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DIRECCIÓN DE BIBLIOTECAS 
ARCHIVOS Y MUSEOS 



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ANALES m 

DEL MUSEO DE HISTORIA NATURAL DE VALPARAÍSO 


ISSN 0716-0178 


VALPARAISO . CHILE 


ISSN 0716-01 78/ Art. Mus. Hist. Nat. Vol. 27 2014/ Valparaíso/ CHILE 
















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DIRECCIÓN, DE BIBLIOTECAS 
ARCHIVOS Y MUSEOS 


ANALESl 






DEL MUSEO DE HISTORIA NATURAL DE VALPARAÍSO 


ISSN 0716- 0178 / An. Mus. Hist. Nat. Vol. 27 2014/ Valparaíso/ CHILE 









EDICIONES DE LA DIRECCIÓN 
DE BIBLIOTECAS, ARCHIVOS Y MUSEOS. 

Director (T y P) de Bibliotecas, Archivos y Museos 

Alan Trampe Torrejón 

Subdirección de Museos 

Mario Castro Domínguez 

Directora Museo de Historia Natural de Valparaíso 

Loredana Rosso Elorriaga 



-A. i ^ j; '-z 

DEL MUSEO DE HISTORIA NATURAL DE VALPARAÍSO 


Editor 

Sergio Quiroz Jara 
David Font de la Valí 
Ruth Pérez Gutiérrez 

Comité Científico Editorial 

Dr. Rodrigo Cienfuegos C. 

Dr. Claudio Valdovinos Z. 

Dr. Jorge Redón F. 

Dr. Oscar Parra B 
Dr. Alejandro Simeone C. 

Dra. Verónica Molina T. 

Dr. Guillermo Riveros G. 

Dr. José Miguel Fariñas R 

Diseño 

Andrea Vivar Morales 

Museo de Historia Natural de Valparaíso 

Edición de 800 ejemplares 

Museo de Historia natural de Valparaíso 

Condell 1546 Casilla 3208, correo 3 Valparaíso 

Valparaíso-Chile 


Pontificia Universidad Católica de Chile. 
Universidad de Concepción. 

Universidad de Viña del Mar. 

Centro EULA Universidad de Concepción. 
Universidad Andrés Bello. 

Universidad de Playa Ancha. 

Universidad de Playa Ancha. 

Pontificia Universidad Católica de Chile. 


USD $20 / más gastos de envío 




ANALES® 

DEL MUSEO DE HISTORIA NATURAL DE VALPARAÍSO 

INDICE 

Pag. 


PRÓLOGO 

Loredana Rosso E. .5 

VALORACIÓN DEL ECOSISTEMA ESTERO LIMACHE, REGIÓNDE VALPARAÍSO 

(CHILE CENTRAL), MEDIANTE LA APLICACIÓN DEL ÍNDICE DE FUNCIONALIDAD FLUVIAL. 

Javiera Aranda de la Fuente, Jairo Valencia Muñoz, Hernán Gaete Olivares .7 

DIVERSIDAD, ABUNDANCIA Y DISTRIBUCIÓN DE LA FLORA VASCULAR DEL ESTERO DE VIÑA 
DEL MAR, REGIÓN DE VALPARAISO, CHILE. 

Javier Arancibia Fortes, María Paz Araya Cabrera .15 

NUEVAS ESPECIES DE AVES REGISTRADAS EN EL HUMEDAL EL YALI, CHILE CENTRAL. 

Yerko A. Villna' CharifTala, Javiera Meza . 28 

MORTALIDAD DE LA POBLACIÓN DE RANA GRANDE CHILENA, CALYPTOCEPHALELLA GAY! 
(CALYPTOCEPHALELLIDAE), EN LA LAGUNA MATANZAS, DEL HUMEDAL EL YALI, EN CHILE 
CENTRAL. 

Paz L. Acuña-O, Claudia Ma. Véiez-R, Cyntia E. Mizobe, Carlos Bustos-López, Manuel Contreras- 
López . . 

ELEMENTOS DE LA HISTORIA NATURAL DEL SISTEMA DE HUMEDALES EL YALI. 

Manuel Contreras-López, Hernán Vergara Cortés, Rodrigo Figueroa Sterquel . 51 

CARACTERÍSTICAS SEDIMENTOLÓGICAS Y MINERALÓGICAS DE PLAYA EL YALI, REGIÓN DE 
VALPARAÍSO. 

Hernán Vergara Cortés .68 

EFECTOS DEL TERREMOTO Y TSUNAMI DEL 27 DE FEBRERO DE 2010 EN LA RESERVA 
NACIONAL EL YALI 

Manuel Contreras-López .79 

NORMAS PARA 

AUTORES.93 


Lucbíhch * iVitruZ 
LIBRARY 

SEP 1 5 2015 

NEW YORK 
BOTANICAL GARDEN 




















PRÓLOGO 


“La revista representaba la ciencia Chilena. De este modo el nombre de nuestro 
país resonaba en los más importantes centros culturales del planeta, hasta el 
punto que nuestros compatriotas llegaban a un país lejano, y a informar a 
cualquier miembro de una Corporación científica de dónde iba, se dijera:¡a usted 
es de la tierra de Porter”. 

Revista Anales del Museo de Historia Natural de Valparaíso 56:7-9, 1983. Carlos 
Porter Mosso, 24 de diciembre de 1942, Mercurio de Valparaíso.” 


Me complace en extremo presentar el Volumen 27 de nuestra publicación 
científica, confiando en que tendrá la mejor de las acogidas, y que con ayuda de 
nuestros(as) colaboradores(as), constituirá un valioso aporte al mejor 
conocimientos de la Naturaleza. 

Haciendo historia: En el año 1968 se publicó el primer número de la revista 
“Anales del Museo de Historia Natural de Valparaíso”, gracias a los esfuerzos de la 
directora, doña Nina Ovalle Escobar y de los señores Roberto Fajardo y Alvaro 
Valenzuela, conto con el apoyo prestado por la Sociedad Científica de Valparaíso 
y de la Dirección de Bibliotecas, Archivos y Museos. 

Hoy, con 46 años divulgando ciencias y con más de 421 artículos científicos, 
nuevamente reeditamos nuestra revista, con el compromiso institucional de 
perdurar en el tiempo, ya que existe una necesidad de acoger a las nuevas y a las 
más experimentadas generaciones de científicos. 

El reconocimiento que se le ha otorgado a nuestra revista no sólo en Chile, sino 
además en el extranjero, nos ilumina para seguir editándola. Que mejor momento 
que hacerlo en nuestro aniversario 136 donde se procede a la inauguración de la 
nueva museográfica en nuestro Museo Historia Natural. Es por esta importancia 
que en el presente volumen, hemos querido reunir artículos vinculados con los 
humedales, disfrutemos de nuestra ciencia. 


Loredana Rosso Elorriaga 
Directora del Museo de Historia Natural de Valparaíso. 











Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


VALORACIÓN DEL ECOSISTEMA ESTERO LIMACHE, REGIÓNDE 
VALPARAÍSO (CHILE CENTRAL), MEDIANTE LA APLICACIÓN DEL ÍNDICE 

DE FUNCIONALIDAD FLUVIAL. 


Javiera Aranda de la Fuente*, Jairo Valencia Muñoz** & Hernán Gaete Olivares*** 


RESUMEN 

El objetivo de este trabajo fue evaluar la funcionalidad del ecosistema del estero Limache, 
ubicado en la Región de Valparaíso (Chile central). Para ello, en cuatro tramos homogéneos de 
éste estero, se aplicó un índice de Funcionalidad Fluvial; en cada tramo se caracterizó la 
vegetación de ribera y la comunidad de macroinvertebrados. Los resultados muestran que en 
los tramos se encontraron en total 16 especies vegetales, según su origen un 62% son 
especies adventicias, 19% nativas y 19% endémicas. Se encontraron16 familias de 
macroinvertebrados, destacándose los taxa de las familias Chironomidae y Physidae 
caracterizadas por ser tolerantes a la contaminación. El índice de Funcionalidad Fluvial (IFF) 
clasifica los tramos estudiados en el estero Limache en el rango de “Bueno-Mediocre” (II - III) a 
“Inferior” (IV). En conclusión, los tramos evaluados en el estero Limache no son compatibles 
con la conservación de biodiversidad acuática. 

PALABRAS CLAVES 

Vegetación de ribera, macroinvertebrados acuáticos, Planta de Tratamiento de Aguas Servidas. 


ABSTRACT 

The aim of this study was to evalúate ecosystem functionality Limache located in the Valparaíso 
Región (central Chile). In four homogeneous sections of the estuary, is applied a Fluvial 
Functionality Index. In each section of riparian vegetation and macroinvertebrate community 
was characterized. The results show that the sections were found in total 16 plant species 
according to their origin as 62% are adventitious species, 19% native and 19% endemic. For the 
other hand, 16 families of macroinvertebrates were found, highlighting the taxa of Chironomidae 
and Physidae families characterized by being tolerant to pollution. The fluvial functionality Índex 
(IFF) classifies the sections in stream Limache in the range of "Good-Fair" (II - III) to "Lower" 
(IV). In conclusión, the sections evaluated in Limache are not compatible with the conservation 
of aquatic biodiversity. 

KEYWORD 

Riparian vegetation, Wastewater Treatment Plant, aquatic macroinvertebrates. 


* Ingeniera Ambiental; Instituto de Ciencias Ambientales, Facultad de Ciencias, Universidad de Valparaíso, P. Lynch 
(s/n), Av. Playa Ancha, Valparaíso, Chile. 

** Ingeniero Ambiental, Instituto de Ciencias Ambientales, Facultad de Ciencias, Universidad de Valparaíso.P. Lynch 
(s/n), Av. Playa Ancha, Valparaíso, Chile. 

** Doctoren Ciencias Ambientales, Instituto de Ciencias Ambientales, Facultad de Ciencias, Universidad de Valparaíso, 
Av. Gran Bretaña, 1111, Playa Ancha Valparaíso, Chile. 


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Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 


INTRODUCCIÓN 


Los ríos son ecosistemas que entre otras funciones regulan el balance hídrico de las cuencas, 
hábitat de especies de peces, macroinvertebrados y vegetación acuática etc. Por otra parte, 
proveen de servicios entre los cuales destacan energía hidroeléctrica, agua para diversos usos 
(consumo humano, riego agrícola, industrial), actividades recreativas, conservación de la 
biodiversidad etc. (Toledo, 2003). Sin embargo, debido a la creciente presión que ejercen las 
actividades antrópicas, la conservación de la biodiversidad acuática está siendo afectada 
negativamente por usos incompatible que deterioran la calidad del agua y el hábitat de las 
especies que habitan estos ecosistemas (Marchesey Paggi, 2004;Correa-Araneda et al., 2010). 

Para la protección de los organismos acuáticos se han establecidos normas de calidad de 
aguas (Figueroa et al., 2007). Para ello, se determinan las concentraciones de agentes 
químicos por medio de métodos analíticos. Sin embargo, esta aproximación no es suficiente ya 
que no incorpora la dinámica de los factores bióticos y abióticos presentes en zonas acuáticas 
y terrestres del medio (Morolli y Santolini, 2006). De esta forma dichos métodos 
convencionales, solo proporcionan un resultado que carece de uno de los componentes 
fundamentales en la calidad del recurso hídrico, el componente más dinámico y en la 
actualidad más vulnerable del ciclo del agua, la biota (Zalewski, 2000). 

El interés en las últimas décadas ha estado enfocado en conocer y proteger los ecosistemas 
fluviales y sus cambios en el tiempo, lo que ha estimulado el desarrollo de índices ecológicos e 
indicadores biológicos para la valoración y comprensión de los sistemas hídricos (Figueroa et 
al., 2003). Actualmente, son considerados en las legislaciones de diferentes países (Canepel 
et al., 2010). Sin embargo, en Chile solo son propuestos en la actualidad como herramientas 
complementarias en las normas secundarias de calidad aguas (CONAMA, 2004). En 
concordancia con lo anterior, el uso de índices integradores son de creciente interés. Para ello 
se está proponiendo el uso de índices de funcionalidad que tienen la ventaja de evaluar los 
ecosistemas acuáticos de forma global, considerando las principales características del río, 
tales como, zona ribereña, elementos morfológicos y biológicos entre otros (Negri et al., 2000). 

El estero Limache, ubicado en la región de Valparaíso está catalogado como sitio de prioridad 
uno según la Estrategia Regional para la Conservación de la Biodiversidad (CONAMA y PNUD, 
2005). Los servicios proporcionados por éste curso hídrico son múltiples, su agua se utiliza 
para riego agrícola y recreación; actúa como receptáculo de la descarga del efluente de la 
planta de tratamiento de aguas servidas (PTAS) y se extraen áridos. Los estudios sobre su 
estado ecológico son escasos, sólo destaca el de Córdova et al., (2009), basado en índices 
con macroinvertebrados. En este trabajo se postula, que el ecosistema del estero Limache 
presenta un estado de funcionalidad deficiente. Por lo anterior, en la presente investigación el 
objetivo fue evaluar la funcionalidad del curso principal del Estero Limache, mediante la 
aplicación del índice de Funcionalidad Fluvial (IFF). 

MATERIALES Y MÉTODOS 

ÁREA DE ESTUDIO 

El estero Limache, tributario del río Aconcagua, es el principal cuerpo de agua para la 
provincia de Marga- Marga en la región de Valparaíso. Fluye con una morfología de ritrónes 
con alternados de rápidos pozones, y posee una extensión de 50 km. uniéndose al curso 
principal del río por la izquierda a sólo 8 km del mar, en Concón Alto. Posee cabeceras en la 


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Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


vertiente Las Palmas, quebrada Alvarado y Cajón de la Dormida, más Abajo bisecta la ciudad 
de Limache y sigue al Oeste casi paralelo al curso del río Aconcagua. Conforma una típica 
hoya de régimen pluvial con una superficie de 573 km 2 . Presenta clima de tipo mediterráneo y 
templado según la clasificación Kóppen (CADE-IDEPE, 2004). Por otro lado, el estero Limache 
también es la base para la extracción de agua para riego agrícola, además de extracción de 
áridos; actúa como receptáculo de la descarga del efluente de la planta de tratamiento de 
aguas servidas (PTAS) y finalmente, es utilizado para actividades de recreación. (Córdova et 
al., 2007). 

El estudio se realizó en el período estival entre los meses de septiembre y octubre 2012. Se 
seleccionaron cuatro tramos homogéneos a lo largo del cauce principal del estero Limache, los 
criterios de localización fueron determinados de acuerdo a las actividades antrópicas que se 
realizan (agrícola y descarga de efluentes de planta tratamiento), al régimen hídrico, 
accesibilidad a la zona de estudio y características homogéneas del área. La sección de 
cabecera de evaluación fue localizada en Lo Gamboa TI y la zona final de estudio T4, fue 
ubicada en Puente Limache (Figura 1). 



Figura 1 . Localización de puntos y tramos de muestreo dentro del Estero Limache. 

VEGETACIÓN 

En cada tramo se caracterizó la vegetación de ribera al nivel taxonómico más bajo posible. Se 
utilizó la clave Hoffmann (1998). 

MACROINVERTEBRADOS 

El muestreo de los macroinvertebrados se realizó con muestreadorSuber (0,09 m 2 ). Los 
individuos colectados en frascos plásticos, fueron fijados en formalina al 4%. En el laboratorio 
se realizó la identificación al nivel taxonómico de familia según las claves Fernández y 
Domínguez (2001), Figueroa (2004), para ello se utilizó una lupa estereomicroscopio (STEMI 
DV4). 


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Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


ÍNDICE DE FUNCIONALIDAD FLUVIAL 

Para la aplicación del índice en cada tramo seleccionándose recorrió el río desde el pie de valle 
hacia el monte, con una dirección opuesta al flujo del caudal hídrico, con observación a ambos 
lados del cuerpo de agua, por lo tanto por tramo seleccionado se generó un resultado 
caracterizando el lado izquierdo y derecho del río (Siligardi et al., 2010). 

Las variables evaluadas fueron, características ecológicas del curso de agua, nivel de 
antropización, vegetación de ribera, curso hídrico, macroinvertebrados entre otros (Canepel et 
al., 2010). 

La evaluación se realizó mediante el análisis en base a 14 preguntas, donde existen 4 posibles 
respuestas preestablecidas, las que pueden asumir un valor numérico donde el mínimo puntaje 
asignable es 1 y el máximo es 40. La atribución de estos valores numéricos no tiene 
justificación matemática, pero derivan de la valoración de expertos a los procesos funcionales 
del ecosistema (Canepel et al., 2010). 

Finalmente, el puntaje total se obtiene de la suma de los puntajes parciales a cada pregunta y 
pueden llegar a un valor mínimo de 14 y un valor máximo de 300. A cada valor se le asigna un 
color, como se muestra en la tabla 1 ,que se traduce en el estado ecológico del cuerpo de agua, 
que en caso de ser mínimo adquiere un color rojo, mientras si adquiere el máximo toma una 
tonalidad morada (Canepel et al., 2010). 


Tabla 1. Rangos de calidad del índice de Funcionalidad Fluvial. 


Valor de I.F.F 

Nivel de Funcionalidad 

Juicio de Funcionalidad 

Color 

261-300 

1 

OPTIMO 


251-260 

NI 

ÓPTIMO-BUENO 

201-250 

II 

BUENO 


181-200 

IMII 

BUENO-MEDIOCRE 

HUI 

121-180 

III 

MEDIOCRE 

101-120 

lll-IV 

MEDIOCRE-INFERIOR 

61-100 

IV 

INFERIOR 

51-60 

IV-V 

INFERIOR-PESIMO 

14-50 

V 

PESIMO 


RESULTADOS 

En cuanto a la vegetación de ribera, se identificaron 16 especies de la clase Magnoliopsida 
presentes en el bosque de ribera, de las cuales 3 son endémicas, 3 nativas y 10 adventicias 
(Tabla 2). Las especies endémicas más representativas encontradas en los tramos son Salix 
chilensis, Baccharis marginalis y Tessaria absinthioides, éstas dos últimas especies en 
conjunto con Populus nigra (Álamo) fueron encontradas en los cuatro tramos en estudio. La 
distribuciónde las especies identificadas según su origen, 62% son especies adventicias; el 19 
% son nativas y 19 % endémicas. 

Con respecto a los macroinvertebrados se encontraron 16 familias que pertenecen a 15 
Órdenes, 6 Clases y 3 Phylum. De estos, los Chironomidae y Physidae estuvieron presentes 
en los cuatro tramos (Tabla 3). 

La clasificación de los tramos homogéneos mediante el índice de funcionalidad fluvial (Fig. 2) 
muestra que los tramos ubicados en el sector de Lo Gamboa TI y T2 presentaron los niveles 


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más bajos de calidad ambiental. EL tramo T3 presentó para ambas riberas un juicio de 
funcionalidad de “Bueno- Mediocre” y T4 ubicado en el sector de Puente Limache se clasificó 
en la categoría de “Mediocre” para ribera izquierdas y para el sector derecho “Bueno- 
Mediocre”. 


Tabla 2. Taxasvegetacionales presentes en los tramos de evaluación en el Estero Limache utilizados en 
IFF 


ANGIOSPERMAE: MAGNOLIOPSIDA 

Nombre científico 

Familia 

Nombre Común 

O 1 

FV 

Estaciones 

TI 

T2 

T3 

T4 

Bacchansmargtnalis 

Asteraceae 

Chilca 

E 

NA 





Bacchansptngraea 


Chilquilla 

N 

NA 





Tessanaabsmthioides 


Brea 

E 

NA 




* 

Acacia caven 

Mimosaceae 

Espino 

N 

F 





Acacia dealbata 


Aromo 

A 

F 





Rubusulmrfolius 

Rosáceae 

Zarzamora 

A 

NA 



' 


Sahxbabylomca 

Salicaceae 

Sauce llorón 

A 

F 



’ 

’ 

Saltxchilensis 


Sauce Chileno 

E 

F 



* 


Populusnigra 


Alamo 

A 

F 

* 


’ 

* 

Eucaliptos globalus 

Myrtaceae 

Eucaiiptus 

A 

F 





Robinia pseudoacacia 

Fabaceae 

Robinia 

A 

F 





Otholobi umglandulos um 


Culén 

N 

F 





Galega officmahs L. 


Galega 

A 

He 





Calystegiasepium 

Convolvulaceae 

Suspiro 

A 

NA 





Datura stramonium 

Solanaceae 

Chamico 

A 

NA 





Menthapipenta 

Lamiaceae 

Menta 

A 

H 






Tabla 3 . Familias de Macroinvertebrados registrados en los tramos evaluados 


PHYLLUM 

CLASE 

ORDEN 

FAMILIA 

Estaciones 





TI 

T2 

T3 

T4 

Annelida 

Oligochaeta 

Clitellata 

T ubificidae 

1 

1 


1 

Hirudinea 

R hy nchobdell ida 

Glossiphomidae 


1 


1 

Crustácea 

Ostr acoda 

Cypndidae 

1 



1 

Amphipoda 

Hyalellidae 


1 

1 

1 

Insecta 

Coleóptera 

Dytiscidae 

1 


1 


Hydrophilidae 



1 


Diptera 

Chironomidae 

1 

1 

1 

1 

Ephydridae 




1 

Ephemeroptera 

Leptophlebndae 




1 

Hemiptera 

Belostomatidae 



1 


Odonata 

Aeshnidae 



1 



Coenagrionidae 



1 

1 

Tnchoptera 

Hydropsychidae 




1 

Mollusca 

G astro poda 

B asommatophora 

Physidae 

1 

1 

1 

1 

Platyhelminthes 

Turbellaria 

Tricladía 

Dugessidae 




1 

Riqueza total 

5 

5 

8 

11 


1 O: origen, N: nativo, E: endémico, A: adventicia FV: forma de vida: F: fanerófito, Na: nanofanerófito, H: hierbas, 
He=Hemicriptófitos. 


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Figura 2. Mapa Funcionalidad Fluvial del Estero Limache. 



DISCUSIÓN 

Las evaluaciones biológicas de la calidad de las aguas de los ríos, progresivamente, están 
complementando o reemplazando la medición de parámetros químicos, que por sí solos, no 
proporcionan información global del cuerpo de agua ni los efectos de perturbaciones sobre 
organismos vivientes (Moreno et al., 2006). 

Los tramos TI y T2 se clasificaron con una calidad ambiental “mediocre- inferior”, esto se debe 
a que son tramos con alta intervención antrópica, el territorio circundante está representado por 
cultivos agrícolas que se extienden hasta las cercanías del cauce del río. Esto sugiere la 
posible entrada de agentes químicos como plaguicidas y nutrientes. Además, se afecta la 
geomorfología del cauce por aterramiento y desviaciones del curso de agua, disminuyendo la 
funcionalidad de este tramo en el estero Limache. 

Las aguas de los tramos TI y T2 del sector de Lo Gamboa, presentan eutroficación, situación 
que impide que la comunidad macrobentónica habite el medio, generando así una evidente 
alteración en su estructura. Estos sectores presentaron cinco especies de macroinvertebrados, 
correspondientes a las Physidae, Chironomidae y Tubificidaeio\era ntes a hábitat con bajas 
concentraciones de oxígeno y altos niveles de materia orgánica (Huamán et al., 2002; Figueroa 
et al., 2003). El índice de funcionalidad fluvial clasifica los tramos pertenecientes al sector de 
Lo Gamboa como TI “Mediocre- Inferior” para ambas riberas y T2, ribera derecha “Mediocre- 
Inferior” y ribera izquierda como “Inferior”. Córdova et al., (2009) reporta similar situación para 
este sector. Estos autores, aplicando los índices Signal2 y ChIBF coinciden con lo obtenido por 
el índice de funcionalidad fluvial ya que evidencian para ambas secciones una mala calidad de 
agua. 

El tramo T2 presenta diversas intervenciones, tales como presencia de construcción de muros 
laterales, situación que fragmenta el sistema ecológico del lugar; extracción de áridos lo que 
provoca modificación del curso de agua y la dinámica, altera el paisaje, la biota circundante del 
sistema ecológico y genera riesgo de contaminación. En este tramo, se destaca la descarga del 
efluente de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas (PTAS), esto podría explicar la 
eutrofización del Estero Limache. Al respecto Jáuregui et al., (2007) encontró que el río 
Mololoa (Nayarit, México), presenta eutroficación, situación que se provoca por la disminución 


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Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


del oxígeno disuelto, debido al aumento de la degradación bilógica de la materia orgánica, 
aporte que entrega la descarga de un efluente de PTAS emplazada en el curso hídrico. 

El tramo 3 se clasificó de acuerdo al índice de funcionalidad como “bueno - Mediocre”. Esta 
sección tiene la menor intervención antrópica, debido a que es de difícil acceso comparado 
con los otros tramos, así se explicael mejor nivel de funcionalidad. Esto concuerda con lo 
señalado por Canepel et al., (2010) que a menor accesibilidad del sector ribereño de los 
cursos de agua, se favorece el crecimiento de la vegetación. Similar situación reporta Carvajal 
(2009), quien destaca que a menor intervención antrópica en el paisaje ribereño se favorece el 
desarrollo natural del ecosistema. Por ello, el tramo T3 presenta especies inmersas y 
consolidadas, Baccharismarginalis, Salixbabylonica y Tessariaabsinthioides, las que 
proporcionan al entorno naturalidad, que favorece las necesidades hidráulicas y medio 
ambientales del curso hídrico (Piro et al., 2010). Cabe destacar que en sólo en este tramo, se 
encontraron estados larvales de peces. No obstante lo anterior, este tramo también presentan 
algún grado de deterioro, debido principalmente a los residuos que son transportados por el río 
desde la zona aguas arriba. 

El tramo T4 se clasificó con funcionalidad para ribera izquierda de “mediocre” y ribera derecha 
como “Buena- Mediocre”, lo que se debe a que presenta vertimiento de residuos sólidos y 
escombros, que ocasiona pérdida del paisaje impactos y potenciales riesgos sanitarios. Por 
otro lado es debido a esta situación antes expuesta que se provoca el fenómeno de transporte 
por el río de materiales flotantes como bolsas y recipientes plásticos, material vegetal, 
empaques de comestible, entre otros, lo que provoca la destrucción de la biodiversidad. No 
obstante T4 evidenció una mejor calidad ambiental en comparación a los tramos evaluados en 
el sector de Lo Gamboa, su juicio de funcionalidad promedio para ambas riberas es del nivel III, 
mayor que las registradas para TI y T2 de IV y IV- III respectivamente. Esto es similar según lo 
estudiado por Córdova et al., (2009) donde la calidad del agua aumenta al alejarse de la 
PTAS(Lo Gamboa) hacia el sector de Puente Limache. 

CONCLUSIONES 

La calidad ambiental del estero Limache, vario de “inferior” a “buena-Mediocre”, en respuesta a 
la actividad agrícola, intervención del cauce, depósito de residuos, extracción de áridos y a la 
descarga del efluente de la planta de tratamiento de aguas servidas. Los tramos evaluados en 
el estero Limache no son compatibles con la conservación de biodiversidad. 

El índice de Funcionalidad Fluvial resulta ser de fácil aplicación y económico por lo que se 
sugiere su uso para futuros estudios de funcionalidad de ecosistemas lóticos en el país. 


BIBLIOGRAFÍA 

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calidad. Cuenca del Río Aconcagua. Proyecto P-1940 presentado a Dirección General de Aguas (DGA), 
Ministerio de Obras Públicas. Consultado el 15 de Julio del 2012, en: http://www.sinia.cl/1292/articles- 
3101 8_lnformemetodologia.pdf 

CANEPEL, R.; BURROWS, F.; DALLAFIOR, V. Y SILIGARDI, M. (2010). IFFAr índice de Funcionalidad 
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Universidad Católica de Chile y Agenzia Provinciale Per La Protezione Dell' Ambiente Di Trento. ISBN: 
978-956-14-1133-3. 

CARVAJAL, E. (2009) Impacto Ambiental y Social del Vertimiento de Residuos Sólidos y Escombros 
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Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


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http://www.mma.gob.cl/biodiversidad/1313/articles 48841_EstrategiaRegionalBiodiversidadPDA_5.pdf 
COMISIÓN NACIONAL DEL MEDIO AMBIENTE (CONAMA). (2004). Guía para el desarrollo de normas 
para la protección de las aguas continentales superficiales. CONAMA, Gobierno de Chile, Santiago, 23 
PP; 

CORDOVA, S. (2007). Macroinvertebrados acuáticos como bioindicadoes de calidad de agua; respuesta 
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14 


Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 


DIVERSIDAD, ABUNDANCIA Y DISTRIBUCIÓN DE LA FLORA VASCULAR 
DEL ESTERO DE VIÑA DEL MAR, REGIÓN DE VALPARAISO, CHILE 

Javier Arancibia Fortes* - María Paz Araya Cabrera** 


RESUMEN 

Este estudio identifica y describe la flora vascular y su distribución en el estero de Viña del Mar, 
en tres tramos definidos (Bajo. Medio y Alto); encontrándose una riqueza florística de 81 
especies predominando las hierbas anuales y perennes, 28.75% y 53.75% respectivamente, 
con una gran representación de macrófitas (Hidrofitos y Helófitos). La clase mas representada 
corresponde a la Magnopliopsida (83.75%), con un origen fitogeográfico primordialmente 
adveno (68.75%) típico de ambientes antropizados. 

Destaca en el estudio las mayores frecuencias de plantas en el tramo medio del estero, que 
han conformado recientemente, desde el término de los trabajos de la autopista troncal sur, un 
sistema de humedal palustre dulceacuícola de gran interés ecológico y botánico. 

PALABRAS CLAVE 

Corriente, Macrófitos, humedales, riqueza florística 


ABSTRACT 

This study identifies and describes the vascular flora and its distribution in the Viña del Mar 
stream, on three definite sections (Down, middle and top place); founding a floristic wealth of 
80 species predominating over the annual and everlasting grasses (herbs), 28.75 % and 53.75 
% respectively, with a great representation of macrophytes (Hydrophytes and Helophytes). 
The most representative class corresponds to the Magnopliopsida (83.75%), with a 
phytogeographic origin basically adventitious (68.75 %) typical from antropic environments. 
Stand out in this study the major frequencies of plants in the middle sector’s creek, in which has 
formed recently, from the ends of the works in the highway main south, a system of wetland 
marshy freshwater of great ecological and botanical interest. 

KEY WORDS 

Stream, Macrophytes, wetland, Floristic wealth 


instituto de Ciencias Ambientales Universidad de Valparaíso 
**Gran Bretaña 1111. Playa Ancha. Valparaíso. Casilla 5030. 


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Vol.27,2014. 


INTRODUCCIÓN 

El presente estudio, basado en las prospecciones botánicas en el estero de Viña del Mar, tiene 
por objetivo determinar la flora existente, caracterizarla y estudiar su distribución; así como 
también el estado de conservación y el origen de las especies. También permitirá comparar 
estos resultados obtenidos con la información recopilada de estudios anteriores. 

La zona de estudio se inserta dentro de la región del Matorral y del Bosque Esclerófilo, y en la 
sub-región del Bosque Esclerófilo Costero, el cual, en los últimos 400 años ha sido sometido a 
diferentes intervenciones antrópicas. Además de las comunidades representativas, es decir, 
aquellas de más amplia distribución, se presentan también comunidades formadas por la 
Grama salada ( Distichlis spicatá), el culén ( Psoralea glandulosa), el sauce amargo ( Salix 
chilensis) y la Zarzamora ( Rubus ulmifolius) y junto al cauce de quebradas y laderas muy 
húmedas, una agrupación características con componentes esclerófilos y laurifolios higrófilos. 
(Gajardo, 1994) 

El Matorral arborescente esclerófilo mediterráneo costero, es el piso de vegetación cuya 
dinámica está dada por las perturbaciones antrópicas, especialmente los incendios y cortas 
recurrentes, existiendo también Comunidades Intrazonales de cursos de agua: Salix chilensis- 
Maytenus boaria; Tessaria absinthioides-Baccharis pingraea ; (Luebert y Pliscoff Luebert, 2006). 

El clima de la región es del tipo mediterráneo (Di Castri y Hajek, 1975). La precipitación anual 
oscila entre 400 y 500 mm, la que se concentra en la época invernal provocando un marcado 
aumento de los cauces. La influencia de las neblinas costeras que aumenta la humedad 
atmosférica, atenúa la sequía estival propia del macroclima (Novoa y Villaseca 1989). 

En la flora de Chile existen unas 450 especies hidrófilas, es decir, hidrofitos y helófitos que 
soportan diferente profundidad y duración del anegamiento. Esta cantidad puede variar de 
acuerdo al criterio que se utilice para delimitar entre helófitos (Plantas palustres) y terófitos 
(plantas terrestres). Considerando que la flora chilena esta formada por 5.000 especies, la flora 
hidrófila correspondería a menos al 10 % de ella. La flora hidrófila de plantas vasculares de 
Chile se reparte en 7 clases: 3 del grupo pteridófitos, 1 de Gimnospermas, y 3 de 
Angiospermas. Las tres últimas son las más importantes ya que reúnen al 96,62 % de la flora 
hidrófila chilena. La dominante es la clase Rosopsida (Eudicotiledoneas), con 221 especies y 
un 53,25 % del total. De las otras, solo las clases Liliopsida y Polipodiopsida tienen alguna 
importancia. Los helófitos (plantas palustres) dominan sobre los hidrófilos (plantas de agua) con 
350 especies y un 84,34 % del total. Las plantas acuáticas solo presentan 65 especies, que 
equivalen al restante 15,66 %.(Ramírez y San Martín, 2006). 

Para la desembocadura del río Aconcagua se reconocieron 101 especies vegetales, 
evidenciándose al menos 4 comunidades de plantas: Comunidades hidrófilas que viven en el 
agua representadas por los géneros Equisetum, Azolla, Nasturtium, Ludwigia, Poligonum, 
Ranunculus, Mimulus, Scirpus, Cyperus, Juncus, Lemna, Phragmites, Potamogetón, Typha, 
Hidrocoltile', Comunidades de hidrófilas que viven a orillas del agua representadas por los 
géneros Apium, Pluchea, Cotula, Baccharis, Rumex, Mentha, Otholobium, Galega, Rubus, 
Salix, Verbena ; Comunidades de plantas terrestres que viven alejadas del agua representadas 
por Podanthus, Baccharis, Schinus, Maytenus, Acacia y una comunidad de dunas 
representadas por los géneros Carpobrotus, Ambrosia, Distischlis y Sarcocornia (Arancibia J., 
2006). 


16 


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Vol.27,2014. 


En la V Región, provincia de Valparaíso, existen arroyos conocidos localmente como esteros 
que tienen su origen en los cerros costeros y cruzan las planicies litorales para desembocar al 
Pacífico, ya sea directamente, o a través de un emisario. La flora asociada a estos cursos y 
cuerpos de agua ha sido escasamente estudiada. 

Al compararse La flora de los cuerpos límnicos, estero Marga-Marga (Palma et al. 1987), el 
estero de Limache (Ramírez et al. 1991) y el estero de Reñaca (Ramírez et al. 2001) se 
determino que sólo hay 10 especies comunes a ellos y que corresponden a típicas plantas 
acuáticas (hidrofitos) ya sea natantes, flotantes libres o sumergidos. Se trata de Azolla 
filiculoides, Hydrocotyle ranunculoides, Ludwigia peploides, Mimulus bridgesii, Rorippa 
nasturtium-aquaticum, Verónica anagallis-aquatica, Eleocharis bonariensis, Lemna gibba, 
Potamogetón berteroanus y Zannichellia palustris. El estero Reñaca tiene 14 especies en 
común con el estero Marga-Marga, pero solo una, en común con el estero Limache, esta 
última, corresponde a Apium nodiflorum. Esto se debe a la alta similitud de ambientes entre los 
dos primeros, que cruzan sectores poblados antes de desembocar al mar, presentando una 
zona inferior con influencia salina. La diferencia entre la flora de estos tres cuerpos acuáticos 
está en el componente de malezas típicamente ruderal, lo que indica una diferenciación en el 
grado de influencia antrópica recibida por cada uno. El hábitat con mayor artificialización sería 
entonces, el estero Marga-Marga en su tramo urbano (Ramírez et al. 1991). 

La composición florística, la abundancia de las especies y algunas variables ambientales 
controladas, permiten establecer grupos de sectores vegetacionales diferentes; unos de 
cabecera, (sectores en el nacimiento del estero), y otros medios e inferiores, (sectores en la 
zona media y baja del estero), cuyas aguas se encuentran mas eutroficazas, mientras que los 
sectores cercanos a la desembocadura presentan aleatoriedad en la composición florística, por 
ser los sectores mas intervenidos, con especies exclusivas, baja cobertura vegetacional y alta 
salinidad. Por otra parte, la vegetación de hidrófilas y algas clorofilas sufre desapariciones 
masivas durante el período de las lluvias intensas, las que aumentan considerablemente el 
caudal de los esteros, aunque se recupera con relativa facilidad. (Palma et al. 1985). 

La Flora y vegetación de las laderas del estero Marga marga (Redón J., 2003), está formada 
por 100 especies de plantas herbáceas y leñosas, sin considerar un importante número de 
especies de gramíneas y algunas herbáceas no incluidas en aquella publicación, las cuales se 
encontraban aún en proceso de determinación taxonómica. Llama la atención lo expresado 
anteriormente, toda vez que el área muestreada es relativamente pequeña comparada con la 
cuenca del estero de Viña del Mar, incluyendo todas las subcuencas que lo alimentan. Junto a 
la presencia mayoritaria de fanerófitos, además de algunos pocos caméfitos, se suma en 
primavera una importante cantidad de especies de terófitos, hemicriptófitos, y geófitos. 

Los humedales corresponden a unidades del paisaje determinadas por un anegamiento 
estacional o permanente del suelo. (Ramírez et al. 2001-2002) En términos geológicos son 
terrenos cuya napa freática está frecuentemente sobre, cerca o al nivel de la superficie, por lo 
que se encuentra saturada de agua, por un periodo de tiempo suficiente como para que se 
generen condiciones acuáticas que alberguen un tipo especial de vegetación y varios tipos de 
actividad biológica adaptados a un ambiente de alta humedad. Estos ambientes representan 
los sistemas mas productivos y ricos en biodiversidad del planeta siendo clasificados como 
sistemas intermedios entre ambientes permanentemente inundados y normalmente secos, su 
diversidad depende de donde se encuentren localizados, de su origen, sus características 
físico-químicas, tipo de vegetación dominante y características del suelo o sedimentos 
(Hauestein et al. 1999). A pesar de su importancia, ecológica y productiva como 


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Vol.27, 2014. 


socioeconómica y recreativa; en la actualidad son los ecosistemas más amenazados. Esto ha 
generado preocupación mundial por su conservación y protección. 

ÁREA DE ESTUDIO 

El estero de Viña del Mar nace en la confluencia de los esteros Marga Marga y de Quilpué a la 
altura del puente Las Cucharas, y desemboca en el mar a la altura del puente Casino 
recorriendo una distancia de 7,3 Km. Abarcando una superficie aproximada hasta el límite de 
las crecidas de aproximadamente de 70 Há. (Fig.1). 

Las coordenadas geográficas para cada uno de los sectores de estudio fueron: Tramo Bajo: 
19H0261703/6343278 - 19H0263601/6342322; Tramo Medio: 19H0263794/6342201 - 

19H0265313/6340934; y para el Tramo Alto: 19H0265693/6340480 - 19H0267198/6339570. 



O 


Estero de Viña del Mar. 


Comuna de Viña del Mar. 


Figura 1. Mapa que indica la Ubicación Estero de Viña del Mar en la Quinta Región de Valparaíso 

MATERIALES Y MÉTODOS 

En el sector se realizaron prospecciones botánicas durante las temporadas de otoño y 
primavera seccionando el curso de agua en tres tramos (Bajo, Medio y Alto) donde en cada uno 
de ellos se efectuaron 10 parcelas rectangulares de 10 m 2 dispuestas en forma perpendicular al 
estero con el fin de desarrollar el Catastro Florístico (listado de todas las especies encontradas) 
considerando información taxonómica y el origen de cada una de las especies (según 
Marticorena y Quezada 1985, Matthei 1995 y Ramírez 2006), su estado de conservación 
(según Benoit, 1998; IUCN, 1994; Ramírez, 2006) y las formas de vida según la posición de 
las yemas de renuevo (modificado de Raunkiaer, 1956). 

Para el reconocimiento de especies se contó con bibliografía especializada y colecta de 
material para herborización y clasificación y para estimar su abundancia se trabajó con la tabla 
de frecuencias y % de frecuencia (según Braun - Blanquet). Par analizar la similitud 
taxonómica de los distintos tramos del estero se utilizó el índice de Jaccard. (En Matteucci, 
1982) 


18 



Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 


RESULTADOS Y DISCUSIÓN 

La diversidad florística en el estero de Viña del Mar, comprende 80 especies distribuidas en 39 
Familias y 4 clases: Equisetopsida, Filicopsida, Magnoliopsida y Liliopsida, donde la clase más 
representada es Magnoliopsida (Dicotiledóneas) con un 31 Familias (79.4%) con 67 especies 
(83.75%). Al comparar esta riqueza difiere mucho con las 41 especies encontrada en el estero 
Marga Marga por Palma et al, 1987, debido principalmente a que el autor considero solamente 
las plantas Hidrófitas y Helófitas sin considerar Terófitas ni Fanerófitas (Tabla 1). 


Tabla 1 .Se índica la Información taxonómica de las especies vegetales, indicando clase, familia y especie 
en número y porcentaje 


Clase 

Familias 

Especies 


N° 

% 

N° 

% 

Equisetopsida 

1 

2.6 

1 

1.25 

Filicopsida 

2 

5.2 

2 

2.5 

Magnoliopsida 

31 

79.4 

67 

83.75 

Liliopsida 

5 

12.8 

10 

12.5 

Total 

39 

100 

80 

100 


Las Familias más representadas en la clase Magnoliopsida son Asteraceae con 16 especies; 
Papilonaceae con 7 especies y Apiaceae, Polygonaceae y Solanaceae con 4 especies cada 
una. En la clase Liliopsida las Familias más representadas son Cyperaceae y Poaceae con 3 
especies cada una (Tabla 2) 

Tabla 2. Catalogo vegetal, que indica nombre común y científico, origen, forma de vida, estado de 
conservación y presencia de dichas especies en los tres tramos de estudio. 


FAMILIA 

NOMBRE CIENTÍFICO 

NOMBRE VULGAR 

ORIGEN 

F.V. 

E.C. 

TRAMOS 

BAJO 

MEDIO 

ALTO 

PTERIDOFITA: CLASE EQUISETOPSIDA 

Equisetaceae 

Equisetum bogotense 

Flierba del platero 

N 

Hel 

FP 


* 


PTERIDOFITA: CLASE FILICOPSIDA 

Azollaceae 

Azolla filiculoides 

Hierba del pato 

N 

Hi 

FP 

* 

* 

* 

Polypodiaceae 

Cheilanthes sp 

Doradilla 

N 

He 

FP 


* 


ANGIOSPERMAE: CLASE MAGNOLIOPSIDA 

Amaranthaceae 

Althernanthera 

philoxeroides 

Maleza del Caimán 

A 

Hi 

NE 

* 



Apiaceae 

Apium nodiflorum 

Apio silvestre 

A 

Hi 

NE 

* 

* 

* 

Comium maculatura 

Cicuta 

A 

Te 

NE 

* 

* 

* 

Foeniculum vulgare 

Hinojo 

A 

He 

NE 

* 



Hydrocotyle ranunculoides 

Sombrerito de agua 

N 

Hi 

FP 

* 

* 

* 

Asteraceae 

Ageratina glechonophyllum 

Barbón 

N 

Na 

FP 



* 


19 






























































Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 



Aster squamatus 

Aster 

A 

Te 

NE 


* 


Baccharis linearis 

Romerillo 

N 

Na 

FP 



* 

Baccharis marginalis 

Chilca 

N 

Na 

FP 

* 

* 

* 

Bidens aurea 

Te de burro 

A 

He 

NE 

* 



Chrisanthemum coronarium 

Manzanillón 

A 

Te 

NE 


* 

* 

Coniza bonariensis 

Coniza 

A 

Te 

NE 


* 


Cotula coronopifoiia 

Botón de Oro 

A 

Hel 

NE 

* 

* 

* 

Anthemis cotula 

Manzanilla hedionda 

A 

Te 

NE 


* 


Matricaria chamomilla 

Manzanilla 

A 

Te 

NE 


* 

* 

Lactuca serriola 

Lechuga silvestre 

A 

Te 

NE 


* 


Senecio adenotrichus 

Senecio 

N 

Ca 

FP 

* 



Sonchus oleraceus 

Cerrajilla 

A 

Te 

NE 

* 

* 

* 

Taraxacum officinalis 

Diente de León 

A 

He 

NE 

* 



Tessaria absinthioides 

Brea 

N 

Na 

FP 

* 



Xanthium cavallinesi 

Clonqui 

A 

Te 

NE 

* 

* 


Brasicaceae 

Hirschfeldia incana 

Mostacilla 

A 

Te 

NE 

* 

* 

* 

Rorippa Nasturtium- 

aquaticum 

Berro 

A 

Hi 

NE 

* 

* 

* 

Callitrichaceae 

Callitriche palustris 

Estrella de agua 

A 

Hi 

NE 


* 


Chenopodiaceae 

Chenopodium alba 

Quinguilla 

N 

Te 

FP 

* 

* 

* 

Chenopodium 

ambrosioides 

Paico 

A 

Te 

NE 

* 

* 


Convolvuilaceae 

Convolvulus arvensis 

Correhuela 

A 

Te 

NE 


* 


Cucurbitaceae 

Cucúrbita ficifolia 

Alcayota 

A 

He 

NE 


* 


Euphorbiaceae 

Ricinos communis 

Ricino 

A 

Na 

NE 

* 

* 

* 

Fumariaceae 

Fumaria officinalis 

Hierba de la culebra 

A 

Te 

NE 



* 

Geraniaceae 

Erodium cicutarium 

Relojillo 

A 

Te 

NE 



* 

Hydrocharitaceae 

Elodea potamogetón 

Luchecillo 

A 

Hi 

NE 

* 

* 

* 

Labiatae 

Mentha citrata 

Hierba buena 

A 

He 

NE 


* 


Mentha piperita 

Menta 

A 

He 

NE 


* 

* 

Mentha pulgium 

Poleo 

A 

He 

NE 


* 

* 

Lemnaceae 

Lemna gibba 

Lenteja de agua 

A 

Hi 

NE 

* 

* 

* 

Lobeliaceae 

Lobelia excelsa 

Tabaco del diablo 

N 

Na 

FP 



* 

Mimosaceae 

Acacia dealbata 

Aromo 

A 

Mi 

NE 

* 

* 

* 

Onagraceae 

Ludwigia peplioides 

Pepinillo de agua 

N 

Hi 

FP 

* 

* 

* 

Papaveraceae 

Eschscholzia californica 

Dedal de oro 

A 

He 

NE 



* 

Papilonaceae 

Galega officinalis 

Galega 

A 

He 

NE 

* 

* 

* 









Medí cago sativa 

Alfalfa 

A 

Te 

NE 


* 


Melilotus indica 

Trébol amarillo 

A 

Te 

NE 


* 


Otholobium glandulosum 

Culón 

N 

Mi 

FP 


* 

* 

Trifolium pratense 

Trébol rosado 

A 

He 

NE 



* 

Trifolium repens 

Trébol blanco 

A 

He 

NE 


* 



20 






















































Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 



Trifolium sp 

Trébol 

A 

He 

NE 


* 


Plantaginaceae 

Plantago major 

Llantén 

A 

He 

NE 

* 



Polygonaceae 

Muehlenbeckia hastulata 

Quilo 

N 

Na 

FP 



* 

Parietaria debilis 

Parietaria 

A 

Te 

NE 


* 

* 

Polygonum persicaria 

Duraznillo de agua 

A 

Hel 

NE 

* 

* 

* 

Rumex crispus 

Romaza 

N 

Te 

FP 

* 

* 

* 

Potamogetonacea 

e 

Potamogetón berteroanus 

Huiro 

N 

Hi 

FP 

* 

* 

* 

Ranunculaceae 

Ranunculus muricatus 

Centella 

A 

He 

NE 

* 

* 


Rosaceae 

Rubus ulmifolius 

Zarzamora 

A 

Na 

NE 

* 


* 

Salicaceae 

Salix babylonica 

Sauce Llorón 

A 

Mi 

NE 

* 

* 

* 

Salix caprea 

Sauce blanco 

A 

Mi 

NE 


* 

* 

Schrophulareacea 

e 

Mimulus glabratrus 

Berro amarillo 

N 

Hi 

FP 


* 

* 

Stemodia chilensis 

Copntrayerba 

N 

He 

FP 

* 

* 


Verónica anagallis aguatica 

No me olvides del 
campo 

A 

Hel 

NE 

* 

* 

* 

Solanaceae 

Datura stramonium 

Chamico 

A 

Te 

NE 

* 

* 

* 

Nicotiana glauca 

Palqui inglés 

A 

Na 

NE 


* 

* 

Solanum ligustrinum 

Natri 

N 

Na 

FP 


* 


Solanum nigrum 

Tomatillo 

A 

Te 

NE 

* 



Tropaeolaceae 

Tropaeolum majus 

Espuela de galán 

A 

Te 

NE 

* 

* 


Urticaceae 

Urtica urens 

Ortiga 

A 

Te 

NE 



* 

Verbenaceae 

Verbena litoralis 

Verbena 

N 

He 

FP 

* 

* 

* 

ANGIOSPERMAE: CLASE LILIOPSIDA 

Alismataceae 

Alisma plantago 

Llantén de agua 

A 

He 

NE 


* 


Cyperaceae 

Carex decidua 

Carex 

N 

Hel 

FP 

* 

* 


Cyperus eragrostis 

Cortadera 

N 

Hel 

FP 


* 

* 

Scirpus californicus 

Tro me 

N 

Hel 

FP 


* 


Juncaceae 

Juncus buffonis 

Junquillo 

A 

Hel 

NE 


* 

* 

Juncus dombeyanus 

Junco 

A 

Hel 

NE 


* 


Poaceae 

Agrostis stolonifera 

Chépica 

A 

He 

NE 


* 

* 

Phragmites communis 

Carrizo 

A 

Hel 

NE 


* 


Polipogon viridis 

Cola de zorro 

N 

He 

FP 

* 

* 


Tythaceae 

Typha domingensis 

Totora 

A 

Hel 

NE 


* 




RIQUEZA PARCIAL 

39 

62 

46 

RIQUEZA TOTAL 

80 




La mayor parte de la flora se distribuye en el Tramo medio del Estero de Viña del Mar, con una 
riqueza de 62 especies, el Tramo Alto del estero posee una riqueza de 46 especies y el Tramo 
Bajo solamente tiene una riqueza de 39 especies, posiblemente debido a la mayor influencia 


21 




























































Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


antrópica (Estacionamiento y extracción de arena) y a la mayor influencia marina que saliniza el 
medio. 

Par cada sector se identificaron especies exclusivas, estas son: para el Tramo Bajo (8 
especies) se reconocen Maleza del caimán, Té de burro, Senecio, Diente de león, llantén, 
Tomatillo, Cola de zorro, Siempreviva. Para el Tramo Medio (20 especies) se reconocen Hierba 
del platero, Doradilla, Aster, Coniza, Manzanilla hedionda, Lechuga silvestre, Estrella de agua, 
Correhuela, Alcayota, Hierba buena, Alfalfa, Trébol amarillo, Trébol blanco, Natri, Llantén de 
agua, Trome, Junco, Carrizo y Totora. Y para el tercer Tramo en la parte Alta del estero, 
Barbón, Romerillo, Hierba de la culebra y Relojillo, Tabaco del diablo, Dedal de oro, Trébol 
rosado, Quilo y Ortiga (Tabla 3). 

Tabla 3. Matriz de similitud taxonómica (índice de Jaccard) 



Tramo Bajo 

Tramo Medio 

Tramo Alto 

Tramo Bajo 

* 

51.71 

57.58 

Tramo Medio 

* 

* 

54.61 

Tramo Alto 

* 

★ 

* 


De acuerdo a la Tabla 3 existe una mayor similitud taxonómica entre el Tramo Bajo y Alto 
debido a que estos sectores están más influenciados por las acciones humanas y del entorno 
(marismas). El sector medio encuentra similitudes más bajas, respecto de los otros tramos, 
puesto que este presenta una mayor riqueza y mayor número de especies exclusivas 
probablemente debido al aislamiento en que quedo el sector medio por las obras del troncal sur 
que impiden el acceso a las personas. 

Se cuantificaron 7 formas de vida, predominando las hierbas anuales, Terófitos con un 28.75% 
y las Hierbas perennes, Hemicriptófitos con un 25% y Helófitos e Hidrofitos con un 13.75% 
cada uno, como muestra la tabla 4. Los arbustos, Nanofanerófitos alcanzan el 12.5% y los 
árboles, Microfanerófitos y subarbustos, Caméfitos son escasos. 

Tabla 4. Distribución de las especies vegetales según Formas de Vida. 


Formas de Vida (F.V.) 

N° 

% 

Microfanerófitos 

4 

5 

Nanofanerófitos 

10 

12.5 

Caméfitos 

1 

1.25 

Hemicriptófitos 

20 

25 

Helófitos 

11 

13.75 

Hidrofitos 

11 

13.75 

T erófitos 

23 

28.75 

Total 

80 

100 


En el espectro biológico de la figura 2, se observa claramente el predominio de las formas de 
crecimiento herbáceas (Terófitos, Hemicriptófitos, Helófitos e Hidrofitos) con un 81.25% de 
presencia y con una baja representación de plantas leñosas o semileñosas (Microfanerófitos, 
Nanofanerófitos y Caméfitos). En este sentido los resultados son muy similares a los 
encontrados en el estero de Reñaca por San Martín et al, 2006 donde más del 80 % fueron 
plantas herbáceas y en el trabajo de Arancibia J., 2006, donde se encontró para la 
desembocadura del río Aconcagua un predominio de las plantas herbáceas con más del 75% 
de representatividad. 


22 




















Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 



30 
25 
20 
15 
10 
5 
0 

Mi Na Ca He Hi Hel Te 


Figura 2. Gráfico de barras que indica el Espectro Biológico del Estero de Viña del Mar 

La Tabla 5 muestra una tabla en donde se representa que de las 80 especies presentes, 55 
(68,75%) son Advenas (alóctonas) y sólo 25 (31.25%), Nativas (autóctonas), concordando con 
registros de Palma et al, 1985; San Martín et al, 2003; Arancibia, 2006 para curso de agua de 
la región. Aunque para las plantas acuáticas y palustres es difícil determinar con exactitud el 
carácter de autóctono o alóctono, estos resultados indican un alto grado de intervención 
antrópica en la vegetación, la que seguramente tiene su origen en la naturaleza ruderal del 
hábitat con plantas Terófitas invasoras que colonizan rápidamente espacios abiertos que en 
períodos de inundación entregan la humedad necesaria para la germinación de semillas. 

Tabla 5. Clasificación de Origen de las especies vegetales 


Origen 

N° 

% 

Nativo 

25 

31.25 

Adventicio 

55 

68.75 


Sin embargo dentro del ámbito nacional se estima que más del 70% de las macrofitas son 
nativas (Ramírez et al, 2006) (Figura 3) 



Figura 3. Gráfico que muestra el porcentaje del origen de las especies vegetales, donde se indica un 
mayor porcentaje de origen Adveno. 


23 


















































Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


La diferencia entre especies Nativas y Advenas en el gráfico es muy notoria y según San Marín 
et al, 2006 aumentaría si se considera la cobertura de los vegetales. 

Claramente se puede observar en la Tabla 6, que en el Tramo Bajo destaca la vegetación 
ruderal y algunas especies halófitas como Alternathera philoxeroides. En el Tramo Medio 
destacan las plantas palustre y acuáticas como Typha domingensis y Ludwigia peploides y en 
el Tramo Alto destacan las formas ruderales y plantas leñosas. El estudio revela además, la 
existencia de al menos 4 comunidades de plantas: Comunidades Hidrófilas que viven en el 
agua representadas por los géneros Equisetum, Azolla, Ludwigia, Lemna, Potamogetón, 
Hydrocotyle. Comunidades palustre representadas por Scirpus, Cyperus, Juncus, Phragmites, 
Typha. Comunidades Ruderales representadas por Galega, Sonchus, Raphanus, Rumex. 
Comunidades Higrófilas que crecen a orillas del agua representados por Tessaria, Baccharis, 
Otholobium, Rubus, Salix. 

Tabla 6. Presencia, Frecuencia y Frecuencia Relativa de las especies vegetales en los distintos tramos en 
estudio. 



TRAMO BAJO 

TRAMO MEDIO TRAMO ALTO 


ESPECIES/PARCELAS 

1 

2 

3 

4 

5 

6 

7 

8 

9 

10 

11 

12 

13 

14 

15 

16 

17 

18 

19 

20 

21 

22 

23 

24 

25 

26 

27 

28 

29 

30 

f 

f % 

Equisetum bogotense 












* 

* 


















2 

6.6 

Azolla filiculoides 


* 


* 

* 



* 






* 


* 


* 




* 





* 

* 


* 

11 

36.6 

Cheilanthes sp 















* 
















1 

3.3 

Althernanthera 

philoxeroides 

* 

* 

* 


* 

* 

* 
























6 

20 

Apium nodiflorum 




* 



* 

* 



* 

* 

* 

* 


* 

* 



* 

* 

* 



* 






13 

43.3 

Comium maculatum 





* 

* 




* 

* 



















* 

5 

16.6 

Foeniculum vulgare 








* 

* 






















2 

6.6 

Hydrocotyle ranunculoides 


* 

* 


* 

* 

* 






* 

* 

* 




* 


* 




* 

* 

* 


* 


14 

46.6 

Ageratina 

glechonophyllum 
























* 




* 

* 


3 

10 

Aster squamatus 












* 



















1 

3.3 

Baccharis iinearis 



























* 



* 

2 

6.6 

Baccharis marginalis 








* 

* 



* 








* 

* 





* 

* 

* 


* 

9 

30 

Bidens aurea 

* 





* 

























2 

6.6 

Chrisanthemum 

coronarium 













* 










* 

* 







3 

10 

Coniza bonariensis 



















* 

* 











2 

6.6 

Cotula coronopifolia 






* 




* 

* 





* 

* 

* 







* 






7 

23.3 

Anthemis cotula 













* 

* 

















2 

6.6 

Matricaria chamomilla 

















* 

* 








* 

* 




4 

13.3 

Lactuca serriola 



















* 

* 











2 

6.6 

Senecio adenotrichus 








* 

* 






















2 

6.6 

Sonchus oleraceus 



* 

* 

* 










* 









* 

* 






6 

20 

Taraxacum officinalis 






* 

* 
























2 

6.6 

Tessaria absinthioides 


* 








* 





















2 

6.6 

Xanthium cavallinesi 









* 

* 


* 



















3 

10 


24 
































































Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 


Hirschfeldia incana 



* 

* 















* 

* 



* 

* 

* 






7 

23.3 

Rorippa Nasturtium- 

aquaticum 







* 

* 

* 



* 

* 

* 

* 

* 





* 

* 





* 

* 

* 

* 

14 

46.6 

Callitriche palustris 
















* 

* 

* 













3 

10 

Chenopodium alba 


* 

* 



* 

* 






* 










* 




* 

* 



8 

26.6 

Chenopodium 

ambrosioides 




* 















* 












2 

6.6 

Convolvulus arvensis 











* 

* 



















2 

6.6 

Cucúrbita ficifolia 













* 


















1 

6.6 

Ricinos communis 

* 


* 










* 







* 









* 


5 

16.6 

Fumaria officinalis 

























* 

* 





2 

6.6 

Erodium cicutarium 
























* 



* 




2 

6.6 

Elodea potamogetón 

* 

* 










* 

* 















* 

* 


6 

20 

Mentha citrata 












* 

* 


* 


* 














4 

13.3 

Mentha piperita 














* 


* 









* 






3 

10 

Mentha pulgium 

















* 

* 

* 


* 





* 

* 

* 



7 

23.3 

Lemna gibba 

* 



* 









* 


* 









* 




* 

* 


7 

23.3 

Lobelia excelsa 





























* 


1 

3.3 

Acacia dealbata 




* 

* 

* 













* 



* 




* 

* 




7 

23.3 

Ludwigia peplioides 



* 

* 


* 

* 




* 

* 

* 

* 

* 

* 


* 

* 

* 

* 

* 


* 


* 

* 


* 


19 

63.3 

Eschscholzia caíifornica 

























* 



* 

* 


3 

10 

Galega officinalis 



* 


* 

* 

* 





* 

* 



* 

* 

* 

* 




* 

* 

* 



* 

* 


15 

50 

Medicago sativa 











* 









* 











2 

6.6 

Melilotus indica 












* 

* 


















2 

6.6 

Otholobium glandulosum 














* 

* 

* 








* 

* 

* 

* 




7 

23.3 

Trifolium pratense 



























* 

* 



2 

6.6 

Trifolium repens 

















* 

* 













2 

6.6 

Trifolium sp 












* 

* 


















2 

6.6 

Plantago major 





* 


* 
























2 

6.6 

Muehlenbeckia hastulata 





























* 

* 

2 

6.6 

Parietaria debilis 


















* 

* 









* 

* 

* 

5 

16.6 

Polygonum persicaria 



* 

* 

* 

* 



* 

* 





* 

* 

* 

* 






* 

* 

* 


* 

* 


15 

50 

Rumex crispus 


* 

* 







* 

* 

* 







* 

* 








* 

* 


9 

30 

Potamogetón berteroanus 



* 

* 

* 




* 




* 

* 

* 







* 

* 

* 




* 

* 

* 

13 

43.3 

Ranunculus muricatus 




* 

* 







* 

* 


















4 

13.3 

Rubus ulmifolius 







* 

* 

















* 

* 

* 




5 

16.6 

Salix babilónica 


* 










* 




* 


* 









* 

* 



6 

20 

Salix caprea 










* 


* 


* 

* 

* 









* 

* 





7 

23.3 

Mimulus glabratrus 



















* 

* 





* 

* 

* 

* 



6 

20 

Stemodia chilensis 









* 

* 

* 






* 

* 













5 

16.6 

Verónica anagallis 

aquatica 



* 

* 







* 

* 

* 






* 

* 



* 








8 

26.6 

Datura stramonium 








* 

* 










* 

* 

* 







* 

* 

* 

8 

26.6 


25 













































































Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


Nicotiana glauca 

















* 

* 








* 

* 

* 



5 

16.6 

Solanum Ugustrinum 











* 




















1 

3.3 

Solanum nigrum 








* 

* 






















2 

6.6 

Tropaeolum majus 





* 

* 

* 






* 


















4 

13.3 

Urtica urens 




























* 

* 


2 

6.6 

Verbena litoralis 




* 

* 














* 


* 

* 





* 




6 

6.6 

Alisma plantago 















* 

* 

* 














3 

10 

Carex decidua 


* 

* 










* 

* 

















4 

13.3 

Cyperus eragrostis 
















* 

* 

* 

* 

* 








* 

* 


7 

23.3 

Scirpus californicus 











* 

* 

* 


* 

* 

* 


* 

* 











8 

26.6 

Juncus buffonis 











* 



* 

* 








* 

* 

* 

* 

* 

* 



9 

30 

Juncus dombeyanus 













* 






* 

* 











3 

10 

Agrostis stolonifera 











* 

* 

* 








* 

* 

* 

* 

* 




* 

* 

10 

33.3 

Phragmites communis 










* 





* 

* 















3 

10 

Polipogon viridis 






* 







* 


















2 

6.6 

Typha domingensis 












* 

* 

* 

* 

* 

* 

* 

* 

* 











9 

30 


El estado de conservación de La flora del estero de Viña del Mar presenta algunos problemas, 
debido al escaso estudio, y a la gran cantidad de especies Advenas que no presentan 
categorización, sin embargo, es preocupante la situación de las comunidades palustres de 
Typha angustifolia (Totora) y Scirpus californicus (Trome) que conforman un ambiente de 
humedal Palustre formado hace algunos años a la altura del Supermercado Jumbo que se 
supone resulto de la modificación del cauce por trabajos del troncal sur. 

Estos ecosistemas albergan una gran variedad de avifauna, sirven de recreación y turismo, 
sirven como de retención de nutrientes y sedimentos, controlan la erosión, estabilizan el clima, 
controlan inundaciones y sirven de amortiguamiento (Muñoz, 2003). 

CONCLUSIONES 

En el Tramo medio del estero de Viña del Mar se ha formado un humedal de tipo palustre 
dulceacuícola con una importante riqueza y biodiversidad, que hasta el momento no ha sido 
estudiada ni valorada, tanto por la población como por las autoridades; lo que hace necesario 
que se realicen investigaciones científicas, referentes a las características del ecosistema, su 
biodiversidad, formas de recuperación, restauración o rehabilitación fluvial y técnicas de 
encauzamiento tanto naturales como ingenieriles, que aporten los conocimientos necesarios 
para su preservación. 

Las plantas acuáticas han sido escasamente estudiadas en nuestro país y en particular en la 
zona central; éstas, tienden a formar ensambles pobres en especies pero con alta densidad de 
individuos. Dada su particular forma de vida tienen una gran variabilidad morfológica y pueden 
crecer y multiplicarse en forma vegetativa por lo que pueden servir como bioindicadores de 
ambientes acuáticos contaminados. 

Es importante notar también la gran cantidad de malezas advenas, principalmente Terófitos, 
plantas semilleras cuyos propágulos han viajado por el río desde zonas agrícolas del interior o 
de potreros cercanos. Se hace imprescindible un estudio fitosociológico del sector y un análisis 


26 





















































Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


de la abundancia de las especies y distribución de las comunidades presentes, así como 
también un estudio del grado de alteración de estos ecosistemas. 

AGRADECIMIENTOS 

A Jessica Bienzzo y Jennifer Quintana, alumnas de la Carrera de Ingeniería Ambiental de la 
Universidad de Valparaíso, que colaboraron en la colecta de información en terreno. 

BIBLIOGRAFÍA 


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27 


Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 


NUEVAS ESPECIES DE AVES REGISTRADAS 
EN EL HUMEDAL EL YALI, CHILE CENTRAL 

NEW BIRDS SPECIES RECORDS IN 
THE EL YALI WETLAND, CENTRAL CHILE 

Yerko A. Vilina CharifTala Javiera Meza 


RESUMEN 

En este trabajo presentamos nueva información respecto a la diversidad de aves en el humedal 
“El Yali”, uno de los humedales mediterráneos más diversos en aves acuáticas en Chile. El 
monitoreo a largo plazo de este humedal, desde Mayo de 1989 a Enero del 2014, registró 133 
especies de aves, 85 de las cuales son consideradas como directamente asociadas a la 
presencia del humedal. Hemos registrado evidencias de reproducción para 33 de las 85 
especies de aves acuáticas. 43 especies son residentes, 19 son visitantes y 23 son 
ocasionales, sin un patrón estacional definido. Describimos y comentamos el registro ocasional 
del Flamenco Andino Phoenicoparrus andinus, el Suirirí bicolor Dendrocygna bicolor, el 
Pidencito Laterrallus jamaicensis y del Playero Enano Calidris minutilla. Finalmente, discutimos 
la información obtenida para algunas especies aves acuáticas para las cuales es importante 
este humedal. 

PALABRAS CLAVES 

Abundancia, mediterráneo, Ramsar, riqueza, humedales. 


ABSTRACT 

In this paper we present new information respect to birds’ diversity from “El Yali” wetland, one of 
the Mediterranean wetlands more diverse in aquatic birds in Chile. The long term monitoring of 
this wetland, from May 1989 to January 2014, recorded 133 birds’ species, 85 of which are 
considered as directly associated to the presence of the wetland. We have breeding records for 
33 of this 85 bird species, 43 of which are resident, 19 are visitor and 23 are occasional, without 
a defined seasonal pattern. We described and comment the occasional record of the Andean 
Flamingo, Phoenicoparrus andinus, Fulvus Whistling-Duck, Dendrocygna bicolor, Black Rail, 
Laterrallus jamaicensis, and Least Sandpiper, Calidris minutilla. Finally, we discuss the data 
obtained from other aquatic birds for which this wetland is important. 

KEYWORDS 

Abundance, Mediterranean, Ramsar, richness, wetlands. 


* Facultad de Medicina Veterinaria, Universidad Santo Tomás, Calle Ejército 146, Santiago, Chile. E-mail: 
yvilina@santotomas.cl 

JDivisión de Recursos Naturales, Ministerio de Medio Ambiente, Santiago, Chile. 

“Corporación Nacional Forestal, Viña del Mar, Chile. 


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INTRODUCCIÓN 

En la zona mediterránea de Chile (28° a 36° S) existen humedales costeros de tamaño 
reducido, los cuales sustentan importantes poblaciones de aves acuáticas, características de la 
zona central de Chile, además forman parte de la cadena de comunicación de las rutas de 
migración y desplazamiento de aves migratorias provenientes del hemisferio norte y del 
extremo sur de Sud América. Algunos humedales importantes de esta ecoregión son la 
desembocadura del río La Ligua, la laguna El Peral, el humedal de Batuco y el Tranque San 
Rafael, las Salinas de Cáhuil, la laguna Torca, la desembocadura del Río Reloca, y los 
pajonales de Junquillar, entre otros. 

Las principales amenazas que afectan a estos humedales son la urbanización, su uso como 
áreas de turismo no regulado, la contaminación y el drenaje de sus aguas para uso agrícola e 
industrial, los animales domésticos, particularmente el perro, siendo las aves acuáticas 
especialmente susceptibles a todos estos factores. 

Desde 1989 hemos estado realizando un estudio a largo plazo de las aves que habitan en el 
humedal El Yali, con el objeto de determinar su diversidad, considerando la riqueza de 
especies y su abundancia; así como su importancia como hábitat para las aves acuáticas de 
esta región del país. El estudio de largo plazo ha proporcionado las bases para la conservación 
de este humedal (Chang et al. 1989, Vilina 1994), siendo declarado Reserva Nacional e 
incorporado en 1996 a la Convención de Humedales de Importancia Internacional (Convención 
de Ramsar) y como área libre de caza en 1998. 

El objetivo principal del estudio de largo plazo es obtener información sobre la composición y 
estructura de los ensambles de las aves acuáticas de la región mediterránea de Chile. 
Determinar la riqueza específica y las tendencias de sus abundancias, la existencia de 
fluctuaciones estacionales e interanuales de sus poblaciones, el estatus de residencia y la 
ocurrencia de nidificación de las aves acuáticas registradas en el humedal. Lo anterior 
pretende estimular acciones de conservación para proteger estas aves y sus ambientes. En 
esta nota complementamos la información proporcionada por Vilina (1994), incorporando 
registros de nuevas especies para el área de estudio. 


MATERIALES Y MÉTODOS 
ÁREA DE ESTUDIO 

El Humedal Estero El Yali (33° 47’ S-71° 23’ W), se localiza a 20 km SSE de San Antonio, en la 
Quinta Región de Chile. Se ubica en la región mediterránea subhúmeda, con veranos secos y 
cálidos e inviernos lluviosos y fríos. El período lluvioso ocurre generalmente desde Abril a 
Septiembre (Di Castri y Hajek 1976). La lluvia promedio anual registrada por la estación 
meteorológica del “Fundo las dos puertas” (33° 34’ S - 71° 27’ W) para los últimos veinte años, 
fue de 446 mm, la máxima fue de 852 mm y la mínima fue de 151 mm. La temperatura 
promedio anual es 13,2 °C. 

Este humedal está formado por seis lagunas, además del embalse Los Molles, el estero El Yali 
y las salinas El Convento. Poco antes de desembocar al mar, el estero forma una laguna 
costera o albufera. En general se trata de sistemas eutróficos, que son los actualmente 
característicos de la región costera de Chile central. El humedal posee una gran 
heterogeneidad ambiental y por lo tanto una gran diversidad de hábitats. En este estudio se 


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han considerado todos los sistemas acuáticos que forman parte del humedal; no obstante el 
esfuerzo de muestreo no ha sido el mismo en todos estos años. 

Durante los veranos de los años secos, algunos cuerpos de agua se secan, pero permanecen 
inundados durante los años lluviosos asociados al fenómeno macroregional de El Niño 
Southern-Oscilation (ENSO). 

METODOLOGÍA 

Durante los meses de Mayo a Septiembre de 1989 a 1992, se determinó la riqueza específica y 
la abundancia de aves acuáticas en el humedal El Yali, realizándose censos mensuales en tres 
ambientes de este humedal, estos sitios fueron la laguna costera formada por la 
desembocadura del estero El Yali, y las salinas El Convento; hasta Enero de 2014 hemos 
obtenido 80 censos mensuales simultáneos de estos sitios. Desde Mayo de 1993 a Mayo de 
1998, se han realizado censos mensuales en estos tres ambientes y además en la laguna El 
Rey y en el embalse Los Molles. Para estos cinco sitios hemos realizado 45 censos 
simultáneos; desde 1998 se han realizado al menos un censo cada estación del año, en todos 
los cuerpos de agua del humedal. La riqueza de la avifauna fue determinada considerando 
todas aquellas especies de aves que fueron observadas durante el período de estudio; desde 
Mayo de 1989 a Diciembre de 2013; dentro del humedal. 


RESULTADOS Y DISCUSIÓN 

Inicialmente, Vilina (1994) describió la presencia de 115 especies de aves, de las cuales 71 se 
les consideró directamente asociadas a la existencia del humedal. En este trabajo actualizamos 
esta información incorporando nuevos registros de especies de aves acuáticas; entre 1989 a 
Enero de 2014 hemos registrado 133 especies de aves, 85 de ellas se les considera 
directamente asociadas al humedal (Fig. 1), incluyendo lo señalado por Brito (2001), respecto a 
la presencia del Salteador Pardo, Catharacta lonnbergi a fines de Marzo de 1996, en la 
desembocadura del estero El Yali. 

De estas 85 especies, al menos 33 (39%) se reproducen en el humedal, no obstante para 
varias de ellas los registros sobre su reproducción han sido ocasionales, por lo que no debe 
considerarse que su reproducción ocurre todos los años; tal es el caso por ejemplo del Pato 
Colorado, Anas cyanoptera, para el cual sólo tenemos un registro, la Gaviota Cáhuil, Larus 
maculipennis, que durante algunos años forma una colonia reproductiva en las islas de la 
laguna costera o albufera, el Perrito, Himantopus melanurus, que ocasionalmente, durante los 
años lluviosos forma colonias reproductivas en las salinas El Convento, la laguna El Rey y/o en 
la laguna Costera; y el Chorlo Doble Collar, Charadrius falklandicus, que es la única especie 
migratoria del extremo sur del Continente que ocasionalmente se reproduce en este humedal, 
generalmente en las salinas El Convento. Algunas de estas especies, aparentemente sólo 
recientemente han comenzado a reproducirse en el humedal, como ha ocurrido con la Garza 
Cuca, Ardea cocoi, que forma una colonia reproductiva mixta con las otras especies de garzas 
en los pajonales de la laguna El Rey. Es muy probable que otras especies de aves acuáticas 
también se reproduzcan en el humedal El Yali, como por ejemplo el Picurio, Podylimbus 
podiceps, el Huairavillo, Ixobrynchus involucris y el Pato Jergón Chico, Anas flavirostris, entre 
otras, pero nuestros registros no permiten hacer esta afirmación. 

De las 85 especies de aves asociadas a los ambientes acuáticos, 43 son residentes, las cuales 
pueden ser observadas durante cualquier estación del año, siendo avistadas regularmente en 
el humedal; 19 especies son visitantes, presentando una presencia estacional, de ellas 12 son 


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chorlos y playeros que provienen del Hemisferio Norte y se alimentan regularmente en el 
humedal durante la primavera y verano austral; otras tres provienen del sur del continente y 
pasan el invierno austral en este sitio, estas son el Chorlo de Doble Collar, el Chorlo Chileno 
Charadrius (Zonibyx) modestus y el Gaviotín Piquerito, Sterna trudeaui. Una especie que 
también habita en el humedal durante el otoño e invierno, particularmente en las playas 
arenosas del sector costero, pero que proviene del norte, es la Gaviota Gamma, Larus 
modestus, otras especies que pasan el invierno aquí, que puede provenir de los humedales 
altoandinos, son el Pato Jergón Chico y el Piuquén. De otras dos especies, el Rayador, 
Rhynchops niger y la Golondrina Chilena, Tachycineta meyeni, su origen es difícil establecer, 
ya que la literatura existente no permite hacer proposiciones fundamentadas respecto a esto. 
Para las 23 especies registradas ocasionalmente, el patrón es aún más complejo de explicar. 

Entre los nuevos registros realizados por los autores queremos destacar el de las siguientes 
especies: 

• Parina Grande, Phoenicoparrus andinus. Una Parina grande adulta, fue por primera vez 
registrada el día 5 de Abril de 2007, a las 11:45hrs de la mañana. Estaba alimentándose junto 
a 18 flamencos chilenos; Phoenicopterus chilensis, en el sector norte de la Laguna Costera 
(Albufera). Cercano a este grupo de aves habían también 63 Cisnes Coscorobas, Coscoroba 
coscoroba y 21 Cisnes de Cuello Negro. Posteriormente, este mismo individuo fue registrado 
el día 14 de Abril junto a 16 Flamencos Chilenos; el día 3 de Mayo se observó en la albufera 
del Yali o laguna costera un ejemplar adulto de la misma especie que se movilizaba en 
compañía de ocho Flamencos Chilenos. Probablemente este mismo ejemplar fue observado 
en la laguna El Rey, el día 7 del mismo mes, esta vez alimentándose junto a un grupo de 110 
Flamencos Chilenos. Según Araya y Millie (1993) el límite de distribución sur en Chile es la 
Laguna de Santa Rosa, en el extremo sur del Salar de Maricunga (26° 55’S), a 3.715 m.s.n.m. 
No obstante, Oyárzo y Correa (1988) habían establecido su presencia regular y con 
abundancias que superan los 3.000 individuos en la laguna Negro Francisco (27° 26’S). Por el 
altiplano argentino su distribución llega aún más al sur, hasta laguna Brava (29° 19’S), La Rioja; 
más al sur de la laguna Negro Francisco en Chile; en donde se ha descrito su reproducción 
ocasional (Bucher et al. 2000). El registro en el humedal El Yali (33° 47’S) hasta ahora sólo 
debe ser considerado como un registro ocasional, de una especie que tiene una alta capacidad 
de dispersión. 

• Pato Silbón, Dendrocygna bicolor, es una especie de la vertiente Atlántica; siendo una de 
las especies de Anátidas más abundantes en esta región del neotrópico (Blanco et al. 1996); el 
cual según Araya y Millie (1993) es un visitante muy accidental en las Provincias de Cachapoal, 
Colchagua y Región Metropolitana. Un individuo fue registrado en la desembocadura del río 
Lluta (18° 24’S) en Marzo de 2000 (Peredo y Miranda 2001), así como dos registros para la 
laguna Batuco (33° 13’S) el 2005, con un individuo observado en enero y el cuatro en julio de 
ese año (www.aveschile.cl/ documentos/ boletinobschile/ la_chiricoca_0.pdf). Dado lo anterior, 
su registro ocasional en la Provincia de San Antonio está dentro de lo esperado. El día 26 de 
Marzo de 2007 se observó un ejemplar de Pato Silbón, el cual se desplazaba en compañía de 
Patos Jergones Grandes, Anas geórgica. El individuo se movió entre del Tranque Los Molles y 
su laguna de rebalse. Un ejemplar (seguramente el mismo) fue posteriormente observado el 
día en este mismo sector el día 15 de Abril de 2007. 

• Pidencito, Laterrallus jamaicensis, según Araya y Millie (1993) se distribuye entre Huasco y 
Angol; por lo que su registro en esta área está dentro del rango descrito por Araya y Millie 
(1993). No obstante es una especie de hábitos crípticos, difícil de observar, lo cual podría 
explicar porque no fue registrada con anterioridad. El día 14 de marzo de 2007, se observaron 
dos individuos de esta especie los pastizales ribereños del sector norte de la Albufera o laguna 
Costera del estero Yali. El primero de los individuos se observó al volar desde un pastizal de 


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aproximadamente 30 a 40 cm de alto ubicado a unos 10 metros de la orilla de la laguna, el 
segundo voló desde un pastizal más alto (80 cm) ubicado unos 80 a 100 metros al norte de la 
observación anterior. Las aves no vocalizaron en ningún momento, siendo su observación 
casual luego de haber sido asustados con el desplazamiento de los observadores. Las aves 
fueron avistadas en compañía de Luis Espinosa. 

• Playero Enano, Calidris minutilla, es una especie migratoria del Hemisferio Norte 
escasamente registrada en el país, con un registro en Octubre de 1948 en Caleta Vítor (18° 
45’S), al norte de Arica (Araya y Millie 1993). En el verano de 1999 - 2000, Peredo y Miranda 
(2001) registraron a ocho individuos en la desembocadura del río Lluta. El día 14 de Marzo de 
2007 se observaron dos ejemplares de esta especie en la laguna de rebalse del Tranque Los 
Molles, las aves fueron avistadas en compañía de Fabrice Schmidt, Rodrigo Barros y Luis 
Espinosa. Este registro correspondería al más austral por la costa del Pacífico. 

El estudio de largo plazo ha permitido describir parcialmente la estructura del ensamble de 
aves acuáticas que habita en este humedal; permitiendo ampliar la distribución de algunas 
especies de aves acuáticas que habitan en Chile, como es el caso del Chorlo de Collar, 
Charadrius collaris (Vilina y Drouilly 1990), analizar las tendencias poblacionales de algunos 
grupos de aves, como los Chorlos neotropicales que migran durante el invierno desde el 
extremo sur del país a la región mediterránea de Chile central (Vilina y López-Calleja 1996), 
registrar el inusual arribo a esta región de algunas especies de playeros migratorios del 
Neártico, como es el caso del Pollito de Mar Tricolor, Steganopus tricolor, el cual regularmente 
se alimenta en los salares altoandinos de la región de la puna y que rara vez llega más al sur 
(García et al. 1996). Cabe destacar que este evento también fue registrado en la región austral 
por otros investigadores (Von Meyer 1996) y ha continuado ocurriendo esporádicamente en el 
humedal El Yali, por ejemplo en el verano de 2006 (Vilina, obs. pers.). 

El estudio ha también permitido registrar por primer vez que el Pato Gargantillo, Anas 
bahamensis, es una especie residente en el país (Vilina 1995), no siendo una especie 
migratoria como algunos autores postulaban (Araya y Millie 1993) y que además se reproduce 
exitosamente en este humedal, el cual parece estar actuando como un centro de dispersión de 
esta especie hacia otros humedales de esta región ecológica (Rubio 1998). 

Algo similar ocurre con el Cisne Coscoroba, Coscoroba coscoroba, cuya población ha crecido 
exponencialmente desde que cinco adultos fueran observados en la laguna costera en1989, 
con registros de más de 350 individuos en los últimos años (Vilina et al., datos sin publicar), con 
los primeros registros de nidificación de esta especie en Chile central (Vilina 1994, Brewer y 
Vilina 2002, Silva-García y Brewer 2007). Con este cisne está ocurriendo algo similar a lo 
registrado con el Pato Gargantillo, ya que posteriormente los coscorobas han sido registrados 
ocasionalmente en otros humedales de Chile central, como por ejemplo en la laguna Ventanas 
(32° 47’S), la laguna El Peral (33° 30’S), el tranque Leyda (33° 37’S), la laguna de Torca (34° 
46’S) y el Lago Budi (38° 53’S) (Tala, obs. pers.); con registros de nidificación en la laguna 
Cartagena (33°31’S) (Nuñez, A., com. pers.), la laguna de Batuco (Rossi, com. pers.) y las 
salinas de Cáhuil (34° 30’S), en donde al menos seis parejas se reprodujeron durante el 2006 
(Ricci, com. pers.) 

También hemos podido establecer que es un humedal relevante para algunas especies de 
Anátidas, como para el Pato Rinconera, Heteronetta atricapilla, en que las lagunas El Rey y 
Matanzas, son particularmente de gran relevancia para la conservación ya que en ellas se 
concentra durante algunos años, esta es una especie ecológicamente singular, por ser la única 
especie de ave que es parásita de cría y cuyas crías son nidífugas (Cofré et al. 2007). Ha 
permitido realizar un importante aporte al conocimiento de los patrones de distribución y 
abundancia de algunas especies de aves acuáticas, como es el registro de la presencia y 


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abundancia del Flamenco Chileno, Phoenicopterus chilensis (Vilina 1994, Vilina y Cofré 2006), 
cuya población visitante del humedal en los últimos años ha llegado a superar los 300 
individuos (Ramírez 2014). 

La presencia de Cisnes de Cuello Negro anillados en otros humedales mediterráneos de Chile 
Central, permitió corroborar la existencia de conexión e intercambio de aves entre estos 
sistemas acuáticos de esta región del país. (Vilina et al. 1997). 

En este contexto es que los registros obtenidos en los últimos años y resumidos en este trabajo 
deben ser analizados con cautela, en el sentido que podría deberse a fenómeno ocasionales, 
sin mayor repercusión ecológica sobre el ensamble de aves acuáticas de la región 
mediterránea. 


AGRADECIMIENTOS 

A Pedro Farías, y a los guarda parques de la Corporación Nacional Forestal; a los numerosos 
colaboradores que han aportado en el trabajo de campo de este proyecto, con especial 
dedicación de aquellos que aportaron un gran esfuerzo en estos años: Hernán Cofré, María 
Dolores García, María Victoria López y Eduardo Valenzuela. 

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MORTALIDAD DE LA POBLACIÓN DE RANA GRANDE CHILENA, 
CALYPTOCEPHALELLA GAY! (CALYPTOCEPHALELLIDAE), EN LA 
LAGUNA MATANZAS, DEL HUMEDAL EL YALI, EN CHILE CENTRAL. 


Paz L. Acuña-O*, Claudia Ma. Vélez-R**, Cyntia E. Mizobe* *, Carlos Bustos-López* **, 

Manuel Contreras-López**** 


RESUMEN 

Se presenta información sobre mortalidad de ejemplares adultos reproductores de la rana 
grande chilena (Calyptocephalella gayi), en la laguna Matanzas, humedal el Yali, Región de 
Valparaíso, sitio Ramsar N° 878, de alta importancia ecológica por la diversidad que sustenta. 
Se realiza inspección visual, toma de muestras de laboratorio, necropsia, identificación y 
morfometría de los individuos encontrados. El hábitat hidrófilo que permite la reproducción de la 
especie se encuentra totalmente seco, rodeado de pastizales, aledaño a zonas asociadas a 
cultivos agrícolas y actividad ganadera. El nivel del agua de la laguna ha disminuido en un 
50%, por efecto climático y el desvío para acopio del efluente aguas arriba del estero Las 
Rosas que abastece el humedal. Se determinan como causa de muerte el cambio brusco de 
las condiciones físicas del ambiente asociada a la pérdida de agua por el cambio climático, 
junto con las actividades de producción antropogénicas, que son incompatibles con las 
características fisiológicas de este grupo de vertebrados, dependientes en un 100% de la 
fuente hídrica. 

PALABRAS CLAVES/ Sitio Ramsar, humedal, cambio climático, conservación, mortalidad rana 
grande chilena. 

ABSTRACT 

It is presented a mortality event of the adult population of the Big Chilean Frog, Calyptocephalella gayi, at 
the Matanzas Lagoon, in the Yali Wetland, V Región of Chile, a Ramsar site, important for its high 
ecological diversity. There were performed visual inspections, species identification, laboratory necropsy 
and a morphometric analysis of the individuáis found. The hydrophilic habitat that allows the reproduction 
of the species is completely dry, surrounded by pastures, and adjacent to agricultural crops and livestock 
areas. The 50% of the water level of the Lagoon has decreased by climatic change effect and the 
canalization of the upstream effluent of the “Las Rosas” creek that supplied in the recent past the Wetland. 
It is proposed that the probable death cause of the adult frogs was the abrupt change of the physical 
conditions associated with water loss by climatic change, combined with anthropogenic production 
activities, inconsistent with the physiological characteristics of this group of vertebrates, dependent in a 
100% of the hydric source. 

KEY-WORDS/ Ramsar Site, wetland, Climate Change, conservaron, Big Chilean Frog mortality. 


Médico Veterinario, Académico Facultad de Ciencias, Universidad Santo Tomás, Santiago. e-Mail: 
alicauco@gmail.com 

Biólogo (Ph.D), Académico Facultad de Ciencias, Universidad Santo Tomás, Santiago. e-Mail: cvelez@santotomas.cl 
Bioquímico en Actividades Pesqueras. Departamento de Áreas Silvestres Protegidas, Corporación Nacional Forestal, 
Re gión de Valparaíso. e-Mail: biocyntia@gmail.com 

Estadístico (Mg), Académico Facultad de Ciencias, Universidad de Santo Tomás, Santiago. e-Mail: 
cbu stoslopez@santotomas.cl 

Ingeniero (MsC), Académico Facultad de Ingeniería e Investigador Centro de Estudios Avanzados, Universidad de 
Playa Ancha. e-Mail: manuel.contreras@upla.cl 


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INTRODUCCIÓN 

El territorio chileno acoge una gran diversidad biológica caracterizada por su alto endemismo, 
concentrado en la Zona Central la que es considerada un Hot-Spot de importancia mundial 
(Arroyoef al., 2006). Esta situación es bastante notoria en el grupo de vertebrados del orden 
Anura, Clase Amphibia (Ortiz y Heatwole, 2010; Vidal y Díaz-Páez, 2012), por los 
requerimientos específicos de un ambiente acuático (bastante discontinuo en la zona centro - 
norte del país), y poca movilidad que los caracteriza. 

Los anfibios son considerados indicadores de salud de los ecosistemas y vigías del ambiente 
porque son los primeros vertebrados que se ven afectados al ocurrir una alteración de este. 
Desde mediados de los años 90 se levantó una alerta por la disminución de las poblaciones de 
anfibios a nivel mundial, tanto por los efectos del cambio climático contemporáneo, como por 
las presiones antropogénicas sobre los ambientes que los sustentan fenómeno que ha seguido 
en aumento (Soto-Azat y Valenzuela-Sánchez, 2012). 

Una de las características especiales de este grupo de vertebrados y que los hace más 
vulnerables es poseer una piel extremadamente vascularizada, adaptada para realizar 
intercambio gaseoso, hídrico e iónico, y así mantener la homeostasis (Wright y Whitaker, 2001). 
Es así como cada etapa del desarrollo de los anfibios mantiene una estrecha relación con el 
ambiente acuático, ya sean pozos de agua, lagunas, humedales, ríos o riachuelos, por 
mencionar solo algunos. 

Los humedales son áreas geográficas inundadas y frágiles, constituyen ecosistemas altamente 
productivos donde se concentra la biodiversidad y en los que el agua es el principal factor que 
controla la vida en todas sus formas. Internacionalmente los humedales son reconocidos a 
través de la Convención de Ramsar (convención relativa a los humedales de importancia 
internacional) y que en la actualidad considera doce sitios a lo largo de Chile, totalizando 
358.990 ha de áreas protegidas (RAMSAR, 2014). 

La laguna Matanzas (33°45,8'S; 71°40,7'W) se encuentra en la Reserva Nacional El Yali (Fig. 
1), sitio Ramsar N° 878 que protege poco más de 500 ha. Es un cuerpo de agua léntico 
permanente con un espejo de agua histórico que alcanza las 190 ha y profundidades inferiores 
a 3 m. 





Figura 1: Localización del sistema de humedales El Yali en Chile Central. Se destacan los 
emplazamientos de la laguna Matanzas y su tributario, el estero Las Rosas. 


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La laguna Matanzas, al igual que el resto de los humedales en Chile Central, se encuentra bajo 
una fuerte presión antrópica con terrenos que han tenido un cambio en el uso del suelo, 
declarándolos óptimos para realizar actividades productivas y silvo - agropecuarias, las que 
alteran el ecosistema en general, contaminando el agua, el suelo y el aire. Se suma a lo 
anterior la caza de especies endémicas como la rana grande chilena, a pesar de su prohibición, 
y la introducción de especies exóticas, como la rana africana y la tortuga de orejas rojas 
(Simeone, 2012; Tala et al., 2013). A esto se adiciona los efectos del cambio climático actual, 
expresada por una persistente sequía que ha afectado el área en los últimos años. Todos estos 
factores combinados han provocado un proceso de desecación que han estado sufriendo los 
diversos cuerpos de agua que componen el sistema de humedales El Yali. 

Durante el año 2013 y comienzos del 2014, en el marco del proyecto "Restauración Ecológica 
como medida de adaptación al cambio climático" financiado por la agencia de Parques de 
Canadá, se realizaron varias actividades de terreno en el área de estudio, en las cuales se 
pudo constatar de manera recurrente la aparición de cadáveres de anfibios de gran tamaño, 
que parecían corresponder a Calyptocephalella gayi (Duméril y Bibron, 1841). De esta forma se 
encontraron de manera accidental 177 cadáveres, algunos informados por Meza et al.( 2013). 
La mayoría fueron encontrados en el sector Este de la ribera de la laguna Matanzas y en las 
inmediaciones del estero Las Rosas. 

Para responder a la inquietud de funcionarios del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y a la 
Corporación Nacional Forestal (CONAF) de la Región de Valparaíso, se organizó la campaña 
reportada en este trabajo. Se consigna además que durante los meses de febrero a mayo del 
2014, se siguieron encontrando más cadáveres (contabilizando 41 más, no incluidos en este 
estudio). 

El trabajo en terreno realizado tuvo como objetivo identificar la especie de anuro, caracterizar 
su morfometría y determinar las causas de la mortalidad de la población afectada, en la laguna 
Matanzas,humedal El Yali. Estos hallazgos muestran el efecto de los cambios físicos bruscos 
del ambiente sobre la población de rana grande chilena, un recurso endémico y monotípico, de 
gran antigüedad, y catalogada como Vulnerable (Mujica, 2006; Vélez-R etal., 2014). 

ANTECEDENTES BIBLIOGRÁFICOS 

La rana grande chilena Calyptocephalella gayi es conocida por su gran tamaño, si se compara 
con otros anuros chilenos (alcanzando más de 1.000 gramos de peso vivo y 25 cm longitud 
rostro-cloaca), además de ser un representante de la fauna anura más antigua de la región y la 
primera en ser descrita para Chile (Vélez-R et al., 2014, op. cit). La especie ha estado sometida 
a una fuerte presión de caza, por ser parte de la dieta de los pueblos originarios, costumbre 
que se ha mantenido como parte de la tradición local. A pesar de tener un rango de distribución 
amplio se cataloga como de hábitat especialista (Ortiz y Heatwole, 2010), asociado a cursos de 
agua lénticos, ambientes naturales que se encuentran en franco retroceso en Chile Central. 

La fauna anura chilena destaca por su alto porcentaje de endemismo, el que alcanza un 70% 
aproximadamente, como resultado de las condiciones especiales de aislamiento biogeográfico, 
relieve y clima. Se contabilizan en el presente, alrededor de 63 especies nativas (Tala, 2012; 
Vélez-R y Acuña-O, 2014 y Vélez-R, 2014), con un origen andino patagónico (Formas, 1979) y 
en donde destacan varios géneros monotípicos como Calyptocephalella , con Calyptocephalella 
gay/como único representante (Figura 2). 


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Figura 2: Hembra adulta de la rana grande chilena, Calyptocephalella gayi. Fotografía: Y. Ortega (2014). 

Las poblaciones de Calyptocephalella gayi se distribuyen desde el Río Elqui (29°S) hasta 
Puerto Montt (49°S) y desde 0 a 1.200 m sobre el nivel del mar (Vélez-R et al., 2014, op. cit, 
Garín y Hussein, 2013). Diversos factores las están afectando en general, como la disminución, 
pérdida, alteración y/o contaminación de los ambientes acuáticos lénticos (humedales, lagunas, 
charcos, arroyos), fenómeno frecuente en el país por la extracción primaria de recursos 
(minería), el aumento de las zonas de cultivos y el cambio de uso de suelo, lo que es altamente 
preocupante si se considera que los individuos de esta especie cumplen todo su ciclo de vida 
en este hábitat. 

Calyptocephalella gayi comparte su hábitat con especies exóticas-introducidas, quienes poseen 
una alta capacidad colonizadora, como son la rana africana ( Xenopus laevis (Üaudin, 1982), y 
la tortuga de orejas rojas ( Trachemys scripta elegans (Wied-Neuwied, 1839), por mencionar 
solo algunas, sin que se tenga conocimiento sobre el efecto de esta interacción. También 
deben mencionarse las enfermedades emergentes como las causantes de disminución o 
extinción de poblaciones de anfibios a nivel global, con muy pocos estudios a nivel local, 
señalándose solo la presencia de animales afectados por bacterias patógenas como 
Mycobacterium sp. en una población de la Región del Biobío y Citrobacterfreundii en una 
población criada en cautiverio en la Región Metropolitana (Barría, 2010; López-S etal., 2014). 

Las poblaciones de C. gayi han sido clasificadas en estado Vulnerable, en la mayoría de 
estudios que abordan el tema (Glade, 1988; Formas, 1995; Tala, 2012; IUCN, 2013). 
Adicionalmente, está incluida en el apéndice III de la Convención sobre el Comercio 
Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres, desde el 2011 (CITES, 
2011 ). 

Los hábitats asociados a las regiones con menos pluviosidad en Chile, en donde se encuentra 
la especie, como son desde la Región de Valparaíso hasta la de Coquimbo, están siendo 
fuertemente afectadas, no solo por los prolongados periodos de sequía, sino por el aumento de 
áreas dedicadas a cultivos de exportación como uvas, paltas, frutales, entre otros. Adicionado a 
la fuerte presión inmobiliaria que se ve beneficiada con el cambio de uso del suelo. 

La laguna Matanzas tiene un origen singular, pasando de ser un cuerpo costero a una laguna 
interior elevada 8 metros sobre el nivel medio del mar actual (Meza et al., 2013), debido a la 
actividad tectónica en los alrededores de la formación Navidad (Encinas et al., 2006). Esto 
explica la salinidad de la laguna, lo que junto a un elevado pH (mayor a 8,0) y la presencia de 
diversos iones la convierte en un cuerpo de agua con una elevada complejidad físico químico 
(Figueroa etal., 2009, Vidal - Abarca etal., 2011) que facilitaba cualidades de autodepuración y 


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resiliencia (Meza et al., 2013, op. cit, UPLA, 2013). La laguna ha reducido su espejo de agua 
desde 190 a menos de 100 ha (abril de 2007 a febrero de 2014), presentándose las 
disminuciones más severas a partir del año 2013 (Figura 3). 


Abril de 2007 
(190 ha) 


0<*Kmbo< «dura 
Estero Las Rosas 




Enero de 2010 
(159 ha) 

Febrero de 2013 
(124 ha) 

2C 

2010 

* 2007 


Febrero de 2014 
(99.5 ha) 


2014 

2013 

2010 




Figura 3: Variaciones del espejo de agua de la laguna Matanzas, humedal El Yali, desde abril de 2007 a 
febrero de 2014. 

METODOLOGÍA 

El 9 de enero de 2014 se realizó una inspección visual sobre el estero las Rosas y la laguna 
Matanzas, que consistió en un recorrido de 6 horas de duración bajo la luz del día (11:00 A.M. 
a 17:00 P.M.) abarcando 7 estaciones de recorrido georreferenciado. Esta inspección se inició 
en una bocatoma emplazada en las coordenadas geográficas (33°46,0'S; 71°38,0'W) en el 
estero Las Rosas, unos tres km antes de su desembocadura en la laguna Matanzas (Estación 
1 identificada en la Fig. 4). En este lugar se utilizaron redes (chinguillos de tamizado fino) y se 
examinó manualmente la vegetación hidrófila, para detectar la presencia de anfibios en 
cualquier estado de desarrollo. Posteriormente se continuó el recorrido unos 300 metros 
lineales en contra del caudal del estero, desde la Estación 2 (33°45,9'S; 71°38,4°W) hasta la 
Estación 3 (33°46,0'S; 71°38,2'W), en este sector se volvieron a utilizar redes. Por último, el 
recorrido se reinició en la Estación 4 (33°45,9'S; 71°39,7'W) siguiendo el estero en el sentido 
de su corriente por unos 700 metros hasta llegar a la desembocadura en la laguna Matanzas, 
que se individualiza como Estación 5 (33°45,9'S; 71°40,0'W). En el sector de la 
desembocadura se prosiguió con un recorrido sistemático barriendo toda la ribera este de la 
laguna, descubierta por la contracción del espejo de agua. Este barrido se realizó en dos 
direcciones: desde la desembocadura hacia el Norte hasta la Estación 6 (33°45,7'S; 71°40,0'W) 
y desde la desembocadura hacia el Sur hasta la Estación 7 (33°46,0'S; 71°40,2'W). 


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« "*7 


Laguna 





Matanza* 

Estero La* Rosa* 




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A* 

% N 


Figura 4. Estaciones correspondientes a la inspección visual del 9 de enero de 2014 en el estero Las 
Rosas y la ribera de la laguna Matanzas, humedal El Yali. 

En el barrido realizado en el sector definido por las Estaciones 5, 6 y 7, se identificaron las 
especies de anfibios encontrados, se georreferenciaron, fotografiaron y colectaron los animales 
muertos para su posterior medición (con permiso de captura científica emitida por el Servicio 
Agrícola y Ganadero, SAG No. 1063/2014). 

En dependencias de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha, se tomaron 
las siguientes medidas morfométricas con pie de metro y balanza digital: longitud rostro - 
cloaca (cm), longitud de la tibia (cm), ancho de la cabeza (cm) y el peso (g). Se realizó 
necropsia sólo a un ejemplar que se encontraba en estado más fresco en el laboratorio de 
Ciencias Básicas de la Universidad Santo Tomás y se conservó material genético, para 
posteriores estudios. Se realizaron comparaciones morfométricas, mediante estadística 
descriptiva, de los cadáveres encontrados en la laguna Matanzas (se utilizó solo la longitud 
rostro-cloacal como medida de comparación, en los cadáveres con cuerpo completo) y los 
ejemplares reproductores existentes en el Centro de Reproducción de la rana grande chilena 
de la Universidad Santo Tomás (Resolución del Servicio Agrícola Ganadero No. 331/2010). 

Personal del Servicio Agrícola y Ganadero tomó muestras de agua y sedimento en las 
estaciones 1, 2, 3 y 4 del estero para realizar análisis de laboratorio ecotoxicológicos, por 
contaminación con pesticidas, en el Laboratorio Química Ambiental y Alimentaria de la misma 
institución. 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN 

A 3 km aguas arriba del tramo inspeccionado del estero Las Rosas desde su desembocadura 
(Estación 1), el caudal se estima en 10 l/s, acompañado con vegetación introducida (Galega 
officinalis L .y Azolla sp., entre otras). En esta zona no se visualizaron renacuajos de anfibios, 
pero se escucharon dos machos reproductores de Calyptocephalella gayi cantando, lo que 
indica que la especie se encontraba en época de cortejo (por el canto de los machos) y por 
consiguiente de reproducción (Penna y Díaz - Páez, 2008). La rana chilena posee una 
conducta reproductiva estacional, presentándose desoves en la época del año que tiene un 
fotoperiodo positivo, en la zona Centro - Sur de Chile, entre agosto y febrero, (Hermosilla y 
Acuña 2004; Acuña-O. y Vélez-R, 2014). 


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En las Estaciones 2 y 3, el estero se encontró intervenido. Se observó remoción de vegetación 
ribereña y nativa realizada por maquinaria pesada. El caudal del estero disminuyó a medida 
que se acercaba a la ribera de la laguna Matanzas, el que pasa por un canal de 
aproximadamente 1,5 metros de ancho por donde corre solo un pequeño caudal de agua. En el 
trayecto desde la estación 2 a la 3, se identificaron cinco ejemplares de anfibios 
correspondientes a sapito de cuatro ojos (Pleuroderma thaul (Schneider, 1799) y un ejemplar 
muerto de rana africana (Xenopus laevis (Daudin, 1802). 

En la estación 4 no se apreció vegetación nativa y la laguna Matanzas se encuentra en la 
actualidad aledaña a un terreno recién arado; el que posee un tranque, que por su tamaño, 
acopia agua presumiblemente del estero Las Rosas, construido en la primera mitad del siglo 
XX y que probablemente se utiliza como reserva de agua para fines agrícolas. La vegetación 
palustre (juncáceas) se encuentra seca, en medio de un pastizal, zona que probablemente era 
el hábitat ocupado por los reproductores (Figura 5). La rana chilena coloca los huevos en zonas 
donde hay vegetación hidrófila, ya que la gelatina de los huevos se adhiere a ellas para facilitar 
la flotabilidad de los embriones, y los renacuajos utilizan el hábitat propenso para el desarrollo 
de microflora y microfauna de importancia para la alimentación (Acuña-0 y Vélez-R, 2014, op. 
cit), ambiente inexistente en esta zona de la laguna, en la actualidad. 



Figura 5. a) Vegetación palustre destruida en las inmediaciones de la desembocadura del estero Las 
Rosas. Fotografía: C. Mizobe (2014). b) Ribera de la laguna Matanzas, humedal El Yali.Fotografía: C. 
Vélez-R. (2014). 

En la Estación 5 se pudo constatar los efectos de la disminución del espejo de agua de la 
laguna, quedando al menos doce hectáreas expuestas del fondo de la laguna, 
correspondientes a unos 150 metros lineales aproximados de retroceso, el cual se presentaba 
seco y con grietas dejadas por la pérdida de agua, y por la alta radiación solar junto a la baja 
humedad propios del verano (Figura 6). 



Figura 6. Álveo descubierto de la laguna Matanzas en las inmediaciones de la desembocadura del estero 
Las Rosas. El retroceso del espejo de agua se debe al severo proceso de desecación reciente que 
experimenta este cuerpo de agua protegido. Fotografía: C. Mizobe (2014). 


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Sobre este sustrato yacían 36 ejemplares adultos muertos de C. gayi (Figura 7) todos 
eviscerados, probablemente consumidos por depredadores tales como aves y roedores. La piel 
se encontraba dura y adherida a los huesos. Algunos individuos solo presentaban la cabeza sin 
ojos y otros sólo las extremidades (dañados por predadores carroñeros). 



Figura 7. Ejemplares adultos de Calyptocephalella gayi encontrados en sustrato seco, de borde de la 
laguna Matanzas.Fotografías: izquierda C. Vélez-R. (2014) y derecha C. Mizobe (2014). 


La mayoría de los cadáveres (26) estaban distribuidos irregularmente en un área de 1,5 ha, 
separados unos de otros entre 15 a 20 m aproximados (figura 8). Sólo uno de los cadáveres se 
encontró aislado a unos 170 metros al oeste del grupo principal. También se encontró junto a 
los cadáveres restos disecados de pequeños peces. Estos hallazgos muestran que estos 
animales estuvieron expuestos a un cambio brusco del ambiente físico, incompatible con la 
vida de la fauna anfibia e íctica en horario de altas temperaturas (la estación instalada en la 
Administración de la reserva registró temperaturas máximas de 27,4°C el 31 de diciembre de 
2013 a las 15:00) y que no les permitió alcanzar la columna de agua de la laguna Matanzas 
para sobrevivir, unido a la ausencia de vegetación acuática que les pudiera servir como refugio. 

Los anfibios para disminuir su temperatura corporal, pierden aguapor evaporación, a través de 
la piel, por eso exhiben una zona ventral vascularizada, especializada para la absorción de 
agua y mantener la regulación hídrica conocida como “ drinkingpatch ”, la que está en contacto 
directo con el sustrato, pudiendo absorber hasta un 80% del agua que requiere (Boutilier et al., 
1977). La hipertermia conlleva a la alteración del sistema locomotor, cardiovascular y nervioso 
de los anfibios (Gans y De Gueldre, 1992; West y Van Vliet, 1992). Los anfibios acuáticos 
presentan una fase de excitación con exceso de mucus sobre la piel, cuando están expuestos 
a altas temperaturas, seguido de movimientos involuntarios y aletargamiento (Wright, 2001). 
Por consiguiente, y tal como muestra la Fig. 6, la aridez del sustrato y alta radiación solar del 
clima estacional,probablemente desencadenaron la rápida deshidratación de las ranas, que 
explicaría la piel seca y dura de las individuos, que no habrían alcanzado a desplazarse hasta 
la columna de agua, ni a encontrar refugio en algún tipo de vegetación hidrófila. 


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La distribución espacial de las ranas muestra el comportamiento no gregario en el medio 
silvestre, ya que los cadáveres estaban esparcidos por toda el área seca de la laguna 
(separadas unas de otras por 15 a 20 m aproximadamente). Es posible que esta distribución se 
deba a la dimensión espacial del nicho ecológico necesario para los requerimientos en estado 
silvestre de la especie, en estadio adulto. 



Figura 8. Localización de los cadáveres de rana grande chilena encontrados en las inmediaciones de la 
ribera este de la laguna Matanzas (círculos). Se destaca el espejo de agua de la laguna en febrero de 
2014 y la vegetación palustre perdida recientemente. 

Se realizó necropsia a un ejemplar que se encontraba en menor grado de descomposición 
(17,0 cm de longitud rostro - cloacal), el que poseía ovarios con óvulos de color negro, en 
proceso vitelogénico activo (Segovia, 2010), demostrando que el ejemplar estaba en estado 
grávido. No presentaba los órganos correspondientes al sistema digestivo (consumidos 
probablemente por predadores). 

Los análisis realizados por el Laboratorio de ecotoxicología del Servicio Agrícola y Ganadero 
SAG, para muestras de agua y sedimento del estero Las Rosas, arrojaron resultados negativos 
para los diversos contaminantes químicos que se buscaban, como pesticidas, descartándose la 
mortalidad de las ranas por esta causa hasta el momento. 

La longitud rostro - cloacalpromedio de los esqueletos completos de los 24 ejemplares, de C. 
gay/encontrados fue de 15,46 cm, (19,90 cm de longitud máxima, 11,62 cm de longitud mínima, 
y 1,55 de desviación estándar). 

La Tabla 1 muestra los datos morfométricos de los ejemplares reproductores presentes en el 
Centro de Reproducción de la Universidad Santo Tomás (Catemito), con ejemplares 
provenientes de criaderos de las Región Centro - Sur del país. 

La longitud rostro cloacal de los ejemplares de la laguna Matanzas y de Catemito (Figura 9), no 
presentan diferencias estadística significativas (P > 0,326), lo que permite establecer que los 
ejemplares muertos corresponden a reproductores, apreciándose una mayor frecuencia de 
ejemplares de mayor talla en la laguna Matanzas. 


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Tabla 1. Resumen de datos morfométricos (peso y talla) de ejemplares reproductores de 
Calyptocephalella gayi, presentes en el Centro de Reproducción de la Universidad Santo Tomás. 


Estadígrafo 

Peso (g) 



Talla (cm) 


Sexo 

Hembra 

Macho 

Total 

Sexo 

Hembra 

Macho 

Total 

Media 

476,1 

302,7 

422,3 

15,6 

13,6 

15,0 

DE 

166,5 

68,9 

163,8 

1,7 

1,2 

1.8 

V. Mínimo 

291,0 

228,0 

228,0 

13.7 

11.5 

11.5 

V. Máximo 

952,0 

455,0 

952,0 

19,5 

15,5 

19,5 

N 

20 

9 

29 

20 

9 

29 



Figura 9. Gráfico que muestra la distribución de tallas de ejemplares reproductores de la Unidad de 
Reproducción de la rana grande Chilena en la sede de Catemito, UST y la de los ejemplares muertos de 
la laguna Matanzas. 

No se encontraron ejemplares con tallas correspondientes a juveniles, tampoco se observaron 
larvas, quizás por haber sido predados por otros vertebrados, dentro de la cadena trófica (aves, 
mamíferos) o por fragilidad del tejido y desecación (las larvas no poseen esqueleto óseo sino 
cartilaginoso que pueda ser preservado en condiciones adversas). 

Estudios realizados en el Centro de Reproducción de la Rana Grande Chilena de la 
Universidad Santo Tomás establecieron que el inicio de la madurez sexual ocurre cuando los 
animales se encuentran en un buen estado de salud y tienen al menos 8,0 cm de longitud 
rostro - cloaca en ambos sexos, tallas que en cautiverio pueden alcanzarse a partir de un año, 
(en algunos pocos ejemplares) mientras que para otras puede tardar más de tres años (Acuña- 
O y Vélez-R, 2014), a pesar de que se mantengan los rangos de temperatura, fotoperiodo y 
alimentación óptimos. 


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El crecimiento en la rana chilena estádirectamente relacionado con la temperatura del hábitat, 
por ser ectotermos, como también a la fase de desarrollo de los individuos. Los antecedentes 
obtenidos en cautiverio, con un rango de temperatura relativamente estable del agua, entre 
15°C - 20°C, durante tres meses, y dietas diarias con un 60% de proteína, mostraron un 
aumento de la longitud entre 1 - 2 cm para animales entre los 67 - 130 g y tallas entre 8 - 9 cm 
longitud rostro - cloaca (Riveras, 2010; Rojas, 2010). Diferente a lo que puede ocurrir en el 
medio silvestre, ya que las fluctuaciones de temperatura (diaria y estacional) restringe los 
periodos de actividad metabólica de la especie solo a época primavera-verano, pasando por un 
proceso de hibernación o estivación cuando las condiciones abióticas son extremas, donde 
disminuye su metabolismo y por consiguiente su crecimiento (Hermosilla y Acuña, 2004). Los 
ejemplares de la rana chilena después de alcanzar las tallas que marcan el inicio de la madurez 
sexual, disminuyen la tasa de crecimiento, debido a que la energía es focalizada en la 
producción de gametos. Por lo tanto se puede indicar que los cadáveres encontrados 
corresponden a ejemplares reproductores, con un periodo de vida largo (aproximado 10 años o 
más). 

ANTECEDENTES FISIOLÓGICOS RELEVANTES PARA DETERMINAR LAS CAUSAS DE 
LA MORTALIDAD 

Todos los anfibios son extremadamente sensibles a los cambios de las condiciones 
ambientales y esto se debe a dos características fundamentales, por un lado, son organismos 
ectotermos con una actividad fisiológica dependiente de la temperatura ambiental (Garín y 
Lobos, 2008; Valenzuela-Sánchez, 2012), y por otro lado, poseen una piel desnuda altamente 
vascularizada, que posee gran cantidad de glándulas productoras de mucus, para mantener la 
piel húmeda y glándulas granulares que secretan sustancias con principios activos 
antimicrobianos y antifúngicos (Barría, 2010). En Calyptocephalella gayi, no hay presencia de 
glándulas lipídicas que secreten lípidos que las haga resistentes a la pérdida de agua, como se 
ha encontrado en algunas especies de arbóreas como Phyllomedusasauvagii (Boulenger, 
1882), Chiromantis (Peters, 1854), Hyperolius (Rapp, 1842), o Litoria (Tschudi, 1838), (Wright y 
Whitaker, 2001) que las hacen más resistentes a la escases de agua. 

Los anfibios, en todas las etapas del ciclo biológico (larvas o post metamórficos), realizan 
procesos de intercambio gaseoso (respiración) e iónico a través de la piel, en especial de iones 
de Ca ++ , Na + , CI' y de moléculas tales como 0 2 , C0 2 , H 2 0 y HC0 3 (Bicarbonato) participando 
activamente en el balance hidromineral (McWilliams, 2008). Es así que a través de la piel 
ocurren los procesos de regulación hídrica, como absorción o eliminación de agua en el 
ambiente, destacándose que el agua no ingresa a los fluidos internos por la cavidad oral, como 
en otros vertebrados, y que sólo pequeñas cantidades pueden ser absorbidas a través del 
tracto gastrointestinal, además de que la reabsorción de agua por el riñón es escasa. En 
general excretan un orina bastante diluida, por la alta capacidad de reabsorber electrolitos que 
poseen los conductos tubulares del riñón, de esta manera los anfibios tienen una alta habilidad 
para tolerar una alta fluctuación en la osmolaridad del plasma(Salibian,1977; Wright y Whitaker, 
2001). Por otra parte, así como ingresa el agua por la piel, también los niveles de pérdida de 
agua por evaporación son más altos en los anfibios que en otros vertebrados terrestres (Labra 
etal., 2008; Wright y Whitaker, 2001, op. cif). Los anfibios pueden realizar intercambio de calor, 
aumentando su temperatura por exposición directa o reflexión del rayo luminoso, por 
conducción térmica con el sustrato y convección térmica con el ambiente (Garín y Lobos, 
2008). Para perder o bajar su temperatura corporal (época primavera-verano en la zona 
Centro-Sur), pierden agua corporal por evaporación, a través de la piel, por lo que pueden 
fácilmente deshidratarse con una alta temperatura y radiación solar, bajo nivel de 
precipitaciones y disminución de la humedad del sustrato y del aire, lo que hace frecuente que 


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limiten su actividad a periodos de elevada humedad, durante o después de una lluvia o en la 
noche. 

Por otra parte, los anfibios realizan la regulación térmica e hídrica mediante la selección del 
micro-hábitat, trasladándose a zonas en donde encuentren un rango óptimo de estas variables 
para cumplir con todas sus funcionas metabólicas. Esto implica el tener que desplazarse 
continuamente, a pesar de que se mencione que tienen una capacidad reducida de movimiento 
(Valenzuela y Sánchez, 2012), y como lo ha mostrado Rottmann (2012), quien los ha 
encontrado en ambientes modificados, como canales y tranques de regadío, en donde hay 
presencia de agua. 

Si bien no se conoce el promedio ni los rangos de temperatura en los cuales la rana chilena 
exprese el máximo de bienestar animal, como tampoco aquellos límites en los cuales 
experimenten condiciones no aptas para la vida (Hermosilla y Acuña, 2004), experiencias de 
manejo en el Centro de Reproducción de la Rana Chilena, de la Universidad Santo Tomás, 
muestran que temperaturas permanentes del agua, sobre los 25 °C, en el día aumentan las 
mortalidades en ranas post-metamórficas. Por otra parte, estudios realizados por Rojas (2010) 
y Riveras (2010), mostraron resultados eficaces en el consumo de alimento y conversión 
alimentaria para la etapa post metamórfica con 15°C - 20°C del agua, mientras que Hermosilla 
y Coloma (1985), mostraron que juveniles mantenidos en laboratorio con temperaturas entre 
18°C- 20°C tuvieron un crecimiento rápido. Por su parte, los eventos reproductivos exitosos se 
han manifestado con temperatura promedio del agua de 19,3°C, en la Región Metropolitana 
(Acuña-0 y Vélez-R, 2014). 

La radiación solar, afecta de manera positiva y/o negativamente a los anfibios. Por una parte, 
junto con otorgar calor, los rayos UVB (285 nm - 320 nm) inciden en la síntesis de vitamina D3, 
determinante para el metabolismo del Calcio. Hoy la disminución de la capa de Ozono ha 
conllevado al aumento de las radiaciones UVA, UVB y UVC lo que acarrea desde 
malformaciones hasta alteración del sistema inmune de los anfibios, además de cambio en el 
comportamiento del animal (Wright y Whitaker, 2001). 

Calyptocephalella gayi presenta alta prolificidad alcanzando 16.000 huevos/postura para 
hembras adultas provenientes del medio silvestre (Hermosilla et al., 1986). Los registros de 
renacuajos vivos, por postura, obtenidos en cautiverio sobrepasan los 1.000 individuos (Acuña- 
O y Vélez-R, 2014, op. cit). Lo que es un ejemplo claro sobre lo que representa la muerte de los 
individuos reproductores de la laguna Matanzas y el recambio generacional que probablemente 
se está viendo disminuido. 

La importancia del rol ecológico que cumple la rana chilena se puede asociar al alto número de 
huevos y larvas que se generan por cada evento reproductivo exitoso, proporcionando una 
abundante fuente de proteína como sustento para aves y otros vertebrados, en la cadena 
trófica de un humedal. El comportamiento detritívoro de los estados larvales de la especie 
(Parra et al., 1974) permite mantener la columna de agua continental limpia, ya que reducen la 
tasa natural de eutroficación, permitiendo que los humedales se mantengan en equilibrio (Soto 
y Valenzuela, 2012). Los juveniles consumen insectos, moluscos y artrópodos controlando a 
estas poblaciones y con ello protegiendo de enfermedades al hombre y sus cultivos agrícolas. 

CON LOS ANTECEDENTES EXPUESTOS PUEDE ESTABLECERSE QUE: 

La zona de reproducción de la población de ranas de la laguna Matanzas se ha visto alterada 
por condiciones físicas debido el traslape geográfico con cultivos (que implica la presencia de 


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fungicidas, herbicidas), y disminución del recurso acuático y por consiguiente desaparición del 
hábitat que ocupaban para reproducirse (al menos la zona de pajonales, seca en la actualidad 
y rodeada principalmente de especies colonizadoras e invasoras (Chenopodiaceae), aledaña a 
la zona arada y preparada para cultivo). En la época de verano los anuros se mantienen 
sumergidos en zonas húmedas, protegidos por vegetación hidrófila (Acuña-0 y Vélez-R, 2014), 
en donde seleccionan las áreas para oviposición, zonas que ya no están presentes en este 
margen de la laguna. Si ocurrió un desplazamiento hacia el cuerpo de agua que no se 
encuentra disponible y, por lo observado pareciera que ocurrió un cambio abrupto en el nivel 
del agua (que se corresponde con la pérdida del 50% del espejo de agua en el último tiempo), 
probablemente asociado a una alta radiación y temperatura excesivas, tanto en el aire como en 
el suelo, con muy baja humedad, lo que podría haber alterado la regulación fisiológica que 
realiza el anfibio a través de la piel. La piel del anfibio deshidratada y endurecida 
probablemente impidió el intercambio gaseoso propio de la respiración cutánea y provocó 
probablemente asfixia en los animales (Nigel y Vljetbn, 1992), impidiendo que ocurrieran 
conductas de termorregulación, en condiciones ambientales no aptas para sobrevivir. 

La intervención del estero las Rosas, que abastece a la laguna Matanzas es probablemente la 
causa de la disminución del nivel del agua de la laguna, junto con la desaparición de la cubierta 
vegetal ribereña y nativa, al ser removida para usos agrícolas y ganaderos. 

Se pone en relieve la importancia de los anfibios como indicadores de la salud de los 
ecosistemas y lo prioritario que presenta su conservación (Soto - Azat y Valenzuela - Sánchez, 
2012). Se indica que los anfibios son centinelas del ambiente porque son los primeros en 
afectarse cuando un hábitat está enfermo. En la actualidad, los humedales en Chile están bajo 
una fuerte presión antrópica que busca su conversión acelerada en sistemas agrícolas 
productivos, recreacionales e inmobiliarios principalmente (Simeone, 2012). El hallazgo de 
ranas chilena muertas son un síntoma alarmante sobre la muerte del ecosistema en general, 
con toda la fauna y flora asociada. Las tallas de los ejemplares muertos dan idea de un pool 
genético invaluable, con una distribución de frecuencias de la longitud rostro-cloaca mayor a la 
que exhiben los ejemplares del sur del país, poblaciones que en general están siendo 
afectadas drásticamente. 

Se debe evaluar como medida de mitigación de la muerte de la rana chilena en El Yali, la cría 
en cautiverio de ejemplares de zonas cercanas para un futuro repoblamiento, pero solo cuando 
se restablezcan las variables tanto bióticas como abióticas del lugar y para conservar in vivo la 
variabilidad genética de la especie, como así mismo contribuir con el equilibrio del ecosistema. 

También es necesario un plan de educación ambiental urgente a toda la comunidad 
involucrada. 

CONCLUSIONES 

El nivel de protección actual, nacional e internacional, con que cuenta laguna Matanzas, 
humedal El Yali es insuficiente para proteger a la población de Calyptocephalellagayi y 
probablemente tampoco es eficaz para la protección de otras especies de flora y fauna 
silvestre. 

Los anuros de gran tamaño, importantes habitantes de los humedales, son el grupo de 
vertebrados más vulnerables a los cambios bruscos de las condiciones abióticas y bióticas en 
este ecosistema, y especialmente a drásticas disminuciones y en especial la pérdida completa 
de los niveles de agua, afectándose con esto la cadenas trófica de todo el ecosistema. 


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La laguna Matanzas ubicada en el litoral costero y en contacto directo con el estero Las Rosas 
es más vulnerable a la pérdida de la biodiversidad por la intervención de éste caudal, aguas 
arriba, por acciones antrópicas. 

La pérdida del recurso acuático y por consiguiente de la diversidad de anfibios en el país 
coloca en riesgo los recursos agroalimentario y un pool genético invaluable por su 
endemicidad. 

Los estudios de monitoreo periódicos de los humedales y la notificación a las autoridades del 
estado son una herramienta necesaria e importante para la vigilancia, control, mitigación y 
restauración de los ecosistemas. 

AGRADECIMIENTOS 

Financiamiento parcial: Agencia de Parques de Canadá, Ministerio de Medio Ambiente - Chile, 
Fondo de Desarrollo Disciplinario en Medio Ambiente - Universidad de Playa Ancha - Facultad 
de Ciencias de la Universidad Santo Tomás. Se agradece la colaboración de Javiera Meza y 
los demás funcionarios de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), además de Aurora 
Espinoza, María Cristina Ayala, Daniela Benavides, Cristina Urzua, Valentina Moreno y Pedro 
Enríquez, del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), y Pablo De Kartzow, quienes también 
participaron en la salida a terreno. 


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ELEMENTOS DE LA HISTORIA NATURAL 
DEL SISTEMA DE HUMEDALES EL YALI 


Manuel Contreras-López*, Hernán Vergara Cortés**, Rodrigo Figueroa Sterquel*** 


RESUMEN 

El presente trabajo tiene como objetivo organizar el conocimiento sobre la historia natural del 
sistema de humedales El Yali, discutiendo el origen geológico de la cuenca, describir los 
fenómenos naturales más importantes que la han afectado e identificar las principales 
intervenciones humanas que explican su actual configuración. La historia natural es construida 
a partir de un exhaustivo análisis bibliográfico. Se puede observar la importancia de factores 
glacio-eustáticos, téctonicos, sedimentarios y antrópico. Este sistema es vulnerable al cambio 
climático contemporáneo, que junto a las presiones antropogénicas, ponen en riesgo su 
sustentabilidad a largo Plazo. 

PALABRAS CLAVES 

Formación Navidad, Chile central, Sitios Ramsar 


ABSTRACT 

This paper aims to organize knowledge about the natural history of El Yali wetland system, 
discussing the geological origins of the basin, describe the most important natural phenomena 
that have affected and identify the major human interventions that explain its current 
configuration. The natural history is constructed from a comprehensive literature review. It can 
see the importance of glacio-eustatic, tectonic, sedimentary and anthropogenic factors. This 
system is vulnerable to contemporary climate change, which together with anthropogenic 
pressures threaten their long-term sustainability. 

KEY-WORD 

Central Chile, Navidad Formation, Ramsar sites 


* Académico Facultad de Ingeniería e Investigador Centro de Estudios Avanzados, Universidad de Playa 
Ancha, e-mail: manuel.contreras@upla.cl. 

** Académico Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, Universidad de Valparaíso, e-mail: 
hernan.vergara@uv.cl. 

Doctor en Geografía, Instituto de Geografía, Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, e-mail: 
rodrigo.figueroa@ucv.cl. 


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INTRODUCCIÓN 

En los últimos treinta años diversos autores han coincidido sobre la falta de estudios e 
información respecto a los humedales y lagunas costeras en Chile central (Leighton, 1985; 
Leighton etal., 1987; Stuardo y Valdovinos, 1989; Valdovinos, 2004; Cienfuegos etal., 2012), a 
pesar de su reconocida importancia a nivel mundial (Yáñez - Arancibia, 1986; Dyer, 1997; 
Babinger, 2002). Los humedales son zonas en que el agua es el principal factor que controla la 
vida vegetal y animal. Corresponden a sistemas altamente productivos, intermedios entre 
ambientes permanentemente inundados y ambientes secos. Tienen asociadas varias 
funciones, entre los que destacan el control de sedimentos, la descarga de aguas subterráneas 
y la protección de zonas costeras (Scott y Carbonell, 1986; Bó y Malvárez, 1999). Estos sitios 
son de especial importancia para las aves marinas, ya que les proporcionan lugares donde 
pueden pasar todo o parte del año para cubrir una determinada etapa de su ciclo anual, como 
la nidificación y crianza, muda del plumaje y descanso (López-Lanús y Blanco, 2005; Estades 
etal., 2012). 


En Chile central (30°S - 41,40°S) existe una compleja red de humedales costeros (Riveras et 
al., 1981; Parra et al., 2003; Rasek y Riveras, 2006; Andrade y Grau, 2005; Marquet et al., 
2012). Entre éstos destaca el sistema de humedales de El Yali, ubicado al sur de la comuna de 
Santo Domingo, región de Valparaíso (Vilina, 1994; Fariña et al., 2012). El sistema de 
humedales El Yali se emplaza en una planicie costera localizada entre los 33°49'S - 33°43'S y 
71°46'W - 71°22'W, limita al norte con la cuenca del río Maipo y al sur con la del río Rapel. Con 
unas doce mil hectáreas de superficie, comprende dieciseis cuerpos de agua someros 
diferentes, representados por cinco esteros (El Yali, Santa Rosa, El Peuco, Tricao y 
Maitenlahue), dos vegas (El Convento y Vega de Talca), dos salinas (El Convento y Bucalemu), 
el embalse Los Molles, áreas de médanos y ocho lagunas (Cabildo, Seca, Matanzas, Colejuda, 
Guairabo, El Rey, Maura y Albufera). 



Figura 1 . Arriba, A: ubicación de la RN El Yali y su contexto urbano. B: límites de la RN El Yali 


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Figura 1. Abajo, Cuenca del estero El Yali y su contexto Político Administrativo (cuadro). 

Existe amplio consenso en que la Reserva Nacional El Yali sustenta la representación del 28% 
de la avifauna de nuestro país (Vilina, 1994; Silva-García y Brewer, 2007; Maceda et al., 2008; 
Brito, 2009). A este lugar llegan 18 especies de aves migratorias, 15 de las cuales provienen 
del hemisferio norte (Sallaberry y Mann, 2007; Schmitt y Barros, 2009) y otras transitan desde 
el extremo austral del continente (Gibbons et al., 2007; Raimilla, 2012). Por este motivo se 
encuentra protegido bajo la convención Ramsar (sitio N° 878). El sistema se encuentra forzado 
por diversas presiones humanas en su entorno y presumiblemente los efectos del cambio y 
variabilidad climática generarán cambios adicionales que pueden alterar su capacidad de 
resiliencia, como es el caso del alza del nivel del mar en el sector (Contreras et al., 2012). En la 
figura 1 se muestra la localización del sistema de humedales El Yali. Se señalan las 
desembocaduras del río Rapel y el río Maipo y Punta Toro. Se destaca el área de alrededor de 
500 hectáreas protegidas, denominado Reserva Nacional El Yali. El emplazamiento de la 
reserva se encuentra asociado a una extensa playa de más de 20 kilómetros de longitud entre 
la ribera sur de la desembocadura del río Maipo y Punta Toro, donde un sistema de dunas 
protege una laguna costera y separa varios de los cuerpos de agua del sistema de humedales 
que sustenta la biodiversidad y abundancia del sector. 

Pese a la importancia de El Yali, la escasez de estudios sobre humedales costeros de Chile 
central, implica que existen varios aspectos insuficientemente abordados, especialmente en 
aquellas temáticas que pueden explicar la confluencia de factores que propician la gran 
biodiversidad de este sistema de humedales. Al respecto, Noguera (1956) propone una primera 
descripción de la evolución geológica del estero El Yali, con los antecedentes disponibles a 
mediados del siglo pasado. Lara (2000) actualiza la descripción geológica y los complementa 
con antecedentes climáticos y oceanográficos costeros, interpretando los perfiles de diversos 
cortes transversales de la zona del humedal. Fariña et al. (2012) reúne los antecedentes 
hidroclimáticos, históricos y de biodiversidad, estableciendo varías recomendaciones para una 
comprensión más profunda del sistema de humedales y bosquejando la historia natural del 
sistema, pero en su análisis no incorpora los efectos del tsunami del año 2010 ni otros efectos 
de fenómenos naturales recientes. Meza et al. (2013) y UPLA (2013) sistematizan algunos de 
los antecedentes anteriores y proponen una descripción actualizada de la evolución geológica 
del estero, destacando los efectos de solevantamientos costeros y movimientos cosísmicos 
verticales en la conformación actual de los cuerpos de agua que constituyen el humedal. 


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El objetivo del presente trabajo es organizar los antecedentes disponibles en un documento 
que proponga el origen geológico de la cuenca, de cuenta de los fenómenos naturales más 
relevantes que explican la actual conformación del sistema de humedales e identifique las 
principales intervenciones humanas en el sector. 

METODOLOGÍA 

El punto de partida de este trabajo corresponde a una exhaustiva revisión de antecedentes 
publicados y análisis de información gris (es decir tesis, informes técnicos, resúmenes de 
comunicaciones en congresos y seminarios y todo tipo de documentos que por su naturaleza 
son difíciles de acceder o no cuentan con una línea editorial), reunidos en el marco de cinco 
proyectos de investigación desarrollados entre los años 2010 y 2013: 

• Año 2010: “Post Tsunami Survey Chile 2010” (NSF RAPID award CMMI-1034886: UCHILE, 
UTSM, PUC, UV, UPLA). 

• Año 2011: “Efectos del Tsunami 27/02 sobre los equilibrios morfodinámicos de la Laguna 
Albufera (33°45’36”S; 71° 44’ 21 ”W) en la Reserva Nacional El Yali” (DGI-UPLA ING/03-11). 

• Año 2012: “Efectos Locales de Cambio Climático en la Zona Costera de la Región de Valparaíso 
- Chile y la Provincia de Manabí - Ecuador: Evaluación de la alteración de playas y litoral 
costero” (DGI-UPLA ING 01/1213). 

• Año 2013: “Formulación del Plan de Restauración Ecológica como mecanismo de adaptación al 
Cambio Climático en la Reserva Nacional El Yali (región de Valparaíso)” (Agencia de Parques de 
Canadá) - Fase I y “Ejecución Temprana de Restauración Ecológica y un Sistema de Alerta 
Ambiental como Mecanismo de Adaptación al Cambio Climático en la Reserva Nacional El Yali, 
Región de Valparaíso” (MMA) - Fase II. 

Los antecedentes recabados fueron organizados en una línea de tiempo y analizados 
críticamente, para poder así construir una historia coherente que abarca desde el origen 
geológico de la cuenca, las perturbaciones naturales más relevantes y las intervenciones de 
origen humano que han tenido efecto sobre la conformación actual del sistema de humedales. 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN: HISTORIA NATURAL HUMEDAL EL YALI 

1. Origen geológico de la cuenca El Yali 

Para comprender la configuración actual de la cuenca de El Yali, se deben tomar en cuenta los 
grandes movimientos tectónicos que se produjeron en el período Terciario medio, y que 
provocaron fuertes dislocaciones por fallas en las costas de Chile central, junto con el 
alzamiento de la cordillera de los Andes a su altura actual, el hundimiento del valle longitudinal 
y la formación de la cordillera de la costa (Noguera, 1956). Los esteros que nacían en la 
cordillera de la costa escurrían hacia el mar con fuertes pendientes, depositando en su curso 
diversos sedimentos fluviales gruesos y arrastrando el material fino hacia el mar. Nuevos 
movimientos tectónicos violentos solevantaron el lecho marino adyacente y formaron los 
sucesivos sistemas de terrazas marinas que se distinguen a lo largo de la costa del sector. En 
particular, en la zona de El Yali se pueden distinguir cinco movimientos principales: dos 
solevantamientos, un hundimiento y un solevantamiento posterior (Noguera, 1956), seguido por 
un último solevantamiento asociado al terremoto de 1985 (Barrientos y Kausel, 1990). 

De esta forma, el desarrollo tanto de El Yali como el complejo al cual pertenece, obedece a la 
interacción de varios factores dinámicos que han determinado la evolución geomorfológica que 
ha experimentado la costa de Chile central durante los últimos 18.000 años (Fariña et al., 
2012). Un elemento importante que se debe tomar en cuenta es la formación Navidad (33°33'S 


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- 34°00'S), que se emplaza 20 km al sur de la Reserva Nacional El Yali (figura 2). Fue 
originalmente definida por Darwin (1846), quien describió los estratos marinos Neógenos del 
área. La edad de esta formación ha sido objeto de intenso debate, sin embargo estudios 
recientes (Encinas et al., 2006; Gutiérrez et al., 2013) señalan una edad que va del Mioceno 
temprano - medio. El sector de Navidad se caracteriza por presentar un acantilado costero que 
se extiende desde la desembocadura del río Rapel (en Punta Perro) hasta la playa de Matanza. 
A lo largo del acantilado se pueden observar los estratos que afloran de la formación Navidad 
los cuales se encuentran en posición horizontal. En estos estratos se encuentra una gran 
abundancia de fósiles entre los cuales se destacan gastrópodos, bivalvos, braquiópodos, 
corales solitarios, foraminíferos, ostrácodos, dientes de tiburón, cangrejos, briozoos, hojas y 
troncos los cuales se encuentran principalmente en areniscas de grano fino a medio de un 
color amarillento. 

Los fósiles de la formación Navidad permiten realizar una reconstrucción del origen y evolución 
del complejo de humedales, que habría comenzado a formarse con la depositación de arenas y 
gravas continentales sobre los estratos de la formación, secuencia del Mioceno - Plioceno que 
constituye el principal relleno de la costa entre los río Rapel y Maipo (Fariña et al., 2012). Los 
afloramientos se distribuyen sobre un dominio estructural de basamento, desarrollado en la 
vertiente occidental de la Cordillera de la Costa, reconocida entre los 33 y 34°S, desde los 
71°15’W hasta el margen Pacífico. Está constituido por unidades plutónicas-metamórficas de 
edades paleozoicas a jurásicas, con un relieve maduro de alturas que no sobrepasan los 960 
metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.). Secuencias sedimentarias subhorizontales, de origen 
marino, con edades del Mioceno-Plioceno se exponen a lo largo de la franja costera. Terrazas 
de abrasión marina, labradas especialmente sobre las unidades plutónico-metamórficas se 
encuentran a altitudes variables entre 60 y 290 m.s.n.m. y están relacionadas con diferentes 
transgresiones marinas, en parte posiblemente contemporáneas con la Formación Navidad. 
Las Lavas Las Pataguas (LLP), del Mioceno, no poseen relaciones de contacto con la 
Formación Navidad, pero presentarían evidencias de abrasión marina relacionadas con ella. El 
nivel superficial Plio-cuaternaria, incluye secuencias sedimentarias transicionales y 
continentales aluviales y eólicas (Estratos de Potrero Alto), cuyas facies básales engranarían 
hacia el oeste con niveles superiores de la Formación Navidad. A su vez, hacia el oeste, 
sedimentos marinos del Pleistoceno-Holoceno, que no sobrepasan los 25 m.s.n.m. evidencian 
una última transgresión marina (Wall etal., 1996). 

Las transgresiones marinas ocurridas tras la última glaciación (14.000 años atrás) y durante el 
Holoceno medio (6.000 años atrás) permitieron la acumulación de sedimentos marino litorales 
y/o fluviomarinos a través de la cuenca (Fariña et al., 2012). La actividad tectónica expresa en 
los movimientos cosísmicos verticales (Quezada et al., 2010) que caracteriza los últimos 3.000 
años (Holoceno inferior) produce el alzamiento regional de la costa que ocasionó la emersión 
de una terraza litoral sobre la cual se emplaza el humedal. Una manifestación de ello es el 
bloque gneísico presente en el sector suroeste de laguna La Colejuda (figura 3). 

Producto del solevantamiento costero, ocurre una regresión marina que inicia la progradación 
de la línea costera por medio de procesos sedimentarios eólicos y fluviales (Paskoff et al., 
2000). La existencia de rellenos fluviales y de dunas transgresivas y parabólicas en el área 
indica que la progradación ocurrió a través del aporte de cargas sedimentarias de los ríos 
Rapel y Maipo a través de la deriva litoral y el transporte eólico (Paskoff y Manríquez, 2004). 


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Pleistoceno y Hol oceno 
(irtdife rendado) 



Formación La Cueva 
(Plioceno) 


f:7|7: Formación Rapei (Pioceno) 


Formación Ucanchew 
(Plioceno) 



Formación Navidad 
(Mioceno superior - 
Plioceno Inferior) 

Eoceno marino 



Cretácico Si^ierior marino 


Basamento ígneo y 

metamórfico 

(indiferenciado) 


Falla inversa 


Figura 2: Mapa geológico de las formaciones Navidad, Licancheu, Rapel y la Cueva. Todas colindantes o 
emplazadas en la cuenca del sistema del humedad El Yali. Se puede observar como la Reserva Nacional 
El Yali (círculo rojo) se encuentra emplazada entre la formación Navidad, la formación Rapel y material 
sedimentario indiferenciado entre el Pleistoceno y Holoceno. Fuente: Encinas et al. (2006). 

Se han realizado esfuerzos por reconstruir la vegetación del lugar sobre la base de 
asociaciones fósiles (Hinojosa, 2005; Hinojosa y Villagrán, 1997). Sin embargo, se debe 
considerar que estas reconstrucciones son aproximadas, ya que muestras individuales solo 
representan un registro parcial de la flora de origen. Por otra parte, en muy pocas ocasiones, el 
polen fósil disperso puede ser referido a taxones actuales con una precisión mayor que la 
genérica, y por lo común solo a nivel de familia (Barreda et al., 2011). Este bajo nivel de 
resolución taxonómica a veces causa dificultades para reconstruir la vegetación y/o determinar 
sus requerimientos paleo ecológicos, ya que un género y/o familia pueden incluir taxones con 
amplio rango de requerimientos ecológicos y diferentes formas de vida. Sin embargo, teniendo 
en cuenta estas limitaciones, que en parte son inherentes a todo el registro fósil, las 
asociaciones esporopolínicas son una de las herramientas más eficaces para determinar la 
composición y estructura general de las comunidades vegetales productoras, a la vez que 
constituyen un excelente complemento de los macrofósiles (Barreda et al., 2011, op. cif). 


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Figura 3: Gneis presente en el sector suroeste de laguna La Colejuda (33°45'5r; 71°42'04"). Fotografía 
Hernán Vergara (2013). 

En el caso particular de la formación Navidad, el registro palinológico es bastante coincidente 
con el registro paleobotánico previo. Las asociaciones palinológicas recuperadas de la 
formación Navidad sugieren para los niveles analizados, un ambiente de marisma litoral o 
pantano costero con escasa influencia marina. Esta interpretación surge de la baja 
representación de los componentes marinos, tanto en número de individuos cuanto en 
diversidad específica y la magnitud del aporte continental con abundantes leños, cutículas, 
esporas e hifas de hongos, algas de agua dulce y demás elementos de origen terrestre. Sin 
embargo, la presencia de otros fósiles indicativos de un ambiente marino abierto (Suárez et al., 
2006; Finger et al., 2007; Encinas et al., 2006) en la mayor parte de las capas muestreadas 
podría indicar, de manera alternativa, que los palinomorfos fueron transportados a un ambiente 
más profundo. Tal información también sugiere que habría prevalecido una vegetación de 
bosque, de considerable diversidad, con participación de elementos australes y componentes 
neotropicales. El sotobosque habría estado dominado por heléchos, algunos de ellos 
arborescentes y angiospermas herbáceas. En áreas marginales de los bosques podrían 
haberse desarrollado formaciones esclerófilas con participación de Anacardiaceae y Fabaceae 
y en zonas costeras sobre suelos áridos y salobres Calyceracaea y Chenopodiaceae (Barreda 
et al., 2011). 

Barreda et al. (2011, op.cit), también sugiere que estas comunidades vegetales se habrían 
desarrollado bajo condiciones de clima subtropical, cálido y húmedo. Los grupos florísticos 
dominantes en la asociación (Podocarpaceae, Araucariaceae, Nothofagaceae) actualmente se 
desarrollan bajo condiciones de alta humedad. Estos requerimientos también se sustentan por 
la abundancia de heléchos, de angiospermas hidrófitas como las Sparganiaceae y la gran 
abundancia de esporas de hongos. Por otro lado, la presencia de Malpighiaceae, Arecaceae, 
Sapotaceae, Anacardiaceae, Myrtaceae, y, en algunos niveles la abundancia de 
Chloranthaceae y Cyatheaceae, todas familias de reconocido carácter megatérmico, sugieren 
un clima lo suficientemente benigno como para permitir su desarrollo. La presencia de 
Sapotaceae (familia de distribución pantropical), en Chile se encuentra representada por la 
especie Pouteria splendens, restringida a la costa de Chile centro - norte, desarrollándose bajo 
condiciones de neblina costera. 

Estos resultados serían coincidentes con el bosquejo paleoclimático inferido para la megaflora 
de Goterones; donde las estimaciones de paleotemperaturas a partir de estudios de fisionomía 
foliar sugieren una temperatura media anual de entre 15,6 ± 2,1 °C y 16,9 ± 2,1 °C (Hinojosa, 
2005; Hinojosa y Villagrán, 1997). Por otra parte, los estudios paleoclimáticos realizados sobre 
el análisis de testigos lacustres colectados en las lagunas Matanzas (Jenny et al., 2000; Villa- 
Martínez, 2002) y Colejuda (Valero-Garcés et al., 2010, citado por Fariña et al., 2012) sugieren 


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que la evolución del complejo de humedales durante los últimos 3.000 años ha estado 
modelada principalmente por cambios en la sedimentación eólica y variaciones significativas en 
las precipitaciones dadas por el fenómeno El Niño - Oscilación Sur, que incrementó su 
frecuencia e intensidad a partir del Holoceno (Martínez, 2009). 

El análisis polínico, sedimentológico, geoquímico y de subfósiles de Quironómidos, señalan que 
entre 5.000 a 3.300 años atrás la laguna Matanzas era una laguna litoral con condiciones de 
salinidad moderada a baja (Villa-Martínez, 2002). Durante todo este período las precipitaciones 
muestran importantes fluctuaciones, distinguiéndose dos intervalos lluviosos a los 4.900 - 4.800 
años atrás y los 4.500 a 3.300 años atrás, separados por un intervalo más seco entre los 4.800 
y 4500 años atrás (Villa-Martínez, 2002, op. cit). Variaciones en las concentraciones de 
Pediastrum boryanum detectadas a los 4.500 a 4.300 años atrás sugieren fluctuaciones 
importantes de salinidad, aunque con predominios de condiciones de baja salinidad en laguna 
Matanzas, cuando era una laguna litoral (Fariña etal., 2012, op. cit). 

A partir de los 3.300 hasta los 2.600 años atrás, habría ocurrido un importante incremento en la 
salinidad, probablemente representando un cambio en el sistema desde una laguna litoral a un 
lago hipersalino (Villa-Martínez, 2002, op. cit). Probablemente este cambio se relacionaría con 
el cierre de la cuenca de la laguna Matanzas unos 2.600 años atrás (figura 4) debido al 
predominio de procesos sedimentarios eólicos que llevaron a la formación del cordón de dunas 
que actualmente represan el sistema (Fariña et al., 2012, op. cit, Paskoff y Manríquez, 2004; 
Martínez, 2009), y que se encuentra inmediatamente al norte de la formación Navidad. Esta 
duna consolidada (El Convento) cuya extensión se cuenta entre las más importantes de la 
región al superar las 1.000 hectáreas. Hoy en día, es difícil apreciar su tamaño, debido a los 
enormes esfuerzos realizados en el siglo XX para consolidar mediante bosques de pino y 
eucalipto su avance (Albert, 1900). Estos bosques contribuyen a ocultar la presencia de la 
duna. 




B) 

I Hace 3.000 años 


Figura 4: Situación probable del estero Las Rosas y el emplazamiento de la actual laguna Matanzas: A) 
hace 14.000 años atrás (círculo rojo señala emplazamiento actual de la laguna) y B) hace 3.000 años 
atrás. Fuente: adaptado de Martínez (2009). 

Durante el proceso de cierre de la laguna Matanzas, también habría sido importante la 
sedimentación fluvial dada por crecidas del estero Las Rosas (Fariña et al., 2012, op. cit.). La 
aparición de especies de Quironómidos intolerantes a la salinidad y las bajas concentraciones 
de Cloro detectadas en los sedimentos sugieren que a partir de los 2.400 años atrás habrían 
persistido condiciones de salinidad moderadas a bajas en la laguna Matanzas (Jenny et al., 
2000, citado por Fariña et al., 2012). Durante este lapso los sedimentos evidencian al menos 
20 períodos de inundación diferentes, lo que indicaría marcadas fluctuaciones en las lluvias de 
invierno (Villa - Martínez, 2002, op. cit.). 


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Para los últimos 150 años, Vi lia-Martínez (2002, op. cif) reconoce un deterioro en la vegetación 
de bosque en torno a la laguna Matanzas, lo que atribuye a la actividad antrópica. No obstante, 
Fariña et al. (2012, op. cif), señalan que una explicación alternativa pero no excluyente es la 
disminución en las precipitaciones detectada por el testigo de la laguna Colejuda por Valero- 
Garcés et al. (2010). 

2. FENÓMENOS NATURALES RECIENTES 

Se estima que los principales fenómenos naturales que afectan el humedal son: a) la presencia 
del fenómeno El Niño - Oscilación Sur, tanto en su fase cálida (asociado a importantes 
precipitaciones) como fría (asociado a sequía); y b) el efecto de terremotos y tsunamis. 


5000 

4500 

4000 

3500 

3000 

2500 

2000 

1500 


198 

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20024)3 

1982-83 





1997-98 



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141-42 








1991-92 


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Figura 5: Caudal diario del río Maipo registrado entre enero de 1939 y junio de 2012 en el sector de 
Cabimbao bajo, cerca de su desembocadura. En este sector, el caudal promedio del río es de 200m 3 /s y 
se puede apreciar diversos incrementos que superan los 1.200 m 3 /s, asociados al fenómeno El Niño. 

2.1. EL NIÑO - OSCILACIÓN SUR 

No existen registros directo de lo ocurrido en el humedal, pero el aumento de precipitaciones y 
del caudal registrado del río Maipo en 30 veces su caudal normal en los años 1982/83 y 
1997/98, hacen suponer que esteros como Las Rosas, afluentes de la laguna Matanzas, 
tuvieron grandes crecidas. Existen evidencias de arrastre de rocas y piedras que sólo se 
pueden explicar por caudales importantes en el área. La fase fría del fenómeno, conocido como 
La Niña, provoca serias sequías en el lugar. Por ejemplo la condición La Niña entre los años 
2010 y 2011 (CPPS, 2011), implicó que la mayoría de los cuerpos de agua se sequen 
completamente. 

En la figura 5 se muestra la evolución diaria del caudal del río Maipo en próximo a su 
desembocadura (a unos 20 kilómetros del humedal El Yali) desde el año 1939 hasta nuestros 
días, se puede observar claramente las perturbaciones provocadas por la presencia del 
fenómeno El Niño. 


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2.2. TERREMOTOS Y TSUNAMIS 

El litoral de la Reserva Nacional El Yali se encuentra a unos 100 km de la zona de 
convergencia de placas que forma parte de uno de los segmentos de la zona de subducción 
sudamericana. En esta zona de subducción ocurren sismos con magnitudes mayores a 6,7 y 
cuyos epicentros están muy cerca de la línea de costa o sobre el lecho marino profundo. Estas 
dos condiciones son suficientes para considerarla de alto riesgo tsunamigénico debido a la 
generación de tsunamis de campo cercano. Los tsunamis no siempre son destructivos al arribar 
a las costas, pudiendo alcanzar desde pocos centímetros a varios metros. Un factor 
determinante es si el arribo se realiza en condiciones de bajamar o pleamar (mitigando o 
amplificando sus efectos). Asimismo es necesario considerar también los tsunamis de campo 
lejano (generados en lugares geográficos distantes), cuyo ejemplo contemporáneo que se 
originó el 11 de marzo de 2011 en Japón. 

Al consultar los catálogos: a) Base de datos históricos sobre tsunamis para el Pacífico 
(Gusiakov, 2001), HTDB/Pac (2005); b) Base de datos históricos mundial sobre tsunamis 
(HTDB/WLD, 2011), y c) Base de datos de tsunami de NOAA/WDC (NOAA, 2013), se puede 
inferir que la zona costera de la Reserva Nacional El Yali ha sido afectada por once tsunamis 
desde 1900 a la fecha: (1) Valparaíso 1906 Mw 8,2; (2) Constitución 1928 Mw 7,6; (3) Alaska 
1946 Mw 8,1; (4) Rusia 1952 Mw 9,0; (5) Alaska 1957 Mw 8,6; (6) Valdivia 1960 Mw 9,5; (7) 
Alaska 1964 Mw 9,2; (8) Valparaíso 1971 Mw 7,5; (9) San Antonio 1985 Mw 8,0; (10) 
Cobquecura 2010 Mw 8,8; y (11) Japón 2011 Mw 9,1. A continuación se describen los efectos 
del suceso del 27 de febrero de 2010. 

La Reserva Nacional El Yali fue ampliamente afectada por el terremoto Mw = 8,8 y tsunami del 
27 de Febrero del 2010 (Rubio y Basic, 2011; Fariña et al., 2010). La onda del tsunami ingresó 
en promedio más de un kilómetro, alcanzando en algunos casos dos kilómetros sobre la línea 
de más alta marea, penetrando tierra adentro e inundando una superficie de 200 hectáreas del 
área protegida. Este suceso afectó principalmente a la laguna Albufera, debido al rompimiento 
de la barra costera, cuya consecuencia más significativa fue la pérdida en el equilibrio del 
ecosistema. 

Este evento provocó cambios en el ecosistema del humedal, arrasando con la vegetación y 
dejando un gran número de especies de aves muertas, además de alterar los sitios de 
nidificación y descanso de estas mismas. Se produjo una alteración en el paisaje, debido a que 
la ola transportó mediante arrastre diversos tipos de algas, material clástico que abarcó todo el 
espectro granulométrico, basura de origen doméstico, artes de pesca y escombros del orden de 
10 toneladas.. 

Debido a que el lugar se encuentra deshabitado, el impresionante efecto de la onda de tsunami 
en el sector, no fue difundido por los medios de comunicación, pasando casi inadvertido. De 
hecho, este sector fue el área costera continental con mayor penetración lineal de la onda del 
tsunami tierra adentro en toda la costa de Chile afectada por este fenómeno natural (Fritz etal ., 
2011). Lo anterior se explica porque la reserva se encuentra emplazada en un sector 
extremadamente plano en el sector colindante al borde costero, encontrándose varios puntos 
bajo el nivel medio del mar. No se reportaron pérdidas de vidas humanas, debido a que nadie 
se encontraba en la zona de inundación entre las 4:00 y 7:00 de la madrugada. 


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3. EVOLUCIÓN DE LOS CUERPOS DE AGUA 

La desembocadura del estero El Yali y la Albufera han experimentado cambios drásticos en su 
morfología reciente por efecto del tsunami del año 2010. La destrucción de las dunas costeras 
significó un aumento en la vulnerabilidad del ecosistema de la laguna ante marejadas y 
tsunamis, como quedó demostrado con el tsunami de campo lejano de Japón el 2011. En el 
caso de El Yali, las dunas costeras fueron afectadas doblemente: primero por la embestida y 
posteriormente por el mecanismo de reptación, el agua erosionó el área de un volumen de 
sedimentos no cuantificado pero a simple vista significativo al comparar el campo dunar con 
imágenes pre-tsunami. Sin embargo al revisar los facsímiles de las fuentes cartográficas 
históricas del Instituto Geográfico Militar (Meza et al., 2013) y la evolución reciente del campo 
dunar, se puede apreciar la inestabilidad y fragilidad del sistema desde el año 1923 a la fecha. 
La laguna costera se encuentra emplazada en el lugar donde antiguamente se encontraba la 
desembocadura del estero El Yali. Esta desembocadura se trasladó en dirección sur. Se 
presume que durante varias oportunidades en el pasado las dunas costeras del sector fueron 
arrasadas por tsunami y/o marejadas muy intensas. Sin embargo, siempre se reconstruían 
debido al importante aporte de sedimentos del río Rapel. Posterior a la construcción del 
embalse Rapel (que permitió represar el río en el año 1968) y por lo tanto el corte definitivo de 
aportes continuos de sedimentos, la situación parece sugerir que el sistema carece de su 
capacidad de regeneración natural o bien que requeriría de un lapso de tiempo mayor, debido a 
que los volúmenes de sedimentos que aportaba el Rapel disminuyeron abruptamente tras su 
represamiento. 

De acuerdo a Paskoff etal. (2000), los cordones dunares que se encuentran en la zona costera 
del humedal sobre la extensa playa que se extiende desde Punta Toro por el sur hasta la 
desembocadura del río Maipo por el norte (figura 1A) revelan las diferentes etapas en la 
progradación de la línea costera durante el Holoceno: durante la culminación de la transgresión 
postglacial, hace 5.000 o 6.000 años, el mar ocupaba todo lo que es hoy la terraza litoral baja y 
llegaba a unos 5 a 7 metros sobre su nivel actual, hasta el pie mismo del acantilado, hoy día 
parcialmente sepultado bajo las dunas parabólicas transgresivas. La regresión del mar, que 
intervino después y tuvo como consecuencia la emersión de la terraza baja, se explica primero 
por un solevantamiento del continente en relación con la zona de subducción que coincide con 
la costa. En ese contexto, se podría dar cuenta de la secuencia de cordones dunares paralelos 
por desplazamientos verticales bruscos del borde costero, de tipo cosísmico como el que 
ocurrió en esta región durante el terremoto del 3 de marzo de 1985 (IGM, 1984-1985) y también 
con el del 27 de febrero de 2010. Asimismo, en términos de variabilidad climática durante los 
últimos 5 millones de años, cabe destacar el evento climático del Piazenciano Medio (durante el 
Plioceno) calibrado entre 2,9 y 3,3 millones de años que consistió en 3 eventos cálidos 
detectados mediante paleo temperaturas del bentos versus la escala de inversión 
geomagnética y edad cronométrica; estos pulsos cálidos han tenido una recurrencia del orden 
de 800.000 años (Raymo et al., 2011). Otra explicación, alternativa pero no excluyente, se 
relaciona con fenómenos sedimentarios de una magnitud suficientemente grande como para 
originar una progradación significativa de la orilla del mar. En efecto, episódicamente, 
voluminosos pulsos de sedimentos volcánicos, principalmente cenizas, han tenido que llegar 
hasta este sector, acarreados a partir de la desembocadura del río Rapel por una deriva litoral 
dominante orientada hacia el norte. Estos pulsos pueden vincularse con periodos de actividad 
del volcán Tinguiririca que es activo y que se localiza aguas arriba en la cuenca hidrográfica del 
río Rapel. Con la llegada masiva de sedimentos, la línea costera era capaz de desplazarse 
repentinamente, como por saltos, originando la formación de un nuevo cordón dunar delante 
del anterior y separado de él por un espacio bajo. La ausencia de desgaste del material 
arenoso indica un aporte brusco y accidental que viene a apoyar esta segunda hipótesis. 


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Figura 6: Evolución reciente de la desembocadura del estero El Yali y la Albufera. Fuente: Contreras y 
Figueroa (en preparación). 

Se puede inferir (Paskoff et al., 2000, op.cit.), que probablemente a fines del siglo XVII o a 
principios del siglo XVIII, la orilla del mar se localizaba aproximadamente unos 300 m detrás de 
la actual, y la progradación de la línea costera desde el siglo XIX ha sido del orden de 150 m. 

Paskoff et al. (2000, op. cit.), señala la anomalía que los cordones dunares externos presentan 
un mejor estado de conservación que los cordones internos. En efecto, generalmente ocurre lo 
contrario. Una vez privado de aportes de arena fresca a partir de la playa por la formación de 
un nuevo cordón delante de él, un cordón dunar tiende a estabilizarse ya que su poblamiento 
vegetal se vuelve más denso y más diverso, lo que a su vez acelera la alteración pedológica y 
por retroacción positiva favorece aún más la estabilización. Este tipo de evolución, de la cual 
muchos ejemplos son descritos en la literatura y se citan en textos (Martínez, 2009), pudieran 
haber ocurrido también en este lugar, ya que el clima es lo suficientemente lluvioso (promedio 
anual alrededor de 500 mm) y la humedad atmosférica alta a lo largo del año, nunca menos del 
75%. Para entender la situación que existe aquí, se puede pensar que la convergencia de los 
flujos de aire, al acercarse del acantilado que limita tierra adentro la terraza litoral baja, 
aumenta su velocidad, lo que habría permitido la desestabilización de los cordones internos y la 
puesta en movimiento de sus arenas. Otra hipótesis explicativa supone una acción antrópica. 
Desde la época colonial, en esta parte de la costa de Chile, se desarrollaron actividades 
agropecuarias. Las terrazas litorales altas fueron cultivadas mientras que las laderas de los 
cerros y los espacios dunares naturalmente fijados por la vegetación sirvieron de terrenos para 
la ganadería. Un sobrepastoreo sobre dunas tiene como consecuencia un empobrecimiento de 
la cobertura vegetal y, por lo tanto, una reactivación de los procesos eólicos de deflación, de 
transporte y de acumulación, que terminan por generar dunas parabólicas transgresivas. Los 
cordones dunares más recientes, por estar cubiertos de plantas menos densas, menos 
diversas y poco apetecidas por los animales, no habrían sufrido tal degradación y, por 
consiguiente, habrían conservado su forma original. 

4. INTERVENCIONES HUMANAS 
4.1. ASENTAMIENTOS HUMANOS 

En el humedal existen diversos indicios de una importante ocupación pre-histórica que data 
desde unos 6.000 años atrás, debido a las bondades del clima y la disponibilidad de alimentos 
en la zona estuarina (Brito, 2009; Rivas y González, 2008; Falabella et al., 2007; Falabella y 
Sanhueza, 2005). Sin embargo, el único sitio estudiado en profundidad es la laguna La 
Matanza (Falabella y Planella, 1980). Se reconocen los siguientes períodos: 


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• Arcaico (8.000 a 300 AC). Recolectores y cazadores con movilidad entre la cordillera y el mar. 
Sin embargo existen indicios de que comenzaban a experimentar con cultivos. En el humedal El 
Yali se conocen dos sitios correspondientes a este período. 

• Alfarero temprano (300 AC a 900 DC). Conocida como tradición Bato, con importantes vestigios 
de alfarería. Se sobrepone la cultura Llolleo (0 a 100 DC) quienes tienen una importante 
presencia en la zona costera del humedal. Existen algunas evidencias de una tercera cultura 
presente en El Yali, pero que no ha sido estudiada en profundidad (Brito, 2009). 

• Agroalfarero (900 a 1.470 DC). Existen evidencias de la presencia de la cultura Aconcagua en el 

humedal. 

• Inca. Existen evidencias de su presencia por breves períodos de tiempo. 

• Histórico. La hacienda de Bucalemu es entregada al primer encomendero: Sebastián García y 

Carreto, quien invita a los Jesuítas a vivir en la hacienda. 

• Jesuíta. Establecen un colegio en el año 1627, emplazado en el sector El Convento. La hacienda 
tenía una superficie de 54.000 ha en total. Los antecedentes históricos revelan que la iglesia 
jesuíta en el convento fue destruida en tres oportunidades por terremotos, siendo el de 1730 el 
más importante (generó un tsunami que presumiblemente afectó seriamente la zona). Se debe 
destacar que el Abate Molina vivió en esta hacienda hasta su expulsión en 1778. En ese 
momento, la hacienda pasa a manos de Pedro F. de Balmaceda quien llega a poseer 40.000 
cabezas de ganado y todos los años realizaba una gran matanza en la laguna de ese nombre 
para extraer sebo, cueros y charqui que se exportaba al Perú (Brito, 2009). 

• En la actualidad la hacienda se encuentra parcelada y en los alrededores se desarrollan 
importantes actividades agrícolas, se encuentran urbanizaciones orientadas a segundas 
viviendas, y se realizan algunas actividades turísticas y recreacionales que afectan la 
biodiversidad del sistema de humedales y generan presiones hídricas que parecen estar 
acelerando los procesos de desecación de los cuerpos de agua. 

4.2. CONSTRUCCIÓN EMBALSE RAPEL 

La central hidroeléctrica Rapel (34°02'S; 71°35'W), construida en 1968, es una central 
hidroeléctrica compuesta por un muro de presa que es una bóveda de hormigón que tiene en 
su parte superior un radio de curvatura de 174 m y 350 m de largo. Su altura es de 112 m y 
puede embalsar 832 millones de m 3 de agua, alcanzando una profundidad máxima de 90 m 
(Vila et al., 1986). La importancia de este embalse para el humedal El Yali, es que se estima el 
material que conforma las dunas y la extensa playa de arena de la zona costera corresponde a 
material arrastrado por el río Maipo (Paskoff y Manríquez, 2004). Al encontrarse represado, 
este proceso ya no ocurre en forma natural desde el año 1968 (Paskoff etal., 2000). 

4.3. PROTECCIÓN DEL LUGAR 

La Reserva Nacional El Yali se crea a través del Decreto Supremo N° 41 de Mayo de 1996 del 
Ministerio de Agricultura, con una superficie de 520,37 hectáreas del humedal pertenecientes al 
fundo El Convento. El 2 de diciembre del mismo año es agregada como el entonces único 
humedal neotropical mediterráneo a la lista de Humedales de Importancia Internacional de la 
Convención Ramsar, sitio N° 878 (Fariña et al., 2012). Una de las primeras medidas de 
conservación del lugar fue declarar un área de 37.680 hectáreas como Zona de Prohibición de 
Caza de anfibios, reptiles, aves y mamíferos dentro de la cuenca del estero El Yali y sus 
cuerpos de agua adyacentes (Decreto N° 143 del Ministerio de Agricultura). Posteriormente El 
Yali se declara como sitio prioritario de conservación regional a través de la Resolución Exenta 
N° 739/2007 "Sitios de la Estrategia Regional de la Biodiversidad, Región de Valparaíso", el 
plan de acción ambiental de la Provincia de San Antonio y se incorpora su zona costera como 
área de interés de conservación ecológico en la Macrozonificación del Borde Costero de la 
Región de Valparaíso (2010). En el año 2003 se conformó el Consejo Consultivo Local para la 


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conservación y desarrollo de la Reserva Nacional El Yali, el cual involucró la participación de 
actores sociales del sector público, comunitario y privado. 

CONCLUSIONES 

Los cordones dunares de la playa anexa al humedal El Yali son los testigos de una evolución 
costera compleja que resulta de la interferencia de varios factores: glacio-eustático 
(transgresión postglacial), tectónico (solevantamiento de la costa), sedimentario (progradación 
hasta la época histórica por mecanismos derivados principalmente de la erosión continental y 
transportados al océano por curso de agua con significativas diferencias de volumen de 
caudal), antrópico (en el caso de una desestabilización de los cordones internos por el 
sobrepastoreo). En años recientes, este último factor se ha vuelto predominante, primero con la 
construcción del embalse en el curso inferior del río Rapel y el desarrollo de proyectos turísticos 
próximos a la playa. 

Punta Toro corresponde al extremo norte de la formación Navidad, cuya actividad geológica 
explica el alzamiento del sector, transformando antiguas lagunas costeras en las actuales 
lagunas interiores, como es el caso de la laguna Matanzas. 

La historia natural del sistema de humedales de la cuenca El Yali sugiere que los equilibrios de 
este sistema son sensibles a la ocurrencia de fenómenos naturales como el tsunami del año 
2010, el desarrollo del fenómeno El Niño y variabilidades climáticas en general. Es esperable, 
por tanto, que el cambio climático contemporáneo produzca alteraciones por el cambio del 
régimen hídrico forzado por precipitaciones, modificación de la temperatura ambiente y 
alteraciones en la zona costera por la elevación del nivel medio del mar, lo que junto a las 
presiones antropogénicas, ponen en riesgo su sustentabilidad a largo plazo. 

AGRADECIMIENTOS 

Este trabajo fue parcialmente financiado por el fondo de desarrollo Disciplinario en Medio 
Ambiente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha. La Corporación 
Nacional Forestal, CONAF, contribuyó con diversos antecedentes y facilitó el desarrollo de esta 
investigación con el apoyo logístico. 

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CARACTERÍSTICAS SEDIMENTOLÓGICAS Y MINERALÓGICAS DE 
PLAYA EL YALI, REGIÓN DE VALPARAÍSO. 

Hernán Vergara Cortés (*) 


RESUMEN 

Se describen las características sedimentológicas de arenas de playa de la localidad de El Yali, 
comuna de Santo Domingo, Chile central, basado en 33 muestras de sedimentos obtenidos a 
lo largo de 13 perfiles perpendiculares a la línea de playa con una cobertura de 10,6 km 
longitudinales de playa. 

Las muestras fueron colectadas en dos campañas de terreno y se analizaron desde el punto de 
vista granulométrico y mineralógico, que permitieron caracterizar su tamaño promedio, 
presencia de minerales pesados y livianos y grado de transporte en el medio acuático, 
teniendo en cuenta que el transporte es función del tamaño y densidad de los sedimentos de 
playa. 

El tamaño predominante corresponde a arena fina, mientras que el mineral pesado que 
prevalece es la magnetita la cual presenta una buena clasificación; esto sugiere un largo 
trayecto recorrido desde su fuente de origen hasta su sitio de depositación. 

El análisis comparativo efectuado en base al tamaño y la mineralogía de los sedimentos de 
playa de El Yali sugiere provenir mayoritariamente del río Rapel. 

PALABRAS CLAVES 

El Yali, tsunami, sedimentos de playa, granulometría, mineralogía. 

ABSTRACT 

Sedimentological characteristics of the sands from El Yali beach, municipality of Santo Domingo, central 
Chile, based on 33 sediment samples collected along 13 profiles perpendicular to the beach with a 
coverage of 10.6 km of beach are described. 

Samples were collected in two field campaigns and analyzed from the grain size and mineralogical point of 
view, which allowed to characterize their average size, presence of heavy and light minerals and littoral 
transport rate based on textural conditions, considering the transport rate is a function of grain size and 
density of the beach sediments. 

The predominant size is fine sand, while the heavy mineral sediments prevailing are magnetite and have a 
good rating, suggesting a long way from its origin to their place of deposition. 

Comparative analysis carry out on the basis of grain size and mineralogy data suggests mainly come from 
the Rapel river. 

KEYWORDS 

El Yali, tsunami, beach sediments, grain size, mineralogy. 

‘Académico, Facultad de Ciencias del Mar y de Recursos Naturales, Universidad de Valparaíso, 

Casilla 5080, Reñaca, Viña del Mar. Correo electrónico hernan.vergara@uv.cl 


68 


Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 


INTRODUCCIÓN 


El 27 de febrero de 2010 ocurrió un sismo que afectó a regiones del centro-sur de Chile y cuya 
magnitud 8,8 originó un tsunami que se propagó con serias consecuencias. En la región de 
Valparaíso la localidad El Yali, en la comuna de Santo Domingo fue la más afectada (Rubio y 
Basic, 2011; Fariña et al., 2010). La onda penetró al interior en promedio más de 1 km, 
ocasionando la pérdida total del equilibrio de su ecosistema costero. Mayores antecedentes 
respecto a este tópico, se encuentran en el acápite II 1.2.2. de Contreras et al., en este volumen. 

En la Reserva Nacional El Yali (en adelante RNEY) se realizó un proyecto multidisciplinario 
tendiente a evaluar los daños y planificar su recuperación. En ese contexto se desarrolló un 
estudio dirigido a elaborar una metodología que permitiera reconstruir artificialmente el campo 
dunar, erosionado tanto por la embestida de la onda del tsunami como por el trabajo de 
reptación de las aguas que volvieron al océano. Transcurrido más de tres años de tal desastre, 
es evidente que no hubo la renovación natural del prisma sedimentario costero tal como ocurrió 
en otras playas, por ejemplo, aquellas localizadas al norte de la desembocadura del río 
Mataquito, Región del Maulé, afectadas por el mismo fenómeno. 

Este artículo está focalizado en la información base obtenida para el proyecto antes citado, 
relacionada con el prisma sedimentario existente en el sector de playa de la RNEY (Figura 1). 
Debido a que las dunas costeras constituían una barrera protectora natural de la laguna 
costera de El Yali, tal información permitiría responder también a una pregunta importante: ¿de 
dónde provienen los sedimentos costeros presentes en la RNEY, que se extienden hasta 
Santo Domingo?, por cuanto el área de estudio se sitúa entre dos de los principales ríos de la 
Región de Valparaíso: Maipo y Rapel. 

La respuesta a esta incógnita permitirá entender porqué el volumen de sedimentos erosionados 
no han sido recuperados, por cuanto no se ha cumplido la usual ciclicidad anual de toda playa, 
es decir, que en determinada época del año las olas de temporal erosionan las playas 
transportando importantes volúmenes de sedimentos al fondo marino de la plataforma 
continental, mientras que las olas de buen tiempo, de menor altura y energía cinética, le 
permiten alcanzar nuevamente su perfil de equilibrio. 


69 


Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 



Figura 1. Plano de ubicación y detalles del campo sedimentario. Las flechas cercanas a la línea de costa 
indican la dirección del transporte litoral de los sedimentos a lo largo de la costa. Los sectores ovalados 
con puntos finos en su interior representan la presencia significativa de magnetita en los sedimentos. 


MÉTODOS Y MATERIALES 

SEDIMENTOLOGÍA 

MUESTREO 

Durante el trabajo desarrollado el 30 de agosto y 16 de septiembre de 2013, se obtuvieron 33 
muestras siguiendo la metodología de muestreo de Anam (1969) y Hayes et al. (1973) y que 
fuera aplicada anteriormente por el autor (Vergara y Valenzuela, 1981; Vergara e Hickmann, 
1982). El procedimiento consiste en la obtención de 2 a 3 muestras superficiales de arena a lo 
largo de un perfil perpendicular a la orientación de la playa, obteniendo 1 muestra 
correspondiente a la cara de la playa (A) y dos pertenecientes a la berma (B y C); en este 
estudio hubo una separación de 60 m entre A, B y C. En sentido paralelo a la línea de playa 
hubo una separación de 800 m entre perfil y perfil. En la Fig. 2 se muestra una imagen 
indicando el perfilamiento a lo largo del cual se obtuvieron las muestras. 

Todas las muestras fueron georeferenciadas mediante un posicionador satelital portátil Garmin 
(datum WGS 84, huso 19) y el intervalo entre ellas a lo largo del mismo perfil se midió con 
huincha. La distancia entre perfil y perfil se midió utilizando el cuentakilómetros del vehículo 
empleado como transporte durante la actividad de terreno. Las muestras se almacenaron en 
bolsas plásticas convenientemente etiquetadas (identificación de la muestra, fecha y hora). 
Considerando todo ello, en la primera etapa de muestreo se establecieron 13 perfiles partiendo 
desde las cercanías del estero El Yali hasta la desembocadura del estero El Peumo, con una 
cobertura total de 10,6 km longitudinales de playa. 


70 






Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 


Figura 2.- Perfiles de muestreo de sedimentos de playa. (Fuente: imagen Google Earth con elaboración 
propia) 



GRANULOMETRÍA 

En laboratorio, las muestras con humedad fueron secadas en una mufla de laboratorio a 40°C y 
luego se utilizaron 100 g para el tamizaje, empleando un juego de tamices cuyo diámetro de 
mallas fluctuaba entre -40 (gravas gruesas) y +40 (arena muy fina) y en que el intervalo entre 
cada tamiz era de una unidad fi ( 0 ), todo ello de acuerdo al método de Wentworth (1922). En 
cada caso, una vez efectuada la separación por tamaño, se pesaron en una balanza 
electrónica marca Sartorius modelo LA2000P con una exactitud de 0,003 g. 

Para cada una de las muestras, los juegos de tamices fueron agitados en un Ro-Tap. 
Finalizada esta etapa, la fracción retenida en cada tamiz fue pesada y el dato anotado en el 
formulario de análisis granulométrico (Vergara, 1991). 

TRANSPORTE 

Bajo lupa binocular se analizaron las muestras para visualizar el grado de transporte de las 
partículas, lo cual se aplicó el gráfico de la Fig. 3 como elemento de comparación de la escala 
de esfericidad. Este último aspecto es importante considerando que el agua líquida fue el 
agente que transportó los sedimentos y al interactuar ambos, el agua desgasta y suaviza los 
clastos tendiendo éstos a una mayor semejanza a una esfera mientras mayor distancia 
recorrieron respecto a su fuente de origen y mayor angulosidad mientras menor distancia 
desde su origen hayan sido desplazados. 



Figura 3.- Gráfico de esfericidad de clastos no cohesivos transportados por el agua. 


71 















Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


MINERALOGÍA 

La determinación macroscópica de minerales siguió la siguiente metodología: del análisis 
granulométrico explicado con anterioridad se consideró la fracción retenida en el tamiz 
correspondiente a las arenas muy finas. En el caso del área de estudio, coincidió con que la 
mayor parte de los sedimentos correspondían a este tamaño, razón por la cual el análisis 
mineralógico contó con un universo de clastos muy importantes con respecto al total de la 
muestra. La magnetita (Fe304), por su origen ferroso, es fácilmente detectable con un imán y 
al pasar el imán sobre arenas de todas las muestras permitieron efectuar su ubicación espacial 
(sectores ovalados) en la Figura 1. 

La separación de los minerales magnéticos que tienen una intensidad de 0.2 a , que es 
equivalente a la del imán de mano, la separación fue aceptable. De la fracción no magnética de 
esta malla se cuartearon 4 g que fueron pasados por bromoformo para separar así los 
minerales pesados. El bromoformo usado es químicamente puro, de densidad entre 2,88 y 2,89 
g/cm 3 . 

El resto de la mineralogía correspondiente a minerales livianos (cuarzo, feldespato, mica y 
otros) fueron identificados directamente al microscopio. Se cuartearon 4 g de la misma 
muestra y se puso sobre un porta-objeto para su análisis. Junto con la identificación de los 
minerales no pesados se calculó el porcentaje de su presencia en la muestra siguiendo el 
procedimiento de Terry y Chillingar (1955) que se muestra en la Fig. 4. 



Figura 4.- Gráfico para comparación y estimación visual de porcentajes (según Terry y Chilingar, 1955) 

RESULTADOS Y DISCUSIÓN 
MARCO GEOGRÁFICO 

La localidad de El Yali se encuentra al sur de Llolleo (Figura 1). La longitud del área de estudio 
entre la desembocadura del Estero El Peuco por el norte y Punta Toro por el sur, es de 14,5 
km. Elemento importante en la zona costera es Punta Toro, en donde hay afloramientos 
principalmente de rocas graníticas, lo cual hace muy resistente el sector a la erosión marina. 

En una visión costa-mar, desde Punta Toro hacia el norte, la costa describe una gran curvatura 
convexa en una línea de costa que no tiene quiebres importantes, con ciertas similitudes a los 
descritos por Soto y Madariaga (2007). También se reconocen algunos afloramientos rocosos 
aislados en la playa, los que ocasionan pequeños cambios locales en la dirección de la línea de 


72 


Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


costa. Otro afloramiento granítico de importancia significativa se sitúa en La Punta -fuera del 
área de estudio - que dan el nombre al balneario Rocas de Santo Domingo. 

ASPECTOS GEOLÓGICOS 

En un contexto regional, en la zona afloran principalmente rocas del basamento metamórfico y 
granítico. El basamento metamórfico está constituido principalmente por anfibolitas y gneises 
(Corvalán y Munizaga, 1972), que representa la mayor parte de los afloramientos costeros del 
área que están siendo erosionados por el mar. No obstante, gran parte del área costera está 
ocupada por el basamento granítico perteneciente al batolito de la costa (Corvalán y Munizaga, 
1972, op. cit.) que en algunos sectores adquiere un carácter tonalítico. Sobre el basamento 
cristalino se depositan amplios depósitos sedimentarios cuaternarios de diferentes espesores. 
En las vecindades de Santo Domingo es frecuente encontrar remanentes de niveles marinos 
aterrazados correspondientes al cuaternario antiguo (Corvalán y Dávila, 1964). 

A modo de ejemplo, debe citarse que al interior del área de estudio, en las cercanías de 
Laguna La Colejuda se encuentra un bloque conformado principalmente por gneis de un 
tamaño aproximado a 3,5 m de largo por 2 m de alto máximo, lo que debería corresponder al 
basamento que subyace a toda la RNEY (Figura 5). 



Figura 5.- Bloque de gneis representativo del basamento metamórfico situado en Laguna La Colejuda 
(33°45’ 51 ”S - 71°42’ 04” O) Fuente: fotografía del autor, agosto 2013. 

MORFOLOGÍA 

Considerando globalmente el sector costero, entre la desembocadura del río Maipo y Punta 
Toro se encuentra el litoral compuesto por una playa cuya anchura fluctúa entre 60 y 90 m de 
ancho, que previo al tsunami constituía un cordón de dunas de poca altura. Los depósitos 
sedimentarios están dispuestos formando una especie de meseta de unos 500 x 800 metros 
situado a una cota de 2 a 5 metros sobre el nivel del mar. 

La morfología del sector costero es muy variable. Tras el trabajo de campo fue posible 
reconocer 2 sub-sectores morfológicos: 

a) Entre el sector Las Brisas y la desembocadura del estero El Yali, y 

b) Entre el estero El Yali y Punta Toro. 

Desde Las Brisas hasta la desembocadura del estero El Yali desaparece el acantilado costero 
(ya citado para el sector de Santo Domingo) dejando esta zona sin protección del viento, 
elemento que junto al oleaje suelen ser importantes en cuanto al transporte de sedimentos a lo 


73 



Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


largo de la costa. Cabe destacar que los tradicionales barjanes (Paskof et al. 2000), bien 
desarrollados hasta antes del tsunami, a septiembre del 2013 no habían recuperado su perfil 
de equilibrio transcurridos más de 3 años de ocurrido el evento natural, a diferencia, por 
ejemplo, del sector situado al norte de la desembocadura del río Mataquito, en la Región del 
Maulé, también afectado por el mismo evento. 

Al sur del Estero El Yali y hasta Punta Toro hay una morfología muy diferente a las descritas 
anteriormente, por cuanto se reconocen formas propias de un ambiente de alta energía 
mecánica. A modo de ejemplo, en algunos lugares de este sector se observaron clastos de 
hasta 20 cm de diámetro, bien redondeados y con diferentes grados de aplanamiento, lo que 
sugiere su largo tiempo sujetos al transporte del oleaje. 

GRANULOMETRÍA Y GRADO DE TRANSPORTE 

La granulometría del área de estudio, comprendido entre la desembocadura del estero El Yali 
y las cercanías de la desembocadura del estero El Peumo (Tabla 1), indica claramente un 
predominio de las arenas finas (85%), seguidas por arenas muy finas (9%) y de arenas de 
tamaño mediano (6%). Asimismo, la última columna de la Tabla 1 indica el grado de 
clasificación que tienen las partículas, información que se obtiene según la fórmula de Folk 
(1974) para el cálculo del tamaño promedio de las partículas. 

El concepto Buena clasificación implica -de acuerdo a la Figura 3- que las partículas muestran 
una fluctuación entre redondeado y bien redondeado, de lo que conjuntamente con el tamaño 
de los clastos, permite inferir un larga presencia en el ambiente acuático transportado tanto por 
el oleaje como las corrientes de deriva litoral. 

Finalmente, un aspecto también considerado fue investigar de donde provienen los sedimentos 
de la playa. Se obtuvieron dos muestras desde el río Rapel (Fig. 6) y con el apoyo de la Carta 
Geológica de Chile (SERNAGEOMIN 2003) que muestra diversos tipos de rocas que se hallan 
en la ruta del río, se compararon las muestras con las obtenidas en el sector costero de la 
RNEY. Un estudio preliminar bajo lupa binocular sugiere que las arenas de playa El Yali tienen 
su origen en el material transportado por el río. El hecho que el río Rapel fuera represado para 
constituirse en 1968 en una central hidroeléctrica, es comprensible que la playa no haya tenido 
una recuperación natural al igual que otras áreas similares afectadas por el tsunami, debido a 
que los volúmenes de sedimentos aportados por el río en el mar disminuyeron drásticamente 
por 42 años. 



Figura 6.- Uno de los sitios a orillas del Rapel inferior, donde se obtuvo una de las muestras obtenidas 
para análisis comparativo. 


74 


Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 


Tabla 1 Tamaño y grado de transporte por el oleaje de los sedimentos de playa El Yali. 


FECHA 

MUESTRA 

LATITUD SUR 

LONG. OESTE 

TAMAÑO (mm) 

NOMBRE 

CLASIFICACIÓN 

30.08.2013 

EY-01-B 

33° 45.913' 

71° 44.800' 

0.120 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-01-C 

33° 45.926' 

71° 44.787' 

0.126 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-02-B 

33° 45.937’ 

71° 44.709' 

0.143 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-02-C 

33° 45.900' 

71° 44.698' 

0.248 

Arena fina 

Moderada 

30.08.2013 

EY-03-B 

33° 45.815' 

71° 44.595' 

0.151 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-03-C 

33° 45.873' 

71° 44.577' 

0.167 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-04-A 

33° 45.766' 

71° 44.489' 

0.201 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-04-B 

33° 45.793' 

71° 44.468' 

0.210 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-04-C 

33° 45.815' 

71° 44.449' 

0.199 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-05-A 

33° 45.696' 

71° 44.365' 

0.213 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-05-B 

33° 45.722' 

71° 44.340' 

0.244 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-05-C 

33° 45.748' 

71° 44.318' 

0.232 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-06-A 

33° 45.625' 

71° 44.253' 

0.130 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-06-B 

33° 45.650' 

71° 44.229' 

0.200 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-06-C 

33° 45.676' 

71° 44.206' 

0.247 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-07-A 

33° 45.543' 

71° 44.111' 

0.130 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-07-B 

33° 45.569' 

71° 44.086' 

0.155 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-07-C 

33° 45.596' 

71° 44.044' 

0.165 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-08-A 

33° 45.481' 

71° 43.951' 

0.148 

Arena fina 

Buena 

30.08.2013 

EY-08-B 

33° 45.508' 

71° 43.932' 

0.261 

Arena mediana 

Buena 

30.08.2013 

EY-08-C 

33° 45.536' 

71° 43.910' 

0.238 

Arena fina 

Moderada 

16.09.2013 

EY-09-A 

33 ° 45.444' 

71° 43.861' 

0.117 

Arena muy fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-09-B 

33° 45.470' 

71° 43.847' 

0.240 

Arena fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-09-C 

33° 45.492' 

71° 43.818' 

0.243 

Arena fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-10-A 

33° 45.275' 

71° 43.548' 

0.159 

Arena fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-10-B 

33° 45.299' 

71° 43.520' 

0.236 

Arena fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-10-C 

33° 45.310' 

71° 43.504' 

0.350 

Arena mediana 

Moderada 

16.09.2013 

EY-11-A 

33° 45.125' 

71° 43.269' 

0.110 

Arena muy fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-11-B 

33° 45.148' 

71° 43.243' 

0.214 

Arena fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-12-A 

33° 45.945' 

71° 42.940' 

0.210 

Arena fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-12-B 

33° 45.970' 

71° 42.915' 

0.223 

Arena fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-13-A 

33° 45.761' 

71° 42.608' 

0.115 

Arena muy fina 

Buena 

16.09.2013 

EY-13-C 

33° 44.786' 

71° 42.585' 

0.225 

Arena fina 

Buena 


75 










Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27, 2014. 


MINERALOGÍA 

De acuerdo a lo expresado anteriormente, se sometieron a análisis los componentes de la 
fracción fina. La Figura 7 tipifica las muestras de color oscuro que predominan en la playa, sin 
considerar la parte permanentemente húmeda de la cara de la playa. 



Figura 7.- Fotografía de una de las muestras analizadas con lupa binocular. Fuente: fotografía tomada por 
el autor 

El predominio del color oscuro se debe a la presencia de minerales pesados. En otra visita 
posterior se muestreó aleatoriamente una zona más extensa hacia el norte, varios kilómetros 
más allá de los límites costeros de la RNEY. La presencia de minerales pesados está 
delimitado a un sector donde se producen las condiciones de energía más favorables a la 
concentración de tales minerales, lo que ocurre entre el estero El Peuco y la desembocadura 
del estero El Yali (prácticamente coincidente con la RNEY) y los minerales son magnetita, 
ilmenita, cromita y zircón (Tabla 2). Los minerales livianos presentes en las muestras y sus 
respectivos porcentajes son: cuarzo 31 %, feldespato 22 % y biotita 4 %. 

Tabla 2.- Presencia de minerales pesados en arenas de playa El Yali. 


MINERALES 

PRESENCIA 

DUREZA 

DENSIDAD 


(%) 

Escala de 1 
a 10 

g/cm 3 

MAGNETITA 

39 

5,5 - 6,5 

5,2 

ILMENITA 

2 

5,5 - 6 

4,7 

CROMITA 

1 

5,5 - 6 

4,5 - 4,8 

ZIRCÓN 

0,5 

7,5 

4,6 - 4,7 

Total 

42,5 


)enidad media 
Je los minerales: 
2,67 g/cm 3 


Cabe destacar la presencia significativa de magnetita en las arenas muestreadas (Fe304), un 
mineral de hierro constituido por óxido ferroso y considerado como metal pesado (peso 
específico fluctuante entre 4,9 y 5,2 gr/cm 3 ) y una dureza que fluctúa entre 5,5 y 5,6 de acuerdo 
a la escala de dureza de Mohs que va de 1 a 10. 


76 













Anales Museo de Historia Natural de Valparaíso 


Vol.27,2014. 


CONCLUSIONES 


a) Los sedimentos de la playa El Yali tienen un tamaño predominante de arenas finas. 
Perpendicularmente a la línea de costa, la granulometría indica una disminución del 
tamaño de los sedimentos desde la berma (muestras C) hacia la cara de la playa (muestra 
A). 

b) En cuanto a la mineralogía, los sedimentos de la playa localizada frente a la RNEY tiene 
una significativa presencia de minerales pesados, principalmente magnetita. Otros 
minerales pesados son ilmenita, cromita y zircón, con una presencia minoritaria. 


c) El análisis comparativo al microscopio de muestras de playa y del río, respecto al grado 
de transporte y mineralogía sugiere que la fuente principal de los sedimentos de la playa 
frente a la RNEY lo constituye el río Rapel. Adicionalmente a ello, la deriva litoral de los 
sedimentos cuya componente predominante es sur-norte, sustenta lo aseverado en 
cuando a su vinculación. 


AGRADECIMIENTOS 

A la Prof. Verónica Meza y a los Biólogos Marinos Pablo De Kartzow y Raiza Carvajal, por su 
valioso apoyo en el trabajo de terreno. Al Sr. Iván Velázquez, a cargo de la Reserva Nacional 
El Yali (CONAF) por su permanente colaboración. 

A la Facultad de Ingeniería de la Universidad de Playa Ancha, que desarrolló el proyecto 
"Ejecución temprana de restauración ecológica y un sistema de alerta ambiental como 
mecanismo de adaptación al cambio climático en la Reserva Nacional El Yali, Región de 
Valparaíso”, que permitió al autor elaborar este artículo a partir de la información previamente 
obtenida en terreno. 

También se agradece al revisor anónimo de este artículo, cuyas recomendaciones 
contribuyeron a optimizar significativamente el documento. 


BIBLIOGRAFÍA 

ANAN, FS. 1969. Grain-size parameters of the beach and dunes sands, northeastern Massachusetts and 
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EFECTOS DEL TERREMOTO Y TSUNAMI DEL 27 DE FEBRERO DE 2010 
EN LA RESERVA NACIONAL EL YALI 

Manuel Contreras-López 1 


RESUMEN 

El presente trabajo reporta los efectos sobre la Reserva Nacional El Yali que tuvo el terremoto y 
tsunami del 27 de febrero de 2010, que afectó la costa centro - sur de Chile. Se inundaron 800 
hectáreas del terreno de playa contiguo a la desembocadura del estero El Yali en el sur de 
Santo Domingo. La zona inundada incluyó 200 hectáreas protegidas, donde se encontraba la 
Albufera de la Reserva Nacional El Yali. Uno de los principales efectos de la onda de tsunami 
fue la destrucción de la barra de arena estuarina y de 22 hectáreas de dunas de arena que 
protegían la Albufera de las mareas y oleaje. También se produjo el depósito de unas 20 
toneladas de residuos sólidos, la muerte de vegetación en la zona inundada y una disminución 
momentánea de la diversidad y abundancia de aves que habitan el sitio. La ausencia de 
precipitaciones durante los años 2010 a 2013, y el incremento de marejadas; facilitó la 
segmentación de la laguna en dos cuerpos de agua independientes y separados por 500 
metros, uno de los cuales tendió a desaparecer posteriormente. 

PALABRAS CLAVES 

Sitios Ramsar, Chile Central, residuos sólidos 


ABSTRACT 

This paper reports the effects on Reserva Nacional El Yali of the earthquake and tsunami of 
February 27, 2010, which affected the central coast - south of Chile. 800 hectares of land 
adjacent to the mouth of the estuary The Yali in the south of Santo Domingo beach were 
flooded. The flooded area included 200 hectares protected, where the Albufera of Reserva 
Nacional El Yali was. One of the main effects of the tsunami wave was the destruction of 
estuarine sand bar and 22 hectares of sand dunes that protected the lagoon from the tides and 
waves. There was also a tank of 20 tons of solid waste, the death of vegetation in the flooded 
area and a momentary decrease in the diversity and abundance of birds that inhabit the site. 
The lack of rainfall during the years 2010 to 2013, and increased storm surges; facilitated the 
segmentation of the lake into two sepárate bodies of water and separated by 500 meters, one of 
which tended to disappear later. 


KEY-WORD 

Ramsar Sites, Central Chile, solid waste 


1 Académico Facultad de Ingeniería Universidad de Playa Ancha e investigador Centro de Estudios Avanzados, e-mail: 
manuel.contreras@upla.cl 


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INTRODUCCIÓN 

El 27 de febrero del año 2010 a las 3:34 A.M. (hora local) un gran terremoto de subducción Mw 
= 8,8 afectó a Chile central. Este terremoto se originó debido al desplazamiento súbito de la 
placa de Nazca bajo la placa Sudamericana. El Yali se encuentra cerca del límite norte del área 
de ruptura, que comprendió entre Valparaíso (33° S) y el sur de Isla Mocha (38,6° S), con una 
extensión superior a 610 km (Quezada et al., 2010) alineado con la línea de costa, y un ancho 
promedio de 150 km (Barrientos, 2010), afectando un área estimada de 82.500 km 2 (Pararas- 
Carayannis, 2010). 

Resultados preliminares estiman un desplazamiento cercano a los 10 m en el contacto 
interplaca (Barrientos, 2010). La ruptura se puede subdividir en dos segmentos (Quezada etal., 
2010; Delouis et al., 2010; Lorito et al., 2011), uno de los cuales comienza desde las cercanías 
de Chanco (35,8°S) y prosigue en dirección SSW hasta el sur de la Isla Mocha (38,6°S); 
mientras el otro se inicia en las cercanías de Constitución (35,3°S) y prosigue en dirección NNE 
hasta el sur de Valparaíso (33°S). 

Como consecuencia de los importantes movimientos verticales que generó el terremoto, un 
tsunami destructor impactó toda la zona centro - sur de Chile (Tirúa - Llolleo) arrasando con 
varias localidades ya devastadas por el sismo, y con efectos visibles entre Corral y Coquimbo, 
propagándose además por el océano Pacífico con efectos visibles, pero no destructores, en 
Islas Galápagos (Moreano et al., 2012), México, Hawaii y Nueva Zelandia (NOAA, 2013). Se 
reportaron daños en embarcaciones y un muelle en San Diego, California, e inundaciones en el 
norte de Japón (Pararas-Carayannis, 2010). En el litoral de Chile, las localidades más 
afectadas fueron: Talcahuano, Constitución, Dichato, Llolleo, Tubul y Llico. Sufrieron daños 
significativos: Tirúa, Coliumo, Vegas de Itata, Chanco e Noca entre otras muchas localidades 
costeras que experimentaron algún daño. En El Yali no hubieron testigos que den cuenta de lo 
ocurrido aquella madrugada, sin embargo los guardaparques de la Corporación Nacional 
Forestal (CONAF) pudieron constatar a los dos días los efectos destructores del tsunami sobre 
el área protegida. En la figura 1 se muestra el emplazamiento de la Reserva Nacional El Yali en 
el sur de la región de Valparaíso y las principales localidades de su entorno mencionadas en el 
presente trabajo. 

Fritz et al. (2011), reporta mediciones de runup y profundidades de inundación en el sector (3 
puntos). Contreras-López (2014) estima en 800 hectáreas la superficie inundada en las 
inmediaciones de la desembocadura del estero El Yali, de las cuales 200 hectáreas 
corresponden al área protegida. Fariña et al. (2010), precisan que previo al tsunami, el área de 
la Albufera contenía cuatro tipos de ambientes: a) Playa de Arena con 1,4 ha, b) Duna con 1,2 
ha, c) Zona de vegetación del humedal con 5 ha y d) una zona de matorral costero (10 ha). 
Estos autores indican que el ordenamiento de las especies de plantas en la zona respondían a 
las variaciones en los niveles de salinidad y la frecuencia de inundación de la laguna. 
Detectaron que el ingreso furtivo de ganado era responsable del consumo de plantas, 
afectando su distribución y cobertura. El arribo del tsunami causó que la zona de dunas y parte 
de la playa casi desaparecieran esparciéndose toda su arena sobre la laguna y el hábitat de 
matorral localizado en la porción más oriental de la laguna. La línea costera de la playa avanzó 
unos 70 metros tierra adentro y la laguna se hizo 30 metros más ancha, creándose varios 
puntos de conexión con el mar. Como consecuencia, la vegetación del humedal fue 
prácticamente barrida o sepultada bajo arena a excepción de las zonas en las que se había 
excluido al ganado furtivo. La conexión permanente de la laguna con el mar produjo 
variaciones importantes en la salinidad de la laguna, gatillando que muchas de las especies de 
aves que era común ver en la zona de la laguna hayan emigrado. 


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Según Fariña et al. (2010), el sistema playa de arena - duna - humedal en la zona costera de El 
Yali sirvió de protección natural frente al tsunami deteniendo y aminorando el efecto de las olas 
y dando cuenta de un aspecto muy poco considerado en el manejo ambiental de este tipo de 
ecosistema; estos sistemas son muy importantes de mantener en estado prístino. Por últimos 
estos autores concluyen que el efecto de algunas actividades de origen antrópico (como la 
acción furtiva del ganado) pueden afectar seriamente la capacidad de recuperación de las 
especies locales ante sus perturbaciones naturales y por ende aminorar la capacidad del 
ecosistema para recuperarse. 

Por otro lado, Rubio y Basic (2011) realizan un diagnóstico ambiental en la zona afectada por 
las ondas de tsunami, estimado preliminarmente el efecto de los residuos sólidos depositados 
por la onda de tsunami en el área protegida. También analizan el censo mensual de aves que 
lleva CONAF, para estimar preliminarmente el efecto que tuvo el tsunami sobre la abundancia y 
biodiversidad. Por último, reportan la segmentación de la laguna meses después de ocurrido el 
terremoto y tsunami. 


El objetivo del presente trabajo es reunir y sintetizar diferentes antecedentes que permitan 
comprender la magnitud y tipo de daños que el terremoto y tsunami provocó en la Reserva 
Nacional El Yali. 



Figura 1. Localización de la Reserva Nacional El Yali (33°45'S; 71°43'W) en el sur de la región de 
Valparaíso. Se señalan las localidades del entorno afectadas por el tsunami del año 2010 y las 
desembocaduras de los ríos Rapel (33°54'S; 71°49'W) y Maipo (33°37'S; 71°38'W) cuyas cuencas 
delimitan el sistema de humedales El Yali. Fuente: Adaptación de Google Maps. 


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METODOLOGÍA 

Se usaron los datos del mareógrafo de Valparaíso, para graficar el arribo de la onda de tsunami 
en la región. Desde marzo a noviembre del año 2010, inmediatamente después de ocurrido el 
tsunami, se realizaron diez campañas de terreno a la reserva, cada una con diferentes 
propósitos: reconocimiento visual, registro del área de inundación, registro de parámetros como 
la penetración y trepamiento de la onda de tsunami, limpieza y clasificación de residuos sólidos 
depositados, geo referenciación de la ribera de la laguna y línea de costa (Tabla I). Junto a 
esto, se recolectaron diversos datos disponibles sobre los efectos del tsunami en el entorno de 
la reserva (Fritz et al., 2011; Contreras et al., 2012; Contreras y Winckler, 2013; Contreras- 
López, 2014). 

Tabla I. Listado de campañas realizadas por fecha y principales actividades realizadas en la Reserva 
Nacional El Yali, posteriormente al terremoto y tsunami. 


N° 

Fecha 

Actividades Realizadas 

Observaciones 

01 

16/03/2010 

Reconocimiento visual 

Laguna conectada 

02 

18/03/2010 

Registro parámetros tsunami 

Laguna conectada 

03 

01/04/2010 

Reconocimiento densidad residuos 

depositados 

Laguna conectada 

04 

30/04/2010 

Recolección residuos sólidos depositados 

Laguna no conectada 

05 

08/05/2010 

Recolección residuos sólidos depositados 

Laguna no conectada 

06 

02/06/2010 

Recolección residuos sólidos depositados 

Laguna no conectada 

07 

26/08/2010 

Levantamiento topográfico playa 

Laguna no conectada 

08 

13/09/2010 

Referenciación ribera y nivel laguna 

Laguna no conectada 

09 

09/10/2010 

Referenciación ribera y nivel laguna 

Laguna conectada 

10 

08/11/2010 

Recolección residuos sólidos depositados 

Laguna conectada 


Con un GPS de 3 metros de precisión horizontal, se posicionó la ribera de la Albufera y su 
emplazamiento con respecto a la línea de más alta marea e hitos geográficos inmutables en el 
tiempo. 

Se recolectaron y clasificaron los residuos sólidos depositados en 30 hectáreas adyacentes a la 
Albufera. La clasificación usada fue: plásticos, plumavit, vidrios, madera y otros. La recolección 
se hizo en cuadrantes de 100 m x 25 m, procediendo a pesar y estimar el volumen de los 
artículos encontrados, depositados por el tsunami. 

Para estudiar los efectos del tsunami sobre la abundancia y diversidad de las aves en el sector, 
se utilizaron los censos mensuales de aves realizados por los guardaparques de CONAF 
durante los años 2009 y 2010 en la Albufera. Para analizar las diferencias encontradas antes y 
después del tsunami, con los censos se realizó una comparación mes a mes con respecto a la 
variación del número de especies, con especial atención a lo ocurrido en el mes de Marzo del 
año 2010, se estimó el porcentaje de variación, como también se identificó por categoría el 
nivel de pérdida de las especies. 


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RESULTADOS 

En las inmediaciones del área en estudio (San Antonio y Valparaíso), la onda del tsunami tuvo 
una altura entre 1,3 y 1,5 m, arribando pasadas las 4:00 A.M (30 minutos después del sismo 
principal). No hubieron testigos en la Reserva Nacional El Yali, pero de acuerdo a lo 
establecido en las localidades más cercanas (Mostazal al Sur y Llolleo al Norte), se puede 
inferir que la onda de tsunami principal arribó pasadas las 5:30 A.M. En la figura 2 se muestra 
el registro del mareógrafo de Valparaíso. 



Figura 2. Registro nivel del mar en puerto Valparaíso entre las 3:00 y 12:00 AM del 27 de febrero de 
2010. La línea gruesa central indica el nivel del mar pronosticado por consideraciones astronómicas 
(marea). La línea vertical señala hora del sismo (3:34 AM). Las fluctuaciones sobre la marea pronosticada 
corresponden al registro de las ondas de tsunami en Valparaíso. 

En la localidad de Cartagena, 35 km al norte de la Reserva Nacional El Yali, la onda penetró 
unos 100 metros y cobró la vida de una persona. En el puerto de San Antonio arrastró 
embarcaciones y causó algunos daños en las instalaciones portuarias, no siendo afectada la 
población (Contreras y Winckler, 2013). Inmediatamente al sur, en la localidad de Llolleo, sin 
embargo, la onda penetró 450 metros, arrasó más de 160 viviendas ligeras (Contreras et al., 
2012) y cobró la vida de 5 personas para terminar inundando las lagunas costeras Ojos de Mar 
de Llolleo. La onda de tsunami remontó 2,5 km por la ribera del río Maipo después de arrasar la 
barra de arena. En Santo Domingo y la localidad de las Brisas de Santo Domingo, la onda de 
tsunami penetró en promedio 80 metros, apenas afectando el terreno de playa, siendo 
detenidas por las características dunas de arena de sus playas (Paskoff y Manríquez, 2004). Al 
sur de la Reserva Nacional El Yali, la onda de tsunami ingresó con violencia en el estero 
Maitenlahue, arrasando algunas viviendas ligeras en caleta Mostazal después de ingresar 400 
metros (Contreras y Winckler, 2013), cobrando una séptima víctima fatal. En esta localidad se 
registraron los runup más importantes de la región de Valparaíso, superando los 10 metros 
(Fritz et al., 2011). 

En la Tabla II se consignan la profundidad de inundación, runup, intrusión horizontal y número 
de víctimas fatales por cada una de las localidades cercanas a la reserva. 

La profundidad de inundación en las localidades cercanas a la reserva fueron bastante 
consistentes y en promedio corresponde a 4,41 metros, con una desviación estándar de 1,07 


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metros. El runup, en cambio, presenta una dispersión mayor con rangos entre los 0,70 y 14,70 
metros, con un promedio de 4,83 metros, que se reduce a 3,28 metros si se excluyen los 
registros extremos de caleta Mostazal. 

En la figura 3 se ejemplifican los cambios experimentados por la ribera de la laguna, 
comparando la situación antes del tsunami con la situación en el año 2011 a partir de imágenes 
GoogleEarth. El posicionamiento de la ribera de la Albufera con GPS confirmó la ocurrencia de 
esta segmentación. El tsunami del 27 de Febrero de 2010 sobrepasó la laguna completamente, 
alterando su posición. La ribera oeste de la Albufera se trasladó unos 30 metros hacia el este. 
La superficie total de la laguna disminuyó en un 14% con respecto a la presente antes del 
tsunami (de 175.419 m 2 se redujo a 151.159 m 2 ), quedando los tres cuerpos de agua con las 
siguientes superficies: 122.198 m 2 (laguna norte), 26.653 m 2 (laguna centro) y 2.308 m 2 (laguna 
sur en las inmediaciones de la desembocadura del estero El Yali). 

Tabla II. Profundidad de inundación, runup , intrusión horizontal y número de víctimas fatales por localidad 
en la región de Valparaíso en las inmediaciones de la Reserva Nacional El Yali. SD = Sin Dato. 


N° 

Localidad 

Latitud 

Longitud 

Profundidad 

Inundación 

Runup 

Intrusión 

horizontal 

N° 

Victimas 

1 

Cartagena 

33 0 32'32.32" 

71 o 36'09.65" 

SD 

4,00 

103,0 

1 

2 

San Antonio 

33°35'25.80" 

71 o 36'57.00" 

SD 

SD 

0,0 

0 

3 

Llolleo 

33°36'16.92" 

71°37'31.08" 

SD 

3,90 

57,2 

5 

4 

33°36'25.78" 

71 0 37'33.24" 

4,00 

SD 

77,9 

5 

33 0 36'26.57" 

71°37'32.56" 

3,00 

SD 

179,9 

6 

33°36'26.64" 

71 °37'18.84" 

SD 

2,00 

455,0 

7 

33°36'26.96" 

71°37'34.93" 

4,60 

SD 

122,2 

8 

33°36'27.79" 

71°37'21.97" 

3,30 

SD 

455,2 

9 

33°36'51.84" 

71°37'36.84" 

SD 

2,60 

27,9 

10 

Santo Domingo 

33 o 38'20.40" 

71°38'05.64" 

SD 

4,80 

93,0 

0 

11 

Las Brisas 

33 o 42'20.52" 

71 0 39'32.76" 

5,53 

3,40 

72,2 

0 

12 

El Yali 

33°44'51.72" 

71°42'30.24" 

5,20 

3,20 

320,0 

0 

13 

33°45'05.40" 

71°43'03.36" 

3,13 

2,10 

180,0 

14 

33°46'07.68" 

71°44'31.20" 

SD 

0.70 

624,0 

15 

Caleta Mostazal 

33°50'02.76" 

71°48'49.68" 

SD 

10.40 

114,0 

1 

16 

33°50 , 12.12" 

71°48'51.48" 

5,58 

SD 

SD 

17 

33°50'13.92" 

71°48'57.96" 

SD 

14,70 

69,0 

18 

33 o 50'13.92" 

71 0 48'43.92" 

5,35 

SD 

SD 

19 

33°50'16.80" 

71 °48'41.40" 

SD 

6,10 

434,0 


La introducción del agua marina por la onda de tsunami alteró los parámetros físicos, químicos 
y biológicos, de la Albufera (Rubio y Basic, 2011). En el mes de septiembre del año 2010 se 
constató la segmentación de la laguna en dos partes: lagunas norte y sur, separadas en unos 
500 metros aproximadamente. Un mes después se produjo una nueva separación, esta vez la 
laguna sur se volvió a dividir en dos partes, diferenciándose las lagunas norte, centro (sector 
norte de la antigua laguna sur) y laguna sur (sector sur en las inmediaciones de la 
desembocadura del estero). 


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Figura 3. Desembocadura y Albufera de El Yali en (a) Abril de 2007 (antes del tsunami) y (b) Abril de 
2011 (después del tsunami). 

Durante un tiempo, estos cuerpos de agua sostuvieron conexiones esporádicas con el mar, 
dependiendo de las mareas y marejadas: Existía conexión en pleamares de sicigia y 
marejadas. 

En el interior de la reserva, el terremoto produjo una grieta de unos 10 cm de ancho que corría 
desde la ribera de la laguna Matanzas hasta la laguna Colejuda, que se encontraba con su 
espejo de agua bastante reducido debido a la época estival. En el álveo de la laguna, esta 
grieta se transformó en una aparente falla, asociada con levantamientos o hundimientos de 
decenas de centímetros por el sector central de la laguna (figura 4). 



Figura 4. Se muestra la grieta que corría desde la laguna Matanzas a la laguna Colejuda (derecha), y los 
levantamientos o hundimientos que se aprecian en algunos sectores son resaltados con los círculos 
(izquierda). 


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La disposición de residuos sólidos domiciliarios y artes de pesca corresponde a uno de los 
problemas provocados por el tsunami de mayor impacto visual (figura 5). Se realizaron cinco 
campañas especiales para la recopilación y clasificación de los residuos. Durante las 
campañas de limpieza realizadas se lograron clasificar y cuantificar los datos mostrados en la 
tabla III. El área total limpiada de la reserva corresponde a 30 hectáreas, de un total de 200 
hectáreas contaminadas, en las cuales se extrajeron aproximadamente 3 toneladas de 
residuos sólidos. 



Figura 5. Línea de residuos sólidos depositados por la onda de tsunami en las inmediaciones de la 
Albufera (sector emplazado 400 m sobre la línea de más alta marea). 

Tabla III. Resultados por categoría de residuos recolectados. Fuente: Rubio y Basic (2011). 


Tipo 

Peso [kg] 

% peso 

Volumen [It] 

% Volumen 

Plásticos 

1.305,43 

44,03 

19.875,85 

41,89 

Plumavit 

357,05 

12,04 

10.773,41 

22,71 

Maderas 

477,85 

16,12 

2.422,20 

5,10 

Vidrios 

221,57 

7,47 

7.357,85 

15,51 

Varios 

602,90 

20,34 

7.020,01 

14,79 

Total 

2.964,79 

100,00 

47.449,32 

100,00 


El plumavit encontrado proviene de artes de pesca (boyas y flotadores de redes). También se 
encontraron residuos plásticos y vidrios, muchos de antigua data, lo que hace suponer que 
provienen de depósitos de asentamientos rurales como Mostazal (18 km hacia el sur) o del 
vertedero de Llo-Lleo (23 km al norte), siendo este último socavado por el tsunami del 27 de 
Febrero (Contreras et al., 2012.). Se encontraron además muestras médicas y otros residuos 
de origen hospitalario. 

Para el análisis de los efectos sobre la biodiversidad, se extrajeron los datos del Censo de Aves 
año 2009 y 2010 (figura 6) más representativos dependiendo la tasa de cambio que estas 
experimentaron durante los dos años, se evaluó la variación de diversidad especies y cantidad 
de individuos mes a mes, infiriendo mediante gráficos realizados, que los meses más 
representativos para el estudio fueron mayo, junio, agosto y diciembre (figura 7). 


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Censo Aves 2009/2010 


Censo de Aves 2009/2010 


80 

70 



2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 

Mes 



Figura 6. Comparación número de especies (izquierda) y número de individuos (derecha) censados 
mensualmente por CONAF entre los años 2009 y 2010. Fuente: Rubio y Basic (2011). 

Se puede observar que en los meses de mayo y diciembre existen las cifras más críticas de 
desaparición de especies, con un 50% y 51% respectivamente. Mientras que los porcentajes de 
individuos nuevos que se avistaron en el año 2010, recaen en los meses de junio y julio, con un 
28% y 25% respectivamente. 

Al paso de los meses la condición mejora y el porcentaje de desaparición total baja, 
manteniéndose en 37% los meses de junio y julio. En agosto la pérdida total de especies llega 
a un 45% y en diciembre disminuye a un 25%. 

La tagua (Fúlica armillata ), fue una de las especies más afectada, consignando una pérdida de 
cientos de individuos. Esto se puede explicar por las costumbres de anidación de esta ave en 
los junquillos de las orillas de lagunas (Goodall y Johnson, 1951), vegetación que fue 
completamente arrasada por el tsunami. Durante los meses posteriores al mes de mayo, se 
fueron recuperando paulatinamente hasta llegar a su comportamiento normal. 

En diciembre se observa una pérdida significativa de la especie cisne coscoroba (Coscoroba 
coscoroba) con un 50% de pérdida, lo cual equivale a 67 individuos. Esta especie anida entre 
los meses octubre y diciembre, sobre pastos en bordes de lagunas, y pequeñas islas flotantes 
de vegetación (Goodall y Johnson, 1951). Por lo tanto, el tsunami no afectó sus nidos, pero la 
falta de vegetación en este cuerpo de agua, debió ser la razón por la cual esta especie migró 
hacia otro lugar. 

Estas cifras muestran que las aves residentes fueron las más afectadas por el tsunami del 27 
de Febrero, muchos de sus lugares de nidificación y reproducción desaparecieron, es 
presumible también que la onda de tsunami arrasó con muchos de los nidos. En la época 
invernal se observaron las mayores pérdidas. La condición cambia llegando la primavera. Este 
es el periodo en el que llegan las aves migratorias, por lo tanto, se puede inferir que la laguna 
para esta fecha ya estaba recuperando el equilibrio y las condiciones aptas para albergar a 
estas aves. 

Se observa que en el mes de mayo la pérdida más severa es de un 64%, esta cifra define que 
del 64% de las especies que existían en el mes del mayo del año 2009, no se visualizó ninguno 
de estos individuos durante el mismo mes en el año 2010. 


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Porcentaje de cambio de número de especies de aves mes de Mayo 2009-2010 


Porcentaje de pérdida de aves Mayo 2009-2010 



Desaparecen 

50% 


Porcentaje de cambio de número de especies de aves mes de Junio 2009-2010 


Porcentaje de pérdida de aves Junio 2009-2010 



Severas 

18% 


Importantes 

10 % 


Regulares 

8 % 


severas 

64% 




Porcentaje de cambio de número de especies de aves mes de Diciembre 2009-2010 


Porcentaje de pérdida de aves Diciembre 2009-2010 


Disminuyen 

0 % 


Se ve ias 
6 % 



R egulares 
44% 



Figura 7. Porcentajes de cambio de número de especies aves y pérdida de aves en la comparación entre 
los años 2009 y 2010 para los meses de mayo, junio y diciembre. Fuente: Rubio y Basic (2011). 


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DISCUSIÓN 

A lo largo del litoral afectado por el tsunami, diversas playas de arena, barras de arena y 
sistemas dunares fueron arrasados por las ondas destructivas. Los movimientos co-sísmicos 
verticales rompieron los delicados equilibrios hidrodinámicos que definen los procesos de 
erosión y sedimentación que aportan material para la construcción y sustentación de playas, 
barras, flechas litorales y dunas costeras. En algunos casos, el terremoto provocó movimientos 
de subsidencia. Mientras que en otros, solevantamientos. En las inmediaciones de la Reserva 
Nacional El Yali, no fue posible determinar el sentido y magnitud del movimiento co-sísmicos. 
Sin embargo, existen evidencias que respaldan un hundimiento. En primer lugar el avance 
tierra adentro de la playa y terreno de playa, en algunos casos la variación fue de 70 metros 
(figura 8), por supuesto esto se podría deber a la erosión provocada por las ondas del tsunami; 
pero también se constató, en segundo lugar, el cambio en el nivel de reducción de sonda del 
puerto de San Antonio, que fue corregido debido a que el nivel medio del mar experimentó un 
alza abrupta después del terremoto. Se puede inferir que este hundimiento es del orden de una 
decena de cm, pues diversos autores estiman que no hubo hundimiento o bien no fue 
perceptible, pero que existe un error de decímetros para el lugar (Vargas et al., 2011; Quezada 
etal., 2010, 2012; Melnick etal., 2012; Farias etal., 2010). 

Varios de los lugares afectados por el tsunami presentaron una rápida recuperación, destaca la 
barra de arena del río Mataquito (González et al., 2012; Villagran et al., 2012). Aun cuando las 
perturbaciones producidas por el terremoto, tuvieron consecuencias en los equilibrios 
ecológicos de la zona costera (Jaramillo et al., 2012; Jaramillo et al., 2012a), los principales 
efectos reportados dicen relación con el solevantamiento de cuerpos de agua costeros, que se 
desecaron posteriormente, como es el caso del humedal Tubul - Raqui, que experimentó casi 2 
m de levantamiento (Valdovinos et al., 2010, 2012; Martínez et al., 2012), y no con la pérdida 
de las dunas y playas de arena, que tendieron a recuperarse rápidamente. 

Sin embargo, en El Yali, la recuperación de las dunas y playa de arena no ocurrió 
inmediatamente. La pérdida de las dunas de arena que separaban la Albufera del mar, significó 
la pérdida de una barrera de protección natural. Esto dejó vulnerable a la laguna costera a: 
pleamares en sicigias, marejadas (como las ocurridas en agosto de 2010 y mayo de 2013), 
ondas de tsunamis no destructivos (Japón 2011, Iquique 2014). Esta vulnerabilidad significa 
que después del tsunami, la Albufera se conecta con mayor frecuencia al mar, lo que ha 
modificado la composición de columna de agua y seguramente ha tenido consecuencias con 
respecto a las especies de aves presentes. El número de especies se vio afectado 
principalmente en el mes de mayo y diciembre de 2010, donde un 50% de las especies 
desaparecieron, pero fueron reemplazadas por un 20% de especies nuevas a partir del mes de 
junio (figura 7). Con respecto al número de individuos, en el mes de diciembre se comienza a 
experimentar una recuperación en varias especies. Al revisar los censos mensuales que lleva 
CONAF en la Reserva Nacional El Yali, se puede constatar que con posterioridad al año 2010, 
el número de individuos y el número de especies de aves censadas se recuperó. 

El proceso de segmentación de la Albufera parece ser la búsqueda de un nuevo punto de 
equilibrio en los procesos sedimentarios como respuesta a la eventual subsidencia del lugar, la 
disminución de los aportes hídricos debido a la prolongada sequía que afecta la zona y la 
alteración de las dunas que servían de protección a la laguna costera. 

La pérdida de dunas parece haber generado un efecto indirecto al facilitar el libre tránsito de 
vehículos motorizados por el terreno de playa, cuyo paso asusta a las aves del entorno. 


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Con respecto a los residuos sólidos depositados en la zona inundada por el tsunami, se 
observa que su composición difiere de la basura que típicamente se encuentra en las playas 
del país (Hidalgo - Ruz y Thiel, 2013; Bravo et al., 2009). Destaca el elevado porcentaje de 
plásticos (sobre el 40%) y de plumavit (12%), elementos que se han comprobado tienen 
nocivos efectos sobre las aves marinas (Derraik, 2002; Azzarello y Van Vleet, 1987; Elliott y 
Elliott, 2013). Debido a que las aves marinas son reconocidas como eficientes indicadores de 
problemas ambientales en la zona costera (Furness y Camphuysen, 1997), el efecto 
combinado de la pérdida de la duna y los residuos sólidos deben implicar una alteración en la 
población de aves asociadas a la reserva. 



Figura 8. Cambios de la línea de playa, dunas y ribera de la albufera, entre antes y después del tsunami. 

Como efecto del terremoto, se pudo apreciar una grieta que cruzó gran parte de la zona interior 
de la reserva nacional (entorno de la ribera Matanzas y Colejuda). Esta grieta en algunos 
puntos se transformó en un solevantamiento o hundimiento de terreno de unos 0,5 m. En el 
lugar donde ocurrió, Encinas et al. (2006), indica que se encuentra el límite de la formación 
Rapel. 

CONCLUSIONES 

El tsunami de campo cercano del 27 de Febrero de 2010, inundó 840 hectáreas de la zona 
costera del sistema de humedales El Yali, de las cuales 213 hectáreas corresponden al área 
protegida como Reserva Nacional y sitio Ramsar. La inundación logró penetrar cerca de 1.400 
metros en el sector sur de la Albufera, 830 metros en el sector norte de la misma laguna 
costera, 200 metros en la playa localizada al norte de la Reserva Nacional y 2.000 metros en 
los médanos y el estuario El Yali. Se encontraron evidencias que la onda de tsunami remontó 
hasta 5,2 km estuario arriba, llegando al sector de Las Salinas, pero sin causar daños 
importantes. 

La onda de tsunami alcanzó un runup de 3,20 metros en el sector y en algunos puntos la 
inundación llegó a los 5,20 metros. En el sector se depositaron restos de viviendas, artes de 
pesca y residuos sólidos domiciliarios presumiblemente provenientes de Caleta Mostazal (15 
km al sur) y Lllolleo (25 km al norte), que alcanzaron las 84 toneladas, 21 de las cuales fueron 
depositadas en el área protegida. Se estima que cada 10 hectáreas, se depositó una tonelada 
de residuos. 

El tsunami gatillo un proceso de segmentación de la laguna costera, probablemente debido a 
una combinación de un hundimiento local producto de los movimientos cosísmicos verticales, la 


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disminución de los aportes hídricos por la sequía que afecta el lugar y la alteración de la dunas 
que servían de protección entre la laguna y el mar. 

El avistamiento de nuevas especies de aves con respecto al año 2009, puede ser un indicador 
de los cambios experimentados por la columna de agua de la laguna. 

AGRADECIMIENTOS 

La Dirección General de Investigación de la Universidad de Playa Ancha, financió parcialmente 
este trabajo a través de los proyectos DGI - ING 03/2011 y DGI - ING 01/1213 y el Fondo de 
Desarrollo Disciplinario en Medio Ambiente para la Facultad de Ingeniería. Se agradece 
especialmente a la Dirección Regional de la Corporación Nacional Forestal (CONAF), sus 
profesionales y guardaparques: Iván Velásquez, Ingrid Fruht, John Ruminot, Jenny Prieto, 
Javiera Meza y Homero Gallardo. 

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