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Full text of "Vida y escritos de fray Bartolomé de las Casas"

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A. ■ 



VIDA Y ESCRITOS 

DK 

FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS 

OBISPO DE CHIAPA. 



VIDA Y ESCRITOS 

OK 

DON FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS 

OBISPO DE CHIAPA 

rot 

DON ANTONIO MARlA FABIE 

Bl LA iCAMIlA DI U IlSItlIlá 



TOMO II 



MADRID 

lypBENTA nE ItlGDEL GINESTA 
nll« <e C»Bpo«MM, ai ■. K. 

1879 



./. 



• • 




ADVERTENCIA. 



Los documentos que componen la colección de jus- 
tificantes de la biografía del P. i).. Fr. Bartolomé de las 
Casas, obispo de Chiapa, que forman este volumen, es 
de tal interés , que no cabe exagerarlo ; como podrá ver 
el lector, en su mayor parte aquellos proceden del Ar- 
chivo de Indias de Sevilla, y debo manifestar aquí por 
segunda vez mi gratitud al Sr. D. Francisco Juárez, que 
desplegó, una actividad y un celo en su búsqueda, dig- 
nos de los mayores elogios. De la Biblioteca de Palacio 
¡)roceden los Discursos apológicos de Vargas Machuca, 
que ven ahora la luz por primera vez, y después de im- 
presos he sabido que en la misma Biblioteca existe otro 
«ejemplar de la misma obra, que parece el traslado en 
limpio del borrador del autor, de donde hubieran po- 
dido sacarse algunas variantes que hubieran mejorado el 
estilo del texto. También procede de Palacio el original 
de la Destruycion de las Indias, que se dice ser obra del 
V. Bartolomé de la Peña. El Sr. Gayangos me ha facili- 
tado, además de las interesantes y hasta ahora descono- 
cidas réplicas de J. G. de Sepúlveda, al Opúsculo titu- 
lado, Lo que se sigue es una disputa ó controversia, etc., que 



TI 

publicó Las Casas en Sevilla en 1552 , la interesante 
carta bilingüe á los dominicos de Chiapa; j por último 
de la Biblioteca nacional de París, y por medio del 
Sr. A. de Morel-Fatio adquirí el texto de la carta de 
Las Casas al P. Miranda, publicada con grandes modifi- 
caciones por Llórente, y que á más de su contenido es 
tan importante por la persona que la escribió 7 por aque- 
lla á quien se dirigia, y que tan lamentable fin tuvo; á 
todos los nombrados debe el público, más que al que 
suscribe, el conocimiento de tan interesantes y peregri- 
nos escritos. 

Antonio María Fabib. 




APÉNDICES. 



APÉNDICE I. ' 



CONTCnTACION DB LA DESCENDENCIA DE FERNANDO OSTIZ. 

Viudo Femado Ortíx de Dofla Ana Snarez de Toledo sa pri- 
mera mager , passó á segundas bodas con Dofia Catalina de laa 
Casas , á cuya ascendencia dio principio en Sevilla Guillen de Ca- 
stus , (^Tallero Francés , de la Casa de los Vizcondes de Limoges, 
que se bailó en la conquista de Sevilla; tuvo repartimiento en 
ella, 7 es ¿ quien Argote de Molina en el cap. 85. lib. 2. llama 
Guillen Begh, y Don Pablo de Espinosa en el Teatro de la Santa 
^lesia de Sevilla, discurso 4. nombra Guillen de Casaus el viejo, 
fundador de la Capilla de Santo Tomé, en la nave de los Cavalle- 
ros, que era en el sitio que aora el Sagrario nuevo, y por averia 
desbaratado la Iglesia para la nueva f&brica, dio á sus descen- 
dientes en satisfacion la que llaman de los Cálices, como advierte 
el mismo Don Pablo en el discurso 12. llamada assi , por ser passo 
ala Sacristía en que se revisten los Sacerdotes. Pedro Mexia, en 
un apuntamiento suyo nota en este linage, entre otras prerogati- 
vas . la de aver tenido la Tesorería Real en el Andalucía, por algu- 
nas generaciones , y aver gozado el Don , quando no pendía de propio 
miñtrio; y pudiera añadir la de aver sido Vassallo de los señores 
Reyes. Su continuación no me consta, hasta el tiempo del señor 
Rey Don Alonso el Onzeno, en que suenan Don Bartolomé, y 
Don Guillen de Casaus, hermanos, y ambos Veintiquatros de Se- 
villa , cuyas firmas he visto en papeles de la ciudad , de la Era 
de 1388, año de Cbristo 1350, y otros antes y después. De ambos 
entiendo aver ávido sucession , pero es mas conocida la de Don 
Guillen , que siguiendo la voz del señor Rey Don Enrique el Se- 



1 Del libro del analista de Sevilla , Zúfiiga , titulado : Dt «curto de lot Ortizei, 
Tomo II. 1 



gundo, passó por su maudado á Francia, como emparentado 
nquel Rcyno. á solicitar las Armas auxiliares con que bolvió, de 
que es autor Pedro Mexia en el apuntamiento citado, y tI 
casado con Isabel de Creas, sobrina del Condestable Boltran Cía" 
quia. hija de Monsiur de Creus, por su notable hermosura La; 
mada In Belmana, que significa, la bella Aurora: y fueron su 
liijos Don Guillen deCasaus, 6 Isabel Belmana, que por los ofl( 
do 1367, casarou con Alonso Fernandez, y María Femande 
hijos de Francisco Fernandez , y Leonor Pérez, progenitores de ! 
Casa de Fuentes, como escrivcn los Geuealogistas todos, y qued 
notado en el ^ G. De Doa Guillen de Casaus, y María Fcruande 
que traxo en dote el Donadío y Torre fuerte do Gómez de Carde 
poblado de veinte veziuos francos, como escribí con cita del prí- 
vilegio del señor Rey Don Enrique el Segundo. No me consta 
numero cierto de los liijos, fuóronlo Guillen de Casaus . qao coi 
8u padre , y abuelo, fué Tesorero mayor en el Andalucía, y Vela 
tiquatro de Sevilla. Del veo deducida la Cosa , que entró en In de 
los Perazas Martclea, y por ellos en loa Herreras, Condes de la 
Gomera; y assi lo siente el Coronista mayor Don Joseph Pellicer 
en el memorial de los señores de Fuerteventura, pero entiendo, y 
tengo en mi apoyo vn Árbol original de Gonzalo Argotc de Moli- 
na, que está equivocada esta linea y que no procede sino de. 
Juan de las Casas , 6 Casaus (que assi indifereutcmente proom 
ciava, y usó siempre) otro hijo de Don Guillen de Casaus; y 
Isabel Belmana, que me consta por escritura del año de 1394. qi 
citó en la Cusa do los Marmolejos de Torrijos , aver sido casad 
con 8ancha de Orta , hija segunda de Alonso Fernandez de 
Marmolejo , y de Juana de Orta su mugor, primeros fundador 
del Mayorazgo de Torrijos, cuyos hijos fueron Guillen de Casao 
el que adquirió el señorío de las Islas de Canaria , y su herma 
Doña María , muger de Hernán Peraza. Otro hijo de Don Guille 
de Casaus, y de Isabel Belmana, fué Alonso de Casaus, VelntfS 
quatro, y Fiel Executor de Sevilla, Alcayde de Priego, por los 
años de 1409. de quien ay memoria en el cap. 73 de la Crónio 
de señor Rey Don Juan el Segundo, el qual casó con Leonor di 
Marmolejo, cuyos padres ignoro, y fueron sus hijos Guüleo 



Casaus, Pedro de Casaus, Dean de la Santa Iglesia de Sevilla, 
Doña Juana, Monja en el ConTento de Santa María de lasDaeBasi 
7 Doña Mayor, que casó en la ciudad de Écija con Pedro Diaz de 
Gayas. Todos los q&ales, nombrándose hijos de Alonso de Casaus 
y de Leonor Fernandez del Marmolejo , compraron del Convento de 
Santa María de las Dueñas las partes de señorío de Cromez Carde- 
ña , y otras legitimas paternas, que tocaban á la hermana monja, 
por escritura fecha en Sevilla en 16 de Julio de 1430. ante Fernán 
Goncalez, escrivano publico. Guillen de Casaus, el mayor, se 
nombra en la misma escritura Jurado por Triana. Después fué 
Yeintiquatro, y Fiel Executor, señor de Gómez Cárdena, y ca- 
sado con Doña Blanca de Guzman, de quien tuvo (creo que único) 
á Alonso de C^isaus , que tubo los mismos oficios , y señorío , y 
murió peleando con los Moros en la batalla de las Lomas de Má- 
laga, aviendo sido su muger Doña Beatriz MaraVer C^^rra, 
bija de Juan Ramírez Cegarra, y de Doña Isabel Belmana su mu- 
gér, y tenido muchos hijos, y hijas, el mayor Guillen de Casaus, 
cuya varonia legitima se <M)nswva en Don Guillen Pedro de Ca- 
saos, Cavallero del Orden de Calatrava, Veintiquatro, y Secretario 
mayor de Sevilla. Otro, Diego de Casaus , "cuyo matrimonio, y 
sacession referiré en otro parágrafo. Doña María de Casaus, mu- 
ger de Jumi Ortlz de Guzman, como queda dicho arriba; y Doña 
Catalina de Casaus , muger de Femado Oitiz , todos , con su ma- 
dre, el año de 1494. otorgando los maridos de las hijas , vendieron 
eo 14 del mes de Mayo la Torre , y Donadío de Gómez Cárdena 
á la Condesa de los Molares : y fueron otros , Fray Alberto de las 
Gasas , Religioso gravissimo , y General de) Orden de Santo Do- 
mingo , que siéndolo murió en Yalladolid el año de 1544. y yaze 
con bulto alto de mármol , y epitafio Latino en la capilla del Ca- 
pitulo, del Real Convento de San Pablo de Sevilla, sin que hasta 
aora (que yo aya visto) alguno de los Coronístas le aya sabido 
ciertos los padres. Otro fué Bartolomé de las Casas , que fué Clé- 
rigo, y passó á las Indias, señas, que juntas al cómputo de los 
tiempos , á la identidad del nombre , y linage , me certifican de 
iT«r sido aquel célebre Obispo de Chispas , acérrimo defensor de 
!oa Indios , y que se engañan los que le hazen hijo de un Fran- 



cisco de Casaus , que no conozco , como es el Maestro Gil Gon^!« 
Uávila en su Teatro de aquella Santa Iglesia. 

Femando Ortíz, y Doña Catalina de Casaus. tubleron híjí 
ünico á Alomo Ortiz, en quien Doüa Juana de Leyva sa tfa, 
hermana de su padre, por su testamento el año de 1504. en 13.j 
días del mes de Mayo , que otorgó en Sevilla ante Francisco d< 
SogTira, fundó Mayorazgo , y Patronato de ciertas haziendas et 
Valencina de Alcor, con cargo del entierro, y Altar de Doñí 
Leonor de Zúñifía la Buena, que tuvo en la Capilla mayor de Sai 
Francisco, con ciertas Capellanías, y gravamen del apellido de 
Leyva; con que desde entonces se llamó Alonso Ortiz de Leyva. 
cuyo apellido atraxo ¿ los Züñigas la excelente Matrona Doñi 
Juana García de Leyva, muger del gran Diego López de Zúai| 
y madre del santo mártyr Don Gonzalo, que fué hija, como 
prueba el Coronista mayor Don Joseph PelUcer en el memorial de 
la Excelentísima Casa de Miranda, de Don Sancho de Leyva, 
señor de la casa de Leyva, y de Doña María Diaz de Cevallog sn 
ranger, y nieta de Don Juan Martiuez de Leyva , y de Doña Maríi 
Tellez de Leyva, señores de la misma Casa, bisnieta de Don San- 
cho Martínez de Leyva, el valiente, llamado Bracos de hierro^ 
por su gran fortaleza , que después de averse hecho famoso ea^ 
España, passó con cmbaxada, y quedó sirvieudo al Rey EduardoJ 
Tercero de Inglaterra donde dize el Coronista, fué Capitán (íe>Jtf-* 
ral del fínj Eduardo Tercero , y se halló en las dos batallas de Pore- 
lieis, en los ofios de 1343. ;/ de 1356. Casó con Madama Isabela, 
hija natural del Rey, ávida en Isabela de Suffolch, Condesa de No- 
lumberland. Assi lo afirma George Bice en su historia, Tomás Can- 
liibrigense en sus Varones ilustres, y Fray Loren<:o de Ayerue, y 
consta de los epitafios de la Parroquial de la villa de Leyva, donde 
se ven sus bultos, y entierros de alabastro. Por este casamiento \ 
traen los Leyvas en sus Armas las tres Oíifos de Oro en campo] 
roxo, que son las Reales de Inylatcira. Y aunque este casamiento 
estaba escrito por otros geuealogistas . era con el gran error do 
hazer á Doña Juana García de Leyva hija de los que fueron sus 
bisabuelos. Por ella Don Juan Ramirez de Guzman, en el libro 
de las descendencias del Santo Rey Dou Femando , deduce á 



todcw los Zúñigas la sangre de aquel glorioso Príncipe, por avcr 
sido el Rey Eduardo Tercero de Inglaterra bisnieto suyo , por la 
iufonta Doña Leonor su hija; y de la señora Reyna Doña Juauu 
su segunda muger, que casó con el Rey Eduardo Primero , padre 
de Eduardo Segundo, y abuelo de Eduardo Tercero. Si se bus- 
cuso oste género de afectar la sangre Real, muchas lineas coro- 
nadas se pudieran traer ú estas genealogías. 

Alonso Orliz de Leyva casó coa Doña Isabel Moxía de Morillo, 
lilja de Juan Mexía de Morillo , y de Dona Blanca Ortiz de Giiz- 
mau BU muger, que (como queda dicho oa c. ^ 4.) fué hija do 
Femasido ürliz de Gminan , y de Doña Leonor Ossorio su muger. 
«Juan Mexía de Morillo fu6 hijo de Pedro de Morillo Villalobos, y 
do Elvira Mexia su muger, y descendiente por varonía, de Aznar 
de MoricUo , uno de los docieutos Cavalleros del repartimiento de 
Sevilla; de cuyo apellido, y Armas eacrivc Argote de Moliua en 
el cap. 89 del lib. 1. Tubo Doña Isabel Mexla hermanos á Juau, 
y AJoDBO Mexía. cuyas sucessiones acabaron; y á Doña Catalina 
Moxia, muger de Pedro de Pineda, tambieu sin sucessJon que 
pcrtaanexca. Todo lo qual se verifica por gran número de eacritu- 
ras ; y por la del testamento de Alonso Ortiz de Leyva , que paseó 
cu Sevilla ante Gómez Alvarez do Aguilera, Escribano píiblico, 
en 18 de Enero de 1547, que fueron sus hijos , y de Doña Isabel 
Mexia sa mujer, Aloiiso Ortiz de Leyva, que sucedió en la Casa; 
Francisco de Züñiga, de quien no parece aver ávido sucession; 
Pray Alberto de Casaus, Religioso de Santo Domiugo, á quien 
Don Juan Ramirez de Guzmau equivoca con el General de Santo 
Domingo, hermano de au abuela; y Doña Juana de Leyva, y 
Doña María Casaus, Monjas en el Convento do Santa Clara, del 
Ordeu de San Francisco ; Fernando Ortiz que murió sin sucession 
ax Tida de sus padrea. 

Don Alonso Ortíz de Leyva , sirvió desde sus tiernos años al 
señor Rey Don Felipe Segundo en Italia, y en las Galeras de 
KKpaña, donde fué Capitán de Infantería. Militó también en lu 
Éujccion de los Moriscos de Granada ; por cuyos servicios le hizo 
' ' liel Corrcgioiieuto del Potosí, y Presidencia de laa Char- 

:■-' con Doña María do Guzman y Roelas, hija de Don 



AloDBO Pérez de Guzman, y de Doña Inés Peraza do Ayala , «o- 
ñores de Tormlva. de quien fueron sua hijoa, Don Alonso Ortii 
de Leyva, Don Juan Ortiz de Leyva, que de ambos hablarú des- 
paes separadameute; Dou Francisco Pérez de Guzman, que ouó 
con Doña Costanca Mezia de Sandoval su parieuta . y tuvo hijoo. 
que murieron niños; Don Fentando Ortls deZúñiga y Let/va. qod 
aviendo alcanzado muchos papeles , y por ellos singular conoci- 
miento de los Ituages do Sevilla , tratando esta materia con critica 
censura, se hizo monos bien visto que merecían sus noticias, de* 
xando exemplo de que las genealogias , solo cabe en hombres 
tales lo que mas ilustra, y que la demasiada iuapeccioa do las 
ugenAs , tiene mucho mas de nociva , quo do decente. Muriii ea 
Madrid, retirado algunos años después. Dou Pedro, y DonGenS- 
nimo fueron Religiosos do la Orden de Sau Francisco, y Doña 
Isabel, Doña Inés, y Doña María, Monjas en el Convento do 
Santa Clara. 



LINAOK Y DESCENDENCIA DE LOS CONQUISTADORES DE SEVILL.V 

POB D0.\ JUAN RAMÍREZ DE OUZMAN , VEINTICUATRO 

DE DICHA CIUDAD. 

Biblioteca colombiot, estante B. 4.* . U9. S.— PJrr.iTn XI del capítulo XI. 

Deuetidencia (le Doña Luisa de Menchaca, vunjcr de Franeueo 
de Casaus. 



Doña Luisa de Menchaca, hija del Licenciado Francisco 
Menchaca, Comendador de Torres y Cañizares, en la orden do 
Santiago, y de Doña Gregoria Marmolojo jLaso de la Vega, su 
mugcr, como se ha referido en el J{ antes, casó con Francisco do 
Casaus, hijo de D. Guillen de Casaus . y de Doña Inea Ponzo de 
León , y nieto de Alonso do Casaus , Veintiquatro y Fiel executor 
do Sevilla, que se bailó en la Batalla de lus Lomas do M&kga, 
adonde murió, y fué uno de los que Ueuaron las vai^s del Pallo 
cuando el Rey entró en Sevilla ; y do Doña Beatriz Scgarra Ma- 



r&Ter, sa mager, hija de Joan Ramírez Segarra, y de Isabel de 
Velmidia, sa mager, de la Cassa de Fuentes, y segundo nieto de 
Oailleo de las Cassas, y de Doña Blanca de Guzmany Sandoval, 
sa mnger; y terceto nieto de Alonso de las Cassas , Alcayde de 
Pri^o, y caarto nieto d&D. Guillen de las Cassas, Alcalde mayor 
de Sevilla, y Thesorero mayor del Rey D. Juan el segando ; coias 
foeron todas las Islas de Canaria *, hermano deD. Bartholomé de 
las Cassas y de D. Pedro de las Cassas, Dean de la Santa Iglesia 
de Sevilla , que dicenqae procedieron de D. Guillen de las Cassas. 
Rico-hombre y Tlzc<Mide de Limoges, estado qae á el presente 
está incorporado en la Cassa Real de Francia, cuyo entierro es en 
la Capilla de los Cálízes de la Santa Iglessla de dicha ciudad , y 
coias Armas son cinco Roques colorados en campo de oro, y en 
orla azul cebo cauezas de Águilas de oro degolladas ; y los dichos 
Dofia Luisa de Menchaca y D. Francisco de Casaus , tubieron por 
hijos á 

1. D. GalUen de Casaus. 

2. Doña Inés Ponze de León , que casó con Francisco Nuñez dé 
Xerez, Veintiquatro de Sevilla, y fueron Padres de D. Francisco 
de Oasans, y de D. Sebastian de Casaus, que fué Theniente de Al- 
guacil mayor de Sevilla, y Capitán de Infantería de la dicha ciu- 
dad, que casó con Doña Cathalina de Sandobal, hermana de Garci 
Thello de Sandobal, de quien no tubo hijos; y en Marina, una 
donzella de su casa, tubo áD. Francisco de Casaus, Thesorero y 
Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla. T en otra ha D. Guillen 
de Casaus y á otros. Fueron también Padres los dichos Doña Inés 
y Francisco Nunez, de D. Guillen de Casaus y Silva, que fué De- 
positario General , y casado con Doña María Poncor hermana de 
D. Melchor de Andrada, Clérigo, uno de los Patronos de la Capilla 
de Son Pedro, y fueron Padres de D. Francisco de Casaus, que 
fué Alcalde mayor de Sevilla, y Capitán de Infantería de la mili- 
cia de ella, y de Doña Inés Ponze de León, muger de D. Guillén> 
Pedro de Casaus, cauallero del ¿uito de Calatraua, hijo' de don 



. I La hacienda de esta casa enlró por luatrimoaio ea los condes de Lanzarote 
7 la Gomera. . 



8 

Alonso de Casaus, Veintiquatro de Sevilla, y de Dofia Blanca daj 
Vallejo, su mugcr, con succasiün; y de otra bija casada y do oíta] 
Monja. 

3. Do&a Gregoria de Casaus, que casó con Martin Sánchez] 
de Áibo, coa la sucessiou que so Tcr& luógo : D. Guillen de CasAusí 
sucedió en la Cassa, y fué Gobernador del Estado de Ossoqb. y 
casó con DoQa Isabel de lUescas , Hermana de Juan Nuñcz de 
Illcscos , Señor de Fuente de Cantos , y hija do Alonso de Uler- 
eas y de Doña Isabel de Alba, su muger, fundadores de la Capilla 
de San Francisco, que está á la mano derecha como se entra ci 
dicho Convento , arrimado á otra que lo está á la mayor, que la 
testiñcan la Inscripción do lo alto de ella y do la losa; y tubicroaj 
por hijos á 

1. D. Francisco de Casaus. 

2. Don Alonso de Casaus, que casó con DoQa Blanca do Va< 
llejo, hija de Hernando de Vallejo, y de Doña Isabel de Rivera, su 
muger, hija de Luis de Cabrera y de Doña Blanca do Rivera, su 
muger , hija de Pedro de Rivera y de Doña Ana Scgarra, su mugcr, 
y fueron Padres de D. Guillen Pedro de Casaus, Cavallero duH 
áuito de Calatraua, y de Doña Mayor Ana de Casaus, que cas<j 
cou Fernando Vallejo, hijo mayor de D. Juan de Vallejo Solix, 
Veintiquatro de Sevilla, y do Doña Luisa de Casaus , bija do Mar- 
Uq Sánchez de Albo, sin hijos, y de Doña Isabel de Casaus, qao 
casó cou D. Lorenzo de Rivera, su Primo, Cavallcro del áuíto de 
Santiago, hijo de D. Bernardo de Rivera, Thcniente de Alguacil 
mayor de Sevilla, y como el hijo, Cavallero del úuilo de Santiago, i 
y de Doña Mayor Vallejo, su muger, y tubloron por hijos á donj 
Bernardo de Rivera, Cauallcro del áuito de Alcántara, y familiar ' 
del Santo Oflcio de Sevilla, y D. Guillen Pedro, casó con Doña 
Inés Ponze de Lcon y Casaus, hija de D. Guillen de Casaus, De-I 
positarlo General, y de Doña María Ponce, su mugcr, con su- 
cesión. 

3. Doña Isabel de C&saus, que casó con D. Pedro de Riuera, I 
y fueron Padrea de D. Diego de Riuera y de D. Guillen de Casaus, | 
que ambos son Casados y tieuen hijos. 

4 . Doña de Casaus, muger do 



9 

D. Francisco de Casaos, sucedió en la Gassa y faé llamado el 
Bablo, 7 el que dicen que el dia de San Gerónimo mató á don 
Jorge de Portugal . casó con Dofia de Casaus y Albo, 

hija de Martin Sánchez de Albo y de Dofia Gregoria de Casaus, 
su muger, y tubieron por hijos á 

1. Doña Luisa de Casaus. 
Dofia Luisa de Casaus sucedió en la Cassa, y casó con D. Juan 
de Vallejo Soliz, Veintíquatro de Sevilla , y tubieron por hijo 
único á 

1 D. Femando Vallejo Solíz, llamado Anión, que sucedió en 
la Cassa, y es Patrón del Convento de la Encarnación , y familiar 
del Santo Oficio, y casado con Dofia Mayor Ana de Casaus, hija 
de D. Alonso de Casaus, Veintiquatro de Sevilla, de quien no 
tiene hijas. 

Párrafo VII del capítulo XXXIII. 

Descmdaicia de Doña Beatriz Segarra , muger de Alonso de Casaus. 

Dofia Beatriz Segarra Mará ver, hija de Juan Ramírez Se- 
garra y de Isabel de Belmafia, su muger,- como se a referido en 
el § 2.", casó con Alonso Casaus ó de las Casas , Veintiquatro y 
Fiel executor de Sevilla, que se halló en la Batalla de Las Lomas 
en tiempo del Rey D. Femando el Catholico, y fué uno de los ocho 
Cavalleros que llebaron las varas del Palio quando el Rey entró 
en esta ciudad. Tuvieron por hijos á 

1. Guillen de Las Casas. 

2. Diego de Las Casas, que casó con dofia Mencia de Zúfiiga, 
hija de Juan Ortiz de Zúfiiga, y de Dofia Juana de Avellaneda, 
su muger y nieta del Comendador Alonso Ortiz y de Dofia Mencia 
de Zúfiiga , hija del Obispo D. Gonzalo de Zúfiiga y de Dofia Juana 
de Ley va , su muger : y fueron Padres de Alonso de Casaus , que 
casó con Dofia Juana de Sosa y Guzman y tubieron á D. Rodrigo 
y á D. Pedro de Casaus, que murieron sin succession, y á Dofia 
Mencia de Zúfiiga que casó con Gonzalo de Armenta y fueron Pa- 
dres de D. Alonso de Armenia, Familiar del Santo Oficio de la 



10 

Inquisicioa de Sevilla, que cnsó dos vezes, In I.* con DoBa Ana ■ 
Jacinta de Zúñiga, sin succession; la 2.' con DoBa Mcucír do' 
Medina, hermana de D. Alonso Tello del Guzman del &Tlto de Ca* 
latrara y Familiar del Santo Oficio, de quien tubo una hija quo 
murió niüa ; y la dicha Doña Mencia tuvo más por hermana á " 
Doña Francisca Monja en la Conzepcion de San Juan de la Palma. 

3. Doña Cnthalina de lasCasas, que casó con FernandoOrtiz do 
Zúñi^ , con la succession queso verá en su casa y linaje do Ortií. . 

4. Doña Leonor de Casaos quo casó dos veces , la primera cou I 
Payo Marino de Rivera que estaba viudo do Doña Cathalina Or-í 
liz Martel , y tuvieron por hijos á D. Pedro Afán de Rivora, y ái 
Doña Inés de Rivera, quo casó con D. Juan de Guzman, llamado J 
cl Pelado , y fueron Padres de D. Pedro de Gozman y Rivera, quo] 
casó con Doña María Melgarejo; y fueron Padres de D. Juan do] 
Guzman y Rivera, con In succession quescponeensucasaylinagoj 
de Guzman y de Doña María Davales que casó con Hernán Darías^ 
de Saabedra , y fueron Padres de Doña Sancha de Guzman y 
Saavedra que casó con D. Diego Ortiz de Avellaneda de quien y 
de 8U succession se haze memoria en la casa y liaage de Ortiz. T 
Pedro Afán de Rivera casó con Doña Leouor de Toledo, hija de 
Pedro Afán de Toledo , Señor de la Torre , y de Doña Leonor do 
Toledo su 2.* muger, hija del Señor de Higares, y fueron Pa-, 
dres de Doña Cathalina de Toledo . que casó en Ezija con don] 
Juan de Inés trosa Cárdenas , y fueron sus Padres D, Juan de loes- 
trosa Cárdenas y Rivera, Abuelo del Conde de Arenales, como so^ 
verá en su casa y linage do Inestrosa. La 2.', estando viada laj 
dicha Doña Leonor de Casaus, casó con Pedro de Rivera el viejo, 
y entre otros hijos tuvieron á Diego Ramírez de Rivera , quo 
casó con Doña Juana de Sotomayor , y fueron Padres de Doña 
Leonor de Rivera, que casó con D. Luis Tello de Guzman y 
fberou Padres de D. Diego Tello de Guzman del ávito de Santiago 
con la succession que se pone en su Casa y Linage de Tello. Y fue- 
ron también hijos de la dicha Doña Leonor y del dicho Pedro de 
Rivera, su marido, D. Pedro de Riveraque murió sin succession ; y 
Doña Francisca de Rivera, que casó con Diego do la Torre, Hijo 
de Bernardo de la Torre y de Doña Beatriz del Águila, su muger, 



11 

de quien tuvo la soocession qae se ve en la Casa y Linage de 
Rivera. 

Gailien de Gasaus saccedió en la Casa, y casó con Doña Incs 
Ponce de León , tuvieron por Hijos á 

1 Francisco de Casaus. . 

2 Doña Beatriz de Sagarra, que casó con D. Pedro de Guzmon 
hijo de D. Pedro Ponce de León y de Doña Mencia de Züñiga, su 
mager, de la casa de los Guzmanes, deD. Juan dé Guzman, el Pos- 
thumo, y fueron Padres de D. Rodrigo Ponce de León, que casó 
con Doña María de Armid, y tuvieron por hijos á D. Pedro do 
Guzman, y á D. Gerónimo de Züñiga que murió Canónigo de la 
Santa Iglesia de Sevilla, y & D. .Manuel I^once de León, Fray le 
augustísimo y á Doña Beatriz de Guzman, que murió sin succes- 
ñon, y á Doña María de Guzman que casó con el Licenciado Ca- 
brera , Alcalde de Casa y Corte. T D. PedrQ de Guzman fué Cava- 
lloro del ávito de Santiago y passó á las ludias y casó con Doña 
Haría Caveza de Yaca,- y fueron Padres de Doña María de Guzman. 

3. Doña María de las Casas , que casó coii Juan Ortiz , Señor 
del Mayorazgo de Palomares, como se verá en su Casa y Linage de 
Ortiz. 

4. Doña Juana de las Casas que casó con Beltran de Escobar, 
y fueron Padres, entre otros hijos, de Doña Mayor de Casaus, que 
C8SÓ en Ecija con Alonso de Eslava del Abito de Santiago y á 
Garci Tello de Sandoval del de Calatrava , y fueron Padres don 
Chrístóbal Félix de Eslava, que casó con Doña Mariana Tello. 
hermana de Garci Tello de Sandoval, y tuvierpu por hijos á don 
Alonso de Eslava que casó con hija del dicho Garci Tello, y de 
Doña Dainiana de Pineda, su 1.* muger, coq soccession; y de 
Doña Mayor de Eslava, muger 2.' del dicho Garci Tello, sin Hijos. 

Francisco de Casaus succedió en la Casa; Casó con Doña Luisa 
de Menchaca, hija del Lizenciado D. Francisco de Meochaca, del 
Consejo de su Magestad y de Doña Gihegoria Marmolero Lasso de 
la Vega , su muger. Tuvieron por Hijos á ' . 

1 D. Guillen de Casan*. 

2. Doña Inés Ponce de León q^e casó .con Francisco Nuñcs 
de Xerez, hijo de Fernando de Xerez y de Inés Nuñes de la Tor- 



12 

re. su tnuger: y fueron Padres de D. Francisco do Casaus y Xc-I 
rcK y de D. Guillen do Casaus y Silva, y de D. Sebastian de Ca- 
saus que fué Teniente de Alguacil mayor y Capitán de lof&nterla J 
que casó con Doña Cathaliua de Sandoval, hermana de Garcl] 
Tello de Sandoval, que estará viuda de D. Balthazar de Porra^J 
sin hijos, y cu Do&a Isabel do Yaldes, hija del D. Femando de 
Valdes y do DoQa Leonor do la Peña . su mug-cr. hija do AlonsoJ 
de la Vega y do Doña Elvira de Herrero, su mugcr. y Vismiet 
de Pedro de Valdes y de Doña Isabel Diaz, su inuffer, tuvo por 
Hijo, fuera de Matriraonio. á D. Francisco de Casaus, Tbezororo y 
Canónigo de la Santa Iglesia de Sevilla. Y en una Donzclla de suj 
Cñn llamada Maríuu turo á D. Guillen do Casaus. Y D. Ouillcu 
de Casaus y Silva fu6 Depositario general , y casó con Doña Mar¡< 
Ponce, hermana de D. Melchor de A.ndrada. y fueron Padres d< 
D. Francisco do Casaus y Silva , que fué Alcalde mayor do Sevi- 
lla y Capitán de lufautcría de la Milicia de ella; y de Doña lue 
Ponce de Lcon , mugcr de D. Guillen Pedro de Cassus. del ávit 
deCalatrava, y Vcintlquatro de Sevilla, liijo de D. Alonso de 
Casaus , Veiutiquatro de Sevilla . y de Doña Blanca de Vallcjo, mi\ 
muger, con succeesion, y de otra hija casada y otras Monjas, de 
Guillen de Casaus, succedíó cu la casa y fuó Gobernador del Estndki 
del Duque do Osuna, casó con Doña Isabel de Illescas, her-< 
innna de Juan Nuñcz de Illescas, Señor de Fuente do Cantos, 
nmbus Hijos de Alonso Nuñez de Illescas y de Doña Isabel dn 
Alvo Alemán, su mugcr: tuvieron por Hijos & 

1. D. Francisco de Casaus, llamado el Rubio. 

2. D. Alonso de Casaus, que fu6 Yeiutiquntro de Sevilla 
Procurador Mayor de los Negocios de la dicha ciudad, que cas< 
con Doria Blanca Vallejo. hija de Fernando Vallejo y de Doñí 
Isabel de Rivera, su muger. y fueron Padreado D. Guillen PcdroJ 
de Casaus, del ávlto de Calatrava , que casó como se a dicho cot 
Doña Inés Ponce, hija de D, Guillen de Casaus y Silva, y de 
Doña María Ponce, su mugcr, con succession, y de Doña Ma- 
yor Ana de Cmsus. que casó con D. Fernando de Vallejo, hija 
mayor de D. Juan de Vallejo y Solís y de Doña Luisa de Casaus 
y Alvo, su mugcr, sin hijos, y de Doña Isabel de Cosaus y Rlvc- 



13 
ra, qne casó con D. Lorenzo de Rivera, dd arito de Santiago, 
hijo de D. Branardo de Rivera, del mismo ávito, y de Dofia Mayor 
de Yailejo. su mager, y faeron Padres de D. Bernardo de Rivera, 
del ¿vito de Alcántara, y de D. Femando de Rivera. T los dichos 
D. Alonso de Casaus y Doña Blanca de Yailejo, su muger, tavie- 
roa más por hija á Doña Blanca de Rivera, que casó con D. Pedro 
de Pedresa, * Yeintiquatro de Sevilla, y Señor de Dos Hermanas, 
con hijos. 

Dofia Isabel de Casaus, que casó con D. Pedro de Rivera y 
Torre, y faeron Padres de D. Diego de Rivera y de D. Guillen de 
Casaus , de quien se haze memoria en la Casa y Linage de Rivera. 

Descendencia de Casaus, que casó con 

D. Francisco de Casaus, llamado el Rubio, succedió en la Casa, 
y fué el que dicen que en el dja de San Gerónimo mató á D. Jorge 
de Portugal, y casó con su prima hermana , hija de Martin Sán- 
chez de Alvo, y de Doña de Casaus , su muger, y 
tuvieron por hija á 

1. Dofia Luisa de Casaus , que succedió en la Casa y casó con 
D. Juan de Yailejo Solis, Yeintiquatro de Sevilla, y faeron Padres 
deD. Femando Yailejo, que casó, como se a dicho, con Doña 
Mayor Ana de Casaus, hija de D. Alonso de Casaus, Yeintiquatro 
de Sevilla, sin hijos. 



En el tomo XII de papeles genealógicos, que está en el estante 28 , 88, 49, 
de U Biblioteca Cotombina, se dice lo que acontinuacion se copia: 

Del linage de los caballeros del apellido de las Casas ó Casaus, 
linage oiiginario de Sevilla , que escribió el Sr. Pedro Megla. 

El Bienaventurado é Santo Rey D. Fernando, ganó á Sevilla, 
no tanto con las gentes castellanas é Leoneses , sino también con el 

I Según nota moderna al margen del original, este D. Pedro fué padre de 
O.Alonso de Pedrosa, pñmcr marqués de Dos Hermanas por merced de Car- 
los n, quien casó con Dofia María de Casaus Ponce de León, su prima, hermana 
deD. Francisco de Casaus, VieDlicuatro de Sevilla, y tuvieron á D. Pedro Ma- 
Dttcl de Pedrosa, segundo marqués de Dos Hermanas, que casó con Dofia María 
Eosa y Cerda , y tuvo cuatro hijos. 



14 

ayuda de muchos Cavalleroa 6 Señores de Francia, Flondes, A 
manía , Italia , como parece por los repartimientos del dicbo SeÜo; 
líey D. Fernando; mas eu el del Rey D. Alonso el Sabio, qne eS' 
tan en el Archivo de la Santa Iglesia de Sirllla , que ea ellos 
ven Caballeros y Señores destos líoynos de Castilla, León , Portu- 
gal , Aragón, y los de Francia, Alemania, Italia, como dicho es, 

Entre loa grandes Señores que de Francia vinieron y ereda- 
rou gran Sc-Borío, fué D. Guillen, coudo de Limoges, en Fraxicia 
Confirma los privilegios dados por estos Reyes , Padre ó fixo , qua 
tiene la ciudad eu su Archivo con sello de oro é plomo, do dice: 
D. Guillen , conde de Limogos , vassallo del Rey, con firma. Y 
esto entre los Grandes é Ricos ornes conflrmadores *. 

Eu ambos repartimientos referidos de los Reyes D. Fernando 
el Santo, y D. Alonso el Sabio, su fOjo, parece haver Tenido tam- 
bién dos parientes muy cercanos del conde de Limojos , llamados 
cl uno Guillen y el otro Bartbolomé Gassaus, que eu castellano ^^ 
suena y es lo mismo que decir Cassas. Y assi, unos mismos her-^H 
manos, y parientes, hijos de un padre é madre llamarse uno 
Cassas y otro Cassaus, uno á lo Francés y otro á lo Castellano, 
conforme se acomoda cada uno , pues cl apellido es uno mismo. 

No es mi propósito escrivir deste Linage las sucessiones de las 
varonías, cassamlentos , porque, á la verdad, no es fácil ni üun po- 
sible á persona que no sea del Linage , y sepa apartar de los do^j 
hermanos Guillen y Bartolomé que de ambos hay copiossislma 
suecession en esta ciudad y todo el Andalucía y eu Castilla, Indiaa, 
Italia, Flandea, donde han passado ¡lustres hijos dcsta familia. 

Solo quiero, pues , justamente me he excusado de las succea- 
sioues como eu otros Linagcs tengo fecho, decir algunas singula- 
ridades notables dcste Linage. 

Lo primera , quo en todas edades y tiempos, en todas acoionea 



• En los ordcnamientoa del fuero de Sevilla, parece que el Roy D. Alfonso XI, 
crió loí Fieles cicculores y dio uno dellos A Bdrthoionie du las Casa.». Y fwr el 
ordcnAmiento parece averse continuado cs»e ollcio ó ertc linage fasta los lleves 
Calh6liooj, donde Guillen y Alonso do la« Casas facen y condrman ordeaamleuto 
por oomísMo del los Rayes, Alfoiuo de las Casas , Alguacil mayor. 



15 

de paz j gaenra, que con autoridad de esta Ciudad aya tepido , en 
todas han interrenldo Gavalleros Cassaus ó Gassas , como en las 
memorias. Historias que tocan ¿ Sevilla, hallando Capitanes, 
Begidores, Alcaldes Mayores, Justicia, Fieles ezecutores. 

La segunda, que siempre se han conocido casas Principales 
de niuchoB Mayorazgos de su Tlvienda. 

La tercera, que siempre han tenido oficios de Regidores, Al- 
caldes mayores, y quando el Rey D. Alfonso XI criólos fieles exe- 
cutores de ovilla y su tierra , fué uno el Maestre de Santiago de 
Portugal , y entre otros cavalleros á Bartholomé de las Cassas^ 
como parece en el Ordenamiento antiguo, que está en el Archivo 
de la ciudad. 

La cuarta , que desde el dicho Seflor Rey D. Alonso onceno acá, 
de que ay papeles auténticos, siempre fueron Tesoreros mayores 
del Bey en el Andalucía , y Jueces mayores entre las causas gra- 
ves entré cavalleros, y en grandes negocios; que como estos no 
se sogetaban alas Justicias ordinarias, y entonces no avia Au- 
dienciaa ni chancellerias, avia peligro entre grandes hdmbres de 
tomar las armas en sus diferencias ; y en estos casos los Reyes 
cometiañ á tres 6 cuatro cavalleros del lugar do nacia la diferen- 
cia entre sus vecinos, y eUos componian las diferencias, y daban 
cartas de lo acordado, para titulo de las partes; y en muchas 
dellas, está D. Guillen de las Cassas, el viejo, el mozo y otros 
(leste Apellido *. 

La quinta, que ha más de 300 alíoB que tienen titulo de Don, 
que sino era Grande ó Rico Home, no lo podia tener, y esto, dado 
por el Rey. Assi se vio quando la presa del Rey chico de Granada, 
por el conde de Cabra y Alcayde de los Donceles, llevaron al Rey 
preso i la corte los dos. Tío y Sobrino. El Rey Cathólico y la Rey- 
na les ficieron favor de que cenassen una noche á su mesa , y rece- 



• En tiempo del Rey D. Juan el segundó se hacia guerra á loe Moros comar- 
uoos del reyno de Granada, desde Sevilla, y se bailó que Guillen de las Casas 
era el naás poderoso cavallcro de Sevilla, en amigos y riquezas, y le dio el Rey 
la villa de Mootilla, que estaba en la frontera, dexada de moros y cliristiaoos; y 
por aver enfermado la dexó, do que oy fueron sefiores , con otros lugares. 



Ifi 

biesseD ciertas Contías de Juros para ambos , y titulo de Doo 
el Alcajde délos Donceles que no le tenia '. 

La sexta, que los más dcste Linago bau conservado los uom- 
bres de Guillen , y Bartholomé por sus primeros Parientes. 

La séptima . que siempre han casado, y dado nasamieata 
los Linages más illustres de Sevilla, j fuera della: Y dexada la 
sangre que dieron á la Casa de los Sefiores Girones, Condea de 
Urefia, Duques de Ossuna, que esta ellos se la tomaron, y des- 
ciende toda la nobleza de EspaQa dcUa ; y siempre los Scñore 
Duques los han reconocido por paricutcs, y preciádoso dallo, le 
hnu dado gages, oficios, favores sin faltar tienipo '. 

Entre estos grandes casamientos que ha tenido esta Casa, 
debe señalar por la antigüedad , el que trocó cou la casa de lo» 
Señores de Castillcja de Talhara ; dando Alfonso Fernandez , flxo 
de Francisco Fernandez . á quien el Rey D. Enrique Segundo e« 
sus privilegios honra tanto , que gasta en referir grandes servi- 
cios fechos al Rey D. Alonso onceno, y á 61 grandes elogios, pre-i 
mjáudolú con vassallo que le dú. Casó Isabel Belmana, hija de"^ 
Guillen de las Cassas, Tesorero mayor del Rey. y recibió paraj 
su hijo, llamado también Guillen, á María, hija de Francisco] 
Fernandez. 

Avia passado á Francia Guillen de las Cassas, como de nación ' 
Francés, y tan noble por el Roy D. Enrique, para el llamamiento 
de la gente do aquel reyno contra el Rey D. Pedro ; vino casado 
con una señora Francesa , llamada Isabel Belmana , sobrina del 
Oondestublo Monsieur Beltran de Claquin , hija de Monsieur du 
Creus. Llamáronla Belmana, por la excelencia de la hermosura: 
quiere decir. Bella aurora 6 mañana. Diéronle gran dote y favo- 
res, y una hija del mesmo nombre, llamada Isabel Belmana, casó ' 
con Alfonso Fernandez: coa el Dote so compró la Villa de Fuentes 
que incorporaron en el Mayorazgo con ciertos llamamientos, y i 



I En la corúojca del Rey D. Juan el Eegundo, aAo 9, cap. <3, se hace meo' 
cion de cavalleros dcste linagc, 

t Ca lodos ávitos que hs ávido en Sevilla, Canoont, Ézija, Lasvido informa' j 
cioo deüte linage de Cassas ó Ciusaus. 



17 

entre ellos , qnerecibiessen las armas francesas que son flores de 
lis, como lo avian hecho los Mendozas, con las Limas de Aragón, 
y qoe pues Faentes era suya, se llamassen de Faentes *: pnes 
qneria apellido de Castilla en sn casa *. 

Tres cosas illostran los Linages materialmente, fuera de las per- 
sonas, que esas bastará ayer tenido á Fr. Alberto de las Cassas, 
General de la orden de Santo Domingo, que está enterrado en 
San Pablo de Sevilla, en el capitulo, en sepulcro de marmol: y & 
Fr. Bartholomé de las Cassas 6 Cassaus, obispo de Chiapa, Apóstol 
de las Indias. 

Digo que las tres cosas illustres son : Oñcio, Cassa y Capilla; de 
los Oñcios y Cassa, está dicho. La Capilla, en la Iglesia Mayor, de 
nna parte, D. Alonso Jofre Tenorio, Almirante de Castilla; de la 
otra D. LopeDiaz de Baeza, señor deYiscaya; todos tres fueron 
capilla real, y se dio en trueque la Capilla de los Cálices, en la 
Iglesia Mayor. 



En la ol»a nunoserita titulada Hijot ütutres de StviZ/a, por D. Justino Ua- 
tola y Gavlria , oi sa tomo I , pág. 19, «parece lo siguiente: 

Alfonso de Casaus, llamado vulgarmente Alfon de las Casas, 
caballero rico y esforzado , á quien el Rey D. Juan el II.* concedió 
por cédula de 29 de Agosto de 1420, fecha en Avila, la conquista 
de Canarias, Tenerife y la Palma, en obsequio de la Santa Fe y 
de la corona , en qoe le hacia donación solemne de aquellas islas 
para él y sus succesores con el Señorío civil y criminal, justicia 
altki y baja, mero y mixto imperio, según refiere Viera Clavijo, 
en sa Bitíoria de Canarias, tomo 1.°, folio 411. 

En la p<g. SO dd mismo lomo, dice lo riguieote: 

I.* Alonso de las Casas, caballero poderoso de Sevilla, á quien 
el Infante D. Fernando, en la menor edad de su sobrino el Bey 



* Fuentes: apellido en Serilla. 

* Coa del Sr. de Fuentes. 

TOM JI. 



18 

D, Juan el U.', queriendo asegurar á Priego, dio su teneñc 
cu 1409; pero habiendo enfermado en el camino, los moros se 
apoderaron del lugar; por lo que al punto acudió Alonso de las 
Casas, y halláudolo ya desalojado y quemado, lo rehizo á síu costa, 
manteniendo su tenencia importantísima á la defensa de la fron- 
tera, por cuyos méritos, creando el Infante en Sevilla nuevos, 
fíeles cxccutores en 1410 , fué uno de ellos nuestro sevillano do 
Diego Ortiz de Zúñiga, en el a&o de 1434, hablando de los tesor 
roa mayores de Andalucía, escribe la ascendencia del Alcayde d< 
Priego, y dice fué hijo de Guillen de las Casas y María Fernan- 
dez y Nieto, de otro Guillen de las Casas y de Isabel de Oreos 
llamada la Belmatia. Alonso estuvo casado con Doña Leonor Fer- 
nandez de Marmolcjo, de quien nació Guillen de las Casas, Al- 
calde mayor de Sevilla, Señor que fué délas Canarias, como dic 
el mismo Ziñiga en el año inmediato citado, lo que se debe tener 
presente para evitar la confusión que hay en esta familia, en la 
que se encuentran muchos do unos mismos nombres y apellidos^ 

II,* Alonso de las Casas, parece Nieto del precedente, y Pa 
de Fr. Alverto de las Casas, Geueral de la orden de Santo Do^ 
mingo. Fué Veintiquatro y Fiel executor de Sevilla , y señor di 
Donadio de Gómez Cárdena, el que murió en la batalla de la 
Axarquia de Málaga, cu 1483; consta que en el antecedente de 481 
gozaba lanza do acostamiento, por lo que acompañó al Roy 
socorro de Alhama, y en el de 1478 halló que Alonso de las Casa 
fué uno de los Veintiquatro que llevaron el Pallo en el Bautismo d« 
Principo D. Juan. Mas como quiera que no puede probarse la 
identidad de la persona, hay riesgo de confundirlo con otro de 
mismo nombre y apellido, que se dice quedó prisionero en la 
misma batalla do la Axarquia, juntamente con nuestro ftsístent 
y demás caballeros do Sevilla. 



19 



APÉNDICE II. 



«MAJíCAS.— DESCniPCIONBS Y POBLACIONES, — ^7. 



Ifoi Ylostre é mol Marineo Señor:— Paes abemos Rezibido 
Ju nened de Dios , Nuestro SeQor, en aberaos traído al muí 
Rci c SeQor nuestro aeatos susUeinos ó señoríos , por la 
Jda del qual tenemos gn'&n conñanza qoo todas las cosas serán 
puestas cQ estíJo jasto é conformo ala boluntad de Nuestro Scfior 
Dio», por "■" nosotros quesiroos hazerle al8:un serbízio enlo ¿ 
nosotros , lucante á Nuestro Estado , é lo hazerle saber el es- 

io de aquestas partes quanto alo espiritual , de donde se puede 
ir qucl dafio que ha beaido cu an tóalo temporal ; ó estohare- 
I, por que tenemos mucha esperanza é conñanza, no sola mente 
!0 oonf (sucia justa é Reta de su Alteza, enpero délas costancíaa 
Jos quelo an de cousejar, por que por uuebas tenemos ser per- 
loiuui qoo por uingun interese tenporal, ni por amistad, ni por 
' otra alguna pasión querrán posponer el bien de sus ánimas, entre 
los qoalea k V. mni Ylustre Seüoria, como á persona principal 
tatn lodos ellos, emos querido enderezar esta carta, encl qual 
d ai ó el DO de todo el bien dcstos R«inos é señoríos de su al- 
i: por tanto, i V. raul Ylustre SeQoría encargamos la conzien- 
"üM, por la pasión quel Hijo de Dios por nosotros padeszió, que 
acnenle del dia estrecho de juizio euel qual todos abemos 
paresxer para dar quenta del mal que hezimos, 6 del bien 
dexamos; ¿ por beutura us bordad que nosotros asi lo qucre- 
fnos, qofll Remedio de tautas miserables ánimas, que por culpa 
oonieieros pasados an ido al Yufierno é agora siempre bau, 
aperando para ser Remediadas por las personas que 
Y. moi Ylustre SeQoría couesoa otros seSores . Enesto no 



20 

gastamos más tiempo, por que creemos hallar las boluntados mal 
aparejadas k todo lo que de parte de Dios les dijéremos. 

A nuestras personas queremos que V. mui Ylastre Sefioria 
dé el crédito que bé ques Razón, teniendo por zierto de nosotros 
que beoimos aestas partes, no por más de por ollar ¿Tesa, é 
cate cruziBcado, con deseo de partizipar alguna cosa de su pa- 
sión, i asi es que si diziendo é afirmando lo que diremos, no fuese 
berdad, en grabe pecado mortal incurriríamos, que seria lebantar 
testimonio k nuestros cristianos , délos quales todo el sustenta- 
miento corporal Hezibimos , i besto arlamos sin esperar gananzia 
alguna que pensar se pueda por ello; lo qual por ninguna lia se 
debe creer de nosotros, quescribiríamos sino aquello que sabemos 
sor bordad , lo de bista por bista , ó lo de oída por oída, dando las 
personas de quien lo oimos. 

Abrá mui Ylustre Señoría 25 años, poco más 6 menos, quel 
Reí D. Hernando, que Nuestro Señor tenga en su Gloria, cnbió 
H descubrir catas tierras, é llegados á esta isla los que así enbid, 
de 2 ó 3 carabelas que truxeron , no les quedó sino una questo- 
biese buena para poder tornar á España , por lo qual fué nesze- 
sario dexar aquí parte déla gente, que fueron 40 hombres, en 
una como fortaleza de madera; los quales, hiendo la manse- 
dumbre délos indios no curaron de guardar la fortaleza queles 
quedó k cargo asta que bolbiesen de Castilla: mas antes se áiG- 
rOD á andar por la tierra , no juntos, sino de 2 üd 2 é de 3 ea 3, 
é tales obras hizieron alos naturales indios , quellos los mataron 
¿ todos 40 , é aun que ninguno dellos quedó para tomar Razón 
cómo los habían muerto, crese que por delitos que los cristianos 
hizieron, los mataron los indios, por ques una Regla esta mol 
probada cuestas tierras, que todas las vozes que todos los cris- 
tianos au llegado alas tierras délos indios, antes que délos cris- 
tianos tobiesen notizia , los trataban los indios como ¿ Angeles, 
dándoles quanto les demandaban é quanto ellos tenían; de hecho 
los indios pensaban que heran Angeles heñidos del Cielo, é que 
las belas délas naos , heran las alas con que abian bajado , é los 
cristianos, por el contrario, adonde quiera que an llegado, en 
pago dolos beneflctoa Rezebidos, les tomaban eus caaas 6 ma- 



21 

, é bijupara torpea huflos, por lo qual se cree que lo mismo 
qoerrlan bazer estos sobre dichos 40 que cnla tierrra quedaron, 
6 pensando ser Ricos del oro que los indios tcninn , antes que loa 
icrisUajJos blntesea de Castilla, se derramaron por toda ella de 2 
co2, é do Sen 3. 

La aegunda bes blnleroo á poblar esta Yak 1. 100 hombres: 
B£ios fueron Rczibídos délos indios como Angeles, como dicho 
tef)^, dándoles aloa cristianos quanto les demandaban ó sirbién- 

»dolc3 á toda BU boluntad ; esta berdad es tan notoria á quantos acá 
Ltnicroa . que ninguno aliamos que della aia discrepado , aun que 
más malizioso sea; 6 este haze mucho al coso para ber la poca 
colpa que los indios an tenido en sa destruizion , ó la mucha 
cauaa, immo total, que los cristianos an dado. Siendo los cristianos 
desta manera tratados por loa indios , entran por la tierra así como 
lobos B;i' 'itre los corderos mansos, ó como heran gentes 

lofl que -- -.- -:11a Tinieron aeste hecho no temerosos do Dios, 
maa mucho fíanosos é Rahiosoa por dinero, é llenos de otras mu- 
aazias pasiouea , comenzaron á Ronper é destruir la tierra por 
tales c tantas maneras que no dezlmos. pluma por lengua no basta 
•Uu contar, de tal manera que dola gente que se pudo contar que 
i6 UQ queuto ó cien mili personas, todos son destruidos ó de- 
lÍBipadoc: quenoai o! dozc mili ánimas con chiquitos ó grandes, 
btojoa é mozos, sanos é enfermos; que fuesen tantas estas áni- 
mas . ffop'imoslo del adelantado D. Bartolomé, hermano del Al- 
te V¡«»jo, que Dloshaia. quel mesraolas contó por man - 
del Almirante, quando una rez los quisieron atributar, como 
«bajo «ediri; ó ieodo de aqu! un Religioso ala corto sobro el 
mcamo caso & zertlficnr al cristianísimo Rci D. Hernando • que 
aactro Selior tenga en su Gloria, dizieudo una bez ante el Señor 
do Burgos que loa indios que cuesta isla se abian aliado, 
na quento ó 100.000 ánimas, á que ia no quedaban sino 
do 40.000 , 61 dixo que no creía ser tuntas; enpcro, que bien 
[a que acrion 600.000, agora fuesen COO.OOO . agora fuesen 
tais do 2 quentoa, como otros muchos an afirmado délos que 
«I prinzipio Tloicroo , que an dicho queslaba esta Isla toda tan 
poblada como la tierra de Scbilla, vea V. muí Ylustrc Sofioria, 



ai DO los óbiesea muerto, aun que no sacara cada uuo od un año 
sino an castellano, quelo pudiera sacar en qu&tro dias, para su 
Alteza, quántos mili castellanos de Benta tubiera destas partes quo 
no tiene; é sí se mostraran á gustar las cosas de Castilla, si tra- 
bajaran allende desto de sacar el oro para las conprar : pues d 
oro nunca falta , sino falta la g^ente para lo sacar ; ó si estobiera 
mejor poblada la tierra, que no liecba desierto , como agora está, 
qne andan por ella 60 leguas que no topan una persona & quiea 
puedan saludar. 

Las causas que al prinzipio obo, muí Ylustre Señor, para matnr 
tanta numerosidad de gentes , fueron estas : la una, creer todos 
los que acá paasaron , que por ser estos gente sin fee podian indife- 
rente mente matarlos, catibarlos, tomarles sus tierras, posesiones 
é señoríos ó coses, é dello ninguna conzienzia se bazia; otra, ser 
ellos gentes tan mansas é PaziQcas, é síq barmas: conostas se jun- 
tó, ser los quo acá pasaron ó la maior parte dellos el escoria do 
España , gente codíziosa é Robadosa. 

Las maneras que de matarlos tobieron fueron las siguientes: 
cnel prinzipio, como dicbo es, los indios Rczibicron alos cristia- 
uDs con mucho amor, dándoles todo lo que tenían é buena mente 
podian; pero ellos, no contentos desto, metíanse entrellos Robán- 
dolos c dcsposeiéndoles de quanto tonian , tomáadol<:^ sus propias 
mugeres 6 hijas , ú matando dellos quantos querían , uo para miis 
do para probar sus espadas ; é aqui es bien que V. mui Ylustre 
Señoría sepa algunos casos en particular, de muchos 6 inOnítos 
que se podrían contar: acaeszit!! que traiendo zicrtos castellanos 13 
ó 14 indios consigo . uo sé que enojo le izo ano délos indios, 
por el qual enojo determinaron dclo ahorcar, ó aquel ahorcado 
mandaron aotro que quitase aquel del lazo questaba hecho 
cala soga 6 se colgase él , ó hizolo , ó asi al terzero, etc. : final 
mente, por esta forma los ahorcaron á todos 13; esto oleron dos 
Religiosos de Santo Domingo auno délos mesraos que fué en- 
cUo , quelo contaba como alabándose dello; de aquel, mui Ylustre 
Señor, noté la gran malicia délos cristianos, é la gran sinplizi- 
dad délos indios. Iten, iendo ciertos cristianos, bioron ana in- 
dia que toóla uo Diño euloa brazos que criaba , c por quo un 



23 

perro qnellos Ilebaban consigo abia hambre, tomaron el nifio 
bÍTO délos brazos déla madre, echáronla al perro, é asilo despe- 
dazó en presenzia de su madre; destas cosas, no diez ni veinte 
acaeszieron, pero mai machas que contar no se podrían; dizcn 
questte qae al presente gobernaba no podía Remediar estos males, 
por qae se le abían alzado la mitad délos Castellanos con nn Ca- 
pitán qae hizieron, qae se llamó Roldan; Riéndose los indios por 
estas maneras afligidos délos Castellanos, quisiéronlos hechar déla 
Isla, é tomaron por medió no sembrar para comer,' por que faltando 
los mantenimientos ellos taviesen por bien de se ir; pero los Cas- 
tellanos gastaron las labranzas quellos tenían para si, comiendo 
ó destraíendo, de forma queles faé forzado alos indios morir 
de hanbre , ddi^ qaal murieron tantos , que no había quien ando- 
biese por los campos de hedor; fué otra manera, que como enesta 
tierra no había bestias , ni otro animal ninguno que fuese maior 
qae an conejo, usaron los Castellanos délos indios en lugar de 
bestias para pasar sus cargas de unas partes aotras de sus 
mantenimientos, é llebibanlos cargados 60 ó 70 leguas; la carga 
qae cada uno Uebaba heran dos arrobas, é como no Uebaban Ropa 
estos tristes hombres , sino sobre sus desnudos pellejos , hazian- 
seles mataduras como á bestias enlas espaldas; é el establo que. 
de noche les daban los Requeros quelos traían , hera el campo 
al sereno, el mantenimiento hera algunos gusanos ó Raizejas 
quellos se buscaban, por que sí déla carga que Uebaban obierau 
de comer, en 60 leguas se la comieran: llegados al cabo déla 
jomada tomábanlos á cnbiar á sus tierras sin mantenimiento al- 
guno, é de ciento que abían hido cargados no tornaban bibos diez; 
ó por que acaeszia alguna bcz que llebando un cristiano 20 ó 30 
indios cargados, é atraillados délos pescuezos, unos de otros, 
alguno Roía la trailla, é dezaba la carga é huía, ínbentaron los 
cristianos llebar consigo un perro alano , é por que no se despease 
el perro, Uebábanlo dos indios á qucstas, en una destas camas 
que llaman amacas, é en uyendo el Yndio acometíanle el perro, 
el qual antes que llegasen aél lo destripaban: é esto hazian los cris- 
tianos por que ninguno les osase huir , é para semejantes efectos 
heran tenidos los perros cu harta más estima que no los indios; ó 



24 

m&s balfan: entre otros casos, que azerca dostas cargas pasaron 
machos, fué ano digno de ser llorado, que nn mal abentorado cris- 
tiano llebaba una bez tres indias cargadas , é cansó una dolías, 
é él de despecho de que abia caneado, dióle de cuchilladas, ó 
mat<Sla, é Repartió la carga alas otras dos; cansó la segunda, 
hizo lo mismo, é por consigntente la tefzera; flnal mente, ¿ to- 
das tres las mató: de aquí puede V. muí Ylustro Señoría notar en 
que tanta estima se tenia matar dcstos indios, 1, ni 10, ni 1.000. 
É dotro caso que se sigue: teniendo el Comendador Mayor un 
hombre loro por cozinero , tenia para que llebasen las ollas ó sar- 
tenes 6 aparato de coziaa 20 ó 30 indios, en lugar de mulos, 
é si con alguno se enojaba, el dicho negro ó loro hecbaba mano do 
nn puQal que tenia , é cortábale la cabeza , é esta pena le daba . é 
gi le dozian por qué lo hazia, dezia él que no le había dado sino 
una bofetadilla : ental que se traia por Refrán enc£ta isla. «Dios te 
guarde déla bofetadilla de fulano loro»; no sabemos cómo se lla- 
maba : fué otra manera dolos matar, mui Ylustro Señor , que al* 
gunas bezes querían hazer los cristianos para sí hazlendas, 6 
cdiflzios, ó para serbirse délos indios, prendían los caziques. 
por que ha sido gente que tenían mucho amor á sus Señores, é 
héran les mui leales , de tal manera , que por tonerloB se-guros que 
no se fuesen , bastaba tenerles preso á su Seüor, 6 serbiúnsc dellos 
sin los mantener, ó unos muertos , é otros traídos , por forma que 
asi murieron muchos. 

Fué otra manera délos matar, que esta fue mui cruel, por 
la qual murieron mui cruel mente muchos indios; para lo qual a 
de sabor V. mai Ylustre Señoría, queen esta tierra a abido 
2 guerras questan nombradas, ó alos indios que enestas se 
catibaron llaman csclabos, 6 bísta la verdad por sus prinzipios, 
juzgará V. mui Tlustre Señoría, silo son ó no; la una llaman 
de Ygnei , é la otra de .Taragua; la de Yguei fué por esta manera: 
acacflzió que los cristianos querían labrar, ó labraban una for- 
taleza aquí cueste pueblo de Santo Domingo, qu»?s el prinzi- 
pal desta Tala, para la qual abian menester cazab!, ques el 
pan desta tierra, é obra de 40 leguas de aquí, ó 30 enla punta 
dcsta isla, la primera tierra biuieodo de Castilla, catú un pue- 



25 

blo qoe «o Iluna Vgnei, eael qual cataba an cazique harto prin- 
dp«I destm tierra, qae tenia macbaa labranzas de pan; cnbiú- 
roole 4 dezir qa« probefese de pan para labrar esta fortaleza , é 
Beipoodió qoelc plazia , « así enbiaron un Capitán por la mar coa 
ozEi Ctnbela, qae se llamaba Salamanca, é los indios, por man- 
dado de 8U cazique, se la cargaron de pan con macho plazcr 
artaabezes: acaesztó queste Salamanca, por mostrar la ferozi- 
dad 6 craeldad délos cristianos, Hebó consigo nn viaje nn 
delM qne amba dije que tenían enseñados á desbarrigar 
ios, c saliendo ala plaia sacó consigo el perro; é andaba el ca- 
lae eoo su gente por la plaia, ¿ Salamanca acornóles el perro, 
)r fa desastre fué i topar con el mesmo cazique , el qual, antes 
perro le dexaso, quedó desbarrigado, de forma que no 
ttó lino 3 dias; hiendo los indios su cazique tan mal tratado, 
ido délas otras injurias que común mente Rezibian , que er&n 
rlfio sos mageres ¿ bijas , ó cosas, dixeron al Salamanca quo 
[faMOt que ao les plazia su conpañia , é que no bolbieso él ni 
cristiano á su tierra , ó asi se alzaron : llaman los cristianos 
- o^Tti^oa quaiido no podían audtir segura mente entrollos, 
\u3 iojustizías, ó agrabios que solían; encste medio 
ipo paB<S por alli otro capitán en una carabela, ó sabiondo quo 
i Id!" ' 'lan por esta manera, quiso entrar enla tierra cou 
tíos, conflando déla sioplizldad délos indios, alo.s 
qsala los indio* mataron, 6 aotros tres qoo tan bien aliaron en 
•iQü islcta que llaman la Saona; pues juzgue V. mui 
.V. ^-Jioria si estos indios tubieron causa justa de hazer lo que 
I, tomándoles sus mugeres 6 hijas. 6 cosas, matándoles 
mente á en sciíor, de todo ello no aliando quien les izieso 
exüa tierra; eneate tienpo dcsta guerra, é déla otra que 
i hera Gobernador el comendador maior, é asi borá de cíiia 
toé la g^uerra justa, asi que por esto casóse mobioron 
guerra atodos los de aquella parto, é no a do en- 
V. mui Yiustre Señoría enesta guerra que los indios 
poletibui, que xxi tenian armas, ni maña, sino desnudos en 
Earws ; foeroo tiuitas laa crueldades que pasaron , que sólo el 
dd jaldo so podrán eonoszcr; tomar do noche cu on bolo, 



26 

ques una caaa de paja, 500 y 1.000 dcllos, ó guardar 
puertas, é ponerles luógo de dia á cuchUIadns, como erta^j 
baa desnudos, acuchillarlos é irse; ajos quú totoaban por 
camino, cortaban á más las manos, é labraban los á eubij 
baalos dizióudolcs: id con cartas alos otros: hazian parril 
de madero é quem¿ibanlos bivos, é por que no diesen grife 
metíanles palos enla boca, euboltdanlos en paja, é poníanle 
fuego para ver como iban hardiendo ; mandábanlos despeñar 
altas peñas, é ellos de miedo que habían de los cristianos lo 
hazian: ahorcaron una bez dcla cumbre de un buio 17 ca 
qucs Juntos; cnbiábalos á llamar aquí aesta Ciudad el Ci. 
mcndador maior sobre seguro, é mandábalos despeñar ala mí 
en una costa gues aquí mui braba; estas crueldades, moi Ylna 
Señor, ó otras mui muchas que contar no se puede , fueron hecl 
cncstas tristes gentes: todas estas cosas sobre dichas, ó otras qt 
luego diremos quando diséremos dcla otra guerra de Xaragui 
supimos por Helazion de uno, quo cutre los primeros cristianos viu 
aesta tierra conel Almirante Viejo, quando bino h poblar, el qt 
so metió fraile enesta casa de Santo Domingo, ó anadia diziendc 
I esto que digo os de vista, queio mismo me alió encUo; enp 
si tomáis aotro que es de mi tiempo, os dirá otras lautas eos 
distintas délas mias, qucio no os digo todo lu que alcanzo, 
presuponed que dcstas gentes no aziamos más que de porros . 
les sabiamos llamar otro nombre »; eutro otras crueldades dixo 
digna de ser mui estimada; é fué. que quando llebaban de aquelli 
gentes catibas algunas mugcres paridas, por solo que llorabaí 
los niños loB tomaban por las piornas ó los aporreaban culas pe- 
ñas, ó los arrojaban enlos montes por que allí se muriesen : c entre 
otros acacszió, que una bez. zerca de un Rio tomó un mal homl 
castellano un niño dolos brazos de su madre por la pierna, 
echólo cncl Rio, ó allí mostró Dios un milagro, quese andubo i 
niño por zcrca de medía hora como corcho sobre el agua que no i 
undió, ontal manera , que hiendo el milagro entraron otros por ó}J 
6 diéronlo ala Madre: esto no bastante á quebrantarla maliziad^ 
los dcsljentarados cristianos, tornó el niño á llorar, ó tomólo arjué 
otro por las piernas, ó aporreólo ca una peña: fueron tantas la 



27 

eraeldades que no lleban parte ni quento, ni se pueden acabar 
sin muí grande prolijidad : por tanto , despedidos desta guerra, 
benimos ala otra que se llama de Xaragua, acaeszió eso mesmo, 
mol Ylostre Señor, enesta Tsla en tienpo del Almirante Viejo, 
questaba aquí uno conél qnese llamaba Franzisco Roldan, el 
qaal por no estar sujeto al Almirante, ó por mandar él en su parte 
enla iala, alzóse con parte déla gente quel Almirante Viejo te- 
nia, é como esta isla es mui grande, que tiene de largo 200 le- 
guas, estando el Almirante conla gente házia la parte de lebante 
enesta isla, fuese él ázia .la parto del poniente que se dize la 
probínzia de Xaragua, é aun que en aquellas partes desta isla no 
laboro, enpero los indios tenian aquellaporlamás prinzipal parte 
déla isla , donde abia muchos é grandes caziqnes , mucho de 
comer, muchas mugeres fermosas, &c., que heran todas cosas que 
Bqudlos foxítibos abian menester ^ara tender sus helas por los 
Tizios , é todos los que acá, enlas partes do estaba el almirante 
yiejo haziau algunos insultos, se acojian conel otro alzado, é 
como no castigaba 1(» bizios, mas antes los faboreszia por <0e sele 
allegase gente, cada uno hazla entre los indios lo que le pareszia é 
plazia, prinzipal mente en comerles sus haziendas. é tomarles sus 
mugeres é bijas, de forma que los indios machas bezes, si pudie- 
ran, los mataran por las injurias que dcllos Rczibian, sino que no 
osaban por el miedo quelcs abian; acaeszió.q^el almirante viejo, 
por los daños questo enla tierra hazla, tobo por bien de se Re- 
conziliar conél , é asi lo hizo : heñido pues el Franzisco Roldan 
con toda la gente de aquellas partes , é juntándose todos concl 
Almirajite , quedaron conél aUá 4 ó 5 cristianos que no quisie- 
ron venir por que tenian allá mucho aparejo para sus vizios, alos 
quales ellos se daban no más ni menos que áutes quando allá es- 
taba el Franzisco Roldan , por lo qual los indios los mataron ; vis- 
tas estas é semejantes obras que los de Nuestra nazion hazian 
enlos indios , puedo V. mui Ylustre ScQoria si los indios con 
Razón é justizia se debieron apartar délos cristianos , é alzarse é 
Bcsistírles, pues el derecho natural á ello los obligaba, prinzipal 
mente que en ningún tiempo dexaron de tratar los cristianos alos 
indios sino peor que brutos animales, ó por tanto deziau los indios 



entre si, que si allá tomaban al Comendador maior que hcra »ql 
Governador, qaelo abiaa de matar, kc; sabiendo esto el ce 
mandador maior» váse allá, no con pensamiento de los amansar, 
qaemui fázil mente pudiera, mas con gana que tenia do los es- 
truir, ó Ilebó consigo toda la gente que pudo, que fueron hasta 60 
de caballo é muchos peones , que hera gente , no sólo paro aman> 
Barios, enpero para tomar 3 islas como esta quando estaba en 
80 prosperidad, según es la mansedumbre déla gente, é man 1' 
llamar atodos los caziques de aquella comarca ala probincia 1'. 
Xaragua, donde está una gran se&ora que se llamaba Aua^Caono, 
ala qual todos b&zian acatamieuto, é llamados sobreseguro, ellos 
todos btnieron pacífica é segura mentó, ó mucha multitud dellos, 
por que son gentes que se creen de ligero, é fácil mente los cnga* 
San, é traxeron muchos presentes al comendador maior, que so 
llama Nicolás de Obando , é él mandó entrar todos los prinzipaJcs 
en un bulo, 6 el metióse COnellos, ó áuu Uebaba puesto un gumin 
enlos pechos, muí grande, ques una joia do boro qae los indios 
tíeuei4hcá por mui preciada cosa, diziendo quole abia du dnr 
ala Ana-Caona, é des quelos tobo dentro, salióse dexándolos k 
todos dentro, é tomáronles la puerta la gente del comendad'jr 
maior, qao para esto estaba aparejada, por que no buiesen. ó 
mandó atar 60 caziques aotros tantos palos do bulo ó casa 
donde los tenia enzerrados, entre los quales había alguno que no 
llegaba á hedad de 10 aüos, é mandó poner fuego al bulo é queí 
molos todos dentro , é mandó hazer una horca 6 orear aquelll 
gran señora que se llamaba Ana-Caona, ó los demás mandólos daP 
por esclabos: de aqui puede V. mui Ylustre ScBorla juzgar 
de parte de quién fu6 la guerra justa, é según los grandes estra* 
gos queste comendador maior hizo cuestas gentes, su intento 
no hera sino apocarlos de tal manera que pediesen los cristianos 
tenerlos tan sobajados é tau subjetos . que uo podloscn alzar sus 
pensamientos más de á morir trabajando en serbizio dolos cris- 
tianos , ó pudiese un solo cristiano mandar á oO ó á 100 sin temor 
alguno, como de hecho después se siguió. 

Los que fueron causa dcstas muertes todas , qae hemos dicho, 
mui Ylustro Sefior, fueron prinzipal mente 2 gobernadores que 



ac&puES uei Aunirante viejo vioieroD acsta isla , el ano delloj 
w Iknulm Bobadilla, 6 este estobo poco tiempo , el otro fué el 
OoiDeodador maíor que arriba tenemos dicho, que se llamaba Ni- 
Cttiáa de Obando, enel tiempo del qual acabecieron quasi todos los 
Hti^gos sobre dicbos , ¿ si enel tiempo del Almirante viejo, algu- 
nos dafios acacszierOQ , más faé por no tener la gente cristiana 
tanto á su mandar qaanto fuera Razou ; lo uno, por ser la tierra 
mol grmode élos cristianos andaban derromados por toda ella, no 
|iodla bien obaiar & sus males; lo segundo, por que, como dicho 
luaaos. gna parte délos cristianos se le alzaron é Rebelaron con 
tqaol Bobre dicho Franzisco Roldan, enpero, según que todos los 
I <•" en aqocl tiempo lo conoszioron gobernar la tierra, dizen del 
Dosiian tener alos indios amor como á propios hijos, ó que 
tocaiie enelioa pam los mal tratar, hera tocarle aél enlos hojos, é 
aal sin Rigor ni fuerza alguna los animaba , é animó á que binie- 
•m pagando algnn tributo á su Rei 6 Nuestro, el qual pagaron 
por arto« afios cada cual deloa caziques ó Señores dola tierra, 
se^on qac colas partea do moraba se podia» aliar bienes con 
qoe al Rei podicsen sesrbir, los que con algodón daban algodón, ¿ 
•«'tros oro. qae en sus propias tierras cojian, é asi de todas Ina 
cosas segOQ que dlcJto es; por manera que no hcrau conpe- 
mm á salir de sus tierras , como después déla ida desie Goberua- 
áút te siguió, é asta agora dura, que acojétidolos todos alos 
lugares donde d oro nasze fuera de sus tierras , é mui amarga 
manta an echo muí triste fin de sus vidas ó áuimas. 

Después de todas estas cosas, mui Ylustre ScSor, vino el nu- 
mero ddos indios á apocoreo de tal manera , que ia los cristianos 
pensaron qno vian 6 s^ura mente los podían Repartir entro si para 
se «erbir deUos, como de hecho lo hizieron , é este Repartimiento, 
molTlostre Sdüor, se comenzó por esta manera : que el comendii- 
ikr maior sobre dicho, con todo el otro pueblo cristiano que acá 
estaba, izleroo ana Información ala muí Católica Reina, do gran 
gyfía.^,\, Ti,,?\4 y»ftbel. que Nuestro Señor tenga en su Gloria, di- 
sida , jt ninguna manera estos indios podían ser cristia- 
no* ni boQir al conoBzitnlento de nuestra Santa Fee Católica, si no 
bailan á poder deloa cristianos , ú asi conbcrsando cooellos verían 



30 

las cosaa de Nuestra Fee é tomarlas lan; esto fué el color qtí* i 
cristianos tobierou para se serbir délos indios ; pero enla verc 
muí Ylustre Stíior, no hera la que ellos dezian, según el efe 
que después se siguió, que fué echarles las ánimas alos YnQemo 
por que ansí aa muerto , sin conoszimiento alguno de fee que lo 
cristianos les diesen, é los cuerpos al muladar: sino en bret 
tiempo enchirsc de oro sus bolsas ó boluntades. para tornar ello 
Ricos ¿ Castilla é dexar la tierra destruida é disipada, como á«' 
hecho ha quedado: la muí Católica Reiua Respondió queleps 
vien quelos indios viniesen á conpañia délos cristianos por 
manera, que mirasen los caziques é Señores que eula tierra abi; 
é bista la gente que cada cual dollos tenia, quele determinasen i 
cierto número de hombres para que fuesen conpelidos á benir á i 
bajar conloa cristianos, é k conbersar conellos, por intento qoo 
arriba abemos dicho : conbiene á saber, que Rezibiesen la Fee, bd- 
poTO, que seles guardase toda manera de libertad , pagándoles 
jornal 6 salario» á cada qaal , s^uo la calidad de trabajo, é 
tierra é déla pres«nte, é quo aquellos cansados ó fatigados, qué~ 
se fuesen ásu Señor é biniesen otros, de forma que siempre obiese 
indios enbucltos conlos cristianos, é asi podrían todos elloa an- 
dando el tiempo venir en conoszimiento de Nuestra Santa Fee Ca- 
tólica: encsta cédula, mui Ylustre Señor, no benia determinada 
el salario que acada uno se debía do dar por su trabajo , ui tan- 
poco el numero déla gente que acada Señor se le debía de de- 
termiriar para que binieso al serbizio 6 conpañia délos crii 
tianos, saibó questas 2 cosas se dexaban á discrezion ó áeiei 
minazion délos que acá estaban, ó gobernaban, é elloa. 
cristianos dezimos, no teniendo por fin lo que su petizion me 
traba, que hera la conbersion desta gente, sino henchir su 
sttziable apetito de oro , determinaron aquellas 2 cosas , por esta 
manera, que siendo el trabajo délas minas el maior délos traba- 
jos del mundo, é ganando un peón castellano acá 3 Reales pa 
cada un día, determináronles aollos por su salario de cada 
día 3 blancas, que aun tanto no sale, por que les daban pfl 
todo un año medio castellano de cacona que acá llaman , que i 
acá 22H Reales; üual mente, acabo de tenerlos molidos del trabaji 



31 

é el an terzio deUos. por la maior parte en cada un a^o maerto: 
dábules en cabo del afio nna camisa, aotro ana caperazo , aotro 
un peine, aotro un zinto que Ilebaba señido sobre el pellejo dea- 
Dodo, aotro an espejo; cada qaal segan qae demandaba qaele 
comprasen de aqaella poca moneda que por su serbizio les daban; 
tenían los por una demora qae acá llaman» 6 tiempo enel serbizio 
dd oto, trabajando los tan Rézia mente é dándoles tan flacos man- 
tenimientos, que de 100 qaeles daban para su serbizio , acaeszia 
no bolber los 60, omás órnenos, según que heran mejor 6 peor 
tratados; pero, final mente, el que mejor los trataba abia de 
hazer menos por cada un lAo al menos el quarto ó el quinto de- 
llos, é acaeszió muchas veces que la mitad , é alguna bez de 
300 que auno dieron no le quedaron más délos 30 , é enbiaban á 
sos Claques 6 Señores 6 incaieques. que asi llaman asus pueblos; 
la oomnn miAa que acá se tenia de nombrar esta enblada era 
& engordarlos para que bolbiesen dende á 3 meses gordos al 
trabajo, no los pocos que enbiaban, sino el numero que acada 
ano deloB cristianos hera determinado, según su estado, más 
6 móios, quele daban en su Repartimiento, que asi se nombrava, 
é ponemos enxenplo desta manera: que asi auno daban 200 indios 
en su Repartimiento, é biniendo asu serbizio, mataba coa han- 
bre dura é ásperos trabajos los 60, bolbian asu tierra 100 é 50, 
pero quando los abian de bolber al -trabajo , abian de ser 200, 
suplidos los 50, déla gente del cazique, é por esta manera vino 
atanto la disminuzion délos caziques , que ia no benian nt bie- 
nen al trabajo solos los hombres , mas hombres é mugeres , chicos 
é grandes, entanto que ningún amo queda en su tierra que pueda 
lebantar un terrón del suelo , que no benga á subir al cristiano: 
ia que la gente se iva apocando , ela codizia délos cristianos 
cresziendo , ó viniendo nueba mente de Castilla , ó algunos abiendo 
ia muerto de su cazique inbentaron nueba manera de pedir, que 
fué pedir las demasías desta manera : que si auno heran enco- 
mendados 200 indios en su cazique, é aotro 100 en aquel mismo, 
é iotro 50 enaquel mismo , que heran por todos 350 , pedian que 
ki diesen la demasía destos 350 , é si le aliaban 15 ó 20 de más, 
iMában selos todos para serbizio de aquel otro cristiano que pedia 



las demasías, de forma que se quedaba el caziqae como 
sola de melonar. 

HordenaroD heso mesmo, que las mugerea preñadas ó paridas, 
hasta los 2 a&oa do biniesen á trabajar, é asi dejábanlas nías 
paridas é preñadas, é viejos , é enfermos, ó niños en sus tierras; 
ñnal mente, todos los que all& quedaban heraa inportautes para 
trabajo alguno ; mas antes hera menester que délos trabajos de sos 
maridos 6 parientes fuesen sustentados , é aun que los cristianos 
dezian queles dejaban so color de piedad, másbera, eala verdad, 
porquedellos ningún aerbizio se podria aber, sino costa: aaS 
acaeszia que quedando enel pueblo de un caziquc 20 6 30 nifios 
de 2 años abaxo. 6 de 3, 6 de 4, ya vee V. mui Ylustre Señoría 
cómo ó quién los abia de mantener: asi de hecho acaeszia todas 
las bezes, que quando bolbian los iudioa asus tierras 4 dea^ 
cansar, b&llavan todos los niños muertos, é si alguna madre con" 
piedad de su hijo lo llebaba consigo al trabajo para allá curar 
del, el minero 6 cstanziero que tonian cuidado de los mandar ea 
el trabajo, daba tan dura vida ala madre por que no trabajaba 
tanto quanto aél plazia, que la madre hera coupelida á dqjar morir 
su hijo de hambre , no podiendo sufrir las ásperas Crueldades que 
cnella eran exerzitadas por Respeto que de so hijo tenia algau 
cuidado; eneste caso acaeszleron, mui Ylustre Señor, cosas tan 
ásperas que no pueden ser boidas de ningún 6el que con pazieuzia 
lo pueda soportar: allá vieran estar los niños al calor incorpotable 
del sol, que enesta tierra haze más que en otra, atado el pié con 
una cuerda á una piedra 6 mata, como si fuera perrillo, por que no 
se le perdiese ala madre, la boca llena de tierra y todo el cuerpo 
enpolborado as! como si fuera gusano délos qoe se crian enla 
tierra; acaeszió por muchas vezes, que viniendo la madrea daré 
mamar á bu ijo, venia el minero ó estanziero, que se dize el que 
tiene cuidado délas minas ó délas haziendas, é tomábale ala iu- 
dia el niño délos brazos, como quien se guelga conél , é arrojá- 
balo por detras á algunas peñas donde se despedazase, i bolbia 
Rezio la cabeza áber al niñodiziéndoles: «buUio», no teuian en mu- 
cho si alguna preñada tragian al trabajo, antes que se pregonase,! 
que no biniesen darle puntillazos é cozea para hazerle mober laa 



33 

i: estas é otras machas maneras se bazia cerca délos niños, 
rdood« niiigon aumento abiau enlaa gentea, sino síenpre di- 
mlAOiioD: por forma, qoe como laa madres viesen que no podriaa 
engcodnr ni criar hijos, slo que por ello padesziesen intolerables 
tnbtjoa i crueldades, eran conpelidas ó á no se enpreñar, ó si es- 
taban prefiadu, & mover, 6 si parian, á matar el hijo por no dejarlo 
«j tan áspero sacrí^lo é catiberio como ellas estaban ; é ñnal 
meóte, por que hal no podian hazer, i por esta causa les han le- 
bantado, qoe la culpa dd no multiplicar era culas Yadias , que 
ooffio bestias mataban á sus hijos, lo qual es inposible que de 
Blngaua gente se diga lo que oo se puede dezir de ninguna ves- 
tia Aera, aun que fuese tigre ó serpiente, mas antes todo animal 
quiere criar su hijo; pero ellas, como dicho es, no podiendo sufrir 
1m crueldades délos castellanos, querian estar libres para poder 
serbir aIo« cristíanoe según sus apetitos. 

Qaaoto alos mantenimientos que aesta gente se les daban, 
maíTIustre Sefior, hera cucabí, que es un pan que acá se haze de 
Baizee de ierbas como do aserraduras de palos, que asi las Rallan 
[tura hazer el Pan, délas quales so haze un pan como tabla seco, 
d qoal no tiene sabor ni sustanzia . este hera su mantenimiento, 
mojado eo ana agua que acá llaman. agi. que es una caldera de 
agoa en quehechan á cozer 4 5 granos tan grandes como bello- 
tal de aqoel agi , la qual agua toma uu sabor como de pimienta, i 
iO¡ mojan aquel pan. no todo lo que quieren, sino cada uno su 
BoitoD , la qual se comía toda junta por la mañana, por que en 
todo ú día hasta la noche no se sentaban á comer , ni Reposo al- 
I tenl&o hasta que eula noche venian, queles daban otro pe- 
I de aquel pao qae dicho haremos ; la cama que aliaban apare- 
por )a maior parte, el suelo, ala Redonda de un hucgo 
• "-^ t^nbueltos enla zeniza, como los gatos se suelen 
fmer ene. > ala Redonda del fuego, sin ninguna Ropa, 

Mdo aoloa sus pellejos, sobre los quales Rezibian lashomidadcs é 
i deU noche, é el intolerable calor del sol andando cabando en 
I alnai 6 haxieodas délos cristianos: pocos dellos hernn los que 
^faaian amacaa, qoe sentlende unas como mantas colgadas onel 
i.duode 80 bechabon enla mcitad i coula meitad aenbolbian, 
T«M» IL 3 



34 

é los questos tenian, ó hcrau caziques, ó mui allegadas ael 
que toda la otra gente, así honbrea como mujeres, porI»m»*l 
uera auao dicha dormiaa. 

Alia algunos cristianos que. no teniendo cazabi para dar & 
sos indios, coxian otras Raizes que se llaman guaiaros, que son 
unas Haizes montesinas, las quales Ralladas para se hazer pan que 
se pueda comer sin que mate, es menester que primero se pudra 
i se bincha de gusanos, i entónzes se puede comer sin que mate: 
i deste pan, sin otra cosa alguna, mantenian sus indios por aorrar 
de la costa que enel cazabi se podía hazer: Qnal mente, mui 
Ylustre Sefior , ningxma estima se tenia destas gentes , más que de 
mulos, no propíos, sino alquilados, éasí se traia por común ablar: 
«io tengo indios para 3 años, é io para 4, ó io para 2, é io para 
no más de uno, ó estos acabados, sí no me dieren más, íréme á 
Ciistilla » ; i con mui poca bergüenza I menos temor de Dios 
después de haber muerto 100 6 200. ó los quelca daban en Re 
partimiento, beoian á pedir más. como si de derecho seles de> 
biera, diziendo que habían hecho serbizios al Reí muí grandes eo- 
esta isla. 

De aqueste matar cada uno asus indios, Tino ala isla una 
manera de buscar nuebos Repartimientos enesta color: dízieodo. 
«el Repartimiento quo fulano hizo fué injusto por tal Razón, 1 tal 
no lo pudo hazer; por tanto benga otro quo más justa mente en-^ 
tienda enel hazer el Repartimiento, i no deje tantos agrabiadOBi 
i enla bordad, mui Ylustre Señor, no hera hasta la causa, siuoqa^ 
aquellos priuzi pales alos quoles habiau dado grandes Rcpart 
míeatos do iudios. como alos que Residían en castillo, ó aotro 
factores suios que acá tenian puestos, abian muerto la maior 
parte délos indios quoles hera dada, i no tenia otro mejor color 
para tornarse & entregar enel couplímiento de sua Repartimien- 
tos, sino viniendo Repartimiento nuebo. tornando todos los íodlos 
á montón, c ia ellos estaban informados quáles heran buenos indios 
ú malos, conbiene a saber, más probccbosos o menos probechosos; 
i no hera míLs el ser malos ó buenos , de estar vien tratados ó mal 
para loa que aliaban bien tratados tomar para si, c dejar loa otros 
i» desollados i chupado su sangre para otros, de forma que aqt 



35 

inhi ana gr&ndc ocasión para que niagaao obiese (^a d» 
bleo BsoB lodlos , sabiendo que seles habían do qoitar pan 
dar á Falono 6 k Palana que beran los prinzípales ; é quando esta 
Qoebo Bepartímiento benia, siempre ecbaban de fuera alos mena- 
do* pobres, casados con mugeres déla tierra , que tenia cada ano 
10 6 12 indios, coqIos quales pensaba de bibír toda su bida, 
tratándolos harto mejor que besos grandes trataban alos suios , de 
auMra que benian todos los indios asi á cojer i acabar de gaS' 
t«r eoloa grandes despoblados , i deeipándose la tierra de aque- 
llo! menodos, que enla berdad la poblaban más que no los que 
Bfisideo e& Castilla, ó los que acá están teniendo 200 indios para 
andar ello* bestidos de seda asta los zapatos, i no sola mente 
heQoa. pero sqs muías; la qual seda pensamos que, si fuese bien 
esprcmtda . sadigre do indios manarla-, por que todos los gastos i 
esxcKM mnl stipérfluos que acá se hazen , todos les salen aestoa 
aiierables indios délas entrañas , i esta fué la causa de inbentar 
liento , 6 uo la que ellos fingían , que bera haberse bido 
^'asta mente. 
Los Repartimientos, maiTlustre Señor, que acada qual daban, 
loa de aquesta manera: si auno daban 200, ponia los 100 
enktt mliucs Repartidos á 3 ó 4 mineros , cada uno con so cua- 
drilla, los otros aparte detlos pouis enla estanzia; é otros en 
(guarda da ganados, é por esta manera dibididos. con cada una 
poaia on cristiano, alos que andaban eolas minas, dán- 
Ja tina cieiia parte del boro, el Diezmo <5 el octabo, según que 
ae coDZcrtaba: estos i los délas estanzias, i los délos ga- 
I. beran tao croe! mente tratados de aquellos mineros, ó es- 
jeroa 6 ganaderos que dicho habernos, que ninguno de todos 
ibres del mando que eu duro catiberio estobiesen , se po> 
jalar ala miseria 6 dcsbentura de aquestos desbenturados 
Jm; eftos mineros no les sabian llamar alos indios por otro 
ibre alno perros ; cruel mente los acostaban ; dábanles palos con 
tbarraade hierro que halla tenían para sacar el boro, cada mi- 
tenía por ttso de hecbarse indirereute mente con cada qual 
dtlaa Indiaa qae cargo tenían 1 la plazía , de hora fuese casada, 
aura fílese moza, qoedasdose ¿I conella en sa choza, 6 Rancho, en- 



36 

biaba el triste de su marido á sacar boro alas minas, i enla noch« 
qnando bolbia cooel oro, dándole palos 6 azotes por qae no traft^ 
mucho, acaeszia machas bezes atarle pies i manos como á perro . i 
echarlo de bajo la cama, i él enzima con su mager; estas craelda- 
des 6 iDJusticias, é abominaziones con otras mui muchas que de- 
cir no se podrían sin basar de mai gran prolegidad, se basaban 
con aquestos pobres indios , é ¿un que dezian qudes desaban sus 
caziques 6 se&ores, por no húsar de injustizia conellos; pero enla 
berdad no hera sino por no tenerlos todos cojidos, llegados & su 
cazique, como hazen los caruizeros coiiel manso, é tan bien para , 
que se les diese quenta délos ¡odios, por que quando iban á Be^^f 
cogerlos otros cristianos , que se llamaban Recogedores Y noxelosrtl 
daba el cazique , por que por ventura no abian ido allá 6 por que ii 
se harian muerto enel camino , amarrado ¿ un palu le daban tan^| 
tos azotes quele dexaban casi muerto , i estos mineros , por Beco- * 
gedores , siempre por la maior parte heran gentes riles , en tantOj 
que acaeszia los cristianos poner por minero aun esclabo negro, 
el qual lo mesmo hazia conlas indias que si fuera blanco, con ta 
poca cortesía é acatamiento. 

Donde un Religioso déla casa de Santo Domingo oió dezir á 
un oñzial de su AJteza . como si contara otra cosa en que nada 
fuere , que tenia un negro por minero, el qual sele hechaba con to- 
das las indias, élas que bo bajaba de tal manera, que alos qa&^ 
heran mochachas de poca hedad las hazian biejas , é una dellas lofl 
Bogó un dia aeste sobre dicho ofízial de su Alteza , que no la 
pusiese con fulano, minero negro, por que 2 años abiaque ledezia 
que hera mochacha ó él la había hecho vieja: queriendo la concluir, 
muí Ylustro Señor, la habla, aun que no las cosas que enesta iala 
an acaeszido. dezímos que conestas ú otras semejantes cosas que 
enesta iala española an acaeszido, an reducido el número de un 
quento é 100.000 indios , eu que no ai agora en toda la isla 8 o 
10.000 dcUos, los quales m&s forma tienen de muertes pintad 
que de hombres bibos. 

Viendo los Cristianos que ia el numero délos indios que 
esta isla Española avía se acababan , quericudo Remediar á ai 
desordenados apetitos, é Rabiosa ansia que por el oro tenian.l 



37 

gente no lo podían babor, determinaron de traer 
Telas comaroanas á estas gentes , é fuó pedida al Roi 
lui Católico D. Fernando, que Nuestro Señor tenga en su gloria, 
para los traer so esta piadosa color , que viniendo á esta 
podrían ser cristianos tratando con ellos. 
Ysa Alteza coneste título gcla otorgó, por lo qnal an des- 
poUado tnks do 40 Tslas que llaman délos Lucalos. i otras 3 
Talas quo llaman dolos Gigantes, enlas qualcs unas é otras 
TICO había de pobladores más de 50 6 60.000 indios , todos ellos 
loa an sacado do sas tierras para los traer ae8ta> é aun quo sea 
la Tordad, según dizen, que acsta Ysla no aían metido más de 
afta 30.000 dellos, enpero los estragos que allá se an echo do 
hambre é guerra enellos an seido tan desordenados que ha de 
tener j»r bcrdad V. mui Ylustre Señoría, que au muerto dcllos 
mia de 50 ú 00.000, según que dicho abemos, délos quales to- 
I, ano que con mui gran dilegenzia se quente, no ai en toda 
Ulft 800 . i por qae bea algunos délos muchos estragos que 
]Ii LlzicTOü . diremos aquí á V. muí Ylustre Señoría algunos de 
que nuestros propios hojos bieron 6 nuestras orejas oieron: 
aCMsdó qae, morando los Religiosos do Santo Domingo en un su 
mouisterlo en ao pueblo desta dicha Ysla Española, que se llama 
Saatilkgo. scrca dollos Tibia un armador, que asi se llaman aquo- 
qoo tenían ciiidudo de hazer las harmadas para los traer , los 
d«Íaa harmadas venían, le estaban contando lo que allá abia 
Eido. é hora queabiau Recogido 3.000 indios auna pequeña 
I, ¿ abian puesto cntrellos siete cristianos que los guardasen, 
jtiudoics las canoas, que son unos palos grandes cabados en quu 
soelen nabcgar. é qual quiera otro Remedio que para salir de 
i lala estoblcMn ; allí los tenían como en corral para de allí los 
ó traer aesta Ysla Española; no lea iabiarou de comer 
ni abia do donde lo obíesen, morieron do hambre todos los 3.000 
lodioa qae allí traían , como dixímos , i 3 ü 4 délos 7 cristíauoa 
qae los guardaban: ac«esz¡a todas las bezes que Indios traían 
de fOB tierras moriraclea tantos encl crimino de ambre, quo 
pcDMmM qoe por d Rastro dollos quo quedaba por la mar 
padlera benir otro nabio hastal puerto; eopero. uu fecho quo 



38 

aotelos dichos Frailea acaezió , diremos ¿ V. niüi Ylaatre SeSio- 
ria; llegados aun puerto desta isla, el quol llaman puerto de 
Plata, más de 800 en una carabela, estobieron eoel paerto 2 
dias sin deseobarcarse , morleron dellos los 600 , i echaban loa en 
la mar i arrollábalos el agua ala orilla como maderos, i Rogáu* 
doles 2 frailes de Santo Domingo qae allí estaban , que siquiera 
los enterrasen enel harona, no quisieron, sino como á perros se los j 
dejaban en aquella orilla déla mar á que los comiesen perros ¿ 
pezes : sacando otra bez otros tantos 6 más 6 menos de otra cara- 
bela enel mismo puerto , trajeron los aotro pueblo que se Uama 
Santiago, que está 10 leguas de alli. dentro enla tierra, dcxando , 
el camino lleno de cuerpos muertos sin los querer enterrar, llega- 
ron al dicho pueblo llamado Santiago, los que llegaron, más muer- 
tos que vivos; viendo los dichos Frailes de Santo Domingo que dej 
todo aquel número no podían escapar 20. como do iiecho fu6 se- 
guro, alos armadores que les diesen los niños sola mente para los 
bautizar, i que después hiziesen dellos lo que les pluguiese, pero 
ellos no quisieron dezieudo que podria ser que so les perdiese al- 
guno , ó ansí pereszieron todos , ánimas i cuerpos ; de aquí puede 
conozerV. mui Ylustre Señoría, si el titulo con que los pidie- 
ron al mui Católico Rei D. Fernando, que en Gloria sea, qae herai 
hazerlos cristianos, hora asta enchir su apetito do oro, i lo que á' 
los indios dezian en sus Tslas para que de vuena gana viniesen, bera I 
que los traian á hazer cristianos i aeso venian con ellos; con estsa] 
crueldades que los Frailes de Santo Domingo vimos i oimos. i cor 
otras muchas délas quales no nos an dado parte , aun que por otral 
bia lo abemos muí bien sabido, an destruido i disipado quantas , 
islas arriba dejimos, i muerto aquel numero de indios, <5 por ben»l 
tura más , traiéndolos á esta isla como ala carnizeria , i esto C81 
un tan grande mal , i una carcoma 6 polilla que enlas gentes de 
todas estas partes a entrado , que ia muertos todos los indios que 
enesta Isla estaban conloa otros que délas otras islas an traído, 
i otros muchos de Tierra Firme, tienen tan grande ansia do traer, 
indios áella, que cnotra cosa no so abla ni so entiende, i laffj 
prinzipalcB mcrzedes que de su Alteza desean Bezibir es . que lea] 
dé lizenzia para disipar todas las otras tierras i traerlos aest 



como á carnicería, i una délas maiores peraeeuzioncs quo 
'TfoMtni Santa Fe Católica a tenido después que Nuestro Redentor 
Jesucristo la fondtS es esta , que iendo los Frailes dclanto como a 
lOMxidú á predicarles la Fee alos indios enlaisla de Guba, ala 
aber otros cristianos conloa indios más délos Frailes, Rezibícado 
U r«« naui de ruena gana, i teniéndolos la amansados i ia onsc- 
Bados i Bautizados , fueron los cristianos allá & poblar, i los pri- 
mero* qne mataron enel sacar de su oro, fueron aquellos, de donde 
la abia opinión entrellos . que los Frailes no iban allá sino para 
amansarlos, para que los cristianos los tomasen para matarlos; 
i ansi ee platicaba entrellos que las cruzes queJea enseüñban 
ahazer enlas frentes i cnlos pecbos , no significaban aotra cosa 
afaM) loa cordeles queles abtan de hechar olas gargantas para 
|[Uebarloa á nmtar. sacando el horo que hera el Dios délos cria- 
^tiaoM, que ansí lo dczian los indios que aquel hera su Dios f 
' por eso le querian tanto : donde acaozió que mandó un cazíquc 
Homar toda su gente, é les mandó que cada qual trajese el oro 
que tenia i junt«3Io todo é dijo á sus indios: vmirad, amigos, este 
ea el Dios délos cristianos, por tanto bailemos un poco antél i 
despncs entrad en medio de aquel mar ¿ echadlo : é ansi , des quo 
M^an que no les tenemos su Dios, dcxamos han o: lo mismo hizie- 
rao eola parto do Tierra Firmo que llaman las Perlas , que untes 
qoc allS foeaoD Frailes , no perseguían tanto alos indios quanto los 
penignoQ agora que ai Frailes allá predicándoles la fee, agora los 
an proettrado de traer de allá ó Rogándolos, ó hurtándolos, 6 
oonpráodulos dolos otros dizicndo que son csclabos , ó por otras 
e>qni«ita« maneras que ellos se saben é el diablo les enseña ; todo 
lo qae arriba emos dicho ha sido quanto ala muerte é dcstruzíou 
délos coerpoa destos indios , por que délas muertes de sus áni- 

I vku orebemos qde aun que fueran bautizados todos ó la maior 
delofl adultos fueron al Ynñerno, por qne ningún cnidado 
loe cristianos de enseQarlos cosa de nuestra fee ni azcrles 
ningún sacramento, siuo ansi ee an serbido dallos 
comode brutos aolmolcs, dándoles oi una muger, ma&ann qui- 
tándoles aqQolla , dándoles otra , conformando las obras con sus 
dcMoe, quo hera do aacar oro, é no de al, an dicho dcllos que no 



40 

80D ábiles para el matrimonio, ni para Rezibir la fe, las quales sod 
mai grabes c Regías : todo esto dizen los cristianos para qne se 
piense délos indios qne para otra cosa niugura tienen abiiidad 
sino para sacar boro, enlo qaal les an los cristianos ense&ado tan- 
tas sutilezas, que zierto, no digamos para aprender la fee , enpero 
los hombres que aquello an sabido aprender, pudieran ser mer- 
caderes sutiles si enello obieran puesto la diligenzia que an 
puesto en mostrarles á sacar boro ; é el motibo que an tenido par» 
dezir que las indias no beran &biles para el matrimonio, fué 6 es 
que, queriéndose algunos délos castellanos casar con algunas do 
las ludias, por no se las dar por mugares los señores dellas, leban- 
taron en general que todas ellas no beran ábiles para el matrimo- 
nio , é a acaescldo al obispo déla Bega que allá en EspaQa está, 
quando acá estaba, casar cnla Ciudad déla Bega donde él es 
obispo que es cuesta Ysla, una india con un castellano, ó sola mente 
por que no demandó lizenzia ala justizia para lo hazer le dieron al 
marido 100 azotes pública mente, é por el mesmo caso ella después j 
se mató: bca V. mui Ylustre 8e&oria si fué buena esta justizia 
mandándolos casar su propio Obispo ; i la Hazon que allegaron 
por que lo avia azotado hera, por que dczia que el comendador 
maior sobre dicbo, estando por gobernador enesta isla, no ha- 
biendo acá Obispo ni otra persona que gobernase la Yglesia, mas 
de curas alquilados que los mismos castellanos alquilaban ó ol 
Rei pagaba, mandó pregonar que ninguno se casase con YndlB, 
so pena de 100 azotes, sin su lizenzia , pero ia quo el Obispo es- 
taba enla tierra i los mandaba denunciar enla Yglesia. vea 
V. muí Ylustre Señoría qué Raaon obo para afrentar aqael 
hombre por aberae casado con aquella india, el qual hera hombre 
que mui bien la podía mantener i enseñar délas cosas déla fe. 
mejor que aquel que la tenia en su serbizio: y aun que de seme- 
jantes casos no contamos másdeste, otros muchos acahezieron, 
que por no ser prolijos los dexamos. 

Las sepulturas que asta agora poco tiempo há les an dado 
hera , atarlos pies i manos í meterles un palo por entre los brazos 
i las piernas, como Ueban alos cristianos muertos alos hombros 
de 2 indios, 1 arrojábanlos al muladar, que abia hombre que 



tenia tantos huesos en su muladar de aquestos sobredichos indios, 
como suele haber en un entierro délas Yglesias de Castilla. 

Bien pensamos , muí Ylustre Señor, que deste especial caso 
acnezido , espezíal menzion i espantable se a de hazer el dia del 
Juizio, pues tan enorme i tan inaudito es . que no se lee otro en 
el mondo semejante aél ni lo obo, i tan bien pensamos que 
eflperitual corona de gloria tema V. mui Ylustre Señoría, ai 
por sus manos i consejo se Remedia, i tan bien pensamos que, 
si podiéndolo Remediar V. muí Ylustre Señoría lo disimula, 
evpecial quenta dará á Dios , lo qual por ninguna manera creemos 
que dexará de Remediar, teniendo del mui gran confianza, que 
es amigo de Dios i bolberá por sus cosas i las lebantará estando 
tan caldas, por que Dios Nuestro Señor le lebante el ánima en 
gran grado de Gloria, Amen. Déla Ciudad de Santo Domingo de 
la Ysla Española, á 4 de Junio. 

Todas las cosas dichas, mui Ylustre Señor, i otras muchas 
que se podrían dezir . que por ebitar maior prolixidad no se po- 
nen aquí, save mal bien Bartolomé délas Casas, clérigo que allá 
tstk, el qual es persona de berdad i birtud, i espezíal siervo i 
amigo de Dios, i zeloso de su leí, al qual encomendamos mui 
aiectuosa mente á V. S. , suplicando le dé mucho crédito por que 
es persona quelo mereze, al qual ninguna otra cosa muebe en 
los negozios délos indios sino deseo del conplimiento del serbizio 
de Dios i de su Alteza. 

De V. mui Ylustre Señoría, continuos Capellanes: — Fr. Tho- 
más Ansanus, provintlae S. Crucis provintialis itñmeritus. — 
Yr. Lateranus de Beavit pave. — Fr. de Valloniis. — ffx.*" 
Gmlls, Velotxl (asi). — Fr. Job, de Tayira, — Fr. Dominicus Ve- 
larquez. — Fr. Domingo de Betancos. — Fr. Tho. de Berlanga, 
suprior. — Fr. Ant. Montesino. — Fr. Paulus de Trugillo. — 
?r. Tho. Ortíz.—Fr. Pet. de Córdova, Viceprovlncialis.— Fr. Lau- 

itins de Retes. — Fr. Tho. de Sancto lacobo. — Fr. Petrnsdel 

adel (falta un bocablo). 

Están estas firmas en 3 columnas, la 2 empieza con Fr. Ta- 

Tini . i la 3 con Fr. Cdrdova Es copia del tiempo , hecha por 

tra manos, i las ñrmas copiadas por la última. En la cubierta: 



42 

«Carta qne escriuieron los Padres de la Orden de Santo Do- 
mingo que residen en la Española á Mosíor de XoTres.»— Yista.^ 
Muñoz.— Hay ana rubrica. 

Biblioteca de la Real Academia de la Historia.— ColeccloD de 
Moñoz.-mdias, 1492-1516.-Tomo 75.— A. 102.— FoUos 403 
á 418 yadto K 



< Aunqne no es la de It época respetamos la orlografla de la copia de M afioz 
por ser punto ménoe que imposible encontrar el documento original. 




43 



APÉNDICE III. 



▲BCHTVO DB INDIAS DB fflSVILLA. — INDIFERENTE aSNBRAL.— 

RBGKTBOS. — LIBROS GENERALÍSIMOS DE REALES ÓRDENES, 

NOMBRAMIENTOS, GRACIAS, ETC. 

Beal cédala fecha en Madrid en 17 de Julio de 1517, man- 
dando que venga el clérigo Bartolomé de las Casas. 

Beal despacho que se hi^o para los labradores y gente de tra- 
bajo que ha despachado á las Indias. Instrnccion para el Padre 
Las Gasas sobre los labradores. 

Beal cédala mandando se den á Bartolomé de las Casas 1.000 
ducados de oro, de qae se le ha hecho merced.. * 

Beal cédala, para qae se le haga justicia á Bartolomé de las 
Casas, sobre lo qae se le debe. 

Beal cédala á los venerables padres de la <Srden de misioneros 
gerónimcM , para que se traten bien los indios. Recibida por el 
Padre Las Casas. 

Beal cédala para lo que ha de hacer el Padre Las Casas en lo 
de la libertad de los indios. Recibida por el Padre Las Casas (que 
firma en el registro). 

Beal cédala para que el clérigo Casas sea el primero que 
hable á los Caciques indios y sea favorecido. Recibida por Las 
Casas. 

Beal despacho para qae Bartolomé de las Casas vaya á Indias 
oon los más labradores que se paeda, á ñu de que se pueblen 
aquellas islas. 

Beal cédula para que el clérigo Casas no Heve derechos 
de ona mola y de otras cosas de su servicio y libros. Becibida 
p<»r Las Casas. 

Beal cédala para que los oficiales de Sevilla, pagen al clérigo 



Las Casas el flete qae hubiere menester para él, y cuatro pori 
y ana muía. Recibida por el Padre Las Casas. 

Real cédula á los Jueces de residencia, para quo vean y se io- 
forxnen de Casas , del trabajo de los indios y del servicio que 
de ellos se sigue. Recibida por Las Casas. 

Real cédula , al tesorero Miguel Pasamonte , que llevando el 
clérigo Casas buen numero de labradores yendo 61 con ellos 
le dé 100 pesos de oro. Recibido por el Padre Las Gasas. 



DB LA COLECCIÓN DK I>ON JÜJLN B. MUÑOZ. 

En 6 de Abril, en virtud de Cédulas de loa Gerónimos, 
llegaron en salvamento etc.. se pagan por sus fletes 89.725. AJ_ 
maestre de otra nao por iguales cédulas i cuentas i ccrtiflcacia 
de tíaber pasado en salvo , pagan el pasaje y flete del Bachille 
Bartolomé de las Casas, é cuatr.o criados suyos que consigo llovd 

i de la librería é ropas que llevaba el cual flete i pasaje SS. A^ 

mandaron pagar por cédula fecha en Madrid , 17 Setiembre 51^ 



AI Rei Licenciado Figueroa.— Sevilla 1S Mayo [4518 como eslá al margeo.) > 

Estoi 6 ponto de partir para la Española. Acaba de llegar aqui 
Luis do Berrio con algunos labradores con cédula de V. A., para 
que los oficiales le den flete i pasaje. Conviene vayan muchos, 
se encargue á estos oflcialcs les avien como está mandado, pue 
no lo cumplen; se promete, diciendo que sin esto pasan bastant 
I no 68 asi. Tampoco cumplen en embiar las semillas á sus tiern.! 
pos. so color que no hai quien las plante. Yo cuidaré de ello como 
vayan muchos labradores. 



■ (A. i.) No es sino da <5<9, i hai muchas simplezas ¡i las márgenes. (Ñola > 



4S 



LIBRO DB PROVISIONES Y CÉDULAS PARA LOS GOBERNADORES 
Y OFICIALES DB LAS PROVINCIAS DE PARIA Y VENEZUELA. 

1520 HASTA 1554.— oídiz. 



CapitalaciOQ del Reí con Bartolomé de las Casas, clérigo, para 
•industriar i facilitar » desde la provincia de Paria incIusiTe, hasta 
Ib de Santa Marta exclasive. Cédula de la Coruña, 19 Mayo 
de 520. — Re¡. — Covos. (Téngola de Simancas, i si duda hubiere, 
está escrita con claridad ; la decidirá. ) 

Poder á dicho Casas, nuestro Capellán, para entender en todo 
lo qne lleva á cargo, según la capitulación. Provisión de Valla- 
dolid, 30 Julio 520.— Cardenal de Tortosa. — Pedro de los Co- 
tos. — Fonseea , Archiepiscopus. — Licenciado Qapata. — Refrenda- 
do.— Sainos. — Castañeda, chanciller. 

Provisión para quo nadie, so color de rescate i perlas . sea 
osado tomar indios ni cosa dellos, ni hacerles mal tratamiento, 
especialmente en los términos de la administración de Casas, cuya 
instrucción se inutilizarla por tales procederes. Y pregónese en 
Indias. Valladolid. 30 Julio 520. 

Cédala de las mercedes qae se otorgan á loa que fueren con 
Casas á poblar, conforme á la capitulación. Valladolid 30 Julio 20. 

Cédala declaratoria del capitulo de asiento de Gasas , en que 
se concede á él i á los 50 pobladores que se obligó llevar las mis- 
mas mercedes que se habian concedido á Diego Velazquez en su 
descubrimiento de Yucatán : para quitar debates entre tantos , se 
declara concederse dichas mercedes á Casas i los sucesores here- 
deros que nombrase de su persona, no á los otros pobladores. Va- 
lladolid 20 Agosto 520. 

Cédula al Licenciado Figueroa, Juez de Comisión en la Espa- 
ñola. Que conforme á un capitulo del asieuto do Casas, seau librea 
loa indios alii traídos de Paria, i queriendo ellos do su voluntad 
Tolver á su naturaleza con Casas hasta numero de 30, provea como 
no se cmbarasc. Valladolid 20 Agosto 20. 



Cédula de 30 Julio, 20. Que Casas, i los que con él faeno, 
sean libres de almojarifazgo en las cosas que llevasen. 

Otra de la misma fecha , recomendando dicho Casas al Almi* 
rante Colon, para que viendo la capitulación, le favorezca i le dé 
naos en que llevar hijos, bestias, ganados, pagando ios justos 
fletes. 

Otra de la misma fecha, á los oficiales de la Española. Cuba. 
Jamaica i San Juan. Que cuanta sal necesite Casas para cecinas 
etcétera se la dejen tomar. 

Otra de la misma fecha. Que loa oficiales de San Juan le faro 
rezcan en todo. 

Otra al Prior i frailea Dominicos de Santo Domingo , que le 
favorezcan. 

Otra de la misma fecha, de recomendación á D. Diego Velaz- 
qncz. Teniente Gobernador de Cuba; á Francisco de Garay, Te- 
niente de Goveruadorde Xamáica; á los oficiales de la Española.] 
de Cuba: á Lope de Sosa, Govemador de Castilla del OrOr & loa 
■ oficiales de Jamiica; al Almirante Viaorey. 

Otra de la misma fecha, al Juez de la Costa de Paria , que sé- 
llale tierras y solares & los pobladores. (Este Juez era sólo para 
administrar justicia en la Govemacion deCasas, semejante á Zoazo, j 
cuando los Gerónimos de la EspaQoIa.) V. la capitulación d€ 
Casas. 

Otra de la misma fecha recomienda á Casas á loa franciscanos 
de la Española. 

Provisión de Valladolid, 27 Agosto 20; concede muchas fran- 
quezas y libertades á loa labradores qne quisieren ir á poblar en 
la Tiera Fifme. Es general para Tierra Firmo. Dice la fertilidad 
de la tierra, propia para toda sementera, según experiencia, poro"^ 
que no se adelanta por la inclinación más á coger oro qne & Isj 
labranza. Se anima & esta, ofreciendo pasaje franco, mantenimien- 
tos hasta llegar, franqueza do todo derecho por 20 años, los bene- 
ficios patrimoniales i tierras buenas i en abundancia 1 la propiedad 
dellas luego ; premios á loa que beneficiaren ciertas crianzas , es- 
pecial 30.000 '. á perpetuidad, á los primeros que sacaren 12 ll-j 
bftti de seda en Tierra Firme; 20.000 '. á loa que primero dier^ 



47 

10 llbru de canela, claTO, gengibre ú otra especería qae allí no 
habiere; 15.000*. al criador de pastel, de arroz, y de aceite. 
Desde In^ se les dará ana vaca, una paerca, herramientas i 
todoünTW. 

Provisión de la Gortdia, 23 de Mayo 520.— Cardenalis Derto- 
lensis.— Pedro de los Covos.— Titulo de Contador de la tierra de 
Bartolomé Casas á Migael de Castellanos. 

Otra da Logrofio, 7 Julio 521 á Hernando de Almonacid *. 



Al Umpenáar, Joan Ponce de León.— Puerto-Rico, 40 Febrero II. (A 7.) 

A ocho del presente, llegó á San Germán ana Armada qae el 
Almirante i 77, embian á Paria á castigar los qae mataron á los 
frailes, i diz qae á poblar, y que va jastamente n(Hnbrada por el 
Almirante. 

Bartolomé de las Casas, capdlan de V. M., llegó en este me- 
dio tiempo á este puerto, con el despacho para poblar dicha pro- 
vincia i 808 comarcas. «Ya á hacer sa armada á la Española. 
Hállase mni confuso esperando que llegue á este puerto la dicha 
armada, para les requerir que se vuelvan, é creo lo mismo en- 
tienden hacer el Almilapte é jueces.» 

El Adelantado Ponce de León, partirá el 20 á poblar la Flo- 
rida é descubrir sus comarcas. (Son tres Armadas.) 

BibUoteca de le Real Academia de la Historia.— Cdeccion de IfuiSoz.— 
Tomo 7S.— Indias. 45n.45SS.-A. 403.— Folios 88. 87, SOO y U8 vuelto. 



1 Es título de Tesorero de la misma. (No se debia nombrar ni<s oficiales s»- 
n dicen los titules destos.) 



APÉNDICE IV. 



rA. DK BARTOLOMÉ DE LAB CASAS ESPOKIBNDO LAS VBN- 
tUUAB QDB SE SEQUIBIAN AL ESTADO, ADOPTANDO LO QUS 
PBOPONB SE debía HACER BN LAS INDIAS. 



aJío y muy poderoso Señor: 

\09 de aquellos grandes reynos y tierras, que V. al, tlcue 
<o iafl jodias , allende de el grand serbicio que á Dios V. al. puede 
^jbtzer, eo salbArle too yaoumerables ánimas, que tf^on todas so 
I, paede V. al. aber las mayores reutas y mayor cantidad 
I oro y perlas, que Rey de todos los cripsüanos tiene porqués 
i mis aparejada tierra para ello y más rica del mundo , y porque 
■f^tra las jalas que son más de dos niiil leguas de tierra están 
túiu dettruydas , que casi no tiene nada de renta V. al. dellaa y 
atierra firme, que tiene V. al. descubiertas tres mili leguas de 
, de mar. toda muy rjca de oro y de perlas, también se des- 
ale toda sin llebar V. al. uiugund serblcio ni probecho, tiene 
' Mctsidad todo do muy mucho remedio , por el cual La ya dos años 
jaxdio que ando eu esta real corte, y agora como do parte de 
T. ai. me Aiose mandado que diese algunos medios ai sabia para 
quii' rrase remediase, ios cuales he puesto en escrito, 

jtegt:,, .. ,, ._ muchas Teces he comunicado con muchas persona» 
^MtUá cttabao , y ¿ mi que ha diez y sm «Aoa que en aquellas 
estoy mo parcsca. 

r - - ~ -• las yndlas muy grande, no se puede decir lo 
1 poca escritura, y es necesario tiempo y des- 
ea ello entender, y por esto debria V. al. mandar 
T^fSSoDta desocupadas do otras cosas, entendiesen en ello, 
Qoe fi [lara justiciar un ercje se lee todo un proceso aunque se» 
T«M II. 4 



50 

muy olto , cuánto más se debria leer para cosa tan graudo y 
tanto va á Dios y á V. al. , y por esto no me he atrevido á dar lo qu^ 
tengo escrito de ciertos remedios que creo que serán buenos, qt 
todo es hasta dos piídos de papel . hasta que Y. al. de hecl 
mande entender en este negocio , lo cual en suma dejando mu- 
chas cosas de decir, es esto que se sigue : 

Para la tierra firme, porque es lo mejor que V. al. tiene 
más rico, serán estos remedios: 

Que en las mili leguas de la dicha tierra firmo , ques la mejor 
tierra y más rica qne de ella agora se sabe, que V. al. mand 
hacer diez fortalezas de ciento en cient leguas, con on pueblo d 
cripstianoa en cada una, que serán muy fáciles dehacer. y quen 
costará cada una cient ducados, y que en ellas estén cient vecina 
cripstíanos en cada pueblo, con su fortaleza , y estos soan de la 
do las yslaa y de los que están en tierra firme, y que algunas' 
estén á la costa de la mar, y otras la tierra adentro, los cuales 
cient vecinos tengan un capitán que los rija, el qne V. al. les 
diere. 

A los cuales V. al. mande, so grandes penas, que no hagan 
entradas contra los indios, como agora las hacen, porque ios ma- 
tíin en ellaa y les toman el oro que tienen, y las mugeres y le 
hijos , y los venden por esclavos , no liaciendo contra V. al. porque 
lo sean. 

Mas lo que primero hagan , sea que apacigüen los yndios , poi 
questán muy escandalizados, y lastimados de los grandes daüc 
que han recebido, y anlos de apaciguar con ber que no le 
hacen daño, porque ya de palabras no se fian , porque muy ma- 
chas beces les han quebrantado la fec loa cripstianos, y anlea de 
decir como c^ benido á españa un rey y se£or suyo, nuebameat 
ques V. al. que Dios deje biblr muchos años, y que ha sabida 
los grandes agrabios que an recebido, y que se duelo dollos, 
que le a pesado mucho , y quo les quiere hacer mercedes en 
birse dellos como de basallos, y que no quiere ¡lermitir quo le 
tomen sus mugeres ni hijos como hasta aqui , ni su oro ni se 
perlas ni hacienda , sino que lo posean , y sobre todo, V. al. le*' 
quiere hacer merced de tornallos cripstíanos, y que biban on sua, 



51 

pwbloi J Casas , y dársolcs pnra ata^Uos algunos rescates, asi 
ten» eaeotM berJcs y cascabeles y otras cosas quo caestau bien 
poco, y ellos tienen en mucho. 

Y pora questo crean que será bordad , y que de berdad V. al. 
lo muida, es muy necesario quo V. al. mande luógo Ilebar todos 
loe yodios é yndias que de aquella tierra se an traído á las yslas 
y á castilla por esclabos contra justicia , no lo meresciondo ser , y 
Uabindolas allá, y poniéndolos ca su libertad será grand cosa 
pars •ccgarallus, para qae pierdan el temor que tlenon de los 
daAod pasados , y creerán lo que les dicen. 

Y Uecbo» estos cumplimientos con ellos, ya que estén algo 
sr^ros, decírseles ha que benganá resgatar y traigan oro y per' 
ios y otras Joyas , y que se les darán de los resgutes de Castilla, 
quu lo que arriba está dicho, de poco balor, lo cual elloa harán 
de moy buena boluntad , porque son muy codiciosos de las cosas 
de CuUlla. 

Estos rcBgates tcmá V . al. alli para roegatar con ellos , y con 
cad« qulolentos ducados añrmo que aya V. al. más de treinta 
mil cast«Uaoo8. y estos dineros y algunos otros que serán mo- 
ne«ter paim cate negocio , no ay necesidad que V. al. ponga nada 
tleltoc, que abajo se dirá como se ayaa luego de aquella tierra 
muy Jastameote. 

Los clent becluos que en aquellos pueblos y fortalezas an de 
estar, también na de contratar y resgatar con los yudios, á los 
niales V. al. es bien quo lea haga algunas mercedes, porque ae 
nnimen y quieran yr allá y bibir en la tierra , las cuales mercedes 
diré cuando V. al. mandare, y son tales, que haciéndolas V. al. 
redbe mucho serbicio, y aumentación de sus rentas, sin que le 
ctieata ud marabedi. 

Darse ama&o, que casi todo el oro que se.resgatare , y se co- 
ciere de las minas, venga justamente pura V. al., lo cual no digo 
por oo alargar. 

De que ya Gstin bien seguros los yodios, y que bean las bue- 
nas obras que los hacen, y que es berdad lo que les han dicho, 
! ^írseles ha de parto de V. al. que son obligados á scrbirle con 
tnbato, 6 tnipúDÓrsclcs á cada umbre casado cierta cantidad de 



52 

oro que puedan pagar, y como son muchos los yndioa terna V. i 
marabillosas rentas, dcspnes diré la manera cooao esto so baga. 

y porque todo mejor se baga, conbieue mucho al serbicio de 
V. al. , que luego V, al. presente y baga Obispos, tantos cuantos 
fueren menester para toda aquella tierra, señalamdo por diócesis 
y término de Obispado ciento ó ciento cincuenta leguas, ó de for-_ 
talcza á fortaleza y estos obispos que los haga V. al. de frajles < 
Santo Domingo ú do Sant francisco ó otros tales que no piense 
que con la dignidad so lea dá onra ó provecho sino trabajo y ; 
gro y cuidado. 

Estos tales serbirán allí mucho á V. al. porque an de tralajfl 
por fuerza de apaciguar los judíos y tenerlos en pueblos, porqt 
lie otra manera no los podrán tornar cripstianos j saben que soij 
sus obejas y que si una se pierde la an de pagar pues los yndíoe 
segnros y estando quietos eu pueblos ya be V. al. como podr&n 
muy bien pagar su tributo y los demás de manera que pam el 
principio son muy probecbosos y muy necesarios los Obispos y 
con ellos no gastará V. al. nada en llcbarlos y tenerlos alli. 

Asi mismo darse amafio para que hayan allá muchos frayk 
franciscos y dominicos por que ayudarán mucho á los obispos i 
asegurar toda aquella tierra porque más suele allá asegurar 
frayle que doscientos ombros de armas y todos aerbiráu mucho < 
V. al. digo estos religiosos con los Obispos. 

Para sacarse los dineros que son menester sin que Y. al. loi 
ponga se puede tener esto manejo, que pues en la berdad los crlps^ 
tlanos son los que á V. al. han hecho tan gran daño; en dcstruill 
mucha parte de aquella tierra ñrmo y escandalizar toda la otraj 
justamente puede V. al. tomalles para la restauración della al 
menos de cinco partes la una de todo el oro é perlas que an ávido 
porque aseido muy.iujuatamoute abido y sin obligarlos á restitu- 
ción de todo ello y en esto les hace Y. al. merced, que DUaqu«ae 
lo tomase todo no pecaría y si en esta quinta parte no obiere 
harto, tómeles Y. al. la tercia parte, y sobre mi conciencia en 
que sea para la restauración de la dicha tierra y para que V. 
soa della serbido, esto no es cosa nueba eu las yndias quel 
weodador mayor de Alcántara gobernador que fué de la ysla < 



63 

piúBoIa mandó pagar el tercio de todo el oro que abian cojido los 
beeinoa dellas para sa Alteza. 

Y si más benignamente V. al. ae qnisiere aber con ellos, pída- 
selo prestado y el tiempo andando se lo paede mandar pagar de 
los ^atos de la tierra, esto todo no se les hará grabe por las mer- 
cedes qae Y. al. les a de hacer yéndose & poblar aquellos paeblos 
7 fortalezas y teneUo an por bueno. 

Finalmente que no serán menester más dé quince mili ducados 
pan remediar aquella tierra de esta manera y sacarse muy fácil- 
mente veinte mili castellanos. 

Bemedios para las yslas espigóla, cuba, Sant juan y jamayca. 

En cuanto á los yndios por qnestan muy destruidos y muy 
flaeoff y muy pocos que de un cuento y cient mili ánimas que 
abia en la ysla espaSoIa no an dejado los crlpstianos sino ocho ó 
Duere mili que todos los an muerto, es necesario que al presente 
los dejen olgar y retrea;rse de los trabajos incomportables pasados, 
y tomar algunas fuerzas y después desto poco apoco induciUos con 
buenas palabras como los de tierra firme, diciéndoles como tienen 
m rey y Señor nueramente venido ques Y. al. que le a pesado de 
ras males y que les quiere hacer mercedes en serbirse dellos co- 
mo de libres y basallos suyos y decilles que de los pueblos que 
igora tiene en sus tierras se muden á bibir y hacer pueblos cerca 
de las minas y de los puertos de la mar donde tengan el oro y 
las cosas de castilla más cerca, &c. 

Lo cual será muy fácil de hacer si se lo dicen como se a de 
de decir, y si ben que no es para estar en la serbidumbre quo 
Igora están y para ser más mal tratados y darse ama&a para quo 
le haga muy bien , &c. 

T ellos asi ya quietos en pueblos aUi sirban á Y. al. como ba- 
nlk» y cada ombre casado le puede serbir con un castellano, y 
d tiempo andando quizá con más y esto cumplillo an muy bien 
lin duda y no debe dudar Y. al. y desta manera no serán muertos 
de los cripstianos como hasta aquí, no llebando Y. al. casi nada 
dello y multiplicar sean mochos y tornase ha henchir la yala sino 
les estorban la generación como hasta aquí; finalmente quellos 
salgan del poder de los cristianos porque de otra manera anlos de 



84 

matar como hasta aqui y acabar de destruir la tierra á V. al. aan- 
qae les pongan machas leyes y peuas, la razoa ea desto maj clara,, 
se dará cuando V. al. lo mandare y en muy brebe tiempo queda- 
rán las yslas todas despobladas si muy presto no se sacan loa 
yndios del poder de los cristianos. 

Muchos remedios ay para que V. al. pueblo aquellas tierra* 
de muchos cripstianos de los de acá y ansí mismo que enellas 
tenga muy grandes rentas allende de mucho oro, de otras mu- 
chas cosas preciosas que se dirán, y para ello debo V. A. mane 
proveer esto. 

Lo primero que V. A. mande apregonar en todos sos reinos 
aun en los cstraños que cuantos quisieren ir á aquellas tierras 
bibir que bayan y que los dará tierra muy buena y otras muc 
Tranquczas y aunque V. al. les mandase dar el pasaje de bald^ 
sería gran cosa. 

Lo segundo, que todos cuantos fueren á coger oro á cuale«qaic|| 
minas que den á V. al. no más de la diezma parte, pues se cst 
debajo do la tierra y ay mucho y no goza nadie dolió, y esta b€ 
una cosa para que aquellas tierras se pueblen muy presto. 

Lo tercero que V. al. haga merced á los cripstianos que agortl 
están en las yslas que pueden tener cada uno dos esclabos c^ros 
y dos negras y no debe de aber duda do la seguridad dclloa 
darse azi las razones para ello. 

Lo cuarto que V. al. mande luego proveer do labradores de \í 
manera que para ello se dará muy fácil para que bayan y qne oo 
cueste nada á V. al., y darse ú uu pregón que todos los ombres de 
trabajo que quisieren ir bayan á ganar soldada á las yndiasse&a- 
lándoles diez ó doce mili marabedis cada año, que allá es poco y 
acá se tiene en mucho. 

Lo quinto que V. al. mande apregonar en castilla y en las ya 
las que cualquiera que primero diere en cada pueblo de cada iait 
ú tierra ñrme tantas libras de seda hecha y nacida en la misma 
tierra, que le hará merced de cuarenta ó cincuenta mili marabcdií 
de juro en la misma ysla porque se cree que es la mejor tierra dc| 
mundo para ello, que ay tantos morales como yerbas y esto ea da^ 
las albricias dellas mismas. 



55 

Tten V. al. mande y prometa lo mismo á coalquiera que pri- 
mero diere tantas arrobas de cañaflatola esta es ya cierta porque 
se hace la mejor del mundo en la ysla española, según dicen los 
médicos. 

Tten que cualquiera que hiciere ingenio para hacer azúcar que 
V. al. le mande ayudar con algunos dineros porque son muy cos- 
tosos y les haga merced á los que los hicieren que puedan Uebar y 
tener beinte negros y negras porque con ellos ternán otros treinta 
crípstianos que an menester por fuerza y ansi estarán los negros 
Abaros . desta ma&a, se harán muchos ingenios porqués la me- 
jor tierra del mondo, para asnear, y ansi tema Y. al. marablllo- 
888 rentas y antes de tres a&os. 

Tt«i que al que diere primero en la tierra tantas libras de 
pimienta 6 de clabos 6 de gingibre ó de otras especias , y tantas 
hanogas de trigo y tantas arrobas de bino que se hace ya trigo y 
bubas muy bufias, que V. al. les haga merced de tantos mili 
maravedis de juro pura las especias se cree ques muy buena la 
tiem. y si se hacen ya ve Y. al. que terna en ella. 

Desta maSlA, muy alto señor se poblarán las tierras de Y. al. 
j no se destroirian como hasta aquí y haciéndose esto que he di- 
cho sino tobiere mas rentas de las yndias que dos heces de espa- 
fia, yo me pomia á una pena que pudiese pagar, otras muchas 
cosas ay que decir que diré cuando Y. al. fuere serbido. 

Para los dineros que serán luego menester para hacer estas 
cosas darse a muy buen amaña sin que Y. al. ponga nada dellos, 
sino que antes le sobren de los que se abrán. — Bartholomé de las 
Casas. — Clérigo.— Procurador de los yndios. 

A rehiro de Indias.— Patronato.— Estante i.', cajón S, Ululado: Simancas.'— 
Uitioria general de ¡ndiat, M. S.S. por D. Fr. Bartolomé de las Casas, obispo de 
CUapa.— Aflos 15<6 á 1561. 



MEMORIAL DE BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, CLÉRIGO PROCURA- 
DOR DB LOS INDIOS, HECHO i 2'/, AÑOS QUE ANDAVA BN LA 
CORTE PARA EL REMEDIO DE LAS INDIAS COMO ÉL DICE, ¡S'X- 
DIBNDO: «Y AGORA COMO DE PARTE DE V, A. ME FUESE MAJ 
DADO QUE DIESE ALGUNOS MEDIOS» 



Para la Tierra (irme. 

Qae en las mili leguas descubiertas della se mande huor 10 
fortalezas con presidios de cristianos de 100 en 100 leguas, i en 
cada 100 vecinos con su capitán. Estos no hagan entradas, sino 
apaciguar los Indios con buenas obras i decilles quo havenido un 
Rei & Espalia nuevamente que se duele de los daños que han re^ 
cibido, &c. Creerán el bien que se les promete restituyendo lo? In-' 
dios que do allí se han traído alas islas 1 Castilla i déj&ndolos cu, 
libertad. Segurados se podrá rescatar de cuenta do V. A. y haveí 
oro y perlas que por cosillas de Castilla de que ellos son codicíO' 
sos i havrá V. A. por este medio por cada 500 ducados m/is de 
3.000 castellanos quando hasta aqui no se ha hecho siuo destruí- 
lies sin ningún provecho de V. A. También rescatarán los TecIaoa| 
con ciertas condiciones, i es menester hacerles mercedes porqao 
estén contentos. Con el tiempo se cobrarán tributos por cabezas 
será mucha la reata. Háganse diócesis quantas sea menestAT, 
pónganse Obispos Frailes Dominicos 6 Franciscos, que amen c) 
trabajo y no el Ínteres; por ellos sin gasto alguno se reducirán 
pueblos i serán instruidos los Indios con ayuda de muchos Frailea 
que de verán orabiarse. 

Para poner cato en planta podra V. A. tomar '/s ^ 'A '^^ todo ' 
el oro 1 perlas &c. , que loa Eepafiolcs han havido iojustamcntc ; desr 
tinarlo para restauración de la tierra que ellos han destruido, 
no es cosa nueva on Indias, que ya Ovando mandó pagar el tercio 
do todo el oro que habian cogido los vecinos do la Española para 
su Alteza. O porque no le sea grave , denlo prestado , i buéivalo , 
V. A. después do los frutos de la tierra. Con 15.000 ducados ba( 
para lo necesario. 



57 

Remedio» para las islas Espemola, Cuba, San Juan i Jamaica. 

De an caento i 100.000 Indios qae eran en la Española no han 
qnadado sino 8 ó' 9.000. Dejarlos holgar aora enteramente i laego 
con los mismos campllmientos que á los de Tierra firme reducillos 
á pueblos cerca de minas, puertos y paeblos de Espidióles que 
estén en libertad, y con el tiempo paguen tributo por cabeza (cada 
casado). Salgan del poder de los cristianos , de otro modo por más 
ordenanzas que pongan se acabarian de destruir, 

Mochos remedios hai para poblar las Indias de machos Espa< 
fióles i aumentar mucho las rentas reales. 

1 * Préñese libertad general, aun á estrangeros para ayen- 
dndane allá, ofreciéndoles tierras i otras mercedes. 2.* Que del oro 
ayido de minas solo se pagará el diezmo. 3.o Que á todo vecino se 
le permita Uevar francamente dos Negros i dos Negras. 4.* Que 
Tayan madios labradores 1 trabajadores. 6.* .Premios considera- 
bles á qnioi diere cierto número de seda criada allá, á quien diese 
derlas @ de cafiaJSstola, que dicen darse la mejor del mundo en 
la BapaBola ; más crecidos á los que hiciesen ingenios de azúcar, 
qnes la mejor tierra que se ha visto para ello. Lo mismo al que 
diere tantas libras de pimienta, clavo, gingíbre y otras especias; 
tanto de trigo, vino. 

«Desta manera muí alto Se&or se poblarán las tierras de Y. A. 
i DO se destruirán como hasta aquí, 1 sino toviese más rentas de 
las Indias que dos veces d' Espa&a > yo me pomia á una pena que 
"padíeae pagar. Otras muchas cosas bal que decir ^.» 

BiUiateca de la Real Academia de la Historia.— Colección de MnAoz,— In- 
diu.<^un.'-l61«.-^Tomo 75.— A. 103.— Folios 395 y 396*. 



* Parece que se entregó al gran ChanciUcr en cumplimiento del Facialis ves- 
tra lícmoriaUa, tegua dice Casas en su Historia. 

s Como en todos los documentos copiados de la Colección MuSoz, se ha res- 
petado la ortografía de la copia i según puede verse, es un extracto diminuto 
dci anterior. 



• 



US » 




59 



APÉNDICE V. 



DE UNA CABTA DE LOS OIDORES DE LA ISLA ESPAÑOLA, 
AÑO DE 1533. 

En el monasterio de Santo Domingo de la villa de Puerto de 
Plata a estado por prior an fray Bartolomé de las Casas, de quien 
en su ireal Consejo se tiene noticia, esto prior a hecho en aquella 
Tilla algunos escándalos 6 desasosyegos y a sembrado entre los ve- 
cinos opiniones cerca destos yndios de que les a puesto escrúpulos 
en sus conciencias, y á los que pasan á poblar á la nueva Espa&a 
ponga temores diciendo que yban en pecado mortal y que no po- 
dían con buena conciencia tener yndios; y no solo esto, pero en 
todo lo que se a ofrecido de execucion á la justicia rrea! a sido no 
bien myrado en sus sermones y fuera dellos ; entre otras cosas en 
que allí entendió hizo que un vecino de aquella villa, estando en el 
articulo de la muerte é abiendo hordénado su testamento queryendo 
recibir el Santo Sacramento, que estava á punto el sacerdote para 
se lo dar. entró este fray le á donde el enfermo estava é le hizo en- 
tender que no se podía salbar sino hacia su testamento de la ma- 
nera que él le abia dicho é rrebocaba el que tenia otorgado, é ansí 
atemorizado se lo hizo rrasgar é otorgar el que el frayle hordenó, 
ó acabado de otorgar le dieron el sacramento el cual en todo este 
intervalo se detobo en la posada del enfermo , y después de falle- 
cido tomó los byenes del difunto quitándolos á sus parientes here- 
deros, y dispuso dellos como á él le pareció, — y por escusar estos 
ynconvenientes hecimos con su perlado que lo traxese á este mo- 
nasterio é aqui lo tiene,— mande V. M. lo que en estos casos se a 
de hacer cuando se ofrecieren , porque coaviene mucho que encs- 
tas tierras aya todo sosyego que es lo más necesario para la po- 
blación. 



60 

Nuestro Señor la vida y muy alto y rreal estado de V.' 
guardo y conserve como su rreal corazón desea. — de Santo Do- 
mingo de la isla espaDola ¿ syete de Junio de treinta y trc« 
años. — D. V. C C. M.— humillissimos servidores que sus muy rrea- 
Ics pióa y manos besan, — El licenciado Suaso, — El doctor In- 
fante. — El licenciado de Vadillo. 

Arcbivo de Indias do Sevilla. 



CABÁS. — SIMANCAS, CARTAS.— 1531. 



Muy niustre i mui magniflco Sc&or i muí magnificos Señe 
res. — El espíritu del Señor que hinchó i recreó la redondez de lod 
la tierra, recree i alumbre con su gracia las conciencias de V. 
i mercedes abra sus corazones en su lei é mandamientos, I 
paz en sus gloriosos dias. 

La caridad de Jesu-cristo que modo no sabe ni descanso quiere 
mientra aquí peregrina , i el zclo de su casa i lo lástima que de la 
disminución del estado Real en estas tierras de S. M. (por lo qual 
Dios sabe que de voluntad qualquicr trabajo tomaría) . mo a for- 
zado i mui mucho constriHido á dar de mano á otras justas ocupa^ 
clones , por escrivir esta á V. SS. i mercedes para proponer delante 
de sus piadosos i caritativos &nlmos por escriptura, loque muchas 
veces en presencia cerca de seis afios continuos por palabra á cae 
Real Consejo , donde por ventura se hallaron algunos de Vuestras 
Excelencias, en algún tiempo de los pasados, con ánimo fatigado 
propuse ; que es las angustias i tan luengas miserias que en oat 
tierras, aun no conocidas, estas desdichadas jentes ínfleles dellfl 
tanto tiempo ha que sin un dia do descanso, resuello ni mojorii 
antea muchos con augmento de aspereza padcscen ; porque li 
que por este camino me queda do intentar el remedio destos lasí- 
les, con otro poco que aun siento restarme, que es perderla vid 
quando por caso se ofreciese; que harto poco so perdería, segtJ 



61 

U jtut» dignidad de esta demanda. Muébeme, por otra parte, la 
oompasion de tan oniversules tribulaciones . de que todos estos 
ejDOS de Esp&M, ú por mejor decir de toda la cristiandad, en 
uaestros tan trabajosos tiempos , con tan onceudidas i horri- 
I guerras, 1 otras intolerables angustias abunda; porque quizá 
|oe podría ser curado y amelecinado el mundo con aplicar la 
Ina ¿ las llagas que por esta parte de acá el linaje humano 
rcKibido, y la ley de Dios aun hoy más que nunca padesce, 
todo el cuerpo místico que á nuestra parte toca, por ventura, 
sanar i&. 

Pork) qaal suplico yo á V. SS. i mercedes que con asosegados 
t atento* corazones, i puestos en conformidad de la Divina volun- 
tad, considerando lo que nuestro gran Dios de cada uno dcllos 
espera y quiere oygau lo que yo aquí dijere, i no miren á mi 
kjcxa de ser . i rudeza de decir , sino á la voluntad con que á dc- 
io «oy movido; que no es otra, como Dios quien conoce la pro- 
lad del corazón humano me es testigo , sino ver la fce de 
ridlo tan vituperada 1 afrentada ó corrida en esto nnevo 
). y la perdición de tan inñnlto número de ánimas, cada día 
¿ más, asi de los nuestros cristianos, como de esto tras jentes 
llamadas por Cristo á la hora ya undécima de la tarde para sal- 
varlas eternamente, donde no coa grandes trabajos, no con in- 
, conpotihlea gastos de riquezas; antee con ínñnlta ganancia dcllaa, 
,000 DO pensada fehcldad podria ver mis encumbrada, más 
I. y Dios por ella más coiiosddo, adorado i magniñcado que 
niugua tiempo de los que á los Apóstoles sucedieron jamás 
nnocs fa6 de jcntce infieles. Si V. SS. i mercedes poner un poquito 
Ate ' ' i'íB, porque nunca tanta habilidad ni dispoal- 

,ura ello en otros tiempos ni en otras jcutes se 
>, de donde inestimables serian los dones é bi^es temporales, 
f moi Heika do haver los quo por engrandecer ¿ enriquecer la 
!;nu>deza cesárea Vuestras Señorías acnrrearian , como muy más 
claro que ia lumbre del sol entiendo abajo demostrar; allende del 
tmcamlrramiooto de la gloria de Dios, é de la mui copiosa multi- 
tod de las ánimas que se salvarían , que es el fin principal que el 
6 V. 53. 1 niorccdes con quien su real conciencia descarga en 



62 
todas las cosas sicmpro; si salvarse desean, hon de pret 
poníetTdo en ello estrema y seQnlada dilij^cDcia. Y esto sea lo prl^ 
mero que á Y. 6S. i mercedes pongo delante, que es á lo que son 
obligados de uescesídad de salud eterna; conibiene á saber, pro» 
curar la gloria de su Dios, i la salvaciou de las ¿nimus en oslas 
partes, ordenando su Govcrnacíon de tal manera, que no impida á 
lu predicación de la foe j crescimiento del culto divino. Y eato no 
solo por obligación do cristianos, pero que les incumbe comoGo- 
vernadores que son de otro (aunque nuevo) mundo, i cierto, muí 
mayor mundo que el que allá teníamos por gran mundo. Seis 
siotc uiiil leguas de costa de mar, i muchas más en estas ladits/l 
sin la inmensidad de las tierras adentro , todas más pobladas i misi 
llenas do jeutes humanas que el más poblado riñon do nuestras 
líspnñns, tienen á su cargo vuestras Señorías; i la perdición de 
todas aquellas áuimas tienen sobre sus mestas. Bien será ver 
tantear, señores mios, que tan acerados hombros V. 8. imcrcede 
tienen, que tan ponderosa carga, shi arrodillar i no só si sin 
teza, sobre si consienten. De Santo ninguno se lee que siendo re 
querido para que abajase las cerviz á resclblr tal pesadumbre i 
todas sus fuorzas no rehusase é huiese tal carga; i si ya más qad 
rescivir alguna no podia, toda bu vida vibir en dolor, temor é sos- 
piros, temiendo las angustias í tropiezos della, é la mui dura es-^ 
trecha 6 incierta cuenta que dellas ante el Divino é iuflesíbl 
juicio é Juez havia de dar, dondo Padre 6 Hijo é Spiritu Sant 
son los Consejeros. E porque esto couoscia San Agustín temía 
llorava su peligrosa suerte diciendo: Quid dictunts sum qum 
reddiíunis mm raticmem de auimabus q\m petident ad coUnm mauti 
No es ignoto ni cosa de dudar, cuanto más cargoso é más llo- 
roso, porque más peligroso, es ser Consejero de un mui ^no 
Rey é señor de lo mayores del mundo, que ser obispo de una 
cibdad. Mucho está oscripto de los peligros i angustiosa vida 1 do- 
lorosa muerte de los Prelados: pero mucho más sin compara- 
ción de los más privados é Consejeros de los Reyes, porque 
estando en tan sumo grado, son más cercanos i aun más subjctos 
& más é mayores tempestades de más peligrosas i espesas ocasio- 
nes de mayores cuidas : i sí la mano valida del SoTvrauo Dioi 



63 

soja . i les Comienza á faltar a]o:o del 
toawr Divino; ylda suele ser muy defectuosa, la muerto m&s 
tnpostrooAa i la dnpnnclon i perdición mu! cierta: i esto por la 
msjur oblí^icion que sin escusa al bien de máa é mayores repú- 
blicas tienen . de las quales un solo miembro no han de olbidar. 
porque del májscliiquito é del más olvidado tiene Dios la. memo- 
ria mol reciente é mui viva. Y si á todos los que Goviernan es 
eonoa é necesario este coidado. 6 más 1 mayor deve deser 
«1 qao más é mayores pueblos tiene de que dar cuenta: quánto 
9S. 6 mercedes se deben de desvelar? Quánta solicitud é vigi- 
ncia deven tener? Cómo pueden comer sin sospiros? Cómo 
lonuir Rio reposo? Cómo vivir sin continuo dolor? Teniendo tan 
laomcrables jentes, tau estraños nascioaea, tanta diversidad de 
iguaa debajo de su Oovcrnacion i amparo? No ya convertidas 
■ubjetaa al yugo de Cristo i conúscimieoto de su Criador, para 
|iie el Utmor de Dios que en ellas haya ayude & Vuestras Señorías 
\mm goveniar: sino que do nuevo, desde los principios de tan 
. distancia de verdadero conocimiento, de tan antigua barba- 
1 ct'gue<]ad , como ovejas erradas ú ya de tantos a&os perdidas. 
6 oücno de Dioe olvidadas por estos desiertos tau secos i estériles 
de gracia, é dejados entrar en los abismos de la idolatría i otros 
delitos, las han de reducir, las han de acarrear, las han 
traer acuestas al aprisco de la Santa iglesia por engemplo do su 
)los . qu<; por sola la oveja perdida se abatió basta el mundo , por 
la ana de bw quales. de inOnitos millones que son , han de dar. 
oro ni plata ni piedras preciosas, sino sus proprias áoímos el 
doau muerte en venganza de su perdición, i aora en la vida 
tienen cnpcnadas desde el dia que al Consejo de Ins Indias 
le 8. M. fueron admitidoí, ó juraron de bien ó fielmente egercitar 
I oficios. Escrlptoestá por Salomón: Fili mihi, si spoponderis 
• oiiiím tuo, deft-ciste ajmd extraucuní tnaniim luam: illa qucalus 
ivtrkit pris tai, et capjus propriis sirmoudnis. Teu agoquod dico 
ti (U% mi: ei taiiet ipstm ¡ibera, quia incidisti in manum proximi 
Que es Jcsu-Crislo discurre, con solicitud: festina, sin ncgll- 
i; ntseita amicum luutn, á quteu has de governar, 6 al Rtí por 
i te has obligado. Nc dalcris somuum oculis luis , ncc dormiaut 



64 

palpdnce^ tuce. Eruerc quasi damula demanu, tí quasi nvis de trut- 
diis ancupú. Piensan Y. S6. i mercedes, lo qaal yo no creo , qae 
graciosaiueote i dcvalde S. M. á los de su Real Consejo, al tinq 
sablima en dig^nidad de obispado, i al otro en Arzobispado, & otro 
enviste de insigiiias militares admitióodolo é. la participación dé 
las mesas maestrales , é á otros gratificando de otras muchas ma- 
neras? no por cierto , que sin ninguna duda, deuda grande no 
condigna de alguna remuneración terrena ca la que se les debe, i 
que ningún Rey ni Emperador pueda pagar con quantas mercedes 
i gracias les haga. Cosa pagadera podrá ser poner el alma al ta- 
blero por los Reyes absit: los Emperadores podrán ni son bastan-^ 
tes ¿ remunerar, quitarles los de su consejo en la obligación qi 
tienen de se ir á los Infiernos para siempre si mal gOTíemoa. 
irse por elloa? No por cierto, luego á quien tanto mal les quita. 
se lo carga á cuestas, é salen por fiadores dellos, i empeñan sus 
ánimaf por las suyas; con qué los pueden pagar? cierto, no coa 
cosa alguna, ni aun con quitarles las coronas de sus-cabezas, i 
ponellas cu los del su Consejo, no satisfarán tan gran servicio, 
este peligro , en esta obligación , en esta fianza están puest 
6 atraillados V. S. 6 mercedes. Sobre si tienen, no sola una ánima, 
uo solo un pueblo , ni solo un Reyno de que dar cuenta, sino gran- 
des i anchos é casi inmensos, é muchos nunca vistos ni creídos^ 
Reynos, llenos é frecuentados de la mayor parte é de casi todo. 
linage humano. O bien aventuradas mercedes é gracias debienc^ 
temporales que tan gran ganancia acarreáis , que con vosotros 
reacate 6 comute el Emperador, Nuestro Señor, los peligros de las 
penas eternas con los de su Real Consejo! de lo qual ínflero qo^ 
no hay tanta sabiduría en nadie de los humanos como en k 
Reyes, si al Consejo se subjetan. Bien parece que Cw fíajis tn- 
manu Dei; quoaimque vohierit incHnabit illud, pues que también 
con cosa de tan poco valor é prescio, como las mercedes que hacen 
negocian é se libran de tan duros é tan ciertos tormentos. Aunque 
no por eso se les permite que se hayan mucho de descuidar, antes 
han de abrir los ojos é mui abiertos sobre los de su Consejo. Pruój 
base toda esta obligación que V. SS. é mrs. tienen por toda la ta-j 
grada escriptura, 6 por toda la ley humana é Divina. 



65 

Po«fl trtido ya 4 la memoria de V. SS. é mra. aquello qae ellos 
mol mejor darmicndo que yo velando saben , que es la obligación 
qae & loe malos mates da estos Tndias tienen : quiéreles aora 
ifilbrmar de lo que eu ninguna manera podro creer tienen noticia. 
6 por veatum no creen, aunque alganaa veces como de luengo 6 
flomo leído en historias tiavrán oido , porque alHctioncs tune mise' 
rdñld íunl quum oculis cerumtum: quoe autem mille annis ante 
fkentjü vel futurte- suuí { i lo mismo de do3 mlU leguas como los de 
acá rao), et si timeant homines ant memoria habeanl ■ velomnino 
non miserentur, vel non similiter: dice el filósofo en el segundo de 
BU Ret(k-lca: í lujuallo quod abest ab oculo, id abesse quoque soltl 
^coídt. Y sai lo creo yo que mueven poco ó nada las miserias 
qae DO «o Ten alno que do lejos se oyen, porque no tengo yo á 
V. S6. k mra. por tan crueles ni tan sin misericordia , que si vie- 
aeo en todo <5 en parte, 6 creyesco ser cierta la aspereza y cruel- 
dad de la servidumbre, la tirauia Opresión é perdición destas 
f^t«s, I loa desafueros tan crueles, (t insultos tan estraños. que 
(ia rozón é toda natural justicia, é como sino oviesc 
'" .'. contra ollas por nuestros Españoles se 
urcvedad de iustuncia i con efecto reme- 
de allá se conten tarian : pero aunque dejado 1 pospuesto 
i:id. si alguna tienen, so ofrcsccrlau mu- 
;_-. ^....,. „ ..^., ..v.> con peligro 6 trabajos do sus personas á 
Ua rofficdiar, tinicndo por cierto ser más justo 1 máji santo 6 i 
íiki^mim acepto su percgrioajo, que si descalzos y con rigurosa 
ptoitcticia pcroif^rinascn cien veces en su vida á Ihcrusalen. La 
, fírSiínrnívre de loque afirmo esto me la certifica, conoscer yo que 
i'rs. Bon cristianos , i entre muchos buenos escogidos 
^ esmaltados ó virtudes, i aun de su natura, algunos que 
-.,^ív, do piedad compasivos. Por todo lo qual couosceráu 6 
»!r/'T4n, qnanto ante el Poderoso Dios 6 piadoso padre se estima 
ifkrloeupprceoe, socorrerlos ocgastiados, salvar ó redimir las 
taaiaaa, por cu lio el hijo de Dios vino íi la tierra, i en ella 

tjtüú é hauíi'i riiusó 6 predicú , ú aleaba murió , con lae 

>^ri4 piadosas haxaflaa que hizo. O SoZioresf parescc ¿ V. SS. é mra. 
mal emp]eado«, 9i todos juutoe como escuadrón del ejér* 
II. 5 



66 



cito de Dios, menospreciando sus vidas, pasasen acá j las pi 
ecu por cucumbrar la cruz é la fama de Ihu.-Xpo. i ¿ aa nom 
sobre todos los nombres como vasos de escojimiento, trayendo so 
nombre, hiciesen arrodillar todas esas jeutes que ignoran su nom- 
bre. JUagmim iuquit eslnomen meum in ijetibus, no osaría no creer 
que no se hailascn ó toviesen por más que dichosos, ¿ntes digo quo 
no hai hombre sobre la tierra que merezca é. nuestro Dios tan se- 
ñalada ventura. Pequeña dicha é ventura seria ser participes de 
aquellas venturas de los que ibant gaudenles a couspcclu Concilii: 
quia digni habiii sunt pro nomine Imi cmilumehan palif O escogí- 
dos por diguos do tan gran dignidad. Hai dignidad ni alteza de 
estado en la ticra que á esta se compare? Bien creo yo c no dab- 
do , según lo que do las entraüas reales, piadosas i sanctas del graa 
Emperador yo allá conoscia, ó lo que después acá que ha creí 
en virtudes á nuestros oydos más i mascada dia, la fama ha traii 
que trocaría su alteza el imperio romano, que al ñu es mortal 
ser tan dichoso que descalzo é desnudo ó más que hambriento 
paraoQcio lan alto Dios lo oscojiese. Que no trocara hombres cris- 
tiano que espora vivir en la otra vida, por aquel resplaudcciente 
vestido del que dice Daniel: qui ad insüíian cmdiunt multes quaai 
sleUcE in ppetuas memitates, i aquello de los probervios: Seminanli 
iustilian merccs fidelis. Qué justicia es aquella sino la fee Jeau-crlsto 
por la qual viveu los justos, que de corazones de tierra cu los qne 
es sembrada hace celestes? i (]uó merced es aquesta sino reinar 6 
cmpcrar c seüorear cu la gloria : nam qui convcrU fescrií ab eirore 
viwmic saivahit anima eius amorte, 6fc. O Señores. 6 señorea, 6 
señores! no pasemos de aqui, en ninguna manera no pasemos d »y 
oqui sin mucho pensar, sin mucho sentir lo que aqui decir qui( 
Multi Reges et prophetic vüluentnt videre que vos vid^tis etnon 
runl, ct audirc quad anditis, ct non andicnntl. Y por tanto, b\ 
Muli qui videnl qucE vos videlis. Que haya puesto el hyo de Di 
Señores, on vuestras manos, é á vestra determinación i so vuc, 
cnderesdazamiento , fiando de vuestras conciencias el poblar de 
sillas imperiales de la vida eterna aquella su gran cibdad , 6 
se si diga el henchimiento del número de sus predestinados 
aquella su tan deseada heredad concedida del padre: Postula am 



67 

csheredihUcm tuan, clpossessionerntuamUrminosta-- 
lo 8u Vicario por él la pre dicazion é conversión deetas 
ites, que como está dicho exceden al número de las estrellas 
. las mayores partidas del mando , lo que por muí esmerado i 
teellcDte prlrillcjo no lo conflú sino de sus Apóstoles, ucngándolo 
I nccbos de sos escocidos. Ciertamente, bien aventurados sois, si 
Mueitís tí feceñtis ea, dijo el mismo hijo de Dios: pero, por el con- 
trario, CN fis itifiHdones é lots más desdichados de todos 
imbr . , , ^ue para mayores angustias estáis guardados. Si 
itis ca ulpote sati pigñ at que mutiles a tam excelknli 
toqteníem, qui lan máximum Uüaitum domini sui abscon- 
inhlerra. An igiiorantis, esccllcntissimi domini, tanto quls- 
i$kumi¡ior atque saitiernium. Veo promtior esse deberé tx nu- 
nere quatUo se obligaliorem esse co»s¡)icU in reddenda ratione? 

ratiüiics cliam crescttní donarum. Ut 
ís rcdcuntc Domino quisque vcslnm se- 
curustüeumtremorepemetquotidie quid accepil. Accepislis, revera 
irM ¡httiiui mei, quod ian dixi. donum magnnm mumis perfedum; 
datum oplimum, accepidis, inquans, velut alter losepk annulum, id 
j^, pieiutñam auctoritalcm dananu PharaoniK, el hoc uutu divÍ7io, 
\at, ÍUgit el Jmperatoris noslri. tanquan viri industñi atque sa- 
i, svpcr universam terram huius miücrabUis ^Egiptif el lene- 
mn, Titó ad vestñ oiis impeiium cunctus obediat po¡nii¡us , ul sci- 
^«tí farad ínvalercscente verbi Dei, etfameintdlifientiítelviríutum, 
: horrca Regia a etcrni , id cst, mcrarn doctrinam 
.'>i¡iieiitii£ , in septem feítilitatis annis in abundantia, 
id í. .:ti $edicel patríbus uostris iam pmdicaUi: constituatis 

jtntpústios per eunctoi) regiones huius ma{jni orbis, qui aümenla sa- 
' > Sicenim praceplum est vobis a Sum- 
ti ...Lündro sexto: «¡loe lamen, inquit. vos 

imun per sacri lavacri susceptiouem , tpio mandalis apos- 
et viscera misericordin: Ihmini nostri lesu-ckristi 
..i..,-., ut quum expe4itionem huiusmodi omuino bro- 
■ncrc prona mente, oxtüdoxic ¡idei celo intaulalis , po- 
1m m hmusnwdi insulis et Ierres degenlcs ad christianan religio- 
mgm atsápienúam inducere velitis et de beatis, ¿f*c.» E más abajo 



Hce: I Etinstiper mandamusvobis in vhiute sanct(t¡ obcdicnlia;, 
Csicut eliam poblccemini, et non diilnlamus jtro ve$tra máxima ilí-í 
volione et regia magtmnimitale vos esse faduros) ad terram firmas i 
Ínsulas prcedictas viros probos et Deiim timeiües doctos , peritos 
(Xjtertos ad instruendum insolas el habitalores pi'wfatos in fide catho^ 
lica ct bouis moribus instucndum desliuare debentis , vmnem debí' 
tam diligenciam in pramisis ad hibentes, ■> Estas son las palabras, 
señores, qfae el sumo Pontífice dize en su Bulla Apostólica de la 
C0UCC3Í0D que hizo 6. los Reyes, nuestros señores, destas tierras, 
encargándoles la conversión i salvación de las gentes dellas: eu 
las quales palabras pone precepto i obliga á los Reyes, i por con^ 
siguiente á los de su Consejo á pecado mortal si con mucha vig-i- 
laucia y cuidado, pospuestos todos los intereses temporales J< 
mundo no lo hicieren : pues si como está manifiesto Dios a paesto 
& V. S. é mrs. como á otro Joseph ea el tiempo que detormtu6 
avrjr los tesoros de sus misericordias descubriendo este mundq 
para convertir estos infieles , que abráis las trojas de su aaf, 
evangelio, enviando á estas tierras varones doctos 6 temer 
de Dios, y que procuren su honrra, para que estas ánimas que ¡ 
perescen de hambre por falta del pan de la 8a,grada doctrina, 
CoDoscímiento de su Dios , como en sus letras os manda el Samo 
Pontífice , donde se muestra manifiestamente por todo lo dicho 
que este es el tiempo de la vocación i llamamiento dostas barba 
ras naciones, porqué veamos , señores , estas troxas uo ae abren 
porqué no se reparten estas riquezas? porqué estos tesoros no 
distribuyen? porqué aquel pan de los cielos , que es la fee Cristi»-' 
na, con tanta escaseza, negligencia ó crueldad se da á los ham- 
brientos? pues escripta está la pena: Qui abscondit frumcyUut 
maledicitur in populis; benedictio aut. sttjh.. caput. t^eruletis. 
maldito 09 aquel de los pueblos que el pan so los asconde 6 
destcebaye, cuánta maldición el dia del juicio incurrirá el qoe 
pan de que viven las ánimas , que es la doctrina de Jesu-Crfst 
encubriéndole por oficio, uo tiene cuidado de lo distriboi 
quando viere que por culpa propia suya, infinitos ánimos están i 
tormentos? Y si este es el tiempo de las misericordias, escondida 
en los siglos pasados , cpmo dice el Apóstol . é venido opor 



69 

agora para nuevo vivir de todos estos pueblos: porque se convier- 
te este tiempo en tiempo de tribulación, tiempo de sequedad, de 
venganza, de ira. de aflision, é disipación, tiempo cruel i de 
mnerte? Y cuando nunca en otro tiempo tanto ó á lo menos no 
con tanta velocidad, fué la muerte infernal tan señora? Bastába- 
les á esas jentes míseras Irse al infierno con su infidelidad, su poco 
i poco i á solas . i no que vinieran los que las avian de salvar, 
nuestros cristianos, á en tan breves días por sola cobdicla con 
nuevas i estra&as maneras de crueldad i tiranía sacallas del mun- 
do, é irse Qon ellas á las tinieblas y lloros sin fin: donde, non erit 
■solaíittm miseris socios habere pwnarum, pues que non minus ar- 
idnmt qui eum mulHs árdebunt. Desta tan diferente mudanza, aun- 
que no de la diestra del Señor , y áon de aquella ganancia que 
avrán los que lo hicieron é hacen cada día de los presentes, dan 
testimonio dos cuentos de ánimas é muchas más que de todas 
estas partes (el cuento é cient mili de toda esta isla) quemados 
vivos , asados en parrillas , echados á perros bravos , metidos á cu- 
chillo, no perdonando ni á niños ni aviejes, ni á mujeres preñadas 
ni paridas, i aun algunas veces escogiendo los más gordos para 
matallos i sacalles el unto, porque era, diz, que bueno para 
curar las llagas délos matadores; é por otras duras maneras que 
por nuestra nación Española, sin causa ninguna justa son muer- 
tas. Ya llegan al cielo los alaridos de tanta sangre humana der- 
ramada : la tierra no puedo ya sofrir ser tan regada de sangre de 
hombres : los ángeles de la paz y aun el mismo Dios creo que ya 
lloran: los inflemos sólo se alegran, pero creo que con tanta 
priesa de rcscevir dañados se acorvan. Después de acabadas las 
guerras cometidas contra todo derecho divino é natural , donde 
las obras arriba apuntadas con inmensa multitud de otras peores 
se ejercitan, que es el primer pié con que los cristianos en estas 
tierras entran : luego se sigue el segundo i desapiadado dolor é 
Governacion tiránica, que es á lo que principalmente tienen 
ojo, conviene á saber, que les reparten todos los Yndios que de 
las guerras se han escapado, para que sii poco á poco, i ojala 
fuese poco á poco! en orrible servidumbre, sacando oro i perlas 
i otros injustos trabajos, acaben de dar fin á sus dias. Todcs 



70 



estos males son grandes i ofensivos do orejas piadosas , I serían 
más horribles ó méuos sufribles á oír, si particularmente las co- 
sas en crueldad señaladas se rcñrieson: pero son ciertos y mai 
verdaderos, no leidos en historias fingidas ni contados por lenguas 
parleras, sino vistos por nuestros ojos, presentes á ello nuestras 
personas , I pluguiera á Dios que solo fueran pasados, é oviera co- 
sado tanta malicia, que no me pusiera ¿ los escrevir: mas no 
consintiendo nuestros f^randos pecados, estorvando á la divina 
misericordia nuestro desmerecer, porque dizques «ü/iSMJi/cotnp/c- 
ta peccata Amorrhivorum ; hoy en este dia se hacen , cada día más | 
é más crescen, porque de non no cresce la cegedad de los que de]^H 
no ver ya se jactan ; y tanto ha crescido que arbUrantur obsequium ^^ 
seprccslare Deo, en ser verdugos do los devinos castigos, quo 
aunque Dios permita por los juicios secretos que 61 se sabe quo 
estas jentes sean castigadas, guay de los instrumentos con qolea 
las castigan! porque la voluntad suya es, que todos so salven 6 
vengan á su conoscimiento, porque so crea después quo vino á to- 
mar nuestra carne de so nombrar padre de las misericordias , 1 con 
misericordia, dulzor 6 mansedumbre, paz é piedad quiso que el 
mundo ¿ su feo se convertiese. Y lo primero é principal que á sus 
subccsores mandó, fue que ofresciesen su paz , é que á todos bien 
hicieren, i que con la suavidad do sus virtudes ó buenas obras, 
dando do gracia lo que de gracia havian rescivido, los procurasen 
de atraor : 6 asi fueron traídos por paz é amor á buenas obras 
nuestros pasados, dejaudo las propias vidas los que predicabau ú 
Dios en su santa domanda , i eso mostró cl hijo do Dios poniendo 
el ejemplo de la oveja perdida que tomó sobre sus hombros. I del 
hijo pródigo & quien salió & rogar al camino, i aquella buena 
mujer que habla perdido la dracma que rebolvió toda su casa bus- 
cándola con tan suma diligencia . 1 llnalmente, dijo: tTo os emblo 
como ovejas entre lobos para amansallos c traellos á Christo.a 7 
esta es la puerta do salir la doctrina de Christo ó su sacro evan- 
gelio á convertir los extraños de su fee i de su Yglcsia. 

Pues si esta es la puerta, señores, i el camino de convertir estas 
jontcs que tenéis á vuestro cargo, porqué en lugar de cmviar 
ovejas que conviertan los lobos, enviáis lobos hambrientos, tira- 



71 

no», croóles, que dcspcilacen , destruyan, escandalicen ó ablen- 
tao hia ovejas? do lo hizo así Christo en verdad: ovejas envii; por 
prediCttdores para amansar loa lobos , é no lobos ferdfcs para per- 
der y embravecer las ovejas. No hay en el muudo jentes tan mati- 
ni do menos resistencia ni más hábiles é aparejados para res- 
• ol yogo de Christo como estas. T esta es la verdad mui cierta, 
! lo contrario dcsto es error i falsedad mui averiguada- E si el 
jttgp de Cristo es tan suave, i su carga tan ligera , que tomándolo 
MSfieetAB se halla para las ánimas refrigerio i holganza ; porque 
cooientiB que les carguen carga de tanta pesadumbre , tan inso- 
portable, yugo de tanta amargura é deaesperaciou ? Oquantos son 
macrtM desesperados, tomando ponzoñas para desechar de sí esta 
carga Infernal 6 dureza de yogo , más de turcos que de cristianos; 
qoootAs raujores lian mol parido matando en el vientre las criatu- 
ras, por no dejar sus hijos so yugo tan duro, ni entre gente tan 
dora. Y si lo primero ó principal que se ha de procurar entre las 
jflOtea i quien se predica, es la gloria de Dios , i que su culto di- 
vino im 1 ■ " porqu6, señores, lo primero ó principal quo 
Ittulo __ ._ - á estas tierras acá se pretende es , cómo adqui- 
d Rey mai grandes tesoros ? Y asi ordena Dios que los íntc- 
[temporalcs que sin comparación el Rey acábavria, todos se 
i, d Rey deje de ser el mayor señor de los del mundo, 
10 DO tuviese sino solas las ludias Y pluguiese á Dios que 
verdad ol interese del Rey se buscase, i no solo con palabras, 
}aeél M ballwia más copioso que nadie podría pensar, i Dios 
^tsia temido 6 adorado, c alcanzaría también el bien de las áui- 
aaa qae anda á buscar. Parece , sc&oros, á Y. S. é mrs. bien que 
liaveii proveído bien do predicadores , personas dotas i temerosas 
^Dlo«, conalnticndo en todas las partes destc uuevo mando quo 
(at¿o lleiuis do tirjmos . uno quo tonga cargo de echar al inflemo 
1h ladiM de Santa Marta, otro do la otra parte que llaman Tierra 
flfme, otro en cabo de Honduras, i muchos cu la gran tierra do 
Yucatán? B cada dia prüvccis de nuevos 6 más crueles. Y lo quo 
[yoDuitca pudiera pensar que 4 tan desmandada licoucia viuiéra- 
itt, que porqoo loa xVlomanes prestasen trescientos ó quatrocicn- 
l« mÜl ducados al Roy , 6 quontus dlzcu que fucrou , les entro- 



72 

gúredcs doscientas 6 tresctent&s leguas de costa de tíer 
alquiladas, ú. por mejor decir, que las met&D á saco-mano, como 
hoy dia lo hazen, que después de robadas las riquezas de oro qoís 
en ella bao podido apañar, la despueblan de sus propios morado- 
res, enviando naríos cargados de YndJos á esta Isla , matando por 
tomalbs, i echando á la mar, por traer ciento, quinieutos. Oque 
remedio é que descanso han enviado V. SS. é mrs. para tantas ve- 
jaciones , ó tan triste vida , 1 tanto tormento de robos é muertes 
como han padecido aquellas desventuradas jentes treinta I tantos 
años ha! Pero más malaventurados son aqui sin gracia, é serian 
acullá sin gloria , los que tal al Rey, Nuestro Señor, persuadieron 
é á V. SS. 6 mrs. aconsejaron. Y como no vian V. SS. i mrs. la 
priesa que los Alemanes havian de dar á aquella tierra, é & la 
jentc dclla en el tiempo que gela dejáredes? no trabajaran de defra^ 
talla é estirpalla, por sacar lo que han prestado <3 les ha costadúl 
pues afirmo que, en cuatro años que dicen que les ha de turar, 
dráu robar para comprar á toda Alemana: porqué, señores, hac 
tantas liberalidades de lo que no conosceis ni sabéis que dais, 
podéis dar, con tanto perjaicio de Dios y de los prójimos? ó 
que no pensáis, Señores, sino que podéis usar destas tierras 4] 
sabor de voluntad? Y esto es vuestro proveer, como la fcc cris- 
tiana se pedrique, é la Iglesia se engrandezca, ú los Infieles co- 
nozcan á Dios i las almas se salven? cómo no havcis entendido e| 
precepto del Papa, arriba dicho, é la condición conque conoedl^ 
¿ los Reyes de Castilla estos mundos, de quien antes no eran se^ 
ñores? Y allende desto vean V. S. 6 mrs. otro precepto que teñe 
sobro las cuestas de la Rcyna Doña Isabel, de gran memoria, 
el cusí, ni vosotros, señores, ni el Emperador, Nuestro Señor, no" 
podéis dispensar , porque es de derecho c precepto divino , i cs 
una clausula de su testamento, que porque no tengáis escasa de- 
lante del juicio de Dios el dia de vuestra muerte, yo la pongo 
aqui & la letra, i es esta que se signe. 



CkúsiUa del lestameníc de la Rcyna. 

«ítem: por quanto al tiempo que nos fueron concedidas 
Santa sede Apostólica las islas c tierra Ürmc dol mar océano des^ 



^liiecitf 6 por descubrir: nuestra principal intención fué, al tiempo 
lio snplicamos al Papa Sextú Alejandro, de buena memoria, 
le no» hizo la dicha concesión , de procurar de inducir é traer los 
ehloa dellaa, c lus convertir á nuefttra eanta feecatbólica, i em- 
á Inn dicha» islas é tierra firme Perlados é Religiosos é Cléri- 
,^a i otras personas dotas 6 temerosas de Dios para instrair los 
einos 6 moradores dellas en la fee católica. 6 los enseñar é dotar 
-' — hros, é poner en ellos la diligencia debida, según 
j Ifls letras de la dicLa concesión se contiene. 
ende suplico al Rey, mi Señor, mui afectuosamente, i encargo 
io á la dicha Princesa, mi hija, 6 al dicho Príncipe, su ma- 
nque aaS lo fagan é cumplan, ó que este sea su principal ñn, 
[quo tin fUo pongan mucha diligencia, éno consientan ó dculu- 
' que los Yndloe vecinos c mwadores de las dichas Yndias i tierra 
I, ganndas c por ganar, rcscivan agravio alguno en sus per- 
Di btimcs; laas mnndcn quo sean bien 6 justamente tratados, 
1*1 alguo agrario han rcscibido lo remodicu , é proveer por ma- 
sa alguna do lo quo por las letras upostiS- 

..„..iion nos es inyungido ó mandado.» 

PáRse* & y. S. é mercedes, que hasta aquí se ha tenido este 

i te , i el Papa ó la Rey na pretenden ó mandan ? pareace 

o ~,,_^^,j^g q^g hayan rescibido agravio alguno en 

(porK^: lies estas miseras gentes, siendo unos auchus 

6 pastos de ladrones é tiranos, é havieodo sido basta aora 

,is? Que veamos, son los reinos grandes sin 

- „ iJcs latrocinios, seguu San Agustín . que quiere 

decir morada» de ladrones? paresce también á V. 8. ó mercedes 
kMottoB desafueros é agravios, opresiones, estos estragos tan 
pandci. CAtáo remediados de manera que no so haya excedido 
ts<» alguna de lo que por las letras apostólicas os e^ inyungido é 
nadado? 6 ¿un paréaceles más. que esta clausula de la Royna, 
•ts dol Papa, quftudo so leyere el dia del juicio 
- -..-^3 ó do los pasados, en cuyo tiempo este mundo 
••lu perdido, que qucriadcs ser nascidos, tqucterueis respuesta 
ótlgona Cicaa? Creo que, ó áua se que no; ó creo firmemente, 
(Mo creo en mi Dios é do todos, que después del zahorimicato é 



74 

vituperación do la ingratitud de la pasión de Jeaa-Cristo coDtr 
los pecadores que se han de condenar, otra cosa de todas las acftC" 
cidas del mundo, no ha de ser tan esasperadani tan pedida, ui taa] 
zaherida aquel temeroso día, como esta contra los más que mala- 
venturados á quien les tocare. 

Miren, pues, Y. S. é mercedes, miren por sus ánimas: porque 
en verdad, yo mucho temo é mucho dudo de vuestra salvación, 
huigan mui mucho, si salvarse quieren, puniendo remedio á tant. 
miseria, que no tomen conejo ni crean á cartas ni á palabras da' 
los lobos hambrientos que acá están; los principales de los malos 
han sido los que estas tierras han mandado é governado, que poí 
sus propios intereses é desatinados apetitos de se engrandecer hai 
sustcutado toda esta tan horrible tiranía , é sustentan ó sustenta- 
rán ; porque no son dignos por sus pecados que Dios lea ataje coa 
otro remedio, sino con sola la muerto i eterna danacion, como 
hemos visto en casi los más maravillosos é divinos juicios. Porque 
baste á V. S. é mercedes los males tan claros que aun los mismos 
que los cometen contra si mismos los testificau , ¿ la ley de Dios 
que los repruova i os enseüa: Señores, mui clara la via quo cail 
la provisión é govcrn ación destas gentes. Por lo cual, ninguna 
escusa terneis creyendo á los tales , que allende de los pecados 
de quien seréis participes, sois obligados & restitución de todos los' 
bienes é riquezas que los otros á estas gentes roban, aunque &• 
vuestro poder no llegue una blanca. T esta conclusión es era 
gélica, como creo mui bien que no la ignoráis, donde tanta sabi- 
duría ó ciencia consisto, 6 harta mala ventura seria que no la 
temicsedes. Baste creer, que sin curar de otros anbages, á los 
infinitos clamores que por personas dignas de fee i de creer en esaJ 
Corte se han dado, que estos son los que aciertan, é Dios no los I 
consiente errar; porque sabe Dios que otro bien temporal no bus-^ 
can sino sola su gloria , i la salvación de las ánimas , i el mucho 
crescimicnto ó prosperidad de la corona Real. El cual subimiento 
del Estado Keal está, Señores, en vuestras manos tan cierto, como 
está poder mandar vuestras casas. E suplico yo á V. S. é mcrce^l 
des , quo toméis aora mi pobre parescer como hombro que ha 30J 
años que vcc estos males , 6 más de quince dcllos que estudia le 



75 

para loa remediar, los cuales, no solamente por mi solo jni- 
I bao sido tanteados, poro por muchas é diversas pesónos coa- 
trarlaa é favorables . de un consentimiento han sido aprobadas y 
•dtaltidos; é la esperiencia. que es madre de todas las cosas, es la 
qae lew ba enseñado. E si los ponen por obra , yo certifico de 
Towtras Señorías, que allende do las grandezas ínstlmables qou 
Dioa de aerTlcios de vosotros rescibirá., 6 que seréis rcdemptores 
de este gran mundo ; acarrchcis tanto aumento de riquezas tem- 
porales al Estado del Rey, Nuestro Señor, que ni antes de vuestras 
sefloria* ni después dellos veroán quien á S. M. bagan tan scña- 
ladoa aorvicios. C baste en solas dos palabras decir é mostrar con 
ciar» demostración, que fácilmente se podrán baver; y es que 
Toan V. S. é mercedes si haviendo en estas tan grandes tierras 
tao Innnmcrablea cuentos de hombres de pacifica i mansa conver- 
aatioo, I como tenernos dcUo esperiencia por vista de ojos, si 
{vaerras injustas é violencias 6 otros males de los ya dichos no so 
ka haciq). dan de muí agradable voluntad todos sus bienes, i ha- 
coa las obras que personas de su naturaleza, buenas, suelen hacer, 
eoaremndo con Jos do nuestra nación benignamente , rcscibiendo 
qoalqttJer carga 6 modo de vivir que tolerablemente sufrir pueden, 
Imponiendo de partes del Roy en todo este mundo & todos los ve- 
daos que fueren hombres ó oviere de veinte é cinco años arriba 
im ducado 6 un peso de oro, en oro ú en perlas, ó en otros mo- 
teles, é los que no los alcanzaren en otras graujerías do la tierra, 
■d como algodón 6 maiz , ó en lo que demás tratan , que ton ií^il- 
' como los caudalosos é ricos de esc reino podrán 
il en un año. Qué paresce á V. 6. é mercedes 
)i)6mere so podiA allegar de ducados para engrandecer las 
gciadttas del Rey, Nuestro Señor? En verdad. Señores, que siento 
í »i N f.yrno gl ya efectuado lo viere , que tanta numero e peso de 
o & 8. M. en todos los años, como suelen ir las naos 
CBi^fias de pipas de az&car desta tierra 6 de cañaflstola; ú creo 
({westá bien claro considerada la infinidad destas gentes é su 
Hgmt coavorsaciou , 6 tan graud^'; tierras estar lleufis de lautas 
|wupncioeag. 

Bl rBowdJo es esto, el cual plega ¿ Dios que á V. S. é merco- 



des también parezca, quo lo pongan luGf?o por obra, i ceben y* 
al principe infernal que posee estas tierras. 

Ordenarán V. S. c mercedes en todas las partea destc mondo 
donde al presente hay cristianos, que los que aora las govieman 
é tienen cargo de asolar, porque estén mui incamízados . ó tiene 
por poco derramar mucha sangre, que se salgan fuera, ó pongí 
personas temerosas de Dios , de buenas conciencias , 6 de mac 
prudencia; é darán á cada una para que estén con él en la tler 
que ha de governar, doce ú quince ó veinte Religiosos, ó de 
Franciaco, ó de Santo Domingo , 6 de ambas á dos órdenes, varo- 
nes escojidos eu santidad i letras, en quien more el espíritu de 
Dios , que otra cosa no pretendan , como de los tales se debe creer, 
sino sola la gloria de Dios, é el aumento de su fee c Iglesia, < 
ealracion de las ánimas. De los quales haUarán muchos en esta.s 
dos órdenes que no desean sino ver quitados los impedimentoe qae 
cstorvan á la pcdricacion é dotrina de la fee cristiana deatas parj¿ 
tes, para morir en ellas por Cristo. E para con estos varones 
Dios V. 8. é mercedes harán que S. M. cric luego obispos do la 
tierras é lugares, señalándoles desde luego los términos de 
obispados que ovleren de governar. E así á el Obispo como & lo 
Religiosos diga 8. M. : Padre é Padres, yo pongo sobro vuest 
conciencias la carga ó el cargo que á la conversión de aquelíd 
infieles, por Dios ó el Papa, su Vicario, sos tengo, para que tengí 
cargo como cosa que más que ninguna á mi ó á vosotros incomt 
ó toca , do por todas las vías, ó manera que conformes á la ley ( 
Dios é voluntad de Cristo i en cxemplo do sus Apóstoles i al pr 
ccpto del Papa que los Reyes de Castilla tienen en este caso 
inducir é convertir é traer todos los pueblos de aquella comarca 
que lleváis & cargo, é dar orden t manera como más fácUmento 
vengan á conosocr á Dios é rcscivir nuestra Santa fee católica. Y_ 
para mamparo é favor de vuestras personas, os doy estecavalle 
con cient hombres, que otra cosa no haga ni entienda , sino le 
primero en hacer una fortaleza, é lo demás defenderos é ampara- 
ros, 6 hacer todo lo domas que para presccucion i efecto do vuestro 
exército á vosotros bien visto os fuere. T en esto él i vosotros, é 
vosotros c él no tengáis otro principal (In u¡ cuidado. E después de 



77 

harer taeganáo é padgaado la gente é paeHos de aquella tierra, 
é traídos al conoscimiento é temor de Dios, quando m&s conve- 
niente tiempo fuere é aparejo viéredes, raégoos, Padre é Padres, 
qae tengáis caidado de inducir á las dichas jentes á que me pa- 
guen el tributo é servicio que pqr razón del Señorío que sobre 
ellos tengo de derecho natural 6 divino me es devido. Esto é otras 
cosas á esto tocantes puede S. M. atraer é mandar al dicho obispo 
é Beligiosos, mejor que yo lo puedo pensar; pero no se valga en 
ninguna manera desta sustancia, porque en esta consiste é está 
encerrado todo el hlea é remedio destas. tierras , é el crescimiento 
é grandeza del estado real. 

Tenga Y. 8. é mercedes por mui cierto, que. el dicho Obispo é' 
Rdigioeos teman tanto cuidado dé los bienes t^npocaies é servir- 
cios tocantes á S. M., que no haya ninguno de todos quantos más 
presumen de allegar al provecho temporal del Rey , como en la 
Vj^rdad antes hayan robado para si sin término ni iQedida ningu- 
na, 6 destroidó'al Rey muy claramente ; porque el Rey tubiera hoy 
más oro 6 plata é piedras, preciosas que Salomotí en todas sus 
gnoáezas. De todo, lo cual por mui mal 'servido émuy mal guar- 
darle la fldell^d que le devián ^us ojiciales en estas tierras, le 
han mui malamente privado que lo haga con' tanta vigilancia é 
caidado como los dichos Religiosos , porque aícanzando'd. fin que 
desean de que estas. Jentes no sean violadas ni opresas como lo . 
KD, para que ellos puedan libremente pedrioar é hazer lo demás 
> qoe comviene ala honnra é culto divino, lo demás gastarán todo 
. ^acarrear tesofos^ara. el Rey> é más que esclavos lo trabaja- 
do porque se sostente iau' ji;stB é buena Governacion. E está 
•bien claro, Señores, que muí mejor serán inducidos los Tndios 
.'POf los religiosos, á quien tanto aman é tanto crédito dan, é' dé 
QOien tanto bien resciben , é son tratados con mansedumbre é ca-< 
^id, á dar tributo é servicio al Rey , que de ninguno de los se- 
seares, á quien tanto temen é aborrecen , é quien tanto mal les 
hace é con tanto rigor los trata é persigue. -Pero miren V. S. é 
mercedes que la persona que ha de ser capitán del dicho negocio 
sea tal que no salga de la instrucción que le diéredes, ni se des- 
vie un solo paso ni un solo punto de lo que el Obispo é Reli- 



78 

giüsos ordenaren é ovieren menester. E ai acaescicre que saliere 
por mui poco que saliere de la instracciou ó orden dicha, porque 
loa que acá vienen & mandar luego se hacen atrevidos 6 pie 
el temor k Dios , ó la fee c fidelidad á su Rey , é la vergüenza i 
las jentes, ó luego hacen patto con el diablo, á quien dan laé 
el alma porque le deje robar para dejar mayorazfjos, porque Tccn 
quo cil Roy está lejos é su Consejo que los ha de castigar, que la 
menor é la más chica é primera é postrera pena que le diéredes 
no sea otra sino hacelle ocho quartos , é poner cada ano alredu* 
dor de la provincia. B si esto, Señores, no hacéis, no entendáis 
eu poner remedio , que nunca los alcanzareis , 6 todo será palabras 
ú burla é escarnio como basta aquj a sido. E no querftia 
mayor vituperio ul mayor injuria para la justicia do Esps 
donde tanta hay ó a havido . ni mayor mácula para ese CoDsg'fl 
del Bey, que haviéndose muerto sobre dos cuentos de ánimas,'' 
vasallos del Rey, é robado sobre dos millones de castellanos, é 
despoblado ó hecho desierto dos mili leguas de tierra , la rnáa po* 
blada del mundo, todo por violencia ó tiranías , con inñnitos otros 
Insultos i males: é que no hayáis, señores, ahorcado un hombre 
de los que daño tan grande cometieron. Mucho querría que esto 
V. 8. c mercedes mucho pensasen. 

La fortaleza que se ha de hazcr en la dicha tierra será á la 
costa de la mar cu algún puerto conveniente; é hacerse ha mui 
Túcümente en veinte ó treinta dias de tapias, é cubierta de t^i 
i que basta tanto para Yndios como Salsas para Franceses: 
la qual llevarán de esta Ysla 15 ó 20 pipas de cal cou 12 ó 15. 
tejas. El sueldo del Capitán é de los cient hombres ha de pagar ( 
Rey, é podráse pagar de rescates en la tierra, ó de otras 
que allá havrá, á parescer del Obispo ¿ de los Religiosos, sin 
cándalo de los Yndios de que se paguen. E por sí por el preseol 
DO lo ovleso tenga paciencia S. M. , que obligado es hacer los gns* 
tos nesarios ; ó después el tiempo andando , é aun en breve tie 
po, por el cuidado del Obispo c Religiosos, le será mui iargamont 
satisfecho. Otras cosas para el negocio el Espíritu Santo, pop, 
cuya honrra, Señores, trabajareis , só de cierto que á V. S. ó me 
cedes alumbrará. E cada día por osperiencia verán el fruto dcst 



GorernacioD. Este, scüores, es jasto governari é este es el 
10 derecho , é el pié por donde havels de Gobernaros , é el 
I que primero ha de meter el Rey, Nuestro Señor , para tomar 
f|>oeeíioa destaa tierras, ó ser justo poseedor deátos Reynos; é el 
iloode hasta aquí é GovemaciOQ que hoy se tiene, ha sido 
iravamento tir&uico , ó ha priv^ado de derecho divino 6 &un hu- 
maao del SeSorio ó aucion deste mundo que acá está á S. A. Por 
cao , Sefioree, no engañe nadie al Rey , é trabajen V. S. é mrs- por 
I el camhio é Governacion contraria que la de hasta aqui & reco- 
brar el aacion perdida ; porque aun hos hago saber que estas na- 
:iODC8. todas qoantas acá hay, tienen justa guerra desde el prici- 
'"""■?' Tímieuto, 6 cada día han crescido más é más en 
i hasta hoy contra los cristianos: é mui señalado 
é perUcular justicia 6 guerra justa contra los oficiales del Rey 
se pruera bien provado en el capitulo Dnus nr. 33. y 2 con 
muchos derechos que podríamos traer , ú notables que allí 
notao. B sepan más que no ha havido guerra justa ninguna 
mtk boy de parte do los cristianos, hablando en universal, é 
guando V.S.d mercedes quisieren la provauza desto, porque de 
{ni se«lgae que ni el Rey ni ninguno de quantos acá han venido 
pasado han llevado cosa justa ui bien ganada , é son obligados 
fCaUtocion, aquí estoy aparejado ó muy aparejado para hacer 
toooclusiou verdad , y es tan verdad, que no dubdo más delta 
{OB del Santo Evangelio. 

La tierra de Yucatán está mui destruida é oprcsa, por haber 
^lado loa Yndios á los cristianos eu mui gran cativerio , que los 
^duBoellau por sacallea tributos intolerables : por lo qual les bacea 
Saitaa vcjacioues para sustentar mui desaforados juegos, que 
ly bombrr ' una noche diez mili castellanos, étór- 

Júi asacar . .jis do loa Yudios. Remédioulo V. S. ó 

Jes. que este vasallaje é jurisdicción no lo podéis dar á na- 
ie, qoi; es nu perjuicio do aquellas repúblicas, 6, por tanto, cou- 

i joil-"' ' -ni. Sirvan, Señores, ul Roy 6 denle su servicio 6 

Jlyuto ; ¿justo, que deven á no hecheu Vras. Srias. so- 

bre aos conciencias los robos i excesos de los otros , especialmente 
Bodo tan puco provecho como va para ol Bey, porque, eu ver- 



80 

ÜAd, no hay acá persona mas ofendida, después de loa oprcsos, 
quo S. M., é á quien más daSo so le baga. 

Acaescerá haver parto en estas tierras donde uo sean meoe»- 
tíir más de cinquenta hombres con un Capitán en la dicha fortale- 
za para favor del dicbo Obispo ó religiosos: I ésto terna m»yor 
logar en aquellos lugares ó tierras quo nuevamente ae descabriO' 
ren, porque no estarán alli como lo están estos otros, cscandali" 
zados. 

El remedio, Señores, desta isla é destas otras al derredor esfc 
maí claro , é se ba acá muí bien pensado , é todos conoscen qae es 
6ste, que so liberten los Yndios , ¿ se sacar de poder do los crlstia- 
nos, porque padcscen, como han padescido cruel tiranía; O ostaet^ 
la qaestas islas ha totalmente despoblado; é puestos en paeblo 
donde ellos quisiereu estar, con que estén en alguna" cantiJad 
juntos, é vivan ó descansen sin dar tributo ninguno, porque ba 
lo ban sudado; 6 S. M. es obligado, é los que los han tenido & 
dalles de val de que tengan hacloudas ó casas á donde se metan, 
para alguna satiafacciou de lo mucho que injustamente se les ha 
llevado, é proveer mui mucho que ningún agravio se les haga, é^ 
puedan estar sus pueblos cerca do los pueblos- de lo» cristiano 
con quo alli se los de sin costa suya ninguna el ayuda ya dicta. 

El remedio de los cristianos es este, mui Cierto, que S. M. toi- 
ga por bien de prestar á cada una de estas islaa quinientos ó 
Bcificientos negros, 6 los que paresciere que al presente vasta* 
ren para que ae distribuyan por los vecinos, ó que hoy no dio- 
nea otra cosa sino Yndios; é los que más vecinos vinieren, á 
tres , é á quatro , é á seis , según que mejor paresciere & la persona 
que lo oviere de hacer, ese los fien por tres aSos, npotecadc 
loa negros á la mcsma deuda, que al cabo del dicho tium^ 
será S. M. pagado, é terna poblada su tierra, é havrüín crescidj 
macho sus reatas, asi por el oro que ee sacará de las minas, 
como por las aduanas é almojarifasgos ó otros intereses que 
mucho crcscer&n. E tengan por cierto V, S. 6 mercedes, que n»^ 
havrá millar do castellanos que el Rey en esto gaste que ai 
tenga otro millar dcutro de tres «5 quatro años de íenta , é 
veiuteuiill ó treinta mili gastare, veinte mil treinta mili en at 



I aomentará. E sobre esto poroia la vida; eso piensen V. S. 
¿ m»- qae á mi solo es creíble, que todos acá con quien lo be 
laucado me lo conceden. 

Esto e«. Señores mies , lo que cerca de estas Yndias, con muy 
larga experiencia que dallas tengo , é de los yerros en ellas pasa- 
dos, i el cuidado de su enmendamieato 6 prosperidad coa mucho 
defrelanue he conoscido. Esto todo he querido decir é poner 
delaote de los ojos & Y. S. ó mercedes, aunque con trabajo é 
oeopacion mía; pero jo lo doy por muí bien empleado, con tanto 
qaa Y. 8. é mercedes me lo tengan en servicio. La paga é mer- 
cedes dello yo se las renuncio para de aqui adelante el oficio di- 
vüio. Racgnea á Dios por mi si por bien lo tuvieren , que en esta 
aJúode yo esto, se mega noches é dias por la prosperidad ¿ 
^mbre de ese Santa Colegio;, el qual plega al divino poder que 
íDanera alumbre i encienda en celo c amor de su fce 6 de 
íU) nombre, que alcauzen en los palacios celestiales, no 
solo ser consejeros, pero coronas imperiales. Dosta casa de Santo 
Oomin{fo d(? Puerto de Plata desta isla Gs])añol8, á veinte de Heue- 
dc 1535 aüos. 

Por tenor tanto cuidado de abreviar en esta carta , aunque no 
1u podido, dejo muchas cosae harto necesarias de decir en ella; ó 
OBI es . c." — ' • fortalezas que se han de hacer, se puedan tnm- 
Um h&c ^ de los cristianos que allí quisiesen ir á vivir. 

per aneldo del Rey. sino de las 'granjerias de la tierra, é 
(oihkn llevar esclavos negros 6 moros de otra suerte, para 
*inlne, 6 rixit por sus manos, ó de otra manera que no fuese 
{ tto perjuicio de los Yndios. 

Con, SeQorcs . do las causas grandes que han ayudado ¿ per- 
geñe esta tierra, é no se poblar más de lo que so ha poblado, á 
Ifi néoos de diez 6 onze años acá es no conceder libremente ú to- 
■idqiumtos quisieren traer las licencias do loa negros, la qual 
I TOpsdi é alcancé de S. M. ; no, cierto, para que se vendiese á üi- 
WCM zü & los privados qucstán sentados en la corte , é k otras 
(nanas qae por no añigillas dejo de decir, sino para que se re- 
' Hl'hiii por los vecinos ó nuevos pobladores que viniesen á estas 
tttrru despobladas, é para remedio é Ubertad é resuello do los 
• Tmo IL 6 



82 

Tndios que estavan oprimidos, qae saliesen de tal cattiTerior 
pues Dios me bavia puesto el remedio dellos , é la población desta 
tierra en las manos é todo me lo concedió S. M. Pero poco aproTA- 
chó, por las causas dichas, ú porque no cntcudi jo máseolosoe- 
gocios . tomándome Dios para mi mayor seguridad. Tengan V. 8. 
é mercedes por mui malos servidores del Bey á quien pidiere 
merced i licencia para negros, si saben el daüo que hazen, é sino 
lo saben, avísenles dello; é antes S. M. saque diez mili ducados 
de su Cámara, é haga merced dellos á quien le pareciere darle li- 
cencia de negros; que menos daño verná á su servicio que 
solamente concediese licencia de treinta negros; porque quitad 
treinta vecinos cristianos, é, por consiguiente, quinientos é mili, 
andando por precio el repartir destas licencias. Abran la puerta á 
todos , que no saben el daño que al Rey hacen . é poblarse ha 
tierra muy largamente, i verán el provecho que resultará de 
vender las dichas licencias. 

Una copia de la Bulla del Papa por la qual concedió ostia 
tierras á los Reyes de Castilla, impresa envió á Y. S. ó mercedes, 
la qual hize yo imprimir. —Siervo de V. S. ó mercedes , Fr. Btf»-. 
tolomé de las Casas. 

Hny un hcsímile pegado con una oblea en este documento que dice; 
Hiirlolomé délas casa;.»— Hay una rúbrica, Conluti.— Simancas i t4 deSe 
de 478S!.— Muñoz.— Hay una rúbrica. 



Bibliotorade la Real Academú de la Historia.— Colección de Muñoz.— la 
diíf.— 45SI— 4S8«.— Tomo 79, folios 77 á 90. 



83^ 



APÉNDICE VI. 



PÁBBAVOS DB LA CASTA DEL LICENCIADO MALDONADO, FECHA 
Blf BAimAOO DB GUATEMALA EN 16 DE OCTUBBE 1539. 

THiUen eBcríTi & V. M. loa días pasados como el padre fray 
bartdomé de las casas con otros Religiosos qoe con él aquí resi- 
dían de aa borden entendían en pacificar cierta tierra qne estaba 
de guerra y el traslado del capitulo que entonces á Y. M. escrivi, 
cerca desto es el qne se signe: 

«Bn esta goremacion ay mucha tierra qaestá de gaerra y 
nanea ha servido ni el Adelantado Don pedro de alvarado lo pro- 
coró d tiempo qne aqni estnbo , por tener yntento á otras cosas de 
sos Armadas; yo he querido entender en ello, y por no iazer lo que 
tlgODoe capitanes en las conquistas é pacificaciones destas partes 
tnelen &zer, lo e dexado; é sea yntentado de llevarlo por otra bla, 
y es quel padre fray bartolomé de las casas con otros religiosos 
qne aquí están han procurado traer la tierra questá de guerra 
de pez, é para esto solo los religiosos que aqui residen han tenido 
i tienen grandes ynteligencias con los yndios , syn que ningún es- 
pañol lo entienda más de ellos é yo, porque creemos, syn duda, que 
si los españoles esto entendiesen , no faltaría alguno que lo es- 
torbase con toda su posibilidad , porque ay muchos que pretenden 
más matar yndios y fazer esclavos que otra cosa que sea servi- 
cio de Dios y de V. M.: dánse muy buena maña estos padres en 
dio 7 los yndios tienen mucho crédito dellos ; espero, placiendo á 
Dios, naestro señor, que desta manera se ha de fazer aqui mu- 
cbo servicio á Dios y á Y. M. é an de cesar las muertes é robos é 
' otna cosas que en estas conquistas se suelen fazer; los yndios 
qoe desta maña vinieren de paz , no pienso encomendarlos á nyn- 
S^ español , sino questén en la real cabeza de Y. M. , porque 



dcsta maSa serán muy bien tratados é no se lea darán las ocasio 
ties que ios españoles le suelen dar pa revolarse contra el servicié 
de V. M. , y ansi tomarán mejor la dotrina que se les ense&areu 
biendo que son muy bien tratados ; esto faré basta que V. M. otra 
cosa mande, y paréceme questarún muy bien ansy proveydo 
y V. M. debe mandar que ansy se baga, o 

Andando entendiendo en lo que tengo dicbo é teniendo el ne- 
gocio en buenos términos porque ya algunos yudios principalc 
de aquella tierra questá de guerra que se dice teculutlan avis 
veoido á hablar con los padres é tenyan voluntad, según decían 
de venir todos de paz , fué necesario al padre fray bartolomé d^ 
las casas é á los otros religiosos que con él estabau dejar esto ; 
yrse ¿ méxico por mandado de su superior, que no fué peque&o 
desmán pa el negocio que creo syn duda que se efctuará lo que 
procuraban, y que Dios é V. M. fueran dello servidos; el padt 
fray bartolomé de las casas va ¿ esos Reinos coú el padre íta 
Rodrigo; os persona de buena bida y exempJo, y eu lo que toca 
la yuatrucion é conservación ó buen tratamiento de loa. naturale 
destas partes, está muy adelante, é Junto con esto ha deseado i 
procurado lo que ha podido como V. M. en estas partes sea ser 
vido é aprovechado. Suplico á V. M. allá le mande favori 
anime pa que siempre lleve adelante su buen propúait.) ' al 

á entender é acabar á lo que a comensado ó siempre eu estas por* 
tes a procurudu, ó porque como persona bien yuformada de todo lo 
de acá dará á V. M, verdadera relación de todo lo que fu&rc »e( 
vido saber. ' 



Archivo de tedias.— SimaDcas.— Audiencia de Guatemala— C«rlas y ex^ 
diüQtefi del Presidente y Oidores de dicha Audieuria. — Afios 4329 á 07S.« 
Eültnte 63, cajoae.', ieg. 4.* 



85 



APÉNDICE VIL 



COPIA DE UNA CARTA AUTÓGRAFA DEL PADRE LAS CASAS, QUE 
POSEE EL SEÑOR CONDE DE CASA VALENCIA '. 

S. C. C. M. 

Be^ebidas Qiertaa carta y proTÍsiones de V. M. en el reyno y 
proriDCiaa de gaatimala, ques en laa yndias, por las qaales V. M. 
me mandava que yo con otros religiosos de mi órdeú de sancto do- 
mingo proiigaiésemos cierta pa(iflcaQion de machas proyin^ias 
qoe están de guerra, trayéodolas ú servicio y subjecion de Y. M., 
Is qaal teníamos ]^ comentada y en may buenos términos por 
que loa aeSiona dellas se avian venido á ver ya con nosotros se- 
cretamente, y esperamos en naestro s^or dios que aquellas y 
otras muchas emos de traer al cognosQimiento de su criador y nues- 
tro y al servicio y obediencia de V. M. por vía de paz y amor y 
buenas obras, de donde resaltará, ^gun tenemos por cierto, gran 
acrescentamiento y dilatación en la xpiandad, y crecimiento en el 
stíiorio y rentas reales de Y. M.; pero porque por cosas más im- 
portantes y más y mayores servicios y utilidad del Estado real 
de Y. M. en aquellas partes, tocante á la vniuersalidad de aquel 
nuevo mundo que dios a puesto so el mamparo y administración 
de V. M. avia determinado de venir á besar las manos de Y. M. 
y á dalle relación muy necesaria á la persona real de Y. M. como 
de cosas en que verdaderamente consiste el mayor servicio é in- 
teresse que Y. M. tiene en todos juntos los reynos que Y. M. pos- 
lee, y se aventura asimismo á perder la mayor prosperidad de 



* Es uD pliego de dos hojas cuya primera página ocupa la escritura y en la 
segunda hoja está el sobreescrito. 



quaatas pueden ser creídas por nadie do los rjue no lo vieren, sF 
a con tiempo no ea puesto el remedio, para lo qual estaba paesto en 
camino, y aai faé ne^essarfo suspender la dicha negociación 
mandado de V. M., pues no padecoria mucho rios^fo poner en ella 
alguno dilación. Venido pues, acatos reynos de castilla hallé 
que V. M. estava ausente, por la qual abseur^ia, no chico inconre- 
niente siento que se seguirá á todas las yadiae por que se arrá > 
diferir la relación que digo que á V. M. vengo á hazer, y. por coí 
siguiente, el remedio; y porque yo pueda complir con los perlado 
de mi orden y con la obedienfia que les proittctl, si V. M. fuei 
servido que yo espere aquí en castilla hasta que V. M. ©n felii 
ora buelva, mande V. M. despachar sus reales cortas mandándome'^ 
que yo espere, y encargando al provincial dcsta provineria de cas- 
tilla que rae lo mande que yo espere, y sé de cierto que V. M. m 
tenga de mi y de la orden de santo domingo por muy bien 8errldí>^ 
y sino yo me tornaré á las yndias, y creeré que aula ditj 
y V. M. avré, según lo que debo, camplido; de todo informe 
á V. M. frny Jacobo de testera, de la orden de San Francisco, qu< 
lleva esta carta y es varón apostólico y que mucho a servido á V. M^ 
en aquellas yndias; prospere dios nuestro señor la gloriosa vida 
triuphautc estado do V. M. pur muy largos días, de madrid á xi 
do dizicrabre de 1540. — Siervo de V. M. que sus pies y manos rea^ 
les besa. Fray Bartolomé de las Casas. 



Sobrccscrilo ;i la S. C. C. M. del Lii)[)erBdor y Ucy dv&|>HO«, nuestro tnaor.— 
Hiy un sello de atia amarilla. 



87 



APÉNDICE VIII. 



AUDIENCIA. DB GUATEMALA. — REALES ÓRDENES DIRIGIDAS Á LAS 
AUTORIDADES, CORPORACIONES T PARTICULARES DEL DISTRITO. 

El Principe. — ^Nuestros oficiales de la Nueva España sabed que 
él Emperador Rey, mi se&or, por la buena relación que tavo de la 
pOTSOoa y méritos é vida de don fray bartolomé de las Casas, de la 
orden de santo domingo, le ha presentado al obispado de la ciu- 
dad de Ciudad Beal de los llanos de Chiapa, el cual me ha hecho 
relación que la renta del es poca y no basta para poderse susten- 
tar, 7 me saplicó le hiciese merced de mandarle dar de nuestra 
hadenda sobre lo que valiesen los diezmos del dicho obispado á 
cumplimiento de quinientos mil maravedís cada afio, ó como la mi 
merced fuese, é yo tóvelo por bien, porque vos mando que averi- 
güéis lo que monta la cuarta parte de loa diezmos del dicho obis« 
pado el año que el dicho é obispo llegare á él, é si no llegare á 
quinientos mil maravedís, lo que dellos faltare se lo dad y pagad de 
caalesquier pesos de oro y otras cosas que tengáis y tuviéredes déla 
hacienda de su magestad, de lo cual ha de gozar desde el dia que 
se hiciere á la vela en el puerto de Sanlucar de barrameda en 
adelante todo el tiempo que él residiere en su obispado, y no de otra 
manera, y esta averiguación hareys en cada un año de los años ve- 
nideros durante la vida del dicho obispo, de manera que en cada un 
afio él haya y tenga con la cuarta parte de los dichos diezmos, resi- 
diendo en el dicho obispado, quinientos mil maravedis, é no más de 
los cuales ha de gozar, como dicho es, desde el dia que se hiciere á 
la vela en el dicho puerto de Sanlucar de barrameda por todos los 
días de su vida residiendo en el dicho obispado; y llegando la cuarta 
parte de los dichos diezmos á los dichos quinientos mil maravedis 
no le habéis de dar ni acudir con cosa alguna de las rentas de su 



magostad : y mandamos á las personas que por nuestro mandado 
09 tomaren cuenta de vuestros cargos, de lo que ansí diérdei j 
pagárdes al dicho obispo que os lo pasen en cuenta con su cartn 
de pago 6 de quien su poder hubiere, y con el traslado de esta cé- 
dula, quedando asentada en los nuestros libros que vosotros tenéis. 
y sobrescrita y librada de vosotros este original, tornar al dicho 
el obispo para que él le tenga, — fecha en V&lladolid & trece diaa d« 
febrero de mil y quinientos y quarcnta y quatro años. — yo el prin- 
cipe. — por mandado de su alteza, Juan de Samauo; señalada delj 
obispo de Cuenca y 6re. Yelazquez y Gregorio López y Salmerón.^ 

En tas espaldas desla cédula se puso lo siguiente: 

Para en cuenta de lo que por esta cédula manda su alteza dar 
al dicho fray bartolomé de las casas é obispo de la provincia de 
Chiapa, so le liljraron doscientos y cincuenta ducados en los ofi« 
cíales de la casa de la contratación de las Yndias de la ciudad dn 
Sevilla, y otros doscientos ducados en los oficiales de la prori 
de honduras, han se le de descontar los dichos cuatrocientos y cin-^ 
cuenta ducados del primer salario ó cuarta que hubiere de aveí 
por virtud desta cídula. — Juan de Saraano. 



El Príucii)e. — Nuestros oficiales que rresidis en la ciudad d( 
Sevilla cu la casa de la contratación de las Yndias, saved que 
Emperador Roy, mi soSor, por la buena relación que tuvo de U 
persona, vida é costumbres de don fray bartolomé de las casas, dt 
la urden de sauto domingo, lo ha presentado á su Santidad par 
obispo do la ciudad de Ciudad Real de los llanos de Chiapa en lu- 
gar de don joan de arteaga. ya difunto, obispo que fué del dici 
obispado; y por que conviene que con brevedad vaya aquella tief- 
ra, le hemos encargado que sin aguardar sus bulas se parta, j 
para que tenga con que se sustentar, por otra mi cédula, he mao^ 
dado á los nuestros oficiales de la nueva ospaña, que si la cuarta" 
parte de los diezmos de aquel obispado no llegare & quinicut 
mil maravodis cada año, loque faltare á cumplimiento dellos ae id 
paguen de nuestra hacienda, como por ella veréis; y porque 
ios gastos que de presente ha do huzcr para su nbiamionto teri 



89 

ACCeiidaddc algunos di Qoros, y mi voluntad es de le maudar dar 
en an casa doscientos 7 cincuenta diicados para en cuenta de lo 
qoe por virtud della ha do haber , y otros doscientos en la provin- 
cia de honduras; por ende yo vos mando que de los mil y seiscien- 
tot dotados que os mandamos retener para pasajes de obispos deis 
j pagilcis al dicho don fray bartolomé de las casas los dichos doa- 
eieatot j cincaenta ducados que montan noventa y tres mil y se- 

.leelciitQsy cincuenta maravedís, y usentarlos eis en las espaldas de 

'la dicha nuestra cédula que de suso se hace mención, como Ic dis- 
teis loe dichos doscientos y cincuenta ducados para en cuenta de 
lo 900 por virtud della ha de haber , para que los nuestros oQcia- 

rjea de la dicha nueva españa le descuenten estos y los otros dos- 

relentos que cq honduras los mandamos dar, y tomareis su carta de 
pa^t 6 de qojea su poder hohiere. con lo qual y con ésta, y con el 

|traalado de la dicha cé(^a. msndo que vos sean rescibidos 6 pn> 

lon cuenta los diclros doscientos y cincuenta ducados.— fecha 

la Tilla de Valladolid á trece dias de! mes do febrero de mil y 

Kqoiuiratosy quaroutft y quntro años. — yo el príncipe. — por man- 
ado su alteza, Juan de Samauo; señalada del obispo do Cuenca 

\y (íeí licenciado Gro. Velazqucz, Grcí,'orío López y Salmerón. 



¡ ;io. — Nuestros oficiales de la provincia de higueras y 

oal)j .. luras, sabed que por la buena relnciun é información 

que «1 Emperador Rey, nuestro señor, tuvo de ia persona y vida 
Jo (loo fray bartolomé de In» casas, de la orden do santo domingo. 
le preecstiÜ ¿ su Santidad para obispo do la provincia do Chinpa 
fu Jugar de don jonn de arteaga, difunto, obispo qiio fué de la 
dicha provincia; y porque el dicho é obispo mo ha hecho rela- 
! lir en la dicha yglpsia teraii necesidad do 

- , . -. :. ...i provincia do algunas cosas para su viaje, 

ma sopllcd TOS mandase qoe Ic prestásedes de nuestra hacienda 
ha--' to» ducado» ó como la mi merced fuese, é yo tóvelo 

• - - ■•".anto por una mi cédula he mandado qac sobre lo 

lifio la quarta parte de los diezmos del dicho obis- 
pado ae le den de oaestra hacienda á cumplimiento do quinien- 
loa mil maravedí», para quo tenga con que mejor se sustentar, yo 



vos mando que de qualqaior maravedis del cargo de tos, el na 
tro thesorero, deis y paguéis al dicho dou fray bartolomé de lasea-J 
sas, ó á quien su poder hobiere, los dichos doscientos ducados qa< 
montan setenta y cinco mil maravedis, y asentareis en las espaldM| 
de la dicha cédala, de que de suso se hace mención, conao se 
pagásteys para en cuenta y parte de pago de los dichos quioicntosj 
mil maravedís qne ansy por ella le damos eu cada Año, parft qoS 
estos y otros maravedís que en estos reinos le hemoa mandado dar 
se les descuenten de ios dichos quiaieutos mil maravedís, y tootar 
su carta de pago 6 de quien su poder hobiere, con la qual y co« e»ta 
vos serán reacibidos en cuenta los dichos doscientos ducados, 
fecha en Valladolid á trece de febrero de MdXLIIII años. — y< 
príncipe. — refrendada de Samauo: señalada del obispo de Cue 
y Gre. Velazqaez , Gregorio López y Salmerón. 

El Príncipe. — Nuestros oficiales de l^rovincia de Guatemala, 
ó otra cualquier persoua que hobiere tenido cargo de cobrar Im 
diezmos del obispado de Chispa durante la sede vacante, aobcd 
que el Emperador Rey, mi señor, por la buena relación que tUTa, 
do la persona y méritos del Reverendo en Cristo padre don frají 
bartolomé de las casas , de la orden de santo domingo, le prcseut 
á nuestro muy Santo Padre para obispo del dicho obispado de 
ciudad de Ciudad Rnal de los llanos de Cliiapa, en lugar del Ucen« 
ciado don Juan de arteaga . obispo que fué dolía, difunto, ó agor 
el dicho é obispo me ha suyiiicado que para ayuda á los muc 
gastos que ha de hazcr hasta ir al dicho su obispado y para pa< 
gar la expedición de sus bulas , le hiciese merced de los diezmos 
que ha habido, pertenecientes al prelado después que murió el 
dicho don juan de arteaga. 6 como la mi merced fuese , é yo aca- 
tando lo susodicho y por le hazer merced , tóvelo por bieo . por 
ende yo vos mando que acudáis y hagáis acudir al dicho 6 obü- 
po, ó á quien su poder hobiere, en los diezmos que obiéredea co- 
brado ó obiere ávido en el dicho obispado de Cbiapa pertenecien- 
tes al prelado desde el di a que el dicho sa prodecesor roorl^ 
hasta el dia que el obiere de gozar de la quinientos rail que nc 
le mandamos dar. — fecha en la villa de Valladolid á trece días d« 



IM>rcro dcMdXLiniaBoa.— yool principe. — por mandado de bu 
alten , Jaan de Samano; señalada de los dichos . 



Bl Principe. — Por coanto por parte de vos el Reverendo in 
Cristo padre don fray bartolomó do las casas, electo obispo de la 
ciodaJ deCiadad Real de los llanos de Chiapa me ha sido hecha 
relación . qae alcanas veces podría acaocer que ea la ygleeia ca- 
tediml d«l dicho vuestro obispado no hubiese in&s do uuo ó dos 
bt'oeOciados por uos presentados y por rosynstitujdos en las dig- 
uJ>i.3dca« canongias y prebendas della, y que no syendo másou ña- 
men^ rcpartitt.'ien entre si todo lo que conforme á la creación, á la 
tDesa capitular y que convenga para cl servicio de Dios . nuestro 
■emir, y aumento del culto divino do la dicha yglosia, que quando 
wto acaeciese , la^ personas que fuesen ynsiítuidos y eMu viesen 
preaentefl llevasen enteramente lo que conforme á la erección 
debou aver , y que do lo demás se do nl^un competente salario á 
■IjETunM clérigos que syrviesen en la diciía yglesia, entre tanto que 
;o otros beneflcindos ; y uo.« deseando que sobre lo suso- 
uivu'j R« provea y remedio, por la presente vos mandamos y cn- 
oan^mofl qae quando amecíerc que en la dicha yglesia no hubiere 
á la nráaoa número dequatro bcneSciadosynstituydos y residentes 
TU- r>cn'" ' ta el dicho número en Ingnr de los que faltasen, 

algunos L . ¡e buena vida y exemplo y de la habilidad nece- 

•■ria para quo syrvan en la dirh.i yglesia como lo harían y debrian 
hazer h» caiJi1ttl£;os y bcucflciados dolía, á loe cuales señalareys 
salario coin[iettM»to de loa frutos quo pertenecieren ala mesa capi- 
tular, siendo primera tuotite pagados delio.-? los que residieren y tu- 
viertii titulo, lo que conforme & la erección debieren aver. y lo que 
mhtnm desto j á<¡ los dichos salarios que por vos se scQoIarcn de 
Im dlcfaos frutofl dareys orden que se repartan entre todos los 
ynctltuydoc y nombrados por vos , por rata de lo que cada uno 
LIütb: pero si acaeciere que en la dicha ys;lesia residieren quntru 
timefldadoii 6 más que tengan titulo , dejarlas eys los frutos de la 
!»-ha meta capitular , conforme á la erección , la cual procurareya 
qae en esto oe guarde, y enviareis ante los del nuestro confiejo de 
^MM yndia*, ea los primeroe navios quo partieren, relación partlca* 



lar de las personas que ansí liobiéredes Dombrado y do los sala-^ 
rios que ansí les hobiéredcs seSalado , con las calidades de Biilj¡ 
perscoas, para que por nos visto mandemos proveer lo qc 
más conreoga al servicio de Dios, nuestro seüor y do la dicht 
yglesia, y terneys cuydado de nos avisar qaando los frutos della 
fueren creciendo, para que podamos presentar más personas para 
el servicio de la dicha yglesia, y estaréis advertidos que el salarlo 
que así abéis de se&alar no exceda de la porción ordinaria que 
copierc á los otros presentados é ynstituydos.— fecha en In villa di 
Valladolid á trece dias del mes de febrero de mil y quinientos 
cuarenta y cuatro aüos. — yo el principe.— por mandado de su al- 
teza, Juan de Saraano; señalada del obispo do Cueuca, del Üocq- 
ciado Gre. Velazquez, Gregorio López y Salmerón. 



El Principo. — Profiidente ó oydores de In nuestra Audiencia, 
ChanclUcria Real de los confines, don fray bartolomé de fas casaa» ¡ 
electo obispo de la ciudad de Ciudad Real de los llanos do Chlapa 
me ha hecho relación que bien sabíamos que él y otros r^ 
de su orden han trabajado de asegurar y traer de paz . 
vincias de teculatlan y la canden y otras que estaban de guer 
las qualcs dicJias provincias caen eu comarca de su obispado, 
me suplicó que pues 61 y los dichos religiosos hablan entendido , 
entendían en traer de paz las dichas provincias le hiciese me 
de mandar que entrasen dentro de los limites de su diócesis, po 
que entrando él con más amor y voluntad que otro ninguno prelaJ 
do procuraría de traer al conocimiouto de nuestra sauta fe católic 
álos naturales dellns, ó como la nuestra merced fuese; lo cni 
visto por los del nuestro consejo de las yndias , fué acordado quf 
debía mandar dar esta mi cédula para vos , é yo túvolo por bit 
porque vos mando que veáis lo susodicho; y si las dichas provin^ 
cías de teculatlan y la candou estuvieren -fuera de los limites de 
dicho obispado de Cbiapa. provenys que el dicho fray bartolomá 
de las casas las tenga eu encomienda como prelado basta tautó 
que su Santidad, á presentación nuestra, provea prelado en las 
dichas provincias ; el qual dicho electo obispo como prelado teng 
cargo de las cosas espirituales de las dichas provincias, y como I 



93 

^llc^e la quartn parte de los diezmos qae eo las dichas pro 
I le pertenecieren , y las otras tres quartas partes se dislri- 
rtn en los toÍQisterios eclesiásticos que actualmente sirvieren 
en ka dichas proviücias j en los reparos j oruamentos de las ygle- 
delJas. — fecha en Valladolid & trece días del mes de Febrero 
1 mil é qninientos quarenta y quatro años. — yo el príncipe, &c. 



fMiT* r^r 



Bl Príocipe. — Reverendo in Criato padre don fray bartolomó de 
I cacas, electo obispo de la provincia deCbiapa: yo he sido 
que la provincia de Soconusco está en comarca de 
▼oestio ol^spado. é yo acatando esto y la confianza que de vues- 
teogo» mi voluntad es de vos encomendar la dicha 
. para qae, como prelado, tengays carg;o en ella de las 
cusa»- evptrituales basta tanto que nos proveamos de obispo en 
ella, por eoda yo vos mando y encargo que. como prelado « teu- 
'^í^o de laa cosas espirituales de la dicha provincia hasta 
, couio dicho es . «e provea en ella de prelado : y de los 
iiEzmo9 de la dicha proviocia aveys vos de llevar tan solamente 
'la qoarta '--*' ■ ' otras tres quartas se han de distribuir ea 
ios otinls icos que actualmente sirvieren en la dicha 

piovloda, y cu los reparos y ornamentos de las yglesias della, de 
la qual dicha quarta parte aveys do gozar yendo en persona á vi- 
sitar U dicha provincia y haciendo eu ella los actos pontiflcalos 
LiuUi tuiítv* que oí prelado que nombráremos vaya á residir en sd 
b.Fpada. — fecha eo Valladolid á xili d;a8 de febrero de nuil y 
«iuuiiaatos y quaroota j quatro.— yo el principo, ¿ic. 



El Príncipe. — Reverendo ín Cristo padre don fray bartolomó 
de las codaH, electo obispo de la ciudad do Ciudad Real de los 
! 1 ri . 1 ' . '"' 1 isj» : ya aveys sabido como el Em]Mjrador Rey, mi se- 
I eoteudido la necesidad que había de proveer y or- 
d«ti*r algunas cosas que convonyau á la buena governacion de 
faia yndiaa y buen tratamiento de los naturales dolías y adininia- 
tradoD de eu ju;tici« . y para cumplir eu esto con la obligación 
qoe tiene al servicio de Dios, nuestro schor, y descargo de bu 
raal coDCieocta, coa mucha deliberación y acuerdo , mandó bazcr 



94 

sobre ello ciert&s ordenanzas, y porque después pareció ser i 
sarío y conyeniente declarar algfuuas cosas eu algunas de 
chas ordenanzas y acrecentar otras de nuevo , se hicieron cler 
declaraciones y ordenanzas, muchos capítulos de las quales son 
cnderecados y hechos en beneficio y conservación y buen trata- 
miento de los naturales de las dichas yndias y de sus vidas y hB-_ 
ciendas, para que en todo sean muy bien tratados como 
libres y vasallos de su majestad , como lo son , é ynstrnydoa eo 1 
cosas de nuestra santa fe católica , como vereys por algunos 
lados ympresos de las dichas ordenanzas y declaraciones que i 
esta os mando enviar firmados de Juan de samano, nuestro 
tario ; y como quiera que por ellas y por nuestras cédalas y pro-"^ 
visiones que agora de nuevo he mandado dar , embio á maadar i 
nuestros visorreyes. presidentes ó oidores de las nuestras audleo* 
cias é chancillerias rreales de las dichas nuestras yndias. á nael> 
tros govcruadores y justicias dellas, que con gran cuidado 
diligencia las guarden é cumplan y executen y bagan aprc 
y & los que contra ellas excedieren, los castiguen con todo rrígc 
y sean envíadospara este efecto muchas délas dichas ordenan 
y encargado á los religiosos questán en aquellas partes, que 
den á entender í los naturales, y procuren la observación della 
y de avisar á las dichas audiencias de los que no las cumpliere 
todavía me ha parecido avisaros á vos dello, confiando que siend^ 
como soys pastor é protector do Jos yndios naturales de vac 
diócesis y que tenéis más obligación de procurar su bien y coc 
servaciou y acrecentamiento espiritual y temporal, lo haréis 
uiirareis con más atención por la guarda y execucioa de lo qt 
ansí está hordcnado en su beneficio, y ansí os encargo é mando qii 
pues veys cuanto esto ymporta . tengáis gran vigilancia y especia 
cuidado de que las dichas ordenanzas se guarden y executen coc 
en ellas se contienen , y de que si alguua ó algunas personM 
cedieran dellas avisar á los govcrnadorea é justicias dosa Uí 
para que los castiguen y executen las penas en ellas contentdi 
y si en ello fueren remisos ó negligentes ó lo disimularen, 
aviseys dello al presidente é oydoros de la nuestra audiencia , 
cbaocillería real do los confines , y les enviéis entera relación 



95 

loa que eseediereo y en qué cosas, y de las justicias que lo disi- 
mulasen para que ellos manden castigar á los unos y á los otros, 
porque así les enviamos á mandar lo hagan ; y en caso que el 
dicho presidente é oydores no lo remediaren y castigaren , vista 
vuestra relación, lo que no creemos , sino que teman dello espe- 
cial cnydado; vos nos avisareys de todo y embiareys la dicha 
ynformacion para que lo mandemos proveer y castigar como con- 
venga que de más de que en esto cumplireys con la obligación 
qae teneys al servicio de DidS, nuestro señor, y descargo de vues- 
tra conciencia, el Emperador, mi señor, será de vos servido. — 
fecha en Yalladolid á xui días del mes de febrero de mil y qui- 
nientos y quarenta y quatro.— yo el principe, &c. 

El Príncipe. — Presidente é oidores de la nuestra audiencia é 
Gisncflleria real de los confines, sabed , que el Emperador Rey, 
mi señor , presentó al obispado de la ciudad de Ciudad Real de 
los llanos de Chiapa, al licenciado arteaga, y su Sanctidad, por 
virtud de la dicha presentación le hizo gracia del , el qual fiíUeció, 
y por su fin y muerte ha su magostad presentado al dicho obis- 
pado á firay bartolomé de las casas,, al qual nos le hemos man- 
dado que sin aguardar sus bulas se parta por el fruto que espera- 
mos que hará en los naturales del dicho obispado, y porque él 
sepa los límites que el dicho su obispado ha de tener, y este dis- 
tinguido de los obispados de guatimala y honduras y táscala y 
goaxaca , yo os mando que, luego que esta veays, señaleys los li- 
mites que el dicho obispado de Chiapa ha de>. tener, teniendo res- 
pecto & lo que el dicho fray bartolomé de las casas nos ha servido 
7 poede servir, y el mucho fruto que puede hazer en la conversión 
de los naturales del dicho su obispado, y los limites que asi le se- 
ñalirdes proveays que los tenga dlstinctos y apartados de los otros 
' obispados de la comarca por el tiempo que nuestra voluntad fue- 
re. — fecha en la villa de Yalladolid á ziii dias del mes de febrero 
ds mil quinientos quarenta y quatro. — yo el principe, ¿ce. 

El Principe. — ^Nuestros oficiales que residen en la ciudad de 
Sevilla en la casa de la contratación de las yndias, don fray barto- 



lomé de las casos, electo obispo do lapro7iuciadeChJapaTi4i 
ciudad k despachar los quarenta religiosos qao agora van á la pTi>'_ 
Tiocia de honduras^ y también á dar orden en su partida y ota 
cosas que del sabreys ; y porque yo deseo que en todo el! 
electo obispo sea favorecido y brevemente despachado d l 
dor nuestro, os encargo y mando que así en lo susodicho comoea 
lo demás quese le ofreciere le ayudeys y favorezcays para qoíi hi«s 
y brevemente él y los dichos religiosos sean aviados, que co ello 
me servireys.— de Valladoüd á xñi dias del mea de febcew^ 
de MdXLUH.— yo «1 príucipe , &c. 

El Príncipe.— Por la presente doy licencia y facultad i roa Don 
fray hartolomé de las casas, dectó obispo de la provincia de 
Chiapa, para que destos nuestros reynos y seüorios poda; tJ 

paseys á las nuestras yndias, yslas y tierra firme del m:.. -^. 
(¡uatro esclavos negros para servicio de vuestra persono y ( 
libres de todos derechos, ansS dé lo? doa ducados de la Uce^dii.( 
cada uno dellos como de los derechos do almojarifazgo > porqoi 
de lo que eu ello monta yo vos hago merced y mandaikoB íllt 
nuestros oficiales de la ysla y provincia donde los dichas esdaroí 
se llevaron que tomen en su poder esta nuestra cédula ürigloíl J 
la pougaa eU el arca de las tres llaves , para que por virtud 
no se puedan pasar más de una vez los dichos esclavas do 41^ 
por esta vos damos licencia. — fecha en la villa de Valfl 
& xm diaa del mea de febrero de mil y quimontos y quareuUj 
quatro.— yo el príncipe, ¿iCj 



El Principo. — Presidentes ó oidores de la nuestra auJifjcmi 
Chancillería real de los confines . sabed que el Emperador y Ikj 
mi señor, por la buena relación que ha tenido de la persona, 
y costumbre del reverendo padre fray bartolomc de las caaaa, 1 
ha presentado al obispado de la ciudad de Ciudad Real de los Ua 
de Chiapa; al qual, por el fruto que esperamos qué hará eui 
obispado en la instrucción y conversión de los naturales del, | 
hemos mandado que sin aguardar sus bulas se parta, y por ser j 
poraoiia que es y tener tanta esperiencia de las cosas de 



97 

> , le hemo3 encargado que os ynforme de las cosas que hu- 
iere, qoe conVíene qne proveáis en servicio de Dios , nuestro se- 
Bor y nuestro, y bien de esa tierra y naturales della; por ende yo 
T08 encargo y mando que todas las veces que el dicho electo 
obispo tuviese cosas de que os avisar le oygays y proveays en ello 
lo que viérdes que conviene al servicio de Dios , nuestro señor y 
nuestro . y en todo lo que se le ofreciere le ayudéis y favorezcaya 
honryesy trateys como su dignidad lo requiere. — de Valladolid 
xiii días del mes de febrero de mil ó quinientos y quarenta y 
qaatro. — yo el principe. — por mandado de su alteza, Juan de Sa- 
xnano; señalada del obispo de Cuenca y licenciado Gutiérrez Ve- 
lazquez. Gregorio López Salmerón. 

El Príncipe. — Don Carlos, por la divina clemencia, Emperador 
semper augusto, Rey de Alemania; Doña Juana, su madre, y el 
mismo don Carlos, por la gracia de Dios , Reyes de Castilla, de 
l.«OD, &.C.: A. TOS el Reverendo in cristo padre fray bartolomé de 
I&9 casas, electo obispo de la ciudad de ciudad real de los llanos 
(le Chispa , salud y gracia: bien sabeys como nos os hemos man- 
dado que siii aguardar á vuestras bulas vays á la dicha provin- 
cia y entendays en ella en las cosas espirituales ; y porque aues- 
tn voluntades que en tanto que las dichas vuestras bulas vienen 
T08 téngala cargo de cobrar los diezmos eclesiásticos del dicho 
obispado y distribuirlos conforme á la erección del en las cosas y 
lie la manera que la dicha erección lo aplica, vos mandamos que 
Qtre tanto que las dichas vuestras bulas vienen , y por virtud 
ellas tomáis la posesión del dicho obispado , tengays cuidado de 
cot^ar y cobreys todos los diezmos eclesiásticos del dicho obispado, 
tpie tíos por la presente mandamos á las personas que loa hobie- 
nu de dar y pagar que acudan con ellos á vos ó á quien vuestro 
der hubiere, bien así, y &tan cumplidamente como si por virtud 
le las dichas bulas hobióredcs tomado la posesión del dicho obis- 
io ; y ansí cobrados, en cada un año gasteys y distribuyáis los 
WlchoB diezmos en las cosas y de la forma y manera que la dicha 
] «nccion los aplicó, que para loa cobrar tos damos poder cumplido 
con sos yncidencias, dependencias, anexidades y conexidades , y 
Tuo IL 7 



roaadamos á caalesquier nnestras justicias y pcrsonaa de la dJcli 
provincia que no vos pongan ni consientan poner en ello ympedí- 
mento alguno, y vos dejen libremente cobrar los dichos diezmos; y 
Bi necesario fuere para ello vos den favor é ayuda é compeisni 
los dezmeros que hobierea de dar los dichos diezmos que os acá» 
dan con ellos, como dicho es. — dada en la villa de ValladoUd 
k xiu días del mes de febrero de mil y quinientos y quareota y 
quatro. — yo el principe. — por mandado de su alteza, JuandeStunt- 
no; ñrmada del obispo de Cuenca y licenciados Gutierres Ve laa- 
quez, Gregorio López y Salmeroo. 



Don Carlos por la divina clemencia, Emperador semperaagusto. 
Rey de Alemania; DoQa Juana, su madre, y el mismo Don C&rlos, 
por la gracia de Dios, Reyes de CastUla, de León, &c.: A vos el Re* 
verendo in Cristo padre Don fray bartolomé de las casas, electo 
obispo de la ciudad de ciudad real de los llanos de Chispa , salad 
y gracia: bien salieys como nos, por la buena relación que tuvimos 
de vuestra persona, os presentamos á nuestro muy santo P«dr« 
para obispo del dicho obispado . y porque las bulas del no estáa 
acabadas de espedir, y al servicio de Dios, nuestro señor, é yo*- 
truccion y (.ronversion de los naturales del dicho obispado y 
buen recaudo y servicio del culto divino y edificación de la yRlcída 
dúl conviene que con toda brevedad vays á aquella provincta, 
entendays enla dicha ynstruccion y conversión, y en las otroac 
que por nos os han sido encargadas, y si hobiésedes de aguarda 
ú que las dichas bulas vengan podrían suceder algunos yoconve- 
uieutes de que Dios, nuestro señor, seria deservido, viato eo 
nuestro consejo de las yndias, fué acordado que sin aguardar las 
dichas bulas osdebiudcs luúgo ir á la dicha pruviucia, y nos 
vimoslo por bien ; por ende vos rogamos y encargamos que lu^ 
que esta vos fuero mostrada, syn esperar las dichas bulas vays & la 
dicha provincia de Chia])a y entendays y sepaya como están en 
ella las cosas osjjirituales y qué yglcsias y múuasterios ay hechas, 
y quú diezmos ha abido . y cómo se han gastado y distribuydo; 
si no estuvieren hechas las yglesias que convengan, proveáis qad 
luego se hagan y edifiquen en los lugares y partes que á vos pa-j 



99 

nciere, j poroeyB eo ellas clérigos religiosos que adininistreu ios 
■aotM sscrmmeotos y teogan cargo de industriar á loa naturales 
de los tales pueblos en las cosas de nuestra santa fe cathólica , en- 

I tanto qoe nos, como patronos de las dichas yglesius y de las 
I de las Questras yndias , mandamos presentar á los beneficios 
ddUa personas que los sirvan; y ansí mysmo entendays en que las 
ooaas del servicio del culto divino estén con aquella reverencia y 

ipieza y recaodo que conviene, y en que los naturales de la di* 

I tiara sean ynstruydos en las cosas de nuestra santa fe cathó- 
lica; y teraoys coydado de que los dichos clérigos y los otros que 
en la dicha provincia residieren vivan onestamente , y los que 
^tntleten cargo de yudastriar á los yndios en las cosas de nuestra 

ita fe cathólica lo hagan como son obligados: y mandamos al 
ate i oydores de la nuestra audiencia y chancilleria real de 
confloea, y á otras cualquier justicias y personas de la dicha 
proTlnda de Cbi&pa , que para que todo lo sasudicbo vos den y 
&g«u todo d favor é ayuda que les pidiérdcs y menester oviérdes. 
paralo cual todo, vos nombramos y damos poder cumplido por 
Mta nuestra carta con todas sus yncidencias, dependencias . anexi- 
dades y conexidades; y estareys advertido que por esta nuestra 
carta oo habcys de usar de jurisdicción ni de otra cosa alguna de 
Ua que están defendidas á los obispos electos áutes de ser confir- 
mados y consagrados. — dada en la villa de Valladolid á xtu dias 
dd mea de febrero, ius. — ídem, id., id. 



Don Carlos. Ac: A vos el Reverendo in Cristo, padre Don 
fray bortolomi Ue las casas, electo obispo de la provincia de 
Cljiapa. salud y gracia: sepades que nos somos ynformados que 
cu vaeatra diócesis ay muchos yndios que están huydos y alzados 
por las sierraty montes á causa de los malos tratamientos que les 
han ddo hechos por los españoles que en ella han residido, y 
otros que de su voluntad están en ellos; y porque nos deseamos 
qo4s los dklvos yudius vengan de paz y en conocimiento de nuestra 
anta fo catliólica. y quo sean traidos á los pueblos donde solian 
' ' r. pora qaealU residan y so les pueda eusefiar la doctrina 
c/atiana, u por la confianza que de vuestra persona tenemos, he- 



I( 

mos acordado de os lo encomendar para que procúrela de trtí^ 
los dichoa yndios de paz; por ende dos vos encargamos y maoda- 
que Ittégo que esta veays procureys de traer de paz y en conocí- 
miento de nuestra santa fe catbólícaá cualesquier yndios que anda- 
vieren alzados en el dicho vuestro obispado, y trabajeys que «e 
vengan á los pueblos donde solían vivir , ó á las partes donde tos 
les señalardes y vierdes que convienen que vivan , y para que 
ellos con más voluntad vengan , les prometays y asegureya. en 
nuestro nombre, que viniendo á poblar ¿ los dichos pueblos no los 
enajenaremos ahora ni en ningún tiempo de nuestra corona real 
á ellos ni á sus sucesores, ni á los pueblos donde poblaren; ca dos 
por la presente prometemos que, viniendo de paz , como dicho es, 
de no los enajenar de nuestra corona real agora, ni en ningua 
tiempo ; y demás mandamos que por tiempo de quatro años 
les sean pedidos ni demandados por nuestros oficiales, ni por ot 
l)er30üa, tributo alguno; que porque ellos estén más relevados 
trabajos, nuestra voluntad es qne por el dicho término sean 
librea de todo tributo, y terneys especial cuydado del buen trata'^ 
miento dellos y de su ynstruccion y conversión, y avisarnos eyí 
quó cantidad de yndios han venido asi do paz y en qué partes han 
poblado. — dada en la villa de Valladolid, &c. — ídem, id., id. 



El Príncipe. — Reverendo in cristo padre don firancísco marro-_ 
quin , obispo de la provincia de Guatemala, del nuestro consejo: ; 
soy ynformado que vos os habéis entrometido y entremetéis en Ii 
cosas espirituales tocantes al obispado de Chiapa. y conócela 
della como si fuésedes prelado del. estando como está rtgié 
yglesia, ó habiendo cabildo y estando al presente sede bacante; 
porque el Emperador Rey, mi señor, a presentado ai dicho obla^ 
pado á don fray bartolomé de las casas y le hemos mandado qu€ 
siu aguardar sus bulas se parta; y como sabéis, aviendo erig^i^ 
yglesia conforme á derecho, durante la sede baucante. el cabild< 
deila a de conocer de las cosas que se ofrecieren; por ende yo 
mando que dende el dia que esta veáis, en adelante, no conozc 
ni vos entremetáis á conocer como prelado de cosa alguna tocaat 
al dicho obispado de Chiapa é lo dejeys al cabildo sede bacant 



101 

púa que él lo haga romo lo sueleo acostarabrar hazer de derecho 
en la eede vacante loa cabildos, ^fecba eu Valladolid , ikc.-Tdem. id 

Kl Principo. — Consejo, justicia, rep'dorea, caballeros, escu- 
deros . oficíales é ornes buenos de In cibdnd de ciudad real de los 
llano* deChiapa . sabed: que el Emperador Rey. mi señor, por la 
baena relación que ha tenido de la persona , vida ó costumbres 
¿e doQ fray bartolomé de las casas , le ha presentado á ese obis- 
pado porque con su rida esperamos que nuestro señor será muy 
MTTldo, le hemos encargado que sin aguardar sus bulas se parta, 
¿ para cUo le hemos mandado las provisiones que hap parecido 
•er necesarias; yo vos encargo y mando la honréis y tratéis como 
es nzoD, y toméis su parecer eu las cosas que se ofrecieren y 
orieren de proveer tocantes al servicio de Dios . nuestro señor, y 
l'urn refuta." de esa ciudad , porque yo espero qaól con su buena 
doctrina y cxomplo, y con el celo que tiene al servicio de Dloa y 
d«fa magestad, os aconsejará y encaminará aquello que más 
coDTCDga para todos baenos efectos.— de Valladolid á veintitrés 
de febrero^ &c. — Idom, Id., id. 



El Principe. — Venerables deán é cabildo do la yglesia Catedral 
i ' 'bitpado de Chiapa. sabed: que el Emperador Bey, mi señor, 
poriabti'' ■ '^ 'ion que ha tenido de la persona, vida é costum- 
hnñ de d nrtülomé de las casas, le ha presentado á ese 

obispado, 6 porque con bu yda esperamos que nuestro señor será 
may Bervida , y por el beneficio do la yglesia le homos encargado 
qoa sin aguardar sus bulas so parta, y para ello le hemos man*- 
dado dar las provisiones que han parecido ser necesarias: yo os 
tpargo é mando le honréis ó tratéis como es razón, y toméis su 
paieeer en las cosas que se ovieren de proveer del regimiento de 
U ygiosia durante el tiempo que oo fuere consagrado, porque yo 
espero qo61 con su buena doctrina y exemplo, y con celo que 
tiene i las cosas del servicio do Dios y de su magestad, los acon- 
sajazáy encaminará aquello que más convenga para todos buenos 
efectos. — de Valladolid á veinte y tres de febrero de mil quinientos 
qoamrta y qnatro.— ídem, id., id. 



Don Cárloa y Doña Juana, &c.: A vos los alcaldes ordini 
otras cualesquier naestras justicias do laa provincias de Chi»p 
yacatan , cocamel y á todos los consejos, justicias, regidores, ca- 
balleros, escuderos, oñciales y hombres buenos de todas las 
ciudades, villas y Ingarefi que son y entran en los limites, que por 
el nuestro presidente é oydores do la nuestra audiencia real de U_ 
nueva españa están señalados al obispado de la ciudad de cii 
real desa províocia de Chiapa, y otras cualesquier personas J 
cuyo cargo a estado y está la administración de laa yglesias 
las dichas ciudades, villas y lugares que entran en los dichos '. 
mites, h que en lo de yuso en esta nuestra carta contenido toca y 
atañe, salad y gracia: bien sabéis ó debéis saber como nos pro* 
sentamos á nuestro muy santo padre al Reverendo in cristo padn 
don fray bartolomé de las casas . de la orden de santo domíng 
al obispado de la dicba ciudad de ciudad real y provincia 
Chiapa, al cual su santidad, por virtud de nuestra presentacioo? 
proveyó de la dicha yglesia y obispado, y le mandó dar édjó sns 
bulas de ello y 61 la presentó ante nos , y nos suplicó le mandise* 
mos dar nuestras cartas ejecutoriales para que , conformo á Ist 
dichas bulas, le fuese dada la posesión del dicho obispado y lo 
acudiesen con los frutos y rentas dól y para que pudiese poner 
sus provisores y vicarios y otros oficiales en el dicho obispado 
que sobre ello proveyésemos como la nuestra merced fuese , 
quales dichas bulas mandamos ver á los del nuestro consejo i 
las yndias, y por ellos vistas fué acordado que entre tanto y ba 
que nos ó los reyes nuestros subcesores alarg'amos ó acortamo 
los limites del dicho obispado , tenga el dicho don fray bartolomi_ 
do las casas los limites que por el dicho nuestro presidente ó oid4 
res fueron señalados al dicho obispado de Chiapa y se le aco- 
dan con los diezmos y otras cosas que como tal obispo le pertet 
ceu, é que debíamos mandar dar esta nuestra carta para vos en] 
dicha razón é nos tovímoslo [jor bien, por la cual vos mandamos 
á todos y á cada uno de vos, que veáis las dichas bulas , que por 
parte del dicho don fray bartolomé de las casas serán preseutadi 
y conforme al tenor y forma dellas le deis 6 bagáis dar á él ó á 1 
personas que an poder hovieren, la posesión de la yglesia y obispi 



103 

da la dicha cindad de ciadad Real 6 provincia do Chiapa. para que 
lo tmgB en los limites qaepor los dichos nnestro presidente é ojdo- 
Tfls le han sydo señaladas: entre tanto j basta que nos ó los rejcs 
mastrosBUbcesores alargamos ó acortamos los dichos límites, segon 
dtcboes, y le teng;ais por obispo y prelado, haciéndole acudir con 
los frntoa ó rentas , diezmos y réditos y otras cosas que como obispo 
dd dicho obispado le pertenecieren , é le dejéis é consintáis hacer 
ra oficio pastora], y ejercer su jurisdicion episcopal por si y por sus 
oficiales ó Ticarios en aquellas cosas y casos que según derecho y 
comforme á la dicha bula y leyes de nuestros reynos pueden y de- 
bes asar ; y en todas las cosas y casos que pertenecieren á la ju> 
eclesiástica le deis todo favor 6 ayada. y pidiéndoos 
o del brazo seglar se lo deis conforme á derecho, é los unos 
loo otros QO fagades ni fagan en de al por alguna manera so 
dcla nuestra merced y de cinquenta mil maravedís para la 
Bnestra cámara. — dada en la villa do Valladolid á siete de marzo 
do MdXLini aüos.— Yo el príncipe.— refrendada de Somano; fir- 
mada del obispo do Cuenca , Gutiérrez Velazquez, Gregorio López 

I Príncipe. — Venerable é devoto padre fray bartolomóde las 
, electo obispo confirmado de la provincia de Chiapa: vi vues- 
tra lotra del XXI del pasado, é la que oscribistes á juan de aamano, 
■•cretarlo de su magestad. é la cédula que pedís sobre los fletes 
de loa qatrenta religiosos que van ¿honduras va con esta: 

ÉBo lo de los doscientos y cinquenta ducados que os mando 
•r en loa oficiales desa caaa, visto que en ella no ay ningún 
sro de que se os pagasen , las he eubíado á mandar que los 
en á cambio y os los den como dellos abréis entendido cuando 
eitft reeibaia.y ansí ellos cumplirán con vos sin que alia falta. 

Al proTÍQcSal de la orden do san francisco, de la provincia de 
OHUlla , he mandado escribir que de diez religiosos que vayan á 
1m yndlM para en ctienta de los doce que lo enbié & pedir , pues 
ka dos delloa d6ci« qucstán ya en esa ciudad, do que be holgado. 
teaidafl loe demás aerkü. provchidos de pasaje y matalotage por 
do la cMoIa que llevaste». 



104 

En lo que toca k vuestra coaBag;racion, por otra que va Odn 
esta TOS mando avisar de la venida de vuestras bulas, encargáadoo» 
entendáis luego en os consagrar; asi os mego lo hagáis é me vti' 
seis de como lo hubiérdes hecho. — de Valladolid á primero de 
abril de mil quinientos quarentay qaatro años. — Yo el priivcdp«.— 
refrendada de Samano; señalada del obispo de Gaenca, Velizqaa, 
Gregorio López y Salmerón. 

El Principe. — Nuestros oñcialesdelanueva espaoa : ya eabel^ 
como por la buena relación que tovimos de la persona 6 mérit 
del Reverendo padre fray bartolomé de las casas , le presentatno 
al obispado de la provincia de Chiapa en lugar de don Juan d 
arteaga, obispo que fué della; é porque sus balas se han expe* 
dido y costó el despacho dellas ochenta y ocho mil 6 novecientog 
6 veynte y cinco maravedLs , los cuales se han de pagar de los qui». 
nientos mil maravedís qae le mandamos por otra naestn ci<| 
dula que se le den en cada un año en esa tierra , y porque 1 
nuestros oñcialos que residen en la ciudad do Sevilla en la i 
de la contratación de las yndias , han pagado por nuestro mu-J 
dado los dichos ochenta y ocho mil y novecientos é veynte é el 
maravedís y les envió á mandar que vos envíen esta mi cédo 
para que vosotros se la enviéis, por ende yo vos mando que de lo 
dichos quinientos mil maravedís que ansí el dicho fray bartolo- 
mé de las casas tiene de nos en esa tierra en dos años prime 
siguientes porrata cobréis los dichos ochenta y ocho mil y no 
vecientoa veynte é cinco maravedís, que así cobrados los eQvieisj 
los dichos nuestros oficiales de Sevilla para que seamos pagado 
dellos. — fecha en Valladolid á primero de abril de mil é qt 
é quarcnta y quatro años.— Yo el príncipe. — refrendada de I 
no; señalada del obispo do Cuenca, Velazquez, Gregorio 
y Salmerón. 



El Príncipe. — Nuestros oficiales que residía en la ciudad 
Sevilla en la casa de la contratación de las yndias, por que las bo 
las del obispo de la provincia de Chiapa para el Reverendo pa 
fray bartolomé de las casas son venidas, y diego navarro qt 



105 

06 encargó por nuestro mtmdado del despacho dellas, conforme al 
asiento qne con él se tomó ha de haber por el costo y expedición 
délas dichas bnlas, según consta por fe de pedro de tapia 7 de 
die^ de gaona, escritores apostólicos, 7 de ciertos corregidores 
de cambios de Boma , ochenta é ocho mil novecientos é ve7nte é 
cinco nuuraTedís, 7 porque estos se han de cobrar de los quinien- 
tos mil maravedís que el dicho obispo tiene de nos en la nueva 
españa , 70 vos mando que de cualesquier maravedís del cargo de 
▼OB, el nuestro tesorero, deys é pagueys al dicho diego navarro ó 
i quien su poder oviere los dichos ochenta é ocho mil novecientos 
6 Te7nte 7 cinco maravedís, 7 teméis cuidado de los cobrar con- 
fonne á la cédula que para ello se os envia; avisarme eis de lo que 
en ellos hlciérdes, 7 no fagades en de al. — fecha en Yallado- 
lid, &c.— ídem, id., id. ^ 

Archivo de Iadia8.-—Audieno¡t de Gmtemali.— Registros de partes.— Reales 
Mmea dirigidas á las autoridades, corporaciones y particulares del distrito.— 
Aflos 1BS9 i 1B54.-Estante 100. cajón 4.*. I^ajo 4.* 



Vfí 



APÉNDICE IX. 



CAS DK FHAY BABTOLOMB DE LAS CASAS , OBISPO DB CHIAPA. 

AÑOS 1544 Y 1552. 
I Carta ée Fray Bartolomé de las Casas, dirigida al Consto deludios. 



Moy altos y muy poderosos señores. — Desde el martes qoatro 
dtfto mes que partimos de^ corto, en diez y seis días ]te.p:amos 
á «sta eiadad por las machas D;<^as y trabajosos caminos qac ha- 
lUtoos; reñidos aqai hallamos el armada para descenderse el rio 
«bajo; BQDqae con blanduras de tiempo y vendaba! , hasta oy 
▼Mrnes no ha podido descender algnn navio ; la nao para ir los re- 
ligiosos DO se ha hallado más de hasta Santo Domingo, y acá no 
fTinlen» Isa cédalas tan claras qae desde allí los oficiales les pa- 
j;:oen el fleto pa basta puerto de caballos, porqac las cédalas 
diera qae desde aqui vayan á pagarse é honduras , porque supo- 
nían qoc habiiin de ir en nao que fuese á desembarcar al dicho 
poerto do caballos; las cédalas que yo truje vienen condJcional- 
moate ai pareciere k los religiosos que acra mejor ir ¿ gaa.n- 
qaaleo; por manera que si no pareciere que les conviene irá 
)(QaraqoaIco do podrán salir de la Española por la causa dicha; 
por tanto, suplican ¿ vra. al.* les hnga merced do mandallcs pro- 
rter de una cédula, porque los oficiales de la Española les paguen 
rloa flotea desde «Hi basta puerto de caballos en caso que no hayan 
[de Ir á deaembarcar á gaacaqualco, como creo que no irán, y 
fr|Qe reaitaa muy presto porque está el armada muy de partida. 
Allcode dcato. los oficiales dcsta casa real de la contratación 
íenen dinenu» pa darme los doscientos y cincuenta ducados 
lae vra. al.' mu hace merced pa quo aqui me despache , por- 



108 

que todos los dineros que babia de sa magestad no dejando los 
que les habiao mandado guardar pa loa obispos, Slc, ni otros Din- 
guaos los embiaroa: y asi yo estoy, allende los gastos y trabaje 
pasados, sin tener un maravedí pa mi matalotaje, por lo cual 
he hecho ni comprado nada, ni aun só en qué nao tengo de ir,^ 
porque no se baila cosa que dq esté embarazada ; y como no tet 
dineros puedo harto monos que podría en buscar el navio en qc 
hobiese ó haya de ir. suplico á vra. al,' me haga merced si son 
servidos, que yo vaja con esta armada y lleve estos frailes, di 
mandar embiarme una cédula pa que del arca de los difuntos me 
denlos dichos doscientos y cincuenta ducados, y a de venir i toda 
y suma diligencia si yo tengo de ir agora, porque aunque venga 
muy presto no berná tan temprano que no vaya harto despro- 
veído con la priesa que tiene el armada y con lo poco que teogo 
pa proveerme , abicndo yo de ser la despensa de las nece8id*de« 
de los frailes. 

Una carta rccibi do la corte como nuestras bulas vlnierotí dos 
días después de nuestra partida dolía, bien parece que naestrd 
señor no me quiere pagar en este mundo algunos trabajuelo«^a 
que por su amor paso, porque, cierto, á mi fuera gran glorld^f 
que vra. al.' me honrara y favoreciera en mi consagración pa dar '* 
perfección á las mercedes que vra, al.' me ha comenzado 4 hazer; 
pero doy gracias á nuestro Dios , que tanta merced en ello me 
hecho, porque sin duda espero que rae cumple más que se hag« 
por los rincones de acá, que no en esa plaza consistorial del mon-¡ 
do ; hasta agora no an llegado ni sé quien las trae ni cuáod 
llegarán: cuando llegare , si hubiere lugar, trabajaré cxin el ex 
celentisimo señor Cardenal me haga merced de mandarme con- 
sagrar á quien fuere servido : aun no he besado las manos de si 
Excma. S.' por haber estos dos días estado muy ocupado de«le' 
que vino. 

Asimismo no pude venir por toledo, forzado por qiiien me 
traya laa cargas, lo cual quisiera por hablar al provincial de S&q, 
Francisco, sobre los doce fraylos, de los quales solos dos están aqtii 
que irán en esta armada: suplico á vra. al.' le mande escribir aoi 
carta pa que los despache luego los demás , si han de yr eo ella, 



{rarque y» yo he hallado á I03 oficiales, y laégo se les dará recau- 
do ai Tienen á tiempo, y ai uó dejaré las cédulas que les tocan al 
guardián de San Francisco. Nuestro seQor prospere la bien aveo- 
tanda rida y muy alto estado de vra. al.* en su santo serricio 
cotao Tra. al." desea y deseamos sus muy siervos, amen. — de Se- 
villa á 21 de Marzo de 1544. — siervo de vra. al.* que sus reales 
laaDOiS besa. — ^Fray Bartolomé de las Casas , electo obispo. 



Carta de Fray Bartolomé de las Casas, dirigida al Consejo de Indias. 

May altos y muy poderosos señores. — Hoy domingo de Pasión 
^oifo nuestro 8«&or darme á mi la gloria de la consagración muy 
al rcTés de sus ignominiaa qae tal día , según la representación 
<leaa jgieaia, padeció; no sé lo que su magestad pretende en 
haberlo asi ordenado, porque ni ¿ates pudo hocerse, ni había 
tiempo para esperar que se celebrase después por la priesa que 
laa oaoa ti«neu : pero como quiera quello sea, á él sean todas las 
fflaria y gracias , pues todas las merece , el seSor Cardenal me ha 
liedlo machas luercudes en me favorecer para ello cuanto ha sido 
^menester; de palabra consagróme su sobrino ó deudo el obispo 
kjaia i fueron asistentes ol obispo de honduras y el obispo Tor- 
>: y el obí«po de honduras estaba para se partir, y por me ayu- 
r 4 consagrar, á mis ruegos, con su gran pobreza hobo de esperar 
ü ocho días que no se partió . los cuales le quisiera yo muy 
pagar «i tuviera de qué; á vuestra alteza suplico umil- 
&te le bagan allá la merced que se sirviere en recompensa du 
ttfle yo lo debo, la cual yo recibiré por se&alada; y sin que esto 
I K ofreciera tenia pensando de suplicar á vra. al.' lo hiciese 
de mandar dar alguna manera para á él despenalle; y por- 
l|oe aijuella ygleaía destituida de postor y de remedio espiritual, y 
jihtdo tanto ae requiere haberlo, no padesca tanta soledad y pe- 
ineta, lu quai tUQÜde y afectuosametite ¿ vra. al.' suplico que 
vtrt las prímeraa ocupaciones se entremeta esta , como cosa im- 
portaaiisima, de la manera que vra. al.* viere que mejor aer& 
«pslla aecesidad socorida, porque aquella será la que le conviene 
Estotro dia. luego como llcguó á esta ciudad, escribí & rru. al. ' 



lio 

suplicándole me hiciesen merced de mandar proveer como Im ofr^ 
cíales desta casa me diesen loa doscientos y cincuenta ducados d«_ 
qae su magestad me hace merced , de los dineros de los difunt 
porque no tienen otros nia^unos, y yo por esto me he visto en 
cesidad, la cual, conociendo los oñciales desta cusa, me Iticferofl 
muy gran buena obra en hacer que me los prestase cierto bsa* 
quero á quien yo di ñanzas de pagallos dentro de treinta dia 
Suplico á vra. al.' me haga merced de mandar despachar laé^ 
la cédula sobre ello, porque está la armada muy de priesa, y por 
que si se tardase mucho yo padecería gran necesidad y afrenta, 
porque no podria cumplir con lo que me han prestado 7 el Úad 
recibiría muy mala obra. 

Ajsimisn;io suplico & vra. al.* mande proveer de la cédula que 
han menester los frailes para que les den los oficiales de la Eip 
ñola el flete para puerto de caballos , porque no la truje sino | 
guajaqualco, y no podremos ir allí por ser el puerto no bueoo, |_ 
la cédula otra primera y principal habla con los oñciales de 
casa que igualen el flete hasta puerto de caballos, y esto 
pudo hacerse por falta de navio, y van á la Española al puerto 1 
Santo Domingo ¿ desembarcar, y de alli se a de tomar á fleti 
hasta puerto de caballos, para lo qual no hay mandado paral 
olicíales do Santo Domingo; y si allí los religiosos estuviesen mí 
cho tiempo padccerian peligro. 

Todos los cuales están aquí muy buenos y por los otros coo 
ventos donde reciben mucho abrigo y caridad, y alo hecho mu 
bien el provincial y el prior desta casa de San Pablo, y los dei 
lo que vra. &1.* les mandó cerca dello: todos besan las 
de vra. al.*, y ruegan siempre & Dios por el aumento de Ib vida y' 
estado real de vra. al.', y especialmente el padre fray Rodrigg 
nuestro compañero. 

Suplico á vra. al.* que por servicio de Dios provean como 
libertad y remedio que su magestad proveyó y hizo merced k U 
yndios de la ysla de Cuba haya efecto antes que los acaben de de 
trnir y matar los que los tienen , pues son y han sido de los 
agraviados y afligidos, y disminuidos, de todas aquellas partes 1 
las yndías. 



[mismo, porqne ya es muerto el Arcediano al varo de castro. 
L al." mandaba y encargaba qoetuvieso cuidado de los 
yodloa de la ysla Española, vra. al/ mande proveer que se cometa 
á alguna buena persona religiosa 6 eclesiástica porque no queden 
Umbieo aquellos, tan pocos como son, sin conseguir el remedio y 
BGfced que su magestad les hizo ; paréceme que sería bien come- 
téraolo, si rra. al/ fuese servido, al canónigo albaro de león que es 
Iñigo de la Vega ó i gregorlo de viguera, Dean de la misma 
tía d« la Vega, 
nuestro Kñor aogmento y prospere la bien abentnrada vida y 
alto estado de vra. al.' eo su santo servicio, amen. — de Se- 
á 31 de Marzo de 1544.— Siervo de vra. al.> que sus reales 
bes*. — Fray Bartolomé de las Casas, obispo. 



alto y muy poderoso señor. — Dos cartas recibí juntas 
Tf», al.*; la Tecba de la postrera era primero de abril, y con 
dlaa la cédula real cerca del ñetamicnto, desde la Española á 

Í~ aras, de loa religiosos que vra. al.* envia á aquellos provia- 
por todo beso las manos reales de vra. al* y por la merced 
TT quo vra. al.* mo Lizo en mandarme despachar tan presto 
olas y ser servido de mi consagración, mandándome que la 
re do alcanzar; la qual, por la diviua vendad yo alcancé el 
dmiogo qae se dice íUnninica in pasione, aqci en Sun Pablo, como 
j% k Tra. al.* por otra escrita un día después e significado; conño 
^Dioa, onestro señor, que esta dignidad en que por la provi- 
dcada divina, el Emperador, nuestro señor, me ba sublimado, no 
Waieodoyo merecimientos para ella, ni hombros para sufrilla, mo 
ladeaar su Ocíente instrumento para mejor cumplir mis viejos 
¿■eoaqae son de hacer la voluntad de Dios en lo quo Dios pretendo 
•crvtrM eo aquellos tierras , que es que su santa fe sea predicada 
jlw áx^utaa que crió y redimió le conoscan, porque sus predes- 
•e aalren, y de hacer ¿ su magestad y 4 vra. al.* muchos 

IM. 

Octca do los doscientos y cincuenta ducados de que vra. al.* me 

lA^ireed, loa oficiales de esta casa aun no los han hallado á 

rtM&bio, pero espero quo los buscarán y suplirán a] cabo, puesto 



112 

qae coq dificultad , porque como á todos consta que en e«ts casa^ 
uo tiene su mageatad dineros y que cada día le ocurren tan in- 
mensas necesidades, no hay hombre que se atreba á dar un mara- 
vedí prestado á su magestad; y verdaderamente esto es muy gran 
inconveniente al servicio de su magestad y grandeza de su impe- 
rial estado , porque como se sopa por bus enemigos que esta ca^a 
tiene dineros ó carece dellos, asi le temerán ó presumirán de darle 
enojos; y, cierto, para que esta casa tenga siempre mny gran i 
dito, del qual depende todo lo susodicho, parece que vra. al.* 
beria de mandar que asi como se tiene y cuenta por necesario lo que 
se gasta en tener gente de guerra y dar de comer á loa que ac- 
tualmente noches y diaa están sirviendo en su cámam j guard 
de su imperial persona, á su magestad y á vra. al.*, y esto sie 
pre se suple y provee, que así hobiesc en esta casa veynte y 
treynta mil ducados sobrados y con estos tubiese de fama cien mil 
y doscientos mil, y que por ninguna necesidad estos de aquí fal- 
tasen, porque para machas cosas serian muy provechosos, 
grandes necesidades se suplirían con el crédito dellos. 

Lo que vra. al.' me manda de enviar el numero y nombres 
los religiosos que agora van, yo lo haré como vra. al.* lo manda 
al tiempo que todos los juntaremos en Sanlucar, si Dios quiaier 
hasta agora creo que tenemos quarenta y tres, y espero que saldr 
algunos más desta provincia, de la qual tenemos siete ú ocho. ; 
todos los que salen no se quieren apartar de la compaüia de 
que Tienen de Castilla, ni ir á otra parto de las yudias , sino adonde 
estos van , y son personas de gran virtud y religión los que de 
aqui salen : hubiera crecido el número que digo con los que de 
acá tenemos sino se bebieran quedado algunos de los que 
Castilla truyamos, que son más de seys ú ocho; á lo que creo, dello 
por desmallar, dellos por impedimentos justos que han tenido, 
losquales, cesando, esperamos que nos seguirán: suplico á vra. al.* 
mande hablar al provincial que es ya confirmado do esa pr 
víncía, que era prior de San Pablo desa villa de valladolid, qul 
es verdadero siervo de Dios y tiene gran celo á la honra 
Dios y salvación de aquellas gentes de los yndias, induciéndoI( 
á que siempre provea de mover ó enviar religiosos á aque 



113 

porqne, cierto, creo qaél lo hará muy colmadamente. 
Y por qoe esta casa de San Pablo de Sevilla es muy necesaria 
religioBoa qae m. al.* enviare siempre á las yndlas y lleno 
idee gastos, allende do la mucha careza ó carestía de esta ciu- 
. qae todas las coeus valen un tercio mus que en valladolld, 
ca espanto . á vra. al.* umilmentc suplico se acuerde siempre 
della en h&celle mercedes y limosna de lo que fuere posible conce- 
delle. en especial délos bienes de los difuntos, porque por tan necc- 
nria la ten^ la limosna que á ella se hiciere y tan provechosa & 
jJM ánimas de los dichos difuntos, cuyos fueron los bienes, como la 
^Bk 8b da para mantenimiento de los frayles quo van y fueren á pre- 
^Har el evangelio á donde ellos mal ganaron los bienes que deja- 
Hb, porque crea vra. al.* que con el abrigo y buen tratamiento 
aqai so hace á los religiosos , parece quo comienzan á perder 
temor de los trabajos que comunmente estiman los frayles 
en los yudias, y por el contrario seria contrario el efecto, 
desmayarian, como lo han hecho algunas veces, porque 
lUgiosos son encogidos y salen de sus casas como vidro; 
agora, cierto, en esta casa La sido mucho el nbrigo y con- 
que aqni han recibida estos nuestros compañeros, siervos de 
del prior y del provincial y son veinte ó veinte y dos los que 
tqulhan hospedado r suplico ú vra. al.* se lo envié & tener en 
KTvIoio, y fil hubiere lugar alguna merced y limosna para este 
po de agora. 

En esta ciudad y en todo esta andalozia hay gran número de 

ios que tienen por esclavos Injustamente, y quando el liceu- 

gregorio lopez aqui estuvo por mandado de su magestad. 

«jcnbrlCTOD muchos yndios después de dado el pregón que los 

; dellos teniéndolos encubiertos , y dellos llevándolos 

4 otnuí partes, y éun he sido aqui avisado de hombre 

ttiosabe, por descargo de su conciencia, que ha habido mu- 

ROaldMles y soborno en algunas pecadoras de personas que 

tenido en más tros <3 quatro ó diez ducados que ofender 4 

Dím en tan grave pecado, robando la libertad y dejado á muchos 

Jtiáiae eo perpetna servidumbre, por encubrir la verdad, ó ame- 

■Oadú á los jndloa qae Tcnian , 6 por otras vias , no haciendo 

Two IL 8 




saber al Ijceacíado gregorio lopez, qae oo lo podrá adlTio», 
cosas que llegaban á su noticia y debieran aotiflcárselas; el 
remedio que parece qae debria de tener estaÍDJusticia tan grande 
según acá eienteu los oflcialcs desta casa, que son personas 
mucha virtud, en lo qae yo he podido calar, y que temen sus « 
ciencias , que vra. al.' fuese servido de mandar apreg'onar por 
toda esta andaluzla que todos los que tuviesen yndios los trujfl 
sen ó enviasen á esta casa dentro de cierto término, donde i 
todos fuesen avldoa por libres, y con otras pcuas; y aqoi, confora 
á los provisiones que aquí hay de su magostad, sin dilación y de 
plano fuesen determinadas estas causas con quel que alegase titiik 
do comprano . por eso se lo diese por esclavo hasta que se ave 
guaso de donde ól primero lo habia habido; porque ánlos trajd 
hurtados todos los más y véndenlos aquí en llegando; y que 
quede en su poder el tal yndio, sino depositado y donde gane 
para vestirse y para ahorrar algo para toruallos á sus tierras, ] 
que los hacen mil vejaciones y malos tratamientos; y asi. aqoi o 
visto muchas cosas destas y cada dia, como han sabido que soy 
venido, se hinche San Pablo de yndios creyendo quo los troi^ ó 
puedo dar remedio do su captivcrio y aogustlas que pasan , y sus 
amos, como lo sabcu, en faltaudo un momento de sus casas no ! 
con sino darles de azotes y echarles hierros aun los mismos qua 
licencladü gregorio lopez dejó ni por esclavos ni por Ubre» ; y 
no alargar mucho esta carta no cuento muchas cosas que vra. 
se dolería. 

Asimismo, cerca de los que dejó en esta disposición ni por 1 
bres ni por esclavos, suplico á vra. al.' sea servido mandar provc 
de remedio que sea finito y no iuñnito, como es este, porque que 
darse as! basta que mueran no so qué remedio les podrá ser ai 
los (ligado ui por libres ni por esclavos, sino que los tratan 
ditt peor y los atormentan por esta ocasión, diciendo que son 
clavos y quo son perros, y que no piensen que lo quel licencl 
gregorio lopez les ayuda siuo para confirmación do su captii 
rio, &c., con por>elles más ameuudo las manos, y yo he visto aq^ 
lo quo digo después que vino, y ver estos especieros desta cit 
dad ijuc fueron ú trocar especias por yndios y por oro quo oomail 



115 



ite ion los que loa tioncn, los fioroa quo hacen tratando de los 
do los yadíus, quo no parecen sino Icones pintados ó ima- 
ginados, vra. al.* juntamente se reiria y loa abominarla; lo que 
yo dcieo que yra. al.' hiciese merced á. todos estos yndios que 
qaedaron desta manera u¡ por libres ni por esclavos . y á todos los 
qoe destejaez oTiero, conviene á saber, que los que los tienen 
macstrCD carta de venta, que porque es manifiesto á todo el mondo, 
lioo es 4 los que tiene Dios quebrada la vista del entendimien- 
to por ra propia malicia y audacia y ambición, quo no a aTi> 
do en todas las yndias guerra que tuviese autoridad pura ni 
Tordadera de su magestad ni do loa royes pasados, porque nunca 
se guardó Instrucción real que se diese en esto articulo, como yo lo 
«6 7 afirmo sobre mi conciencia , y todos ellos los quebrantadores 
ddlaslo confiesan; y, por consiguiente, dejado qae nunca tampoco 
OTO cansa justa, todas las guerras lian sido iujustasy no pudo 
hatMr esclavo justamente hecho , cuanio más quo los han salteado 
tomado de pas millones dcllos, quo esto presupuesto, como ver- 
lera vrrdad que es, que vra. al.' mandase que á todos los tales 
pnsleae la carga de provar el titulo que tenia aquel que le 
el tal jndio y aquel al utro, &c.. hasta sacar de rayz el pri- 
>o quo lo hurtó ó erró , 6 malamente ovo , y que entro tanto le 
ftl yndio de poder y lo depositasen de la manera susodi- 
lodo esto cou tiempo limitado, porque el pleito no fuese 
. y pasado diesen al dicho yndio por libre. 
Pwo lo que yo tomarla sobre mi conciencia y que lo pagase yo 
que me muriese, es que vra. al.' mandase aprego- 
esto reino que todos los yndios que en úl ay fuesen 
l^kres, poiqne on verdad que lo son tan libres como yo. 

En ota casa do la contratación, sacado los jueces y oficiales 
«Mis, teorcro. y contador y factor, que son, ¿ lo que yo veo, 
Idi que arriba e dicho y algunas otras personas, oflclales menudos 
itíla-, TOO que ay poco celo y piedad para con los yndios. porque 
qm á los yndios toca en su favor, veo tanta mala gana de hacer, 
per chica que aoa nna pendolada se hace con tanta pesad um- 
bs coa» al (heM levantar una torre ; verdaderamente me parece 
futra, al.* c4 obligado L mandar se haga todo do balde y con 



116 

gana, y bí no á dar salario ¿quien lo haga; y porqae aqui 1 
extrema necesidad de ana persona que procure por estos', 
como por personas muy necesitadas y más que miserables, por 
ellos no saben pedir su justicia, y tiénenlos tan amedrantadoi i 
los tienen aterrados en los abismos que no osan quejarse , y no ' 
hombre que se compadezca dellos , sino que los persiga y des&i 
rezca y atierre y persiga , de lo qual yo soy cierto que Dios baj 
hacer justicia y tomar venganza, convernia que vra. al/lesl 
cíese merced de mandar salariar un hombre quo fuese en esta i 
su procurador, mandándole dar toda el autoridad que para el I 
oficio le conviene tener , y mandando á los oflcinles que en d1^ 
favorezcan; y porque si para esto fuese necesario con> 
magestad no padezcan estos pobrecillos el desamparo q' 
an padecido : aqui está un portero en esta casa de lacontrataci^ 
hombre virtuoso y que se a solido compadecer dellos, se^ 
yo e visto y los oficiales me dicen, á vra. al.' suplico 
merced y á todos los yudios de mandar instituir por procur 
todos los yndios que oviere en todos estos reinos en todo lo toca 
á lo que se puede expedir en esta casa de la contratación y á a^ 
sar de lo que fuere menester á vra. al.* y á ese real consejo 
las jndlas, dándole poder para ello, á diego collantes, parid 
dosta dicha casa, y porque lo haga con más buena voluntad, bi 
quo vra. al." sea servido de mandarle asignar salario, yo lescí 
laré veinte ducados cada año porque haga lo que debe en el dicj 
oficio; verdad es que aunque este es un buen hombre, seria 
ncster para este oficio hombre de macha más autoridad; pero ] 
agora bien suplirá este. 

Cerca destas cosas me a hablado juan de la quadra, que i 
escribano del licenciado Gregorio López, de la visita, y paré 
persona honrada y de virtud, y que siente bien las maldades i 
en esta ciudad pasan cérea de los agravios que á los yndios so 1 
cen, él escribo á vra. al.* sobre ello: á vra. al.' suplico man 
proveer el remedio que al presente se requiere, ques lo que 
dice que escribe conforme á lo que arriba e dicho. 

El licenciado bartolomé ortiz. no trayendo en el término 
le fuó mandado á registrar los yndios que tenía, diz que sapll 



117 

^e lit sentencia para ante ese real consejo, y ¿ vueltas de otros 
0^03 que tiene por esclavos no lo siendo, envolvió ana yodia que 
claramente es libre y dada por libre por el licenciado Gregorio 
López, y que le dejó mandado que la enviase á su costa á la ysla 
de Cuba, de donde la sacó; y apeló también dello; y pidiendo yo 
agora qne se supliese en ella la carta y mandado que vra. al.*, 
para que se tomase en estas naos, presentó una fe de como on esc 
real consejo estaba su pleito en grado de apelación: suplico 
á vra. al.' que no dé lugar á estas apelaciones y dilaciones en 
e«ta materia que tan favorable es á la libertad de los yudioa y de 
todas las gentes del mundo, porque nanease coucluirá cosa ni 
avráyndio que jamás alcance libertad , y que vra. al.* mande luego 
desembarazar esta yndia y los demás para que la torne á su tierra. 
Es gran cargo de conciencia, cierto, dejar estos yndios en esta 
|HBrra, porque como no tratan sino con mozos y gente no morige- 
Haa y viciosa, y ven las tabernas llenas de gentes sueltas y sin 
' regla ni orden ninguna , y en otros lugares püblicos y llenos de 
malos ejemplos, por fuerza, como sean hombres ande hacer como 
aquellos con quien comunican y tratan , y en sus tierras en ver- 
dad qoe viven muy mejor que acá ni allá muchos cristianos ; su- 
plico á vra. al.* mande dar manera para que no quede hombre 
dellos acá. 

También convemá mucho que vra. al.' mando enviar la razón 

Ía provisión que vra. al.* mandó despachar á todas los yndias, 
Hiendo que no traigan yndio ninguno á estos reinos k los oñ- 
^Uesta casa, é Instruicion délo que en esto deben hacer para 
que aqui manden y prohiban, so pena de muerte, á los maestres y 
marineros que ninguno sea osado á traer ni consentir traer yndio 
alaguno acá , porque sepan como en este caso an de estar ad- 
vertidos. 
I Porque creyendo que ya no avia que dudar en las cédulas 
" ra. al.* ha proveído para el despacho do estos religiosos, no 
ido mostrar hasta la postre la cédula que vra. al.' me hizo 
merced de proveer, para que si más de los quarenta lleváremos 
«hmde matalotagc. &c., agora que la mostró dicen los oficiales 
W por qué no dice espresamente que provea á los demás de 



qaarcnta de loa bienes de los difuatos, sino de lo que es » cargo 
del tesorero, qne no quieren dar rccaado á más de los quarcnta 
por no pagallo do sus casas ; suplico á vra. al.* nos ha^ merced 
de mandallo luego proveer, porque no dejemos quizá diez reli| 
sos que esperamos que llevaremos más de los dichos quarenta, ; 
scaluógo, porque no se espera sino tiempo: el qual an estor 
las importunas y prolijas aguas que cada dia a hecho , que no an 
podido abajar las dos 6 tros de las naos; oy dia de quasimodo» 
salido el rio de su madre poco menos de hasta lu cestería. Naos* 
tro señor prospere y aumento la felicialma vida y muy alto est&do 
de vra. al.' por muy largos años, amen. — de Sevilla k veinte ( 
Abril de mil quinientos cuarenta y cuatro. — Siervo muy fiíer 
do vra. al.* que sus muy reales manos besa. — Fray Bartolomé ( 
las Cosas, obispo de Chiapa. 

Esta noche a acaecido esto : que vino un yndio á mi a queja 
que teniendo carta de libre , dada por el licenciado Gregorio Ld 
pez , su amo le tenia por esclavo y no le trataba sino peor qq 
esclavo en acarrear y vender con an azno agua, y moBtrónwj 
carta delibre delante de diez 6 doce frailes, díjele que se fne«c i 
á la casa de la contratación y que allí lo remediarinn los oficial* 
y envié nn mozo para que supiese la casa, porque 61 supiese 
amo algo y lo atase que lo embiasen á llamar los oñclales; flnl 
mente, sábelo su amo y tómalo la carta y rómpesela y dice iralg 
íinoB hierros y échenselos á este perro , saltó el yndlo por ana 
tana y dan voces tras ól «al ladrón, al ladrón, » y vienen por 
abajo otros y denle de cuchilladas y un csto<5fldn por la barb», y 
vínose asi á donde estaban unos mozos míos, y hácelo curar y 
está ¿ la muerte , fué un mozo mió al asistente á decille to qd 
pasaba, y disele que no rae maraville que maten los y odios, 
que los yndioB hurtan y hacen otros malos recaudos; suplí 
ú vra. al.' que considere qaán destituidos están do todo favor 
remedio con justicia tan grandes violencias ó injusticias y tirauil 
y que también conosca qué tales son las obras de los españo 
para con los yndios en las yndias, quando dentro en Sevilla t^ 
atreven á hacer esto, y estotro dia hizo matar un jurado á Uü yodlC 
& cucliiUadas— Fray Bartolomé de las Casas , obispo. 



Ii9 



Carta de Fray Bartolomé de las Casas, (tírigida al Principe. 



Moy alto y muy poderoso señor. — Eo las cinco que ¿ vra. al* 
he escrito estos días pasados , dejé de escribir una cosa cod la 
•oeleracloQ de los mensajeros y la frecaencia de las ocupaciones, 
DO es razou que vra. al.' no sepa; y es, que porque allá se es- 
tibio qao escribiaD los religiosos do la nueva espafia , de la 
de Sun Francisco, que no eran ya menester ya más 
les . m. al.* sepa que fué artiñcio del ijcmonio por estorbar 
.gran daño que los religiosos le liacen en sacarle de poder las 
que poseo en aquellas tierras: sepa vra. al,* que la carta 
I escribió fué por ol padre Fray Martin, comisarlo o^eueral 
idke después de la muerte de aquel siervo do Dios Fray Jacobo, 
I qoo era su compañero y dejó en su lagar , el cual Fray Martín 
¡ni & esta ciudad ú un Fray Jorge, do su orden, que está 
icisco , estas palabras : « & vra. reverencia no lo cnco- 
mi«o4o negocios pa la corte , especialmente pa pedir frailes por lo 
poco que a qae el padre Fray Jacobo y yo los demandamos en 
carta. • Esta carta vio el (guardián de aquí do San Francisco, y glosó 
6 glosaron los que lo quisieron glosar á quien lo dijeron, que el 
comisario de las yndias habia escrito qae no eran menester frailes 
basta qac la ticrm estnviese asosegada, 6 porque sobraban allá- 
) A Dios que de mU partes una de los que son necesarios 
ibiesen ya provoydo vra. al.'; á este Fray Jorge dejó aquí 
acodado y mandado el dicho padre Fray Jacobo que tuviese 
de las cosas que les tocaba de las yndias, porque a estado 
«Di y parece , ft lo que yo veo y creo . que tiene celo al bien 
^haD& 80 hace y pueda hacer, éste seria muy bien, á lo que 
\v^, que tuviese cargo de sacar los religiosos que do su orden se 
babicso do enriar á las yndias, y creo quo se irla con ellos , espe- 
dente estos que agora vra. al.' es servido querer enviar, por- 
^fu la comtidoo y mandado que vra. al.* envió al padre Fray 
Jotado la Cruz no aprovechó nada, porque su principal le es- 
I que uo fuese, como vra. al.* le mandaba, á sacar los frailes 



120 

por estas provincias, porque los provinciales y guar 
pesa en el ánima de dar los frailes que vra. al.* les manda qt 
den por las yndias, y especialmente el guardián de aqní, porqc 
tiene muchos huéspedes y mucha costa; suplico á vra. al.' mande 
proveer de sus cartas y favor para que el dicho Fray Jorge en- 
tienda en esto, porque haya efecto la merced que vra. al.* hac« i 
las yndias en mandarles proveer des toa religiosos ; aai mismo ! 
diez religiosos de Toledo no han venido. 

Aqui se trabaja mucho y hay gran dificultad en dar la justic 
á los yndios que la piden por los embarazos y cabilaciones injua 
quo los que tienen por esclavos , siendo libres, les ponen y sa» 
poner, por estar los yndios tan desfavorecidos y opresos, y por ú'\ 
no saber ni osar pedir su Justicia; k vra. al.* suplico los remedie 
de quien los favorezca y defienda , como ya por las otras lo he stt^ 
pilcado; y yo tengo asignado veinte ducados cada año i uno (ji¡ 
se llama Diego de CoUantes , que es portero desta casa de la coa^ 
tratación , persona de bien y virtud , solamente le falta q ue vra. i 
le mande dar poder y autoridad real por ello. 

Entre otros impedimentos que acá oponen á la libertad dostoa,^ 
es que algunos, por dilatar, apelaron : y aunque no ae haya qt 
el licenciado Gregorio López les otorgase la apelación, sino qui( 
les diesen el testimonio quo pcdian , el cual , dice que preseatarofl 
en esc real consejo de las yndias, y muestran la fe de como lo ¡n 
sentaron, por ventura, do como lo dieron al secretarlo . y esc 
consejo no lo habia visto ni sabido, y muestra acá la dicha fe qt 
basta para impedir la justicia, y entre tauto padecen los 
yndios, allende d^ la ordinaria servidumbre, otros agravio» de 
palos y malos tratamientos, como ya o escrito á vra. al.» Suplir 
á vra. al.', por servicio de Dios, mande quitar estas frivolas dil 
ciónos y aun las apelaciones que los tales procuran por dilat 
pues la materia de la libertad es en si tan favorable generalmeut 
que no consiente muchas cosas, y las otras causas sufren, qu.-int 
más quo es notorio y mauificstísima la iujusticia que á los yudic 
siempre se ha hecho cu hacellos esclavos no lo siendo uno ni 
guno, y la corrupción y desorden quo en esto y en todo lo de 
ha habido en aquellas tierras , y las cosas que su magostad agor 



izr 

bien . provee que no so do lagar á las dichas indasinO' 
7 perjudiciales dilaciones. 

81 Tra. al.* fuese servido de me hacer merced mandarme 

en la ysla EspaQoIa les doscientos ducados para en quenta de 

quinientos mil marv.' como me los habian de dar en hondu- 

na, m. al.' mo hazla doblada y singular merced, porque allí 

temo la necesidad por la deuda que llevo de los Qetes que son ca- 

daimos, j téog^olos de pagar allí dentro de cinco dias á navio que 

Íhm de estar en Santo Domingo más de quanto desembarque 
ttMÍle», 7 por ir juntamente con los frailes por los consolar , no 
Asié en navio que iba derecho á honduras, donde no tuviera 
te costa ni tanto trabajo; si lagar hubiere, suplico & vra. al.' 
SM haga esta merced. 

Bl fraile lego de San Francisco que vino de guatimala, cuyo 
ounbre creo yo que estará allá, no han querido los oficiales dcáta 
MM d«r el matalotaje porque no vicuo en las cédulas que trae 

Í prendo su nombre entre los otros, y quedar sea por esto ; su- 
Hjjé Tf*. al.* se los mande, que como á los otros que él a bus- 
Bry sacado de sus conventos por mandado de vra. al.* le den 
matalotaje y lo demás . porque me parece que es persona que 
allá aprovechará y servirá mucho ¿ Dios. 

Desde el dia de San Marcos a hecho acá buen tiempo y está ya 
d rio en 80 madre, y la víspera de la fiesta dicha llegó el rio 
iosta las piedras do la ciudad y palmo y medio encima del prin- 
cipio de algunas puertas, y puso harto temor en toda ella; queda- 
ren tan de«trozados los uavios, que tienen harto que adobar, y cu 
Smiúcar la nao del armada que dis que a de Ir con nosotros so 
toda i fondo por cierto daño que recibió; llévanla á Cádiz n 
iber. y por ceto no «é quando saldremos de aquí, que 6 todoses 
o daüo; asimismo se dice que vamos muy desfavorecidos 
qaStar dosts Sota lus dos naos de armada que van & los agores. 
pudieran ir juntas con ella, al méoos basta Canaria; cscri- 
íivra. al.' lodo esto, porque si hemos do ir á Franci» ó a 
Drqnia á parar • vra. al.* se acuerde do nos hacer merced man- 
resgatar, por que, por ventura, quiere Dios que lo que ha- 
^iiQM de servUlo y padecer por su fe en las yndias . lo sirvamos 



122 

y padezcamos en tierra de moros ; y ai asS fuere , bien croo qa9' 
será para mayor gloria suya y más bien nuestro : y. por conai- 
guíente, le daremos coa su ayuda muchas míís gracias. El cuaj 
prospere la gloriosa vida y muy alto y real estado de vra, al." on 
ousalzamicnto de su fe católica y bieu de su uaiversal ygloaia, 
como vra. al.» desea, amea.— de SeviJla á cuatro de Mayo de mi) 
quinientos cuarenta y cuatro. — Siervo de vuestra alteza, qae sua 
reales mauoa besa. — Fray Bartolomé, obispo de Chiapa. 



Archivo de Indias.— lodifereote, genoral.— Carlas r«mílldas 
Años ISil á 4570.— Gsl. 143. cajoDSO, li'g*. i. 



al 



SIMAJÍCAS. — APÉNDICE.— REAL PATRONATO.— ARCA, INDIAS. 

LEGAJO 2. 

Paulus 3. Dileete fiU (habla con Fray Bartolomé de \ñ» ( 
á quien miper civitaliíiregalñp'ov. de Chiapa... certa modo 
dcpsoua tuo i quan Carhia ímp... prascntavií... duxcrimus 
dendumj. Condesciende con el deseo que muestra á 8. 8. t ha re- 
comendado el Principo D. Felipe, do llevar consigo á Indias i 
Fr. Rodrigo de Andrada i otros cinco Dominicos que el obisiH 
nombro, eximióndoles de obediencia á Prior, coro i campana 
mientras estuvieron con él en Indias para Misioneros, í les coa 
cedo quantas indulgencias gocen los Frailea Dominicos i de qua 
quicr orden Mendicante que vivan cu sus conventos, i qualcsquie 
Misioneros que haya por el mundo. Al obispo le exime do Tisilar 
la Iglesia de Sao Pedro. — Roma? 14. Febrero, 1544 *. 

El mismo Breve orig. en vit. >. 

Paulus q¡. s. s. D. dilecto f. Bartolomé de las Casas. A preaen.^ 
tacion del Emperador promueve al obispado de Ciudad-real de 1 



1 Copia auléulica, vitela. 

* Bula de oolocackoa do Obispo. 



123 

proTíneia de Ghiapa en Indias, vacante por muerte de D. Jnan de 
Arteaga. Deja al arbitrio del Emperdor asignar i determinar los 
límites del obispado.— Rom», 1543. XIV.* Kal. lanaar *. 

Testimonio de la consagración de Fr. Bartolomé de las Casas, 
por D. Diego de Loaisa Epum Mudnisiensem, asistiéndole D. Pe- 
dro de Torres, Epum Arbensen; i D. Cristóbal de Pedraza, Epo 
Tragülensi; estos dos obispos in regione de Cabo de Honduras 
Hispali eommorontíbus. Fué consagrado para obispo de Ciadad 
Real, en la provincia de Ghiapa, en la capilla mayor del convento 
de San Pablo de Sevilla, orden de predicadores, Domingo de Pa- 
sión, 30 de Marzo, 1544. En el dia se dio este testimonio qae auto- 
riza Franeiscus Ferdinandi, derius presb. Apost. not. Va inserto el 
Breve de Paolo 3. dirigido á Casas , do Je da la fórmula del jura- 
mento.— Dat. Rom», 1643. Xin. Eal. lanuar *. 

Otro igual testimonio, autorizado por Bernardino Delgado 
Qerie. Tolet. Dioees notario público Apostólicos '. 

Breve del mismo Paulo 3. para que consagra dos 6 tres obis- 
pos á Casas , i le prescribe la fórmula del juramento. Es el origi- 
nal de que va inserta copia en el antecedente '. 

Breve id. á los de la Diócesi de Ciudad-Real para que reciban 
& Casas por obispo.— 1543. XIV. Kal. lanuar ^. 

Biblioteca de la Real Academia de b Historia.— Colección de Mufioz.— In- 
&S.— 1 «91— 1516.— Tomo 75, folio 17. A. 102. 



> Original en vitela, sello pendiente. 

* ídem , id. 
' Ídem, id. 

* ídem, id. 

* Ídem, id. 



H 




125 



APÉNDICE X. 



Guatemala.— 1543- 

Emperaáor^ ciudad i Justicia de Guetamala.—Jtian Pereí Dar- 
L— SancAo Barahona. — Antonio de Salasar.— Bartolomé Be- 
i.— Francisco Lopa. — Al<m»o Pra. ^. — Bartolomé Marro- 
m.-'Juaii León Escribano.— Sojitiago, 10, Setiembre, 543*. 

Una declamación contra las Nuevas ordenanzas.— Hablan al 

operador con soma libertad requíriéndole sea agradecido li loa 

)25i 30 aüos le bao sem'do, conquistándole tantas tierras i 

remotas á costa de sus vidas i haciendas, sin costar nada á la 

Bl. Qoéjaose de la dura aaerte de sus hijos, que no sucediendo 

I lúg reportlmestos perecerán ; que jamás pudieran esperar tal 

ilvdon de príncipe cristiano. Que están atónitos de ver que, lejos 

iMmentarles las mercedes fechas , se quite la esperanza de que 

> gozen las que aquellos tienen. Que si S. M. queria lograr 

I fines de descargar su conciencia i aumentar las rentas 

otros medios havia sin este por el qual se agravia á los 

oles, se lea hace clamar hasta poner el grito en el cielo pi- 

3o justicia á Dios, i se desharán los pechos delloa. «Porqué 

>lI.(dtoen) DO ha sido servido de mandar hacer llamamiento de 

BS , villas í lugares de todas estas partes para fnieci- 

Idecoentas de tantos servicios? Porqué nos fué mandado 

emos? casados y cargados de b^os, qué renta, si se 

Dpieloqae se dice (pues aun no havian llegado las ordenan- 

>' allí) sino que muchos mueran (liesesp«rado87 > 



I' Qie pcwde ser Pérez 6 Perea, ó Pefií. 

I* Ciru muí bicB eacriU, «o» por Villalobos. 



Dicen que lea certifican baver sido parte para scutcncia 
cracl Frui Bartolomé do las casas, i muestran admirarse qaocoM^ 
tan antigua, tan mirada por muchos hermanos doctisimoa, se 
trastorne « por un Frailo no letrado, no santo, invidioao, ranaglo- 
rioso, apasionado, inquieto i no falto deinvidia;... escandaloso, 
tanto , que en parte do todas estas Tndiaa no ha estado que no Id 
hayan hechado , ni en Monesterio lo puedeú sofrir , ni 61 esp 
obedecer á naide, 1 por cao nunca para. En solo esta ciudad i go^ 
vernacion cupo por coutemplacion de nuestro Perlado, i le sufrid 
mos, i le embiamos ¿ esos reinos con copia de dineros... paraqv 
transe Religiosos: ¿ha tenido más cuidado de darse á coi 
mostrando sus pasiones, i haciendo mal á todos en general por»^ 
vengar de particulares, que no do nos proveer de lo que Ucrtf á 
cargo... 7 Dice havcr estado en estas partes 30 y tantos años. '. 
30 estuvo en la EspaQola i Cuba, do en breve se acabaron 
Tndios, i él ayudó en part€ k matar.... en esta tierra ól no hizo 
sino pasar de camino hasta México , y como allá no halló apu^o 
para sus escándalos i voceamlentos , bolvióse para nosotros qu<{ 
uos teuía por bobos.. . . El no puede dar testimonio de Yndiua , qc 
üs la Nueva España.... 1 en esta lo que ól viú por los caminos qt 

pasó fué mucha doctrina en los naturales Pluguiera á Dioi 

que viniera el P. Fr. Bartolomé con los soldados á la conquista 
que dicen que pidió.... 61 diera testimonio 2.* vez do »u vanidad 
y poco saber, y alcanzáramos venganza por sus propias manoa 
la pasión que k todos ha mostrado. » 



Biblioteca da la Real Acailemia do la (lisloña.— Colección de Mufloz.— U* 
días.— 10U— 1544.— Tomo 63.— A 410, págs. 100 vuvlto y UO, 



127 



APÉNDICE XI. 



BSLACION DB LA ENTRADA T CONDUCTA DEL OBISPO DE CHIAPA, 

O. P. BABTOLOMÉ DB LAS CASAS, EN CIUDAD REAL, ACERCA 

DE LOS INDIOS ESCLAVOS. 

May magnifico Sefior.— Por la letra que á Y. M. escríbi desde 
Guazacoalco faé el aviso de como fray bartolomé de las casas, 
obtopode esta ciudad, y según dize de la mitad desta nueva Spaña, 
era desembarcado en la provincia de Tucatan con cantidad de 
fnjlea dominicos que fueron, s^^^ me han informado, cinquenta 
loa que sacó por la barra de Sanlucar y quarcncta los que llegó á 
aquella provincia; allí dizen tomó la posision de su Obispado con- 
tra la voluntad do los vecinos; ellos resistiéndolos al fin, aunque 
no pacificamente, salió con ella de donde vino á la vista de tavas- 
00, y de diez fray les que avia enbiado por la mar en una barca, no 
escapó sÍBO uno, donde, por lo subcedido, osaría afirmar y aun jurar 
i V. M. que los vezinos de esta ciudad, y aun no se si de toda la 
¡uieva Spafia quisieran fuera el Obispo el ahogado y los frayles 
aunque fueran franceses los salvados; aviéndose algo reformado de 
los trabajos de la mar descansó allí poco tiempo, y con su gente y 
caía partió para esta ciudad, donde fué bien rescibido y ospedado 
coa banquetes en los caminos y otros buenos rescibimientos que 
■ele hicieron: finalmente, entró en esta ciudad debajo de palio, 
como hombre que á su magostad traia en los pechos y a sus pro- 
visiones en el cofre: fué visitado de toda manera de gentes, y 
Kicibido por Obispo desta ciudad, al cual rescibimiento en cabildo 
le hallaron un regidor é un alcd. , porque los demás estavan absen- 
^. que no poca quexa muestran de los que le rescibieron domin- 



128 

go de ramos , el obispo eligió quatro confesores para qae estol y 
no otros alganos confesasen en esta ciudad, ¿los quales dió poder 
para absolver, eceto en los casos que para si reservó, que son tof 
que juntamente con esta relación envío á Y. M.; como la cosí a> 
pudo ser tan secreta, y el Obispo la mandó publicar, coi 
en la ciudad an rum ram de decir que ol Obispo comencabaát 
salfogar aonqne algo temprano, lo que en España avia procoradoj 
con BU magestad negociado; y como el primer puncto les pnreclál 
los desta ciudad tan eu perjuicio de sus haciendas , que en qa 
por cualquier vía qaol esclavo fuese ávido no pudieso ser absuc 
su amo si no lo pusiese en libertad, alteróse en alguna manera 1 
ciudad, y creyendo que su 8.* lo avia hecho é publicado más | 
atraer á todos á la buena obra que con los esclavos naturales ¿1 qa 
Ha que hiciesen, que no para cfectualla según a sulM^edido. 
ronlo más por la vía que dixe que creyan que no por la que da 
pues se vio; ovo muchos medios, con parte do los quales, 
por algunos desta ciudad, yo fui á hablar al Obispo, en uno nita 
ninguno de los quales no quiso venir, sino que con todo rigor ka 
esclavos avian de ser libres ante todas cosas, agora fuesen compra* 
dos, agora ávidos enqualquier manera: ovo algunas personas qu 
libertavan sus esclavos con tanto que les ayudasen á haser ana 
casa que tenian comensada, cuya labor ú más durar se acabaría en 
quatro meses; en lo qual el Obispo jamás quiso venir ni dar liceo* 
cia ¿ este tal para que se confesase ni á otros que con cslte lelo de 
se confesar hacian con sus que otros partidos tan justos y onc 
que eu dos a&os me parcscia uo les quedara esclavo alg.", alt 
dos en todo estremo con la seguridad y pertinacia de seis ( 
ocurrieron á Gil de Quintana sean desta yglesia con reqoiriD^. 
y protestaciones que le hicieron, como ¿ comisario ques de 
bulas de la cruzada, para que por virtud destas, conforme áloqa 
BU santidad mandaba eligiéndole por su confesor los absolvli 
ovo ciertas razones por escripto entre el deán y el Obispo en i 
deltas cl dcau confesó tres ó quatro personas, do que avii 
obispo un día después de pascua le envió á llamar, y ccrtiflcadoi 
deán que cl Obispo lo qucria prender con excusas de color noqc 
yr ¿su llamamiento, de lo qual enojado cl Obispo le mandó prcs 



129 

P«o caá.* é n algnucU é otros personas eclesiásticas ; el deaa 
feodiiS é puso mano & eu espada, cou la qual dicen que él 
XBiimo se dio ana cuchillada en una mano ó al algaazll otra en una 
pierna; & las voces ó alboroto ocurrió toda 6 la mayor parte do la 
CiiKUd; y 1 finalmente, el deán por entóneos no fué preso; y el Obis- 
po, TÍ3to lo acaecido quisiera mandar bolver ¿ prendoUe con toda 
irignridad para lo qaal no halló el aparejo que quisiera, y aun ha- 
biaiido verdad yo vi la cosa en tales téraiinos que no sé si lo con- 

esrao ni áon si pasara la cosa á ynbiar al Obispo á esa ciudad 
ILi porque el alboroto fué tanto, que á m&s questo se diera 
r, pulque el Obispo estaba con sobrado enojo y el pueblo con 
taata alteración que ni los unos ni los otros miraran cosa que bien 
[catiiTiera á esta causa, y rruego de algunas personas que pro> 
|baa estorrar pasiones > el Obispo sobreseyó su furia aunque 
irúgó al deon y á los que con él hablasen: estando la cosa en 
I (érnüBOB OTO de parte del deon ciertos requirimientos y es- 
I quedló al Obispo, diciendo durante el tiempo de los tres o&oa 
. de lii boJa no ser su juez el Obispo ni thcner el dJ> 
wU\> ou|/ertor sino el arzoliispo de Sev.*, Comisario gene- 
iqoal el Obispo rrespondió alegando ciertas razones contra 
noó de su mano: una nocbb se fué de esta ciudad , no se 
•abe ai ¿ donde Y. M. cst& 6 á la audiencia do gracias ú Dios ; sa- 
bido por el Obispo procedió contra él por sus censuras, hasta que 
el domiag:o patado le anatemftti2<> y publicó por maldito y desco- 
laolgado. 

A aido tanto el fuego que en esta ciudad a andado, que la 
) BBAta so pasó no como entre xpiímos. : están tan alborotados 
108 de esta ciudad, que no sé cómo lo pueda dar ¿ enten- 
' ( V. M. , porque el Obispo es tan seco y tan porfiado en esta 
pierna que ha tomado, que dlcu y afirma que ni que su M. lo 
Di su santidad lo determine, él no hu de dejar lo comenzado 
{oe es lo que conTleno al descargo de las conciencias de toda 
i&oera Spafia y de »u magestad, dd qual muestra estar tan 
), que por pastiUempo quenta tvver sido él el todo pan la 
del Consejo de yndias y de lo nuevamente provoydo en 
ivaevtk SpaBa y Perú, de que plega & Dios uo haya mía molos 
Tow U. 9 



130 

de Io8 sabcedidos, qae en otra relación á V. M. haré B^rond qw 
lo tengo entendido de un hidalgo qae se dice Joan de Mazari^;iii 
que a tres dias llegó á esta ciudad. 



Archivo de Indias.— SimaDcas.— Hii'iiria generai de ¡ndiat, por Don 
Bartolomé de las CAsas, obispo de Chiapo.— Afios IMS & 4U1,— Pslrauto,! 
Uule 4.*, cajos 4.* 




APÉNDICE XII. 



OBISPO DE CHIAPA D. FBM BaRTOLOMB DB LAS CASAS RE- 
PSBSBNTA A LA AUDIENCIA DE LOS CONFINES QUE BESIDLA. EN 
JUA CIUDAD OK GRACIAS 1 DIOS, SOBRE LOS ASUNTOS-QÜE ESPONK 
EN QÜB PIDE EL AUXILIO DEL BRAZO REAL Y SECULAR *. 



May poderosos Señores:— El obispo de la ciadad real de Cbíapa 
D. Fray Bartholomé de las Casas , por cumplir con mi oficio paa- 
Uml y coa mi concieDcia , haciendo y cumpliendo lo qac eatá 
lo y cstallecidú por loa sacros cánones . en especial con el 
3Q dd CApiiülo Adminislratores 23, q. cuyo camplimiento y 
ciajuré en mi consagración, amonesto y requiero á los 
' migniflcos señores presidentes y oydores desta real audien- 
dr 1m confines que está y reside en esta ciadad do gracias á 
3, ha cosas siguientes : 

L« ,^.i,^„.o -r,.. • -rque mi yglesia está opresa, y mi jurisdi- 
CioD i la y ocupada, que no puedo libremente 

onrlsy exercitarla por la inobediencia y rebelión de las justicias 
liordiaarits de aquella ciadad , que vuestra alteza me la liberten 
y dan manera para que eu todo lo que á la dicha jurisdicion ecle- 
■ttsUcB pertenece, y en especial i los casos de inquisición, la 
, Lbrcmcnte húsar y exercitar como á olio de derecho vuea- 
k «Itexa son obligados. 

Lo segando , que vuestra alteza me impartan el auxilio del 

real, dadoé impartido, sin palabras equivocas, sino muy 

I j eficaces, simplemente y como quien lo ha gana de ha- 

' pwa que haya efecto . para <iue yo pueda castigar conforme á 



* EiU rcprannUclocí M leidd cu la dicha Aud.* el dia S3 d» Octubrv 
[4t 4IU.— lUqninU do ta Aud.' en 9a «le dicho mes y aOo. 



132 

derecho, á todas las personas delinquentes . anei «eglares coo» 
eclesiásticos que an ofendido eo muchos sacrilegios j desob^ 
diencia y desacatos que au hecho y cometido contra la revé 
que se debe á la yglesia y á la dignidad episcopal, y en otrfts < 
tocantes á la onra de Dios y de sa fee en aquel obispado y en 
dicha ciudad, porque la desobediencia y ninguna reveroucia 
poca 6 ninguna cristiandad de los alcaldes hordinarios y oti 
justicias y personas yo no puedo cartigarlos ni exercitar mi oflc 
pastoral. 

Lo tercero, que vuestra alteza remedie con efecto las tira 
y opresiones, fuerzas y agravios que padecen mis ovfyas, los yodlaT 
naturales de todo aquel obispado de los espaüolcs, en especial del 
excesivos tributos y vexaciooes y en los servicios personales , 
en cargallos como ¿ bestias noches y dias, y en tener mucltús os 
bres y mugeres libres por esclavos , y en Otras nmchas injWl 
▼exaciones qu6 lea hacen contra ley divina y razón nalalül j_ 
ou diminución y acabamiento de tndas aquellas gentes, por^d 
allende de perecer en los cuerpos . perecen en las ánimr 

como los tienen los españoles siempre en las dichas siu . 

ocupados , no pueden los religiosos averíos para les predicar la Iq 
de Dios y convertirlos, y para esto es necesario que vacatra al- 
teza les dé la libertad que su magestad manda por sus DtleTalO| 
denauzas como á vasallos suyos y libres que son. 

Lo quarto , que vra. alteza declare pertenecer ol conocimlcat^ 
y protección de las causas de las miserables personas como, sui 
estas gentes yndianas oljuicio eclesiástico y envíe susprovisio 
reales sobro ello á los alcaldes yjasticias délos pueblos, ciad 
villas y lugares para evitar escándalo, porque como son ydiotní j 
saben poco 6 nada de lo que deben á dios y á su yglesia, peí 
que yo me entrometo en usurpar lajurisdicíMrcal; laqaal, yoi 
üendo y entiendo defender y reverenciar en quanto yo pudiere. ] 
avrá escándalo ffincurriráu en la descomunión qucstá en el 
pitulo Nominas de innunitatc ecksiariuii, y en el capitulo QuOttii 
del mismo titulo en el libro 6.*, y la del proceso de la curia roo 
na, qucs papal, y todo esto escusnrá vm. alteza haciendo la 
declaración como yu les hemos pedido y requerido los tres obis 




ll ai prcseote estamos en Gaatimala y Chiapa y Nicarafpia. 
TLo qointo, quo-rra. alteza estorve é fmpida que en las pro- 
dc yncatan no so ha^a guerra ni conquista, ni entrada ni 
por los españolea, como agora se hace : 6 ya por otras 
miaa c saplicado y requerido enesta real audiencia, y 
an querido proveer, agora lo tomo & requerir y amonestar. 
pMt)oi! demás de destruir aquellas gentes naturales de aquel 
reino do yocatan , alborotarán y hanin alzar á los yndíps y matar 
k» frailas qaestsn en las pro v lucias de teculutan, questáu de paz, 
j iaa eqt&n convertíendo y apaciguando los religiosos de Santo 
BoxDfogo, y perderse a la mayor obra y conversión que oy ay en 
^b^eda do dios, como consta 3ra k esta real audiencia , por la 
^Kanzn quccncUa, por parto de los dichos religiosos se presentó 
^■ta ante mi y ante el obispo de guatimala, dentro do las dichas 
^Priodas. y dcsla manera por paz y amor y buenos exemplos, 
Bbo an comenzado los dichos religiosos de Santo Domingo, aso- 
y coDTcrtirán todas aquellas provincias que quedan, que 
luy grandes. 

1" vra. alteza mande tratar bien los yndios y pueblos 
, orados oü la corona real, aunque son muy pocos, y 
\ qae acá mandado con efecto do manera que se haga conforme 
iQOvaa ordenanzas qao su magostad hizo, y sexecutcn las 
idellaay otras mayores, en los oBciales del Rey, que de 
^dqgtrla y propósito se dice que oprimen y aflixcn h los caciques 
Lio* que tiene el Rey , pafa que pidan y renieguen do ser del 
f, y blasfemen do su servicio y loa den á personas particulares 
qoc nunca salgan de Infernal captiverio. 
I aétimo, porquo el aaxilio^del brazo eclesiástico es obligado 
ir con sus armas espirituales al brazo seglar, 
cr. como el seglar al eclesiástico con las suyas 
^¿criaios, y tambíe». por lo que toca <t mi oficio pastoral que lo 
K^de usaren ambas á dos provincias. -como obispo do las de 
y tccalutlan , por onde amonesto y requiero á los dichos 
proflideoto 6 oidores dcsta dicha real audiencia de los 
I, qoe pongan en cabeza y corona de su magostad todos 
íyidiot y puobloa que su magestad manda por sus dichas or- 




134 

denanzas, quo en la dicha su real coroua sean iocorporadoa por- 
que 8a magostad ea y a sido muy deservido y la tierra muy dañi- 
neada en DO averae hecho , porque con parte de los tributos dellos 
se puede dar de comer á muchos españoles que pueblan la tierra, 
y por no tener de comer se van della y aun á juntarse con los ti> 
ranos y traidores qnestán alzados contra el Bey en los reinos del 
Perú.; y porque do quitar los yndios á quien su magostad manda 
no se sigue escándalo ni turbación alguna , porque no son en cada 
ciudad sino cuatro ó cinco 6 diez personas á los quo su mageitadj 
los manda quitar, antes de lo contrario se a seguido grande i 
cándalo y turbación y se a infamado su magestad y hecho 
quisto, porque le an levantado que quita & todos loa yndios ; 
que como andan machos españoles baldíos, y en especial en nict- 
ragua , quando ay alboroto y necesidad de hacer justicia , no 
acuden á favorecer la justicia real y eclesiástica , ni alas coiM 
del Rey, sino á quien les da de comer como estotro dia acaeció en, 
la dicha provincia de nicaragua, que habiendo ciertos delitos 
justicia se halló sola . y Rodrigo de Contreras, que era el dcllfl 
quente se halló con cinquenta hombres, y ansí uo pudo xocat 
justicia, y si el Rey tuviera los tributos que Contreras tiene, qoe 
son las tros partes de quatro de la tierra, tuviera con quedar de 
comer á aquellos que Contreras tiene por suyos, pues acuden ¿fl 
quando quiere, y ansí está claro lo que pido qne es no qaitar \ot 
yndios á los particulares, porque el Rey no lo manda sino i lof 
oñciales para dar de comer á quien no tiene .y si esto ha viera en- 
tendido el pueblo, no huviera ávido tanto daño, ni pensaran !<; 
espa&oles qne las leyes de su magostad les era daños&s y qoe . 
qujtavan la sustencion. 

Todas las quales siete cosas con aqaeUas que yo más he pe- 
dido en esta real audiencia toncantes & la libertad y jurisdiccioo 
eclesiástica y execucion della, y á I& libertad y reotedios do la» 
injusticias y agravios de los yndios de todo el dicho mi obispado, 
y las quo juntamente hemos pedido los dichos tres obispo* de 
guatimala y chiapa y nicaragua, pido y amonesto y reqaicro i 
los dichos señores presidente é oidores que las cumplan y pro- 
vean y manden con efecto cumplir y proveer y remediar 



135 

, oliUgaidofl de doMcho.y como tambicn an magestad lo manda 
por Im dichas sos ordenanzas y tiene mandado por sua muchas 
roalee provisiones aun antes de agora, para lo qaal, cumplir pro- 
?eer j mandar con efecto, les asigno y señalo tres meses pri- 
atuo» fligfOJeotes por tres plazos y tres canónicas moniciones. 
eooforme al dicho capitulo AdministrcUores; ol primero mea por 

neora monición, y el segundo mes por segunda monición, y el 
me» por tercera monición canónica , plaso y término pe- 
lo, dentro de los qnales sean y estén por los dichos se&oros 
ite y oidores proveidas, cumplidas y remediadas con 
las cosas ausodichas por mí pedidas , requeridas y amones- 
I como les manda la santa madre yglosia por el dicho capítulo 
Admmiítraíores, los quales dichos tres meses y términos, pasados y 
onmplidoB, no laa aviando cumplido , proveído y mandado de ma- 
oerm que mlcanceu remedio y efecto, como las tengo pedidas, re- 
qoeridaa y amonestadas , protesto que en toda mi diócesis y obis- 
pado y por todas las yglesias del denaaciaré y declararé á los 
dichoa ecflores presidente y oidores desta dicha real audiencia do 
]of conflaea aver incurrido en sentencia de escomunion mayor 
íf$o jure coDtenida en el dicho capítulo Adminktr atores, y por pú- 
faUeos dwcomolgados, y por tales los mandaré evitar á todos mis 
leligreses vecinoa y moradores del dicho mi obispado, y también 
doeknró aver incurrido en las otras censuras eclesiásticas en que 
bcatr eo lo» que usurpan, impiden, violan la libertad é juriadi- 
don eclesiástica en el caso ocasos que viere los dichos señores 
(Terlft incurrido ; de todo lo qual ausl como lo pido , requiero y 
imonesto como obispo y perlado de aquellas dichas provincias, 
pido y requiero á los secretarios questáu presentes me lo den por 
lee y testimonio en publica forma, y ansí mesmo como primero 
qottta carta de amonestación y amonestaciones canónicas se le* 
jBse leí yo mismo á los dichos señores presidente é oidores el 
dicha capitulo AdministraJores , pido el dicho testimonio; y á los 
presentes mego quesean de todo ello testigos y que me den á la 
ioCrs toda esta carta de amonestación, sin faltar una jotay de muy 
Irmob letra, qoo se sopa muy bien loer; presentada y leida i los 

)S señores nrcaldenteó oidores, estando en su acuerdo. jae> 



136 

ves á veintidós do octubre de mil é qoinicntos é qoareata 6 cIqcú 
años.— Fray Bartolomé do las Casas , obispo de Chiapa. 



Respuesta de la Audiencia. 

E después de lo susodicho, en ventisels días del dicho nes i 
Octubre del dicho año , los dichos señores presidente 6 oidores J 
respondiendo á la dicha petición se proveyó lo sig^uiente: 

Quanto al primer capitulo, quél tiene libro sa juriadicio 
eclesiástica y parn que libremente se la dejen usar y ejercer, ai 
le darán las provisiones necesarias. 

Quanto al secundo , que enesta real auiencitt se a dado proTl^ 
sion pora que en los casos que de derecho a lugar, le ímpa 
las justicias seglares su auxilio, siendo requeridos, y para est^ 
efecto Ho lo darán las provisiones necesarias. 

Quanto.al tercero , quel licenciado Rogel, oidor desta real au- 
diencia, se le n dado provisión para que torne k tasar los yndio 
que en aquella provincia estuvieren agraviados en la tasación qn 
se hizo, y se an dado provisiones para que loa yndios tengan 1^ 
libertad que su magostad manda, y se le darán todas laa que mi 
fueren necesarios. 

Al quarto , que ya está proveido que no a lugar. 

Al quinto, que se dará provisión insertas las nuevas ordc 
zas de su magostad que eú este caso hablan. 

Al sesto, que en esta audiencia no se tiene noticia del mal traí 
tamíento que los oficiales de su magostad hacen á los jndioí 
questán en su real corona, quosta audiencia se informará y 
veerá como no sean maltratados. 

Al sétimo, que todo lo que dice en este capitulo, se ai 
noticia á su magestad, y de lo que eneste caso , enesta real i 
diencia se ha hecho su magestad a sido muy servido, y de lo con 
trario pudiera ser muy deservido. 

A otavo, (jue enesta audiencia siempre se ha respondido i\ 
que el dicho obispo do Chiapa y los demás obispos an pedido y ca 
todo se a proveido lo que a parecido que conveuia á la buena | 
vernacion, teniendo respeto al buen tratamiento , conservado 



137 

nstraccion de los naturales, y en ningfona cosa se a impedido ni 
impedirá la libertad de la yglesla ni perturbado sn jorlsdiocion, 
bates el dicho obispo de Chiapa a procarado asorpar la de su ma- 
ijestad, como parece por lo qae en esta audiencia a pedido y pro> 
nindo y a ecedido, y desto y del desacato que a tenido se dará 
noticia á su magestad para que mande proveer como sea castigado; 
f en lo qae más dice en sos requerimientos y amonestaciones, 
uui por defeto de jurisdicción como por otras causas, es ninguno y 
iñ nisgon valor y efeto.y á cautela y á mayor abondancia ape- 
laban dello y de todos y qualesquier autos que cerca dello hicie- 
ren para ante su santidad y para ante quien y con derecho de- 
rlan y pedían los apóstoles desta suplicación , una y dos y ttea 
veces y las que de derecho deviany lopedian por testimonio y 
oaandavan á mi el dicho secretario que notifyque lo susodicho 
il dicho obispo. 

Este dicho dia mes y ^o susodicho, yo, el dicho Diego de Bp- 
Uedo, escribano de la dicha real audiencia, lei la dicha respuesta 
il dicho obispo de Chiapa, D. Fray Bartolomé de las Casas en su 
persona misma, y todo lo proveído por los dichos stores presiden- 
te é oidores de la dicha real audiencia , estando presente por tes- 
tigo el eleto ,é confirmado obispo de nicaragua é Juan de Astroqni 
7 Diego de Carabajal, portero déla dicha real audiencia.— Diego 
de Robledo. 

Archivo de Indias.— Patronata— Simancas.— fftstorta general de ¡as ¡ndiat, 
Vor D. Fray Bartolnné de las Casas, obispo de Chiapa.— Afios 1546 á 1561.— 
BiUnle 1.*. cajón i.* 



139 



APÉNDICE XIII. 



El Principo.— Reverendo en Cristo padre, don fray bartolomé 

t Ul» cuas, obispo de la provincia de Chiapa, del consejo del 

lor Rey. mi señor : vi vuestra letra de treinta de setiem- 

Idel año pasado de mil quinientos é qnarcnta y cinco, é ten' 

en servicio la larga relación que dais de las cosas de esa 

é de lo qae os parece que conviene proveerse para el bien 

i. é ansí 09 eDCargt) mucho lo contíoueis é tengáis de los na- 

desa provincia , é si en buen tratamiento el cuidado qae 

(Uiere como lo habéis hecho basta aquí é do vos confiamos. 

lo que suplicáis embiemos á mandar que las audiencias 

; de la Nueva Espaiia é los confines , favorescan á vos é k 

ministros é personas eclesiásticas, para que mejor po- 

ns*r Vuestro oficio pastora] é hacer fruto en la instrucción de 

les desa tierra, yo lo he mandado probeer como lo vc- 

por ana cMula que constava hacerlas eis notlúcar, é témela 

10 caidado de asar vuestro oficio como de vuestra religión y 

I celo w confia. 

rio qne pedís se se&alc i cada ano de seis clérigos que 

I oecesario so pongan en los pueblos desa provincia para 

administren los sacramentos & los espaQoles é naturales della 

I ae bacía con el obispo, vuestro antecesor, como veréis por 

[ c6dala que con cata va , yo he mandado que á cada uno de los 

I clérigos que asi pusicredes para el dicho efecto, se le de en 

I un año cincuenta mil maravedís. 

Vista la necesidad que decís, que tiene e.sa yglesia de reparos, 

iit oficio hecho merced para loa gastos dcllo de los dos Dovenos 

^lúi dieunos que pertenecieren á su magostad por quatro años, 

• lo vereú por la cédula dello que con esta vos mando enviar. 

Bolo qae suplicáis mande presentar personas benomóritoa al 



deanazgo é maestrescolia desa yglesia catedral, porque por nol 
haber presentado esta sin bastante servicio é muy sola, é que alL 
hay personas suficientes para estas dig:aidade8 . enriareis rda- 
cioQ de las personas que os pareciere combenientes para que su 
magestad, con ^probación vuestra, mande proveer lo nuo con- 
venga. 

Decís que porque al obispo de Nicaragua no se los pagan 
sus quinientos mil en bnen oro, demás de ser poca cantidad para 
se sustentar, según la acreció de la tierra, pierde en cadaui 
año mas de cien mil maravedís , yo envío á mandar á los oflCt>>| 
lea de su mageítad, que siempre le paguen los quinientos mil 
maravedís en oro que balga la cantidad, como lo bcreis por ml^ 
cédula hacer se la eis dar al obispo. 

Por relación que hacéis que combiene mucho al servicio de sol 
magestad é bien de los naturales que andan alzados 6 de guerrs 
en comarca desa provincia, que vos y fray pedro de ángulo y 
otros religiosos por comisión nuestra andáis trayendo de paz, qaa.\ 
so prorroguen los cinco años, porque tenemos mandado qu' 
español vaya á los pueblos dellos, porque no so alzen ¿ a.„. 
los he mandado prorrogar por otros cinco añOB, como lo ve 
por la provisión dello que con esta se os embian. 

En lo que decís que á la tierra de guerra que habéis traído; 
trais de paz, vos 6 fray pedro do ángulo é los otros rcligloeofl i 
las provincias de teculatlan y la caudon ó otras á osa comarca» 
ñas. habéis puesto por nombre la verapaz, é suplicado la m&a^ 
demos intitular ó llamar asi en señal que sin guerra, con bueao 
tratamientos é predicación de nuestra santa fe catóhca. han 
nido en conocimiento dolía, yo In he mandado llamar é intitular 
la verapaz como lo veréis por mi cédula que con esta os maudo 
ombiar. 

Asimismo suplicáis se haga merced de mandar que los ofldi 
les de su magestad de la provincia de Guatemala 6 Chiapa dí| 
8u real hacienda provean á los monasterios que hay fundados 
se fundaron en la tierra de la verapaz, del vino que fuere menes- 
ter para celebrar é decir misa los religiosos dellos, yo lo he i 
bido por bien, ó así e mandado á los dichos oñciolcs que por 



miso de seia afioa provean dello, como vereiB por U cédula qae 
OOD esta Toe mando embiar. 

Decís qne enx todas las yndias, especial en la provincia de Gna- 
tsmala loa prelados ponen alguaciles con baras como se acos- 
UUDbra en estos reinos, é que combicne y es justo qae vos podáis 
•, 6 pedís se os dó licencia para cUo, con esta vos mando em- 
pirovision nuestra ínccrta la pragmática que cerca dcllo liabla, 
que conforme á ello y según ac acostumbra en Guatemala 
idlbseaana á ese obispado podáis poner con bara de regatón, 
Mgan m&s largo lo veréis por la provisión. 

Vi lo ii ' ' que el licenciado cárloa franco que con vos 
tak i esa t.' e mucha voluntad de servir en esa yglesia ca- 

ini, éqne ordenándose de misa» como lo quiere, si concorren 
t él Jas cualidades necesarias para tener el arccdianazgo della 
lupi ;,...:, ..,,.. ,, ..>o,-,.,.5tad [q presente á él, 6 así lo ha presen- 
todo r ate esté ordenado de úrdeti sacro, como lo 
veréis jto/t la provisioa que con eflta vos mando enviar para que 
«oofbrmeé día. ó no de otra manera, sea recibido al arcedianazgo. 
A lodo lo demás do' vuestra carta, por ser cosa que requiere 
sultá con su magestad, le habernos mandado enviar vuestra 
ta pan que mando proveer cn.clla lo que fuere servido, ó basta 

ítor ' " • -f-spondoros sobre ello. — do Madrid quince de 

Drt> . . utos quarenta y siete años.— Yo el prlucipc. — 

frendada de 6amano; señalada del marquéz do Mondéjar é 

iorrcz, Valazquez Gregorio López, Salmerón, Hernán Pérez. 



El Principo,— Por qnanto nos hubimos encargado & fray pe- 
> de an^^o. de la <}rden de Santo Domingo. 6 & otros religiosos 

^l^en que procurasen de traer de paz y en coaocimicnto de 
. santa fe católica á los naturales do la provincia de Tocu- 

I ; ia Candon y de otras comarcas ¿ la provincia de Cbiapa 
loa estaban alzados y tL , ú ap;ora por parte de don fray 

itemé de las cosas. , > iu dicha proviucia de Chiapa, 
I CooMJo de su magestad, me ha sido hecha relación que los di- 

I religiosos, en cumplimiento de lo qne aai le habíamos encar- 

<* habiao traído de paz á los yndios de las dichas provincias de 



la CandoD y Tcculatlan y de las de Coban á Acalan á lafl eoaki 
proviocias habían puesto por nombre la ver&paz por lof báber 
traido sin guerra é voluntarlameate de paz, é me fué suplicado 
mandase conflrmar el dicho nombre dándoles titulo del. á como li 
mi merced fuese , é yo acatando lo que en esto los dichos rdlgi^ 
808, por servicio de Dios é nuestro é bien de los natoralea dol 
dicha tierra han trabajado, y <d deseo queJ dicho obispo dice 
tienen & lo continuar, helo habido por bien; por ende, por la pre- 
sente, es mi merced é mando 'que agora y de aquí adelaal« 
las dichas provincias que estaban de guerra, que asi los diclut 
religiosos han traido y trajeren de paz, se llamen é intitulen la 
tierra de la verapaz, como por esta mi cédula intitulo ó coni- 
bro, por la qual mando á loa del consejo real de la« yndiu. 
presidentes é oidores de las nuestras audiencias é chañe 
reales, é otras justicias y jueces é corregidores, caballeros, 
deros , oficiales y ornes buenos de las dichas yndlas, yslas é 
ñrme del m&r occéano que guarden ó cumplan é hagan cumplir 
ó guardar esta mi cédula y lo en ella contenido, y contra el teoot 
ó forma della no vayan ui pasen ni consientan ir ni pasar en mi< 
ñera alguna , so pena de la mi merced é de veinte mil maravedís 
para la nuestra cámara.— fecha en la villa do Madrid á quince i 
enero de mil quinientos quarenta y siete años. — Yo el prínclpe.- 
refrendada de Samano; señalada del marqués 6 Gutiérrez. Ve 
lazquez, Gregorio López, Salmerón y Hernán Pérez. 



El Principe. — Presidente é oidores de la audiencia é chañe 
ría real de loa confines, por parte de don Fray Bartolomé de 1 
casas, obispo de Chiapa, del consejo de su magestad , me h> sld 
hecha relación que contra la jurisdiciou eclesiástica y ea qo 
brantamiento delJa vos é las otras nuestras justicias dése < 
impedís y estorvades que los jueces eclesiásticos no prendlaaeo ; 
Castigasen á las per.<<onas eclesiásticas ni ejecutasen ni conocie 
do los negocios á ellos tocantes , antes con el favor que dia qa 
dávades á las personas seglares contra las eclesiásticas de i 
dia, se causaban muchos pleitos y grandes daños, y me fué supli 
cado que para el remedio dello vos mandase favoreciésedes é i 



143 

lisectes libre y desembargada la jurisdicción edesiáatiea para 
inéi como tal prelado y sas jasticias y ministros pudiese usar 
kUa como la mi merced fuese. Por ende yo vos mando que confor- 
Doe á las leyes destos reinos que cerca de lo susodicho disponen^ 
itrorezcais y hagáis fayorecer al dicho obispo 6 sus ministros é 
xnsonas eclesiásticas en todo lo que se les ofireciere, para que 
nqar pueda usar su cargo y en las cosas que les tocan de hacer 
X) loe estorveis ni pongáis impedimento alguno. — fecho en la villa 
ie Madrid á quince dias del mes de enero de mil quinientos y 
inerenta y siete años.— To él Principe.— refrendada de Samano; 
wfialada del marqués Velasqoez, Gregorio López, Salmerón. 
oBnumdez. 

Iñaa pan presidentes é oidores de la Nuera BspiAa. 

AiddTO de Indiu.— AndlencU d« Guatemala.— Begiftros de Partea.— Reales 
drdanes dirigidaB á las autoridades corporaciones y particalares del distrltObr- 
Alos 4ia» á 1UI.— Estante 400. cajoni .*. tagajo 4.* 



14S 



APÉNDICE XIV. 



ABCHIVO DB INDIAS. 

Estante 61, «gon •.* 

En carta del Licenciado Herrera al Emperador, fecha en 
Iradas á Dios á 24 de diciembre de 1545. 

cLa qae esta audiencia escribe á vra. mag. no firmé porque me 
uttíó apasionada contra el Obispo de chiapa y nicaragua, y on 
adre, Fray Vicente, y yo no los tengo en la possession que es- 
riben; aunque al obispo de Chiapa tengo por muy libre, los exce- 
M qne ellos hizieron, los dieron por escrito que se envian ¿ 
ta. mag. por esta audientia el celo creo que a sido bueno aunque 
(yan excedido; sé que los naturales son muy maltratados y que 
to la defendemos , vra. mag. les pone nombre de libres, y plu- 
<nie8e ¿ dios que fuesen tratados como son los esclavos, porque no 
los cargarían y curarlos yan en sus enfermedades , y darles yan 
le comer quando vienen á servir ácasa de sus encomenderos.* 

En carta al Emperador el licenciado maldonadodice, desde 
anclas á Dios, á último de Diciembre de 1545. 

«Por la carta de la audiencia mandará vra. mag. ver lo que 
*qiii a pasado con el obispo de Chiapa, tiene tanta sobervia después 
%ne Tino desos Reinos y es obispo, que no ay nadie que pueda 
^ él; á lo que acá nos paresce él estuviera mejor en castilla en 
te monesterio que en las yndias siendo obispo; vra. mag. mande 
^Teer en ello lo que fuese servido; no seria malo que diese 
nota personalmente en el Real consejo de yndias de como los 
Wios son de la jurisdicion eclesiástica. T por no aver proveído 
*^ como lo pidió excomulga esta audiencia. 

Tono 11. 10 



i4(; 

»En lo de Yucatau coubiene que vra. mag. mande prote 
obispo, y si fray toribio motolinea, de la borden de S. Fraacts 
que es de los primeros relíffiosos que vinieron á México quisie 
encariñarse de aquello cataría muy bien en él, que es bombil 
para todo de buena vida y gran lengua, por lo que creo baria bie 
su oficio." 

En carta de! audiencia de Gracias áDios, fecba en esta ciudad 
á XXX do Diciembre do 1545, y firmada por los dos Maldonados, 
Herrera, Ramírez y Rugel, y en sus primeros p&rrafos se apojua 
las suplicaciones, contra las ordenanzas que disponían la libertad 
de los indios, alegando que no so podría justificar por niiiguo 
poseedor de esclavos la legitimidad do su posesión. 

El licenciado Cerrato, en carta al Emperador, de Gracias á Dios, 
á 28 de Setiembre de 1545 . se queja de que lo insultan y mr 
tejan los españoles porque trata de cumplir las leyes, dicen que 
despuebla la tierra. 



CARTA DEÍ, LICENCIADO MALDONADO, DE 20 DB SKI 

DE 1547. 



He sido informado que por parte del obispo de Chiapa y oti 
personas se Iilciorou ciertas inrurmacioues contra mí . y e$tas 
presentaron en consejo real de yndías: suplico á Y. M. me toan 
dar traslado de ellas para que yo responda y me descargue 
las culpas que por ellas se me imputan . que á mi parecer he i 
vido h Y, M. con tanta voluntad y tanta limpieza como todos cu 
tos acá bau pasado, y á los que quieren acá hacer ioformacioo 
no les faltan testigos para provar lo que quieren; por mi parto : 
suplicará á V. M. lo que le digo , será para mí muy gran m«r 
se me dé lo que pido; y también he sabido que estando aquí 
Obispo de Chiapa, y habiendo pasado en esta Aad.*, con él . loq^ 



147 

If . se ha escrito se jantó con los Obispos de esta provincia y 
Cficaragaa, y el Licenciado Herrera, Oidor de esta And.' con 
y escribieron á V. M. lo que les pareció de mi; seria para 
ly gran merced si se me mandase responder á ello y dar los 
rgos que tuviese, porque de esta manera V. M. seria in- 
.do de la verdad y yo quedaria sin las culpas que se me 
tan. • 

iñ\Q de Indias.— Simaocss.— Secular.— Aadienma de Guatemala.— Cartas 
dientes del Presidente y Oidores de dicba Audiencia.— Afios 4 529 á 4573.— 
ft 63, cajón 6.* 



M 




149 



APÉNDICE XV. 



TBQDLUTLAN.— SIMANCAS, CARTAS, 29.— 17 AOOSiTO 1545. 

8. C. C. M. — Despaea de haver escripto ¿ V. M. lar^, se me 
dKtíó ir á la provincia de Tecalutlan, que con ocupaciones lo he 
dilatado an afio, que cada dia he estado en camino, i, como ai 
tantas cosas que hacer y tanto que cumplir con los que están ya 
dentro del corral de la Yglesia, no sobra tiempo, quanto es me- 
nester para cumplir con los demás. To llegué á la cabecera vis- 
p«ade S. Pedro; antea que llegase tuve muchos mensajeros de 
loeSefiores i prencipales, haciéndome saber que se holg'aran ma- 
cho con mi venida, y media legua antes que llegase salió todo el 
pueblo, hombres i mugeres á me recebir con muchas dangas i 
htües, y libado que fui me hicieron un raconamiento en que me 
énta machas gracias por haver querido tomar semejante trabajo; 
Jo les respondí que macho más qae aquello era obligado de hacer 
pw ellos, ansí por mandamiento de Dios como de V. M.; yo alabé 
Qncho á Dios en ver tan buena voluntad! tan buen principio; al 
parecer la gente es doméstica. 

Porque V. M. sepa qué cosa es esta fui allá para dar testimo- 
nio como testigo de vista ; toda esta tierra, casi hasta la mar del 
norte, fué descubierta por Diego de Al varado que murió en esa 
(xvte, i la conquistó i pacificó i la sirvió casi un afio , y la tuvo 
poUada con cien Españoles, i fué en tiempo que sonó el Pirú , i 
ttkoo fué tan grande el sonido, capitán í soldados toda la des- 
iMfflpararon ; i después acá, como el Adelantado, que haya gloria, 
tnia puesto los pensamientos en cosa mayor , olvidóse este rin- 
ittQ, i los Españoles, como son enemigos de Frayles, muchas 
;^BSN decían á estos Religiosos que por qué no ivan á Tegulutlan, 
}^ les movió á Fray Bartolomé i á los demás enbiar por pro- 
'y^ 4 V. M., é intentaron por vía de amistad, de querer entrar, 
IpoüeroD por terceros á los Sefiores destas provincias, en espe- 



151 



APÉNDICE XVI. 



CABTi DE KBAY D.VRTOLOMlí D15 LAS GÁ.BAS OIRIUm.V 
AL CONSEJjO de INDIAS. 



Muy poderosos Señores —Razón es do avisar á vra. al.' de los 

fectos que por acá ay (jue resaltan en irreparables daños á aquc- 

yndiaa. pues Dios parece que me a dado por oQcio de 11o- 

sieropre duelos acjeüos. los qualcs, cierto, uo me duelen menos 

si fuesen propios míos; estas cosas, señores, de pi ir acá se guían 

lespacban como lo merecea los {^raudos pecados é infidelidad 

5ve»turada de los yndias , porque (/«i «oceaí noceat ad huc el 

iit $uviiittu.s e*í sordcscai ad huc. Es una cosa de burla y cs- 

ÍTiio de toda justicia y verdai y claridad to qué pasa por acá, 
3 aya estado diez meses cata flota en quajarso y despacharse, 
|ue de tal manera se aynu cargado y atestado las ne(>'ra3 naos 
armada que abian do pelear, y la más azolvada y sobrecarga- 
da Im capitana, por codicia del diablo y de su hermano , que nu 
kn podido salir con quanta a:?ua ay eij la mar; y por no dea- 
^ linas, no sé quantas toneladas, esperando, aunque pesase á 
aataraleza. di9 quu abíaa de salir abieudo menester un dilu* 
I, con otras mil abominaciones que acá pasan, an esperado 
qae viniesen los Vendavales y an venido tan recios que se 
I ocho pedazos unas con otras naos, y al fiu dieron dos á la 
Bta perdidas , pudiendo ya haber navcíjado á las yndias por la 
culpa de loa que la tienen; es una lástima ver la gente 
perdida que por aquí anda, hombres y raugeres muriendo de 
hambre, que son sobre cíqco ó seis mil personas, siendo ocasión do 
que por la necesidad que padecen se cometan muchos y ü^randos 
pecados; y quién duda que no sean obligados á restitución de 
i-^odoi los gastos y daños que an venido á una flota como esta. 



150 

cial a uu putiblu que se dice Jecucísttau. que está casas coa 
casas de Teculutlan, y con algunos doucs i con darles segaro qne 
uo entrarían Españoles , i que no tuviesen miedo , i poco i poco 
comenzaron á perder el miedo i dieron entrada k los Bcli^iosot: 
la palabra de Diosa todos paresce bien, i con no pedirles nada 
muestran contentamiento; lo que ha de ser adelante Dios b sabe, 
i eu verdad que esto confiado que han de conoscer á Dio» toda 
aquella gente, i álos Religiosos so les deye mucho por sa buen 
coló 6 Intención; la tierra es la má.3 fragosa que hai ac&, no es 
para que pueblen Españoles en ella por ser tan fragosa i pobre, i 
los Españoles no se contentan con poco. Estará la cabocera deita 
cibdnd hasta treinta leguas ; de alli á la mar podrá baver cinqoea» 
ta : hai on toda ella seis 6 siete pueblos que sean algo. Digo todo 
esto porque sé que el Obispo de Chíapa i los Religiosos han <k 
escrevir milagros , i no hai más destos que aquí digo : estando yo 
para salir llegó Fray Bartholomé. V. M. favoresca á los ReligíosM 
i los anime que para ellos es muy buena tierra , qao estáa aegU' 
ros de españoles i no hai quien les vaya h la mano; ' ' • ! - 
y mandar á su placer, yo los visitaré 1 animaré ou . ■ - 

pudiere; aunque Fray Bartolomé dice que á él le convien», yo 
le dixe que mucho ea norabuena, yo sé quo él ha do escrev r i 
vinciones ó iraaginacionos que ni él las entiende ni eotcnd<>r i 
mí conciencia S. M. , que todo su edificio i fundamento va fu >;) 
cndo sobre iproqueeia, i asi lo mostró luego que le fué dada la 
mitra, rebozí la vaua gloria , como si nunca ovicra aii! " ' 
i como si los negocios que ha traído entra las manos n , 
más humildad i santidad para conñrmar el zelo que havia mos- 
trado ; i porque no eacrivo esta más de para dar testimonio destad« 
ToQulutlan ceso. Nuestro Seüor guarde i prospere á V. S. C. C. M. 
por muchos prósperos años con aumento de su Yglesia, i mucb 
gracia en su alma. — De Guatímala , 17 de Agosto de 1545 afi*».— 
S. C. C. M,— Yudigüo Capellán i criado, que besa pies i masa 
de V. M. — Episoopus cuuchuteraallen. — Contuli. Simancas. W^ 
Junio, 1782.— Muñoz.— Hay una rubrica. 

Biblioteca de la Real Academia de la Ilistoria. — Colección de MuAul— lA* 
dias.— «545— «341.— Tomo 8*,— A. til., p4g. 86. 



151 



APÉNDICE XYI. 



CARTA DE FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS DIRIGIDA 
AL CONSEIO DE INDIAS. 

May poderosos Señorea :r-^Razon es de avisar á vra. al/ do los 
lefectos qoe por acá ay ^ue resultan en if reparables da&os á aque- 
llas yndias, pacs Dios parece que me a dado por oficio de llo- 
rar siempre duelos agüenos, losquales, cierto, no me duelen menos 
lae si fuesen propios mios; estas cosas, señores, de por acá se guían 
j deqmchan como lo merecen .los grandes pecados é infidelidad 
lesrenforada de las yndias , porque qui noceat noceat ad huc et. 
jtd íh sordibus est sordescat ad huc. Es una cosa de burla y es- 
amio de toda jnsticia y verdad y claridad lo qué pasa por acá, 
lae aya estada diez meses esta flota en quajarse y despachalrse, 
r qae de tal manera se ayan cargado y atestado las negras naos 
le armada que abian de pelear, y la más azolvada y sobrecarga- 
la la capitana, por codicia del diablo y de su hermano , que no 
lyan podido salir con quaota agua ay en la mar; y por no des- 
galgar Qoas, no sé-quantas toneladas, esperando, aunque pesase á 
la oataraleza, dis que abian de salir abiendo menester un dilu- 
trio . con otras mil abominaciones que acá pasan , an esperado 
harta qae viniesen los Vendavales y an venido tan recios que se 
m echo pedazos unas con otras naos , y al fin dieron dos á la 
costa perdidas , pudiendo ya haber navegado á las yndias por la 
gns culpa de los que la tienen; es uua lástima ver la gente 

perdida que por aquí anda, hombres y mugercs muriendo de 
i bambrc, que son sobre cinco ó seis mil personas, siendo ocasión de 
' toe por la necesidad qne padecen se cometan muchos y grandes 

prados; y quién duda que no sean obligados á restitución de 
: ^"i» los gastos y daños que an . venido á una flota como esta, 



152 

de sesenta y tres ó cuatro naos, y loa que más hiciere el Rpy 
toda ella, y de los perjuicios que por esta causa se recrecieron 
todas las yndias, podiendo haberse despachado dos y tres me 

á á lo mité Señores, muy ^ran necesidad ay de remedioy' 

de órdeu por acá. vra. al.* la ponga: que torno á decir, qu 
burla y perdición lo que por ac¿ se ace. 

Los Trayles, de angustiados y atribulados de tan prolija y 
sada dilaccion, se me an vuelto: embarqué solos catorce 
treinta y tantos, y estubieron diez 6 doce diaa embarcados, y 
estas carracas, grandes y embarazadas de cargfadas , no poder salj 
del puerto, tórnelos á desembarcar porque no ee oomicaea el mtti 
lotaje, y no sé qué tantos me quedarán. 

A treinta y cinco dias (ó algo más) quo vine y los trujé 8q«i| 
Sanlucar, teniendo por cierto que salieran las naos dentro ásáin 
dias-, y por sustentallos he gastado, en verdad en estos dias qu 
digo más de ciento y treinta ducados; y digo verdad que son 
de setecientos ducados los que por esta ocasión be gastado despafl 
del principio de enero que llegué á Sevilla, y estoy perdido qnei 
sé si terne con qué tornar á esa corte; y por tener tesón de 
desocupar lo que he comenzado, y porque si no oviera estado pp 
senté uno ni niogiiuo oviera qaedado, no le e osado desmi 
parar. 

Los frayles franciscos an padecido grandes angustias y tr 
Tajos, y muchos se an tomado de atribulados; y los dos qae I 
guían, que son fray lorenzo y el fraylo chequito, an sido mí 
son siervos grande:* de Dios, y las lágrimas que en mi pr 
au derramado eran suflcientcs para quebrantar las entroñis- 

Estas naos de don alvaro y todas naos grandes para esta nart- 
gacion de las yndias, son destruicion de las yndias y dcsto» 
reynos, y avianlas de quemar todas que tablas dellas no quedase. 

A muy buen tiempo vino el criado de vra. al.* para que do 
fuesen los frayles que iban al nuevo reyno, y fué Cosa divina eatof* 
var que pasasen, porque es una cosa perdida; áesa corte va el 
fray francisco. Vicario, mándale vra. al.* dar qaenta de muclisi 
cosas de que se ha aprovechado y hecho dineros do alguna ropajr 
cosas deque se ovieron de los dineros que vra. al.* manda proveer ti 



153 

Mtdre fray Pedro de miranda. Fray Josephe viene del nueyo reyno 
f queda en los a^res, aquél se a de abentar más áan que á esto- 
T08 , 7 yo aseguro, señores , que vra. al.* vean cómo va á parar á 
loma á bascar y traer otros tan subrepticios despachos como los 
|ae trajo estotra vez engañando al Cardenal de Santiago; vra. al.* 
aande proveer por amor de Dios al embajador que esté en esto 
obre aviso, porque en verdad que es cosa muy importante y nece- 
arla, más vale que no haya en las yndias frayles, que tales 
rayles; y el contrario desto es grande engaño: cosas de los dia- 
>Ios vienen agora contra los mercenarios, que vra. al.' sabrá, 
neluis enim est paucos habere bonm: qua multus ministros malos, 
Uce Sant Clemente en un decreto. 

Acuérdese vra. al.* de quanto e suplicado en ese real consejo 
|ae no se dejasen pasar á las yndias, y mayormente al perü, gente 
le capa negra y holgazana y que ha de comer de los sudores de 
iquellos malaventurados yndios: agora verá vra. al.* como lo 
líente el visorrey don antonio de mendoza, y plega á Dios que no 
«a lo que yo a muchos años que e profetizado: no sé quando estas 
isos saldrán ; por no perder lo trabajado esperaré hasta que salgan 
os firaylea que me quedaren, y no me quejaré de mi mismo, gloria 
lea á Dios, el qual prospere el illustrisimo é ínclito estado y per- 
ionas dignísimas de vra. al.* en su servicio, amen.— De Sanlucar de 
barrameda á veinte y cinco de Octubre de mil quinientos cinquenta 
f dos. — Siervo de vra. al.* que sus manos besa.— El obispo Fray 
Btrtolomé de las Casas. 

Tomada la brisa y el mejor tiempo del mundo y por sola una 
nao se detiene toda la flota: y tomo á decir que es una gran mal- 
dad la que aquí pasa, tres días a que hace brisa, que aunque á 
THoB la pidieran con lágrimas y ayunos , no la merecieran. 

Arcfairoa de Indias.— Simancas.— Indiferente, general— Cartas ramiUdu «I 
Goasqo.- Afios 45» á 1670.— Estante US, csjon t.* 



165 



APÉNDICE XYII. 



CABTA DEL EMPEBADOB AL :EHBAJAD0R DE ROMA SOBBB LA 
RENUNCIA DE LAS CASAS. 

El Rey. — D. Diego hartado de mendoza, del nuestro consejo 
y nuestro embajador en Roma, sabed que fray bartolomé de las 
casas, obispo de la ciudad de ciudad real de los llanos de Chiapa, 
qué es en las nuestras yndias del mar Occéano, á causa de no po- 
der residir en el dicho su obispado por algunas causas necesarias 
qne le imposibilitan á la residencia, ha dado poder á tos é á don 
rodrigo de mendoza para que podáis en su nombre resillar é re- 
nonciar simplemente en manos de su santidad, el dicho obispado 
para que su santidad á presentación nuestra le provea como más 
largo se contiene en la escritura qu& sobre ello el dicho don fray 
bartolomé de las casas a otorgado, la qual con esta os mando 
enTiar, é por la buena relación y confianza que tengo de fray 
tomas de casillas, de la orden de Santo Domingo , que al presente 
. está entendiendo en la instrucción y conversión de lo¿ yndios do 
la Terapaz que es en aquellas partes y de su vida y méritos , he 
■cordado que bacando el dicho obispado por la resinacion é re- 
nunciación que el dicho obispo hace, de nombrarle é presentarle, 
como por la presente le presentamos é nombramos á él ; por ende 
JO TOS mando que luego que esta veáis, vos y el dicho don rodrigo 
! de mendoza, 6 cualquier de vos, hacer la dicha resignación é re- 
> DQQciacion en manos de su santidad conforme á la dicha escritura 
y poder , y hecho esto lleguéis á su santidad, y por virtud de mi 
': Carta de creencia que con esta va, é de mi parte presentéis á su 
r'íantidad la persona del dicho fray tomas de casillas y le supliquéis 
le haga gracia y merced do la dicha yglesia y obispado de Chiapa 
^ los límites que por nos les serán señalados, los quales se pue- 



157 



APÉNDICE XYIII. 



PAPELES DE SIMANCAS RELATIVOS AL PADRE LAS CASAS. 

[ En uo Ubro de cédulas de la Cámara que comprende los afios de <M0 i iSSt, 

&■! fallo 83 vuelU),hay el registro de la siguiente: 

^m El obispo de Chispa. — El Rey: Luis Vanesas de Figueroa. 
nuestro apposentadnr mayor y loa otros nuestros aposentadores 
que al presente soya ó adelante faéredes y hiziéredes el aposento 
de naestra cassa y corte, assi en esta cíbdad de Toledo como en 
otras qualeaquier cibdades , villas y lugares destos nuestros rey- 
DUB y se&orlos de la corona de Castilla, porque teniendo conside- 
ración alo que Fray Bartolomé de las Casas, de la orden de 
Santo Domingo, obispo que fué de Chiapa, sirvió al Emperador, 
mi señor, que sea en gloria, y me a servydo y sirve á mi, es 
nuestra voluntad que todo el tiempo que residiere en esta mi corte 
sea aposentado eu ella; nos vos mandamos que assi lo hagáis 6 
complays, dándole buena posada donde pueda estar recogido con- 
forme á la calidad de su persona y non fagades ende al. — fecha en 
Toledo áxiiij* de diciembre de I®DLX años.— Yo el Rey. — Por 
mandado de su mag., Franco, de Erasso. 

Es copia.— Simoocas, 24, Julio, 1S7S. 



Bi) unas cuentas de la Casa de la contratación do Indias en Sevilla de tos 
afios de ( S30 ú 33 . aparecen . á los folios 86, 93 y 9& , las partidas siguientes , reía- 
is á Fray Bartolomé de las Casas. 

Folio 86. Este dho. dia (3 de Agosto, 1520) se libraron en el 

10. Tesorero á Martin de Aguirre, maestre de la dha. nao, nom- 

lS. Joan, ciento é quarenta mili mrs. que ha de avcr por el pa- 

I é mantenim."* de setenta personas labrad.''^ é hombres de tra-; 



»Eo lo de Yucatán coubiene que vra. luag. mande 
obispo, y 8i fray toribio raotolinea, de la bordea de S. 
que es de los primeros religiosos que vínieroa á Méx^ico quiste 
encargarse de aquello catarla muy bien eu él. que es hombfl 
para todo de buena vida y gran lengua, por lo que creo haría bie 
su oficio." 

Eu carta del audiencia de Gracias áDioa, fecha en estaciv 
á XXX de Diciembre do 1545, y firmada por los dos MaldouaJo 
Herrera, Ramírez y Rugel , y en sus primeros párrafos se apojí 
l&B suplicaciones, contra las ordenanzas que disponían la lil 
de los indios, alegando que no se podria justificar por 
poseedor de esclavos la legitimidad de su posesión. 

El licenciado Cerrato, en carta ai Emperador, de Gracias» Liiy. 
á 28 de Setiembre de 1545. se queja de que lo insulta» y no^ 
tejan los espaBoIes porque trata <lc cumplir las leyos, dicen qd 
despuebla la tierra. 



CAnTA DKf, LICENCIA-DO M\LD0NADO, DE 20 DK SKTIEMB 

DB 1547. 

He sido informado que por parte del obispo de Chiapa y oti 
personas se biciorou ciertas infurmaciones contra mi , y cstu i 
presentaron en consejo real de yndias: snplicoá V. M. mo 
dar traslado de ollas para que yo responda y me descarguu i 
las culpas que por ellas se me imputan . que á mi parecer bo ícr^ 
vido á Y. M. con tanta voluntad y tanta limpieza como todos < 
tos acá han pasado, y álos que quieren acá hacer información 
no les faltan testigos para provar lo que quieren; por mi paite i 
suplicará á V. M. lo que le digo .será para mi muy gran me 
se me dú lo que pido; y tambícu he sabido que estando aquí 
Obispo de Chiapa , y habiendo pasado en esta Aad. '. coa él , loqa 



147 

[. se ha escrito se juntó con los Obispos de esta proYincia y 
ficaragua, y el Licenciado Herrera, Oidor de esta Aud." con 
f escribieron á V. M. lo que les pareció de mí ; seria para 
y gran merced si se me mandase responder á ello y dar los 
gos que tuviese, porque de esta manera V. M. seria in- 
lo de la verdad y yo quedaria sin las culpas que se mc_ 
an. • 

livo de Indias.— Simancas.— Secular.— Aadienfíia de Guatemala.— Cartas 
ientes del Presidente y Oidores de dicba Audiencia.— Afios 4 5S9 á 1S73.— 
t», cajón 6.* 



153 

tjf Peotro de miranda. Fray Josephe viene del nuevo reyno 
en los agores, aquél ae a de abeatar más aun que á esto- 
fo aseguro, señores, que vra. al/ vean cómo va aparar k 
bnscar y traer otros tan subrepticios despachos como los 
I estotra vez encañando al Cardenal de Santiago; vra. al.' 
iTOveer por amor de Dios ai embnjador que esté en esto 
¡80, porque en verdad que es cosa muy importante y nece- 

Pvale que no haya en las yndins fraylca, que tales 
(1 contrario desto es grande engaño : cosas de los dia- 
K agora contra los mercenarios, que vra. al.' sabrá, 
est páticos habere bonos : qua multus ministros malos, 
emente en un decreto. 
I^ae vra. al.* de quaMto c suplicado en ese real consejo 
Bejasen pasar á las yndias, y mayormente al perú, gente 
liegra y holgazana y que ha de comer de los sudores de 
malaventurados yndioa: agora verá vra, al.* como lo 
vlsorrey don antonio de mendoza, y plega á Dios que no 
le yo a muchos años que e profetizado: no s& quando estas 
Irán; por no perder lo trabajado esperaré hasta que salgan 
Kqae me quedaren, y no me quejará de mi mismo, gloria 
Bel qual prospere el illustrisimo é Ínclito estado y por- 
rísimas de vra. al.' en su servicio, amen.— De Sanlucar de 
da á veinte y cinco de Octubre de mil quinientos cinquenta 
Siervo de vra. al.* quo sus manos besa. — El obispo Fray 
Hde las Casas. 

moA la brisa y el mejor tiempo del mando y por sola una 
ieticne toda la flota; y tomo á decir que es una grau mal- 
ue aquí pasa, tres diaa a que hace brisa, que auuque & 
pidieran con lágrimas y ayunos , no la merecieran. 



ie lodiaB.— Simanus.— Indiíereote, general— Carlas rooiltidaf il 
I t5«i i <6'>0,— Estante US, cajón I.* 



■ -.( 






155 



APÉNDICE XVIl. 



tTA DEL EMPERADOR AL EMBAJADOR DE ROMA SOBRE LA 
RENUNCIA DE LAS CASAS. 



El Rey. — D. Diego hurtado de mendoza, del nuestro consejo 
nuestro embajador en Roma, sabed que fray bartolomé de las 
», obispo de la ciudad de ciudad real de los llanos de Chiapa, 
ra en las nuestras yndias del mar Occéano, á causa de no po- 
' residir en el dicho su obispado por algunas causas necesarias 
¡ le imposibilitan á la residencia, ha dado poder á vos é á don 
rlgo de mendoaa para que podáis eu su nombre resinar é re- 
iciar simplemente en manos de su santidad , el dicho obispado 
que su santidad á presentación nuestra le provea como más 
se contiene en la escritura que sobre ello el dicho don fray 
}lomé de las casos a otorgado, la qual con esta os mando 
riar, é por la bueua relación y confianza que tengo de fray 
sis de casillas, de la orden de Santo Domingo , que al presente 
entendiendo en la iustrucciou y conversión de loa yndios do 
rerapaz que es en aquellas partos y de su vida y méritos , he 
brdado que bacando el dicho obispado por la resinacion 6 re- 
iDCiactun que el dicho obispo hace, de nombrarle 6 presentarle, 
como por la presente 1p presentamos é nombramos & él ; por ende 
[O TOS mando que luego que esta veáis, vos y el dicho don rodrigo 
: mendoza, 6 cualquier de vos, hacer la dicha resignación é re- 
iciacion eu manos de su santidad conforme k la dicha escritura 
íder , y hecho esto lleguéis á su santidad, y por virtud de mi 
de creencia que con esta va, é de mi parte presentéis ¿ su 
itidad la persona del dicho fray tomas de casillas y le supliquéis 
laga gracia y merced do la dicha yglesia y obispado de Chiapa 
con los limites que por nos les serún sefialados, los quales se pue- 




156 

dan alterar é mudar cuando é como adelante combiniere , pin ^ 
cuya dote aseguramos quo los diezmos y rentas eclesiásticas per- 
tenecientes al dicho obispado baldrán cada año doscientos duca- 
dos, que demás que esperamos que con su persona, Dios, nuestro i 
señor, será servido por el ensalzamiento de nuestra santa fe cató- 
lica, nos hará en ello muj singular gracia y beneflcio. y procamdj 
que en el despacho de las bulas de este obispado ae dé el mejorl 
recaudo que sea posible 6 con más brevedad. — de Augusta á onfej 
dias del mes de setiembre de mil quinientos cincuenta años.— Yoj 
el Rey. — refrendada de Francisco de Eraso; señalada del mar- 
qués, Gutiérrez, Velazquez, Gregorio López Sandobal , Hemín^ 
Pérez, Rivadeneira, Birbiesca. 



Archivo de ln<1ií5.— Audiencia de Giiatem.ila.— Registro de parle».— Retle 
tfrdeae^ dirigidas á íjis autoridades, corporaciones y particulares del di<tri(&— | 
Afios <5»9 á <5Sí.— EslaQle 100, cajón 1.', legajo 1." 



APÉNDICE XVIII. 



PAPELES DE SDÍANCAS RELATIVOS AL PADRE LAS CASAS. 

En no libro de cédulas de la CAinara quo comprendo los aOos de 1990 á 4861, 
»\ folio 83 vuello.bay el registro de la «¡guíenle: 

El obispo de Chispa.— El Rey: Luía Vaneg;a8 de Figueroa, 
nacatro apposentadnr mayor y los otros nuestros aposentadores 
que al presente soya ó adelante fuéredes y bdziéredes el aposento 
de nuestra cassa y corte, assi en esta cibdad de Toledo como en 
otraa qanlesquier cibdades . villas y lugares deatos nuestros rey- 
nos y señoríos de la corona de Castilla, porque teniendo conside- 
ración á lo que Fray Bartolomé de las Casas , de la orden de 
Santo Domingo, obispo que fué de Chiapa, sirvió al Emperador, 
mi seSüor, que sea en gloria, y me a servydo y sirve á mi, es 
nuestra voluntad que todo el tiempo que residiere en esta mi corte 
sea aposentado en ella ; noa vos mandamos que assi lo hagáis é 
CUmplays, dándole buena posada donde pueda estar recogido con- 
forme & la calidad de su persona y uou fugados ende al. — fecha en 
Toledo á xiiij* de diciembre de I®DLX afios.— Yo el Rey.— Por 
mandado de su mag., Franco, de Erasso. 

Es copia.— Simancas, St.iTulio, 4875. 



En unas cuentas de la Casa de la contratación de Indias en Sevilla de los 
aflosdeiSSOá 23, aparecen, á los folios 86, 93 y 95, loa partidas siguientei.rela- 
II vas i Fray Barlolomü de las Casas. 

Folio 86. Este dho. día (3 de Agosto. 1520) se libraron en el 
dbo. Tesorero ú Martin de Aguirre, maestre de la dha. nao, nom- 
brada S. Joan, ciento é quarenta mili mrs, que ha de aver por el pa- 
gaje é maDtenim.'o de setenta personas labrad.'^ é hombres de tra- 



bajo que en la dba. aao pasaron ¿ la isla de S. Juoan este pr 
año de mili é quinientos é veynte, en compañía del badiülfr Bar- 
tolomé de las Casas, por virtud de las franquezas é libertadea qae 
sus Mag-.o' concedieron á todos loa labrad.' é hombres de trabiij» 
que quisiesen pasar á las Indias, que á razón de dos mili mn. por 
cada uno de pasaje é mantenim.'", montan los dichos CXL® inrt. 

Folio 93. Que pagó en quince de Diciembre del dho. alio 41 
Juoan de Arandolaca en nro. de Miguel de Avtal, despensero de lil 
nao nombradas. Joan, diez é nueve millé doscientos é veynteé] 
ocho mrs. que obo de aver por el mantenimiento que dio á DOOe 
é ocho personas labrad." ó ombres de trabajo que en la dlia. mol 
pasan á las Indias en compaüia del lid.'''' Bartolomé de las Casut 
por virtud délas franquezas que S. M.' otorgó á los dhos. labrad.*! 
desde nueve de novr.' de quinientos veynte que comenzaron eat 
en la dha. nao. fasta 14 de Dczlembre de dho. afio que se hlslerotti 
la vela en seguimiento de su viaje desdo S. Lucar, cumo parece I 
menudo en el libro de la casa á foxas CXXXV.— XIX®CCXXVi5.' 

Folio 95. En primero de Octubre del dho. año de 1520 
libraron á Bartolomé de las Casas, clérigo, veynte c cinco mil ó qui- 
nientos mra. que ovo de aver á cumplimiento de treintíi mili mr«.j 
que montó el salario que ovo de aver por doscientos dias quei 
ocupó en hazer é pregonar é publicar las franquezas é Ubort&de 
que sus Mag.«* concedieron á todos los labradores é gente da 
trabajo que quisiesen pasar á las Indias. — XXVCD. 



Minuta de cédula del Príncipe D. Felipe á loa oficiales de 
casa de la contratación de Indias en Sevilla, mandándoles qQ 
después de hecho' el registro entreguen á Fray Bartolomé do la 
Casas, obispo que fue de Chiapa. 6 á qu^en su poder tuviere, 
dinero que de aquel punto viniere para dicho las Casas . á 
de estarles prohibido entregar dinero á particulares. 

Los papeles del Consejo y Secretaría de Indias que había 
este Archivo de Simancas se remitieron ó Sevilla á últimos del s^ 
glo pasado. 



159 

Bn an inrentario viejo de los que en este Archivo quedaron y 
layo encabezamiento dice: «Inventario do los papeles y bullas 
[oe ay tocante á su Magestad,» en el cofre del derecho de las In- 
lias, mazo 3.*, consta lo siguiente: 

«Proposiciones temerarias y de mala doctrina que notó el Doc- 
or Sepülveda en el libro de la conquista de Indias, que hizo im- 
trimir el obispo deChiapa.» 

A continuación de lo anterior, y unido al mismo, hay otro in- 
ventario de papeles de expedientes y encomiendas, por orden alfa- 
léiiico. constando en la letra O, legajo primero, folio 21, losi- 
raiehte: « Obispo de Chispa , pide se provea lo que refiere en una 
elación.» 



i -i 



149 



APÉNDICE XV. 



rBQULÜTLAN.— SIMAJíCAS, CARTAS, 29. — 17 AGOSTO 1545. 

8. C. C. M. — Después de haver escripto á V. M. largo, se me 
freció ir é la provincia de Tecalutlan, que con ocupaciones lo he 
jlatado un afio, que cada dia he estado en camino, i, como ai 
antas cosas que hacer y tanto que cumplir con los que están ya 
Imtro del corral de la Tglesia, no sobra tiempo, quanto es me- 
lester para cumplir con los demás. To llegué á la cabecera vis- 
)erade S. Pedro; antes que llegase tuve muchos mensageros de 
.08 Señores i prencipales, haciéndome saber que se holgaran ma- 
Aocon mi venida, y media legua antes que llegase salió todo el 
poeblo, hombres i mugeres á me recebir con muchas dantas i 
bailes, y libado que fui me hicieron un raconamiento en que me 
iiTan machas gracias por haver querido tomar semejante trabajo; 
JO les respondí que mucho más que aquello era obligado de hacer 
por ellos , ansí por mandamiento de Dios como de V. M.; yo alabé 
nmcho á Dios en ver tan buena voluntad i tan buen principio; al 
pvecer la gente es doméstica. 

Porque V. M. sepa qué cosa es esta fui allá para dar testimo- 
nio como testigo de vista; toda esta tierra, casi hasta la mar del 
Dixte, fué descubierta por Diego de Al varado que murió en esa 
Corte, i la conquistó i pacificó i la sirvió casi un afio , y la tuvo 
poblada con cien Españoles, i fué en tiempo que sonó el Pirü , 1 
BODO fué tan grande el sonido, capitán i soldados toda la des- 
llimpararon ; i después acá, como el Adelantado, que haya gloria, 
hnia puesto los pensamientos en cosa mayor, olvidóse edte rin> 
IBI, 1 los Españoles, como son enemigos de Frayles. muchas 
MSM decían á estos Religiosos que por qué no ivan á Te^ulatlan, 
táa les movió á Fray Bartolomé i á los demás enbiar por pro- 
MoD 4 V. M. , é intentaron por vía de amistad , de querer entrar, 
paieroD por terceros á los Señores destas provincias, en espe- 



150 

cial á uu paoblo ijue «e dice Jecuciatlan, que 
casas de Teculutlan , y con algunos dones i coa darles seguro qae 
no entrarían Españoles, i que no tuviesen miedo, 1 poco á 
comcnzarou á perder el miedo i dieron entrada á los Rellgiosot 
la palabra de Dios á todos paresce bien, i con no pedirles nd 
muestran contentamiento; lo que ha de ser adelante Dios lo i 
¡en verdad que esto confiado que han de conoscer & Dios 
aquella gente , í á los Religiosos se les dove mucho por sa bae 
celo é intención; la tierra es la más fragosa que hai aci,. no c«^ 
para que pueblen Españoles en ella por ser tan fragosa i pobr^.l 
los Españoles no se contentan con poco. Estará la cabocer» de 
cib Jad hasta treinta leguas ; do allí á la mar podrá harer cinqot 
ta: hai en toda ella seis ó siete pueblos que sean algo. Digo 
esto porque só que el Obispo do Chiapa i los Religiosos haa 4»" 
escrevir milagros, i no hai más destos que aquí digo: estando , 
para salir llegó Fray Bartholomó. V. M. favoresca á los EeU| 
f los anime que para ellos es muy buena tierra, que están nga^ 
ros de españoles i no hai quien les vaya h la mano: jiodrúu «adi 
y mandar A su placer, j'o los visitaré i animaré en todo lo qu«; 
pudiere; aunque Fray Bartolomé dice que é él le conviene, 
lo dixc que mucho eu norabuena, yo seque él ha de escrevir i 
vjncíonos é imaginaciones que ni 61 las entiende ui entenderi 
mi conciencia S. M. , que todo su edificio i fundamento va fab 
cado sobre ipro(]uesía, i asi lo mostró luego que le fué dada 
mitra, rebozó la vana gloria , como si nunca oviera sido Prajlej 
i como sí los negocios que ha traido entre las manos no pidiam? 
m&s humildad i santidad para confirmar el zelo que faavia ttos- 
trado; i porque no escrivo esta más de para dar testimonio destail 
Teculutlan ceso. Nuestro Señor guarde i prospere á V. S. C. C. 
por muchos prósperos años con aumento de su Yglesla , i ntl 
gracia en su alma. — Oe Guatimala, 17 de Agosto de 1545 ofiOfl*' 
S. C. C. M.— Yndjgno Capellán i criado, que besa pies i mancí 
de V. M. — Episcopus cuachutemallen.— Contuli. Slmancaa, lí 
Junio, 1782. — Muñoz. — Hay una rubrica. 

Diblioteca do la Real Aeademia dn la tlisloria. — Coleocion de MuAoz.— U 
fiias.— 15*5— 18*7.— Tomo 84.— A. Kl. jwg. S3. 



151 



APÉNDICE XVI. 



CARTA DE FRAY BARTOLOMB DE LAS CASAS DIRIGIDA 
AL CONSEIP DE INDIAS. 

May poderosoB 8eñores:^Razon es de avisar á vñ. al/ de los 
defectos qae por acá ay que resaltan en irreparables daüos á aque- 
llas yndias, paos Dios parece que me a dado por oficio de llo- 
rar siempre duelos ágenos, los quales, cierto, no me duelen menos 
qae si fuesen propios míos; estas cosas, señores, de por acá se guian 
y despachan como lo merecen .los grandes pecados é infidelidad 
desT«ntarada de las yndias , porque qüi noceal nóeeat ai huc et. 
qm m sordibu$ est sordescat ad huc. Es una cosa de burla y és- 
eamio de toda justicia y verdad y claridad lo qué pasa por acá, 
qae sya estadadiez meses esta flota en quajarse y despacharse, 
y qae de tal manera se ayan cargado y atestado las negras naos 
de armada que abian de pelear, y la más aQolvadá y sobrecarga- 
da la capitana, por codicia del diablo y de su hermano , que nu 
lyan podido salir con quanta agua ay en la mar; y por no des- 
tapiar nnas. no sé-quantas toneladas, esperando, aunque pesase á 
lanaturaleza.dis que abian de salir abiendo menester un dilu- 
fafo , con otras mil abominaciones que acá pasan , an esperado 
insta qae viniesen los Vendavales y an venido tan recios que se. 
■necho pedazos unas con otras naos, y al fin dieron dos á- la 
eoeta perdidas , pudiendo ya haber navegado á las yndias por la 
grao colpa de los que la tienen; es una lástima ver la gcnto 
perdida que por aqui anda, hombres y mugcres muriendo de 
hambre, que son sobre cinco ó seis mil personas, siendo ocasión de 
que por la necesidad que padecen se cometan muchos y grandes 
pecados; y quién duda que no sean obligados á restitución de 
todos los gastos y daños que an. venido á una flota como esta. 



l&f 



1 

i\1í «1.. 1 



bles y afligidog hombres. Mire vuestra Alteza que sobra al!á üw- 
cha g^ote espallola, que dq la puede aufrir la tierra por aer todos 
holgazaDes, por la mala úrdeu que basta agora en ella a haliids. 
y por esto muchaa vezes digo y suplico en este Real consejo, qie 
la verdadera población y remedio de aquellaa yndias conaiate en 
enbiar labradores, gente Uaaay trabajadora que coma y sea rid 
y abundante coa sus pocos trabajos, y do se diga que luego sSi 
ee barril balgazanea y escuderos, porque puesta arden do haiai 
la burla que se ba tenido. La causa de dejar Iom oQcioa, fué porqQt 
andavaa todos á robar, y quien naás robaba y podía tiranizar mii 
rico se íía, pero a»Ofa, bendito Dioa, vuestra Alteza va quitando 
y extirpando latlraaía, ¿(C— fiartolomé de tes Casas, obispo de 
Cbiapa. ' . ' . í- \ 

Árcfaivo de tndiai.— Pitronalo.— S¡manaiB.-i«-E^istDria general de Mia$, pw 
D. FrAy Bartolomé d« Us Casas, obEspó de CKi«pa.— Añoi 4S|S « 1 5ft4.— EsUBtei'. 
cajón 1.* 







165 



APÉNDICE XX. 



'ABIAS CARTAS B6CBITAS A D. FRAY BARTOLOMÉ OE LAS CASAS, 
OBISPO DE CHIAPA *. 

Al Ke."« S. el Señor Obispo de Chiapa, donde esttíviere. 

R.** Sor.: — La gracia de nuestro sefior esté coq vuestra s^o- 
ia siempre: desdicha a sido, no se cuya, que no nos topásemos 
ate camino ,-70 me ira mi camino para totonicapa á visitar estos 
*.** que están poracá que me an importunado mncho y dádome 
jao priesa ; y estando anoche en gaeguetenanga, ques tres 6 qua- 
ro leguas de chanchetlan donde vuesa señoría durmió, recibí 
sta cédula que aquí va del padre frai Pedro de Santa maria, y 
kolgué con las nuevas de la Venida de vra. s.*, tanto, que no lo 
•oedo bien decir; y aunque estava harto quebrantado del camino, 
orné por descanso torcer mi vía y guiarla á tecucitan, que es 
onde el p.* frai P." dize en esa cédula, por ver á vra. s.* y besalle 
18 manos y tratar muchas cosas que avia necesidad que vra. s.* 
opiese; pero pues no uve acertamiento para ello, diré solamente 
qnidos ó tres cosas, lo demás allá lo verá y savrá vra. s.*, y quando 
tere Dios servido que nos veamos , hablaremos lo que faltare. ^ 

En el camino topé aquel alguazil que vra. s.* envió al camino 
iQD refresco quando veníanos de Espafia. y dixome como iva en- 
riado de la cibdad de guatíma.* á cibdad real para que suplicase el 
i^ldo de una provisión que vra. s.' lleva de los tamemes que 



-t Deade esta pilgina á la S90 se encuentran colocadas en el Arcbivo de In- 
Iml— Patronato.— Simancas.— tfistoria gmtertU de Indias, por D. Fray Bartol<»nd 
bkiCanf, obispo de Chiapa.— Afios 1S« á 4SSI. 



166 

se la avia dado el audiencia de pura importunación ; otras cocaí 
llevará tambiea auuque no me lo dixo; esa cibdad eati como 
suele , y más cada dia con las cosas de vra. s.*. y dizen que no es 
su obispo porque no le recibió todo el cabildo, sino uo regidor; 
un alcalde , y que an de hazer y acontecer; el canónij^o a pasada 
mili tragos: a lu hecho bien aunque ya le an quebrado las fuencUj 
y anda desmaiado y no me maravillo según le an fatigado : vra. s. 
le anime mucho y le acreciente el salario de sus rentas, que lo tne-j 
rece, lo a mucho menester; yo le e animado lo que c ¡lodido, por<^ 

que es persona que lo merece mos que lo a hecho muy bie 

como verdadero clérigo. 

Yo tengo algunos despachos para España que va mucho 
que vayaa a^'á, por tanto, vra. s.' voa cómo y mo avise; comlg 
loa traigo porque no los oso fiar de puertas de cañas : son tratada 
sustanciales de todo lo que es menester, y que croo hnr&n , 
provecho y se sacará mucho fruto si llegan en paz; no ai i 
tiempo ni aparejo: guarde nro. sor. á vra. s.* en su santo «erficlo 
muchos años para que lleve adelante estos negocios ea que él 
tanto Bc sirve, de Chalchitlan. oi jueves diez de diciembre, — on). 
compañero frai Al.° de villalva besa las monos de vra. s.' y ¡o m« 
encomiendo muy mucho en el p.* frai vicentc. — Capellán y siervo 
de vra. s.*, frai Thomas Casillas. 



.4/ muy /f.*' y muy Ura.'^ P.* frai Luis Cáncer, en Santo Domingo 

de México. 



Muy fi."*» P.« — Gra. xpcritum Canu 1.* vra. le coadan qtiasi 
uuger vob.': yu o dejado por agora mi pesadilla y no me hallo Ae 
placer; plegu á Dios que dure: por la carta del señor Obispo, eabr&j 
más largamente cómo se hizo, porque uo ai tiempo pura dctcürfrae,j 
vra. a.' devrla poner muy gran diligencia en que viniese alfi 
asiento en esta provincia , que estamos muy penados de ver la iflJ 
certidumbrt' eu que vivimos; á Guatemala escribo y á nicar»^ 
gua lo que acá emos ordenado rogándoles <[ue hagan allá oti 
tanto si lo pueden hazer con seguridad de sus conciencias, porqo^ 



167 



quería ver del todo libre, que a seis años que sin cesar vivo en 
esta angustia; hádame saver vra. a.* si el P.* Prior le ha proveído 
de loa dineros que le rog;ué. qucholgaró mucho que se aya hecho 
para siquiera alt^una nyuda, que bien veo que todo es miseria; la 
será citarla aunque io no sea perlado porque para esto lo seró, 
DS sea con todos, mis iutiaias eiicomieudas al P," frai Rodrigo; 
Viceute Ferrer va encaminando ¿ tierra de guerra, báofatne 
iber quándo es la partida, y las nuevas que allá ubiore de spa&a 
^^dc esa tierra, é que e ganado por la mano en avorme descargado 
I roí oficio que no puede ser qne ag:ora «o aya venido en esos na- 
i>5 que an Ilegudo algunos despachos del que es vica." geuer&I 
Yudins . t-Klftvia torno á avtsnr ú vra s." que se procure mucho 
cató nra. cabeza eu estas partes, porque soofreceu mili dudas 
se au de tragar por no aver quien las suelte y las remedie. — 
I Santo Domingo de cibdad real de Cbia[)a diez y ocho de Enc- 
. — todos estos p.»» 80 le encomiendan 3* están esperando un 

F.de escuadrón de aoldadon que vra. s.» les a de traer para esta 
rafilíx. vrc. 3.' — frai Thomas Casillus. 

„ B.^o Señor: — A. ocho del presente recibimos la de vra. s.* he- 
Bi en campeche á nueve de huuero, y por la merced que por 
H^ y. S. nos hizo y voluntad que muestra tener & lo que nos to- 
mhe, besamos muchas veces los piÓ!» y las manos á vra. R."» 8.' la 
qad sea tan tnorabucna venida quanto nosotros la hemos tenido 
deeeada, porque esperamos, mediante la md. y favor de su R."» 
pertoua. de acnbar de salir de la miseria en que hasta aquí hemos 
^tado á causa de no tener quien lo doliese lo que nos toca como 
Bi6«tra V. S. por so carta lo hará. 

^ Habeíaoa sintido mucho saber la necesidad con que V. S. llegó 
á caoT>eche de dineros para los flotes de su flota, la qual no menos 
■de«ea j es necesaria en esta tierra que el patrón que con ella 
tiene, j más habernos sentido no poder hacera V. S. el peqaeQo 



\Jt.^ S.'^ don Frai Bartolomé de las Casas, obispo de la ciudad 
real de Chiapa, del consejo de su mag. Síc..—del cabildo. 



168 



de 



)ue DOS hizo md. de 



servicio úe socorro que nos üizo md. de y aviar ú pedir por 
Oosm: la una. porque cstn ciudad, aunque pobre, tieneoí famtlu 
que ea ella Tivimns de ricos, y como basta aquí hemos carecido d« 
la riqueza del amparo de V. S. , ha sido en todo lo demás, y expira- 
moa eu dios que como ha sido servido darnos tan boeo priudpln 
do abos:ado espiritual y temporalmente, nos dará el ña que m8< 
rece ol prcrnio de¡ lo que en esta tierra hemos Irabaxado y servido 
ásu raa^d.: y laotra. porque nos dunle muriho ver padecer 4 V. S. 
necesidad y no poderle sacar delta tan enteramente como de- 
seamos para el sonieQ:oy descauso de su R.<"* persona, y que too- 
g« V. S. por cierto que si como sea de suplir con dineros se pu- 
diera hac-cr con sanare, la sacáramos de nros, brasos para semr 
&y. S., y no to decimos para que V. S. nos lo reciba en servicio 
porque todo lo debemos á la rad. y amor que V. S. dice por M 
carta nos a hecho y tenido y desoa hacernos. 

Luéffo como lleg^ á. esta ciudad andrés salvador, criado de V,S. 
se puso por obra lo que V. S. manda acerca de los dineros; y U 
voluntad que todos los vecinos mostraron de servir á V. S. noln 
desimoa aqui porque andrcs salvador lo hará como hombre qni 
tal se halló presente y pasó por sus manos , solamente decimos que 
todos los que alcanzan tener Jarro 6 tasa de plata, lo traiiin al ba- 
cín del socorro de V. S., ofreciendo todo lo demás que en sns casas 
quodaria, y de creer es que hombres que se desacian de lo que uo 
]>ueden escuaar, que mejor lo hicieran de dineros si los obicra: pero 
como siempre en esta ciudad no nos han faltado reveses, tiiseaot 
acabado los cofres á los que loa tenian, y sí ellos oran cansa de 
que nos desasosegásemos helamos de ello aunque más hol^rc- 
mos de hallarnos á tiempo de que nos dieran consuelo con hivcíf 
á V. S, servicio y á nosotros gran mal do que V. S. nos la hiciera 
de recibir lo denras. personas como de hombres que en estrcmo 
desean que siempre se ofrezca on qué poder á V, S. hacer servicio 
para que conosra por las obras nra. voluntad . y como ésta ¿ todos 
nos sobra, andando bu8<;ando alpun medio para socorrer & V. 8.; 
gonsalo de ovatlo, un vecino de aqui, caballero muy onrado de 
Salamanca, se ofreció por V. S. quedando antonio de la torre y 
gaspar de santa cruz, tenedores do los difuntos, los dinerofi qoe cs- 



[69 



cargo de difuntos para que se enviaseu áV. S., ól se 
, de llano en llauo como lo hizo de volverlos dentro de uu 
, breve ténnino á eDtre»ar á los tenedores, y en verdad que aunque 
que liizo gonzalo de ovalle todos lo hiciéramos ñándose de nos- 
'oa á Ifl dili^ncia que tuvo y industria que para ello dio, pa- 
que V. 8. eucarp^ de ver los tenedores que hera para servir 
8. coQ DO menos voluntad que g^onzalo de ovalle. holgaron 
ello y nos certificaron que si como so hallaron con cuatrocian- 
sptenta y ocho p."" y ciertos tomines de oro de minas, que se 
ron á andrés salvador para que diesen 4 V. S., tuvieran 
mil, que ni menos ni más lo hicieran, y no se tubo en poco 
liberte por bien, porque otras veces an perdido la vereQcuza á sus 
do8 y amisros que les an importunado con sií^uridad y han 
)tgado de vellos padfcer antes que llegar á la caxa de los difan- 
. y pu^-s con toda diligencia más no se a podido hac^r, reci- 
V. S. en servicio de nosotros la voluntad y de rónzalo de 
alJc y de los tenedores, alcalde y escribano el servicio que con 
boen deseo hicieron á V. S. cuya R."» persona y estado nro. 
or guarde y acreciente como V. S. desea.— de esta ciudad de 
dad real á 12 de hebrero de 154.5— R.*"* S."— de V. S. R."» 
y ciertos aervJdores.— Alonso de la Torre. — Luis de Torre Me- 
illa. — Diego Juijo. — andrés bennbente. — por mandado del ca- 
do, gaspar de Santa cruz, escribano de su magd. publico y del 
,bildo. 



.4/ R.'^ y muy nwf/."" Sor. D." Frai Bartolomé de las Ca^s, Obispo 
de Chiapa, y en su ausencia al Sor, lie.'''' Gutierre Velasquez, 
^K del consejo de su Magestad en corte. 

V Muy R.*" Sor.:— Nuestro buen dios y señor siempre sea y more 
en la devotn y santa ánima de vra, s.*, amen. Señor: después de 
er escrito lo que va con la presente, sean ofrecido las siguientes 
das y cosas que mucho conviene proveerse y remediarse luego. 
Estos señores, viendo que no se hallaba caravela presta al 
Htc en este rio, acordaron de enviar á llamar á Juan López 



que edcl piloto que nos a do llevar, que estava eu guelra 
muger é hijos, para coa 6! consultar lo que coo venia haaer ea 
esto de la caravela 6 navio, pues él la avía de llevar y rc^ir. y Da 
gado aquí les dijo muy á las claras que por amor de dios oo se I 
mandaseü, que era vit^jo ó tenia hijos y muger, y que no ae querii 
pouer á riesgo de perder la vida y de morir en roanos de aquello 
yndios: otro día después de esto vine & la contratación, do loba 
que ya parecía que se le quería salir el alma, y díXDine 1^ 
mismo, y más adulante que) Rt-y nofuóbien informado en maui! 
hacer esta jornada con fraile?, que como no vayan españoles aa 
matarán luego; yo lo respondí delante otras muchas persona* qc 
allí est«van, como el príncipe y los señorea de au consejo fue 
muy bien informados de la verdad, y en lo que se fundaron 
hacer tan fraudo obra; contóles luego el fundamento que fa6tQ(l4 
el suceso de las provincias déla verapaz, y como su mj;."' ,á k 
tancia de vra. s.*, me envió allá agora 7 años y lo que se Uíao < 
solos dos religioso» y como entraron allá dos obispos y lo tan 
que vieron y la relación, por ante escribano, que enviarun &l 
mg.'' . y como agora vra. s." é yo por presencia venimos 4 ha 
relación de todo, ó como su alteza viendo tan graa principio 
fundamento le pareció, pues quatro tiranos entraron en la flortd^ 
y no hicieron fruto, sino miícho mal, que convenía dallo á religio 
sos, y encamiuiillo de la manera que esto dicho muy extensamanteJ 
y todos muy atentos y espantados de ver tan gran novedad; prai 
guntéles, pareceos, señores, que aviendo pasado y siendo vorda 
loque 03 contado que asido muy acertado y muy fundado lo qt 
su alteza a hecho y mandado? todos respondieron que sí . y qx 
daron confusos de lo que untes avian dicho: vra. s.* crea que 
sido una tan gran maravilla lo que nro. señor hizo en aquella 
provincias de la verapax para confundir á todos y atapailea la 
bocas que no sepan hablar, que si esto no oviera precedido y Bní 
cedido , dijeron todos letraflos y no letrados, que era la mayor locn4 
ra del mundo lo que haeo eu magostad, y ansí lo dicen harto^ 
antes de oir lo dicho de las provincias; pero después de oido 
todos les paresco y a parecido muy acertado lo que su altesa i 
y manda; y tiénenlo en tanto , que tienen en muy poco lo qae >^ 



171 

ilteza gasta en negocio de tan grande importancia, y, sobre todo 
li admiran quán á U>do va este negocio , y los que en él an de ayu- 
lar y entender, que no son señores de hacer una cosa ni madalla 
konqne sea mejor y ¿ menos costa, sino lo que manda el rey, aun- 
loeTaya alrebes, tuerto y raro, que si es para tan importan- 
isimo negocio, lo tienen todos por muy regia cosa. 

Lo que se ofrece que decir que Juan López a movido y dicho á 
¡atoa señores, es lo siguiente, lo qual me lo mandaron escrebir 
istos señores á vra. s.* é yo les supliqué también sus mds. lo 
¡seribiesen á esos señores, pues ¿ ello incumbía la provisión de 
ate negocio , respondieron que si harían , no sé si se les olvidará 
¡orno otras cosas. 

Lo p."» que dice, es que conviene que se lleve vergantin para 
[ne 8i conviniere ir de la florida á la havana ó á otras partes, que 
ea C(»a que lo pueda haser , y no chalupa , y que en la havana se 
IVT& de formar y aderezar; yo le dije que no teniamos nec.' de ir 
dlí por ^ora, porque su alteza nos mandava visitar cada año; en 
In de machas palabras dijo: verdad es que qu.'° fué con fulano 
tin vergantin entraron á tomar puertos, y con solos los bateles de 
08 navios que echaron á la mar fueron á reconocer el puerto , por 
lo parece que dio á entender que también se podia hacer con ver- 
Ifantin, pero él no lo dijo luego; oy me fué ¿ informar de her- 
lando blas que favorece y ayuda mucho en este negocio , y le 
lixe lo dicho, y ñnalmeute dice lo dicho, que le parece que bas- 
ark una buena cbalupeta de doce ó catorce codos que la puedan 
levar de aquí encima del navio; Ip que yo digo, salvo mejor in- 
licio. es que pues estos pilotos están diferentes en esto y en otras 
]ae conviene que de allá se envié muy largo y bastante poder 
para qae aquí estos señores ó en méxíco 6 en la havana, se pueda 
liaeer el vergantin ó chalupa 6 llevar de acá la ligazón, ó la cha- 
lapa entera, y que allá, do quiera que fuéramos, se pueda adere- 
ar i costa de su mag. ; esto , señor, venga por amor de nro. señor 
may declarado para todas partes y para todas personas. 

Yten, dice que en méxico no ay lenguas á lo que él cree de la 
Mta de la florida do nosotros emos de yr, sino de la tierra aden- 
tn>, 7 qae en In havana ay cuatro yndios que sacó él por man- 



172 

dado de Soto que saben la Icn^aa de aqaella costa, y q 
estos con Tenia llegarnos á la bavana; Snutana dize que 
de una yndia, y jo dixe que no la llevarla por todo el m 
pondieron todos que si no había yndio que convenía 
varse, y para esto conviene, que si nos pareciere á n 
religiosos y al piloto ú pilotos que nos an de llevar, que co 
tomar en la bavana que se ha^a, y que todo lo que alli con< 
gastarse, ora sea en vergantin ó en caballos, que dize que 
8cr& llevalloR de alU que de méxico, que se muriau pur la tatí 
vaya el uavio á la bolina 6 en otras cosas que se aviera de 
é comprar que se pueda hacer , que sea á costa do sa 
e«to me au dicho que lo escríya anai por que auei coqt; 
esto descargo mí conciencia. 

Mas dicen quo en Santo Domiugo está un piloto qui 
Fraucísco del Barrio, que trae un pleito alli. dizeo qo^ 
costa mejor que este piloto, porque éste luego se vfno i 
siempre y va y veuía á la liavana non navios y vergantinw, 
por esto sabe mejor la costa y conviene Ilevallo. 6 nl¿a 
los que están en la bavana 6 cuba , de que vuestra s.* i 
cr¡b¡(5. 

y p.* esto dicen eatos seDores que venga cédula * IIi 

aqui ó al maestro de otro nav Domingo y esto allí los dli 

fuere nec."* justicias de alli , que fKvorescan en 

que y todo lo demás que á vrn. s." le pareciero, 

algUQOs diuero3 que so le dóu , porque es pobre y dfxe 
ó porquó pcrsorius se hará el concierto dól y 

Yten, dize Juan López este piloto que por no yr dos 

delan é me partiera por este mes de hebrero. quo no 

ser ya ni por todo según dizen algunos que por yr tan 

de acá. voy al tiempo do tempestades, que es por agosto, \ 
conviene que espere hasta otro ai^o; certifico á vra. s.*, que 
más oír yo tal palabra, que darme una puñalada por el ca 
y por otra parte me holgué como triste hombre, porque vra 
el padre fray Rodrigo é todos esos señores , si rae 



I L(x puntos iudicaa roto el origtDal. 



173 

mente en ponelles machas veces esto del tiempo delante y suplí- 
caDes que me despachasen. 

Si esto se a de hacer ansí, digo aguardar otro f^o, todo 
qnanto está proveido se a de renovar; yo les e dicho y digo que, 
•i llef^o á méxico no me quedan más de dos meses p.* negociar, 
iqneaon los mejores del tiempo, conviene á saber. Junio y Julio y 
;j«rte de Agosto, digo que en el un mes me obligo de me despa- 
áui con el ayuda nuestro señor p.* que me quede el otro mes de 
■Julio p.* nav^^, y esto digo si estos señores proveen más larga- 
; mente estos negocios de lo proveído, y si quiere que aguarde 
hasta otro año, que bien me lo a mandar, pero ay de aquellas tris- 
tes de almas que se podian salvar en todo aquel año si estuviere 
•Uá; 7 plegué nro. señor que tal dilación no me la pida á mi 
ni seft yo en ella ni en arte ni en parte. 

Dice más Hernando Blas, que porque el tiempo es breve y 
tsnga tiempo para negociar en méxico , y me quede parte del 
bueno p.* nav^|;ar, que yeaga cédula de su magestad , que como 
no ay naeva de franceses , que agora no la ay , y les pareciese 
á estos señores y al maestro San tana ó al que nos oviere delle- 
fir, que pueda partirse luego deste rio é puerto de sanlácar 
como esté cargado el navio, esto me dixo Hernando Blas que con- 
venia mucho alcanzarse. 

Yten, dizen que está otro muy buen hombre en méxico ó en 
Ssnto Domingo , que se llama Rentería que más en particular 
nbe la costa, las entradas y salidas, que todos, aunque no sabrá 

llevar el navio del de la vera cruz y que convendrá mucho que 
t pue en compañía del piloto Francisco de barrio, porque fina cosa 

de tanta importancia dizen que no se avia de confiar de un piloto 
\ -que puede herrar y engañarse, y siendo dos toma el uno el consejo 

ddotro. 

no se hallare piloto en Santo Domingo ó en méxico 

V^ al dicho Juan López que vaya, é yo sentí en él gana, no 

wtendo otro que y ría estuviese mucho en la florida. 

vra. s.' se mire mucho si partiré en cualquier tiempo 

(loe estuviere presto que en verdad en escrevillo me tiemblan 

tuctrues, qoantomás y si quiere que parta luego, vengan 



174 

como e dicho las provisiones no copiosas qae no teag 

que dudar ni alterar, que en esto se les a pasado que k que 

les preseuto las provisiones y me tiene que no ba^o nada y no 

un p.* comprar estas cosas, y como e dicho venga cédula p.' 

que lué^o uos pa no, aya nueva de franceses, que espero qae 

nro. se&or que p.* el Agosto estemos en la florida, y desto no dado 
como se haga lo dicho 

Tten , m e aa d ichú oy que no querrá y r el escribano k dar & dt 
lo que se compre menos de cuatro reales cada dia por lo m6aoi,é 
que los tengo de pagar yo, y está muy bien como yo sea mnj 
rico y estos negocios soan míos y no de su alteza ; pídase por unor 
de Dios , ó que como en otras cosas que se mandan conaprar. dizi 
la cédula que sea con sola mi certiñcacion y fe que ausí sfaen \i 
demás 6 que lo mande pngar su alteza . aun otro buen o:nbreqof 
a de andar conmigo en nombre de estos se&ores á comprar, |wr 
que vaya cuando conviniere y lo baya de buena tinta, qae se \t 
manden pngar. 

Otras muchas cosas se ofrecerán á vra. b.' nec.**. que pedir k 
esos seüores por amor de nro. señor, supla mis faltas, qoe conO 
soy sólo, no tengo tiempo p.* traer á la memoria lo que estos M* 
flores y los pilotos y maestros dizen que conviene p.' tao gratiik 
negocio: el breve del nuncio y poderes Conviene mucho qoe na 
envié luego si no ay nada hecho; fray les ay por acá y muy buenos, 
loado sea uro. seQor el qual á vra. s." en su santo a- 
coüserve, amen. — oy dia de Santa Dorotea, á seis 
hijo y capellán de vra. s.", Fray Luis Cáncer. 



AI /J""". y muy mg.'» Sor. Don Fray Bartholomé de loa Casas, obitpo 
de Chiapa, y m su ausencia al señor licenciado Gutierm Fí/aaqufli 
del cornejo de su magJ en corle. 



R.** y muy mag.'* sefior. — Nuestro buen dios y aetior aiemiW I 
sea en I» muy devota y santa ánima de vra, s.': R.*»S."» yptdKj 
nro., muy gran consuelo me a dado oy vra. s.* y esos sefioresCM^ 
los despachos que me an eubiado, y también ordenado todo, q09J 



175 

> , bien parece proceder de gran Amor de Dios y zelo de la 
cion de las almas ; estos señores leyeron el despacho que en- 
D esos señores , por donde vieron la conflauza y crédito que 
i se tiene en dalles tan cumplido poder p.* esta obra, y ansí 
lo de contentarse su alteza y esos señores de mi fe y certifl- 
D en las cosas que se an de comprar . y por todo dieron 
tas gracias á nuestro señor y á su alteza , prefiriendo se de 
icharme y enmendar la tardanza pasada , y plegué á nuestro 
que conoscan que por su culpa no estoy despachado y en 
30 para yr al provincial, que no sé cómo a de ser, porque 
acabaron de me despachar , que a sido darme una persona 
ara que ande conmigo comprando lo que su alteza manda y 
dineros para ello, y en estas dos cosas me an detenido ; cerca 
larenta dias a que les presenté las proviciones de su alteza, 
i con eficacia quiaieran proveerlo, en dos tardes ó mañanas 
e juntaran para concluir estos negocios lo obieran hecho, y 
ijaedado por falta de decírselo y suplicallo muchas veces é yr 
casas y casa de contratación dos veces al dia á emportuna- 
orel despacho, y si con ser tan importuno me an detenido 
, pregunto ¿ vra. s.*, qué fuera si me ubiera descuidado y 
iolo á beneficio de natura? é digo esto porque le paresce á 
9.* que soy más solicito de lo que conviene? y dios sabe que 
el negocio que trato de salvación de tantas almas , avia de 
mucho más cuidado y priesa , y el dia del juicio se verá esto 
:laro. 

mbíame vra. s." á decir que si no pudiere yr este año que iré 
■o, mucho siento R.'^ Sor. darme tanta larga, más de la 
I diablo anda poniendo por dilatar esta ida, por llevarse en 
iño al<;uD0s cieutos de almas al infierno; bien creo que se a 
ido de tal dilación ; empero , placerá á uro. Sor. y no será asi, 
^ue iré en este año ó á lo menos no quedará por mi ; si como 
negocio es de salvar almas, fuera de ganar alguna suma 
le de ducados y estuviera en poder, no de Rey poderoso, 
le algunos hombres solícitos y codiciosos de aver este fin, 
prometo á vra. s.* que ellos buscaran modos y maneras, y 
irelaran en ello; y, finalmente, hallaran cómo poder expedir 



57í> 

sa ueg;ocío luego sin aguardar á otro afio, aunque suple 
la vida y bacieoda en ello; y al esto es verdad, no sé porque 
lí.mo Sor. no trabajaremos loa que andamos en tan preciosa y bueiu 
grang«ría hacer lo mismo, ó se&or, ú scfior, quo do se que me 
diga, yo certifico á vra. s.', que si viésemos per propiis ocuHs lo que 
sabemos de cierto y icnemos por fe sin verlo, que otra cosa biciése- 
mos y dijésemos, quiero decir, que sí viésemos quánsülicütoaadi 
el diablo por empcdir. ó á lo menos por dilatar esta jornada pon 
otro afiü , que todos allá y acá nos uviésemos dado m&s priesa de Is 

dada por enviar o] al diablo, y sacallc las almas que anda por 

ganar; pero uó porque no .lo vemos esto con ojos dcvlataue 

R.no Sor. descuidarnos , pues sabemos de cierto que ello es aosi j 
pasa ansí, y como cosa cierta y que la viésemos ansi, aviamosde 
buscar el remedio. 

á lo que dice vra. s.* que no mo vaya slD llevar frailee, esti^ 
muy cierto que no me conviene hacer otra cosa, y si dixc 
rae iría solo , entieudo con pocos y buenos y no de otra mane 
y auque estoy harto y mucho imposibilitado para esto, cspowi 
mi dios y stñor que me a de cumplir mis deseos, que son ralw 
muchas almas por adelantarme seis meses, (jue se perdieran tar* 
dándome en esta jornada ; y aunque vra. a.* me a mandado i¡nf 
las primeras almas las ofresc^ por vra. s." y esos señorea, y bim 
lo aya prometido, miráudolo bien , no sé si es injusticia, pofqfl 
cierto, las merece llevar y ganar las primeras almaa; losquoi 
ron en gunnr y nventfljar aquellos pocos de días en que se 
ron aquellas almas, y porque no sé quién serán eatos. ofrcO(llM< 
indeterminadamente á uro. señor por aquellos que él sabe qa 
fueron la mayor y principal parte para que se salvasen . que 
cierto que si vra, 8.* y esos señores las merecen llev.ar, no se 
quitará tan buen repartidor ; por tanto, vra. s.* y esos seflc 
dense priesa á despacharme, de suerte que me baya en este ftBiJ 
porque merescan todo el fruto que en él sembrare y cojicrc. 

Yo comienzo agora á negociar, y aunque no acabaré til» 
presto espero en nro. señor, que esto que es muy dificultoso, con* 
vleuc á saber: hablar al provincial y sacar los religiosos, qtto 
magestdd lo hará muy fácil y posible, .vo tengo graude es{ 



1T7 

' uro. scüor . y conforme á esto trabajaré y haré todo mi deber, 

&Qsi oy ocupado y eufermo como estoy, de hablar al provincial y 

sacar los seis frailes que est&n despachados para me poder ir en 

Hk>3 uavíos; empero, temo por otra vía mí dilación, y es por fulta 

PVno teuer el proríDcial poder para dar al que a de ir por ura. ca- 

eza, que es bnrta y graude dificultad ; y en caso que no la tenga 

religiosos los dé y todo esto en el navio, digo la ropa, pre- 

ito á vra s* y á esosseüorca qué me mandan hacer , porque 

saldré sin su licencia deste puerto, y con esto quiero que sepa 

jTPa, s." que ai no oviera de dar quenta á los hombres deste nego- 

9j que es razón dalla, teniendo ya los religiosos y ropa en el na- 

>, yo me fuera aunque no lleváramos el poder que pido, te- 

tendo por muy cierto quel provincial de m"éxíco, viendo las 
itrB&ables entrañas de au alteza y sus justos y santos deseos, y 
p provisiones tan favorables para este negocio, tengo, como digo, 
k cierto que nos daría él la licencia y poder para nuestra ca- 
beza y perlado, y que todos los religiosos serian en se lo suplicar 
^i,UQ en DO absolvelle si lo negare, á lo menos diria, ni les digo 
se vayan, ni que se queden, hagan lo que quisieren, y esto 
st&ba para ir'quatro 6 seis- religiosos como comipañeros, hasta 
nro. señor proveyese de acá de poder más cumplido ; empero. 
10 tengo de dar quenta ú su alteza deste negocio, paréceme que 
|k tengo de mirar á mis deseos ni hacer quenta de lo que harán 
méxico, sino de lo que su alteza será servido de me mandar: 
^r lunto, suplico á vra. s.* de todo esto dé parte á esos señores y 
como estos oQciales de su alteza me an detenido cuarenta 
I, podiéudome despachar eu quatro. poniéndome esto en muy 
ade aprieto en hacer estos negocios y ir á hablar ai provincial, 
16 anda 40 leguas de aquí visitando, asi mesmo dicen como os- 
en nro. señor que yo me despacharé presto y iré á le hablar 

|8acar los frailes; empero, temo lo que es no tener poder 

ira poder aviar un perlado, y en caso que ansí sea vean lo que 

lieren que baga, que no saldré un punto de mando de su alteza 

fdeaos señores y de vra. b.*'. aunque como e dicho yo me fuera 

ella , prosuponiendo no tener que dur quenta á los hombres y 

le el provincial de méxico lo hiciera como quiera. 

Tomo II. n 



178 

Vra. S.* rea ansí mesmo ai les parece que será bien, á fallí 
del poder deste provincial, procurallopor vía de delegado, puesni 
puede hacer sin pecado mortal ni venial , y la necesidad ea qne 
estamofl y está tan grande obra ansí lo demanda y pide, y todoi^lo 
ternán á bien viendo que no se puede hacer por otra vía, y que 
no es bien dexar para otro año cosa tan importante y de tan 
grande salvación de almas por sólo decir, 6 que oo es bieo qiu 
se haga por otra via. sino por la ordinaria que es por vía de lo« 
propios perlados, pues los mismos perlados, en casos de importaseis 
de la necesidad, ansí lo demandan, salen fuera de lo ordinario, i}d« 
se allegan á los casos singulares y excepciones de reglas coiDQDei. 
y como ellos suelen y acostumbran hacer esto no Ie$ pn 
deficultoso hacer lo dicho en tal caso. 

Ansí mesmo cscriví á vra. a.' sobre el piloto que está ea saetí ' 
domingo, que es muy experto en la costa de la florida, <r 
manrlo á sautana, que se llegue á santo domingo por dos, u 
quatro dias. ó más si fuere necesario . para lo tomar, y carta pan 

la justicia que favo , y si le pareciere hablar en esotro i 

que está preso qucdu qae no faltara que hagaeulatlu;-.- 

y como avia de remar en las galeras do móxico gana.... coa uto. 
barco y chinchorro, dándonos de comer sin pagallo el rey blaoc 
y él dará aqui toda seguridad y fianzas de no so ir de noso 
hasta que el rey provea de otra cosa; lúanmelo tanto de bue 
hombre, que por esto digo lo dicho. 

Los navios están ya todos pa ir el ryo abajo; alguno? c-íj j 
Sanlucar; dicen los maestros que so irán mediado mar^o ; oír 
dicen que ojalá después de pascua, que es segundo de abril; j 
de qualquior manera quo sea, ello, ea muy poco tiempo pa poder] 
negociar si fuese que yo lo tengo do hacer; mas como nro. 
lo a de hacer todo . no a menester tiempo sino de nra. parto 
poner obix de pecado y encomendallo asiduamente á nro. 
el qual á vra. S.' en su santo «mor y gracia conser 

fecha á 24 de hebrero, vigil la de san matía , en sfiu ¡ j 

por menor hijo y capellán de vra. S.*, Fray luia Canoer.— per 

la brevedad y respuesta de esta carta suplico ú vra. S.' mnj 
mucho. 



179 

AI i{.«M Señor Don Frai B.* de las Casas, obpo. de Chiapa, 
dd consto de su m.'' , en corle; mi S.<" 

R."» S.* : — ^Porque á la ora que esta escribo acabo de llegar de 
camino á esta ciadad ¿ despacharme pa Chiapa, y supe como de 
aquí á seis dias se parte un navio; en esta seré breve, más de 
hacer saber á V. S. como á ocho del presente, estando en tlaxcala, 
R.* la provicion de su mgd. con la letra de V. S., y desde á quatro 
dias R.* otra que creo avia traído el p.' frai gregorio, y con ellas 
muy aefialada md., ansí por saber de su salud como del buen sub- 
ceao del Tiage benedictus dem, mi partida en cumplimiento de lo 
qae su mgd. me manda á chiapa será de aquí á ocho dias , y tra- 
bajaré con toda brevedad enviar en los primeros navios la resolu- 
ción del negocio , y en esto Y. S. vea que si nro. S.*" fuere 
servido no abrá falta, annque el tiempo de las aguas y el término 
breve es muy contrario, y cesará con toda rectitud, á lo menos 
mi boen deseo me ayudará; no a faltado alguna contradicion ni 
a aprovechado poco ni aprovechará en todo lo que se me enviare á 
mandar; ya tengo escrito á Y. S. en otras como estoy proveido 
en ilaxcala por corregidor de aquella provincia, que es el mejor 
eorregimiento que acá se provee, temo no me acaesca lo que me 
subcedióen tiempo del S-O' visitador, que estuve suspenso más 
de un afio, aunque, á la verdad, me dará poca pena según la poca 
calor ay en los negocios: si por caso otro n^ocio de allá se me 
enviare á mandar; V. S. esté advertido en que no se me quite el 
corregimiento, pues voy en servicio de su mgd. é no en mis minas 
ni bacas en especial , que según el travajo del largo camino no 
basta pa tolerar la costa, y benga señalado salario pa el que fuere 
intérprete pa que con fidelidad se haga los negocios y no tan li- 
mitados los dias, pues,para ir y venir so menester más de sesenta: 
las cartas que vinieron con las de Y. S. no se dieron al p." frai 
gr^orio , porque ya era partido ya su viage , y fué tan apresu- 
rado, que no le pude ver; Dios le guie y la R."* persona de Y. S. 
guarde por muy largos tiempos, como esta misera gente lo a me- 
nester; las cartas que Y. S. me enviare venga á este monast.* de 
santo domingo 6 á san fran.<^ ó al S.'"' obispo de esta ciudad.-' 



de méxíco á 26 de abril de 1548.— muy cierto servidor de V. S.| 
que sus R."" manos besa, Diego Ramirez. 

Acá e dado uoa gran batería en lo tocante á estas estancias tofer': 
nales, y todos apelaron; no sé esos señores cómo lo proveer&o, i U 
menos yo. por mi parte, e descargado la conciencia de su mg. , y | 
que desde chiapa se escribe largo, no más sino que dios lo remedie.! 

Pa esto renunciar por ende á Y. md. humildemente suplico sea 
servido de tenerla por bien, que yo renuncio al dicho mi obiapado.j 
porque verdaderamente yo con buena conciencia no lo puedú siii 
gran duüo dcUas, por las causas dichas , administrar el senida 
que yo siempre e dicho a de hacer V. vag., corao nro. S.*' tabe^ 
pues eu estos negocios no lo e podido efectuar; pienso de suplirla 
con importunar á dios aumente y prospere la felice vida é (mperia 
estado en esta presente y en la futura, como es deseado por V. mg 



R."* y muy mag.«« S." — Jesucristo sea siempre con vra. 
R.»*-8.*: dfiepuca de escritas esotras cartas á vr». S.* por 1m 
quales escribo á vra. S.* largo, se me ofreció escrcvir lo prcseotCi 
y es que ya los religiosos que van ¿ la florida están aviados 
tienen piloto que los Heve y navio, y van qtiatro agor» muy boi 
nos religiosos, porque asi pnreciú aj p.* provincial y al &.'*' visor 
rey y á todos pa la primera eutrada, no fuese más que . i ' ' ' 
al S.*', venga buena nueva, entonces so poi^rá provuL-r 
manera, asi quo en esto, como los p,** dirán allá á vra. B.% M 
que decir ponjue queda bien proveído k glia. de Jesucristo. 

lo que he escrito ú vra. S.' hable al R."'** general sobre la fli 
rida. y digo que recibiré extrema caridad que vra. S.* hágalo 
quo sogun dios viere; en lo que toca á mi petición, ya se entío- 
dierc y fuere justo mi deseo, que se me enviü á* mandar par s." 
obediencia como cosa que yo no la pido, porque no es mi luten- 
ciou más de exponer mi deseo á vra. R."» S.* y al general, |* , 
que allá vra. S.* y su p. R.""» vea lu que conviene. 

Y suplico á vra. rr.* que nadie sepa esto sino sólo el R.»» gonf 
ral, ui los p.*« que enviamos por procuradores, sino que vra. 5.* 1< ' 
diga á su p. mi deseo, y ordene lo que les pareciere en ello, por- 
que no querría que allá ni acá nadie lo supiese, porque me tieoeo 



181 

todos amor, y podría ser que se moviesen muchos pa querer ir 
conmigo, y por Jesucristo todo otro amor se a de dexar y por el 
bien del próximo ;_y lo que se proveyere, vra. S." me lo envié á 
mi en secreto, que se me dé en mi mano y que acá no lo sepa 
nadie: porque tengo deseo de sin ruido ir á acompaüar á los sier- 
vos de dios y á servirlos en aquel mate magnun' de la florida ; y 
venga á frai domingo de S.'* maria el sobre escrito, y no al pro- 
Tincial , porque quizá avrase acabado el tiempo de mi oficio , y 
podria tomar lo que conviene el provincial futuro. 

Lo demás es que vra. S.* envíe una cédula de su alteza, en 
qae contenga que en qualesquier pueblos de yndios que los reli- 
giosos quisieren edificar, que edifiquen sin licencia ni parecer del 
obispo, porque ellos á las veces lo estorvan. 

Los yndios de tepusonlula en la misteca se quieren poblar junto 
al monast.*, y el obispo lo estorva y es gran bien de los espaüoles; 
Tia. S.* envié una cédula de su alteza pa que lo pueda hacer, y 
no Tenga remitida al 8.'* visorrey, sino de allá venga que lo pue- 
dan hacer. 

Sobre que se pueble junto los yndios (de esta nueva españa), 
seria gran cosa que viniese una provisión . porque asi puede ser 
fácilmente cristiano, y si no están juntos es dificultosa cosa que 
se doctrínase bien y que se ponga en efeto y se tenga diligencia 
que se pueble junto amonestándoselo, que ellos loharán voluntaria- 
mente si ay diligencia en decirles el bien que dello les verná; hasta 
aquí antes les estorvan que les ayudan á que se pueblen juntos. 

En señal de amor y no por vía de don , envió á V. S. un baso 
de estaño de bálsamo muy bueno y una cruz de piedra que tiene 
mucha virtud pa el dolor de la hijada y piedra y dolor de ridones, 
y dos marcos de plata le envian mis cuñados, porque siempre será 
menester dar algo á los oficiales; Jesucristo sea siempre con 
vra. R."» S.'— de S. domingo de méxico. 30 de nov.« 1548.— 
jl/itu de vra. r."» , frai domingo de santa maría. 

R.*»» S.«':— Después que V. S. partió desta tierra , siempre e 
tenido especial cuidado de escrivirle muchas veces, y hasta oy 
diaá ninguna e ávido respuesta, mas de las cartas que R.« con 



182 

los p.«' fraí grcgorio de betela é frai luis cauct-r, jauU.u.' utL 
las provisionea de cUiapa . y porque á estas yo tengo nsji mudo 
bien largo con el p.* frai bicente de las Casaa, como en un galeón 
de don bemardino de mendosa que partió antes, en el qual cnvic Is 
pesquisado chiapa. como ya V. S. avráviato en esta; no me ale- 
graré por ser el portador mi Sr. frai p,' de aoria, que dará á V. 8. 
entera relación, al qual y á lo que tengo escrito é inatr.wqaal 
lleva me remito, y lo que en esta diré es , que en estos oftvíos quo ' 
vinieron por febrero vinieron á oii poder ciertas cartas de V. S. 
pa chiapa, las qualea envié á todo recaudo; creo eran pa frai] 
thomás do la torre y pa ol canónigo; holgué Inflníto en saber de 
la salud do V. S., la qual oro. S.<" aumento como ve que os me-J 
Dcstcr pa la rcfürniacion de esta nueva yglesía; el S.«' visorrey kj 
estado muy al cabo de la vida y se tuvo por muerto, y oro. S.* 
fué servido de dexárnusle, y verdaderamente creo, si faltara, ovi 
ra eu la tierra liarto trabaxo , dios le aumente la vida; yo é i 
mi familia está buena, y resido en esta provincia de tlaxcala, i 
de de cada dia faltan las fuerzas . y las necesidades son grandes, 
en especial de quien no a pretendido un palmo de tierra, más de 
solamente servir libremente á su mg. ; á V. S. suplico eDcamine 
cómo se me manda dar alguna ayuda de costa pa poder pasar l*\ 
vida, y en todo lo que nro. hor." lleva 4 cargo, V. S. lo encamine 
como á menor subdito. 

El canónigo Juan Perea me escribió como está bueno y que saJ 
partidase diñere hasta eu ñn del año: de más de lo qucá V. S. tongo 
escrito acerca de lo de chiapa, digo que, á lo qu« entendí, todos] 
los caciques que de aquella provincia están tirauizados . porque del 
la gran desorden que a ávido en llevarles tributos ecsecibos los o^j 
pañoles, a venido á que quien no tiene una maxkta que ponerse nij 
cosa propia, sino como esclavos y aun peor; grandes obras a em- 
prendido cerrato; dios le dé fuerzas y á V. S. guarde 6 au meato j 
su R.""» persona , amen.— de tlaxcala á 20 de Abril de 1549 años.— 
do V.* S.' muy cierto servidor que sus manos besa, Diego Ramircs. j 



Muy R.''« y muy amado p.« mió; — Jesucristo sea con m. rr.*: 
bien creo avrá tenido vra. rr.' memoria de lo que platicamos á !■ j 



183. 

partida en cayoacan, cerca del buen regimiento desta tierra, y como 
eonrenia que después de loa dias del S."' visorrey sucediese en 
sus oficios el S.« don fran.*" de mendosa, y aunque sé que vra. rr.* 
arrá tenido mucho cuidado dello, quise agora traerlo á la memo- 
ria pa que con más eñcacia se ponga por obra, y aunque á vra- rr.* 
80 dará entero crédito en este caso y en todas las cosas, asi por la 
persona de vra. rr.' como por aver sido enviado de esta provincia 
y en nombre de todos; pero na más abundancia nos pareció escre- 
bjr á 8U alteza una carta firmada de mi nombre y de algunos reli- 
giosos, de perlados do nrs. gtos., pa que se vea que no solamente 
Tra. rr.' y yo sentimos esto, sino otros muchos, en la qual escre- 
Iñmos dos cosas, en las quales a de poner vra. rr.* mucha solici- 
tud é negociarlas; la una es, que porque el S.°^ visorrey, aunque 
por la mise." de uro. S.*" a quedado bueno, po a quedado tan 
devilitado en las fuerzas de esta enfermedad que a tenido, que no 
bastan sus fuerzas pa tantos y tan continuos n^^ios como siem- 
pre ocurre; que su alteza mande proveer que el S.<"' don fran.'» de 
mendosa pueda juntamente ayudar al S."' visorrey en todos sus 
oficios, con la autoridad que es necesaria pa ello; y la otra, que 
después de loa dias del S.<" visorrey, suceda en los oficios el 
8.*' don fran.*» de mendoca, y porque vra. rr.* conoce bien la 
virtud del 8." don fran.*» y como sabe bien que su persona, como 
acá platicamos, no tengo que decir más que sepa vra. rr.* qué es 
lo que era , y mucho más porque siempre va creciendo en la virtud 
y en la csperiencia del govemar. — Jesucristo sea con vra. rr.*. — 
de cuyoacan, siete de junio de 1549 años.— /i/it/s rev." bre., frai 
domingo de santa marta. 

B."" y muy mag." S.<": — Jesucristo sea siempre con vra. 
B."* S.*: recibí las cartas, y en quanto á lo del poder y cédula 
que vra. S.' dice que me envia, el p.* frai Vicente me escribió de 
Sevilla que no la enviaba agora; yo quisiera que viniera pa servir 
i V. S., y luego vine aquí y no la hallé, y si oviera venido, en 
«•tos navios enviara á Y. 8. asegurados los dineros , que si se 
hallara quien los asegurara ó al seguro de dios que es más cierto, 
qoe no los dezara perder, pues son pa que V. S. se sustente, pa 



.184 

favorecer estas gentes, en lo demns de las cédalas, beso las mano&j 
á V. S. por el cuidado que tuvo de hacernos merced . j sipropT^j 
favoresca V. S. éesta prov,* 

Cerca de lo que V. 8. manda de las dos decaiiiaá. habliiil' 
S." visorrey y á los religiosos, y paréceles que será de servirla i 
tierra, si tal ee hiciese por la décima pa dios, y ern hacer, qa«^ 
los obispos pusiesen clérigos y ovlese beoeñclos y se dcAirnleí 
totalmente la doctrina, y de la décima pa el rey 6 
era meterles españoles que le sacasen los hígados, n- , .i- 

vlene menos, m&s conveniente es dexarloa como cstiti. I 

Las cédulas de los servicios personales no se cumplen, ni *1* 
los esclavos, la causa creo es, porque está la tierra tan necesitiiii 
y ay tanta gente que an dexado pasar, que no tienen que comer, y 
creo que no osa el S.'"' vieorrey do rota abatida hacerlo , porquft 
no se alborote la tierra; es cosa estrafia la careza de la tierra y !» 
necesidad que los españoles tienen en común, que está para ea- 
merse unos á otros, si no son 20 ricos en demasía que ay. 

Lo demás que V. S. dice de la protección, mu''ho bueno peni 
y V. S. servirá á dios en dexar el obispado y entender en que se 
dé asiento en esta tierra, que se va cada dia perdiendo por aa 
aver asiento qualquier quesea; no obo oportunidad pa ej)»iir 
peticiones los yndios. y no es menester, que bien been eaos seño- 
res que es menester un protector allá pa ellos. 

Eu lo que toca á mis cuñados, aunque no sea sino cedulón de 
corregimientos junto á esta ciudad de méxico que no se losqaltaD 
no haciendo porqué, será gran merced, y Jesucristo sea sieinpra, 
con V. 8. — de méxico 14 de marzo de 1550. — el navio estaba ; 
á pique, y no sé si podrá ir en él esta carta: y por eso va breví.- 
filiu$ devra. r."*, frai domingo de S." raaria. 



R.""» Señor: — Pues vra. señoría no me escrilw ni roe roaniü ' 
nada, yo fiador que debo estar bueno, no se qué me hngn con vn».: 
señor, dios me de paciencia, déseme ir mi camino en paz ven 
lo demás como fuere servido, que no tengo de aer mejiir de aqnii 
milanos; el nombramiento do los religiosos vino, esta seman» 
pienso saldrán de Suulúcar. si poder tuviera ellos no pasara, dio* 



185 

les encamine: al frai p.* de herrera hice con el p.* pmt. como tí- 
cario general qne le hiciese Ticario y ninguna cosa bastó pa con- 
fonnarlos, solos ellos tres van; el frai al." lopez en mi vida vi on 
hombre más inconsiderado ni menos paciente , por amor de nro. 
•e&or que se remedie de otra manera aquella provincia, que según 
lo que me han informado no sé como dios no los unde porque está 
ana provincia, la del Perú, perditisima; placiendo á nro. señor al 
Bn deste mes iré allá é informaré á vra. señoria las abominaciones 
que de allí me cuentan , dios perdone al regente que él tiene la 
colpa pnes no lo a remediado abiendo sido perlado tanto tiempo. 

Mi ida principalmente es pa el remedio de aquella jglesia 
de mex.* porque me escriben que está tan peligrosa que ya no 
quieren entrar en ella , por amor de nro. señor que en esto vra. se- 
Borla ayude aquella prov.*, yo iré como digo á esacorte, después 
de dios, confiando en el ayuda de V. S. 

No e enviado el abito porque pensé que vra. sria. se mandava 
enterrar en el de S. francisco y guardávalo pa entonces, y hablando 
Tndad no me abian dado el dinero; por amor de dios, vra. S. me 
perdone que de otra manera ni vra. s.* acabaña de castigarme, ni 
yo de hacer culpas; mejor es no comensar cosa sin cabo: escri- 
biendo voy y pensando quál me pararía vra. s.* si me tuviera agora 
entre las manos, allá iré y acabaremos aquella contezuela, vea- 
mos si debo algo, que yo hallaré otra resma de cartas al cabo de la 
mesa como suelo. 

Mazariegos va todavía al rio de la plata harto penado el pobre 
por so tener de comer ni camino pa ello, tiene dado dineros y su 
palabra y no puede hacer, menos lástima es ver un hombre tan de 
bien y tan desamparado, dios nro. s." le encamine y de á vra. s.* 
aumento de su gra. — de Sevilla 4 de enero. — nras. escritoras enco- 
miendo al p.'-frai r.° y al señor fulfctes. — el siervo de vra. s.* — 
eoo esta va la. cédula de VIII®dcccxx *.— con esta va una carta 
del p.* fray domingo de la anunciación, la doctrina que envia yo 
.k llevaré. — también van unas cartas de la señora doña m.* — frai 
Vicente de las C^sas. 



I Parece qo« debe equivaler á 8.8t0. 



186 



Al muy mag.^" y R.'^ S" el seíwr obi^o de Chiapa dm /hry 
Bartolomé de las Casas, Sfc, mi semr m corte. 

May mag." y R."" señor; — Quatro ó cinco mesea a que es- 
cribí á V. S. y las cartas fueron dirigidas ü. fran.eo ¿^ ¡^ faenlei 
fuentes, que reaide en casa del contador diego yyanes. y s6 que 
fueron cierto k su casa, y no lo estoy de que V. S. las aya 
bido, y avrá mes y medio poco más ó m6uos que escribi fc an 11^ 
cenciado ortega ques desta ciudad pa que diese & V. S. mi 
no es mí intención dar pesadumbre &V. 8. sino servirle, sinopo 
que vea que tengo memoria de la mrd. que siempre V. S. me 
de aconsejarme lo qufi más convenía a mi conciencia, y ya V. 
sabe que lo mejor que yo pude obedecí á Y. S.: no tengio qoel 
pedir al presente me aga mrd. si no es en lo que á mi coucie 
toca; y creyendo que me sobraran testigos pa dar por ninguno < 
matrimonio que se contraxo con juana de morales ó doña jt 
no e querido avisar á Y. S. de lo que dixe, porque se uie 
muerto testigos tales ya muchos afios. y traigo pleito con 
aunque a mucho tiempo que oo alega esta muger nada. oJ pr 
va máa de averme negado todas las pusiciones que le pose; 
se acordará Y. S. que por lo que ella le declaró é yo en lag yodií 
á V. S.. envió Y. S. por un breve, y venido yo do yndias me 1 
dio Y. S. en Madrid el año que su mgd., que está eu gloria, M 
embarcó y yo no quise usar dól y lo hice pedazos; vea V. .^' 
que ella le dixo y ai lo dixo de arte pa que Y. S. tomádolo sudji.\u ^ 
diga la verdad como católico que ea, y me haga la mrd. de escri- 
bírmelo y la carta puede Y. S. mandarla á fraa.^^ de la fuenls 
ó de fuentes que recide eu casa del contador diego y yanes, qufl 
él me la enviará; ya teugo escrito á Y. S. que ay navios pa Eanto 
domingo, aunque se alargó a% ida hasta agora ir»e an antes qa< 
salga este mes de Setiembre ; de la seQora doña maria dias a qai 
no sé, creo que está todavía eu SanKicar de barrameda; &i el pa- 
dre frai rodrigo es en esta vida le beso las manos. 

Nuestro S."" la muy mag." y R.«»» persona guarde nro. S." y 
conserve en su servicio. — de Sevilla 10 de PetiiMnbre de 1660 
años.— besa las manos á Y. S. — Podro de fuentes Manrique. 



187 



Vltutre fí"* . Seíwret Obispo de Cltiapa, del consejo de su Mag. , &c. , 
mi Señor en Corte ' . 



Tlustre Reverendisimo Señor: — En estas naos tengo escrito 
f.S-.y por la vía de Pedro Gutiérrez envió una carta de cré- 
lea mi favor, del obispo de tlaxcala y de el deán y cabildo 
el príncipe, nuestro señor, y con mi padre fray Vincente de 
[Casas ten^ escrito otra sin esta , el cual está en la rtmr este 
I para hacerse á la vela en la nao donde van el padre fray do- 
miago de Vctani^os y el factor viejo, y después acá recibí otra 
pcarta de favor duplicada que va con esta del obispo mi prelado de 
' 1 y de el deán y cabildo, y tengo aviso que va más favo- 
jtic la primera; por lo qual suplico á V. S. sea servido 
mandar se den en consejo de Yndias ambas á dos. porque esos 
acfiurcs tengan noticia de mí y de lo quo yo he servido en esta 
tierra; y porque en otras cartas mias que escribí á V. S. el año 
pasado supliqué á V. S. si lo de tlaxcala no se pudiese negociar, 
se negociasen lo de yucatan é al presente digo que lo de yucatan 
■es ana cosa perdida, según avernos sabido de ocbo dias á esta 
parte, porque dice se comienza á despoblar á causa de la tasación 
que se hace, y que no abrá diezmos para pasar salarios á dos curas, 
por lo qual bamildemente suplico á V. S. se procure pedir el ar- 
ciprestazgú de méxico. pues se a de proveer en otro que no abrá 
Kervidu lo que yo, demás que mi padre sirvió en esta tierra á su 
magestad en la pacificación dellay murió en ella, demás de otras 
I tie tengo escrito á V. 8. de las enfermedades que aquí ho 
y de lo que he gastado con huéspedes , fray les y religiosos 
1 que van y vienen por aquí, y de aver visitado esto obispado 
\ñi provincias y villas de ta vasco y guacaqualco á mi costa, y 
se me ahogó on negro en el rio de guacaqualco que valia más 



i De$de esta pinina á la <84 se encuentran en el legajo.— Sinuncss,— Bcle- 
-CarlsK y expedientes de personas eclesiásticas del distrito de la 
^^.^..^:a de México, vistos en el Consejo.— Aflos 4530 á (556. 



188 

de n pesos de minas, y de todo cato no e recibido un tomín 
aver gastado más de quinieiifoa pesos de esa miseria que 
por hacer el deber; demás desto, yo quisiera hncer aqal ana] 
vanza de inéritoff é vida y cnvialla á V. S., y por estar ia cao I 
de partida no tuve lu^ar, y donde V. S. eattk no hay oe 
de provanza. pues V. S. rae conoce, demás que yo soy crií 
viejo y soy natural de lucena, villa del marqoés de Comaret] 
el obispado de C<5rdoba, donde ten^o mis hermanos ; 
que son los priiicipalos de allí, demás que V. S. c- 
bien á raí tío Pedro Romero. Y junto con esto dijro. aellof, 
los años pasados yo estaba de camino para Rspañn con voto 
de ir á sacar do cautiverio á un hcrmnno mío que habla v«ia^ 
seis afsos que servia en oráu á su masreintad, que lo captirt 
cuando fuó allá el Conde de Alcaudete, y mi voluntad era ir á I 
esta buena obra creyendo que el dicho mi hermano » 
fez, para me volver lué-ro á estii tierra, y para esto el .-• 
de méxico me favorecía y me dio una carta para loa wBore* ; 
sideotv é oidores del Consi^jo real de Yndias para que su : 
me hiciese merrod. y estando de camino para me embar 
ció el obispo de tla:ccala Don Fray Julián García, y Inéi^i 
y cabildo de los ándeles me escribieran rosándome dexaae la; 
y me quedase en esta vera ijf por vicario della. y que no lo» de 
en tiempo de tanta neccsi lad. porque no tcniau persona á ({n 
encomendar esta ciudad y estas proviacias, y yo por el 
que les tenia y tengo, dexé aquella yda y me quedé ;i 
V. S. sabe, donde e pasado algo de las penas del pü;_. 
parecióme enviar & V. S. esta carta del S. obispo de móxicoi 
arriba digo, para que V. S. la vea, y si fuere menester la 
trare á esos señores del Consejo de Yndias , para que los 
algo de lo que por acá e servido y los cargos que c tenido, yi 
plico á V. S. que la mesma carta, después de vista . me la 
enviar, porque las semejantes cartas y las de V. S. tengo J9l 
mucho, porque son testimonios muy verdaderos que otros dei 
personas, y todavía suplico á Y. S., si fuere posible, ae pida] 
mi el arciprestazgo de móxico, y si se negociare. V. S. sea i 
do enviarme de allá cartas de favor para el cabildo de ni¿] 



189 

wn el arzobispo , sí estuviere proveído , porque no me pongan 

mpedimento en el recibir, porque e oido decir están de propósito 

|Qe no oviese arcipreste. De Chispa no e subido más que el can.*, 

pero se biene eon voluntad de yrse en Espa&a, y él me escribió le 

ynlÑase una provisión y licencia para administrar sacramentos en 

Itt provincias de tavasco y Guacaqualco á la venida , y se lo envié 

«tos dias pasados con Diego García, el alguazil mayor de Chiapa, 

qae se casó en méxico y vino por aquí ; digo que se casó con una 

.noza hija de un hombre de bien, porque en méxico hizo provanza 

ter maerta la mnger que tenia en trugillo ó cerca de trugillo. 

iTodavia suplico á V. S. que la carbí del señor obispo de mézico, 

^qoe sea en gloria, que va con esta, se presente en Óonsejo si 

^ly. 8. le pareciere, y vista, me la mande enviar; en aquel tiempo 

[cBOtonia yo entendido qué cosa era ser cura de ánimas, y el dia 

^dtoy 00 lo seri^. iSQii cargo de confesar cuatro, en especial en esta 

ttóra, aunque supiese morir de hambre, y por estoquerria tener 

innfagib pant l0:^pco que me queda. de vivir, y por remediar 

ÉMiohrioas, bijas de mi hermano que murió en tierra demórol. 

y{iam.aAa hermapf y hermanos qae tengo pobres, y de eso poco 

Ipe tengo lea provea encada un aBo de lo que puedo, aunque, 

mu digo, es ^0 poco, porque yo no tengo aquí el dia de oy ni 

:h machos a^os á esta parte más de una misa qué digo de limosna, 

4> todo lo qual yo di larga qüenta á V. S. quando estuvo en esta 

dadad quando en ella estuvo. Y porqué en las cartas que van por 

iklla de Pedro Gutiérrez tengo dada quciita á V. S. de los padres 

l^y Luis Cáncer y Fray Gregorio de Bótela, en esta no diré más; 

4 mi scflor y padre Fray Rodrigo,, beso las manos de su persona 

jWOones de veces, y me encomiendo en sus sacrificios. Ayer do- 

|tÍIago27 de enero, entró en el puerto una nao pequeña, y dice 

Ümea otras cinco naos tras de ella, y nos a dado nuevas de Es- 

la&a. de que nos avernos regocijado todos, porque avia en esta 

ibrra macha tristeza por no saber de España muchos meses avia, 

f Talla ana arroba de vino veinte pesos de minas y más y no se 

lÉUaba, y las otras cosas á peso de din.*; sea el señor loado por las 

llwrcedes que nos hace cada ora nuestro señor; la Ilustre reveren» 

Ibima persona, casa, estados de V. S. guarde y acreciente.— 



de Ir Vera ijE» , 28 de enero 1549 aSoa. — Tlustre R.*« Sc2or.í 
de V. S. menor eiervo quo sus ylustros manca besa, el vicariuj 
la Veracruz. Bartolomé Romero. 



Ál H."» Señor Fray Bartolomé de las Casas, mi señor, en 

de España. 



ntre. R."»S.: — Gracia domini jesuxpi lit en V. S. R-i^el 
dre F. P." de lú PeQa me escribió como dejaba dgtiDos o« 
nuestros, tocantes á este pueblo, encomendados á V. 6.; aupS 
á V. S. se dé todo calor á ello, que do acá serviremos ol lotrad^ 
procurador en lo que podiórcmos, allende de la pa^a que m lo| 
garemosbien.y asi agora hacen eatos y n di os un pardecamtsi 
ricas para su letrado y procurador que irán en la flota que ' 
de aquí este febrero ó henero primero, y todo en lo qoe nc 
remos servir lo haremos muy de entera voluntad porque nos tj 
den. — Lo que por agora más se nos ofrezce, ay lo escribo á tld 
80 de las casas que partió de acá en la nota pasada, el qaal 
habrá llegado allá, y si no V. S. habrá sus cartas que aqui 
verá lo necesario á estos pobres; soplico 4 V. 8. que en 
favorezca y eu lo que yo puedo do acá servir á V. S. R.""nol 
lo deje de mandar que puede creer V. S. que no tiene otro 
acá que lo haga mejor y que esté más adelante en el favor it 
misera gente. En lo de los diezmos tratan reciamcutc los obiíji 
y dan harto ofendículo por ello al evangelio, y va los obispos ■ 
más preteudeu tener que enseñar puestos en ponpa y en lo dea 
gran yerro se hace allá en prover obispos de allá, quono cuna 
ni scpuu la lengua de estos miserables, ui sepan y conoxcsn 
miserias corados pueden ayudar ni enseñar, sino ir al hilo 
los cspafioles . como hace ol arzobispo; los que por acá babianij 
prover habían de ser hombres que acá habían hechado el boíjj 
estos miserables naturales, y no los que vienen por interese ] 
pió y por hacer en sus parientes. Allá al Consejo hai] ¡do mu 
informacioDcs falsas contra el bu.° de Diego Ramírez por 
bien su oñcio: V. S. le sea escudo allá, porque verdadcran 



191 

laee excelentemente su oficio, y como los acorta los tributos que- 
rían al pobre bechalle del mondo. También han ido de mi allá 
«osas 8«nejantes, qne como soy el que más en público favorezco á 
stos miserables desamparados, todos dan tras mi y yo contra to- 
los, pero no se me da un claTo, antes esa es mi glia. estar mal 
um tiranos; allá en nnestra orden dirán quién soy y todos los que 
le acá fueren de todas tres órdenes, á los cuales me remito ; por 
1C& han tomado los oydores un arte no buena , que mandan sacar 
los tributos en tamemes donde hay algunas sierras, so color que 
los cabaUos no lo pueden sacar, y es muy falso, que no ay sier- 
ras tan agras en la nueya esp^ia que no andan caballos , y asi 
nto es ocasión y será que nunca los tamemes cesen que conqual- 
luier ocasión ó información hecha entre compadres dan provisión 
los oydores que saquen el tributo los yndios por veinte ó treinta 
leguas; de manera que lo que las bestias no pueden sufrir lo han 
le snfrir los naturales hombres: V. S. lo mande remediar de allá, 
^oe harto lo vozeo acá, y no aprovecha si de allá no viene muy 
Brtreehamente mandado. Vale in dno. jesu r."* presu/.— De mes- 
Ijtlan k veinte y cuatro de agosto de mil quinientos cincuenta y 
Cinco. — ^Bste pueblo de mestitlan está puesto en cabeza del Rey, 
j loe encomenderos yeban Ips tributos para que vea Y. S. las 
cosas de acá, si al Rey le falta favor, quánto más á estos desam- ' 
parados de todo auxilio. — de Y. S. R."* mínimo hijo, F. Nicolás 
de S. Paulo. 

Carta de Bemol Ifiaz del Castillo . dirigida á Fray Bartolomé 

de las Casas. 

ücistre y muy Reverendísimo Señor: — Ya creo que Y. S. no 
tena noticia de mí, porque según veo que escrito tres voces é jamás 
B abído ninguna respuesta, é tengo que no abrá Y. S. recibido 
ninguna carta , pues es verdad qne pocas semanas, sepan que es- 
bmdo con los padres dominicos en los pueblos de mi encomienda 
Sonde residen á la contina con prior ó con so prior con frey Pedro 
fe Ángulo, mentamos 6 tenemos pláticas de Y. S. R.^»* é algunas 
decimos que si viese la buena manera de cristiandad é poli- 



192 

cift qae ay en aquellos paeblos, é que Iob dominicos ee le> debe 
mucho por ello, 6 también ver las yglesias é ritos, omaraeotM^ 
niucicoa é cantores para el oficio divino, que otras de su arte no 
las ny en toda la provincia, y que después de dios todu se a de 
atribuir á los religiosos que en ella residen, ¿ son curas, que 
si V. S. lo viese agora, qué gozo teraia é cómo lo sabria decir 4 
su majestad é k esos señores del consejo de jndias en su nü. 
nombre, é digo también que V, S. me loaria muy dello como en I 
todas partes me loan y aun acá en la real audieucia; estos rcUgtiMM 
que lu suben para dar más excmplo á otros encomenderos qaal 
agan como yo, por todo lo qual doy muchas gracias ¿ uuc 
señor Jesucrista; esto sepa V. S. que lo digo porque sea 
tener noticia de mi é quaudo escribiere á los reverendos podres i 
Santo Domingo venga para niS alguna C4irta ó coleta para que «^ 
favorecido, siendo asy como digo , lo qual aliará por verdad ] 
que muy bien lo saben los señores oydores por vista de ojos loql 
aquí digo á V. S., y también ay necesidad 6 grande qu' 
tos señores. V. S. escriba otra, é queeu todo sea favorecí ..., 
que yo tengo á V. S. que me ara estas mercedes , cotao tul 
quesyel conoscimiento de tantos años ques más de qua 
años ú esta pni-tc, y demás dosto es lo que más le obligará , ci I 
■ muy yntima amistad que V. S. tenia con aquel tan valeroso cañ- 
ilero é de tanta virtud como fué mi señor el licenciado gut 
belazquez, deudo mío que era, y ¿un cercano, que aya santa] 
ría, que aobra cu escriblllo so me arrasan los ojos de agua, 
tanta pérdida pcrdi é la gran falta que ace siento agora, ps 
quél fué deste mundo no es razón que V. S. me falte ' 
cosas muy justas; é V". S. sabrá que un Francisco del \ u. 
unas tierras de un balderrama que compriiron de los cacique&j 
loa pueblos de mi encomienda, que se diqe san pedro é san JQM 
que están obra de quatro leguas cerca desta ciudad, é qtlaa'áoi 
las vendieron ellos no sabiaa qué cosa es caballerías, yo noj 
supe porque tuvieron secreto la cosa porque no lo estorbase 
creyeron los yndios que era para sembrar hasta trcinla anegksí 
trigo, é agora dcmándanles doce caballerías de tierra y loa oj 
res por la ¡guala se las dieron é aún algo más. é agora Iob 



193 

Unea é yndios de loa dichos paeblos no están por ello e alíegán que 
kw engasaron é qne no pueden vender las tierras de sus maci- 
g:aale8 ni del pueblo, é que quieren volver lo que por ellas les 
dieron, é que si costa a fecho el fator que ellos la pagarán con 
tal qne le den la mitad de lo que se coje de las tierras en este a&o, 
porque abrá nueve meses que se las vendieron é agora cojen una 
■ementera de trigo, é si quiere el fator todo lo que se cojere, que 
DO lea pidan la costa del arar de laa tierras, y esto se an quejado en 
eata real audiencia y lo de lo que más se quejan é que dellos más 
lo tienen por peor, que mandan algunas veces esta real audiencia 
ptv mandiamiento que le den yndios alquilados para las tierras be- 
neflciallas y áesta causa están tan mal con el fator, que le tienen 
tan mala voluntad que en viéndole se les quiebra él corazón, por- 
que pw sois malas obras se han despoblado de diez meses poco 
más ó. menos que! fator entiende con ellos más de veinte y cinco 
caías, é se ovieran ydo niás si yo é los dominicos no ovieran puesto 
lemedio en ello, porque cada dia lo dicen á estos señores oydores 
qnb no den yndio alquilado al fator , que se yrán los yndios al 
atonte porque verdaderamente ellos buscan alquileres de otros es- 
prikolea para la braza de tierras , y del fator dicen que aunque les 
hechen pesos que no yrán á sus tierras á trabajar; pues es lo bu." que 
agora escribe el mismo fator á esc real consejo de Yndias para 
qoe Ira den ciertas caballerías de tierras é yndios alquilados de los 
dSchoe pueblos y que les den por buenas la venta de lás tierras 
que dice aber comprado á los caciques, y, como digo, acá se Ua- 
■lan 4 engaño dello; é también sepa V. S. reverendísima, que por 
ana provisión que ovo traydo de su magestad para que le diesen 
tierras, se las dio el licenciado Cerrato, que en gloria sea. y luego 
como se las dieron las vendió, é agora, como digo, envia por más; 
pues que V. S. es padre y defen^r destos proves yndios é verdade- 
' lamente es como digo, suplico á V. S. que tenga manera como dello 
.«BÉ relación en el real consejo de Tndias y procure que escriban á 
«ta real audiencia que en bueno ni en malo tengan que dalle al 
''tMor ningún yndio alquilado, é que les oyan ó favorescan á los 
jnáiOB é que no les den más tierras en los términos destos pueblos 
ni eon qoatro leguas de ellos ; quien tiene cargo de solicitar lo del 
Tmo II. 13 



194 

(tttor es ochoa do loyando é martiu de ramoyn ú uo su caü&do i 
fator que se dice dolgadillo; y si V. S. fuere servido mand 
remediar, benga todo eucomeudadú al prior de santo domingo ó i 
fray pedro de ángulo para quél me lo dó, y dcmáa desto aiem- 
pre Y. S. encomieucle aquellos pueblos que mirea por su bieo al pt» 
dre prior ó al so prior ó á fray pedro de aogulo y les escriba á Y. i 
si esto quo digo, si es ansí y aun más cumplidaoieDte, é porquei 
que V. S. en todo me favorecerá á mí é á estos yndios, no esczib 
cu esto máasLuo que ay va esa carta para su católica y real 
gestad del rey, uuestro reñor. V. S. se la mande poaer ea susma- ' 
uoa y lea diga ú esos señores quando la leyeren, que V. S. ostixi 
presente si fuere servido, que luego lo remcdicu y den el de 
cho ¿ y. S.; agora quiero dar cuenta de mi vida y ea quo 
viejo y muy cargado de hijos, é de nietos, ó de muger moia,| 
muy alcanzado por tener probé tasación . soy regidor desta tí^ 
dad como V. S. sabe é agoró soy fiel ó executor por quel andia 
cía real me provej'ó dello por un año con botos que tuve para ello 
del cabildo, ó yo lo ago muy justametite 6 tengo buena fama deÜo. 
y la audiencia roal y el cabildo est¿n muy bíeu con mis cosa*, i 
acerca del oúcio, si Y. S. fuere servido do mandar ú 3U mageslod 
queme aga merced dello perpetuo, merced me baria; no e«cribo 
áeu magestad sobre ello que se me olvidó porque eó qtia d«o* 
do Y. S. pusiere la mano saldrá ello, sieudo justo como lo e»; jo 

prometo á Y. S. que si me lo que me agan esta merced de cn- 

bíar para ábitoa más de doscieutos pesos; porque sé que V. ? ' ■ 
ne necesidad , me atrebo á decir esto ó suplico k Y. S. qu' 
todo me favoresca. no ay más que suplicar sino que á los rereies- 
Jos padres fray rodrigo é fray juan de torres beso sus inaowé 
ú Y. g. rcvereudisima le de dios muchos a&os de vida eos bu 
arsobispado, amen. — de guatimala, veinte de febrero de mil qo 
nientos cincuenta y ocho años. — el que besa las muy reveread 
simas manos de Y. S. ilustre é reverendiaíma se&oria. Be 
Díaz del Castillo. 



Archivo lie iDdíu.—SbuancAS.— Secular.— Auitienci* do Gott^uuila.- 
y espedíante» dp poríonas soeulnrc* riel dlttriU) tío dlcht Audieucit. iü» i 



195 



1/ Btherendismo y muy magnifico señor y padre nuettro, el señor 
obispo de Chiapa en ciudad Real. * 

Beberendisimo y muy magnífico señor y padre nuestro: — ^La 
apracia de naesiro señor jesncristo sea siempre en el 'ánima de 
roestra señoría, amen: bien creo con razón me tema vuestra se- 
Koriapor mal criado en no aver rospondido , y sabida la causa no 
me culpará; yo escrivi y muy largo, avisando de lo que me pa- 
recía conforme á lo que vuestra señoría me escrivió , embié la 
carta al padre vicario para que la viese y embiasse ; después supe 
que no la embió y pues pienso ser yo el mensigero, no quiero ser 
largo: si mi parecer se tomara, desde la primera ora ya estuviera 
allá; agora embióme nuestro padre vicario y díxome que no pas- 
saMe de ciertos pueblos que son ocbo ó nuebe jomadas de essa 
ciudad ; escrito hé que vuestra señoría no puede salir de ay según 
yo 807 ynformado, por no tener con quién; passada la ascensión 
me parto, creo para entonces estará ya abierto el- camino para po- 
der pasar adelante, y si no , vuestra señoría con mucba brevedad 
se despache, porque le hallemos despachado, para que luego aoa 
bolvamos; van comigo estos caciques de teculutlan y si se cansan 
no podré dejar de detenerme y aguardar en el camino; mire vues- 
tra señoría que si vienen las aguas y no suffre dilación y essa es 
tierra firia y estos señores son de tierra caliente; y porque pienso 
que tengo de alcancar á vuestra señoría aun en casa no me alargo; 
Iniacaré un par de rocines prestados para en que vayan nuestro 
hermano Juan de Ecija, va á ber á vuestra señoría desterrado por 
amor de vuestra señoría, porque le quiso escribir; como él dirá, 
Cierto, todos le devemos muy mucho y vuestra señoría no menos; 
vuestra señoría le haga todo el buen tratamiento que Y. 8. sabe 
^oe merece: no se me ofrece otra cosa al presente sino rogar á 
aoestro dios tengan á V. S. de so mano. — oy lunes in rogationi- 



. * Deide esta página á la 306 se eocaentran en el legajo.— Archivo de In- 
4ha.—Patn>Dato.— Simancas.— ffistoria gmeral de Indias, por D. Fray Bartolomé 
Se la» CaHS , obispo de Chiapa.— Aüos 151fi á 1561 . 



¿«18, estas cartas Uevava , y pues ouestro hennaui? i-s primen) <ji 
yo ó luáá nyna y por tanto laa lleva. — iudigDO hijo y adbdlt 
de V. 8.. Fray Juan. 



Al ilustre y mwj Reberendlsimo Señor don fray bartolomé de tt 
casas, obispo de CIdapa. my señor en corU, de Juan Femt 

Rebolledo. 



Ilustre y Reverendisimo señor: — En la flota pasada de < 
escrevi á vuestra seüoria y di queuta do lo sucedido en e3ta tier 
después de nuestra llegada, y agurn escribo estu |)ara dar á tu 
tra señoría qoenta de algunas cosas queu la tierra e risto ¿eh 
pues quescribi la otra; sabrá V. S. quel goveruador alvar 
sosa fue á besitar á nata, ques ao pueblo deste rreyno dviiu« 
an quedado unos pocos de yodios de rrepartimieatos que seriij 
asta quince ó diez y seis repartimientos, en los quales 
podrá abcr asta setecientas ú ochocientas ánymas y estas i 
á sus encomenderos con servicios personales , porque en el 
pueblo de nata no ay tasación de tributos ny naoca lo Bvldor 
y á esta causa los pobres yndios se an ydo acabando y consa* 
micudo y se acabarán de consumir si no se les pone al^un 
medio; y aunque j'o e ymportunado y rogado al gobernador alw 
de sosa que lo rremediase y tasase los tributos que obiesea de i 
oo lo a querido acer escusándose con decir que de la mh 
los alió loa quiere dejar; y que pues no los tasó tributos 
clavijo, su antecesor, que tampoco quiere él azello, y ciertameúte 
eg lástima muy grande de los pobres naturales que eirbtm uy máí 
oy monos que negros , y no son también tratados y curados '"" "i 
ellos, y por que se y entendido que a sido nuestro señor serv. 
azer á V. S. padre y amparo destos pobres naturales, escrlli 
á V. S. para que por amor de dios vuestra señoría dé hi>rdi-ii 
como se ymbie probisíon particular a osta tierra en gran 
para que se tasen tributos on estos pobres yndios, y de todo pa 
se les quite á lus tmcúmfudaderus el servicio personal dellrvx. poi^ 
que de otra manera aseguro á vuestra señoría que de uv oa 



197 

tiios no ay una criatora sola dellos biba, y si se remedia de la 
manera que digo maltíplicarán y yrá adelante. 

To tengo en este pueblo de nata un rrepartimiento de yndios 
abrá doze 6 trece años, de los quales me e serbido como mys ve- 
cinos, querría descargar my conciencia y pagalles lo que me an 
serbido, y para esto les e comprado en cantidad de tres«nill pesos 
de ganados y otras cosas para que biban : querría apartallos de 
my servicio y ponellos en libertad para que bibiesen como hom- 
bres libres, y para ello ynbío una petición firmada de my nombre 
al consejo, cuyo traslado ba con esta para que vuestra señoría la 
bea. ¿ vuestra señoría suplico la faboresca y sea serbido que se me 
dé probision conforme á la dicha petición, y porque tengo enten- 
dido qaes cosecha de vuestra señoría azer siempre semejantes 
obras questa me encomiendo á vnestra señoría en ella, cuya ilustre 
7 muy- magnifica persona nuestro señor guarde y en servicio 
conserbe como los servidores de V. S. deseamos. — de nombre de 
Dios á 28'de Junio de 1554 años. — Besa, las manos de V. S. su 
■erridor; Juan Fernandez BeboUedo. 

En la cubierta hay el párrafo siguiente: «que luyando traya la'petition que 
«U carta dize.» (Hay «na rúbrica.) 



Al muy ihtMre y Reverendísimo Señor don frai bartolomé de las 

casas, (Mñspo de Chiapa y del consqo de su magestad, m el convento 

de san pedro mártir en Toledo, mi seíxor. 

Moy ilustre y Reberendisimo señor: — Suplico á ▼. ilustrisíma 

' tefiorla perdone mis ynportunas cartas, que como no tengo otra 

cosa en que entender y tan gran necessidad de hazer y negociar á 

loque vine: no puedo dezar de ymportunar á vuestra sañoría en 

i tanto que aquella provincia Careciese como carece de rremedio, 

'- cada que se ofreciere. Suplico á vuestra señoría me avise lo que le 

I parece que será bien que se haga; yo estoy en esta ciudad de gra- 

í* .Bada persuadiendo al padre fray Vicente á que vaya si quiere á 

I; yn y besar las manos á vuestra señoría, mas no sé si yrá. de la 

' . jd* de yndias bien se que es escusado porqae está tan casado con 



Ȗada que es cosa do espantar ; mucho holffara saber del pi^ 
drc fraí domingo dosancto thomás que su pensamiento en lo qti 
toca aquella provincia no lo entiendo; entiéndelo Dios que lobizd 
el an estnr en esta provincia, si por allá está suplico á vuesfr» 
señoría le mande se declare conmigo porque de mejor gana 
dexaró loa negocios que piensa aunque sé que en ello bago el i 
dever, mas por tirarme de pleytos y jnquietudes; acá me an cartt| 
Scado como an hecho presidente del consejo de yndins al conde ( 
palma, é rae holgado, y roáa consuelo rrecibiria si fuese verdad 
porque es amigo de la borden y en particular del padre fral dio 
8Ío de santis: suplica á V. señoría me arise si aprovechara i 
guua cosa mi yda á corto y quándo manda que vaya, porque 
espero otra cosa sino que vuestra s.* me mande al padre Trai i 
drigo: do vuestra s.* mis besamanos, y que le suplico encomie 
á dios aquella provincia: nuestro señor la muy ilustre y Beber 
dísima persona de vuestra señoría guarde y conserve en su sa 
servicio como sus servidores deseamos. — fecha á 16 de Jo 
de 1560 aftoa. — menor servidor de vuestra rebercndislma seíiorii" 
que sus ilustres pies y manos besa, frai francisco caravajiU. 



R"»». Señor, y co Cristo, padro nuestro; — Sea dios con V. 8. 
él sea loado , que nos traxo á doze religiosos con bien áestu { 
tes , de donde como hijo de V. S. soy obligado á Icescrebiry ti 
sar como á padre de todos; be bailado los yndios muy Cavoreeid 
del padre provincial y tomados muchos conventos; mas eo 
no me holgué , porque ay ocho 6 nueve conventos en suelo me 
cano (que no ticue) más de á dos fraylos, lo qual tienen por; 
conveniente por acá algunos, y como digo desto dixera de ot 
machas cosas que tocan al goviorno de esta provincia, en U 
quales ay muchas opiniones entre hombres graves y religlo 
por lo qnal es menester que V. S. nos baga enviar al p«dro 
antonio de Santo domingo, vicario general 6 h otro algooo. yt 
muy presto. Por acá an venido cédulas del rey en que vaat 
algún disfavor á los religiosos destas partes, allá envian mnc 
despachos por amor do dios lo favorcsca; todo como snete 
mi V. !;>., yo no sé que on de valer allá los papeles, especial! 



qae no envian hombre qne lo solicite. Las cátedras de theologia, se 
está asy. y no ay lección, y al maestro de S. augustia con estar 
libre de oficios tampoco lee; el provincial es provincial ; bien pu- 
diera enviar á V. S. información , y del Virrey parecer para el 
consejo qae me la diese la de theologia, mas paréceme que no está 
bien & mi hábito tratar de mi honra aunque yo no la quisiera, sino 
por mi necesidad : sé que si V. S. allá la negocia, que el Virrey se 
holgará mucho: como soy recien llegado , no sé que avisar á V. S. 
más de que nuestro se&or la reverendísima persona de V. S. 
tenga de su mano y engruese los dias de vida.— de mézico veinte 
y siete de Julio mil quinientos sesenta y uno. — al padre fray ro- 
drigo me encomiendo. — de V. R,"* S.» menor hijo, F. Pedro 
Oravia. 



Carta de Doña Aldoma de Saavedra, dirigida, al P* fray Bartolomé 
de las Casas, fecha en belalcázar á6 de mayo de 1562. 

Ünstrisimo y Reberendisimo Señor:— Dios dé á vuestra señoría 
machas y muy buenas pascuas y toda la salud que yo deseo para 
mi casa: esta es para besar las manos de vuestra señoría y dalle 
eaenta como á mi s^or y perlado que yo le devo agora y de an- 
tes, y no lo e hecho esto antes de agora porque e estado con mu- 
cha enfermedad después que juan de chaves quiso Dios llevár- 
melo, y después acá no me an faltado travazos, porque me truxo 
juan de chaves entre los suyos que an hecho de mí lo que an 
qnerido, especialmente de quien yo pensaba rescebir toda merced 
y qae mirara por mí y por mis cosas; y salióme todo al revés 
después que juan de chaves me faltó, y a cinco años que falleció, 
y un ermano que dexóno lo e visto entrar por esta casa dos veces 
ni áan mirar á mi puerta des que pasa por la calle; con dezalle 
Joan de chaves toda su hacienda, que fueron más de dose mili du- 
cados y de Su muger no se acordó, que ciertamente si de lo que 
me benia de derecho me pudiera quitar para dezárselo á su er- 
mano y á su sobrina, me lo quitara; ni aun se quiso acordar de 
una sobrina de las mias con ser también su sangre como mía, y 



200 

iun á alrarado le alcanzó por su parto, qae mili ducados 
padre ic luandó, se los roandó con duda, y para sacalloe alvarado 
de poder de los albuceas, lo sacó por tres eeuteacias y por provisión 
de Grunnrla, que le custó al pobre más de doscieatos ducadot d 
pleito que truso coa die^a de vargas, su ermaao, juan de chave*, 
y coQ el Tícario deata tierra que fueron sus aJTaceaa; ¿1 dtri 
á Vra. S. de toilo «sto larga cuenta, que á eso ba; a sido en '■ 
desdichado , él se casó y tiene tres h-joa, y se casó pobremcu'j. 
con una bija de uu oobre onrrado y de los mexores desti 
tierra, á su boluñtad se casó, que no dio cuenta á naide dello 
basta que lo tubo berho; yo le casava coa una deuda mtiy 
uo quiso, ¿1 se lo a bailado; bago saver á Vra. S. que le i 
corrido la fi'rtuna muy mal; él compró de los mili ducadoi 
mili ruvezas de sranado obpzuno y el año de sesenta y el deff* 
scnta y uno, como no llovió en todo el audalucia y estremi- 
dura , se perdió todo el ganado, que en verdad que quedan perdi- 
dos todos loa que tenían aus haciendas pn ganadoa, y al varado le 
iná» que por bida del siglo de juan de chaves que no le i ■' -^• 
cien envegas de todas mili; de manera que a quedado h^i 
])orque tenia toda su bazteuda en ^uado, que es el trato deiti 
tierra, y se yba bien y le dava buena nis&a, como si se axitn 
errado en olio, y está muy bien quisto eu este pueblo; todo»h&> 
zemos por él lo que podemos pop verle tan mojo y con tros crista* 
ras bor^e sin nins:un remerlio siendo hijo de un capitán tan bueno 
y tan baleriKSO, y qne sirvió muy bien al enperadoren su oficio, y 
como bueno dexó tres pueblos, y esto muy bien lo sabe Vr*. 8.; 
todoe^toy más, pues confesó á su padre y le ordenó aa tM* 
taincnto, y si el capitán alvarado legitimara á este mogo qnaiio 
se murió le quedaran á él todos los pueblos que su padre teoii 
en pero pues el rrey es tan cristiano y sus oydores rrestitulri» 
an alffo dcsto como hijo natural del capitán alvarado. y qas 
uo liexó otro, y pues el rrey lo hace, esto muy bien, espe^ 
cialmente con los hijos de los conquistadores y capita&cj i 
otros que sin conquistarlo ni serrillo lo dan, sino por vía de 
favor, y á otros mestiroa lo dan y an dado, y Vra. 8. lea br 
vorece harto . pues harto nxás lo merece (dvarado ; él ba é en 



& pedir al Rey que le restituya algo de lo que su padre 
oomo ¿ hijo de conquistador y capitau. eu Vra. S. lleva 
80 confianza: suplico á Vra. 8.* por amor de Dioe que le 
irreses en todo como cristiauo que es. y bable á los oydoros, 
que taoto Vra. S.» favoresce á los mesticos y naturales, 
ou aera que & alvarado le fuvoresca, pues Vra S.' conoació 
padre y aabe quién ea y c<5Lno sirvié & su Modestad, siquiera 
guo e3t¿ casado en Kspafia y con tres criaturas, y sólo yo 
{O confianza en Dios que Vra. S.' le faborescerá de arte que 
•e&ores le den algo en España con qué se sustente á sus 
y mu^r. y no lus deje desmán parados que no será rracon 
1q bará porque tieue muy buenos respeto como hijo de quien 
y los díaa que este moco estuvo en corte cuando Vra. S.* le 
oca el almirante de las Yndias. le balíó harto, que era muy 
y vino harto reposado. Del marqués de Gibraleou lleba 
fiíbor para efsa corte: suplico á Var. 8.' le favorcsca en 
en toda brebedad porque pieusan loa vecinos de esta tierra 
no To)ver4 h hazer vida con su muger ni criará á sus bijas, 
S. I« remedie y le favoresca porque no lo haga ; él lleba una 
aeioD hecha de acá, creo le será harto provecho, y otra puede 
ei) es» corte de onbres que an estado en Yndias y conocieron 
padre, y Vra. S.' lo sabe muy bien esto y más, y pues que el 
^tleoe co Vra. S.' toda confianza informando á Vra. S.* á los se- 
del Coosejo de Yndias será alvarado y muger y hijos remedia- 
,tengo que escribir más á Vra. S.* sino que toda mi casa 
Iclode Vra. S.' — Dios nuestro señor guarde la llustrísi- 
j Rcbereodlaima persona do Vra. 8.». como yo y toda mi casa 
íamoa. — fecho en belalcagar en 6 de Mayo de 1562. — quedo & 
ido de raestra señoría llustrisima. DoCa aldouza de Baavedra. 

AI ií."" Padre Fray Bartolomé de tas Casas, Obispo en la 
cork de España. 

R.*» Sor. y Cha. o Padre nuestro:— Jesucristo, nuestro señor 
coo Y. S.*: muchos aiioa a que no vemos carta de V. S., ni 
iseotiraoa que M vivo 6 puede lo que solia en los despachos de 



202 

loa negocios, y aparece qoe V. S. es muerto según cl hilo que la" 
de acá lleva; el Padre Fray Juan de Cepeda, que a estado eD 
esta tierra con nosotros in^ de ocho años , dará noticia de la per- 
dición de las cosas y del travajoso estado en que queda do naes< 
tro gran disfavor, de la turbación que queda en el pueblo dt 
Chiapay de todo lo demás; y si V. B. pudiere remediar «1^, 
guíelo el señor , y sino provea de paciencia para lo poco que 
queda de la vida; yo era de parecer que el rey se tomase tod» Iji 
tierra y sustentase de los tributos á los que le pareciese ; pero reo 
tan oprcsos y afligidos los que están en la coronal real , que jt 
lio osaré tomar pluma sobre el caso; ellos tienen por comeDili - 
ros á los tres oficiales, y por acusadores y padrastros á todo¿ n ? 
ministros de la justicia; ellos los más opresos, con tributos, yplo- 
guíese á Dios que fuese porque ol rey tuviese más; y sobre todo 
los comenderos nullo m." pueden entrar en los pueblos de su ea- 
comienda . y así los indios viven y los seSores ó alcaldes son ilgo. 
y en los pueblos del rey ponen un corregidor del rey que siempra 
los aflige ; dánlo doscientos pesos de los tributos . porque gras- 
gee con ellos y los saquen de las almonedas para así en lo qoe 
quiere, y con tantos escándalos y malos ejemplos, questo V, 6. 
sabrá quigá de otros. Ya yo estoy cansado de escrevir y no qoieio 
más tratar de nada, pues ningún remedio veo, sino que eatamoi 
opresos y perseguidos de las justicias por bol ver por lo qoe « 
de Dios y del rey , y por aver hecho más en esta para lo tempoesi 
que jamás frayles han hecho , en juutar pueblos, en hacer templo*. 
casas reales, mesones, fuentes, regadíos para sementeras ; y todo 
mal agradecido, si no nos espera más paga en el otro mubdo j 
la perdemos por nuestros pecados tniserabiliores sumus omnius ho- 
minibus. el Padre Fray Juan do Cepeda, como ya he dicho, daiij 
más larga relación porque lo a visto y es siervo de Dios y a trai 
jado mucho en este obispado, y aunque v¿ allá con cosas qoe 
le an ofrecido, sin falta bolverá á acabar la vida acá en esta i 
del señor; V. S. lo favorecerá para que buelva presto y nos tnj 
algunos bueuos despachos con que nos animemos á trabajar. Ja 
de Guzman está allá, y pesarnos a que se quede en esas tíe 
porque á nuestro juicio es el mejor cristiano que en estas avia; V. j 



203 

lo fororesca como á tal , y procure como el rey lo socorra y lo 
haga bolver. Por Juan Martínez e escrito veces ¿Y. S. , enrióle 
una cédula por losquales se dan acá poco, es hombre bueno y 
pobre, y á quien devemos mucho y el que más hace por los indios, 
llámase Juan Martínez de 1» Torre; digolo por si le enviare V. S. 
algo de lo que en otras e apuntado. Juan Pérez de Gárgara es 
buen hombre y provechoso en esta ciudad, sómosle amigo porque 
DOS cora en nuestras dolencias , envia dis que no sé qué recaudos 
á V. S., favoréscalo por amor de Dios y de los religiosos. Calvo 
es bueno, y de quien el rey se podría fiar y está al rincón en 

guayaca. To cada dia á la muerte, encomiéndeme Y. S. al 

señor , y el Padre F. R.« también , los quales plega á Dios vea yo 

en él cielo.— de nacntlan, dia de los inocentes, 1563. — ^hijo 

de y. S., F. Thomás de la Torre. 



Al flitty ilustre y Réberendisimo Señor el Obispo don fray bartholome 
de ¡as casas , del Consejo de su magetíad, etc., mi señor en corle^. 

Muy ilustre y réberendisimo señor: — ^To quisiera ser el correo 
que Ilebara tan buenas nuebas como estas serán para Y. S., y por 
tanto pido las albricias como á persona que tanta parte tíene en el 
pontificado, y es que el cardenal alezandre salió papa y se llama 
paulo quinto, esto avrá media ora que a salydo y este correo no 
ba asta cosa y con la priesa que vuestra señoría podrá pen- 
sar no diré más; Y. S. escrjbirá y dará el parabién que yo le daré 
la carta no más: nuestro señor déá vuestra señoría lo que yole 
deseo, amen. — de Roma, lunes 7 de Henero de 1566. — ^Muy ilus- 
tre y Réberendisimo Señor de Y. 8. — El padre ma.* besa las ma- 
nos á Y. S. y por la priesa no escribe; está muy gozoso con la 
ttoeba elección por ser grande amigo y religioso de la bor- 
deo. — Y. 8. perdone el papel, que no es poco que llebe el correo 
medio pliego. — El chantre de Chiapa. 



* Al porte dos Reatei y 68 maravedís. 



204 



Carla del Licenciado Ltbron de QüiTwnes al P.' Fray liarloto 
de las Casas, fecha en ñíégico, 10 de Junio de 68. 



RebercBdí.""" y muy ¡lastre señor: — Si do estabieta nq 
CODñado de la grao noticia práctica y esperieucia que Y. 8.* 
vcrendisiiaa tiene de las cosas destas partes, y maldades, fals 
des y testiinoQíos que en ellas ynventan y trat&o algunos 
nuestra nación, mayormente contra los executores de la real ' 
luntad en favor de los naturales; confuso y temeroso e>' 
diera V. 8,' más crédito á los en contra mí au mis «m.^^ 
esta residencia opuesto de que la realidad de verdad permite y 
mi inocencia en ellas obli^: pero pues Y. S.* sabe bien esUi 
cosas y las maneras de estas tierras, no sólo creo no daré cr 
& los cargos de residencia, pues ni de ellas ovo provan^a y : 
pasión ; poco colijirá la fuente por do uascen y vienen , paes de 
personas de g;ran crédito, abtoridad y valor abrá se idoyaíoriBado 
como be exercido mi oñcio así de oydor como de visitador , y ■=*" 
la causa de aber adquirido émulos y enemigos, aver prort: 
hazer el dever y cumplir las leyes nuevas y demás cédulas j 
provisiones con tanto cuidado y diligencia como el que máa eo 
ello aya puesto, y lo que be robado, cobecbado. adquirido, ptttí- 
ceseme bien en la capa , pues me es Dios testigo que si qai&íeD» 
tos ducados pudiera avcr en esta flota, me fuera aclamar arj ■ 
persona real de tanta injusticia y agrabios como en esta rcajd'.i. .- 
se me ha fecho, y con todo fuera pidiendo por Dios como me» 
aconsejado todos los Religiosos que de mis servicios tienen noti- 
cia; si oviera acabado de hazer unas probancas que cerca ¿- ~' 
residencia bago, y siendo Dios servido, yró en los primeros in. 
que después destos salieren del puerto, porqué no es razón, oí DtM J 
permitirá que tan buen serbicio se pague con tan mal galar ' • 
y que con falsedades y mentiras saquen tan gran Vitoria y ii^-.^ 
pho aquellos en quieu he «secutado justicia, para que de oy más 
no aya como no ay quien ossc hazerla ni cumplir la real voluntad, 
yo yré, si la muerte no me ataja, como digo, á bolber pir '" 
honra de Dios y serbicio de su magestad, y á seguir mi jusí 



jnformar cómo se guarda en esta tierra la leí divina y hamana. 

Proveyóse por abto en esta Real Audiencia que no debia bolber 

& exercer el oficio de oydor en el nuevo Reino de galizia; 6 

eterno Dios,^quién osara escrebir en carta por donde se a guiado 

eatos negocies I por si dios me da vida, dirélo á mi rei, facie ad 

f fiuies para me consolar y remediar lo passado; encomiéndame el 

^.- torrey que visite el marquesado y provincia de guaxaca y la mis- 

'- ' tela , como si bastase esto é traer gracia sin justicia y agrabio, 

: eomo es quitarme el oficio y mitigase mi dolor, pues si yo no hize 

el deber en lo pasado, cómo se me encomienda lo presente? y si lo 

f. hlxe, por qué soi suspenso? como si en el oficio de bisitador 

abiéirdoae.de hacer como es necesario y conviene para que Dios 

SB sirba y su magostad descargue su real conciencia y estos mi-^ 

~ Mrables sean desagrabiados no se Requiera tantas y más calidades 

~ de letras, ciencia, esperiencia y prudencia qué en el de oydor para 

_^ IcJBestrados : verdaderamente son menester más y* más, y de no 

', vnae procurado persona? que las tengan, ha redundado en algunas 

. viaitas qué se an fecho más dafio y ynconbinientes que provecho; 

^ 68 eierto que si acepto el exercer esta visita hasta qife se apresten 

, las naos, será porque yo ando corrido , afrentado y garrocheado 

¿ de qnantos émulos tengo del tiempo que visité en esta nueba es- 

k ptíUk, que fueron cinco años, y en ellos más de doscientos y treinta 

i- pueblos principales, sin otras muchas estancias, heredades de 

cacao y niinas, y porque no tengo una capa que me bestir ni que 

comer, como de ello es Dios verdadero testigo y los religiosos, 

donde como los más días y me estoy disimulando mi gran pobreza; 

.. yo creí que en esta abdiencia se rremediara lo mal que lo hizo 

|„ morones, el juez que me tomó la residencia, y he hallado acá poca 

mediana , y para que se vea este tósico de do nasce , pues por 

f carta no me atrebo á significar, lo suplico á V. S.' por servicio de 

¡f Dios trate con los señores de su real consejo de yndias , manden 

^ que se cmbien los votos que en esta abdiencia de méxico obo so- 

' bre no volbérseme el oficio de oydor , porque por ellos se colijirá la 

fectitod de justicia que en el casso ovo, y verá su magestad, 

ynformado, cómo van guiados por acá los negocios : yo le suplico 

asi á su magestad que en mi carta conviene que V.' S.' lo procure, 



porque importa muy mucho al serbicio de Dios y de sa magestad 
y mi jasticia, y es cosa que luego lo uiandaráo esos señores, por 
que es tan ynjusta y fatible. 

Querer informar & V.' S.' destos negocios de mi residencia por 
carta , seria gran publicidad y confusión ; remitolo á quando ea 
en persona lo pueda bazer, como dicho tengo. Suplico á V. S.* 
á mayor abundamiento, se me despache luego ana cédula pui 
que en persona vaya á seguir mi residencia; porque acá uo se me 
ponga algún impedimento, porque, cierto, á algunos no les e«tati 
bien mi ida ni se holgarán eu ella; podrlanmelo estorbar y yrope- 
dir, porque será para ello parte; y hasta que yo llegue no se bea 
la residencia, porque dado que se pueda entender, según va en* 
marañada y mal ordenada, y ¿ nadie más va ó importa la brebe- 
dad que á mi, pues estoi paupérrimo, sin oficio, sin honra, may 
agrabiado, y sóbrame jasticia para queiarme y pedirla ante U 
Real persona , y porque con el Reberendo padre fray francisco de 
mena. Comisario general del orden de san francisco, que fué i 
esos reinos; en la flota pasada escrebl á V. S.' largo, y lo enblé 
ciertos testigos , aunque pocos en comparación de lo mucho que 
avia sobre mi residencia, y yo espero yr en brebe; no alargo mis 
de certificar á V. 8.» que es grande el desengaño que allá ay de 
las cosas desta tierra, y aun de los ministros de justicia de ella, 
e quod laler liam ni S(^. nuestro señor, la muy ilustre y reberea- 
disima persona de V. S.* guarde, y con abmento de vida j estada 
prospere, y en su serbicio conserbe como sus servidores 
mos. — deméxico, 16 de Junio de 68. — Rebercndisimo y mi 
ilustre señor; besso las reberendisimas manos á V. 3.', su mi 
verdadero serbidor , Lebrón de Quiñones, Licenciado. 



APÉNDICE XXI. 



. ^ 



> 



i 



» \ 




BREÜISSIMA RELACIÓN 



'RUYGION DE LAS INDIAS 



COLEGIDA POR BL OBISPO 



FRAY BARTOLOIÉ DE LAS GASAS 6 CASllIS 

Bl U mn BE SiCTO DOMINGO 



AÑO 1552. 



(50 hojas en 4.*, signadas a-^.) 



II. u 



ARGIENTO DEL PRESENTE EPITOME. 



odaa las cosas qae han acaescido en las Indias desde so 
TiUoso descubrimiento, y del principio qae á ellas fueron 
toles para estar tiempo alguno; 7 después en el proceso 
inte, hasta los dias de agora, han sido tan admirables y tan 
leibles en todo género, á quien no las vido, que parece haber 
tlado y puesto silencio, y bastantes á poner olvido á todas 
tas, por haza&osaa que fuesen, en los siglos pasados se vieron 
eron en el mundo. Entre estas son las matanzas y estragos 
entes inocentes , y despoblaciones de pueblos , provincias y 
is que en ellas se han perpetrado, y que todas las otras no de 
ye espanto. Las unas y las otras refiriendo á diversas perso- 
)ue no las sabian, el Obispo D. Fray Bartolomé de las Casas 
saus , la vez que vino á la Ciorte después de fraile, á informar 
mperador, nuestro señor (como quien todas bien visto habia), 
asando á los oyentes con la relación de ellas una manera de 
sis y suspensión de ánimos, fué rogado é importunado que 
•tas postreras pusiese algunas con brevedad por escrito. El 
izo, y viendo algunos años después muchos insensibles hom- 
que la cobdicia y ambición ha hecho degenerar del ser hom- 
, y sus faciuorosas obras traído en reprobado sentido, que 
M)nteuto3 con las traiciones y maldades que han cometido, 
«blando con esquisitas especies de crueldad aquel orbe, im* 



212 

portonaban al Rey por liceocia y aatoridad para tornarla 
cometer, y otras peores (si peores pudiesen ser), acordd preset 
esta summa, de lo que cerca de esto escribió al Priucipe, núes 
señor, para que su Alteza fuese en que se lea denegase; y pa 
cióle cosa conveniente ponella en molde , porque su Alteza 
leyese con más facilidad. T cata es la razón del siguiente Epitoi 
ó brevísima relación. 



PIN DBL ARGUMENTO. 



PRÓLOGMD 

OBISPO DON FBA.T BARTOLOMÉ DB LAS CASAS Ó CASAU8, 
A BL MUT ALTO T MUT PODEROSO SBÑOR BL PRÍNCIPB 
DB LAS BSPAÑAS, DON P^LIPB, NÜBSTBO SBÑOR. 



Hoy Blto é may poderoso S^or: 

Como la Providencia divina tenj^a ordenado en su mando, qne 
a dírecion 7 cOmun vitalidad del linaje humano, se coniítl- 
«flen en los reinos j pueblos, Reyes, como padres y pastores 
^añ los nombra Homero), y, por Qon8igaiente.'sean los más 
lies y generosos miembros de las repúblicas: ninguna dubda de 
ectitud de sus ánimos reales se tiene, ó con recta razón se debe 
er; qae si algunos defectos. Documentos y males se padecen 
sllas, no ser otra la causa sino carecer los Reyes de la noticia 
ellos. Los caales, si les contasen con sumo estadio y vigilante 
rtía estirparian. Esto parece haber dado á entender la Divina 
riptura en los proverbios de Salomón: Rex qui iedet in iolio 
\áí, dissipat omne malum' intuitu ato. Porque de la innata y 
nal virtud del Rey, asi se supone (contiene & saber) que la 
Ida sola del mal de su reino es bastantísima para que lo disipe, 
ue ni por un momento sólo en cuanto en si faere lo pueda su- 
. Considerando, pues, yo (muy poderoso Señor) los males y da- 
, perdición y jactaras (de los cuales nunca otros iguales ni 
«jantes se imaginaron poderse por hombres hacer) de aquellos 
08 y tan grandes y tales reinos, y, por mejor decir, de aquel 
lUmo y nuevo mundo de las Indias, concedidos yenconiea- 
Of por Dios y por su Iglesia á los reyes de Castilla para que 



Be loa rigiesen y gobernasen , convertíeseu y i pirn-ii 
y espiritualmente, como hombre que por cincuentn hhos j mas 
experieucia. siendo en aquellas tierras presente los he Tisto co- 
meter; que coastáudole á vuestra Alteza algunas particoluw 
hazañas de ellos , do podria contenerse de suplicar á su Magestad 
con instancia importuna, qae oo conceda ni permita las qoe los 
tiranos ioventaron . prosiguieron y bao cometido, que llaman coo« 
quistas. En las cuales (si se permitiesen) han de toruarse khiictt. 
pues de si mismas (hechas contra aquellas indianas gentes, ps- 
ciflcas. humildes y mansas que anadie ofenden) son iaicotí, 
tiránicas, y por toda ley natural , divina y humana condenada, 
detestadas y malditas, deliberé por no ser reo, callando, de lu 
perdiciones de ánimas y cuerpos iuQnitas que los tales perpetra- 
ran, poner en molde algunas y muy pocas que los dias pasad» 
cole0 de innumerables que con verdad podría referir, para qiu 
con má^ facilidad vuestra Alteza las pueda leer. 

Y puesto que el arzobispo de Toledo , maestro de yueatn Ai* 
teza, siendo obispo de Cartagena, me las pidió y presentó á Ta«- 
tra Alteza: pero por los largos caminos de mar y de tierra qat 
vuestra Alteza ha emprendido, y ocupaciones frecuentes realecqa»] 
ha tenido, puede haber «ido que, ó vuestra Alteza no las lejd, i 
que ya olvidadas la^ tiene, y el ansia temeraria y irracional de I 
que tienen por nada indebidamente derramar tan inmensa copíl 
de humana sangre, y despoblar de sus naturales moradores y po*] 
aeedorcs, matando mil cuentos de gentes, aquellas tierras grasdif 
simas, y robar incomparables tesoros; crece cada día Itapot 
nando por diversas vías y varios fingidos colorea que se 
concedan ó permitan las dichas conquistas (las cuales no se 
podian conceder sin violación de la ley natural y divina, y 
consiguiente pravísimos pecados mortales, dignos de terribles 5_ 
eternos suplicios), tuve por conveniente servir á vuestra Altexa ( 
este sumario brevísimo , de muy difusa historia quo de los estr 
y perdiciones acaecidas se podria y delwria componer. Suplico 
vuestra Alteza lo resciba. y lea con la clemencia y real bonJg 
dad qae suele las obras de sus criados y servidores, que pe 
meute por sólo el bien publico y prosperidad dol estado real i 



215 

1. Lo cual, visto y entendida la deformidad de la injusticia 
aquellas gentes inocentes se hace, destruyéndolas y des- 
oldólas sin haber causa ni razón justa para ello, sino por 
i cudicia y ambición de los que hacer tan nefarias obras 
den: vuestra Alteza tenga por bien de con eficacia suplicar 
uadir á su Magestad que deniegue á quien las pidiere tan 
.3 y detestables empresas, antes ponga en esta demanda 
ú, perpetuo silencio, con tanto terror, que ninguno sea 
dende adelante ui aun solamente se las nombrar. Cosa es 
nuy alto se&or) conveníentisima y necesaria para que todo 
ulo de la corona real de Castilla, espiritual y temporalmente 
o prospere y conserve y haga bienaventurado. Amen- 



BREVÍSIMA RELACIÓN DE LA DESTROYGION DE LAS INDIAS. 



Descabríéronse las Indias en el año de mil y caatrocientos y 
OTenta y dos; fuéronae á poblar el año siguiente de criSklanos 
ipa&oles, por manera que há cuarenta y naeye años quefueh>n 
días cantidad de especióles; y la primera tierra donde entraron 
ara hecho de poblar, fué la grande y felicísima isla Española, 
[He tiene seiscientas leguas en tomo. Hay otras mny grandes é 
Dfinitu islas al rededor por todas las partes de ella, que todas 
■tiban , y las vimos las más pobladas y llenas de naturales gen- 
M> indios . dellas, que puede ser tierra poblada en el mundo. La - 
lem firme , que éatá de esta isla por lo más cercano doscientas y 
iineaénia leguas , poco más , tiene de costa de mar más de diez 
nÜ legaas descubiertas, y cada dia se déScabre más; todas llenas 
«nnoana colmena de gentes, en Id que hasta d lAo de .cuarenta 
r DDO se ha descubierto , que parece que puso Dios en aquellas 
ittras todo el golpe ó la mayor cantidad de todo el linaje ha- * 
nano. Todas estas universas y infinitas gentes , á toto género crió 
Hosloa más simples, sin maldades ni dobleces, obedientisimaa, 
idellaimas á sus señores naturales y á los. cristianos, á quien sir- 
'Qt'más humildes, más pacientes, más pacificas y quietas: sin 
BDCiUas ni bollicios, no rixosos, no querulosos, sin rancores, sin 
dios, sin desear venganzas que hay en el mundo. Son asimesmo 
ki gentes más delicadas , flacas y tiernas en complicion , y que 
lióos pueden sufrir trabajos, y que más fácilmente mueren, de 
Mlquiera enfermedad; que ni hijos de principes y señores, entre 
MOtroB criados en regalos y delicada vida, no son más delicados 
■e ellos , aunque sean de los que entre ellos son de linaje de la* 
ndorea. Son también gentes paupérrimas, y que menos poseen 
I quieren poseer de bienes temporales, y por esto no soberbias, 



218 

no ambiciosas, no cubdiciosas. Sa comida es tA), quo la 
Sautos padres en el desierto no parece haber sido má« estrecha i 
menos dcleytosa ni pobre. Sus vestidos coinunmente soa cd coe^ 
ros, cubiertas sus vergüenzas; y, cuando mucho, cübreniie con nju 
manta de algodón, (\\ie será como rara y media ó do* varM 
de lienzo en cuadra. Sus camas son encima de unaestertl, j 
cuando mucho, duermen en unas como redes coln;adaa<^ueeDleQ< 
gua de la isla i<;.spañola Human hamacas. Son eso mismo de U 
pios y desocupados y vivos entendimientos . muy cap^oes y 
ciles para toda buena doctrina, uptiaimos para recibir nue 
santa fe católica y sor dotados de virtuosas costumbros, y 
que menos impedimentos tienen para esto que Dios crió eD 
mundo, y son tan importunaa desque una vez comienzan k 
noticia de las cosas de la fe para saberlas y en ejercitar loi i 
cramentos de la Iglesia y el culto divino , que dig;o verdad 
han menester los religiosos para sufrirlos ser dotados por Dloi^ 
don muy señalado de paciencia; y. Analmente, yo heoidodedri 
muchos seglares españoles de muchos afios acá, y mucha< vo 
no pudieudo negar la bondad que en ellos ven: cierto, estas gto- 
tes eran las méis bienaventuradas del mundo si solamente oonó* 
cieran áDios. En estas ovejas mansas y do las calidades susixil- 
chas, por su hacedor y criador asi dotadas , entraron los es 
* desde loego que las conocieron, como lobos y tigres y 
crudelisimos de muchos días hambrientos. Y otra cosa no 
hecho de cuarenta años ¿ esta parte hasta oy , y oy en este dls I 
hacen, sino despedazarlas, matarlas, angustiarlas, aúigirlt 
atormentarlas y destruirlas por las extrañas y nuevas y Tarias.j 
nunca otras tales vistas ai leídas y oidas maueras de crudd 
de las cuales algunas pocas abajo se dirán, cu tanto grado. q4 
habiendo en la isla Española sobre tres cuentos de únlmai 
vimos, no hay oy de los naturales do ella doscientas 
La isla de Cuba es quizá tan luenga como desde Vul..,.x».. . 
Roma; está oy qnasi toda dcspúi)Iada. La isla de San Juan y I 
de Jamayca , islas muy grandes y muy felices y graciosas . 
has están asoladas- Lai^ islas de los Lucayos que >-■:' 
ñas 4 la Española y á Cuba por la parte del Norte*. , 



ita con las que llamabau de Gigantes y otras Islas grandes y 

leas, y que la peor de ellas es más fértil y graciosa que la 

lerta del Rey de Serilla y la más saoa tierra del mundo, en las 

lea habla más de quiníeut&s mil ánimas; no hay oy una sola 

ifitnra. Todas las mataron trayéndolas y por traerlas á la isla 

fepañola, después que veian que se les acababan los naturales de 

U- Andando un navio tres años á rebuscar por ellas la gente 

le había , después de haber sido vendimiadas porque un buen 

pia no se movió por piedad para los que se hallasen convertir- 

y ganarlos á Cristo, no se hallaron sino once personas, las 

Jes yo Tide. Detraij más de treinta islas que están en comarca 

la isla de San Juan , por la misma causa están despobladas j 

lidas. Seráu todas estas islas de tierra más de dos mil leguas, 

todas catán despobladas y desiertas de gente. De la gran 

írra firme somos ciertos que nuestros españoles, por sus cruel- 

ics y nefandas obras, han despoblado y asolado, y que están 

Iloj desiertas, estando llenas de hombres racionales más de diez 

loa mayores que toda EspaDa, aunque entre Aragón y Portu- 

I en ellos, y más tierra que hay de Sevilla á Jerusalem dos veces, 

le son más de dos mil leguas. 

Daremos por cuenta muy cierta y verdadera que son muertas 

los dichos cuarenta años, por las dichas tiranías é infernales 

de los cristianos, injusla y tiránicameate , más de doce 

jrítos de ánimas , hombros y mugeres y niños, y en verdad que 

). sin pensar engañarme , que son más de quince cuentos. 

Doa maneras generales y principales han tenido los que allá 

pasado, que se llaman cristianos, en estirpar y raer de la haz 

'ñe la tierra aquellas miserandas naciones. La una por injustas, 

teles, sangrientas y tiránicas guerras. La otra después que 

muerto todos los que podrían anhelar 6 sospirar ó pensar en 

kd , ó en salir de los tormentos que pndecen, como son todos 

58 señores naturales y los hombres varones (porque comunmente 

dejan en las guerras á vida sino los mozos y mugeres) opri- 

|éodoles con la más dura , horrible y áspera servidumbre en que 

hombres ni bestias pudieron ser ouestas. A estas dos ma- 

raa de tiranía infernal se reducen y se resuelven ó subalternatt 



Cd 



220 

como á géneros todas las otras oiversM y varías de uaóiu «qn 
lias gentes, que son inñnitas. 

La causa por que han muerto y destruido tantss y talos y tu 
infinito nCimero de ánimas, los cristianos, ha sido solamcate 
tener por su ña último el oro y henchirse de riquezas en ■( 
breves dias y subir á, estados muy altos y sin proporción de 
personas (conviene á sabor) por la insaciable cudicia y &vak 
que han tenido , que ha sido mayor que eu ol mundo ser pod 
por ser aquellas tierras tan felices y tau ricas , y las gentes 
humildes , tan pacientes y tan fáciles á sujetarlas . 4 laa caí 
DO han tenido más respecto ni de ellas han hecho más cuenta 
estima (hablo con verdad por lo que sé y he visto todo el dio 
tiempo), 00 digo que de bestias (porque pluguiera 4 DiM 
como á bestias los hobieran tratado y estimado). pero coiapj 
méuos que estiércol de las plazas. Y asi han corado de sos.; 
y de sus ánimas, y por esto todos loa números y cuentos 
han muerto sin fe y sin sacramentos, Y esta es una muy 
y averiguada verdad, que todos, aunque sean los tí miití-' 

dores, la saben y la confiesan., que nunca tos indi)- * i<i lu^ 

lodifls hicieron mal alguno á cristianos, áutes los tuTteroo, 
venidos del ciclo, hasta que primero, muchas veces, babi( 
recibido de ellos ó sus vecinos muchos males, robos, me 
violencÍBü y vejaciones de ellos mismos. 



DE LA ISLA ESPAÑOLA. 



En la isla Es^afiok. que fué la primera, como decimos, doa 
entraron cristianos y comenzaron los grandes estragos y pttálA 
eiones de estas gentes , y que primero destruyeron y dei^poblarooa 
comenzando los cristianos á tomar las mugerea á hijos 4 los iai 
para servirse y para usar mal de ellos, y comerles sus comld 
que de sus sudores y trabajos sallan; no coütentátidoso cod 
que los indios les dab&a d&8U gr^do, conformo á la facultad qu 
cada uno tenia, que siempre es poca, porque no suelen * 
de lo que ordinariamente han menester y haceo con poc¿ .... 



1?21 

lo que basta para tres casas de ¿ diez personas cada una, para 

mea, come ud cristiano y destruje en ud dia, y otras muchas 

terzas y violencias y vejaciones que les hacían, comenzaron & ea- 

jder los indios que aquellos hombres no debian de haber venido 

cielo. Y alj^uQOS escondían sus comidas, otros sus mugeres y 

jos, otros huyanse á los montes por npartarse de gente de tan 

y terrible conversación. Los cristianos dábanles de bofetadas 

i podadas y de palos . hasta poner las manos en los señores de los 

leblos. Y lle»ó esto á tanta temeridad y desvergüenza, que al 

nyor rey señor de toda la isla, un capitán cristiano le violó por 

^erza su propia muger. De aquí comenzaron los indios á buscar 

leras para crbar los cristianos de sus tierras; pusiéronse en 

que son harto flacas y de poca ofensión y resistencia y 

&noa defensa (por lo cual todas sus guerras son poco más que 

k juegos de cañas y aun de niños): los cristianos con sus caba- 

1 . y espadas y lanzas comienzan á hacer matanzas y crueldades 

las en ellos. Entraban en los pueblos, ni dejaban niños, ni 

¡ojos, ni mugeres preñadas ni paridas que no desbarrigaran y 

¡ian pedazos , como si dieran en unos corderos metidos en sus 

riscos, fiacian apuestas sobre quién de una cuchillada abria el 

ibre por medio, ó le cortaba la cabeza de un piquete, ó le 

;ubria las entrañas. Tomaban las criaturas de las tetas de 

madres por las piernas, y daban de cabeza con ellas en las 

98. Otros daban con ellas en ríos por las espaldas, riendo y 

^rlando y cayendo en el agua decian, «bullis cuerpo de tal; » otras 

ituras metian en la espada con las madres juntamente, y to> 

cuantos delante de si hallaban. Hacían unas horcas largas 

»e juntasen casi los pies á la tierra , y de trece en trece , á ho- 

y reverencia de nuestro Redentor y de los doce Apóstoles, 

lióodoles lefia y fuego los quemaban vivos. Otros ataban 6 

)au todo el cuerpo de paja seca , pegándolo fuego , así los que- 

iban. Otros y todos los que querian tomar á vida cortábanles 

tbas manos , y de ellas llevaban colgando y dicianles : « andad 

cartas o (conviene ¿ saber), llevad tas nuevas á las gentes que 

iban buidas por los montes. Comunmente mataban á los seño- 

y uobles de esta manera: que hacían unas parrillas de varas 



222 

sobre horquetas, y atáb&nloB en ellas y poníanles por debajo fueg 
manso, para que poco á poco, dando alaridos en aquellos tor 
tos desesperados, se les salían las ánimas. 

Una vez vide que, teuiendo en las parrilllas quemándose! 
6 cinco principales y señores (y aun pienso que había dos 6 < 
pares de parrillas donde quemaban otros), y porque daban ma 
grandes gritos y daban pena al capitán ó le impedían el va 
mandó que los ahogasen; y el alguacil que hera peor que 
dugo que los quemaba (y sé como se llamaba, y aun sus parieotei 
conocí en Sevilla), no quiso ahogarlos ; antes les metió con 
manos palos en las bocas para que no sonasen , y atizóles el fn^ 
hasta que so asaron despacio como él quería. Yo vide todas) 
cosas arriba dichas , y muchas otras infinitas. T por que toda] 
gente que huir podía se encerraba en loa montes y aubia ¿ l»i" 
sierras, huyendo de hombres tau inhumanos, tan sin piedad^ 
tan feroces bestias, estirpadores y capitales enemigos del lie 
humano, enseñaron y amaestraron lebreles, perros bravi 
que en viendo un indio le hacían pedazos en un credo, y meyd 
arremetían á él y lo comian que si fuera un puerco. Estos 
hicieron grandes estragos y carnecerías. y porque algunas fe 
raras y pocas mataban los indios algunos cristianos, con js 
razón y santa juáticia, hicieron ley entre si, que por un ctiat 
que los indios matasen, hablan los cristianos de matar cien íadJS 



LOS REINOS QUE HABÍA EN LA ISLA ESPAÑOLA. 



Habia eu esta isla Española cinco reinos muy grandes pr 
pales y cinco reyes muy poderosos, á los cuales cuasi ol»e<lecia 
todos los otros señores, que eran sin número, ptiestoque ali 
señores de algunas apartndas provincias no recunociau supcr 
de ellos alguno. El un reino se llamaba Magua, la última síU 
aguda, que quiere decir el reiuode la vega. Esta vega es de 
más insigues y admirables cosas del mundo, porque dura oche 
leguas do la mar del Sur á la del Norte. Tiene de ancho cío 
leguas y ocho hasta diez , y sierras altísimas de una parle y 



223 

btran en ella sobre treinta mil ríos y arroyos, entre loa 
)on los doce tan grandes como Ebro y Duero y Guadalqui- 
odos los ríos que vienen de la una sierra, que está al Fo- 
que son los veinte y veinticinco mil, son riquísimos de 
1 la cual sierra ó sierras se contiene la provincia de Cibao, 
te dicen las minas de Cibao, de donde sale aquel señalado 
.0, en quilates, oro que por acá tiene gran fama. El rey y 
le este reino se llamaba Guarioner. Tenia señores taa 
3 por vasallos que juntaba uno de ellos diez y seis mil 
18 de pelea para servir á Guarioner, y yo conocí algunos 
I. Este rey Guarioner era muy obediente y virtuoso y na- 
mte pacíflco, y devoto á los reyes de Castilla, y dio ciertos 
i gente, por su mandado, cada persona que tenia casa, lo 
le un caxcabel lleno de oro, y después, no pndíendo hen- 
se lo cortaron por medio y dio Uena aquella mitad porque 
os de aquella isla tenian muy poca ó ninguna industria de 
sacar el oro de las minas. Decía y ofrecíase este cacique 
T al rey de Castilla con. hacer lisa labranza que llegase 
a Isabela, que fué la primera población de los cristianos, 
t ciudad de Santo Domingo , que son grandes cincuenta 
porque no le pidiesen oro, porque decia, y con verdad, 
lo sabían coger sus vasallos. La labranza que decia que 
§ yo que la podía hacer y con grande alegría, y que valiera 
rey cada año de tres cuentos de castellanos, y aun fuera tal 
isara esta labranza haber en la isla hoy más de cincuenta 
>s tan grandes como Sevilla. 

)ago que dieron á este rey y señor tan bueno y tan grande 
honrrallo por la muger, violándosela un capitán, mal cris- 
el que pudiera aguardar tiempo y juntar de su gante para 
ie, acordó de irse y esconderse sola su persona, y morir 
ido de su reino y estado á una provincia que se decia de 
aallos, donde era un gran señor su vasallo. Desde que lo 
1 menos los cristianos no se les pudo encubrir: vany ha- 
erra al señor que lo tenia, donde hicieron grandes matan- 
uta que en ñu lo hobieron de hallar y prender, y preso 
lenas y grillos lo metieron en una nao para traerlo á Cas- 



2^ 

tilla. La cual se perdiü en la mar, y coa él se ahoguroo mac 
cristianos y grao cantidad de oro , entre lo cual peroció el 
grande que era como una hogaza, y pesaba tres mil y seiscientoi 
Castellanos, por hacer Dios vengranza de tan grandes ínjusí 

El otro reino se decia del Marien , donde agora es el y 
real al cabo de la vega, hacia el Norte, y máa grande qae ti 
reyno de Portugal; aunque, cierto, harto m&s felice y digno it 
ser poblado, y de muchas y grandes sierras, y tuiuaa de oro; 
cobre muy rico, cuyo rey se llamaba Guacauagarl, la dltl 
aguda, debajo del cual babia muchos y muy graudes 9«ifiorM,( 
loa cuales yo vide y conocí muchos , y á In tierra de éste fui 
mero á parar el Almirante viejo que descubrió las Indias, ali 
recibió la primera vez el dicho Guacanagarl, cuando descubrid! 
isla con tauta humanidad y caridad, y á todos los cristianos (^ue( 
él iban, y les hizo tan suave y gracioso recibimiento, y so 
y aviamiento (perdiéndosele allí áuo la nao en que iba el 
rante) que en su misma patria y de sus mismos padres na 
pudiera recibir mejor. Esto sé por relación y palabras del mis 
Almirante. Este rey murió huyendo de las matanzas y cruch 
des de los cristianos ; destruido y privado de so estado, pvr 1 
montes perdií^o. Todos los otros señores, subditos suyos, mu 
en la tiranía y servidumbre que abajo será dicha. 

El tercero reino y se&orío fué la Maguaua; tierra también l 
mirable , sanísima y fértilísima , donde agora se hace la mejnr i 
car de aquella isla. El rey del se llamó Caonabo, •'■ 
y estado, y gravedad, y ceremonias de su servicio, 
los otros. A éste prendieron con una gran sutileza y maldadti 
taudo seguro en su casa. Metiéronlo después' en ua navio] 
traerlo á Castilla, y estando en el puerto seis navios par* M 1 
tir . quiso Dios mostrar ser aquella con las otras grande íoiquli 
y injusticia, y envió aquella noche ooa tormenta que honj 
todos los navios , y ahogó todos los cristianos que en ellos ( 
donde murió el dicho Caonabo cargado de cadenus y griUoa.1 
este señor tres 6 cuatro hermanos muy varoniles y esfor 
como él ; vista la prisión tan injusta de su hcrm-nno y 
las desrtrucciones y matanzas ()ae los cristianos en los otroal 



225 

ician, especialmente desde que supieron que el rey, su herma- 
, era muerto, pusiéronse en armas para ir á acometer j vengarse 
los cristianos ; van los cristianos ¿ ellos con ciertos de caballo 
ae es la más perniciosa arma que puede ser para entre indios), 
hacen tantos estragos y matanzas, que asolaron y despoblaron 
mitad de todo aquel reino. 

El cuarto reino es el que se llamó de Xaragua , este era como 
meollo ó médula , ó como la corte de toda aquella isla ; excedía 
t la lengua y habla ser más polida , en la policía y crianza más 
denada y compuesta en la muchedumbre de la nobleza y ge- 
jrosidad , porque había muchos y en gran cantidad señores y 
obles, y en la lindeza y hermosura de toda la gente á todos los 
tros. El rey y sefior del se llamaba Behechio, tenia una hermana 
ne 86 llamaba Anacaona. Estos dos hermanos hicieron grandes 
erricios á los reyes de Castilla, y Inmensos ben^ñcios á los cris- 
tuoB, librándolos de muchos peligros de muerte; y después de 
mierto el rey Behechio , quedó en el reino por señora Anacaona, 
kqoi U^ó una vez el Grobernador que gobernaba esta isla , con 
Mwta de á caballo y más trescientos peones, que los de caballo 
■loe bastaban para asolar á toda la isla y la tierra firme; y lle- 
tironse más de trescientos señores á su llamado seguros , de los 
Saales hizo meter dentro de una casa de paja muy grande los 
Uás señores por engaño , y metidos les mandó poner fuego y los 
{oemarou tívos. A todos los otros alancearon y metieron á espada 
Bon infinita gente, y á la señora Anacaona, por hacerla honra, 
ihorcaron. T acaescia á algunos cristianos , ó por piedad ó por cu- 
^tíA, tomar algunos niños para mampararlos no los matasen , y 
pQBianlos á las aucas de los caballos, venia otro español por detras 
t pasábalo con su lanza ; otro, si estaba el niño en el suelo, le cor- 
laba las piernas con la espada. Alguna gente que pudo huir de 
iMatan inhumana crueldad, pasáronse á una isla pequeña, que 
fkll cerca de alli , ocho leguas en la mar , y el dicho gobernador 
Ipodenó á todos estos que allí se pasaron , que fuesen esclavos 
l^oe huyeron de la carnicería. 

i El quinto reino se llamaba Higuey ; y señoreábalo una reina 
niqa que se llamó Higuanama. A ésta ahorcaron , y fueron inflni- 

Toio II. ir> 



226 

tas las pentes que jo \iáe quemar vitas, y dMf 
mentar por diversaa y nuevas maneras de muerte y 
hacer enrlavos toJos loa que & vida tomaron; y porque 
las particulüridadea que en estas matanzas j perdiciooc 
llns gentes ha habido, que en muchH escritura no podr 
(porque, en verdad, que creo que por mucho que dijese] 
explicnr de mil partes una), sólo quiero eu lo de asj^ue 
dichas, concluir con decir j añrrnar que , en Dio8 y ei 
Ciencia, que teiig'o por ciorto que para hacer todaa las 
y roaldiiilos diclifis , y las otras que dejo y podri 
máa CBuxa loe indios, ni tuvieron más cul]a qi , 
tener un convento de buenos y concertados .relifirloaoa 
los y matarloa, y los quo de la muerte quodnson vivos 
en perpetuo captiverio y servidumbre de esclavos. Y tiiási 
que basta que todas las mucliedumbros do gentes de aquelli 
fueron muertas y asoladas, qae pueda yo creer y cooje 
coniotierou contro los cristianos un solo pecado ' " ¿^ 
punible por hombres, y los que solamente son r> 
como son los deseos de veng-anza, odio y rencor que {md 
aquellas gentes contra tan capLUiies enemigos como le 
los cristianos, estos oreo que cayeron eu muy pocas pe^ 
los indios, y oran poco ra&s impetuosos y rig'urosoa. f>or j 
experiencin que du ellos tengo , que de uiilos ó mucha 
6 doce nfios; y sé por cierta y infalible ciencia, que los 1 
vieron siempre juatisima guerra contra los cristiano», yj 
tiauos uua ni ninguna nunca tuvieron justa contra la 
antes fueron todas diabólicua ó injustísimas, y mucha j 
de ningún tiniuo se puedo decir del niuudo v ^.^ rnisn 
de cuBJitus hnn houho eu todas la» Indias. 

Después de acabadas las guerras y muertos en elinsi 
hombres . quedatido comunmente los manct-toa, y ntl 
niños, repurtiórunius eutrc si, dando á uno treinta, & otro I 
á otro ciento y doscieutos. según la gracia que catla uc 
znbíi con el tir«uo mayor, que docinu giiljernadur. y aaf 
dos & cada cristiano, dnbausclos cou esta culur ijau loseni 
las cosas de la fo católica , siendo couiuumento todos di 



• 227 . 

y hombres crueles, avarísimos y viciosos, haciéndolos caras de. 
&nimas. Y la cara 6 cuidado que de ellos tuvieron fué enviiír los 
(ombres á las minas á sacar oto , que es trabajo intolerable: y 
las mugeres ponían. en las estancias, que son granjas, á cavar 
jas labranzas y cultivar la -fierra,, trabajo para hombres muy fuer- 
tes y recios. No daban álos unos ni á las otras de comer sino 
yerbas y cosas qué no tenian sustancia , secábaseles la leche de 
las tetas á las mugeres paridas , y asi murieron en breve todas ' 
° "íiu .criaturas , y por estar los maridos apartados , que nunca veian 
lá las mugeres, cesó entre ellos la generación, murieron ellos en 
• las minas de trabajos y .bambre , y ellas en las estancias 6 granjas 
de lo mismo; y asi se acabaron tantas y tales multitudes de gen- 
-tes de aquella isla , y asi se pudiera haber acabado todus las del 
-mondo. Decir las jGargas:'que les echaban de tres y cuatro arrobas, 
-y los llevaban ciento y doscientas leguas, y los mismos cristianos 
•e hadan llevar en hamacas, que son como redes, á cuestas de 
'los indios', porque siempre usaron de ellos como de bestias para 
' eargas. Ténian mataduras en los hombros y espaldas de las car- 
^'gas, como muy matadas bestias. Decir asimismo los azotes, palos, 
'bofetadas, pu&adas, maldiciones y otros mil géneros de tormen- 
tos que cu lus trabajos les daban, en verdad, que en mucho tiempo 
- ni papel no se pudiese decir, y que fuese para espautarlos hom- 
bres. Y es de notar que la perdición de estas islas y tierras , se 
eomeozaron á perder y destruir desde que allá se supo la muerte 
de la serenísima reina Doúa Isabel , que fué el año de mil quinien- 
tos y cuatro, porque hasta entonces sólo en esta isla se habiau 
destruido algunas provincias por guerras Injustas, pero no del 
lodo; y estas, por la mayor parte, y cuasi todas, se le encubrieron 
.6 la reina, porque la reina, que aya santa gloria, tenia grandí- 
simo cuidado y admirable celo á la salvación y prosperidad de 
~ aquellas gentes, como sabemos los que lo vimos y palpamos con 
nuestros ojos y manos los ejemplos de esto. Débese de notar otra 
' legla en esto: que en todas las partes de las Indias donde han ido 
. j pasado cristianos, siempre hicieron en los indios todas las cruel- 
dades susodichas, y matanzas y tiranías, opresiones abominables 
en ariucllas ino<íente9 gentes, y afm'lian muchos más y mayorps. y 



228 

más nueras maucras de tormentos^ y m&s crueles siempre fue 
porque los dejaba Djos m&s de golpe caer y derrocarse oa 
bado juicio 6 sentimiento. 

DE LAS DOS ISLAS DE SAN JUAN Y JAMAYHA. 

Pasaron k h ¡ala de Sau Juau j á la de Jatn: era 

unfiís huertas y unas colmenas), el año de mil y quín I' .. (j<í»e, , 
los españoles con el fin y propósito que fueron á la Española; lotj 
cuales hicieron y cometieron los grandes insultos y pecados auso>3 
dichos, y añadieron muchas, señaladas y ^raudísimas cruvldt''] 
des. más mataudo, y quemando, y asando, y echando 4 
bravos; y después oprimiendo, y atormentando, y vcjaodo col 
minas y en los otros trabajos, basta consumir y acabar 
aquellos infelices inoceutea que habiu en las dichas dos ícJmi 
de seiscientas mil ánimas, y creo que más de un cuento, j' 
hay hoy en cada una doscientas personas, todas perecida! sIdí 
y sin sacramentos. 

DE LA ISLA DE CUBA. 

El año de mil y quinientos y unc« pasaron á la isla de Culs,] 
que es, como dije tan luenga cómodo Valladolidá Roma (do 
habiu p^raudes provincias de gentes), comenzaron y acabaron detll^ 
menerns susudichus, y mucho más y más cruelmente. Aquiacaeck 
ron cosas muy señaladas. Un cacique y señor muy pnucijm!, 'i"*' 
por nombre tenia Hatuoy , que so babia pasado de la IsJa 
á Cuba con mucha de su gente, por huir de las c:.V 
inhumanas ubraa de los cristianos; y estando en .i _ ü <ltj 

Cuba, y dándote nuevas ciertos indios que pasaban L ella los ( 
tiiinDS, ajimló mucha 6 toda su gente, y díjoles: «yasabpfsconwj 
so dice que los crislianas ¡lasaa acá, y tenéis experiencia cuí1é*J 
han piirado á los señores fulano, fulano y fulano, y aquellas gvft'l 
ttts df Hayti (que os la Española), lo mismo vioueu áhaceraoU] 
¿sabéis quizá por qué lohacen?» Dijeron: «no. sino porque son dpí*1 
natura crueles y malos.» Dice él, *^(* 1^ hacen por sólo t.^<t. sio^'i 



239 

tíPiíen «n Dios á quleij ellos udorau y quieren mucho, y 

, por hftberlo de nosotros para lo adorar líos trabajan de sojuxjar y 

IOS matan. « Tenia cal^ sí una cestilla llena de oro en joyas y dijo: 

[•veis aquí el Dloa de los cristianos, haf^ámosle si os parece Arcy- 

38 (que 800 bailes y danzas) y quizá le agradaremos, y lea man- 

lará que no nos hao;aa mal.» Dijeron todos á vocea: «bien es, bien 

ps.s Bailáronle delante hasta que todos socansarou; y <Iespuesdicr el 

ífior Hntuey: «mlrá, comoqniera que sea, si loguardainoa, para 

icÁrnoslo al fin nos ban de matar, echémoslo en este rio.o Todos 

rotaron que así so hiciese, y así lo echaron en un rio i»rande que 

lili estaba. Esto cacique y señor anduvo Bít'rapre huyendo de los 

os desde que llegaron ú aquella isla de Cuija, como quien 

9cia. y defendíase cuando los topaba; y al finio prenrlie- 

jo, y sólo porque huia de gente tan inicua y cruel, y se defendía 

[do qaicD lo quería matiir y oprimir hasta la muerte, ü sí y á toda 

M gente y generación . lo hubieron vivo do quemar. 

Atado al palo decíale uu religioso de San Frnncisco , santo 
raroo , que alli estaba , algunas cosas de Dios y de nuestra fe ; el 
jual nunca las habi.'i jnraús oido, lo que podin bastar aquel po- 
juilh tiempo que los verdugos le daban, y que si quería creer 
]ud1o que le decía que iria al cielo, donde había gloria y eterno 
ieí^canso , y si no, que habia de ir al infierno á padecer perpetuos 
íruicntos y penas. B!l, pensando uu poco, preguntó al religioBo si 
Ibttti cristianos al cielo, el religioso le respondió que si, poro que 
|ban los que eran bueuos, Dijo luego el 'cacique sin más pensar, 
lue oo queda ól ir allá sino al infierno, por no estar donde estu- 
rtcscu, y por no ver tan cruel gente. Esta ís la fama y honra que 
9t y nuestra fe ha ganado con los cristianos que hau ido á las 
Indias. Una vez, salióndonos á recibir con mantcniañentos y ro- 
llos diez leguas de un gran pueblo, y llegados allá nos dieron 
cantidad de pescado, y pan y comida con todo lo que más 
pudieron : súljitamente se les revistió el diablo á los cristianos, y 
letcD á cuchillo en mi presencia (sin motivo ni causa que tuvie- 
feeo) más de tres mil ánimas que estaban sentados delante de 
aoBOtro3, hombros, y mugercs y niños. Alli vide tan grandes 
Erucldndes. que nunca los vivos tal vieron ni pencaron ver. Otra 



▼oz, desde bá pocos diaa, envió yo inensagerosrwoifnnuiaoíji 
no temiesen, k todos los ecQores de la proriucia de la H>b 
porqur tenian por oídas de mi crédito . que no Be ausentaaea t 
que nos sajiosen á recibir, que no se les haría mal uing: 

que de las matuiizuB pasadas estaba toda la tierra ueoii 

esto hice con parecer del capitau; y llegados á la provincia 3«lí* 
rouuoá ¿ recibir veinte y un se&orcfl y caciquea , y > 
¡irondióel capitán, quebrantando el seguro qiie30 Irs Ii;. 
y los queria quemar vivos otro dia. diciendp que eni \m>:u. jmj 
aquellos segures al^un tiempo habían de hacer al^un mal. Vid 
cu muy ^ran trabajo quitarlos de la hoguera, pero al Qn s«i 
paran. Después que todus los indios de la tierra destu i«li '"'«' 
puestos en la servidntnbre y calamidad de los de la 1 
viéndose morir y perecer sin remedio, todos comenzaron nocii 
huir á loa montes, otros á ahorcarse de desesperad os, ; 
bause maridos y mu;,'eres y consigo ahorcaban los hijos, 
crueldades de un español muy tirano (que yo eouoci) ae ahotnH 
ron tnás de doscientos indios; feneció de esta iimner* infloltl| 
gente. Oficial del rey hubo en esta isla <|ue le dieron de rcpaiU-i 
ujícnto trescientos indios, y al cabo de tres meses habino rantrnl 
eu los trabajos de lau minas los doscientos y set(!nta, qutúotel 
quedaran de todos sino treinta, que fué el diezmo. D' 
dieron oli'os tantos y más, y también los mató, y dábaí; 
mataba, hasta que se inurió y el diablo le llevó el alma. En \iti\ 
ó cuatro meses, estando yo presente, ^murieron de h»i' 
llevarles los padres y las madres 4 las minas, m&s de 
niños. Otras cosas vide espantables; después acordaron de Ir ti 
montear los indios que estaban por los montes, donde bicieml 
estragos admirables, y así asolaron y despoblaron toda ai^ndli] 
isla , la cual vimos agora poco bá . y es una gran lástima y wo*' 
pasión verla yermada y hecha toda ana soledad. 

DE Lk TIBRRA. FIRME. 



El aíio de mil y quinientos y catorce pasó á la tierra ílrnMUul 
lafelice gobernador, crudelLsimo. tirano , sin alguna piedad oi ioo] 



231 

como un instrumento del faror divino, muy de pro- 
poblnr eu aquella tierra coa mucha ^ente de españoles: 
y aunque algunos tiranos habían ido á la tierra ñrme, que habfaa 
robado j matado, y escaalaiizado mucha ^eiito. pero había sido 
IjUa costa de la ruar, salteando y robando lo que podían. Mas éste 
^^pcedíó á todos los otro? que antes del hablan ido, y á los de todas 
las islas, y sus hechos nefarios á tod&'3 las abominaciones pasadas 
no «ólo h la costa de la mar, pero praades tierras y reinos despo- 
y mató, odiando inmensas gentes que en ellos había á los 
leroos. Este despobló dosde muchas leguas urriba del Uarien, 
ítael reino y provincias de Nicarag^ua. inclusive, que son más 
qaitiicntas leguas, y la mejor y más folien y poblada tierra 
se croe haber cu el mundo; donde había muy muchos grandes 
lores, infinitas y gmados poblaciones, grandísimas riquezas do 
orque hrtsta aquel tiempo ca ninguna parte habia parecido 
tierra tanto, porque aunque 'le la isla li^pafiíjla 30 habia 
icliido caai (España de oro, y de más fino oro. pero babia sido 
cotí los ludios de las ontraQas de la tierra de las minas 
chai*, donde, como se dijo, murlerou. Este gobernador y su 
jte inventó nuevas maneras de crueldades y de dar tormentos 
indios porque descubriesen y les diesen oro; capitán hubo 
I.Í6Ü ima entrada que hizo por mandado del , para robar y 
entes, mató sobre cuarenta mil ánimas, que vida por 
lojoB un religioso de San Francisco que con él iba, que se Ua- 
fcbu Fray Francisco de San Komau. metióadolos á espada , que- 
idolos vivos y echáudolos á perros bravos , y atorraeiftándolos 
diversos tormentos; y porque la ceguedad perniciosísima que 
ipre han tenido basta hoy los que han regido las ludias en 
Sspuner y ordenar la conversión y salvación de aquellas gentes, 

Écual siempru hau pospuesto (con verdad se dice esto) en la 
a y efecto, puesto qun por palabras hayan mostrado y colorado 
iftimulado otra cosa, ha llegado á tanta profundidad que hayan 
iginado, y practicado, y mandado que se les hagan á los in- 
9 requertmiontos que Tengan á la fe, 7 á dar la obediencia á 
JOB royes de Castilla, si nó qae les harán guerra á fueoro y á 
Moere, y les matarán y les captlrarán , etc. Como si el Hijo de 



232 

Dius que murió por cada uno de vUos , liubieru eti su lev uianiUil!< 
cuntido dijo: Juntes docete omncs gcutcs, que se hiciesen rcqucn- 
inieutoB á loa luñeles puciñcos y que tieueu sus tierras |iropift», ;j 
si no tu recibiüSúu luó^o sin otra prodicacion y doctrina, jal m\ 
so diesen asimismo ftl seíiorio del rey quo nimctt oyeron ai tííti 
especial toen te, cuya gente y moQ3a<coros soa tau crueles, 
despiadados y tan horribles tiranos, perdiesen por el r' 
hi hacienda ylastiorras, la libertad, las mug^erca c L, - . 
todas sus vidas, quo es cosa absurda y estulta, y dlgoa del 
vituperio, y escarnio y iofleruo. Asi que como llevase aqu^j 
y malaventurado gobernador instrucción que hicii.'so los 
roquorimientos, para más justiflcnrlos, siendo ellos de sS 
absurdos, irraclonables é injustisimoB, mandaba 6 los ladrunM(|H 
enviaba, lo hacían cuando acurdnba» do ir (i saltear y robar alg 
pueblo de quo tenian noticia tener oro, estando los ludJoeceaa 
pueblos y rasas »3guros; ¡banso de noche los tristes eqia&^h 
salteadores hust» medía legua del pueblo, y ftUl aquella i 
entro si mismos apregonaban ó leían el dicho rcqr 
cieudo: «cnciques y indios de esta tierra firme, de 
cemos os saber que hay un Dioa, y un Papa, y un rey dvCntlO 
que 03 señor de estas tierras, venid luego á lo dar In 
cia etc., y «i 00, sabed que os haremos guerra, y roa;... -._,., 
captivareraos , ote. » Y al cuarto del alba, estando loa InooeDb 
durmiendo con sus raugeres ó hijos, daban en el pueblo ponte 
fuego alas casos, que comunmente erau de paja, y quen 
vivos loB niños y mugeres, y muchos de los demaa ¿tute 
acordasen matábanlos que queriau, y los que tomaban 4' 
mataban á tormentos porque dijesen de otros pueblos (1> 
más oro de lo que allí hallaban, y los que ro8tNban li'. 
por esclavos; iban después, acabado 6 apagado el fuego, khatt 
ol oro que había eu las casas. De esta manera y en estos obraai 
ocupó aquel honibre perdido con todos los malos cristianos qa 
llevó, desde el año de catorce hasta el nüo do veinte y ooo^ 
veinte y dos, enviando on aquellas entradas cinco y seis j 
criado*», por ]os cuales ln duban tantas partos fnlleodo da lai 
lo cabia por capitán general) do iodo d oro. y p^rla.'; . v i.>íi 



233 

io mbnbnn , y dv los esclavos que hacia. Lo mismo haclaü los 

jiales del rey, enviando ca^ia uuo los mus mozos ó criados que 

Ja; y el Obispo primero de aquel reino enviaba tumbiüü sus 

(«dos, por tener su parte en aquella ^raugoria. Más oro robaron 

aquel tiempo de aquel reíuo (ii lo que yo puedo juzfíar) de uu 

Ilion de castellanos , y creo que me acorto, y uo so hallará que 

kviaroD al rey sino tres mil castellanos de todo aquello robado, 

|niÚ3 gentes destruyeron de ochocientos mil ánimas. Los otros 

iuos ñ:obornadore8 que allí sucedieron hasta el año de treinta 

[tres, mataron y consintieron matar con la tiránica servidumbre 

le á las g'uqrraá sucedió los que restaban. 

Entro lullnitaa maldades que éste hizo y consintió hacer el 
bmpo que gobernó fué , que dándolo uu cacique ó señor de su 
luutad, ó por miedo '(como más es verdad), nuevo mil caste- 
^008, no contentos con esto prendieron al dicho señor, y álanlo 
in palo sentado en el suelo, y extendidos los pies póucnle fuego 
líos porque diese roas oro, y él envió á su casa y trajeron otros 
mil castellanos, túrnnulc á dar tormentos, y él no dando más 
porque no lo tenia ó porque no lo quería dnr, tuviéronle de 
fuella cnauera hasta que los tuétanos lo salieron por las plantas, 
[*sl inarió. Y destos fueron Infinitas veces las que á señores 
Ltaroa y atormentaron, por sacarles oro. Otra vez, yendo á sal- 
ir cierta capitanía de españoles, llc^arou á un monte donde es- 
recogida y escondida, por huir de tan pestilenciales yborri- 
M obras de los cristianos, mucha gente, y dando de súbito 
jre ella tomaron setenta ú ochenta doncellas y mugeres, 
lertos muchos que pudieron matar. Otro dia juntáronse muchos 
ios, y iban tras los cristianos peleando por el ansia de sus 
igeres y hij.is, y viéndose los cristianos apretados uo quisieron 
It«r la cabalgada sino meten lus espadas por las barrigas de Ins 
jiuchachas y mugeres, y no dejaron de todas ochenta una viva. 
I iodios que se les rasgaban las entrañas de dolor, daban gritos 'y 
;ian: a¡hu malos hombres, crueles cristianos, alas y ras matáis!» 
llamnn cu aquella tierra á las mugeres, quasi diciendo, ma- 
las mugeres señal ea do abominables y crueles hombres bes- 
A. diez ó quince leguas de Panamá estaba ua grau señor 



que ie llamaba Paria , y muy rico de oro ; fueron &Uá lo 

tianoa y recibiólos como bí fueran hermanos suyos, y pr 

capitán cincuenta mil castellanos de su voluntad; el capttanylo 

cristianos, parecióles que quien daba nquelia cantidad de su gr 

que debia de tener mucho tesoro (que era el fin y cousudo 

BUS trabajos), disimularon y dicen que se quieren partir, y torcí 

al cuarto dúUalba y dan sobre seguro en el pueblo, quénnala 

con fueg-Q que pusieron; mutarou y quemaron mu ' 

robaron cincuenta ó «CHenta mil caateliauos otros . , 

aedor encapóse, que uo le mataron 6 preudierou, Juntó precto líl 

más gent<J qu(; pudo, y á cabo de dos 6 tres diaa al- 

tjanos que llevaban sug ciento y treinta ó cuarenta Ui,, 

y da en ellos varonilmente y mata cincuenta cristiano» 

todo el oro , escapándose los otros huyendo y bien herido»- t*»- 

pues tornan muchos cristianos sobre el dicho cariquo, y taoikr ' 

fi él y ú infinita de su Rente, y los demás pusieron y matar 

la ordinaria servidumbre. Por manera que do hay hoy vestí 

aeüai de que huya hiibido alli pueblo ni hombre n;i 

treinta leguas llenas de geute de señorío- Destas uu . . 

las matanzas y perdiciones que aquel misero hombre con suctnal 

pañia ea aquellos reinos (que despobló) hizo. 



DE LA PROVINCIA DE NICARAGUA 



£1 año de mil y quinientos y veinte y dos ó veinte y tres pué 
este tirano á sojuzgar la felicísima provincia de Nicaragua, ¿ 
cual , entró en ella en triste hora. Desta prüvincia, ¿quién i 
encarecer la felicidad, sanidad, amenidnd y prosperidad 
cuencia, y población de g'eute suya? Era cosa verdadrrameni 
admiración ver cuan poblada de pueblos, que cuasi durabaa tres J 
cuatro leguas en luengo , llenos de admirables frutales que QiQ* 
saba ser inmensa la gente. A estas gentes (porque era la tic 
Uaná y rasa, que no podian esconderse en los monte», y dele] 
ca.que con mucha angustia y diñcultnd osaban dejarla, por 
cual sufrían y sufrieron grandes porsec aciones, y cuanto It» 



236 

leible toleraban las tiranías V serTidambre de los cristianos, y 
arque de su natura era gente muy mansa y pacifica) hizoles 
quel tirano con sus tiranos compañeros que fueron con él , todos 
Mque á todo el otro reino le habían ayudado á destruir, tantos da- 
os, tantas matanzas , tantas crueldades, tantos captiveríosy sin 
isticias que no podria lengua buena decirlo. Enviaba cincuenta 
fl caballos, y hacia alancear toda una provincia mayor que el 
ondado de Rusel Ion, que no dejaba hombre ni mugor, ni viejo ni 
iQoá vida por muy liviana cosa, asi como porque no vaoian tan 
cesto ásu llamado, ó no le trabian tantas cargas de mahiz, que es 
1 trigo de allá, 6 tantos indios para que sirviesen á él ó á otro de 
M de su compañía. Porque cOmo era la tierra llana no podía huir 
« los caballos ninguno ni de su ira infernal. Enviaba españoles 
.hacer entradas, que es ir á saltear indios á otras provincias, y 
legaba llevar á los salteadores cuantos indios querían de los pue- 
i¡m pacíficos y que les servían. Los cuales echaban en cadenas, 
Nffqae do les dejasen las cargas de treS arrobas que les echaban 
. eoestas. T acaeció vez, de muchas que esto hizo, que de cuatro 
BÜ indios no volvieron seis vivos á sus casas, que todos los de- 
aban muertos por los caminos. T cuando algunos cansaban y se 
ñapeaban de las grandes cargas , y enfermaban de hambre y tra- 
•jo y flaqueza, por no desensartarlos de las cadenas les cortaban 
•wla collera la cabeza, y caía la cabeza á un cabo y el cuerpo á 
tío; véase qué sentirían los otros. B asi, cuando se ordenaban se- 
ntantes romerías , como tenían experiencia los indios de que 
ioguno volvía, cuando salían iban llorando y suspirando los 
idios, y diciendo, aquellos son los caminos por donde íbamos á 
Brrir á los cristianos; y, aunque trabajábamos mucho, en fin vol- 
hmonos á cabo de algún tiempo á nuestras casas, y á nuestras 
ngeresy hijos; pero agora vamos sin esperanza de nunca ja- 
ái volver ni verlos, ni de tener más vida, una vez porque quiso 
Mor nuevo repartimiento de los indios, porque se le antojó (y 
B dicen que por quitar los indios á quien no quería bien y 
■loa á quien le parecia), fué causa que los indios no sembrasen 
It sementera , y como no hubo pan , los cristianos tomaron á 
t indios cuanto mahiz tenían para mantener á si y á sus hijos, 



236 



lo cual murieron rte hambre miis do veinte 6 
mas; y acaeció raupfer mular su bija para comerlo, de 
Como los pueblo» que tcDiau era» todos y una muy Rraclo* 
cada uno. como se dijo, aposentáronse en ellos loscrUtlii 
uno en el pueblo que le roprirtian (úcouio dicen el!o«)ti> 
daban, y hncja en él aua iikbrnnzns mnntiíniúndosc délas 
pobres de los indios, y así les tomaron sus particulares < 
liprcdades, de que se mniitenian. Por inaiiernquct i ' i 
les dentro de sus roisraüs casna todos los indios. ; 
luugeres y uifios, y 4 todoi» hacen quo les girvau oociil 
sin holj^uiizn; hasta los niño?, cuan presto pticilon teñen 
pió9, les ocupnban en lu quo cada uño puede hacer, y méai 
puede, y asi los bao consumido y Cúiisuincn lioy los puco* 
restado, no teniendo ni dejándoles toucr casa ni c^osa pro 
cual aún exceden á ]üh injusticiaa en este género que ea 
Bola se hacían. Hun fatigado yoprt-so y sido cansa de bu 
rada muirte de muchas gentes en esta provincia, Imciénd 
var la tablazón y madera dt- treinta leguas al puerto pm 
navios y enviarlos á buscar miel y cera por loa montea 
los comen los tigres ; y han cardado y cargan oy las rau(ti 
fiadas y paridas como á bestias. La pestilencia mi» bWf 
principalmente hn asolado aquella provincia, ha aidofai 
que aquel gobernador diú á los espaíioles para p«dlr M 
los caciques y señores do los pueblos. Pedían cadacuatn 
meses, ó rada vez que cada uno alcanzaba la gi- 
del dicho gobernador, al cacique clnquenta esclav. .. r 
de que si no los daban lo bubia de quemar vivo 6 echar á h 
bravos. Como los indios comunmente no tienen esclavos, 
mucho un cacique tiene dos ó tres ó cuatro, ibnn loa 9cfi( 
au pueblo y tomaban lo primero todos los huérfanos, y 
pedían ñ quien tenia dos hijos uno, y á quien tres dos, ; 
manera cumplía el ciiclque el numeró que el tirano le p« 
grandes alaridos y llantos dol pueblo, porque son las gtn 
m&8 parece que aman h sus hijos. Como esto se hacia tanta 
asolaron de.'»de el afi^ do veinte y tres hasta el año | 

todo aquel reino, porque anduvieron seis ó siete 



237 

38 al tracto llevando todas aquellas muchedumbres de indios á 
.er por esclavos al Panamá y al Perü, donde todos son muer- 
Porque es averiguado y experimentado millares de veces, que 
üdo los indios de sus tierras naturales luego mueren más fácil- 
te, porque siempre uo les dan de comer y no les quitan nada 
m trabajos, como uo los vendan ni los otros los compren sino 
trabajar. Desta manera han sacado de aquella provincia indios 
os esclavos, siendo tan libres como yo, más de quinientas mil 
las. Por las guerras infernales que los españoles les han be- 
f por el cautiverio horrible en que los pusieron , más han 
rto de otras quinientas y seiscientas mil personas hasta oy, y 
w matan. En obra de catorce años todos estos estragos se han 
lO. Habrá oy en toda la dicha provincia de Nicaragua obra 
oatro ó cinco mil personas, las cuales matan cada dia, con los 
icios y opresiones cotidianas y personales , siendo (conío se 
I Qoa de las pobladas del mundo. 



DE LA NUEVA ESPAÑA. 

Ed el aüo de mil y quinientos diez y siete se descubrió la 
va España, y en el descubrimiento se hicieron grandes escán- 
M en los indios y algunas muertes por los que la descubrie- 
. En el año de mil y quinientos y diez y ocho la fueron á robar 
matar los que se llamaban cristianos, aunque ellos dicen 
van á poblar ; y desde este año de diez y ocho hasta el dia de 
que estamos en el año de mil y quiuientos y cuarenta y dos, 
?clx>3ado y llegado á su colmo toda la iniquidad , toda la in- 
icia, toda la violencia y tiranía que los cristianos han hecho 
■s Indias, porque del todo han perdido todo temor á Dios y al 
y se hau olvidado do sí mismos. Porque son tantos y tales los 
agos y crueldades, matanzas y destrucciones, despoblacio- 
«robos, violencias y tiranías, y en tantos y tales reinos de 
;nn tieri'u ñrme, que todas las cosas que hemos dicho son 
la en comparación de las que se hicieron ; pero aunque las di- 
n&oe todas, que son infinitas las que dejamos de decir, no son 



238 

comparables, cien DÚmero ni en gravedad, i las que deade el didio 4 
año de mil y quÍQieutos y diez y ocho se bau hecha y perpetnda 
hasta este diay a&o de mil y qultíientoB y cuarenta y dos; yojcs<| 
este dia del mes de Setiembre se hacen y cometan las mksgnre 
abomiuables. Porque sea verdad la re^la que arribo pusimue. 
siempre desde el principio han ido creciendo en majorea de 
ros y obras infernales. A^ii que, desde la entrada de lo av 
paha, quo fué á diez y ocho de Abril del dicho año de diei] 
hasta el a&o de treinta, que fueron doce años enteros, da 
lus mataiizus y estrao^os quo las sangrientas y crueles m&c 
espadas de los españules bicicrou coutinuacneute en cuatn>cieD 
y cincuenta leguas eu torno cuasi do la ciudad de Méjico y á i 
rededor, donde cabrán cuatro y cinco grandes reinos tan gnni 
y harto más felices que España. Estas tierras todas eran las i 
pobladas y llenas de ffcutes. que Toledo, y Sevilla, y Valladoll 
y Zaragoza juntamente cou Barcelona, porque oo hay tú hu 
jamás tanta población en estas ciudades cuando tníis poblad* 
estuvieron . quo i>ios puso y que había eu todas las dichu Ift 
guas, que pura andarlas eu torno so bau de andar más dc oilj 
ochocientas leguas. Más han muerto los españoles dentro de 
doce aüos dichos eu las dichas cuatrocientas y cincuenta h 
á cuchillo y á lauzudas. y quemáudolos vivos, mugeres y , 
y mozos y. viejos, de cuatro cuentos de ánimas; mientras qae^ 
rarun (como dicho es) lo que ellos llaman conquistas, sieoda I 
vasioues violentas de crueles tiranos condenados uu sólo por ! 
ley de Dios pero por todas las leyes humanas, como lusonyi 
peores que las que hace el turco para destruir la iglesia críst 
y esto sin los que han muerto y matau cada dia on la suso 
tiránica servidumbre, vejaciones y opresiones cotidianas. P»r 
cularmente no podrá bastar lengua ni noticia y industria huc 
á referir los hechos espantables que en distintas partes, yJD 
en uu tiempo cu uuas, y varios en varias, por aquellos bot^ 
públicos y capitales enemigos del linaje humano se han 
dentro do aquel dicho circuito, y aun algunos hechos, seguu 
circunstaucias y calidades que los agravian: en verdad 
cumplidamente apunas con mucha diligencia y tiempo y < 



239 

se pueda cspllcar. Pero ulguaa cosa de alp^uaas partes diré, 
protestación y juramento de que no pienso que esplicaré 
» de mil partes. 
Entre otrns raatnnzas hicieron esta en una ciudad grande, de 
de treiuta mil vecinos, que se llama Chotula: que saliendo 
jrecibir todos los señores de la tierra y comarca, y primero to- 
los sacerdotes, con el sacerdote mayor, á los cristianos en pro- 
siOD y con grande acntam tentó y reverencia, y llevándolos eu 
lio 4 aposentar ¿ la ciudad y á las casas de aposento del señor 
taeQ,oreí de ella principales, acordaron los españoles de hacer 
|U una tnataüza <j castigo (como ellos dicen) para poner y sem- 
rar su temor y braveza en todos los riucones de aquellas tierras, 
>rque si'^mpre fué ésta su determinación en todas laa tierras que 
re "i )lea han entrado (conviene á saber), hacer una cruel y se- 

atuLza porque tiemblen de ellos aquellas ovejas mansas. 
ai que enviaron para esto, primero, ¿ llamar todos los señorea y 
ibles de la ciudad y de todos lugares á ella subjcctoa con el señor 
rÍDCipal , y usi como veuian y entraban d hablar al capitán de 
^s españolea . luego eran presos sin que nadie lo sintiese que 
idiese llevar las nuevas. Habíanles pedido cinco á seis mil indios 
le lea llevasen las cargas, vinieron todos luéf^ y mótenlos en 
patío de las casas. Ver á estos indios cuando se aparejan para 
iTar las carcas de los españoles , es haber de ellos una gran 
)mpa8ion y lástima, porque vienen desnudos, en cueros, sola- 
ite cubiertas sus vergüejizas, y con unas redecillas eu el hom- 
cou su pobre comida, pénense todos en cuclillas como unos 
Drderos muy mansos. Todos ayuntados y juntos eu el patio coa 
■ tes que á vueltas estaban, póuense á las puertas del pa- 
olkjs armados que guardasen, y todos los demás echan 
■■no á sus espadas y meten á espada y a lanzadas todas aque- 
ovejiis, que uno ni niu<;uno pudo escaparse que uo fuese tru- 
lado. Al cubo de dos ó tres días salían muchos ludios vivos lie- 
de sangre que se habiau escondido y amparado debajo du los 
kaerto« (como eran tantos); ibau llorando ante los espadóles pi- 
leudú misericordia que no los matasen, de los cuales ninguna 
isericordia ni compasión hubieron , untes, asi como sallan los 



24n 

haciau pedazos. A todos ios seüorcs, que erau más de ciento, j\ 
que tenían atados, mandó el capitán quemar y sacar Tiros en p«* 
los hincados en la tierra Pero uu softor, y quizá ora el princlpill] 
rey de aquella tierra, pudo soltarse, y roco^^ióse con otros Teial 
6 treinta, ó cuarenta hombres al templo grande que allí 
el cual era como fortaleza que llamaban Duu, y allí kc <k*] 
fcn^ió gran rato del dia. Pero ios españoles á quien no se 
nn para nada, mayormente en estas gentes desarmadas, paale* 
ron fuego al templo y atli loa quemaron, dando roces: «]bó maJotl 
hombres! ¿qué os hemos hecho? ¿por qué nos matnia? an" ^ ■ ^ 
Méjico ircis donde nuestro universal eeíior Motenciima d» 
nos hará venganza.» Dícese que estaudo metiendo 4 ospiidala 
cinco ó seis mil hombres en el patio. t>8tab« cantando el 
de los espaüoles; «Mira Ñero de Tarpeya k Romacomo se ardín 
tos dau iiifios y viejos, y él de nada so dolía. » Otra gran tnaL 
hicieron en la ciudad de Lopesca, que era mucho mayor y dei 
vecinos y gente que la dicha, donde mataron {\ e- ' ' Initi 
gente, cou grandes particularidades do crueldad. I) i a-, 

minaron hacia Méjico, y cnviáudoles el gran rey Moten^tim» 
llares de presentes, y sefiorí's, y gentes, y ñestas al ca 
la entrada de la calzada de Méjico . que es á dos leguas, . ■ . 
& BU mismo hermano acompañado de muchos y grandes seiio 
y grandes presentes de oro y plata y ropas. Y á la entrada d» U] 
ciudad, salitiudo él mismo en persona en unas andas de oro 
toda BU gran corte 6 recibirlos, y acompañándolos hasta loa 
lacios en que los babia mandado aposentar. Aquel mismo di%J 
según roe dijeron algunos de los quo olli se hallaron, con 
disimulación, estando seguro prendieron al gran rey Múten^ 
y pusieron ochenta hombres que le guardasen, y después cobl 
en grillos. Poro dejarlo todo esto en que babia grandes y mnc 
cosas que contar, sólo quiero decir una ReilaUdn que allí •"•• 
tiranos hicieron. Yéndose el capitán de los españolea ai ] 
la mar k prender á otro cierto capitán que venia contra él . y 
jado cierto capitán, creo que con ciento pocos ni 
guardasen al rey Moten^uima, acordnrou aqin 
cometer otra cosa señalada para acrecentar su miedo en toda 1 



241 

indastria (como dije) de que muchas veces han asado. Los 
'gente j señores de toda la ciudad y corte de Motenguma, 
¡upaban en otra cosa sino en dar placer á su señor poderoso; 
otras fiestas que le hacían era en las tardes hacer por 
)s barrios y plazas de la ciudad los bailes y danzas que 
obraban , y que llamaban ellos Mitotes , como en las islas 
Arey tos , donde sacan todas sus galas y riquezas , y con 
emplean todos, porque es la principal manera de regocijo 
is, y los más nobles y caballeros y de sangre real, según 
idos, habían sus bailes y fiestas más cercanas á las casas 
istaba su poderoso señor. En la más propincua parte á los 
palacios estaban sobre dos mil hijos de señores , que era 
flor y nata de la nobleza de todo el imperio de Moteu^uma. 
fué el capitán de los españoles con una cuadrilla de ellos, 
í otras cuadrillas á todas las otras partes de la ciudad donde 
las dichas fiestas, disimulados como que iban & Terlas, j 
que á cierta hora todos diesen en ellosrFué él , y estando 
dos y seguros en sus bailes, dice: «¡Santiago y á ellos!» y 
zan con las espadas desnudas á abrir aquellos cuerpos des- 
y delicados, y á derramar aquella generosa sangre, qae 
dejaron á vida ; lo mismo hicieron los otros en las otras 

Fué una cosa esta que á todos aquellos reinos y gentes 
1 pasmo, y angustia, y luto, y hinchó de amargura y 
Y de aqui á que se acabe el mundo ó ellos del todo se acaben, 
irán de lamentar y cantar en sus areytos y bailes, como en 
:es (que acá decimos), aquella calamidad y pérdida de 
ision de toda su nobleza, de que se preciaban de tantos años 
Vista por los indios cosa tan injusta, y crueldad tan nunca 
n tantos inocentes sin culpa perpetrada, los que habían su- 
on tolerancia la prisión no menos injusta de su universal 

porque él mismo se lo mandaba que no acometiesen ni 
Men á los cristianos, entonces pónense en armas toda la 
y Tienen sobre ellos, y heridos muchos de los españoles 
¡ se pudieron escapar. Ponen un puñal á los pechos al preso 
cuma , que se pusiese á los corredores y mandase que loa 
no combatiesen la casa, sino que se pusiesen en paz. Ellos 

MO II. 16 



uo curaron entonces de obedecerle en nada, antea platicaban) 
elegir otro eeñor y capitán que guiase sus batallas; y porque ; 
volvía el capitán que habla ido al puerto con victoria, y Ir 
muchos más cristianos . y venia cerca, cesaron' el combate obn 
de tres ó cuatro días, hasta que entró en la ciudad. El eutraiiti, 
ayuntada inñnita gente de toda la tierra, combaten á todos jo 
de tal manera, y tantos días, que temiendo todos morir acorda 
una noche salirse de la ciudad. Sabido por los indios mataron | 
cantidad de cristianos en las puentes de la laguna, coa ji 
y santa guerra, por las causas justísimas que ¿nvieron. 
dicho es. Las cuales, cualquiera que fuese hombre razonabU 
justo las juatiñcara. Sucedió deapues el combate de la ciudad, I 
formados los cristianos , donde hicieron estragos ea los l 
admirables y extraños, matando infinitas gentes y quen 
vivos muchos y grandes señores. Después de las tiranissj 
•imas y abominables que estos hicieron en la ciudad de Méji^ 
y en las ciudades, y tierra mucha (que por aquellos alrede 
diez, y quince, y veinte leguas de Méjico, donde fueron moe 
infinitas gentes), pasó adelante ésta su tiránica pestilencia, ji 
á cundir y inficionar y asolar á la provincia de Panuco, 
era una co.sa admirable la multitud de las gentes que ten)A,7l 
estragos y matanzas que allí hicieron, Después destruyen porj 
misma manera la provincia de Lututepoque , y después 1»] 
vincia de Ypilcingo y después la de Colima, que cada una es i 
tierra que el reino de León y que el de Castilla. Contar loa 
gos y muertes y crueldades que en cada una hicieron, 
sin duda cosa dificilísima y imposible de decir, y trabajoaii 
escuchar. 

Es aqui de notar que el titulo con que entraban, y por el 
comenzaban á destruir toaos aquellos Inocentes, y de 
aquellas tierras que tanta alegría y gozo debieran de cao 
que fueran verdaderos cristianos con su tan grande y inf 
blacion, era decir que viniesen á subjetarse y obedecer al fty( 
España, donde nó, que los hablan de matar y hacer esclavM,! 
los que no venían tan presto á cumplir tan irracionables y i 
tos mensajes, y á poncrae en las manos de tan inicuos y 



243 

!S hombres, Ilamábaules rebeldes y alzados contra el 
le sQ Majestad; j asi lo escribían ac& al Rey, nuestro 
la ceguedad de los que regían las Indias no alcanzaba 
lia aquello que en sus leyes está expreso y más clara 
de sus primeros principios (conviene á saber), que nin- 
li puede ser llamado rebelde si primero no es subdito. 
¡se por los cristianos y que saben algo de Dios y de 
íua de las leyes humanas, qué tales pueden parar los co- 
e cualquiera gente que vive en sus tierras segura y no 
deba nada á nadie y que tiene sus naturales señores, las 
lie les dijeren asi de süpito : «daos á obedecer á un Rey 
[ue nunca visteis ni oisteis , y si nó sabed que luego os 
hacer pedazos , » especialmente viendo por experiencia 
uego lo hacen, y lo que más espantable es, que á los 
icho obedecen ponen en aspérrima servidumbre, donde 
Ibles trabajos y tormentos más largos y que duran más 
le les dan metiéndolos á espada, ál cabo cabo perecen ellos 
geres y hijos y toda su generación. E yaque con los dí- 
)re8 y amenazas, aquellas gentes ó otras cualesquiera, en 
vengan á obedecer y reconocer el señorío de Rey extraño, 
38 ciegos y turbados de ambición y diabólica codicia que 
o adquieren una punta de derecho? Como verdadera- 
m temores y miedos aquellos cadentes Inconstantísimos 
e de derecho natural y humano y divino es todo aire 
hace para que valga, si no es el Reatu y obligación que 
. á los fuegos infernales y aun á las ofensas y daños que 
08 Reyes de Castilla, destruyéndole aquellos sus reinos y 
dolé (en cuanto en ellos es) todo el derecho que tienen 
\s Indias; y estos son y no otros los servicios que los es- 
lau hecho á los dichos señores Reyes en aquellas tierras, 
cen. 

«te tan justo y aprobado título envió aqueste Capitán 
ros dos tiranos Capitanes, muy más crueles y feroces, 
de menos piedad y misericordia que él 'á los grandes y 
oaps y felicísimos reinos de gentes plenísimamente llenos y 
(conviene á saber), el reino de Guatiinala. que está á la 



mar del Sur, y el otro de Naco y Honduras <5 Guaymura . que ( 
¿ la mar ilel Norte, frontero el uno del otro, y que conflnab 
partían términos ambos á dos trescientas lef^uas de Méjico. Bi ano 
despachó por la tierra y el otro en navios por la mar con mudii 
gente de caballo y de pié cada uno. Digo verdad que de lo qne? 
boa hicieron en mnl y señaladamente del que fué al reyno de Gq 
mala, porque el otro presto mala muerte murió, que podría esp 
•ar y colegir tantas maldades, tantos estrados, taot&s mae 
tantas despoblaciones, tantas y tan fieras injusticias que e«psD^ 
sea los siglos presentes y venideros, y blncbeso de ellas uq| 
libro; porque éste excedió á todos los pasados y prese 

la cantidad y número de las abominaciones que hizo ci _ 

j¡;entes que destruyó y tierras que hizo desiertns, porque 
fueron infinitas. El que fué por la mar y en navios hizo ^raad 
robos y escándíilos y aventamientos de gentes en los pueblos 
la costa, saliéndolc á recibir algunos con presentes en el i 
Yucatán, que está en el camino del reino susodicho de 
Guaymura donde iba ; después de llegado á ellos enrió C«pl 
y mucba gente por toda aquella tierra que robaba» y oíatatuaj 
destruian cuantos pueblos y gentes habla, y e^specialmente 
que se alzó con trescientos hombres y se metió la tierra adení 
hacia Gufttimala, fué destruyendo y quemando cuantos | 
bailaba, y robando y matando las gentes de ellos; y fué 
esto de industria más de ciento y veinte leguas, porque si ' 
sen tras él hallasen los que fuesen la tierra despoblada y 
los matasen los indios en venganza de los daños y destruccic 
dejaban hechos. Desde á pocos dias mataron al Capitán 
que le envió, y á quien éste se alzó, y después sucedió 
muchos tiranos crudelísimos que con matanzas y cruelda 
pantosas, y con hacer esclavos y venderlos á los navios q| 
traían vino y vestidos y otras cosas, y con la tiránica servldoa 
ordinaria, desde el a&o de mil quinientos y veinticuatro baiti^ 
aüode mil quinientos y treinta y cinco, asolaron aquellas] 
▼iucias de Naco y Honduras, que verdaderamente pareciaa 
paraiBO de deleites y estaban más pobladas que la mis tu 
tada y poblada tierra que puede ser en el mundo, y a^n] 



245 

^9 y Teñimos por ellas, y las vimos ton despobladas y destriii- 
j, que cualquiera persona por dura que fuera se le abrieran las 
krnfias de dolor. Mus hau muerto eu estos once aüos de doa 
Bntoe de ánimas, y no han dejado en más de cien leguas en 
dos uiil personas, y estas cada dia las matan eu la dicha 
tambre. Volviendo la péndola á hablar de! graude tirano 
Capitán que fué á los reinos de Guatimala, el cual, como está 
dicho, excedió h todos los pasados y iguala con todos los que hoy 
hay desde las provincias comarcanas á Mójico, que por el camino 
que él fué (sepfuu él mismo escribió en una carta al principal que 
¡te envió ) están del reino de Guatimala cnatrocieutas leguas, fué 
Vi " ;ido matanzas y robos, quemando y robando y destruyendo 
<: Ilep^^aba toda la tierra cüu oí tittilo susodicho (conviene á 

tar), dlciéudoles que se sujetasen & ellos, hombres tan íuhuma- 
, injustos y crueles, eu nombre del rey de España, incógnito y 
nanea jamás de ellos oido, el cual («atimahan ser muy más injusto 
y croel que ellos, y áuu sin dejarlos deliberar, cu&ai tan presto 
paaaa el mensaje llegaban matando y quemando sobre olios. 



DE LA PROVINCIA Y REINO DE GUATIMALA. 



[Llegado al dicho reino hizo en la entrada dól mucha matanza 
snte. y no obstante de esto salióte á recibirle en unas andas y 
Irompetfts y atábalos y muchas fiestas el señor principal, con 
»8 muchos señores de la ciudad de Altatlan. cabeza de todo el 
tio, donde le sirvieron de todo lo que tenian, en especial 
^dolea de comer cumplidamente y todo lo que más pudieron: 
sentáronse fuera de la ciudad los espnñoles aquella noche 
jae les pareció que era fuerte y que dentro pudieran tener 
); y otro día llama al señor principal y otros muchos seño- 
y venidos como mansas ovejas, préndelos todos y dice que le 
'Titas cargas de oro. Responden que no lo tienen, porque 
i tierra no es de oro. Mándalos luego quemar vivos sin otra 
culpft ni otro proceso ni sentencia. Desqac vieron los señores de 
I aquellas provincias quehabiau quemado aquellos, señor y se- 



24« 

fiores supremos, no más de porque no daban oro. huyeroo todotl 
8UB pueblos, metiéndose en los montes y mandaron á toda su j 
que se fuesen á los españoles y les sirTiesen como á señorea. p«fs, 
que no los descubriesen díciéudoles dónde estaban. Viéneuai! ' 
la gente de la tierra á decir que querían ser sayos y servirles co 
á señores. Respondía este piadoso Capitán que no los querían i 
bir , antes los hablan de matar á todos si uo descubrían dónde i 
ban sus señores: dccian los indios que ellos no sabiaD ilellos.i 
80 sirviesen de ellos y de sus mugeres y hijos y que en «tu i 
sas los hallarían , alli los podían matar ó hac«r dellos lo 
quisiesen; y esto dijeron y ofrecieron y hicieron loa in'Uoi 
chas veces. Y cosa fué ésta maravillosa , que iban los es 
á los pueblos donde hallaban las pobres gentes trabajando en 
oflcios con sus mugeres y hijos seguros, y allí los alanceaban jl 
cían pedazos. Y á pueblo muy grande y poderoso vinicr 
taban descuidados más que otros, y seguros coa su iu ' 
entraron los españoles , y en obra de dos horas casi lo asóla 
metiendo á espada los niños y mugeres y viejos con cuantos 
tar pudieron, que huyendo no se escaparon. Desque los iaái 
vieron que con tauta humildad, ofertas, paciencia y sufrimie 
DO podían quebrantami ablandar corazones tan inhumanos y I 
tiales, y que tan sin apariencia ni color de razón y t«u ooot 
ella los hacían pedazos, yícndo que así como asi ha bino de mo 
acordaron de convocarse y juntarse todos j morir en la g«ie 
vengándose como pudiesen de tan crueles 6 infernales ene 
g09, puesto que bien sabían que siendo no sólo inermes, 
desnudos, á pié y flacos, contra gente tan feroz á caballo y tan i 
mada no podían prevalecer sino al cabo ser destruidos. Eul 
inventaron unos hoyos enmedio de los caminos donde cayeteol 
cabiillús y se hincasen por las tripas unas estacas agudas y i 
das de que estaban los hoyos Henos, cubiertos por encima dec 
pedes y yerbas que no parecía que hubiese nada, una ó d06 1 
cayeron caballos en ellos, no más, porque los españoles sai 
ron dellos guardar; pero para vengarse hicieron ley lo» 
les , que todos cuantos indios do todo género y edad toe 
vida echasen dentro en los hoyos , y asi las mugeres preikadMj 



247 

niños 7 viejos, y cuantos podian tomar echaban en los 
i que los henchian , traspasados por las estacas, que 
tn lástima de ver, especialmente las mageres con sus 
03 los demás mataban á lanzadas y á cuchilladas, 
á perros bravos que los despedazaban y comían , y 
un señor topaban por honra quemábanlo en vivas lia- 
rieron en estas carnicerías tan inhumanas cerca de 
desde el año de veinte y cuatro hasta el año de treinta 
nijio. Juzgúese aquí cuánto seria el número de la 
;on3umirian. De infinitas obras horribles que en este 
»te iufelice malaventurado tirano y sus hermanos, por- 
is capitanes no menos infelices é insensibles que él con 
[ue le ayudaban, fué un harto notable, que fué á la pro- 
uzcatan, donde agora ó cerca de allí es la villa de San 
(ue es una tierra felicísima, con toda la costa de la mar 
e dura cuarenta y cincuenta leguas; y en la ciudad de 
|ue era la cabeza de la provincia, le hicieron g^andi* 
miento . y sobre veinte ó treinta mil indios le estaban 
largados de gallinas y comida. Llegado y recibido el 
Dando que cada español tomase de aquel gran número 
los los indios que quisiese para los diaa que allí estuvie- 
'. de ellos y que tuviesen cargo de traherles lo que 
enester. Cada uno tomó ciento ó cincuenta, ó los que 
ue bastaban para ser muy bien servidos , y los inocen- 
I sufrieron la división y servían con todas sus fuerzas, 
iba sino adorarlos. Entretanto este capitán pidió á los 
) le trujesen mucho oro, porque á aquello principal- 
m. Los indios responden que les place darles todo el 
len, y ayuntan muy gran cantidad de hachas de cobre 
con que se sirven) dorado, que parece oro porque tiene 
ndales poner el toque, y desque vido que era cobre 
;pañoles: «dad al diablo tal tierra; vamonos, pues que 
y cada uno , los indios que tiene que le sirven échen- 
la y mandaré herrárselos por esclavos.» Hácenlo así y 
»n el hierro del rey por esclavos á todos los que pu- 
. y yo vide el ñjo del señor principal de aquella ciu- 



248 

dad herrado, Vista por los indios que se aoltaron y los de 
toda la tierra tau ^niu maldad, cüuiieiizaa á juntarse y &i 
(íq armas. Los e&pañolcs hacen en ellos grandes estragos j i 
zas y túrnau8e á (iimtimala. donde ediñcaroa uuu ciudad, 
agora con justo juicio cou tres diluvios juntamente, udo( 
y 6tro de tierra, y otro de piedras más gruesas que diez jl 
bueyes . destruyó Injusticia diviuul. Donde muertos todM^ 
ñores y los hombros que podían hacer guerra, pusieron 
demás cu la sobredicha infernal servidumbre, y con 
clavos de tributo y dándoles los hijos y hijaa. porque otros ( 
vos no los tienen, y ellos enviando navios cargados delloaj 
der al Perú , y con otras niatanzas y estragos que sin loe 
hicieron , han destruido y asolado un reino de cien luguaafl 
dra y más , de los más felices eji fertilidad y pí>biuc¡on que pt^* 
ser en el mundo. Y este tirana mismo escribió que era tais \ 
blado que el reino de Méjico, y dijo verdad; tnús h» m-jtr. 
61 y sus hermanos con los dernaa , de cuatro y de cídco 
tos de ánimas eu quince (3 diez y seis años, desde el aCo *' 
veinte y cuatro hasta el de cuarenta, y hoy matan y destrüjc 
Iü8 que quedan, y asi matarán loa demás. Tenia éste e«taoe*>l 
tumbre, que cuando iba á hacer guerra á algunos puel/ 
vincias. llevaba de loa ya sojuzgados Indios cuantos po^.„ 
hiciesen guerra á los otros: y como no les daba de comer - 
y á veinte mil hombres que llevaba, consentíales que comi- 
los indios que tomabim, y asi había en su real solenisima en 
ceria de carne humana, donde en su presencia se mataba.') 
aiüos y se asaban , y mataban el hombre por solas las mn 
pies, que tenían por los mejores bocados. Y con estas luhai 
dades. oyéndolas todas las otras gentes do las otras tierras, 
sabían dónde se meter de espanto. Mat^ ioQoltas gantes coa btctt, 
navios, llevaba de la mar del Norte á la del Sur, ciento y 
leguas, los ludios cargados con anclas de tres y cuatro qatat 
que se les metían las unas de ellas por las espaldas y lomos:! 
llevó desta manera mucha artillería en los hombros de )ot 
desnudos . y yo vidc muchos carinados de artillería por Io« 
DOS BDguttiadoj, Descasaba y robaba los casados, tomáodoletl 



249 

lugerea y laa hijas, y dábalas á loa marineroa y soldados por te- 
rlos contentos para llevarlos en sus armadas; henchía los navios 
indios, donde todos perecían de sed y hambre. Y es verdad, 
si hubiese de decir en particular sus crueldades , hiciese un 
m libro que al mundo espautase. Dos armadas hizo de muchos 
HTÍos cada una , con las cuales abrasó como si fuera fuego del 
slo todas aquellas tierras. ¡O cuántos huérfanos hizo, cuántos 
íbó do sus hijos , cuántos privó Jo sus raugeres , cuántas mugieres 
ej<J sin maridos, de cuántos adulterios, y estupros, y violencias 
lé causa, cuántos privó de su libertad , cuántas ano;ustias y ca- 
lidades padecieron muchas gentes por ól, cuántas lágrimas 
EO derramar, cuántos suspiros, cuántos gemidos, cuántas sole- 
idea cu esta vida, y de cuáutos danaacion eterna en la otra 
18Ó. no sólo de indios que fueron inñuitos, pero de los infelices 
Hsti&Qos de cuyo consorcio se favoreció en tan grandes insultos, 
ravisjmos pecados y abominaciones tan execrables; y plegué á 
que del haya habido misericordia y se contente con tan 
la fin como al cabo te dio ! 



DE LA NUEVA ESPAÑA Y PANUCO Y XALISCO. 

Hechas las grandes crueldades y matanzas dichas, y las que 

I dejaron de decir, en las provincias de la nueva España y en la 

Panuco, sucedió en la de Panuco otro tirano insensible, cruel, 

año de mil y quinientos veinte y cinco , que haciendo muchas 

roeldades. y herrando muchos y gran numero de esclavos de las 

bftneras susodichas, siendo todos hombres libres, y enviando 

irgadoa muchos navios á las islas Cuba y Española, donde 

tsjor venderlos jiodia, acabó de asolar toda aquella provincia; y 

cscló alli dar por una yegua ochenta indios, ánimas racionales. 

aquí fué provehido para gobernar la ciudad de Méjico y toda 

nueva España, cou otros grandes tiranos por oidores, y él por 

ndcDto. el cual, con ellos, cometieron tan grandes males, 

tantos pecados, tantas crueldades, robos y abominaciones que no 

podrían creer; con las cuales pusieron toda aquella tierra en 



250 

ton última despoblación , que si Dios do los atajara con U 
tencia de los religiosos de Sao Francisco, y luego con U ou 
proTísion, un audiencia real, buena y aaiío;a de toda virtadj 
dos a&os dejaran la uueva Esp»&a como está la isla El 
Hubo hombre de aquellos . de la compañía deate, que pan 
de pared una grao huerta suya, trabia ocho mil iodioa, 
jando sin paí:;;arles nada, ni darlos de comer, que de hambrtí 
calan muertos súpitamente, y él no se daba por ello nada. DMqi 
tuvo nuera el principal desto que dije que acabó de asolar i ! 
nuco, que venia la dicha buena real audiencia, inventó de irl 
(ierra adentro k descubrir doode tiranizase, y sacó por faenii 
la provincia de Méjico quince ó veinte mil hombrea para qw] 
llevasen, y á los españoles que con él iban , las cargaa; de 
cuales no volvieron doscientos , que todos fué causa que inoric 
por allá. Llegó á la provincia de Mechuacan, que es cu 
guas de Méjico, otra tal y tan felice, y tan llena de gento^l 
la de Méjico; ealiéndole k recibir el rey y señor de ella , coa ; 
cesión de infinita gente, y haciéndole mil servicios y 
prendió luego al dicho rey porque tenia fama de muy rioo 
oro y plata, y porque le die^ie muchos tesoros consienza á i 
estos tormentos el tirano, Pónelo en un cepo por los p'ii 
cuerpo extendido y atado por las manos á un madero ; puc 
brasero junto á los pies, y un muchacho con uu hisopilloi 
en aceite, de cuando en cuando se los rociaba para tost 
los cueros; de una parte estaba un hombre cruel, que 
ballesta armada apuntándole al corazón ; de oti'a, otro coa nn i 
terrible perro bravo echáadoselo, que en un credo lo despee 
y asi le atormentaron porque descubriese los tesoros que pr 
dia, hasta queavisado cierto religioso de San Francisco, se ]oi 
de las manos, de los cuales tormentos al ña murió. Y de 
manera atormentaron y mataron á muchos señores y cac1quc8< 
aquellas provincias porque diesen oro y plata. Cierto tirano, i 
este tiempo, yendo por visitador, más de las bolsas y hacicodtfl 
para robarlas de los indios, que no do lae ánimas ó personas, hiU 
que ciertos indios tenían escondidos sus ídolos , comu aune 
hubiesen enseñado los tristes españoles otro mejor Dios , 



?5I 

>8 señores hasta que le dieron los ídolos , creyendo que eran de 
no ó de plata; por lo cual, cruel é injustamente, los castigó; y 
}rqae no quedase defraudado de su ño , que era robar , constrifió 
loa dichos caciques que le comprasen los ídolos, y se los com- 
iron por el oro ó plata que pudieron hallar, para adorarlos 
sino solían por Dios. Estas son las obras y ejemplos que hacen, 
honra que procuran á Dios eu las ludias los malaventurados 
spañolcs. Pasó esto gran tirano, capitán de la de Mechuacan, á 
provincia de Xalisco, que estaba entera y llena como uuacol- 
aena de gente poblatisima y felicisima. porque es de las fértiles 
admirables de las Indias; pueblo tenia que cuasi duraba siete 
)A8 su población. Entrando en ella salen los señores y gente 
presentes y alegría, como suelen todos los indios, á recibir. 
}meQZó á hacer las crueldades y maldades que eolia, y que to- 
los allá tienen de costumbre, y muchas más por conseguiré! fin 
lúe tienen por Dios, que es el oro. Quemaba los pueblos, prendía 
caciques, dábales tormentos , hacia cuantos tomaba esclavos. 
Llevaba infinitos atados en cadenas , las raugeres paridas yendo 
irgadas con cargas que de los malos cristianos llevaban , no 
idíendo llevar laa criaturas por el trabajo y flaciucza de ham- 
arrojábanlas por los caminos, donde infinitas perecieron. 
la] cristiano, tomando por fuerza una doncella pura pecar con 
tarremetiú la madre para se la quitar, saca un puñal ó es- 
Ift j córtale una mano á la madre, y á la doncella, porque no 
liso consentir matóla á puñaladas. Entre otros muchos, hizo 
Brrar por esclavos injustamente, siendo libres (como todos lo son), 
astro mil y quinientos hombres y mugeres, y niños de un año, á 
tetas de las madres, y de doa y tres y cuatro y cinco años, 
ID saliéudole á recibir de paz, sin otros infinitos que no se con- 
roo. Acabadas infinitas guerras , inicuas y infernales y matau- 
I en ellas que hizo, puso toda aquella tierra en la ordinaria y pes- 
Ilcucial servidumbre tiránica que todos los tiranos cristianos de 
Indias suelen y pretenden poner aquellas geutes, en la cual 
Misíntió hacer á sus mismos mayordomos y á todos los demás, 
jeldadca y tormentos nunca oidos , por sacar á los indios oro y 
jbatos. Mayordomo suyo mató muchos indios, ahorcándolos y 



quemándolos vivos, y echándolos á perroB bravos. 
pies y manos , y cabezas y lenguas, estando los imJ' ir , 
otra causa alguna más de por amedrentarlos para que le 
sen y diesen oro y tributos ; viéndolo y sabiéndolo el mi - 
gio tirano, sin muchos azotes crueles, y palos y lx>f<..»^.., ^ 
otras especies de crueldades que en ellos hacían cada día y 
hora ejercitaban. Diceso dól, que ochocientos pueblos destrtijrd ; 
abrasó en ñquel reino de Xalisco, por lo cual fué causa qti 
dcsesperadoa (vicndoae todos los detnas tan cruelmente 
se alzaseu y fuesen á los montes y matasen muy justa y 
mente algunos españoles. Y después, con las injusticia» y 
vios de otros modernos tiranos que por alü pasaron para d<Mtr 
otras provincias que ellos llaman descubrir, so juntaron inoc 
indios haciéndose fuertes on ciertos pefioucs, en los cuale* 
Je nuevo han hecho en ellos tan grandes crueldades , qoe 
han acabado de despoblar y asolar toda aquella gran tierra, 
tando inñnttas gentes; y los tristes ciegos, dejados de Dios 
nir á níprobado sentido, no viendo la justísima causa y can 
muchas llenns de toda justicia , que los indios tienen por ley 
tural, divina y humana de los hacer pedazos si fuerzas y 
tuviesen , y echarlos de sus tierras, y la injustiaima y llena de \ 
iniquidad, condenada por todas las leyes que ellos tieni»n 
sobre tantos in8ult<J8 y tiranías, y grandes é inexplicables pce»^ 
dos que han cometido en ellos, moverles de nuevo guerra, pd 
.san y dicen y escriben que las victorias que han do los in DcentflT 
indios asolándolos, todos se las da Dios, porque sus ^uc 
inicuas tienen justicia. Como se gocen y glorien y hagan 
á Dios de sus tiruuias , como lo hacían aquellos Uranos Ladniae 
dií quien dice el Profeta Zacarías, capítulo 2.*: Pate- " 
vcmioniz qim <¡ui occidehant non dolebaul sed dicehant . / . 
Üeus quid divitrs facti sumus. 

DEL REINO DE YUCATÁN 



El año de mil y quinientos veinte y acia fué otro iufelic« bi/n)' 
bre. provehido por gobernador del reino de Yucatán, por Js» 



I 



253 



¡ mentiras y ÍElsedades que dijo y ofrecimientos que hizo al rey, 
I como los otros tiranos han hecho hasta agora , porque les den ofi- 
^ eios y cargos con que puedan robar. Este reino de Tucatan estaba 
i Heno de infinitas gentes, porque es la tierra en gran manera sana 
, 7 ahondante en comidas y frutas mucho (aun más que la de Mé- 
1^^ jico), y señaladamente abunda de miel y cera, más que ninguna 
parte de las Indias 9b lo que hasta agora se ha visto. Tiene cerca 
de trescientas leguas de hoja ó en tomo el dicho reino. La gente 
del era abalada entre todas las de las ludias, asi en prudencia y 
policfa como en carecer de vicios y pecados más que otra , y muy 
[ aparejada y digna de ser trahida al conocimiento de su Dios, y 
¡ donde se pudieran hacer grandes ciudades de españoles y vivie- 
ran como en un paraíso terrenal (si fueran dignos de ella); pero 
no lo fueron por su gran codicia y insensibilidad y grandes peca- 
' jdos, como no han sido dignos de las otras muchas partes que 
Dios les habia en aquellas Indias demostrado. Comenzó este ti- 
rano con trescientos hombres que llevó consigo á hacer crueles 
guerras á aquellas gentes buenas, inocentes, que estaban en 
aos casas sin ofender á nadie , donde mató y destruyó infinitas 
gentes. T porque la tierra no tiene oro, porque si lo tuviera, 
por sacarlo en las minas los acabara, pero por hacer oro de 
I los cuerpos y de las ánimas de aquellos por quien Jesucristo 
murió, hace abarrisco todos los que no mataba, esclavos, y á 
muchos uavios que vcnian al olor y fama de los esclavos, en- 
L riaba llenos de gentes, vendidas por vino y aceite y vinagre, 
t y por tocinos, y por vestidos, y por caballos, y por lo que él y 
f ellos habían menester, según su juicio y estima. Daba á escoger 
I entre cincuenta y cien doncellas una de mejor parecer que otra, 
I cada uno la que escogiese por una arroba de vino ó de aceite ó 
vinagre . ó por un tocino; y lo mismo un muchacho bien dispuesto 
entre ciento ó doscientos escogido, por otro tanto; y acaesció dar 
un muchacho que parecia hijo de un priucipe por un queso, 
y cien personas por un caballo. En estas obras estuvo desde el 
tho veinte y seis hasta el año treinta y tres , que fueron siete 
afios, asolando y despoblando aquellas tierras, y matando sin pie- 
dad aquellas gentes , hasta que oyeron allí las nuevas de las ri- 



254 

quezas del Perú, que se le fué la geatii espaQola que tenia. j\ 
cesó por a].o;uiio8 dias aquel infieroo ; pero después toniaroo nij 
mJBiatros á hacer otras gjandes maldades , robos y caatlvski;] 
y ofensas grandes de Dios, y buy no cesan de hacerlas, y cot 
tienen despobladas todas aquellas trescientas leguas que est 
(oomo se dijo) tan llenas y pobladas. No bastaría & cre«r nadie, i 
tampoco A decirse los particulares casos de cAeldadea qae «Di»' 
han hecho, sólo diré dos ó tres que rae ocurren. Coom m- 
daban los tristes españoles con perros bravos, buscando y apa- 
reando los indios, mugeres y hombres, una india enferma, tíi 
que no podia huir de los perros que no la hiciesen pedazos co 
hacian k los otros, tomó una soga y atóse al pié un niño que ta 
nía de un aQo, y ahorróse de nna vi^a, y no lo hizo tan pr 
que no llesraron los perros y despedazaron el niño, aunque ifi| 
tes que acabase de morir lú bautizó uc fraile. Cuando so 
lian los españoles de aquel reino, dijo uno i un hijo de an 
de cierto pueblo ó provincia que se fuese con él, dijo el nUU> qd 
no quería dejar su tierra. Responde el español, véteconrDigotfi 
cortarte he laí orejas: dice el muchacho que nó. saca no pe^ 
nal y córtale una oreja y después la otra, y diciéndole cJai 
chacho que no quería dejar su tierra, córtale las narioi 
como si le diera un repelón no más. Este hombre p 
lo oí; jactó delante de un venerable religioso deav€rgoníaJamMti,l 
diciendo que trabajaba cuanto podia por empreñar machas mog^l 
res indias, para que vendiéndolas pre&adas por esclavas le dtei«o| 
más precio de dinero por ellas. En este reino ó en una proriatíij 
de la nueva España, yendo cierto español con sos perros ái 
de venados ó de conejos, un día, no hallando qué cazar, pkt 
que tenían hombre los perros, y toma un muchacho chiquito ál 
madre , y con un puñal córtale d tarazones los brazos y las pl4 
ñas, dando á cada perro su parte, y después de comidos .iquélb 
tarazones échales todo el corpecito en el suelo á todos ju 
Véase aquí cuánta es la íDsensibílidad de los españoles en 
lias tierras , y cómo loa ha trahido Dios in reprohus scnnu^ ; 
qué estima tienen á aquellas gentes, criadas á la imagen del 
y redimidas por sus sangre ; pues peores cosas veremos ab«j^ I 



255 
finitas y inauditas crueldades que hicieron los que se 
Tístianos en este reino, que no bastajuicioá pensarlas, 
ito quiero concluirlo ; que salidos todos los tiranos in> 
il , con el ansia que los tiene ciegos de las riquezas del 
lose el padre Fray Jacobo, con cuatro religiosos de su 
an Francisco, á ir á aquel reino á apaciguar y predicar 
Jesucristo el rebusco de aquellas gentes que restaban 
imia infernal y matanzas tiránicas que los españoles 
ios habían perpetrado, y creo que fueron estos religiosos 
reinta y cuatro; enviándoles delante ciertos indios de la 
le Méjico por mensageros, si tenian por bien que entra- 
hos religiosos en sus tierras á darles noticia de un solo 
era Dios y señor verdadero de todo el mundo. Entraron 
y hicieron muchos ayuntamientos, tomadas primero 
formaciones, qué hombres eran aquellos que se decian 
railes, y qué era lo que pretendían, y en qué diferían de 
ios, de quien tantos agravios é injusticias habían reci- 
mente, acordaron de recibirlos , con que sólo ellos y no 
allá entrasen. Los religiosos se lo prometieron , porque 
iban concedido por el Visorey de la nueva España; y co- 
i les prometiesen que no entrarían más all! españoles, 
)S08 , ni les seria hecho por los cristianos algún agravio, 
lies el evangelio de Cristo, como suelen, y la intención 
)s reyes de España para con ellos; y tanto amor y sabor 
)n la doctrina y ejemplo de los frailes, y tanto se bol- 
las nuevas de los reyes de Castilla (de los cuales en 
iete años pasados nunca loa españoles les dieron^ noti- 
jia otro rey sino aquel que allí los tiranizaba y destiruia), 
I de cuareuta dias que los frailes habían entrado y pre- 
18 señores de la tierra les trajeron y entregaron todps 
que los quemasen, y después de esto sus hijos para 
iseñasen, que los quieren más que las lumbres de sus 
I hicieron iglesias, y templos, y casas, y los convidaban 
roTíncias á que fuesen á predicarles y á darles noticias 
' de aquel que decían que era gran rey de Castilla. Y 
w de los frailes , hicieron una cosa que nunca en las 



256 

Indias basta hoy so hizo, y todas las que se flngeii por algaso 
de los tiranos que allá h&a destruido aqacUos reíaos y graod 
tierras soa falsedad y meutira. Docet3 quince señores de moc 
vasallos j tierras, cada uno por si juntaudo sus pueblos y\ 
mando sus votos y couseutimieotos, se subjetaroQ de su 
voluntad al se&orio de los reyes de Castilla, reclbieodo al Etaj 
rador como rey de BspuQa, por seüur supremo y uoiTersal, j ' 
cieron ciertas señales como firmas, las cuales tengo en mi f»< 
con el testimonio de los dichos frailes. Estando en este «r 
chamknilo de la fe, y con graudidima alearía y • 
frailes do trahcr á Jesucristo todas las peutes de aqu. . . . .„jj 
de las muertes y guerras injustas pasadas habiun (jncdadc 
aíin no eran pocas, entraron por cierta parte diez y ocho cspi 
les tiranos, de cabüUo, y doce de pió, que eran treinta, y '. 
mucha» cargas de Ídolos, tomados de otras proviucíusíi lus i 
y el capitán de los dichos treinta españolea , llama á un 
la tierra, por donde entraban . y dicele que tomase de ikqd 
cargas de Idolua. y los repartiese por toda su tierra, vci 
cada Ídolo por un indio ó india para hacerlo esclavo, ant 
dolo que si no lo hacia que le habia do hacer guerra. El 
señor, por temor forzado, distribuyó loa ídolos por toda su tie 
y mandó á todos sus vasallos que los tomasen para adurarlus, 
le diesen indios y indias para dar íl los españoles para ha 
esclavos. Los indios, de miedo, quien tenia dos hijos O 
y quien tres daba dos, y por esta manera cumplían con u ,, 
sacrilego comercio, y el señor ó cacique contentaba los esp»/!*'| 
les si fueran cristianos. Uno de estos ladronea impios, íuferuale^l 
llamado Juan Garda, estando enfermo y propincuo á la uiuartA| 
tenia debajo de su cama dos cargas de ídolos, y mandaba á i 
india, que le servia, que mirase bien que aquellos ídolos quel 
estaban no los diese ¿ trueque de gallinas, porque eran mUjl 
buenos, sino cada uno por un esclavo. Y, flunlmeutc, cou 
testamento y cou este cuidado ocupado, murió ol desdichado, 
quién duda que no esté en los ¡uñemos sepultado? Véase y 
sidérese agt)ra aquí cuál es el aprovechamiento, y rc'~' 
ejemplos de cristiandad de los españoles que van ú lus lu 



267 

honra procuran á Dios, cómo trabajan que sea conocido y adorado 
de aquellas gentes , qué cuidado tienen de que por aquellas ánimas 
w siembre, y crezca, y dilate su santa fé? T j&zguese si faé 
nuraor pecado éste que el de Jeroboam , qui peccare fecit Israel, 
haciendo los dos becerros de oro para que el pueblo adorase , ó si 
(taé igual al de Judas ó que m^ escándalo causase. Estas, pues, 
■im las obras de los españoles que van á las Indias, queverdade- 
nunente muchas é infinitas veces, por la codicia que tienen de 
oro, han vendido y venden hoy en este dia, y niegan y reniegan 
á Jesucristo. Visto por los indios que no habia salido verdad lo 
que los religiosos les habian prometido (que no habian de entrar 
«■¡MAoles en aquellas provincias , y qua los mismos españoles les 
trahian ídolos de otras tierras á vender, habiendo ellos entregado 
todos sus dioses á los frailes para quB los quemasen , por adorar 
vn Terdadero Dios), alborótase y indignase toda la tierra contra 
.losfiailes, y vánse á ellos diciendo: «¿por qué nos habéis mentido 
'«Dgafiándonos que no habian de entrar en esta tierra cristianos? 
^T ¿por qué nos habéis queiiado nuestros dioses , pues nos traben 
:.i vender otros dioses de otras provincias vuestros cristianos? ¿Por 
iCDtura no eran mejores nuestros dioses que los de las otras na- 
ciones? Los religiosos los aplacaron Ib mejor que pudieron, no 
teniendo que responder. Yánse á buscar los treinta espa&oles, y 
dicenles los daños que habían hecho ; requiérenles que se vayan, 
M quisieron , antes hicieron entender á los indios que los mismos 
frtiles los habian hecho venir allí, que fué malicia consumada. 
Koalmente, acuerdan de matar los indios los frailes, huyen los 
Mes una noche, por ciertos indios que los avisaron; y después 
» ^idos, cayendo los indios en la inocencia y virtud de los frailes 
JiBtldad de los españoles, enviaron mensajeros cincuenta leguas 
bellos, rogándoles que se tomasen, y pidiéndoles perdón de 
¡Reiteración que les causaron. Los religiosos, como siervos de 
Dioi y celosos de aquellas ánimas, creyéndoles, tomáronse á la 
'tera,y fueron recibidos como ángeles, haciéndoles los indios 
»fl servicios , y estuvieron cuatro ó cinco meses después. Y por- 
fíe uunCa aquellos cristianos quisieron irse de la tierra, ni pudo 
4 Tiaorey con cuanto hizo , sacarlos, porque está lejos de la nueva 
Toso il. li 



258 

Bspa&B (aunque los hizo apregonar por traidores), j por^'i 
cesaban de hacer sus acostumbrados insultos j agraTioaá . 
dios, pareciendo á los religiosos que tarde que temprano con <tt d 
malas obras los indios se reaublarlan y que quizá cierta sobr- 
especialmente, que no podían predicar á los indios con q 
de ellos y suya , y sin continuos sobresaltos por las obras mi 
de los españoles, acordaron de desmamparar aquel r< 
quedó sin lumbre y socorro de doctrina, y «quellas ku.,,, 
oscuridad de ignorancia y miseria que estaban, quitan 
mejor tiempo el remedio y regadío de la noticia y conocí 
de Dios, que iban ya tomando aviJisimauient*, corno si qi 
mos el agua ¿ las plantas recien puestas de pocos dias, y 
la inexpiable culpa y maldad consumada de aquelloa 



DE LA PROVINCIA DE SANTA MARTA 



La prúvíucia de Santa Marta era»tierrü donde ¡ 
uian muy uiucbo oro, porque la tierra es riCa y lo? ci>;rii 
tenían Industria de cogerlo ; y por esta causa, desde el aí»l 
mil y cufttrocieutos y nofenta y ocho hasta hoy ai^- 
quinientos y cuarenta y dos, otra cosa no han hecho íü:. 
ranos españoles sino ir i ella con nayíos y saltear y motar; 
aquellas gentes .por robarles el oro que tenían, y toro&bi 
navios que iban en diversas y muchas veces, en las cuales | 
ron grandes estragos y matanzas y señalailas crueMadüa', , 
comunmente á la costa de la mar y algunas leguas la 
dentro, hasta el año de mil y quinientos y veinte y tres. EtiA>' 
mil y quinientos y veinte y tres fueron tiranos ospaDoles i «rtvi 
asiento allá, y porque la tierra, como dicho es, era rica, aae 
ron diversos capitati*>8, unos más crueles que otros, quo ead 
parecía que tenia hecha profesión de hacer mA.3 exorbítantesf 
dadea y malda<ics que el otro, porque saliese verdad la 
que arriba pusimos. El año de mil y quinientos veint< 
fué un gran tirano muy de propósito y con mi ' 
mor alguno de Dios ni compasión de humano 1 



259 

on ella tan grandes estragos, matanzas y impiedades, que á todos 
M pasados excedió; robó él y ellos muchos tesoros en obra de seis 
> siete años qae vivió. Después de muerto sin confesión y ¿nn 
luyendo de la residencia que tenia , sucedieron otros tiranos ma- 
adores y robadores que fueron á consumir las gentes que de las 
nanos y cruel cuchillo de los pasados restaban. Extendiéronse 
mto por la tierra dentro, vastando y asolando grandes y muchas 
roTincias, matando y cautivando las gentes de ellas por las mane- 
as susodichas, de las otras dando grandes tormentos á señores y 
.▼asaltos porque descubriesen el oro y los pueblos que lo tenían, 
xcediendo, como he dicho, en las obras y ná mero y calidad á todos 
Ds pasados, tanto, que desde el año dicho de mil y quinientos 
leínte y nueve hasta hoy han despoblado por aquella parte más 
le cuatrocientas leguas de tierra que estaba asi poblada como 
as otras. 

Verdaderamente afirmo, que si en particular hubiera de refe- 
jr las maldades, matanzas, despoblaciones, injusticias, violencias, 
«tragos y grandes pecados que los españoles en estos reinos de 
bata Marta han hecho y cometido contra Dios y contra el Rey 
f aquellas inocentes naciones, yo haria una muy larga historia; 
pero esto quedarse há para su tiempo, si Dios diere la vida. Sólo 
quiero aquí decir unas pocas de palabras de las que escribe agora 
•1 Bey, nuestro Señor, el Obispo de aquella proviucia. y es la he- 
<3>a de la carta á veinte de Mayo del año de' mil y quinientos y 
cuarenta y uno, el cual, entre otras palabras, dice asi: «Digo 
í,Mgrado César , que el medio para remediar esta tierra es que Vucs- 
' Itt Magostad la saque ya de poder de padrastros y le dé marido, 
m» la trate como es razón y ella merece , y éste con toda breve- 
!^, porque de otra manera, según la aquejan y fatigan estos tira- 
nos que tienen encargamiento de ella, tengo por cierto que muy 
igfM dejará de ser, etc.» Y más abajo dice: «Donde conocerá Vues- 
tnHagestad claramente como los que gobiernan por estas partes 
^nerecen ser desgobernados para que las repüblicas se aliviasen, 
: 7 ti esto no se hnce. á mi ver, no tienen cura sus enfermedades, y- 
Waocerá también como en estas partes no hay cristianos, sino 
[ ionios; ni hay servidores de Dios ni de Rey, sino traidores á su 



I 



2(50 

ley y á su Rey. Porque, en verdad, que el mayor iQCOtiTeolenteqit 
yo hallo para traber los iudioa de guerra y hacerlos de pu, jiJ 
los de paz al conocimiento de nuestra fe, es el áspero y crodta*] 
tamieiito que los de paz reciben de los cristianos, por ]o cotí (t>| 
táo tan escabrosos y tau avispados que ninguna cosa lespoedll 
ser mas odiosa , ni aborrecible que el nombre de cristiaBos, lUl| 
cuales ellos en toda esta tierra llaman en su lengua /, 
quiere decir denionios; y sin duda ellos tienen razoc, | 
obras que acá obran ni son de cristianos ni de bütnbres q 
uso de razón, sino de demonios» de donde nace que, oomo loii 
dios ven este obrar mal, y tan alu piedad generalmente, aá 
las cabezas como onlos miembros, piensan que los cristíanoil 
tienen por ley. y es autor de ello su Dios y su Rey; y tnibigvj 
persuadirles otra cosa es querer agotar la mar, y darles 
de reír, y hacer burla y escarnio de Jesucristo y flu ley; yi 
los indios de guerra vean este tratamiento que se hac« & Imi 
paz, tienen por mejor morir de una vez que no de muchas eo | 
de españoles. Sélo esto. iuvictSsimo César, por experiencia j 
Dice más abnjo eu un capítulo: «Vuestra Magostad tioue i 
Tidores por acá de los que piensa, porque no hay soldad* 4R 
cuantos »cá están que no ose decir publicamente que e^! 
roba, ó destruye, ó mata, ó quema los vfiaulloí de vu»-?* 
tad parque le den oro, sirve á vuestra Mngestud i u .: 
quo de allí le viene su parte á vuestra Magostad , y por 
ria bien, cristiauisimo César, que vuestra Magestaü '.' 
der, castigando algunos rigurosamente, que no reci 
cosa que Dios es deservido.» Todas las susodichas sonfonailMij 
palabras del dicho Obispo de Santa Marta, por las ( 
claramente lo quo hoy se hace en todas nqUtílJíia (\ea^ 
ras y contra aquellas inocentes gentes. Llama indios de gutnlj 
los que están, y so han podido salvar huyendo de Inti m&ti 
de los infelicea españolos. por tos montas; y los de paz lis 
que después de muertas inñnitiis gentes ponen en la tir 
horrible servidumbre arriba dicha, donde al cubo los ac«b«a¿ 
asolar y matar, como parece por las dichas p&labra.s 
fU verdod, que explica harto poco lo que aquellos pu„. 



?61 

decir los indios en aquella tierra, cuando los fatiofan llevándolos 
con cargas por las sierras , si caen y desmayan de flaqueza y tra- 
bajo, porque allí les dan coces y Rplos. y lea quiebran los dien- 
con los pomos de las espadas porque se levanten y anden sin 
ssollar: «anda que sois malos, no puedo más, mátame aquí, que 
[Ui quiero quedar muerto,» y esto dícenlo con graudes suspiros 
apretamiento del pecho, mostrando grande angustia y dolor. 
jO quién pudiese dar á entender de cien partes una de lasafliccio- 
B3 y calamidades que aquellas inocentes gentes por los infelices 
|espafioles padecen! Dios sea aquel que lo dé á entender á los que 
pueden y deben remediar. 



DE LA PROVINCIA. DE CARTAGENA. 



Esta provincia de Cartagena está más abajo cincuenta leguas 
la de Santa Marta, hacia el Poniente y junto con ella la del Cebü 
asta el golfo de Uraba, que teman sus cien leguas do costa de 
lar y inuclia tierra, la tierra dentro, hacia el Mediodía. Estas 
provincias han sido tratadas , angustiadas, muertas, despobladas 
j asoladas desde el afio de mil y cuatrocientos y noventa y ocho 
ó nueve hasta hoy, como las de Santa Marta, y hechas en ellas 
muy señaladas crueldades y muertes y robos por los españoles, 
qne por acabar presto este breve sumario quiero decir on par> 

Íir y por referir las maldades que en otras agora se hacen. 
ísde la costa de Paria hasta el golfo de Venezuela exclusive, 
(jnc habrá doscientas legua.'^, han sido grandes y señaladas las 
struíciones que los españoles han hecho en aquellas gentes, 
alteándolos y tomáudolos los más que podían á vida para ven- 
rlos por esclavos. Muchas veces tomándolos sobre seguro v 
ifsted qoe loa españoles habían con ellos tratado, no gaardándo- 



DE LA COSTA DE LAS PERLAS Y DE PARLk 

T U ISLA DB LA TRINiDAD. 



265 

les fe ni verdad, recibiuiidoloa eu sus caaas cómo a padrea tí 
Uijús, dándoles y sirviéndoles con cuanto tenisa y podiao. 

No se podrían, cierto, fácílgoente decir ni encarecer partlcí 
zadamonte cuáles y cuántas han sido las injusticisj, tojor 
agravios y desafueros que las gentes de aquella cost» de ]o» 
pañoles han recibido desde el año de mil y quiriicntofi y 
hasta hoy. Dos ó tres quiero decir solamente, por las cualiai 
juzf^iieu otras innumerables en número y fe»!'!» ' 
dianas de todo tormento y fuego. Kn la isla de la ' 
es mucho mayor que Sicilia y más felice , que está pe^da cod k 
tierra ñrnici por la parte do Paria, y que la ^ente della es ' 
buena y virtuosa en su género que hay cu todas las ludia*: y 
á ella uu salteador el año de mil y quinientos y diez y Wi^ 
otros sesenta ó setenta acostumbrados ladrones. pQblicarotj ' 
indios que se venían á morar y vivir á aquella isla con ellos 
indios recibiéronlos como si fueran sus cntraiiua y sus hijo.! 
viéndoles señores y sdbditos con grandísima afección y aJi 
frnyéndoles cada dia de comer, tanto, que les sobraba parí 
comieran otros tantos, porque ésta es común condJclou y \ti^.~ 
lidad de todos los .indios de aquel nuevo mundo, dar cxc«I»»' 
mente lo que han menester los españoles y cuanto tienen . H 
les una gran casa de madera eu que morasen todoa, i. 
la quisieron los españoles, que fuese uua no mis pura h:« 
pretendían hacer ó hicieron. Al tiempo quo ponían la paja 
las varas ó madera y habían cobrído obra de dos estado», j 
los do dentro no viesen á los de fuera . so color de dar prii.,- ~ 
que se acabase la casa, metieron mucha gente dentro dcItaTre* 
partiéronse los españoles, alguuos fuera, al derredor de U oaé] 
coa sus armas para los que se saliesen y otros dentro, los 
«?(.'buu muoo á Itts espadas y comienzan amenazar los iodío* 
nudos que no se moviesen, ai nó que los matarían, y comoni 
á alar, y otros que saltaron para huir hicieron jwdazos c 
padas. Algunos qué salieron heridos y sanos, y otros : 
que DO habían entrado, tomaron sus orcos y flechas y re 
otra casa del pueblo para se defender , donde entraron ciento 
doscientos dcllos, y defendiendo la puerta pegan Io« espafioli 



263 

á la casa y quémanlos todos vivos , y con su presa,, que se- 
ciento y ochenta á doscientos hombres que pudieron atar, 
á su navio y alzan. las velas y van á la isla de San Juan, 
venden la mitad por esclavos, y después á la Española, donde 
iroo la otra, lieprendiendo yo al capitán de esta tan insigne 
m y maldad, á la sazón , en la misma isla de San Juan me 
idió: «anda señor, que asi me lo mandaron y me lo dieron por 
ccion los ^e me enviaron , que cuando no pudiese tomarlos 
ierra que los tomase por paz.» Y en verdad que me dijo que 
la su vida habia hallado padre ni madre sino en la isla de la 
lad, según las buenas obras que los indios le habían hecho, 
lijo para mayor confesión suya y agravamiento de sus peca- 
estashan hecho en aquella tierra firme infinitas, tomándolos 
ivándolos sobre seguro; Véase qué obras son estas, y si aqne- 
idlos asi tomados si serán justamente hechos esclavos. Otra 
x>rdando los frailes de Santo Domingo, nuestra orden, de ir 
licar y convertir aquellas gentes que carecían de remedio y 
e de doctrina para salvar sus ánimas, como lo están hoy 
lias; enviaron un religioso, presentado en teología, de gran 
. y santidad, con un fraile lego, su compañero, para que 
la tierra y tratase la gente, y buscase lugar apto para ha- 
3nasterio8. Llegados los religiosos , recibiéronlos los indios 
k ángeles del cielo , y óyenlos con gran afección y atención 
nria las palabras que pudieron entonces darles á entender, 
or señas que por habla, porque no sabian la lengua. Acaes- 
air por alli un navio, después de ido el que allí los dejó, y 
>añoles del, usando de su infernal costumbre, traen por eu- 
sin saberlo los religiosos, al señor de aquella tierra, que se 
)a Don Alonso, ó que los frailes le habían dado este nombre 
s españoles , porque los ludios son amigos y codiciosos de 
aombre de cristiano, y luego lo piden que se lo den, aun 
que sepan nada para ser bautizados. Así que engañan al 
señor Don Alonso para que entrase en el navio con su mu- 
otras ciertas personas , y que les harían allá fiesta. Final- 
, que entraron diez y siete personas con el señor y su muger, 
afianza de que los religiosos estaban en su tierra, y que los 



264 

españoles por ellos no harian al^i'una maldad, porque de otni 
ñera no se fiarían dallos ; eutrado'í los indios eo el navio alzm lea 
velas los traidores y Tiéaense á la isla Espa&ola y véodeuloa por 
esclavos. Toda la tierra, como ven su señor y señora llevadM. 
vienen á los frailes y quiérenlos matar. Los frailes, viendo 
gran maldad querbnse morir de anq^ustía. y es de creer que ' 
ran antes sus vidas que fuera tal injusticia hecha, eapc 

porque ora ponor impedimento á que nunca aquellas áa 

diesen oír ni creer la palabra de Dios. Apaclguároulos lo 
que pudieron , y dijéronles que con el primer uavío que par ¡ 
pasase escribirían á la ¡ata Española, y que baria que los 
nascn su señor y los demás que con él estaban. Trujo Dios 
allí luego un navio para más conñrmacion de la dannacioo 
los que gobernaban, y escribierou álos religiosos deh i 

en él claman. j)rütcstaa una y muchas veces, nunca .j ^ 

los üidus hacerles justicia, porque entre ellos mismos estabas i 
partidos parte de los indios que asi tan injusta y malamente 
bian prendido los tirauosfT Los dos religiosos que habían proitM 
a los indios de la tierra que dentro de cuatro nieges venia SDi 
Don Alonso con los demás, viendo que oi en cuatro ni eo odio vi- 
nieron , apar<»járonse para morir y dar la vida ji quien la hab 
ya ¿ntes que partiesen ofrecido- Y asi, los ludios tomaron 
gauza de ellos justamente, matándolos, aunque inocentes, ponjae 
estimaron que ellos habían sido causa de aquella tr&tcioo. T pu- 
que vieron que no salió verdad lo que dentro de los cuatro meM 
les certificaron y prometieron, y porque hasta eiitótices ni 
hasta agora supieron , ni saben hoy que haya diferencia de Id 
frailes á los tiranos y ladrones y salteadores españoles por 
aquella tierra. Los bienaveuturados frailes padecieron iqjuitiij 
mente, por la cual injusticia ninguna duda hay, que seguo nue 
tra fe santa, sean verdaderos mártires , y reinen hoy con Dio» ( 
los cielos bienaventurados. Como quiera que alU fuesen enviado 
por la obediencia, y llevasen intención de predicar y dllatw l»J 
santa fe. y salvar todas aquellas ánimas, y padecer cualesquio*! 
trabnjos y muerte que se les ofreciese por Jesucristo craciflcxi'' 
Otra vez . por lae grandes tiranías y obras nefandas de loa 



265 

malos, mataron los indios otros dos frailes de Santo Do- 
y uno de San Francisco, de que yo soy testigo porque 
ipé de la misma muerte por milagro divino, donde había 
ue decir pHra espantar los hombres , según la gravedad y 
idad del caso. Pero por ser largo no lo quiero aquí decir 
a tiempo, y el dia del juicio será más claro, cuando Dios to- 
eoganza de tan horribles y abominables insultos como 
m las Indias los que tienen nombre de cristianos. Otra vez 
3 provincias, al cabo que dicen de la Codera, estaba un 
cuyo señor se llamaba Higoroto , nombre propio de la per- 
comun de los señores del. Esté era tan bueno, y su gente 
mesa , que cuantos españoles por allí en los navios venian 
n -reparo , comida , descanso y todo consuelo y refrigerio; 
tos libró de la muerte que venian huyendo de otras pro- 
donde habían salteado y hecho muchas tiranías y males, 
s de hambre, que los reparaba y enviaba salvos á la isla de 
'las, donde había población de cristianos, que los pudiera 
lin que nadie lo supiera, y no lo hizo; y, finalmente, lia- 
todos los cristianos á aquel pueblo de Higoroto, el mesón 
de todos. Un malaventurado tirano acordó de hacer allí 
x>mo estaban aquellas gentes tan seguras , y fué allí con 
io y convidó á mucha gente que entrase en el navio , como 
ntrar y fiarse en los otros. Entrados muchos hombres , y 
is y niños, alzó las velas y vínose á la isla de San Juan, 
los vendió todos por esclavos, y yo llegué entonces á la 
sla y vide al dicho tirano , y supe allí lo que había hecho, 
istruido todo aquel pueblo , y á todos los tiranos españoles 
r aquella costa robaban y salteaban les pesó, y abominaron 
3 espantoso hecho , por perder el abrigo y mesón que allí 
como si estuvieran en sus casas. Digo que dejo de decir 
las maldades y casos espantosos que desta manera por 
IB tierras se han hecho, y boy en este dia hacen. Han 
k la isla Española y á la do San Juan , de toda aquella 
que estaba poblatisima, más de dos cuentos de ánimas sal- 
, que todas también las han muerto en las dichas islas, 
lelos á las minas y en los otros trabajos ; allende de Iks 



SiSü'fifi 
Soles que 

I . por lo cual mueren de hambre y de sed . y d • 
es dar coq ellos en la mar. T en verdad que me dijo hombro 
que desdo las islas de los Lucayos, donde se hicieron g 
estragos desta manera, liasta la isla Espoüola, que son ac< 
Beteteuta leguas, fuera un uavíu sia aguja y sin carta de o 
guiáudose solamente por el rastro de los indios que queda 
la mar, echados del navio muertos. Después, desque Ida t 
hai'can en la isla donde los llevan á vender, es para que) 
corazón do cualquiera, que alguna señal de piedad turiere 
desnudos y hambrientos, que se caian de desmayados dehí 
niños y viejos, hombros y mugeres. Después, como á uo< 
dorós, los apartan padreado hijos y mugeres de maridos, ha 
manadas de ellos de á diez y de á veinte personas , y echan 
tos sobre ellos para que se lleven sus portes los iufc 
res, que so» los que ponen su parte de dineros | 
armada de dos y de tres navios , y para los tiran 
que van á tomarlos y saltearlos en sus casas, y < 
suerte en la manada donde hay algún viejo ó enii 
tirano á quien cabe: teste viejo daldo al diablo, ;.para qi 
lo dais? ¿para que lo entierro? Este enfermo, ¿para qué I 
que llevar? ¿para curallo?» Véase aquí en qué cí* 
cumUeo el precepto divúi" 



267 

undo , ao hay vida infernal y desesperada en este siglo que 
pueda comparar, aunque la del sacar el oro en las minas sea 
1 género gravisima y pésima. Métenlos en la mar en tres y 
latro y en cinco brazas de hondo, desde la mañana hasta 
se pone el sol ; están siempre debajo del agua , nadando sin 
illo , arrancando las ostras donde se crian las perlas. Salen 
mas redecillas llenas dellas á lo alto y á resollar, donde está 
erdugo español en una canoa ó barquilla, y si se tardan en 
msar les da de puñadas y por los cabellos les echa al agua 
que tornen á pescar. La comida es pescado, y del pescado 
tienen las perlas y pan cazabi, y algunos mahiz (que son los 
3 de allá), el uno de muy poca sustancia y el otro muy tra- 
10 de hacer , de los cuales nunca se hartan. Las camas que 
tn á la noche es echarlos en un cepo en el suelo, porque no 
i vayan. Muchas veces zambúUense en la mar á su pesque- 
ejercicio de las perlas y nunca tornan á salir, porque los 
ones y marrajos, que son dos especies de bestias marinas cru- 
imas que tragan un hombre entero, los comen y matan. Véase 
si guardan los españoles, que en esta granjeria de perlas 
n desta manera, los preceptos divinos del amor de Dios y 
rójírao, poniendo en peligro de muerte temporal y también 
inima, porque mueren sin fe y sin sacramentos á sus próji- 
por su propia codicia , y lo otro, dándoles tan horrible vida, 
I que los acaban y consumen en breves dias ; porque vivir 
.ombres debajo del agua, sin resuello, es imposible mucho 
30, señaladamente que la frialdad continua del agua los pe- 
I , y asi todos comunmente mueren de echar sangre por la 
por el apretamiento del pecho que hacen por causa de estar 
» tiempo y tan continuo sin resuello, y de cámaras que causa 
aldad. Conviértense los cabellos , siendo ellos de su natura 
M, quemados como pelos de lobos marinos, y sáleles por las 
[das salitre que no parecen sino monstruos en naturaleza de 
irea 6 de otra especie. En este incomportable trabajo, 6 por 
r decir ejercicio del infierno , acabaron de consumir á todos 
kIíos lucayos que había en las islas cuando cayeron los os- 
les en esta granjeria, y valia cada uno cincuenta y cien cas- 



2í)8 

telUnos y los vendían públicamente, ¿uu habiendo sido prohibid 
por las justicias mismas, aunque injustas, por otra parte, [>orq4 
loa lacayos eran g^randes nadadores. Han muerto también 
otros muchos sin número de otras provincias y p«rt€«. 



DEL RrO YUYA PARÍ. 

Por la provincia de Paria sube un rio que se llama Yujai 
más de doscientas leguas la tierra arriba: por él subió oa I 
tirano muchas lej^uas el año de mil y quinientos y veinte; 
con cuatrocientos ó más hombres, y hizo matanzas ^ran4IÍ 
quemando vivos y metiendo á espada infinitos inocentes qiui 
tabau en sus tierras y casas sin hacer mal á nadie descuid 
dejó abrasada y asombrada y abuyeutadu muy grun cant 
tierra. Y en íln , él murió m«la muerte y desbaratóse su 
y después otros tiranos sucedieron en aquellos males y llr 
hoy audan por nllá destruyendo y mataudo y infurnandu iail 
mas que el hijo de Dios redimió con su sangre. 



DEL REINO DE VENEZUELA. 



En el año de mil y quinientos y veinte y seis, con eogsioi ' 
persecuciones dañosas que se hicieron al Rey, nup-' 
como siempre se ha trabajado de le encubrir la verdad 
ños y perdiciones que Dios y las ánimas y su Estado recÜ 
aquellas Indias , dio y concedió un gran reino mucho maj 
toda España, que es el de Venezueln, con lii gobernación y 
diccJou total, á los mercaderes de Alemania con cierta cspitaV 
clon y concierto ó asiento que con ellos se hizo. Estos, 
con trescientos hombres ó más en squellas tierras, halla 
Has gentes mauJíísimas ovejas como y mucho más que lo 
las suelen hallar en todas las partes de la ludias ánt«8 qo4 
hagan daños los españoles. Entraron eu ellas, mhi 
comparación cruelmente que ningunos de los otros u 



%kl C»*JV1C ■)■' 



269 

dicho , y más irracional y furiosamente que crudelisimos 
T que rabiosos lobos y leones. Porque con mayor ansia y 
ad rabiosa de avaricia y más exquisitas maneras y indus- 
ira haber y robar plata y oro que todos los de antes, pos- 
todo temor á Dios y al Rey, y vergüenza de las gentes, 
los que eran hombres mortales como más libertados, po- 

toda la jurisdicción de la tierra, tuvieron. Han asolado, 
do y despoblado, estos demonios encarnados, más de cua- 
tas leguas de tierras felicisimas, y en ella grandes y admi- 
provincias, valles de cuarenta leguas, regiones amenisi- 
oblaciones muy grandes, riquísimas de gente y oro. Han 

1 y despedazado totalmente grandes y diversas naciones, 
s lenguas que no han dejado persona que las hable , si no 
:unos que se habrán metido en las cavernas y entra&as de 
a huyeudo de tan extraño y pestilencial cuchillo. Más han 
I y destruido y echado á los inflemos de aquellas inocentes 
cienes, por extrañas y varias y nuevas maneras de cruel 
íad y impiedad (á lo que creo) , de cuatro y cinco cuentos 
ñas , y hoy en este día no cesan actualmente de las echar, 
nitas é inmensas injusticias, insultos y estragos que han 
y hoy hacen, quiero decir tres ó cuatro no más, por los 

se podrán juzgar los que para efectuar las grandes des- 
ues y despoblaciones que arriba decimos , pueden haber 

Prendieron al señor supremo de toda aquella provincia, 
asa ninguna, más de por sacarle oro dándole tormentos; 

y huyó y fuese á los montes; alborotóse y amedrentóse 
. gente de la tierra, escondiéndose por los montes y breñas; 
entradas los españoles contra ellos para irlos á buscar; 
os, hacen crueles matanzas y todos los que toman á vida 
líos en publicas almonedas por esclavos. En muchas pro- 
I y en todas, donde quiera que llegaban , antes que pren- 

al universal señor, los salían á cccibir con cantares y 
y con muchos presentes de oro en gran cantidad ; el pago 
I daban, por sembrar su temor en toda aquella tierra, ha- 
I meter á espada y hacerlos pedazos. Una vez , saliéndoleg 
3ir de la manera dicha, hace el capitán Alemán, tirano, 



dfts, pacífico» y ocupados; cstavtefón ínüSho ttempí 
comiéndoles sus hRcieiidas y los indios sirri' ' ' 
vidas y palvacion les hubiepan de dar, y aufi 
ituas opresiones é importunidades ordinarias, qtie son intoL 
y que como más un tragón de un español on un dia. quel 
para un mes una casa donde baya dictz perdonas de indit 
ronles en este tiempo mucha suma de oro de su propia w 
con otras imnunierablca buenas obras que les hicieron. 
<|ue ya se quisieron los tiranos ir, acordaron de y — '" 
Badas por osta manera: mandú el tirano Alemán, J 

también á lo que creemos hereje, porque ni oía misa ni U 
oir á muchos, con otros indicios de luterano que se lo c< 
ron), que prendiesen á todos los indios con sus mugerea 
que pudieron, y méteulos eu un corral graudo ó cerca i 
que para olio se hizo, y bízolcs saber que el que quiale 
ser libre que so había de rescatar de voluntad del inicuo O 
dor, dando tanto oro por si , tanto por su muger y por cadj 
por más los apretar mandó quo no los metiesen comida bl 
le trugeson ol oro que les pedia por su rescato. Enviaron 
ú sus casas por oro y resc^itubanso según podían, solti 
ibanse á sus labranzas y casas ú hacer su comida; en 
tirano ciertos Indroncs salteadores españoles que tornasen 



271 

1 dado todo el oro que poseían , los dejó en el corral perecer 
ta que murieron de hambre: de esta hecha dejó perdida , y 
ada, y despoblada una proviacia riquísima de gente y oro, 
tiene un valle de cuarenta leguas , y en ella quemó pueblo 
' tenia mil casas. Acordó este tirano infernal de ir la tierra 
atro con codicia y ansia de descubrir por aquella parte el 
Brno del Perú : para este iufelice fjaje llevó él y los demás. 
QitoB indios cargados con cargas de tres y cuatro arrobas, en- 
eldos en cadenas ; cansábase alguno ó desmayaba de hambre 
el trabajo y flaqueza , cortábanle luego la cabeza por la co- 
ft de la cadena por nu pararse á desensartar los otros que iban 
las colleras de más afuera y caia la cabeza á una ^arte y el 
rpo á otra y repartían la carga de éste sobre las que llevaban 
otros. Decir las provincias que asoló, las ciudades y lugares 
i quemó, porque son todas las casas de paja, las gentes que 
t6, las crueldades que en particulares matanzas que hizo 
petnr en este camino , no es cosa cceible . pero espantable y 
idadera. Fueron por allí después por aquellos 'Caminos otros 
IDOS que sucedieron de la misma Venezuela, y otros de la 
nincia de Santa Marta, con la misma santa intención de des- 
brir aquella casa santa del oro del Perú , y hallaron toda la 
rra , más de doscientas leguas , tan quemada y despoblada y 
Mrtá, siendo poblatisima, y felicísima, como es dicho, que 
los mismos , aunque tiranos y crueles , se admiraron y espan- 
IDD de ver el rastro por donde aquel había ido, de tan lamen- 
te perdición. Todas estas cosas están probadas con. muchos 
jugos por el Fiscal del Consejo de las Indias , y la probanza 
KflD el mismo Consejo, y nunca quemaron vivos á ninguno de 
JM tan nefandos tiranos. Y no es nada 1q que está probado, con 
ígraudes estragos y males que aquellos han hecho, porque 
Im los ministros de la justicia que hasta hoy han tenido en las 
Bu. por su grande y mortífera ceguedad no se han ocupado 
I0xaminar los delitos y perdiciones y matanzas que han hecho 
lOy hacen todos los tiranos de las Indias, sino en cuanto dicen 
t por haber fulano y fulano hecho crueldades á los indios ha 
dido el Rey de sus rentas tantos rail ca.'ítellanos . y para argüir 



272 

esto poca probaoza y harto general j confusa leí basta, jráoflj 

esto Qo saben aTeriguar, ni hacer, ni encarecer como deb 

porque si hicieren lo que deben & Dios y al Bey. hallarJan ifO 

los dichos tiranos alemanes más han robado al Rey de tres raiiio 

oes de castellanos de oro , porque aquellas provincias de Ve 

zuela con las que más han extragado , asolado y despoblado, 

de cuatroclontas leguas (como dije), es la tierra más rica y i 

próspera de oro, y era de población que hay en el mundo, y i 

renta le han estorbado y echado á perder, que tuvieran los 1 

de Espafia de aquel reino, de dos millones en diez y 

que há que los tiranos eoemf'j'ús de Dios y del Rey las 

zaron á destruir; y estos dafios, de aqui á la Qn del mv 

hay esperanza de ser recobrados, si no hiciese Dios por 

resucitar tantos cuentos de ánimas muertas. Estos son los dt 

temporales del Rey ; seria bien considerar qué tales y que taot 

son los dafios. deshonras, blasfemias, infamias de Dios j d»j 

ley, y con qaé se recompensarán tan innumerables áuimail 

están ardiendo en los inñernos por la codicia y inhumaoldti^ 

aquestos tiranos animales ó alemanes. Con sólo esto quien i 

infelicidad y ferocidad concluir, que desde quo en la liem i 

traron hasta hoy (conviene á saber), estos diez y seis 

enviado muchos navios cargados y llenos de indios por la^ 

veuder á Santa Marta y á la isla Española, Jamayca y la Utái 

Sun Juan por esclavos, más de un cuento de indios, y boy( 

este dia los envían, año de mil y quinientos y cunrcnta j( 

Tiendo y disimulando el audiencia real de la isla EiipañuIa.iDll 

favoreciéndolo, como todas las otras infinitas tiranías y 

Clones (que se han hecho en toda aquella costa de tierra 

que son más de cuatrocientas leguas, que han estada y 

están estas de Venezuela y Santa Marta debajo de sajur 

cion), que pudieran estorbar y remediar. Todos estos ii 

ha habido mus causa para los hacer esclavos, desoía U| 

Riega y obstinada voluntad, por cumplir con su insaciable* 

cía de dineros de nquelloa avarÍDimos tiranos, como 

otros, siempre, en todas las ludias han hecho, tomando aqi 

corderos y ovejas de sus casas y á sus mugeres y hijos, porl 



273 



aras crueles y nefarias ya dichas, y echarla el hierro del 
para venderlos por esclavos. 



DE LAS PROVINCIAS DE LA TIERRA FIRME 

POt LA PARTE QDB SB LLAMA LA FLORIDA. 

L estas provincias han ido tres tiranos en diversos tiempos, 
.e el afio de mil y quinientos y diez , ó de once, á hacer las 
8 que los otros, y los dos dellos en las otras partes de las 
as han cometido por subir á estados desproporcionados de su 
acimiento , con la sangre y perdición de aquellos sus prójimos, 
idoe tres han muerto mala muerte, con destruicion de sus 
anta y casas que ha'bian edificado de sangre de hombres en 
tiempo pasado ; como yo soy testigo de todos tres ellos , y su 
noria está ya raida de la haz de la tierra como si no hubieran 
esta vida pasado. Dejaron toda la tierra escandalizada y 
ita en la infamia y horror de su nombre, con algunas matan- 
qoe hicieron, pero no muchas, porque los mató Dios antes 
más hiciesen , porque les tenia guardado para alli el castigo 
os males que yo sé y vide que en otras partes de las Indias 
ian perpetrado. El cuarto tirano fué agora postreramente , el 
de mil y quinientos y treinta y ocho, muy de propósito y con 
dio aparejo; há tres años que no saben del ni parece; somos 
tos que luego , en entrando, hizo crueldades , y luego desapa- 
6, y que si es vivo, él y su gente que en estos tres afios ha 
traído grandes y muchas gentes , si por donde fué las halló, 
{oe es de los marcados y experimentados , y de los que más 
os, y males, y destruicíones de muchas provincias y reinos, 
otros sus compaBeros ha hecho. Pero más creemos que le ha 
o Dios el ñn que á los otros ha dado. Después de tres ó cuatro 
S de escrito lo susodicho , salieron de la diéha tierra Florida 
Kisto de los tiranos que fué con aqueste tirano mayor, que 
BTto dejaron ; de los cuales supimos las inauditas crueldades y 
Hades que alli en vida, principalmente del y después de su in- 
se muerte , los inhumanos hombres en aquellos inocentes y á 
Toso U. 18 



nadie daiíosoa indios, perpetraron, porque do saliese falso lo4 
arriba jo había adivinado , y son tantas, que aflrmaroo la 
que arriba al principio pusimos, que cuanto más procediau ea di 
cubrir, y destrozar, y perder gentes y tierras, tanto mit 
Caladas crueldades é iniquidades contra Dios y sus prójimos | 
petraban. Estamos enhastiados de contar tantns y tan oxe 
y horribles y sangrientas obras , no de hombrea , sino de 
fieras, y por eso no he querido detenerme en coi'- - -■ - d* i 
siguientes. Hallaron grandes poblaciones de g< .v 

dispuestas, cuerdas, políticas y bien ordenadas. Hacian se 
grandes matanzas (como suelea) para eutra&ar su miedlo en| 
corazones de aquellas gentes. Afligíanlos y matábanlos con 
les cargas como á bestias; cuando alguno cansaba ó de 
por no desensartar de la cadena donde los UcrabaQ eo 
otros que estaban antes ijue aquel, cortábanle la cabet» par] 
pescuezo y caia el cuerpo á una parte y la cabeza á otm, 
de otras partes arriba contamos. Entrando eu im pueblo 
los recibieron con aJogría y les dierou de comer hasta bd 
más de soiscicutos ludios para acémilas de sus cargas y 
de sus caballus, salidos de los tiranos vuelve un capitaa, 
del tirano mayor, á robnr todo el pueblo estando scg-urt«.'¡ 
á lanzadas al señor y rey de la tierrH, y hizo otras crudd 
otro pueblo grande, porque les pareció que estaban un 
vecinos dól más recatados . por las infames y horribles ohtm'i 
habían oido dellos, metieron ú espada y Innza cliicijs y 
niños y viejos, subditos y señores; que no perdonaron Lvi 
mucho uiímero de indios, en especial á más de doscientos , 
(sej^un se dice) qUe euviaroa á llamar de cierto pueblo, di 
vinieron de su voluntad, hizo cortar el tirano mayor de 
narices con los labios hasta la barba, todos las caras, áv. 
rasas. Y asi , con aquella lástima , y dolor . y amargura, i 
sangre , los enviarún á que llevuseu las nuevas de las ob 
lugroB quo Laciau aquellos predicadores de la santa fe i 
bautizados. Juzgúese agora qué tales estarán aquellas 
cuánto amor teman á loa cristianos , y cómo creerán ser 
que tienen bueno y justo, y la ley y religión que profesaxt, ji 



275 

ae se jactan inmaculada. Grandisimas j extrañísimas son las 
ftldades que allí cometieron aquellos infelices hombres , hijos de 
srdicion. Y asi, el más infelice capitán murió como malaventu- 
ido , sin confesión , j no dudamos sino que fué sepultado en los 
ifiemos, si quizá Dios ocultamente no le proveyó según su divina 
lisericordia, 7 no según los deméritos del por tan execrables 
ialdades. 

DEL RIO DE LA PLATA. 

Desde el aflo de mil y quinientos y veinte y dos 6 veinte y 
PM han ido al rio de la Plata , donde hay grandes reinos y pro- 
ÉDCias, y de gentes muy dispuestas y razonables, tres ó cuatro 
mees capitanes. En general sabemos que han hecho muertes y 
tiAos; en particular, como está muy atrasmano de lo que más se 
fewta de las Indias, no sabemos cosas que decir se&aladas. Nin- 
jjn» duda, empero, tenemos que no hayan hecho y hagan hoy 
la mismas obras que en las otras partes se han hecho y hacen, 
nrqoe son los mismos españoles , y entre ellos hay de los que se 
|Én hallado en las otras, y porque van á ser ricos y grandes se> 
bns como los otros , y esto es imposible que pueda ser sino con 
Iktdicion, y matanzas, y robos, y disminución de los indios, se- 
i^tti la orden y vía perversa que aquellos como los otros llevaron. 
jpspues que lo dicho se escribió , supimos muy con verdad que 
descuido y despoblado grandes provincias y reinos de aque- 
tttott, haciendo extrañas matanzas y crueldades en aquellas 
renturadas gentes , con las cuales se han señalado como los 
I, y más que otros, porque han tenido más lugar por estar 
lejos de España , y han vivido más sin orden y justicia, 
jue en todas las Indias no la hubo, como pareoe por todo lo 
iba relatado. Entre otras inñnitas se ha leído en el Consejo de 
Indias las que se dirán abajo. Un tirano gobernador dio 
imiento á cierta gente suya que fuese á ciertos pueblos de 
I, y que si no les diesen de comer los matasen á todos. Fue- 
COD esta autoridad, y porque los indios, como enemigos 
n, no se lo quisieron dar, más por miedo de verlos y por 



bairlús que por falta de liberalidad, metieron a ispada 
cinco mil ánimas. Ítem , viDiéronae b, pouer ea sus manos y 
cerae á sa servicio cierto numero de gente de paz , qa« 
tura ellos enviaron á. llamar, y porque ú no viuieroo tan 
ó porque como suelen j ea costumbre dellos vulguda, q 
en ellos su horrible miedo y espanto arraigar , mandó el gol 
dor que los entregase ú todos en manos de otros Lndio>s qi 
líos tenían por sus enemigos. Los cuales, llorando y el 
rogaban que los matasen ellos y no los diesen á sus eneml 
no queriendo salir de la casa donde estaban, alli los hleii 
dazos; clamando y diciendo: «venimos á serviros de paxy 
ñus; nuestra sangre quede por estas paredes eu testiin< 
nuestra injusta muerte y vuestra crueldad.» Obra fué asta, 
sefialada y digna de considerar, y mucho más de Umeotu; 



DE LOS GRANDES REINOS Y GRANDES PROVINa 

DEL PBRÚ. 

En el año de mil y quinientos treinta y uno fué otro 
grande con cierta gente á los reinos del Perü, donde entrando 
título y intención y con los principios que los otros todos pi 
( porque ern uno de los que se habían más ejercitado y más 
en todas las crueldades y estragos que eu la tierra firme 
el año de mil y quinientos y diez se habían hecho), ci 
crueldades y matanzas y robos alo fe ni verdad, destri^ 
pueblos . apocando , matando las gentes dellos y siendo CM 
tan grandes males que han sucedido en aquellas tierras, qol 
somos ciertos que nadie bastará á referirlos y eucarecerlM! 
que los veamos y Conozcamos claros el dia del juicio, y 
que quería referir la deformidad y calidades y circunsti 
los afean y agravian, verdaderamente yo no podro 
recer. En su infelice entradu luutó y destruyó »lgu 
les robó mucha cantidad de oro. En una isla que está cerca 
mlsuias provincias que se llama Pugna, muy poblaüa y 
y recibiéndole el señor y gente della como A ¿Qgeles del 



277 

¡espaes do seis meses habiéndoles comido todos sus bastimentos 
' de nuevo descubriéndoles las troxes del trigo que tenían para 
I y BUS mugeres é hijos , los tiempos de seca y estériles, y ofre- 
iéndoselas con muchas lágrimas que las gastasen y comiesen ¿ 
m Toluntad , el pago que les dieron á la ñn fué que los metieron 
í espada y alancearon mucha cantidad de gentes dellas, y los que 
ladieron tomar á vida hicieron esclavos con grandes y señaladas 
sraeldades, otras que en ellas hicieron , dejando casi despoblada 
'» dicha isla. De allí vánse á la provincia de Túmbala, que es en 
la tierra firme, y matan y destruyen cuantos pudieron, y por- 
|Qe de sus espantosas y horribles obras huian todas las gentes, 
ieeian que se alzaban y que eran rebeldes al Rey. Tenia este ti- 
nao esta industria, que á los que pedia y otros que venian á dar- 
in presentes de oro y plata y de lo que tenian, decíales que tru- 
iíBMD más, hasta que él veia ó no tenían más 6 no traían más, y 
BBtÓDces decía que los recibía por vasallos de los reyes de España, 
Y abrazábalos y hacia tocar dos trompetas que tenia, dándoles á 
■■tender que desde en adelante no les habian de tomar más ni 
htiilos mal alguno, teniendo por lícito todo lo que les robaba y 
M-daban por miedo de las abominables nuevas que del oían antes 
Hw ellos rescibiesen el amparo y protección del Rey, como sí des- 
pies de recibidos debajo de la protección real no los oprimiesen, 
Musen , asolasen , destruyesen, y él no los hubiera asi destruido. 
pltOM días después viniendo el rey universal y Emperador de 
dallos reinos, que se llamó Atabaliba, con mucha gente desnuda 
1^ en sna armas de burla , no sabiendo cómo cortaban las espa- 
Mt y herían las lanzas , y cómo corrían los caballos y quién eran 
I españoles (que si los demonios tuvieran oro los acometieran 
ae lo robar), llegó al lugar donde ellos estaban , diciendo: 
le están esos españoles, salgan acá, que no me mudaré de 
i hasta que me satisfagan de mis vaisallos que me han muerto 
[ pueblos que me han despoblado y riquezas que me han robado?» 
Dn ¿ él, matáronle infinitas gentes, prendiéronle su persona 
I Teola en unas andas , y después de preso tratan con él que 
J iMcate , promete de dar cuatro millones de castellanos y da 
iBiiice ; y ellos prométenle de soltarle ; pero al fin no guardando la 



278 

fe Di verdad (como uuuca eu las lodlas con los ludioi por k» 
pa&oles se ha guardado), leváutaule que por su tnaodMio M ja 
taba gente, y él responde que cu toda la tierra no se tooria i 
hoja de un árbol sin su voluntad, que ei gente se juntase Cf«]l 
sen que él la mandaba juutar y que pre»o estaba y que lo 
sen. No obstante todo esto, lo condenaron ¿ quemar vito, n 
después rogaron algunos al capi^'an quo lo ahogasen j 
lo quemaron. Sabido por él, dijo: «¿Por qué me quémala, ({k| 
he hecho? ¿No me prometistes de soltar dándoos el oro. do m] 
m&s de lo que oa prometí? pues que así lo queréis, ctiTii 
vuestro rey do España.* Y otras muchos cosas ([ue dyo] 
coiiruaion y detestación de la grnn injusticia de los es; 
en fln. lo quemaron. Considérese aquí la justicia y titulo ' 
guerra, la prisión deste señor y la sentencia y rjecuclg 
muerte, y la conciencia con que tienen aquellos tiranos i 
des tesoros, como eu aquellos reinos á aquel rey tan graade; 
otros inQuitús señorea y particulares robaron. De iDtliiita< bi 
ñaa señaladas eu maldad y cruuldad eu estirpacion de aqc 
gentes, cometidas por los que so llaman cristianos, qutm' < 
referir algunas pocas que uii fraile de Saa Francisco, álo« ] 
píos vido y las ílrmu de su nombre, enviando trcslado* por i 
lias partes y otros á estos reinos de Castilla, y yo toogOJ 
poder un treslado con su propia ñrma; en el cual dice i 
fray Marcos de Niza, de lu urden de San Francisco, 
sobre los frailes do la misma orden en laa provincias de 
que fué de los primeros religiosos que con los primeros 
entraron eu las dichas provincias, digo, dando testlmoolo 
dadero de algunas cosas, que yo con mis ojos vi eu aqa 
tierra, mayormente cerca del tratamiento y conquistaa be 
los naturales. Primeramente, yo soy testigo de vistA, y por s^ 
riencia cierta conocí y alcancé que aquellos indios del 
la gente más beuúvola, que entre indios se ba visto, y allí 
amiga á los cristianos. Y vi que ellos daban & los espaAoln | 
abundancia oro y plata , y piedras preciotus, y todo catáis I 
pedían que ellos tenían , y todo buen servicio , y nañoa Vm i 
saUerou de guerra, sino de paz, mientras no los dieron ocaaio&t 



279 

los malos tratamientos y croeldades, antes los recibían con toda 
benevolencia y honor en los pueblos á los españoles y dándoles 
ecMnidas y cuantos esclavos y esclavas pedian para servicio. ítem 
aoy testigo y doy testimonio , que sin dar causa ni ocasión aque- 
BoB indios á los españoles , luego que entraron en sus tierras, 
después de haber dado el mayor cacique Atabaliba más de dos 
•millones de oro á los españoles, y habiéndoles dado toda la tierra 
(*eD su poder sin resistencia, luego quemaron al dicho Atabaliba, 
ttfaa era señor de toda la tierra, y en pos del quemaron vivo á su 
^espitan general Cochilimaca, el^cual había venido de paz al Go- 
rlernador con otros priucipales. Asimismo , después destos , dende 
m pocos días quemaron á Chamba, otro señor mu;^ principal de la 
jfrovliicia de Quito, sin culpa ni aun haber hecho por qué. Asi-. 
büdsmo quemaron á Chapera, señor de los canarios, injustamente. 
^AirinriHmo, á Luis, gran señor de los que había en Quito, quema- 
^von los pies y le dieron otros muchos tormentos porque dijese 
:-4tode estaba el oro de Atabaliba, del cual tesoro (como pareció) 
gao sabia él nada. Asimismo quemaron en Quito á Cocopanga, 
^pibernador que era de todas las provincias de Quito, el cual por 
^l^iBrtos requerimientos que le hizo Sebastian de Benalcázar, capi- 
ituí del Gobernador, vino de .paz, y porque no dio tanto oro como 
le pedian, lo quemaron con otros muchos caciques y principales, 
y'-é. lo que yo pude entender, su intento, de los españoles era que 
lao gaedase señor en toda la tierra. ítem, que los españoles reco- 
¡Igiaron mucho número de indios y los encerraron en tres casaS' 
jl^tandes, cuantos en ellas cupieron, y pegáronles fuego y quema 
^tailoB á todos sin hacer la menor cosa contra español ni dar la 
raenbr causa. T acaeció allí que un clérigo que se, llama Ocaña, 
jfacó UQ muchacho, del fuego en que se quemaba, y vino alli otro 
BJifpa&ol y tomóselo de las manos y lo echó en medio de las llamas, 
^Ifaode se hizo ceniza con los demás, el cual dicho español que asi 
echado en el fuego aí indio, aquel mikmo día, volviendo al 
, cayó súbitamente muerto en el camino y yo fui de parecer 
no lo enterrasen. ítem, yo afirmo que yo mismo vi ante mis 
pijpt i los españoles cortar manos , narices y orejas á indios é in- 
)^Ku, sin propósito, sino porque se les antojaba hacerlo, y en 




280 

tantos lugares .y partes que seria Inrgo de coQt«r. B yo ti qfl 
los españoles les echaban perros á los ímliod pnra qoe \e» 
cieseu pedazos, y los vi asi aperrear á muy muchos. AidmiíaiOt 
yo quemar tantas casas y pueblos, que no sabría dectr d 
mero, según rmii luucbos. Asimismo es verdad que totoa 
niños de teta por los brazos, y los echaban arrojadizos cu 
podiiiu, y otros desafueros y crueldadfis, sin • 
me ponían espanto, con otras jnurnerables qn' 
rituí ]&rj^ do contar. Itero, vi quo Uamabao k loa csciqq 
y principales indios que vlnics<)n de paz segúrame 
prometléudulcs scgnro, y en llegando, laógo los qoei 
Y en mi presencia quemaron dos, el uno en Andan y el 
en Túmbala, y no fui parte para se lu estorbar qae no laa qa 
masen con cuanto los prediqué. E según Dios y mi 
cuanto yo puedo alcanzar, no por otra cnus», si no pon 
los tratamientos, como claro parece ¿ todos, se alzaron y le 
ron los indios del Perú, y con mucha causa quo se les ha 
Porque ninguna verdad les lian tratada ni palabra gui 
sino que contra toda rnzon y injusticia, tirauamcote 
destruido con toda la tierra, baciéadolos tales obras, qaeb>" 
determinado antes morir que semejnntes obra* safrir. Itos, 
digo, que por la relación de los Indios hay mucho más oro escon- 
dido que manifestado, el cual por las injusticiag y oruclii-'i' 
que los españoles hicieron no lo hau (lunrido descubrir ni lo des- 
cubrirán mientras recibieren tales tratamientos, ¿utes qfv.^-r. 
morir como los pasados. En lo cual Dios, nuestro Señor. l¡ 
mucho ofendido, y 6u Mngestad muy deservido y defraudado ca i 
perder tal tierra, que podia dar buenamciite de comer á Vsik 
Castilla, lacual será harto diflcultosay costoía. ámi ver, delirfr- 
cuperar.i Todas estas son sus palabras del dicho reIfgio«o, fonta* 
les, y vienen también firmadas del obispo de Méjico, ' 
timonio de que todo esto afirmaba el dicho padre fm,. .• 
Háse de considerar aquí lo que este padre dice quo vido. i' 
fué en cincuenta ó cien leguas de tierra , y & nueve 6 diez 
(lorque era á los principios y había muy pocos, que al «mi<' 
oro fueron cuatro ó ciuco mil cspa&oles , y ec oxteodiercK; 



281 

muchos y garandes reinos y proTinciaa , más de quinientas y sete- 
cientas leguas , que las tienen todas asoladas, perpetrando las di- 
chas obras y otras más fieras y cueles. Verdaderamente, desde 
entonces acá hasta hoy, más de mil veces más se ha destruido y 
asolado de ánimas, que las que ha contado, y con menos tempr 
de Dios y del Rey y piedad ha destruido grandísima parte del li- 
nafe humano. Más faltan y han muerto de aquellos reinos hasta 
hoy (y que hoy también los matan), en obra de diez aQos, de cuatro 
cuentos de ánimas. Pocos dias há que ac^^averearon y mataron una 
gran reina, muger de Elingue, el que quedó por rey de aquéllos 
Minos , al cnal los cristianos por sus tiranías , poniendo las manos 
^^ en él lo hicieron alzar y está alzado, y tomaron á la reina, su 
' mager, y contra toda justicia y razón la mataron (y aun di- 
cen que estaba preñada) solamente por dar dolor á su marido. Si 
•B hubiesen de contar las particulares crueldades y matanzas que 
'' los cristianos en aquellos reinos del Perü han cometido, y cada 
, día hoy cometen, sin duda ninguna serian espantables, y tan- 
' tes, qne todo lo que hemos dicho de las otras partes se oscure- 
^ ciese 7 pareciese poco , según la cantidad y gravedad de ellas. 



DEL NUEVO REINO DE GRANADA. 

El año de mil y quinientos y treinta y nueve concurrieron 
' machos tiranos , yendo á buscar desde Venezuela y desde Santa 
'■' Marta, y desde Cartagena el Pera, y otros que del mismo Perü 
■' descendían á calar y penetrar aquellas tierras , y hallaron á las 
^ espaldas de Santa Marta y Cartagena trescientas leguas, la tierra 
1 d^tro, unas felicísimas y admirables provincias, llenas de inñ- 
L Bitas gentes mansuetísimas y buenas como las otras, riquísimas 
también de oro y piedras preciosas, las que se dicen esmeraldas. A 

Ílas cuales provincias pusieron por nombre el nuevo reino de Gra- 
. nada . porque el tirano que llegó primero á estas tierras era na- 
tural del reino que acá está de Granada. Y porque muchos inicuos 
7 crueles hombres de los que allí concurrieron de todas partes 
cnn insignes carniceros y derramadores de la sangre humana, muy 



I 



acostumbrados y experimentados en los grandes pecados suMdi" 
chos en muchas partes de las Indias, por oso han sido talea j 
tantas sus endemouiadas obras, y las circunstancias y cnlidadn 
que las afean y agraviao , que hati excedido á muy mtic 
áup á todas las que loa otros y ellos en las otras proriocil 
hecho y cometido. De infloitas que en estos tres aüos hia 
petrado y quo agora en cpto día no cesan de hacer, dlri al^ 
muy brevemeute de muchas; que un gobernador ( porque no 
quiso admitir el que ea el dicho nuevo reluo de Granada ntabt 
y mataba, para que él robase y matase), hizo una probanu i 
tra él de muchos testigos, sobre los estragos y dusafueroe 1 1 
tanzas que ha hecho y haco, la cual se leyó y está en el Con 
de las Indias. Dicen en la dicha probanza los testigos, que 
tando todo aquel reino de paz y sirviendo á lo< '--9, daod 

les de comer de sus trabajos los indios coni , ite. y h 

ciéndoles labranzas y haciendas , y trayóudoles mucho 
piedras preciosas , esmeraldas y cuanto tenian j podían . r 
tidos los pueblos y señorea y gente dellos por loa espau. -^ 
(que es todo lo que pretenden por medios para alcaii3»r m 
fin último ; que es el oro), y puestos todos en la tiranía j - 
dumbre acostumbrada, el tirano, capitán priuci] ■ ' 
tierra mandaba, prendió ni señor y rey de todo ;.^ 
túvolo preso seis 6 siete meses, pidióndole oro y csmoraldia, 
si u otra causa ni razón alguna. Rl dicho rey, que se llaan!« 
Bogotá, por el miedo que le pusieron dijo que él daría ou 
do oro que lo pedían . esperando de soltarse do las maoM 
quien asi lo afligía, y envió indios á que le trajeseo oro, y 
veces trajeron mucha cantidad de oro y piedras, pero porqas 
daba la casa de oro decían los españoles que lo matason, po 
no cumplía lo que había prometido. BI tirano dijo qao M 
pidiesen por justicia ante (•I mismo; pidiéronlo asi por 
acusando al dicho rey de la tierra, él dio sentencia 
dolé á tormentos si do diese la C4isa de oro. Dáule el tor 
tracto de cuerda, echábanle sebo ardiendo en la barriga. 
á cjida pié una herradura hincada en un palo y el pescuezo ; 
á otro palo, y dos hombrea que lo touian las manos, y asi 



283 

ibao raeg:o & los píes , y entraba el tirauo de rato en rato j le 

lecia que asi le habia de matar poco á poco á tormeutos, si ao le 

Ubael oro. T asJ lo cumplió, y mató al dicho señor con los tor- 

lineütos, y estando atormentándülo, mostró Dios señal de que deteñ- 

ttabaaquella^ crueldades, en quemarse todo el pueblo donde las por- 

;tral)au. Todos los otros españoles, por imitará su buen capitán, 

porque no saben otra cosa sino despedazar aquellas gentes, 
ücieron lo mismo, atormentando con diversos y fieros tormentos 

\d& uno al cacique y señor del pueblo ó pueblos que tenian en- 
Bomeadados; catándoles sirviendo dichos señores con todas sus 
{entes, y dándoles oro y esmeraldas cuanto podían y toniau, 

solo los atormentaban porque les diesen méts oro y piedras de 
Po que les daban , y así quemaron y despedazarou todos las so- 
iores de aquella tierra. Por miedo de las crueldades agregias 

le uno de los tiranos particulares en los iudios hacia , se fuo- 
^u á los montes, huyendo de tanta inhumanidad, un gran señor 
loe se llamaba Daytama, coa mucha gente de la suya, porque esto 
leuCQ por remedio y refugio (si les valiese), y á esto llaman los 

spañolee levantamienlos y rebelión. Sabido por el capitán, prin- 
ipal tirano, envía gente el dicho hombre cruel (por cuya fero- 
íídad los iudios que estaban pacíficos y sufriendo tan grandes 

rnoíns y maldades se habiau ido á lo3 montes), el cual fué á 

iscarloa, y porque uo basta esconderse en las entrañas de la 
Ierra, hallaron gran cantidad de gente, y mataron y despedaza- 

>D máade quiuioutas ánimas, hombres y mugeres y niños, por- 

|ue á ningún género perdonaban , y aun dicen los testigos , que 

mismo señor Daytama habia, áutes que la gente le matasen, 

lido al dicho cruel hombre y le habia traído cuatro ó cinco mil 

ttellanos, y uo obstante esto, hizo el estrago susodicho. Otra 
res. vinieodo á servir mucha cantidad de gente á los españoles y 

ttaodo sirviendo con la humildad y simplicidad que suelen, se- 

iros, vino el capitán una noche á la ciudad donde los iudios 
penrian, y mandó que á todos aquellos indios los metiesen ¿ es- 
pada, estando dellos durmiendo y dellos cenando y descan- 

indo de los trabajos del día. Esto hizo porque le pareció que 

ra bien hacer uqaol estrago para entrañar su temor en todaa 



284 

las g:ente3 de aquella tierra. Otra vez mandó el capitiui tomar ¡t- 
ramonto á todos los españolea . cuántos caciques y priacípales 
gente común cada uno teuia en el servicio de su casa . y qae 
luego los trajesen á la plaza, y alli les mandó cortar & todos lasct' 
bezas donde mataron cuatrocientas ó quinientas ánimas, y diera Kk 
testigos que desta manera pensaba apaciguar la tierra. De cierto 
tirano particular dicen los testigos que hÍRO grandes crneldaílpá, 
matando y cortando muchas manos y narices á hombres y laags* 
res, destruyendo muchas gentes. Otra vez, envió el capitán al 
mismo cruel hombre con ciertos españoles á la provincia de B(h 
gota á hacer pesquisa de quión era ol señor quo habia sucedLdo 
en aquel señorío , después que mató ú tormentos al señor tmirer- 
sal, y anduvo por muchas leguas de tierra, prendiendo coiat» 
indios podia haber, y porque no le decían quién era el > 
había sucedido, á unos les cortaba las manos y á ot.-'^ li<...> 
echar á los perros bravos, que los despedazaban, aaí hombres ewoa 
mugeres. y desta manera mató y destruyó muchos indios 6 ind 
T un dia, al cuarto del alba, fué á dar sobro unos caciques 6 1 
nes y gente mucha de indias, que cstabiiu en paz y segtiiw, ffl 
les habia asegurado y dado la fe de que no recibirían mal ni ÓMMr 
por la cual seguridad se salieron de los montes donde estábsoci* 
condidos á poblar á lo raso , donde tcnian su pueblo, y asi. estaodo 
descoidados y con confianza de !a fe que les habian dado, prendió 
mucha Cantidad de gente, mugeres j hombres, y les mandaba poner 
la mano tendida en el suelo, y él mismo con un alfange lea cortad 
los manos, y decíales que aquel castigo les bacía porque no le qii 
rian decir dónde estaba el señor nuevo que en aquel retao habia 
sucedido. Otra vez, porque no le dieron un cofre lleno de oro jai 
indios, que les pidió este cruel capitán . envió gente á bftcer goff- 
ra, donde mataron infinitas ánimas, y cortaron manos y narices á 
mugeres y á hombres que no se podrian contar, y & otros echaron 
á perros bravos, quo los comían y despedazaban. Otra va. 
viendo los indios de una provincia de aquel reino que habikn 
quemado los españoles tres ó cuatro señores principales, de aúe- 
do se fueron á un peñón fuerte para so defender de ensm^^M 
que tanto carecían de entrañas de hombres; y serian en el peños 



285 

7 halHía (según dicen los testigos) cuatro ó cinco mil indios. Envia 
el capitán susodicho á un grande y señalado tirano (que á muchos 
de los que de aquellas partes tienen cargo de asolar hace Ten- 
taja) con cierta gente de españoles para que castigase, dizque 
los indios alzados que huian de tan gran pestilencia y carnicería, 
como si hubieran hecho alguna injusticia, y á ellos pertenecia 
hacer el castigo y tomar la venganza, siendo dignos ellos de todo 
crudelisimo tormento, sin misericordia, pues tan ajenos son de- 
Ua y de piedad, como aquellos inoceUtes. Idos los españoles al 
pefion , sübeulo por fuerza , como los iudios sean desnudos y sin 
armas, y llamando los españolea & los indios de paz , y que les 
aseguraban que no los harian mal alguno, que no peleasen, 
laégoloB indios cesaron; manda el crudelisimo hombre ¿ los 
españoles que tomasen todas las fuerzas del peñón , y toma- 
das, que diesen en los indios. Dan los tigres y leones en las 
OTcgas mansas, y desbarrigan y meten á espada tantos, que 
se pararon á descansar, tantos eran los que habian hecho 
pedazos. Después de haber descansado un rato mandó el capitán 
qoe matasen y despeñasen del pefion abajo, que era muy alto, 
toda la gente que viva quedaba, y asi la despeñaron toda; y dicen 
loe testigos que veian manada de indios echados del peñón abajo 
de setecientos hombres juntos que caían , donde se hacían peda- 
zos. T por consumar del todo su gran crueldad, rebuscaron todos 
los indios que se habiau escondido entre las matas, y mandó que 
ft todos les diesen de estocadas , y así los mataron y echaron de 
las peñas abajo. Aun no quiso contentarse con las cosas tan 
crueles ya dichas , pero quiso señalarse más y aumentar la hor- 
libilidad de sus pecados, en que mandó que todos los indios é 
indias que los particulares habian tomado vivos (porque cada 
ODO en aquellos estragos suele escoger algunos ludios y indias, y 
muchachos para servirse), los metiesen en una casa de paja(esco- 

I gidos y dejados los que mejor le parecieron para su servicio) y 
les pegasen fuego, y así los quemaron vivos, que serian obra de 
cuarenta ó cincuenta. Otros mandó echar á los perros bravos, 

^ que los despedazaron y comieron. Otra vez , este mismo tirauo, 
filé á cierto pueblo que k llamaba Ck>ta, y tomó muchos indios. 



286 

y hizo despedazar á los perros quince ó veinte selíores y princi- 
pales, y cortó mucha cantidad de ruauos de mugeres y hombres, 
y las ató en unas cuerdas y las puso colgadas de un palo i It 
luenga, porque vieseu los otros indios lo que babia hecho áaqae- 
llo9, en que habría st-teuta pares de manos, y cortó muchas aa- 
rices á mugeres y k niQos. Las hazañas y crueldades deste hom* 
bre, enemigo de Dios, uo las podria alguno explicar, porque bod 
innumerables y nunca tales oidas ni vistas, ha hecho en aquelit 
tierra y en la provincia de Buatimala, y donde quiera que kt 
estado, porque há muchos años que anda por aquellas tiomi 
haciendo aquestas obras, y abrasando y destruyendo aqu.! . 
gentes y tierras. Dicen más los testigos en aquella probanza. , 
han sido tantas y tales y tan grandes las crueldades y muert» 
que se han hecho y se hacen hoy en el dicho naevo reino de Gi» 
nada, por sus personas los capitanes, y consentido hacer á tod» 
aquellos tiranos y destruidores del género humano que con él «•• 
taban , que tienen toda la tierra asolada y perdida y que si Bu 
Magcstad con tiempo no lo manda remediar (según la mataon 
en los indios se hace solamente por sacarles el oro que no tienen, 
porque todo lo que teuiau lo han dado), que se acubará en poco d* 
tiempo, que no haya indios ningunos para sustentar la tierra, y 
quedará toda yerma y despoblada. Débese aquí notar la cruel y 
pestilencial tiranía de aquellos infolicas tiranos; cuáu recia J 
vehemente y diabólica ha sido, que en obra de dos años ó tres 
que há que aquel reino se descubrió, quo (según todos loa qo# 
en él han estado y los testigos de dicha probanza dicen) estaba el 
más poblado de gente que podia ser tierra en el mando, lo hayas 
todo muerto y despoblado tan sin piedad y temor de Dios y del 
rey, que digan que si en breve Su Magestad no estorba aqudlM 
infernales obras no quedará hombre vivo ninguno. Y asi lo creo 
yo, porque muchas y graudos tierras en aquellas partes, y vlst* 
por mis mismos ojos que en muy breves días las han destruido J 
del todo despoblado. Hay otras provincias grandes que coufio&n 
con las partes del dicho nuevo reino de Granada, que se llarnts 
Popayán y Cali, y otras tres ó cuatro que tienen más d« qulnleotM 
leguas las han asolado y destruido por las maneras que esasotrvs. 



287 

>bando y matando con tormentos y con los desafueros susodichos 
gentes dellas, que eran infinitas, porque la tierra es felicísima; 
idicen los que ag'ora vienen de «Uá que es una lástima grande 
I dolor ver tantos y tan granJes pueblos quemados y asolados. 
JO Tian pasando por ellos, que donde había pueblo de mil y 
mil vecinos no hallaban cincuenta, y otros totalmente ábra- 
los y despoblados. Y por muchas partes hallaban ciento y dos- 
íntaa leguas, y trescientas todas despobladas, quemadas y 
struidas grandes poblaciones. Y. finalmente, porque desde loa 
IOS del Perú . por la parte de la provincia del Quito, penetraron 
idea y crueles tiranos hacia el dicho nuevo reino de Granada, 
[PopayAn . y Calí . por la parte de Cartagena y üzaba ; y de 
«trtagena otros malaventurados tiranos fueron á salir al Quito, y 
spues otros por la parte del rio de San Junn , que es á la costa 
íl Sur (todos los cuales se vinieron á juntar), han cstirpado y 
ipúblado más de seiscientas leguas do tierra , echando aquellas 
lo inmensas ánimas á los infiernos, haciendo lo mismo el dia de 
»y á laa gentes míseras, aunque inocentes, que quedan. Y 
arque sea verdadera la regla que al principio dije, que siempre 
creciendo la tiranía, y violencias, y injusticias de los españo- 
I contra aquellas ovejas mansas, en cruez.a, inhumanidad y mal- 
id lo que agora en las dichas provincias se hace, entre otras cosas, 
^oisimas de todo fuego y tormento, es lo siguiente: Después 
Ins muertes y estragos de las guerras, ponen, como he dicho, 
BDtos en la horrible servidumbre arriba dicha, y encomiendan 
diablos auno doscientos, y á otro trescientos indios. El 
iblo comendero diz que hace llamar cien indios ante si, luego 
leneo como unos corderos, reunidos hace cortar las cabezas á 
BÍnta ó cuarenta dellos, y dice & los otros, lo mismo os tengo 
hacer si no me servía bien, ó si os vais sin mi licencia, Consi- 
agora por Dios , por los que esto leyeren , qué obra es esta 
ei excede á toda crueldad y injusticia que pueda ser pensada, y 
lee cuadra bien á loa tales cristianos llamarlos diablos, y si 
rift mus encomendar los indios á los diablos del íuñcrno, que es 
leudarlos á los cristianos de laa Indias. PufS otra obra diré, 
tno sé cuil sea más cruel, y más infernal , y más llena de fe- 



286 

y hizo despedazar á los perros quiace ó veiüte seüores y princi- 
pales, y cortó mucha cautidad de ruanos de mugeres y homlms, 
y las ató en unas cuerdas y las poso colgadas de an palo á U 
lueuga, porque viesen loa otros indios lo quebabia hecho á aque- 
llos , en que habría setenta pares de manos, y cortó muchas na- 
rices á mujeres y á ui&os. Las hazañas y crueldades deste boQ' 
bre, enemigo de Dios, no las podria alguno explicar, porque sn 
innumerables y nunca tales uidas ni vistas, hu hecho en iiqn«l]> 
tierra y cu la provincia de Buatiinala, y donde quiera que bs 
estado, porque há muchos afios que anda por aquellas tierru 
haciendo aquestas obras, y abrasando y destruyendo aqu.!' • 
gentes y tierras. Dicen más los testigos en aquella probaitza, v •• 
han sido tantas y tales y tan grandes las crueldades y muerta 
que se han hecho y se hacen hoy en el dicho nuevo reino de íi"- 
nada . por sus personas los capitanes, y consentido hacer á Ui<U* 
aquellos tiranos y destruidores del género humano que con él » 
taban. que tienen toda la tierra asolada y perdida j qae ti 6b 
Magestad con tiempo no lo manda remediar (según la matim 
en los iudios se hace solamente por sacarles el oro que no tirnflo, 
porque todo lo que teuian lo han dado), que se acabará en poco de 
tiempo, que no haya iudios ningunos para sustentar la tierra, j 
quedará toda yerma y despoblada. Débese aquí notar la cruel 7 
pestilencial tiranía de aquellos infelices tiranos: cuan reda y 
vehemente y diabólica ha sido, que en obra de dos a&os ó tm 
que há que aquel reino se descubrió, que (según todos Im que 
en él han estado y loa testigos de dicha probanza dicen) estaVttel 
más poblado de g«nte que podia ser tierra en ol mundo, lohaytn 
todo muerto y despoblado tan sin piedad y temor de Dios y i -I 
rey, que digan que si en breve Su Magestad no estorba «quciliu 
Infernales obras no quedará hombre vivo ninguno. T asi lo crea 
yo, porque muchas y grandes tierras en aquellas pnrt«, y Tlfh 
por mis mismos ojos que en muy breves día» las han de-* ■' ' " 
del todo despoblado. Hay otras provincias grandes quf 
con las partes del dicho nuevo reino de Granada, que w llaniu 
Popayáu y Cali, y otras tres ó cuatro que tien«?n más d« qufaJcotu 
leguas las han asolado y destruido por las tnanerasquecíMOítnM. 



287 

ndo y matando con tormentos y con los desafueros susodichos 
^ntes dellas, que eran infinitas, porque la tierra es felicísima; 
:en los que agora vienen de allá que es una lástima grande 
lor ver tantos y tan grandes pueblos quemados y asolados, 
) vían pasando por ellos, que donde había pueblo de mil y 
nil vecinos no hallaban cincuenta, y otros totalmente abra- 
s y despoblados. Y por muchas partes hallaban ciento y dos- 
tas leguas, y trescientas todas despobladas, quemadas y 
raídas grandes poblaciones. Y, finalmente, porque desde los 
)8 del Perú , por la parte de la proviacia del Quito, penetraron 
ides y crueles tiranos hacia el dicho nuevo reino de Granada, 
•payan , y Calí , por la parte de Cartagena y Uzaba ; y de 
agena otros malaventurados tiranos fueron á salir al Quito, y 
>aes otros por la parte del rio de San Juan , que es á la costa 
3ar (todos los cuales se vinieron á juntar), han estirpado y 
loblado más de seiscientas leguas de tierra , echando aquellas 
inmensas ánimas á los infiernos, haciendo lo mismo el día de 
á las gentes míseras, aunque inocentes, que quedan. Y 
ne sea verdadera la regla que al principio dije, que siempre 
creciendo la tiranía, y violencias, y injusticias de los espa&o- 
ontra aquellas ovejas mansas, en crueza, inhumanidad y mal- 
lo que agora en las dichas provincias se hace, entre otras cosas, 
lisimas de todo fuego y tormento, es lo siguiente: Después 
is muertes y estragos de las guerras , ponen , como he dicho, 
rentes en la horrible servidumbre arriba dicha, y encomiendan 
i diablos auno doscientos, y á otro trescientos indios. El 
tío comendero diz que hace llamar cien indios ante si , luego 
eo como unos corderos, reunidos hace cortar las cabezas á 
lia ó cuarenta deilos , y dice á los otros , lo mismo os tengo 
mcet si no me servís bien, ó si os vais sin mi licencia. Consi- 
•e agora por Dios , por los que esto leyeren , qué pbra es esta 
excede á toda crueldad y injusticia que pueda ser pensada, y 
» cuadra bien á los tales cristianos llamarlos diablos, y si 
I más encomendar los indios á los diablos del infierno, que es 
imendarlos á los cristianos de las Indias. Pues otra obra diré, 
no sé cuál sea más cruel , y más infernal , y más llena de fe- 



288 

rocidnd de üeras bestias, ó ella, ó U quo aglm^ dijo. Ya mU 
dicho que tieuca los espa&oles de las ludias CDseQadvs y aiaae»- 
trados perros bravísimos j ferocísimos para matar y despedaur 
los iudiús; sepan todos los que son verdaderas cristiaiiofl, y ivn 
los que uo In son, sí se oyó eu el uiuudo tal obra, que paramatt- 
tcDcr los dicboa perros trueu muchos indios en cadenas por lia 
caminos, que andan como si fueran manadas de puercos, y matnl 
doUosytieneu carnecería públicii de carne humana; y di 
unos á otros: «préstame un cuarto de Qu bellaco de esM 
dar de comer á mis perros hasta que yo mate á otro, • cono 1 
prestasen cuartos de puerco ó de carnero. Hay otros que se 
á caza las mañanas con sus perros, y volviéudoae & comer, pn* 
guutados cómo les ha ido. responden , «bien me ha ido. 
obra de quince ó veinte bellacos dejo muertos con mis pcrTOtN| 
Todas estas cosas y otras diabólicas vienen agora probadas i 
procesos que han hecho unos tiranos contra otroe, que puede 
más fea, ni flora, ni inhumana coaa. Con esto quiero acabar! 
que vengan nuevas do más agregias en maldad (si más quei 
ppedcn ser), cosas, o hasta que volvamos alláá verlas de nuc 
como cuarenta y dos años há quo las vemos por los ojos sis ( 
protestando en Dios y en mi conciencia, que según 
por cierto, que tantas son las perdiciouea , daños, 
despoblaciones, estragos, muertes y muy grandes cruol4 
horribles y especies feísimas dellas, violoucias. injustV' 
boa, y motauzíis que en aquellas gentes y tierras se 1» — 
(y aun se hacen boy en todas aquellas partes do las todiaa) qg 
en todas cuantas cosas he dicho, y cuanto lo he encaren 
dicho ni encarecido , en calidad ni en cantidad, de diez um 
(de lo que se ha hecho y su hace hoy ) una. Y para que uiJ 
pasión cualquiera cristiano haya de aquellas inocentes nacía 
y de su perdición y condenación más se duela y más culpe 
abomine y deteste la codicia y ambición y crueldad de los 
holes, tengan todos por verdadera esta verdad con las quo i 
lie afirmado, que después quo se deücubrieron las ludias ool 
cierun mal á cristiano sin que primero hubiesen rcribido mak*] 
robos y traiciones dellos. Antes siempre los estimaban por ii> 



291 

hasta entonces loe habian en sas pecados y violencias susten- 
ido que lo debían hacer, alborotáronse de tal manera, que 
lando fueron loa buenos jueces á las ejecutar, acordaron de 
tomo bebían perdido á Dios el amor j temor), perder la vergüenza 
obediencia k su Roy. Y así acordaron de tomar por renombre 
jdores, siendo crudelisimos y desenfrenados tiranos, señalada- 
^Dte en los reinos del Perú, donde hoy, que estamos en el alio 
mil y quioieutus y cuarenta y seis, se cometen tan horribles 
espantables y nefarias obras, cuales uunca se hicieron ni en las 
idias ni en el mundo, no sólo en los indios, los cuales ya todos 
¡cuasi todos loa tienen muertos, y ¿ aquellas tierras dellos dcs- 
>bladas: pero en si mismos unos á otros, con justo juicio de 
ios. que pues no ha habido justicia del Rey que los castigue, 
jese del cielo periuitiendo que unos fuesen de otros verdugos. 
el favor de aquel levantamiento de aquellos en todas las otras 
irtes de aquel mundo, no han querido cumplir las leyes, y con 
Dior de suplicar dellas están tan alzados como los otros porque 
les hace de mal dejar los estados y haciendas usurpadas que 
leñen y abrir mano de los indios que tienen en perpetuo cauti- 
8fio. Donde han cesado de matar con espadas , de presto mátan- 
coü servicios personales y otras vejaciones injustas y intolera- 
les. su poco á poco , y hasta agora no es poderoso el Rey para 
estorbar, porque todos, chicos y grandes, andan á robar, uaos 
otros menos , unos pCiblica y abierta . otros secreta y paliada- 
leote. y con color de que sirven al Rey deshonran á Dios y ro- 
ía y destruyen al Rey. 



Fué twpresa la présenle obra en la muy noble y muy leal cuidad de Sevilla, 
I f»n de Sebastian Trujillo. impresor de libros. A nuestra S«nnra d^ Gracia, 
ifí (te niil y quinientos y cincuenta y dos. 



290 
dor y Rey de España, nuestro sefior, D. Carlos, quinto dei 
bre, va eo tendiendo las maldades y traiciones que en «qoeUug^eii- 
tes y tierras, contra la voluntad de Dios y suya se haces r hai 
hecho (porque basta a^ora se le ha encubierto eiompro la 
industriosamente), que ha de cstirpar tantos males y ha del 
diar aquel nueTO mundo que Dios le ha dado, como amador y edi- 
tor que es de justicia , cuya gloriosa y felice vida y imperial 
tado , Dios Todo poderoso , para remedio de toda su uoivcnil 
Iglesia y final salvación propia de su real ánima, por lar^ofÜSK] 
pos Dios prospere. Amen. 

Después de escrito lo susodicho fuerou publicadas ciertas lejí 
y ordenanzas que Su Majestad, por aquel tiempo, hizo ea Iii 
dad de Barcelona , año de rail y quinientos y cuarenta y den. | 
el mes de Noviembre, en la villa de Madrid, el año si^^uleat*.] 
Ins cuales se puso la <3rden , que por entóneos pareció codv<5í.1 
para que cesasen tantas maldades y pecados que coutra Diiu 7 
los prógimos y en total acabamiento y perdición de aquel (irti 
convenía. Hizo las dichas leyes Su Majestad después de rao 
ayuntamientos de ppraooas de gran autoridad, letras y 
cía , y disputas y confereifcias en la villa de Valladolid. T, 
mente , con acuerdo y parecer de todos los más que dieron 
escrito sus votos y más cercanos se hallaron de las rc?'"^ !' 
ley de Jesucristo , como verdaderos cristianos, y taml 
de la corrupción y ensuciamientos do los tesoros robados d* 
ludias . los cuales ensuciaron las manos y más las ánimas da 1 
chos que entonces las mandaban, de donde proCe<lió la c< 
suya para que las destruyesen siu tener escrüpulo alguno di 
Publicadna estas leyes, hicieron los hacedores de estos 
que entonces estaban en la corte , muchos treslados dell&s 1 
k todos k-s pesaba porque parecía que se les cerraban los ]itt< 
de participar lo robado y tiranizado), y enviáronlos 6 divc 
tes de las ludias. Los que allá tenían cargo de las robar. 
y consumir con sus tiranías, como nunca tuvieron jamás 
sino toda la desorden que pudiera poner Lucifer, cuando tí 
los treslados, antes que fuesen los jueces nuevos que loa 
de ejecutar , conociendo (á lo que se dice y so ití»!*! !?<• Ij 



tiHsta entonces los liabian en sus pecados; violencias susten- 
ido que lo debían hacer , alborotáronse de tal manera, que 
cuando fueron los buenos jueces k las ejecutar, acordaron de 
Somo habían perdido á Dios el amor y temor), perder la vergüenza 
obediencia á su Rey. Y así acordaron de tomar por renombre 
idorcs, siendo crudelíaimos y desenfrenados tiranos, señalada- 
lente en los reinos del Pera, donde hoy, que estamos en el afio 
mil y quinientos y cuarenta y seis, se cometen tan horribles 
cspautabk'S y nefarias obras, cuales nunca se hicieron ni en las 
idias ni en el mundo, no sólo en los indios, los cuales ya todos 
I cuasi todos los tienen muertos, y á aquellas tierras dellos des- 
íbladas; pero en si mismos unos á otros, con justo juicio de 
>ios. que pues no ha habido justicia del Rey que los castigue, 
Iniese del cielo permitiendo que unos fuesen de otros verdugos, 
jn el favor de aquel levantamiento de aquellos en todas las otros 
írtes de aquel mundo , no han querido cumplir las leyes , y con 
color de suplicar dellas están tan alzados como los otros porque 
les hace de mal dejar los estados y haciendas usurpadas que 
leñen y abrir mano de los indios que tienen en perpetuo cauti- 
verio. Donde han cesado de matar con espadas, de presto mátan- 
cou servicios personales y otras vejaciones injustas y intolera- 
lea, su poco á poco, y hasta agora no es poderoso el Rey para 
estorbar, porque todos, chicos y grandes, andan á robar, unos 
otros menos . unos pCiblíca y abierta , otros secreta y paliada- 
oeote. y con color de que sirven al Rey deshonran á Dios y ro- 
. y destruyen al Bey. 



Fflé Impresa la presnnle obra en la muy noble y muy leal ciadad de Sevilla, 
csM ríe Sebastian Trujilio, impre!<crde tibros. A niieslra Seflora r)e Gracia. 
de tnil y quinientos y cinciienla y dos. 



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ISTORIA SUMARIA 

ELACIÓN BREYISIVÁ T TERDÁDERÁ DE LO mM T ESCRIBIÓ 

EL IVUERBÜDO PAOU 

Y BAHTOLOME DE LA PEÑA 

DÉ LA ORDEN DE L0& PREDIOADORES, • 

► . " -■ 

UHEITABLE Y LASTOÉOSA DESTROIOOR. DE LAS DTOIAS, 



ISLAS t XaSAk Tl^ DBr UH Dlil'lfMtE.. ' 



1 • * - 



•• i , 



V 



\Ñ0 DE M. Y D. T XL. T IIX. 



PROHEMIAL. 



ȇon en que primero requenta las birtndes, propie- 
excelencias y naturales ynclinaciones de los indios, y 
ra de bivir, bestir, comer y dormir, y su simplicidad 
icia, y en qué tiempo se descubrieron las Indias, y fue- 
lero á ser despobladas de los españoles y cristianos, y 
y sus moradores y naturales ubieron de ser muertos 
y destruidos. 



abriéronse las Indias en el lAo del adbenimiento del Se- 
nil y quatrocientos y noventa y dos, y fuéronse á poblar 
inos españoles cinco idos más andados adelante, conbiene 
a&o de mil y qainientos y nobenta y siete; pasaron pues á 
ios españoles , y la primera tierra donde entraron para 
la poblar , fué la grande y populosa ysla Española , que 
KSientas leguas de largo y de ancho, y otras muchas yslas 
cias al rrededor ; y yo, cierto, las vi tan pobladas y llenas 
que puede ser tierra en el uniberso; y la tierra firme , que 
i otra parte de esta ysla, tiene por lo más cercano cin- 
iguas de costa de mar, y ocho mil descubiertas, y de 
se descubren más, que son como una colmena de abejas, 
n los naturales dallas, que en sólo lo que se a descu- 
sde entonces hasta el año de mil y quinientos y quarenta, 
le puso Nuestro Señor en ellas todo el golpe ú la mayor 
linaje umano y á esta ynflnidad de jentes, y detal jéne- 
luestro Dios las más simples y apartadas de maldades y 
y codicia que á toda esta criatura de la unibersal rredon- 
lientísimas y leales á sus señores y muy umildes á los 
i que sirbeu , pacientes, pacíficos, mansos, quietos, sose- 
tin rencillas , no bindicatibos ni bulliciosos, é sin rren- 



cores ; así mesmo son la jeute más delicada, flaca y de tierna com* 
plisiou.y menos sufridores de trabajo, y que máa presto maneo 
de qualquiera dolencia ü enfermedad; y asi los hijos de los pfis*{ 
cipes y grandes señores que ajlállamau caciques, como los otm 
tales son los indios, que acá los más criados en toda delicadeza jj 
reg^alo que puede ser no lo son más, y los que menos le 
bienes de fortuna, que ni los quieren ni se trabajan por 
811 comer es por estremo poco y cosa oo creedera y marab 
de oubres , que con tan poca biauda btvan y se sustenten , y i 
puedan enj^odrar; esto les hazo morir presto, y ser para luí 
poca trabajo; su bestir comuamcnte es cueros de flerts aait 
que diafüfines y de muchas maneras ny en aquella» par 
más gruesos que pueden aber, y con olios cübrense.bien mt] 
pencas, otros con una manta de algodón quadruda. do 
mt:dia de ancho y de lar^o: sus camas soq en anas est 
qusndo mucho, como redes colgadas de la pared, qae en 
gua llaman hamacas, y a-'<i mesmo, limpidísimo» eo en 
miento, bibos de entendimiento y de subtllea y claros te 
ábllea y á niaravillit y dispuestos para rescibir qualquieraV 
trina, ende más el enseñamiento de nuestra «anta í^. qiw fn^\ 
viene de ser dotados de buenas y birtuosa» yncliuaciooe* i»<üf«l' 
mente, y asi lo son sus costumbres, y tan ymportunos desqoeauj 
bez á gustar eomieü(^^nD de In suavisima miel de In predicaciMM 
nuestra creencia, y á preguntar y á querer eabcr sua mlsteriMí] 
que digo, cierto, que a menester los rrelijioaos para los Bulhr*^! 
pecial gracia de Dios, Nuestro Se&ur; finalmente, e oido decir i] 
es])añok'8 que más tiempo les tratan , que, cierto , elloa no podittl 
negar su bondad y birtud. y que los tnbiorau por las m&a 
aventuradas jeutes de todo el mundo si tubieran la fe y coaocto*] 
rau á Dios. 




¡a manera que se an vido los espafioles que pasaron á Indias 
los naluraia de ellas, en lugar de los cvnbertir d la sania fe 



Los mezqaioos, con ser qualcs abéis oydo. no ubieroa beutura 
•yr predícacioD ni de ser cristianos , y en pstaa obejuelas nian- 
, dotadas por su hacedor de las calidades y birtudes ya di- 
. ]oi españolea, que uoiubru de cristianos tiene;! y I^s obras 
al rrevéa , siempre cou ellos se au abldo como lobos haa- 
i)ta« y rrabiosüs tjo^rea ,y leoues crudeUsimos, y otra cosa no 
Lo de quarcnta aQos á, esta parte, y oy en dia, que angua- 
!03, matallos y dcspi'dacallos y aQijillos, deslruiUoa y ator- 
talios. por estrañaii y nunca bistas ni oydas, y diversas ma* 
, coa ouovo uso do fierezas, y el más cruel y desapiadado 
jamás, quauto a quo el lauudo ea mando , se bió ni se oyó 
ruel tirano q^ue en él aya sido, quale abajo se berán.'y sépase 
B Ias peores yslas ú probincia de quantas dirpraos , y otras tier- 
trtndas, sou m&s fúrtiles y abundosas que la uerta del Rey, 
ules, y todos juutü.-^ü una ruano, la mus sana tierra de todo 
■1 Quiborau, mas de tno poblada y llena de gentes como ya oystes; 
pMado que ao por ellas los españoles de mil partes de población 
Ift nos QO queda, y de las jentcs totalmente muertas y estirpadas 
C|Qe eo el pueblo que m&s yndios quedaron después de todos des- 
' :, fué así, que un bueu cristiano se raobiócon piedad para 

^-.-3 jL^c se hallasen, conbertillos y g^auallos a Jesucristo, y requi- 
iridos j bien buscados, de diez mil bociuoa que el pueblo tenia, 
DO fueron halladas de onze personas arriba, y aun oy en dia, por 
todas esas comarcas , cruoles y codiciosos onbres andan con pes- 
tífera agonía y ansia rabiosa, y estreñí adámente solícitos, á cau- 
tivar y rebuscar destas jontes , después de bien bendimiadas , y 
•mi berdad. que de lo despoblado, parte dello despoblaron los 



meamos yndios, mas esto no síd gran causa que los cristi&aof I 
dieron , huyeudo de los estragos que en ellos aciao, fucrotuc A loi 
montes. 



CAPITULO II 

De lo ipie fué causa fie tan ijran mal y estrago en el 
jmncipales maneras (¡nc tubierQu los cristianos i 
asolar las indias yásus naturales. 



Que causa de todos estos da&os y mortandades qne \v i 
ñoles en los yodios au hecho y ücras crueldades eo los mjg 
cuerpos de los naturales de aquellas tierras . y su iiUimo fia 
cancar el oro y enriquecerse y hartarse del y en pocoe días ni 
á altos y grandes estados, y siu proporciou de sus peraonw^ 
sangre , con ser todos do muy poca suerte y valor, éste « 
principal y atonto y motivo la soberbia y anbiciún que 
tomarou tan grande y mayor qua de otras naciones que sf^ 
mundo áyausc ido asi , que por su mayor mal , fueron aqv 
tierras tau riquísimas y las jentes dellas tan pacientes y mi 
pues para las eubjetar, ubo muy poco que bazer sin qofl 
alguno se tubieao á Dios y sin hazer de ello tau poca coue 
pi estima, como á perros de la calle, y muy peor, hablo r 
dad , porque sé y e bisto todo este tienpo que, uo de b< 
que pluguiera á mi Dios que como ¿ tales los ubierau imUhio j 
estimado, y no como á méuos que estiércol do las piafa < 
curado por sus ulmas como por sus bidas, por ende i 
muerto sin fe ni sacramentos no tienen numero, con ser mV 
y aberiguada berdad que los mesmos crueles gobernador»^ 
zen, que en ninguna parte de las Indias por jamás los 
hizieron daño alguno á los cristianos, antes los llaman hijCi 
sol y los tienen por venidos del cielo hasta que de ellcw oA 
ubieron rescibido robos, fuerras y prisiones: dos maneras 



299 

tales, generalmente, los españoles qao allá an pasado, qae se 
laman cristianos, an tenido, sin otras ynflnitas^ para destruir y 
'aer de la az de la tierra estas sinplicísimas jentes; la una por 
ajustas y crueles y sangrientas tiranías y guerras; la otra en 
nrrible serbidumbre y opresión , con ásperos y brabos tormentos 
) ynsafribles penas que padescer les hazian y en ellas morir, y á 
iodoe los caciques. Principes y naturales señores de ella, porque 
mnunmente á todos davan la muerte , sino los moyuelos y las mu- 
jeres que tomaban á prisión , á los quales oprimian con tales tra- 
rajos, que no en onbres umanos, más en bestias, nunca fueron 
gestos; á estas dos maneras de tiranía ynfemal, se resuelben y 
¡eduzen todos los otros géneros de destruir y matar que usaron, 
|ae 80D ynflnítos. 



CAPITULO m. 

Ctmo comentando lo$ españoles á descubrir su codicia y á maltratar 

\m yndios, les fué [arfado ac<^erse á sus armas para se defender, 

y de qué tales eUas eran. 

Siendo, pues , la ysla Española la primera donde los cristianos 
ron , como ya dige , luego en ella se comencaron los gran- 
I estragos y perdiciones de aquellas gentes , y fué lo que antes 
I otra destruyeron y despoblaron ; tomáronles lo primero los 
ianoB las mugeres á los yndios y tanbien los hijos; las mu- 
para aprobecharse dallas mal y los hijos para su serbicio; 
kiranlos después las haziendas y manteníanse de sus sudores 
I tnrajae y de lo que para sus casas y familia tenían ; y estén- 
se su hecho á más, y no contentando con esto, que ya los 
les davan de su grado , conforme al poder y facultad que 
luno tenia, que siempre es poco, porque no suelen mandar, 
I aquello que escusar no pueden y forado an menester, esto 
i del mantenimiento que sin ser manera de dezir, lo que basta 



300 

á tres casas de diez yndios para an mes come un espafiol 5 
truje en un solo dia, y otras muchas fuercaa y Ix'jacioDa» ' 
después les hizicron, en que enteudierou los pobres jndiotí 
aquellas jentcs no eran hijaa del sol ni debían venir del cis 
pues tales obras hazian, y unos escondían sus hazieodaa. ot 
sí mesmús y á sus mujeres é hijos, y dejando sua mor 
yranBO & los montes por huir de oabres de tnu brava j erad 1 
diciún; los cristianos á los qi^ podían dávanlca h 
das, palos, coces y hasta poner loa manos y preu^.. 
qaes y mayores no pararan ; y en poco tienpo que HÜá auUabiíi 
se «trebiorüa i lo hazer . 7 á mayor desorden ° y dt'sb^rji 
vinieron que. el cacique y majtor señor de tbda I" - 
pitan, mal cristiano, lo Uebó por fuer^su magcr ■■■ 
mero biolalo en su presencia; entonces cpmeo^(tron>lM. 
& buscar formas y maneras como pudiesen echar á los 
de sus tierras y pusiéronse en nrmas, que todos s"" "•" 
enpecibles y de menos resistencia, porque las gu 
si mesmos an, son muy poco m&s qne acA los jue;^ doca 
aun menos qne de niftos .porque no sabrii wlt 

espadas, ni caballos, por ende los Cristian ello 

fias mortandades y mataucas crudelisimas; tras esto eatr«Taa| 
los pueblos y no dejavan niños ni biejos que no deapcdarUAi, ' 
magert^S casadas ni salteras doncellas que no eacarncclc 
como si dieran en unos corderos metidos en sus apriscos j 
apuestas sobre quién de una cuchillada abria el onbre pwr 
del cuerpo (1 cortavala caveca á en niño de un piqueta. 
van las criaturas de los pechos de las madres por las per 
y ondeando las davan con ellas de cavera en las pefias. otrvsea] 
rrios, rriendo ellos y mofando , los ochavan y decian: «bal2is< 
pesara á tal si bivis,o y arrojábanles al agua lo que eo lu 
tenian. ¿otras pasaban por hilo de espada joutameate MS 
madres y á quantos alcoucavan á manos. 



291 

hasta entonces los habían en sos pecados y violeucias susten- 
tado que lo debían hacer, alborotáronse de tal manera, que 
cuando fueron loa buenos jueces k las ejecutar, acordaron da 
(como habian perdido á Dios el amory tenoor), perder la vergüenza 
obediencia á su Rey. Y así acordaron de tomar por renombre 
idores, siendo crudellsimos y desenfrenados tiranos, señalada- 
)te en los reinos del Perü, donde hoy, que estamos en el año 
ímily quinientos y Cuarenta y seis, se cometen tan horribles 
spautubles y nefarias obras, cuales nunca se hicieron ni en las 
iiaa ni en el mundo, no sólo en los indios, los cuales ya todos 
I cua«i todos los tienen muertos , y á aquellas tierras dellos des- 

Ibladas; pero en si mismos unos á otros, con justo juicio de 
(>s. que pues no ha habido justicia del Rey que los castigue, 
íiese del cielo permitiendo que unos fuesen de otros verdugos. 
fi el favor de aquel levantamiento de aquellos en todas las otras 
Irtee de aquel mundo, no han querido cumplir las leyes, y con 
color de suplicar dellas estén tan alzados como los otros porque 
86 les hace de mal dejar los estados y haciendas usurpadas que 
^jenen y abrir mano de los indios que tienen en perpetuo cauti- 
Hkrio. Donde han cesado de matar con espadas , de presto mátan- 
Toe con servicios personales y otras vejaciones injustas y intolera- 
bles, su poco á poco , y hasta agora no es poderoso el Rey para 
lo estorbar, porque todos, chicos y grandes, andan á robar, unos 
más otros menos , unos publica y abierta , otros secreta y paliada- 
ite, y con color de que sirven al Rey deshonran á Dios y ro- 
y destruyen al Rey. 



Fué Impresa la pre«(>Dte obra en la muy noble y muy leal ciifdAd de Serilla, 
[Casa lili Sebastian Trujillo, impresor de libros. A nuestra Seflnr» de Gracia. 
de mil y quinientos y cincuenta y do«. 



303 

^la Jfl norte, y de ancho beinte, y alUsimas sierras de una parte 
de otra , y entran en ella sobre treinta mfl rrios y arroyos que 
rriegan , entre los qualoa . son los doze mayores , tan g:randes 
Ja qual como Duero y Guadalquibir danvos juntos, y todos des- 
anden de una ensalcada sierrra que está al poniente, y pon ri- 
lísimos de oro y plata, perlas y piedras preciosas, corales, que 
8U8 pedrezuelas y arenas se crian; y la sierra donde ellos na- 
63 en la provincia que dicen del Cibao , ú las minas del Ci- 
», donde sale aquel ascendrado y subidísimo oro en quilates, 
le ace tanto codician por su gran fama y hermosura ; el ca- 
^ne y señor deste reino se llamava Garionex, éste tenia otros 
jíques y señores por basalloa, que ayuntara qualquier dellos, 
ly sin quiebra suya, diez mil ombres de polea para servir al 
rionex, su señor; éste Garionex era naturalmente bueno y bir- 
poso, y pacífico príncipe, estremadamente deseoso de serbir á 
reye» de España, y sábese que les enbió este Garionex, en be- 
muchos dones y ricos presentes, y por su mandado, sus yn- 
>s, cada persona que mantenía casa y familia, le dava en re- 
lonimiento lo hueco de un cascavel de oro; mas después, no 
iendo henchir el cascabel , fué cortado por medio y dieron 
ena aquella mitad porque loa yndios de aquella probincia tie- 
muy poca 6 niagana industria de sacar el oro y cojerle de las 
r. y halló el almirante biejo por su cuenta, que los que da- 
este tributo y cascabel de oro . fueron un cuento y cien mil 
Smaa; por otra parte, y dezia y ofrecíase este Garionex de serbir 
itey de España, con hazer una labranza que tomase desde \a 
ibella, que fué la primera población de cristianos, hasta la 
idad de Santo Domingo, que son largas cinquenta leguas, por- 
le no le pi'liesen oro, que jurava, y con berdad que no lo sa- 
tu sacar susbasallos, y la labranza que decia sábese que la 
lia hazer. y que con gran alegría la acavara , que baliera más 
i fruto que della se cojiera al rey de España de dos mil castella- 
cada año de oro, y dos cuentos de plata, y aun fuera tal esta 
branca que causara aver en la ysla más de cinqucnta ciudades, 
knMiyores no, tAmañas, podemos decir, como Sebilla. 



305 

:iques, que yo por mis ojos vi como ayudabao con parias al 
acanagarij , 7 como el Guacanagaríj los defendía por gerra de 
ien les quisiese hazer daño, quaudo era menester: y á este reino 
I primero á parar el almirante biejo y gran barón que descubrió 

Indias; y este Guacanagaríj murió andando en buida y por 
leldades de los españoles, destruido y despojado de su reino, 
por los montes como fiero y bruto animal acavó su bida , y por 
consiguiente , todos los caciques sus subditos y basallos en la 
ania y servidumbre que avajo será contada. 

El tercero reino se llamava Maguana, tierra también admira- 
» y sanísima, fértil y abundosa por estremo, y ay es agora 
nde el mejor ayúcar nace y se haze y se adora que en otra 
rte que sepa ; y el cacique ü rey desta tierra nonbravaa Cao- 
bo: este Caonabo en esfuerzo y estado, y presunción y cerimo- 
is de su serbicio , excedía á los dos caciques de quien emos 
lado, y prendiéronle los españoles con una sutil maña, ú trai- 
m por mijor dezir; estando comiendo ensa casa bien descui- 
do . porque le abian dado seguro que no venían á le hazer mal, 
sáronle con sobresalto, y metiéndolo también en un navio para 
traer á España , estando en el puerto para partir con otros 
Í80 Dios, Nuestro Señor, mostrar á la clara quán gran sin razón 
aella fuese , y enbió esa noche tan brava tormenta y tempestad, 
le hundió todos los nabios sin que uno quedase, y Caonabo car- 
ido, cargado de yerro murió en el agua, y asi cristianos como 
idioB muchos con él; tenia este Caonabo quatro ermanos, tan 
ertes y esforcados como él lo era, que bisto el acaescimiento de 
l ermano y oyendo los estragos que los españoles én los otros 
toos avian hecho, mayormente quando supieron ser muerto, 
Hly ayrados pusiéronse en armas y fueron contra los cristianos 
Vr lo vengar ; los españoles salieron á ellos , y con pocos de aca- 
MDo, que es la más brava y perniciosa arma que pena entre yn- 
jbs puede ser, tal mortandad en ellos hizieron, que despoblaron 
FYObaron todo el reino, 
s 
f 

Tomo II 80 



300 



CAPITULO Vil. 



De las grandes crueldades que liizierm los españoiet en á > 
reino Dexarragua, (¡ue era ddcadi}tte Belicch'io, y como á Mi ( 
Ancaona, que le sucedió en el estado, exanie<:ii:roii u aha 
y talaron toda la tierra. 



El quarto reino, probincia eo aquella yela, 6cllam«T«] 
ra^ua , que era como el meollo 6 médula de la yslii Espadóla,! 
excedía & ios otro3 en la leagiia j babla ser más pulida, j «a( 
teaanía y crianza más adornada y conpuesta á cu ' la 
chedunbre de jeute y su generosidad y uoblczn. ^ pa 

de loa ODbres y hermosura de las mujeres; el cacique y seBor i 
aquesa tierra abia uonbre Behecbio : 6ste teuia una crmana i 
cho hermosa llamada Ancaonn , y de aquestos dos ermano^ 
chio y Aücaona. se sabe que hizíerou mochos y gracdesj 
cios á los reis de España y hartos boneñcios á loa críaiianúi < 
en 8U tierra llegavan; murió Behochio de su mu^ ' 
por no dejar hijos que le sucediesen quedó por sip 
de la tierra su ermana Ancaoua; estando, paos, ny oí Gol 
dor de los cristianos con setenta de acavallo y máa de tivcli 
peones , que los de á cavallo solus bastaran asolar toda la < 
por la muerte de Behecbio, llegaron en ese pueblo qnatroda^ 
caciquea y principales señores, á los quales mctieroa loa 
lea por engaño en un pajar, diziendo que oy estava Ui 
Aacaoua, y cerraudo las puertas pusiéronlo fuego pori 
partes y quemáronlos á todos bivos, saibó los que pudíefot 
k los quales, pasados algunos dias. aianyarouy pa- 
llo, y á la señora Aucaoiia por le hazer mayor oiira , „ 
la escnrnccieroa , la cnforcaron; y acaeció asi que ol^norlj 
cristianos, ó por piedad ó por codicia lomaban los niños ] 
parallos que no muriesen, y Uebávanlos er. '-^~ -- • 
cauallos , mas ¿qué loe balía? que venia otro ' 



307 

un bote de lanca lo pnsava do parte á parte, y aun estando el 
io en el suelo le cortava las piernas y los bracos j lo menu- 
íba tropelláudole con las herraduras del cavallo, y las jentea 
ke padieron huir desta crueldad fuéronse á los montes; otros 
pasnrou á una ysletilla cerca, que distarla de ay ocho leguas 
dentro en el mar, mas el sobredicho Gobernador coudenó á 
ioB los que 'así se huyeron de tal carnecoria que lea fuesen to- 
ldas sus haziendas como á traidores. 



CAPITULO VIII. 

cómo se acabó ilc deslniir ¡a probincia con muerte de la biuda, 
ina, liiguanama. scíwra de el quinto reino de Higuey, y de quál 
la." dos iiacimes ¡wdia tener justa queja para aber de perseguir 
á la otra. 



^la quinta probincia ü reino, que se Ilamava Higuey, 

]o una reina biuda, bicja y de mucha edad, que abia 

ibre Higunuama; y paliando ios españoles á esta probincia, 

ubieron que hazer en prender á esta reina que no se poula 

defensa ni aun tenia quií'U la amparase, y á esta enfurcaron, 

[4 la muchedimbre de sus gentes uu perdanarou ¿ bidu, sin que 

cediese culpa , á todod los mataron de yafinítas maneras de 

j[aertes, quemándolos bivos y despedacándolos á tormentos di- 

y espantables, y catibos y esclavos hizieron á los que de 

á olgunos dias bivos pudieron tomar , que harto más les baliera 

muerto, porque son tantas las malas benturas que en la cou' 

la serbiduinbre y sejucion que aquellas jeutes au ávido . que 

mucha y muy larga escritura no se podría esplicar ni menos 

iber, y seria comentar ystoria prolixa, enojosa y sin fln . lo que 

fo en ninguna manera quería, sino mostrar querré brevemente 

idieso . la de^truicion de aquellas tierras y los fines de sus gen- 

I, y cierto, creo, que por mucho que diga, no declaro de mil 

ríes la una de lo que fué. y asi quiero concluir en lo de las 



308 

guerras cou dezir y oflpuiar , que en conciencia tengo por rt 
guado, que para hazersc en las susodichas guernu taitas traú 
UC9 y crueldades , loa siiiples yudios nu dieron más causa ai 
bieron uiáa culpa que pudieran dar ó tener au coubento de bueooi' 
y concertados relijiosoa para los robar y Jarles terribles niui^e*; 
y á los quo uó. por luabs de sus peciidus, tcucllua en perpetuo 
catiberio padescieudu eu yusufrible serbiduiubre;.y niás úifo. 
que hasta que todas las jeutes do aquella yala fueron 
asoladas , aquellas tierras una tun sola culpa, por p<"., . 
fuese y punible, los yudios contra loa cristianos jauíás oj 
ron, saibu los rescrbados á sólo Dios, Nuestro Scbor. coi. 
los deseos do bciiEfatica que podiau tener, y cou mucha r 
contra sus mortales enemigos; y aun esto creo que cayó en 
pocos, porque son asi todos yupetuosus é biudicutivos ao u 
niños, que por ruuchn expirieucia y tratar con ellos lo 
noscido . y por cierto si que los yndios tubieseu siempre j ... . 
queja y do los cristianos y loa españoles una ui ninguna r." u 
que buena fuese contra los sinples yndios; ca fueron sus ">'>* 
para cou ellos diaiwlicas y nunca pensadas ui yn; -'; - ' 
que do algún tirano, por mucho, que ny a sido im 
un el mundo, y lo luisniu digo de quantoa después ac¿ klmbr 
días nn pasado en todas las partes que poblaciones* se au 
biorto. 

CAPITULO IX. 



De cómo los etjtañoles reparluroit entre si los catibo» ynSm i 
lomaron á bida, y usaban de ellos como de bestm, y peor; suti 
géneros da tormentos que les davan. 

Acabadas las crudclísimas guerras y pasadas las saix 
batallas, y muertos eu ellas todos los más de loa yodiou, 
menos fueron presos, que solamente quedaron los m 
mugeres y niños, y repartióroulos entre si, dando el Ci 
& cada uno treinta, quareula, cluqucuta. ciento, seguu que tal 
crueldades se abian señalado ú alcaurabau gracia coa él, y Wf 



i con osta color que los ensebasen y dotrinnscn nn Ina roi^na 

santa (e ratólica. sifodo todos ellos ydiotae, onbrCR biciosoíi 

malos, y niales , hozíeudo curus do ánimas á quien el cuidado 

hxo dtíllos tubieron füó eiibinr los moQos 6 Ins minas á sacar oro. 

le es trabnjo mortal paca ellos ; y ñ las miiErf'rcs á las estancias. 

ae 80U las írraujas, á labrar, cavar y cultivar la tierra dnra y 

ktéril. trabrtjo biirto grnbe para onhrcs, y Aun de losmásfucrtos 

'rezios, y no lea davaii á coinor á loa unos ni á los otros sino 

rbas y cosas que no teniaii sustancia, y asj so lea bmiinn á se- 

¡ir la loche en las tetas á las mugeros y pcrescian miserable- 

' : crintums; y de los que murieron asi on las minas como 

¡nnras, fueran todos hechos tres partes, y asi fimescie- 

lodiis las jontes de aquella ysln . como feucscerían todas laa 

mundo si tal tratamiento lea hÍKieaon : ca les echavan cargas 

tres y q mitro arrovns liasta seis á los más Tuertes á sus pspal- 

^8, y las llevavan dnciontaa lecruas de tierra , y aun los mesmos 

tiauos se hazian llel)ar de los yndiba en hamacas, que son 

luis de redes, aquestas qno an usndo y usan de ellos 

iostias, y así como h bcstiiis se lea liozinn en los onbroa 

)dcs llawas y mataduras del terrible é ynconportable peso, el 

lal «i á jiibar no podían, como á bestias le? daban palos y arp- 

y lo8a^■uíj(>ncavan porque andubiesen . cosa orrilile y abomi- 

Je de onbrcs para con otros; y es de notar que la perdición 

Bs primriras tierras y jcutea fue desde qne m> supo la lamen- 

íte muerte de la muy alta y esclarecida reina doña Isabel . de 

jrJosa memoria, que fue el año de mil y quinientos y quatro, 

brque hasta entóneos que comencarou á ser destruidas no seabia 

cho d«ñoal;^nno en esas partes ni en otrns; ca la noble reyna, 

le santa gloria aya, t^nia especial quidado y zelo do la salba- 

in do aquellas almas: como yo e bisto por ejenplo en todas las 

Idoa de las Indias donde ny oro qae ayan pagado ñ ellas es- 

bSoles qUe sienpre an heclio y hazc-n matancas y crueldades y 

iresiom-s eu las yunccntcs olirjucbs. nFlndicndo de cada dia mu- 

njayorea y nuevas maneras do tormentoa . y quanto mfts yban 

más crueles: ca la ce;?uera de la cndirin Ins har.ia caer de 

Jpe derrocándose ellos mesmos ca reprobado jnizio. 



ni o 



CAPITULO X. 



De cómo pasaron los cristianos á !as yslas de San Juan y de Ja- 
maica y á la graniie yí^la de Cuba, donde un gracioso y Uutinun 
hecho acaesció áutes de ser des¡whlada. 



Pasaron los españoles á las yslas de San Juan y Jamaií-r. 
año de mil y quiuientos y diez . que danvas eran (^udisi.;^ 
llenas de uertas y colmenas , y semejantes crueldades hicieren \ 
macho mayores que las que habéis oydo: abrasan talando j oií- 
tando t echando á los perros quanto y quantos dolante de sí ha- 
llaban . y oprimiendo con tormentos }i)tolerables en las miru « 
estancias, hasta consumir y auichílar casi todas esas criatuffl^. qw 
abia eu estas dos yslas más de setecientas mil ánimas y ay or «d 
dia ducientas personas; y lo que es más de llorar, perescer sin f< 
ni sacramentos, y de grandísimas y muy pobladas que sor polivi 
están agora asoladas, y sin cosa enhiesta en ellas; y dos anra an- 
dados adelante entraron los cristianos en la ysla de Cuba, que cí 
tan grande, y ilntes más que menos, como des VallailolidáRom.i 
donde otras muchas provincias abia; m&s como comencande» ks 
españoles su costunihre ala destruir con flereza, y acabármlo 
como las pagadas, y más cruelísimamente , donde acaescieron c:^ 
sas que más son espantables que creederas: de las cuales lai 
monos contaré: abia un cacique ü gran sei^oren esta ysla que k 
llamaba Hatauey, éste habia parado ay, y se binicra de la ví.i 
Española por huir de las calamidades é ynhumnnas obras de U< 
cristianos; pues como supo el Hatauey que venían contra 61 m 
enemigos, ayuntando todos los suyos, les dijo cou inñuitas li- 
grimas y mayor ansia y quejura de su corazón, así; «buenos ami- 
gos y queridos míos , y leales vasallos , bien abéis oydo como 
nuefitroa mortales enemigos, los cristianos, bienen acá, y entes- 
deis asi mesmo quáles an parado á los caciques fulano y fuinno. 
aquellas de Hatay. que asi llaman en su lenguaje á Effpañi 



311 

^rto es que lo mesiuo queráu azer con üosotros, ¿quién sabe 
í\ os su yntencion ü por qué lo hazen?* y unos decían que 
I era otra coi^a sino ser ellos por naturaleza crueles y malos: 
l^y, dijo el Hatauey, con un gran sospiro, que no lo hazen 
eso, sino porqué tioncn un Dios ¿ quien ellos adoran y 
tsacriñcan, y quiérenlo alcanzar de nosotros, por éste nos per-, 
fuei) y matan, mas amigos, bcisaquiel dios de loa cristianos, 
parece asgámoslo arreitos (que quiero decir bailes y dantas). 
I quiza le cuuteutiiremos y les mandarán que nonos hagan mal.» 
|eou esto , tomando en sus manos una costilla llena de oro y 
|ta. perlas y piedras preciosísimas que cabe si tenia, dijo, «bola 
el dios de los cristianos, á quien dios andan á buscar, ¿qué 
ece que debemoa bazer U Todos respondieron en altas bozes que 
ly bien ablara, y que asi hacerse debia; y asi, teniendo el Ha- 
ley en sus manos la cestilla, los yndios bailaban y daucaban 
iedor della, é iacliuáodose á ella dezian que as¡ aplacava la 
i, mas el Hatauey, pasado un rato que así saltaron, dijo: 
I, este Dios ¿qué bienui qué mal nos podrá hazer que no ha- 
ni 9c bulle aunque resplandece? los perros cristianos al fin 
i han de matar , hagámuslcs este pesar que no cobren su Dios do 
jTsotroa, y pues quo más no podemos, echemos sele en nuestro 
rio , ■ y tornando á decir todos que así era bien, ca no sabían ni ¿un 
qaé hacer de si echaran la cestilla en el rio. 



CAPITULO XI. 

t c^imo por las maldades y fierezas de los ciistianos, los yndios se 
n á los montes y altas sierras, y de otro caso no menos notable 
que doloroso, y cómo comenzó á haber repartimientos. 



No por esto escapó este cacique Hatauey de mano de los espa- 
des, como quier que algún tiempo le durase la bida, siempre an- 
ro huyendo desde que los cristianos llegaron á aquella Isla; 
como aquel que los conocía, jamás quiso con ellos paz aun- 



312 

que se lo ofrecieron . y alfanas bezes por guerra, se defendió 
líos, mas al ñu le prendieron, y porque huya de jeat« taa 
umaua y se defeudia de quieu le quería matar. & los sayoedla 
amargas muertes, y á él quoruaron bÍTo atado ¿ un palo, t 
taado a»i le decía uu religioso de Sun Francisco, santo boroo, ( 
de Dios y de uuestra fe, á, quieu nuuca las liabia oydo loqu«( 
dia bastar aquel peque&o espacio y augustiado trance qt 
berduífos le otorgaban, y que si quería creer en aquello > 
decía, que yria al ciclo, doude bubia gloria eterna y descu 
si no, que supiese cierto que su «lina yria al ioñerno k 
para siempre perpetuos tormentos: y el Hatauey, abieodo 
uo poco pensando , preguntó al relijioso que si iban cri&ti&aei iTl 
cielo, replicó el relijioso que si si erau bueuos, y tornó tan imti| 
el cacique, «pues pndru uo quiero yo yr allá aunque todoewi 
pur uo estar con tau cruel canalla,» y no le pudicrou quitar (IfltlJ 
ol religioso por más que dijo y hizo, el Hatauey murió: tal Mi 
fnnia y onrru que Dios y nucístra santa fe an ganado con loi i 
pañoles que á las ludias pasaron por su mayor daño; y m»' 
Cátaudo en la compañía del gobernador que entonces era, bí i 
llegando á cierto pueblo le solieron á roscibir los yudios. susí 
radoreá del , dellos con inanteuimieutos y otras cosas nec«t«rifis. v' 
dellos coD ramos de oliba en sus manos en señal de pax ' 
grande alegría, cantando en altas bocea, ofreciéndose por rov 
mas el diablo que en ellos entró, y siu ninguna otra razoo nleui> 
sa, pusieron á cuchillo en mi presencia quantos yndioa ay 
nian, que serian más de tres mil, en los quales hizicroa tifa 
crueldades, que otras asi jamás fueron vistas ui oydaa; átmifl 
pocos dins el gobernador embió meusagcros á todos los cariqq 
y mayores señores de aquella probincia , diciendo que no 
sen ni se ausentasen , que pasado fuese lo pasado y binincB. 
que oyrian la palabra de Dios; y hiñiendo todos los ^ 
de muy buena boluutad, el goberuador mesmo los p: — 
quer a otro dia quemarlos bivos, diciendo que asi era bien 
que estos eran muy poderosos, y en algún tiempo podrían hiiv 
dafio, y bime, cierto, en gran trabajo por librallos, pero p- ■ 
pude; lofl yndios, hiendo que tal burla los azian, los u 



313 

oo faeroo , Tiéndose padecer y morir sin remedio , anos huian á 
los montes y otros desesperados se ahorcaban, y unos á otros, ma- 
jridoB á muflieres y mugeres á hijos y ermanos á ermanos, todo por 
]a crueldad y braveza de los españoles malditos, se ahorcaron en 
jni presencia más deducientosyndios, y oficial ubo del Rey en 
esta ysla que le dieron de repartimiento trescientos yndios, y al 
CKTO de qoatro meses en las minas y estancias se le abian 
Bunerto los docientos y sesenta, que solos cuarenta le hablan que- 
dado, que casi era el diezmo; después le dieron otros tantos que 
lambien mató, y dábanle más y matava más, hasta que él murió 
y d. diablo le llevó el alma. 



CAPITULO xn. 

'Me cámo los españoles yban á cafar y montear los yndios que estovan 

Aiitdos con perros brabisimos que enseñados tenían, y de otros 

muchos males que cometieron. 

De ay á tres meses , estando yo en la mesma ysla, porque les 
Sebaron las madres á las estancias ú labrancas , por mejor decir, 
ioaorieron de pura hanbre ocho mil niños, y otras cosas muy es- 
pantables que acaecieron; desp.ues acordaron de yrl montearlos 
¡yndios que estavan huidos en las altas sierras, con rabiosos per- 
Ües, en que se hizieron estragos nunca pensados ni ymaginados y 
Itsi asolaron y despoblaron aquella ysla, cual yo bi pocos años a, 
i^^e según como solia ser, cosa es de muy gran lástima ; mas el 
hito de mil y quinientos y catorce pasó á la tierra firme un go- 
lador crudelisimo , y sin alguna piedad ni aun prudencia, que 
sió, cierto, a^ote del furor divino, él yba muy de propósito á 
oblar la tierra con infinita gente de cristianos españoles , y aun- 
I algunos otros capitanes crueles abian ay pasado, que robaron, 
' mataron , y escandalizaron mucho , fué todo á la costa de mar, 
lio deate fué la tierra adentro, que excedió con gran parte 
I cmeza ¿ todos sus antecesores con sus nefandas abominacio- 

I 

!.*■ 
\ 

r 






n^; éste, dt-nde á luucbas legaas arriba del Dnriru, i' - 
llama un estrecho eu las ludlaa , muchas tierras v gran > v; ; :: 
dejó yermos y despoblados , todos , hasta la «jan problocia 
Nicaragua, yuclusibe, quo serian Irescieutas lefruas.latnéal 
y hermosa tierra que so cree aber eu el mundo , donde abla moc 
caciques, príncipes y eeíiores, y grandes pobincionca. é 
mables riquc/as de oro, plata, perlas y piedras preciosas, < 
les, porque hasta aquel tiempo en ninguna pnrl-" " ' 
abia parescido sobre la haz de lu tierra eu tíiuta ui 
aunque do la ysla CspaSola fuerou mucbasy graaile» las riqc 
que con los yndios sncarou de las coucabidadcB y cutrB&aa ikl 
tierra, donde, como dicho es, todos los más de los yadio« ma 
ron, abia eu esta ysla muy más fino el oro y más aceadrad»; ; 
aquí ynbentaron nuevas y nunca bístas maneras de crQddaiti^ 
los cristianos, que en los miserables cuerpos de los yndios *•"— 
cumplidas, y tormentos porque los diesen d descubriesen 
capitán ubo en esta gente que en una entrada sola que h: 
mandado de su (^obcruador á robar y saquear una probfncía, 
sobre quarenta mil ."inirnaa que biú por bus ojos uo nrv; >^ 
con él iba. llamado fray Francisco de San Román, pas 
filo de espada, quemándolos bibos, echiiadolos u perros I 
atormeatándolos con diljersos y espantables tormentos; j | 
la ceguedad |)eraiciosÍ8ima de los que rejion las luiliaa qu 
en sus coracones y la su codicia era grande y desordenada, per* | 
dieron de todo el cuidado de disponer y ordenar cerca de U mí- 
vacion de tanta muchedumbre de jentes que & cargo lleb«Tio,j 
despreciando sien pro esto, según que por la obra y efeto ddlti 
abieu parescido, aunque por palabra digan otra cosa, y a ll« 
á tanta desbergüencii . que ay an platicado ó ymaginado qaéí 
hagan requirimieutos á los yndios que beugau á recibir la 
fe y á dar la obediencia á los reyes de Castilla, si nó que leal 
rían cruel guerra á fuego y k sangro, y los robarían, catlvBiinj 
matarían, como si al hijo do Dios que murió por cada uo» itt 
lo ubiera en su ley mandado quando dijo : cuntes yn mundumi 
bertum et predicatc evang^lium hoc omui creaturcn qui crfd*í 
batiicUus fueril saibus eril. qui bero no crediticrit cofuicmbiltt} 



315 

hiziesen reqairimieutos á los yuüeles, y que sieado ellos paci- 

08 y quietos y poseyeütlo sus propias tierras aiu hazer mal á 

ide, si la fe qo recibiesea luego, sin otra predeaecion de doctrina, 

¡8í no se diesen á señorío de pr'mcipe que nunca bieron ni oyeron 

Bzir, mayormente sieudo loa mensajeros y predicadores tan cru- 

íllaimos y desaiiiedodos, que muriesen por ello, y con tal jéuero 

maerles y que los que bibos quedasen por el mismo caso perdie- 

Sn la hacienda, tierras y la libertad suya y de sus mufíeres y 

y'oe , y cstubiesou en tan orrible serbidunbre y tiranía, cosa ab- 

rda y nefanda, si no para abominar della. 



CAPITULO XIII 

los diabólicos requirimieutos que ¡os &istianos á hs yndios hazian 
ra ¡os poder robar y matar á yo roy á fuego y á sangre, y de tales 
muertes qaal la dieron á un cacique, declara. 



Como el malabcuturado gobernador tal comisión ó yustruccion 

ib&Be de bazer los requerimientos para justificación suya, raan- 

ra que so biziesen otro dia antes de quando acordavan de yr á 

y saquear algún pueblo de quien tenían noticia que ous 

idores poseían oro , mas por no los ubisar y se pusiesen eo 

sfensa y se probeyescn por poder jurar que hizieron los roquiri- 

^fentos, usuvan de una cautela diabólica y bnciaulos á media 

lie estando los yndios en sus casas seguros y bien descuidados 

iendo, ybanse los ladrones so la sonbra y oscuridad de la 

í. y llegando á media legua del pueblo pregonavan entre sí 

smos, y leían un pergamino escrito que ellos ordenaran, cuyo 

lor era tal: 

«Caciques, yndios, príncipes y altos oubres dcsta probincia, 

id y gracia: sepades que ay un Dios trino en personas y uno 

t esencia, y on Papa en su lugar en la tierra y uu rey de Casti- 

I, y lo uiesmo de toda España, que es emperador y señor destaa 

lias; por ende vos someteos á su ley obediencia, donde uó teneos 



316 
por dicho que os mataremos, destruiromos . robarumo» y callb 
remos.» 

Tal era el requirimieuto que á eea ora aprcg'ouabaa, porqs 
bLuiendo á ser é querer ser cristianos, leyéudolo ri ' ' 
perdiesen de los robar y matar, y como el alva car 
van de rebato en el pueblo, que uo ay tal que tetiga puertai oi lo 
acostunbraii, y pouianle fuego por muchas partes á las casas. ^Hr 
lo más dellas os pBJn, y quemab»n bivoa & los yndioa, oubr.= - 
raugeres y uiñoa antes que despertasen de au sueño, y losíjat i- 
mavan á bida, menos se escapavan de la cruel muerte, cu loa tu» 
tavan tanbiea á tormentos porque dijesen de otros puel ' ' ' 
ubiese oro; y los que destos dejavan, herrúvaalos por t - 
el rostro, y muerto el fuego y van h cabar y buscar el oro; enlalíi 
obras se ocupó el perberso gobernador y los suyoa uu tienj"' 
fué desde el año de nueve basta el de catorce, y deuda el ' 
torce hasta el de beinte y* uno, y porque no los pusiesen 
con que los amenazaban on jeneral á todos los soldados, dabm ' 
yndios multitud de joyas do oro y plata, y perlas y pi>' '- 
ciúsas, corales, nlmicqucs y ánbarcsy otros iiiSiiitos olo 
sin más riquezas que on particular davau al gobernador, 
porque sus soldados le diesen oro. davales de los cativos \i 
y ellos los touiavan de grado, porque con dios aacavitn ' 
minas mucho más, y el oro que robaron de aquella fecha '< 
millón de castellanos, y siuu yo oy muy corto, que wto fiir - 
lo que ellos confesaron; pero aberi^uase que rníxn de otr- - ' 
llones saquearon antes que sallen de aquella probinci»; ^> 
beroadores que después sucedieron hasta el a&o de treiotay tm. 
rebuscando esta tierra mataron con sus tiranías y servil 
pocos yndios que quedavan; entre muchas maldades que .c . 
no costumbrava á hazer en el tienpo que gobernó, fué, qc 
dolé un cacique de su propia boluntad ú de miedo , según so( 
ocho quentos de castollanos. «o contento con esto, prendió alj 
cacique, y atado á uu palo, hincado en el suelo csteudid 
pies, mandóle dar fuego por ellos porque diese más ora, y] 
blando por más á su casa, por se ber libre, Irajéronle otros tr««1 
castellanos, estos tomó el gobernador, mas por esto uo Uarta 



mandóle dar otros tormentos, y el lastimado cacique no 

Mjdo más oro, porque no le tenia, tubiéronle de aquella manera 

sta que los tuétanos se asaron j le salieron por las plantas de 

píes j ubo de acavar, y asi hiKO á otros con la misma rabia y 

jcin. 



CAPTIULO XIV. 

i/Hfl fttroña crvdilad que contra las dcnceUas jjndias uaaron los 
tiauos eitlre otras muchas, y cómo fueron bmcidos ;/ muchos <le- 
ntuerto» ¡jor d Parijs, cacique de Panamá, ai qual aprovechó 
poco gvce, ul (in murió él y los suffos. 



uua ucz, yendo ú saquear y rubar una capitanía de españoles 
>e el gobernador lea dio licencia para ello, llefraron á cierto 
>Dte donde estnva recojída y huida do la pestilencia y obras de 
IOS rauchrt gente de yiidios, y dando de súpito sobre 
...arou quuutos pudieron, onbres y mujeres, y viejos, y 
Job, y tomando setenta donzellaa llt'b&vaulas para cumplir sus 
llo8desco«t y juntAroDse otra gran conpaiia de yndios con sus 
I. que oyendo los dolorosos gritos que las donzelias por el 
Jote yban dando, acudieron, y con rabiosa ansia fueron por lea 
itar BUS mujeres y hijas , y &un biéudose los españoles tan aprc- 
ie los yndios, que en ninguna manera podian llebaria presa 
' muchos menos que ellos, no la quisieron soltar, ca no era tal 
birtud: mas usuron espantabllsima crueldad con las sin beo- 
k. ca les metieron las espadas por el bergon^oso lug;ar y déja- 
las omcrtas, y no una tan sola á vida; béase agora si nunca 
godos, los alanos, los suevos, los unnos, los silingos, los báu- 
loe, los longubardos, los herulos y cuantas naciones a abido en 
[niando crueles y b/irbaras, hizicron otro tanto por mucha que fué 
dureza; quaudo los yndios aquesto bierou, con alaridos que al 
^lü llegavan, carpiau sus rostros y arañüvonse con sus uñas se 
Ibian sangre, y vertiendo infhíitus lágrimas decian: a ¡o malos 
íles onbres á las biras matáis I » que asi llaman en su lenguaje 



á las donzellas, mostraudo como sea villaaia poner las maaoi i 
mujer, y sospirando y jimiendo á esconderse , tornaron más; 
jando agfora aquesto, contaros emos como á qainze legau 
Panamá, abia un cacique ú gran señor que llamaban el Parlj». 
riquísimo de oro y plata, perlas y piedras preciosas, córale? ^" 
raícquea, ánbarea y de todo lo al, y pasando allá los crist 
resclbiéndolos el Parijs estremadamcnte de bíCD , y con ynümt» 
alearía presentó al gobernador ciuqucnta mil castellanos, de en 
boluntad, 6 más; el y los suyos, paresciéndoles que quien tnto 
daba de su graci», apremiándole que daría mucho más y que debii 
tener gran tesoro, que era el consuelo de sus trabajos, disinj': 
y dijeron quererse partir al quarto del al va y tornarse, y píu..-.v, 
buelben y dan sobre el cacique y pueblo, y prendiendo ynflntí»^ 
jente robaron quanto hallaron, que cosa era ynstitnable, y fti] 
blo alcasaron con fuego y el Parijs se les escapó huyendo, qitél 
le pudieron prender de aquesa bez; y 61, juntando presto la 
jentc que pudo, como animoso y eaforcado que era, dende eu 
dias tornó íi ellos, y alcaugándolosque se bolbian, llebando cípnlT 
y treinta y tres njü castellanos, por un descoubrado, y mucha otn 
presa de yndlos, y dando en ellos con marabilloso esfuerzo, scgw^ 
eu natural ñaqueza , mataron cinquenta españolea y tomiron 
todo el oro y presa que llcvavau, y escaparon los ' a he 

dos, huyendo por uña de cavallo; mas fui: asi que i ujiMi 

rehicieron , y rebolbiendo sobro el Parijg robaron y aaolaron i 
tierra, y más dieron crueles muertes á sus naturales . y al$ 
que tomaron á bida fué para ponerlos en la ordinaria sorrldd 
brc de las minas y labrancas, por manera que no ay agora 1 
jio ni señal que alli aya abido población ni onbre nacido, ten 
antes trescientas leguas de sólo poblado; tales eatr.. 
daijes aquel miserable gobernador y los suyos en , 
hizieroD. 



319 



CAPITULO XV. 

¡a hermosura y fertilidad de la fresca probincia de Nicaragua, 

mucho que sufrieron los de ella por no la dejar de los desapie- 
dados españoles que á ella pasaron, que poco les aprobechó. 

El año de mil y quinientos y beinte se pasó á ganar la mara- 
losa probincia de Nicaragua, en la qual entró el gobernador de 
e hablavamos , pues quien podria contar la deleitosa y fértil 
Bcura desta probincia y encarecer como era razón su compos- 
ra 7 su mucha jente, que admirable cosa era de ber quán po- 
tda y hermosa estar solia, con pueblos que no abia de uno á 
p cinco leguas y estas llenas de ensalmados y frondosos árboles, 
oarabilla espesos, y muchos sabrosos frutales, y berdes y o]oro- 
i flores y plantas, aves y animales de estrañas y diferente- 
menis y dibersas formas, é ynnumerables fuentes de dulcesi- 
ta y claras aguas manantiales, y la tierra de suyo llana como la 
[ma, y tan rasa que no se hallaban escondrijos en los montes, 

era ella que con terrible ¿nsia y angustia la dejavan los yn- 
le quando dejarla les fué forcado , que con gritos horadando el 
lo la besaban y abracaban con rabia dolorida lo que podian, y 
r la morar sufrieron mayores persequciones y daños que los de 

1 otras partes, y quauto fué posible enduraron las tiranías y 
rfaidumbro en que los españoles los ponian por no dejar la 
fra, mas por la mesma manera el cruel tirano y gobernador los 
10 que compañía tubiesen á los otros , y como quier que la 
ite mansísima y paciñca fuese en tiempo pasadado ayudaran 
tos yndios de Nicaragua á que otros fuesen destruidos , mas 
lónces por la mesma bentura ubieron de pasar; enbiaba el go- 
mador en beces jeutc á caballo & la jineta que alanceaban y 
■troian una probincia tamaña como el condado de Ruysellón 
¡M no dejavan onbre biejo, ni niño, ni miger con la bida, y esto 
V muy lijera causa , asi como porque tan presto no benian á su 



320 

llamada ó uo traiau tantas cargan de malúz, que esdtr: 
allá, (i tatitos yndíua como quisiera que á él y á los sayo» :- 
aeo. porque como era Ib tierra tan lluna, nm;>tiao podía huir ai 
méuoB esconderse de los do á caballo é yban los cri i hiiw 

8U8 entradas, que es á saquear y robar otras proL .^^ _, áonl 
los meamos yudioa consentía el gobernador que jireadieam rD»' 
basen para beuder, y á loa que los serbioii echaran en ca.i 
argollas á las gargantas porque no se lea fuesen y lee <irjii«c;. 
cargas de quatro y cinco arrobas que á.8us hombros les poulao,; 
acaesció bez de muchas quo esto hízicron que do seis roí] yuli j 
ocho uo bülbierou bívos de aquel camino, que muertos los i 
por do quier que ibau; quaudo algunos caosaban despeánda 
del gran peso eufermavun de pura haubre y trabnjo y flaqv 
por no los desensartar de las cadenas, que trnbujo y tardauca i 
neater fuera, dif tal suerte los traían, cortábaulcá las cabe^l 
los collares y calan ellos á un cabo y los cuerpos á otro; 
a^ora lo que sentir podrían quando se ordenaban serDejantei 
merlfts , teniendo espirieucia que ninguno de clhi- " " ti 
cunndo salían yvnu llorando, sus ojos echos fucut ¿nt 

dando alaridos que ni cielo suben, y si se pudiesen matar, ele 
que lo harían, aunque es la jente del mundo que mas 
muerte, y no ubiera oubro que lo biera que uo se le qt 
coraron de dolor, salvo los de aquellos euternegados esf 
que más que de acero debían ser: «ay, decían los sin benton.l 
aquellos eran buenos caminos quando serbiamos A lots 
que aunque penávamos, bibíamos y bolbíaujoa alguo tieojí 
siquiera nuestras tierras y Casas, mas agora bamos sin al^naK 
perauca de bibir, muriésemos lu¿go sin peuar lo que d« 
pasar nos queda.» 



321 



CAPITULO XVI. 



¡a bida que davan los cristinnox i lo$ yndios en esta probincia 
ie ¡a general hanbre y terrible carestía que en ella sneedió y tal 
con dolor y láyrimas á la madre fuese forjado matar su hijo á 
quien ilava leche para comei'. y de quién fué la causa desto. 



Qalso una bez este gobernador hacer nuevo repartimiento de 

jnJios porque se le antojó <5 por respeto, se^un algjnos dije- 

I, de quitar los yndios de poder de quien no quería bien y 

rlosá quien le plazía; esto di(5 causa que loe yndios no sem- 

SD un año una sementera, y como faltase pan en el tienpo 

Rediente, tomaron los españoles á los yndios quanto mahíz y 

ibision teniau para sustentar sus mujeres y hijos y fumilia, por 

qunl murieron de baubre más de beiute mil ánimas, y áuu esto 

como uada, (lUes ucaesció mujer matar su propio hijo, á 

Jenántt-s daba lerbe y su propia sustancia, para comérsele con 

l)ia de la gran hanbre: los pueblos de esta probincia, que 

como una deleitosa uerta, y oposentárouse en ellos los cris- 

lOs. cada qual en el que le repartían , y sin hazer en ellos sus 

]ca3 ni costalles algo, se mantenían de las probisiones de 

pobres yndios; otros les tomavau sus propias tierras y ereda- 

I, de suerte que tenían en sus casaí los yudios. biejos y mocos, 

jiinojeres y á todos sus muebles y raizes para de todo se aprobe- 

llv, y a todos los hazinn serbir noches y días sin tomar alguna 

slganca, basta los niños chiquitos, quan presto se podían tener 

Btia pies, los ocupaban en todo lo que hacer pudiesen; asi los 

consumido como se be oy día en los pocos que quedan, no 

aaintióndoles ni dejándoles tener cosa propia, tratándolos con 

¡reres tiranías y sin justicias quo á los de la yalu Española mu- 

i; otro si. las jentes de esta probincia, haciéndoles llcbar la 

ion y madera de treinta y cincuenta leguas al puerto para 

nabios, y en enbiallos á buscar miel y cera por las altos mon- 

ToMO 11. 21 

I 




«ni»" 
j totnaTaa primero lo 
teoia du3 hijos el 
ellos con terribles g;ñ 
d pueblo, porque sua li 
te parece <¿ue ainaD 
plian el numero de ciiiqucaí 
esto se hiciese muchas bea 
desde el año de beinte j tres 
porqoe andubierciD siete a&oa 
de jodies j de otras cardad 
M Tender, j á otras muchas p 
porque es aberí^uado que eo 
iftbu«]r<a j llevándolos á^ tierra c& 
íjcroD dI^udos que su muerte e 
morir quaudo ellos querían t 
que oobres son y mortales cocuo ni 
que es contra su complii>iua. y de qi 
KBi>r, lea benin; y esto siendo tan 
becfao esciaros con las coutíiias <j 
les An dado y penoso catiberio 
e a hecho de catorze BQoa ¿ esta 
ncia de Nicaraf^ua, escasas ha br4j 



matan CAda dia-con loa 



jhabr^ 



323 



CAPITULO XVII. 

tiempo se descubrió la probincia de la Nueva España 
los cristianos á ella, y de lo que acaesció en el su 
descubrimiento. 

el año de mil y quinientos y diez y siete, descubrióse 
Ispaña y su tierra, en cuyo descubrimiento grandes es- 
muertes se hicieron en los yndios por los que la des- 
y en el de mil y quinientos y diez y ocho la fueron 
cristianos á robar y destruir, y catibar lo» yndios que 
lallaseii; ellos decian que la yban ¿ poblar, más dende 
[uasi hasta en estos tiempos, a llegado á ser tan grande 
y tiranía que perdiendo el temor á Dios y al Rey asi 
más berdud se han perdido y destruido que á los yn- 
108 decir, porque tales y tantos fueron los estragos, 
, y mataucas y destruiciones, que los reinos de la 
}, que son tantos que todos los que e dicho son como 
t comparación, en mucho menos los hau tornado; pero 
103 de decir que son infinitos, y las horribles y nefan* 
que cometieron, porque bordad sea lo qué arriva dije, 
re y de cada dia más an crecido y crecen en hazer 
lerezas y mortandades desde la tomada de la Nueva 
ue fué á diez y ocho días del mes de abril del año de 
lentos y treinta, doce a&os enteros gastaron en ella 
estragos y crueles matanzas, é ynbentando mañas y 
'.iones lo acabaron este continuamente que quatrocieu- 
lentas leguas y más que hay al rededor de la gran 
Méjico y por toda esa probincia, que tanto es maravi- 
randeza y latitud que cabrán bien en ella cinco reinos, 
o mayor que tuda España y todas sus tierras , asi eran 
r llenas de gentes como Sevilla y Granada y Qarago^a, 
ja y Valladolid todos juntos, porque ni ayniuboja- 



324 

laáB en e«toa pueblos la jeDte que ay eu loa que decuoot. la 
quales para los audar eu toruu au de pa&iir más de tm ^'<^ < 
quinieutas leguas, que eu todo este tiempo au muerto los o 
uos acuchillo y á laucadas y quemaudü bivos, biejos y ci' 
niñod é mujert's y doucellas, uiáa de diez quentos de «i;¡ju 
uiiuutrus que duraban las que ellos Uauíabau coiiquistM, «cak 
iuTasiones, violencias y cvuelca tirauias, do solamooto cmiáam ¡ 
das cerca de Dios, mas reprobadas quauto ñ las Ic- 
onbrea, y muy peores que las que haze el pran turcc , : 
hazer y anular la religión cristiana, porque fueron de tres 
las dos de susodicha muchedumbre y aun ahora matan 
que quedan con las opresiones malditas, y. cierto que no ¡k'.i^ 
bastar lengua umana á referir sus heclios particularmente, olí 
dustria umana para mostrar laesquibeza y horrtbilidad say») 
indistiutas partes y juutus eu un mismo tieiiipo por aquc 
pítales enemigos del linaje umauo se an cometido, que 
circunstancias y calidades que los agravan: en rerdad, qoe^ 
mucha dilijcacia y escritura apéuas curaplidAmcute le pod 
pilcar; pero algo de algunas partes diré, con protestación; 
meato que no creo que declaro la una de mil partes de lo qá 



CAPITULO XVIII. 

Oí ia paborota crueldad y camcscería queloít españoles en lotí 
hicieron, en la ciudad de Cholcda , y de lo tfue mát. fué. 

Y es asi, que entre utro» mucburf catrugos y [nurumds 
los espa&oles bizieron en una gran ciudad de aquestas, de i 
treinta mil bezinos, llamada Choleda, salióndolos todos to8( 
de la comarca ú rescibir coi» el sacerdote mayor de loe cria 
llevándolos los yiidius cu medio, los metieron cu su ciudad; 
sentaron eu las casas del principal cacique: acordaron ios i 
nos de hazer alii un castigo cruel, como ellos dtzoa, para 
espanto y seubrar con tal brabeza toda esa probincla, y | 



325 

enbiaron á llamar á todos los más nobles de laciadad y jenerosos, 
7 de todos los lugares á ella subjetos y al cacique mayor de todos, 
7 asi comobenian, que luego obedecieron, y entraran ábablaral 
gobernador y ¿ ber lo que les queria , eran luego presos , sin que 
ODbre de ellos lo biese ni alguno lo entendiese que tal de los otros 
fiíese; abianles demandado, según paresció ser los españoles , seis 
mil yndios que les llebase las cargas como hazémilas, quando de 
•Igana parte á otra se mudasen, y metiéndolos á todos en un gran 
patio de la casa, y á todos pasaron por cuchillo como á mansos 
terderos, y á la puerta del gran patio se pusieron muchos cristia- 
pK» armados á guardar que naide salir pudiese, y ni uno solo que 
•■capó que todos paresció que murieron; mas pasado ese día, al 
^Cro salían muchos yndios cubiertos de sangre de los muertos, 
míe debajo la muchedumbre se habían escondido, donde otros 
jphogados fueran y muertos sin heridas; los bivos llenos los rostros 
9 cuerpos de sangre quajada yban llorando y con lastimeras hoces 
■pite los cristianos pidiendo misericordia y que' no los matasen, en 
■» qaales ninguna piedad hallaron, antes, asi como salían y á 
Mk» llegaran descabeñados y llorosos , enronquecidos del mucho 

E" 'tar, como perros rabiosos y que les obiesen hecho el mayor 
io del mundo, ellos meamos con sus espadas los despedacaban 
y ¿ los caciques y mayores señores , hincados palos en tierra y 
ttados á ellos, los mandaba el gobernador asar bibos; el cacique 
irincipal por gran bentura pudo soltarse y acojerse con otros 
Ibeinte yndios á un tenplo grande que era como fortaleza, que lla- 

Cvan el Qun, y aili se defendió entero medio dia; mas los espa- 
68 pusieron fuego por todas partes al tenplo, y alli los abrasa- 
Ion, dando ellos tales alaridos y hoces, que el cielo rompían di- 
lo; tmalas y crueles bestias ¿qué os emos hecho porque asi 
matéis? mas no podéis hazer oti-a cosa que yr & la ciudad de 
jico donde nuestro señor Motenguma nos bengará destas muer- 
>;> y porque esto se lebantó de las cargas que les abian de llebar, 
1 es saber y considerar cómo se aparejan los pobres yndios 
el' trabajoso oñcio. cosa de muy gran lástima, ca bienen des- 
en cueros, solamente cubiertas sus bergüen^as con unas 
Billas y su muy poca comida en an sacillo ú talego en el 



326 

ombro atado al cuello, y hállase por berdftd, quequandoi 
pasando por espada lo8 yndios eu el patio, el gobernador | 
mirándolo coa buen plazer, qae caatavu aquella cancíouqoec 

Mira Ncro de Tarpeja 
Á Roma c6mo se ardía. 
Gritos dan niños y biejoí 
Y ól de nada se dolía. 

Y otra muy mayor crueldad que aquesta, ai lo pucHe i 
ron en la riudad dt; Toponea, que era mayor, que yo 
contar por escuear prolijidad y fastidio. 



CAPITULO XIX. 

Cómo dejando robada y ríe$tfuida otra ciudad los erUiian 
dieron al poderoso cacique Moteiifuma y hizicmu ¡a fami>sa i 
df la noblaa y generosidad yndia en la ciudad dr Méjie», fW^ 
día es llorada. 

Depenra. )a muy noble é ynsinno ciudad.. qa«<ió M9kull| 
destruydfl. y todos sus uaturales y monidores muertos; y | 
los españoles á la opulentísima de Méjico , porque el rey 
cuma los enbiara á llamar con sus euíbfijadores , que mi 
dibersos presentes de riqueza y probiaion lea llf>barún por i 
laa boluntades, y á la entrada de la ciudad enlió el meanMl 
(uma á los recibir con toda su corte , baciendo llebar sa {Ht 
en andas y ea onbros de los más principales yndioe de lof i 
Finalmente, él salió con toda la más magestad que pudo, pan I 
mostrar su graude estado, que era mayor él que quantos < 
y principes enios dicbo con gran parte, aunque loa qaiml 
juntos; y si muchas Qestas y alegrías abian bocho «u jmd 
los cristianos hiñiendo por cl camino, muchas mis los bitíe 
•ntrados en la ciudad y de mayor alegría, que fueroa tiattf! 



I, que los españolea y su gobernador eran muy maravillados, 
[otcn^uma los accnpauó hasta en los grandes y reales palacios 
>Qde él moraba, y allí coa mucho plazer los mandó aposentar; 
las la pa?a que le dieron por tao gran boarra, según me certificó 
^uien se halló presente, fué, que con cierta cautela ü traición, es- 
indo Moten^uma seguro, lo prendieroo j echaron unos grillos á 
ís pies, y cargado de cadenas lo pudieron en Una torre y en su 
iftrda ciento de los más principales de entro si, y grandes cosas 
Barón en esto y mucho de contar ; pero todo lo dejaré por de- 
Ir, de una de las menores, la más señalada que «caesció, y fué 
í; que yendo el gobernador -al puerto h prender & otro capitán 
iue contra él beuia, dejó á otro tercero ca[)Jtan en guarda de Mo- 
iguma con tos cien onbrcs . estos acordando de acresceutar el 
jeduen aquella tierra qu&dellos abia, portal mauera. como lo an 
fidú y usan siempre los yndios ne la corte de Motcncuma no se 
jupavan de otra cosaque en* dar plazer á su señor en la torre 
ide estava preso, y entre otras fiestas que le hizieron fué una 
ttjdos los barrios y plazas de la ciuJad con danzas y bailes, que 
38D ellos mitoto9 ü nrreitos, donde aacuvan todiis sus galas y 
|uez8s, y se empleavau de gana j)or ser la principal y más re- 
új&dn mauera de sus fitístas y alegrías, y los más nobles y ca- 
illcros de satisrc haziau sus dancus y bailes más cerca de la 
rre donde estava su se&or Motencuma, y juuto á ella mil hijos 
I caciques y grandes señores que eran la flor de la corte de Mo- 
(D^ma . y generosidad contra estos ; fué este capitán con uua 
ladrilla de españoles, y á todos los otros repartió también por 
ladrillas y embiólos á los otros barrios de la ciudad donde se 
uian las fiestas, como que iban á verlos, según otras veces, con 
las escondidas y concierto que á tal ora que se hiziese cierta 
ía todos diesen sin duelo en los cuitados, que enbebecidos en sus 
ules estariau, y asi se hizo con iSantiago y á ellos" como si eiitra- 
por medio una gran batalla deyíifieles muy armados, que con 
ei>padas desnudas en las manos á gran priesa comentaron á 
iper y herir los miserables cuerpos desnudos en hiendo la seña, 
■pedaQaudo los delicados yndius y derramando aquella sangre 
iostre que uno solo con la bida no dejaron , y lo mesmo hizieron 



328 



todos los otros en lab otras plaKas, ¡qué bacana que á toda» 
comarcas puso en gran pasmo y cubrióse de luto y anztisUt ;j 
amargura esa probincía, y aun oy dia en sus bailes y dancas; 
cantares, sienpre la mentan y hazen mención de la pérdida dt 
nobleza ! 



CAPITULO XX. 



De cómo los yndios que quedaran hizieron gran daño en ¡os 
nos en benganca de la noblfzti perdida . y cómo si supieran 
hiiieran de forma que al menas aquesos más no tos molesta 
se enriquescieran con sus aiiendas. 

Vista, pues, por los ynocenies yndios cosa tan eapantablt , 
fiera . y nunca oyda otra tal que en jente sin culpa perpet 
fuese, aunque el cacique Moten(;uua, su señor, biéndosc 
mandado abia á sus yudioa que por cosa alguna, ni mal que 
cristiauoa los obieseu hecho , aunque fuese mucho el daño, o» i 
bolbjesen contra ellos, so graves penas; no le obedecieron en 
ees, como quier que muy temido era, áutes se alborotaron toáo 
y puestos yuÜDitos dellos en armas, rrebuclbeu sobre lus esp 
les con tal esfuerzo y fortaleca, que mucho fué poder earapar 
la torre donde Molencuma preso estava; los yudioa :i 
de los convatir d de poder entrar en la torre . ca eran i 
los cristianos pusieroa un pu&al á los [techos del preso 
ma, diziendo que se pusiese á una bcntana de la torre y i 
dará sus yndios no los conbatiesen, sino que 90. tubie^ 
muerto, y Moteucuma lo hizo ansi con el miedo grande de 
muerte, que llegándose á la beutanacon harto dolor de su 
^on y lágrimas de sus ojos , y sollozos y jemidos quo uno á oti 
se alcancaban, y aunusgándoselo en la gargauta lo que hablí 
les dijo: «amigos y basallos míos, si queréis que yo biba, d« 
coubata la torre, si no. podéis creer que luego seré muerto. * K*i ' 
con todo esto los yndios uo le curaron de obedecer, tonta era s« 
rrabia ; y platicaban entro sí de elcjir otro njayoral y caciau* 



329 

le los gobernase y acaudillase sua batallas; y ya que teuian eu 
inde estrecho á los esyaQoIes , que qo podían dejar de morir 
rbó que QO alcanzasen ellos tan deseada bitoria , la tornada 
^e sabían que tornaba el gobernador que fuera al pui-rto. que 
bencido al otro capitán . trayendo muchos más cristianos que 
rara, y que estaban muy cerca : ansi obíeroa de dejar el cod- 
éyrá resistille, y en buena ordenaD^a le aguardaron en 
estrechura por do Toreado de pasar abia , y pelearon unos con 
3S balcntisimamente, y murieron muchos de dambas partes, 
■e loá yndios sin armas peleaban como onbres lastimados, y 
^e poco se les daba por morir, y así fuó muy peor álos españo- 
\; por ende, estando los unos de los otros rretlrados y eu trepfuas 
iCriatiauos. pensaron de unft noche se yr4 otra tierra, pueg 
mal en aquella les yba, y como lo penáo. quan calladamente 
iesen , asi lo hizterou , mas no tan encubierto que los yndios 
[^lo supiesen, y que antes no los atajasen cavo unarria, y tantos 
matasen dellos con justísima queja, pocos dejaron bibos, y 
is muy mal parados; mas la su simpleza fué q:rande eu co se- 
ir d alcance, que si los siguieran, entonces los acabaran de 
Rfraigar, pero como los dejasen por tomar hol^anca, los espa- 
des se rehicierou y bolbieron ú Méjico, y diéronlo un muy fuerte 
>bste, y no le pudieudo entrar, fueron puestos en mucha cen- 
ia por faltarles el mantenimieuto. hasta que con cierto ardid de 
frra, y traición por mijor dezir, la tomaron, y en los yndios hi- 
la nunca bistas ni oydiis ni áuu pensadas crueldades, después 
[ser bien robada y saqueada cou cien leguas al rededor dellu. 
laprobincia del Panuco, toda admirable y esceleute tierra 
sblacion , hasta hay se estendió la mortal pestilencia, ynflcío- 
ado el aire de aqucsa rejion ; y contar el estrago que eu estas 
liitxo y como fuerou rol:iada3 seria nunca acabar. 



330 



CAPITULO XXI. 



De cómo fua'on asoladas fas probineias de el TaíiUejnqut é I 

%ingo y Colunma. que de dciir partkidarmcnle deja por auUar < 

de Guütimala ¡f de el de Naco. 



Por lo mesmo dejaré a^ara Urobien de dezfr cómo íaeron i 
ladss y destruidas ks probineias del Tntutcpiqae é Hlplii 
CoIuDma, que cada uoa de ellas es más tierra qoe loa 
Oastllla y León, dambos juutoa, aiínque,e8 de saber títu]00Q«j 
entraran t robar y matar jentes y destruir y despol 
que tanta alearía j go^o debiernn causar á loa xerát 
cristiauos ; y era quo vioieaeD á se sujetar y obedecer 
Gastllla. donde nú que no dejarian -yodio á bida ai COM tfl 
mada no les fuese; alsrunoaybhu luég'O con eJ (rran aiieda;j 
que tan presto no benian k ponerse en tas manos de ool 
bf^stiales sabían ser, ó quic& porqueno oyeron más aína el pf 
llamávanlos rebeldes contra el serblclo do Su Mugestadi 
ceguedail de los que las Indias rreg-lan que no lo nlcaoa 
lo entetidian tomábanlo por achaque, siendo contra la» h¡ 
ñas y umanas que naide ae puede llamar rebelde qoe 
no aya sido subdito ú ablaado: bean. puea, los que sabeu < 
jente que está segura sin deber nada á naide, que ticue soai 
rales se&ores y en su tierra oyendo tan estrañas naeTait qtia] 
digan de süpito conbiene que obedeccais á tul rrey que 
bieron ni conoscieron, mayormente abiendo esperíiORaUdo | 
au mal cómo los de aqueste rrey los trataban, si uo son irratío 
les lo an de hazer; y lo que ea más espantable, á loa qoa la 
obedecian ponerlos en tan ¿apera serbidumbro y cru£l tr 
terribles tormentos. ¿Quién ay que con tales amenazas, y tal 
que al ñu an de morir quiera obedecer áotro? ¿No ven Imc 
turbados sus ojos con ambición y codicia diabólica, que oo| 
allegan aai punto de justicia, y que ea todo aire cuanto 



331 

para qae balg^, j que sólo les queda el reatu y obligación á los 
rnfernales fuegos y aun al daño que hazen á los rreyes de Casti- 
destruyendo sus reinos y perdiendo por ai todo el derecho y 
cion? Tales son los scrblcios que los que á Indias pasaron an 
10 á los rreyes de Castilla; y coa tal título enbió este tirano 
bbernador á otros dos capitanes, muy más desapiedados kan que 
'á los grandes y fértiles rreinos de Guatiinala, que es á la mar 
bl Bur, y el otro del de Naco, que está á la mar del norte, frontero 
runo de lo otro, que conflnan y parten términos ambos á dos á 
sscientes leguas de Méjico; al uoo despachó por mar en nabios, 
otro cubió por tierra con gran jente de á caballo y de á pió. y. 
írto, que mucho malhicieran estos, mayormente el que fué por 
m al rreino diQ Gu^imala, que el otro presto mala muerte ma- 
mas, ¿quién podria deziros de los estragos y mortandades, y 
ras cruezas que éste hizo sin espantar los siglos presentes y 
'benir, Iiaziendo de todo un gran volíimen, que tal seria por 
), ca éate sobrepujó á todos los capitanes pasados en brabezay 
jdad y en la cantidad de los da&os y estragos y abominación 
que hizo, que fueron sin número? 1^1 que fué por la mar en loa 
^bios bizu también ynñuitos probos y asolamientos de pueblos y 
tos: y sal leudóles á rescibir los yndios con rriquisimos pro- 
it«sea el rreinO de Yucatán, que está en el camino del otro 
I del de Nuco, y desputs de llegados y ^escibidos los presen- 
acordaroo de rrepartirse disimuladamonte, y rrepurtídus rro- 
m y saquearon y destruyeron toda esa tierra, y mataron 
lotoe en defensa se l&opusieron, y aun quantos no, mayormente 
el otro en la tierra de Guatimala, que fué quemando, ta- 
ido, abrasando quantos pueblos hallaba, y matando la jente 
I ellos de industria, mújs de ducieutas y veinte leguas adentro, 
ídolo todo arreo y abarrisco sin dejar cosa, porque si otros 
Ipitanes biniesen á esa tierra á lo mismo, la bíesen toda asolada 
[ain probecho, y muchos de los que con él pasaron en esta ba- 
sada fueron muertos á roanos de loa yodios , mas el maldito ca- 
Itan siempre bibia. 



332 



CAPITULO XXII. 



De las maneras fuera de toda orden de naturaleza que tuvieran 
ci'istianos para destruir estas tierras. 



De üj ú pocos <liu3 luatarúu, uo se supo quiéu. quft auufi' 
quedado hubia en Méjico ol que á esto inatbado capítau y o. cv-. 
su compañero, enbíó, salió tambieu por la tierra á escullar m 
si ubíese más; aucediéroule otro y otros capitanes crudelisnji>t, 
que con mataucas espantosas y con hazer esclabos i to~ *~ ' 
bendellos á los de los nabíoa que les traían bino y bcsli . 
cosua necesarias, y con la tiranía y acrvidumbro ordfuarift. átnk 
el año de mil y quinientos y bointe y quatro hasta el dr ' 
quinientos y treinta y seis, despoblaron todas aquelloi , 
blncias, que verdaderaoiente un paraíso terrenal parescian , qw 
mucho más ern que la más poblada y frecuentada tierra qi 
puede ser en el muiiJo; mas poco ha, que siendo yo do buelta i 
ostas partes, y las bí tales que quHlquiera por de fuert« y duro ci»\ 
racon quo no fuera , le tomara muy gran lástima, considc 
que an muerto más en estos doze años de doze quenlos de fH 
ñas, quo no dejaron en más de seiscientas leguas en quadrodotj 
mil rraclonales criaturas , y aun de estas matan cada dia con < 
obras acostumbradas; pues bolbicndo á hablar del otro rapit 
que fué por tierra al rrelno de Guatimala y excedió á todos lo ' 
pasados en descomuna! brabeza por el camino que fué, se^uii qu 
escribió al gobernador que tal cargo le diera, no sabiendo ql 
muerto fuese, á quatrociontaa leguas del rreino de Guatimili' 
comen^ á hncer rrobos, muertes y destruiciones en toda la tlem, 
do quier que allegara, con titulo que se sujetasen á él, sieadt 
oubre tuu ynumano, en nombre del rrey de Castilla que do coqo*- 
clan ni jamás oyeron dezir, y aun siu dejarlos determinar, casi oái 
presto quel meni^je llegaba, quemando y talando daTtn wbn 



i 



los; benido, pues, este capitán en el rreino de Guatimala, hizo 

lego A la entrada cruel matanza déjente yndia; pero no obstauU' 

^to, salióle ¿ roscibir con trompetas y atabalea y con muchas 

stas y alegrías el cr.ciquc y Sfñor priucipul de la ciudad de 

[utadlain, hazicudose llevar cu andas de otros caciques quo ú 

la, como á cabeca de todo el rreino abian benido, y diórotiies de 

; mejor que para sí tenian quau cumplidamente pudieron, y se 

posentaroo en el campo por los dejar ellos sus casas y su ciudad 

)r les biizer mayor onrra; mas los españoles sospechosos bizierou 

ibistno, ca les paresció mal caso entrar dentro de su ciudad y 

jednr ellos fuera: y otro dia, llamando al cacique principal y 

[todos los otros, biiilendo ellos á salba fe, que siempre ausí lo 

Eian, préudenloa sin dejar á nadie, dizieudo que les diesen 

itas cargas de oro y que los soltavan, si no que no esperasen 

ertnd; y respondiendo ellos que los era ymjiosiblc aunque todos 

priesen porque no criava oro nquesa tierra, como era ln ber- 

l, los mandó en coutioente quemar bibos sin que otra culpa 

ibieseu y asi se hizo en ios de menor estado : y quando los otros 

incipales caciques esto bicron, no oauudo más aguardar, huye- 

á los altos montes y subiéronse en las sierras, dejando mauda- 

i sus yudios que se fuesen á los capitanes cristianos y loa 

rbicseo como á naturales señores , pero no los desculjriesen ni 

KjescD dónde estarán; entonces se vinieron todos al capitán, y 

íiendo que qaeriau ser suyos y serbirle, replicaba el clcmen- 

»imo capitón no los queriendo rescibir , y dezia que ¿utes 

Itendia de mandarlos matar si no deziau dónde estavan sus scño- 

reapondian los yndips que no lo sabían, mas que si le plazia 

sjrbiescn dellos y de sus mujeres y hljns, y que en sua casas 

hallarian, que bien los podían yr á matar ú liazer de ellus lo 

le quisiesen; esto dezian esforcándose mucho, que fué, cierto, 

sa de maravillar que yban los ospafiolcs á los pueblos donde 

liaban los pobres yndios trabajando en sus cusas y labrancas 

Jnde. sin mudarse de un lugar, los unos aute los cjos de los otros 

hazian pedamos, y llegando á un pueblo muy grande donde 

taran los yuciios bien descuidados de tal traición y beiiida á 

>ra, y A todos pasaron por espada, que con las mujeres y biejos 



334 

y nSios y ain los que tomaroo á prisión, llef^TVS á cien mu. 
qoe Qo perdonaron á nadie, y los que pudieron huir faeroo n»? 
pocos y áuQ estos dospuss no escaparon. 



CAPITULO XXIII. 

Como pasados los cristiauos á la prMncia de Onseieatan tot pn 
defetidian con sus armas no ser de ellos dcstruiíifís . y ecn in¡ 
que armavan, seijun su taber, y cómo con todo esto Mer no if ) 
dieron , y ubieron de morir. 



Biendo pues los yndios que con nmildad, ui paciencia, ni 
bas, ni ofrecimientos no podían ablandar la dureza de los cúr*(i.x 
de los cristianos que contra toda rrazou y justicia lus toartu 
bao, entendiendo ya que dequalquier suerte que hicieses abii 
de morir, acordaron de ponerse en armas y beuparse c 
pudiesen, ú siquiera diferir su mala beotura el tiempo ij . 
dorse pudiesen, puesto que blan qoe eran no sólo ein armM. 
deenudos y á pié contra tan armada y brava jente y k. caví 
podian en manera alguna prebalescur siuo ser destruidos, 
naron hazer por los caminos por donde los españoles ablás 
pasar ondas fusas en que sus cavsllos cayeseí), y hiDCarcua^ 
estacas en tierra, en las quales, si destapasen las h ■ - - 
cañerías est&vau sobre cubii-rtns de céspedes, tan 
alguna diferencia del otro oanpo parescian, y dos bezet ál 
cayeron los caballos de lo» cristianos en ellas, y n 
después supiéronse guardar bien, más ¡iiy áa aqu . . 

quien después de e«to los españule^ asinn! que todos quaoMI 
dian prender echaban en las fusas, bk-joay niOCiM. n 
niños, doncellas y preñmlns, basta que poco ffilUra j- 
cbirse. cosa düTorosa y Inetimera de oyr que derrocarau sobr 
toda la tierra que de alli abian s8C«do, y bibos los sol 
dando ellos alaridos que los cielos querían rrooper. y ma; 
por cima hasta ygualarla al otro suelo: otros nlancavan v 



iFan & cuchillo y echavati á los perros brabos, y áiun les espe- 
I ea las estacas que ellos mesmos ahiau hincado por los pechos 
espaldas, y si alguno topaban que fuese de alta sang^re. éste 
isábanle en bibo fuego, y en tales carnecerias y hechos buenos 
letubieron siete años enteros, desde el año de mil y quinientos 
inte y quatro asta el de mil y quinientos y treinta y uno; béase 
ara aqui quáu maña seria la ^nte que on tan largo tienpocoa- 
lirian; mas de los espantosos y orribles hechos que el suso- 
lo capitán y gobernador y los suyos hizieron, fué uno más no- 
le que ynbentaron en la probincia de Quzacatao. donde agora 
billa de San Salbador, que es tierra escelentísima con toda 
^costa de mar, y muy abundosa quauto más cerca del sur, 
jue dura ciento y cinquenta leguas, y hasta la ciudad de Cu- 
itan, que es la boca y entrada de la probincia donde ello 
lizo. 



CAPITULO XXIV. 

ftngaiio que hÍ3Íeron ¡os yndios á los españoles, por lo qual de 
padecer ubiei'on. 

I Que este solenisimo rrescivimiento que á este capitán se le 
por más de treinta mil yndios que esperándole estavan, Car- 
los de gallinas y capones y perdizes, faisanes, alcarabanes, tór- 
5, grúas, ánsares, butres, golochos y otra influidad de cosa» 
jautenimiento deste género, y llegado el presente, mandó que 
español de los que con él yban tomase de aquel número los 
^dios que quisiese para su serbicio y para traer su rrequaje y 
jendas quando de un cavo á otro se mudasen, bien como si 
silos u acémilas ú dromedarios fuer-m, y como á tales; quál 
> cit^nto. quál cinquenta. y de cinqueuta ninguno tomó menos, 
es más de lotf que podían b»stHr para srr sorbidos, y los yndios 
heron con paciencia ta división de si, teniéndose por dichosos 
! nú loa mandara matar como acostunbrava luego que los to- 
Rva lo que le traían ú le podían y serbian con todas sus fuer- 
I, y tal rceberencia querían los cristianoH que loa yndios les 



tfzieaeD, que era casi adorallos como á diosea; pero íue asi quf di 
gobernador demandó á los caciquea de aquesa tierra tanta cantíd>i| 
de oro y plata, perlas y piedras preciosas, corales, admizqoo^l 
ánbares, algaleas y otros olores ecesibameute , ellos diciendo qoí j 
eso podían dar que tenían y no nms. trujeron muchedumbre de' 
alhajas de cobre con que se serbiau, sobre doradas, asi qao pra- 
piamentc del más fino y ascendrado oro porccian, que el ^bera»' 
dor fué muy marabiilndo de tan trran riqueza, y con <]■■■ ' 
codicia las mandó guardar para si, mas el que las guar 
mijor coQoscimiento tubo las puso al toque, y hallando ser d«eih 
bre díjolo al gobernador, el qual muy (mojado contra loa mlsfr»- 
bles yudios bolbió su yra y cUos lo ubierou de pagrar do »<}t:'« 
bez lo que no abiao hecho de lo pasado . y yo oy dezir al ^'b t- 
nador por su boca; «dad al diablo esta tierra, pues no «T or •■. 
ella, y búmonoa á otra, y cada uno los yndios que tíer — 
servicio, écheles argollas y cadenas porque no se los bti^ 
mandaré que los se&alen por ai se lea fueren, y yo bi bertajoj 
seaalado eu el rostro á liijo del c-acique mayor de la tiorr' 
cato lo digo; y que bista por los yudios tamaüa maldad., 
Tonse, y puestos en armas, van contra loa españolea; per.' 
sábeuse poco rejir y gobernar, y sus enemigos loa deslruyr 
hicieron eu ellos grandes estragos , y bolbiéronsc á Guati 
donde fundaron una ciudad que agora, por justo juicio, cou 
tresdilubios destruyó Nuestro Señor Dios, y allí oiuricrooiiMCS* 
ciqucsy onbres que podian, y lo» demás pusieron en contli):t 
vidumbre; de tributo los demaiidavun esclabos y oro y t-. 
demás, y ellos les davan sus hijos y hijas con harto dolor, 
oro no, que no lo tenian , y los cristianos navios cargados de olio 
eubiavan á hender á Panamá y al Perú, con lo qual y con oti 
matanuas an destruido y asolado un rreyno de cien legaaa i 
quadro, délos caúa fértiles y abundosos que pueden ser, qae< 
gobernador mesmo dijo que era mayor quo el rrcino do " 
cierto que decia berdad, mas tul priesa se dieron él y su 
á lo destruir, que en diex y seis años, desde el ano de mil y i)l 
Dientos y beinte y cinco hasta el de quareatay uno, pfisan dei 
quentoB de ánimas las que an muerto. 



337 



Capitulo xxv. 

9e cómo herrados los yndios en los rrostros por esclabos, los cris- 
tonos los etibiavan á hender á dibersas partes, y cómo querían 
«r rreberenciados, y de las brabezas y be^alidades que con 

ellos usaban. 

Tenia este gobernador, de qnien oís por costaabre, que quando 
fba 4 hacer guerra algunos pueblos, llebava en so ejército de loa ■ 
MjnsEgados yndios quantos podía para que se matasen, y con loa 
ateos, y no les daudo á comer á beinte mil indios que llevaba cpn- 
ÜgOr consentíales que de haiibre pura comiesen de la carnes de loé 
otros que matasen, cosa nunCa bista ni oyda de otro onbre en el 
Biuodo; y asi abia en su rreal'gran despensa y carneceria de carne 
■mana; y en su presencia se matavan mUchedunbre de yadios, y 
Mtonoera mucho antes común fruta de los gobernadores, y delante 
Ae sus ojos se asaban manos y pies, y cabegas y quartos enteros, y 
de todo comía él los primeros y mejores bocados; porque no se es- 
candalizasen los yndios de las otras tierras, oyendo tal ynnuma- 
Bidad; aguardaban teoblando bi hiendo tal bida qnal podéis pen- 
WK quando otro día biniese por ellos, y no sabian dónde se meter 
al qué hacer de si muchos; otros mató haziéndoles llebar andas 
ida quatro y cinco arrobas y seis quintales que por los onbros ae 
Ím metían, cargados de artílleria, y treinta leguas de andadura 
[uochas veces, y si enbiaba yudios y otras cosas á hender á otraa 
•^tierna, las yndias doncellas dava á los marineros para que con 
'¡étíña ubiesen que ver, por tencllos contentos en su serbicio, y, 
|!eierto que es así , que si ubiese de escribir particularmente sus 
^crueldades y perniciosas obras, muy mayor libro se baria que 
l^oeste. y tal, quéá todo el inundo espantase; dos armadas hizo 
sie ynflnidad de uabSos, cou los cuales, como si rrayo del cielo 
Itun, abrasó todas esas comarcas; ¡o quántos uérfanos y sin padre 
hito y qnántos onbres, y sin hijos dejó, á quántas puso en triste 
ToKo 11. 22 



338 

biaded y de qüáutos HdulteriDs y estupros Tuó caasa; & qi 
quitó la libertad y á quáutus aquejó Coa angustia, qaáittju 
grimas por él se derramaroo, quáutos jeuiidoB, quáiitsB sote 
y quáutos en este tnuudo trajo á condenaciou etc-ran. dó soIoíI 
yuiiuiiierablps yndios y sin btiitum, máa 6 ynflnito8 criatii 
que eiipederuidos eu tales obras y pecados, ncnbaroD gu$ I 
Pleofn á Dios que de ellos aya ávido tniacricordla, y conl 
dose coa los malos ñues que al cabo obieron. 



CAPITULO XXVI 

De cómo fué asolada la protincia de el Panuco , y de ím 
tf abominables hechos que aij los esjiafwlcs cometieren, d , 
(k loa quaUs por eiemplo sí qucnta . 



Hechas, pu&s, las crueldades susodichas y les que m i 
dezir, por uo hacer siu fin la escritura, en la probiufis ^ '*' 
Va España y en la del Panuco se levantó otro cruel 
gobernador, y el año do mil quinientos y veinte y siete, ha 
ynflnitas crueldades, y nuumerables esclavo», todos nherrojidoili 
cuerpos y herrados loa rrostros, según que arriba dijimos, sli 
no menos libres que él, estos cobiava en los nabios á las j'sludtli 
nueva EspHña y de Cuba, y por otras bias pudo asolar todaw|* 
lia prubinciu, y alli se bió dar ochenta yndios, siendx) áalu 
rraciouales, por una yegua: dendeaqui el quetaubien loi 
Fué probeido por gobernador á la ciudad de Méjico y de todll 
nueva España con otros capitanes que él tomó, y él y ello*! 
metieron tan abominables hechos, que no son creederos, kAi*^ 
insnltoe. con lo qual pusieron á toda aquella tierra eu el 
de calamidad: y si milagrosutneute uo lo atajaron con ruArtti 
sistencia los padres de San Francisco, dos años que durara lu*»" 
cosa, dejaran aqucsa ysla como las pasadas, y oobre übo J«l 
de la coupaüJa de éste, que para cercar de pared UD uertoi 
tenia, traia ocho mil yndios siu pagarles ni dalles manlenimlcali 



339 

■si que de hanbre , desustanciados, en la obra muertos caían , de 
!o qne á él muy poco se le da?a , y el {gobernador supo de esto 
jae dezimos; y como acavara de asolar el Panuco, y aunque él 
va el principal no le osando aguardar, entróse la tierra adentro ¿ 
iescubrir más tierra donde tiranizase; él abia sacado for^osa- 
Boite de la probincia de Méjico veinte rail hombres , y ya siendo 
harto mejores cristianos que el que llamavan los garbos, y de ellos 
DO bolbieron de aquella jornada la tercia parte bivos; lleg;ado, 
pnes, á la probincia de Mechuagcan , que dista de donde partió 
gaatrocientas leguas, que tierra tal y tan buena como la mejor 
^ne abéis oido era, salióle á rrescibir el cacique y señor della con 
procesión de ynflnita jente, haciéndole muchos serbicios y presen- 
tes, mas él luego prendió al dicho cacique porque tenia fama de 
Kriquisimo de oro y plata y todo lo demás , y porque le diese 
qnanto tenia terribles tormentos le mandó dar; hizole poner en 
im cepo el cuerpo estendido y atadas las manos á un poste y un 
Itrasoro lleno de brasas á los pies, y un muchacho ay jnnto con un 
yaq}illo en las manos, que mojando en un ca^o de azeite herbiendo 
:de quando en quando le rraciava el cuerpo , y para tostalle las 
ÍÉamefl un otro onbre cruel estava de la otra parte , y otros dos á 
lop lados uno con una ballesta armada y un pasador apuntalándole 
•I coracon, y otro con un brabísimo perro de trailla que forcejava 
por yr á le despedazar; el azeite eutrava casi hasta las entrañas, 
qae gritos sensibles y dolorosos le hazia dar , todo porque los te- 
láoroB descubriese que el gobernador ynfernal pretendía; y asi lo 
.4abo hasta que un rrelijioso de los de San Francisco con muchos 
.frutos se lo quitó de las manos, mas al ñn murió de aquellos 
lítormentos, y lo mismo hizieron ocho caciques señores de esa co- 
Htoarca, y multitud de süditos suyos sin que poca ni mucha can- 
Htidad de oro ú plata ni otra cosa do ay sacar pudiesen. 



CAPITULO XXVII. 

De cómo entrados ¡o$ cristianos en la probincia de Mechuagam l4 

irobaron y destruyeron, y de ¡uqueay pasó f^obre los ydolosdtkt 

yndioH, con otro caso espántenle. 

Siendo este gobernador harto de hazer matancas y los snym 
bk'u couteutoi de executar obras do crueldad, pasó á esa tierra ot» 
fiero tirano, que so color de yr á bisitar y rrernediar lo pus»!", 
su bisitar faé la hacienda y bolsas de los pobres judíos, y )uM 
que alguuoa de los caciques y mayores señores touian 
eus ydolos coiuo unnca hasta ay mostrado los ubieseo. 
primero que hizo fuó prenderlos seberisimamente , ere 
de oro ú de plata fuesen, hasta que se los ubieroa de dar. m»' •• 
ligólos crudamente por no quedar defraudado de su ñn, qus.i»¿J 
bió que no eran sino de madera y de peltre, y costrínó á IwdJ- 
cbos cactqaes que rrcscataseo sus dioses por cferta cantídad <k 
oro, y ellos lo hizieron: tales son sus oliras y ensenplos. y t 
la ourra que á Dios, nuestro Señor, y á nuestra saiicta fe «i, 
curado loa crii^lianos que pasaron á ludias. Tornaudo si pr^i' < -• 
de Mechuagcan, pasó á la probincia de Xalisco, que estam 
y como una colmena de abejas llena de jentes, y era de hu rn; i- 
res y más escelentcs de todas las ludias, que abia eu ella pucto 
que tenía siete leguas de largo, que oo es manera de dezir. y en- 
trando dentro, saüérunle á rrescibir todos loa caciques y graoilct 
señores con presentes rriquísJuios ¿ ynfiuita alegría, cohjo lo o*** 
tambran; más él. rrescibidos lus presentes, no ubo bina va^nl 
quaudo cotñeticó sus acostumbradas maldades y cruezas. ¡ 
cunear oro quemava pueblos, prendía ¡os caciques. dara«ujnrj.n 
muertes, y sin acotación de persona á naide tomava 4 b!d*, 
biejosy mujeres y niños que ponía eu cadenas y cargara iU.*hli 
do pasándolos de un cavo á otro ; las madres coa rrabioMi 
dejavan las criaturas por los camiuos por no loa ber sor luai 



341 

_ miento de otros, y otros desenecidos perescian; entonces fué cuan- 
do an mal cristiano tomó furiosamente una doncella de clara san- 
gre, por lo qual se notó más este maldito hecho, porque muchas 
beces semejantes obras se hacian; él la quería para pecar con ella, 
mas la madre de la donzella que lo bió , con mucha mayor yra 
¿ •nemetió á ella para se la quitar, mas él saca su espada y de un 
& golpe le cortó una mano con que la tenia asida, y á la doncella. 
^ porque no quería consentir y se tardava, matóla también á puQa- 
b-ladas;y á quatro mil y quinientos onbres hizo el gobernador 
K herrar esa bez por sólo quiere los rrostros poner sus armas. 



CAPITULO XXVIII. 

[-0» eámo pasados los éspaíioles á la gran probineia de Xalisco, losyn- 

láUn los hizieron algunos daños , más alpn fueron muertos y presos, 

y rrobada y abrasada su tierra. 

!v Las guerras acavadas é ynfemales matan^ que en ellos se 
hisieron , puso á toda la jente de aquella tierra en la postrera y 
qirdinaría serbidunbre , y consintió á los suyos que hiciesen lo 
inismo por poder forcar á los yndios á sacar oro de las minas , y 
ion entre estos ubo un capitán que mató ynñnitos de ellos ahor- 
cándolos y quemándolos bibos y echándolos á los perros brabos, y 
Oortando los pies y manos y caberas y lenguas para maltratallos 
db'Soerte que tubicsen por mejor partido serbír sacando oro de las 
winafl; y no sólo lo bia y consentía esto el gobernador, mas hazia 
lo mismo, y aun dejó acotes y crueles palos y sin cortesía bofetadas 
;aae aobre si continuamente traían, y sábese por berdad que ocho 
pueblos asolaron y destruyeron en aquella probincia de Xalisco, y 

causa que desesperados, biéndose tan cruelmente perecer 
lodos, fuéronse ¿ los montes y en pasos estrechos mataron algu- 

eapa&oles; como ellos pasasen á assolar y rrobar otras probin- 
iflai. lo que llamaban ellos descubrir tierra, en ciertos peñones mu- 
fllwse aprobecharon de ellos los yndios, mas los cristianos acá- 



bant seddicebant, sitbenedictus Deus quiadibites facH summ 
año de adelante fué otro probeido por gobernador en el ri 
Yucatán, por las mentiras y falsedades que dijo y ofrecímiei 
hizo al Emperador, como todos an hecho, por alcan^r el 
cargo con que puedan rrobar; este rrcino de Yucatán eslava 
blado con gran parte de jentes que el de Xalisco, porque es 
■iLáf^ á marabilla sana y hormosa y fructífera , especialmente d« 

miel, más que otra de todas las Indias, y délo que hasta] 
i0 a bisto, tiene trescientas leguas y más de aloxamiento, y 






•.K 






p' :í:||J deste rreino es más si'ñalada que las de las otras partes, 

"> dencia y pulideza de hablar y tratamiento, y muy api 

aparejados para ser yndustriados cerca del conoscimiento ( 
donde pudieran haücr grandes ciudades y pueblos los espa 
bivieran como en un paraíso terrenal , si fueran diüos y i 
dores de la morar ; mas no lo fueron por su ynsaciable 
como así mesmo lo estorbaron sus pecados para no lo se] 
otras tantas y tales y tan hermosas como hasta ay Dios 
Señor mostrado le abia. 

CAPITULO XXIX. 

De amo fué asolada la prcbincia de Yucatán, con muchas < 
des, traiciones de los cristianos y ofensas á su Dios, (/ de oin 



343 

bresalto y alboroto ; él mató y prendió y destruyó yonumerable 
jentío, y porque la tierra no Ilebava oro, de loa cuerpos y ánimas 
de aquellos, por quien Nuestro Señor Jesucristo murió, lo quiso 
sacar haziendo de todos quantos no matava esclavos abarrisco 
eoD que eubiava cargados nabios á beuder, ó trocados por bino ú 
«seite, tocinos, cavallos, bestídos, al ñn por todo aquello que 
abian menester, y dava á escojer entre cien donzellas una de me- 
jor parecer que otra, que cada qual escojicse la que más le agra- 
dase por media cántara de bino ü una arroba de azeite, ó tal qué 
cosa, y lo mismo hazia de un moco bien dispuesto entre doszíen- 
tos escojido por dos tozinos ó un cavallo, y yo bí dar un muchacho, 
que hijo de un principe parescia, por un queso, y cien yndios de 
psor dispusicioD, por dos cavallos; en estas obras estando desde el 
tfio de beinte y siete basta el de treinta y tres , que fueron seis 
aüos, asolando y despoblando aquellas tierras , y matando sin al- 
jguna piedad y atormentando las jentes , se supieron las nuevas 
de Isa grandes y admirables rriquezas de la probiucia de el Perú, 
idoode luego pasó la gente española, aunque primero se abstuvie- 
ron de hacer matancas y crueldades por sus ministros; después se 
«ntregaron de hazer mayores rrobos y efensasá Dios de lo que oy 
«D día no cesan, baste que quatrocientas leguas de población ta- 
laron de aquella probincia, y naide, cierto, podria creer y méuos 
podría dozirse los sacomanos y rrubos que alli se an hecho ; sólo 
diré como andaban los cristianos con perros bravos de traillas 
bascando los yndios, y á biejos, mujeres y niños los amizcavan, 
.los que podian huian con miedo de la muerte; mas una yndia en- 
Ibrma, como huir no pudiese y biese estos perros llegar muy cerca 
da si. atóse prestamente un niño, su propio hijo, que tenia en sus 
bra^s asi mesmo con determinación de arrojarse con él de unas 
jj^vas peñas abajo, pero no lo hizo tan presto que primero no lic- 
itasen los perros que á ella y al niño despcdasaruu ; otra bez , sa- 
Ibieado que salian los españoles de aquella tierra, diju cierto onbre 
ÍAb ellos á un hijo de un cacique que se fuese con él, mas respon- 
^ el niño que no queria dejar su naturaleza; replicó el cristiano 
jibete conmigo si no cortarte hé las orejas,* porfió el muchacho á 
énir nó; entonces sacó el español 1» espada y corta al niño una 



344 



orejn, y después la otra & rraiz de la cabera, y áuü 
que no quería ir cou él . cortóle el ruafó y crurl oubre las itarl 
rriendo muy de gana como ai le ubiera dado an rrepeloa; tid 
este pestífero bnron, que delante un bcoerabKi rrolijioso «ejal 
do aano y fuerte, porque qaando estava de espacio qai 
dava ea guerras ul couquistas, trabajaba por eupreñarj 
mugercs yndias podía, á efeto que b&Ddiéndolaa 
diesen más por ellas ; yendo cierto español castellano á 
sus perros, UeTúudoloB hnubriectos . tomó un nt&o chlq 
pechos de su madre, y delante sos ojos con ua cucJtillo 
taraconea de las piernas y brazos . y da á cada perro en 
como aquello acavarui), échales el corjiancblllo, y bt< 
juntos & qual más podía asir la mezquina carne ooos' 
colmillos; béase oqni qué tales suu los cristlatios y q 
bolrieron pasados ¿ ludias, y quánta era su Qerezn con 
poco podían ni se sabían defender, n| meaos reusarao 
líanos, y en quAn poco eattmavan aquellas jcntea foriuadu 
y semejanca do Nuestro Señor Dios . y redimidas por su 
sangre; mus dejaremos agora de contar las fierezas y c 
que en este rrcíno los que cristianos se Uamabau bizi 
dezir como salidos de aquella tierra ubiera di 
capitanía de eristionos uo se pusieran en su 



CAPITULO XXX. 

Di cómo fuera rrcalaurada y rvi-maliaila c$a narn /«I 
dUijfencia y mulo selo ile ios fraiUs menores, si otra caf 
cristianos no lo estorbaran y trayen^ á los yndm imt 
qtte adorasen. 



Remedió Dios, Nuestro Señor, la fértilísima y ben 
yospirando y con gracia dando fervor eu los corarjoc 
frailes do San Francisco, quaronta de ellos que eran. Vhh 
guia y mayoral ni rrebcrcndo padre frai Jacobo Lug íuíí 



345 

lual. hiendo qae los españoles con deseo de las grandes y admi- 
mbles rriquezas del Perú que los tiene ciegos, desamparado abian 
tquesa tierra, y allá se pasaran, mobióse con santo zelo á yr en 
iquel rreino á predicar y ganar en Jesucris'to la rebusca de las 
¡imples jentes que quedavan de la bendimia ynfemal que tuvo 
urges siete años, y fueron estos religiosos en el año de tnil y quir 
lioitos y treinta y quatro, enbiando delante otros yndios de la 
irobincia de Méjico, c¿n mensaje si ternian por bien que ellos en- 
rasen en sus tierras á darles noticia de un solo Dios berdadero, 
[ue era criador y rredentor y señor de todo el mundo, y los yn- 
tios nbieron su acuerdo y hizieron muchos ayuntamiento;, y 
ornadas ciertas yoformaciones de qué onhres eran aquellos que 
lamavan padres 6 frailes, y muchas seguridades de qué era lo 
lUe pretendian, y en qué diferian de los otros cristianos , que 
■n^s daños les abian hecho; finalmente, quisieron admitirles 
tiáe & ellos sin que otros cristianos con ellos entrasen; los relí- 
{(oéos se lo prometieron que tal mandado Uehavan- del; birrey de 
k nuera España, y les certificaron que no llebarian consigo qris- 
ipnos, salvo si fuesen rreligiosos, y que estos nales hazian mal 
Sgono , antes yncomparable bien, ca les predicarían el evangelio 
Xnno se suele hazer y era la ynstrucion santa de los rreyes de Cas- 
flla para con ellos; y tanto saber y deleite tomaron en la doctrina 
r enjenplos de los rreligiosos, y tanto holgaron, de la nueVa de los 
reís de Castilla, de quien en todos siete años nunca los españoles 
90' dijeran cosa, ni les dijeran que abia otro rrey sino el tirano y 
^Séío gobernador que tan malamente los trataba, que al cavo de 
[ttarenta diaa que los frailes á predicar comentaron, los. caciques 
c prinoipales señores de la tierra les entregaron todos sus ydolos 
(Helos quemasen, y á sus hijos que los enseñasen con quererlos 
ítfique á la lunbre de sus ojos, y hiziéronle casas y yglesias, y 
te de otras probincias los conbidavan y enbiavan á rrogar que 
klesen & les predicar y á dezirles del rrey de Castilla; y persuadi- 
bs de los rreligiosos, hizieron ana cosa que jamás yndios tal la 
nuetieron ni en quantas se fijen, y fué asi que quince caciques 
Ib muchos basaltos , cada uno por sí y juntamente con sus pue- 
ÜM, de común consentimiento y élpontánea boluntad , se styeta- 



346 

ron á ]üs rreiu de Castilla , y bizíeron ciertas señales j 
dcllo, que tubo eu mí poder guardadas con el testiiuuoio de 
dichos rrelig-iosos, y estando en este ensalcaiuieuto de (e coa 
finita alegaría y grandísima esperauca de traer ú ' ^o 

aquel rreiuo y á los quo do las muertes y guerras _ al 

escapado, que muy pocos eran en comparación de loa qow 
perdieran, entraron por otro puerto no conocido,, diei y 
capitanes cristianos, dellos á cavallo y dell<5s k pié, que traída j 
numerables ydolos que tomaran en otras probincias . y couToeidin 
por el mayoral de aquestos , los yndios de aquella tierra i «u a- 
cique, dijo que tomasen aquellos ydolos y quo los repartiese entre 
los de sns señoríos; esta buena ayuda hazia aquel escalente 
para la salbacion de sus almas, y ¿un no gratis y de balde; 
un yndio por cada ydolo , amenazándolos cruel oaente si do 
hazian, que los guerrearían á fue^ y á sangre; asi que el caciqi 
con demasiado temor, contra toda su boluntad iomó los ydol 
repartiólos por su tierra, mandando á todos loa suyos que \m 
masen y adorasen y les diesen yudios éyndtas parn d-.-' • ' 
españoles; los basallús, con el mismo miedo que el caci>| 
tenia dos hijos daba uno. y el que tenia tres los doe. j por 
manera cumplieron el mandamiento de su cacique y la boli 
de los españoles , y aun con todo esto los fatigavau par otras 
terribles; entre estos rrodadorc-s beoia uno llamado Qarci J 
trocado el nombre que era Juan García; éste, estando muy 
pinquo á la muerte tenia debajo de su cama muchos dcstosy 
y dezia á una yudla que le serbia que mirase no diese aqii< 
dioses, no los die^e á trueque de gallinas aunque fuese pant qoa 
él comiese sino cada uno por un esclabo. porque eran ii 

otros algunos y que los de sus compañeros; al fin, con i, 

é brebe, murió el sin bentura, pues su áuima bien creeréis qut 
los yuflernos sepultada fuese. 



■347 



CAPITULO XXXI. 

como los yndios se benian á quejar á los rreligiosos de que 
faltaran lo prometido y del daño que rrescibian, y cómo frailes 
é yndios mwieran si los españoles no se pasaran al Perun. 

¡O, pues, considerad agora qaáles son los aprobechamientos y 
cenplos para augmento de la cristiandad, de los qae á Indias 
iaron y lo que an procurado y cómo trabajan porque sea co- 
icido Dios. Nuestro Señor, en aquellas tierras de sus naturales, 
|ué es lo que hazen para la salbacion de aquellas simas y cómo 
rescientan la santa fe! Juzgúese si fué menor pecado éste que 
de Jeroboan que ynduzió á pecar al pueblo de Isrrael hazién- 
les bezerro de oro para que le adorasen , ü si fué igual el de 
das ; tales son las obras de los cristianos que berdaderamente 
ü la desordenada codicia ynfluitas bezes benden y niegan ¿ Je- 
cristo. Nuestro Señor; bisto. pues, por los yndios que no había 
lido berdad lo que los rreligiosos les prometieran, que no éntra- 
lo otros cristianos en esa tierra en quanto ellos predicasen; mas 
16 los meamos cristianos les traian ydolos, ybanse á ellos llorando 
diziendo. ¿por qué nos abéis mentido engañándonos que no abian 

entrar en esta tierra otros cristianos sino vosotros? ¿por qué nos 
temasteis nuestros dioses? T armados y alborotados dezían que 
I querían la creencia de Dios verdadero: mas, tomadnos nues- 
üdloses, dezian, por bentura, ¿no eran mijores que los que vues- 
M compañeros á bender nos trujeron? Los rreligiosos los aplaca- 
m lo mijor que podian, no teniendo qué responder y buscando 
kn españoles dezíanles con muchas lágrimas los daños que 
leho abian, y eucargándoles las conciencias, y requiriéndolos de 
fte de Dios que se fuesen; y rriendo no lo quisiendo hazer; per- 
adieron á los jndios que los mismos frailes los abian llamado y 
tieran benir allí, que era ynorme traición; al fin acordando estos 
lloi oubres de matar á frailes y á yndios, algunos de los rreli- 



349 

gjosos huyeron, que ciertos yndios les abisaron lo que ellos con n 
ynoceacia hazcr no aupieroo y paderieron amargas muertes: mu 
otros yudios couosciendo la bondad do los rreligiosos y maldad «I* 
los cristianos mensajeros, les hizieron de treinta Icg'uas, ro^-i. ' 
les, que se tornasen y demandándoles perdón por la alteT:i 
pasada; los frailes, como siervos de Dios que eran y zeloww iá 
bien y probecho de aquellas almas, tornaron lué^o allá y f • 
rescibidos do los yndios con mucho plazor y alegría, y allí 
bieron mucho tiempo, que aunque de donde estaba el blcerf 
enbiarou á ro^r con mucha ynstancia que allá se pasasea qa 
abia p^rande nescesidad de ellos para ynstruir y rreforrc 
ynflnito número do yndios, no lo quisieron hazer ni ¡m 
por el muy grande amor que los yndios de aUI les tenian, nl< 
bicerrey con quanto podía y mucho más que hizo, por jamás del 
los pudo sacar, tanbien porque está léi'i« ,!,i la nuera España as 
que los hizo pregonar por traidores. 



CAPITULO XXXII. 

De cómo los santos n-e¡igiosos dejaron tan sin lumbre de fe t 
probincia como antes eslava, á causa de los españole» y la m^oíjti 
de Santa Mana fue destruida. 



No por esto cesaban él y los sayos de bazer sos Acostoali 
das crueldades y fuercas á loa mezquinos yndios, y si algo ( 
barios pudo fué la benida de aquestos santos rreligiosoc ea 
tierra, que fué, pasado ese tiempo, oyendo dezir de los eatra^iro^j 
mortandades que en los yndios azian, por si lo pudio3<*a atij 
oete gras da&o; pero también les mobi<3 á mudar asiento 
tarde 6 temprauo de ay lea conveoia salir, ca no podiau 
coü quietud y sosiego, sin continuos rrcbatoa y sobresalta 
cristianos que ay benían á temporadas les davan, paresclcn 
que los yndios no podían dejar do rreísabiarae por el iiimpIio i 
que rescibiau y qci^á ellos se berian en peligro, acordaron de i 



jarar aquella tierra, y como lo acordarou así lo hizieron. y así 
edaroa los de ella sin lumbre de berdad y las quitadas ánimas 
|Ias tinieblas do la yunoraDcia y miseria en que antes estavan, 
jue el mijor tiempo y por muy poco que los dejaran lea fué 
Itado el rremedio y estorbado el rocío de la gracia de Dios, 
ístro Sefior, que sobre ellos no cayese, el qual iban ya tomando, 
too mucha bol untad asi les acaesció, como si del agua de rega- 
I quitásemos á las plantas rrecíen traspuestas, todo por la gran 
Idudde los españoles y por su desordenada codicia; y la pro- 
' Vlncia de Santa Marta, que es más adelante, otra tierra de yoñuito 
oro, y tul que los yndios de ella lo poseían, rriquisima que en 
ndos sus comarcas y tértoiuos teniaii yndustria y aliaban formas 
^paneras como lo cojer, á la qual causa, desde el afio de mil y 
^Elitrucicntoa y treinta y ocho hasta el de mil y quinientos y 
^^srenta y seis, otra cosa no han hecho los nuestros españoles 

K( ir allá y benir do allá en nabios, y saltear y robar y matar 
elUa jen tes por les tomar quauto oro podían, y tornábanse á 
arcar, en lo qual grandes niataucas se hicieron y se&aladas 
pldades, é iban y beuiau muchas bezes, siempre robando á la 
i del mar; y algunas, la tierra adentro, basta el aüo de mil y 
lientos y beinte y seis, en el qual acordaron los cristianos de 
5r eu ella su asiento porque era riquísima, allí sucedieron 
srflos capitanes ú tiranos y crueles gobernadores, unos cu pos 
>tro8, y uno más cruel que otro, y todos muy malos, que pare- 
tomar por nueba presa de hazer en ella quantos males y da- 
pudicsen. ynmajinar nuebas maneras de tormentos y de 
Idades; el a&o de mil y quinientos y beinte y nuebe pasó á 
uu mal abenturado gobernador muy de propósito y con mu- 
i jente de pié y á caballo, que sin algún temor de Dios ni com- 
umana, tales crueldades y matancas hizo en ella, que 
líóá todos los pasados: rrobaron 61 y los suyos tesoros muy 
idea en obra de siete años que bibió en ella; después murió 
rCiodo de hazer rresídencia do el gobernador, que muy mala la 
1, pero sucediéronle otros muy peores, que parece que esto 
por desculpa, que acabaron de consumir toda la jente y oro 
[aquella tierra á cuchillo y sacomano , y cstendíause tanto por 



Ib probiocia , y asolaudo muchas ciodarles y biüas, rrol 
matdijdo las jcntcs sus uaturales por las mnueras su.<odic 
daodo grabes y terribles tormentos 6 caciques y k baaalloa 
que descubriesen oro y los pueblos que le tenian, sol ' 
como dicho es, en el nimero y calidad de las crueluu _ . 
gobernador que sucedía á los pasados, tnuto, que desde el tSUfl 
mil y quinientos y beinte y nuebo hasta el dia de oy, aii de 
blado por aquella parte quinientas leguas y lakn de muy 
tierra, y la onrra que por esto le hizieron fué que la dejaron majj 
mas despoblada que otra ninguna en todas las Indias dei«ei 



CAPITULO xxxin 

En el qual solamente sí rrequenlan palabras áe una carta pí< 
obispo de Santa Marta escribió al Emperador aobre la rre 
y rremedio de la perdición de tas ludias. 

Y si por partiqularidades todo aquesto escribir obíeceji 
mortandades y biolencias que los csjiañoles en los rreino» i 
probincia de Santa Marta an hecho estrados y dorramarniíotw^ 
saogre de aquellas yuocentes naciones, cierto que yo »bri« i 
menudo ystoria sin fln ; baste que todas fueron obras c<»ntfi Di*] 
Nuestro Señor, y contra la ynperiul masrestad, pir m^ 

por agora, que sólo referiré rrazones que el Oh:^ 
probincia escribió al Enperador en carta, cuya hecha esádi«í| 
nueve días del mes de mayo del año de mil y quinientos] 
renta y uno. aunque el capitulo más lar^ sea, que ootr 
asi dicen : 

S. C. C. I. M. 

«El berdadero medio que se puede dar para rremedisretüi 
tierra, es que dejando buestra majestad todos los que baatal 
se an bUBcado, que áutcs son entrudas para mayores di 
tuque de riíKler de onielps nmlmstroH •.' In <ló (inflre ú mar 



351 

e como es rrazon y ella merece , quan brevemente ser pu- 
porque de otra suerte , SP^iin la fatigan y maltratan estos 
ros de satanás, enemigos de la umana naturaleza que de 
an señoreado, tengo por cierto que presto dejará de ser tal, 
[ual buestra magostad claramente conociera como los que 
Dan estas partes desgobernadas merecen ser ; esto se haze, 
er, porque no tienen manera sus dolencias y enfermedades 
eder mejoría, antes van de mal en peor, ca no son cristia- 
10 demonios; ni temen á Dios ni rreconocen rrey , traidores 
y al otro son; y el mayor ynconbeniente que beo para 
r los yndios de la guerra y traellos á la paz y á coaosci- 
I de nuestra santa fe, es el áspero y cruel tratamiento que 
españoles resciben; por esto están tan escabrosos, que nin- 
;osa más aborrecible les puede ser que el nombre de cristia- 
le en su lenguaje llaman yares, que tanto quiere decir como 
>; y sin duda que ellos tienen rrazon que sus obras no son 
)s; y los yndios que ben su mal obrar tan sin piedad , asi á 
)ecas como á los miembros , piensan que sólo el nombre de 
nos traiga tan cruel ynclinacion consigo , ú que lo tengan 
7 trabajar, pues de quererlos persuadir otra cosa es pen- 
otarel mar y darles que reir, burlar y escarnecer de Jesu- 
Nuestro Señor, y de su creencia; y como los yndios de 
. ben tal tratamiento en los de paz, tienen por mijor morir de 
z que no de tantas y en poder de españoles ; pero esto , yn- 
iimo, aquesto e visto por ezpiriencia. d Dijo más abajo en 
ipítulo: aYconoscido que buestra magostad tiene por acá más 
)rcs délos que piensa, ca no ay soldado de quantos en las 
están, que no ose dezir publicamente que si saltean, rroban 
!tn, queman y destruyen los basaltos de buestra magestad 
) les den oro y todo lo domas; que en ello le sirba más que 
! no lo hizieaen, pues de lo que rroban le biene su parte, por 
tria bien, cristianísimo Carlos, que buestra magestad se diese 
gar algunos rrigurosamente, y no rescibicse serbicio en cosa 
ito nuestro señor Diod ofende.» 

iaa estas son formales palabras de el dicho obispo de Santa 
eubiadas ni Rnperador, por las quales ebidentemente mués- 



tra Jo que en aquellas tierras se haze contra los simples yodiot,, 
llama aquel Obispo yndios de guerra & los que ae podienm 
par de los españoles huyendo y se subieron á las altas moni 
y llama yndios de paz á los que después de muerto» ynfloilQf 
ellos quedavan en la tiranía y orrible serbidumbre donde los 
varan de asolar, como por las palabras de la carta del dicho Obi» 
po parece, y aun en berdad que no dezia lo medio de lo qw pd(- 
cer suelen. 



CAPITULO XXXIV. 

De el mal tratamiento que haiian h% cxpahoUs á los yn4Í4)$. tirv'^ 
dose de ellos cómo de bef^tias , tj cómo la probincia d# Carloim 

fué asolada. 

Cfl9tio;úvan]os masen que llevarido, que llevavau f" 
gas si caían y desmayavan con flaqueza y del grao tr . 
doles palos, coces y quebrantándoles los dientes con Ioí . a • . 
las espadas porque se Icbanten y anden sin aliento toui&r.fl 
malos, que no podemos mfís.» declan ellos con tantas li 
que lástima y grande angustia tomara qualquiera que la 
cmatadnoa, que mejor nos es quedar aqui muertos.» ¡O , qil 
diese encarecer y por palabras mostrar la mínima parte dcTol 
fué! Dios sea en que lo pueden lo quieran remediar; pero «i i 
tragaos y muertes y mucho daño hiíieron en esa probiacia de 2 
Marta, sin conparacion lo hizieroú mayor y más atroces en 1a] 
bínela de Cartíijena , donde, tomando al propósito . de^pc 
nieroQ. quo está cinquenta leguas más abajo que la dondftj 
ron, y junto con ella es la de Helconum hasta el ffolfo dt ^ 
que tendrá dos tantas leguas de costa de c) mar, y mac 
adentro que ba házia el Mediodía; estas dos probinciM 
tratadas y angustiadas y muertas las gentes de ellas como \ui 
las otros, y mucho más cruelmente desde el aüo de mil j qoa 
Cientos y nobenta hasta en el que fueron acabadas de 



363 

go , tras la de Santa Marta, más por acabar presto esta 
ma, DO tanto me detendré en las cosas que en ellas hizie- 
decir de las maldades que en las otras partes se aa hecho 

desde la costa de Paria hasta el golfo de Benecuela 
), en que abría doscientas leguas grandes y señaladas; 
las mortandades y destruíciones que los cristianos an 
robando, matando y talando quanto podian, y hendiendo 
yndios tomaran con la bida, y las más bezes sobre segura 
y tregua que los españoles habían puesto con ellos, pren- 
j poníanlos en tenebrosas mazmorras y suétanos y cala- 
3 les guardando jamás fe ni berdad, rrescibiéudolos antes 
>s en sus casas como ¿ más que berdaderos ermanos, dán- 
sirbiéndoles cada día quanto tenían, ofreciéndoles por 
16 cierto no se podria dezir ni eucarescer, particularmente 

quántoB agrabios y desafueros las jentes de aquesta 
! los españoles an rescibido desde el año de mil y qui- 
j diez hasta el día de oy; dos ó tres quiero contar tan so- 
, por los quales los otros se sacarán y juzgarán si de cruel 
aran merescedores, que ynnumerables fueron en la isla de 
iad que mucho es mayor que Sicilia, porque está pegada 
■a por la parte de Paria, cuyas jentes son de las buenas y 
s en su género que ay en todas láis Indias, donde acón tes- 
tasando allá los cristianos, un capitán con sesenta soldados 
e mü y quinientos y diez y seis, donde publicaron que se 
i morar con ellos en esa isla , y los yndios los rescibieron 
Dita alegria y hizieron muestras de que olgaban mucho 
3, sírbicndolos asi caciques como subditos con grande 
boluntad, trayéndoles cada dia presentes, dádivas y cosas 
'T tan espléndida y largamente que sobrara aunque do- 
üeran, ca es común condición la liberalidad en todos los 
1 nuebo mundo, en quanto an menester los más nece- 



U 23 



"-2J 



Hana, y como ion ¡roites preaicaaores, yusjwaaoítporau 
tomaran por oipresa coubertir los yndios en la ysla de I 

Ellos los hizieron luego ana gran casa en que todc 

porque asi lo quisieron los cristianos con pensamiento 

que agora oyreis, y fué al tienpo que ponian la paja a 

•'j;í?;3 riera; ya que cubierto abrían obra dedos estados, po 

'■-' = :í* dentro no biesen á los de fuera y los de fuera menos á 

tro estubiescn , so color de dar priesa á que la casa 
metieron muchedumbre de yndios adentro, y rrepartii 
'■> pnñüles, pusióronscics al rredor de la casa con sus arm; 

■? que so saliesen, y otros, entrando dentro, echando mai 

.padas coraencarou de herir y matar los cuitados yndic 
mesavan y davan crueles acotes, diziendo que naide 
ni -se fuese si no que todos raoririan, y dando dolorosoí 
gunos que saltaron por huir, los de afuera bs hazia 
mas otros que no abian entrado, tomando sus armas s 
á una rasa del pueblo para se defender, y serian do¡ 
ellos que defendieron la puerta á los españoles que c 
biuieron algún tienpo, los quales, hiendo quán bien lo 
defendían, cusa no duecha, pegan fuego á la casa por t 
y quemáronlos bibos sin les baler alaridos y bocrs <\ 
llegavan, ni que uno tan solo escapase, y coa presa, 



■ti 



356 

le lo oíatidttron y me dieron tal ynstrucion qaando me enbia- 
roo acá. quD si no pudiese tomar los yndios por guerra los 
ornase por eng:aBo, y así los tratase como á yrracionales bea- 
\;* j áuQ eu berdad que me dijo que en toda su bida abia 
lado quien bien le hiziese sino entre yndios, que tales obras 
LelloB rescíbiera, que mejores que de padre y madre se podían 
^ir; y no beia e) mal abenturado que quauto más dezia todo 
para mayor ynproperio y confusión suya y agrabarniento de 
^culpa y de todos los que tales cosas a hecho y cometido en 
lella tierra firme, catibándolos sobre seiíurosj'bénse, pues, qué 
¡lobras eran estas , y si eran justamente esnlabos loa tiranizados 
* I manera; y no mucho tiempo después acordarou los 
Lflorioso Sauto Domingo de yr á predicar y conbertir 
[uellas jtíutes que de luz riarescian y de doctrina y rremedio 
In «alba<:íion'de bus 6uimas. y eubiaron un rrelisjioso, presoa- 
en teoligla, de cienciay coucieuciay birtud y grau santidad, 
otro fraile para que biese la tiejrra y entendiese la jeute y 
soase Iug:ar aparejado para haxer mouesterios, y lleíjados los 
idiosos, rrescibicronlos los yndios asi alegremente comoá todos 
»Itn hazer, y oyanlos de muy buena boluntad y con mucha 
ios eso poco que de nuestra habla entonces entondian, que 
)rta y gran coosulacion era rerlos oyr y preguntar con tanta 
la lo renf il'"»M 



CAPITULO XXXVI 

o lanbicU cm segunda bez los eapafiolex fueron catim que Inda 
^í//i li Dios no se mnliirtie^ie , y que los relijiosos se l>ir>:ni m 
peüíjro de la muerte, y algunos la padeciermi. 



Acaesció que usi que arribíí ay un nabio, y después de ido el 

le trujo, cristiauos que eu él ijuedaron, usando su condición y 

tuobre. traen ay el c&cíque de la tierra que llamaban Don 

loQso. dlzíendo que grandes cosas abia en el nabío que her, y 



356 



maguer que ya cristiano fuese, préndenlo por otra bqiü iraicion. 
lus fruiles le abiau puesto este nombro quando lo cristíRDane, 
porque losyndios, luego que quieren oír la prodJcacioa. piden 
que les ponchan uorabres de cristiaoüs y se loa dan auD(|tie tío 
scpau nada para ser bien batizadoe, asi que. engañando al dicho 
Don Alonso á que entrase en el nabio con so mujer y hijos y ora- 
chos otros y odios, diziéndoles los españoles que lee mofltramá 
Dios berdadero , como cosa más ber no deseasen . á escuao <¡« in 
rrelijiosos que no los bieron entrar, ni los yudios se lo dijenB,ti 
entrar on el nabi6 y el aer presos todos ellos todo fué uno. j á 
más tardar aleando belas los traidores binieron con ellos á Ii lib 
Eapañola . donde á todos los bendierou por esclaboa ; pues quaadi 
los de la ysla de la Trinidad buscando á su señor Don Alonsü du I» 
hallaron y supieron de quien lo bió todo lo pasado, bíaiéronsc p*B 
los frailes y queríanlos matar, diziondo que ellos abian sido de con- 
cierto con lus del nabio, pues que |)or yr á ber aquel de quien ¡n 
predicavan les biuiera daño tan grande, y no yban fuera de rratOB 
si berdad fuera: los relijiosos se querían dejar morir, conpenr 
angustia bertlau ynñuitas lágrimas y desculpavau su y uoceudí, 
es de creer que dieran áates sus bidas que se cometiera tal Lr 
especialmente que era poner obstáculo para que los yudios 
no creyesen y lubieseu por engañadores; mas bij; 
mejor que pudieron, dizieudo que con el primer i: ; 

allá pasase escribirían á la ysla Española el peligro en quedv 
reí^uiríéndoles de parte de Dios que les enbiasen al dicho 
Alfonso y á los suyos, como lo bizierou, eubiaudo procuradait* 
la audiencia rreal, clamando y presentando muchas bezes saqi 
relia, y por jamás los oydores les quisieron hazer juaticlo 
porque entre ellos mesmos estavau los yndios repartidos, y 
todo . prendieron á los procuradores de los frailes y eubiaroa 
dezir á los otros que dijesen á los yndios que presto bolbeda 
señor; mas ellos que hasta ay con tales cartas y mensajes abli 
detenido su ira, quaudo bicrou que Don Alonso, su señor, na 
nava ni onbre ni mujer de los que con ól llebarou en ospacltf 
año que aguardaron, tubiérouse por burlados, y á quaotof 
estavan^ así relijiosos como seglares . dieron amargas m 



357 

engándose en qnlen ninguna colpa les tenia, y como ellos les 

Itavan la palabra, justamente piensan los yudios de aquella 

>biDCia que loa frailes y los ladronea salteadores sean todos anos; 

de los relíjiosos que ay murieron bien se puede tener por 

que según su fe y santa yntincion , que fueron berdaderos 

tires, y que rreinan con nuestro Señor Dios en los altos cielos; 

9 pluguiera que yo de ellos fuera, que aunque ay binieaen por 

, obidiencia , pensamiento y deseo Uebaron de predicar y salbar 

fuellas ánimas, y de padescer y sufrir qualesquiera trabajos y aun 

lerte, que en la yda no es toda les sucediese, y gozarse con 

por Jesucristo á quien serbian. 



CAPITULO XXXVII. 

cómo la probiitda de Co^-adetia fuérrobada y destruida, y muerto 
^utno y birimso cacique Dahiíjoroto y los más de los suyos, que 
mini pocos presos quedaron. 



Muerto este gobernador, vino ú sucederle otro tal que por sus 
indes é ynormes tiranías y hechos nefandos, de los suyos ma- 
jn los yndios otros dos rreligiosos de la orden de nuestro glo- 

fao padre Santo Domingo, y uno de San Francisco, de lo qiial 

soy buen testigo porque me escapé de la misma muerte, á mí 

'. por gran milagro de Dios, donde abia hartioque dezir para 

}«Qtar á los oubres, según que fué la calida del caso ; pero por 
ToecT largo no lo quiero contar basta eu el final dia del juicio. 
ludo más clara y mauiúestamente se berán, que tomará Nuestro 
ior Dios beuganca de las abominaciones é ynjustos que los ea- 
íles en las Indias an hecho; éste pasó en otra probincla que 
eu de Co^adona, al cabo de la qual abia uu pueblo cuyo señor 
icique se llamaba Bahigoroto , nombre propio do la persona y 
ion de todos los caciques que el pueblo mandaran ; ésto era 
y tan bueno, yau jcnte tan birtuosos, que cuantos cristinnoa 

ribsban & aquella costa, ballavan eu los yndios todo rroparo y 



rrefrijcri" _v infflTBIfflBiento do luny t 

libró e.<t« cai'iqíie de Irt muerte quo in ;; ,i _ .o] 

biucias donde habian hecho grandes daihis: y aunque el ! 

roto los amparaba, bíeu siibia qué tdeíi erau <" ii 

Irs sanos 3' salvos á la jusola de las Polaa. q». lí 

deseavaD, donde abiu población de crifttiaooa.'pu .ij 

8iu que aadie lo supiera, mas uo lo h»z\Bí, por lo qual 

todos á aquella tlurra el mesou del bícti, y. clor' 

tTazuo; pero uu maldito capitán no lo dijó un 

neacer acordando de bazer allí su sal(o; coma eAtubt«A6D 

jcntes tau seguras y descuidados, pasó n" 

bi6 & mucha jeQte que entraseu en él, y <, -- , - 

lian en todo ñarsc de los crixtjanos por las Qbrax 
outr«.rúu en el nabío yuQuitos, pero no fi. 
quttudo prestamente loa españoles alean ?t:? i. 
ellos ü la yala de Sau Jaaii, donde á todos i;i- • 
lluf>:uó á esa sazciu & la 'dicha y si a y supe to ü 
capitán eu eLiu, y como la dejava ■' 

todo» loB otros capitanes quo asta aj ; 

hrepujó con maldades, cruccas y rrobos; y este > 
hizo perder el nbr¡¡>0 y rrcfugio que alU lodo» ios 
tculau; y dejo de dezir áuu niayoTCS nu' - •• ■ *- - 
otras capitanea se «u hvclio y hazco, iriny' 
Qole de SaOi Juan, y casos tales que los ^slaa qu« ftetaTU 
das de quDutos de Aiiltitas, no parcsce oy una 

todo ton desierto y icrmo, que mucho fui Cíj 

riguado por berdad que nunca tubo nabio carg^ado de 

00 echase en el ruar la torcía part« de los que deutro 
causa era porque como en sus tierras ay tanta jtjl'- ■ 
precia mlis sus probisíones y bastiini'ntos que ij 
mal hendidos quando por ellos loa an , y quien eu lo niá* qul 
íier dineros ni á ellos por esclabos; eflto, no li' itsal 

01 tres, aino de todos geiieralmeutc ; otros muj .a-;it 

uo loa sustentar ios cristiauos, como sabeu que Jos yn 
tftn poco comer y quo para dJug do ellos ahondara le q' 
y9pa&ule«i, hazen peque&a ¡trohisíon para ellos ()uo prtMi 



350 

Taltar , y no siendo rreraediados, ca los crietiauos no les dan de la 
baetja que para sí tienen, asi que de sod y de hambr<j desecescidos 
nuereo; y, cierto, que me dijo oubre de ellos que desdo las yslas 
ie loa lacayos, donde grandes estragos se hicieron, hasta la ysla 
Sspaüola. que son más de setenta leguas, fué un nabío sin aguja 
ü carta de uabegar, guiándose solamente por el rrastro de los 
radios que del nabío erharau al mar, pues álos que dejaban la 
>i^ quaiido deseníburcabau cu la vsla donde los- llebaban á teu- 
Itíti berlos desnudos y huuibrientos que se caen coi^ desmayo 
íiéjos y niños y mujeres, y como en hato y rebaño déobejas aparr 
aa I09 hijos de las madres y las mujeres de sus maridos, hazíen- 
lo mandas de ellos de diec y beintc personas, y echar suertes para 
M armadoires que son lus,.qiic ayudan con gasto y espeusa á lá 
iKÓoitd'a d& tres y quatro oajbios.que su {^rte suelen llebar, es -la 
najor láiítimá y oóiól)asioü del tutrnido; qao coracoues de. aceró 
SiáriaD incuazar áq .dolor,, y taofe parte que los igualan con los 
^di soldados que 4e sus tkñri'as to& baa á rrobar: quaudo cae la 
Éi^srte éo algún yndio biejoú enfermo, dizo' el capitán: «¿á quién 
jü^bééste emb&ragu?» y rreplica prestó cuyo a de ser: «daldo.al 
áiabló que no h^y para qué sea, ¿esté para qué me lo idais, para que 
MÍBche del nabío abajo ú para qué le' sotierro vivo?» Ved' agora en 
qué eátimaií los cristianos á los yodioay sí cumplen bicncl nianda- 
í^eiito de Dios nuestro seüor, cerca delamor'de el próximo donde 
feda la ley nuestra pende y los profetas consisten. 



CAPITULO XXXVIII. 

¡k la penosa maucra con que los cristianos hazian á los yndios sacar 
fií oro de las minas, y ¡a muy más temerosa que teniau para pescar 
fas perlas dcbcjo del agua, en lo qual consumieron todos los tucayos. 

Quaiito á en lo que los españoles á los yndios después de 
ibidos los exercitavan, es en sacar oro de las hondas minas y 
pescar las perlas, que es uua de las más crueles ponas ()ue en el 



360 

muado se puedeu yumajinar, y no &y blda, por yoícroal y i 
perada que no sea, que se le yguale ea este suelo, que aaTK^oe] 
dol sacar el oro y piedras preciosas de las minas soa gmb 
muy peligrosa , es como nnda á pos del pescar las periaa« cal 
entrar oo la mar eu quatro ú ciuco bracas de boudo, y dc»ic U i 
Dnna hasta quo el sol se pono catar en ella debajo del ag-: 
sin resollar y urrancnudo lus ostras donde las perlas se 
graudisitaa fucrca, porque muy mayor que la suya era ma 
y jtalen después coa unas redecillas llecas de perlas eo ha 
h, tomar aliento á la orilla, porque, cierto, se b«o yr á la : 
mas si ae tardaa eu descansar no sólo no los af(^uardan por I 
[lor ellos se puolan , mas ay ea su mayor mal tratamieuto. 
dolos por los Cabellos y tóiuBiilea lo que tmeo y báccnlos 
al agua á pescar más; au comer es el r- "■ '- •• - r-' ■ - ■■- 
portas á sS pegado triiiay paüc« de Car . 
son los mejores do alljt, el de ca^abS de muy poca sustandi yi 
de mahiz muy bajoso do hazcr, dambos que nuii 
camas que les daa á la noche os cchalles en un ccj- 
y frigidiaima tierra, teudidos porque oo se les hayan, ; 
chas bezes quando entran eu la pesquería y eicrclcio en ia 
á son do pescar las perla», desesperados y aborr ""■'■• í,- talj 
niétense ú lo hondo y use iihogan 6 bou de^; 
tiburones y tragados por las marrajas, que son dos e 
bestias Hcnis üiariiiaa crudf!lií.¡mas di- " uuij 

loa yndios quisiesen tomar á salir no . _ : tiai 

tlanoa pierden hartos do ellos y guardan bien eu 
granjeria de las perlas ol amor de Dios y del pr<5xljuü. i 
los en peligro de muerte temporal y espiritual, porquu 
sin fe ni sacramentos, y tan ciorto dáudoles blda terrible 
que se acaban de consumir en muj? pocos dtaa. porque bíl 
oübrcs debíiju del agua y sin aíil;< ' ' " un tiempo, por ] 
que sea, mayornifute que la gruí: . Jol agua lo pcoe 

lutHanos, y asi todo», por la mayor parte, mueren de apretamle 
dí'l pecho j- Gchaado sangre biba por la boca, que se 
I-alar tanto sin anhelar, y bieue quaudo menos y xtv- 
Nu Jar continuo debajo del agua so les muda la color •■ 



361 

ellos, qae de negros que ellos son por naturaleca, se les buelben 
aemados y de color de lobos, que les crecen tanto que sólo de ■ 
Mi congoja bienená sudar salitre, que berdaderamcnte mons- 
■uos parecen en tan yncomparable trabajo , ó, por mejor dezir, 
isofrible ynflerno; desta arte consumieron todos los yndios lu- 
lyos que en esa probincia abía, y quando cayeron los espigóles 
I esta granjeria, bino á baler cada yndio cinquenta y cien cas- 
Banos, muy al contrario de como solían, que se bendian públi- 
jaaente, abiendo sido proibido por las justicias, que por otra 
arte ynjusticias eran; esto es lo qae ganan por ser grandes na- 
idores, y aun sin los locayos asi lo an hecho en otras probincias; 
i tierra de Paria suben on rrio muy grande y caudaloso que 
ima Yayaparij, más de duzientas l^uas en alto, y por esto subió 
I «sapitan el año de mil y quinientos y beiutey nnebe con cua- 
Mieatos onbres de pelea en nabios, que saliendo en tierra hizo 
¡andes estragos y mortandades quemando y saqueando pueblos, 
pasando por espada la jente de ell6s, tomándolos desnudos y 
^oídados y sin hazer mal á nadie, y dejando rrobada y asolada 
lía la tierra, y muerta y ahuyentada la jente della; partió de 
f , mas no dejó el sin bcntura de morir mala muerte , que su ar- 
lada fué desbaratada por cosarios piratas, rrobadores de mar, 
Dnde le tomaron todas las rriqnecas que traia, y acabó misera- 
femente aquel qué acabar hizo tantas ánimas que Cristo, Nuestro 
Bbdentor, rredimió por su preciosa sangre, y lo mismo acaesció á 
Mo6 los que en sus maldades le siguieron. 



CAPITULO XXXIX. 

r 

IHeomo por Im alemanes fué rrobada y destruida la riiquisima pro- 
jtcia de Benefuela, y délas fierezas y. crueldades que en el cacique 
* y natural de ay hizieron. 

P Benido el año do mil y quinientos y beinte y ocho, con eng&~ 
\m j hablas y persuasiones falsas que hicieron al nuestro Enpe- 
idor 7 rrey como siempre an hecho y trabajado por encubrir la 




ñdá, y comq 
yor tosia 7,cJeg;a od^Icia mSsééquifltas maneras 'jr* 
bistas buscaron para aber oh) "ú plata, |úeilriia i 
lo otro de los pübl^a yndiúa, que más qUe lodws h> 
roo. pospuesto el tetnor.'dei Di^a y la bct^ÜaU^, de i 
heehos oyfcseü j de su rwy, obligado» que e«ui pnbr 
uo luéiios libres, jos aleuiaaes las «eúoreubnú por hx 
y cruelcü.craeldiides que lir£¡ert)M, y poaay-erou lock 
ú BU sabor.'por ua ti«mpoV asolaudo, rVobaia' 
diablea eocúruizados y cubres bestiales y ti 
que de quatrocieutaaleg^uuü de tierra ndoiiral 
rejíoues y ímlleay-hcrmoslsicnAa poblaüioaes de yt 
queza biea abastada, aii muerto itauciías y dibcrsas 
yndios de disbariadas y difcreute tnaueras de ^íiStos y Ic 
ao au dejado plrsona, sino algUDos que ae esccudierou eo] 
traüaa de la tierra ea cábernosaa cuebaa, huyendo inA 
pestilencial cuchillo, echan al iuñeruo muchedumbr 
por bttriaa y ouebas tnaaeras de muertes, y de ello át 
día DO cosan i quo siempre ban y bienea por áScioDes 
maneras; prendierou luego al cacique y señor de aquella | 
y ei alc^una rrazou al causa más de por sacalle lo quo tti 
queríale el capitán maudurterriblea torinentoa, pero éli 
ran bentura de la prisión y huyó , y fuese á lúa moo 



.-.->_) — -;j 



36J 

llemanes paraTrlosá buscar, j hallándolos, nin^ün género de 
nnerte se puede ymajinar que en ellos no se exequtasen, y los 
|ue tomavab ábída, hendían en públicas almonedas é donde quier 
)ae llegavan; antes que al cacique principal prendiesen, le saliau 
fc rescibir los yndios con cantares y bailes y muchos presentes de 
ivo y plata, mas el pap^o que por esto después les davan, por seu- 
brar espanto y acrecentar temor en toda esa tierra, que era la 
iienor crueldad de las que hazia, pasávalos á' todos por filo de es- 
ÍMula; y fué asi, que saliéndoles una bez.á rrescibir de la manera 
jin^odicha, á ese capitán alemán que 6e dezia ser hereje, hizo á 
Ipúltitiid 4& yudios que eran por engaño; que entrasen en. una 
pajizb, y mándalos desmeobrar si dentro d« una era no des- 
ifvieseif qualque rriqueza y t«soró , y porque. la -casa tenia liuas '-. 
I por lo alio y se subiaa es ellas machos dando bozes y' alari- , . 
i'^fgaatbai^er y. huir -dolos, rrttbiosóa, matadores; el capitán 

ió poner fuego á la casaá- todas'.p^rtes, asi que á quanto»^/.v 
^•r ponmbáñ, qucmfi biboV eh grandísimo' fuego , que pbcó les •* •. 
á lo» tnisettibles el trepar, que de las brabas llamaradas eran ''. 
i alcancadqs, y por ^ta fiera haza&a se despoblaron muchos 
eblos de la comarca, huyendo. todas las jentes dellos, por salbar' * 
bidas yhanse ¿ las montañas y bibiau hechos salbajes. 



CAPITULO XL. 

cómo los alemanes asolaron otra gran probincia no conoscida 

I está'frbntero de la de Santa Marta , á las espaldas , con mayores 

V más diabólicas crueldades que en ella hizieron. 
W. 

* Con sos alemanes este capitán asi yendo, rrobando , talando y 
tiatando quanto hallavau, sin que nada se les escapase, llegó á 
pira probincia que está frontero de la de Santa Marta, que danvas 
|loofiuan la una con la otro, donde hallaron los.yndios en sus pue- 
Um j casas, asaz pacíficos y ocupados en sus labranzas; alli es- 
tnbieron ulgun ticnpo comiéndoles do sus hazieudae y sudores, que 



364 

era el menor pecado que ellos hazían. aun sin se rlecl*r»r 
horrigiina y dañada ju^nciou encubierta; los y adiós !a« : 
con tanta aGcioD y ley, como al supierao que las bidajiea elfe| 
iba, y saffiendo mucho trabajo en el serbicio, porque ooloél 
seo, p;uisábanles las comidas qae comían m&s uoo de eUoset 
día que diez yndios eo dos , en el qual tienpo diérooles de fv 
gracia gran suma y cantidad de oro en bezes. mas al cabo. 
riéndose yr ]o3 alemanes, acordaron de le pagnr las pomdaii 
descubrir juntamente sug secretas yntinciones malditas de i 
ta manera; aquel capitán alemán, que hereje se sopo qae 
porque ni oya raissa ni dejava oir 4 los suyos , con otroe ; 
claros que se le conoscian, mandó prender á todos esr^ 
á sus mujeres y hijos, y hecho ansí mandólos meter e:i 
grande, y dijo que el que salir quisiese , él mesmo de reecati.' ■> 
abia según su boiuntad y albedrio, dando tanto oro cada cvs! 
8Í y tanto por sn mujer y tanto por au hijo, y por más loea[r 
con angustia, mandó qne entre tanto que no se rescatam :. 
metiesen con que se sustentasen hasta que lo trajeses d or 
él les dcmandava por su rrescate, ai no que mnrfesen '' ■ ' 
entonces enbíarou muchos de ello» k sus casas, y m 
trayendo quanto oro tenían, y soltándolos ybaus© k sus la* 
mas pasados alpfunos días , torníivalos á prender el hereje 
nador, estando de rrazon seguros, pues con ese oro quo 
abinn rrescatado, y torna vanl os al corral y düvtinlos el 
de la lianbre y sed, que por más terrible tenían , hasta qoel 
hez 80 rescataron; y ubo muchos de estos que tres bczaa 
dieron y tantas se rescataron, mas otros que no teiiiail QfO^ 
abian todo dado, dojáralos en el corral pcrescer haata qn 
rrabiosa baubre uuosá otros se mordían y despeda^Tta, 
hecha, por tales maaeras y otras peores, dejó el beróo 
asolada y destruida una gran probincia rríquísima de ora ¡ 
tisima de jente; después acordó de entrar la tierra 
yuferual codicia de descubrir y hallar el Períi, para el qni 
llebaron él y los suyos ynfljnitoa yndios cargados con | 
cuatro y cinco arrobas, ensartados con cadena* y argollas j»rfl 
4 las gargantas , y si cansava alguno y desmajava coa htah 




365 

-por no los desensartar de como los llebaban, cortábanle luego la 
CüdieQa por la collera, y caia el cuerpo á una parte y ella á otra, 
.y repartían la carga de éste sobre los otros; dezir, pues, de las pro- 
Jbiiicias que destruyó y ciudades que dejó yermas y comarcas 
1 y jentes muertas cruelmente, y los tormentos que yma- 
y hizo, cosa es no creedera, y seria, contarlo, nunca acabar, 
t aun oirlo querrían. 
Ir 

C3APITULO XU. 

como éam después de los alemanes, españoles binieron á estas tres 
s, que toíiüñen rrobarott y htzieron crueldades en lo que 
quedava corriendo tras su deseo. 

Otros capitanes binieron después tras deste á la mesma pro- 
de Bene^uela, y ala de Santa Marta con la misma intíncion 
I descubrir el Perú, y hallaron toda la tierra más de quatrocien- 
leguas talada, siendo ella antes demasiadamente poblada, 
radio más que ninguna de las que abemos mentado, y tanbien 
simos y sin alguna piedá, que malamente se espantaron 
ido las abominaciones del ereje , y se dolían ynfinito de ber 
' los caminos por donde el alemán abia ydo rrastro bien ancho 
sangre, que todas las quatrocientas leguas duraba, ó qui^á 
le ser por no aber sido ellos los que tal la pasaran; todas estas 
y muchas más están probadas con ynflnitos testigos por el 
del consejo de las Indias , y la probanca en el mismo con- 
1. 7 el castigo aun por azer, con ser, cierto, poco lo que está pro- 
le según lo que fué esto, porque los ministros de la justicia que 
entendido en lo de las Indias hasta oy , tanbien con ciega y 
leñada codicia no se an puesto en examinar de rraiz y de 
los orrendos delitos, sino quanto dizen que por aber fulano 
fiüano hecho crueldades en las Indias y rrobado de las tierras 
su magestad tantos mil castellanos, que para rredargüir esta 
obauza harto general y confusa les basta, y áon eso aberíguan 






rrclno de CastflTa.'é. por TBtfor Jt ' ftfr' ;*^» Tapa: 
alemanes enenaigoff de Dio? y del rrej á tiestniir In comí 
quales dañua á la fin del mundo po av ce.peraric» de ur 
si no hiziese nuestro :^e&ur Dios notorio milano rreíacll 
millares y quetitoa de cuerpos para ^ < 
¿ los daños tenporales. que bienscri ; 
abr&n sido los de las blasfemiaa contra Oíos y coi 
adulterios y estirjjros, y cou qué se rrecori|K;iisarlantii 
perdidas que están as;ora ardieúdo en el ynfiprao, qoo 
tüdo por la desordenada codicia é yunómatiidad de lo 
pues, ¿qué seria si dezir obiésemoB de q>táuto8 dQ no 
an pasado á Indias que son muer' " ^ 
á quien lo sabrá bien premiar % 
ferocidad y bravcca de loa cristianos quiero concluí 
hanbre, quís desde que en tierra de Indias en» 
son los nublos que cargados de sus naturales . . 
partes á bender y hazerlos oro. y nio^n género de 
ymHJinado quauto a que el mundo es mundo que 
probase, y aotes los au sieupre faborecido. y 
an hecho por mar y por tierra, las an todas • i 
rreal audiencia, estando todas estas yslas debajo do si 
y pudiéndolo muy bien rremediar , que no Icm an purt! 



í|7 



CAPITULO XLII. 

no por los españoles fu¿ asolada la ysla Florida con terribles 
crueldades y mañoslis ti'aiciones que hizieron. 

la ysla Florida asimesmo an pasado mudios capitanes en 
os tieínpos, desde el año de mil y quinientos y diez, otros 
principales gobernadores- j todos tres ipurieron ^ muy poco 
a! y sus suntuosas casas quehabian edificado coa sangre de 
bres yndios y grandes mayoradgos.y haéiendas ' que abian 
lo para perpetuar sus nombres babor, salieron sus peasa- 
38 que ya su memoria es perdida y rraida de la haz de la 
como si nunca ubieran allá pasado ni aun sido én el mundo; 
tejaron la tierra asolada y bien esquismada ^ toda lajente 
alborotada y puesta'en armas con. isucbo escándalo por el' 
taimo miedo quft con sui» di&b<Hleas obras les pusieron,' por 
I mató Dios, Nuestro Se&or, antes qne-ioás i|^ hiciesen, m 
lia guardádp para allí 'su castigo: deí^.que sé yo bien que 
as partes de las ludias hizieron, y fú^ otro postrero- destoí 
de mil y quinientos y treinta y ocho, muy de propósito y 
jTaude aparato de jen tes y nabioe, mas qiianto á qué pasó 
año á hasta agora, tanto a que dél no se sabe ni e^'^alguna 
larte jamás se supo , créese quo se -anegó poi^e quedar en 
a ysla no pudiera acr tan remota que dél ü de^ftlguuo de los 
38 que con él yban no se supiera; pero.dirláyo, qae pues más 
«rescido tal deliia ser'y.no piijor que los otros, y que pues 
K probeta y con tunta jénte que á mal tenía oip, esto es á no 
las crueldades y á obras aborrecibles k Dios Nuestro Señor, 
o le coufundió y mató y á quantos con él yban, y quiso que 
M mñ 8 uo se supiese; quatro años ha que- salieron de esta 
lorida, cou mucha rrazon asi llamada por su beldad y fresr 
el resto de los tres capitanea principales, con otro que de 
silos fué elf gido , y en tal parte «c pasaron de las Indias que 
ibre do la tierra no e pudido alcanzar á saber dónde^ si de 



368 

berter san^e umana j de riquezas tenias bien por eoten i 
plieroQ sa bolaotad, quo tales fucroa los e3trfl^;o« y taotos 
Lizierou qac me tomo añrmar en lo qae arriba dije, qae miéc 
niáfl tierra descubrían más cn-scian cu crueldad^ j flerauu i 
que estoy enhastiado de coutar las orribles obras y i 
mortandades que, nonobres, maa bestias brabm* y de 
hJzieron ; por esto no me detendré en ellos, siSIo se «cpa qoe 1 
mos aora de benida grandea poblaciones de jentca de In 
apuestas y sabias y bien habladas que ¡puede ser. en las <]l 
abiau hecho fraudes matancos y estragos [tor poner miedo mi 
esa tierra, que entrando en un pueblo donde les dieron tai» 
seiscientos yudios para que lea llebaseu sua cargaa y pan i 
bicio, sólo porque no les hiciesen mal, y salidos de a.T 
ser que coutuutus no yban, pues no se abiendo al 
pruas del pueblo, bolbió otro menor de eutre elbio <.-jí. f >• 
dron ú capitanía, mudados los bestidoa y armas que 
ban y le rrobarou y saquearon, estando Ir/s pobres yodltf i 
Beguros y desquidados como podéis pensar que estarían 
pagado su pec^o: mataron á lanzadas al cacique y aeQor i 
y á sus süditos con terribles y diversos tormentos y bcchar j 
finitas crueldades y rrobos, dejando, tal qual enteod 
pueblo; pasóse adelante muy presuroso y no mén^Jd de 
hallar en quien otro tanto hlziesey tanta rriqucza 



CAPITULO XLIII. 

Ik cómo l'uc liallaila la gtan probinda lU' li Rio tif la /'.'artj 
ynslitnnlih' niqtu'ía, y tíímo tos apafi<il.< In irnbaron y 



Sucedióle bien su deseo áeste malo j cruel capttao, 
condenación suya permitió Dios. Nuestro Se&or, que 
quo buacava, y fué un puesto mnyor dos tanto que el 
grande que era, y paresciéudole que estaban loe ynd 
rrecatados y con temor y rrecelo por las nuevas que de] 
tenían, sin entrar dentro ni hazcrlea saber de su bcolda. del 



369 

i recio en ellos, yban hiriendo y matando quantos en las 
'aera dellas hallaban, y por cuchillo y langa pasó biejos 
Y mujeres, basallos y señores, que á nadie perdonaron, y 
Q los muertos de entonces ynnumerables; á otros hazla el 
mo capitán cortar desde las narices abajo hasta la barba, 
los sin labios, los rrostros rrasos, y con lástima tan lasti- 
e mucho es de doler y qual nunca nadie oyó, y corriendo 
gre los enviaba á que las nuevas de su brabeza y cruel- 
I otros llebasen, de los que dezian que á predicar benian 

y católica fe; juzgúese agora quáles estarán aquellas 
\ el amor con los cristianos que tales obras les hazian, y 
ierán en el tan bueno y justísimo Dios en que ellos creen; 
maldades hizo este traidor en esta probincia, pero bien 
i, que estando más á su sabor y contentamiento, á desora, 
^0 que le dieron , mas aberiguado está que si Dios, Nues- 
r, no le perdonando sus grabísimas culpas, que el que sin 
a acabó su bida su ánima arderá para siempre en los yn- 
mas dejando agora aquesto, prosiguiendo nuestro quento 
, digo que desde el año de mil y quinientos y beinte y 
ydo al Kio de la Plata ynflnitos capitanes en diversos 
, no sólo de España, mas de otras naciones donde ay mu- 
ínos y grandes probiucias de jentes muy apuestas y sabias, 
idalosísimo rrio mayor con mucho que el de Yuyaparíj, 
ba dijimos, que rriquisima plata se criaba á sus orillas, 
á marabilla menuda y entre las piedras de su hondón é 
;an gruesos como de trigo, dellos quadrados y dellos es- 
s algo larguillos que verdaderamente paresce que labra- 
yan, y ésta es la más fina plata que ser puede, y cójenla 
os, y no otros porque la propiedad del agua, que como de 
1 plata os su color, es á nuestra complision muy contraria 
ia de yelo quien en ella entrase , mas no los yndios aunque 
J sucio y de la mesma manera sacan la plata como dije 
in las perlas y priedras preciosas, y la misma probincia 

otro nombre sino el que toma deste grande y rrico rrio, 
pítanes que allá an pasado todos an procurado de la ma- 
le escrita es, con tormentos aber desta plata, cada qual 
o H. 8i 



CAPITULO XLIV. 



De cómo descubrieron ¡os cristianos la rriqulsim 
que tanto busaivan, y cómo rrobarou y amanan 

de Pugna. 

Coa cata perbersa manera que abéis oydo que lo 
pafioles tenían, faeron destruidos muchos rrelnos y 
esta probincia coa grandes cruezas que se exeqotan 
bentura yudioB, que se echaron más do ber quo las 
rrazon de estar mus lejos de acá, aunque lo contrario 
dero pare9ca, ubiéronse másain<5rdeny sin justicia q 
otres capitanes que á las Indias pasasen; de estas ynl 
visto en el consejo de las Indina y están probadas del 
que consintió á cierto partido de jantes y les deja que 
poblaciones, y si no les dieseu quanto ellos deuiandn 
bocas, que á todos diesen amargas muertes y que co 
dad sin número de ánimas enbiaran á los ynñernos, ; 
nian los yudios á poner en sus manos ofresciéndose & 
y que porque no benian tan presto ü porque queriu 
_* fiu temor eu latierfa, cúiao««úfituu)bfabaat 



371 



propios ermanos y derrámese baestra mezquina 
»8 campos eu testimonio de baestra ymioceucia, los 
bizieron pedacos delante del gobernador; en aquese 
) otro capitán con mucha jente pasó k los rreinoa del 
le eatraodo cou dañada ynteQCioa y cod los mesmos 
que los otros todos, porque ora uno dellos y que más 
abia exercitado en hazer crueldades y rrobos en la tie^ 
lesdc el aüo de mil y quinientos y doze, eu quantog 

IOS allí se abian bccbo y au caescido; abia el buen 
fuerza de flereía y coudicia, "fn alj?una birtud, éste 
odo y rrobando, destruj'endo y matando quantos 
US naturales bailaba, y siendo grandes males causas 
los que sucedían en aquellas tierras que naide bastarla 
^kf encarecer cómo ellos fueron hasta que claros se 
postrimer dia del juicio los hechos do los que con con- 
n los molestaron, cuya deformidad y calidades y cir- 
^Bos afeavan mucho míts, y {(gravaban de tal manera, 
iberamente parcscia que jamás fueron yuventados ni 
\OB mayores ni más crueles géneros de yunmanidad; 
nador destru^'ó muchos pueblos y matóyuñnitos yudios 
H soma de rriquczas, y en ana ysleta que está cerca da 
Bftrexs que se llama Pugna, muy poblada y á maraTÜla 
■rcsca, rrccibiéndolos el cacique y yudios della taa 
Hfor no podia, pasado medio ailo que ay moró, «biéudo- 
10 y comido quanto bastimento para sJ tenían y trojes do 
tiempos estériles y de seca sustentar sus familias, 
í loa yudios con yaünitas lágrimas que las gastasen 
lasen dellas A su boluutad, el pago que después le 
rlüs por filo de espada á los más cu una sola noche, 
iota que tomaron á bida hicieron esclavos, y rrobada y 
Jodft ysla partieron de ay y pasáronse á la probincia de 
|uo es ya eu tierra Arme, y mataron y destruyeron y 
luto pudieron, y porque de sus espantables obras 
los mezquinos yudios y cada cuul donde podía se es- 
que eran rebeldes á la corona rreal, y que contra 
algún color para hazerles cuanto daüo pudiesen. 




Tenia este 
üian ft él cou nbes y . < de i 

deziales que trujeseu m&i, porque mientras ináatr 
cesasen, más fierbidor«i9 eran do su magestad 7 áól t( 
contento, hasta que poco más ó tóenos outendla qoi 
tener más; entonces dezia cjue los rrcscilia por ba» 
perador, y abracándolos al bod de dos tronpetas qt 
sonar, dándoles á entender que desde er 
Castilla, que como por ellos pasase tal l 
darja más tributo , ni de ay adelante no les baria roí 
tenían por licito todo lo que les Ueliavan y ■ 
manera por miedo do lo que los oyun antes (ji.^ . .^ .1 
el anparo y protección del standarte jnperial, como s 
rescibidoa no los oprimiesen mucho más; pasados algí 
níeudo el cacique y señor principal de aquella jiroblí 
nonbre Atabaliba, cou muchedunbro do yndios dea 
armas á sus oubros. no sableudo cómo cortaban las lal 
das ni qué tales heridas con fUas se davau , ni comí 
cavallos de los cspnüoleg, ni úun quienes ellos eran, qu 
esperimcntado, ni como si los malinos e8[iiritus óro i 
rriqueza tubiuran allá absjo á los abismos y zotumi 



A 



ÉM^Mirii 



ütmkM 



373 

y mataron ynflnitas de sus jentes y prendieron la per- 
lesmo Atabaliba que benia en unas rriquísimas andas, 
is de los suyos más principales en onbros traían, y 
ue fué preso trataron con él que se rrescatase , y el 
prometió de dar quatro millones de castellanos por su 
contentándose los cristianos, le prometieron que dando 
quatro millones le soltarían , y el Atabaliba podia muy 
•do aquesto y aun quedar tan rrico qual nunca fué rrey 
or en el mundo , y así los dio ; más como nunca la an 
los españoles con los yndios quanto a que sus tierras 
Atabaliba no le guardaron la fe de lo prometido, antes 
m que era señor de todas las probincias del Perú, fué 
muy mayor rrecado que Moten^uma ni ningún otro 
)rínc¡pe yndio jamás estubo, lebantándole que por su 
e juutava jcnte de armas en esa tierra; mas el Ataba- 
diendo bien lo que era y conosciendo su gran maldad, 
ido su bida rrespondió que berdad era que sin su bo- 
toda su tierra, quan grande la biau, tan sola una hoja 
1 no se mobia quanto ni más sus yndios, y que creye- 
jcnte se nyuutava, que el grande Atabaliba así lo debia 
que preso y bieu aherrojado lo tenían, que hiziesen de 
uisieseu ; pero con todo esto acordaron los españoles 
bo al dicho Atabaliba , y aunque algunos rrogaron por 
uadór que no le mandase dar tan cruel muerte y que 
ado, óvose do hazer; quando esto supo Atabaliba, sus 
s dos fuentes de lágrimas dezia: «¿Por queme mandáis 
prometisteis soltarme dando la cantidad de oro que de- 
? yo 03 di más, pues lo que de mí queréis, enbiad á 
y, y sí 61 me mandare dar la muerte, benga en buen 
•as palabras muchas dezia el afortunado príncipe Atá- 
ndose derrocado de su trono y caído de la gran prospe- 
•iqueza de estado en que ser solía y tan bezino á la 
le mucha lástima era de le oyr, y para mayor confusión 
lelísimos cristianos; pero poco le aprobecharon. 



r¡Ti 



CAPITULO XLVI. 



Pe cómo rffsín/i/eríMi lox cristianos la prubincia dft Quito, f i 
ron y dieran la muerte al cacique de los canarios y á otrot 
con tudas los suyos, y de un espanlimí hecho que allí at 



Puedo agora, que alj^o más me bco dcMi i,t.;ir;i(ai]o, 
las ynflnitas azoñaa de bestialidad y codicia que loa qu«( 
mavan cristlanoa en aquellas partes hieieron. algunas qi 
fraile de San Francisco bió por sus ojos, j como testigo de I 
osaré bien añrmar lo que del parte oy y parto supe do 
qao enbió por probincia con la eu propia ñrma, qtie dcciaai 

«Yo, fray Marcos de Nieca. do lo orden del bien abín 
San Francisco, comisario de los padres de la misma órdenj 
probincias del Perú, que fuy de los primeros que en ella* im>í 
dando testimonio de algunas crueldades que bí an aqu. 
digo cerca del mal tratamiento y conquistas hechas á loaui 
della; prosubpángase primero la cortísima cxpiricncia qa« i 
ser aquellos yndios del Perú la jente mas beuíbola y 
todas las Indias, y más amiga de los cristianos,- yo por dcHal 
como dieron á los españoles una gran suma de oro y 
rriquczas quanto les demandaran, que muy poco lesqt 
hazian estremado serbicio tratando con ellos sioipre de 
nunca de guerra mientras no los fatigaron ni dieron 
ynsufribles trabajos y muertes , ¿ntes los hazian detnaslada^ 
y rreberencja, y los festejaran con banquetes y bailes, y. 
que no sabían los yndios cosa en que loa cristianos ubiecen j 
qtie DO lo hiziesen, que les faltaba sinoadorallos; y bi más, i 
dar causa ni ocasión alguna aquellos sinples yndioa i loe i 
nos, luego que entraron en sus tierras después de les aber 
lu mayor cacique Atabaliba los millones susodichos y i 
tierra en su poder, aquesa gran probincia quñ él señoreai 
sher quien se lo estorbase ni tal osadía tubiese, quemaron 



375 

baliba qae era monarca de todas esas probincias; y lo mismo 
ieron ¿ su general capitán Cacechllamaca , el qual con otros yn- 
i principales de paz abian beoido al gobernador de los españo- 
con cierto mensaje, y asi mesmo bi que tanbien quemaron bibo 
banba, otro cacique principal en la probincia de el Quito, sin 
sa ni causa alguna, y otrosí sin aber hecho por qué; de la 
ima suerte se ubieron con Sacha para cacique de los canarios, 
in alguna rrazon Albíis, el mayor y más poderoso cacique de 
sujetos al grande Atabaliba. que tantos tormentos le dieron 
que dijese dónde estaban los tesoros de Atabaliba, que se le 
ieron ¿ caer los dedos de los pies y de las manos, y las orejas y 
izes, y el mienbro genital , del qual tesoro, como después pa- 
Ú6, muy poco el Albiis sabía . y poco menos que esto acaesció á 
wjiga, gobernador en las probincias de el Quito, el qual por 
ios rrequerimientos que le hizíeron de parte de Sebastian de 
lalcázar , capitán del gobernador que abia benido de paz , y 
^ue no le dio las rriquezas tantas como él quería, al fin le mató; 

á ese sólo, mas á otros muchos caciques y glandes señores; y 
> que yo puedo entender, su yntento era que no quedase caci- 

ni señor principal en toda la tierra; y bi que los cristianos 
ndieron muchedunbre, y dellos que encerraron en unas casas 
ndes quantos en ellas cupieron, y que pegándoles fuego por 
chas partes quemarlos á todos bibos sin que alguno huir pu- 
le ni aber hecho la menor cosa del mundo contra el menor de 
espióles, y acaesció allí que un clérigo, natural del rreíno de 
edo, nascido en la billa de Oc^a, cuyo nonbre no se sabe, por 
tparlo sacó un mocuelo pequeño del brabo fuego, mas juntán- 
» prestamente con él otro español, no catando que era sacer- 

1 de misa, tomándosele con furiosa brabeza y dando al clérigo 
jnpujon, arrojó al mocuelo entre las llamaradas donde presto 
hecho ceniza con todos los otros; pero el mezquino cristiano 
esto hizo no se loó mucho tiempo de ello, que bolbiendo que 
tolbian él y sus conpañeros al rreal , cayó süpitamente muerto 
ú camino , y aun yo fuy de parescer que no le enterrasen , y 
•e hizo. » 



376 



CAPITULO XLVII. 



De cómo los española aaoíami ¡a nol)le ciudad tU 

que fué la primera en aqticsa probiuda donde se ador 

de la Sania Beracruz. 



Rachanzo se UamavB el pueblo donde yo estará qt 
que está contado, y cómo los españoles cortarnti maoofl 
y orejas á los pobres yiidios sin propósito ni causa 
porque se lea antojaba pasar el licnpo en eso y Ler 
cómo pasa; y en qnántas partes y lagtmis, si deKirwt 
nunca acabar, bi á loa criatinnoB «cliar á lo3 tríate 
perros brabos'para que ios hizioscn podaros, y asii 
y derrocar tantas casas y despoblar tantos pueblos, 
niero es ynfluito, y es Dios berdad que bí como loa ea 
mavan los niños de teta de los bracos de sus madre 
los por las peruecuelas, urrojarloB con quant» Tuc-r^ 
las duras pcSas, y otros ynfiuitos desafuero* y 
algún ' ^ '. que grande efipanto i' ' i)| 

sarlo L_.„„. j rrespeluzar harían los : . _ i I 

uador si mijor no peor que los sayos, coa los yariTc» 
enbiava & llamar á los Oiiciques y priuciímles s 
son de paz y sesfurauxícnto , y como 1v' -' " 
jnucba obídiciicia, prendíalos y cou «3 
los mandara atormentar basta que muriesen , y ea 
quemaron blbo un poderoso c.i 
meoorcs en cstiido; yo lo quis 
eu ellos yntruso y poco pude hazcr : y según Dios y . 
quauto yo pude colegir, no fue por otra causa, coral 
paresció, ol alearse y alborotarse todos 1"^ " 
grandes señores del Peruu , porque uua ni < 
los españoles con ellos an contratado n! guardndole* \mU,t 
dádoles obicscu. ai ao contra toda rroaun y juatieii Uñí 



377 

an destruido, con tales obras , que mucho áutes determinaron 
rir que sufrirlas; mas según mo dijeron en gran secreto los 
nnos yudios, mucho más oro sin conparacion ay escondido en 
lesas partes que descubierto, porque por las ynormes cruelda- 

y muertes que los cristianos en ellos an hecho no lo an que- 
) ni los que oy biben lo quieren descubrir, mientras tal trata- 
into rrescibieren más querrán morir como los pasados, en lo 
ti grande es la ofensa que á Nuestro Señor Dios an hecho, ni 
tnto la magestad uraaua a sido deserbida y engañada en perder 
tierra que buenamente podia mantener á toda Castilla , que 
ra sería harto dificultosa y aun costosa de rrecobrar. 
Tales eran las palabras formales del dicho fray Marcos de 
ca, las quales dejó firmadas de su nonbre ylas enbió al arco- 
po de Méjico y á otras tales personas , y ase de considerar bien 
[oe aqueste padre dize que bió , que fué sólo en cient leguas de 
ra, que puede abcr quince ü diez y seis años, porque era poco 
pues que fué descubierto él Pcrun, y quando de quinientos es.- 
ioles arriba allá no abia, pues ¿qué abrá sido pasados allá tanta 
KD ynnumerable muchedumbre de ellos afana y al sonido del 
, que aun acá en sus orejas rretañia,' que se estéudieron por toda 
ierra? ¿qué podrán aver hecho en tanto tienpo quanto a que fue- 

parescidas? pues todas est|n que las personas dellas, sobro sfer 

pobladas como abéis oido , pueden contar con el dedo y áuu 
ello no harán mucho de asoladas y destruidas que, con poco 
íor de Dios y menos del Rey, án menguado gran parte de el 
ije umano, no se dando manos á rrobar y enrriqucscer, y muy 
os años a que mataron á palos á la noble rreina, muger del 
dinqiie, que fué el que sucedió por principal caciqueen todas 
probincias del Perun después de el grande Atabaíiba, que los 
(tíanos por sus tiranías le hicieron algar y que se rebelase como 
jtado hasta poco a; al Chalinque, no le pudieron aber por entón- 
, mas á la rreina su mugcr lo tomaron, y por le dar pesar y 
rtal sentimiento, porque sabian que entrañablemente la amava, 
tárenla como está dicho, y si de contarse ubieseu en particular 
ninima parte de lo que los españoles en los rrcinos del Perun an 
bo, (luanto abéis oydo, como nada os paresceria. 



CAPITULO XLVm. 

De cómo muerta la rreina. mugerdel Chalinqtie, loseipaSdai 
mu¡f grande y nueva tierra, la qual con mayores cntcUadet. i 
tu cacique , Bogotá , en poco tienpo destruyeron , y ic i 
el I^'uevo r reino de Granada, 



Que el aSo de mil y quinientos y treinta y naebe í&íj 
grande el concurso de los capitanes que á estas Indias i 
T comencaudo á rrebuscar su deseo desde las problnciis i 
ta Marta y de Bene<juela házia las rriquísimas del Peruo.f^ 
de Cartajena y otras más bajas calaron y penetraron hll 
altas tierras, y bailaron á las espaldas de la de Santa Marta/( 
tujena duzieutos leguas de tierras adentro , admirables prob 
y tan llenas de jentes qac pare^cia no caber más de pies,] 
rabilla mansas y bien condicionadas como las otras, y Doi 
rricas de oro y plata, perlas y piedras preciosas que dizen ( 
das; como quier que de todas las otras maneras tanbien olilMBt' 
qnal tierra pusieron nonbre el nuevo rrcino de Granada, 
el primer capitán que ay llegó era natural del rreino de( 
de acá, y muchos do los que allí concurrieron arto bien 
brados eran á despoblar y rrobar y matar y derranjari 
umana, ca se abian bailado en destruir otras muchas 
las ludías, y por esto aa sido tan endemoniadas sus obmt J( 
dades de ellas, que sobrepujan á todas lasque en otras ] 
se an hecho; y de ynñnitos que los anos pasados an eofi 
deshacer aquella tierra, algunas cosas diré de ano tan fiólo, ^< 
brebemeate pudiere: un capitán de estos, porque no le quiaol 
tir el principal que en la Nueva Granada rrobava y n¡. 
poder él tanbien rrobar y matar, hizo una probanca L 
dera y bastante contra el que licencia no le daba , de que rffii 
y matase, por hazerlo él sólo, sobre los estragos y mortandl 
abía hecho de ynHuitos testigos que el dia de oy oftti él-' 



379 

mdiente en el Consejo de laa Indias , los qaales en sus dichos 
ízen: que estando todo aquel rreino de paz, sirbiendo sienpre los 
adiós á los españoles y dándoles quanto menester ablan y diber- 
ts rriquezas, en gran cantidad, de olores y bailamos, rrepartidos 
8 pueblos y jente de ellos con sus señores y caciques entre los 
istianos, que es todo lo que pretenden para alcanzar su último 

> * y puestos todos en la servidumbre ordinaria y acostunbrada 
•ania, prendió al cacique y señor de la probincia, y le tubo preso 
3te meses, demandándole'rriquezas y olores, que ay más que en 
Di^OBa otra parte de las Indias se crian, y que le dezia, tenién- 
lo asi preso : «Bog&ta, que así se llamara el cacique , dame de 
to & de esto qnal tu quisieres y más dar pudiéredes ; si no , sá- 
ée que jamás saldrás de prisión. > Bogotá, por el gran miedo que 
pusieron, dijo que él darla un casa de oro que le demandasen, 
parando salir de las manos de quien asi lo aflijia, y enbió á di- 
arsas partes á que le trujesen el más oro que pudiesen , y cierto, 
te ea bezes le trajeron yncreible suma de rriquezas asi de oro y 
uta como de perlas y pedrería preciosa y corales , mas porque 

> daba la casa de oro que prometiera no lo soltara , y que antes 
lia ynduzido á los suyos que bascase forma de quejarse del para 
iñe muerte, y que ellos lo hízieran diziendo que debia morir. 
les no cunplia, y que el gobernador abia dicho que se lo pidiesen 
>r justicia ante él para que no le culpasen, y que ello se abia 
■eho así por demanda, acosando al dicho Bogotá, y que por 
IMnto no daba la casa de oro que habia dicho , el gobernador le 
totenciara al trato de cuerda y á otros ynsufribles tormentos, ca 
ireeharon pez y rresina en la barriga, y le pusieron cada pié en 
pa herradura hincada en un palo y el pescueco atado á otro, y 
^poaas á las manos , y que asi le dieran fuego yntolerable por 
íp|o, y que entraba el gobernador de rato á rato donde estaya el 
Üiniiiiiilii Bogotá en el tormento, y le dezia: cduélete miserable 
■ogota y da la casa de oro que dijiste, si no créete que morirás 
Imo á poco, penando aun en más terribles tormentos que te están 
liptreiados:» y no bia el triste que con mordaza en la lengua que 
P' Bogotá tenia poco podía rresponder, y que asi como el gober- 

or tirano lo abia dicho, que no mirando que era cosa ynposible 



,r- 



■■> 



De cómo conquislando y destruyendo la tierra ¡os espafio 
el cacique Daptama y á todos los suyos quc'se abian 

montaiias. 

De tal manera so abrasó todo , que los cspaDoles ; 
'.ji*-'^ iiador, con gran pérdida de joyas de precio justiinable 

"^ moneda dclla, se ubieron de salir; esta por castigo d< 

^:* como los suyos se desbclavau eu como serian más en 

' J quien ninguna" parte de crueldad ni brabcxa tenia, qu( 

ma suerte quQ á Bogotá, mataron á otro cacique tan pri 
los de menos quento que fueron ynnumcrables, no les 
los pobretes darse á sí mesmos j' hazer de sí y de sui 
quanto los cristianos quisiesen, pero con todo no se ce 
quaudo no tenían ya que les dar los inatavan y despedac 
los acabaron de consumir; y ;.qué les aprobcchara qu( 
quanto más no ganar el unibcrso mundo, si sos mise 
an de padoscer detrimento perpetuo? Y (^ue por las gra 
dades que uno, de los capitanes dol gobernador en los i 
se abian aleado ó ydose á las montañcs multitud de 
principal cacique que abia nonbre Daptajia, lo qual 
postrimer rreraedio; y que desta rrobelion supiera el £ 
y enbió en su seguimiento mucha de su gente cou el ( 



381 

idas banderas, biejos y mo^os, y niños y mugeres, que á 
> perdonaran , y aun dizen más los testigos , que aqueste 
cacique Daptama abia entregado poco tienpo antes desto 
an cruel cinco mil castellanos , y con todo no se rrefrenó 
r rrica en ellos ; otra bez binieron á serbír al gobernador 
altitud de yndios de cierta comarca, ofreciéndose á si pro- 
i mucha gana para esclavos de los sayos , á siempre los 
r nunca cansar, bino este capitán cruel no estando ay el 
idor, y mandó, sin más causa, que á todos pasaír por fllo de 
como se hizo una noche estando ellos durmiendo y des- 

del ynsufrible trabajo en que los mesmos cristianos les 
uesto; ¿y quién duda que no holgara este rrenegado capi- 
arse, si ser pudiera, en la sangre jenerosa de los ynocentes 
y que el malbado gobernador que tal sufria que.no qui- 
.e con el bino que de beber ubiese se la mezclasen , y que 
es de los sin bentura fuesen guisadas con los manjares 
liese? Esto hizo el crudelísimo capitán , por paresccUe que 

1 en tan paborosa forma arraigar su miedo y espanto en 
i tierra ; benido el gobernador, parescióle bien lo hecho, y 
jurar solenemente á todos los suyos quántos caciques 
da uno á su serbicio en rrepartimiento, y ellos, no solólo 
, mas trajcronles á la plaQa, y hizierou paresciencia dellos 
de todo el pueblo, y el gobernador, sin más acá ni más 
los mandó á todos cortar la cabeQa , que murieron bien 
lentas ánimas de aquella hecha; y dizen los testigos que 
rte pensava 61 apaciguar la tierra; y de otro capitán con- 
ie éste so habla que hizo ygualcs crueldades que él, ma- 
tuchos yndios y arrancándoles los dientes y sacándoles los 
ortándolcs sus mienbros genitales; éste bino á la probincia 
1 cacique Bogotá á hazer pesquisa sobre quién abia suce- 
aqucl rreino por cacique después déla muerte del Bogotá, 
10 muchas tierras prendiendo quantos yndios podia, to- 
por achaque que no le dezian quién era el cacique y señor 
arra; á unos cortaba las manos, á otrosíes pies, á otros 
a echar á los perros bravos , asi hombros como mujeres y 
le la qual manera mató ynnumerables dolías. 




dia, al quarto del alba, fué es 
yodioa qae estavaD 6 lo peusaTaD estar muy segtiroi 
mesmo los atia asegurado y dicho que de él quo en uü 
rrescibiesea daño, y aaS de ello su fe y palabra les abi 
la qual seguridad elloá se salierou de las espesuras j t 
de los altos moriteg donde escondidos por su miedo m\¡ 
y biniéranse á poblar sus pueblos y & morar sus can 
como antes donde sin tal pensamiento en confianza di 
tido no se rrecclaban, y mató muchos dallos, y los qu 
bida prendíalo!) y haziales poner la mano tendida en 
él mesmo con un gran cuchillo de un golpe le cortaba 
dedos, y dezialoe que hacia esto porque oo le d«scut 
era el que abia sucedido en el señorío del al cacique B 
temporada, porque no lo dieron á este cruel capitán un 
de joyas de oro que él los abia bisto y les demandaba, 
en forma contra ellos, y grandes estragos; á los oobrea 
fllo de espada, y á los biejos y mujeres y niños col 
lenguas y narices y orejas, y delante de sus ojos las ei 
perros, y otras obras que no son de dezir ni pensar ; oy< 
los yndios de aqucsa probincia que en otra su bezina lo 
abian quemado á seis caciques principales de la tlem 
de miedo á un peñón fuerte por se defender de sus nw3 
migos, que según los testigos dizen. pnsabau de tres ta 



383 

ncia j caraesceria se haian, rehusaban de benir al serbicio de 
cesárea magostad, y que no le querían obedescer; como si ubie- 
a hecho los mayores males y daños del mundo subieron los 
[stianos por fuerza el peñón, sin bastar los yndios á le rresistir, 
oaás brabos que leones ni tigres dan en ellos , el crudelissimo 
pitan delante de todos, hiriendo y matando quantos podian, 
sta que de muy cansados cesaron la sangrienta matan^^ , hecha 
mo en obejas , que mucho menos se sabían defender, y más de 
i medios murieron allí , y los bibos davan bozes tan terribles y 
itimeras y gritos tan dolorosos, que horadaran el cielo, y quanto 
I españoles holgaron un poco, el capitán mandó , porque no lea 
men pena con tales gritos, que los yndios afortunados que bibos 
edavan, les echasen del peñón abajo, y asi se hizo el lastimoso 
MCtácolo, tal qual podéis pensar, que como el peñón fué altí«d- 
», cada cuerpo de yndio se tomó mil pedamos ; y asi afirman lo# 
rtigos que bieron caer del peñón abajo manada de yndios de más 
trecientos de ellos juntos, y dar en otros menores peñascos 
ode menucos se hazian, y que por cumplir en todo con su bru- 
idad, rrebuscaran los yndios que huyeran y se pudieran escon- 
r entre las espesas mvtas y los davan de estocadas, y que aun 
contentos con hazer tantas crueldades , quiso este capitán so- 
larse más y añadir espanto á espanto, y así pena por sus peca- 
•, con mandar que todos los yndios éyndias que los particulares 
bian tomado bibos, porque cada uno en tales rrebatos escojían 
ra sa serbicio los que les parescían bien , que los metiesen en 
m casa pajiza y los pusiesen fuego y muriesen, y así fué hecho. 



CAPITULO LI. 

\teSmoloseristianos abñtsaron un gran pueblo llamado Catado, 
f y rrobaron otras dos probináas de Popayan y Calii. 

[^ Bien pensavan los yndios mezquinos que harto y enhastiado 
liarla este cruel onbre de matar en ellos y destruir su tierra, y 
na goa mesmos soldados deseaban ya más rreposo, mas él no 



ATO Didn lo suBodicho, [¿uaudo ¡«isa en o; 
uitiba Cotado y preudió muchos más ^'iidioa coi.. 
poco habia qao hazer como eu mandarles dar mucrt' 
hizo, á treinta caciquea principales señores do ¿1, cor 
y pies y pouialcs colgados á la larga en unas varn- 
jor los otro8 jndioa biusen lo hecho abia; y laa e 
este oDbr« no creáis que bastaria oaide & las contar 
fueron , nunca blstas ni oydas de otrM sen ' ■ • 
ludias, do quii.-r que cupitauoa an pasado, i. 
dando buziendú ostas y otras talea obr&á cq aquella \if 
€6 muy gran innrabilla, cómo Nuestro Seílor ü 
permitió que tanto tiempo bíbiesc, ó lo quiso di>. , 
mal. pues él nu lo dejó: dizen más loa testigos m h. 
Que ao sido tantas y tales las mutaucM y cj<> 
nrr'- !:i probiaciadclaNueTa r ' ' 

ái SU gobernador, que la 

drentuda esa poca déjente que a .quedado y pwrlJil 

Maf^eatud con tiempo no lo remedia, ecgun 1 

yudioa se an hecho sin haxer ellos por qué, o, .... 

lo quú poaeiaii, y aun ubiúudolo dado todo no los rr 
gábanse en despoblar y matar, y b¿í no abla yndio 
temor parar oáaae; y es de notar '•'■ ' ' ■ ' 
uudor y capitones quáu fuerte y '1 1 . 
añoa d6S])ue8 que esa tierra se descubrió, qao cooíi : 
dlzeu lo8 que eu ella «c hallaron y h loa V- 

solio eer la más poblada decente quo pu—.. 

nmuda, y que la despoblaron y aaqaeurou y robaron. 

turules mutaron sin alguna piedad ni (omor de Li 

digo que si Su Magoí>tad en brebe aquellas yi. 

ustorba, uo quedará yudto á bida un aquoUas 

asi lo creo cierto, porque e biatu por mlf ujoa niucii 

tierras en t;' ' 

rrcino conh' i ^ ^ ' ■ . 

otras tros que tieuco quiulcotas leguas do espacio, y toiti 

asolado y taludo, du la manera que a las demos, rr t*i 

n puros tormentos y con la presión continua y 



385 

ue ya está dicha , las gentes de aquellas tierras, que yn- 
va, y han hecho que la tierra que era á marabilla abun- 
■ifera y fértilísima, totalmente, según dizen los que agora 
enen que es grandísima lástima y dolor es ber la secura 
iad suya, de la qual son mucho espantados, que pro- 
30 aber sido squilmada y labrada de muchos tiempos, y 
leblos asolados y destruidos, agora pasan por ellos y 
& dos mil y tres mil bezinos y no hallaron cincuenta, y 
>s abrasados sin persona en ellos, y asi andando por mu- 
bes, quando menos menos, hallavan treszientas, quatro- 
gnas de despoblado. 



CAPITULO LII. 

¡0$ españoles rrobaron y destruyeron otra gran tierra que 
•osta da la mar del Sur y la despoblaron con crueldades 
que á todo el mundo espantar pueden. 

les crueldades se hizieron en esas quatrocientas ]^;iibs, 
or este cruel onbre, mas por otros muchos capitanes no 
[ue él, los quales, desde la probincia del Perun calaron 
eso hasta tierra del Quito, penetrando este nuevo rrelno 
ida y los de Popayan y Calii por la parte de Braba y 
I, exercitándose en crudelisimos hechos, que fueron á 
parte del rrio de San Juan, que es á la costa del Sur, y 
el Quito; mas es berdad que á juntarse biníeron después 
lecho mucho daño los unos y los otros, cada quales por 
haziendo obras nefandas y dinas de ynflemo, que en sete- 
^uas de población no dejaron pueblo , quemando y ta- 
chando y matando, porque saliese berdadera la rregla de 
re cresciendo en brabeza y crueldad y codicia contra obe- 
a mansas que por sí no sabían bolber; y aun después de 
tes y rrobos otro jénero de mal ynbentó el gobernador, y 
SQComendaTa los yndios á sus soldados, á uno ducientos, 
II. S5 



386 

á'otro trecientos, j así cada seüor quando quería haz 
delante do sí los tristes yndios que le encomeudaron, 
como la obeja al lobo, y mandaba cortar las cabcca.sá,1 
cuarenta dcllos delante de los que bibos dx^java, á los qa 
zía: «bieu abéis bisto lo que b hecho destois, .pues lo misni 
de hazcr de bosejtros sí uo me serbís bien ú si os fuérede», 
üiuGfuna parte os me podéis esconder que uo ps halle;» ta 
cuidado que de ellos tcniau; dándoselos alf^obernadoryrres 
dolos ellos con título y color de moctrarics el camino d? h 
cion; considerad, pues, agora, por rreberencia de Dios-JoB 
aquesto, si ay otra obra ú-otr<) género de crueza de nwyi 
dad que pueda ymagiilarse , y si les quadra bicn-á los tri 
tianos el nombre, de diablos, ú si seria peor encomendá 
demonios lüs simples yndios que ^ los españoles: pacs i 
obra diré, que no se quál será' peor, ella ú la pasada, que 
de brutas fieras del campo que de ombrea rracioüalesyo 
que tit-nen los españoles ensañados y amaestrados perK 
grandes y ferocísimos para matar y despcdaí'ar los sin 1 
yudiós; y sepan todos los que son benladoros crisíisaósi 
en el mundo se oj'ú de otra til ynnuinanidad, que para m 
los dichos perros trinan muchos yndios en cadenas y porl 
pos y caminos que ¡.ndaii, como, si fucí-on manadas dB_pi 
cabrones, y matan de ellos y tienen carncscería pdblica i 
uinaua, y dízensc uno á otro; «por buestra bida prestí 
quarto de- un bellaco oy si tienes algunos muertos par^i iníj 
que en mütáado yo de los raioa prometo de os lo pa^f,** 




387 



: CAPITULO LIII. 

ádo en las'Jn^as se publicaron las pregmáücas y ordenar 
'os que Su Magestadhizo para rremedio de tantos males, ycámo 
Ib en ésperan(a de bien, fué muerto d gran Pifarro por el 
mariscal Almagro y todo se rrebolbió. 

o pasaron muchos dias que ea las. Indias pasado, había lo su- 
bo, se publicaron ciertas capitulaciones j ordenancas que Su 
istad por aquel tiempo hizo, estando en I9 muy. nombrada ciur 
le Barcoloua en el año de mil y quinientos y quarenta y dos, 
e ordenaron en Cortes, en la villa de Madrid el año siguiente, 
a quales se puso aquella orden cerca de los hechos de la^ In- 
lue por entonces paresció conbenir, para que la^ crueldades y 
ías cesasen y los pecados contra Dios, Nuestro Señor, y con- 
M próximos y entre ellos su Rey; y porque tan hermosa 
a de perder no se acabase , hizo estas leyes Su Magostad, des- 
de machos ayuntamientos y disputas de personas de grande 
Tldad y letras, que conforme á conciencia lo confirieron en la 
le villa de Valladolid ; finalmente, con acuerdo y parescer de 
ts, que por escrito dieron sus botos conformes & la ley dé Je- 
Jsto, como verdaderos cristianos y libres de la corrupción y 
ieiamiento de los tesoros y rriqüezas robados de los cuitados 
iba, que no sólo ensuciaban . las manos, mas las ánimas, de 
le procedía su ceguedad para se destruir á si y á ellos, ya que 
ti dejaran por temor de Dios íi del Rey, hiziéranlo de ber- 
oga'delos mismos malos hechos; publicadas, pues, estas -deter- 
■eiones y estatutos en las ludias , hizicron treslados de ellas, 
idores de los tiranos que entonces se hallaron mostrando 
o á todos les pesava de ellas, porque les páresela que por ay 
as cerravan las puertas y caminos para participar de lo rro- 
0; y, cierto, así era ello , que no quisieran que las cosas de las 
las ordenadas andubieseu , porque siempre en bicio y gran 



388 

desorden an bibido ; quacdo allá estubferon Iss I^JM 
jior 8U fatores probaron de se alterar , mas el goberaador 
la sazón era, hizo justicia mayor, que & los alborotadores 
diese y á los otros tubieae debajo de corresclon y temor 4 D(<go 
Almagro, onbre muy rrico y aposesionado en las loditi, 
grande ánimo, que también era de los crueles j nataral ds 
partes de acá ; éste castigó á muchos de loa alborotadores J 
ciguó y sosegó las jentes, y cierto que á los principios el 
de Almagro se ubo bien, y rrejía su cargo rectamente y se 
buena maña á ello, mas la enemiga y contraria fortuna qos i 
mayores esperan^AS de quietud y alegría su rueda suelo dar 
arrebatadas bueltas y acostumbradas mudanzas , para 
los onbres conozcan su bariable condición , trocar qual^ 
peridad en un solo ynstaate; bien, asi acaesció, que qnaado 
más holgada á los miserables yndios y más eaperauga do 
y los españoles estorbo para su crueldad se les proi 
hecha la muerte del ynclito en aquellas partes Fraocisoc 
ro, que Uamavan Marqués , por mano de este mesmo D\< 
magro, que con gran traición lo mató, él que tan (ju. r. 
los yndios quanto amado de los cristianos, tan esiKifr:^ .1 - Ji 
de bien, que no más que su muerte se supo no faé paite d 
beruador, ni mucho menos Diego do Almagro, para que asi los 
como los otros no se alborotasen y se pusiesen cu armas, 
fueron las guerras más crueles que nunca, y sangrientas 
^ de cristianos contra cristianos, faboresciendo unos la 
PíQarro, otros teniéndola del Almagro y goberoadur, por cuy»i 
dado presumieron algunos que el Francisco Piyarro fué ni! 
pues que de ello no le pesó; mas quál de las dos partes tu 
zou y defendiese justicia, y por qué fué, beráse, si p] 
Dios, el último día del juicio, quo hasta oy la rrealidad de 
dad, aunque muchas y dlberaas cosas dizen, como suele 
naide la a alcsn9ado , lo es cierto que al fln quebró la 
lo más delgado que se halla, que todo fué peor para los 
tunados yndios. 



389 



CAPITULO LIV. 



cómo rrenobadas las guerras los establetímientos no fueron 
lescidos y ubo grandes cntehladeJ^, cristianos contra cristianos, 
ifúeroH despobladas las probiucias de Pampa y preso el capilan 
Benakacar del Mariscal. 



Reaobadas las crueldades y estragos Con súpita muerte del 

jaés Francisco Picarro, de tal manera se rrebolbió la cosa, 

DO qaerina obedesccr las leyes ni por pensamiento, j el temor 
i Dio8 y el de Su Magostad oth del todo perdido; los anos y los 
36 tomaron rrenorabre de traidores crudelísimos contra los ca- 
ja yndios que nuebos tormentos fueron inbentados y ezecuta- 

en ellos, mayormente dende los rrcinos del Perun hasta ay, 
ade entonces hasta el año de mil y quinientos y cuarenta y 

so an cometido las mayores y más orribles crueldades que 
se hizieron, sustentando cristianos contra cristianos los dos 
idos ó partidos, y siendo siempre peor para los^iobres yndios, 

no casi todos fueron muertos en tales rrebatos, guerras íi con- 

Qncias, y muchas tierras despobladas con justo juicio de Dios, 

liestro Señor, pues no a habido justicia del Rey que los castip;aflc, 

litio que unos cristianos berdugos de otros fuesen ; y por otra 
rte el gobernador ni el Diego de Almagro tampoco quisieron 

lescer las leyes con color de suplicar dellas; ni más ni monos 

[alearon, y rrelebaron con los otros , ca se les hacia muy questa 

iba dejar los estados y rriquezas que usurpadas tenían y soltar 

I yndios de la tiranin y serbidumbre en que estaban; lo qual 

feto por el capitán Sebastian de Benalcacar que tenia el partido 

marqués Picarro, qne ora el crudelisimo onbre de quien abe- 
te hecho mención, abiéndole dejado el Francisco Picarro en 
^'bílln de San Miguel para que la rrijiese y gobernase, la gente 
pafiola que ay estaba, como oyó de su muerte, sin llamar otros 
)í tañes menores suyos que por otras partes andavan, con la flor 



390 

(lo la gente con que se hallava se puso eu camtad par» ^ 
bia que el gobernador estava, y Uebaudo mudios n&t u 
íigo. quiero dezir yndios de aquella tierra, y ba la bía dril 
en la qual murieron todos los mks; Tino otrosí - 
mariscal Almagro, que bisitaudo andará las probh; 
que estaban asimesmo rrebelades, temiendo que el Bcutla 
benia al Quito por bcngar la muerte del marques 
garro, como era la berdud, enbiúlo á dezir al goben)! 
presto pudo, y no le osando aguardar, oon doze onbrcs é( 
partióse por la posta para donde se pensaba boler; masj 
así que el Diego de Almagro ubo de aliar aolo al Sel 
Benalca^ar bien apartado de su exército en una herniosBl 
qual quijera llebar preso delante el gobernador^ y el \oi^ 
hazer fué porque le rrognron de los mesmos que con c^. 
.UiBogro beuian que le perdonase por aquesa be», jr lo;^ 
que el Sebastian de Benalca^ar juró asimesmo d« do 
muerte del marqués Francisco Picarro ni iomar tal «aji 
el grande miedo que entonces tonia; y hechos amigos á 
A-lmagrü le soltó y fuese á donde estaba el gobernador. 



CAPITULO LV. 

He cómo suelto e¡ Benakavar fuiíiló una ciudad , e />/;. • 
hincia de Pillaro y él y el adelantado Aliiarado acorii.^i 
para si, y destmyenda las ciudades mayores sus e^ipitaim hú 
huir ttlsu cacique (.homilía. 

Muy alegre quedó el capitán Sebastian de Benslca^r Ucs 
libre de las manos de el mariscal Almagro, y asi quando bellii^ 
los í5uyo3 les contó la manera como pasara, de que o" 
muy espantados y atemorizados yufinito; y partiendo 
garoQ junto al rrio Banba, que es k la entrada de la prohiii(i> 
Quito, donde fundó una buena Ciudad que l]am«' 
quando allí «e quiso yr hiao un concierto con ■' • 



391 . . ■■.:... 

aego duyo y de otros muchos, salido díf aquel, pueblo 
nbos de dejar la eupresa y vcuganca que querían ha- 
muerte de el Picarro y de conquistar y gapar "para 
al , echando fama que ybau por pacificar j poblar 
de una probiucia y sojuzgarla, que rebelde eslava 
tro se apartaron, y el Benalcagar, que con mucha jr. 
se bia , pasóse á la probincía: de el Pillaro con mu- 
les é yiidios, de la qual era áeüor un muy poderoso 
:adí) Oíomiua; mas ni el cacique ni uiuguno de los 
^scu !> rescibir do paz como á otros- capitanes azian, 
ir uo tuvo en nada esta ameníica, como loco y sober- 
por más que el Orominaera afamado de sabióy guec- 
>; mas faéáe t?ou todos loa- suyos á unos ; pueblos que 
ibaía.y Qiiiza.'y Prucha,-y Pasa, y entróse en ellos 
ynpetu y feroscidad, robando , matando y. destrur 
:o delante de sí hallaban; y un capitán -suyo llamado 
icz, i)orsu immdadu ahorcó muchos .yndio^ -é yndias 
le la casa de el cacique dé Prucha, y otros quemó bi- 
es- Indioj! supiesen por qué los matase; y rreprehen- 
unos de cstn crueldad , rxespondió el dicho Benalca- 
L'llo ora iiiuy bien heclw, y larazon.quémás mansos 
se liíirian ellos rricos mientra .ubiesc; pasada ésta 
ücmitni otr^í cacique que llamaban Charba,. y ha- 

ántos asegurado que de él uo rescibirian mal alguno,. 
suyos cin él mandó preuder y h'azer sacomano .de 

1 poder. hallasen , sin curar de repartimientos, cada 
o qu' ]iudii\<e; piiro el cacique.no lepreudieron,- 
üde jíoriue estava en una granja ó casa de plazer 
qu;iu!Ío esto .«íUpo el Beualcacar, dio de salto sobre 
, ú la nicUa deÚa [íahó un rjrio que delante de la casa 
la otra parte, 'en un prado, hallaron muchedumbre 

yudiu* JurmiciiJ'), ochados sobre la yerba berde, 
lazor sus íabrant-aá , y entró ppr ellos con tanta bra- 
mas di^ il i.s ijii! iii7.') c'ustar la muerte antes que des- 
3 algunos, aunque soiiolieiil;).'?, biéndoso asi tratar y 
)bre.M. diiviiu alaridos terribles y doiorosas . bocea 



392 

diciendo; «¿por quó QOB matáis? ¿el gobernador do om* 
hazer sementeras para bosotros? ¿qu6 oe hemos hecho?» 1 
loa cuitaJos que esos que los tnatavan fuesen de el go\ 
mas los del crudo Bcnalca^ar no so les dando Dada por lo qa 
zian, siguieron su mutauza adelante , y buulto el Feli|i«i 
Pillaro donde estaba el Benulca^ar, contóle loque hecho hal 
no que hubiese pudido prender al cacique, y el Bcnalra^l 
tentó y 80 lo loó ynñuito, y dijo que por ello le harta muchiai 
cedes; otro dia, de gran mañana, tornóse el Felipe Sa 
granja sin pensamiento de hallar ay al cacique, qno comea 
se bülbiú lu¿go. porque pensó que allano toroaria; mas d 
Sánchez bolbia por esquilar qualesquier riquezas si ubiese 
como bió al cacique prendióle, y lo mismo hizo á fray To 
la Torre y á fray Hernando de Alamos, de nuestro ór<!- 
vau con el cacique trabajando dolo convertir, y lo 
roo á ciertos onbres y mugeree cristianos qac coa eUoi 
por oyr la predicación y santa doctrina de los doctlsimcM | 
y todos los trujo presos á Pillaro, donde el maldito Beoal 
asiento estava. 



CAPITULO LVI. 

De cóino el Baiakacnr ij ¡ius sequoces abrasaron la cunli'l ik 
]l destruyeron al cacii¡ue Cvpoíi'panea cvii toda ftt tierra y 
tuyos, dellos mataron y dellos hisicron catibos. 

Andados algunos dias este capitán Sebastian de Benalea{«] 
aprestamcnte con todos los suyos en Quiza, y catr6 en la pohlaciKl 
alanceando quantos podía, y ú los yndios que bcoian con él liítí^| 
sen lo mismo á sus conoscldos y parientes: ya podcís peour 
qué boluiitad, por el yuconparable miedo que habiaa. eot 
en las casas que eatavan llenas déjente y dejábanlaa bazias, i 
los cuales murió au propio cacique y señor; y dejando la cúiBi>ea] 
toda rrobada y destruida, pasando adelante salieron al carntotij 
yuuumcrablesyudiusquecoo rramos dcolivu cu In^ uiaoM, 11** 



393 

Ib agrámente y demandándole misericordia, y sus mageres 
sos hijaelos pequeños á los pechos , y habiéndolos rescibido 
buena bolontad y tomádoles rriqáísimos presentes que les 
m , qnando fué noche hizo yr á muchos de los suyos donde 
yndios estaban , mandándoles que á todos los pasasen por ca- 
lo, y asi se hizo; másalas mugeres y á sus hijuelos mandó 
er en una casería bieja y poner fuego por machas partes, y 
los quemó á todos bibos, y á los que no cupieron diéronles de 
cadas, y á los niños torcíanles los pescuezos por más presto 
sr, como á palominos, y arrojávanlos lejos de ay; parece ma- 
k de dezir, y que no sea berdad ello y todo lo pasado; mas te&- 
Deunt, qae nos redimió, que no he dicho tanto quanto ello es; 
)aes de esto, un cacique llamado Copozopanca, cierto es que 
oiedo de sus diabólicas obras le enbió mensajeros suplican- 
mucho que pasase en su tierra, que si se asegurava de 
á él y á los suyos , que vendría á le besar las manos, trayéu- 
I sus más rricas joyas y le serbíria con ellas , y más, le daría 
iotor que preso tenia y á su cavallo, y todos los yndíos é yn- 
\ qae quisiese para sa serbicio , ca le certiflcaTa que se halla- 
moy bien en aquella tierra; el BenalcaQar lo prometió así como 
Dzopanca lo demandara, partiendo luego para donde Ciopozo- 
ca estava.; quando fueron á vista el ano de el otro, que espe- 
lole estava el cacique que rrescibiese de paz como entre ello 
abia concertado, mandó subir ciertos soldados al muro y qae 
wn á los de dentro ; Copozopanca y sus yndios que aquesto 
OQ, defendiéronse luego luego y muy bien; mas benida la no- 
españoles subieron sin ser sentidos á la cerca y comenzaron 
terir y matar ; el Copozopanca y los yndios que pudieron hu- 
ía de la cruda muerte, mas los cristianos , abiendo robado el 
Uo, poniéndole fuego por muchas partes abrasáronle todo; y 
raidos los yndios y Copozopanca á otro pueblo, como bieron 
el capitán de los españoles no les abian mantenido berdad, 
tron al dotor y á su cavallo, que aunque sabían por su mal 
ato las tales bestias balian, no coraron de le guardar, que no 
«n subir en ellos. 



Toi 

llaro, enbfij-laftgtr S ITamftr é otro-cffíyP^neijWT 
cou uu cdpitau Euyo llamado Juan de Enpudia. y el^ 
de demasiada cortesía tídu cóu macha umildad «1 y mi 
qutí h eran Bujetoe. y presoutóac aote el Sebastian de 
t[UC con subtTidad ni que pensó <|ue por v> 
liaría mijor tratamieuto, maadó lüógo p; 
yo9, y á él dar muchos y muy torríbleB tormentos i 
dií-ndole orn; y al otro cacique Cbauba, que >:\ Felipe í 
traído preso, mandúlo quemar bivo, y ausi pere&ció < 
Ijciate caciques subjetos le eran , y más enbió 4 otro i 
mado Pedro Puellaa, con mucha je»t« de armas al 
que liebó presos mas de tres mil yndios natnraiea 
diciéndolc los yndios cou lacrimas que uo los lleba 
Ileutc, ca todos serian luego muertos, no lo qúepie 
Pedro de Fuellas, pn saliendo do la probinciA, tierrai 
murieron todos que no escaparon beiate y dos de 
tlcopo el dicho Sebastian «le BeualHnOar se paso de Pil 
donde agora es la billa de San Francisco, y de nlli con 
guerra muy cruda á fuc^o y á sanare á loá i¡. ' ' 
tes ni después della les hiziesv saber quo ahí,: 
ya aquellas tierras fucseu ni los rreqairieM ai qa«fii 
dieron al cac^iquo del puel 



395 

[a tierra, y á todos loa echó on prisiones, que eran los niá« 
osos treze, y hízoles dar r^uchos torjnentos y yntolerables . 
.'demandándoles oro, y porque no le dierpn tanto como" él 
1 y aun nole tenían, á todos, delante sus -ojos, hizóquemnr . 
saibó al Copozopanca, que teniendo jiél más enojo por lo pá- 
2e mando atenazar, y al Oromináj que tanbien lo aviaeáo- 
«jue lo asaeteasea, y ansí salieron muy Qpntrarios suspensa- 
os, y los de los otros todos que con la misma yntencion se • 
cm á poner en sus manos;. y-áun después destos,' estando -ay 
ento con sus capitanes, Agustín de Añasco y Juaif de Enpu- 
«n mucha jente que le abia traído. Aádréa de Alvarado, que 
mano del adelantado Alvárádo, su grande amigo , porque no 
▼a su capitán yndios, díjértínle que les diese licencia- y 
la jentc por lo que le abian aerbido, y que yrian á buscar de 
*; y el Sebastian de BenaTcaQar se lo ; concedió, -y' dijo que 
probecho íes hiciese quant<o g;anáseñ y rrobasen. 



CAPlTPIiO LVlil. 

is tiranías que usava el Sebastian de Benaicafar, aun con tos 
tayudavan á los irobos y crueldades, y cómo se pasó al Quito. 

étos capitanes, á su propia costa, s'in-que el dicho Sebastian de 
Icacar les ayudase m^s de ]o't)asadó, de la jente ycdia qvio 
ron y cunplidamente.para su serbicio., partiéronse á sú aveii- 
y el Sebastian de Benalca§ar quedó aderev'ándose para yrse 
to Poniingo de la Nueva -España ábibir de asiento; estando ya 
iTtida llególe una carta del su capitán , Agustín de Añasco, 
te le hacia rrelacion de la hermosa tierra qué abian descu- 
> y aliado, encaresciendo infinito la rriqucza della ; esta carta 
Ibió á la costa, estando para se eubarcar, por la cual causa 
i buehn .con toda su jente, que abia traído y áuu parte de la 
I bezinos del Quito y gran cantidad de yndios, y tomó el 
10 camino que su capitán Jua'n de En|)udia llebara,. hazicudo 



3% 

mortal daño y estrago en los natarales, sin perdonar á an sélotí 
dio, antes echándolos celadas, yubentando súbtUes ardida 
traiciones para los prender y matar sin que de ellos tuviese 
cesidad alguna, sino por sólo su plazer, ca en derramar bu mo 
y atormentarlos se deleita va, y k todos loa suyos diu licienciii] 
quantos yndios prender pudiesen echasen en cadenas, y ansí; 
di(3 ynfluitos dellos, en esto entendiendo y no los dejando 
brar vino carestía y grande estirílidad en toda la tierra, y 
cristianos so hollaban muertos por los caminos de la purabantt 
mas de yndios no abia quenta, pues tomando el dicho Besa 
todo el oro, plata, perlas, piedras preciosas, corales j 
que sus soldados abian saqueado y rrobado en aquellas] 
de el Quito , sin dar á naide un solo peso de oro ni de dt 
que todo lo quería para si, pues con ello al ciezco y deji 
buen rrecaudo acordando de se bolber conpró cavallos j 1 
y rropa, y má3 quanto le a^adó de Tumbez. y buelto al < 
estas mercaderías, hendió el herraje á los soldados &ocb'),( 
dolé á. él á quatro la dozena, y los cavallos á trecientos ¡ 
tándole á él setenta; bed como no enrriquesctíria y eoyr] 
á la costa , trayendo todo esto peso los pobres yndios á sos i 
mató mas de diez mil dellos, que no escapó uno de los qaeffll 
trabajaroQ. por per la tierra callente y del gran trabajo; j| 
llegó al Quito dejó , den Guaiquil veinte y cinco onbres di 
que no le podían seguir, 6in darles para armas ni parai 
ni aun para comer, que es lo peor, y por teniente á un 
onbre bil y de poca suerte, como él lo debía ser. pues quel 
de los tales fué amigo; y pnsando adelante alborotóse todíl 
ra por su miedo, y los yndios muchos españoles matarool 
bez y huyeron luógo á los montes , y el Sebastian de 
los siguió por el mesmo camino que fueran, en el qual 
capitán Juan de Eupudia en la rrígaa tierra que ya andan i 
los yndios enbuelto, y rrescibíéudose daubos may bien, junW 
fueron unajoruada adelante para descubrir toks tierra. 



397 



CAPITULO LIX. 

IM rnievos eüragos y. mortandades que él Benaleafar haxia, 
y trepartimientos de los yndios bibos entre los suyos. 

Flogo á Nuestro Señor Dios que hallasen tanto estos dos malos 
ees en que ezecutasen su diAada yntlncion, que cosa no cree- 
a fhese que se hallase; hizieron grandes crueldades, estragos y 
ÍK», muy mayores que los dejavan hechos en el Quito, matan- 
«brasando, derrocando las casas del depósito que tenian loi 
líos de maíz, tomándoselo todo y consintiendo hacer gran dt^o 
1 las obejas, los dos más principales mantenimientos, porque 
ñ. sacar solos los sesos de las obejas y de los cameros, apetito que 
ló el diablo para que en todo hiziese mal, consentía matar cada 
trecientos y quatrozientos dellós, y echavan la carne á mal que 
fndios no la podian bastu; á comer; tales diabluras les hazia 
iglnar y poner en execucion ja ociosidad, el bicio y rregalo, 
ras mayores que dejo de dezir, porque ellos no comian otra 
>; y asi, para dos onbres matayan beinte y cinco cameros, y 
i qnatro cicquenta , y asi Tino á baler cada uno veinte pesos 
uto; con tal desorden bibiendo muchos días , murieron más de 
lentas mil cabéis de ganado, de que unibersal daño en toda 
■Aira Tino, y de maíz lo mismo , que vino á baler una hanega 
i de veinte pesos de oro y un camero otro tanto ; partiéronse 
^vez estos dos capitanes, y el Sebastian de Benaleafar, cuyos 
dkOB Toy contando , porque en ser más crueles á todos los capí- 
Me que á esa sazón en Indias estaban sobrepujó, fuese en busca 
á quién hiziese más mal, y sacó mas de duzientos yndios para 
**rá pié donde no pensavan que treinta se abrian, y con ma- 
lí más de á cavallo, y dio licencia á los suyos que sacasen los 
tiqaes de los rrepartimientos con todos los yndios que quisiesen, 
líos lo hizieron ansí, que el Felipe Sánchez dio por lista un 
ilqoe y cien yndios con sus mujeres y hijos, y por el consigaien- 



te Rodrigo Cobo, au sobrino, dos caciquea y zoia do < 

qncnta ródios» que era aasobrlno , y mucboe otnai 

8V18 bijofl,, porque todos se moriao de banbre; y 

Sancho Mora diisicntaa personas, y "- ^•'v-.-r..-, iJ,."! 

soldrtdoa.cacla uno como podia; ellos , 

tmn de BcunIcnoAr si leA daría Ucencia nue bechiuMo w]^ 

dios é yiidifls '• ' 

el Bciiulcurar ¡ , , , "H 

cierto, de clemeritlsinsú CApitM), tal qual dól ee teptnr 

bra dina de salir de boca. de tiil barun y . 

pósito y ÜAseo dv hallnr "i"nn ^aco andu.,.. 

adulante. 



CAPITULO LX 



l)d fticn ngniíicamiiuUt que d : 



' Ll«g<í Scbnatiaü de iícnalcnjiif y sus cupltaites t 

Qdo dezian Otoboloque; cstava cf ' '-'■■: - 

cnpilauos qatt consigo traya; el 

dol pueblo quo le diese duzicotos onbrcs p«ra la ¡ 

sploa oou temor de ser destrir ■ 

jjrincipaloB yvan, 3' úl parte :: -,..-.1 ... , 

dos por loa tener contentos, y loe demás Jlcbó coof.1, 
gados y dtilJijs on cadeuaa y algauoa sueltos para que 
los soldados atados con sogtis,' qunndo .^- ■ - - 1 
sacaron de «questü manera man de seis u¡. 
llevaron, y do todos ellos ao bpIbUrron k sua tierras 
fueron ni 11 n los ccesi 

lu8 tierra^ . fuera de ^.. .^ ..._..,^ ,.._... 

que PtrlJpe tSauchez, aqilol capitau'de Beuaícañar, d« 
chas bezes enios dioho. pasando «1 ." 
ciwtaetibióloúver qucíjiieríaú ynniun^ 
cbos que cardados dv cíbus de comer v u\ 



399 

caupo rraso , mas esto era para se lo dar porqae los bíeu 
e, y llegando al Felipe Sanz ( Sánchez) y rrescibido el pre- 
que le traían, aun sin aguardar el mandado de Sebastián de 
cacar, ¿todos los pasó por cruel filo de espada, por saber 
5 conplazía; y acaesció ay un misterio de Dios Nuestro Se- 
|ue un soldado, dando de cuchilladas á un yndjo, del primer 
-se le quebM la mitad del espada, y del segundo le quedó 
ieripuñadura, sin que herir lo pudiese; y otro con un puñal 
I tíios, queriendo dar.de puñaladas á una yndia, del primer 

se le quebró el puñal quatro dedos de la punta , y rresur- 
> hazia arriba la meema punta dióle en un ojo y quebróselo, 
Icnpo que 'el dicho Sebastian de Benalca(^at salió la postrera 
sI'Quito, porque más áél oo tornos sacando tanta muí tintad 
dios, desoúrrándoles las mugeres, salió una yndia con un 
sbiquito en sus bracos, dizieado á muy altas bozes que no 
aasen á su marido porque teiüa tres niños que el mayor no 
ra á quatro años y que no lo» podría criar y se le moHan.de 
be, bisto que la primera bea le rrespondieron mal y que 
tado'á demandar la'scgunda á su marido con mayores bozes 
fía, diziando si fofcado abia de ver la muerte*de sus hijos, 
8 no se lo querían dar ni aun rrespoudella, la misma madre 
on el niño un gran golpe en las piedras, que le hizo pedamos, 
úóee- por donde abia venido dando bramidos de más que rra- 
i'ieona. " 



CAPITULO LXI. 

( grandes y ¡ricos presentes que los pueblos de las Indias haiián 
á Benalcafar, y cómo despobló las probincias de Lilii. 

neo se le dava al buen Sebastian de Benalca^ar de que esto 
■8 peores cosas acaosciesen, como 61 tubiesc ya su pegujar 
y ánima sepultada eu los jnifiernos, y pasándose á las probin- 
1^ Lilii, óave un lugar llamado Pallo, tornóse olr« bez á topar 
U'capitan Juan de Eupudia. de quien no «vía mucho que se 



Solimán, y Bolo y de otras probiij .^ 

que ¿1 abia meuester aquella BazoQ que oro, m&iidó 
españoles que coq sub yudios fuesen , biziesen calA 
quiera que lo halliiseu se lo trujesen, y asi fuoroi 
Pallo, do hnllarou á los yodios bien segaros y doscu 
cristiaDoa, uo sólo hizieroo cala para el mahíz , mas 
quanto oro y plata, perlas y piedras preciosas, corak 
olores hallasen, como lo hizieron, basta la rropa qQ< 
yndios* tenían, y ¿un á muchos dellos preodicroo, y 
otros mesándose y arañándose con sus muoos los rros 
mente á sus mujeres y hijos , que ya podréis ver si 
harían, y dando gritos y alaridos que al cielo quería 
trajéroalo al Sebastian de Benalcayar; bisto pues por 
mal tratamiento que los españoles les hazian, fuóroni 
mismo Benalcayar, dizioudu que les mandase tornar 
suyos les abian tomado, que no podían bibír sin ello 
los quiso escuchar, quanto más hazer que so lo bolhli 
desconsolados se tornaron con esto; y quando ya libr«! 
sabttu , bolbieroa los españolea de ay á cinco días á 
mohiz. y á buelta dello los rrobaroa ase poco ds axo 
dádoles abía; quando los yndios blerou la poca berd« 
guardada, alborotóse y lebaatósc toda la tierra, y 
quando se hizo morlal daño en ello» y mayor dcscfb 



401 

^os , que uo sabiao donde se esconder , y los unos y los 
escian de hanbre; y bino esto á tanto estremo y afinco. 
le más podía al otro comiese. 



CAPITULO LXn. 

'dulas y pribilegios que el Bendcaoar á los yndios dava, 
y cómo despobló las probincias de Potii. 

su capitán y grande amigo Juan de Enpudia estubo Se- 
de Benalcagar algunos días, al cabo de los quales se des- 
1 y partió de ay y fuese para los aposentos de Lilii y Potii 

9 de trezientos yndios sin los que él contino consigo 
le nuebamente abis becho presos ; él enbió los capitanes 
uedaron á hazer cruda y sangrienta gtierra á los natura- 
18 mataron muchedumbre de yndios y les quemaron sus 
rrobaron quanto tenían, la qual persecución duró tanto 
que biendo los caciques y principales yndios de la tierra 
mataran y no los dejaran un solo punto holgar, grandes y 
resentes enbiaron al Sebastian de Benalca^ar, demandan- 
merced que no asi los tratase, que mejor le serbirian por 

B por mal ; él eátara en un pueblo que abia nonbre Tzoile; 
r los rricos presentes mandó soltar todos los yndios que 
mees los suyos tenian presos, pero de ay á pocos días 
ó á prender y á rrobar más de lo que rrobado les abia, y 
por remat«, darles crudelisimas muertes y quemar sus 
arar de sal sus pueblos; dende pasó á otro pueblo llamado 
el cacique y señor del qual pensó por ay mejor abénirse 
«bastían de Benalcacar, y salióle á rescibir con sus yndios 
ole muy ricos dones; el Sebastian de Benalcagar los tomó y 
Uos que le dieron y al cacique que le dijo que no tenia más 
JIo, que si más tubiera más trujera y que de ello, de él y de 
Uos se sirbiese; el Benalcagar lo hizo asi, cosa no duecha, 
) al cacipue y á los suyos á cada uno una cédula de cómo le 

10 oro ese tal yndio y firmada de su nonbre, é iba también 

o II. m 



oí nombre del yndio porque le creyesen, cu que m*"'!'» «' 
le dcjaBcií andar; y todoa ellos guarduf an estu- 
liqulas. como aquellos que en cada una pcsnaabas qofii 
bida y sabían aiuy cierto quenom.i' ' - -^•■ 

tiempo bibirian, y &si, en queriendo -i 
tar algún yndio, tnostrava el yudio la firma de S«li 
nalcacar y dejávulo lucg'o libre, y ai no Ift rrü 
que uo debia de aber dado oro, y luego era mu _ 
jor librar, con temor de lo (|aal todoa los yodlos qar 
qualque rriqueza se lo dieron y recadaban las 
nó, huyeron á laa montañas; el Scbaftian il> 
k dezir al cacique que mandase ¿ sus \'udios 
maban Dagoa, que le dieren oro porqu« le Uazt* si 
ftbian dado, y el cacique rrt- ' ' ' ;>odiftuiíff| 

eran sus capitales euemlgo¿ lartían 

ayuntó bu escuadrón y fu¿ contra los jndJoa liagua» J I 
pueblo sin mucho trabajo fué becbo sacomano y rrobo ( 
en él hallaron, y presas sus moradores y bezinos y < 
hierros, donde murieron los más do pura ansia y i 
cristianos, por mandado de bu capitán, divanlosali 
Tolibii para que los comiesen si. '■ . cou ji 
hartan porque eran sus mortales ■ 



CAPITULO LXIII. 

De cómo el Bcnalca<:ar y sus capitanes detíruyavn | 
a¡ cacique Rilato y despoblaron la grati pnéintia de i 

Después s» partió para las problociaa de Lllli sía toaitr) 
ni saber por dóndo abia de yr, que ay f 

Enpudiaandava campeando, y rrobati. .. 

do de codo día más tiorra por 1» parie de lebaute. 
estrago y daño eu los naturales por do quicr qur 
supieron el uno del otro; Sebastian de Benalcc 
camino hazia él y Juan de Knpudia bázin una pr 



403 

aado Bitato, para se defender de los que contra él sabia que 
hoyos muy g^audes en tierra, á trechos y cubiertos por 
n cañerías y céspedes como allá los llaman, donde dos ca- 
li uríeron, uno de Lope Redondo y otro de Mateo Marqués, 
;o mandó el dicho Juan de Enpudia que prendiesen y ma- 
uantos más yndios pudiesen, y juntándolos todos lo écha- 
los mesmos hoyos que ellos abian hecho y la tierra encima, 
3S soterraron bibos y quemáronles y derrocáronles todas 
as sin que cosa enhiesta quedase, y en un pueblo gr&nde 
e mal ni de bien con los yndios del cosa tratasen, alancea- 
mataron ynñuitos dellos, pues hallándose ya otra bez el 
lia y el Benalcagar, como podría yo dezir, que se rrescibie- 
alegremente los malaventurados conmilitones en la perdi- 
e las almas; el Juan de Empudia dijo al Sebastian de Be- 
'«r lo que hecho abia en Bitato y quánta ^nte era la que 
chado en los hoyos; y el Benalca^r le respondió que era 
)ien hecho y que él le enbiaria al rrio Bamba, pues tan buena 
se sabía dar; esto pasado dejando ay al Juan de Enpudia, 
baelta Sebastian de Benalca^ar y fuese donde agora está la 
i mayor de San Juan, que allá llaman la probincia del Bruuz, 
|ue el dicho capitán Beualca^ar preguntava á los yndios 
ñas por bázia donde salía el sol, no sabiendo aun sus españo* 
* qué lo preguntase, dezian los yndios á bozes, «anzer, anzer» 
jido adelante, diciendo que más adelante era el oriente del 
le anzer Uatnnu en aquella tierra; é Benalca^ar y los suyos 
1 allá y yen hallaron los españoles muchos pozos de sal, y á 
pusieron por nombre acrumos y entraron por la tierra ha- 
) sangrienta y cruda guerra á los bezioos y naturales della, 
ta los acrumos de la sal les rrobaron, y todo lo enbió ade- 
y asi lo fué 61 siempre rrobando y cruelmente matando & 
itnrales; veníanse los yndios ante él á manadas haziendo se- 
7 dando clamores que querían paz, y que sí querían los 
inos oro y á sus mujeres y hijos y quanto demandase les 
a con que ellos les dejasen las bidas, y no los quiso oyr. 
dijo que estaban borrachos y que se quitasen delante, que 
1 mtendia. 



probincia, asi poco ¿ poco se fué ealiendo de ella, hazli 
cruda guerra á los naturales y no uaturales. rrobímdo, 
quantos pueblos hallava y matando la gente dcllos. y < 
mataron más de aquella hecha de dosniil jodios, y bulbií 
probiucia de Calii . s! algún yndlo 6 yudia de ios macho 
presos llevava en el camino se cansaba ú adolescia ei 
que DO pudiese andar, cortávaule la cavc9a estando ea 
por DO se parar á la abrir , y porque los otros hiendo i 
se hiciesen perezosos, y asi murieron todos par eaoa caí 
perdió tanta jcnte quanta sacó del Quito y de otras moc 
para canpear, que era gran muchedumbre, que de madr 
trava en los pueblos con grande alboroto, matando y pi 
quantos podía, y dentro de veinte días poco más ó um 
mucha tierra y un gran rrio que convino ael para yr al 
Calii, que una legua de la otra part« del rrio estava, y 
car ninguna cosa de In tierra que toda estaba alterada, 
alborotó má3, alli fundó una ciudad y dejó por juez de 
en fila & Lúeas Muñoz porque era cercano deudo suyo 
poco valor y menos saber y experiencia; baste que oi U 
cribir sabía y onbre trabajador del campo; hecho esto, 
fuese su condición el sosiego no parando ay tornóse i \n 
cias do LilJi y pasó por la billa de Bupudia que su Capital 



í 



405 

y el Joan de Enpudia le enbió tres mil personas, pero no vino 
con ellas porque entendia en rrobar y saquear para si, y el Sebas- 
tian de Benalca^ar tomada toda la gente que le venia y pobló la 
▼Illa de españoles, y tomó de los naturales otra tanta cantidad 
como paresce por los pocos yndios que an quedado, y partióse 
^ para el rreyno de Popayan, que nunca un año le bieron estar 
quieto ni sosegado, y en el camino dejó dos españoles bibos y per- 
didos porque no podian andar tanto como los otros, que se llama- 
van Martin de Agairre y Lorenzo Albarez, que harto por él avian 
liflcho. 



CAPITULO ÚLTIMO. 

rJb que »eda ¡inála presente obra con la muerte y bien mereseido 
4miHgo de d perberso y cruddésimo capitán Sebattían de Benalca^r. 

r Venido en él rreyno de Popayan comentó á saqoear y robar y 
BKdeater los yndios de aquellas comarcas, y moró ,en el principal 
^imeblo con la mesma desorden que lo abia hecho en. otras partes: 
>.tBk handió todo el oro y riquezas que traía, y por ver si avia más 
;fN)r esas parles, mandó yr á saquear y á rrobar sin tener quenta 
ni ragon con soldado suyo ni pagarle su sueldo , queriéndoselo 
>'todo para si y dejando á todos los suyos descarriados como de él 
■e esperava; viendo que de aquesa tierra era ymposible sacarse 
más oro,' como &un con quantoabiá rrobado no óblese apagado. stt 
'liambre , dijo qne yba al Cuzco y á lia nueba Granada á dar 
qnenta ¿su gobernador, y parti5se para el Quito que era el camino 
imáe prendió los machos yndios que después murieron en di- 
benas partes; los suyos andávanle esperando y rrobavan cada 
'gnalpor su parte sin dar de lo rrobado como él lo hazia, mas el 
íflebastian de BenalcaQar, como no tubiese poderes del gobernador 
poblar ni rrobar, no osó yr al CuQco y quedóse en el Quito, de 
^toya gobernación Su Magestad abia hecho merced al licenciado 
IpOaipar de Espinosa con todo lo de Cartagena, y fué asi bien 
porqoe el bestial Sebastian de BenalcaQar binlese al pagadero que 



I 



í 



I 






que rrobado habia, y áuu coominaciones de grabes tora 
ello, bicndo que siempre callaba sin confesar ni negar 
que le dijesen ni biziesen; bizole enforcar de una al 
ochenta años de su edad, en los quales bibió sin tener 
fermedad, también acomplisionado era si el mal abentai 
piera agradescer á Nuestro Señor Dios, que, cierto, fué 
.. -^ pena según el castigo que grande merescia, pero sus e 

"i él dejó todos andan oy dia rrobando en diversas partes 

dias, unos más otros menos, publica y abiertamente, co 
sirben al Rey, y los gobernadores lo saben y no lo estoi 
quicQáhazcn lo mesmo, 

Con esto quiero concluir, protestando en Dios y en b 
cia, que tengo por cierto que tantos son y an sido las des 
perdiciones, despoblaciones y estragos, fierezas, ai 
muertes y crueldades orribles y espantosas biolencias 
traiciones y rrobos; finalmente, ynjusticias que en aq' 
ras y gentes se an hecho y se hazen. y yo e dicho de 
una délo que fué, ni lo e encarescido en calidad 3* ei 
según que ello pasó, y bcase si son abominables y mal 
tianos, que nunca rescibicron daño de yndio alguno p( 
les obiesen hecho para tratallos muy peor que á enemig 
sabio y discreto lector dejo que lo juzgue, y por ende fu 
cido y mobido á escribir esta brebe rrelacion por si puc 



j J. A J. 1__ T„J:_- i x_ 



407 

iMintra él y contra sus próximos cometidos, y por estorbar la 
i bida en que los yndíos quedan, que aunque no son muer- 
las espantables crueldades pasadas , sónlo con angustias y 
jnes y presiones continas que no me da más, así que , asi 
aueren sin fe ni batismo, y fué, cierto, marabilla poder yo 
y acabar esta obra según mis continas ocupaciones y pro- 
ifermedades, que no consequtibamente unos hechos de otro» 
t aunque lo parece, mas como lo bí ú alcancé á saber, echólo 
Dios, sin el qual no se haze nada, y da para lo bueno es- 
!, y asi tengo gran esperanza que mediante la gracia de Dios 
o Señor, el ynbictísimo Carlos augusto, Emperador César, y 
defensor de nuestra santa fe, y quinto deste nombre, como 
o sepa pondrá el rremedio que requiere el tal caso, y con 
ad, pues que es contra el servicio de Dios á quien él ber- 
mente sirbe y suyo, y hará todo lo posible por aquel naero 
< que Dios en su encomienda y guarda dejó como amador y 
kdor de justicia, cuya bida é ymperial y rreal estado rrogue- 
Dios conserbe y acresciente por machos y largos años para 
[o y amparo de la católica Iglesia romana y por la berda- 
tlud de todas las almas á la Sacratísima Virgen María, naes- 
igada, que nos lo quiera alcanzar de su benditísimo Hijo que 
Padre y Espíritu Santo bibe y rreyna por todos ios siglos 
ligios para siempre. Amen. 



a xzx nob. 
año m. d. xxxxx. 






■f 



APÉNDICE XXII. 



APOLOGÍAS Y DISCUBSSOS 

DB LAS 

DNQUISTAS OCCIDENTALES 

POR 

DON BERNARDO DE VARGAS MACHUCA, 

>fiBBNADOR Y CAPITÁN GENERAL DE LA ISLA UAROABITA, 

EK COimtOTEBSU DEL TBATABO 

DESTRÜICION DE LAS INDIAS 

. ESCRITO POR 

ON FRAY BARTOLOMÉ DE LAS CASAS, 

OBBISPO DE CHIAPA EN EL AÑO DE 1552, 

.(DO AL EXCMO. SEÑOR DOX IVAN DE MKHDOZA T LDHA, IIAR(iüÉ« DI MAIITES CURAS 
IQOÉS DC C ASTIL DE BATUELA, SEÑOR DB LAS TILLAS DB LA HieOERA DE LAS ODXÑAS, 
OLIIKNAR, EL CARDOSO, EL TADO T TALOOHETB, V1RET LUGARTHnEHTE DU. RBT 
UIRO SEÑOR, SU GOBERNADOR T CAPITAH GENERAL DE LOS HETÜOS T rROTIHOAS 
OKL PIRÚ, TIERRA PtRNB T CHILE, ETC. 



Hay un escudo.) 



3 



411 



DIREGION. 



bemos, aunque oculta la virtud, la operación qpe hace la 
i iiQán, cuia propiedad al justo y conparatiuamente se halla 
¡o Priucipe, porque si bien se considera se arevatan y llevan 
c si las voluntades; y si todas vezes no se manifiestan, es por 
le ocasión, y avnque es verdad carezco della, no e querido 
r tienpo acogiéndome á las muchas virtudes .de que natural- 
I V. ex.* fué doctado, perflcionadaa con tan gran prudencia, 
i fama pregona y los honbres se an de acoger á la virtud 
á lugar sagrado , de donde no pueden ser escluiáos , y sola 
nion de la virtud halaga y atrae, esta piedra ymán me lleua 
fado en demanda de /V. Ex.* ofreciéndole el tr^uajo deste 
!o yntitulado Defensa de las conquistas octídentales, y estoy 
que biéndose fanorecido le crecerá el atreuimiento de na- 
por todo el rresto del mundo, ques su primer yntento, si- 
do al que escriuió Don Frai Bartolomé de las Gasas ó Casaos, 
po de Chiapa, año de 52 ; y avnque estoy cierto de muchas 
que se le ofrecerán, asi dentro de España como fuera, y quel 
3 hallará ynumerables deífensores y padrinos yncitados 
enemiga que á nuestra nación tienen, y que los de casa mi- 
con mejores ojos las rabones de vn obispo religioso y docto 
18 de vn soldado conquistador, con todo, en su defensa, des- 
de la que tema de V. Ex.', le señalo por padrino la verda- 
razon que consigo llena, y en las cosas grandes a de poder 
a razón que la auturidad, porque suplico á V. Ex.' le reciua 
o de su protection , que espero en Dios le serán agradables 
2one8 en que se funda, y consecutiaamente á todo varón que 



DI IC91U ue la iinuii, luuuidua |jur la cucuiua aei auijuaaeniaai 



.¡•jr 

.'1 



413 



AL LECTOR, 



do, como es, cosa nataral la propia defensa, no e podido 
de boluer por mi particular onor y por el coman de nues- 
on, que con rrostro y aparen^ias pias, le pretendió deslus- 
locto Obispo de Chiapa Don Frai Bartolomé de las Casas 
8, en el discurso queescrioió, año de 52, con aquel yndig- 
3 Desíruicion de las Indias, en qae pretendió prouar por 
les los castigos jurídicos en todas las accidentales que los 
tadores executaron y ezecutan en los yndios por ynormes 
{ue. cometieron y cometen cada dia. T a fecho tal efecto 
8 ügonotos, que siguiendo su antigua malicia, menospre- 
a mucha cristiandad de España, han hecho estanpas donde 
tn las Indias con varias formas de crueldades , citando al 
le Chiapa por los capítulos de su tractado, ynas que ver- 
lente escriuió y otras que ynyentaron, y al pié deltas es- 
ilabraa contra la buena opmion, clemencia y piedad crís- 
jT aynques verdad que la causa principal de semejante 
la dio el Obispo por aver escrito tan desnudamente y dado 
)1 nonbre á los castigos jurídicos, ávn no es bien que asi 
idan, sino que antes se les deue remuneración de permi- 
¡ostos allanamientos; y si por las relaciones quel Obispo 
ando como fueron, siniestras, las afirmó por verdades, con 
más razón podré yo con propias espirencias defenderlas 
er justo que dañen todo vn común los particulares peca- 
rn conquistador, quel Obispo alcanzó desalmado y ponien- 
mdicion de tantos y tan ylustres varones, los ynsigues 
que á costa de su sangre tan dificultosamente alcanzaron 



414 
y con tan peligrónos travftjoa defendieron, qae (jmotaj 
verdad y justicia no constara con tan grande eTid«iidi,j 
zones que se bailan en las discretas conjeturas, tkt^o 
señarán, que si el primer ynteuto que loe cou-j ' ' 
en sus poblazones se considera no fuá otro qu . 
Cielo, vasallos á su Rey, como para d propíos honor j\ 
que acavando los yudiua como el Obispo .lo dize, cnu 
zesara todo sin granjyear almas para el cielo i 

líos, ni para si nioguu provecho, zevindoee tu„ „ 

ranias por sólo su cruel apectícU). Ksto es lo que nio ií 
como & parte yntereaada. á bazer acmejaute dlacurso en < 
del hecbo de las conquistas y reputación de la tiadon 

como qnien tiene tau larga eapirenria dcUas. avnr; 

ner la satisfaeion y descargo , me alio falto de eh 
temor de sacar h luz esta defensa por ser materia .: 
Buadido de gente graue la tomase á mi cargo , me reocial áj 
si azertare á sutisfazer, atribuyase k la diuina provideoda»* 
derando que soy soldado y que siguo vu Intento bueno ji 
cristiano, que para en este cuso vastará considerar U raiifti| 
coa ella no ai criatura que no le juzgue, y como dize e¿i 
que vasta por ley y desta es el alma. Y porque ul doctor ' 
de Sejiúlveda. coronista del enperador Carlos quinto. eoA 
derecho real en controbersia del supra escrito Obbiapo. v 
críuió el hecho de las conquistas por carezer dól, y ámli 
me por las razones referidas, me a parecido, para mejor i 
la defensa , poner laa objeciones que sobre ello ai 
pues es conuluiente el derecho para quel hecho 
no poniendo en dispucta los primeros principios sobre qa«i 
sino presuponiéndolos por ciertos y Hanos y que pudieruo 
mente loa reies Despalda azorlas, como consta de bulas áei 
tidad , provando solamente el modo quo tubleron los > 
en ellas y que no fueron tirauiaB. De suerte quel (/umI 
de la justicia y causa de la guerra dejo, y ajgo el bociio y i 



415 

discreto lector reciaa este tratado en su baena gra- 
irtiendo á que si topare otro, en verso ó prosa, que trate 
to, ynpreso ea España ó fuera della, algunos años antes 
¡o y pensamiento, porque a 15 años que hurtaron éste 
), enviándole á ynprimir á la ciudad de Lima, en el 
do governando á Puerto Velo, cuia advertencia mea 
¡en azerla por aver tenido algunas claras boyas en 
i quel letor que topare por dos avtores esta defensa, 
berdadero dueño , aunque la misma obra le manifes- 
lad, que no puede ser ascendida por largo tienpo, d.* 



416 

DI m\ PEDRO DE DMARA. DE LA ÓRDEH DI PEDRICANIU 



SONETO. 



Bernardo en el valor, en ciencia Apolo, 
Cicerón elegante, agudo Escoto; 
Éuclides español, Séneca docto, 
Nueuo Platón en nuestro mundo solo. 

Tu fama que del vno al otro Polo 
Publica tu virtud, al más rremoto 
Me traxo á verte y á cunplir vn bocto 
' Sobre los honbros del furioso Eolo. 

El voto fué ser tuio eternamente, 

Y agora que e mirado tu sujecto 

Y el fructo de tu yngenio peregrino, 
Promecto publicar de xente en xentt 

Tu nobleza, valor y ser perfecto, 
Con que aspirando vas á lo diuino. 

DE m\ ADRIAKO DE PADILLA. DI LA ÜRDEK DI PEklCADOUl 



SONECTO. 



Las armas viste y juega de la espada 
En el tienpo de Alfonso venturoso , 
Bernardo el agramado y animoso, 

Por boíl 




417 

I FRil REIHDNDO DE CiRDEKAS. DE LA ORDEN DE PEDRICÍDORE& 



SONETO. 



Eminente virtud, prudencia y arte, 
Bernardo ylustre, gloria deste suelo, 
Lo qual en vos en ninguno puso el cielo 
Las partes juntas que ¿ sólo tos reparte. 

Quen exercicios del sangriento Marte, 
Vuestro linaje dio el más alto buelo, 
T de buestro cristiano y santo zelo 
El orue lleno está de parte á parte. 

La fama eu pregonaros se desvela 
Al magno os ygualando en la grandeza, 
T en agudeza á todo el siglo nuestro, 

De vn polo al otro vuestro nombre buela. 
Tendréis de docto la suprema alteza, 
Como se be en este libro buestro. 



Ú FRAHCISCO MANSO DE CQNTRERAS, DE LA BORDEN DI PEDRICADORES. 



SONETO. 



Asi del manso Ganxes hasta el Nilo , 
Y desde el rráudo Taráis hasta el Ebro, 
Sobre molduras de sibel y enebro 
En planchas de oro y losas de virilo , 

La fama escriua con mayor estilo. 
Que mi ynorancia do el yntento quiebro 
Quando en mis versos- tu valor zelebro , 
Bernardo ynsigne, afrenta de Camilo, 

Te rruego que obligado al valor tuyo , 
Coia palabra, avoque de Rei no sea, 
Cunplas ques justo, pues te sobran méritos, 

T darás á la fama lo ques suyo ; 
Luz á tu libro aciendo , eterno sea 
En los tienpos fvturos y pretéritos. 

Ho II. n 



EPÍSTOLA 1 PARECER DEL LICENCIADO ZOTL DIEZ FL(I 

Fiscal en la Real audiencia «'c Panamá, del Ileynúde Tie 
al gobernador Don Bernardo de fíargas Machuca, m i 
la controversia en fauor del hecho de las ccnqui$ta$ 
por la parte afirmaHua . y reprucua la ncgaliua según y 

se conti(ít}e. 



Quaudo aquella tao celebrada propiial^ioD del oop 
tiniaiio 2.*. en el priccijiio del proemio desús inslitucloo 
que la lungestad yiiporlal , no sólo ha menester <*3twde 
nrmas, sino tanvicu onuada de leyes pora poder biMi'j 
eu ambos tieupos. guerra y paz, su ynperio, saliendo ' 
los enomi^os en las balnlljis. y extirpando por 1' 
ynjustas obrna de los calumniadores, quedami 
gioso coa la justicia, quauta triunpbaate con la ?it(iriA,| 
viera tan prouada, no solamente con In autoridad dcsui 
con muchos cxeniplos y fuertes razones por tan do 
que sobrella han escripia rreferidos. el que V. nid. ojl 
estas sus apologías y el libro de miliriu yudiana 
flcíetisimna probauza avu experimental d 
esto subjcto se bce experimentado que la ; 
eacontrarou, y la justicia y paz se dierou beso de Tcrdo'ia 
como ya dijo el Propheta real '. «por auer nacido la aoJí^' 
tierra y mirado desde el fíelo la justicia.» Pue« en ¿1 '"'"^ 
graue rrepresentaudo los casos sub^cdidos en laa r 
nuestros eepañolcs an echo en estas tan estendida* 
las ludias, tan poco conocidas do los antiguos, de . 
sucedieron, ha mostrado con claru cbideuna quúu i.. 
bulto las an rreferida y rreñcrcu aquellos que pur ubseu 



1 Psaloio 34. 



419 

le nuestra nación , envidiada de muchas por sus ha^afias. 
nombre de tiránicas crueldades á los que an sido permiti- 
vn necesarios castigos j más dignos de general aprouacion, 
Qn y Qelo sancto de plantar en tan fértiles y espaciosos 
I la Tina del Señor, que del vituperio con que trata dellos 
r, que dando más crédito con menos examen que deviera á 
mes apasionadas 6 de poco fundamento , le puso para que 
3 estraugeros poco debotos de nuestras cosas y menos de 
ólica ñee se ayan atreuido á estanpar por orrendos espe- 
I de ynvmanidades lo que se deue pintar por dechado de 
lanso y piadoso gouiemo; y avuque con el escudo de tan 
leras rrazones queda tan vien defendida la justiñca^ion con 

a procedido en estas conquistas; que en quanto á los hechos 
cossa que les pueda offeuder. Por auer Y. md. mostrado, 
an buen testigo, el cierto discurso dellas en estas sus Apo- 
y fiel ystoria , y antes en el curioso libro de la Milifia yn- 

siendo ambos libros dos yrrefragables testimonios dt ser no 

valeroso y prudente capitán que carioso y discreto corte- 
j ansí podrá pareger superfino tomar en añadir más funda- 
s y trauajo, todauia e querido no rreusar éste por dos muy 
sas causas. La primera, por testificar con estos barones el 
que tengo de rreconoger la general obligación que todos los 
tles tenemos á la defensa de los que tanta honrra y prouecho 
>n para España con sus conquistas, á tanta costa de su 
i. La s^unda, por manifestar que no todos los estraujeros 
nden, mas antes muchos y muy granes an tomado muy á 

no sólo dcfendellas ^, mas ávn ensalcallas. Y viniendo á la 
)n, si an sido licitas ó no, por la parte negatiua, hace que 

pueda mouer guerra contra los ynfieles, solamente por 
' porque so buelban christianos como lo trae Inocengio , ni 
«y vieja se halla que el pueblo de Isrrael aya mouido 
I contra los .estranjeros por sólo este rrespecto, sino por 
Taponables causas, y porque no pareze concurrir los rro- 
M de la justa guerra, principalmente que los mismos ynfle- 



u diclias conquistas. 



420 

les jndios lo ajSD merecido por alguna causa , y porque ne 
señor Jesu-Christo y sus Apóstoles no hacían la ^erra con ^ 
ten^.ia de armas, sino cou piadosas persuasiones y pr 
evangélicas, cuyo exeuplodeuieran seguir los eapaQoIes.eaTÍl 
les primero predicadores del Evanjeliu como se bi^o en It 
tiua Iglesia, porque á la ffee nadie deue ser conpelido por I 
pues sólo se admite el que Tiene de su boluntad; á lo qn 
puede añadir que los niños de los yndios no pueden ser foi 
á rrezeuir la fee según la común opinión de los doctores. 

Mas no obstantes los dichos Tundamentos y otros que m 
den traer, tengo por méíB verdadera la parte afirraatiun. 
consta que estas gentes son de su naturaleza bárbaras y sin | 
cía alguua, contaminadas con barbáricos vicios coiuo eu las; 
rias dellos se lee ^ y ausi, pudieron ser por armas forcadot , 
guerra de derecho natural es justa contra los tales, pues i 
no tienen de su naturaleza ánimos yugénuos para poden 
(idos Qun la dotrina de las palabras, es necesario ponello* < 
VQ&s bestias en el yugo y aprcmialles can el rrigor de las le 
obrando bien, avnque así apremiados cou la costuoi^r- 
haQer, al cavo salen buenos porque de obrar muchas 
rrazou se imprime la forma de la rra^on es la virtud «p 
la qual ympresion no es otra cosa sino vna virtud moral 
los vicios se han desechando , y como trae el diuino Asas 
el libro quinto de la Qudad de Dios, cap. 12, y elern: 
tor Sanctü Tomás en el libro 3 del Rrégimen de hs Príncipe*, cifii 
por esto fué lícito el ymperio que los romanos tubicrotí «a 
otras gentes y adquirido por boluntad de Dios. 

Mayormente, estantes los detestables delictos de los; 
matar en sus sacrlñgioa ynocentes, y adorar ydolqs, porl 



' Cortés en sus Carlas al Enperador. 0\i\eáo, en 8u Sumaria, c i I 
placa 1.', Historia moderna, ynpresa «n Amberes, por Minuacio, lAo t| 
jas S9I; y al fin, Gabriel Laso, en su Ueaiíuna, aulo 1.*, ii. sigtiieoí*^ 
basta por (udvs, el padre Jiiscpb de Ac^<sla, va su Historia naluri: 
wni'íoi', lib S. c. 19 y 10, y lib. 7,c 2» y S5; y eü otros C. Arisl i.. 
(Je^dt. etbicoi «OdeH. D. C. en su Ati moltct, 38 q.* S.o. D&.quiíntKt' 
Anibit Joan Ap. iii c. i* deberel lo 6. 



421 

yó Dios omnipotente tantas gentes, y permitió que el pueblo 
de Isrrael faese cautibo, y ávn asolado en la captiuidad 
aica y vnibersal Diluvio , por la adoración del becerro, los 
preceptos , sí fueron guardados antes que Cristo viniese, 
■JO más se deuen guardar después de su benida! T que sea 
ansa de guerra la extirpación de los ydólatras se prueba 
'kuíoronomio, cap. 12; como lo hizo Esechias, 4; rregnum 18, 
; 4, rregnum; 23, Danielis, 14. Porque los ynfleles que pecan 
la ley de naturaleza, y adoran ydolos, están devajo de la 
ad del Papa que es Vicario general de Christo, que la dejó 
tierra á su Vicario , es ásauer, á Pedro y á sus sugesores, y 
taeden por él ser castigados, aviendo oportunidad '. Y rres- 
mdo á los fundamentos contrarios, no obsta que no se pueda 
' guerra á los ynñeles por la ynfldelidad, porque esto es 
I por sola la ynfldelidad , mas es al contrario si no guardan 
de naturaleza y adoran ydolos , pecando con la ley natu- 
espre^iando al berdadero Dios; luego ligitimamente padie- 
r conquistados, no para hazellos esclavos ópriballos de sus 
, sino para quitallos de tales viQios , especialmente del ne- 
de sacriñcar yno^entes , en que sólo se dige en la ysla Es- 
, que sacriñcauan cada año mas de veynte mili, y licita es la 
„ quando por ella más fácilmente se yudagen los uen^idos 
a de piedad y de justigia. 

obsta , lo que se dize del exemplo de Christo y de sus Após- 
porque se deue entender, si desta manera pudieran atraellos; 
lérales á los españoles ynposible si primero no les uviera 
stado, porque les ympidian muchas dificultades el pedricar 
tierras asi como matar los pedricadores , el no entender las 
s, ni consentir que se comunicasen para yllas entendiendo, 
;ha distancia de las poblaciones y grandeza de las Indias, 
ho tiempo que se rrequeria, con otros muchos ynconbinien- 
e pudieran suceder, y ansí pudieron justamente vsar de las 
latas ávn según la parábola del Evanjelio*, de los convidados 



Dt Iradunl Doct. io c. super big dei uoto anch. &. Hott ool t di. Hwrr. 
Ancb in c. gaudemus de di. nortiis. 
Luc», H. 



422 



á las bodas, donde se manda conpeler á los p(MitreQi.| 
moa en Costantino qne convirtió ]a rromana Hcp 
peruersos ydúlatras ala uerdadera fec» de Chris 
á que se puede añadir lo que por decreto del soaf 
Gregorio fué loadu en Genaudio varón cbrUt!iaot«8ÍtBe| 
guerra traydo á la dobo^lon de los christianos á loaj 
fieles, no subjptos al ynipcrlo, pnrn que ansí , 
rá^llmente se atrajeeon á la cbristinna rrelíjlon; y estoj 
por lo que escriuú d diuino Auo^ustíno, qae fué 
tiempo de los Apóstoles, y qiie todas las cosos tienen ( 
entónfcs ¿vn bc cumplía lo que dijo el Propheta; »por 
las gentes y los pueblos pensaron banidades , assistie 
de la tierra, y lospríc^ipes se juritarou contm el 
su Christo ••, porque ám no &e trata va entonces lo q« 
pues en el asismo P&almo' so dice: «y agora rr 
y aprended los que juzgáis la tierra.» Do esta 
Magno conquistó los Rajones que eran j'dólatras] 
k rregeuir del todo In fee de Christo y lo mismo j 
les hasta que enteramente la rre^^Iuicron ; allieodo il<^ 
las guerras mouidas por los espaDoles fu. 
deJ Papa Alejandro 6, con caussas justaa ¡^ 
se yntrodugese en las yslas y tierras de las ludia 
de nuestro Saluaior y Señor Jesu-Chiisto, el quai 
predicar si primero no se ucneflciarau estas gentes |É 
raleza bárbaras, como los mismos subcesos lo mosfl 
despuesquo fueron eubjetos luego rreziuierond nomhrai 
y su Evangelio; y ficrto es. que el Papa jmodc justad» 
que se- mueua guerra contra ynñelea, y quien lo contrarii 
del Papa no quedaria sin nota de eregía, j asi qoedacli 
lícitamente movido las guerras contra los bárbaros d 
ñiones por la outhoridad del Sumo PontJtice, y pord 
justa guerra poseerse licitamente los lugares ó yslas poi 
fióles que las ganaron, pues on la bulla del Papa pan 
propio motuo, liberalidad, cierta s^ien^ia y plenitud di 




< Pmíido 1.* 



423 

)lica Silla, aber concedido y donado al serenísimo 
indo estos lugares é yslas; y lo que fué admirable y 
endo sus términos en el QÍelo y ayre , es á sauer; fa- 
la^iendo vna rraya desde el polo Ártico, dicho sep- 
;ta el polo Antartico, dicho medio dia, como más largo 
»io de la concession se contiene, de los quales lugares 
scubiertos afirma Gerónimo de Monte Brigiano, en su 
rminos, que en tiempo del dicho Papa Alexandro sesto 
tos términos cu el ?ielo y ayre entre portugueses y 
devidiendo las yslas en las Indias de nueuo entonces 
por líneas y grados del Qielo; de manera que todo lo 
bria á l& parte del Oriente era de portugueses y á la 
líente de Castellanos. No se puede poner duda que esta 
e conquistas valió, puesto que ávn no tótubiesen las 
[listadas ni ávn descubiertas, sino que se pretendían 
conquistar, y assí nunca ubiesen sido de christianos 
amenté on la misma congessíon se dize por estas pa- 
lles, que se concede lo que por otro rey ó príncipe 
3 a^a sido actualmente poseído hasta el dia de la 
Nuestro Señor Jesu-Christo próximo passado, porque 
tores, sin descrepar, tienen que la cosa que siempre 
e enemigos se puede doiar y mandar devajo de con- 
•0 conquistada, por ser honesta la esperanza desta 
imo el rey de Aragón hizo donación ácl ospítal de San 
tillo del Calbario con sus términos, en que caya Ro- 
m lugares de ynfielcs y nunca fueron de christianos 
II si los ganase á los ynfieles ^ y de la donación hecha 
de las tierras poscydas por los ynfleles, que alguna 
3 christianos; que valga sin dificultad, lo traen los 
nsí el captibo por la esperanza de la libertad puede 
lo por heredero *. 

lente, no obstante degir que nadie a de ser forjado & 
, porque los 3'ndios no fueron á esto forjados, sino 



;. sane de re judicata in. 

quod d. I. illa in 5li tu." L. qui apud bostei. H. De herede iut. 



424 

que l&a guerras se les movieron porque no ympld 
^ion y la propagación de la feo de Chrlíto, y admitiesen íM 
viniesen & ynstrnillos en ella com piedad, y dcepueé 
luutad. creyendo se convirtiesen corao eutedlú. queii 
di^e benlan á rreceuir el baptiamo; porque constii ([^u ítjiI 
los tiempps de Constautino no ae podía ain pelinro il« i 
dricur la fee; y según lo que trae Santo T 
muebe guerra contra yuñtjh'S por uo i 
sino por foríallos á que no ynpldan la fce; y asi el iípJío^ 
tenido y mandó tenor en estas conquistas bc learreqo 
paz y se les pide oy^an lo que de parte de Dios y dd 
ba á de?lr; y á los que esto escuchan y no rresisten nlitjBlJ 
leuQiaoi fuerya se leshnoe. sino que en toda suUbertailt 
mas á los que rresistian y salían de f^uerra sin (jueP 
tender lo que se les quería decir ni admitli' contrata^ 
como á verdaderos enemigos y personas que no qaífW 
entender por no hacer vien, y huyan de la luz poríiO 
yentuse sus tinieblas, justamente se les podiaydeu 
g^uerra y conpelelles á la paz para quitar los yupedln 
ellos ynjustnmente pouian á la pedrica^ion cví 
execucion de lo ordenado por el Papa. Vicario de 
juridíQiou es suprema para podellos compeler y por I 
cuchillo material, con la mano del principe seglar y suii 
á quien lo quiso cometer, quien más mal :. ' \t 

quistas la confiesan y fuudan largamente, c.^.. .— ..:ji-'nte j 
mo obispo de Cbiapa en su tratado comprouatorio del 
soberano, y principado voibersal que los rreyes de 
León tienen sobre las Indias desde el principio por todo 
en particular y largamente en la conclusión y proposi^ 
laria qae el poder de los ynñoles en sus rreynos no es * 
Dios, segiin lo rreferido del dicho Psalmo y por Oseas eo > 
lo 8: «ellos Reynarou y no con mi avtoridad," por los qoalé 
muchos fundamentos que por evitar prolijidad dejo, 
esta opinión por taéa cierta el eloquente y docto Joan Xiné*^' 



«.q.« »n. »r.»8. 



425 

i, coronista de la inag;e3tad del Emperador Carlos quinto, 
atado y disputas y apologías que sobre ellb hizo contra el 
ie Chiapa, y después el doctíssimo barón frai Francisco de 
% en particular tratado, y yltimamente, de los estrangeros 
jurista Marquardo de Susanis, natural de la ciudad de 
sn el señorío de Bene^ia, tratando de los yndios y otros yn- 
k el cap. 14 de la primera parte principal, á quien e qae- 
'ticnlarmente rreferir porque se bea como la faer^ de la 
e a hecho, con ser estrangero, no sólo aprouar la opinión 
i. en estas sus apologías con la verdad del hecho deñende, 
Lefendellas y conprouallas con tantas y tan eficaces au- 
nes de los derechos y Sagrada Escriptura, y viéndose en 
libro el hecho y derecho tan vlen defendidos, den los con- 
ores por bien empleados sus trauajos, y los conquistados 
bien á Dios que de su Qeguedad les sacó á la luz de la fee 
ta por medio de ellos, y todo el rreyno de la militante ca- 
yglesia á cuya correction someto lo dicho, por las crecidas 
es que en vno y otro les a hecho, suplicándole que á todos 
gragia para qua acertemos ¿ conquistar el de la triun- 
ande está el cumplimiento y perfection de todos los bienes. 



426 



DISCURSOS APOLÓXICOS 

en eontrovenia del tratado que esciiuió Don Frai 
de las Cams, obisjto de Ctdapa, ofio rfc lo52, ijnlititlaiin 
de las Indias, reprouando el hecho dcllas, á cuna 
se opone el avtor. 

RSOKTACIOK. 

La furtal (37.11 es vaa virtad Begua In aprucua el seotíl 
doctos y propia diflnicion, que tiene por cíi -' — ' irj 
feudieudo lo que esjusto, como también lo 
fiatuicnto priucipalmcnte me a ohlig&do h eiipr^nder 
versia, touieudo por inai ricrto d- ■' 

pensaria Don Krai Bartolomc de .. 

Chispa, proving-ta coiiprchcadida en el coDliDcnte del 
KspuSa, caandu oscriuiú su libro jutlUilado, 
Indias OfUlcntales, ynprcso en eJ año de mil j . 
queuta y dos, en quo zcrtiflca cómo los ospalioles ái 
isla Española, aBo de mil y quatrocieotos y nobeuta y( 
la fueron á poblar el 8Íp;uieuto, como así fué. Asímia 
ta ysla tiene seiscientas leguas eu circunfereocia, 
tratado todas las demás sus circanbocinas. asi á vori 
á sotavento, y que hasta el año de quinientos y quar 
que eran descubiertas diez mil leguas de costa de tier 
todo lleno de jente como so suelo hallar Toa colmena llu 
jas, á donde parecía aver Dios puesto el raaior golpe < 
humano, según la grande cantidad de yinl^ ¡od 

viorony hallaron, y que todos fueron acava.-- , 
dades de nuestros conquistadores. Aquí será fuervA rr < 
do 7 negando, siguiéndole conforme depusiere en lo qn 



' Qccroo, OfUciotr. 



427 

I, porque haciéndolo ansi quedará la uerdad más clara, y si 
3 razón puesto, será conviniente concederlo por ser ne^esa- 
todas las cosas la rrazon y la obra, como dize Hugo *, y 
> della negárselo con los más fuertes argumentos y pruebas 
iamos; ío que se le concede viniendo al caso, es el tiempo 
¡abrimiento en que dize se pobló la isla Española y tierra 

;«mo3 las diez mili leguas que dize de costa de tierra Arme 
Qumerable gente en general, por cuyas rrazones conoceré' 

demás particulares de que se tratará, porque siendo en 
Ito, lo propuesto debe ser presunpQion, lo será en el todo: 
3 estañan descubiertas diez mili leguas de costa firme 

año de quarenta y uno, que todo lo descubierto, según lo 
su tratado apunta, es desde la Florida hasta él rrio de la 
Lamiendo la Florida diferente tierra de lo que es, en que 
tute se conoQe aber andado á tiento, pues tomando la Fió- 
lo vltimo desde la caneza de los Mártires que está en veyo- 
co grados septentrionales hasta el rrio de la Plata, que 
treinta y ^inco australes, corriendo la costa con sus propios 
8 y el conpás en la mano, hallaremos que no ay más de dos 
cho^ientas, que rrestadas con diez mil que dize, faltan siete 
>9ienta3 de tierra, y esto no es cossa que en sí puede rrezeuir 
Ino que qualquiera, avnque no lo aya navegado, hallará en 
i de marear y derroteros el mismo número que e señalado; y 
) quisiere meter en la quenta las dos costas del mar del Sur 
íorte, avnque él no lo declara, vienen á ser las que ay en 
is mili que ávn faltan quatro mili leguas. Pues á lo que dize 
todo lleno de yndios como vna colmena de abexas, los más 
jue todas aquellas costas 6 la mayor parte á la banda y mar 
te son montañas y boscages que llaman arcabucos y mangla- 
ssta tierra, de buena rrazon, no puede ser habitada por dos 
; la vna, por la grande malera, y la otra, por mala calidad, 
a de ser ympedido el byento de la espesura , que es egelsa 
(errada, con que no puede vañar la tierra y lo mismo los 



go, Ub. S. Didaieiüorvm. 



428 

rrayoB del sol, á quien taubieo cie^a la entndA, por] 
las buinidades y bapores gruesos la hacen enferma; 
encarecimiento demasiado decir que wX sol ympido '. 
altecay espesura de los ürbolca. que para el ' 
y dudare, ten^o por abonador á Plinlo en su 
afirma en partes del oriente ay árboles de tatito subli^ 
con vn tiro de ballesta no so alcnnca In ' 
en estas, con que el viento ni el sol no hu. 
VÍones que ay abitablea son en tierra rrasa y limpia, 
ay en estas montañas y carcabucos, de rrazon au de i 
y de poco número de gente, ecepto parte de la coíta i 
üeragua, que tuuo alguna cantidad de tal calidad. 
dose de temple diferente del de eu población y tcr 
uan y moritin; pues si vien consideramos estas dos 
^lentas leguas, corno atrás dijimos, hallaremos de qu 
las dos ocupadas destas montabas en el modo rreferú 
biadas grandes trechos de fínqucota leguas, ú cient» i 
tas; y adviértase uqui en esta quenta entrar tauvl^ 
del Brasil, que son seisgíeutart y sesenta leguas 
tugueses, donde los castellanos no tubieron que ha 
habitan tan poco en rrazon de conquistas, p" 
los yndios, ui los portugueses se aprouech^ 
materia de rrescates, pues rrebatidas esta cantidad] 
conforme á la quenta no ai más do las referidas, y 
hallan de costa poblada las mili, porquo todo lo de 
bucos y despoblados, como asi se hallaron quaudo libaos 
descubrieron, y que sea esto asi uerdad . y que no nj 
pobladas estas partes rrefcridas por nuestros españole 
que en los demás de estos despoblados, avnque los aa 
no BU puesto en ellos los pies para en hecho de pol 
español no puebla ui auita la tierra disierta por muy i 
que sea de oro y plata, y hauita y puebla donde ha 
ftimque sea pobre y falta de salud, porquo uu teuiend 
repartimiento, no se puedo ^ocar de lo que la tierra I 
en los venas como eu la Qíma della. ui será de nlugonj 
miento la población, siendo despoblada de indioa. 



429 

r conquista, y si se llamare, arguye que ay gente que de- 
la tierra , y déueae creer que en estas partes montuosas y 
.bucos asi de Tierra Firme como de yslas rreferidas será 
na , aunque es verdad se hallaron poblagiones de naturales, 
tocas, y las que se poblaron por nuestros españoles se'an 
luido en parte, y en algunas en el todo; esto es enquanto á 
a, porque quando tratemos de la tierra adentro, rreferire- 
gtan número que hubo y ai de naturales, y porqué caassa 
a y dexa de auer ; pero concluyendo con esta costa llena 
naa colmena, y donde dize halló el mayor golpe del género 
10, digo que por boto de los muy práticos de ella , se hallará 
6 mucho menor , y de la disminuigion daremos adelante la 
más llana. 

la costa de la mar del sur, que es del Pirü, Tierra Firme 
na España, en parte se halló gran golpe de gente, como 
ite diremos; pero en otras, como es del estrecho de Maga- 
hasta el puerto de Yaldiaia,.y de las Esmeraldas hasta Bal- 
y de Mariato hasta Cartago y Esparca , y del puerto de la 
pcion hasta las Californias y punta de San Agustín y cauo 
•gino, que es mucha suma de leguas, nunca los espE^oles 
Bgora lo an acauado de conquistar , por ynpedimentos que 
estoruado y estorban. 

te más, que es la gente á quien Dios crió la más simple del 
», sin maldades ni doblezes, obedientes, fidelísimos, pa^ifl- 
acos de cumplision , y que más fácilmente mueren de una 
ledad, y que son sinceros y nada cobdiciossos y muy ene- 
de poseer vienes temporales, y de tanta abstinencia en su 
y dormir que la que tubieron los Santos Padres en el di- 
Qo parece auer sido más; al fin, los hace de tantas y buenas 
ihtes y tan uirtuosos , que conforme á nuestra santa fee yo 
ría dudar que. qnalquiera que vbiere rrezeuido el sancto 
jmo se dejase de saluar avnque viua muchos años ; y por- 
hlemos verdades y no yronías y retocando en lo que me a 
lo deUos, sin lebantarles falso testimonio, pues estimo yo en 
ai saluagion como el Obispo la saya, y comentando, digo, 
. los haze dueños de todas virtudes y yo falto dellas, y 



430 

es leuguaje general cq todns las Indias entre gente 
quo quando el yudio se bee libre y ala temor , uo Ueoe : 
virtud, y qaando se halla opreso y temeroso ha^e maestra ásl 
oellas todas juntas: esto lo deue de causaar que yo e 
sienpre con yndios libres y siu temor ansí en paz como eB j 
por cuya causa los e hallado faltos de todo género de rlrtad,< 
he rrcferido, y al contrario, aoer tratado el Obispo coa 
de sus monasterios, rrendidos á la servidumbre tle macboi.l 
es ausi que los quo frecuentan los monastsrlos , ora fo 
de grado, no son ydólutrasni bcllicossos, y aunque lo aynii 
lo encubren, ó que ya lo an perdido con la coniuuiracion 
tiana y rroligiosa. mostrando notable huinilldad con qac tipii>| 
muchos TÍQios que tienen ; quisiera yo saber si el ObUpo ( 
sólo á pedricarlcs el saucto Evangelio antes de Ins conqv 
si los halló tan humilldes como los pregona: á esto me 
fuera bíbo que no lo auia prouado, y yo estoy cierto que si] 
que quedaran llenos de virtud de la carne de sa cuerpo, j\ 
no comieran carne humana» á lo menos estoy ^erto le 
con vn millón do tormentos, haciendo puente de su coe 
giéuegasy arroyos, como ya se a nlsto y encontrado lügunoif 
giosos que animosa y sanctamente se an ofrecido coa det 
jion al martirio por pedricarles el sancto Evangelio; por di 
ñcagion de algunas de las partes donde losan bailado ecfaai| 
tes, digo, que en Carare, prouincia del Sollo, rribenu 
grande de la Magdalena , y esto no es cossa extraordi 
que en todas las Indias a subgodido , y si no en todas col 
parte dellas; y porque viene á propósito, por principio se ailr 
lo que lo subgedió en Cuman:i y Cumanugoto qaando ú 
siendo clérigo, vino á España á persuadir é yaportuDa"" • 
gestad del enperador Carlos quinto, de gloriosa me: 
largos rrazonamientos y persuasiones, baupti^dos con wb^-» 
exemplos, que le diesse labradores desarmados con si;^ — " 
y hijos para que poblasen aquellos yndios, que eran ^ 
ros, y que hechaseu de allí á Gonzalo de Ocampo y á «as . 
que poblados estavan , á quienes ynputó de crueles porqu» ' 
entrando con el rrigor y estratagemas de güera, «Loo oon 1»' 



431 

' sanidad aldeana, que los yndios serian muy contentos 
lésticos. y no yntentarian trayglon alguna, como ya otras 
auian hecho, y que guardarían la paz; y su magestad, 
le deuió sentir otra cossa , porque no se atribuyese á jénero 
>or, hussando de su acostumbrada clemencia, se lo conidio 
comission, nauios y peltrechos para ello, y él hizo la gente 
da. y se enbarcó y arriuó á la costa y saltó en ella, donde á 
ito tomó la posesión , y echó fuera al capitán y gente que 
a en el pueblo , y ellos se salieron bien giertos de lo que 
es sub^edió, y él se quedó manifestándosse á los yndios con 
38 caricias. Pobló, ó despobló por mejor de?ir, la tierra, que 
cdo los yndios á que descansasen algunos dias, y que se rre- 
sn de la esterilidad de la mar, y hiendo que ya abían cobrado 
» los yndios se juntaron y dieron en ellos con mucho rigor, 
dolos y comiendo los más dellos, y fué á tiempo que el sin- 
bispo estaua en Sancto Domingo y real audiencia en negó- 
s su rrepüblica *, y no faltó á este tiempo quien contrahiziese 
*emonias relijiosas, trayendo de ordinario el breuiario en la 
y todos se Tistieron las rropas y yestidos aldeanos , toman- 
formas de sus propios dueños, hicieron mili martirios en 
'■ en sus mugares tan ynormes, que quando fueron al castigo 
Ilauan por las playas podridas metidos cuernos por las partes 
y esto seria después de auerse aprouechado dellas, pereció 
'Sta gente, sin que escapase criatura. E traydo este sub^eso 
exemplo del daño que ha^e y puede ha^er vna ynorangia, 
le sea enbuclta en aparencia de santidad; y si es verdad que 
guales en la culpa el que comete delito y el que da la causa 
ma á él, culpado fué el obispo, por cuyo suQesotomó el abito 
licoy boluiü á EspaSa, que fué quando se ocupó en escriuir. 
tado rreferido, y después vino 4 ser obispo de Chiapa; y digo 
aé culpado en este hecho, pues por su rrespecto se hizo 
la población con tanto daño , certificando bondad donde no 
8 ni ay , ni nunca méuos se a uisto en los naturales de aques- 



■ra saber la verdad de lo ocurrido en Cumaná es preciso tener eo cuenta 
lobre el asunto dice Las Casas en su Historia general. 



432 

tas partes, porque si ay gente cruel cu el mondo lo 
por la expericn^JB que tenemos de las cossas que yotontan j] 
como adelante se yrán rreflriendo . y es cossa natural hslli 
ánimos cobardes la crueldad , porque quanto son cobarde» 
son crueles, vicio de ñeras, y estos yndíos lo muestran bita. 
aquí nape quando se been Tendidos y que tienon miedo «« 
corderos, pero quando les falta, y sobra la libertad coobedml 
no ay tigres que tan brabo3 sean; y asi, si acuden á la abijl 
y doctrina del sancto Evanjelio, es mirando la fuere» de wU 
á la uista, que basta oy no se o entendido en las Indias o^iJl 
les auer becbo efeto rcligiossos en ellos, entrando solosiiiiei 
de gente que ya se an becbo mucbas prucuaa en el casoydcjii 
bidas, y si alguno a sido en yndios cansados de la goem] 
seosos ya de la paz , y viendo cerca los soldados que estio' 
trándose con las armas; daré mi voto como bombre qoetiíl 
he tratado y que tiene experiencia dallos eu las conqtiistal jl 
dellas, y créanme, como á cbristiano que soy, que pun| 
conbiertan conbiení^que entren á la par los religiosos jl») 
de guerra, porqUe será mas breue la conuersion, y másiln 
que se salvarán , pues todo este mundo no se puede estiá 
tanto como el valor de vna sola ; y si se bailaren alo-unoi J 
de loable condición, se deven estimar en mucbo. a^iéudolN 
tratamiento y onrra como ájente amiga, en quienes reconol 
conquistador buena acojida con segura paz, porque tenlen 
traordinarias costumbres y naturaleza, será cosa ^ 
ellos eatraordinarios efectos '. 



' CoDlra estas aseveraciones ñc Vargas Machuca está lo ocnr 
lutlán, dunde los domioicoii, dirigidos por Las Casas , trajeron de i 
dios, que por cierto eran de los más indómitos y belicoeos de toda AbÍ 



433 



DISCURSO É APOLOGÍA PRIMERA 

en fauor de h' particular conquista de la yda Española. 

a malizia del ilemoDío hordínariamente pretende qiiítar la 
Q k los humanos , para que queden convertidos «n brutos anl- 
s. por cuyo- camino á poseso tanto tiempo estos yndios y 
I jbien por lo que esoriue el mismo Obispo de Chiapa en suTra- 
ieiaysla Española, en que tuvieron á los españoles-, por hi- 
d Sol, y desengañándose que no lo eran, se huyan á^os árca- 
a., adonde acabauan como bárbaros, y yo lo conñe^ asi; y 
A desto dize que fueron ydnumejrables las crueldades . que 
toshizieron los españoles, de que les hizo primeramente 
> quejes coinian los bastimentos á los fagitinos. y á los de- 
abligauan á que les diesen sustento hordinario, y ansi mismo 
solos alQádoshaQian grande daño, matando (lento por vn 
;do que de los nuestros matauan, con que por tiempo vinieron 
' acauar miserablemente 6 la mayor parte ; quenta tanbien 
r Qinco rreynos poderosos en la ysla Española, sin otros yn- 
srables que eran ynfcriores ; y dize más, que se bailan los 
koles de perros para acabarlos de todo pnnto, cebándolos en 
7 que con rrigor los despedacasen ; dize más, que se apro- 
ftuan de las mugeres de los señores, desonrrándolas y ha- 
lóles ofíensa , cuyo estimulo de honor era causa aborrecerse 
ndios , é yrse á morir por los arcabucos y montañas. En 
to Ib aquí referido se conzede en alguna parte, y se niega 
•do lo demás como y remos dando bastantes r razones, assi en 
Cttlar como en general , que para lo de adelante será conui- 
ie y auer hecho este apoyo y priQipio en que nos varaos fun-. 
ú. 

!q quanto tener los yndios á los españoles por hijos del Sol y 
na pieQa cauallo y cauallcro , á la primera bista generalmente 
« en todas las Indias, y es lo mesmo oy en las nu^as con- 
FoMo II. 88 




erou el rrespecto cobrandi 
nuestros , y nquella primera obedíeuQia . y forja; 
diversos géneros de trayciones, puniendo t 
fuerou pusiblcs , y aquellas que no coubíjí: 
nausM ser descubiertos y castigados en tiempo , 
mal yntento. pero los que an executado au Lecho 
humanas puniendo fuego & los pueblos de cspañ^ 
primero las yglfisiaa y dentro el santo 6acraracnt< 
los rreligiosos con varios y diferentes géneros 
muertes, comiéndolos asados y cocidos, trayendo 
brc8 y mugcres avióndoles sacado los ojos, baylai 
racheras y juntas que hazen con un cabestro qtte 
agujero que hazen por deuajo la barua que correa] 
gna. y deeslos, vnos ponen á engordar para coi 
para que guarden sus labraucas de los papagaya 
todo el dia para que no las coman subidos eo tuí 
chas en alto . con quatro palos . sufriendo cate rrig 
hasta que mueren; á otros queman y hazen zeni£i 
enchicha, que es un tIqo que hazen y de los 
para la guerra, y del casco de la caneza escudilla 
modo de triumpho; en infecto, á todo transe es la 
del mundo, puesqnauto son brutos, tanto son en 
opinión y de muchos que los an tratado, que para 



435 

toque venden la muger, la hija y la hermana á qualquier es- 
>1 para qne use torpemente della , de donde se ynflere ser 
» sin rrazon , visQiosa y sin honrra, que sin ella no paede sus- 
irse la virtud por ser el primer fundamento la vergüenca, 
t la onrra es vna dignidad adquerida con yirtad, de suerte qtfe 
tadre de la onrra y entra en su diflniQion como cosa sastan- 
, porque la uirtud es aquella qne pone en obra lo que es 
lo; pues siendo todos sus actos malos, sígnese que no tienen 
ft, y á qnien le faltare lo mismo será la virtud, y á gentes qne 
I dos cossas falta, considérese qaál podrá ser; y no sé para qué 
«nso en disponer más la materia, pues sanemos comen ásus 
los hijos y vassallos; y. para que se uea su brutalidad , podré 
r que desobedecen y traspasan las leyes de la misma natura- 

qne generalmente obliga á la consernagicy del hombre y ape- 
' H mny larga vida, huyendo déla muerte , y ellos bolunta- 
ttnte , y por leues caussas se ahorcan; pues gente qne tal haze 
tese creer qne es sin fee y sin Dios, y no sólo digo del berda- 

Criador , pero aun de otro de la gentilidad , porque si alguno 
>ran , le rrecqnogieran , porque el hombre es vna real pose- 
3reredad del mismo Dios, á qnien haze ynjuria quando se 
k la nida, como lo baria el esclaao á so amo matándose con- 
«& bolontad. 

*Qes no sólo para en esto , pero áon son más brutos qne los 
lales yrra^ionales, pues vemos que procuran aumentar y cou- 
ttr sn especie, y no hay ninguno que sus hijuelos no ame y 
inte y porque viuan se ]^ne á peligro de la uida en su de- 
k, y estos báruaros yndómitos, contraviniendo á esta ley 
«nal de naturaleza, deseosos que se acabe su generación. 
lie á sus defendientes no les obliguen yr á la dotrina y ser- 
i los espafioles , en naciendo las hembras las ahogan; y esto 
ft visto alganas vezes en las proniucias de los panches y coli- 
-. 7 en otras muchas; al ñn, aunque se hayan bautizado, los 

aon ydólatras y hablan con el Diablo, y según su ynclina- 

•e puede entender qne morirán como an víuido ; todo esto y 
bas otras cosas de no menos grauedad que dejo de deQir por 
•usar ny ser tenido más por apasionado que autor verdade- 




christinno. les trajo n la rneiHoria, en un sermonj 
rrigurastts penns del Purgatorio, y después de 
pudo . Jes vino a decir quo los mostraría 
al punto dos jndios curiosos, ú, por rao]' 
dioroQ ni dotrinero se las 'mostrase, yd bueDO A 
h VTi palo questaiia Lineado en el suelo que serl 
rrollo, y al rrodedor. desviado dos pasos, hizo ti 
y deuió de ser bueno por el efecto, que pegándole 
partes con Animo y yn tentó de quando se tnlentan 
tremo deshacer el rerco do la lumbre y 
figura, y no la pudo deshacer, porque q' 
era tarde t se cortó ú el diablo nilqó demasiado a 
yndios murieron. El Arzouispo desta parte, 8bu1( 
vio por el preso, y ól Be descargó con su sinplifi(' 
que no auia sido con malicia, sino con sana yuoi; 
hauer hecho las diligencifta al caso necesarias, 8( 
trina y curato con saludable castigd! Eíte suces 
fué no ser crueldad . pues está claro passaria la y 
coso por vn tan docto y christiano tribunal; poro 
al que le contasen descalzamente este 1 
ató dos yndios y loa gcrcó de IrDa y les \ 
dijese que era gran crueldad? pero contándolo 



oloJ 



437 

eu tiempo de nezesidad y taíi graue como la que eu- 
;iau lüs nuestros todos los vienes fuesen comuues y se 
ouechar dellos como propios, pues no tenían socorro tan 
e dentro dé breue término le pudiesen esperar, ñi donde 
arar, ni tampoco el matalotaje que sacaron quando se 
ucla en España les auia de durar para suplir la banbre 
to tiempo , y que era fuerca el sustentarse y obligar á 

que trajesen vastimentos, pues estando eu parte tan 
ira ellos tan yncóguita y no sauida, hera justo y ne- 
r de constreñirlos á ello , porque todas las cossas 
obre y no la bambre , pero ellos son de tal calidad y 
:jue por no trauajar se ponen en peligro de perder la 
bre, comiendo frutas y rrayQes siluestres, quanto más 
,uajo eu las sementeras para sustentar los huéspedes, 
r es que los españoles, quando lo quisieran trauajar 
los, ni entendían el arte ni la sacón de la tierra, y asi 
jallos á que alargasen las sementeras, y oy se haze 

cbristíanos y amigos sean, porque si el encomendero 
} está la administración de vn pueblo no lo haze y la 
o mandase , no se podría sustentar assi la rrepüblica 

como la do yndios : quisiera yo saber qué culpa terna 
la justicia si ellos de olgacanes se alean cada dia y se 
r los montes, comiendo y sustentándose de frutas sil- 
lyces como queda rreferído; y son de tal condición, 
se alean y bazen cimarrones , ellos mismos queman 
f talan las comidas y árboles frutiferos que tienen 
s labraocas con determinación de morir en el campu, 
añoluo goce dellrs, y es cierto que como muden de 
poco que sea que en aquellas partes sub^de dentro de 

leguas, luego enferman y mueren miserablemente; 
is, porque en tierras calientes y costas de mar se au 
)s yndios: lo primero, por la mala di8pusi9ion de la 
enferma de suyo, y lo segundo, porque se fian en que 
ente y que eu qualquier parte que les tome la noche 
lir sin que les falte agua y vn palmito, que avnque 
ustoso al comer, os pestilencial ; y porque tanvien eu 



438 

estas tales partes tieuuu sus viuieudas divididas; lo qacoosaf] 
eu tierras frías por estar cougregados eu rrcpúblicas dandi i 
pucdeu curar, y no osan ni se atreueu á desamparar sus ( 
aasí por esto como porque otros iio se las ocupea. temiendo] 
mala veziudad del fríu, y por ser las tierras frías faltas de( 
siluestres. son los yudios mayores trauaj adores: y nai en ellMH^ 
conaeruado y conseruan de tal manera, que probaremoa qne tj «1 
maior multiplico dellos que quando los españoles entraron, r^-zs 
adelante daremos rragoues evidentes, bien es berdad qae»lfi 
en tierras calientes se conseruarou, pero con poco traaajo «eanj 
consumiendo, por la calidad de la tierra que en la caL'ent«.ai 
rregla general, demás de otras enfermedadea que les sobarevioa 

Tauvicn hace cargo que los españoles les toman á los caíj: 
las mugeres y las hijas, aprouecháudose dellas y siruléndc^f i-- 
üualmeute de su trauajo , á esto rrespondo coa vaa rcrd 
conocida, que los yndios, el modo de sus matrimonioa ait 
v^n tácito coQsentimieiito y conformidad de holatitades. s&íi 
para ello precediese otras zere moni as, busando de esta lin 
hasta tener voyute ó treynta mugcres, y catre ellas suele k» ra 
hermana, sobrina y la bija, y do todas se aprouecban , sin | 
nar la madre, y h.\a más querida rrespotau y siruen laa dtoKj 
cada noche hacen elcrion de aquella con quien an de doruát,\ 
Tiéndose treynta mugeres casadas con va solo hombre, y *|S 
entre ellas es rna la querida, las demás como desdefiadM BO « 
mucho quo pongan los ojos en los españoles, y con libcrUi I 
soliciten y prouoquen , por lo qual uo es delito tan culi)aW« 
hombre yncitado de vna muger acudir á su yntenlo. y Mti i 
«iiuersa cossa rreciuir un hombre á vna muger en sacu"- ' 
á sacar de la suya, y si el dotrinero ú encomendero es^ 
el aeruicio de su cassa le toma alguna, no es macha ofensa 
teniendo el cacique tantas que lo siruan, voa le hará 
aunque esto subcede raras vezes , y sí el cacique osti < 
conforme á nuestra rreligion. eí cosa muy cierta y verdíde 
no ay encomendero ni soldado que le aya quitado la m 
lo sepa; pero si este cacique ó otro yudio, demás de la q u^ ■ . 
mano del sacerdote tiene otra docena de mugeres, y entre < 



'tan. hija 6 sobrina cou quien duerme sin rrespecto de Dios j 

fque es lejítima, obra meritoria seria rjue se la quiteu y apar- 

1, pero es el daño que ay mucbos encomenderos que por no 

justar BUS caciques lo disimulan y no lo remedian', y conozco 

algunos dignos de muy grandes castigos pordisimulallo, puea 

yguales en la culpa el que la comete y el que la fauore?e; puea 

que les toman los hijos, yo lo quiero confesar, amque tam- 

aubgede rraras vezas, antes se les deue poner culpa á los 

smonderos, porque no lo hazen generalmente con cuydado, y 

lies habia de permitir, porque de ha^ello resultarían vn millón 

Tienes: lo primero, ser vien dotrinados en cassa del español. 

en nuestra santa fee como en todas las demás buenas costum- 

íb; lo segundo, que andan bien bestidos y mantenidos; lo ter- 

que deprenden la lengua española y aquerenciándose con 

trato d« los españoles de tal manera, que ellos mismos 11a- 

á sus padres 7 parientes báruaros. Por estos domésticos y 

españolea se aii descubierto muy grandes alzamientos 

los yndioa au yntentado , y se an rremediado á tiempo que 

an passado adelante, como tanvien si el hijo del cacique y 

lor hereda, sale de casa dol encomeadero cou buenos rrespetos 

)ulicía, y ea cosa muí cierta que gobiernan mejor su gente, 

Riéndola amigable con los españoles, mostrando lo mucho que 

deben, y yo lo e oydo á ellos propios algunas vezes, y pocos 

r&n estado en las Indias que ygnoren esto, que si los españolea 

I ñieran en aquella tierra, se condenaran todos como ydúlatras 

krbaros , y demás desto que no supieran ninguna parto de la 

Stica, como es andar á cauallo y bien vestidos, ni tener basti- 

tan buenos y abundosos ni el arte del canto y música, 

escreuir y sauer tomar voa espada, ni supieran piutar tan 

iosamcntc ni labrar de plata y oro ny los demás artes y ofñQios, 

los los demás ejercicios pulíticos y vrbanos, y de esto se trata 

ícho eutre algunos yndios que alcanzan agradecimiento y algo 

f nobleza, que las buenas obras son prisiones de los nobles cora- 

i, y como dize San Agustín '. el agradecimiento a de ser tal 



;^n Asuslin. Lib. Soliloq. c. t$. 



io9:-eBW «eje 
porque él lo rreflere por rrigor de crueld 
y corretion fraterna, y ésta no hecha ^aeraí 
los esptt&oles, eiuo particular por el admiuistrodi 
dero, 6, cuyo cargo están, y si «¡ata en culpa, la mi 
que caen los frayles y clBrio;o9 doWnerfts. pues el 
los castigue sobre obscruar la dotrina con ^«lo de 
luiento. cuyo rigor convieae rrespecto de su ri- 
las causas del castigo son porque se huye» si« 
dejan de acudir á la dotrloa los Otas de flest^, y pon] 
entre scDiana uo euTíau sus hijos á ella por la lafeBs 
como es costumbre, antes los retiran y ausentan porqui 
y a ceotecido estar vn dotrluero habiendo dos aSo« i 
y al cauo deltas topar cou mo^uolos ó yndias que todo 
se loa encubrieron y fueron ocultos; otras vezes lo» ( 
quejas <le sus caciques, porque lee aon ynobcdientcs 
uerse á castigarlos, y otras por sauer que vsau mal de 
y hijas, echándose con ellas, y tanbicn po: 
bles, con que al Qu obliga & rrl^or su ni: 
poca cristiandad; pues si k los rreligiosos dotrtnero» coo 
L's perniitida cossa castigarlo» . ¿ porque ]- --rta 

otras justas á sus encomenderos yaduü:.. .: — .'<-'»i 
culpa, sí alguna vez an puesto ó ponen laa mauos ea 
est&n k su cargo y corren por su queutu ta« mlsams ( 



441 

ertades y desborgüengas que en su presencia cometeD , que 
D dos mojicones , y no será cossa de gran admiración , pues 
paña se suele hazer en los domésticos de cassa, y esto sólo 
omendero administrador lo h&qe, sin que otro se atreua ni 
dios lo consienten, porque sauen esagerar Tieu á la justicia 
2ja, pues emos visto y sauemos que si rreziuen vn bofetón 
siquier particular se dan ellos otros y de puñadas en las 
s, con que se hazen correr sangre , se untan el rrostro , ca- 
'' vestido, y desta manera se ban á la justicia, habiendo mili 
cas y ademanes, porque son por estremo grandes ynbincio- 

y el español, por quitarse de la ynquietud de la justicia 
nr este camino el yndio busca, se compone con él pagándole 
/) mantas, que es su modo de nestido lo que ansi conciertan, 
9 el yndio no pretende sino ynteres, que su querella no es . 
-imo que castiguen al espiúBol de quien fingió ó acriminó la 

, sino por la paga á que solamente aspiran , que por yutercs 
«ro ó rropa ó otra cossa que sea de valor venderán hijas y 
~es, y biene bien esto con lo que dize.el Obispo, que no son 
-sables; y sónlo tanto, que delante de Dios digo, que á mi 

obsedido, caminando en tierra de paz, llegar á dos caminos y 
.er quál auia de seguir para mi propósito, y preguntar á yn- 
cie se hallauau gerca quál de los dos caminos era , y rres- 
rme «daca paga;» y tengo por muy gierto son pocos los 
Dles que ayan cursado aquestas partes, á quien no les aya 
3ido lo mismo. Pues pregunto yo si ay ynteres vmano que 

ser mayor en el mundo, pues aun las cossas de gracia 
ín venderlas, lo qual otra ninguna nagion haze, antes se 
3n á conpasion del que no saue y pregunta, á que gragiossa- 
» enseñan y rresponden, pues, á término semejante que seria 

que hiziese vn español honrrado sin conocimiento del ca- 
que deseaua acertar, paréceme que siendo algo flemático le 
la la enseñanza y declaración del, pero siendo colérico, que 
}i8tiria con su cauallo y le attopellaria y baria se lo dijese á 
iar, y porque no le mintiese y le descaminase, hecharle mano 
arle seruir de guia hasta topar persona^ que le asegurase qae 
lien. 



442 

Paea en los coasas de su cassa y comida, si vii esv 
neceaitado y siu dineros y pide algo que aia menester. .. 
que boliiotariamente no la daráu siu paq^a aunque mis l« n^l 
senté la necesidad, si ya el español no se determina á tomu'ii^ 
fuerca, que á tal tiempo callan y lo dejan Ueuar. y desto : 
nayde que pratique las Indias que no conñese que es ^ 
todo lo rreferido. y es lenguaje general por estas cosas y 
peores liamarleá la jente bellaca, y se tiene por glerto que i 
malas obras y peores costumbres, el deiTionio les a maodadoi 
exer^iten; rrespecto que faltando la buena comanicagioa ci 
español no siguieran nuestra santa fee perfectanaente j rlk» i 
au prometido y lo cumplen bieu, porque es muy ordinario 
con él: y el demonio es tan perberso que ni puede hazer bie 
dezirlo ni ymaginarlo, sino es devajo de presupuesto que tienél 
engaüarnoa siempre quo nos agradaremos de sus tratos: J^ 
mos que no oluidará el yndio el mal que le ayan hecho sil 
por vna de dos cosas, ó por miedo que tenga & la persona de< 
lo rreziue ó por ynterca, y quaudo a lugar el interés y do > 
tienen ynñuitos enbustcs; y para que se bea lo que aon oonli 
que Busedió en la ciudad de la Trenidad, prouincia de loa 3Ít 
que es el nueuoreyno de Granada, paraexemplo de lo que boj| 
bando: y fué. que siendo gouernador en aquella prouinciay I 
y rrecien llegado á 61 un cauallero que oy biue. cuyo oo 
Juan Juárez de Zepeda, criado de m encomendero y i 
dor de la prouincia y ciudad, que se llama Alonso Raíz '. 
acaso dio dos coces ó puñadas á un yndio, y no fué mis 
así pareció en la comproua^ion del caso. BI yndio, auiendo ton 
el freno entre los dientes, se desesperó de tal manera, que i 
cargar á tres ó quatro parientes suyos y que le llcibaru 
del goueroador angiéudose muerto, y fué con tal estreino ( 
goueruador se alborotó grandemente, y haciendo dilig'eDCiasf 
nariaa y extraordinarias para rresucitar á su yndio, nunca j 
mostrando el cuerpo macilentoytos ojos bueltos, los miembroíl 
coyuntadoa y tan discuydados loa brai^os y piernas, que de la i 
ñera que se los poniaii se qucdauan, cou que puso al goae 
en suma coafusion, con que se rresolbió á prender al eocomesd^l 



443 

á su criado á quien haglua asesor, y presos comenQó á pro- 
r contra ellos con graa rigor, y advirtiendo más al caso, hizo 
ar vn médico y rreboluióndolo á vna parte y k otra, haQieudo 
liligenQías, le halló bueno el pulso; y afirmándose que no era 
rto. el gouernador tsó de vna estratagema vien acertada, 
descubrió la uellaquería y enbuste, y primero que la cóme- 
le hizo un parlamento ofreciéndole si tornaua en si, ha^er le 
> el encomendero vn presente de rropa para él y su mujer que 
3 de ymportan^ia, y habiéndole traer unas conseruas, vino y 
Bscudilla de caldo adrezada, y echándoselo en la uoca lo rreber- 
' babeaba como persona difunta, y uieudo que este yntento le 
MQO, Ysó del primer pensamiento, que fué sacar un haz de 
y (arcándole della lo puso fuego y al punto que lo comenQÓ 
itir dio un bramido, y poniéndose en pié echó á huir, y no fué 
igero que no le pezcasen el cuerpo; y el gouernador yndig- 
7 con rrazonle azoto y cortó los cauellos, acompañándole 
. castigo los cómplices del enbuste y que le cargaron y testi- 
on le auia muerto el mayordomo del comendero á porrazos 
in palo, de lo qual el médico , quando haQia diligencia no le 
I señal ninguna. Sucedió al mismo gouernador venirle á de- 
nian muerto yndios los administradores en diferentes partes 
gándoles, y que quedauan enterrados y lo juraban y señala- 
b1 sitio, y quando enuiaba con ellos alguaciles y escriuanos 
aliacán á nayde aunque cauauan la tierra, y después parecían 
os y cimarrones los enterrados; aviriguada la vellaqueria 
gaua á los delatores y testigos falsos, y con hazer justicia en 
no podia evitar semejantes testimonios y enbustes. En fln á 
modo descubrió y dio su punto á la verdad, sainando un mi- 
le trayciones, aparen^ias y engaños que, como dice San Agus- 
•la malicia y maldad no puede florecer por mucho tiempo y 
Qísmo que las cosas mentirosas y fingidas que buelven muy 
D á SQ naturaleza.» Lo propio subcedió algunas veces al li^en- 
í Salacar, persona que por más antiguo hacia officlo de presi- 
i en la real audiencia de aquel rreyno, traer á su presencia 



Su Agustín, Sup. i». í:1. 



444 

yudios muertos por malos tratamieDtos de soldiidos es|«2olci,] 
remanecer biiios, coí>a que tienen ellos por bicarría y 
y CQ esta ^ente jamás se uió verdad dtsntida de engtiño ói 
y seíjuir/m esta condición tanto quanto sifjuleren al H- — '• 
BUS ydolatrins y sacrifloios, por cuyo rrespecto se ahv 
tan por momentos. Á este mismo gouernador le aub7«>dti > 
casflo notable que viene á propósito pnra exemplo fi- 
nios prouando; y fue, que tinicndo auiso de la rreal ; 
Santa Fce que entraua ra oydor llamado el doctor Frauíia»! 
Jteu Chapurro 6. visitar !a tierra para castigar los cxqoms 901 
obiesftü cometido contra los yndiog. cnrapUcndo coüln '■ 
cédula rreal, apercinió en la ciudad una cassa que li. 
moda eu que posase, y el dueño della, Humado Marmolej-i, panij 
mejor y más anchuroso ospedaje, se fué con toda su f 
pueblo de yudios que tenia ferca, de donde era eucom 
jando para p;uarda de la cas.m vna yndia que era do su 
recogida en vu uposiíuto de la cocina, y para que diest* 
al nuevo huésped con buen orden para su sustento: pues sahjt 
que al punto quel oydor y visitador yba entrnudo en la cam, 
coraenztí ella á horcar en su aposento, y buscajido la yoili») 
que dispusiese cossas de la cogina, la hallaron ya mn-' 
gada de vna viírn; escandalizóse tanto el visitador ■: 
pensó perder el juicio considerando que yba á castigar 
aparentes, causados por culpa de los eucomendcroa •• 
representó á los ojoi? así como se apeó semejante especia 
¿ llamar al gouernador aceleradamente, y llegado le mandó {«O' 
ccdíosgo en el caso y hiciese justicia; el gouernador le ren- 
que lo haria con mucho cuydado , pero como á tan qrtin '■ 
que era. lo suplicaua le advirtiese contra quién procedería. - 
contra el amo ({ue In dejó para guarda de la cas.<i y pan (jl 
diesse rrecaudo en el ospedaje ó contra su md. que lo rr 
contraía mesma yudia que se ahorcó por no ospcdar gente 1 
ó contra el conquistador ó poblador de la (iadad. El oydc 
eitador quedó tan confuso, quo hasta oy no se ri ' ril 
pienso se rresoluicra el Obispo avnquo cscriui. _ __ j he 
crueldad; y ¿quién dejará do juzgarlo portal, si lecíKíriuí 



445 

te de que se ahorcó esta y ndia en cassa del eBpa&ol su eucomen- 
, sin contar el casso como pasó, como así escríuió todas las 
Idades que dize y narra en su tratado, sin contar el método y 
>n dellas? 

Cl oydor, avnque chapetón en la tierra ,- este casso le hizo 
r los ojos de la consideración á todos los que sé le ofrecieron 
istigo, ó que apurando cossas halló muy poca culpa en los es- 
líes, trayendo consigo al gouemador, que era un gran caua- 
y christiano, vaquiano y muy diestro de la tierra y por exem- 
las cossas muchas de engaños y cautelas que los yndios con 
jian querido húsar como ha?en con todos quantos gouiernan 
ndias, y si no yo lospresento por testigos para que depongan 
ata materia, porque conocidas de los yndios sus marañas, yn- 
iones, cautelas, mentiras y engaños, no ay nadie que les dé 
ito como tenga rrazonable discurso, y espero en Dios que los 
acauaren de leer esta satisfaQion hallarán patente el engaño 
tbispo. 



44G 



PROSIGÜR EL APOLOGÍA PRIMERA 

diclarando má$ hs cargos que d Obispe haze á ¡os c&nqviitaien.* 
y con satisfactorio descargo se rrespotide á eUo$. 



El engaño siempre tiene color de bien, y devajo del. lo fué li 
Obispo eu las delaciones que le hicieron apasiouados y maltaai 
pochos, hacieudo cargo á los conquistadores , que qaaodo i 
al°:uD castigo, por tu español que los 3rQdios ai&n ronerto. 
los soldados couquístadores ciento, y que en la venganzaseí 
tun solamente de crueldades , matándolos á puñaladas y haeíp*,! 
dolos pedazos con perros, para cuio efecto los Uerau hechos jri^| 
dos, ahorcando ¿ vnos y empalando k otros, y que ateokorizaikaili 
huien á los arcjibucos, donde acavan y perczen nilser:; 
Aqui se deue satisfazer á lo que dize que pagan ciento , ., _ . 
difereucias de muertes vautizadas en crueldades , con quo loi ro- 
dios, atemorizados, se huyen y acaban por los arcabacoa. Qar! 
al primer punto, yo confieso que mueren ciento por vno ^ns>u 
«e sale en algún castigo , y no entregan los dilinqueotes. pjq« 
si los entregan , es cierto que no muere otro nin^no toas de ta 
solamente el acTcsor, aunque por marnuflla azen mui 
les, ni queman ^'glcsíasque no sea auiendo primer 
de toda la tierra y principales della . ó el cacique que lo yotniti 
de toda su gente, sin que quede fuera de la conjuración j hnat- 
chera ninguno de sus sugetos. y como son todos en el heclw,»'^ 
dos son en sustentarlo , arriscando las vidas con laa armas eo 
manos, como así todos lo prometen antes que las tomen y Ilfl 
arromper la paz, y de qualquier alzamiento quo subcedo 
llega la nueua á noticia de la justicia, audiencia ó g 
k quien toca el rremedio, y al ynstante dacomisioQ áru csa(fÜÍO 
para que conjunta de soldados parta á la paziñcaciou y aJlíBí- 
miento, con cargo de que castigue culpados jurídicamente, y «*■ I 
hazen en los qne son y salen á «lio con vua brpundad ynrrnrtíf 



447 

e si se dctubiesen en el despacho los daños que los yudíos 
1, sou yrremediables, como ya lo emos visto muchas é di- 
rezes, y que suelen de^ir que en la tardanza está el peli- 
con presteza se ataja con poco daño de vna parte y otra. 
Comisarios salen y hallan la tiera alzada, las poblaciones 
das, y los españoles que en ellas asistían, muertos ó ahor- 
6 ya comidos, si es que comen carne humana, dezando los 
:hones sin piernas ni sin bragos , que es lo que ellos apete- 
adidos por aquellos campos , y por señal del delito dejan 
18 y destruydas las estancias de los españoles , y muertos 
Líos ladinos de su serniQio , no dejando perro ni gato á uida 
ados y alanzeados los caballos y yeguas y los demás gana- 
visto por el caudillo y Comisario semejantes estragos, 
as autos y proceso . y fulminado , sigue el rrastro y camino 
nde se rretiraron , porque á tal tiempo no sirue llamarlos 
egones, por cuya consideración los van buscando, licuando 
aa sobre el hombro con buena orden, y las armas listas por- 
fl yndios son vigilantisimos en la guerra, y asi por do 
k que los soldados andan , les quentan los pasos para alean - 
el disinio y cuydado con que se por&n, y si les pueden 
por la mano, y quitarles la uida, no se discnydan nada, 
Ddoles vna y muchas envoscadas, ysando varias estratajemas, 
sarán é yntentan hazer de noche , sin ser sentidos, y faltando 
9, si se hallan con fuerza de g^nte, acometen de dia & 
í avierto , y pelean hasta ver desbaratado el vn bando, aun- 
ito en caciques particulares subcede pocas veces , porque 
no sea toda la tierra la que se junta en «1 alzamiento, sólo 
BU cuydado en rretirarse, donde no los hallen , ni topen con 
porqne para los pérfidos y traydores ninguna parte ni lugar 
;iiro , y a<«i en estas rretiradas que hazen por tierras mal sa- 
ynauitables, y sin comidas, ban acauando y pereciendo 
y de tal manera subcede en ellos la hambre, que si comen 
humana como emos referido , el cacique ba matando la gente 
la. y él y sus subjetos se la van comiendo y sustentándose 
upo que les dura la hambre- 
tos son los cruelísimos tiranos, quiriendo más comerse tuos 



448 



á otros y acauar y perecer, que guardar y conservar la'paz. 
aándolo sú mala ynclioagiojí y natural ; y ea esto como ro lo 
e dicho delante de Dios que no les leunuto tostímonio . 
mus de auer subcedido. á otros muchos caudillo? . y en 
presas , y á mi me a sub^odido aoiéndose aleado cd la ^ii 
los musoB, que es en el mismo reyno de Graujidn. vn C»Cti 
mado Guacara, con toda su población y subjetos. y hecl 
chas muertes y estragos, so fué rretirando eu vnos graudeá 
5ÍOSOS arcabucos, parte dellosynabitables y parte déjente 
y de guerra, que llaman los cacares, y auienclo yo hf"' 
salido al castigo y rreducion, al cauo de máa do dos rr.í 
andaua buscando y siguiendo, qos veoimos & encontrar porw 
notable estrntajcma quo no hn?e á nuestro propós3ito. 
le rreeonofí fué acometido, y dentro de vna ora dto.™.. 
61 y muchos do los suyos fueron presos; htzelo proceso y at-r 
gaéle hauer muerto y comido de su propia gente q^ue Ifl 
más do quarenta personas de barones y hembras (!• ' 
halló mucha carne della en ce^iua, y doy fce que L 
entero asado y enbuelto en hojas de bihao y muy liado, y '■ '^ 
la baruacoa, que es como vtiaa grandes parrillas, pero hífliü* 
madera bcrdc y altas de los plés y deuajo lumbre, que cou el ¡<slu 
que le di no pudo ser comido; y desto se puede considerar (|ii '- 
en mes y medio 6 dos que so auia aleado auia comido qn< 
personas, que si estubiera un año (1 dos acauara toda I.-i - ■• 
todos sus subjotos; al ftn, con el castigo que se hizo , si 
el daDo presente y se evitó el poruenlr, y fué causa qae I* 1 
parte de su gente quedase rredu^ida como oy lo está 
demás se mermó con la enfermedad que le sobrevino |' 
desiertos antes que yo la encontrara, y después en el ; 
tanvien faltarían algunos como es ordinario en las 1/atalla» j 
ramuQas; desta suerte perecen y acaunn mnclios. busr-^"-'' '"<' 
su propia muerte, sin que el español sea prín^pal cau: . 
dize el obispo, sino culpa suya propia, porque el deaoo <le 
nuestros no es otro que tener seguridad y paz en laa prouir.'" i' 
que auitan , y éste no es rriguroso de creer en hombres míimn 
leí. pues sabemos que ávn los yrrac^ionates brutos gaardanbptf 




449 

oe huelgan con ella, qnanto más los que tienen entendimiento 
discurso para saner es pierto y uerdad yndubitable , que es 
jljor la segura paz que la esperada Vitoria, y loque díze San 
g^astin 1, «que con la paz y concordia se adornan y conseruan las 
adades, y con la discordia se destruyen y ácauan,» assi que nin- 
IM español dexa de considerar y tener por ?ierto quán vien les 
j|ft'4ener paz con los naturales, pues mediante ella gocan de vida 
f^nt y tienen hacienda y descanso, y aleada la tierra pierden- 
ÍB8 fres cossas y se les ofrecen ynmensos trauajos, hambres y 
(^ealttas calores, fatigas y cansancios, y sin esto, que es ynsu- 
j^e, continuos peligros, enfermedades, heridas y .muertes; y 
^09 es berdad muy conocida que el español no des^ la guerra 
n» procura, cómo lo haze él yndio, yntentando por momentos 
^f^ónes y alzamientos, cometiendo trobos y muertes con yn-' 
íbdtdb.de yglesias y pueblos, como emos dicho y adelante se 
|á; no €S' mucho como dize él Obispo que mueran fien yndios 
fí:yn español que ellos matan; y quiero confesar como es asS, 
|po déuese entender y considerar .en qué- manera , para que se 
Ibe de tal culpa á los nuestros, que aunque es verdad que en 
Éiellas partes se estima en tanto la uida de vU español, por la 
Bcha falta que ay dellos y sobra de contrarios , y que conviene 
beerbarla para no perder lo edificado; con todo eso, quando assS 
Sáotesze matar vno ó muchos dévajo de paz , el castigo que se 
ise es con tanta consideración < que si merecen la muerte. Qiento 
ib jtisticia, no excede de vno ó dos arriuá, porque .sí tanvien no 
[eÓQseruasen las vidas de los 3mdios, no auia para qué poblar, 
■que la tierra sin ellos no es de fruto al español', como ya prp- 
los adelante; poro si los yndios primero que se rrindan á«ste 
hazen su defensa y se rresisten con las armas en las manos , 
también después de desbaratados y huydos por los arcabu- 

mneren á ciento por vnó, ;,qué culpa se les puede' ynputar á 
ilespafioles dello ? yo pienso que es permisión' divina que mue- 

'ten gran número por lo mucho malo que cometen contra su 
Magostad, porque el español jamás tiene rrigor fuera de la 




I 

>! San Agnstio. Epfst. 5. 

• Tono II. 29 




c*^IlJllílJ^ ui: la j*j ^ 



mu á la costumbre de la guerra y breuedad del tlJ 
defensor, j rreaultaudo culpados y dignos do muí 
nadosá clli^ y ústii á uioguuo li;' ' '" \ 

mero convencido del delicio; y s 
Qs eupslallos haciondo desto yn gran cargo de en 
fleaso que ca ucrdad qae en algunas prouinyíBa 
modo do castigo, como en otraa el de ahorcar; pc« 
la manera de cnpalallea, hallaremos que noae bal 
castigo, porque primero se les da garoto, y dcfl 
eu nuestra Espiíña, quando an ahorcado & vno le 
ponen cada quarto cu su palo, eu las guerras de 
por no Be detener á hazer diuision de vn cuerpo, c 
prolijeando en el monte buscando tanto palo, so pi 
ea bordad que a sucedido en algunas partes }i 
después hazellos ñechar 6 arcabui^ear, pero esto y 
pauoleB á bcnganga de ber eus mugercs y hijoi. j 
tos y comidos con ynumuntdn 1 
quando no son bauptivacios y qu- 
cando al diablo; y de esto el delito suyo puede 
loso y cruel, qne como en España encuban biboi 
avücteau, y eu Francia los queman y ponen en u 
bfáudolcs piuqiaa y ¿fago» c¿ Lando IJJJ^^ yj 



451 

ít la justicia de Dios y de su Rr^, y si an salido 
sido muy secreto, porque si la justicia lo supiesse 
Y sí el tal hecho cometido por algunos soldados en 
e^e castigo, los caudillos tienen el propio cuydado 
y confieso que algunas vezes veeu los caudillos cosas 
en crueles y no lo pueden rremediar , porque en 
mes lleban yndíos amigos que con sus armas van 
)s nuestros, y estos tales suelen cometer crueldades 

que los españoles no tienen tulpa ni lo pueden es- 
! se les rebelarían y correrían riesgo. Y para con- 
tó, no obstante que lo rrefiero en el libro de la Mili- 
iré vn subceso que yo propio lo condeno por ynhu- 
lue auiendo yo salido á un castigo con borden de la 

de Santa Fee en el nuebo reyno de Granada, contra 
ae se auian aleado, saqueando la tierra,' matando y 

yndios de serbidumbre, quemándoles las poblaQio- 
} cautibos más de Qíento , los seguí algunos dias, y 
do alcan^, puestos en resistencia y peleando, se 
uga en la qual los yndios amigos que eran como 
lenta lanzeros , se dieron tan buena priesa por su 
ron los contrarios desbaratados, presos y muertos 
oras; pues discurriendo yo por la refriega , hallé á 
ro que tenia á fuerza de bracos tendido en tierra á 
imigos , y le estaua degollando como á vn camero, y 
la sangre la yba bebiendo , y hallándole io tan cú- 
nanos y rrostro, le rreprehendi yncrepándole de 
respondió con tu piadoso sentimiento: « pues si á mi 
torbar esto, ¿por qué no les as estorbado á estos 
comieran mi padre , madre y hermanos, muger y 

> yo escapó de toda la parentela? y si nosotros somos 
por qué no nos anparais destos caribes?» T diciendo 
uron las lágrimas de los ojos, y sauiendo ser verdad 
X)n sus lágrimas y rraQones, me enternecí de tal 

> bolui las espaldas, y dejándole fuy discurriendo por 
3Ste tiempo vn soldado que me acompañaua en esta 
ijo : « conuiene mucho disimular con los amigos y 



apretar con los enetDigos, porque si se les estoruase la. oeagia^ 
bolueriaa las armas coutra nosotros, y quando no lo lugan C(B 
salirse y dejarnos solos , seremos perdidos, porqae soent jiá_ 
socorro y viene ^lerca; y para que no cause admiración lo 
si boluemos los ojos veremos la obra que trae, Tain , cae 
su gente en hazer carne.» Yo Uoluí y vi mas de cinqueat 
amigos con canecas y otros con quartos de los enemigos pa 
en una rrueda, cantando ya por aquella parte la aitoria ; y < 
yo quisiera estoruar tal^veuganca como en esto tomanan, i 
¡Dpuslble; yo rre^eui gran pena de vello, pero nao fué 
dissimular, y comeuuandoá rrecojer mis soldados españoles, 
dere^ú á vu caney 6 buhyo donde los cauptiuoa aun no cosud» 
tubo noticia estaban y se auíau recojido y hechos fuertes por » 
correr rriesgo. así del yndio como del español , que en la rtt^n'^i 
pudiera suboeder, avuque algunos varones salieron c" " ' ' 
sin armas, vnos baliéndose de piedras y otros con arrai.-^ 
ganando, dando vozes cada uno diciendo que eran christiiDM 
saqué la jente que bailé y la rrecojí ¿ la placa á donde v. 
podia buler dclla arrodillada á mis pies; & este tiempo j tú u- 
corro les yba entrando por vna parte de la población, y oaai»| 
vieron todo desbaratado y puestos los españoles en orden y i 
mcsmo los yudios amigos que al punto so me fueron 
se comentó á retirar el contrario, y arrojándole vna esc 
gente española é yndios amigos, se puso en buida. 

Estos cautibos referidos me contfiron mucbas crnoKlaJcsl 
como de gente tan caruiíera, que si las oyera el obispo dc( 
fuera de parezer que se hizieraü muy extraliordluarios cast 
ellos ; hube á las manos algunos y tanvien el cavlquc de qi 
justigia conuencido del delito confesado por él mismo, y 
dolo dentro de dos orns, no quedó memoria dól. que en ]t¡ 
triimfu ios yndios amigos so lo lleuaroü á pedamos, y plcnsoi 
oy en dia cada vuo guarda lo que le tocóí y boluiendol 
cauptiuos, digo, que se auian comido de las cien personas 
de dos meses setenta, y si yo tardara más, no quedara nii 
estos yndios es vna gente en aquella tierra tan bruuA y 
que tiene carnizería pública de carne humana, y para «ai 



despoblado de todo punto vn valle que se dizc de iSej ua, que 
>rre sesenta leguas prolongado bu tierra, comiendo toda la gente 
la auitaba, que se auerigua que auia ducientos mili yndios en 
empos pascados, j aun después que los espaaoles entraron, se 
consumido y comido más de los Qieu mili, pesándolos píibli- 
imentc sin podello rrcmediar los nuestros, aunque se a procurado 
^empre con las armas en las uuinos, y muerto en su demanda eu 
íes más de mili españoles. Y boluiendo al propósito , asi como 
no pude estorbar á los yndios amigos lo demasiado qne se cn- 
i^reutarou en los contrarios, abrá subcodido lo propio en muchos 
nudillos; á<x manera que el obispo no atribuye 1a crueldad siuo 
: español, sin iiazer primero la quenta y distinción della, y de- 
lera considerar que del español es el castigo y del yndio la 
^ueldad y venganza, que en ellos es muy natural buscar la 
I . j la muerte llamar á la muerte, porque esto corre entre 
.^-.u la uida, comiéndose y matándose vnos á otros. 
Queda de satisfazer á lo que dize el obispo que los soldados au 
iado muchos yndios bibos y ansí mismo que traen perros 
Puados para qúo los hagan pedazos; á esto diré con mucha bre- 
Ittd solo dos exemplos, y la rracon para que traen los perros 
»xaré para adelante: en quanto á quemarlos sucedió á un caudi- 
), que auiendo salido A vn castigo do yndios salteadores que 
in los carares, por grandes rrouos y muertes que auian hecho 
1 españoles soldados y frayles pasajeros que subían por el rrio 
idc de la Magdalena, que corre del nueuo reyuo de Granada á 
^ene, que está en la costa, más do du^ientas y q-inquenta 
de su naclmieato, y vana su tierra y poblaciones, y auiéu- 
l'os buscado con poco número do soldados, dio va dia en ellos sin 
sentido, á quieacs halló en jauta y borrachera en dos grandes 
aciscon placa en medio; bi^ióronae fuertes y pelearon balerosa- 
ate por troneras, porque los" soldados tomaron Inógo la pla(ja y 
carón los buhios, y como los yndios veyian vieo por las troné - 
' hacían su puntería con arco y flecha, yenpleauan los más de 
tiros, y como ellos no pudiesen ser aistos, los que les tirauan 
lies offendian, hallándose los más de los soldados heridos de vna 
era y mortal yerba; pues hiendo el caudillo el extrago que 



haciau y el poco efecto de sus soldados y arcabuzes, t qu« « i 
detenían mucho ea rreadillos perecerían todos, demás quelí 
de los contrarios se esperaba en breue por estar las poblí 
Qercanas y que no poiliau tardar porque lué^o tienen aTúsi.^] 
algún yudio que en estos traiK^es queda fuera del gerco. 6] 
Be oyen las rrespuestas delosarcabuzes, él se determinó de] 
lies fuego cou particular consejo, de los suyos, y fué : 
conuiuieute, que si no lo hiciera no escapara níQg'Qoo del 
dados, porque alli no auia sino muerte ó ?itorJa por estar ( 
ta leguas de poblaciones christiaaas para tener socorra y il i 
que rreciuian era mucho, y el socorro del contrario se espenutl 
momentos: y el hecbulles fuego fué con yntento de qae a« 
rau ó salieran á campo rraao donde fuerau parejos ea el | 
aprouecháudoae cada vuo de su balor para esto; el mismo 
con harto rriesgo de su persona Ucgú y puso el fuego y e£ 
ron tan pertinaces que. avnque salieron vnus. se que 
dentro sin querer salir á pelear ni rrendirse como loa 
Aquí ¿qué culpa se podrá ynputarálos españoles si suyoteolpi 
fué más que de echallos fuera pura asegurar aua vidas, rs 
este permitido ardid en rrefriega y casso tan apretado y i 
das las perdieran si no pusieran fuego? Y yo creo que el obtaptl 
Chiapa hiziera lo propio arrimándose á la ley natural si ao ( 
siera morir mártir , y de este parecer fué el fray le cou quien j 
confesó el caudillo que enprcudió lo rrofcrido. de que hjakt%\ 
propio por saluar su vida y las demás si á su cargo fuera Ix 
paula y gentes; por esto camino y otros muchos aparentes «&i 
cedido en las Indias casos, que contados sinplemente son 
dades, pero rreferidos cou sus circunstancias y como elloa SQb 
dieron quedan saluos de tal nonbre. 

Al propio caudillo le subcedió en esta misma ocasión y ent 
que aviendo coxJdo yndioa y yndias y trayéndolos prcMC wi 
poder, discurriendo por la tierra para que saliesen de piui Iwi 
ques y eutregaseu los deliuquentes y fuesoD castigados y 
dos á paz y seruidumbre, se juntó toda la tierra para dareaJ 
españoles y acabarlos, comiendo los que en aquella Usmloi 
acostuml^rado, como lo hizieron con otro caudillo y su 



455 

ños antes deste subgeso, entrándolos á castigar; que des- 
dóse vna noche las ^entínelas , fueron todos muertos pere- 
i manos de los yndios, y pensando hazer lo propio con este 
) y su coupafiia, los persiguieron tanto con enroscadas y 
tros, que se vieron en muy grande estrecho, pues subgedió 
Bi noche los gercaron, y el caudillo, viéndose en vn mal 
con tanto rriesgo, se previno y fortaleció lo mejor que pudo, 
o rrato se comencó á oyr el mormollo del enemigo por todas 
}ue poco á poco se yba entrando sin poder ser r resistido; 
b^edió que entre los yndios é yndias que de la tierra con- 
tyan para el efecto rreferido, abia seis ó siete que estauau 
y con criaturas á los pechos, las qjiales, sintiendo tan 
m suyos, y deseando hizíesen efecto para por aquel camino 
:, comeucaron á pelliscar fuertemente á los hijos , y ellos, 
lo el dolor de los pelliscos, leuantaron va clamor y llanto 
nde, que las centinelas y postas doblad^is que se hablan 
perdieron el sentido del oyr y dauan vozes diziendo tel ene- 
xtra, y no podemos hazer buena preuengion si no se sosiega 
Q rrumor como ay;» con esto y las demás turbaciones de la 
el caudillo no sauia qué rresolucion tomar, porque si aper- 
as yndias porque hizieran callar los hijos, fuera porque 

lloraran ellas y darian gritos porque fuera mayor el ruido 
idios entendiesen estañan allí; al fin, por consejo de vn 
. yndio, christiauo y amigo, que fué bueno , según el sub- 
no en semejantes trances de conquistas é castigos suelen 
y ser rrecouidos, que dicen que no ay mejor cuña que 
imo palo, ni mejor remiendo que del paño propio, por- 
mo dezimos , el consejo en la guerra se a de rrezeuir de 

de expiriengia; el yndio fué diziendo estas palabras: 
in, ¿por qué no mandas quitar á vna yndia destas el hijo 
B ahoguen en ese rrio? y verás como las demás callarán sus 
unerosas que harán lo propio con ellas . y sosegado este 
>, avnque es malo el sitio, nos defenderemos;» forjado el 
> del peligro que tan ^erca tenia, por saluar su gente así 
ló, con que primero fuera bauptissado, como se hizo, y de 
ira que el cazique lo propaso se executó; con esto zesó 



456 



todo el rramor, y avnquo ya por vna 6 dos partes w auta 
rado el enemigo, tubo por bueno rretirarse , porquo rreconotíA 
alerta y cuydado y defensa de los españoles , y esta prei 
fué parte para escapar de aquella tierra, haciendo mucbáft 
en los yndios y castigos, con que por alg-an tienapo 
rrouos y muertes que aquellos salteadores hacían ; este c* 
comunicó con vn teólogo el bocho, y en la conflssiou 1- •'^>-' 
y después en la conuersaciou que tuuieron le dijo y d 
der ser permitido quitar vna vida por evitar tantas muene» ; -. 
daño que rresultara de no hazello, por lo que se a de leiavf •- 
contra cbaridad si rrccoupensares con la paz muchos e8ci&i£;é. 
porque mejor es que perezca vno que no toda la humanidad ipoei 
si esto hecho se dijera- y contara asi sólo, lo condenara qaa}q'.'*n 
por yhíquo y malo, y si el obispo de Chiapa tomara la rrftzrj i- 
todo lo que escriuió tan desnudamente, tanbicn lo absolmcrí, ' 
con ella todos quautos lo leyeran hizierau lo propio 
En quanto á lo que diseque los conquistadores ' . - 
- perros para despedazar los yndios, tanuien pudo det. ^ -i ; • 
ron arcabuces para matarlos, que es más (^^ierta la muerte con .J : 
que con perros; pero assi como el arcabuz tiene su fln. para 5- 
pantar, ofender y defender, así la yubeacion de perros, qoet. j 
guerra de aquellas partes sea u^do es buena, porque osq ¿..j ^ 
an allanado presto muchas prouincias más de lo que tordvtay 
hubiera costado muchas vidas, asi de los nuestros cooiQdc !.. 
yos, y de la manera que dellos se siruen y el oblápo IoynOf<' 
quien no era soldado, sino m pió rreUgioso, que si á mi mes [«- 
milido el arcabuz en paz y en guerra, ¿por qué no lo sérA tb peí» 
mientras no so husare mal del? y al que saliere da 1a onecí'' ••'-■ 
misión, que le castiguen, que por eso ay Dios, Rey y juát 
quando usan dellos es en tierra de moutaGas, porque en la 
y limpia de arcabucos y boscaje en manera ninguna ¿iruen 
que tienen otros modos y cxtratajemas de que se valen , y 
perros traen para saluarse de muchos peligros , y descubrir 
envoscadas que los yndios suelen ecbar en tierra montuoesa 
en descubierto no son de daño á la gente , y para que !>' 
campo, porque sienten de lejos al yndio por el olor de la v^j:. 




■ un color y trementina con que el yndio de guerra ge pinta 

Btro y cuerpo para parecer más feroz; y sentida la gente, sale 

ido á ella, y el yndio se detiene , porque en estremo los te- 

», y loa nuestros á tal tiempo toman las armas y se ponen en 

la y alerta , y ánt^s que usaran de perros nos deavaratauan 

icUas vezes por dar de noche en nosotros sin ser sentidos, qu^ 

I aquellas partes de sayo son mucho mas escuras las noches que 

^'^stas de España, porque la esfera es rrocta y no ay crepúsculos 

' Bol como en la oblíqua, y assí por esta rrazon no se a puesto 

}1 quando es de noche, y, por el contrario, en España auiéudose 

Beto es de dia cerca de ma ora; pues ei de suyo es tan oscura 

jxiocte. mucho máá lo será en tierra de hoscajes, estose entieude 

ftuiendoluna, porque alumbra más que en estas partes, por 

jar rrectamente su luz; pues siendo assi con ttin gran escuri- 

y en móutaña, y loa yudios cd cueros y que tan súbtilmente 

i,>que quando au de hazer vn asaltottodos vjeuen arrastrando 

.barrigas por el suelo como culebras, y con vna flema que ellos 

dotado?, á cuya causa, de nuestra parte abrá nezesidad de 

prcuencion en las armas, como dicho es, y eu las envoscadas 

ide son de consideración y prouecho los perros para dar alcan<;e 

|to yudio quando se huye, y de cojelle rresultan muchos vienes 

que la tierra no se alce si acaso es espía ó prisionero que se 

Itd, con que so asegura el buen subcoso de lo que se pretende; 

ibien son de prouecho en algún desvárate de alguazauara ó 

;uentro que se aya tenido para detener la gente que huye y se 

leda prender algunos, que aportando á ser yudios principales ó 

jiques es causa para sosegar la tierra; y no quiero negar de que 

jiioas vezes salgan losyndios mordidos délos perros, poro están 

teeQados, que como el yndio no se defiendo y se postre ó derribe 

hazo más de "ladralle hasta que llega el soldado que siempre le 

siguieudo para hacer la presa, y porque el perro no haga daño 

ellos se an defendido muchos pueblos nueuoa y estancias de 

le los yndios no lleguen á quemallos por el temor que los tienen, 

i como los sienten y guelcn, les salen al camino y así no llegan, 

'con ellos se an quitado muchas presas á los yndios de gente 

itiuA y do cauallos que lleuan á los nuestros, así de españolea 



como de yndios christianos, aanqae faese ya la prosa 4 doa; < 
lejíuaa por los montes; y si dijes© & seis y ocho qo serk'e 
miento; paralo qual ponen & loa perros en la parte por I 
cornen^i'tó el enemigo la retirada, siguieodo el rrastiyj t»o fQ- 
mente que Tienen 4 dar con la presa, y si acaso ao atrt 
algún grande rrio, es cosa marauilloaa bcr la qac L ]m 
hazen los perros, que no falta sino hablar: ai fin. loaooláaú 
dispassion del rrio, ó hazcn puente ó biilsas ó lo paasan i 
buscan bado, y pasando tornan á tomar su rrastro ; pan tí 
e rrcferido y utrus más ó móuos cossaa do prouecho ae ajiaáakfrj 
españoles y conquistadores dcUos; y justa guerra ae pa«d« I 
la que es necesaria, y esta yubincioo de loa perros lo ««prl 
rrazonos dichas, y no para cometer crueldades , porqoa ao i 
^n dallas tus christianos ni ban d csso, ni os eso aa yot 
de estender la fee de Cristo , y tras esto balerse de la 
como no aya yndios ni se consigue lo mo ni lo otro, y ui, 1 
vien y es faerca conserbar los que hallan y descubren : 
tiéndese esto ante todas cossas, sustentando sus yjdas loi | 
res, porque la defensa natural es permitida avoque sea e&i 
quistas nueuas, porque si los yndios ^natentaa matar loa i 
y comicnyau ¿ oJQPutallo, no es mucho que lo? •«'■♦^■•- ¿ 
fcndióudose, y en los que on dado la pax yo 
uieudo el Santo Evanjelio y bauptiamo si ao al^^an y ii 
yglesias y matan los veziuos del pueblo español ú parte 
lícito y muy justo el castigo; como dize Kraaiao *, ««I > 
muy justo para los que ofenden y daSaa de tü boluotad.t 

Aquí se deuen considerar tres géneros de yndios; vuos qnci 
tienen noticia de espaiíoles y los c3paQol«a la tienoo de cUdk j i 
ques buena gente y mucha, y la tierra sana y abandoaa, 
cuyo respecto se cnprende la conquista; á esta g«ate se Ifli 
con toda la blandura del mundo, puniéndoles por dclaots 
y ofreciéndosela juntamente con algunos preaeutea qoo 80 I 
bian, y los más de estos yndios y proolncias, que, 6 DO^eaitii^ 
del fauor de los españoles contra enemigos sayos . 6 qu 



Eraimus, lo epiíl, 



459 

ittiraleza son buenos y se yndinan á la mistad, como ya diremos 

lacte, siu que jamás la ayan quebrado, estos son tratados 
iblemente y seles hazea muchas caussas y yentajas, y si es 
que quiere pelear y no rreceuir el Sancto- Evanjello ni la 
id, aqui no se haze más de defender, y defendiéndose, es 
yer^a ofender con armas en las manos , y como se haze esto y 

itemeute se les ba ofreciendo la paz, la uienen ái rreceuir y la 
atan. 

Ay otro género de yndios que los españoles, avnque tenga.n 
iticia delJos, no los ñau á buscar por ser pocos y en tierra muy 
iferma, donde no se puede conserbar la gente si la poblasen, y 
le justamente son cariues y do mala ynclinacion. y que comen 

le humana; estos salen á saltear caminos y hager muertes, sin 
le los busquen ni los ynquieten ; estos tales merecerán bien el 

Bügo que se les diere jurídicamente, y no sólo castigo, sino que 

dieran por esclauos ; el otro género de yndios es , que dada la 
con cautela y obidiencla, y rre^eiildo el Santo Evangelio y 
kOptismo, se alean con grande estrago y crueldades que hazen 

los españolea que cojen á manos, como se a dicho, quemando 
;lesia8 y pueblos, y luego se huyen á las montaTias y arcabucos 

jde vienen á perecer por las rracones atrás rreferidas ; de este 

lero an sido todos los yndios ó los más de la ysla Española. 
iba y San Juan de Puerto- Rrico y la Trenidad y otras circum- 

Blnas , entre las q uales ay algunas donde son yudios caribes 

le corren las costas de Tierra Firme 6 de yslas con sus piraguas 

[ rrouar y matar, así yudios christianos de paz como españoles, y 

las notas que llegan de viaje á Tierra-Firme y Nueua España 

le saelejí surgir en ellas á hacer agua, como es en la Deseada y 

iminica. Matalino y otra, donde a sub^edido bazer mucho daño 

, la gente que salta en tierra, y se a uisto Uegar á nauíos solos 

I «artos en la costa de sus islas, y tanuien en otras, y entrar de 

le en ellos y hallar durmiendo la gente y degollarla toda y 

lérsela y ochar á fondo los nauíos después de saqueados y lle- 
irse hombres y mugercs, y oy se siruen de los que so an esca- 
ldo de la muerte ; estos son de quien el Obispo dlze en su tratado 
le los cipañoles hacían esclauos, y cierto, de mi boto no se deuia 



460 

estorbar, siao permitlplo , para acaaar do quitar gente St^^^ ■ 
caribe y qne tanto daño ha^ie; que, como dieroa {vor^^ 
grandes theólogo8 los chichemecog en la Nueua Eapi^^*-* 
diez años de esclauitud, y los pijaoa en el nueuo reyno de^*' ■ 
da lo mismo, como también en la India oriental; en alg:nnaJ>^* 
fuera muy justo so dieran estoa cariaos perniciosos y da¿in^^ 
aunque lo son esotros macho , no tanto : y los cbicbime 
Nueua Espai^a, como diremos en su lugar, están y& IUao< 
dos de tanto como los au apretado; y boluiendo álayslaEro' 
para rematar, aunque ya e dicLo la causA como se au meno 
de todo punto, no por las rraíOhes que da el Obispo . y ; 
ponderar y exójerar esto dize que auia -finco reyes 
otros yunumerables seQores ynferiores , y qae tandeo tica&f i 
aquí se aduierte que no eran reyes, sino caciques, y 

señores, que eran couíodize capitanes suyos, con par, 

parentela^ y gouernadores de algunos pueblos, y as dofiain 
rer darles nombre d&^rreyes en aquestas partes que á ?■ 
les pudo dar leojitimamente, que fueron á Montc^ama cu .n .. ^ 
España, y Atabalibpa en el Piríi, por ser- tan poderosos y^ 
ánimos rrealcs en su trato, rriquo^as y puiiyia ; lo demás M i 
porque si k todos los caciques se les diese nombre do rreyei,i 
que fueron más de ginqueuta mUl los que vuo y ay en lasl 
oQidcntales, y este no es modo de cncareQim lento oi 
ypérbola, que si todos merecieran título de rreycg, pudier 
dezir que yo y mis soldados abíamos subjetado y rrendidol 
quinientos: estos caciques, hablando berdades, después deí 
saluajes, si es tierra caliente andan en cueros y duermeo«a^ 
suelo en vnas camas ó en hamacas colgados, siendo su comiáit 
desastrada, sobre paja que tienden en la tiorra, echando lft< 
en vnas totumas ó mates que ha2eu de calaua^-aa y sin géacw i 
manteles; y las rreynas táubicn andan en cueros como loe rrejl 
y si con la demás gente tienen alguna diforeucia . es r 
más belicosos y valientes, porque por marauilla se guai 
9esion, que todas eran tiranías entre ellos; y si algunas vezesíul 
cedía el bcrd^dero subcesor, era por ser belicosso; avia c»04« 
destoB que subjetaua á veynte mili yndios y otros á diez otill,] 



461 

) mili y á dos mül , y otros de tiento y de fiiez, y si dijese 
; no será engaño, porque es la verdad, y no eran más en av- 
d el de diez mili qae el de Qíento; véase áora «ste modo de ' 

Yo confieso que los ^inco que el Obispo dize deuian de tener . 
de diez mül, pero ninguno dellos pudo poner en campo de 
> mili conbatientes arriua, y el que los ponía era muy pode- 
esto se entiende en la ysla de Santo. Domingo y en tierras 
tes, asi de las yslas como de Tierra Firme, porque en tierras 
« gente bestida, como emos dicho, -y los cbfiques son más 
>80s de gente, y los dos que merecieron titiilo de rreyes, 
se a rreferido, sujetaron vn muy gran -número de yasallos; 
nlos demás de las yslas y tierras calientes, passa y a passado 
lo digo; pues nótese á quien le» da titulo de rreyes, pues 
r dezir que por bs castigos que en ellos hazian,.y que qne- 
» llenar algunos caciques á E^aña, permitía- píos que se 
sen bs españoles con ellos dentro de . los naníos , . antes se 
;reer que fuese la noluntad de divina que noeácapase gente 
lólatra y perbersa, y- que quería que .en. aquella tierra se ' 
isé BU santa fe, poblándola, gente chrístíana y que fuese es- 
i; y esto vien se echa de uer po^ los pasos por donde caminó' 
ióuftl Colon y descubrió las Indias, sirniéndose dé que vn 
portugués, viniendo de la India oriental á España, padeciese 
ran tormenta, y tan durable, que viniese á rrecono^er la ysla . 
ato Domingo , que fué á tiempo quando la descubrió, que ■ 
agente del naulo estuuiese duroaiendo, y marcada que tubo 
raconsu aguja, y tomada el altura, -mandó amurár las ' 
tomando otra derrota para que nayde sino 'él la pudiese uer 

noticia dellas, como así fué , guardando el secreto, y que 
iloto viniese á morir en casa dé Colon, á quien lo descubrió, 
ando rrcl ación cumplida lo experimentó,, para cuyo efecto ' 
Portogal y Francia, y ninguno de los rreyes le -dio Crédito, • 
mámente le pusiese Dios en el coraron á los rreyes católicos, ■ 
mando y Doña Isabel, de gloriosa memoria, que le armasen 
íqSos para ello, y puesto eB punto su -bleje, ¿Quién conside- . 
)s conbates do tormentas asi de mar como de la gente, lle- 
I á tanto estrecho, que oy le ecbKn á la mnr. ya lo dejan para 



462 

manaua, ya pnra la tarde, tiniéadole por od enbaydor 
ruta? Esta ejecucioo la fué Dios dilatando de ora en 
tauto que le dio la tierra en las manos con puerto ecgu 
apacible: puea aqui manifleata fué laboluntad díainadiE|VuB] 
toda cosa por tau estrafios arcaduces , que ai otra fuera su \n 
tad, como á quien le son presentes todas I&b coesas, ahog 
Ck>lon en la mar y á los demás conquistadores que con ¿1 yti 
quando quisiera estorbar alguno do los modioe quo par* eUt 
cedieron, por donde se fué dispuniendo su riaje lo hizUtri.J 
bien que no se ahorran los caciques ny murieran las doiMl 
dios que dize; yo me ateneo, sin ser teó1op;o, qae nomacil 
búja en el árbol sin la boluutad diuina, que á los que i 
todas las cossas las conuierte en vien. y si oa berdad gal 
los españoles en aquestas partes y desfauoreco los yndloa 
tras, los vuos so conaorbaran y los otros acabaran 
mente, que la uerdad es bija del Uompo , el qoal 
descubre. 



463 



DISCURSO Y APOLOGÍA SEGUNDA 

nlcárgo satisfadon que seprelende hacer td hecho de las conquistas 
'\ del reyno de Nueba España. 

Si es berdad qae por derecho comuQ es prohiaido ser yqo en 
M mesma cansa fiscal para acusar y juntamente juez para sen- 
in^iar, como el Obispo, contrabiniendo & esta justa díspusicion 
áltto húsar destas dos facultades, acusando generalmente á todos 
Ü conquistadores y pobladores que an tenido y tienen las In- 
Iw Ocidentales é islas de barlobento y sotauento sin eceptar nin- 
|Kna> que an sido, como ho dicho, vn grandísimo numero, sin los 
peo generales, como se a dicho y adelante diremos á su tiempo 
f^lugar, y asi mismo sentenciar como juez & perpetuo ynflemo á 
jíiloe ellos sin excetar ninguno , y este poder compete á vn sólo 
¡Mor que saue el que es precito y el qnes predestinado y es justo 
icaque haze el cargo y rre^iue el descargo, vsa de justicia y 
antamentede su dibina misericordia, y assi, mediante ella, avnque 
serán tan malos, perbersos, y inicuos los conquistadores como los 
■ae, todos pueden esperar su saluacion; y acudiendo ¿ nuestro 
ntento, digo que el Obispo ua siguiendo con su tratado en la 
neaa Bsptda al baleroso don Hernando Cortés y sus compiAe- 
0. cuya entrada fué año de mili y quinientos y diez y ocho, y 
átala tan en confuso y en general como a hecho lo demás, tro- 
nado los términos de la tierra y costas en su libro, como en él 
'podrá ber, así por las distangias, poblaciones, numero de gen- 
*« Bub^esos y crueldades con que dize asolaron y destruyeron los 
pañoles todo este reyno, como así mismo dos mili leguas de la 
^uinzia de Tierra Firme que dize; pues aquí bien sauemos y nos 
insta con evidencia que en ella nunca los españoles an hollado 
4b de setenta leguas que ay de longitud del este oeste desde los 
*>iflaes de Vraba, yndios que jamás se conquistaron, hasta Veru- 
1^; los vnos caen entre Cartagena y los otros entre esta prouin- 



464 

cia de Tierra Firme y Veragua ; y si quiere meter en laquenln 
prouincia do Veragua te podremos añadir más cLnqueot» I 
que por todas aon ciento y veynte; pero no se llama Tiwnl 
aunque eat& subordinada á la rreal audiencia de Panni^< 
ciento y veynte leguas á dos mili , la rresta de la tierra t^ 
mili y ochocientas y ochenta; tiene de latitud la distudí^ 
sur de diez y ocho & veynte leguas por lo más estrecho, «jai 
Puertovelo á Panamá, y lo que ay de la mar del Norte i 1 
Sur y por lo más ancho, no tiene de treyuta arrilja, y túdofl 
de montañas y arcabucos; y si algunas cananas ay soq( 
donde se conocerá después de la poca distancia de tiem, . 
eos yndios quo la podían hauitar, y los que la haujtatital 
riau la propia rra<?on y quenta que loa de la ysla de 
mingo, por quanto es el propio temple y disposición de tierriil 
peor en quanto á ser de tan mala calidad y tau enferma j i 
ménua altura; y de que es tan estrecha esta Tierra Fú 
el mundo lo saue, y si no probémoslo, pues ay cerros en (1| 
de esta tierra de donde se descubren entrambas mares,] 
rrespecto la llamarou Tierra Firme, porque como loa de 
res primeros viesen desde lo más alto entrambos mares, ] 
auer estrecho de agua y que pasaba de vna mar á otra, 'y | 
briendo este pensamiento hallaron que n<5 y que c-^" 
tierra, y así la Uamaroa Tierra Firme; y bolviemlo ú 
des de que ynputa á estos descubridores, digo que pan&atit 
tendimiento humano en diuersos é barios pensamiootiu ^ * 
modo de cscreuir y de tan grande escándalo como a cauBW^ 
caussará, que, como dlze Sau Bernardo ', smtiy mal se rreu»^* 
escándalo con otro;* de manera, que si algún desalmado 
le causó, como pudo ser. no hera justo que eu general i 
mondo se escandalizara con vn tan general y tan gnnd 
parecer, y pienso que dio armas á qualquiera enemigo 
quando monos le hiriese eu el honor de su patria; en 
cada vno el parecer que su juicio le ditare viendo mi de 
satisfacion. 



t San Bernardu, Prmcep. dit ciplin. 



465 

iDtrada de don Hernando Cortés en la Nueua España se 
uy bien entender que Dios la dispuso, hordenó y guió, y 
ubgesos y fines se pueden juzgar los principios y medios, 
1 fin de las cosas es maestro de ignorantes : pues beamos 
pió de esta entrada , y quién es el que la hizo y su birtud 
ubres y en qué manera la fauore^ió Dios , y el fin que 
lió, pues, don Hernando Cortés de Santiago de Cuba ¿ diez 
de Nouienvre de mili y quinientos y diez y ocho años, 
rmada en descubrimiento de la Nueua España; llegó á 
prósperos tiempos sin desastre ni mal sabceso; quiere 
e del primer enquentro dé en vna tierra llamada Co^umil 
1 tomándola salió vn cacique llamado Calahuni, hacién- 
adable acogida, y tras de él la tierra adentro m español 
Aguilar, que en aquella costa se auia perdido muchos 
a con otros que ya eran muertos ; éste estaua aquerencia- 
os yndios, siruió de lengua como también Marina, su 
r quando tomó estas lenguas por tan estraño' modo, por 
de Dios , los casó por mano de clérigo para más facilitar 
uto, y fué su padrino el mismo don Hernando Cortés; 
parado de las lenguas yntérpretes, discurrió su costa dis- 
la proa en San Juan del üaerrio de la üera Cruz, puerto 
cano de la Qiudad de México , como si de atrás lo supiera 
'a visto en alguna carta, derrotero ó mapa la descripción 
irra; saltó en ella, y siendo yien rrezeuido de los yndios, 
)ios en el pensamiento de echar los nauios á fondo; esta 
letermina^iou fué del cielo, porque de honbre vmano yo 
} pudiera ser, porque no sauia dónde estaua ó lo que le 
esultar, ó la necesidad que dellos pudiera tener, y es de 
prouecho el atreuímiento si le acompaña la discreción y 
ía ; tiene pues noticia de México donde estaua y rresedia 
una, el mayor señor de aquella parte; fué en su demanda, 
)B en el camino quien le fauorezca y guie, asi en el conoci- 
do la tierra y sustento de su canpo, como en la guerra 
go le comenQaron á hazer. hallóse fauorescida de toda yna 
¡a de yndios los mejores de aquellas partes en condición y 
I, corteses y valientes, llamados tascaltecas, y la prouin^ia 
lo II. 30 



458 

como de yndios christianoa, aunque fuese ya la presa 4 dogy 
leguas por los montes; y si dijese á seis y ocho no eetiacacare^ 
miento; para lo qual poueu k los perros en la parte por iíxtit 
comentó el enemigo la retirada, siguiendo el rrastro' tan puntnj* 
mente que vienen á dar coa la presa , y si acaao an atrayendo 
algún grande rrio. es cosa marauillosa ber lo qae á \a» 
hazen los perros, que no falta sino haWar; al fin. los sol JaJ ,.' ■ a 
• djspassion del rrio. 6 hazen puente 6 biUsas 6 lo passan « uadj-i 
buscan bado. y pasando toman & tomar su rrastro; para ofts qu 
e rreferido y otras más ó meaos cossas de prouccho se alúdanla 
españoles y conquistadores dellos; y justa guerra se puede Uuav 
la que es necesaria, y esta ynbincion de los perros lo es ^hl 
rrazones dichas, y no para cometer crueldades, porque no 
gan dellas los chrístianos ni han á esso, ni es eso su yoteoto,nv' 
de eatendur la fee de Cristo . y tras esto balerso de la tierr*: j 
como DO aja yndios ni se consigue lo Tno ni lo otro, y asi. le «i* 
vien y es fuerza conser bar los que halluu y descubren; pcroe»- 
tíéudesc esto ante todas cossas, sustentando sus vidas los pobluk- 
res. porque la defensa natural es permitida avnque sea en «a* 
quistas Queuas, porque si los yudios 3rntentan matar los espaiob 
y comienzan & cjecutallo, no es mucho que los matón á elU»<k- 
fendióndose, y en los que an dado la j)az y obidiencia. y me»- 
uicndo el Santo Evanjclio y bauptismo si se al^an y qaoata bf 
yglesias y matan los vezinos del pueblo español ó parte dcllú?, c< 
ligito y muy justo el castigo; como dize Erasmo *, «el caíti?:» 
muy justo para los que ofenden y dañan do A\i bolontad.» 

Aquí se deuen considerar tres géneros de yadios; vnoa q 
tienen noticia de españolea y los españoles la tienen de ello- 
ques buena gente y mucha, y la tierra sana y abnndoau 
cuyo respecto se enprende la conquista; á esta gente se leesM 
con toda la blandura del mundo, puniéndoles por del» 

y ofreciéndosela juntamente con algunos presentes que ^ 

bían, y loa más de estos yndios y prouincias, que, ó ne(asita>>i 
del fauor de los españoles contra enemigos suyos , ó que de a 



* Eráámus. la episl. 



ituraleza son buenos y 8e yn'^línan k la mistad, como ya diremos 
^delante, Bia que jamás la ayan quebrado, estos son tratados 
imi^blemente y se les hazcn muchas causaos y ventajas, y si es 
^ente que quiere pelear y no rreceuir el Sancto Evanjelio ni la 
listad, aquí no se baze más de defender, y defendiéndose, es 
lergsa ofender con armas en las manos . y como se haze esto y 
latamente se lea ba ofreciendo la paz , la aleñen á rre?euir y la 
istentan. 

Ay otro género de yndios que los españoles, avnque tengan 
jtícis dellos, no loa uau á buscar por ser pocos y en tierra muy 
ferma, donde no se puede conaerbar la gente si la poblasen , y 
16 justamente son cariues y de mala ynclinacion, y que comen 
)e humana; estos salen á saltear caminos y haQer muertes, sin 
^ue los busquen ni los ynquicton ; estos tales merecerán bien el 
tigo que se les diere jurídicamente, y no sólo castigo, sino que 
I dieran por csclauos ; el otro género de yndios es , que dada la 
con cautela y obidiencia, y rregeuido el Santo Evangelio y 
laptismo, se al^au con grande estrago y crueldades que bascon 
las españoles que cojen á manos, como so a dicho, quemando 
iglesias y pueblos, y luego se huyen á las montañas y arcabucos 
ande vienen á perecer por las rra^ones atrás rroferidas ; do este 
Enero an sido todos los yndios ó los más de la ysla Española. 
^ubay San Juan de Puorto-Rrico y la Trenldad y otras circum- 
jioas, entre los quales ay algunas donde son yndios caribes 
jüe corren las coatas de Tierra Firme é de yalas con sus piraguas 
rrouar y matar, así yndios christiauos de paz como españoles, y 
las flotas que llegan de viaje á Tierra-Firme y Nueua España 
18 suelen surgir en ellas á hacer agua, como es en la Deseada y 
iminica, Matalino y otra, donde a subgodido hazer mucho daño 
la gente que salta en tierra, y se a uisto llegar á nauios solos 
surtos en la costa de sus islas, y tanuien en otras, y entrar de 
che en ellos y hallar durmiendo la gente y degollarla toda y 
ímérsela y echar á foudo los nauios después de saqueados y lie- 
hombres y mageres. y oy se siraeu de los que se an esca- 
lo de la muerte; estos son de quien el Obispo dize en su tratado 
iue los españoles hacían csclauos, y cierto, de mi boto no so douia 



460 

estorbar, sino permitirlo . para acaaar de qaitar gente tao cU 
caribe y qae tanto daño ba^o; que, como dieron por j\0Í. 
grandes tbeólogos los chícberoecos en la Naena Es{iaaiíA4 
diez afios de esclauitud, y los pijaos en el nueuo reyno de O 
da lo mismo, como también en la India oriental; en algunase 
fuera muy justo so dieran estos cariues perniciosos y daHincD 
aunque lo son esotros mucbo, no tanto; y los chicbimecoBOS 
Nueua España, como diremos en su lugar , estáit ya Hanoí ♦ 
dos de tanto .como los an apretado; y boluiendo á laysla E^a3 
■para rematar, aunque ya e dicbo la caud^ como se an menosoa' 
de todo' punto, no por lüs rraoones que da el Obispo, y parasi 
ponderar y exhjcrar esto dize que auia -^.inco reyes pode 
otros ynntmierables señorea yuferlores , y que tanrien 
aquí se aduierte que ao eran reyes, sino caciques, y los • 
señores, que eran coa)o dize capitanes suyos, con parviaUci 
parentelas ^ gouernadores de algunos pueblos, j es dooaii9 
rer darles nombre de-rreyes en aquestas partos que á *vl« a 
les pudo dar leg;ítimttmeate^ que fueron á Mootc^ama en kl 
España, y Atiibalibpa en el Piríi. por ser- tan podoroeos 
ánimos rreales en su trato, rriqaei;as y pulidla ; lo demás tu 
porque si á todos los caciques se les diese nombre de rr- 
que fueron más de ciuqueuta mili los que ruó y ay cl .„.. . 
ofidentales, y este no es modo de encarecimiento ni 
ypérbdla, que si todos merecieran titnlo de rreyes, padiei 
dezir que yo y mis soldados «biamos subjetado y rrendida 
quinientos ; estos caciquea, hablando bcrdades. después de 
saluajes, sí es tierra c&Uente andan en cueros y duermes ei 
suelo en vnas camas 6 en hamacas colgados, siendo su comidí 
desastrada , sobre paja que tienden en la tierra, echando la ownli 
en Tuas totumas ó mates que bazen de cAlaua<¡'as y sin géuero 
manteles; y las rreynas tánbicn andan en cueros como lo» 
y si con la demás gente tienen alguna diferencia, es 
más belicosos y valientes, porque por marauilla ae gaard* 
pesien, que todas eran tiranías entre ellos; y si algunas vi 
cedia el bcrd^dero subQesor, era por ser belicosso; aria 
destos que subjetaua á veyate mili y odios y otros á dios 



& dos mili, y otros de ciento y de ^iez, y si 
I ^w?rá engaño, porque es la verdad, y no eran máa en av- 
l c3e diez mili que el de fionto; véase áora este njodo de 

N confieso que los cinco que el Obispo dize deuian de tener 
jez mili, pero niuguuo delloa pudo poner en campo de 
conbatieütea amua. y el que lus ponia era muy póde- 
se entiende en la ysla de Santo Domingo y en tierras 
L^si de las yslas como de Tierra Firme, porque en tierras 
x^te bestida. como emos dicho , y los caciquea son máa 
<¿le gente, y los do3 que merecieron titiilo de rreyes, 
*■ :f referido, sujetaron vn muy gran número de vasallos; 
!&■ <lemas de tas yslas y tierras calientes, passa y a passado 
igo; pues nótese á quien les da títiilo de rreyes, pues 
3tir que por los castigos que en ellos hazian, y que que- 
u.ar algunos caciques á. España, permitia Dios que se 
los españoles con ellos dentro de los uauíos, antes se 
que fuese 1h uoluntad de divina que no escapase gente 
ítra y perbersa, y que quería que eu a(inellfl tierra se 
su santa fe, poblándola gente christiana y que fuese cs- 
» y esto vien se echa de ucr por los pasos por donde caminó 
*Uftl Colon y descubrió las Indias, siruiéndose de que vn 
portugués, viniendo de la India oriental á España, padeciese 
'sm tormenta, y tan durable, que viniese ¿ rrecono^er la ysla 
uto Domingo, que fué ¿ tiempo quando la descubrió, que 
agente del naulo estuuiese dunjiiendo, y marcada que tubo 
!raconsu aguja, y tomada el altura, mandó amurar las 
tomando otra derrota para que noyde sino él la pudiese uer 
^noticia dellas, como asi fué. guardando el secreto, y que 
iloto viniese íi morir en casa de Colon, á quien lo descubrió, 
dudo rrclaciou cumplida lo experimentó, para cuyo efecto 
■*ortogal y Francia, y ninguno de los rreyes le .dio Crédito, 
uamente le pusiese Dios en el coraron á los rreyes católicos, 
mando y Doña Isabel, de gloriosa memoria, que le armasen 
tutos para ello, y puesto efl punto subiaje, ¿quién comside- 
)s conbates do tormentas así do mar como de Ja gente, Ue- 
á tanto estrecho, que oy le echan d la mfir. ya lo dejan para 



raañana, ya ppra la tarde, tiniéndole por an enbaydor j qm 
rista? Esta ejecución la fué Dios dilatando de ora eu ora, 
tanto que le dio la tierra en las manos con paerto aiegvn 
apacible; pues aqui manifiesta fué la boluntad diaina digpunl«a¿} 
toda cosa por tan estrauos arcaduza , que ai otra fuera bu l>.?'.3^ 
tad, como ¿ quien le son presentes todas las cossas, abo^arit 
Colon en la mar y á los demás conquistadores que con él jvn.} 
quando quisiera estorbar alguno do los medios que para ello ]r»> 
cedieron, por donde se fué dispuniendo au Tiaje lo biziera, jtu> 
bien que no se ahogaran los caciques ny murieran los denus jt- 
dios que dize; yo me atengo, sin ser teólogo, qne no se meoeall 
hoja en el árbol sin la boluntad diuina, que á los que amanáHiÉt 
todas las cossaa las conuierte en vien, y si es berdad que baonop 
los españoles en aquestas partes y desfauoreco los yiidioaj! . 
tras, los vnos se conserbaran y los otros acabaran 
mente, que la uerdad es hija del tiempo, el qaal si 
descubre. 



463 



DISCURSO Y APOLOGÍA SEGUNDA 

cargo satisfacion que ae pretende hacer al hecho de las conquistas 
del reyno de Nueba España. 



8S es berdad que por derecho común es prohíaído ser vno en 
mesma causa ñscal para acusar y juntamente juez para señ- 
alar, como el Obispo, contrabíniendo á esta justa dispusicíon 
húsar destas dos facultades, acusando generalmente ú todos 
conquistadores y pobladores que an tenido y tienen laa In- 
Ocidentales é islas de barlobento y sotauento sin eceptar nm- 
l, que au sido, como he dicho, vu grandísimo número, sin los 
i generales, como se a dicho y adelanto diremos & su tiempo 
ir, y así mismo sentongiar como juez á perpetuo ynfierno á 
ellos sin excetar ninguno , y este poder compete á vn sólo 
que saue el que es precito y el ques predestinado y es justo 
que hazc el cargo y rregiue el descargo , vsa de justicia y 
fttamentede su dibiua misericordia, y assí, mediante ella, avnque 
snm tan malos, pcrbersos, y inicuos los conquistadores como los 
todos pueden esperar su saluaciou; y acudiendo á nuestro 
^tcnto, digo que el Obispo ua siguiendo con su tratado en la 
leua España al haleroso don Hernando Cortés y sus compañe- 
cuya entrada fué año de mili y quinientos y diez y ocho, y 
la tan en confuso y en general como a hecho lo demás, tro- 
ido los términos de la tierra y costas en su libro, como eu él 
podrá ber, así por las distancias, poblaciones, número de gen- 
suboesos y crueldades con que dize asolaron y destruyeron los 
^ft&olcs todo este reyno, como así mismo dos mili leguas de la 
iluzia de Tierra Firme que dize; pues aquí bien sanemos y nos 
tta con evidencia que en ella nunca los españoles an hollado 
de setenta leguas que ay de longitud del este oeste desde los 
jflnes de Vraba, yndios que jamás so conquistaron, hasta Vera- 
}r^'> los vnos caou entre Cartagena y los otros entre esta prouiu- 



464 

Qía de Tierra Firme y Veragua ; y si quiere meter en laqneaU 
prouincia de Veragua le podremos añadir más ^inquenta Iq 
que por todas son ciento y veynte; pero uo se llama Tierr» í 
aauquc está suburdioada á la rreal audiencia de Panamá, {n 
ciento y veynte leguas á dos mili, la rresta de la tierra que Ul 
mili y ochocientas y ochenta; tiene de latitud la distaocia 
sur de diez y ocho á veynte leguas por lo más estrecho, qoi 
Puertovelo á Panamá, y lo que ay de la mar del Norte 4 
Sor y por lo más ancho, no tiene de treynta arriba, -y todo n 
de montañas y arcabucos; y si algunas cananas «ty son poei 
donde se conocerá después de la poca distaocia de tiena. 1 
eos yndios que la podían hauitar, y los que la hauitaaaa 
pian la propia rra?on y quenta que los de la yela de 8«dc 
mingo, por quanto es el propio temple y disposición de tiem, 
peor en quanto á ser de tan mala calidad y tan enferma j 
menos altura: y de que es tan estrecha esta Tiem Flrfa 
el mundo lo saue, y si no probémoslo, pues áy cerros en el 
de esta tierra de doude se descubren entrambas ouixefl. pa 
rrespccto i a llamaron Tierra Firme, porque como los dosett 
res primeros viesen desde lo más alto entrambos marea , peí 
auer estrecho de agua y que pasaba de vna mar á ntr- -■ ' 
briendo este pensamiento hallaron que uó y que i J 

tierra, y asi la llamaron Tierra Firme; y bolviendo é las en 
dea de que jTiputa á estos descubridores, digo que pona á 
tendimiento humano en diuersos c barios pensamientos i 
modo de escreuir y de tan grande escándalo como a oaua 
CBUssará, que, como dize San Bernardo ' , a muy mal se rroma 
escándalo con otro; » de manern, que si algún desalmado paft 
le causó, como pudo ser , no hera justo que en general á(« 
mundo se eacaudalicara con vn tan general y tan grande, 
parecer, y pienso que dio armas á qualquiera enemigo pl 
quando menos le hiriese en el honor de su patria; en esto 
cada vno el parecer que su juicio le ditare viendo mi descu 
satisfacion. 



< San Bernardo, Prmeep. dit áf\\n. 



465 

La eutrada de don Hernando Cortés en la Nueua España se 

muy bien eutender que Dios la dispuso, hordenóy guió, y 

los subyesos y ñncs se pueden juzgar los principios y medios, 

lue el fla de las cosas es maestro de ignorantes : pues beamos 

izjpio de esta entrada , y quién es el que la hizo y su birtud 

Dstumbres y va qué manera la fauoregió Dios, y el fln que 

). Salió, pues, don Hernando Cortés de Santiago de Cuba á diez 

^ueue de Nouienvre de mili y quinientos y diez y ocho años, 

1 80 armada en descubrimiento de la Nueua España; llegó á 

iCOQ prósperos tiempos sin desastre ni mal subceso; quiere 

que del primer enquentro dé en vna tierra llamada Cocamil 

^de en tomáudola salió m cacique llamado Calabuni, hacién- 

I agradable acogida, y tras de él la tierra adentro td español 

lado Aguilar, que en aquella costa se auia perdido muchos 

auia con otros que ya eran muertos ; éste estaua aqueren?ia- 

Icon los yndios, siruió de lengua como también Marina, su 

ier, 7 quaudo tomó estas lenguas por tan estraño'modo. por 

f^obra de Dios . los casó por mano de clérigo para más facilitar 

[yntento, y fué su padrino el mismo don Hernando Cortés; 

anparado de las lenguas yntérpretes, discurrió su costa dis- 

ieadú la proa en San Juan del üaerrio de la üera Cruz, puerto 

cercano de la ciudad do México, como si de atrás lo supiera 

^abiera yisto en alguna carta, derrotero ó mapa la descripción 

la tierra; saltó en ella, y siendo vien rrezeuido de los yndios, 

)le Dios en el pensamiento de echar los nauios á fondo; esta 

y determinación fué del cielo, porque de honbre vmaiío yo 

io lo pudiera ser, porque no sauia dónde estaua ó lo que le 

rresultar, ó la necesidad que dellos pudiera tener, y es de 

10 prouecho el atreuimiento si le acompaña la discreción y 

Iduria ; tiene pues noticia de México donde estaua y rresedla 

itecama, el mayor señor de aquella parto; fué en su demanda, 

Dios en el camino quien lefuuorozca y guie, así en el conocí - 

ito de la tierra y sustento de su canpo, como en la guerra 

laégo le comencaron á hazer, hallóse fauoreacida de toda Tna 

^ain^ia de yndios los mejores de aquellas partes en condición y 

jetos, corteses y valientes, llamados tasoaltecaa. y la prouinQia 

Tomo II M 



466 

Táscala, eu quien duró la paz y amistad y durará por larp 
rreciuieron luego nuestra santa fee cntlióUcaniejorqoeotí 
^;anos, y la pulidla y tratos hidalgos como ellos lo son y 
desde el primer dia por tales, goeando por coc9esSún Rea 
prcuilefíio y gragins, y están en esto tan conformea ellos j 
pañoles, quo ni ay yudio que injurie ni disguste ácspafin 
pañol que los ofenda . y de tal manera passa . que si m 
no conociéndole eu la ciudad de México ó en los catnin 
mano de alguno para algún seruiclo que le couuicne y el 
dize, aseñur, yo soy hidalgo; soy tascalteca.» et eápafiol, 
lo deja, pero lo rrespeta con particular gusto, y ostoto 
yo muchas rezos y ¿ mi propio ma ha suhccdído; aqai 
aplicar que la uírtud es patritn'oúio para los aubcesocM ji 
estraBo hazc natural, y el vicio al natural estraüoé qoii 
tascal tecos se cumple vien, que siendo geute uénoa rí^l 
ningunos otros yndios loa ygualamoa en oí trato coa t 
los tenemos por naturales con hidalga Cúrrespondcocia, 
lo merecen la buena acojida y ayuda que nos a dftdo; U 
feC que an mantenido sin prebaricar, que, como dice San Af 
«Lt uerdadera amistad es vínbulo y ataduru de tudAs las i 
las buenas obras son prisiones de los nobles corhcon^ji : y 
bicnc vien la opinión que el obispo de Cliinpa tubo y pa 
tratado de las virtudes generalmente do todos los yndios. á 
{lodremos sacar vna rra^on, y á mi pacezer rooclaycsit 
nuestro descargo : pues con estos jam&s, por aer de coo^fe! 
ble y noble, el obispo ni nosotros pudo ni podrcmo«a}«gii 
dades ni castigos. Al ñü, don Hernando Cortés fuá coo aa 
entrando en México y conserbado, que si Dioa no Ic depM 
tan buena gente, siu duda se perdiera; tras eato saueavM 
eus rrcquentros y batallas, hallándose coa tau ]>oco udmtn 
pañoles y tascídtecas, rrespeto del ton grande del i 
üios quo fueáe fnuorecido muchas vezes del ¡v-ñ' • 
Santiago, piitronde España, y aqueato fué patc; i a i > 
otro baudo; y luego para rreforcar la uítoria y «stauiUdanf. 



* ."viii .Agustín n-' fliti' tciuní innitiOil. 



467 

mayor ue^esidad Panfilo de Narlwez, coQto qaenta sq ystoria, 
m buen número de españoles sin los aguardar para su socorro, 
iteuder el pritrclpal disinio de su entrada, que fué por eztraor- 
rio modo ; y rredújolos á su goaierno: hemos de considerar lo 
eco Dios ansi ^or querrer su divina bolontad se estén en 
iUás regiones la santa fee. porque su mucha christiandad lo 
6 de meres^er; tras esto le dio todas las dema^rouincias de 
aera España rrendidos en tan breue tiempo Con titulo de Mar- 
I de ^ conserbándolé la sub9e9ion con tan gran' fama y nom- 
$D aeruicio suyo y del Bey , nuestro señor. Este tan gran ca- 
ito y cbriétiaao, ¿porqué mereció titalo de. cruel liirano? pues 
obras y muestras fueron tan cortejes que correspondieron 
coa sil alcurnia, tratando con tanto rreapeto la rreligiop, y 
fiando A losyudioa de tal manera, que como le viesen muchas 
8. quandp topava yn ^a^erdote apearse de su cauallo y Tesarle 
Máó hincada la rrodilla en tierra , ellos aciau lo propio, que- 
D con tan buena costumbre, que siempre lo au hecho y hacen, 
dándose-de su maestro, de tal manera, que oy le lloran los yn* 
antiguos;' y dize $an Agustín, «qué el ánima del hombre, ó es 
Ida de Üies.ó del demonios, pues de creer es que la delbuen 
^ués lo seriado Dio?; y no aria cosa ^ue'no fuese eb su ser- 
>; y si entendiera el obispo las estratagemas de la guerra y 
preuenciones . pienso que se conuenceria que, como dize Ve- 
í, «la ocasión en la guerra suele ayudar m^'or que la misma 
id y fortalegaa, pues como al Marqués le tocaua la conserüa- 
y salud de su campo, no sólo le era necesario prevenir á lo 
ente, pero lo porbenir, porque sí no lo hiziera uo mereciera 

de buen caudillo y gouernador. Seruirnos a paraexemplo el 
ülo aviso de sus espías, ó por parte del español ó de yndios 
;08, de que se estaua haziendo una junta para dar en él y su 
¡e, y él aberlguaudo<cstoy satisfecho, antea que se rrefarzaran 
.envistió cou ella, y como astuto capitán la desbarató; uo seria 
hecho fuera au tiempo ni de propósito, antes preuencion de 

1 gouicrno, que como dizc hicierou promureua; el quegouier- 



Bl títulii do Marqués «slá escrilo en el margen y lo ha muUlado la cudiilia. 



"ponen CQ defensa pretendieDcTo uiatafal 
traa él los demás, forgoBsa cossa aera faborwüMÍe" 
porque con lo dicho abremos cumplido y satiafcclio^ 
prouincias deste reyao, por ser todo vo lenguaje , pa 
al Pirú, acauaró de satisfacer al gran aúinero de ynd 
y ay en la Nueua España , y á loa pocoa quo diae el 
quedado con sola vaa rrepartida y queata tou cierta 
satisfaga á todo el mundo. Luúgo que los yndlos se 
uo quisieron prouor más las armas cou los nucatroi<, 
como tascal tecas, se rrepartió la tierra dando ú cada 
pañol en rrepartimSento y encomienda por doa vidM 
como sus magestades de los rreyes y empiTudor Cárlc 
lo auia hordenado y mandado, según la calidad y méi 
vno, y para el sustento de los nuestros se maudó que] 
encomendado acudiese en cada vn año ¿ su encúDuendei 
trador con va tanto, conforme se tasó y rretas'' 
comendero las cargas generales de que les a . _ 
costa y defendiese en sos pleytos. curase en sus 
rrecogiese los fugitiuos y otras de más y méaog yn| 
quienes se hallara mayor multitud y que está más Uc 
de estos yndioa el dia de oy que en aquel tiempo. 
Dol encomendero que á los principios tenia quutro 
itrada en cada vn a&o do solo el tributo á quel yt 



469 

mtañeses qae llaman hijos de españoles y de yndias, qaes 
m número, y tanvien de tanto cambahigo, que son hijos 
)S y de yndias, que tanvien es multiplico y llenan la tierra, 
lismo de tantos yndíos ladignos y anaconas que sirben 
mésticos en las Qiudades de españoles, cada vno á quien 
parece, que estos no entran en la quenta de los tributa- 
tanbien hinchen la tierra, assi barones como hembras, que 
jande cantidad, y hágasse quenta de tantos ofñciales que 
udades hauitau que son ynnumerables en todo vn rreyno 
tntra en el número de los tributarios que tanvien ocupan 
, y hágase quenta asimismo de los yndios que andan ba- 
lera de sus pueblos originarios ocupados en tierras es- 
!n estancias de ganados é yngenios de adúcar ó en minas 
Granjerias mayores y menores y en jornadas, que tanvien 
;an el número y acrecientan la tierra, y no se acuerdan 
[ues dcllos ; en tributo tanbien se deue hazer de muchos 
ue los caciques ocultan , que el encomendero no saue si 
sni muertos ni jamás los conoció, porque estos tales los 
I los reseruan para tener dellos vn particular tributo y 
ibre, tanbien pueblan la tierra; pues estas quentas siem- 
1 llenas, y quando falte en parte, la vna suple la otra, no 
de los que pueden morir por algún demasiado trauajo 
ierra fría y templada por marauilla subfedc, saluo de las 
lades generales que les suele dar, como es vn cocoliste, 
costado, vuas viruelas y cámaras de sangre que suele 
uy gran número, y son tan ordinarias, que no ay lugar 
scapc; sólo los españoles naturales de España son los que 
. dellas, que aun en esto quiere Dios mostrar se sirbe más 
estén pobladas aquellas partes de españoles que de los 
laturales, porque acontece morir vn millón de yndios en 
s reynos con una enfermedad general que viene, y no 
lia ^inquenta espaüolcs; y si estas enfermedades no vinie- 
imenudo, fuera tanta la multiplicación, que no cupieran 
las Indias; con todo, oon las 'muchas que ay, está la 
ue e rreferido en pié , y estará si viniese vna tan grande 
lase con todos, que en esto se conocería ser de todo punto 



470 

la uoluotxd de Dios de que uo quedase díd^udo ; y ftdTierto< 
tjerras calientes no corre por esta qucofa sinu por la qa»' 
quaudo trata de la >'ela de Santo Douiingo y costas; aquí m( 
q^rí que no son muertos los yndjos bóIo ppr el trauajo , osmo i 
el Obispo, áutes rresulfan machos vietes j prouechos r " 
como queda dicbo, porque la ociosidad es el principio u. 
loflcios, como dizo San Crisóatomo ', que enaeda y tnurstn ' 
malicia, pues el cardar los yndioa á cuestas cargas, y desnoú.' 
para el efecto parte de su rropa. como ee coBtombro saya » 
antigua, (jue ellos propios se ofrecen alg-unas vezes por g»- 
alquiler, y por tener sus yeguas y cauallo* descansadoe guní»- 
carfíarse ellos, dejándolos eu el prado, y esto uo lo ha^eo p"^ «c 
aficionados al trauajo, sino por rreserbnr del sua cabdptin'V 
tinléndolas en más que sus propias personas; y jo confie»' ■) • 
alfruiias vezcs son compeliilos á Uebnr las car >.Dd«c;6j 

ban muy contentos, ansí por su ynteres como {. . „.- avitnaál' 
á ello desde que el mundo es mundo, como en Olspaña lo «ti-) 
en las demás partes los ^napancs & Ileuar car^s aqnc ' 
muchas mayores, y tanbieu se ue en los yndjos que osto u. 
algunas vezes, hauiendo receuido la paga, en medio del eamli ' ■ 
despoblado, como que ban & susne^sesidades, dejar la cargayf 
derse, y si ba el español con él, quedarse sin poder y 
adelante; al fin la hambre le haye esconderla y llegarse - , 
más (;ercatio k buscar remedio para passalla, y eaboede Ia« mi-' << 
zea perderse como se a dicho, por fiársela á los yndios; y si es re ■ 
sauen muy vien quebrar la botija y bebérselo. y después de • ■ 
choa no parezen en vu mes y dos. Esto* yndloB de la Nueu» t 
son los más puliticos de todas las Indias, como sen echado nr :* 
ber on todos los offlcios y artes, con quanta porfecion loa 8igM<~ " 
aprenden, ni fin son yngeuiosos más que otros, por cojro rrB*}^ ' • 
au persouerado en la conaidcracion christiaua, siendo cardal " 
en el seruiQio del culto divino, y tinieud» gran ardor «n h»'-> • 
píos, todos probeidos copiossamente de música y laa i^K-^j 
y monestoriüs con muy ^grandes y lustrosos edlflcjos, y M 



' Sau Ctiriioslomo, Suji. A«m. U. 



471 

idias muestran toda palícía, cuydado y prcueocion para las 
isiones con daiiQas de mucho arte y en gran número, y osaré 
r que vn dia de Corpus, en lu Qiudad de Méjico, estansolem- 
' señalado que no le ay en todo lo que ciñe la christiaudad, 
sin alargar son más de duyientas danzas las que sacan los 
03, y cada vna con su pendón, y si aora a venido ésto en 
DU^iou, en mi tiempo paáaua lo que e dicho; pero yo bí tan- 

arraygada en ella nuestra sancta fee , que estoy cierto abrá 
sa aumento; faltan las ydoktrías y sacrificios que antigua- 
» abia más en aqueste rreyno que en los demás rreferidos, 
ae heran tantas las victimas que cada dia sacrificauau, como 
lan todos los historiadores que dello an tratado, que nunca 
9 nió ni oyó dezir en ninguna parte del mundo ygualasen á 

de tad gran mudanza de vn estremo á otro se arguye bauer 
.0 buenos y santos «laestros religiosos, y que la cauega pri- 
, daria principio á ello como tan gran cauallero y christiano, 
no todos sauen fué el marqués del Valle, de quien fácilmente 
cbará de uer el fin que tubo en su gouierno, para que juz- 
los el medio y principio, hallaremos en él vn gran nombre de 
tíano, virtuoso, discreto, prudente y caritativo, fidelísimo á 
ey, de altiuo pensamiento, de baleroso y valiente, de famoso, 
en afortunado, de gran consejo y astuto, de clemente, de 
lánimo, de diligente, cuydadoso en proueer en la guerra y en 
z , dejando todo el rreyno florido tan rrico y abundante de 
I cossas, y á el yudio conocimiento de Dios , pulitico en la 
humana, calcado, bestido y harto, con más adorno de sus 
fy bibiendas de lo que solían tener, cauallos en que andar y 
"OS que gastar, posesiones y grangerias á nuestro modo, la 
ia del escreuir y leer, la de la música en estremo; al fin, no 
)Sa que el español alcance que el yndio no partízipe; á los 
olstadores por su rrcspecto les a sobreuenido nobleza, ha- 
la y contento, y á nuestra España, rriqueza tanta, que es 
ynbidiada de estrangeras naciones; á los subgesores de este 
^an cauallero estados , y sobre su blasón la fama que para 
¡>re les durará; el triunfo y gloria conforme la uida que en este 
io tubo se puede esperar la terna en el otro de ventura. Á 



472 

quien le pareciere que me e alargado bea sus ystorias j 
especulación de sabio, y hallará mucho más de sus virtudes i 
que yo con mi corto entendimiento e dejado de dezir, y ast 
que no me a mouido más de tan solamente la uerdad , porqi 
le alcancé ni conoQÍ, ni yo ni los mios jamás rrezeuimos rene 
suyos, y puedo dezir que no he hablado jamás á ninguno A 
pero yo pienso que medíante ella ninguno en el mundo es mí 
añcionado, porque la virtud dura hasta los últimos subceson 
jamás deja de ser ymbidiada. 



473 



DISCURSO Y APOLOGÍA TEKCJERA 

nrgo y satisfaeion que se pretende hacer de las conquistas 
del reyno del Pirú. 

Vbsí como en general abenaoB dicho de la Nueua España , pa- 
sudo ser cansada cossa tratar dello en particular , por ser todo 
enguaje y modo de conquistas; y si juntamente se considera 
tal qual fué la espresion, correspondieron los' demás caudillos 
tachados por él ; trataremos, pues, lo que toca tan solamente 
■eyno del Pirú, yncluyeudo en vno todas sus prouincías, ece- 
Lo al rreyno de Chille, porque deste es muy conuiniente dezir 
; por esto abrebiando lo más pusible que sea, pues ya la mayor 
Ca del descargo está bocha, y para que no cansemos á el lector 
* : que el Pirú fué descubierto y conquistado por Don Fran- 
3 Plzarro el año de mili y quinientos y treynta y ?inco, y si 
:lio escandalizaron las crueldades que el Obispo escriue de las 
•s de barlouento y sotavento y la Española, y assimismo de la 
Ta Firme de Nueua España, jnucho más admiragion áralas 
escriue pasaron en el rreyno del Pirü , desde el dicho año 
* el de cinquenta y dos, y que fueron más sin comparación; y 
|ue él ni yo no nos hallamos presentes á tal tiempo , abremos 
lalaar las aparencias cou ynformaciones legítimas y cxemplos 
CDás fuertes que podamos, pues como hombre que e seguido á 
él reyno y los de aquellas partes de más de treynta años, assí 
wz como en guerra, podré legítimamente dar mi rra^on en la 
tusa que pretendo , y vien pudo hauer algunas crueldades de 
^uedize, questas yo no puedo sainar en particular; pero ha- 
•é en general, como lo haQe el Obispo , sin e^eptar persona al- 
ia de gouemadores y conquistadores, habiendo despoblado todo 
Irü de los naturales por ella misma repartida, multiplico y 
nta que en la Nueua España, y aun donde se considera que es 
]ad que no ay tan gran numero de yndioi como en ella, es 



les hizieron en tierras "del Pirú, cjue fué en la Pugna 
tomaron, aunque aquí diñereu loa coronistas que de 
miento tratan, como tanrieu en la conquista desta ; 
vnos dizen que los naturales rresistieron con gran fuí 
la entrada de los nuestros, y para ello tuvieron grai 
jemas, ardides, cautelas y trayciones.con que obliga 
ral y soldados á ensangrentar vien las armas hasta q 
ron de todo punto , de donde passaron á la Tierra Fi 
alli está como seis ü ocho leguas, á vn puerto que so 
bez, y el obispo de Chiapa dize que rreziuieron en ei 
nuestros con toda caricia, haciéndoles buen seruiQio 
proueyendo de todo lo necesario, y que el pago qu 
antes de la partida fué alancearlos y prouar en elle 
las espadas, do tal manera , que. la ysla quedó despo 
uada con ynauditas crueldades , y & los que escapai 
hizieron csclauos y se los llenaron. Bu estas difereut 
y tan encontradas como la del obispo de Chiapa , ym 
de quinientos y ginquenta y dos, y la de Agustín de 
de quinientos y cinquenta y cinco, j'o me arrimo á I 
en quanto al buen receuimiento, tratamiento y ospa 
ansí bardad; dello tube muchas relaciones en lapropl 
asimesmo en Guayaqui, ciudad más cercana, (}onde I 
con cuydado y curiosidad, y en quanto á la mala \ 



475 

íon vna eróyca y buena correspondengia , mostrando 
, virtuosso y agradecido, pues la buena obra es vna 
il del Perú; yo e oydo en la misma ysla, no vua vez 
, vien diferente al señor y cacique della, llamado Don 
órnala, siendo su huésped como amigo suyo muy par- 
ystoria de quando llegó Don Francisco Pigarro con su 
que es nieto de Tómala, el cubique y señor natural 
le le rrociuió á más quenta, y es voz general entre los 
añoles de la ciudad de Guayaqui, que está. cerca del 
j en algunas ystorias del Pirü serreflere, que libada 
lé bien rrezeuida, haciendo al general j soldados 
cias y agasajos , rregalándolos todo lo. pusible á cada 
;ular. conforme á la calidad de su persona; esto es lo 
o decir, y si es berdad que de parte del yndio hubo 
jnsamiento para offender los nuestros, se debió rre- 
nucha brebedad, sin tantos muertos y destrozos como 
'O, y esto se echa vien de ber y se conoce seria el cas- 
que el Cacique y señor no fué'conprehendido en él ni 
jnta que se hizo para matar los christianos, como 
'/árate escribe en su ystoria, que lo yntentaron y co- 
poner por obra. 

desta ysla, no sólo se contentó con el buen ospedaje, 
)na con mucha parte de su gente se metió en el sér- 
imo los talcntecas en la Nueua España , y guiando al 
españoles , saltaron en Tuobez en la tierra firme, " 
)eraron los yndíos con mano armada; y en esta oca- 
ue Tómala fué de mucho beneficio á los nuestros, y 
io , hospedaje y buena obra que del rre:5tuió el geue- 
elacion á su magestad, donde rresultó el hacérsele 
y á sus subcesores de la propia ysla con plena juris- 
ne vbiese otra justicia fuera de la suya, ni encomen- 
nistrador; y asi lo es todo «1 cacique don Francisco 
D lo an sido sus antepasados y serán los sabgesores, 
kcia y concesión los yndios le son tributarios y no á 
) : este cacique rrepresenta señoría, y para que sus 
se consideren, quanto á lo primero es £^n chrístiano. 



pftrtjon, y este ospen»}© 
muy bien colg;ado de paños do corte ¿ 
dül; es muy ríen scruido y ouederido de sus 
COS. y 80 cas3Ó cou rna señora esparioln dama de 
rtoble, murió A cauo de «l»unoa años; dp<" "■•= '^ 
miento. Este caoiquc tíeae vnas fttarazau.u 
que pienso oo ay otras en toda la mar del Üut 
suyos y gente española f|ue sirup en olios y los tn 
aquella mar y costas; estos beneficios rrc»;cuido9S( 
rretorno de los quo ál hizo, y no tiene uiános Taer^j 
que parentesco. A.qui podrájiizgnr cadavnoal discü 
las crueldades que los españoles liizieron á esta ysl 
las demás que eseriue de todo el Pirú. cl yufrascrl 
rolaciüues que tomó, que si rbióramos de trntMr bii 
salbáramoB de todo punto apariencias ; pero c 
bastará y lo que adelante trataremos. 

Llegados qae fueron los españoléis h Tutn! 
cacique Tómala, como ya dijimos, y desbara' 
80 les antepusieron de guerra y mucha fuer 
8U a^^Jda vinieron de los lugares circunvecinos, 
dorou la ciudad de Sammguct cou estos yndJoi 
Francisco Pif-arro, que hauiendo hallado r 



477 

lanto que los españoles pusieron los pies en Tumbez, 
• señor á quien yban guiados, avnque muy alegre y 
oer sus bassallos libertados del cautiberio , sacrificó á 
eátos tres desdichados españoles; pues llegado que 
;o Pi^arro dentro de tres ó quatro dias con su armada 
en tanto aprieto que para saltar en tierra se uíó en 
3 y peligro, donde le mataron y hirieron algunos sol- 
ai fin la tom<5 y se señoreó della; y sauidoel sacrificio 
soldados trató de hacer el castigo tan bien merecido; y 
cique y señor de aquella prouincia que pagauan con 
luchos de los suyos teniendo él la culpa , antes que le 
as manos, porque le seguían y procaraaan con mu- 
0, ofreció la paz y obedengia y, fué admitida y peído- 
icto y crueldad, que pienso y tengo por cierto que de 
a nación lo fuera, y lo mereciera vien su mala corres- 
medio don Francisco Pí^arro tubo noticia de Ataba- 
I parte del Pirü, ó por mejor decir tirano, porque el 
eñor de aquellos reynos lo hera por derecha subgeslon 
mayor Guascar Inga , que á la sacón residía en el 
Ataualipa, no sólo se le alzó con la prouincia del Quito, 
>3 de señorearse della boluió con su exército apoderán- 
;ha y gran parte del reyno, hasta llegar á Caxalmaca, 

pié y asiento: desde alli envió á sus capitanes con 
exército al Cuzco, donde residía su hermano , verda- 
señor, y fueron tan belicosos, diestros y balientes que 
ouincias por donde pasauan las allanaran y dejavan 

1 basallaje de su señor Atabalipa; y puestos por él 
gobernadores, licuando de cada prouincia en su ayu- 
pc de gente y combatientes , de tal manera, que llega- 
ron á donde ya les esperaua el rey Guascar con su 
or la noticia que por momentos tenia do su venida, 
atalla cou su ejército se la dio, y aunque difieren los 
obre si fué desbaratado á la primera ó segunda, al fin, 
i que sea, él fué preso por los capitanes de Ataualipa 
,do su ejército, y puesto en huida y muerto la mayor 



478 

parte del, por cuyo subceso les fué luego rreDdidA todaU 
y nviendo dado ask'oto á todas las cosas en Doail>re de Ati 
Inga . se fucroa retiraudo y marchando á Caxamalca. doodi 
día, licuando preso á su honaauo Guajear, de que oo ybt 
bitoriúsos y gocósos, sí la fortuna uo ae les atniooaan oi 
nano cod la tao aQla^ uucua quo tubieron de la eittndt 
españoles en tierras del Pirú y tau cerca de Caxamalca iloi 
era fuerza buscar á su senor. Esta nueua uo fué tan Mcn 
DO la supiese el desdichado rey Ouaacar, y auaqoe fnm 
tanto recato coojo lo trayan , tubo medio pura despncbar 
vajudúrcs á Tumbez . duode el goueruador doa FnmciiCú 
cstnbfl, como emos dicho, allauaudo la tierra, al qual. ietf 
dallo el bien venido á su moda. y lenguaje, y hecho' loa 
mientos como de persona real, avaquu preso, coa mochas a 
y palabras rejaladus le hizo vnn larjra relación do so a 
rreyuado, y como por linia recta de barón quedó (Kic m 
rey Tnibersal de aquellos rreynos, porque su cadoce 

tando la tierra que corre al norte, murió en v -i 'nde qt 

hermano menor Ataualipa lao^a que yba cob. ¿I, el qual sea 
aquellas prouinclas, avisándole dcUo y pidiéndole tabit 
bien , pues uo nuian sido heredadas de su ag'uelo. sino 
3U padre y que no teniau á ollas más de derechovw) 
quien respondía las dejasseynclusas en la corona real y le 
ría prouincias donde viuicse y sustentase corno tal persoM 
mano sayo; y uo satisfaciendo esta promesa le avia b 
de tal manera que ¿1 y sus capitane-s le uinierao gana 
tierra hasta desbaratalle de todo punto y prender su pe 
cómo le llenaban preso á Caxaraalca donde residi;: 
Atabalipa; y quo pues él era el berdadero Rey y sul 
y suplicaua con encarezimiento le amparase y fauore^eas, 
tenia potencia para ello, de que el estaua bleu ynforaii 
en rretorno le ofrecía toda hermandad y buena corresf 
con este derucho podia muy bien ensaugrcutar las anuí 
(¿uaudo estos envajadures llegarou al j^ouernador 
cisco P¡?urro. dejaodo con alpuu asiento la dudad de 
avia partido para Cazamalca, donde ya tenia noticia 



479 

03 euTajadores le alcanzaron y dieron la envajada, y 
prosiguió su camino y Ataualipa le estaua esperan- 
len, que e^quaudo dize el obispo que le prendió don 
arro y le mató y degolló mucha gente, continuando 
rueldades que certifica fray Marcos de Kiza que. sé 
y fué testigo de todas, y pudo ser que el dicho . ' 
lese parte á que prendiesen al dicho Atabalipa y le 
gente; porquo tu fraile que se halló en esta oca- 
•"rancisco Pi^arro, llamado fray Vicente de Valver- 
a do Santo Domingo , llegó Atabalipa y le puso vn 
lanos dizicndo que aquellos eran los evangelios de 
nia á predicárselos á él y á todavía tierra, y coino 
hauiéndole mirado y rrebuelto, Itf arrojó al suelo 
y el buen fraile sin prudencia , comentó apellidar 
haciendo grandes cscilatnacipnes^e berlo,- coú-que 
a á los españoles pon|en^ mano á las armas, y los 
n lo propio; trauóse esta rrefciéga siendo principio 
lemas este r religioso con (elo del séruicio de Aibs. 
i en los campos y. guerras been acometer el peligro 
uido de una y otra parte , pero no la causa y rragon, 
dillos, que es á quien toca el remedio y salud de su 
consultan lo cunuinienté con Ios-de su consejo de la 
e prútica en las armas, y muchas vezes toman rre- 
lorque así conuiene, y yo no puedo persuadirme á 
caudillo en todas las Indias Ocidentales que aya 
isi en castigos sinples como en regurrossos, á que 
a crueKIadcs, que no haya sido con ocasión dada 
ora autcpunicudose y ganando por la mano á sn 
a ó en la execucion deila £l después de passada, que 
n la uerdadera destreja, el üuico don Luis de Nar- 
ístro a de considerar tres heridas para tomar bien 
d(í las armas: la primera antes de tiempo, la so- 
po y la tercera después de tiempo, porque si faltase 
uto no terna entera destreja y correrá rriesgo en la 
contrario ; la misma qucnta se deue bazcr en las 
quistas, y con el mismo conocimiento se a de proje- 



4») 

dcr en ellos, porque si so alcanza j rrecuaoxe el yntait» , 
migo 8e deue üesbaratnr autei dej uiauiíoiealo. jr d 
eu el miemo oiovimiento. y sL dcsto dcFpues del moaluí 
blijose uiajor destre<;aú lu Lérida úutua do ticuj- 
yuteacioü. y después á la ea el tiempo j la t. 
tiempo por ol rriesífo qne cürrló ó pudo correr d«^a 

Compete al general de la guerra y i ' -fe 
puntos, los quales se an oxocutadu en h^ ¿t 

y por la mayor parte se a usado la postura dcspui'* dd l 
ó tiem j>o, y en ésta así liau perdido nsucbo u 
que quondo se sale a hn^ierel Castigo au rn 
considúrase quantos espnfiules au muerto oa dluor 
ludins ñ maiius de y adiós, cooñados eu vna falsa pax i 
oñrccen; y para que no cansemos, advi 
quebrado los araucauos eu las prouiucí; 
diremos en el prezcdcnto capitulo, Acauado lo de 
donde se dio principio en forma l\ laa O" 
Pirú, y coojcngarou las cruddados quc 
conquistando los llanos y sierra del Pirú, basta llu 
blaron la ciudad del Cuzco; y bolaioudo á la costa dú 
daroo la í'iudad do los Reyes que es en- 
cías del Pirú. i)acillcatiiei)te, y lodo lo >! 
sin que vliieae guerra ; y si algunas vbo fueron may 
de consideraciün, y quedó toda la tierra que -ini 

sion de ningún castigo ni trauajo pora h. 
cittre los españoles comentaron, como dicho ee, las coosp 
y alvauíicntüs. que sin ellos, ni los yudios vbícran tonid 
ai los españoles se lo dieran, pur ser gente de tan bueaaj 
V'lou. que en realidad de verdad, qiiiiadüs lus taacalti 
Nueua España, son los mejoras de las Indiu, y% 
puede dar en alguna maueru titujtj de ; 
Vidos, y asi aioau á los españolea y se •:. ._ ijl 

amados más que otros fuera de los que emos se&alado, (^oH 
fuertta tiene la rrazon, como díze Ciccroa ', es tü 



* Cicorou . Offlc. 



481 

tad Tmana, pues no diferenciamos en otra cosa con los brutos; 
o que yo alcanzo , ninguno ay tan malo que no tenga que 
Reconocen los bienes que por los españoles les an sobrebeni- 
que go^an de más libertad que tenían con sus propios seño- 
que los pribauan de la caga y comer della y de ponerse man- 
Inas, que sólo los nobles y priuilegiados podiau bestir como 
iesen, cagar y comer á su gusto y libertad, y estos lieran 
8, y para los demás convenía particular licenQia , y en ellos 
ülaron crueldades ynauditas, porque hubo Ynga que por des- 
ar la tierra de gente sin prouecho, juntaua de todo su señorío 
ojos, mancos, ciegos y viejos , y los metia en grandes buhios 
ijay lesecbauafaego; opiniones ay que esto subgedió sola 
bez y otras que muchas, y aunque fué gentilidad, no por esso 
de ser gran crueldad; y que an escapado de tiranías como las 
tridas y otras mayores, y que por ellas eran señores los Tugas; 
n en los rreyes de España hallan toda la clemencia y justi- 
f en sus ministros y españoles mucho amor y buena corres- 
lencia, como desde el primer día se a tenido con ellos, y para 
iderarlo entre la gente digna no falta entendimiento, y ay 
nos muy súbtilcs y de grande yngeuio , aunque los bocales 
amos bárbaros; por cuyo rrespecto quando vn español quiere 
>jar á otro , dize :« Fulano esvnyndio;» lo qual supo muy 
dezir vno de los Yugas en el rreyno del Pirü , de que hera 
« 6 de parte del, que auiendo rrezeuido vna carta del virrey y 
sraador que á la sazón hera, llamado á vn espi^ol que la le- 
t y diciéndole que no sauia, le rrespondió: «pues tan judio 
tü como yo.» Aquí si yo vuiera de sentenciar, trocara las na- 
es dando titulo de español al yndio y de yndio al español, 
o se lo dio con tanta agudeca ; y aunque me desuie algo del 
•íelto, para que se uea los yngenios que entre algunos señores 
arques ay, diré lo que subgedió á un cacique: que pasando 
•n pueblo vn mestizo , hijo de vn español y de yndía , gente 
está rrespectada por españoles, vn yndio de aquel pueblo á 
<Q el mestice dcuia cient pesos, como no los pudiese cobrar, se 
bI caQique, y dándole quenta dello y pidiéndole mandase pa- 
el cacique le envió á llamar con vn alguazíl al taubo ó mesón 
Tomo II. 31 




;él por lo que tenia de j: 

corregidor de españoles mfif^JS^Kíiíío para "qué 'en 
j«sticin por lo que le tocaua de español. El mestizo 
osta. scutencín despachó á el audicucia Real qncrelli 
^ique; sauido el casso por los oydorea é ynformad 
marón la sentencin, lo quid se soleai^ó mucho ¡wrq 
mostró en ella gran subtileca; y en rrealidad de uc 
ontendimieuto algunos do losladiguos qiio an car$a< 
tros uspnñoles . assí de la gente vmilde como de la 
biendo á mi yntento, digo que acabado lo do Caxam: 
muerto Atabalipa Inga por sentenria, así por del 
hizo Filipillo, yndio. y se lo prouó de que tenia tratj 
gada gente para matar los españolea, como tamvien 
matar á. sa hermano Guascar Inga, como le mataron 
trayóndole preso á Caxamalca. como ya emos dicl 
cuia muerte mandó hacer á los capitanes qne le bra; 
mcroso de que si llegaua bibo á Caxamalca. el tj 
Francisco Picarro sabría todo el hecho de su tiranía. 
le podria rre^ultar ningún probccho ni bien, con est 
tes quedó 'puesto en sosiego y quietud por entonces 
qiie hubo lugar de facilittir los conquistas; j así o 
Francisco Picarro comentó ú despachar sus capitán* 
caminos que ny á la parte dal 



483 

> tiemjM) despachó al capitán Benalca^ar á la conquista de 
que es á la banda del Norte de "éáxamalca, como ya referi- 
ista prouincia cae en la' misma cordillera general del Pirú, 
rado de la linea eqoinocial al austrio, tierra sana, abundante 
iQcbos naturales. Quando llegó, halló á vn capitán yndlo que 
laua Ruminagui, apoderado della, porque assi como supo 
irte de Ateualipa Ynga, su sefior, se al§ó y tiranizó la tierra 
ló su ezército puniéndose en defensa y opuesto' á la entrada 
a yba haciendo Benalcagar. De que Ruminagui dende el 
r dia tubo noticia venia en sa demanda, juntados los dos 
os, vsando cada Capitán de sus ardides y eztratajemas, se 
ntraron muchas y barias vejes en diferentes partes con gran- 
rtandad, más del parte del yndio que de la nuestra, y siempre 
ganando tierra el capitán Benalcagar, que después vino á 
Dernador y adelantado; llegó ganándole las tierras hasta la 
1 principal de Quito ; allí le dijeron á Benalcazar como Ru- 
^i antes que llegase á ganar la ciudad, juntó todas las mu- 
que heran vn gran número, y les dijo: « aora abréis placer 
enen los chistianos con quien podéis holgaros»; y que ellas 
ádo que se lo decia por donayre se rrieron y que les costó 
10 la rrisa que las hizo descatiegará todcfs , y luego tras 
e pusso en huida , poniendo primero fuego á vna casa suya 
sna estaua de muy rrica rropa dende el tiempo de Guanicapa, 
de Ataualípa Tnga, que es el que murió en Caslamalca, de 
atrás emos tratado. Entrado que fué eh la ciudad de Quito 
19Ó ¿ correr la tierra á unas y á otras partes y prouincias. 
e le allanauan y subjetaban á la primera vista sin rresisten- 
otras se rresistieron con gran fuerza de armas y fortalecidas ■ 
lenques y fuertes, á cuyo socorro bajó del Cuzco don Diego de 
gpro, avnque algunos coróuistas dizen que uajó áTumbez á de- 
r la entrada de don Pedro de Albarado, governador de Gua- 
8 i que venia en 'descubrimiento del Pira con gruessa armada 
.6 aula tenido noticia, y que llegado que fué á Tumbez.no 
ido nueba y saviendo la necesidad en ^que estaua el capitán 
¡cagar en la conquista de Quito, fué en socorro, y anién- 
¡utitado, .allanaron en breue tiempo la tierra, y dojáudolc con 



uincia de Quito el gouernador Beaalcacar pacificami 
y allauó passados los primeros enquentros, y desptt 
pre an guardado la fec y amistad v obediencia á su 
cuya paz se an conserbado y conserbarán largo 1 
juzgamos de sus naturales y auitadores, mediante el 
y lo propio se entiende de la gouernacion de Popay 
lante está á la banda del Norte; que fué conquistada 
gouernador Benalca^*ar, ó la mayor parte della. 
alcanzó titulo de adelantado; aquí, aunque hubo 
loa naturales con algunos rrecuentros y muertes su 
defensa, no hubo castigos ni ocasión de crueldades, 
hubo, no fueron do consideración para tratar de ellcí 
que k una parte y á otra desta gouernacion y prou 
dios muy belicosos, y donde los españoles an me 
manos, como adelante daremos la causa dello, por t 
de los famosos araucanos en el reyno de Chile. 



485 



DISCURSO Y .\POLOGÍA CUARTA: 

fgo y satisffaccion que se pretetide hacer de las cwqui$la$ 
y pa<;ificaQiones delreyno de Chile. 



Comparatiiiamonte y por excelencia podremos llamar más crue- 
que tigres de Yrcania y que leones de Getulia y osas de Libia, 
[ más que la misma crueldad á los yndios del reyno de Cliile, eu 
ien jamás se halló piadoso ánimo ni rrastro de clemencia, donde 
1 acomoda bien aquella rrazon de Séneca ': «que la crueldad no es 
ño de hombres sino rrabioso de fieras, pues es gomarse con sau- 
y llagas y dejar la naturaleca vmana y coubcrtirso en añi- 
les ailbcstrea.» Mucho e dicho de todos los yndios atrás referidos 
^queda por decir quando tratemos del nueuo reyuo de Granada, 
Le será en el discurso siguicutc; y pudiéraso vien escusar con 
lo tratar de estos yndios araucanos, pues con ellos probaremos 
intérnente nuestro yutento on controversia del nombre que cl 
ispo de Chispa da al español, llamándole de tirano y cruel, y al 
lio de pío y clemente, sin otros muchos atributos que en su 
itado y discurso les agrega y afirma por berdad; y pongo por 
itigo al omnipotente Dios, que de mejor gana tomara la lanca 
>utra ellos que la pluma, y cumpliera más con la obligación de 
jaldado conquistador; y pienso que áqualquiera que leyere este 
jorso le yucitara á cólera y veuganca layndubitable rracon, y 
jrque lo tengo prometido á mayor abundamiento justificando el 
irgo y satisfacion que pretendo, suplico al discreto lector le 
1 con algún cuy dado y consideración, por estar cierto hallará de 
^rte del español un berdadero descargo con celo de seruir á Dios 
|á su rrey, deuajo de cuio disinio hallará barias estratajemas y 
Itdee de que aa vssado y se au balido los gobernadores que an 
poernado oste rreino, assi para concluir la guerra sin sangre 



1 1 Séneca. De ckm. 



como para conserbar la paz, por ponerlo en cxecu^iou le» a ni 
dido asi á ellos como ú sus soldados mai graDdes derramamieotai' 
do sauQ^e, arriscándose por puntos y momentos hasta p«id<r 
vidas, rresultando con sus muertes gr^ud^B asolamientos de ciQ^ 
dudes y bacieudas, siguiéndose de parte del yndio en «que 
trances la Vitoria con furor diabólico , sin perdonar piante ni i 
maute, y esto con ynauditas crueldades que para ellos 
de seguir. u¡ les obliga rcligioQ, ni la decrépita scneciu.: 
yao?encla infantil , ui fcrainil hermosura, ni la aerTÜ dili| 
ni el yntcres de rrescate prometiendo , dí el Cielo en 
del ynfieruoel temor, ui la buena obra rrezoblda. ni 
ánimo, ni el deseo de nobleza y fama, sólo podré decir qoei 
un desordenado apetito, el qual los guía alguna vez áhaz«r 
que tienen apariencia de bien, que después que Dios tíobi 
mundo no se a visto nación que deje de encontrarse cor ''- 
por alguno de los caminos rrcferidos, y en sola ésta se n 
que en ella jamás cupo agradecimiento, amor ni temor, 
ni teraplanra, bcrgüenoa ni buena boluutad , raoon ni 
paciencia ui perdón , fee ui esperanza, dolor ni humílldad. < 
ni deseo, compasión ni obediencia, y, sobre todo, ning'un gmerii 
honrraui acto virtuosso. nicossas que lo parezca. saJbti quíití^*' 
mueben con vn desenfrenado apetito, como hemos referido. S.^W 
les á estos Chilenos el atrevimiento y crueldad, cotuo udelustt «? 
berá, el onga&o, la desesperación, la yra , la yngratitud, 1» ;"•- 
credulidad, las lisonjas, las mentiras y malicias, la ociosidad; ííi - 
ciones y soijerbia, la sospecha y venganca, y, ñnaloaente, toío,^- 
uero de vicios por allanar á esta nación yndómita. herida > li 
ynñuencía do estrella no conocida; los acometieron barias |^^^| 
sus propios rreyca yngas, tan famosos en aquellos rreyno^^^ 
Pirü, á quien todas las naciones de aquellas partes se abastll' >- 
y rrendían: estos los rcuatieroa y maltrataron tantas qnantu - 
zes por ellos fueron acometidos, quedándose tiraui^adamoit^ «^ 
seüor á quien obedeciesen, sieudo todo behetría su fjoviemo, li • 
didos en muchaii parcialidades y parentelas, rrigiéadose por 
más furioso y determinado, y assí lo muestran el día de oy 
entrada del español se pensó rreducirlos á buena g«rbida 



487 

líen de rrepeute les puso el yugo de obediencia fué duu Pedro 

fialdiuia dando principio á este allanamieuto y conquista; rres- 

stároule más que á hombre huinauo, juzgando ser ynmortal él 

su gente, raostn'iadose con gran admiración y espanto de los 

kuallos y arcabuzes; con que eatubieron enfrenados por algún 

ipo, hasta en tanto que se desengañarou de la yuiuortali- 

que pensaron tener loe nuestros; y fuera esta amistad que 

m más cierta y más estable, si no se hubieran engañado 

tal pensamiento y que sólo se rindieran en su principio 

Ia« armas que . como dice Cicerón , el engaBo repugna 

^andomento á la amistad , porque borra la ucrdad , sin la 

ea falsa, y en esta gente ac a echado vien de uer, porqnu 

•gados que fueron á este punto del desengaño, como caballos 

iriosos y desbocados, tomaron el frpno entre los diontes y dieron 

los montes y sierras, coubocándose vnos á otros, donde hizie- 

8U8 juntas, conjuraciouea y borracheras, preainiéndose d< 

y demás pertrechos de guerra, dejando hechas algunas 

lertes y daños con que cimentaron su airamiento y rrebeliou, y 

que dieron principio á la guerra, por bien leües causas como 

lo adelante se dirá; y esta guerra a sido tan porfiada y saii- 

ieota. qUR jamás se a uisto, sustentándola hasta el dia do oy, 

ieosú, según corren los medios della, la ajistentarán por largo 

ipo, que, aunque es bardad que algunos de los gobernadores 

an gouernado aquel rcyno, an sido rouy grandes, famosos y 

lerosos capitanes, y en gran manera con su balor, ardides y 

itajenias la rresistieron y rreducieron la mayor parte de paz, 

ipro quedó armada la ballesta do parte del yndio, para nuevos 

lientos, muertes y destrozos como breucmente se berá, sólo 

su mala ynclioacion y apetito desordenado, como ya rrcferirc- 

Y acudiendo á nuestro yntento, digo, que luego como entró 

Podro de Baldiuia, conquistó y allanó parte de aquel reyuo 

>nde pobló las ^iudades de Santiago, canean de aquella gouor- 

;ion, la Serena, la Con(;üiicion, layuperial Vuldiuia, Villarricn, 

lIKol, Tucapel, y ansí mesmo una casa fuerte en el Vulle ü<- 

laco y otra en Puren, siruiéndolo los yndios de sus tcnuinos 

cada vua de catas ciudades; comencáronse á rebelar y airar 







ÍBBComó^ suelen liB^cr. lo q' 
gandan en cueros, porque sólo ae tefpsn 
Tuas panpanillos que llaman, hechos d 
de la cintura avajo como palmo y medio; y estando 
ora por guato del mestizo ó de alguno de Iob Dcgro* 
questo no se pudo aboríguar. ni del cspaTioI tal se pi 
por ser acto tan deshonesto y vicioso, los mandar 
panpauillas para que nndtibiegen en ese ejercfcio i 
libres, cosa que ae hecha bien de ber que fu 

vicio de quien se lo mandó que otra cosaa; 3' .^., 

dato las yudias, ora por no sauer lo que hacian. 
porque gustaufin de semejante deshonestidad, ttUu 
ron, y viniendo tras esto á la obra algunos yndíoa pai 
afrentándose de uer el casgo, se desconpuao vno eu pi 
el mestizo que presente estaua. de tal manera qo« 
manos, y aquella noche siguientft los yndios bicicroi 
antes del dia pusieron fuego á la caasa y á wdn la rr< 
tando á el espa&ol, al mestico. negros ó yanacona 
dellonueua el gouernador. que. como emos rr^ 
rado á la Con^ep^iou, salió al castigo con cini. 
dados y tres mili yndios amigos; y yendo mni 
no, echó adelante seis soldados corredores k qttii 
los yndios en una cnboscuda, ,\ 
los cuerpos en el camino, rretir 
más gente y á esperar al gouernador y sus soldad 
pon lengua \y 



489 

í--^í J tranada á campo ayierto. lo rretiró aviendo peleado muy 
Lvgran rrato, de manera que ya los cauallos mostrauan bien el can- 
>Mmcio; á este tiempo tu paje de lanca yanacona de don Pedro de 
[f.rValdiuia que le traya cauallo de rrefresco, que se decia Lautaro. 
Btes de mudarle y que se lo pidiesen, biendo los suyos que á 
priessa se rretíraban, dio de espuelas al cauallo dándoles 
{[ib^: «Yolbed, volbed, que vuestra es la uitoria si della os sabéis 
lechar, porque los españoles traen tan cansados los caballos 
^. tan mal heridos, que no se pueden rodear; con poca fuerca que 
los acabareis á todos;» los yndios le reconocieron, y flándo- 
.de su consejo boluieron y trauaron de nueuo la pelea; consi- 
lieron la uitoria prometida por Lautaro; murieron en esta rre- 
los cinquenta y tres soldados españoles y los tres mili 
los. ecepto tres que se escaparon y llevaron la nueua á la 
i^pcion, y don Pedro de Valdiuia á quien prendieron junta- 
ite con un clérigo capellán y confesor suyo; y tratando de su 
kte bibieron en su poder dos dias. hasta en tanto que vn yndio 
ido de sólo su gusto, los mató con una macana contra la 
i>luntad de Lautaro, quo á la saQon ya le auian hecho Maese de 
ipo general. Esta es relación muy berdadera, y son quentos 
jr en algunas ystorias que le mataron echándole oro derretido 
j^por la boca haciéndoselo beuer. Hecha que fué esta muerte, Lau- 
se rresoluió passar á la giudad de la CongepQion, como asi lo 
asolándola de todo punto con vn millón de estragos y cruel- 
ádes, no dejandt) piante ni mamante, y todo quemado y abrasado 
rretiró con su campo á vn lugar y sitio llamado Mataquito. A 
tienpo, tiniendo nueua dello Francisco Villagran, que estaña 
>uernando la ciudad ymperial, como capitán della salió á su 
i^e, que con algunos soldados que vinieron de la yiudad de 
itiago juntarla como trescientos hombres, y vna noche, alquar- 
del alba, dio en el campo del enemigo y le desbarató con pér- 
ida de muchos de la vna y otra parte ; murió en este rrecuentro y 
Ito Lautaro, el famoso que tan nombrado es en la Araucana; 
■ose con esta Vitoria Francisco de Villagran á la ymperial 
donde salió. Bien pudieran los yndios escusar este alzamiento 
Rebeliop, tantos estragos, crueldades y muertes, pues la cansa 



sofior y cai^igue llamado Ca^^^^Bdoude 
ferido valle á quien el desafortunado de Valdiufa rrbg 
de extremo, dándoles muchos presentes da valor, j 
oliligado le dejaua y él le auia prometido la buena 
cia, aunque fingida como se descubrió dentro de bren 
rresolbió de dejar eu aquel valle al capitán Juan BoUi 
tu soldados, como assi lo hizo; y despidiéndose de 
amigo, y rroforcaudo las prendas do amistad con doi 
aun no bien rueltas las espaldas, vna noche se los de 
escapar ninguno, ni tener causa la mcuor del mundo j 
dorar su trayciou. y á Ja amistad exemplo deviera 
para uo fiarse más de ningún yudio de las Indias, 
larmeutc deste re^'no, pues exceden á todos los dei 
cienes, crueldades y vicios, como lar3;amexite queda) 
así. que es porberso el hombre que sabe receuir bei 
corresi)ondiú ou hazelloa. 

Con la desgraciada muerte de duu Pedro de Valdili 
do aquel reyno tan turbulento con guerras, no por] 
porque asi en el tiempo de conquistas como del go| 
muy gran aprouacion, y como tan gran caballero y el 
amado y querido grandemente de los suyos, y los ynd 
misma obligación si no la borrara su mal natural coa 
>deste discurso se bcré, quedó gouernando Franci 



491 

|uéa de Cañete á la Qiadad de Lima óIosRreyes, caueza del 
leí Pirú, que fué por virrey de aquellas partes, despachó ¿ 
reía de Mendoza, su hijo, que después fué virrey pasados 
} a&os con gran aparato y poderes de gouemador de este 
le Chille, y llegando á él con seiscientos españoles y entre 
lucha nobleza del Pirü y caualleros muy prósperos en 
La y balor, hallando alzada la mayor parte de la tierra.y 
ando á llamar de paz los aleados y rrebeldes. le rrespon- 
X)n vna y muchas batallas. Qaiso Dios llenarle de su anti- 
er; con dichossa estrella salió de todas con Vitoria zélebre, 
, que no se puede dezir del que tubiese mala suerte ni des- 
los yndios reconocieron estrella y balor en este tan gran 
ro, le dieron la paz obligados de temor ; éste fué general . 
el rey no, avnqae como queda dicho en su ánimo dellos 
. la ballesta para hazer tiro en la primera ocasión, como 
bizieron y adelante diremos. Este gran cauaílero reedificó 
íB ciudades y cassas faertes que fueron asoladas y des- 
idas, y más pobló de nueuo otras; reedificó la Qiudad de 
sp^ion, la de Angol, la de Tucapel, y las cassas fuertes de 
y de Puren, arruinadas con la muerte de Yaldíuia: pobló 
10 la ciudad de Osorno y de la otra parte de la cordillera 
las ciudades de Mendoza y San Juan de la Frontera, que 
t eu pió, go^ó de este reyno el tiempo que en él asistid cou 
z y tranquilidad, hasta en tanto que tubo nueua que su 
id Cárloe quinto, de gloriosa memoria, auia proueydu por 
.dor á Francisco de Villagran , de quien atrás' emos hecho 
i; y al mismo punto como la tubo, se rresoluió dejar el 
D y vajarse al Pirú, dejando á R.* de Quiroga gouemador 
gar. Dejé este rreyno á buen tiempo sin aberle subgedido 
iguno, y como prudente no le quiso esperar, porque de ñin- 
ga se deue menos fiar que de prósperos subieses, y nece- 
para que dure la prosperidad ponerle tasa, comodón G.* do 
a la puso á sus subccsos buenos, porque aún no hubo 
cito las espaldas al reyno, quando se comentaron alQar 
08 matando sus encomenderos sin caussa alguna ni yndi- 
k que se entienda los mouiesen á semejante traycion, mas 




. porque del daño siempre les alca m a i 
que esto passa así. an rrosistido coa valor, y pií 
largo tiempo, según los medios que de nuestn 
mado con tanta suaaidad ; porque esta llagn est 
y tiene necesidad de cáusticos fuertes y rriguroso 
ras sauemos no son de consideración con c&ta geq 
nador hizo la guerra los años de su gouiemo 
arriscamiento, y aunque era gran Capitán d© 
aquella guerra tubo muchas perdidas con barios 
que murió despoblando en su tiempo por segunda 
cica, Tucapol, Arauco y Puren. Subccdiólo Pedí 
tauvien gran soldado y de experiencia, y tras él R 
roga, el qual tubo algunos buenos eubcesos. R( 
cepfion y á Tucapel, oq diferentes sitios entró 
Audiencia , presidioudo y gouernando el lícenciai 
rauia, el qual, por su persona, asistió á la guerra 
y por la mayor parte assistian su Maestre de cam 
En este tiempo tuuierou algunos malos subcesi 
los yndios á Tucapel j los fuertes de Arauco y 
bez, despobláadolo todo : con estos mouimientos b< 
salieron algunos gúueraadores en el reino. En e&U 
capitán Francisco Draque, eu la mar de Sor, á 

al rao Pliilinn tmrrnnAn Aa »1iw{n«* 



493 

de EspaBa con' la presteza y breyedad pasible el año de 
A y uno, en conserba de la armada que á cargo lleaaba 
Flores de Yaldés, con orden de poblar el estrecho de Ma- 
es, el cual , con grandes temporales y pérdidas de nauios 
3, no pudiendo tomarle desde quarenta y dos grados, arribó 
sil, donde ynbernó don Alonso de Sotomayor; antes de estas 
itas se metió con su armada y jente en el rio de la Plata, 
acba felicidad y buena fortuna, como siempre la tubo. Lle- 
[Tie fué á buenos Ayres echó su gente en tierra, y previ- 
la de todo lo necesario atrauesó con ella los llanos del 
■ay y Tucuman , abriendo nuevos caminos por no ser tra- 
3i conogida esta trabesía del Rrio de la Plata al rreino de 
avnque se tenia noticia della, pero confusa, á cuya causa 
ó muchos trauajos, hambres y rriesgos, assi de su persona 
de sus soldados. Caminó por estos caminos desasados de 
Dtas leguas en que ocupó siete meses y más, donde al cauo 
■tomó y arribó á Chile con quatrocientos y treynta soldados, 
gente, sin la que se le murieron en mar y tierra de enfer- 
es que les sobrebinieron. Llegado que fué, y hallando la 
. vien trauada, con muchos y malos subcesos de nuestra 
y tomando possesion del gobierno, continuó la guerra diez 
in cesar un punto , hauiendo tenido con ellos muchos rre- 
■os, guajabaras y asaltos , sacando de todos Vitoria con 
as suertes, sin hauer tenido subceso malo que notable fuese, 
) fuera de los soldados que morían en la guerra con las 
en las manos, muy pocos ó ningunos le cojieron ni mataron 
lella, ni le despoblaron ni quemaron ningún pueblo, ¿ntes 
ló de paz gran número de naturales, como fué' todos los tér- 
de la Villa Rica, Baldiuia, Osorno, Castro, y los de la Tm- 
, Angol y Chillan , por la parte de la cordillera nebada, con 
s muertes y consumo del henemigo, siguióle esta tan felice 
I hasta el fin de su gobierno, sin que los yndios tuviesen 
le enplear su antigua costumbre, metiéndose á manos llenas 
angre de los nuestros , con las crueldades atrassadas y con 
5 adelante aub?edieron. Prueua de gran virtud y balor y 
aaiento de la guerra de aquestas partes, en la qual, desde el 



'Uarrica 

Ciiillaa, como queda rreréfído, y úl}ltg&(lo & gñtfi p 
di03 cou el rrigor de la guerra á bajarse de las sior 
loa Ilauos douJc les fué señalado sitio, y estaudo aci 
blados con sus casas y sus sementeras, siu obl%at 
dumbrc uinguiia, pidieroapara que pudiesen mejo! 
paz y obligar á los que ftiltaaan de benir, couvenia 
fuerte en el Valle de Pureu, porque del j de u 
estaua arrimada al miaoio valle , uo saliese ol eneml 
guerra y á leuuutarlos, y cou esto podimieoto, y ei 
do su voto, ayudaudo ellos de su parte, lo comecc^S; ; 
empeñado y las mauos uu la obra, con ánimo diabóli< 
prevouido eu este yntormodio de urnias y domas 
guerra se leuaularon, y para uo perder la ocatiloa a 
útero cou los yudíos de pa2 que seruiau á la ciudad 
quo les diesen auiso quando la ciudad estuviese 
geute para su defeusa, y estando la mayor parte < 
cou su goucrnador cu el referido fuerte se lo dixurui 
se juntaron tres mili yudios, y can los demaa con/e 
charon sobre la ciudad do Augol, y acometiéndola c 
asalto la pusieron fuego por quatro piirtes; y preuini 
rremedio, subcedió quo aquella noche que la pusioru 
srima, aula llegado el goueruador que venia del rrcl 



496 . . 

xé ana noche seguro y con sosiego,^ y con esta coQfianca se 
Lormir, y al primer sueño el enemigo y va ya entrando por 
idad , como emos referido, pegando fuego por todas guatro 
9, y acertando á dar el mayor golpe de gente en la cassa del 
Lte Cauuman , que tan nombrado 'es en la Araucana, se le- 
, y echando mano de su lan^a comenzó á dar vozes , dícíen- 
Ah traydores , que aquí está el apo que me vengaré de hos- 
M Y mostrando vien con la lanQa su viQarria antigua, avnqae 
5Jo, los retubo por aquella parte gran rrato, y fuéles grande 
«1 rreconocelle; y como ya vbiese llegado la hoz al goüer- 
y tocádosse arma por toda parte , .azertó venir peleando con 
ate por donde resistía el valiente Inejo y por donde cargaba 
yor fuerQa del enemigo ,■ y -aviendo reparado con jgente los 
I puestos donde convino, se tranó de vna y otra parte la 
con gran fuerga, donde guarecido de su antiguo valor, jun- 
ite con la fuerga de tan gallardos soldados como le siguieron 
nella ocassion , reuatieron en breve tieqapo al enemigo, pu- 
ole en huyda y siguiendo el alcance seis leguas, sin poder 
ya el golpe de la gente y mayor tropa, asípor ser la noche 
>scura, como porque luego .se eomen(;aron á*diuidir unos de 
. pero siendo ya de día, dieron con una tropa de duclentos 
8, en cuio rrequentro prendieron y mataron la mayor parte 
. Los que quedaron énla Qiudad tubioron hartó que hazer 
agar el fuego que tan entendido y furioso andana por todas 
I. Aquí pudiera echar de uer'el .Obispo *de Chiapa la poca 
3 estos naturales yndios , pues ellos pidieron se hiziesse la 
f fuerte atrás dicha , con todo gusto y contento para ser an- 
os de los españoles contra loa yndios de guería, y ellos pro- 
deron parte para que pegasen fuego, viniendo en su ayuda, 
iéndoles que desbaratada esta giudad lo seria con mucha 
lad la cassa y fuerte. To estoy cierto se rreconocerá bien 
poca ffee, y quien no lo rreconociere, le suplico pase ade- 
por esto discurso, donde hallará un cierto desengaño qu ando 
aos de Martin García de Loyola, cauallero del hábito de Ca- 
ta, con el qual subgeso cerraremos y probaremos J)ot él todo 
3 emos dicho destos yndios y de que no tienen cossa buena. 




umplidos los diez a&os del gouicrno 
Sotomayor, como emoa referido, vajó al Pírú 
virrey don García de Mcndoca para procurar el 
ra. de quien se tenia grandes e6periiu<jas eu tod 
Chile la acabaría con mucha más brebedad qt 
que á la sacou lo pudiese yntentar, cod tal que elj 
corriese del Pirú con copia bastante déjente, 
nea y demás pertrechos, y pensando bolber prol 
¿medida de su deseo, le cortó la fortuna el hilo 
miento, bailando quando llegó á ^üudad de los 
de la prouision que su mageatad hizo eu Martiu 
yola de nueuo goueruador. y besando bus mi 
para Chile y tomó la possesiou del gouiemo de aqt 
cias, donde comencó ñ hazer la guerra con to p€ 
tomó yien estraao de lo que rrequcria su mala calidl 
dios, y fué que este cauallero era casado con una 
Inga rey y seüor de todos aquellos reynos del Pirú , 
manan la Coia, y generalmente, losyndios la rrespet 
como si dijéssemos, la señora de la tierra; y pare 
este cassamiento les obligaría á que le obedecieseí 
género de traypion, como aasi se lo comenzó á dar I 
todos los yndios en varios y dibersos parlumeutos < 
tubo, y los yndios, que bien enterados esta^ 



497 

>s con los medios más suabes que pudo hallar en su enten- 
:o. ocupando el tiempo con dádivas que les hacia, prome- 
es libertad más de la que al presente gocauan ; y como les 
también , ybanlo recibiendo, dándole á entender que por 
»mino seruirian todos, como lo comentaron á poner por 
' creyéndose desto el bueu cauallero, estimó mucho más la 
ria que las armas . y assi fué cuidándose della y dejando 
lel reyno muchos soldados, desabrigándose también de 
B capitanes esperimentados que tenia, comunicando los 
con tau poco recato como si estuvieran de cincuenta años 
la qual no se podia presumir ni esperar dellos, si es verdad 
íucia de Casiano *, que- dice: «la paz verdadera es tener 
lia con las buenas costumbres y gpierrear contra los vicios; » 
i creer es que en esta gente no la podia auer que fuesse 
sra, pues repugnan de todo punto esta sentencia, y ésta 
1 la deuia conocer, pues la guerra es causa de la paz, la 
) se puede conserbar en diferentes entendimientos y diuer- 
eceres. Con esta comunicación cautelosa le fueron hurtando 
s cauallos y ganado, y estando bien proueydos le fueron 
lo algunos yndios amigos y soldados españoles; y viendo- 
hacia castigo y que vlvia con toda seguridad ,' flándosse . 
f admitiendo qualquier disculpa , ora con buen pecho que 
ó que quisiese hacer del ladrón fiel, dissimulándoles los 
8 y muertes que hacián, pudo tanto la malicia y su mal 
I, que aguardándole en ocasión acomodada le mataron con 
ita y más capitanes y soldados, de la mejor jente que en 
ipo tenia, festexando sus vorracheras con la caueQa deste 
lado cauallero. Con este subcesso se leuantó cassi toda la 
mataron tras él mas de quinientos soldados españoles con 
i crueldades, y como fuesen de victoria, talauan, destroQa- 
asolaban todo quanto por delante cojian , quemando (iuda- 
flesias y monesterios, y matando sus sacerdotes con varias 
s y martirios, sin perdonar á ninguno por chico que fuese, 
duraba el furor de las armas; y pasado aquel mouimiento, 

Hrianus , P.<i. 

■o II. 98 



498 



Ileuaron cnutiuas algfunas mujeres, sin obligarles c 
tan solamente si^uir vn Táruaro apetito, como sipnipt* 
sin fee ni rracon. como se a visto por el subcéso atros di: 
la flee no saue qaé cossa es fealdad; entiende lo qoe do 
la rracon, comprende las cossas obscuras, abraza Ins j 
entiende las faturas y encierra en su manera toda la da 
Murió este tan uirtuoso cauallero, y es tan leal compafiea 
tud, que nos acompaña liasta la muerte, y aquí se lieriiii 
uer, pues el hcnemigo á su fin le confesó por tal, (jueii 
muerto, llegó vn yndio que de fuera venia savicodo so 
lamentándosse y dando vozes. dijo: «¿Qué abéis heclio,* 
radios, que abéis muerto á nuestro padre? Yanútttnelif 
I)erar sino trauajos, aflicsiones, de.sbenturafl y raucrtr».' 
podemos dezir fué pronóstico verdadero, y que edi, caa)»J 
viene dezir, que no ny ninguno tan malo que no tetip» algo 
y yo assí lo confieso, ni tan bueno que no tenga algo 
tiene tanta fuerza la virtud que aun en nuestros enealg 
aplaze. como aplació la virtud deste buen cauallero, deJí^ 
sé 8i se satisfaciera rl obispo don fray Bartolom»' •" 
que tan dueño era de su pensamiento, y engaño ; 
7-euir en sí el hombre lo que no puode voloer á su ser 



499 



DISCURSO y APOLOGÍA QUINTA 

y satisffacion que se pretende en las conquistas del nudto 

reyno de Granada ^ 

dezer la rrazon es liaertad del ánimo, porqae elige lo qae 
lare^e qae lo es, y obedezellaygaardalla no será libertad 
sndimiento, pues a de yr subjeto á ella en todas sas ope- 
s, sin exceder sas limites, con la qaal yo me hallo esfor- 
ira probar qae el hecho de las conquistas de las Indias no 
título tiránico ny cruel como el Obispo le da, y porqae 
raeaa emos dicho la mayor parte en cuanto á las yslas de 
snto y Sotabento, Mar del Norte, y Tierra Firme y Nueua 
, Pirú y Chile, qae fueron los primeros reinos que defen- 
y conquistaron los españoles en las Indias Ogidentales, 
r postre trataremos del nuevo reyno de Granada, con que 
s nuestro descargo, donde hallaremos suficientes exemplos 
nes para lo que pretendemos defender. Este fué el tercero 
[uc se descubrió y donde son más recientes y continuas las 

1 y conquistas ; después duran hasta oy y durarán muchos 
onde será fuerza que nos alargemos en la ystoria y des- 
concluyendo para oyr sentencia de vista en este mundo y 
tro de revista, recusando primero, y ante todas cossas, á el 
, en lo qae se muestra ser juez; y tachando la parte de 
lor, porqae las cosas que narra en su tratado difieren tanto 
ue realmente es y fué , que nezesaria y forzosamente le 
e considerar lleno de passion ú de facilidad en dar crédito 
8 rrelaQiones siniestras como tomó, haciéndolas justas y 
eras, arrimándolas su autoridad ; y si son ú no, los qae 
ícticos de aquesta tierra lo echarán bien de ber como yo, 
son tantos los hierros conocidos en que cae sa tratado, ^ae 

Safios. 




fué don Gonzalo Ximenez de Qttijada: aTiendo sabl 

grande la Magdalena, con gran fatiga y trauajo. 
viaje tan largo y prolijo, qae sin salir d6I fueron duj 
leguas de camino y de mala tierra, enferma y m 
con mny gran plaga de mosquitos y falta de co 
todo arcabucos y boscajea, como por yr sin ningnoa 
se conof'orá que la guía fué la diuina Proujdeucia . 
tantos y tan grandes rrios que se aparta uan á 
siempre aoertó & tomar el convinionto para dar 
esta porfBa do navegación fué hasta topar con n 
tierra, que llegó con el fauor diuino á donde se apai 
llaman Cararc, que naze en las prouiuciaf; de los 
hiendo por él á seis ú ocho joraudaa, saltó en lien 
vanda siniestra; avnque en el acertamiento fué 
si tomara la diestra, fuera la siniestra, con que de 
ñera se dejara de perder por auor de dar en unas 
yndios que llaman Musos, que poco a nombramos, 
caribes, con tantii y tan pestífera yorba, quo sin 
no escapara ninguno. Aquí se conoce fué Dios la 
fué en la conquista de ^'ueTa Espafia y Pirú , dando 
ros encuentros quien guíase y fauorecieso nuestro 
tado quo vbo en tierra, hallú vnas pegueüaaj 
siguiendo; y aunque entre tan grai 



501 

ja noticia yenian, y con el admiración de uer ^ente tan estraña 
tan diferentes aspectos que de loa suyos se juntaron los prin- 
es , y se rresoluieron vnánimes y conformes de receuirlos 
^ hacerles todo buen acojimiento, como assi lo hicieron. Me- 
D esta tierra el dicho general, de soldados que consigo traya, 
aro de ciento y sesenta, y la mitad de ellos enfermos , abién- 
le muerto en el camino los restantes . hasta en cantidad de 

que fué el número que sacó en demanda de su biajc; mu- 
Dselc de enfermedades y de hambres que en tan largos cami- 
es sobrevino. Aquí se rreformaron de su mucho trauajo y 
Didad, que, como dize Platón *: «Dios siempre es causa del 
y no del mal;» y esto se hecha vien de uer, pues quiere que 

yndios se le deparen ¿ la entrada de esta tierra- para su rre- 
. mostrándoseles tan vmildes y de tan buena disistion , de tal 
ua que los curaron de sus enfermedades mucho más que si 
m sus hijos. Trayanlcs al principio muchachos de á ocho y á 
ídlos para que comiesen; y como vieron que no comiau 
3 humana, les trajeron venados, y como comiesen dellos, 
m continuándolo juntamente con las frutas y rrayces que la 
ft tenia sin menguar más vn dia que otro; y con)o el general 
omase lengua de tanta gente á diez, á quinzo y á veinte le- 

como el rey no tiene, y viese ya sus soldados rreformados, 
S allí vna giudad con gusto y consentimiento de los caciques, 
qual llamó Velez, aviendp descubierto y poblado primero 
adad de Santa Fec,'cn la prouincia de Vogota, que era el 
nombrado cu todas aquellas prouiocias y rreino. Aquí , ou 
ciudad de Velez , no hubo crueldades, ni los yndios jamás 
m ocasión para ellas ni para castigos, porque la paz y fec 
i la sustentaron y guardaron para siempre. Desta Qiudad como 
B leguas y menos está vn rrio, y en él está una peña que hazc 
le, tajada, llana y lisa, y en ella, esculpida y labrada, vna 
1, y yo la e visto: y quiri«ndo el dicho general saber este se- 
a della, marauilláudose mucho de hallarla, le fué hecha rrola- 
por yndios muy viejos, que dcUo más que otros teuiau uoti- 



PUtoD, Üe Repuif. 



F WB ««« IVV 



odió dalles nueua doctrina y dlfSareDie de 

y como no la rreciuierou se fué habiéndoles di 
tiempo en que se ucria toda aquella tierra poaevi] 
estran^era, por quien sigiiiricn la doctrina y relii 
predicaua, y quo ellos tciiiau por cierto quo era 
tiempo con la entrada de los christiauos y taoTiec 
sertoíla vna doctrina y ley. Y aunque ea verdad 
escriptura diviua ni humnua que noa diga que pasij 
á las Indias O^identalea, piadosamente se puede 
Apóstoles á, predicar el Santo Evanjelio ó algunos 
los, y esto indicio y señal es evidente, demás do 
hallado, aunque no hacen la fee questa. porque ' 
Atabalipa é otros señorea muy viejos dSxeron tenií 
ídolos, que christíanos avian de poblar aquellas sx 
es mucho que el tlemouío propheticase esto, puea 
de eacripturario podrá avcsr sauido que eataua 
propheta Abdias. en la trasmigrazion de Yhcrusaíá 
bra Bosfor; y declarando este lugar el doctissimíl 
Luis de León, dize: «que la palabra Bosfor. se enü< 
trecho de Gybraltnr.» y hablando el mismo propl 
dice: «que dcsto estrecho ó bosfor, que es lo misuic 
gelos el Evangelio á las ciudades «del Austro, quí 
indi as, y que allí ac prcdicnria á rana gcntea desnac 



603 

ado que hizo sobre el propheta Abdias. Pues sien- 
} ser la boluntad divina, siguiendo á ella tantos 
> Dios a obrado en ayuda de los nuestros en sus 
. sus recuentros, ayudados, en vnas partes de 
X , y en otras del Señor Santiago, patrón de Espa- 
ó en Chile, cuya ayuda de la Madre de Dios estorbó 
¡poblase aquel reyno, pereciendo todos los nuestros; 

juntamente las conquistas de todos estos tres 
. España, Pirú y nueuo reyno de Granada, y ha- 
á la entrada de cada uno deparó la boluntad de 
loreciese nuestro yntento, guiándolos y ayudando 
m las manos contra sus propios naturales y con el 
'icio; pues esto vieu nos da á entender que Dios no 
3 las conquistas y conquistadores , como el Obispo 

tan gran pasión. Y acudiendo á nuestro yntento, 
legó á el valle de Vogota , y algunos de los yndios 

ayuda y serui^io, y el cacique primero de cousí- 
uien topó, que fué Suesca , allanó luego su tierra, 
yor de todos, que fué Bogotá, donde se pobló la 
a Feo , cabeza de aquel reino; y luego sucesiua- 
'ajica y Ontivon y los demás circunvezinos, que 
mero; y auieudo buelto á los primeros yndios que 
ron en ellos , como dich^es, la Qiudad de Yelez. 
:eron desgraciados en no quedar libres como los 
igua cu el Pirú y Tascaltecas en la Nueva Espa- 

bouJad los siguieron, y la rracon, á lo que yo o 
r, de no quedallo fué porque eran muchos los ca^i- 
(juc señoreaban aquella parte, que en las rreferi- 
a no avia más de vno; y si en Táscala avia más, 
i, y eu estos yndios de la ciudad de Velez no hubo 

rragou y porque no hubo caQique que tomasse la 
jañules ó goucruador taupoco trataron dello por 
señores y caciques, y pocos los que cada uno aub- 
i, que cüuiu no teuiau guerras trauadas no se 
conquista tanto como ios dema», ui su trauajo fué 
crii'.úuu que obligase á ello. Luego salió á poblar la 



lucra 
nndo que no hubo •níni'tfTja ■flfmínt 
blftda como dice el Obispo que lo estA por 
pues vien se saue, y es cierto ^neraluicnte. <]n 
que o referido no vbo género de guerm 
tanto quanfo cstaua al tiempo qn. ' 
mis el dicho multiplico, roiuo píu , 
otros muchos eu quieo se halla oy mayor copia do 
al principio quaiido los nuestros entraron en e< 
pues querer decir que haxian crueldades 
yndioa el oro y esmeraldas qoo tenían y 
sas, y quel general las hizo muchas y diae 
respoclo. Lo quo podré docir dcsi 
referido, don Gonzalo Ximcnez d' 
hizo adelantado do aqttf reyno por sus serulcios 
liándose con sa campo, cu los pueblos de ^' 

dado quitó vna manta á vn yndio y le pidi r, 

pocos españolea cousig-o , lo ahorcó; no fuó este 
cruel, porque si lo fuere, á trueque de no perder 
sintiera muchas, puesto (]uc le era ympusi 
suplir la falta de los soldados. 

Bize avia piedras preciosas y esmerald*», 
erau apretados loa yudbs: á este Uorapo, ■ 
otru parte uo laa avia, aaWo cu las prouii 
YJ^ zerro quo llaman Ytoco. y uo fuerou 



smn 



506 

muran jamáfi, de manera qae ya no se podían hacer cruel- 
1 el tiempo que dize el Obispo se hacian por las esmeral- 
edras preciosas. 
)ues se fueron poblando Tocayma y Vague , y Maryqui- 

y la Palma, Pamplona y Mérida, Neyba y el pueblo de 
y el de los Angeles, Timana y otros pueblos; rronpieron 
»s Musos y la Palma, Mariquita, y todos los pueblos del 
Neyba, que todo es tierra caliente , donde se comenQó la 
son grandissimo rrigor, de tal manera, que de vna parte 
ostó muy gran número de vidas , por ser gente tan be- 
»mó es; en VDas partes 9e acabó breuemente , y en otras 
;uu tiempo, y en otras permanece oy en dia y durará en 
t. En esta tierra caliente se an menoscavado los yndios por 
aes dadas; en la ysla de Santo Domingo, assi en las guer- 
} en las rretiradas que hagen á los arcabucos, donde son 

1 de la hambre y enfermedades , y después de reducidos á 
i ban saliendo á seruir algunos & las ciudades de tierra 
a, que llamamos fría, cuyas caussas referidas an asido 
ra que en alguna prouincia que avia quatro aya quedado 
r menos, y por este número y quenta a corrido toda la 
iliefite, que en la fria- cumplido se está el número con el 
co referido de la Nueua España. 

6 á conquistar las provincias de los musos vn capitán Ua- 
sdro de Orsua , que fué el que mató en el Marañen el ti- 
ye de Aguirre. Este caudillo, viéndose en la prouincia ya 
lauiéndolc dado la paz los caciques y señores della, pobló 
id de Tudela, y aviéndosele reuelado toda la tierra y 
} algunos soldados, quiso hazer castigo dello, y apretá- 
ito con las armas que lo fué for^osso despoblar y salirse 
1 daño y muerte de más de la mitad de su jente , por ser 
muy áspera y los naturales velicosos y grandes guerre- 
sar de yerbas de veynte y quatro oras. Pasando algún 
el capitán Luis Lanchero, caballero principal de aquel 
tallándose con más comodidad que otro, á rrespcto de vn 
le yndios que tenia cerca destos musos referidos, que se 
a, con poderes de la Real nudiencia entró al castigo vieu 



506 

preueniílo de gente y demás pertrechos omt 
la dicha ciudiid desmantelada; y aviead» 
cou rresistoncia de los uaturaics, y uo par 
pasó adulante como quatro leguas, y eocoatnaátl 
modidades poblú la ciudad de la Treuidad con i 
miento de los cnciques 7 seQores que yñ arlia iiái>\ 
paz: poro no oluidando su mal natural 6;e 
muchos dias quando se alt^aroa. aviando hecho i 
de españoles fuera de la (iudad , tretirúndose k 1 
naturaleza. Aquí, vieudo el caudillo y e- 
Ijcron al castigo por la tierra; y para hat^ .. 
los ca<;iques y culpados, necesariamente »'- 
armas, pues el yndio hizo berdadcra demosirr 
no fué tan leue esta porfia, paciflcaz? 
muchos ilias y años y que en ello inu 
to de vua parte y otra, y de tal manera se aaioieronm 
que cii más do veyuto y cinco años no se bió Uaoai^ 
todo punto, porque quando vea prouiucJa so nuMbij 
pnz otra de buena guerra, de tal manera que ea tah 
po siempre hubo nuevas ocasiones de caatigo«.|M|i|| 
cacique so alzaua que no hiziese primero rau^ " ' 
yuceudios y quemas de yglesias, y el postrer 
le exccuté yo, que fué el que atrás dije del ra^iqíM 
Estos yudioa coinian carne humana, por cuya rsxoal 
vel ¡cosos ; es jente de flecha y hierba cruda y rrifl 
dü otra ninguna parte que se sepa, y as¿i a sidu 
muerto gran suma de los nuestros españolea en laapi 
husauau dcUa en las Hechas y en laa púas qae biucu 
caminos para herir los pies, y en estacones en boyo* 
solapados, donde so hundían y estacauau los que porcill 
para herir ou los pechos, y tanbieu los ¡wniau cutre U 
los árboles; aquí, viéndose los españoles tan InsUa 
yerba y que los yndios eran yndómítos y graudements 
y trayJores, dieron en aprouocharse del vso de loa p 
ya cu la guerra do GuaÜ y otra» partes se !. " '■ 
laa wisuias conaideracioncs. y fut^rou de t«u. ' iv. 



507 

3 de valerse de ellos, como ya emos dicho, quo se rrecono^ió 
apriesa su fruto; y los yndios, viendo la envencion de los 
W dieron en un pensamiento, que fué talar todas las comidas 
t tierra y no sembrar, sustentándose de rrayces siluestres y 
M para que los conquistadores , constreñidos de necesidad y 
bre, despoblasen y se saliesen ; y como durase dos años ó más 
prueua, murieron do ellos mismos de hambre y enfermeda- 
^an suma por los arcabucos; y conociendo su daño y que el 
fiel tenia socorro por díuersos caprinos , acordaron de boluer 
ibrar y cultibar la tierra con deliberación que comiesen todos 
dubiesse la guerra, como assí lo hizieron, y si solian senbrar 
fíanega, en adelanto senbraban dos, la una en nombre de 
(tros soldados , cossa que después que el mundo es mundo 
9 a uisto ni oydo que aya ávido nagion que se ocupe en sem- 
labranzas, señaladamente para el enemigo, con quien á 
s oras se convate y tiene guerra. Desta rresoluzion que toma- 
dieron aniso á los españoles , diciendo que querían no les. 
Be la comida de ninguna manera y que anduviese la guerra 
8 que los vnos ó los otros quedasen vencedores; y pues este 
m yntento, que se conservasen los senbrados en general. Los 
itros azetaron el partido, y asi lo obseruaron. Esta fué mues- 
!e gran coraje y fortaleza , con que de nuestra parte se puso 
luda la paciflcazion por el presente en aquellas provincias; 
al fin , como cada dia nos entraña nuevo socorro de gente y 
lya yba menguando, aunque con espacio de tiempo comenca- 
í reducirse; pero en discurso deste tiempo, quien considerase 
[uemas de las yglesias , las muertes despañoles con tan estra- 
modos y crueldades que el yndio husaba , no se deuiera es- 
ar de que los nuestros usaran rrigurosos y estraordínacios 
igosen gentes tan malvadas y carnizeras. Pues por este 
DO camino, 6 casi semejante, an sucedido las más de las pa- 
aQiones. Pues véase acra la mansedumbre de los yndios y la 
ildad de los nuestros , como dice el Obispo, y afamando su 
OD y confesando generalmente que ni vbo ni ay conquista- 
que sea y aya sido tirano y cruel ; mas , como en derecho es 
euido por maniñcato yudi?io do qualquier hecho el negarlo ó 



508 

confesarlo en todo y por todo de poco crédito, no perjodiMiik 
couQsioD y dcckrazlon que hizo, svnqae a sido de mta«r« ^ 
uo ay uagiones estranjeras quo no teu^^aD á los cspañules pee j 
^cntc más cruel que tiene el mundo; tanto, que voeñit»^ 
Francia, en la ciudad dti París, pintados licncos coa lasi 
des que el Obispo escribe en so libro ; j no sólo e visto la 4 
pa. pero traydola para manifestar el escándalo que a 
scmcjautc tratado, exagerando y creciendo el hecho, y caten 
nido á. multiplicarse en la estampa 3' rrelaciones que en <ik< 
criben, de tal manera, que por muy rrcportado quo nn 
sen, dubclo yo dejar de perder partr- do paciencia ; prro 
poriencia sea companera de la sabida rSa, como dice 
tiu ', «cada vno la terna á medida de su talento.» En estas j 
cias los yndios son de tal calidari , que por qnnlquicri 
nyan rrezeuido se ahorcan, y assi mueren muchos por estsl 
Aquí vssan grandemente de veneno, y con él en murrio nn 
gente de la nuestra ; hera muy ordiuario hallar en cl : 
guerra cociendo en las ollas de sus cassas carnt» hDtosaaj 
soldados, y llegar vn soldado á comer dcllos con la 
topar con la mano y pió, y qui^á era de su camarads. 
esta provincia y ciudad de los Musos, llamada la Tn-al^ 
^'cdió cl cubuste del que ya contamos que es do taacr* 
moria, que no referiremos, por boluerá tratar dol 
cu Cüins provincias son los naturales de la más mala 
Ka de todas las ludias ; de tal mauera que si fueran 
como los musos de quien acabamos de Itablar, yujputlbl^) 
reducir & la paz, á más del gran número; pero proaoyój 
(|ue fuesen faltos do este valor de ánimo; su yn<"' 
ser mercaderes, y son tan súbtüea eu sus tratos, 
dios de seQal que más lo sean, por donde son paciñcos y 1 
mansedumbre más que otros do aquellas partea, y lu 
vieron los de Quito y sus provincias, pues casi no Iiícici.xjj 
ra á los ospaQolos quo los poblaron y subjetaron, y al lii 
poca ó cassi ninguna ; y los anos y los otros siguen md 



t ."Mn Aftuíliu. iíf íiap.. r.. 3. 



Ó09 

y son graudes herbolarios y hechiceros y mohanes; 
es santuarios dcbojo de tierra con grandes rriquezas 
} que secretamente an sido algunos santeros apreta- 
tados , á ñn de que los descubran; pero ellos son de 
, que antes morían hechos pedazos que tal hagan, 
en más obserbar el mandato del diablo que el pro- 
li del christiano , y si algún daño an rrezevído de los 
ido á esta causa: lo primero, por excusar que no aya 
ioraciones al demonio; y lo segundo, que aquel te- 
iablo tiene alli entretenido con tanta ydolatria sea 
en este mundo; y pienso que el Obispo no deuió de 
tgun santuario el tiempo que en aquestas partes an- 
topara con él yo estoy cierto de su mucha chris- 
arara desbaratalle y evitar las ydolatrías y sacrificios 
30 hacen, y el oro lo sacara y hiziera dello ornamen- 
emplos, para que este tbesoro que estaba aplicado 
) del demonio se convirtiese para el de nuestro Dios 
lo diera á pobres ó aplicara para algún ospital. 
an hecho los españoles algunos otros daños causados 
de algunos juezes poco práticos en aquestos reynos 
3 Chapetones, que como llegan Despaña sin conoci- 
I naturales de aquestas partes, quieren faborecelles 
borezeu los españoles, ptireciéndoles que con ellos 
a á virtud : con CTte favor pierden el rrespeto á Dios 
ándese, cometiendo vn millón de muertes y desver- 
.bles con que en sintiéndose el daño quedan loa tales 
os y el rremedio viene siempre tarde. Y dejando los 
muertes que por este rrespecto muchas vezes an 
ontarc al propósito vn caso que subcedió en estos 
*ba de cxemplo, sin otros mili que an sub^edido en 
Indias , y fué que estando vn soldado en vn pueblo 
ibón , á dos leguas de la ciudad de Santa Fee, caue- 
eyno donde reside la audiencia Real, sobre ciertas 
Je tuvo con vn yndio le dio vnos mojicones, y dando 
ndio se juntó todo el pueblo y acudió á la defensa 
idosc el soldado cuereado de tantos, metió mano á su 



]iórquo después de RUGltói^altlaábéeaTrcntaíto^é 
I..MMS dias se aptTciljiú de vn caballo y dineros y 
il'^ta con clucucnta jarRS , y aguardando 1» luua 
bien della, uoa noche, á la prima, se salió de la ci 
jior el mismo pueblo de Houtibou , que est^t 

en vna puente de vn rrio, otra legua «di..; , 

y en ella amarró su caballo y en ella rrígislraua 
que pasaauan , que como la tierra c& templada ; 
iiüclip, i'D toda ella no zcsan de pasar yndloa por 
"■erías, labraneas y ganados, y como fueae vno 
donaba armando con tiempo su vallcsta. y con vn 
que fué decir «jaiba,» que quiere decir «¿de d6 
rrespondia el yndio, «de Huutibon,» le atrauesi 
que siempre, quaudo llegaun la tenia apcrceuid 
le ecbaua al rrio, y ei el yndio so iKiaibraua de ( 
jaua pasar; desta manera payó casi toda la no< 
que no lo quedó jara ijue no lu emplease, y visto 
tiempo ú yndios, so rremitió á la espada , hasta qu 
tó bien ; y pflrecJóudolo que venia el día. ?: 1 

y subiendo en su cauallo caminó para el I ^ .. 

bechó de ber el castigo, so dio noticia ed Presid 
que se hizo la pezquisu y se dio on la quouta qae 
dado, ya llcbaua dos días de ventaja, que en el 



511 

t yien estorbarlo con castigar ¿ los yndios por semejante 
Imiento y desvergüenza, que en aquestas tierras lo es más 
ia Espaüa labradores maltratar á vn señor de vassallos v 
:ulo, y al espafiol detenello algunos días preso, quanto se le 
a la cólera^ en demostración de castigo, sin darle otra pena, 
tsto el soldado, visto el castigo de los jndios, evitara qual- 
nal pensamiento que tuviera j atajárase al principio con 
•o y prudencia tanto daño como subgedió, que, como dizc 
*, tde no castigar ái su tiempo lo que conviene, se siguen 
3S daños y males,» como sobredio en los alzamientos que 
(T fribolos los castigos ó sus principios vienen después á ser 
r«8; y si se siguiera el parecer del Obispo no vbiera quedado 
ol bibo en todas las Indias, assi por su mucha piedad como 
mala naturaleza del yndio, como lo tenemos por exemplo 
Kchas prouincias que oy están alzadas y más caribes quel 
r dia, y esto por discuydo y falta de castigo en tiempo, 
lo vemos en la prouincia de los Pija^ á donde se an des- 
o y asolado tantos pueblos de española, con tantos daños y 
lades que an cometido; y si el Obispo fuera vibo, holgara 
o pr^untalle la pena que merezian yndios que an consu- 
de todo punto tantas Qiudades de españoles que al rrededor 
1, cassi sin escapar criatura en todas ellas, quemadas y pro- 
as las yglesias, comidos los sacerdotes sin perdonar cien mili 
NB sus naturales que tenía el valle de Ncyba, y juntamente 
le que fuera juez de los yndios , pues lo fué de los conquis- 
as, sin querer aduertir á su descargo que el jaez no a de señ- 
ar ni determinar la justicia sin oyr primero ambas partes, 
oy cierto que oyéndolas hallará á los yndios tan crueles y 
leeros , mucho más de lo que yo digo. Y no son quentos de 
dls, que son y pasan de Qien mili arriba la^aenta de los que 
inerto y pessado en su carnezería , que tienen publica como 
tros la de carneros y vacas, que quien entra por aquel valle 
«enta leguas de longitud y considera tan apassible tierra, tan 
de ganado vacuno sin tener dueño por haaer perecido todos, 



Ubius. L. 8 de C. I. 



como dicho i'a, y considerR tanto asif-nn' uc j;in:<iiys. «si u*«i-' 
pafioles cuujo ilc yiidius, poblados ea tierra de tan grfttvdeB tBia^ 
rales de oro j plata . tan grasa y abundante de mantcain)i«atM, 
cnoa y pesca de los rrios, y aora lo uo todo deej 
discurso y enteiidimieuto. uo es posible que deje — ^ ..., ..„..^ 
desenndo la ocassiotí para ofrecer su vida en vengan^ de tufe 
destruysiOQ y asolamiento. Y assí, no se deue espantar q. 
ífuerra y ca9tií;:os que se ban siguiendo, el que se co¡jeá ! 
uos le deu de puñaladas y le dejeu en Ins quebradas Bcpolt 
al otro Ic ahorquen y cnpaleu, que son todas las cnieldadc* (jw 
esajera y pondera uiás el Obisjw; y si con otra nación lo tjbjí 
yo pienso y tengo por cierto, que no tubicran con cUi» la 
que tiene la española, porque merecen muy estraordiuariuyi 
gnrostts ynvenciones de muertes: y ten»o por cierto que eo 
gente acaunra más presto el allanamiento, el rrigor 
cía, por quanto es llaga a&stolada, que si no se le u , .a 

fuertes, m&s se ba e^^uoerando; que aqui no sirbe el 
regalado, que estp soWes bueno para gente de naetia 
que como digo lo uno, diré lo otro; como yo lo e basado 
quistas uuebas como fué en las prouiucias de los andaquíes, < 
poblé la ciudad do Clmancas, ayudado do vn cacique lia 
ponay que con su gente me salió li'rrezeuir y buscar, y taoí 
enderezó en todo. Con estos tales es vicn que so huse do 
buenas obras, y con los que se conquistaren asi inesotOi | 
buena obra es vna virtud liberal del ánimo; pero Con el ynd 
daba la paz y obcdien(;ia h su magostad y rreziuia el Santa] 
gcllo y vauptismo, y después se a1(7aua con muertes j i 
avia rrayo que más presto fuese en acometelles que yo, ai 
hallase con poca gente, por tener larga espirieucia delJos ( 
de la condición del cocodrillo 6 cayman, como eu ludias se I 
quu es terrible perseguidor de los que le huyen, y os fu 
cobarde para los que con atrevimiento le siguen y 
con tal presteía la tierra se soscgaua y quodana qaic 
yndio libre: que el hombre, si estucno, es Ubre avuqiMJ 
puedo decir y afirmar, como soldado y christiano. de 
todas mis jornadas no e tenido mal sucesso, mediante. 



513 

diuíDO, la presteza en el castigo y guerra y el buen trato eu 
:, y lo mismo pienso hazen todos los caadillos, que el ánima 
Dios por huésped del cuerpo humano, y esto se entiende en 
;hristiano, por cuyo rrespecto son perdonados muchas vezes 
s alzamientos por ber si se enmiendan; pero como gente 
ita no rrecoDozen esta clemencia, y puédese dezir bien que 
grato el que después del perdón peca, y en estos castigos con 
D justiñcados el hacerlos en ellos sus administradores y en- 
ideros, los defienden todo quanto es posible, y esto se puede 
;reer, porque qnantos más yndios murieren en el castigo, 
menos terna de hacienda; y a contecido librallos el enco- 
¡sro vna, dos y tres vezes de la muerte, y ellos propios, en 
ecímieuto, dársela á el encomendero. Entra aquí Tien lo que 
1 Obispo que los yndios nunca hicieron mal sin primero ha- 
rrezeuido: quisiera yo sauer si esta rretribudon es justa, 
I ^mo que le dio la vida tantas vezes darle por ello la muerte. 
lo por mi quenta que en la más perbersa nación del mundo y 
ruel se halla nobleza para salbar al cautibo de quien se a rre- 
3 vn notable veneñcío, y en ésta hasta oy se a uisto ni pienso 
•kea ningún tiempo, y en esto tenemos grandes exemplos; y 
r cansar al lector, beamos lo que subidlo en la prouiucia de 
Marta, qué mal hizieron á los yndios dos santos frayles, 11a- 
s fray Pedro Montano y fray Francisco de Solis , de la Or- 
el Señor San Agustín. luflamados del Espíritu Sancto se en- 
I á pedricar entre ellos de su avtoridad el Santo Evangelio 
a yglesias que tenían como á christianos que ya eran, y al 
de algunos dias, estando actualmente pedricando. los fle- 
n y martirizaron hasta que dieron á Dios las almas. Tau- 
fué esta buena rretribucion en esta gente ; no se halla vénos 
Ifl^imiento que éste ni jamás rreconozió obligazion , y desta 
Inraleza diré que si se alquilan con intervenzion de justi- 
xm su salario justo por mano de terzero ó de su propia TO- 
d, y para cumplir el tiempo y coger su dinero le falta sólo 
a de seruicio y en éste se puede huir, 6 le da en la caneca 
jerlo, se huye y pierde su salario y va muy contento y go- 
knte sus amigos y parientes de que dejó de cumplir aquel dia. 
óMo II 3:i 




porque a de enfraFOon •níns'^ ^ 

do liapieodas, que de otra m_ 
perpetuándose en ella a menester cooserbar al 
tándole le faltará do todo punto el baeo ílu 
gó á hazer la conquista, conserrando juntnt 
dores , porque ea ol berdadero estribo sobre i 
edificio. 8iQ apasionarse ni hacerse parcial, dUimt 
emulación y hazerse desentendido de toda mala | 
sauenios que siempre la admiiilstracioa de 
trac consigo '<;iertas enemistades y ódioe. qa^ 
hafcn al caudillo desanparar la poWncJoD. col 
todo ti perder; verdad es que también le U)ete{ 
deseo de boluer ú su patria á contemplar arjuelli 
daiíaa qunndo niQos y el amor de la parentela, 
niostrarae ea^raudecido, cossa que si uie:: 
(|ue dello se soca, hallarían que es vien ] 
(ia&oa muchos, y aunque pareze fuera de nuesti 
propósito, no lo os . pues lo traygo á ílu de pcrsua 
quistador y poblador quo no desanparu lo poblad 
ues rrezeuidas , porque en dcsunparaodo el CAudiU 
es cierto se viene á despoblar y perder la tierra qt 
y rriesgrole costó; y esto emoa visto aver «ub?«did< 
awaaa V6««. t el froto oaa i» ■■ 



k^oii de las conquistas. Créanme, señores couquistadores , y 
téose quedos y conserben lo que Dios les vbiere dado y gogen 
tan buenos temples de tierra , de taota abundancia de mante- 
úentos y de tanta rriqueza , que con verdad podemos decir, 
le el que rrcside en Indias está seg^uro de tres cosas, que es: 
ibre, pobreza y pestilencia, que España ni otra ninguna parte 
el mundo no lo asegura, y ePcasen taiUo rrigor de mar y la 
la querencia y mal nombre que en España cobra cada vno cou 
heñida; porque si vino rrico, uo hay hermano, sobrino y pa- 
ites, y todos sus amigos y criados antiguos , propíos , suyos v 
líos, huéspedas y criadas, ministros de justiyia, en cualquier 
que se le ofrezca de importancia, que no lo sea, que no 
ra y pretenda participar y que rreparta cou él lo que trae, y 
es mucho y acierta á ser generosso, serán tantas las sacallDas, 
^no quando cayere en la cuenta se hallará pobre, y rrepartido 
itre muchos , ni á ellos ni á él puede lucir, pues aseguróle que 
laüdo esto le aya subcedido y ubiere menester socorro dellos, 
le DO lo liallará y quedará pobre y mal quisto, porque siempre 
ledan pelosos sobre quo dio más á Pedro que á Juan ; y lo peor 
, que ora aya quedado pobre, ora lo aya benido de las Indias, 
desgracias que le ayon subcedido, uo le quieren creer ni se 
pueden persuadir ¿ ello, porque tienen por cierto que es todo oro 
que pisan, y quantos juramentos liiziere y muestras diere de 
ibreza, tantas vezes dirán que son vnos mezquinos y miserables 
iilianos ; y este es vn lenguaje tan general , que no uy en 
España hombre ni muger que no lo diga, sin consideración 
\ue el pobre yudiano a passudo seis mili leguas de agua con el 
üdo en la boca á la yda y venida, y que lo poco ó mucho que trae 
1 cuesta, después de vn millón de rriesgos, peligros y trauajoa, 
millón de gotas de sangre bertidas, assí por heridas como por 
idof, y que será justo se sustente y trate onrradamente para 
iseguir sus pretensiones, si las tiene, ó para biuir en su patria. 
To e conocido muchos venidos de las Indias en la corte, y des- 
de repartido lo que trajeron , morir miserablemente y enter- 
lUos de limosna, que nunca k este tiempo se hallan parientes 
í\nc tomen » su cargo el entierro; pues querer dezir que murie- 



Ól(j 

ron de ahitos de los rregaloa que lea provejau , yo no lo aMnt 
dezip. de. suerte que los vienes de los vndianos me parexeqneítlÉi 
eo las parentelas de Espofia confiscados. 

Para exemplo de todo lo rreferido diré lo que me eonví la 
caTallero aragonés, ami^o mío, que eubccdió en su pram^ i 
TD hidal^ dol propio reyno. natural de la villa de Epila. <{i» 
hauiendo passado h las ludias y nuiéndole dado Dio« buena far 
tuna de rriqueza, bolbió en su tierra paesatlos doxtí nT- •' "^ i -'¡ 
dio en vn pensamiento estraüo de entrar en su puebl 
y destrozado, fingiéndose del pobre , el qual debajo de n 
miserable lleuaba gran rriqueza en oro y plata y piedrtf de o^ 
raa . diamantes y otras de gran valor, y acasso coa tm tabta»- 
dad que rreprescntaua bien la nezesidad para probar los aoyss. J 
endcrecándose á casa de vn hermano mayor, lleg'ó á su pnerti 
y declarando quién era ii vua criada, le pidió dijese á sa be 
no questaba allí, la qual . dando cuenta á su amo, que é lai 
estaua en cassa, del traje que traya y color: él quedeski 
ventana le vio k hurta-cordel, la mandó dijese qae no estMi( 
cassü y que se fuese con Diofs, que no le conocian ni «ibla ( 
era: con esta respuesta passó 4 cassa de otro segundo. y 
fué desconocido; y tiniendo vn tio, acordó de yr allá, el qa 
como quiera que sea, le rrezibió con loa bracos abierto*, má 
dolé la caveca si traya orejas, y como se las bíó, le dijo que fa 
muy bien benido que como trajese orejas, en su caas« oo le I 
ria vn pedazo de pan mientras él viviesse. Agradásse tanta 
el yndiano, que le dijo: «Dios quiere que mi fortuna sea ' 
pues mis hermanos uo supieron gocar della; yo traygo para tod«,_ 
y ven»o tal, que si Dios no vsa de milagro, viviré mujpowí 
Y assí fué , que avnquel tio lo regaló con estremo, él murió dat) 
de pocos dias , dejándole por heredero, el qual g'ozó de la 
referida por la buena acojida que hizo. Los hermanoaqn 
desta sil desdicha tan arrepentidos y con tauto dolor, qne l 
puedo ponderar, á quienes por su ourra no los nombro; y elirt^J 
pentimieoto no faé por auer faltada en la virtud y hemiiadiy 
sino por haucr herrado tan buena fortuna de ynteres. 
que obliga k abrir los ojos y escarmentar cu caueza ajena, i 



517 

iiscretos el hazerlo: al fin, son sus amigos quanto dura el di- 
0, 7 en faltando son enemigos. Tendría yo por may cnerdo al 
) teniendo persona nezesitada de obligazion, padre ó madre ó 
■manos, los socorra con lo que pudiere ourradamente conforme 
a calidad y pusivilidad; y de los demás hermanos y parientes, 
^stare de favorecer algunos, envié por ellos y allá los fauo- 
ea, cumpliendo con la obligación en casso que pueda; y el que 
auia viniere á España sin poder escasarlo, venga rrico y no 
» para cnmplir con todos, porque donde nó, más le baldria no 
tentarlo, porque á los corazones generosos afrenta y lástima le 
I yr á ber cosas que no puedan remediar. 



APÉNDICE XXIII. 



rONES Y RE8PL-ESTAS RELATIVAS AL DEMOCIl.VTKS ALTEU. 
Biblioteca Nacional.— Ms.— 0.-98.— FoL !30e. 

imvia quastionis ad hellum barbaricum, sive iiidkum pertinetttis, 
latius persequitur Genesius Sqtúiveda in libro, quem de 
bdli causis conscripsit in qua omnes objectiones Siümandccc, 
d compluti faclw proponuntur, el solvuntur. 



Qu!£ritur utrum barbari, quos indos vocamus , Christianorutn 
ílspanorum imperio jure subjiciantur, ut barbaris moribus, et 
Itu idolorum, ac impiia ritibus j;ublatis, ad accipieudam cbris- 
jam religiouom Ipsorum aaimi pricpareatur. yui nogant, hia 
ItioQibus ducuutur. Primum ita dísserunt, bollum, quo isti bar- 
rí in ehristianopum ditionem rediguntur , uou est justuin . nuti 
jjtur jure debellantur, antecedens probatur, justa bella deüuiri 
leot (Qtiíjquít August.) 23, q. 2, c. dominas, qme ulciscuntur 
^jorias, isti autcm barbari nulla injuria Christionos affecerunt. 
IB igitur jure hia bellum infertur. 

Secuudo, belluoi, quod ad tradeadam religiouem pertinet, 
)n potest esse justam, religionis igitur prsBtextu bellum barta- 
. juste inferri non potest, antecedens probatur. ad fldom nenii- 
essc cogendum. testis est Augt. * iu epístola ad Peliliannm, 
abetar 23, q. 5. ad ñdotn. et Concilii Toletani 4. decretum est. 
credendum nemiui esse vim facíendam, de quo est in c. de Ju- 
us dist 45, et c, majorca de bapt. et cjus cífcctu. ídem testatur 
¡;orius in epístola ad Pascasium, de qua cat in eadem dist. c, 
li sincera. 



Líb. i. ÁdwrsHí literas l'ctttiam. 



.S20 

Tertio, hoc bellucu Rl contra Cbriatl , et apa»tak>n< 
plum, qui pcrsuaaiouibus tantum^ nallo omoino vi tú 
gionem traJideraat. non igitar justo inrertor, com onmu^ 
actio debeat csse uostra iDstriictio, Auctoro PaoIo Bom. 13. 

Quarto, UníM huic bello propositus, 8. harbaroroa 
nd ñdem, alia ratione, et sino armis commodiaa obtinerl pMiái 
per ovaiiíjelii proídicfttionejD, Tu¡36¡8 A i sen pm- 

ut in primitiva occleaia factumcst, no;, ._,....- ast bdl:i... 
dum. Nam bellutn. ut tcstatur August. 23. q. 3. C. noli 
tatis esse debet, id e«t cum milla alia ratiooo belli floein. ¡ 
cousequi datur, 

Quinto , nulli ^enti bellam est inferendatn, nisi safa 
moDÍtioDG, et cognlta pertiuacia. nsm obtempcrantibat| 
tissime vis adhibetur. Quanvis igitur Ldoloruf 
et prtedicatoreB admitiere DolontiboB, jure po..,^: 
prius tan ut bcec facercnt essent admobeadi, nt no» alitarj 
spreta admonitíono pertinncihus bdlum iaferrelor. H»<3 
numquam factum eet ab bispanis !q hoc bello, namqoíall 
juste hoc bellum intuleruut. 

Sexto, fleri non potnst, aut corte difflcillimum est, ni 
hoc Bino pccatis, multisquc malíá geratur, ut res ipsa 
Tiumquam eniui gestum cst, sinc injuria, et tna)ellcl:0. (ni 
in commodls , ct jacturis barbarorum, üoq est igitur 
nc spu quidem boni quanilibet raagul, quod BTenti 
videatur. uou enlm facicnda mala sunt , ut ercaiant bo&a. Al 
Piiulo nd Rom. 3. 

Séptimo. iiOQ pertinet ad Papam, de pagaats quibos au 
«ut legibus utaniur, iuquirere Auctore Paulo qui ad cor. 
inquit. ad me portincnt, de i¡3 qui furia sunt judjcare, nn 
eos potest proptcr idoloruia cultum bello lacessere. 

Contra bree faciunt Sanctorum Patrum aportiSBÍnuí testL 
et ecclesia) decreta, fuctum, afque declarjitlo. 

Respoudetur, óptimo jure isti barbari a chrisUfints lodtt 
i<tidíguntur. Prlmum quia euat, aut erautcerto antvquamj 
tlaaorum ditioncm venircnt, omncs moribtis. , 
natura barban ¿iuc litcñs, iiac prudcatia. et mu.. 



521 

contaminati, at testatar historia generalis de ipsis scripta, 
storitate indicii consilU probata, lib. 3, c. 6, barbari enim, ut 
lom, Polit, 1.* lecti. 1.', simpliciter nominantar. qui ratione 
iunt, vel propter regionem coeli, ex qua hcbetes magna ex 
ínTeniantur. vel propter aliquam malam consoetudinem, 
omines ñunt quasi brutales. Hujusmodi autem gentes jare 
ae debent hamanioribus, prudentloribus, et prsBStantioribus 
), ut melioribus moribus, et institutis gubementnr, sed si 
liti imperian recusent. posunt armis cogí, et id bellum erit 
njare naturse, utAuctor est Aristot. 1.* Polit. c. 3, et5 
>. ibidem, quo factum est, ut imperium Romanorum ín alias 
1 fuerit justara, et volúntate Deí qusesitam, ut testatur 
st. lib. 5, de civitate Dei. c. 12, et deinde Romanis iuquit 
Bsit Déos maximam, et illustrlssimum imperium ad doman- 
^Tía mala multarum gentium, qui Bomani propter glo- 
nulta Titia comprimcbant, et yirtutes cólebant, ergoeadem, 
eque ratione Hispani possunt indos in suam ditionem redi- 
Hoc idera asserit S. Tohmas de reg. Prim. lib. 3, c. 4, et 
} allegans Augustinum. 

cundo, isti barbari implicati erant gravissimis peccatis contra 
naturse, cujus ignoratio nemini suífragatur, propter quse 
delevit gentes peccatrlces, quse terram promlsionis íncole- 
cuncti enim idolorum cultores erant, et plterique omnes 
abant victimas humanas. Namquod deus non occulto jadi- 
ad propter hujusmodi idololatriam deleverir eas gentes, tes- 
scriptura divina, non obscuris, sed verbis apertissímis, sic 
icriptum est in deut. c. 9. ue dicas cum deleverit eos do- 
tuus in conspectu tuo, propter justitiam meam introduxit 
eus, ut possiderem terram hanc, cum propter impietates 
Istee deletffl sin'nationes, et. c. 12. omnes abominationes, 
aversatur dominus fecerunt diis snis oíferentes fllios, et 
et comburentes igni, et. c. 18, explicans scriptura impie- 
iropter quas delsetse sunt gentes, sic ait. Quando ingressus 
terram, quam dominus deus tuus dabittibi, cave ne imitari 
abomiuationes illarum gentium, neo inveniatur in te , qu