en la realidad, no en 
la ficción ni en la impostura. La creatura tendrá siempre 
menos imaginación que el Creador. 

Pero es el caso que los hombres adocenados, los 
hombres vulgv^res creen poder gozar desde la cima de 
esos gigantes de las montañas, espectáculos fantásticos, 
inusitados, maravillosos ; saboreándose de antemano con 
el espectáculo en conjunto y en sus detalles, de todos 
los sistemas, de todas las llanuras, de todos los conti- 
nentes, de todos los mares, de todas las islas, de todos 
los desiertos inferiores. Asi hemos vistos á muchos, como 
D'Orbygni, de Moussy, Forlees, etc. lamentarse de estos 
fiascos. Pero en el caso que la vista del hombre es débil 
para abarcar á la vez en su conjunto y en sos detalles, 
tantos objetos y tan enormes distancias. El Monte Kos- 



- 75 — 

ciusko en Australia, no es sino el mas elevado punto de 
un sierra de cadenas. Visto á una distancia de 50 millas, 
el se presenta cubierto de una venerable peluca de nieves 
si bien mucho menos que esos potentes monarcas de 
nuestras cordilleras, el Tupungato, el Aconcagua, el Mer- 
cedarios. El bonete, que culminan sobre nuestros Andes 
Argentinos, embelleciendo nuestros paisages. De lejos 
ó de cerca, el Tupungato es un verdadero gigante indi- 
vidual, aislado, destacado; una realidad autónoma, de 
cuyos 22,000 pies de elevación (el Aconcagua es aun 
mas elevado) Satanás puede mostrar el mundo á un 
grande hombre y seducirlo, como á Bolívar lo sedujo 
desde el Chimborazo y á Napoleón I desde el Mont 
Blanc. El no pudo seducir á Washington tal vez porque 
en Norte-América no existen, en esa raza que tiene 
encarnada la libertad y el orden en su sangre, eleva- 
ciones tan colosales, tan deslumbradoras como en núes 
tras razas latinas. Asi, Kosciusko, como los grandes 
hombres ingleses, solo es grande en el conjunto, en la 
superposición gerárquica de la colectividad. Asi, á me- 
dida que uno se acerca á él, se disuelve en una sucesión 
de cadenas comparativamente insignificantes. Entre tan- 
to, el Tupungato y el Mercedario, que tienen un ser y 
una autonomía propia, son aun mas gigantes vistos de 
cerca. 

Sobre el túmulo de la cumbre construido de granito, 
hallamos una botella con los nombres de una partida que 
habia trepado á su cumbre en Diciembre de 1881. En 
otra botella hallamos ademas uña nota con el nombre 
de otros viageros que hablan trepado en Enero de 1883, 
solo dos semanas antes que nosotros que subimos á prin- 



— 76 — 

cipio de Febrero. Cometimos la tontería de añadir nues- 
tros nombres á los otros? No por cierto. Si el gran 
autor de la naturaleza guarda todavía su anónimo ¿por- 
que no lo guardaremos nosotros, grano de arena desti- 
nado á confundirse con tantos otros? 

Tomando nuestros caballos, que hablamos dejado á 
cargo de nuestro irlandés unos 100 pies mas abajo, 
comensamos nuestro desceso. Al pasar devuelta por 
nuestro alojamiento de la mañana, encontramos pastando 
en él una manada de bellos baguales de un color castaño 
oscuro, los cuales huyerou tan luego como nos divisaron. 
Siguiendo nuestro descenso, salió á nuestro encuentro 
un bello padrillo bagual negro, el cual se acercó á mirar- 
nos con toda la redondez de sus grandes ojos negros, 
inquietos y vagorosos y el cual, algo asistado el mismo 
de su propia audacia, se aproximó hasta unas 100 varas 
de nosotros, con la cabeza erguida y en ese ademan de 
desafio del esclavo que ha sacudido el yugo de un odiado 
y odioso amo ; con las chascas erizadas, la cola alta y el 
ademan altivo, nos lanzó una última mirada y se alejó 
á todo galope, con las clines y la cola flotante al viento ; 
hasta que se perdió de vista. Una barra amenazadora 
de nubes, preñadas de nieve y de granizo, nos seguia 
de atrás y muy .de cerca, haciéndonos temer el no 
poder escapar á su amenaza. 

Acelerando nuestro descenso, nos encaminamos al 
Bogong, y pasando los bancos de nieve que atravesamos 
el dia antes aun duros con la helada de la precedente 
noche, al pasar los pequeños Lagos, nos oscureció luego, 
teniendo que" pasar la noche á las faldas del Monte 



— - M — 

Kosciusko. Por todo vimos de manifiesto el inmenso po- 
der de los hie'os en los céspedes y herbages achatados 
y como comprimidos con un aplanador de hierro. Las 
piedras arrastradas por los hielos habian servido para 
abrir surcos, como rejas de arado; impulsado por el 
inmenso peso de las nieves al deslozar se, habian traza- 
dos esos sulcos en el suelo de las colinas. La vuelta la 
dimos siguiendo nuestras pisadas hnsta Spring Creek; 
de allí tomamos un camino mas directo para volver á 
nuestro primer punto de partida. Las montañas se com- 
ponen casi enteramente de granito, con unas que otras 
schistas y pizarras micáceas aqui y allí. Durante el 
camino pasamos muchas cuchillas mas largas que el 
Kociusko y de las cuales sin embargo se obtenían mas 
bellas perspectivas y cuadros ma^ pintorescos, que de 
la encumbrada como del gran Monte, No se necesita ser 
rey para gozar; y los reyes son tal vez les que menos 
gozas. A uuestro prso hemos podido conté iiplar algunas 
bellas colinas con fantásticos agrupamientos de rocas y 
de bellos árboles; con cascadas y lagos durmientes, 
dignos de la paleta de un pintor como Hobema ó Lansyer, 
realzadas aun en el fondo, por el lazuli de las remotas 
cadenas. 

Terminaremos con algunas palabras de elogio para 
los caballos Australianos. Ellos, son infatigables, man- 
sos y sufridos como pocos. Descendiendo y subiendo, 
saltando fosos y peñascos, galopando sobre pedernales 
ó sobre ciénagos, mostrábanse tan infatigables, como 
inteligentes y hábiles, acomodando su andar y sus pi- 
sadas á la naturaleza del terreno, sin tropezar, rodar 
ó caer jamás, y sin jamás incomodar ó fatigar á su 



78 



ginete con malas mañas. La razón de esto es que son 
bien enseñados y que se hallan bien mantenidos. 



Ya en la Estadística General que se encuentra en 
uno de los capítulos de la Correspondencia XV, hemos 
dado las cifras correspondivjntes á todos y á cada uno 
de los Estados Australianos, lo que no impedirá que 
aquí lo repitamos por separado, entrando en mayor 
número de detalles. Así comenzando por la población y 
con el fin de observar su ley de crecimiento, daremos 
las cifras de cinco años diferentes, á fin de poder esta- 
blecer parangones útiles, á saber, de 1871, 1873,1879, 
1880 y 1881. Según el Censo tomado en Abril de 1871, 
la población de Nueva Gales del Sud resultó entonces 
de 503,981 almas; de ellas 275,551 varones y 228,430 
mujeres. En 1873 esta población ilegó á 560,275 almas, 
lo que dá un aumento de cerca de 60,000 almas en 
dos años. En 1879 esta población era de 734,282 almas, 
de las que 409,665 eran varones y el resto mujeres; 
tenemos, pues, en 8 años un aumento sobre 1871 de 
231,000 almas más ó menos. En Diciembre 31 de 1880 
el Registro General da 770,524 almas como la población 
general de este Estado, de las que 431,461 son varones 
y el resto mujeres, presentando un aumento de 36,242 
almas sobre el año anterior. El Censo de 1881 dá á 
Nueva Gales del Sud la población total de 781,565 
almas, y como el aumento es de más de 35,000 almas 
por año, tenemos que á fines de 1882 la población de 
este Estado contenia un mínimo de 816,000 almas. Cada 
10 años la población de Australia se calcula ofrece un 



— 79 — 

aumento de 48 á 50 p. 7o» que es exactamente la pro- 
porción del aumento de la población de los Est^ídos 
Unidos, y puede creerse de todo país nuevo poblado por 
la raza inglesa. 

Respecto á la estadística religiosa del Estado, las 
diversas sectas de religión que en el coexisten tienen las 
siguientes denaminaciones, á saber: Episcopales, Pres- 
biterianos, Wesleyos Metodistas primitivos, congrega- 
cionalistas. Independientes, Metodistns Unidos, Libres 
Evangelistas Unidos, Bautistas, Bautistas particulares, 
Católicos Romanos, Unitarios calvinistas, Galeses, inde- 
pendientes Libres, No Sectarros, Luteranos Germánicos, 
Lutheranos Evangélicos, Evangélicos Germánicos, Cris- 
tianos Libres. Judíos, Miembros de la Iglesia de Cristo 
y todas estas sectas tenían en 1880 uno 1341 templos 
á lugares del culto, con 216,530 asientos, esclusive sa- 
lones de reunión y otros edificos empleados á veces en 
los campos y en otras partes para objetos de devoción. 

La concurrencia estremada de todos los servicios en 
los Domingos, era en los sitios de culto regular de 
178,911 almas; con mas 43,011 en los edificios tempora- 
rios; haciendo un total de 221,922 concurrentes. El total 
de ministros ó sacerdotes de todas denominaciones 
era de 671. Entre estos los Episcopales ingleses y los 
católicos Romanos Irlandeses, los Presbiterianos Es- 
coceses y Wesleyos recibían como renta ó estipendio 
de los fondos del Estado mas de 75,000 duros; con uno 
suma adicional y proveniente de las Iglesias y Escuelas 
del Estado de unos 30,000 duros mas; las restantes 
sectas se sostienen esclusivamente con contribuciones 



- 80 — 

voluntarias- Hé aquí algunos detalles particulares res- 
pecto á los ministros y lugares del cu'to y asistencia. 

La Iglesia Anglicana, en Nueva Gales del Sud, cuenta 
por todo 212 ministros ó sacerdotes, 449 Iglesias, con 
asisntos para 74,169 concurrentes y una asistencia me- 
dia de 57,248 almas, escluyendo 16,454 personas que 
asisten cá otros lugares de culto. Las Iglesias Católicas 
Romanas son en número de 293. Hay 182 ministros 
del culto representados y cuestan 42,647 asientos, 
siendo la asistencia media 60,611; hay ademas 8752 
asistentes á otros parages de reunión provisorios. 
Presbiterianos cuestan 164 capillas ó Iglesias, con 32 
ministros del culto y asientes para 27,572 almas, y 
6,163 que asisten á otros lugates provisorios de culto. 
Los Metodistas Wesleyos cuentan 290 capillas, 93 mi- 
nistros del culto y asientos para 41,538 concurrentes, 
con una asistencia media de 26,196; fuera de 9,161 que 
asisten á otros parages provisorios de culto. Los Meto- 
distas primitivos cuentan 65 capillas, 13 ministros del 
culto, asientos para 11,300 personas y una asistencia 
media de 9,000, sin incluir 1,100 asistentes á otros 
parages. 

Las congregacionalistas ocupan 49 iglesias, los mi- 
nistros enumeran 42, cuentan 13,146 asientos, con 
una asistencia media de 7,471. Los Metodistas Uni los 
cuentan 5 lugares de culto, 790 asientos, con una 
asistencia media de 850 y 2 ministros. La Iglesia Unida 
del Evangelio libre cuenta un ministro. Los Bautistas 
cuentan 12 capillas, 13 ministros, 2,060 asientos y una 
asistencia media de 1,219: además 397 asisten á otros 
parajes de culto. Los Lutlieranos Germánicos cuentan 



— 81 -- 

3 iglesias, 1 ministro, 500 asientos y una congregación 
ordinario de 250. Los Germanos Evangélicos cuentan 
1 ministro, 7 templo, 88 asientos y una asistencia media 
de 54. Los Indios cuentan 2 sinagogas, 910 asientos; 
asistencia media de 545 y 4 ministros registrados. La 
Iglesia de Cristo cuenta 2 Iglestas: 4 ministros, 650 
asientos asistencia media de 300. Los independientes 
Libres {Unconected) cuentan una capilla, 1 ministro, 200 
asientos y 50 asistentes. Los Bautistas particulares 
cuentan 3 ministro, 8 capillas 860 asientos, con una 
asistencia media de 330 y 160 aposentos para atender 
separadamente al divino servicio. La Iglesia Episcopal 
protestante de los Estados Unidos- cuenta un ministro 
pero no se da el número de sus afiliados. La Iglesia 
Galesa tiene 1 ministro. Hay dos nuevas Iglesias ó con- 
gregaciones Swedenborghesas, pero no se da cuenta 
oficial de ellas. Las Universidades cuentan Iglesias 
y ministros, 162 asientos y una asistencia media de 50. 

En conexión con la Iglesia de Inglaterra háse criado 
recientemente una nueva Diócesis en la parte meridional 
de Nueva Gales del Sud á la cual, durante nuestra resi- 
dencia, se hizo un donativo de 50,000 duros. Forma 
una sub-division de la diócesis de Goulburn, con Hay 
por Iglesia Catedral de la Nueva Diócesis, la cual se 
estiende sobre una porción considerable de Riverina. 

La estadísticas de las Escuelas llamadas Denomina- 
cionales, es la siguiente: En 1880 se contaban 1340 
Escuelas; 3743 maestros varones y 5584 maestras mu- 
jeres por todo, 9,027 maestros, en los registros se conta- 
ban 44,947 niños varones y 51,838 niñas mujeres, 
haciendo un total de 96,785 alumnos. 



— 82 — 

Asistencia media 33,304 niños y 39,089 niñas, total 
72,395. Estas escuelas se hallaban distribuidas como 
sigue entre las diversas sectas: — Iglesia Anglicana 468, 
con 1120 maestros varones y 2038 maestras mugeres; 
con una asistencia media de 12;381 niños y 14,462 niñas. 
Metodistas Wesleyos, 263; 1019 maestros varones y 
1069 maestras mugeres; con una asistencia media de 
5,880 niños y 8,564 niñas. Iglesia católica Romana 329 
escuelas con 532 maestros y 958 maestras mugeres; con 
una asistencia media de 8,658 niños y de 9,715 niñas. 
Las congregacionalistas cuentan 52 escuelas, 283 maes- 
tros y 319 maestras; 1930 niños varones y 2,275 niñas. 
Las Presbitherianos 143 escuelas; 409 maestros y 507 
maestras; con una asistencia media de 2971 niños y 
3,465 niñas. Las otras escuelas se distribuyen prcpor- 
cionalmente en las'otras sectas. La estadística de las 
Escuelas denominacionales para 1883 es de 1,550 escue- 
las y 107,000 alumnos, con 10,000 maestros de ambos 
sexos en NuevaGales del Sud solo. 

Por lo que es al sistema educacional, este Estado 
hasta hace poco comprendía las Escuelas Primarias 
llamadas Public Schools; las Escuelas Gramaticales (cor- 
respondientes á nuestro 2° grado); las Universidades y 
sus colegios afiliados. Las primeras indicadas que 
incluyen 4 clases de Escuelas, á saber, Públicas, Pro- 
visionales de medio tiempo y Dominacionales, calculadas 
para las necesidades de la población laboriosa j que 
vive de su trabajo, prevalecen en toda la colonia y la 
instrucción dada es de un carácter limitado. Las Escue- 
las Gramaticales fundadas y sostenidas por el Estado 
ofrecían un carácter mucho mas elevado, hallándose 



— 83 — 

organizadas como para suministrar estudios prepara- 
torios para las facultades Universitarias y teniendo 
muchas becas con el valor anual de 20 Ib. (100 duros) 
á la disposición de todos los alumnos menores de 12 
años que han sido premiados en las escuelas primarias. 
Los gastos anuales de ellas varian de 12 lib. en las 
escuelas inferiores á 16 Ib. en las superiores; hallándose 
el número de sus alumnos hmitado á 400. Los cursos 
universitarios son análogos á los practicados en los cole- 
gios de Inglaterra. 

Hasta 1880 las Escuelas Públicas se hallaban bajo 
el control del Concejo de Educación; pero habiéndose 
dado una nueva ley de instrucción pública, el Concejo 
fue abolido y sus funciones transferidas á un Departa- 
mento de Instrucción Pública, dirijido por un Ministro 
Responsable. Esta ley comenzó á funcionar desde el 
1" de Mayo de 1880. Entre sus disposiciones mas 
importantes se cuentan las siguientes: — 1" Las diversas 
clases de Escuelas que deberán establecerse y sostenerse 
por el Estado, bajo la acción de la presente ley (Act.) 
son: — I. Las Escuelas Públicas cuyo principal objeto 
deberá ser suministrar á los niños la mejor educación 
primaria sin distinción de clases ni de sectas. — II. En 
todas las ciudades y distritos populosos deberán estable- 
cerse Escuelas Públicas Superiores, en las cuales se 
suministrarán lecciones adicionales en los ramos supe- 
riores de instrucción, disponiéndose reglamentaciones 
al respecto que deberán sujetarse á la aprobación del 
Gobernador. — III. Se establecerán también Escuelas Pú- 
blicas nocturnas, cuyo objeto serán impartir instruc- 
ciones á las personas que no hayan recibido las ventajas 



— 84 — 

de una instrucción prinaaria. — IV. Se establecerán tam- 
bién Escuelas Superiores para niños en las cuales el 
curso de instrucción debe ser de tal naturaleza que sea 
como una complexión del cursículo de las Escuelas Pú- 
blicas; ó bien la preparación de estudiantes destinados 
á cursar las facultades universitarias. -V. Se dispon- 
drán también Escuelas Superiores para niñas. 

Los gastos semanales abonados por las familias, no 
deben exceder de 3 peniques (6 centavos) por niüoj gages 
que solo pagarán hasta 4 niños á la vez en cada familia; 
debiendo ser un chelin por semana el máximo de gasto 
por familia para la educación de sus niños; cuyos deben 
ser abonados al maestro. En los casos en que los padres 
ó amigos de los niños no puedan pagar dichos gages; 
los niños deberán ingresar sin ellos. Todo niño está 
autorizado á viajar gratis hasta su escuela por los ferro- 
carriles y tramways que á ellas conduzcan, cuando la 
distancia es de consideración. En todas las escuelas pú- 
blicas deberá consagrarse una hora del dia para la 
instrucción religiosa por el órgano de un eclesiástico 
ó cualquier otro instructor religioso, si los parientes 
del niño no ponen objeción á alio. La instrucción dada 
debe serla autorizada por la secta á que pertenezca el 
esclesiástico ó instructor religioso empleado. La colonia 
se distribuirá en distritos escolares, en cada uno de los 
cuales se nombrarán comisiones escolares, {Public Schools 
fíoards) que no deberán constar de mas de 7 personas, á 
fin de inspeccionar la enseñanza. La asistencia de todo 
niño entre 6 y 14 años de edad es obligatoria durante 
70 dias en mínimo cada 6 meses, bajo la pena de una 
multa de 5 chelines per la primera falta; ó de 20 che- 



— 85 — 

lines ó 7 dias de prisión por las faltas subsiguientes; 
pudiendo solo alegarse como escusa suficiente las 
siguientes razones para no cumplir con el precepto 
indicado, á saber: Por recibir educación mejor en otra 
parte; por enfermedad, por falta de una escuela del 
Estado á 2 millas de distancia; con tal que la instrucción 
del niño tenga lugar por el modelo establecido. En los 
distritos pocos poblados se establecerán Escuelas pro- 
visionales, en las cuales se impartirá una instrucción 
puramente seglar; y en los casos en que los niños se 
hallen demasiado desparramados para permitir la for- 
mación de una Escuela permanente, se designarán 
maestros itinerantes con este objeto. Se establecerán 
también escuelas superiores para niños, en que se im- 
partan instrucción en los idiomas antiguos y modernos, 
en matemáticas, en literatura, en las ciencias físicas 
y en aquellos otros ramos que el Ministro de la Educación 
considere conveniente establecer. También se estable- 
cerán escuelas superiores para niñas en las escuelas 
se dará instrucción en los idiomas modernos, historia, 
música, los elementos de matemáticas y otras materias 
al arbitro del Ministro del ramo. Todas las escuelas 
Denominación nacionales enrejistradas {certified) de con- 
formidad con los reglamentos vigentes para las escue- 
las públicas deberán continuarse solo hasta Diciembre 31 
de 1882. De esa fecha adelante han cesado de recibir 
auxilios de parte de la renta consolidada* A partir del 
1" de Enero del corriente año 1883 la enseñanza pública 
se ha secularizado por completo en todo el Estado de 
Nueva Gales del Sud; cesando de ser cátedras de theo- 
logía dogmática en provecho de las sectas. 



— se- 
para los objetos de la instrucción, la Colonia ha sido 
distribuida en 7 distritos escolares, cada uno de los cua- 
les se halla bajo la jurisdicción de un inspector de 
distrito, que tiene á su cargo uno ó más inspectores 
subalternos. En Enero P de 1881, existían: 1 Inspec- 
tor en Jefe, 7 Inspectores de distrito y 15 Sub-inspectores, 
y hasta esa misma fecha se hablan creado 21 distritos 
escolares, 19 de los cuales se hallaban supervisados por 
Comisiones Escolares [Public School Boards), formadas 
de personas de posición y distinción. En conexión con 
la Universidad existen varios pupilajes [scholarsldps) in 
memoriow, de un valor de 50 libras esterUnas anuales 
{250 duros), }• becas (bursaries) que varían hasta libras 
75 (unos 325 duros), y "también medallas desde 10 hasta 
30 libras (de 50 á 150 duros), que se adjudican á los 
candidatos afortunados. La Universidad se halla presi- 
dida por un Canciller^ y su dirección se halla en manos 
de un Senado compuesto de 16 miembros electivos y de 
3 á 6 miembros ex-oficio, esto es. Profesores de la 
Universidad. Para el año que terminaba en 31 de Di- 
ciembre de 1880, las entradas, inclusa una dotación 
anual de 5,000 libras de parte del Estado (25,000 du- 
ros) y de un sobrante de libras 1 ,500, provenientes del 
año anterior (unos 7,500 duros), alcanzaban á 12,411 
libras esterlinas (62,055 duros); el gasto llegó á menos 
de 50,000 duros, quedando un sobrante de cerca de 
15 mil duros (2,541 libras). En 1880 unos 50 estudiantes 
rindieron sus exámenes estatutorios, siendo admitidos á 
matriculacion. Los grados conferidos fueron 5 Magister 
Artium y 21 Bacalaureatus Artium. Los exámenes pú- 
blicos son análogos á los exámenes rendidos por la clase 



— 87 — 

media en las Universidades Inglesas de Oxford y Cam- 
bridge. Se celebran anualmente en Noviembre, y se 
hallan destinados á probar la capacidad ó aplicación y 
adelanto de los jóvenes que cursan las escuelas ó son 
enseñados privadamente. Se divieen Se?iior (mayores) 
y Junio»' (menores), y á los candidatos aprobados se 
les acuerdan certificados de competencia en los ramos de 
sus exámenes. En los exámenes públicos celebrados en 
Noviembre de 1880 en 17 centros, á saber, Sydney, 
Albury, Armidale, Bathurst, Brisbane, Burronca, Goul- 
burn, Grafton, Inswich, Maitland Este, Mittagong, New- 
castle, Qiieenbeyan, Singleton, Tamwosth, Toowooba y 
Gass, 66 candidatos se presentaron para los exámenes 
de mayores y 381 para los de menores; de estos fueron 
aprobados 54 candidatos de mayores y 209 de menores. 
Estos exámenes son distintos de los exámenes del ser- 
vicio civil; en estos, durante el año 1880, 4 exámenes 
tuvieron lugar, en los cuales 69 candidatos obtuvieron 
certificados. La Universidad hasta hoy ha costado al 
Gobierno, en edificios y dotaciones, unas 200,000 libras 
esterlinas (1 millón de duros). En 188 se notificó al 
Canciller de la Universidad, que ]Mr. Challis habia legado 
á esta una herencia por valor de cerca de 1 millón 
de duros (180,000 libras). Sus grados Universitarios 
gozan de los mismos privilegios, rango, títulos y pro- 
cedencia del Reino Unido. Tiene tres Colegios afiliados, 
uno Episcopal, otro Presbiteriano y otro Católico, en 
que se dá instrucción teológica á los seminaristas de 
cada una de estas tres religiones. 

Hasta 1881, el número de establecimientos educacio- 
nales de Nueva Gales del Sud, incluyendo las escuelas 



privadas, era de 1,910, bajo la dirección de 1,518 maes- 
tros y de 1,875 maestras; por todo: 3,393 maestros, con 
86,962 alumnos varones, y 82,479 aluranas mujeres en 
instrucccion. 

El monto recibido de los fondos del Estado para 
objetos de educación fué de 388,122 lib. est. y unas 
86,792 lib. est. provenientes de rentas y otras entradas 
del ramo, formando un total de 2.375,000 duros consa- 
grados puramente á la Instrucción pública, sin contar 
la Universidad. En este mismo año hubo un aumento de 
91 escuelas de 263 maestros de ambos sexos y de 
14,151 alumnos de ambos sexos. Daremos algunos de- 
talles de la naturaleza de estos establecimientos á fin 
de dar una idea mas acabada de la difusión de la ense- 
ñanza en esta interesante colonia: — 2 escuelas de huér- 
fanos con 6 maestros y .558 alumnos; 1 aula de niños con 
Í7 maestros y 656 pupilos; 3 establecimientos industria- 
les y reformatorios, inclusa la Escuela náutica de Vernon, 
con 5 maestros y 266 alumnos; 872 escuelas públicas con 
1,550 maestros y 107,464 alumnos; 218 escuelas provi- 
sionales, con 211 maestros y 5846 alumnos; 98 escuelas 
de medio tiempo con 49 maestros y 2,020 alumnos; 
24 escuelas nocturnas con 24 maestros y 695 alumnos 
Las escuelas privadas eran en número de 531, de las que 
58 de niños, 99 de niñas y 374 mixtas. En 1843 formó- 
se un establecimiento de educación técnica que abarcaba 
la agricultura, la minería, las ciencias matemáticas y 
físicas, el comercio, etc. 

Pasando á las Escuelas Especiales, una academia de 
Artes fué fundada en Sydney en Abril de 1871, abrién- 
dose al público el P de Mayo de 1875 y duró hasta 



1880, en que se disolvió, haciendo donación de sus pro- 
piedades á la «Galería de Artes de Nueva Gales del Sud» 
como donación de los miembros de la Sociedad á esta 
institución nacional. Esta galería de Artes fue abierta 
en 1876, recibiéndose como Galeria Nacional en 1880. 
Es accesible al público excepto los domingos. El monto 
de los auxilios recibidos del Gobierno para la compra 
de obras de arte alcanzó á mediados de 1881 á 20,000 
lib. est. (100,000 duros). Contiene algunos cuadros y 
trabajos de mérito. Esta galeria es visitada al año por 
mas de 100 mil visitantes. 

La Biblioteca Pública de Sydney, situada en un edificio 
de piedra, cerca de su magnífico parque, contaba en 
1881 unos 46,000 volúmenes en todos los ramos de 
literatura y ciencias. Hay además unos 12,500 volúmenes 
destinados para préstamos. Hasta 1879 se habían gas- 
tado en ella unas 36,000 lib. est. (180,000 duros). En 
1883 se ha invertido una suma de 200,000 lib. est. 
(1.000,000 de duros), en nuevos edificios y nuevas adqui- 
siciones. 

En los distritos rurales se cuentan 81 Institutos mecá- 
nicos (Escuelas de Artes y Oficios) y otras tantas biblio- 
tecas públicas. Una bella institución de esta clase existe 
en Sydney con una Biblioteca adjunta de unos 20,00 
volúmenes; establecimiento altamente patrocinado. Un 
colegio tecnológico de obreros se halla hoy abierto en 
conexión con esta institución en que se da instrucción 
en los diferentes ramos de las Artes y Ciencias. Va á 
ser afiliado á la Universidad. Durante L^81 unos 770 
estudiantes asistieron á sus aulas hallándose dotado de 
excelentes talleres de clase, d.e laboratorios y de teatro 



— 90 — 

de lectura, como también aparatos para el estudio de 
artes y ciencias aplicadas. El Museo Australiano tiene 
cerca de 150,000 visitantes al año, lo que prueba el gran 
interés de sus colecciones. Recibe del Gobierno unas 
6,000 lib. est. al año (30,000 duros), lo que basta para 
sus gastos, añadido á sus otras entradas. Sus edificios 
cuestan cerca de 200,000 duros. 

Hoy se hallan muy avanzados los trabajos para un 
Museo tecnológico é industrial en conexión con él, para 
lo cual se cuentan ya como 3,000 muestras y modelos 
y que deberá ocupar una parte de un nuevo Carden 
Palace. 

En Agricultura, el clima de Nueva Gales del Sud es 
en estremo favorable al desarrollo de las facultades pro- 
ductivas[de su suelo y Nueva Gales del Sud no solo puede 
cultivar todos los productos ingleses, sino también los de 
otros climas. Pero los ingleses, con corta escepcion, se 
conservan hasta hoy ingleses bajo todos los climas y 
cultivan '.de preferencia los articules de agricultura de 
su pais nativo, sin cuidarse del clima ni de las otras 
circunstancias. Estos artículos consisten en trigo, cebada, 
avena, nabos, papas, y todo género de raices Europeas. 
También se cultivan en abundancia las frutas como na- 
ranjas, limones, bananas, higos, pinas, y muchos otros 
productos semi-tropicales. En los primeros dias de la 
colonia el trigo se cultivaba por estenso en los valles del 
Hunter y del Hawkesbury y cerca de Campbelltown 
y de Canden ; pero hoy este cultivo se halla sobrepujado 
por otras cosechas un tanto mas adecuadas al clima 
como ser maiz, tabaco; batatas ets. Es en las elevadas y 
M:*escas mesetas del Norte donde se obtienen hoy cose- 



— 91 — 

chas de un excelente trigo. Además, Orange en el 
Oeste, Goungen en el Sudoeste y Tumut en el Sud son 
centros de estensas zonas dotadas de un suelo y clima 
favorables al cultivo del trigo. Estos distritos se encuen- 
tran de 2,000 á 4.000 pies sobre el nivel del mar, y el 
tizón que suele ser fatal en la costa, apenas se le conoce 
en el Sud. El maiz es cultivado con generalidad en 
toda la colonia y es manufacturado en grande escala 
con maizena por la que hay una gran demanda. Entre 
tanto en los Estados Unidos se conocen mas de. cien 
preparaciones del maiz, á mas de la maicena; cada cual 
mas agradables, sanas y nutritivas, para el alimento del 
hombre, siendo las principales nuestra mazamorra y 
nuestro locro Argentinos. Pero todo esto aun no entra 
en la práctica Australiana. También se ha ensayado en 
Nueva Gales del Sud el cultivo de la caña de azúcar para 
lo que el clima de sus suelos bajos del Norte se presta 
bien; pero teniendo un vecino mas adecuado para este 
ramo como es todo Queensland, les aconsejariaraos pre- 
ferir el cultivo de la vid al de la caña dulce como mas 
productiva y útil. 

En efecto, un suelo que puede producir carne, trigo y 
vino de primera calidad en abundancia, no debe cambiar 
jamas sus nobles é indi3pensables productos, por los 
llamados artículos coloniales, pues aun cuando en apa- 
riencia son mas productivos, son en realidad articules 
menos indispensables y de espendio menos seguro. Un 
pais puede vivir bien y prosperar con solo lana, carne, 
pan y vino como productos, mas un pais que solo pro- 
duce azúcar, café, cacao, etc, no puede vivir ni prosperar 
con solo ellos. 



\ 



— 92 -- 

Lo mejor, lo mas conveniente para un pais cual- 
quiera, es obrar en armonía con su clima, suelo y pro- 
ductos naturales: los cultivos forzados jamás son tan 
provechosos; fuera de que jamás en el mundo habrá 
lana, carne, pan y vino en exceso para sus necesidades. 
Verdad es que en Nueva Gales del Sud no se ha descui- 
dado tampoco el cultivo de la vid; los vinos de Albury 
y del Murray son hoy famosos en toda Australia. La uva 
florece todo lo largo de los distritos de la costa y se 
encuentra en casi todas las huertas y jardines del 
pais; pero las viñas no son considerables, son mas bien 
pequeñas é insignificantes, y el vino que se fabrica es 
escaso, caro, y sin la preparación conveniente. 

Los ingleses solo fabrican bien la cerveza, que gene- 
ralmente es esquisita en toda Australia. El tabaco se 
cultiva en el distrito del Rio Hunter y en pequeñas 
áreas, en el Clarence y en el Murrumbidgee. Su producto 
se considera inferior al tabaco Norte- Americano. La ce- 
bada, la avena, el centeno y otros cereales son culti- 
vados en las mesetas, sobre todo como forraje. Las 
papas no conocen plaga en la Colonia: la ariruta, las 
aceitunas y las alcaparras, son cultivadas en el Norte, 
pero no en grande escala. Los bosques de naranjos de 
las inmediaciones de Sydney y de Parramatta, son im- 
productivos, pero las más bellas frutas se obtienen tal 
vez en las islas de la parte inferior del Rio Hunter. 

Según la Estadística Agrícola de 1881, existen en Nue- 
va Gales del Sud unos 40 mil propietarios territoriales 
con más de un acre de tierra (sin incluir los que ocupan 
tierras con objetos pastoriles)^ teniendo la posesión en 
otal de 25 millones 401,087 acres en freehold (propie- 



— 93 — 

dad perfecta), y J. 366,232 acres en arriendo con contra- 
ta. De esta masa de tierra, 706,500 acres se hallaban 
en cultivo; 21.351,434 bajo alambrado ó cerco, pero sin 
cultivo, y 5.707,387 acres sin cercar. Comparado con 
el año anterior, hay un aumento de. 70,858 acres culti- 
vados. El área cultivada y sus productos se especifican 
como sigue: cultivado en trigo, 252,541 acres, dando 
un producto de 3.708,737 bushels (cuartillas); maíz, 125 
mil 679 acres, produciendo 4.483,457 cuartillas (lo que 
indica que el clima y suelo dá un rinde más del doble 
en maíz que en trigo); cebada, 7,890 acres, produciendo 
160,602 cuartillas; avena, 18,000 acres, con un producto 
de 356,121 cuartillas; centeno, 1,092 acres, con un pro- 
ducto de 16,770 cuartillas; mijo, 208 acres, con un 
producto de 5,520 cuartillas; papas, 18,997 acres, pro- 
duciendo 51 mil 937 toneladas; tabaco, 1,586 acres, con 
un producto de 1 5,935 libras; sorgho é itnplee, 65 acres, 
con un producto de 41 1|2 toneladas de estos forrages; 
caña dulce (productivos), 4,466 aeres; (improductivos), 
6,507 acres; producto, 10 millones 352,306 libras azúcar. 
Ariruta, 37 acres; producto, 33,865 libras. Vas, 4,725 
acres; producto, 584,282 galones vino, 1,576 toneladas 
de uvas consumidas en natura y 6,625 galones de aguar- 
diente. Naranjales, 5,930 acres, produciendo 3.805,906 
docenas naranjas. Jardines y hortalizas, 18,540 acres. 

Comparado con los años anteriores, hay un aumento 
general considerable que en el trigo es de 4 por 100. 
En el maíz y las papas hubo mas bien disminución. 

Pasando ahora á la ganadería según el censo de 1881, 
habían entre squaters y chacareros de animales finos 
38,8 78, los cuales poseían 364,306 cabezas cabalgares. 



~ 94 — 

2 182,226 cabezas de ganado vacuno y 36.591,986 
ovejas. Esto manifiesta con respecto al año anterior un 
decrecimiento en el ganado vacuno do 334,170 cabezas 
y uu aumento de 36,000 caballos y de cerca de 3 1/2 
millones de ovejas. Los cerdos, en ese mismo año, 
sumaban 308,205 cabezas, presentan un aumento de 
mas de 52,000 cabezas sobre el año anterior. Debido al 
clima ó á cualquier otra causa, no nos ha parecido 
ver en Australia la misma afición á la cria del cerdo 
que en Inglaterra ó los Estados Unidos. Todo ganado 
importado, de cualquier procedencia, excepto de las 
colonias Australianas, se halla sujeto á cuarentena, sea 
á bordo, cuando el buque en que viene se halla anclado 
á mas de 100 yardas de un muelle o en una estación 
conveniente, debiendo su propietario cargar con los 
costos. Mas hoy, en 1883, se ha llegado á prohibir por 
completo toda introducción de ganado de cualquier es- 
pecie del estranjero y aun de Inglaterra. Todo por miedo 
á las pestes contajiosas del ganado. 

En todo el año de 1881 se hablan enajenado en los 
distritos dobladas, siete millones 071,075 acres, quedan- 
do cerca de 19.000,000 de acres en disponibilidad en el 
resto de la colonia hubieron diez millones 154,810 
acres enajenados. Existen 4,329 arriendos pastoriles en 
distritos de segunda clase, con un área de 208,225 
millas cuadradas, cuya renta anual es de 158,806 libras 
y 18,176 arriendos anuales con un área de 23,693 
millas cuadradas, cuya renta anual es de 49,389 Ib. El 
total de la renta'anual es proveniente del arriendo de la 
tierra del Estado en 1882, alcanza á 264,407 Ibs. (mas 
de 1,300,000 duros. 



— 95 — 

En lo que respecta á la situación de la industria mi- 
nera de esta colonia, sus recursos minerales son tan 
variados, como importantes y ricos en lo que se refiere 
á oro, estaño, cobre, tierra y carbón mineral. 

El producto del oro, como es sabido, ha decaido con- 
siderablemente en estos últimos años. Pero de 1880 
adelante se ha notado algún aumento. El oro se en- 
cuentra en muchos parages; los campos en que tienen 
lugar las operaciones mas activas en la actualidad se 
hallan en los distritos siguientes, á saber, en el distrito 
de Bathurst, los minerales deBathurst, Trunkey, Tuenas, 
Carcoar, Rockley, Orange y Mitchel's Creek: en los 
distritos de Tambaroora y Turón, los minerales de Hill- 
End, Sofala é Ironbark; en el distrito de Mudgee, los 
minerales de Gulgong, Hargreave, Wellirgton y Win- 
deyer; en el distrito de Lachlan los Minerales de Forbes, 
Parkes, Grenffel, Young y Temora; en los distritos del 
Sud los minerales de Araluen , Goulburn, Braidwood, 
Shoalhaven, Bermagin, Mayor's Creek, Nerrigundah y 
Moruya; en los distritos de Tumut y Adelong, los 
minerales de Adelong, Tumut, Tumberumba, Cooma y 
Kiandra; en los distritos de Peel y Uralla, los minerales 
Armidale, Bingera, Nundle, Barraba, Rio Rochy, Tam- 
worth y Walcha; en los distritos de New England y 
Clarence, los minerales de Boorook, Dalmorton y Sol- 
ferino. 

Por todo existen 39 lavaderos auríferos declarados 
en el Sud; 38 en el Oeste y 7 en el Norte, siendo el 
área aurífera aproximada de la Colonia de unas 13650 
millas cuadradas. El producto total en oro hasta 1882 
de 9. 175,.553 onzas, con un valor de cerca de 36.0000.000 



— 96 — 

de lib. est. (184 millones de duros). Los minerales de 
los Estados Unidos producen en un solo año, una suma 
mayor que esta, que representa el producto total de 
32 años de esplotacion desde 1851. 

En 1880 grandes cantidades de oro se encontraron 
en el lugar llamado Temora, distante 30 millas de Coo- 
tamundea. Atrajo una numerosa población y ha sido la 
corrida mayor que se haya visto desde el descubri- 
miento de los depósitos auríferos de Queensland. Donde 
primero se descubrió oro efectivo fué en Lewes-Port- 
Kreek, no lejos de Guijong, en Febrero 12 de 1851 por 
Edward Hargreaves. El producto total del oro en el 
año 1880, fué de 118,601 onzas, con un valor de 
441,544 £ (2.208,000 duros). El valor del oro estraido 
ha variado de 2 V2 <£ onza, proveniendo de los distri- 
tos de Bathurst y Clarence; hasta 4 £ la onza, el pro- 
viniente de los distritos meridionales y de Tunnit. En 
ese mismo año existian en los minerales auríferos la 
siguiente maquinaria. Lavaderos aluvionales: 16 máqui- 
nas de vapor del poder de 206 caballos; 29 trapiches 
de moler; 9 pique-tornos y poleas; 6 Whijjs; 20 esclu- 
sas y domas: 31 ruedas hidráulicas; 76 bombas; 200 
cajones de esclusa. Minas de cuarzo: 76 máquinas de 
vapor con la potencia total de 1075 caballos; 47 tra- 
piches de moler; 625 stampedes; 6 pique-tornos y po- 
leas; 10 ruedas hidráulicas, el todo avaluado en £ 
321,624 (1.606,000 duros). El número de mineros era, 
en los Lavaderos [Alluvial) 9846 europeos; 1603 chinos. 
Minas de cuarzo, 1808 europeos; 188 chinos; total 
13,445. El terreno aluvional trabajado ocupa una área 
do 1395 millas cuadradas; y 433 vetas de cuaizo que 



— 97 — 

resultaron ser aurífei'as. El producto de oro de los 
lavaderos por tonelada fué de 1 adarme 2.73 gramos, 
término medio; del cuarzo, el resultado fué cerca de 1 
onza por tonelada (15 adarmes 17.54 gramos). El rinde 
mas bajo de 5 adarmes 12 gramos tuvo lugar en Ba- 
thurst; el mas alto, 7 onzas 3 adarmes, 10.23 gramos, 
tuvo lugar en los distritos de New-England y Clarence. 
El número de mineros empleados para otros metales 
que el oro fué de 2,352 con un valor de maquinaria 
empleada de 13,300 libras esterlinas. 

Plata y plomo se han encontrado en diversos parajes, 
pero estas minas no son en la actualidad muy trabaja- 
das. Las principales minas se hallan en Bootook. La 
dificultad de reducir convenientemente el mineral ha 
retardado la esplotacion de las minas de plata. La can- 
tidad de plata extraída en 1880 fué de 91,419 onzas, 
avaluadas en Hb. est. 21,878; y de plomo 27 toneladas 
14 quintales con un valor de 890 lib. est. 

El cobre es abundante, pero su explotación ha sido 
retardada por el bajo precio del metal. Se estima que 
las formaciones cupríferas cubren una área de 6,713 
millas cuadradas, igual á 4.206,320 acres. Las princi- 
pales minas se hallan en el distrito de Cobar. El mineral 
contiene de 7 á 20 7» de metal. 

Durante 1880 se exportaron 5,263 toneladas de cobre 
en barras y 132 toneladas de mineral y regulo el todo 
avaluado en 364,059 lib. est. Estaño se ha descubierto 
en estos últimos años en grandes cantidades. 

En el Norte se encuentran 6 minerales distintos de 
estaño; los principales centros de las operaciones mi- 
neras en este metal son Glen Innes, Tingha, Vegetable 

7 



— 98 — 

Creek, Willson Downfall y el pais limítrofe; en el Sud 
el metal ha sido hallado con menos profusión en las 
inmediaciones de Albury. El área de pais estañífero se 
estima en 8,500 millas cuadradas. De esta área solo 
uñas pocas millas cuadradas han sido abiertas hasta 
hoy y solo una corta prof orcion ha quedado agotada. 
En todo el año 1880 se exportaron 5,476 toneladas y 
6 quintales en barra y 682 toneladas 6 quintales en 
mineral, con un valor de 471,337 libras esterlinas. 

Se ha encontrado en gran abundancia en los lechos 
de los Ríos y Quebradas, llamándosele estaño de corrien- 
te-, también se le encuentra en vetas y mantos. 

Se han hallado diamantes en abundancia en diversas 
partes de la colonia y no hace mucho que este ramo 
de minería prometía grandes cosas: pero sus productos 
no han compensado el tiempo, el trabajo y el capital 
invertidos. Solo se estrageron unos 5,000 diamantes de 
un peso medio de un quilate cada uno; el mayor solo 
llegó á pesar 5 3/4 quilates. 

Los mas productivos campos de diamante se encon- 
traron en las riberas del Cudgegong. 

El hierro, verdadero é inestimable diamante para la 
humanidad entera^ y el que dá al hombre el mayor 
dominio sobre la naturaleza, se halla en abundancia en 
Wallerawang; también se le halla en Jervis Bay, de que 
hemos dado una descripción, y en Carcoar; pero los mas 
importantes trabajos se hallan en las minas de Literoy; 
en Nattai, cerca de Berrima; en las fundiciones de 
hierro de Lighgow Valley y en las fundiciones de Mit- 
tagon. En los altos hornos de Litghgow se emplean 
200 hombres. Durante 1880 se han estraido 2321 tone- 



~ 99 — 

ladas 6 quintales de hierro, avaluados en lib. esterlinas 
15,535. La región mas abundante de hierro en la colo- 
nia se halla atravesada por el ferro-carril que cruza de 
Zigzag á Wallerawang. Este distrito es rico en depó- 
sitos de carbón mineral, hierro, cobre y otros metales. 
Antimonio y Arsénico se han encontrado en diversas 
localidades como también manganeso y otros metales 
raros. Durante 1880 se esportaron 87 toneladas 7 quin- 
tales de mineral de antimonio y 12 toneladas 13 quintales 
de metal avaluado todo en lib. est. 1652. 

Los mantos carboníferos de la Nueva Gales del Sud 
son estensos y valiosos. Estiéndense desde el 29" hasta 
el 36° paralelo de lat, Sud y se ramifica hasta la lengua 
del agua durante muchas millas del litoral marítimo. 
Las áreas carboníferas se hallan interceptadas por dos 
líneas de ferro-carriles á distancia de 100 millas de la 
metrópoli; mientras que una tercer línea en el Norte corre 
al travez de los campos de carbón fósil casi en toda 
su ostensión. La hulla de Nueva Gales del Sud sirve per- 
fectamente para las máquinas de vapor; y los ensayos 
han probado serian buena como la mejor hulla inglesa; 
y con marcada superioridad para la producción de gas. 
De todos los minerales este es tal vez el mas importante 
para un país, tanto ó mas que el hierro, pues que sirve 
para beneficiar á este y al mismo tiempo para muchos 
otros objetos indispensables ; sus depósitos en Australia 
se consideran inagotables. Las minas en actual esplo- 
tacion se hallan situadas en Hartley, Maitland, New- 
castle, WoUongong y los distritos contiguos; siendo la 
hullera de Newcastle la mas abundante. Durante 1880 
se han estraido uno y medio millonos de toneladas de 



— 100 — 

hulla, con un valor de 630,000 lib. est. (3.150,000 duros.) 
En los años siguientes, (1882 y 1882) la estraccion ha 
sido de 2 millones de toneladas^ término medio, cada 
año. Esta estraccion se hace por mas de 5000 obreros, 
Mantas de hulla de mas de 700 millas de ostensión, se 
estienden al Norte New Castle y todos estos depósitos 
pertenecen á la misma formación que hoy se trabaja 
en el Hunter. Todos estos depósitos se hallan caracteri- 
zados por la misma fauna y flora fósil, constituyendo 
uno de los depósitos mas estensos y valiosos del mundo. 
El área carbonífera de la colonia se aproxima á unas 
23,950 millas cuadradas. 

En Hartley Valley, cerca de Bathurst; en Joadja Creek, 
cerca de Berrima, y en el distrito de Illawarra, se han 
encontrado vastos depósitos de pizarras de kerosene, 
habiéndose ya principiado la esplotacion de este aceite. 
En 1880 se entregaron cerca de 20,000 toneladas d« 
estas pizarras con un valor de lib. est. 44,725. El 
Asbectos se encuentra en Gundagai, en Kings Plains, en 
el distrito de Bathurst y en Sewels Creek. El asperón 
ó piedra arenácea adecuada para edificios se encuentra 
en abundancia en los distritos de la costa y en Sydney ; 
marmol se ha encontrado en Marulan. El granito abunda 
también en algunas partes de la colonia, con especial en 
las mesetas donde se encuentran igualmente depósitos 
de kaohn ó arcilla de porcelana. Turba y plumbago 
también se han descubierto. La piedra de cal es muy 
general, lo mismo que la pizarra. La media de la pro- 
ducción mineral total de esta colonia es de 2.100,000 
lib. est. por año (10 li2 millón de duros). El detalle 
de estos productos hasta estos últimos años es como 



— 101 — 

sigue: en lib. est. oro, 37.777,315; plata 165,279 lib. 
est; hulk 26.106,255 tons. con el valor de 13.632,060 
lib. est.; pizarras de petróleo 540,299 lib. est.; estaño 
un 45,465 tons en barra; 15,601 tons. en mineral todo con 
valor de 4000000 lib. est.; cobre por valor de 3.000,000 
lib. est. ; hierro por valor de 75,400 lib. est., antimonio 
por valor de 12,000 lib. est. ; plomo por valor de 500 
lib. est. ; minerales mixtos por valor de 12,000 libras 
esterlinas. 

El total es por mas de £ 2,000,000 anuales ; pero 
han habido años como el de 1874 por ejemplo, en que 
la exportación llegó á £ 2,792,000; siendo en 1879 
de £ 2,147,000. El valor total de los metales y 
minerales esplotados en Nueva Gales del Sud hasta Di- 
ciembre 31 de 1882 se estima en 55,714,318 £ equi- 
valente á 283 1/2 millón de duros. Pero estos países 
se hallan demasiado recientemente colonizados para que 
hayan dado todo lo que pueden dar en este ramo, estos 
no son probablemente sino comienzos de una producción 
destinada á ser aun mas opulenta en lo futuro. 

Pasando ahora á los telégrafos eléctricos diromos que 
sus alambres se estienden á todos los puntos impor- 
tantes del territorio de la colonia y también á todas las 
colonias inmediatas, sin perjuicio de nuevas líneas que 
se hallan constantemente en erección. Con Victoria y 
Sud Australia hay una comunicación doble; habiéndose 
últimamente establecido un cable submarino entre Syd- 
ney y Nueva Zelanda. Hasta 1881 se hallaban funcio- 
nando 8515 millas de telégrafo eléctrico, con mas 14,278 
millas de alambre : hasta 1882 se habían agregado 1500 
millas mas de telégrafo, lo que hace para principios de 



— ■ 102 — 

1883 unas 19,915 millas de telégrafo en ejercicio, con 
mas de 300 estaciones. El número de mensages se acerca 
á 1 1/2 millón por año, con un producto de 90 á 100,000 
£ y un gasto de servicio y conservación en números 
redondos de £ 115,000. El equilibrio se ha esta- 
blecido en el corriente año, habiendo habido un aumento 
anual de mas de 5,000 mensajes en los dos últimos 
años. El costo de un mensaje que no exceda de 10 
palabras es de 1 chelin ; las palabras adicionales se pagan 
dos centavos cada una: esto pasa dentro de la colonia 
de Nueva Gales del Sud. Para las comunicaciones 
intercoloniales el valor se dobla. El telégrafo trasconti- 
nental {overland) carga de 4 á 12 chelines por mensaje 
de 10 palabras. Para Sydney y sus inmediaciones un 
mensage de 10 palabras solo cuesta medio chelin (un 
real fuerte). Para Tasmania el servicio se hace por un 
cable, costando las 10 palabras 7 chelines. Este mismo 
vale 9 chelines para Nueva Zelanda. Para Londres los 
mensages valen 11 chelines por palabra desde Sydney; 
pero hay que advertir que la distancia entre Sydney y 
Londres en mas de dos veces la distancia de Londres 
al Rio de la Plata; menos de tres duros por palabra, 
es pues un costo relativamente insignificante. Sydney 
tiene su medio dia, 10 horas 5 minutos antes que Londres. 
Con relación á los correos, la tasa de estos es en la 
metrópoli de 2 cent, la media onza y de 4 es. la onza. 
Fuera de Sydney y sus alrededores hasta Fiji, la onza 
de correspondencia vale 8 es. La correspondencia para 
Europa cuesta desde 12 hasta 16 es. la media onza. Los 
periódicos tienen curso libre por los correos en el interior 
de la colonia con tal que no tengan mas de 7 días de 



— 103 — 

data atrasada. Su porte para Europa vale de 2 á 4 cts 
número; la via por los Estados Unidos es mas barata. Las 
tarjetas postales hoy en uso pueden obtenerse por uu che- 
linla docena; pueden enviarse en todas direcciones sin 
mas gasto, dentro de los límites de la colonia, y también 
á las otras colonias, añadiendo un sello adicional. Paque- 
tes de libros y muestras pueden remitirse en todo el 
país á la tasa de 2 es. las primeras 2 onzas y de 2 es. 
por cada onza adicional. 

Para las otras Colonias y para el Reino Unido, la tasa 
es 2 es. por onza. Esta tasa es de 4 es. onza por la vía 
de Brindisi. Es sabido que en Inglaterra y sus Colonias 
se pueden hacer envíos de dinero por el Correo, mediante 
el abono de una ligera comisión. La tasa de la comisión 
dentro de la Colonia, es de 1 chelín por cada 10 libras 
(25 es. los 50 duros). Para las Colonias inmediatas, la 
tasa es el doble (esto es, 1 duro en cada 50, ó el 2 p.V»)- 
Para Alemania, es el 4 p7o- Se puede enviar por telé- 
grafo aviso de remesas de dinero pagadero por la per- 
sona interesada en el envío. En 1880 se hallaban en 
ejercicio 339 de estas Oficinas de remesas de dinero, las 
que despacharon 1 90,606 órdenes por valor de 606,023 
libras esterlinas, habiéndose pagado 168,944 órdenes, 
con un valor de 583,340 libras (cerca de 3 millones de 
duros). La renta recibida como comisión llegó á 1,685 
libras. En 1881 existían en la Colonia 927 Oficinas de 
Correos, con 1,536 empleados, sin escluir á 500 contra- 
tistas de malas. Durante el mismo año, 20.500,000 car- 
tas, 13 millones de impresos, 604 mil paquetes y 154 
mil tarjetas postales, pasaron por las Oficinas de Correos 
de Nueva Gales del Sud. El aumento anual es de mas 
de 2 millones de cartas, de más de 2 millones de perió- 



— 104 — 

dicos y de 150 mil encomiendas. Las malas recibidas y 
despachadas llegaron á 188,341, siendo un aumento de 
20,197 sobre el año precedente. El número de millas 
recorridas fué de 5.520,000, habiendo aumentado medio 
millón respecto al año anterior. El monto total de la 
renta de correos fué de 1 94,085 libras ; los gastos lle- 
garon á 268,128 libras. 

Pasando á los ferro-carriles^ la primer línea férrea 
construida en la Colonia, lo fué en 1846, completándose 
en 1848 el trazado de la línea hasta Goulburn. El tra- 
zado de la linea de Sydney á Parramatta y Liverpool, 
quedó completado en 1850, y en 1853 se construyó la 
línea de Newcastle á Maitland. A pesar de esto, el 
primer ferro-carril de Sydney á Parramata, recien se 
abrió al tráfico en 1855. Entretanto, en Chile, desde 
1852, circulaba el ferro-carril de Caldera á Copiapó, de 
mas de cien millas de estension, y el ferro-carril del 
Callao á Lima, de 7 millas de estension, circulaba desde 
1850. En 1856 ya se hallaba en circulación el ferro- 
carril de Valparaíso á Santiago. En el país más favora- 
ble al ferro -carril, cual es la República Argentina, por 
la perfecta horizontalidad de su suelo, se formaron Com- 
pañías desde 1853 en Mendoza, pero solo se inició del 
56 adelante en Buenos- Aires. En Nueva Gales del Sud, 
los gastos hechos hasta Diciembre en 1880, en sus lí- 
neas férreas, subían á 13.042,041 libras. Como 12 mi- 
llones de libras, se hallaban ya invertidas en líneas ya 
abiertas al tráfico. Las utilidades netas se elevaron á 
513,2Pt> libras, dando un 4.36 por 100 de renta el capi- 
tal de las líneas en circulación. En 1881 ya existían 
abiertas al tráfico más de mil 250 millas de ferro-carril. 



— 105 — 

El capital rodante consistía en 215 locomotoras, 490 
coches y 4,443 buenos carros y wagones de carga. El 
costo del material de ferro-carriles, en cuyo transporte se 
emplearon 101 buques, subió á 358,657 libras, inclu- 
yendo fletes y seguros. En 1882 habia 1,700 millas de 
ferro-carril en circulación y 2,000 á principios de 1883. 
Hoy, todos los materiales de ferro-carril, desde los rie- 
les hasta las máquinas y coches, se construyen en el 
país mismo. Durante el año 1881, unos 52,581 trenes 
de pasajeros y 32,328 trenes de mercaderías, en todo, 
85,000 trenes, circularon por unaestension de 3,239,472 
millas. 

Las entradas llegaron á £1161017, invirtíendose en 
los gastos de circulación £ 647,719 ó un 50 0/0 de 
las entradas. El numero de pasajeros que viajaron fué 
de 5,440,138. Estos pasageros distribuyeron como 
sigue: 15, 10 0/0 pasageros de V; 54,59 0/0 pasa- 
geros de segunda; 30, 1 1 0/0 pasageros se abonados. El 
tráfico de mercaderías consistió en 793,498 cabezas de 
ganado en pié; en 224,603 fardos de lana; 1,123166 to- 
neladas de minerales; y 523,775 toneladas de mercaderías 
generales. Las líneas dieron para pagar un interés de 
4, 36 0/0 al capital invertido en ellas. El núm. de em- 
pleados era de 5,063 y los salarios abonados en el año 
se elevaron á 527§43 £. Los ferro-carriles de la Nueva 
Gales del Sud se hallan comprendidos en las siguientes 
líneas, á saber:— T La Gran Linea Meridional. 2" La 
Gran Línea Occidental. 3° La Gran Linea Norte con 
sus ramales. 4" La Linea Suburbana. 

La Gran Linea Meridional [Great Southern Line) se 
estiende de Sydney á Albury, distancia de 386 millas, 



— 106 - 

siendo doble hasta Parraraatta; su trocha es de 4 pies 8^ 
1/2 pulgadas (nuestra trocha ancha); los rieles son de 
dos cabezas, con 75 Ibs. por yarda. Esta linea vá á ser 
doblada hasta su término. Contiene tunéis hasta de 600 
yardas. El costo de este ferro-carril desde la junción de 
Parramatta hasta Waga-Waga, es de 2,796,398 £ (14 
millones de duros.) Un tren completo, de ida y vuelta» 
la recorre diariamente en toda su estension, y el tren 
nocturno se halla dotado de coches de dormir. Uno de sus 
ramales se estiende desde Junee Junction hasta Narran 
dera. 

El Gran Ferro-carril del Oeste (Great Western Railway)^ 
pasa hoy de Dubbo hasta 300 millas al Oeste de 
Sydney. Apártase de ia línea meridional en Granville. 
Esta línea pasa al través de las Blue Mountains, cru- 
zando estas montañas por túneles y un zig-zag atrevido. 
El costo de la línea de Parramatta á Orange (unas 278 
jnillas) es de 2.635,949 libras. Tiene un ramal de Bla- 
c'ktown á Richmond, de 16 millas, y 38 de Sydney. El 
Gran Ferro-carril del Korte comienza en Newcastle, y 
en la actualidad pasa de Tannworth, que dista 182 millas 
de Sydney. De Newcastle á Hexham, la línea es doble. El 
terreno que recorre esta línea, es más llano que el de las 
otras; pero cuando no son los túneles, son los puentes. 
En efecto, ha tenido que echar uno magnífico, de 7 
ojos, sobre el Rio Hunter, con un largo de cerca de 
30000 varas y costo de cerca de 300 duros. Se emplean 
9 horas en recorrerlo. Su costo hasta Tamworth es de 
1.885,344 libras esterlinas (9.226,000 duros). Tiene un 
ramal corto de Maitland á Morpheth. Tiene también otros 
más considerables, como el de Werrise Creeek á Gun- 



— 107 — 

nedah, que tiene 45 millas. De Newcastle arrancan tara- 
bien otros ramales particulares que van hasta las hulle- 
ras. La h'nea Sub-urbana se estiende de Sydney á 
Parramatta^ unas 14 millas. En 1882 se han completado 
unas 2,000 millas, por todo, de ferro-carriles, estendién- 
doáe de Narrandera hasta Hay, 106 millas; de Wallera 
Wang á Mudgee, 85 millas; de Dubbo á Burke, 222 mi- 
llas; de Tamworth á Tenterfield, 210 milas, y á Uralla, 
Glen Innes y Armidale; de Gunneda á Narrabri, 56 
millas. Se hallan en vías de construcción otros centenares 
más de vía férrea, que se terminarán en el presente año 
y en el entrante (en 1883 y 1884), como ser de Home- 
bush á Waratah, 95 millas; de Sydney á Wollongong y 
Kiana, 68 millas; de Goulburn á Cooma, 130 millas; de 
Albury al Murray; de Orange á Forbes, 83 millas; de 
Narrandera á Jerilderie, 63 millas; de Cootamundra á 
Gundagay, 34 millas; de Murrumburrah á Blayney, 108 
millas; un total de 582 millas, que añadido á las otras, 
hacen un gran total de 2,220 en operación ó construcción. 
Coches giran en conexión con los ferro -carriles, desde 
todas las ciudades y poblaciones del Estado. Sydney 
cuenta ferro-carriles á vapor que se han hecho notar por 
las desgracias que ocasionan. 

Los suburbios de Sydney, muy separados por las iden- 
taciones de la Babia se hallan ligados por tramways que 
los recorren, con los puntos céntricos de la metrópoli; 
entre otros á los arrabales de Eandwick, Wabesley. 
Woollaray Marickville: donde no hay tramway á caballo 
ó vapor, las comunicaciones terrestres se hacen por óm- 
nibus, fuera de los vapores que recorren las riberas de 
Port Jackson conduciendo pasageros. Nada mas delicioso 



— 108 — 

que estos arrabales asentados sobre empinadas y floridas 
eminencias. A mas de las frescas brisas del mar que 
alli se disfrutan, aun durante los mas fuertes calores 
del estio, las vistas sobre la Babia, sus aguas, sus ferrys 
y naves ancladas ó en movimiento, sus faros, sus villas 
pintorescas y sus verdeantes alturas, es uno de los espec- 
táculos mas interesantes que puedan contemplarse, y su 
aspecto animado, accidentado y risueño no se halla de 
ningún modo reproducido en los insípidos grabados y 
fotografías conocidas del puerto de Sydney. 

Y ya que en las riveras estamos, aprovecharemos para 
decir que todo el litoral ó línea costera de Nueva Gales 
del Sud, desde Cabo Howe hasta Point Danger, se halla 
bien alumbrado para los navegantes que las recorren. 
Estas luces ó Faros, en su orden de Sur á Norte, son ; 
Edén, Twofold Bay, una luz fija visible á 9 millas de 
distancia, en Point Lookout, una luz roja de Puerto ; en 
UlladuUa una luz verde flja; las luces de Shoalhaven 
Position, visibles 8 millas; la luz girante de Jervis Bay, 
de un verde y rojo brillante, que lucen alternativamente 
cada medio minuto; luz brillante visible á la distancia de 
18 millas, y la roja y verde á 14 millas. Kiama, desde 
el estremo del rompe olas, con una luz verde fija, de 
puerto. Wollongong, una luz roja fija; South Head, 
Faro Macquarie, espléndida luz girante, que resplandece 
cada 1 1[2 minuto; se haerijido un nuevo Faro iluminado 
por la luz eléctrica. En Fort Macquarie, en Sydney, 
se alza hoy un grupo de 4 ó mas luces eléctricas de 
un efecto sorprendente. En Inner South Head,Cd.ho Sud 
Interior, se halla el Faro Hornby, con su luz fija; en 
Barranjuey el Cabo Sud Interior de Broken Bay, una luz 



— 109 — 

roja permanente (dioptrica de 2" orden). El Fard Nohhy, 
en New Castle, luz fija visible desde la cubierta de un 
buque, hasta 17 millas; Port Stephen, luzjirante, esplen- 
dente, alternativamente blanca y roja; en Nelson Head^ 
una luz fija brillante del lado del mar; en Sugarloaf 
Poinl (cabo Pan de Azúcar), una luz girante que res- 
plandece cada medio minuto; también brilla en la misma 
torre una luz verde de 4° orden; Crowdy fíead, luz 
blanca fija; en Tachiny Point una luz blanca fija; en 
South Solitary Island una luz blanca jirante, con intervalos 
de 30 segundos, visible 19 millas; Clarence fíiver, bri- 
llante luz fija; fíichmond fíiver, dos brillantes luces 
fijas; y en Cabo Fingal una brillante luz fija. 

Por lo que respecta á la marina, la flota á vapor de la 
colonia es en general la propiedad de las siguientes com- 
pamas: « 1° La Australian Steam Navigation Company, » 
que comercia con Melbourne, Brisbane y los puertos del 
Norte de Queensland (ligada por una contrata de Mala 
con el gobierno de Queensland, Fiji y Numea); «2*' 
La Clarence y Richmond River Steam Navigation Cora- 
« pany ; 3** la Illawarra Steam Navigation Company ; 
« 4° la Hunter River Company; 5" la Parramata River 
« Company; &> la BuUi coal Company; » 7° los vapores 
« de la forma «Howard Smith and Sons; y 8° la New- 
« castle Steamship Company. » En 1881 las entradas del 
interior tuvieron lugar en 4357 buques, con una capaci- 
dad colectiva de 1,242,458 toneladas y 54,024 tripulantes. 
Las entradas del interior comprendieron 2,043 buques, 
con 2,786,500 toneladas y 90,738 tripulantes. Unos 41 
buques con 2,799 toneladas, fueron construidos en los 
puertos de la colonia durante el año, comprendiendo 11 



— lio — 

schooners, 2 bergantines, 9 ketches y 3 cutters, 4 lugres 
y 12 vapores; habiéndose enrejistrado 74 buques con 
9171 toneladas, tripulados por 493 hombres. 

En lo que respecta al comercio de exportación é im- 
portación, las importaciones durante el año de 1881 
fueron por valor de 17.400,236 lib. est.; las exporta- 
ciones se elevaron á 16.049.503, llegando el exceso de 
las importaciones á 1.359,823 lib. est. 

Las importaciones provenientes del Reino Unido se 
han avaluado en 7,536,661 Ibst.; las exportaciones para 
la Gran Bretaña en 7,525,637 Ibtrs. comparado con el 
año anterior hay una disminución en las exportaciones 
de mas de 1,000,000 de Ibst. y un aumento en las im- 
portaciones de cerca de 5,000,000 Ibst. Las importacio- 
nes comprenden, como entre nosotros, casi todos los 
artículos de consumo ordinario; figurando entre los prin- 
cipales: Ropa hecha para hombres, mujeres y niños por 
valor de 272,608 Ibst.; pañería general Ibst. 2,602,451 
harina Ibst. 392,029; trigo Ibst. 94,345; maquinaria Ibst 
164,223; cerveza 181,994 Ibst.; azúcar Ibst. 545,388: 
té Ibst. 479,680; libros Ibst. 143,484; quincallería Ibst 
342,761; drogas Ibst. 124,704; muebles Ibst. 78,700 
instrumentos músicos 72,704 Ibst. hierro galvanizado Ibst 
245,729, calzado 375,181 Ibst.; aguardiente, ginebra 
y otros espirituosos, 449,010 Ibst. juguetes y objetos de 
fantasía Ibst. 97,682; loza y porcelana Ibst. 80,524; cris- 
talería Ibst. 48,143; hierro y acero Ibst. 141,717; mate- 
riales de ferrocarril Ibst. 245,319; joyería Ibst. 76,129; 
opio Ibst. 81,791; materiales de imprenta Ibst. 21,580; 
papelería, incluso los artículos anexos Ibst. 236,503. Las 
principales exportaciones en productos y manufacturas 



— 111 — 

de la colonia, consistieron en: — lana 154,801,832 Ibs. con 
un valor de Ibst. 8,040h25 (unos 40,203,025 duros); ga- 
nado vivo por valor de Ibst. 979,063; cebo por valor de 
Ibst. 350,587; pieles incluso calzado hecho Ibst. 150,544; 
cobre por valor de Ibst. 359,902; maderas Ibst. 19,355; 
carbón mineral Ibst. 753,356 toneladas con un valor de 
Ibst. 4 1,437; vino 28,584 galones, con un valor de Ibst. 
7,359. Las importaciones del año de 1882, llegaron á Ibst. 
21,000,000; y las exportaciones en ese mismo año lle- 
garon á un valor de Ibst. 18,000,000. Como se vé, el 
balance en favor de la importación siguió este año con 
una diferencia de cerca de Ibst. 3,000,000 en favor de 
las importaciones. 

La renta de 1880 se elevó á 4,904,217 Ibst. En el año 
siguiente á881 esta renta aumentó á 6,707,963 Ibst.; ren- 
ta que siguiendo ese mismo incremento estraordinario 
pasó de 7 1/2 millones de Ibst. Se vé, pues, que Australia 
progresa mas en renta que en ningún otro ramo; fal- 
tando saber si esto es debido á un aumento de impues- 
tos; pues el comercio y desarrollo industrial y económico 
del país no presenta, según se ha visto, el mismo incre- 
mento rápido. 

Por lo demás ios impuestos no se presentan en Aus- 
tralia, en este caso, en la forma que en otros países; 
se presenta en forma de un aumento de valor de la 
tierra pública en los remates, que es también una forma 
de impuesto que recae sobre los brazos laboriosos y 
los capitales activos, que se emplean en adquirir y 
hacer valer las propiedades del suelo; y como los capi- 
tales y brazos en esta dirección, la verdadera fuente del 
vigor y de la producción del Estado, son escasos, por 



— 112 — 

el hecho de no ser en el bien ni en la virtud en lo que 
especulan los honabres, en su mayoría, sino en lo con- 
trario, la consecuencia es que el Estado absorve y des- 
virtúa una parte de la corriente de fuerzas útiles en la 
buena dirección; parte que en mano de esos mismos 
hombres laboriosos habria contribuido á duplicar, á 
centuplicar los recursos y fuerzas reales del Estado, res- 
tringiendo, por consiguiente, su progreso y engrande- 
cimiento. Se vé que los países progresan muchas veces 
impulsados, no por sus buenos gobiernos y leyes, sino 
á pesar de sus malas leyes y gobiernos. Para el Estado, 
algunos peniques mas en el valor de la tierra, es nada, 
ó es muy poca cosa; para el labrador industrioso, es una 
parte de la fuerza y del capital con que debia contri- 
buir á mejorar y hacer productivo el suelo lo que se le 
arrebata, paralizando en parte sus esfuerzos y trabajos. 
Ahí, en el crecimiento de esas rentas, entra, por más de 
un cuarto de ellas, el producto de la enagenacion de la 
tierra pública cara. Después de esto, no es de estra- 
ñarse que los presupuestos salden con sobrantes, cuan- 
do las corrientes productivas del país ó se hallan estag- 
nantes ó circulan lentas: el país no progresa, ó progresa 
poco, mientras la renta progresa enormemente. Hay, 
pues, desequilibrio y mala dirección en el rumbo y dis 
tribucion de las fuerzas sociales; justamente, lo contrario 
de lo que pasa en Norte- América, en donde la savia vital 
se dirige en abundancia al corazón y los miembros pro- 
ductivos del Estado, alimentando con vigor su existen- 
cia, su riqueza, su productivilidad. Aquí toda la savia vá 
en una dirección falsa, dirigiéndose á alimentar el pa- 
rasitismo administrativo, y quitando á los órganos pro- 



— 113 — 

ductivos del Estado su vigor y conveniente alimenta- 
ción y reproductibilidad. 

La renta calculada para 1882 en Nueva Gales del Sud, 
fué presupuestada en 6.240,000 libras; su producto real 
lia sobrepujado en más de 1 millón de libras esterlinas, 
dejando, por consiguiente, ese enorme aumento (7 millo- 
nes de duros), y otro tanto de economías anteriores (lo 
que dá cerca de 3 millones de libras) para añadir como 
sobrante á los recursos del corriente año de 1883 Estos 
Estados ya no saben en qué invertir su plata; mas lejos 
de que esto los induzca á disminuir los impuestos, los 
induce, por el contrario, á contraer nuevos empréstitos 
para atender á empresas y trabajos públicos colosales, 
algunos de puro lujo y aparato, como ser magníficos 
palacios administrativos de piedra y cristal, en cuya 
decoración el bronce, el oro y la seda entran con profu- 
sión. La deuda pública de la Colonia, á fines de 1881, 
llegaba á 16.994,879 libras esterlinas, con un interés 
anual de 786,807 libras. Pero hay que añadir 4 millones 
más de libras, contraidos en los dos últimos años, de 
1882ál883, lo que hace un total de 21 millones de 
libras como deuda pública del solo Estado de Nueva 
Gales del Sud. Estos empréstitos se han obtenido, los 
primeros al 5 por 100 y los últimos con una colocación 
á mas de la par, en su mayor parte, por mas que se le 
fijase solo un mínimo de un 98 por 100 para dar mar- 
gen á las especulaciones corredoriles de la Bolsa de Lon- 
dres, donde se colocan estos empréstitos. 

Victoria que quiso colocar á la par dura sin dejar 
esta pequeña puerta ajiotística, sufrió un solemne fra- 
caso, no habiendo obtenido ofertas; á pesar de hallarse 



— 114 — 

sus rentas en un estado tan sano ó mas qu^^ l;is de Nueva 
Gales del Sud. Como quiera, de las eumas tomadas á 
esas tasas por el gobierno Neo Gales, como 13.000,000 
de lib. est. se han destinado hasta la fecha (1883) á ferro- 
carriles, que dan en la actualidad mas de un 4 por 
ciento de utilidad neta anual; lo que permite pagar in 
integrum el interés del capital empleado, con cortas es- 
cepjiones, habiendo en la actualidad el proyecto de re- 
ducir al 4 por ciento la antigua deuda del 5 por ciento, 
operación que debe haberse ya llevado á cabo á la fecha. 
El resto de los empréstitos se ha aplicado, algunos de 
ellos de un carácter reproductivo (excepto los palacios 
consabidos). Esos empréstitos se vé son en general de 
huena íé; lo prueba su inversión. Los impuestos que 
en total gravitan sobre la colonia, vienen á corresponder 
á algo mas de 10 duros por cabeza de habitante; monto 
á nuestro entender demasiado considerable para un pais 
que se presenta con enormes sobrantes en su presu- 
puesto. 

Pasando á las Cajas de Ahorro y Bancos, en 1881 
existian 188 cajas de ahorro del gobierno. El ni'rnero de 
depositarios era de 24,602, con un balance en su favor 
de 586,499 lib. est. El interés de 4 por ciento adeudado 
á los depositantes se elevaba á 19,091 lib. est.; el monto 
de crédito por depositante es de 23 lib. est. 17 chelines. 

El dinero de las cajas de ahorro se halla principal- 
mente invertido en bonos del 4 por ciento de la deuda de 
Nueva Gales del Sud. 

A mas de las cajas de ahorro de' Estado, existe un 
Banco especial, el Ñeío-South Wales Savinffs Ba7ik, el 
cual concentra los ahorros de 36,929 depositantes con un 



— 115 — 

■crédito que se eleva á 1 1/2 millones de lib. est. Este 
dinero se invierte generalmente en hipotecas, en seguri- 
dades del Gobierno y en depósitos en los Bancos de 
Sydne3^ Se depositan en él sumas de un chelin para 
arriba. Este Banco acuerda un interés de 5 por ciento á 
sus depositantes. 

Por lo que es á los Bancos propiamente dichos, el total 
de existencias de las once Compañías Bancadas de 
Sydney alcanzaba en 1880 á 24,519,229 lib. esterlinas; 
sus responsabilidades subian ademas á 19.435,863 lib. 
est. La circulación media de sus notas se elevaba á 
1.260,772 lib. est.; su encaje en metálico y pastas me- 
tálicas subia á lib. est. 3.563,562. El capital pagado subia 
á unos 9.531,212 lib. est.; el dividendo anual variaba 
desde 4 hasta 25 por ciento, siendo el medio 12 1/2 por 
ciento. El dividendo agregado subia á 566,230 lib. 
est. Las utilidades de reserva alcanzaban á 3.748,334 
libras esteriina. 

Durante el mismo año la tasa del interés acordado á 
los depósitos varió desde 4 á 3 y 2 por ciento; por 3 
meses llegó á 6 por ciento y á 5 y 4 por ciento los .9 
meses restantes. El descuento de letras locales entre 
55 y 126 dias fue de 7 á 8 y 9 por ciento anual, la ma- 
yor parte del año y de 6 á 7 y 8 para el resto; la tasa 
del cambio para las letras sobre Londres, fué de 12 á 1 
por ciento de premio. En 1881, el capital de los doce 
Bancos existentes en esa época en la colonia llegaba á 
25.516,411 i:b. est. (mas de 128.000.000 de duros) y sus 
responsabilidades á 21,132,457 hb. est.; las notas en cir- 
culación llegaban á 1.338,880 lib. est.; y el monto de 
las utihdades de reserva á 3.892,817 lib. est. En 1882 



-- 116 — 

el capital bancario de Nueva Gales del Sud, llegó á 
27.000,000 de lib. est.. con un incremento proporcionado 
en las operaciones. 

Si del capital pasamos á las industrias en que este se 
invierte, nos detendremos primero en los Molinos, manu- 
facturas, fábricas, usinas y talleres. 

-(En 1880 funcionaron J 50 molinos de harina de 2,650 
caballos de potencia, los cuales ponian en movimiento 
347 pares de muelas; 140 eran de vapor, 7 de agua, 1 de 
viento y 2 movidos por caballos de sangre, empleando 
unos 566 operarios. 

El total número de talleres y manufacturas de todas 
clases en el mismo año, llegaba á 14,474, de las cuales 
11,593 se hallaban conexionadas con la agricultura ó de- 
pendían de ella; 402 estaban destinadas á elaborar la 
materia prima proveniente de la industria pastoril; 256 
se hallaban consagradas á la manufactura de alimentos, 
cuya materia prima no provenia de la agricultura; 764 
se hallaban en conexión con las empresas constructoras; 
175 eran fábricas de máquinas ó fundiciones de hierro, 
bronce, ó plomo; las restantes 1274, eran de un carácter 
miscelánea, contándose entre ellas una manufactura de 
productos químicos, 12 usinas de gas, 3 fábricas de 
órganos; 4 fábricas de cordelería, 6 talleres de car- 
ruajes para ferro-carriles, 13 fábricas de libros de con- 
tabilidad, 79 fábricas de calzado, 48 fábricas de ropa 
hecha, 166 fábricas de carros y coches, un estableci- 
miento de estañar vidrios, 3 fábricas de hielo, 2 reflnerias 
de kerosene, 2 molinos de papel, 81 astilleros para la 
construcción de buques, 19 fundiciones, 27 taheres de 
aparar máquinas de vapor, 10 manufacturas de canastos, 



~ 117 — 

2 fábricas de cristales, 1 manufactura de pianos, 48 
fábricas de bombas para incendio. El número total de 
obreros empleados era de 27,022, de los que 1828 son 
mujeres y el resto varones. 

Habia 8 fábricas en lanas, ocupando 214 obreros, 
dando lugar á un producto de 203,100 yardas de paños 
y lanillas, {Tweeds); 36 fábricas de jabón y velas em- 
pleando 177 brazos, con un producto anual de 144,118 
quintales de jabón y 8,249 quintales de velas, 14 fábri- 
cas de tabacos con 510 obreros, que manufacturaban 
18500 quintales de tabaco 50 trapiches de azúcar movidos 
á vapor y 24 movidos por bueyes, empleando 1(39 brazos 
y dando un producto de 146,000 quintales de azúcar, de 
269069 galones de miel de caña y 2 reflnadurias de 
azúcar que producían 414,40D quintales de azúcar refi- 
nada. Durante el año se destilaron 110,063 galones de 
rom, de 20,882 quintales de melotes. En adición á lo 
espresado hay también un establecimiento de Cuño Real, 
que se halla en operación desde Mayo de 1855. En 
1880 recibió para acuñar 406,292 onzas de oro, repre- 
sentando un valor de 1.487,679 Ibs. y que produjeron 
1,459 soberanos, 40000 medios soberanos y el resto en 
pasta. La renta que el cuño produjo ese año fué de 
libs. 10,213. Desde su abertura hasta fines de 1882 
esta casa de cuño, ha recibido en oro en polvo y pasta 
por valor de 19.666,480 onzas de oro; con un valor de 
libras 50.078.490, que recibido y acuñado, produjo 
45.000,000 de soberanos 3.3000,000 medios soberanos 
y el resto en pasta por valor 491,653 onzas, avaluadas 
en 1.961,543 Ibs. La renta total del cuño durante el 
nñsrao periodo ha sido de Ibs. 476,312, unos 2.380,000 
duros, en 29 años. 



— 118 — 

Actualmente existen en Sydney fábricas que por con- 
trata, producen á sus debidos plazos todo el material 
rodante de sus ferro-carriles. Y esto es solo una colonia 
Británica de ayer. Hay pueblos Hispano-Americanos, 
que después de 400 años de existencia, cuenten hoy con 
una industria tan adelantada como la que acabamos de 
describir? Y sin embargo es de la mayor importancia, na 
solo para el porvenir, sino para la existencia misma de 
esos pueblos como nación ó raza independiente, que no 
se dejen superar en nada por las otras naciones y razas, 
cualesquiera que ellas sean. 

Las Instituciones de beneficencia de esta colonia son 
numerosas. En 1881 existían en Nueva Gales del Sud 
49 hospitales, siendo él principal la Enferri'eria de Syd- 
ney, magnifico edificio recien terminado este año (1883). 
Los Hospitales de San Vicente y del Principe Alfredo, 
dispuestos según el principio de pabellones independien- 
tes, en medio de jardines y galerías de comunicación 
abiertas han sido terminados recién en 1882: contienen 
400 camas. Se cuentan 8 asilos de beneficencia, tres de 
ellos instituciones del gobierno. Unas 14 escuelas indus- 
triales de huérfanos y otras. Una institución de sordo- 
mudos y ciegos y Asilos de lunáticos, 8 del gobierno 
y 1 privado en Cook River. En los hospitales hubieron 
en 1880 unas 7531 admisiones; de estos salieron 6617 
en el año y hubieron 847 defunciones. Sus fondos, 
provenientes en parte de donaciones privadas y en parte 
de sumas señaladas por el gobierno, llegaron en dicho 
año á Ib. est. 61,728; los gastos alcanzaron solo á 57,231 
lib. est quedando un sobrante de lib. est. 4,500. Las 
admisiones á los asilos de beneficencia llegaron á 2,288; 



— 119 — 

habiendo salido 1,909. Las rentas de estos estableci- 
mientos provenientes de asignaciones del gobierno ó de 
donativos de la caridad privada alcanzaron á 25,055 
lib. est. En las Escuelas Industriales de huérfanos y 
otras, las admisiones llegaron á 440 y las salidas á 411; 
quedando en el establecimiento 1974. Sus rentas, de la 
misma proveniencia que las anteriores, llegaron á libras 
esterlinas 47,194, habiendo los gastos solo alcanzado a 
23,101 lib. est. 

En el mismo año entraron en los Asilos de lunáticos 
879 individuos; de los que salieron 645; 144 fallecieron. 
D3 los 1,961 pacientes que entraron en los libros de los 
Hospitales de Alienados en dicho año, alojáronse 135 en 
el Asilo de Cook River. El número total en tratamiento 
en el año fué de 2,562; de los que 1,579 eran varones y 
983 mujeres. La proporción de insanos con la población 
es de 1 en 367. El gobierno contribuyó él solo al gasto 
de estos Asilos, que llego á libras 69;050. En todas las 
instituciones de Beneficencia, incluyendo 507 niños, hu- 
bieron 12,401 admisiones. Para su sostenimiento el 
gobierno incurrió en un gasto total de libs. 150,000 y 
los particulares con libs. 54,000, formando un total de 
lib. est. 204,000 de renta. Los gastos solo alcanzaron 
á lib. est. 194,026, quedando un sobrante de cerca de 
10,000 libs. Estos sobrantes espresan no tanto la' mu- 
nificencia del Gobierno, como el buen arreglo y honradez 
en el manejo de los fondos. 

En adición á las instituciones de beneficencia indicadas, 
existen en Sydney una casa de Refujio para mujeres 
abandonadas; una casa del Buen Samaritano; una casa 
de Damas para el alojamiento de niños estraviados, 



— 1^ -- 

sin asilo; un Hospital de niños enfermos; un Asilo para 
marineros enfermos ó sin trabajo; un Refujio nocturno 
y un Asilo de Infancia. En estos establecimientos se 
recibieron 1204 huéspedes, manteniéndose con 2000 
libras provenientes del Estado y 5254 de donaciones 
privadas. En 1880 se abrió un Asilo de Reforma para 
niñas. 

Pasando á la Organización úe las milicias Locales la 
fuerza voluntaria organizada del pais en actual servicio 
(con escepcion de las fuerzas británicas) se componen 
de un cuerpo de 2264 plazas, constando de una Brigada 
Naval, de un Regimiento de Infantería, de diversas ba- 
terías de Artilleria; de un cuerpo de ingenieros y otro 
de torpedos y señalesi 

La artillería se compone de 129 piezas montadas y 
de 55 sin montar; su calibre varía de 3'G á 10 pulgadas, 
y se hallan dispuestas según los progresos modernos en 
el arte. La ftierza de Policía se componía en 1882 de un 
total de 1,200 plazas. La Policía montada se compone 
de 8 Superintendentes, 5 Inspectores, 20 Subinspectores, 
22 Sargentos Mayores (Seniors)^ 36 Sargentos, 123 
Condestables Mayores y 331 Condestables simples. La 
fuerza de á pié se compone de 23 Sargentos Mayores, de 
34 Sargentos, de 67 Condestables Mayores y de 503 
Condestables simples. Una fuerza detectiva se halla 
también adherida á este cuerpo. 

Por lo que es á la Administración de Justicia^ encar- 
gada de la vigilancia en la observancia de las leyes y en 
el arreglo de los litigios, la Constitución del Estado ha 
creado una Corte Suprema, Cortes de Distrito, Cortes 
de Cuarta Sección y Cortes de Pequeñas Secciones. La 



— 121 — 

Suprema Corte se halla desempeñada por 4 Jueces, uno 
de ellos el Chief Justice, ó Presidente del Tribunal 
Supremo de Justicia. La Corte de Divorcios se halla 
presidida por el Juez Sénior Pitisné, y la Corte del 
Almirantazgo por el Chief Justice. Los casos de insol- 
vencia son resueltos por la Corte de Insolvencias, que 
se halla bajo la dirección de un Chief Commissioner. Las 
Cortes de Distrito se hallan presididas por 6 Jueces de 
Corte de Distrito, que son también Presidentes de las 
Cortes de G .arta Sección; en esto se hallan auxiliados 
por los Jueces de Paz. En todas las ciudades importantes 
se encuentran Magistrados estipendarios, ante los cuales 
se dá audiencia en V Instancia, para los asuntos locales. 
Descendiendo ahora al Gobierno y Organización Poli- 
tica, la Constitución de la Colonia de Nueva Gales del 
Sud coloca la dirección superior del gobierno en manos 
de un Gobernador Representante de la Corona, y en un 
parlamento formado de dos Cámaras, llamada la prime- 
ra Concejo Lejislativo, especie de Senado; y la segunda 
Asamblea Lejislativa, especie de Cámara de Pv,epresentan- 
tes. El Gobernador es nombrado por las autoridades de 
la Metrópoli, siendo 7 años la duración de sus funciones. 
Como representante del Soberano tiene el poder de auto- 
rizar las Leyes y Actas del Parlamento, ó de suspender 
su autorización hasta tanto sean tomadas en considera- 
ción por las autoridades imperiales (equivalente á na- 
cionales entre nosotros). Tiene también la facultad de 
designar los miembros de la Alta Cámara; de convocar 
y prorogar el Parlamento y de disolver la Asamblea 
Legislativa. Tiene también la facultad de hacer y Armar 
proclamaciones, y el deber de desempeñar diversas 



— 122 — 

funciones minuciosamente determinadas en sus Despa- 
chos ó Comisión. 

El Concejo Legislativo ó Senado, se compone de un 
número limitado de miembros, designados por la corona, 
cuyas funciones son de por vida con sujeción á ciertas 
condiciones; y la Asamblea Legislativa^ compuesta origi- 
nariamente de 73 miembros elegidos por 60 consiituen- 
cies ó distritos electorales y uno por la Universidad. En 
1880, de conformidad con una nueva Ley Electoral, las 
constituencies quedaron algo alteradas, existiendo hoy 
72 distritos electorales, representados por 108 miem- 
bros. Para ser ele j ido miembro de la Cámara Baja, el 
candidato necesita ser mayor de edad, haber nacido 
subdito natural de la 'Reina, ó en caso de ser de origen 
estrangero, el ser ciudadano naturalizado por 5 años 
previos y residente 2 años antes de la elección; las 
mismas calificaciones se exigen para tener el derecho de 
votar, en condiciones tales que prácticamente casi equi- 
valen á un sufragio universal. No se necesita poseer 
cierta cantidad de bienes para ser electo y los votos se 
recogen por balotage, esto es, en urnas. El Ejecutivo se 
halla en manos de un Gobernador nombrado por la coro- 
na, con Ib. ets. 7,000 de renta al año (35,000 duros); 
y de un Consejo de Ministros compuesto de un Secretario 
colonial con 2000 Ib, est. de renta al año (10,000 duros); 
de un tesorero colonial, (equivalente á Ministro de Ha- 
cienda); de un Ministro de Tierras; de un Ministro de Ma- 
rina; de un Ministro de Obras Públicas, y de un Abogado 
ó Asesor General de Gobierno, todos con 1.500 Ib. est. de 
renta anual (7500 duros anuales). El Parlamento es 
trienal. Las Leyes Imperiales (equivalentes á naciona- 



— 123 — 

ks) se hallan vigentes en la colonia, en aquello que no 
se hallan anuladas ó modilicadas por Jas Actas y Leyes 
locales. Toda ley ó disposición sancionada por las Cáma- 
ras de la Legislatura necesitan la sanción de la reina ó 
reyBritánicó antes de tener fuerza de Ley. 



Crianza industrial del Avestruz en Australia. Como las 
grandes industrias rurales y las crianzas pastoriles son 
el objeto de estudios y correspondencias especiales que 
se encuentran mas adelante, al final de los viajes, des- 
cripción y estadística del territorio Australiano, aquí solo 
nos ocuparemos de industrias especiales, como las que 
encabeza estos párrafos Los señores Offícer Brothers, 
de Murray Downs (los Médanos del Murray) cerca de 
Swan Hill, han formado un establecimiento destinado á 
la crianza industrial del avestruz, establecida alli 10 
años antes de nuestra visita á Australia y en la actua- 
lidad poseen una bandada de 100 de estos animales tan 
diflciles de domesticar y de manejar. Los avestruces 
de que esta bandada se ha formado, fueron en su origen 
importados por la Sociedad de aclimatación de Victo- 
ria, la cual los obtuvo del Cabo de Buena Esperanza, 
lo que es decir que estos avestruces son de raza afri 
cana. Esta Sociedad bien pudo aclimatar también los 
avestruces Asiáticos, esto es, los avestruces de Arabia, 
de que habla Xenophonte, y que son mucho mas bellos 
y mas grandes, con plumas mas estimadas y finas que 
los avestruces africanos. Pero no lo ha hecho sin duda 
por que los Árabes aun no han conseguido domesticar 



~ 124 — 

este mag-niflco animal. De su hermosura pueden dar una 
idea los bellísimos huevos del tamaño de una sandia 
regular, blancos y jaspeados como de alabastro, y las 
magnificas plumas blancas y grises que los Árabes del 
desierto salen á vender en Aden á los pasageros de 
los vapores. El huevo del avestruz africano es mas pe- 
queño y mas blanco, siendo aun mas pequeño y oblongo 
el del Suri ó avestruz Argentino. El huevo del avestruz 
Asiático es mas esférico y mas grande, y sus plumas 
mas magníficas y bellas que los de las dos últimas espe- 
cies. Esta misma diferencia se nota entre el elefante 
Asiático y el elefante Africano. 

La especie Africana de avestruces no pudo aclimatarse 
bien en las inmediabiones de Melbourne, sin duda por 
que su clima es demasiado frió para estos hijos de la 
ardiente África. En consecuencia fueron puestos al cui- 
dado de Mr. Wilson, el cual se deshizo de ellos en favor 
de los señores Ofificer Brothers. 

Estos, en los tres últimos años, han conseguido, inter- 
nándolos en el país, no solo su aclimatación y multipli- 
cación, sino que parecen haber entrado en Murray Downs 
en su periodo remunerativo. Los avestruces son criados 
en un terreno de 130 acres de ostensión, de una tierra de 
marga ligera de color rojizo, que produce pasto salado 
y un arbusto parecido á la zampa; él forma parte de un 
cordón de lomas que se estienden á lo largo del Murray, 
en la jurisdicción de Nueva Gales del Sud. Esta zona 
de lomas separa el rio de unos estensos llanos aluvio- 
nales que penetran por detrás dentro del terreno, y es 
justamente en sus inmediaciones, dentro de una parte 
de esta clase de suelo, situado entre la propiedad indi- 



~ 125 — 

cada y los terrenos de crianza del avestruz, donde se 
practican los trabajos de irrigación del establecimiento. 
Estos se hallan en unos 60 acres de tierra cultivada, 
subdividida en varios pequeños potreros, en los cuales 
se cultivan 30 acres de alfalfa y unos 28 acres de trigo 
y avena, que se siegan en verde para heno; cultivándose 
lo restante de papas, cebollas y otras hortalizas que se 
producen con la mayor abundancia y de escelente cali- 
dad. En una parte de la chácara se encuentra una bomba 
centrífuga movida á vapor, la cual levanta á la super- 
ficie 3,000 galones de agua por minuto, y otra de dimen- 
siones más pequeñas, movida por caballos. Estas aguas 
son depositadas en vastos estanques elevados sobre el 
nivel del suelo, de donde se sueltan y se dirigen sobre 
los campos que necesitan ser regados, por el sistema 
común de rigolas ó acequias empleadas con este objeto, 
y que distribuyen con igualdad el agua en todo el ter- 
reno, nivelado y distribuido en tablones separados por 
bordes divisorios. Esta agua es estraida del Murray, 
que no es sin duda susceptible de bocas tomas en esas 
inmediaciones, como nuestros rios de cordillera. Allí, 
por otra parte, el Murray corre lejos de Ja chácara, 
formando una ancha expansión de agua de 125 yardas de 
ancho; el cual, en la abundancia de estas, se alza casi 
al nivel de las barrancas que lindan con el jardín 
del establecimiento. 

Mediante la aplicación de este sistema de irriga- 
ción, se obtienen buenas cosechas de alfalfa, que se dá 
á los avestruces seca y picada. Cuando se deja vagar 
los avestruces en una vasta área de país, abandonán- 
dolos para que se busquen ellos mismos su sustento, estos 



— 126 - 

animales se hacen salvajes y difíciles de manejar y 
tomar, llegada la época de la cosecha de las plumas. 
El mejor plan, en consecuencia, se ha encontrado ser el 
confinarlos en áreas moderadas de terrenos cercados, en 
la cual puedan hacer ejercicio y obtener parte de su 
sustento ya pastando, ya dando la caza á insectos como 
moscas, hormigas, escarabajos, de que este animal se 
sustenta en su estado natural, acabalando su alimen- 
tación con una buena ración de comida que se les 
distribuye por la mañana y á la tarde por la mano de sus 
mismos cuidadores. Este es el modo de domesticarlos y 
de hacer que no se asusten del hombre, acostumbrán- 
dose á sus guardianes y aun familiarizándose con ellos; 
de manera, que llegada la época de la cosecha de 
sus valiosas plumas, se pueda esta obtener con facilidad 
y prontitud, ni más ni menos que como una esquila de 
ovejas, ó como se hace para cortar las alas de las aves 
de corral. 

La alfalfa verde ó seca picada fina por medio de un 
cortador de paja, es un escelente alimento para estas 
aves; las que se hallarían mejor aun echándolas á pastar 
en potreros de alfalfa florida, cuando se cultivan estos 
en grande escala, como en Cuyo ó Chile; y esto sin per- 
juicio de servir también para vacas, caballos y ovejas. 
La alfalfa sola, picada, es buena ; pero todavía es me- 
jor para el avestruz entreverada con maiz. De los 30 
acres (7 1/2 cuadras; de alfalfa indicados, se obtienen 
cuatro cortes ó siegas en el año mediante la irrigación, 
obteniéndose de 2 á 2 1/2 toneladas por acre en cada 
corte. Los avestruces gustan mucho de la alfalfa 
verde, pero también comen la seca en el invierno. Así 



— 127 — 

una parte de los cortes se hace secar y almacenar como 
heno para alimento del invierno no solo de los avestru- 
ces, sino de las vacas, caballos y ovejas, que á pesar de 
no hallarse acostumbradas á este pasto cultivado, lo 
prefieren á toda otra clase de forraje seco. No se ne- 
cesita aun en el clima seco de Australia, sino un riego 
para cada corte de alfalfa; y con la bomba de 5,000 
galones por minuto se pueden regar 10 acres por dia. 
Con el riego, pues, se ha podido vencer la mayor 
dificultad para la crianza de los avestruces. Estas son 
aves que precisan una gran cantidad de un alimento 
sustancioso. A los tres años recien llegan á la madurez, 
y los machos recien á los dos y medio años asumen el 
color negro que los distingue del tinte gris y blanco 
de la hembra. Solo en las alas de los mas viejos 
machos se producen las grandes y bellas plumas de un 
blanco niveo, tan estimadas y que obtienen tan elevados 
precios en los mercados de Europa. 

Háse ensayado en el estableciiniento en cuestión la 
incubación artificial de los huevos de avestruz, pero no 
se ha obtenido buen éxito y los 1Ü3 avestruces del 
rebaño provienen de incubación natural del avestruz que 
los empolla en nidadas de 15 ó 16 huevos. Las plumas 
se cosechan, no arrancándolas, lo que sería un método 
bárbaro y doloroso para el animal, sino cortándolas con 
tijeras bien afiladas casi al nivel de ia piel. Los cañones 
que quedan se caen de por si sin pena para el animal, para 
dar lugar al crecimiento de nuevas plumas mas vigo- 
rosas y bellas que las anteriores. 

Las plumas de comercio se diviiien: 1° en blancas de 
primera, que son las primemeras plumas blancas de 



— 128 — 

las alas del macho; 2° hembras blancas ó claras; o^ 
hembras grises; 4° hembras de tercera; 5*^ plumas espa- 
dañas ó de pichón; 6" blancas Boos, ó plumas de la cola 
del macho; 7° Boos hembras, ó plumas de la cola de la 
hembra; 8° Bi/ockSj ó plumas negras y blancas entre- 
veradas de ala, y asi las demás subdivisiones de las 
diversas clases, según su calidad y color. Las plumas son 
atadas en manojos de un cuarto de libra; que puede 
contener de 25 á 1 00 según su calidad, empaquetándose 
en cajas aromadas con amoniaco. Un avestruz macho 
superior puede producir hasta 1/4 libra plumas en cada 
corte, y su precio es en Inglaterra de 26 á 36 lib. est. la 
libra, lo que dá unas 8 lib. est. por animal (40 durosj y 
'cerca de 200 duros la -libra de plumas. Las plumas infe- 
riores valen mucho menos, llegando hasta 5 duros la 
libra. Así, esta industria, tal como ha sido aclimatada en 
Australia y tal como se practica en Murray Downs, 
puede decirse haber pasado de su periodo esperimental 
entrando en su periodo especulativo y utilitario. 

Mercados de carite ü la Moderna. Tal puede llamarse 
uno recién construido y abierto a nuestro paso por esta 
capital. Ha sido la obra de una compama cooperativa, 
que ha obtenido el mejor éxito, abriéndose primero un 
bellísimo mercado para productos de la tamberia mo- 
derna (leche, manteca, queso, crema etc.) y en seguida de 
artículos de carnicería. La ventaja de estos estableci- 
mientos es el contar carros írigorííicos para el acarreo de 
la carne y de los artículos de tamberia; pudiendo llegar 
en «onsecuencia en el mejor estado de preservación y 
frescura en invierno y verano, cualquiera que sea el punto 
de donde se les remita. Los reses pueden pues en- 



— 129 — 

viarse beneficiadas desde las estancias ó chacras de en- 
gorde sin el costo ni las pérdidas de los arreos, y pueden 
permanecer en los mercados en el rigor del verano 
conservadas por el hielo al aire seco durante semanas 
«nteras; pudiendo salir de allí para la esportacion á 
Europa y los puntos mas remotos, desde que se juzgue 
conveniente remesarlas. Pero la mayor ventaja para las 
poblaciones es el tener siempre carne buena y fresca en 
disponibilidad, sin hallarse cansada por la largas mar- 
chas; sin echarse á perder y sin oliscarse. Se obtiene, 
pues, carne barata, buena, y de primera clase al alcance 
de todos y en todo tiempo, sin correr el riesgo de los da- 
ños de la mala carne, (importantísimo para la higiene 
de los pueblos.) 

La Compañia de Orange, formada en Sydney con el 
objeto de esportar carne helada, á cuyo establecimiento 
consagramos un capitulo especial en otra corresponden- 
cia, contrajo también su atención á proveer el mercado 
local constantemente de carne buena, fresca y barata 
por el sistema frigorífico. Mas para esto era indispensa- 
ble la formación de un depósito local, donde la carne 
espuesta á la venta pudiese conservarse por el sistema 
frigorífico al aire seco, mientras se despachaba al con- 
sumo, á fin de conservarla fresca. Este proyecto se rea- 
lizó por medio de un compañia con el capital de lib. 
est. 60.000 (300 mil duros). Estas compañia construyó 
en Sydney un gran depósito ó mercado por mayor de 
carne fresca, en una escala adecuada para una ciudad 
de 300,000 almas y las poblaciones inmediatas. El 
establecimiento se halla dotado de la maquinaria nece- 
saria y de almacenes para congelar la carne y produc* 

9 



- 130 — 

tos de tamberia de toda especie y conservarla hasta el 
momento de la venta y del consumo, en el mejor estado 
de frescura. Al mismo tiempo se creó una agencia para 
entenderse directamente con los estancieros é invernado- 
res á fin de recibir remesas directas de carne fresca 
en el mejor estado y espenderla con la mayor utilidad 
posible, según las exigencias de la demanda y la ca- 
pacidad del establecimiento, de manera que jamas pueda 
carecer de este artículo indispensable de consumo. 

Es inmenso el beneficio que de este sistema resulta 
para un país. En primer lugar jamas falta carne gorda 
y fresca para el consumo en todo tiempo seco ó lluvioso 
frío ó de calor. En segundo lugar, los estancieros é in- 
vernadores pueden enviar la carne fresca al mercado, 
sea en los coches frigoríficos de los ferro carriles, de los 
tramways ó de los rodados espresos para este objeto, sin 
correr riesgo que la carne se pierda por ninguna causa 
eventual; pudiendo conservarse frescas semanas enteras 
y venderse en el momento conveniente á buen precio. 

Los estancieros é invernadores pueden de este modo 
aprovechar los precios de alza de la carne en los mer- 
cados, de manera que no sean solo las segundas manos 
las beneficiadas, sino todos, incluso los criadores y en- 
gordaderos cuyos intereses se hallan sacrificados por 
los antiguos sistemas de beneficio, cuando por el nuevo 
recibirían uria utilidad directa por la demanda en todo 
tiempo, y alza consiguiente en el valor de las reses. Los 
estancieros, además, podrían enviar reses frescas de sus 
estancias, aprovechando una parte de ellas, por los frigo- 
ríficos de los ferro- carriles, destinándolas á la venta y 
al consumo de sus familias, con gran beneficio y utilidad 



— 131 - 

del público y de ellos mismos. Todo el mundo sabe la 
diferencia entre la carne descansada y fresca de estan- 
cia, y la carne cansada é insalubre de los animales 
enviados en arreo de las grandes y aun de cortas dis- 
tancias á los mataderos de ciudad. La carne de estan- 
cia es fragante, sana, nutritiva y agradable en todo 
tiempo, cuando antes de la invención de los frigoríficos 
la generalidad de la carne espendida en los mercados, 
no daba los esquisitos caldos y asados, ni es tan fresca 
y sabrosa como la de estancia ó la conservada en 
los frigoríficos. 

El nuevo mercado de Sydney tiene su frente al ferro- 
carril Darling Harbour. El edificio ha costado libras 
30,000 (150;000 duros,) su salón de depósitos y conge- 
lación mide 50 yardas de largo, por mas de 35 de ancho, 
y puede acomodar dos nal reses grandes (setecientas 
toneladas de carne) y un número proporcionado de 
reses mas peqneñas. El primer piso contiene unos 30 
puestos ó etalages de carniceria y un banco para las 
operaciones monetarias del' establecimiento. Los apara- 
tos y maquinaria moderna, los mas perfectos en su 
género cuestan libras veinte mil (duros cien mil.) Las 
entradas y utilidades de este mercado son las siguientes: 
Producto de la fabricación de hielo por año, Ibs. veinte 
mil, (duros cien mil). Producto de la congelación de 
las carnes, libras catorce mil (setenta rail duros); en- 
tradas por alquileres, libras cuatro mil (duros veinte 
mil). Los gastos incluyendo el alquiler del terreno, renta 
del capital empleado, administración, dependientes y 
trabajadores, combustible, agua, mantención de carros 
frigoríficos, depreciación, reparaciones y demás, por 



— 132 - 

año, libras veinte mil (duros cien mil). Como las entradas 
ascienden á 190 mil duros anuales en mínimum, queda 
una utilidad neta de mas de noventa mil duros, lo que 
es mas de un 60 p § en un capital de ciento cincuenta 
mil duros, en el año. Estos mercados pues á mas de 
ser en gran manera provechosos al gusto y salubridad 
pública y á los hacendados, obtienen enormes utilidades. 

Método Australiano de conservar los forrages verdes para 
el invierno. — El ensilaje llamado á producir maravillas 
en la conservación de las cosechas, no es una invención 
Europea, ni siquiera una invención moderna. Es un 
método conocido y practicado desde la mas remota 
antigüedad en el Egipto y en otras partes de África y 
de Asia. Lo que han hecho los Europeos es perfeccionar 
este sistema y convertirlo en un verdadero arte con- 
servativo. Hasta hace poco, en los paises fríos, era 
imposible obtener para los animales otro forrage en 
invierno que el seco. Para las colonias Australianas 
situadas al Norte de los 34", es fácil en sus potreros 
de invernada en las zonas costeras húmedas, tener 
pastos verdes todo el invierno. Pero Melbourne se halla 
en los 37° 45" Australes y Tasmania en los 46**, allí pues 
hay hielos y nieves hivernales y no es posible conservar 
pastos verdes todo el año, lo mismo acontece en el Sud 
de Nueva Gales. 

Así, el ensilaje, perfeccionado en estos últimos años, 
ha venido á ponerlos en un pié de igualdad con los 
países de un clima más favorable. Hé aquí en qué 
consiste este ensilaje. 

Dase el nombre de silo á una especie de cueva ó 
subterráneo dispuesto debajo del suelo en terreno ele- 



— 133 — 

Tado y seco. El silo perfeccionado de Europa y Aus- 
tralia, forma á manera de una gran tina ó tonel 
subterráneo, construido de concreto ó de cal y canto, 
y revocado á prueba de agua y aire, con la mejor tierra 
romana en el fondo y los costados. La boca queda 
abierta. Los diversos géneros de forraje, tales como 
alfalfa, caña de sorgho, avena, mijo, pasto del campo, 
clover. etc., para ser almacenados en silo, son segados 
de la manera acostumbrada, solo que en vez de tenderlos 
y secarlos al sol, se hachan de un largo adecuado por 
una máquina de cortar. El forraje así picado corto, es 
colocado dentro del silo, aprensándolo lo mas fuerte 
posible; se cubre con paja por arriba, sobre la cual se 
tienden tablas con un gran peso encima, como ser grue- 
sas piedras, etc. Así apretado j se deja aprensar y 
fermentar el forraje hasta solidificarse, para cuando se 
lo precise en el invierno. El forraje en esta condición, 
se llama ensilado. Se le corta fácilmente en trozos ó 
rebanadas, y el ganado se alimenta de él bien y con 
gusto. Las vacas, alimentadas con discreción con este 
forraje, aumentan la producción de su leche. La misma 
ventaja se obtiene para cebar con él bueyes para la 
carnicería. Pero esta no es la sola utilidad para los 
agricultores en los climas lluviosos. Por su medio se 
evita el perder por cualquiera causa las cosechas y las 
parvas del pasto, pudiéndolas ensilar á voluntad en un 
momento dado. Así, el ensilaje hace á los agricultores 
independientes del tiempo y dueño de los productos de 
suelo, contra todo evento. 

Hé aquí un sistema de construir suelos con poco gasto, 
que hemos visto practicar en las regiones húmedas de 



— 134 — 

Nueva Gales del Sud. El consiste en aplicar directa- 
mente el reboque sobre la escavacion del suelo, cuando 
este es duro y resistente, como arcilla, tosca, arenácea, 
marga dura, cascajo duro etc. Eso sí, que el reboque debe 
hacerse con la mejor argamasa de buena cal, arena y 
tierra romana ó polvo de ladrillos endureciendo el suelo 
con un pizon antes de aplicarle la mezcia. Se le puede 
dar después de secado el reboque, una mano de alqui- 
trán ó brea natural ó artiflcal, como la saben preparar 
en algunas partes con cebo y la cera del yuyo. Por lo 
demás, miemtras mas profundo es el silo que debe 
practicarse en la parte mas elevada del suelo, tanto 
mejor. Estos silos deben practicarse dentro de un galpón, 
aun cuando este tenga 'otras funciones, como pajar, 
despensa de frutos, almacén de lanas, establo y aun 
gallinero; y aun debajo del techo de un viejo galpón ó 
ramadon inservible; ój á falta de tal cosa, debe cubrirse 
con un galpón ó ramada bien hecha de quincha, si no 
se puede mejor. Por regla general, cuando mas grande 
y profundo es un silo, tanto mejor y mas conveniente es 
para guardar y conservar el forrage verde todo el 
tiempo que se precise. Como lo mas dehcado en los silos 
que se hacen sin paredes, son las esquinas, estas deben 
ochavarse poniéndoles mezcla entreverada con cascajo á 
la manera de hormigón. Estos silos se construyen en 
Australia y Norte-América con solo un costo de 125 
duros, todos los gastos comprendidos, incluso el del 
galpón: el todo con la mayor ostensión de que es su- 
ceptible. 

Vmos Australianos — No es nuestro ánimo entrar en 
detalles respecto de estos vinos en lo que respecta á su 



— 135 — 

fabricación como lo hemos hecho para Norte América, 
donde se ha formado una fabricación seria. Aquí solo 
hay ensayos, á lo menos en lo que respecta á su esten- 
sion. Esta colonia tiene apenas 4,000 acres de vid (1,000 
cuadras), lo que no basta para proveer á una ciudad 
mediana, y ya habla de exportar vinos para Inglaterra: 
todo es pura fanfarronada, porque aun ni los saben 
hacer, y el inglés Mr. Trolopp se burla espiritualmente 
de los tales vinos. Entre tanto, la Provincia de Buenos 
Aires, donde esta industria podria aclimatarse en gran- 
de escala, la descuida. Su clima y suelo le facilitan la 
fabricación de vinos lijeros de mesa, vino que las pro- 
vincias interiores no pueden producir porque sus uvas 
solo dan mostos fuertes y licorosos. 

Que en Buenos Aires se pueden producir vinos lije- 
ros de primera calidad, es indudable, puesto que hoy 
mismo los fabrica esquisitos el muy inteligente y distin- 
guido porteño don Casto Munita, el cual, no contento 
con fabricarlos él mismo, inmejorables, ha ofrecido un 
premio de 20,000 duros de su peculio, al primer fabri- 
cante de vinos de uva producida en Buenos Aires, de 
calidad superior y en condiciones y cantidad comerciales. 
Hombres como él honran al país donde nacen y donde 
viven, y cuando el Gobierno llegue á necesitar de hom- 
bres adecuados para encargarlos de dar impulso á las 
industrias del país^ hallará en él un útil y distinguido 
colaborador. 

En la Exposición especial de vinos de Burdeos que 
tuvo lugar en 1882, los vinos de Australia han adquirido 
cierta notoriedad. Su triunfo, si él no es debido pura- 
mente á la galantería francesa, ha sido un hecho; pues 



— 136 — 

entre las tres colonias Australianas productoras de vinos, 
Nueva' Gales del Sud, Victoria y Australia Meridional» 
han obtenido juntas 79 premios incluyendo 16 medallas 
de oro y 29 de plata. Victoria ocupa el primer puesto 
en la lista, habiéndole tocado 9 medallas de oro y 15 
de plata, con 9 de bronce; á mas de otras menciones 
honorables. Después de ella viene Nueva Gales del Sud, 
con 5 medallas de oro, 9 de plata y 11 de bronce; con 
mas 12 menciones honorables. Sud-Australia recibió 14 
premios. Los vinos rojos, con especial el hermitage rojo 
de Nueva Gales del Sud, merecieron los mayores aplau- 
sos. El resultado prueba que Australia tiene un gran 
porvenir vinícola, si sabe sacar partido de sus ventajas, 
como los listos y hábiles Norte-americanos, cosa que 
dudamos mucho. 

Progresos agrícolas y ganaderos de la Nueva Gales del 
Sud — Esta materia se halla tratada in estenso en varios 
capítulos especiales de las líltimas correspondencias de 
la serie Australiana. Aqui nos concretaremos pues á 
hablar de aquellos puntos que en dichos capítulos espe- 
ciales no se tocan, entre ellos de la AgricuUural Societg de 
Nueva Gales del Sud, la cual celebró un meeting en 
Enero 25 de 1883, en su AgricuUural Hall de Moore 
Park, durante nuestra visita á Sydney. La Sociedad 
que celebra sus sesiones en Abril ó en Pascua de Re- 
surrección, las ha postergado este año para Agosto, por 
ser una estación oportuna para la exhibición de ovejas 
y carneros, que se presentan en todo el esplendor de su 
vellón pleno. En su discurso inaugural, su Presidente 
espresó quo siendo la lana el producto geíe del país, 
del cual este y sus habitantes por consiguiente, sacaban 



— 137 — 

su subsistencia, el Gobierno y la Sociedad nada debian 
omitir para fomentar la mejora de este articulo y para 
promover el establecimiento en el país de todo género 
de fábricas en artefactos y tejidos de lana. La Socie- 
dad ha acordado en consecuencia premios considera- 
bles para este género de objetos; y muchos squafters han 
ofrecido particularmente premios corroborantes de 50 
Ib. arriba (de 250 duros arriba) destinados á los promo- 
tores de dichas empresas. También se han ofrecido pre- 
mios á toda clase de inventos tendentes a desarrollar la 
provisión de agua del pais, tanto subterránea como de 
superficie. 

El modo de favorecer la provisión de aguas super- 
ficiales es, protegiendo el establecimiento de represas, 
estanques y lagunas destinadas á retener y conservar 
por largo tiempo y en gran cantidad, las aguas de 
lluvia. Estos trabajos deben ser en la mayor escala 
posible, pues las aguas de lluvia, cuando en vez de 
aprovecharlas se dejan perder, inundan las campañas 
y ocasionan graves daños y perjuicios á los pobladores 
de los distritos bajos. Por el contrario, recogidas y 
aprovechadas esas aguas en grandes receptáculos y 
represas, cesan de inundar los campos y se convierten 
en un tesoro para el resto del año, suministrando agua 
abundante para la bebida de los animales y hasta para 
el riego de los potreros de alfalfa y de los sembrados. 
Mas para esto se necesitan trabajos gigantescos, cos- 
teados y mantenidos ó bien por el Gobierno, ó bien á 
prorata por los particulares. En los países inmediatos á 
las cuchillas, serranías y aun en los cañadones pro- 
fundos de las pampas, pueden hacerse, á poca costa. 



~ 138 — 

grandes represas y depósitos, con solo atajar perma- 
nentemente el curso de las aguas en las quebradas 
y hoyadas de las montañas y en las cañadas más pro- 
fundas. Allí detenidas y depositadas esas aguas en 
grandes masas, pueden ser inmensamente útiles como 
abrevadero y como un medio de irrigación de grandes 
áreas de territorio. Todo el trabajo consiste en estable- 
cer diques sólidos en el punto conveniente para atajar 
y represar las aguas; diques cuyo costo nunca es con- 
siderable, ó cuando lo es, el tesoro de las aguas que 
depositan, es mas que suficiente para compensar capital 
é intereses. Este un recurso conveniente y oportuno, 
aun en los países húmedos, y con mucha mas razón en 
los países secos como Australia y la República Argenti- 
na, y que, no obstante, se hallan espuestos á inun - 
daciones anuales, cuando no saben aprovechar esas aguas 
de inundación, convirtiéndolas en un depósito precioso 
y en un tesoro inestimable. 

Según el Presidente de la Sociedad, la escavacion 
de pozos comunes en los suelos en que el agua solo 
se halla á grandes profundidades, es un procedimiento 
dispendioso, á no ser cuando se trata de forados ar- 
tesianos para obtener aguas surgentes, en cuyo caso, 
las ventajas obtenidas compensan ampliamente los gas- 
tos. Después de esto, como medio de provisión de agua 
para abrevadero ó para riego, él dá la preferencia á 
las grandes represas y estanques que reúnen las aguas 
superficiales y las atesoran, impidiéndoles que hagan 
daño y que inunden los campos. La frecuencia y la 
gravedad de las inundaciones, de algunos años á esta 
parte, en Australia, el Presidente las atribuye á las 



— 139 — 

grandes cantidades de ganados que los campos sustentan. 
Estas masas de ganado, con su gran peso, apisonan 
la tierra, haciéndola impermeable: la tierra, así apren- 
sada, cesa de absorber el agua, y estase estiende por 
la superficie é inunda las campañas. Inundaciones 
menos frecuentes antes, á causa de presentarse el suelo 
más permeable. Para un clima y un suelo seco como 
el de Australia, esos grandes depósitos de agua de lluvia, 
serán un tesoro inestimable para la ganadería y la 
agricultura, con la ventaja de distribuir mejor el agua 
y atraer las lluvias en las estaciones convenientes, 
por la lenta evaporación y humectación de la atmósfera, 
que se hará más adecuada con la abundancia de los 
rocíos y la buena distribución de las lluvias, para 
mantener los pastos frondosos y favorecer la vegetación 
cultivada y sin cultivo: el país, en consecuencia, se hará 
entonces susceptible de una mayor población de ganados 
y de hombres, desapareciendo los arenales y los desier- 
tos, con la vegetación que una atmósfera húmeda hará 
nacer. 

La Comisión Directiva de la Sociedad habia practi- 
cado grandes mejoras en los terrenos de su propiedad; 
mejoras que han merecido el sosten de sus miembros. 
El presidente manifestó ademas esperanzas de que el 
gobierno acordase á la Sociedad una suma de dinero 
para ayudarla en sus trabajos y esfuerzos para la 
mejora del país y el progreso de su ganadería y agri- 
cultura. Terminó proponiendo la realización de una 
gran Exposición en Agosto del corriente año 1883, de 
un carácter intercolonial, á la cual pudiesen acudir los 
mas bellos carneros de Tasmania, Queensland y de Nueva 



— 140 — 

Zelanda; siendo en estos grandes concursos donde se 
puede juzgar con conocimiento de los progresos realiza- 
dos por las diferentes colonias en su ganadería. Iníormó 
también al meeting que él habia recibido propuestas de 
premios para la exhibición próxima desde 250 y 300 
lib. est. para arriba, de parte de los principales nego- 
ciantes de lanas, á fin de inducir á los expositores á 
presentar sin reserva sus mejores animales. Después 
de alguna discusión, se cerró el meeting dándose un 
voto de gracias al Presidente y demás miembros del 
consejo directivo por sus incansables esfuerzos en favor 
de la asociación y del progreso de la agricultura y de 
la ganadería en general. 

Respecto al estado de los campos y de los ganados en 
general en Australia, hé aquí lo que hemos visto ó 
recojido á nuestro paso á principios de 188.3. Desde la 
primavera que presedió nuestra llegada, Australia ha 
sido visitada por frecuentes lluvias, estendiéndose estas 
sobre una vasta área y dejando el pais en un espléndido 
estado de pastos. Por todo en efecto, en este árido pais 
el pasto y el agua se presentan en abundancia á nuestro 
paso; presentándose el ganado de toda especie en un 
buen estado : las pariciones han sido abundantes y 
felices y buena la cosecha de lanas como lo demostrare- 
mos en detalle mas adelante. Asi, en medio del estio en 
que nosotros visitamos el pais, se sentía en este como 
una plétora de ganado gordo y la carne de los etalages 
era magnífica tanto ó mas de lo que hemos dicho con 
relación á Nueva Zelanda. Sin embargo, fuera de cierta 
dificultad en las ventas por la abundancia de los gana- 
dos gordos ofrecidos á venta, el precio de estos no bajó 



— 141 — 

durante nuestra residencia en esas colonias. Los criado- 
res han realizado este año buenas ventas de tropas 
de capones y novillos, comprados para ser engordados 
como provisión de invierno. Los novillos gordos se han 
vendido este año desde 8 lib. est. (40 duros), hasta libras 
est 10 con 4 chelines (51 duros), esto es, á razo de 25 
chis., (6 1[4 duros) las 100 Ibs. de peso neto (equiva- 
lente á 6 es. Ib. peso neto). Los buenos carneros merinos 
gordos de 54 Ibs. arriba se han vendido de 11 chis. 6 
pens. á 14 chis. 3 pens. (de 3 duros á 3 1[2 duros). El 
precio de los corderos gordos es de 9 1(2 chels. á 10 
chis, (de 2 3(8 duros á 2 1[2 duros). Las terneras gor- 
das se han vendido á 3 lib. est. (15 duros). Los cerdos 
gordos se venden á 10 es. Ib. peso neto. El lavado de 
las lanas ha sido difícil este año, por ia falta de brazos. 

Precio y venta de la Tierra Pública. — Los Banqueros 
Neo Galeses suelen hacer fuertes adelantos á los estan- 
cieros sobre seguridades pastoriles. En consecuencia las 
propiedades territoriales toman cada dia mayor valor. 
Las especulaciones sobre tierra hacen furor en Austra- 
lia, como entre nosotros antes del año 1876. El interés 
del dinero facilitado á la agricultura, varia de 8 á 6 y 
10 7o anual. 

El interés jamás pasa de esa tasa y suele bajar por el 
contrario en las épocas normales. En el Norte de Nueva 
Gales del Sud se han hecho esfuerzos por introducir la 
agricultura tropical, para lo cual el clima se presta; esto 
ha contribuido á dar un valor adicional á las tierras. 
Como se verá en su respectivo capítulo, las tierras pú- 
blicas de Australia no pueden venderse á menos de 1 
libra est. el acre en los remates públicos; y por poco 



- 142 — 

que su situación sea aceptable, ellas suelen subir hasta 
15 y 20 lib. est. el acre. Las tierras particulares valen 
mucho mas de este precio, según su situación. 

El arriendo de las tierras públicas produce al Estado 
una renta anual que en 1881 era de lib. est. 200,956; en 
1882 esta renta se elevó á 264,407 libras esterlinas 
(1 .322,035 duros) lo que hace en un año un aumento de 
renta por valor de Ib. est. 63,000 (315,000 duros). Este 
crecimiento proviene en su mayor parte del aumento de 
tierras arrendadas en parajes desiertos. También ha 
habido aumento en cada distrito, pero en su mayoria 
proviene del arriendo de nuevas tierras en el farwest 
Australiano. 

En el país de Albert, región recien descubierta al 
Oeste de Wilcania, en el cual se ha hecho un descu- 
brimiento aurífero, en 1882 ha dado al Estado una 
renta de 21,093 lib. est., y el corriente año de 1883 dará 
una renta de 33,614 libras esterlinas. 

Estos fuertes aumentos de renta son la consecuencia 
de una cláusula adicional en la ley sobre tierras fiscales 
que tuvo lugar en 1880, tendente á que ninguna avalua- 
ción hecha con el objeto de determinar la renta para la 
renovación de una contrata de arriendo pueda bajar de 
una lib. est. por sección de 640 acres, escepto cuando 
esta avaluación tiene lugar por la primera ó segunda 
vez, en cuyo caso puede fijarse una tasa mínima que 
no puede bajar de 10 chelines la sección. Así el gran 
aumento marcado es debido á la repentina elevación de 
las ventas en los lotes trasmanos que fueron arrendados 
hacen 5 años y cuyo arriendo en esa época llegaba á 1 
lib. es*, por 10 millas cuadradas. Los tenedores de estas 



-- 143 — 

habiendo sido avaluadas por primera vez, deben, de 
conformidad con la ley^ pagar un mínimo de renta de 
lib. est. 50 las 10 millas. Asi un estanciero pioneer que 
en 1882 ha pagado lib. est. 51 por el arriendo de sus 20 
lotes, tendrá que pagar en 1883 lib. est. 1340. Esos 
^íoweers tendrán pues que abonar un aumento de renta 
por lote de tierras enmontadas por el tjialke, tierras que 
jamás ha podido reconocer ni á caballo ni á pié, tan 
enmalezadas y enmarañadas se encuentran. 

El país de trasmano de Nueva Gales del Sud á que 
nos hemos referido, ha sido esplorado bajo el punto de 
vista estanciero, de sus pastos, esto es, recorriéndolo 
solo de aguada enaguada. El pioneer que lo arrienda 
escava una represa ó aguada; espera un año de lluvia 
para que se llene la represa, y obtenido esto, cuando el 
estanque está lleno, pasa adelante escavando en seguida 
otra represa ó estanque; practicando de seguida una 
serie de operaciones análogas hasta reconocer toda su 
pertenencia ó campo. Muchos de los arriendos del 
nuevo país del distrito de Albert, á penas si poseen una 
línea correcta de mensura que pueda guiarlos. Es evi- 
dente que un aumento de renta al quintuplo en una 
región tal como la del país de Albert, debe afectar ne- 
cesariamente su ocupación y población. La ley de 1880 
solo tuvo en vista contener las rebajas de renta que 
desvirtúan la tierra, reduciéndola á precios ínfimos, sobre 
todo en los distritos populosos, y es evidente que los 
autores de la cláusula 17, que contiene estas disposicio- 
nes, no han previsto que podría afectar seriamente á los 
pioneers del Oeste de Darling. 

El caso de estos pioneers del Oeste es uno de los mil y 



— 144 — 

un casos que han contribuido á desconceptuar la ley de 
tierras vigente, siendo también una de las principales 
causas de la caida del Ministeris Neo Gales, Robinson y 
Parkes. 

Latías y frutas -Zorras volantes — A nuestra llegada 
á Australia, la cosecha de lanas de 1882 ya estaba 
hecha; y aun que en otra parte damos los datos al res- 
pecto, algo diremos sobre esta cosecha que se ha mos- 
trado un tanto inferior á la del año precédeme en canti- 
dad, por una fracción que no pasa sin embargo de 10 mil 
fardos. En Nueva Gales del Sud, cuya parte seteptrio- 
nal es casi tropical, solo el Sud, esto es, Riverina, puede 
considerarse como una región esencialmenie ovina. Ahora 
bien, en esa zona Australiana se habia hecho sentir 
bastante la seca el año anterior á nuestra llegada; seca 
que si no ha sido bastante grave para mermar la cose- 
cha de lanas, ha sido lo suficiente sin embargo para no 
permitirla exceda de la cosecha del año anterior. Antes 
de ahora; las cosechas de lana de este distrito marcha- 
ban todas via Dencliquin á Melbourne. Mas después de 
terminado el ferro-carril de Sydney hasta Narrandera y 
Hay, una parte de estos productos van directamente á 
Sydney, metrópoli del distrito. También se envian las 
lanas rio abajo hasta la embocadura del Murray en el 
Lago Alexandrina, de donde pasan á Adelaida que es 
probablemente la dirección mas económica y conveniente, 
para de alli ser transportadas á Europa. Estos grandes 
distritos del Oeste de que Riverina forma parte, son 
bellas llanuras onduladas, abundantes en pastos, pero 
espuestas á frecuentes secas, como la de 1881, que neu- 
tralizó los multipliques de ese año por las grandes pérdi- 



~ 145 — 

das que ocasionó á los criadores de ovejas. La ocupación 
pastoril de estos distritos se estima en 160 millones de 
acres, conteniendo 36 millones de ovejas, 2 1[2 millones 
de cabezas de ganado vacuno, 400 mil caballos y 310 
mil cerdos, que es casi todo el capital ganadero de 
Nueva Gales del Sud y cerca de la mitad del de toda la 
Australia. Esa calamidad afectó pues los productos la- 
nares del siguiente año, hasta el grado que dejamos 
indicado. Todo el año 82 por el contrario, ha sido un 
buen año para esos interesantes distritos, prosperidad 
que se prolongó hasta nuestra salida, esto es, hasta 
Marzo del corriente año 1883; asi es que á nuestra 
partida, el pasto y el agua abundaban en los campos y 
en los depósitos urbanos. 

Los lanas cosechadas este año en Riverina, son, en 
general, de una alta cualidad^ y en nada inferiores á las 
mejores cosechas de los años anteriores. Las lanas lim- 
pias han sido muy estimadas y se han ofrecido por ellas 
los mejores precios este año. Las lanas muy demanda- 
das por los especuladores por mayor del pais y por 
compradores y especuladores que vienen de Europa 
directamente todos los año.« á hacer fortuna en negocios 
de lana conducidos en grande escala, son clasificadas 
como sigue en estos mercados y sus valores de venta 
son mas ó menos todos los años los mismos. Lanas de 
la. en grandes lotes; su precio de venta es de 22 peni- 
ques Ubra, lana limpia (44 es. libra; 11 duros arroba); 
lanas de 2a. (pieces) 19 peniques Ib. lana limpia (38 ct. Ib, 
9 Va duros). 3a. clase, lana limpia de barriga, 16 peni- 
ques Ib. (32 es Ib., 8 duros arroba). 4a. clase, lana limpia 
inferior (Cucks) 12 peniques Ib. (54 es Ib., 6 duros arroba.) 

(O 



— 146 — 

Los precios de la lana inferior sacia en el mercado 
de Sydney es de 6 V2 á 8 pen. Ib. (de 13 á 16 es Ib. 
3 7* duros arb.); lana sucia de calidad media de 8 V2 
á 10 V2 pen. Ib. (de 17 á 21 es. Ib., de 4 V* duros arb.); 
lana sucia de buena á superior de 11 á 14 7* pen. Ib. 
(de 22 á 28 72 es. Ib., de 5 7-2 á 7 78 duros arb.) Debe 
advertirse que la lana inferior de Australia es la mestiza 
larga y toda la buena y superior es merina 6 perfeccia- 
nada. Pero aun asi como se vé, los precios de ese remoto 
mercado son superiores á los nuestros, donde la mejor 
lana fina no obtiene 20 es. Ib., siendo asi que estamos 
la mitad menos de tiempo y camino de Europa: porque 
los precios citados no son precios Europeos sino precios 
ofrecidos en los mercados de Australia por las lanas 
del pais vendidas por mayor en remate público. 

Las Frutas de Australias y Zorras volantes, el lector 
conoce mas ó menos lo que son, por haber hablado 
algo de ellas en otra parte. Por lo que es á las primeras, 
ellas pertenecen á todas las zonas y se producen sin duda 
de buena calidad; pero sus pinas, bananas y naranjas 
no son tan buenas como las que se producen en Tucuman 
ó Paraguay; sus manzanas no son tan buenas como las 
de Montevideo; sus peras y damascos son inferiores á 
las de Buenos Aires; sus duraznos y uvas no son compa- 
rables con los de Cuyo; y sus frutillas y frambuesas 
no son comparables con las de Chile. Todas esas frutas 
en Sydney, por su calidad y tamaño no pasan de medio- 
cres. Si la bondad de la fruta dependiese epteramento 
de la simetría de la plantación y del esmera del cultivo, 
sin duda que la de Sydney superaría á todas ; pues sus 
huertas y viñedos brillan por el esquisito orden, cuidado 



I 



— 147 — 

y limpieza con que se las tienen. Conocemos las buenas 
huertas de España. Portugal, Francia é Inglaterra; pero 
solo las jóvenes huertas de California y de Australia han 
llamado nuestra atención por su buena disposición, cui- 
dado y belleza. Los árboles no se distinguen por su 
tamaño y hermosura, como en Portugal ó España ; y 
debido á su juventud tal vez, ó al plan de sus fundado- 
res, se conservan todos de una estatura mediana, de 
manera á no ofrecer mayor diñcultad para la recolec- 
ción de la íruta. Pero el suelo de las huertas y jardines, 
se presenta bien cultivado y mullido y las plantas limpias 
y sacudidas del polvo, brillan como en, los paisajes de 
porcelana. 

Pero en un país donde las moscas son tan bravas, es 
imposible que las frutas se hallen exentas de toda plaga. 
Tienen una en efecto, y esta es la plaga de los grandes 
murciélagos frujívoros llamados Flying Foxes, esto es, 
zorras volantes; y justamente el año de nuestra visita 
es que se han mostrado mas numerosos y voraces que 
nunca, á estar á las quejas de los hortelanos. Estos 
abundan sobre todo en el Norte de Nueva Gales del Sud, 
en los confines con Queensland. Viajando por esos cam- 
pos, por todo se escuchan las quejas de las depredaciones 
ocasionadas por estos murciélagos jigantescos, que así 
como son frujivoros, fuesen sanguívoros, como sus pa- 
rientes los vampiros^ no dejarían animal vivo. Felizmente 
solo comen frutas y vejetales. Los hortelanos los matan 
por centenares, pero sus depredaciones son siempre con- 
siderables. Estos animales no solo devoran las frutas 
mas selectas y maduras, sino que las devastan en gran 
cantidad en sus invasiones nocturnas. Los dueños de 



— 148 — 

huertas no han hallado otro medio de protección, que 
hacer costosas detensas de alambre, de cobre ó bronce, 
para protejer los árboles. Otra defensa menos dispen- 
diosa que esta, inventada por un jardinero, es atar ramas 
espinosas, hortigas ó cardos en la corona de los árboles 
atacados. Las zorras volantes se precipitan de lo alto, 
sobre la cima de los árboles, depredando primero en las 
ramas superiores y en seguida en las inferiores. Mas 
al precipitarse en la oscuridad de la media noche, hora 
en que hacen sus avances, se clavan las espinas del 
cardo y asustados huyen, declarando sin duda la verdad 
del moto escocés: Nemo ñnpune laccesit. 

Es probable, como consecuencia, que el cardo sea muy 
empleado, y que su defensa de la íruta contra los flaying 
toxes sea eficaz, puesto que en Sydney se toma buena 
fruta y que además se vende excelente fruta seca, como 
la que las Provincias del Interior envían á Buenos Aires. 
En Australia, como en las Provincias, tienen un buen 
sol para secar sus frutas; pero en las costas, donde el 
sol es opaco y el aire muy húmedo, se valen de medios 
más espeditos. Este medio es el Zimmerman fnUt-dring 
aparatnsj ó secador de fruta Zimmerman. Este aparato 
es norte-americano y se vende en todas las agencias ó 
depósitos de máquinas norte-americanas. Los hay de dos 
tamaños, en pequeña y en grande escala. Las frutas se 
secan en marcos superpuestos y corredizos de alambre, 
dispuestos encima del fogón. El aparato es hecho ente - 
ramente de hierro galvanizado. Se halla de tal modo 
construido, que la mitad del calor de la hornalla obra 
directamente sobre la mitad inferior de los marcos, 
mientras la otra mitad es conducida al medio y á los 



— 149 — 

marcos superiores^ dando de este modo una igual distri- 
bución del calor en el aparato. Debajo del aparato se 
halla el fogón; con puerta al frente, y el fuego se hace 
sin abrir la cámara del secador. En el fondo tiene 
resortes ó válvulas para regular la admisión del aire, el 
cual al entrar es calentado por su contacto con el horno 
y en seguida pasa á secar la fruta, escapándose, al fin, 
per una chimenea cubierta de arriba; de este modo, se 
obtiene una corriente constante ascendente de aire ca- 
liente y seco, aumentada por una combinación del caño 
de humo con el ventilador, de manera que la corriente 
ascendente del horno aumenta el tiro superior. Por este 
medio la fruta se seca en un momento y con todo aseo y 
primor, sin esperimentar las pérdidas y la suciedad de 
las frutas secadas al sol y que hay que recoger á cada 
paso con el mal tiempo. Las frutas así secadas, tienen 
un bellísimo aspecto y valen el doble en los mercados. 
Con un ligero cambio en el arreglo interior, puede con- 
vertirse fácilmente en horno y en cocina, pudiendo ha- 
cerse en él pan, pasteles, empanadas, asar carne, aves y 
toda especie de cocina, con facilidad y perfección. 

Carreras^ exhibiciones agrícolas^ inmigración. — El furf^ 
esto es, el arte de las carreras, es, como se sabe, la 
especialidad inglesa por excelencia. Sus colonias han se- 
guido á la Metrópoli en esto, como en todo lo demás. 

Los caballos de carrera Australianos son inmejorables 
bajo el punto de vista de la figura y de la lijereza. 
Hasta podría decirse que el caballo de carrera inglés, ha 
ganado, al trasladarse á Australia, sobre todo en el 
vigor y la lijereza. En cuanto á las formas todos cono- 
cemos el caballo de carrera inglés^ ese galgo equino, 



— 150 — 

flaco, largo, zancudo, pero rápido como el viento con 
sus largos trancos á la inglesa. El Thoroughbread 
Australiano, ó mejor, Neogales, no se semeja tanto al 
galgo, como al ciervo, por la forma delgada, acerada 
y elegante de sus patas; por la gracia nerviosa de sus 
formas, por la viveza y el fuego de sus ojos y de su 
sangre y por la prontitud y rapidez de sus movimientos 
y de su carrera. Nosotros hemos presenciado la reunión 
en Enero de 1883, del Austr alian Joche?/ Club, en la nueva 
cancha de Saint Leger, en Randwick, cerco de Sydney. 
Los arreglos del circo eran perfectos y las carreras 
fueron exelentes, habiéndose corrido 7 carreras en una 
sola tarde, lo que es mucho, aun para los mas furiosos 
amantes del turff. Los premios consisten en copas y 
vajillas preciosas de plata y oro, y en dinero. 

Hemos visto hasta 19 caballos de primera clase dispu- 
tarse lo que se llama la Summer cup, destinada á los 
potrillos de tres años abajo. Los caballos que mas se 
distinguieron, tenian por nombre The Geni, que fué el 
ganador; Nicholson y Morpheth. En la carrera siguiente 
por la Tattersall cup, fué Sardonyx el ganador; siguién- 
dole de cerca SUver Arroto y Cnnnamulla. Esta Tattersall 
cup, es de oro y de un trabajo primoroiro. Como 15,000 
espectadores, cómodamente alojados en el espléndido 
circo indicado, presenciaron estas corridas de estio, que 
si son agradables para el espectador á la sombra, deben 
ser fatigosísimas para los caballos. Generalmente, los 
que ganan la copa, junto con ella, una considerable suma 
de dinero, de 2,000 lib. est. arriba, provenientes de en- 
tradas y otros gages. 

Pasar de Carreras á las Exhibiciones Agrícolas, casi 



i 



— 151 — 

no es variar el asunto, puesto que es pasar de animales 
á animales. En Sydney no hubo ninguna Exposición 
Agrícola como decimos nosotros durante nuestra visita; 
pero si tuvieron lugar algunas en los departamentos, 
entre ella la de Wollongong, ciudad distante 66 leguas 
al Sud de Sydney, con una población de cerca de 2,000 
almas. Esta es una institución floreciente desde hace 20 
años, siendo esta la principal ciudad de lllawarra, dis- 
trito agrícola y pastoril de importancia. El local era 
vasto y bien adornado y en él habia un pequeño pabe- 
llón bien repleto con productos agrícolas, frutas y flores. 
Las clases de mantecas exhibidas eran numerosas y 
exelentes. Veíanse numerosas colecciones de frutas en 
conservas, jaleas, confites, dulces; haciéndose notar sobre 
todo las colecciones de raices y tubérculos alimenticios. 
La exhibición de caballos no era considerable, pero se 
veian algunos animales superiores por su aspecto, sobre 
todo un?s dos yeguas de tiro de esa raza americana de 
trote largo Hambletonian tan á la moda en todo el mun- 
do. El ganado vacuno se hallaba bien representado, pero 
las cualidades exhibidas en las crias finas de Durham, 
Hereford y Sersey no eran sobresalientes. Solo las vacas 
de Mr. Lipdsay se presentaban con el aspecto de leche- 
ras superiores. Los toros de raza eran una mediana cosa. 
En los ejercicios de cabaigacion, se hicieron notar los 
caballos de montar, los hunters y los caballo de tiro ó 
arnés. Los LaiUes hacke, caballos de montar para señoras,' 
no dejaban nada que desear por su figura, mansedumbre 
y buena enseñanza. Los premios distribuidos y consis- 
tentes en medallas, dinero y menciones honorables, 
fueron numerosos. 



— 152 — 

En lo relativo á Inmigracion^ Nueva Gales del Sud, 
después de haberse presentado en estos últimos años 
en un grado inferior á Victoria y Queensland, Nueva 
Gales de! Sud, de un año ó dos á esta parte, ha reco- 
brado una superioridad marcada. Este Estado, tiene 
un agente general permanente en Inglaterra, el cual ha 
tenido mucho de que ocuparse de 12 á 15 meses á 
esta parte, despachando hasta dos buques por mes 
cargados de inmigrantes y familias agricultoras de pri- 
mer orden. Pero también el gobierno colonial ha votado 
un millón de duros para fomentar este movimiento. An- 
teriormente á la fecha indicada, las mujeres inmigrantes 
tenian que pagar lib. est. 3 por viaje de Inglaterra á 
Australia (para los que no son inmigrantes este viaje 
vale lib. est. 1 5.) Hoy el gobierno ha reducido ese costo 
á solo lib. est. 2; medida habilísima, pues es claro que 
las mujeres no solo afraen á los hombres; sino que los 
retienen en el suelo; y Austraha, fecunda en hombres 
vigorosos y bien formados, es escasa en mujeres, según 
habrá podido notarse por los datos estadísticos dados al 
principio de esta correspondencia. Esto se obtiene por 
medio de arreglos con las compañías de vapores, pa- 
gando el gobierno lo que falta para completar un míni- 
mo de pasage, mediante concesiones equitativas por una 
y otra parte. 

Pero la medida del Gobierno Neo Gales no ha sido 
completa, pues mientras ha reducido el pasaje de las 
mujeres solteras, ha conservado el costo de Ib. 5 para 
las mujeres casadas que viajan para ir á juntarse con 
sus maridos, con la mitad de este costo para sus hijas 
mujeres; de modo que un inmigrante que viaja con su 



I 



— 153 — 

mujer y dos hijos tiene que pagar lib. 15 de pasaje. Es 
estraña esta lógica de encarecer el pasage de las mu- 
jeres casadas y sus hijos, gentes honradas como lo son 
las buenas familias de trabajadores, mientras se rebaja 
al mínimo el flete de las mujeres sueltas. Lo just^) seria 
que toda mujer inmigrante no pagase, bajo la protección 
del Gobierno sino 2 lib. de pasage, como las solteras; 
estando en el interés del país estimular su llegada tanto 
ó mas que las solteras. Se siente en la actualidad una 
gran propensión á emigrar de parte de las clases indus- 
triales Europeas, y las colonias Australianas obtienen 
grandes ventajas de estas disposiciones, adquiriendo 
elementos preciosos para radicar en su suelo las indus- 
trias mas retribuidas é .indispensables. A esto contribuye 
mucho los esfuerzos de un buen agente general de 
inmigración. Para los detalles estadísticos, véase el ca- 
pitulo correspondiente. 

Científico y Político — Durante nuestra escursion en el 
mundo Australiano, de Noviembre para adelante tuvo 
lugar en diversos puntos del globo la observación del 
pasage de Venus por el disco del Sol, materia de largos 
artículos y comentarios de parte de la prensa y de los 
eruditos. Una de las varias comisiones enviadas de In- 
glaterra con este objeto, practicó sus observaciones en 
la costa de Nueva Gales del Sud, en la isla inmediata 
al Cabo Howe y que tiene su nombre. Hé aquí lo que se 
ha traslucido al público de Australia respecto á sus 
observaciones, que consignamos como un recuerdo de la 
época de nuestra visita. La Comisión asegura haberse 
hallado poco favorecida por el tiempo. Pero sin embargo, 
ha podido hacer las observaciones suficientes para deter- 



— 154 — 

minar el tiempo local, la latitud y la longitud. El dia 
antes del tránsito, el tiempo se manifestó en estrerao 
desfavorable, continuando asi durante toda la noche. 
Al salir el sol el dia 7 de Diciembre, una escampada de 
las nubes hizo brillar un rayo de esperanza; pero las 
nubes se volvieron á juntar y el sol no se vio más. 
Unos 20 minutos antes del tiempo predicho para el con- 
tacto interno, un ancho rayo de sol pasó las nubes hacia 
el Este, moviéndose en la dirección de los observadores, 
y la cuestión de si llegarla á tocar el telescopio con 
tiempo produjo un intenso interés, pues era como una 
carrera entre la luz y los fugitivos seguidos de tiempo 
antes del momento crítico. Por desgracia llegado este 
momento crítico, la luz se hallaba aun una milla distante 
hacia el Este, y nada pudo hacerse sino acechar el mo- 
mento en que el sol debía mostrarse de nuevo; brillando 
en efecto este astro unos cinco minutos después, en cuyo 
tiempo Venus había pasado del contacto interno; per- 
maneciendo aun las nubes demasiado espesas para 
consentir la menor medida micrométrica. Por este tiem- 
po Mr. Conder, astrónomo, que empleaba un gran teles- 
códio Grubb, practicó una esploracion esmerada de la 
superficie solar, con especial cerca de Venus, pero no 
pudo percibir el menor satéhte, ni nada que se acercase 
á la naturaleza de un halo, sea en torno del planeta, sea 
en torno del sol. Mr. Furber, que tenia á su disposición 
un ecuatorial de Schoeder de 4 3[4, practicó igualmente 
esploraciones esmeradas sobre el sol, respecto á todo lo 
que podía conexionarse con ó ser ocasionado por el 
tránsito de Venus pero sin el menor resultado. 

A medida que el contacto externo se acercaba, las 



i 



— 155 — 

nubes se hacían cada vez más delgadas, y, por consí 
guíente, la definición mejoró un tanto. Mr. Conder em- 
pleaba una potencia magnífiante de 210 veces, bajo la 
cual, el borde ó perfil del sol, llegó á afianzarse, defi- 
niéndose bien los contornos del planeta que aún se 
hallaban sobre el disco del sol; mas no se percibió la 
menor señal del brillante halo, percibido por tantos de 
los observadores del tránsito de 1874. Por este tiempo, 
toda la excitación anterior se había calmado, y los 
observadores se habían instalado tranquilamente en sus 
posiciones respectivas, preparados á disponer las mas 
exactas constataciones del contacto último. La definición 
constante continuó, y el último contacto externo fué 
observado por Mr. Conder, á las 6 h. 58 m. 19 seg. a. m., 
tiempo de la Isla Lord Howe. Mr. Furber, que obser- 
vaba en otra tienda, disfrutó de una definición menos 
satisfactoria, y fijó el momento del último contacto unos 
pocos segundos después que Mr. Conder. La computa- 
ción respecto á la longitud de la isla, no se hallaba aún 
completa, y es muy posible que el tiempo indicado 
arriba, tenga que sufrir una ligera modificación. 

Si la situación astronómica ha estado nebulosa, no lo 
ha estado menos la situación política del Estado de 
Nueva Gales del Sud. Ya hemos hablado de un cambio 
ministerial que tuvo allí lugar en la época de nuestra 
visita; cambio reflejo de un viramiento en la opinión 
respecto á la apreciación de los actos del último minis- 
terio. La opinión, por lo demás, no se agita allí con 
relación á cuestiones de política trascendental; todo se 
reduce, puede decirse, á cuestiones de buena ó de mala 
administración, igualmente trascendentales para los 



— 156 — 

pueblos; cuestiones que dependen de la índole y de los 
antecedentes de los ministros. El Ministerio Parkes- 
Robinson habia durado cuatro años y se habia manifes- 
tado tan tieso en su plan de administración, como 
confiado en sus elementos de poder. Son muchos, se 
dicen, los motines alegados para su caida; pero el prin- 
cipal de ellos es, sin disputa, el modo y forma como se 
hacia funcionar la ley de tierras, últimamente sancio- 
nada y modificada. El país se sentía oprimido por la 
aplicación ininteligente de esa ley de tierras, y eso, 
indudablemente, ha decidido del resultado de las elec- 
ciones, en manos de los interesados en un sistema liberal 
de la venta y arreglo de las tierras del Estado; el vaga- 
bundaje de los ganados con relación á la ocupación 
pastoril. El pensamiento que trae consigo el nuevo 
Gobierno, y que se encuentra en el ánimo del país, es 
el de dejar á los squatters ó estancieros en la pacífica 
posesión de las tierras que arriendan á la Corona, en 
el interés mismo de su ocupación y población perma- 
nente del país, y el estimular á los compradores de 
tierra, en términos condicionales, ó de otro modo, á 
hacer valer estas tierras, destinándolas á objetos útiles, 
y no meramente especulativos. Con el nuevo plan admi- 
nistrativo, se cree no pasará un año más sin que Nueva 
Gales cuente por lo menos un acre de su suelo cultivado 
por cabeza de población. Lo general en nuestro país, 
son cuatro acres (una cuadra) ó más cultivados por 
cabeza de habitante. Estamos, pues, cuatro tantos más 
adelante en cultivo, no en desarrollo creciente de pobla- 
ción, porque á esto último se oponen las viejas leyes 
españolas que aún rigen por el Código Velez Sarsfield, 



— 157 - 

que no se halla ciertamente á la altara de las exigen- 
cias de nuestra época. 

Hay otras dos cuestiones, una financiera y otra edu- 
cacional, que preocupan igualmente á los Neo Galeses, 
y que por atingencia con cuestiones análogas entre no- 
sotros, vamos á exponer. La una es la inscripción nomi- 
nal de los bonos de la deuda pública en los grandes 
libros del Estado. Esta inscripción es muy conveniente 
para ciertas entidades raneras que tienen sus fortunas 
colocadas- en bonos, vinculándolos de este modo á su 
nombre y el de sus familias. 

La ventaja es de que, en caso de un robo, se puede 
por la inscripción fácilmente recobrar los valores roba-"" 
dos. Pero hay un inconveniente en hacer esta inscripción 
forzosa; teniendo interés en ello solo una pequeña frac- 
oion de los capitalistas inamovibles, los que tienen un 
interés directo en este trámite, interés que se puede sal- 
var haciendo la inscripción puramente voluntaria; pero 
esta minoría influyente en política, no tiene intelijencia 
suficiente para comprender esto. El resto de los capita- 
listas, la gran masa de ellos, no tiene el menor interés en 
la inscripción, que es solo una traba administrativa. Ellos 
hacen incesantemente con su capital negocios momen- 
táneos, siendo del mayor interés para ellos que los bonos 
sean al portador y no nominales. Un banquero, por 
ejemplo, que tiene colocados sus encajes y garantías 
en bonos, quiere hallarse siempre espédito para poder 
enagenarlos al portador, sin que nadie se aperciba de 
«lio, al primer amago de baja ó de crisis monetaria. Para 
esta gran masa de capitalistas que son justamente el 
alma de la Bolsa y los que especulan con los fondos pú- 



-- 158 — 

blicos alzándolos ó deprimiéndolos, pero siendo siempre 
útiles á los gobiernos para la colocación espédita de sus 
empréstitos, la inscripción es eminentemente impopular: 
y como ellos son los que hacen y deshacen el crédito, al 
fin es su interés el que ha de prevalecer. Se cree que 
esta cláusula la establecía el Gobierno en el interés de 
adquirir toda la influencia que necesita para la conver- 
sión de la deuda en otra de interés menor. 

La cuestión de la educación consiste de un lado, en 
atrasar el progreso del oscurantismo católico en las es- 
cuelas; del otro establecer una cosa nueva y en armonía 
con las necesidades del mundo social moderno, á saber : 
Una Universidad industrial! 

Comenzando por la primera de estas cuestiones, es 
un hecho que en los pueblos anglo-sajones no hay otros 
católicos que los irlandeses, pueblo tan atrasado como 
los españoles, austríacos, italianos y franceses ultramon- 
tanos; al lado del pueblo inglés que es la luz y la libertad 
misma. Los irlandeses son odiados, no como raza, sino 
como católicos ultramontanos, enemigos de los dere- 
chos y libertades modernas mas lej (timas; y con una 
tendencia decidida á cortar las alas al saber y á la inte- 
lijencia humana, sobre todo en sus escuelas y estableci- 
mientos eclesiásticos, donde se puede decir se halla la 
ignorancia organizada y enseñada por principio, ha- 
ciendo perder años en la enseñanza del latin, de la filo- 
sofía de Altieri, en el sistema Ptolemáioo de geografía y 
otras anticuallas por el estilo. 

Para atajar este mal de la superstición y del oscuran- 
tismo que es contajioso y puede estenderse perpetuando 
la ignorancia y los vicios, se ha tocado un arbitrio sen-. 






— 159 — 

cilio, constitucional, inglés, en una palabra, que es efica- 
císimo. Esta es la enseñanza en las escuelas de la 
historia por un testo aprobado. La historia dice la ver- 
dad, ella es la luz, y de esta luz sale tan mal parado 
el catolicismo ultramontano, haciendo ver los beneficios 
de la reforma para los pueblos que la han adoptado; pa- 
rangonado con el atraso y la ruina del ortodoxismo ca- 
tólico; que el írlandeismo ultramontano se ha alarmado 
y ha organizado una oposición sistemada á . . . . la ense- 
ñanza de la historia en las escuelas. Prefieren se enseñe 
á los niños el rosario y las letanias á la Señora de 
Lourdes. 

Respecto á la Universidad Induslrial este es un desi- 
derátum de las clases mercantiles é industriosas de la 
colonia, cada dia mas opulentas é influyentes; el en 
consecuencia será luego un hecho consumado. Ya se 
habia previamente practicado un ensayo de esta especie 
en Osmond college^ el cual habia dado los mejores resul- 
tados. Pero las clases industriales creen que este gran 
paso en el sentido del progreso no debe partir esolu- 
sivamente de la iniciativa privada, sino que es á la 
autoridad pública, por su evidente interés, á quien 
incumbe dar el impulso decisivo en la marcha del pro- 
greso y engrandecimiento indefinido del pais ; poniéndose 
al frente de este movimiento utilitario y moral de la 
educación pública. Ellos en consecuencia han elevado 
una solicitud al Gobierno, en la cual hacen presente al 
nueva Ministerio que la Universidad actualmente exis- 
tente en Sydney se halla esclusivamente destinada al 
cultivo del espíritu y de las ciencias, y que estas son la 
aplicación eficaz á las industrias y á las artes indispen- 



— 160 — 

sables á la vida; era como hacer una cabeza sabia y 
colocarla sobre un cuerpo desnudo, enfermo y salvaje. 
Que las Universidades actualmente producen Médicos, 
Abogados, Teólogos, Ingenieros y eruditos, mas que 
para mantener á esos mismos señores, se necesitaba 
además enseñar á tolas las clases del pais los medios 
de aplicar la ciencia á la industria y profesiones de la 
vida, y que si un Doctor ó un Teólogo eran necesarios, 
todavia lo eran pues los buenos criadores de ganado, 
los buenos agricultores, los buenos fabricantes de paños, 
de muebles, de utensilios domésticos, de máquinas, de 
buques etc. Que un pais pobre, ignorante y esclavo de 
la industria estrangera no tendría como mantener con- 
venientemente á sus doctores y sus clérigos ; y que era 
preciso pensar en autorizar, enseñar y hacer popular 
y honorables las ciencias, las artes y las profesiones 
industriales que han transformado el mundo obrando 
maravillas prácticas y dotándolo de todas las ventajas y 
progresos de la civilización moderna. 

En una palabra, que el establecimiento de una Uni- 
versidad Industrial^ ampliamente concebida y realizada, 
era una necesidad y una conveniencia para todos, pues 
haciendo honorables las profesiones artísticas, mercan- 
tiles, industriales y manuales, se abria un vasto camino 
para que todas las clases sin escepcion, pudiesen adqui- 
rir una profesión con qué ganar honestamente su sub- 
sistencia. Los dos nuevos jefes del Ministerio, Mister 
Stuart y Mr. Reid, contestaron espresando su simpatía 
por este noble pensamiento, y ofrecieron esforzarse para 
doblar ios fondos destinados á la educación técnica. 
Una vez bosquejada la situación política de esta pros- 



— 161 — 

pera Colonia, pasaremos, puesto que no nos es dado 
detenernos mucho, á echar una ojeada sobre su situación 
social. Personalmente, la juventud de uno y otro sexo 
©n Sydney, posee todas las cualidades y algunos de los 
defectos de la raza inglesa. Son generalmente bíea 
formados y fuertes; vigor que desarrolla la educación 
inglesa con sus abundantes ejercicios gimnásticos; y 
Mr. Trolopp, escritor inglés, espiritual y de gusto, habla 
de estos colonos como de una raza inglesa perfeccionada, 
y esta es la verdad. Son, en general, bien formados los 
Neogaleses. Pero, ¿son amables? Este es otro cantar. 
Podrían ser tan amables com > los franceses, italianos, ó 
portugueses. Pero es el caso que ellos prefieren no ser 
amables; tienen en público la reserva y la tiesura in- 
glesa, y en privado son más familiares que espirituales. 
De boca de algunos estranjeros se ka formulado el cargo 
d& ser poco hospitalarios: esto, pudiera ser y pudiera 
no ser. 

Kn todos los paises del mundo hay caracteres gene- 
rosos y amables y caracteres ruines y odiosos. El que 
tiene la felicidad de dar con los primeros, llamará al pais 
hospitalario y amable; el que tiene la desgracia de tro- 
pezar coa los segundos formulará un juicio opuesto. Los 
Ingleses son generalmente hospitalarios unos con otros; 
con los estrangeros ellos no son tan hospitalarios ; soa 
indiferentes ó desconfiados, ó si se quiere hasta hostiles , 
con algunas acepciones, indudablemente. Pero hay que 
confesar que en su pais los ingleses no son un puebl# 
tan cosmopolita por lo menos, como nosotros los ameri- 
canos del Sud; es fuera de su pais que ellos se dan air« 
eosmopoliticd. No hace mucho que el Gobierno Británicd- 



— 162 — 

no solo no se mostró política , sino que llegó hasta mas- 
trarse algo insultante con los estrangeros residentes en 
el Reino Unido. Fué cuando los asesinatos de Phoenix 
Park en Irlanda. El gobierno en sus discursos, como 
eu sus documentos oficiales, acusó á los estrangeros de 
ser los autores de esos atentados, que por su carácter 
esencialmente político y local, debian hacer desechar 
toda idea de complicidad de parte de ellos. El verda- 
dero autor resultó después ser una Sociedad de asesinos 
del mismo pais. Y el gobierno, después de haber acu- 
sado injustamente a los estrangeros^ creyó no deberles la 
menor satisfacción por su falsa insinuación. 

De tales padres, tales hijos. Los Australianos no 
pecan, pues, por su exeso de hospitalidad, que digamos; 
pero pueblo culto, tampoco escarnece, maltrata ú hos- 
tiliza á los estrangeros pacíficos; de algo les ha servido 

"^ para su educación social el ser la nación mas comercial 
del globo. Los estrangeros pueden, pues, contar hasta 
cierto punto con la hospitalidad de los Hoteles y 
alojamientos públicos; y pueden asistir á los espectáculos 
y á algunos centros y reuniones sin temor de salir mal 

I parados y con tal que tengan con que pagar la hospita- 
lidad del pais. Por lo demás en Sydney no faltan ni 
espectáculos ni diversiones públicas. La sociedad par- 
ticular es bastante agradable y la música y la danza 
se cultivan y practican de una manera aceptable. 

La sociedad de Sydney, como todas las sociedades 
humanas, al lado de sus buenas cualidades, no deja de 
tener sus defectos; y sus sombras, al lado de las mas 
brillantes y seductoras apariencias. Pero hay que hacer 
esta justicia á la prensa local; ella es ilustrada, dotada 



— 163 — 

de bastante rectitud de juicio y de esa decencia que la 
impulsa á tomar bajo su protección todo lo que es justo 
y bueno; ella azota con gusto todo lo que es vil y ruin, 
sin dejenerar por eso en insultante. Ella es como la 
fresca brisa, que agita y salubrifica la atmósfera estag- 
Dante de las sociedades humanas. Hay escritores y 
hombres de ciencia de gran elevación, y también escri- 
toras distinguidísimas cuyo elevado carácter moral y 
críticas severas contribuyen mucho á mantener la socie- 
dad colonial en un huen nivel de decencia y moralidad. 

En uno de los órganos mas conocidos de Australia y 
del mundo, porque en Inglaterra y en Norte- América 
mismo hay pocos que se le acerquen por la amenidad, 
la variedad, el interés, el buen estilo, el lujo tipográfico 
y las bellezas y buen gusto de sus grabados, en el Stjdney 
Mail^ colabora una distinguida escritora que hace pasar 
sus finas críticas y aceradas sátiras morales y sociales 
con el pseudónimo de PhylUs. Hé aquí el cuadro que 
traza con su hábil pincel de la alta sociedad de 
Sydney : 

« La sociedad de Sydney se presenta impregnada 
» de engaño, como las nubes se presentan impregnadas 
» de agua. Nuestras costumbres y prácticas se fundan 
» generalmente sobre engaños. El aire mismo que res- 
» piramos, solo alienta disimulo; pero ese aire viciado, 
» es el aire vital en que pasamos la existencia, y si 
» nosotros vivimos y respiramos en él, decimos, lo mismo 
» pueden hacer nuestros hijos. Y, después de todo, las 
» mentiras que empleamos son de aquellas que el público 
» acoge con benevolencia, llamándolas cumplimientos ó 
» mentirillas blancas, y al atribuirles este inocente color, 



— 164 — 

€ nos iraaginamos quitarles toda su fealdad, por mas 
« que no sea poca dificultad el establecer una divisoria 
« clara entre las mentiras blancas y las negras, entre 
» las castañas ó las grises, las coloradas y las azules, las 
« amarillas y verdes; lo mismo que al fijar el monto 
« exacto de mérito ó desmérito que pueda atribuír- 
« seles; y por cierto, que cualquiera que sea el color 
« con que las diseñamos, en realidad, no por eso dejaa 
« de ser mentiras y muy mentiras, esto es, una cosa 
« entre lo más ruin y bajo de la naturaleza humana. 

« La verdad, dice Hannah Moore, es lo que más ama- 
« mos y lo que más tememos todos. Pero es el caso que, 
« como dice el proverbio chino, el que ama el embuste 
« y aborrece la verdad, es porque no conoce ni á lo uno 
« ni á lo otro. Una mentira, dice South, es una mani- 
« festacion esterna de palabras ó actos, contraria á lo 
« que íntimamente se piensa ó se siente; por manera, 
« que cuando se espresa una cosa y no se siente lo que se 
« dice, esto es propiamiente mentira. Si se nos fuese á 
« juzgar por esta justa medida, ¡cuan pocas de nosotras, 
.« tanto madres como hijas, escaparíamos incólumes! 
« Tomad por ejemplo, lo que propiamente llamamos 
« nuestras observancias piadosas, y veréis cuánto enga- 
ce ño no entra aun en esas santas cosas. Entre los miem- 
« bros de la Iglesia Anglicana, por ejemplo, es una cosa 
« cosa fashionable hoy, y mucho más que en años pasa- 
« dos, la práctica de hacer cortesía á propósito de mu- 
« chas cosas. Esta práctica llega actualmente hasta el 
« estrerao de hacer profundas cortesías al pronunciar 
« ciertos nombres reverendos en nuestros ejercicios coti- 
« dianos. Estas profundas cortesías no pueden ser otra 



— 165 — 

t 
« cosa que la espresion esterna de una profunda reve- 

« rencia y adoración de una naturaleza tal, que ella se 

« produciría espontáneamente aun cuando no estuviese de 

« moda^ por ese impulso natural á reverenciar todo lo 

'< que es verdaderamente grande y bueno. En este caso, 

« el ademan espresa una verdad; pero allí donde esto 

« resulta del mero hábito de hacerlo, ó de un simple 

« espíritu de imitación, esto es puramente una farsa ó 

« un descarado embuste y murmuración. 
« Un dia, para Navidad, tuve que asistir al servicio 

« de la mañana, en una iglesia fashionahle de Sydney, 

« en una posición en que podia ver y oir todo lo que 

« pasaba en torno mió. Por de contado, que presencié 

« un gran monto de cortesías y genuflexiones; pero, á 

« estar al aire y á la espresion del rostro de los asisten - 

« tes, era imposible dejar de comprender que todo aque- 

" lio era una pura ceremonia y farsa. Dos ladies, por 

« ejemplo, que se hallaban vestidas con el más rico traje 

« de las más última moda, se ocupaban en una constante 

« tarea de cuchicheos y risas disimuladas entre ambas, 

« y durante la entonación de los himnos sagrados, mién- 

« tras, tal vez, se ocupaban de criticar el traje de sus 

« vecinas más pobres, ó de un carácter más serio, el 

« venerable nombre fué pronunnunciado y su reverencia 

(f se señaló por una cortesía más profunda y devota que 

« las demás, y como tomadas por sorpresa, á veces, sin 

« descontinuar por eso su murmuración ó cuchicheo 

« inmediatamente de pasado el acto. Todos los concur- 

« rentes exhibían, más ó menos, esta misma clase de 

« embuste ó hipocresía trasparente: hombres y mujeres, 

« á un tiempo, complacíanse en esta farsa. 



— 166 — 

« Qué objeto moral se puede obtener con ese culto 
« de mera apariencia y y fórmula? Sin el corazón, sin 
« la fé dice Charack, el culto no es culto; es solo un apa- 
« rato teatral hecho para eugañar justamente al que no 
« es susceptible de engaño, al que lee en nuestras con- 
« ciencias. Es simplemente una mascarilla para encerrar 
« vicios y malos actos y para dar un pretesto de asechan- 
« zas y murmuraciones contra el prójimo. Es admirable 
« la devoción de esas yertas estatuas que en las tumbas 
« se presentan arrodilladas, y con las manos y los ojos 
« levantados al cielo! En ellas hay engaño, mas por lo 
« menos no hay malignidad. Antiguamente, el caracte- 
« rístico de la Nación inglesa era la sinceridad. Como 
« Emerson lo espresa, los motes de las antiguas casas son 
« proverbios monitorios, como por ejemplo, el fare-fae 
« de los Farfaie, el dilo y selladl de la casa de los Fren- 
« nes; el Vero nhil Verlus de los de Vreves. 

)> En realidad, se ha hecho entre nosotros tan común 
« el ser falso en las pequeñas cosas que se ha conver- 
« tido en una cosa aceptada y como si el hecho no 
« fuese en realidad un desliz del sendero de la verdad. 
« Para ilustrar con algunos ejemplos estos pequeños 
« embustes ¿cuál es la niña de nuestra sociedad que se 
« halle dispuesta á recurrir á una mentirilla cualquiera, 
« cuando en un baile por ejemplo, ella quiere escapar 
« á la inflicción de bailar con un compañero desagra- 
« dable? AI salir de un baile he oido á menudo á las 
« niñas alabarse entre jarana y risas, de haberse des- 
« cartado de malos pretendientes que no merecían su 
« simpatía, con la falsa escusa de « mi programa está 
« lleno». «No he dejado cabidas para danzas impre- 



— 167 — 

« vistas ». Llegando algunas hasta llevar á los bailes 
« programas duplicados, llenos de nombres y compro- 
« misos finjidos que mostraban á aquellos cuya compa 
« ñia desdeñaban. Cierto que todos estos no son sino 
« subterfugios nacidos de donde nacen todos los em- 
« bustes, á saber, de la cobardia y la bajeza, por temor 
<' de ofender y de quedar mal con el otro sexo. ¿ No 
« seria mucho mas digno el decir modesta, pero cortes- 
« mente: « Dispense » ; añadiendo en caso de importu- 
ne nidad : no puedo ó no deseo bailar con vd. ? Por que 
« el hábito del engaño debe evitarse, pues él es una 
« pendiente que infaliblemente arrastra á la hipocresia 
« y á la corrupción moral. » 

Hasta aquí solo me he referido á las personas del 
bello sexo, pero no es justo que toda la responsabilidad 
de los embustes sociales, recaiga únicamente sobre el 
débil sexo. Sin duda que hay ó debe haber en la fibra 
del hombre, algo de menos frágil que en la de ese sexo, 
de quien Byron dice: 

«Frailty, thi ñame y "Wosman!» 

«Confieso que me encanta oir espresarse á un hombre 
«con toda libertad y franqueza, y sin otro temor que el 
«de faltar á la verdad. Indudablemente como clase los 
«hombres son mas inclinados á decir la verdad y á ser 
«francos, que las mujeres. Y sin embargo, es lo mas 
«común ver hombres, que contrario á la virilidad y 
«sinceridad de su sexo, por temor de ofender ó de com- 
«prometerse, no tienen empacho en proferir los mayores 
«embustes y falsedades, ni mas ni menos que la mas 
«frágil mujer. Mucho me temo que en nuestro pais, todos, 
«hombres y mugeres, nos hallemos untados con la 



— 168 — 

«misma brea, llamando malo á lo bueno y bueno á lo 
«malo, solo por temor ó complacencia y sin el menor res- 
«peto á la verdad. Y sin embargo, en sociedad, en 
«política, en religión nada hay mas bello que decir la 
«verdad siempre y tener el valor de sus opiniones. Qué 
«decir de una sociedad que miente para ocultar sus vi- 
«ciosy defectos endémicos y originarios? No se asemeja 
«á un erfermo que oculta al médico la verdadera natu- 
«raleza de su enfermedad, esponiéndose á morir en ma- 
«nos de su propio engaño ? Para que es la libertad, si 
«no se hace uso de ella? Los prodigios de la civiliza- 
«cion y de la ciencia moderna ¿nó son todos debidos al 
«combate de la luz contra las tinieblas, de la verdad 
«contra el embuste y la hipocresía, que se opone á todo 
«progreso y á todo bien ; aun el mas conforme con la 
«naturaleza humana y divina? 

«Otro délos de defectos y vicios de Sydney: la mur- 
«muracion, ó mejor la chismografía, la cual nacida y 
«criada en las pequeñas aldeas coloniales, sigue su curso 
«de existencia, domina hasta en medio del tráfago y de 
«los activos negocios de las grandes ciudades improvisa- 
«das. Y sin embargo, la libertad de la existencia mo- 
«derna, que permite decir la verdad en todo y por todo, 
«frente á frente, valientemente y cara á cara, debieron 
«haber concluido con este bajo vicio, enjendro de la tira- 
«nía, de la ignorancia y de la barbarie de la supersticioa 
«y del fanatismo. En Sydney innumerables los casos de 
«amistad rotas, y de felicidad doméstica desvanecida 
«por la lengua viperina de la chismografía y de la 
«calumnia. ¿Porqué no buscamos las mujeres en Sydney, 
«asuntos mejores para la conversación y el solaz, que el 



— 169 — 

«murmurar del prójimo y sacar á la luz sus errores, sus 
«faltas, sus frajilidades y sus escándalos, asunto que 
«nada edificante puede ser para las costumbres y la 
«moral? De ese murmurar constante de los escándalos 
«reales ó supuestos no puede resultar jamás el menor 
«correctivo del vicio ni á los malos ejemplos, familia- 
«rizando á todos con su imagen y suministrando pretes- 
«tos y escusas para las faltas. El vicio y el escándalo 
«son á manera de contagios y pestes]^ morales que todo lo 
«corrompen, matando las almas á su paso ; y las so- 
«ciedades que alimentan 'su espíritu de ese inmundo 
«alimento, son sociedades corrompidas próximas á cor- 
«romperse. En los siglos de ignorancia y superstición, 
«nada de estraño que las mujeres, sin otro pasto para 
«su espíritu, se ocupasen de la difamación. Pero hoy que 
«las mujeres tienen abierto como los hombres el campo 
«de la ilustración y de la industria? Entre las mujeres 
«modernas ese feo vicio es imperdonable y sin escusa. 
«Montesquieu acostumbraba decir que él jamás daba 
oídos á las calumnias, porque si eran falsas no quería 
hacerse cómplice de una injusticia ; y si eran verdaderas 
el no era juez ni tribunal competente para averiguar el 
grado de su verdad. La difamación siempre nace del 
abandono personal de una conducta laudable, y del des- 
consuelo de hallar en los vicios y errores de los otros, una 
escusa para los propios vicios y errores. Mi marido me ha 
asegurado que es opinión aceptada entre los hombres, al 
óir una niña hablar mal de otras personas, que con esto 
da muestras de su mal carácter, sino de un mal corazón ; 
y que una tal persona solo puede ser mala hija, mala 
esposa y mala madre de familia.» 



— 170 — 

Como estas son numerosas, lo mejor para la retentiva 
y consulta del lector, será disponerlas por su orden 
alfabético. 

Abercrombrie, lavadero aurífero situado sobre el rio 
de este nombre. 

Aherdeen, población situada sobre la margen oriental 
del Rio Hunter, á 150 millas al Norte de Sydney, á 
610 pies sobre el nivel del mar. Dista 8 millas de 
Scone, capital del condado de Brisbane á que pertenece : 
le dá acceso al gran ferro-carril del Norte. Población 
200 almas. 

Adaminiby ó Seymour, á 285 millas al Sudoeste de 
Sydney y á 20 de Kiandra ; población del condado de 
"Wallace, á 3000 pies sobre el nivel del mar; su población 
200 almas; distrito agrícola y pastoril. 

Adamstown, aldea inmediata á Hamilton, á 4 millas de 
Newcastle. Población 200 almas, mineros en su mayor 
parte. 

Adelong, pueblo á 252 millas á (S. O) de Sydney ; per- 
tenece al condado de Wynyard. Población 1000 almas. 
Su suelo es granítico y abunda en minas y lavadero de 
oro. 

Albion Park, pueblo sobre el arroyo Macquarie, con- 
dado de Camden, 81 millas al S. O. de Sydney. Su suelo 
pertenece á la formación carbonífera y se compone de 
rocas del trapp. Población poco mas de 100 almas. 

Albury, llamada también ciudad Federal, es una im- 
portante y floreciente ciudad situada en los confines con 
Victoria. Se halla en los .36''5' lat. Sud, sobre la mar- 
gen derecha del Murray á 572 pies sobre el nivel del 
mar; tiene un puente de madera sobre el no. Desde 



— 171 — 

1881 comunica con Sydney y Melbourne por ferro- 
carril. Tiene una magnífica estación y buenos edificios 
públicos y privados. Población 6000 almas. El distrito 
que la rodea es agrícola y produce uvas y tabaco. En 
la época de la creciente del Murray, de Mayo á Di- 
ciembre, los vapores llegan hasta Albury. 

Alstonvüle, población del condado de Rouse; dista 367 
millas al Este Nord-Este de Sydney. Su formación es 
trapp y pizarra y su suelo se hal'a cubierto por bosques 
enanos de cedro. 

Anvilcreek, población con correo, situada á 195 millas 
al Norte de Sydney; distrito hullero.. 

Appin, pequeña población del condado de Cumberland, 
42 millas al Sud de Sydney. Formación hierro y pizarra. 
Su población pasa de 200 almas. 

Arakoon, estación telegráfica á 325 millas al Norte 
de Sydney. 

Avalúen, población minera á 209 millas al S. O. de 
Sydney: el país que la rodea en estremo montañoso y 
pintoresco. La población se halla en un valle sobre las 
márgenes de Creek ó Arroyo Araluen; abunda en 
lavaderos de oro y en vetas de cuarzo aurífero. 

Ashfield, ciudad situada al Sud de Sydney con correo, 
telégrafo, bancos hoteles: el ferro-carril del Sud pasa 
por ella. Población 1800 almas. Buenos edificios públi- 
cos y privados. Es municipio y tiene 90 millas de 
caminos y calles macadamisadas. 

Ashford, pequeña población sobre Fraser Creek, 389 
millas al Norte de Sydney. Su distrito se halla ocupado 
por chacras y estancias; mas como produce exelente uva, 
con el tiempo podrá cubrirse de viñas. Población de 
100 almas. 



— 172 — 

Avisford, oficina de Correos y Remesas de dinero, 
sobre el rio Moroo, condado de Wellington, 186 millas 
al Noroeste de Sj^dney. Distrito minero; población 300 
almas, inclusos chinos. 

Ballina, ciudad y puerto situado al Norte de la boca 
iel Rio Richmond, que corre 30 millas al Norte del Rio 
Clarence. Su población, 700 almas. Produce madera 
de cedro, sebo y cueros. Tiene un gran comercio con 
Victoria, Adelaida y Nueva Zelanda en maderas de 
pino, haya y cedro. Tiene comunicaciones directas con 
Sydney, por vapores. Se halla dotada de telégrafos, 
correo, bancos, hoteles, etc. Tiene una bella iglesia y 
una biblioteca. Es también un depósito de maíz, azúcar 
y otros productos agrícolas y ganaderos que descienden 
el rio para buscar salida por este puerto. El país es 
magnífico y su suelo favorable para todo género de pro- 
ductos semitropicales. La tierra vá adquiriendo, en 
consecuencia, mucho valor. Se supone que el oro es 
abundante en las arenas de su suelo. 

Balmain, populoso arrabal de Sydney á la margen 
Occidental de la ensenada de Darling, que es allí de una 
á dos millas de ancho. Fernjs á vapor lo ponen en con- 
tacto con la ciudad. Tiene también comunicación terres- 
tre por el puente Pyrmont; por su situación pintoresca, 
es la residencia favorita de los ciudadanos de Sydney. 
Posee muelles, edificios y establecimientos públicos y 
privados de consideración. Su población es de 17,000 
almas. 

Bnlranal, población del Condado de Caira, 554 millas 
que pasan de Sud Australia á Victoria. Correo, telégrafo, 
hoteles, banco, etc. Población, 400 almas. 



— 173 — 

Bandon Grove^ pueblo de correo y telégrafo, á 138 
millas al Norte de Sydney, en el Condado de Gloucester; 
población 200 almas. 

Bankstown, Baradine^ Barraba^ Barrington, Barringufiy 
Batemanis Ba¡/, son poblaciones dotadas de correo y 
telégrafo, y situadas en las siguientes distancias y direc- 
eiones de Sydney, en millas: 12 S., 408 N., 311 N., 164 
N., 640 O. y 200 S. Lamas poblada cuenta 300 almas. 
Barringun se halla en el límite mismo entre el territorio 
de Queensland y el Neo Gales, dividida en dos por el Rio 
Warrego, que es la línea divisoria entre las dos colonias. 

Bathurst es la principal ciudad en el Oeste de Nueva 
Gales del Sud. Se halla situada sobre la margen Sud del 
Rio Macquarie, á 2,153 pies sobre el nivel del mar, 
rodeada de colinas, á 144 millas al Oeste de Sydney, á 
la cual esta ligada por ferro-carril. 

Sus edificios públicos son numerosos, contándose entre 
ellos templos de couvsideracion. Tiene Correos, Telégra- 
fos, Bancos, Hoteles etc, numerosos Colegios y Escue- 
las de Artes y Oficios; Biblioteca Pública de 8,000 
Tolúmenes, contando 58 millas de caminos y calles ma- 
eadamizadas. Su población pasa de 8, 000 almas. Distrito 
agrícolo y pastoril. 

Bcga^ á 10 millas del rio de su nombre, y á 255 millas 
al S. O. de Sydney. Cuenta Correo, Telégrafo, bancos, 
comunica diariamente con Sydney. Población 2,000 
almas; distrito agrícola j pastoril con mas de 6,000 
jÜmas. 

Belfordj Belmont^ Bendemeer y Berrima, son poblacio- 
les con correo y telégrafo, situadas en las siguientes 
direcciones y distancias en millas: á 115 N; 93 N; 273 N; 



— 174 — 

y 83 S. O. La últiraa es la mas considerable y se halla á 
2,300 pies sobre el nivel del mar. Su suelo abunda en 
hulla. Población 6,000 almas. Distrito minero, agrícola 
y ganadero con 7,500 almas. 

Bethungra^ Bibbenluke, Billabong, Binalong, Bringadd^ 
BlacJítow7i, Blandford, Blayney^ Bodalla, Bogabri, Boma- 
dari y Bómbala, son poblaciones todas dotadas de cor- 
reos y telégrafos, bancos, templos, hoteles, etc., todas 
escepto la última con una población entre 100 y 400 
almas situadas respectivamente 268 millas S. 307 S.; 
250 O. N. O., 203 S. O.; 352 O; 0.^ 22 O.; 188 N.; 172 
O.; 212 S. O.; 292 N. O.; 110 Sud y 312 millas S. S. 
N., de Sydney. Bómbala, la mas considerable se halla en 
el distrito de Monaro, á las márgenes del rio de su 
nombre. Tiene imprentas y publicaciones periódicas con 
una población de 700 almas. Su distrito pastoril y agrí- 
cola es también abundante en oro, cobre y plomo, cuenta 
establecimientos industriales. 

Bookham^ Booligal, Borambil, Botany Bay, BourJee, 
Bownfele, Boivna, Bowning son poblaciones, aldeas y 
ciudades todas con correos, telégrafos, bancos, templos, 
escuelas, bibliotecas, prensa, etc. situadas respectiva- 
mente á 206 millas S. de Sydney; 507 O.; 225 N. O. 15 
S; 574 N. O.; 97 O.; 378 S. O. y 194 S. Las mas im- 
portantes son Botany Bay y Burke, situada la primera 10 
millas al S. de Sydney, debe su nombre al aspecto florido 
de sus riberas, y un monumento marca el sitio en que 
tuvo lugar el primer desembarco de los colonos ingleses 
en Australia, según dejamos referido en otra parte. En 
la parte Oeste presenta una bella playa y en la aldea 
allí situada, á mas de los establecimientos indicados, 



— 175 — 

tiene imprentas, bibliotecas y jardines notables. La 
bahia es bella, pero sus aguas son someras. Burke es 
una ciudad y municipio próspero, situado sobre el rio 
Darling, á 574 millas N. O. de Sydney. Tiene notables 
edificios públicos, imprentas, periódicos, bibliotecas, 
templos y una población de 1200 almas. Tiene un notable 
puente; el distrito es pastoril y minero. 

« Braidwood, Brauxton, Breeza, Brewarrina, Brisba- 
» ne Water, Broodwater, Broke, Broughton Creek, 
» Brushgrove, Buckley's Crossin Place, Bukkulla, Bu- 
» lahdelah, Bulli, Bullock Island^ Bundarra, Burrowa, » 
son todas ciudades, poblaciones, villas y villorrios de 
mas ó menos prosperidad ó importancia, con correo, 
telégrafo, templos, hoteles, imprenta, bibliotecas, es- 
cuelas etc, situadas respectivamente á Sydney la capital, 
en las siguientes distancias y direcciones á saber: á 
189 millas S. S, O.; 110 N.; 242 N.; 527 N. O.; 342 
N.; 161 N.; 109 S.; 360 N.; 2^a S.; 374 N.; 148 N.; 59 
S.; 323 N.; 174.; S. O.; 225 S. 0.;-.Bullock Island, ó la 
Isla del Novillo^ es un arrabal de Newcastle, la ciudad 
carbonera de Australia, situada sobre una isla á una 
milla al Oeste; y por eso no se dá su distancia de Sydney. 
Las mas importantes de las ciudades designadas son 
Braiwood, Bulli y Burrowa. La primera se halla situada 
sobre el arroyo Hillmatong Creek. Tiene edificios pú- 
bhcos importantes, bibliotecas, fábricas y una pob ación 
urbana de 1300 almas. Bulli se halla en el condado 
de Camden y es el asiento de una poderosa sociedad 
minera. Se halla á 400 pies sobre el nivel del mar, en 
un distrito abundante en hulla; es un puerto con una po- 
blación de 2000 almas y todos los edificios é instituciones 



— 176 — 

que una población de esta importancia hace suponer 
entre los anglo-sajones. Burrowa se halla en el condad* 
de King, á la ribera del Rio de su nombre; ciudad biea 
arreglada con calles anchas y todos los edificios, institu- 
ciones y establecimientos públicos, como ser, templos, 
bibliotecas, clubs, periódicos, etc. población 700 almas. 
« Burwood, Camberwell, Cambe^warra, Camden,Camp- 
» belltown, Camperdown, Cándelo, Canonbar, Conowin- 
» dra, Carcoar, Cargo, Gasino, Cassilis, Castlereagh, 
» Catticart, Chaoabers Creek, Gharcoal, Charlestown, 
» Chatsworth, Island, Clarence River, Heade, Clarence 
» Town, Clarendon. » Hay dos Burwood, una estación 
del ferro carril del Sud, 800 almas; y un arrabal d« 
Newcastle, 1200 alaias. Camberwell se encuentra á 
139 millas de Sydney: asiento hullero con 100 almas 
arriba, dotadas de correo, telégrafo, escuelas, templos, 
bibliotecas, prensa, etc., situadas en las siguientes 
distancias y direcciones de Sydney la capital, á saber; 
106 milas S.; 42 S. O.; 34 S. O.; 3 O.; 258 S.; 330 N. O.; 
204 O.; 150 O.; 217 O.; 505 N., 223 N.; 40 N. O.; 220 
S.; 158 O.; 70 S.; 87 N.; 320 N.; 307 N.; 114 N. N. E.; 
390 S. O. Las principales son Camden, Campbelltowp, 
Carcoar, Casino, y Cassilis. Camden es una de las mas 
antiguas ciudades de la colonia; su población pasa do 
600 almas; distrito agrícola y ganadero. Campbell towm 
se halla á 210 pies sobre el nirel del mar. Su pobla- 
ción 2700 almas; distrito agricultor; siendo una de las 
mas antiguas poblaciones de la colonia. Carcoar s© 
encuentra bellamente situado en un ralle sobre las már- 
genes del Rio Belabula, sobre el cual tiene un cómodé 
puente* Se halla en el condado de Bathurst. Distrit* 



— 177 — 

agrícola^ pastoril y minero, con una población de 7600 
almas, á las riberas del Rio Richmond, en el condado de 
Rous. Se halla rodeado de exelentes campos pastori- 
les. Magníficos bosques de eucalyptus y cedros se 
«stienden en sus inmediaciones; su suelo dá exelentes 
productos agrícolas y abunda ademas en hulla y antimo- 
nio. Cassilis es el centro de un distrito pastoril de 
importancia y cuenta mas de 200 almas. « Clifon, Cobar, 
» Cobargo, Codrington. Collector, Colombo, Concorel, 
» Condolobin, Cook, Cookardinia, Coolah, Coolongolok, 
j> CJooma, Coonabarabran, Coonamble, Coorambong, Coo- 
» tamundia, Copeland North, Copmanhurst, Caraki, Co- 
» rowa, Cowflat, Cowra, Croki, Crookwell, Cudgegong, 
» Cundletown, Dalmorton, Dalton, Dapto. Deepwater, 
» Delégate, Denelinquin. » Estas poblaciones, aldeas y 
ciudades, dotadas todas según se ha visto, proporcio- 
nalmente de Correos, telégrafos, instituciones municipales, 
bancos, templos, prensa, clubs, hoteles, escuelas, colegios, 
etc. á medida de su importancia, se hallan con relación 
á Sydney, en las distancias y direcciones siguientes: 
€lifton 36 millas S.; 550 Oeste: 234 S.; 355 N.; 152 S. 
S. O.; Norte de Cameruka; 7 O. de Sydney; 311 O. 
arrabal al O. de Sydney; 355 S.; 246 N.; 167 N.; 450 
N.; 515 N.; 406 S. O.; 155 O,; 184 O.; 205 N.; 160 S. 
O.; 145 N. 0.199 N. E. 347 N.; 170 S. O.; 74 S.; 397 
N.; 366 S. 4^ S. O. Los principales de ellas son Clifton, 
Cobar, Coonia, Cootamundia; Cowra y Denilinquin. Clif- 
ion es una aldea minera á 200 pies sobre el nivel del 
mar, sobre los empinados arreciles que dominan el 
océano en Coalcliff, condado de Cumberland. Es un mi- 
neral hullero de 7,000 acres que puede contarse por la 

12 



— 1/8 — 

cantidad y calidad de su producto entre los primeros del 
mundo. También contiene hierro en abundancia, Cobar 
es importante por sus minas de cobre; población del 
distrito 2,000 almas. Cooma se encuentra bellamente 
situada sobre una meseta de 2,687 pies sobre el nivel 
del mar. Su distrito es pastoril, minero y agrícola. 

Cuenta un bunn molino, tiene dos periódicos é insti- 
tuciones importantes con una población de 7,200 almas 
el distrito y 1,200 la cmásíd. Cootamundia es una ciudad 
y estación importante del ferro-carril del Sud, situada 
á 1,079 pies sobre el nivel del mar. Tiene bellos edificios 
públicos y privados. Cuenta numerosos templos, hoteles, 
bibliotecas, parque, cancha, fábricas, población, 1,000 
almas, tiene periódicos, clubs; etc. Coivra es una ciudad 
centro de un distrito agrícola, en el condado de Bathurst, 
á las riberas del Lachlan, sobre el cual tiene un buen 
puente: población 1,200 almas — Su distrito con 4,000 
almas, produce en abundancia cereales, ganado, cobre 
y oro. — Denillqiiin es la plaza mas importante del distri- 
to de Riverina, cuya importancia ya conocemos; dista de 
Sydney 481 millas al S. O. sobre las márgenes del Rio 
Edward, ligada á Melbourne por un ferro-carril que 
liga á Deniliquin con Echuca, estación de Victoria, en 
el ferro-carril de Sydney á Melbourne. Es una ciudad 
importante, cabeza de un distrito pastoril. Esta ciudad 
á mas de las instituciones comunes á toda ciudad anglo- 
sajona, contiene una sociedad agrícola que hace esposi- 
ciones anuales y un Jockey Club. La población del 
dislrito es de 6,000 almas; la de la ciudad de mas 
de 3,000. 

« üenison Town, Deuman, Douglas Park, Devedale» 



-. 179 — 

« Dubbo, Dumgog, Eatkemsey, Eamabalong, Edén, Ella- 
« long, Eram, Fermould, Fient oí Mair, Fishhiver Creek, 
« Friee Dock, Forbes, Forest Reef, Fredericton, Frog- 
« more, Gegedzevick, Georges Plains, Germanton, Gero- 
« gery, Gerrigong. Gladsville, Gladstone, Glanmire, 
« Glebe, Glen Innes, Gongolgon, Goolagong, Gorford, 
« Goulburn, Grafton, Grenfell, Greiford, Greta ». Todas 
estas poblaciones, aldeas y ciudades, se hallan dotadas, 
como las anteriores, de correo, telégrafo é instituciones 
municipales; se hallan ligadas con las principales Hneas 
de ferro -carriles directamente ó por coches y diligencias 
diarias y tienen imprentas, biblioteca, hoteles, edificios 
públicos y privados de consideración, etc., etc. Sus dis- 
tancias y direcciones con respecto á Sydney son las 
siguientes respectivamente: 158 N. O.; 45 S.; 377 N.; 
^6 N. O.; 130 N.; 295 N.; 351 O.; 282 S. O.; 120 N.; 
37 O.; 118 S.; 640 S. O.; 226 S.; 337 N.; 13 O.; 133 O.; 
8 O.; 240 O.; 184 O.; 301 N.; 223 S.; 278 S.; 152 O.; 
354 S. O.; 368 S., 99 S.; 7 O.; 277 N. N. E.; 116 O.; 
2S. O.; 313 N. N. O.; 464 O.; 223 O.; 50 N.; 134 S. O., 
350 N. E., 223 O., 121 N., 107 N. Las principales 
Dubbo, Edén, Forbes, Glen, Innee Goulburn, Grafton y 
Greenfel. Dubbo es un próspero municipio situado sobre 
el Rio Macquarie, con ün magnífico puente sobre él. 
Tiene Escuela de Artes y Oficios, Biblioteca, prensa. 
Escuelas, colegios, edificios notables públicos y privados 
y ferro-carriles. Tiene 13 millas de excelentes y anchas 
calles y es cabexa de un distrito agrícola de 6,500 almas; 
y con una población de 1 ,200. Edén es un puerto sobre 
la ribera Norte de Twofold Bay. La ciudad se halla 
edificada sobre el valle y faldas formado por dos colinas 



— 180 — 

que la dividen en dos, de donde el nombre de la Babia 
(Babia doble). Es el puerto del condado de Bega. Su 
distrito tiene 1600 almas y la ciudad 300 almas. F orbes 
se baila situada sobre la ribera Norte del Rio Lacblan. 
Es cabeza de un distrito agrícola y pastoril de 8,000 
almas. Tiene buenas iglesias. Hospital, Bancos, Hoteles, 
periódicos etc. Su suelo es aurífero. 

Glen lunes se halla agradablemente situada al pié de 
una colina á la altura de 3,700 pies sobre el nivel del 
mar, 375 millas al N, N. O. de Sydney. El ferro-carril 
de Tenterfield viene á ligarla con la capital. Su distrito 
es de 7,900 almas por el censo de 1881, y la ciudad 
tiene 1,000 almas según el mismo. 

Tienen buenas iglesias, hoteles, hospitales, periódicos, 
bancos, etc. El distrito es agrícola en parte; pero las 
crianzas ovinas predominan. » 

Su suelo granítico produce estaño y bismuto en abun- 
dancia. Goulburn es un gran emporio del comercio inte- 
rior del Sud. Se halla situada en la confluencia del 
Mulwarree Ponde y del Rio Wollondilly y tlista 134 
millas al S. O. de Sydney. Es el térmimis del ferro- 
carril de Albury. Exelentes edificios públicos y privados, 
correo, telégrafos, bancos, escuelas, colegios de Artes 
y Oficios, hospitales, periódicos, hoteles, etc. Tiene fá- 
bricas, molinos, cervecerías, Sociedad Agrícola, Jockey 
Club, etc. Su distrito es agrícola, pero contiene ademas, 
oro, cobre y otros metales; piedra caliza, mármol, etc. 
Su población es de 7000 almas según el censo de 1881; 
se halla alumbrada á gas. El municipio de Grafton se 
halla agradablemente situado á las ribera del Rio Cla- 
rence, á 45 millas del mar, con un rio navegable de 



— 181 ~- 

media milla de ancho por delante. La ciudad esta divi- 
dida en dos por el rio, comunicando por un ferr^j á 
vapor. Grafton Norte tiene 6000 almas y Grafton Sud 
3000; el distrito tiene 15,000; cuenta buenos templos y 
buenos edificios públicos y privados con todo lo demás 
de un gran puerto y emporio mercantil. Tiene Aduana, 
Escuela de Artes y Oficios, hospital, diarios y perió- 
dicos. Su distrito es agrícola y produce azúcar en 
abundancia (se halla al Norte de Sydney). Exporta cue- 
ros, carnes conservadas, bananas y otras frutas tropi- 
cales. Produce oro en abundancia y contiene minas de 
plata y cobre. Tiene crianzas pastoriles importantes en 
sus inmediaciones. Numerosos vapores frecuentan su 
puerto. Su formación es de arenácea. Gre7¿fell es una 
ciudad cabeza de un distritos agrícola, pastoril y aurí- 
fero, situado en Emú Creek ó Quebrada del Emú. En 
sus inmediaciones abundan las minas de cuarzo aurífero 
su suelo formado de una rica marga chocolate se halla 
cultivado de viñas, árboles frutales y granos. Cuenta en 
sus inmediaciones establecimientos pastoriles inportan- 
tes. Tiene todo lo que una rica ciudad inglesa puede 
tener; su población es de 1500 almas; su distrito tiene 
6000. Cuenta buenos edificios públicos y privados. Su 
formación es granítica. 

« Gulgong^ Gulligal, Gundagai, Gundaroo, Gumudah, 
« Gunning, Hamilton, Hargreaves, Hartley, Litle Hart- 
« ley, Hartley Vale, Harlems Creek, Hay Hexham, High- 
« lands, Hill End, Hilleton, Hinton, Homebush, Horaerule, 
<( Howlong, Hunters Hill, Illawarra, Iiiverell, Ironbraks, 
« Jamberoo, Jerildirie, Jerrys Plains, Jindera, Jugiong, 
« Junes, Junee Junction, Kangaroo Valley, Katoomba, 



— 182 — 

« Kayuga, Kelso, Kempsey, Kiama, Kiandia, Kimberlay, 
« Kurrajeng, Kurrajong Heights, Kinumboou, Laggan, 
« Lambton, Lañe Cove, Lawrence, Lidsdale, Lisiuore.» 
Todas estas localidades de mas ó menos importancia, se 
hallan con respecto á Sydney la capital, en las siguientes 
direcciones y distancias.— 198 O.; 282 N. O.; 171 S. O.; 
265 N. O.; 165 S. O.; 78 N.; 190 N O.; 83 N. O.; 80 O.; 
81 H.; 10 S. O.; 456 S. O.; 85 N.; 39 V2 O.; 180 N. O.; 
435 O.; 84 N.; 8 S. 185 O.; 389 S. O.; 4 N.; 30 S., 
583 N.; 227 O.; 86 S.; 416 S. O.; 144 N.; 292 S.; 11 N. 
de Albury; 226 S. O. de Sydney; 290 S. O. 287 S.; 
98 S., 660.; 164 N. P.; 143 O.; 280 N. E., 90 S., 313 
S. O., 342 N., 46 N. O.,- 50 N. O., 407 N., 155 S. O., 76 N.» 
9 N., 464 Norte, 105 O., 520 N. Las principales son 
Gulgong, Gundagai, Hay, Hill End, Illawarra, hiverell, 
Kempsey, Kiama, Kiandia, Lamleton y Lismore. Gulgong 
es una ciudad minera en el condado Philip. 

Su suelo es aluvional y aurífero en una ostensión de 8 
por 9 millas, habiendo producido una considerable can- 
tidad de oro. Tiene correo, telégrafo, biblioteca y prensa 
periódica con una población de 2,000 almas en el dis- 
trito. Produce anualmente de 140,000 onzas arriba. El 
municipio cuenta 54 millas de calles y caminos. 

Gundagai se halla situada sobre las riberas del Mu- 
rumbidgee. La ciudad contiene mas de 1,000 almas y 
su distrito 7,000. Tiene correo, telégrafo, biblioteca, 
bancos, templos, buenos edificios, hoteles y ferro-carril. 
Su distrito es agrícola y produce trigo, maiz, tabaco, 
etc. Tiene canteras de pizarra. 

Hay se halla en el distrito de Riverina sobre el rio 
Murrumbidgee. Tiene correo, telégrafo, ferró-carril, 



— 183 — 

bancos, buenos templos y ediñcios, bibliotecas, prensa y 
periódicos, hoteles, etc., con un bello puente de hierro 
sobre el rio de 400 yardas de largo. Es un distrito 
pastoril. 

Hill End es un distrito minero de importancia. Po- 
blación de la ciudad é inmediaciones 1,500 almas. Su 
distrito es uno de los mas ricos lavaderos de oro de 
Australia. 

Illawarra es un bello, fértil y pintoresco distrito á 10 
leguas al Sud de Sydney. Suple á Sydney de leche, 
manteca y queso por valor de 3.000,000 de duros anua- 
les. Produce también en abundancia excelente carbón 
mineral. Contiene un gran lago, rodeado de alturas de 
un bellísimo aspecto y muy abundante en pescado, con- 
sumido en el mercado de Sydney. La ciudad cuenta 
8,000 almas; su distrito es agrícola y pastoril. Por lo 
que es á Inverell, esta es una ciudad floreciente de las 
márgenes del rio Mac Intyre. Tiene buenos edificios ; su 
población 1,500 almas. Su distrito es pastoril y agrícola. 

La ciudad de Kempseij se alza sobre el rio Macleay 
y cuenta 1,500 almas. Se halla dividida en tres por el 
rio. Tiene correo, telégrafo, bancos, bibliotecas, prensa, 
templos y edificios de consideración. Su distrito es agrí- 
cola y pastoril. Kiama, al Sud de Sydney, es una ciudad 
y puerto. Tiene 120 millas de calles y caminos; es un 
distrito pastoril y agrícola que surte á Sydney con pro> 
ductos de tamberia. Tiene vapores, ferro-carril y todo 
lo que puede desear una ciudad moderna, rica y prós- 
pera. Contiene una población de cerca de 2,000 almas y 
buenos edificios. Produce ademas carbón mineral, hierro, 
pizarras y tierra arenácea. 



— lcS4 — 

Lambton es un municipio situado á 76 millas al Norte 
de Sydney y á 3 millas de New Castle. Su población es 
de 1,000 almas. Su principal industria es ',1a estraccion 
de la hulla; tiene ferro-carril y numerosos naranjales, 
jardines y viñas que animan sus alrededores. Tiene ade- 
más canteras y aserraderos. Contiene fundiciones de 
hierro en sus inmediaciones. 

Lismure se alza sobre el brazo derecho del rio Rich- 
mond. Es centro de un rico distrito agricultural. Su 
rio es navegable y comunica por vapores con Sydney. 
Su población es de 100 almas y su distrito se ocupa de 
ganad eria y agricultura y del corte de la madera de 
cedro que abunda en sus bosques, habiendo aserraderos 
en la población. Contrene 54 millas de calles y caminos, 
lo que se esplica por ser su distrito en estremo poblado. 

Lithgow, Little Billahong, Liverpool^ Liverpool PlainSy 
Lochinvar, Long Beach, Long Sivamp, South Lucknow, 
Lunatic Reefs, Macdonald Town^ Maclean, Macquarie 
Plains, Mailland^ Mayoris Creek, 3Janlt/, Mareiigo^ Mavra- 
bri^ 3farrickville, Marula% Maryland^ 3fafhou7'a, Menan- 
gle^ Meiiindre, Merinibiila, Meriwa, Michelagoy Milburn 
Creek, Mille/teld, Milion, Mihmi, Mitagong, Moama^ Mogo^ 
3íolong, Molonglo, Montefiores^ Montreal, Moorwatha^ 
Moaré, Morpetk, Moruija, 31orven, Morsgiel, Monvale. 
Las posiciones y distancias de estas localidades, con 
relación á su Capital Sydney, son: Ltthgoio se halla á 
la orilla del Great Western Railroad, á 96 millas O. de 
Sydney; 300 SO.; 22 S.; Liverpool Plains, al NE. de 
Sydney; 102 N.; 121 SO.; 198 S.; 9 NE.; 241 SE.; 4 
SO.; 114 SO.; 468 N.; 512 S.; 40 S.; 850 ONO.; 200 SSO.; 
198 N.; 216 S.; 298 O.; 122 N.; 216 S.; 298 O.; 122 N.; 



— 185 — 

155 S.; 89 K; 77 S.; 516 SO.; 205 S.; 172 ONO.; 184 S.; 
198 O.; 247 S.; 4s3 SE.; 391 N.; 95 N.; 198 S.; 345 S.; 
562 0.; 86 S. Las principales de las poblaciones y Con- 
dados indicados, son: Lithgow, Liverpool, Maitland, 
Merriwa, Moama, Morpeth y Moruya. 

El íerro-cairil del Oeste, divide en dos á Lithgow, 
al pié de las Blue Moiintains, 96 millas al Oeste de Syd- 
ney. Su altura sobre el nivel del mar, es de tres mil 
seis pies. Su principal industria es la estraccion de car- 
bón mineral, de que se benefician 150,000 toneladas al 
año. Contiene hornos de íuridicion que producen 120 
toneladas de hierro colado por semana. Hay además 
fundiciones de cobre y fábricas de rieles de hierro para 
ferro-carril. Hay además otras fábricas y hornos de 
ladrillo y cal; igualmente que una manufactura de lani- 
llas (Tweed) de 24 telares, y un matadero con frigo- 
ríficos, por el estilo americano. Cuenta una Escuela de 
Artes y Oficios, capaz de contener 500 alumnos. La 
población déla ciudad es de 3,500 almas, conteniendo 
todo lo que una próspera ciudad inglesa contiene 
siempre y que es un subentendido aun cuando no lo 
mencionemos, á saber: correo, telégrafo, ferro-carril, 
bancos, imprentas, periódicos, bibliotecas, clubs. Socie- 
dad Agrícola, buenos templos y edificios públicos y pri- 
vados, etc. Liverpool, una de las más antiguas ciudades 
de la Colonia, se halla sobre el Rio George, 22 millas al 
Sud de Sydney, en el punto donde comienza la nave- 
gación del rio. Su población es de más de 2,000 almasj 
la del Distrito, 7,000. Tiene templos y edificios públicos 
y privados, además de los característicos de toda ciudad 
inglesa, que no indicamos por no repetirnos. Es un 



— 186 — 

distrito pastoril y agrícola. Tiene varios establecimientos 
industriales, entre ellos un gran molino y fábrica de 
papel, del costo de 200,000 duros, y qwe emplea 100 
brazos. Fabrica casi todo el papel que se consume en 
Nueva Gales del Sud, produciendo 50 -toneladas de papel 
fino y de imprimir por semana. Hay otro molino de 
papel, pero de menor importancia. El rio es navegable 
para buques de 400 toneladas hasta las fábricas. Existen 
dos grandes lavaderos de lana, varias curtiembres y un 
aserradero de maderas. 

Maitland es la segunda ciudad después de Sydney, de 
la Colonia de Nueva Gales del Sud, por su importancia 
y población. Se halla en los 32°50' lat. Snd y en los 
15P30' long. E. Greenwich. 

Esta situada 23 millas al Norte de Sydney, en el 
condado de Northumberland. Hállase situado sobre el 
Rio Hunter, que suele inundarla á veces. Pero las vegas 
de este mismo rio, por su gran feracidad le producen 
grandes riquezas con que reparar sus pérdidas, de tal 
modo que este distrito es llamado el Granero de Nueva 
Gales del Sud. Estos productos consisten en alfalfa, 
maiz, cebada, avena, papas y tabaco. También se cultiva 
alli la viña y se fabrica vino. Se cultivan también nume- 
rosos plantíos de naranjos. En sus inmediaciones se 
esplota una escalente y abundante hulla, lo mismo que 
la pizarra del Kerosene. Esta ciudad se halla ligada por 
el ferro-carril del Norte á Newcastle que le sirve de 
puerto, como Morpeth, para comunicar con la capital 
y otras ciudades inmediatas. Singleton, Mnswellbrak, 
Scone, Murrurundi, Quirindi, Famworth y Gunnedach. 
Los trabajos de este ferro-carril siguen y muy luego el 



— 187 — 

sistema de ferro- carriles de Nueva Gales del Sud se 
hallará en unión y contacto con el de Queensland, el de 
Victoria y el de Australia Meridional. El rio Hunter divide 
á Maitland en dos. Este y Oeste, formando dos munici- 
palidades distintas. Maitland Este y Oeste reunidas, 
cuentan 8 millas de calles y caminos macadamizados y 
juntamente buenes edificios públicos y privados. Mait- 
land Este tiene 4,500 almas, Maitland Oeste 5,600. 
Cuenta numerosas imprentas y publicaciones periódicas, 
bibliotecas. Colegio de Artes y Oficios, Escuelas y demás 
establecimientos propios de la alta civilización inglesa; 
como ser Asilos, Hospitales, numerosos hoteles y demás. 
Maitland posee fábricas é intereses agrícolas y pasto- 
riles de gran consideración . La formación de su suelo es 
de roca arenácea, con depósitos aluvionales super- 
puestos. 

Meriwa se halla situada sobre el rio de su nombre á 
190 millas al Norte de Sydney. Su población es de 
1,500 almas. Tiene buenos caminos, correo, telégrafo, 
bancos etc. Su suelo se compone de basalto, calcárea y 
arena aurífera. Produce oro, hulla y kerosene. Su dis- 
trito es boscoso y abundante en box, gomeros, eucalip- 
tus, pinos y cedros. Su suelo es fértil, y produce trigo, 
maiz, papas, vino y granos de toda especie. También 
tiene exelentes pastos y cria numerosos ganados. Su 
clima es saludable y seco. Tiene grandes y fértiles lla- 
nuras llamadas « Gumum Plains. » El distrito se halla 
regado por numerosos rios que nacen en la sierra de 
Liverpool. Unas 25 millas al Noroeste se alza el Oxley 
Peak; y hacia el Sud, á la distancia, se alza el Mount 
Danger, formando un paisaje espléndido en unión con 



— 188 — 

sus falderios boscosos y sus numerosos rios, con sus ri- 
beras adornadas de bellos caseríos y villas elegantes; 
al mismo tiempo que por todo se estienden cuadros de 
viñedos, de sembradíos, y de potreros, donde se ven pas- 
tar, blancas majadas de merinos que producen las finas 
lanas que hacen célebre á Brindley Park. Sus calles son 
anchas, sus edificios de piedra y tiene numerosas fá- 
bricas, escuelas, colegios de Artes y Oíicios, á mas de 
las otras instituciones y establecimientos propios de la 
cultura Inglesa. Cuenta prensa, bibUotecas y numerosos 
hoteles. 

Moama es una cmdad con correo, telégrafo, bancos, la 
cual se alza sobre la margen norte del Rio Murray, 
teniendo al frente en la otra margen, á Eclusca, ciudad 
fronteriza de Victoria. Comunica por ferro-carril con 
Melbourne. Un magnífico puente une á Moama con 
Eclusca; puente que ha costado medio millón de duros, 
no habiendo otro igual en este hemisferio. Su pobla- 
ción pasa de 500 almas. Cuenta numerosos hoteles, 
templos y fábricas, contando su distrito unas 3500 almas. 
Tiene biblioteca y diario, el Riverine Herald. El distrito 
es pastoril y agrícola. Las riveras del Murray se ha- 
llaban pobladas por bosques de gomeros ó Eucalyptus 
rojo^ coDservados para las necesidades del distrito. 
Morpeth se halla bellamente situada al estremo navega- 
ble del Rio Hunter á media milla de su junción con 
el Paterson, á 30 millas de Newastle, al Xorte de Syd- 
ney. Sus principales productos son la hulla y los granos, 
pues las feraces riberas de su rio producen maíz y alfalfa 
en abundancia. La ciudad se compone de dos calles que 
corren paralelas al Río. Su población es de 1500 almas 



— 189 -- 

y la de su distrito de 5500. Entre otras muchas insti- 
tuciones, establecimientos y fábricas, cuenta un Colegio 
de Artes y Oficios. Buques de 500 tons. Sube hasta la 
ciudad, la cual se halla gobernada por una Municipali- 
dad y tiene 9 millas de calles. Moruya se halla 5 millas 
mas adentro de la embocadura del rio de su nombre 
y es una ciudad con correo, banco, telégrafo, ferro-carril 
y vapores que penetran hasta sus muelles. Su población 
se acerca á 1,000 almas. Tiene minas de plata en 
labor y produce oro. Tiene también una agricultura 
floreciente y produce maiz, cebada, trigo y papas. 
Cuenta ademas canteras de pizarras y de un granito muy 
bello, empleado en los monumentos de Sydney. 

«Moulamein», «Mount Browne», «Mount Kembla», 
«Mudgee», «Mulgoa», «Mullengandia», «Mundaoran», 
«Mungindi», «Murrumburrah», «Murrundi», «Muswell- 
brook», « Myall River », « Narrandera », «Narellan», 
«Narrabri», « Natlai », « Nelligen », « Nerrigundah », 
«Newbridge», «Newcastle», «New England», «New 
Lambton», «Newton», «Nimitybelle», «North Rich- 
mond », « North Shore », « Nowra » , « Numeralla » , 
«T^undle», «Oaks», «Oberon», «Obley», «One-Tree 
Hill», «Ophir», «Oange», «Ownie», « Paddington », 
«Pambula», «Parkes», «Parramatta», «Peél», «Pen- 
rith», <Petersham», «Picton>,<íPitt-town», aPlattsburg», 
«Pooncarie», «Port Macquarie», «Port Stephen», «Pros- 
pect», «Puambone», «Queambejan>, «Quirindi», «Ra- 
glán», «Ramornie», «Randwick», «Raymond d'Terrace», 
«Redfern», «Richmond»,«Robertson», «Rockley», «Rocky 
Mouth», «Rocky River», «Rouse Hill», «Ryde», «Ry- 
dal», «Rylitone», «Scone», «Sevenhills», «Shoalhaven», 



— 190 — 

«Singleton», «Smithfleld», «Sofala», «Solferino», «So- 
merton)), «Spring Grove», «Saint Albans», «Stannifer», 
«Stockton», «Strond», «Suíton», «Forest». La posición 
y distancia de estas localidades, con relación á la capital 
Sydney, son las siguiente;?: Moulamein, 536 millas al 
Sud de Sydney; 926 NE.; * S.; 153 NO.; 40 O.; 353 S, 
212 O.: 400 NO.; 230 SI.: 192 NO.; 150 NO.; 148 N, 
348 SO.; 38 S.; 321 E.; 74 N.; 183 S.; 226 S.; 165 O 
75 N.; New England es un territorio situado al Nord- 
este de Sydney; 1 milla al SE. de Lambton; Newtown, 
arrabal al SO. de Sydney; 117 S.; 316 S.; 234 NO.; 50 
SO.; 120 O.; 208 O.; 77 NO.; 154 O.; 192 O.; 339 S. 

2 E.: 275 S.; 283 O.; 14 O.; 105 NE.; 128 O.; 34 O.; 

3 O.; 53 SO.; 38 O.; 8 ONO.; 780 O.; 240 N.; 80 NE.; 
22 O.; 350 O.; 217 N.; 140 ONO.; 35 millas más arriba 
de Grafton; 3 millas de Canterbury; 18 millas N. de 
Newcastle; suburbio al SO. de Sydney; 38 NO.; 110 S.; 
146 O.; 30 N.; 304 NNE.; 29 O.; 8 NO.; 111 O.; 162 O.; 
167 N.; 20 O.; 110 S.; 123 NO.; 352 N.: 76 N.; 124 N.: 
89 al SSO. 

Las principales de estas ciudades, poblaciones y dis- 
tritos y de que pasamos á ocuparnos especialmente, 
son: — Mount Browne, Mudgee, Newcastle, Nowra. 
Orange, Passamatta, Paterson, Penrith, Picton, Port 
Macquarie, Queanbeyan, Rocky Mouth, Shoalhaven y 
Singleton. 

«Mount Browne» es una localidad minera situada en 
el ángulo N. O.Me Nueva Gales del Sud. Es abundante 
en oro. 

«Mudgee» es una ciudad de importancia á las riberas 
del rio Cudgegong. Se halla en el centro de un ricodis- 



— 191 - 

trito aurífero y se encuentra rodeada de un país exce- 
lente para pastoreo. Sus riquezas auríferas son inago- 
tables y sus lanas; á pesar de hallarse tan al Norte, es 
decir, tan cerca de la región en que la lana se convierte 
en crines de cerdo, son muy estimadas en Inglaterra. 
Su suelo contiene también hulla, hierro, pizarra, etc. Su 
población es de 2,000 almas; su distrito contiene 12,000 
almas. Tiene fábrica de jabón, velas, calzado curtiem- 
bres, molinos, vapor, etc. No hacemos mención de correo, 
telégrafo, bancos, escuelas, imprentas, periódicos, hos- 
pitales, hoteles, templos y edificios notables, porque estos 
se suponen en toda población inglesa que pase (y aun 
cuando no pase) de 50 almas. 

Llegamos ahora á «Newcastle»; este es el principal 
y uno de los mas bellos puertos de la costa Norte de 
la Nueva Gales del Sud. En 1880 entraron en esta 
puerto 1,023 buques con 516,180 toneladas. Se halla á 
la embocadura del rio Hunter, sobre su margen Sud 
presenta muchas ventajas para el embarque del carbón 
mineral de que es el emporio. Se han hecho y se siguen 
haciendo grandes trabajos para hacer este puerto mas 
seguro y cómodo. En 1880 se han estraido por este 
puerto 1.079,000 toneladas de carbón mineral. La hulla 
que los montes contienen en sus inmediaciones es sufi- 
ciente para suministrar esta producción durante 512 
años. La estraccion de carbón da empleo á 3,500 mine- 
ros. La maquinaria para el transporte del carbón, lo 
mismo que los aparatos para cargarlo en los buques son 
completos. El terreno en que está situada la ciudad se 
empina mucho alzándose en pendiente sobre el mar; de 
donde su salubridad y frescura, á pesar de los grandes 



— 192 — 

calores de esa latitud; sus calles son bien adoquinadas. 
Esta ciudad y puerto cuenta ferro-carriles y líneas de 
vapores que la ponen en comunicación con el interior, 
con el litoral y la metrópoli; su población es superior á 
1(3,000 almas. Además de sus numerosas fábricas, insti- 
tuciones establecimientos, etc., cuenta esta ciudad nume- 
rosas imprentas, órganos de publicidad, hoteles, impor- 
tantes establecimientos mercantiles, bibliotecas, colegios, 
escuelas y cuanto puede contener una rica y laboriosa 
ciudad inglesa de nuestra época. 

«Nowra» se halla alas riberas del rio Sholhaven, unas 
115 millas al Sud de Sydney. Cuenta mas de 1,000 
almas; su distrito es agrícola y ganadero. Esta ciudad es 
notable por la feracidad de su suelo y la belleza esplén- 
dida de sus paisajes. Tiene un magnifico puente de hierro 
sobre el Shoalhaven, rio muy abundante en pescado y 
muy pintoresco. La ciudad se estiende sobre las faldas 
de una colina que domina el rio, el cual corre al Norte 
de ella, mientras al Oeste se estiende Nowra Creek, 
ostentando una espléndida vegetación tropical, entre la 
que sobresale variedad de delicados heléchos que ador- 
nan sus márgenes y desde las cuales se goza de una es- 
pléndida perspectiva sobre las bellas llanuras pastoriles 
y agrícolas de Shoalhaven, rodeadas de montañas que 
se alzan sobre lagos pintorescos, estendiéndose como 
espejos de esmeralda liquida á lo largo de la cadena 
costera. Asi, allí se exhiben perspectivas marítimas y 
alpestres sin rival en ningún pais del mundo, desde 
SadlebaJc, North Kiama, y el Sudoeste hasta los picos 
cubiertos de vapores al través de los cuales el rio 
Shoalhaven se descuelga, deslizándose á manera de una 



— 193 — 

serpiente de plata líquida; formando un conjunto pano- 
rámico de una naturaleza mixta, culta é inculta, habi- 
tado y salvaje^ poblado y solitario; conjunto de un 
esplendor, variedad y belleza imposible de describir. 
Orange se halla al Oeste de Sydney en el camino de 
Bathurst á Wellington y es célebre por su confortante 
clima. La población de la ciudad es de 3,500 almas, 
mientras su distrito cuenta 9,500. La principal produc- 
ción de Orange es el trigo, pero produce también maiz, 
cebada, avena y papas- Orange no es solo un distrito 
agricola, sino también un centro importante de comercio 
con el interior. Un ferro-carril la liga á Sydney y 
posee buenos edificios, templos, bancos escuelas, impren- 
tas y órganos de publicidad, bibliotecas, colegios de 
Artes y Oficios, sociedad agricola, Jockey Club, nume- 
rosos hoteles. La ciudad está iluminada al gas y posee 
casas de negocio importantes. El distrito, además de 
agricola, es ganadero. 

Parramata es la mas antigua ciudad de la Colonia, 
después de Sydney. Se halla situada sobre el Rio Parra- 
matta, que no es otra cosa que una prolongación de 
Port Jackson. Se halla á 14 millas al Oeste de Sydney, con 
quien se halla en constante comunicación por vapores, y 
el ferro-carril del Sud. La natural belleza del pais y la 
feracidad de su suelo lo han hecho la residencia de todas 
las personas de caudal y de gusto de la Colonia, ó mejor, 
de la capital. La ciudad se halla bien edificada al estilo 
inglés; esto es, casas altas de muchos pisos y con venta- 
nas y puertas estrechas. Contiene buenos edificios pú- 
blicos, templos, hospitales. Cuenta también varias fábricas 
y manufacturas, Asilos de Beneficencias y para lunáticos- 

13 



— 194 — 

de ambos sexos. Tiene un bello Parque con calles de 
magníficas encinas. Posee buenas hortalizas, jardines 
frutales y naranjales, siendo célebre por sus esquisitos 
frutos. Tiene también viñas y produce algún vino. El 
valor anual del espendio de sus frutas |puede avaluarse 
en 200,009 duros. La ciudad está iluminada al gas; con- 
tiene 57 millas de calles y 9000 almas de población. 
Cuenta tam bien numerosos ganados y cerdos en sus in- 
mediaciones. 

Paterson se halla á la margen derecha del rio de su 
nombre, y en una ciudad con correo, telégrafo, bancos, 
algunos edificios regulares y 200 almas de población. Se 
halla situada en el punto hasta donde el Rio es navega- 
ble; contiene bibliotecas y escuela de Artes y Oficios. Es 
cabeza de un distrito agrícola que produce raices, ce- 
reales, frutas, con especial naranjas y uvas. 

El distrito contiene también hulla, minerales de hierro 
y cal. Comunica con Newcastle y Sydney por vapores 
que conducen á esos mercados su producción en granos, 
frutas, huevos, leche, manteca, queso, aves y tocino. 
Cuenta también crianzas de la raza vacuna refinada, 
lo mismo que crianzas cabalgares, ovinas y cerdunas 
selectas. Penrith se halla sobre el Rio Nepean, á 34 
millas al O. de Sydney. Tiene ferro-carril, que cruza el 
rio sobre un puente tubular, con un viaducto notable en 
sus inmediaciones. Su Estación es de primer orden, con 
talleres para parar tren rodante, que ocupan 500 brazos. 
La ciudad contiene correos, telégrafos, bancos, hospita- 
les, imprentas, órganos de publicidad, templos y edifi- 
oios públicos y privados de consideración: su población, 
1,600 almas; la del distrito, que cuenta tres ciudades 



— 195 ~ 

más, 6,200. El distrito es agrícola y contiene 7,500 
acres de cultivo. Picton, á 53 millas SO. de Sydney, se 
halla en un valle á 550 pies sobre el nivel del mar. Su 
población es de 500 alma^, y su distrito, que es agrí- 
cola, cuenta 3,500 habitantes. Produce maíz y avena. 
Port Macquarie se halla pintorescamente situado á la 
entrada del Rio Hartings, á 240 millas al Norte de 
Sydney, con quien se halla en comunicación por vapores. 
Su población es de 700 almas: el distrito que la rodea es 
agrícola, y produce maíz, cebada, avena y papas. Tiene 
también algunas viñas. Queanheyan es un municipio de 
correo, telégrafo y bancos, sobre el rio del mismo nom- 
bre, 190 millas al SO. de Sydney. Su población cuenta 
700 almas, y el distrito 5,500. Contiene hoteles,órganos 
de publicidad, templos y edificios regulares. El distrito 
es pastoril y agrícola. RochjMouth cuenta una población 
de 500 almas, y se halla á la margen izquierda del 
Rio Clarence. Es una ciudad próspera y de creciente 
importancia. Se haDa ligada con las líneas de vapores 
de la costa. Es el depósito de los productos agrícolas de 
la comarca. Tiene correo, telégrafo, bancos, órganos 
de publicidad, hoteles y Escuela de Artes y Oficios. 

Scone se halla á 167 millas al N. de Sydney, y es 
como una estación del gran ferro-carril del Norte. Há- 
llase pintorescamente situada en medio de montañas, 
á 680 pies sobre el nivel del mar, lo que la hace bien 
ventilada y salubre. Su población es de 650 almas, y la 
del distrito de 4,500. Sus productos son agrícolas, pas- 
toriles y mineros. Sus principales producciones consisten 
en trigo, maíz, tabaco, ganados y oro. Cerca de Scone 
existe un o-ran depósito de hulla incendiada, en Mo~ 



— 196 — 

unt Wingen, llamada por esto Montaña Ardiente. 
Shoalhaven es un gran distrito aerícola, ganadero y mi- 
nero, situado állO millas al Sud de Sydney. La población 
de este distrito, que contiene IG entre ciudades y aldeas, 
es de 8 á500, almas. Tiene dos vapores semanales, á mas 
de los otros pequeños costeros en número de 12, que 
se ocupan principalmente del tráfico de maderas. Sin- 
gleton es un municipio situado sobre el Rio Hunter, y 
ligado por ferro-carriles y vapores con Newcastle y 
Sydney. Es ciudad de bastantes negocios y el correo 
central del distrito. La ciudad está bien dispuesta y 
contiene edificios importantes; y además de las institu- 
ciones de costumbre, correo, telégrafo, bancos, hospitales, 
hoteles, etc., cuenta una Biblioteca y un Instituto Me- 
cánico con su Colegio de Artes y Oficios. 

Su población llega hoy á 2,500 almas contando su 
distrito 7,200. Sus productos son agricolas y pastoriles. 
Tiene Sociedad Agrícola y ademas un centro manufac- 
turero de importancia. Su suelo es de basalto y arená- 
cea y contiene hulla esplotable en conexión con el ferró- 
carril del Norte. Produce también cobre. Tiene un bello 
Parque con un bosque de 2,000 acres. 

Sydney, Tabula, Tambarrora, Tambrar Tprings, Tam- 
"worth, Taralga, Tarcutta, Taree, Temora, Tenterfeld, 
Torara, Thurgoona, Tighes-Hilb Timbarra, Tingha, 
Tinunee, Tomago, Tooloom, TunkeyCreek, Tuena, Tum- 
berumba, Tumut, Turón, Ulladulla, UUmarra, Uralla, 
Urana, Vegetable Creek, Waiga-Wagga, Wagonga, 
Walbundrie, Walcha, Walget, Wammerawa, Wan- 
dandian, Waratha, Wardell, Warialda, Warkworth, 
Warneton, Warren, Waterloo, Watronis Bay Waverley, 



— 197 — 

Weewaa, Wellingrove, Wellington, Wentworth, Wick- 
ham, Wilbarforce, Wilcania, Williamtown, Windeyer> 
Windsor, Winger, Wingham, Wisemanis Ferry, Wo- 
Uomby, Woollahara, Wollangong, Wolumla, Wombat, 
Woodburn, Woodhonseley, Woodisde, Woonona, Wi- 
bong, Yass, Yetman, Young. De Sydney, la capital de 
la colonia de Nueva Gales del Sud, ya hemos hablado 
por estenso al principio de esta correspondencia. La 
situación y distancia de las localidades que acabamos 
de designar con relación á ellas, son las siguientesi — 
Tabula se halla á 483 millas N de; Sydney; 168 N O; 
312 N; 251 N; 156 S O; 288 S O; 193 N; 250 S O; 314 
N; 115 S; 364 S; 81 1/2 N; 539 N; 344 N; 190 N; 87 N; 
245 N NE; 159 O, 180 S O; 306 S O; 274 S O; 177 O; 
159 S; 342 N E 300 N; 393 S; 403 N; 309 S O; 288 S; 
403 S; 300 N; 450 N N O; 450 N O; 188 S; 80 N. 
353 K; 380 K; 135 N; 280 N; 346 O; 272 S; 4 1/2 S; 
4 E; 337 N O; 385iN: 248 N O; 500 O; 75 N; 38 O; 
553 O N O; 85 N; 193 O; 34 N O; 182 N; 195 N E; 
54 N O: 110 N; 3 S E; 64 S; 268 S O; 239 OSO; 308 
N E: 144 S O; 20?. K; 60 S; 187 N O; 187 S O; 433 N; 
245 S O; 

Las mas notables de las poblaciones indicadas son 
del puerto de Sydney Tamworth, Temora, Tenderfield, 
Tumberumba, Tumut, Uralla, Wagga-Wagga, Wara- 
tah, Wellington, Wentworth, Wilcania, Windsor, Wo- 
llongong, Yass, Young. Antes de proceder á dar una 
idea de ellas, y cayendo Sydney la primera, aun que ya 
hemos descrito la ciudad central, no hemos sin embargo 
dado una idea de sus arrabales, lo que es indispensable 
para comprender bien ese emporio Australiano. Habla- 



— 198 — 

remos pues de los arrabales de Sydney, antes de 
ocuparnos de las otras ciudades que la siguen. Topsy, 
personaje de Dicker,decia: «Sospecho que he nacido.» 
Fué el destino de Sydney el venir al mundo del mismo 
modo inconsciente. Nació sobre la ribera, ó mejor, sobre 
la «lengua del agua» de su Bahia; y esto era natural. 
Muchos de los recien llegados, venían por la fuerza y 
solo ambicionaban la oportunidad de reembarcarse. 
Conforme crecia, trepaba sobre las rocas y encima de 
los cordones de sus lomas costeras. Poco á poco se 
estendió hasta las cañadas inmediatas. En seguida se 
desarrolló á lo largo de sus Coves, llegando hasta los 
médanos ó lomas de arena de sus espaldas; estendién- 
dose siempre como el pólipo, articulación sobre arti- 
culación sin pensamiento ni plan. A su debido tiempo 
la ciudad después de hacer trizas su camisa infantil, 
se desbordó derramándose por lo que hoy forma sus 
suburbios, los cuales comenzaron su existencia del mismo 
modo que la madre, esto es, sin previsión ni plan. 

Y á proposito de ciudades pólipos, por que la municipa- 
lidad de Buenos Aires, una vez demostrada la mezquindad 
ridicula y rutinaria de su primitivo plan, no hace hacer 
un plan magnifico para la Buenos Aires del porvenir, 
arreglando sus calles, squares, paseos y postes por un 
sistema mas vasto, moderno y rico, que el de la primera 
ciudad del mundo? Esto no impondría á nadie el menor 
sacrificio;y la ciudad, pasando en adelante, bajo la direc- 
ción de las municipalidades sucesivas, se ira desarrollan- 
do según un nuevo y magnifico plan. Pero volvamos á 
Sydney. De seguro, jamas madre naturaleza se mostró 
tan liberal para con su prole como lo fué para con Syd- 



— 199 " 

ney; proveyéndola ademas de localidades las mas ade- 
cuadas para sus arrabales. Ella sabia bien que en aquel 
ardiente clima el aire puro era indispensable; y le levan- 
tó colinas; y para proporcionarle agua pura almacenó 
grandes depósito de ella. Previo también que habia ' de 
necesitar ese drenage que lleva lejos los desperdicios y 
aguas servidas de las grandes masas de población, y le 
proporciono declives y espacio suficiente por mar y 
tierra para satisfacer todas sus necesidades en este ramo 
aun cuando Sydney situada en la región de las grandes 

masas de población, en Oriente, llegase á ser una segun- 
da Londres. 

Ademas de esto, la susodicha madre, rodeó de tal mo- 
do á Sydney por las infinitas convoluciones de sus costas 
y coves^ bajándola á su nivel, ó alzándola en los aires y 
quebrándole el suelo de modo que todo el año puediese 
ser batida; abanicada y refrescada por las mas puras 
y saludables brisas que soplan del Norte, del Sud y del 
Oeste. No hay una parte del año en la cual ella se haya 
mostrado improvidente ó inactiva para satisfacer á las 
necesidades de esa su hija predilecta. Previniendo el 
abandono y la indolencia de esas masas animadas que 
la ignorancia y la iniquidad oprimen entre sus brazos 
poderosos, crueles y depravados, ella tan previsora, tan 
sabia y benéfica dispuso la caida de esos copiosos agua- 
ceros de gruesas gotas, propios de los climas cálidos, 
destinados á purificar el aire y el suelo y á restablecer 
el vigor y la salubridad de las poblaciones aglomeradas. 
Pero los hombres que tenemos razón estaraos destinados 
á recibir siempre lecciones de la naturaleza que no la 
tiene; y nosostros que armados del poderoso brazo de la 



— 200 — 

razón y de la inteligencia cultivada, debiéramos ayudar 
á la naturaleza para el restablecimiento de un orden 
equitativo y para el mejor funcionamiento de sus gran- 
des leyes; en vez de moverse, de aprender y de trabajar, 
aqui como por todo, el hombre solo se ocupa de proferir 
quejas afeminadas y de hablar de las cosas como no son 
y como debieran ser; cuando lo que cabe es destruir 
el mal estableciendo con mano firme el bien ideal en su 
lugar. 

Pero las almas fuertes, despreciando esos viles arre- 
pentimientos y quejas, se ocupan solo de enderezar de 
hecho sus senderos, convirtiendo hasta el mismo mal, 
en un instrumento eficaz de regeneración y de bien. En- 
tre tanto Sydney, á los 100 años de existencia, recien ' 
principia á ocuparse en su parlamento de las cuestiones 
de gobierno local; recien vá a considerar cual es el me- 
jor sistema para arreglar y disponer el pueblo de la tierra 
pública; y como equihbrar la renta con la atención á 
los gastos mas indispensables. 

Pero al fin, se ha resuelto á obrar hasta ahí y mas 
allá. Habiendo encontrado muy tierra adentro, algunas 
millas mas acá del Lago George, un rio de agua que 
corre todo el invierno y una buena parte del estio, ha 
resuelto enviar sus aguas para Sydney, depositándola en 
los estanques de Waverley; distribuyéndolas en seguida 
como una adición á la masa de aguas corrientes de Sy- 
deney. Sin reflexionar que esto va á hacer indispensa- 
ble practicar una gran ostensión de dispendiosos túneles 
para ir á arrojar lejos en el mar esta adición de aguas 
servidas; y precisamente de un lado del cual soplan los 
vientos del Nordeste y del Sud, predominante en estio. 



— 201 — 

Con tales antecedentes y circunstancias se han desar- 
rollado los arrabales de Sydney. Moradas rústicas en un 
principio, ligadas á la ciudad por líneas férreas y tram- 
ways se hicieron el refugio de opulentos amigos de la 
salud y del buen aire y de los convalecientes. Luego el 
pueblo pobre acudió ahuyentado de los centros populo- 
sos por los caros alojamientos; y asi con el tiempo llegó 
á formarse una población en parte selecta y en parte mix- 
ta, estendiéndose cada vez mas y llenando los intersticios 
en los contornos de la ciudad. Déte es modo se formó 
Pacldington. De la misma madera se repletó Woolloo- 
moolloo y se edificaron los Surry Hills. Asi se produjo 
Newtown. Petersham luchó largo tiempo por la vida; 
casi muerta en el centro; pero contrario á toda especta- 
cion conservó alguna vida en sus estremidades. Balmain 
nació en despecho de todos los desencantos. Vientos, 
malos olores, dificultades de acceso y otras mil peque- 
ñas miserias no fueron suficientes para impedir á algu- 
nos desesperados el asirse á sus rocas y pegarse á ellas 
como las ostras. Saint Leonards, cada dia mas pretencio- 
so, con sus incomparables ventajas, vino el último, lento 
en desarrollarse y lento en crecer hasta hoy. Sus mo- 
narcas locales han invertido tanto de su valer y de su 
ciencia en cuestiones de amor propio, esto es, de auto- 
ridad y precedencia, que hasta hoy solo goza de los 
recursos y provisiones délas ciudades bárbaras; con mi- 
sera provisión de agua; un mísero alumbrado y mise- 
ros senderos, caminos y vehículos. No importa, puede 
esperar en sus condiciones rústicas y á su población no 
se le da un pito de ello. Sus incomparables lomadas 
graníticas, de las cuales se pueden contemplar paisajes 



— 202 — 

de una deslumbradora magnificencia y perspectivas de 
lontananzas en que el cielo y el mar parecen tocarse, 
lo harán sitio de predilección para las gentes previso- 
ras y de buen gusto. De. seguro, el lugar es tan bueno 
como el mejor trozo de la tierra de promisión. Lo difícil 
es trasladarse á él, siendo aun mas difícil el salir de él, 
á no ser á pata, esto es, montado en el caballo de San 
Frao cisco como decian nuestros buenos de antepasados. 
Por agua solo tiene un viejo y ridículo ferry, que deberla 
colocarse en un museo por lo estraño y anticuado. Car- 
gado con los carros de fruta, presenta la vista mas pin- 
toresca. Esa vista es suficiente para impedir al mas 
intrépido amante de la naturaleza, de hacer una escur- 
sion por los deliciosos dives de Middle Harbour Road, ó 
por los de Lañe Cove y menos pensar en llegar hasta Par- 
ramatta. Algún dia, antes del fin del mundo, llegará á 
á haber un puente que lo ponga en relación con Sydney, 
y entonces tal vez, ese trozo de paraiso de una esquisita 
belleza, podrá ser disfrutado por otros que no sean sus 
actuales hortelanos, gente la menos adecuada para 

admirar paisages. 
El pretencioso «Burwood» comenzó su existencia más 

tarde, y ha hecho un mejor empleo de su tiempo. Pero 
¡qué mal paraje para vivir todavía! No hay una sola 
vara de buen camino, calle ó vereda. Solo cuenta unos 
pocos pasos de tabla, y consejeros también de palo. Sus 
habitantes han empleado todo su dinero en erigirse 
palacios, sin pensar en calles ni en aceras. Es á esta 
localidad, á quien se refiere una célebre anécdota cor- 
riente. Un gentleman escribió á un su amigo que lo fuese 
á visitar á su casa, situada en este arrabal. La dirección 



— 203 — 

que le dio íué la siguiente: «Llegado á tal calle, caminad 
por ella hasta donde os sea posible, y cuando os halléis 
enterrado en el barro hasta las rodillas, llamadme, pues 
es la señal que os halláis en frente de mi puerta. » 
« Asfleld» es más viejo y más humilde que Burwood, 
sin que por eso sean sus calles ó caminos mejores. Su 
municipalidad es tan económica, que no alumbra las 
calles por no costear el baratísimo gas de las ciudades 
inglesas. Así, no tiene otra luz que la de las estaciones 
del ferro carril, del tramway y del femj. ¡Qué poco se 
parecen esas municipalidades á las que se alzan en 
torno á nuestra Metrópoli! ¡Esas sí que son municipa ■ 
lidades! Ellas saben el secreto de hacer de tripas 
corazón, y de hacer gastar en veredas y empedrados 
de lujo, lo que no valen sus tierras y edificios! Esto 
quiere decir que la ciencia municipal debe colocarse en 
un justo medio, esto es, en el sentido común. Pero 
¿cuántos se conocen que tengan sentido común? El 
sentido común es, pues, entonces, lo menos común que 
hay. 

«Tamworth», 251 millas al N. de Sydney, es un 
municipio situado en la confluencia de los rios Peel y 
Cockburn, con Goono Goonoo Creek, sobre los cuales 
tiene puentes de madera. Se halla situada en un bajo, 
rodeada de un cordón de ondulaciones ó lomas, en el 
centro de un bello distrito pastoril, agrícola y minero, 
creciendo en importancia á medida que estos intereses 
se desarrollan. Hállase rodeada de lavaderos de oro 
importantes, y en uno de ellos, Bingera, se han encon- 
trado cantidades de diamantes. La ciudad tiene 25 millas 
de calles plantadas de árboles, y su población pasa de 



— 204 — 

4,000 almas; la del distrito llega á 10,000. A nías de 
correo, telégrafos, ferro-carriles, bancos, órganos de 
publicidad, hospitales, hoteles, etc., cuenta una nume- 
rosa biblioteca y una Escuela de Artes y Oficios, que 
existe hasta en las aldeas inglesas y de sus Colonias. 
Cuenta también una* Sociedad Agrícola y un Jockey 
Club. «Témorai» es el nombre de un importante lava- 
dero aurífero recientemente descubierto en la estremidad 
Sud de la Colonia, y el cual, en un momento se ha 
convertido, de un desierto, en una populosa ciudad. 
Esta se halla situada entre los «Creek» Trigalong y 
Narraburra , obteniendo agua permanente de Bland 
Creek, unas 20 leguas distante. El Municipio se divide 
en tres barrios separados y contiene ya edificios impor- 
tantes, correo, telégrafo, bancos, hoteles, órganos de 
publicidad, etc. Su población, que llegó á contener 
14,000 almas, hoy solo tiene 4,000. Las esplotaciones 
auríferas son de dos especies, lavaderos y vetas de 
cuarzo. Se ha perforado un pczo artesiano para facilitar 
los trabajos. Se han encontrado pepas hasta del peso de 
120 onzas de oro. El oro abunda, sobre todo, en las 
vetas de cuarzo que se hallan en la diorita ó piedra 
verde. 

El terreno aurífero aluvional del Témora llena su 
profundo y estrecho valle dispuesto entre la pizarra y 
la diorita con inclinación al norte. La ostensión de las 
arenas auríferas es de 2 li4 millas. Las vetas de cuarzo 
de la diorita ó piedra verde son la fuente del oro aluvio- 
nal. El país es ondulado y cubierto de bosques de box 
que yá sabemos es un Eucalyptus con este nombre y 
apariencia; su suelo abunda también en pinos y acacias 



— 205 — 

y es en estremo adecuado para la esplotacion agrícola. 

Tenierfield confina con Queensland , 314 millas al 
Norte de Sydney: la ciudad se halla situada en un llano 
y rodeada de elevadas cuchillas de granito. Debe su 
prosperidad á la importancia de sus terrenos agrícolas, 
pastoriles y auríferos. También existen minas de estaño 
en sus vecindades y aun de plata, habiéndose descu- 
bierto ricas vetas conteniendo oro y plata. Tumherumha 
es un municipio á 20 millas al N. E. de Albury, en una 
elevación de 1760 pies sobre el nivel del mar. Es ca- 
beza de un importante distrito agrícola y minero. El 
país es agreste y montañoso, formado de granito con 
bandas de basalto en parte y en parte de asperón y 
pizarra. Tumut es una pequeña ciudad situada á la 
margen Sud del Rio de su nombre. La ciudad contiene 
600 almas y el distrito 7000. Tiene prensa, biblioteca. 
Colegio de Artes y Oficios, á mas de las otras institu- 
ciones modernas. Su distrito es agrícola y pastoril. 
Uralla es una ciudad dispuesta á lo largo de un camino 
que le sirve de calle, 300 millas al N. de Sydney. La 
ciudad, á mas de los establecimientos ordinarios, posee 
cuatro molinos á vapor, biblioteca, prensa y Escuela de 
Artes y Oficios. Se halla en el centro de lavaderos de 
oro importantes. 

Wagga Wagga es una importante ciudad situada 309 
millas al S. O. de Sydney, sobre las márgenes del Rio 
Murrumbidgee; el ferro-carril del S. la liga á la capital. 
Tiene un magnifico puente de hierro sobre el rio. Su 
población es de 4500 almas y en el distrito 10,000. La 
ciudad sostiene un gran comercio con los distritos inme- 
diatos. Tiene numerosos hoteles, órganos de publicidad. 



— 206 ~ 

Colegio de Artes y Oficios, biblioteca etc. Cuenta 50 
milfas de calles y caminos. Su distrito es pastoril; pero 
también cultiva unos 12,000 acres de trigo, maíz, ce- 
bada, centeno, papas etc. Se halla ligada por los va- 
pores que navegan el rio, con Adelaida la capital de 
Sud Australia «Waratha» se halla situada á 4 millas de 
Newcastle al N. de Sydney. Su población es de 400 almas; 
su distrito contiene 3000. Su principal industria es la 
estraccion de la hulla. Tiene un paseo publico espléndido 
en los jardines de Cristal Palace. Wellington se halla á 
248 millas al Noroeste de Sydney, á las riberas del Rio 
Macquarie, frente á «Montefiore», que forma parte de 
ella: contiene 1600 habitantes y 38 millas de calles y ca- 
minos. Está ligada con el ferro-carril del Norte, mediante 
un buen puente de madera sobre el Rio. Su distrito es 
pastoril, aurífero y agricultor. Cultivanse anualmente 
12,000 acres de trigo, maíz, cebada, tabaco etc. También 
cultiva viñas y sus ganados son numerosos. Tiene buenos 
edificios y establecimientos públicos, biblioteca, prensa 
periódica y Colegio de Artes y Oficios. 

Went Wortk es un distrito municipal con 14 millas de 
calles y caminos, 500 millas al Oeste de Sydney, situado 
sobre las márgenes del Rio Darling, cerca de su con- 
fluencia con el Murray. Contiene 700 habitantes y el 
municipio 1000. Comunica diariamente por vapor con 
Adelaida. Es un distrito pastoril, siendo su ramo prin- 
cipal las ovejas y sus productos. Un ferro-carril la liga 
hoy con Sydney y Adelaida. Wücania es un próspero 
municipio con correo, telégrafo, biblioteca, bancos, perió- 
dicos, templos, Escuela de Artes y Oficios, edificios re- 
gulares y numerosos habitantes. Unos 14,000 fardos de 



— 207 — 

lana se embarcan anualmente en su puerto. Tiene can- 
tera de buena piedra con la cual se han construido mu- 
chos de sus edificios. Su distrito es pastoril. Su población 
pasa de 1000 almas. Windsor es una ciudad situada al 
N. O. de Sydney, de quien dista 34 millas, situada sobre 
el Rio Hauckesbury. Su población es de cerca de 2000 
almas. Contiene buenos edificios, entre ellos una magni- 
fica Escuela de Artes y Oficios. Su distrito y los inme- 
diatos son ao-rícolas, y su suelo es tan fértil que produce 
hasta 100 bushels de maiz por acre. 

Wellogong es una ciudad y puerto á 64 millas al Sud 
de Sydney. Es el mejor puerto de la costa del Suc" y 
el tercero del Estado por su importancia. Todos los años 
exporta mas de 100,000 tons. de hulla. Su puerto ha 
sido mejorado mediante la construcción de un rompe- 
olas. Bastaría un trabajo de esta naturaleza, con un 
buen muelle, para dotar á Buenos Aires de un buen 
puerto. Pero se ha querido hacer tanto y tanto, gas- 
tando en proyectos y palabrería vana mucho mas de 
lo que un gran muelle y un buen rompe-olas, que es lo 
Tínico necesario para hacer el puerto, habria costado, 
que nada ni chico ni grande existe hoy. Se debe co- 
menzar siempre por lo mas sencillo y barato. 

Lo mejor vendrá después, sí viene, y si no viene, 
se tendrá algo en vez de nada, como hoy. En otras mer- 
caderías, á mas del carbón mineral, se exportan de Wo- 
Uongong 60,000 toneladas anuales. Hay comunicación 
diaria con Sydney por vapores. La ciudad es magnífica 
y su población sube á 8000 almas. A mas de su correo, 
telégrafo, bancos, bibliotecas, órganos de publicidad, 
escuelas, colegios etc. cuenta un magnífico instituto para 



— 208 — 

la enseñanza de Artes y Oficios. Su territorio produce 
en abundancia hulla, hierro y buena arcilla. Es ademas 
el centro de un importante distrito pastoril y agrícola, 
supliendo á la metrópoli con manteca, queso, cerdos, 
aves, terneras, tocino y huevos. A sus inmediaciones 
se halla el lago Illawarra, donde se pesca abundante 
pescado que se envia á la metrópoli. Se halla prote- 
jida por importantes fortificaciones armadas de artillería 
á la moderna. Su formación es carbonífera, contiene 
hierro y cal. 

Yass es una ciudad importante á las márgenes del 
rio de su nombre, 187 millas al S. O. de Sydney; se halla 
en los llanos de Yass á 1657 pies sobre el nivel del 
mar. La ciudad se compone de una calle principal in- 
terceptada por otros menores. Su Escuela de Artes y 
Oficios contiene una biblioteca de 5000 volúmenes y ca- 
pacidad para contener 300 alumnos, contiene 1500 ha- 
bitantes y el distrito 8000. 

Como toda ciudad inglesa tiene correo, telégrafo, 
bancos, periódicos y numerosos edificios públicos y pri- 
vados de importancia; sociedades, asilos, escuelas etc. 
Cultiva 14,000 acres de maiz, trigo, cebada, etc. Su 
suelo se compone de granito, calcárea y pizarra. Sus 
ganados son numerosos. «Young» es un municipio muy 
agradable y próspero, 245 millas al S. O. de Sydney. 
Saca su origen de los lavaderos de oro, mas hoy debe 
su existencia á la agricultura y la ganadería. Cultiva 
20,000 acres de trigo, cebada, papas, viñas, hortalizas 
etc. Cuenta mas de 20,000 cabezas de ganado mayor 
y 600,000 ovejas. Su población 1,500 almas con 12,000 
en el distrito. Contiene todos los elementos de una 



— 209 — 

población importante, biblioteca, periódicos y una Es- 
cuela de Artes y Oficios. 

Industria de Nueva Gales del Sud — Corao las cifras que 
hemos dado á este respecto, en su debido lugar, perte- 
necen al año de 1880: hé aqui las que corresponden al 
año 1881 para adelante. Se cuentan 62 fábricas de 
herramientas y máquinas agrícolas; 18 fábricas de 
tabaco; 10 panaderías á vapor, 14 manufacturas de 
abonos con huesos molidos, 77 manufacturas de azúcar, 
2 manufacturas de maizena, 10 manufacturas de dulces 
y conservas, empleando 270 operarios, de las que 85 son 
mujeres. Se cuentan ademas 27 fábricas de jabor y 
velas, 7 fábricas de paños, 121 curtiembres, 55 rien- 
derias y badanerias, 14 saladeros, 43 graserias, 60 
lavaderos de lana y 5 manufacturas de cola, empleando 
2,094 operarios, de los que 157 son mujeres. Hay ade- 
mas 3 refinerías de azúcar, 50 cervecerias, 1 destilería, 
58 confiterías, 3 chocolaterías, 174 fábricas de gingibirra, 
cordiales y otras bebidas, empleando 2,757 operarios, 
de los que 59 son mujeres. En conexión con la cons- 
trucción de edificios existen 412 fábricas de ladrillo, 9 
manufacturas de tubos de drenage, 98 hornos de cal, 
13 alfarerías, 12 fábricas de tejas y 280 aserraderos, 
empleando por todo 5,453 operarios, de los que solo 4 
mugeres. En adición á las industrias indicadas se cuen- 
tan 88 fábricas para hieri*o y estaño (hierro galvanizado 
etc.) 55 fundiciones de hierro, bronce, cobre, etc. 58 
fábricas de máquinas, y aparatos á vapor y 1 fundición 
de tipos, empleando 2,968 operarios, de los que solo dos 
son mujeres. Las industrias misceláneas comprenden 
71 boterías por mayor, 53 fábricas de ropa hecha, 173 

14 



— 210 — 

íábricas de rodados y coches, 15 usinas de gas, 13 ma- 
nufacturas bastones, 45 imprentas, 229 talabarterías y 
sillerias, 67 astilleros, ó fábricas de buques, 30 talleres 
de aparar máquinas de vapor etc. El número de brazos 
empleados en las industrias misceláneas es de 13,857, 
de los que 2,096 son mujeres. Estas preciosas fuerzas 
industriales, que seria de desearse se desarrollasen en 
nuestro pais, en estas laboriosas colonias inglesas se 
aumentan y desarrollan de un modo increíble cada 
año. 



Según nuestra costumbre, antes de salir de Sydney, 
nos despediremos de ella con algunos últimos recuerdos 
y consideraciones. Sus alrededores son indudablemente 
tan sorprendentes como bellos, sea que se costeen 
siguiendo las cuchillas de sus altos y boscosos promon- 
torios, donde según acabamos de ver, se hallan asenta- 
dos sus arrabales, que se alzan empinándose sobre las 
riberas resonantes y las vastas espansiones del Pací- 
fico, de ese mar sin riberas, como el Océano de los 
Antiguos : sea que nos internemos en el Oeste, en sus 
campañas quebradas y cubiertas de selvas eucalipticas. 
En el primer caso, su bahia movimentada, las abiertas 
riberas de Botany Bay, ó las pintorescas márgenes de 
Port Jackson y de Broken Bay, ofrecen los mas delicados 
paisajes y perspectivas marítimas que es posible imagi- 
nar. Hemos pasado horas enteras sentados en la punta 
de Ladies Chair, contemplando esas encantadoras 
riberas, semejantes á un sueño hádico ó á una ilusio» 



— 211 — 

óptica, sin fatigarnos jamás de tan interesante y magni- 
fico espectáculo. 

Desde esas riberas rocosas y dominantes, que jiran 
en torno de una vasta cuenca fluida, semejante al relieve 
de una negra serpiente enroscada en torno de una 
esmeralda, la vista se estiende en lontananza, sea sobre 
los promontorios y faros distantes, sea sobre las móviles 
y profundas ostensiones del mar, ligeramente risado y 
mugiente bajo los soplos oceánicos que penetran por 
la puerta siempre abierta de la Babia. Sobre las ele- 
vadas barrancas, ricamente vestidas por el follaje de la 
vejetacion y el esplendor de los edificios, se siente batir 
el fresco soplo de la brisa, refrigerio delicioso en este 
ardiente clima; un susurro suave se escapa del follaje 
perfumado de los parques y jardines, ornamentados de 
eucaliptus box de ti-tree y de los palmeros Zumias, con 
hojas semejantes á delicados encajes de seda; contras- 
tando con el follaje bronceado de las magnolias y de las 
araucarias jigantescas. A esto viene á añadirse, durante 
el poético reposo y silencio de la tarde, el suave clapoteo 
de las olas, que parecen arrullar las rocas de la playa, 
coquetas con el verde ropaje de sus lichenes y algas ma- 
rinas, que la onda amarga hace brotar acariciando sus 
írias mejillas de granitos. A veces es el movimiento 
de la marina, el silvar desesperado de los vapores que 
en. todos sentidos surcan la bahia, lo que atrae la aten- 
ción, en medio del explendor multicolor de las luces 
que se ven brotar á medida que espesan las tinieblas 
crecientes de la tarde, formando una ornamentación 
rival del Armamento estrellado sobre las alturas de los 
Coves inmediatos á la ciudad. 



— 212 — 

La raza inglesa tiene el instinto de lo bello y de lo 
pintoresco, sobre todo en lo que respecta á paisajes, 
como raza marítintia que es. Así el mundo le ha tomado 
el üQodelo de los magníficos parques y jardines con que 
dá aire, salubridad y belleza á sus grandes ciudades. 

El parque de Sydney, que no tiene rival por su origi- 
nal, estraña y pintoresca belleza que deriva de lo que- 
brado de su suelo, estendiéndose vasto, florido, magnífico, 
entre dos Coves ó brazos de mar, que domina desde sus 
escarpadas elevaciones, es muy frecuentado durante 
las tardes y en las noches, por multitud de jóvenes 
parejas, bellas como el país, con esa belleza esbelta y 
elegante^ irreprochable en las formas y de una adorable 
suavidad de perfiles, que caracteriza á la raza inglesa 
perfeccionada de Nueva Zelanda y Australia, como la 
llama Trolopp. 

Como quiera, los paisajes que se disfrutan desde la 
rives del parque del Domain, sobre la bahia; son verda- 
deramente hechiceros, sobre todo, cuando se les -mira 
desde la punta llamada la Silla de Lady Macquarie, 
nombre de la consorte de uno de los primeros goberna- 
dores de la colonia. Ignoramos si esa dama era tan bella 
como el paraje á que ella ha dado su nombre; pero de 
su buen gusto no nos cabe la menor duda si ella, como 
nosotros, ha pasado noches enteras mirando desde su 
chair la primorosa bahía, sombría y silenciosa talvez 
en su tiempo, mientras hoy resplandece con todo el bri- 
llo resplan decente y ofuscante de las luces de la moderna 
civilización. Esas luces en la oscuridad de la noche, dis- 
puestas en filas múltiples sobre la poética gradiente de 
las riberas, nos hacen recordar el collar de múltiples 



— 213 — 

sartas que la Iris Ejipcia ostentaba en su opulento seno, 
ó al aderezo de pedrería de una magniflca reina de 
Oriente, como ya lo es Sydney. Esas luces que se mul- 
tiplican reflejándose sobre la esmeralda móvil de los 
Covesi^ mezclándose los ofuscantes resplandores de las 
luces eléctricas del parque del Gobierno, con las luces 
de colores que se amacan al compás de las olas sobre 
los mástiles de las naves surtas, y las luces movientes 
de los ferrys y vapores que á todas horas surcan la 
bahia, comunicándole un movimiento incesante y ese 
ruido peculiar de los puertos ingleses, llenos siempre 
de actividad. Sobre todo este brillante y magnífico 
conjunto, hemos visto alzarse el claro y brillante plenilu- 
nio de la Diana Australiana, estendiendo su trémulo riel 
de plata sobre las inquietas olas de WooUomooloo Cove, 
semejante á la vara mágica del Ada de los encanta- 
mientos nocturnos. 

En el interior, estos paisajes cambian de aspecto y de 
interés, Alli ya no es la nave de blancas velas, ó el 
humeante piróscafo que surcan la llanura de liquido 
záfiro oriental. Allí la tierra amarilla como el oro que 
de ellas brota ó de un rojo ardiente como el rubí ó el 
granate se cubre de céspedes floridos bajo la copadura 
de los fragantes bosques de eucaliptus y del árbol del 
Ti^ semejante al pino por su follaje y á nuestro pume- 
cuyano por su sombrio matiz. Este árbol, el Corifa 
Australia de los botanistas, pertenece á la familia de los 
Malalenca. 

Multitud de aldeas y villorios se estienden por los 
alrededores de Sydney, cuyos habitantes han desmontado 
su suelo boscoso y desigual, cubriéndolo de paddocks 



— 214 — 

pastosos, de huertas y jardines. Los árboles exóticos se 
presentan cargados de fruta, sobre todo los duraznos. 
Preséntanse viñas y naranjales muy bien dispuestos, 
con suelo perfectamente labrado y desmenusado. Pero 
árboles y cepas, aunque frondosos, son generalmente de 
pequeña estatura, tal vez porque son nuevos ó porque 
el suelo Australiano naturalmente estéril, no permite un 
mayor desarrol'o á las plantas cultivadas, escepto los 
bosques nativos, los que arrancand© su sustento á las 
mismas áridas peñas, se elevan hasta los nubes esbeltos 
y frondosos. Como un suelo que produce tan bella vege- 
tación espontánea, gomeros, zamias, pinos y tí, puede 
ser eáteril, se nes dírc'i? Pero su esterilidad es solo para 
los cultivos exóticos, no para la flora que la selección 
natural ha formado sobre él desde las edades remotas. 
Mas á esos árboles frutales talvez solo les falta tiempo 
para desarrollarse. Por lo menos, hemos visto paraísos 
(el Mella australiensis, no nuestro Melia azedaraea) tan 
grandes ó mayores que los que se desarrollan en nuestro 
país. 

Las villas y aldeas que rodean á Sydney son muy 
semejantes por su aspecto, á las villas y aldeas que 
rodean á Londres del lado de Kew: mas como el clima 
no es el mismo esta semejanza, que es una especie de 
anacronismo climatérico, no nos ha producido buen 
efecto. Esto no quiere decir que sean feas, todo lo con- 
trario: son bellas, aseadas, pinta de alegre y contras- 
tantes colores con jardines en su mayor parte. Pero el 
estilo arquitectónico de Londres, en los 52 ^ del hemis- 
ferio Norte, no es el estilo que conviene á Sydney situada 
en los 83 ^ del hemisferio Sud. Es mas bien el estilo 



— 215 — 

oriental, ó por lo menos el buen estilo griego ó italiano 
el que convendria á ese país de luz y de calor como 
Ñapóles ó Chypre. Esas habitaciones, con sus techos 
y ventanas hiperbóreas, son ademas demasiado estre- 
chas para vivienda humana, de una raza tan vigorosa 
y tan bien formada como la raza inglesa. En los climas 
húmedos, helados y sin sol de la Europa Septentronial, 
se conciben las piezas reducidas y las ventanas estre- 
chas. Allí el enemigo de que hay que defenderse es la 
humedad, el frió, el cierzo helado de los glaciares de^ 
áspero Norte. Pero aquí el enemigo no es el frió; es 
su opuesto, la luz ardiente, constante, invariable de un 
sol sin nubes; el calor perpetuo de un clima visitado 
por vientos áridos, que alternan con las brisas de mar; 
de un clima con noches eternamente iguales á los dias; 
de un clima exento de las eternas noches del Norte de 
Europa, de sus helados soplos y hielos. En este clima, 
sobre todo, en un país nuevo donde la tierra abunda, lo 
que conviene son los espaciosos patios, jardines y 
corredores; las habitaciones aereadas y espaciosas; las 
grandes puertas y las mas anchas ventanas. En los 
países frios puede convenir la reclusión del aire; en los 
cálidos, por el contrario, lo que se precisa para el bien 
estar y la salud, es la abundancia del buen aire y su 
batir constante entre los árboles, las flores, las frescas 
sombras, las puertas, las ventanas y persianas entrea- 
biertas: hay que buscar ó formar aire fresco; y no formar 
abrigo como en Inglaterra ó en Dinamarca. 

Pues bien, para esto se presta mejor la arquitectura 
de Europa Meridional, la nuestra, que la arquitectura 
Australiana, modelada por los cottnges de las inmedia- 



— 216 — 

ciones de Londres. Indudablemente, con el tiempo, los 
Australianos han de sentir los inconvenientes de una 
arquitectura que no se halla adaptada al clima. Solo 
una adición hemos observado á la arquitectura tradicio- 
nal Inglesa, y esta es la veranda; pero esto no es lo 
suficiente como adaptación al clima. 

El césped que bajo los árboles ó en los escampados 
cubre el suelo en el territorio del litoral de Nueva Gales 
del Sud, es menudo y poco elevado, y es más semejante 
al césped que cubre las lomas y valles inmediatos á 
Valparaíso, en Chile, que á los pastos argentinos, gene- 
ralmente tan frondosos; es una gramilla la que lo forma, 
mucho más menuda y apretada que la nuestra del Plata. 
Sydney, se puede decir, forma una especie de penínsu- 
la muy erizada, en estremo identada en sus costas, cuyo 
punto de acceso con el continente pasa por Parramata 
bella y alegre población al estilo inglés, situada sobre 
el rio ó, mejor, caleta de su nombre. Por todo, sobre 
las riberas floridas de este rio, se alzan elegantes villas, 
lindos jardines y huertos, arboledas frutales y viñas que 
dan gran variedad, interés y animación al paisaje. Allí 
se concentran todos los ferro-carriles y de allí parten 
todas las grandes líneas del interior, que constituyen la 
red de las vías férreas de la Colonia, siendo la causa que 
esa es la puerta indispensable para las comunicaciones 
con la región continental del Oeste, hallándose los otros 
costados erizados de caletas, de lomas, de creeks pinto- 
rescos y boscosos, pero inaccesibles para caminos y vías 
férreas, sin grandes costos. Hacia esa puerta, pues, 
convergen todas las lineas de comunicación que de la 
Metrópoli irradian para sus innumerables counttjs y dis- 



— 2i7 — 

tritos; y esto es paramente lo que constituye todo el 
ruido, movimiento, animación, belleza, esplendor y ri- 
queza que caracterizan esa próspera y espléndida 
localidad. 

Pasando de Parramata al Oeste, la ancha zona de los 
bosques eucalípticos del litoral, comienza. Todas las po- 
blaciones que en adelante varaos á encontrar, han tenido 
que abrirse su campo de existencia y de acción, á fuerza 
de hacha y de fuego, propter ferrum et igne, como decia 
cierto gran personaje europeo al comenzar su estruen- 
dosa carrera. Cuan espléndidos son esos preciosos bos- 
ques Australianos de eucaliptus! Son salones inmensos, 
infinitos, de un follaje perfum.ado, móvil, aéreo, transpa- 
rente, sin esa sombra profunda de los bosques de otras 
regiones; tienda viviente sin fin, cuyo toldo aromado y 
susurrante, de un gayo verde gris, lo constituyen el go- 
mero rojo, el ironbark, el stringybark, una especie pe- 
culiar de pino y el árbol del ti. Debajo de esos inmensos 
salones de bosques, alfombrados con el florido tapiz del 
césped Australiano, no se alzan espinas ni matorrales de 
ninguna especie, sino solo algunas espesuras perfuma- 
das de eucaliptus nacientes, de las semillas caldas en el 
suelo; algunos grupos del ti, árbol parecido al tamarisco 
de Egipto, y una especie de chilca, de flores blancas y 
perfumadas. 

El aire es purísimo y perfumado por las emanaciones 
cajepúticas del Eucaliptus, que cubre con sus variadas 
especies hasta perderse de vista, la inmensidad de los 
campos, ya tupidos, ya raleados por la naturaleza ó por 
el hacha del desmontador, hacha de cuya infatigable 
actividad se ven señales por todo el camino, sea en las 



— 218 — ^-' 

poblaciones nacientes, sea en las chacras incipientes, 
y en las formas mas variadas de parques, de caminos, 
de potreros y de rastrojos. 

Con escepcion del Kangaroo, que suele mostrarse á 
veces con el crepúsculo, y del conejo europeo que se 
ha multiplicado y hecho silvestre en toda Australia, no 
se ven bajo los altos bosques otros animales que bellas 
vacas y toros Durham, bellos rebaños de ovejas meri- 
nos, ó de las crias perfeccionadas de Leicester y Lincoln. 
Pero es solo muy adentro en las campañas que se ven 
grandes majadas del merino Australiano, cria que se 
ha posesionado del país, haciéndose la fuente primera 
de su prosperidad y riqueza. Junto con los ganados se 
ven pastar magníficos caballos de cria Clydesdale, que 
aquí como en Nueva Zelanda se ha multiplicado en 
estremo, formando una magnífica raza de toro pesado, 
mas elegante y lijera, sin perder nada de sus propor- 
ciones colosales, que la misma cria en Inglaterra. 

Junto con estos animales colosales, macisos y potentes 
como elefantes asiáticos, indispensables para tirar los 
pesados carros y los poderosos arados á la inglesa, se 
ven pastar algunas finas ovejas y potrillos Thorou- 
ghbred, de brazos finos, elegantes y acerados, como las 
patas del ciervo; esto es, una fauna enteramente europea 
y agrícola, hé ahí todo lo que se vé. 

En los bosques reina un solemne silencio, que solo llega 
á interrumpir de vez en cuando el chillido penetrante de 
la marica Australiana; la algazara de una bandada de 
bellos loros vocingleros que pasa á los remedos burlones 
del laurjliing Jackass, corao llaman los ingleses á un gran 
Martin Pescador, peculiar de Australia. Vé&ele asentado 



— 219 — 

en las ramas de los gomeros, sobre las riberas de los 
Creeks ó arroyos Australianos, que corren en el fondo 
de cañadas estrechas y ocreosas, amarilloso rojizas, 
con sus aguas teñidas del mismo color. 

Los Ríos, y sobre todo los grandes Rios son tan 
escasos en Australia, fuera de la región regada por 
el Murray y sus tributarios; y por los rios del centro 
ó del Norte en el Golfo de Carpentaria ; que es raro 
ver corrientes bordeando de agua; siendo aun mas 
raras las corrientes de aguas puras y cristalinas como 
las nuestras en el interior. Apenas si en Botany Bay 
hemos visto uno de estos arroyos de aguas puras y 
cristalinas corriendo á bordes plenos. Generalmente 
las aguas se consumen en Sydney y en todo el pais no re- 
gados por los escasos rios Australianos, provienen de 
represas y estanques artificiales, dispuestos para recoger 
y conservar las aguas de las lluvias en una venta aerea. 
Esta agua filtrada y alzada por bombas á vapor, es re- 
partida en toda la ciudad. En tiempo de seca, animales 
y hombres perecen de sed. Pero el terreno es rocoso ó 
arcilloso y generalmente muy impermeable. Duro, resis- 
tente y favorable para formar grandes depósitos y con- 
centraciones; la seca seria desconocida y la irrigación 
posible, si las Sociedades y los Poderes Públicos del 
pais supiesen calcular, aprovechando las facilidades del 
terreno para acumular en depósitos permanentes vas- 
tas masas de aguas llovedoras en toda la estension 
del país. 

Aún no ha llegado el progreso y la previsión de esas 
Colonias Inglesas hasta ese punto, desperdiciándose ac- 
tualmente ese elemento precioso, que para Australia, 



— 220 — 

como para nuestro país, puede considerarse como oro 
líquido. Pero ya esta previsión les está viniendo. Hemos 
leido en estos dias (Enero de 1883) un precioso cuento 
publicado por el Sijáneij J/a/Z, titulado mas ó menos «Aus- 
tralia dentro de 70 años», y entre las mejoras que para 
entonces supone ya realizadas, nos presenta el país cu- 
bierto de magníficas represas y estanques en toda su 
estension, habiendo por su medio desaparecido hasta los' 
desiertos, pues la evaporación constante de sus aguas 
produce incesantes nubes, las nubes producen frecuentes 
lluvias y las lluvias hacen brotar pastos hasta en los 
mismos médanos, donde antes no existían. Eso, que pa- 
rece un cuento, será mañana una realidad para una raza 
tan inteligente y laboriosa como la inglesa; raza digna, 
que, como se vé, hasta en sus hechiceras novelas, ge- 
neralmente morales y sanas, siendo aún más intere- 
santes que las de otros países, no tienen otra preocu- 
pación que la del bien público y la de hacer germinar 
en todas las almas la noble ambición por el progreso y 
prosperidad de la patria. 

En general, sin embargo, hasta hoy, el suelo de Aus- 
tralia, con escepcion de los bajos, cañadas y vegas, 
donde el descenso de las aguas forma depósitos de su 
fértil limo, es, en apariencia y en realidad, uno de los 
más pobres suelos que sea posible imaginar, y solo á 
fuerza de cultivo y de abono, puede hacérsele productivo- 
La masa de ese suelo no se compone sino de roca y 
greda, y la tierra fértil, el humus propiamente dicho, 
ó no existe, ó se presenta solo del espesor de unas 
cuantas pulgadas; no por tres, cuatro y más pies, como 
entre nosotros. La tierra fértil presenta un color negro 



— 221 — 

ó chocolate, pero ella es rauj escasa; en general, son 
arcillas y rocas, amarillentas, rojizas ó grises, las que en 
gran mayoría constituyen la superficie del suelo visible. 
Mas como el suelo Australiano, tal vez como todos los 
suelos, se ha encontrado bajo la acción de los mares en 
las edades geológicas, y la prueba está en las mismas 
rocas arenáceas ó marinas que lo constituyen en su 
.mayoria; él presenta en muchas partes arena, la que 
mezclada con arcilla y los escasos despojos orgánicos, 
constituye la marga, tierra feraz que sustenta la rica ve- 
getación arbórea del suelo Australiano, y el cual cons- 
tituye la ancha banda de su litoral. Es, pues, la marga, 
y no el humus^ lo que dá subsistencia á sus bosques de 
bellos eucaliptus, pinos Araucarios, acacias y otras, y 
lo que dá alimento á los pastos que cubren su suelo en 
la parte que no es un desierto árido. 

Generalmente, en Nueva Gales del Sud cOmo en to 
el continente Australiano, la vegetación es menos estraña 
y orignal, pero sí más variada y rica en el Norte, asi- 
milándose más á las especies del Archipiélago Malayo y 
de Nueva Gumea; mientras que en el Sud, siendo menos 
variada y rica, ella es, siií embargo, mas peculiar y 
característica, y por esto mismo se reduce á bosques de 
especies tomadas casi esclusivamente en la grande y 
bella familia de los eucaliptus, con escepcion del xan- 
thorrea y otras raras especies. 

Porque el box Australiano, el Ironbark 6 cascara de 
hierro, el stringyhark ó cordelero, el gomero rojo y el 
célebre jarrah. especie de caoba Australiana, no son sino 
eucaliptus de diferentes especies; pero conservando en 
aspecto, forma y propiedades los caracteres peculiares 



— 222 — 

de la familia. Además del xanthorrea^ suelen mezclarse 
á los eucalyptus algunos pinos y algunos tis, {coripha 
australis), y los ralos matorrales formados por los mis- 
mos eucaliptus nacientes y por un arbustillo de flores 
blancas, parecido á nuestra thilca. 

Sobre la costa se encuentran otras especies como los 
heleehos y nn árbol parecido á nuestro molle morado 
por el aspecto y la forma de sus hojas, pero con muy 
poca de la fragancia peculiar del molle Argentino. En 
el interior se agrega además el arbusto tnnllee {eucalip- 
tus dumora) que cubre con sus altos matorrales monó- 
tonos é impenetrables, campañas inmensas denominadas 
país del mallio; y el spinifex {Triodiairrüans) del interior. 

Dígase lo que se quiera, es indudable que esos bosques 
Eucalypticos son superiores por su originalidad, utilidad 
y acción salufriflcante, á los bosques de algunos otros 
páises; y si la magnitud y estension en vastas propor- 
ciones de su desarrollo, los hace parecer fastidiosos á 
los colonos, que necesitan de campos despejados para 
sus cultivos; es mas por esto y por su falta originaria de 
vida animal que los caracteriza, que por efecto de las 
elevadas y bellas especies que los constituyen, que se 
han hecho el objeto del odio y de la prevención de los 
colonos ingleses. 

Sobre todo á causa del follage aéreo, móvil recortado, 
elegante que hace los bosques Eucalypticos tan per- 
meables al aire y á la luz. Así ellos constituyen un 
elemento tan sano y fragante de salubriflcacion, tanto ó 
mas que las avenidas floridas y simétricamente decora- 
das de un parque á la inglesa; diferente en esto de los 
bosques húmedos, sombríos y malsanos de otras regio- 



— 223 — 

nes. Esos bosques es verdad, no han estado desde un 
principio dotados de una variada y numerosa vida ani- 
mal, porque con escepcion de algunas cotorras, de algu- 
nas raras bandadas de brillantes loros de Australia, del 
burlón jacks, del pájaro lyra, del kangaroo, la zorra 
volante y algunos otros marsupiales, seres que á penas 
se dejan ver ó sentir á no ser en ciertas horas deter- 
minadas del dia y de la noche; los bosques Australia- 
nos son mudos y en ellos reina la mas profunda y melan- 
cólica soledad y silencio. Sin embargo la vida animal 
es mas abundante y visible al Norte del paralelo de los 
31°, abundando las aves de un brillante plumage en los 
magníficos bosques del Qeensland y del Norte del Con- 
tinente á las riberas del Estrecho de Torres, frente á 
las costas de la Nueva Guinea, patria de las ricas 
esencias y de las aves de bello y espléndido plumaje. El 
kangaroo, el oposo y todos esos r¿iros organismos de la 
familia de los marsupiales, raros, ó mejor, estintos en 
las otras rejiones del globo, aunque abundante en el 
interior hasta el grado de constituir un azote, al decir de 
los colonos; acosados por los campesinos que los persi- 
guen por los destrozos que ocasionan, son difícilmente 
YÍstos por el transeúnte en la zona del litoral; no estan- 
do lejano el dia en que desaparezcan del todo de los 
bosques de la parte meridional del Continente. 

Los colonos de la zona boscosa del litoral, desmontando 
esos bosques con gran trabajo y costo, han conseguido 
hacer lugar para sus poblaciones y establecimientos. 
A veces han tenido la inteligencia de hacer sus desmontes 
dejando árboles que den sombra á los animales y atrai- 
gan la humedad atmosférica: otros mas ambiciosos y 



224 



menos previsores, han pelado por completo el suelo 
dejando la llanura cubierta solo del pasto graminecente 
necesario al sustento de sus animales. Pero es un grave 
y perjudicial error. Bajo un clima como el de Australia, 
los anímales necesitan indefectiblemente sombra; y el 
pasto mismo necesita protección contra un sol semítropi- 
cal que lo seca y reduce á polvo; siendo la humedad 
indispensable para su conservación: humedad que solo 
el Eucalyptus puede subministrarle en todo tiempo, pues 
sabido que este árbol tiene la propiedad de absorber con 
gran fuerza el j:*ogío y la humedad atmosférica, devol- 
viéndola al suelo todo en contorno en forma de una 
lluvia perfumada que chorrea de sus hojas. La falta de 
esta protección hace que el pasto en esos terrenos des- 
montados del todo, crezca menos frondoso y se seque 
mas pronto; y los animales que lo comen se alimentan 
con mas escasez, se enferman y decaea bajo los rayos 
de un sol abrasador, contra el cual no se les ha dejado 
defensa. Lo mejor pues, lo mas útil y mas conveniente, 
en Australia como en todo otro país, es desmontar ra- 
leando solo el bosque, y dejando en pié desparramados 
con inteligencia por todo el suelo, los mas bellos árboles, 
á fin de que den sombra á los animales y protejan el 
pasto del suelo con su humedad y su sombra contra el sol; 
y con sus ramas y su follage contra las heladas. Así 
lo practican en eíecto los hacendados y criadores mas 
inteligentes; y entre ellos donde hemos visto las mas 
bellas vacas, las mejores ovejas y los mas bellos ca- 
ballos de Australia. 

En los horizontes rurales de la Nueva Gales del Sud 
las Blue MountainSf la Montañas Azules, las que culminan 



— 225 — 

con sus crestas uniformes, á manera de un muro colosal. 

Jamas hemos visto un sistema de montañas mas igual, 
mas uniforme y con menos identaciones. No son sierras 
propiamente; son mas bien cuchillas, ó mejor, un cordón 
de una elevación y de un perñl casi constante, como el 
cordón del Alto Pencoso visto de San Luis; ni son tam- 
poco mucho mas elevadas. Estas cadenas Australianas 
que los colonos ingleses pintan tan imponentes, no al- 
canzan á eleví^rse en pies lo que nuestros Andes tienen 
en metros; ni tampoco presentan las culminantes eleva ■ 
cienes, ni las predominantes crestas do nuestros sistemas 
secundarios, como ser el Aconquija y la Sierra de Cór- 
doba ó San Luis. Son bellas alturas pintorescas, cubier- 
tas con los fragantes bosques de la familia Eucalyptica, 
sin pretensiones á enseñorearse sobre los Continentes y 
los Mares como el Damallagiri, el Tupungato ó el Ne- 
vado de Aconcagua. Pero el Eucalyptus es solo rey de 
los árboles de jardin, de flores perfumadas; el no pro- 
duce ninguna fruta: nuestros bosques dan por lo menos 
la algarroba, el piquillin, el mistol, la tuna y diversas 
otras; son bosques donde podria vivir y aun engordar un 
santo ermitaño. 

En los bosques eucalípticos de Australia, por el contra- 
rio, San .Juan tendría que hacer un verdadero ayuno 
sin langostas, como Mr. Tanner, y acabarla por m.orirse 
de hambre. 

En general, todo el territorio de Nueva Gales, es 
quebrado y boscoso. Sus pastos son escasos, y más 
escasean aún sus aguas. Aquel dicho de un viajero 
Inglés en las columnas del Times de Londres, de que 
una zanja cualquiera de Inglaterra lleva más agua que 

15 



— 226 — 

cualquiera de los rios Australianos, es una verdad de 
d puño, como dicen en España. A pesar de que la época 
en que hemos visitado á Nueva Gales del Sud, se ha 
mostrado deliciosamente fresca y lluviosa, dándonos una 
idea opuesta de la que nos habíamos formado del seco 
y ardiente clima de Australia; no obstante ser este un 
año tan escepcionalmerite favorable, el lecho de los 
creeks ó pequeños arroyos que atraviesan sinuando por 
entre el duro y pedregoso suelo de los bosques Austra- 
lianos, los hemoG hallado casi siempre en seco. Las 
estancias, establecimientos rurales y hasta las aldeas 
y ciudades de la campaña, viven del agua de sus es- 
tanques ó represas, de que hablaremos por estenso más 
adelante, como de otras prácticas rurales útiles de 
conocer. Pero como hay ocasiones y regiones en Aus- 
tralia, en que se pasa un año y hasta año y medio entero 
sin llover, entonces, la vegetación, los animales y hasta 
el hombre, sufren estremadamente y aun llegan á pe- 
recer de sed. 

Mas todo esto se halla más que compensado con la 
magnificencia de sus bosques eucalípticos. Evidente- 
mente, en Australia, como en el interior de nuestro 
país, de un suelo seco y pulverulento, se podría hacer 
uno salubre y abundantísimo en agua. Pero en uno y 
otro país, pueblos y gobiernos se empeñan en no ver 
las cuestiones mas vitales, por su costado más práctico. 
En este país, como en Sud América, si hay largas secas 
hay también fuertes y copiosos aguaceros. En el tiempo 
que hemos estado, hemos visto llover á cántaros: enton- 
ces, es fácil reunir esos tesoros que en forma de lluvia 
bajan de las nubes, colectándolos en grandes represas 



— 227 — 

que se pueden construir, sea en la parte más baja de la 
cuenca ú hoya de los esteros, sea á su salida, en las 
quebradas de los montes. Esas represas, dispuestas á 
la manera de la que se ha practicado, por ejemplo, en 
San Luis, en el Potrero de los Funes, llenarían del agua 
que tanta falta le hace, este país delicioso de Australia, 
convirtiendo en un paraíso terrenal lo que hoy es un 
desierto. La iniciativa particular es grande en la raza 
Inglesa, la cual jamás confia á otro lo que puede hacer 
por sí misma. Pero aquí falta el estudio profundo y co- 
nocimiento general y práctico de la cuestión, tratada en 
sus partes y en su colectividad, por un hombre de genio; 
pues pocos países habitados por la raza Inglesa, se han 
encontrado en tales circunstancias. La iniciativa ven- 
dría del Gobierno, si este no descansase en el pueblo, 
como nuestros pueblos latinos descansan para todo en 
sus gobiernos. 

Aqui, por escepcion, el pueblo esperando la iniciativa 
del gobierno, y el gobierno la del pueblo, se hallan en 
vias de esperar largo para la realización de una cosa 
aun mas urgente que los ierro -carril es, no pudiendo 
haber población sin agua, ni ferro-carril sin población. 

Asi los gobiernos Australianos actuales, se guardarán 
muy bien de poner á un serio estudio la cuestión. El 
pueblo lo pide, y los candidatos lo ofrecen en verdad, 
pero todo se queda en deseos vanos y en palabras, 
comenzándose pasito á pasito y como quien no quiere 
la cosa, de una manera aislada; cuando lo que conviene 
es un estudio general de la cuestión, encarándola con 
grandes conocimientos y con grandes capitales. Pero 
es el caso que esos señores, partidarios de la antitesis 



— 228 — 

de Hegel sin haberla leido; teniendo su interesillo enca- 
minar las ideas y los capitales en otra dirección, con- 
téntanse por ahora en escavar algunos pozos artesianos, 
y con practicar algunas represas aisladas. Esto tendrá 
lugar hasta que suba al gobierno un hombre de inteli- 
gencia elevada y de corazón bien puesto, el cual empieze 
el alfabeto por el alfa, acabando por el omega; en con- 
traposición á lo que ahora se hace con su poco de 
mahcia tal vez de comenzar por el omega para retroce- 
der al alfa. Lo mismo sucedió entre nosotros con la 
cuestión fronteras. Todo era un puro hablar de seguridad 
de fronteras, criticando el único plan práctico que habia 
para conseguirlo. En consecuencia nadie hacia nada, 
atajándose con gritos descompasados á los que querían 
hacer algo. Al fin llegó uno que lo entendió y que lo 
hizo. También entre nosotros son represas y pozos arte- 
sianos lo que necesita en muchas zonas estériles del 
Interior, como Catamarca, La Rioja, Santiago, Córdoba, 
San Luis. Hé ahí un objeto digno de un futuro Presi- 
dente entendido y amante del bien público. Las represas 
nos libertarían de dos cosas malas que hay hoy, las 
inundaciones y las secas, pues ellas agarran las aguas 
de inundación y las retienen, impidiéndoles bajar á hacer 
daño; aguas que se utilizan después como un tesoro^ 
llegada la seca. Son muchos bienes que se hacen en 
uno. 

Las Montañas Azules se pasan aqui como en los 
Estados Unidos las Rocky Montáis, esto es, sin sentirlo, 
ni conocerlo, siendo mas bien la gradual elevación del 
suelo lo que, en perspectiva, forma estas montañas, y 
no la proyección real de moles rocosas como entre 



— 229 — 

nosotros. Tramontadas insensiblemente al través de 
bajas lomadas y cuchillas, se penetra á la otra banda, 
en Riverina, donde el sneio se presenta mas llano, la 
tierra mas fértil, y el suelo mejor regado por cursos 
nrturales de aguas permanentes. Las poblaciones en 
consecuencia, se aglomeran también más y se hacen mas 
importantes y populosas. El suelo es muy favorable 
para el cultivo de la vnla; pero son pocos y no consi- 
derables los establecimientos de esta especie que hemos 
visto. 



Estamos pues en Riverina, en ese pais Australiano la 
fama de cuya fecundidad se ha estendido por toda la 
tierra, representándola como el paraíso de Australia, y 
país regado por el Murray, por el Darling y por el La- 
chlan, que son como el Mississipi, el Missouri y el Ohio 
de Australia; suelo ricamente sembrado de cereales y 
viñedos y densamente poblado de ganados, hasta el 
grado de ser el poseedor de la mitad de la riqueza ga- 
nadera de toda Australia. Por su aspecto se semeja, no 
á nuestros ricos campos porteños, que no tienen rival, 
sino á los campos cordobeses que se extienden á lo largo 
del Rio Tercero, alternando los frondosos bosques de 
sombra con las floridas praderas. Es un suelo ondulado, 
craso, con bellos declives, verdeantes lomadas, cursos de 
agua deliciosos y preciosas poblaciones. 

En Riverina^ sobre las márgenes del caudaloso rio 
Murray, los dos Estados vecinos, Nuev^ Gales del Sud y 
Victoria, se to§ian, ó mejor se separan, separación que 
ha tenido lugar desde su origen con cierta mutua canea- 



— 230 — 

murria, y ambos Estados, el uno libre cambista y el otro 
protector, se hacen una guerra recíproca de aduanas. 

Albunj, hermosa y considerable ciudad, de que ya 
hemos hablado mas de una vez, y que se halla situada 
en las riberas del Alto Murray, muy cerca de su naci- 
miento,segun veremos mas adelante y al final de la nave- 
gación de este rio; Albury, decimos, es el término del 
ierro-carril que viene de Sydney en la dirección de Mel- 
bourne. 

Wadoíiga, del otro lado del rio, es el terminus del 
Ferro-carril de Victoria, es decir del ferro-carril que 
sale de Melbourne, al encuentro del ferro-carril que sale 
de Sydney. ¿Porqué no se juntan ambos ferro-carriles, 
pasando los trenes de" una á otra línea, para mayor como- 
didad del comercio y de los viajeros? La separaciones 
solo de cuadras, con un rio de por medio que no es mayor 
aqui, cerca de su origen, cuando no esta crecido, que 
el rio de Barracas cuando lo está. No es creemos la di- 
ficultad de un puente; los ingleses los saben hacer buenos 
y baratos; ó mas bien la cuestión cancamurria, encu- 
bierta bajo una cuestión aduanera. Un fondo de rivalidad 
vanidosa entre estados ó gobiernos vecinos, viene como 
acontece á menudo, á pagarlo un inocente, el público, 
esto es, vos, yo, todos, lector. Los pasajeros tienen que 
cambiar sus cómodos coches de ferro-carril, por ómnibus 
malos ó buenos que los conducen á la estación de Wo- 
donga á la otra parte del Murray. 

Dejando que estas cosas se arreglen ó no se arreglen, 
como les plazca,supuesto que nada podemos hacer en ello, 
diremos respecto al territorio de Victoria en que hemos 
estado, que mientras el territorio de Nueva Gales del 



— 231 — 

Sud es todo quebrado, montañoso y ondulado, el de 
Victoria, por el contrario, con cortas escepciones, se 
halla formado por magníficas llanuras planas y boscosas, 
abundantes á un tiempo, en aguas j pastos; en un abier- 
to y opfilento territorio, bello, fértil, cubierto de magnifl- 
cos bosques de eucaliptus mas elevados que los anteriores 
y con hechiceras perspectivas de montañas en sus 
horizontes. A Nueva Gales del Sud podríamos conside- 
rarla muy bien como un trozo milagrosamente conser- 
vado, vivo, de esa Inglaterra tropical y fósil que existió 
en las pasadas edades geológicas antes del periodo 
glacial, cuando el mammouth y el rinoceronte tichorhimus 
vagaban sobre las riberas del Támesis, probablemente 
entonces uno de los tributarios del Rhin, pues la Ingla- 
terra era contmente entonces. A Victoria por su parte, la 
compararíamos por el aspecto de su suelo, de sus ciu- 
dades y habitantes, á los llanos boscosos del Ohio, que la 
actividad é industria del yankee cubre de ciudades y 
aldeas opulentas. 

Aquí, un pueblo inteligente y activo, muy poco ayuda- 
do y menos dependiente de su gobierno popular ó im- 
popular, todo lo ha cubierto de estancias, poblaciones, 
ricos cultivos y espléndidas ciudades, y todo esto á pesar 
de los desaciertos meditados ó no, de sus ministros, im- 
puestos las mas veces; y de sus partidos poco previso - 

res, pero siempre belicosos é intransigentes. 

Wodonga es una población importante como se verá 

en su respectivo lugar. Hay numerosos viñedos en sus 
inmediaciones, y el vino que en esos viñedos se fabrica 
y que hemos probado, es excelente. No se halla adulte- 
rado; tiene el sabor de las ricas uvas del país: en una 



— 232 — 

palabra, es una cosa buena y excelente; donde hay tan 
buen vino natural y fresco, no veo yo la necesidad de 
tomar cerveza: y sin embargo allí se fabrica también 
muy buena j se bebe á la par del vino. 

Los ingleses no son como los españoles; estos infatua- 
dos con sus vinos nacionales, que son sin rival en 
Europa; tienen un refrán que dice: 

Quién nísperos come y bebe cerveza 
Espárragos chupa y besa. . . una vieja 
Ni come, ni bebe, ni chupa ni besa. 

Pues bien, los ingleses mas liberales que los españoles, 
adoran al gordo Gambrinus, al obeso Dios de la cerveza; 
sin dejar por eso de hacer sus genuflexiones á Baco, el 
dios clásico de las uvas y del mosto. Por lo demás, 
los vinos australianos, ligeros y agradables, están lejos 
de presentar el cuerpo, sabor y aroma de los vinos 
argentinos. 

Las poblaciones, las estaciones, las campañas, que 
atraviesa el ferro-carril, después de salir de Wodongo, 
son magníficas. Por todo, la riqueza, la abundancia, la 
belleza. Espléndidos bosques de Eucaliptus, que se pier- 
den en las nubes de elevación, y en el horizonte sin 
limite de la llanura^en ostensión. Pero la destrucción de 
estos preciosos bosques Eucalípticos, ya está decretada. 
Millares de sus mas bellos árboles se presentan á la 
vista decorticados y secos, formando aun inmensos bos-, 
ques de árboles en pié pero muertos. Bosques de blancos 
esqueletos de árboles, á manera de fantasmas, como los 
bosques de esqueletos humanos que al viajero se pre- 
sentan empalados en las capitales de los déspotas de 



"■ 233 — 

Oriente. Espectáculo melancólico para el buen gusto y 
para la riqueza é hijiene del porvenir. 

Esa devastación inclirecta y lamentable de los bos- 
ques, es un verdadero atentado contra la naturaleza, 
contra el paisaje, contra la higiene, contra el porvenir, 
contra los intereses del propietario mismo. Este necesi- 
ta, ciertamente, desmontar el suelo para cultivarlo: pero 
hay diferencia entre desmontar el suelo y esterminar los 
bosques. Ya hemos visto que los potreros necesitan 
árboles para dar sombra á los animales de este clima 
ardiente; los campos mismos de sementera necesitan 
árboles en su contorno para contener la mala acción de 
los vientos y de las tempestades, y la influencia de las 
heladas invernales ó fuera de estación. Por esto en 
Inglaterra todos los paddocks ó potreros se hallan cir- 
cundados de árboles, y además contienen hermosos 
clumpe ó ramilletes de árboles, calles y avenidas, restos 
de sus antiguos bosques de encinas y robles, además dé- 
los cercos vivos. Toda esta vegetación se halla destinada 
á suministrar madera y leña para los propietarios y 
sombra para los ganados. Y esto que en el clima hú- 
medo y frió de la Inglaterra, los árboles, si son un 
ornato higiénico y Cí)nveniente para las campañas, no 
son tal vez tan indispensables como bajo el clima ar- 
diente de xlustralia. Los árboles, sobre todo los eucalip- 
tus, atraen la humedad atmosférica y la precipitan en 
el suelo, conteniendo todos los elementos, el nitrógeno, 
el ácido carbónico, que la hacen fecunda para la vege- 
tación. Si en Australia, con sus magníficos bosques de 
eucaliptus, han habido secas periódicas, ¿qué será des- 
pués de esterminados y cortados estos? Si se sigue 



— 234 — 

adelante con esta devastación, toda la Isla se puede 
convertir con el tiempo en un verdadero Sabara. o 
haciendo nada que las atraiga, las nubes pasarán sobre 
el ardiente suelo Australiano sin detenerse y reducién- 
dolo, por consiguiente, á una eterna esterilidad. Hay 
motivos para creer que el Sahara, en la última edad 
geológica, ha sido un país de bosques, por lo menos en 
los contornos del mar Sahárico. Esos bosques, destruidos 
por el hombre prehistórico, ó por otra causa, como ser 
una invasión postuma de las aguas marítimas, produje- 
ron la conversión del suelo en un espantoso y árido 
desierto de arena, con algunos troncos petrificados y 
gomas de los bosques fósiles, que dan testimonio de lo 
que ha sido en otra edad. 

Por lo demás, estas son observaciones; no creemos que 
las devastaciones sin medida sigan adelante en un pais 
tan bien gobernado y administrado con tanta previsión é 
inteligencia como se hallan las Colonias inglesas. Del 
Estado de Sud Austraha, de que á su tiempo hablaremos 
podemos asegurar, que lejos de devastar, se ocupa en 
repoblar sus bosques. Hé aquí lo que á este respecto ha- 
llamos en el informe oficial de Mr. Browne, conservador 
de los bosques de Australia Meridional: «Las reservas de 
bosques se hallan en un estado en estremo satisfactorio 
lo mismo que las plantaciones hechas por cuenta del Es- 
tado. Más de un 90 por 100 de estas plantaciones de pinos 
olmos, fresnos y eucaliptus, se conservan en buen estado 
El mejor resultado en los plantíos de pinos, se ha obteni- 
do en Wirrabara, donde solo 54 árboles han perecido 
de los 8.650 plantados de j^inus insignes. 

En el año próximo se hallarán disponibles 150000 



— 235 — 

árboles en la pepinera de Bandesleer, para plantíos. 
Durante la estación última, se han plantado unos 100,000 
árboles, la mayor parte eucaliptusj se hallan en buen 
estado. 

El trabajo de toda la estación (primavera) de 1882, 
ha tenido muy buen éxito por mas severa que por otra 
parte se haya manifestado. Se vé, pues, que por lo 
menos, una parte de Australia no se descuida en la 
replantacion de los bosques devastados. Solo hallamos 
alguna diferencia en las especies. A los árboles men- 
cionados, que son excelentes, se podrían añadir otros de 
igual ó mayor utilidad, tales son el árbol del sándalo, 
devastado en toda Australia, y del cual se duda queden 
algunos árboles en pié. Esta madera preciosa es de un 
gran valor y utilidad comercial, y podrían cultivarse en 
el buelo de Australia las tres ó cuatro variedades que de 
él se conocen. Lo mismo sucede con el árbol del alcan- 
for, devastado en todas partes y de que solo quedan 
algunos bosques muy reducidos. El cipré jigantesco de 
Cahfornia, el renombrado Sequoia jigantea, en sus dos 
variedades de wellingtonia y palo colorado, es también 
digno de ser cultivado en cualquier país del mundo, por 
su magnificencia y la utilidad de su madera. 

Pero los Australianos no se contentan solo con repo- 
blar sus bosques devastados en años anteriores de 
ignorancia y vandalismo; también repueblan ó mejor, 
siembran sus rios y estanques con variedad de excelen- 
tes peces que antes no tenian, como ser el salmón, la 
carpa, la trucha, etc., y cubriendo con bancos de las 
mejores ostras, sus costas. Y sin embargo, AustraUa 
cuenta con inmensas cantidades de ganados de toda 



— 236 — 

especie para su alimentación y exportacío'i, y cosechas 
anuales no menos considerables de granos alimenticios. 

Pero los pueblos civilizados siempre tratan de dar 
variedad y gusto á su producción alimenticia; variedad 
y gusto que también tiene su costado de utilidad positiva 
porque puede venir un año desgraciado en que la seca y 
la falta de pastos hagan escasear ó mantengan flaco 
el ganado; y puede también suceder que ese mismo 
añO; porque les males jamás vienen solos, que las cose- 
chas de granos sean nulas ó malas. En este caso, pues, de 
frecuente ocurrencia en este mundo de contrastes, el 
recurso inestimable de abundante pescado y abundantes 
ostras en las costas, es un poderoso auxiliar para salvar 
el pueblo del hambre, que suele llevarse millones de vic- 
timas, como ha sucedido no hace poco con las razas atra- 
sadas é imprevisoras de la india y de la China; como ha 
sucedido en el Brasil, que siendo el pais mas feraz del 
mundo, debia considerarse inaccesible al hambre; y co- 
mo acaba de suceder recientemente en alguas Provin- 
cias del interior de nuestro país. Estas cosas son natu- 
rales y deben proveerse con tiempo. Hé ahí un objeto 
digno de la atención de nuestro departamento de agricul- 
tura Nacional Argentino. Qué hace ese Departamento? Se 
ocupa del progreso y ostensión de la agricultura y de la 
ganadería en nuestro suelo? De la construcción? De la 
construcción de represas y pozos artesianos para habili- 
tar nuestros campos estériles y para el pastoreo y el 
cultivo? 

Se ocupa de fomentar el perfeccionamiento y mejoras 
de nuestras razas vacunas, ovinas y cabalgares? De 
fomentar el plantío de bosques en nuestras pampas? De 



— 237 — 

poblar con útiles especies 'de pescados nuestros lagos 
y ríos? De fomentar el cultivo de la ostra en nuestras 
costas? Pues es justamente de todo esto que debe 
ocuparse, y de que se ocupa sin duda, pues de otro modo 
no se comprendería el objeto de esa dispendiosa creación 
administrativa. La ciencia de la agricultura y de la ga- 
nadería debe enseñarse en las escuelas primarias. 

Como hemos dicho, los campos de Victoria son de una 
naturaleza mas llana y mas abundantemente regados 
que los de Nueva Gales del Siid. Hemos pasado sobre 
buenos puentes y sobre esteros repletos de abundantes 
y cristalinas aguas de manantial. La población es' 
también mas numerosa y mas condensada, resultando 
un mejor cultivo y una mayor feracidad. Las ciudades y 
poblaciones del tránsito manifiestan un aspecto de gran 
bien estar, prosperidad y riqueza. Las frutas que se 
venden por el camino^ son abundantes y exelentes; y su 
madurez es admirable, visto lo poco avanzado de la 
estación, en una latitud tan avanzada en el Sud (los 37° 
30' lat. S.). Respecto ¿I los árboles de los bosques Vic- 
torianos, son los mismos que constituyen los bosques 
Neogaleses, pertenecientes como sabemos á la familia 
Eucalyptica, entreverados con algunos pinos y coryphas. 
Debajo de estos hemos vistos por primera vez algunas 
matas del árbol del parto Xanthorrhea australis. Su figu- 
ra es la de un pequeño palmero que en vez de palmas, 
presenta una cabellera de juncos arribas y un penacho 
erecto como el de nuestras cortaderas. Figuraos un 
tronco de helécho árbol, con una mata de pasto de 
gruesas hebras arriba y tendréis una ida completa de 
nuestro Xanthorroa. Se dice que esta planta resiste á 



— 238 — 

las mayores secas; y es entonces cuando los animales la 
aprovechan comiendo su mata terminal; como lo hacen 
los ganados en nuestros campos Argentinos, con la paja 
el esparto, cuando no tienen otra cosa que comer. Las 
plantas que hemos visto se hallaban intactas; pero es 
que habia bueno y abundante pasto de campo en sus 
contornos. 

Llegamos á la gran ciudad de Melbourne, metrópoli 
de Victoria, de noche, empleando de 24 á 25 horas 
completas de Sydney á Melbourne, por tierra. La ma- 
yor pérdida de tiempo es en el paso del Murray, que se 
hace por ómnibus, puesto que las dos líneas férreas se 
han empacado y á menos de dos cuadras de sus res- 
pectivas fronteras, sin estenderse hasta comunicar ó 
empalmar la una con la otra, como el bien del servicio 
publico lo exijiera. Parece que este inconveniente será 
remediado luego y ambas hneas marcharán á su función, 
atravesando el el rio por el mismo puente, dentro de 6 
meses á un año á mas tardar. Para entonces, el viage 
entre las dos capitales Australianas podrá hacerse en 
menos de 20 horas habiendo hoy mas de 5 horas per- 
didas en esperas y estaciones á una y oka banda del río. 

Melbourne es por cierto, una grande, espléndida y 
populosa ciudad, que seria notable en Europa mismo, 
y muy superior á Sydney por su planta y por sus edi- 
ficios públicos y privados; si bien es menos pintoresca y 
accidentada: asi no tiene las bellas vistas que esta última 
ciudad, sobre su magnifica bahia. Esto quiere decir que 
Melbourne es una vasta y magnifica ciudad estendién- 
dose á distancia del mar sobre una llanura sin barran- 
cas ni cabos elevados con deliciosas vistas como Sydney. 



— 239 — 

La ciudad presenta bellos edificios, estensos parques, 
jardines hechiceros y magnificas calles, entre las que 
merecen mención por su esplendor y concurrencia las de 
Williams, la de Collins, la de Flinders, Elizabeth y Bourk. 
Por lo que es á Victoria, Parado y Wellington Parade, 
son avenidas enjardinadas, de cerca de 100 metros de 
ancho y de mas de dos millas de largo, que creemos no 
tienen rival en ninguna cindad del mundo. Todas estas 
calles sin escepcion, son notables por su ancho (40 me- 
tros la mas angosta) per su bello adoquinado; por sus 
aceras de grandes y macizas baldozas de granito y por 
sus palacios y lujosos edificios de piedra esculpida ó 
ladrillo, que se alzan á uno y otro lado de esas grandes 
avenidas en proporciones elegantes y de muchos pisos 
superpuestos. 

En general, la arquitectura de Melbourne, á pesar de 
tener un clima mas fresco esto es, mas ingles, es sin 
embargo menos anglicema que la de Sydney, modelada 
esta última completamente por el viejo estilo ingles 
gótico, escepto una lijera adición de varandas y balcones 
insuficientes para las exigencias de un tal clima. La 
arquitectura victoriana es mas italiana, mas clásica, 
pero siempre conservando un defecto imperdonable para 
nuestro gusto; y es la estrechez estremada de ventanas 
y puertas y su mal sistema de fermatura mediante ta- 
bleros ó vidrios corredizos, lo que añadido á su pequenez 
solo permite dejarlas á medio abrir en las épocas de 
mucho calor. Es increíble la que esto empequeñece el as- 
pecto aun de las mas lujosas estructuras. Grandes puer- 
tas y ventanas embellecen y ennoblecen aun á los 
edificios mas vulgares; y lo contrario empequeñece y 



— 24Ü — 

degrada á los edificios mas espléndidos. Que no se diga 
que es una condición de seguridad ó de clima. El clima 
australiano, por la facilidad con que su aire cargado de 
moscas, se descompone, impone la libre circulación del 
aire y por consiguiente las grandes ventanas y puertas; 
ü por lo menos puertas y ventanas proporcionadas á la 
estension y naturaleza de los edificios. Es evidente que 
un palacio exige una grande y beda portada; con ven- 
tanas adecuadas: lo mismo sucede con un teatro, un 
templo, un gran banco y en general todo edificio público 
y de consideración. Pues bien, en Sydney como en Mel- 
bourne todos estos edificios que por lo demás, son de un 
gran lujo y magnificencia, se distinguen, no digo por la 
estrechez y hermética fermatura de sus pequeñas puer- 
tas y ventanas desproporcionadas á la magnitud y esten- 
sion de esos edificios, sino hasta por la ausencia de una 
entrada ó portada de consideración, viéndose á menudo 
grandes v monumentales edificios, con un pequeño pos- 
tigo ó poterna oculta por toda entrada. Y entre tanto 
es innegable que el ardiente clima Australiano impone 
como condición indispensable de salubridad un poderoso 
sistema de aereamiento y ventilación. Las grandes puer- 
tas y ventanas son por otra parte el signo de una avan- 
zada civilización. En la antigüedad bárbara, las puertas 
y ventanas eran muy estrechas, como se vé por las ruinas 
de Thebas, deUsmal, de Palenque; lo mismo en las es- 
tructuras góticas de la Edad Media. 

Por el contrario, la civilización griega, romana y 
moderna, se distinguen por el empleo de los grandes 
pórticos y peristilos, y de las abiertas arcadas y venta- 
nas. Además de esto, en Melbourne, ciudad cuya mag- 



— 241 — 

nificencia y belleza ños ha sorprendido, un gótico grose- 
ro y antihigiénico, desfigura la mayoría de sus tennplos 
y grandes construcciones públicas. ¿Por qué en vez de 
imitar los grotescos monumentos puritanos de Escocia, 
estas Colonias no imitan para sus templos, la bolla y 
simple arquitectura de San Pablo de Londres, que por 
su gusto y proporciones esquisitas, lo consideramos como 
el primer templo Europeo, ^i bien no negamos el mayor 
esplendor, pero no el mejor gusto, de San Pedro de Ro- 
ma? Por lo que es á seguridad, no hay el menor sacrificio 
que hacerle. Inglaterra y sus Colonias, gozan de paz 
Octaviana hace siglos. 

Teniendo á su disposición las mas grandes y bellas 
perspectivas, es lamentable no se hayan dado á Mel- 
büurne vistas de mar ó de paisajes sobre sus pintorescas 
campañas. Mas la ciudad no se halla por esto desprovista 
de marina. El Yanra penetra hasta su corazón mismo, y 
hay vapores anclados en este rio, parecido al de la Boca 
de Buenos Aires, delante de sus grandes bancos, alma- 
cenes y estaciones de Flinders Street. Esto dá á la ciudad 
el aspecto afarado y mercantil de Londres á las inme- 
diaciones del Támesis. Pero no le dá, desgraciadamente, 
esas perspectivas deliciosas ó romancescas que se dis- 
frutan de las barrancas de' Sydney ó de los cerros de 
Auckland. Buenos Aires disfruta también de bellas pers- 
pectivas sobre su hermoso estuario. Mas acontece que 
dos ciudades dotadas de las dos mas grandiosas bahías 
del mundo, San Francisco de California y Melbourne, 
han sido edificadas contra las leyes de la perspectiva, 
sin nada, ni siquiera una calle riberana que las ponga 
en posesión de las gloriosas magnificencias marinas de 

16 



— 242 — 

que la naturaleza las ha dotado. Eh ellas, la riqueza, 
el lujo, la elegancia, se encuentra concentrada en puntos 
remotos y sin vista alguna sobre su magnífico puerto, 
incomparable en todos sentidos y segregadas por una 
mera mala disposición del plan de la ciudad, de dar á 
su metrópoli todo el realce, salubridad y belleza de que 
esta es susceptible, negándole líneas visuales de pers- 
pectiva sobre la Bahía. 

Si Melbourne carece de perspectivas generales de 
miramar, tiene por lo menos con profusión jardines y 
parques deliciosos, en toda la ostensión de la palabra, 
no tanto por el arte, como por su naturaleza y osten- 
sión. Los jardines son, verdaderamente encantadores, 
por la magnificencia, -variedad y el buen orden como se 
hallan dispuestos los plantíos y masas vegetales, lo 
mismo que por la selección y elegante variedad y belleza 
de sus flores, de sus terrados, de sus avenidas y de sus 
grupos vegetales. 

Entre los árboles comunes de la flora de todos los jar- 
dines del mundo, allí se ven muchos que son peculiares 
al país, y son justamente los mas magníficos y los mas 
dignos de ser señalados al conocimiento y cultivo del 
resto de la tierra. Tales son, por ejemplo, el magnífico 
higuero ó gomero de Queensland, la araucaria atercio- 
pelada de Moretón Bay; el eucaliptus box, el jigantesco 
amigdalina, el helécho zamia y tantos otros prodigios 
del mundo vejetal Australiano; estos, sin mentar las mas 
bellas especies vejetales europeas y de otros países, 
entre los que hemos reconocido algunos compatriotas, 
como el aguaribay, el melia, el cinchona y algunas 
acacias y mimoseas sud-americauas. En lo que respecta 



— 243 — 

á flores, se observan muchas especies originales é indí- 
genas, pero en general todas ellas, aun las mas co- 
nocidas, presentan gran brillo, variedad y riqueza en sus 
formas, colores y frondosidad. Las verbenas en parti- 
cular han llamado nuestra atención por su belleza, va- 
riedad, tamaño y y riqueza de colorido; lo mismo las 
begonias, las hortencias, las cinerarias, los geranios, 
las azaleas, los rhododrendons; en particular una azalea 
roja y otra morada de gran magnitud y belleza y mul- 
titud de otras flores y arbustos interesantes. A la be- 
lleza y frondosidad extraordinaria de la vejetacion, entre 
la que descuellan magníficos heléchos arbóreos y musa- 
ceas elegantísimas, se une la frescura y el murmullo 
de las fuentes y las aguas corrientes. 
. En efecto, Melbounie, como Córdoba en nuestro país, 
tiene aguas que corren en canaletas por las calles, al 
aire libre, y aun cuando estas aguas no son limpias, como 
seria de desearse, pues solo son potables las aguas 
que manan en las íuentes públicas y los jardines, ellas 
son por lo menos un signo de fecundidad, jnostrando 
no ser una ciudad seca, como las otras que hemos re- 
corrido en Australia. 

Sin embargo, la vejetacion que no está sujeta á riego, 
sufre mucho en este clima, de la seca y del polvo en la 
estación sin lluvias. Mientras en Sydney, durante nuestra 
estadía allí, se ha hecho sentir una estación deliciosa, 
como podría desearse para un clima ardiente; un verano 
refrescado por benéficos y frecuentes aguaceros, man- 
teniendo una deliciosa frescura y verdor primaveral en 
sus parques y jardines, secos y marchitos antes. Este 
tiempo benéfico y refrescante no ha alcanzado á Mel- 



— 244 — 

bourne, hasta después de nuestra llegada á esta última 
ciudad. Eq efecto, el clima de Melbourne es mas seco en 
estio que el de Sydney, á pesar de encontrarse S*' mas 
avanzada en el Sud; solo por el hecho de hallarse mas 
apartada de los vientos alisios, fuente principal de la llu- 
via y de la fecundidad en estas rejiones. 

Entre los jardines de Melbourne merecen mención 
especial los Carlton Gardens^ mas conocidos con el nombre 
de Jardines de Falstaff. Allí en medio de un elegante y 
magnífico parque, abundante en cuadros y arriates de 
escojidas flores, entre las bellas araucarias, coniferas, 
magnolias, gomeros, acacias, casuarinas y otros objetos 
comunes de la jardinería universal, se elevan los elegan- 
tes edificios de la Exposición de los años 1881 y 1882; 
edificios de notable apariencia, espaciosos de grandes 
dimensiones y con una gran cúpula de cristal y hierro 
en el centro, semejante por su forma, á la gran cúpula 
de los Inválidos en Paris, aunque en menor escala. 

La disposición de este edificio ha sido el objeto de la 
crítica de una parte de la prensa local, que siempre tiene 
algún secreto interés en estas críticas. Para nosotros, la 
elección del sitio es inmejorable, y la disposición del 
edificio es susceptible de mil variantes, siendo la actual 
una de esas mil: indudablemente, se pudo escoger otra y 
otras, pero no se podían escoger todas, y habiéndose 
elegido una, basta y sobra con ella, que no arguye, 
por otra parte, ni un mal gusto, ni una mala elección 
decidida. Los defectos de detalle que hemos creído notar, 
son la poca elevación arquitectónica de sus naves y su 
poca diafanidad, visto que hoy estos edificios se hacen 
solo de cristal y hierro. Pero destinado á permanecer. 



— 245 — 

exigía solidez en su construcción, y su altura «.ctual es 
suficiente para ciarle el espacio y la luz que pueda necesi- 
tar. El público, ¿ha tenido derecho de exigir mas? Hé 
ahí toda la cuestión. Esa crítica puede, además, ser el 
efecto del gusto local por las pequei^as puertas y ven- 
tanas; gusto que solo hemos podido esplicárnoslo como 
una reminiscencia arcaica de la antigüedad gótica mas 
grotesca, á que son, en general, aficionados los puritanos 
ingleses. Ahora bien, los edificios en cuestión, aunque 
algo adolescentes de estos vicios fashionables, presenta 
una grande y bella portada de estilo renaisence, lo que 
ha podido provocar las iras de los amantes locales del 
gótico primitivo. 

Estos edificios, que cuestan la suma de 250,000 libras 
esterlinas (equivalente á 1.200,000 duros), cubren un 
área de 5 lj2 acres de terreno (cuadra y media). El 
edificio principal es cruciforme y se compone de una 
nave de 500 pies de largo que corre de Este á Oeste, y 
que se halla cortada en su centro por una transepta de 
270 pies de ostensión, con estremidades que miran al 
Norte y Sud; á la estremidad Sud se halla el principal 
pórtico de entrada, un atrevido arco de 40 pies de ancho 
por 60 pies de elevación (15 varas por 25) y bajo la 
cual se penetra por una gradería de piedra. A cada 
costado se alzan torreones cuadrados de 105 pies de 
elevación (38 varas). Unos 50 pies mas adelante del 
pórtico y en el punto en que la transepta intercepta la 
nave, se eleva la cúpula de que hemos hablado, octogo- 
nal en su forma, y que llega -á la altura de 223 pies 
ingleses (cerca de 75 metros), ó 130 pies sobre el techo 
principal (42 metros). En su base, la torre central tiene 
100 pies cuadrados. 



— 246 — 

I 

En adición al edificio principal, existen otros anexos, 
los cuales cubren cerca de 15 acres de terreno, con ave- 
nidas centrales en toda su estension. Esta fué una 
Exposición Universal, la primera de su clase que ha 
tenido lugar er. nuestro hemisferio (junto con la de Syd- 
ney, que se abrió un poco antes ) , y de la cual no 
hemos hablado porque un incendio habia hecho desapa- 
recer sus edificios mucho antes de nuestra llegada. 
Abrióse el 1." de Octubre de 1880, en presencia de unos 
7,000 concurrentes y en medio de mas de 50,000 almas 
alineadas en las calles para ver pasar la procesión oficial 
de inauguración. 

El espectáculo exhibido por la presencia de los múlti- 
ples y variados objetos que son el orgullo de la industria 
y de la ciencia moderna, era verdaderamente espléndido. 

Por lo demás, los efectos de la sequedad del clima de 
Melbourne, se hallan perfectamente remediados en los 
jardines de la ciudad, dotados de aguas corrientes. No 
sucede lo mismo con los parques de la ribera izquierda 
del Yarra. Esos pobres, sin fuentes de irrigación, osten- 
tan sus magníficos plantíos y arboledas, mustios y pul- 
verulentos; y sus bellos céspedes disecados por los 
ardores del estio. Pero el primer aguacero que llegó á 
refrescar y labar sus bellas facciones, poco después de 
nuestra llegada, los dejó tan rozagantes, verdes y perfu- 
mados, como ios mejores parques de la lluviosa Albion, 
á quienes la esmeralda, la turquesa y el záfiro prestan 
sus mas brillantes tintes; ó como esas frondosos jardines 
de Kew, para quienes Flora se ha esmerado eu tejer sus 
^lejores coronas de follaje y sus mas perfumados ra- 
milletes de flores. 



— 247 — 

Y ya que hemos nombrado el Yarra diremos que este 
es un bello rio de aguas corrientes perpetuas y crista- 
linas; una cosa parecida á nuestro Rio de la Boca 
después de drenado, ó como el Rio de Lujan en su 
desembocadura en las Conchas; solo que es mas pro- 
fundo, mas ancho y navegable en su embocadura, puesto 
que los vapores lo penetran hasta el centro mismo de 
la ciudad, cuyos mas grandes hoteles y palacios se alzan 
sobre sus riberas. El solo cesa de ser navegable en su 
primera catarata de rocas, ó cerca de las estaciones mas 
céntricas de la ciudad. Sobre estas cataratas se han 
construido dos puentes, uno de tráfico de rodados y 
peatones y otro para el uso esclusivo de los ferro-car- 
riles. Mas arriba las márgenes del rio se coronan de 
magnificas avenidas de sauces llorones y otros árboles 
europeos; y sus aguas, tranquilas y profundas, donde 
bullen millares de peces naturales é importados por las 
sociedades de aclimatación y piscicultura, sirven de 
teatro á frecuentes regatas y recreos acuáticos, de parte 
de las Rowing Societys, sociedades de remeros. En sus 
inmediaciones se alza un tercer puente de bóveda de 
piedra, de un carácter mas arquitectónico y monumental 
que los anteriores. Este puente cruzado incesantemente 
por los ómnibus y coches, conduce á los vastos parques 
arbolados de la ribera izquierda del Yarra, y á los 
magníficos jardines botánicos de Melbourne. 

El esplendor, la grandeza y hermosura general que 
forman la primera impresión de Melbourne por sus 
anchas calles adoquinadas y sus espléndidos edificios 
de piedras esculpidas y material, es durable y aun se 
puede decir, efectiva, en todos sus puntos, en lo que 



— 248 — 

respecta á espacio, por sus anchas y bien aereadas ave- 
nidas; sus numerosas y espléndidas parades y jardines y 
sus magnificos suburbios; sus gran aire y sus vastas di- 
mensiones generales. Buenos Aires no ofrece ciertamente 
este aspecto ofuscante, ni el valor intrínseco de estos 
sólidos edificios de piedra canteada y cristal. Pero Bue- 
nos Aires es mas elegante por el gusto, las proporciones, 
los lincamientos arquitectónicos de sus habitaciones. 

La arquitectura italiana ó hispanoitaliana. que es la 
misma cosa, es indudablemente mas noble, elegante y 
saludable que la arquitectura colonial inglesa cuyos de- 
fectos hemos indicado yá. En Buenos Aires la generalidad 
de los edificios brilla por sus buenas disposiciones ar- 
quitectónicas, por las bellas proporciones de sus partes, 
y aun por el mármol y el lujo de las escaleras y vestí- 
bulos. Solo necesitarla la apertura de algunas anchas 
avenidas irradiando desde su centro, como lo hemos in- 
dicado en otra parte, para convertirla en una bella y mo- 
derna ciudad. Las casas de Melbourne no ofrecen pro- 
porciones arquitectónicas, ni aun distinción de aspecto; 
pero son sólidas estructuras de piedra 6 material, de 
gran costo y riqueza. Los templos son todos de un gó- 
tico primitivo del gusto mas deplorable. Sin duda que el 
gótico florido y monumental como el de Westminster 
Abbey ó la Catedral de Colonia, son una cosa tolerable 
y aun admirable á veces como dificultad vencida, no 
como gusto ni adecuidad. Pero el gótico primitivo, 
vulgar y grotesco, es abominable. Es mil veces preferible 
el mas simple estilo Griego ó Romano. Pero aquí termi- 
naremos el capitulo de nuestras impresiones de viaje, 
dejando para otra parte el hablar de Melbourne, ciudad 
yá de 300,000 almas y de las otras ciudades Victorianas. 



— 249 — 

Esta colonia que desde el año 1835, hasta Julio 1 
de 1851 formaba parte de Nueva Gales del Sud, bajo el 
nombre de Port Phillip, puede decirse ya habia sido prác- 
ticamente esplorada desde Enero de 1802, por el lugar- 
teniente de marina John Murray, comandante del sloop ó 
balandra Lady Nelson; aunque su existencia yá era cono- 
cida de antemano. El que primero descubrió sus costas 
en electo fué el capitán Cook, en el Endeavour, en Abril 
19 de 1770. En 3 de Diciembre de 1797 el Doctor Bass, 
que en esta época desempeñaba las funciones de ciruja- 
no del Navio Británico /?e/^«/^ce, salió del puerto deSydney 
en una ballenera abierta, á un viage de descubrimiento, 
acompañado de seis marineros y de provisiones para seis 
semanas. El costeó las riberas del continente en la di- 
rección del Sud, examinando con esmero todas sus ense- 
nadas é identaciones. 

En Enero 19 de 1798, él descubrió á Twofold Bay, y 
al dia siguiente rodeó el Cabo Howe, desembarcando en 
la tarde á la entrada de una laguna situada una milla 
al Norte de Ram Head, siendo tal vez el primer blanco 
que haya pisado el suelo de Victoria. Bass volvió con 
toda seguridad á Sydney, en Febrero 24. Hasta esa época 
se suponía que la parte Sud de Australia se hallaba li- 
gada con Tasmania, y el ancho pasaje hoy conocido 
con el nombre de Estrecho de Bass, se creia ser solo 
ana entrada profunda del mar dentro de las tierras, y que 
no «Western Port» constituía sino un pequeño brazo de 
esta entrada. 

En 1800 el sloop aLady Nelson», de 60 toneladas, bajo 
el mando del Teniente James Grant, se hizo á la vela de 
Porth Mouth, con el objeto de esplorar y hacer el recono- 



— 250 — 

cimiento de las costas meridionales de Nueva Holanda. 

Después de un largo viaje y de tocar de paso diver- 
sos parajes, se descubrió en 3 de Diciembre la primer 
tierra de Australia en el Cabo Northumberland; en segui- 
da el Cabo Éridgewater y otros puntos, incluso el 
Cabo Ofway, que desdéndoles cubriónombre, llegando 
á Port Jacksonen Diciembre 16. Este es el primer buque 
que ha cruzado el Estrecho de Bass, viniendo de Occi- 
dente á Oriente. 

Poco después Lady Nelson fué despachada de Sydney 
en su primera escursion exploradora; la costa fué recono- 
cida desde AVestern Port hasta el Promontorio Wilson, 
dando la vuelta á Sydney en Mayo 14 de 1801. 

En el curso de este viaje. Grant desembarcó en una isla 
de la bahía de Western Port; y según su propia versión, 
cultivó una parte de ella con una pala de mover carbón, 
única herramienta de que podia disponer para labrar la 
tierra. Algunos meses después, el teniente Murray ha- 
cia en esa misma isla una pequeña cosecha de maiz y 
hortalizas sembradas por Grant. 

Habiendo el teniente Murray sucedido á Grant en el 
mando de Lady Nelson, partió de Sydney para hacer la 
esploracion que dio por resultado el descubrimiento de 
la magnífica bahia de Port Philip, á cuya extremidad 
Norte se alza hoy la grande y espléndida ciudad de 
Melbourne; esa bahia fué descubierta en Enero 5 de 
1802; mas siendo el tiempo desfavorable no pudo penetrar 
en ella. 

Algunos dias después, M. Bowen, el primera piloto 
de Lady Nelson, fue despachado á Western Port en una 
lancha para examinar la entrada, antes de acometer una 



— 251 - - 

segunda tentativa para penetrar en ella con la ba- 
landra. 

Mr. Bowen fué feliz en su reconocimiento y consiguió 
penetrar cabos adentro á principios de Febrero. Inme- 
diatamente después de su vuelta, Lady Nelson aparejó, y 
en Febrero 1 5 vogó por el estrecho canal que forma la 
puerta de la bella ensenada que el teniente Murray 
bautizó con el nombre de Port King, que se mudó des- 
pués en Port Phillip, en honor del primer gobernador 
de Nueva Gales del Sud. Empleáronse algunos dias en 
esplorar sus riberas y en Marzo 9 de 1802 los colores del 
Reino Unido fueron izados en el buque y en tierra, to- 
mando posesión en nombre del rey George 111. En Marzo 
12, Lady Nelson salió de Port Phillip Bay, llegando á 
Port Jackson el 24, después de un borrascoso pasaje. 

En Julio de 1801, el capitán Hinders fué despachado 
de Spithead á Nueva Holanda, con el objeto de hacer un 
examen y reconocimiento completo de sus costas. 

El sloop Investigator, en que el esplorador partió, lle- 
gó á CaboLeeuwin en Diciembre 6 y de alli partió, recor- 
riendo las riberas meridionales de Sud- Australia y 
tocando en la estremidad Oeste de Victoria en Abril 18 
de 1802. El 27 de este mismo mes, Hinders hizo pene- 
trar su buque cabos adentro de la bahia, cuya vasta 
estension y magnificencia le ocasionó no poca sorpresa. 
Su primera idea fué navegar todo en contorno de la 
bahia; mas en seguida abandonó este plan, prefiriendo 
esplorar solo con un bote la costa inmediata. 

El salió de la Bahia en Marzo 3 y el 9 llegó al puerto 
de Sydney. Sir John Franklin, el célebre navegante 
perdido en los hielos del polo, era Midshipman en este 



— 252 -- 

viage del Investigator. En este mismo año el Gobernador 
King despachó áMr. Grimes en el Schooner Cumherland 
con el objeto de reconocer todo el contorno de la Babia 
de Port Phillíp. Con este mismo buque se enviaron des- 
pachos al comodoro Francés Baudin intimándole abste- 
nerse de tomar posesión de las costas meridionales de 
Australia pertenecientes á S. M. B. El Cumberland dio 
con el Comodoro Francés en el punto hoy conocido con el 
nombre de Encounter Bay, entregándole los despachos en 
Diciembre 8. Después de esplorar la Isla Kmg, el Cum- 
berland prosiguió adelante en su viage entrando en Port 
Phillip en Enero 20; ]\lr. Grimes consiguió esplorar una 
gran parte de la linea costera de la Babia; hasta alguna 
distancia en el interior. La primera subida del Yarra (el 
rio que hemos visto penetrar hasta el interior de Mel- 
bourne) fué practicada en Febrero 2 de I8O3. En una 
ocasión, la partida esploradora almorzó en Batmans Hill, 
Joma que ha sido aplanada después para establecer la 
Estación del ferro-carril de de Melbourne á Sydney, 
siendo tal vez los primeros blancos que hollaron el suelo 
de la capital de Victoria. El 7 de Febrero Mr. Grimes 
subió el rio hasta las cataratas de Diyht, de que también 
hemos hablado, donde hoy se halla Studby Park. El rio 
entonces como ahora, era conocido por los naturales con 
el nombre de Yarra-Yarra, esto es, corre corre, equiva- 
lente á siempre corriendo ó corriente permanente, para 
diferenciarlo de los otros rios que dejan de correr en la 
estación cálida y seca. Al hacer la primera mención de 
él, Mr. Fleming lo llama gran rio, y concluye su informe 
diciendo. «El punto mas conveniente que he visto para 
un establecimiento, es el rio de Agua dulce {Yarra). En 



— 253 - 

varios parajes hay pequeños trozos de buena tierra, pero 
carecen de leña y agua. El país en general presenta 
exelentes pastos y ralos bosques de árboles enanos y 
torcidos.» En Febrero 27 de 1803, el Cumberland salió 
de Port Phillip de vuelta de su escursion, anclando en 
Sydneys Cote en Marzo 7. 

Durante el mismo año, el teniente coronel (^ollins, Juez 
en Sydney cuando su primera colonización, fué enviado 
de Inglaterra con una pequeña fuerza armada y una 
remesa de convictos;, con orden de formar un estableci-- 
miento en las riberas de Port Phillip , semejante al 
formado en en Sydneys Cove. Esta espedicion se com- 
ponia de 402 almas, entre ellos 307 convictos, 17 
mugeres y 2 niños; constando la espedicion del Navio 
Calcutta de 50 cañones y 1200 toneladas; y del tender 
Ocean de 480 toneladas. Esta salió de Spithead en Abril 
de 1803, llegando el Calcutta á Kíng Island en Octubre 
8 y el 9 penetró en Port Phillip. El Ocea?i habia llegado 
dos dias antes. El desembarco se hizo en la costa Sud de 
la Bahia, donde hoy se halla Sorrento. Como no encon- 
trase agua, Collins abandonó este al parecer estéril 
parage después de una residencia de tres meses, tentado 
indudablemente por los brillantes relatos que habia oido 
de la belleza y feracidad de las opuestas riberas de 
Tasmania; á cuya región resolvió en definitiva trasla- 
darse. 

Es indudable que desde un principio el Coronel Collise 
se hallaba perfectamente prevenido en favor de Tasma- 
nia, existiendo cartas que indican que antes de salir de 
Londres ya tenia resuelto que Tasmania seria el fin 
definitivo de su ^pedición, aunque también se ha 



— 254 — 

asegurado coa toda verosimilitud, que la traslación del 
establecimiento fué materia resuelta por el Gobernador 
King, el cual, en un despacho datado de Port Jackson 
(Noviembre 26 de 1803), se espresa: «Resulta de los 
reconocimientos, tanto de Mr. Grimes y de Mr. Robbins, 
como de vuestro informe mismo, que Port Phillip es un 
paraje completamente inadecuado bajo todos aspectos.» 
Las órdenes generales espedidas por Gollins, durante su 
permanencia en Sullivan Bay, impresas en el lugar 
mismo por una imprenta establecida bajo un gomero, 
han sido dadas á conocer últimamente. En la orden de 
Diciembre 31, él manifiesta sentir que las circunstan- 
cias lo obliguen á emplear el Domingo en el trabajo 
(en cargar el «Ocean» y disponerlo para la partida), 
defendiéndose con el argumento de que «mientras mas 
pronto abandonemos este inhospitalario é improductivo 
país, mas pronto conseguiremos obtener las ventajas y 
disfrutar las comodidades de un paraje mas fecundo.» 

En una carta á Lord Hobart ColUns, concluye dicien- 
do: «Cuando todas las desventajas peculiares de esta 
bahía (Port Phillip) lleguen á ser conocidas del pú- 
blico, jamás se podrá suponer que un pueblo con 
instintos mercantiles consienta en establecerse en Port 
Phillip.» Se ha recordado como un hecho singular, y 
lo es, en efecto, que durante el curso de una empresa 
de esploracion, emprendida por algunos oficiales de la 
flota de convictos, se llegase á descubrir una corriente 
de precipitado curso, en cuyo lecho arenoso percibieron 
granos de una materia brillante, que en un principio 
consideraron ser oro, pero que hallaron después no 
consistía en otra cosa que mica. Con el conocimiento 



-- 255 — 

práctico que hoy se tiene del carácter aurífero de Ja 
mayor parte de los rios Australianos, es mas que pro- 
bable que además de la mica, que generalmente acom- 
paña los terrenos primitivos auríferos, se encontrasen 
también partículas de verdadero oro , desatendidas 
entonces por la propensión del hombre á desconfiar 
de lo bueno y á solo creer posible la realidad de lo falso 
y de lo malo. Con menos desconfianza, tal vez, el oro 
de Australia pudo descubrirse desde esa época. 

Después de estas circunstancias notables, Victoria, ó 
como era llamado entonces, Port Phillip, no parece 
haber llamado mucho la atención durante los 20 años 
siguientes á esta transitoria visita; y en realidad, todo 
lo que se conocía del país en el interior, era debido á 
los escasos datos subministrados por un William Bu- 
ckley, soldado natural de Macclesfield, en Cheshire 
(Inglaterra), el cual, habiendo desertado á los bosques 
durante el campamento 'de Collins en las riberas de la 
bahía, se había refugiado entre los aborígenes, con los 
cuales vivió muchos años. 

En el año 1824 dos estancieros llamados Slumell y 
Hovell, establecidos en las inmediaciones del Lago George 
en Nueva Gales del Sud, determinaron esplorar la re- 
gión desconocida que se estendia al Sud de ellos en 
busca de nuevos pastos; y acompañados de seis presi- 
darios de la corona, después de una laboriosa y pro- 
longada escursíon de 400 millas, durante la cual atrave- 
saron los Alpes australianos, pasando las corrientes hoy 
conocidas con los nombres de Rio Flume ó Alto Murray, 
d© Rio Ovens y de Rio Goulburn ú Hovell, llegaron el 
12 de Diciombre á las riberas de una Bahía que por lo 



— 256 — 

que ellos habían oido, se imaginaron ser el Western 
Port, pero respecto á la cual hoy cabe poca duda fuese 
el brazo Occidental de la Bahia de Port Phillip, algo 
en las inmediaciones del punto donde hoy se halla 
la grande y floreciente ciudad de Geelong. Unas 16 
semanas fueron empleadas en esta escursion, Flume 
y Hovell no hicieron la menor tentativa para estable- 
cerse en el nuevo pais que habían descubierto. En 1826 
á ñn de coutrarestar un supuesto designio de los 
franceses de ocupar una parte de la costa Meridional 
de Australia, se despachó una espedicion compuesta de 
dos destacamentos al mando del capitán Wright y 
del teniente Burchal, la cual partió de Sydney en el 
navio Fly al mando del capitán Wetherall y en el brik 
Dragón, yendo á ocupar las ribe-ras de la Bahia de 
Western Port, en un parage hoy llamado «Oíd Setle- 
ment Point» (Punta del Establecimiento Viejo), frente 
de Fre?ich Island, ó Isla del Francés. Aquel punto 
estuvo ocupado por cerca de un año, siendo en seguida 
abandonado á instancias del Gobernador Darling, con 
el pretesto de que el lugar no era adecuado para 
colonización; aun que délos informes de Hovell agrega- 
dos á los de esta espedicion y de los oficiales militares., 
no resulta el menor fundamento para una semejante 
decisión; las ruinas del establecimiento de Western Port 
se conservan todavía. 

En Noviembre de 1834 los señores Edward y Henty, 
negociantes de la pesca de la ballena en Tasmania, 
establecieron una estación sucursal en Portland, en el 
distrito Sud Oeste; introduciendo ovejas y ganado 
vacuno para mantenerlos con los ricos pastizales de 



— 257 — 

esta favorecida comarca. Esta fué en realidad la pri- 
mera tentativa de establecimiento en Victoria, y los 
individuos designados deben considerarse como los 
primeros fundadores de su población; y de ahi provienen 
los innumerables rebaños de ovejas y vacas que se han 
estendido por todo el pais haciendo los valles y montañas 
de Victoria mas ricos en ganados y ovejas que no lo 
fueron jamás los terrenos mas privilegiados de otros 
paises. Los señores Henty fueron seguidos por otros 
ganaderos de Tasmania. En Mayo 12 de 1835 Mr. John 
Batman un criollo de Nueva Gales del Sud, hallándose 
de visita en Tasmania, se hicieron á la vela de Laun- 
ceston para Port Phillip, en el Rebeca^ un pequeño 
Schooner de 30 toneladas, con otros tres blancos y siete 
negros aborígenes. El 26 de Mayo, esta comitiva 
desembarcó en las riberas de la parte Oeste de la Bahia, 
y en seguida ascendió el Yarra hasta un poco mas 
abajo de las cataratas de que hemos hablado, desde 
donde Batman esploró una parte del nuevo pais hasta 
las riberas de Merri Creek cerca del North Cote. 

Allí entró en negociación con los principales jefes de 
una tribu de aborígenes establecida en ese paraje, lla- 
mada DutiguUar, (estü nos trae á la memoria los morenos 
Gallar de la costa occidental de África). 

Estos jefes fueron los tres hermanos Jaga-.Jaga 
Bungarre, Yan-Yan, Moowhip y Momarmallar; inducién- 
dolos á cederle su derecho en cambio de cierta cantidad 
de mercaderías y ropas, á saber: 20 pares de frazadas, 
30 tomahawks (hachas de mano), 100 cuchillos, 50 pares 
de tijeras, 30 anteojos, 200 pañuelos de manos, 100 hbras 
de hacina y 6 camisas, valor de un lote de campo 

17 



— 258 — 

estimado en 600,000 acres; este trato hecho sin cono- 
cimiento del gobierno, fué nuUficado por él; como lo fué 
un trato análogo por unos 100,000 acres de tierra en el 
distrito de Geelong. Batman fué seguido en el mismo 
año por Mr. John Pascoe Fawkner, el cual despachó al 
Schooner Enterprise de 50 toneladas, de Launceston en 
Julio de 1835, el cual subió el Yarra y fué amarrado á 
fines de Agosto por su capitán Lancey á un árbol, en 
el mismo punto que hoy se estiende el muelle Austra- 
liano. 

Impedido por una enfermedad de acompañar á su 
buque en su primera escursion, Mr. Fawkner y su fami- 
lia se embarcaron en el siguiente viaje, llegando en 
Octubre 18 al lugar donde hoy se alza Melbourne. 

Siendo niño Mr, Fawkner habia acompañado á su 
padre en el Calcutta, en la espedicion confiada al co- 
ronel Collins. Con toda justicia puede pues atribuírsele 
el honor de haber fundado el establecimiento que des- 
pués se ha convertido en la colosal ciudad de Melbour- 
ne; mientras á Batman se le puede adjudicar la gloria 
de ser el primer colonizador de las riberas de Port Phil- 
lip. Este murió en 1839, sobreviviéndole Mr. Fawkner 
hasta 1869. El ha debido morir feliz presenciando la 
gloria y esplendor del coloso de que él estableció los 
modestos principios. 

Entre nosotros pasan siglos para que surja una ciu- 
dad de mediocre importancia, sin industria y sin opu- 
lencia; y sus fundadores do han podido gozar en vida 
viendo la prosperidad de sus descendientes. 

Hacia esta época, Mr. Wedar esploró una parte del 
país en torno de Port Phillip, sobre la ribera Occidental, 



— 259 — 

descubriendo el rio Barwon y otros. En su informe, él 
asegura al Gobierno: « En su conjunto, considero este 
país favorable para los objetos de una colonización for- 
mal. » 

En Noviembre 10 de 1835, el Norval desembarcó las 
primeras majadas y vacunos, compuestos estos de 50 
vacas pura sangre Hereford y 500 ovejas. El primero 
que por tierra llegó con arreos de ganado fué Mr. John 
Gardiner. El salió de las riberas del Murrumbidgee, ha- 
cia fines de 1885, acompañado de los señores Howell y 
Hepburn, conduciendo arreos de ganado á las riberas del 
Yarra en el corto espacio de tres semanas. Los favora- 
bles informes que esto hizo circular por todo respecto 
á las favorables condiciones del país para una coloni- 
zación formal, produjo al fin sus resultados lógicos y 
aunque el miope gobierno de entonces trató por todos 
los medios que estaban á su alcance de impedir la ocu- 
pación de esos bellos territorios, pastores y ganaderos 
pronto se estendieron sobre su fértil suelo de los distri- 
tos poblados contiguos de Nueva Gales del Sud, ó 
atravesando el Estrecho, desde Tasmania; por manera 
que cuando se tomó lo que puede llamarse el primer 
censo oficial, en Marzo 25 de 1836, por Mr. Sewart, 
bajo la dirección del Gobernador Burke, la población 
blanca se componía de 142 varones y 35 mujeres. 

En el segundo censo, tomado en Noviembre del mismo 
año, se halló un aumento de 47 almas. Según el mismo 
censo, el ganado consistía en esa misma fecha en 75 ca- 
ballos, 155 cabezas vacunas y 41,332 ovejas, hallándose 
además en cultivo 50 acres de tierra. No era la inteli- 
gencia directriz del Gobierno la que de este modo dis- 



— 260 — 

ponia los elementos de una futura sólid?. colonización; 
era el acaso, ó mejor, el instinto favorable á su propio 
engrandecimiento, peculiar del pueblo inglés; instinto 
que induce á otras razas menos bien dotadas intelec- 
tualmente, á anularse ó suicidarse con los mismos ó 
mejores elementos de progreso. Las razas latinas son 
un ejemplo de razas que se suicidan, víctimas de sus 
prácticas supersticiosas y de su atrofia intelectual y 
política, á pesar de haber poseído mayores elementos 
de engrandecimiento que los ingleses. Fué en Julio de 
1835 que Buckley el convicto, que se babia escapado de 
los presidarios de ColÜns, volvió á ]a civilización, des- 
pués de vivir 32 años entre los negros indígenas de Aus- 
tralia. Casi habia llegado á olvidar su idioma nativo, 
siendo elegido jefe de la tribu salvaje donde habia en- 
contrado su refugio por tantos años. Habia sido soldado 
del Regimiento 4°, habiendo sido transportado de por 
vida bajo el cargo de haber recibido efectos robados por 
otros, según su propia declaración, ó por insubordinación, 
según Mr. Wedge. El fué después policial en Tasmania, 
muriendo en 1836 de resultas de la caida de un carro. 
El primer oñcio divino celebrado en Melbourne, tuvo 
lugar en un Domingo de Abril de 1836, por un Mi- 
nistro Wesley (Metodista), bajo la sombra de una ca- 
marina que adornaba la cresta de Batman's Hill. 

En 1837 la población se habia doblado, aunque solo 
hablan habido 8 nacimientos, y en Julio T de dicho año 
tuvieron lugar las primeras ventas de tierra, consistentes 
en 100 lotes de medio acre, que se vendieron de 25 
hasta 95 libras esterlinas (de 125 á 477 duros cuarto 
de manzana]^ cada uno, siendo su precio medio general 



— 261 — 

de 35 libras; en Noviembre siguiente, la segunda venta 
tuvo lugar, resultando el precio medio de 42 libras. 
James Backhouse, un misionero Quáckaro, dá la si- 
guiente descripción de Melbourne, en Noviembre de 
1837: «La ciudad de Melbourne, aunque apenas cuenta 
unos 14 meses de existencia, se compone de unas 100 
casas, contándose entre ellas almacenes, posadas, una 
cárcel, una barraca y una escuela edificada. Algunas 
de las casas habitaciones son de ladrillo y muy regu • 
lares. Algunos de sus habitantes viven en tiendas ó en 
chozas cubiertas con techo de paja, mientras se proveen 
de materiales necesarios para prepararse habitaciones 
mas cómodas. Hay mucho movimiento y tráfico en la 
plaza, y una cuadrilla de presidarios se ocupa de nivelar 
las calles. Los lotes de ciudad, de medio acre cada uno, 
fueron puestos en remate al precio mínimo de 5 libras 
esterlinas cada uno, calculando el agrimensor que el 
precio de 7 libras seria demasiado caro para ellos; 
mas la belleza del país ha despertado tal entusiasmo por 
establecerse en él, que los lotes subieron á 25 y hasta 
100 libras cada uno. » 

Mientras tanto, el constante influjo de la población 
siguió, y numerosas partidas, penetrando en el interior 
en todas direcciones, mas particularmente hacia el Oeste, 
llegaron á esplorar los misterios de esa parte del país 
hoy conocida con el nombre de campos auríferos de 
Ballarat. " 

En el año anterior, el Mayor Mítchell agrimensor ge- 
neral de la Nueva Gales del Sud, inició una campaña 
de esploracion hasta el Rio Murray; y diríjiéndose al 
Sud cruzó el Loddon, el Avoca, el Wimmera y los otros 



— 262 — 

rios que desaguan el vasto territorio que forma la parte 
Occidental de Victoria, llegando al mar en la emboca- 
dura del Glenelg, serca del Cabo Bridgewatter. Torcien- 
do en seguida para atrás por algún tiempo, volvió á 
subir el rio hasta el tuerte O 'Fiare, hoy Dartinoor; 
de allí pasó á Eckeisley, recorriendo desde este último 
punto hasta Portland, donde llegó en Agosto 29 obte- 
niendo la renovación de sus provisiones de los señores 
Henty. Tan encantado habia quedado con el aspecto del 
pais que acababa de recorrer, que bautizó con el sig- 
niñcativo nombre de Australia Feliz. 

Volviendo al Murray, costeó las faldas del Monte Ma- 
cedón y del Monte Alexander, hoy conocido por Castle- 
maine, región que después ha llegado á ser uno de los 
mas ricos y estensos campos auríferos del mundo. Muy 
poco debió pensar él entonces en la posibilidad de que 
este precioso metal se hallase difundido con tal abun- 
dancia sobre el suelo que recorría y que sin saberlo él, 
era hollado por los vasos de sus cabalgaduras, escon- 
diéndose entre las raices del pasto y asomando brillante 
en los crestones de cuarzo que emblanquecían y jas- 
peaban el paisaje en todas direcciones; ni menos podía 
imaginarse el buen Mitchell, la gran inundación de po- 
bladores que debía precipitarse sobre esos pacíficos y 
solitarios valles, con el fin de arrancar el oro de sus en- 
trañas, ensuciando los purog cristales de las montañas, 
con los ocres de los lavaderos y de los minerales mo- 
lidos. 

En Setiembre de 1836 llegó el capitán Lousdale en el 
«Mattlesnake», asumiendo la posición de magistrado 
residente. El escojió el actual asiento de Melbourne 



^ 263 — 

para locación de la futura ciudad; siendo aprobada su 
elección por Sir Richard Burke, Gobernador de Nueva 
Gales del Sud, en su visita que tuvo lugar 6 meses des- 
pués, en Abril de 1837, dando su nombre al estableci- 
miento, En este mismo año tuvieron lugar las primeras 
exportaciones de la nueva colonia insipiente, consis- 
tiendo en lanas, cueros y sebo, alcanzando el valor de 
estos dos últimos articules á 501b.; y el de la lana á 
11,630 Ib. Las importaciones de este mismo año de 1837 
subieron á 115,379 Ib. Durante este y las siguientes 
años, la inmigración acudió de todas las partes de la 
Gran Bretaña. Trabajo, provisiones y alquileres se ele- 
varon á un enorme precio; el pan de 4 libras, llegando 
á valer 3 V2 chelines, y las chozas mismas se alquilaban 
á razón de 2 <£ por semana. En Enero 1** de 1838, vio la 
luz pública el primer periódico, el «Melbourne Advertiser», 
saliendo en manuscrito los primeros números, sobre un 
pHego en miniatura, comenzando su impresión del 10** 
para adelante. Después, en 1838, vino el Port Phillip 
Gazette, el Port Phillip Herald en 1840 y el Argus en 
1846. En Octubre de 1839 se recibió de sus funciones el 
primer Gobernador Mr. Latrol e, con carácter de supe- 
rintendentejdel distrito de Port Phillip. 

El censo de ese año, 1839 muestra que la población 
habia llegado en la ciudad á 3510 personas de las que 
solo 431 eran mujeres. Grandes ventas de tierra tenian 
lugar aunque solo 150 acres se hallaban en cultivo; pues 
la atención se dirigía á las crianzas pastoriles, las que 
en dos años hablan llegado á 524 cabalgares; 13,272 
cabezas vacunas; y 310.946 Ovejas; alcanzándolas expor- 
taciones de lana á 320,323 Ibs. de sebo 18114 lib.; de 



— 264 — 

^ueros y pieles á un valor de 117 Ib. est. También se 
principió á pensar en las exijencias de la educación 
Juvenil, estableciéndose 4 escuelas con 78 alumnos. 

Las cosas marcharon como acontece en los estable- 
cimientos nuevos y prósperos en los dos siguientes años, 
progresando el establecimiento rápida y constamente; 
hasta que en 1841 su prosperidad recibió un gran contra 
arresto, por causa de la crisis monetaria que entonces 
tuvo lugar; la cual reaccionó en detrimento de la colonia, 
durando hasta 1848. En esta misma época, la población 
continuó aumentando y los estab lecimientos del interior 
estendiéndose; consagrándose mas atención que antes á 
^a agricultura; por manera que en 1843 se contaban 
12,973 acres en cultivo. En 1841 los fondos provinientes 
de rentas de tierras en Port Phillip, que hasta entonces 
se los habia apropiado el gobierno general de Nueva 
Gales del Sud, fueron cedidos, y en despecho de la opo- 
sición determinada de un partido muy influyente en Syd- 
ney; pudiendo decirse que desde entonces Port Phillip 
adquirió una existencia autonómica practica, enviando 
seis miembros al Consejo Lejislativo de Nueva Gales del 
Sud. El primer meeting de pobladores para la cues- 
tión de separación, tuvo lugar en Diciembre 30 de 1840, 
en los almacenes de madera de Mr. J. Hind. En 1842 
Melbourne obtuvo una corporación municipal. Mr. Con- 
dolí, vecino cervecero natural de Tasmania, fué elegido 
el primer Mayor ó Presidente de dicha Municipalidad. 

Entretanto el movimiento separatista bajo la direc- 
ción enérgica de Mr, Cuir continuó desarrollándose, 
auxiliado eficazmente por los esfuerzos del Dr.Lang, en 
esta época uno de los Representantes del Distrito de Port 



— 265 — 

Phillip; y por la favorable acojida que recibió de las 
autoridades metropolitanas de Londres la Representación 
de los Nuevos Colonos, siendo Ministro de Colonias el Con- 
de de Derby. Un cambio de Ministerio, sin embargo, retardó 
el movimiento, que fué reanimado de nuevo é impulsado 
con la elección del Conde Grey, cabeza de esa repartición, 
para Representante en la Legislatura, por los resi- 
dentes de Port Phillip. El asunto fué confiado por el 
Conde á un Comité del Consejo Privado de - la Corona 
Británica; el cual informó favoreciendo la idea de erijir 
el distrito en una Colonia separada, á la cual indicaba se 
le diese el nombre de Victoria. 

La ley para la separación de esta colonia de la metró- 
poli de Nueva Gales del Sud, fué sancionada en 1850. 

Asi los actos mas importantes en estas felices nacio- 
nalidades Anglo Sajonas, por la índole tolerante é ilus- 
trada de la raza anglo sajona, tuvieron lugar paciflcamente 
sin violencia y por las vias legales. 

Acto tan importante como el que acabamos de señalar, 
tuvo lugar sin perturbaciones y sin derramamiento de 
sangre: nadie habló de descuartizamientos, ni de marti- 
rios, parangonando un país impersonal con un individuo, 
lo que á mas de absurdo^ es ridículo, y todo quedó con- 
sumado legalmente, sin perjuicio de nadie y con prove- 
cho de todos. Los caracteres intolerantes, procaces y 
rutineros de ciertas razas estacionarias, se complacen 
en poner obstáculos á todo progreso y mejora, y de ahí el 
atraso, la violencia, el decaimiento y la ruina. La 
agitación producida por una necesidad política ó social, 
es un gas elástico violentísimo, y si no se le dá salida, 
esto es^ satisfacción, acaba por estallar, produciendo 



— 266 — 

graves calami(^ades, que la prudencia é ilustración de 
la raza inglesa sabe evitar. 

En Enero de 1839, la barca «Thomas Laude» de 
300 toneladas, salió para Londres en derechura, sien- 
do la primera nave que salia directamente de Port Phillip 
en dirección á un puerto Europeo. En adición á la Mala, 
llevaba 400 fardos de lana, con un valor de 6,500 libras. 

En Junio siguiente, la barca « Midlothian », de Leith, 
se presentó en Port Phillip directamente de Europa, sien- 
do la primera nave que abría un comercio directo con 
el establecimiento naciente. 

En el siguiente año 1842 la población siguió aumen- 
tando constantemente por su progreso natural y por la 
inmigración siguiendo }a venta y cultivo de las tierras; 
por manera que en el 5° censo de Marzo 2 de 1846, su 
población se elevaba á 32,879 almas, délas que 20184 
varones y 12,695 mujeres; y en 1850, el año antes del 
descubrimiento del oro, la población llegaba á 76,182 
almas, de los que 45,495 varones y 30,667 mujeres. El 
ganado llegaba á 16,733 caballos; 346,564 cabezas de 
ganado mayor; y 5.318,046 ovejas; 46,000 acres de 
tierra, se hallaban en cultivo, las exportaciones subian 
á 755,326 Ib., y la renta á 229,388 Ib. En Enero de 
1848 llegó el primer obispo Anglicano de Melbourne; 
llegando también en ese mismo año el primer obispo 
para los católicos Irlandeses, el Dr. Goold. También vi- 
nieron entonces ó después, otros obispos protestantes . 

En el año de- 1851 otra crisis tuvo lugar pero de una 
naturaleza opuesta á la crisis monetaria de 1841. Esta 
crisis fué tan importante en su carácter, tan poderosa 
en sus efectos, que Victoria en una noche, como quien 



— 267 — 

dice, fué solevantada como por una erupción volcánica, 
á una enorme altura, convirtiéndose de un núcleo insig- 
nificante de población en un desierto, en una nación entre 
las naciones, en una potencia entre las potencias de la 
tierra. 

Esto se debió al descubrimiento de la existencia del 
oro en su suelo, ó mejor, al reconocimiento oficial y 
auténtico de su existencia por un gobierno torpe que 
había cerrado hasta entonces los ojos á la evidencia, 
mostrándose hostil al derecho del pueblo de buscar y 
obtener los tesoros auríferos que se sabia existían 
sepultados bajo sus pies. Ya desde Enero de 1849 un 
pastor bajo el seudónimo de Chapman, habia descubierto 
oro en las cadenas de los Pirineos Australianos; oro que 
trajo á Melbourne, vendiéndolo al joyero Bientami; pero 
antes de esto mismo ya los pobladores sabian que existia 
oro en algunos de los Creeks ó arroyos de quebradas, 
del pais. En 1839 el conde Sirzelecki descubrió oro en 
los A-lpes Australianos, y antes de esto, en 1841, el Re- 
verendo Clarke descubrió oro en el pais montañoso 
situado al Oeste del valle del Clwyd, en el condado de 
Cook, Nueva Gales del Sud, Se vé, pues, que indicios no 
faltaban, y un gobierno mas previsor é inteligente que 
el que habia entonces en Victoria, habría podido anti- 
cipar la época de su descubrimiento. En Marzo de 1850, 
se descubrió en Clunes oro por Mr. Campbell; pero el 
hecho solo fué revelado mas tarde, por el temor de que 
las tierras de su estancia no fuesen á suírir detrimento. 
En Junio de 1851 se halló oro en Burnbank ó Leston; 
en Julio 5, Mitchell y 6 mas descubrieron oro en las rocas 
de las cadenas del Yarra en Anderson Creekj hacia la 



— 268 — 

misma época James Emoad descubrió oro en las rocas 
cuarzosas de los pirineos Australianos; el 20 de Julio se 
descubrió oro en Mount Alexander: el 8 de Agosto en 
Buninyong y el 8 de Setiembre en Ballarat. Hasta esa 
época el gobierno habia hecho cuanto habia podido para 
impedir á los hombres buscar oro, y para autentizar el 
conocimiento de su presencia en el suelo que se habia 
hecho público. Mas estos hallazgos vinieron tan rápida- 
mente unos tras otros, que criaron una fiebre aurifera, 
«aurisacia fames»; y todos los obstáculos que el go- 
bierno pudo oponer, fueron arrollados por la marea 
creciente. Hoy con mas sangre fria se puede ver q^ie 
el hallazgo del oro no ha perjudicado ningún interés; los 
ha servido á todos,' haciendo el pais prontamente mas 
rico, mas populoso, mas industrioso, mas instruido, mas 
inteligente; que es cuanto puede desearse en la época 
presente de gran competencia nacional. El Gobierno 
obró pues mentecatamente oponiéndose á la prosperidad 
del pais. Al fin, convencido que era vano tratar de poner 
diques á la inundación del bien público bajo la forma 
de una lluvia de oro, el gobierno cedió y espidió patentes 
de minas desde el 1° de Setiembre de 1851. No bien 
fueron autorizadas las escavacioces en los lavaderos 
auríferos, cuando toda la población se sintió poseída de 
la «ebriedad del oro». Los pobladores abandonaron sus 
pertenencias, los comerciantes sus tiendas, los artesanos 
sus talleres, los negociantes sus negocios y hasta los 
marineros sus naves, para correr á la ardua tarea de 
buscar con el pico ó el azadón el precioso metal despar- 
ramado en el suelo, Esto tuvo al principio sus incon- 
venientes; pero todos volvieron después á sus negocios 



— 2C9 — 

habituales, cargados de oro ó de desengaños, que tienen 
su precio; y lejos de perder con ello, todos ganaron, 
incluso el pais entero. En efecto, el trabajo humano, 
la tierra, sus productos,* y los ganados, llegaron á valer 
mucho mas de lo que antes vahan, lo que es ventajoso 
para todos, teniendo todos trabajos bien retribuido y por 
consiguiente dinero en abundancia. 

Por algún tiempo, hubo como una sobreexcitación en 
todo el país, que nada pudo calmar, y solo las penurias, 
privaciones y peligros de la vida minera improvisada y 
la incertidumbre de sus resultados, comenzaron á probar 
un calmante conveniente para los poco afortunados é 
inexpertos, volviendo las cosas á recobrar su estado 
n(^mal. El primer buque que transportó oro de la Colo- 
nia, fué el «Honduras», el cual partió en Agosto 29 de 
1851 para Londres, llevando algunas onzas, la primera 
muestra del precioso hallazgo. A este se siguió el «Mel- 
bourne», que se hizo á la vela en Diciembre 22, con 
54,000 onzas. El «Eagle», en Agosto 30 del siguiente 
año, transportó 145,844 onzas. 

Volviendo á la historia del desarrollo político de la 
Colonia, hasta 1851, Port Phillip fué meramente un apa- 
nage, ó mas bien, una parte integrante de la Colonia 
madre, Nueva Gales del Sud. Pero el 1." de Julio de 
dicho año, la recomendación del Comité al Concejo Pri- 
vado íué atendida, siendo separada política y adminis- 
trativamente de Nueva Gales del Sud y erigida en Co- 
lonia independiente bajo el nombre de aVictoria»; Mr. 
Latrobe cambió entonces su título de Superintendente 
por el de Lugarteniente Gobernador, prestando jura- 
mento en Julio 15 y constituyéndose un Concejo Legis- 



— 270 — 

^ativo de 30 miembros, 20 de los cuales fueron elegidos 
y 10 nombrados por el Gobernador, celebrando su pri- 
mera reunión en Noviembre 11 de 1851, con el Dr. Palmer 
de «Speaker» (Presidente). En Junio 22 del854, Sir 
Charles Hotham, sucedió á Mr. Latrobe, que se habia 
retirado el 5 del mes anterior, después de ejercer sus 
funciones durante 15 años. Después de su partida, el 
Gobierno de la Colonia fué desempeñado por Mr. Fos- 
ter, cuyo Gobierno no fué, por cierto, muy popular, 
debiéndose tal vez á la irritabilidad de su carácter, su 
temprano fallecimiento á fines del siguiente año; estando 
generalmente aceptado que su muerte fué en parte la 
consecuencia de la onerosidad de sus funciones. En 
1854 tuvieron lugar los motines de Ballarat («BallaBat- 
riots»). Estos provinieron del aumento de los impues- 
tos exigidos de los pobres mineros, devorados por la 
fatiga, por el sol, por la incertidumbre del resultado de 
su trabajo; por la avaricia de los que les vendían sus 
víveres y ropa, y, finalmente, por la codicia desmesurada 
del Gobierno. Estos impuestos se exigían bajo la forma 
de licencias, de la manera mas vejatoria. Reducidos á 
la desesperación, los mineros se sublevaron, fortificán- 
dose dentro de un recinto llamado la Estacada del Eureka, 
que el Capitán Thomas arrebató por asalto en Diciembre 
3, mediando una considerable carnicería por ambas 
partes. El resultado de todo fué la abolición del im- 
puesto, acabando por donde se debió empezar. 

El Censo de la Colonia en 1854, dá 312,307 habitantes; 
de estos, 205,629 varones, y 106,678 mujeres, población 
desparramada en una vasta área, no habiendo para 
este número de habitantes sino 187 lugares de cultivo; 



— 271 — 

esta misma diferencia se notaba para las escuelas, que 
solo llegaban á 391. La renta se estimaba en 3.087,986 
libras; las exportaciones alcanzaban en libs. á 11.775,204; 
las importaciones á 17.659,051 libras. 

El oro obtenido durante el año se estima en 2,392,065 
onzas avaluadas en 9,568262 Ib. est. (48,000,000 de 
duros) 2569 buques hablan traido 83,010 pasageros; 152 
manufacturas de diferentes clases se hallaban funcionan- 
do. Se vendieron tierras hasta la ostensión de 405,679 
acres; realizando por valor de Ib. est. 1,357,965. Unos 
54,908 acres se hallaban bajo cultivo; y el ganado se 
enumeraba como sigue: cabalgares, 37,038; vacunos 
481,640; ovinos, 2,332,007; cerdos 9,278. Kn Marzo 3 de 
este año se puso en ejercicio el telégrafo eléctrico. En 
Noviembre de 1866 se estableció el gobierno responsable 
tal cual hoy existe. En este mismo año se inauguró el 
sistema de ferro -carriles, abriéndose la linea entre 
Melbourne y Sandridge. La linea de Geelon se inauguró 
en el año siguiente. Hotham fué sucedido en el Gobier- 
no por Barkly en Diciembre de 1858, después de corto 
interregno llenado por Macarthur. El gobierno de 
Barky fué muy popuiar, durando hasta 1 863 en que pasó 
á gobernar la Isla Maurifius. La estadística de la colonia 
en este periodo, muestra que su población llegaba á 
574,333 almas, de las que 20,000 eran debidas á un 
aumento anuo natural; y deduciendo las partidas, solo 
hay un aumento anual de 4,133 por inmigración. Unos 
110 molinos de harina se hallaban en operación; igual- 
mente que 646 manufacturas de diversas clases; 507,798 
acres se hallaban en cultivo; y el ganado habia aumen- 
tado considerablementej á saber: caballos 103, ,328; vacu- 



— 272 — 

nos 688,272; ovino 7,115,933; cerdos 79,655. La produc- 
ción de oro se presentaba inferior al año anterior, 
llegando solo á 1,627,066. La exportación subia á Ib. 
est. 13,866,296; las importaciones a 11,118,727; la renta 
á Ib. ets. 2,774,686. El número de escuelas llegaba á 1019 
con 67,619 alumnos; llegando los lugares de cultivo á 
1352, En 1857 se abolió la condición de un monto deter- 
minado de propiedad para los miembros electivos de la 
Asamblea Legislativa. 

En Setiembre 11 de 1863, Sir Charles Darling prestó 
juramento como gobernador de Victoria; su reinado fué 
notable por un altercado entre las Cámaras Legislativas, 
que fué conducido con gran estimación por ambas partes. 
La conducta del gobernador durante este delicado perio- 
do, fué en armenia con las ideas de un noble ingles, que 
se rie espiritualmente de los grotescos altercados entre 
aldeanos ágenos á la educación distinguida, sea política 
ó social, délas clases imperiosas. Pero el gobierno ingles, 
que no entiende de chanzas en estas materias, pugnando 
su conducta inconstitucional, revocó su nombramiento en 
Abril de 1866. Hasta la llegada de su sucesor, el go- 
bierno fué desempeñado por el brigadier general Carey. 
Fué relevado en Agosto del mismo año por Sir Manness 
Sutton. Llegado este á su término en 1873, fué sucedido 
por Sir George Bowen, que yá antes habia gobernado á 
Queensland y New Zeland. El gobierno de este último 
ha sido muy popular, habiendo organizado una Exposi- 
ción Internacional, que duró hasta Abril de 1881. En 
esta Exposición que dio á conocer al mundo Austral las 
maravillas de las artes y de las industrias de la Europa 
moderna, pudo exhibirse ante el mundo otra maravilla no 



— 273 — 

menos asombrosa: los progresos asombrosos de la colo- 
nia de Victoria en menos de un cuarto de siglol 



Victoria se halla situada, como es sabido, al Sudoeste 
<le la gran isla continental de Australia; estendiéndose 
entre los paralelos de los 34" y 39° de la latitud Austral, 
y entre el meridiano del 14P y 150" de longitud Este 
Oreen. Sus límites son al Norte y el Noroeste la colonia 
de Nueva Gales del Sud, de la cual se halla separada por 
él rio Murray y una línea imaginaria que corre en la 
dirección del Sudeste, desde las Fuentes (Springs) en el 
Porest Hill, hasta el Cabo Howe; al Oeste tiene por límite 
la línea fronteriza de Sud Australia, que corre á lo largo 
del Meridiano de los 14P longitud E., que es la 
línea divisoria entre ambas colonias. Al Sud y al Sud- 
este, sus límites son el Océano Austral, el Estrecho de 
Bass y el Océano Pacífico. Su estension estrema de Este 
á Oeste en de 480 millas, su ancho 240 millas, compután- 
dose su área en 88,193 millas cuadradas, ó en 56.446,720 
acres. La línea costera, fracturada por diversas bahías y 
cabos, presenta unas 600 millas geográficas de desarro- 
llo. Se calcula ocupa una 34 ^ parte del Continente ente- 
ro, y comparada con la Gran Bretaña, es unas 3,000 
millas menos en área. 

Comenzando por la orografía de Victoria, una cadena 
de montañas atraviesa la colonia en toda su estension en 
largo, dividiéndola en dos partes desiguales. Esta cadena 
oorre en la dirección del Este al Oeste, generalmente á 
una distancia de 60 á 70 millas del litoral marítimo. 

ig 



— 274 — 

Forma parte de la Cordillera Australiana y es llamada la 
Cadena Divisoria, Dividing Range. 

Todos los rios de Victoria tienen su origen en esta 
cadena en sus espolones; corriendo los del Norte á buscar 
su incorporación al Murray y los del Sud derramándose 
en el mar. 

Su parte Oriental, que divide el distrito de Gippeland, 
del Murray ha recibido el nombre de Alpes Australianos. 
Varia en altura desde 1,000 hasta 7,000 pies, siendo 
los principales picos el Monte Smith, el Monte Selwyn, 
Los Twine (Los Gemelos), el Forest Hill y el Cobboras. 
La Cadena que divide el distrito de Wimmera del país 
de Rippon, ha sido, denominada los Pirineos; sus princi- 
pales picos son el Cooronli Ageering, el Tambour y el Ben 
Nevis. 

Los Montes Grampianos forman la terminación Occi- 
dental de la Gran Cadena divisoria, su pico principal es 
el Monte Wilhams, alto 5,600 pies. Las otras montañas 
son: Las Cadenas del Benambras, del Gibbo, del Bogong, 
del Búfalo y del Futter; los Cordones del Delatite, del 
Monte Wellington, del Bawbaw, del Floddle, del Stize- 
leki, del Dandenong, del Victoria y de la Sierra. Los cor- 
dones que se apartan formando ángulos rectos con la 
Cadena Divisoria principal, no son muy elevados y se 
componen en su mayor parte de colinas boscosas, aunque 
en los distritos de Geelong y de Ballarat se presentan 
numerosas colinas desnudas, las faldas de algunas de las 
cuales se presentan en un alto estado de cultivo con 
viñas y otros plantíos. 

Los picos mas elevados del sistema de montañas de 
Victoria, son los siguientes: Bogong, 6,508 pies; Fea- 



— 275 — 

thertop, 6,603 pies; Hotham, 6,100 pies; el Cobboras, 
6,025 pies; el Cope, 6,015 pies; el Bulter, 5,91 1 pies; el 
Gibho, 5,064 pies; el Tamborita, 5,381 pies; el Cohber, 
5,342 pies; el Kent, 5,129 pies; el Forest Hill, 4,860 
pies; Héller?/, 4,255 pies; hay además muchos picos de 
mar de 4,000 pies, cuya elevación exacta aun no ha 
sido determinada. 

Los principales Cabos del litoral Victoriano son : Cabo 
Bridgewatter, Cabo Nelson y Cabo Otway. El último 
nombrado se halla á la estremidad Sudoeste de la Colo- 
nia, que es generalmente la primer tierra que se pre- 
senta á la vista del navegante que se dirige á Australia. 

Los otros cabos son: el Volnoy, Pnnta Flinders, Port 
Phillip, Heads, ó Cabos de Port Phillip y Punta Lonsdale 
en el Sud, al Oeste de la Bahia de Port Phillip ; y 
Puntas Nepean ; Cabo Schank ; Cabo Paterson ; Cabo 
Liptrap y Promontorio Wilson, que en el punto mas 
meridional, esto es, el mas avanzado del Sud, de Victo- 
ria y de todo el continente; se halla al Este de la Bahia 
de Port Phillip. 

Con relación á la «Hidrografía» de esta colonia, la 
ausencia de rios de alguna consideración, es uno de 
los mayores obstáculos á la abertura del pais, con es- 
cepcion del Murray, del Yarra Yarra y de los cursos 
de agua de Gippsland, ninguno de los otros rios de V ic- 
toria es navegable en la acepción inglesa del término. 
Los nombres de los principales rios, en el orden de su 
estension, son los siguientes : El Murray, de 2400 m illas 
de estension; 670 millas de las cuales corre por los 
confines de Victoria ; el Goulburn^ de 230 millas ; él 
Glenelg de 205 millas; el Loddon de 150 millas; e 



— 276 — 

Wimmera de 135 millas ; el Avoca de 130 millas; el 
Hopkin 110 millas; el Wanon 105 millas; el Ovens 
100 millas, el Yarra Yarra 90 millas; el Latrobe 90 
millas; el Mitta-Mítta 90. En tiempo de invierno, 
los rioá de Australia crecen á menudo con las fuer- 
tes lluvias, convirtiéndose en furiosos torrentes que 
se llevan todo por delante en su irresistible ímpe- 
tu, y que inundando sus riberas y devastando el pais, 
se convierten en un azote para sus riberanos. Mu- 
chas de las corrientes menores, llamadas colonialmen- 
te Creeks ó Arroyos, y aun también de algunos de los 
grandes rios del Oeste, durante los ardientes calores 
del estio Australiano, se convierten en verdaderas hilos 
de agua, y aun su curso suele cortarse del todo, forman- 
do apenas un rosario de charcos ó lagunas de a^uas 
estagnantes sin comunicación unas con otras y aun 
secándose á veces enteramente en los periodos de es- 
traordinaria seca, cuando trascurre un año y aun año 
y medio sin llover. Esta circunstancia, cuando llega á 
acontecer, ocasiona grandes pérdidas á los ganaderos; 
pereciendo sus animales por millares, como resultado 
inevitable de una falta absoluta de agua y de pastos 
hasta grandes distancias. 

En lo que respecta á «Lagos», los hay numerosos, 
tanto de agaa salada, como de agua dulce; pero muchos 
de ellos se secan durante los meses de estio y todos 
son mas ó menos someros; el mayor de ellos es el «Lago 
Coranganiste», que cubre unos 48,640 acres de superficie 
(mas de 10 leguas). Este Lago, tiene cierto núme- 
• de otros mas pequeños en sus inmediaciones; sus 
aguas no tienen salida y son en estremo salubres, por la 



— 277 — 

acumulación sucesiva de la sal que sus aguas tienen en 
solución, á causa de la evaporación solar; sal que las 
aguas estraen al pasar por entre los terrenos y las rocas 
basálticas; y como el sol evapora el agua y deja la sal, 
esta se va acumulando, haciendo el agua cada vez mas 
salubre. Este es un hecho idéntico al que debe haber 
acontecido con el mar en las edades geológicas; el cual 
de agua hirviente dulce ó agri-dulce en sus orígenes, 
ha aumenta^iío paulatinamente en salubridad con los si- 
glos; y depositando la sal en exceso que ha podido con- 
tener cuando ha llegado á sobresaturarse ; esta sal, 
solevantada con los terrenos en que ha sido depositada, 
va á constituir después las vetas y depósitos de sal fina, 
lo mismo que los desiertos salados (los «Schotte» en el 
Sahara Argelino y el lecho incrustado de sal en los 
«Lagos Amargos», en Australia) y dando origen á nue- 
vas corrientes de aguas salubres, como se vé en Aus- 
tralia y Sud-América. 

En estío, el lago Corangamite disminuye por evapora- 
ción, mucho mas abajo de su nivel invernal, dejando 
sobre sus riberas grandes cantidades de sal nativa cris- 
talizada, cuya recolección forma una ocupación lucrativa 
para los moradores del distrito. A algunas millas de 
distancia de este, se encuentra el «Lago Colac», de 
agua dulce, de unos 6,400 acres de estension. El «Lago 
Murrumbeet», en el Condado de Ripon, también de 
agua dulce, abarca un área de 5,440 acres. El «Lago 
Albacutya», en el distrito de Wimmera, cubre 13,440 
acres; el «Lago Bolac», en la misma dirección, se es- 
tiende 8,960 acres. El «Lago Connewaire» tiene 7,680 
acres de estension; el « Lago Hindmarsh » presenta 



— 278 — 

25,840 acres. Los lagos de «Gippsland», «Victoria», 
«King», «Reeve» y «Wellington», se hallan en comuni- 
cación con el mar, y son accesible desde éste en ciertas 
épocas del año, hallándose separados de él solo por un 
banco ó banda arenosa. El mayor de ellos es el «Lago 
Victoria», que cubre un área de 58,240 acres, y el 
«Lago Wellington», que ocupa 46,080 acres. 

Por lo que es á las ensenadas y puertos de las costas 
Victorianas, los principales de ellos son : Port Phillip 
Bay, de 40 millas de largo, con mas ó menos el mismo 
ancho en su parte mas lata, presentando unas 700 millas 
cuadradas de superficie: sus aguas estremas, del lado 
de tierra, forman lo que se llama Hobson Bay, constitu- 
yendo el Puerto de Melbourne; la ribera Sudoeste de la 
bahía de Port Phillip, forma la ensenada de Corio, «Corio 
Bay», sobre cuyas riberas se halla situada la pintoresca 
localidad de Geelong; las otras son las bahías de «Por- 
tland», «Port Fairy», «Lady Bay», «Western Port» y 
«Port Albert». 

El territorio de Victoria se halla en su totalidad 
dividido en seis Distritos, y estos subdividos en 37 Con- 
dados. Los 6 distritos son: «Gippsland», el «Murray», 
«Wimraera», «Loddon», «Western Port» y «Portland». 
El primero ha recibido su nombre de Mr Gippe, uno de 
los primeros Gobernadores de Australia, y se divide en 
«Gippsland Norte» y en «Gippsland Sud». Este Distrito 
fué esplorado por primera vez por Mr. Angus Mac Millan 
en 1839, aunque dos años antes, Andrés Hutton habia 
recorrido una partedel país hasta la entrada de los lagos. 
El Conde Strzelecki, divide con Mac Millan la gloria de 
haber hecho conocer la «Caledonia Australis», como fué 



— 279 — 

en un principio denominada Gippsland, con mas pro- 
piedad que actualmente, que ha recibido un nombre de 
individuo que nada significa topográficamente. Este 
distrito ocupa toda la parte Sudeste de la Colonia, 
estendiéndose desde la longitud 145^50' E. Greenwihc 
al Oeste, hasta la longitud 150° en el Este. El área de 
esta región se compone de unas 13,898 millas cuadradas, 
ó de unos 8.894,720 acres. Su mayor largo de Oeste 
á Este es de 250 millas, y su ancho medio es de unas 
80 millas. Puede considerarse como limitado en elN. O. 
y O. por la cordillera y al S. E. por el mar. Mucha 
parte de él, con especial al Norte y Este, es inservible 
para objetos agrícolas ó pastoriles, á causa de su natura- 
leza áspera, quebrada y montañosa, pero hay en otras 
partes grandes zonas de país labrantío y de pastos, ha- 
biendo parajes en que predominan los ricos depósitos 
de suelo aluvional, produciendo buenos rindes al trabajo 
del cultivador. 

Debido, sin embargo, á los grandes tallares ó bosques 
de corte, que cubren el Gippsland, formados de gomeros 
ó Eucaliptus, como el Iron Barck, los cuales crecían en 
muchas partes : su desmonte vá acompañado de muchas 
fatigas y gastos. En la parte Sud y Oeste, una gran can- 
tidad de tierra se halla ocupada por chacras y pastos 
para ganados, para lo que se adapta en estremo su rico 
y fértil suelo. Una gran proporción del ganado gordo que 
abastece el mercado de Melbourne durante los meses de 
invierno, es recibido de este Distrito. Sus recursos mine- 
rales son inmensos, comprendiendo oro, plata, cobre, 
hierro, estaño, plomo, carbón, mármol y piedra calisa 
ordinaria. En la parte Noroeste del Distrito, los crestones 



— 280 — 

ó gruesas vetas de cuarzo {cuarta reefs) son numerosos, 
habiéndose en la actualidad sistematizado su trabajo, 
en muchos casos con resultados remunerativos. El clima 
y suelo es bien adecuado para el cultiv. > del naranjo, de 
la lima, del lupato, del tabaco y del opio; y sus rios 
abundan en pescado. Su población según el censo de 
1881, es de 30,856 almas; y el ferro-carril que hoy liga 
á Melbourne con Sale, su principal ciudad, debe contri- 
buir mucho al aumento de su población. Sus lagos son 
reconocidamente los mas bellos de Victoria; siendo un 
gran objeto de atracción para los viajeros y cazadores; los 
resultados de su pesca y de su caza son inmejorables. 
Sus principales rios son el Avon, el Thompson, el Tambo, 
el Snowy y el Ladrobe, nacidos todos en la Cadena Di- 
visoria ó en sus espolones. Las cadenas de montañas 
son numerosas y las mas de ellas se hallan cubiertas 
de nieve durante una considerable porción del año. Sus 
principales ciudades son Sale, Stratford, Bruthen, Al- 
berton, Rosedale, Terraville, Palmerston, Bairnsdale y 
Jerécho. Gippiland es un país de colosales montañas, de 
magníficos rios y de fértiles llanos, combinando en sus 
viarados paisajes todo es atractivo para el artista y para 
el viagero. Su formación geológica es principalmente 
volcánica, con grandes lechos interpuestos de granito y 
de rocas del trapp al nordeste. En el Sud es carbonífera, 
y contiene lepidodendrons y otras plantas fósiles carac- 
terísticas de los mantos carboníferos de Europa; y casi 
en toda la superficie del distrito, se presentan vestigios 
de terrenos auríferos. 

El Distrito del Murray es una vasta zona de país si- 
tuado al nordeste, y que comprende los distritos de 



— 281 — 

Orneo, Ovens y Goulburn. Se halla bien regado por 
diversas corrientes de consideración, que corren por él 
al Norte y al Sud, siendo los principales de ellos el 
Mitta-Mitta, el Orens, el Kiew, el Broken y numerosos 
Creeks tributarios. En general es un país montañoso, 
siendo sus cadenas elevadas, escabrosas y densamente 
cubiertas de magníficos árboles. Las principales de estas 
montañas son las Bogongs, las Benambras, las Buffalo, 
las Strathbogiee, y Delatite. El Ovens en el Norte, el 
Omeo en el Sudeste; el Buckland hacia el centro y los 
Lavaderos de 'Wood''s Ponde al Sudoeste, son notables 
por sus riquezas; y los trabajos de minas tanto en el 
suelo aluvional como el cuarzo, se practican en grande 
escala. 

En el Nordeste se encuentran vastas llanuras cubiertas 
de excelentes pastos, consagradas especialmente á 
crianzas pastoriles, habiendo los sqiiatters ó estancieros 
australianos arrendado del gobierno la mayor parte de 
esas tierras, para criar ovejas, habiendo lotes de ellas 
que son tan grandes como un reino Alemán ó como un. 
condado de Inglaterra. Existen también buenas tierras 
agrícolas en el distrito, las cuales se emplean principal- 
mente para el cultivo de la viña, del tabaco y para 
sembrar trigo. 

El ferro-carril del Nordeste atraviesa una prolongada 
zona de este distrito y las facilidades que presenta á los 
cultivadores, criadores y engordaderos para el fácil, 
barato y pronto trasporte de sus respectivos productos 
rurales á los mercados del Litoral, ha favorecido en 
estremo la explotación de los recursos de este bello país. 

Sus mas importantes ciudades son : Avenel, Euroa, 



— 282 -- 

Benalla, Wangaratta, Beechwax, Childern, Belvoir, 
Jackandandha Fdarrawingee, Rutherglen, Wahgunyah, 
Buckland, Bright, Mansfleld, Jamieson y Woodspoint. 
Su formación geológica es variada, componiéndose de 
Siluriano inferior, con una superficie de depósito mas 
nueva, principalmente de schitas y pizarras, y á veces 
llanos de basalto con lechos interpuestos de granito. 

Por lo que es al distrito de Wimmera, este ocupa una 
vasta estension de país, estendiéndose por toda la parte 
Noroeste de Victoria y cubriendo un área de 25,000 
millas cuadradas. En un territorio casi esclusivamente 
pastoril, compuesto en su mayor parte de vastos llanos 
arenosos cubiertos de escasos pastos y con bandas in- 
terpuestas de espesuras del arbusto ó acacia M^jall y de 
bosques de casuarinas, box eucalyptico, banksias y 
stringybark (eucalyptus de cascara filamentosa). Se sue- 
len encontrar zonas de buenas tierras de cultivo, las 
cuales han sido ocupadas por los labradores y chaca- 
reros. En el Noroeste se presentan estensos cienagales, 
ocasionados por las inundaciones del Rio Murray. Se 
presentan algunos cordones de montañas en el Sud, pero 
generalmente el país es llano. 

Los rios principales son el Wimmera, Gasiambriack, 
el Avon y el Richardson; todos ellos sin embargo se 
hallan sugetos á agotarse y en la estación seca solo 
forman un rosario de charcos de agua. Este pais se halla, 
pues, mal provisto de agua y en la estación ardiente 
tiene mucho que sufrir de la seca. Los «Squatters» ó 
estancieros obtienen agua cavando pozos, los cuales son 
de una profundidad de 80 á 140 pies, (de 30 á 50 varas), 
obtienen invariablemente buena agua dulce. Una línea 



— 283 — 

férrea pasa hoy por la parte Sud del distrito, de Ararata 
á Horsham. Su formación geológica es el pliooeno ter- 
ciario, con dikes de granito y de pórfido. En algunos 
parages se ha encontrado Gypso. 

El «Distrito de Loddon» ocupa la parte central norte 
de Victoria, y es como el anterior principalmente Das- 
toril; pero contiene alguna tierra aurífera hacia el Sud. 

El Rio Loddon de quien el Distrito deriva su nom- 
bre, corre de Sud á Norte directamente á su través. Sus 
principales ciudades son Sandhurst, anteriormente cono- 
cida con el nombre de Bendigo, Duirolli, Inglewood y 
Wedderburn. Las lineas de Melbourne y de Schuca, con 
el ramal á Inglewood ofrecen facilidades de ferro-carril 
á este distrito. Su formación geológica es generalmente 
el Siluriano inferior, con depósitos recientes en la su- 
perficie. 

Ya sabemos que Victoria cuenta 37 «Condados». Hé 
aquí sus nombres con sus acres, ciudades principales 
y su población, según el censo de 1881: «Mornington» 
1700 millas cuadradas; principales ciudades Franceton 
y Schapper Point; su población 11,494 almas. «Evelyn», 
1216 millas cuadradas— Eltham, Queenstown y War- 
randyte, población 7201. «Bourke», 1735 millas cuadra- 
das, ciudades principales, «Melbourne la metrópoli; 
Willamstown, Keilor, Gisborne. Lancefleld ; Bridghton ; 
población 306,477. «Grant», 1852 millas cuadradas — 
Geelong, Queiscliff, Herglitz, Buminyong y Ballarat 
Este. Población 67,671 — «Greenville», 1477 millas cua- 
dradas, Ballarat Oeste, Sindtherdale y Pitfleld, pobla- 
ción 42,817. Pohvarth, 1185 millas cuadradas, Colac' 
población 5354 habitantes. «Talbot» 1645 millas cua- 



— 284 — 

dradas, Castle Meine, Creswich, Clanes, Talbort, Mi- 
nherst (Daisy Vill), Dailesford, Mayorka, Maryborough, 
Tilden y Garysbrook ; población 67,640 — «Dalhousie», 
1314 millas cuadradas. Kilmore, Kyneton, Heathcote, 
Carlsruhe y Woodend; población 21339. «Anglesea», 
1707 millas cuadradas. Seymour y Yea; población 6064. 
«Rodney», 1709 millas cuadradas. Echuca, Redcatle, 
Rushworth, Whroo y Ruimymede, población 18184. 
«Haympden«, 1580 millas cuadradras, Skipton, Mortlake, 
Terang y Camperdown población 6323. «Ripon» 1771 
millas cuadradas. Ararat, Wickliffe, Beauford y Sirea 
tham, población 11066. «Dundas» pl40 millas cuadra- 
das, Balmoral, Coleraine, Medrush y H3milton, po- 
blación 8447. «Follet», 1108 millas cuadradas, Casteston 
y Líndsay; población 1654. «Normamby», 2013 millas 
cuadradas. Portland, Heywood, Brarholme y Merina 
población 11636. «Villiers», 1641 millas cuadradas, Bel- 
íast, Dunkeld y Warrnambool, población 20798. «Hey- 
tesbury», 922 millas cuadradas, sin municipio de im- 
portancia ; población 5471. Los que preceden son 
designados condados Viejos. Los que siguen son los 
condados Nuevos mas recientes. 

«Benambra», ostensión, 2757 millas cuadradas, forma 
parte del distrito del Murray, población 3755. « Ben- 
digo» 1970, parte del distrito de Loddon, población 
56812. «Bogongo», 3094 millas cnadradas; parte del 
distrito del Murray población 23086. «Borung», 4292 
millas cuadradas; parte del distrito de Wingmera; po- 
blación 27104. «Buln-Buln», 3595 millas cuadradas; 
población 11606, «Groajingolong», 3050 millas cuadra- 
das, población 481. «Dargo», 1680 millas cuadradas, 



— 285 — 

población 4143 estos tres condados forman parte del 
Gippland. «Delatite», 3238 millas cuadradas; población, 
15608 , parte del distrito del Murray. «Gladstone», 1812 
millas cuadradas, población 19448. «Gubower» 1357 
millas cuadradas, población 7475: estos dos forman 
parte del distrito de Loddon. Kara -Kara, 2338 millas 
cuadradas; población 16400. «Karcarook», 5900 millas 
cuadradas, población 351. «Lowan» 5033 millas cua- 
dradas, población 6712. «Millewa, 1589 millas cuadra- 
das, población 167, estos 4 condados son parte del 
distrito de Wimmera. «Mosta» 3136 millas cuadradas; 
población 21169; parte del distrito del Murray. 

«Tachera», 3,370 millas cuadradas; población 3,507; 
pertenece al distrito de Wimmera. «Tambo», 2,140 
millas cuadradas; población 830. «Tampil», 2,893 mi- 
llas cuadradas; población 13,796. Estos dos Condados 
forman parte del distrito de Gippsland. «Weeach», 
3,996 millas cuadradas; este Condado despoblado forma 
parte del distrito de Wimmera. «Wonnangatha», 2.243 
millas cuadradas; población 2,782; este Condado forma 
parte de los distritos del Murray y de Gippsland. 

En adición á los Condados, existen como circunscrip- 
ciones para los objetos del Gobierno propio local, 57 
ciudades («cities»), pueblos («Towns»), villas ó burgos 
(«boroughs») y 117 shires ó partidos. 

Estas circunscripciones municipales se hallan incor- 
poradas bajo el gobierno local por ley de 1874. Todo 
distrito que contenga propiedad rentable por valor de 
10,000 libras (50,000 duros), constituye un shire ó 
partido. Toda agregación de 300 casas, constituye un 
«borough», villa ó burgo. El «borough» que alcanza 



- 286 - 

la renta de 10,000 libras por año (50 mil duros), queda 
de hecho declarado «town» (pueblo ó ciudad de 3" á 4** 
orden). La constitución ó facultades de estos municipios, 
son casi idénticas. Cada contribuyente, para los objetos 
municipales, tiene uno 6 mas votos, según el monto de 
ios impuestos que tiene que pagar; los Concejos munici- 
pales pueden establecer impuestos («rates») que no 
deben pasar de 12 á 60 es. por cada 5 duros de renta. 

En 1800 el valor estimado de la propiedad rentable, en 
las primeras llegaba á libras esterhnas 31.199,483 (156 
millones de duros), con un producto anual de 3.134,948 
libras (15.675,000 duros), siendo su reuta de libras 
416,766 (unos 2.084,000 duros); gasto, 487,966 libras 
(2.440,000 duros). " En los shires ó partidos, la propie- 
dad rentable se estimó en libras 52.547,936; producto 
anual tres millones novecientas ochenta y dos mil nove- 
cientas|noventa y ocho libras (cerca de 20 millones de 
duros); dejando una renta de 405,187 libras (2.026,000 
duros); gastos, 487,966 libras (2.440,000duros). Los 
contribuyentes («ratepayers) en 1880 fueron: contribu- 
yentes pagando 10 libras, 36,176; pagando de 10 libras 
arriba hasta 15 libras, 32,785; pagando de 15 hasta 20 
libras, 20,081; pagando de 20 hasta 30 libras, 27,997; pa- 
gando de 30 á 40 libras, 18,288; pagando de 40 á 50 
libras, 11,742; pagando de 50 libras arriba, 32,301. 

Se vé, pues, que el pueblo Australiano es un rico con- 
tribuyente en su mayoría. Pero es que ese pueblo, á 
mas de su riqueza territorial y ganadera,tiene industria, 
fábricas, manufacturas, artefactos y fabrica el hierro 
y el acero á los 50 años de nacida. Los Sud-America- 
nos tenemos 400 años de existencia y no tenemos ni 



— 287 — 

industria, ni fábricas, y no sabemos producir hierro, 
acero y hulla en grande escala! 

El clima de Victoria es análogo al de los países situa- 
dos én la misma latitud y hemisferio, como ser Buenos 
Aires y la parte central de Chile. La semejanza es ge- 
neral; las diferencias son solo locales respecto á la es- 
tación y moda de las lluvias y cambios atmosféricos. 
La duración y carácter general de las estaciones es el 
mismo en Sud América y el Sud de Australia, con esca- 
sas diferencias; sin embargo, las secas son mas fre- 
cuentes y duraderas en Australia, según se ha indicado. 
Así, Enero ó la primera parte de Febrero, puede con- 
siderarse como el período mas ardiente del año de Vic- 
toria, en cuya época el termómetro Fahr. marca en la 
sombra de 100° á 108o. El mes mas frió es el de Julio, 
siendo el punto de mayor descenso del termómetro, en 
un período de 6 años, de 29" Fahr.; pero rara vez des- 
ciende mas abajo del punto de congelación, siendo la 
temperatura media de 48** Fahr. Para todo el año, según 
se ha averiguado por una serie de observaciones, la 
temperatura media es de 58" Fahr. 

Victoria tiene pues en todo tiempo un clima local mas 
cáUdo y seco que Buenos Aires y Valparaíso, á pesar de 
su latitud mas avanzada; lo que se debe á la corriente 
de aguas ecuatoriales cálidas que pasan por sus cos- 
tas; mientras que por las costas Sud-Americanas solo 
pasa una corriente polar fría. Australia recibe ademas 
del interior vientos mas cálidos que los que soplan en 
Buenos Aires ó Chile, donde las altas crestas nevadas de 
los Andes influyen en la reírijeracion atmosférica; mien- 
tras las bajas Sierras Australianas carecen de nieves. 



— 288 — 

Ademas, Victoria se halla protejida de los aires frios 
Antarticos por la gran Isla de Tasraania y sus elevadas 
montañas: mientras que esos mismos aires tienen el mas 
libre acceso sobre las costas chilenas y principalmente 
en las Argentinas. Todo esto hace que en igual latitud 
y estación, el thermómetro descienda mas á menudo del 
punto de congelación en Buenos Aires y Chile que en 
Victoria. Ademas, las pampas Bonaerenses que dejan 
libre paso al soplo de los helados cierzos de la Patagonia, 
son mas favorables al rápido descenso de la temperatu- 
ra, que las costas quebradas, erizadas y mas abrigadas 
de la colonia de Victoria. 

En Victoria la altura barométrica durante una serie 
de años, ha sido de 29,932 pulgadas; la variación anual- 
media entre 1,318 pulgadas la mas baja y 1.719 pulga- 
das la mas alta. Con esepcion de los vientos cálidos del 
Norte durante los meses de estio, que no son hoy tan 
frecuentes como lo eran algunos meses atrás, el clima no 
es antipático á las constituciones Europeas; si bien al 
principio el antipodismo de las estaciones no puede dejar 
de serlas estraño; pues los vegetales mismos traídos ya 
crecidos de Europa, tardan en adaptarse á esta inver- 
sión de las estaciones inusitadas para ellos; y con mas 
razón el hombre tan nervioso y tan sensible á las in- 
fluencias atmosféricas y magnéticas. Pero es evidente 
que siendo permanentes las otras condiciones benéflcas 
del cHma y localidad, esta influenciaos fácilmente neu- 
tralizada por el organismo humano, por poca que sea su 
robustez. Aun para los atacados de afección pulmonares, 
que pasan de un hemisferio á otro, este cambio suele ser 
feliz prolongando la existencia del paciente. 



— 289 - ■ 

La tasa anual media de defunciones por 1000 en Vic- 
toria, es de 15.02; durante 1878 fué de 14.62; en 1879 
fué 13.64; en 1880 13.51. En Inglaterra y Gales que se 
cuentan entre los paises mas salubres de Europa, la 
tasa media de defunciones es de 24.40 por 1000. Como 
escribimos esto viajando y que durante los largos 
TÍages no es posible compulsar numerosas autoridades, 
no podemos establecer comparaciones ni hacer deduc- 
ciones cifradas útiles respecto á nuestra tasa de morta- 
lidad Argentina. Sin embargo, todo compensado, creo 
nuestro clima Argentino y sobretodo nuestro clima Bo- 
naerense mas sano que el de Australia; y si su tasa de 
mortalidad ha podido mostrarse mas elevada eii algún 
periodo, se debe mas á los malos censos, malos datos y 
malos cálculos que á otra cosa. En Australia, por una 
■consecuencia de la configuración y locación de esta Isla 
■continental, la transiciones de temperatura sin dejar de 
ser súbitas, no lo son tanto como entre nosotros; pero 
creo que el aire general de Australia no es tan caliente, 
tan tónico, tan oxigenado y puro como el nuestro. Pero 
los hábitos de la vida Inglesa son mas higiénicos y mas 
favorables á la salud que los nuestros, y en esto debe 
■consistir toda la diferencia. 

El ingles hace mucho ejercicio físico é intelectual; lle- 
va una vida arreglada, ocupada, moral; y esto no solo 
en ciertas familias é individuos como entre nosotros, sino 
•en la masa general. 

Aquí, la mala vida y los malos hábitos son la excep- 
ción: este arreglo de costumbres é higiene de hábitos 
es peculiar sobre todo de las naciones industriosas y 
libres pensadores. Porque la libertad y elevación con- 
tó 



~ 290 — 

siguiente del pensamiento, no conducen al hombre al 
mal, sino al bien. Y la prueba la tenemos á la vista 
Todo pueblo libre es moral, sobrio, laborioso, activo! 
todo pueblo esclavo de alma y cuerpo, es, por el con- 
trario, corrompido, vicioso, haragán^, inactivo y misera- 
ble. Además, los pueblos atrasados y supersticiosos solo 
proceden por instinto, como las bestias, sin racionalismo 
y sin sistema, de donde su corrupción, bajeza, instabili- 
dad y barbarie general. 

Por lo demás, el clima de Victoria, debemos confesar- 
lo, es delicioso: aquí como en nuestro país, se puede 
trabajar, divertirse, y aun vivir al aire libre, no solo sin 
correr el meaor riesgo, sino con provecho para la salud. 
Aunque en estío suelen siempre sentirse algunos dias 
de gran calor; sin embargo, en esta misma estación, no 
solo en Melbourne, sino aun en Sydney que está mas al 
Norte, los dias cálidos se hallan entreverados con dias 
ó con brisas tan frescas, que quitan su mortificante pe- 
sadez á los grandes calores y hacen delicioso el tiempo 
en todas las estaciones, pues por reciprocidad el invierno 
se halla entreverado de dias primaverales, que lo hacen 
bello y grato, en vez de desapacible y frió; así todas 
as estaciones se entreveran en estas bellas latitudes 
para atemperarse y neutralizar la crudeza de sus estre- 
mos. Un cielo sin nubes, un sol brillante y una tierra 
refrescante, son los característicos del mayor número 
de dias en las cuatro estaciones; y mientras la salubri- 
dad del clima se manifiesta por la ausencia de esas 
enfermedades que arrebatan tantas existencias en otros 
climas menos favorecidos, no se revela menos por la be- 
•leza y fragancia de las ñores y por la hermosura, abun- 



— 291 — 

dancia, y esquísito sabor de los frutos que el pai 
produce. 

Examinando una carta isotherma, se hallará que Mel- 
bourne debe colocarse en esa línea que, en el hemisferio 
Norte, pasa por Marsella, Burdeos, Bolonia, Niza, Verona 
y Madrid; y que en el Sud pasa por Buenos Aires, Cabo 
de Buena Esperanza y Valparaíso. 

Aqui, como en nuestro pais, los vientos cálidos vienen 
del Norte y coniinúan durante 20 á 30 horas, hallándose 
confinados á los meses de Diciembre, Enero, Febrero y 
á veces hasta Marzo; son sucedidos por fuertes y refres- 
cantes brisas del Sud y del Sudoeste, mostrando á veces 
el termómetro en menos de una hora una diferencia de 
40" Fahr. 

El número de dias que el viento de cada panto sopla 
durante todo el año en Melbourne, puede determinarse 
aproximadamente como sigue: Norte, 70 dias, Nordeste, 
35 dias; Este, 15 dias; Sudeste, 30 dias; Sud^ 75 dias; 
Sudoeste, 45 dias; Oeste 35 dias. Noroeste 30 dias y hay 
30 dias de calma. Los vientos estremos de frió y de 
calor, Sud y Norte, son, pues, los mas constantes y de 
temperaturas medias los mas variables y menos per- 
manentes. Con cierta periodicidad, pasado cierto número 
de años, suelen sobrevenir en Australia inviernos rigu- 
rosos con nieves, escarchas y vientos frios. 

La temperatura mas elevada que se recuerda, en la 
sombra, es 111*^ Fahr.; la mas baja 27^ Fahr. La 
temperatura anual media de 57 *^ 6 Fahr para Mel- 
bourne y de 28 "^ Fahr, para toda la colonia. No caen 
heladas sino en el mes de Julio. La caida anual media 
de lluvia es 26 pulgadas. 



— 292 — 

La estación de la primavera comienza con Setiembre 
ó antes, como entre nosotros; pudiendo decirse que 
incluye á Octubre y Noviembre. La estación estival com- 
prende los meses de Diciembre, Enero y Febrero. La es- 
tación de Otoño, que comprende los meses de Marzo, 
Abril y Mayo, se puede considerar como la mas agra- 
dable y deliciosa parte del año en Australia y en toda 
la zona de sus latitudes en el hemisferio Austral; pudien- 
do casi decirse de ella, que es una segunda primavera, 
sino fuera superior á la primavera por su igualdad. La 
estación de invierno se estiende á Junio, Julio y Agosto 
en Victoria; pero en el Norte de Australia aun en el 
Norte de Nueva G.ales del Sud, se puede decir que el 
invierno no existe, constando el año solo de tres esta- 
ciones, según se verá en otra parte. Esto no quiere 
decir que no haya parajes elevados y muy frescos en 
todas las latitudes; mas para toda esa zona, como sucede 
en Buenos Aires, solo hay un mes de verdadero invierno; 
julio, que es justamente el mas agradable del año casi 
en toda Australia, donde es desconocido el frió. Australia 
como Sud América, se puede decir, son la región de la 
primavera eterna; donde el hielo no existe ó no se conoce, 
sino como un placer: como un dia de calor es un placer 
para las heladas regiones del Norte. Durante 1879 
las observaciones meteorológicas tomadas en Melbourne 
lueron: temperatura mas elevada en la sombra, 106" 
Farh, la mas baja SO^S, la medía o6^S; presión atmos- 
férica media 29.92 pulgadas. Hubieron 127 dias llu- 
viosos, alcanzando la altura de 19.28 pulgadas. Humedad 
media relativa 71. Monto de nubes. 58. 

Pasando á la «Formación Geológica» puede decirse 



_- 293 — 

que Victoria se halla constituida por una gran masa de 
rocas Palaozoicas, al través de la cual surgen vastas 
áreas de granito y trapp, y sobre las cuales reposan, 
cerca de las costas, zonas de estratificaciones masozoicas 
y terciarias, junto con productos volcánicos. Los mas 
nuevos depósitos de la serie cuaternaria ó cainozoica; 
y los depósitos mas antiguos de la serie primordial y 
palceozoica puede asegurarse son las formaciones mas 
ampliamente difundidas en el suelo Victoriano; y son 
bajo todos respectos sus formaciones mas prominentes é 
importantes. Junto con el granito que le está asociado y 
demás rocas de un origen igneo, plutónico ó volcánico, 
ellas puede decirse ocupan casi nueve décimos de la 
superficie del pais. La arenácea devoniana, las pizarras 
y calcáreas se presentan en Gipsland, las rocas secun- 
darias se muestran en el distrito del Cabo Odway y en 
la región situada al Este de Western Port. Los volca- 
nes estintos son notables y en apariencia modernos. 
Muchas de las llanuras Australianas son formadas por 
corridas de basaltos. 

Si de las rocas pasamos al dominio hechicero de «Flo- 
ra», que ellas sustentan, en su mayor parte hallaremos 
que los mas grandes árboles indígenas de la colonia de 
Victoria, pertenecen á la bella y salubre tribu de los 
Eucaliptus, vulgarmente conocidos en el pais con el nom- 
bre de «gomeros», sin duda por que producen, como la 
acacia, el alcanforero y otros árboles, una goma ó resina 
que les es propia. Esta tribu, por sus bellas cualidades, 
se ha difundido en estremo en el mundo, estando averi- 
guado posee, sobre todo el «Eucaliptus amygdahna» la 
cualidad preciosa de neutralizar con sus emanaciones 



— 294 — 

alcaníoradas, las influencias miasmáticas de los panta- 
nos y ciénagos infectos. 

Las variedades llamadas « gomero azul» de Nueva 
Gales del Sud (eucaliptus leucoxylon) y el «gomero 
rojo» (eucaliptus rostrata), se cuentan entre las espe- 
cies mas difundidas y útiles. La madera de los eucaliptus 
Australianos, cortada con esmero, previo el /<ringbarking 
ó decorticación, forma una de las maderas mas útiles y 
bellas de la tierra. Cuando se corta el árbol verde, sin 
dejarlo secar en pié, como se hace en Australia, esta 
madera se hiende y no es tan útil y bella. En lo que 
respecta á magnitud, la especie que hemos designado 
antes por sus cualidades sal u brincantes, y que en Vic- 
toria es conocida con el nombre de «pepermint» ó ago- 
mero de menta», á causa de su fragancia, el «eu- 
caliptus amygdalina» ó de hojas de almendro, aunque 
un árbol de tamaño mediano en las llanuras abiertas, 
alcanza una estatura colosal en las faldas y quebradas de 
las montañas. Esta especie, que es la mas resistente y 
adaptable á todos los climas de los eucaliptus, seria 
conveniente introducirla en nuestro país, tan abundante 
por todo en montañas y quebradas favorables para su 
mayor desarrollo; como ser en el Sud de Buenos Aires, 
en BahíaBlanca, á las márgenes de los rios Colorado y 
Negro, y en las provincias de Entre Rios, Corrientes, 
Córdoba, Tucuman, Salta, Catamarca, Riója, etc. Con 
este árbol se adquirirla una madera preciosa, al mismo 
tiempo que un salubriñcante atmosférico, el mas bello y 
elegante adorno para los paisajes, y un atractor de las 
nubes, de los rocíos y de las lluvias, siendo una ver- 
dadera montaña vegetal, que se puede improvisar 
por todo. 



— 295 — 

Hay razones para creer que el «amigdalina» es, en 
realidad, el árbol que mayores dimensiones alcanza 
en nuestro planeta, sobrepujando por su elegancia y 
elevación al ciprés «mammoth» ó «sequoia jigantea» de 
California, que es una de las maravillas del mundo ve- 
getal en el «Yosemite Valley» California. En las sierras 
de Dandenong, en Victoria, se han medido repetidas 
veces algunos de estos «eucaliptus amigdalina», que me- 
dian 420 pies ingleses (150 varas) de elevación. Cerca de 
Halesville, uno de estos árboles, postrado en tierra por 
un huracán no se sabe que años hace, media 480 pies 
de alto (170 varas), esto es, 15 pies mas elevado que 
el «spire» ó pináculo de la torre de la Catedral de 
Strasburgo, uno de los mas elevados monumentos levan- 
tados por la mano del hombre. La«casuarina» ó encina 
enana; la «banksia»; el «guindo nativo», cuyo carozo 
está fuera, en vez de hallarse dentro de la pulpa, y 
que forma un arbusto muy frondoso; el «melaleuca 
corypha»; el «teatree» de los Ingleses, que florece en 
los distritos cienagosos, y diversas variedades de «aca- 
cia», la mas común de las cuales es llamada «wattle» 
por los Ingleses, comprenden los árboles indígenas 
mas comunes en los bosques del país. Los «heléchos» 
(Ferns), son muy numerosos en Victoria, con especial 
en las quebradas de las montañas; la variedad conocida 
con el nombre de «great-nest-fern», ó helécho de nido 
grande, se encuentra también, con hojas, ó mejor, 
palmas, de 6 pies de largo. Como país productor de 
maderas, Victoria tiene muchas ventajas; casi todas sus 
acacias pueden ser utilizadas, pues su corteza es en 
estremo adecuada para curtir; las flores para la per- 



— 2i)G — 

fumeria, y sus gomas ya poseen un valor marquetable. 

Del «Sassafras» que es común en lo bosques, se ob- 
tiene un medicamento valioso y el lúpulo nativo su- 
ministra un principio casi tan útil en la medicina 
como la cinchona ó quinina. Del Melaleucn se estrae un 
aceite muy semejante al cajeput de la India; y todos 
los Eucalyptus producen un aceite esencial que puede ser 
utilizado en los laboratorios y manufacturas de Europa, 
á mas de tener yá un valor medicinal que le es propio. 

Las resinas del Xanthorrhea australis producen acida 
pícrico y las resinas mismas poseen un valor comer- 
cial. Las maderas de casi todos los árboles son durables 
y muchas de ellas son bellas y admirablemente adap- 
tadas para los mas finos artículos de mueblería de lujo^ 
con especial el palo negro, el de myrto, el de malí, 
los cual es son susceptibles de unrico pulimento. 

La mas valiosa de todas las maderas de Australia es 
la del Eucalyptus rostrata ó gomero rojo. Su madura es 
dura y compacta, con un grano que aunque corto es 
bello y risado y casi libre por consiguiente de la tenden- 
cia á rasgarse longitudinalmente de los árboles que se^ 
cortan sin dejarlos previamente secar en pié. Es casi 
indestructible en los terrenos húmedos lo mismo que en 
el agua salada ó dulce; y aunque no es de mucha resis- 
tencia tendido horizontalmente, á causa de su grano 
corto, constituye, tomado en un largo razonable, el mejor 
de todos los postes ó pilotes para trabajar de ingeniería, 
á causa de su resistencia contra los ataques del Teredo 
navalis, esa terrible polilla de los mares de Oriente, que 
destruye las embarcaciones de madera, esponiéndolas 
á zozobrar el dia menos pensado. Forma también exe- 



— 297 — 

lentes tablas y durmientes para puentes y muelles, 
ordillas y otras partes rígidas en la estructura de 
la armazón de las embarcaciones. El que se sigue en 
valor á estes eel gomero azul ó Eucalíptus LeucoxUon y 
el llamado Box en; Australia, fue es el Eucalíptus vimi- 
nales. Son muy uertes y adaptados para sostener pesos 
lonjitudinalmente, pero no para postes, pilotes ó dur- 
mientes debiendo á que son accesibles al teredo devorador 
de maderas. Elgomero azul produce exelentes tablas 
de box es empleado para cubos ó mazas le ruedas y 
para dientes de paáquinas. 

El «Eucalyptus stringybark» y el «pepermint» ó «as- 
mygdalina» poseen maderas fáciles de trabajar y son 
empleadas parr «shingles» ó ripias, especie de tejas de 
tablason,para palisadas, cercos y corrales: para postes 
y durmientes de ferro-carriles. 

El «Eucaliptus ironbark» posee una madera suma- 
mente pesada y dura, y muy empleada por los carroseros 
y fabricantes de coches, para rayos y llantas de ruedas. 
Las variedades de acacia que produceu el palo negro 
y el palo liviano, suministran esas exelentes maderas 
muy empleadas por los fabricantes de coches, toneleros 
y muebleros; y en la construcción de coches de ferro- 
carril y otros objetos de lujo y en la mejor clase de 
herramientas de agricultura. 

La acacia «wattle» es empleada para duelas de cascos 
grandes y pequeños, y su corteza para objetos de 
curtiembre; la acacia myal se emplea para mangos de 
rebenque y para pitos de fumar. Hay otras muchas 
variedades de madera no tan conocidas, pero muchas 
de ellas van gradualmente haciéndose lugar. La fami- 



— 2y8 — 

lia de las acacias (wattle) es utilizada su corteza en las 
curtiembres. 

Pasando á la * fauna», el mayor animal indígena que 
se conoce en Victoria, como en Nueva Gales del Sud, 
es el kangaroo, que, como sabemos, se distribuye en 
varias especies, á saber: el kangaroo propiamente dicho; 
los wallabys; los padadymelones; los kangaroos, ratones 
y ratas, distribuidos con gran abundancia en diversas 
partes, y de cada una de las cuales se conocen diversas 
especies. Los topossums» son numerosos, y lo mismo 
sucede con el Wombat el puerco espin, el bandicoot, el 
gato montes nativo, y algunos otros. Hay también varias 
especies de la tribu de los murciélagos, siendo la mayor 
la «zorra volante» de que ya hemos hablado antes, 
ocasionando grandes destrozos en las arboledas fru- 
tales. 

Las tribus aladas se hallan grandemente representa- 
das: hay varias clases de águilas y aleones; también 
existe en Victoria el cisne negro, el pavo silvestre, pa- 
lomas torcaces, ánades, cercetas, gallinas del agua, 
codornices, agachones y plovers ó frailecillos. La tribu 
de los loros se presenta numerosa, viéndose de los plu- 
majes mas espléndidos. Las urracas y el Jcakass bur- 
lón son comunes y es fácil verlos en la madrugada ó 
al ponerse el sol; por lo menos oirlos llenar el silencio 
de los bosques con sus chillidos ya alegres, ya burlones, 
payaseando á las otras aves. 

Las serpientes abundan en algunas partes de la colo- 
nia; muchas de ellas son de una naturaleza venenosa; 
con especial la serpiente negra ó la castaña y sobre 
todo la víbora mortífera. Las otras que suelen ser pinta- 



— 299 — 

das de vistosos y brillantes matices, no se consideran 
tan peligrosas. 

Acaso en ningún otro pais de la tierra, el mundo de 
los insectos se presenta tan variado y cumplidamente 
distribuido como en Australia; desde el mosquito, hasta 
las tarántula, en este país existen todas las formas y 
variedades enthomolojicas que el naturalista mas en 
tusiasta pueda imaginar. El mosquito y las moscas pe - 
gajosas ó importunas, persiguen sobre todo á los recien 
llegados. 

Al principio sobre todo las moscas pegajosas, no dejan 
descanso al viajero en Sydney ó Melbourne y en sus 
campañas. 

Al fin después de las primeras escaramusas termina 
uno por acostumbrarse mediante el hacer una arma de- 
fensiva de su pañuelo. La exigüidad de los animales 
adecuados para la caza ó para el sustento; exigüidad 
que no se conoce en América aun antes de la llegada 
de los Europeos,^puesto que se tenia el huanaco, la gama, 
el avestruz, la liebre, la viscacha, los tatúes, el tapir y 
tantos otros, lo mismo que la escasez de aves de 
caza y aun de avecillas cantoras que alegren los 
bosques con sus gorgeos ha inducido á las Sociedades 
de Aclimatación á introducir en el país los animales 
titiles de Europa. En consecuencia hanse importado 
crias de liebres, conejos, faisanes, perdices, codornices, 
cisnes blancos, ánades estrang:eras, tordos, jilgueros, 
canarios, alondras etc., los cuales se han multiplicado 
de tal modo, que algunas de las especies, los conejos 
se han hecho una plaga para los campos; y las alondras 
son un a plaga para los viñedos. También se ha aclimatado 



— 300 — 

el cierv^o Europeo y se le encuentra en las espesuras, en- 
tre los valles de las montañas. Los ciervos Axis, 38 
de los cuales fueron largados en el distrito de Wimmera 
algunos años hace, se han multiplicado asombrosamente 
viéndose vagar tropillas de centenares de ellos en las 
escarpadas serranías Grampianas, en el distrito Occi- 
dental. 

Del lugar donde fueron introducidos, ellos se han 
estendido en todas direcciones, encontrándoseles á menu- 
do por todo en las serranías circunvecinas. Algunos 
de estos animales fueron también largados en el distrito 
del Promontorio Wilson, en Yering y en el Pan de 
Azúcar; y otras especies de ciervos se han 'introducido 
con liberalidad en otras' partes de la colonia. También 
se han largado en libertad por las montañas algún nú- 
mero de cabras de Angora; echándose igualmente á 
volar libres innumerabes especies de interesantes aves 
de otras regiones y climas, de un estremo á otro del 
pais; y los dulces cantores de los bosques y cercados 
Europeos se oyen hoy trinar en los árboles de las ciu- 
dades, en los jardines y en las campañas: yo mismo, 
mientras esto escribo, los tengo frente á mi ventana, 
saltando y triscando en las azomadas espesuras de los 
jardines inmediatos. Los mas de estos animales se han 
aficionado á su nueva patria, obedeciendo al crescite et 
mulliplicamini de una manera prodigiosa; y de seguro 
no aceptarían un cambio para volver á sus primitivos 
y desapacibles climas patrios 

Terminaremos esta sección, hablando del suelo y 
productos de la Colonia de Victoria. La tierra utilizable 
para objetos agrícolas y pastoriles, ha sido aproxima- 



— sói- 
damente clasificada como sigue por los hombres 
inteligentes que abundan en lospaises colonizados por 
la Inglaterra. En suelos de ligera y fértil marga, gene- 
ralmente distribuidos cerca de las costas, existen 36,000 
millas cuadradas que se hallan generalmente dispuestas 
en terrados planos á lo largo del valle de los Rios, y 
corriendo en estrechas zonas á lo largo del litoral 
marítimo; se encuentra también en estensas llanuras 
niveladas, salpicadas de árboles elevados y en pais 
ondulado y boscoso, con el suelo cubierto de pastiza- 
les. Los característicos geológicos de estas zonas son 
la arcilla de arena, la cal, el gravel, depósitos terciarios 
y superficiales, incluyendo las tierras de aluvión. De 
arcillas arenosas frias y de margas que ocupan la parte 
central, norte, nordeste y sudeste del pays, existen 
28,000 millas cuadradas, en suelo ondulado y de lomas, 
abundante en eucal'qitus, ironhark sfringybark, que crecen 
en la arcilla, la pizarra, las schistas y la arenácea. 

De ricos suelos negros y chocolates, eminentemente 
adaptados para los objetos de la agricultura, distribui- 
dos en los distritos centrales y del Sud-oeste, existen 
unas 12,000 millas cuadradas, de un origen volcánico. 
De suelo gliero y arenáceo, de formación granítica, en 
manchones desparramados por todo el país, existen unas 
8,000 millas cuadradas. De ricas margas arenosas, 
cerca de Geelong, y en los Condados de Normamby y 
Dundas, South Grenville y Polwarth, existen unas 3,000 
millas cuadradas, presentando pizarras y arenácea blan- 
da. Casi todos los productos de la Europa riorecen en 
Victoria con mayor abundancia y perfección que en su 
patria nativa, y aun muchos de los productos de la 



— 302 — 

zona semitropical, florecen allí y se dan con exuberancia. 
Los principales artículos de cultivo son el trigo, la ce- 
bada y la avena; esta última mas para heno que para 
grano. 

En seguida vienen las papas el centeno, los guisan- 
es, las habas, el maíz, el sorgho, el mangel-wurzel y 
la remolacha, el «cíoverw ó trébol Inglés, diversos 
pastos para forrage, que se cultivan en gran cantidad. 

Entre estos la alfalfa entra, pero en muy corta do- 
sis. Los Ingleses aún no pueden persuadirse que la 
alfalfa vale mas que su «clover», y este seria, sin em- 
bargo, el clima previlegiado para la alfalfa, pasto que 
además produce la mayor cantidad del mas nutritivo 
forrage en la menor ostensión de terreno, en un clima 
que es exactamente el de su país nativo, la Berbería. 

De los otros cultivos, una gran extensión de terreno 
se halla consagrada al tabaco, y entre otras cosas que 
se han ensayado con éxito se cuenta el cáñamo, la pita, 
el lúpulo, la achicoria, el azúcar, la remolacha,el alpiste 
ó pasto de Canarias. En frutas, todas las especies de 
la zona templada se dan con exuberancia, floreciendo, 
además, en algunas localidades la oliva,las naranjas, las 
guavas, la morera negra y otras frutas. Los cereales 
se producen perfectamente bien, y el peso de la cuartilla, 
«bushel», de trigo suele pasar de 69 libras, siendo el 
término medio en los últimos años 61 libras; el peso 
medio de la avena es de 40 libras; de la cebada 51 
libras; del maíz 55 libras. Generalmente se obtienen 
por acre 50 y aún 60 «bushels» de trigo, 60 bushels de 
avena y 42 bushels de cebada; por esto no es lo general 
De la naturaleza del suelo y del carácter favorable del 



— 303 — 

clima se deduce que seria lo mas fácil obtener en Victo- 
ria excelentes coschas de vino y de aceitunas; pero 
como estas que en realidad son las cosechas mas peculia- 
res y productivas del clima, no son industrias inglesas, 
se hallan descuidadas. Algunos pocos vinos fabricados 
en la Colonia probablemente por algunos aficionados 
italianos ó alemanes, han obtenido la mayor aceptación 
en EuTopa por su cuaUdad y consistencia, y es de espe- 
rarse, en vista de esto, que esta industria tome algún 
desarrollo. Algunos viñedos se han plantado que los 
ingleses, acostumbrados en su país á considerar una 
cepa criada bajo cristal como una maravilla, creen que 
son muchas, cuando apenas podrían compararse con 
un pequeño barrio de viñateros, de Mendoza ó San 
Juan. 

Y como clima y suelo son favorables, la uva y el 
vino hecho con ella se vende pronto y á un buen precio, 
han comenzado á caer en la tentación de hacer vinos 
considerando mucho el rinde de 250 galones por acre* 
En Mendoza se cosecha 280 arrobas por acre, que es 
ocho veces mas. Parece que la «Filoxera vastatriz» se 
ha desarrollado en las pocas viñas plantadas. La 
manzana, la pera, el durazno, la nectarina, el damasco, 
el almendro, la frutilla, la grosella y la higuera, junto 
con el repollo, la coliflor, el nabo, la zanahoria, la 
.chirivia, los espárragos, los guisantes, las habas, las 
sandías, los melones, los tomates, produciéndose todos 
en gran abundancia y de superior calidad. Asi se 
les ve espuestos á un tiempo en los mercados en la 
estación oportuna,ó cultivados á la vez en una sola pro- 
piedadj al mismo tiempo que en las orillas de los arriates 



— 304 — 

y en los jardines contiguos se ven florecer las fuchsias, 
los geranios, las violetas, las verbenas y otras flores 
peculiares de los jardines ingleses, también arreglados 
y alegres con sus malvas de colores. 



Comenzaremos por una escursion á los «Alpes Austra- 
les» . De todos los objetos de la naturaleza las monta- 
ñas son los mas atractivos y encantadores, tanto por la 
variedad de sus perspectivas y paisajes, como por la 
pureza de su aire y la esquisita dulzura y salubridad 
de sus aguas. Hacer pues, conocimiento con los Alpes 
Australianos de Victoria, no podia ser sino un deside- 
rátum para nosotros. En consecuencia habiéndonos tras- 
ladado á Wangeratta, para ver los establecimientos 
frigoríficos allí instalados, al dia siguiente, terminada 
nuestra inspección, partimos por la mañana, llegando á 
Myrtleíord á la hora de la comida inglesa por escelen- 
cia, el lunch, que compuesto en su origen de pan, queso 
y algunos fiambres, hoy se ha trasíbrmado en la comida 
mas importante del dia. Decórasela en consecuencia con 
una gran variedad de sopa, carnes asadas, cocidas, frias, 
calientes, conservadas, compuestas, aves, budines tan 
bien dispuestos y en tal cantidad que no desdeñaría un 
Lúculo. Los caminos eran exelentes, habiendo tenido 
solo que pasar una cuesta empinada, la de Merriang 
Gap, una escarpada cuchilla que salvamos bien con 
nuestra bugr/íe. gracias á la habilidad de nuestro co- 
chero y conductor. 

Después de descansar y comer bien en Myrtleford, 



— 305 — 

proseguimos nuestro viaje llegando á Bright á""^ las 
7 1[2 de la tarde, después de recorrer unas 50 millas 
(18 leguas) en todo el dia. Alójamenos en Card- 
well's Hotel, establecimiento aseado, cómodo y barato; 
buena comida; buen servicio, una doncella linda y 
atenta, y para colmo un espléndido baño. 

Todos, pues, nos entregamos con delicia á una tan 
esplendida hospitalidad. Porque lujo es, y no pe- 
queño en el rigor del estio, un baño de agua fria, 
limpia y abundante en el país de la seca y de las re- 
presas con guzarapos. Birght es una pequeña y bonita 
aldea, plantada de bellos árboles ingleses, olmos y 
encinas. 

Cerca de la ciudad se presenta una gran viña cul- 
tivada por un alemán llamado Blumner, donde se puede 
comprar una botella de buen vino rojo de uva por un 
chelm (24 es.). 

Después de descansar en el Hotel de Cardwell, 
salimos en dirección de Harrietville, distante 16 millas, 
pequeña aldea situada sobre la falda de los Alpes 
Australianos. A pesar de su nombre pretencioso de Al- 
pes, estas Cordilleras Australianas cabrían en uno solo 
de los valles de nuestros colosales Andes, y apenas si 
esta montaña de nombre tan pretencioso, podría compa- 
rarse con la Sierra de Córdoba, tan sublime y pintoresca 
por su parte Occidental. Por supuesto que no llega á la 
mitad de su altura, si es que se le aproximan enestension. 
Allí la Sierra Cordobesa entre sus bellas quebradas y 
falderios, ostenta magníficos bosques de talas y quebra- 
chos colorados. El aspecto de estos últimos no se asemeja 
mal á los Eucalyptus Australianos; aunque no sean tan 

20 



— 306 — 

elevados. Alojámonos en el Itar Hotel, á oargo de ün 
amable posadero, de su gorda mitad y de una bellísima 
rubia, su hija, tan bella como las montañas que Íbamos 
á visitar. 

Después de descansar por la noche en Harrietville, al 
dia siguiente nos dirijimos al Monte San Bernardo, en 
una volanta tirada por caballos del dueño del Hotel. El 
camino de Harrietville para adelante, forma una espiral, 
trepando por la falda de una escarpada cadena de mon- 
tañas. Este camino habia sido abierto por el Gobierno 
unos tres años antes y se conoce que el trabajo se ha 
hecho á todo costo venciendo muchas dificultades. Nos 
hizo acordar á algunos bellos caminos de montaña prac- 
ticados en Chile, entre Casa Bianca y Valparaíso. 

Las vistas y paisages que de allí se disfrutan son 
bastantes interesantes; recordándonos las grandiosas 
escenas de nuestras Sierras Argentinas. En todas di- 
recciones alzábanse escarpadas alturas; mientras á los 
pies de ellas los valles y quebradas se presentaban cu- 
biertos de campanillas azules, de siemprevivas amarillas 
' blancas de una bella maya de montaña de color malva, 
llamada daisy. 

Aunque muy escarpado en parajes, el camino era exe- 
lente hasta llegar al Hospicio de San Bernardo. (Como 
Alpes y San Bernardo andando juntos en Europa, inde 
el plagio llevado hasta la puerilidad) distante 13 millas 
de Harrietville. Allí pasamos la noche, no en los gó- 
ticos é imponentes edificios de un convento Alpestre, co- 
mo el del Gran San Bernardo en Europa, sino en una 
posadita en miniatura, mantenida por un viejo marino y 
su consorte, y que gozan de una subvención del go- 



— 307 — 

tierno, por vivir en medio de aquellas poéticas monta- 
ñas. El marino, en la construcción del edificio, ha 
tenido por modelo su buque, por manera que alojamos 
en verdaderos camarotes, y al despertar en la noche 
con el ruido de la brisa en el follaje de la vejetacion al- 
pestre, creiamos percibir el ruidoy el vaivén de las olas 
del océano, sintiéndonos oprimidos entre las tablas de 
un camarote cerrado. Pero aquel buque alpestre era un 
buque inmóvil, entre olas petrificadas de granito, que 
un tiempo pudieron formar ondas y móviles espumas de 
fuego, pero que hoy se hallan inmovilizadas como la 
estatua de la mujer de Lot, sobre las riberas del Mar 
Muerto. Al dia siguiente todo se presentaba esmerada- 
mente aseado en la «Poeadita», en que los habitantas de 
Liliput se hubieran encontrado al estrecho; ademas de 
que Sailor Bill que es el nombre que se da su dueño, 
cocina maravillosamente á la inglesa. Los cubiertos eran 
sencillísimos, tenedores de tres dientes, cuchillos can 
cabos de hueso etc. pero el pan era lijero y sabroso, la 
carne tierna y el jamón curado al aire libre de las 
montañas, de una calidad esquisita. 

La bella estación no debe carecer de atractivos ni de 
ventajas para esta vieja pareja solitaria de San Bernar- 
do; pero desáe mediados de Abril hasta principios de 
Noviembre, cerca de 8 meses, los caminos se presentan 
casi impasables por la nieve, y con escepcion de la mala, 
esto es, del correo, que va y viene de Omeo, una alma 
no pasaría durante los largos meses de invierno. 

Nosotros trepamos al San Bernardo á fines de Enero, 
y en esa estación las noches eran tan frías, que oon el 
mayor placer nos reunimos en torno de un chisporro- 



— 308 — 

teante fuego, durmiendo bajo una verdadera pirámide 
de frasadas. Llegamos al Hospicio á la hora del Lunch. 
En seguida escursionamos hasta el Monte Baldie, cuatro 
millas, sobre un áspero camino cortado al través de 
escarpadas cuestas. Este es el punto mas elevado del 
camino sobre los Alpes hasta Omeo, y el panorama cuyo 
espectáculo desde allí se disfruta es magnífico, fuera 
de toda descripción, no por las moles, la elevación y el 
recorte fantástico de las montañas como entre nosotros; 
sino por la bella disposición de las rocas y de las masas 
vegetales, entre las que culminan los espléndidos Euca- 
lyptus, en todas sus variedades alpestres. Presentá- 
basenos en gradería á la vista, el anfiteatro grandioso 
délas montañas de Australia, estendiéndose hasta donde 
el ojo podia alcanzarlas en su vasta .proyección. El 
Fethertop, semejante por su forma á una magnífica pluma 
de aveztrúz petrificada en proporciones colosales, el 
búffaloy el Baldie, el Blowhard, los Twins, el Monte 
Smith. igualmente que las cadenas de Man freíd y Cip- 
pland y otras montañas innumerables que ni los nombres 
sabían decirnos nuestras guias. Tuvimos la fortuna de 
disfrutar de un claro y espléndido día, de manera que 
podíamos alcanzar hasta grandes distancias con la vista. 

Tuvimos la fortuna de disfrutar de un claro y 
espléndido dia, de manera que podíamos alcanzar hasta 
grandes distancias con la vista. 

Después de pasar el Monte Baldie, el camino penetra 
en Gippslan, siendo esa montaña la línea divisoria de 
este distrito. De marcha para Baldie, pasamos por las 
fuentes del Diamantina, que se hallan á corta distancia 
del camino, en el fondo de una profunda quebrada. Allí 



— 309 — 

bebimos de sus aguas cristalinas y mas frías que el 
hielo, lo que no es desagradable, por cierto, en estío, en 
las horas de calor, si bien en invierno no deben apetecer- 
lo mucho los dientes. Estas fuentes recibieron su nom- 
bre de Sir George Bowen, que las visitó hace algunos 
años, y de ellas saca su nacimiento el Litle River, que 
desagua en Port Phillip Bay, y de que hemos hablado 

en otra parte. Deseábamos pasar el Keathertog del 
Monte Baldie, escursion de 7 millas á caballo; pero el 
tiempo se presentaba amenazador, y Sailor Bill nos dijo 
que las nieblas eran alli tan repentinas y tan densas, 
que nada veríamos y fácilmente nos podríamos perder. 
En consecuencia, el dia siguiente dimos la vuelta á 
Harrietville, después de visitar el Monte Smithd en la 
mañana. Pero desde Harrietville emprendimos una 
escursion á Keatherton, trepando á su cima en 5 1[2 

horas, escursion corta porque la bajada la hicimos en 
la mitad de este tiempo, pero áspera, empinada y 
escabrosa. Tres cuartos de milla antes de llegar á la 
cima dejamos los caballos y trepamos á pié hasta 
Surveyors, Cairu (el Mojón del Agrimensor), el piná- 
culo mas elevado de esta pintoresca montaña, pasando 
en nuestra marcha cerca de los restos de una antigua 
choza de piedra construida por un maestro llamado Po- 
wer, según nos dijeron, y donde habia pasado dos 
veranos. Se aseguró que en el invierno la nieve adquie- 
re en esta cima 40 pies de espesor, y su vegetación 
eucalíptica achaparrada manifestaba en efecto, una severa 
temperatura. 

Después de escursionar un entero y fastidioso dia 
hasta trepar á Feathertop, gazando de las perspectivas 



~ 310 — 

mas admirables como una compensación de nuestras fati 
gas, descendimos de vuelta de Bright,y al dia siguien- 
te fuimos á alojar en Scott*s Hotel, en la población de 
Lower Buckland. 

Partiendo de aquí á las 6 1|2 en la mañana siguiente, 
de un galope nos pusimos en la cima del Monte Buf falo, 
al cual trepaanos á las 10 de la mañana. Alli nos 
sorprendimos de encontrar una sucesión de bellos y 
pastosos valles, con un ancho de media á tres cuartos 
milla, regados por claros y cristalinos arroyuelos; y aquí 
y allí un ojo de agua pura y trasparente como un 
cristal. Nuestro guia aseguró que en la primavera estos 
vallecitos se cubrían con sábanas de aguas de las nieves 
derretidas presentando á manera de un rosario de lagos, 
abundantes en pescado, como perchas y sargos. Después 
de tomar nuestro lunch á la sombra de un perfumado 
ramillete de Eucalyptus alpestres, dejamos nuestros 
caballos para trepar al Horn, que es la mas elevada 
cumbre ó mogote del Buffalo. Al encaminarnos en esa 
dirección, quedamos encantados de escuchar por primera 
vez un concierto del pájaro Lyra, un faisán, especie de 
ave del paraíso por su belleza. Pero estas aves son tan 
montaraces y ariscas, que no pudimos distinguir en la 
espesura ninguno de estos bellos animales, á pesar de 
haber espiado y esperado largo tiempo, agazapados y 
en silencio entre las matas. Estas magníficas aves, 
mas bellas y acicaladas que un dandy, pero induda- 
blemente menos fatuas é insulsas, son unos mismos 
consumados y se les puede oir imitar las vanadas notas 
de las urracas, de los tordos, de los loros cockataos, de 
las cotorras y aun del jackass burlón con tal perfección, 



— 311 — 

que apenas es posible creer que no son estas aves las 

que cantan. 

De la cumbre del Horn se goza del mas espléndido 
panorama, y quedamos tan encantados de nuestra escur- 
sion al Buffalo, que habriamos con delicia pasado una 
noche acampados en él; pero el tiempo nos apuraba, 
siendo nuestro paso limitado; asi esa misma tarde dimos 
la vuelta al alojamiento. La subida al Buffalo es escar- 
pada en verdad y también áspera, pero segura y firme. 
Nuestro guia era un inglesito muy amable y obligante 
llamado Richmond, que conocía hasta la menor piedra 
del camino y que entendia perfectamente su oficio. 
Scott's Hotel, nuestro alojamiento, es un establecimiento 
aseado y confortable, con precios moderados. Por un 
guia y tres caballos solo nos cobró 2 Ib. est. incluyendo 
la montura. En el centro de nuestras escursiones, encon- 
tramos precios moderados y buen servicio. Nuestros 
caballos de alquiler eran admirables por su vigor y 
seguridad de manos; y aunque de un andar desapacible 
en terreno llano, como todo caballo serril, se las vallan 
para trepar por las empinadas laderas de los cerros. 
La impresión que nos ha dejado nuestra incursión á las 
montañas Victorianas, es que sus paisages son grandiosos 
y pintorescos; animados como se hallan por la presencia 
de los mas bellos bosques, cuales son los de Eucalyptus; 
pero en grandezas, elevación y magnificencia no pueden 
compararse, no digo con nuestros Andes Argentinos, 
pero ni siquiera con las Sierras de Aconquija á Córdoba. 
Durante nuestras correrías gozamos del aire libre fresco, 
puro y perfumado de las montañas, bebiendo con delicia 
de sus aguas cristalias; las noches eran frias, pero el frió 



— 312 — 

es una delicia en Australia. Nuestra salud salió ganan- 
ciosa de esta escursion. Solo tuvimos una pena, y fué 
el alejarnos demasiado pronto de las admirables perspec- 
tivas y paisages de los Alpes Australianos. 



El cabo Otway viene á quedar dentro del territorio 
del distrito de Gippsland. A nuestra llegada á Melbour- 
ne mucho se hablaba allí de una magnifica selva de 
hayas {Beech-forest\ el Fagus Ounninghanis de los 
botanistas, descubierta en los bosques y montañas 
inmediatas al cabo Otway. Como deseábamos estudiar 
el país, nos apresuramos á visitarla. 

El país al cual dirigimos nuestra escursion, es en 
estremo primitivo y salvaje, pero lleno de las maderas 
mas preciosas y útiles, tanto mas posibles de aclimatar 
en nuestro suelo, cuanto las diferentes especies de la 
familia eucalíptica son como amoldadas á nuestro suelo 
y clima. En efecto, el eucaliptus glóbulus Tasmaniano, 
que es el árbol de esta familia mas conocido entre 
nosotros, es no solo el mas difícil de aclimatar, sino 
el que tiene menos aplicaciones útiles; mientras las 
otras especies, el «taira», el «tronbark» y el «tagus 
cunningahnii», son infinitamente mas útiles por sus pre- 
ciosas maderas yfmas fáciles de aclimatar. 

Los linderos del bosque aludido penetran hasta unas 
10 millas de Colac, en la dirección del Sud, que es hasta 
donde han llegado las esploraciones y desmontes de los 
aserraderos allí establecidos. Así es, que mas adelante 
los bosques que se presentan son del carácter silvestre 



— 313 — 

mas primitivo que es posible imaginar. A 10 millas 
de Colac se estiende una vasta estension de país, 
cubierto de «grasstree», el árbol del pasto que ya 
hemos descrito, situado entre Porcupine y Yaboo Creeks. 
Esta área fué convertida en estancia hace algunos años 
y abandonada á causa de la pobreza de sus pastos, 
por otra situación mejor. Los árboles calcinados del 
antiguo establecimiento de Yaboo, que se alzan negros 
y desolados, son el único indicio que queda del antiguo 
establecimiento. El país, ondulado y cubierto del árbol 
del pasto, ofrece un aspecto tan salvaje como melancó- 
lico, y la ausencia en el suelo de ciertos ingredientes 
químicos, hace creer que jamás podrá llegar á ser, sin 
un abono y cultivo esmerado, una tierra fecunda. El 
árbol del pasto solo tiene cierto valor comercial, á 
causa de la gran cantidad de materia saccarina que 
contiene en sus grandes raíces bulbosas. Para esplotar 
esta propiedad, se estableció una fábrica de azúcar 
sobre uno de los tributarios del Rio Lone. La industria 
\ prosperó por algún tiempo, pero al íin se suspendió, 
sin que se ensayasen esfuerzos para revivirla. 

Al llegar á Gellibrand Creek, 18 millas al Sud de 
Colac, se presenta una zona de bellos árboles de corte; 
pero esta misma es pobre, comparada con las riquezas 
forestales que se presentan mas adelante, hacia la cima de 
la cadena de montañas costeras, sobre las cuales estas 
selvas se desarrollan.' El país, por su clima y vegetación, 
es muy análogo al que se presenta en la tierra de South 
Gippe, presentándose aquí reunidas en toda su ventaja, 
las raras cualidades que hacen el suelo del Sudeste de 
Victoria un denso jardín de perpetuo verdor. La tierra, 



— 314 — 

á lo largo del valle de Gellibrand Creek, es en estremo 
fértil; pero el suelo es difícil de desmontar, y se halla 
remoto de los mercados, por lo cual el selector se 
abstiene de penetrar en ella con su arado. 

No será asi el dia en que allí llegue el ferro-carril 
proyectado por el gobierno y suspendido hoy por fracaso 
del empréstito de lib. 4 millones, de que hablaremos 
mas adelante; entonces la viña del lúpulo ó hublon reem- 
plazada los Eucaliptus y almiscleros salvajes; reempla- 
zando las cosechas de raices el lugar que hoy ocupan 
los heléchos ornamentales. Pasado el Gellibrand Creek. 
siempre ea la dirección del Sud, se atraviesa otra de- 
solada estension de campos cubiertos del árbol del pasto, 
pero al llegar al lindero del bosque que limita al Sud 
esta área, los árboles aumentan en magnitud y belle- 
za, condensándose y agraadándose cada vez mas á 
medida que se trepa á la cima de la cadena divisoria. 

Después de cruzar Gardners Creek, se penetra en el 
corazón de la selva; y por el resto de la jornada la aten- 
ción del observador es absorbida por los magníficos 
árboles de Eucaliptus blanco y rojo, el Eucaliptus box, 
el mossmate (Eucaliptus comensal) y el haya que se alzan 
en inmensas espesuras por todos lados. De los hondos 
de los valles y quebradas, ellos se alzan á centenares 
de pies, derechos como una zaeta; los blancos y resplan- 
decientes troncos de los magníficos gomeros, formando 
un estraño contraste con la áspera y sombría corteza del 
Hingybark á los troncos aun mas erizados del mewma- 
te. Su cantidad no es limitada, pues de cualquier des- 
pejada elevación á que se trepe, se puede contemplar 
la misma perspectiva de magníficos bosques estendién- 



— 315 — 

dose hasta perderse de vista en todas direcciones; y 
el campo de la visión solo se halla limitado por los 
espolones mas elevados del que el espectador ocupa. 

Se puede calcular que no se presentan menos de 50 
magniflcos árboles por cada acre de terreno. A la dis- 
tancia de unas 15 millas de Gallibrand Creek, se ven 
numerosos y magníficos árboles del Eucaliptus mess- 
mate alzándose aun sobre las crestas dejas cuchillas. don- 
de en otras partes no suelen ser frecuentes los árboles 
de estraordinarias dimensiones. Algunos de estos tron- 
cos ahuecados y con la médula carcomida por los años, 
pueden dar paso por su túnel á un hombre montado á 
caballo y esto basta para formarse una ¡dea de tales 
gigantes de la vejetacion. Y se creerá? No obstante 
este deterioro ocasionado por el trascurso de los siglos 
en el tronco de estos monarcas de las selvas, su copa- 
dura que parecía tocar á las nubes, se presenta tan 
rozagante y frondosa como el follaje de los jóvenes 
árboles que se alzan del valle inferior. Aqui la natura- 
leza ha querido sin duda ostentar todo su lujo de vigor 
orgánico, tanto en la variedad de las especies, como 
en la magnitud y el número de los individuos. 

Pero aun cruzando á la otra parte de la cadena 
divisoria, nuevos y valiosos bosques tallares se presen- 
tan. Las diversas clases de Eucaliptus se hallan 
entreverados con individuos solidarios de la valiosa 
haya (Fagus Cunningamü) árbol precioso que produce 
una madera color de rosa y el palo negro, con sus ma- 
deras también valiosas y ornamentales, suelen plantarse 
á veces. Estas son como las avanzadas del famoso bos- 
que, á cuyo descubrimiento hemos aludido. 



— 316 — 

La primer selva de estas hayas se presenta cá la cabeza 
de uno de los pequeños tributarios del Gardners Creek;y 
durante una milla mas al Sud, se llega al límite en 
que esta madera se desarrolla y se presenta en toda 
abundancia. El solo indicio por el cual se puede juzgar 
que su cantidad es limitada, es el hecho de que esta 
madera abundante en las inmediaciones de las quebradas, 
dismJnuye al subir á las mesetas. En toda la ostensión 
reconocida, la cantidad de estos árboles aumenta, por 
manera que no es posible calcular hasta donde sus 
confines pueden estenderse del lado del Sud^ hasta la 
ribera del mar. 

El haya fué descubierta por primera vez en la costa 
occidental de Nueva irlanda y en Tasmania; y su 
existencia tan adentro del hemisferio Sud hace creer que 
en este caso su cantidad debe aumentar al aproximar- 
se á la costa. Existe mucha variedad de opiniones 
respecto á la familia á que el Tagus Cunninghamü 
pertenece. Se le encuentra en abundancia en las quebra- 
das dominadas por el Black Spur, el Espolón Negro, 
donde se le designa con el nombre de myrto. Por sus 
hojas, flores y modo do desarrollo este árbol en nada se 
semeja al myrto. El Barón Von Mueller se pronuncia 
decididamente en contra de '^stos nombres populares 
tan suceptibles de inducir en crasos errores. En las 
localidades favorables, este Tagus del hemisferio Sud 
se alza dominando el Blackwood ó palo negro y solo 
cede el primer puesto al jigantesco Amygdalina. 
Algunos individuos del Tag?{s de la selva de Otway pre- 
sentan un tronco de 12 pies de circunferencia hasta 
mas arriba de la elevación de un estatura de hombre 



~ '317 — 

sobre el suelo. No son los árboles mas corpulentos, sin 
embargo, los que producen la mejor madera. El tagus 
proyecta sus ramas horizontalmente. Su follaje es de 
un verde subido y sus hojas menudas y brillantes, y 
miradas de abajo, con el cielo azul por fondo, se presenta 
de una textura tan delicada como las palmas del helécho 
pelo de doncella. Su corteza es áspera, y á menudo cubier- 
ta con las manchas de un lichen gris. El tallo de este 
árbol es cilindrico. 

Por lo que es á la cantidad del árbol Box deraso., ésta 
es ihmitada; no siendo tan abundante el Blackwood ó palo 
negro. 

Hay un punto sobre el cual no pneden caber dos 
opiniones, y es de que, como selvas de Eucalypus, las 
cadenas de Otway no pueden ser sobrepujadas por nin - 
guna otra zona de bosques del pais. La cantidad es 
ilimitada y la madera de calidad superior. En cierto 
punto, á menos de 10 millas de distancia de Gellibrand 
Creek, en la dirección del Sudeste, hay un bosque de 
Eucaliptus blancos que, hablando en los términos mas 
moderadas, sobrepuja á toda otra zona de estos mismos 
bosques existente en Australia. 

Como sucede en todo pais montañoso, los bosques, 
sea de árboles ó de matorrales, se estienden por zonas, 
calculándose la cantidad de un lugar dado por su aumen- 
to abrupto ó gradual en elevación. Estas bandas, lo 
mismo que la cadena divisoria principal, corren de 
Este á Oeste, y aunque no es fácil deducir su esten- 
sion en largo, su ancho no es grande. Esta circunstan- 
cia, sin embargo, no puede servir de base para la 
avaluación de la cantidad de cada madera especial, 



— 318 — 

pues el país se presenta montañoso hasta el litoral 
marítimo, á mas de que bandas sucesivas J de estos 
mi&mos árboles se encuentran en los mismos niveles en 
diferentes puntos á lo largo de las faldas Norte y Sud^ 

Para los botanistas, esta región silvestre presenta un 
campo inexplorado de investigación, pues un examen 
detenido de las plantas de la localidad, muestra infinitos 
objetos nuevos y atractivos. Entre ellas, por ejemplo, 
se presenta una especie de brezo enano, con grandes 
bayas purpúreas muy lustrosas. Se presenta también una 
variedad de orchídeas rosas, con tallos de un carmesí 
oscuro, digna de ser cultivada y perfeccionada. El 
pimentero Australiano y el morero salvaje, crecen con 
abundancia en las faldas de las montañas, siendo fácil 
encontrar muchas bellas y nuevas variedades de helé- 
chos, sin mayor esfuerzo. Sobre el tronco y en la base 
de los grandes heléchos arbóreos, se ven florecer mas de 
una docena de variedades distintas de especies mas 
diminutas y delicadas. Pero lo que mas sorprende en 
estos bosques es la ausencia de muchas especies de la 
flora menor arbustecente de Australia y que abundan 
en los otros bosques del Estado de Victoria y en los 
otros bosques situados al Oriente de esta Colonia. Con 
escepcion del «Eugenia myrtifolia» y del Eugenia Kin- 
giana, que son aquí mayores de lo que se presentan 
en otros bosques, hay pocas variedades de otras es- 
pecies de árboles menores. No se encuentra sassafras, 
y el almizclero es pequeño é inferior al de otras regiones 
de Australia. Ya hemos dicho que el «black -wood» es 
escaso; pero el «dogwood» (palo de perro) es abundan- 
tísimo, formando á veces espesuras impenetrables. 



— 319 — 

Por lo que es al suelo de la cadena divisoria principal, 
él es en estremo rico en materia vegetal. 

Descendiendo ahora á algunas particularidades de 
esta zona de bosques, entre los gomeros blancos de que 
hemos hablado al principio, se entreveían multitud de 
árboles de «messmate», cuya madera es inmejorable. 
Recientes incendios han producido en parte vastos es- 
tragos, que en muchos parajes ha hecho desaparecer los 
matorrales de sub-bosques, con gran alegría del cam- 
pesino y del viajero. Además, á medida que se sube en 
esta cadena costera, la aliura, grosor y calidad de las 
maderas, mejora, desmejorando, por el contrario, en 
proporción, á medida que se desciende á la otra parte. 
En los parajes mas escampados y elevados, de donde 
puede echarse una mirada sobre el conjunto de las mon- 
tañas y bosques, se presentan ai ojo colosales fresnos de 
montaña y messmates que se alzan de 250 á 300 pies de 
altura (de 75 á 100 yardas de alto). Hay una peculiari- 
dad en estos bosques que no se observa en otros de la 
misma especie de árboles. 

Los troncos de estos gigantes se elevan hasta 150 
pies (50 yardas) casi de un mismo diámetro hasta esa 
altura, esto es, hasta los 150 pies sobre el nivel del 
suelo; y solo recien, cuando llegan á los 200 pies 6 
mas, lanzan sus primeras ramas laterales, proyectando 
casi horizontalmente, enormes brazos, diferenciándose 
mucho de las mismas especies que crecen á mayores 
alturas en otras partes de la colonia. Gran número 
de estos árboles no tienen menos de 6 á 10 pies de 
diámetro hasta los 150 pies ó más. Mas estos arbola 
colcsales son aquí menos numerosos por acre qnc los 



— 320 — 

de menor elevación que se encuentranen otros bosques 
de Gippiland. Suelen á veces contemplarse grupos ó 
ramilletes de por lo menos 20 de estos árboles de la 
misma especie y dimensiones, asociados juntos como 
para resistir á las mas violentas tempestades, y qué 
juntos se elevan hasta la altura de mas de 300 pies 
(esto es, como dos cúpulas de Belgrano puestas una 
encima de la otra) formando asi una verdadera montaña; 
un verdadero pináculo vegetal. A veces suele presentarse 
á la vista, un solo árbol, cuyas proporciones llenan de 
un asombro y un pasmo indecibles al espectador, de su 
magnificencia, que jamás se habria figurado puedan 
existir sobre la íaz de la tierra jigantes de mas de 400 
pies de alto. Arboles de esta especie se estienden por 
6 y mas millas á lo largo de los senderos abiertos por 
los esploradores; ó mejor, los hay hasta las 12 y mas 
millas de estension. 

Cuando se alcanza una elevación de 1,950 pies so- 
bre el nivel del mar, y unos 10 ó 12 pies mas alta que 
el Monte Sabine, distante unas 15 millas, recien se 
presentan las primeras hayas de que hemos hablado, y 
estudiando su habitado se halla ser el mismo que el de 
los otros árboles del bosque, del cual es indígena, entre- 
verado con otras especies de árboles; y solo mas adelante, 
como hemos visto, llega á formar selvas estensas de 
árboles de su misma especie; aunque jamás deja de ha- 
llarse entreverado con otras; pero estos bosques se hallan 
siempre en el fondo de las quebradas y profundos valles, 
donde los rayos del sol apenas pueden penetrar. Como 
este árbol es además peculiar de los valles y quebradas 
en las costas mas sombrías de Nueva Zelandia y Tasma- 



-- 321 — 

nia, es de creerse él se complace en los parajes húme- 
dos y sombríos y seria por consiguiente fácil de 
aclimatarlo en nuestras serranías y cordilleras, lo mismo 
que en los valles chilenos, lo que no seria una pequeña 
adquisición. Su madera rosada y apretada es finísima 
y exelente para muebles y construcciones. Fuera de 
que árboles prodigiosos de un tronco igual, hasta 50 y 
map yardas de elevación, son una adquisición preciosa 
para todos los países de la tierra. Entre las semillas 
que le hemos encargado al ilustre Botanista Barón Von 
Mueller, se encuentran las de este árbol, «Fagas Cun- 
ninghamü». Como este árbol se desarrolla de prefe- 
rencia en los valles y quebradas sombrías, los lichenes, 
los musgos y los heléchos parásitos, (entre nosstros 
ios parásitos pertenecen á la familia de las «amaríUi- 
deas», como la flor del aire), se adhieren á sus troncos, 
estendíendo sus rhizomas á lo largo de sus enormes bra- 
zos ó ramas horizontales, formando á veces festones de 
bellas hojas que pasan de árbol en árbol, como en un 
salón festoneado para una fiesta. 

Pocas veces, en el fondo de estos valles y quebradas, 
se ven murmurar á la vista los arroyos de aguas cor- 
rientes; pero basta escavar un poco la tierra para 
encontrar agua y aun fuentes y manantiales de aguas 
potables. 

Se trata ahora de establecer un ferro-carril que desde 
un puerto próximo permita la explotación de estas 
riquezas y magnificencias vegetales. Ya sabemos la causa 
porque se ha emprendido esta empresa. Se cree que las 
dificultades para obtener un trazado recto, no son del 
todo invencibles. Los espolones, es verdad^ se proyectan 

21 



-- 322 — 

en todas direcciones de la cadena principal, de modo 
que las fuertes gradientes y los largos rodeos serán 
talvéz inevitables^ de no apelar al recurso dispendioso 
de los túneles de montaña. Los mejores ingenieros 
piensan que escojiendo una juiciosa dirección alo largo 
del flanco délos espolones, se puede llegar al corazón 
de los bosques de hayas, sin una gradiente mayor de 1 
en 50. Estos bosques han despertado un gran interés, 
como es natural; con cuyo motivo han sido esploracV» 
en todos sentidos, y como una consecuencia de " 
riquezas naturales en maderas y de la íeracidd^ 
algunos de sus territorios, muy luego los bosque. 
Otway serán ligados por una via férrea con el puerto ; 
mercado mas inmediato. 

Algunos datos sobre elpays del Mullee. Ya sábenos que 
este nombre se ha dado á un matorral de la familia 
Eucaliptica;y el país ocupado por éstos matorrales impro- 
ductivos (el Eucaliptus dumosa) y molestos igualmente 
al pastor y agricultor, ha recibido el nombre de Malíes 
country, el país del mallee, como si dijéramos, el país 
delajarilla. Las cuestiones sobre el mejor sistema para 
la ocupación de este territorio, ha puesto en Victoria á 
la orden del dia lacuestion de la grande y de la pequeña 
propiedad. 

Pero lo que puede decidir esta cuestión, es la naturaleza 
del país mismo. Es por su suelo y clima un país agrícola? 
Pues entonces la cuestión se decide por la pequeña pro- 
piedad. La agricultura no necesita de inmensos espacios; 
los regulares y aun los pequeños le bastan. El país es 
abundante en pastos y falto de aguas de irrigación y de 
lluvias regalares? Pues es el pastoreo su destino y en 



— 323 — 

este caso, es la gran propiedad la que debe prevalecer; 
con pequeñas propiedades es solo para las poblaciones 
urbanas. Los ganados, en efecto, solo viven de pastos; 
y los campos de Australia están muy distantes de ser 
tan fecundos y productivos en pastos como los nuestros. 
AUi se necesitan en general dos ó tres acres para 
mantener una oveja todo el año; entre nosotros el suelo 
puede mantener dos, tres y aun mas ovejas por acre. 
Si los pastos en Australia son escasos, es evidente que 
las estancias necesitan de grandes estenciones de ter- 
ritorio, para sostener un numero de ganados de alguna 
consideración. Esta industria necesita pues de la gran 
propiedad. 

Los limites del país del mallee son estos, mas ó 
menos. Tomando por punto de partida x'ipsley y tiran- 
do una linea al sudeste hasta la junción del Murrayy del 
Loddon; de aili al Noroeste por el Murray hasta los limites 
con Sud Australia, y de este punto, en la dirección, del 
Sud, hasta Apsley, constituiría con bastante exactitud el 
mapa de lo que se ha denominado pais del mallee. 
Dentro de estas lineas se encuentran confinados cinco 
condados, el de Wimmera con 1,611 propietarios con- 
tribuyentes, que pagan Ib, £ 3,874 de impuestos, y con 
una renta anual ratable evaluada en Ib. est. 82,000; el 
condado de Zowan, con 428 propietarios contribuyentes, 
que pagan Ib. e&t. 2,049 de impuestos y con Ib. etc 
43,5 94 de renta anual ratable; el condado de Dunnun- 
ele con 936 propietarios contribuyentes; 1,869 Ib. est. 
de impuestos y una ratable de 43,155 Ib. etc. Saint 
Arnaud, con 2,973 propietarios contribuyentes; 4,554 
Ib. est, de impuestos y una renta anual ratable de 



— 324 — 

100,920 Ib. est. Por último el condado de Swan Hill 
con 2,473 propietarios contribuyentes: 3,131 Ib. est. de 
impuestos y una renta anual ratablede Jlb. est. 95,394. 
Todo ^esto hace un total de 8,421 propietarios contribu- 
yentes en todo el paia del mallee; los cuales pagan impues- 
tos por valor de 15,577 Ib. est. (83,385 duros) aíaiíp, 
sobre una renta ratable de 273,691 Ib. est. al uní- 

Hace cuatro años que se iniciaron los primeros ó. . 
glos para la ocupación y enagenacion de estas tif:fr;. , 
sin que nada se haya hecho de práctico hasta }=■ 
para arreglar una cuestión que como se ha visto, afe». 
un gran número de contribuyentes de la colonia. EL 
pais del viullee es en la actualidad un desierto ocupado 
por conejos y perros cimarrones, los cuales cometen 
depredaciones sobre los territorios que confinan con el 
mallee; habiendo los conejos tomado á su cargo la tarea 
de destruir todos los sembrados y pastos; y los perros 
cimarrones la de esterminar todos los ganados de los 
estancieros y cultivadores {sqaatlers y selectors). En la 
actualidad no se puede dejar una sola oveja fuera de 
apriscos cerrados y cultivados por los perros cima- 
rrones, sin encontrarla al dia siguiente muerta y devora- 
da por los perros cimarrones. 

Ahora bien, para el selector tan recargado de sus 
propias atenciones y trabajos, el apriscamiento es un 
aumento de cuidados y fatigas; y el squatter apenas si 
tiene tiempo y capital para acorralar la mitad de sus 
ovejas; á mas de que el encorralado de grandes ma- 
sas de ovejas deteriora' su lana y su salud. 

Todas las ciudades que confinan con el país del mallee, 
han sufrido hasta una considerable ostensión, debido á 



— 325 — 

que los arrendadores no abonan las mejoras. Así los 
alambrados se ven tendidos y amohosados por el suelo; 
los potreros de las estancias se presentan en ruina: y las 
habitaciones y ranchos desvencijados, solo cobijan cone- 
jos y ratones; y las huertas, que antes eran el ornato y 
K riqueza del pais, hoy solo presentan algunos esque- 
letos de los antes frondosos frutales y hortalizas. El 
remedio para todos estos males estada en que la legis- 
latura prescribiese al ejecutivo acordar contratas de 10 
años de arriendo para las tierras públicas á un precio 
moderado, pues solo asi los arrendatarios podrían inver- 
tir tiempo y dinero en esterminar conejos y perros da- 
ñinos. Ha habido firmas que lejos de ganar a'go en sus 
estancias en el mallee ó en los paises colindantes han 
perdido hasta 10,000 Ibs. Esto amenaza despoblar el 
país, y sin embargo los legisladores dejan dormir estos 
asuntos como si se tratase de mejoras en el reino celes- 
tial. 

Hace tres años que los propietarios de ese pais no 
invienen un solo centavo en mejoras, y en esto tienen 
razón. Así los cercos desaparecen, las represas se ciegan 
y las poblaciones emigran de un país antes próspero 
y productivo. Millares de propietarios se hallan, pues, 
amenazados de ruina, solo porque dicen los diarios 
locales: una parte del partido liberal desea ver conver- 
tido en hortalizas y chacras una parte de ese «país de 
mallee» que solo sirve para un pobre y escaso pastoreo. 

Antes, este país del mallee proporcionaba 170 
arriendos separados, que producían al erario una 
renta anual de libras 26,177 (unos 131,000 duros); mien- 
tras hoy solo producen unas 10,000 libras (50,000 



— 326 — 

duros); el déficit llega á cerca de 2/3. Es imposible 
calcular las pérdidas del Estado y de los particulares, 
debidas á estos 'cuatro últimos años de abandono é 
incertidumbre. Pérdida y deficiencia en la renta pública 
y privada; destrucción ocasionada por los coneins- io 
producción de carne y lana; pérdidas de ios es'm .. 
majadas desaparecidas; cercos arruinados; es;. ■ 
cegados; las chacras de los selectores comidas pe 
conejos, y ovejas devoradas por los perros cimarro. 
Todo porque los legisladores no se convencen que 
«mallee» solo puede ser enagenado ó concedido en 
grandes áreas, lo cual exige capital El único arreglo 
de que el mallee es susceptible, es el arriendo ó venta 
de los «runs» ó lotes de estancia, sobre propuestas ó 
remates al mayor postor, con estipulaciones que obliguen 
á la destrucción de los conejos y perros cimarrones. 

Pasaremos ahora á estudiar una «pepinera modelo» 
de Victoria, como convendría se estableciesen en 
nuestro país. La que vamos á visitar se halla en el 
Alto Macedón. Generalmente, los jardineros de Melbour- 
ne poseen pepineras en distritos mas frios, donde es 
mas fácil la operación de las sementeras y almacigos 
de flores y plantas, que en las inmediaciones de la 
Metrópoli. Entre estas se cuenta la pepinera del Mto 
. Macedón, de los SS. Taylor y Sangster, de Toorack, 
La pepinera que se encuentra á dos tercios de la 
elevación de esta loma, es un lote de 14 acres (3 Va 
cuadras) con declives al naciente. El suelo es, en 
su mayor parte, de un chocolate fértil y untuoso, en el 
cual viene bien todo género de plantas, pues el clima 
es un tactor mas importante en el cultivo de estas. 



— 327 — 

que la naturaleza del suelo. Los contornos naturales del 
terreno han impedido el disponer la pepinera por 
cuadros, forzando á establecer las calles y drives en 
líneas de perspectiva. Una fuente situada en la parte 
superior del terreno, provee de irrigación á este, yendo 
á juntarse con un pequeño arroyo que corre hacia la parte 
inferior del suelo, donde sinúa entre densas masas de 
escogidos heléchos. Por los trozos que se ven, la loma 
ha debido contener originariamente árboles magníficos] 
La semi-desnuda condición en que ha quedado dicha loma, 
es mas bien una cosa para deplorada, pues algunos de 
los mas bellos árboles que hubiesen quedado, le habrían 
dado ornato y protección. Toda la loma desmontada hoy, 
vá á ser luego la morada de numerosas casas de campo 
y de bellos jardines. 

La línea de arbustos y árboles que se alzan á cada 
lado del «drive» principal que cruza la pepinera, dan 
á esta ornato y protección. Hay, sin embargo, algunos 
árboles detrimentados por las nieves invernales, familia- 
res á los habitantes de las montañas en este Estado, 
mas no á los de las llanuras. 

A parte de los accidentes de esta naturaleza, las mas 
de las coniferas y árboles desiduos en Europa se cultivan 
allí. El aleice común cuenta numerosos representantes 
tan bellos como los mejores que crecen en Escocia. El 
abeto se desarrolla bien en este clima, entre ellos el 
Abies exelsa y el Orientalls; y el Alba y el Canadensis 
se desarrollan igualmente muy bien. El Abies Smíthiana 
y el Spruche del Himalaya, crecen dos pies cada esta- 
ción. También se desarrollan grandemente el Áhies 
Menziesiy y el Cerúlea y el Bubra se desarrollan también 



— 328 — 

magniflcamente. Todos estos abetos son silvestres en el 
viejo continente, pero se cultivan en Victoria para ador- 
no de jardines y plantíos. Dan la madera de pino mas 
común en Europa y mas fácil de trabajar; equivalente 
al álamo entre nosotros, aunque mejor. 

Los Picesa, parientes cercanos de los Abeto ' ■ 

sarrollan muy bien, viéndose bellas muestras d» 
manniana, Pinsapo, Balsamea (que dá el balsa 
Galaad) NobilíSy Frazerü y Pinclrow, rico en fol. "~ 
De los pinos propiamente dichos, el Insignia se desarrc 
bien por todo; el LongifoUa es friolento; el Conlterii se 
produce bien; el Sahiniana crece magniflcamente. De la 
familia de los cedros; el Ceclrus atlántica ó cedro de 
plata se produce muy bello; el Cedro deodara se desar- 
rolla como en su país; el Cedms lihani se produce bien, 
aunque se podria producir mejor en otro suelo. Una de 
las mas bellas conisferas es el cnpresus Laiosoniana que se 
produce bellamente en esa latitud y este hemiferío. El 
Cupresus Uhdeana sirve para formar cercos que quiebran 
el viento y también el Cnpresus Fomlosa. La tribu de 
los Juníperos 6 Enebros, se desarrolla con perfección 
produciendo su fruta en abundancia, contándose entre los 
mas bellos el Jiiniperus Bermudiana, el Oxicedrus, el 
Virginiana ó cedro rojo de lapices, el Juniperus Phonicoa 
y otros se presentan en flor. El Wellingtonia y el Taxo- 
dium sempervireus, también de la familia de los cipreses 
se avienen bien en los climas australes; lo mismo sucede 
con el Cryptomeria elegans. 

Pasando á la Ar alicarias, la Brazilensis no se produce 
mal en Victoria; la Imbricata se dá bien; lo mismo sucede 
con la Callitrii Gimnii, el ciprés de Tasmania. La Crip' 



— 329 — 

tornería elegans se pfoduce bien y por consiguiente los 
Rhododendrons y CoáneUas que se presentan con un es- 
plendido íbllage. El fresno de montaña, Pims acuaparia, 
es uno de los mas bellos árboles. El Tilda americana y 
el '""••'í Europea se dan bien. El Sycomoro común {Acer 
■■ . utanus) y el plátano oriental se desarrollan mejor 
.."aropa. El Fagns Moreii es uno de los mas 

:: -a'bustos y crece con vigor. Las encinas prosperan 
^ :\^ filosamente, entre ellas el Quercus cerris, 6 encina 

■ urquia y el Qh^rcns macrophylla. Los acebos se 
Issarrollan bien, haciéndose notar el Illex cornuta^ el 
Uex alhomarcjina y el Baleárica, la mayor de todas. El 
Arhutiis Atidrachne, especie de frutilla en árbol, que los 
Españoles llaman madroño^ se produce bien en los climas 
australes frios : el madroño de España vale pues la pena 
de ser aclimatado como árbol frutal y de adorno en los 
Partidos del Sud de Buenos Aires y en la Patagonia. Lo 
mismo acontece con la Eugenia apeculata ; la Garnja 
ellyptica y la Clethia arbórea que forma un bellisimo 
arbusto. 

Las Clematites y Boronias se dan bien lo mismo que 
las Azaleas. El árbol del Tulipal, Liriodendntm tidipi- 
ferum y el Laurel de Porhegal, se producen bien. El 
Abedul, Betíila alba, se presenta bello; lo mismo la Halleia 
tetrapfera, el Symphoricarpiis racemoriis, el Berberís 
Dariüinü y otros por el estilo. También se aclimatan bien 
el Menziecia pohjfolia y el Brezo real de Escocia. Los 
Olmos variados y los llorones se desarrollan bien. El 
Phyllocladus asplenifolia crece de una manera satisfac- 
toria, pero sufre de la nieve. Las Ericas del Cabo se pro- 
ducen bien, y los Lilium se producen con vigor; el Lilium 



— 330 — 

cruratmn ha encontrado un clima á su gusto. Los cas- 
taños forman bellos árboles; habiéndolos de flores escar- 
latas y de flores dobles. Las nueces y las avellanas se 
producen maravillosamente. 

Hemos entrado en estos detalles para que ¿e vea el 
esmero con que en estos paises se propagan las mejores 
especies ve jétales de utilidad y ornato; en lo que desea- 
ríamos verlos imitados en nuestro país, que se halla en 
el mismo hemisferio y latitud. 

Estudios sobre una chacra modelo de Lrucefield. — A 
milla y media al Oeste de Romsey, se halla situada la 
chacra de Mr. Birney de 430 acres de ostensión, los 
cuales se estienden á ambos costados de Five mile Creek. 
Como esta ha sido una de las chacras premiadas en un 
concurso, su estudio nos servirá como modelo para los 
establecimientos agrícolas de la colonia. Por lo que es 
al resultado de nuestros estudios sobre crianzas gana- 
deras, ellos se hallan concentrados en capítulos y cor- 
respondencias especiales. De los 140 puntos asignados 
para obtener el premio, Mr, Birney ganó 98, por lo cual le 
fué adjudicado el premio Clarke. 

En el distrito en que se halla establecida esta chacra 
existen dos variedades de suelo, á saber: el suelo vol- 
cánico de color chocolate, que es feracísimo y muy ade- 
cuado para el cultivo de la papa, y la marga gris lijera 
capaz de producir excelentes cereales cuando drenada. 

Una parte de la chacra de Mr. Birney se compone de 
un suelo muy fértil de papas y de otra parte de buen 
suelo gris. Casi todo el terreno indicado ha pasado 
bajo el arado, pero los cultivos se hallan hoy confi- 
nados á su parte mas fértil; cultivándose el resto de 



— 331 ^- 

pastos ingleses, como el clover y otros. La proporción 
cultivada en paitos es en consecuencia considerable y 
se destina tod? á los productos de tamberia, á la produc- 
ción de abonos y á la crianza y engorde de carneros. 

C(jiaenzaferaos diciendo que los cercos y divisiones 

establ.. :"á'ás por Mr. Birney son superiores. Cuenta 

conv: unos 2o paddocks ó potreros, al mismo tiempo 

tj-.í; 'a tierra destinada para los cultivos llega á 25 acres. 

'. os cercos son mixtos, esto es de alambres, postes y 

7s ó listones que sirven de atravesaños. Los cercos se 
.omponen en su mayoría, de tres de estos rails ó listo- 
nes de madera y de dos alambres. En general los 
potreros son cuadrados y dispuestos según un plan 
adecuado; con puertas swin gates{k prueba de cerdo) 
muy bien hechas y pintadas, colocadas en los puntos 
convenientes. Un cerco muy bien entretejido de^mo 
alhar rodea toda la propiedad estendiéndose á unas 2 Va 
millas en contorno; y este cerco vivo y frondoso da á la 
propiedad la apariencia mas atractiva. 

Estos cercos apretados sirven también para protejer 
el ganado contra los violentos frios y aun que difíciles 
^de establecer al principio, una vez establecidos son cer- 
cos que no demandan el menor gasto y duran una eter- 
nidad. 

El de ñapindaij y el tala es un equivalente entre 
nosotros como abrigo. Como la superficie del suelo es 
ondulada, con una buena pendiente hacia el estero ó Creek 
que atraviesa la chacra, el drenage del suelo ha podido 
hacerse fácilmente. 

La primera vista de la chacra produce la mas favo- 
rable impresión mirada desde el camino. El verdecerco 



— 332 — 

entretejido, la bella puerta de entrada y la casa de piedra 
canteada, con un magnífico jardín á la inglesa, de flores 
y arbustos en contorno presenta la mas agradable pers- 
pectiva. El jardín y arboleda ocupan unos í acres (una 
cuadra) y en este espacio se halla contenida una rica 
variedad de árboles y flores. Entre los árboles se distin- 
guen el Pinus insignis, habiendo otras variedades de 
pinos, abetes, arcos, tilos, plátanos, los Eucaliptus y otros 
árboles nativos de manera á presentar una hechicera 
variedad. En la arboleda, á la parte norte del jardín, el 
estero ha sido ensanchado hasta formar un bello lago 
ornamental; habiéndose plantado sus riberas con sauces 
llorones bambúes, el cáñamo Neo Zelandés y el Gynesaum 
argenteum, llamado pasto pampa por los ingleses y que 
es una bella gramínea de espigas sedosas muy orna- 
mental, dando también el mismo nombre á la Cortadera, 
con sus penachos sedosos, igualmente que otras plantas 
calculadas pura producir un bello efecto. Siempre hay 
un bote amarrado á la ribera de este bello lago artifl 
cial; habiendo ademas cerca de él un pequeño estanque 
ornamentado con rocalla, en donde se ven nadar peces 
con escamas de oro y de plata, á mas de las especies 
útiles, como la trucha; la carpa etc. 

Muy atrás de la residencia familiar se hallan situados 
Jos edificios de esplotacíon de la chacra, establos, paja- 
res, gallineros, graneros etc. Todo dispuesto con holgura 
en un espacioso terreno. Estos edificios son de madera 
y como están separados unos de otros, en caso de incen- 
dio pueden salvarse los mas. El granero, Bar^i, es la 
mas interesante de estas construcciones, hallándose muy 
bien construido sobre una plataforma á la altura de 



— 333 — 

los carros para facilitar la carga de los carros del esta- 
blecimiento. Los establos, cobertizos y talleres se hallan 
separados del granero y pajar, el cual se nos presenta 
lleno hasta el techo con la cosecha del año. Allí se en- 
cueiíti"ct también mi corral muy bien hecho y dispuesto, 
c )'i hüenos cobertizos empedrados y asegurados para 
las vacas; una parte de este corral se halla 
oCa como para encerrar ovejas. Un taller y una 
. .: j, de herrería no es la parte menos importante 
N las comodidades de la chacra; á la que se añade 
■i.a rueda de molino que hace moverse una tahona para 
/■ioler huesos y una máquina para cortar paja. Esta 
rueda, que tiene 16 pies de diámetro, es movida durante 
el invierno por el agua que corre en el Creek que 
atraviesa la chacra. 

En el sistema de abonos de Mr. Bírney entra el empleo 
de una gran cantidad de huesos molidos: asi son estos 
acarreados en grandes cantidades al distrito y molidos 
en la atahona para emplearlos en el abono de la chacra, 
sea los huesos en polvo ó convertidos en susuperfosfatos. 

Cinco ó seis de los potreros se hallan en cultivo, pero 
solo 100 acres (25 cuadras) son sembrados á la vez. El 
sistema de cultivo de Mr. Bírney consiste en la 
rotación de las cosechas, en ei cultivo profundo del 
suelo, en los abonos y en los ' reposos con pastos. 
Para sacar unjpotrero de los pastos, la primera siem- 
bra es con avena ó trigo; en seguida la tierra es abonada 
para cultivar papas; en seguida viene una cosecha de 
cebada, la cual es seguida de guisantes, y á continuación 
una cosecha de avena y ceb,ad^, completa la rotación, 
haciendo después descansar f los potreros con pastol-j^^j^ 



— 334 — 

artificiales. Mr. Birney no se adhiere estrictamente á 
esta rotación, porque sus abundantes abonos le permiten 
hacer un uso liberal del suelo, y que además su corta 
proporción de cultivo deja el reposo conveniente á la 
tierra, de manera que él puede en todo tiempo adaptar 
sus cultivos á las exigencias de los mercados: poro la 
rotación indicada es la mas conveniente á sus condi- 
ciones de suelo y clima. Para la siembra del pasto Mr. 
Birney aconseja el sembrar su semilla como cosecha 
separada, en vez de sembrarla junto con el último 
cereal de la rotación. La mezcla que él prefiere es el 
«cowgrass», el pipirigallo y el «ryegrass». Estos buenos 
Australianos, como sus patrones los Ingleses, no hacen 
un gran uso de la alfalfa, que enriquece la tierra, al 
mismo tiempo que es un pasto perenne y sustancioso. Si 
supieran hacer un uso conveniente de este forraje se 
dejarían de mezclas dudosas y del uso riesgoso de los 
pastos subalternos, todos los cuales ayudan á empobrecer 
la tierra, y solo la alfalfa con sus profundas raíces y 
sus abundantes despojos, no tomando nada de la 
superficie, la enriquece, siendo al mismo tiempo mas 
sustanciosa que los otros pastos. Según el sistema adop- 
tado por Mr. Birney, el pasto cultivado debe renovarse 
á menudo, pues él rompe sus potreros cada tres á 
cuatro años, y en los mejores distritos de la colonia 
se ha encontrado que la frecuente renovación de los 
pastos es muy conveniente. La alfalfa, entretanto, es 
perenne y no necesita ser renovada; sus raíces, que 
penetran perpendicularmente en el suelo, sacan su sus- 
tento del subsuelo, enriqueciendo el humus superior con 
sus despojos, sia empobrecerlo. Un potrero de alfalfa 



— 335 — 

puede sembrarse de trigo ó cualquier otra raíz ó 

cereal, y obtenida la cosecha cuya siembra se hace 

derramando un poco de semilla de alfalfa por precaución, 

no se necesita hacer una nueva siembra de alfalfa; esta 

vuelve á brotar con fuerza, á mas de que la tierra con 

alf" 'empre está como abonada y no necesita fertili- 

z' " los Ingleses conocen poco la alfalfa y se 

, poco familiarizados con su cultivo, nfa- 

,3n su clover y los otros pastos que les son 

..¿res, descuidan el mejor de los pastos. 

.uando se tienen tantos pastos cultivados como Mr. 

• ;ney, en comparación de la estension cultivada, la 
uantidad de estiércol que se obtiene es considerable, 
y sus montones de estiércol son conservados de modo 
que la evaporación no le arrebate su ammonia y demás 
elementos fertilizantes. El tampoco vende su paja; en 
adición al abono de los establos, él aplica al suelo polvo 
de huesos en la proporción de 10 á 12 quintales por 
acre. Los abonos se aplican generalmente á la cosecha 
de papas. Según Mr. Birney, las cosechas de alberjas 
son benéficas para el suelo. « Nunca me ha fallado la 
cosecha de alberjas {peacrop) », le hemos oido decir. 

Otro importante ramo de abonos se diriva según Mr. 
Birney de la crianza de ovejas» No solamente reconoce 
los efectos benéficos de estos animales que limpian el 
suelo de malezas, sino que los mira como exelentes 
para fecundar el suelo. Lejos de creer como algunos, 
que el talage de las ovejas empobrezca el suelo, él ase- 
gura que una majada es un carro de abono {tnanure 
cart). » 

El cultivo intensivo es mirado como una condición 



— 336 — 

esencial de la agricultura perfeccionada; así el suelo de 
la chacra de Mr. Birney há sido removido hasta 11 
pulgadas de profundidad. Al preparar la tierra para 
las cosechas de papas, él le dá un arado profundo, y 
la mayor parte déla tierra que tiene bajo cultivo ha 
sido removida hasta la profundidad de 11 pulgadas; ha- 
ciendo que un arado sea seguido de otro mas pene- 
trante y dispuesto de modo á penetrar lo mas posible en 
el suelo. 

En la trilla, el producto ha sido 60 bushels avena 
por acre; 50 bushels cebada y 40 bushels trigo. La 
cosecha de papas se presentaba bien y un pedazo de 
tempranas que se estaban estrayendo produjo 12 
toneladas el ere. Tal és el resultado, después que la 
tierra ha sufrido un cultivo constante de 25 años. Cerca 
de sus habitaciones Mr. Birney cultiva un manchón de 
consuelda espinosa, fowag del que Mr. Birney tiene la 
mas alta opinión. Estoy seguro, y asi se lo espresamos, 
que si Mr. Birney conociese nuestra alfalfa Argentina, le 
daria la preferencia que merece, en vez de pasar su 
vida ensayando diversos yuyos que tengan lugar de este 
rey de ios forrajes Las cebollas que él cultiva en su 
huerta, son grandes y esquisitas, siendo de sentirse no 
esté mas vulgarizada la especie que él cultiva. Sus 
árboles frutales se presentan tan cargados,que sus ramas 
amenazan desgajarse con el peso de la fruta, sobre todo 
las manzanas y peras. 

Para la realización de su sistema de profundo cul- 
tivo y de la plena pulverización de la tierra, emplea 
como instrumentos el arado de doble sulco y el arado de 
un solo sulco [douhle fiirrow y sínglefurrow plough): 



— 337 — 

empleando para el subsuelo el arado de una sola reja 
sin la tabla de barro {single plough witJiout themould 
board). También considera como muy eficaz el desma- 
lezador de Colman y el rastrillo á disco de Cockerel; 
estimando el rastrillo de cadena para cultivar el suelo 
con simiente de pasto. Entre su colección de herramien- 
tas cuenta también el arado de taladro {drill ploug); pero 
es de poco uso, pues generalmente las papas son plan- 
tadas sobre el suelo sin taladros alzados, y rara vez 
aporcadas después. Se ha observado en Sancefield que 
las papas se producen mejor en blanco y sin ser apor- 
cadas; y esto es lógico, siendo el aporcado contra pro- 
ducente, siendo esa tierra removida como un alimento 
que se quita á las raises productoras desde tubérculos, 
para hacerlas sobre los troncos que no lo necesitan: 
pero es indispensable arar profundo. La única operación 
que un buen cultivo de papas necesita, es el desma- 
lezado. 

Con respecto á la labranza del suelo, Mr. Birney 
piensa que mientras mas se pulverice, tanto mejor; y 
cuanto mas por su labor la chacra se aproxima al 
jardin, mas productiva se hace. 

Las vacas de su tamberia forman la mas importante 
parte de su negocio. Término medio, cuenta siempre 
25 vacas lecheras, enviandose la leche á la fábrica de 
quesos de Mr. Romsey. El vende esta leche de 8 á 
9 es. galón, precio que Mr. Birney considera remunera- 
tivo, produciéndole tanto como un chelin por Ib. de 
manteca, necesitándose 2 1^2 golones de leche para 
obtener una libra de manteca. Sus vacas lecheras son 
bien alimentadas y pertenecen á las mejores lecheras 

22 



■.- 338 — 

Sliorthorn, Ayrshire y Jerseis, predominando las Sbor- 
thorn, pues sienaqre ha mantenido un Shorthorn pura 
sangre para sus vacas finas. El cria los terneros de 
sus vacas y compra ademas ganado para engordar; y 
todos los años vende por lo menos 20 cabezas vacunas 
cebadas en su chacra. Como vende la leche, él no 
puede criar ni engordar muchos cerdos; él mantiene 
siempre una buena chancha de cria Berkshire, la cual 
le suministra abundantes lechónos para el consumo, 
de todas las edades y condiciones. Los carneros los 
engorda en los potreros y forman la mejor parte de su 
negocio, pues en ninguna mesa inglesa falta jamás su 
pierna de carnero asada ó cocida, fiambre las mas veces; 
lo mismo que su roastbeef. El trabajo de la chacra 
necesita 5 caballos de esos grandes de labor de raza 
Suffolk ó Ayderdale; dos son yeguas finas de cria, 
destinadas á dar las crias que han de servir para el a 
rado ó los carros. 

El ganado favorito de M. Birney, son las ovejas. 

El mantiene un rebaño permanente de 100 ovejas 
de cria. Son gruesas mestizas calculadas para dar á 
un tiempo un buen vellón, y una buena res de carne. 

Estos animales, á mas de estercolar y fecundar la tie- 
rra, destruyen las malezas, dando además como provecho 
su carne y su lana. 

. Se vé, pues, que en esta chacra, la renta no viene de 
una sola fuente. En ella se cultivan diferentes produc- 
tos, de modo que cuando uno ó mas se frustran,, siempre 
queda alguno para costear los gastos. Los cultivos solo 
ocupan un 4° del terreno y los pastos los restantes. 

Esta es la verdadera proporción para una útil y lu- 



— 339 — 

crativa chacra. El chacarero debe siempre seguir con 
ojo atento las variaciones del gusto y los progresos de 
la agricultura, para adaptar su producción á la de- 
manda. 

El cultivo del Huhlon en Atistralia — El distrito de Bais- 
dale, que comprende el rico valle del rio Mitchell, es el 
principal asiento del cultivo del hublon (en españoUí'ípwío) 
en Victoria. Y en estos paises consumidores de cerveza, 
el cultivo del lúpulo es un grande y productivo cultivo; 
es la viña de los anglo-sajones: a lo que se añade que 
Victoria es el único pais productor de lúpulo en Aus- 
tralia, pues los otros son demasiado cálidos para el 
cultivo de esa enredadera peculiar de los paises trios. 

Este distrito de Bairnsdale se ha distinguido siempre 
por su feracidad, produciendo ademas del lúpulo, papas 
remolachas de azúcar, achicoria y ariruta: pero el culti- 
vó principal de él es el lúpulo y también el maíz. El 
valle del Mitchell que se compone de llanos aluvionales 
muy fértiles á cada costado del rio, con un ancho de 
dos á tres millas; se estima en 25,000 acres de tierra 
tan adecuada para el lúpulo y los otros productos men ■ 
clonados como la que ya se halla en cultivo; mientras 
existe una estensa área de suelo análogo á lo largo del 
Tambo, del Nicholson, del Snowy y otros rios, y en 
torno de los lagos. 

El suelo es un depósito aluvial de fino limo negro 
depositado por el rio y el cual este arranca de las 
montañas de granito, de pizarras y de las lomas cal- 
cáreas. Este depósito de tierra floja y friable, presen- 
ta un espesor de 10 á 20 pies. Los aguaceros son 
copiosos y el elimo tan templado y suave que ese sue- 



— 340 — 

lo fértil puede producir una espléndida vegetación. 
De la fecundidad del suelo puede juzgarse por e^ 
hecho de que el lúpulo produce de 20 á 25 quintales 
por acre, el maiz de 80 á 220 bushel por acre y las papas 
de 10 á 15 toneladas por acre. 

Ya sabemos.que el litoral de Gippeland, donde este 
íértil territorio se encuentra, contiene en sus costas la- 
gos salados con acceso al mar: pero esta entrada es de 
un carácter incierto, á causa de las barras que las obs- 
truyen; lo que ha impedido que este rico campo para 
los trabajos agrícolas sea esplotado en la estension con- 
veniente. 

Hasta hacen 5 6 6 años, la entrada se cerraba á me- 
nudo por completo, dejando por única salida á los pro- 
ductos del suelo Port Albert, unas 100 millas distante. 
Desde esa época, debido á trabajos de dragage empren- 
didos por el gobierno, la salida de los lagos al mar ha 
permanecido abierta, pero apenas si es accesible para 
pequeños «schooners», además de ser peligrosa é incier- 
ta por lo menos. El ferro-carril de Melbourne á Sale es 
de poca importancia para el trasporte de los productos 
de este distrito, pues quedan tres ó cuatro millas de 
acarreo por tierra, espacio intermedio entre el término 
del ferro-carril[de Sale y el puerto mas próximo de aguas 
navegables. Los productos agrícolas son enviados gene- 
ralmente por Schooners, pasando por la entrada de los 
Lagos, cuyo flete es de 1 Ib. por tonelada, lo que es mu- 
cho mas barato que el ferro-carril de Sale. El conjunto 
indicado de circunstancias espHca por que el desarrollo 
de la industria de un pais tan fértil en raices y granos 
alimenticias no se ha desarrollado en la escala que le 



— 341 — 

corresponde, debido á los imperfectos medios de trans- 
porte para los mercados. Solo se cultivan hoy en gran 
escala el lúpulo y el maiz, por consecuencia de su ele- 
vado precio, mientras el cultivo de las papas, el engorde 
del cerdo, la tamberia y otras varias industrias rurales 
se bailan retardadas aun. 

Hace dos ó tres años, el lúpulo de Bairnsdale no tenia 
gran fama que se diga. Pero merced al empeño con que 
se ha estendido y perfeccionado su cultivo, de esa fecha 
á esta parte se ha obtenido muy buenos precios y su 
crédito se ha asentado sobre una sólida base. El lúpulo 
de Bairnsdale se vendia antes de 6 á 8 es. Ib. en Mel- 
bourne; pero después ha valido uno y hasta tres y cuatro 
chelines la libra, lo que hace este cultivo muy lucrativo. 
Asi, tierra sin desmontar en las vegas del Rio, adecuada 
para el cultivo del lúpulo se vende hoy á 20 Ibs. acre; 
mientras las tierras desmontadas y selectas se venden 
hasta 60 libras acre. En 1883, año de nuestra visita, la 
cosecha fué magnifica, y ha habilitado á los cultivadores 
para construir hornos sólidos y para hacer todos los 
arreglos que el perfeccionamiento de su industria exije. 

La cosecha general de lúpulo tiene lugar desde el 1 *^ 
de Marzo. Pero hay variedades tempranas que se cose- 
chan desde principios de Febrero y aun desde Enero. 
Tales son las variedades llamadas Early golding, Early 
Green Bine y otras. La cosecha de este lúpulo temprana 
es siempre pequeña, estendiendose de 1 á 10 y 12 acres, 
esta cosecha queda terminada en pocos di as. Este año, la 
cosecha temprana comenzó el 26 de Enero y para el 16 
de Febrero yá estaba terminada. La cosecha general 
suele comenzar desde el 22 de Febrero adelante. El 



— 342 — 

lúpulo temprano no es tan bueno y abundante como el 
tardío, pero se cultiva para obtener el alto de los pri- 
meros precios. El lúpulo temprano apenas produce de 5 
á 6 y cuando mas 10 Kilos por acre. Del lúpulo tardio 
se obtiene el doble de esta cantidad. 

Hay viñas ó jardines de lúpulo que llegada la cosecha 
tardía suelen emplear 100 á 400 operarios para recoger- 
la: pero en esta operación pueden emplearse mugeres y 
niños . La cosecha se hace con el costo de 6 á 8 es. bus- 
hel {cuartilla). Para el alojamiento de ios cosecheros se 
disponen vastos galpones improvisados de cortezas de 
eucalyptus como las ramas y ranchos de quincha entre 
nosotros; con compartimientos para familias, para niños, 
para mugeres y para hombres. Estos cosecheros se 
componen generalmente de gentes muy decentes, puesto 
que en gran parte se forman de los parientes, amigos y 
conocidos del cultivador que acuden á ayudarlo. Las 
comidas de la mañana y tarde las toman en las chozas; 
pero las del medio dia en las viñas, á la sombra de las 
vides del lúpulo: grandes calderos subministran desde las 
cocinas el agua caliente necesaria para el té. A estos 
cosecheros se les dá agua, leña y papas; lo demás lo 
ponen ellos. El trabajo principia alas 7 de la mañana, 
y se comienza removiendo las varas con las vides ó 
enredaderas; hay una herramienta adecuada para es- 
traerla; hecho lo cual se corta la vid á 2 pies del suelo. 

Las varas con la vid arrancada se colocan sobre unos 
binus^ receptáculo de madera ó mimbre que puede conter 
hasta 20 cuartillas de las flores del lúpulo, que es lo que 
se cosecha. Los cosecheros se colocan en torno del hinn 
y con los dedos arrancan de la vid las ñores del lúpulo 



— 343 — 

dejándolas caer dentro déla hinn. Dos veces al dia son 
vaciados estos Mnns, se mide su contenido y se hace el 
apunte necesario para el pago de los trabajores de cada 
binn. De las bin7is el lúpulo es ensacado en bolsas de 
10 cuartillas, en las cuales se conducen á los hornos don- 
de se estienden para secarlos. 

Los buenos operarios suelen cosechar de 18 á25 cuar- 
tillas al dia. Hay mujeres que con el auxilio de sus 
hijos suelen ganar hasta 1 Ib. est. (5 duros) diarios. Lo 
detalles del cultivo de esta planta, yá los hemos dado 
en otra correspondencia anterior. 

El viage de Melbourne á Bairnsdale es de los mas 
atractivos que puedan imaginarse ; no habiendo nada 
mas agradable que atravesar en estío sus lagos de es- 
meralda, entre riberas hechiceras, con islas encanta- 
doras, en los vapores que los recorren. 

TJnadehciosa escursion de tres horas desde el Rio 
Latrobe aguas abajo, al través de los lagos Willung, 
Victoria y King, nos condujo á las bocas del Rio 
Mitchell. No es menos bello el camino desde allí á 
Bairnsdale, pues en adición á las bellezas del ancho rio 
Mitchell, con pintorescas barrancas vestidas de variados 
follajes y flores, por todo se estienden á la vista los 
campos de maíz y los jardines de lúpulo, formando una 
sucesión no interrumpida todo lo largo del camino. 
Hay algo de encantador en los jardines de lúpulo y en 
los maizales altos de tres y cuatro yardas; cuando la 
brisa agita sus espigas sedosas y las anchas cintas 
verdes de sus hojas, espectáculo que dá la medida de la 
gran fecundidad y riqueza del suelo. La estension de los 
cultivos del lúpulo y maíz, es vasta, y y cada año se 



— 344 — 

estiende mas; asi es, que en pocos años mas, toda la 
estension del valle del Mitchell quedará despojada de 
sus bosques seculares de eucaliptus y convertida en un 
vergel delicioso de cultivos y de abundancia. El acreaje 
del maíz se triplica cada año, y el área del lúpulo au- 
menta un 25 por 100 todos los años. El rinde del lú- 
pulo en el año de 1883, que fué el de nuestra visita, 
llegó á 20 quintales por acre, un tercio mas que el año 
anterior; la cosecha de maíz ha llegado de 100 á 120 
bushels el acre (120 fanegas cuadradas), lo que es un 
rinde enorme. Toda la vegetación la hemos visto en un 
estado espléndido, inclusos los bosques de eucaliptus 
silvestres; sobre todo, si se tiene presente que es en 
las cuchillas de este niismo Gippsland donde los eu- 
caliptus llegan á la altura fabulosa de mas de 400 pies. 
Terminaremos este ya largo capítulo, con la « Expo- 
sición Agrícola de Mornington », la única que tuvo lugar 
durante nuestra visita (el 15 de Febrero). Era la 26'^ 
que celebraba la Sociedad de Agricultores de Mornington, 
ciudad situada á 33 millas al Sud de Melbourne, con una 
población de 525 almas. Ella tuvo lugar en les jardines 
de la Sociedad en Crambourne, obteniendo el mejor éxito 
en todas sus partes. La estación se hallaba algo avan- 
zada, sin duda -para obtener una brillante exposición, en 
lo que respec^ * á la condición de los animales exhi- 
bidos; pero en lo que respecta al número y á la calidad 
del ganado caballar expuesto, la exhibición no ha de- 
jado nada que desear. Los caballos presentados fueron 
mejores y mas numerosos que en el año anterior, según 
oimos. Mucho que hacer tuvieron los jueces desde por 
la mañana temprano hasta las 5 de la tarde, para adjudi- 



— 345 -- 

car los premios en este ramo. Indudablemente, en Vic- 
toria se encuentran los mejores caballos de Australia, y 
de Victoria, las mejores crias se concentran en Morning- 
ton. En los caballos de tiro enteros de edad, obtuvo el 
premio el duque de Edimburgo, de Mr. Lecky; el segun- 
do, Lord Nelson, del mismo, y el tercero, «King of the 
Valley», de Mr. Cameron. En la clase de yeguas de raza» 
hubieron 6 entradas, obteniendo el primero y segundo 
premio las yeguas «Alexa» y «Maud», que fueron muy 
admiradas por sus proporciones y su brillante pelaje. 
En la clase de potrancas finas de tres años, hubieron 
5 entradas y los animales fueron superiores, mostrando 
los jueces alguna dificultad en decidir respecto al mérito 
respectivo de estos bellos animales. 

El mismo número de entradas hubieron para los po- 
trillos finos de dos años, distinguiéndose dos por su be- 
lleza, pertenecientes á los señores Richardson que ob- 
tuvieron el primero y segundo premio. En las potrancas 
de un año solo hubieron cuatro entradas, para los potrillos 
de cinco años, dividiéndose los honores de estos últimos 
entre los señores Chirchton y Paterson. 

En los caballos enteros de tres años Mr. Lecky obtuvo 
el premio de 5 libs. est. No se expusieron caballos ente- 
ros Thoroughbred; pero en yeguas de esta clase hubieron 
12 entradas, obteniendo Mr. Chrichton el primero y se- 
gundo premio. En caballos de montar hubo una esplén- 
dida entrada de 22 animales, algunos de una calidad 
superior. En hunters hubieron 15 entradas. En la clase 
de palafrenes de clama hubieron 11 entradas, obteniendo 
los primeros honores un brillante oscuro de Miss Conorr- 
Hubieron seis entradas para caballos de volanta, ocu- 



— 346 -- 

pando el primer lugar nna bella yegua de Mr. Strettle. 
Hubieron nueve entradas para grandes caballos de tiro 
de carro, mostrándose superiores en su clase. Hemos 
entrado ^en esta fastidiosa enumeración para hacer ver 
cuanta es la riqueza y variedad del ganado caballar 
inglés y australiano, y cuan brillantes son sus exposicio- 
nes en este ramo. 

Les caballos de paso y trote largo, hoy únicos en voga 
en Norte América y el mundo, llamaron mucho la aten- 
ción en esta exposición, ganándose el mas sobresaliente 
de ellos, Von Moltke, una copa de 15 guineas. 

Como una docena de damas ertraron en la lista para 
las carreras de saltos de cerco y zanja que terminaron 
la exposición, ensayo y adjudicación de la parte caballar 
de la exposición. El primer premio por lo bien sentada 
en la silla y por la destreza lo obtuvo Miss Mary Mac- 
Lellan. Las ¡jonies espuestas fueron muchas y selectas y 
los premios adjudicados bien merecidos. 

Todo lo que la exposición caballar ha sido satisfacto- 
ria, la de ganados ha sido mediana, como lo comportaba 
la estación. Los shorthorn se hallaban muy mal 
representados y algunos de los animales ni aun 
estaban en condición de ser expuestos. Los Hereford 
estaban mejor representados, obteniendo premios los 
señores Nixon y Minbolk y Mr. Mac-Millan fué premiado 
por un magníflco buey gordo de esta raza. Entre las 
vacas gordas hablan algunas en buen estado, distin- 
guiéndose dos sobresalientes del rodeo de Mr. Cameron. 
Los carneros exhibidos se presentaron en puy regulares 
condiciones, distinguiéndose los merinos por la finura de 
su lana y los de razas inglesas perfeccionadas por la 



— 347 — 

magnitud y belleza de su vellón. Los cerdos gordos 
fueren pocos pero en magnífico estado. Las aves de 
corral se hallaban muy pobremente representadas, 
siendo la estación muy avanzada para esta clase de 
exposición. Los productos de tamberia expuestos se 
presentaron en grandes lotes, distinguiéndose los que- 
sos por su buena calidad. La exhibición de productos 
agrícolas no fué de grandes proporciones; pero los 
artículos exhibidos eran de primer orden por su calidad 
y aspecto, habiendo la estación mostrádose muy favorable 
para los vegetales. 

Las obras y trabajos de agujas de mano de señoras 
espuestos, mostraban habilidad y gusto, aun que no 
se distinguían por su brillo: el carácter inglés es sólido, 
aun en las mujeres, y dan siempre la preferencia á lo 
útil, sobre lo simplemente ostentoso. Como las frutas y 
dulces espuestos no se hallasen protejidos detras de 
cristales, ó de una regula de alambre, resultó que los 
«roughé* y <darrikines» de la concurrencia y aun algu- 
nos que no hacían profesión de serlo, se los adjudicaron 
á sí mismos, devorándolos con avidez hasta hacerlos 
desaparecer como por ensalmo. Este fué un cuadro de 
sorpresa no prevista en el programa de la exposición, ni 
por los dueños de esos comestibles, que esperan sin duda 
embolsar algunos chelines con su importe. En definitiva 
y todo considerado, esta exhibición rural fué un «great 
succes», terminando la ceremonia de la adjudicación con 
un abundante lunch, en que no hubieron pretenciosos 
discursos, pero sí un buen apetito .... á la Australiana. 

La Horticultura y jard'meria no se encuentran mas 
desatendidos que los otros ramos en Victoria, lo que es 



— 348 — 

fácil deducir de la mera inspección de los estableci- 
mientos públicos y particulares y por algunas excposicio- 
nes á que hemos conurrido. En la de la «Sociedad 
Hortícola de Victoria» por ejemplo, hemos visto 
colecciones verdaderamente esquisitas de uvas, peras, 
manzanas, ciruelas, duraznos, nectarinas, tomates etc. 
Las clases mas estimadas y raras son las peras «Tyson, 
Souvenir du Congres», Beurré de la Assomption, Monsa- 
llard y una pera durazno especial, digna de ser 
aclimatada en Buenos Aires donde la pera se produce 
con abundancia, esquisita y sin plaga. Entre las manzanas 
se distinguen las Worcerter y Pearmain de brillantes 
colores; la Tullen y la Cellini; entre las ciruelas, la 
moscada tardia, la Ovefsall y la Cornela Gectarina, 
eutre los tomates, el General Grant y el Wathway 
l^xelsio- Entre las flores, las mas nuevas é interesantes 
que vimos fueron la Erica cerinthoidescoronata, la Eu- 
charina mazónica, la Clerodendron kempferi; la Stepha- 
notis floribunda y la Boubardia elegans. Éntrelas plantas 
de follage ornamental, hemos distinguido la Jucca 
alocefolia variegata. Entre los arbustos bellos por su 
follaje y sus flores, podemos enumerar el Cletra arbórea 
y el Gucaliptus fiscifolia, el Bignonia epilfoiley y grandi- 
flora, el Cirilla racemiflora y el Tecoma Mac-Kennirg de 
África Sud. Hemos presenciado otra esposicion Hortícola 
en el distrito de Boroondara, que no por ser de campaña 
fué menos brillante ni concurrida, distinguiéndose por 
sus escelentes frutas y por algunas bellas flores. 



mm ! ESTUDIOS 

DE LA 

COMISIÓN ARGENTINA 

SOBRE LA 

AGRICIILTIJRA, GANADERÍA, ORGANIZACIÓN \ ECONOMÍA RURAL 

BN 

INGLATERRA, ESTADOS UNIDOS Y AUSTRALIA 

Por T^icardo ^ewton y Juan X^lerena 
Comisionados por el Exmo- Gobierno de Buenos Aires 



Tercera Parte — Tomo VIII : 




BUENOS AIRES 



Imprenta y Fundición de Tipos «La República», Belgrano 13 
1 884 



XVIII 



SUMARIÓ — VI. Estadística de la polilaeion, agricultura, ganadería, 
etc. — VII. Datos sobre administración, gobierno, comer- 
cio, inmigración — VIII. Ciudades principales — IX. Estado 
moral, jtolitico y social. 



Comenzando por loá habitantes, ya sabemos que la 
población en Victoria principió en 1839 con 14 habitantes 
por todo. 

Pues bien, en 1871, solo 36 años después, el censo 
nos presenta un total de población de 731,528 almas. 
¿De donde habia salido todo este innumerable pueblo 
situado á tan inmensa distancia de la Europa, que aun 
es hoy, como en tiempo de la grandeza de la antigua 
Roma, que era Europea también, la Oficina gentium? 
Ese era el resultado de las instituciones libres y de la 
liberalidad de principios que presiden á 'a colonización 
Inglesa. La Inglaterra, desde su célebre filosofo Bacon, 
el primero de su gloriosa serie de grandes pensadores, 
há llegado á identificarse con los progresos de la ciencia 
y de la industria moderna; y se ensancha, se engrandece 
y hace milagros con esos dos auxiliares poderosos, la 
industria y la ciencia, en el gobierno, como en todo. 
De ese número de habitantes, 401,050 eran varones, 



— 4 — 

y 330,4'78 mujeres. El número de casas habitadas, 6997; 
casasen construcción 866: por todo 158,481. Entre esta 
población se contaban 17,857 chinos, de los que solo 
31 eran mngeres. La población indigena de Victoria, 
cuando la fundación de la colonia, llegaba á unas 6000 
almas, según un censo oficial de la época. En los diez 
años, desde Abril 1° de 1839, hasta Diciembre 31 de 
1849, Mr. Tilomas, el curador de los indígenas, puesto 
por el gobierno, informó sobre los naturales de los distri- 
tos de Yarra y de Western Port, qne habia habido 
158 defunciones y solo 20 nacimientos. Estas tribus que 
contaban 350 almas en 1836, quedaron reducidas en 
1851 á 76. En 1851 su número total habia quedado 
reducido á 2,603; en 1863 este número habia descendido 
á unos 1,908. En la fecha del censo de 1871, alcanzaban 
al número de 1,330, á saber: 784 varones y 546 mujeres. 
En Marzo 15 de 1877 su número habia quedado reducido 
á 1,067, incluyendo entre ellos los mulatos, á saber; 
633 varones y 434 mujeres; niños, 297; los negros 
pura sangre llegaban 774 y mestizos á 293. 

Según el censo tomado en Diciembre 31 de 1881, la 
población europea ó de origen europeo llegaba á 
882,232 almas, siendo 464,222 varones y 418,010 muje- 
res. El número de chinos era de 11,639 hombres y 196 
mujeres y los aborígenes 780, de ellos 471 varones y 309 
mujeres. Población total 882,232. Añadiendo los indí- 
genas que no están incluidos, suman 883,012. Los 
fallecimientos en el año 1880 llegaron á 11,652, de ellos 
6,610 varones y 5,042 mujeres. Los nacimientos regis- 
trados fueron 26,148, de estos, 13,358 varones y 12,790 
mujeres. Los matrimonios en ese mismo año llegaron 



— 5 — 

á 5,286. En proporción para cada 1,000 habitantes, 
los nacimientos fueron 30.75; los matrimonios, 6.22 
y los fallecimientos, 13.70. Habia un total de 181,551 
casas ó habitaciones, de las que 170,019 ocupadas; 
10,648 inhabitadas y 884 en construcción. Compara- 
do con el censo de 1871 hay un aumento en la pobla- 
ción de 127,954 almas; las casas habitadas pre- 
sentan un aumento de 11,538; las inhabitadas un 
aumer.to de 3,651 y las casas en construcción un au- 
mento de 18. 

Según el censo de 31 de Diciembre de 1882 que tuvo 
lugar durante nuestra escursion á las colonias de Vic- 
toria, llegaba en ese año según las cifras oficiales á 
906,232 almas, lo que da un aumento de población 
en un año de 23,991 almas; esto es un aumento mayor 
de 1,826 almas que en 1881; un aumento que aunque 
menor del año de la Exposición 1880 en 2,166 almas, 
ha sido mayor de todo otro año hasta 1801; el au- 
mento por un exeso de llegadas sobre las salidas es de 
10,880 almas en 1882, unas 080 almas menos que en 
1880; siendo 3,558 almas mayor que el mismo exeso en 
1881; siendo también superior al de todo otro año des- 
de 1870; el aumento por exeso de nacimientos sobre las 
defunciones ha sido en 1882 de 13,111 almas, que 
con esepcion del de 1875, es el mas pequeño en los úl- 
timos 14 años. De las 906,223 almas del censo de 
1882, 477,507 son varones; y 428,716 mujeres. 

Como estas dos colonias de Victoria y Nueva Gales 
del Sud son las mas importantes de Australia por su 
población y recurso, procederemos á hacer la estadística 
comparativa de ambas sobre algunos puntos, para sacar 

2 



— 6 — 

aquellas deducciones que la lógica mas evidente pueda 
sujerir respecto ásus condiciones respectivas y principios 
de desarrollo. Porque en lo que respecta á sus condicio- 
nes físicas, Nueva Gales del Sud es casi un pais tropical; 
y Victoria un pais templado, mas bien fresco, sin ser frió. 
Entre tanto, mientras la primera está animada del 
principio del libre cambio, Victoria se aforra al sistema 
proteccionista mas esclusivo. Comenzando por el progre- 
so comparativo de la población, de 1880 á 1881, 
Victoria ha pasado de 860067 almas, á 8882,232 almas. 
Nueva Gales del Sud ha pasado de 739,385 almas, á 
781,265, siendo el aumento para el año 

Victoria 22,165 

Nueva Gales del Sud 41,880 

La diferencia asi espresada se debe principalmente 
al mucho mayor influjo de población por mar en Nueva 
Gales del Sud, que recibe directamente la línea de vapo- 
res de San Francisco, la de la India y Nueva Zelanda 
y la de Europa; mientras Victoria solo recibe dos líneas 
Europeas. La ganancia neta en inmigración sobre 
emigración es como sigue: 

Nueva Gales del Sud 22,808 

Victoria 7,322 

La estadística de la producción dá aun resultados mas 
interesantes. Aunque Nueva Gales del Sud tiene, á 
mas del oro, hulla, estaño y cobre, la producción de oro 
de Victoria mas que contrabalancea todo. El valor de la 
producción mineral ha sido para las dos colonias como 
sigue para el año: 

Colonia de Victoria, libras esterlinas 3,467,242, equi- 
valentes á pesos fuertes 17,330.210. 



— 7 — 

Nueva Gales del Sud 1,318,840, equivalente á pesos 
fuertes 6,594,200. 

Se vé pues que Victoria produce cerca de tres veces 
la riqueza metálica de Nueva Gales del Sud. Si las cifras 
auríferas las estendemos por un espacio de años la in- 
mensa ventaja de Victoria resalta mas aun. Hé aqui 
la estadística de la producción de oro en las colonias 
inglesas de Australia de 1851 á 1881 : 

Librng esterlinae Equivalente á pesos faertee 

Victoria 198.586,868 092.934,340 

Nueva Zelanda 37.367,156 186.835,830 

Nueva Gales del Sud.... 33.477,003 166.285,330 

Qneensland 12.486,499 62.532,495 

Sud Australia 927,105 1.687,025 

Tasmania 711.504 3.657,520 

Con esta enorme ventaja en la producción del oro, 
Victoria puede tener un brillante futuro delante de sí, si 
ese enorme capital que la fortuna le ha acordado, no que- 
dase disipado por los malos arreglos políticos y finan- 
cieros prevalentes. 

En lo que respecta á agricultura, la feracidad del 
suelo de Victoria, su clima mas templado y la compara- 
tiva densidad de su población, tienden á colocarla rá- 
pidamente en primera posición. Pero resulta evidente- 
mente de las cifras anteriores, que esta no puede 
sostenerse sino temporariamente por la producción del 
oro, pues los pasos rápidos que dá Nueva Gales en po- 
blación y su mayor ostensión de territorio, tienden á 
levantarla, debiendo muy luego adquirir una superio- 
ridad incontrastable. La producción del trigo en 1881, 
ha sido como sigue: 



— 8 — 

Victoria, producción de trigo en bushels (cuar- 
tillas) 8714371 

Australia Sud 3405766 

Nueva Gales del Sud 8087032 

Sud Australia, aunque considerablemente inferior á 
Victoria en la masa de los productos, presenta un 100 
p.7o mí^s de tierra en cultivo, circunstancia que habla 
por si con relación á la fecundidad. 

Pasando ahora á la industria pastoril, hay que 
hacer presente que Victoria ha aumentado sus hatos 
de ganado flno ampliamente en estos últimos años, dis- 
minuyendo sus rebaños de ovejas, mientras en Nueva 
Gales del Sud un procedimiento contrario ha tenido 
lugar, observándose en ella un enorme aumento de sus 
rebaños y un gran decrecimiento en su ganado mayor. 

Entre tanto, la oveja es, indudablemente, una riqueza 
mas sólida, positiva y proficua para el suelo, pues ade- 
más de la carne dá la lana, lo que no sucede con el 
rebaño mayor, que dá pieles, como también las dá la 
oveja, mas no una renta anual segura antes de ser 
carneado, como la oveja con su lana. El progreso, 
pues, en el ganado ovejuno, es un progreso ventajoso y 
real. Hé aquí las cifras- 

V I G T o R I 





ISÍ» 


Is81 


Caballos 


1F034? 
1 i 322080 


275r)i(; 


Vacas 


1286267 


Ovejas 


10360285 





Nl'EVA 


— 9 — 
GALES DEL 


SUD 






1873 


1881 


Caballos 


328014 

2710374 

19928590 


344016 


Vacas 


2\S2226 


Oveias 


36591986 



La comparación que es difícil establecer, es la de las 
industrias manufactureras en las dos Colonias, por causa 
de la no coincidencia en los capítulos de los programas 
de ambas estadísticas. Como quiera, los brazos emplea- 
dos en las manufacturas en ambas Colonias, son los si- 
guient-^s : 

Victoria .••• 43,209 

Nueva Gales del Sud 20,849 

Para el comercio solo puede establecerse parangón 
entre las exportaciones que dá las siguientes cifras: 



Nueva Gales del Sud, valor de su ex- 
portación £ 12697788 £ 17 11 cliel. 7 d» 

Victoi'ia, valor de su exportación.... » 11220467 » 13 3 » 11 » 

Parece extraordinario que Victoria con mayor po- 
blación, mayores manufacturas, mayor producción de oro 
y de trigo se haya de este modo quedado atrás. ¿ Debe 
esto atribuirse á su sistema proteccionista de comercio, ó 
á su industria minera sujeta á alternativas que no depen-^ 
den del trabajo, ni del monto del capital empleado? Si 
Victoria exportase tanto por cabeza como su vecina, ella 
debería entonces tener una producción mayor por valor 
de Ibs. est. 3.800,000. Los proteccionistas pretenden que 
esta diferencia proviene de una mayor producción de 



— 10 — 

las manufacturas locales para el consumo interior. Para 
saber de cierto, supongamos que el salario relativo de 
los operarios en ambas colonias es el mismo; el valor 
de los productos manufacturados seria para el año en 
cuestión : 

Victoria. £ 6200000 

Nueva Gales del Sud. . . « 4300000 

Aqui la diferencia no es £ 2.000,000; sino de £ 
1.900,000. Queda pues por colmar un vacio de £ 
2.000,000; y esta suma debe considerarse como una 
p(';rdida anual por la política de mutilar la producción 
local recargando de impuestos aun las herramientas de 
trabajo, é impulsando el trabajo en canales improduc- 
tivos. 

Pero cual de los sistemas, el proteccionismo ó el libre 
cambio hace mas próspero un país ? Es evidente que el 
país que mas ahorros acumula es el mas próspero. Estos 
ahorros se miden por depósitos en los Bancos. 

En 1881 estos fueron para — 

Victoria £ 2569000 

Nueva Gales del Sud . . . « 2698000 

Descartando las diferencias de población, en clases 
trabajadoras, en condiciones iguales, tienen mas econo - 
misado por valor de £ 750,000 en el país libre cambista 
que en el proteccionista. La razón es obvia: en el pays 
proteccionista todo se compra mas caro y los salarios 
son mas bajos. De este modo Nueva Gales del Sud, país 
con menor población y facilidad que Victoria, se presenta 
en las cifras de la estadística, en una situación mas ven- 
tajosa y próspera que ésta, solo por hallarse administrado 



— 11 — 

bajo mejores principios económicos en lo que respecta á 
inmigración y libertad fiscal. 

Los datos estadísticos de Victoria con relación á los 
productos agrícolas para el año 1881, son: 

Número de pertenencias ó hijuelas, 49,505; ostensión 
de tierra en ocupación, como propiedad, 9,656,879 acres; 
tierra arrendada, 1.935,507 acres; total ocupado, 
11,592,386 acres. Tierra bajo cultivo 1.993,916 acres. 
Cultivado en trigo 976,416 acres; producto 9.716,049 
cuartillas; producto medio por acre; 9,05 cuartillas 
(bushel) acre Avena 136,910 acres, produciendo 2,358,459 
cuartillas; producto medio por acre 17.61 cuartillas, 
cebada 68,480 acres; producto 10,63,751 cuartillas; maiz^ 
17,69 acres, producto 19,269 cuartillas; centeno 1.569 
acres; producto 13.978 cuartillas. 

Guisantes y habas, 24,388 acres; producto 124,700 
toneladas y producto medio por acre 2.79 toneladas. 
Nabos, 460 acres; producto 1^932 toneladas. Mangeliourzel, 
4,281; producto 12,905 toneladas. Remolachas.^ zanahorias^ 
colinabos, 348 acres; producto 2,403 toneladas. Cebollas 
1,056 acres; producto 4,979 toneladas. Heno, 249,424 
acres; producto 300,184 toneladas, producto medio por 
acre 1.20 toneladas. Forrage verde 9,617 acres. Pastos 
artificiales permanentes, 253,825 acres. Achicorias, 230 
acres; producto 960 toneladas. Semilla de pasto y clover 
2,812 acres; producto 26,290 cuartillas. Lúpulo, 428 
acres; producto 2,744 galones. Tabaco, 1,990 acres; 
producto 17,333 galones. Viñas, 4,980 acres; producto 
24827 galones, convertido en aguardiente 79,055 galones; 
Vino producido 484,028 galones. Aguardiente manufac- 
turado unos 3.038 galones. Otras cosechas, 984 acres. 



Jardines, 12,487. acres* Hortalizas, 9.781 acres. Tierra 
en barbecho, 194,004 acres. Comparado con el afio anterior 
hay un aumento en el rinde del trigo de 320,128 cuarti- 
llas. 

Los otros aumentos son: Heno, 1,11 toneladas, lúpulo^ 
204 galones. Tabaco, 16,036 galones. Uvas, 8,547 
galones. En otras cosechas ha habido disminución, como 
ser en la avena, cebada, maiz, centeno, guisantes y 
habas, papas, nabos y mangelwurtzel, remolachas y 
zanahorias, cebollas, achicorias y uvas, 

Respecto á esteiision territorial el área estimada de 
la Colonia es 56,446,720 acres. De estos, 11.000,000 
de acres se componen de desiertos poblados de ma- 
torrales del arbusto mollee, lagos lagunas, etc.; que 
dando un área accesible total de 45.446,720 acres. 
De esta área 12.000,000 ocupan las montañas y bos- 
ques, habiéndose reservado ó enagenado de las restantes 
26.387,442 acres; quedando 7.056,278 acres hábiles para 
selección, cuya área ha sido aumentada ulteriormente 
con tierras abandonadas ó confiscadas por la corona en 
la cantidad de 2.753,614 acres, haciendo un total de 
9.812,892 acres como el área disponible para selección 
en el año 1882. 

Durante el año de 1880 la selección extendió á 
725,001 acres, lo que dá, término medio 180 acres 
para cada selección; la selección bajo otros términos 
de la ley, se estendió además á 16,262 acres, siendo 
la media por selección 15 acres. 

En 1880 las estancias ó /íwns llegaban á 701 compren- 
diendo 17.183,843 acres, cuya renta anual pagada al 
Gobierno, se eleva á 104,843 lib. est.; 469 de estas 



— 13 — 

estancias se hallan adjuntas 1.690,317 acres de tierra 
comprada por sus ocupantes. La estension media de cada 
estancia ó run es de 34,513 acres; de lo que resulta 
la suma indicada abonada al Gobierno como renta á ra- 
zón de 3 cts. por acre. 

Durante 1880 el área ocupada con licencias pastoriles 
quedó reducida por ventas, selecciones, reservas y 
proclamaciones de comunas á 331,185 acres. La venta 
pastoril pagada durante el año se elevó á 88,065 
lib. est. 

Ahora pasaremos á los cultos existentes en la Colonia 
y á los edificios que les están consagrados. 

Existen en la Colonia 2,890 entre iglesias, templos, ca 
pillas, oratorios y otros edificios de destinación religiosa. 

Todos los cultos en la actualidad se hallan reducidos 
á sostenerse por sí mismos; pues unas 50,000 lib. est. 
conque eran anualmente favorecidos, por los términos 
de la ley, cesaron de acordarse desde 1876* 

El próximo número de servicios efectuados durante el 
año de 1879 fué de 2¿6,804. Hay acomodo en los 
templos para 412,330 asistentes; con una asistencia me- 
dia de 273,103. Para el año de 1880 corresponden 
las siguientes cifras. Iglesia AnglicanabOO entre templos 
y lugares de reunión; 70,863 asientos; asistencia media 
44,377, Iglesia libre de Inglaterra; 5 lugares de culto; 
670 asientos, asistencia media 290; Presbiterianos 667 
lugares cultos; 73,000 asientos; asistencia media 64,780. 
Sínodo Presbiteriano de Victoria, 1 lugar de culto; 350 
asientos; asistencia media 80. Presbiterianos Ubres 20 
lugares de culto; 2500 asientos; asistencia media ] ,355. 
Metodistas Wesleijos 653 lugares de culto; 92,281 asien- 



— 14 — 

tos; asistencia media 61,901. Metodistas Primltvos, 152 
lugares de culto; 13,000 asientos: asistencia media TOOL 
Metodistas Unidos, Iglesia libre, 68 lugares de culto; 
7279 asientos; asistencia media 3906. Metodistas co~ 
nexion Nueva, 2 lugares de culto; 700 asientos; asistencia 
media; 400 Cristianos Bíblicos; 103 lugares de culto; 10,603 
asientos; asistencia media 4272. CongregacimialUtas^ 
97 lugares de culto; 16,721 asientos; asistencia media 
8660 Bautistas (incluyendo los Bautistas particulares) 76 
lugares de culto; 13,800 asientos; asistencia media 2910 
Unitarios, 1 lugar de culto; 200 asientos; asistencia media 
60. Conexión Calvinista de Gales, 5 lugares de culto; 900 
asientos; asistencia media 370 Iglesia de Cristo, 31 lu- 
gares de culto; 4065 asientos; asistencia media; Sociedad 
de Amigos, 2 lugares de culto; 180 asientos; asistencia 
media 70; Moravos, 2 lugares de culto; 315 asientos; asis- 
tencia media 125. Iglesia de Marinos, 1 lugar de culto; 
250 asientos; asistencia media 150. Swedenburgueses 2 
lugares de culto; 150 asientos; asistencia media 62. Igle- 
sias de la Union, 7 lugares de culto; 1115 asientos; asis- 
tencia media 800. Católicos Romanos, 450 lugares de 
culto; 94,760 asientos; asistencia media 60,260; Católicos 
Apostólicos, 4 lugares de culto; 830 asientos, asistencia 
media 180. Israelitas Cristianos, 1 lugar de culto; 200 
asientos; asistencia media 68; Espiritualistas, 11 lugares 
de reunión; 1500 asientos; asistencia media 900. /w- 
•í?fo5, 6 sinagogas; 1919 asientos; asistencia media 501. 

El clero enrejistrado llegaba en 1879 á 703 cómo sigue: 
Iglesia Anglicana 156: Católicos Romanos 94; Presbite- 
rianos 156; Wesleyos 139; Congregacionalistas 48; Bau- 
tistas 40; Cristianos Bíblicos 16; Luteranos Evangelistas 



— 15 — 

12; Calvinistas Gales 2; Iglesia de Cristo 14; Otras sec- 
tas cristianas 18; Indios 8. Respecto al número de 
sectarios de cada una de estas diversas denominaciones, 
solo podemos darla en sus denominaciones mas generales 
con sujeción al último censo de 1881. Iglesia Anglicana 
319,922; Presbiterianos 140,316. Wcsleijos 116,906. 
Otros protestantes, 65,151; total de protestantes 642,255. 
Católicos Romanos Irlandeses ó descendientes de estos 
211,820 /w/íos 429; Paganos 21,124; Otras sectas S,202. 

En el ramo de «Instrucción Pública», comenzaremos 
por las «Escuelas denominacionales». En 1880 existian 
1,598 de estas en la Colonia, con una asistencia media 
de 119,770 alumnos y 13,320 maestros. Se particularizan 
del modo siguiente: «Iglesia Anglicana», 303 escuelas; 
866 maestros varones; 1,619 maestras mujeres; 9,853 
alumnos varones, y 12,000 alumnas mujeres. «Iglesia 
libre», 95 maestros varones y 115 maestras mujeres. 
«Presbiterianos», 321 escuelas; 1,618 maestros y 26.800 
alumnos. «Sínodo Presbiteriano de Victoria»: 1 escuela, 
3 maestros varones y 6 mujeres, con 26 alumnos varones 
y 50 alumnas mujeres. «Presbiterianos libres» 6 escuelas 
15 maestros varones y 16 maestras mujeres, y 252 alum- 
nos. «Wesleyos»: 380 escuelas, 3,868 maestros y 25,802 
alumnos. «Metodistas Primitivos», 76 escuelas, 686 maes- 
tros y 5,033 alumnos. «Iglesia Libre de Metodistas 
Unidos»: 38 escuelas, 141 maestros varones, 142 ma- 
estras mujeres, 1,066 niños y 1,151 niñas. «Metodistas 
déla Nueva Conexión»: escuela, 19 maestros y 1170 
alumnos. «Cristianos Bíblicos»: 50 escuelas, 300 maestros 
varones, 258 maestras mujeres, 1,483 niños y 2,594 
niñas. «Independientes»: 61 escuelas, 387 maestros varo- 



— le- 
nes y 413 maestras mujeres, 2,767 niños y 3.206 niñas. 
«Bautistas»: 50 escuelas, 527 maestros y 5,570 discípulos 
«Luteranos Evangélicos»: 15 escuelas, 30 maestros 
varones y 20 mujeres, .834 niños y 378 niñas. «Unitarios» 
1 escuela, 6 maestros, 24 niños. «Conexión Calvinista 
Galesa»: 5 escuelas, 87 maestros, 589 alumnos. «Discí- 
pulos de Cristo»: 17 escuelas, 70 maestros varones y 60 
mujeres, y 915 niños. «Moravios»: 13 escuelas, 5 maes- 
tros, 60 niños. «Swedenburgueses»: 1 escuela, 8 
maestros, 33 niños. «Israelitas Cristianos»: 1 escuela, 
5 maestros, 35 niños. «Iglesia Católica Romana»: 254 
escuelas; 400 maestros varones; 639 maestras mujeres; 
8,447 niños, y 10,884 niñas. «Judíos»: 5 escuelas, 12 
maestros y 150 alumnos. «Iglesia de la Union»: 4 
escuelas, 39 maestros y 370 alumnos. «Espiritualistas»: 1 
escuela, 21 maestros y 149 alumos. 

El sistema de instrucción pública primaria en Victoria, 
es libre, secular y compulsorio; habiendo la ley que lo 
eotablece entrado á regir desde el 1" de Enero de 1873. 

El Departamento se halla bajo un Ministerio de Edu- 
cación Pública, que es solo responsable al Parlamento 
y al país, y el cual tiene á su cargo la administración 
de todos los bienes y rentas afectos á las escuelas, 
teniendo virtual mente la incumbencia de pagar ó despe- 
dir á los dependientes del ramo. La asistencia á las es- 
cuelas es compulsoria entre las edades de 6 y 14 años; 
la asistencia tiene un mínimo de 60 dias cada 6 meses, 
reconociéndose solo como escusas válidas para la no 
asistencia, las siguientes: el recibir educación suficiente 
en otra parte; enfermedad; temor de contagio ú otra 
causa de fuerza mayor; el hecho de no existir escuela del 



— 17 — 

Estado dentro del radio de 2 millas, en caso de haber ya 
el niño recibido educación hasta el nivel fijado. 

Estas disposisiones de la ley se hallan reforzadas por 
Truant oficers, esto es, vigilantes encargados de hacer- 
las cumplir, demandando á los padres omisos y obli- 
gándolos á educar a sus hijos. La instrucción impartida 
prescinde por completo del credo contencioso de las 
diversas sectas es secular en el sentido de no ser afiliada 
á una secta dada, prohibiéndose la enseñanza theológica 
dogmática; y permitiendo la de otros ramos, mediante el 
pago de pequeños gajes que los reglamentos fijan. 

Según los datos estadísticos del censo de 1871, el es- 
tado educacional del pueblo era entonces; 474,787 perso- 
na que sabían leer y escribir; 6568 con una educación no 
especificada. En 187;-) se estimó que el número de ni- 
ños en edad de escuela existentes en la colonia, esto 
es, entre 6 y 14 años, era de 295,406. El número total 
de escuelas y establecimientos educacionales de todas 
clases existentes en 1881 era de 2301 escuelas; dirigi- 
das por 2404 maestros varones y .3,313 maestras mu- 
geres; existiendo 136,826 niños y 127,712 niñas en 
asistencia á dichas escuelas. 

En el año 1880, en los 317 distritos escolares de 
la colonia, se hallaron en actividad 1533 escuelas diurnas 
del Estado y 180 escuelas nocturnas del mismo, for- 
mando un total de 1713 escuelas. El número de niños 
matriculados durante el año fué de 227,778 á saber 
119,237 niños varones y 108,538 niñas. La asistencia 
media fué de 62,466 niños y 56.793 niñas; formando un 
total de 119,259 niños de ambos sexos. Una disminu- 
ción en los roles respecto al año anterior de 3394 niños 



— 18 — 

pero uü aumento en ]a asistencia media de 2,651. 
El percentage de la asistencia media en el número 
enrolado fué de 2,5535. El número de nuevos edifi- 
cios de escuela abiertos durante el año fué de 114, 
presentando acomodo para 5,39, niños; y ademas, 12 
edificios de escuela fueron ensanchados, aumentando el 
acomodo para 670. El costo de la educación de cada 
niño en asistencia media es en Victoria de 3 libras 
esterlinas 16 chs. 10 3[4 ds. (mas de 10 duros) en las es- 
cuelas divinas; y I libra esterlina 13 chs. 9 Ii2 ds. en las 
escuelas nocturnas; y libra esterlina 3 con 18 chs. 2 Ii2 
ds. para las dos combinadas. Estas cifras son algo 
mas elevadas que las del año anterior, á saber, de Ich. en 
las escuelas divinas y de 1 1[2 chels. en las nocturnas. 
Los elementos docentes consistieron en un total de 4185 
institutores como sigue; Maestros principales, 1273 va- 
rones; 307 mugeres; ayudantes 222 varones y 666 
mugeres. Maestras de trabajos mugeriles 595. Maestros 
pupilos 341 varones, 781 mugeres. El número de edi- 
ficios de escuela pertenecientes al Departamento en 1880 
era de 1482 con acomodo para 142,612 alumnos y 987 
residencias de Maestros. Durante I88I se entablaron 
demandas en 5851 casos por los Truant ojicers, contra 
los padres ó apoderados que descuidaban en enviar sus 
niños á la escuela, resultando 4867 convicciones. In- 
flijiéronse multas que en general eran mas severas que 
antes, en dos casos los demandados fueron presos por 
no pagar las multas impuestas. 

En el año de 1881 las escuelas privadas de todas cla- 
ses en la colonia llegaron á 568, con 34,824 alumnos, 
enseñados por 1587 maestros. 



— 19 — 

En estas cifras no se incluyen los colegios ni las 
Escuelas Gramaticales, en número de 6 con 55 maestros 
y 993 alumnos. En adición á ésto existe un colegio 
presbiteriano en Geelong; una escuela supeiiof en 
Sandhurst, un colegio en Ballarrt, otro colegio en Hamil- 
ton y dos Colegios de señoritas, el uno en Melbourne y 
el otro en Hamilton. En conexión con las Escuelas 
gramaticales hay tres becas de £ 21, pagaderas du- 
rante 3 años, acordadas anualmente cá los niños de me - 
nos de 14 años que se educan en las Escuelas;tambien dos 
de igual valor que se acuerdan aunalmente por dos años 
á los estudiantes distinguidos que se preparan para 
asistir á los cursos de la Universidad. En conexión con 
el colegio escosés existe un premio de 21 £ anuales, pa- 
gadero dos años consecutivos, que se abre todos los años 
á la competencia de niños inferiores á 14 años de edad; el 
candidato preferido está obligado á asistir á las clases del 
colegio. En conexión con el Wesleyo existe una beca lla- 
mada \B.Draper; es del valor de 25 £ pagable por un solo 
año. Se han fundado también dos becas mas llamadas las 
Walsee Poivell scholarships son del valor de40 £ cada una. 

La Universidad de Melbourne fué incorporada por una 
ley del Parlamento de Victoria en 1853; fué comenzada 
en Julio 3 de 1854 y se abrió en Octubre 3 de 1855; ocu- 
pando un alto rango entre las instituciones de su espe- 
cie. Sus grados y diplomas, en virtud de Letras 
Patentes Regías, espedidas en 1859, hace acreedor al que 
las posee el mismo rango, precedencia y consideracionn 
que obtienen los despachos análogos espedidos por las 
Universidades del Reino Unido. Los asuntos enseñados 
comprenden las ciencias Naturales, las Matemáticas, 



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Leyes, Anatomía, Clásicos, Historia y Economía Política, 
Lógica y filosofía natural, Química, Ingenería, Medicina, 
todos los ramos déla Minería Metalúrgica, leyes deMinas. 
Cada departamento se halla bajo la dirección de 
profesores y maestros competentes. Se halla bajo el 
gobierno y control de un Canciller y de un Vice- 
canciller (equivalente á nuestro Rector y su Vice), esco 
gidos por un Concejo de 20 miembros y auxiliados por 
él, de los cuales 16 por lo menos deben ser laicos, y de 
un Senado presidido por un Warden ó Bedel. Tiene 
la dotación de unas 9,000 libras de renta al añO;, saca- 
das de las rentas generales. Durante el año de 1880> 
asistieron á las aulas 273 estudiantes, de los que 270 eran 
matriculados y 3 sin rhatricular. En el año se ma- 
tricularon 212, lo que hace un total de 1,325 que han 
pasado sus exámenes desde el establecimiento de la Uni- 
versidad. Los graduados fueron 65, de los cuales 16 
tomaron el grado de B. A. (Bachiller de Artes); 9 de M. A 
(Maestro de Artes); 8 de M. B. (Bachiller de Medicina); 
2 de M. D. (Doctor en Medicina); 21 de M. B.(Bachiller 
de Medicina); 1 de Mus. Doc; 7 de Ll. B. (Bachiller 
de Leyes). Los gastos del año subieron á 17,004 libras 
esterlinas; la renta fué de 16,635 libras; 9,000 de ellas 
de la asignación del Gobierno y 7,571 derivadas de 
los gajes de colegio, con mas libras 64 de otras fuentes. 
• Desde Marzo 22 de 1880, la Universidad ha quedado 
abierta para estudiantas mujeres, que son hoy admiti- 
das á todos los privilegios de la Corporación, escepto el 
estudio de la Medicina. Y sin embargo, para nada 
es mas adecuada la mujer que para el estudio y práctica 
de la Medicina. 



— 21 --- 

Dentro de los límites de la Universidad, la Iglesia 
Anglicana tiene un colegio afiliado, el de la Trinidad 
el cual vá á ser ensanchado, habiendo últimamente ob- 
tenido una donación de 5,000 lib. est.con este objeto. 

La iglesia Presbiteriana, tiene un Colegio análogo, 
llamado el Ormond del nombre del principal con- 
tribuidor de los fondos; instituciones análogas van á 
ser erigidas por las otras sectas. La piedra memorial 
del Salón de la Universidad, llamado el Salón de Wilson, 
ha sido completada hace poco. 

La erección de este belto edificio ha costado mas 
de 40,009 lib. est., donadas en su mayor parte por su 
bienhechor Sir Samuel Wilson. 

El objeto de estas instituciones es ofrecer residencia, 
superiuteudencia doméstica y auxilio tutorial á los esiu • 
diantes fuera de que asisten ala Universidad, y también 
para servir de Seminarios Theológicos á los matriculados 
de la Universidad que abrazan la carrera clerical 
protestante. 

Esta colonia cuenta un total de 73 Instituciones de 
Beneficencia, para alivio de los enfermos, indijentes, 
necesitados, huérfanos, refujiados y desgraciados Estas 
instituciones tienen 1,376 dormitorios ó aposentos y 9,402 
camas. Durante el año de 1880 fueron mantenidos con 
lib. est. 220.506 suministradas por el Estado y 18,785 
suministradas por la caridad privada y otras fuentes, 
haciendo un total de 298,321 lib. est. (1 1/2 millones de 
duros). Los gastos solo llegaron á 296,068 lib. est. 
El costo medio de cada socorrido fué de 53 lib. est. 
(260 duros) al año; variando de lib. est.. 12 1/2 por 
persona en el Asilo de Inmigrantes, hasta el Hospital 



— 22 — 

paramales de ojos y oidos que cuenta 102 lib. est. por 
persona. Hay 5 Asilos de Beneficencia con 118 aposentos 
y 1,159 camas. Existen también 4 Asilos de Huérfanos, 
con 53 aposentos y 989 camas. El número total de 
Hospitales Generales en la Colonia es de 34, con 232 
aposentos y 2,204 camas. Hay 5 asilos de lunáticos con 
757 aposentos y 3,009 camas, y un asilo privado en 
Cremorne, cerca de Melbourne, con 32 aposentos ya 
cómodo para 30 pacientes. La Institución de Sordo- 
mudos tiene 4 salones y 75 camas. El Asilo ^y Escuelas 
para ciegos tiene 5 salones y 97 camas y el Hospital 
para males de ojos y oidos tiene 4 salones y 22 camas. 
El Hospital para niños enfermos tiene 7 aposentos y 
53 camas. El Hospital'de postrados tiene 20 aposentos 
y 62 camas. 

Para el sosten de los hospitales según los últimos 
datos, los auxilios del gobierno han llegado á Its. 
63,695. De contribuciones privadas y otras fuentes se 
recibieron ademas Its. 36,513, haciendo un total de Its, 
100,208. El gasto, incluyendo edificios y reparaciones 
llegó á Its. 98,731. Para sosten de los Asilos de Benefi- 
cencia las entradas fueron auxilios del Gobierno Its. 
22.155; donaciones privadas y otras fuentes Its. 11,331 
dando un total de Its. 33,486j gasto Its. 33,119. Para el 
sosten del Asilo de Huérfanos las entradas fueron, 
donación del Gobierno Its. 12,138; donaciones privadas 
y otras fuentes Its. 7,156, total Its. 19,394; gastos 19,864. 
Las entradas para el Asilo de Lunáticos fueron, del 
Gobierno, Its. 85,141; otras fuentes Its. 4,077, total Its. 
89,218; gastos 89,218 Its. Durante el mismo año hubieron 
en tratamiento en los Hospitales 14,976 personas. 



— 23 — 

Los admitidos de Asilo de Beneficencia, fueron 1,524, 
y en el Asilo de Huérfanos 2,252. En 1880 hubieron 
3,590 lunáticos en los Asilos públicos; 52 con sus 
amigos y parientes á prueba, y 14 en la Casa Licenciada 
de Cremorne, íormando un total, con los lunáticos en 
custodia en los Hospitales, de 3,656 individuos insanos 
enrejistrados en dicho año. 

Hay 5 asilos ó refugios para mujeres estraviadas, 
establecidos en Ballarat, Geelong, Melbourne, Abbo- 
tiford y CoUingwood. Estas tienen portodoSl aposentos 
y 284 camas, con una entrada de libras 8,617, y un 
gasto de 8,459. En 1880 hubieron 216 asiladas, ha- 
biendo sido restituidas ó colocadas en servicio 219. En 
las tres farmacias de Beneficencia, una de ellas ho- 
meopática, unos 3,955 pacientes estuvieron en trata- 
miento. Las entradas para esto fueron G52 y los gastos 
689 libras. 

Las otr¿is diversas Sociedades de Beneficencia de la 
Colonia, llegaron á 38. El número de personas que 
recibieron auxilios, fué de 11,937, habiendo llegado el 
gasto del año á libras 15,122 y las entradas á 14,947. 

La casa de Marineros de Melbourne presenta 3 salones 
con 102 aposentos separados^ é igual número de camas. 

Tiene un gasto de 3,24J libras, costeado de fuentes 
privadas. Hay además en Melbourne un Instituto y 
Casa de Niñeras, con un gasto de 704 libras, costeado de 
fuentes jirivadas. O. ¡/licne 31 camas, y durante el año, 
28 niñeras y 97 costureras ó criadas, han pasado por la 
nstitucion. El Retiro de Ebrios, en Melbourne, ha te- 
nido en el año 35 alojados, quedando 4 á fines de 1880. 

Las entradas de este establecimiento vienen de los 



— 24 — 

pacientes. Los resultados son: entradas voluntarias, 28; 
compulsorias, 7; ebrios consuetudinarios, 14; despedi- 
dos, 38, y 1 defunción. Hay, además, en Melbourne, una 
Casa de Corrección Industrial y 8 mas en el resto de la 
Colonia, conteniendo un total de 45 salones y 792 camas. 
El número de alojados en 1881 fué de 584, de ellos 
247 niños varones y 337 niñas mujeres. Los gastos del 
año subieron á libras 16,649. 

Ahora pasaremos á la gran industria de Victoria, la 
minería. A esta altura, no necesitamos recordar la jus- 
ta celebridad que esta Colonia tiene adquirida por la ri- ' 
queza, estensíon y variedad de sus recursos minerales. 
Minas de cobre se encuentran en Saint Arnaud, en 
Specimen Gully y sobre el "Rio Thompson. En Gippsland 
se halla el cobre nativo con otros minerales de este 
metal, en la forma de carbonates y piritas; también se 
presenta en pequeñas cantidades en Steiglitz, Cas- 
tlemaine. Bendigo y en otros parajes. Durante 1880, 
unas 3,032 toneladas de minerales de cobre fueron 
estraidos, fundiéndose 3,938 toneladas, de las cuales 
se obtuvieron 295 toneladas de regulo; exportándose 
262 toneladas de cobre y 18 toneladas de regulo. En St. 
Arnaud y en Behanga se encuentran minas de plata. 
Durante 1880, no se estrajo ningún mineral, pero en 
la Casa de Moneda y en otras partes, se fundieron 
23,249 onzas de oro, exportándose 2,249 onzas. El 
estaño se presenta en numerosos parajes en el distrito 
de Beechworth, en los lechos de los tributarios del Yarra, 
del Thompson y del Latrobe; también en Faradale, Fran- 
klin (Gippsland) y Stratbogie. Durante 1880 se estra- 
jeron 104 toneladas de estaño, fundiéndose 25toneladas, 



— 25 — 

produciendo de 60 á 63 por ciento de estaño, expor- 
tándose 37 toneladas. 

Encuéntrase el antimonio en la forma de sulfuro y de 
óxido de Heathcote Whioo, Anderson Cocek Muther- 
ghen, Maryborough, Costerfleld, Pingwood, Merton 
cerca de Mansfleld y Nunawading, cerca de Melbourne. 
Durante 1880 fueron estraidas 334 toneladas de mineral 
de antimonio; fundiéndose 273 toneladas, de las que 
se obtuvieron 173 toneladas de régulo, exportándose 
86 toneladas de mineral y 324 toneladas de regulo. 
Zinc se ha encontrado en Daylesfard y también en 
Gipbsland; plomo en Thalbot, Avoca y en Gyppsland; 
cobalto en Yea; Bismuto en Omea, y en Tarrangower; 
Manganeso en Pleasant Creekl, Daylesford y Gyppsland; 
carbón mineral en Cabo Paterson, Western Port, Gypps- 
land y Coleraine. Solo 2 IjS toneladas fueron extraidas 
durante 1880. La compauia de carbón colorado de Lal 
Lal; en Victoria estrajo 266 toneladas, 18 qles. lignita. 
Kaolin se ha descubierto en Bulla Bulla, cerca de Mel- 
bourne y en Beechworth; Betún mineral se ha encontrado 
cerca de Portland; hierro se encuentra en Lal Lal, durante 
1880 se estrajeron 97 toneladas de fierro, que produjo 
46 toneladas de metal. Gyppso se encuentra en Kerang 
y Bridg Water. La calcárea se benificía en Waratha 
Bay y algunos buques cargados se hau enviado ya 
al mercado de Melbourne. El Molybdeno se produce en 
Bulhoback y Gyppsland. Osmiridio metal que pertenece 
al grupo del Platino se ha obtenido en pequeñas can- 
tidades cerda de Skoctward Creek. Diamantes y záfiros 
se han hallado en la parte nordeste de la colonia, en 
la que se conoee con el nombre de distrito de Ovens y 



— 23 — 

en el Dorado, el Woolshed y Pilot Creek, cerca de 
Beecheworth. 

Durante 1880, unos 177 mineros se han ccupado_ 
en estraer otros metales y minerales diversos del oro: 
habiéndose estendido seis pedimentos para la extrac- 
ción de dichos metales; concediéndose una estensíon de 
mar de 84 acres con este objeto. Se espidieron ademas 
11 licencias para el cateo de metal y minerales diferentes 
del oro; ocupando estas esploraciones unaestension de 
terreno de 4,563 acres. Los pedimentos ó arriendos 
según la ley de minas Inglesa, fueron por plata, antimonio 
hulla, cobre, gypso, pizarra, lignita y pizarra y flanína, 
lajas minerales de hierro y de estaño; las concesiones 
fueron para carbón, cobalto, cobre y pizarra. El número 
de concesiones en fuerza á fines del año era de 42; la 
total estension de terreno pedido fué de 5,077 acres. 
Se cuentan 9 establecimientos de tundición los cuales 
ocupan 1 67 hombres, con 33 hornos y 5 máquinas de 
vapor del poder de 127 caballos, empleados en fundir 
antimonio, estaño, plomo, cobre y hierro. 

Hasta Diciembre 31 de 1880 las cantidades y valores 
de los principales metales y minerales estraidos desde 
el descubrimiento de los terrenos auríferos, han sido: 
Oro, d 9,500,004 onzas; con un valor de 196.000,015 
Ibs. (990.000,075 duros); Mineral de plata 20,060 tonela- 
das con un producto de 174,816 onzas, con un valor en 
Ibs. de 46,629. El Estaño estraido fundido y exportado 
se elevó en total á 347,704 Ibs; el Cobre exportado en 
bruto ó fundido se elevó á Ibs. 90,821. Se estrajo 
y se exportó mineral de Antimonio por valor de 
139,060 Ibs. De Plomo se extrajeron 600 toneladas 



-^ 27 — 

produciendo metal por valor de Ibs. 4,892. De hierro 
se estrajeron 937 toneladas con nn valor de Ibs. 3,936. 
De hulla se estrajaron 8.973 li2 toneladas con un valor 
de Ibs. 2,772. Kaolín 1,832 toneladas con un valor de 
Ibs. 7,444. Pizarras por valor de Ibs. 940. Flaggings 
80,166 yardas cuadradas y 19,837 toneladas avaluadas 
en 51,018 Ibs. Magnesita 6 1{4 toneladas con el valor de 
Ibs. 12. Gypso, 28 toneladas con un valorde 7 Ibs. 

Oa^/íZos, tierras minerales, arcillas, Ibs. SSQ2. Diamantes 
102 quilates, con un valor de Ibs. 108. Záfiros, por va^or 
de 630 Ibs. A'^alor total de la producción mineral en 
Victoria, Ibs. 198,731,297 (unos 994 millones de duros). 

La celebridad, de Victoria es sobre todo debida á su 
oro á quien debe sus rápidos y estraordinarios progresos; 
se ha asegurado que un tercio del área total de la colo- 
nia, puede considerarse ocupado por rocas auríferas. El 
oro se presenta en el cuarzo, y en el suelo de aluvión ó 
transporte; el primero que se esplotó fué este ultimo, 
siendo la minería superficial tarea mas popular. Los 
lavaderos sin embargo, se agotaron luego y algunas 
de las labores se llevaron en algunos puntos hasta una 
considerable profundidad. En adición á las vetas de 
cuarzo y á los depósitos aluvionales derivados de estos 
y de las rocas inmediatas, el oro se encuentra también 
en la misma roca arcillosa, y contrario á toda especta- 
cion, zonas planas de cuarzo aurífero se han descubierto 
en los dikes de diorita que interceptan las rocas del 
siluriano superior y del devoniano interior. De estas 
bandas ha podido obtenerse un cuarzo de una estraor- 
dinaria riqueza. Encuentran se también numerosas ve- 
tas de cuazro en todas las partes de la colonia donde. 



— 28 — 

las rocas schistosas se presentan en la superficie; y 
también se las encuentra además cortando las rocas 
sedimentarias mas viejas situadas bajo las formaciones 
terciarias. Las estratificaciones en que se presentan 
ofrecen generalmente un bajo grado de metamorfismo 
y en muchos parages se exhiben sin alteración. Las 
vetas varian en espesor desde 18 pulgadas, hasta 100 
pies; y algunas casi tan delgadas como el papel in- 
terceptan rocas que contienen fósiles palaozoicos, y de 
tal modo, que casi cortan los fúsiles;mas la delicada es- 
tructura del colado no se altera por esto, ni tampoco el 
cuarzo llena los otros espacios intermedios. 

Se llega á los otros depósitos auríferos mas viejos por 
el hundimiento de las capas (shafts) profundas. A 
consecuencia de que la corrida de la veta no se halla 
aparente en la superficie, acontece á menudo que el mans 
teo ó guia (shaft) penetra el lecho de la roca hasta una 
considerable distancia de la canal (gutter). En tal caso 
la guia ó manto se hunde al través de la schista hasta una 
profundidad suficiente, practicándose trabajos (drifts) de 
esplotacion hasta la profundidad de J200 á 1500 pies, 
antes de alcanzar de nuevo la arena aurífera. La can- 
tidad de despojos auríferos acumulados sobre las rocas 
palaozoicas en «Ballarat», es muy considerable. Se las 
encuentra, no solo en las principales vetas (leads) sino 
también en los numerosos tributarios de esta y en 
muchas aisladas. Las tierras de lavadero varian en 
espesor desde 1 ál2 pies; y el producto medio del oro 
ha sido' desde 10 ads. hasta 2 1/2 onzas por yarda cúbica. 

Las vetas de cuarzo aurífero son hoy el objeto de es- 
tensos trabajos en que se emplea una poderosa ma- 



— 29 — 

quinaria y un gran monto de capital; y debido á las 
mejoras introducidas enla estraccion del oro del cuarzo el 
producto de unos pocos adarmes por tonelada se en- 
cuentra remunerativo. 

El producto medio por tonelada del cuarzo molido 
en cada uno de los 7 distritos mineros en que la colonia 
se divide fué el siguiente durante todo el año deI880. 
Ballarat 8 ads. Beechtvorth 13 ads. Sandhurt 11 ads; 
Gippsland 1 onz. 3 li2ads. En todos los distritos, con 
escepcionde Ararat, hay un aumento en el producto me- 
dio por tonelada. El producto medio de todo el distrito 
fue de 9 1[2 ads; aumento sobre el año anterior de 
20.29 gs. El rinde medio de todas las moliendas enl880 
ha sido de 11 1(2 ads por tonelada. 

Algunas de las minas de cuarzo se trabajan hoy hasta 
una profundidad que exede de 2400 pies, y hasta donde 
es posible averiguarlo no se nota disminución en el rinde 
del oro. Durante 1880, desde los niveles mas profundos 
(850 ú 1200 pies), en las minas de Stawell se ha obtenido 
de 1 onz. 6 ads. á 6 onz. 12 li2 ds, de oro por tone- 
lada de cuarzo; en Sandhurst (de 400 á 1267 pies) ma- 
nifesta productos que varian de 13 1(2 ads. á2 onz. 10 
ads por tonelada; en las minas de Ballarat (de 209 á 
1105 pies) el rinde ha sido de 6 á 14 I[2 ads. de oro. 

Hé aquí la ley de la alternativa en la esplotacion au- 
rifera, desde el primer descubrimiento del oro. En 
1851 el producto total de la estraccion se estima en 
243,414 onzas de oro. En el siguiente año este pro- 
ducto alcanzó á 8,218,782 onzas oro, con un valor en 
libras esterlinas de 8,875,128 (44,400,000 duros). 

En 1886 el producto era de 2,985, 199onzas con un 



— 30 — 

valor en libras esterlinas de 11,943,664. En 1872 ya 
el producto había descendido á 1,331,326 onzas; en 1873 
este producto siguió bajando y llegó solo á 1,170,397 
1^2 onzas; Ja baja siguió en 1874, siendo el producto 
de 1,097,643 onzas; en 187,5 el producto fué de 1,098,787 
onzas; en 1876 fué de 963,760 onzüs de oro; en 1877 el 
producto solo alcanzó á 809,653 onzas; en 1878 bajó á 
758,041 onzas. Aquí se detuvo el descenso siguiendo en 
adelante un aumento cada vez mas importante. Así en 
1869 el producto fué de 658,949 onzas; en 1880 de 
829,122 onzas. En un capítulo especial mas adelante 
hablaremos de la producción en estos años últimos, 
de 1382á 1883. El aumento indicado, que ha seguido 
en los tres años posteriores, se atribuye á la abertura 
de nuevas áreas productoras de oro, cuyos ricos depósi- 
tos han permanecido ocultos bajo profundos flujos de ro- 
cas volcánicas. Los descubrimientos en esa zona se 
han debido en su mayor parte al empleo de la zonda ó 
taladro de diamante, que el gobierno ha establecido de 
su cuenta y que los j articulares hacen trabajar abo- 
nando un minírao de costos. El rápido forado obte- 
nido con estas máquinas al travos de- densas capas de 
basalto y el conocimiento obtenido de las rocas por los 
materiales estraidos, ha dado nuevo impulso á la mine- 
ría aluvional, habilitando las compañías mineras para de- 
terminar el curso inferior de las vetas auríferas hasta 
los puntos mas remotos; y para abrir piques con preci- 
sión sea sobre ó en contigüidad de las vetas ó mantos ri- 
cos. El principal aumento en el rinde del oro se ha 
tenido de las vetas de cuarzo. Este aumento ofrece en 
consecuencia la probabilidad de ser constante. 



— 31 ~ 

La minería de oro, según ha podido observarse, es 
de dos naturalezas; el trabajo de las minas de cuarzo, 
y la escavacion de los depósitos aluviales ó placeres 
auríferos. Para trabajar una .eta de cuarzo, se abre 
un pique (Shofst) sea en la cima de la loma donda se 
halla la veta ó bien se perfora pabellón por medio de 
un túnel. El cuarzo estraido de la mina elevado á la 
superficie es desmenusado y pasado por una gárgola 
ihclinada á los ^tami^crs ó manos del trapiche. 

Estos «stampers» pesan de 2 á 9 que cada uno y 
cada mano dá de 50 á 80 golpes por minuto, con una 
caida de 6 á 15 pulgadas. Una máquina de 10 caballos 
de vapor pone en movimiento hasta 8 «stampers)) 
El cuarzo molido es llevado por el agua dentro de unas 
tinas de cobre, donde el oro es puesto en contacto con 
el mercurio. Una vez en la semana, ó con mas frecuen- 
cia, se vacian estas tinas, y el amalgama es fundido 
en una retorta. Ya se ha indicado cuál es el producto 
medio del cuarzo. Del agua de lavadero, que se com - 
pone generalmente de cuarzo, gravel, arena y arcilla, 
el oro es separado mediante la operación del amasijo 
(«puddling») y el lavage («washing»), y el producto 
medio de este oro de lavadero p¿ira el año de 1880, 
es de 1 1[2 adarmes la tonelada. El producto de los 
relaves del cuarzo es de 1 1 [2 adarmes. De las piritas 
y «blanketings» se obtiene 1 onza 14 adarmes por 
cajón, y del «cemento» poco mas de 5 adarmes por 
cajón ó tonelada. En un capítulo final, conteniendo los 
datos mas recientes de la minería de Victoria, se 
hallarán datos y por menores de gran interés. 

En esta Colonia ha tenido lugar, á veces, el hallazgo 



— 32 — 

de pepas de oro de gran tamaño y valor. Durante el año 
de 1853, diversas grandes masas de oro, variando de 
11 libras, 11 onzas, 15 adarmes, á 134 libras, 11 onzas, 
fueron sacadas á luz en las inmediaciones de Canadian 
Gully. El Lady Hotham, hallado en 1854, pesaba 98 
onzas 1 ad. 17 gr. En 1855, dos grandes pepas, 
pesando respectivamente 40 libras y 47 libras, se encon- 
traron en Bakery Hill, y en 1858 la pepa «Wellcome», 
del peso de 184 libras, . 10 onzas, fué desenterrada en 
el mismo paraje. En Febrero 5 de 1869,una pepa, llamada 
la «Welcome Stranger», del peso de 2,280 onzas, fué 
hallada en Moliagul,á 1 pulgada de la superficie. En 
Marzo del mismo año se halló una pepa en el lavadero 
de Berlin, que pesaba 1,121 onzas; otra en el mismo 
lugar, en Octubre 3, pesaba 896 onzas, y una tercera en 
Noviembre 11, en los lavaderos de Mac Yntyre, solo á 
pocas pulgadas de la superficie, que pesaba 245 onzas. 
Durante el año de 1871 se encontraron también grandes 
pepas en Berlin, siendo la mayor de ellas la «Preciosa» 
del peso de 1,621 onzas. La «Kum Tow», hallada en 
Abril del mismo año, pesaba 718 onzas, y la «Needfal», 
descubierta en Mayo, del peso de 247 onzas. Estas 
últimas pepas se hallaron á 12 pies bajo la superficie. 
Gran número de otras pepas, se han descubierto en 
otros lavaderos, variando en peso de 20 onzas á 200 
onzas. En 1872 se hallaron en Berlin dos grandes pepas, 
una del peso de 14 libras 11 onzas, y la otra del peso 
i\e i'él onzas, descubiertas, la primera á 2 pies, y la 
segunda á 9 pies de profundidad. En Dunolly se halló 
otra del peso de 478 onzas á 3 pies de la superficie. 
En ese mismo paraje, en un crestón de cuarzo, se 



— 33 — 

halló una pepa de 130 onzas. Otras numerosas pepas 
se han descubierto, variando en peso de 20 onzas 
arriba. 

La estadística minera para el año de 1880, es como 
sigue; 22,916 cavadores de lavadero («aluvial miners»), 
15,652 mineros de cuarzo, formando un total de 38,568 
mineros, de los cuales, 848() son chinos. El producto 
medio de oro por hombre, es de 82 libras. Este año 
hubo un aumento de 1,015 mineros sobre el año anterior 
y un aumento de 6 libras por hombre en el oro 
obtenido. 

Se trabajaron ese año 1235 1/4 millas cuadradas 
de suelo aurífero aluvial ó en vetas de cuarzo; el número 
de vetas auríferas diferentes trabajadas llegó á 3G30. 
El valor de los aparatos y herramientas mineras emplea- 
das en los diferentes asientos minerales de la colonia 
era de libras esterlinas 1.831,658 (9.200,000 duros) 
La maquinaria empleada en esa fecha en los trabajos 
aluviales comprendía 239 máquinas á vapor con 6,041 
caballos de potencia y empleadas en el trabajo de las 
bombas y en los tornos; 165 trapiches de moler á 
vapor; tlbuddle» ó tina de lavar; 770 máquinas de 
moler movidas por caballos de sangre; 180 «whims» 
ó malacates; 193 «whips» ó poleas; 17,076 esclusas, 
tomas y cajones de esclusas; 34 «hoses» ó mangue- 
ras hidráulicas; 422 bombas; 256 ruedas hidráulicas; 
146 tinas de amalgamar ó cunas compuestas (compon- 
yndcradles); 371 manos (Hampheade) de machacar 
(crusping cement) y 12 máquinas de perforar. La 
maquinaria para los trabajos de minas de cuarzo consisten 
en 797 máquinas á vapor del poder de 16,458 caballos 



'- 34 — 

68 máquinas de moler no movidas por máquinas de 
vapor; 6229 batanes á manos (headof stamps); 53 
«budles», 9 máquinas de elevar y moler movidas por 
agua; 484 «whims»; 428 poleas ó whips y 31 máquinas 
de perforar. 

De 968,884 toneladas de cuarzo molido, el producto 
total fué de 466,405 onzas de oro, siendo el producto 
medio por tonelada de 9 1/2 adm. El mas rico cuarzo 
molido del distrito de Gippisland, el cual molido produjo 
1 onza 4 1/2 adarmes por tonelada; el mas pobre fué el 
distrito de Ballarat, cuyo rinde fué de 7 1/2 adarmes 
El rinde estimado de oro en las minas aluviales fué de 
299,926 onzas, que da un aumento sobre el año anterior 
de 6,616 onzas. 

El valor del oro por onza varia desde 3 Ibs. en el 
distrito de Marhyboroug, hasta 4 Ib. 3 chelines en el 
distrito de Ballarat. Los precios cargados por moler 
cuarzo y cementa por tonelada, variaron de 2 1/2 
chelines el mas bajo en Castlemaine, hasta 1 Ib. en 
Beechwort. A fines del año 1880, unas 1375 concesio- . 
nes de oro se hallaban en vigencia; la estensionde terreno 
concedido llegando á 24,431 acres. Durante el año se 
acorí'aron 480 concesiones con una área en total de 
1 1,139 acres. Desde el principio de los trabajos auríferos, 
el número total de concesiones de oro ha sido de 11,442 
con una área de 210,678 acres. El valor de las conce- 
siones se calcula en unos 5.975,450 libras. La ostensión 
de agua canalizada fué de 1,961 millas, con el costo 
de 247,258 Ib. Enrejistráronse durante el año 390 
compañías con 6 millones 846,549 acciones; y un capital 
nominal de Ib. 3.496,732. El monto del oro obtenido 



- 35 - 

desde su descubrimiento hasta fines de 1880, es de 
40.500,005 Ibs. El total de cuarzo molido hasta la 
misma fecha es de algo mas de 17 millones de toneladas, 
con un producto de 9 millones 257,580 Ib. Hoy existen 
diversos piques (shafts) que llegan á 1,000 pies, 'y 
una que alcanza á 2,500 pies de profundidad. El pro 
ducto en oro en 1881 ha sido de 900,000 onzas, y el 
de 1882 de 950,000 onzas de oro. El cuarzo de las 
minas de Sandhurst, Castlemaine y Ballarat ha au- 
mentado y manifiesta un:i riqueza creciente. 



A mas de las fuerzas de linea del Imperio Británico 
existen como defensa y seguridad pública del Estado, 
las fuerzas de voluntarios de la colonia de todas clases, 
inclusa la caballería, artilleria, ingenieíos, cuerpo de 
torpedos y de rifleros. 

En 1880 existia organizada una fuerza voluntaria do 
2874 hombres, capitaneados por 215 oficiales y 228 
sargentos. Hablan 6 escuadrones de caballería, 8 cuerpos 
de artilleria, 1 cuerpo de ingenieros, 1 de torpedos, I 
cuerpo de señales y 1 1 cuerpos de rifleros. Los datos 
oficiales con relación á las fuerzas navales de Victoria 
presentan una fuerza total de 123, incluyendo 130 
oficiales y 1 cuerpo de torpedos de Yeomen. Los buques 
en comisión son el Monitor de Torre Cerberus y el 
Nelson. La reserva naval cuenta 226. El cerberus es 
un ac.orazado de 2108 toneladas, con máquinas de 
280 caballos de fuerza, con un gran canon de 10 
pulgadas en cada torrecilla, con los cuales se lanzan 
proyectiles de 400 libs. Se halla provisto de aparatos 



— se- 
de luz eléctrica .El NeUon es un antiguo navio de linea 
de 2.736 toneladas que monta 31 cañones de diversos 
calibres, á saber, hasta 2 y 7 pulgds. que arrojan 
proyectiles de 116 libras; pero últimamente su arma- 
mento ha sido modificado, y hoy lleva menos cañones, 
pero de mas calibre, como ser 6 de 7 pulgadas rayados 
de 6 1[2 toneladas, 2 cañones Nordenfelt y 1 cañón 
Catling perfeccionado. El gasto en las fuerzas de tierra 
durante 1880 fué de Ibs. 60,420 (unos 302,000 duros); 
y 33,539 Ibs. en las fuerzas de mar (163,000 duros) 
formando un total de gastos militares de ibs. 93,779 
(465,000 duros). Se han fortificado además los cabos de 
Port Phillip, poniendo en buen estado de defensa los 
aproches de Melbourne .El gobierno ha comprado ade- 
más Swan Irland, á la entrada de !a Babia y la ha 
fortificado. 

Por lo que es á Telégrafos. Victoria se halla cubierta 
de una red de ellos que se estienden por todo su terri- 
torio ligando las poblaciones principales. Los mensajes 
de 10 palabras no cuestan sino un chelín (6 ps. m[c.) 
para todos los puntos. Se pagan 2 cts. por toda palabra 
adicional. Los mensajes de la prensa solo pagan la mi- 
tad de esta tarifa hasta las 34 palabras. Pasando de 
estas hasta 100 1 [2 chelins, con medio chelin por cada 
50 palabras adicionales. Después de las horas oficiales 
los mensajes privados son trasmitidos desde las 8 hasta 
las 12 de la noche á 2 chelines por 10 palabras y 4 
chelines por palabra adicional. 

Después de media noche y hasta las ocho y media 
de la mañana, se pagan 3 chelines por 10 palabras y 
6 es. por cada palabra adicional. La tarifa de la 



^ 37 

prensa en esas mismas horas, es de 2 chelines las 100 
palabras, con 18 es. las 50 adicionales. Pasadas las 
nueve y media de la noche, hasta las nueve y media de 
la mañana, el costo por 10 palabras es .3 chelines y 6 
es. cada palabra adicional. El costo de los telegramas 
intercoloniales, es: á Tasmania, 6 chelines y 6 es. ca- 
da palabra adicional. Los mensajes para Nueva Gales 
y para Sud Australia (menos en las estaciones del 
telégrafo trascontinental) valen 2 chelines las 10 palabras 
con 4 es. por palabra adicional. Para Quensland, con 
escepcion del Golfo, valen 3 chelines las 10 palabras y 
6 cts. porcada palabra adicional. Para Kueva Zelanda, 
10 y medio chelines las 10 palabras y 1 chelin por cada 
palabra adicional, habiendo que pagar la dirección y 
la firma. A Australia Oeste, 3 chelines las diez pala- 
bras y 6 es por palabra adicional. A Estados Unidos, 
de 12 chelines 16 es., á 15 chelines 4 es., según la distan- 
cia, por las diez palabras. Se pueden también enviar 
mensajes directamente á Inglaterra, á razón de 10 che- 
lines 16 es. por palabra. 

En e^ año 1881 existían en la colonia 286 estaciones 
telegráficas. Durante el año 1880 se tramitaron 
1.160,912 mensajes, produciendo una renta de 61,479 
Ibs. En adición se trasmitieron 284,317 telegramas 
en servicio público. Trasmitiéronse á Europa y al 
Oriente 4,271 mensajes de Victoria solo, recibiéndose 
5,232. Unas 6,626 millas de alambre telegráfico se 
hallaban en operación en 1881, siendo el número de 
millas de la línea 3,350. Hasta 1880 el costo de cons- 
trucción y mantención de las líneas telegráficas llegaba 
^ 621,505 Ibs. (siete veces mas que los gastos militares.) 



— 38 — 

En el ramo de Correos, la caja del portaje para cartas 
simple del peso de 1[2 onza abajo es 4 cts.. toda media 
onza adicional. Se trasmiten también targetas pos- 
tales demás de 2 cts. una dentro de la colonia de Victoria; 
con otro sello de 2 cts. pueden servir para las otras co- 
lonias. Para el Reino Unido y Europa el costóos de 12 
cts. la media onza. 

Por paquete de libros se paga 2 cts las dos onzas y2 cts. 
por cada 2 onzas adicionales. Para las otras colonias 
y la Gran Bretaña el costo es de 2 es. la onza. El 
portaje de los periódicos es de 1 c, para Victoria y de 
2 es. para las otras colonias y Europa. Las remesas 
de dinero por correo se hacen pagando 1 chel. por 
cada 5 Ib. est. Para las otras colonias y Europa la tasa 
es de 1 chel. por cada 2 Ib. est. También se espiden 
órdenes de dinero por telégrafo pagando 1 1[2 chs. 
por la 5 Ib. est., tasa que llega hasta 7 y 8 chel. para 
el esterior. En 1880 se contaban 1100 Post O fices ú 
Oficinas de correos, empleándose 12720 ofíciales de 
todos losgrados. Se recibieron y despacharen 24,195,149 
siendo un aumento de mas de un millón sobre el año 
anterior. Paquetes de libros, 3,558480, ofreciendo un 
aumento de cercade medio millón. Periódicos, 10,640,540 
lo que dá un aumento de cerca de 6,000,000. Se espi- 
dieron 288 ordenes de dinero. Durante el año de 1880 
se espidieron 288 órdenes de dinero, con un valor de 
423,314 Ib. est. (2,116,000 duros:) pero el total de las 
transacciones subió á 317, 69P órdenes, por valor do Ib. est. 
909,202 (unos 4,545,000 duros.) 

La renta del dep¿irtamento de correos, incluyendo 
comisión sobre las órdenes monetarias llegó en el 



— 39 -- 

referido año á 204,171 Ib. est.; á lo que añadido el pro- 
ducto del telégrafo, 61478 Ib. est. dá un total de 265,649 
Ib. est.; lo que dá un aumento de 11,270 Ib. est. 
sobre el año anterior, ó un 4.43 0[0. Los gastos en es- 
tos mismos ramos fueron 383,415 Ib. est. lo que dá 
un déficit de mas 118,000 1b. est. en las entradas del 
ramo con relación á sus gastos; deñcit que yá ha 
desaparecido á la fecha, habiéndose equilibrado las 
entradas con los gastos desde 1882 El desequilibrio 
provenia principalmente de los subsidios acordados 
al cable duplicado. Durante el año 1880 se abrieron ademas 
39 oficinas adicionales de correo y 26 oficinas tele- 
gráficas, 17 nuevas oficinas de órdenes de dinero y 
5 nuevas cajas de ahorros: Todo esto contribuyó en 
ese año, a aumentar el item de gastos menos consi- 
derable después. Ademas de que no hay institución que 
en paises nuevos, cubra sus gastos en su periodo 
creacional. 

Pasando á la Red de Vias férreas, actualmente todos 
los ferro -carriles de Victoria pertenecen al Estado; 
hallándose comprendidos bajo la designación de Sistema 
Norte, Nordeste^ Este y Oeste; añadiéndose á ellos las 
lineas suburbanas. 

Sistema Norte, su base la compone una linea de Mel- 
bourne á Echuca (linea que es doble hasta Sandhurst) 
distancia de 156 millas. 

Trenes completos (ida y vuelta) corren tres veces 
al dia entre Melbourne y el «terminus» de la via en 
Echuca; fuera de los trenes para las otras estaciones 
intermedias, que son mas numerosos. Los trenes andan 
las 156 millas (mas de 60 leguas) en 7 horas, lo que da 



— 40 — 

cerca de 9 leguas por hora. Como entro nosotros solo 
hay trenes de primera y segunda. Es increíble el espíritu 
de igualdad y democracia que domina en estas col 
nías, apesar de su gobierno monárquico. El gasto es 
á razón de 4 es. por milla primera clase y de 3 es, 
segunda. Esta linea tiene un ramal de Sandhurst á 
Inglewood, unas 30 millas, con dos trenes diarios. Hay 
otro ramal de Castlemaine á Marinobough, distancia 
de 34 millas, con dos trenes diarios. Esta linea se 
estiende hoy hasta Saint Arnaud, unas 80 millas. Hay 
otras ramas de Maryborough á Avoca, de 15 millas. 
Otro ramal corre de Maryborough á Ballarat, distan- 
cia 42 1/2 millas. Otro ramal se estiende de Carlsruhe 
á Daylesford 22 1/4 millas; y por fin, un último ramal 
llega de Lacifleld Road á Lancefield. 

Sistema Oecidental — La base de esta se compone: 
1° de una lineado Melbourne á Greelong, 45 millas; y 
de allí á Ballarat, 55 1/4 millas, formando un total de 
unas 100 1/4 millas. Hay trenes diarios de Melbourne 
á Ballarat. El viaje de Melbourne á Ballarat solo 
cuesta 16 chs. I'* clase, esto es, menos de 4 duros. La 
linea de Geelong á Ballarat es doble. De Geelong se 
estiende además un ramal á Colac, distancia de 50 1[2 
millas, con dos trenes diarios. Otro ramal liga hoy esta 
linea con Queencliff, corriendo dos trenes diarios. 
Otro ramal corre de Ballarat á Stawell de 76 millas de 
ostensión corriendo tres trenes diarios. Otro ramal 
corre de Ballarat á Stawell de 76 millas de ostensión, 
con circulacjon de tres trenes diarios. Esta última linea 
alcanza, hoy hasta Horsmann. Otra linea corre de Ararat 
á Portland, distancia 120 millas. Corre un tren completo 



— 41 — 

diario de Melbourne á Portland; y 2 hasta Hamilthon 
El costo psll duros primera y 7 1[1 duros segunda. 
Por último, un ramal corre de Warrenheip á Gordon, 
distancia de 13 millas. 

Sistema del Nordeste — La base de este sistema es la 
linea férrea de Melbourne á Wodonga, entension de 
187 millas. El costo de pasage de la linea entera es de 
31 y de 20 l\2 chl. Hasta Benalla hay tres -trenes 
diarios; mas hasta el términus en Wodonga hay solo 
dos, la cual se liga con la linea de Nueva Gales del Sud, 
que se estiende hasta Albury, sobre las riberas del 
Murray pertenecientes á Nueva Gales del Sud, colocando 
á Sydney 3^ Melbourne en comunicación por ferro- 
carril, La jornada de Melbourne á Sydney se hace 
en 24 horas Un ramal de 36 millas de largo se es- 
tiende entre Wengaratta y Beechworth. Otro ramal 
de 14 millas comunica á Spings con Wakgunyah. 

Hay además un ramal destacado de la lineu del Norte, 
de Seymour á Numurkah, llamada la linea del valle 
de Gouiburn, de una ostensión de 73 millas. De esta 
linea se destaca otro ramal de Toolamba á Tatura, 
una distancia de 7 millas. 

Sistema Oriental y lineas Suburbanas. La base de 
este consiste en una linea férrea de Melbourne á Sale 
de 128 millas de estension; la recorren dos trenes 
diarios. El costo del pasage en toda su estension es de 
21 li2chs. (5 y 3 li2 duros.) 

Este sistema no tiene ramales. El sistema Sub urbano 
se compone de las siguientes líneas: Primera, de 
«Melbourneá Willamstown; línea doble, de una 
estension de 9 1{4 millas. Sus trenes corren á 



~ 42 — 

intervalos de 40 iii., recorriendo toda su estension 
en media hora. Segunda, de «Melbourne á San- 
dridge», que es el puerto de esta capital; hay uña 
corta línea de 2 li2 millas. Los trenes cruzan cada 1|2 
hora. El pasaje simple vale 8 es. y 12 es. ida y vuelta. 
Tercera, de «Melbourne á Brighton» existe una línea 
de 9 í\2 millas de estension. Su pasaje simple cuesta 
16 es., é ida y vuelta 1 chelín. Cuarta, de «Melbourne 
á Ste. Kilda» existe una línea de 3 1{2 millasde largo; los 
trenes la recorren cada 20 minutos; pasaje 8 es.; ida y 
vuelta 12. Quinta, de «Melbourne áEssendon», la pri- 
mera sección de la línea; del Nordeste existe una línea 
férrea que los trenes recorren con intervalo de 1 hora. 
El pasaje cuesta g y 12 es., ida y vuelta. 
Del informe sobre ferro-carriles del año 1880, resul- 
ta que al fin de este año existían 1,200 millas de 
ferro-carril abiertas á la circulación. En 1881 el 
mileaje de los ferro-carriles abiertos al servicio pú- 
blico llegaba á 1,080 millas, mileaje que á principios 
de 1883 alcanzaba á mas de 2,200 millas. El tren ro- 
dante en plena actividad, constaba de 200 locomotoras, 400 
coches de pasajeros y 3,500 wagones y carros de mer- 
caderías y ganados. En 1881 existían, además, 23 loco- 
motoras en construcción; 16 coches de pasajeros, y 1.55 
entre wagones y trucks. El costo total de todas las lí- 
neas, con esclusiones de almacenes y materiales á mano, 
era de libras 18,041,295 (mas de 90 millones de duros), 
con un costo medio de 15,047 libras (20,000 duros) la 
milla. Hasta 1880 los ierro carriles de este Estado 
solo redituaban 8'7G por ciento sobre el capital em- 
pleado. El empréstito destinado á la construcción de 



~ 43 — 

estos ferro-carriles sabia á 17.660,259 libras, con un 
interés pagado anual de 797,029 libras. El total de 
entradas de las líneas férreas fué de 1.492.917 libras; los 
gastos llegaron á 814,870 libras, ó un 54'53 por ciento, 
quedando una utilidad neta de libras 678,842. El peso 
total de las mercaderías transportadas, llegó á 1.258,254, 
al que se añade por peso de ganado en pié transporta- 
do 44,96] toneladas; las primeras conducidas á una 
distancia media de 69'99, con un precio por milla y to- 
nelada de 4'50 es., y las úlmas 128 li2 millas al costo de 
6''20 es. por milla y tonelada. El mileaje de los trenes 
llegó á 5.380,880 millas. El costo medio para cada 
pasajero ha sido de 2'30 es. milla. Las entradas por 
milla de tren subieron á 1'70 duros, y el medio de 
entradas por milla de ferro-carril abierto, 1,193 li2 
librrs. Los gastos por milla de tren llegaron en total á 
89 '20 es. Respecto al costo de construcción de estos 
ferro-carriles, la línea de Melbourne á Echuca costó en 
media 50,732 Ibs. por milla. La línea de Ballarat cos- 
tó en media por milla Ibs. 32,179. En los otros ferro- 
carriles, la línea del Nordeste cuesta Ibs. 8,564 la 
milla; el ferro-carril entre Maryboroug y Avoca solo 
cuesta 4,00^ Ibs. la milla. Estas enormes diferencias 
provienen mas de la economía con que se hace la cons- 
trucción, que de la naturaleza de las dificultades del es- 
tablecimiento de las vías: algo influyen también estas. 

Las últimas líneas cuestan mas baratas además, por- 
que el hierro y el trabajo han estado mas baratos en 
estos últimos años. 

La trocha es uniforme en todo el estado y consta de 
6 pies 3 V- pulgadas. Las ciudades que no tienen 



— 44 — 

ferro-carril, aquí como en Nueva Gales del Sud, se ha- 
llan ligadas á las estaciones mas inmediatas por líneas 
de ómnibus, mensagerías y coches particulares, no cos- 
tando los mbs y otros carruajes sino 2 chelines por 
milla. 

En Melbourne los on.nibus son numerosos y construi- 
dos por el modelo de los de Xueva York, que solo cues- 
tan 6 cts. á los puntos estremos de su dirección. Los 
ómnibus á vapor de Sydney solo cuestan la mitad de 
esto. 

Por lo que es á la marina, en 1881 entraron en los 
puertos de Victoria 2,176 buques con 1.078,885 tonela- 
das y un total de tripulación de 51,585 individuos. Sa- 
lieron de esos mismos puertos 2,115 buques, con 101,014 
toneladas con una tripulación total de 52, 153 individuos- 

En los registros se enumeran hoy 100 vapores con 
25,000 toneladas y 1,300 tripulantes, y 300 buques de 
vela con 50,148 toneladas y 2,000 marineros. Hay cer- 
ca de 200 vapores de rio y caboteros patentados y 500 
otras embarcaciones, como ferrys, remolcadores, etc., 
ocupados en el tráfico y transporte de pasajeros y mer- 
caderías dentro de los puertos y rios del Estado. To- 
tal de buques entrados y salidos en 1881, 4,248. Total 
de toneladas 2.411,902. 

Con relación á Importaciones y Exportaciones, para el 
año de 1881, fueron las primeras por valor de lib. est. 
16,518,521; las exportaciones subieron á 16,252,603 lib 
est.Los artículos de exportación consistieron en teji- 
dos de algodón, lana seda y lino, en ropa hecha, cal- 
zado, metales incluso alambre, metales manufacturados 
inclusas máquinas; cristalería loza y porcelana, papel, 



— 45 — 

libros, artículos de escritorio, materiales de imprenta 
lanas preparadas, oro y plata acuñada y en barras, espí- 
ritus, vino, cerveza, tabaco, cigarros, rapé, etc.; azúcar, té, 
café, aceites de comer y otros, artículos de harina, gra- 
nos y legumbres, ganado en pié, bolsas, cordelería, 
máquinas de coser, ácidos, drogas, productos químicos, 
pinturas, vidrio, papel pintado, artículos de íantasia, 
joyas, relojes, platería, etc. Los principales artículos de 
exportación consistieron en oro acuñado y en baras, 
pieles, carnes conservadas, sebo, lanas, lythofractor, 
dinamita, fundentes, pólvora, cortezas, queso de Victo- 
ria, cordelería, cobre, vino de Victoria, galletas, herrra- 
mientas agrícolas, calzado, manteca, confites, harina 
granos, maquinarias agrícolas y de todas clases. La 
masa de estos artículos de exportación son de producción 
ó fábrica de Victoria y se vé que cuenta con abun - 
dancia con que retornar sus importaciones. Esto es 
admirable enunpais de ayer. 

Con relación á la Renta de la Coloniade Victoria, esta 
llegó en su total en 1881 á lib, est. 5.186,011. En el 
siguiente año 1382 fué de lib. est. 5.589,99L Por último, 
esta renta en 1883 ha sido de 5,602,066. En estas la 
renta de aduana entra en 1881 por 1,481,018, esto es, 
cerca de medio millón de lib. est. menos que en años 
anteriores; y, sin embargo, en su total, la renta de ese 
año excedió la de los anteriores. Esto indica que los 
impuestos se hallan tan equitativamente distribuidos 
que las compensaciones se establecen en las entradas 
generales de nua manera espontánea. 

Si entre nosotros, por consecuencia del progreso 
manufacturero del pais, las entrados de aduana llegasen 



— 46 — 

á mermar, esta misma afectaría enormemente el presu- 
puesto en la renta general del país. Es que las materias 
económicas están aun entre nosotros, mal estudiadas y 
peor comprendidas, encontrándose en consecuencia sus 
lej'es mal aplicadas. Por lo que es á las rentas del 
Estado de Victoria en los 12 meses que terminan el 30 
Junio de 1883, presentan, como se há visto, un aumento 
de Ib. est. 12,075 sobre las del año 1882. Pero hay que 
tener en cuenta q' en el corriente año 1883, ha habido 
una menor cantidad de tierra puesta en venta por el 
Estado, habiéndose ademas suprimido los derechos 
sobre la cerveza, lo que importa 200,000 Ib. est. menos 
de entrada. La renta de aduana en 1883, alcanzó á 
1,769,001, aventajando á las del año anterior. Los 
impuestos internos han producido Ib. est. 537,463. La 
venta de tierra produjo Ib. est 680,000; las obras publicas 
reproductivas han producido Ib. est. 2,000,000; los dere - 
chos. de puerto Ib. est. 18,000; telégrafos y correos Ib* 
est. 324,800, mas que suficiente para pagar sus gastos. 
Las patentes han producid olb. est. 111,000 y 6000 
Ib. est. las multas. Se vé puesque las rentas provenientes 
de un aumento de industria y de consumos, han aumen- 
tado considerablemente, lo que indica un aumento de 
vitalidad. En este mis-rno año se han abierto 82 millas 
mas de ferro-carriles, haciendo un total de 2341 millas 
en actividad. Sus entradas alcanzan á Ib est. 1,838,284; 
contra 115,259 en el año anterior. Esto añadido á la 
conversión de la deuda en menor interés, hacen posible 
para en adelante atender á su servicio anual con solo 
las entradas de los ferro- carriles del Estado. 

El calculo de entradas hecho para el año 1882 lué 



— 47 — 

de 5,241,544 Ib. est.; y como hemos visto el fué execido 
en mas de 300,009 ib. est. sobre lo presupuestado; así 
el presupuesto de ese año se cerró con un sobrante con- 
siderable. Como la prosperidad hace exigentes á estos 
Estados Anglo Sajones del hemisferio Austral; el Estado 
de Victoria resolvió presentarse en Londres á principios 
del corriente año (1883) en solicitud de un empréstito 
de 4,000y000 Ib. est. al 4 0[0 de renta y á la par; mas ha 
tenido que retirarse desconfitada, sin haber obtenido 
©fertas sino es por una suma muy insignificante. Pero 
era en efecto demasiado exigir de un mercado que 
tiene oferta de buenas créditos al 6 OíO y á menos de la 
par. Nuestra situación de créditos en los mercados 
Europeos necesita también ser revisada y bien estudiada 
con el objeto de la mejor consolidación y arreglo de 
nuestro crédito. Es el ramo de hacienda justamente 
nuestro flaco. Y yá que hemos entrado en estos deta- 
lles, pasaremos á considerar la situación de la deuda 
publica de la colonia de Victoria. 

La deuda pública de Victoria, que en 1880 llegaba 
álb. est. 20,056,600; en 1881 ella se elevó á 22,426,402 
Ib. est. Desde su origen, ella hásido aplicada en se ma- 
yor parte para obrar y trabajos públicos reproductivos, 
á saber. 

Aguas corrientes de Melbourne y Suburbios Ib. 562,251 
ferro-earríles 16 millones 008,708 Ib. Para proveer de 
agua á toda la colonia, por medio de canales y represas; 
para construir Doks y otros trabajos de utilidad general 
Ib. 2.265,611 para edificios de Escuelas 720,000 Ib., 
para defensa de las costas y puertos 100,000 Ib. 
El interés anual de esta deuda sube á 1.005,436 Ib. 



— 48 — 

Estos préstamos se obtuvieron al principio; al 6 §. 
después al 5 p3 . últimamente al 4 pg . El pago de 
esta renta es objeto primordial del presupuesto de la 
colonia. A la suma anterior se añadió en el año si- 
guiente 5.000,000 Ib. mas al 4 p3 , lo que hizo subir 
la deuda en 1881 á la suma espresada: ese empréstito 
se contrajo para completar la red de vias férreas. 
Los primeros bonos fueron colocados al 49 pg hasta 
la suma de 3.000,000; los 2.000 000 restantes, se 
colocaron al 104 p§ . Otro emprésiito se ensayó en 
el año siguiente 1882 por valor de Ib. 4 millones presen- 
tándolo en condiciones perentorias en la bolsa de Londres 
Su resultado ya lo conocemos. Este estado ha espendido 
además, desde años atrás, en obras públicas, fuera 
de ferro-carriles y provisión de agua, unos 8.905,236 
Ib-; y en puentes y caminos 6.9.30,985 Ib. Todo esto 
hace cerca de 40.000,000 Ib. (200 millones de duros) 
empleados esclusivamente en obras públicas por un 
pequeño estado de Australia, en menos de 10 años. Pero 
también ese Estado tiene su hacienda bien arreglada 
y sus entradas netas. 

Bibliotecas y Escuelas de Artes y Diseño. La Biblioteca 
Pública de Melbourne es la mas bella institución de su 
clase en Australia. A fines del año último, ella poseia 
150,000 volúmenes y 300,000 lectores la frecuentan to- 
dos los años. El costo total de los edificios y anexos 
pasa hoy de 1.000,000 de duros, habiéndose gastado 
el doble de esta suma en el establecimiento. La galena 
nacional de Pinturas de la misma ciudad cuenta 89 
cuadros al oleo con un costo de cerca de 100,000 duros; 
26 escelentes trabajos en mármol con un costo de 300,00 



— 49 — 

duros, íuera de un gran número de dibujos, fotografías 
y grabados. En conexión con la oficina de Patentes, 
existe una Biblioteca Pública Libre, con mas de 100 vo- 
lúmenes en su mayor parte recuerdos de patentes y 
asuntos an¿í.logos. Biblioteca con un costo de Ib. 5,000 
y además 200 modelos del valor de 300 Ib. La Biblio- 
teca de la Suprema Corte, accesible á todos los aboga- 
dos, contiene 15.000 volúmenes con un costo de 20,000 
Ib. Todos los condados del Estado, tienen adeonás su 
biblioteca Pública y sus Colegios de Artes y Oficios 
Instituto mecánico. En 1881 existían en todo el Estado 
lOoO Bibliotecas. El total número de volúmenes, agre- 
gando los de la Biblioteca Melbourne, se aproxima 
á 500,000 volúmenes. Algunas de las Bibliotecas cons- 
tables reciben obras prestadas de la Gran Biblioteca de 
Melbourne. Es el mejor modo de utilizar los tesoros, 
encerrados en ella. 

Escuela de Arte y Disefio—EiásXQn en numero de 22 
con mas de 1,000 discípulos inscriptos, llegando á 
1,500 los que asisten 8 veces en el trimestre. En la 
mayoria de ellas la enseñanza es nocturna. 

Los ramos enseñados comprenden geometría práctica, 
dibujo mecánico y arquitectural, isométrico y de 
perspectiva, bosquejos libres á la mano, tomados de 
modelos ó del natural. Cada Escuela recibe del Estado 
2 112 chelines por cada pupilo que asiste hasta 8 veces 
en el trimestre. Los alumnos pagan, por su parte, gajes 
que varían de 2 á 10 chelines por trimestre. Todos los 
años tiene lugar en Melbourne una exhibición de los 
trabajos de los alumnos, como también en las otras ciu- 
dades dotadas de estos establecimientos. Existen, además 



— 50 — 

escuelas especiales de minería en Ballarat y Sandhurst, 
donde, entre otras cosas, los estudiantes aprenden los 
secretos de la minería y el tratamiento metalúrgico de 
los diversos minerales. 

Toda población inglesa, sin escepcion, nace y se cria 
con todo género de industrias y manufacturas. Así en 
Vctoria se fabrican actualmente multitud de objetos 
importados antes, industrias que han sido auxiliadas 
materialmente por la tarifa protectora hoy vigente. 
Entre los artículos y preparaciones hoy manufactu- 
radas en el país, pueden citarse los libros de contabili- 
dad y otros artículos propios de la librería y papelería, 
como sobres, etc. También se fabrican tintes, crista- 
les, tejidos, papel,- cigarros, almidón, pianos, muebles, 
carruajes, paño, ropa hecha, órganos, productos quími- 
cos, objetos de fuellería, aceites y conservas, cerraduras, 
escobillerías, jabón, herramientas agrícolas, etc. El 
número total de manufacturas que se contaban en 
Victoria en 1881 escluyendolos molinos cervecerías, Jas 
fábricas de tejidos de lana, de ladrillo, de alfarería, cur- 
tiembres rienderías, establecimientos de lavar lana, sa- 
laderos y graserias; fuera de esta industrias fundamen - 
tales del país, decimos, se contaban 1,709 fábricas, que 
ocupaban en su totalidad 29,194 obreros y, 709 máqui- 
nas, principalmente de vapor con una potencia en total 
de 8,778 caballos, con maquinaria y planta, represen- 
tando un valor de 2.156,759 libras, y con mas un va- 
lor en terrenos de libras 1.068,634, y construcciones 
por valor de 1 .945,472 libras, lo que hace un capital to- 
tal de 5.170,865 libras, consagradas á a industria y 
manufacturas coloniales, fuera de la potente industria 



— 51 — 

y manufactura Metropolitana del Imperio inglés, el cual, 
teniendo á la vista el ejemplo de Imperio Español, arrui- 
nado por el despotismo, la inquisición, los frailes y la ha- 
raganería y la ignorancia, superstición é intolerancia 
que todo esto engendra, se ha guardado bien de incurrir 
en los mismos funestos hierros políticos, sociales é 
intelectuales. 

Entre las industrias dignas de mencionarse en 
esta Colonia modelo de Victoria, citarem-os 10 fábricas 
de tejidos de lana y batanes («wooll milis»), con 10 
máquinas de vapor de la fuerza de 596 caballos, y 
dando empleo á 814 operarios, con un capital empleado 
de libras 318,322 (1.091,500 duros). El paño, frasadas 
y franelas producidas durante el año, es de 1.200,000 
yardas paño, 2,000 pares frasadas y una cantidad de 
chales, dando empleo á unos 3.000,000 lib. de lana, que de 
otro modo habrían ido á Europa á hacer bajar su 
precio. Yalor total producido; 250,000 libras (1.250,000 
duros). 

Durante el mismo año se espidieron 200 patentes 
de invención y se reconocieron 199 derechos de autos 
en producciones literarias, dramáticas y musicales. Hay 
una ley de 1869 que asegura el derecho de reproducción 
á los autores de obras literarias y artísticas. Hasta la 
fecha se han rejistrado mas de 3,500 de estos dere- 
chos, 400 de los cuales consisten en diseños y manufac- 
turas en metal y otros materiales; 1,200 eran por libros 
y otras composiciones literarias, inclusa música; y mas 
de 1,800 consisten en fotografías, pinturas, dibujos y 
grabados. En 1882 Victoria contaba 150 molinos de 
moler ó preparar el grano, de los cuales mas de 140 



— 52 ™ 

m 

eran movidos á vapor y el resto por agua, los cuales 
ponían en movimiento 500 pares de piedras, operando 
con una fuerza de cerca de 3,000caballos de vapor. El 
valor de la maquinaria y material se estima en mas 
deSOOjOOO lib. est. El número de brszos empleados 
era de cerca de 1,000, habiéndose molido en dicho año 
(1882) 7 millones de cuartillas de trigo y 500,000 cuar- 
tillas de maiz y otros granos. 

Los trabajos practicados sobre piedra en 1882 fueron: 
245,844 yardas cúbicas de piedra azul; 1,535 yardas 
cúbicas de piedra laja, llamada flacjing; 14,100 yardas 
de piedra arenácea; G02 yardas cúbicas de un bello 
granito monumental gris y 1.600 yardas cúbicas de otras 
piedras. Tres raanufíTcturas para elaborar y utilizarlas 
pieles de las aves y diversos animales indígenas se 
hallan funcionando desde hace 5 años con el mejor 
resultado También se ha establecido una compañía para 
establecer y fomentar la industria de la seda y el plantio 
de las moreras. 

La capital de Victoria cuenta entre sus estable- 
cimientos, una gran casa de moneda ó cuño, que es 
una rama ó sucursal del cuño Regio de Inglaterra y la 
cual fué establecida por primera vez en 1872. Se halla 
provista de la mejor maquinaria, combinando todos los 
últimos perfeccionamientos en el ramo y sus operaciones 
propenden cada dia á estenderse, y desde que el costo 
del cuño há quedado convenientemente rebajado. Hasta 
principios de 1882, se hablan recibido y fundido en el 
cuño 5,000,320 onzas de oro, avaluadas en Ib. est. 
5,000,200 y quedando en barras por valor de 150,000 
Ib. est. El valor total del oro acuñado y en barras hasta 



— 53 - 

el 1 ° de Enero de 18S3 pasaba de 6,000,000 Ib. est. 
Una nueva prensa movida por presión hidráulica, há 
sido últimamente aiiadida. diseñada y construida en 
el establecimiento. Por su medio se pueden produ- 
cir medallas instantáneamente. 

Hasta fines de 1883 existían 11 principales Bancos 
de emisión en Victoria, que contaban con unas 300 
sucursales ó agencias desparramadas en todo el Estado. 
Su capital total pasaba en esa fecha de 25,000,000 Ib. 
est. Su responsabilidad pasaba de 23,000,000 Ib. est. 
sus notas en circulación montaba á 1,000,000 Ib. est. El 
capital pago pasaba de Ib. est. 2,000,000. La tasa media 
de los dividendos era de 10 1[2 OíO, siendo la mayor 
17 li2 0[0 y la menor 4 0[0. 

El monto total del dividendo últimamente repartido 
fué de Ib. 500,000. En Victoria se cuentan 13 cajas 
ó Bancos de ahorros, los cuales cuentan 500,000 de- 
positantes, con un saldo á su favor de 2.000,000 Ib. 
Estos bancos se encuentran desparramados en las 
ciudades prin cipales de la colonia. A estas se aña- 
den las cajas de ahorros del Estado anexas á los 
correos las cuales en 1882 llegaban á 200 abiertos, y 
funcionando en otras tantas localidades diferentes. 
Los depósitos recibidos en estos llegaron á 1 millón de 
Ib, Estos depósitos obtienen un 4 pg de interés. 

En lo que respecta tá Faros, Victoria no tiene ni con 
mucho el desarrollo de costas de Nueva Gales del 
Sud. Lasprincipales luces colocadas en sus costas son: 
En Portfairy, luz dioptrica fija flameante de 4° orden, 
que se enrojece y flamea cada 3 minutos. En War- 
ranmbool una luz blanca fija y una roja fija. En Portla- 



. - 54 - 

nd luz blanca y roja dioptrica. En Kings Island una luz 
blanca fija. En Currié Harbour una luz que jira cada 12 
minutos. En cabo Otway, una luz blanca girante y 
flameante cada minuto. En los Heads ó cabos de Port 
Phillip Bay, 5 luces principales, á saber: una luz fija, 
roja y verde en Punta Lonsdale; enQueen's Ciiff 
una luz blanca fija arriba; y una luz fija blanca y rosa 
abajo; con una luz fija verde en la Fetty ó muelle; y en 
Swan Spit una luz fija blanca y roja; existen ade- 
más varias otras luces para navegar dentro de la 
gran Babia dePort Phillip. 

Se cuentan en la colonia de Victoria diversas cofardias 
ó Sociedades fraternales. En 1881 se contaban hasta 
.34 sociedades de esta especie en la capital, con sucur- 
sales establecidas en las otras ciudades hasta el número 
de 800, contando de 50,009 miembros arriba. Su 
renta total, inclusas contribuciones y entradas llegaba 
á cerca de de 200,000 Ibs. con un gasto de 150,000 Ibs. 
El monto agregado del capital disponible de estas 
sociedades subia á 500,000 Ibs. Durante el año 5,300 
miembros entraron y 4300 salieron, muriendo 454. El 
número de miembros enfermos asistidos con los auxilios 
de sus respectivas cofradías fué de 8,600. A las cofra- 
días se pueden muy bien asimilar, aun que distintas 
en su naturaleza, las sociedades ó compañías construc- 
toras. En 1882 se contaban en Victoria 60 de estas, 
contando 20,000 miembros, con una renta de 1 .200,000 
Ibs.; y una suma en depósito de cerca de 1-000,000 de 
Ibs. Los adelantos hechos á los miembros durante el 
año llegaron á mas de 500,000 Ibs. 

Terminaremos con la «Constitución Política» de la 



— 55 — 

colonia de Victoria. Este estado se halla bajo la direc- 
ción de un Gobernador nombrado por la corona Británica, 
cuyo término de funciones es 7 años; el cual obra 
en combinación con un concejo Ejecutivo y dos Cámaras 
Legislativas. El Poder ejecutivo se compone del Gober- 
nador de la Colonia, y del Ministerio Responsable 
designado por él y el Senado ó Cámara Alta, llamado 
aqui Concejo Legislativo; se componia antes de la refor- 
ma que comenzó á regir desde el año 1882, y de que 
se hablará mas adelante, se componia de'cimos de 30 
miembros, representantes de las 6 Provincias en que la 
Colonia se iiallaba dividida, á saber: la Central, la No* 
roeste, la Sudoeste, la Sud, la Oriental y la Occidental, 
las cuales contienen62,664 electores. 

La calificación para votar en estas elecciones, es 
un arriendo por valor de Ibs. 50 ai año, ó una propie- 
dad de un valor equivalente. La calificación del 
candidato para este Senado Colonial, es el ser dueño 
de una propiedad por valor de 2,500 libras, ó de un 
capital con una renta anual de 250 Ibs. El desempeño 
de estas funciones es por 10 años, y uno de los miem- 
bros del Concejo por cadaProvincia, se retira en vota- 
ción á la expiración de cada dos años. La i^^samb^ea 
Legislativa ó Cámara Baja, se compone de 86 miem- 
bros, que representan 55 distritos electorales, conte- 
niendo, según el censo de 1881, unos 176,022 electores, 
siendo trienal en su duración. La cualificacion de sus 
miembros, es: deben ser mayores de edad, haber residido 
en la Colonia dos años, con la cualidad de ciudano Britá- 
nico ó naturalizado. Por una ley sancionada en Diciem- 
re de 1870, que debia regir solo durante tres años, 



— so- 
los Miembros del Parlamento reciben libras ;500 (1,500 
daros) anuales, como indemnización de sus gastos. Esta 
ley rige aún, pues al terminar cada período es sancionada 
de nuevo. Las calificaciones para votar son tan poco 
exigentes, que el sistema es casi equivalente á un sufragio 
universa!. El votante debe ser mayor de 21 años de edad, 
hallarse exento de toda incapacidad legal, y ser subdito 
nativo ó naturalizado al menos por tres años previos. 
Todo voto se dá por ballet, esto es, en urnas, que solo 
son abiertas en el momento del escrutinio público. 

Durante las sesiones de 1881, se sancionó en Victo- 
ria un «bilí» ó ley de Reformas de la Alta Cámara, la 
cual recibió la sanción regia. Sus principales disposiciones 
son: El número de Provincias es aujientado de seis á 
catorce; esto es, las cinco Provincias rurales son divi- 
didas en dos cada una, y la Provincia Central ó Metropo- 
litana es dividida en cuatro. Cada una de estas 14 
Provincias nombra 3 miembros del Senado, formando 
un total de 42, los cuales ocupan su puesto por seis 
años, retirándose un tercio bienalmente. La franquicia 
queda reducida de libras 50 para los propietarios y 
ocupantes, á libras 10 para los primeros y 25 para los 
segundoí. El número de electores es aumentado de 30,000 
á 108,000. La primer elección de nuevos miembros tuvo 
lugar en Setiembre de 1882, en cuyo año 6 de los miem- 
bros antes funcionantes se retiraron, eligiéndose 18 nue- 
vos. De allí para adelante 6 de los antiguos miembros se 
retiran cada 2 años y en 18U0 habrá cesado el último de 
ellos. Los candidatos deben poseer una renta anual por 
valor de libras 100 ó un capital por valor de libras 1,000. 



"■ 57 — 

Como ya en otra parte hemos dado la designación 
locación de las ciudades y poblaciones principales del 
Estado de Victoria, aquí nos limitaremos á dar los 
nombres de las principales ciudades y villas por orden 
alfabético; en consecuencia, estas son: 

Alexandra Ararat Avoca, Bairnsdale, Ballaarat, 
Beechworth, Belfort, Benalla, Berlin, Brigton, Buln 
Buln, Buninyong, CamperdAvun, Garitón, Casterton, 
Castlemaine, Chawton, Chiltern, Clunes, Colac,Coleraine, 
Bollingwood,Dreswick, Dandenong, Daylesford, Dunolly, 
Echuca, Emerald Hill, Footecray, Geelong, Gisborne, 
Grenville, Hamilton, Haihcotke, Hoesham, Inglewood, 
Jamieson, Kew, Kilmore, Koroit, Kyneton, Lancefield, 
Leston, Maldon, Malmibury, Maryborough, Melbourne, 
Meredith, Merino, Mortlake, Mount Blackwood, Murroon 
Newstead, Orneo, Percydade, Portland, Portsea, Pra- 
hadan, Richomond, Rocbester, Rutherglen, Sale, Sandh- 
urst, Sandridge, Seymour, Shepparton, Suytherdale, 
Sorrento, South Yarra, Saint Arnaud, Sainte Kilda, 
Sta^vell, Stockyard, Templestowe, Tylden, Walhalla, 
Wangaratta, Warrnambool Willamstown, Wirchelsea, 
Wodonga, Woods Point, Yackandemdah, Yean, Yarra 
Wonga. 

No pudiendo describir todas estas ciudades, nos con- 
tentaremos con hacer conocer algunas de las principales 
como ser Ballarat, Echuca, Geelong, Melbourne, San- 
dhurst y Sale. De las otras se puede juzgar por estas; 
no sabiendo uno que admirar mas, si la creación de 
tanto centro de cultura y civilización en la región antí- 
poda mas remota y desierta, en menos de medio siglo, 
ó su pasmosa prosperidad, riqueza y esplendor actual. 



— 58 — 

Solo los ingleses, dueños de los mares y de los me- 
jores territorios, fuerzas y recursos de nuestro planeta, 
pueden obrar tales prodigios. Esto mismo no seria 
suficiente, si los Ingleses á mas de ser el pueblo mas 
libre del globo, no fuesen al mismo tiempo el mas 
sabio, instruido, científico y liberal de todos los pueblos 
modernos. Es la libertad y el cultivo libre del pensa- 
miento y de la ciencia, de que son un modelo Bacon 
Locke, Newton, Shakespeare, Gibbon, Hume, Lyell, 
Darwin, Carlyle y Lubbock, lo que ha dado á los 
ingleses toda la superioridad y prosperidad que hoy 
disfrutan. Lo mismo habria sucedido en España, si la 
libertad no hubiese sido destrozada allí por el despotismo, 
el fanatismo y la superstición de sus aliados, con la 
inquisición y la derrota de la libertad en Villalar. La 
regencia de España bajo Fernando el católico y los 
dos primeros reyes de la casa de Austria, es pues 
mera obra y capricho de la fortuna; siendo de corta 
duración, como después la hegemonía Francesa con 
Napoleón I. La hegemonía Inglesa basada sobre fanda- 
mentos mas sólidos y brillantes, la libertad, la ciencia 
y la industria, está destinada á durar mucho mas. 

Ballai'at es una de' las primeras ciudades mineras de 
Victoria, siendo la ciudad mas importante después de 
Melbourne. Es el centro de los mas productivos terrenos 
auríferos del mando. Hállase á 100 1[4 millas al O. N.O. 
de Melbourne, en una elevación de 1413 pies sobre el 
nivel del mar. La ciudad se halla dividida por un estero, 
ei Yarrow Creek, lo mismo que la ciudad de Talca 
en Chile, á quien se parece mucho por esta circuns- 
tancia y por su aspecto. El estero indicado la divide 



— 59 — 

en Ballarat Este y Ballarat Oeste, formando dos munici- 
pios distritos, bajo el gobierno de sus respectivas 
municipalidades. 

En total la ciudad contiene unas 7500 casas, lo que 
indica una población actual de mas de 40,000 almas. 
Tenia 38,469 según el censo de 4881. La ciudad se 
halla iluminada al gas; tiene ferro-carril, correo, telé- 
grafos y numerosos bancos, cajas de ahorro y seguros, 
contadas las ventajas y mejoras de las ciudades mo- 
dernas mas adelantadas; y una provisión de agua en 
la selva de Bullarook estimada en 633 miilíjnes de ga- 
lones. Contiene magniflcos edificios públicos y privados, 
buenas calles, te.atros, numerosos y vastos hoteles. Los 
Bancos, aqui como en toda ciudad Inglesa, se distin- 
guen por la solidez y lujo de sus edificios. El pasage 
de Ballarat á Malbourne por ferro-carril cuesta 4 duros 
de segunda. De Ballarat arrancan dos grandes ramales 
de ferro-carril, el uno ala gran ciudad de Axarat, de 57 
millas; y el otro á Horsham de 130 millas. Hay ademas 
un 3*^ de Ballarat á Maryborough de 48 millas, el cual 
se estiende actualmente hastaAvoca y Saint Arnaud. 
Hállase también ligada con todos los otros ferro-carriles 
de la colonia. Entre sus suntuosos edificios públicos se 
cuenta un espacioso Hospital colocado en una eminencia; 
un Asilo de Huérfanos, un Asilo de Beneficencia, un 
Hospital y refujio de incurables: un baño público, una 
espaciosa cárcel, un Instituto mecánico con una Biblio- 
teca de 15,000 volúmenes; y otra pública de 20,000 
volúmenes. Cuenta también un palacio municipal, un 
teatro, magnificas estaciones de ferro-carril; 40 tem- 
plos. Los establecimientos educacionales se componen 



— 60 — 

dedos colegios, 4 escuelas Gramaticales y 15 escuelas 
primarias del Estado, á mas de varías escuelas privadas. 

La ciudad cuenta ademas dos Brigadas de Bomberos 
contra incendios; y palacios para Justicia, correo, telé- 
grafo, oficina de remesas de dinero y cajas de Ahorro. 
El municipio cuenta 24 millas de calles empedradas 
ó macadamisadas y 164 millas de veredas. Hay mas de 
300 Hoteles. 

Se cuentan como establecimientos industriales varias 
fundiciones de hierro, cervecería, destilería, 4 grandes 
molinos de harina; 2 fábricas de paños y otras manu- 
facturas, y nosotros no hemos podido sostener una 
fábrica de paños en nuestra capital! ¿Es por incapacidad, 
por falta de apoyo del gobierno ó del Público ó por 
venalidad de sus empresarios? Por todas, ó por cada 
una de estas razones puede ser. Ballarat cuenta también 
bellos Parques y jardines públicos dentro de la ciudad, 
que es la mayor ventaja y belleza de las ciudades 
inglesas. El oro se descubrió por primera vez en Ballarat 
en 1847: entonces el paraje donde hoy se alza la opulenta 
ciudad era un desierto. Mas la estraordinaria riqueza 
de su terreno aurifero atrajo pronto un estraordinario 
concurso de población. Luego de agotado el oro de la 
superficie se conoció que á mayor profundidad se ha- 
llaban depósitos aun mas ricos de oro. Actualmente 
hay minas profundas elaboradas por bombas y maqui- 
narias á vapor, 

Yá hemos hablado de la insurrección que tuvo lugar 
en Ballarat con motivo de los impuestos y de que la 
Estacada, fortaleza de los revoltosos, fué tomada por 
asalto por las fuerzas Británicas. 



— 61 — 

Mas el resultado final fué la abolición del impuesto. 
Por ahí debió comenzarse; pero el Gobierno no 
enmendó su error volviendo atrás de su mal camino. 
Hé ahí el secreto de la prosperidad y grandeza del 
Imperio Británico. Su gobierno no es infalible, com.o el 
del Papa; pero él sabe al fin respetar la libertad 
de los ciudadanos y sus derechos constitucionales, aun 
después del triunfo; guiándose solo por los principios 
del bien y cor^veniencia general. En los lavaderos de 
Ballarat se halló una pepena del neso de 2,218 onzas de 
oro, que se vendió en 53000 duros. Se han hallado 
ademas otras grandes pepas de menor peso. En es- 
te mineral se emplean mas de 300 máquinas de vapor 
en los lavaderos y minas de cuarzo. El número de 
mineros empleados es de cerca de 10,000, á saber 4,500 
en los lavaderos y el resto en las minas del cuarzo. 
El número de ventas de cuarzo aurífero llega á 349 
siendo la estension de terrenos aurífero trabajado de 
160 1(2 millas cuadradas. Se muelen cerca de 7,00,000 
toneladas de cuarzo anuales, produciendo de 41 á 
50000 onzas, de oro, lo que da una media de cerca de 7 
adarmes oro por tonelada, ó 9 onzas cajón. 

En adición á sus ventajas minerales, el distrito de 
Ballarat practica con esmero las industrias agrícolas. 
En 1882 ella puso en cultivo 5,000 acres^ cosechando 
45,610 bushels de trigo; 20,.300 bvshels de cebada; 5,000 
toneladas de papas y 25,000 toneladas de heno. Su 
suelo es también adaptado para la cria de ovejas, crián- 
dose en sns inmediaciones los mas bellos carneros 
del mundo en la estancia de Ercildown y otras. En 
Ballarat existen muchos y magníficos Hoteles. Cuenta 



- 62 — 

tres diarios, fuera de otras publicaciones periódicas. 
La formación geológica del distrito es Siluriana, conte- 
niendo pizarras y arenáceas primitivas. Echnca es un 
horough fronterizo de Victoria, situado en la peninsula 
formada por los Rios Murray y Camparpe, 156 millas 
de Norte de Melbourne Es el terminm del ferro-carril 
del Murray del lado de Victoria si bien este sigue hasta 
Deniliquin, en el territorio de Nueva Gales del Sud. La 
ciudad cuenta 1200 casas, esto es, 6,000 almas y cuenta 
numerosos Bancos y seguros, á mas de las oficinas 
comunes de correo, telégrafo, oficina de órdenes, caja 
de ahorro etc. Contiene numerosos Hoteles y un instituto 
mecánico, con una Biblioteca pública de 4000 volúme- 
nes. Cuenta á mas del ferrocarril numerosas lineas de 
mensagerias, conduciendo malas y pasajeros á las ciu- 
dades del contorno. Tiene ademas la linea navegable 
del Murray hasta Adelaida. Cuenta Hospital, Sociedad 
de beneficencia y Sociedad Agrícola. El distrito llano, 
bajo, con exelentes pastos está sujeto á inundaciones. 
Mucha parte de él se halla hoy consagrado á la agricul- 
tura y el resto al pastoreo. 

Cuenta 100,000 acres cultivados de trigo, 10,000 
de avenas y 12,000 de cebada en 1882. El producto 
ha sido en números redondos 1.300,000 cuartillas trigo; 
150,000 cuartillas avena y 120, mil 500 cebada. 
Produce ademas unos 10,000 galones de vino. Sus 
estancias contienen 1000 caballos, 10,000 cabezas de 
ganado mayor; 400,000 ovejas y 500 cerdos. Hace 
además un gran comercio en maderas de gomero rojo, 
para lo cual cuenta 5 aserraderos, 3 fabricas de coke, 
jabonerías, curtiembres, cervecerias, usinas de gas, y 



— 63 — 

baños flotantes. Tiene una Cámara de Comercio, una 
sociedad Agrícola y otra de Beneficencia, La población 
del Shire es de 9,000 almas. Hay grandes almacenes de 
lanas en la ciudad. A mas del ierro-carril tiene también 
la navegación por el Murray, en el cual en el invierno, 
cuando las aguas abundan, pueden subir los vapores 
hasta Albury, situado mas arriba de su curso, según 
hicimos notar al pasar por esta ciudad; comunicando 
por vapor con Adelaida de un lado y con los puertos 
de Nueva Gales en los Rios Murrumbidge y Darling 
por otro. Asi, Echuca, llamada la Chicago de (Australia 
es la segunda por su movimiento marítimo después de 
Melbourne. Echuca suele recibir hasta 200,000 fardos 
de lana por los rios. Tiene dos diarios á mas de otros 
periódicos. Un magnífico puente de hierro, del costo 
de medio millón de duros, liga á Echuca con Mooma 
al otro lado del Murray y un ferro-carril construido 
por capitalistas de Victoria, se estiende de Moana á 
Deniliquin. Formación, Siluriano interior, cubierto con 
aluvión reciente. 

Geelong es una de las principales ciudades de Victo- 
ria y se halla situada sobre la inmensa Babia cerrada 
de Port Phillip, especie de Mediterráneo Australiano. 
Contiene ferro-carriles, correos, telégrafo, oficina de 
rem'^sas de dinero, cajas de ahorros, instituto mecánico, 
bibliotecas, escuelas, colegios, templos numerosos. 

Se halla 45 millas al S. O. de Melbourne, con quien 
está ligada por un ferro-carril y vapores que viajan de 
hora en hora. La ciudad se halla bien dispuesta, sobre 
una falda en pendiente que baja hasta la bahia del lado 
Norte V hasta el Rio Barwon del lado Sud. Sus calles 



64 — 

se hallan adornadas con magníficos almacenes, tiendas y 
otros edificios. Entre los mas bellos de estos se cuentan 
el Palacio Municipal, el Hospital y Asilo de Beneficencia, 
la Cámara de Comercio, hoy convertido en biblioteca 
de 4,000 volúmenes, el instituto mecánico, con una 
biblioteca de 15,030 volúmenes, numerosos edificios de 
Bancos y Seguros; los edificios de la Brigada de 
Bomberos y la artilleria, varias iglesias y edificios 
de Escuelas del Estado, los Hospitales y Asilos, 'etc. 
Cuenta numerosos hoteles. 

Posee un jardin Botánico en «Eastern Park» y otros 
dos Parques mas inmediatos á la ciudad. A distancia 
de dos millas existe además el «Queens Park», pintores- 
camente situado en un valle en un punto en que tiene 
lugar la junción délos rios Barwon y Moorabool y en 
el cual existe un Skatíng Rink, un club de recreo y 
Prados de Criquet. Su población central es de 12,000 
almas, pero incluyendo sus arrabales llega á 30,000 
almas. 

Geelon está alumbrado á gas, recibiendo su provi- 
sión de agua de las represas de Stony Creek y del Rio 
Barwon. Cuenta tres muelles, donde los buques de mayor 
calado pueden cargar y descargar, habiendo la barra 
de la entrada sido ahondada hasta los 22 pies, con el 
costo de 60,000 libras (300,000 duros). La ciudad 
está en comunicación constante por mar y tierra con 
Melbourne. Esta ciudad es la primera que ha introdu- 
cido la fábrica de paños en Victoria, recibiendo del 
Gobierno por todo auxilio unos 8.000 duros. El capital 
empleado en la primera fábrica, inclusos edificios, llega 
á 200,000 duros, pero sus productos se hallan muy 



— 65 - 

acreditados en todo el país, empleando cerca de 200 
trabajadores entre hombres y mujeres. Los paños son 
fabricados en talleres de mano movidos á vapor por 
máquinas de 100 caballos de potencia. Son cinco las 
actuales fábricas, sostenidas por Compañías (jue realizan 
superiores utilidades, empleándose por todas mas de 
mil operarios, Hay, además, un establecimiento de ba- 
ños públicos en la bahía abriagada de Corio. La facilidad 
para cargar la lana en sus muelles, ha hecho que los 
estancieros acudan allí de preferencia con las suyas, 
realizando una buena economía. Sobre las márgenes 
del Rio Barwon, se halla además establecida una de 
las mas grai-des curtiembres de la Colonia, y allí 
mismo existen buenos lavaderos y limpiaderos de lana. 
Existe también una fundición en pleno ejercicio Tiene 
diarios y otros periódicos locales. El país que rodea 
á Geelong es esencialmente agrícola, hallándose ocu- 
pado con chacras, viñas y hortalizas. Las Lomas de 
Barrabool, sobre la margen Occidental del Barwon, son 
muy fértiles y se hallan pintorescamente situadas, con 
perspectivas hechiceras de mar y montañas. La forma- 
ción geológica del Distrito es plioceno superior. Existen 
extensas canteras de calcáreas en el linde Orien* tal de 
la ciudad, sobre las riberas de Co' rio Baij. Para el ser- 
vicio policial, Geelong se divide en cuatro cuarteles. 

¡Cuando se considera que hoy, 1883, esta ciudad no 
tiene mas de 48 años de existencia, causa asombro la 
rapidez de su crecimiento y desarrollo, desde la guarida 
del salvaje, hasta la posición de una de las mas mag- 
níficas ciudades del Imperio Británico, con 300,000 
habitantes, bellamente distribuidos en una vasta área 



— 06 - 

de suelo pintoresco; ofreciendo una prueba notable no 
solo de lo que en nuestro siglo puede obrar el capital, 
los brazos y el espíritu de empresa en un corto período 
de tiempo; sino de la pasmosa fecundidad de la raza 
inglesa, que sin dejar de aumentar el poder, los recursos 
y la población del Reino Unido, puebla en pocos años, 
en menos de un siglo, de emporios y ciudades magníficas, 
los continentes, las Islas y el globo entero, hasta en sus 
antípodas. San Petersburgo fundada á principios del siglo 
pasado con todo el poder autócrata de todas las Rusias, 
en el centro de un poderoso Imperio poblado desde 
antiguo en Europa misma centro del mayor poder y 
civilización del mundo, á los 50 años de fundada, no 
debia presentar ni la cuarta parte del esplendor, riqueza 
y poder de esta ciudad de los A.ntípodas, fundada en un 
desierto salvaje, en la mitad de ese tiempo! 

Tócanos ahora Melboume, de cuyo aspecto de lle- 
gada hemos hablado ya. Esta ciudad ubica en los 
37"49'53" de latitud Sud, y en los 144«58'42" de long. 
E^ Greenwich. Hállase situada sobre la margen Norte 
del Rio Yarra, en el Condado de Burke. La ciudad 
forma uno de los Distritos de Policía en que se 
halla dividido el Estado, siendo uno de los caracterís- 
ticos de esta ciudad Anglosajona (en que la presencia 
de un estranjero es una rareza, pues la raza inglesa, 
tan fecunda y sin conventos de frailes y monjas que 
mermen su población, no necesita para nada de inmi- 
gración estranjera, ni le gusta, ni la solicita), la 
espléndida anchura y variedad de dirección de sus calles 
y avenidas, la profusión de sus jardines, parques, 
recreos y plazas de árboles y flores que á cada paso se 



— 67 — 

presentan á los ojos del transeúnte que recorre esas 
vastas, alegres, activas é industriosas poblaciones de 
un carácter tan uniforme y marcadamente Británico 
todas, en sus edificios públicos y privados, con raras 
adiciones de verandas y otros agregados postizos, que 
rabian de su asociación con el estilo cerrado Inglés, sin 
modificar en nada esa arquitectura hiperbórea trans- 
portada sin transición á esos climas tropicales, con 
todas sus piezas. 

Y sin embargo, los ingleses tienen talento en su país 
y fuera de su país, tienen aun mas talento; y con todo su 
talento son tan inflexibles en su britanismo, que lo 
transportan sin el menor esfuerzo de adaptación á los 
climas mas opuestos- 
Si esta no es una invasión de Xerxes que toma pose- 
sión del mundo, tampoco es una invasión de Pericles; 
porque los ingleses, si hacen maravillosas aplicaciones 
de la intelijencia y de las ciencias á las industrias prác- 
ticas y al comercio, no tienen nada de Griego, y sí 
mucho de gótico, en sus gustos y en sus artes. En 
sus gustos, porque entre ellos la distinción y la elegan- 
cia son mas bien la escepcion, que la regla en sus artes, 
por que tienen la inclinación innata al gótico arcaico, 
que es el arte Griego ó Romano, lo que al Cyclopeo 
ó el Palenque al moderno. 

Volviendo á Melbourne; esta ciudad abunda en edi- 
ficios que rivalizan en esplendor con los de las mejores 
capitales de Europa; y que aunque de una reciente y rá- 
pida construcción, son tan sólidos y durables como los 
que mas; la hlneslonc ó piedra azul que es el material 
de que se hallan construidos en todo ó en parte de la 



— 6d — 

mayoría de 'os edificios públicos y privados de la capital 
de Victoria, es un pórñdo, creemos tan durable é im- 
perecedero como el mas duro basalto. Los templos, 
son numerosos y sólidos predominando en todos el esti- 
lo gótico primitivo. Con escepcion de los templos, los 
otros edificios públicos se hallan generalmente concebi- 
dos en un estilo arquitectónico pasable, por el modelo 
de los mejores de Londres. Tales son el Telégrafo, la 
casa de Gobierno llamada tesorería, el edificio de las 
Cámaras llamado Capitolio en los Estados Unidos, edi- 
ficio de piedra vasto, sólido y elegante que está al ter- 
minarse; la Biblioteca Pública, el Correo, el Palacio de 
Justicia, la Imprenta del Gobierno, la Moneda, la Univer- 
sidad y su Museo y -otros muchos edificios públicos y 
privados. El puerto de Melbourne se halla en Sandridge, 
arrabal situado á 2 li2 millas del centro de la ciudad, en 
la Babia de Obson y ligado á la metrópoli por un ferro- 
carril y un buen camino macadamizado. La ciudad tiene 
ademas el Yarra, rio que sirve de puerto y amarradero 
á los vapores en el corazón mismo de la ciudad, á lo 
largo de la gran calle Flinders. A la margen opuesta 
de rio se estienden astilleros para la construcción y 
compostura de vapores y buques. El curso del Yarra 
hasta hoy solo frecuentado por los vapores intercolonia- 
les y costeros, teniendo solo los grandes vapores ultra- 
marmos acceso hasta Sandridge, se halla en via de ser 
ahondado y ensanchado. 

Ya conocemos los diversos sistemas de ferro-carriles 
de \'ictoria todos con su punto de arranque en Melbourne. 
Todos ellos tienen sus estaciones concentradas sobre el 
Yarra, mas arriba y mas abajo de las caldas de este, 



- - 69 — 

ocupadas como sabemos por un puente provisorio que 
va á ser luego sustituido con otro mas monumental. A 
mas de los ferro-carriles, Melbourne se halla abundante- 
mente provista de toda clase de medios de locomoción, 
como ser ómnibus, volantas, cabs; esas calesas especia- 
les y características de Londres; wagonetes y otros 
medios de transportes cómodos y baratos. Las principa- 
les calles de Melbourne tienen 99 pies (30 metros) de 
ancho, las cuales ligan como grandes arterias los princi- 
pales centros de la ciudad, interceptándose en ángulos 
rectos, con calles mas estrechas en los intermedios. Esto 
dá á la ciudad á la vez un aspecto Europeo y Americano. 
Europeo en los puntos con calles estrechas donde los 
edificios y las poblaciones se aglomeran; y americano en 
sus anchas avenidas arboladas á la Washington. Esto 
añadido á las numerossLS Farades, sqvarca, y jardines, yá 
sus magníficos edificios de piedra y ladrillo, dá á la 
ciudad un aspecto tan grandioso como alegre y salubre; 
No es una caverna infecta como las viejas ciudades 
de Europa, es mas bien un risueño Parque, un Paraiso, 
donde millares de seres sanos y felices viven en mansio- 
nes lujosas de cristal y piedra, en medio de mercados, 
tiendas, almacenes y fábricas espléndidas, y con un 
tráfico activísimo que llena de animación sus calles y 
vias públicas. Las principales avenidas que corren de 
este á oeste, son las de Flinders, que costea el Yarra 
con elevados edificios y almacenes, la de Collins formada 
de palacios y Bancos: la de Bourke, brillante de joyerías 
y tiendas; las de Londsdale y Latrobe, costeando Parques, 
squares y jardines. Las avenidas de Sud á Norte que 
cortan las anteri<)res en ángulos rectos, son las calles 

5^ 



— 70 — 

Spencer, King, William, Queen, Elizabeth, Swamston, 
Mussell, Stephen y Spring Elizabeth Street, la calle de 
mas tráfico, ocupa el centro del valle que separa en 
dos colinas donde se estiende la ciudad y la divide en 
Este y Oeste, como la calle Rivadavia divide Buenos 
Aires en Norte y Sud. Elizabeth Street, á pesar de su 
tráfico y esplendor, cuando llueve fuerte, se convierte 
en un tercero impasable^ pero tiene desagües prontos, 
y de ahí el que no se inunde. Las calles que hemos nom- 
brado son las mas lujosas y las mejores edificadas de 
la ciudad, cuyos «blocks» ó manzanas, se hallan cortadas 
en cuatro por callejones de menos ancho que las grandes 
calles. Pero fuera de ellas hay otras como Victoria Para- 
de, Albert Street y Wellington Parado y otras mas 
excéntricas, lo que no impide que sean verdaderamente 
magnificas por su estension, ancho y lujosos edificios 
con jardines ornamentales. Figuraos, espléndidas ave- 
nidas de 100 yardas de ancho con árboles y jardines 
enrejados en el centro, adoquinados en los costados, 
con magníñcos veredones embaldozados de piedra y 
de asfalto, y podrá formarse una idea de lo que son 
Victoria Parado, Albeeft Street y Wellington Parade. 

Melbourne tiene además numerosos arrabales con- 
tiguos, que se ligan á ella por avenidas tan magní- 
ficas como las mencionadas, por ferro-carriles y lineas 
de ómnibus y coches. Tales son Collingword, North 
Melbourne, Fitzroy, Garitón, Brunswick, Emerald Hill, 
South Yarra, Prahran, Richmond etc. Toda la ciudad se 
halla bien alumbrada y adoquinada; lo que en tiempo 
seco, á pesar del riego constante y de las acequias con 
.agua que circulan por las calles, la hacen tan pulverulenta 



— 71 — 

como nuestras ciudades del interior. Pero se cuida de 
regarlas á bomba y carro, de mañana y tarde. Todas 
las estaciones de policia de Melbourne y suburbios se 
hallan ligadas por telégrafos y teléfonos, formando un 
haz centralizado en la casa de Gobierno. El Hospital 
y Cárcel de Melbourne son edificios espaciosos y 
sólidos, con todas las mejoras de la ciencia moderna 
para el alivio y cura de los enfermos. 

El cementerio se halla al Norte fuera de la ciudad, y 
es espléndido. 

Es hospitalario, ofreciendo compartimentos para todas 
las sectas sin escepcion. Solo los cementerios Españoles 
de Sud América son intolerantes, no habiendo paz para 
ellos ni en el campo de la muerte. A pesar de encon- 
trarse á mas de cuatro millas de la ciudad, ya se 
piensa en retirarlo mas lejos, pues Melbourne se 
ensancha con rapidez. Los mercados de esta ciudad 
son tan sólidos como espléndidos. Son cuatro, y grandes: 
el de fruta, el de pescado, el de carne y el de granos. 
Hay también mercados especiales para lanas y ganados 
de pié 

Los teatros no son tan vastos como los mercados; hay 
cuatro. Los hoteles son numerosos, y algunos buenos; 
pero ninguno se aproxima, ni de lejos, al «Palace Hotel» 
de California. Las instituciones caritativas y de benefi- 
cencia, son numerosas. El Hospital tiene 400 camas. 
Hay además un Asilo de Beneficencia, un Asilo de 

Huérfanos, un Asilo de Lunáticos, un Asilo de Inmi- 
grantes, un Asilo de Ciegos, Hospital de Incurables, 
«Alfred Hospital», Hospital de Niños, y otros por el 
estilo. De las reservas, jardines y parques públicos 



de Melbourne, ya hemos hablado en general. Solo diremos 
algo respecto al Jardín Botánico, formado por el sabio 
botanista Von Mueller, y al que él ha dado algo de 
su celebridad. Los habitantes de Melbourne están con 
razón orgullosos de su grande y magníñca ciudad, 
superior á muchas de Europa y América. Según el 
Censo de 1881, la población de Melbourne era entonces 
de 280,836 almas. Actualmente, 1883, sus habitantes 
alcanzan á 300,000. Del número del Censo, 138,298 
son varones, y 142,538 son mujeres. Melbourne se halla 
distribuida en varios Municipios, ocupando un área de 
7 millas cuadradas. Cuenta 100 millas de calles ado- 
quinadas y 2,000 faroles de alumbrado á gas. Melbourne 
tiene tres diarios de Ici mañana dos de la tarde y 
multitud de periódicos y revistas semanales y mensuales. 
«Sandhurst» es el centro de un distrito minero y 
agrícola en el Condado de Bendigo; hoy es una gran 
ciudad inferior solo á Melbourne la Capital. Es el 
centro de una rica región aurífera compuesta principal- 
mente de crestones de cuarzo abundantes en oro, y 
que se consideran tan abundantes, que llega á formar 
una riqueza casi inagotable para el porvenir. La riqueza 
primero del oro aluvial y en seguida la de los crestones, 
es lo que ha hecho de Sandhurst una gran ciudad. 
La ciudad se divide en tres cuarteles y un Municipio; 
tiene un área de 7,500 acres, 6,800 casas y propiedades 
por valor de 2.000,000 de libras, presentando unas 100 
millas de calles adoquinadas y macadamisadas. Su 
población es de 36,000 almas. Su principal calle, 
llamada Pall Malí, abunda tanto en bellas casas de 
piedra, como en bellos almacenes y tiendas, hallándose 



— 73 — 

á uno de sus estremos el magnífico Parque de Rosalinda. 
Los edificios mas importantes son la Casa Municipal, 
los Bancos, los Seguros, los Templos, el Hospital, el 
Instituto Mecánico con su biblioteca, el Asilo de Be- 
neficencia, la Escuela de Minas, el Teatro Real los clubs 
y las logias. 

La ciudad se halla alumbradada á gas, recibiendo su 
provisión de agua de la represa Victoria, situada á 6 
millas, formando con otras un depósito de 100,000,000 
de galones. A mis de su magnifico Parque, la ciudad 
tiene dos recreos mas, los jardines de la reserva y los 
jardines botánicos, estos últimos con una colección zooló- 
gica de animales vivos y aves. A mas de la industria de 
oro Sandhurst cuenta otras, como cervecería en grande 
escala; 4 á 5 grandes tundiciones de hierro; fábrica de 
coches; alfarerías, curtiembres, hornos de ladrillos y cal; 
fabrica de cordiales; establecimientos agrícolas y viñedos 
opulentos. Sus vinos sobre todo los de Axe Creek, son 
célebres. Sus templos son de piedra unos y otros son 
de ladrillo. Las minas dan empleo en Sandhurst á 7,000 
operarios. Hay un valor invertido en máquinas, herra- 
mientas y demás de cerca de 3000,000 de duros. Las 
operaciones mineras se estienden en un espacio de 144 
millas cuadradas y se cuenta 778 crestones de cuarzo 
aurífero independientes. El producto anual en media 
en oro de Sandhurst, se avalúa en 200,000 onzas con un 
valor de mas de 3,000,000 de duros. Cuenta varios 
órganos periódicos. Su principal cosecha agrícola es el 
trigo. 

Sale, en el condado de Tanjil, es la principal ciudad 
del vasto y rico distrito de Gippsland. Se halla situada 



— 74 — 

entre los rios Thompson y Flooding Breek los cuales se 
juntan al Rio Latrobe bajo su puente á 128 millas 
E. S. E. de Melbourne, con la cual comunica á vapor 
por la via de los Lagos /j por el ferro-carril que tiene 
allí estación y trenes completos dos veces por dia. La 
ciudad se halla bellamente situada en medio de un llano 
estenso siendo el centro de un grande y rico distrito 
agrícola y pastoril, siendo el mercado de las ciudades mas 
internadas de Maffi, Heyheld, Strafor, oficina de remesas, 
cajas de ahorro, Bancos, Seguros, Lojias, Templos, Es- 
cuelas, Hoteles- un Instituto Mecánico con su Biblioteca 
y un buen Hospital; cuenta varios Clubs. Su industria 
se compone de los productos de la tamberia; de tres 
cervecerías, de un molino de harina y una curtiembre. 
Su población era de 3,500 almas por el censo de 1881; 
la del distrito es de cerca de 25,000. Tiene magniflcos 
Jardines Botánicos y Sociedad Agrícola, dos órganos 
locales. Es el asiento de varias postas locales y del vShire; 
de una oficina de mensura, de una subtesoreria y de 
un almacén de pólvora. Goza del gobierno municipal 
en una área de cerca de 5,000 acres, contando 100 casas 
y propiedades por valor de mas de 300,000 £. 

Unos 6,000 alumnos asisten á sus escuelas del Estado. 
Sale se halla á la cabeza de la navegación de los 
Lagos de Gippsland, que recorre el vapor «Tanjil» 
haciendo importantes remesas de pescado á la capital. 
Un pozo artesiano de rica agua y de 223 pies de pro- 
fundidad, provee de ella á la ciudad. A 15 millas de 
Sale, sobre el rio Avon, se halla Ramakynck, población 
de aborigénes. La formación del suelo del distrito es 
Palaozoica. 



— 75 — 

Pasando ahora del espectáculo de la ciudad al de 
la «Industria», el estranjero que visita á Melbourne 
no puede menos de sorprenderse ai ver el aspecto tan 
afanado, tan industrial de esa ciudad de ayer; al ver hoy 
tan lleno de talleres y fábricas; tan posesionado por 
grrndes empresas industriales, un suelo que aun no hace 
medio siglo era la desierta guarida del salvaje. En 
efecto, por rico qne sea el suelo de una colonia inglesa 
aun que todo él sea una masa cuajada de oro, como 
sucede en Victoria no por eso el anglo-sajon pierde su 
industria, su inteligencia ó su laboriosidad. Por el 
contrario el oro, el capital fácil *ó difícilmente adquirido, 
solo lo considera como un instrumento, como un medio 
de asegurar mayores y mas permanente resultado para 
establecerse, ensanchar y perfeccionar sea el cultivo 
del suelo, sea la industria que establece y mantiene la 
superioridad de esa laboriosa raza. Cuan diferente en 
esto de esas razas inferiores á quienes el despotismo 
y la superstición han arrancado hasta el pensamiento, 
que hace al hombre previsor y por consiguiente moral, 
y las cuales contentas con haber encontrado un puñado 
de oro prodigado por la naturaleza, se entregan á la 
haraganeria y al vicio, perdiendo toda actividad, toda 
industria y aun el ejercicio de sus facultades intelec- 
tuales. Las razas dignas, las razas que respetan su 
honor y su porvenir, deben fijar su pensamiento en el 
establecimiento de la actividad y de una industria per- 
manente como el único y el más eficaz medio de recobrar 
la dignidad perdida y de mantener la integridad é inde- 
pendencia nacional. 

Por ló que es á Melbourne, el corazón mismo de esta 



— 76 — 

bella ciudad, se presenta como un bosque erizado de 
altas chimeneas, arrojando incesantemente columnas de 
negro humo, indicio de grandes hornos y de lagos 
de hierro tundido, cuyo líquido incandescente, reducido 
en barras, es fácilmente convertido en las formas conve- 
nientes y útiles, y después de recibir el acabado mas 
completo, van á servir como partes componentes de 
numerosas máquinas ahorrativas del rabajíj humano; 
que habilitan al agricultor para cultivar pronto y barato 
su suelo; para recojer, limpiar y apartar sus cosechas 
economizando tiempo, trabajo y gastos que le permiten 
esperar una fortuna pai^ él y su familia. Nos referimos 
con especial á la fábrica de herramientas y máquinas 
agrícolas de los señores Vidiolson y Ca., situada en la 
parte mas abierta y central de la ciudad. La fábrica 
establecida en pequeñfj hace 30 años, hoy ha adquirido 
dimensiones asombrosas. Una de sus especialidades son 
las máquinas segadoras; pero esta clase de máquinas, 
que las hay de diferentes especies y aplicaciones, solo 
constituyen un item de los muchos inventos para perfec- 
cionar y economizar el trabajo, que se construyen 
en esta misma fábrica. 

La parte de este establecimiento en que se trabaja 
el hierro, es completa en todos sus detalles, de meca- 
nismos necesarios para forjar, cortar, taladrar, cepillar, 
etc., el hierro, hallándose cada máquina dirigida por un 
inteligente obrero. Los departamentos de carpintería, 
de ajusfar y de aparejar, se hallan tan bien montados 
como el de ferretería. La madera empleada para las 
máquinas, es la del mejor pino kauri. Esta, antes de 
ser utilizada, pasa por un procedimiento completo de 



— 77 — 

secamiento y adaptación, de manera á hacerse tan 
durable como de hierro mismo. Las máquinas conocidas 
empleadas en la agricultura, son hoy tan numerosas y 
tan adecuadas para el trabajo á que son destinadas, 
que su valor para el agricultor en estos países ha queda- 
do reducido casi al costo de los diversos artículos, la 
cualidad del material y la habilidad mecánica con que 
son adaptadas. Existen muchas variedades en las má- 
quinas de segar y cosechar, lo mismo que en los otros 
instrumentos empleados en la agricultura, cada una 
de las cuales ofrece ventajas especiales para objetos 
determinados. Cuéntanse entre ellas máquinas adaptadas 
para todas las circunstancias, tan grande es la perfección 
á que ha llegado su mecanismo. Uno de los últimos 
esfuerzos de la Casa Nicholson y Ca., en las máquinas de 
cosechar, es no solo una invención original, sino de 
una gran importancia práctica. El objeto obtenido es un 
instantáneo cambio de velocidad, el cual se ejecuta de 
la manera mas simple y fácil. Además, la máquina tiene 
resortes para que la siega se haga á la altura que se 
quiera, sea una ó 3 ó mas pulgadas del nivel del suelo. 
Porque el heno ó la alfalfa necesitan ser segados á una 
pulgada del suelo, pero los cereales pueden segarse 
hasta 13 pulgadas de alto, según convenga. La máquina, 
además ha sido simplificada de modo, que esto se obtie- 
ne con solo ajuntar dos pernos. En lo demás, esta casa, 
por la adecuidad, perfección y duración de sus máquinas 
y herramientas agrícolas, puede asegurarse no tiene 
rival. Todos los objetos de su manufactura han obtenido 
un nombre merecidamente popular, y su producción que 
solo abastecía en un principio el mercado de Victcria, 



— 78 — 

se estiende hoy á todas las regioues de Australasia. 

«Industria de la carne conservada por el hielo en 
Victoria».— Según el informe presentado á la Compañía 
Australiana de carnes conservadas por el hielo, durante 
los últimos seis meses del año 1882, seis remesas de 
carnes congeladas han sido hechas por la Compañía en 
Londres, y con una sola escepcion, cada consignamiento 
de frutos era en pérdida para la Sociedad. No ha 
sucedido lo mismo con las Compañías establecidas en 
Nueva Gales del Sud, Queensland ó Nueva Zelanda, 
pues estas, obrando en un teatro mas propicio (carne 
abundante, barata y gorda), han hecho y siguen haciendo 
negocios en este ramo, de una importancia creciente y 
con utilidad. La pérdida total de la Sociedad Victoriana 
llegó en dicho año á 15,000 duros. La principal causa 
de las pérdidas es, según lo asegura el informe, el alto 
precio de la carne en Victoria, debido á la severa seca 
de dicho año. 

Otro obstáculo para el éxito comercial ha sido la 
tasa elevada de los fletes; habiendo también la campaña 
sufrido pérdidas debidas al detrimento de las carnes. 
Por lo demás, de las doce remesas hechas hasta hoy, 
solo dos han llegado en mal estado á Inglaterra. Es de 
advertir que Australia se halla dos veces mas distante 
de Inglaterra que Buenos Aires, empleando los vapores 
45 y 50 dias, cuando no tienen novedad, para llegar 
á Inglaterra; mientras que de Buenos Aires los vapores 
se pueden poner hasta en 15 dias en Europa o por lo 
mas en 21. Ademas, los vapores Australianos tienen que 
navegar permanentemente, por una linea de estremo 
calor hasta lleííar á Inglaterra. 



~ 79 -- 

Con relación á las perdidas de la Compañia, dijese por 
uno de los directores de ella, que era un error haber 
escogido á Malbourne por base de operaciones para 
este tráfico, opinión en que fué apoyado por la mayoría 
de los accionistas. Los directores han estado expor- 
tando carnes de una colonia que no produce la suficiente 
para sus consumos; y en cuyo mercado la carne es 
siempre mas cara que en Sydney ó Brisbane. No sa- 
bemos si la compañia escojerá otro punto para base de 
operaciones; lo que sí sabemos es su resolución de 
no hacer mas remesas de carne de Melbourne, mientras 
el carnero valga mas de cuatro centavos Ib. en ese 
mercado. A nuestro entender, Australia se halla en 
desfavorables condiciones para especular con carnes 
conservadas por el hielo, ano ser que cambie al itinerario 
del Mar Rojo, por el itinerario del Cabo de Buena 
Esperanza, lo que lejos de abreviar alargará el tiempo. 
Ademas, no hay ninguna de esas colonias, por causa 
de las enormes distancias, que esté en estado de empren- 
der con ventaja ese comercio, ante la competencia de 
los Norteamericanos y canadenses que ponen buenos 
pastos, granos baratos y exelentes reses mestizas de 
carnicería á nuestras plazas de Europa. Solo Nueva Gales del 
Sud y Queensland tienen carnes suficientes para hacer • 
este comercio; pero en Londres llaman por irrisión 
conejos á sus carneros, tan pequeños son; tendría 
pues que mejorar antes su raza de carnicería y esto no 
se logra en un dia: ademas de que siempre quedaría la 
enorme distancia y la situación desfavorable. De las 
colonias del Australia, solo Nueva Zelanda puede em- 
prender ese comercio con esperanza de algún éxito, 



— 80 — 

pues sus reses mayores y menores son inmejorables en 
cuanto al tamaño ya á calidad de la carne. Es en vista 
de esto que el progresista gobierno de esa colonia ha 
acordado primas para el establecimiento de lineas direc- 
tas de comunicación con Europa; pero se halla á una 
semana de distancia mas que Australia^ por el camino 
hasta aqui acostumbrado por las lineas Inglesas. Pero 
Nueva Zelanda, por medio de propuestas á prima, de 
que damos cuenta en otra parte, há conseguido esta- 
blecer lineas de comunicación y comercio directo con 
Europa por el Estrecho de Magallanes, en la cual los 
buenos vapores que se componen esas lineas no emplean 
mas de 45 á 50 dias de viage. 

En todo caso, en esas colonias de Australania, carne 
y reses son muchas mas caras que entre nosotros; 
esto nos hace dudar sea negocio remunerativo por mucho 
tiempo, aunque como sabemos por la prensa de Rio 
Janeiro, las remesas se van sucediendo mas tras atrás 
hasta hoy, conduciendo carnes de vaca y carnero con- 
geladas y ademas conejos y aves también conservadas 
por el hielo. Lo mismo puede hacerse con los huevos, 
manteca y otros artículos. Mas lo importante aquí es que 
lo principal del problema, la remesa de largas dis- 
tancias y por largo tiempo de carnes conservadas por 
el hielo es un hecho real y positivo adquirido á la 
. industria. Al comercióle corresponde sacar todo el partido 
osible de él. 

El negocio de carnes congeladas, mientras Norte Amé- 
ria lo empuñe con mano vigorosa, hace imposible toda 
rivalidad como precio y como calidad. Solo los Estados 
del Plata podrían rivalizar con ellos no en los mercados 



81 — 

ingleses, pero si en las costas del Brasil y en la Europa 
meridional: mas para esto es preciso colocarse en buenas 
condiciones de capital y de producción. 

El Congreso Argentino debiera acordar premios de 
alguna consideración en dinero, no al que invente un 
nuevo método de conservación de carnes, como lo 
ha practicado; sino á la primera empresa que se esta- 
blezca con capital y vapores frigoríficos para hacer el 
negocio, acordando otro premio igualmente considerable 
para la mejora del ganado vacuno y ovino del país 
por la selección ó la cruza; y para la adopción de los 
mejores sistemas de engorde. Mediante esto, la Repú- 
blica podrá entrar con ventaja en la via de la esplotacion 
en grande escala de los recursos que le ofrecen los 
productos de su fértil suelo. 

Fabricación de vinos: el Champagne Australiano. Otra 
industria hoy aclimatada con éxito en Melbourne, es la 
fabricación del vino de Champagne, que para algunas 
generaciones no es nada menos que el rey de los vinos; 
sobre todo si hemos de juzgar por su estenso uso y por 
sus altos precios. Y sin embargo, lo que generalmente 
se nos vende por vino de Champagne no es sino una 
mezcla de cidra ó limonada, con azúcar, aguardiente y 
ácido carbónico. 

Esta mezcla espuma inmensamente como la soda water\ 
pero su espuma no es cremosa como la del verdadero 
Champagne, y el líquido restante, lejos de saber á uva, 
sabe á un ácido cualquiera desleído con agua, azúcar 
y aguardiente f^X todo permeado con una tuerte mezcla 
de ácido carbónico. Tal es el Champagne gin nomin que 
estamos acostumbrados á beber. No pertenece á esta 



— 82 — 

clase caracterizada la fábrica de Champagne establecida 
en Melbourne; ella solo emplea zumo puro de la uva 
de Victoria, en estremo adecuada para la fabricación de 
esta clase de vino. Ademas del bueno y legítimo monto, 
la fábrica cuenta con buenas y apropiadas bodegas, otro 
Ítem indispensable para la buena y conveniente prepa- 
ración y maduración de este vino. El Champagne 
artificia), con ácido carbónico inyectado, se puede 
preparar, no en meses sino en dias. Mas el Champagne 
natural, genuino y verdadero de uva, necesita por lo 
menos un año de embotellado antes de su uso; y para 
que sea perfecto necesita dos y tres años mas. Ahora 
bien, las buenas bodegas para este vino, son las practi- 
cadas en terreno calcáreo, condición que se halla llenada 
en la fábrica de Melbourne. En estas condiciones, esa 
fábrica puede confeccionar vino de Champagne de prime- 
ra clase 

Para la fabricación de este vino, se emplea la uva 
blanca, que se produce excelente en Victoria, si bien se 
puede también emplear la uva de color, estrayendo el 
mosto al tiempo de pisarlo^ sin darle el tiempo de recibir 
el tinte del hollejo: esto es, es preciso, recoger en la 
uva de color, lo que se llama lagrimilla, en cuyo caso 
el vino sale con un ligero y delicioso tinte rosa que 
testiflca la legitimidad de su nacimiento de la verdadera 
uva, aunque de color. Sin embargo, hay gentes que 
fabrican vino de Champagne de color subido; pero esto 
no entra en el cálculo de los que solo preparan verda- 
dero Champagne. Hay países en que se bebe con gusto 
Champagne rojo; pero también los hay en que se toma 
la ensalada encima del dulce, cosa, por consiguiente, 



— 83 — 

que no recomendareinüS á nadie. Suponiendo, pues, 
uva blanca y mosto blanco como materia prima, en la 
fábrica en cuestión se practica la mezcla de diversos 
vintajes, porque es regla para obtener el mejor vino de 
esta especie el mezclar el zumo de diferentes clases 
de uvas y de diferentes partes del suelo de la viña, con 
la inteligencia y la selección necesaria. 

La primer operación consiste en pisar los racimos 
vendimiados, dejando fermentar el zumo^, según costum- 
bre. Por lo general, este gran establecimiento compra 
el mosto á los viñateros á medida que sale de la prensa 
ó lagar. Estos mostos son mezclados en ^os toneles de 
la fábrica, según sus cualidades y las peculiaridades del 
suelo que los produce: esto es, se entreveran los mostos 
de los terrenos bajos y arcillosos, con los de los suelos 
altos ó calcáreos, para darles cuerpo y consistencia, 
pues de otro modo el vino saldría demasiado acuoso. 
Terminada la primera fermentación, cuatro meses des- 
pués de la vendimia, el vino se trasiega y aclara, 
empleándose la «colapez» con este objeto. El embotella- 
miento solo tiene lugar tres meses después de la trasiega 
y antes que la fermentación se halle completa. Las 
botellas llenas son colocadas en seguida en una posición 
inclinada, dejándolas de poner el sedimento del lado 
del corcho. Tres meses después se ponen todas boca 
abajo y en esta posición es depositado el último sedimento 
viniendo á formar una costra encima del corcho. La 
temperatura y el aire de las bodegas tienen, generalmente 
una importante influencia para producir esta deposición 
de sedimento al tiempo y en la disposición deseada. Una 
vez completada, hay que hacer una operación muy 



- 84 — 

delicada, y para la que se precisa habilidad y espe 
riencia. Las botellas se toman en las manos, quitándoles 
el corcho una por una, sacando junto con la tapa el 
sedimento condensado; en seguida se procede al rellena- 
miento con vino claro de las botellas que se han vaciado 
demasiado. En seguida se añade á cada botella una 
mezcla de azúcar blanca refinada y un buen aguardiente 
de vino, en proporción al grado de dulzura y de 
cuerpo que se desea, lo que se obtiene con esa adiciou 
de azúcar y espíritu. Después de esto, las botellas se 
tapan definitivamente y se ponen á madurar en las 
bodegas. La formación lenta del áóáo carbónico que 
produce esa espuma cremosa que es el mérito del 
verdadero Champagne,, debe producirse, naturalmente, 
encada botella, y no por medio de inyecciones artificiales 
Es á esto á lo que contribuyen las buenas bodegas, las 
cuales hacen madurar el vino con una infalibla 
regularidad. 

Las malas bodegas, acelerando la fermentación, produ- 
cen la ruptura de innumerables botellas, hasta un 5 Vo- 
ló que no sucede en las buenas y frescas y que deben 
disfrutar de una temperatura igual en todas las 
estaciones; pero si las bodegas no deben ser calientes 
tampoco deben ser demasiado frias ni húmedas, pues 
el vino, en vez de madurar, se amohosa entonces. No 
deben pasar de frescas y secas. 

Pozos Artesianos en Victoria— A propósito de viñas 
y de vinos de uva, en Buenos Aires, pais el mas 
favorable para la horticultura, para tener viñas, basta 
plantarlas. No sucede lo mismo en Australia, pais sujeto 
á un tiempo, á grandes inundaciones y á grandes 



— 85 — 

secas. AUi para plantar una viña, hay que pensar en 
los medios de regarla. Esto se obtiene á veces estra- 
yendo con bombas el agua de los rios. Pero estos esca- 
sos son en Australia también se secan. Qué hacer 
entonces para obtener un riego seguro? Una cosa muy 
sencilla; obtener aguas surgentes por medio de forados 
artesianos. En Buenos Aires esto no es necesario, por 
que alli las lluvias son abundantes y regulares. Sin 
embargo, hay zonas en su campaña del Oeste, donde el 
agua hace falta, sea para el riego de los potreros de 
alfalfa, de las chacras ó de las viñas- Pero en esa zona 
deben abundar las venas de aguas surgeiites; por que 
hay innumerables glaciares y lagos en las nevadas 
regiones de los Andes, que no están, lejos, y también en 
sus faldas, mas abajo. Asi, la obtención de aguas sur- 
gentes en esta provincia es cosa segura y bastarla 
ensayarlo para que se obtenga. No sucede lo mismo en 
Australia. Alli no hay terrenos elevados en el interior, 
sino desiertos y áridos. Mas como Victoria es una 
excepción de Australia, después de algunos ensayos 
infructuosos, se han encontrado al fln aguas surgentes 
con que regar en tiempo de seca, liuertos, potreros y 
viñedos. 

Este hallazgo ha tenido lugar en Clyde Bank, en el 
North Gippsland, y en Sale, ciudad de que hemos 
hablado mas arriba. En esos dos puntos se han obtenido 
aguas surgentes por la compañía de Forados Artesianos 
subvencionados por el gobierno y con la condición de 
hacerlos forados para los particulares que lo pidan, 
con un mínimum de costo. La profundidad del forado 
en Clyde Bank, es de 278 pies (cerca de 90 metros), 

6 



— 86 — 

saliendo el agua con bastante fuerza para elevarse 40 
pies, produciendo agua á razón de 53,000 galones diarios. 
El forado se ha hecho empleándose cuatro juegos de 
tubos dej6, 4, 3 y 2 pulgadas de diámetro, siendo el úl- 
timo el conductor, de agua á la superíicie. El trabajo 
de su establecimiento ha ocupado 6 semanas, con 
un costo de 334 Ib. (1,650 duros) ó 7 1/2 duros pié. Este 
es el 5° pozo artesiano que se practica con éxito en 
este distrito. No hay mas que refrescar en grandes 
esta poderosa producción de aguas subterráneas, y 
largarlas después para que se desparramen sobre un 
terreno convenientemente dispuesto: con poca agua, 
vastas ostensiones de terrenos se pueden regar de este 
modo; y con mucha mas razou cuando son muchas. 

El problema del riego en todo tiempo y para todo 
terreno, queda con esto resuelto, tanto mas, cuanto estas 
aguas subterráneas suelen salir templadas y pueden com- 
batir la acción de la helada en los climas fríos. 

Leyes de crianza y perfeccionanñento para el ganado 
de raza. El célebre Squatter Mr. Brewer, que es una 
autoridad en materia de crianzas y de las reglas á 
que está sujeta esta industria, asegura que él no conoce 
un solo caso en que se haya producido una nueva y bri- 
llante raza, conteniendo dicha nueva raza las buenas 
cualidades de las otras y ni siquiera las cualidades de 
la primera cruza. Y por el contrario, es de la selección 
y cruza de una sola y misma raza, por la aplicación 
de la ley del in and in breeding que se han formado 
las razas perfeccionadas hoy conocidas. Porque es con 
las buenas cualidades arraigadas y características de 
una raza superior, con lo que se obra, obteniéndose 



— 87 — 

al fin sa segura reproducción. Es un hecho conocido, 
continua Mr. Brewer, en la cruza de dos razas distintas, 
que mientras las primeras ó mas antiguas cruzas se 
presentan bastante uniformes; las cruzas necesarias, por 
el contrario, varian en estremo. Con estas cruzas pueden 
obtenerse buenos mestizages mas no razas nuevas, que 
es cosa muy diferente. Por otro lado se pueden citar 
num.erosos ejemplos de nuevas crias ó razas obtenidas 
con las cualidades deseadas mediante la cruza inteligente 
y sucesiva de dos razas diversas, mediando la aplicación 
en seguida de una larga y bien continuada selección de 
animales hembras que posean las cualidades deseadas; 
y reproductores machos de origen puro de uno de las 
dos razas originarias. 

«Es ademas,» prosigue Mr. Brewer, un hecho gene- 
ralmente admitido, con especial cuando se forman crias 
para mejorar la carne, que en los animales mestizos, 
durante una ó dos generaciones, los animales obtenidos 
son mejores para las aplicaciones especiales, que la 
raza desangre pura de que se derivan. Pero sus buenas 
cualidades no las pueden trasmitir á sus descendientes 
con la uniformidad necesaria para perpetuarse ó me- 
jorar sus buenas cualidades. En realidad, la razón 
verdadera única de los enormes precios que obtienen los 
animales de sangre pura de diversas especies, de un 
linage probado por los años no es por la exelencia de 
estos animales coiro individuos de uso, sino únicamente 
por la facultad que poseen de trasmitir sus buenas 
cualidades á su descendencia; mientras los mestizos, 
mejores y superiores á ellos, no lo pueden, por no 
tener fijado sus caracteres de raza. La cruza de dife- 



— 88 — 

rentes razas de ovejas con la mira de mejorar su carne 
y para el refinamiento de la lana se continuará por 
largos años en Australia con gran provecho en muchos 
sentidos; pero este resultado, solo se perpetuará alli donde 
se observen las leyes indicadas. En caso de degenera- 
ción, para conservar las buenas cualidades de una cruza 
ó raza próxima á perderlas, no hay sino recurrir á la 
cruza con las razas de sangre pura de donde sacan su 
origen, sea del lado de la madre ó del padre y seguir 
siempre con padres de un solo linaje hasta estampar 
y uniformar su tipo ó ideal que el criador se ha propuesto 
construir. 

Minas de oro de Vietoria en 1882 y 1883 — Nos parece 
que oimos argumentar á algunos de nuestros lectores 
que sí las colonias Australianas son opulentas y prospe- 
ran es debido á que su suelo les suministra oro en 

abundancia. Pues bien ese oro nosotros lo tenemos 

también y talvez en mayor abundancia que en Australia. 
Nuestras formaciones son las mismas en su mayor parte, 
y oro se ha encontrado en abundancia en algunas de 
nuestras Provincias del Interior, en San Luis, Mendoza, 
San Juan, Rioja etc. ¿Mas porqué no se ha beneficiado 
con la misma estension, con la misma constancia, con 
el mismo capital (summistrado por el mismo oro) 
y por consiguiente con los mismos resultados? Porque 
entre nosotros la atención pública no í?e concentra sobre 
los medios prácticos y reales de producir el bienestar, 
^la riqueza pública y privada por medio del trabajo, de 
la industria, déla inteligencia cultivada; sino que toda 
la atención y los recursos públicos y privados se hallan 
dirijidüs á la política, á la empleomanía, á las intrigas 



— 89 — 

y al ájio. Si la energía de nuestra raza sigue así desea 
minada, si estos vicios se arraigan en nuestro carácter 
nacional, seremos un pueblo, una raza perdida para 
siempre. Hay que fijar la atención en nuestros re- 
cursos territoriales, para desarrollarlos. Es en este sentido 
que vamos á ocuparnos de la minería de Australia; 
porque si bien Buenos Aires no es un pais minero, él 
tiene interés en que la minería se desarrolle en las otras 
Provincias, pues ese oro, en poca ó maciía cantidad que 
se estraiga, tiene necsear lamente que venir á emplearse 
en Buenos Aires ó depositarse en sus Bancos. Ademas, 
no es seguro que Buenos Aires no tenga oro. En el 
Sud tiene sierras graníticas y volcánicas; y es justia- 
meute en el cuarzo que acompaña el granito y en algunas 
de las formaciones volcánicas, como piritas, donde en 
Australia y Nueva Zelanda se ha encontrado el oro mas 
abundante. 

Comenzaremos nuestros estudios por Clunes. La 
pequeña mancha de rocas palaozoicas, de dos millas de 
largo por una milla de ancho, rodeada de mantos de 
lava, que se estiendea casi sin interrupción desde 
el límite Occidental de la colonia al Este del Rio Plenty, 
dentro del cual se hallan situados, es de un gran interés 
para el minero Australiano. Alli se encontró oro en 
Marzo de 1850 y ricas vetas en 1851, encontrándose 
los mas ricos depósitos dentro de las propiedades priva- 
das. Cluner, que con una área tan reducida ha añañido 
tanto al capital aurífero del mundo, no es aun hoy 
un paraje atractivo, aun que gomeros azules, sauces y 
álamos, los árboles civilizados por exelencia, pues por 
todo acompañan al hombre culto, coritribuyan en algo 



— 00 — 

á suavizar el salvaje aspecto de las feas y negras rocas 
que coronan las laderas y los costados de la quebrada. 
El arrroyo llamado Creswick Creek, se ha abierto pasage 
al través de la lava volcánica y de las rocas sedimen 
tarias; pero su acción es de una data comparativa- 
mente reciente. Los arroyos mas antiguos, como los de 
Creswick, de Kingston y de Smeaton, se hallan cubiertos 
de basalto y|su direccionsolo puede averiguarse mediante 
costosos reconocimientos. 

Al Oeste y Sud de Cluner existen áreas de no 
gran extensión, ocupadas por el granito, y una 
de las cuchillas de granito, el Monte Beckwith, tiene 
2,100 pies de elevación sobre el nivel del mar y 1,000 
sobre la cresta de íos Farellones de Cluner. Las 
corrientes de lava que cubren las rocas graníticas y 
palaozoicas mas elevadas, parecen haberse dirigido de 
Sud á Norte y de Sudeste á Noroeste. Los cráteres 
extintos mas inmediatos, son el Monte Gap, seis millas 
al Sudoeste de Clunes, y CatleStation Hill, que se halla 
á la misma distancia al Sudeste; pero los vestigios 
de otros espiráculos mas inmediatos,"pueden haberse 
borrado con los siglos. 

La acción del agua en una época reciente, solo ha 
podido efectuar muy diversos cambios en los rasgos 
de esta porción del país; pero su trabajo ha sido sufi - 
cíente para poner en descubierto algunas secciones de 
rocas de un gran interés. En el Oeste y Noroeste, las 
rocas del siluriano inferior se presentan á la superficie, 
y estas, intersectadas por las vetas de cuarzo, son, en 
algunos parajes, de gran importancia. En esa corrida 
se hallan los minerales de Talbot, Amherst, Mayorca, 



- 91 — 

Maryborough, Avoca, y todos los ricos arrecifes y 
escavaciones superficiales que se estienden al Noroeste 
de lngle"wood. Clanes ocupa casi el centro de la gran 
zona metalífera cuyos límites son Myston al Oeste y 
Trenthma al Este; y todo el país al Norte y Sud de él, 
donde ha sido esplorado, es aurífero. Los crestones de 
Olunes corren de Norte á Sud, siendo en parajes de un 
espesor extraordinario, presentándose aquí y allí pene- 
trados por vetas de pyritas siendo numerosos los nidos 
de este mineral. Aunque las pyritas son generalmente 
auríferas, produciendo á veces un gran percentaje de 
oro, el precioso metal es mas abundante en esa parte 
del crestón en que la galena se presenta. En estos 
crestones el oro se encuentra principalmente en las 
líneas de fractura del cuarzo, siendo á menudo mas abun- 
dante en las grandes vetas en ó cerca de la pared inferior 
ó de la pared colgante. Algunas de las venas se 
presentan laminadas y en otras el cuarzo es denso 
y macizo, sin junturas ni fracturas. El naejor cuarzo se 
presenta generalmente en profundidad^ sea al Norte 
ó al Sud. 

Muchas de las minas de Clunes han producido grandes 
cantidades de oro, siendo una de las mas ricas, la 
mina Port Phillip. En esa mina hay trabajos hasta el 
12* nivel, á 1,190 pies bajo la superficie. Durante 
mas de 700 pies, la roca dominante en el país es una 
arenácea clara, dura y seca por completo. A los 715 
pies se dá con el cuarzo plano («ñat quartz») mezclado 
con pizarra, continuando asi hasta la faz donde se ha 
cortado una veta. En el pique del Este, á los 100 pies, 
se presenta un dique de diorita de 25 pies de espesor, 



— 92 — 

entreverado con vetas de cuarzo. Tiene paredes distintas 
recortadas al Oeste, y del lado Norte, colgada al dique, 
se presenta una veta de cuarzo de diez pies de espesor. 
La roca del país á esta profundidad es dura y com- 
pacta; no se necesitan maderas para sostener los 
trabajos y casi no se vé una gota de agua. Allí se 
pueden ver trabajar los perforadores de roca de Michell, 
siendo admirable la facilidad para colocar esta máquina; 
y la rapidez y seguridad de su acción, hace el forado 
relativamente fácil, comparado con los métodos antiguos. 
Este pequeño perforador ataca con increíble vigor las 
mas duras rocas, arrancando una tal cantidad de chispas 
que casi sirve de luz; y cuando dá con el pedernal el 
aspecto es de una llama. Con esta máquina en la roca 
mas dura se pueden perforar hasta 55 pies por cada 
mes; mientras que por el método antiguo no se hace en 
el mismo tiempo ni la mitad A la profundida de 990 pies 
seencuentra ya agua abundante, habiendo que perforar 
al través del lodo]y del agua. Después de pasar á los 500 
pies, un vetarion de 70 pies de espesor, se llega á un 
terreno mas blando, en el cual se precisan apoyos de 
madera; llegándose hasta un vetarion occidental, el cual 
es mas productivo en oro que el anterior. Todos estos 
vetariones se encuentran al Oeste. Muchos de los macizos 
pilares y de las lajas, se presentan cubiertos con hongos 
de un color ya pálido, ya sombrío; y la roca hasta alguna 
distancia al Oeste del pique se halla tachonada de 
estalactitas de un blanco de nieve ó de un rojo claro, 
de modo que al recorrer las esca vaciónos tienen el aspec- 
to de una caverna natural. La presencia de la cal en el 
agua de las minas, no es un hecho raro, si bien no 



— 93 — 

siempre es fácil indicar el origen de ella. En Clanes 
proviene talvez de las rocas volcánicas, en las cuales 
la proporción de la cal no es escasa. 

A la estreííiidad del nivel de los 900 pies, se presenta 
una dislocación de los estrados y un cambio completo 
en el carácter de las rocas del suelo. No se ven en las 
rocas endijas rellenadas con lava, ni guias de lava como 
se presentan en Ballarat; smo que los muros de los cresto- 
nes se presentan en general bien formados. 

Estos vetariones son á esta hondura, casi improducti- 
vos; por cuya causa, mientras no venga un alcance los 
trabajos no podrán seguirse en la misma escala. Por lo 
demás, la cantidad de oro por pié vertical en los 
vetariones de Clunes, es casi el mismo siempre. Por 
consiguiente, donde el ancho de la veta es grande, el 
cuarzo es necesariamente pobre, y donde la veta es 
delgada, se presenta muy rica de oro. Ninguna de las 
rocas del siluriano inferior son, en general tan abundantes 
en oro como las vetas delgadas del siluriano superior; y 
probablemente la distribución del oro en las vetas de 
cualquier edad geolójica, se debe á la influencia de una 
ley aun no descubierta. Los trabajos en estas minas 
inglesas se practican de una manera científica; se baja 
de un estado ó nivel á otro por piques que van á parar 
en las galerías del nivel, donde corren tramways en los 
cuales se puede viajar con comodidad y rapidez. Los 
piques se suben y bajan por elevadores. Desde la mayor 
profundidad, 1,190 se comunica por teléfono con los 
otros pisos, con la superficie y con la oficina central 
de los ingenieros y del director de la mina. Los tramways 
indicados se ocupan del acarreo de los metales al pique 



— 94 — 

y de allí son elevados á la superficie. Se cuentan en 
la mina Port Phillip 11 niveles y 15 millas de galerías 
y drivcs por donde corren tramways. El número de mi- 
neros que en la actualidad (Febrero de 1883) trabajan 
es de 100 bajo tierra habiendo además otros ocupados 
en los servicios de los tramways y del servicio y 
buen orden de los niveles. 

Hay además cantidad de ingenieros empleados en 
la dirección de los trabajos en el interior de la mina, y 
otra cantidad de hombres que trabajan en las canchas 
al aire libre» Hay también trabajadores repartidos en 
las diversas direcciones, piques y galenas, y si no se 
emplean mas brazos es debido de un lado al estado de 
broceo de la veta principal y del otro á las poderosas 
máquinas empleadas, que economizan brazos hasta un 
grado increíble. 

Esos 100 trabajadores ayudados de las poderosas 
máquinas modernas aplicadas con inteligencia, hacen la 
obra de 1,000 mineros por los antiguos sistemas de labor 
Los niveles se hallan todos bien ventilados por medio 
de piques con con aparatos ventilatorios. Además del 
teléfono, hay alambres eléctricos para señales. 

El cuarzo extraído de las minas es chancado en 
las canchas y en seguida enviado á los trapiches óstam- 
pers, este último es un sistema perfeccionado de molienda 
y beneficio. 

El beneficio se hace en la mina de Port Phillip 
por un sistema especial. 1° No se hecha mercurio en 
los cofres. 2" No se emplean planchas de cobre. 3" Para 
separar las py ritas se hace uso de huddles ó tinas 
con scrnpers ó raspadores de patente de Munday. 4° Se 



— 95 — 

emplea el mayor esmero en el tostado de las pyritas. 

El resultado de este sis+^.>-na es escelente; el percen- 
tage de oro obtenido es de'o9.20 en los statnperbeds; de 
20.67 en los cajones; de 10.35 en las frazadas y de 9.78 
en lo que en Australia llaman Cldlían Mili, esto es, 
trapiches ala chilena, igual todoá 100. 

El percentage de las pyritas en el cuarzo de Clanes, 
es variable. En partes los crestones solo producen 0.25, 
pero en otras el producto se eleva á 1.5 y 2 %? Y mediante 
el empleo de budüles (tina de beneficiar) se obtiene un 
95 7o de los sulfltos del cuarzo. El monto de oro de las 
pyritas varía con el carácter de la piedra en que se 
presenta, siendo su media de 3 1/2 onzas por tonelada. 
En algunos casos presenta pequeñas cantidades de cobre 
y otros metales y 1/4 onza plata por tonelada. De 185T 
á 1862 no ha habido pyritas porque su separación solo 
comenzó á partir de efete último año. Pero durante los 20 
años siguientes, de 1 893 á 1883, se han extraido 6,852 
toneladas de pyritas, con un producto de 25,977 onzas 
de oro, siendo 4 onzas la media por tonelada. La compa- 
ñía ha molido de 1857 á 1883 la cantidad de 1.235,962 
toneladas de piedra con un producto de 494,231 onzas 
de oro, representando un valor de 1 979,985 lib. est. 
(mas de 9 1/2 millones de duros). 

Saliendo ahora, sin mas ceremonia, del mineral de 
Chines j pasaremos á Slawell. Como ya hemos dado una 
idea del sistema seguido para beneficiar las minas de oro 
de Australia, en adelante solo nos detendremos en 
los resultados. Stawell es un mineral situado en la 
quebrada Plensant Greeck. Las vetas de cuarzo de 
Stawell presentan rasgos peculiares, diferentes de los 



— 98 — 

observados en Ballarat, Gastléraaine, Sandhurst, Clunes 
y otros minerales, tanto por la estructura de los cresto- 
nes, cuanto por las contorciones de los lechos que 
interceptan. Por regla general, cuando se practica un 
pique vertical al oeste de un crestón vertical, la profun- 
didad del crestón se halla ser la misma que la de la roca 
de la parte Occidental; pero si se practica al Este, se dá 
con un crestón plano y entonces los mantos se recuestan 
casi en el mismo ángulo que el crestón plano lo que 
indica que la deposición del cuarzo ha tenido lugar á lo 
largo de la línea de menor resistencia. 

En el centro de la gran cuenca ocupada por las rocas 
del Siluriano inferior, la de los planos de junción 
(eleavaje) y la de las 'principales vetas es casi en la 
dirección de Norte á Sud; pero cerca de los bordes de la 
cuenca, donde se presentan grandes masas de granito 
y rocas metamórñcas, la dirección de las venas y rocas 
es irregular. Las grandes masas de granito, las áreas 
aisladas ocupadas por el pórfido, y los lechos supe- 
rincunventes de arenácea de la edad palaozoica superior, 
que se hallan en los bordes mismo de la cuenca, no 
pueden dejar de haber influido como agentes perturba- 
dores, cuando las rocas que las venas de cuarzo 
interceptan, se hallaban á grandes profundidades bajo 
el nivel del mar. 

Primero que todo ocurriéronlas divisiones y contor- 
ciones que resultaron en los un principio casi horizontales 
lechos de la edad Siluriana, presentando grandes ejes 
anticlinales é inclinales, con los lechos, sobre las gran- 
des áreas casi verticales^ como hoy lo vemos en tantos 
paises, después de su denudación; en seguida ocurrieron 



— 97 — 

otras flexiones en una escala menor, debidas á las 
ajencias locales, hallándose las rocas movidas mas ó 
menos, ó bien en ondas regulares ó encurbaciones 
agudas, según su composición blanda, dura ó densa. 
Otros cambios mecánicos y químicos alteraron aun mas 
subsiguientemente su carácter, y las venas formadas 
anteriormente á estos cambios han tenido necesariamente 
que diferir en forma y dirección de las vetas mas nuevas. 
Fuera de que las masas de rocas y sus vetas jamás se 
hallan en reposo. De vez en cuando han sufrido defectos; 
piques de granito y vetas Ígneas los atraviesan; y cada 
terremoto y cada erupción de lava volcánica debe 
haberlas movido hasta cierto punto. Y hay que tener 
presente que cuando se habla de las márgenes de la 
gran cuenca ocupada por las rocas Silurianas inferiores, 
son los límites que hoy vemos y no los que se prolongan 
inmensamente al Este y Oeste antes que la denudación 
hubiese arrebatado millares de pies de estratificaciones. 
Las venas de Sandhurst se hallan amoldadas en anticli- 
nales, y también á veces en; y el mismo fenómeno se 
presenta en Stawell, pero la irregularidad de las flexio- 
nes impiden la posibilidad de esas disposiciones 
simétricas que se observan en las partes centrales de 
la gran cuenca. Ya hemos mencionado, crestones que 
se encuentran en diversos parajes con paredes bien 
determinadas. Estos probablemente representan fisuras 
ó aberturas verticales que han sido llenadas con la roca 
del pais, interceptadas después con nuevas vetas de 
cuarzo. Tales crestones anormales han tenido necesaria- 
mente que sufrir cambios de dirección y posición en 
cada movimiento de las masas de rocas circunstantes. 



— 98 — 

La estrema riqueza de mucha parte del cuarzo del 
distrito de Stawell obtenido á grandes profundidades 
y mucho mas abajo de los niveles hoy permeados por 
aguas fuertemente salinas, deben inspirar confianza. 
Bajo las condiciones que existian en la época de la 
formación de los crestones y cuando el oro fué diseminado 
en ehos. las rocas hoy en seco debian hallarse saturadas; 
pero solo estensas esplotaciones podrían dar á conocer 
el carácter de los crestones situados debajo de la zo- 
na en que circulan las aguas meteóricas. 

Lo único que respecto á Stawell se sabe es que á 
la profundidad de 1,170 pies, el producto de los crestones 
es de 7 onzas de oro por tonelada. 

En StaAvell, la mina' que hoy esplota la Pleasant CreeJc 
Company en el crestón inmediato á los derechos de las 
compañías de Magdala, Oriental, Pioneer y Galatea es 
una de las mas ricas de este mineral; y aunque no es 
estensa la parte trabajada de su área, la cantidad de 
oro obtenida de 1870 á 1883 es grande. En ese período 
ha molido 255,428 toneladas de cuarzo, obteniendo un 
producto de 217,408 onzas de oro, lo que hace un 
producto medio de 1 1[4 onza por tonelada. En conse- 
cuencia la compañía ha podido pagar 751,742 Ibs. en 
dividendos, con un gasto de 400,000 Ibs. en la mina; 
loque hace un total producido de Ibs. 1.151,742 (cerca 
de 5.800,000 duros). La mayor profundidad alcanzada en 
esta mina es de 1,245 pies. En la mina de Magdala, la 
profundidad alcanzada es de 2,428 pies, siguiéndose los 
trabajos para alcanzar la profundidad de 500 pies mas. 
La compañía paga al Gobierno Ibs. 10 por semana por 
el uso de la máquina y perforador de diamante que e. 



~ 99 ~ 

Gobierno costea para facilitar los trabajos de minería. 
Entre tanto ¿cuál Gobierno Sud Americano se ha preo- 
cupado de esta bella idea? Pero la compañía paga^el gasto 
del ingeniero y brazos empleados. Esta última mina ha 
molido 83.917 toneladas de cuarzo, obteniendo 137,548 
onzas de oro, con una media de cerca de 2 onzas de 
oro por tonelada. 

Todas las riquezas del mineral de Stawell se obtienen 
hoy de los crestones de cuarzo. Poco oro se estrae de 
los depósitos aluviales. Durante el año 1872 la cantidad de 
cuarzo molido en la división de Pleasant Creek fué de 
4,221 toneladas con un producto medio de 8 li2 adarmes 
por toneladas. En 1881 se molieron 6,109 toneladas pro- 
duciendo 1,187 onzas de oro. En 1882 se molieron mas 
de 7,000 toneladas con una ley de 4 adarmes por tone- 
lada. En ese mismo año se obtuvo una gran cantidad 
de oro de la mina Deep Lead de este mineral. Allí se 
hizo un alcance que ha producido hasta 70 onzas de 
oro por tonelada, mas la corrida de la veta se presentó 
muy irregular; el oro contenido era en particular muy 
fino, polvo de oro, y las mayores pepas, muy raras, no 
pasaban de un adarme. La mina de Four Posts tuvo 
también un alcance de 18 onzas por toneJada. 

El oro incrustado no habria sido arrastradopor el agua; 
pero el oro mas fino se conocía gastado perlas corrientes. 
En general, las vetas tributarias de la DeepLead eran 
notables por el carácter deloro que presentaban. Rara 
vez parecía haber sido rodado por las aguas. En algu- 
nos casos como en la mina «Silver Shiling» el cemento 
contenia de 2 á 8 onzas de oro por tonelada. Existen 
como 4 lavaderos distintos en «Stawell», formados de 



- 100 — 

arenas ó, arcillas mas ó menos calcácáreas y de «gr^vel» 
ó ripio, el reciente casi semejante en lo que respecta 
á la composición de las capas, pero con una proporción 
mayor de ripio de cuarzo; los otros dos son mas «viejos». 
Los materiales que componen estos viejos aluviones, se 
derivan de los granitos y de las rocas sedimentarias 
palaozoicas; el men()S antiguo se compone en parte de 
despojos mas viejos estraidos de alli donde se han 
hallado en acción las fuerzas desnudantes; el tercero en 
orden ascendiente de las form.aciones de todas estas 
rocas; y el último de igual modo de las rocas palaozoicas, 
del granito y de los terciarios. 

La prensa local ha hecho mención de lechos maríti- 
mos con fósiles, descu*biertcs en Wellcome Rush, cerca 
de Stawell; y aquí, como por todo, el geólogo encuentra 
un vasto y útil campo de investigaciones. Asociados con 
los conglomerados auríferos del lecho de conchas, se 
presentaban en parajes grandes árboles incrustados en 
el ripio de cuarzo cementado; transportados sin duda 
bajo condiciones que hoy se reproducen en muchas par- 
tes de las costas de Victoria, donde las rocas palaozoicas, 
intersectadas por crestones auríferos, se hallan lavadas 
por las olas del Océano. Pero si esos minerales situados 
tierra adentro, á 200 millas del Océano, han sido una 
vez costas de mar, ¿cómo podrá negarse que los 
continentes se abisman, y surgen por grados de entre 
las olas del Océano, al través de los períodos sin límites 
de las edades geológicas.^ Porque solo el procedimiento 
para formar estos conglomerados formados de partículas 
alisadas por el vaivén de las olas durante siglos, 
necesita millares de estos siglos. ¿Cuántos años se 



— 101 — 

necesitan, entonces, para el surgimiento gradual fuera 
del agua, de 200 millas de antiguo lecho de mar? 
Hace un siglo que se ha poblado la Australia, y de 
entonces acá el mar no se ha retirado una pulgada de la 
línea de sus costas; pero aun suponiendo una pulgada 
por siglo, y aun 12 pulgadas, esto es, un pié por siglo, 
¿cuántos de estos siglos se necesitan paraque el mar 
retroceda 200 millas, á razón de 1 pulgada, ó si se 
quiere, de 1 pié por siglo? 

Eü algunos paraje?, los ripios han sido removidos de 
las rocas que les sirven de lecho, y donde se hallan 
completamente á la vista, presentan exactamente el 
aspecto de las rocas que hoy se ven sobre las riberas 
de Victoria, cuando la marea se retira á las playas. 
Existen todavía unas 40 millas de país al Norte del 
lavadero aurífero de Pleasant Creek, ocupadas por 
auríferos aún mas antiguos, habiéndose hecho solo 
tentativas muy débiles para reconocerse estos ó los 
despojos aluvionales mas nuevos y estensos situados mas 
allá. Se han hecho algunas tentativas de reconocimiento 
en las partes del país situadas al lado deWimmera, que 
presentan excelentes panizos auríferos. En un paraje 
se halló una pepa de 20 onzas, y en otros se obtuvieron 
3 adarmes de oro por uñada lavada en la escavacion. 
El cemento solo de los lavaderos es capaz de dar úti'es 
productos, y hay millones de toneladas de éste que 
cubren las rocas entre Pleasant Creek y el Rio Wimmera. 



Si su condición política es el todo para un país, justo 
es el comenzar por ella. No escribimos para Australia, 



7 



— 102 — 

sino para la República Argentina, y por consiguiente, 
debemos hacerlo bajo la guia de la mas estricta impar- 
cialidad. 

La pintura de la situación del pais, después de la 
reseña histórica que hemos hecho, durante estos últimos 
18 meses, de fines de 1881 á principios de 1883, puede 
hacernos formar una idea exacta de la naturaleza de 
las instituciones del país y de la índole de sus habitantes. 
Los datos los tomaremos de los documentos oficiales; 
haciendo su excámen á la luz que arroja una oposición 
ilustrada, moderada é intelijente, pues á tal elevación 
moral se han alzado esos países nuevos, que allí las 
cuestiones mas trascendentales, resueltas siempre radi 
cálmente en el sentido' mas democrático, á la faz de la 
aristocracia gubernamental y metropolitana, presentan 
el teatro de luchas encarnizadas, es verdad, porque 
ninguno quiere en lo mas mínimo hacer concesiones de 
sus principios; pero ilustradas, caballerescas, caltas, sin 
insultos, improperios ó calumnias personales y aun sin 
esos escándalos sacados de particularidades reales ó 
inventadas de la vida privada de los individuos. Porque 
hay países tan atrasados todavía hasta el período en que 
Larra escribió para la monárquica España, que no se 
avergüenzan en nuestra época de luz y de ciencia de 
contestar al aserto mas luminoso con el denuesto 
clásico de la herntfja. 

La crisis que terminó con la caída del ministerio 
O'Loghlen ha tomado un tanto de sorpresa á las otras 
colonias y al país mismo de Victoria. El ministerio 
O'Loghlen era el sucesor del político liberal (sus enemigos 
lo llaman radical) Mr. Berry, que cayó víctima de una 



— 103 — 

liga del partido constitucionalista con la oposición oligár- 
quica colonial contra el gobierno de Mr. Berry. El 
nuevo ministerio fué pues un gobierno de composición 
y si se quiere de transición y subió al poder con el pro- 
grama mas deslumbrador que esplícito, de paz.^ progresa 
y psosperidacl que O'Loghlen, elejidó como primero, 
formuló delante de su distrito electoral de Lancefleld. 

Este gobierno se habia desempeñado pasablemente 
durante los 18 meses indicados; cuando disgustado 
sin duda con el apoyo condicional y precario de la ma- 
yoría de aliage con que contaba en la Cámara colonial, 
lanzó, de acuerdo con el gobernador por la Corona 
lord Normamby, el decreto de disolución de la Cámara 
popular, convocando á nuevas elecciones para el 22 de 
Febrero de 1883. Esta era una medida estemporánea á 
mas no poder. La prudencia le prescribía seguir con- 
temporizando. Con algunos meses mas, las Cámaras 
debian renovarse legalmente y sin violencia en su 
mitad. Además, O'Loghlen era irlandés y después de 
la serie de atentados y luchas de que habia sido teatro 
la Irlanda, los irlandeses, aun los gubernistas, se 
hablan hecho impopulares, sobre todo en las colonias. 

El decreto aludido, equivalente á un «coup d'etat», 
fué lanzado á fines de Enero, en medio del asombro y 
la estrañeza general dentro y íuera del país. La 
campaña electoral se abrió el 5 de Febrero, bajo los 
auspicios mas desfavorables para el Gobierno, y se 
abrió con un discurso proferido por el Jefe del Ministerio 
disolvente, en el mismo Lanceíield, que habia sido el 
teatro de su surgimiento 18 meses antes. A este se 
siguieron los meetings electorales de todos los partidos 



— 104 — 

contendientes, ya en plena lucha por la prensa, á 
saber: el de los Liberales, encabezado por Mr. Berry; el 
de los Constitucionalistas, que tenia por jefes á Mr 
Francis y Mr. Service; este último, un gran político, en 
el concepto de sus compatriotas. Los Ministeriales se 

hallaban solo representados por el Ministerio. 

El discurso del primer Ministro fué recibido tibia- 
mente por sus comitentes de Lancefleld. Refiriéndose 
á su golpe de Estado, la disolución, repitió el mismo 
motivo que habia ya dado á su Excelencia el Goberna- 
dor; á saber: que el Gobierno se habia visto en la 
última sesión parlamentaria injustificablemente contra- 
riado en sus esfuerzos para realizar el programa que 
habia sometido al país-, haciéndose la Cámara tan 
intratable y viciosa, que la transacción de los negocios 
públicos se hizo imposible. - «Quiere el pueblo, profirió 
el Ministro, la realización del programa de paz, pro- 
greso y prosperidad que aceptó 18 meses hace? ¿Está 
satisfecho de que el Gobierno ha hecho cuánto ha 
podido en esta dirección? Si la contestación es por 
la afirmativa, solóle queda al pueblo enviar una Cámara 
que apoye al Gobierno Que el Gobierno, durante su 
régimen, ha hecho cuanto ha podido para que el pais 
disfrute de paz, progreso y prosperidad, los hechos lo 
demuestran. Las cuestiones ardientes de partido se 
han hecho á un lado cumpliendo el Gobierno su progra- 
ma de dar al pais reposo de las luchas partidistas Las 
acerbas luchas y animosidades personales de los aííos 
anteriores, son hoy cosas del pasado. Las divisiones de 
los partidos han sido borradas, de modo, que los 
espíritus solo se preocupan de la promoción del bien 



- - 105 ~ 

nacional. Junto con el cese de las agitaciones políticas, 
han venido también buenos años, y todos han podido 
atenderá! lleno de sus aspiraciones y deseos. El primer 
bien, que es el reposo de las cuestiones de los partidos 
personales, ha traido el segundo, que es la prosperidad 
pública, cá la cual el Gobierno no solo no ha puesto 
obstcáculos, sino que les ha favorecido en lo posible. El 
Gobierno hizo entonces su presupuesto, y su c¿Uculo de 
recursos ha sido excedido en libras 370,000. El presu- 
puesto del corriente año 1883, subió en total á la suma 
de libras 5.584,000 (28.000,000 de duros,) y hasta la 
fecha, las entradas exceden en mas Ibs. 31,000, las 
entradas del mismo período en el año anterior. Durante 
los 18 meses anteriores á la subida del actual Gobierno, 
el total de importaciones subieron á 20.734,237 libras. 
Entretanto, durante los 18 meses que el actual Gobierno 
ha funcionado, ha habido un aumento de 2.880,000 
libras sobre los 18 meses precedentes. La prosperidad 
ha marchado, pues, en aumento diario durante la actual 
administración. 

«En cuanto al progreso realizado, confieso con pesar 
no haber sido tan grande como pudo haberlo sido. 
Sin embargo declaro que el Ministerio de quien era 
primero, ha hecho cuanto ha podido de su parte. Siempre 
lo habia fomentado con medidas oportunas; y en 
prueba de ello, no ha presentado una ley fijando la gran 
red combinada de ferro-carriles del país; y no habia 
dado ya pasos decisivos en el sentido de dotar al país 
de abundantes aguas permanentes y corrientes. Habíase 
ya invertido la suma de libras esterlinas 100,000, en 
iniciar los trabajos para la provisión de agua 300,000 



- 106 — 

ibras esterlinas mas se hallaban en via de gastarse 
con este mismo objeto. Desde que el gobierno había 
entrado en funciones, el Ministro de Ferro carriles ha- 
bla terminado 389 millas y habia propuesto la cons- 
ruccion de 825 millas mas. Si para adelante, el gobierno 
podia contar con una mayoría, tratarla de llevar á cora- 
plesion el programa proclamado 18 meses hace. Con 
relación á las finanzas declaró que él, como ministro de 
Hacienda, tenia lugar para aplaudirse de su desempeño. 
Al subir al gobierno, habia encontrado un déficit de 
511,000 libras esterlinas (2,580,000 duros) proveniente 
en su mayor parte del va'or de los bonos del tesoro 
emitidos por el gobierno -Berry, déficit que él se habia 
apresurado á cubrir, dejando un saldo favorable de 
libras esterlinas 130,000. Llegando al empréstito de 
4,000,000 libras esterUnas, declaróse autor del pensa- 
miento, el cual solo se hizo popular por el hecho de 
haber sido apoyado por sus críticos. En seguida, cuando 
la Cámara lo dejó pasar, apendiéndole la condición de 
hacerlo á la par, el en consecuencia aprobó "espontanea - 
mente esta cláusula, declarando que no se emitiría un 
penique raas abajo de la par. Los meses que siguieron 
á esta autorización, el tesoro se hallaba floreciente, el 
gobierno no se apresuró á entrar en negociaciones. 
Por lo demás el retardo en el envío de los bonos firmados, 
fué una cosa inevitable. (Se habia atribuido á este retardo 
el fracaso del empréstito.) El empréstito tuvo que 
hacerse inscribir al costo de cerca del 2 op (libras 
esterlinas 1,17 ds. G ds. 0|o), costo que ha tenido que 
gravitar sobre el gobierno. El fracaso parcial del impuesto 
lo atribuye á las firmas que lo presentaron en el mercado 



— 107 — 

monetario; pero no abrigaba dudas respecto á su re- 
sultado definitivo. Con relación á la cuestión de tierras 
el gobierno se declaró opuesto al sistema de arriendos, 
en el deseo de que los ocupantes del suelo sean los 
propietarios de él. En prueba de que tal es la mente 
del gobierno citó la ley recientemente presentada por 
este, en que se proponía utilizar 25,000,000, de los 
39,000,000 de acres que aun quedaban sin enagenar. 
Con respecto á la administración de ferro-carriles, el 
defendió el desempeño del Ministro del ramo, sin mos- 
trarse opuesto á confiar su dirección por via de ensayo 
á una comisión de particulares. No la consideraba como 
una medida acertada. Los Ministros, dijo, tienen una 
responsabilidad efectiva; no así las comisiones hay pues 
un móvil para que los ministros se esmeren en su 
buen desempeño, la responsabilidad personal. Esto no 
sucede con los particulares. 

Tal es mas ó menos la sustancia del Ministro O'Logl- 
hen . La prensa se apoderó de él como de su natural 
pasto, para analizarlo. Acusó de hueco é insignificante el 
programa del Miistro disolvente. Los Anglosajones no 
son gentes que se dejan seducir con engañifas sonoras 
Para este pueblo acertado y positivista un programa 
de palabras, es una cosa tan hueca como indecisa; 
pues con decir paz, progreso y prosperidad, el Ministe- 
rio no se comprometia á nada y puesto que el gobierno 
mas odioso y despótico podia hacer disfrutar de paz, 
progreso y prosperidad al pueblo, sin respetar sus 
libertades ni sus derechos, sin los cuales ni la paz, ni la 
prosperidad ni aun el progreso no valen nada. 

Un amo bueno puede hacer felices y prósperos á 



IOS — 

sus esclavos, sin concederles por esto su libortad ni 
sus derechos; y una prosperidad sin dignidad es igno- 
minia. Que por otra parte ni la prosperidad del país 
ni la unión de los partidos, eran obra del Ministerio; 
siendo mas bien la obra de las condiciones naturales 
del pais, de la raza, de la época y teuian que hacerse 
lugar lójicamente bajo cualquier gobierno. Que en 
Australia y sobre todo en Victoria, con matices mas ó 
menos, todos eran liberales, y que el Gobierno no 
habia teniJo mucho que hacer para borrar las lineas 
de separación de los partidos; que si la paz se habia 
mantenido era sin esfuerzo ni sacrificio de ningún género 
del Gobierno; hallándose la paz y la moderación á la 
orden del dia en todas las colonias. 

Mr. Service que ha vivido separado de los partidos, 
y es un distinguido hombre de Estado, llamado según 
opinión general á suceder á O'Loghlen en el Gobierno 
(el partido constitucional de que es uno de los jefes, 
ha triunfado en las Elecciones) formula el siguiente 
moderado juicio respecto al Ministerio caido.» Respecto 
al empréstito lo consideraba mal dirijido; pues en vez 
de presentarlo en Londres en los primeros mementos 
él dejó pasar la ocasión en que el mercado se hallaba mas 
favorablemente dispuesto hcácia él. Por lo mismo que 
el estado no necesitaba fondos, él debió apresurarse 
á negociar el empréstito cuando la Bolsa se presentaba 
bien dispuesta y que podia esperar toda su tramitación 
por larga que fuese. Presentándolo en momentos de 
apuro del erario, se esponia á que los prestamistas, que 
conocían esta circunstancia,le impusiesen condiciones 
onerosas, como sucede á todo el que busca fondos en 



— 109 — 

un momento ele urgencia. Respecto á la cuestión política, 
Mr. Service asegura que en Victoria no existían en 
realidad sínó dos partidos políticos, á saber: el Cons- 
titucional y el Liberal; pues según él ni en Australia 
ni en Victoria no existen conservadores en el sentido 
que en Inglaterra se dá á este nombre. Por lo demás, 
el credo de esos dos partidos es uno mismo en el 
fondo. Cuál es el programa del partido liberal. En 
Australia no es ni puede ser otro que el progreso firme 
y constante en el camino de la regeneración del pueblo 
á fin de que pueda entrar en el conocimiento y uso atinado 
de todos sus derechos. Esto es elevar el pueblo al nivel 
de las clases cultas, ilustradas y morales; en vez de 
rebajar estas, á un nivel soez, como es costumbre de 
los demagogos de los paises poco prácticos en el ejerci- 
cio de los derechos constitucionales. En una palabra, 
producir el bien político y social de la comunidad, promo- 
viendo las medidas necesarias para impulsar al pueblo 
á la mejora, al progreso, al bien estar, á la dignidad, 
á la fraternidad humana, haciendo de la sociedad en 
genera], un edén de paz, de bienestar y de progreso. 
Pues bien, este es justamente lo mas intimo del pro- 
grama del Partido Constitucional; solo que para arribar 
á él no busca ni quiere otros medios que los consti- 
tucionales; esto es, los medios legales y leales que la 
constitución, el derecho y la conveniencia pública 
autorizan. Asi, en la nueva reorganización de los partidos 
todos pueden ser á un tiempo liberales y constitucio- 
nales, no viendo la necesidad de mantener una división 
que carece de significación ó importancia. En seguida 
Mr. Service pasa á reprobar el patronage político, como 



— lio — 

fuente de corrupción, y con respecto á la ley 
sobre educación seglar él se explicó como sigue: 
«Estoy dispuesto á mantener la ley actual de enseñanza 
seglar y compulsoria; oponiéndome á la modificación 
retrógrada que el partido católico irlandés trata de 
introducir en ella. El Estado representa todas las 
sectas, y en sus escuelas solo debe enseñarse con 
fidelidad las creencias, las artes, los oficios. Las sectas, 
católicas ó de otra especie, tienen nociones falsas sobre 
la vida, el saber y la industria humana. Ellas quieren 
establecer la mentira y el oscurantismo, en vez de la 
verdad y déla luz. Ahora bien, las ciencias, las artes, 
la industria, viven -de la verdad, de la luz y no de la 
impostura. La ciencia no es ciencia sino en cuanto 
refleja la verdad pura y simple, y la industria solo eshija 
déla verdadera ciencia y de la verdadera libertad* 
Po eso las naciones devotas y papistas que rechazan la luz 
de la verdad y de la ciencia, no tienen ni ciencia, 
ni industria, ni libertad. Viven, se visten, piensan con 
lo que las razas libres pensadoras é industriosas les 
llevan en víveres, telas y libros. Los católicos, incluso 
los irlandeses, nada producen porque su religión les 
prohibe hasta pensar: y nosotros no podemos adoptar 
tales principios en nuestras escuelas, que serian la ruina 
de nuestra raza hoy tan próspera, como ha sido la 
ruina insanable de las razas latinas. Que cada secta 
se encargue de enseñar su religión á los suyos por 
'SU cuenta y con sus propios fondos. Respecto á los 
trabajos de provisión de agua, espresó su opinión de 
que estas debia hallarse á cargo de las autoridades 
locales, esto es, de las municipalidades que en Australi»; 



^ 111 — 

gozan de la administración autonómica de sus negocios; 
solo que opino debe el gobierno encargarse de ayudarlas 
eficazmente para las obras de importancia y costo.» 

Mr. Service tocó también la cuestión de la federación 
de los Estados del Imperio Británico. Hasta ahora este 
Imperio no existe sino como una agregación informe, 
sin otro vinculo de Union Gneral que un Ministerio 
Colonial en la Metrópoli. Asi, si la Gran Bretafia por 
la resolución de su Parlamento, se embarca en una 
guerra; los golpes, sobre todo, los grandes golpes no los 
recibirá la metrópoli que se encuentra muy bien defen- 
dida por su ejército numeroso, por sus formidables 
escuadras y por sus alianzas numerosas; los golpes los 
recibirán las colonias aisladas y apartadas; y ellas 
vendrán á pagar con su sangre, sus tesoros y sus 
territorios una guerra que no han discutido, que no han 
votado y que tal vez juzgan impolítica ó injusta. Asi, 
Mr. Service, en vista de una tal situación, tocó la cues- 
tión de las fuerzas locales y y de una federación 
intercolonial. 

El indicó como un asunto de urgencia y de necesidad, 
el pedir á la Metrópoli un Oficial de esperiencia, habilidad 
y alta graduación, á fin deponer á su cargo la instruc- 
ción de los voluntarios Australianos en el arte de la 
guerra. Por lo que es á federación, él indicó que el 
Canadá el primero, habia dado un ejemplo, que Australia 
debia apresurarse á imitar. En conclusión, él aconsejó á 
los electores enviar al Parlamento hombres prácticos 
y no eternos habladores. 

El 22 de Febrero de 1883 tuvieron lugar en efecto, las 
elecciones para el nuevo Parlamento Victoriano. El par- 



— 112 — 

tido Constitucional, encabezado por Mr. Service, obtuvo 
una gran mayoría. El partido liberal, encabezado por 
Mr. Berry, obtuvo también numerosos representantes. 
El resultado fué, que el Gobierno recibió la mas completa 
y vergonzosa derrota que es posible imaginar; de tal 
modo, que ni el mismo O'Loghlen salió electo en Lance- 
field. De su precipitada y violenta conducta, el Gobierno 
no recogió sino lo que era de esperarse: humillación y 
oprobio. Después de conocido el resultado de las 
elecciones, el Ministerio conservó el ooder, no obstante, 
esperando sin duda la reunión de las Cámaras y sus 
primeras resoluciones para tomar un partido. Pero su 
caida era tan inevitable como el resultado délas eleccio- 
nes en Nueva Gales del Sud, lo fué para el Ministerio 
de Mr. Parlíes. A la fecha, Victoria se encuentra 
gobernada por un nuevo Ministerio, bajo la inteligente 
dirección de Mr. Service, pues él solo ha resultado 
con la mayoría indispensable para gobernar. 

Aunque a,lgo hemos hablado antes de la situación 
financiera de Victoria, completaremos ese cuadro dando 
algunos detalles mas. Es indispensable íamiliarizarnos 
con el modo de resolver las mas graves cuestiones en 
los otros países; esa es, justamente, la ciencia práctica 
por excelencia. En Australia, el mecanismo del Go- 
bierno ha resultado no tan simple como en la Metrópoli, 
y el Gobierno Colonial asume muchas facultades y 
funciones de que carece el Gobierno inglés. Las ventajas 
de Victoria sou todas emanadas de las fuentes mas 
legítimas de imposición, y como son pocas ya las tierras 
de que el Gobierno puede disponer, el presupuesto de 
entradas no se halla como en Nueva Gales del Sad, 



— 113 — 

inflado con enormes partidas provenientes del arriendo 
y enajenación de la tierra pública. Según sabemos, 
las rentas de Victoria han excedido en 1882 por libras 
■482,666 la renta del año anterior, esto es, que de 
5.186,011, ellas han alcanzado en 1882álbs. 5.608,077. 
Los principales aumentos vienen de las entradas de 
Aduana y de los ferro-carriles. Por lo que es á los 
gastos, los costos de administración varian poco de un 
año para otro. Ko es como entre nosotros, que cada año 
se siente un aumento no motivado en los gastos ordi- 
narios de la administración, y que provienen de aumentos 
anuales y gratuitos de sueldos, tal vez por falta de 
una ley que regule estos. En los Estados Anglo-Sajones, 
los sueldos son firmes, y no se pueden aumentar ni 
disminuir. Esto es conveniente para todos, pues los 
aumentos de sueldo puede halagar un año ó dos, mas 
como ellos arruinan al Estado, los empleados tienen que 
pagar con una rebaja doble, los jolgorios del aumento 
indebido. 

Lo mejor es un sueldo estable y permanente con el 
cual se pueda contar para toda la vida, como sucede 
en todos los paises bien arreglados. En la República 
Argentina, en el Perú y en todos los paises mal arreglados, 
los sueldos se aumentan todos los años; pero al cabo de 
dos ó tres hay que reducirlos á la nada, porque el Esta<lo 
se halla en ruina. Lo mejor es contentarse como en 
Inglaterra, Estados Unidos, Australia, Chile etc. con 
sueldos regulares, permanentes, invariables, que no au- 
mentan sino por ascensos; pero que tampoco faltan ni 
disminuyen nunca. Por lo demás, las rentas de las 
colonias Australianas no se hallan de ninguna manera 



— 114 — 

recargadas por los intereses de sus deudas. Victoria se 
aproxima á una época en que puede esperar racional- 
mente reducir la tasa del interés que abona por los 
empréstitos contraidos para la construcción de sus pri- 
meros ferro -carril es. 

El estado de la deuda de la colonia en 1883 es como 
sigue: Ella abona un 6o[o sobre libras esterlinas 9.000000 
de su deuda: 5 op sobre 2,400,000 libras esterlinas. 
Pero de estas obligaciones, libras esterlinas 7,800,000 se 
vencen en 1883 y 1885; y serán indudablemente renova- 
das al 4 0[o. Los ahorros que entonces podian efectuarse 
serán suficientes para cubrir todo el interés del nuevo 
empréstito de 4. 000,000 libras esterlinas si es que llega 
á colocarse después de un primer fracaso. Lo que es 
decir que el departamento de finanzas en Victoria 
podrá realizar antes de terminarse 1885 una economía 
en el interés pagado de su deuda por valor de libras 
esterlinas 156,000 anuales, teniendo en perspectiva 
nuevas reducciones, tan luego como los otros empréstitos 
del 6, del 5 y del 4 li2 oto lleguen á vencerse. Pero es 
sobre todo la naturaleza de la deuda y las seguridades 
en que sus fondos han sido colocados lo que garantiza 
el pago á sus debidos plazos^ del cíipital é interés. 

Todas las colonias Australianas pueden ostentar 
una bella nómina de obras públicas remunerativas; 
pero Victoria es única por haber inver^tido en los 
dos itein de ferro-carriles y obras de provisión de aguas, 
ambas inversiones reproductivas mas del total de su 
deuda pública; no teniendo por consiguiente á su cargo, 
según la fórmula estadística, tantas Ibs. de deuda pública 
por cabeza de habitante. Victoria debe en números re- 



— 115 — 

dolidos Ibs. 22.000,000 (unos 110 millones de duros) 
empleando en ferro-carriles 20.487,000 Ibs. y en aguas 
corrientes 3.321,000 Ibs. La colonia puede pues pagar de 
un golpe todo el monto de su deuda, con solo vender 
sus obras públicas reproductivas. 

¿Cuántas son las deudas que pueden ofrecer la misma 
garantia? Los mas de los paises tienen deudas cuyo 
capital se ha disipado con el humo de los campos de 
batalla. Los vivos condenados á pagar las deudas de 
los muertos! En todo caso la muerte no es una redención! 
Las deudas solo las redimen los que sobreviven, con su 
trabajo. 

Tócanosa hora pasar de las cosas déla política y la 
hacienda, á los asuntos sociales gratos rara vez, fasti- 
diosos las mas veces, pero sonrientes siempre. La 
sonrisa es el antifaz con que se cubren los malos 
negocios ó las heridas de la vanidad ofendida. Nosotros 
hemos visitado á Melbourne en estio, esto es, en una 
época antisocial. Calles, paseos, hasta las lujosas 
joyerías y tiendas de Collinstreet, de Elizabeth y de 
Burkestreet, ordinariamente el rendez vous de la elegan- 
cia, se hallaban solo pobladas de esa multitud vulgar 
é inelegante que son como las heces siempre pegadas 
al fondo del caldero social, en ausencia del rico manjar 
desaparecido. 

Pero qué se ha hecho el mundo perfumado y bello 
de Melbourne? Cuál es el punto de emigración de 
esas golondrinas quO;, al revéz de las golondrinas del 
aire, se ausentan en los bellos dias y acuden en la 
estación cruda? Pues bien ella vaga en el mundo 
encantado del Tourismo. Ella escursiona, sea por las 



— 116 — 

pintorescas costas de "Nueva Zelanda, sobre las colinas 
encantadas de Tasmania ó en el Seaside de Queens Cliff. 
Ya conocemos á Nueva Zelanda. Con Tasmania haremos 
conocimiento muy luego. Solo pues nos reduciremos á 
hablar aqui de Queens Cliff, cuya "posición á la entrada 
de la bahia de Port Phillip ya hemos señalado. Hállase 
pues situada entre dos mares, cerca de la estrecha 
puerta que dá entrada y salida á la gran bahia. Es 
ese un punto de deliciosa frescura para una residencia 
estival, situada entre des olas verdes y entre dos brisas 
azules. Mas bien lo tacharía de demasiado fresco, si 
hubiese algo que pudiese ser demasiado fresco en 
Australia, el país del calor y de. ... las moscas. Seaside, 
como su nombre la indica, es una playa de mar. 
Veamos lo que por allí pasa. 

Comenzaremos diciendo que los paseos al Seaside 
hacen furor en Melbourne desde Noviembre á Marzo. 
Qué buscan allí? Salud y movimiento y sobre todo 
baños de mar. Dios nos libre de los baños de mar de 
los puertos de toda especie; tanto vale bañarse en el 
charco de la Pocilga. Ya sabéis lo que son de aseados 
los tripulantes de los buques caboteros y otros; y la 
rica variedad de sustancias que en ellos se arroja, 
condenzando y aromatizando sus estancadas olas. Y lue- 
go las cloacas y las corrientes de desagüe que bajan 
de las ciudades ¡Conjunto encantador, aromático con 
todas las fragancias de Augias y demás! Pero Queenscliff 
no está en un puerto; está entre dos inmensos mares; 
entre el Océano infinito de un lado; entre la inmensa 
Bahia de Port Phillip, grande como el Mediterráneo, del 
otro. No hay pues cuidado con la saturación de las 



— 117 — 

esencias aromáticas y otras de que hemos hablado. Sus 
aguas son puras y cristalinas; su ambiente ozonado y 
tonificante. 

Estamos pues en Queenscliff. Hemos almorzado y 
corremos con todo el mundo, después de llenada esta 
íuncion, que no es tan agradable cuando se llena á la 
inglesa, con enormes trozos de roastbeef y té espeso 
como un cocimiento farmacéutico; corremos, digo, al 
Seasidel Son las lia. m. Todas las casas de baño de 
la ribera están llenas. No pudiendo tener ni siquiera 
usurpado, nuestro lugarcito, donde meter nuestra ropa 
y nuestras pantorrillas, tomaremos paciencia y ensa- 
yaremos el Speciator por fuerza, como ha hecho Moliere 
su Médico ápah.s. A nadie se le hace feliz por fuerza, 
ni millonario por fuerza. Pero se nos puede hacer 
íilósofos por fuerza, como si dijéramos, á palos. 
Filosofemos pues. He alií unos Irlandeses católicos que 
se bañan haciendo cabriolas en el agua y probablemente 
rezando entre dientes las letanias de Saint Patrick. 
Es fácil conocerlos por sus narices repingadas y sus 
cuerpos rechonchos . 

Los ingleses y escoceses son flacos y altos como 
palos de mesana. Mas en la playa, los muchachuelos 
chillan entre los brazos vigorosos de sus nodrizas ó 
mamas, que como otras tantas Tetis, sudan por 
sumerjir á su prole chillona en la onda amarga, antes 
de sumerjir sus obesos atractivos. Listas y lindas Misses 
y Ladies, con esos hechiceros vestidos de baño que las 
caricaturas de verano del Graphic han hecho tan 
familiares, saltan al agua zambulléndose desde la orilla 
y en seguida nadan graciosamente, como cisnes de 



— 118 — 

blanco cuello y de azules ojos, en torno de los bañosj 
mientras otras, tímidas y trémulas, permanecen nerviosa- 
mente asidas del cable, formando pequeñas zabullidas 
en el agua, con un aireque parece estudian el modo mas 
fashionable de asentarse. 

Terminado el baño, la multitud se aglomera sobre la 
playa del mar; las Ladies se pasean de arriba abajo, 
secando su rubia cabellera; las chicuelas cavan hoyos 
donde chapalean con los pies desnudos; mientras sus 
hermanos, comodoros y almirantes en ciernes, se 
ponen al mando ríe pigmeas flotas y construyen asombro- 
sas fortificaciones con ;jíse de arena. A. las 11 la multitud 
se dispersa. 

Los niños comen temprano en el Cliff, y sus madres des- 
aparecen también temprano, para presentarse en el di- 
nertahle del hotel, en su mas hechicero traje; trajes que 
se renuevan tan á menudo, que es de asombrar la can- 
tidad de bags de viaje y de baúles de Saratoga que 
necesitan para transportar su guarda-ropa. Las nove- 
dades de traje se han hecho el distintivo de Queens 
Cliff, siendo uno de los efectos del lujo de estas gran- 
des damas, el desterrar á esas pobres y honestas familia 
de j)oca ropa, cuya miseria se hace cada dia mas inso- 
portable ante los progresos asombrosos del lujo. 

Generalmente, las jóvenes ladies han vestido este 
año (1883) ginghams azules y rosas por la mañana, con 
blanco en la tarde. Las de mas edad visten rasos florea- 
dos y lisos. Frescos trajes de seda de la China, adorna- 
dos con guipure bordada de encaje, forman los trajes 
de iglesia, porque iglesia hay en estos baños, y es allí 
justaínente donde van á lucirse los trajes mas fashio- 



— 119 - 

fiables, las modas mas espléndidas y la mas brillante 
joyeria. 

Por la tarde, la reserva ó esplanada con vista al 
mar, se halla frecuentada ni mas ni menos que Collins 
Street, en los barrios centrales de Melbourne, en una 
tarde de primavera, por la concurrencia mas elegante; 
y cuando en dia de vapor la multitud se agolpa al muelle 
para ver á los cuntes y venientes. El vapor viene todos 
los dias, menos los domingos, que ya sabemos es un dia 
muerto para los Ingleses. En estos dias de muelle, el des- 
pliegue de los ricos trajes es considerable, sobre todo 
entre las hijas de Israel, reconocibles por su lujo, 
tanto como por sus facciones. Los pescadores además, 
hacen su mejor pesca á la partida del vapor, vendiendo 
á buen precio sus provisiones frescas á los que quie- 
ren volverla Melbourne haciendo alarde de su fortuna 
en la pesca. Además del vapor, Queens Clíff tiene ferro 
carril; y su plataforma es todas las tardes la escena de 
la mayor animación á la llegada del tren. Los visitantes 
han pasado ya á casa de sus amigos, cuando los resi- 
dentes aun no han perdido su curiosidad y siguen con 
tamaña boca mirando las máquinas y los carruajes 
aun cuando ya no quedan recien llegados que mirar. 

Otro punto de great atraction son las fortificaciones 
que van asumiendo un aspecto formidable con gran 
detrimento de las perspectivas de esa parte del Cliíf. 
Antes de la construcción del murallon almenado, se 
disfrutaba de una magnifica vista sobre los Cabos y 
sobre la Puerta de la bahia por donde entra y sale 
el gran movimiento marítimo y comercial de Victoria. 
Como las fortificaciones abarcan el Faro, el Telégrafo 



— 120 — 

y el Correo, la perspectiva de la via Oceánica queda 
obstruida desde la esplanada.- Y justamente esas vistas 
de mar constituyen el mayor, y para nuestro gusto, el 
único atractivo de una residencia en Seaside. 

Los genUemen, estoes, los ingleses jóvenes y elegantes 
son escasísimos en la semana; siendo contados los que se 
quedan á pasar el tiempo en el seno de sus familias. Pero 
los que quedan se regodean de su influjo sobre las 
bellas ladies, ó mejor Arladnos de Queens Cliff, y 
gozan su fortuna coqueteando en Point Lonsdale, ó ca- 
zando patos en Ponds, ó bien pescando en la ribera 
aunque sea un poco á la manera de la famosa pesca 
de Antonio delante de üleopatra. Todo esto lo pre- 
sencian nuestras Aríadnes, esto es, nuestras ladies^ 
con vestidos blancos de gasa de la India, de lino de la 
India etc., adornados de bellos guipures de muselina. 

Se ven también trajes de muselina de la India labra- 
da, con un aspecto de gran lujo. También se ven, for- 
mando rabioso contraste, como el que puede existir 
entre la leve muselina de una odalisca Ceilanesa y la 
gruesa felpa de una dama rusa; también se ven, deci - 
raos, en esta estación (Febrero) en Queens Cliíf, es- 
pléndidas felpas, rasos, sedas y terciopelos ! No nos 
han parecido muy adecuados á la estación, ni al lugar. 
Hemos visto una dama con un grueso trage de rica 
felpa violeta, adornado con un delicado raso lavanda y 
guipure blanca, la vara del cual no puede valer menos 
de seis duros; llevado sobre lindas botitas á la francesa, 
el todo bajo su elegante parasol de raso lavanda, bajo 
un ardiente sol, y la sola vista de este rico y abrigado 
traje nos ha hecho sudar.... por simpatía. Verdades 



— 121 — 

que ingleses é inglesas andan generalmente en Aus- 
tralia, demasiado vestidas. La gente criolla es mas 
entendida en estas materias. 

Al leer esta pintura, trazada al crayon por uno de los 
miembros de la Comisión el otro, que se habia quedado 
en Melbourne, entró en curiosidad de ver por sus ojos 
confirmados esos floridos datos, y sin la menor preten- 
sión, lo aseguramos de llevar el menor consuelo á las 
bellas, Ariadnes aludidas. 

Pues bien, lié aquí las impresiones que nuestro com- 
pañero nos hizo conocer á su vuelta: 

«Amigos mios, nos dijo, donde vosotros habéis chupado 
miel, yo solo hé bebido híel; donde habéis vagado de coro - 
la en corola perfumada, como el pica-flor, yo no he hecho 
sino pisar de espina en espina. En primer lugar encontré 
los hoteles tan repletos que hallar un sitio donde estar 
de pié era un bocato di Cardinale, y disponer de una silla 
una cosa tan inobtenible, como el elixir de la vida. 

Para dormir, hube de hacerlo en un sucucho mas 
estrecho que un camarote. Yo luchaba guapamente por 
dorniir, pero impedíalo el tremendo ruido de las bolas de 
billar de los jugadores; los cantos y disputas de los 
bebedores de cerveza y de gin; y hasta el ruido de las 
danzas en el entresuelo. Por fin, cuando toda esta dia- 
bólica bataola parecía querer calmarse, al amanecer, hé 
ahi que otro concierto infernal comienza con los chilli- 
dos de los muchachos que piden la teta y con las 
protestas ruidosas de las madres ó amas rabiosas de 
ser despertadas á deshora; concierto que duró hasta el 
sol mu^ alto. Habia comenzado á abrigar la esperanza 
de poder dormir siquiera una media hora; cuando el 



122 

ruido macábríco de un piano destemplado de Hotel, 
me hizo saltar de un brinco de la cama, sin esperar mas, 
con el propósito firme de no volver á pasar otra deli- 
ciosa noche por el estilo. Entretanto, para reponerme 
un tanto, me dirijí al baño ancioso de tirarme al agua 

de rabia. Pero el baño estaba cerrado y ocupado 

por damas matinales. Sudando, irritado, fatigado salí á 
dar una vuelta por la esplanada, pero la vista del mar 
estaba atajada por los Fuertes, y un paseo de puerto 
sin vista de mar, es algo como un jardin sin flores, ó 
como una huerta sin frutas. En el Hotel, estrechez en 
la mesa; comida recocida y con el mismo gusto todos 
los platos, dulces á la ijiglesa (hechos en vinagre y sin 
azúcar). En el vapor á la vuelta, apeñuscamiento, apre- 
tura, mareo, falta de asientos. Por último estoy de 
vuelta y todavía me parece soy la víctima de alguna 
pesadilla! .... 



->^j^-=<-. 



XIX 



SUMARIO — I. Primer ojeada sobre Queensland. — II. Escursion á Bris- 
bane j las costas. — III. Descripción geográfica é histórica 
de Queensland. — IV. Ciudades de GJadstone y Rio Roc- 
kampton. — V. Visita á los Alborigenes. — VI. Descripción 
física y política. — VII. Estadística de las religiones, edu- 
cación é industria, mineria, agricultura, ganadería, etc. — 

VIII. Estadisca de ferro-carriles, telégrafos, presupuesto 
de entradas y gastos, administi'acion, gobierno, etc. — 

IX. Escursion en el Interior de Queensland. — X. Indus- 
trias especiales, creadas ó por ci-earse. — XI. Actualidad 
moral, política, económica, social, etc. — XII. Territorio 
Norte de Australia; su descripción y condiciones actua- 
les. — XIII. Australia Ocidental: su descripción histórica y 
estadística general. — XIV. Ciudades y poblaciones princi- 
pales. — Actualidades. 



Queensland es la mas joven de las colonias Australia- 
nas. Ella ocupa toda la región Ñor- Oeste de la gran 
isla continental, comenzando en un punto de la costa 
situado á 400 millas al Norte de Sydney, llamado 
Point Danger. (Punta Peligrosa) en la latitud de los 
28° 8' S. Su costa oriental se estiende desde esa punta 
hasta el cabo York, su estremidad setenptrional, en los 
lO^áO S., distancia de unas 1,300 millas, bañadas por el 
Océano Pacífico Austral, alcanzando su costa septen- 
trional en el Este, bástalos ISSMongitud E. de Green- 
wich, con el Golfo de Carpentaria por limite en esa 
dirección. Desde los 138" longitud E. los confines orien- 
tales de la colonia continúan por el mismo meridiano, 
hasta tocar el paralelo de los 26* de latitud, desde cuyo 



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punto comienza á confinar con Australia Meridional, y 
su línnite Sud se halla trazado en seguida por una 
linea irregular que llega hasta los 29° de latitud S., es - 
tendiéndose por los rios Dumaresq y Mac Intyre hasta 
Point Danger; en cuyo frente es la colonia de Nueva 
Gales del Sud su colindante, con excepción de una pe- 
queña parte contigua á Sud Australia. En números 
redondos se puede decir que la colonia de Qneensland 
se halla situada entre los 29° y 10® latitud S. y entre 
los 138** y los lv-2 72^ longitud E. Greenwich. Su mayor 
largo es de 1,300 millas; su mayor ancho de 1,000; 
su área superficial de 668,224 millas cuadradas; con 
un litoral de 2,250 millas de largo, 

De los principales cabos y bahias de esta colonia 
hablaremos mas adelante. Por ahora basta decir que 
la parte de la colonia que se esliendo á lo largo de la 
costa Oriental se halla identada por innumerables en- 
senadas y bahias, el punto de desagiie de numerosos 
rios navegables, que tienen sus fuentes en las frías 
gargantas y profundos valles de una gran cadena de 
montañas de que ya hemos hecho mención al hablar de 
la Australia en general. Asi, á partir de la profunda 
identacion de la costa Norte conocida con el nombre 
de Golfo de Carpentaria, en correspondencia en el Sud 
con el Golfo de Spencer que penetra hasta el corazón 
de la isla continental, formando una entrada estrecha 
y aguda como una Fyorda Noruega; lo que parece 
indicar una antigua comunicación, estrecho ó brazo de 
mar, que en una edad geolójica no muy remota, ha 
debido dividir la Australia en dos archipiélagos á par- 
tir, decimos, del Golfo de Carpentaria, las ensenadas y 



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bahías del Queensland, que en otra parte se detallan, 
son numerosas, contándose entre las principales y mas 
pobladas hoy, Burktown, sobre el Rio Albert; Some- 
rset, en el Cabo York, Cooktown, en el Rio Endeavour: 
Cains y Douglas; Cardwell, en la Bahía Rockingham; 
Townsville, en la Bahía de Cleveland; Bowen, en Port 
Denison; Mackay, en el Rio Pioneer; Saint Lawrence, 
en Broad Sound; Rockhampton, sobre el Rio Fiztroy; 
Gladstone, en Port Curtís; Bundaberg en el Rio Burnet; 
Mary Borough, sobre el Rio Mary, y Brisbane, en la 
Bahía de Moretón, la ciudad capital del Queensland. 

Aunque la costa septentrional de Queensland se halla 
dotada de numerosas islas, ninguna de ellas puede 
considerarse hasta hoy de gran importancÍR. De ellas 
hablaremos mas adelante. Aquí solo nos referiremos 
á una anexión reciente hecha al Queensland, la Gran 
Isla de Nueva Guinea, que hemos descrito en otra parte. 
Esa anexión audaz del Gobierno de Queensland, ha 
dado lugar á curiosos incidentes contemporáneos, que 
queremos reasumir en algunas palabras. Mr. Julius 
Vogel, un estadista inglés distinguido, de quien hemos 
hablado con encomio por su política nueva en el 
Gobierno de Nueva Zelanda (una verdadera inspiración 
del genio político moderno, que ha hecho de un desierto 
desolado por la guerra, que eran esas islas, un paraíso 
de industria y de progreso), este ilustre hombre de 
Estado, en una correspondencia publicada en el «Times» 
de Londres, en .Julio del córlente año de 1883, apre- 
cia como sigue esta medida. Comienza manifestando 
temores de las pretensiones de las otras potencias sobre 
las islas del Pacífico, propensas á criar en lo futuro 



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conflictos temibles con las bellas y ricas Colonias In- 
glesas evi esa dirccion, citando, con este motivo, el caso 
de Alemania. «Hace dos ó tres años, dice, se formó una 
Compañía en Alemania para colonizar las Islas de los 
Navegantes, y el Principe de Bismark se avanzó hasta 
recomendar al Gobierno garantir el interés de las ac- 
ciones de la Compañía á los accionistas. La proposición 
fué hecha en forma, pero el Reichstadth la rechazó.» 
Mr. Yogel considera la ocupación de Nueva Caledonia 
por los Franceses, como una calamidad, y casi como 
una usurpación. Evidentemente, la Inglaterra es la he- 
redera por este principio (el de la propia conveniencia), 
de todas las inmediatas á sus numerosas posesiones, 
en todos los mares. Respecto á la medida misma, él 
dice: «La acción del Gobierno de Queensland, con rela- 
ción á Nueva Guinea, y el apoyo simultáneo dado por 
los otros Gobiernos de Australasia, wo solo d esta acción, 
sino á a7iexaciones ulteriores, abre esta cuestión bajo 
condiciones mas apremiantes que hasta hoy. El primer 
Ministro de Queensland, Sir Thoraas Mac Hwraith, ha 
mostrado un juicio consumado en el paso que ha dado. 
El ha hecho una cuestión de Queensland de una cues- 
tión Imperial, y ha elegido tan bien su tiempo, que 
ha obtenido el apoyo de los otros Gobiernos. Este asunto 
ha recibido una gran importancia adicional, con motivo 
de la empresa del Canal de Panamá Terminada esa 
obra, algunos de los grupos de islas del Pacífico, van 
á adquirir un inmenso interés.» 

Tales son las miras manifiestas de los políticos Aus- 
tralianos. Con respecto á las miras ostensibles del Go- 
bierno inglés, relativamente á esta cuestión, hé aquí lo 



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que hallamos en el órgano citado: «Una interesante 
conversación tuvo lugar el lunes 8 de Julio en la Cámara 
de los Lores con respecto á la anexión de la Nueva 
Guinea de parte del Gobierno de Queensland. Lord 
Lamíngton que introdujo el asunto, se mostró dispuesto á 
enfrenar la desmesurada ambición de las colonias y 
su iniciativa que llegaba al estremo de imponer anexio- 
nes a su paladar, al Imperio. Sus vistas fueron combatidas 
por Lor Norton y por el condede Garnarvon (el famoso 
promotor de la anexión del Transvaal que tan caro, ha 
costado á la Inglaterra, teniendo al fln que volver 
atrás de sus medidas y deshacer lo hecho). En la otra 
Cámara Mr. Gladstone, el Gefe del Gabinete, leyó un 
despacho en contestación á la propuesta de anexión por 
parte del Gobierno de Queensland. En él hacia compren- 
der á este Gobierno Colonial que su acto de anexión 
era nulo y vano en punto á derecho; y temerario [iin 
warrantable) en punto á política. No obstante esto, dijo, 
la mente del gabinete, no es el poner limites á la acción 
política de una grande, populosa y potente colonia; pero 
sostiene una proposición incontrastable cual es el derecho 
de la metrópoli para controlar un acto cuyas responsa- 
bilidades todas vienen en definitiva á gravitar sobre 
ella; quedando Queensland entretanto como quien dice 
al abrigo de las consecuencias de su vigorosa iniciativa. 
« Queensland digo, tiene un litoral de cerca de 2,000 
« millas; con una área de mas de 600,000 millas cua- 
ti dradas. Su población blanca se acerca á un cuarto 
« de millón de almas; de manera que á cada varón de 
« ella viene á tocar mas de millas 5 cuadradas de territo- 
« rio. Así, es evidente, sin necesidad de llegar hasta el 



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'( caso de demarcar los limites entre la acción Imperial 
^ y la Colonial, que Qaeensland no se halla en actitud 
■c de exijir y mucho menos de sostener la acción de 
«( una política independiente. Pero si el Gabinete se vé 
^< en el caso de declarar la confirmación del acto de 
'< prematura anexión de parte de Queensland, declara 
'< reconocer al mismo tiempo que la cuestión pobre que 
« versa, se halla dentro de la esfera en que los intereses- 
•i del Imperio gravitan. A pesar de estas manifesta- 
ciones, el Gabinete, en su contestación al Gobierno 
Colonial, há dejado abierta la vía para una reconciliación 
de sus respectivas vistas. « Ante de pedirnos, le dice en 
«x su nota, que aceptemos las responsabilidades de 
« vuestros planes de anexión en vasta escala, dadnos 
« siquiera una garantía eficaz de que no es una mera 
< fantasía del momento lo que os proponéis; sino un 
« sólido y bien meditado plan positivo, en cuyo sosten 
« estáis dispuestos á hacer los necesarios sacrificios. » 
Lord Derby declaró ademas á los agentes de las Colonias 
Australianas que los pueblos de Australia debían com- 
prender la necesidad de unirse, para los objetos de la 
política esterior, en una confederación bastante poderosa 
para tomar parte en las responbilidades que de otro modo 
gravitarán esclusivamente sobre la metrópoli. Si una 
confederación semejante existiese, al dirigirse al Gabine- 
te Ingles con la propuesta indicada, ó con otro plan 
cualquiera de anexión por vasto que fuese, el Gabinete 
habría tenido que mirarse mucho mas para el despacho 
de este asunto; y los puntos de vista de su consideración 
y su resolución, por consiguiente habría sido muy diversa. 
El Times^ al formular su opinión sobre esta cuestión, 



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que suponemos sea la de la parte mas ilustrada y sensata 
del publico Ingles, se espresa en resumen como sigue: 
No puede por ahora considerarse Australia haya pasado 
de una vigorosa adolescencia; pero ya ha comenzado á 
dar muestras de proveer la necesidades y cuidados de la 
madurez. Las colonias Australianas se hallan en conse- 
cuencia en el caso de considerar que la primer condición 
para proveer convenientemente á las exijencias de su 
futuro, es una confederación. Si el Gobie^'no Británico 
se manifiesta adverso al establecimiento de una potencia 
Estrangera en el Sud de Nueva Guinea, es meramente 
en consideración á que Australia puede con el tiempo 
llegar á ser un poderoso Estado, cuyos fundadores deben 
proveer á su futura inmunidad del azote de la guerra. 
Aunque solo Queensland se ha avanzado á dar el p;iso 
para la anexión de Nueva Guinea, los otros Estados 
Australianos por su parte se han mostrado simpáticos 
Á él. ¿Porqué esta simpatia no asume de una vez una 
forma práctica y se anticipa algunos años á la necesidad 
de la Union Continental? Pareceria demasiado prema- 
turo el especular desde ya en las necesidades de expan- 
sión de un país tan vasto y despoblado como Au stralia: 
pero en que el andar del pasado en el sendero de! pro- 
greso, no debe considerarse la medila del progreso fufu- 
ro. No solo la ciencia ha acortado las distancias que se- 
paran los Estados Australianos de la cuna de su raza; 
smó que también los otros receptáculos de su expansión, 
(el Canadá, los Estados Unidos) tienden á completarse 
con rapidez! 

Al mismo tiempo la competencia en los mercados 
del mundo se habia hecho mas formidable para Ingla- 



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térra, obligándola á buscar nuevas salidas para su po- 
blación y su industria. El futuro para que ahora se 
trabaja no se halla pues tan remoto. Si el Gobierno 
Británico, al declinar cautamente las responsabilidades 
que Queensland quiere imponerle, obliga á las colonias 
Australianas á combinarse para un objeto común, con 
esto solo les habrá hecho un bien para ellas y un bien 
para las generaciones ^australianas é Inglesas pre- 
sentes y futuras. Tales son las ideas del «Times», del 
corifeo de la política y de la prensa inglesa. En Inglater- 
ra este es un liberalismo lleno de moderación. Entre 
nosotros y en España este sería un ultraliberalismo 
peligroso para el orden social. Pero es que Inglaterra 
está gobernada por los que en el continente llaman 
«socialistas.» 

Lord Siilísbury es un socialista empedernido, aun 
para los carneros magnificamente ornamentados que 
gobiernan otros pueblos. ¿Habría la España propuesta 
jamás á las colonias suyas constitución, gobierno auto- 
nómico, libertad sin limites? El radical que tal hubiera 
propuesto habria sido descuartizado vivo en la Plaza 
de la Santa Inquisición en Madrid. Mas, proponer 
todavía una confederación que haga esas colonias pode- 
rosas y grandes? A esta sola idea se habria abismado 
desde su cúspide el pluconismo retrógrado de Es- 
paña. Y aun entre nosotros los republicanos de Sud 
América quien seria osado para proponerlo á estados 
que se dicen independientes y libres para la salvación 
de su existencia é integridad? De seguro que nadie, 
por que seria hacerse odioso á nuestros conservado- 
res y católicos, apostólicos, mas católicos que el Papa, 



— 131 — 

y mas pelados á imprevisores que Job y que el hijo 
pródigo. 

Porque los Lores Ingleses son liberales, radicales y 
socialistas. ¿Y nosotros, grandes hombies de raza 
Peninsular? Oh! nosotros somos conservadores .... de 
nuestra ruina presente y futura! 

Volviendo á las islas y costas del Queensland, la 
gran barrera ó arrecife de coral, llamada Great Barrier 
Coral Reef, de que hemos hablado en otra parte, con 
sus innumerables pequeñas islas, casi sigue el curso 
de la ribera Oriental durante 1,100 millas, proporcio- 
nando quietas aguas de navegación á los marinos. Cerca 
de su estremidad Sud, esta banda confinada de aguas 
reposadas, presenta unas 15 millas de ancho, hallán- 
dose los arrecifes á unas 100 millas, pero esta banda de 
arrecifes es generalmente de un ancho mucho menor. 
Por su parte, el ancho del canal entre el arrecife y la 
ribera varia de 5 á 15 millas, lo que dcá un ancho medio 
de 95 á 85 para el ancho de la banda de rocas circuns- 
tantes. Este es uno de los mas notables íenómenos 
geográficos y geológicos del mundo. No puede caber 
duda en que su margen esterior indica la antigua línea 
costera del Queensland, y que, en un pasado remoto, una 
franja de arrecifes de coral se ha desarrollado sobre 
esas riberas. Al hundirse las tierras, el agua ganó 
terreno sobre la costa, ensanchando la distancia entre 
ella y el arrecife de coral, siendo este último cons- 
tantemente reedificado sobre sus antiguos fundamentos 
por esa multitud viviente de albañiles de mar, llamados 
moluscos coralinos. Y como el coral evita el agua dulce, 
se presentan aberturas en la Barrier Reef, opuestas á 



- 132 — 

la embocadura de los rios, la mayor de las cuales se 
halla establecida en frente de la embocadura del Rio 
Burdekin, que desagua una considerable región del 
Queensland Nordeste. Se eatima que esta gran barrera 
de arrecifes cubre un área de 30,000 millas cuadradas. 

Dos prominentes cadenas de montañas se alzan en 
esta Colonia, las cuales proyectan sus aguas á los cuatro 
vientos del mundo, al Este, al Oeste, al Sud y al Norte. 
La principal cadena divisoria es la que corre en la 
dirección del Norte 6 mejor, de Sud á Norte; y no es 
otra cosa que la continuación de la gran cadena con- 
tinental, especie de Andes Australianos minúsculos, que 
se dirigen, después de haber pasado por Victoria y 
Nueva Gales del Sud,' al Norte, paralelamente y á no 
gran distancia de la costa, formando como el espinazo ó 
armazón de esta Isla continental, al Es^.e y no al Oeste, 
como las grandes Cordilleras Americanas. Cual puede 
ser la causa de este fenómeno de exposición, que hace 
que las cordilleras se agolpen en América al Oeste y en 
Australia al Este llevando no obstante una misma 
dirección meridiana, de Sud á Norte? Es el modo de 
erupción de las montañas ó de constitución geológica 
del continente respectivo? Lo atribuimos á esto último. 

Ya hemos dicho que Australia en su armazón oro- 
gráfica, es como un inmenso cráter de soleventamiento, 
como ana inmensa isla coralina inicial; y naturalmente 
sus montañas siguen la convolucicn de un cráter con 
paredes al Este, mientras las cordilleras Americanas 
llenan una inmensa fisura eruptiva en la dirección del 
meridiano, con algunas inflexiones. 

Como quiera, la cadena Orienta' Australiana se alza 



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casi paralela á la ribera del mar, á una distancia que 
varia de 50 á 100 millas, proyectando numerosos ra- 
males al Este, hacia el Pacíflco, y unos pocos y mas 
estensos hacia las aguas del Sudoeste, y algunas al 
Noroeste y al Oeste, hasta el Golfo de Carpentaria. Ha 
recibido el nombre de «Coasthamgs», esto es, Cadena 
Costera. La otra es l.i cadena de Mackinlay ó de 
Macpherson, que se ramifica al oeste de la cadena cos- 
tera justamente dentro de los trópicos, y divide los ríos 
que se dirijen al Golfo de Carpentaria, de las corrientes 
que se dirijen al remoto Sudoeste, tan íamoso por sus 
magníficos pastizales. Entre las cadenas del interior 
pueden mencionarse la Sierra de la Expedición, la de 
Wyatt, la de Kirchner, la de Peter Bott, la de Bellenden 
Kerr y la baja cadena costera. La mayor elevación se 
encuentra en la sierra de Bellender Kerr y cuenta 
5,158 pies de alto. La sierra de Dryander de Wheeler, 
de Daintre y de Abbot se hallan hacia el Noroeste; 
las sierras de Nicholson, la de Aldís Peak y la de 
Abundance son centrales; finalmente, las sierras de 
Glasekourse, de King y de Hulton se alzan hacia 
el Sud. 

Diferente en esto de todas las otras regiones de la 
Australia, Queensland puede pintarse como un pais de 
arroyos y de ríos; de bosques frondosos y de pastizales 
exhuberantes. Alli se concentran todas las bellezas, 
todas las riquezas naturales de Australia, en todos los 
dominios. 

Alli se encuentran los mas beUos árboles, el higuero 
de Moretón Bay, semejante en su aspecto á una grande 
y manifica magnolia; el pino de la Nueva Holanda, la 



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mas bella de las Araucarias: los Eucaliptus mas bellos 
y salubres; las mas bellas flores Australianas y las 
aves mas espléndidas, las mas próximas, por lo menos 
á las aves del Paraíso de Nueva Guinea. Es como 
nuestro Chaco, un verdadero Paraíso para una raza 
inteligente que sepa adaptar sus hábitos y costumbres 
al clima. Desgraciadamente los europeos se visten 
demasiado y construyen habitaciones desmasiado im- 
permeables al aire, para que en tales climas puedan 
vivir prósperos y sanos en ella con sus descendientes. 
Los rios que del Sud corren á vaciarse en el Golfo de 
Carpenteria son cinco principales; sus nombres y 
detalles, lo mismo que el nombre y detalle de los otros, 
los daremos mas adelante en su lugar oportuno Los 
principales rios que descienden del Este son cuatro, á 
mas de otros insignificantes. Los nos que tienen su 
salida á las numerosas y bellas bahias y estuarios de 
la costa Oriental, llegan al número de 28. El rio mas 
considerable del Golfo de Carpentaria es el Flindern. ei 
de la costa Orienlal es el Fitzroy. Los rios que corren 
por las faldas Occidentales de las montañas, con salida 
al interior, son en número de 7, seindo los mas conside- 
rables de ellos el Diamantina y el Barcoo. Algunos de 
estos rios del interior corren hacia el Sudoeste, siendo 
los mas importantes el W^arrego y el Paroo. Sin em- 
bargo, los principales rios occidentales corren al Sud; 
tales son los rios condamine de Darling Downs, el Dar- 
ling; el Mooni y el Macíntyre, todos los cuales van á 
formar parte del gran sistema del Murray. 

Aunque Queensland se halla al Korte de Nueva Gales 
del Sud y de Victoria, sin embargo, no puede decirse 



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que se sientan mas calores en el primero de estos 
paises, por la sencilla razón de que la colonia mas 
septentrional está libre de los espantosos vientos zon- 
das; vientos secos, pulverulentos y cálidos del interior, 
á que se hallan espuestas las otras colonias; pues ha- 
llándose Queensland en la parte Norte y húmeda del 
continente, no pueden venirle sino brisas refrijeradas 
por el océano y por los bosques perfumados de Euca- 
liptus del interior y de Nueva Guinea, regiones húmedas, 
tibias y sin polvo. 

Esto hace sean alli desconocidos los cambios estre 
mos y repentinos de la temperatura. Queensland ade- 
mas, se halla espuesta á modiflcaciones tales en su 
temperatura, principalmente por su situación favorable 
para recibir las frescas, húmedas y deliciosas brisas 
del mar, que esto contribuye á disminuir el calor pro- 
pio de la latitud. No, podrían tampoco hacerse compa- 
raciones entre sus distrito tropicales, con los de la 
misma latitud en el hemisferio boreal y en el Sud del 
Ecuador, en las otras regiones de la tierra; pues esta 
Colonia presenta muchas ventajas, contándose entre 
ellas la de que su litoral del Paciflco presenta por 
todo casi el mismo ancho en el Océano; que la meseta 
montañosa de su retaguardia al Oeste, goza del bene- 
ficio de la elevación, y la posecion de inmensos y 
frondosos bosques de arboles higiénicos como son los 
Eucaliptus y los Pinos; y la región occidental del 
interior, aunque alejada de las costas, esa zona de 
la humedad y de la frescura, es llana, despejada y libre 
de las influencias miasmáticas é insalubres de los litora- 
les libres; lo que contribuye la belleza y mérito de su 



— 136 — 

pura, bella/seca y tonificante atmósfera; con altiplani- 
cies bastante elevadas sobre el nivel del mar. Asi la 
colonia se halla casi completamente libre de enferme- 
dades de una naturaleza epidémica; siendo especial- 
mente grata para los Europeos de constitución delicada 
y para los acometidos de síntomas consuntivos; y sino 
sanan bien, prolongan por lo menos su existencia. Hay 
también mas lluvias en Queensland que en las otras 
regiones de Australia, presentando los puertos de la 
costa los mas altos grados pluviométricos. Brísbane 
presenta una media anual de lluvia de 50 pulgadas; 
mientras en el interior, en Alice Downs, en el Thompson 
y en Barcoo, apenas si cae una media de 10 pulgadas 
con una exesiva evaporación. La temperatura media 
anual de Brisbane, es de 10° Tahr.; en 1880 la mas 
elevada temperatura á la sombra fué de 100*^ Tarh. y la 
mas baja 34° Farh. 

El territorio de Queensland se divide según se verá 
mas adelante, en distritos poblados y despoblados; ó 
mejor, en distritos de tierras enajenadas y de tierras 
sin enajenar. Los primeros se consentran en el ángulo 
Sudeste del Estado y en casi todo el litoral hasta 30 
leguas de la costa; mientras la región despoblada é in- 
divisa se distribuye en el Oeste, Norte, y Sudoeste, con 
las mas de las altiplanicies ó páramos, ocupados en 
general por squatters pastorile.'= y por mineros. Estas 
dos grandes divisiones se distribuyen en 12 subdivisio- 
nes mas, como se verá mas adelante al entrar en deta- 
lles. Con relación al clima y suelo de Queensland, 
puede decirse existen en él tres áreas distintas de cultivo, 
á saber: P la Región templada. 2° la tropical. 3" la 



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Intertropical; cada una de estas regiones tiene su 
carácter peculiar por su aspecto y por la naturaleza de 
sus productos espontáneos ó cultivados. La región 
templada comprende el estremo Sud de la Colonia y 
sobretodo las mesetas elevadas de Darling Downs, los 
altos valles de las montañas que dan nacimiento á los 
rios que riegan el país; y aun ciertas altiplanicies ó 
páramos elevados situados bajo los mismos trópicos. 
Por lo que es á la región tropical ella incluye los ricos 
llanos aluvionales que descienden hacia las costas y 
las tierras bajas del interior en el norte. 

La región intertropical se encuentra en el distrito 
de Moretón, de Wide Bay (Babia ancha), de Burnett, y 
en muchas zonas fértiles situadas en los distritos de 
Leichardt, Kennedy y Port Curtin. Para cada una de 
estas diversas regiones del Queensland existen indus- 
trias, crianzas y cultivos agrícolas especiales adaptados 
á su suelo y clima respectivos. 

La industria azucarera, por ejemplo, extiende su 
área de año en año, y todos los cereales, con especial 
el maiz, que es la gran cosecha en Queensland como 
en ios Estados unidos y el cual produce un abundante 
retorno. También pueden cultivarse con éxito el tabaco, 
el sorgho, el té, el tapioca, la ariruta (arowroot), las 
especies, el café, la vainilla, el arroz, el gengibre, el 
algodón, el opio, la curceema, la pimienta, el Índigo, etc. 
Las frutas son abundantes y se producen de excelente 
calidad todas las que son peculiares de la Europa y de la 
India, esto es, de los climas templados y cálidos. 
Hasta 1882 habían en este país mas de 130,000 acres 
de tierra en cultivo. 



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Pero aunque la industria agrícola adquiera en Que- 
ensland de año en año mayor importancia y riqueza en 
la actualidad, por su importancia predominan los inte- 
reses é industrias pastoriles. 

Mucho se ha dicho y escrito respecto á la influencia 
del clima sobre los productos pastoriles, con especial 
de las lanas. Es indudable que el clima de Queensland 
no es de los mas favorables para este producto. Dí- 
gase lo que se quiera, allí la buena lana y la buena 
carne do oveja no se dá sino en las mesetas elevadas y 
frescas, como las Darlings Downs; y aun así mismo, en 
esa latitud la lana merma en cantidad, sino en calidad, 
pues se produce en el merino australiano de cria fina 
y sedosa, pero escasa como en las cabras del Tibet. 

Indudablemente el distrito de Darling Downs es in- 
mejorable para las crianzas pastoriles, sin que por eso 
deje también de contener inmensas zonas de tierra 
eminentemente adecuadas para el cultivo. Pero en 
general, cuanto mas fresco es el clima, mas adecuado es 
para la oveja y para la producción lanar; observándose 
esto en la gradación misma de la producción en Austra- 
lia. Asi, los carneros de la región templada del Queens- 
land son buenos, mientras los de las partes cálidas no 
sirven para nada en su carne y en su lana, pero en todo 
caso, mejores que los carneros de Queensland son los 
• de Nueva Gales del Sud, situada en un clima mas 
fresco, son todavía ¿mejores que estos últimos los carne- 
ros de Victoria, situada mas al Sud y con un clima aun 
mas fresco, pero mejores que los carneros de Victoria 
son los de Nueva Zelanda situada en una latitud mas 
fresca; por último, el carnero superior de Australia se 



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produce en Tasmania; la región mas fresca, mejor 
regada y con el clima y pastos mas adecuados para la 
producción de la mejor cria de carneros y la mejor lana, 
sea en el merino puro ó en las otras razas perfecciona- 
das sus derivadas. 

Ademas de los frescos distritos de los Páramos y 
de los Darling Downs donde se produce la- mejor 
lana del Queensland, existen los distritos pastoriles de 
Burnett y de Wide Bay, de Leichhardt, de Ken- 
nedy, de Mitchell, de Warrego y Gregory, ocupados en 
la actualidad por establecimientos pastoriles, y ricos en 
pastos indígenas de cualidades superiormente nutritivas, 
muchos de los cuales son susceptibles de desarrollarse á 
pesar de la seca y sobre los suelos mas estériles, como 
nuestro pasto de puna. Pero esta ganadería nada tiene 
que ver con las ovejas ni con la producción lanar, reñri- 
éndose solo á la cria vacuna y á la mular, para la que 
esos climas ardientes y feraces se prestan espléndida- 
mente, y con mercados inexantibles en el Asia y en 
Europa. Así, las crianzas de ganado mayor parecen 
hoy haberse concentrado en la región Australiana mas 
arriba de los 31**, quedando las ovinas solo para las 
latitudes mas australes y frescas. Esto resulta lógica- 
mente de los siguientes datos de la estadística ganadera. 
Al principiar de 1882, existían en Queensland: ovejas, 
8.292,883 ; ganado vacuno, 3.618,513; muías y caba- 
llar, 194,217; cerdos, 56,438. Se vé, pues, que en ovejas 
Queensland es el tercer Estado de Australia, debido 
á sus mesetas y páramos de Darhng Downs, mientras 
en ganado vacuno es el primero; y si en ganado mular 
no está en primera línea, es porque recien comienza. 



— 140 — 

La tierra arrendada por los estaiicieros («squatters») al 
Estado, para crianzas ovinas y vacunas (porque los 
Ingleses forman la raza mas inteligente y especuladora 
de la tierra, y ellos no se hacen propietarios sino des- 
pués de haber hecho su fortuna), ó mejor, el número 
de «runs» ó estancias existentes es, en los distritos 
poblados, de 153 «runs», comprendiendo un área total 
de 8,954 millas cuadradas, lo que dá un término me- 
dio de 58 1[3 millas por cada estancia ó «run». En 
los distritos despoblados existen 6,446 estancias, con 
una área total de 364,086 millas cuadradas, lo que dá 
una ostensión media de 56 li2 millas por cada «run» 
ó estancia, ostensión muy moderada para un país que 
recien se está pobla'ndo. Así, pues, todo el Queens- 
land contiene 6,599 estancias ó «runs», con una área 
de 373,029 millas cuadradas (mas de la mitad del área 
total del Estado). Estas son las tierras arrendadas al 
Gobierno, que obtiene una buena renta de ellas. Las 
tierras distribuidas en propiedades ya compradas ó 
arrendadas á plazo por los selectores, llegan á 3.636,658 
acres (unas 900,000 cuadras). 

Ya hemos hablado de la magnificencia de los bos- 
ques y del esplendor de la vegetación del Queensland. 
En efecto, los recursos de estas Colonias en maderas, 
son tan valiosos como inagotables, debidamente admi- 
nistrados y manejados. En efecto, toda la zona del 
litoral y aun las mesetas elevadas, se hallan cubiertas 
por bosques tan vastos como magníficos. El cedro 
rojo, de una especie análoga al «cedrela odorata» de 
Tucuman (siendo el Queensland una especie de Tu- 
cuinan Australiano), se presenta formando pequeñas 



— 141 -^ 

cejas ó ramilletes cerca de las costas, donde alcanza 
una elevación de 150 pies (50 yardas), siendo su 
madera muy demandada en el comercio del ramo. 
Como es de suponerse, allí se desarrollan con gran 
exuberancia, todas las aromáticas é higiénicas especies 
de la familia eucalíptica, tribu especial y aparte de 
la gran familia de las «mirtáceas», elevándose algunos 
de estos «gomeros», como los llaman en Australia, á 
alturas de 300 á 400 pies, con troncos proporcionados. 
Entre otras bellas ó útiles especies que ya hemos men- 
cionado ó mencionaremos, se encuentran la «araucaria 
cuningharaii», llamada en Australia pino de Moretón 
Bay. y en Chile pino de la Nueva Holanda, el cual se 
alza á grandes alturas con su ramaje rectangular y 
piramidal, vestido de un follaje que presenta los mas 
bellos y aterciopelados del verde vegetal, desde el verde 
sombrío del pino, hasta el verde esplendente del cas- 
taño ornamental ó de las inusáceas tropicales, exce- 
diendo elevaciones de 200 pies (70 yardas). La encina 
sedosa («grevíUea robusta»); el haya colonial («gmelina 
lichhardtii »); el pino «bunya-bunya», cuyas nueces 
suministran sustento á los indígenas; el pino «kauri», 
que ya conocemos como el mas bello árbol de los bos- 
ques indígenas de Nueva Zelanda; el pino «hembra» 
(«podocarpus elata»); diferentes clases de encinas in- 
dígenas («camarinas»); un cedro de lápiz (el «dyso- 
rylon muelleri»); el «mangrove» ó mangle rojo; nu- 
merosas especies de acacias y otros árboles de 
distintas especies, demasiado numerosos para ser men- 
cionados en esta ojeada, teniendo su lugar mas ade- 
lante. Además de esto, se cuentan mas de 100 especies 



— 142 — 

de plantas diferentes, con propiedades medicinales, que 
son indígenas de la Colonia. 

La fauna del Queensland comprende el kangaroo, el 
padymelon, el kangaroo ratón, el opossum, el bandicoot, 
la zorra volante, el dingo ó perro indígena, el wom- 
bat, el ornythorincho, etc., etc., entre los mamíferos. Se 
cuentan cerca de 60 especies y variedades de ser- 
pientes, 5 de ellas venenosas. Las aves son numerosas, 
contándose entre ellas águilas, el «emú» ó avestruz 
Australiano, cisnes negros, bellísimos loros y cotorras, 
el «jackas burlón» ó Martin grande, ánades, abutar- 
das, garzas, grullas, flamencos, etcétera. Los aliga- 
dores ó cocodrilos suelen ser numerosos en algunos de 
los rios dei Norte. Hay 'mariscos y pescados abundantes 
no solo en la costa, sino en la embocadura de los rios, 
contándose entre ellos el «schnapper»; el «muUet» ó 
nuyol; los soles (esto es, «plantillas», porque este 
pescado tiene esa forma y es común á ambos hemisfe- 
rios); el peje judio; el besugo («bream»); etc. Abundan 
también las ostras y los crustáceos, como jibras y lan- 
gostas, que se venden en los mercados, de un tamaño 
gigantesco y de uii sabor superior, mientras la ballena, 
la tortuga, el tiburón, el dugong herbívoro y otras focas, 
tienen sus querencias en los mares inmediatos. 

Las riquezas minerales del Queensland como se verá 
mas adelante, recien han llegado á descubrirse en una 
data muy rocíente; pero cada día aumentan en valor é 
importancia; pro íietiendo brillantes productos y recur- 
sos durante un largo porvenir. En la actualidad se 
conocen tres distritos ó divisiones mineras, ó mejor, 
minerales auríferos conocidos con los nombres de Norte, 



— 143 — 

Central y Sud. Los principales minerales ó distritos 
mineros del Norte, son el de Palmer, el de Etheridge, 
el de Gilbert, el de Charters, el de Ravenswood, el de 
Woolgard, el Hodejkinson, el de Normanby, el de 
Maorgen, el Monte Wiat, el de Mulgrave y el de Clon- 
curry. Los distritos centrales son Port Curtin, Peak 
Downs y Gladstone. Los minerales del medio diason 
Gimpie, Píkedale, Kilkivan, Talgay y otros mas insigni- 
ficantes. Después del oro, las principales producciones 
minerales de la colonia son el carbón mineral, el cobre 
y el estaño. Oloncurry contiene los mas ricos depósi- 
tos de cobre; fpero la importancia de estos minerales es 
considerable estendiéndose desde Moretón Oeste en el 
Sud, hasta el pais del Cabo York en el Norte; y desde 
la ribera del mar, hasta los mas remotos lindes Occi- 
dentales. Con relación á las hullas, la estension de los 
lechos es desconocida, pero según los datos mas re- 
cientes se estiman hallarse cubiertos por un ¿área de 
unas 24,000 millas cuadradas. El antimonio se encuen- 
tra en Saint-John Creek, en el Burnett y en Neardie; 
el hierro se encuentra en varios parajes igualmente 
que el manganeso y el bismuto. El ópalo se sabe existe 
en diversas regiones del Norte y del Oeste; igualmente 
que los granates, los rubies, los záfiros, los topacios, 
etc. La estadística minera la damos mas adelante. 

Esta colonia, á mas de los ricos minerales enumerados, 
cuenta sobre sus costas setentrionales importantes 
pesquerias de nácar y perlas, industria practicada con 
gran actividad principalmente en la estremidad seten 
trional de la colonia. Los buzos empleados son general- 
mente los negritos indígenas y también polinesios y 



— 144 ~ 

malayos; teniendo lugar en multitud de Schooners 
consagrados á esta pesca. Las principales pesquerias 
de perlas se encuentran en el estrecho de Torres. Ya 
sabemos que ese estrecho que hoy el mar recorre, ha 
debido hallarse interrumpido por un Istmo que, en las 
edades geológicas Hgaba la Australia Norte, con la 
Nueva Guinea; formando un ?.ontinente no interrumpido 
hasta Malaca, esto es, hasta el Asia. Esta hipótesis se 
funda en los datos obtenidos mediante un reconoci- 
miento practicado respecto á la disposición de las 
capas geológicas de -las costas del Estrecho; y en la 
similitud de la fauna y de la flora de Australia Norte 
y de Nueva Guinea, situada esta última, casi toda en 
las regiones equinociáles, y ofreciendo en consecuencia 
una naturaleza esencialmente inter-tropical. Su flora, 
su vegetación, sus bosques, son mas magnificos; su 
fauna es mas variada é interesante, sobre todo con 
relación á la ornitologia, puesto que alli se producen 
faisanes preciosos y aves del paraiso espléndidas; y 
además el mono, el ciervo y otn^s animales descono- 
cidos en Australia. Esta mayor exhuberancia y riqueza 
orgánica debe exencialmente atribuirse á que el clima 
de Nueya Guinea es mas húmedo, á que su suelo se 
halla mejor regado; y siendo en consecuencia su ve- 
getación mas variada, frondosa y exuberante, natu- 
ralmente llama una fauna mas variada y mas rica, 
suministratada en parte de las Islas vecinas de la Zonda 
y de Asia, con quienes Nueva Guinea se ha encon- 
trado en contacto por mas tiempo y hasta una edad 
mas reciente, que con Australia, separada tal vez en 
la época cretácea ó cuando mas, en el eoceno inferior. 



— 145 — 

No obstante, ó á causa tal vez de estas ventajas, el 
litoral de Nueva Guinea se lialla infestado de miasmas 
paludestres; siendo menos salubre que el litoral de 
Australia. Asi, todo lo mas bello y lo mas rico en las 
producciones de la naturaleza, puede decirse se halla 
concentrado en esta región interesante, Australia Norte 
y Nueva Guinea, abundante en ricas maderas, en 
flores y especies aromáticas; en oro, en perlas y en 
piedras preciosas y en plantas y aves las mas estrañas 
y brillantes del mundo. 



Para visitar el Qaeensland, la mejor época es en 
Otoño y en Invierno, pero aun entonces puede asegurar- 
se que en ese bello pais el (rio debe considerarse como 
un regalo muy diíicil de obtenerse. Asi, mientras en 
los climas frios el mayor regalo es el calor; este en cier- 
tas zonas llega á fastidiar por su constancia, sobre lodo 
á ciertos temperamentos y en especial los Europeos ge - 
neralmente demasiado vestidos, demasiado encerrados y 
demasiado absorbedores de calor en los alimentos y en 
todo. Evidentemente, la naturaleza humana sí resiste 
á las temperaturas estremas, dañosas á su índole atem- 
peradci; aviniéndose mejor con las temperaturas medi¿is. 
Pero hay razas adaptadas especialmente á las tempera- 
turas estremas, como los Esquimales, Laponcs y 
Samoyedos á las temperaturas glaciales; y los negros y 
canakas á las temperaturas tórridas. Pero el Europeo 
y sus desendientes de América, esos niños mimados 
de la civilización moderna, solo se avienen á eso justo 
medio que, en hecho de temperatura, nada se parece 



-- 146 - 

á ese justo medio político que perdió y puso en eterno 
ridiculo al rey Luis Felipe de Francia y sus descendientes. 

Por lo demás, según un prudente guia nuestro, hay 
que evitar el quejarse demasiado del exesivo calor 
delante de los naturales de Queensland. Es como que- 
jarse del polvo en San Juan: los hijos del país no 
perdonan esto. Los Queenslandeses no entienden de 
chanzas respecto á la belleza y amenidad de su país; en 
lo que casi estoy conforme con ellos, pues Queensland 
me agrada en gran manera, clima, suelo y aspecto exte- 
rior. Situada sobre las bellas riberas de la Bahia de 
Moretón. Brisbane su capital es una preciosa y agradable 
ciudad, con todas las ventajas é inconvenientes de su 
clima. Ella se alaba de ser la metrópoli de la mas 
gran colonia Ingles x; sin embargo que Australia 
Meridional puede disputársela en magnitud, estendien- 
dose su territorio de la Costa Sud á la Costa Norte, 
atravesando todo el continente Australiano. Pero así 
como así, los Queenslandeses se alaban de poseer un 
territorio mayor que el Reino Unido, la Francia, la 
Bélgica, Holanda y al Dinamarca todos reunidos. 

Hay, en efecto, campo para toda la energía de una 
numerosa p. )blacion, en un prolongado futuro. Hoy 
so'o contiene 250,000 habitantes (el cuarto de millón á 
que hacia alusión este año Mr. Gladstone en la Cámara 
Popular inglesa); en el Censo de 1881 estos habitantes 
solo llegaban á 226,968. Es, pues, en punto á población, 
inferior á muchas ciudades de segundo orden de Europa 
y América. Pero cuenta una deuda pública de mas de 
15.000,000 de libras (13.245,150 Ibs. en 1881), espen- 
diendo una renta pública de mas de 2.500,000 Ibs. 



— 147 — 

(2.023,688 en 1881), lo que da mas de 10 Ibs, por cada 
cabeza de habitante. La justicia es administrada y la 
propiedad protegida, á razón de 1 libra por cabeza de 
habitante, en Queensland. Siguiendo esta misma propor- 
ción, la administración de la Justicia deberla costar en 
la Gran Bretaña cerca de 40.000, libras. Y sin embargo, 
cuesta mucho menos. Una administración tan dispendiosa 
debería ocasionar la ruina del país. Pero no es así: 
un país joven, dotado de la vitalidad peculiar á las Co- 
lonias Anglo- Sajonas, apenas si siente este monto de 
impuestos la mitad, y por lo menos, de los políticos de 
Queensland creen, ó afectan creer, que el progreso de 
su bello país se halia paralizado por una mezquina 
parsimonia de su deuda pública, y quisieran ver dis- 
tribuidos con profusión los dineros públicos. El Go - 
bierno actual, según hemos visto, trata las cosas muy 
en grande, y vá á completar la red de los ferro-carriles 
del Estado, cruzando con ellos todo el país y llegando 
hasta el Golfo de Carpentaria, con solo hacer concesiones 
de tierras, que al fln y al cabo, resultan las mas caras 
de todas las concesiones. 

Al hablar de los impuestos de esta Colonia, hay que 
tener presente que una parte de la renta pública 
proviene de la enagenacion de las tierras del Estado; 
de manera que, en realidad, el pueblo no la paga como 
impuesto actual ó directo; es mas bien un impuesto 
sobre el porvenir, que amarrará al Estado y lo empo- 
brecerá en el porvenir. El término medio para los 24 
últimos años de su producto, llega á 200,000 libras 
por año (en 1881 el producto de la venta de tierras 
públicas fué de Ibs. 387,833. Queensland es la mas 



— 148 — 

joven de las Colonias Australianas, habiendo comen- 
zado su carrera independiente en 1859, como Victoria 
la habia comenzado en 1850 y el nombre lo recibió la 
nueva Colonia de S. M. la Reina Victoria. La cues- 
tión de separación habia sido agitada primero durante 

9 á 10 años, y junto con ella esta otra cuestión, no 
menos importante, si la nueva Colonia debia ó no reci- 
bir convictos. Todo el mundo sabe que Queensland, 
como Colonia separada, nunca ha recibido convictos; 
pues habi¿A cesado de recibirlos en su circunscripción 
desde 1850. En eso año desembarcó en sus playas la 
última nave inglesa conduciendo criminales. Antes, la 
Bahía de Moretón, donde se halla situada la actual 
Capital de Qeensland/ habia sido un establecimiento 
penal dependiente del Gobierno de la Nueva Gales del 
Sud. Su nombre lo recibió del gran navegante Cook, 
en 1770. Aunque la Bahía conservó su nombre, recien 
de 1823 á 1825 llegó á fundarse en ella, en el punto 
mismo donde hoy se eleva Brisbane su capital, un esta- 
blecimiento penal para criminales reincidenies, debién- 
dose muchas de sus actuales obras públicas, y no poco 
de las tierras desmontadas en torno de Brisbane, al 
trabajo forzado de estos desgraciados. 

Cuéntanso terribles historias de los horrores inse- 
parables en esa época de este género de estableci- 
mientos; de la perversidad; traición y rebelión de los 
presidarios y de las cueldades de sus guardianes. 
Pero se les hizo trabajar y con grandes resultados en 

10 que respecta á la baratura y eficacia para el esta- 
blecimiento naciente. 

Era además un hecho incuestionable que las cuadrillas 



— 149 — 

de convictos enviadas á diversos distritos pastoriles de 
la Nueva Gales del Sud, habian convertido en edenes 
los desiertos, volviéndose en muchos casos, de fieras 
que eran, en hombres buenos y útiles. 

Cuando la gran cuestión llegó á agitarse dentro de 
la futura nueva Colonia, toda su población no excedía 
de 15,000 almas. Se ve cuan precoces son las colonias 
inglesas para llegar á su edad de madurez y emancipa- 
ción. Entre los aspirantes pastoriles que en Australia 
tienen el nombre característico de squntters, la falta de 
brazos fué la gran cuestión de aquellos dias. El squatter 
no se asustaba de los convictos. Pero los operarios libres 
cuyo negocio era trabajar en competencia con ellos, los 
pulperos y los pequeños agricultores, no los deseaban 
de ningún modo. Decidióse en consecuencia que la colonia 
ne recibida mas convictos y no los recibió al efecto. 

El trópico de Capricornio atraviesa por su centro el 
territorio de Queensland. Su área ya sabemos consiste 
en 430 1/2 millones de acres, lo que lo hace once veces 
mayor que Inglaterra y Gales juntos. Sus 2,280 millas 
de ribera marítima, presentan multitud de buenos puertos 
y ancladeros, tales como Somerset, en el Cabo York, 
Cooktown, Townsville, Bowen, Mackay, Gladstone y 
Brisbano; y diferente en esto de las otras colonias 
Australianas, presenta diversos rios navegables durante 
un corto espacio, presentando así facilidades para su 
comercio. La cordillera ó cadena divisoria de que hemos 
hablado antes, se continúa en la dirección del N. N. E. 
casi paralela á la costa, pero en algur.os parajes se le 
acerca mucho. 

Su mayor altura es en el Norte donde alcanza una 

10 



— 150 — 

elevación de 5,160 pies; ene! Sud el Monte Dalrimple 
alcanza la sltura de 1,000 pies. El Mackinlay corre de 
la Cadena Divisoria en ángulos rectos al Oeste. De este 
modo tres distintas vertientes ó derrames se forman. 
Hacia el naciente, todas las corrientes se precipitan en 
el Pacíflco, después de un breve curso. Ellos riegan 
la región cultivada que es la mas populosa, la mas rica 
la mas adecuada para la agricultura y que contiene 
los mas considerables depósitos de hulla y de oro, dos 
materias igualmente preciosas. La esperiencia ha de- 
mostrado que el ganado lanar ú ovino no viene bien en 
él, habiéndose en consecuencia esta industria retirádose 
mas al Oeste. 

Por su parte, la vertiente del Noroeste, descarga sus 
ríos en el Golfo de Carpentaria, al través de una región 
pastoril que por su riqueza atrae cada dia nuevos 
pobladores; habiéndose descubierto allí el Cloncurry 
y algunos otros minerales alhagadores. 

Al Sud de la cadena del Mackinlay, el Herbert, el 
Barcoo, el Thompson, el Warrego y el Paroo descargan 
su contenido en los Lagos Salados ó ciénagos de la 
remota Sud Australia, mientras los rios Condamine y 
Barwon que se forman en la cadena divisoria cerca de 
Warwick, á menos de 60 leguas del Pacifico, prosiguen 
su lento y sinuoso curso al través do todo el continente 
hasta el Dariing, y al tr¿ives de este canal y el Miirray 
hasta el Golfo de Spencer, en la misma colonia. El pais 
asi regado forma el gran llano pastoril de Queensland. 
Sobre los médanos y en las altiplanicies, las ovejas 
se crian muy bien, pero la mayor parte de su territorio 
parece mejor adaptad:) para las crianzas cabalgares y 
vacunas. 



— 151 — 

Los mismos fenómenos meteorológicos le reproducen 
aqui que en la Nueva Gales del Sud. Sobre las costas 
del Pacífico las lluvias son amplias, sino exesivas. En 
1878 en Brisbane, 56 pulgadas cayeron en solo 124 
dias, en Mackay, en el mismo espacio, 99 pulgadas; 
en 103 y 111 dias Maryborough y Gypie registraron 
respectivamente 40 y 45 pulgadas; todo esto sobre los 
falderios del Pacifico. Del lado del poniente, hacia 
Toowomba, en los Darling Downs, á 100 millas de Bris- 
bane, solo 29 pulgadas cayeron en el misma espacio; 
mientras en Roma, en Springsure y en el Thomson, solo 
se recuerdan en el mismo espacio 19 pulgadas 17 pulga- 
das y 10 pulgadas. 

En el Norte y Este la misma formación geológica que 
produce, como en la Nueva Gales del Sud, oro, cobre y 
carbón, se presenta. Mr. Bonwick dice á este respecto 
lo que sigue: «La gran cadena divisoria, que se alza 
com.o los Andes, todo lo largo del Continente, tan rica al 
pasar por la Nueva Gales del Sud, se ha probado sigue 
con las mismas vetas de oro desde los confines Australes 
de Queensland hasta su punta mas septentrional en el 
Cabo York. Todavía mas que esto, todas las riquezas 
obtenidas de las cadenas que se rebajan al Este y al 
Oeste, durante una estension de mas de 1000 millas de 
largo y 200 de ancho, se presenta toda una región mas 
ó menos aurífera.» El distinguido geólogo finado, Mr. 
Daintree asegura en sus informes profesionales que un 
6** del paisque se estiende durante 12** de latitud desde 
el Cabo de York, es granítico y puede en consecuencia 
ser aurífero. Su opinión es que las rocas devonianas 
se estienden por el espacio de unas 40,000 millas 



— 152 — 

cuadradas, presentando un sistema carbonífero muy 
estenso. Una parte de esta hulla es paleozoica, como 
sucede con los rios Mackenzie y Dawson; mas alSud ella 
es Mezozoica. Por su cualidad se asemeja mucho á 
la hulla de Nueva Gales del Sud. La estension de estos 
mantos de carbón mineral es enorme. El eminente 
geólogo Australiano Mr. Branthwate Clarke considera 
que los mantos del rio Conclamine ocupan una estension 
de 20,000 millas; y que las vetas ó depósitos que se 
cuentran sobre el Wolhumbila, ocupan una estension 
de 6,000 millas cuadradas. Según su opinión basada en 
sus propias observaciones, los lechos del Mackenzie, al 
Oeste de Rockampton, se estendian sobre unas 40,000 
millas. Otros hombre de ciencia son de opinión que esta 
formación se estiende hasta los Flinders superiores. Mr. 
Jack llega hasta suponer sea posible que todas las 
llanuras del Oeste se hallen sobre inmensos mantos de 
carbón. En muchos parajes es posible estraerlo con 
facilidad pero la mayor parte de estas localidades exigen 
la construcción de ferro- carriles hoy yá terminados 
ó en via de terminación; habiendo adquirido ei conse- 
cuencia, ó estando próximos á adquirir un desarrollo 
importante en su esplotacion. En Brisbane, Ipswick y 
otros puntes se han abierto estensos mantos á corta dis- 
tancia de la linea de navegación marítima. 

Al oeste y al noroeste, la arenácea del desierto y otras 
rocas terciarias constituyen un cuarto de la colonia. 
Grandes lechos cretáceos se estienden durarante 200,000 
millas cuadradas. La acción volcánica es visible sobre 
unas 30,000 millas cuadradas; constituyen las ricas 
lomas y llanos basálticos que son el paraíso del squatter, 



- 153 — 

tanto en. Queensla'id, como en Victoria. No terminaremos 
estos datos geológicos sin decir que en los tiempos mas 
remotos Queenslad ha debido presentar, por lo que 
parece, una ostensión mucho mayor, pues no solo ha 
debido estenderse al naciente unas 100 millas mas 
hasta la linea de sus arrecifes; sino que ademas un 
istmo indicado por la naturaleza local, ha debido de 
ligarlo con la gran Isla de la Nueva Guinea; sus forma- 
ciones son idénticas y la profundidad del Estrecho de 
Torres frente al Cabo York, es solo de unas cuantas 
toesas; mientras la fauna y la ñora de ambas regiones 
ofrecen, según hemos visto, cierto grado de identidad. 

Dos tercios de Queensland se hallan bajo los trópicos. 
Sobre su costa septentrional los monsones soplan con 
regularidad, diviendo el año en 7 meses secos y 5 lluvio- 
sos. Esta estación de las lluvias se estiende de Noviembre 
á Abril. Sin embargo, no siempre es posible juzgar del 
clima, por los grados de latitud. Sobre el Darling y los 
Medaños de Peak que se alzan mucho mas altos so- 
bre el nivel del mar, el aire es fresco y las frutas de la 
Europa se producen bien; sobre las riberas Orientales, 
las brisas del Océano templan las fuerzas del calor 
solar y las lluvias copiosas contribuyen á mitigar la 
temperatura. 

Si los datos estadísticos son correctos, su clima debe 
ser saludable para los europeos; pues la ley de mortali- 
dad jamás ha excedido de 21 en mil por año, y en 
parajes ha sido menor de 14 por rail. Entretanto, la 
ley media de mortalidad en Inglaterra, uno de los paises 
mas sanos del mundo, es de 27 por mil. Este hecho 
es tanto mas notable; cuanto que las defunciones por 



— 154 — 

accidentes y por enfermedades inf-mtiles son frecuentes 
en este pais, como en todo pais desierto en via decoloni- 
zacion. 

La iey de los nacimientos es muy elevada, hecho 
probablemente motivado por la preponderancia de la 
juventud en la inmigración. Hay además que observar 
que hasta hoy, la población se ha encontrado general- 
mente confinada á las altiplanicies y á la ribera marítima 
Cuando el Norte y las bajas tierras se hallen ocupadas, 
estas cifras probablemente variarán. 



La Circulur de Colonización publicada por la Comi- 
sión de inmigración en 1880, observa: «En las partes 
mas septentrionales con especial en las tierras bajas, el 
calor de un sol tropical es demasiado grande para ser 
confortable á los lemperamentos anglicanos, con especial 
en casos de inmigrantes ingleses recien llegados. Estos 
generalmente se presentan, como en su país, demasiado 
vestidos y franelados en un país donde en todo tiempo, 
aun en invierno, basta poner los huevos al sol para 
que se cocinen al punto deseado. 

Sudan, necesariamente, á mares y á perpetuidad, 
y este sudor, junto con su mal régimen alimenticio 
Europeo, té y café caliente, tabaco, comidas pelando, 
etcétera. Todo esto es excelente en Inglaterra ó Noruega . 
Pero el que no quiere debilitarse y morir de copiosa 
perspiracion, en Queensland, tiene que usar ropas 
ligeras en todo tiempo, tirar lejos sus franelas y zapa- 



— i55 — 

tones ingleses, y vivir de papas y roaüheef frió y de 
sorbetes d la glace. Todo otro régimen lo condena á 
uno al martirio de San Lorenzo. No obstante, y á pesar 
de todo, la verdad es que los Europeos continúan las 
laboriosas faenas de laestraccion del oro, aún dentro de 
los límites tropicales, entre los paralelos 21° y 15° de 
lat. Sud, en que se encuentran muchas minas de oro; 
pero ¿á qué costa de la salud? Es cosa que aún no se 
ha averiguado, bien. Al parecer, no hay motivo para 
pensar que el cultivo del algodón, del azúcar y otros 
productos tropicales, resulten ser mas favorables á los 
Europeos en Ausiralia, que lo ha sido en otras regiones 
tropicales. 

La exigüidad relativa de la mortalidad en esta Colo- 
nia puede, no obstante, establecerse como prueba de 
que su principal industria y el clima de Queensland, no 
son desfavorables para la vida humana en general. Esta 
Colonia se halla libre de enfermedades endémicas, y 
las epidemias solo ocurren muy rara vez. Aquí, como 
en todas las otras Colonias hermanas, la mas predomi- 
nante de las industrias es la pastoril, como también la 
mas provechosa; ella presenta el primer método accesible 
para poder utilizar las tierras vacantes. En el Darling 
Downs y en algunos otros de los mas antiguos y 
favorecidos distritos del país, ó mejor, en la mayoría de 
él, actualmente, las propiedades particulares se encuen- 
tran todas alambradas ó cercadas, no siendo escasas 
las residencias en que pueden encontrarse todas las 
comodidades de la civilización. En las regiones mas 
remotas y que son el objeto de la ocupación mas reciente, 
el squatting ó industria pastoril se presenta, naturalmente 



— 156 — 

en la forma mas primitiva imaginable; pero estos 
mismos distritos cada año se transforman, á medida 
que loá progresos de la población, de la industria, de 
capital y de las líneas férreas, ganan terreno. 

Esta transformación se hace sentir ya en los campos 
regados por el Thompson, famosos por sus excelentes 
dehesas de engorde y en los llanos aluvionales y feraces 
del Hebert esplorados hace poco; lr> mismo que sobre el 
Warrego y el Paroo, como lo constataremos mas adelante 
al referir algunas escursiones en el interior; pero aun 
quedan campos sobre los, confines de la Australia Meri- 
dional y del territorio Norte en que los rebaños son 
pastoreados como en los primitivos dias. Nuevas conse- 
ciones de campo solo^ pueden obtenerse en el mas 
remoto Oeste, esto es; casi en el centro del Continente; 
las solicitudes para consecíones de runa (estancias) deben 
ir acompañadas de un año adelantado de la renta. El 
área de una concesión varia de 25 á 100 millas cuadradas 
(de 3 á 12 leguas) pero este máximo es evadido á 
menudo, con solo variar los nombres de los solicitantes. 

Por los primeros cinco años, la renta es de 5 chelines 
por milla cuadrada; para los segundos 10 chelines y 
para el tercero 15 chelines; mas esta tasa se halla sujeta 
á revisión dentro de los límites moderados por ambas 
partes interesadas. Los terrenos sin agua pueden obte- 
nerse por 3 chelines milla. Algunos que justamente 
poseen los pastos mas engordadores, son por su aspecto 
esterior, las llanuras mas estériles, en los cuales no obs- 
tante, el menor esfuerzo produce los mas amplios 
retornos. Generalmente todos los años se presentan de 
400 á 500 solicitudes comprendiendo áreas de 22,000 



— 157 — 

■millas cuadradas para arriba. También se han acordado 
concesiones sin agua con una área de 44,784 millas 
cuadradas. Un décimo de toda la colonia, con una esten- 
sion mayor que Inglaterra y Gales reunidos, fué de este 
modo ocupada en el espacio de 12 meses! Tan rápido 
es el progreso de Queensland en particular y de las 
colonias inglesas en general ! 

El censo del gobierno del año 1881 para esta colonia 
ya sabemos produjo para su ganaderia las siguientes 
cifras: ovejas, 8.292.883, vacunos, 3.618,513; cabalgar, 
194,217. Tales fueron las cifras del censo en esos ramos 
después de una severa seca que no solo habia impedido 
el multiplique del ganado en ese año, .sino que habia 
disminuido el número del ganado ovino en cerca de medio 
millón. 

Las secas y l^^s inundaciones no son dos plagas 
alternativas únicas áque se hallar, sujetos los «squatters» 
ó estancieros de Australia. Mr. Bouwick hace mención 
que en 1882 un lijero rinde de la lana produjo una 
utilidad de 2.635,000 Ib. (cerca de 14 millones de duros); 
mientras una abundante esquila en 1877 solo obtuvo Ib. 
1.449,682 (menor de 7 1/2 millones de duros); efecto 
de la baja de precio de la lana en el mercado inglés. 
Cuando el comercio de las carnes congeladas iniciado ya 
en Australia desde 18>í2 con la metrópoli, llegue á 
estenderse; no hay duda que la proximidad de Queensland 
á la India y á la China, le ofrece con el tiempo un 
vastísimo mercado alli abierto para sus carnes y demás 
productos. Además ya sabemos quo la compañía de 
carnes congeladas de Victoria piensa establecer en 
Brisbane una agencia para la esplotacion del ramo en 



— 158 — 

este punto. Todo esto pues ha resultado de gran utilidad 
y provecho para los ganaderos Australianos del Norte; 
y cuando decimos se proj'ecta ó se piensa entre los 
ingleses el proyecto y el pensamiento se hallan muy 
cerca de la acción: y la utopia de este año es para 
ellos el hecho realizado del año siguiente: 

Cuando á un poblador del Queensland llega á conve- 
nirle el hacer la adquisición de su tierra, amplias 
facilidades se le presentan para ello. Las tierras de 
la corona se hallan distribuidas bajo tres capitulos. 1'^ 
tierras agrícolas, avaluadas en 1 Ib. est. el acre; 2° 
tierras pastoriles de primer orden, avaluadas en 15 
chelines acre; 3" tierras pastoriles de segundo orden, 
avaluadas en 10 chelines el acre. Los pagos pueden 
estenderse durante 10 años por sumas anuales iguales. 
Las'concesiones agricolas ó chacras varían desde 40 hasta 
630 acres. Las pastoriles de 3 '^ . clase, desde 80 
hasta 5,620 acres. Hánse establecido providencias para 
que la ocupación actual tenga lugar; sea mediante la 
residencia personal ó mediante mejoras permanentes, 
como cercos, casas, cultivos de árboles etc. Concédense 
arriendos de tierras con objetos de cultivo de la caña 
de azúcar, con la renta de 4 á 8 chelines acre (de 
8 á 10 reales fuertes); el área varia de 320 á 1,280 
acres; se exijen condiciones de residencia hasta poner 
en cultivo un décimo del área total de la chacra. La 
ley sobre el acre de las concesiones (Homstead área 
act) dá facilidades adicionales para el pago. Esta ley 
se dio en 1872, habiendo sufrido dos enmiendas en 1876 
y en 1880. 

Los distritos en que se ¡rueden obtener concesiones 



— 159 - 

agrícolas de 130 acres y concesiones mixtas pastoriles 
y agrícolas de 320 acres, fueron señalados mediante 
pagamentos anuales de (3 peniques por acre y con la 
condición de residencia hasta el abono de todo el 
monto y hasta la inversión en mejoras de un mínimo 
de 10 chelines por acre. En caso de competencia, el 
arriendo es adjudicado por remate. 

Ko es fácil predecir el futuro de la agricultura de 
Queensland, por la índole del pueblo que lo coloniza, por 
lo menos hasta que no tenga lugar la perfecta aclimata- 
ción y adaptación de la raza. Mientras los ingleses 
persistan en hacer producir á este país tropical los 
productos de los países frios, cebada, avena, trigo, 
papas^ nabos, clover etc. nada pueden obtener del suelo 
de Queensland apesar de las vastas estensícnes del ter- 
reno fértil que posee, de sus copiosas lluvias, de sus 
magníficos bosques y de las numerosas corrientes que 
lo riegan. Ese suelo y ese clima reclaman productos 
especíales, que los ingleses no saben ó no quieren 
comprender ni aplicar. La mitad mas Austral de 
Queensland es exelente para el cultivo de la vid, del 
naranjo, del limón, de la higuera, de la oliva, del 
trigo, del maíz, del maní, del tabaco etc. La otra 
mitad, la mas septentrional, es incomparable para el 
cultivo de la caña de azúcar, de la banana, de la pina, 
del arroz, del mandioca, de las especies, en fin, de todos 
los productos de la India y de la zona tropical. Del 
antagonismo entre los instintos rutinarios de la raza 
que lo ocupa, con el suelo y el clima, resulta que la 
agricultura no prospera como debiera en el Queens- 
land, ni forma hasta hoy la ocupación favorita de sus 



IGO - 

habitantes. En Sud Australia se cultivan mas de 7; en 
Victoria mas de 2 acres por cabeza de población mientras 
en Queensland con un suelo y clima tan favorable, solo 
se cultiva un poco mas de medio acre por cabeza de ha- 
bitante. Además, !a naturaleza de la cosecha se diversifi- 
ca mas cada año según parece imponerlo el clima. A 
pesar de sus esfuerzos, en 150,000 acres cultivados (en 
1881 solo eran 128,075) apenas solos ingleses han pedido 
cosechar 10,000 acres de trigo y 200 de avena, mientras 
en los Estados del Sud, apesar de que el cuma podría 
proporcionar otras, estas son las cosechas dominantes. 
Lo que predomina mas cada dia en Queensland por las 
fuerzas de las cosas, es el cultivo de la caña de azúcar, 
de la naranja, de la pina etc. pero aun les falta entrar 
en el arroz; del café recien se han comensado ensayos 
con éxito; el té se produce de primera calidad. La 
proporción de otros cultivos es en números redondos: 
20,000 acres en caña de zúcar; 6,000 acres en maíz; 
el resto en ariruta, bananas, pinas, naranjas etc. Si la 
agricultura de Queensland ha de vivir de los productos 

adecuados á su clima y suelo, á saber, vinos, frutas 
secas, pasas, naranjas, aceitunas, granos oleajinosos, 
caña dulce, bananas, pinas, ariruta, arroz, etc., estos 
productos que son altamente tórridos, pueden cierta- 
mente obtenerse con cuenta aun con el trabajo bien 
retribuido del Europeo, puesto que productos análogos 
se obtienen del trabajo Europeo en Portugal, España, 

Italia, Grecia, Asia Menor, Lyria, Egypto, Berbería, 
etc. Toda la cuestión se reduce á la adaptación de la raza 
Inglesa á estos gratos y hechiceros trabajos; adaptación 
para la que la raza Inglesa es adaptadisima por su 



- - 161 -- 

inteligencia, su laboriosidad, su constancia, etc. Todo es 
cuestión de tiempo. Por lo que es á inmigración meri- 
dional Europea en grande escala, no haj^ que pensarlo; 
los Ingleses son poco simpáticos á las otras razas 
civilizadas de Europa; pues se dan aires de superioridad 
que estas no consentirán nunca en aceptar, para produ- 
cir una cosa como fusión ó unión. Los Europeos solo 
entrarán en paises donde hallen un perfecto pié de 
igualdad y simpatía, como en los Estados Unidos de 
Norte América y en las Repúblicas del Sud. A falta de 
otra cosa mejor, algunos hacendados Ingleses han 
ensayado con poco éxito hasta hoy, la importancion 
de trabajadores chinos, coolies y Polynesios. 

Respecto á la estension y duración de estas empresas 
especulativas sobre e! trabajo Asiático, la esperiencia 
ya adquirida en el cultivo del algodón, suministra un 
ejemplo. Los altos precios originados por la guerra de 
América, ocasionaron gran entusiasmo por su cultivo 
en Queensland, habiendo para estimularlo, ofrecido el 
gobierno grandes concesiones. En 1871, se cosecharon 
unas 6000 balas. Hoy creo no pasan de 10 á 20 acres 
los que se cultivan de algodón. Lo que en la actualidad 
está á la moda en Queensland, es la construcción de 
ferro-carriles, el cultivo de la caña dulce y las crianzas 
ganaderas: hay un verdadero entusiasmo por estas 
cosas; como también, según hemos visto, por las ane- 
xiones en grande escala. Un elevado derecho de 50 Ib. 
est. sobre cada tonelada de azúcar importada, da á 
las fabricas de azúcar de Queensland el monopolio del 
consumo doméstico. Mas como las otras coloinas han 
establecido un decreho igual sobre las azúcares impor- 



— 162 — 

tadas; resulta que Qaeensland tendrá que comerse toda 
su azúcar; ó por lo menos, ella no debe contar con 
mercado de las otras colonias Australianas, hasta el bien 
aventurado dia de la federación Australiana y de la 
consiguiente unificación favorable de las tarifas. 

Felizmente el oro, como cosa que brilla^ no se halla 
en ningún país afectado por la competencia, ni grava- 
do con onerosos impuestos á su entrada en los otros 
Estados; solo el estaño y el cobre, en cuyos dos meta- 
les Queensland es muy rica, pueden sufrir los efectos de 
las minas estranjeras rivales. 

El oro de Queensland, sin embargo, no se considera 
tan puro, como el que se estrae de los minerales de 
Victoria, el cual se paga á razón de 4 £ la onza, 
mientras el precio del oro de Queensland no pasa de 
3 V2 £' onza. El modo de obtenerlo es no obstante el 
mismo: escavando las arenas auríferas ó moliendo el 
cuarzo de las vetas. 

El trabajo de los lavaderos {alluvial diggim) se halla 
confinado principalmente en manos de los chinos, los 
cuales, puede decirse han tomado posesión del Paliver, 
en el estremo norte, donde las escavaciones, donde el 
manto 6 placer rico y las escavaciones someras han 
atraído 10,000 habitantes del Pais de las flores ó del 
Celeste hnpei'io como ellos lo llaman. En otras locali- 
dades siguen trabajando escavaciones abandonadas por 
los poco pacienzudos ingleses. 

En Gympie y en Maryborough el oro se extrae 
principalmente del cuarzo. En el primer paraje se pre- 
senta en manchas, habiéndose obtenido retornos extra- 
ordinarios. De 11,996 toneladas de cuarzo extraídas, 



— 163 — 

se ha obtenido la media enorme de 6 onzas 8 adarmes 
por quintal. Los adarmes solos habrían llagado bien. 
Se hace mención de casos verdaderamente maravillosos, 
pero estos son solo la escepcion. Maryborough se ha 
mostrado también muy productivo. 

Queensland es la única colonia en que la producción 
de oro no haya dismuiuido en Australia. 

En 1873 esta producción se elevó á 717,540 £; ella 
subió en 1877 á 1.611,103 £. En los años siguientes hay 
un descenso y en 1879 solo alcanza 975,976 £ y en 
18S0 á 944,976 £. Pero en los años posteriores 1881 y 
1882 no solo cesó el descenso^ sino que el rinde subió á 
la par de los mejores años, según se verá mas ade- 
lante con cifras mas detalladas. Desde Palmer hasta 
Brisbane, desde el Pacífico hasta el Cloncurry, sobre 
los confines de Australia Meridional, es difícil hallar un 
distrito en que el panizo de oro {the colour) no se haya 
encontrado. 

El cobre, puede decirse, se haha distribuido en toda 
la colonia. En muchos parajes, como en el Cloncurry 
y la cadena del Peak, las minas son de una estraor- 
dinaria riqueza, pero inesplorables por la falta de 
medios de transporte. Lo mismo puede decirse del 
hierro: se conocen ricos y estensos lechos de este metal. 
Transporte, capital, trabajo y una demanda para su 
consumo después de fundido, es todo lo que se precisa 
para cubrir el país de altos hornos. El estaño es un 
metal para el cual el mercado es tan limitado, que 
solo hace cuenta trabajar las mejcres minas. 

En 1872 surgieron grandes esperanzas con motivo 
del descubrimiento de depósitos de estaño aluvional, 



■^ 164 — 

ó estafio de lavadero, obteniéndose unas 100,000 libras 
por este procedimiento con el trabajo de 2,000 hombres. 
Al siguiente año este producto se dobló, mas los pre- 
cios decayeron. En 1878 solo se extrajeron 30^000 
libras, no porque este metal escasease, sino por conser- 
varle su valor. En los años siguientes se sostuvo esta 
norma, respondiendo á la demanda del comercio. 

Antes de constituir Queensiand un Estado separado, 
la única industria de la colonia, según se ha visto, era 
el pastoreo. Asi los «squatters» se apoderaron del pais 
en grandes masas hasta la linea del trópico y más allá. 
En 1862, meses antes de la separación ya en fermento, 
el oro de Canoona sq descubrió por primera vez. Este 
mineral se halla justamente debajo del Trópico de 
Capricornio. Desde entonces los descubrimientos aurífe- 
ros se sucedieron; y cada año sucesivo, tiene lugar otro 
nuevo. Dividida por el trópico, Queensiand es una colo- 
nia semi-tropical, como Jujuy entre nosotros. Asi, entre 
sus productos, á mas del azúcar ya mencionada, se 
cuentan las uvcis, las naranjas, las bananas y las pinas; 
pero es claro, un pais de pinas y bananas, no puede 
producir las bellas fresas, guindas, ciruelas, manzanas 
y peras de la Europa. La avena y la cebada se culti- 
van pero como pasto, no como cereales. El cultivo del 
algodón ya sabemos, ha quedado reducido á muy poca 
cosa. Solo el azúcar se ha elevado hasta rivalizar con la 
lana, que sigue siendo la principal producción del pais. 
El ganado vacuno se produce muy bien y con mas 
provecho (|ue todo otro en los diversos distritos; pero 
la distancia de los mercados de consumo hizo esta 
industria en estremo precaria, hasta el reciente estable- 



— 165 — 



cimiento de la industria de conservas alimenticias y de 
carnes conservadas por el hielo. Todo esto no ha quita- 
do que el oro siga siendo la industria mas atractiva, al 
mismo tiempo que mas precaria del pais. Tiene además 
lugar un considerable comercio de maderas de cons- 
trucción, siendo abundantes los bosques en las costas 
y montañas de Queensland, siendo la principal arteria 
de este comercio los rios en cuya confluencia, se halla 
situada la ciudad de Maryborough. Por último, se ha 
ensayado la viticultura, existiendo hoy numerosos viñe- 
dos, cuyos dueños hacen vinos que sin duda mejorarán 
cada año. Si el vino es de pura uva, no puede ser 
tan malo como lo pretenden algunos viajeros. A mas de 
que la industria del vino es un arte que solo se ad- 
quiere lentamente á fuerza de observación y de años. 

Por Ja ley de tierras de Queensland de 1868, este 
estado fué dividido en distritos poblados y sin poblar. 
Los primeros se componen de toda la zona del litoral, 
la cual varia de ancho desde 200, hasta 20 millas. 
Los distritos despoblados se estienden aun á grandes 
distancias, desde el meridiano de los 188° E. Green 
bástalos 138°; esto es, en una estension de 15'' grados 
de ancho. Dentro de la zona mas estrecha de los 
distritos poblados, se encuentran las mas importantes 
ciudades, las mejores estancias ó cabanas para ovejas, 
la mayor parte de las minas de oro y de los rios 
navegables, que como es característico de Australia son 
pocos y de corta estension y también la gran masa 
de la población. 

Los distritos despoblados solo se hallan ocupados por 
la industria pastoril, esto es, las crianzas de ganado 



u 



— 166 — 

vacuno y lanar; este último en los páramos elevados, 
frescos y pastosos de las montañas, pues su lana no se 
produce bien en la parte baja y cálida del país á uno 
y otro costado de las montañas. La gran dificultad para 
la inmigración es lo que mantiene al Queenslad con 
susestremosen el ííorte, y sobre todoal Oeste, despo- 
blado. Y esto, no porque la colonia haya dejado de 
favorecer la inmigración Europea, esto es, Inglesa, 
Escocesa é Irlandesa de la madre patria, sino porque 
la inmigración llegada, debido á varias causas, no se 
detiene allí. La legislatura de la colonia ha tomado en 
diversos tiempos, diversas medidas á fin de atraer 
poblaciones, como ser la de costear el pasaje de los in- 
migrantes; concediendo ademas, bajo ciertas condiciones 
tierras á los que pagasen su pasage. Se trató de hacer 
intransferibles las órdenes para concesiones de tierras 
á los inmigrantes; por manera que el inmigrante con 
su familia, cuyo pasage habia sido costeado por la 
colonia; lo mismo que el inmigrante que pagaba su 
propio pasage con el objeto de obtener en su llegada 
una plena concesión de tierra, procediesen establecién- 
dose en el Queensland como inmigrantes de buena fé, 
y no como aves de pasage, que se iban después de vender 
su concesión, robando á la colonia sus gastos. Pero es- 
tas mismas órdenes instransferibles de tierras otorgadas 
por la ley de inmigración de 1864 fueren vendidas y las 
clases pobres de inmigrantes que hablan venido con pa- 
sage libre se trasladaban á otras regiones. Hasta llegó el 
caso de venir inmigrantes desdóla metrópoli con el desig- 
nio espreso de abandonarla, después de obtenidos todos 
sus favores. En 1869 vinieron de las Islas Británicas á 



167 — 

Queensland 1635 inmigrantes; y en el mismo año, salieron 
de esta colonia 2272 almas, para diríjirse á las otras colo- 
nias Australianas; por manera que no solo perdió Queens- 
land en este año toda la inmigración venida de Inglater- 
ra, sino que ademas, de sus mismos habitantes, envió á 
las otras colonias mas 637 unas almas mas. 

Pero es evidente que este no era el resultado que 
Queensland tenia en vista al hacer sus liberales conce- 
siones á la inmigración; ni era este el camino que podia 
conducirla á su fomento y prosperidad. Era simplemente 
un desgraciado despilfarro de sus recursos. En consecuen- 
cia, en 1868, modificó su ley de inmigración, obligando 
por la nueva ley á los que obtenían concesiones de 
tierras, á establecerse en ellas y obligando también á los 
que obtenían pasajes libres á trabajar para la colonia, 
á fln de abonar con su trabajo el dinero y demás gastos 
invertidos en su trasporte. Esto dio lugar sin duda, á 
quejas y reclamos; pero la colonia obtuvo por este medio 
la no transferencia de sus concesiones. Todo esto solo nos 
sirve para poner de manifiesto la poca popularidad de 
que goza Queensland entre las clases inmigrantes ingle- 
sas, como que en una colonia que no produce bien la 
avena, el entono, la cebada, los nabos y las coles, el 
eterno objeto de la afección del agrícuUor inglés, que 
no tiene la menor idea del bello cultivo de la viña, del 
naranjo, del olivo, del banano, de la pina, de la 
caña dulce, del arroz; todo lo cual está dispuesto á dar 
de buena gana, como su mayorazgo, al primero que 
le de un buen plato de engrudo de avena, (gridpore 
que engullirse.) 

El Queensland, es en estos casos un diamante ó 



— 168 — 

una margarita bajo el pico de un gallo, el cual está 
dispuesto á cambiarlo de buen grado por el primer grano 
de maiz ó trigo que se le presente. ¿Qué entienden los 
ingleses de viñas, de naranjos ni de olivos? Para ellos 
vale mas un pedazo de páramo que produzca papas y 
nabos en abundancia, que un trozo de paraíso Tucu- 
mano ó Queenlandés! 

Si los ingleses hubieran fomentado la inmigración 
del Mediodía de Europa, seria otra cosa. Habría tenido 
una buena población industriosa y adecuada al clima : 
habrían enriquecido al pais con la naranja, el limón, 
el vino, el aceite de oliva, la banana, el arroz, la caña 
dulce; y los ingleses habrían acudido allí á porfía, como 
acuden á Italia y Francia á disfrutar el buen clima; 
los buenos alimentos y vinos, la buena y afable socie- 
dad del Mediodía, como acuden á Italia y Francia, con 
la sola diferencia que acudirían á una Francia y á 
una Italia suya, donde dominarían en todas las otras 
industrías, en la población y el gobierno. Son pues ellos 
los que pierden, y no los meridionales de Europa, con 
la esclusion y hostilidad injusta con que se les mira. 

La inmigración puramente inglesa, no es pues lo 
mejor para este país; y la prueba es que en cuanto 
llega, asi que comienza á nadar en el sudor de sus 
gruesos paños franelas, solo piensa en buscar otros 
climas donde no se sude tanto, atribuyendo al país, 
lo que es peculiar de sus hábitos Europeos é hiperbóreos 
si hubiese traído ropas ligeras, si usase alimentos 
menos calientes decocciones menos concentradas de ta- 
baco, de té y de café, de seguro que ese país les pare- 
cería encantador, como en realidad lo es; lo mas grato 



— 169 — 

y dulce para la vida; y con industrias bellísimas que 
la hermosean, en vez de hacerla fatigosa. Pero de se- 
guro que los SS. Ingleses no agradecerán nuestros 
buenos consejos, que tomarán por mis-apresiations de 
un estrangero ignorante y quedarán tan casados con 
sus viejos métodos y opinión '•s, como el papa con 
su infalibilidad. Esos inmigrantes pues, luego de pisar 
el Queensland, no piensan sino en abandonarlo en busca 
de otros climas avenidos con el que han disfrutado 
en su madre patria, abandonando un suelo feracísimo y 
lleno de recursos y ventajas en uu porvenir seguro 
y próximo, por correr las aventuras de otros suelos 
mas concurridos y mas frescos. Otra de las causas del 
abandono de las concesiones ha sido la facilidad de 
hacer una fortuna mas rápida, aunque menos segura, 
en los lavaderos auríferos de Nueva Zelanda: y el 
número de estos ha sido muy considerable. 

Haciendo á un lado por ahora los atractivos del 
oro, es indudable quecos países productores de trigo 
y cebada son los que mayor atractivo tienen para los 
inmigrantes británicos. En Queensland, las concesiones 
ofrecidas á los inmigrantes se dirijen sobre todo al 
objeto de formar una clase de pequeños agricultores, 
hombres aptos, como selectores de los mejores lotes de 
las tierras de la corona, sea mediante la presentación 
de ordénes para entrega de tierra, ó por medio de 
la compra gradual, y los cuales se hacen cultivadores, 
vinculándose á perpetuidad al suelo de la colonia. 

En Queensland, como en toda Australia, el pequeño 
cultivador no es mas que un Juan Lanas, un pobre 
hombre al lado del «squatter» ó estanciero, que es el 



— 170 — 

verdadero magnate y la aristocracia del pais. Mas el 
pequeño cultivador necesita tener á mano un mercado 
conveniente para sus productos, sin lo cual no podria 
prosperar, y tiene que producir lo que ese mercado 
pide. El mundo inglés, lo que pide es trigo, mientras que 
el chacarero de Queensland solo puede produducir maiz; 
y el inglés aun no ha aprendido á usar de este esquisito 
cereal en sus diversos estados, para su sustento. Si en 
la colonia hubiesen italianos productores de arroz y de 
naranjas, ó españoles productores de vino, de aceitu- 
nas y de bananas; seguro que comprariau el maíz del 
chacarero Queenslandés; porque no comen otra cosa. 
Hacen pues mal los ingleses en despreciar la inmi- 
gración de la Europa Meridional, pues ella sola puede 
dar vida y riqueza al Queensland. Queensland, esclusi- 
vamente en manos de ingleses, solo produce carne, 
lana y azúcar, articules cuya producción esta fuera 
del alcance del pequeño chacarero. Sí hemos de creer 
á los «squaters de Queensland, estos selectores libres ó 
pequeños cultivadores, negocian en carne, pero es la 
de los ganados robados de los grandes «runs», como 
llaman en Australia las estancias (en los Estados 
Unidos han adoptado nuestra propia espresion, «ran- 
cho ó estancia»). Es muy posible que algunos chaca- 
reros poco escrupulosos puedan hacer negocios con 
ganados robados; mas es seguro que esta no es la regla, 
sino la escepcion. 

Lo que en realidad se hace en estas pequeñas 
chacras es cultivar maiz y avena de centeno, manufac- 
turando también alguna manteca. Pero el mercado para 
estos productos es mezquino. El chacarero las mas 
veces se ve forzado á cambalachar su maiz por género, 



— 171 -- 

esto es, por otros productos del comercio, como ser: 
ropa, azúcar, té y tal vez rom, en lugar de oro. El trigo 
es indudable podria venderlo á dinero contante. Esta 
situación dada, la perspectiva no es buena para los pe 
queños agricultores, y es por esto que los directores 
de la colonia tropiezan con dificultades para dotarla de 
brazos que cultiven su suelo. 

Para la colonización de nuestro país Argentino, hay 
que tener en vista esto: para establecer colonias agrí- 
colas, es preciso proporcionales un mercado de consumo. 
Ademas, los granos, tubérculos y írutas de la agricul- 
tura, no se transportan por sus propias patas como 
el ganado: hay que proporcionarles también, si se de- 
sea verlas prosperar, vías de comunicación; sino rápidas, 
baratas y modernas como las vias fluviales, vapores 
y ferro-carriles, porque esto no es siempre posible, á 
lo menos buenos caminos de transporte sin pantanos 
y con puentes donde sea indispensable. 

Al lado de los grandes rios y de las líneas férreas, 
los establecimientos agricolas pueden prosperar, desde 
que sepan proporcionarse mercado ó adaptar sus 
productos á los mercados vecinos. Pero fuera de ahí, 
la población y ocupación de un vasto país solo puede 
hacerse rápidamente por medio de estancias de ganado. 
Este es el gran negocio para los Estados principa- 
les, en los suelos favorables al pastoreo. Pero á este 
mismo negocio, á su tiempo, hay que darle, no su pri- 
mitiva salida y destino, el consumo domestico; sino mu- 
chas salidas y destinos; sacándolo de las meras crias 
primitivas, á las crias perfeccionadas; y dando á las 
lanas y carnes perfeccionadas, las salidas á que el 



— 172 — 

comercio las llama. A esto responden las dos indus- 
trias: de la selección y la cruza ganadera, practicada 
por criadores instruidos y competente; y la ciencia de 
los engordes artificiales. Un país que solo sabe criar, 
se halla solo en el estado bruto ó primitivo de su in- 
dustria; hay que aprender á refinar y engordar; para 
completar la in dustria, llevarla á su perfección y 
hacer la productiva. Solo cuando se llega á este grado 
de adelanto, es que pueden hacerse negocios y tran- 
sacciones en grande escala con otros pueblos, facili- 
tando el camino del comerció y de los negocios opulentos. 
Hasta Diciembre 31 de 1880 habíanse proclamado en 
Queensland 22 Municipalidades con una área estimada en 
351,921 acres; 15,830 casas, y 652 millas de caminos y 
calles. El valor estimado de ia propiedad ratable se 
calcula en 6.000,000 ib. (renta). El auxilio dado por 
el gobierno á las Municipalidades llegó á 46,000 Ib. 
(230,000 duros). Además de las Municipalidades en 
las colonias inglesas existen los «Shires» ó condados 
municipales, diferentes de los County ó condados políticos 
y administrativos. Estos últimos son verdaderos distri- 
tos administrativos, con una ó varias municipalidades, 
mientras el Shire municipal es una circunscripción 
conteniendo varias municipalidades, presididas ó enca- 
bezadas por sus concejos de Shire, el cual atiende á 
las necesidades del servicio policial déla circunscripción 
del Shire. Es un verdadero grupo municipal orgánico, 
diferente del County, grupo orgánico de la administra- 
ción civil. En este último intervienen las autoridades 
de la corona. En el Shire municipal y en los municipios, 
la corona ó gobierno colonial Nacional, no intervienen 



— 173 — 

para nada; y ellas se rigen y reglamentan según sus 
necesidades. 

Hay además, en esta última categoría, comisiones 
divisionales. Durante las sesiones de 1879, fué sancio- 
nada una ley proveyendo al gobierno local fuera de 
los límites de las municipalidades. Esta, llamada «Ley 
Divisional» de 1870, faculta á los habitantes de 
distrito que no se hallan incluidos encías municipalidades 
atender á las exigencias locales en lo que respecta á 
caminos y otros trabajos públicos. 

La Colonia ha sido distribuida en divisiones, gobernada 
cada una por una Comisión («Board») de no mas de 9 
ni menos de 3 miembros, los cuales deben ser elegidos 
por los vecinos contribuyentes («ratepayers»). Por 
cada libras 1, obtenidas de impuestos en cada distrito, 
el Gobierno se obliga á poner 2 durante los primeros 
5 años. Pasado este plazo, el auxilio se reduce á libra 
por libra. Hasta 1881, fuera de las 22 municipalidades 
indicadas, se habían proclamado 77 Comisiones Divi- 
sionales. Estas divisiones contenían una población de 
150,000 almas. Durante 1880, los auxilios pagados á 
algunas Comisiones Divisionales, llegaron á 31,063 £; 
alcanzando, con otras provenencias, toda la renta á 57,435 
libras. El gasto en obras públicas llegó á 20,000 £. Con 
salarios, gastos de oficina, etcétera, daba un total de 
37,777 X. 

Volviendo á lo que hemos dicho sobre las industrias 
pastoril y agrícola de Queensland, en este Estado, por 
una consecuencia de los hechos espuestos, el «squatter» 
ó estanciero ordinario es el enemigo mas ó menos 
declarado del «free-selecíer» ó chacarero rural, por 



~ 174 — 

la misma razón que el hidalgo campechano de Ingla- 
terra odia al cazador furtivo. Así, pues, para conocer 
la condición del pequeño cultivador Queenlandés, hay 
que tener presente que una gran parte de las suertes 
de estancia («runs») dadas en arriendo, pero no 
enagenadas en propiedad por el Estado, en los distritos 
poblados, se hallan espuestas á ser elegidas y compra- 
das por un intruso cualquiera, sus mejores tierras. 
Cualquiera, en efecto, que tenga mas de 21 años de 
edad y algún dinero, puede recorrer las estancias y 
escoger en la mejor de ellas los mejores 10,280 acres 
que contenga, desde que el estanciero que la ocupa no 
se haya puesto al abrigo legal de esto, adoptando las 
garantías y, por consiguiente, las disposiciones de la 
ley del caso. 

Cualquiera puede ocupar de 210 á 640 acres, de las 
mejores tierras de cualquier estancia, no estando ase- 
gurada, en calidad de tierra pública propia para la agri- 
cultura á razón de 1 £ el acre como precio mmimo; ó si 
lo prefiere, de 8 á 2,560 de tierras pastoriles de primera 
clase á razón de 15 chelines el acre, para cuyas 
compras no hay sino pagar el 10 % ^^ su precio el 
primer año y así durante 10 años, al cabo de cuyo tiem- 
po el terreno queda escriturado como su propiedad 
particular. O si es persona humilde, aun una mujer 
casada cualquiera, se puede escojer una linda chacarita 
de 80 acres de tierra agricultural ó unas de 160 de 
tierra pastoril, en términos aun mas acomodados. 

Esto puede practicarse bajo la actual ley de enage- 
nacion de tierras públicas; mas en este caso, la residencia 
es de rigor. Esta se puede obtener á 17 cts. acre por 



— 175 — 

año para tierra agricultural y á 12 cts. por tierra 
pastoril, y si al cabo de 5 años de residencia constante 
en ella, se la cultiva hasta un décimo de ella ó se la 
cerca, la tierra es del selector con un título indefectible, 
aun cuando no haga mas pago. Unos 80 acres de 
buena tierra arrebatados á la estancia do un squatter, 
no son nada; ni tampoco es gran cosa para una grande 
estancia los 10,280 acres completos. Mas es el caso 
que un squatter puede verse atacado de este modo por 
muchos selectores á la vez que pueden arrebatarle en 
este caso sus mejores tierras, y sobre todo cuando el 
free-$elect€r hace su adquisición con el designio de 
robar su ganado al equatter; este casi queda escusado 
de no amar al fre-selectert como á sí mismo. 

Justamente este es un estado de cosas completamente 
al revés de lo que pasa en la madre patria, en Inglaterra. 
En este iiltimo país, el propietario del suelo, el free- 
holder, es el hombre pudiente, y el arrendatario es el 
pobre hombre. En las colonias Australianas, el xquater 
que tiene su rtin en arriendo de la corona y que solo 
compra á fln de impedir que otros compren, siendo su 
ruina la necesidad en que se vé de adquirir la propiedad 
del suelo, es el hombre pudiente, el hombre de influjo; 
mientras el free-liolcUr^ el propietario, que ha escogido 
y pagado su lote, es el infeliz, el pobre hombre. Mas 
él no se halla bajo la dependencia del squatter; y sus 
intereses se encuentran en completa oposición. En 
estos últimos tiempos, sin embargo, entre estas dos 
clases al parecer tan hostiles, ha surgido un punto de 
unión que en cierto las liga con un vinculo de interés 
común. El squatter, llegada la estación de esquilar y 



— 176 — 

lavar sus ovejas, esto es, d'arante el periodo de sus 
cosechas de estanciero, necesita el auxiliar de muchos 
brazos. Ahora bien, como los pequeños cultivadores no 
pueden vivir del producto de sus chacras, aprovechan 
con gusto la ocasión de conchavarse como labradores 
y esquiladores durante tres á cuatro meses del año. Por 
este trabajo ellos reciben elevados salarios y raciones, 
que los habilitan para poder volverse á sus casas con 
sus economías. Ahora bien seria muy conveniente para 
los pastoreos, squaiters, tanto como para estos peones 
temporarios, el que tuviesen la mejor idea unos de 
otros; olvidando los unos que ios free-selecters, pueden 
robarles sus ganados; y los otros las calumnias y malas 
suposiciones de los squatters; pudiendo todos los agravios 
recíprocos quedar reducidos á esto siendo seguro que 
los ladrones son la escepcion y no la regla general 
La plata del squatter es indispensable al chacarero; y el 
chacarero es indispensable al squatter; siendo este el 
campo en que ambas clases útiles del Estado pueden 
amalgamar sus intereses. 

Ni tampoco puede decirse que en Australia los traba- 
jos rústicos á que hemos aludido, sean ocasión de 
rencillas constantes. En el ramadon de las esquilas 
necesita hacer reinar la labor y el orden; la bebida no 
es en consecuencia permitida durante los trabajos; 
consintiéndose solo el fumar y tomar té á intervalos de- 
terminados por el reglamento de la estancia. Ademas, 
el esquilador que saca mal su vellón, está sujeto é una 
multa, y en todos estos casos el squatter es el juez y el 
encargado del orden. 

Asi la paz prevalece y las contratas se cumplen. A 



— 177 — 

veces sin embargo, el Squatter tiene que despedir r los 
esquiladores demasiado ambiciosos que lastiman las 
ovejas en el ansia de apresurarse para ganar mas; ó 
á los poco diestros que echan á perder el vellón; los 
cuales suelen salir ofendidos. 

En esta gran cuestión entre el squatter y el frer - 
selector, que ha sido la gran cuestión de la sociabili- 
dad Australiana, ligada íntimamente como se halla á 
los grandes intereses de la inmigración, de la producción 
agrícola y del buen éxito de las esplotaciones ganaderas, 
es imposible, decimos, no ponerse del lado cel squatter. 
El squatter Australiano, como el estanciero Argentino, 
son muy hospitalarios; su casa se halla abierta para 
todos. Como son los «gentleman» del pais, los viajeros 
notables les vienen recomendados y ellos se com- 
placen en alojarlos y en presentarlos en su Club. 
Préstanles sus caballos y sus aposentos. Sus i^iujeres 
é hijas, lindas y graciosas generalmente, se muestran 
amables con el huésped. En una palabra, ejercen todos 
los deberes de la hospitalidad con mano liberal. Ellos 
celebran en su honor cacerías de Kangaroos y pintores- 
cos «picnics» en los bosques y en las llanuras. Siempre 
es agradable simpatizar con la aristocracia, cuando esta 
tiende una mano generosa al advenidizo. Pero tampoco 
el viajero puede ni debe despojarse de toda justicia con 
relación al free-selecter en la suposición de que este 
se abstenga en realíflad de poner la mano en el ganado 
de su vecino, respetando la propiedad. Es el hombre 
que está llamado á realizar el porvenir mas brillante 
de las colonias, como ya ha susecido en Victoria, según 
se ha visto. El squatter pastoril que ocupa centenares 



— 178 — 

de miles de acres y que produce la lana que ha hecho de 
la Australia el pais opulento que hoy es, ha adquirido 
gran mérito durante la infancia del pais. Pero mien- 
tras el squatter no lo compre con su dinero mediante el 
lleno de las prescripciones legales, no tiene derecho á 
la ocupación permanente del suelo en que pastan sus 
rebaños. Aun cuando pague altos arriendos al gobierno 
por las tierras que ocupa, la tierra no es suya; ella 
pertenece en términos del derecho, á la corona; y el 
Estado en consecuencia puede disponer de ella, arren- 
darla ó venderla á retazos como mejor le plazca, de 
conformidad con las disposiciones legales que solo tienen 
en vista el bien público presente y futuro. 

Los «runs» ó suertes de estancia en posesión del 
squatter, haciendo uso del lenguaje colonial de Australia 
le han sido á este trasmitidas por algún squatter anterior 
que ha pastoreado en ellas sus ovejas y vacas cuando 
no tenían otro ocupante que el negro indígena. En los 
primeros tiem.pos del «squattage» se hicieron algunas 
tentativas para vincularse la posesión de parte de los 
ocupantes. Pero esto fué resistido por la Corona, esto es, 
por el Gobierno General, que allí jamás dormita ni 
claudica como entre nosotros, el cual perentoriamente y 
en observancia de todas las prescripciones legales, hizo 
valer sus derechos. Cuando se acordó á las Colonias Aus- 
tralianas un Gobierno autonomista, el derecho de a 
Corona se convirtió en derecho del pueblo, y los 
squatters conservaron sus suertes, pero sabiendo que las 
retenían como simples arrendatarios del Gobierno, ad- 
ministrador de los bienes del pueblo. Y ni aún se habían 
otorgado á estos arrendatarios primitivos contratas que 



— 179 - 

les garantiesen su posesión por un número de años. 
Las rentas que ellos pagan son, en todo caso, en Queens- 
land, casi nominales, y no se ha señalado tiempo deter- 
minado á su arriendo. En Queensland, por la ley de 
tierras de 1868, la concesión de cada squatter se halla 
dividida en dos mitades, una de cuyas mitades quedaba 
abierta á la selección libre, mientras la otra mitad no 
pudo ser tocada por los selectores libres hasta 1878, en 
cuya época se puso en pleno ejercicio'la ley que los 
sujetaba en su total á la selección libre de los comprado- 
res al Estado. 

Al sancionar la ley de 1868 fué cosa admitida que no 
se aseguraba por ella á los sqnalters la libre posesión 
por 10 años de las mitades que podian conservar 
intactas. Esas tierras eran tierras públicas y no suyas 
y la reforma de la ley en 1880 no hizo sino exten- 
der las prescripciones de la selección libre á las partes 
aun eximidas de ella. El área abierta á los squatters 
era tan vasta en Queensland, y los libres selectores 
genuinos son hasta hoy +an escasos en este país en 
número, que los squatters no podian en ningún caso te- 
mer el ser espulsados de la faz de la colonia. Por otra 
parte, estimular al verdadero selector libre, destinado 
á residir y cultivar su suelo, debe ser el objeto esencial 
de un gobierno previsor y patriótico. Una clase de hom- 
bres destinada á poblar la tierra á razón de un habitante 
por cada diez acres, debe ser mas importante para una 
comunidad joven, que una aristocracia que apenas 
emplea un hombre permanentemente en cada 10.000 
acres. Lo que se necesita es población y principalmente 
población laboriosa. Pero los agricultores, con especia- 



— 180 — 

lidad los que lo son en pequeña escala y de genuina 
raza inglesa, aman poco un suelo como el de Queens- 
land, que no produce sus granos favoritos, el trigo, la 
cebada, la avena, dando otros productos mas esquisitos 
y valiosos, pero que ellos no saben cultivar ni estimar. 
En esto está la dificultad para estos ingleses esclu- 
sivistas, dificultad que se allanaría con atraer la 
inmigración de la Europa Meridional. Pero esto ni se 
les ha ocurrido á los ingleses, tan infatuados están con 
su propia superioridad, suficiencia é ideas. 

Pues bien, lo aseguramos desde ya: sin ese recurso, no 
habrá ni población sólida ni riqueza, ni engrandecimien - 
to para Queensland. El miope gobierno de esta colonia 
ha creido remediarlo' todo con la anexión de Nueva 
Guinea; pero esa anexión no remedia nada y no hace 
mas que empeorar el mal Xo es con negros Papuas 
que conviene poblar la Australia, á falta de ingleses, ó 
mejor para completar la raza y la nacionalidad inglesa, 
una infusión de sangre meridional Europea, de la san- 
gre de esos pueblos que saben cultivar personalmente 
la vid, el naranjo, el arroz, el mani, la caña dulce, la 
mandioca y la banana; esto es lo que hace falta á 
Queensland: inmigrantes italianos, griegos etc. 

Por otro lado, el derecho de la propiedad territorial 
es en Inglaterra tan complicado; y ha llegado a ser lo 
que es por una tal variedad de antiguas leyes y viejas 
costumbres, que es imposible arribar á un primer prin- 
cipio, ó mejor, á los mas simples y elementales princi- 
pios en esta materia. A mas de que la tierra misma 
tiene hoy tanto valor, que apenas es posible admitir el 
que vastos distritos puedan ser ocupados, sin un derecho 



— Í81 — 

positivo en su posesión. En las colonias inglesas la cosa 
€S simple; pero esa misma sencillez, es preciso darse 
buena cuenta de ella. La tierra pertenece al Estado, al 
pueblo; cuando no esta ocupada, cuando quiere, la puede 
tomar para pastorear sus ganados y aun para objetos 
agrícolas. Mas la posesión de la porción mas valiosa de 
ellas, de aquella que puede excitar la codicia de otros, 
hay que asegurarla bajo ciertas términos; pues la 
simple calidad de ocupante, ni aun de primer ocu- 
pante, no dá derecho; y una vez que esos requisitos 
han sido llenados, se llega á la adquisición de la propie- 
dad real y titulada de la tierra. 

La ocupación de la tierra con objetos pastoriles, dá 
ciertos derechos determinados, derechos que pueden 
ser enagenados á segundas manos. Estos titules ó dere- 
chos de ocupación del suelo, se presentan cotidiana- 
mente á venta en las bolsas de comercio; y los limites 
de las posesiones así obtenidas se hallan bien deter- 
minados. Es un distrito poblado, el squatter que ocupa 
una concesión de tierra, no puede salirse de sus 
limites, hallándose limitado por otros squatlers, igual- 
mente posesores y necesitados de sus tierras. De este 
modo, el deja casi á mirar su concesión como su pro- 
piedad. Si se encuentra lejos de la ribera del mar, él 
no tiene en realidad porque alarmarse, pues los selectores 
libres no han de penetrar hasta su estancia. El sin 
embargo no os otra cosa que un ocupante de las tier 
ras del gobierno con el consentimiento de este; siendo 
el Gobierno mismo solo el agente activo del derecho 
del pueblo; con la obligación de parte del ocupante 
de pagar su pequeña renta, y sujeto en cualquier perio- 

i- 



— 182 — 

do de su ocupación, mientras no adquiera títulos mas 
directos á la propiedad del suelo, á las compras capri- 
chosas del primer venido que pueda desear este ú 
otro pedazo de su tierra. No obstante si el squatter solo 
tuviese que habérselas con el selector libre, se daria 
por muy bien servido. Pero de las verdaderas y pro- 
fundas causas de su inquietud, hablaremos en otra 
parte. 



En su debido lugar, hablaremos con mas detalles de 
Brisbane, la Capital 'del Queensland. Al Norte de esta, 
sobre riberas tan pintorescas como magníficas, se 
estienden dos poblaciones, ó mejor, ciudades impor- 
tantes, cuales son Gladstone y Rockampton. Pero para 
llegar hasta esos, puntos, tenemos que salir de Brisbane, 
la Capital, donde nos encontramos, siendo justo que 
antes de partir, digamos algo á su respecto, sin per- 
juicio de lo que mas adelante podamos añadir. La 
Capital del Queensiand es una bella, cómoda y elegante 
ciudad, pintorescamente situada sobre el bello rio Bris- 
bane, de azules ondas y de frondosas riberas; asiento 
del Gobierno, con mas de 25,000 almas, Cortes de 
Justicia, Cámaras Parlamentarias, y con un palacio, 
residencia del Gobernador, rodeado de jardines y par- 
ques públicos, y con todos lo3 establecimientos propios 
de la Capital de un vasto y rico Estado, progresista y 
aspirante. 

Tampoco podemos separarnos de su capital, sin 



— 183 — 

decir algo respecto de la historia política de este 
Estado, que nos serviría para mejor comprender el 
espíritu de lo que se va á seguir. 

Desde la fecha de la separación de la colonia á que 
hemos aludido en otra parte, esta prosperó á pasos 
acelerados y pronto comenzó á tomar un puesto respeta- 
ble en el grupo Australiano. 

A fines de Diciembre de 1S73, la población habia 
llegado á 146,690 almas, y la renta del año había llegado 
á £7.120,035, mientras los gastos solo alcanzaban á 
956,335. 

El sistema de inmigración, á espensas de la colonia, 
habia comenzado á ejercer una influencia sobre su 
propiedad material, y el influjo de grandes masas de 
inmigrantes escojidos ha hecho mucho para desarrollar 
los recursos del país. El Marques de Normamby, que 
sucedió al coronel Blackall en Agosto de 1801, fué 
transferido á Nueva Zelanda en 1874. sucediéndole Sir 
William W. Cairde, que fué elevado al Gobierno de 
Queensland en Agosto de 1864, prestando juramento en 
Enero del siguiente año. Este tampoco cumplió su término 
siendo transferido á Sud Australia, en la primera parte de 
1877. Su sucesor fué Sir Arthur Kennedy, gobernador 
que habia sido de Hongkong; el cual prestó juramento 
en Abril 1 ^ de 1877, En el intervalo, entre la partida 
y llegada de Gobernadores, el Gobierno fué hábilmente 
administrado por el flnado Coronel Sir Mauríce Ch. 
O'Connell. 

A fines de 1877, la población habia aumentado á 
203, 084 habitantes; la tierra cultivada subia á 100,000 
acres; los plantíos de caña dulce cubrían 15,220 acres, 



— 184 — 

lo que demuestra la tendencia de esta industria á radi- 
carse. La riqueza ganadera en estancias y chacras 
llegaba á 140,174 caballos; á 2,299,582 vacunos; y á 
6,272,768 ovejas. Estas últimas pues hablan desminuidc; 
mientras los otros ramos hablan aumentado sin prece- 
dente. Esta especie de selección la hace la naturaleza 
misma. El clima no es bueno para ovejas; acaba por 
matarlas, pues su pesado vellón se hace insufrible para el 
animal bajo aquel clima de fuego. Por el contrario, el 
ganado caballar y vacuno, que no tienen vellón, medran 
admirablemente. Por lo que es la producción del oro, 
esta llegaba á 233,851 onzas de oro, con un valor de 
838,5441b. est-, una délas mayores sumas producidas 
después de su descubrimiento; las exportaciones se ha- 
blan elevado á 4,361,675; y las rentas á 1.436,5811b. 
est. De 1877 á 1878 la colonia sufrió una severa seca; 
añadiéndose á esto una disminución en la producción 
del oro; teniendo lugar por estas y otras causas en el 
comercio, una gran deprecien que refluyó necesariamente 
en las otras industrias. De 1879 á 1880, una gran 
mejora se manifestó, la cual ha continuado hasta hoy 
haciéndose permanente. A principios de 1882 la actuali- 
dad de la colonia era espléndida. En su informe anual 
el Ministro colonial del Tesoro observaba en esa época* 
«Hay un gran monto de capital que ha venido á buscar 
su empleo en las industrias gefes de la colonia. Los 
plantadores de azúcar estienden sus operaciones y 
hacen grandes gastos en adquirir la mejor maquinaria 
para sus trapiches; mientras, un indicio de mayores 
operaciones en esta dirección es el gran monto de tierras 
tomadas con destino á la industria azucarera en los 
valles de los Rios del Norte. 



— 185 -^ 

La esplotacion del oro ha seguido con mejor éxito 
en estos últimos años y promete mayer rindes para 
lo futuro. Los capitalistas de las otras colonias miran 
con favor las empresas y negocios pastoriles en esta. 
Las obras publicas se prosiguen con actividad, dándose 
un considerable impulso á la inmigración.» En lo que 
respecta á la situación financiera, considerábala emi- 
nentemente satisfactoria. La balanza se inclina del buen 
lado del fiel; el presupuesto de gastos lo proponía am- 
plio, llenando todas las exijencias con sobrante. Los 
ferro-carriles, según se ha visto, se estienden en una 
escala gigantesca, siendo Roma el punto de partida 
para el ferro-carril trascontinental á Port Darwin, 
mientras que en el Sud, la junción con los sistemas de 
Nueva Gales se halla próxima. La industria del estaño 
revive en el Norte y la producción del oro sigue re- 
gular. En 1882 las importaciones en Queensland llegaron 
á 5^123,391 Ib. est.; alcanzando las exportaciones á Ib 
est. 3,258,905 mostrando un exeso de cerca de 2 
millones en las importaciones sobre las expostaciones. 
Durante la mayor parte del año de 1880, Sir Arthur 
Kennedy estuvo ausente en Inglaterra. Su lugarteniente 
fué Mr. Bell, por quien fueron desempeñadas las funciones 
correspondientes al gefe del Ejecutivo, á satisfacción 
de la opinión colonial. Sir Arthur Kennedy reasumió sus 
funciones en 1880 y sigue gobernando hasta la fecha 
1883. 

Saliendo de Brisbane, en los vapores que diariamente 
viajan al Norte, advirtiendo que en Australia, cuando 
falta ferro-carril se hacen los viajes en los vapores 
costeros de preferencia, se puede en menos de 3 días 
llegar á Rockampton, pasando por Maryborough y 



— 186 — 

üladstone. De Maryborough hablaremos mas adelante; 
con relación á Gladstone, diremos por el presente algo. 

Es una ciudad que sirve de salida á Port-Curtis; 
siendo precioso el parage en que la ciudad se levanta, 
si bien esta no lo es tanto que digamos, aunque cada 
dia se embellece mas en población interior. Su nombre 
lo ha recibido del gran ministro Wigh que hoy gobierna 
la Inglaterra, habiendo sido favorecida de un modo 
especial por él, según se cuenta in verba. Por mucho 
tiempo se ha hablado de ella como la futura capital del 
Queensland; habiendo entre sus habitantes quien piense 
que, ella debe ser preferida, como lo fué Otawa en el 
Canadá, á causa de la doble ventaja de su posición 
céntrica sobre la costa y de no contener nada que 
ofenda, sea á los celos de P)risbane en el Sud ó á los 
de Rockampton en el Norte. 

No tiene otras condiciones aparentes para capital si 
se esceptuan las de su bello puerto. Como quiera y por 
mas que en este sentido ú otro, pueda merecerlo, la 
verdad es que el primer elemento de toda ciudad, y 
sobre todo^ de una capital, la población, aun no se ha 
dignado acudir ó acude muy lentamente. La parte activa 
de la ciudad, compuesta de un muelle, de algunos alma- 
cenes y de una aduana, se halla cerca de un cuarto de 
milla mas arriba de una pequeña caleta, bastante ancha 
para permitir una vuelta á los vapores. La caleta dá 
acceso en verdad á un magnífico puerto; magnífico por 
sus perspectivas y paisages agrestes, y también, lo 
creemos, para ancladero de buques; mas por lo que es 
á atracar á la ribera, por ahora hay que atenerse á la 
caleta indicada. Pero desgraciadamente una buena ense- 



— 187 — 

nada y magníficas perspectivas no constituyen una 
ciudad, ni ayudan para hacer esta, á no ser que la 
población encuentre en sus riberas un medio de ganar 
su sustento. Gladstone, por desgracia, se halla rodeada 
de montañas y no tiene una campaña que la sustente. 
Nada existe allí todavía que pueda favorecer el comer- 
cio ó inducir á la población á preferir aquel parage 
como un domicilio favorable á sus esperanzas y proyectos 
en la vida. Por consiguiente las calles, que son muy 
anchas, espaciosas y largas, son solo con cortas escepcio- 
nes, bellas avenidas abiertas entre la espesura de los 
bosques primitivos, con algunas casas y habitaciones 
desparramadas, que aumentan muy lentamente. Así, 
ellas pueden muy bien servir para el retiro de otros 
tantos Pablos y Virginias; sino fuese que las poblacione 
inglesas, gracias á la actividad característica de esta 
raza inteligente y enérgica, están llamadas todas, sino 
por una causa, por otra, al mas rápido engrandeci- 
miento, por pocas que sean las ventajas naturales 
favorables á su progreso. 

Al recorrer los territorios del Oeste de los Estados 
Unidos, del Canadá y de estas mismas colonias Austra- 
lianas, es frecuente encontrarse con estas ciudades á 
medio bosquejar entre los bosques ó en el centro de 
selvas vírgenes; y consistentes en meras avenidas y 
calles cercadas de las cuales aun no han desaparecido 
los vestijios de la mas vigorosa naturaleza silvestre; 
quedando con cortas escepciones, las casas en meras 
esperanzas en perspectiva. Estos son como embriones de 
ciudades pero embriones con signos de una vigorosa 
vida y desarrollo futuro. El pasto ha desaparecido bajo 



- 188 - 

la presión de los pies de animales y de hombr'es. Los 
mejores sitios las esquinas y los frentes dobles, se 
hallan ocupados. Los «Pioneers» han desmontado l6 
mejor de la selva, y la primer población aunque escasa 
se hallaba en activo movimiento. Pero también hay otros 
parages en que el ojo ejercitado descubre señales eviden- 
tes de un desencanto y de una ruina cierta. La salvaje 
energía del bosque es demasiado grande para el monto 
de energía que las limitadas ventajas del lugar pueden 
proporcionar. Estos desengaños de ciudades es lo mas 
triste que puede imaginarse, pudiendo citarse entre 
ellas á Cairo en el Illinois, el edén de las burlas de 
Dickens. Nada se ve en efecto, en ese parage, sino 
lodo; haraganería, aguardiente y desesperación. Cairo, 
sin duda, presenta hoy mas movimiento que Gladstone; 
pero Gladstone se presenta magnífico, además, su por- 
venir es positivo; hoy tiene ya ierro-carril que le ha 
proporcionado mediante un túnel, del otro lado de las 
montañas, la feraz y rica campaña que toda ciudad y 
puerto necesita para prosperar. Tado esto la rescata 
pues, á los ojos del viajero. De las verdes avenidas 
que se estienden á media milla del muelle, se puede 
contemplar un hermoso lago marítimo circundado por 
montañas boscosas, sintiendo ese misterioso deleite, 
acompañado de tristeza, que nace del espectáculo de la 
soledad pintoresca y del silencio de los primitivos 
bosques. 

Por lo que es á Gladstone, su comercio consiste en 
la exportación de ganado para las Islas del Pacífico, y 
en la importación de artículos para el consumo de las 
estancias de los squatters, numerosas en esas inmedia- 



— 189 — 

dones, y de otras poblaciones recientemente formadas; 
articulos provenientes de otras regiones del litoral de 
Australia. Este tráfico, cada dia más valioso, puede 
indudablemente producir una ciudad ó emporio maritimo 
considerable; pero las estancias que producen este mo- 
vimiento en Gladstone aun no son muy numerosas; y 
por consiguiente los bosques no se estirpan con la ra- 
pidez debida; las casas no se multiplican con la rapi- 
dez mágica que en América, resultando la vida sino 
escasa, por lo menos poco exuberante. El viajero se 
asombra de que haya tantos hombres y mujeres que 
escojan semejantes soledades para teatro de sus afanes, 
sintiendo hacia ellos una irresistible y simpática piedad 
por su profundo aislamiento, miseria y conformidad. 
Pero es el caso que Gladstone no por eso deja de 
alabarse como la futura y permanente capital del Estado 
de Queensland y se halla en favor con aquellos que 
piensan que Brisbane, por su gran distancia del centro 
de tan vasto territorio, no puede ser su capital sin por 
esto desear la división de la colonia, sino simplemente 
aspirando á la traslación de la capital á un punto mas 
céntrico. Apóyanse para esto en la propensión humana 
á la mimiqueria y la rutina; esto es, en que la mayo- 
ría de los Estados Unidos han juzgado conveniente 
colocar el asiento de sus legislaturas en pequeños conda- 
dos centrales, siendo por esta sola razón consideradas 
ventajosas para su objeto político. 

Todo este mundo copiante é imitante, cree que una 
práctica que ha sido conveniente en América, debe 
también serlo lógicamente para Australia. Por lo de- 
más, la selección hecha por los Estados Unidos para 



— 190 — 

sus capitales, puede ser cuestionable. Tal vez, la Legis- 
latura de esos Estados, establecida en New York ó 
Filadelfla, les habria dado mas importancia y solidez 
que lo que hoy les dan las Cámaras, funcionando en 
las importantes ciudades de Albany ó Harrisburgo. Pero 
si bien estas son, comparativamente, pequeñas ciudades, 
comparadas con New York, que tiene cerca de dos 
millones de almas, y con Filadelfla, que tiene un millón 
(ellas tienen hoy poco menos de 200,000 almas), ellas 
no son, por cierto, de la absolnta insignificancia de 
Gladstone, que despiués de mas de 15 años de existencia, 
solo cuenta 1,500 almas, y con sus calles todavía 
trazadas en plena selv^; y esto, en una Colonia que 
no sabemos dónde pueda tener su centro geográfico, 
habiendo con la anexión de Nueva Guinea, que es 
un mundo tan vasto como Australia y vastamente poblado 
por razas belicosas y algo cultas, y que puede aspirar 
(puesto que solo de aspiraciones se trata) á absorverse 
toda la Polinesia, y aun toda el Asia. ¡Una nueva 
Roma, con 1,500 almas de población! Se vé que esto 
es demasiado aspirar. Como quiera, por poco exigentes 
que los legisladores de Queensland sean, estamos seguros 
no votarán en mayoría porque su residencia sea trasla- 
dada de Brisbane, bella ciudad inglesa, espléndida y 
.pintoresca, con 25 mil almas y las comodidades y el 
lujo de la civilización Británica, á la pequeña ciudad 
construida sobre la caleta que penetra en el Puerto 
Curtís. 

De Gladstone, siguiendo las bellas costas del Norte de 
Queensland, y exactamente bajo la linea del trópico de 
Capricornio, se alza la hermosa población ó ciudad 



— 191 — 

marítima de Rockampton, establecida algunas millas 
mas arriba de la embocadura del Rio Fitzroy, con 
unas quince mil almas, orguUosa de considerarse la 
segunda ciudad de la Colonia y pensando grandemente 
de sí mismos. De años á esta parte, alimenta la ambición 
de ser la Capital del Estado (ya tenemos dos aspirantes 
de Capitales, con mas Brisbane, que posee el hecho, 
qiiem nuptie demoslrat), odiando, en consecuencia, cor- 
dialmente á su rival Brisbane. Por lo demás, los Roc- 
kamptonistas se han mostrado enérgicos, como conviene 
á unos aspirantes á los honores metropolitanos, habiendo 
conseguido rodearse de todo género de ventajas sociales 
á la inglesa. Tienen un excelente hospital, un mag- 
nífico Hotel de Ville, buena cárcel, buenos hoteles, 
calles anchas, un gran establecimiento de Correos (solo 
que cierran demasiado temprano). Tal vez ignoran que 
en Inglaterra los correos recien cierran de las 9 de la 
noche para adelante, que á saberlo bien, esta aspirante 
á Metrópoli, se avergonzaría de mostrarse tan soñolienta 
como una pequeña aldea de rinconada. Tienen, además, 
excelentes tiendas y almacenes, buenos muelles y, sobre 
todo, un ferro'carril .... que pasa, de Spríngure, 50 
millas de la costa, hasta Roma, ese gran centro de 
unión de las líneas Queenlandesas en el remoto Oeste. 
Este ferro carril es la gloria coronal de Rockampton. 
El viagero Ingles, Mr. Trollope, refiriéndose á él, 
se espresa como sigue: «Yo pregunté, en mi inocencia 
Británica, si independientemente del costo de su cons- 
trucción y de los intereses del capital invertido, llegaba 
á costear sus gastas. Se me contestó que no daba ni 
para la grasa de sus trenes.» 



- 192 — 

La causa y ocasión de este pobre diablo de ferro- , 
carril, puede especificarse como sigue. La vasta colonia 
de Queensland comenzó á poblarse desde el mediodía, 
por donde confina con Nueva Gales del Sud, de quien 
consiguió separarse después. Pero aun en la época de 
su separación apenas si unos pocos estancieros cons- 
intieron en estender sus ganados hacia las regiones ma 
ardientes del Norte. En seguida vinieron los descubri- 
mientos auríferos, el establecimiento de graserias y 
saladeros, resultando de esta actividad la ciudad de 
Rockampton, mientras la población y prosperidad del 
Queensland se hallaba confinada á sus confines me- 
ridionales, en torno de Brisbane y de las ciudades 
de Ipswick, Warwick' y Toowoomba y de los Darling 
Downs. Creyóse entonces conveniente el establecimiento 
de ferro-carril en el Sud, no en la dirección de Brisbane 
que tenia fáciles comunicaciones por agua con Ipswick; 
sino de este punto á las otras ciudades ya indicadas, 
hasta penetrar en la región de Darling Downs, que 
es el campo de grandes majadas del país, hay que sa- 
ber que los ferro carriles de Australia con solo una ó 
dos escepciones, han sido hechos por el gobierno, como 
igualmente todos los caminos, aperturas de ríos, puertos 
etc. 

El gobierno construye el ferro-carril y lo administra, 
■ tomando y administrando los fondos, haciéndolo todo 
por medio de sus empleados. No hacemos sino consta- 
tar la coexistencia de un sistema que es el opuesto al 
seguido en los Estados Unidos, donde estos trabajos 
se hacen por compañías: no es pues una crítica, ni 
una aprobación ni un aplauso; es una simple relevación 



— 193 ~ 

de hechos. Mas aqui el gobierno solo puede emprender 
ferro- carriles cuando la Legislatura los ha sancionado, 
decretando al mismo tiempo el empréstito indispensable 
para realizarlos. Cuando se promovió la construcción de 
un ierro carril á Darling Downs con el fin de dar 
sahda al mar á los productos de un magniflco distrito 
de productivas estancias y á fln de poner en comuni- 
cación á los varios pueblos de su trayecto con la metrópoli 
el parlamento, aunque díscutidór y verboso como todo 
parlamento colonial, no hizo grandes objeciones á este 
proyecto. Por de contado que para nada se toiió en 
consideración si la joven colonia podria ó nó sobrellevar 
el peso de los impuestos destinados á pagar el interés y 
amortización de la deuda que se iba á contraer para la 
iniciación de la red férrea de un pats aun despoblado; 
verdad es que los resultados han sobrepujado á las 
esperanzas y que la renta en un pais con un vigoroso 
impulso de desarrollo, ha bastado para todo. 

La discusión solo versó entre los diputados por el 
Sudy por el Norte, siendo el principal argumento y 
tema el siguiente. Si la región del Sud de la colonia vá á 
tener un ferro carril, timbien debe tenerlo la del Norte. 

Si la población y los intereses del Sud son diez veces 
mayores que los del Norte, esto nada importa al caso; 
lo mas que sepodia conceder era que se diese al sistema 
férreo del Sud, diez veces mas ostensión que al del 
Norte; pero, cueste lo que cueste, y salga lo que 
saliese, el Norte debia tener el suyo. Así, lo mas lógico 
de la argumentación fué que desde que se daban ferro 
carriles á Darling Down, también debiaii darse á Roc- 
kampton. So!o en estos términos, los diputados del Norte 



— 194 — 

se comprometieron á dar su voto al empréstito. Si esto 
no se obtenia, Kockampton, que no tiene nada de tonto 
y que no se precia ni de dócil ni de condescendiente, 
pondría todo en tal agitación y conflicto, que la Colonia 
llegaría hasta estallar, si queria, pero Rockampton no 
se quedaría sin su ferrocarril Este tuvo, pues, que 
hacerse por fuerza; y de ahí que hoy existan 50, y 
últimamente 80 millas de ferro-carril, que no costean 
ni su grasa, como dice Trollop. Pero esto, que era una 
verdad cuando el ferrocarril llegaba solo á Westwood, 
no lo es ya hoy, felizmente, que el ferro-carril se estiende, 
no solo tres tantos mas hasta Springure, sino pasando 
de este punto y aproximándose á Roma. Mientras el 
ferrocarril solo se esténdió unas 30 millas, él no podia 
obtener todo el tranco correspondiente á esta distancia, 
porque todo el mundo prefería los carros que cargaban 
y descargaban en el punto deseado, con gran economía. 
Así, los «squatters» preferían comunicar con Rockampton 
por medio de sus carros, á valerse de un ferrocarril de 
tan corta estension, y que lejos de economizar tiempo 
ó fletes, los recargaba. 

Hoy que el ferro carril alcanza á mas de 80 millas 
es diferente; ya hay una economía de tiempo y fletes 
en valerse de él y su producto que ha comenzado á 
costear sus gastos, dará luego pingües utilidades al 
erario de Queensland. 

No hay pues nada que decir contra Rockampton, 
sobre todo después que su ferro- carril mas estendido, ha 
comenzado á costear sus gastos. Todo el mundo habría 
mostrado el mismo empeño por obtener un ierro carril, 
sobre todo cuando un ferro carril es una novedad para 
un país, como un juguete para un niño. ¿Por qué de 



— 195 -^ 

otro modo se habría Rockamptoii, que no tiene nada 
de zonzo, sometido á una deuda y pagado impuestos 
con el único objeto de que las ricas lomas de Darlong 
Downs lleguen á su mercado con menor co'sto y en 
menos tiempo que la misma lana de sus propios distritos 
rurales? 

La escuela inglesa de política es positivista y se vé 
que sus discípulos son aprovechados: y como todo ha 
salido bien no hay sino alabar. . . .á la política inglesa 
por ello. 

Indudablemente la doctrina de establecer impuestos y 
de espender el dinero público para otros objetos que no 
sean directamente de Gobierno, inclusa la defensa y 
protección del territorio, es muy seductora y sus efectos 
hasta hoy espléndidos. Tal es por lo menos la doctrina 
que Mr. Vogel formuló y aplicó á Nueva Zelanda con el 
mejor éxito. Pero en Norte América, el país por escelen- 
cia del self government y de la libertad, ella es mirada 
con cierta suspicacia: y allí la administración Nacional 
no aplica las rentas del Estado sínó á objetos de go- 
bierno directo y defensa. Pero es que también allí 
todos.los Estados tienen los elementos de prosperidad 
autonomial independiente y en armonía con sus vecinos. 
Pero allí, donde los estados no tienen elementos del 
propio desarrollo? Allí, donde ellos no podrían costear 
sus puentes, sus caminos, sus ferro carriles? El proceder 
opuesto se halla pues justiñcado en esta clase de 
países: y aun puede aplicarse sin inconveniente á los que 
no se hallan en tan tristes condiciones, como Nueva 
Zelanda y Australia. Por que todos estos países se 
hallan orlados de magníficos puertos y tienen mercados 



— 196 — 

inmensos al alcance de su numerosa marina naciente. 
Asi en nuestro pais donde hay provincias tan distribuidas 
como Jujuj^, La Rioja, Cataraarca, Santiago, el empleo 
de ese sistema y de esos medios quedan completamente 
justificados. 

Hay en nuestra época una inclinación decidida de parte 
de los estadistas en favor de los ferro carriles del 
gobierno, con la idea de que un gobierno patriarcal 
puede hacer mucho mas por el bien de un pais, que 
diversas compañias en competencia. Hay ciertos casos 
indudablemente en que un gobierno inteligente y bueno 
debe tomar á su cargo los ferro-carriles. Pero hay 
también otros en que no debe lií-c^rlo, si no se quieren 
perpetuar los déficits- Aun algunos llegan hasta la idea 
de que el gobiereo debe espropiar los ferro carriles para 
adecuarlos á las necesidades públicas. Opinamos que si 
el gobierno puede hacer un buen negocio, monopolizando 
los telégrafos y los ferro-carriles, lo haga; esto está en 
el interés de sus administrados y en el suyo propio. 
Mas en el caso de hacer un mal negocio y de precipitarse 
en la reagravación de los impuestosy la ruina del pais, 
mejor es abstenerse. Ko hay ningún principio que obligue 
á un Estado ó á un particular, á hacer un mal negocio 
ó a suicidarse, que es la misma cosa. El ingenio humano 
debe siempre buscar la mejor solución á todos los 
problemas económicos, políticos y sociales. Es el resultado 
de este estudio profundo y concienzudo el que debe 
adoptarse. 

En paises donde el capital es escaso conviene que las 
empresas se hagan con capitales estrangeros. Los 
Gobiernos de Estado deben hacer los ferro-carriles por 



— 197 — 

cuenta de este en aquellos casos en que las empresas 
particulares no quieren hacerlo por falta de confianza 
etc. y que sin embargo con su construcción el pais re- 
plorta grandes beneficios, como, por ejemplo: cuando 
se quiere poblar un territorio. Este dotado de caminos y 
ferro-carriles pronto se pobla si es feraz. El estado 
sacará escasa renta quizá del capital invertido, pero el 
progreso y adelanto del pais en riquezas recompensa 
el sacrificio hecho, y representará quizá mas ganancia 
para .el pais que la de otro ferro-carril que produce 
mejor renta, y donde por ser este lucrativo cualesquier 
empresa particular estaría dispuesta á construir y esplo- 
tar, sin necesidad de que el gobierno distrajera capitales 
que podia emplear en otra cosa mas de su resorte. 

Esto nos conduce al gran asunto de la separación, 
idea prevalente en ese pueblo de Rockampton, que no 
es zonzo según sabemos y que sabe perfectamente tirar 
para sus intereses. La separación de Queensland significa 
la división de esta colonia ó Estado en dos; como ya 
hemos visto á Nueva Gales del Sud dividida en dos ó 
mas Estados. Aunque Queensland apenas puede decirse 
haya salido de sus andaderas; sus poblaciones en los 
distritos del Norte lacreen ya madura; precocidad para 
uua nueva división político-geográfica, todo en el inocente 
ínteres de que Rockampton sea cabeza aun que sea de 
ratón, no importa; en odio á ser la cola del león de 
Brisbane. Desean que este listado aun que naciente se 
divida desde ya en dos, el de Queensland y de«A.lber- 
tland» como desearía se llamase la nueva división situada 
mas al Norte, Se resisten ala ideado que los impuestos 



— 198 — 

levantados en el Norte, sirvan para hacer la prospeririad 
y grandeza de Brisbane. 

Ellos olvidan que un buen Gobierno central, beneficia 
en todo caso mas á las estremidades, que las pobres 
rentas que ellas puedan producir: y que si Brisbane 
gasta mucho, es porque también Brisbane produce mu- 
cho; esto es, mas que los estremos todos reunidos. Porqué 
dicen esos grandes políticos separatistas, los legisladores 
del Norte han de viajar 500,600 y 700 millas para 
presentarse en una ciudad establecida en los confines de 
otro Estado, la Nueva Gales del Sud? ¿Porqué dicen los 
del Norte, con nuestra área ilimitada de suelo, con 
nuestra ambición, con nuestra inmensa perspectiva de 
riquezas en oro y azúcar, hemos de ser sacrificados á 
Brisbane y Darling Downs»? Si creemos que Brisbane 
es odiada en Rockampton, Darling Downs es ann mas 
odiosa á este pueblo un tanto bilioso á causa de ver tan 
claro y de querer tanto su propia conveniencia. Ya 
hemos indicado como tales sacrificios no existen; y como 
de la unión se deriva mas fuerza y resultados infi- 
nitamente mas ventajosos y útiles en política y en 
economía, que de las ideas separatistas ad infinihim. 
Hay que tener presente que los squatters de Darling 
Downs, constituyen la aristocracia, de Queensland cons- 
tituyéndose por este mero hecho tan odioso á los atribilia- 
rios demócratas de Rockampton; como un Marques lo es 
en Inglaterra á la población radicahsta de Manchester. 
celos mutuos de pequeñas poblaciones, verdaderas aldeas 
pretenciosas, á quienes pequeños intereses que ellos 
creen antagónicos sin serlo, impulsan a odiarse cordial- 
mente unas á otras. Comprendéis esos odios, esos 



— 199 - 

antagonismos, esas ambiciones pigmeas? Pues son justa- 
mente las mismas que impulsan á los gigantes, tal 
A'éz mas ciegos y mas injustos. ¿No es para creer que 
todo este mundo, es ilusión, mera apariencia? GUsiez, 
mortels, n'apuyes pas: dice un sabio popular. Ante el 
ser racional y fllosóflco, justiflcaria la posesión de una 
corona esas rivalidades^, esos odios, esos antagonismos 
tan ridículos y tan ruines, sea en grande, sea en 
pequeña escuela? ¿Hay algo que merezca tanta impor- 
tancia en un mundo donde todo es engaño, ilusión, 
vanidad? En donde la verdad de hoy es el embuste de 
mañana, y en donde el Júpiter del gentil, es el diablo 
del Nazareno? Donde Dios mismo no escapa á la 
influencia de la moda y del engaño? Esto nos hace acor- 
dar al enojo de Eneas, descendiendo al Hades, acompa- 
ñado de la Sybila, contra las sombras enemigas del 
Styxe. «Necio, le dijo la Sybila, no ves que todo es 
ilusión, sueño, leve sombra? Y qué es de la verdad? 
Una acerba ilusión, en que solo es verdadera la pena! 
Está acaso el grato despertar en el sepulcro? 

La ambición de los Rockampstistas es indudablemente 
una ilusión. Hé aquí la prueba. Donde se tiraría la 
nueva linea divisoria? Al Sud de Rockampton, dicen 
los engreídos habitantes de esta aspirante locahdad, por 
mas que á su conciencia no se oculte que esto seria 
dejar demasiado estrechos á los Queenslandeses, haciendo 
aplicación demasiado aparente de la famosa ley del 
embudo. Pero es que ellos abrigan la esperanza de que 
la Nueva Colonia, la mas bella de las joyas destinadas 
á abrillantar la imperial corona Británica, elija esta 
bella, bien arreglada y pomulosa ciudad para su capital; 



— 200 — 

ciudad con calles verdaderas, con Hoteles, con una gran 
oasa de correos, un Palacio Municipal y un ferro -carril. 
Qué mas puede desear un nuevo, un ñamante Estado 
para su capital? Pero en este caso, Rockampton mismo, 
ese crítico, ese Aristarco político inflexible, viene á caer 
en la misma situación que el censura en Brisbane, la de 
hallarse en un estremo de su territorio. No es de 
temerse entonces que las nuevas poblaciones que se 
formen en el Norte, clamen luego con las mismas razo- 
nes como Rockampton clama hoy, por tener que enviar 
sus impuestos, el sudor de su rostro, á esa ciudad 
situada en una estremidad^ Rockampton pues se destina 
en caso del triunfo dej sus ideas separatistas, á morir 
de la misma muerte que el desearla dar á Brisbane. 

La próxima áurea era del azúcar y del oro, que mana 
en los territorios de Australia Norte, está destinada á 
fecundar á su turno una región mas próxima todavía 
al sol que Rockampton. Cabo Palmerston será ese 
nuevo punto y Bowen ó Townsville la nueva capital. 
¿Vale la pena de matar, para morir al rato de la misma 
suerte? La verdad y la conveniencia que de todo esto 
resulta es que mientras mas se apartan del camino de 
los hombres estas cuestiones odiosas, para llamarlos á 
sus intereses individuales bien entendidos, tanto mejor. 
Indudablemente conviene que haya políticos y Asambleas 
Legislativas en los Nuevos y jóvenes Estados; pero 
mientras menos ambiciones se despierten en esta nueva 
dirección, mas pronto reformarán las fortunas particula- 
res y mas felices y prósperas serán las familias que 
se establezcan. El futuro plantador de azúcar en Port 
Mackay no ha de sufpir tantos perjuicios con enviar sus 



— 201 — 

impuestos á Brísbane, como los sufriría reales si perdiese 
su tiempo en estériles discusiones de política local, aun 
.consiguiendo estaJblecer un nuevo Parlamento en Roc- 
kampton ó Townsville. Los parlamentos con sus debates 
y su volubilidad, de que el historiador Garlyle se burla 
espiritual mente; no porque el sea anti-parlamentario, 
todo lo contado; sino porque desea que los Parlamentos 
no pierdan su tiempo que tan caro cuesta al país. 

Los parlamentos son en efecto, la sal misma de la 
tierra. 

Pero dudo de la conveniencia de un Gobierno y de 
un Parlamento para cada aldea á quien debe bastarle 
una municipalidad; parlamento y gobierno que tienen 
que costear los aldeanos de su pellejo, cuando no hay 
otro mas imbécil que lo costee. Fraccionamiento que 
no puede tener otro resultado que sumergir una nación 
en la debilidad, la anarquía y la ruina. 



Para que se vea hasta donde se ha llevado en todo 
tiempo en Inglaterra la libertad del pensamiento y de 
la prens*:! en política, como en todo, vamos á citar algunos 
conceptos de Mr. Trollop el cronógrafo de Austraha. 
Estas mismas ideas, vertidas en cualquier otro país mas 
atrasado, respecto de sus posesiones, habrían conducido 
á su autor á galeras ó ser la víctima de una persecusion 
política. 

Entretanto, la Inglaterra, lejos de temer la verdad, 
vive de ella, y hace del estudio y del conocimiento de 



~ 202 — 

la naturaleza de las cosas y de la verdad en todas sus 
manifestaciones, la fuente misma de su prosperidad y 
grandeza. Así son ios pueblos viriles é inteligentes. 
Hoy, solo los necios cierran los ojos, para escapar á los 
problemas cuya solución es exigida cotidianamente en 
las mas delicadas regiones de la política, de la fllosofía 
y de la economía política y social. Pero Jos políticos de 
nuestra raza prefieren siempre, como mas cómodo, cerrar 
los ojos, en la persuacion de que no viendo las dificulta- 
des, estas no han de venir; de que no estudiando los 
problemas, estos se han de resolver de por sí. Esto es 
tener tanto talento como el avestruz,el cual, acosado 
por el enemigo, cierra los ojos, esperando que con no 
ver al enemigo, basta para que este no le vea. Pero es 
que las dificultades vienen y las soluciones no se pres- 
entan sin estudio, á no ser las funestas soluciones áe\ 
acaso. Pero las soluciones de la imprevisión, esto es, 
del acaso, son la ruina; de ahí la decadencia y ruina de 
las naciones que, como las latinas, lo dejan todo al 
acaso, negándose al estudio, á la ciencia y al uso con- 
veniente de la razón, de la inteligencia y de la voluntad 
humana. Hé aquí los conceptos, á que hemos aludido, 
de Mr. Trollop: 

« Un Inglés no puede vivir en Australia un mes, sin 
« entregarse á especulaciones sobre el porvenir de este 
« país. En la actualidad, él se conserva leal á la In- 
« glaterra, y aún se muestra animado de una lealtad 
« espresiva y casi violenta, de que pocos casos, si es 
« que pasa alguno, se presentan en la madre patria. 
« Pueden existir casos de querella en este ú otro 
« asunto sobre derechos de aduana y subsidios postales. 



— 203 — 

u Una Colonia puede hacer reclamos á los Ministros 
« de la Metrópoli, en lenguaje mas ó menos respetuoso, 
« en armonía con el temperamento ministerial del 
« momento. Pero el sentimiento dominante en el pueblo 
« es el de una afectuosa adhesión al gobierno libre de 
« la madre patria, con alguna ligera irritación ocasio- 
« nada por una supuesta creciente indiferencia de la 
>( Inglaterra hacia ellos. Con especial, la retirada de 
« las tropas del Gobierno Británico de Nueva Zelanda, 
« ha contribuido, mas que nada, á producir un temor, 
« á mi entender, tan quimérico como irracional. Pero 
« el amor de las Colonias á la Inglaterra, á la Reina, 
« cil Gobierno Ingles; en una palabra, la adhesión de 
« las Colonias á la madre patria, es cosa ya incues- 
« tionable. 

« Al Australiano actual, no le gusta oir espresarse 
« sobre la futura independencia de Australia. Por mi 
« parte, habiendo planteado á sus ojos esta cuestión, 
^( fué acogida con denegaciones, en un tono que no 
« podria calificar. Y, sin embargo, es indudable que 
« la independencia de Australia, tarde ó temprano, 
« tiene que llegar. Pero hay otras muchas co&as que 
« han de llegar antes. Antes de que ese dia amanezca, 
« los huesos y nervios de la Colonia deben hallarse 
« constituidos por un producto indígena. Los jefes del 
« movimiento, no solo vivirán, sino que habrán nacido 
« en Australia, desarrollándose en la vida pública sin 
'( ese sentimiento aún prevalente. de que la Inglaterra 
« es la verdadera madre patria. Y aún me aventuraría 
« á manifestar la opinión de que un gran cambio debe 
« preceder y ponerse de manifiesto, de cuyo adveni- 
« miento aún no se perciben los menores síntomas. » 



~ 204 — 

Las colonias comenzarán por ligarse en una Confe- 
deración Australiana, como aconteció entre las provin- 
cias Norte- Americanas, una vez que se penetren de la 
fuerza política y ventajas comerciales de una acción 
combinada. Pero existen sus dificultades para la reali- 
zación de semejante unión, que se hizo sentir también 
cuando la unión del Canadá, Nueva Escocia y Nueva 
Brunswick; pero que se hacen sentir con mucha mayor 
violencia en el temperamento meridional de Australia. 
Nueva Escocia y Nueva Brunswick, apenas si se 
sentían bastante fuertes para permitir en sus recelosos 
temores de una hermana mas preponderante, y los dos 
Cañadas eran ya ios mas fuertes, antes de la dominación 
política Canadense. Las colonias Australianas son en 
extremo recelosas unas de otras; y en sus actuales 
disposiciones, en nada menos piensan que en unirse. 
Victoria exige la supremacía, Nueva Gales del Sud, que 
la quiere para sí, se la disputa, y Queensland no piensa 
sino en la adquisición y medios que puedan proporcio- 
narle la supremacía, y como ella ha tomado la iniciativa 
en una gran cuestión de anexión, atrayéndose la adhe- 
sión y apoyo de los otros Estados, con este antecedente, 
acabará indudablemente por conquistarla. En estas 
materias la iniciativa es todo. 

(Hé aquí el telegrama que nos llega de Australia con 
fecha 25 de Diciembre de 1883: «El Congreso ínter- 
colonial ha adoptado en principio la proyectada anexión 
de la Nueva Guinea y de otras islas del Pacífico. ») 

« El Queensland Sud, aunque ambicioso, no desea la 
« separación; 'pero es probable que no solo venga la 
« separación de Queensland, sino además otras sepa- 



— 205 — 

« raciones de Naevca Gales del Sad y de Sud Australia 
« antes de la unión que debe necesariamente preceder 
« la absoluta independencia de toda Australia. Asi 
« como se permitió al Maine y al Nuevo Hampshire 
« convertirse en Estados en los primeros dias de la 
« independencia Norte Americana; asi como el Kentu- 
« cky fué separado de la Virginia y el Tenesee de la 
« Carolina del Norte; así con el tiempo Albertland 
.( constituirá un estado autónomo y separado de Queens- 
(( land; el distrito de Riverina y la estremidad meri- 
« dional de Sud Australia se separarán también con el 
« tiempo, formando un nuevo Estado todo lo largo del 
« Murray. Victoria misma, á pesar de su pequenez y 
« concentración puede llegar á dividirse. Entonces y 
« solo entonces podrá formarse una reunión de Estados, 
« mucho mas fuertes por la unión de sus intereses, 
« que un solo Estado por poderoso que este sea. » 

Esta separación entre tanto, puede estar remota ó 
cercana, pero la verdad es que Australia se encuentra 
bien como hoy se halla, y que su ambición, si la tiene, 
aun no asoma, sino es en cada Estado en particular, sin 
sentirse ningún impulso ni animación en el conjunto; 
entre tanto su adhesión á la madre patria es incontras- 
table. Por lo que es á las tendencias separatistas del 
Queensland, esto nada tiene que ver con tendencias 
de independencia ó colectividad. Lo que hay es que 
Rockampton desea ser capital; y los cultivadores de 
azúcar de Port Mackay y del Norte, nada quieren tener 
que ver con Rockampton. Hay cierta sociedad en Bris- 
bane, algunas de cuyas comodidades y placeres son 
susceptibles de ser trasladadas mas al Norte, si con 



— 206 — 

siguiesen obtener un Parlamento y un gobernador se- 
parado y propio. 

Estas ideas de separación parecen aproximarse á su 
madurez y es probable tenga lugar de un año para 
otro, con el consentimiento del Gobierno Británico. 

Pasando ahora al comercio de carnes conservadas 
en A-ustralia, el es antiguo en este pais é iniciado en 
las mejores condiciones como era de esperarse de un 
pueblo tan activo, mercantil é inteligente como el Ingles; 
siguiendo naturalmente el desarrollo prodigioso de la 
producción de la lana. Algo se ha de hacer con los 
animales que sobran del consumo local; y los que hay 
que beneficiar aunque solo sea para exportar su sebo y 
grasa. Como para grasa, cualquier animal es bueno y 
que las ovejas y carneros de desecho, antes de la 
iniciación del negocio de las carnes conservadas que 
ha hecho subir todo de valor, se obtenían á buen precio 
el negocio de graseria no ha marchado mal en años 
pasados. Estas graserias se hallan organizadas en el 
mismo pié y constan de los mismos elementos que las 
nuestras, solo que su maquinaria y utiiage son en 
algunas, mas modernas y completas. El negocio de 
enviar carnes conservadas, saladas, cocidas ó por otros 
sistemas á Europa, es mas especulativo y se ha hecho 
en grande escala teniendo la competencia formidable de 
los Estados Unidos, formidable por la proximidad y por 
la perfección con que alli se halla organizado este nego- 
cio. Mas después de la invención de los frigoríficos 
y de las carnes congeladas, este sistema ha prevalecido 
sobre los otros y acabará por absorberlos. Por lo demás 
con carnero á 20 es. Ib. en Inglaterra, y á 3 es. en 



207 - 

Australia, hay margen para buenos negocios en compe- 
tencia con los que hacen los Norte iimericanos, los cuales 
si están mas cerca de Europa, también tienen la carne 
con un primer costo do 6 es. Ib., el doble de Australia. 
Esto compensa un tanto los gastos de transporte en el 
sentido de suministrar carne odible salada ó cocida, y 
barata al mercado Ingles, donde hay tantos trabajadores 
y artesanos que carecen del alimento animal indispen- 
sable. 

Por lo que es á las carnes -conservadas de los primeros 
ensayos, ellas no obtuvieron el éxito que se esperaba 
y de que tanto se propalo en su época. A principio 
nadie en Europa queria comer de dichas carnes. El 
hecho es que al precio ofrecido (10 es. Ib. carne desho- 
sada), el publico no queria comprarla porque mas 
cuenta le hacia comprar media Ib. de carne fresca por ese 
mismo precio, que una libra de carne conservada sin 
hueso. Y la causa está manifiesta; porque con esa 
media Ib. se puede hacer un buen puchero abundante; 
mientras que con la libra entera de carne conservada 
no se puede hacer otra cosa que tragarla junto con 
el pan haciendo una mueca: porque uno no sabe si esa 
carne era de buey, caballo ó hypopótamo; que se ignora 
su preparación; y que su gusto no es tampoco muy agra- 
dable. 

De ahi la ventaja de la carne fresca, ó conservada 
fresca por el hielo: uno sabe á qué atenerse respecto de 
esta, y sirve para muchos usos, incluso el de preparar 
buenos fiambres á la Inglesa. Hé ahi por qué el comer- 
cio de carnes congeladas se ha sobrepuesto y ha de 
sobreponerse á todos los otros sistemas de conservación 



— 208 — 

de carnes. Pero antes de este importante descubr imien- 
to, deque la naturaleza nos ha dado el primer modelo 
en la carne de mammouth, conservada fresca en Siberia 
por el hielo, desde hace talves mas de 200,000 años; 
autes de la carne congelada, decimos, una vez mejorados 
en Aus'^jalia los métodos de conservación, mediante la 
adopción de los sistemas Norte-Americanos, de que he- 
mos dado cuenta en otra parte, y abaratado el producto, 
el negocio llegó á hacerse prometedor. Pero, como lo 
hemos dicho, el descubrimiento de la conservación por 
el hielo, ha dado por tierra con los otros sistemas, pre- 
valeciendo sobre ellos. Esto quiere decir que podrán 
enviarse carnes y aves ó peces crudos, asados ó cocidos, 
al comercio; pero, conservado al hielo, y no al boro ú 
otra droga, dejándole á la carne su gusto natural y 
genuinidad. Pero es muy probable que solo se envié á 
Europa carne congelada cruda, para no desperdiciar 
los caldos y jugos que se sabrán utilizar muy bien en 
Europa. Se entiende que esto no reza con las carnes 
saladas ó salpresas, porque estas tienen su mercado 
y consumo especial y seguro. 

Además, entre los métodos de la preservación de la 
carne en Australia, como en la Repúbhca Argentina, se 
cuenta la de la preparación de esencia, estracto ó zumo 
de carne, por el sistema de Liebig. Esta sustancia se 
vende á l'2o duros libra, y su venta es fácil. Por este 
sistema, un viajero puede llevar en un pequeño tarro 
de 2 libras, un carnero entero de 100 libras, redu- 
ciendo á su mas pura esencia y haciendo portátil hasta 
en el bolsillo, un animal que necesitaría una carreta 6 
una muía para conducirlo. Esta esencia es, pues, valió- 



— 209 — 

sí^ima para los buques, hospitales y los objetos de 
Comisariado. Para la preparación de sopas, sobre todo, 
es excelente. Así, esta industria y la de graseria, , son 
negocios seguros; las de las carnes conservadas por los 
métodos Americanos, de que hemos dado cuenta, lo son 
también. Así resuelto el problema, los países productores 
de carne no se hallan espuestos á desperdiciarla cuando 
no puedan destinarla toda á su propio consumo, como 
sucedía antes. Por lo demás, el comercio de carnes 
conservadas con Inglaterra, no puede prescindir de la 
siguiente base: hay que venderla á 8 es. Ib., con cuen- 
ta, á mayor precio, no será comprada; á menor precio, 
no hará cuenta al exportador, pues estos métodos de 
conservación, diferentes de la congelación, tienen hasta 
hoy gran trabajo y costo. 

Pero como la buena carne conservada fresca por el 
hi.elo se puede vender con seguridad en Europa de 12 
á 14 es. lb.;es seguro que nadie se tomará el trabajo de 
fabricar carnes conservadas por otros sistemas para 
venderlas á un precio inferior. Comoquiera, en Australia 
los métodos de graserias son espeditos, lo mismo que los 
de fabricación de conservas y sustancias de la carne de 

carnero. 

La ciudad marítima de Rockampton es el centro de un 
distrito aurífero en el cual una población que no se 
incluye eii la de la ciudad, en número de 1896 operarios, 
encuentran ocupación. Año con otro, esta población 
extrae del suelo 31,017 onzas de oro, con un valor de 
112,233 Ibs. est. (550,000 duros) Esto dá unas 75 Ibest. 
por minero (unos 370 duros), de donde hay que dedu- 
cir 10 £ por lo menos de gastos por cabeza, lo que 



- 210 — 

reduce la utilidad de cada hombre á unos 6 duros (25 
chelines) por semana. 

En otras partes de Australia, los mineros asalariados 
ganan el doble que esto, se entiende sin comida. Los 
trabajadores ganan en Australia 5 duros (20 chelines) 
por semana con comida. Resulta, pues, que como traba- 
jadores, los mineros se hallan bien pobremente re- 
tribuidos. Por todo lo que se sabe es muy probable que 
cada onza de oro que se obtiene, cuesta mas el extraerla 
que el precio de mercado á que se vende. 

Volviendo ahora á Maryborough, cerca de esta 
importante ciudad marítima, á la embocadura del 
Maryriver, se halla la isla de Frazer [Frazers Island), 
en la cual se halla estable'cida una tribu aborígene del 
Queensland, donde se les permite vivir sin ser molestados 
y en donde hacen una vida que se puede llamar an- 
fibia. Se alimentan de todo bicho viviente; de pescado, 
de opossos, de iguanas, y de lo que pueden obtener ó 
hurtar de los blancos de las inmediaciones. Así que 
ven los vapores caleteros subir el rio, se echan al 
agua hasta alcanzarlos, presentándose de 30 á 40 á 
la vez Se les tira una soga y se permite á uno ó dos 
de ellos subir á bordo, conduciéndolos hasta Mary- 
borough, donde vagan por las calles pidiendo una limosna 
de dinero y tabaco y volviendo por el mismo vapor á 
su "bajada. No se les admite sin un taparabo, el cual, 
mientras nadan, conservan sobre la cabeza. Vistos en 
el agua ofrecen el espectáculo mas pintoresco, efecto que 
se desvanece así que suben á bordo ó saltan á tierra. 
Algunos encomian la dignidad de porte que presentan. 
Su dignidad no es, según los ingleses, sino la de un 



-- 211 — 

mono que imita el garbo y maneras de un dandy haragán. 
¿Y por qué la haraganería no habia de tener digni- 
dad, sobre todo para ciertas castas muy persuadidas 
de que la ociosidad es un signo de nobleza, y que 
desprecian en conííecuencia el trabajo, la virtud, el mé- 
rito y la riqueza, consideración que con él se obtiene? 
Para esas gentes la vida es una representación teatral 
mímica, formada de grandes aires y de posturas mag- 
níficas. Esto es tener la dignidad y el talento del mono. 
Dampier es el primero que habla de estos aborígenes 
Australianos, con quienes hizo relación al visitar las 
costas occidentales de Australia en 1683 y 1689. Trató 
de hacerlos amigos, pero atacaron á sus hombres con 
lanzas, hiriendo algunos de la partida; tuvo pues con 
gran pesar suyo que matar uno de ellos para escar- 
miento. Los trató bien y se empeñó en hacerlos trabajar, 
pero en vano. Esta raza es según los ingleses, de una 
haraganería incurable. Resistíanse al trabajo y perma- 
necían como estatuas sin movimiento y gesticulando 
con el semblante como otros tantos micos; asi los ma- 
rineros tuvieron que acarrear ellos mismos su agua. 
Es el caso que estos negros Australianos diflcilmente 
en toda su vida habrían hecho el trabajo de una hora, 
y es su haraganería insanable justamente lo que los 
mantiene en un estado de perpetuo salvagismo y bar • 
bárie. Dampier trató de vestir algunos de ellos, mas 
prefirieron conservarse desnudos. Dampier hace men- 
ción de un joven guerrero que se habia pintarrajeado 
de blanco, «no por belleza ú ornamento, se puede creer, 
sino como lo hacen algunos indios salvajes, por que 
les parece que con esto se hacen de un aspecto mas 



— 212 — 

formidable para el enemigo. La pintura de este añadía 
mucho á su natural deformidad; por que todos ellos 
tienen el aspecto mas desagradable que es posible 
imaginarse, y son mas íeos de facciones que ninguna 
otra tribu que yo haya conocido, apesar de haber tenido 
relación con gran número de hordas salvajes.» 

Unos 100 años después, en 1770. Cook los encontró 
en Botany Bay, sobre la costa Oriental, tratando de 
hacerlos amigos y de comerciar con ellos; pero todo 
fué en vano. Probablemente no tensan ni nociones de 
tráfico. El observa con referencia á su desnudez: «Juz- 
gamos digno de notar que de todos los pueblos que 
hablamos conocido ninguno tenia menores apariencias 
de vestido y una vieja que tenia por delante ni siquiera 
presentaba una hoja de higuera». Cook les dio el mejor 
trato, pero sin el menor resultado». No parecen ser nu- 
merosos, dice, ni vivir en sociedad; pero como los otros 
animales se encuentran desparramados á lo l^rgo de 
las costas y en los bosques. Respecto á su sistema de 
vida sin embargo, poco pudimos penetrar, pues nunca 
nos hallamos en aptitud de hacer la menor relación 
con ellos. Después de nuestro primer combate, al tiempo 
de desembarcar, nunca quisieron ya mas en adelante 
ponerse al habla; ni tocaron ningún articulo de los 
que hablamos dejado en sns chozas y en los lugares 
■que frecuentaban á propósito para que ellos los to- 
masen!! 

Después, en la época de la colonización, los negros 
Australianos se mostraron mas tratables; siempre se 
presentaron desnudos, pero recibieron los dones que 
les hicieron, mostrándose tratables y corteses. Como 



— 213 — 

en otra parte hemos tratado especialmente de los indí- 
genas, no nos estenderemos mas aquí sobre ellos. 



Yíl hemoso indicado los limites generales de Queens- 
land y sabemos que su punta mas setentiional se baila en 
Cabo York, cerca de los 10" de lat. Sud; y su estremidad 
mas meridional en Point Danger, en los 31 '^ de lat. 
Sud. Por letras patentes datadas de Octubre 10 de 
1878, destinadas á rectificar los limites marítimos de 
la colonia de Queensland, está decretado de una linea 
tirada desde Sandy Cap al norte hasta el limite sudeste 
Great Bairre, Reefs; y desde alli siguiendo la linea del 
Great Barríer Reefs hasta su estremidad nordeste, cerca 
de los 9^ 30' lat. Sud; de alli en la dirección del nor- 
oeste abarcando East, Anchor y Brambíe Cape; en 
seguida de Bramble Cape en la dirección del sudoeste, 
abarcando las Islas Warrior Reef, Saibai y .Juan; y la 
de alli divergiendo en la dirección del noroeste, de 
manera á c >mprender los grupos llamados Islas Talbot; 
de alli y comprendiendo las Islas Deliverance y mas 
adelante en la dirección del sudoeste deben ser ane- 
xadas y formar parte de la colonia de Queensland. 

También conocemos el área superficial de Queens- 
land, la cual, escluyendo las grandes Islas reciente- 
mente anexadas, es igual á cuatro veces la estension 
de Francia y 12 veces el área del reino Unido, esto es, 
669,520 millas cuadradas, con un desarrollo de costas 
de 2.550 millas. Entre las Bahias y Golfos que identan 



— 214 - 

esta mag-níñca 3- prolongada linea de costas, se cuentan 
las siguientes, á comenzar en las costas orientales, á 
saber: Bahia de Moretón, Laguna (sic), Hervey, Port 
Curtis, Wide Bay, üpstart Bay, Bowling Green Bay, 
Ceveland Bay, Halifor Bay, Rockingam Bay, Trinitv 
Bay, Bathurst Bay, Princess Charlotte Bay, Lloy Bay, 
Temple Bay, Shelburne Bay, Hannibal Bay y New Castle 
Bay; estendiéndose, en el costado Occidental, el vasto 
Golfo de Carpentaria. A continuación de las Bahías, es 
natural enumeremos las ensenadas ó puertos, en Inglés 
Harboíir. De estos, Queensland posee numerosos y supe- 
riores, siendo Moretón Bay el principal de ellos. Se 
puede anclar en casi todas las partes de esta magnifica 
bahia, al abrigo de sus numerosos bajios. Tiene unas 
40 millas de largo norte sud, por 17 de ancho, reci- 
biendo las aguas de varios rios navegables, á saber: el 
Kerang, el Pimpama, el Logan, el Brisbane, el Pine y 

el Cabatture. Los mas de estos Rios tienen sin embargo 
una barra en su embocadura. A nías del Puerto de 
Moretón Bay, existe el puerto de Hervey Ba}', el de 
Keppel Bay, Port Curtis, Port Bowen, Port Denison, 
Rockingham Bay, PortAlbany; cerca del Cabo York, 
la Isla Thursday y varias otras ensenadas mas peque- 
ñas sobre las riberas orientales del Pacifico. La princi- 
pal ensenada cá la cabeza del Golfo de Carpentaria, se 
halla en el Investigador lioad. 

Las costas Queenlandesas tienen también numerosos 
Estrechos y Cabos. Entre los primeros se cuentan South 
Passage, entre Moretón y la isla Stradbroke; el North 
Passage, entre la isla de Moretón y Bribie Island. el pa- 
sage de Whitcunday, entre la isla de este nombre y el 



— 215 — 

Continente; el canal de Capricornio, el Estrecho de 
Endeavour, en el estremo Norte, entre la isla del Prin- 
cipe de Gales y el Continente; el Estrecho de Torres 
y el Canal de Rockingham. Las Puntas y Cabos prin- 
cipales sobre las costas de Qaeensland son Point 
Danger, Cabo Moretón, Sandy Cape y los Cabos 
Capricornio, Manifold, Townsend, Palmerston, Upstart, 
Bowling Oreen. Cleveland, Grafton, Tribulation, Bedford, 
Flattery, Melville, Direction, Grenville, Orford Ness, 
York, Duyíftien y Bold Point: estos dos últimos se 
proyectan dentro del Golfo de Carpentaria. 

Pasando ahora á los nos del Queensland, los prin- 
cipales de ellos los especificaremos mas en detalle de lo 
que hemos hecho antes; tales son: el Burnett, con sus 
tributarios, el Auburn, el Boyne y el Baramban; el 
Pioneer, el P'itzroy, formado por la junción de los rios 
^.iackenzie y Dawson, con sus creeks ó arroyos tributarios 
y el Burdekin, que desagua en el Pacífico; los rios 
Flindess, Albert., Gregory, Leuchardt, Nicholson, Mitcheil 
el Gilbert, el Norman, el Staateny y el B¿\tavia, todos 
los cuales desaguan en el Golfo de Carpentaria; los 
rios Herbert y Diamantina ó Mueller hacia el interior; 
el rio Victoria ó Dar.-ioo, corre hacia el Cooper Creek; el 
Condamine ó Balonne hacia el Darling; el Mary que 
se derrama en la bahia de Hervey; el Calliope que 
corre á vaciarse en Port Curtin; el rio Brisbane, que 
recibe sus aguas del Bremer y de otras corrientes, desa- 
guando en Moretón Bay; los otros rios que desembo- 
can en esta bahia son el Albert, el Nerang, el Pimpama 
el Logan, el Pine y el Caboolture. 

Hay numerosas corrientes de menor magnitud en varias 



21G — 

partes de la Colonia; muchas de las que corren hacia el 
Oeste, perdiéndose inmediatamente en los arenales del 
interior del continente. 

Con relación á las idas, las aguas del Queensland 
Norte se hallan sembradas de innumerables islas, 
muchas de gran belleza y hasta se cree que de gran 
fecundidad. 

El rompeolas natural del Great Barrier Reef amansa 
las olas del mar y hace un placer la navegación por 
esas aguas. La mayor de las islas pertenecientes á ,1a 
colonia, independientemente de la anexacion de Nueva 
Guinea y otras, son las de Stradbroke, de 33 millas de 
largo por 6 de ancho; la isla de Moretón, de 20 millas en 
su mayor largo y de 5 millas en su mayor ancho; las 
islas de Bribre, Frazer y Great Sund y Island; las de 
Curtin, de Whitsunday, de Palm, de Hinchinbrook y 
de Lizard, en la costa oriental; la isla del Príncipe de 
Gales y las de Thursday y Horn Island en la costa Norte, 
y las islas de Wellerley, de Bentink y de Sweers en el 
Golfo de Carpentaria. 

Respecto á las montañas, algo hemos hablado ya de 
ellas; pero aquí daremos un resumen estadístico. Una 
cadena de montañas, conocida generalmente con el 
nombre de «Coast Range» (Sistema Costero), se es- 
tiende desde la Península de York, en el Norte, hasta 
unas pocas millas de la Capital, corriendo casi paralela 
con la ribera del mar, á una distancia media de 50 millas 
de ella. Esta comprende las sierras de Cook, de Kirchner, 
de Mazorback, de Wyatt de Proneer, de Counor, de 
Dawes de Glasshouse y de Blackall. El pico mas elevado 
de estos sistemas en el Queensland, es el Monte Dalrymple 



— 217 — 

de 4,250 pies de elevación. La Sierra de Bellendenkeir, 
se llalla al Norte; su pico mas elevado 4,400 pies. La 
uMain Range» ó Caden Principal, corre al interior desde 
¡a C¿idena Costera. E! «Dividing- Range» ó Cadena Diviso- 
ria, se estiende desde el nacimiento del Rio Dumaresq, 
hasta la costa del mar, en Point Danger, formando la 
linea divisoria entre ¡as Colonias de Nueva Gales del 
Sud y Queensland; la parte Occidental es conocida con 
el nombre de Sierra de Macpherson. Hay numerosos 
otros cordones de colinas de menor elevación. 

Pasando á las Divisiones Políticas^ Queensland se 
iialla dividido en 12 grandes Distritos, a saber: Moretón, 
que comprende Moretón Este y Oeste; Darling Downs, 
Burnett, Port Curtis, Maranoa, Leichardt Kennedy, 
Eitchell, Wariego, Gregory, Burke y Cook. En estos 
üibtritos existen 105 ciudades declaradas ó reservas de 
ciudades, de las que 22 son Municipalidades, SBoroughs 
Municipales y 77 Comisiones («Divitional Boards»). El 
Distrito de Moretón confina al Mediodía con Nueva Gales 
del Sud, estendiéndose en el interior hasta el «Dividing 
Range». En esta se halla inclusa la ciudad de Brisbane, 
Metrópoli de la Colotiia y asiento del Gobierno, y también 
la ciudad de Ipswick. Los rios que lo riegan son el 
Brisbane, el Bremer, el Logan y todos sus sus tributa- 
rios. Su área es de 7,520 millas cuadradas, ó 4.812,000 
acres. Su formación es volcánica reciente y carbonífera, 
probablemente del período Permiano. 

El Distrito de Darling Downs incluye una estensa 
zona de cañadas en los páramos que se estienden sobre 
la cima del ((Dividing Range», al Oeste del Distrito de 
Moretón. Fueron descubiertas en 1S27 por Alian Cuning- 



— 218 — 

ham el botanista, el cual les dio el nombre de Sir 
Ralph Daiiing, que era entonces Gobernador. Es el 
Distrito pastoril mas rico de la Colonia, y comprende 
también una grande estension de buena tierra agricul- 
tura!. En él se cultivan con éxito trigo, maíz, cebada, 
avena, ariruta, papas, y todo género de hortalizas. 
También se asegura existe hulla en mucha parte de 
los Downs. Las pnncipales ciudades son: TooAvomba, 
Drayton, Warwick, Dalvy, Condamine, Leyhurn y 
Goondi^vindi. Los nos que corren por esta región, son 
el Condamine, el Weir y el ^loonie. Presenta una área 
de 6,080 millas cuadradas, ó 3.891,200 acres. Su forma- 
ción en el Xoite, el Este -y el Sud, es carbonífera; el 
resto se compone principalmente de arenácea eólica. 

El Distrito de Burnett y Wide B¿iy se halla entre los 
distritos de Moretón y Port Curtis, teniendo toda su 
parte Oriental limitada por el Océano Paciflco; se halla 
principalmente ocupado por industrias pastoriles. 

En esta división se halla también la Isla de Fraser. 
El suelo y clima son mas adecuados al desarrollo de las 
producciones tropicales, tales como caña dulce, ariruta, 
gengibre, a'godon etc; la caña de azúcar es abundan- 
temente cultivada á las márgenes del Rio, y el área 
cultivada es ya bastante considerable; Maryborough 
situada sobre el rio Mary, es el Puerto, Qympie, Gayn- 
dah y Nanango son otras ciudades de este distrito. 

Las minas de oro de Gympie han producido grandes 
cantidades del precioso metal, y es probable sean tra- 
bajadas con ventaja por muchos años en el porvenir, 
pues cuarzo abundante en oro se encuentra en grandes 
profundidades. Hánse hecho ademas valiosos descubrí- 



— 219 — 

mieníos de otros min<írales, lo mismo que de hulla, 
esplotada á la margen de los tributarios del Mary Niver. 
Según el geólogo Mr. AVoods, existen los siguien'tes 
depósitos de carbón mineral, ó de rocas carboníferas del 
distrito de Burnett y Wide Pay: Ira. zona, inmediata 
á la la costa en Strathbee Creek, espolón que deciende 
desde las montañas de Doubie Island Point, número 1 del 
grupo de Bunker. 2'^ zona, 4 millas de las embocaduras 
de los rios Burrum, Elliott, Isis, Gregoryy Sasan, dos 
millas sobre la endDocadura del rio Elliot, del rio 
Burnett, en Splitters Creek, mas abajo de Knigt's Cros- 
sing, sobre el Colanúe. Ambos costados del rio Baffe 
Creek. S*' zona, en los nos Mooloolah, Mariana, Tiaro, 
Burrum y en Gayndah Rood, donde trabajan los SS. 
Falconer, Josh y Muller; en Hartcourt Road y en los 
rios Stanton, Gregory, Elliot y Burnett; en Pine Creek, 
Bingera Creek y Rodds, Bay. 4*^ zona, en Teebar, 
Gayndah, Dalgangal. Los rios Colan, Burnett, Mary y 
muchas corrientes subsidarias riegan el distrito, que 
en sus partes Oeste y Sud Oeste es de una naturaleza 
montañosa. Su área es de 7 J40 millas cuadradas, equi- 
valentes á 4,953,600 acres. La isla de Fraser tiene una 
área de 520 millas cuadradas, equivalente á 332.800 
acres. Formación principalmente carbonífera. 

El Distrito de Port Curtis se halla al Noroeste del 
Distrito de Burnett, del cual está separado por la Sierra 
Dawes, y se estiende al Oeste en el interior; siendo el 
mar su confín Oriental. Su área es de 14,560 millas 
cuadradas, equivalentes á 9,318,400 acres. Los rios 
Dawson, Fitzroy, Boyne y Calliope, con sus numerosos 
tributarios, riegan esta zona de país, la cual se halla 



220 



.utersectada por el ferro-carril Central. Importantes 
terrenos auríferos han sido descubiertos sobre el rio 
Calliope, el Boyne, el Fitzroy y otros parages. Existen 
también minas de cobre y canteras de mármol. 

Las principales ciudades son Rockainptoe, situada 
sobre el rio Fitzroy,Gladstone y Yaamba. Las cadenas 
de montañas Connors, Broad Sound y Boomer separan 
Port Curtis del Distrito de Leichardt situado en el ncr- 
deste. Los mas altos picos de las Sierras Connor solo se 
alzan 3,000 pies sobre el nivel del mar. La formación 
pertenece á los periodos Cambriano y Siluriano, con 
algunas rocas volcánicas recientes; componiéndose su 
confín Oriental de granito syenita y diorita. 

El Distrito de Leichardt es una estensa región de país 
pastoril, con una abundante provisión de agua y pastos, 
situado al Sudoeste, al Oeste y al Noroeste del distrito 
de Port Curtis, con un ancho de 5 grados delatitud. Este 
distrito presenta grandes depósitos de cobre y oro y 
ambos han sido esplotados con provecho. 

Sus principales ciudades son Banana, Emerald, Bo- 
gantungan, situada á ¿21 millas al Oeste de PbOkhampton 
Los principales ríos son el Dawson, el Cemet, el Nohoa 
y el Isaac, todos los cuales son tributarios del Fitz Roy. 
Es un bellísimo distrito pastoril y mucha parte de él bien 
adaptada para la agricultura. Contiene también una 
inmensa riqueza mineral, habiéndose obtenido mucho 
cobre y mucho oro con una limitada población minera. 
Contiene también mármol ^ depósitos de carbón mineral; 
pero estos no han sido esplotados. Como á mis ojos estas 
son las verdaderas riquezas de un país, los ingleses 
harían bien en no precipitarse á agotarlas y malbara- 



221 -- 

tarlas. El ancho del pais comprendido entre estos 
Ríos es de unas 250 millas.. El Dr. Lirchardt en su 
famosa jornada de esploracion en 1844, desde Brisbane 
hasta Port Erigton. atravesó en la dirección del Norte 
al través de este valle, marchando de Sud cá Norte; sus 
faldas ó vertientes comienzan desde el cordón divisorio 
la Condamine, del Dawson y termina en la sierra que 
divide el Isaac del Sulton. Su formación es principal- 
mente carbonífera, con alguna arenácea eoliana. 

El «Distrito de Maranoa» es un territorio puramente 
pastoril, al Oeste de los Darling Downs y al Sud del 
distrito de Leichardt. Se compone principalmente de 
mesetas y cañadas. Sus principales ciudades son Roma, 
Surat, Mitchell y Saint Geerge. Los rios Maranoa, 
Culgoa, Balonne y Monnie atraviesan este distrito 
además de varios Creeks. El ferro-carril Occidental lo 
penetra actualmente hasta Roma y ya está hecho el 
arreglo que ha de conducirlo hasta el Golfo de Carpen- 
taria, convirtiéndose en un ferro carril trascontinental 
entre el Mar Indico y el Pacifico. Su formación en la 
parte Oriental es de arenácea eoliana; en la parte 
Occidental de pizarras cretáceas. 

El «Distrito de Kennedy», las principales ciudades 
del cual son los puertos de Townsville y Bowen, se 
halla situado al Norte del distrito de Leichardt. Tiene 
además otras ciudades, como Cardwell, Mackay. Ghar- 
ters, Towers, Milchester y Ravenswood. Su nombre lo 
debe al esplorador Mr. Lennedy, asesinado por los 
indígenas en la península de York. Leichardt fué el 
primero que atravesó este distrito en 1845, en su 
marcha de Moretón Bay al puerto Ewington. 



999 



En 1856 Mr. Gregarh lo atravesó también; y en 1859 
Mr. Dalrimple esploró una gran parte de él. Es un 
distrito bien regado, pues se halla cruzado por el rio 
B urdekin y sus tributarios y es muy adecuado para 
el cultivo de la caña dulce, del maiz, del algodón lo 
mismo que de los pastos propios para la cria del ganado. 
Ya sabemos que en los paises cálidos la oveja no 
prospera bien, y su lana cualquiera que sea la cria, 
se vuelve escasa y grosera.El distrito de Mackay es con 
especial famoso por ser la región mas productiva de 
azúcar de caña de Ja colonia, pues presenta ricos llanos 
aluviales propios para el cultivo de la caña sobre las 
márgenes meridionales del rio Pioneer. Son también 
famosos los campos auríferos de Charters Towers, sien~ 
do uno de los distritos auríferos mas ricos de la colonia. 
El área del distrita Kennedy es de 11,800 millas cua- 
dradas; ó de 7.552,000 acres. 

En su formación, las tierras que rodean á Bovvling 
Green Ray, son terciarias aluvionales; en las inm.edia- 
ciones de Bowen, las formaciones carboníferas prevale- 
cen; más al Sud se presentan rocas volcánicas recientes, 
con una considerable área de arenácea eoliana. En el 
Oeste, rocas de un origen volcánico reciente, cubren 
una vasta superficie, mientras el Distrito se hctlla casi 
interceptado por una inmensa zona de rocas cambrianas 
y silurianas* 

El Distrito Warrego se halla situado al Oeste del 
Distrito ^Maranoa y al Sud del Distrito Mitchell. Los 
rios Paroo, BuUoo y Warrego, corren por él. Es casi, 
en su totalidad, de un carácter puramente pastoril. Sus 
principales ciudades son Charleville, Cunnamulla, Eulo 



— 223 — 

y Thorgominda. Su formación se compone, casi por 
completo, de un vasto lecho de pizarras cretáceas; las 
■Sierras Grey y Chercot, que se hallan hacia el Este, 
son íormadíis de rocas cambriana? y silurianas. 

El Distrito de Burke se halla al Noroeste del Distrito 
de Mitcholl y al Oeste de los Distritos de Kennedy y 
de Cook; él se estiende hacia el N. y abarca una gran 
parte del Golfo de Carpentaria; sus numerosos rios, en- 
tre los cuales se cuentan el Norman, el Gilbert, el 
Staaten, el Flinders, el Albert, el Cloncurry y el Nichol- 
son, todos los cuales se derraman en el Golfo, después 
de regar el Distrito. El Telégrafo Trascontinental 
(«Overland Telegraph», pasa por su principal ciudad, 
Normanton. Las partes que pueden utilizarse, se hallan 
en mano de los «squatters». La estraccion de oro se 
practica en el territorio de Gilbert, esplotándose también 
el oro y el cobre en los campos de Conclurry Su área es 
de 8,200 millas cuadradas, ó de 5.240,000 acres. Su 
formación es también, principalmente, cretácea, presen- 
tándose en el Distrito de Cloncurry una inmensa isla de 
rocas cambrianas y silurianas, mientras la gran Cadena 
Divisoria es de un origen volcánico reciente. 

Por lo demás, el litoral marítimo del Golfo de Car- 
pentaria, es una llanura regada por numerosos rios. 
Esta llanura se estiende con apenas alguna interrupción, 
hasta las vertientes que dividen el país del Norte, del 
país del Sud, que en esta últinía dirección se halla 
unas 400 mil'as distante de las riberas del Golfo. La 
Cadena presenta una considerable elevación, pero la 
subida es tan gradual, que el viajero puede llegar á los 
llanos de la Diamantina, que se hallan sobre las ver- 



224 

tientes meridionales, sin apercibirse de la líneadi visoria 
de las aguas. 

En ninguna parte son los pastos indígenas tan nu ■ 
tritivos y frondosos como en este vasto llano. Los 
árboles y pastos son can parecidos á los que se encuen- 
tran generalnaente en Australia, donde los bosques 
lio son tupidos, que una persona ramiliar con esta clase 
de pais, tomemos por ejemplo la bella tierra pastoril 
inmediata á Swan Hill, sobre las márgenes del Murray, 
apenas si podrá conocer la diferencia entre ellas y la 
del distrito de Burke. En general hay suflcíente lluvia 
para mantener los pastos en Enero y Febrero. En el 
invierno, el tiempo es por regla general, seco, con 
especial en la parte norte del distrito. El pasto sufre 
mucho con los vientos frios y secos duranl^e la estación 
de la sequedad; pero en despecho de esto los ganados y 
caballos se conservan en mejor condición de lo que 
sucede en invierno en los otros distritos de mas al Sud. 

Los caballos queso alimentan con los pastos secos 
indígenas del Distrito de Burke, se pi'esentan repletos 
y de piel lucida, conduciéndose igualmente bien en las 
largas jornadas, como los caballos alimentados á grano. 
El clima cálido tiene tendencias á minorar la lana en 
el vellón de las ovejas, aunque hay diverencia de 
opiniones respecto de esta materia; pero es indudable que 
la lana merino en cantidad y calidad en los climas 
cálidos, desde que vemos mermar todos los años el nú- 
mero de ovejas en Queensand, mientras los animales 
vacunos v caballares aumentan maravillosamente. Aun 
en las estaciones mas secas, los Rios O'Saughnessey, 
Gregory y Leichardt contienen aguas corrientes en sus 



— 2'^5 — 

cauces. Estos rios deben su nacimiento á abundantes 
fuentes que brotan debajo de tierra, abundantes en todo 
tiempo, á pocas mibas de la linea divisoria de las ver- 
tientesNorte y Sud del país. Sobre las márgenes de 
estos rios se encuentran bellos árboles de té [Tea-treé) 
llorones, junto con otros árboles de las familias Austra- 
lianas. En Leichardt y sus tributarios se encuentran 
depósitos profundos d« agua. En el Rio Gregory, que 
es el que mas volumen de agua presenta, sus riberas 
son tan bajas, que fácilmente se pueden sacar tomas 
de su corriente para desparramarlas en los llanos con 
objetos de irrigación. El Gregory recorre 100 millas 
de país llano, en que se divide en muchas ramas ó brazos; 
por su medio estas aguas pueden utilizarse regando una 
vflsta estension de país. De los mayores de estos brazos, 
el uno corre ai Nicholson y el otro al Albert: y bien se 
vé que son Británicos los que habitan sus margene?, 
dejando perderse inútilmente el tesoro de sus aguas en 
el mar. en vez de regar por lo menos los llanos de sus 
vegas, como en las márgenes del Nilo; siendo suscep- 
tible de producir todo genere de artículos tropicales; y 
decimos esto no porque los Ingleses sean menos adecua- 
dos que otros para las empresas de irrigación; siuó por 
una simple é instintiva rutina de los hábitos de su propio 
país; y coi tío allí el agua de las nubes y la que corre por 
los rios y arroyos está demás y jamas se invierte en 
la irrigación; esto hace descuiden esta preciosa industria 
de la irrigación, en los paises donde llevan sus hábitos 
é ideas anglicanas. 

Una gran parte de las tierras de estos distritos se 
presentan sin árboles y adaptadas para el arado sin 



— 226 — 

el trabajo del desmonte. El O'Sauírnessy es tan rico en 
cal ó sílice, que toda rama que cae dentro de su corriente 
se petrifica luego. Esta misma propiedad tenia el Nilo, 
primitivo, como se vé por árboles petrificados del Bar- 
bel-Ama, ó cauce abandonado del Nilo que corre por 
el desierto; habiendo el primer rey de las dinastías 
Militares de Egypto, Menes, desviado el curso del Nilo 
de ese antiguo cauce, para, arrojarlo en la direc- 
ción que hoy corre. Las Sierras del distrito deBurkeno 
han sitio muy bien esploradas por los cateadores; pero 
se saben que contienen oro, y una gran cantidad ha 
sido estraida por los mineros de Oloncurry. Grandes 
trozos de cobre nativo se han hallado sobre las már- 
genes del Leichardt; y geólogos competentes afirman 
que las minas de cobre de Cioncurry, son las mas ricas 
de toda la tierra 

El pais en que se encuentran, se halla demasiado 
desierto y demasiado lejos de los puertos para admitir 
una esplotacion lucrativa por nmcho tiempo; mas como 
el país intermedio entre ellas y el litoral íbrman como 
una llanura continua y nivelada, no se presentan dificul- 
tades para la construcción de un ierro-carril. 

El Distrito de Mitchell se halla al Oeste del Distrito de 
Leichardt. Se halla regado por los Rios Barcoo y 
Thompson; es de un carácter esencialmente pastoril y 
de una ocupación comparativamente reciente. Los prin- 
cipales centros de población de este Distrito son Tambo, 
Aramac, Blackall, Muttaburra élsisford. Las capas de su 
suelo se íbrman principalmente de inmensos lechos 
de pizarras cretáceas hacia el centro, existiendo también 
una zona de arenácea eoliana, que se encuentra también 
á la parte meridional de Mount Grey. 



~ 227 — 

El Distrito Grerjonj es puramente pastoril, y menos 
conocido que ninguno de los otros distritos. Se halla 
entre los distritos Mitchell y Warrego y los limites de 
Sud Australia. Comprende North Gregory y South 
Gregory. Los rios Diamantina, Herbert y Mulligan; y 
los arroyos ó Creek Silvestre, Eyre, King, Farrar y 
Cooper lo atraviesan. Cooper Creek presentará siempre 
un trájico interés por el hecho de que los primeros 
es ploradores que atravesaron el Continente, Burke y 
"Wille, perecieron miserablemente en sus inmediaciones. 
Su formación, hacia el Sudoeste, al tocar con la íronte 
ra Sud Australiana, es de arenácea eoliana, el resto se 
compone principalmente de pizarras cretáceas, con 
manchas aquí y allí de arenácea eoliana. La ocupación 
de los distritos de Burke, Mitchell y Gregory es debida 
principalmente alas esploraciones de Mr. Landsuoborgh. 
Antes de 18G2, las mas elevadas y mejores porciones 
del Thompson eran desconocidas; y lo mismo puede 
decirse del Gregory, del Herbert y del Flinders, que 
fueron reconocidos por él y en consecuencia de sus 
animadas pinturas de los países regados por estos 
rios, ellos fueron luego poblados y ocupados. En lo que 
respecta á la Diamantina, Mackinlay atravezó us parte 
inferior; pero Burke lo habia hecho también anterior- 
mente, y las buenas cualidades del pais permanecieron 
desconocidas hasta que Phillips y Landsborough, en 
una escursion esploradora de Port Denisoo á Burke- 
won. penetraror. en ella, dando la noticia (1865 y Q(^) 
de haber hallado un magnífico pais sobre sus vertientes, 
y en honor de la bella esposa deSirGeorge Bowen, 
entonces gobernador de la colonia, le dio su nombre 



— 228 - 

de Diamantina. De 1866 á 67, los nnismos examinaron 
con esmero las riberas del Golfo de Carpentaria, desde 
Sweet Island al Este, hasta el Van Diemen; y al hacer 
esto tuvieron la buena fortuna de descubrir que el 
Bynoe, y especialmente el Norman, eran bien dignos 
de ser colocados entre los mas bellos de los rios del 
Queensland, teniendo en vista su navegación. En efecto, 
esto es lo primero que se ocurre á un ingles al ver un 
bello rio, su navegación; su aptitud para ser invertido 
en la irrigación y fecundación de los campos, su mejor 
y mas útil destino en paises de secano como Australia, 
pero abundante en bellos puertos, y caletas, solo se le 
presenta en segunda línea; y eso estimulado por alguno 
que ha recorrido los j3aises de España, Italia y América 
donde se saca un gran partido de la irrigación. 

Se puede pues decir que el Leichardt, que habia sido 
subido en 1861 por el capitán Norman y después por 
Armstrong y otros, fué explorado y mensurado en 1867, 
hallándose ser un excelente rio para pequeños vapores 
caleteros, durante unas 30 millas en el interior, que 
es cuanto puede decirse de cualquier rio sobre las 
costas orientales de Australia. 

El Distrito de Cook se halla en el es tremo Norte de 
la colonia y cubre un área de 25,500 millas cuadra- 
das, ó de 16.320,000 acres. Esto es escluyendo á North 
Cook, que tiene un área de 3,200 millas cuadradas; los 
rios Mítchell, el Synd, el Hodgkinson, el Normanby, 
el Palmer, el Laura, el Coen, el Batavia, el Pascoe, el 
Jardine, el Endeavour, el Kennedy y otros rios riegan 
una parte de é!. Sus principales ciudades son Somerset, 
Cairns Maytown, Herberton, Thornborough, Purt Dou- 



— 229 — 

glass y Cooktown, siendo esta última la ciudad que se 
encuentra mas al Norte del Continente Australiano y 
Somerset el puerto mas avanzado en esa misma 
dirección. 

El descubrimiento de los lavaderos auríferos del rio 
Palmer, hizo que este distrito llegase á ser mucho 
mejor conocido, atrayendo una gran emigración de la 
población minera de todas las colonias. El descubrimien- 
to por Mulligan y Warner de un distrito rico en cres- 
tones de cuarzo aurífero, hoy llamado los lavaderos de 
Hodgkinson, teniendo como centro á Kingsborough. 
Stewart Town, Northcote y Tornborough, ha concurrido 
también al establecimiento de una numerosa población. 

Los lavaderos de oro del rio Palmer se hallan hacia 
la parte central del distrito en los 16'' 31' latitud Sud; 
y puede decirse comprende además de los Lavaderos 
propiamente de Palmer, los Lavaderos de Normamby 
y Cook. 

El Norbamby se halla distante del puerto de embar- 
que mas inmediato, Cooktown, unas 60 millas al 
Noroeste y el Palmer se halla todavía unas 12 millas 
mas lejos. El rio mismo, el Palmer es una corriente 
circuitosa de un ancho variable, que depende mucho de 
la estación del año. Algunos suponen es, ó las primeras 
aguas del Mitchell, ó un importante tributario suyo. 

Los campos auríferos de Hodgkinson se hallan al Sud 
del Palmer, á una distancia de 60 millas de la costa 
del mar. Sus puertos son Cairns y Port Douglas. La 
principal ciudad es Thornborough. La riqueza del 
distrito consiste no solo en oro; hay también estaño 
en considerable cantidad, existiendo igualmente mantos 

15 



— 230 — 

carboníferos en Cape Bedford y en torno de Cooktown. 
Existen también terrenos inmejorables á las riberas de 
los rios Mitchell, xMacleod, Walsh, Hodgkinson, Ken- 
nedy, Laura y Normamby, habiéndose encontrado 
terrenos de una feracidad superior sobre las márgenes 
de algunos de los rios que fluyen en el Golfo de Carpen - 
taria. Las principales cadenas de montañas son las Sier- 
ras Kirchner, Mitchell y la Thompson. 

El carácter geológico de esta región es variado: 
sobre la línea de costas Occidentales existe una franja 
de tierras terciarias de aluvión; la parte central es casi 
enteramente arenácea eoliana. Hacia la costa Oriental 
se encuentran bandas alternadas de rocas cambrianas 
y silurianas, lo mismo que granito, syenita y diorita. 

Hacia el Sud de Princess Charlotte Bay, se encuen- 
tran tierras terciarias aluvionales ó mas propiamente 
cuaternarias. Hacia el Sudeste se encuentran rocas 
volcánicas resistentes, arenácea eoliana y manchas de 
siluriamo, granito y syenita. 

Pasando ahora al clima, aunque Queensland, se en- 
cuentre al Norte de Nueva Gales del Sud y de Victoria, 
no por eso debe considerarse como un clima mucho 
mas cálido en estic; por la sencilla razón de que esta 
colonia setentrional se halla completamente libre de 
los vientos cálidos y pulverulentos del norte y centro 
continental que sufren las otras; siendo igualmente 
desconocidos los súbitos cambios de temperatura. Que • 
ensland se halla ademas sujeta á modificaciones tales 
de temperatura, principalmente por su exposición á las 
brisas de mar prevalentes, hasta el grado de disminuir 
ó modificar del todo su calor. Así, no seria justo con- 



— 231 — 

fundir sus regiones tropicales, con los paises de la 
misma latitud al Norte ó al Sud del Ecuador, en otras 
partes del mundo. Entre las ventajas que sobre ellas 
esta colonia presenta, debe colocarse entre las pri- 
meras, las altiplanicies elevadas de su espalda dis- 
puestas en suave pendiente, la cual sin privarlo de la 
libre circulación del aire como las montañas abruptas, 
les envia el fresco benéfico de las grandes elevacio- 
nes. Ademas la posesión de vastos bosques de Euca- 
lyptus, de puras y sanas emanaciones, tienen una acción 
refrigerante sobre su suelo, sobre su atmósfera y sobre 
los vientos que llegan del interior, porque este, aunque 
llano y abierto, se halla libre de esas influencias mias- 
máticas que tan á menudo se encuentran, siendo su 
atmósfera particularmente bella y seca; y sus cañadas 
hallándose á una buena altura sobre el nivel del mar. 

El Queensland, á pesar de su avanzada posición hacia 
el Ecuador, hallándose por las causas indicadas, libre 
de un calor exesivo, se halla igualmente exento casi por 
completo de enfermedades de una naturaleza epidémica; 
no obstante gozar de mas lluvias que cualquiera otra 
región de Australia; siendo la zona del litoral Oceá- 
nico la que mas lluvia recibe. Brisbane tiene una lluvia 
anual media de 50 pulgadas; mientras las Vegas de Alice 
(Alicc Bowns), sobre las márgenes de los Rios Thompson 
y Barcoo, apenas tienen una caida media de 10 pulgadas 
con excesiva evaporación. La temperatura anual media de 
Brisbane es unos 70 ^ Fahr.; y en 1880 la mas elevada 
temperatura á la sombra en esta ciudad, no pasó de 
100 ^ Fahr.; siendo 34 ^ Fahr. la mas baja. Asi Queens- 
land, desemejante en esto de las otras regiones de 



— 232 — 

Australia, no solo es el país de los arroyos y de los rios, 
en un continente seco; sino que es al mismo tiempo, 
aunque la región mas próxima al Ecuador, la mas 
refrigerada por las lluvias y las brisas del vasto Océano 
Occidental. 

El clima pues, de Queensland, á pesar de su situación, 
se asemeja mas al bello clima de la isla, de Madera, 
que al de la Berbería. Sin embargo su interior, como 
para el resto de Australia, es ardientisimo, con la escep- 
cson, aun allí mismo de sus elevados páramos ó mese- 
tas, que disfrutan de un clima mas templado. Su 
temperatura es además mas constante, que la de muchas 
regiones situadas bajo, ias mismas lineas hizothermales; 
este equilibrio es debido á las circunstancias que hemos 
espresado y á la situación insular de sus costas en el 
hemisferio austral, menos recalentado que el septen- 
trional y en medio de vastos mares en que se hallan 
en circulación constante las mas frescas brisas y vientos 
de! polo antartico. A esto se añade que las brisas son 
principalmente en el estio, cuando mas falta hacen á la 
tierra y cuando mas benéfica es su acción refrijerante 
sobre la enrarecida atmósfera; mientras en la estación 
fria goza á perpetuidad de la sonrisa del sol y del cielo 
mas sereno y atemperado. Asi en esa feliz región, el 
estio es delicioso por las alternativas de calor y frescura, 
y el invierno mas delicioso aun por su brillante sol y su 
pura atmósfera. Las enfermedades incidentales á la in- 
fancia se presentan muy suaves en su car¿ícter y cortas 
en su duración. Aunque la latitud del limite meridional 
de la colonia apenas si pasa de los 29o Sud, su temperatura 
media es baja comparada con muchos parajes mas distan-. 



— 233 — 

tes dei Ecuador. Por lo demás, en un territorio tan 
estenso como el de Queensland, se presentan grandes 
variedades de temperatura y el calor es mas sensible 
en el litoral que en los elevados páramos del interior. En 
las partes mas setentrionales, con especial en las cañadas 
bajas, el calor de un sol tropical es demasiado grande 
para que un europeo lo halle confortable; sobre todo si 
este europeo es inglés y que como todos los ingleses viste 
gruesos paños y franelas que lo acompañan á todos los 
climas del globo, inclusa la India: á lo que se añade 
el hábito de vivir en habitaciones confinadas é imper- 
meables. Cuando esos europeos adopten los hábitos del 
clima, no oiremos mas hablar en Queensland de los 
excesos del calor, y solo se sentirán las ventajas de un 
clima igual, apacible y fecjundo. 

Casi podria decirse con exactitud que en esta colonia 
existen en realidad solo dos estaciones bien caracteri- 
zadas, cada una de ellas con su primavera, estio, otoño 
é inviernoj y cada una madurando los frutos de sus 
cosechas peculiares. La primera de estas estaciones ó 
periodo climatérico, lo llamaremos el sew/-a?¿o MwiecZo; 
el tiene su primavera de Agosto á Setiembre; su estio de 
Setiembre á Octubre; su otoño de Noviembre á Di- 
ciembre; se cosecha trigo, maiz, verduras, guisantes , 
papas, frutillas, damascos etc. De Diciembae á Enero, 
es su invierno. La estación o semi-año seco tiene su pri- 
mavera de Enero á Febrero; su estio de Marzo á Abril; 
su otoño de Abril á Mayo; se cosecha vino, caña dulce, 
frutas, naranjas, sandias, melones, segunda cosecha 
de maiz y papas, verduras, guisantes, hortalizas, pasas 
de todas clases etc. El invierno es de Junio á Julio. Asi 



— 234 — 

los cereales y vegetales europeos, se siembran, maduran, 
y cosechan entre Agosto y Enero. 
. Las frutas y cosechas tropicales y las nuevas siembras 
del semi año segundo, se cosechan entre Enero y Abril. 
La naturaleza reposa de Mayo á Julio. Los pastos 
naturales, las plantas de follage y la vegetación in- 
dígena generalmente comienzan su desarrollo desde 
Agosto, maduran de Enero á Febrero y entran en su 
sueño invernal en los meses restantes hasta su desper- 
tar en Agosto, con el nuevo ano. 

Indudablemente el viejo calendario implantado desde 
Europa en nuestro hemisferio Sud, está muy mal 
compaginado. Estas dos grandes estaciones ó periodos 
chmatéricos semi-anuales, comunes á nuestro país, de 
Buenos Aires al Norte, se hallan con especial bien 
definidas en las mesetas ó distritos elevados del Queens- 
land, 



Ahora entraremos á considerar el carácter general 
del suelo y sus productos naturales ó espontáneos. El 
Queensland, hemos visto, se halla generalmente bien 
regado por diversos sistemas de ríos. Estos sistemas 
pueden reducirse á tres gradientes ó direcciones gene- 
rales y principales, á saber: P. El sistema de vertien- 
tes y rios que fluyen al Gí^"^ de Carpentaria, que ya 
hemos ennumerado ^ ^ue se podria llamar el sistema 
de rios ó vertientes del Norte. 2o. El sistema de rios y 
vertientes del Este, todos los cuales tienen su natural 
desagüe en las numerosas, grandes y bellas bahias y 



— •235 — 

estuarios del litoral Oriental del Pacífico. 3^. Por úl- 
timo, viene el sistema ó familia de rios y vertientes del 
Oeste y Sudoeste, los cuales se forman en las mesetas 
ó páramos de los sistemas paralelos al litoral y corren 
los unos á perderse en los arenales de la A.ustralia 
Central ó en el distrito de los Lagos; los otros "^á injer- 
tarse en el sistema de rios tributarios del Darling, tri- 
butario á su turno del Murray que es el Amazonas del 
Continente Seco (un A.mazonas del tamaño del rio de 
la Boca). Muchos de estos rios son anchos y navega- 
bles por muchas millas en el interior. 

Sus márgenes son muy fértiles, presentando largas 
zonas de tierras de matorrales, las que desmontadas y 
cultivadas, producen la caña de azúcar en abundancia. 
El suelo en el Bajo Burdekin, Heibert, Johnstone y 
muchos otros rios del Norte, presenta las condiciones 
mas favorables, climatéricamente y químicamente, para 
el feliz cultivo del azúcar, del café, de la vid, de la 
oliva, del arroz, de las batatas, del maiz, de las espe - 
cias y de otras producciones tropicales. Los rios se 
presentan en ambas márgenes, vestidos con lamas 
densa y espléndida vegetación, generalmente com- 
puesta de palmas, cedros, bananas y nuez moscada 
silvestre, entreveradas de cañas bambúes y enredaderas 
de toda descripción. El clima y suelo son adecuados 
para la producción de artículos de una estimación 
mercantil universal, tales como el trigo, la cebada, el 
maiz, el tabaco, el café, el arroz, las papas, la ariruta 
el azúcar y el algodón. El cultivo del azúcar se es- 
tiende con gran rapidez y ha resultado uno de los pro- 
ductos mas valiosos de esta colonia. Su producción 



- 236 — 

varia de una á tres toneladas de azúcar por acre. Se 
cultivan también en gran abundancia todo género de 
frutas europeas y semitropicales. 

Entre estas últimas se puede mencionar la banana, 
la pina, el durazno, el loquat, la guava, el mango, 
la higuera, los melones y sandias, la uva espin del 
cabo, la naranja, el limón, la cidra, la morera, la batata 
y el yam. Las tierras situadas al Oeste de las cadenas 
costeras, consisten principalmente en mesetas ó pára- 
mos elevados de tierras planas, con ralos bosques, 
pero con abundantes pastos, como sucede en los pá- 
ramos de nuestras sierras del interior. 

La parte del litoral del Pacífico ó costa Oriental, que 
ocupa casi la totalidad de la ribera meridional de la 
colonia, presenta una gran variedad de suelo y clima. 
Entre el mar y las sierras se presentan algunas buenas 
tierras agriculturales; al Oeste ^de las cadenas se pre- 
sentan elevadas mesetas, principalmente vastas llanu- 
ras,^ muy pastosas y bien regadas. 

El primer establecimiento de la colonia fué en las 
inmediaciones de Moretón Bay, y el ensanchamiento 
de los establecimientos sucesivos ha tenido lugar rápi- 
damente desde allí. Esta parte de la colonia presenta 
ventajas para la agricultura y para las industrias 
pastoriles y también para la minería. En el distrito 
se cultivan tanto los productos europeos como los 
tropicales. Pero, aunque la industria agrícola se estienda 
con rapidez, los intereses mas importantes de la colonia 
se hallan por de pronto vinculados en su industria 
pastoril. La lana de las ovejas Australianas, llevada á 
los climas cálidos del Norte, degenera un tanto, se ha 



— 237 — 

uotado, en cantidad y calidad. No sucede lo mismo, 
como es lójico, en los páramos elevados, región donde 
aun bajo las mas bajas latitudes, se obtiene una lana 
finísima é inmejorable en calidad. Por esto, el distrito 
de Darling Downs, que se halla es verdad en el 
estremo mas fresco y meridional de la colonia, y parti- 
cipa mas bien del clima de Nueva Gales del Sud que 
del de Queensland, es el mas rico de la colonia y el 
mas adecuado para las crianzas! pastoriles, sin dejar 
por eso de contener en sus vegas una inmensa zona 
de tierras eminentemente adecuadas para la agricul- 
tura. Hay además muchos otros distritos donde la indus- 
tria pastoril florece, según lo hemos hecho notar y que 
son ricos en pastos indígenas de cualidades muy nutri- 
tivas y que se conservan á pesar de las secas y de 
los suelos pobres, lo que los hace dignos de ser cono- 
cidos, según lo mencionaremos mas adelante. 

Los datos que suministra el censo de 1881, respecto 
á los ganados de Queensland son los siguientes: 

Ovejas, 8.292,883, cantidad inferior á la del año 
anterior. Ganado vacuno, cabezas, 3.618,513. Caballar, 
cabezas 194,217. Cerdos, 56,438 En todo el Estado se 
cuentan 6,599 runs ó estancias, con una área por junto 
de 373,029 millas cuadradas; equivalente á 238.739,040 
acres. Hasta 1880 el área separada {selected) y com- 
prada con condiciones de cultivo, llegaba á 3.636,658 
acres, conteniendo 9,494 selecciones ó propiedades. 

Si nos detenemos á echar una ojeada sobre la Flora 
del Queensland, observaremos que sus recursos en 
madera pueden considerarse como muy considerables, 
pues vastos bosques se estienden en todas las costas 
y penetran hasta las altiplanicies. 



— 238 — 

De los árboles indígenas con maderas útiles, el mas 
útil y en demanda en el comercio es el cedro colorado 
{Cedrela Joona). Esta madera que es muy empleada en 
obras de ebanistería, tiene la reputación de ser muy 
durable y de no hallarse espuesta á los ataques de la 
hormiga blanca, que es la carcoma de las maderas del 
pais. Este árbol adquiere grandes dimensiones y es 
al mismo tiempo muy abundante en los bosques que 
acompañan las márgenes de los Creek ó arroyos; pero ya 
ha sido estirpado de todos los parages donde era de un 
fácil acceso y el gobierno tendrá que ocuparse de su 
replantacíon ó esta útil y bella especie desaparecerá del 
país como ha desaparecido el sándalo en el Oeste; y 
como desaparecerá de entre nosotros el «Oroela dorata» 
de Tucuman, ¿Podría jamás pasarse por el magín de un 
gobierno criollo nuestro, el replantar árboles en los bos- 
ques; él que crecen Dios ápié juntillasyquecree que Dios 
se lo debe todo, sin deber él nada á Dios? Los ingleses 
que tienen una íé opuesta que se creen obligados á pen- 
sar y trabajar por amor de Dios, replantan sus bosques. 
Pero nosotros que estamos amenazados de un próximo 
Gobierno Clerical y ultramontano, esto es, el gobierno 
de la haraganería, de la ignorancia y del retroceso, 
tendremos que esperar otros 50 años para comenzar de 
nuevo en lo que nos conviene hacer. Volviendo al «Ce- 
drela Toona», felizmente aun quedan bastantes en Queens 
land; pero hay que acarrearlos de los bosques del Norte 
y de parages de un acceso diflcil El se desarrollaba en 
grupos hasta de 150 pies de elevación en la inmediación 
de las costas. Varias especies de FUnderria suministran 
las maderas conocidas en Australia con el nonbre de 
palo amarillo (yellow wood). 



— 239 — 

Esta madera es durable, fuerte y una de las mejores 
para la manufactura de cabos de hacha, de picos, de 
hazadones etc. Es una cosa análoga á nuestro Tala. Nueve 
especies de Yellow Woo(/ pertenecen al Queenslandy solo 
tres penetran hasta Nueva Gales del Sud. Las maderas 
de pino se obtienen del magnífico pino de la Bahia de 
Moretón, conocido en Chile y entre nosotros con el nom- 
bre de Pino de la Nueva Holanda; y en Botánica y Jar- 
dinería con el de Araucaria Comiinghamii, uno de los mas 
bellos árboles del mundo por la disposición simétrica 
y verticalidad de sus ramas; y por su bello follage con 
matices aterciopelados de un magnifico verde matizado 
de sombra y claro y con la mayor luz en las puntas. 
Este magnifico árbol se alza magestuosamente á alturas 
de 200 pies, formando los mas bellos paisages y pers- 
pectivas en las pintorescas bahías del Norte de Queens- 
land. 

El pino Kauri ó Dundathu [Dammara mbusta) es 
también un árbol de considerable elevación y belleza, 
pero no igual al anterior. El Bunya Bunya {Araucaria 
Bidwilli) suministra una exelente madera; mas esta no 
se presenta en abundancia, en los mercados, aunque en 
ciertos parages este árbol se encuentra en gran abundan- 
cia, en razón de hallarse protegido por el Gobierno, pues 
su fruta es el manjar favorito de los naturales; como 
la algarroba lo es en algunas de nuestras Provincias; 
y el dia que estas prohibiciones desaparezcan, esta 
madera se hará de un uso general, sea para las 
construcciones ó para muebles. 

La madera conocida con el nombre de «pino ciprés» 
es el producto de varios géneros de Callitris; las ma- 



— 240 — 

derasde estos árboles qus se encuentran alo largo de 
las costas, es en estremo estimada para trabajos de 
ebanistería; mientras que los que se hallan en el interior 
son empleados para postes de telégrafos; empleo para el 
que se prestan maravillosamente; pues su madera es rara 
vez atacada por la destructora hormiga blanca. Estos 
árboles se desarrollan también rectos y se les encuentra 
a menudo formando densos bosques. El pino hembra 
(She pine), que es el «Uodocarpus elata» los botanistas, 
es un bello árbol que crece también recto; se le encuentra 
en las regiones del litoral y es en estremo útil para 
picos y otros objetos. Su madera es blanda,, elástica y 
propia para trabajos, de ensambladura. En los bosques 
costeros abundan también tres especies de «Farrietia» 
grandes árboles pertenecientes á la familia de las «Ster- 
culiaceas», abunda en los bosques costeros; y su madera 
es algo blanda, semejante al pino, del cual puede ser un 
excelente sostituto. Una madera blanca, análoga á la 
anterior, es suministrada por el «árbol de Leichardt> 
llamado por los botanistas «Sarcocephalus» cordatus. 
Este es un grande y bello árbol que se encuentra 
en el Norte de Queensland; y como es en estremo amargo 
eS; amenudo empleado por los camperos en casos de 
fiebre, como un sostituto por la quinina. 

Varias especies de «Dysorilon» producen valiosas 
maderas, que suelen llevar el nombre de cedro de 
lapis; madera aromática y fácil de cortar como el «Juni- 
perus virginiana» que los Australianos emplean en este 
mismo objeto. La madera conocida con el nombre de 
«palosatin» ó palo arasado, se obtiene del árbol llamado 
por los botanistas «Zanthoxylumbra chugacanthum.» 



— 241 — 

Este árbol no adquiere gran ^desarrollo; pero su madera 
es de un gran aspecto, de un color amarillo y útil 
para objetos de muebleria. 

Su tallo, hojas y ramas se hallan cubiertas del todo 
por espinas cortas y cónicas. El árbol llamado Harpullia 
péndula produce la muy bella y estimada madera de 
Tulipa ó de Tulipero; y el árbol llamado Rhus rJiodant- 
hema dá la madera llamada por los Ingleses Dark yellow 
Wood, palo amarillo oscuro. Este árbol es muy monu- 
mental y digno de figurar en los mas bellos jardines, 
pues como en el caso de muchos árboles Australianos, 
florece y dá frutas aun siendo arbusto y sin llegar á 
todo su crecimiento. El presenta ramos de pequeñas 
flores rojas; y sus frutas se semejan á racimos de uva 
de color bronceado. 

Las familia de las Encinas, tan abundante y variada 
en el viejo continente en sus dos tribus de Quercus y de 
Ilex; también tiene sus representantes índigenas en 
Australia como en Norte America, y aun creo que en 
Sud América; figurando en los bosques Australianos 
ya como Encina de la seda, «Grevillea robusta»; ya como 
la Encina hembra en sus diferentes especies {casuarina) 
ya en íorma de Haya indígena, GonieWia Leichnardti. 

La primera de estas especies, la Grevillea, se halla en 
grande demanda para las duelas de pipas, por lo cual 
se va haciendo cada dia mas escasa y si no es replantada 
ó cultivada, va á desaparecer. Otra de las maderas 
mas útiles de Queensland, es la haya indígena, especie 
análoga á la que cubre una parte de los bosques de 
Gypsland, en Victoria, de que hemos hablado ya in eüenso 
Este es un bello árbol que da una madera fuerte, durable, 



— 242 — 

fácil de trabajar, y la cual no se ensancha ni se contrae 
de una manera sensible con los estremos de humedad ó 
de seca y en la intemperie, por cuyo motivo es muy 
empleada para barandas, pisos, cubiertas de buques, 
etc. Este bello árbol es todavía abundante en los bos- 
ques costeros. Por lo que es á las diferentes clases de 
casiiarinas, tan abundantes en el Norte; ellas son un 
árbol de ornato, y se han hecho muy populares en este 
sentido desparramándose por todas partes lejos del 
país de su nacimiento. 

Llegamos ahora al árbol Australiano por exelencia, 
al Eucaliptus en todas sus variedades, esa bella y 
saludable familia de los Gomeros, como la llaman los 
ingleses; la cual cubre la gran isla continental casi en 
su totaUdad, formando inmensos bosques con sus diversas 
especies, según latitudes y circunstancias locales; ya ais- 
ladamente; ya entreveradas; creciendo y desarrollándose 
en su pais nativo con una exuberancia que asombra 
sobre un suelo al parecer tan erizado y estéril; en el 
cual sin embargo se eleva á 300, á 400 y mas pies, 
formando verdaderas montañas vegetales improvisa- 
das, elegantes, aromáticas y movü-jles al soplo de la 
brisa, permeables al aire y á la luz y verdaderos prodi 
gios orgánicos; árbol que plantado al lado de la pirámide 
de Cheops, podria darle sombra de arriba abajo en pocos 
años. Entre tanto su tronco no es deforme, como el 
«Lequoia», ese árbol gigantesco de California, de copa- 
dura pesada como el Ciprés. Su follaje es leve, aéreo y 
perfumado, como una cabellera de diosa; y su tronco 
elegante y esbelto, es proporcionado á su estatura, que 
puedellegar á500 pies. Este Eucaliptus, secado en pié 



— 243 — 

mediante la decortizacion anular produce una madera 
y tablas de una belleza, duración y resistencia admi- 
rables; presentando además los matices mas variados, 
desde el negro del ébano y el castaño oscuro del nogal, 
hasta el mas vivo rojo de la caoba ó el blanco ofuscante 
del marfil. Estas maderas son llamada, «hard wood» 
(madera dura) por los ingleses; siendo el producto de 
diversas clases de Eucaliptus. 

Las mas estimadas de las maderas obtenidas del 
Eucaliptus, son entre muchas otras, las siguientes: «Iron 
bark» ó cascara de hierro^ «Eucaliptus syderafolia» y 
«Eucaliptus Ciebra»; el gomero manchado E. «mocu- 
latas; el «Blood wood,»palo colorado ó palo de sangre, 
«Eucaliptus Corymbora»; el gomero azul. El «Tereticor- 
nisx»; «Stringybark» ó cascara de soga, E. «acmenioides»; 
cascara de soga fuerte. E. «Baileyana.» La madera de 
esta última especie es en estremo estimada en razón de 
su dureza, para mangos de herramientas agrícolas y 
domésticas. El «Eucaliptus resinífera», llamado por los 
colonos «Semmy Low» es un árbol muy grande y su 
madera] es muy empleada para cercos y corrales. El 
«Eucahptus Microcoris», llamado «trementina» por los 
colonos, sin duda á causa de su fragancia, en lo que se 
acerca al Eucaliptus Araigdalina, el mas grande de los 
Eucaliptus, también muy fragante. El «Eucaliptus pulu- 
laris». llamado «Blackbut» por los colonos, es también 
aromático, como toda lafamilia.El «Eucalipluspopulifolía» 
es una imitación del álamo en el Eucahptus y también 
del box por su madera y su aspecto, no es de lomas 
grandes, pero es bellísimo por su follage y por sus 
flores, siendo muy abundante en las costas de la parte 



— 244 — 

Sud del continente Australiano: el «box eucuulltus» en 
una palabra, es un árbol precioso por su aspecto y por su 
madera y digno de figurar en todos los jardines, tanto 
mas, cuanto se conserva de un tamaño moderado y no se 
eleva á las proporciones colosales del «Globulus» y del 
«amidgdalina». Es digno de ser conocido y popularizado 
en nuestro pais. Entre las semillas traidas por la Comisión, 
se incluye la de esta especie. 

Y á propósito de esta facultad de familia eucalíptica 
para asumir todas las formas vejetales, desde el jigante 
de los bosques, en el amigdalina. hasta una maleza 
enana en el ttiallee, esta parece ser una adaptación 
propia de las razas dominantes, tanto animales como 
vegetales: y una prueba entre muchas, de la unidad de 
origen de la naturaleza orgánica. 

Así, en los orígenes de la vejetacion terráquea, no 
habia sino musgos, pero musgos gigantescos, club-moss, 
musgos como bastones, y como no habia mas que musgos 
en toda la tierra, estos comenzaron á adaptarse á todas 
las situaciones, medios y climas, variando en consecuen- 
cia sus formas según las circunstancias; formando pri- 
mero arbustos y después árboles de diferentes aspectos, 
hasta llegar á convertirse en las variadas especies 
vejetales que hoy conocemos. Lo mismo, cuando solo 
hubieron reptiles en el mundo, estos imitaban las 
ballenas, l8s focas, las aves y los elefantes. Cuando 
después, los reptiles fueron sostituidos por los mamí- 
feros, estos á su turno se han extendido y ramificado 
por todo, cubriendo tierra, mares y aire, estendiéndose 
á los mares con las ballenas y las focas, á los aires 
con el murciélago y la ardilla volante, y la tierra que 



— 245 — 

llenan con el hombre y los otros mamíferos. Lo mismo 
ha sucedido con el Eucaliptus en Australia. Dominando 
solo, y casi esclusivamente en los bosques de este pais 
desde la época de su separación y aislamiento de los 
otros continentes é islas, ha tenido que adaptarse á 
todos los medios, influencias y lugares, reproduciendo 
esa variedad de formas que lo asimilan á las especies de 
otros climas, producidos tal vez en medios análogos, 
aunque con efectos diversos: así, el eucalyptus amiydalina 
se asemeja al almendro por su follaje y fragancia, 
pero no dá las esquisitas nue(íes que este. 

En los bellos bosques que coronan los Andes intertro- 
picales, hemos visto imitaciones del membrillo, del durazno 
de la higuera. . . . pero no hay que pedirles los esquisitos 
frutos da estos árboles cultivados; pues aun los bosques 
de naranjos y limas silvestres de los valles de los 
Andes ecuatoriales, solo pueden tomarse confitados con 
aúcazr, tal es su acrimonia salvaje. 

Volviendo á la Flora Australiana, hay otras liard 
wood ó maderas dur¿is suministradas, no ya por los 
eucalyptus, sino por otras especies diversas, como ser 
el Tristania confcrta, y por el Box de Brisbane, de anchas 
hojas, JJi/rtus Killii. El arbusto Iron Wood^ ó palo de 
hierro, que tal vez es la madera mas dura del país, es el 
producto del Mf/rtus carpía launfof¿a,maáera. preciosísima 
para postes y durmientes que pueden durar años enter- 
rados en el suelo sin corromperse. El Lyricarpus 
tcrnifolia, árbol del interior, es también árbol de gran 
valor en este sentido y se emplea como durmiente de 
ferro-carriles. Esta madera es de un bello color oscuro 
y es escelente para obras de ebanistería. 

16 



— 246 — 

Son dignos también de mencionarse el Mangrove 
rojo y numerosas especies de la vulgar familia de las 
acacias, algunas de las cuales forman inmensos árboles 
y suministran excelentes maderas para diversos objetos. 

Queensland posee también algunas buenas frutas 
verdaderamente indígenas, entre las que citaremos en 
primera línea la bella higuera semejante al magnolio 
por sus bellas hojas lanceadas de un verde bronce 
dorado y que forma árboles gigantescos con los cuales se 
adornan los paseos y parques de las ciudades Aus- 
tralianas. 

Después de esta, viene el Ciruelo Davidsonia ó Davi- 
sodnia pruriens, pequeño árbol que se halla en muchos 
de los bosques tropicales del país. Su fruta, de 2 V^ 
pulgadas de largo y de 1 1 V'2 pulgadas de diámetro, 
presenta una carne de un bello púrpura, con un fuerte 
sabor ácido es muy jugosa y sus dos carozos aplanados 
(como en el níspero) se separan fácilmente de la 
carne. La guinda del rio Eerherí, A ntidesm a Dallachian- 
um, es un pequeño árbol que se encuentra á menudo 
á lo largo de las márgenes de los creek ó arroyos 
tropicales; su fruta es redonda y semejante á la guinda ó 
cereza europea, posee un fuerte sabor ácido y convertida 
en jalea hace una escelente eonserva, igual, tanto en 
fragancia como en color á la que se prepara con la grose- 
lla europea. El kumquat nativo es la fruta que produce 
la Atalanta glauca. Este arbusto espinoso es muy abun- 
dante en el jNíaranoa, donde se hace dulce con su 
fruta. 

Pero no creías que los dulces ingleses se parecen en 
nada á los nuestros Es un sancochado «inclusa semine» 



— 247 -^ 

transparente y gelatinoso, eso si, que ellos llaman 
«jam»; pero agrio y á veces fermentado y con su gusto' 
empyreumático. Entre ambos sistemas, el nuestro que 
es pura azúcar y que le quita su sabor propio á la fruta; 
y el método inglés del cocimiento agrio, hay un medio 
delicioso, que indicaremos. 

El dulce debe hacerse conservando el sabor y un 
tantico el ácido de la fruta, sin dejar de ser dulce. 
Las flores del «Atalanta glauca» tienen la fragancia 
del azahar. Las limas del pais, una que produce fruta 
redonda (citrus australin); y otra que produce frutas 
oblongas (citrus australiánica) son á menudo convertidas 
en dulce que es igual al que se prepara con la fruta 
cultivada. La nuez de Queensland, «Macadamia ter- 
minifolia», es igual por su sabor á la avellana; no te- 
niendo otro defecto que la estrema dureza de su cascara. 

El pais se halla bien provisto de pastos y plantas 
forrageras. En Queensland se cuentan cerca de 200 
clases de pastos indígenas, entre los cuales es digno de 
mencíonrrse el «Mitchell grass» (Astrebla elymoídes); 
este pasto es mirado por los squatters del Norte como 
el gran recurso de sus ganado; pues es susceptible de 
resistir una prolongada seca y la menor lluvia vuelve á 
verdear y á brotar con vigor. « Satin topped grass« ó 
pasto de cogollo de raso, «Andropongo erianthoides es 
otro exelente pasto. 

El Blue grass 6 pasto azul de Australia, Auclropogon 
ceriseus, es un pasto muy estimado por los Squatters. El 
pasto de Kangaroo, Anttüiria cibiata, es otro de los 
pastos populares y conocidos de esta colonia. El 7*0/^- 
oat-grass 6 pasto alto de avena. Anthiiiria atenacea y el 



^ 248 — 

pasto de Landsborough, Anthitiria memhranecea, son 
todas bellísimas clases de pastos Australianos. Hemos 
visto en los jardines de Melbourne algunos de estos 
pastos, formando un bellisímo adorno en los cuadros 
de flores ornamentales. El Muíga grass, pasto Mulga, 
Neurachue WUeheWana, es valiosísimo, pues crece á la 
sombra de los bosques en los suelos pobres. El Salt- 
marsh-couche, gramilla de ciénago salado, Faspaluw. 
Uttorrle y el Sporoholus virginicus, variedad pálida, son 
considerados como muy nutritivos. 

Los pastos graminesentes Australianos son en general 
por su aspecto esterior parecidos á los nuestros; pero 
los pastos característicos del suelo son en general 
diversos. Aquí no se ven los pajonales del Coirón 
con sus plumas sedosas y en general los campos se 
parecen mas bien á los delj interior por las especies y 
por el carácter boscoso. Tampoco es conocido el pasto de 
puna. Son en general las gramillas las que prevalecen 
aun bajo los bosques en el litoral; gramillas que son 
de hojas mas menudas y de tallos mas delgados que 
las de nuestro litoral. En el interior ya no es la gra- 
milla la que predomina; sino las gramíneas forrage- 
ras por manchones y matas sueltas al abrigo, no de 
la helada, sino del sol y déla sequedad. Considero el 
suelo del litoral Australiano eminentemente favorable al 
cultivo de la alfalta; la cual, en la zona mas inmediata 
á la ribera marítima, no necesita ciertamente de riego 
mientras en el interior hay puntos en que el riego es 
posible. Pero los ingleses, infatuados con su clover; no 
ven la falta. 

Terminaremos este ligero bosquejo de la flora Queens- 



— 249 — 

andesa, diciendo que entre las bellas espesuras y bosques 
de Australia, se cuentan como 100 plantas indígenas 
de Queensland, que poseen un valor medicinal. Hay 
también muchas de las cuales se pueden estraer excelen- 
tes fibras. Por su parte, los Australianos no se descuidan 
para superarnos en todo, aún después de habernos 
superado en tanto, sob"e todo en industria. En sus 
jardines hemos visto v¿irias plantas útiles de nuestra 
flora, tales como el «anguaribay» y el «chaguar», de 
Tucuman, del cual se pueden fabricar excelentes sogas. 
El anguaribay es un árbol medicinal de las Misiones, 
de la familia del molle, diferenciándose, no obstarte, 
de este, el molle de nuestras sierras, en que su aroma 
no es tan mirrado y grato, sin ser por eso menos 
medicinal. Tres cuartos de los heléchos Australianos 
(planta ornamental muy á.la moda en los invernáculos, 
por la belleza de su follaje terminal y de sus bellas 
hojas ó palmas en parasol, á manera de encaje), per- 
tenecen á la flora del Queensland. Entre estos heléchos, 
se hacen notar el cuerno de ciervo, «platycerium grande» 
y el nido de pájaro, *<asplenium nidus», A estos se 
añade el Lengua de víbora, «lygodium scandens», una 
bella enredadera, y el «alsophylas», en forma de árbol. 
La fauna de Queensland comprende todas las especies 
mencionadas al hablar de Australia en general, y la 
constituyen el gran kangaroo,elpadymelon, el kangaroo 
ratón, el opossum, el bandicoot, la zorra volante y el 
perro nativo ó dingo. Este perro es de un tamaño me- 
diano y de un color bayo amarillento, con hocico 
agudo negro y demás estremidades también negras: 
hay algo parecido á él en el perro ordinario de las 



— 250 — 

Provincias Argentinas del interior. Hay además en 
Queensland el wombat, el ornithorincho, etc. Entre 
las aves, se cuentan el águila, Martin grande (llamado 
«Jacass burlón»), palomas, loros, cockatoos, codornices, 
ánades, el emú, la abutarda, la cigüeña, la garza, los 
gansos y el cisne negro. Las serpientes abundan, con- 
tándosehasta 60 especies, de las que cinco son ponzoño- 
sas. En algunos de los rios del estremo Norte, los 
aligadores ó «yacarés» son numerosos. Entre los vivientes 
que pueblan los mares Australianos, se cuentan las 
ballenas, las focas, los dugong, los tiburones y las tortu- 
gas. En los rios y bahías se pesca el «schnapper», un 
pescado Australiano muy sabroso; el «pez judío»; el 
«solev' ó plantilla; el «bream» ó besugo; el «muUet» ó 
mugol, y otros, además de las ostras, jibias y otros 
crustáceos, entre ellos una langosta roja de mar, de un 
tamaño enorme, como no los he visto en ningún otro 
país del mundo. 

De la geología del pais ya hemos dicho lo bastante 
al hablar de los rasgos geográficos de cada distrito. 
Algo sin embargo diremos del conjunto. Se estima que 
un sesto por lo menos del área total de la colonia lo 
constituye el granito: pues las cadenas del litoral desde 
Broad Sound hasta el aper de la península de York, son 
de esta formación. La formación cainozoica consistente 
en conglomerados y arenácea del desierto, ocupa cerca 
de un cuarto del área, comprendiendo la porción central 
que se estiende en los confines de Nueva Gales del Sud 
hacia el Norte hasta las riberas occidentales del Golfo 
de Carpentaria. En las inmediaciones de Brisbane se 
encuentran rocas metamórficas. Las rocas primarias 



— 251 — 

.prevalecen sobre una inmensa área, estendiéndose la 
formación carbonifera en varios anchos desde Brisbane 
hasta el Puerto del distrito Denison, continuándose con 
interrupciones hasta el pai alelo de los 21°. La forma- 
ción Devoniana abarca una área que se puede estimar en 
40,000 millas cuadradas en números redondos. Se calcula 
que las rocas volcánicas cubren una estension de 30,000 
millas cuadradas. La mayor parte de la división Occi- 
dental de la colonia que forma cerca de un tercio del 
área total, se halla ocupada por vastos lechos cretáceos. 
Todos los grandes llanos situados al Oeste de la principal 
cadena del litoral, se componen de «shales», lechos 
cretáceos y eolíticos subarialmente descompuestos; y de 
calcáreas y arenáceas. La gran barrera de Arrecifes que 
se estienden por una distancia de 1,200 millas desde 
Port Denison al estrecho de Torres, es uno de los 
rasgos mas notables y característicos de la formación 
de Queensland. 

El sin duda, en una remota edad pasada, formaba 
*a línea costera del continente en esa parte. Este 
enorme rompeolas natural es una formación coralina 
en su parte superior. También puede suceder que sea 
una cadena de montañas submarinas, paralelas á las 
costas, en via de solevantamiento, y que este mismo 
proceder se haya observado para la elevación del con- 
tinente actual en las pasadas edades geológicas. Las 
cadenas actuales del litoral pueden haber sido arrecifes 
en su tiempo, hasta que alzándose por cualquier causa 
y alzando consigo los fondos inmediatos, constituyó de un 
lado el litoral Australiano, del otro la llanura ó mar 
interior cerrado que secándose con la evaporación de 



— 252 — 

los siglos ha dejado un lecho árido de salados arena- 
les que el viento arrastra fornoando nriédanos y depó- 
sitos instables. Por este procedimiento Australia, ha 
podido formarse, ensancharse^ y poco á poco, á me- 
dida que las tierras suban ó los mares bajen, nuevas 
adiciones de terrenos tendrán lugar, juntándose regiones 
hoy separadas por brazos de mar, como Tasmania, 
Nueva Guinea, etc.; ó bien separando regiones antes 
juntas, con hundimiento paulatino de viejos continentes 
geológicos. 

Terminaremos este capítulo con las producciones ó 
riquezas minerales de Queensland, que solo han llegado 
á llamar la atención en una época muy reciente, porque 
cada dia aumentan en valor, variedad y riqueza, pro- 
metiendo brillantes retornos para muchos años, tal vez 
siglos en el porvenir. 

Tres divisiones se han establecido en los minerales 
de oro, la del Norte, la Central y la Sud. Los principa- 
les campos auríferos del Norte son el Palmer, el Etlie- 
ridae, e' Gilbert, el Chartess Towess, Ravenswood, Wol- 
gar, Hodgkinson, Normamby, Marengo, Monte Wyat, 
Mulgrave y Cloncurry. Los centrales son: Port Curtin, 
Peak DoAvns y Gladstone, y los del Sud, Gympie, Pi- 
kedale, Kilkivan, Talgai y otros mas pequeños. 

Después del oro, la hulla, el cobre y ei estaño son las 
principales producciones minerales de la Colonia. Clon- 
curry parece poseer los mas ricos depósitos de cobre; 
pero la corrida de estos metales es considerable, siendo 
desde Moretón Oeste en el Sud, hasta el país del Cabo 
York en el Norte, y desde el litoral marítimo hasta la 
zona mas Occidental. Con relación á la hulla, la es- 



- 253 -- 

tensión de sus lechos es desconocida, pero seg-un los 
datos ya conocidos, se estiman hallarse cubiertos por un 
área de unas 24,000 millas cuadradas. El antimonio se 
halla en Saint John Creek, en el Burnett v en el Near- 
die. El hierro se encuentra en varios parajes, lo mismo 
que el manganeso y el bismuto. El ópalo se encuentra 
en diversos parajes del Norte y del Oeste, como también 
los granates, los rubíes, los záfiros, los topacios, etc. 
Los datos de la estadística mineral, se dan mas ade- 
lante. Serian incompletos los detalles que acabamos 
de esponer de las producciones del Queensland, si no 
hablásemos de la industria reciente de las pesquerías 
de perlas, que se lleva adelante con vigor en el estre- 
mo Norte. Los trabajadores empleados son, general- 
mente indígenas Australianos, como también algunos 
canakas y malayos, teniendo lugar en varios schooners, 
consagrados á esta pesca. Los bancos donde tiene lugar 
esta pesquería de perlas, se hallan en el estrecho de 
Torres. 



Según el último censo oficial detallado tomado en 31 
de Diciembre de 1881, que es el 6° de la Colonia de 
Queensland, su población^ montaba en esa fecha á 
226,968 almas: mas como esta población, según la ley 
que se deducirá mas adelante, aumenta todos los años 
unas 12,000 almas, resulta en números redondos para 
el 31 de Diciembre del corriente año 1883 una población 
efectiva de 250,000 almas. En^re tanto, la cifra del 



- 254 — 

censo de 1881 presenta solo un aumento de 901 almas 
sobre el año 1880; pero indudablemente la tasa del 
aumento es mucho mayor como lo vamos á demostrar; y 
si esta tasa no resulta á primera vista de las cifras 
oficiales es debido á la ausencia temporal en el estio, 
en los estados frescos del Sud, Tarmania, Nueva Ze- 
landa etc., ó en las montañas y desiertos de un país 
depoblado, en el cual una escasa población ocupa una 
vasta área de suelo y cuyas industrias se hallan des- 
parramadas por la inmensidad de las campañas, sin 
enemigos que la hagan concentrarse forzadamente, 
como sucedia entre nosotros cuando los indios escursio- 
naban libremente en los campos. 

Los nacimentos en' 1881 fueron 8220; las defuncio- 
nes 3320; de este solo item del exeso de los nacimien ■ 
tos sobre las defunciones, tenemos un aumento natural 
de población en el año de 4900 almas. Las arribadas 
por mar en dicho año fueron 16 223; las salidas por 
mar fueron 9,209; quedando un saldo en favor de 7014 
como exeso de las entradas sobre las salidas de per- 
sonas; esto sumado con el exedente natural anterior, dá 
un aumento efectivo anual de población de 11.914 
almas: esto es pues el verdadero aumento inapeable de 
la población, que si no figura en las cifras oficiales 
como hemos visto, es debido á que el censo tomado en 
el rigor del estio de un pais calido como Queensland, 
no tiene en cuenta la población opulenta que veranea 
en esa estación por las frescas regiones de Tasmania y 
Nueva Zelanda. 

Las diversas ocupaciones de esta población del 
Queensland, pueden enumerarse como sigue: Empleados 



- - 255 — 

de gobierno, 1,426, Profesores, 2,899; criados y domésti- 
cos, inclusos niños, 122,447; comerciantes, traficantes 
y empleados en las industrias de los transportes 10,473; 
squatters residentes en las estancias y ocupados en 
las profesiones rurales agrícolas 33,261; maquinistas, 
artesanos, manufactureros y obreros empleados en las 
ocupaciones industriales 33,117; trabajadores de todas 
clases 6,431; personas de probidad ó y de rango 116; 
pobres, pensionistas, lunáticos y presos 2,160; sin 
clasificación 1,836. El número de chinos es de 11,229, 
de los que solo 23 son mujeres. Estos habitantes se 
hallan inclusos en el censo; no asi los aborigénes cuyo 
número en Queensland es de 20,585 Estos aborigénes 
son en Victoria 780; en Nueva Gales del Sud 1,643; 
en Sud Australia 6,346; en Australia Oeste 2,346; for- 
mando para todo el continente Australiano un total de 
31,706 aborigénes, remanantes de la población indígena 
primitiva de Australia calculada en 3.000,000 por 
Dampier; y en un millón por Cook. En esos cálculos 
indudablemente ha habido exageración, según lo de- 
mostramos en otra parte. En todo caso esta población 
indígena es inferior á la de igual clase de Nueva Ze- 
landia, los Maoris, los cuales habiendo sido comproba- 
damente en un principio mas de 200,000; tal vez cerca 
de medio millón, s'^ hallan hoy reducidos á 44,097 maoris. 
Con relación á las religiones, Queensland no reconoce 
iglesia del Estado y el resultado es una gran libertad 
y prosperidad para esta opulenta y progresista colonia. 
En ella el sistema de cultos voluntarios y espontáneos 
prevalece desde 1860, en cuyo año se sancionó una ley 
aboliendo el apoyo acordado por el Estado á religiones 



— 256 — 

determinadas. Los sacerdotes que al promulgarse la ley 
recibían estipendios anuaies del Estado, continuaron 
recibiéndolos mientras funcionaron en la colonia. La 
única conexión existente entre la iglesia y el Estado 
es la enrejistracion anual de los ministros de todas las 
religiones, á fin de habilitarlos para/celebrar legalmente 
los matrimonios. 

El sistema de cultos voluntarios ha funcionado hasta 
aquí satisfactoriamente; pues los miembi'os de cada 
religión se suscriben con gusto para el sosten de sus 
religiones respectivas. En las ciudades existen amplios 
medios para el sosten del culto de todas las denomina- 
ciones; siendo increíble el número de templítos góticos 
que por todas partes surgen á impulsos de la piedad 
privada, sin el empleo de medios compulsorios de 
ninguna especie. Casi todas las religiones tienen sus 
representantes en Queensland. En 1881 existían minis- 
tros anglicanos 43 y 2 obispos, iglesia presbiteriana 28 
ministros, Wesleya 19, iglesia romana 34 ministros y 1 
obispo, congregacíonalístas 17, baptistas 11, baptistas 
particulares 2, metodistas primitivos 13, metodistas 
unidos 1, cristianos bíblicos 2, lutheranos 14, iglesias 
protestantes 2, judíos 3. En conexión con la Sociedad 
Union de Escuelas Denominacionales de Brisbane, existían 
en 1881 unas 49 escuelas, 633 maestros varones y 
mujeres y 6,167 alumnos de ambos sexos. 

El sistema de educación de Queensland, desde Enero 
de 1876, cuando se puso en ejercicio la nueva ley 
sobre educación, ha sido colocado bajo un departamento 
especial, el Departamento de Instrucción Pnblica, que 
se halla bajo el control del Ministro de Educación. La 



~ 257 — 

educación es libre y secular, dándose á los niños libros 
de texto por 'duplicado y pizarras para su uso, cuadernos 
de copiar y de ejercicios, y otros útiles menores, como 
plumas y lápices. Bajo ciertas condiciones, los niños 
pueden recibir instrucción religiosa fuera de las horas 
de clase, por ministros del culto ú otros: mas esto se 
halla muy poco en uso, recibiendo, en general, los niños 
en familia sus nociones religiosas. 

Las Escuelas Primarias son de tres clases á saber: Es- 
cuelas del Estado establecidas áespensas públicas; Escue- 
las Provicionales, solo mantenidas en parte con fondos 
públicos; y Escuelas no investidas. Para una educación 
mas elevada el Estado ayuda en la formación y sosten 
de establecimientos de una instrucción mas avanzada 
que las Escuelas Primarias. Cuando con este objeto 
los habitantes llegan á reunir la suma c.e 1000 libras 
esterlinas con el objeto de establecer una Escuela Gra- 
matical (este es el nombre que los ingleses dan á las 
Escuelas superiores) en su distrito, el gobierno lo su- 
plementa con el doble del monto de esta suma para la 
erección de los edificios indispensables. 

Como aquí el trabajo y los materiales selectos de 
edificación son mas baratos que en nuestro país, se 
puede con esta suma (15,000 duros) hacer el doble ó 
triple de construcciones mas sólidas, aunque no en el 
gusto ni en el estilo nuestro, por la predilección de los 
Ingleses para el gótico, en lo que respecta á templos y 
escuelas; gusto, que si es arcaico aplicado al culto, 
es hasta grotesco aplicado á las escuelas. Cuando llega 
á asegurarse la renta de 250 Ibs. por año, durante tres 
^ños consecutivos, para invertirse en salarios de profeso- 



258 — 

res, el Gobierno pone Ibs. 500 anuales para completar 
dichos salarios y sufragar á los otros gastos del Esta- 
blecimiento. Brisbane, Ipswich, Toowoomba, Marybo- 
rough y Rockampton, han hecho uso para sí de esta 
concesión. Los alumnos de las Escuelas gramaticales 
de Brisbane, se han distinguido mucho en los exámenes 
de competencia para los honores Universitarios. Los 
premios que se acuerdan en estas ocasiones, tienen el 
valor de 100 Ibs. por año, durante tres años consecuti- 
vos. Se hallan abiertos á los estudiantes de menos de 
19 años, con dos años de residencia en la Colonia. Las 
becas que facultan al premiado á obtener tres años de 
instrucción en las Escuelas gramaticales (Colegios de 
Instrucción Secundaria), son, generalmente, disputadas 
por los alumnos de las Escuelas primarias. Las caliñ- 
caciones necesarias para candidatos, son: asistencia á 
una Escuela del Estado durante 18 meses, y asistencia 
diaria regular durante los seis meses anteriores antes 
de la competencia, y edad menor de 14 años. En 1880 
unos 26 niños y 10 niñas obtuvieron este premio. Las 
niñas tienen en Brisbane una Escuela gramatical muy 
concurrida (Colegio de 2° Grado). Instituciones análogas 
se hallan establecidas en Maryborough y Rockampton. 
En 1881 se contaban 340 Escuelas primarias en 
actividad, comprendiendo 219 Escuelas investidas 6 
del Estado; 97 Escuelas provisionales, 1 reformada 
y 21 no investidas. El número de Maestros empleados 
era de 975, de los que 512 eran varones y 463 mujeres. 
El número de^alumnos enrolados era de 43,305. La asis- 
tencia media diaria era de 24,000; de ellos, 12,431 niños 
y 11,387 niñas. La suma invertida en la enseñanza 



~ 259 — 

durante el año, fué de 108,565 Ibs. El costo medio de la 
educación por niño es de 2 Ibs. 17 chs. (14 duros). 
El valor empleado en edificios de Escuelas, era de 
cerca de Ibs. 150,000 (700,000 duros). Las Escuelas y 
Colegios privados pasaban de 71, con cerca de 200 
entre Maestros y Profesores, yf 3,853 alumos de ambos 
sexos. Hoy se cuentan 6 Escuelas gramaticales, 2 en 
Brisbane, y en Ipswick, Toowoomba, Maryborough y 
Rockampton, una para cada ciudad. Pasando ahora á 
la enseñanza industrial y mecánica, se cuentan en 
Queensbnd 27-Institutos Mecánicos ó Escuelas de Artes 
y Oficios, 1 Biblioteca Pública, 1 Instituto mecánico y 
2 Institutos Mineros (donde se enseña la Minería). 
Estos establecimientos cuentan con 3,822 suscritores, á 
razón de 5 duros al año, y con 50,000 tomos en sus 
bibliotecas. Los auxilios que reciben del Gobierno, 
no pasan, á lo mas, de 4,000 Ibs. cada una, habiendo, 
en 1881^ todo lo invertido por el Estado en estos ¡Esta- 
blecimientos, alcanzado solo á Ibs. 35,000. 

Por lo que es á los productos de agricultura y de la 

ganadería, el total de tierras cultivadas en Queensland 
llegaba á principios de 1882 á 128,015 acres, distribuidos 
como sigue: Trigo 5,708 acres; avena 88; 'cebada 256; 
papas 5,086; heno 16,926; maiz 44,109 acres; caña 
dulce 20,224 acres; mijo y otros granos 313 acres; 
algodón 619 acres, ariruta 137 acres, tabaco 46 acres; 
sorgho 240 acres; pastos artificiales, inclusa alfalfa, 7337 
acres; viñas 347 acres; bananas 410 acres; pinas 164 
acres; naranjas 253 acres; diversas cosechas 893 acres; 
hortalizas y jardines 2638 acres; tierras en barbecho 
8,591 acres. Los productos de estos cultivos en dicho 



— 260 — 

año fueron trigo 223,243 bushels; avena 2081 bushels; 
cebada 31,433 bushels; heno 23,501 toneladas; papas 
16,177 toneladas; maiz 1,409,607 bushels; algodón 
125,736 libras; azúcar 15,861 toneladas; ariruta 280,38 
libras; tabaco, 300 quintales en hoja seca; vino 85,455 
galones; uvas 568,5(jl libras; bananas 706,560 docenas; 
pinas 53,564 docenas; naranjas 300,000 docenas. La 
estadística de la ganadería ya la hemos dado en otra 
parte. La principal maquillarla empleada en las estai:icias 
y chacras de la colonia fueron: 250 máquinas de vapor 
con la potencia de 2500 caballos; 23 máquinas de pre- 
parar ariruta; 2127 entre majaderas y de.sgranadoras de 
maiz; 244 cultivadoras; 18 prensas de borujo; 4375 
arados perfeccionados modernos: 8 grandes arados á 
vapor, 60 máquinas de cosechar; 865 escarificadores; 31 
máquinas de patente para lavar ovejas; 60 máquinas de 
trillar; (3 prensas de tabaco; 88 prensas de vino; 220 
pren'sas de lana. 

En 188L se contaban en Queensland 6,599 runs ó 
estancias, comprendiendo una área de 23 ,000,000 de 
acres por los cuales percibía el gobierno una renta de 
170,000 libras esterlinas. La tasa media déla renta en 
toda esta vasta área por milla cuadrada es de 14 1|2 
chels. (3 1,2 duros). En los distritos poblados esta 
renta es de algo mas de 10 1[2 duros por milla 
cuadrada. 

El área selectada y adquirida como propiedad sola- 
riega ó en compras condicionales en 1881 llegó á 
795,858 acres, habiendo recibido la Corona en pago de 
una parte de su valor libras esterlinas 387,833. De 
esta área 75,101 acres fueron adquiridos como propie- 



— 261 — 

dad solariega (de obligada residencia, liomstead) y 
350,999 acres en compras condicionales, siendo un 
aumento de 147,561 acres sobre el año anterior. Quedan 
aun abiertos para selección general, 22,898,833 acres; 
y 1,794,366 acres para áreas solariegas. El monto de 
tierra vendida en remate en dicho año, fué de 81,714 
acres dando un producto de 100,197 libras esterlinas. 
Con la mira de descubrir un remedio para contener el 
destrozo del trigo por el polvillo ó tirón (rust) el go- 
bierno ofreció una recompensa de libras esterlinas 
1000 al que lo descubriese. Se han indicado algunos 
preventivos, que están en via de ensayo. 

He aquí algunos datos especiales respecto á la esta- 
dística de la Industria del azúcar en Queensland en e\ 
año de 1881. Estension de la tierra cultivada de caña 
17,521 acres; área de caña espriraida, 12,306 acres; 
azúcar producida 15,564 toneladas; producto medio de 
azúcar por acre, 101 arrobas 5 libras; miel obtenida 
602,960 galones; rom destilado 201,111 galones; azúcar 
exportada 7,721 tone'adas; rom exportado 68,792 ga- 
lones, 83 trapiches de azúcar y 9 destilerías de caña. 
Estas cifras muestran un aumento de 3326 acres en el 
área consagrada al cultivo de la caña de azúcar; y una 
disminución en su producto de 3,150 toneladas de 
azúcar, cuya deficiencia se atribuye á la severidad 
escepcional de las heladas, habiéndose perdido por 
esta causa muchos acres de caña. 

Pasando ahora á las riquezas minerales del Queensland, 
el primer descubrimiento del oro tuvo lugar en Canoona, 
á unas 35 millas de Rockampton. 

En 1867 el gobierno habia ofrecido una recompensa 

17 



— 262 -- 

de £ 1,000 al primero que descubriese lavaderos aurí- 
feros susceptibles de ser explotados con cuenta. Esto 
condujo al descubrimiento temprano en dicho año de 
varios campos auríferos; y en Setiembre se estrajo en 
Gympie una pepa del peso de 100 Ib. y del valor de 
4,000 £ cerca de la superficie. El cuarzo aurífero de 
Gympie es muy rico y muchas de sus vetas se traba- 
jan con cuenta, 

^. Ya conocemos los veinte minerales auríferos de esta 
colonia y sus nombres. Hoy la superficie de las esca- 
vaciones en aluvial se halla en disminución, consagrán- 
dose mayor atención á la esplotacion de las vetas de 
cuarzo aurífero. La estadística minera de 1881 es como 
sigue: Estension del terreno aurífero esplotado 15,725 
millas cuadradas; número de crestones de cuarzo aurí- 
fero independientes 1,578. Número de mineros europeos 
3,591, de ellos 3,046 ocupados en la esplotacion del 
cuarzo y 545 en escavaciones; chinos 4,731. Total de 
mineros 8,322. El producto total del oro en 1881 fué de 
267,1.36 onzas, con un valor de 934,976 £. Utilidad 
media por minero en dicho año £ 113 El rinde menor 
del oro por tonelada de cuarzo alcanza á 9 adarmes 
11 gramos; en el campo de Cermont, este rinde es de 4 
onzas, 7 adarmes y 9 gramos por tonelada, mineral de 
Gladstone; la media es de 1 onza 11 adarmes 12 gramos 
por tonelada. La cantidad total de cuarzo molido fué 
de 105,753 toneladas, siendo su rinde 166,572 onzas de 
oro. El precio de costo de la molieida varia de 6 
chelines por tonelada en Ravenswood, á 2 Ib. 10 che- 
lines en Stheridal y Gilbert (de 12 reales fuertes á 12 
V2 duros). El oro de Palmer obtiene el mayor precio 



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de £ 4 por onza; el mas bajo precio lo tiene el de 
Stheridge, que solo se paga á 3 £ onza. 

En 1880, hubo una merma de 21,420 onzas en la 
producción del oro con relación al año anterior. Pero 
desde 1881 adelante, la producción del oro ha mejora- 
do. La estadística de la maquinaria y demás útiles 
empleados en la industria aurífera, es como sigue: 
137 máquinas de vapor de la potencia de 1,703 caba- 
llos, empleadas para extraer, aventar y moler el cuarzo; 
6 máquinas de moler ó trapiches son movidas por 
caballos de sangre; 12 cnddles; ICO ivUms; 119 whips; 
366 esclusas, tornos y cajas de esclusas; 40 máquinas 
de aventar, lavar y elevar; 9 máquinas de perforar la 
piedra, 629 head of stamps (mazos de machacar); 6 
eradles ó cunas de amalgamar con azogue; valor aproxi- 
mado del mate rial £ 268,940. Los derechos de minas 
concedidas se