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Full text of "Historia de los gobernantes del Paraguay, 1535-1887"

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HISTORIA 


DE    I.OS 


GOBERNANTES 


DKL 


PARAGUAY 


1535-1887 


I'Uit 


m.'KNOS   AIlíES 

liM|>i-<>iit.i  \  l.ilirvriJt  lii*  M^T»,  Callo  IVru,  IV 

1M87 


SA  %Z7.<^,S"l 


NARVARO  C0LLE6E  LIBRIUIV 

6IFT  OF 
EDWIN  VERNON  II0R6AN 


OBRAS  DEL  MISMO  AUTOR 


La  Colegiada,  pieza  en  un  acto,  1885. 
Apuntes  par.i  la  biografía  del  general  Pueyrredon,  1867. 
Rasgos  biográficos  del  ciudadano  D.  F.  Sarmiento,  1867. 
Apuntes  biográficos  de  don  Felipe  SeniUosa,  1867. 
Heroinas  y  patriotas  americanas,  1868. 
Monobiblogi'afia  del  deán  Funes,  lvS3S. 

Bosquejo  biográfico  del  general  I.  Alvarez  y  Thomás,  1868. 

Efemeridografía  Argireparqui ótica,  1868. 
Id.  Argirometropolitana,  1869. 

Proceso  instruido  contra    Whiteloke  (traducción),  1870. 

Censo  de  la  población  de  Buenos  Aires  en  1869, 1872. 

Gaceta  de  Buenos  Aires,  1875. 

Bibliografía  Histórica,  1780  á  1821,  1875. 

Gaceta  mercantil,  (inconclusa)  1875. 

Juan  Maria  Gutiérrez,  su  vida  y  sus  escritos,  1878. 

Historia  do  los  gobernadores,  1879-82. 

Historia  de    la  prensa  periódica    do  la   República  Oriental    del    Uru- 
guay, 1883. 

Cronología  de  los  obispos  del  Paraguay,  1887. 

etc.,  etc.,  etc. 


PREFACIO 


Don  Juan  Díaz  de  Solis,  gran  piloto  de  Casti- 
lla. PTOnoció  en  ir)<)8,  la  embocadura  del  Rio  de 
la  Plata.  <|ue  tomó  primero  por  un  golfo,  y  el  H  de 
o<*tulire  de  1515  hizo  una  nueva  esploracion  y  dio  á 
aquel  inmenso  rurso  de  agua  el  nombre  de  ¿Mar  Dul- 
ce, {'i  (|ue  los  indígenas  llamaban  Paraná  Ouazú.  que 
si^nilit^a  rio  gratule.  Pero  habiendo  cometido  la  im- 
|»ru(bMii*ia  de  echar  \n¿  en  tierra  cerca  del  lugar  en 
donde  actualmente  se  halla  situada  la  ciudad  de  Mal- 
«lonad<».  fué  sorprenili«lo  y  asesina«lo  por  los  indios 
charrúas. 

Al  infortunado  Solis  siguió  el  famoso  Sebastian  ^ 
Gal»oto.  quien  partió  de  P2spaña  en  abril  de  1525,  y 
penetró  el  rio  mas  adentro  poniéntlole  el  nombre  de 
Itio  ile  la  Haia^  deslumt>rado  con  la  vista  de  algunos 
adornos  de  oro  y  piata  que  llevaban  los  naturales  y 
que  eambiaban  con  gusto  por  baratijas  de  Europai. 

iienuintó  el  Paraná  y  fué  el  primer  tleseul»ridor 
del  rio  Paraguay,  cuyas  aguas  navegó    I52>^   has- 


11 


PREFACIO 


ta  mas  arriba  de  la  embocadura  del  rio  Bermejo;  y 
como  no  tenia  por  principal  objeto  la  conquista  sino 
simplemente  el  encuentro  de  riquezas,  de  cuya  exis- 
tencia se  le  habia  dado  falsa  noticia,  su  empresa  fra.- 
casó  con  la  muerte  de  algunos  españoles  por  losin- 
dios.  En  consecuencia,  quedaron  por  entonces  sus- 
pendidos los  descubrimientos  por  aquella  parte;  á 
lo  cual  contribuyó  su  retirada  (1530)  á  España  y  la 
destrucción  (1532)  del  fuerte  Sancti  Spíritu  ó  de 
Gaboto^  que  en  1527  habia  construido  en  la  embo- 
cadura del  Carcarañá  ó  rio  Tercero.- 


* 
*  * 


Era  la  época  en  que  isimples  particulares,  ó  ape- 
nas autorizados  por  gobiernos  ambiciosos  de  gloria, 
se  alejaban  de  su  patria  abandonando  todo,  para 
realizar  los  prodigios  de  la  caballeria  andante,  des- 
cubrir mundos  y  derrocar  imperios  con  la  punta  de 
su  espada.  A  ese  arrojo  de  la  audacia  privada,  a 
esa  necesidad  imperiosa  de  espansion  que  en  cier- 
tas épocas  anima  á  los  pueblos,  tiebió  la  España 
su  reinado  de  América,  de  que  no  supo  sacar  pro- 
vecho para  sí,  ni  para  la  humanidad. 


No  era  permitido  á  nadie  embarcarse  para  la 
América  española,  sin  obten-er  permiso  del  rey,  el 
cual  nunca  se  concedía  sino  para  fines  comercia- 
les, verificados  en  debida  forma  y  por  un  plazo 
comunmente  limitado  á  dos  años.  Era  muy  difí- 
cil obtener  permiso  para    un    establecimiento  per- 


PIIEKACIO  III 


manente.     Los   clérigos  y  frailes   estaban  sujetos 
igualmente  á  la  misma   formalidad.    Los  criollos, 
que  residian   temporariamente  en  España,  no  po- 
dían regresar  ¿  sus  propiedades  sin  espreso  permiso 
del  rey.     Esta  prohibición  se  estendia  al  sexo  fe- 
menino.    Las  mujeres  debian  solicitar  real  permi- 
so, y  las  casadas  no  podian    obtenerlo  si  no  iban 
acompañadas  de  sus  esposos.     Este  sistema,  como 
se  ve.  era  euteranieiite  opuesto  al  de  otros  países, 
que  dejaban  sus  colonias  abiertas  tan  sin  reserva 
para  todos  los  que  quisieran  ir  ¿  ellas,  que  estos 
establecimientos    han    sida   considerados  mas  bien 
como  los  inmundos  receptáculos  de  todas   las    im- 
punv.as  de    la    madre  patria,  que  objetos  de  deli- 
b«*raita  predilección.     F]n  Francia  se  conmutaba  la 
piMia  corporal  por   el    de    deportación  á  las    colo- 
nias: y  aun  ai  principios  ilel  presente  siglo,   miem- 
bros del    cuerpo  legislativo  y  del  directorio,  vícti- 
mas de  la  fac<*ion  ttomiuante  á  la  sazón,  eran  tros- 
portaiios  á  Cayena,  castigo  e(|uívalente  á  la  pena  de 
muerte.  • 


•  * 


La  España,  mas  justa  ó  mas  imluigente  para  con 
su^  colonias,  aun({ue  sin  pretender  superior  felici- 
«lad  en  sus  interes«*8  domésticos,  dirigió  siempre 
KhIi  su  atención  á  conservar  la  pureza  de  su  mo- 
ral, impidiéndolas  de  recibir  la  mácula  de  la  cor- 
ru[K*ion  europea.  Desale  el  7  ile  agosto  de  l.V^, 
no  s«*  permitía  lí  ninguna  persona  ir  á  las  Indias^ 
sin  haber  presi*nta«lo  primero  informe  auténtico  con 
respecto  á  su  moral  y  buena  conducta. 


IV  PREFACIO 

No  se  permitía  ir  á  América  á  ninguna  perso- 
na que  hubiera  tenido  la  desgracia  de  haber  sido 
acusada  ante  el  tribunal  de  la  inquisición,  cual, 
quiera    que    hubiese    sido  la  decisión  pronunciada 

en  su  caso. 

Los  herejes,  los  hijos  y  nietos    de  las   víctimas 

del  auto  de  /e,  ó  los  que  hubiesen  llevado  el  5am 

benito^  eran  igualmente  escluidos. 

Las  dificultades  que  los  estranjerps  esperimen- 
taban  eran  mayores.  El  primer  requisito  para  ob- 
tener pasaporte,  era  probar  orígen  español.  Algu- 
nos estranjeros  han  eludido  la  ley,  empleando  la 
astucia,  ó  por  la  idulgencia  de  los  gobernadores  ó 
comandantes  de  los  lugares  a  que  recurrían.  Si 
eran  totalmente  inactivos,  si  llevaban  una  vida  de 
indigencia,  intemperancia,  ó  ló  que  mas  les  reco- 
mendaría, de  abyecta  mendicidad,  podian  estar  se- 
guros de  no  ser  molestados,  bajo  la  humillante 
protección  del  desprecio  de  los  españoles.  Pero  si 
ejercían  algún  oficio  ó  profesión,  estaban  espues- 
tos á  ser  denunciados,  perseguidas  y  tratados  co- 
mo enemigos  por  todos  los  españoles  del  mismo 
oficio  ó  profesión:  tenían  que  prestar  su  dinero  á 
cualquiera  que  se  le  antojara  pedirlo,  y  tan  luego 
como  cesaba  su  generosidad,  principiaba  la  perse- 
cución. Si  tenían  relaciones  que  saliesen  de  lo 
común,  se  consideraban  ^siempre  sospechosos-,  por- 
gue era  opinión  general  de  los  españoles  que  todo 
estranjero  de  saber  debia  ser  enemigo  de  las  leyes 
del  país. 

No  se  averiguaba  la  religión    que   profesaba,  á 


PKKKAí  lO 


no  ser  que  la  impiedad  del  individuo  fuese  noto- 
ria ó  cuando  se  quería  ejercer  alguna  venganza, 
en  cuyo  caso  nada  era  mas  fácil  que  la  irreligión 
de  un  estranjero,  que  siempre  habia  sido  antes 
buen  cristiano.  Entonces  se  presentaban  testigos 
que  juraban  haber  hablado  aquél  con  irreverencia 
de  los  santos  misterios;  que  solo  iba  ¿  misa  para 
cometer  indecencias;  que  trataba  de  las  ceremonias 
de  la  religión  con  mofa,  etc..  etc. 


Nadie  duda  que  la  constitución  política  y  civil 
de  las  posesiones  españolas,  en  el  Nuevo  Mundo, 
no  ha  podido  ser  sino  obra  del  tiempo;  era  supe- 
rior al  poder  humano  formar,  al  instante  del  des- 
cubrimiento, un  código  completo  para  regiones 
hasta  entonces  ignoradas,  para  establecimientos 
de  una  especie  tan  nueva,  que  los  tiempos  anti- 
guos y  modernos  no  presentaban  ejemplo. 

La  idea  de  hacer  de  estos  vastos  países,  domi* 
nios  de  la  corona  española,  hizo,  naturalmente, 
nacer  la  de  estableger  en  ellos  las  mismas  auto- 
ridades constituidas  que  en  la  metró|>oli.  El  cui- 
dado de  mantener  en  ellos  la  soberanía  española 
y  el  mando  de  la  fuerza  armada,  fué  confiado  á 
gefes  bajo  el  título  de  vireyes  ó  capitanes  gene- 
rah'S. 

1^  policía  fué.  como  en  España;  c<mfiada  á  la 
vigilancia  de  los  cabildos.  Instalóse  primero  en  los 
Pueblitos  <|ue  se  fundaron. 

Li  población  primitiva  de  la    nueva    ciudad  no 


VI 


Prefacio 


Uegítba  á  veces  á  treinta  personas,  comenzando 
por  construir  una  iglesia  y  establecer  un  cabildo; 
pero  con  la  esperanza.de  que  el  lugar  llegase  a 
adquirir  cierta  consistencia  para  darles  alcaldes  y 
regidores. 


*  * 


Creáronse  audiencias  para  la  administración  de 
la  justicia,  y  para  la  religión,  obispos,  capítulos  y 
conventos. 

Los  poderes  de  esas  diferentes  autoridades  reci- 
bieron estensipn  ó  restricciones,  según  pareció  pres- 
cribirlo la  esperiencia.  Los  gobernadores  genera- 
les, depositarios  inmediatos  de  la  autoridad  real, 
tenian  medios,  demasiado  grandes,  para  abusar  de 
esa  eminente  prerogativa.  Fué  necesario,  pues, 
precaver  á  la  España  contra  su  ambición  personal, 
y  a  los  ciudadanos'  contra  la  posibilidad  de  las  ve- 
jaciones. 

Los  cabildos,  necesariamente  compuestos  de  crio- 
llos ó  de  españoles  destinados  a  pasar  su  vida  en  Amé- 
rica, no  debían  conservar  de  la  metrópoli  sino  un 
recuerdo  confuso,  que  estaba  muy  lejos  de. hacerles 
preferir  sus  intereses  á  los  del  nuevo  suelo  en  que 
se, fijaron;  los  cabildos,  para  los  cuales  los  dere- 
chos de  la  metrópoli  eran  mas  incómodos  que  res- 
petables, no  podian  hacer  sino  un  uso  peligroso, 
para  la  soberanía  española,  de  la  autoridad  que 
iSs  Jeyes  generales  les  daban-,  ha  debido,  pues,  res- 
tringirse sus  poderes  y  apresurarse  menos  en  es- 
tablecerlos en  las  nuevas  poblaciones. 


fKBFACIO  VU 


No  sucedía  lo  mismo  con  las  audiencias;  sus 
miembros,  todos  á  sueldo  del  rey.  no  tenian  ¡¡^va- 
cias y  empleos  superiores  que  esperar  sino  del 
trono,  y  la  ley  no  dejaba  d  su  disposición  ninguna 
fuerza  efectiva  que  pudiese  hacer  nacer  algún  pro- 
yecto funesto  á  la  mt?tn>pol¡.  No  eraq.  jmes,  peli- 
grosos: por  el.  contrario,  no  podia  dejar  de  ser  útil 
investir  á  estos  tr¡buiiul(*s  superiores,  de  mucha 
autoridad  y  grande  consideración;  puesto  que  era 
en  ellos  en  quienes  residian  los  medios  de  dete- 
ner los  efectos  de  la  ambición  del  gefe,  y  de  las 
injusticias  que  pudiera  cometer,  sin  ese  saludable 
contrapeso.  Todas  estas  ventajas  sin  embargo,  es- 
taban  subordinadas  á  la  impasibilidad,  al  desinte- 
rés, á  las  luces  y  á  la  integridad  de  los  miembros 
de  las  aud¡encia.s;  sin  eso.  no  servian  sino  para  au- 
mentar la  desgracia  püidica. 


Ia%  religión,  por  la  moral  que  es  su  base,  podia 
también  contribuir  á  cimentar  la  real  autoridad  en 
las  Indias  Occidentales:  es  un  resorte  que  ja  política 
supo  hábilmente  hacer  (»l»nir.  Kn  una  infinidad  de 
ocasiones,  se,  sirvieron  con  ventaija  en  los  neg<»cios 
civiles  del  ministerio  de  los  (diispos  y  de  los  sacerdo- 
tes Muchas  veces,  también,  se  puso  en  manos  de  los 
prelados  las  rien«las  del  gobierno,  y  e.sos  intervalos 
nunca  fuenm  los  meniKs  [Kiciticos.  ni  los  mas  prós- 
peros. • 

Ks  claro  (|ue  si.  ciui  la  conformidad  de  institucio- 
n<*s  metro|>(ditanas  en  las  ln«lias  occidentales,  la  tls- 


VIH  PREFACIO 


paña  las4iubiese  regido  por  las  mismas  leyes  que  se 
regia  ella  misma,  habría  perdido  su  dominación  mu- 
cho antes,  ó  se  habrían  despedazado  por  facciones  que 
las  habrían  hecho  inhabitables.  Fué  la  gabiduria,  la 
prudencia  de  las  leyes  particulares  que  se  les  diera, 
que  hicieron.de  ellas  lo  que  fueron  hasta  la  declara- 
ción de  su  independencia..  La,  materia  era  demasia- 
do nueva  para  que  todas  las  que  les  fueron  destinadas 
hubiesen  .encontrado  fácil  ejecución  y  producido  ven- 
,  tajosos  resultados. 


*  * 


Bajó  el  nombre  de  Recopilación  de  las  Leyes  de  In- 
dias se  formó  un  código  de  todas  las  relativas  á  las 
posesiones  españolas  en  América.  Seguíanse  pun- 
tualmente en  los  casos  en  que  no  hubiesen  sido  dero- 
gadas por  cédulas  posteriores,  y  en  los  casos  de  si- 
lencio se  seguian  las  del  reino,  llamadas  Leyes  de 
Partidas. 

El  respetable  tribunal,  conocido  por  Consejo  de 
Indias^  al  que  el  trono  español  debió  todo  su  esplen- 
dor, data  de  1511,  establecido  por  Fernando  y  perfec- 
cionado pov  Carlos  V  en  1524.  Para  ser  miembro 
de  él  se  requerid  poseer  grandes  cualidades^  como  las 
de  imparcialidad,  sabiduría  y  esperienda. 

Su  competencia  se  estendia,  sin  escepcion,  á  todo 
lo  que  se  referia  á  América. 

Por  medio  de  la  apelación  llamada  recurso,  conocía 
4e  las  causas  falladas  en  las  audiencias.  Todas  sus 
deliberaciones  eran  tomadas  á  pluralidad  de  votos, 
escepto  para  hacer  ó  revocar  leyes,  exigiéndose  en- 
tonces dos  tercios  de  votos. 


PRFFACIO  IX 

Era  del  resorte  del  Consejo  de  Indias'  la  pre- 
sentación para  todos  los  grandes  empleos  civiles  y 
eclesiásticos,  las  recompensas  de  los  empleados  cu-  ^ 
yo  mérito  sobresalia,  la  policia  de  los  tribunales, 
lo  militar,  las  finanzas,  el  comercio.  Su  poder,  de 
que  jamás  abusara,  estuvo  siempre  en  aumento, 
hasta  tener  en  jaque  á  toda  la  América  espaftola. 
Su  integridad  repudiaba  de  tal  modo  la  intriga,  que 
todo  espafiol,  acreditado  y  rico,  que,  en  su  causa 
ó  en  sus  pretensiones  tenia  mas  que  esperar  del 
favor  que  de  la  justicia,  empleaba  todos  sus  es- 
fuerzos para  sustraerle  de  la  jurisdicción  del  Con- 
sejo de  Indias.  Ninguna  esperanza  de  éxito  tenia 
sino  cuando  conseguia  solo  necesitar  de  la  deci- 
sión de  los  ministros,  que  era  incomparablemente 
mas  fácil  de  engañar.  Algunos  célebres  escritores  se 
han  avanzado  á  declarar  que  habia  abusos  en  to- 
dos ios  consejos  de  España,  y  en  el  de  las  In- 
dias mas  que  en  cualquier  otro;  que  en  lugar 
de  castigar  las  malversaciones,  se  sostenia  en  él¿ 
ios  culpables  en  proporción  de  los  regalos  quede 
ellos  recibian.  Sin  embargo,  esto  no  debía  ser 
cierto  cuando  se  sabe  que.  en  general,  los  espa* 
ñoies  de  América  veneraban  á  ese  augusto  tri- 
bunal. 

Los  gobernadores  estaban  obligados  á  dar  cuenta 
severa  del  uso  que  hicieron  del  poder.  La  forma 
en  que  se  daba  cumplimiento  á  esta  real  disposi- 
ción es  bastante  curiosa  para  referirse  y  bastante 


PREFACIO 


buena  para  ser  imitada.    Este  acto  se  denominaba 
dar  residencia. 

Un  gefe  absoluto  que  no  conoce,  á  dos,  tres  ó 
cuatro  mil  leguas  de  distancia,  ninguna  autoridad 
superior  á  la  suya,  y  a  quien  la  ley  concede  un 
poder  ilimitadof,  tiene  terribles  medios  de  oprimir 
y  de  vejar  impunemente  á  los  ciudadanos,  si  no 
tuvieran,  contra  los  actos  de  su  opresión,  otro  re- 
curso que  las  vias  ordinarias  de  la  justicia:  el  cré- 
dito y  las  riquezas  que  los  mismos  abusos  de  su 
poderle  hubiesen  hecho  adquirir,  le  harían  fácilmente 
arrostrar  esas  presecuciones  lentas  y  costosas,  que 
no  se  atrevería  á  emprender  ni  podría  sostener  el 
pobre,  sobre  quien  hubiera  caído  la  injusticia.  Por 
otra  parte,  someter  á  un  gobernador  •  a  quejas  par- 
ciales, durante  su  ejercicio,  era  esponerle,  sobre 
tddo  en  un  pueblo  tan  amigo  de  los  pleitos,"  á  ser  el 
blanco  de  los  inquietos  celos  de  los  que  le  debian 
obediencia.  Era  prepararle  ttn  manantial  de  chis- 
iñes  y  sinsabores  que  hubieran  hecho  perder  á  su 
autoridad  todo  el  respeto  de  que  la  soberanía  espa- 
ñola tenia  interés  en  investirla.  Ha  sido,  pues,  ne- 
cesario buscar  un  medio  que  dejase  al  gefe  de  todos 
los  poderes  la  facultad  de  hacer  todo  durante  el  ejer- 
cicio de  su  empleo,  conteniéndolo  en  los  límites  de 
la  justicia.  Era  imposible  encontrar  uno  que  desem- 
peñase mejor  ese  gran  objeto,  que  la  imponente  pers- 
pectiva de  un  tribunal  constituido  espresamente  para 
recoger  sus  desvíos  y  castigarlos.  Esta  institución, 
la  mejor  salvaguardia  de  los  ciudadanos  contra  toda 


PREFAriO  XI 


clase  de  actos  arbitrarios,  honra  ia  sagacidad  del  que 
concibió  su  idea,  el  cuidado  para  con  sus  sdbilitos 
del  rey  que  ia  adoptar^  y  la  sabiduría  del  monarca 
que  la  conservase. 

Cuando  debia  ser  reemplazado  un  virey  ó  goberna- 
dor, el  Consejo  de  Indias,  inmediatamente  después 
del  nombramiento  del  nuevo  titular,  presentaba  tres 
individuos,  á  uno  de  los  cuales  el  rey  daba  comisión 
de  recibir  la  residencia  del  virey  ó  gobernador  sa- 
liente. Esta  elección  «i^eneral mente  caia  en  un  hom- 
bre de  ley  residente  en  América. 

El  comisario  de  ^a  residencia  se  trasportaba  á  la 
capital  del  gobierno;  anunciaba,  por  medio  de  bandos 
y  carteles,  que  el  tribunal  <le  ia  residencia  de  tal 
virey  ógol>ernmdor  reemplazado^  se  habia  de  formar 
tal  dia.  teniendo  lugar  en  ia  casa  tal,  ¿  laque  podrían 
presentarse  á  prestar  sus  declaraciones  y  estar  á  de- 
recho 4os  Ciudadanos  de  todas  las  órdenes,  clases  y 
condiciones  que  tuvieran  que  quejarse  de  los  abusos 
de  poder  de  dicho  virey  ó  gobernador.  Esta  publica- 
ción tlelúa  hacerse  de  modo  que  ninguna  persona  lo 
ignorase.  Una  cédubi  del  í^  de  octubre  de  155t>  orde- 
naba que  ella  fti'ese  principalmente  conocida  de  los 
indio.s.  paní  que  pudieran  pedir  la  reparación  de  las 
injusticias  que  pudieran  habérseles  hecho. 

La  re>itlencia  de  los  gobernadores  duraba  sc- 
S4*nta  tlias.  d«'biend(»  fallarse  his  quejas  dentro  de 
otros  S4»senta  dias,  á  contar  desde  aquel  en  que  »e 
habian  presentado.  La  de  los  vireyes  era  de  seis 
meses.  Veuiúdos  estos  plazos,  no  .se  admitían  mas 
quejas.     El  procedimiento  de  ia  residencia    de  los 


XII  PREFACIO 

vireyes,  gobernadores,  etc.,  se  enviaba  al  Consejo 
de  Indias,  quien  daba  el  fallo  definitivo. 

Durante  mucho  tiempo,  todos  los  funcionarios 
públicos  estaban  sujetos  a  pasar  por  esa  prueba-, 
pero  la  cédula  del  4  de  agosto  de  1.799,  dispensó 
de  ella  á  los  alcaldes,  regidores,  alguaciles,  procura- 
dores, etc.,  y  solo  quedó  subsistente  para  los  vireyes, 
presidentes,  gobernadores  políticos  y  militares,  inten- 
dentes de  ejército  é  intendentes  corregidores. 

Esta  obligación  era  de  tal  rigor,  que  ninguno  de 
ellos  podia  ocupar  un  nuevo  empleo,  sin-  presentar  á 
la  autoridad  que  debia  ponerle  en  posesión,  un  certifi- 
cado por  el  que  se  hiciera  constar  no  haber  resultado 
en  su  contra  ningún  cargo  en  su  anterior  empleo. 

No  debe  inferirse  de  lo  que  antecede  que  los  tales 
tribunales  fuesen  desuna  eficacia  absoluta,  ^ino  direc- 
ta y  únicamente  la  sabiduría  de  la '  ley.  Abandona- 
mos la  crítica  de  sus  efectos  á  los  que  conocen  los  mi- 
ramientos que  incesantemente  obtiene  el  seductor 
Pluto  sobre  la  débil  Témis. 

Por  la  bula  de  Alejandro  VI,  los  reyes  de  Es- 
paña adquirieron  sobre  las  Indias  occidentales  el 
donúnio  eclesiástico,  con  cargo  de  operar  la  con- 
quista, haciendo  germinar  en  ellas  las  semillas  de 
la  fé.  En  virtud  de  esta  concesión,  Fernando  é  Isa- 
bel establecieron,  por  cédula  del  5  de  octubre  de 
1501,  los  diezmos  en  todas  sus  posesiones  de  Améri- 
ca. Su  producto  se  destinó  primeramente  en  la  cons- 


PREFACIO  XIII 

truccion  de  iglesias,  en  su  conservación  y  en  pagar 
los  eunis;  en  una  palabra,  en  todo  lo  que  se  re- 
fería al  culto  católico.  Carlos  V  ordenó,  el  5  de 
febrero  de  1541,  que  los  productos  de  los  diez- 
mos se  dividieran  en  cuatro  partes,  de  las  que  una 
pertenecía  de  derecho  al  obispo;  la  otra  al  capitu- 
lo, divisible  según  las  dignidades;  y  que  de  las  dos 
restantes  se  habían  de  estraer  dos  novenos  parí?  el 
rv)\  tres  para  la  fundación  de  iglesias  y  hospita- 
les y  ios  cuatro  novenos  restantes  para  pagar  á 
Uh  curas  y  otros  eclesiásticos  que  sirviesen  los 
curatos.  *  Con  el  tiempo  se  ha  operado  en  esta 
d¡sposi<*ion  un  cambio  que  únicamente  consistía  en 
reunir  d  los  cuatro  novenos  de  la  mitad  de  los  diez- 
mos, los  tres  ffovenos  reservados  para  la  construcción 
tie  iglesias  y  hospitales,  porque  como  los  templos 
t*ran  ya  bastante  numerosos,  .nira  vez  habría  que 
construir  otros  nuevos. 

El  obis[>o  y  el  capítulo  tenían  la  administración 
de  los  diezmos,  cuando  bastaban .  para  su  sueldo, 
no  testando  obligado*  el  rey  a  proporcionar  suple- 
mento alguno  tle  su  caja;  pero  no  podían  arren- 
darse sino  en  presencia  de  los  oficiales  reales  y  de  un 
oidor  en  los  puntos  donde  residía  una  audiencia  real; 
y  la  adjudicación  no  se  hacia  sino  con  cargo  de 
pagar  el  adjudicatario,  directa  y  {>ersonalmente,  tí  los 
oficiales  reales  los  das  novenos  que  tocaban  al  rey. 

K\  diezmo  se  pagaba  por  toda  clase  de  perso- 
nas, sobre  to«I<M  las  producciones  del  paií?.  Solo  era 
de  cinco  por  ciento  siibre  los  artículos  que  exigían,  al 
salir  de  la  tierra,    una    preparación   costosa    paro 


IV  PREFACIO 


tomar  la  forma  de  artículos  comerciales,  como  el  azú- 
car, el  añil  y  el  café;  pero  era  rigurosamente  de  diez 
por  ciento  sobre  el  algoidon,  el  cacao,  los  granos,  los 
guisantes,  las  legumbres^  las  semillas,  el  casabe,  los 
corderos,  los  cabritos,  los  lechones,  los  pollos,  los  an- 
sarones, la  leche,  la  manteca,  el  queso,  la  lana,  las 
terneras,  los  potros^  los  mulos,  log  asnos,  toda  clase 
de  frutas,  escepto  el  ananá,  las  uvas,  las  aceitunas, 
la  hortaliza,  la  miel,  la  cera,  los  enjambres,  etc. 


^^    ♦ 


Las  principales  disposiciones  de  la  madre  patria, 
para  asegurar  su  soberanía  en  la  América,  eran 
prohibir  á  los  indios  cargar  ninguna  clase  de  ar- 
mas ofensivas  ni  defensivas-,  privaras  del  uso  del 
caballo-,  impedir  á  cualquier  indio  de  aprender  el 
oficio  de  armero,*  ó  vivir  en.  casa  de  cualquiera 
persona  donde  pudiese  adquirir  alguna  noción  de 
la  fabricación,  reparación  ó  manejo  de  armas-,  obli- 
gar á  los  indios  conquistados  á  vivir  juntos  en  villas, 
en  vez  de  estar  diseminados'  por  el  país-,  prohibir 
á  todo. indio  pasar  de  un  pueblo  á  otro,  mucho 
menos  trasladar  su  residencia,  so  pena  de  veinte 
azotes  al  delincuente  y  4000  pesos  de  multa  al  cacique 
que  lo  permitiera;  privar  á  los  españoles,  mulatos  y 
los  de  casta  mixta  de  habitar  en  pueblos  indios,  de 
temor  de  difundir  ideas  perjudiciales  á  la  pública 
tranquilidad.  La  esperiencia  ha  demostrado  la  utiU- 
dad  de  esta  separación,  porque  esta  medida,  dis- 
puesta por  la  ley,  redundaba  en  ventaja  de  la  domina- 
ción del  misionero,  que  era  tan  atento  en  prevenir 


PREKAt'IO  XV 

mezclas  funestas  al  prestigio  de  su  poder,  que  los 
españoles  que  tienen  ocasión  de  pasar  por  esos 
pueblos  ó  reducciones,  solo  pueden  pernoctar  una  no- 
che, si  llega  por  la  tanle,  ó  el  tiempo  necesario 
para  comer  algo,  si  es  por  la  maftana.  EH  misionero 
los  recibia  en  su  casa  impidiendo  toda  comunicación 
durante  su  permanencia,  que  jamás  se  prolongaba  ba- 
jo ningún  motivo  ni  pretesto.  Por  este  medio,  era 
imposible  enterarse  de  la  vida  (|ue  llevaban  los  misio- 
neros; pero,  8Í  se  ha  de  juzgar  por  el  cuidado  que  po- 
nian  en  ocultar  los  defectos  de  su  administración*  por 
la  nulidad  de  la  reducción  ó  conversión  de  nuevos  sal- 
vages.  por  la  lentitud  de  la  civilización  de  los  indios, 
que.  de  padre  ti  hijo,  estaban  confiados  a  su  ministe- 
rio, tanto  curial  como  apostólico,  ningunas  ventajas 
sacaron  de  suf?  trabajos  ni  la  reliojion,  ni  la  soberanía 
nacional.  ^ 

Knilcs  prohibido  ú  los  misioneros  exigir  nada  de 
lo.s  indios  pi>r  la  administración  de  los  sacramentos, 
ni  por  ninguna  otra  función  eclesiá^ica.  Esta  dispo- 
sición no  era  violatla  directamente,  es  verdad,  pero 
se-cludia  onteramente  su  espíritu  por  la  venta  que  les 
hacían,  rn  mil  por  ciento  de  bi^neficio.  en  rosarios, 
eS4*apulariiKS  y  pequeñas  inuígeiies  de  vírgenes  y  san- 
tos. El  pobre  indio  era  si»Mn|íre  amenazado  de  la  có- 
lera d(*  hios.  hasta  que  huldese  comprado  todo  lo  que 
•d  misionero  tenia  que  n*ender. 


("on  td  fin  tie  dar  lo  mas  completa    posible  la  lista 
í  los  girf)ernadores  del   Paraguay,    que    ernn  los 


XVI  PREFACIO 


mismos  del  Rio  de  la  Plata,  trascribimos  de  nues- 
tra Historia  de  los  Gobernantes  de  las  Provincias 
Argentinas  lo  pertinente  á  la  presente  Historia^ 
ampHándola  cuanto  fuese  necesario. 


La  ciudad  de  la  Asunción  fué  fundada  en  1536, 
por  Juan  de  Salazar  y  Espinosa  y  usa  del  título  de 
Iliistre^  desde  su  fundación,  por  los  importantes 
servicios  que  hizo  en  muchas  poblaciones  que  esta- 
bleciera, y  por  haber  sido  capital  de  ocho  ciudades, 
como  se  refiere  en  Real  Cédula  de  7  de  junio  de- 
1618.  Tiene  por  armas  un  escudo  sobre  campo 
azul:  en  el  primer  cuartel  está  colocada  Nuestra 
Señora  de  la  Asunción:  en  el  segundo  el  Patrón  San 
Blas:  en  el  tercero  un  castillo,  y  en  el  cuarto  una  pal- 
ma, un  árbol  froriloso  y  un  león,  que  le  concedió 
el  rey  Carlos  V.  Así  debe  inferirse,  supuesto  que  la 
mayor  parte  de  los  papeles  antiguos  se  perdieron  en 
el  incendio  que  oadeció  esta  ciudad  el  año  de  1545, 
cuya  desgracia  es  regular  alcanzase  también  ala 
Real  Cédula  en  que  el  rey  le  concedió  el  privilegio  de 
tener  24  regidores. 


ADVERJENCIA 

Debemos  declarar  que  han  servido  para  nuestra  obra  de  los  Goukrnan- 
TEs  DKi-  Paraguay  los  autores  siguientes:  Azara.,  Lozano,  Funes,  Charle- 
voix,  Angelis,  Trelles  (Begistro  Estadístico,  Bevistas  del  Archivo  y  de  la 
Biblioteca)  Archivo  Municipal  de  Córdoba  y  de  Buenos  Aires,  Robert- 
son,  Rengger  y   Longchamp,  César  Famin,  Molas,  etc. 


HISTORIA 


til   Li« 


GOBERNANTES    DEl_    PARAGUAY 


i:KY>-irK»J— I^  nON.PKl)fí()  de  MKNDOZA.  caballe-/ 
n>aii<Ialu/.  natural  (leCiuadix  en  en  el  reino  de  Granadal 
<{uien  obtuvo  fie  la  <*orte  de  l*Npana«  para  él,  sus  herederos 
ó  NUcc^orcN  nimcdiatos,  de?<ÍKnado<«  |K)r6l,  el  gobierno  del 
Hiede  la  IMata,  mn  2(N»  lejanas  de  juris<lirrion  húcia  el 
Sur,  y  el  titulo  de  AdrUmtado  (li  do  estas  ooniar.*as, 
r4»n  el  cargo  de  hacer  tinlos  his  ga^^tos  do  la  os|>edi- 
rion. 


Sale  del  puerto  do  Sin  Lu<*ar  agosto  de  15^{li  [lara  ol 
Rio  f|«*  la  Plata,  trayendo  t*onsigü  ¿rniN)  es|iaíioles,  do 
t*)í|osexo  y  e<lad.  y  ITiO  alemanes,   saj«Hies    y  flamencos, 

1  i  ^givtx  I*  l«*y  «le  iUrtttia,  v\  ^uUtamtado  ^*  un  funciotiAno  con  Mitoñ* 
*íma\  «Ulrr^.  <4itu«i  «lairn  (licA  jfuhtmúdur  4t  ^vrtmtm:  "Adelantado  tABio 
'|tiif*rr  .It^  tr  '-'ituo  hoiiie  ni<*ti«l(>  a<leUnt«,  m  alipiii  f«»ch(>  •eftaUdo,  por 
in«ii«U4«>  tlrl  rvr.  y  |Mir  4»at«  rm«(iD.  el  «{u*  aiiiiiniaaieut*  em  asi  pmty 
Mibrr  iicrrm  irandn.  lUma>i«uJci,  eo  Utin  frmsu  prwrwn^*  (8#g«iiaa 
liantOA^tii   IX.  UyXXn  i 


¿  DEL   PABAGUAY 

en   cuatro   embarcaciones,    y    funda  (2    de  febrero  de 
1535)  la  ciudad  de  Buenos  Aires. 

Hecha  esta  fundación,  mandó  construir  8  bergantines  y 
algunos  botes  y  dejando  (1539)una  guarnición  de  163  hom- 
bres para  la  guardia  de  los  navios  grandes  al  mando  del 
capitán  Juan  Romero,  con  ración  suficiente  para  un  año,  se 
embarcó  con  400  hombres  navegando  el  rio  Paraná  arriba. 
A  los  dos  meses  llegó  á  los  Timbúes,  donde  permaneció 
cuatro  años,  siempre  contrariado  por  sus  malos  consejeros 
que  le  iban  precipitando.  Por  envidia  de  algunos,  man- 
dó matar  á  su  maestre  de  campo  Juan  de  Osorio,  y  trató 
á  sus  soldados  con  castigos  afrentosos  y  crueles,  debido 
tal  vez  á  los  padecimientos  que  le  ha  íian  esperimentar 
sus  seis  heridas;  cuatro  en  la  cabeza,  una  en  la  pierna 
y  otra  en  la  mano,  privándole  de  escribir  y  aun  firmar. 

Ese  mal  estado  de  salud,  le  determinó  á  retirarse  á  Es- 
paña y  antes  de  efectuar  su  viage  hizo  en  Buenos  Aires 
su  testamento  cerrado,  que  dejó  en  poder  del  escribano. 
En  seguida  (21  de  abril  de  1539)  escribióá  su  lugartenien- 
te Ayolas,  anunciándole  aquella  circustancia,y  autorizán- 
dole á  enterarse  del  contenido  de  su  testamento,  si  llega- 
ra á  tener  noticias  de  que  hubiese  fallecido.  Dejó  á  Ayo- 
las  por  escrito,  las  instrucciones  de  como  habia  de  ma- 
nejarse, aconsejándole  tratase  de  conservarse  en  el  go- 
bierno toda  su  vida  y  teniéndole  siempre  presente,  su  pena 
de  enviar  otro  en  su  lugar  si  no  cumplia  sus  instruccio- 
nes. 

Dejando  a^í  todo  dispuesto,  se  embarcó  en  el  puerto  de 
Buenos  Aires,  á  mediados  del  año  (1539)  y  siguió  viage 

con  destino  á  Castilla,  adonde  no  pudo  llegar  por  haber 
fallecido  en  la  mitad  del  camino,  teniendo  la  mar  por 
sepultura. 

Apenas  fundada  la  ciudad  de  Buenos  Aires,  hablan 
comisionado  con  el  nombramiento  de  teniente  de  goberna- 
oor  y  capitán  general  de  las  tierras  que  descubriera  á — 


GOBERNANTES  3 

II.  DONJUÁN  DEAYOLAS  lugar leiúenle— uno  de 
Ioh  tres— Domingo  Martiiiez  do  Iral;i  y  Nuflo  de  Chaves 
—que  entrara  en  el  Paraguay,  romisionalo  para  fundar 
otra  rolonia.  Sub¡«j  el  rio  Paran:!,  cstaliltí*M6  el  peí|ueno 
fuerte  lio  Copyus  Chri\t¡  ó  de  Buena  Ksperan/.a,  en  la 
ro<ta  i>**ridental  del  Paraná,  *inf«»  leguas  mas  nl»ajo  i|e 
CoPMiíla.  y  p'^xresóá  dar  «uenta  de  su  rometiilo.  Bajo 
Uin  f«»lií'fw  au^piíMo^,  Mondo/a  so  apresuró  á  i'«>niisio- 
liarle  de  nuovopara  aumentarlos  des«*ubrím¡onlos. 

Ayolas.  siguiendo  |i»^  pasos  (pie  habia  trazado  Galioto, 
cnln»  <Mi  ol  n*»  Paraguay  por  t*l  puerto  llamado  la  A/i- 
g'*s(*tnt,  i?rr;?8*  .'{*'laliUid)dondo  fué  ata«*ado  por  los  indios 
aga'O-'i.  s!  ípiient»s  (*iiii«.i:¿ui')  v«mi 'or.  t*ontiiiuó  *»u  nav»»- 
gai*ío!i  «Mn<*o  leguas  mas  ariiUa,  d-»:ile  fuiíió  o!  pueblo 
i-o!i'M'idti  por  la  Vilfrta.  íjir»  legs.  de  lo  «|ue  hoy  es 
Asunrioni  después  d(*  una  iXM'iiila  y  sangrienta  batalla 
r<iii  |<i>  nidios,  ipiedand**  \**<  i^^pafitile^  duofio^^  absulu- 
toÑ    d(*|  punto. 

1*1  pií.'o  lu.i^  arrilia.  <'on'<»trnN«'»  la  primera  ••a'«»a  en 
a<|U«'l  pira;;*»  á  <pi«»  A\*t  \»**v  niMn'ir<*  nui^-^tra  S**n»trtt.tlt* 
hi  .\^'**iCiOii,  <1>  fii  <*i»!iiii«'iiiiirai*i<i:i  ilfl  ilia  <  ir>  dt*  a^'t^ttt 
<li' l.V^'o  on  <|U«*  lu\i  iu.zar  la  batallaile  l.ambaro  s'JU*- 
gua>  d**    li  A*«un«*h>in. 

P»'rman"«!«'»  **oi*.  in«*'*o^  e:i  o^la  i-iudad,  tomamb*  al^im 
•Io'mmijs  »  •lo'^pnrs  d"'  '^U'*  ••antjí'ioüta'^  «'.ampafias  i'imira 
!•»••  a;:a«'o-».  :i  ipiifiio^  «"asi  a:i(»ttad<>,  tiMuáudolo^  Tiiülra- 
n''»as,  ipi<*tn:indo|i*v  *»ii^  |iuobl'i^  y  hai'irndolo^  mudios 
otr«»N  daños. 

<  «tiitanl'i  i'fiii  t'l  auxilio  i|o  Í«isi'an«i«.  prt'paróina  f^^- 
|ie«li«-i"n  i*»it»tva  j.is  |,ayauMiá«'S,  ni«ii  !-•  «jn-*e-tabaii  p«»'»¡a- 
f|t»**  i-.iin»!    a    10<>  U»-ruas  •!!»  la   Asu:i't'»fi,   v    «••»nlra    I»»** 

1  l«»\tr^«ii  «!•'  Ia  Amii  •  I-!.  {-!•'  tf.i:>lA  *-ti  r*f«  ]'Mi  t|  <  «{itAii  Juan 
?^{AjAr  y  K«|>ii."«4  y  •  <•!•••  a«1«  •*!.  !«  i^'ld*.»  >lii*<  af.<<«  •|t'«|'*i*'*  S4*  ]•<  Haii.'I 
■  oti  |'ii>tAil*>til  |'>>r  ««T  •  4»iit«Mii|<>r«i*ra  *{*•  [••«|iiii.«-ii«  •  •■t>  |iii*iA<l<ir«*«  'U*\ 
l*Ara^UAjr  >     liül'ici.'lii  i>)<i'raji»    itii    ii.il«^'i'>   «     t'iftii  t.<  (••!  ff«  I*fli;»>lili«t 

4«*  If'V'H'i'iii  't«*  !•■«  hAl'iiAiiic*«  «ti*  1ai-iiiIa>I  \»*t  iitM'  )»<••  a/««'* 


4  DEL  PARAGUAY 

caracaráes.  Hechos  los  preparativos  necesarios,  car- 
gando cinco  navios  de  maiz  y  surtiendo  á  los  ma- 
rineros de  cuanto  habia  menester  para  un  viage  de  dos 
meses,  como  proyectaba,  dejó  en  la  Asunción  100 hom- 
bres y  con  300  de  los  mas  escogidos,  navegó  siempre 
rio  arriba  hasta  llegar  al  último  pueblo  de  los  carios, 
llamado  Itatin,  á  80  leguas  de  aquella  ciudad,  cuyos  in- 
dios le  proveyeron  de  toda  clase  de  víveres.  En  el  mon- 
te de  San  Fernando  (hoy  Pan  de  Azúcar)  á  12  leguas 
de  Itatin,  encontraron  los  españoles  á  los  payaguáes, 
con  quienes  estuvieron  9  dias,  bien  tratados  y  obsequia- 
dos y  con  los  cuales  Ayolas  concertó  una  espedicion  á 
los  indios  jarayes  (1). 

Ayolas  llevaba  5  buques,  de  los  que  deshizo  2,  dejan- 
do en  los  restantes  50  españoles  al  cargo  del  c^ipitan 
Domingo  Martínez  de  Irala  en  el  puerto  de  la  Candelaria, 
donde  acababan  de  desembarcar  (2  de  febrero  de  1537), 
corf  orden  de  esperarle  allt  4  meses,  al  fin  de  los  cuales 
si  él  no  volvia,  retirarse  á  la  Asunción.  En  seguida  se 
internó  en  el  territorio  del  Chaco,  penetrando  por  Chiqui- 
tos hasta  el  Perú,  y  venciendo  no  pocas  dificultades, 
volvió  al  puerto  de  Candelaria  como  á  los  seis  meses  de 
su  partida,  mas  como  no  encontrarasuflota,  que  acababa  de 
salir  con  Irala  para  la  Asunción,  de  conformidad  á  sus  ins- 
trucciones, fué  á  establecerse  momentáneamente  en  el 
territorio  de  los  payaguáes,  acompañado  de  300  indios  de 
esta  nación  y  de  sus  300  españoles.  Fueron  los  espa- 
ñoles tan  obsequiosamente  recibidos  de  los  indios,  que 
Ayolas  no  desconfió  de  ellos  en  lo  mas  mínimo,  cuando 
su  objeto  en  tratarlos  de  ese  modo  era  llevar  adelante 

(1)    En  la  época  del  descubrimiento,  toda  la  América  se  hallaba  pobla- 
da por  tribus  de  indios;  cada  una  de  éstas  se  denominaba  nacúm^   cotko 
los  negros  de  Afirica,  aunque  el  número  de  que  se  componía  una  naci/^n 
ó  tribu    apenas  llegaba  ¿  mil  y  rara  vez  pasaba  de  diez  miL 


GOBERNANTES  5 

una  premeditada  traición.  Ejecutaron  su  perfidia  espian- 
do el  momento  que  no  tardó  en  presentarse.  En  una  noi*lie 
tenebrosa,  cuandcfto^iose'^taban  profundamente  dormidos 
ú  una  señal  dada,  los  indios  se  lanzaron  sobro  los  cristia- 
nos y  consumaron  su  felonia  sacriñcatido  á  todos  meno^ 
Ajólas,  que  logK)  |>ostergar  su  muerte  yendo  á  ocultarse 
en  un  matorral.  A  la  mañana  siguiente  dieron  con  él  y  con 
un  indio  chañes  que  le  a<rompañaba,  y  llevándole  á  la  pla- 
za le  hicieron  blanco  de  sus  tle(*has  hasta  dejarle  cadáver 
y  al  chañes  le  ponsenaron  prisionero,  el  cual  consiguió  * 
evadirse  y  fué  por  quien  sesupo  el  trágico  linde  Ayolas  y 
sus  comfoiñeros. 


Con  la  certidumbre  de  la  muerte  de  Avolas,  como  al 
año  del  suceso  (1530)  Irala  mandó  quemar  vivos  á  los 
payaguáes  egecutores  de  la  traición  y  en  seguida  volvió 
á  la  Asunción,  donde  se  encontró  con  el  vee<lor  Alonso 
de  Cabrera,  que  acababa  de  llegar  y  Francisco  Ruiz. 
Esto  había  sido  despnt*hado  de  Valladolid,  en  virtud  de 
rédula  de  12  de  setiembre  de  ir^í?,  provisto  gobernador 
en  n%»tt  hubiese  muerto  el  que  Mendoza  habia  dejado 
ó  no  hubiesen  elegido  otro  los  conquistadores  ó  pobla- 
dores. 

< 'niivcicados  t<Hlos  los  capitanes,  y  otieiales  n*ales,  se 
|»ro4'e<lió  ala  eleivion  de  goliernador  interino  y  resultó 
electo  |K>r  unanimidad. 


IX«.ir42-III.  DON  DOMINGO  MARTÍNEZ  DEIHA- 
LA,  a{»enas  se  re<'¡biódel  cargo,  en  agosto  de  ir^'W,  dec*la- 
n>  asiento  del  gobiernt)  lo  que  entonces  ora  ciudad  do  la 
Asun<*ion;  iiumbn'i  los  funcionarios  públicos,  que  habian 
de  com(Mirtir  con  él  las  tareas  de  la  gi»l>ernacion:  mandó 
panMicar  la  ele«'^ion  lio  aleado*^  onhnarios,  habiendo  ésta 
rccaidoeu  los  caballeros   Juan  Salazar  do   Espinosa  y 


6  DEL  PARAGÍJAY 

Gonzalo  de  Mendoza,  los  regidores  y  dennas  ministros 
inferiores,  todos  los  que  prestaron  juramento  al  entrar  én 
ejercicro  de  sus  oficios.  '  E^ablecióse  'una  policía  en  la 
ciudad  y  se  formó  varias  poblaciones  de  guaraníes  á 
quienes  se  obligó  á  prestar  juramento  de  fidelidad  y  va- 
sallageal  rey.  Los  guaicurúes  (1)  y  otros  indios  del 
Chaco  no   quisieron  prestarse  á  la  sumisión. 

Como  la  población  de  Buenos  Aires  sufria  privaciones 
V  toda  clase  de  miserias  y  se  hallara  continuamente  hos- 
tilizada  por  los  indios  quarandis  (2)  se  re^glvió  en  consejo 
mandarla  sacará  fin  de  que  se  incorporase  á  los  poblado- 
res de  la  Asunción,  y  reservando  para  ocasión  mas  pro- 
picia la  repoblación  de  aquel  puerto,  cuya  gloria  cupo  á 
Garay  40  años  más  tarde.  Para  el  efecto,  Irala  despachó 
con  toda  prontitud  al  capitán  Diego  de  Abreu  con  el  sufi- 
ciente numero  deembarciciouiís  capaces  de  conducir  toda 
aquella  población,  que  recibió  con  jubilóla  noticia  de  su 
traslación  (3).  Efectuóse  esta  en  1540,  quedando  en  con- 
secuencia despobla  lo  Buenos  Aires,  desde  entonces  hasta 
1580  juntamente  con  los  ¡pobladores  cuyo  número  habia 
quedado  reducido  á  600,  se  incorporaron  tres  italianos,  á 

(1)  Una  de  las  más  famosas  naciones  ó  tribus,  una  de  las  mas  nume- 
rosas, la  m¿s  valiente,  la  más  fuerte  y  la  más  guerrera  que  habitaba  e^ 
Chaco,  casi  en  frente  de  la  Asunción.  Los  tobas  eran  sus  compañe- 
ros y  aliados. 

(2)  Nombre  del  cacique  que  los  mandaba  y  son  los  actuales  pampas  y 
ptidcíitSj  etc.  disputaron  el  terreno  á  los  fundadores  de  Buenos  Aires  con 
un  valor,  una  constancia  admirable,  al  estremo  de  verse  obligados, 
después  de  pérdidas  considerables,  á  abandonar  el  puerto.  A  la  segun- 
da vez  que  se  fundara  esa  ciudad,  no  pudieron  aquellos  indios  resistir 
á  la  fuerte  caballería  de  que  ya  disponía  y  tuvieron  que  retirarse  al  Sur 
donde  permanecieron   durante  muchos  años  hostilizando  á  toda  la  cam- 

*  paña. 

(3)  Sobre  la  despoblación  de  Buenos  Aires  no  están  contestes  los  his- 
toriadores entre  si,  pues  unos  dicen  que  Irala  pasó  á  Buenos  Aires  con 
el  objeto  de  llevará  la  Asunción  cuanto  existia  en  aquella  ciudad,  dejan- 
do en  su  lugar  á  Garcia  Venogas  para  el  mando  del  Paraguay;  otros  que 
despachó  á  Diego  de  Abrou  con  algunas  embarcaciones  para  efectuar 
esa  operación.  Aun  en  las  fechas  liay  divergencia  de  opiniones.  Asi  es 
que  sentimos  no  poder  garantir  la  veracidad    de  las  mismas. 


(lOBBRNANTES 


quienes  un  imufrajio  llov6  á  ose  puerto,  Ilamaflo*i  PeHro 
Antonio  ele  Aquino,  Tomas  Ri^-so  y  Bautista  Tro<-he, 
cuyas  familias  ^  cstenclieron  (les|>ues  por  toda  la  pro- 
vincia <lel  Paraguay. 

De  los  IVHH)  y  más  hombres  que  habian  venido  de  Es- 
paña, ruando  se  pasó  revista,  solo  se  enrontrO  <lirlio  nu- 
men» de  íXK),  á  cada  uno  de  ellos  se  repartió  un  terreno 
para  edilicar  casa  y  tierras  para  cultivar,  circuvalando 
t'iílíí  el  rt^-into  con  una  ostacaíla  [>ara  resfjuardarse  de 
l<»s  bíirbíiros.  Km|»e/óse  A  construir  el  templo,  y  como 
era  humilde  su  arquitectura  (i  la  par  que  la  de  las  casas, 
so  les  dio  cima  con  bastante  brevedad. 


Apenas  habia  conseguido  Irala  la  reduc<-ion  y  paciti- 
«•acjoii  de  los  pueblos  de  Ibitiru/ú,  Tebicuarí,  Monday  y 
i*\rn^  del  rio  Paraguay  arriba,  se  conjuraron  lo**  guara- 
níes 1 1 1  para  deshacerse  de  los  e*i|»anolcs,  i\  quienes  odia* 
ban.  coiirluyendo  con  todt»s,  por'^u  «-onduí'ta  \i(ílentay 
aun  tiránií'a.  Para  eje<utar  su  i>lan  infernal,  fijaron  la 
n«Hh»^  del  jueves  santo  de  154^).  á  la  hora  de  la  pro<-e^i<»n. 
Tiia  india  que  vivia  con  el  «apitan  .Salazar  previno  ú  este 
del  peli^rro  que  corrian  los  cspañ  »les  ó  inmediatameiUe  se 
<  •>muiiícó  la  noticia  a  Irala,  quien,  con  el  pretestode  cí)m- 
binar  algún  plan  para  oponerse  á  la  invasión  del  (*umun 
enemigo,  llamó  A  su  pre<cn«'ia  á  los  «-aciqu  -s  y  otn)s  in- 
dios de  supo**i«Mon.  Todos  coiK'urrieron  prt».sun>soN, 
muy  ágenos  de  lo  que  les  esperaba,  y  ¡i  medida   (pie  ilmn 

• 

1  \jí  ii*«-i«>n  ApiAnuii  rütabA  por  tinla^  |*aií4*«  «liviiliil*  «>ti  imiy  |m«4{u^' 
Aa4  méu  i^Í««Í4*«  u  honl*».  iii(Í4*|M*tiili<»iit<»4  iiiiA«  ilt*  <>ir*«.  y  vmáik  una  ron 
dtírrvTii**  ii(iiii^r«*  t'iiii(»(l<i  «ir»l  i-.v  i>{ti«*  «'•  «l«*l  piM'Aico  iloiiil**  h*f»itAlm.  !>•• 
<'«>ii>|ui«tA<)orr«  «lifl*ron  «•!  ti«iiii>)r**  ti*»  );tiarmiti  ¿  i«MÍaA  U«  tnlm«  f)U« 
vivía»  «olirt»  I*  <  <»«tA  «1««  iift  ri«».  «'•  rti  alj(iiii  «li«irii«>.  «onio  mbaya^*.  cm- 
rafAráf^n.  tim>>ú»«.  inr*«|ti«4*«.  t  a1«  ha«|tiin%.  •{titlitajait.  rAn«»t.  nmtixnla*. 
t«ttii«>«.  tar«  1%.  >»«»iiitM)y«:»«.rtiru|i>atti<i«.  (-iiniiii*yr«.  i^tim*  tinif»,  tji|>r*.  <*hiri* 
ITiAti"*  l<>«  uii«ni«*«j(uanitii«»<«  y  i<tr<»«  Ijí  Irvgntí  j;u»r«ni  «4*  (««triulti» 
»«]tiiirAl)l«>iu#nt4»  iHtT  un  triritcirio  ininc>n<io  p<i«0tdo  ¡mr  |Mirttt|pi»tes.  frma- 


8 


DEL  PARAGUAY 


llegando  se  les  echaban  en  prisiones  quedando  incomu- 
nicados. Luego  que  los  tuvo  presos  á  todos,  los  sometió  á 
un  breve  interrogatorio,  aplicando  el  tormento  á  algunos, 
hasta  conseguir  la  confesión  del  plan  que  meditaban,  con 
lo  cual,  los  cabezas  fueron  sentenciados  á  muerte  y  ahor- 
cados, y  sus  cadáveres  espuestos  en  seguida  á  la  pública 
espectacion,  para  escarmiento  de  los  demás,  á  quienes 
Irala  perdonó  mandándolos  poner  en  libertad. 

Este  acto  de  severa  justicia  hizo  que  Irala  fuese  temido 
de  indios  y  españoles,  pero  no  faltaron  algunos  que,  desa- 
probando su  conducta  y  calificándola  de  despótica,  salie- 
ron huidos  djB  la  Asunción  con  la  intención  de  represen- 
tar sus  quejas  ante  el  rey.  No  les  faltó  buque  en  que 
hacer  su  viage,  el  que  emprendieron  hasta  llegar  á  la 
isla  de  Santa  Catalina,  donde  se  encontraron  (1541)  casual- 
mente con — 


I 


j  1542-1544— IV.  ALVAR  NUÑEZ  CABEZA  DE  VACA, 
;  adelantado,  provisto  para  el  gobierno  del  Rio  de  la  Plata 
en  virtud  de  capitulación  hecha  con  el  rey  en  18  de  marzo 
de  1540,  y  cuyas  cláusulas  principales  eran:  no  permitir 
letrados  ni  procuradores,  porque  la  esperiencia»habia  de- 
mostrado que  esas  profesiones  ocasionaban  diferencias  y 
1  pleitos,  originándose  discordias  mortales  y  odios  impla- 
cables: repartimiento  de  tierras  á  perpetuidad  á  los  que 
las  hubiesen  poseido  cinco  años  cumplidos:  facultad  á  los 
españoles  para  tratar  y  contratar  libremente  con  los  in- 
dios: libertad  á  los  vecinos  de  las  provincias  del  Rio  de  la 
Plata  para  volverá  España,  sin  necesidad  de  permiso  del 
rey:  elección  de  alcaldes  ordinarios  que  pudieran  conocer 
en  los  casos  de  hermandad:  apelaciqp  de  los  tenientes  al 
gobernador  de  la  provincia  y  remisión  de  las  resoluciones 
de  este  al  consejo:  apelación  en  las  causas  criminales  an  - 
te  el  consejo,observándose  el  derecho  y  las  leyes  de  Cas- 
tilla; pero  en  las  civiles  de  8000  pesos  ó  mayor  cantidad. 


r.onp.RNANTRS  9 

olorf^iliidoso  lasa(>ela(!Íoiios:  recusados  los  jueces  en  cual- 
quiera 4'au<ia,  deberlo  acompañar  conforme  A  la  ley:  seña- 
iamioiito  de  éjidns  i\  todos  los  vecifios  siendo  comunes  los 
uso^  fie  los  rios:  no  e¡o<*utarse  ¡\  nadie,  por  el  espacio 
do  cuatro  años,  p(ir  deudas  reales,  no  debiendo  los  veci- 
nos pa^ar  ¡nir  diez  años  el  derecho  de  alroojarifa/.go,  ni 
otro  derecho  eu  cinco  años,  et<'. 


•    • 


Bajo  esas  condiciones,  el  adelantado  emprendió  su 
%iaí:e  4'on  fK)  hombros,  M>  caballos  y  5  embarcacio- 
nes, «caliendo  de  Srm  Lúcar  d«»  Bárramela  el  2  de 
noviembn»  de  15^^  v  licitó,  al  territorio  de  la  Cananea, 
cerca  de  la  costa  del  Bnisil,.A  37  leguas  de  San  Vicente, 
del  i*uai  Vfunó  posesión  en  nombre  del  rey  de  Kspaña. 
Pa^ó'M)  seguida  :\  la  isla  de  Santa  (*atalina,  en  la  misma 
costa,  de  la  que  también  tomó  |)osesion,  el  29  de  mar/o 
del  año  siguiente;  habiendo  |)ermane<*ido  en  ella  siete 
meses. 

Con  el  tin  de  llegar  ^  su  destino  (*uanto  antes  y  hallar- 
se inA**  desembarazado,  despíi:'hó  destle  la  referida  isla, 
|M»r  agua,  A  los  inválifios  y  á  las  nuigeres  á  cargo  do  Fe- 
li|N*  de('Acen*sr(ui  I5<>  hombres  al  líit»  de  la  Plata,  dejan- 
ilo  la**  dos  naves  tímelas  í|ue  llevaba  en  San  Cirabiel  y 
|ias;indo  ron  las  otras  tivs  al  Paraguay,  y  el  adelantado 
cmpnMi«lió  iS  de  oi-tubre  de  láll)  d  vjage  ú  la  Asunción 
|Hir  tierra  con  los  honibr«»s  de  armas  llevar  y  20  calwillos, 
ünicov  i|uc  Si ihrevi vieron  de  los  UJ  que  se  trageron  de 
K^|»;iña.  Pasó  |K>r  li»s  tiTritorios  guaranlticos,  de  cuyas 
tnfMis  n»ribió  toda  «'la-^e  de  obsequios  y  tomando  |h>- 
ft«>^i«in  f|<*l  país  lo  d**noininó  provincia  Je  Vera.  Kn  di- 
ciembn»  llciT '»  al  ri»  Curitiva  ó  lirua/ii.  encaminándose  en 
seguida  al  rioTibajiba.  Kbay  y  Piquiri»  t|es<Ie  donde  des- 
pidiA  á  l»sindi'»s  qu»»  d.»  Sania  ('alalina  traia  en  clase  de 
guías.  Al  fin,  el  11  di*  mar/i»  ile  ir42,  entnVen  la  ciudad 
de  la  A'^uncion.  a<*ompañado  de  sus  principales  vecino^y 
del  goticrnadur  Irala,  que  había  salido  A  su  encuentro. 


10  DEL   PARAGUAY 

Exhibidos  su^  títulos  y  hallados  ea  regla,  Irala  le  entre- 
gó el  bastón  el  misníio  dia  manifestándose  todo  el  pueblo 
dispuesto  á  obedecerle  y  acatarle,  quedando  el  mismo 
Irala  reconocido  como  segundo  del  adelantado. 

Lo  primero  que  hizo  Alvar  Nuñez  al  hallarse  en  po- 
sesión del  poder  fué  despachar  al  capitán  Diego  de  Abreu 
con  víveres  de  toda  clase  para  los  que  de»  Santa  Catalina 
venian  por  agua,  habiendo  sido  socorridos  con  toda 
oportunidad  cerca  de  Corrientes,  y  al  siguiente  mes  (abril) 
llegaron  con  felicidad  á  la  Asunción,  no  sin  haber  antes 
esperimentado  numerosos  sinsabores. 

El  adelantado  desde  el  principio  de  su  gobierno,  empe- 
zó á  tener  reyertas  con  sus  subalternos  y  compañeros  de 
viage.  '  Cáceres,  á  quien  el  rey  habia  acordado  empleo  de 
regidor,  tuvo  una  acalorada  disputa  que  escandalizó  á  la 
población,  por  haberse  negado  á  darle  posesión  del  car- 
go. Esta  desinteligencia  tuvo  sns  consecuencias,  según  se 
verá  mas  adelante. 


El  ejemplo  que  daban  los  conquistadores  no  era  el  más 
edificante;  así  fué  que  los  indios  pusieron  en  juego  sus 
hábitos  salvajes,  matando  los  guaicurúes  á  algunos  espa- 
ñoles y  guaraníes  que  se  hallaban  trabajando  en  las  cer- 
canias  de  la  Asunción.  Este  acto  bárbaro  no  quedó  impu- 
ne, pues  fueron  sorprendidos  y  castigados,  haciéndose  un 
gran  número  de  prisioneros  y  consiguiéndose  otras  ven- 
tajas. 

En  cumplimiento  de  la  orden  que  traia  Nuñez  de  bas- 
car camino  para  comunicar  con  el  Perú,  confió  esta  comi- 
sión aírala,  quien  partió  en  tres  bergantines  con  90  espa- 
ñoles y  800  guaraníes  que  tomó  de  los  pueblos  delpané, 
Guarambaré  y  Atira.  Desde  el  punto  denommado  Piedras 
Partidas  á  los  22°  34',  hizo  marchar  á  los  indios  hacia  el 
oeste,  bajo  las  órdenes  del  cacique  Aracaré,  con  tres  espa- 
ñoles, y  él  continuó  su  navegación  rio  arriba.    Al  cabo  de 


r.ODERNANTKS  11 

algunos  rtiíis  Aracaró  se  retiró  por  temor  de  los  indios  del 
Chaco,  rin'Uiistanria  f|ue  lii/o  fracasar  la  empresa  por 
a<|uel  lado. 

Sin  embargo,  Irala  llegó  <0  de  enero  de  15 W)  á  los  17<* 
ri7*  de  latitud,  ainlando  en  la  Laguna  Yaib;^,  Aque  nom- 
hn'>  Pitf*rto  Hr  los  I{r yrs,  íirau<'d  <lel  dia  de  su  arribo; 
flcseml*arcó  iiitern;Uidos(»  en  el  país  y  des()ues  de  recibir 
nift»rme*i,  :i  lnsruatn>  dias  volvió  A  aquel  puerto,  donde 
cnt-oiitPí  una  »-anoa  <|Uf?  le  llt»vaba  orden  superior  para 
alioH'ar  al  cai'ique  Ara<-aré,  |)or  su  falta  i\e  haberse  reti- 
ra«l».  Kje«'uta<la  dich-i  orden,  Irala  regresó  felizmente  á 
la  A^unritiii,  donde  se  en  oiitró  «•on  la  triarte  nueva  <le  ha* 
lH?r,  romo  á  las  dos  de  la  mañana  «h^l  4  de  febrero  (1543) 
e>|MTÍmen!a  lo  tan  ítM*.)/.  inrondio,  <jue  redujo  A  ceni- 
za*^ la  inavor  |»arti»  d<^  la  riiulad.  cuva  «'ircunstancia 
aterp»riz'i  tanto  al  adola'itado  í|U'»  lo  atribuyó  á  artificios 
de  l<»*i  indioN  I»  hi/o  to.-ar  alarma.  Pri»<to  se  »^upo  que 
ora  «a^^ual:  y  sin  embargo  los  <.»^|mi*iole^  si»  hallaban  ame- 
nazados de  gran  peligro  del  que  *^e  apercibieran  por  las 
llarna^  del  incendio,  habiéndose  conjiu'ado  mediante  las 
oportunas  y  acertadas  inedidas  ipie  se  pusieron  en  pr:K'- 
li«-a. 


Otro  lie  los  pinito-i  nnp«»rtantes  á  que  el  adelantado 
riMiHider»  deber  prc^tai*  su  ateiH'ion  preferente,  fué  la  pa- 
cif¡»*a«'ion  lie  los  indios,  y  lo  con<«¡guió  i*el<d)rando  capitu- 
la«io:ii»s  sati^^l'a  *torias  r<»n  tre<^ra'*iqu(*s  prin«*ipales;  pero 
Inif»*!  iinf*  rmpl'-ar  l:!*^  armas  para  '-oíntMrr  Ala  provin,'¡a 
di»lpané.  ru\  •»  ««aiique  Tab^T»»  **e  hafna  amotinado  |wua 
%en;:ar  la  mnrrtí*  di»  *^u  li'-rmano  el  ra«'i«|ue  Aracan^. 

Kn  «*«»iis:»«Mienria,  el  adi*l:uitad«i  pr*|»aró  un  ejército  A 
cuya  ral*eza  pus  »  á  Irala  y  fiajo  sus  onltMien  (>tn»s  fn- 
m«»*««»s  rapitanes  ri»nM  Alon^t»  de  Kii)iielnie.  Rui  Dia/ 
Meltrarrj  »  y  Juan  t 'amargo.  !•;!  tf»*niTal  Irala  propuso  la 
1^%/.  a  rabcré.  quien,  furioso  por  la  muerte  de  su  hermano. 


IS  DEL  PARAGUAY 

no  quiso  oir  condiciones  y  se  preparó  á  la  guerra  con 
encarnizamiento.  En  una  sangrienta  batalla  que  tuvo 
lugar  el  1°.  de  mayo,  (1543)  Irala  quedó  victorioso,  aun- 
que á  costa  de  inmenso  sacrificio  de  vidas,  consiguiéndose 
empero  la  sumisión  de  Taberé  con  todos  sus  indios. 

En  vista  de  los  informes  de  Irala,  el  adelantado  resol- 
vió ir  en  persona  á  buscar  un  camino  para  el  Perú,  á  la 
cabeza  de  una  espedicion.  Después  de  algunos  'cambios 
\1  en  los  empleados  de  la  administración  de  hacienda,  anu- 
lando los  nombramientos  hechos  por  el  rey,  la  espedicion, 
compuesta  de  400  españoles,  arcabuceros  y  ballesteros, 
12  caballos  y  200  indios  auxiliares  de  Taberé,  con  10  ber- 
gantines y  120  canoas,  el  8  de  setiembre  (1543)  partió  de 
la  Asunción  en  dos  divisiones,  por  agua  una  y  por  tierra 
la  otra,  hasta  el  monte  de  San  Femando,  á  los  21o  gg'  de 
latitud,  donde  se  embarcó  toda  la  gente  reunida. 

Durante  la  navegación,  algunos  indios  guasarapas 
sorprendieron  al  último- bergantín  matando  seis  hombres 
pero  al  fin  arribaron  al  puerto  de  los  Reyes.  En  este 
punto  se  presentaron  con  disposiciones  pacíficas  los  indios 
orejones,  cacocis,  chanaes  y  guaraníes,  cuyos  servitnos 
ofrecidos  fueron  aceptados.  Irala,  en  el  acto,  despachó 
dos  españoles  con  algunos  orejones,  quienes  volvieron  al 
cabo  de  ocho  dias  con  la  notícia  de  haber  llegado  al  país 

de  los  jarayes,  que  era  un  terreno  enteramente  inundado. 
El  comandante,  con  300  españoles  y  víveres  para  20  dias 
emprendió  su  marcha  (26  de  noviembre)  tomando  la  di- 
rección del  oeste  por  entre  los  bosques. 

Después  de  sus  campañas  con  los  jarayes,  por  quienes 
los  españoles  fueron  bien  tratados  y  obsequiados,  tuvo 
que  regresar  á  causa  de  haberse  enfermado  la  mitad  de 
la  gente  por  el  hambre  y  por  el  agua  corrompida  que  be- 
bieron durante  los  30  dias  que  duró  el  viage.  Sin  embar- 
go durante  esta  espedicion,  tomó  posesión  del  alto  Para- 
guay á  nombre  del  rey  de  España. 


GOBBRNANTBS  13 

El  adelantado  había  impuesto  pena  de  la  vida  á  cual- 
quier individuo  que  desembarcase  y  ordenado  la  prisión 
del  general  Hernando  de  Rivera,  que  ios  mandaba,  y  aun 
dispuso  su  ejet^urion  en  una  horca.  La  tropa,  que 
habia  sido  despojada  de  todo  el  botin  adquirido.en  la  guer- 
ra con  ios  indios,  en  vista  de  la  prisión  de  sugefeydel 
trágico  tin  á  que  se  le  quería  destinar,  se  sublevó  y  exigió 
la  inmediata  soltura  y  libertad  de  Rivera  y  la  restitución  de 
lo  que  se  les  había  quitado.  La  actitud  de  las  tropas  era 
tan  im|>onente  y  tan  decisiva  que  Alvar  Nuñez  no  pudo 
menos  que  acceder  á  su  exigencia,  llegando  A  contempo* 
rizar  con  los  soldados  y  su  comandante,  quien  le  satisfizo 
sobre  todos  los  detalles  de  la  campaña. 

Mpo  enfermo  y  desazonado  por  la  anarquía  é  insubor- 
dinación que  iba  tomando  ruorpo,  Alvar  Nunez  regresó 
á  la  Asunción  (H  fie  abril  de  1541),  encernhidose  en  su 
rasa,  sin  querer  oir  quejas  ni  dejarse  ver  de  nadie,  por 
halícrse  agravado  su  enfermedad.  Al  fin,  estalló  una  cons- 
piración, movida  por  el  mismo  Irala  y  en(*abezada  por  el 
contador  Feli|»e  dcC.'aii'ercs,  el  veedor  Alonso  de  Cabrera, 
Francisco  de  Mendíiza  y  Gania  V'enegas.  En  la  noche 
del  25  del  mismo  mes,  erttmron  los  conjurados,  en  número 
de  2<W)  hombres,  en  su  casa,  y  (i  la  ví)z  de  Libertad,  vira 
el  rey ^  se  aprnleraron  pt>r  sorpresa  de  su  persona  y  lo 
conservan)n  preso  durante  diez  meses  con  dos  jwires  de 
grillos  en  un  cuarto  sin  luz.  El  principal  motoi  de  tan 
injusta  prisión  y  vejaciones  fué  el  contador  ('Aceres. 

Los  conquistadores  no  eran  aun  dueños  absolutos,  ni 
scgUHis,  de  la  tierra  que  pis^iban,  y  ya  se  habia  intrinlu- 
cido  entn*  ellos  el  K^^rmen  de  la  dis»'onlia,  aun(|ue  en  ver- 
dad, nunca  se  hahia  se|»arado  de  ellos  desde  el  principio 
de  la«-oiiqnista.  Desde  entonces  el  Para^cuay  empezó  á 
nN'Oírerel  fruto  de  ai|uel  árbol  c«)rrompido,  t*omo  el  lector 
tendn'i  <H*a*^ion  de  ver  mas  atielante. 

Alvar  Nuñez  sufrió  un  juicio  que  dur6ocho  años  y  fu6  \ 


14  DEL   PARAGUAY 

r desterrado  á  África:  mas  tarde  se  le  absolvió  é  indemni- 
'  zó  con  una  pensión  y  un  empleo. 

Apenas  instalaron  en    su  prisión  á  Alvar    Nuñez,  se 

procedió  á  la  elección  de  nuevo  gobernador  y  recayó  en 

la  persona  de  Irala. 


V.  CAPITÁN  JUAN  DE  SALAZAR  ESPINOSA, 
interino,  durante  la  campaña  del  adelantado  Cabeza  de 
Vaca,  de  setiembre  de  1543  á  abril  de  1544. 

Estando  en  la  prisión  el  adelantado,  ideó  nombrar  por  su 
teniente  á  Juan  de  Salazar,  figurándose  que  si  este  queria 
con  sus  partidarios  podria  sacarle  de  la  cárcel;  pero  Sala- 
zarrio  quiso  darle  libertad  hasta  después  que  él  se  hubie- 
se embárcalo.  Entonces  Alvar  Nuñez  dijo  en  voz  alta 
que  dejaba  por  su  lugarteniente  en  nombre  del  rey  al  ca- 
pitán Salazar. 

Embarcado  el  adelantado  y  ya  en  marcha  la  caravela 
que  lo  conducia,  Salazar  convocó  secretamente  á  s:us  ami- 
gos para  apoderarse  del  mando  en  propiedad,  y  apesar  de 
toda  su  resistencia  para  conservarse  en  el  poder,  Irala 
consiguió  apoderarse  de  su  pe\¿sona,  haciéndole  rema- 
char un  par  de  grillos,  en  su  propia  casa.  Formósele 
proceso  por  perturbador  del  orden  público  y  se  le  despa- 
chó con  otro,  para  ante  el  Consejo  de  Indias,  á  cargo  de 
Nuflo  de  Chaves.  Entre  los  presos  igualmente  remitidos 
á  España  iba  Rui  Diaz  Melgarejo,  cuya  separación  del 
Paraguay  era  un  bien,  por  sen  hombre  cruel,  revoltoso  y 
amigo  de  cometer  todo  linage  de  herejías  sin  respetar 
condición,  edad  ni  sexo.  Con  los  indios  fué  inhumano 
hasta  el  esceso,  pues  se  complacía  en  sacarles  los  ojos 
cortarles  la  cabeza,  manos,  brazos  y  narices,  haciéndoles 
la  guerra  á  sangre  y  fuego. 

VI.  DON  FRACISCO  DE  MENDOZA,  interino  du- 
rante la  campaña  de  Irala  contra  los  guaicurúes  en  1543. 


r.OBERNANTKS  15 

La  ausencia  de  Irala  d¡6  bríos  á  los  a/2:aces  para  ten- 
tar nna  entrada  en  la  ciudad  do  la  Asunción  por  fuerza 
y  ilcstruirla.  Lo  intentaron,  en  efecto,  pero  fueron 
sentidos  v  rechazados,  contentándose  con  cautivar  mu- 
geres  y  ahuyentar  dios  labradores  de  la  comarca. 

(.'orno  hacia  mas  de  un  año  que  habla  salido  Irala  de  la 
Asunrion  siguiendo  las  pisatlas  de  Juan  de  Ajrolas,  sin 
saberle  nada  de  ól,  comenzaron  algu'ios  A  dudar  si  lo 
habría  ^u<'e<lido  lo  que  á  dicho  Ayolas;  esto  e-^  qiíc  le  hu- 
bie**en  muerto,  en  cuyo  caso  era  ne<'csario  elegir  otro  gefe. 
Estas  voces  cf)bran)n  cuerpo,  hasta  hubo  quien  aconseja- 
ra (i  Mendoza,  que  ya  so  estaba  en  el  camode  elecrion, 
y  que  rouniese  :\  lo<  españoles  para  hacerla  no  pudiéndose 
dudar  que  saldría  (i  su  fíivor,  sin  que  sus  parientes  en 
Esi^afia  consiguieran  la  real  conformación.  Mendoza  acep- 
ta'» la  indirnrion  sometiéndola  al  ('abilflo  <ecular,  el  cual 
conto**iA  no  debía  pagarse  A  la  ele«'cion  que  proponía  hasta 
con**tar  debidamente  que  Iral.i  había  muerto,  reirntuiado, 
oque  **e  h.'dlaba  impo^ibilijailo  de  vnlvcr.  No  hizo  caso 
Mendo/a  de  este  a'Uif^rdo,  y  mandó  por  un  bamlo  tpie  con- 
i'urrit»**en  los  españoles  á  lirn'cr  la  <He<*cion  de  gobernaílor, 
*»eñalan(ro  el  parage,  el  flia  y  la  hora.  Viendo  esto  Diego 
de  Abreu,  intrigo  con  sus  ami.:;t)s  qu»*  eran  numeroso>i; 
y  Ih^gado  el  ca*i*g.  s:iliA  electo  ron  ma^  voti>*ique  Mendoza. 

No  bien  entregó  el  bastón  á  su  **U''»*<i>r,  «uiando  mal 
aconseja  lo  volvió  sobn»  '<;i'^  j>asos  y  declarando»  |x»r  nula 
|j  ete<*(*ion  soHtenien«L>  el  di«*támen  que  le  había  dado  el 
Tabildo  seiMilar  antes  de  vt»tar,  ^e  re^^istió  A  re4*ono<»er  á 
Abr  u  |M>r  golícrnador.  Su  re^isteiii-ia  tuvo  eorta  dura- 
ción, pues  al  lin  fn«^  \enei  !•»,  proi^e-^ado  p*»r  |»erlurbador 
publieo  y  >ente:i  'iado  á  <.»r  d«*  'apilado.  .\pel '»  al  rey  do 
c«ia  *»enten*-ia.  |>ero  fué  confirmada. 

K-^tando  en  el  eadalso  (Kira  *^er  i^jcí'utado,  confesó  que 
el  eastigo  que  iba  íí  recibir  era  bien  men^«*ido,  no  por  la 
falta  que  motivaki  mi  sentiMu  la.  «^in*»  poripie  en  tai  ilia 
c«Miioai|uel  en  quo  so  aju*-t!«*iabi.  quitó  ia  vida^  en  Kspa- 


\ 


16  DEL  PARAGUAY 

ña  á  SU  legítima  esposa  y  á  un  capellán  compadre  suyo 
con  todos  sus  criados,  por  leves  indicios  y  falsas  sospe- 
chas deque  los  dos  mancillaban  su  honor  con  ilícita  comu- 
nicación. 

1544-1557— VIL     DON    DOMINGO  MARTÍNEZ    DE 


IRAL A.  Al  dia  siguiente  (Zi^  de  abril  de  1544)  de  la  pri- 
sTón"(3él  adelantado  Cabeza  de  Vaca,  los  conjurados  se 
presentaron  á  la  puerta  de  la  casa  de  Irala  repitiendo  los 
gritos  de  ¡Libertad!  ¡Libertad!  y,  procediendo  en  segui- 
da á  la  elección  de  gobernador,  recayó,  como  era  de  es- 
perarse, puesto  que  todo  estaba  preparado  para  que  diera 
ese  resultado,  en  el  mismo  Irala,  quien  en  el  acto  se  reci- 
bió del  cargo,  á  pesar  de  haberse  fingido  enfermo  para  no 
aparecer  complicado  en  la  conjuración  que  derrocó  ú 
Alvar  Nuñez.  El  autor  de  IsiAfyentina,  con  el  fin  de  jus- 
tificar á  su  abuelo  materno  de  tan  fea  falta,  le  hace  apa- 
recer enfermo. 

No  pasó  mucho  tiempo  sin  que  la  vida  del  gobernador 
Irala  se  viera  en  peligro,  á  \jausa  de  una  conjuración, 
que  felizmente  fué  descubierta  en  o portunidad.y  los  ca- 
bezas de  ella  ejecutados  á  garrote.  Con  tan  justo  como 
eficaz  castigo,  consigió  restablecer  el  órdcp  y  tranquilidad 
amenazados  y  pudo  continuar  su  gobieriTo  con  aparente 
sosiego  y  á  satisfacción  de  uno  de  los  dos  partidos  en 
que  se  dividia  la  Asunción.  Pues  enviado  el  adelantado 
á  España,  dividióse  la  población  en  irallstas  y  alvaristas. 
Esta  anarquia  agradó  mucho  á  los  indios  porque  velan 
en  ella  el  momento  propicio  para  el  aniquilamiento  de  los 
españoles,  que  era  cuanto  deseaban,  y  la  esperanza  de 
recuperar  su  libertad  é  independencia. 

Apercibidos  los  conquistadores  de  la  ruina  que  se  esta- 
ban labrando,  buscaron  la  fusión  de  los  partidos,  aunque 
fuese  aparente,  y  la  unión  y  alianza  de  los  mismos  indios 
que  se  habian  sublevado,  imitando  el  ejemplo  que  les 
daban  sus  dominadores. 


GOBERNANTES  17 

A  fín  de  tener  la  tropa  adicta  á  su  persona  y  poder 
continuar  en  el  gobierno,  Irala  les  permitía  toda  clase  de 
escesos,  liasta  que  condolido  el  capitán  Juan  Camargo  del 
la  |)obre  condición  de  los  indios  propuso  el  repartimiento^  ^^ 
de  tierras  en  encomiendas,  con  lo  que  los  españoles  que- 
darían premiados  y  defendidos  los  indios.  El  ambicioso 
Irala,  tomando  este  requirimiento  por  un  ultrage  á  su 
aut4>ridad,  le  mandó  dar  garrote  con  otro  amigo  suyo. 
Este  acto  desj>ótico  hizo  sublevar  contra  sí  á  sus  mismos 
parciales,  d  quienes  Irala  ofreció  lo  que  |)Oco  antes  con- 
««ideraba  un  ultrage  de  [Mirte  del  desgraciado  Camargo, 
pero  que  tampoco  pensaba  cumplir. 

Con  el  objeto  de  tener  á  la  gente  distraída  de  alguna 
tentativa  contra  su  gobierno,  Irala  desarmo  d  los  sos|>e- 
chosixs  y  emprendió  una  cam|)aña  como  (\  .'iO  teguas  de  la 
Asunción,  dejando  en  el  mando  de  la  ciudad,  contra  la 
opinión  de  todos,  al  contador  Felipe  de  Cáceres.  en  154G. 


•  • 


En  febrero  de  dicho  ano,  Irala  trató  de  emprender  de 
nuevo  el  des(*ubrímiento,  interrumpido  en  junio  del  año 
anterior  en  la  tierra  de  los  Jarayes,  que  es  lo  que  hoy 
se  «'oníH'e  |)or  Malo  Groso,  pero  rio  pudo  llevarlo  á  cabo* 
por  la  grande  oposición  que  le  hirieron  sus  gefes  subal- 
ternos. De*iistió  de  harer  la  campaña  |>ers(>nalm(»ntc,  des- 
parhandi>  al  rapitin  Nutlo  de  Chaves,  (|uion,  en  octubre 
del  mi'^mo  año,  partió  con  Iii)  es|»añoles  y  3()IN)  indios 
amigos,  y  desale  el  puerto  de  San  tVniando  se  internó  en 
la  tierra  de  los  mlKiyáes,  d,  á  los  que  sometió  sin  oposi- 
ción alguna  y  sin  |K?nlor  un  solo  hoinhrt*.  n»gresandí>  en 

(1)  !>)•  wkhtiyáii»  habiíAltan  cntfiíirc*»  el  <*hArfM*ntrr  lo*  ü^  y  2¿  |(rm<lo« 
d^lAtitu^i.  y  (*«)n«M*i«ii>«  |M)r  !<•«  ludu^t  innrhituyft  y  lt>«  «nimaipHi  |M»r  la 
DAfi'ti  tAjAAiiU'b  ^  KU*i|;uillvt.  Kii  litil  %ta4^ron.  DiaiAiMí»  k  luutho* 
fttArmt«i«>«.«*l  puclo  j«M»uiti4-o  Samia  M>»r%a  dt  U  AV.  iiitiiA«l«»  á  Int  22*  f»' «1# 
Uiitu*!,  •  «r<  A  <li*l  TU*  l'*r»4;uAy,  fuuiUJo  fti  LVJ  y  altAAtlonado  «u  dicho 
ftA<».  l>»«truyr^n  rii  iK*i;uitU  la  riuiU<l  «1«»  J«r«s  y  m»  rtift«ftorMutm  m4« 
larde  d«UMUU  |'n»%iUiia  do  luii,  d<>*d«    U>»  21*  /T  d«  Uutiid,  «obre  el 


18  •    DEL  PARAGUAY 

diciembre  á  la  Asuncioa.  Por  este  tiempo,  llegó  una 
carabela  con  disposiciones  del  rey  prohibiendo  empren- 
der otros  descubrimientos  hasta  nueva  orden.  A  pe- 
sar de  dar  publicidad  a  este  real  mandato  á  voz  de  pre- 
gonero, como  entonces  se  acostumbraba,  lejos  de  darle 
cumplimiento,  continuó  sus  entradas  á  los  indios  bajo 
varios  pretestos  y  aun  suprimió  toda  correspondencia 
epistolar,  á  fin  de  poder  obrar  con  toda  libertad.  No  habia 
ya  seguridad  para  las  personas,  ni  para  sus  bienes;  todo 
era  escandalosamente  tolerado  porlrala,  siempre  que  sus 
amigos  fueran  los  perpetradores  del  desorden. 

Al  año  siguiente  (julio  de  1547),  Irala  emprendió  nueva 
campaña,  con  el  objeto  de  abrir  comunicación  con  el 
Perú.  Para  el  efecto^  convocó  á  todos  los  que  voluntaria- 
mente quisieran  acompañarle,  y  entresacando  250  espa- 
ñoles, entre  ellos  27  ginetes,  con  los  únicos  caballos  que 
ala  sazón  existían,  á  los  que  se  agregaron  2000  indios 
guaraníes,  en  estado  de  servir,  se  puso  a  la  cabeza  de 
ellos,  llevando  consigo  á  los  capitanes  Gonzalo  de  Men- 
doza, Miguel  de  Rutia,  Nuflo  de  Chaves,  Agustín  de 
Campos,  Felipe  de  Cáceres,  y  partió  de  la  Asunción  en 
noviembre.  Antes  de  salir,  dejó  en  esa  ciudad  una 
fuerte  guarnición  y  de  gobernador  interino  á  Francisco 
de  Mendoza.  En  el  monte  de  San  Fernando,  distante 
como  92  leguas  de  la  Asunción,  dividió  su  gente,  de- 
jando una  pequeña  parte  en  dicho  monte,  para  ase- 
gurar el  puerto,  haciendo  regresar  otra  parte  á  la  capital, 
y  con  el  resto  atravesó  el  Chaco  y  el  territorio  de  Chi- 
quitos (agosto  de  1548),   después  de  haber  esperimen- 

río  Jejoi,  prolongándose  toda  ella  por  el  norte  hasta  la  lagaña  de  los 
Jarayes.  Por  esta  estension  de  territorio  de  que  quedaron  dueños  ab  so- 
lutos, cambiaron  todos  los  nombres,  causando  y  mayor  confusión 
en  la  geografía  y  demarcación  de  limites,  llamando,  por  ejemplo,  Apa  y 
Aquidaban  á  los  ríos  antiguamente  conocidos  con  los  nombres  de  Corrientes 
y  Piray;  Agaguigo^  al  distrito  antes  conocido  por  Pitun^  Piray  é  Itatt; 
Itapucú'Ottagú^  ¿  lo  que  antiguamente  se  llamaba  Monte' de  San  Femando,' 
Ouachiéy  al  río  antes  QuaaarapOf  etc. 


GOBERNANTES  10 

Uulo  inrrcibles  fatigas  y  terribles  batallas  con  ios  yaperúes 
y  mbíiy.^es  con  abundante  derramamiento  de  sanf^re  por 
su  manifiesta  i>ert¡dia,  repartiéndose  los  prisioneros  he- 
chos, que  eran  numerosos,  entre  todos   los  españoles. 


•  • 


Allí  se  confirmóla  noticia,  que  ya  >e  tenia,  de  la  existen- 
cia de  muchas  mina«:  de  plati  en  las  sierras  de  h>s  Car- 
caxas  (H<^tosí)  que  es  lo  que  dospues    se  conoció    por 
(,'harcas.    En  seguida,  pas<'>  el  rio  fiuapay  6  Madera,    y 
A  la^  ruatro  leguas  encontróla  ranchería  de  los  machea- 
«»¡*5,  indios  reducidos  que  |>'Ttenccian  al  capitán    Pedm 
An/.ures  ó  I^eranzures  Enriciuez  de  Campo  Redondo,  uno 
délos  conquistadores  del  Perú   y  fundador  de  la  Plata  6 
Chuquisaca  en  15.'W.    Por  estos  iiulios,  Irala  vino  en  cj^>no- 
cíniiento   de  que    el  Perú  se  hallalm  en  revolución,   cir- 
cun^t;uicia  que  le  obligó  á  detener  allí  su  marcha.   No  bien 
hi/o  alto,  cuando  el  licenciado  Pedro  de  la  (iasca,  que  á 
la  «<azon  gobernaba  en  <*alidadde  víroy  <icl  Perú.  í^  quien 
jM>r  rartas  que  tenia  del  mismo  obispo  y  de  otnx«*  vecinos 
res|>estables  de  la  Asuncioü,  sabia    se  dirijia  á  IJma  un 
cjén'ito  bien  armado  y  sin  intención  de  volver  al  punto  de 
sui>artída.  y  aun  formulantlo  queja<  de  ^u  mal  pro(*eder 
en  el  Paraguay,  al  tener  noti(*ias  fie  la  llegada  do  un  ejór- 
cito  del  mismo  punto,  ruyas  intiMHMí)nes  eran  desconoi'i- 
das,  escribió  ú  Irala  prohibiéndole,  so  |>ena  de  la  vida,  dar 
un  |ias4i  adelante  sin  nueva  ónlcn#(uya.  Irala  por  mc^lio  de 
los  euatm  enviados    Nuflo  de  (*haves.  Miguel  do  Rutia, 
Petlro  de  Oíiato  y  Uui  (lama  de  Mosquera— estos  últimos 
dos  so  quofJaron  en  í'huquisa<'a— contestó  i\uo.  lejos  de 
ser  hostiles  sus  intenci«»nes.  ofrecia  el  ejéreito  de  su  man- 
do á  I^  Ífas4'a  |Mira  el  ser\i«'io  di'l  n?y.     Este  agratleiió  el 
ofrc«*nnienti>,  |»ero  repitió  su  primera  intimarjon.  y  aun  se- 
rretamonte  eontirió  el  gobierno  del  Hit)  de  la  Plata    v  del 
Paraguay  al  lapitan  DieguCentent»,  famo^^o  por  «¿us  ha/it- 
fia**  en  el  Peni,  durante  la  guerra  ron  (t«)n/alo  Pi/arro. 
El  virey  La  Gasea  informó  de  todo  al  rey,  qui^n,  como 


20  DEL  PARAQUAY 

diez  y  ocho  años  mas  tarde,  aprobó  lo  practicado  por 
aquel,  autorizándole  á  obrar  como  mejor  considerase  con- 
venir, según  se  verá  por  la  carta  del  rey  en  respuesta,  que 
damos  á  continuación: — 

"Cuanto  á  lo  que  decis,  que  habiendo  tenido  por  nueva 
cierta  que  venian  300  hombres  del  rio  del  Paraguay  del 
Plata,  sin  saber  cosa  cierta  si  venian  á  proseguir  la  con- 
quista de  los  moros  que  tenia  á  su  cargo  Nuflo  de  Cha- 
ves, ó  á  esa  tierra  que  pretendian  ser  en  derecha  conquis- 
ta bien  armados  y  sin  esperanzas  de  volver  donde  salían, 
procurasteis  que  cesase  su  venida,  y  que  así  por  ahora  ha 
cesado,  y  el  obispo  y  otros  vecinos  del  Paraguay  os  han 
escrito  pidiéndoos  justicia  porque  la  tienen,  y  que  á  causa 
de  se  os  haber  acortado  el  distrito,  que  no  llega  allá  con 
200  leguas,  no  habéis  proveído  nada  hasta  que  por  nos  se 
os  mandó  lo  debéis  hacer;  y  porque  habréis  visto  por  la 
provisión  que  se  os  ha  enviado  á  aquellas  provincias  las 
bajeemos  mandado  poner  debajo  del  distrito  de  esa  au- 
diencia, vosotros  de  aquí  adelante  podréis  proveer  lo  que 
os  pareciere  y  viereis  que  mas  convenga  á  nuestro  servi- 
cio y  bien  de  aquella  tierra.  Del  Bosque  de  Segovia  á 
primeros  de  octubre  de  1566.  Yo  el  Rey — Por  mandado 
de  Su  Magestad:  Francisco  de  Herasso — Corregido  con  su 
original — Juan   Babtista  de  la  Gasea/* 

Sin  embargo,  Gonzalo  Pizarro  no  logró  el  gobierno  de 
la  provincia  del  Paraguay  por  haber  muerto  envenenado 
en  q1  mismo  año  1548.  El  propio  fin  cupo  al  conductor  de 
la  noticia  del    nombramiento  del  sucesor  de  Irala. 

Este,  que  habia  dispuesto  esperar  el  regreso  de  los 
enviados,  resolvió  levantar  su  campamento  y  regresar  al 
Paraguay;  pero  oponiéndose  los  gefes  á  tal  determinación, 
le  depusieron  (10  de  noviembre  de  1548)  sustituyén- 
dole por  el  capitán  Gonzalo  de  Mendoza,  quien,  á  pesar  de 
su  fuerte  resistencia,  fué  compelido  á  admitir  el  mando. 
Los  indios  aprovechando  la  desunión  de  los  españole^,  los 
atacarop,  habiendo  conseguido,  por  lo  menos,  la  ventaja 


GOBERNANTES  21 

• 

de  disminuir  su  número  matando  muchos  de  ellos. 
A  principios  de  marzo  de  1549,  dio  el  ejército  su  vuelta 
al  puerto  do  San  Fernando,  donde  so  tuvo  noticias  de  la 
anarquía  que  reinaba  en  la  Asunción  entre  Abreu  y  Fran- 
cisí*ode  Mendoza,  á  quien  Irala  habia  dejado  de  goberna- 
dor interino,  á  la  muerte  de  éste.  Se  supo  igualmente 
que  Abreu  se  preparaba  Á  resistir  la  entrada  del  ejército, 
por  lo  que,  reaccionando  éste,  volvió  á  dar  el  mando  á 
Irala,  depues  de  haber  esi>erimentado  numerosas  y  varia- 
das peripecias. 

De  San  Femando  partió  el  ejército  á  la  Asunción,  don 
de  entró  sin  ninguna  oposición,  con  escepc*ion   de  Abreu 
que  .se  negó  á  hacer  entrega  del  bastón  de  mando  á  Irala. 
Este  procedió  en  seguida  contra  Abreu  y  los  que  le 
sostenian,  según  se  verá  en  su  lugar  correspondiente. 

Nuflo  de  Chaves,  que,  como  ya  se  dijo,  habia  sido  comi- 
sionado |)or  Irala  cerca  del  licenciado  l>a  Gasea,  regresó 
al  Paraguay,  con  cuatro  (*apitanes  y  cuarent^i  soldados, 
conduciendo  el  primer  ganado  ovejuno  y  de  cabrio  que  se 
introdujo  en  el  Paraguay,  en  1550.  En  cuanto  al  vacuno, 
los  hidalgos  portugueses  E<<*ipion  y  Vicente  de  Gí>es,  her- 
manos, hijos  de  don  Luis  Goes,  fueron  los  puimkros  que 
lo  introílujeron  en  el  Paraguay,  trayendo  siete  varas  y  un 
toro  que  vinieron  á  proíTear  la  multitu<l  de  ganado  que 
actualmente  puebla  las  ram|>añasdel  Kiode  la  Plata. 

Dueño  absoluto  del  Paraguay  y  vencidos  todos  sus 
enemigos,  Irala  descubrió  una  conjuración  contra  su  vida 
encabezada  |>or  el  capitán  Miguel  de  Hutia  y  el  sargento 
Juan  Delgado,  los  cuales  fueron  ptjblicamente  ejecutados 
y  sus  cómplices  perdonados. 


Habiendo  llegado  A  la  .\suncion  agosto  de  1551)  Cris- 
tóbal de  Saave<lra,  nm  cinoo  ildividuos  ma*s  que  venian 
de  la  isla  de  Santa  Catalina,  trayendo  la  noticia  del  nom- 


22  DEL    PARAGUAY 

bramiento  de  Diego  de  Sanabría  para  gobernador,  (1) 
Irala  envió  á  N.  de  Chaves,  con  alguna  gente,  para  reci- 
birle V  conducirle,  mas  no  se  hallaba  allí.  Más  tarde 
(febrero  de  1552),  volvió  á  mandar  y  tampoco  se  supo 
nada  de  él;  pero  el  1^  de  mayo*  llegó  á  la  Asunción  Her- 
nando de  Salazar  con  treinta  compañeros,  habiendo  pasa- 
do por  el  rio  Itabucá  hasta  el  Hubay,  dejaquí  'rio  abajo, 
hasta  llegar  al  Paraná,  de  donde  siguió  por  tierra 
hasta  la  capital,  con  la  noticia  de  haberse  perdido  los  na- 
vios que  entraron  en  el  puerto  de  Santa  Catalina.  Cansa- 
do d§  esperar  pronto  socorro,  Irala  determinó  (18  de  enero 
dé  1553)  salir,  como  en  efecto  salió  de  la  Asunción  con  130 
ginetes  y  2000  indios,  dejando  de  gobernador  interino  á 
Felipe  de  Cáceres;  y  habiendo  andado  treirita  leguas  rio 
arriba,  tuvo  aviso  de  que  Abreu,  con  gente  armada,  se 
lanzó  sobre  la  ciudad. 

Inmediatamente  volvió  con  veinte  hombres  y  después  de 
imponer  severos  castigos  y  prisiones,  emprendió  de  nue- 
vo su  camino  hasta  llegar  al  pueblo  de  los  mbayáes, 
que  encontró  despoblado,  por  el  terror  que  á  sus  mora- 
dores inspiraban  los  conquistadores.  Desde  aquel  pun- 
to, despachó  una  vanguardia  de  veinte  ginetes,  al  mando 
de  Chaves,  á  cuatro  jornadas  adelante,  hasta  el  pueblo 
de  los  ayeteneos,  que  también  encontró  despoblado, 
y  destruido  por  los  nanerúes.  Consumida  la  provisión 
que    llevaba,    Irala    regresó,  separándose  con  30  hom- 

^1)  Apenas  había  llegado  en.  calidad  de  preso,  Alvar  Ñoñez,  se  confir- 
mó el  mando  delBio  de  la  Plata  ¿  Jaime  Besquin,  uno  de  los  principales 
autores  de  su  prisión  y  que  lo  habia  llevado  á  España.  En  efecto,  se  em- 
barcó, mas  se  vio  obligado  ¿  arribar  al  mismo  puerto;  lo  que  proporcio- 
nó al  doctor  Juan  de  Sanabria  tiempo  suficiente  para  intrigar,  á  fin  de 
obtener  aquel  gobierno,  habiéndolo  conseguido  por  ofrecer  mayores 
ventajas.  En  consecuencia,  inició  sus  preparativos  que  la  muerte  le 
impidió  concluir,  continuándolos  su  hijo  don  Diego.  Este  reunió  algu- 
na gente  y  municiones,  confiando  todo  ¿  Salazar,  quien  llególa  la  Asun- 
ción con  sus  treinta  agentes,  ¿  principios  de  1553,  es  decir,  como  ocho 
años  después  de  haber  Nuñez  dejado  de  ser  gobernador. 


GOBERNANTES  28 

brcs,  y  llegando  á  la  provincia  de  Itatin,  de  la  que  tomó 
{Kise^ion,  sin  ninguna  resistencia. 

Des|iues  de  haber  alran/.ado  señaladas  victorias  sobre 
los  indios,  como  la  que  habia  obtenido  el  I"*,  do  noviom- 
are  de  1552;  ayudarlo  al  cacique  (luairá  contra  los  in- 
dios tupies^  Irala  volvi«'>  prendado  de  la  buena  calidad  que 
observara  en  las  tierras  de  la  provincia  de  Guaira,  en- 
tnindo  en  setiembre  de  1553  en  la  Asunción,  donde  fué 
bien  recibido. 

La  circunstan(ria  de  haberse  enamorado  de  las  tierras 
de  Guaira,  animó  &  Irala.  Tundar  en  ollas  un  pueblot 
romisionando  al  efecto  al  rapitan  Gan*ia  Kodrigue/  de 
Vcrgara  con  sesenta  soldados  y  todo  lo  necesario.  Partió 
éste  en  1554  y  fundo  la  villa  do  Ontiverus,  trasladada 
m.^is  tanle  á  Ciuflad  Heal,  la  cual  quedó,  como  toda  la 
proviii«*ia  arruinada   por   los  mamelucos  del  Brasil. 

Habiendo  proparado  una  nueva  os|>o<iir¡on,  dcsparhól? 
do  O4*tubro  do  155i)  de  vanguardia  á  (Miavos  «*on  treinta 
ginote^i  y  (*on  la  intenrion  de  man*liar  Irala  despuc^;  mas 
al  (lartir  reribió  aviso  ¿  de  junio  <le  1555),  por  via  do  San 
Vicente,  de  li'iiiolomó  Justiniano,  de  ha^ior  sido  nombra* 
do  gobernador  en  propie<lad:  val  año  siguiente  llegó  al 
puerto  de  la  Asurcionuna  esniadrilla  al  mando  del  gene- 
ral Martin  do  Orúo,  roiiduricndo  al  obis|H>  La  Tomí  y  los 
4k*s|i;irho*^  de  gobernarlor  para  el  general  Irala. 

•  • 
Los  conquistadores  hiriemn  ron  Irala  lo  que  é^e  ha- 
bia ¡»ractirado  ron  su  ante«-0'«ior.  No  obstante,  ^u  go- 
bifTiio,  A  |ic«<ir  de  haber  ti^nido  que  lu«*har  con  las  fa<*<Mi>« 
ne>^  |»ara  afirmar  su  autoridatl,  fu«>  el  má>  pn*)S|»eni  y  la 
proviiM'ia  lo  iIoIm?  nm<*lio.  Kiitrt»  otros  biMii*ti<*ios,  le  d«*l>o 
elc'htít-iode  la  primeni  iglesia,  que  es  hoy  la  cate<iral  del 
obi>|i;ido,  de  cuyo  primer  obis|K»  recibióla  conlirmacion 
de  su  nombramiento  la  vlHp«Ta  d**!  domingo  de  Hamos  del 
aÍM  «le  LVi^i.  Espidi'i,  |i.'ira  <*!  gobierno  de  la  |»roviii(*ia, 
unos  reglamentos  estableciendo  el  sistema  de  encomien  - 


24  DEL   PARAGUAY 

das,  (2)  que,  á  pesar  de  todas  la  órdenes  del  rey  en  sentido 
contrario,  prevalecieron  por  muchos  años.  Irala  era  na- 
tural de  Vergara,  en  Guipúzcoa  y  murió  llorado  de  todos, 
en  abril  de  1557,  á  la  edad  como  de  52  años,  de  resultas 
de  una  enfermedad  que  contrajo  en  Itá, — puerto  mas 
antiguo  de  los  indios  carios  ó  guaraníes,  vepcidos  por 
Ayolas  en  1536,  durante  el  corte  de  la  madera  destinada  á 
la  terminación  de  una  capilla  en  la  catedral .  Irala,  como 
diez  meses  antes  de  su  muerte,  tenia  la  intención  de  hacer- 
se clérigo. 

Al  momento  de  la  muerte  de  Irala,  Nuflo  de  Chaves, 
acompañado  de  trescientos  soldado  se  hallaba  navegando, 
por  orden  del  mismo  gobernador,  hacia  el  origen  del  rio 
Paraguay.  Reconoció  la  isla  Cumprida,  ala  quedió  el  nom- 
bre de  los  Orejones  y  en  seguida  subió  hasta  la  emboca- 
dura del  rio  Jaurú,  que  llamó  Puerto  de  Perabaruíanes^ 
donde  dejó  sus  buques,  penetrando  por  el  país  conocido 
hoy  por  provincia  de  Chiquitos  y  Mato  Gposo.  En  este 
punto  tuvo  noticias  de  la  muerte  de  Irala,  por  lo  que  en 
el  acto  resolvió  fundar  una  nueva  provincia  independien- 
te del  Paraguay.  Este  proyecto  fué  desaprobado  por  casi 
todos  sus  soldados  que  le  abandonaron  volviéndose  á  la 
Asunción  y  quedándole  á  Chaves  solo  sesenta  hombres, 
con  cuyo  número  llegó  al  rio  Guapay.  Luego  penetró  por 
las  llanuras  de  Guelgorigota,  donde  encontró  á  Andrés 

(2)  Las  concesiones  hechas  ¿  los  aventureros  españoles  bajo  la  autori- 
dad de  los  adelantados  eran  todas  para  la  segunda  vida,  y  comprendían 
tierras  é indios.  Llamábanse  Encomiendas,  distinguiéndose  en  encomien 
das  de  Yanaconas^  ó  de  Mitayos^  según  eran  ocupadas  por  Yanaconas,  indios 
convertidos  y  sometidos  ¿  ciertos  deberes  análogos  á  los  de  vasallos  en 
Europa,  ó  por  Mitayos,  indios  salvajes  obligados  solamente  al  tributo  lla- 
mado Müa^  que  consistía  en  dos  meses  de  servicio  personal  por  año  pa- 
ra cada  Mitayo.  Las  encomiendas  de  Yanaconas  eran  mas  productivas 
y  por  lo  tanto  mas  solicitadas  que  las  de  los  Mitayos.  A  juzgar  por  los 
resultados,  este  sistema  de  colonización  era  muy  superior  al  empleado 
por  los  jesuítas,  quienes,  en  ciento  cincuenta  años,  solo  fundaron  veinte 
establecimientos  nuevos. 


GOBERNANTES 


25 


Manso,  <|iic  vonia  del  Perú  cou  una  rom[)arila,  ¡mra  el 
mi^mo  objeto  que  lo  llevaba  á  <  *!iavos.  Ksta  oniíuMíleiüMa 
do  |>cnsami«»nto  eiijciiiln')  entro  ambos  una  disputa  sobro 
el  derecho  do  f«>n'|nisla,  nue  UuS  resuelto  p  >r  el  virey  del 
Perú,  pDnunriAmlose  en  favor  do  Cliaves  y  delarando 
di«'ho  país  iihlojH-Midionte.  para  el  rual  nombró  í;>l>ornador 
á  su  hijo  donGarcia  Hurtailo  d«?  Mendoza.  Kstoporma- 
ne«*¡6con  su  pa«lre,  enviando  A  Cliavos  bajo  el  titulo  de  lu- 
garteniente con  tropas  y  recursos.  (Miaves  volvi6  «lo  I-i- 
maen  ITiOO  y  fundó  una  riu«lad  á  que  pu-^o  por  nombro 
Santa  rruz  de  la  Sierra,  al  lado  del  pueblo  do  San  José,  en 
la  provincia  do  Chiquitos,  á  los  IS*  V  do  latitud  y  A  los  fi2<» 
24' deloni^itud,  trasferiílo  en  ir>7óál'isl7"  ilV  il'ilo  lati- 
tud y  fi7''43'  3<V'  <!♦»  loni^itud,  que  es  el  j)araí^e  ilondo  actual- 
mente se  halla  situada  di<*b'i  <*¡u  la  1.  Tomo  no  habia  uni- 
f«>nnidad di*  arción  y  en  toílo  babia  anarquía,  loshabitantos 
que  no  estuvieron  conforiues  i-on  csia  tra'<la«*it)n  so  divi- 
dieron en  dos  fracciones,  una  de  ellas  fundó  el  pueblo  do 
San  Fran*'isco  do  Alfaro,  y  Lioirauínria  bnr -a  qu»»cons- 
truyenm,  andaban  navegando  por  el  Mamoró  primero, 
en  *^?íruida  por  el  .Maranon,  concluyendo  por  arriliar  á  Cá- 
diz, ('haves,  ron  su  cunado  don  l)i«»::o  le  Mondo/a,  pa- 
saron á  buscar  sus  fa(nilias  á  la  Asu'i-M  >n.  para  llev;irso- 
las  detinitivamonte  consista  Santa  Ou/.. 

Gan-ia  Venenas,  fué  teniente  de  te^^oren),  teniente 
í;«»'K?rnadt>ró  delegado  d«»  Irala.ilesd*»  mar/.«>de  1511,  du- 
rante la  anuncia  de  éste  al  puerto  «lo  Buenos  Aires  para 
de^|Hiblarlo. 

VIH.     I)OX  FELIPE  I)K  ('\rEUES    interino  en    ir>4*»J 
Qti«*d«"»  ca^r^rnTo  «»ii  el  pitihM'iio,   pn'»s   |'>s  partitlarios  tío 
Abnni  aband<»nar<»n  la  «Mudad  v«mmIo  á  nMinir^e  ;i  t»sto    en 
|*i*«)>«i^quc^  d»'  Ibitiru/ú. 

Kn  su  gobierno,  ^e  rofriba.  inntaba  y  «lifamabacon 
to«la  impunidail,  y  cuan*lo  se  llegaba  á  prend«'r  á  alguno 
|Hir  sus  deinasias,  |M»r  una  puerta  entraba  eu  la  cán-el  y  |>í»r 


/ 


26  DEL  PARAGUAY 

otra  se  le  daba  libertad,  con  tal  que  fuese  uno  de  los  pa- 
niaguados del  contador  Cáceres,  sin  tener  que  contar 
sino  lo  ageno. 

En  enero  de  1553,  quedó  nuevamente  de  interino,  du- 
rante la  ausencia  de  Irala  á  los  Itatines: 

IX^  JDONJDIEGO  DE  ABREU.  gobernador  y  capitán 
general  electo  popularmente  en  1550. 
nDuenoHéTcámiSo"  y  triunfante  de  su  rival  en  el  gobierno, 
don  Francisco  de  Mendoza,  despachó  una  carabela  con 
una  comisión,  compuesta  del  capitán  Alonso  de  Riquel- 
me,  Francisco  de  Vergara  y  otros,  cerca  de  la  corte,  para 
negociar  la  confirmación  de  su  nombramiento,  la  cual 
fracasó  por  contratiempos  que  esperimentara  durante  la 
navegación. 

A  pesar  de  considerársele  intruso,  Abreu  se  hizo  fuerte 
y  se  negó  á  entregar  á  Irala  el  bastón  de  gobernador. 
Viéndose  éste  rechazado,  sitiada  por  Irala  la  ciudad,  la  que 
en  el  acto  se  rindió, dejando  abandonado  á  Abreu  con  muy 
poca  gente,  y  huyendo  éste  á  refugiarse  en  los  bosques. 

En  seguida  proclamaron  de  nuevo  á  Irala  por  goberna- 
dor, hostilizado  durante  dos  años  por  Abreu  que  se  mante- 
nia  habitualmente  en  las  tierras  de  Ibitiruzú,  donde  hoy 
se  halla  Villa  Rica  del  Espíritu  Santo,  cuyos  moradores 
no  solo  le  trataban  bien  sino  que  le  ayudaban  contra  Irala. 
Trató  éste  de  someterle  por  la  fuerza  ó  atraerle  por  la  amis- 
tad, sin  poder  conseguir,  ni  lo  uno  ni  lo  otro. 

Sin  embargo,  perseguido  con  tenacidad,  Abreu  fué  al 
fin  sorprendido  mientras  dormia  y  muerto  de  un  saetazo. 

Sus  secuaces  se  sometieron  y  fueron  indultados.  Su 
cadáver  fué  llevado  ala  Asunción,  cuyo  espectáculo  de- 
sagradó sobre  manera. 

X.  DON  GONZALO  DE  MENDOZA,  teniente  general,  re- 
cibido interinamente  por  el  Cabildo,  en  1557,  á  consecuen- 
cia de  la  muerte  de  Irala,  su  suegro. 


GOBERNANTES  27 

C4)iisiffui6  someter  ¿los  imlios  a^^aoes  que  tanto  mo- 
lotabart  ;k  los  (!oiiqui>ta«l<)rcs  mu  sus  rontiiiúos  as^ihos» 
5^*{ueos  y  niatan/as,  teriiiiiiaiKlo  sus  días  el  1?  de  julio 
•le  loTW. 

Estaba  ílis|»uostn  por  el  n»y  desde  el  priiiripio  de  la  ron- 
quista,  <|ue  <*uaiido  o<*utTÍ»M*a  un  raso  análo^^o,  se  prot^c- 
diera  auna  elerrion  |»o|»ular.  Asi  convorados  porelobis- 
|Milos  prinripales  liab¡tante>  <le  la  Asunción,  obtuvo  ma- 
yoría de  votos,  otro  yerno  de  Irala,  eh-apitan — 

I.W-irilVl-XI.  DON  FRANCISCO  ORTIZ  DE  VEROARA,' 
natural  de  Sevilla.  elcMto  v\  2¿  de  julio  de  155S.  Gobernó 
mas  de  siete  aíií»s  sin  barer  >al>er  la  varante  al  rev,  ni  al 
virey  de  Lima,  r|uien  tan  lueg*»  r<»nio  tuvd  noticia  de  su, 
gobierno,  lo  proveyó  en  Zarate  r<»nsultando  ra/ones  doJ 
ronvcnienria  más  ({ut*  el  bien  <*omun. 

Nuflo  de  (liavos.  que  liabia  fundado  la  ciudad  fie  Santa 
Cruz  de  la  Sierra,  de  que  (*ra  luírartenicnie  nombrado  por 
el  virey  de  Lima,  desconoció  la  autoridad  de  N'ergara  so- 
bre aquella  fundación,  «leclarada  indebi<lamente  inde|M»n- 
diente  d(*l  Paraguay  y  contríbu\>  nilo  a^^t  á  dar  origen  al 
dcHi'mlen  V  confusión  mas  tanlc. 

Sin  embargti.  N'erpira  no  s(>  amilanó,  por  el  contrario, 
S4.»metió  á  |i»v  ínilios  que  en  nmnero  d»»  IíiMH),  se  babian 
s»uble\ado  con  (*l  objeto  de  recubr.ir  su  liUM'iad.  A  la  ca- 
Uva  de  TiiiO  españo|i*s,  li N NI  ornara nli*'«  y  lO>  íi;uai«*urues, 
atai'oa  l«i>  re\oltii>o<^  babiendo  aican/ailo  sobre  ellos  una 
eumpleta  \ictoria  el  l\  tU*  may*»  de  ir»4»ii. 

Simetió  laínbien  :'i  los  indio^..  del  liuairá  qu«*  ^t^  babian 
-sublevado,  llagando  ba^ta  sitiar  li  «nidafl;  y  «on^i^uió 
apaciguar  un  icxatitanncnto  gcnrral  ib»  |i)s>^uarantt*s.  pro- 
ducido a  «'onM^-iiencia  d(*  la  crueldad  ciiii  que  sii^  Meno- 
res fiMjilales  Itis  trataban. 

ll«*«»pu«'H  dt»  estar  **eiN  ai^pís  en  pos<»si.iii  df*l  gí»bierno. 
trató  de  ir  |H'r«»onalmf;it«*  «I.Vii.  por  c«tnsi»jo  del  obispo 
La  Torre,  á  dar  c  uenta  a  la  Audiencia  de  rban*asdel  es- 


^ 


* 

/ 


as  DEL  PARAGUAY 

lado  del  país  y  solicitar  al  mismo  tiempo  la  confírmacion 
de  su  nombramiento. 

Con  el  proyecto  de  este  viage,  coincidió  la  llegada  de 
Xuflo  de  Chaves  quien  de  Santa  Cruz  venia  en  busca  de 
su  familia,  para  que  el  obispo,  cuyas  ideas  seguia  cie- 
gamente el  gobernador,  persuadiese  á  éste  á  partir  jun- 
tos. 

El  pensamiento  de  ir  personalmente  Vergara,  á  Santa 
Cruz  y  de  allí  á  Chuquisaca  con  el  objeto  de  que  aquella 
real  audiencia  confirmase  al  gobernador  en  el  gobierno, 
fué  adoptado  principalmente  por  éste  y  por  el  obispo, 
quienes  en  poco  tiem{»o  alistaron  mas  de  300  españoles, 
entre  ellos  el  gobernador  y  el  obispo,  siete  clérigos  y  frai- 
'es,  Felipe  de  Cáceres,  Pedre  Dorante,  Pedro  Segura, 
con  su  muger  y  su  hijo  Cristóbal  Saavedra,  Rui  Diaz 
Maldonado  y^otros,  y  ademas  muchos  indios  de  las  en- 
comiendas de  los  referidos  españoles  y  de  los  de 
Chaves  y  de  su  gente.  Nunca  se  habia  visto  hasta  en- 
tonces una  espedicion  tan  numerosa,  que,  aunque  sin 
objeto  de  guerra,  parecía  como  si  se  llevase  la  idea  de 
abandonar  el  Paraguay.  Se  dejó  mandando  en  la  Asun- 
ción á  Juan  de  Oilega,  y  en  el  Guaira  á  Alonso  Riquel- 
me  y  salió  la  espedicion,  parte  embarcada  y  el  resto  por 
tierra  dirigida  toda  por  Chaves.  Este,  que  deseaba  au- 
mentar la  gente  de  su  provincia,  tuvo  la  habilidad  de  ha- 
cer que  le  siguieran  al  paso  muchos  indios  de  Atirá, 
Ipanó  y  Guarambaré  y  otros  de  los  que  aun  no  estaban 
reducidos,  por  los  22  grados  de  latitud.  Llegaron  á  jun- 
tarse todos  en  frente  de  la  laguna  de  los  Guatos.  Allí  pa- 
saron el  rio  Paraguay  y  entraron  en  la  jurisdicción  de 
Chaves  que  incluia  las  provincias  de  Chiquitos,  Mojos  y 
Mato  Groso.  Después  de  un  contratiempo  insignificante, 
todos  llegaron  á  Santa  Cruz.  Desde  aquí  el  gobernador, 
despachó  un  pliego  á  la  audiencia  de  Charcas,  manifes- 
tando su  situación  y  pidiéndole  permiso  para  presentarse 
en  ella.     Acordado  este,    partió  con    solo  60  españples, 


(iOBERNANTBS  20 

dirigiéndose  por  los  llanos  (le  Manso,  y  torciendo  por  la 
Tontera  de  Tomina,  siguió  el  «'amino  do  Cii/ro  Toro. 
Lleg«'>  con  el  obispo  y  su  í^quío  á  Chuquisaca  el  ano  de 
15fi5,  de^ípuos  de  alíganos  encuentros  con  los  chiriguanos, 
que  le  mataron  rJguna  gente  y  un  mercenario. 

Antes  de  llegar  d  gobern<ador  A  Chuquisaca,  hubo  al- 
gunas intrigas  pam  quitarle  el  gobierno.  A^^í  fuó  que 
cuando  el  gobernador  entabló  su  solicitud  para  que  la 
audiencia  le  confirmase  en  su  mando,  se  presentó  Mal- 
donado,  como  procurador  de  la  proviiiria  del  líio  <le  la 
Plata,  haciendo  multitud  de  cargosa!  gobernador,  siendo 
el  mayor  haber  abandonado  su  provincia.  A  lo  cual  con- 
testó éste  que  habia  sido  con  el  fin  de  solicitar  socorros, 
pero  le  replicó  Maldona'lo  que,  siendo  su  úiiiro  objeto  so- 
solicitar  la  yonfirma<*ion  d«^  su  nnndo,  podía  íiaberlo  he- 
cho por  una  re|)resentajion.  Viendo  (Vicores  con  los 
pretendientes  la  gobierno  que  la  audiencia  nada  rcsolvia, 
|>asaron¿^  Ijma  flonde  rcpro'lui^crofi  los  cargos  rontra 
Orti/  ele  Vergara  aiit«'  f»l  gi»lN>rnaiior  general  del  Perú,  el 
cual  quitó  el  gobierno  á  dieho  Orti/ de  Wrgara  mandán- 
dole   fue<e  á  justificarse  á  la  corte. 

XII.  I)O.N  JI\\.N  DE  ORTEdA,  dele-alo  de  Vergara. 
dunifite  la  ausencia  de  éste  en  el  Períi.  en  ITiívl 

No  era  hombre  bien  quisto  por  los  halútantes  ilc  la 
Asunción,  asi  fué  que  hi/o  un  triste  gobierno,  que  entregó 
A  Cáceres. 

i,v>nr>7r>-xiu.   don  jiwn    ortiz  de  zarate. 

opulento  eaballeris  nombrado  adelantad'»,  en   l.Vil.  por  (*l 
virey  fiel  Perú,  con  la  4)bliga*it)n  de  que  había   d«»  emplear 
en  la   <'<in«|ui<^tA  y   {mblaeion  del  Kio  de  la  INata  SO.inhi  ; 
ducado**.   intn»du<Mr   ÍK)  familia^^  de  E^pafi.i  y  :tiiO  v.i|.|;i 
do<  para  la  fnn'l.ifpin  «le  d«»s  nneva<^  i*iud;i'lt*<«  en  la  pn» 
viñeta  de  ^-u  nnndo.  y  llevar  do  la  de  ('hana^  WHIO  vaca^. 
ovejas,  yeguas  y  cubras. 


30  DEL   PARAGUAY 

El  gobernador  del  Perú  aceptó  esta  propuesta  de  Zarate 
I  y  le  dio  el  título  de  adelantado  con  la  condición  de  ir  á 
'  España  por  la  conflrñnacion.    En  efecto,  el  año  de  1567, 
salió  de  Lima  partiendo  para  España  por  via  de  Panamá, 
nombrando  antes  por  su  teniente  general  en  el  gobierno  á 
Felipe  de  Cáceres,  proveyéndole  de  los  fondos  necesarios 
para  conducir   al   Paraguay    los    ganados    estipulados. 
Cáceres  pasó  á  Cliuquisaca,  incorporándose  con  el  obis- 
po y  los    que  quisieron    acompañarle,  y  fueron  todos  á 
Santa  Cruz  de  la  Sierra,  donde  Chaves  los  agasajó  con 
tanta  atención  y  buen  modo  que  se  quedaron  allí  muchos 
de  los  que  hablan  ido  con  Ortiz  de  Vergara  y  el  obispo 
del  Paraguay,  entre  ellos  el  soldado  Muñoz,  que  entendia 
de  minas,  siendo  muy  útil  á  Chaves  que  se  estaba  apron- 
tando para  ir  á  beneficiar  las  que  .  habia  en  Chiquitos  y 
Mato  Groso.     Salieron  todos  escoltados  con  una  compa- 
ñía de  doce    hombres    al  mando  de  Chaves,  llegando  al 
pueblo  de  Itatí,    fundado  por  éste,   y  encontrándolo  sin 
gente,  se  ,'vió  obligado  á  separarse  de   la  comitiva,  para 
reunir  hombres  y  tranquilizar  á  los  itatines.    Pero  desgra- 
ciadamente en  el  camino  fué  muerto  Chaves  por  un  indio, 
v  los  demás  de  laescolta  lo  fueron  también  todos  menos  el 
trompa.     Si  no    hubiese  sucedido  esta  desgracia,  es  de 
creci*  que  no  solo  habrían  descubierto  y  poseerian  los  es- 
pañoles los  minerales  de  oro,  diamantes  y  otras  piedras 
preciosas  que  disfrutan  los  portugueses  en  Mato  Groso  y 
Cuyabá,  sino  también  se  habría  conservado  abierta  por  el 
rio  Paraguay  la  comunicación  del  Rio  de  la  Plata  con  Es- 
paña de  las  provincias  de  Chiquitos,  Mojos,  Santa  Cruz 
y  otras  que  por  falta  de  esta  proporción  han  sido  y  serán 
siempre  pobres. 

El  rey  confirió  (11  de   diciembre  de  1571)  el    nombra- 
miento de  Zarate  como  se  verá  por  la  providencia  siguiente: 
"El  Rey. — Presidente  y  oidores  de  la  nuestra  audien- 
cia real  que  reside  en  la  ciudad  de  la  Plata  de  la  provin- 
cia de  los  Charcas:  sabed  que  nos  tenemos  proveído  por 


GOBERNANTES  31 

ailclaritado  nuestro  Robortia'lor  y  rapitaii  í^eneral  de  las 
pmviiirias  del  Rio  do  la  Plata  á  Juan  Ortiz  do  Zarate, 
ca^Millen>  de  la  órdon  do  Saiitia;;<),  ooiiforine  á  oiorto  asien- 
to que  con  61  mandamos  tomar,  por  el  rual,  entreoirás 
cosas  está  obligado  á  poblar  <los  [lueblos  entre  la  ciudad 
de  la  Asunción,  que  osen  lasdichasprovinciasy  esaciudad, 
|»ara  que  ambas  provincias  so  |)uedan  comunicar;  y  asi 
mismo  está  obligado  á  motor  en  ellas  cierta  cantidad  de 
ganados  como  se  contieno  en  los  artículos  del  dicbo 
asiento  que  con  ésta  os  mando  enviar,  firmado  Joan  de 
Lcilesma»  nuestro  se<!reiario  do  ( 'amara  y  do  golxírnacion 
en  el  nuestro  (Jonsojo  do  las  Indias,  |)ara  que  las  veáis  y 
dei$  Orden  como  el  dicho  adelantado  los  cumpla;  y  asi  os 
lo  en«*argo]  y  mando,  y  que  á  él  •>  á  la  persona  que  ó  I 
enviare  jKira  ello  le  <leis  tod<i  el  favor  y  ayuda  despachan- 
do en  nuestro  nombre  las  pnívisiones  que  fuesen 
menester,  y  porveyonik)  que  las  |ier>una>  que  fueixMi 
á  |H>blar  tengan  el  caudal,  suticient*ia  y  bondad  (|ue 
conviene;  ad virtiendo  (|uo  lt)s  dirhos  pueblos  so  ha- 
gan en  las  partes  mas  ronvoniontos  al  rfecio  (|uo  m? 
pretende;  y  de  ttwlo  lo  que  en  cll»)  »í«?  hifioro  nos  irei^ 
dando  aviso  en  el  nuestro  (*on*<ejo  Uoal  do  las  Indias, 
y  raso  que  el  <liclio  a«lclant.id  »  no  lo  lia;;.i  y  <*um|»la.  to- 
mareis do  su  ha*ítMida  hasta  on  .•:i!iii<la  I  <!••  xtíinto  mil 
ducados  y  el  tranado  qu<»  está  ofiligado  a  m«»tor»Mi  lasdi- 
ihas  pri>vincias,  conformo  á  los  »ln*h  »s  «*apUulo^;  y  en- 
cargareis á  utia  pers.ma,  <*ual  conviene»  para  el  oferto, 
vaya  á  lia(*cr  la  pobla(*ion  de  los  di«*hos  d'>s  pueblos  á 
costa  dolos  veinte  mil  du'^ados  tlirhos.  Kci^ha  en  Ma- 
drid áonce  de  diciembre  «le  \o7\  años.— Yod  Rey.  -Por 
mandado  di»  Su  Magostad.  AíiioiH«>i|e  1 1  tM-asH.!.— Corre- 
gido ron  su  original.- Juan  Haptistad**  la  <ia^<*a.  ' 

Con  esta  contirmarion  Zaral»»  p.irti'»<|c  SanLu^ardc 
ílamime^la  ••!  17  de  octubre  de  l.'iTÍ.  C4»n  una  espeli- 
cion  conqiueni;!  «le  tn*»*  naM»s  y  do^  buques  meno- 
res.    Se  emlmrcó  también    d  comusario  Frav  Juan    \'i. 


I 


32  DEL  PARAGUAY 

Ualta  con  otros  veinte  y  un  religiosos  franciscanos,  entro 
ellos  Fray  Alonso  de  San  Buenaventura  y  el  célebre  anda- 
luz Fray  Luis  Bolaños,  ordenados  de  evangelio,  el  cual, 
después  de  haber  trabajado  mas  que  nadie  en  la  predi- 

*  cacion  de  los  indios,  compuso  el  catecismo  en  lengua 
guaraní,  y  escribió  el  arte  y  diccionario  de  este  idioma, 
que  imprimieron  después  los  padres  jesuitas.    Uno  de 

I  los  que  hallaron  en  esta  espedicion  fué  el  licenciado  estre- 
meño  don  Martin  del  Barco  Centenera,  autor  de  la  Ar- 
gentina, en  verso. 

Después  de  haber  esperimentado  muchos  contratiem- 
pos, primero  en  el  mar  con  las  muchas  tempestades,  mu- 
riendo en  la  travesía  desde  el  Cabo  Verde  hasta  Santa 
Catalina  300  personas  de  ambos  sexos,  como  consta  por 
la  carta  de  un  soldado  de  esta  espedicion  que,  según 
Azara,  se  halla  inserta  en  el  testamento  de  Gil  y  Garcia 
archivada  en  el  Paraguay;  y  vivamente  hostilizado  en  se- 
guida por  los  charrúas  hasta  que  entró  en  el  Rio  déla  Pla- 
ta, fondeando  en  San  Gabriel.  De  aquí  pasó  á  la  isla  de 
Martin  Garcia,  donde  desembarcó  toda  su  gente,  con  el 
objeto  de  fundar  en  ella  una  población.  Lo  primero  que 
mandó  el  adelantado  fué  que  á  toda  la  estension  de  su  ju- 
risdicción se  diese  el  nombre  de  Nueva  Vizcaya,  porque 
era  vizcaíno  y  que  aquella  principiada  población  tuviese 
el  de  ciudad  de  San  Salvador,  de  la  cual  nombró  alcaldes, 
rejidores,  etc.  Nombró  también  por  su  segundo  ó  tenien- 
te general  de  todas  aquellas  provincias  á  Juan  de  Garay, 
despachándolo  á  la. Asunción  con  varias  órdenes,  una  de 
ellas  la  mas  urgente,  que  le  enviase  víveres  y  auxilios. 


Todo  cuanto  disponia  el  adelantado  era  muy  criticado, 
y  aun  se  meditaba  aprisionarle  y  enviarle  á  España  for- 
mándole proceso  que  justificase  sus  malos  modos  con  las 
gentes,  su  impericia  y  sus  latrocinios.  En  estas  circuns- 
tancias,  llegó  del  Paraguay  el  socorro  de  víveres  y  de 


GODERNANTBS  33 

indios  que  le  enviara  Garay,  y  enlónt'cs   resolvió  el  ade-\ 
lantado  ir  A  la  Asunción,  rlondc  llegó  feli/nicnte,  en  octu- 
bre de  ir>7r>,  siendo  muv  bien  recibido. 

La  primera  mciida  al  recibirse  del  gobierno  fué  dosa- 
¡•robar fH>r  bando  t*^  de  o<:tubre  de  ir)7r>)  todo  lo  pracli- 
radi»  contra  Cáceres,    el  haberse    a  {lod  erad  o  del  mando, 
Martin  Suaro/ de  Toledo  v  todos  los  empleos  v  mercedes  i 
que  c^te  había  conferido. 

DoMituido  de  las  cualidades  necesarias  para  el  mandt», 
su  fHiIftica  le  a<*arreaba  la  antipatía  <le  todos  los  colonos, 
hasta  que  viónd(»so  aislado,  odiado  y  aun  despreciado  de 
todos,  un  atai{ue  dchi|H)condrla  dio  tin  á  sus  dias  el  mis-^' 
mo  año  de  1575. 

Nombn')  su  heredera  universal  A  su  úni<*a  hija  doña  ; 
Juana,  que  se  bailaba  en  Chuquisaca  y  por  su  sucesor  en 
el  adelanta/^o  al  que  se  casase  con  ella,  |)ero,  |)ani  mandar 
entretanto^  nombró  á  su  sobrino  Diego  ()rti/4le  Zarate  y 
Motidieta,  dftiid4ilepor  coadjuntor  á. Martin  Duró. 

XIV.  r.KNKWAL  FKLIPK  I)K  C.XCERKS,  lugar- 
teniente de  Juan  Orti/  de    Z.lralc,  nombrado  pop  «^Me  en 

(*liuqnisaca,  el  cual  llegó  á  la  Asunción  en  1571)  juntamen- 
te con  el  ííbi^po  La  Torre. 

Al  pasar  por  Santa  Cruz  de  la  Sirrra  fueron  amlK>s 
bien  obsequia«ios  |»or  Nuflo  «le  <'liave<,  cuya  ruta  firepa- 
rada  en  su  primera  e^pedi^ion  y  fre<  uent'ida  po-^teri^r- 
roente  |>or  to<los,  hablan  «seguido  el  i»b¡spoy  el  teniente 
de  gobernador.  Aqnt-lla  ruta  qu'vlt'»  abandonatla  tan  lue- 
go como  fueron  avasallailo^  lus  terriloriosdel    Tui^uman. 

Antes  de  entrar  en  la  Asunción,  se  tnvi>  la  nothia  dt*l 
a«^sinato  alevo^d  f|eOli:i\es  porJi»s  iiatincs  l.'iiW'.  Kn  el 
misino  año  \2  de  no\Í4Mnbr<*  «'on^i^'uio  C.i«'ere>>  una 
in*>ignc  Mit*»r¡a  '^oUre  un  ijepiio  ile  Iinnni  ni-ho^  que  fue- 
ron compleU'inMMitt*  aniípnlad'»^.  De^dt*  ent<»nceH  no  Inibu 
que  vencer  ob'^li.nil  »  al^^uno.  hasta  «-u  entrada  en  la  .\^un- 

4 


34  DEL   PARAGUAY 

cion,  donde  fueron  recibidos  el  obispo  y  Gáceres  con  gran- 
des demostraciones  de  alegría. 

Apenas  entr<*)  en  la  capital,  se  hizo  entregar  el  bastón  de 
gobernador  que  empuñaba  Ortega  y  en  seguida  convocó 
al  ayuntamiento,  de  quien  se  hizo  reconocer  en  su  empleo, 

haciéndose  obedecer  por  ftierza  y  aun  con  amenazas,  y 
luego  procedió  al  nombramiento  de  los  funcionarios  con 
quienes  habia  de  gobernar.  Estos  eran  hombres  senci- 
llos y  tímidos,^  quienes  podia  Gáceres  manejará  su  an- 
tojo, y  muchos  de  ellos  no  sabían  ni  firmar,  haciéndolo 
por  ellos  los  escribientes  y  el  mismo  gobernador.  Es- 
tos cargos  eran  desempeñados,  desde  época  remota, 
por  siete  ú  ocho  que  eran  los  primeros  que  se  acer- 
caban á  los  hombres  del  poJer,  mientras  habia  vecinos 
casados,  honrados,  respetables  y  de  edad  provecta,  pero 
que    no  eran  los    sicofantas  de  todas  las  épocas. 

Durante  los  tres  años  que  duró  el  gobierno  de  Gá- 
ceres, tuvo  que  luchar  continuamente  con  los  partida- 
rios de  Vergara  que  no  le  querian,  sino  que  fuese  el  obis- 
po quien  habia  de  ejercer  el  maudo  político.  De  aquí 
nació  una  falta  de  armomía  entre  la  autoridad  civil  y  la 
eclesiástica,  agriándose  los  ánimos  hasta  el  escándalo, 
sin  tener  en  cuenta  para  nada  la  dignidad  que  represen- 
taban. 

Gáceres  deseaba  la  llegada  del  adelantado  para  que  pu- 
siera término  á  este  malestar.  Así,  hizo  dos  viages 
hasta  Buenos  Aires  para  verse  con  el  adelantado,  cuya 
tardanza  aumentaba  la  discordia,  y  como  volviese  solo 
después  de  su  segundo  viage,  sus  enemigos  cobraron 
valor  y  se  pronunciaron  abiertamente  contra  él.  En  vano 
empleó  medidas  de  rigor  para  contener  el  desborde  de 
las  pasiones,  á  que  el  obispo,  abusando  de  su  posición 
y  del  oscurantismo  de  la  época,  aumentaba  cada  vez 
más. 

Al  fin,  Gáceres  se  vio    obligado  á  mandar  prender  al 


OOIIERNANTES  35 

provisor  A lon5u>dc  Segovia,  áquionhizo  remachar  una 
barra  de  grillos  y  meter  en  un  calabo/o.  Aquí  fué  Troya; 
el  obispo  inme<lialamcntc  (le<*lara  á  (Sáceres  privado  do  las 
temporalidades  como  perturbador  del  orden  público,  lo 
que  era  muy  cucstio::able. 

Venlad  es  que  Cácei-es  era  liombre  audaz,  cobanlo, 
S4»l>erbio  y  vengativii,  cpie  tratalm  con  rrueldades  á  los 
naturales,  sin  respeto  para  con  nadie,  ni  para  con  el  mis- 
mo ob¡s|>o. 


Como  el  mal  iba  en  progresión  ascendente,  se  exaspera- 
ron los  {Aarclales  del  obis|K>  y  suscitaron  una  cons|>iracion 
ron  la  maligna  intención  de  prender  ó  matar  al  goberna- 
dor; ma^  luego  que  «>sto  tuvo  roño '¡miento  de  ella,  man- 
dó, cual  mcfiida  preventiva,  prender  y  ejecutar  á  un 
i*aballero  en  (|uien  tuvo  alguna  sospecha  y  en  seguida 
cin'an-elar  A  todos  los  i*abe/.as  de  la  ronjuracion.  Acto 
continuo  espidió  un  bando  prohibiendo  toda  comunica- 
ción ron  el  ob¡s|»o,  hablar  ron  i*l,  ni  tener  reunión  4Íe 
gente  en  su  «vimí,  bajopena*^  grave>. 

Sin  einbago,  el  obispo,  apoyado  por  el  sexo  débil,  muy 
ía*  il  de  impresionarNC,  cmh^^ij;!!!''»  g;niarl«*  de  mano  valicu- 
doHi»  do  un  frailo,  fray  Franoisft)  de  Ocainpo,  hombre 
au<la/..  rt*volto<o,  iiH{Uicto«'*  inmoral,  quion,  eii(*abo/ando 
el  |Mipularho,  se  lan/ó  sobiv  el  golxTnador,  en  momentos 
que  i'su?  >9  hallaba  hincado  tMi  la  iglesia  oyendi»  misa. 
Le  desarman  con  violencia,  nnua  -haiile  do*%  barras  <le 
gnilos,  con  una  fi^erte  y  |K*sa<la  cadena  que  atrabcsaba 
una  pared  por  medio  de  un  grueso  ci*po  cerrado  con  un 
gran  candado,  i*uya  lla\c  entregaron  al  prelailo. 

Ei  mi**mo  iifú^jM»  |i»  tuiidiijA  ma**  larde  á  l'Npafia,  re- 
nnti*'ndi»lr  al  S^iniM  (Mi¡<». 

Kn  <  se  e^ta«lo  fue  humillado,  e^^'arneciio  é  indultado 
lia&ta  por  un  ii«*gri»  e^^ilaxo  ^uyo.  KmbarKMr<inle  sus 
bienes  dis|Nimendo  de  ellos. 


36  DEL  PARAGUAY 

Cuando  los  soldados  le  sacaban  de  la  iglesia  para  con- 
ducirle á  la  prisisn,  en  la  que  permaneció  pornnas  de  un 
año,  se  presentó  en    la  plaza,    seguido  de  una  multitud 

de  gente,  el  teniente  de  gobernador  Suarez  de  Toledo  que 
habia  sido  depuesto. 

En  San  Vicente,  en  la  costa  del  Brasil,  Cáceres,  que  iba 
en  la  misma  caravela  en  que  salió  Garay  de  la  Asunción 
el  lA  de  abril  de  1573,  según  una  declaración  de  éste  que 
existe  en  el  archivo  de  Santa  Fe,  fué  desembarcado  y 
puesto  en  una  estrecha  prisión;  pero  los  portugueses  le 
libraron  de  ella  secretamente  y  ocultándole,  mas  des- 
pués lo  entregaron  y  lo  volvieron  á  la  prisión.  Abando- 
nado Cáceres,  continúo  libre  hasta  España:  presentóse  al 
supremo  consejo,  logrando  que  se  aprobase  su  conducta 
y  que  reprobase  la  de  sus  contrarios. 

XV.  MARTIN  JUÁREZ  DE  TOLEDO,  lugartenien- 
te de  Cáceres  dos  veces,  la  primera  en  1570,  durante  el 
viage  de  este  al  Rio  de  la  Plata  para  recibir  al  gobernador 
propietario  Juan  Ortiz  de  Zarate,  habiendo  sido  depuesto; 
y  la  segunda,  intruso,  desfle  el  momento  de  la  prisión  del 
mismo  Cáceres  (1572),  y  confirmado,  por  el  Cabildo,  en 
su  puesto  de  gobernador  y  justicia  mayor,  con  todas  las 
facultades  anexas  al  cargo,  de  que  no  se  pudo  prescindir, 
hasta  el  22  de  octubre  de  1575  que  el  adelantado  Ortiz  de 
Zarate  protestó  ct)ntra  la  usurpación,  declarando  ser  nulo 
cuanto  él  habia  practicado. 

Poco  tiempo  después  mandó  Suarez  de  Toledo  al  viz- 
caino  Juan  de  Garay  á  reclutar  gente  para  fundar  un  pue- 
blo hacia  Santispírtus*  Salió,  según  se  ha  dicho,  el  14  de 
abril  de  1573,  en  compañia  de  la  caravela  un  bergantín 
con  algunas  canoas,  al  mando  de  Juan  de  Garay,  que  iba 
á  su  destino  con  80  españoles,  según  Azara  que  le  da  ma- 
yor número  que  los  demás  historiadores,  que  lo  fijan  en 


GOBERNANTES  37 

00,  parte  embarcados  y  los  resiauíes  ronduciendo  vacas, 
ycíTua^  y  raK'illos  por  tierra.  So  introdujo  con  sus  buques 
y  gentes  |)or  el  brazo  del  Paraná  llamado  ele  los  ^í/i7(/<íjpf)r 
los  guáranle'^  <|ue  lo  habitaban,  piriNMóndo  bien  un  sitio  de 
la  orilla  orridental  on  los  :U**  U*  20"  de  latitud  observada; 
sentó  su  real  |>or  junio  o  julio  de  1573,  so^uii  se  infiere  del 
tiempo  c)ue  pudo  tardar  en  su  \iape,  y  el  í|ue  ne<'esii6  ha- 
cer para  enronirarse  con  Cabrera  el  19  de  setiembre.  Ya 
había  construifio  !  ir>  «le  setiembre  de  1573.  (*on  tapias  un 
I*e<|uefi6  fuerte  de  15()  varas  en  cuadro,  que  repartió  en 
sitios  para  casas,  llamándole  ciudad  de  SanUí  Fé  de  la 
Vera  Cru/,  nombrando  alcaldcsy  re^idore*^  y  dándole  [íor 
|iatrono  á  San  (lerónimo;  pero  se  trasladó  eMa  (*iudad  en 
dundí'hoy  se  halla  el  20  de  íibril  de  U>51.  Mientras  se 
hacían  esas  obras,  s<'ilió  (taray  con  el  berírantin  y  cuaren- 
ta españoles  a;;uas  abajo,  á  tomar  conoriniienio  de  ios 
indios  de  r|U«' poilria  disponer  para  r-'partirlos  en  enco- 
miendas y  siguió  el  brazo  di»l  Paraná  que  pasa  por  la 
at'tual  Santa  l-Y  y  por  foronda,  donde  s»»  d»tuvo  alumnos 
dla^  ri>:i  \ii^  tiinbúe^.  i^^lando  allí  una  madrntrada  se  lo 
pri'MMitaron  aL'un«»s  e**p.M'n»|<»s  ijuí*  ledijm>n  **er  *»olilados 
d«'l  «ilaíloí'ahrt'ra.  «'I  rual,  d(*^pu«*s  ih»  fundar  á  (V»pb»ba, 
M?  Iiabja  rid*  lantad'i  ha^ta  r\  Paraná,  y  tomado  p«i>es¡onde 
S;int¡**plritii^.  poniriid«»h»  rl  iminbre  dr  San  Luís  de  Tór- 
d*»ha,  para  «pi«*  U*  ^irvi<»Hi»  d«*  pti<*rt  i  de  «*«irnuni<'a<*in  coii 
F>|»afia,  y  que  le  había  señalado  por  distrito  las  rostas  ó 
iMa^  á  distancia  de  ¿O  le:;ua**  arriba  y  abajo,  ^of^un  cons- 
Ui  fiel  libro  capitular  «i«*  (Vinloha.  KMe  asunto  fu(>  muy 
debatido  ontcrílaray  y  Cabrera  so-^ienitMido  rada  uno  su 
d«*n*<'ho.  ha-^ta  que  ron  la  pn»son«'ia  de  aquél  «'«Tcade  la 
real  audiencia  df  ('lian-a-^.  ant*»  la  «'uil  ^.istuv«)el  suyo, 
se  n*<M|vió  ol  a'^U'ito  imi  ^u  favor,  dci'larando  que  la 
«'iudad  de  Santa  Fe  y  su  territorio  pertenecían  leiritíma- 
mente  á  lo'-.  p>lNM*nadore<H  di*l  liio»!»»  la  Plata. 

XVI.     IK).\  DIKClOORTIZDKZAliATK  Y  MKNDIE- 


38  DEL  PARAGÍJAY 

TA,  gobernador  interino  por  su  tio  el  intendente  Ortiz  de 
Zarate.  Lo  primero  que  hizo,  el  8  de  febrero  de  1576,  fué 
confirmar  á  Garay  en  el  empleo  de  teniente  general  de 
aquellas  provincias.  Era  Mendieta  joven  como  de  20 
años  de  edad,  quien,  desde  el  momento  que  se  vi6  con  el 
poder  absoluto,  tiranizó  á  los  vecinos  de  la  Asunción  sin 
ningún  género  de  consideraciones  á  la  edad,  sexo,  ni  dig- 
nidad. Fué  el  primer  Fy^ancia  del  Paraguay,  pudiéndo- 
sele aplicar  todas  las  crueldades  de  aquél.  Parece  que 
aquel  tirano  hubiese,  estudiado  áeste  personage  en  todos 
sus  detalles,  á  quien  también  imitara  hasta  poderlo  con- 
fundir. 

Costó  mucho  trabajo  deshacerse  de  semejante  monstruo 
que  solo  se  consiguió  con  su  trágica  muerte  á  manos  de 
los  indios  albiazá,  yendo  á  parar  su  cuerpo  aun  ca- 
tiente  en  los  vientres  de  esos  antropófagos.  Fué  uno  de 
los  pocos  tíranos  que  hubiese  recibido  su  condigno  cas- 
tigo. 

XVII.  DON  JUAN  DE  GARAY,  teniente  gobernador, 
nombrado  por  el  adelantado  Torres  de  Vera  y  Aragón, 
quien  tomó  el  mando  en  1576,  dedicándose  con  preferen- 
cia: á  la  ocupación  permanente  del  territorio.  Hizo  prodi- 
gios de  valor  dejando  bien  asentado  el  nomber  español  en- 
tre los  indios  guaraníes  y  totalmente  abatido  el  orgullo  de 
estos. 

La  Asunción  fué  testigo,  en  1579,  de  las  suntuosas 
fiestas  que  se  celebraron  para  conmemorar  las  insignes 
victorias  de  Garav.  A  esie  se  debe  la  fundación  de  Villa 
Rica  del  Espíritu  Santo,  en  el  Guaira,  y  la  ciudad  de  San- 
.  '  tiago  de  Jerez,  en  1580,  llevada  á  cabo  por  Rui  Diaz  Mel- 
^y  \  garejo,  en  el  territorio  de  los  nuaráes,  á  la  que  Garay 
I  mandó  se  le  pusiese  por  nombre  Nueva  Vizcaya.  Poste- 
riormente (1791)  los  portugueses  se  apoderaron  definitiva- 
mente de  la  comarca  que  riega  el  rio  Mbotetei,  y  sobre  las 


ri 


CfOBERNANTRS  IÍ0 

ruinas  de5>antia^o  de  Jerez  levantaron  otra  riudad  con  ei 
nombre  ile  Miranda. 

Fundó  los  pueblos  fronterizos  de  Peri<'o-GuazVi  y  Tala- 
\era  (dí-sp«)blada  en  UuiO,  :\  rausa  fie  un  ataque  de  los 
Ijayapuáe**):  esploró  lo<  rios  If^uroyy  Mbotetei. 

Dospue**  de  un  rnrin  ílesranso,  Garay  «lirijió  su  aten- 

oíon  al  aumento  de  su  í^obierno  ba»Mendo  luievas  pobla- 

rion«*s.     Para    el  efiM't*),  señaló   TiO   soldados   ««srojidos, 

Azara  diré  XíV-  entre  |i>>i  mU''lio*í  «|ue  ^e  ofrecieron  y,  A  la 

«•a^>ez^a  de  ello*i,  partió  de  la  Asunción  en  15S0. 

S!i<  nombro^  (1  ,  en  ol  orden  en  t|ue  estAn  puertos  en  la 
li-ita  de  reparticiones  de  lierra^^  y  salares  y  en  que  ee  alis- 
taron en  la  Asunrion,  son.  los  si;ruiente-»: 

Luis  (lailán,  Pedn»  Avalí»s,  I)iiinin«:«»  d«»  Irala.  Miguel 
I.o|>e/  Madera,  Miguel  rióme/,  Jerónimo  Pérez,  Juan  Ha- 
>ualdo,I)io;r.Mle  Barrieta,  \'irtor  Cano,  Pedm  Lui*^,  Prdro 
Fernandez,  Pedro  Franco,  AIoiim»  (lome/.  E*^ti'»van  Al*»;;re, 
Pe^lro  de  I/arra.  Prdn»  Fcrnand»*/ d«»  Zár.iti»,  Haita^^ar  <le 
CarU'ijal,  Antonio  Hcrmude/,  Ju-^epi»  «le  Zíiya*^.  Francisco 
liernal,  Miguel  d<*l  (*niTo,  Hcrüabr»  X'iMiffian-».  ('ri*^liib;i 
d»»  Altamirano,  *J)  Pi'lrodi»  Jenv,  Soba*»tian  Bello, Juan 
D'»miíi^ue/.  Pedn»  de  Isíiiaii.  P«'.ln»  litM|ri;:ue/.  pnlro  de 
*Juiró/,  Al< »!!<.)  de  K^-fobar.  Animii.»  de  Hi::U''ra'i,  el  ade- 
lantado d*>ii  riMii/;i|irM:irti*i.  Juan  Um/.  Juan  Fernandez 
df  Ktieis'».  II<'rn:uH'<»  de  M«*ndo/a,  prdni  Moran,  líodripi 
delbarola,  Antlrr^^  \'allejo<.  Pf|r.>fU»  Zay a-.  L:i/aro  (lui- 
rine«i,  Juan  d«»  t'arlwijal,  Pantaleon.  pi^ln»  d"  Medina, 
Juan  Martin,  FsieNan  Kui/.  \:i  In^^s  M-'nd*'/,  .Miiruel  Na- 
varnt,  S*»b  t^tian  I-'ernandc/.  Ju  in  d»»  E-^jíaña.  AnibiM^io 
de  A«'ii^Ui.  W'Mlri;:*»  Fiounv,  Pablo  rniibroii.  Antonio  Un- 
U?rt*».  Ji»p»nim«»  Nufie/,  Pedr»  «!•»   la  *I*i>rre.  Dinnin^jo  de 

f  7tan«M<ifi  |*«.r  m\  V  l*c>lr<>  l^-xaiii»  puMi^  .»«la|<«'r  iloii  .\iflr«*«  l«ftm&«rn  l*«7i. 
{í      No  vino  lio  1*  A«iii;i  i"ii,    «>n<»  «(Ut*  m»    ^Tv¡a^*  (ir«|i;ir«  ¿  !<•«  |*«'Ma. 


.f 

4 


1  I 

\ 


40  DEL  PARAGUAY 

'  Arramendia,  Antón  de  Porras,   Ochoa   Márquez,   Juan 

Rodríguez,  Alonso  Pareja,  Pedro  Hernández  y  Juan  db 
Garay. 

También  vino  de  la  Asunción  Ana  Diaz,  viuda,  que  tenia 
una  bija  casada  con  uno  de  los  pobladores. 

Desde  la  fundación  de  Buenos  Aires  por  Garay,  la  cro- 
nología de  los  gobernadores  del  Paraguay,  hasta  su  sepa- 
ración de  la  provincia  del  Rio  de  la  Plata,  no  presenta 
mucho  interés,  porque  habiendo  sido  esta  ciudad  su  resi- 
dencia habitual,  su  acción  en  el  resto  *de  la  gobernación 
era  poco  ó  nada  sensible:  se  vegetaba  más  bien. 

Según  consta  en  su  archivo,  fundó  Garay  la  ciudad  de 
Buenos  Aires  en  el  dia  de  la  Trinidad  de  1580,  en  el. 
propio  sitio  que  tuvo  antes  la  que  fundó  don  Pedro  de 
Mendoza.  Se  llamó  ciudañde  la  Trinidadady  puerto  de 
Santa  María  de  Buenos  Aires,  para  conservar  la  memo- 
ria del  dia  de  la  fundación  y  del  nombre  que  le  dio  Mendo- 
za. Le  dio  por  patrono  á  San  Martin,  y  por  armas  una 
fragata  á  la  vela  con  dos  anclas.  Repartió  sitios  para  ca- 
sas, y  antes  dé  principiar  la  suya,  registró  las  cercanias 
y  el  puerto  ó  riachuelo,  donde  encontró  á  diez  querandíes, 
mató  á  tres  tomando  á  dos.  Díoles  luego  libertad,  supo- 
*niendo  que  así  ganaría  la  amistad  de  los  demás;  j  lo  que 
consiguió  fué  que  los  querandíes  se  internasen  hacia  el 
mediodia  espantados  de  los  caballos.  Continuó  Garay  su 
reconocimiento,  y  sin  dificultad  redujo  á  los  querandíes 
del  Monte  Grande,  hoy  San  Isidro,  del  Valle  de  Santiago» 
hoy  las  Conchas,  y  de  las  islas  inferiores  del  Paraná. 
Terminó  Garay  su  fundación  siq  dificultad.  Ninguna  po- 
blación española  tuvo  tan  pocos  indios  de  encomiendas 
como  Buenos  Aires,  como  que  fué  obligado  ir  en  1618,  á 
buscar  los  quilmes  y  calíanos  á  Santiago  del  Estero. 
Viéndose  Garay  bien  establecido,  loaviso  por  un  espreso 
á  su  adelantado  v  al  rey. 

El  año  1584  Garay  se  introJujo  por  el  brazo  del  Para- 
ná   mas    inmdiato.     Siguió  su  navegación  sin   tropiezo 


.    ' 


GOBERNANTES 


41 


ha^ta  que  se  amnriV)Ci)  laorillriy  puso  mucha  {rente  cu  tior- 
m  iȒira  pa^ir  la  uorho.  Ksiabau  ya  toilos  domiiflos 
i'uancl'i  l'til iridios  luiuuanes  hajaroii  do  una  altura  (*ou 
lanío  Hplo  qur  ««iorprendieron  y  mataron  á  Garay  y  á 
cuarenta  mas. 


XVIII.     DON    ALONSO    DK    VKIíA    Y    ARAGÓN  1 
rí.HHxido,  |H»r  su  mal  ^c>to  y  nilop  muy  moreno,  ron  el  I 
sohrc  nombro  <le  cara  dn   f>trro,  para  distinguirlo  de  su 
primo     Alonso   do  Vora.    r/  Tu/>t,  toniontt»   p)l)ernador 
iiombnido  |M>r  >u   tio  ol  adelantado  'Porros  «le  Vora,  en 
ITinTi. 

Ke<*aríjado  por  Garay  para  reoono<er  la^  nrillas  del  rio  \ 
ipit.1  «>  líonnojo,  >al¡ódo|.'i  A^^uih'i'in  v\  ¿dde  tobroro  tle 
iriKi«*ou  ¿fi^i  suldor].)^  r(»ntra  los  irn.'iinu'úes  y  «susaliados 
lo*«  iiiM:agu:i'|U(*^  quo  lo  lii»-Htiliz.iban.  y  lo  b.ill*»  á  prñpo- 
silo  paní  fundar  un  pu»»blo,  (*on  t»'*ias  noti«'ias.  liif»;i:o  que 
Vera  y  Ara;;oii  l'u<!'  noiiibrad<»  tonionto  ^obrriia  |or.  alisto 
uiiA  o**|»edi<*ion  (*ompuf<Hia  do  l.'Ci  o^pañolo**  y  al;runos 
aiixili.ire^üoii  bastantt*^  oaballos,  TiO  vunta-^  do  bnovo-^  v 
unas  «'HIO  vaí'a-*  V  ^alió  do  la  A>nn«"ioii  ol  17»  ib»  mar/o  del 
fiiivfiio  afii)  ir»>Ci .  (*na  Vtv.  \on*'idos  v  ai¡anado(*|  rainino, 
os[»lorú  las  rilM.»ra  drl  rio  M«*rini'j<i  y  antr>  doob»;:irol  sitio 
para  su  p«»bla«ioii,  ol  l.'i  Jo  abril  nombr*»  l«»s  ah'aldós  y 
reíridon»^  obii^randoli'N  a  fundar  iiílosia  v  obst»rvando  las 
i^ert-moiiia**  a''»sinm^rada^  en  talos  a«tos:  repartió  los 
indii»s  en  onruiiniMida^  y  dio  o|  iiiMni>ro  Á  la  ciudad  que 
iba  a  fundar  llam  tildóla  (*<»n«-<*|)"ÍMfi  de  Hin'iia  K'^poran- 
/a.  Al  dia  si;;iii»iii»i* 'salió  \'í»ra  v  Ara;:«»n  á  P»ciMio<^oreel 
fmK,  llo\afido  armas,  muni  i  kp»**.  ::  ma  I  »  vacuno  y  raba- 
llar  r  t«»  la  cla*«e  d«*  \hcrrs.  fundaiidtila  el  dia  lldolmi<- 
mo  me-  :*i  la  derorba  d»*!  n-»  H»»rmcj«»  y  á  la  altura  do  :tt> 
icsruas  autos  de  juntarse  ion  el  ri»»  Para;;nay. que  ora  jus- 
tamente li>  mas  pub|ad<»  de  indio^s  m<>cidHOs. 


42  DEL   PARAGUAY 

He  aquí  el— 

ACTA  DE  FUNDACIÓN  (D 

DE  LA    CIUDAD    DE  NUESTRA   SeNORA  DE    LA  CONCEPCIÓN  DB 

Buena  Esperanza  del  Rio  Bermejo 

(I5S5). 

En  el  nombre  de  la  Santísima  Trinidad,  padre  ehijo  y 
espíritu  santo  tres  personas  y  un  solo  Dios  verdadero  y  de 
la  Santísima  y  gloriosísima  viagen  Santa  Maria  Madre  de 
Dios,  que  vive  y  reina  por  todos  Jos  siglos  de  los  siglos  para 
siempre  jamas  amen.  Alon^  de  Vera  y  Aragón,  Capitán 
y  justicia  mayor  déla  población  del  sitio  partes  y  conquis- 
ta y  población  del  Rio  Bermejo  y  sus  confines  por  el  muy 
ilustre  señor  Juan  de  Toires  Navarrete  teniente  de  goberna- 
dor y  capitán  general  y  Justicia  Mayor  en  estas  provincias 
del  Rio  de  la  Plata,  por  el  muy  ilustre  Señor  el  licenciado 
Juan  de  Torres  de  Vera  y  Aragón  Adelantado  y  Goberna- 
dor y  Capitán  General  y  Justicia  Mayor  y  Alguacil  Mayor 
de  estas  dichas  Provincia  del  Rio  de  la  Plata  por  su  Mages- 
tad  el  Rey  Don  Felipe  nuestro  señor  y  del  dicho  señor  ade- 
lantado y  por  virtud  de  las  capitulaciones  que  el  muy  ilus- 
tre seúor  Juan  Ortizde  Zarate  Adelantado  ó  gobernador 
que  fué  de  estas  provincias^  y  suegro  del  dicho  señor  ade- 
la.itado  referido  hijo  y  capituló  con  su  Magestad  y  de  los 
de  su  muy  alto  y  real  Consejo  de  indias  sobre  la  orden  y 
manera  como  se  oviera  de  poblar  las  ciudades  de  estas 
provincias  y  conforme  á  la  dicha  instrucción  y  capitulación 
dijo  que  con  el  dicho  nombre  de  Dios  y  de  Su  Magestad 
y  del  dicho  Seúor  Adelantado  Juan  de  Torres  de  Vera  y 
por  virtud  del  poder  y  comisión  á  mi  dado  del  dicho  Se- 
ñor General  ari'iba  referido:  Dijo  que  para  el  dicho  cum- 
plimiento y  en  el  dicho  nombre  fundó  y  asentó  pueblo  en 

(1)  Copiada  por  el  doctor  Ángel  J.  Carranza  de  la  Biblioteca  Pública 
de  Buenos  Aires,  con  la  respectiva  legalización,  para  ia  memoria  relati- 
va &  la  cuestión  de  limites  con  el  Paraguay  y  publicada  en  la  de  Bela. 
ciones  Esteríores  de  1877,  tomo  I. 


(iOHRRNANTF.S  43 

emitió  riel  «1  ir ho  Rio  Itormojo  la  cual  <*iii<la(l  se  intitula  y 
llámala  roiiri»|MMi>inl«*  Nur^tra  Si»fiora  la  «'ual  ilirlia  «mu- 
da«l  y  asitMito  i*(»nt¡iia  «*oiit<>|o<  \ns  •'•xiííik.'^í  •|ii«'^<>ii  ^u 
<*oinar-a  esiaii  <Ií»  ti>«|i»  ol  l¿io  Itorincjo  y  |»or  iMntiiit»^  y 
l^rmim"K  por  la  una  parlo  l<wti'nnino^  los  ilf  la  riu<laí|  do 

la  A*¿uni*ion  v  Santa  Kt»  v  Santiat:»»  «l<*l  estciv»  v  riu<lafles 

•  •  • 

i\r  Talavora  nueono^^tero  y  cou  términos  «it»  la  <*iu<lad  «lo 
l^nna  ilama'la  Salta  v  «imlatl  «lo  la  Plata  v  íI<M<m1os  los 
doman  ii*rminosf|ue  están  yosiuvieron  en  su('oinaf«"a  y 
rv«lMn»l<v  para  atíora  y  sif  mpr  •  jamas 'y  en  el  <»ntretanto 
f\\u*  Mi  Mv:«»Ma«l  «»tfa  ro<a  man  lare:  la  mal  parte  parcre 
sor  mrjor  y  I»u«mi  sitio  iltiínle  la  K<^nt«*  pn<*<le  estar  poblada 
y  liay  mu«*ha  l*«na  y  pi^sipiíTia  y  «a/ay  a^ua  y  patos  |)ara 
su^l**nta«'ioii  i|»»  los  pol)la<ioi-<*^  y  <le  lo**  ufanados  y  paivisu 
|w*rp**tua«*ion  *U:  la  ilirlia  liula»!  ««ui  mu«'lias  tii»iTa^  y  e»^- 
tan<  ia^  a  (*llo  an«*jo  lo  «nal  i's  para  n'parlir  y  dará  l«»s 
|í«»Wat|on»s  y  \e«ini»*^  JrlJa  roin»»  >u  Ma;:esiad  p<»r  sus 
Keal«'s  (*('>i|ulas  lo  manda:  la  cual  di<*lia  «*nidad  so  tiom- 
lin»  fund«iv  a^iont'»  «MI  nomlirrdi»  iMos  V  d«*  Su  Ma::t»^tad 
y  doj  iii«*|io  Srfior  .\dt*la;ita  lo  ciiiivi  dtf'lii  <'^  t'oii  la^  roii- 
dh'ioiM»**  y  011  la  firin  i  siiTuioiiit».  Iü  prim-To  i|u»'  anto  i«i- 
daf*«*o««as  di;:  »  v  prot#*^to  ipii*  «-a  la  y  ••uan  l'»'|U«*  pan»í*i»M'o 
y  s«»  lia«*«' á  r''^pond«'r  m«'j  iraraldh'li  »pn«'bi*»  y  «'lU  la  I  on 
•  •Ira  piri»*  y  "«itio  .ni.»  \u:\^  **  i:í\  i  i  i«Ta  ^-'a  ^»*r\  i*;o  -li»  IM»'* 
V  d»' SnM  i::-*^!  i  I  V  fii'Vi  v  uíilidid  d»»  1»^  |i.iMai'»n's  y 
s«»ra  «MI  nombr**  d»*  l>i'»^  v  d«'  ^ti  \|  4i:»**iad  v  d«'l  d!«*lio  ^ofior 
Adolanta  lo  ppitt*^io  d»'l  »  nnidary  a^iMit.\ry  in''j'»rar  por  la 
|i«*rp«*tnidad  •{••I  dn'lii  pu«*M«»  parí  *\{v  ^r:\  ma^  «'onviMiion* 
!#•  y  prtíV'-t-ii't-*.!  lo  in;il  h  if.»  .•.»!!  a-n.*rd-»y  |»ar«'«'t*r  tloj  Ta- 

Klldo  d"  la  dh'lia  ''iildid    N   d«'  I  I**   j:!"-'!'*!  l*»  '(U»'   «'fila    dhdia 

«•¡11  lad  uSi'T»'  %  'li  mi'*  !ii  m  •:i-»'-  ^•*  n  •in'»r.iraii.  Al'aldos 
y  IN»:;id"r»*s  y  pi'H'Ura  I- ir»'-*  •j'i'-  !'»i-;i:iv  m.iiit**ni:an  la 
d''h  i  •'MI  lad  «MI  ;;nai'l  i  v  ••■•ii-«  r\a«M«»M  d»'  la  i-i'*!!-  ia  rri'al 
m  i't  laii  I  I  \  a  l'ni'ii'^MMii  I»  \  •••■i'.**  i  I  »  i  t-il»^  »mi  jii*»- 
li*  .a  ••••iii'»  Su  M.i:;t— tad  a^i  !••  in.ifi  I  i  v  ^t*  li.ii'o  imí  1 1^ 
|»r-t\ni<-ian   «i**!    pi-ru    \   an*^i    para    «pío    la   iliidia  «andad 


44 


DEL   PARAGUAY 


esté  en  justicia  yo,  en  nombre  de  Su  Magestad  y  del 
dicho  Señor  Adelantado  y  gobernador  atrás  referido  se- 
ñalo por  Alcaldes  ordinarios  y  de  la  hermandad  á  Her- 
nán Darías  Saavedra  y  á  Bernabé  de  Lujan  y  por  Regi- 
dores á  Pedro  Franco  y  á  Diego  de  la  Torre  y  á  Antonio 

González  y  á  Pedro  de  Quiros  Jacome  Antonio  y  á  Ga- 
briel Fernandez  y  por  procurador  general  del  pro  y 
común  de  la  dicha  ciudad  á  Juan  Cabrera  y  asy  yo 
por  virtud  de  la  Comisión  dada  y  en  nombre'  de  Dios  y 
de  Su  Magestad  y  del  dicho  Señor  Adelatado  y  gobernador 
en  tal  caso  puedo  devo  de  derecho  se  requiere  para  que 
en  su  nombre  le  doy  poder  y  facultad  cumplida  aquella 
que  de  derecho  en  tal  caso  puedo  y  debo  de  derecho  se  re- 
quiere para  que  en  nombre  de  Dios  y  de  Su  Magestad  y  del 
dicho  señor  Adelantado  y  gobernador  en  su  nombre  le  doy 
poder  y  facultad  cumplida  aquella  que  de  derecho  se  re- 
quierepara  que  en  nombre  de  Su  Magestad  y  del  dicho  Se- 
ñor governador  puedan  usar  y  ejercer  los  dichos  oficios  de 
alcaldes  y  regidores  y  procurador  general,  como  va  referi- 
do y  declarado  y  en  todas  las  causas  civiles  ó  criminales 
anexas,  y  conexas  y  pertenecientes  a  los  dichos  sus 
oficios  conforme  á  las  ordenanzas  que  Su  Magestad  tiene 
hechas  á  todas  las  ciudades  de  las  Indias  para  queusen 
y  ejerzan  en  los  dichos  oficios  de  alcaldes  ordinarios  y 

de  la  hermandad  y  no  obtante  que  su  magestad  por  sns 
reales  provisiones  manda  que  los  tales  alcaldes  ó  Regidores 
procurador  general  sean  caballeros  y  sirvan  de  los  dichos 
oficios  de  año  á  sño  yo  en  dicho  nombre  de  Su  Magestad 
y  del  dicho  señor  gobernador  conformándome,  como  por 
la  presente  me  conformo  con  las  dichas  provisiones 
reales  los  nombro  en  los  dichos  oficios  de  alcaldes  y 
regidores   y    procurí^lor    general  y     pareciendo  me  que 

la  dicha  elección  es  justa  y  conveniente  que  se  haga  en 
un  dia  señalado  del  año  por  la  presente  en  nombre  de 
su  magestad  y  del  dicho  señor  adelantado  y  gobernador 


r.onEKNANTES  45 

nomliro  y  señalo  que  <ea  la  dirlia  elcí'rion  do  los  d¡«*hos 
ofí«Mo«^raila  un  afii»  poreidia  de  ano  nuevo,  y  asi  mando 
que  la  dh'ha  ordenan/;!  qu«'di^  Ii<m*Ii;i  y  <*ontirinada  para 
que  >e  h«a^a  ca'ia  un  año  nnuo  dirho  es  para  el  día 
soñala<io  y  d(»y  po<ier  y  facultad  para  <|ue  do  hoy  en 
adelante  lo  lia;;an  asf  eon)o  va  referido  los  alcMMes  y 
Rppidorcs  que  salieren  á  los  que  han  de  venir  juntamente 
rrii)  la  rabe/a  de  la  rii<*ha  eiudad  6  su  lugarteniente  ó  no 
lo»»  «*iUindo  ellos  propíos  en  su  «-ablido  y  regimiento  la 
rual  el«'«'i'ion  se  roníenzaráá  ha/er  desde  hov  «"itone  íie 
Ahlril  d«*l  añ'»del  *^eñor  <ii»  mil  é  quinientos  y  o<*henta  y 
riiiro  v  anni  d(*^de  en  ad(*lante  lo  mal  harán  romo  l)io^ 
mejor  les  difre  á  entender  y*eii  sus  ronrieneías;iaqurlla< 
|»erst>nas  que  ron  mas  iv<*titud  y  relo  entendieren  i|ue 
oMi'.iene  al  servirio  de  Dios  y  d'^su  m:i<r(>^tad  para  el 
ff-i\i«Tno  <le  la  di<*ha  eindad  «'«un  »  ^^e  ha<*i' <»n  los  revno** 
del    IVrVí    y    imi    todas     las    hidi;i^.  —  Alo,i\>t  tlr   Vrpui   y 

Kíu«*;;m  el  dií'ho  s«>ri.»r  «vipiían  «mi  pre<pn«'¡a  t»  por  ante 
mi  Juan  llomano  ilr  M  *u\\*A  rs-rihano  puhiiriM^drl  rahildo 
tU"  la  «Ih'lri  ciudad  ton)<i  t*  rei*il>iojuram<Mit<»  d«*  los  «lirhos 
s<»ñ«»res  al«*all«*s  e  rei;id'»ri*s  #»  pro-ura  lor  ir^iuTal  é  th» 
rada  un*i  drll»s  rn  f«irma  di*\ii|a  d<'  drrrrh  »  p  »r  l)i<»s 
nu«'^tr«»  **'*ñor  r  por  S  mi  i  M  iri  i  '^u  vr-idita  m  idn»  é  p^r 
la*»  palahra^  d»*  I»s  Sant<»s  ••uatr*»  rvaii^t»lio^  r  por  una 
Míñal  de  la  iTU/ tal  r.MUo  i»Ma  t  qur  ufaran  hirn  y  dili- 
p,Miiemrnie  lo^  tlirhos  «itlrios  de  alcaldes  i»  Uemdore^ 
é  procurador  ;:*Mi(Tal  e^uardaran  justit*ia  a  las  partes 
^  no  llevaran  difn>*hos  dcma*«iad  ><  v  en  l'»|.i  harán 
aquello  que  ma<  ro!i\nnere  a!  s,»rM,|o  de  Dm^  nue*«lr«i 
S«'ñ»rr  de  su  Mi^r^lail  r  hiiMi  dr  la  licpuMica.  K  a  la 
t*oii«'lii^ioii  del  <ht'h>»  juramiMit-i  dij>'i*>Mi  «-a  la  un*»  |Mir  *«i 
•'•  |H>r  I»»- qi|c  ji*^  l«»a«»i  jir.«»c  ame  i  f  pr  nn'^tiiM*»!!  th»  jn 
i%t\^\  ha.'cr  tr'^ii^«»>  Ni  *  »ia^  de  \  iila:nic\a  y  (ia^par 
Finíanle/  y  A  it-»  n  »  de  i  i  M  i  !n  I  Shdadose^lan!e>  en 
u  la  riu  lud. 


46  DEL   PARAGUAY 

Eluego  el  dicho  señor  capitán  en  cumplimiento  de  todo  lo 
susodicho  fuó  con  los  dichos  señores  Alcaldes  a  rriba 
referidos  y  procurador  general  é  los  demás  Regidores  é 
todos  de  un  acuerdo  y  conformidad  nombraron  é  situaron 
el  sitio  de  Nuestra  Señora  del  Rosario  por  iglesia  mayor 

de  la  dicha  ciudad  lo  cual  yo  el  dicho  escribano  doy  fée 
la  aviaron  adá  é  dezir  misa  lacuaí  nombraron epusieron 
la  advocación  de  Nuestra  Señora  del  Rosario  é  le  pidie- 
ron por  testimonio   testigos  los  dichos. 

Eluego  en  el  dicho  dia  mes  é  año  el  dicho  señor  ca- 
pitán con  los  dichos  señores  alcalde.^  y  regidores  é  pro- 
curador general  fueron  en  mitad  de  la  plaza  é  mandaron 
hincar  allí  un  palo  para  el  Rollo  donde  se  ejecutase  jus- 
ticia de  los  delicuentes  que  dehnquesen  é  mandó  el  señor 
capitán  que  ninguna  persona  la  quitase  de  la  parte  é 
ugar  donde  queda  Ajado  sopeña  de  la  vida  sin  licencia 
de  su  Magestad  ó  de  su  merced  é  de  otro  juez  competente 
que  en  nombre  de  dicho  señor  Adelantado  mandare  e  lo 
pidieron  por  testimonio,  lo  cual  todo  lo  susodicho  yo  el  di- 
cho escribano  doy  fe  que  delante  de  mi  pasó  e  queda 
fijado  e  puesto  todo  lo  referido,  testigos  los  dichos. 

Eluego  el  dicho  dia  mes  e  año  susodicho  por  ante  mi  el 
dicho  escribano  el  dicho  señor  capitán  y  estando  juntos  los 
dichos  señores  Alcaldes  6  rcjidores  e  procurador  geftera 
andando  por  el  campo  de  la  dicha  ciudad  nombraron  y 
eligieron  por  exido  publico  de  la  dicha  ciudad  para  todos 
los  vecinos  que  poblaren  en  ellaé  vinieren  á  poblar  des- 
de las  cuadras  que  señaló  hasta  un  cuarto  de  legua  qne 
toma  todo  el  contorno  de  la  dicha  ciudad  con  todo  lo 
cual  se  acabó  y  feneció  é  fundó  la  dicha  población  é  ciu- 
dad é  iglesia  é  horca  exido  protestando  como  el  dicho  se- 
ñor capitán  protestado  tiene  de  mejorar  la  dicha  ciudad 
é  iglesia  é  todo  lo  demás  cada  y  cuando  que  hallare  mejor 
portunidad  en  nombre  de  Dios  y  de  su  Magostad  é  del 
dicho  señor  Adelantado  é  pidió  ami  el  dicho  escribano  lo 
dé  por  testimonio  de  lo    cual  todo  lo  que  dicho  es  doy  fée 


íHiIIEUN  ANTES  -47 

el  presento  esrribniío  pas<'>  ante  mi  f'  vi  que  ami  se  l:i/.o<> 
«•um|»lió<^  protí^Mó  en  la  forma  <|ue  vá  ílirhoy  esperilira<li) 
é  floi-laniílo  elo  firmó  el  (lii*iio  señor  rapitau  ó  alrahlcs  ó 
reui'lores  ó  proruraílor  general. — Alonso  «le  \'era  y  Ara- 
íf«>n,  IIornan<i  Arias  dr  S^iaNedra,  Ht^rnavó  de  laijan.  Pe- 
dn»  Franro,  Uiep)  de  la  ruri*e,  Antonio  (lon/ale/,  Pedro 
de  (Juiro/,  Jaroine  Antonio,  (iahriel  Fernandez. 

Kvo  Juan  Itomano  de  Montiel  esrihano  pultlico  y  de 
cahild«ipre**ente  fui  en  uno  ron  lu^dirlios  te>tií;os|Mir  en- 
de fi/e  aquí  mi  firma  (|ue  es  atal  «'^  este  testimonio,  Juan 
Komano  de  Montiel,  esrríhano  |»ubli<'o  y  de  4*abildo. 

K  \u  Pero  Martin  de  hala  esrriliano  i»ublÍ4*ov  de  ra- 
bdiio  y  gobernarion  deMa  «'iudad  de  la  Coni*e|H-ion  de 
Hucna  K^paranza  li/e  >a(*ar  y  tra^¡:t<iar  esta  di.  ha  fun- 
da«*iMii  V  ie>timunio  de  lo  ori^'inal  el  «ual  Ná«'i<M'lo  v  \er 
dadero  « orrrf:nlo  y  roi.«-<.rtad<>  «'<»ii  ei  dhho  «iri^inal  pi>r 
cndt'  ti/e  aquí  mi  firma  a« n^Uiíniíraila  «pK*  e^  atal.  Kn  tes* 
titiioiiio  de  \eldad  l^ie^o  Maitine/ — esi-rihaiio  publico  y 
del  cabildo  \  goljernatiiui. 

\o  Pedro  de  *lelU>  «:«•  >oto  Mavor  e>eribano  de  >u  Ma- 
f;e*«tad  doy  1m-  \  \eiítai'eio  ii**!inH«nio  a  todo>  l«i>seño- 
re>  «jUr  la  presiMiie  \ieren  rorm»  e-ta  firma  que  e^la  a«pn 
arriba  «Ifl  ire^iad»»  \  liebajo  d«*  nenio  do«i*  reii::l»»hes  todo.-s 
e***'nto*.  e«Tti» -^fi**  que  e*^tan  a  me>ho  \  ;i  ma>  qui*  medio 
e**  bu«-fia  l<*;:al  \   \eidadeia  \   <  I  dn  In»  iJtti:**   .Marliiie/  e-^- 

•  nliaiio  nijbih-o  v  di  1  cabiMii  desta   tiudail  v  a  todo<s  |o> 

•  •  • 

e^M-rito's  que  ante  el  pa>an  >e  dá  rntera  f»-e  y  rredilo 
por  la  eual  di  esta  ft'e  en  te^^tiniMuid  de  Nerd:id.  le- 
«•Ii*»  íMi  e*»ta  ciudad  «ir  nne«*ira  >eíi'»ra  ile  la  ( '«nn-ep»  ¡«ni  de 
buena  esperanza  di'l  Ui«>  \eifnt*|ii  proMmia  «{«I  Ki«»  df  l:i 
Plata  «ri  fre  di*  !o  mal  In/f  aqiii  mi  **iip»  .pit»  t*-H  atal, 
en  testim«»nh»  df  \enlai!.     Juan  I  ellt.^ile  Sot«>iiiay«ir — t^- 

•  riU-uiMd**  **u  Ma^«"-i  id. 

K>  «opia— t  iHil'iniM*  «Mil  il  iiiifíinal  que  «i*ira  en  e-^te 
Anhi^i» 


48  DEL   PARAGUAY 

Como  la  idea  que  se  llevaba  era  que  sirviese  este  pueblo 
de  escala  para  comunincarcon  el  Perú,  y  para  traer  deTa- 
rija  y  Chuquisaca  los  ganados  del  adelantado,  no  tardó 
Vera  y  Aragón  en  destacar  80  españoles  que  llegaron  á 
las  faldas  de  las  cerranias  del  Perú;  yendo  él  mismo  con 
60  hasta  los  términos  de  Salta  y  Jnjni.  Sirvióla  nueva 
ciudad' algunos  años  para  facilitar  el  tránsito  del  Para- 
guay á  Salta;  pero  nada  se  adelantó  porque  los  indios  de 
su  distrito  eran  indomables, incapaces  de  reducirse  á  servi- 
dumbre é  incomparablemente  superiores  en  fuerza,  sober- 
bia y  valor  á  los  guaraníes.  Once  años  antes  del  aban- 
dono definitivo  de  la  ciudal  de  la  Concepción  del  Rio 
Bermejo  tuvo  lugar  un  hecho  de  los  bárbaros  indómitos 
del  Chaco.  El  cacique  don  Alonso  Pasi,  que  lo  era  de 
una  de  aquellas  tribus,  dio  muerte  alevosa  á  mas  de  cin- 
cuenta indios  cristianos;  por  lo  que  el  gobernador  don 
Diego  de  Góngora  espedicionó,  desde  Buenos  Aires,  el 
castigo  de  ese  crimen  haciendo  justicia  en  dicho  cacique 
en  la  ciudad  de  la  Concepción. 

En  el  año  de  1592,  acaeció  un  hecho  bárbaro  en  la  misma 
colonia.  Pronciáronse  entonces  los  mogosnas  y  fretones 
dando  principio  al  alzamiento  con  la  muerte  de  algunos 
españoles  uno  de  ellos  don  Francisco  de  Vera  y  Aragón, 
hermano  de  don  Alonso  de  Vera  y  fundador  de  la  Con- 
cepción; y  queriendo  este  castigar  á  los  natijas,  calcha- 
quícs,  y  abipones,  entraron  aquellos  en  ruda  guerra  con 
ellos,  la  cual  duró  muchos  años,  hasta  que  un  incendio 
la  devoró  en  1632,  trasladándose  sus  moradores  fugitivos 
á  las  ciudades  de  Asunción  y  Corrientes. 

Comisionado  por  su  tio  el  adelantado  á  la  fundación 
de  una  ciudad  en  el  sitio  que  le  indicara,  fué  con  80  es- 
pañoles y  ausilios,  y  bajando  por  el  rio  Paraguay  hasta 
legua  y  media  mas  abajo  de  donde  se  junta  con  el  Pa- 
raná, sobre  la  barranca  oriental  que  es  elevada,  edificó 
un  pequeño  fuerte  con  las  chozas  necesarias.  A  este  es- 
tablecimiento llamó   San  Juan  de  Vera,  en  honor  de  su 


GOBERNANTES  49 

tío,  y  le  dio  sus  mismas  armas  y  que  son  una  «águila 
que  apoya  sus  garras  sobre  dt>s  torres.  Pero  como  el 
parage  era  ya  conocido  por  las  Siete  Corrientes,  prevale- 
ci«j  su  nombre  de  Corrientes  dado  á  la  ciudad.  Fundó  el 
pueblo  de  los  guacaras  con  los  indios  que  llevaron  los 
pobladores  repartiendo  en  eni-omiendas  los  ^uaftinfcs 
del  distrito  y  formando  con  ellos  los  pueblos  de  Itatl,  Santa 
Lucia,  etc. 

irv<7-ir»yi— XIX.  don  juantorres  de  vera  y  ara-' 

CUN.  oidor  de  la  audicn4*i¿i  do  ('li;in'a<,  adelantado.  1587- 

Kjcn'ió  el  mando  |K>r  medio  de  su^  tenientes  y  per- 
s«inalmcntc  desde  dicho  ano  hasta  el  de  l.VJl. 

No  es  exacto  que  en  su  tiempo  entraran  los  jesuitas 
en  el  Paraguay,  como  (*róe  Lo/ano,  pues  la  licencia  que 
.se  les  dio  para  entrar  lleva  la  fecha  del  ;ÍH  de  octubre  de 
ÍT/M,  y  hasta  el  año  de  lOni)  aun  no  h'ibian  entrado. 

Hay  una  coincidencia  mnv  notable  sobre  la  cual  con- 
viene  llamar  la  atención  del  lector.  El  mariscal  I.oikv., 
aprove«*hafido  el  morní^nlo  en  qu«  \o^  (¡».»lcs  do  toda  la 
cnMiandad  acostumbran  dedicar  su  atención  á  los  ejerci- 
rio<dc  jiicílad  y  penittMicja  y  en  lo  <|u>*  ineno^  pivnsan  es 
en  el  manejo  de  las  arma^  [tara  ^a  defensa^  invadió  p(»r 
soq»rosala  pro\incia  de  Corriente^el  día  jueves  santo  del 
afio  de  1>^M.  Lo<s  in<lio<s  prai'ti<*ar«»n  i^nal  cosa  en  la  no- 
rho  del  juí^vci  santo  de  1.%*<1>  atacando  la  ciudad  ile  la 
Asunción  por  M)rprc^a,  |»cn»pudo  c«»njnrar*»«»  el  pelipro 
nití  efusión  de  ^angrt*,  atribuid»  a  milagro  ile  San  Francisco 
&»lano.  N<»  astenia  guerra  provo«*ada  por  su  homónimo 
Lo|ie/. 

En  e!  cur*»o  ileoMa  hi>toria,  el  lector  ni»  poilrá  miónos 
que  encontrar  mucha  anal*i^la  en  lo^  hechos  practicatlos 
\9n>r  los  primeros  h«tnibreH  ipic  ^t»lH*rnaroii  el  Parai:uay 
con  losde  su*^  tre**  ultnno-»  tiranos.  <ju«*  parece  hubiesen 
he«'ho  un  e^^iudio e*«pccial  i'ii  irnitar¡«i>. 

Habiendo  el  \tN*ino  dv  la  A>unciuii.  prtn'urador  general 


50  DEL  PARAGUAY 

de  las  provincias  del  Paraguay  y  Rio  de  la  Plata,  mani- 
festado en  la  audiencia  y  chancelería  de  la  ciudad  de  la 
Plata  en  el  Perú,  que  hasta  esta  fecha  (26  de  abril  de 
1589)  habia  sido  teniente  de  gobernador  de  estas  provin- 
cias Juan  de  Torres  Navarrete,  primo  del  adelantado,  y 
otros^^arientes  de  éste,  los  cuales  habian  ocasionado  mu- 
chos agravios  á  los  vecinos  del  país,  sin  tener  á  quien 
recurrir  para  elevar  su  queja,  la  real  audiencia  proveyó 
cesasen  dentro  de  seis  dias,  todos  aquellos  que  se  en- 
contraran en  aquel  caso,  hasta  dentro  del  cuarto  grado, 
sin  escusa,  réplica  ni  dilación  alguna,  so  pena  de  dos  mil 

pesos  de  buen  oro,  sino  se  diera  cumplimiento  á  esta  pro- 
visión. 

^Volviendo  á  nuestro  adelantado  diremos  que  con  el 
deseo  de  restituirse  al  nativo  suelo,  Andalucia,  renunció 
el  adelantazgo  el  año  de  1591,  habiéndole   sucedido 

1591-1618-XX.  DON  HERNANDO  ARIAS  DE  SAAVEDRA, 
natural  de  la  Asunción,  hijo  del  ex-gobernador  Martin 
Suarez  de  Toledo,  electo  popularmente  en  1591,  en  virtud 
de  cédula  del  emperador  Carlos  V. 

Hernandarias  fué  uao  de  los  héroes  mas  ilustres  que 
produjera  la  América  y  por  lo  esclarecido  que  era  en  la 
paz  como  en  la  guerra,  los  ministros  de  la  casa  de  con- 
tratación de  Sevilla  mandaron  colocar  su  retrato  en  lugar 
distinguido  entre  otros  varones  notables  del  NuevoMundo, 
que  adornaban  una  de  las  salas  de  dicha  casa. 

Entre  los  muchos  servicios  que  su  patria  le  debe,  se 
cuentan  las  varias  mercedes  de  tierras  en  que  fundar  estan- 
cias, que  hizo  para  el  mantenimiento  del  colegio  déla  Asun- 
ción, y  las  misiones  de  los  guaraníes. 

En  su  gobierno,  la  compañía  de  españoles  al  mando 
del  capitán  Juan  Caballero  Bazan  formó  en  1592  los  pue- 
blos de  Tarcy,  Bombay,  y  Caaguazú,  en  la  provincia 
del  Itati  hacia  los  22°  de  latitud  al  este  del  rio  Paraguay> 
encargando  su  dirección  al  eclesiástico  Hrnando  Cueva. 


00IIEKNANTE8  r>l 

dos  pueblos  fueron  reunidos  más  tarde  {íCh32) 
por  temor  de  lo<^  portugueses,  en  uno  ron  el  nombre  de 
San  Benito,  entreg;hidosG  su  ruidudoá  los  jusuitas.  por  no 
haber  cviesiástiros.  Los  padres  de  la  Com|»añia  cambía- 
rufi  inmediatamente  los  nombres  de  San  Bonito  en  Santa 
Maria  df*  tV  y  San  Ignacio  d  (*aragua/ii.  Vov  ñltimo, 
después  de  cs|»orimentar  nuoosrambios  y  ataques  de  los 
portugueses  6  indios  mbayAo>,  los  jesuitas  los  trastirie- 
ron.  en  177¿,  á  las  m;^rgcnes  del  Paraná,  donric  actual- 
mente existen. 

MAh  adelante,  tendrem(»s  cH-asion  de  dar  notirius  de  otros 

artos  de  Sjiavedra. 

XXI.  DON  FERNANDO    DE    Z.^KATE,  caballcn 
hábito  de  Sjuitiago,  goberndor  del  Tu<*uman,  Paraguay 
Hio  de  la  Plata,  en  15113. 

Kn  el  mismo  aíio,  mandó  al  (*ap¡tan  Huí  Día/  do  Gu/- 
man,  ron  los  ve<*ino<flela  rjudad  Uoal  v  \*illa  Ui«*a  <lel  Es- 
pirítu  Santo,  en  la  «'o<ta  dol  rio  Yaguary,  |»;ira  poblar  la 
«-iudati  de  Santiagi»  d(*  Jen*/. 

Falleció  antes  do  (*umplir  los  dos  anos  de  sy  gobierno 
en  \ifXK  hallándole  en  la*<i  provincias  del  Pern. 

XXII.  CAPITÁN  IX  )N  BAR  Ti  >U)ME  SANU  >\'AL  CK.AM- 
|H»,  lenienle  ;:cneral  do  p>l»er!iat|i»r  y  ju^tii-ia  mayi»r  ilel 
I*araguay  y  toda  su  gobernacii»n,  en  t jori'ir¡i>  dol  P.  !•!•,  en 

Infonna'lo  de  algunas  ne«o<idades  en  '|ue  *io  encontra- 
ban |i»s  pueblos  de  ^11  depcnd«Micia.  lirnUnifes  con  las 
provincias  de  la  mrona  de Porli:gal,  pa*^»».  en  '^eliembn?  «lel 
rt'feri»lo  añ*».  á  practicar  una  visita  a  la*»  pro\niciasde 
ifUaini^  Villa  Hita  y  Sanhagü  fie  Jcre/,  «pie  acababa  de 
fundarle.  don«le  ln/<»  ttiilo  a«|nt*ll«»  «pii*  jn/g*»  «Ninvcnir 
al  aument»!  y  riin*»oivacn»ii  do  di«|i«iN  puoM<»^y  de  *^us 
ve^'ino*»,   \    «'(»ii  i'l  tin  d»-    '»'ul«n*ar  la*»'  ni\a>M»hr**  t|e  l'»s  ni- 

« 

dio*«  guaieurue^  d«*l  fliai-o  t|uc' bnMili/aban  la*«  <<  «marcas 


52 


DEL  PARAGPAY 


inmediatas  á  laAsuncion.  Pasó  en  seguida  á  la  Concep- 
ción de  Buena  Esperanza  del  Bermejo,  á  sacar  indios 
amigos,  allí  reducidos,  para  auxiliar  á  las  espediciones 
que  proyectaba  al  Chaco.  Esto  no  tuvo  el  éxito  que  de- 
seaba, á  causa  del  espíritu  exaltado  en  que  encontró  á  los 
indios  de  esas  reducciones. 

La  ciudad  de  la  Concepción  fué  completamente  asola- 
da, en  1632,  por  los  frecuentes  asaltos  de  los  salvages 
del  Chaco,  hasta  destruirla  por  completo,  juntamente  con 
las  demás  reducciones. 

XXIII.  DON  JUAN  CABALLERO  BÁZAN,  interino,  du- 
rante la  ausencia  temporal  de  Ocampo,  en  1595,  iiasta  que 
llegó- 

• 

XXIV.  DON  JUAN  RAMÍREZ  DE  VELAZCO,  en  1595. 
Terminado  su  gobierno,  se  retiró  á  la  provincia  del  Tu- 
cuman,  donde  estaba  casado  y  falleció  allí  en  1606,  dejan- 
do una  numerosa  y  noble  descendencia. 

XXV..  DON  HERNANDO  ARIAS  DE  SAAVEDRA,  inte- 
rino, 1598? 


XXVI  DON  DIEGO  RODRÍGUEZ  VALDÉS  Y  DE  LA 
BANDA,  caballero  de  Salamanca,  interino.  Se  recibió  el 
8  de  julio  de  1599.  Falleció  en  1602,  en  la  ciudad  de 
I  Santa  Fé,  en  la  misma  casa  en  que  habia  muerto  el  obis- 
po Vázquez  de  Liaño.  (Véase  éste  en  la  Cronología  de 
los  obispos.) 

¡      XXVII.    DON    GARCÍA  DE  MENDOZA,    interino,  en 

'l602. 

Habia  sido  nombrado  gobernador  de  la  provincia  del 

Paraguay  y  Rio  de  la  Plata,  por  el  virey  del  Perú,  el  ca- 
¡  pitan    Francisco  de  Barraza  y  Cárdenas,  pero  no  ha- 
biendo podido  concurrir  á  recibirse  del  cargo,  se  nom- 
bró en  su  lugar  al — 


OOHBKNANTES  fkt 

XXVIII.     GENERAL    HFIRNANDO    ARIAS  O  HERNÁN-'^ 
darías  de  SAAVEDRA,  lCAr¿,  iiombniílo  por  real  róílula 
do  18d<?di«Meinbre  del  ano  aiit(TÍor. 

Kn  este  mismo  ano,  el  rey  permitió  |»or  sei«?  años  provi- 
sión fli'  las  otsas  qui*  Av»  poflian  xarar  por  t'l  purrio  dé* 
iUu*nos  AlrrSf  se^un  se  vrrá  por  los  dorunientos  que 
damos  A  rontinuarioii.traMTilos  del  tomo  W'IIIdela  "f'o- 
leorion  de  dorumento^^  ¡n«>dit4>s  relativos  al  des(*ul>rimien- 
M.  i'onquista  y  orpini/arioii  de  lasanti^nas  posesiones 
esparpila»*  de  Anií^rira  y  Orrania,  sa<'ailos  de  lo<  archi- 
vos del  reino  v  muv  esi^erialmentedel  de  Indias." 

•        •       ■ 

por  ruanto  por  |»artede  la  riudad  'le  la  Trinidad  del 
puerto  íle  Dueños  Aires  di*  las  provjnrias  ({el  Rio  do  la 
l*l:íta  V  nnr  Frav  Martin  Iirnai"i«»  de  Loy^la.  obispo  do 
ellas,  síí  me  lia  represcMila«lo  la  p<»l»nv.a  de  aquella  tierra, 
y«-uanpii<N>  si*  aum*Mita  *>iu  |>oMa«*i>Mi  por  faltarle  todo  lo 
quí»  es  niene^itr-r  para  vivir,  y  por  i  o  teiM»r  salida  los  vo- 
rnii»s<le  aquella  ;:olw*rna<'¡iMi  de  sus  frutos,  ni  ile  donde 
ppíViTrse  de  las  ros;is  nriv'^aria^  paní  el  sorvii-io  d»*  •^us 
|M*rsi»tiasy  i;isas.  pi»r  t-^Uiv  prohibida  la  entradla  y  calida 
|>«>r  a|u«'l  pui.Tto  •]♦»  loilii  ;;<»rn'ro  dt»  ropa  y  rAerfaduria, 
y  que  la  s«*^ur¡dai|  d**  la  >li<'ha  «'iudail  \  ln<  dtMnas  puer- 
to d««  aquí'llas  n^ias.  roiisi-.tia  o\\  e»4tar  hieii  poblada  la 
tierra:  y  qu«*  para  e^to  fj  priiii«i|ial  in«»«li'»  »*t'iia  darle*^  li- 
«'en'ia  y  |HMin¡*«ioii,  fomo  ino  ^upliiviban  se  la  mandase 
fLir.  para  qu(*  pudie***»  sa«'ar  alíennos  frutos  d#*  la  tierra  y 
llo\arliisal  Hra^^il  vAífUiip^av  á  otra**  i-»la<  v  tiorra*^  ro- 
man-anas.  y  tro4*arlos  pur  nqia,  tí»»rn»  y  otra<  rosas  do 
.|ue  tiíMion  precisa  n»^  «'^i  lal.  y  para  librar  la  tierra  y  las 
miliar  i|u«*  por  falla  di»  «'lio  ihí«»  labran;  y  habien'h»so  visto 
en  mi  ('oii-^í'jiidí'JaN  ln.lías  !•••*  pare«*«»n»s  f^mformafiones, 
r.irta**  y  pa|M»|rs  ipK»  ni  ra/ondi*  l«»  •*us#»di«'lio  ydola  so- 
(niriijad  y  df»f«*[i^a  >li*  aqn<*llo^  pntTto^  *•••  han  enviado,  y 
i'ofi«»ult.nido»i<'in«*;  ''•iin«i  <|iiiora  qu»»  p-^r  aqiroll»<  Í!ii-i»nve- 
fiieiitcs  que  paraollii  se  roprt^sentaii  no  eoii\iene  que  |K)r 


54  DEL  PARAGUAY 

las  dichas  provincias  del  Rio  de  la  Plata  se  abra  puer- 
to á  la  contratación  de  eístos  reinos  ni  con  otra  ninguna 
otra  parte,  sino  que  la  prohibición  que  está  hecha  se 
guarde  inviolablemente,  y  queporalli  no  salgan  ni  entren 
ningunas  personas  de  cualquier  calidad  que  sean,  sin  es- 
presa licencia  mia,  aunque  sean  mis  vasallos  y  ministros, 
y  contra  los  qae  lo  hicieren  se  proceda  y  sean  castigados 
conforme  á  justicia,  ni  se  metan  mercadurías  algunas, 
saque  oro,  plata  ni  otra  cosa,  so  las  penas  que  están' 
puestas  á  los  que  contravinieren  á  ello;  mas  por  hacer 
merced  á  los  vecinos  y  moradores  de  la  dicha  ciudad 
de  la  Trinidad  y  Puerto  de  Buenos  Aires,  teniendo 
consideración  á  lo  susodicho,  para  que  se  animen  y 
acudan  á  su  población  y  conservacio  n  y  ala  seguridad 
de  dicho  Puerto,  y  se  hallen  proveídos  de  las  cosas  fofzo- 
sas  y  necesarias,  he  tenido  y  tengo  por  bien  de  darles  licen- 
cia y  permisión,  com  o  por  la  presente  se  la  doy,  para  que 
por  tiempo  de  seis  años  que  corran  y  se  cuenten  desde  el 
dia  que  ésta  mi  cédula  se  pregonase  en  la  dicha  ciudad, 
de  los  frutos  de  su  cosecha  y  en  navios  suyos  y  por  su 
cuenta  pueden  sacar  cada  año  de  las  dichas  provincias  del 

(Rio  de  la 'Plata,  hasta  dos    mil  fanegas  de  harina  y  qui- 
nientos quintales  de  cecina  y  otras  quinientas  arrobas  de 
;  sebo,  y  llevarlo  al  Brasil,  Guinea  y  otras  islas  circunveci- 
j  ñas  de  vasallos  mios;  y  para  que  en  retorno  de  ello  puedan 
llevar  las  cosas  de  que  tuvieren  necesidad  para  sus  casas, 
'  como  es  ropa,  lienzo,  calzado  y  otras  cosas  semejantes, 
y  fierro  y  acero,  y  todo  ello  se  haya  de  consumir  y  con- 
sume en  las  dichas  Provincias  del  Rio  de  la  Plata,  sin  que 
:  de  ellas  se  saque  ni  pueda  sacar  cosa  alguna  ni  parte  de 
f  ello  para  otra  ninguna  parte  de  las  Indias  por  mar  ni  por 
\,tierra,  so  pena  detenerlo  perdido;  y  asimismo  lo  que  se 
sacare  de  los  frutos  de  la  tierra  de  mas  de  las  dichas  dos 
mil  fanegas  de  harina  y  quinientos  quintales  de  cecina  y 
quinientas  arrobas  de  sebo,  aplicado  por  tercias  partes 
mi  Cámara,  Juez  y  denunciador;  y  mando  á  mi  goberna- 


í 


OOBEKNANTi»  55 

flor  que  es  ó  fuen»  de  las  ilií'li.is  Provincias  del  Rio  do  la 
IMala,  (|ue4*oii  iiiterveiirion  del  obispo  y  otiriales  de  mi  Koal 
Hacienda  d*,*  ellos,  liaban  la  ri»|)ar(irion  de  la  cantidad 
que  rada  vecino  hado  sacar  y  enviar  A  las  |iar(es  susodi- 
chas de  la^^  dichas  do^  mil  fanegas  de  harina  y  quinientos 
quintales  de  ce<Mna  y  quinientas  arrobas  do  sebo,  con  mu- 
••|ia  justiticacion  y  sin  que  i'eciba  agravio,  y  todos  partitri- 
I»eii  de  este  boneíicio  y  comodidad,  para  que  de  ello  resulte 
olcfwto  que  se  pretentle:  a  los  cuales  encargo  y  mando 

que  muy  |)articular  cuidado  procuren  que  se  use  bien 
de  est-i  |>ermision  y  licencia,  y  que  no  haya  ninguna  des- 
ónlen  ni  es^-oso,  de  que  me  :ondré  porde^^ervido,  y  en- 
tondióndo««e  cual(|uiora  cu^a,  lo  hagan  remediar  con 
eff^'tií  y  iicniostra'Mon:  y  que  \*)<  dichos  mis  t»liriales 
viHiien  con  |^*irticular cuidad*»  los  navios  en  quo  >e  sa- 
caren los  <hch«>^  fruto*^,  ^*  inquieran  y  vean  y  entiendan 
••i  lleva  mas  de  lo  de  la  permisión  ñ  otras  rosas 
de  í)tr<js  géneros,  vio  tomen  todo  como  está  dicho  por 
¡H^nlido;  y  que  de  la  misma  manera  vi*^iton  y  vean  lo 
que  ««e  trajere  en  retorno  i|e  los  dii-h«>s  fruto*<,  y  ile  quA 
parte**,  y  cobr»Mi  los  d«^re«'hos  qne  de  todo  me  flebieren 
de  entrada  y  »ial¡da.  y  qu<^  no  permitaM  ni  den  lugar  :\ 
qup  p*ir  ninguna  co^^  entren  ni  <:ilg.in  ningunos  pasa- 
;:«'r«»**.  de  niniruna  nai'i'»!i  qin»  ^i'an,  ni  e*<clavos  en  los 
na\iMS(Mi  pie  **e  sacaren  los  fruto*^  nÜí-Iiiís  y  tragerc 
el  retí'Hio  lie  ello**,  y  que  me  avi^^en  cada  año  ile  lo  íjue 
de  ••sUi  [lormi'^ion  fucrt»  ri*<uUando  en  iNMietieio  de  la 
tierra  y  |Hiblai'ioii  de  «*lla;  y  mando  qne  para  «pie  vrnga 
¿I  noticia  de  todos  c^ta  mi  cOdula.  *<i*  pregone  «mi  la 
dicha  iMiidai  «le  la  Irinidad  |Hir  •'•nl'-n  del  dicho  mi  (f«»- 
^«niad'ir  y  ««fieiales,  y  ipie  i|i»i»||i»  •*••  tome  tesiiiiiunifi  y 
le  envíen  al  mi  ('oncejo  di»  las  Indias.  Fecha  en  N'alla- 
dolid  á  :^*  í!e  aiTo'^to  de  !♦•<>?  .it'io**.  -Yo  el  Kev,  I*or 
mandado  «le  l{t*y  nui'^tr»  <eñ'»t;  Joan  «l«*  Ibarra.  -t\ir- 
rcgid«i  con  su  original.    Ji»an  HaptiMa  déla  (ias-a. 


56  DEL  PARAGUAY 

El  rey  dispone  que  la  audiencia  tenga  cuidado  de  como 
se  dé  permiso  en  Buenos  Aires. 

El  Rey.— Presidente  y  oidores  de  mi  Audiencia  Real  de 
la  ciudad  de  la  Plata  de  la  Provincia  de  los  Charcas, 
habiéndoseme  representado  por  parte  de  la  ciudad  de  la 
Trinidad  y  Puerto  de  Buenos  Aires  de  la  Provincia  del 
Rio  de  la  Plata  la  pobreza  y  necesidad  de  aquella  tierra, 
por  no  tener  salida  de  sus  frutos  ni  de  donde  provéase 
de  las  cosas  que  son  menester  para  el  servicio  de  sus 
personas  y  casas  y  deseando  que  aquella  Provincia  se 
pueble,  conserve  y  aumente  para  su  mayor  seguridad  y 
defensa,  he  tenido  por  bien  de  dar  licencia  y  permisión  á 
los  vecinos  de  la  dicha  ciudad  para  que  por  tiempo  de  seis 
años  en  cada  uno  de  ellos  pueden  sacar  de  los  frutos  de 
la  tierra  dos  mil  fanegas  de  harina,  y  quinientos  quinta- 
les de  cecina  y  quinientas  arobas  de  sebo,  y  llevarlo  al 
Brasil  y  Guinea  y  otras  islas  circunvecinas  de  vasallos 
mios,  y  que  en  retorno  de  ello  puedan  llevar  las  cosas  de 
que  tuviesen  necesidad,  como  es  ropa,  lienzo,  hierro  y 
acero  y  otras  cosas  semejantes,  con  que  se  haya  de  con- 
sumir en  la  misma  tierra,  sin  sacarlo  para  otra  parte,  como 
lo  veréis  por  la  cédula  cuya  copia  se  os  envia;  y  por 
que  conviene  que  esto  se  cumpla  así,  sin  que  haya  esce- 
so ni  desorden,  ni  sedé  lugar  á  que  porallí  entren  pasage- 
ros  ni  otras  mercaderías,  fuera  de  las  de  laperniision,  ni  se 
saque  oro  iv  plata  ni  reales  por  ningún  caso,  como  está 
prohibido,  os  encargo  y  mando  que  con  muy  particular 
cuidado  y  vigilancia  procuréis  informaros  y  entender  de 
la  manera  que  use  de  la  dicha  permisión,  y  que  de  ello 
no  resulte  ningún  inconveniente,  ni  permitáis  ni  deis  lu- 
gar á  que  se  meta  en  esa  provincia  ninguna  cosa  qu^ 
entrase  por  el  dicho  Puerto  de  Buenos  Aires,  previnien- 
do todo  lo  que  es  para  ello  conveniente;  y  para  que  la  dicha 
permsiion  resulte  en  beneficio  de  la  población,  aumento  y 
conservación  de  aquellas  Provincias  del  Rio  de  la  Platai 


1 


i 


(K)IIKKNANTK8  57 

que  e^  lo  que  se  preteiiflc.  Do  Valladolifl  á  20  flcagos- 
li>  de  106  anos. — Yo  el  Itey. — Por  !nainla»lo  del  Uey 
nue*ítro  señor.— Joan  de  Ibarra. — Corrt».í;i»lo  <:on  su  ori- 
ginal.—Joan    Ha|)t¡s(a  de  la  Gasra. 

A  indií'arion  <le  esle  p(»l>ernador,  el  rey  Felipe  111  resol- ' 

vio,  |K.>r  realrédula  de  U)Ú^,  la  ronversion  de  los  intlios 

al  «Ti<tianisin«s  elidiendo  para  tan  im|»ortante  misión  :i  los 

jesuila*^.     Los  prímoros  padres  ipie  Hojearon  al  Paraguay 

en  16ÍK>.  fueron    los  ji^^uitas    italiant>s     Tomás    Fild^  y 

Manuel  Ortega,  quienes,  al  ano  sii^uientc,  fundaron  en  el. 

Guaira  el  pueblo  de  Lorcto.     Por  el  nii*^nio  tiempo  los 

padres  Fran«ÍMHide  San  Mailin  y  Loren/ana.  enfardado» 

de  lu  roiiver^^ion  de  los    indios  íM  Paraná,  fumlaron  el 

pueMo  de  San  Joa(|uin  Gna/n.  y  el   frani'i'^rt^ano  fray  Luis 

Holaño^i  la<^  villa>  de  Vntl    v  de  <*aa/.an:i  al    norte    del 

Tebh'Uarl.     F>l;is   poblarlone-"*  fundadas  pnp  Ins  jesuítas 

se  denominan»!)  reílurfiono'^. 

Me  aiii  el  priiH'íp¡<»  del  rst:il>|(:rimí«vit<i  di*  la'^  misiones 
jcsuilií'a**  fiel  PaniíTuay.  y  si  Uww  rrduji»ron  jos  iriilio^al 
rri'-tiani^imo,  ^e  '^irvjiT'ín  de  rlliKcim  »  «Nwa  propia.  «*i- 
m«.*iitand<»  mi  dominio  cuii  (*^*ln^¡*»n  d«*  lodi  otra  auto- 
ridad. 

Lrproviiiria  do  Mi^^iinc^  *^í*  f^rm*»  posti-ri.irment*»  de 
la»*  ro-liji-fioiiovi  ^l^^  íV.rpu^-.  S:m  I^iia'i«i  Mi*il.  Lnn'tn. 
el»'.,  sobróla**  rib«»ra'«»  dt»  !•»<  vm^  Paraná  v  l'ruiruriv, 
•^*4;un  *;e    \»»rá  niá**   ad(*lant«\ 

Saavoílra  rmprrndi'*»  «'1  d(*'<«Mibrinnenl<>  de  todo  el  ter- 
rit*»rio  dei  Gran  <*liafop«»r  la  parí.»  i|ol  Para;rnay:  ni» 
efn|»*»rió  í'ii  la  ••oiiví-i^^ion  d**  l»^  líártap»'^  ;;uali*n- 
rlk***  en  la  n-dn**  iotí  .|i*  \n<  i  ifi-»!»-^  d**l  (Inaisi.  dí*^ti- 
nando  para  ••lio  «^im**  padn-^  jr*»ui!-i^.  Anouad'"»  h»**  iiidni*^'  ^ 
del  Yarny,  disl.'nitc  ib»l  rin  Paraná,  dejando  franri»  vi 
iia-^i  llanta  «'|  ri-»  Airn:n»(»v.   •• -li»  !■  jn  a-»  ma<  a-lel  uil»». 

l>esdí*    !in«Mi'»Ñ    Air»***    r:iij.i.:i  ii«i    una  Mn»*\a -'ampa 
ña  internándose  on  la  Pata;:'i:iia  v  iliri;:iriido««o  al  EMi-e- 


58  DEL  PARAGUAY 

cho  de  Magallanes.  Como  á  las  doscientas  leguas  de  mar- 
cha, tuvo  la  desgracia  de  caer,  con  los  que  le  acompaña- 
i  ban,  en  poder  de  los  indios,  habiendo  logrado  evaflirse 
por  medio  de  la  fuga  hasta  Buenos  Aires,  donde,  con 
nuevas  fuerzas,  vuelve  sobre  los  indios,  á  quienes  ataca 
y  derrota,  consiguiendo  así  librar  á  sus  compañeros  del 
cautiverio  y  aumentar  el  dominio  de  la  conquista  con  dos- 
cientas leguas  de  territorio.  Su  gobierno,  esta  vez,  duró 
hasta  el  2  de  mayo  de  1609,  sucediéndole  — 


1 


I 


1610— XXIX.  DON  DIEGO  MARÍN  NEGRON,  el  25  de 
marzo  del  mismo  año  dio  un  bando  imponiendo  pena  de 
muerte  á  los  que  oculten  ó  favorezcan  de  cualquiera  ma- 
nera á  pasageros  introducidos  sin  licencia.  Este  bando 
fué  pregonado  por  el  indio  Hernández  en  Buenos  Aires, 
en  la  esquina  de  Santo  Domingo,  y  en  presencia  de  muchos 
vecinos  y  soldados:  y  el  28  de  diciembre  del  año  siguien- 
te, se  dio  otro  de  buen  gobierno,  sobre  que  no  se  aloje  & 
ninguna  persona  que  viniese  á  Buenos  Aires,  sin  que 
presente  licencia  del  gobernador;  y  este  fué  pregonado  por 
voz  de  Diego  Rivero,  pregonero  de  la  ciudad  de  Buenos 
Aires,  en  la  esquina  de  la  plaza  pública  en  presencia  de 
muchos  vecinos  v  soldados. 

Falleció  en  esta  ciudad  el  26  de  julio  de  1613,  y  según 
Lozano  en  febrero  de  1615,  lo  que  es  un  error. 

XXX.  DOCTOR  FRANCISCO  DE  ALFARO,  oidor  de  la 
audiencia  de  Chuquisaca,  visitador  de  las  provincias  del 
Rio  de  la  Plata,  Paraguay  y  Tucuman,  en  1608,  para  que, 
informado  del  estado  de  ellas,  arreglarse  el  tributo  (1) 
que  debia  exijirse  de  los  indios  en  reconocimiento  de 
vasallage.     Por  el  elevado  carácter  que  investía,  el  gober- 

(1)  £1  tributo  es  una  especie  de  capitación  pobre  los  indios  reducidos 
desde  la  edad  de  diez  y  ocho  años  hasta  la  de  cincuenta.  Este  impuesto 
era  mal  percibido  y  peor  pagado  y  se  aplicaba  al  salario  de  !os  doctrineros 
£1  real  tesoro  hacia  la  percepción  de  él,  pagaba  ¿  los  doctrineros  y  guar- 
daba el  sobrante,  ó  suplia  el  déficit. 


OOBRKNANTI^  TlO 

n.vlor  \o  flofíia  rospoto  y  oboílioiiria.  Din  pririí'ipio  y 
término  á  <u  misión  fii  líUl.  I)i«'ii  u\i:\<  or  loiian/as  í|iio 
?*t*  maiifltirnii  ob^^orvar  iiiviolal»N;moiii<.»  en  lo>i  tiibunales 
de  Imlia^. 

Ifil3— XXXI.  fHCNKRAI-  FRANCISCO  GONZALKZ  DE  j 
SANTA  CiHV'Á  Kii  |m».-o  iímii|>»  do  -ii  K«>*>i<^nio  rousJL'uió  I 
iiilnHlu<*ir  el  «»van::»'lio  iMi  la^  provlihias  «Icl  Paraná;  pnr 
fn<Nlii>  <!.'  sil  hermano  fray  |{«hjui*  (ionzale/  «le  Santa- 
Cni/.  ú  quien  (ii«'i  amplia'^  faí'ulta»lc»s  para  ronferir  em- 
pleo**, fundar  pohla»*¡«MK»s  y  pn^papirel  íloniinio  espa- 
fiol,  enmí>  lo  rnimiguirra. 

1615-1618— XXXII.  C.ENFCKAL  HERNANDO  ARIAS  DE 
SAAN'EDRA,  «-on  rj  ren.í'ii'ip*  •!<•  pa«ln*  *\o  la  pairia.  :*i  <|U0 
se  liabia  lie«'lio  ai-rcr^Ior  p«»r  su**  in*M'itos  y   Im»I|i»-*  ai-to'^. 

En  vi>ta  «Ir    la  esrrsiva   «»*«t«'ii*-ioii  «Ir    la   pri»vi!iria.   cl-^ 
ír«»*)Ornaf|t»r  Ne^ron  y  el    abil'li»  «l«*  Hu»mios  Airt»s  habian 
tvíinisittiía'lo  on  rla^f  «le  priM*nra«ii>r.  ren'a  <b' la  r<>rt*»  tle  ¡ 
E'-|»afia.<!n  U»lí,  á  *i'»ii    Manu»»I   c|**  Frías,  para  «-MÜritar 
la  «livision  en 'Ims  |irovÍ!)i-ia^«  la  «leí   Ui(»i|4»|'i  Plata  y   la; 
del  P;ir;j;:uay 

Por  real  ••<^lula  «b^  V\  b»  n«»viíMnbri^  «b»  1*»1T.  la  primera 
habia  «le  riiinpren«ifr  la**  «iuflaib'^  «b*  Hnenos  Aire**.  Santa 
FV.  r«irrienir<  y  C«iii'«'p<  ¡"ii  «b*l  lb'rm«'j«».  '-«M'ialaníbi  |ior 
término  *'Me  iM»*it#»,  'ji'^'l-*  la  l»«M*a  y  i*«isia**  «b*l  UimiIo  la 
Plata  liaNtala-^birra-i  bli  'b-l  Tui'nman  y  ib»  la  pre^iilen«'ia 
«b*  Cbile.  y  «!«•  **ur  a  n»»!**..».  ili*-*  I  •  .|«in'b'  ^t»  pne«b*  oMrrhlrr 
en  la*^  tinr.i^  ma::allaiii>'a^  \  *«ii-rras  ih*!  laü-bl.  ba^ta  «lar 

• 

en  <*l  Parifia  V  tiii'b  I  .-MI  j.i  I  .b»  t '  hihmiI**^  \    *<u  iuri*»'b'*- 

•  •         • 

riííii  in'-Iu»*i\i':  y  la  •!••  (Inara.  f«vii«Mi'bi  p'»r  «Mpital  la  «'iu- 
da*i  «!<•  la  A^uii'i'»!!.  \  «••impr'n-li«"i  lo  ;i  (inair.i"  Ciu«ia>l 
His'il.  \"illa  l{jM  y  ^aiiii  i^'«»  ■!«•  .1  v*'/,  \  ]i#»**ar  «bl  ii«»mbre 
de  Oiiair:i.:iun'*a  •*••  li*  b''»  «itri»,  b-**  I»'  V\\^,  *\w*  r\  prmii- 
ti\«i  «b*  Paratfuav. 

m 

SjuivcNlra  murió  en  Santa  F«*  rn  UCH. 


Gobernantes  del    Paraguay   desde  1620   que  se 
constituyo  en  provincia  indhpendientb 

Dfc  LA  DEL  Rio  de  la  Plata 


1618-1630—1.  DON  MANUEL  DE  FRÍAS,  ex-teniente 
de  gobernador  del  Rio  de  la  Plata  y  primer  gobernador 
del  Paraguay,  nombrado  por  el  rey,  (22  de  abril  de  1618) 
durante  su  misión  cerca  de  la  corte,  para  solicitar  la  se- 
paración del  Paraguay  de  la  jurisdicion  del  Rio  de  la 
Plata,  á  causa  de  la  dificultad  de  su  gobernación  á  tan 
larga  distancia  una  ciudad  de  la  otra  y  por  el  estado  de 
desasosiego  en  que  se  hallaba  la  del  Paraguay  por  sus 
continuas  desavenencias  con  los  jesuitas  y  con  el  poder 
episcopal. 

Requería,  en  consecuencia,  una  autoridad  caracterizada 
ó  inmediata  al  propio  teatro  de  los  sucesos,  presentando 
para  el  efecto  el  siguiente — 

m 

MEMORIALa; 

El  capitán  Manuel  de  Frías  procurador  de  las  ciudades  de  las 
Provincias  del  Rio  de  la  Plata  solicita  la  división  de  estas  db 
la  del  Paraguay;  y  que  se  nombre  para  la  ¡.el Rio  de  la  Plata 
como  gobernador  y  capitán  general  a  Hernandarias  de  Saavedra 

(1)    Trascrito   de    la  memoria  del  ministerio  de  relaciones   esteriore 
de  la  República  Argentina,  presentada  al  congreso  nacional  en  el  año  de 

1877. 


OOIIERKANTES  01 

El  rapiUiii  Manuel  de  Frías  vc<*mio  del  Rio  de  la  Plata, 
dice  que  éf  viene  por  Pnx'urador  General  de  ocho  ciuda- 
des que  hay  en  aquellas  Provincias  en  cuy«)  nonihre 
tiene  qu^  |»etlir  muchas  cosas  de  consideración  de  a({ue- 
llalicrra  españole^  y  naturales  fie  ella  de  que  da r:^  me- 
moriales y  pre^^entará  papeles.  Y  porque  la  cosa  mas 
imiKjrtanie  y  (pie  pide  mas  breve  rem«ídio  es  el  proveerles 
Vuestra  Ma^estxid  de  Gobernador  tal  cual  i*onvienc  |iara 
el  esUidi»  (iresente  en  que  la  di«'ha  gobernación  está  ú, 
ríe>^' («le pcnlersc por  los  alzamientos  de  naturales  que 
en  ella  hav. 

Pide  y  Miplicaá  Vuestra  Map*<tad  sea  servido  mandar 

que  antes  tpie  se  consulte  y  pr«»ví»a  riovernador  para  las 

dichas  provincias  se  vean  lo^  papi'l'*s  ipio   pi*esento  que 

dcellas^*le  han  onvi  id«)p<tr  dorpli*   «••»:isiará  A  W  M.  el 

:;ran  riesgo  y  p»!i:;ro  o^i  qu  *  -pii»  linMi  la^ciula'lcs  de   la 

Asun«-io:i    caiic/a  de  las    dicjias  Pr>vin<*ia««,   v  la  de   la 

C-Micf|».'i<>n  de  ser a«Mmeti  la,  (|ucn)adas  ó  tornadas  délos 

indiM^  ItuaicuniCH  y  Paya^náes  ipu*  son  dos  naciones  de 
las   mas  stifjcM'bias  v  dañosas  i|i;  las  dic|i;ís  Pruvnicias 

que  estiban  á  una    di»s  y  continados  rontra   las  dicha*<» 
ciudailcs  y  ipie  poi*o  aiil'.*s  habían  da<l<>  lasili  has  ilo**  na* 

cioncN  en  do-*»  pu»*l»los  de  Indi»»'^  de  lo<  «loniósiios  que 
srrvian  íi  las  •liclias  d-»**  cnida'ie<  cada  na«ion  en  el  suvo 
y  lo<  iiabian  |»a^u  lo  n  cu<'hillo  y  qU'Mna^lo  la  Iglesia  «iel 
uno  lie  ellos  y  andaban  espiaihlo  titras  rolu<*ciones  de 
indio<«  de  los  que  sirven  y  eMán  en  d  »i*tnna  y  en  la  dicha- 
ciudad  de  la  Asunción  v  >us  cha'*ara^  entraban  lo^  ijicho^ 
Indios  Usando  «le  mu  has  lifi^rtad»'^  y  «le^verí^ñen/as 
ct»n  Im>  O'.panMle'^  d«*  do:i«lc  c|irainc:ite  si»  colef;ia  qui?- 
rúr  acometer  á  •lt.*^truiria  v  acabarla.  L<»  i-ual  übii::!'» 
al  deán  v  cabild»  v  «leni  i'*»  ''l**v^*  v  -^uitenor,»^  de  las  órde- 
ncs  jr  relijioni»^  «»  Ii.ict  un  r»' pii'¡inie:it»  y  pr»t«"*la'ion  al 
Teniente  lie  tíober.ia  l'irv  ai  <*  i^Hido  l<*  la  di  lia  ciudal 
laguardasen  y  e»tuvie>tMi  •*  ci  jiin  li^niia  M::i.an'Ma  para 
que  los  dichos  lnJi<»*«  no  eje«:ula^on  su  mal  pro|H't>iio  y  el 


i 


62  DEL  PARAGUAY 

dicho  Teniente  y  Cabildo  considerando  el  gran  riesgo  en 
que  estaba  en  perderse  la  dicha  ciudad  enviaron  un  pro- 
curador al  puerto  de  Buenos  Aires  donde  estaba  el  Go- 
bernador Diego  Marin  que  es  doscientas  treinta  leguas  de 
la  dicha  ciudad  á  pedirle  socorro  y  que  fuese  con  gente 
armas  y  municiones  á  amparar  la  dicha  ciudad,  el  cual  no 
lo  pudo  hacer  porque  de  allí  á  pocos  dias  de  como  recibió 
el  dicho  aviso  murió,  con  que  la  dicha  ciudad  quedó  en 
gran  riesgo  y  sin  orden  de  poder  ser  socorrida  porque  ei 
Teniente  general  que  habiaen  dicha  governacion  que  era 
el  dicho  Capitán  Manuel  de  Frias,  era  ya  partido  para  esta 
Corte  con  poderes  de  aquellas  provincias  y  así  no  quedó 
en  ellas  cabeza  superior  que  pudiese  acudir  en  falta  de  di- 
cho Gobernador  al  dicho  socorro  y  á  ordenar  y  mandar  lo 
quemas  conviniere. 

Y  así.  por  lo  dicho  como  porque  después,  que  Don 
Francisco  de  Alfaro  visitó  aquella  governacion  y  dio  á 
entender  á  los  dichos  indios  que  eran  libres  habiendo  cor- 
rido en  toda  la  tierra  la  dicha  voz  de  libertad  entre  los 
naturales  como  el  de  los  dichos  indios  en  tan  bárbaro  y 
ellos  de  tan  poco  entendimiento  y  tan  mal  inclinado 
solo  aprecibieron  aquel  nombre  de  libertad  y  quisieron 
usar  de  ella  sin  entender  que  habian  de  guardar  obedien- 
cia y  muchos  de  ellos  se  alborotaron  y  fueron  de  las  re- 
ducciones y  doctrinas  á  sus  ladroneras. 

Y  porque  demás  deesto  de  ordinario  en  la  dicha  Gober- 
'  nación  hay  alzamientos  y  rebeliones  de  naturales  y  gran 

suma  de  ellos  que  no  han  dado  la  obediencia  por  la  po- 
ca fuerza  de  gente  española,  armas  y  muciones  que  hay  en 
la  dicha  Governacion. 

Conviene  al  servicio  de  Dios  y  de  V.  M.  por  y  quietud 
de  la  tierra  que  el  gobierno  de  ella  se  encargue  á  persona 
de  muy  grande  esperiencia  de  aquellas  provincias  y  de  los 
naturales  y  pobreza  de  ellas  para  que  no  se  acaben  de 
perder  que  están  en  muy  evidente  riesgo,  y  con  ninguna 
se  puede  reparar  lo  presente  y  lo  de  adelante  como  con 


(M>ilKKXANTE8  <>íl 

Hernando  Arias  «le  Saavedra  que  otras  veces  lia  lei)i<lf)  á 
cargo  el  dirho  Gobierno  y  ha  si<loel  que  lo  ha  paoitirado 
allanado  re<lu(*ido  y  puesto  en  do<*trina  los  naturales  y 
que  tiene  ganada  tan  grande  opinión  entreelltisy  lo  tie- 
nen tan  gran  temor  y  amor  (|ue  vastava  hoir  los  dichos 
naturales  que  el  <lirho  Ilcrnanilo  Arias  es  Governador 
(laní  que  so  repriman  y  abstengan  de  executar  sus  malos 
intento^  y  |»ara  que  vengan  á  oliofliencia  el  cual  de  mas 
de  ser  tan  apropósito  para  lo  t4M-aiite<^  los  naturales  loes 
mu<*ho  para  todo  lo  dema>  toranleá  Servic-io  de  V,  M.  y 
cun^er\ac¡oii  de  aquella  tierra  ponqué  la  cs|>eriencia  ha 
mo>trado  en  tres  vece>  que  ha  sido  Governador  que  no  ha 
tenido  V.  M.  jamas  en  a<|ucllas  prov¡n(*ias  tan  grande 
ejecutor  fie  las  cédulas  reales  y  do  la  gran  voluntad  de 
V.  M.  y  siendo  4'omo  en  la  tierra  nniy  |»obro  la  procura 
conservar  sin  daño  <lo  los  súlNlitos  y  \asallnsde  V.  M. 
y  ti  tin  e^  bastante  prueba  de  cuan  impiamcnto  y  man 
*«in*'»  intere^e^  propio  ha  G*»\friiad«»liavor  qiUMladt»  ruando 
dej«'»  ln>  dichos  gi>vionh>s  •'»  >c  lo  a«*abó  el  t¡em|M)  «io  ellos 
nia^  pobn*  y  <*on  m«Mio«^  hacienda  (|ue  cuando  cnn)on/«'»  ú 
governar. 

Y  n<i  embargante'  «pi*'  la  per^nna  del  dich<»  llernando 
Aria>  de  Saavtdra  es  la  nía**  apr«>|M*»-»iio  que  so  |»noilo 
hallar  para  aqueHioxicrn^  y  tpieyi»  en  nombre  de  aque- 
llas |in»vnicia^  atenti»  á  la  tKN'e^i'lad  qui'  al  pre^^ento  lle- 
nen de  su  |K?r^t»iia:  |>ido  y  ^-uplico  a  \*.  M.  <e  prexea  en  el 
adviort<»  que  conviene  al  >ervnio  ilc  üio*^  nuestro  Son'»r  y 
de  W  M. — que  acjuel  Goviorim  se  divida  en  do**  popiue  no  !  { 
se  pueíle  de^^t-argar  la  real  c.»ncioncia  en  la^^io^ason  qne  ¡ 
est¿tmuy  eit<*argado  (iovernando  li  iiii«i  ni  ci>iist*;;uir  la/ 
conversión  ilo  li»*^  natnralc'^   «pie  •'«^   muy  irran   ^nina  do 
alma  ni  hacoren  e<o<  í»fei*to**  la  Ueal   \''»lnnlad  por  <»>ta** 

cau^a^. 

I  ^'1  primera  p*»rqnec|  du*lií  (fo\icr:io  ii»»:ir  de   ili^iiit.»' 
quinientas  y  ma**  le;;na'-   y  «n  ella**   p-tblada^^   <H*h(»  cni- 
daíle**. 


>( 


64  DEL  PARAGUAY 

I     La  primera  la  ciudad  de  la  Trinidad  puerto  de  Buenos 
Aires. 
Cien  leguas  de  esta  la  de  Santa  Fé. 
Setenta  leguas  de  ella  la  de  San  Juan  de  Vera. 
Setenta  leguas  de  ella  la  de  la  Asunción. 
Cien  leguas  la  ciudad  de  Jerez  y  otras  ciento  la  Ciudad 
Real  y  sesenta  leguas  della  la  Villa  Rica  del  espíritu  San- 
to, y  treinta  leguas  de  la  dicha  ciudad  de  la  Concepción 
aun  lado  hacia  Tucuman  que  las  demás  todas  van  Rio  ar- 
riba hasta  la  provincia  de  Guaira. 
La  segunda  y  con  estar  tan  distante  las  dichas  ciudades 
\  unas  de  otras  que  en  ninguna  manera  se  pueden  socor- 
rer con  brevedad  en  la  necesidad  que  seles  ofrecia  son  los 
caminos  que  hay  los  mas  por  agua  y  Rios  de  muy  peli- 
grosa navegación  asi  de  agua   como  de  naturales,  de 
Guerra  y  lo  que  es  por  tierra  es   anegadizos,   Bosques  y 
Montañas. 

La  tercera  que  el  governador  de  aquella  Governacion 
de  ordinario  asiste  en  el  puerto  de  Buenos  Aires  porque 
y.  M.  manda  por  sus  Reales  cédulas,  guarden  aquel  puer- 
to y  asi  es  forzoso  que  de  las  demás  ciudades  que  están 
en  la  provincia  de  Guaira  que  son  tres  vengan  los  españo- 
\  les  y  naturales  á  pedir  su  justicia  en  lo  que  se  le  ofrece 
quinientas  leguas  donde  está  el  dicho  Governador,  y 
vuelvan  otras  quinientas  hasta  sus  casas  gastando  sus 
haziendas,  y  un  año  ó  dos  de  tiempo  y  las  incomodidades 
y  peligros  de  tan  largo  camino  y  cuando  llegan  hallan 
acabada  de  perder  la  poca  hacienda  que  dejaron  que  toda 
es  poca  por  ser  aquellas  ciudades  muy  pobres  y  es  nece- 
sario tornar  á  trabajar  de  nuevo. 

La  cuarta  que  en  todo  el  tiempo  que  aquellas  provincias 
se  poblaron  se  poblara  que  haya  llegado  governador  ni 
obispo  á  visitar  siquiera  un  dia  á  dicha  ciudad  de  la  pro- 
vincia de  Guaira  ni  el  don  Hernando  Arias  ha  llegado 
jamas  á  ellas  en  tiempo  que  sido  Governador  ni  llegará 


00BEENANTE8  G5 

ninguno  mientras  V.  M.  no  les  diere  Govierno  de  por  si 
de  que  se  lia  seguido  que  los  naturales  que  es  una  pro- 
vinria  donde  liav  mas  de  doscientas  mil  almas  no  den 
obe<lienoia  ni  se  conviertan  A  nuoMra  santa  fée  católica  ni 
se  consiga  en  esto  el  santo  celo  de  \'.  M  y  que  los  que  ya 
están  convertidos  y  luin  dado  la  c»bediencia  care/can  de 
onlinario  d(*  quien  los  doctrino  y  predií|ue  el  santo  evan- 
gelio y  im  solo  ellos  sino  tambicn  los  españoles  í|uc  los 
ma"*  años  están  sin  cnra  que  Ic^  administre  los  santi)s  sa- 
cramentos y  ni  indios  ni  e^-ipanoles  se  les  ha  administrado 
d  de  la  i-onlirmacioii  jamas. 

Y  a**l  hay  o-^pañoles  de  á  ciuc-ueiita  año**  por  cortirmar, 
de  nia^  que  los  españole^  pa<an  grandi«<iima  pohre/a  y 
mi'^eria  y  no  se  íicrecienta  ci>sa  cfi  lo  t«Mnporal  por  su  Go- 
bcrnidor  por  tenientes  y  sacri*<tanes  ípio  •^olo  van  A  pelear- 
los j  ha/erles  injusticias  ci>mo  están  tan  lejo**  de  Obispo 
y  govcrnador. 

Y  tollos  los  daños  dichos  se  remedian  dividiOndi)se 
aquel  (ioliiorn>»  y  Obispado  en  dosi|ue  aunque  el  Obispado 
ni  Obispado  sean  de  |  telados  polares  \\  M.  tiene  en  arpie- 
llas  |ir(»viiicia^  y  en  las  de  rucmnan  It^'ligiosos  tan  cantos 
y  ejemplares  ílel  orden  del  StM'mr  San  Fraiici***!!  rpie  "^iü 
mirar  á  otro**  mten-vi.s  nia'«»  «pie  el  ilel  *»ervi«io  de  I)i»»s  y 
de  \*.  M.  se  ocuparan  en  v\  Ministerio  de  la  conversión  de 
las  almas. 

Y  m»  dividiéndose  el  dicho  ;;ovierno  y  obispado  como  lo 
tienen  advertido  y  daiio  (Mienta  A  W  M.  el  dicho  Hernando 
Arias  cuando  fue  gol)oriiador  de  aquella*^  provincias  y 
l>ietfo  Marin  Ne^ron  rpie  l«!  su«*e«IÍ4'i  en  d  dicho  i*ar;:ode 
quien  |>resei  to  parecer  s.ibre  elli»^. 

No  des<*argará  la  Keal  conciencia  ni  dejará  de  haber  los 

dichos  agraviiksni  se  conM»^njira  la  pa/  yconversjtm  délos 

naturales  (|ue  no  están  i'on\ertí«b»s  ni  cesará  un  notable 

m«'ilelic¡o  y  agra\io  ipie  se  hai*e  piarlos  portugueses  fiel 

brasil  á  los  naturales  de  aquellas  provincias  de  (iuairá 

adonde  entran  looi  dicho««  |H)rtuguoM2s  á  rolKir  v  captivar 

o 


^ 


66  DEL  PARAGUAY 

los  dichos  yndios  y  los  traen  perceptiblemente  al  Brasil 
donde  los  venden  por  esclavos  asi  para  los  ingenios  de 
azúcar  como  para  las  minas  de  oro  y  otros  efectos  llaman- 
dolos  por  el  dicho  nombre  de  esclavos  y  vendiéndolos  pu- 
blicamente y  todo  eso  cesará  haviendo  governador  que 
mire  por  aquella  tierra  y  la  ocupase  y  difienda  de  los  na- 
turales. 

Que  ahora  se  haya  de  proveer  ó  no  al  gobierno  de  dichas 
Provincias  el  dicho  Hernando  Arias  de  Saavedra  supuesto 
que  cuando  hubiese  de  ir  de  esa  Governador  que  no  con- 
viene sino  de  los  que  tienen  esperiencia  de  aquella  tierra  y 
ya  no  puede  ir  de  acá  por  este  año  se  sirva  V.  M.  atento 
al  contigente  peligro  en  que    estaba  la  dicha  ciudad  de  la 
Asunción  y  la  de  la  Concepción,  respecto  de  estar  auna- 
da las  dichas  dos  naciones  y  conjurados  contra  las  dichas 
ciudades  y  por  las  demás  causas  dichas  se  despacha  lue- 
go cédula  ó  provisión  Real  para  que  el  dicho  Hernandii 
Arias  Govierne  aquellas  provincias  y  acuda  á  la  defensa 
pacificación  de  ellas  en  el  inter  y  en  tanto  que  V.  M.  pro- 
vee la  persona  que  los  haya  de  governar  y  se  sirve  prover 
lo  que  convenga  en  cnanto  á  la  dicha  división  y  se  man- 
de al  dicho  Hernando  Arias  lo  acepte  y  se  sirva  V.  M.  por 
que  esta  provisión  se  despache  luego  porque  pueda  alcan- 
zar allí  en  los  navios  que  salen  de  Lisboa  para  la  costa  del 
Brasil  atiempo  que  alcance,  allí,  algunos  de  los  navios  de 
permisión  que  vuelven  á  la  di^ha  costa  del  Rio  de  la  Plata 
que  con  esto  se  provee  del  mayor  y  mas  eficaz  remedio 
que  por  ahora  se  le  puede  dar  á  aquellas  provincias  á 
quien  será  necesario  proveer  después  de  alguna  gente  y 
armas  municiones  y  pertrechos  de  guerra  por  su  pobreza 
no  lo  alcanzan  y  carecen  de  ellos  en  las  dichas  ciudades 
siendo  muy  necesario  para  su  defensa. 

Otrosi  suplica  á  V.  M.  mande  se  vea  el  parecer  dado 
por  los  padres  de  la  Compama  de  Jesús  asisten  en  la 
dicha  ciudad  de  la  Asunción  y  por  el  deán  y  Cabildo  y 
demás  clero  y  Prelados  de  las  órdenes  acerca  de  que  jus- 


GOBERNANTES  07 

lamento  se  debe  hacer  guerra  A  fuego  y  sangro  A  las  di- 
rha*í  dos  naríonos  Guaicurúes  y  Payaguás  por  los  gran- 
des ilelitos  y  daños  que  han  (*omctido  de  muertes  y  rohos 
do  e<^|»arioles  6  indÍ4is  doniésti(*os  de  muchos  años  A  esta 
¡Mirto  y  |>or  las  traíriones  que  hai»  intentado  para  alzarse 
contra  dirha  ciudad  v  visto  se  sirva  W  M.  manchir  decía- 
rar  |xNlér>eles  ha«*iM*  ludi<*ha  guerra  A  las  dichas  dos  na- 
ciones fie«*larando  la  forma  ile  ella  y  mandando  al  flover- 
iiaiiiir  de  aquellas  provincias  la  ponga  lue^o  en  efecto 
(lara  que  los  (>s|>añole^  y  naturales  que  sirven  en  ellas 
debajo  del  amparo  Real  de  W  M.  lo  puedan  hacer  <*on 
«iogurídad  y  quietud  y  sin  otar  en  evidente  peligro  y  ries- 
go de  su^  vidas  y  ha/iendas  que  de  ordinario  están  con 
las  dichas  dos  naciones. 

Manuel  de  Fkias. 

Kn  cuanto  to<*a  á  la  guerra  de  los  Indios  informe  el  pre- 

!»idontoy  Audiencia  de  las  Charcas  Obispo  del   Paraguay 

Got)eniadtir  del  Rio  de  la  Plata  v  Don  Kranci«<ro  de  Alfa- 

ro  oidor  de  Lima  y  dése  cédula  |iara  que  pueblan  entrar 

en  esto^*  Indios  de  guerra  en  seguimiento  y  alcance  «le  los 

que  hi/ieron  los  daños  que  se  representan  y  mat;irlos  si 

pudií'son  y  de  los  que  tomastMi  y   prendiesen  se  pueblen 

servir  manifestaiiilolos  ante  la  justicia  y  previnicufloles 

señas  y  flamlo  seguridad  «ie  que  los  tendrán  de  manifies- 

to  sin  |M)derlos  enagenar  ni    vender,    en  Madrid  A  17  do 

Octubre  de  IGir»  años. 

Kl  doctor  Salvador  de  Virira, 

Copia — Conftirmc  ci»n    el  original  que  se  consor\a  en 
ntc  Archivo. 

Franri.sro  dr  Paida  Jwirrs. 


Aunque  el    arre;:h>  detinitivo  de  h^^  límites  de  ambas 
|»rovinc¡as^Paraguay  y  Rio  de  la  Plata— tuvo  lugar  en 


I 


68  BEL  PARAGUAY 

1620,  Frias  no  tomó  posesión  del  mando  gubernativo  sino 
el  21  de  octubre  del  siguiente  año. 

Noexistiaentónces,  como  rara  vezexistiera,  una  perfec- 
ta armonia  entre  el  prelado  y  el  gobernador;  al  principio 
era  por  asuntos  puramerfle  domésticos,  más  después,  tenia 
por  origen  la  cuestión  del  patronato  que  ambas  autorida- 
des se  disputaban,  hasta  que  al  fin  el  obispo  recurrió  al 
arma  favorita  y  terrible  en  aquella  época  de  ignorancia 
y  de  estúpido  fanatismo — la  escomunion.     El  gobernador 
fué  escomulgado  y  la  administración  de  los  pueblos  de  las 
'Misiones  arrancada  á  los  regulares  de  la  Compañía.  Sin 
embargo,  el  Consejo  de  Indias  desaprobó  tales  medidas, 
cuando  ya  hablan  producido  el  efecto  deseado  por  el  obis- 
po, cual  era  la  efervescencia  popular  en  el  primer  momen- 
i  to.  La  profunda  desinteligencia  quedaba  subsistente  entre 
ambas  autoridades  y  ella  dio  origen  á  terribles  escándalos, 
hasta  que  al  fin  los  llevaron  ante  los   tribunales  en    va- 
rias ocasiones.    Una  vez  recurrió  el  gobernador  perso- 
nalmente á  interponersu  queja  ante  la  audiencia  de  Chu- 
quisaca,  y  otra  fué  llevado  á  ella  preso,  en  agosto    de 
1626  hasta  mediados  de  1627,  que  se  le  restituyó  al  ejerci- 
cio de  su  empleo.    Gobernó  hasta  el  año  de  1630  y  falle- 
ció en  la  ciudad  de  Salta. 

II.  DON  DIEGO  DE  REGÓ  Y  MENDOZA,  teniente  de 
gobernador,  en  ejercicio  del  P.  E.  durante  la  ausencia  de 
Frias  en  Chuquisaca— 1626-1627— y  mientras  llegaba  de 
España  el  nuevo  gobernadar  nombrado. 

1631-1636—111  DON  LUIS  DE  CÉSPEDES  GARCÍA 
XARIA,  (distinto  del  que  fué  gobernador  de  Buenos  Aires 
y  Rio  déla  Plata)  quien  tomó  posesión  del  gobierno  del 
Paraguay  en  25  de  junio  de  1631.  Al  año  siguiente  fué 
acusado  de  estar  en  connivencia  con  los  indios  del  Brasil, 
conocidos  con  el  nombre  de  mamelucos  (l)que  arrebataban 

(1)    Lá  ciudad  de  San  Pablo  empeió,  en  1554,  por  una  reducción  de 


OOBKRlTAirTBS  60 

á  los  guaraníes  y  los  vendían  como  esclavos  en  la  provin- 
cia de  Rio  Janeiro.  El  número  de  aquellos  desgraciados 
asi  escriavizados,  según  información  del  gobernador  Es* 
levan  Dáviia,  dirigida  al  rey  en  1<>37,  pasaba  de  60,CM)(). 

Las  colonias  de  \'illa  Kira  del  Espíritu  Santo  y  Ciudad 
Real  fueron  desolados  por  las  incursiones  do  los  mame- 
lucos, hasta  quedar  completamente  abandonadas  por  sus 
moradores,  yendo,  muchos  de  estos  &  establecerse  en  laj 
nueva  ciudad  de  Villa  Kira ,  fundada  en  1635,  en  el  centro' 
del  Paraguay,  {>or  el  sucesor  de  Cés[)edes. 


Durante  se  ventilaba  el  juicio  do  ó<tey  se  daba  senten- 
cia á  su  cau^,  ejen-íú  el  gobierno  su  teniente  general  has- 
ta que   la  real  audiencia  nombró  al — 

1633-1630- 1  \'.  GENERAL  MARTIN  DE  LEDESMA 
VALDERRAMA,  caballero  andalux,  natural  de  Aírala  de 
Guadaira. 

Fué  nombrado  '1628>  gobernador  de  la  pn»viiiria  del 
Tucuman  |)orel  vjrcy  del  Perú,  marqués  de  Guadalra/ar, 
con  la  i-ondicion  que  se  obligase  á  la  conquista  del  (*haro 
y  fundase  allí  dos  riudadcs  en  sitio  ronvenicntü,  |>ara 
refrenar  el  funir  de  l(»s  muchos  bArImnx  que  fHiblabaii 
dirhas  provincias.  Kra  muy  relosi»  I^NÍt*sina  de  propa« 
gar  la  sjinta  fé,  y  se  persuadió  ic  destinalm  Dios  para 
adelantar  sus  progresos  en  el  Chaco. 

Sobre  el  gobierno  de  LiN|c**ma  en  el  Paraguay,  el  lec- 
tor encr^iitrarú  en    Líi  lierist'i   drl    Arrhiro  ih^neral  do 


ii#»«  «j'i*»  lo*  jtMi|ita<  hi  i'^r  »:i  «•■!  ni  llr.nil  v  a  r-»  i  'i  ••  i  i«i  I  •r^SU 
aMite  ron  !*»«  mAlU<*«-b'>rc4  «le  i'ürtuj;*!  *\\i^  «o  r«I*«i;ft)iait  %\  |ir«sidio  <1« 
Hao  Virrtit«,  cou  lti«  |tirfttAa  h<>Uiifl«Hio«  *^\\^  rt>n<|ui«tAriiii  Un  tiMTma 
&iB»Íiat*ii  y  con  !'»•  liati'litlo*  \\tt  otras  na'*iou««i|ua  ruii*»|pu*n  ftlli  oiia 
rciai|il«*tft  iiupuuid*!  ilt*  4u«d«*lit«*4.  IM  o«t«  m'M|«i  ■•«  f»nuó  ana  rouiabi. 
dad  d«  farm<*rti»«*«  j  drliii«-i|piit«>s  i|u«*  r*>l»*(>Aii  iiitii;«*rr«  iii«lia«  \ukr%  pro» 
v«crM  da  r«}ini*ii.  y  df^truiAii  !«»•  |iu«blo«  fmbtrnxt^*.  iH*iioaiiiiálMaM 
MM  «apTMAa  wmltmé^  d«  dundo  vi«im  «I  boabr*  d«  BAOitlacot. 


70  DEL   PARAGUAY 

Buenos  Aires,  publicado  por  don  Manuel  R.  Ti-ellcs, 
tomo  III,  un  espediente  íntegro  relativo  á  una  reclamación 
de  dicho  gobernador  contra  el  Cabildo  de  la  Asunción. 

Al  gobernador  Ledesma  debe  el  Paraguay  muchos  ser- 
vicios. 

Movió  las  armas  españolas  contraías  payagúaes,  nación 
ferocísima,  crueles  enemigos  de  los  españoles,  en  quie- 
nes ejecutaron  atroces  muertes,  cautivando  hasta  sacer- 
dotes, habiendo  sido  el  terror  del  país,  pero  sin  conseguir 
el  objeto  de  castigar  sus  frecuentes  insultos.  Visitó,  por 
orden  de  la  audiencia,  las  Misiones  jesuíticas  en  las  már- 
genes del  Paraná,  reduciéndolas  á  encomiendas  y  sujetán- 
dolas alas  armas  españolas,  aunque  esta  disposición  no 
legó  á  merecer  la  aprobación  de  la  referida  audiencia, 
por  sugestiones  de  los  jesuitas  que  hacian  todo  lo  posible 
para  no  perder  su  dominio.  El  hecho  es  que  Ledesma 
patrocinó  á  los  encomenderos  con  toda  su  energía,  hasta 
llegar  á  sostener  un  largo  pleito  ante  su  sucesor  Lugo  y 
Navarra. 

Los  jesuitas  pretestaron  defenderse  de  los  paulistas 
(mamelucos)  del  Brasil,  poniendo  las  armas  en  manos  de 
los  indios  por  el  año  de  1638,  con  cuya  operación  vinieron 
á  conseguir  una  especie  de  soberanía. 

A  pesar  de  la  independencia  del  gobierno  del  Paraguay 
del  de  Buenos  Aires,  como  provincia,  el  virey  Gerónimo 
Fernandez  de  Cabrera  Bobadilla  y  Mendoza,  conde  de 
Chichón,  mandó  se  socorriese  á  la  provincia  del  Paraguay, 
en  el  penúltimo  año  del  gobierno  de  Ledesma  con  200  ar- 
cabuces, 100  espadas,  20  quintales  de  hierro  y  10  arro- 
bas de  acero,  pregonándose  en  esta  ciudad  (Buenos  Aires) 
que  todas  las  personas  que  tuviesen  los  referidos  artículos 
ocurran  en  casa  del  tesorero  don  Juan  de  Vallejo,  para  que 
con  intervención  del  capitán  Bartolomé  Sánchez  de  Vera, 
procurador  de  la  Provincia  del  Paraguay,  figen  los  precios 
y  lo  que  asi  se  comprase,  se  pagarla  de  la  Real  Hacien- 
da.    Habiéndose  hecho  las  diligencias  para  dar  cumplí- 


GOBERNANTES  71 

miont>  A  esa  (l¡S|)Osicion,  no  se  hall6  ningún  arcabuz, 
sín6  tan  solamente 3()  aderezos  de  espadas,  y  en  lu^ar  de 
los  an'abuoes,  se  lo  mandó  dar  mosquetes,  el  hierro  y  el 
aoen>   que  se  pudo  hallar. 

En  su  gobierno  se  puso  en  práctica  la  cédula  de  fuerza- 
Fallei*ió  en  Santiago  del  Estero^   dejando  varios    hijos, 
ruyos    des4'endientes  ennoblecen   ambas  provincias  del 
Paraguay  y  Tucuman. 

lfi3l'>-ir>41-IV.     DON  PEDRO  DE  LUGO  Y  NAVARR-V 
caballero  del  orden  de  Santiago.  Ilabia  tenido  A  [irinripios 
del  año  1G36  mandato  del  rey  para  visitarlos  Pueblos  de^ 
las  Misiones  de  los  regulares  de  la   (*om|>aíiia  y  darles 
oportunos  auxilios  contra  los     insultos  que  hacían  los 
indios  mamelucos,    j  para  asegurar  las  redurriones  de 
su  provincia.     Heuni6  puc^,  cuatrocientos  indios  y  mar- 
chó a  la  cal>eza  de  ellos  hária  el  cantón  de  Caarupu-Gua- 
sú  y  los  derrotA  completamente,  haciéndolos  prisioneros 
ú  casi  to<los,  <)espues  de  haber  ar|uellos  dado  muerte  al  P. 
Alfaro.  misionero  jesuíta,  r|ue  aronipafiaba  al  ^ol>eriia 
dor.     Los  mamelucos  fueron  conducidos  ¿)  laA^unrion, 
que  «listaba  <^x*henta  leguas  d(*l  campo  de  batalla  y  de  allí 
los  mandó  á  Hueno^  Airt*<,  cuyo  i;nl>ernador,  don  Esté- 
\an  Dávila,  :\  s(»líeitnd  de  :il^'un<»>   |iai1í«*ulares.  U>s  per- 
miti»'»   regresar    á  sn^   lio^an*s.     (i«ilMTnó    liaMa  mar/o'* 
de  l«».ll    y  falle«yó  aj  afi-»   *^iguiente,   en   su  \iage  á  Es- 
l%aiin^  adonde  había  >idt»  llamado. 

Fué  su  teniente  íle  gobernador,  v  I»*  suMituvó  en  ^u«* 
ausencias,  el  alférez  general  don  Juan  de  Vallejos  Villa- 

sanll. 

El  goliernafior  Lui:(»  había  acusad* >  :^  los  jo^uitas,  1? 
Que  tenían  «n-ultu  un  gran  tesi>ro  deque  s<>apr«>\rchabaii. 
2Í?  CJue  {Minian  mal  á  los  españoles  con  los  indios.  3?  Que 
no  querían  que  los  obix|M»H  \i>ítasen  **u**  doctrinas.  4? 
Que  no  querían  que  tusgolNTuadiav^^las  visitasen,  f»?  Que 
trataban  y  ('ontratalxin.    6?  Que  no  querían  que  los  indios 


72  DEL  PARAGUAY 

vistiesen  á  los  españoles.  79  Que  los  indios  convertidos 
por  los  jesuítas  habia  sido  por  las  armas.  89  Que  daban 
armas  de  fuego  á  los  indios.  99  Que  despoblaban  las  re- 
ducciones de  indios  sin  licencia  del  rey  y  los  escondian 
de  los  gobernadores  y  españoles. 

El  padre  Antonio  Ruiz  de  Montoya,  de  la  Compañia  de 
Jesús,  procurador  de  la  provincia  del  Paraguay,  y  Rio 
de  Plata  trató  de  justificar  á  sus  hermanos  de  esos  car- 
gos  clasificándolos  de  calumniosos. 

1641-1647— V.  DON  GREGORIO  DE  HINESTROSA, 
natural  de  Chile,  cuyo  padre  y  antepasados  prestaron 
buenos  servicios  en  España  y  en  Chile,  habiendo  hereda- 
do de  ellos  el  mismo  celo  por  el  servicio  del  rey  y  su  incli- 
nación á  la  guerra,  la  que  hizo  desde  la  infancia  con 
honor,  ascendiendo  todos  los  grados  de  la  milicia  hasta 
llegar  al  de  maestre  de  campo.  Después  de  haber  sufrido 
un  rudo  cautiverio  entre  los  indios  de  Chile,  se  le  nombró 
corregidor  de  Atacama,  pasando  en  seguida  á  España 
donde  se  distinguió  en  el  sitio  de  Fuenterrabla.  En  pre- 
mio de  sus  dilatados  servicios,  el  rey  le  recompensó  nom- 
brándole gobernador  del  Paraguay  de  cuyo  cargo  se  re- 
cibió el  27  de  junio  de  1641. 

Hinestrosa  era  muy  querido  y  poseia  ungran  fondo 
fde  honor  y  probidad,  pero  carecia  de  las  luces  y  resolu- 
¡cion  necesaria,  para  poder  hacer  frente  á  un  hombre  de  las 
.'  condiciones  del  obispo  Cárdenas.  Al  principio  el  gober- 
nador le  complacia  en  todo,  á  lo  que  era  mal  correspondi- 
¡  do.  Habiendo  negado  al  prelado  la  cesión  de  un  crecido 
número  de  indios  que  se  hallaban  al  servicio  de  la  cofra- 
día del  Santo  Sacramento  tanto  se  encolerizó  que  esco- 
I  mulgó  al  gobernador,  y  como  algunos  dias  después  de- 
bia  tener  lugar  una  procesión,  y,  según  constumbre,  á 
éste  correspondia  llevar  el  estandarte  real,  por  aquella  cir- 
cunstancia quedaba  inhibido  de  presentarse  en  aquel  acto. 

Don  Gregorio  no  quiso  comprometerse  por  una  cere- 


ÍKiBEKNAICTBH  73 

monia  reli(fio<a  7  observó  una  perfecta  moderación    que  i 
ífi'li«*pus<.»  á  inu<'liíis  persona**  cíinlra  el  obispo.    Un   dial 
el  sobrino  ile  ósio,  el  jiadro  Francisco  de   ('árdenu  ;,  lo  f 
[»an'>  en  lacalledirit^it^ndoli^  insultos  groseros,  en  momen-  < 
tos  en  ques.'ilia  el  obísp-»  de  la  iglesia  acompañado  de  una* 
multitud  de  trente.     E\  ;r')l)ern;idor,  t*oii  toila  moderación 
siguió  su  «*amin<).     No  iiar'»  en  eso;  á  «*ada  momento  era  ' 
¡'i^ult;iflo  por  el  obisp<>  y  su  sobrino,    hasta  con  escomu- 
nioncs  i|ue  relajaban  la  autoridad  del  prini*^r  magistrado 
do  la  |>r<ivin(*ia,  liai'iéndoia  de**pro<Mable  á  los  ojos  de  todos^ 
su^i  subditos. 


I*i»r  fin  ro«-ib¡ónna«-arti  dt»l  vir»»v  d'*l  Perú,  dtni  Pedro 
de  T'»h'«lo  y  I.»'i\;i,  marpirs  tl«.»  Mnifcra,  en  ipie  le  re.'t>- 
mendaba  no  |i<*nniti(><tt  por  inastiiMn|>  i  laopr«*^ion  en  que 
cataban  l**<  liabi(:iti((*s  de  su  proviihi.i.  ni  A  ani«|nila- 
miento  de  >u 'Mitoriilad;  qnt*  ri'>i;iMíM-ii"*.»  ioi|.».  se;:nn  las 
h*vt»s  V  4)rdenan/a^.  v  obli^^iM»  al  hIm^iii  ilrl  Farai;uav  á 
rinunsi*ribir<e  á  \n<  lliniti**^  do  ^n  jnri*^  li«*«ioii,  purain«Mi- 
tt' O'^piritu.'il;  *\H**  1'»^  itil'orní'"^ 'IH"  **•*  1»*  h.iMan  rcinilido 
r*iiitenian  fosa-»  man  lita<.  dili'-ü»»^  di?  inia::inarsc.  pero 
qu'.'  ti*do  pare^Ma  tan  bien  probado.  >|uenoera  posible  du- 
dar. 

A  la  lectura  de  eslii-  irta,  eliíofi.Mvi.i  lir  -iiilíó  n»!  a«*er  to- 
llo **u  \iu'«»r.  proiiii'iiiMid'í'íí*  ln«-tM*  vaN'r  ridos  sn^  «ptítIios 
rn  I  •  fnnir  •.  iMnp*'/'»  p  »r  niaü  lar  n:i.i  n'\:-.ta  ;;rneral  de 
la*»  trtp.'i^,  lnt*^o  ordiMit*.  i-«»in'i  ^t»  U*  li.ibi.i  pr^^^fri»  por 
el  ^M'i'v,  ;i  i«mI.»^  |.»<  iMiitnirn»'^-**  *»^t;í!iIi'«Mdo-.  imi  la  A**nn- 
4*i<iii  iju»'  **•'  ni;ir»*li.'n':in  ;i  Sa-i?  i  K»*:  ru  *-«»::nid;i  Im/«»  ;i\i^ar 
á  l'»doN  Iii^  ]'i  Im^  df  l:i>  ITM' li.i   I  ri»*^  «h'  |:í  ••;ipi!al  'pl»*  él 

•*nt|iK|»  .«ii.-i  \]<«itar¡o^  y 'pi*' ^  '  t'^tuMi*^'*!!   li^io>  para  cu'e- 
rnt;ir  l»i  «pie  ib.i  .1  pro-íT!*-*-  ¡f**  df  p  iri»*  d»*!  ht. 

Inf«irin:id<i  i-l  ••bi-'p«i  d«*  ''«I  »^  f^ti^  m  »\  imi»'nt'is,  i¡,mr- 
diatainentf  inan  ! '» .1  l.i  A<«u:i*i<i:i  orden,  d*''*l.'irando  a!  ^'o- 
horn^dor  romo  e*««*<»nuil^a«lo   y  [»roliibiendo  ¿1  todo*»  Iu8 


74  DEL   PARAGUAT 

habitantes  de  la  campaña,  tanto  españoles  como  indios, 
presentársele,  so  pena  de  incurrir  en  escomunion  mayor. 
Sin  embargo,  se  reconciliaron  por  el  momento,  el  gober- 
nador de  buena  fé,  no  así  el  obispo  que  la  emprendió  con- 
tra los  jesuitas,  á  quienes    perseguia  á  muerte. 

El  dia  (4  de  octubre  de  1644)  designado  por  el  obispo 
para  trastornar  el  orden  de  la  Asunción,  á  la  cabeza  de 
400  indios  bien  armados,  el  pi'elado  debia  proceder  contra 
aquellos  religiosos,  qne  se  negaban  á  reconocerle  porque 
su  nombramiento  carecia  de  ciertos  requisitos  legales. 
Apenas  tuvo  noticia  de  la  tentativa  que  se  proyectaba,  el 
teniente  general  don  Francisco  Florez,  dio  oportuno  aviso 
de  ella  al  gobernador,  quien  inmediatamente  lo  participó  á 
los  jesuitas  y  se  preparó  para  guardar  el  orden.  Aper- 
cibido el  obispo  de  que  su  plan  habia  fracasado,  lo  poster- 
gó hasta  mejor  ocasión. 


Entretanco,  el  capitán  don  Pedro  Diez  del  Valle  llega  de 
la  Plata  conduciendo  un  pliego  de  la  audiencia  de  Char- 
cas, en  que  se  recomendaba  á  ambos  altos  funcionarios 
viviesen  en  armonia  cada  uno  en  su  categoría  respectiva. 
Esto  no  se  pudo  conseguir  por  parte  del  prelado,  hasta 
que  al  fin  el  gobernador  se  vé  en  la  necesidad  de  intimar 
al  obispo,  dentro  de  la  misma  iglesia,  donde  aquél  quería 
llevar  el  escándalo,  salga  desterrado  de  la  provincia  por 
haber  usurpado  la  jurisdicción  que  tenia  del  rey.  El  prela- 
do contestó  que  estaba  pronto  á  obedecer,  tomando  al 
pueblo,  allí  reunido,  por  testigo  de  la  palabra  que  acaba- 
ba de  dar.  Con  esta  promesa,  el  gobernador  sale  de  la 
iglesia,  dejando  al  obispo  decir  misa,  pero  éste,  antes  de 
dar  principio  á  ella,  y  estando  ya  revestido  de  sus  orna- 
mentos, dirige  al  pueblo  una  sangrienta  invectiva  contra 
el  gobernador,  declarándole  escomulgado  á  él,  al  maestre 
de  campo  general  y  á  todos  los  que  consideraba  haber  vio- 
lado la  dignidad  episcopal.     Salió  pues,  de  la  Asunción, 


GOHKKNANTKS  i  O 

|fton>  al  |ii>*«>  ticm|»(i  volvió  con  la  «^sporaiiza  «lo  quo  seria 

bjfii  re<*il>i<Ío,  (MI  vista  <li»  la  a^.l  irion   inaiiifostatla  por 

(«víala  «-iiiílail  al  í?ft*«*liiar  su  saü-la.     Ivi  t»f<»«-t'),  ^u  llt^trada 

fut>  aiiutit*ia  la  *'*m  ri>|>i<|iio  <Uí  (Mrii|iaii:is,  y    entró  en   la 

<*a|iiial   |»re<*e<lii|o  <le    varias    iN*lesiásti<*os  que  cardaban 

armas  «lebajo  ilel  manlí»o,  y  al;:nno>  religiosos  llevando 

Mifire  el  im»í'Iio  una  lio^iia  *<aíjra<la. 

KI|»n*la(|o  liabia  «lado  orden  que,  losi|ue    llevábanla 

delantera,  ^e  diriííií^^^en  al  (-olf^^io,  pero  ron  la  notieia, 
aunque  falsa.  t|e  que  lial>ia  allí  .i<N)  hombres  bien  arma- 
do'*,  >e  eiit'ammó  al  «'onvtjnto  de  San  Franfisro,  donde  se 
ai\'intMnAi*um<»  en  una  |»la/a  fuerte.  Mandó  venir  luego 
unali-aldey  al;;unosrc;ridores,  á  quit*nes  leyó  una  earla 
qu**  ilij«»  acababa  d<*  recibir,  aininriándole  que  Itw  indios 
de  l<»  jesuítas  habían  maqueado  á  Valuaron  y  toda<  las 
|^iblac¡«MHU  cirfunvei'ina'i.  los  i'ual»*<  <e^uian  su  mancha 
|»:ira  lara|>ital  «'on  la  intenciun  de  i»ra«-tí«-ar  igual  cosa,  y 
•p«»rque  quiero,  agpgó  d«»f<Mi«|cr  vu«'Mros  prívilcgi»»s  y 
\uotra  lib<?rta*l,  st*  m»*  quien»  c«har  ib*  la  pn»vin«*ia  como 
un  \rtlirin\ii  V  no  era  i»lra  «'«Ka  .  Pi»roen  i'alidad  de  con- 
*»»jep»  del  rey,  i»\liorto  \  i  » los  los  ijuí»  csiAn  encardarlos 
de  d«*rMi«lerc«*t.i  ciii.la  I  iiiirimiili.  ii'Mnbrjn  un  goberna- 
d-^r  qut*  ;íu  ird'*  la  |»rovi:i  "íi  d'*l  pcjí^r-»  d»»  i|uc  si»  halla 
amena/a'la.  Kii  uncas>i  tan  ur;:iMitc,  la  ii(*i*t.***idad  pue- 
i|»'  licuar  «'I  Iu::ar  b»  u  la  real  Ti*  lula." 

SorppNi  lid«»  el  al«*aldc  •!••  !••  «pii»  a>*ab-i^a  «li^-iir,  «*orrió 
á  «'ana  d»'l  v:'»*H»r  ri  !••:•  ¡ara  cmjnrarl»'  aqu'  no  deja**»* 
efitrar  á  lt»^  \\\  \\*\^**\\  la  cnili  I  y  ba^ta  ^t»  iiis.i|i«:itó|M»;*que 
i*\  i¿  CMTiía  l'ir  l«»  •cit»^!  I  .|i|t*  f!  •.  iSia  lo  .pi-»  t»Mna  «pit*  ha  - 
••••r.  La  i'i-ijb  »rdi  I  i'-i'»i  «b»!  al-al  !••  t*u«*  «-asiiirada  ••••n  ^u 
|iri«»i'ei,  i'uya  •mfi  ri.  «'^p.-iPi  la  p.»r  la  iMudad.  pUs-i  al 
|iii«'|i|.i  «••!  afarfn  i.  K  Tr»  «'^t'»  e:i  ■•  ilrní  «'U  rid»  **Up«»  que 
iii».»ra  'í-'ct  I  i'l  '..ij'i.'i  I  ■  \*  i:;ii  i?-  i-i,  i»'ri  ^»  pi"  '^t'aproxi- 
riiaban  h*^  ne  ifi?!»^  a  !  i  •ind  i  I  ¡i  *\'  'irl."!  ib*!  ::-»ÍH»rnad'»r, 
;;uardaiid'M*;i  ^sj  ma!-.*b  i  mu 'bi  di^Nplna.  **i!i  «'au^ar  «la- 
íi'* alguno  en  ninguna  parte.     Kl  mIh^im)    pu^<»  en  juego 


76  DEL  PABaGUAT 

toda  su  influencia  para  comprometer  á  los  habitantes  á 
tomar  las  armas  en  su  defensa,  y  no  habiéndolo  podido 
conseguir,  descargó  toda  su  cólera  sobre  el  maestre  de 
campo  general,  sobre  sus  hermanos  y  amigos,  declarán- 
dolos á  todos  cismáticos,  escomulgados  y  enemigos  de  la 
patria. 


Viendo  el  gobernador  que  el  tumulto  aumentaba  y  que 
los  principales  vecinos  abandonaban  la  ciudad  retirándose 
al  campo,  mandó  al  escribano  del  rey,  don  Rui  Gómez  de 
Gayoso,  intimase  al  obispo  partiese  sin  demora,  hacién- 
dole saber  al  mismo  tiempo  que  le  tenia  lista  una  barca 
bien  provista  de  víveres  para  él  y  todo  su']  séquito.  El 
escribano  se  presentó  á  la^  puerta  del  convento  y  pidió 
hablar  al  obispo.  Un  religioso  que  estaba  de  guai*dia 
trató  de  herirle  con  su  azagaya,  hasta  que  con  el  alboroto 
que  se  armó,  acudió  el  obispo,  y,  enterado  de  la  comisión 
que  llevaba  Gómez,  contestó  que  nadie  tenia  derecho  á 
mandarle  salir  de  su  diócesis;  que  en  todo  caso  al  mismo 
gobernador  correspondía  acercársele.  Enseguida  prorum- 
pió  en  invectivas  contra  él,  declarando  escomulgado  al  es- 
cribano del  rey,  con  amenaza,  si  no  se  tenia  por  tal,  de  una 
multa  de  quinientos  escudos,  y  de  ser  entregado  al  santo 
oficio  como  rebelde  y  contumaz.  Aun  ha  corrido  que  se 
le  ha  escapado  decir  que  no  se  cometería  un  pecado  venial 
dando  muerte  al  gobernador,  habiéndose  ofre;:ido  cuatro 
eclesiásticos  para  ejecutar  este  crimen. 


Avisado  el  gobernador  Hinestrosa,  inmediatamente 
hizo  entrar  en  la  ciudad  cien  indios  del  Paraná,  colocan- 
do cincuenta  en  la  puerta  del  Colegio  y  los  demás  al  re- 
dedor de  su  domicilio,  porque  decian  que,  al  mismo  tiem- 
po que  fueran  á  su  casa  para  asesinarle,  sehabia  resuelto 
en  el   consejo  del  obispo  ir  á  prender    fuego  al  Colegio. 


OOBBR]rANTE8  7^ 

Actxroiitfimo  ^c  publicó  un  curto  rlcrlarando  á  don  Bcr. 
nardino  de  Cánlciias  intruso  en  el  obisparlo  del  Para- 
guaj  jsinjurisdicvion  alguna.  Lo<  padres  Truji lio  y  Ver- 
dugo liabian  proporcionado  al  gobernador  dos  documen- 
tos «|uc  probaban  la  suspensión  de  este  prelado  desde  su 
ri»nsagnirion. 

En  seguida  el  gobernador  mandó  tocar  generala  publi- 
cando una  Orden,  so  pena  de  la  vida,  ú  todo  el  que  no  se 
presentase  con  su  arma  en  la  plaza  mayor,  en  donde 
flameaba  el  real  estandarte,  para  estar  listo  á  hacer  todo 
lo  que  se  ordenase  de  parte  del  rey.  Nadie  se  atrevió  á 
faltar. 

En  vista  de  todo  este  af>arato  l^iico,  el  obispo  mandó 
decir  al  gobernador  que  no  podía  seguir  viviendo  en  una 
pn>vin4*¡a  |>«>blada  toda  entera  do  escomulgados,  y  el  VJ  de 
noviembre  UJ4l .  después  de  hal>er  «lirho  su*<  d<ís  misa**, 
se  despidió  de  todos  y  salió  llevando  sus|)endido  al  po^ho 
el  ruor|»ode  nuestro  Señor  dentro  de  una  caja,  y  seguido 
de  sus  síicerdotes  y  cit^rigtis,  cada  uim»  «*oii  un  ciri»»  en- 
cendido en  la  mano.  Luego  que  quedó  instalado  en  la 
barca,  el  (irelado  rtMii»\ó  ^us  anatemas  eontra  los  persegui- 
dores* de  la  Iglesia  (|ue  echaban  de  su  dióc»»sis  -/i/  //i^v 
tanto  ohisjHP  í/M**  /i"hir\r  aparecido  rn  ti  \ttrro  Mmulo 
ársdi*  sH  dr\ruhrin»it'n(o,**  Uiii/.nuilo  de  nuevo  el  enlredi- 
chf)  sobre  la  ciudad,  al  s<iu  «le  una  cani|»aiiilla  que  «i<*()s- 
lumbraba  lle\ar  cou'^igo  en  sus  viages.  Las  campanas 
de  la  iglesia  fie  li>s  |i:ii|n*^  francis4  anos  y  las  ije  la  parro- 
quia del  ohispaílo  so  |ui-i»>ron  i|esi|i»  lut*go  A  repicar,  se- 
gún la  orden  que  él  habla  dado,  y  solo  se  pud*»  conseguir 
a|»jiciguar  el  tumulto  mandando  que  tocuM^n  tt^las  la^ 
Iglesias. 

El  niidoso  gobierno  de  Hinestn^sa^  tan  preñado  do  . 
desórienes  y  alboroton  que  tanto  aMigi«'i  i\  la  |iri>vincia  ' 
del  Paraguay,  dun»  desde  l(il¿  hasta    UV\7  que  le  su* 

C6dii'>- 


78  DEL  PARAGUAY 

1647-1649— VI— DON  DIEGO  DE  ESCOBAR  OSORIO, 
natural  de  Chile,  maestre  de  campo,  oidor  de  la  real 
audiencia  de  Charcas,  cuyo  gobierno  en  las  críticas  cir- 
cunstancias en  que  lo  recibiera,  fué  de  corta  duración. 
Según  sus  instrucciones,  debia  oponerse  á  cuanto  eJ 
obispo  Cárdenas  y  sus  partidarios  trataran  de  emprender 
contra  los  jesuitas.  Sin  embargo,  ignoraba  el  goberna- 
dor con  quien  tenia  que  habérselas,  nada  menos  que  con 
un  prelado  que  contaba  con  las  simpatías  de  la  mayor 
parte  de  los  habitantes  de  la  Asunción;  donde  el  espíritu 
de  sedición  se  habia  apoderado  de  la  multitud.  Allí 
guardó  para  con  don  Bernardino  todos  los  miramientos 
debidos  á  su  carácter,  sin  darle  el  menor  motivo  de  sos- 
pecha de  sus  prevenciones  para  con  los  jesuitas. 

Ni  el  gobernador  dio  paso  alguno  para  hacer  cumplir 
lo  ordenado  por  la  real  audiencia  respecto  del  obispo,  ni 
este  manifestó  la  intención  de  querer  presentarse  á  La 
Plata;  por  el  contrario,  antes  determinar  un  mes  de  ha- 
llarse en  la  Asunción,  alejado  en  el  convento  de  San 
Francisco,  se  trasladó  al  palacio  episcopal,  en  seguida 
renovó  su  toma  de  posesión  del  obispado  del  Paraguay 
con  toda  ceremonia:  é  inició  sus  intrigas  contra  los  jesui- 
tas que  fueron  insultados  y  maltratados,  á  todo  lo  cual  el 
gobernador  manifestaba  una  especie  de  indiferencia. 
Este  fallece  casi  súbitamente  después  de  haber  tomado  un 
remedio  que  se  le  habia  mandado,  asegurándole  que  era 
escelente  para  la  incomodidad  que  le  habia  sobrevenido, 
el  26  de  febrero  de  1649. 

Fué  sutemente  de  gobernador  el  capitán  don  Diego  de 
Yegros. 


Apenas  cerró  los  ojos  Osorio,  el  26  de  febrero  de  dicho 
año,  se  reunieron  tumultuariamente  en  el  cabildo  para 
darle  un  sucesor,  mientras  el  rey  nombraba  un  goberna- 
dor, alegando  una  pretendida  cédula  de  Carlos  V,  que  no 


0OIIKKNAMTE8  7{} 

daba  ya  tal  derecho  al  <*abil(io  de  la  Asunción,  y  contra^ 
el  flenrho  del  virey  del  Perú,  A  en  su  ausencia,  de  la  real 
audieix*ía  do  ('lianzas.  Pero  ya  no  se  ronofia,  en  la  A- 
sun«*ion,  ley,  ni  «lutoridad  superii^r.  Kl  populacho,  amo- 
tinado por  los  parciales  del  obispo,  proclamó  gobernador 
y  capitán  general  á— 

Vil.  IX)X  BKRNAKDINO  DE  CÁRDENAS,  obispo'  de 
la  di6i:esis,  i|uieii  tomó  posesión  del  ¿gobierno  el  l?de  oc- 
tubre de  lOlT),  sin  que  nadie  se  oposusiese,  los  uno*¿,  por- 
que [>ensaban  i'fimo  el  populacho  reunido  en  la  |)la/a»  y 
lo*«  otnis,  [>«>r  no  quei'er  compremct<;rse. 

El  i>bis|Hi  ^o(>ernardor  inició  su  administración,  des- 
tituyenilo  A  toiios  los  que  sabia  im  le  eran  afectos  y  aun 
obligando  á  muchos  ¿k  retirai*se  á  sus  establecimientos  de 
campo.  Kii  st*;;uida  mandó  á  sus  emisarios  recorrer  to-1 
do^  lo.*  barrios  de  la  ciudad,  para  animar  al  pueblo  y 
romprometerle  A  pedir  la  espulsion  i|c  los  jesuitasile  la 
provincia,  y  para  imprimirle  mayor  entusiasmo,  un  dia 
<|uc  |»ontiticaba  en  la  catedral,  se  dirigió  al  pueblo  «Icspues 
de  laconsagra«*ion,  y,  mostrándoles  la  santa  hostia,  ilijo: 
"(/Vv#*#v,  A#*#v/i/ii|/>v  mins,t¡fu*  JrxU'Ci'i'it*^  f'^tf'  nqui  hajo 
e^ia<  t'siu*rirxT*  To<lt)s  esi*Iainaroii  «pi.»  estaban  prontos 
ád«*rramarsu  sangre  por  defender  esa  venlad.  "/*#'#*#*iv 
ia§nhii*n  /¡rtitt'tti«'n(t\  agregó,  r/í/c  tmtjn  urden  del  Vty 
ptira  t'rhar  *i  lo\  jrsuHa.s  d**  rsta  rii»dtnfí'* 

Tal  declarai'itin  por  parte  del  obispo  goÍHTnaitor  acabó 
de  |»er>uai|ir  á  la  multitud,  ipie  los  jt*>uitas  iTan  venladc- 
rament**  «-ulpables  de  ti  «los  los  crímenes  de  que  estt»prela- 
df*  los  acucaba.  Para  llevar  á  cabo  e^ta  ilctcrnunaci(»n 
a|ianv*ió  un  edi<*to  fiel  pr*'lado  que  ohligaba.  ^i»  |>ena 
de  e^'omunion  y  de  la  vida,  á  toilo^  |.i<«  ipie  pudiesen 
cargar  armas.  ;i  que  ^e  enrolaren  bajo  la  bandera  de 
Juan  de  W'illejM  \'il!a*»aiili.  teiii«Mite  ih»  rey.  y  ejecuta'^iii 
CUant*»  |e^  ordenara  «*^!e   ;;»  le.       T-hI.is    «i^fiiei-MTofi;   y  el 

G  de  mar/o   líil'i)  \*illas;inti  **e  presento,  Á  la  i-alíe/a  de  su 


1 


80  DEL  Paraguay 

^  ejército,  á  la  puerta  del  colegio.  Habiéndola  encontrado 
cerrada  y,  después  de  llamar  varias  veces,  mandó  echar 
la  puerta  abajo  á  hachazos  y  entró  en  seguida  á  notificar 
al  rector  la  orden  de  salir  de  la  ciudad  inmediatamente, 
con  todos  sus  religiosos  y  evacuar  con  toda  la  prontitud 
posible  las    reducciones  del  Paraná  y  todos  los  demás 

establecimientos  que  laCompañia  tenia  en  el  Paraguay. 
Apesar  de  las  esplicaciones  dadas  por  el  rector,  Villasanti 
no  las  atendió,  sino  que  hizo  seña  á  su  gente  que  ejecu- 
tase lo  que  les  habia  prescrito.  En  el  momento  se  lanza- 
ron todos  sobre  los  jesuitas,  sanos  y  enfermos,  y  los  ar- 
rastraron hasta  la  plaza  donde  los  hicieron  ambai'car. 
La  barca  en  que  fueron  puestos  baró  por  Corrientes,  cuyo 
maestre  de  campo  don  Manuel  Cabral  los  alojó  en  su  casa 

'y  los  trató  con  toda  consideración. 


Luego  que  los  jesuitas  abandonaron  su  colegio  de  la 
Asunción,  se  apoderaron  de  éste  como  de  una  plaza  to- 
mada por  asalto.  Se  destruyó  y  quemó  la  mayor  parte 
de  las  inmensas  riquezas  que  encerraba  la  casa  é  iglesia. 
Después  de  algunas  representaciones  de  una  y  otra 
parte,  la  real  audiencia  resolvió  al  ñn  comisionar,  para 
que  la  provincia  no  continuase  sin  un  gefe  que  pudiese 
restablecer  en  ella  el  orden  y  la  subordinación,  nombrando 
un  visitador  del  Paraguay,  con  el  título  de  gobernador  y 

I  capitán  general  interino,  en  la  persona  de  don  Andrés  Ga- 
ravito  de  León,  enviando  al  mismo  tiempo  al  obispo 
Cárdenas  una  intimación  en  que  se  le  ordenaba  compare- 

.  ciese  personalmente  sin  demora,  á  fin  de  dar  cuenta  de 
las  razones  que  tuviera  en  haberse  hecho  proclamar  go- 
bernador de  la  provincia  y  en  haber  espulsado  á  todos  los 
jesuitas  de  su  colegio  de  la  Asunción. 


DOCt'MKNTOS    Jl'STIFICATIVOS 


DfclartittoH  satis/úctorui  dr  don  Hcrnardido  di'  Cárdenas^  ifóiS' 
fki  d*l  ParagUے)\ para  1 1  di scar^^^ dt  los  ifiu: Umuiron  las  amias 
centra  ti  gohi-rjuuü*r  don  Sí  hastian  di  ¡uvn y  /.árati.  iCi»piaJa 
y   traducida  stibrc  una  copia  Ic^ali/aJa.) 

Nos  fion  fray  Horiianiiiin  do  Cárdenas.  oI)Ís|mi  drl  Pa- 
raíTuay,   lia^i»  ^ab«»r    al   n^y     iiiirslro  señor,  rn  *-u  |{i»al 
í  Viii*-<»j«Ml«*l!nlia^,  ^t-Tuir  v¡rt»y  ileesli»**  n'iiio-..  \Wx\\  AudiiMi* 
í'ia  déla  PlaUi  v  demás  (rilninales  iiifcriore-»,  i'ii  roimi  lu- 
vimos  ni»tiria  (|UC  \«*nia  :i  entrar  a  e^ta  ejudad  el  maestre 
de  ramiHí  Seha^lian  «le  I.eim  y  Záralo  y  oir^v  vei*¡n(»<  ((ue 
i«*  ai  omiiafiahaii,   en    |i»  mal   \enian  al;:unos  padn^s  de 
la  (*Mm|»;iriia  d**  J«'^iis,  y  <|iie  traían  eantiilad  «le  ni'liixtlel 
Paraná  y  t*rii;:uay,  mandatn*»^  |ir<'\enir,  i'4»m«i  pdxTna- 
dor  y  f apilan  pMier.d.  jn^^tifia   may<»rdi*^ta  i-iíjilad  y  Pn»- 
%in(*ia.  el  rafúldtt.  jn^^tll*ia,  ri*::nni*-nti.  y  t<H|«»^  l^s  \ei*jiiii^ 
y  ni*»radi»res,  e'^lanii"*  y  liafutante^  en  i*lla.  y  mn«*li«ks  in- 
dios del  hiielilo  fie   ^  aguaron.  'i't»l)atl.  Itá  v    Ins  AltM<«:  y 
que  asimi<mi>los  dirliüs  \e<'inos  traji^^iMi  i*»*^  indios  t»riji- 
iiaríos  que  luvit^sen  rn  sus  iliái-aras  y  ra^a**;  y  que  lo«los, 
unos  y  oipw  se  a|»reMaMMi  «-nn   «aliallos  y  armas  Mfen^i. 
vas  y  defensivas,   i-nn  ntuiiii'ioiit'!^  y  dema««  pertt***lios  de 
írU'Tra;  v  á    mavor    fuer/a   sai  .inn»^  *•!  n\il    K^iaiidarte, 
qu*' lia  f^lailo   «MI    nn«'^ir«i   p^díM*   «^ím**  mi*^**^  p<>«*i»  ma««  'i 
men«»^.  al  «-ual  cnarlMiIa'lM    ow  iin«'^tra  maip»  mati<lam>)N 
á    Imx    >u^(hÍii*Iio««.    qu»*    piMia   t|e    traid»»re^  al  n»y  nul»*^- 
Iro    seíior.  y  |K.Tiluiiieiito  de  IinIus  ^u^  l>ienes.  nosa*<*is- 


82  DEL  PARAGUAY 

tiesen  y  acudiesen  con  dichas  armas,  y  guardasen  nues- 
tras órdenes  y  mandatos,  en  cuya  conformidad  lo  hicie- 
ron así  la  mayor  parte  de  los  dichos  vecinos  y  todo  el 
dicho  Cabildo  pleno.  Y  estando  en  este  estado,  man- 
damos poner  espías  por  los  caminos  reales,  para  saber  si 
entraban  ó  que  camino  tomaban:  hasta  que  el  viernes 
próximo  pasado,  que  se  contaba  primero  de  este  corriente, 
como  á  la  una  de  la  tarde  tuvimos  aviso  cierto,  como  los 
dichos  maestre  de  campo  Sebastian  de  León  y  las  demás 
personas  referidas,  cosa  de  dos  cuartos  de  legua,  mas  6 
menos,  de  esta  ciudad,  venian  marchando  para  ella,  y  asi 
sacaron  de  dentro  de  esta  iglesia  sagrada  al  corredor  de 
ella  el  dicho  estandarte;  y  de  nuevo,  sin  embargo  de  un 
bando  que  mandamos  publicar  antes,  volvimos  á  mandar, 
reforzando  mas  lo  antecedente,  en  orden  á  que  debajo  de 
las  dichas  penas  saliesen  a  revestir  la  dicha  entrada  con 
las  dichas  armas;  y  mandámosquedasen  algunas  perso- 
nas á  hacernos  asistencia,  y  al  dicho  real  Estandarte,  que 
tuvimos  en  nuestra  mano,  con  que  mandamos  á  nuestro 
lugarteniente  general  á  guerra  Juan  de  Vallejo  Villasan- 
ti,  y  á  los  capitanes  que  nombramos  en  la  ocasión,  que 
salieron  á  hacer  dicha  resistencia,  no  se  pusiesen  á  oir 
papeles,  ni  ponerse  en  plática,  dares  ni  tomares,  sino  que 
de  hecho  acometiesen  con  sus  armas  de  á  pió  y  de  á  caba- 
llo, y  no  consintiesen  la  dicha  entrada  por  ningún  caso; 
mediante  lo  cual,obedeciendo,salieron  así  españoles  como 
indios,  á  hacer  dicha  resistencia,  en  que  sucedió  el  daño 
de  que  tengo  noticia,  aunque  no  estamos  ciertos  de  él. 
Y  la  tuvimos  así  mismo  como  el  dicho  maestre  de  campo 
Sebastian  de  León,  por  carta  que  escribió  de  dos  leguas 
de  esta  ciudad  al  dichq  Cabildo  de  ella,  como  venia  por 
gobernador,  capitán  general  y  justicia  mayor  de  estas  Pro- 
vincias, despachado  por  el  señor  presidente  de  la  Real 
Audiencia  de  la  Plata  y  visitador  general  de  ella,  y  casa 
de  la  moneda  de  la  villa  de  Potosí:  dudamos  fuese  así; 
por  lo  cual  mandamos  hacer  la  dicha  resistencia,  como 


UORERNANTK8  83 

va  referido  y  porque  teuomos  notirias  <*ümo  dirho 
(*al)il<lo  y  persona^  de  ól  están  presí)s  por  el  het'lio 
de  la  rcsi>leiu'¡a  v  oirás  personas;  v  habiendo  tenido 
iiotiria  que  el  dirlio  maestre  de;  rain|»o  Sebastian  de  León 
y  /árate  liahia  mandado  puMirar  en  voz  de  prepniero 
en  la*^  rü>as  reales  y  de  ('al)ildn, el  título  y  auto  de  re«-i- 
bimíentode  ;roherna<líir,  rapitan  general  y  jusliria  niayt»r 
de  eMa**  Provinrias,  en  que  lial»i<'Mid(»l(»  oído  el  dirli*»  Ca- 
bildo y  denias  verinos  que  <e  hallaron  presentes,  fué  re- 
cibida de  lodo**,  no**  ree»>;:inios  lue;:o. 

Y  as!  i*ertitii*ann»'i.y  ^^jendo  nrre'^ario.  juramos  i/i  rr/'hn 
A<i'**'#/A>/iv,  poiiieiido  la  rnan<i  en  el  peeho  y  eorona,  que 
proredii»  el  herho,  sr^run  diih»»  í*s,  emanado  de  nuestras 
•  ►niencs  y  mandato^,  ^xn»  ellnx  eiitMiii*t»s  Ml>edei*i«»rtMi, 
ooniM  iie  su  p»l)erna(ii>r.  eapitan  pieria!,  que  u^áhann»^ 
y  op*n*lamos,  y  de  leinnr  de  ¡M«*urrir  i-n  la**  penas  que 
tenintnos  iinpue>tas:  y  se^un  nue*-tn>  par«»«er,  Ins  **u- 
Hinhi  Ih »>  padeeen  ron  inoreii«'¡a.  purs  «^tilauíente  arudie- 
PMi  «onii»  liuniildes  á  iihedo«'ernu^,  denia>  ije  «jue  a**i- 
mi*^ino  ^e  lo  niandáli.'inn»^  «on  pena^  de  e\>*i>rnunioii 
í/>*o  fiu'tn^  al  qu«*  no  ai*udie*«t'  á  nue**lra**  •'•rden<*<:  y  en 
e*-la  í'nii^idfM'aí'iiin  dt-hen  mm*  ab'*ueít'»<.  rMinn  per^oiia> 
qu«*  n*»  eiimelieron  delito  por  ^1.  Y  para  qtn*  ••iMi'^le, 
por  nuf'>lro  in«>ti\<>,  p<»r  la  roti<'ia  díeha.  y  por  el  dt-^rar- 
^ii  d<*  nui"^tra  eonrieinia,  y  n«i  pi>r  «»tra  (*au*«a  akuna,  lo 
«crtilirauío**  asi  por  si-r  Neniad  ínfalihle,  púMii-a  y  noto- 
ria en  f^ta  eiudail.  v  ln  !irn)ani«>^  di*  nuestra  mano  antt* 
do'i  le^ti^'i'^,  por  no  haber  «'^«'rihan*»  publi»**»  i:i  r«*al,  ni  no- 
tario, ni  «^íS'nMario.  para  qu«'  l«»  refrende,  qu«'  <***  fe- 
ebo  en  e-l  I  *^anla  i^le^ia  d«*  la  rjndad  de  la  A*»unt*:t»n  en 
•'I**!'»  día*»  ílcl  me*»  di»  oi-nil»ri*  »!«»  V\\\K  «mi  eMe  pap*»l  «'o- 
niun  p*»r  falla  de  s.lladtí.  Y  piHipif  *h»N  d»»**  I»*  un  !#»- 
iior.  M*  entienda  **er  <*|  me»  d«»l  «Hii»  dupli«'ad«>.  y  una  min- 
ina ••au>a.«'«»n  la^  un'^nia  ra/'iíH'-*  «•!  mi"  |U«*  «"^laii  t^^-'r-ta** 
eii  el  oln»,  para  qu(*  el  di«*lio  Tablid*»  ^e  vaL'a  «h*  anil»<f«. 
ú  de  rada  uno  de  ello^eii   su  detenga       Ke*'li'»  t»i  ^npra. 


84  DEL  PARAGUAY 

Jesús — Fray  BernardÍDO,  obispo  del  Paraguay — Testigo, 
Manuel  Enriquez  de  Alarcon,  Rodrigo  de  Rojas  Aranda, 
Antonio  de  Ortega. 

En  la  ciudad  de  Córdoba  en  diez  dias  del  mes  de  mar- 
zo de  1650  años,  yo  el  capitán  Juan  Albarracin    Pereira, 
escribano  público  y  de  Cabildo,  bienes  de  difuntos  y  de  la 
Real  Aduana  de  puerto  seco  de  esta  ciudad  y  su  jurisdic- 
ción por  el  rey  nuestro  señor,  hice  sacar  este  traslado  de 
su  original,  que  está  en  la  causa,  cuyo  título  dice:   Causa 
y  ramo  ó  parte  contra  los  alcaldes  y  capitulares  de  este 
año  de  1649,  de  esta  ciudad  de  la  Asunción,  en  la  causa 
de  conservaturia  contra  el  señor  muy  reverendo  obispo 
don  Fray  Bernardino  de  Cárdenas,  por  haber  cooperado  & 
los  agravios  é  injurias  hechas  á  la  Compañía  de  Jesús  y 
sus  religiosos;  con  que  se  corrigió  y  concertó,  de  pedi- 
mento del  padre  Laureano  Sobrino,  de  la  Compañía  de 
Jusus,  y  rector  del  Colegio  de  la  Asunción  del  Paraguay 
que  para  eLefecto  exhibió  y  volvió  á  llevar  á  su  poder. 
Doy  fé.    Y  para  que  conste,  lo  signo  y  firmo  en    este  pa- 
pel común,  á  falta  del  sellado,  y  haberse  quitado  el  rubri- 
cado, siendo  testigos  el  corregidor  Christóbal  Rodríguez 
y  Antonio  Sarmiento  de  Sotomayor.    Testimonio  de  ver- 
dad.—Juan  Albarracin  Pereira,  escribano  real  y  de  Ca- 
bildo. 

COMPROBACIÓN 

El  Cabildo,  Justicia  y  Regimiento  de  esta  ciudad  de  la 
Trinidad,  Puerto  de  Buenos  Aires;  conviene  á  saber,  don 
Eugenio  de  Castro,  teniente  general  de  gobernador,  y  el 
Capitán  don  Pedro  Isarra  de  Gaete,  y  el  Capitán  Luis 
Gutiérrez,  alcaldes  ordinarios,  y  los  demás  capitulares 
que  aquí  firmamos,  certificamos  y  damos  fé  y  verdadero 
testimonio,  por  no  haber  escribano  público,  ni  real  en  esta 
dicha  ciudad,  como  Juan  Albarracin  Pereira,  de  quien 
parece  firmado  y  autorizado  el  instrumento  de  suso  es 


OOBBENANTES  85 

lal  esi'ríbano  real  v  de  (*abildo  ríe  In  riudnd  do  CVmloba 
do  Tu«*uman  y  A  tus  autos  y  dema<  iiitruineiitos  ijue 
ante  el  lian  pasado  y  pasan,  se  les  da  y  dado  siempre 
entera  féy  rróíiito  rom»)  A  tal  os«TÍbaiin  real.  Y  paní  que 
conste  damos  la  presente  firmada  de  nuestros  nombres  en 
esta  dirlia  ciudad  de  la  Trinidad  y  puerto  de  Dueños 
Aire««,  en  este  pa|»el  oomun  por  falta  del  sellado,  en  8  de 
febrero  de  I0r>9  anos.  Dtm  Kn^enio  de  Castro.  Don 
Pcdn>  Isarra  de  ílaíMo.  Luis  fiutierre/  de  Molina.  Don 
Juan  Pai:heeo.    Antonio  bernal  de  Linares. 


1649-1653— \' III.  WW  SEBASTIAN  DE  LEÓN  Y  Z.ÁRA-  "^ 
TE,  natuaral  del  I^arapruay.  maestre  «le  rampo  general» 
ron  at  ríbu(*íones  de  pobernador  y  rapitan  i^eneral  del 
Parafruay.  16-10,  basta  la  lleírada  de  don  Andn^s  Garavito 
de  León  í^  esta  pro\inria.  ron  orden  <lr  nuinir  fuer/as 
*iufiriente*4  |»ara  restablecer  ;i  lo^  jesuíta^  en  ^•u  e»»leírii>  y 
harcr  entrar  en  «^u  «leber  á  lo>    liabiíante**  de    la   Asun- 

I 

ri»in. 

Kl  ex-ob¡<po-^olx'niad«»r  í'ánltMia^  se  nei:»*»  á  reronoror 
en  %u  rarrtrter  al  i'omi»¿ioníidi»  v  arm«'»  i\  lo<  indii»s  en    su 

• 

defensa.  Kn  vista  de  esto,  don  SebaMian  ^e  retiró  al 
ram|K>,  re<-orriendo  la*»  pobla<¡ones  mas  distante^  de  la 
i'iudad  y  notitirxmdo  sn>  *lis|»osi«*iones.  Tan  luep»  como 
íiu  séquito  se  aumentara,  despacbó  unrorreo  á  (\irrien- 
ic^  llamando  A  lo^  j«*Huitas  A  su  lado;  en  seguida  !i(»titi(*<'> 
de  ^u  romi^ion  al  e:il>ildo  (le  la  A^unrion  y  A  los  emplea- 
d<»s  «pie  babian  prrmanrri'lo  en  la  «^apital,  aM*^uránd(»les 
que  no  de^in|>eñaria  nni;;una  función  de  >u  rar;;o  sin 
romunirarles  la>  t'irdenese  in**tnirriniH»s  que  babia  reri- 
bidii  «le  la  real  audiencia. 

Casi  al  mi**in<#  ti«?mpí>.  tuvo  aviso  de  ipie  no  se  de^^nii- 
dase,  pue«*t«i  que  <e  baria  tomar  la^  armas  á  l>is  c^pafio- 
los  6  indios  y  se  baria  circular  por  todas  |karte«^  quo  nin- 


86  DEL   PARAGUAY 

m 

gun  podef  tenia  derecho  á  quitar  á  don  Bernardino  de 
Cárdenas  el  gobierno  del  Paraguay. 

Don  Sebastian  dejó  á  éste  el  tiempo  suficiente  para  que 
reflexionase  bien  en  las  consecuencias  del  paso  que  iba  á 
dar;  pero  cuando  supo  que  la  capital  se  preparaba  para 
un  asedio,  hizo  adelantar  las  milicias  españolas  de  la 
provincia  y  3000  indios  del  Paraná.  La  aproximación  de 
esta  fuerza,  lejos  de  intimidar  á  las  tropas  del  obispo,  les 
causó  mucho  alegría.  Se  les  habia  hecho  comprender  que 
unos  ángeles  habian  prometido  al  prelado  que  combatirían 
en  su  defensa;  y  con  esta  seguridad  sus  soldados  se  ha- 
bian provisto  de  cuerdas  para  atar  á  los  indios.  León  no 
perdia  la  esperanza  de  que  todo  terminaría  sin  efusión  de 
sangre. 


Cuando  el  obispo  tuvo  aviso  de  la  aproximación  de  la 
fuerza  enemiga,  quiso  ahorrarle  la  mitad  del  camino  ha- 
ciendo salir  sus  tropas  á  las  órdenes  del  teniente  de  rey, 
luego  se  retiró  á  su  catedral,  seguido  de  una  multitud  de 
mugeres,  niños  y  ancianos.  Allí,  prosternado  al  pié  del 
altar,  donde  habia  hecho  esponer  el  Santo  Sacramento, 
conjuró  al  Señor  librase  á  su  Iglesia  y  á  la  provincia  de 
los  herejes  é  impíos.  Tan  luego  como  ambos  ejércitos  se 
pusieron  uno  al  frente  del  otro,  el  gobernador  mandó  publi- 
(íar  á  son  de  trompa  sus  despachos,  las  órdenes  del  virey 
y  las  de  la  real  audiencia,  protestando  que  venia  animado 
de  un  espíritu  de  paz  para  restablecer  las  justicia  y  la  tran- 
quilidad en  su  patria  y  agregando  que  le  seria  muy  sensi- 
ble desenvainar  contra  sus  compatriotas  una  espada  que 
hasta  entonces  solo  habia  servido  para  su  defensa;  que 
sólo  lo  haria  en  el  duro  lance  de  una  necesidad. 

Ningún  caso  se  hizo  de  estas  palabras.  El  ejército  epis- 
copal marchaba  áesta  guerra  como  á  una  cruzada,  no  du- 
dando de  la  victoria,  desde  que  habia  hecho  comprender 
á  cada  soldado  que  cometería  un  gran  crimen  someterse 


GOBERNANTES  87 


al  gobernador  y  ademas  le  habría  sido  prohibido  so  penal 
de  esi'omunion  y  derastigo  ror|)oral.  | 

Tuvo  el  gobernado  por  rontcsiacit)»  una  desrarga  c*erra- 
da  de  mosquetería  luego  que  estuvo  A  tiro,  pero  st)lt»  le 
pasi'i  raspando  una  de  las  balas,  matan<lo  á  uno  de  sus 
^efes  que  se  hallaba  íi  su  lado.  Fji  el  a(*to  mandó  to<*ar  (i  la 
rarga  que  no  resistieron  los  espisroprile*^,  ríndi(^ndo*<o  mu- 
i-hos,  busi^ando  su  salvariofi  on  la  fu^ra  otros,  sin  perse- 
guírseles, por  prohibido  el  p)l>ernador,  quien  entró  en  la 
i'iudad  sin  ninguna  resistenria. 


Después  de  hacer  un  |>ef|uerio  descanso  en  la  pla/.a 
prin<*i|ial,el  go^>erna<lor  mandó  llevar  todus  los  heridos 
al  hospital,  y  alojando  en  su  ca^a  álo<«  que  alli  no  <*upie- 
sen.  Kn  seguida  pasó  A  la  «*ate'lral  para  rtMidir  gra<'ia^  á 
Dios  |»or  halH*ile  lihradi»  drl  peligro  i|uo  había  t*orri'lo 
al  principio  del  ri  imítate.  Halló  allí  al  obi^pn,  cuya  manoi 
U*só  res|>etuovamcntc,  y  lo  **upli«-'»  tuviesi»  á  bien  entre-' 
carie  el  l>«*iston  »!••  mando.  a<e::urán<lo|ei|ni*  se  baria  siem- 
pn»  undelwr  dt»  manifc'^tarlí»  !•!  rc^ptM»»  drbidi»  .i  ^n  raráe- 
ler  y  ii '^u  ¡MM'SMna  y  |»re«^tarle  cuales  |uÍit  si»rvii-ii>s  quo 
de  el  de|KMidicran. 

Kl preladí» estalwi  «^entadiien  ^iutron»),  ri*ve*<ti'lo  desús 
onianK*ntos|NMitiHt*alcs^eun  ^u  cruz  en  la  mam»  dt*recha  y 
en  la  otra  el  kaston  de  mando,  ipie  entrei^ó  al  p)l>ernador, 
sindecirle  una  sola  palabra,  r<*tírAndi»M»  asneaba  s(>guido 
de  t<MÍo  su  .séquito. 


No  tanlóel  goln^rnador  (MI  s¡;;nitiear  al  obíspn  la  orden 
deque  se  present;ise  |KM*sonalmente  a  la  real  audiencia, 
Jiai'iendoloen  presoneia  «le  te**ti:¿os.  Don  Hornadino  pr»»- 
mctió  obcíle^'er,  y  el  golH*rna«Ior  pí»r  su  parte  le  asogun') 
que  mirariu  ct>mo  uno  de  sus  e>enciales  deberes  prujíor- 


88  DEL  PARAGUAY 

Clonarle  cuanto  fuera  necesario  para  hacer  el  viaje  con  co- 
modidad y  de  un  modo  conveniente  á  su  dignidad. 

Tan  pronto  como  don  Sebastian  de  León  consideró  ase- 
gurada su  autoridad  en  el  gobierno,  mandó  practicar  las 
obras  necesarias  en  el  colegio  de  la  Asunción,  alojándose 
en  él  muy  pronto  los  jesuítas,  que  habia  hecho    volver  de 
I  Corrientes,  y  espidió  en  seguida  un  edicto,  bajo  penas  se- 
i  veras,  ordenando  se  restituyese  á  estos  religiosos  los  ne- 
^  grosy  cuanto  se  hubiese  sacado  de  su  colegio. 

A  pesar  de  haber  don  Sebastian  de  León  hecho  todo  el 
bien  posible  á  su  patria  y  de  haber  desempeñado  su  comi- 
sión con  estricta  sujeción  á  sus  instrucciones,  se  vio  pron- 
to obligado  á  salir  de  la  capital,  sin  haber  podido  encon- 
!  trar  en  la  provincia  un  retiro  donde  poder  estar  con  segu- 
ridad. Se  cometió  con  él  la  iniquidad   de  tenerle  durante 
veinte  años  en  prisiones,  hasta  que  al  cabo  murió  en  la 
cárcel  el  año  de  1672.   La  real   audiencia,  que  residía  en 
I  Buenos  Aires,  le  dio  por  ubre  casi  al  mismo   tiempo,  ha- 
j  hiendo  llegado  la  sentencia  al  Paraguay  poco  depues  de 
:  celebrarse  sus  funerales. 

í  Fué  su  teniente  de  gobernador  el  capitán  Pedro  de  Ga- 
marra. 

IX.  LICENCIADO  DON  ANDRÉS  GARAVITO  DE  LEÓN, 
natural  de  la  ciudad  de  Lima,  caballero  del  orden  de 
Santiago,  oidor  de  la  real  audiencia  de  Charcas,  visitador 

.  y  gobernador  interino  del  Paraguay. 

'  Apenas  tomara  posesión  de  su  cargo,  el  10  de  octubre  de 
1650,  el  visitador,  llamó  á  prestar  declaración  á  todas  las 
persona  que  quisieran  prestarse  á  ello;  hizo  carear  y  con- 
frontar los  testigos  que  se  le  presentaron,  y  convencido 
de  que  todas  las  pruebas  se  reducian  á  los  discursos  del 
obispo  Cárdenas,  sus  patidarios  y  hechuras,  instruyó  el 
proceso  criminal  de  todos  los  individuos  que  hablan  de- 


GOBERNANTES  89 

sempeñado  algún  cargo  durante  los  años  de  1648  y 
1649.  Terminado  éste,  pronunció  (24  de  julio  de  1651)  la 
sentencia  definitiva  contratos  que  tuvieron  parte  en  la  vio- 
lenta espulsion  de  los  jesuitas  del  colegio  de  la  Asunción, 
cuyo  estrado  es  como  sigue: 

"Mando  que  todos  los  cabildos,  poderes,  instrucciones 
é  informes  se  quiten  de  los  libros,  y  en  mi  presencia  y  con 
intervención  de  los  alcaldes  y  regidor  de  primer  voto  ^^ 
rompan  y  echen  al  fuogo,  poniendo  un  tanto  de  est"-*^  ^® 
tencia  y  fée  de  el  presente  escrivano  de  avp^  *  mismo  de 
diligencia  en  su  lugar  condeno  ^  •**  ^®'  Uruguay. 
Yegros,  teniente  Melchor  Cas- comisión,  convocó  en  su 
Vallejo,  alcaldes  que  fueror.de  del  jueves  31  de  octubre 
Vallejo  de  Villasanti  el  apuesta  de  diez  teólogos  mas 
Fuenleal  del  de  49,  en  pndos  como  perfec>tamente  versados 
cía  y  otros  públicos,  v,  á  saber:  el  padre  Francisco  Vas- 
ñada  á  cada  uno.  Movincial  de  los  jesuitas,  quien,  escu- 
llejo  Villasanti  el  n>se  presente  en  ella,  se  contentó  con 
que  en  particular /-/a,  que  fué  leida  y  aprobada  unánime- 
y  daños  que  rerí/s  eran,  don  Adrián  ('ornojo,  provisor, 
de  plata  acuñad  juez  eclesiástico  de  la  diócesis,  el  cual 
Joseph  Encina  la  asamblea,  en  caso  que  el  visitador  no 
man,  Pedro  pse  presente;  don  Gabriel  de  Peralta,  deán 
regidores  de*al;  el  li(íon  ciado  don  Pedro  de  Mendoza,  cura 
Diego  Gimín,  que  habia  siílo  ü^obernador  eclesiástico  y 
Tomás  de  j  la  diócesis;  don  Pedro  de  la  Cabex,  que  habia 
lo  fueron  fomente  s^bernador  eclesiástico  de  la  diócesis, 
todos  ofi(,nibrados  por  el  obispo  Cárdenas;  el  padre  Pedro 

TermiDiiiti,  antiguo  definidor  y  guardián  actual  del  con  - 
al  ejercicSan  Francisco  de  la  Asunción;  don  Francisco  de 
cía  y  allí)  Bazan,  (^ura  de  la  Encarnación  de  la  misma 
pues  un  •  que  habia  sido  provisor  y  juez  eclesiástico;  don 
del  UrugJe  Ibarrola,  cura  de  la  catedral  y  los  maestres  de 
un  nueve )n  Garcia  Moreno  y  don  Francisco  de    Espíndola 

^^^^    ra-Cruz. 
1653-lí 


88  DEL  PARAGUAY 

donarle  cuanto  fuera  necesario  para  hacer  el  viaje  con  co- 
modidad y  de  un  modo  conveniente  á  su  dignidad. 


Tan  pronto  como  don  Sebastian  de  León  consideró  ase- 
gurada su  autoridad  en  el  gobierno,  mandó  practicar  las 
obras  necesarias  en  el  colegio  de  la  Asunción,  alojándose 
en  él  muy  pronto  los  jesuítas,  que  liabia  hecho  volver  de 
Corrientes,  y  espidió  en  seguida  un  edicto,  bajo  penas  se- 
veras, ordenándose  restituyese  á  estos  religiosos  los  ne- 

'  grosy  cuanto  se  hubiese  sacado  de  su  colegio. 

A  posar  de  haber  don  Sebastian  de  León  hecho  todo  el 
bien  posible  á  su  patria  y  de  haber  desempeñado  su  comi- 
sión con  estricta  sujeción  á  sus  instrucciones,  se  vio  pron- 
to obligado  á  salir  de  la  capital,  sin  haber  podido  encou- 

i  trar  en  la  provincia  un  retiro  donde  poder  estar  con  segu- 
ridad. Se  cometió  con  él  la  iniquidad  de  tenerle  durante 
veinte  años  en  prisiones,  hasta  que  al  cabo  murió  en  la 
cárcel  el  año  de  1672.   La  real   audiencia,  que  residía  en 

I  Buenos  Aires,  le  dio  por  libre  casi  al  mismo    tiempo,  ha- 

i  hiendo  llegado  la  sentencia  al  Paraguay  poco  depues  de 

;  celebrarse  sus  funerales. 

•     Fué  su  teniente  de  gobernador  el  capitán  Pedro  de  Ga- 

.  marra. 

IX.    LICENCIADO  DON  ANDRÉS  GARAVITO  DE  LEÓN, 

(natural  de  la  ciudad  de  Lima,  caballero  del  orden  de 
Santiago,  oidor  de  la  real  audiencia  de  Charcas,  visitador 
y  gobernador  interino  del  Paraguay. 
Apenas  tomara  posesión  de  su  cargo,  el  10  de  octubre  de 
1650,  el  visitador,  llamó  á  prestar  declaración  á  todas  las 
persona  que  quisieran  prestarse  á  ello;  hizo  carear  y  con- 
frontar los  testigos  que  se  le  presentaron,  y  convencido 
de  que  todas  las  pruebas  se  reduelan  á  los  discursos  del 
obispo  Cárdenas,  sus  patidarios  y  hechuras,  instruyó  el 
proceso  criminal  de  todos  los  individuos  que  hablan  de- 


GOBERNANTES  91 

pero  con  poderes  mucho  más  estensos,  pues  traia  al  mis- 
mo tiempo,  como  visitador,  encago  de  examinar  con  de- 
tención el  estado  en  que  se  hallaban  las  rentas  del  rey  en 
las  tres  provincias  del  Tucuman,  Paraguay  y  Rio  de  la 
Plata,  (llamadas  con  alguna  frecuencia  provincias  del 
Paraguay)  la  real  caja  de  Buenos  Aires,  las  Misiones  de 
los  jesuítas,  el  número  de  las  reducciones,  el  de  los  reli- 
giosos empleados  en  ellas,  el  de  los  indios  que  en  ellas 
habia  y  debian  pagar  tributo,  examinar  el  catecismo  de 
los  jesuítas,  y  sobre  lodo,  asegurarse  por  sí  mismo  de 
si  existían  minas  de  oro  en  la  provincia  del  Uruguay. 

El  visitador,  en  virtud  de  su  comisión,  convocó  en  su 
domicilio,  á  las  dos  de  la  tarde  del  jueves  31  de  octubre 
de  1656,  una  junta  compuesta  de  diez  teólogos  mas 
univei*salmente  reconocidos  como  perfectamente  versados 
en  la  lengua  guaraní,  á  saber:  el  padre  Francisco  Vas- 
quezde  la  Mora,  provincial  de  los  jesuitas,  quien,  escu- 
sándose  de  hallarse  presente  en  ella,  se  contentó  con 
enviar  una  memoria,  que  fué  leida  y  aprobada  unánime- 
mente. Los  otros  eran,  don  Adrián  (yornojo,  provisor, 
gobernador  y  juez  eclesiástii^o  de  la  diócesis,  el  cual 
debia  presidir  la  asamblea,  en  caso  que  el  visitador  no 
pudiera  hallarse  presente;  don  Gabriel  de  Peralta,  deán 
de  la  catedral;  el  licenriado  don  Pedro  de  Mendoza,  cura 
de  Yaguaron,  que  habia  sido  í^obernador  eclesiástico  y 
^isitador  de  la  diócesis;  don  Pedro  de  la  Cabex,  que  habia 
sido  igualmente  gobernador  eclesiástico  de  la  diócesis, 
ambos  nombrados  por  el  obispo  Cárdenas;  el  padre  Pedro 
de  Villasanti,  antiguo  definidor  y  guardián  actual  del  con  - 
vento  de  San  Francisco  de  la  Asunción;  don  Francisco  de 
Caballero  Bazan,  cura  de  la  Encarnación  de  la  misma 
ciudad  y  que  habia  sido  provisor  y  juez  eclesiástico;  don 
Estévan  de  Ibarrola,  cura  de  la  catedral  y  los  maestres  de 
campo  donGarcia  Moreno  y  don  Francisco  de  Espíndola 
de  la  Vera-Cruz. 


90  DEL   PARAGUAY 

VEDRA,  natural  de  Santa  Fé  de  la  Vera  Cruz,  nieto  del 
general  Juan  de  la  Cruz    Garay  y  nieto  político  de  don 
Jerónimo  Luis    de  Cabrera,  fundador  de  la  ciudad  de 
Córdoba  del  Tucuman.    Entró  de  gobernador  dei  Para- 
guay el  26  de  julio  de  1653. 
Desde  sus  primeros  años  sirvió  al  rey  en  varios  cargos 
I  .políticos' y  militares,  mandando  algunas espediciones con- 
'  en  ^  los  indios  con  feliz  éxito.    En  el  tiempo  de  su  gobier- 
!  Corriélí®  administró  á  satisfacción  de  sus  superiores  y  de 
veras  ovd^fí^j  se  coligaron  los  bárbaros  mbayáes  con  los 
'  ffro^?  y  cuanto  se  huBiO^^^s  indios  fronterizos  y  se  lanzaron 
A  pesar  de  haber  don  ¿A^suncion  causando  algunos  per- 
bien  posible  á  su  patria  y  de  L 

sion  con  estricta  sujeción  á  sus^na  terrible  epidemia  de  vi 

to  obligado  á  salir  de  la  capital,  sftue  hizo  muchos  estragos. 

í  trar  en  la  provincia  un  retiro  donde  país  tuvo  que   sufrir  la 

I  ridad.  Se  cometió  con  él  la  iniquidad ^^l  gobernador  Garay 

!  veinte  años   en  prisiones,  hasta  que  aí  6'  n^ayor  número 

i  cárcel  el  año  de  1672.   La  real   audiencWO^^alor  y  espe- 

:  Buenos  Aires,  le  dio  por  libre  casi  al  misií  P^^'^  formar  un 

:  hiendo  llegado  la  sentencia  al  Paraguay  j?^^';^^  ^®'  tenien- 

celebrarse  sus  funerales.  ^^**^  enemigo  y 

Fué  su  teniente  de  gobernador  el  capitán  P^  mucho  tiem- 

marra.  ^^^"^^^  deja- 

>ntes  y  el  go- 
IX.   LICENCIADO  DON  ANDRÉS  GARAVITOberse  valido 
^  natural  de  la  ciudad  de  Lima,  caballero    del 
Santiago,  oidor  de  la  real  audiencia  de  Charcas,5Íendo  juez 
y  gobernador  interino  del  Paraguay. 

Apenas  tomara  posesión  de  su  cargo,  el  10  de  o 
1650,  el  visitador,  llamó  á  prestar  declaración  á  DE  VAL- 
personaque  quisieran  prestarse  á  ello;  hizo  carea  goberna- 
frontar  los  testigos  que  se  le  presentaron,  y  cote  las  pro- 
de  que  todas  las  pruebas  se  reducian  á  los  discu.setiembre 
obispo  Cárdenas,  sus  patidarios  y  hechuras,  in 
proceso  criminal  de  todos  los  individuos  que  ha  Garavito, 


rfOllERN  ANTES  01 

|icro i'iin  |Hi  lores  inu<*ii  >  m:is  i**it»-Mi<os.  |>u*s  ir;i¡,i  al  mis- 
ni'i  tictii|Mi.  romo  visila'lir,  <iii'*a;;'>  <!•*  t*xatninar  ron  «lo- 
lciH*i«>ii  el  i^'-ita'i'»  Olí  qii<»  so  liallab.i'i  la<  riMilas  do!  roy  oii 
la^  in*s  províiK'ias  #l<?|  Tu  Miínaii,  Para^íuay  y  líio  do  la 
PlaLi.  llamadas  ron  aiiriüía  iViNMi.j'i.Ma  proviiirias  del 
Pani^ijay  la  nvil  t*aja  do  Huimio<  Aires,  las  Misiones  do 
ios  jo«%tiitas.  t>|  Mt'iinop»  lio  lis  n»  Iu'N-íoiii's,  o\  do  |i»s  roli- 
ffiovis  efn|iUvido^  011  f»llas,  old«*  los  in  liix  <|iie  en  ellas 
h'iKi.i  y  «if'Ma!!  pairar  lri*mto.  ««x  itninar  ol  ralerisíni»  do 
l«is  j«»suita*i.  y  snUn»  iMdo.  aM»;rurarse  \ínv  si  mismo  de 
si  PXÍMían  m.iias  do  npi  011  la  |»rovin'-ia  del  L!ni;:uay. 

Kl  visitador,  iii  viiMu'l  do  *^ii  oomision,  roíivoró  en  su 
(lofiiit'ilio,  :i  la^  d'is  dt*  la  tard<*  d(*l  ¡uóves  IM  do  ortubro 
d«'  Ií'kVi.  una  junla  ••orn|»u***»ta  •!•»  dio/ li»  »|o^ns  mas 
UMi\op«aim**ii(«*  rt*'''irpM*i  Itis  «'>»ino  iiorH'i'tainoiiit*  v«Tsados 
•■n  la  l4Mi;:na  :;itara:il.  á  salnT:  «'I  |iadro  l*'raíiri^ro  \'as. 
•|Utv  d»»  l.'i  M'tra.  |irt)\¡iii-¡al  •!♦•  lo^  j«»sui!a<,  «juien,  esi-u- 
*<4nd'»so  ilí'  li.'illar«««*  |in*^i»:il«»  imi  «•lia,  *^o  «'onlonló  «'on 
oriviar  una /«f«'f/i"/'/'/,  i|n«*  fn**  l«'ila  y  aprobada  unánime- 
iii«Mil«\  I.i»s  i)tro««  «M*aii,  diiii  Adrián  roiMi 'i»»,  |»r'»\i**»r, 
A;ti(>«*i'iia  l*»r  y  n*»/ »'«*l«'-i  i'^ii  ••»  b»  li  ili»  ■«•^^i'*.  i'l  i*nal 
d«*bi:i  |iri*«*idn*  la  ;i*«aniMt>a,  ••  i  im^  i  t^\\**  t>l  xi^ttador  no 
l'UdoM'a  liaÜar^i*  j»r''-»Mit«»:  d-»n  <  1  ibri«'l  •!•'  ÍN'raila,  deán 
»Io  i.i  ••  il'  Ira!;  ••!  li  ■  m  •:  i  |  •  |m  i  !•■•  Ii-»  li.»  M  mi  !•»/!,  rnra 
di' ^  ;i:;ij:ir  »;i.  iiM"  b  ibi  i  -•!  I  •  ^■»b»»ririlor  i*'*l«*'*ia^li«*o  y 
^i^iti'lir  !•'  I.i  li  »  I-I*»  .|.»i  I».*  |i-  I  d»*  1 1  < '  ib  A,  '|U'*  babia 
'*id'»  i:;iiaini»'"il'»  .;-ibiT:j.i  I  n*  i*  {••^r;i-tii'i»  «b*  la  di-n-rsi^, 
aml»*><H  nombra  b>*<«  |»<>ri'l  i»bi*«|i<i  (Virdivia^;  t>l|iadr<*  l*«*dr<» 
fl*»  \  illa^anii.  anliirn»!  d«*íiiiid"r  y  uMiardi.in  a«'tual  d«di*<»n- 
\tvil.»  di*  S;in  l'Va'pM^  •»  d«*  ia  X*»!!:!'*!'!  i;  d-m  l''raii«'i'*ri»  ijo 
í'.ib.iüi'ii»  Ita/ i:i.  .-uia  ij»»  la  K  i  .ir-ia 'i-»!!  d»»  la  mi<ma 
•  Midid  y  4|ii«*  ba'i:  I  ^1  ]••  |i:m\  1^  •!'  \  ju*'/ «•••i»'*'í.i*'lhM:  don 
K-»l**\  TI  d'*  lbi::''!i.  •iiíi  «b*  l.i  -ai»*  liai  n  I»*»  niíio^^ln^s  «Í*» 
<Miii|f»  •l'inri  ip.'ia  M'irf':i>i  y  d*»n  i'*ran'"is<'*»  di»  |'S|>Indi»l;i 
do  lu  \  ora-Cni/. 


92  DEL  PARAGUAY 

Diose,  pues,  la  lectura  de  la  memoria  del  provincial  de 
los  jesuítas,  en  la  que  se  hacia  observar  que  don  Bernar- 
dino  de  Cárdenas  jamás  habia  tenido  el  mas  mínimo 
conocimiento  de  aquella  lengua.  Decia  que  la  traduc- 
ción del  catecismo  al  guaraní  no  era  obra  de  los  jesuítas; 
que  habia  sido  compuesto  en  lengua  peruana,  por  el  pa- 
dre Gregorio  de  Osuna  y  traducido  al  guaraní  por  el  vene- 
rable padre  Luis  de  Bolaños,  muerto  en  olor  de  santidad, 
ambos  del  orden  de  San  Francisco;  que  el  original  habia 
sido  aprobado  por  dos  Concilios  de  Lima,  y  la  traducción 
por  dos  obispos  del  Paraguay  á  la  cabeza  de  sus  sínodos 
y  por  otra  asamblea  sinodal,  durante  la  sede  vacante; 
que  en  consecuencia,  se  habia  mandado,  so  pena  de  deso- 
bediencia y  escomunion,  á  todos  los  curas  ó  misioneros 
de  los  indios  que  hablasen  guaraní  de  hacer  uso  de  él  y  de 
ningún  otro;  que  en  efecto  asi  se  ha  practicado  en  todas 
partes  y  aun  en  el  Brasil,  en  donde  esta  lengua  es  común. 
Que  los  indios  quedaron  muy  desconsolados  cuando  el 
obispo  Cárdenas  condenó  el  catecismo,  porque  contenia 
los  términos  de  Tuba  y  de  Tupa,  que  eran  nombres  de 
demonios,  se  daban  en  el  catecismo  para  significar  DioSy 
Tuba  y  Dios  Padre  Tupa. 

La  asamblea  juzgó,  pues,  unánimemente  que  el  cate- 
cismo se  hallaba  exento  de  todo  error,  desapareciéndolos 
monstruosos  errores  de  los  jesuítas,  conque  el  obispo  del 
Paraguay  aturdió  á  toda  la  América,  y  su  procurador  & 
toda  la  España. 

El  visitador  hizo  en  seguida  sus  informaciones  sobre  lo 
i  ocurrido  en  la  Asunción  respecto  de  los  jesuitas  durante 
¡  los  años  de  1648  y  1649,  pronunciando  (27  de  setiembre  de 
1657)  su  primer  fallo  sóbrelas  tales  minas  de  oro  que  no 
existían  y  condenando  al  indio  denunciador  Domingo,  que 
se  decia  tupí  de  nación,  aunque  era  natural  de  Yaguaron, 
á  ser  ahorcado,  pero  habiendo  representado  el  rector  del 
colegio  que  este  desgraciado  esclavo  habia  sido  forzado 
por  su  amo,  el  capitán  Cristóbal  Ramírez  de  Fuenleal,  el 


GOBERNANTES  03 

decidido  partidario  dol  ol)is|»o  de  Cárdenas,  le    hi/.o  ^ 
granado  la  vida  roíimutAndolo  la  pona  en  2íM)  azotes  por 
l&s«-alles  de  la  riudad,  inontaduá  rahallo  sobre  un   biisto 
y  seguido  de  un    prc;;<inero  que  publicaba  su  rrfmeii  en 
alta  YO/.. 

Kl  2 de  octubre  del  mi^in'tafio,  diósu  secundo  fallo  c*on- 
«lenamloA  los  reos  aun  |)erpótuo  s¡Iimi(*ío  sobre  lo  que  so 
imputaba  &  los  jesuítas  y  á  pa^ar  toilas  las  ctostas  del 
pn>ceso. 

Ifir/J.l0lj2-.XII.  DON  ALONSO  SARMIENTO  DE  SOTO-  ^ 
XUYOR  Y  FIGUEKOA,  traballer.)  gallego,  natural  de  Vi- 
go,  primo  secundo  del  virey  del  Perú  don  Garfia  Sar- 
miento tle  Sotoniayor,  ctinde  de  Salvatierra,  quien  le  bizo 
venir  á  e<tos  palse*^.  d.-^ndole  el  rorroKiniiento  de  Canta, 
el  que  descm|M*rió  ron  murbo  íle^intei*<'»s,  sin  dejar  des- 
cansar A  l*K  roiitral»aiidista^  á  quirne^  porseguia  con 
te?**»ii.  Kl  virey,  i*ond«»  de  An)a  de  Aliste,  lo  ascendió 
ronf¡ri^:id<»le  ol  pibicM'no  de  la  pnl^ilu•ia  de  Cbueuitoy  lo 
d"Hom|>eriM  tan  :\  >:itivrarr¡iiii  lio  af|uol  tnan<lataiio  que  le 
ppíinoviú  al  ;;<»bienii)  di' la  provincia  del  I\ira;ruay,  del 
qu*»  <*»  n^i-ibió  el  "Jl  íle  di'-ienibíT  «le  UiTil). 

Alano  ^iíru¡*Mite,  bab¡«Ni  lo  ido  2^  xi^itar  el  pueblo  de  \ 
nuestra  Seíi^ra  »li»  la  ('o!i«-í»p.Moii  de  Are^'ay;^,  futnlado 
en  l*VK.  I'i'i  iiidio"^  ar«»-avá«»«^  m»  li^vantann  en  armas 
rontra  el  gobernador  Sarmietito  inat;indo|e  ruatro  e^^pa- 
fiole^  é  liiriiMido  veintid'»*^  «le  |.i*<  que  le  aeoinpat'iaban,  en- 
rerránd«i|MH  á  tiM|n*.í»n  la  i;;lr'^ia  iloudt*  lus  sitiaran  rini't» 
dia^,  |>í*i:And«i|e  fu<*tro  y  t1«*<'baii«l<>  una  uñaren.  ro.in-* 
hubieran  pt'rei*id>»  .-i  nn  baKi*rl«'*«  l!«-^ai|o  «ipiirtuiio  v(>.-ii|-. 
ffj  de;:*»!!!!'**.  I^>i' «'ux  «i  rii«>ii\ii.  fl  ;:i»Neriiad'ir  ab«»ri'ó  á 
los «*a('iqu«*^  y  i-a^t/a**  d»  I  ni^tin.  «'•»nd*-naiid'ia¡  n-'^^tu.  que 
eran  eietiti»  seti'üta  fanniías  ípi*'  i-oinp  •lüati  setf»ientas 
treinta  alina^.  a  ^rr  e^p  itr'al<>^  \  i*:i>'iu)«vi>l;id«i^  á  l«m 
e^lkañolos  en  c.tii'ial  •!•*  \aiia«*<>iia^.  •'•tui'i  ^^t»  cji'i'uti»  cu 

efecto. 


94  DEL  PARAGUAY 

Sarmiento  dio  cuenta  de  lo  obrado,  en  30  de  diciembre 
de  1660,  al  rey  Felipe  VI,  quien  espidió  cédula  en  25  de 
agosto  de  1662  no  sólo  desaprobando  altamente  su  proce- 
dimiento, sino  que  también  fué  destituido,  preso  y  sometí- 
do  ajuicio,  y  mandando  que  los  arecayáes  volviesen  á  su 
^pueblo.  Su  sucesor  Diez  de  Andino  mandó  publicardicha 
cédula  en  la  Asunción,  por  cuyo  motivo,  se  presentó  el 
procurador  general,  don  Juan  Valle  jo  Villasanti,  pidiendo 
se  suspendiese  la  ejecución,  fundándose  en  que  dichos 
arecayáes  no  eran  originarios  de  su  pueblo,  que  eran 
malvados  y  coligados  con  los  monteses  y  del  Chaco,  con 
quienes  habian  cometido  muertes  y  alzamientos. 

A  los  dos  anos  (7  de  octubre  del  1664)  se  le  absolvió, 
dándole  por  libre  de  la  querella  y  saliendo  entonces  del 
Paraguay  con  dirección  al  Perú.  Al  llegar  á  Santiago  del 
Estero,  contrajo  matrimonio  (1667)  con  doña  Maria  Gara- 
yary  Figueroa,  señora  noble  y  muy  rica,  como  que  era 
hija  del  general  Martin  de  Garayar,  uno  de  los  que  más 
disfrutaron  la  opulencia  maravillosa  de  las  minas  del 
Perú. 

En  atención,  pues,  á  su  calidad  y  méritos,  el  virey  del 
Perú,  marqués  de  Castelfuerte,  le  nombró,  en  1678,  cor- 
regidor de  Lipes,  donde  al  fin  falleció  el  14  de  mayo  de 
1687,  sin  tener  apenas  con  que  costear  su  entierro.  Dejó 
dos  hijos  y  una  hija. 

1663-1671— XIII.  DON  JUAN  DIEZ  DE  ANDINO,  an- 
daluz, sargento  mayor.  Tomó  posesión  del  gobierno  en 
1663  y  se  ocupó  durante  mucho  tiempo  en  la  defensa  de 
la  provincia,  continuamente  amenazada  por  los  aracayáes, 
indios  fronterizos.  Concurrió  personalmente  con  una 
fuerza  considerable  de  tropas,  en  auxilio  del  puerto  de 
Buenos  Aires,  que  se  hallaba  amagado  de  una  invasión 
de  los  mamelucos,  trasladó  las  reducciones  délos  itatines 
á  otro  territorio,  donde  fué  tan  considerable  su  aumento, 
que  se  formó  una  nueva  colonia  muy  numerosa,  conoci- 


fíODBRNANTBS  •fc'> 

da  |>ur  Santa  Rosa.  Mere  'ió  |)«>r  tan  scfinla'lo  servicio  el 
affra<le«-imic(it(>  (lela  auJioiicia  <le  Buenos  Aires  en  ióv- 
minos  muy  tionorltiros.  Terminó  ^u  ^íobicriio  ron  uni- 
versal aplaudo  «le  to>los  sus  sú^xlitos,  á  quienos  dejó 
preiidaflos  de  su  amahili'larl,  rertitutl  y  valor,  .1  line^  de 
fcbren)  de  lfi71. 

lC71.iriHl  — XIV  iXíN  KKLÍPE  KKGE  COKVALAX, 
«Mirgcnto  mayor,  de>de  ol  aíio  de  1071. 

Acusado  el  K^^bcrnador  de  omisión  y  negligencia  en  el 
cumplimiento  de  su  cargo,  el  cabildo  dispuso  su  depo- 
si«-ioii  y  remisión  preso  á  la  ival  audien(*ia  de  Charcas. 
Para  llevar  i\  ralio  esta  resolución,  se  lo  invita  i\  una 
cutifcrent'ia  en  la^i  cas;is  del  ayuntamiento.  Kl  goberna- 
dor cont*urre  á  ella  muy  agono  f|c  lo  «pie  contra  él  se  ha- 
bía preme<iit'idf>.  (*na  ve/ reunidos  en  «*l  lugar  señalado, 
levántase  de  pronto  uno  de  los  rcjidi»r«'s  y  manda  se  Ici 
remachen  un  par  fio  grillos,  declarando  que  e>taba  priva-' 
do  del  gobirrno. 

No  eih'oiiirándose  np'rito  ími  la  mayor  parte  de  lo«^  i*ar- 
go^  ipie  M?  le  hi«'¡(M'oii.  diMi  F»*lipí*  fué  rcpU''**ti>  en  e!  go- 
bieni'iy  tu\o  l:i  gJMi'i.-i  fji*  ilc^briratar  una  gran  con^|iira- 
rítiiidcl'i^  itidi'i*«  i*ontra  la  poblanon  c<|>ari<»!a  el  ¿<)  de 
ciieniilc  U\7y<,  qne-l.-in  ln  I.i  imu  li  I  devotl-^ima  di'l  ^lorio- 
H*í  m:irtir  San  Si»fii^liafi,  á  «piiiMi  •l«?-«th.»  4Mit'»n'-cs  vcntTa 
|M>r  *u  <«'guir»lo  patrón,  cilla  ii;l«'^ia  pirp»piial  *h*  la  Kn- 
cania'*i«iii,  diMidc  ««c  le  i|i*i|ii*;ira  capill:i. 

A  mediadi»s  del  afi'i  "*ii:nieiiie  líiTí*  !(•»:;•'  tuvo  axi'^o  di» 
(|ue  en  el  Jancip»  m-  armabín  •*at<ir**e  l»n<pi**^.  enii»ari*:in- 
ri«i«M*  lr«i|k'i<.  arma^.  nMi!ii'*ioiii*^  y  IimIhIm  fic«*t*^ano  para 
un  gr.itide  «*<«tabl*'<*inneiito.  No  tanl*  nni>*h'i  en  <<aber 
el  iiiij*'t<i  de  CM*  graii'li*  annam«'!it'>.  al  niaM'l»  '\r\  niae<«trt* 
de  «anipi  don  Mamiel  i|«*  I.ilio.  :;«ili"r'.i-idor  «h*!  Janeiro. 
iju«'    no  i^ra  f»tr  •   pii' para  la^*   i^'a*»   d«' s-iri  liabnel,  •>   cj 

í.'oin*idia  e**e  hecho  I-. MI  el   ruinoi-tpie    entoni'e^   corria 


y 


96  DBL  PARAGUAY 

en  la  Asunción  de  que  un  cuerpo  de  tropas  portuguesas  se 
dirigía  por  tierra  para  atacar  las  reduciones  del  Paraná, 
lo  que  hizo  que  Rege  despachara  dos  correos,  uno  á  los 
indios  del  Paraná,  recomendándoles  estuviesen  en  guar- 
dia, y  el  otro  á  don  José  de  Garro,  gobernador  del  Rio 
de  la  Plata,  comunicándole  lo  que  ocurría.  El  primero 
de  esos  correos  volvió  con  la  contestación  de  que  las 
reducciones  podrían  no  ser  sorprendidas,  pero  que  el 
gobernador  no  debia  ignorar  que  ellas  no  se  hallaban  en 
estado  de  resistir  á  tropas  arregladas,  con  un  escelente 
gefe  á  su  cabeza,  desde  que  se  les  habla  quitado  las  ar- 
mas, en  virtud  de  real  decreto,  espedido  en  1661,  en  el 
que  se  ordenaba  á  los  indios  del  Paraná  depositar  las  ar- 
mas de  fuego  en  los  almacenes  de  la  Asunción,  y  no  se 
las  diesen  sino  para  emplearlas  en  servicio  del  rey  y  para 
defenderse  contra  los  mamelucos. 

Todo  lo  que  pudo  hacer  Rege  entonces  fué  mandar  que 
saliesen  partidas  del  lado  del  Brasil,  para  observarlos 
movimientos  de  los  portugueses.  Ejecutado  eso  con 
tanta  inteligencia  como  prontitud,  marcharon  hacia  el  Bra- 
sil tres  destacamentos  de  unos  cuatrocientos  hombres  cada 
uno.  Los  portugueses  fueron  derrotados  en  un  en- 
cuentro, tomándoseles  veinticinco  prisioneros,  con  quie- 
nes se  guardó  la  mayor  consideración. 

El  gobierno  de  Rege  duró  hasta  IQJ^,  y  durante  su 
ausencia,  usurpando  el  mando  á  su  teniente  el  general 
José  Avalos  de  Mendoza. 

XV.  EL  CABILDO,  con  el  gobierno  político  y  militar, 
I  durante  se  instruía  causa  á  Rege,  á  quienes  trataron  dql 
modo  mas  cruel  é  inhumano.  En  vez  de  remediar  los 
males,  en  que  fundaban  la  deposición  del  gobernador  Re- 
ge, los  aumentaron,  al  punto  de  ocasionar  la  total  pérdida 
de  Villa  Rica,  que  la  atacaron  llevándose  cautivos  cua- 
tromil  indios  cristianos,  y  acosada  de  nuevo  por  los  guai- 
curúes,  mbayáes,  y  payaguaés  hubo  que  recurrir,  para  la 


GOBERNANTES  99 

Desalojó  también  á  los  mamelucos  y  portugueses  del 
Brasil  que  se  habían  poblado  en  la  antigua  Jerez.  Gober- 
nó con  tanta  rectitud,  que  se  le  aclamó  por  gobernador 
santo.  .  . 

Murió  en  la  Asunción  el  2  de  agosto  del  mismo  año   [ 
(1601). 

1691-96 -XXI.  DON  SEBASTIAN  FÉLIX  DE  MENDIO- -^ 
LA,  noble  vascongado,  gobernador,  desde  el  22  de  octu- 
bre de  1691.  Se  le  cobró  tal  aversión,  debido  á  la  im- 
punidad con  que  se  contaba,  no  se  tuvo  embarazo  en 
cargarle  de  prisiones  y  remitirle  con  grillos  al  fuerte 
de  Buenos  Aires,  donde  se  mantuvo  hasta  que,  en  conoci- 
miento la  real  audienííia  de  tan  enorme  esceso,  mandó  se 
le  repusieseen  el  gobierno,  en  que  vivió  con  moderación 
hasta  fines  del  año  1696. 

1696-1702— XXn.     DON    JUAN   RODRIGUZ   COTA,  ha-  f 
tural  de  Galicia,  desde  el  4  de  diciembre  de  1696.  ■  '         / 

Administro  el  gobierno    con  equidad,  y  refrenó  á  los      /^ 
guaicurúes  que  se  habian  sublevado.  • 

1702-1705— XXm.  DON  ANTONIO  DE  ESCOBAR  Y 
GUTIÉRREZ,  natural  de  SnntaFéde  la  Vera  Cruz,  nom- 
brado el  27  de  junio  de  1702  (1)  hasta  1705,  que  fué  de- 
puesto por  el  virey  del  Perú,  conde*  de  la  Mondova,  por 
haberse  portado  mal  atribuyéndosele  fatuidad  y  licencia  ^ 
en  su  gobierno. 

1705-6— XXIV.  DON  SEBASTIAN  FÉLIX  DE  MENDIO-  ' 
LA,  segunda  vez,  en  26  de  setiembre  de  1705  y  por  muer-  ' 
te  de  él— 

1706-1707— XXV.  DON  BALTASAR  GARCÍA  ROS,  na-l 
tural  de  Valtierra,  en  Navarra,  sargento  mayor  de  la  pía- 1 

(1)    En  este  año  (1702)  los  jesuítas  introdugeronen  su  provincia  de  Mi-  ^ 

sienes  la  invención  de  la  imprenta,  habiendo  sido  la  primera  que  se  cono-    ^ 
ció  en  el  Bio  de  la  Plata,  sin  incluir  el  interior,  y  que  publicara  algunos 
volúmenes  de  esmerada  tipgrafía. 


98  DEL  PARAGUAY 

rate  (1)  y  el  padre  Salinas.  Tan  luego  como  recibió 
esta  orden,  partió  para  el  Tucuman  con  cuatrocientos  es- 
pañoles y  quinientos  indios  y  en  Santiago  del  Estero 
(Estoco)  acabó  do  organizar  su  ejército,  con  el  que  se  pu- 
so en  marcha,  el  5  de  julio  de  1085.  Esta  espedicion  no 
fue  tnn  feliz,  puos,  si  bien  los  españoles  hicieron  cien 
|)risionoros,  en  recompensa  los  bárbaros  consiguieron 
llevarse  trescientos  caballos  á  la  vista  de  tresciento  hom- 
bres bien  atrincherados,  y  tuvieron  que  volver  por  falta  de 
víveres  con  pérdida  de  muchos  hombres  atacados  del 
enemigo  mas  terrible— el  hambre. 

El  gobernador  Vera  Mugica  murió  en  la  Asunción  el 
2  de  agosto  de  1691. 

XIX.  DON  ALONSO  FERNANDEZ  MARCIAL,  teniente 
general,  durante  la  ausencia  de  Vera  Mugica. 

1691— XX.  DON  FRANCISCO  DE  MONFORTE,  caba- 
llero de  la  orden  de  Santiago,  en  1691. 

Atendía  con  desinterés  tanto  en  lo  político  como  en  lo 
militar.  Su  desvelo  era  el  alivio  de  los  pobres.  Hizo  dos 
entradas  alas  tierras  de  losguaicurúes. 

(1)  El  licenciado  don  Pedro  Ortiz  de  Zárato  era  de  una  nobilísima  U^ 
milia  de  Vizcaya,  y  cuyo  origen  hace  remontar  el  doctor  Xarque  hasta 
el  infante  Bela,  hijo  de  Santiago,  rey  ds  Aragón  y  sobrino  de  Alfonso,  rey 
de  Castilla.  Er^hijoy  viznieto  de  los  que  habian  conquistado  el  Valle 
de  Jujui,  habiendo  sido  su  padre  fundador  de  la  ciudad  de  este  nombre. 
A  los  17  años  de  edad  contrajo  matrimonio  con  Petronila  de  Ibarra,  he- 
redera de  las  casas  dd  Salatiogas  de  Ibarra  y  de  Murgia,  de  la  proYÍncia 
de  Guipúzcoa,  de  la  que  tuvo  dos  hijos,  pero  habiéndola  perdido  ¿  los 
aos  años  de  casado,  tomó  la  resolución  de  consagrar  el  resto  de  sus  días  al 
servicio  del  altar,  y  ¿  los  26  años  de  edad  empezó  sus  estudios  en  la  uní- 
versidcul  de  Córdoba.  Tan  luego  como  recibió  las  órdenes  sagradas,  volvió 
¿  Jujui,  de  cuya  ciudad  fué  cura.  Poco  después  fué  nombrado  juei 
eclesiástico  de  diezmos  y  comisario  del  Santo  Oficio  y  de  la  Cruzada- 
Por  fin,  don  Francisco  de  Borgia,  sucesor  de  don  Melchor  Maldonado  al 
obispado  del  Tueuman,  le  nombró  visitador  de  su  diócesis,  empleo  que 
desempeñó  con  tanto  celo  como  desinterés,  que  el  Consejo  de  Lidias  se 
proponía  presentarle  para  un  obispado  considerable  cuando  llegó  á  Es- 
paña la  noticia  de  su  muerte. 


0OBERNANTK8  IK) 

Iv^'^ilojó  taniliioii  A  los  m;im<»lu<*os  y  portugueses  «lol 
Bni*«il  «{iifí  s«^  liahiaii  poblailo  cii  la  anticua  Jenv..  (lolter- 
lió  ri»ii  faiiUi  rectiluíl,  que  se  le  arlainó  por  píhiTiiador 
santo.  , 

Murii't  en  1 1  A^uiirion  el  2  «k»  a;:osto  del  minino  ano    I 

liV.M.Í«;-XXI.     DON  SHIUSTIAN  KKLIX    I)K  MKNDK)- ^ 
L\.  iii»Mr  va'^i'oii^railo,  ^ofuTiiaiitM*.  «Iisíie  el  2J  íle  o»tu- 
bn' «le  l»i*.M.     Se  le  «-«iIip»  tal    avíM'sion,    (leí)i«lo  á  la  iin-  ¡ 
puiii'iail  «*i»ii  (|iie  ^e    roiitalia.    no   se  tu\o   eiiil)ai'a/o  en. 
sarjarle  <|i»   pri^iMiies   y    remiiirli»    i*on    ;;rillos  al  finTto  | 
H«*  Mu»*!iii>  Aire<,  <lMii«le  se  mantuvo  lia>ta  «i*í^*i  **'*  rnni>r¡-  ! 
inieiit«>ia   pmI  m  li»'  i  vi   I*  tan  cuonii»»  i»sri'*;o,  nian(l«'»  so 
le  repii'^if^oen  «•!  tfoMí^rno,  en  i(ue  vivió  ri»n  inoiIcratMon 
h.iAta  fini*'^  ilel  afni  nV.H». 

UW.  170? -XXII.     IJON    .irAN    KnDmc.l'Z    <^)TA,  iia-f 
tura!  «I**  ílaliria,  »\r>  !••  '^I    I  «Ir  'lií'ií'nilM'i' »!<•  Ui'M». 

Alutuii^tp»  r!   ;:«ilin  rnu    r«»n  *'«|Uiila«l,  \    relrtii'"»  á  los       ^ 
|;uai<'uru«**<   (|Ui'  >f*  lial>ian  ^uMe\a<|i». 

i:<r>.!7ii:,  -XXlil.  I)«»N  ANTuNlo  DK  KSCnlUK  Y 
CjI'IÍKRKKZ,  na:  ira!  «If  Snt  i  l-\'.|i»  la  \*.  ra  i'viu,  \v*\U' 
hrri'l'»  ••!  I/T  •|i*ju:ii«»  «ii*  ITO'J  l  hasia  Po.'i.  iju**  fu«*  «l«'- 
|tu«**»t«i  |M»r i»l  .  ffv    i|*'l  pi -11.    «'Mnílf  .|i' la    Mi':i.-|M\a.  |Hir 

lia>MT^*'  ii<»rt  i<|i»iiial  atri'iu\**¡i<l»sele   falu¡<lai|   v    lircntia 

■  •  • 

en  s*U^t>bierno. 

ITíCMi-XXIV.  DnN  SKHASIIAN  KKLIX  DE  MKNDIO- 
LA,  ^etfunda  ve/,  cu  ¿»i  «lo  **eli«'iiiíire  ílt'lTori  y  por  muer- 
te «le  6l— 

iTinViTMT  -XXV      l)oN  BAI.TASAk    CAKriA  ROS.  na-^ 
tumi  <!*'  \  allicrra.  Oii   Navarr.i,  ^ar:;«':it  •   mav«»r  •!«•  la  pia- 

■1       Kn  •••?•'  aftti     17«»J    '..*  ;•  «-i.*  i-  ir.':     I  !,;•  :    u*'.  ^\  \  :    vji.i  i.i  ■!••  Mi* 

•  *«  •!«'-«  I*  i!i\t-t.>  i"ii  «li*  i>i  t'..j  :  •  :.'  k    )..»':■'    !     «l  1-     !  i  |  r.!  <  i  k  '|  ••*   >f  .  ■;.,». 

TolqpirniT»  il«  e»iurrmtÍA  ti|'icr*lU. 


i' 


100  DEL  PABAGüAT 

'^za  de  Buenos  Aires,  á  quien  el  rey  hizo  la  gracia  de  nom- 
brar gobernador  del  Paraguay,  en  recompensa  del  mérito 
que  habia  contraido  en  la  conquista  de  la  Colonia  del  Sa- 
cramento, establecida  por  los  portugueses.  Tomó  pose- 
sión del  gobierno  el  9  de  febrero  de  1706,  habiéndosele 
encargado  particularmente  de  practicar  una  visita  de  ins- 
pección á  los  pueblos  de  Misiones  de  los  regulares  de  la 
compañía,  coipo  lo  ejecutara,  pasando  al  rey  un  informe 
muy  circunstanciado,  en  erque  aseguraba  haberlos  halla- 
do en  un  estado  que  no  parecía  verosímil  para  quien  no 
los  hubiera  visto  con  sus  propios  ojos;  que  no  era  posi- 
ble agregar  nada  á  la  policía  y  al  orden  que  en  ellos  se 
notaba;  que  no  era  fácil  de  es[)resar  la  inocencia  de  las 

i  costumbres,  la  piedad  y  la  unión  que  allí  reinaba  y  el 
tierno  cariño    y    el  respeto  que  estos  nuevos  cristianos 

.  manifestaban  para  con  sus  pastores;  qiie  no  habia  uno 
sok)  que  dejara  de  hallarse  en  disposición  de  sacrificar 
con  alegría  su  vida  y  cuanto  poseia  en  el    mundo  por  el 

'  servicio  de  Dios  y  por  el  del  rey. 

Después  de  haber  gobernado  el  Paraguay  pasó,  algunos 
años  después,  al  gobierno  de  Buenos  Aires. 

1707-1712— XXV.  DON  MANUEL  DE  ROBLES  LOREN- 
ZANA,  natural  de  las  montañas  de  Burgos,  gobernador, 
desde  el  10  de  octubre  de  1707. 

Una  de  las  primeras  operaciones  de  su  gobierno  fué 
tratar  de  hacer  desalojar  á  los  portugueses  poblados,  en  la 
antigua  Jerez,  y  para  llevarlo  á  cabo,  envió  una  espedicion 
á  fin  de  reconocer  sus  tierras;  pero  llamó  su  atención  otra 
cosa  mas  urgente,  cual  era  la  guerra  del  Chaco.  Para  el 
efecto  púsose  de  acuerdo  con  el  gobernador  del  Tucuman, 
don  Estévan  de  Urizar  y  Arispacochaga,  que  ya  se  hallaba 
en  campaña  contra  los  bárbaros,  quienes  infestaban  los 
caminos,  cometiendo  atroces  crueldades  con  los  viageros. 
Organizada  la  espedicion,  el  gobernador  Robles  empezó 
(1709)  por  la  frontera  del  Paraguay,  internándose  por  las 


GOBERNANTES  lOl 

tierras  de  los  guaicuriies  hasti  el  centro  <Ic  ellas,  siomlo 
\  ii*torí<>sa'«  las  armas  o^itafidla'i;  pero  la  rampana  im  fué 
muy  frut'luosa  A  <*aiisa  «lo  las  ¡nuiHÍar¡ones  «lo!  paN. 

(*oii«x*ieiiclo  Uoble>(|ue  existia  una  fiiorto  oposición  «'on- 
Ira  su  gobierno,  y  para  lil»rarsLMlo  las  víjarionos  í|uo  al- 
anos prcteuflian  hai-erlo  en  la  ivsiilcniia,  aliandonó 
astutamente  la  Provinrja.  vínioiMlo  asf  ;\  terminar  su  en- 
^jenm  A  fines  de  171¿. 

Muri<'>  re|iontinamentr,  en  Santa  bV,  el  mi«'*rrn|os  ilíde 
abril  del7:íi.  ('aliento  aun  rl  rAdaver  lo  /oliaron  una 
•  adeiia  do  oro,  (pie  llevalia  ile  rolicario  pendiente  al  cuello. . 

i7i:m7-xxvi    ix)N  ji;an  C-KKGORIO  bazax  ük 

PEDKAZA,  maestre  do  ranipo,  natural  fie  la  riudaddoTo- 
•lo*.  Santus  do  la  Hioja  pn  la  Prí»virn'ia  del  TuíUman. 
Fuéaloc'ildo  <»rdMiari«>,  en  ruy<»  om|»len,  llov»»  á  rab«»,  á  su 
t'«»sta.  la  4Mrrol  pnbüi-a  \  fasasilot'abildo,  adniini^^traniin 
ju<ti**¡a  con  pund'(n«ii'"sa  ro«*titud  y  ool*».  \\u  lo  militar, 
de^lo  teniente  di*  í'aballoria,  lia^^ta  mao^tri»  do  i-amp^de 

• 

infantería  «•'•panela,  sirvió  nnii*lin<«  afin*^  en  ol  rhaon, onel 
puerto  do  nuen«»s  Airo*-  y  on  ol  ««auto  ttiljunal  i|i>  l.inia. 
Se  roi'ibio   dol  u^obiorno  d«'l   Parairnav  «'I  T»  i|«»  ¡uiii**  do 

m 

171.'<.  '  Kn  ^u  &;ot)i«M*M«i.  di**|<u^o  la  t*uii<l  h'i'Mi  1 171  i*  *l**  do^ 
imo\a^  <'ii|iiii¡a<«  do  o^pañolo^.  o.i  el  valloi|«*  (Íiiatiii|ii!an  la 
priin«Ta,  a  o«-|itt  lo^^ua**  al  ^-ud  do  la  A^uAcioii,  y  la  *««-^un- 
iia.  OM  oí  ««itKi  •|oruru:;uatl,  a  ma<«  «b*  10:1  Io^iih^  d«*  la 
rut^ma  •*iudad.  Ii  <pi>*  ««¡rM't  l«*  fn»:}t*-ra  li  lo<«  manit*Ui- 
10-  ib-l  Hfa-^il.  Mnri'"»,  aiit*-**  ilo  i-ori«!n:r  *.n  ;:  •buTii-i.  i| 
»  i|o  fi-?ir»  I"  di'  1717.  a  I  ••*  .'►."í  a¡i"-  d«    •  dad. 

I>« 'N  AN  r«  »NIí '  V'l<   h»I\l\.  ü'imí'ríld  «p»!- ol  r"\,  i;«ibí»r 
iiud'irdt'l  l'.irai^nav.   p»'i«»  t-m- i  ••*»■»  d«'  ipp' !••  t  iij^io^*  ■  la 
nn-ma  «^uortí* 'pio  nipuTa  i    •M*»^  ^nhiriKobn-i'*..  •  odi"  »*u 
«lofoi-liii,  modiaiito  i-it'rta   i'anndad.  «*n 

17i7.17?l -XXVII      DnXDIKtin  DK  L(»S.KKVi:s  HAL-  ' 
MACLDA,  maL'<«(ro  do  t'amp«»,  natural  dol  puerto  •  lo  S;uita 


f 


102  DEL  PARAGUAY 

Maria,  siendo  alcalde  provincial  de  la  Asunción,  cuando 
fué  nombrado  gobernador,  de  cuyo  cargo  se  recibió  el  5 
de  febrero  de  1717;  pero  las  repetidas  quejas  que  de  él  hu- 
bo, y  las  acusaciones  de  parcialidad  de  los  regulares  déla 
compañía,  obligaron  á  la  audiencia  de  Charcas  á  nom- 
brar juez  visitador,  eligiendo  el  vireydel  Perú,  marqués 
de  Castelfuerte,  al  que  á  continuación  se  indica,  con  el 
título  de  gobernador  interino,  en  172L 

El  antecesor  de  éste  habia  dado  permiso  á  los  paya* 
guáes,  pasasen  á  situarse  en  Tacumbú,  dos  leguas  mas 
abajo  de  la  Asunción,  donde  fué  inútil  atraerlos  á  la  obe- 
diencia por  medio  de  los  sermones  que  se  les  predicaba, 
mas  ellos,  siempre  alevosos,  destruían  y  asolabaa  la  Pro- 
vincia del  Paraguay.  Coligados  con  los  mbayáes,  len- 
guas y  guaicurúes,  cometieron  toda  clase  de  violencias, 
hasta  que  quejándose  los  vecinos  de  sus  demasías,  el 
gobernador,  de  acuerdo  con  el  Cabildo,  resolvió  prevenir 
los  males  trasportando  todos  los  payaguaés  á  las  reduc- 
ciones del  Uruguay,  que  estaban  á  cargo  de  la  Compañia. 
Llevábanlos  en  unas  chalupas  bien  equipadas  y  apesar 
de  todos  los  esfuerzos  del  gobernador  y  de  su  gente  no 
pudo  evitarse  en  venir  á  las  manos,  dando  por  resultado 
muchos  indios  muertos  y  prisioneros.  Estos  confesaron 
de  plano  la  conjui^cion,  que  fué  atribuida  falsamente  al 
pobre  gobernador. 

El  juez  de  pesquisa  Antequera  arrogándose  el  gobier- 
no, prendió  á  Reyes  y  siguió  la  causa  con  el  mayor  ar- 
dor. Este,  temeroso  de  alguna  violencia  del  pesquisidor, 
se  fugó  de  la  prisión  dirigiéndose  á  Buenos  Airs,  donde 
se  encontró  con  nuevos  despachos  del  virey,  por  los  que 
quedaba  en  supuesto  de  gobernador  por  mas  tiempo. 
Volvió,  pues,  al  Paraguay  á  tomar  posesión  del  gobierno, 
pero  el  intruso  gobernador  Antequera  le  hizo  resistencia 
con  un  ejército  formado.  Reyes  no  tuvo  mas  recurso  que 
retirarse  á  la. ciudad  de  Corrientes,  y  aun  allí  mismo.  An- 
tequera le  hizo  sacar  con  engaño  una  noche  del  mes  de 


OOUEBNANTKM 


KO 


agiistode  17¿3.     IJe^adn  al  Parapiay,  fin'*  piK'^^to  oii  la  J 
••ári'ol  far^íaílíHl"  |»ri.si(»no^,  y  al  sniir  Anli'qiiora  á  rcsi^iir 
A  Gan'ia  líos,  ílc'jó  Mrtl«'ii  quo  tVu^^r  pirn»!»' á  líryo^,  y  «mi 
el  memento  i|o  sa<'ario  al  suplicio  l«*  iiiipi'lin  rl  sar;:t'iit«> 
ai;ijor  <lc  |»la/a    «Ion     Srli.'i^tiaii    ArcllaiM».     Anl«'«|iH'ra,  j 
triuiifuiito  «It*  (rama  lin<^  retuvo  |»r«»-»«»  a  Ui*yi»s  lia^ta<|ue. 
Zavala.  íMicarga'lodo  paiifícar  «*l  Para;¿ii:iy.  Ii'  Iií/m  aüvlar 
la*^  prisiiMie^,  |M»tii('ii(lol«*  cu  lilK'ria«l    |>Mi*al)rii    del?;?.*)  y 
nKiti<l:Ui<li»I«'  --alir  de  ;ft«|ii«'lla    Pruvinria.     Ma^  tard«'   el 
virey  mar'|U<'^^    de    ra*¿!ejfuí'rte    It  mauló    fninparerer 
|»orsi)iialmeiiie  en  I.ítna.  dtMi«r«*  ^<' !<*  iiiantuvo  tmh  la  «¡u* 
dad  |iMr  rari'cl.  Iia^^tat^l  ano  de    IT.'I'Jimi  <|Uí'*  fu^  alisurlio 
y  lil»re  de  |ms  iar::o^  i\\\**  ^e    l<»  itii|iiital»aii. 

ITíMTa^-XXVIII.  lX)NJi)SK  DK  ANHCnrKKA  KN- 
Rltjl'KZ  Y  i'ASrUo,  i-aKalien»  ilr  la  óidfii  d**  Al'ántara, 
naturil  de  Lima.  Su  padii' !••  dio,  fii  su  temprana  edad, 
la  mas  tiella  educa*  i«  di  «(ue  ii  i  Jóvimi  pudit*ra  r(*>'il»ir.  <  *«>u 
mu«'li<»  talento,  una  m''m<»i'ia  ('«'¡i/  y  una  ifua;;mai'ÍMn 
niiiy  \i\a.  no  podia  dejar  dt*  lia«iT  ;:!aiid«'<  pn»^rc<is  «-n 
tu«ias  la- i'MMh'ia'*  a«jUi»  >••  le  d«'dii*aUa.     Sii^  fH-Jla-^  d«»ii*s 

le  hi«'it*r<in  pr«»ni'i  i*>  i;i<-eiruir  i'l  tMnpl**'»  d<^  pi ui ador  ti-^i-al, 

pri»1t*i-ii>r  d«*  N»'^  indi«»s  t'H  la  ri*al  aulnncia  df  Cliaiias. 
lla^i«Mld'(le  ei  p^v  liM!n'ad<»  <*  iii  i*l  <'ti||:u*  d«'  la  «irilfiiih* 
Allantara. 

IV'sdc  el  m«»in*Mitu  «pío  vi*» 'pi«*  la  r<*a¡  aiidnviriaostaíia 
n'Sli«*lta  A  fiivi;u*  al  I*ar;i:;iia\  un  ju«'/  pf^^-iui-^id»»!',  -nli- 
••il«*»  e'^la  ••íimi'»i«'n,  aun  «pi»- 1»-»  •!••■  .■•  iL'ti'it.n  ¡.i  •••»*tnin^»re 
de  fi*ii|«'j;ir  a  :•»•*  «••^h  rnad'M»-^  iim**  d»*  «iim  ■•  .iti  »-»  vii  ••^i;i*» 
pn»\iin'ia«*. 

X"  •»l»'*taiiti' la '•Mnvi:;ui*'.  a  |i''- ir  d''  'pi»- l:i  l«*y  pi'Mhd'la^ 
i»*pn-"*»iin*'M«' «vix  i.u".  piia  i'l- iiiii.ir  ■•'•!i*r  i  U'i  ir- •••••rv.i- 
d'T,  al  ini'^m"  •j'.i*'  •!••'•.  i  ^n--'  \»'v\»'.  \p''!ii-  «.i'ii.i  ^^u 
•■•in»i**jMn.  «■•♦n  !■  •  h  i  i.i  !••  <  :ii'!  m  -li-  1  ."ji .  X-N'-pi  r.i  imt- 
li<>  de  la  IMaia  «tin;:irM  !•>-•'  *^iii  p'-fdida  'l**  li«inp<>  a  la 
A**ilii<'i<tii.  I\n  >ant!a;j'i  \  Santa  l''«*.  ^•-  j-i ■  «p-íii  i«»n«i  !•> 
iRM-e^ano  para  4*i.»iiiplel;ir  ^u   e>|Uipa^'c  arreciado  a  la  ulla 


104  DEL  PARAGUAY 

-dignidad  que  iba  á  investir,  mediantes  ciertos  arreglos 
que  algunos  comerciantes  hicieron  con  él  para  espender 
sus  mercancías  en  el  Paraguay.  El  81  de  julio  (1721)  llegó 
al  Tebicuarí,  donde  fué  recibido  por  el  regidor  don  José 

\  de  Avalos,  con  algunos  de  sus  amigos,  quienes  le  anun- 

I  ciaron  que  el  gobernador  Reyes  se  hallaba  visitando  las 

'  reducciones  del  Paraná. 


A  su  llegada  á  la  Asunción,  (15  de  setiembre)  tuvo  un 
^contratiempo  que  presagiaba  algo  funesto.  Hizo  su  en- 
trada en  la  ciudad  al  ruido  de  varias  descargas,  de  artille- 
ría; pero  en  medió  de  una  calle  se  encontró  con  el  acom- 
pañamiento fúnebre  de  una  distinguida  señora,  viniendo  á 
confundirse  los  aplausos  del  pueblo  con  el  lúgubre  tapi- 
do de  las  campanas.  Fué  en  seguida  conducido  á  la  ca- 
tedral, en  laque  entró  con  el  sombrero  puesto,  cosa  que 
escandalizó  al  pueblo,  no  acostumbrado  á  esa  falta  de 
respeto  en  un    lugar  sagrado. 


Pocos  dias  después^  los  guaicurúes  asesinaron  á  nue- 
ve españoles  de  un  modo  alevoso,  en 'una  emboscada 
pre|)arada  para  atraerlos.  Este  trágico  suopso,  de  que  fué 
testigo  toda  la  ciudad  y  el  mismo  Antequera,  conmovió  á 
la  población  llamando  sobre  él  la  atención  del  juez  infor- 
mador, quien,  arrojando  su  sombrero  al  suelo  con  des- 
pecho, dijo  con  energía  que  no  habia  venido  para  hacer 
la  guerra  á  los  indios-,  que  para  eso  estaban  los  magis- 
trados á  quienes  correspondía  vigilar  por  la  seguridad  de 
la  ciuda  I  y  de  la  provincia. 

Los  enemigos  de  Reyes,  queriendo  aprovechar  déla  oca- 
sión y  de  laausencia  del  gobernador,  le  ofrecieron  recono- 
cer por  su  general,  aceptando  él  •desde  luego.  La  procla- 
mación se  hizo,  pues,  la  única  oposición  fué  la  del  alcalde 
de  primer  voto,  don  Miguel  de  Torres,  quien  quiso  hacer 


r.OBKKNANTRS  105 

V  lU»:- l;i  li'v.  <|U'.'  proliiMa  que»  un  juí^/  iiifurmu'ltir  su«*c- 
•  lr#»M»  al  ^ni|jGnia'l<»r  «'ihiIim  «juÍími  «It^láa  i'i!''»niiar.  Iv 
r«iri.'pj'i  t'iiió:i  i'^i  «lijiíc:!  v«»/  alta  r\\v^  "<mi  il«jiiipra  ijiio  no 
n»  ••»•!  »i*i»'«*o  al  'i'^fior  fl'iri  Jüs-'' i|i' A'it"'|ii«^ra  y  fa^tro  por 
;;  ib'MMa'ltir  l^jliiini)  (!•?  la  |>roviiii*¡a.  <(TÍa  t'«)iisi<iora<lo 
•'•»iiM  traidor  al  ivy  y  á  la  patria."  Aiitt!«|U(MM  iiiinf'dia- 
laiiii'fiii*  inaii'ló  p(*<lir  :\  iíi*yi'^  ^^ii  l»a^toii  do  /{ofc.  E*<tc 
•■•iiil»*-tM  ijiu»  iM  lo  nitroiiarla  siin»  i|í»<piips  di?  (*\hil)irIo 
ii!ia  ór.liMi  tli'i  virov.  El  i)li'*ial  coiiiiiirtMr  fl<»  la  órdoii 
p'pijSM  ipif  ^•»|<»t*Mna  t\{w  i»jí»'Miíar  hí  »pi«»  i.»l  iiUf*v«i;^iil>i»r- 
iia  lor  1  '  man  lalia.  y  arraii'M:id<»l(*  o!  ba^^tnri  pur  fu(T/a, 
r'i|<i'*  >  :;iiar  lia<«  ;^  la  «'a  i  «mi  «pi'  l{ryi»s  si*  hallaba.  E^tC 
prrparó  ^ii  fii::a.  «pío  II«*\m  á  i-alto  d(*  iiorho.  di^fra/adt» 
i|«'  ••'•■•l.i^ti,  ^iii  d«*l«*:M*r«*í*  ha^la  la  priiiifra  ri*du«*»*ií»ii  «Ifl 
|'jra:ia,  ilondi*  ^::riii*'i  \iaL'4*  «*iiibari'ad<»  para  HutMi<*s 
Airi'., 

En  «'«^la  •Milad.  líi-yi»'*  n''"ili¡ó  nn«*\'»'^  d***ipa«'li«»s  ipii»  lo 
l>«*r«>nadi«'n*!i 'pi<' Antf<pi<'!*a  n<i  >♦•  a!r«*vi»ría  a  (*t»i)trariar 
la*»  Mnh'if'^  il'*!  xin-y,  p^imh-imIm'**»,  sin  di*lib**rar.  <*n»'aini- 
ti*i  para  la  A*«nn<'i«i;i  <  17?2».  I*ji  Tahafi,  a  xrintifinro 
l'l^na^dt*  la  ■•  ij»il  il  dfl  I*ar.i^iiay.  '•np  »  hallar'*».»  «'tM'i'a 
tr-íit»'  .'irniada  ípi--  !•»  !»n*»'-i*i.ri  p.ira  pi'i'nd«'rl'.  <'mh  «»**ta 
i.»n  11.  **••  pn^"»  a  "*:i!n  » lli»^and»  ••  i'^i  *»•»!■»  :\  la  ri'dn-'fi'Mi 
in  t<*   {ir  •\Mn;^'!<-i  l*ara  la. 


\  t''j'i»ri  ^•*  d''^'''*p«'r  • '■niii'jii  iii\  i  ¡i  >ti<'ia^  ih' la  f\a- 
*••»!•■  Ii-\  •*.  M!?'i  in  I- '  II  i'ítt'  ini'  pi-»i  nin«  li  •  ti'Mn- 
1 1»  *i  .  *  j'-'i'  silla  ']''  ••'.  i  p -^  ir  {•'ti-li'*  la**  •hl':;i"i''ia'^ 
••npl»  M  ■  .**  -ii  -a  ••11*1*  I.  \  I  «•  .  1  t  I;:!»'*:  i  !•■  !  i  M-'i"  •  I.  «'¡i 
I  i  A-^n  .     "I  mii'i.i  .  1  I**!'  ••••r.:ir   1  i  «•  i^i   !•'    í*i»¡dad'»«*.  va 

• 

•  n  •    '     '  j'  '  ■!••  !  •'    •'    !.•  i^,  ■ii'u    ■•!!   I  I--  f    In  •.•ii>'it»-    ih»! 

pit-ndi*  "••  'l-fiiii'  «pr*  í  I   'in»'  i"*ln\  :«'*«f .     IVir.i  ih^ipir  sii 
ira.  11)  nido  v«M>|fM'«*!i  puhil  a  >uSa>ta  t'tiin*.  1»^  hione**  d*  I 


106  DEL  PARAGUAY 

t ;  gobernador,  comprando  él  mismo  bajo  nombres  falsos  lo 

y  mejor  que  liabia  al  precio  que  quiso. 

I  En  seguida  confiscó  todos  los  de  las  personas  que  sabía 
eran  simpáticas  á  don  Diego,  sin  el  menor  miramiento 
por  los  privilegios  que  aseguraban  á  sus  mugeres,  las  viu- 
dedades y  dotes  de  ellas,  y  convocó  á  su  consejo  secreto, 
para  comunicarle  las  pretensionefi?  de  Reyes,  protestando 
que  sólo  habia  aceptado  el  gobierno  para  librarla  provin- 
cia del  estado  violento  á  que  le  habia  reducido  su  gober- 
nador. Luego  declaró  que  no  podia  dejar  de  retirarse 
obedeciendo  las  órdenes  del  virey;  pero  que  no  se  creía 
menos  obligado  á  tener  aquella  consideración  por  tantas 
personas  decentes  y  fieles  servidores  del  rey,  que  le  ha- 
bian  honrado  con  elegirle  para  su  gobernador,  en  no 
abandonarles  sin  su  consentimiento,  entregándolas  á  un 
hombre,  que  resentido,  les  haria  pagar  bien  caro  loque 
.  hablan  hecho  en  su  contra».  El  alférez  real  don  Dioni- 
sio de  Otazú  y  el  regidor  don  Juan  Caballero  de  Añasco 
fueron  de  opinión  que  no  podian  disi)ensarse,  bajo  pro- 
testo alguno,  de  obedecer  al  virey;  pero  la  mayoría, 
después  de  haber  exagerado  bastante  los-  males  que  la 
provincia  tendría  que  sufrir,  si  se  restablecía  á  Reyes  en 
su  gobierno,  resolvió  dirigir  fuertes  representaciones  al 
virey  y  obligar  (á  lo  Rosas)  al  señor  don  •K)sé  de  Ante- 
quera y  Castro  á  continuaren  el  gobierno,  entretanto  lle- 
gaba la  respuesta  de  Su  Excelencia.  Antequera  tuvo  que 
someterse  á  esta  decisión,  pero  persiguiendo  á  los   dos 

que  habían  votado  en  colitra. 
Entretanto,    habiendo    la    real   audiencia    de  Charcas 

comunicando  al  virev  la  conveniencia  ds  mandar  salir  á 
Antequera  del  Paraguny,  desde  que  ya  habia  terminado  e 
asunto  que  formaba  el  objeto  de  su  comisión,  el  virey 
dictó  las  órdenes  siiruientes: 

1?  Que  don  Diego  de  los  Reyes  y  los  demás  individuos 
que  habían  sido   destituidos  de  sus  cargos,  fuesen  res- 


OOHERNANTK8  107 

t.iMí»  ¡«l.íS  OH  ellos.  jicrM  ro!i  líi  |»r'»liil)i«-¡o!i  al  ;»i>l)tTiiaí|or 
i|i»  iiiiiihiT  cillas  rausa^  que  liaíiiaii  cniílrihuiílo  á  su  <los- 
li!ui'}i»ri. 

¿*.'  (Jue  In^  Imoiii^s  f'oiitist'ados  |n»r  Aiit<v|ii(M-a  *<c  res- 
liiuyeMMi  a  his  |ir«»|*ietar¡us. 

If^  Hw*  r\  ini^iiiM  <alií»so  ¡iiuie*iiatainento  «le  la  pro- 
^iiii-iadel  Para;;ua\  y  «'Minparorieso  oii  |M»r<fiiia  auto  su 
trihuiial.  ^in  l»as;ír  |H»i' la  Plata;  i|ue  ll«*\a^e  «*i)iisip»  las 
nniiuias  lif  tMf|ii>  |ii«^  «'liirtos  t|Ut*  liaKia  iiiaii>laili»  puíilicar, 
'Ir^'iar.iiiflMJMs  (|e««ile  hif*^M   «Munn  nulo^  y  aliusiv«>s,  todo 

sn  jMMja  «|i'.ilÍ(V  lllij   i"*iII«1m<  fitMllUlta. 

Aiití''|Uera  «*!•  pu^íi  furi'Kt»,  pn»t(*«<«taii<lo  «pu?  estaba  rc- 
HU#*lt'»;i  inaiil«MM*rs«' eii  el  ^nlHenio  á  pe^^ar  t|e  I  )«los  lt>s 
il»»«*l»:i»*lio-»  ijuí*  lli*;:a^eii  ije  Lima:  l«i  i-ual  favureria  la 
•Ti*eiii-ia  ;;*'iit*ral  fl«*  <|ue  su  iini«\'i  a<p¡ra«'i«)ii  fuese  haeci- 
se  *••  ibera  JIM  «Í«'l  Par.iLMiav. 


Para  a*ii'i;urar  la  oJí'«mi -i  mi  ije  e<^s  iipieiies,  el  viroy 
la-  •l:!Í;ri'i  ai  •»\-t:«»t»i'r.ia'lnr  ili*!  para^ruav.  tiMi¡»vit*»  «le 
n'V  «i'iii  Ma!ta*»ar  <iar  ia  lí»*-;,*l:ri'li»li*  l-iji»*»  |.is  piMicres 
n<i-f*»ario"*  para  *\\ir  l*^tl\t'<r  <Miiiipiiiii¡«'iitM. 

I.u«*jr'»  '|ii«'»*-«l»»  Ih'^'ó  ;i  < '•irriiMiif*^.  lia«'ii*!h|o  «'"fiMíMT  los 
i|i**»pa' li  ■«*  '¡•■i  \iii*v  'ju«'l»  t'*,i  if)|,.  ■  ;i  :;  ili«*f*!ia«l'»r  iji'  la 
pr  >\i  I  I  i.   A  i'.-'  pi  -ri   -I  iNi    i  i|i  I  i-  ii'ii'»:!  :x«*!ii'!mI  r\\  las 

í'a*»  1**  • •*i'*íiina  t*^  p.ii'.i  ii«'li'ii'r.ii'  **  »br''    "*i  -••  !•' <l«*bia  ó 

!!••  !«".i!if.  iii*«i<«*i«-:  •|ii  ii    ini^ii !*■  .1    <lr|   piM\i**iir,   iiiit» 

a'-i^tla   .t   I-i  :i   •  :i   •  :i,  li.iil    «Ir     ut*'/   i*t-N!:i*«!i   n.    para   «ilili* 
^arli'  a  >  "'i!'>?'tii:ti  •«•■  a    ^^ii  «•püHiiü   «vi   iiiiinbn*  ilf  t'i|<>  i>| 

•  ■!•*'■•».   \.    :•  J.l  :  !'- !•'    !  !  i'  j»:*»»*"  I'»!'!  I.    I)  |   »,  «M  pro^iiMh^ia 

«!•'    Xiii;!-^    I  •!*■•■(  1^     iiüi-  'ti  il'|tii*'ra    «pp'  opinara  |ioi*  la 
•  ••ü'.li.ri'i  I.  I.i   pat:  ina.     I  na   \e/    n-n^a    ie  la  «MU'la'i.  le 

ikPi  •liiíiii't  «>li   i*iitr:iil'i     lili  ákli-i 


pp^liitiio  >u  eiitraiia  en  ella. 


108  DEL   PARAGUAY 

Vencido  este  obstáculo  con  la  retirada  de  García  Ros, 
la  pasión  que  más  dominaba  á  Antequera  entonces  era 
tener  en  su  poder  á  Reyes  para  deshacerse  de  él  y  apode- 
rarse de  todos  sus   bienes. 

Hallábase  éste  detenido  en  una  de  las  reducciones  de 
los  guaraníes,  y  luego  que  Aiitequera  tuvo  noticias  de  su 
^  paradero,  mandó  dos  barcas  llenas  de  soldados  confíando 
:  su  dirección  á  don  Ramón  de  las  Llanas,  con  orden  de 
I  llevar  á  Reye.s,  En  la  noche  del  28  de  agosto  de  1723, 
(  se  presentó  don  Ramón,  seguido  de  unos  treinta  hombres 
;  bien  armados,  quienes,  á  favorde  las  ti  nieblas,  •penetraron 
I  hasta  el  cuarto  en  donde  se  hallaba  Reyes,  lo  tomaron  s^ 
■  resistencia,  se  apoderaron  de  todos  sus  papeles,'  le 
I  embarcaron  como  estaba  vestido,  y  á  fuerza  de  remos 
'  llegaron  en  corto  tiempo  á  la  Asunción. 

Inmediatamente,  Antequera  le  mandó  atar  con  una 
gruesa  cadena  que  le  oprimia  el  pecho  y  meter  en  un 
calabozo  cerrado  con  una  reja  de  hierro,  encargando  su 
custodia  al  comandq^iíe  don  Ramor.. 

Tal  atentado  llenó  de  indignación  tanto  á  las  autorida- 
des de  Buenos  Aires  como  al  teniente  gobernador  de  Cor- 
rientes, quien,  sin  esperar  órdenes  del  gobernador  de  la 
provincia,  envió  á  la  Asunción  á  uno  de  sus  miembros 
para  intimar  á  Antequera  pusiese  á  Reyes  en  libertad  y 
para  entablar  queja  sobre  el  atrevimiento  de  tomarle  en 
una  ciudad  que  no  dependiadela  provincia  del  Paraguay. 
Pero,  por  desgracia,  el  diputado  era  partidario  secreto 
de  los  enemigos  de  Reyeis  y  desempeñó  su  comisión  como 
debia  esperarse. 

Entretanto,  llega  Garfia  Ros  (enero  de  1624)  al  Tebi- 
cuarí,  y  antes  de  pasarlo  so  le  presenta  el  alcalde  de  la. 
Hermandad,  ca|)itan  Gonzalo  Ferreira,  ála  cabeza  de  cien 
hombres  bien  armados,  intimándole,  á  nombre  de  Ante- 
quera, que  saliese  inmediatamente  de  la  provincia,  lo  que 
don  Baltasar,  que  llevaba  muy  poca  gente,  tuvo  la  pru- 


OORRRN ANTES  100 

dairia  de  cfcrtuar.    Kii  agosto  del  mismo  ano  volvió  ro» 
ma.*  gente  y  pa»')  el  Tcbiruarl. 


Anleíiurra,  que  roiisldoralia    segura  la  (*apitai  sin  los 
jesuítas  que  araba ba  do  ospuNar,  man-lió  i7  de  agosto) 
á  la  ra>)e/a  fie  un  ojór«*iti)  de  uno>  tres  mil  hombres,  rom- 
pueMode  españoles,  indios,  mulat«»s,  mesti/os  y  negros, 
después  de  iiabordado  ordena!  sargento  majordon  Se-' 
bastían  Rui/,  de  Arellanos,  que  que<iaba  al  mando  de  la* 
riudad,  durante  su  ausencia,  demandar  ahondar  públi(*a-' 
meuteen  un  i*ai|:ilso  á  donOiegtide   los  Reyes,  siól   era; 
dfrrotado  por  el  ejércilo    de  Garría  Ros,   y  de  no  dejar  * 
con  vida  á  nii:guiio  de  sus  parientes.     Kl  mismo  Garría 
Ros  estuvo  en  |>eligro  de  ser  asesinado  por  un  individuo 
enviado  por  Antequera. 


Dioso  la  batalla  el  2-i  de  agosto  de  172-i.  entre  los  pa- 
raguayos. diri:;idos  por  Ani<>i|uer:i  y^o^^  indios  de  Misio- 
nes «'*^'»  iu«'it|i>spor  el'pi  Iré  P»!h-.irj»  >  Dafrí»,  y  d<N'idida 
|>«ir  aquí'l,  el  referid'»  p.i  Ir»?  se  •t'uliótMi  la  isli»ta  que  ^e 
liaüa  junt'>  á  li  *li  i  p:i^  i,  la  «Miii  es  .-o:i<)<*¡da  d(*S'Ie  eiiti>n- 
i-e«*  p»r/x/íi  (b'l  ¡i'vlr»'  Poli  n  pnliuirp'}^\  rl  Uw  hallado 
el  misMi'»  día  «MI  ell.i  lii  ÍiM'I  *  «tra^iiMi. 

tirir-ia  Ro'*  tMii^iguií') '•alxars»»  p'»r  m«'li(^  dr  la  fuer/a, 
huí  tener  iiempo  de  llevar  «••»ii'nÍ;;o    ni  ^n^  papeles,   |ns 

que  eayemn  en    pudor  ilrl    <*:i«Mni:;'>.     Pnniep»    a^WiV^   la 
re«lu«*i*i  in  dt*  San  IgM.i«-i'»,  y  •l'-.-ifll  p  i"*-»  .i  (''irrit*:ilr*i,  d«»n- 

■ 

d<»  '^••iMiibari  o  |»ara   Hu»mims   Airrs. 


La  j'iniaila  d-'l  I*  a**'»'!'*  TrShMiar!  ^\\*  tal*'»*  hri«»-á  Anti*- 
qii«'r  i  que  ^i»  ••'iii^i  l'T»  •■  .inpie'ain':!»'*  «iii  *ri»  «le  la  situa- 
ción.    Volví'»  ;i  la  A^uina-iii  y  «Mi«'»titn»  tolo    preparado 


lio  DEL  PARAGUAY 

para  hacerle  un  recibimiento  digno  de  un  vencedor.  En 
todas  las  calles  por  donde  debia  pasar  se  habían  levan- 
.  tado  arcos  triunfales,  adornados  de  trofeos  y  sobre  los 
j  cuales  se  veian  las  banderas  tomadas  en  aquella  jornada. 
La  capital  del  Paraguay  jamás  habia  és|)erimentado  una 
alegría  mas  universal,  unos  animados  de  un  sentimiento 
y  otros  en  sentido  contrario.  El  siguiente  dia,  todo  el 
aparato  de  triunfo  se  cambió  en  una  pompa  fúnebre.  El 
vencedor  recibió  un  servicio  solemne  por  el  descauso  de 
los  que  habian  muerto  combatiendo  por  él. 


Mientras  todo  esto  pasaba  en  el  Paraguay,  se  recibie- 
ron noticias  del  nuevo  virey  del  Perú  en  que  se  ordenaba 
ádon  Bruno  Mauricio  de  Zavala  se  trasladase  en  persona 
á  la  Asunción  con  fuerzas  suficientes  para  someter  á 
los  rebeldes,  remitir  bajo  una  escolta  á  Antequera  y  es- 
tablecer provisoriamente  un  go3ernador,  tal  como  lo  exi- 
gieran las  circunstancias  en  que  se  hallase   la  provincia. 

Zavala,  con  un  destacamento  de  cincuenta  soldados, 
se  puso  en  marcha,  en  enero  de  17¿5,  y  al  pasar  por 
Santa  Fé  comprometió  á  un  oficial  llamado  don  Martin 
de  Barúa  para  nombrarle  gobernador  del  Paraguay,  de 
acuerdo  con  sus  instrucciones.  Antequera,  después  de 
haber  empleado  en  vano  cuanta  intriga  y  su|)ercheria  le 
fué  posible  para  pcrpetuai'se  en  el  poder,  al  fin  se  embarcó 
(5  de  marzo  de  1725)  acompañado  del  alguacil  mayor  don 
Juan  de  Mena,  habiendo  antes  dejado  el  bastón  de  mando 
al  alcalde  don  Ramón  de  las  Llanas. 

Don  Bruiío  hizo  su  entrada  en  la  Asunción  el  29  de 
abril,  y  el  2  de  mayo  mafidó  notificar  sus  órdenes  al  cabil- 
do secular,  que  la-^  recibió  con  respeto,  prometiendo  to- 
dos conformarse  á  ellas,  y  en  prueba  de  la  sinceridad  de 
su  promesa  le  enviaban  el  último  edicto  de  Antequera 
que  les  prohibia  recibirle  en  la  ciudad.    Zavala  declaró 


r.ORBRNANTBS  111 

entónaosla  eloí.rion  íjue  li«ihi:i  lic«*lio  ilo  Rnnin  paní  pv 
ticnin<l>ir  fio  la  pn>v¡iir¡:i,  eiitrt'tanto  el  roy  fl¡sp«)n¡a  lo 
quo  «roii^iilrraie  ronveniuiilo,  y  niandt»  safar  il  dow  l)it  í?o  j 

del*»>  R4»yes  «h»  la  ••án'fl.  rvy.x  <alinl  4*<ta))a  muy  í|Uo- | 
br«iiitail:i  «l<''^|KH.'s  fie  vriiilc  in''*-i*s  «ji»  pi-i'^ioii. 

IVnniíia'ia  ^u  futni^i'»!!  y  ^i*s|»iit>s  ih»  lialM»rh»M'|i»)  re- 
•-ibirá  li.irua  tMi  rali«la'l  (log(ilitM*ii.'i<loi*,  /avala  se  retiró 
ú  Buenos  Aiix*s. 


H«*«i'<iumicn(Io  la  rel.orifin  «iel  viaffc  j  aventuras  de  An- 
tequera, que  Si}  lii/o  tan  rél<.*bre  en  el  mundo,  diremos 
qúc  sif:ui«'>  su  via;;e  lio  abajo,  sin  detenerse  en  ninguna 
(lartí*.  y  fur  á  deseinban'.ir  á  diiv.  i«»;rna<  mas  arriba  «le  la 
altura  lie  Santa  Fe.  balñendo  lle;:ado  rasi  solo  por  cami- 
nos doMisados  á  Córdoba,  doniI<»  n^ribió  las  visitas  de  los 
|irini*i|»;deL>  de  la  ciudad.  (*oiii*urr¡a  á  las  i^lo<ia<ya  en 
tra^e  fie  pro«;urador  t¡>t*al  proiefMur  fie  |i»s  íihIíms  fie  la 
real  audíiMi<*ia  de  lo-^  t'liiri*a«<,  ó  ya  imi  trai:i»  fie  guerra 
«-«•n  un  t)a*^to:i  •!<»  mando  fMi  la  mano  ^ii>rnprf«  ba<'if'Mido<e 
rendir  l»»»^  boiiiires  d«*bii|»i<  :\  «•'•tas  ili^ni<iatlf*^:  |ien»  esto 
flur*'»  p' »■••>.  Proiiio  <♦»  \ió  nbli^adi»  á  en«"errar«*e  en  el 
i'onví'iito  d«*  vui  Kr  iiMM'-'o,   |M»ri|i|t*    invf»  noiiiMas«|i*  qnt« 

iiabí  1  ••rl»»i  l«'l  MP'V  i'"!  ir  i:hÍ«»!i*  pro^  Tit'i,  |»'*Mn*'lh*n- 
d>«iiiir>i  mil  •"*Mi  io'.  á  nalpii'^íM  «ihi»  {••t»:ilrc:;.ua  vivo 
o  mu»'rt»  y  do^  mil  piri  ••!  *\H'  'l'^iiSn«MM  <!i  para- 
dep»y  la  iiit:i«*f  mfli'»s.|.*  pn':i  b'rlv  Kl  din«M-.»  **»»  lialla- 
Imi  \a  i|epM<«-.iado  iMi  pn  jfi' ib*  ni  n>'*»  ^oni -P'iantt*  llama- 
do ibni  Fran«'i*'0  de  \'iliam«»:ili'. 


/'ii'i'idt»  u:iM  t»m|»i«'/ i  .1  «-afT  ivi  fli^'.irra  ia.  le  per-iíru«» 
«**li  p  »r  •'ili'^  ¡iirt.-.  i*  lia  mal  ■!••  «^n^  pi' -aili»^.  fu^*  á 
d.ir  .1  man  »-  *h-  Ui-  auí  •:  i  i  i  !•  •*  If  t 'tri»'!  i  la  paii>' i|«l 
b«>lín,  en  »»bjelt»siie  píala  y  nuitínle-*,  y  «uxo  valor  ast-en- 


i. 

i 


112  DEL   PARAGUAY 

dia  á  tres  mil  escudos,  que  Autequera  habia  hecho  en  la 
carpa  del  general  García  Ros  en  la  jornada  delPasp.de 
Tebicuarl. 

Viéndose  perdido,  Antequera  operó  su  fuga  porcami- 
nos  estraviados  y  llegó  sin  encontrar  tropiezo  á  la  Plata. 
En  esta  ciudad  recibfó  orden  de  comparecer  ante  la  audien- 
cia, presentándose  con  tal  aire  de  canfianza  que  chocó 
mucho  al  tribunal.  El  presidente  le  preguntó  qué  es  lo 
que  tenia  que  decir  en  justificación  de  todas  las  estrava- 
gancias  que  habia  practicado  en  el  Paraguay;  á  lo  que 
Antequera  contestó  que  sólo  habia  obrado  de  acuerdo  con 
las  instrucciones  recibidas  de  la  corte.  "¡Qué!,  repuso  el 
presidente,  ¿la  corte  os  ordenó  espulsar  á  los  padres  de 
lacompañiade  su  colegio,  marchar  con  un  ejército  con- 
tra las  tropas  de  su  majestad  y  pasar  al  (ilo  de  la  espada 
á  tan  gran  número  de  indios  y  aun  de  españoles  que 
servian  en  esas  tropas?"  Quií^o  replicar  pero  el  presi- 
dente le  impuso  silencio,  consignándole  al  corrigidor  con 
orden  de  conducirle  con  una  barra  de  grillos  á  Potosí, 
donde  se  hallaba  vífei  alguacil  mayor  del  Paraguay  don 
Juan  de  Mena  y  algunos  otros  de  sus  partidarios  que  ha- 
bian  ido  á  esperarle  en  la  Plata,  tan  persuadidos  como  él 
que  nnda  tenían  que  temer  y  que  solo  habian  sido  arres- 
tados allí  y  conducidos áPotosi.  Cuando  llególa  orden  de 
hacerle  conducir  á  Lima,  Antcquera  pidió  al  corregidor  ^ 
una  escolta  para  la  seguridad  de  su  persona,  porque,  decia, 
sin  esa  precaución  los  jesuítas  podri^n  hacerle  asesinar 
en  el  camino.  "Tendréis  escolta,  le  dijo  el  corregidor, 
no  para  garantirlos  de  los  asesinos,  sino  porque  yo  debo 
asegurarme  de  vos." 

Llegó  á  Lima  en  abril  de  1726  y  allí  llamo  la  curiosi- 
dad de  una  multitud  de  pueblo  que  deseaba  ver  al  que  ba- 
bia  pretendido  hacerse  rey  del  Paraguay.     No  era  cierto 
i  que  hubiese  tomado  el  título  de  rey  del  Paraguay  bajo  el 
I  nombre  de  don  Joaé  /,  como  se  habia  hecho  creer. 


GOBEKN  ANTES  \VA 

El  vircy  tlolPorú,  marqin>síh»  rastolfuortc  lo  lii/oron-^. 
<Íu*'iral  |»riiH*i|»¡o  á  la  rái*t*i»|  fio  rort(\  (ItHKlotuwMliirante  ' 
r#»n\iílo  riiiiNi  afií)^  la  nii^tna  lihort;ul  quo  >¡  so  lo  huhiora  ! 
alojaiio  011  lili  hotel,  yiMiilu  (|MiH|4M|uerla,  un  snlu  doiitro  | 
«le  la  «'iu'Ia'l,  sinu  tainhioii  al  oam|M». 

La  lle^rafla  <lc  clon  I;:Ma<'ii>  Snrnfta  ;'i  Lima  •^orpriMpliú 
ni  vin'v,  riiainlo  so  le  «Tria  on  |iosesiiiii  ilel  ^ohierno  fiel 
Paraguay.  Pro^íuiitaíl*»  ¡mip  oI  víhív  solne  la  raiisa  <lo 
su  vuelUí  al  Poríi.  Snroelíi  Iií/m  una  lirovo  rolaoion  «le  ttxlos 
lo<  rio*ip»^  íjm»  había  corrí' lo  |n»r  |»  irto  «I*»  los  reheMos  «le 
aquella  |)ro\in<*ia  y  a^repiniln  i|Uo  Anlequera  y  Mona 
l^arerian  influir  inui'h«»eii  manto  |>a^aha  ru  t^l  Para^^uay. 
Inme<liatauienti*  mandó  llamar  o]  \¡r«'y  al  pro^iilentr  «Ir  la 
autlienria.  marqm'*'^  «le  i'n^n  SantÍH*/,  y  li?  *^U|íli«'ó  ^o  tras- 
la«iase  «^  la  rAroel  ele  <*nru*  aptult  rániiosc»  «le  t^Mlnslos 
|in[toles  (le  Anlequora.  El  presíilontr  fué  y  volvió  ron 
algunos  osor¡t«»^<|Uo  n«i  tenían  im|»<irtanoia  al^^^una.  Pro- 
gunl'flo  entonóos  el  virey  sí  liahia  ro^istrafli»  l<»s  bolsillos 
del  |»ro*io  y  mutestaiiflo  el  |iro-ii<lenle  ne;xativanionte; 
•volvoil  al  in*«tante.  n'|»usn  el  viroy,  y  ref:iMra*l  portólas 
|»artos.'*  Esta  \o/,  ro^ii^^tram)*.  I«»s  hnUi||«>s,  encitntró 
algunas  rarlíi**  que  justifirahan  las  sospeolia'^  <le  So- 
nicta. 


I>o**tlc  esc  moment4i  se  mandó  eni-errar  á  Antoi|U(*ra 
en  un  oalahozo  y  ^i»  |tr«M*ei|ió  ñ  activar  el  |ir<H*r*^o  do  l«»s 
dos  roo*^,  y  imm'o*^  dia^^de^ian-s  >e  prMnmH'ió  la  '<»enten«*ia 
siínjícnlc:  — 

•yue  don  JmsO  «lo  Ante'iuíM'a.  «-tinviri*»  *W  M»»ln'ion  y 
rtd>eli<»n.  y  |M»r  ron^-i^uiento,  drl  rrlmcn  do  Lo^^a  Majfs- 
ta«l.  sea  sacado  fie  la  prisión  cun  nuii'ota  y  i-apucha. 
monUitIn  en  un  cahalhicnjac/atlo  dt*  Mo:;r<»,  prtH-(«did<»de 
un  prop»nero  para  in>truir  en  alta  \**/  al  puehlü  de  sus 
riimones.  fpio  m«*(ivahan  ^^u  ca**tii:-».— y  i*<mdu«-id<»  á  la 
i»la/a  piihlioa  |>.'iru  ser  decapitado  snbre  un  i-adalso;  que 


114  DEL   PARAGUAY 

todos  SUS  bienes  sean  conñscados  con  aplicación  á  la  real 
Cámara,  después  de  cubiertas  las  costas  del  proceso;  y 
que  el  alguacil  mayor  don  Juan  de  Mena,  cómplice  de  sus 
crímenes,  sea  conducido  al  mismo  sitio  y  reciba  muerte 
de  garrote  en  un  cadalso  mas  bajo." 

El  pueblo  recibió  la  noticia  de  esta  sentencia  con  visi-- 
bles  muestras  de  reprobación,  tanto  mas  cuanto  que  no 
quedaba  lugar  á  apelación,  y  el  virey  estaba  decidido  & 
no  conceder  gracia  ni  á  hacer  demorar  su  ejecución.  Pro- 
yectábase un  levantamiento  en  el  riiomento  en  que  esta 
debia  tener  lugar  y  dar  libertad  á  los  reos.  Avisado  del 
plan  que  se  intentaba,  el  virey  dispuso  sigilosamente  pasa- 
sen algunas  tropas  de  las  que  guarnecían  regularmente 
la  plaza  del  Callao,  ordenando  al  mismo  tiempo  al  piquete 
:  que  debia  custodiar  á  los  reos,  les  diesen  muerte  al 
¡sentirse  el  mas  leve  movimiento  y  procurar  apaciguar  el 
alboroto  en  seguida. 


* 
*    « 


Llegó  el  dia  señalado  para  la  ejecución,  (el  5  de  julio  de 
1731),  sacaron  al  reo  de  la  cárcel,  en  el  trage  antes  des- 
crito, y  rodeado  de  religiosos,.  pre:íedido  del  pregonero 
pronunciando  en  voz  alta  la  fórmula  siguiente: — 

"De  orden  del  rey  nuestro  soberano  señor,  que  Dios 
"guarde,  y  á  su  real  nombre,  en  virtud  de  la  sentencia 
"pronunciada  por  el  escelentísimo  señor  virey  de  estas 
"provincias,  por  consejo  de  la  real  audiencia,  don  José  de 
"Antequera  y  Castro  es  condenado  á  morir  en  un  cadalso, 
"por  haber  mandado  tomac  las  armas  en  la  provincia 
"del  Paraguy,  haberla  comprometido  varias  veges  á  la 
"revuelta  y  á  negar  la  debida  obediencia  á  los  tribunales 
"superiores;  por  no  haber  querido  recibir  al  gobernador 


•  OOB£K>*  ANTEA  1  If» 

*eiiv¡ailo  por  el  vírcy;  |K>r  haber  reunido  unejénMto  ron 
"artillería  rontrael  (\ue  iba  de  lUieiios  Aires  de  orden  del 
•>upreino  gobierno;  por  liaber  ataradi>  ese  ej<^n*¡to  y 
*  haberle  muerto  mas  «le  soisciiMito*^  hombres.     Por  todas 

'eMas  oausas   y    otras    <|ue    quedan  espresíidas  en    el 

'proreso,  se  le  condena  á  ser  de«*apitado  en  un  cadalso. 
•Que  líxlo*i  sus  semejantes  perezcan  del  mi'-mo  modo. ' 

A|»enas  llep'i  el  reo  á  la  plaza,  «pie  >e  hallalia  muy  lle- 
na de  ^ente,  cuando  un  reli;:ioso  fi-ancis^ano  se  trc|M'»  4*on 
inirepiílf/ sobre  elcadai**o  y  dio  el  ^ritode  ¡ti-.rimin!,  el 
que  fué  repetido  por  la  multitud,  entre  la  cual  se  haliMban 
al  gunos  franciscanos  «pie  fueron  muertos. 

Kntretanto.  Ante«|uera  se^uia  a(*ercúnd«'>se  al  ca«lalso 
sin  prestar  la  menor  atent*ion  «1  lo  «(ue  pasaba  al  rede<lor 
de  Ol.  El  tumulto  iba  creciendo  «ada  ve/  mas.  Los  que 
eustoilialian  al  reo,  «'umplicndti  la  ónien  'pie  tenían,  hi<'ic- 
ron  fuep)  sobre  él,  mas  «pliso  la  casuali<Ia«l  «juedo^  fraii- 
ei'i«*anos  «pie  le  auxiliaban  «piedasen  nmertus  juntamente 
i\>u  Antequera. 

Kl  virry  man«l«finme«liam(»nte  que  llevasen  el  «•a<láv«^r 
al  ca«ialso.  para  «pie  el  venlu^role  cortase  la  «alH^/a y  la 
mostrase  al  puebl*»:  ven  Ae^uifla  liizo  sa«'ar  «le  la  cár- 
cel al  alpia<  il  Mena,  «mi  «piien  se  eje«Miló  la  senti^n-ia  <in 
¡lerturbacion  alguna,  pero  no  m^  le  dio  muerte  de  irarro- 
l4%  porque  no  >e  encontraba  el  \er«lup>.  siní»  «|ue  fu«^  <le- 
capita«lo  mostrAiido'^e  la  caUva  «le  i^ualmoilo  al  pu<*l)|o. 

Asi  de^a|»areció  aparenieiiwnie  la  causa  de  las  con- 
moi-ionesflel  Paraguay,  pero  «uietiarun  sus  efivtos.  como 
se  va  ft  ver. 

Kn  la  «*ol«M>i*it»ii   de   diMMiiiH*nio^   «b*  d«  n  Kranci^(*«»  Ja- 
\ier  liralH».  mvuii  lo  asexrura  «'ste  M'i'hir  en  su  obra  rela- 
tj Vil  á  la  1¿^7'M /ai ii/i  dr  ¡ii\  «/cvf#fM«.    ti^nra  un  «"^peiluMite  y 
sobrec«MH'(*^ion  y  tr:i*«ltici<*n  •!(*  I:í*«  i^Misione^^  tititr^ad:i«*  á  • 
varios  pancnt«'s  de  ib»n  Jtt**eile  .\*  tc<piera  yt*;i'*tro.     A 
Cijiisulta  «Icl  rniiM'jo  «le  hidias,    en   14  de  «licieinbre  «le 


116  DEL  PARaGUAY, 

1776  declaró  el  rey  á  dicho  sujeto  "por  bueno  y  fiel  mi- 
nistro, y  del  todo  injusta  la  persecución  y  maquinación 
con  que  los  regulares  de  la  cstinguida  compañia  consi- 
guieron diese  su  vida  en  un  público  suplicio,  en  la  ciu- 
dad de  Lima;  y  para  acrisolar  mas  su  inocencia,  prome- 
tió S.  M.  agraciará  los  que  probasen  ser  sus  parientes." 

XXLX.  DON.  RAMÓN  DE  LAS  LLANAS,  alcalde  de 
primer  voto  de  la  Asunción,  nombrado  por  Antequera 
gobernador  interino  ó  delegado,  para  resistir  al  ejército 
del  general  Zavala,  pero  desistió  de  tal  designio  entregan- 
do pacíficamente  el  bastón  al  interventor,  para  que  lo 
trasmitiese  á  quien  fuera  de  su  agrado. 

Sin  embargo,  á  fines  de  setiembre  de  1727,  fué  comi- 
sionado don  Matias  Anglés,  que  mandaba  en  Córdoba  y 
que  más  tarde  (1735)  llegó  á  ser  gobernador  de  Tucuman, 
con  autorización  para  confiscar  todos  los  bienes  de  los 
rebeldes,  recomendándole  con  especialidad  instruir  el 
proceso  de  don  Ramón  de  las  Llanas  y  de  don  Sebastian 
Fernandez  de  Montiel:  previa  su  prisión,  y  sobre  los 
hechos  esenciales,  oir  por  lo  menos  á  treinta  testigos.  A 
los  dos  dias  de  llegar  Anglés  á  la  Asunción,  con  el  objeto 
de  impedir  la  instrucción  del  pft'oceso,  las  Llanas  y  el  al- 
calde don  Joaquin  Ortiz  de  Zarate  trataron  de  sublevar  al 
pueblo  contra  él.  Sin  embargo  con  la  prisión  del  prime- 
ro, la  desaparición  del  segundo  y  la  ocultación  de  Mon- 
tiel, el  comisionado,  no  sólo  consiguió  contener  el  desor- 
den, sino  también  llevar  á  cabo  su  cometido  con  toda  tran- 
quilidad y  con  la  plena  aprobación  de  toda  la  ciudad, 
marchándose  en  seguida  y  dejando  á  las  Llanas  en  una 
prisión  mal  guardada  Pocos  dias  después  se  hicieron 
visibles  por  la  ciudad  éste  y  Montiel  y  mas  tarde,  á  la 
llegada  de  Soroeta,  recorrian  las  cercanías  de  ella  levan- 
tando gente,  todo  lo  que  no  era  ignorado  por  Barúa, 
haciéndose  el  que  nada  sabia. 


DOCUMKNTns    JISTIFICATIVOS 


CARTA  PB    ANTBgi'BRA    Al.   ORfSpO    rOAnirTilH    1»BL    PAllAlU-AY,    IN>N    JOhB 
PALOS,   Wt'UiKDOSB    IB    LA   roNDL'CTA    IB    ¿sTR  PARA   «flN    Agl^BL. 

Imprrnta  *U  -Litna. 

Ilustrlsimo  señor 
Es  justo  y  |)Crm¡tidopor  todas  las  leyes,  aun  á  la  roas 
humilde  obedieucía,  re|ire>otitar  á  lo>  >u|»eriures  loque 
se  sufre,  cuando  uno  está  so;;uro  de  no  haberlo  me- 
recido, ó  de  ha(>er  tenido  buenas  ra/ones  para  ha- 
cer loque  \e>  ha  parerido  nía**  fuera  de    razoii;  y  como 

vome  hallo  hov  tan  adicto  A  V.  S.  !.,  ci»m«»  vo  lo  era  en 

•  •  • 

la  pnivincia  del  Paraguay,  y  que  puedo  tlciir  que  yo 
no  cedería  mi  gloría  A  otro  sobn*  ¡«»  ipic  ainíie  á  c-itiis 
sentimientos,  e^í'vidcnt*»qu»'  n"-^**  pu»*d*»  ní»::ar,  a|K'sar 
de  1*mIo  lómalo  «jui*  di*  nn  ^e  piense,  lt»qnt'  m»  i-onre«lc 
fi  todos.  Y  p«»r«|ue.*iMi  !•»  qu**  trai.i^o  al  re*-ucrd»»  «le 
V.  S.  I.,  nM  hu^4'o  la  suavidad  que  y»  p«Mlna  f^^pcrard»? 
su  fiarte,  puerto  que  uni<'am*Mitc  lo  oih'p»  de  la  hundad 
de  Dios.  A  quien  ofrc/i'o  (MI  c<«pia>-i(»n  de  nn^  grande»*  |»e- 
ca<los  las  injuríti^  é  ignomiina^  que  he  «^iifrid«i  en  nu  pri- 
**ioii.  y  del  m<HÍo  r(»ni*i  he  ^íilo  iMiiducidi»  atravesando 
t'Kio  el  rt'ino  y  que  hasta  aliara  n^*  ha  teniílo  ejemplo, 
y  lo  queahora  sufr.i  ni'i  |ifidila  df  mi  h<Mi<»r  y  «-I  th*  una 
fitinlia  iHiMc  \  hi(»ii  .••»!!•  ••id.i.  'i'i  •*•■!■  •'^•'!i  f^-li»-  pmiios, 
^ni«»  también  m  |ii*«  ilfiiias  lii*  Kui'"|'.i.  >  p<»ripi>-  lo  que 
iiieno>  intMnquieta  es  nn  xida.  qu<*  ni"  e*«  tnqMiMlile   i-on- 


r 


I 


118  DEL   PARAGUAY 

servar  en  medio  de  tantos  golpes  redoblados  que  no 
cesan  de  dirigirme,  sino  la  sostiene  el  Señor,  de  que  ella 
depende,  no  hablo  de  la  estrema  pobreza  á  queme  hallo 
reducido,  no  teniendo  ni  con  que  cubrirme  decentemente, 
y  eso  por  la  crueldad  de  los  que  indignamente,  me  des- 
pojaron de  todo;  y  lo  mas  sensible  que  me  es  y  me  será 
siempre  es  ver  esta  persecución  y  mis  sufrimientos  justi- 
ficados por  la  autoridad  de  V.  S.  I.,  la  cual,  se  dice  en 
alta  voz,  se  refiere  á  los  crímenes  que  se  me  imputan  co-  . 
mo  ciertos  y  probados;  le  haré  ver  en  pocas  palabras,  pa- 
ra que  las  tenga  presentes  cuando  nos  veamos  citados 
ante  el  tribunal  de  Dios,  en  donde  no  hay  aceptación  de 
nadie,  y  en  donde  el  soberano  Señor  hará  rendir  una 
cuenta  rigurosa  á  los  príncipes  y  á  V.  S.  I.,  si  (lo  que 
conjuro  no  permitir)  en  sus  juicios  y  en  sus  informa- 
ciones, á  los  que  se  da  tanta  fé,  se  ha  separado  de  lo  que 
está  prescripto  por  estas  palabras  del  Deuteronomio,  cap. 
1,  vers.  16.  Esctuhadlos  y  juzgad  equitativamente;  escuchad  al 
ciudadano^  como  al  estrangero;  escuc fiareis  al  pequeño  y  al  grande; 
fio  tcfidreis   escepdati  alguna  de  nadie;  pues  es  el  juicio  de  Dios, 

Hallándome  en  la  ciudad  de  la  Plata,  me  cayó  en  las  ma- 
nos una  carta  de  V.  S.  I.,  por  la  que  informaba  ala  Real 
Audiencia  contra  mi  sobre  varios  puntos.  Como  hombre 
sentí  muy  vivamente  que  se  hubiera  apresurado  tanto  al 
llegar  á  la  Asunción  de  levantar  una  información  sobre 
hechos  cuyo  detalle  no  habia  podido  saber  fácilmente,  aun- 
que su  alojamiento  se  hallase  tan  cerca  de  la  Casa  Muni- 
cipal; pero  crei  deber  guardar  silencio  esperando  muchas 
reflexiones  que  V.  S.  I.  hiciera  sobre  sus  informacio- 
nes. Sin  embargo,  habiendo  venido  á  esta  ciudad 
de  Lima,  supe  que  persistia  en  lo  que  habia  escrito  y 
que  habia  comunicado  las  mismas  cosas  al  superior  go- 
bierno: en  seguida  me  vi  significar  una  Real  Cédula  de 
fecha  12  de  diciembre  de  1724,  en  la  que  se  hacia  mención 
de  una  carta  de  V.  S.  I.,  la  cual  no  habiendo  llegado  al 


Q0BERNA1ITB8  119 

Paraguay  ftiiio  A  mediados  de  octubre  de  este  mismo  año 
1730i,  e.s  evidente  que  no  liabia  csrríto  lo  que  habla  visto, 
sino  lo  que  le  habian  dicho  ciertas  |»et*sonas,  que  le  son  sin 
duda  mas  conocidas  que  yo. 

Entre  las  diferentes  operaciones  de  n)i  mal  K^bierno, 
como  V.  S.  I.  se  complace  en  llamarlas,  me  ;icusa  de 
haber  levantado  el  prorcso  á  eclesi¿)stÍ4*os  y  de  haberlos 
fHiesto  presos,  citando  lo  que  pasara  respecto  A  un  religio* 
so  dominico:  sobre  esto  debo  decir  que  n(»  hay  na«lade 
veniad;  que  no  sé  en  qu^  corcel  fué  puesto  este  religioso, 
ni  |K)r  quién  fué  arrestado:  puedo  jurar  ante  Dios  y  por  es- 
ta Cruz  t,  que  en  mi  vida  le  he  hablado,  que  solo  le  he 
visto  en  su  celda  v  en  su  convento,  «uando  veniaAlaciu- 
dad;  y  no  creo  que  haya  nadie  en  el  Paraguay,  si  no 
quiero  mentir,  que  asegure  lo  contrario. 

He  aquí  otro  hechoque  V.  S.  I.  avan/a«  y  es  el  de  don 
Jtf>sé Caballero,  antiguo rura  de  Yaguarcn:  sobre  lo  nal 
ignoro  qué  crimen  se  me  pue<le  imputar.  Pues  si  \'.  S.  I. 
hubiera  visto  los  documentos,  habría  encontrado  que  he 
seguido  lo  ordenado  por  las  leyes,  siendo  ese  cura  uno  de 
Um  princi|>ales  autores  de  los  escjindalttsde  laPmvincia, 
y  amigo  intimo  de  iteyc^,  cuya  fuga  habia  protegido  Jo 
que.  habiendo  sido  probado  por  las  declaracinties  de  lo«« 
l«*sligos  que  se  en<*deiitranentn*los  d«N*umenti>s«  de^^pues 
de  haberlos  examinado  la  Heal  Audiencia,  dio  un  tallo 
de  ruego  y  encargo,  dirigido  al  jue/  eclesiitstico.  ;^  quien 
onlenaba  darle  cuenta  de  lo  que  hubiese  hci-ho.  Habien- 
do instruido  el  jue/  1 1  procedo  ilel  cura,  lo  privó.  M*gun 
la  ley  de  la  C*c»ncordia.  de  su  curato,  cuy<>  temporal  habia 
no  solo  flisipado  ci»n  el  i*sce«»o  (|ue  era  cf^nncitln,  >ino. 
lo  que  es  aun  |>eor,  hasta  los  ornamentos  sagrados, 
no  recuenlo  para  (|ué  uso;  y  ctimo  este  iTlmen  agregado 
á  los  demás.  tale>  couio  el  de  lialnT  cnseñailo  la  diM-- 
Irína  cristiana  ft  su^  parroi|UÍanoH  y  n^i  hab«*rles  sumi- 
nistrado los  sacramentos^,  bastaba  para  quitarle  ^u  curato 
l>«>r  res|ieto    a    la  dignidad   sacenlotal,    no   i^enniti  que 


120  DEL   PARAGUAY 

se  le  declarase  en  las  Actas  incapaz  de  poseer  tal  benefi- 
cio, porque  no  solo  le  inhabilitaba  á  poseer  un  curato, 
sino  también  á  celebrar  los  divinos  misterios,  no  habiendo 
hombre  ni  niño  que  dejase  de  conocer  su  conducta,  y 
que  pudiese  evitar  encontrarse  por  las  calles  con  sus  hijos. 
Ño  digo  eso  por  acusarle  de  sus  vicios,  estando  yo  mis- 
mo asi  acusado;  solo  tengo  en  vista  hacer  conocer  & 
V.S.  I.  las  razones  fuertes  y- bien  probadas  que  se  ha  te- 
nido para  proceder,  como  se  hizo,  contra  ese  cura.  No 
debe  hacerse  un  crimen  á  un  seglar  haber  observado  es- 
tas cosas,  pero  lo  es  en  los  eclesiásticos  haber  dado  lugar 
á  los  seglares  el  reprochárselos.  Es  así  como  se  espli- 
caba  San  Jerónimo  hablando  de  los  emperadores  Arca- 
dio  y  Honorio:  "No  me  quejo  de  la  ley,  pero  siento 
mucho  haberla  merecido." 

En  este  mismo  artículo,  V.  S.  I.  alega  en  prueba,  res- 
pecto de  laespulsionde  los  religiosos  de  la  compañia,  cier- 
tas circunstancias  muv  distantes  de  la  verdad,  añrmán- 
dolas  como  si  las  hubiera  visto;  sin  embargo,  sobre  este 
hecho,  como  sobre  el  de  la  guerra,  puedo  decir  que  V. 
S.  I.  tiene  en  ello,  á  lo  menos  ante  Dios,  mas  parte 
que  yo;  pues  me  hallaba  sin  fuerza  en  medio  de  una  pro- 
vincia perturbada  y  sublevada,  amenazado  por  sus  habi- 
tantes, que  temian  volver  á  ver  loquees  todavia  causa 
de  sus  lágrimas,  es  decir,  lo  que  sucedió  en  tiempo  del' 
señor  Cárdenas,  uno  de  los  predecesores  de  V.  S.  I.,  á 
saber  hallarse  reducidos  á  defender  su  vida,  la  de  sus 
mugeres  y  de  sus  h'jos,  porque  se  habia  publicado  un 
bando,  que  autorizaba  á  los  indios  tapes  llevárselas.  Fué 
el  24  de  julio  que,  á  fuerza  de  ruegos  conseguí  contener- 
los, y  para  impedirles  que  fuesen  á  estrellarse  contra  el 
Colegio,  me  cm|)cñé  con  los  superiores  de  las  casas  reli- 
giosas hicieran  que  V.  S.  I.  viniese,  por  el  respeto  que 
su  carácter  inspira.  No  pude  conseguirlo  de  vuestra  pie- 
dad, y  habiendo  hecho  de  mi  parte  cuanto  de  mi  dependia 
para  desviar  la  •tempestad,  descansé  en  el  testimonio  de 


121  OOBERKANTK8 

mi  conciencia,  cuya  rectitud  bien  conoce  Dios»  aun  que 
en  juicio  (lelos  hombres  lia  ya  faltado,  pero  yo  só  que 
V.  S.  f.  solicitó,  durante  mi  ausencia^,  do  los  regidores 
que  me  e^'liasen  A  mi  toda  la  culpa. 

i.'uando  Dios  eligió  á  V.  S.  I.  para  ser  nuestro  prelado, 
era  para  serla  luz  del  mundo,  romo  cstA  dií^ho  en  San 
MatcHi,  diciéndolc,  asi  como  A  Nafas:  "//r  aAi  que  os  hé 
dado  á  las  m^mes  para  ilustrarlas,  y  para  lindar  palabras 
de  saA'aeum  hasta  los  rstremos  tü  la  tierra"  Üestinado, 
pues,  A  velar  sobre  iiiisotros,  no  es  posible  que  permita 
nc»s  cubran  las  tinieblas  de  la  pasión  oscureciendo  la  ver- 
dad «le  la  inorenria,  sobre  liedlos  en  que  esAa  miserable 
provincia,  cnnio  yo  tampoco,  nada  tenemos  «jue  repro- 
cliarii'is,  >in  lial>er  berlio  lo  que  es  permitidot'^  lodos  para 
dcfentfer  nue>lra    \ida. 

Treo  ci«Miamcnte,  s(»fior,  que  cuando  e-^ta  carta  llegue  A 
mano<«  *lo  V.  S.  I.  babrA  be<*bo  reflexión  al  irislc  estado, 
eit  que  ^us  informaciones  banreilueid'»  A  e-^t^i  de-agracia- 
da Provinna,  y  rwmo  padre  y  prote<-tor  de  ella,  W  S.  I. 
tendrá  A  bien  interesarse  pi>r  ella  tomando  su  defensa. 
|»ue«»  i^'^jiero  cpie  i'ntóni*<.»s  la  niirarA  coni«»  una  pobre 
huérfana,  á  quien  «-ada  uno  tratará  ^eirun  la<  vistas  de 
su  niii-re*^  partí*  iilar.  }*  d**  nin:;nn  modo  eonn»  convenia 
aKiTVh jo  d<*  I>io^  y  al  il»'!  rey;  d^sib-  que  ella  tenga  la 
\#M!laja  i|i*  viM-  á  \*.  S.  I  .  i'^ptM*'»  ipit»  i|i;:.i:  'St-  os  ha  iücla- 
ratii*  protAitor  mustro,  ttfU'tl  cuulatlo  de  nosotros ^ 

Ks  raro,  si'fnír,  que  la  pn'<'ipita''io:i  no  «*f»a  !a  ma^Iras- 
Ira  de  la  jn**ti«-ia,  iiiya  madp'  c^  una  prudente  lentitud, 
ci»ino  nM'i  lo  «Mistfia  la  «■•^p.-rHMh'ia  I'mIo^.Io**  «Iiíi**.  V.  S.  I. 
rcí'Ufnla  lod*»  lo  .|in»  *^n«'ei]i/i  ili*  Iani4*niab|««  en  e**ta  Pro- 
vifii-ia,  \  sohn»  tmbí  l.i^  «-ifii-tt  »'^pnUi«tn«'s  de  tn**<  ob¡*ii|H>s 
\ni"^tri»>  pri'di'í*"*«»n"-,  de  la*»  «■n.i!»*'»  la  ultnna  bi/<>  tler- 
raniar  inu'  ba  Nan^n*.  \  I-»  «ine  ••n  Mag*"»tat|  y  el  k«»I)o- 
r:in«i  pii;itifi  «•  Al»  i.iiitlr'i  \  II  d»'»-i«li»MMn  i'ii  fi\or  ile  «•♦*la 
ppi\nhia  V  d«'l  *«i'rit»r  < '.ird''na**.  «n  n'i  •■a*-»  nniv  '*fme- 
jante  al  de  boy.  \  ju/tf'ini  que  m*  «-ondiijiTon  en  la   Pro- 


122  DEL   PARAGUAY 

vincia  con  mucha  prudencia.  Pero  independientemente 
de  estas  consideraciones,  solo  quisiera  que  V.  S.  I.  tu- 
viere á  bien  reflexionar  con  aquella  superioridad  de  luces 
que  todos  le  conocen,  que  cuando  hubiera  algo  de  repren- 
sible en  mi  conducta,  yo  no  habia  tenido  en  vista  empero 
masque  la  utilidad  pública,  que,  según  las  doce  tablas, 
es  la  suprema  ley.  Cuando  me  he  visto  obligado  á  hacer 
•  aquello  de  que  se  me  acusa,  forzado  por  los  clamores  y  las 
representaciones  de  esta  Provincia,  y  por  las  órdenes  de 
un  tribunal  de  justicia,  no  veo  que  se  tenga  razón  de  im- 
putárseme delitos  que  no  he  conocido. 

Guando  ¿fon  Bruno  de  Zavala  escribió  que  venia  á  esta 
Provincia,  agregando  á  su  carta  la  orden  que  tenia  de 
S.  E.,  en  vista  de  que  las  representaciones  de  V.  S.  I.  de 
que  empeñé  á  la  Municipalidad  se  apoyase,  no  habian 
podido  comprometer  áeste  gobierno  á  licenciar  sus  tropas 
salió  de  la  provincia,  ala  que  veia  yo  dispuesta  á  sublevar- 
se de  nuevo,  temiendo  de  que  se  me  imputase  todo  el 
mal  que  en  ella  se  hiciera.  V.  S.  I.  quiso  detenerme, 
pero  si  yo  me  hubiese  hallado  en  ella  cuando  don  Bruno 
se  vio  obligado  después  de  mi  partida  demorarse  en  el 
pueblito  de  San  Ignacio,  se  me  habría  echado  á  mi  la  cul- 
pa, puesto  que,  ausente  como  me  hallaba,  la  malicia  de 
mis  enemigos  no  dejó  de  atribuírmelo. 

Recuerde  V.  S.  I.  lo  que  Felipe  Cavañas  y  vuestro 
criado  don  Roque  Parodi  declararon  en  vuestra  presencia, 
cpmo  también  todos  los  testigos  que  se  han  oido  sftbre 
toda  mi  conducta,  que  si  yo  hubiera  tenido  la  felicidad  de 
haceros  ver  todos  los  actos,  habría  conseguido  talvez  da- 
ros una  idea  mas  favorable  de  mis  acciones;  pei'o  mi  padre 
San  Gregorio  nos  enseña  que  "el  espíritu  debe  servirse 
de  los  conocimientos  que  tiene,  para  elevarse  al  de  las 
cosas  que  le  están  ocultas,  y  por  el  ejemplo  de  lo  que  está 
invisible."  Todo  eso  y  muchos  otros  hechos  c[ue  callo, 
porque  es  mas  apropósito  sepultarlos  en  el  silencio  que 


GOBERNANTEft  123 

traeríos  ¿  la  merooría,  me  obligaron  á  hacer  estas  repre- 
seiitarioiies,  y  no  es  tanto  que  yo  sufra  lo  que  A  ello  me 
obliga,  sino  porque,  como  ya  lo  he  flicho,  el  nombre  de 
V.  S.  I.  es  su  principal  causa;  este  nombre,  por  el 
que  siempre  he  tenido  gran  veneración,  y  que  jamás  de- 
jaré de  repetir,  como  debo.  Re^^ervo  mis  iegüímas  de- 
fen^^as  sobre  to<lo,  para  el  justo  tribunal  de  Dios,  de 
quien  es|H?n>  el  des;igravio  <le  mis  penas.  Muchos  otros 
sufren  sin  salier  pí)r  qué:  compadeced,  í^ífior,  sus  males; 
es  el  mMio  que  todas  las  obras  de  V.  S.  I.  sean  para 
ella  un  manantial  do  prt>s|M}r¡dad,  y  que  su  gobierno  se 
rijiisorve  de  todo  infortunÍ4).  Ksto  es  loque  le  deseo  con 
una  larga  vida  y  una  perfecta  salud,  y  las  altas  dignida- 
des que  con  tanta  justicia  le  son  debidas.  De  la  Cárcel 
Real  de  Lima,  á  14  de  agosto  de  1720. 
Ilustrfsimo  serii)r: 
lieM)  las  manos  de  V.  S.  I.  comi>  el  mas  humilde  de 
^u**  síTvidores— 

D.  J.  DK  Antkqukra  y  ('astro 

RfcSIM'K'-TA     DKI-    omsi*o  rOAhJrrOR    nHL    I^ARAGUAY 

á  la  |»rcrc<iente  cartel  «'onlirmando  los  asertos  de  Anteque- 
ni  y  justitic^íniiosc  enqu**  su  delier  como  pastor  de   sus  • 
o\ejas  nolt*  |>ermitia  obrar  de  otro  m<Hlo. 

Don  R:inion  d«*    las  IJan^ai'aba   do  entrojarla  carta 

de   V.  S.,  defíN-ha  14  do  ag'Mo  del  año  ant<TÍor  (17;?<V,  tti 

• 

la«*ual.  dospuos  <h*.halMTrnc  ro«'orda'l»)  *'on  un  celo  ver-  ,  \ 
dadoramenlo  rrístiatio  la  i>blii;a<'íi»n   que  mo  ¡m|>one     el  i 
ranlrtor  pa^tonil.     do  ipio    aposar  do  mi  indignidad  me  I 
hallo  rcveMidti.  do  arreglar  la**  infonnariones    que  diriji 
á  los    tribunales    Mi|MTiores  «^obn*    la  regla  pres4*riptaal 
verslnilo  IG  ii,.|  primor   •*apituli»    del  I)culoronomi<s  ou- 
yo*i  términi»**  pr«>pi<i^  me    pono  á  la    vista,    insirmais    on 
íuida    halMT  loido  on  la  riudad    do  la  Plata    lo  que, 


124  DEL   PARAGUAY 

pocos  dias  después  de  mi  llegada  á  esta  ciudad  de  la 
Asunción,  escribí  á  la  Real  Audiencia  en  una  de  mis  car- 
tas, que  contenian  varios  artículos  contra  las  operaciones 
de  vuestro  gobierno;  y  agregáis  que  por  mas  sensible  que 
hayáis  estado,  disimulasteis  prudentemente,  lisongeán- 
doos  que  después  que  hubiera  hecho  mis  reflexiones  so- 
bre lo  que  habia  pasado  me  rectractarla;  pero  que  ha- 
biendo llegado  á  Lima  supisteis  que  yo  habia  enviado  las 
mismas  informaciones  al  superior  gobierno.  Para  no 
confundir  nada  y  es|)licarme  con  mas  claridad,  voy  á 
reasumir  separadamenle  cada  artículo  de  mi  carta  y  dis- 
cutirlos todos  en  particular. 

He  marcado  en  primer  lugar  que  V.  S.  habia  inmedia- 
tamente por  sí  mismo  hecho  una  información  sumaría 
contra  el  doctor  don  José  Caballero  Bazan,  cura  propio  de 
San  Buenaventura  de  Yaguaron,  sobre  sus  funciones  y 
la  administración  de  los  sacramentos,  que  una  vez  ter- 
minada la  habéis  enviado  al  licenciado  don  Alfonso  Üel- 
gadillo  y  Antienza,  electo  provisor  y  vicario  general,  des- 
pués que  el  doctor  don  Juan  Gorízalez  Melgarejo  hubo 
dimitido  sus  empleos,  porque  no  podia  ya  defenderla  in- 
munidad eclesiástica,  y  que  de  acuerdo  con  el  nuevo 
provisor,  habia  sido  destituido  de  su  curato.  Si,  sobre 
este  primer  artículo  el  obis|)o  se  hubiera  arreglado  en  su 
información  sobre  el  susodicho  capítulo  del  Deuterono- 
mio,  V.  S.  no  quiere  convenir,  podrá  convencerse  por  la 
respuesta  del  señor  fiscal,  que  solo  lo  hizo  después  de  ha- 
Ber  visto  mi 'carta  y  las  actas  espedidas  por  V.  S.  y  por 
dicho  provisor,  que  estaban  en  el  archivo  de  la  Real  Au- 
diencia, y  de  donde  dedujo,  como  tan  buen  católico  cual 
hábil  ministro,  que  no  puede  hallar  á  bien,  ni  su  Alteza 
aprobar,  que  vos  hubierais  por  vos  mismo  hecho  la  in- 
formación sumaria,  aunque  después  que  ella  hubiere  sido 
perfecta,  la  hayáis  enviaiio  al  juez  eclesiástico,  y  que  este 
juez  habiéndole  recibido  en  presencia  de  un  segundo  tes- 
tigo, hubiera  en  seguida  hecho  definitiva  la  sentencia;  tam- 


OOHEBKANTRS  13^» 

bien  (ieclafa  <*<»mo  nulüs  Unlii^  otas  artas,  |)on|ue  el  mra 
no  hubiere  siilo  oiílo,  ni  haber  prtMlufido  sus  defensas 
romo  lo  |MV^ 'i'iben  el  Dítim'Iki,  romo  |H)rf{iii*  lo<  te>ligüs 
iiu  fue«>i*n  «'•»nfronta(ln>:  agrega  <|in>  la  riMUnnia  ret-¡b¡<ia 
|ii>r  el  a«*ta  «ie  aronn mío  nn  poílfia  tener  lugar,  <lan(U>las 
razone-;  v  la  Keal  Aufiienria  me  ordena  á  rcí'omeñzar 
lo-«  |)roee<limientos  juzgando  según  iusticia;  lo  <|uc  hiec 
al  rabo  de  un  ano,  no  habiendo  podido  hacerlo  antes,  por- 
que estaba  obligadoá  terminar  la  visita  de  esta  diócesis 
|iara  ronfonnarme  á  lo  presrripto  por  el  Conrilio  de  Trefi- 
lo. Kl  rora/on  me  está  desangrando  todavía  (*uando 
pieii'^o  en  el  triste  estado  en  (Uie  lo  hallé,  y  en  el  despre- 
rto  que  tenia  de  las  armas  de  la  santa  iglesia,  nuestra  ma- 
dre, '¡'«rminatlo  est<*  asuntt»,  mandó  los  do4*umrntus  al 
Keíil  y  supremo <*oiisejo  lie  las  In  lias  y  á  la  Iteal  Audien- 
cia. Pero  lo  que  me  ha  sorprendido  estremamente  es 
el  %eros  asegurar  que  por  respeto  por  la  orden  ^^aeerdo- 
taJ  no  habian  |»ermitido  que  >e  prodigasen  otras  deposi- 
ciones de  crímenes  contra  ilicho  «'ura,  mientra^  que  por  la 
misma  acta  de  aromo<lo  e^  evidente  ron  que  seguia  tollos 
his  procedimientos.  Ksto  po<lriaser  el  efertode  un  gran 
celo,  |)en>  no  parece  asi:  se  ju/gará  por  los  documentos 
que  habéis  mandado  á  la  Plata,  en  donde  deseo  que  so 
levanten  la^  falta^^  en  donde  yo  |H)dria  ha^T  caido  por 
iKiiorani'ia. 

Kl  segundo  artlrulodemi  i-aiia  corresponde  alo**  bie- 
nes i^itrimoniales,  que  habian  ^cr\ido  de  titult»  á  don 
A^Min  de  los  Uejc^  para  tmleiiarse  t|r  diAi-ono,  segiyi 
.-«insta  por  ^us  letras  le*»timoiiiaies  cspcdula^^lMir  el  Ilu**- 
Ii1*«nn<»  señor  don  Alfi»n**iidel  pn/o  y  Sil\a.  obispo  do 
Tu«*uman  y  que  he  íln-ÍM  halH»r  "^id'!  «••ni(i'*i*ad«i  **i  \*  S^ 
no  rei'uenla  lo  qur  d^.-idi  •  »*ol)rc  r*»ir  aitliul«>  en  »*u  res- 
puesta «•xh'irtatiirM.  .1  la  adxerteihia  d«'l  «an^ini^o  diM*ti»r 
HiHi  Juan  tioii/ale/  M«*!.í:iri*j«».  pr«i\i<«iir  y  \ii*ani»  gene- 
fial,  vny  a  iraHi-nfur  aipit  lo<«  pro|.i«is  iornnn«>«^,  palabra 
|K>r  pah^^ra      "A  /ofitr  ts  mcrsigru*  a^tgntr  qm  dulut  uikfra 


128  DEL   PARAGUAY 

preguntas  á  su  tiempo  y  en  su  lugar.  El  obispo  no  dijo 
que  V.  S.  haya  arrestado  por  sí  mismo  á  este  religioso, 
sino  que  lo  ha  sido  por  don  Ramón  de  las  Llana,  cuando 
marchaba  con  un  destacamento  de  tropas  para  apode- 
rarse de  la  persona  de  Diego  de  los  Reyes  (lo  que  está 
probado  por  las  actas)  que  venia  con  una  orden  del 
Exmo.  señor  don  Diego  Morcillo,  virey  de  estos  reinos 
para  volver  á  su  gobierno.  El  obispo  guardó  silencio 
sobre  esta  circunstancia;  tampoco  habló  de  las  confisca- 
ciones de  bienes  hechas  por  V.  S.  sobre  los  que  seguian 
á  este  gobernador,  ni  de  la  venta  de  esos  bienes,  lo  que 
redujo  á  una  estrema  necesidad  á  sus  mugeres,  cuya 
dote  también  fué  embargada:  no  siendo  mi  objeto  levan- 
tar todas  las  acciones  de  V.  S.,  sino  únicamente  los  dere- 
chos de  la  iglesia. 

El  tercer  artículo  es  el  de  la  espulsionde  los  padres  de 
.  la  sagrada  Compañia  de  Jesús,  en  virtud  de  un  edicto  es- 
,  pedido  con  precipitación,  ordenándoles  que  saliesen  de  su 
i  colegio  en  el  término  de  tres  horas,  habiendo  sido  seguido 
;  de  otros  dos  reiterativos  de  obedecer  sin  demora,  y  cuya 
\  acta  no  se  les  quiso  dar,  aunque  dos  de  estos  religiosos 
^  hubiesen  estado  de  parte  de  su  rector  en  la  casa  en  que 

:^  estabais  con  la  municipalidad  reunido,  para  demandarla. 
Constan  estos  hechos,  habiendo  yo  visto  sus  pruebas  an- 
tes de  informará  la  Real  Audiencia,  y  están  firmadas  y  se- 
lladas en  la  mejor  forma  en  cuanto  lo  permite  la  circuns- 
tancia del  tiempo,  por  testigos  que  vieron  todo  declarando 
bajo  juramento,  siendo  estos  testigos  el  canónigo  doctor 
don  Juan  González  Melgarejo  y  el  doctor  don  Antonio 
González  de  Guzman,  cura  y  provisor  de  la  diócesis,  am- 
bien  conocidos  en  esta  Provincia  por  su  virtud  y  su  eru- 
dición. He  tenido  en  las  manos  otros  certificados,  de 
donde  he  sacado  varias  circunstancias  espresadas  en  mi 

I  información;  pero  no  he  creido  que  rtie  conviniese  hacer 
mención  de  un  hecho  muy  indigno  del  primer  alcalde  y 
un  regidor  gritando  en  voz  alta  en  la  plaza  al  mostrar  la 


OOIIRKNANTKS  V¿*J 

iglesia  j  el  rolegio  (lela  Coiiiiiafíia,  fine  era  iiercsariosa- 
rar  el  iráiioiiroiitra  este  palomar,  lo  quo  aun  liahriaii  eje- 
<*ut:i(lo,  s»i  don  Sc*basi¡aii  <le  Areilaiios  no  se  hubiera  | 
o|>ue^li»,  lo  que  él  inisim»  publicara.  Kl  obispo  nodijoj 
taii]|Ki4*o'que  ilespue>  «leí  secundo  eíliclo,  se  <lió  ónien 
de  sarar  el  santo  sacramento  t|f?  la  i^'le-^ia  del  cole^^io  lle- 
vándolo ¿í  la  «atedral.  lo  que  lii/o  el  cura  pro\  isor  acoin- 
|»aíiado  del  canónico  don  Juan  Gon/ale/,  seguido  ele  to- 
cios los  padrt*s  (|ue  llevaban  todos,  llorando  un  i*ir¡o  en  la 
mano.  Lue^o.  ademas  ile  (\\\r  cll«>  «*4in>ta  por  las  actas, 
e^  un  hecho  tan  notorio  que  hasta  hoy  no  hay  nadie  que 
no  se  liailc  |H.M)(*trado  do  dolor  al  solo  recuerdo  de  halH?r 
visti»  ;'i  esos  hombres  eclc^iá'^licos^   carinados  de  años  y 

achaques,  que  eran  elejemj»lo  y  (*()n*<iuelo  de  eMa  ciudad 
y  de  toda  la  Provinria,  atrave>^ar  la  ciuda>l  en  me<lio  fie 
una  multitud.  A  quien  este  e^pectáenlo  sacaba  láp'imas 
délo*»  ojds,  marchar  lentauHMite  y  con  trabajo,  al  entrar 
la  noi'he,  no  tenietnhi  mas  í|ue  >us  manteos  y  sus  lire-  , 
viarii>s,  indultados  y  tratado*^  de  perturbadores  de  la  paz,  J 
de  iraidoresal  rey  y  á  la  Utqiública.  Si  el  ubispo  no  se 
espri*«i«*M-oii  rei'tilud,  es  únicamente  cuando  dijo  que  los 
|iadre^  habian  idoá  hacer  '^us  rt»|iresi»nla«*io:ie^  ;Ha  mu- 
incqialidad,  siendo  la  \erdad  «pie  fue  en  «>l alejamiento  de 
V.  S..  en  d«tnde  habíais  riMinido  t. ido  el  cuerpo  munici- 
|ial  para  tratar  allí  de  e«^tt>  iieiro*io.  Mxanune  eon  ^an^re 
fría,  y  no  «-on  el  n-MMitinucnio  i|c  un  homliri*  i|Ue  *»utre, 
««i  sobre  este  punto  el  ohi^^ito  n*»  "«e  «-ondujo  liastante 
bien  sobre  el  TapUnlo  del  I)i'uti'ri>nonn<>;  piM'o  examine 
ron  t;inta  madure/  ^i  no  otaba  obli;:adti  en  eon«*iencia 
dar  avis'i  á  h>^  trihunaU'>  ^uptriotv^  de  un  he^ho  <|ue 
hi«*re  tan  •lirectain*iit»*  la  ininunid.id  t»c|fMaslii'a.  ile  que 
nopiídia  prescnidir  en  la  iinnin'^ian.'ia  deleMado  en  iiui» 
se  hallaba  l.i  Pr"\nnia.  ^in  airai'r-**  la  maledicencia  y  »^in 
\er^e  acubado  de  nbrar  p«»r  pa^^hMi:  «'onio  I»'  **ut*cdi«t  ¿il 
K\m<>.  ^ehor  don  !irun«».  para  nnpeilirle  que  entra «^e  en  la 
l*ro\ni<*ia.  Si  t*|olM>po,  por  haber  tomado  la  detenga  d«*  li»s 


130  DEL    paraguay' 

padres  de  la  Compañía,  como  lo  habría  hecho  por  cual- 
quiera otra  orden  religiosa,  y  aun  en  el  caso  en  que  se 
hubiera  desterrado  un  solo  clérigo,  es  tachado  de  pasión 
y  de  parcialidad  para  con  esa  santa  Compañia  lo  mismo 
habría  podido  decirse  de  los  soberanos  pontífices  Pablo 
Vy  Clemente  VIII,  cuando  el  primero  no  quiso  levantar 
el  entredicho  que  se  habia  lanzado  sobre  la  República  de 
Venecia,  ni  el  segundo  reconciliar  á  la  iglesia  con  el  cris- 
tianísimo rey  de  Francia,  sino  á  condición  que  los  jesuí- 
tas fueran  restablecidos  en  sus  colegios  con  mas  honor, 
que  lo  que  habían  sido  espulsados  con  ignominia. 

En  el  último  artículo  de  mi  carta,  se  trataba  del  encar- 
r  celamiento  de  los  padres  Policarpo  Dufo  y  Antonio  de 
Ribera,  á  quiénes  habíais  ordenado  que  se  presentasen 
á  mi  provisor,  al  que,  por  medio  de  un  billete,  hablan  man- 
dado verificar  si  eran  sacerdotes,  y,  en  la  suposición  de 
que  lo  fuesen,  remitirlos  al  que  habíais  dejado  en  el 
mando  durante  vuestra  ausencia,  para  que  los  encerrasen 
en  la  cárcel  pública. 

Ademas  de  la  notoriedad  del  hecho,  consta  también  por 
los  actos  y  por  el  original  de  vuestro  billete  que  se  guar- 
da con  cuidado,  para  hacer  conocer,  en  caso  de  necesidad, 
que  la  poca  reflexión  con  que  lo  habéis  escrito,  os  quita 
todo  medio  de  eludirlo.  Pues  finalmente,  si  el  padre  Po- 
licarpo fué  vuestro  amigo,  si  V.  S.  le  encargó  confesase 
á  los  de  Villa  Rica  sobre  el  Tebicuarí,  á  quienes  habíais 
condenado  á  muerte  ¿cómo  podía  ser  cierto  según  decíais 
en  vuestro  billete,  que  habia  sido  tomado  con  el  sable  en  la 
mano  y  en  fuga  á  caballo  al  pueblito  de  Santa  María?  Así, 
señor  don  José,  todos  estos  artículos  de  mi  carta  siendo 
ciertos  ¿en  qué  he  podido  contravenir  á  lo  que  está  prescrito 
en  el  primer  capítulo  del  Deuteronomio?  ¿Cómo  podéis 
persuadiros  que  he  atacado  vuestro  honor  por  mi  carta,  y 
después  de  haber  hecho  mis  refiexiones  sobre  lo  que  ella 
contiene  yo  me  habia  de  retractar?  Si  hubo  en  estas  accio- 
nes algún  descrédito  que  no  puede  entrever  el  obispo,  que 


UOIIEUNANTE8  Til 

•V.  S.  se  qucj.'i  «le  liaf>erla^  oomcli<l<,.  y  no  que  siendo  lan 

*"it»r1a«*  V  notori;i^  romo  I«>  <n[\,  las  liava  he**lio  cnnooerí»! 

obi^|Hi  |»ara  (lenMi'ier  la  Iglesia,  ni  que  liaya  buscado   su 

renioflio  eii  la  [»i<'«la<l  «Irl  n»y,  nuestro  Sonor  'que  I)¡o>- 

KuanlC'  y  en  la  ju^liriaile  lo*^  tril»unali»<,  que  !«>  re¡irr>en- 

lan.tninefiiatamtnte,  para  qut'  unas  medidas  tan  itTe;:ula- 

tv^  V  lan  inauditas  dt*  un  ministro  tan  |)ru>l<Mite  v  tan  liábd 
•  •  • 

en  la^»  rienria^^del  DiTCflio.  no  puedan  >er\ir  de  mo<lolo  y 
•U'»moiivos  á  iitrosgobiiTiK»^  m<MM>s  ilu*¿tra«los,  para  ha<'er 
L'i'*  misma^  ro**as.  Nin^runa  pȒl4*xion  rrisliana  put*de  pi'r- 
>uadirm<'lo  qui*  \*.  S.  me  liare  presente,  que  vuestro-»  per- 
"^e^uiíl^re^i  pueijni  serxir'^e  «cintra  \os  ilemis  iiirir*na<*¡o- 
íiv^,  ni  que  puedan  tlar  «H'a^¡«Mi  .i  pr<idu«*¡r  nin;^un  «»tro  mo- 
tini.  que  lo*?  ijiio  re'-uitan  de  las  a«-ta<  jurldieas. 

\".  S.  me  diec  que>r  lo  lia  <i;;niíii-ado  un  real  ílespaelio, 
de  fe«dia  i:í  de  iliiiembre  de  17:íl.  «Miel  que  m»  meii'iona 
uní  de  mis**arta^,  y  »|U«'  r:«»  ltalii(Mid«»  lle;:ado  a  esa  eiu- 
dad  ^ino  en  el  mes  de  oi'tui»r<' dfj  mi<mo  año,  iki  he  potü- 
«l«»  itiíorniar  á  su  Map'^tad  *-«<i>rt'  U*  que  liabia  \isto,  ««¡no 
«•i»^ie  I**  t|Ui*  me  liahian  su;:<'rido  prrsmia*^  que  y<i  debía 
I  t.iMM'i'r.  ¡Olí.  cuanto  ^itMit<*  i|ii(Mni  Ihiinbre  tb»  tanto  ta- 
UMit'i  t^-riba  eiiii  tanta  lit^eriva!  V  |iara  ei»ii\enei»r«i'^  ib» 
que  ••*-  «-quiviicai^.  «Ii;:'»  qUe  «mi  el  m«*<  de  abril  d»'  ITíl, 
t-M  ribl  de^^de  HueiiO^  Air<'s  ;d  n-y  qu«»  Mh»-*  ;:uarde  |tara  | 
darh.»  i'UiMita  de  mi  ll(*;:ada  a  «^a  «ludid.  \  |»ara  *»oliriiar 
«•er«*a  de  ^U  Ma^e^-tad  una  parle  fie  la^  nnla*»  de  nn  dió- 
••e*!-».  ib'Xí'n^ada**  durante  la  \a«ante.  para  p'MJrr  n-me- 
diar  la  extrema  p<ibre/a  é  nidiieneia,  en  que  me  babian 
a\wadi>  bailarle  redu<'ida  mí  i;:le^ia  en  «'feíMo,  lo  be  ron- 
M^^uid*»:  vo^  lialH'i^  ^hI*)  testi;;*»  y  la  \>>/  publii*a  atrMí^ua 
qu«*  mi  «'aledral  •'**  b'»\  uita  d*'  la-i  mas  di'«*iMit»'*»  y  una 
il#»  !.!'•  mej.ii  ppiM'ota^  d«'  «•ruannMitn-.  «b*  !•«*!♦»  reni-».  I*«ir 
la  mi'^ma  \¡a.  man'b' bn«'M«»^  i"rrliíi»ad«««*  de  |i»  qu**  el  de- 
Ikt  d«>  un  •  uaihi.id  d<' p  i^t'-r  ni*-  b.i-<ia  IpíIp*  tentar  para 
nn|H'i|!|-  iji|f  »•{  t«  ineiit"  d**  r«'y  d'»'i  Maita'-ar  (lar'  :a  lb»«* 
hitriest.*  un   ^e;:undi>  Maj«' al    Paraguay  para   eje«utar   las 


ISS  DEL   PARAGUAY 

Órdenes  del  Exmo.  señor  virey,  y  lo  que  me  interesaba  era 
un  temor  bien  fundado  de  las  tristes  consecuencias    que 
este  paso  ocasionaria  en  esta  provincia  mal  dispuesta,  y 
de  la  que  yo  no  podia  dar  mas  conocimiento  que  el  que  da- 
ba la  carta  que  el  Exmo.  señor  virey  daba  á  la  Real  Au- 
diencia por  su  carta  del  mes  de  marzo,  de  que  yo  habla 
visto  una  copia,  que  he  mandado  bien    confrontada,  sin 
agi'egarle  ningún  hecho  particular,   porque  nada  sabia. 
Persuadios  bien,  señor  don  José,  que  el  obispo  nada  re- 
fiere al  rey,  su  señor,  que  deje  de  ser  muy  cierto,  y  que  la 
haya,  por  decirlo  así,  palpado,  porque  una  larga  esperíen- 
cia  ha  debido  enseñarle  que  bajo  la  mas  bella  apariencia 
de  verdad  se  ocultan  á  menudo   muchas  mentiras  y  false- 
dades, principalmente  en  el  Paraguay,  en  donde  ni  las 
mismas  actas  judiciarias  están  exentas  de.este  defecto,  y 
encaso  necesario,  el  obispo  dará  de  ello  pruebas  jurídi- 
cas. Ojalá,  señor,  no  hubieseis  jamás  escrito  nada  sobre 
falsas  relaciones,  no  habríais  atacado  el  honor  de  esos 
hombres  apostólicos,  los  cuales  con    tanto    celo,  y  tan 
grandes  trabajos,  fundaron  en  sus  Reducciones  tan  nu- 
merosa cristiandad,  que  he  visStó  con  mis  propios  ojos  vi- 
sitándolas todas  y  poblándolas  de  fieles  subditos  del  rey, 
nuestro  señor,  al   que  en  toda  ocasión  prestan  la  mas  ^ 
exacta  obediencia,  asi  como  á  sus  ministros,  puesto  que 
al  primer  signo  de  un  gobernador  de  Buenos  Aires,  se  les 
ve  venir  en  número  de  mil  doscientos  á  trabajar  á   sus 
espensasen  las  fortificaciones  y  en  la  edificación  de  la 
nueva  ciudad  de  Montevideo.  Y  seria  muy  estraño  que 
mientras  los  de  las  Reducciones  del  gobierno  de  Buenos 
Aires  son  vasallos  tan  fieles  y  tan  útiles,  los  que  depen- 
den del  Paraguay  sean  de  un  carácter  muy  opuesto.  El 
obispo  bien  podria  esplicar  el  enigma,  pero  ésta  no   es  ia 
oportunidad. 

V.  S,  me  dice  también,  con  respecto  á  la  espulsion  de 
los  padres  y  de  la  guerra  del  Tebicuarí,  que  por  lo  me- 
nos ante  Dios  tengo  fnas  parte;    respeto    los  impenetra- 


OORERNANTE8  133 

• 

Mcsjuiriosde  Dios,  que  permito  so  hable  ron  t.anta  >e- 
^ri'lad.  Aírroífais  <|iieM^  liallabai<  *<in  fu«MV.a  para  re<?is- 
tir  ei\  una  Pri>vinria  iní|uit»t.i  y  on  sublovafion,  y  aiiiena- 
zaíla  |»or  *ias  habitantes,  que  lemian  volverá  ver  lo  fjue 
hablan  c«^|K?nmenla<losus  padn^s,  y  lo  que  era  atuí  ob- 
jeto (Jesu*^  Imprimas  desde  el  tiempo  fi<»  mi  glorioso  pre- 
•lo«'e<or  el  señor  (Virdenas;  es  «lerir,  hallaree  reduridosíl 
ilefen-ler  su  viíla,la  íh*  **us  hijos  y  el  honor  do  sus  muf^e- 
ren,  puesto  que  se  había  publicado  un  bantlt»  autori/ando 
ú  ios  indios  tapes  ú  llevárselas:  t\\io  vos  habíais  tentado  la 
via  de  It>s  superiores  de  los  rotulares  para  acelerar  mi 
ilef^ad.a,  que  podria  a|)aripuar  esa  bnrrasra  e<rilada  con- 
tra mis  ovejas,  pero  que  habíais  tenido  la  dosfrcarjíf  de  no 
|¥xler  eons4»guir  esa  araría  do  mi  pi»^«lad:  que  para  mayor 
abundamient«)  de  fie'^írrai*ia.  habiendo  hooho  tocio  lo  que 
•le  \os  de|»endia  |>ara  prevenir  las  c*onsoi-u«*ni*iasde  esas 
líOilurbariones  y  do  ose  modi»  asegurar  vuestra  oonoion- 
«*ia  ante  Dios,  aunquo  ante  lo**  hoinbn^s  hiyai^  parorido 
••ul|wible,  he  solit*ítado  en  vu^'^ira  anstMn-ii  que  los  regido- 
res ei*hasen  sobre  vos  ti»da  la  «ulpa:  qu»'  **in  einbarp»  ha- 
biéndome elegido  el  Sonor  pira  ^or  «»bi'^pt»  do  osla  l*n)- 
vinoia,  ino  í-onstituyó,  mmo  dii*o  en  el  i*apUulo  .*>  d«*  San 
Matoo.  la  lu/  dol  mundo,  «pío  no  os  pMsiblo  permita  yo 
quo  las  tinieblas  de  una  pasión  ofu^^quon  la  verdad  do  la 
iiMH'onria^  <i>bro  ho«'Íio^  imi  Io<  rual»»'^.  ni  vos,  ni  esta  mi- 
MTable  Pn>vin«'ía  i*onn»ti«'ra  otra  falta  que  la  d»*  defender 
nuestni  \ida,  ionio  e^  permitido  á  lod«>s. 

Vi)  |HMlría  !vs|iiinder  á  o^^to  arll'-uli»  de  vno^tra  earta 
MiplieántliiO'i  oiinte^ta^ei^  \oN  mi^nio  a   e^ta*>«  «'tiatm   pre- 

^unt'is: 

";.CJnién  o^  «ibli^'i,  «*nand»  «'I  tiMinMit»»  i|«*  rey  don  |ial- 
ia^arífan*ia  l{<»s  os«Tibhi  ilf'^de  riirritMil*»>  para  n«»titioar 
jiis  fh'%)pai*h*»>  «h*l  Kxm«»  '^••íe'r  \  ir^y  *\**  t^'-v*^  n»!ii"s, 
qii»»  |í»  oíiii^tiinian  ::i»b«Tiiadiir  d»»  O'^ia  Pro\iih-ia.  •-••ii\o> 
•*ase  tuia  a*^anib|(*a  ::t*iitTal  en  la  del  ayniitamienii»  para 
delil»erar^i   ^f  le  ilobia  r»*«-ibn*  o  n*»:  ui'^i^Ut'ihlo  \<<^mis* 


134  DEL   PARAGUAY 

mo  cerca  de  mi  provisor,  que  asistía  en  calidad  de  juez 
eclesiástico,  para  obligarle  á  conformarse  á  vuestra 
opinión  á  nombre  de  todo  el  clero,  y  con  su  denegación 
decir  en  presencia  de  varias  personas,  que  cualquiera  que 
opinase  por  la  obediencia,  la  pagaría?  ¿Quién  os  forzó  á 
impedir  á  ese  mismo  Baltasar  entrase  en  la  ciudad  para 
presentar  los  despachos  de  su  escélencia,  el  cual  solo, 
como  os  lo  sostuve  en  una  conversación  bastante  acalo- 
rada, tiene  el  derecho  de  cambiar  los  gobernadores, 
cuando  lo  juzgase  á  propósito?  ¿Quién  os  incitó  á  no 
querer  que  los  nuevos  despachos  del  mismo  don  Balta- 
sar, fuesen  recibidos  cuado  volvió  la  segunda  vez?  ¿Quién 
desterra)  á  los  que  habian  opinado  que  se  le  recibiese  des- 
de la  primera  vez?  lo  que  impidió  el  conocer  si  la  mayoría 
era  de  opinión  que  se  prestase  á  S.  E.  la  obediencia  que 
se  le  debia.  ¿Quién  decidió  que  las  órdenes  de  la  Real 
Audiencia  debian  prevalecer  sobre  las  del  Exmo.  señor  vi- 
rcy,  pues  los  autos  de  la  primera  dan  principio  can  estas 
palabras:  Don  Felipe^  po7^  la  gracia  ieDioSj  etc.^  y  los  del 
vi  rey  por  estas:  Francisco  Diego  del  May^qués?  ¿Quién 
enseñó  á  esta  ignorante  Provincia  que  se  podia  suspender 
la  ejecución  de  las  órdenes  del  mismo  rey,  nuestro  se- 
ñor, y  que  apesar  de  la  distancia  se  podia  hacera  su'.Ma- 
gestad  hasta  tres  advertencias,  antes  de  someterse  á  ellas, 
sin  hacerse  reo  de  desobediencia?  ¿Quién  declaró  que  los 
despachos  de  S.  E.  debian  tener  la  aprobación  de  la  Real 
Audiencia?  Sobre  este  punto  V.  S.  puede  recordar  lo 
que  le  dijo  el  obispo.  Paso  en  silencio  muchas  espresio- 
nes de  V.  S.,  porque  no  conviene  á  mi  dignidad,  y  mi  mi- 
nisterio no  es  profesar  el  Derecho,  ni  esplicar  las 'leyes. 
Ahora  voy  á  contestar  á  los  reproches  que  me  ha- 
céis. 

El  primero  es  que  con  respecto  al  destierro  de  los  pa- 
dres de  la  Compañía  y  de  la  matanza  de  sus  indios,  soy 
ante  Dios  mas  culpable  que  vos.  Bien^  quisiera^  hallarme 
al  alcance  de  abocarme  con  V.  S.,  para  que,  por  un  efecto 


CORKIINANTKS  iSTl 

<lf.'  ^u  grau  rclo,  pudiesn  instruirme  de  lo  que  yo  ignoro, 
y.  que  «ii  yomo  hallara  <*ulpal)l»%  |»ü<Iio<oyo  ron  venlaílcro 
arre|>onlimiciit<i  llorar  y  rejiasar  por  una  |MMiiteiH*¡a  ¡iro- 
|H>n*ioiiaíia,  «Timones  tan  enormes  romí»li<i<)s  rontra  el 
Mírvirioile  Dios  y  el  «le  su  Maírestail:  poro  en  «*uanto  á 
liM|ue  insinuáis  (pie  y«)  me  he  ne;;a<lo  :l  rontril)nir  al  ali- 
\ím  lie  mis  ovejas,  r<imo  m*» I»»  hahiai»*  herho  ^iilit*ítar  por 
ni»*ilio  Je  lo*4  superit)res  <!»»  I«>s  re:^ulare-i.  ya  hiM*ontí»slaí|o 
•leun  moilo  «<atisfariorio  i»n  mi  Ri»'^pne>ta  á  la  rarta  que 
!»••  hahin  e<«TÍtoel  Umo.  pa<lre  prior  fl«*  mi  jia^re  Sanio 
hi>minp>,  asi*^urán«lonie  hah<»ro<la  romunií^ado.  Dos 
•  iipia'i  jurl<lií*a^*le  e^^a  re*ipu<'^i;i  a'*i»mpariar<>ii  á  lainlor- 
riiariiiii,  que  dirigió  A  la  |{<.*al  uA<lienria,  la  cual  oniotió 
que  **einserta^e  en  el  aiil«»tph'f»^pii|i*'»y  man<ló  ;i  i^sta  Pro- 
\mi":a.  hiriéndome  el  >U'^oi|ir||o  pa*lre  prior  «mi  **u»*arla, 
que  V.  S.  y  tuda  la  Proviii«-ia  e*»lahan  re^n«'ltos  A  \\o 
iftrat'tar  la  «h'líherarinii  ti»mada  «le  no  nt-ihirá  ningún 
f;*d>erna(|ur  sino  pur  •'«•iidn«'t<»  d«'  la  Rea!  Audi(MH*¡a  «le 
< 'lian*a^.  qui«Mi  a^l  lo  ha^ia  ordiMi.'id*)  p'»r  ^u  K«'.'il  IM*t»vi- 
•*i«in.  >o  p<*na  «ieilic/.  mil  «»sindíi«^  dr*  multa:  hahi«Mi«lo  te- 
tiid'i  adtMna*^avi>it^  i'iertos  qn«*,  a|M*^ar  i|«*  la^  dili;;t'iii*ia«< 
quí'  «•!  de^KTíh*  mi  «-arp»  \w*  h  diia  uMiija  !•»  á  Imi'iM' «-fn'a 
íií'l  Kxnií».  ^eñ«»r  iloii  Hrnno  «I*»  Z avala,  y  d«»l  i«MiitMile  «le 
r»'yd«»i,  Haha^^ar.  t»>iaha  ."*(♦•  r'»-»'i»»li  »  i  ••j»»  iitar  las  órd«*- 
o»s  d«*  S.  K.  <»l  s«»fh»r  \in'y,  thi*i  ii'Im  qnt»  un  ^uhall«'rn«> 
n«i  era  duí'íi'»  d«*  ili>p*Mi'*  ir-**'  d»*  iih  »d**«*"r  á  ^u  sup«»ri«>r 
qu'»  r»'pn*'*«*nla  itMn«*diatatn**Mri'  la  p«»**< ma  d<'l  ^oh*Tan<»,  y 
t«HÍi»  i«i  d*'ma<(p|('  }•>  t»'*pi*«*'*  il»a  »mi  mi  ••arii.  »lt'  la  «pío 
•HfMivp»  ri*pia^  auiMpp*  \  .  S.  ha\a  pmiido  \«m*  r\  «•ri;:ínal 
•••I  •-!  pa  |U*'t«*  ipi'»  «•!  oIm-^P'»  mandaba  a  »*u  pi^M^^Mr.  «»l 
••nal  fn«*  aMí^rt-»  i-n  pr«»^'*!i'i  i  d»*  mi  ••iplnilii,  df  l-i"*  ^np«*- 
ri'»ro«.  P'pijian»'*.  i|*»  \\u  «ili  -mI  roal  y  d«l  i»^rrihan«%  qu«'  h» 
r'»\ar'»ri  á  la  ju'ita.  •niíil»»  i»»r  ••rd'*'i  d»'l  l\\m"  *»«*ñMr 
d'Mi  Hrun«»,  «.!•  hi/'i  i»|  i!i\i'!i!.iini  d«'  !•»**  Iiumi*^'*  «!«•  \.  S,; 
pu«***  «•'it*' pa»  nt'i«*  ^«^  «MI»' «ütr'»  «'II  xi^'^^tr-i  ^«*«'r'*tai  ii:  m» 
i«*yenintiHlas  la^«  arta^^  qu<.*  contenía.  (eni«Mi«Io  on  la  mano 


136  DEL  PARAGUAY 

el  original  del  Rmo.  padre  prior,  y  el  escribano  la  copia, 
que  estaba  insertada  en  el  auto  de  la  Real  audiencia.  Fué 
un  grande  efecto  de  la  divina  Providencia  en  mi  favor,  para 
hacer  caer  los  rumores  que  empezaban  á  correr,  que  yo 
habia  impuesto  á  la  Real  Audiencia  suponiendo  una  carta 
que  este  religioso  me  habia  escrito,  y  para  satisfacción  de 
los  superiores  regulares  que  con  razón  se  quejaban  no 
haberse  juzgado  dignos  de  que  se  les  diese  una  contes- 
tación, sin  hablar  de  las  fuertes  razones,  espresadas  en  la 
carta,  que  justifican  al  obispo  de  no  haber  venido  adonde 
habian  amenazas  de  guerra. 

Yo  quisiera  saber  como  habria  apaciguado  todo  la  pre- 
sencia del  obispo,  cuando  V.  S.  y  todo  el  cuerpo  municipal 
estaban  determinados  á  no  obedecer  las  órdenes  de  S.  E.; 
odo  lo  que  me  figuro  que  habria  sucedido  es  que  estando 
aniquilada  la  dignidad  del  Trono,  despreciada  la  supreoia 
orden  á  retirarse  don  Baltasar  García  Ros,  V.  S.  quedaría 
triunfante  en  su  gobierno,  y  el  obispo  que  con  tantos  títulos 
debe  hallarse  animado  del  mayor  celo  parala  mas  puntual 
deferencia  á  las  órdenes  del  rey,  habria  pasado  por  el 
cómplice  ó  el  fautor,  diré,  de  lá  traición  ó  de  la  desobe- 
diencia.? 

Señor  don  José,  el  obispo  ha  reflexionado  bien  en  todo 
eso,  y  aunque  se  halle  muy  distante  de  la  perfección  de  su 
estado,  derramó  muchas  lágrimas  en  la  amargura  de  su 
corazón  en  presencia  del  Señor,  suplicándole  con  humildad 
la  ilustre  sobre  el  partido  que  habia  de  seguir.  Dio  cuenta 
del  que  habia  elegido  al  supremo  Consejo  y  á  los  tribu- 
nales, mandándoles  todas  las  cartas.  Si  se  lejuzga  culpa- 
ble de  lo  que  V.  S.  le  imputa  en  este  artículo,  el  celo  de  S. 
M.  C.  no  lo  dejará  impune  recibiendo  el  (castigo  con  la  ma- 
yor sumisión,  suplicando  al  Señor  por  la  intercesión  de 
su  santísima  Madre  le  ayude  con  su  gracia  á  hacer  una 
saludable  penitencia. 

En  el  segundo  punto  de  este  artículo,  V.  S.  me  dice  que 
la  Provincia  recuerda  aun  la  deshonra  y  desgracias  que 


<#0»KRNANTKS  137 

hahia  cspori mentado  oii  tiem|)o  <lcl  sonor  ( Yutloiias  de  feliz 
ni«*rnoría,  iiaf>i<^ii(l>)^<o  publiratlo  un  bando  para  entregar  & 
l«»«¿  indios  ia|M»^  las  inu.i:*»res  ó  hijas  d*»  lo<  habitantes  «lees- 
la  «*iu«Íad  y  d(»  toda  la  IM*t»vinria.  Kn  cuanto  al  primer 
punii».  ilolio  iH?spetaren  síI(mii*ío  «-on  la  mayor  vener.arioii 
Ia*i  de«Msiones  do  un  s<Miat|o  tan  pru<Iente  romo  el  supremo 
y  Keal  Tonsejo  de  Indias,  ruya  sentencia  pronunciada  en 
un  jiiicio  contradictoriamente  d.ado  y  pur^rado,^  y  por 
iliN'irloa*»!  esílarecido  i'onjo  el  oro  en  crisf)!,  el  honor<Ie 
Im«*  i|ue  V.  S.  quiere  representarnos  í'omo  tnilpables.  Si  en 
iiueMni  primera  entre  vi  Mil  y  en  la  larga  i'i)nversaci*)n  que 
tuvimos  juntos  con  el  cni.Tpo  nuinicipal,  en  la  quemelii<*is- 
U'is  tant^is  cortesías,  y  cíi  la  (\\u*  aprovc-li».»  la  ocasión  de 
liablan»>  fiel  modo  como  s<*  habia  espresa<lo  en  la  IMata 
el  '^•ñor  fiMMi,  doiipedp»  \*;i/i|ue/,  dit*iéndoos  que  yo  me 
haria  honor  «le  la  prudtMit<M*oii  lucta  que  hal)iais  observado 
en  vuestra  cnmision  de  jne/  intormadnr  y  que  yo  snlo  mo 
admiraba  que  \ os  hubieseis  rt*i*ordado  la*^  antigua^  ani- 
iiiosidadt^s  cmitra  una  santa  Compañía  exenta  de  toda 
s«is|M»cha,  sehabrian  toma*!*»  la^  cosa^  con  mas  modera- 
ción y  menos  ra|,ir  pue-^  yo  iriM  »^uavi/.ar  l«>s  t«*rm¡nos) 
L'il  ve/ un  celo  v  la  rci'tiiud  de  ini^  ititiwicíones  habrian  re- 
mc*iliad<»  l<»(|u«*  Hiera  aun  inciuable.  perocn  queyohallé 
que  liabia  habi.|oesrf>i».  y  !.»«;  ncirociiK  habrian  st»^uido 
mejor  gir«».  I*er«i  i-Miii.»  ella-»  ♦•«^laii  en  manos  i|e|  Kxmo. 
víi'ir  \U'ev.  I-uva  inle;;niad  e*»  ciiipM-j.la,  t»*»li>v  según»,  v 
\  S.  no  i|el>e  ijiiilar  ma<«  •pi<>  y«i,  qn**  si  S.  I*'.,  os  hallíi 
lan  in«M*(Mitf*  conio  !•»  insmuai-»  imi  vn»*stra  carta,  saMreis 
c«»ii  un  aci<*<*«Mitami«'ntM  de  h- •ñor  y  iri«dit<i,  y  que  vuestros 
snfrnnií'Ulo-  «!••  qn»*  im»  ha«"iM-»  una  |ini!ura  !an  Mva  y  qiio 
me  atraviesan  el  i-.ira/i»n.  «i^  *»i*r\n*an  anti»  III.!-^!!!»  sati**- 
íai«'ton  y  '^upl-'nicnlo  para  lo  .|n«*  aun  no  hiibit>^t*is  pur:¿a- 
i|o  NUi^^tras  arit'un.i^ 'b-uda-^. 

I'ji  •  uant<»  il  'i  in  I  *.  qii''  <«•'  fi  ibt  i  |iii^tli<' ido.  i|c*'ls^  para 
••iiln*;;.n*  a  l»is  indi«  i-*  t  i(m'^  Ja*»  nin,-"!'»*^  ••  bh-  »^  d*'  los  i* ^pa- 
ñoles de  esta  Pro\ni<'ia. 'piisiera  que  n*lle\ionaseis  en  lo 


138  DEL  PARAGUAT 

que  preguntáis  respecto  del  notorio  y  escandaloso  encar- 
celamiento del  religioso  de  mí  padre  Santo  Domingo, 
ejecutado,  como  ya  lo  he  dicho  por  don  Ramón  de  las 
Llanas  en  la  habitación  de  Tabapí,  por  orden,  decía 
él,  del  que  tenia  todo  poder,  este  hecho  consta  por  las  actas 
jurídicas,  y  que  este  religioso  fué  llevado  preso  hasta  cin- 
co leguas  de  esta  ciudad,  vos  queréis  os'  diga  yo  en  qué 
cárcel  se  le  ha  metido;  y  yo  os  pregunto,  ese  bando  de  que 
habláis  ¿por  orden  de  quién  fué  publicado?  ¿Quién  es  su 
autor?  ¿por  quién  fué  oido?  Y  si  me  aseguráis  que  se  tiene 
sobre  eso  declaraciones  de  testigos,  diré  con  tanta  segu- 
ridad que  esos  testigos  no  son  de  recibirse,  que  los  que 
declaraban  haber  visto  en  un  cuarto  de  la  Reducción  de  San- 
ta Maria  el  arreo  del  caballo  del  ginete  que  me  habia  traido 
un  envoltorio  de  cartas  de  losjesuitas  y  diciendo  que  los 
indios  tapes  habian  asesinado,  agregando  que  su  cuerpo, 
aunque  desfigurado,  habia  sido  reconocido.  Para  dar  cur- 
so á  esta  fábula,  algunos  españoles  hicieron  comparecer 
ante  mí  á  mi  llegada  ala  ciudad,  su  pretendida  viuda, 
quien  llena  de  llanto  y  en  traje  de  luto  venia  á  rogarme 
obligase  á  los  padres  de  la  Compañía  á  indemnizarme  de 
la  pérdida  de  su  esposo,  puesto  que  ellos  eran  los  auto- 
res de  su  muerte;  pero  al  cabo  de  un  mes  el  ginete  llegó  á 
esta  ciudad  con  el  religioso  que  nrie  servia  de  compañero 
y  con  mi  equipage,  muy  bien  vestido  y  en  muy  buen  es- 
tado, gracias  á  la  caridad  de  los  padres  que  lo  habian  re- 
sucitado. Os  dii'é  que  sucede  con  este  bando  como  de 
lo  que  se  habia  publicado  que  el  padre  Francisco  de  Ro- 
bles, que  mandaba  una  tropa  de  indios  tapes  á  los  que  se 
habian  agregado  unos  charcas,  infieles,  estaba  en  el  Te- 
bicuarl,  frente  á  Carazapá,  pronto  á  lanzarse  sobre  la 
Provincia:  eso  se  decia  con  el  objeto  de  causar  un  levan- 
tamiento; y  si  el  obispo  no  lo  hubiera  remediado  con 
prontitud,  mandando  al parage  á  personas  seguras,  que 
afirmaron  que  no  habria  el  menor  movimiento  sobre  la 
frontera  y  que  el  padre  Robles  se  veia  reducido  á  no  po- 


r.OIlBIlNANTES 


139 


dcr  moverle  de  su  rolda  A  la  iglesia  para  derir  la  misat 
íM»  habría  i'reido  romo  artl<*ulo  dí»  fO.  lo  í|ue  acababa  de  rir- 
iMiIaroii  la  <*iiidad.  se  liabria  a|M»yadofMi  do<*umentos  jus- 
titirativoH  y  d«»t'lara«-¡oiies  de  leMí/íos,  í|iii»  hubiesen  dirho 
€|iie  liahiciido  l<»s  i^arires  herhn  ja  det-larar  la  guerra  á 
cMa  Pnivitn-ia,  volviati  ñ  la  ral>eza  íI«»uii  eji'rrito  para  sub- 
yugarla. Lo  nii'^mo  s;ui-OfIo  mil  las  farta^^que  el  rura  ilc 
Itaa|Hirto,  íjUí*  <o  fleria  vruir  de  ('nsi|U4'ta,  rerrade  Santa 
F»^.  au!i«ju«'  ollas  hubit^^en  sido  fabrieadas  ou  Ilá  mismo, 
ofi  doiiílí»  ?>i»  aseguraba  que  el  Kxmo.  señor  don  Hruno 
\t»iiia  A  e«*!a  i'iudad  bii»n  ri*>uello  á  ha«-er  fortar  la  ralK»/a 
al|H»br**  Miaí^-^in»  di*  i-ampo  Sfba<tian  df  Monliol  y  de  los 
que  d«^«'iatt  <|ii(*  Matallaiia<  liabia  partido  ih*  ( 'órdoba  para 
SanUl  Fe,  r. »!i  nu'^vos  d**^pa<'lios  d<'l  Kvnio.  srfi'ir  VM'ry. 
fiuiN  fa\Mrabl«»'*  ii  \*.    S,.  v  inií'   oi-iji'iiaban  al   '^tM'ior   don 

•  vi 

Hnin«i  i|í*  \M|\«»r  '^Mbir  «*ns  pa***»-»,  loque  i'l  babna*bei*ho. 
Kl  al«'aM<*  \  «'I  L:*'n**ral  iImh  K'ain'Ui  «b'  la^  Llanas  aun 
Í!«n-i  l.i  auda«*i  I  lia^ta  «'I  pniil*)  d*'  recibir  la  dr<*lara«Mon 
jurlili'*a  di'l  i*«irrri»  qn»*  «*i  >'-íinr  ilmi  Mnino  liafíia  man* 
liad'»  d«' <  *'»rrif'i!'"».  |iar:i  li:i«*tM'l»'  df-'n*  >i  >abia  qn«*  ♦•!  -•e- 
fi  «r  \ n"t*\  bíibi«*^«'  rr\.i  'a'l<i  ^n^  priin«'r«»^  df'*pa«*li«»'*  •''ipi- 
«li»*  «  I-I  Mü'-i'*  iMi  laX'ii'  d«*  «''^ta  Pi''»\in  ia;  a  I*»  qn**  **!  ror- 
rr*«i  f.i!,i.«<»iii  (|ii,.  ^ii|.v  |i:ibia  lud'»  liaMar  d«'  i*^«»  fii  las 
n»ra'il.i'«  *l**  t*^^:i  *'\\\  \i'\:  y-»  po  jria  filar  inn«*li*»^  otnis 
liO''hi«*  I'*  ••'*t  I  iia'ni'a!"/.i,  .!■•  ipi-  mii  r.itj^i»rvo  i»|  i*ii|*a- 
/on  jMMH'ir  id'«  df'l'ij  »r  Si  \'.^.  q!i»»na  do<-n\  lo  <|ué  lia«*e 
1*11 -u  «■•»iM'i«*!iiia  ^f  r  •'I**:*'  ».  qn**  l-nl-»  t»^«t  •' «rria  «vi  *'<la 
«Mudad  para  airnar  h»^  «■^•plnín^ '"onira  lo^  pali*»'^  *W  t^slo 
i-fii«*i:i.i,  \  para  •••»m|»!'.inifííT  .1  !'».|.»^  |.i^  liabi!anlt»'*  á  lo- 
mar la<  aran-  p.ir  1  I  i  jn*iM  {•••'••■i'*.»  •!.•  la  Pioviiina.  il«' 
!«U  pr'tpi'i  M  la  V  d'»  •'U  li  »•!  •!*  qU'»  bi-ta  bhi-li'i'i  \'»s 
|»ublh'ar  un  ban  !••.  para  -iblii:  n'lo-i  *••  piMii  .|.»  |,i  \i.iay 
-|t»  '•••r  d'" 'iarid-'^  tr  II  I  m*»»- al  r«'y.  \  ia^^  •'xli'»fta'i'»n«'**  pa- 
t»'li  I'*  |h»*  \  ^  •••*  bi/  '  'I  -"r**'»  bi-T  II*  «jUi»  \'i'*  **abi'i** 
tittMi.  ni»  bav  ii.idit*  MI**  !io  li.i\a  -  d  •  (•*<«ti::<i  ili*  ti»t|o  v^n 
y  |»idotodti>  l'»N  dia^  al  Srñor  t*n  el  ^mto  >a'*rili«"io  ile  la 


140  DEL  PARAGUAY  • 

misa  no  permita  que  se  produzcan  las  pruebas!  que  vos 
habríais  podido  evitar  todos  esos  pesares  recibiendo  á  don 
Baltasar  y  entregándole  el  gobierno  como  os  lo  ordenaba 
^el  Exmo.  señor  virey,  en  vez  de  declarar  traidores  á  la  pa- 
!  tria  á  los  que  qucrian  obedecer  órdenes  tan  superiores, 
I  declaración  en  virtud  de  la  cual  don  Ramón  hizo  morir  al 
maestre  de  campo  de  Villa  Rica,  Teodosio  de  Villalba, 
llevando  la  crueldad  hasta  tenerlo  una  noche  entera  atado 
á  un  árbol,  negándole  un  confesor,  que  pedia,  y  en  hacerle 
arcabucear  diciéndole  se  confesase  á  Dios;  seria  entonces 
I  que  V.  S.  podría  decir  que  apaciguó  todo;  y  no  se  habría 
í  visto  á  tantos  pobres  indios  muertos  al  querer  pasar  el 
Tebicuarí  á  nado  para  salvar  la  vida,  ni  lo  que  horroriza, 
á  españoles  lavar  su  ropa  sobre  los  cuerpos  muertos  de 
esos  desgraciados.  Señor  don  José,  esas  no  son  fábulas 
inventadas  por  la  pasión,  son  hechos  reales,  que  la  piedad 
no  cesa  de  llorar;  asi  como  haber  visto  arrastrar  desde 
Villa  Rica,  y  aun  desde  Curupaití,  que  es  todavía  mas  le- 
jos, hasta  una  guarnición,  tanto  de  mugeres  pobres, 
cuyos  maridos  tenían  algunas  consigo,  y  tanto  de  niñí- 
tos  inocentes,  por  haber  querido  pasar  al  cuartel  de  don 
Baltasar  en  ejecución  de  las  órdenes  del  superior  gobier- 
^  no.  Todos  habrían  perecido  allí  de  miseria,  si  el  dia  de  la 
fiesta  del  rey,  nuestro  señor,  no  hubiera  ido  el  obispo  con 
todo  su  clero  al  alojamiento  de  V.  S.  para  rogarle  les  per- 
mitiese regresar  á  sus  casas,  en  donde  se  hallaron  redu- 
cidos ala  mas  estrema  pobreza,  porque  hablan  hecho  eje- 
cutar sobre  ellos  la  pena  de  la  multa  de  diez  mil  escudos, 
en  virtud  del  auto  de  la  Real  Audiencia,  de  que  pronto  me 
veré  obligado  á  hablaros. 

Perdonadme  este  detalle,  señor,  Dios  me  es  testigo  que 
solo  os  lo  traigo  á  la  memoria,  porque  cuento  mucho  so- 
bre vuesta  religión,  y  de  ningún  modo  por  haceros  mal. 
Pero  para  obedecer  el  precepto  del  apóstol,  deb^  vengar 
el  honor  de  mi  dignidad,  refiriendo  hechos,  cuya,  verdad 
es  notoria.    Des|)ues  de   haberme  advertido   V.  S.  que 


í:«iIikunantks  .  lll 

íleb«>  ser  la  lui^  <iel  muihlo,  me  rrpr<>«lia  liaher  s(>l¡cita<lo 
que  \o^  ix*;:i(lore^  os  erliascMi  á  vos  la  fulpa  tie  UuU*. 
llabríaiH  «lobíili)  <lt»riniu;  >ul)iv  <jii<*,  poro  \o  o>  I«m1íiv. 
HaMaiiilo  la  Ueal  Ati^iioiicia  imi  ^iiaiito  di*  ri<M'to^  licrliij>, 
quf  le  |iari.*i*(Mi  ii)au<lilo>  <*  iinreifilo,  mirándolos  mmo 
eH,f'.ii>  tMiormt»^,  auii«|U«'  s«*aii  lo^*mi>ini»'*  «|ii(?  i'reois 
fierfeotaiiKMiU;  ju>lili*-ulos,  (le(*lara  no  lial>er  |»rt»liiliÍ4Ío 
S!rf>|iena  de  «lie/  mil  escudos  de  multa,  <Mimo  <*l  padre  prior 
me  lo  lialiia  insinuado  en  su  rarta,  de  m»  cambiar  na<la  en 
el  pibierno  actual  de  e^ta  provincia  sin  su  partii-ipaciun; 
s»u  Alte/a  protesta  no  haber  onienatlo,  ni  podidd  ordenar 
semejante  C4jr<i,  y  que  se  ha  «-omprendido  mal  su  pensa- 
miento; s«>bre  It)  cual  he«*reido  f|Ut*  era  «leberde  mi  rar- 
(Soobli^ar  á  liis  n»^idores  purt;arse  de  los  excesos,  que 
ola  mala  interpretación  habia  hecho  conieter,  y  lo  hicie-  • 
t\m  dicíendi)  que  un  ministro  de  la  Keal  Audiencia  les 
habia  dhht»  «pie  ese  era  el  sentido  de  la  Keal  Provisión  de 
f^u  Alte/a,  ({Ue  <>l  mismo  habia  t»l)rado  «-onio  gubienu» 
•Mibre  este  principio,  para  «'«^nliscar  los  bienes  «!«'  un  ^ran 
numero  «le  p«»r<Mna-».  espulgar  los  padres  de  la  Cumpañia 
de  *^u  «*ole^io,  que  siendo  su  uoluMnatlor,  ministro  «le  la 
Keal  Audi*Mi<'ia  }'  muy  h;ibil  jnrixoi.^^ultt),  les  habia  per- 
MiaihilM  queestds  reli^íosus  habian  i*ai<i<i  en  uno  dt*  los 
ca*»o'*  p'ir  It»'^  qn«'  ^u  Ma;x«*'»tad  qu«*  I>ii>s  ;;uardc  habia 
onlrnadt*  «pii*  e»*pulsa*»cn  á  U*^  reli;^i«»'^iis.  L*''»  exluírlé 
Ciitóficc^  ano  ob'jtinarsí»  «MI  hart'i*  lan  repi*cseiita«*i«>nes  á 
su  All«*/a  ori|<'na!i>loqu<?  b»^  pailn***  fu«'*¿i'n  r«*>lablc«'i«|os  n 
su  «*<»it*;;io  y  dicifiidolt*^  ipi*'  »*'»iiim  *»üb  lili*'*  tieles  flebian 
of*e«b'«*ir  '-iii  n-ph^a**  MMncjantrs  mandatos,  y  ipic  si  tenian 
algo  fpi«.>  •ib<»«*r\.ir.  no  i|«*bian  ha  (tI*i  sin(»di>^piii>v.  de  lia- 
(mt oU*d«*i'idi».  L«*^  agn'::n»' '(U«*  habían  ncurriibi  ««n  la 
e^*«)munion  lan/ala  )iorl.i  Ihila  //«  <'fij/i  Ihtnn/ti,  iic«'la- 
rrüid*»  ''U  Alte/a  -iii'' 'ii  1»^  nii'^íii"'»  •a^"'*  xim^  nr^enle**, 
#*J  a«»biiTni'  y  lll»» 'tfi«  i;il«'^  d*'l  <  n-Tp  •  N!iii»i 'ip-ij  !p»  liMiiaii 
<d|*«H|«rd«»  í^'HpnNar  ri'li;*'i«»-«»>  ^i:i  "r-lfh  •  ^pri*«*a  ib*  la 
Kcal  An<lien<'ia,  que  n<»  lialMa  pues  du«la  alguna  «le  i|Uc  le^ 


142  .  DEL   PARAGUAY 

alcanzase  las  censuras;  que  para  no  turbar  la  paz  y  la 
tranquilidad,  que  tanto  me  habia  costado  restablecer,  no 
los  denunciaría  como  escomulgados,  pero  no  por  eso  esta- 
ban menos  sometidos  á  las  penas  que  impone  dicha  bula. 
En  qué,  pues,  señor  don  José,  os  ha  ofendido  el  obispo  en 
vuestro  honor  por  h&ber  instado  á  las  ovejas  declarasen  la 
verdad  y  se  purgasen  de  sus  faltas,  si  las  tenian?  ¿No  he 
satisfecho  la  obligación  en  que  estoy  de  ser  la  luz  del 
mundo,  queriendo  ilustrar  á  ignorantes,  cuando  ni  quie- 
ren abrir  los  ojosa  la  luz?  Si  le  parece  á  V.  S.  que  la 
verdadera  intención  de  su  Alteza  habia  sido  no  se  hicie- 
se ningún  cambio  en  el  gobierno  de  la  provincia  sopeña 
de  diez  mil  escudos  de  multa,  no  obstante  lo  que  decla- 
rara en  contra;  si  insistis  en  ci  eer  que  la  gloriosa  acción 
de  vuestra  vida,  y  la  mas  ventajosa  al  servicio  de  Dios  y 
al  del  rey  nuestro  señ.r  (que  Dios  guarde)  es  haber  echa- 
do á  los  padres  de  su  colegio;  y  en  efeclo,  se  sabe  que 
habéis  declarado  ante  testigos  que  la  divina  Providencia 
os  habia  destinado  para  ser  el  destructor  de  esta  Com- 
pañia;  ¿por  qué  os  quejáis,  si  es  una  verdad  que  el  obispo 
os  haya  atribuido  la  gloria  de  ello? 

V.  S.  quiere  que  yo  traiga  á  la  memoria  todo  lo  que 
aconteció  de  lamentable  á  esta  Provincia,  y  sobre  todo 
las  cinco  espulsiones  de  tres  obispos  mis  predecesores, 
y  que  reconoceré  que  nada  habéis  hecho  que  no  fuese 
apropósito:  agrega  habiéndose  negado  por  la  ley  supre- 
ma, que  es  la  utilidad  pública:  Utilllas  publica  suprema 
Lex  est;  y  habiendo  sobre  este  |)rincipio  dirigido  toda  su 
conducta,  no  parece  se  pueda  razonablemente  imputarle 
delitos,  de  que  no  es  culpable.  Permitidme,  señor,  don 
José  de  Antequera,  gobernador  del  Paraguay,  para  justi- 
ficar cerca  del  obispo  su  conducta  y  la  de  la  provincia, 
respecto  del  destierro  de  los  padres  de  laCompañia,  y 
sobre  tantos  otros  escesos,  alegue  cinco  espulsiones  de 
tres  obispos  rpis  predecesores,  y  que  el  limo,  y  Rmo.  Se- 
ñor don  Pedro  Fajardo,  dignísimo  obispo  de  Buenos  Ai- 


í.OllEUNANTE*^  1  líl 

re«.  aiiiin.'i'lo  lie  uii  santo  rch,  IkiImóikIoos  hcrlio  advcr- 
te!i'*¡a<  siibn?  eso  ron  Uvlu  l;i  mayor  pniíl«Nifia.  roiix»  tani- 
Kif^ii  al  t'tiorjM)  Muniripal,  á  tin  <lr  ox-itan»  á  m«Mlcrar 
\uO'*lra*í»*m|íP0sa'^  opresivas  roütra  l*^  cflo^iá^tii'os,  ha- 
yáis rc«|»o:i>lifl<»  i*iiii  l.i  a«'r¡tU4l  i|ue  lka<*e¡s  aiiarcrcr  en  la 
lar^a  ivirta  rpu»  le  e^iMÍI>¡stri»^?  Di«'r^  sea  alabad*»  para 
Memprc*,  si-ñnr  dmi  José,  á  lo»«i  jueres  supremos,  que 
dobiaii  pr»nun<Mar  solin»  r<\o  ne«j:i»i*io  tw  á  «|UÍtMi«'s  (lcl>iais 
diritrír  vu«*slra\n'|»rMMilariono^:ella^  les  liahrian  dadi»  una 
frraii  id<'a  di*  la  n*li;:¡on  de  la  Pri»\in<-ia,  y  de  la  profunda 
\cii^ni«'ion  í|U»»  ella  lienr  para  snsoh¡s|)os  y  |>astores.  Pe- 
ro en  fin  ;dr  «pn»  »Tlm<MM»<  he  a<*usado  y^»  á\'.  S.  en  mi  in- 
foniiaiion.'¿lie  |»asado  liw  llniiti^s  druna  »^im|»lí»  espi>sie¡ün 
fie  lo^  lie<'lii»  *  ipie  anifpiilaKan  la  inmunidad  dt*  nn  i^lrsia? 
|»er»  par-a  no  vi»rm«M*ediiriili»,  ruando  roiu|>are/<*a  anl<»  el 
jti^to  iril»unal  df>  lU**^,  á  detir  v\\  la  amar^^ura  de  mi  cora- 
zón Ih'stjrnriadn  //#•  //»/,  ¡tnrt¡nr  //#•  *junrilniln  \Urnrin, 
¿Crí*ci*<  pues.  ^^tM'iiir.  <\\\v  >\  yi»mr  hultirraliallado  pn*>iente. 
tiabria  p*.Tmitido  ipie  se  liuliir^t*  IumIio  u::a  información 
sumaria  i*«>filra  ini  «'ura;  *\\w  ^e  luil>ii*^(*  ti»m  ido  |ri*so  á  un 
rclitfio-»o  <  i.'iM'il  it»».  «l.-rid  lie  Ir  :;  íljifs  ron  vitlonria  y  ^t* 
hubir^f  i|t»^!frra«lo  a  h»*^  |iai|i(*>  «le  la  < 'onipania.  auii<|ur 
os  iKín-/ 'a  pi«»  ••'•la^  i'UipP'sa^  li.-in  -ii|i»  arn'^rlaila*^  ^ol»ri* 
la  lev  ^upriMna  i-iinirniíla  t  n  la^  ihn-»'  Tahla^.  v  •■•»nrii'm<; 
A  li'»  or  l*v  I  I/a-»  di-l  ^ii|mmmo|'  InKuü.il  dr  ju^ti«ia'  ¿I*«»- 
•lei'».  di^'».  pí-r'-ua-hro^H,  ipu»  yi  Iiuíiir<f*  vuiVi<|.i  tiMÍ«»  «'«^i». 
ftiii  *»a*  ar  «'I  •■U'*!nllo  .|iii»  pj.»*»  ha  puf^in  imi  mi  man>i'  Sr- 
l?tiram«':ile  n*»,  aun'|Uf  di'hi«-ia  y.i  ^i-r  «I  *narto  iihi^^ii  » 
«H'ha'i"  dt*  >u  i^Ir^ia.  |'!««tari.i:i  niM\  ripiixtii-aijn^.  Ih*<^ 
ni  e!  n*v,  nn  ^o'mmmiio  '.rfp»r,  u  i  nn»  filván  mi  ala  ihcniilad 
r|»i*«<'opal  para  |ii^  >(iMi'  lo^  ^a::r.id'»N  >'.iiiiiii  ■«  \  la  Muía 
¡H  di'ii'i  Ihn/ti/éi :  i*oiiio  st»  h  i  <■  «M  !  I"*  •i«a'*io!ji'H  ij*»  tjii»' 
liaSl  I.  Ia:i  iiíioiM  i'i'  '"ün  •  •*  ♦y,  -'i»'  •  -p»  •  <•*»  •  »»'•  a*»l.  I.*» 
r»'pil'\  i  »^  '|U'*  in*  !i  i  I  it*  :U/^.ir.  'Aaüi.  i  ir.n  --^l  i-«  ra/'ini--* 
•|U«' ^•»'*  ••p' -i*»  fa'i  fu''rt#»-..  -iri:!  hi  i-  piM  hi/i'ai*«  anli'  >u 
trihunal  «'o.i  la  V'"iiaja    'pi«'  di  \u«*^tra   rruijicion.  \  aten- 


144  DEL   PARAGUAY 

derán  á  las  advertencias  que  mi  poca  capacidad  me  sugie- 
ra. Admiro  lo  que  agregáis  al  terminar  este  artículo^  que 
habiais  querido  emplear  mi  mediación  por  medio  del 
Cuerpo  Municipal.  V.  S.  debia  decir  que  me  hizo  exhortar 
por  estos  oficiales,  como  consejero  del  rey,  á  insinuar  al 
Exmo.  señor  don  Bcuno  de  Zavala  entrase  sin  armas  en 
la  Provincia,  no  permitiéndole  su  comisión  que  viniese 
con  un  ejército,  según  lo  que  el  procurador  de  la  ciudad 
Miguel  de  Garay  hizo  presente  al  Cuerpo  Municipal;  que 
yo  me  negué  á  hacerlo  y  que  fué  lo  que  detei-minó  á 
V.  S.  á  salir  de  la  Provincia,  por  mas  que  yo  os  instase 
para  que  permanecieseis,  por  que  temíais  que  se  os  hiciera 
reponsable  de  las  perturba ?iones  de  que  ella  estaba 
amenazada,  como  también  la  detención  del  Exmo.  señor 
don  Bruno  en  la  Reducción  de  San  Ignacio,  puesto  que 
la  malignidad  de  vuestros  enemigos  no  dej6  de  haceros  de 
eso  un  crimen  á  pesar  de  vuestro  retiro. 

He  contestado,  señor,  á  todos  los  artículos  de  vuestra 
carta;  y  el  Señor,  en  cuya  presencia  estoy,   sabe  cuanto 
siento  qué  nos  hallemos    tan  alejados  uno  de  otro,  y  que 
yo  me  vea  reducido  á   insinuaros  por  escrito  una  parte 
de  las  cosas,  de  que  podria  convenceros,  si  nos  viéramos 
frente  ú  frente.     Os  pregunto  aun,  señor  don  José,  des- 
pués que  se  hubo  obedecido  las  ordenes  del  Exmo.  señor 
virey,  cuando  fuisteis  A  casa  de  don  José  de  Urranaga,  en 
donde  se  hallaba  reunido  el  Cuerpo  Municipal,  esperando 
el  resultado  de  la  larga  cortferencia  que  habíamos  tenido 
juntos,  eli  la  que  hubo  contestaciones  que  no  podéis  ha- 
ber olvidado,  en  que  os  hice  ver  claramente  el  poder  ab- 
soluto de  S.  E.  y  muchas  otras  cosas,  que  la  modestia 
no  me  permite  recordar  aquí,    V.  S.  dijo  á  toda  la  asam- 
.  blea  que  el  obispo  nada  aconsejaba,  que  no  fuese  apro- 
,  pósito  para  el  servicio  de  Dios,  para  el  del  rey  y  para  la 
!  tranquilidad  de  la  Provincia;  que  á  consecuencia  de  eso 
I  se  resolvió  inmediatamente  que  se  obedecería  á  S.  E.,  y 
\  que  escribirla  al  Exmo.  señor  don  Bruno,  que  podia  vanir 


DEL  PAHAOUAY  145 

y  asef^rarsc  que  í=e  Ic  prestarla  la  obediencia  que  le  era 
debida:  eso  se  ejecutó  supliraiiiio  al  mismo  obispo  de  dar 
leMimotiio  de  la  pa/  que  liabia  reinado' ou  la  l'Voviiicia 
desfleque  él  entrara,  y  que  en  Iíis  re|iri*seiitai'ione^  que 
se  le  habían  liei*lio  d«*  hora,  \\n  »^c  lialiii  tenido  la  intenrion 
de  desol*<»derer  las  r»rdr*np'^  <nprem.'is  dol  Exmo.  señor 
rirey,  ¿iquien  sólo  perti'uere  di*<¿p<»nor  ile  los  pibicrnos, 
cuando  «<»e  recurriera:^  <^l  para  ello;  el  obispo  no  pusoditi- 
cuitad  alguna  porque  saliia  que  deeso  de|»endia  la  tran^ 
quili<lad  de  ti>ia  la  Provin'-ia;  pero  entóneos  ¿quión  |)idió 
que  »c  «onvora^o  una  asatnl^lea  [riblii-a  |»aravcr  si  toda 
la  Provincia  ron'^entia,  |ini»sii»que  «*lla  estaba  inten'sada 
en  ello  t<KÍa  entera?  ballándn^i*  r<o  <oy  ¡m|)racticahle 
¿quién  dijo  en  pn*sencia  del  Cuerpo  Munii'ipat  que  «*ra 
|Kjr  lo  menos  necesario  llamar  á  los  cnrnandante^  de  !as 
tropas  para  tenor  su  cun^^enlimienti»?  habiendo  sido  eso 
dese<*hado  ¿quión  dijo  en  la  mi^ma  asamblea,  que  en  los 
de<i|kti*hos  dados  á  (i<in  Bruno,  se  ob«*rvaban  las  mismas 
nulidades  4|ue  en  las  de  dnn  Iialta<ar  (i.ircia  K'»s,  y  (pie 
el  obispo,  rolo>o  partnlario  ile  los  padres  ile  la  (ompañia 
los  habia  en^rafiaflo  á  todü^?  ¿quién  contentó  en  el  pú- 
blico que  el  Exmo.  señor  diMí  Hruno  daba  á  su  comisión 
una  ostensión  r|ije  no  tenia,  qu«'riendo  entrar  en  la  Pro- 
\mcia  con  tropas?  lo  qno  (»bli;:i  al  i»bispode  hacor  pú- 
bhra  una  copia  que  él  tcni.í  dt»  los  de^|iai*hos  del  K\mo. 
señf»r  \iroy.  fleclarandM  en  alta  >••/  ala  puerta  de  su 
catedral,  en  prfsen«*ia  iIi'IíhIm  ««n  «Mpllui<>,  ijue  ^i  «»e dis- 
ponía á  no  ctmbiar  nada  de  i«>  que  >c  había  resuelto,  en- 
casa» que  el  *<^eñ'»r  d«»n  Hmii'*  quisiera  entraren  la  Pro- 
vincia por  la  fuer/a  interp'i.Mii.»  •  1  U'-niíiie  «h'l  rey  ^•u  ^•c 
Aor,  y  ordenó  al  i-atiiini^i*  diMí  Alti>iisi»  I>(*l^'adillo.  ipie 
»e  halló  prevente,  de  lexantar  ia  bantieni,  e^c>>iiinl^aiidi) 
el <l^|H|lf  I  á  |p<lo««  1. 1<«  ijue  n-  •  ía  ^^i^UM'ran,  •  •ni' •  \  t< »iad<»i i  ^ 
de  *>u  jnr:inient<i  •if  fiíh  li'ia'i  «•pj.fi.  :."nilitii  <  "inandaiite 
do  la'«  fpipa**  al  |ii  :iii«*i' .i!<  alie  «!••:>  lían. "ii  de  la^  Llanas 
ha«'i<Midolo  tomar  un  ira^e  nnlitar  \  un  f>a^ti>n    de  iiiand'*, 

II 


146  GOBERNANTES 

con  orden  de  visitar  los  fuertes,  pueblitos  y  guarniciones, 
/  y  prohibir  á  todos  los  que  encontrara  negociar  la  yerba 
del  Paraguay;  y  eso  en  el  tiempo  que  se  esperaba  la  úl- 
tima resolución  del  Exmo.  señor  don  Bruno  sobre  lo  que 
se  le  había  representado  para  obligarle  á  no  pasar  Cor- 
rientes, en  donde  él  se  hallaba  con  sus  armas  y  sus  bar- 
cas? ¿qué  enemigo  amenazaba,  para  hacer  tanto  prepa- 
rativo de  guerra?  V.  S.  lo  sabe  mejor  qué  el  obispo,  que 
solo  lo  sabe  para  sepultarlo  en  un  profundo  silencio, 
aunque  nadie  lo  ignora. 

La  respuesta    del  Exmo.    señor   don    Bruno  fué  que 
vendría  con  tan  poca  gente  que  la  malignidad  mas  suspi- 
caz no  podria  imaginar  nada  que  inspirase  la  menor  des- 
confianza que  hasta  dejarla  sus  barcas  en  Corrientes,  para 
servirse  de  ellas  á  su  regreso  á  su  gobierno  después  que 
hubiera  arreglado  los  negocios  de  la  Provincia.     Est« 
proceder  tan  generoso  fué  lo  que  acabó  de  resolver  á 
V.  S.  á  retirarse,  y  aunque,  cuando  S.  E.  estuvo  para  lle- 
gar á  esta  ciudad,  hubo  algunos  movimientos  de  instiga- 
ción de  una  persona,  la  que  en  razón  de  su  profesión,  se  le 
debia  menos   esperar,  y  que  era  lo  mas  estrechamente 
ligada  con  V.  S.,  el  obispo  los   apaciguó,  conteniendo  á 
todos  en  el  deber,  por  una  gran  atención  en  hacer  ver  en 
él  la  mayor  imparcialidad  entre  las  partes  opuestas,  no 
teniendo  en  vista  mas  que  el  servicio  de  Dios  y  el  del  rey 
su  señor,  la  unión  y  la  tranquilidad  de  la  Provincia,  é  im- 
pidiendo á  todos  á  correr  á  su  pérdida  como  hasta  enton- 
ces se  habia  hecho:  la  piedad  del  Exmo.  señor  don  Bru- 
no, y  su  gran  prudencia  cortaron  todas  las  dificultades, 
olvidándose  todo  lo  pasado:  y  no  comprendo  que  se  haya 
tenido  la  menor  razón  de  sugerir  á  V.  S.  que  se  le  atribu- 
yese haber  hecho  retener  tanto  tiempo  aS.  E.  en  San  Ig- 
nacio, puesto  que  él  solóse  detuvo  por  la  representación 
del  obispo,  el  cual  se  alegraba  mucho  de  ir  á  cierta  reduc- 
ción para  cumplimentarle  y  asegurarle  la  sumisión  de  la 
Provincia,  lo  que  no  podia  hacer  sino  después   de  haber 


DEL   PARAGUAY  147 

desempeñado  todas  las  funciones  de  su  nninislcrio  duran- 
te la  semana  santa;  mucho  me  sorprende  que  no  se  os 
haya  informado  de  la  seria  exhortación  que  hice  el  año 
pasado  di  1720  al  pueblo  el  jueves  santo  de^|>ues  «le  ha- 
ber publicado  la  Kula  In  Civna  I)o)iiini\  pues  yo  só  que 
algunos  se  ofendieron,  y  atribuyenni  A  mi  indifrnacion  y 
á  mi  prevención  para  con  los  padres  de  la  Compaíiia,  lo 
que  yo  no  hacia  sino  por  el  deber  de  mi  cargo;  [>cro  os 
ese  el  gracioso  nombre  <|ue  \\  S.  t»stahleció  cu  toda  la 
Provincia  para  dar  un  giroodi<»so  á  las  acciones  nías  re- 
gulares. Venlad  es  que  mi  rora/ofj  vierte  lágrimas  de 
sangre,  i-uandoveo  el  va<-io  i|uc  la  partida  dt*  e^o^  hom- 
bres apo*itóli*'o*i  dejaron  ou  e*<ta  Provincia,  caida  en  tan 
gran  rel;ijacion  y  que  mnsidero  la  ahuiidanto  rtxiM-ha 
que  <u  larga  au^^eiicia  hai*c  n»i-ogcr  cu  «^1  nilicrno,  siendo 
esos  |Midres  los  únicits  que  en  las  pla/as  públi«-as  y  en  las 
cam|>aria^  despU>gaban  el  e<!an«larte  de  la  religión  harien* 
do  una  y:uerra  t*(»ntlinri  .i  lo<  vÍímos.  No  <i\  «Mian«lo 
compare/«-anMs.  vo«í  y  y«»,  aiil*»  el  ju^-to  tribunal  df  Dio^,  á 
cuál  deli»s  lio**,  vo-  «*»  el  obispi),  atribuirá  las  f.dtas  r|  sof>«?. 
rano  juez. 

V.  S.  termina  re<*ordándome la  derlara«'itHi  ile  ('abañas 
y  don  Hoque  PanMÜ;  á  !«»  que  agrega  que  \ale  nia^  guar- 
dar silencio  que  hablar.  Señor  don  Soso,  v\  obispi»  un 
olvida  la  lipere/a  «'«'n  que  i^rrihió  Tabanas,  «jue  fui^  ya 
ju/gado  (ruegí»  á  Dio^  íjuiera  n'ribjrU»  on  su  gloria  ,  ni  la 
facilidail  rtíii  (|iio  don  Kofjn*'  hi/o  ^n  declara«-íon.  ni  la  (|ue 
se  ha  tenidt>  en  e^ta  Provinna  «ii  baicr  falsos  juramenttis 
en  ju*-tiria;  existen  nuirhas  prui^ha^^  en  elan*bi\'».  Xa- 
da  digo  de  lo  que  sureili»»  v\i  ia  ;i-»;iniblra  que  *elrbró 
V.  S.  ron  micapUuioen  la  *-ai-ri*»lla  en  donde  *-e  disputó 
contJinti»  ralor  ^óbrela  auti»niiad  suprema  ibl  Kxmo.se- 
ÍKir  \irey,  qu«»  uno  de  mi**  ♦•;iii.ii!i;:n**  flef«'ndh't  <on  fner/a, 
reBriendo  la**  realeo  réiluias  •  itada*»  pi»r«l  s»  fmr  S«»l«*irza- 
n<»  rontni  alguno  que  no  bailaba  ««mi  •*!  n>**p«t«i  y  \«'nera 
clon  que  debia.     Nuda  digo  tampon»  dtd  e**4-áiHlal«i   sii«'f«. 


I 


148  GOBERNANTES 

didoen  la  iglesia  parroquial  de  nuestra  señora  déla  En- 
carnación, en  donde  se  habia  reunido  un  concurso  de 
todas  las  partes  de  la  Provincia,  y  en  donde  las  mismas 
mugeres  mas  cualificadas  venian  á  besar  con  micha  re- 
verencia unos  ojos  de  cristal,  que  el  cura,  sentado  en  un 
sillón,  y  V.  S.  al  lado  de  él,  haciais  pasar  por  serlos  ojos 
de  Santa  Lucia:  habiendo  entrado  el  obispo  prohibió  este 
culto  supersticioso,  ordenando  al  cura  que  cerrase  la  igle- 
sia á  las  cinco  de  la  tarde.  Este  hecho  y  varios  otros,  de 
que  nada  digo,  no  merecen  olvidarse.  Por  lo  demás,  no 
os  sorprendáis,  ni  toméis  á  mal  que  yo  os  hable  tan  clara- 
menté,  sois  vos  mismo  quien  voluntariamente  me  habéis 
obligado  á  ello;  si  lo  habéis  hecho  por  cualquier  motivo 
que  yo  no  me  imagino,  concluyo  con  estas  palabras  de 
cierta  gran  luz  de  la  iglesia,  mi  padre  San  Agustin  en  su 
respuesta  al  muy  grande  doctor  San  Gerónimo:  "Si  es  una 
falta  haber  contestado,  lo  es  mayor  haber  provocado." 
Así,  echaos  la  culpa,  si  en  esta  larga  cart£^  y  tan  desagra- 
dable para  vos,  se  encuentran  cosas  que  no  os  den  placer. 
Ruego  al  señor  en  mis  tibios  sacrificios  conceda  á 
V.  S.  mucha  salud,  luces,  y  gracias,  para  que  por  su  so- 
corro podáis  purgar  y  manifestar  vuestra  inocencia, 
asegurándoos  que  nada  tenéis  que  temer  de  parte  del 
obispo. 

En  la  Asunción  del  Paraguay  á  18  de  Mareo  der¡2j. 
Señor  doctor  don  José 

Vuestro  muy  humilde  servidor  y  capellán — 

Fray  José 

Obispo  del  Parag^y 

Que  vuestras  manos  besa. 


1725-1730— XXX.  DON  MARTIN  DE  BARÚA,  maestre 
de  campo,  natural  déla  Villa  de  Bilbao,  en  Vizcaya,  ex- 
teniente gobernador  de  Santa  Fó,  entró  en  ejercicio  de 


DEL  PARAGUAY  149 

SU  empleo  el  4  do  mayo  de  1725,  nombrado  interinamente  ^ 
por  el  mariscal  de  campo  Zavala,  con  especial  comrsion 
del  virey,  marqués  de  Castclfuerte,  para  pacificarla  pro- 
vincia, que  alteró  ma»  con  ol  informe  que  pasó  al  rey  de  los 
escesos  j  usurpaciones  de  ios  jesuitas. 

Llegado  el  quinquenio,  que  era  el  término  prefijado  de 
los  gobernadores  nombrados  por  el  rey,  y  anunciado  por 
el  virej  el  individuo  que  liabiado  succ<lerle,  recibió  Ba- 
rúa  la  noticia  con  toda  indiferencia.  En  enero  de  1731 ,  { 
hizo  el  pa|)el  de  renunciar  públicamente  el  gobierno,  y  aun- 
que la  Comuna,  que  estaba  en  el  secreto,  le  rogó  reasu- 
miese el  bastón,  se  mantuvo  firme  en  su  resolución,  diri- 
giendo empero  todas  sus  operaciones  por  algún  tiempo. 


En  vista  de  que  se  prolongabft  la  resistencia  en  restituir  \ 
á  los  jesuitas  á  su  colepo,  clvirey  del  Perú,  habiaiS  de 
setiembre  de  1727)  ordenarlo  á  Karúa  dispusiese  la  ejecu- 
ción de  su  restitución  con  la  pública  solemnidad  y  |>ompa 
que  |»edia  el  caso;  pues  asi  como  el  (lcs|)OJo  se  habia 
practicado  de  modo  que  se  hí/.o  notorio  por  la  crueldad 
de  los  actores,  con  venia  que  el  re^n»so  tuviera,  para  ple- 
na satisfacción  de  la  «'ompafíia,  el  aprecit)  y  veneración 
que  se  le  debía.  Y  al  cpie  se  opu**ieraal  diferir  el  cumpli- 
miento fie  esa  orden,  susjHíndór^ele  de  su  empleo  y  remi 
tirio  preso  &  Lima,  ombarg¿n«lole  sus  bienes. 


Los  sucesos  del  Paraguay  eran.  |»or  su  f^ravedad,  de 
tai  naturaleza  que  el  rey  Keli|M»  V  se  vio  en  la  nei'csidad  , 
de  comisionar  á don  Juan  Va/que/  de  Agüero.  >u  alcal-\ 
dede(*ortey  ('asa,  |iaraque,  trasladándose  allt  le  infor- 
man? «le  todo.  Ksie,  desile  Huen«»**  Aires,  escribió  al  rey, 
en  febrcn»  de  17110,  dicidiC*ndole  que  de^pue**  de  haber 
conferenciado  con  tion  Martin  de  Harúa  y  visto  los  censos 


I 


150  G0BEBNAJ7TBS 

de  los  cristianos  del  Uruguay  y  del  Paraná;  después  de 
haber  examinado  todas  las  informaciones  dadas  por  los 
obispos  de  la  Asunción  y  de  Buenos  Aires;  después  de 
haber  oi  Jo  las  declaraciones  de  diez  personas  eclesiásti- 
cas y  laicas,  mejor  instruidas  en  los  asuntos  en  cuestión, 
reconocia: 
19    Que  las'reducciones  eran  en  número  de  treinta,  en 

las  que  habia  como  treinta  mil    indios  que  debian  pagar 
tributo. 

2?  Que  no  habia  encontrado  ningún  registro  mas  an- 
tiguo que  el  de  1715,  que  le  habia  sido  prestado  por  don 
Mariin  de  Barua,  y  que  no  contaba  en  las  trece  reduccio- 
nes del  Paraná,  las  cuales  habian  entrado  bajo  la  juris 
dicción  del  gobernador  del  Paraguay,  que  sieta  mil  ocho- 
cientos cincuenta  v  un  indios  sometidos  al  tributo,  con 
la  copia  de  otro  levantadq  en  1676,  por  don  Diego  Iba- 
ñez,  fiscal  déla  real  Audiencia  de  Guatemala,  pero  que 
entonces  las  reducciones  sólo  eran  en  número  de  veinte 
y  dos,  y  que  no  podia  averiguar  con  exactitud  la  fecha 
déla  fundación  de  las  otras  ocho;  que  en  1714,  don  Pe- 
dro Fajardo,  obispo  de  Bueno  Aires,  habiéndolas  visitado 
eran  desde  entóní^es  en  número  de  treinta;  que  se  contaba 
en  ellas  veinte  y  ocho  mil  seiscientas  familias,  y  que  este 
prelado  habia  dado  allí  la  confirmación  á  trece  mil  seiscien- 
tas y  siete  personas. 

3?    Que  en  1733,  los  jesuítas  habian  remitido  á   don 
!  José  Palos,    coadjutor  del    Paraguay,    un  censo  de  sus 
i  reducciones,  el  cual  ascendía  á  veinte  y  siete  mil  sesenta 
;  familias;  que,  según  el  padrón  que  le  habia  sido  remitido 
por  el  procurador  de  las  Misiones,  el  P.  AntonioMachoni, 
el  número  de  familias  solo  era  de  veinte  y  cuatromil  dos- 
cientas diez  y  siete,  en  fin,  que  en  una  conversación  que 
■tuvo  con  el    Padre  Diego  de    Aguilar,  provincial  de  los 
jesuitas,  según  la  orden  que  el  rey  le  habia  dado,  este  pa- 
dre le  aseguraba  que  habia  entonces  treinta   reducciones, 
ien  las  que  se  contaban  veinte  y  cuatromil  indios  que  de- 


DEL  PARAGUAY  151 

bian  f>agar  el  tributo;  poro  que  habiendo  después  Iletrado 
los  padrones  do  los  t*uras,  solo  se  habia  encontrado  diez- 
y  nueve  mil  ciento  diez  y  sois,  y  que  estas  variaciones 
provenian  de  las  enfermedades  epidémicas,  que  «le  tiem- 
po en  tiempo  hacían  grandes  estragos  en  los  puoblitos  y 
dei  número  de  los  que  perecian  en  las  espediciones  mili- 
tares y  en  los  trabajos  en  <|ue  se  empleaba  á  estos  indios 
para  el  servirio  del  rey.  . 

Agregaba  que  los  jesuitas  le  hacían  las  mayores  ins- 
tancias paní  qu<'  se  trasladase  en  per^sna  iilasreduc(*iones 
que  no  habian  sido  visitadas  de  un  modn  perfecto  hasta 
entonces  por  ningún  gobornatlor,  comisario  ni  visitador, 
pero  que  61  les  habia  contentado  que  esa  visita  no  entralm 
en  sus  intrucciones  y  qtie  no  la  juzgaba  nci-csaria. 

Damos  ácontintiacion  el  extracto  ilo  un  Bosquejo  sobre 
ol  sistema  tilosnfico  y  rí'»gimcn  que  observaron  los  je^^uitas 
en  sus  Misiones  riel  Para::uav,  tMniiiendo  muchos  detalles 
[Kir  su  larga  ostensión.  Asi  s«*  formará  una  idea  tle  lo 
que  eran  aquetas  célebres  líeilucciones  If  y  como  se 
gobernaban. 

(1)  S«  datiA  en  M  Peni  (*<«to  nointirrik  toiluü  1(m  iiuvMot  •  ri^ttAiii>«ff>r- 
BftAd»*  «ntrr  lo*  infírlr«  y  <lirt||i«Íii4  ]rcr  rflii^iii^n^  y  *•««•!  |rniiior  ntunbre 
qoedirniti  ¿  L<>rf*tf».  f  apital  <li'  la  |irfiviii4-ii»  doifitaír»,  «ju**  fin'*  U  pritiiorm 
rvdurcinn  del  l'*r»iniayf 'trinad a  |M»rl'i4  |ia>lr«>4  Ort«>j;.i  y  Kit(l« 

El  obu|Hi  d(*  Tii«'tiiiiaii  haliia  r«<ilii-ita*Í<i  «•!  atiiilii*  ilt>  )!•<«  j«*«uita4  |>ara 
ro  di<K-e«i«  y  |>ara  la*  tiii*ii«ine4.  |'«>rijMM  «•!  t  Ifrn  M*<'ular  y  l"^  frailen 
fruiriAcano*  eran  deiiiaAtad**  |»or«i«(  para  il«*var  á  ••fiM-t«i  f»*t>  ili*i«*i».  y 
AiiA<(|ar  ya  habían  ^id»  enviadot  á  Linta  ali;itti  ti«<m|xi  aiitfH  l'ir*\  .  t'iuTon 
r^ciliid'Hi  en  la  riuda4l  de  Santia^^o  i|i>l  K«t<<r<*  <  "ii  •  ^«i  h*>it'>ri"i  ro>*i<i*  K* 
m«ii»f*  |^>bema«|(ir  Ramireide  V«1a««  •>,  ■  •»it  tixlii*  «n^  «Mititlfad-'*  y  (-nn- 
ci|i*l  gf^tU*  dn  la  fiiidati,  salt''*  á  mi  «•!>•  iii>iitrn  Kiit*ri>n  •  ^tiitiii  id<>«  |Hir 
Imm  «'«lie*  a4|f»maiia«  *itumTrt*%  triiiiif.kl<'^  \  «••tiiltr.i-l.k*  !••  ñ-iff*  uii  (;*'nti«i 
kr*A*n»'«.  |*ara  a<|ii«*lla  ••p'M-a,  «o  acrr*  aba  ú  "aliitLirü'i^  ^tpa^ar.  v  n<»r<4ti«lii 
4e  aiegiria  el  ribi«|Mi  (Trf*]i>  y  Sanabria  lf>«  abrafi  >  (•rtidi|«>.  «  ••tflii<-tt*ii« 
doI<j«  en  «eKiiiila  ¿  la  «atedral.  doiiilo  •««<  ci.toi,..  un  Tr  Itfuik  «>n  «•  •  i<>ii  de 
grmriaa  {•^ir  «u  Hematía 

En  la  Ainn<*i'*n.  fii«>r"ii  ret  ibiilo*  }•***.  ««-i.  tai.fa  aN'^iia  «'•!!.'>  !•>•  ha 
biAA  Mludado  fii  Saiitiais*!  ilrl  )'>t4-ri-.  y  a>Ia  ••!  }  adii*  "^mI--!  i<>  •  t.n.riiji* 
ftct  miftinu.  niieiitra* '(ur  lut  )#a<lr<>«  T"ii«á«  Kitd«  >  MaiiUil  <  *rti*i;  •«  rin 
bwAfoft  en  el  Rio  de  Ia  I'lata  |iara  el  Taraiciia^.     K^ttm  |>rDetnu*in  en 


152  GOBERNANTES 

En  el  trascurso  de  poco  mas  de  un  siglo,  .los  pueblos 
de  Misiones,  bajo  los  jesuítas  contenían,  según  el  infor- 
me del  gobernador  Barúa  al  rey,  en  1730,  cuarenta  mil 
indios  tributarios  de  diez  y  ocho  ¿cincuenta  años,  y  con- 
tando las  mugeres,  niño«i,  ancianos  y  otros  esceptuados 
en  aquella  lista  á  razón  de  siete  personas  por  cada  tribu- 
tario, componían  una  población  de  doscientas  ochenta  mil 
almas.         •    • 

Los  indios  del  Paraguay  miraban  á  sus  predicadores 
como  á  raza  superior  á  los  demás  españoles,  y  ast  los 
escuchaban.  No  teniendo  prevención  contra  ellos,  eran 
movidos  por  inclinación.  A  fuerza  de  hacerles  gustar  la 
dulzura  de  la  vida  social  y  sacrificarse  á  sus  intereses, 
llegaron  los  misioneros  á  conseguir  este  ascendiente  á 
que  no  ahranza  el  imperio  mas  absoluto  de  la  fuerza. 


El  plan  de  conquista  que  se  propusieron  los  jesuítas  en 
sus  Misiones  no  se  habia  practicado  antes:  era  un  sistema 
desconocido  en  el  que  prácticamente  se  unian  y  soporta- 
ban con  mutuo  enlace  la  obediencia  y  la  libertad,  el  res- 
peto y  el  amoi*.  Para  conocei;  mejor  el  estado  de  esta 
como  República,  aislada  entre  el  género  humano,  he 
aquí  los  elementos  de  su  gobierno. 

sus  mas  recónditas  profundidades,  retrocediendo  en  seguida  á  la  Asaii- 
cion  á  decir  á  su  superior  que  habian  visto  á  doscientos  mil  seres,  <ltie, 
con  poco  cuidado  y  molestia,  podrian  ser  reducidos  al  cristianismo.  A 
su  vuelta,  la  peste  hacia  estragos  en  la  capital;  pero  está  circunstancia  no 
los  acobardó,  al  contrario,  sino  que  los  hizo  ser  mas  intrépidos  entre  los 
indios,  ya  que  no  estaban  contentos  con  el  trabajo  que  les  daban  los  con- 
quistadores. 

En  vists  de  ese  resultado,  tanto  el  gobernador  Hemandarías  como  el 
obispo  del  Paraguay  Lizárraga  resolvieron  poner  toda  tentativa  en  la 
conversión  de  los  indios.  Délos  cuatro  padres  de  la  compañia,  José  Car 
&ldino,  Simón  Mazzatta,  Antonio  Ruiz  de  Montoya  y  Martin  Javier 
Urtasun,  primeros  fundadores  de  las  Misiones  y  únicos  que  emprendie- 
ron esas  Beducciones,  los  dos  primeros  fueron  los  nombrados  para  esa 
operación. 


DEL  PARAGUAY  153 

En  cada  rcdutvion  6  |mol)li)h«ibia  do?;  jesuítas,  el  <nira 
y  el  v¡i'ariu;íjue  roinuiiinonto  i?ra  un  joven  destinado  á 
aprenderla  lengua  y  a<|uel  ;;«>nero  de  p>liierno.  Ambos 
psUi^MU  su|Ptos  al  superior  de  las  Misiones  y  todos  a^ 
Pn)v¡nfial. 

Para  el  pjbiorno  interno  de  la  redu<'rií>n  habia  un  cor- 
repiílnr.  un  teniente.  d«)«»al«*al'les  y  varios  re:^idores,  lodos 
indio*,  eleffiflos  por  el    puebfo  A    |»re«ícni*ia  <lel  eura,    y  /] 
sujelii*.  :\  ^1.  n^I  en  lo  temporal  romo  en  lo  espiritual-     Rs-  ¡I 
la'*  ele*'iMi>n<»H  eran  anuales,  y  se  «'ontirmaban  por   el  KO-j 
frf'niador  <lo  la  pri»viiii*ia.     A  mAs  tío  o*<tos  t'un«*ionarios 
rnunii'ip-ili*^,   n*^id¡a  un  i*a<*iipie.   «pie    venia  á  ser  romo 
eríe,  fier»>  miya^  principali.»<  fuipMiHíos  sr>diri;;¡an  á  la  de- 
fensa del  país  rontra  la*í  invasiones  de  los  enemi^^os. 

Kl  gobierno  de  esta  comí»  U(*púl»li<*a tenia  mas  de  una 
teorrai'ia  que  di»  otra  forma,  pue*^  la  roncienria  baria  ve- 
re?»  de  legislador.  No  babia  «mi  ««lia  b've**  penales,  sino 
uno*4  meri>spre(*eptr»^.  ruy<M|uobraiitami(Mito  se  «^a^ti^aba 
rnnayufHjs,  p(*nit(M)-¡a.i\ir<*«'l  y  al:;unas  \!»i'i.»s  l1a^ela<'ion. 

Alffuno**  indi'i^di*  Im%  m.is  irn»|ínMi'^ibli»siM*an  constitui- 
dos |M»r  LMiardian(*s  dt»l  'HtbMi  piibliru.  Cuando  estos 
^*>rpn*ndia¡i  al:;u!i  indii»"n  aitrutja  talla ile  i'on^ecuenf'ia, 
vestían  al 'Milii'ril»'  •••mi  o\  tri::»»  «b»  píMiiifiit»»,  l«»  i*ondu<*ian 
al  templo,  doinb»  .'•»nf<*<aba  liumiMtMnonic  su  nlmcn,  y 
df'spuí's  tTa  a/ota  !•)  «»:i  la  |»la/a  pi.Mica. 

Ninifuii  »  Iridia  ju«»  pri»i«"i'lii'>i«'  nn:i<»rir*oU  delito,  ni  elu- 
dir vi  «aHiiíj,»,  t  •  i  t%  |.»  ri*'Mf»ian  •••»n  a'«*i«ni«'s  de  ^írai'ias, 
y  aun  ba^ia  al;ru'p>*<  (u**  -^in  ma*»  tcstiíju**  «pío  su  ••i>n- 
ri«Mi*-ia.  •'onf<*s:il»a'i  ^u  •ñipa  y  pedían  la  e^píafion  |)ara 
raimar  f^os  r»'m>inbmM'nto^  lu*' *M'a  para  (»llos  rl  mas 
dupi  Ji'  |i»^  '.uiili«*io'^. 

Tampoi-'i^i  ibi.i  l''y**< -'ivilt'^.  pir-ju»*  iMitr»*  estos  itidíos 
•»ra  i-asi  nnp»T'«'|ií¡M«*  ■  .lfr«'  b'i.|.'  |»t'  ipit^lad.  Ks\.T»lad 
quf  á  '-a  a  pi  I?.'  I"  farníl'i  ••«*  !•*  al)rii|i.aba  una  '^ut'rte 
ih'  lM»rra.  «Miyü  pr»  !n»t  »  !••  í'M!-ri'*»|M»rit|ia  en  propiedad; 
ptTo  no  |HMlia«lisponerde  el  a  su  alvi*dri«i,  porque  vivicu- 


154  GOBERNANTES 

do  siempre  camo  el  pupilo  bajo  la  férula  del  tutor,  todo 
lo  disponía  el  doctrinero  ó  padre  espiritual. 

Otra  parte  de  las  tierras  se  cultivaba  en  común;  pero 
sus  productos  tenian  una  destinación  limitada,  esta  era  el 
sustento  de  las  viudas,  huérfanos,  enfermos,  viejos,  ca- 
ciques, otros  empleados  en  la  administración  y  los  artesa- 
nos ocupados  en  beneficio  del  común. 

Lo  restante  de  las  tierras  y  sus  frutos,  así  como  los  pro- 
ductos de  la  industria  pertenecian  á  la  comunidad.  Con 
este  fondo  se  socorrían  las  necesidades  imprevistas,  el 
culto  de  las  iglesias,  el  sustento  de  los  indios  y  todas  las 
demás  necesidades  públicas  y  privadas. 

Los  primeros  tres  dias  de  la  semana  se  empleaban  en 
los  trabajos  de  la  comunidad,  y  los  otros  tres  en  el  cul- 
tivo de  sus  propias  heredades.  Para  suavizar  el  peso 
de  las  tareas  con  el  embelesamiento  de  los  sentidos,  se 
procuraba  que  ellos  tuviesen  cierto  aire  de  festividad; 
para  ello  marchaban  procesionalmente  al  campo,  llevan- 
do una  estrella  entre  las  dulces  cláusulas  de  la  mú- 
sica. 

No  se  permitía  que  en  esta  República  hubiese  mendi- 
gos ni  ociosos.  Estos  eran  destinados  al  cultivo  de  los 
campos  reservados,  que  se  llamaban  la  posesión  de  Dios. 
A  las  indias  se  les  daban  tareas  de  hilado,  menos  & 
aquellas  ocupadas  en  el  cultivo  de  los  algodones.  De  esta 
fatiga  estaban  exentas  las  embarazadas,  las  que  criaban  y 
otras  legítimamente  impedidas  de  salir  al  campo,  pero  no 
de  la  ocupación  del  hilado. 

En  cada  reducción  habia  talleres  para  las  artes;  princi- 
palmente aquellas  que  eran  más  útiles  y  necesarias,  como 
herrería,  platería,  dorado,  carpintería,  tejidos,  fundición: 
asi  también  otras  artes  de  agrados  como  la  pintura,  es- 
cultura y  música. 

Desde  que  los  niños  eran  capaces  de  trabajar,  eran  lle- 
vados á  esos  talleres,  donde  el  genio  decidia  de  su  profe- 
sión. 


DEL   PARAGUAY  155 

En  esta  Kepúblira  era  desconocido  el  uso  de  la  mone- 
ila  y  todo  signo  que  la*re|>resentara.  Los  frutos  de  la 
tierra  y  los  sobrantes  de  su  industria  eran  permutados 
con  las  pro^lucciones (|ue  los  indios  no  tenían,  y  los  arte- 
faA'tos  que  n«M*esitaban.  Los  efectos  coinen'iales,  asi  en 
rama  <*um«>  fabricados,  entraban  en  el  ^iro  de  la  negocia- 
non.  Los  mas  considerables  de  estos  artículos  eran  la 
yerba  del  Paraguay,  la  cera,  la  miel  y  los  lienzos  de  algo- 
dón. I^os  artl«nilos  do  coriioivio  salían  fuera  de  la  Provin- 
*'ia  V  la  mavor  parte  so  rtMisnmia  en  Hu«mios  Aires.  Con  : 
su  priNluí  to^e  [lagaban  al  ivy  su*^  tributos,  odio  pesos  ^ 
por  <'ada  bonibre  rb*  dii*/  y  orbo  á  cinrucnta  anos  de  edad; 
M»  |i:igaban  los  dití/tno<  á  la  iglesia,  y  el  sobrante  so  re- 
t'*nialMion  cfiTtos  para  el  «'on^umodo  los  pueblos,  ador- 
na •>  de  !o>  templos  y  galas  ri»stosas,  de  que  usaban  los  . 
nidios  empleatlos  en  los  otiei<»s  en   los  dias  de    fcstivi- 

dade«¿. 

I^  babitaeii»!!,  í»I traje,  4*1  alimento,  los  trabajos,  el   de- 

rfH'ho  :\  \o^  em|íleos,  todo  era  ii^ual  euipi»  í»stos  ciudadanos 
EJ  «'orregidor,  los  aleald«*^  y  derna-^  magistrados,  asi 
«*<»nif»su'i  muíjere**.  eran  Ios|>rimeros  ipie  se  pre^icntaban 
••fi  el  lu^ar  de  la  fati;:a.  Todus  il»an  ib»si'al/os,  y  sin 
rna*«  fti^iin«'ioii  qii»*  las  vai'as  y  l>astoiies,  sit;iii»s  de  sus 
i»ti**ii»s  •MviJes;  |f)>.  \«*^ti'l'»«« de  :;ala  que  f»l  •*i»mnii  ti»iiia  des- 
tinados para  ileinrarlo*»,  ^nUi  ^er\ian  en  las  festi vida- 
de**. 

I«a*i  baliilai'ioiies  iiiM*Nti»spiii>hto^^  al  prin<*i|»ío  <*ran  ro- 
dih'ida**:  no  ei»ii(>i*ian  nniebl»»-  i-a*»!  ningunos;  su*^  «'amas 
eran  baniai*a-*,  se  sentalian  \  i-innian  en  i*l  su(*l«>,  ''ostnm- 
bres  muy  nalurali*s  imi  «•llo'».  Al  pasi»f|iii»  s»»  if»aii  rivili- 
;viiid<»,  **n^  babiia«'i«)iieN  tenían  ina^  r«'^ulariilad  y  eonve- 
nienna. 

Eina'la  puehl.i  había  una  rasa  llamada  de  n*fugio, 
donde  ^e  manletnan  i*n  recin^iiMi  las  nni;;**res  que  no 
teman  hijos  rpie  criar,  durantf  la  ansenria  larga  itel  ma- 
r»«lo,   las   \iudus,   los  (MiftTUH»*^  habitúale^,  h»^  viejos  y 


156  *  GOBERNANTES 

estropeados.  Allí  se  les  sustentaba  y  vestía,  aplicándo- 
los á  aquel  género  de  trabajo  que  sufría  su  capacidad 
para  mantenerios  en  acción. 

Un  templo  magnifico  ocupaba  el  lugar  mas  prominen- 
te de  cada  pueblo,  y  estos  edificios  eran  comparables  á 
los  más  bellos  de  Europa. 

Los  oficios  divinos  se  hacian  con  grande  solemnidad; 
los  ceremonias  se  practicaban  con  un  aparato  magestuo- 
so.  Una  música  sagrada  mantenia  absortas  las  almas  de 
los  oyentes,  mientras  que  sus  corazones  estaban  penetra- 
dos con  los  cánticos  de  alabanzas:  las  pinturas  que  ha- 
blan á  los  ojos,  les  recordaban  los  virtudes  de  los  perso- 
nages  que  representaban,  la  nube  del  incienso  que  lo 
cubría,  el  ruido  de  las  campanas,  todo  concurría  á  man- 
tener á  los  indios  con  sus  sentidos  llenos  de  placer,  sus 
corazones  llenos  de  piedad. 

En  estas  reducciones  habia  escuelas  públicas  de  prime- 
ra enseñanza,  donde  los  niños  aprendían  á  leer,  escribir  y 
contar  solamente  en  guaraní,  á  pesar  de  haberlo  prohibido 
el  rey  desde  el  3  de  julio  de  1596.  Escuelas  de  música 
donde  se  les  enseñaba  toda  clase  de  instrumentos,  cons- 
truidos por  los  mismos  indios  sobre  el  modelo  que  se  les 
daba.  El  canto  por  las  notas  se  cultivaba  con  igual 
esmero,  por  los  aires  mas  dificiles  del  arte  de  la  música 
tan  suelto,  elegante  y  natural,  que  parecía  cantabanpor 
instinto  como  los  pájaros. 


Los  jesusitas  realizaron  en  estas  reducciones  el  proyec^ 
to  de  los  cementerios,  que  en  muchos  años  la  Penín- 
sula, después  de  muchos  edictos,  consultas  y  medidas 
no  lo  habia  podido  lograr.  Estos  eran  cuadros  espa- 
ciosos de  terreno,    cercados  de  pared,  adornados   con 


DIL  FABaOUAT  157 

varias  hilera^  'Ia  iMpi*oso.s  laurelc:^,  naranjos,  limones  y 
«tiros  ikr>K>le^  (|uc  rrecian  vistosamente  bajo  el  clima  exu- 
berante de  aquel  fértil  |»als. 


Las  ralles  dt*  los  |»U(*blos  eran  tiradas  ¿Ironlel;  l;i  plaza 
ocu|)aba  el  centro,  d(»nde  liacMan  frente  la  ifrlesia  y  los  ar- 
senales. Al  lado  de  aquólla  estalla  el  rolcffio  de  los  mi- 
sioneros, y  después  seguía  una  linea  de  eJitirios  públi- 
cos romo  almacenes,  graneros  y  tallep's. 

Parael  mejor  mantenimiento  d«*l  orden  i>úbli«*o,  la  i*am- 
pana  anunriaki  «^  una  hora  determinada  en  la  n<x*lic,  el 
tiemfKjen  que  tocios  debían  ir  :1  reí*' »:;orso.  (*na  patrulla 
celadi»ni,  que  se  remudaba  de  tre^  en  tres  li«>ras,  velaba 
sobre  la  observatiria  de  esta  ordenan/a. 


De  i'uandoen  <*uaiido  se  |)ermít¡an  repM*ijos  piibii(*os 
que  venían  :'i  **or  unas  ^¡miiástiras  donde  la  salud  ¿ilqui- 
ria  fuer/as  y  aumonto-í  la  virlnil;  pero  imi  rsias  dan/.a^  los 
jesuítas  no  permitían  la  pr(»mist*ua«Moii  de  ^exos,  para  evi- 
tar tíNia  ofeu'^a  posible  rontra  el  pudor. 


Los  |K)rtugueses,  mas  mieles  que  los  ron  juistadores 
espafiolos,  salian  lie  las  rri»nt(*ra*«  del  Brasil  para  lia«'er 
imipíMones.  unas  veres  rmi  %A  tin  •!•'  esti^nder  mas  su  icr- 
ríUirío.  y  otras  para  liai-er  es4*lavt»s  suyt>s  a  jo*.;  iiiiliosquo 
po«tian  abarrar,  llogaihl*»  al^una^  vis-iw  basta  los  pue- 
blos redu«'idos:  los  jesuítas,  para  (lef«Mider  ^u  |iuoblo,  e*<ta- 
blci'ieron  un  sistema  militar.  Kn  rada  Ui*iui'i'íon había  ilos 
compañías  de  míli«*ia«»  bien  dí^-ripluiadas.  pnixi^tas  de 
armas  blan*'as  v  d**  fn»'-;o  •••mi  «iliii  iIi*'*  i^^pi-nniriitailos 
y  puertos  ai  mando  lirl  i-aiiiinr.  >n  ^rf**  natural:  dt*  »)•»- 
du  que  <^ila  Kepubliraera  amenazada  por  imlios  ^^Ivajes 


158  GOBERNANTES 

Ó  por  portugueses,  reunidas  prontamente  ¡las  compañías 
délas  varias  Reducciones  bajo  sus  cabos,  presentaban 
una  fuerza  tan  respetable  que  nunca  llegó  caso  que  los 
enemigos  le  hicieran  frente. 


* 


De  todos  los  acontecimientos  que  hacen  época  en  los 
anales  de  la  América,  ninguno  hay  que  la  Europa  haya 
conocido  menos  ó  que  haya  sido  peor  apreciado  que  la 
dominación  de  los  jesuitas  del  Paraguay.  La  verdad  es 
que,  durante  mucho  tiempo,  los  únicos  historiadores  que 
escribieron  sobre  esta  materia,  fueron  los  mismos  jesui- 
tas, jueces  y  partes  en  su  propia  causa,  alumnos  de  esos 
religiosos,  ó  sus  admiradores  inconscientes.  Otros  exa- 
geraron hasta  el  ridículo,  el  poder,  los  recursos,  la  pros- 
peridad de  las  Misiones,  que  han  decorado  con  el  nom- 
bre de  imperio  ó  reino. 

¿Cómo  se  puede  suponer  que  naciones  salvajes  y  estú- 
pidas se  hayan  sometido  por  convicción á  algunos  misio- 
neros, que  las  mas  de  las  veces  no  podían  conversar 
con  ellos  sino  por  signos^  ó  co  i  el  auxilio  de  un  in- 
térprete, y  que  sólo  tenian  para  entretenerlos  una  reli- 
gión toda  ella  erizada  de  dogmas?  Afirmar  que  el  salva- 
je americano  haya  renunciado  á  su  existencia  indepen- 
diente v  nómade,  á  las  dulzuras  de  su  característica 
ociosidad,  á  sus  selvas,  á  sus  fetiches  y  á  su  alimento  de 
carne  humana,  para  adorar  la  santidad  de  los  dogmas 
del  cristianismo,  el  perdón  de  las  injurias,  el  amor  del 
prójimo,  el  res[)eto  de  la  propiedad  agena;  que  haya  po- 
dido pasar  de  pronto,  y  sin  ninguna  transición,  de  las  ti- 
nieblas mas  espesas  á  la  luz  mas  brillante;  que  haya  reci- 
bido con  convicción  y  respetólos  misterios  de  la  Trinidad, 
de  la  eucaristía,  de  la  inmaculada  Concepción,  etc.;  es 
una  impostura  histórica. 

Hé  aquí  la  verdad  de  lo  que  se  ha  querido  llamar  im- 
perio 6  reino  jesuítico. 


DEL  PARAGUAY  IM) 

Entre  las  nariones  indlirciias,  la  de  los  guaramos  (1) 
se  hacia  notar  por  una  |)Osi(*ioii  social  menos  <lc^r<adada. 
Por  naturale/a  d«V¡les  y  tímidos,  los  hombros  deesja  fa- 
milia fueron,  sinogolKirR«),  losque  mas  resisteiitria  opu- 
sieron ú,  las  usurpaciones  de  los  conquistadores;  y  esta 
a|ianMite  rtuitraiürrion  se  os|)lira  por  la  costumbre  que 
tenían  de  «*ultiv:ir  la  tierra;  cultivo  grosero  C*  incompleto, 
«^111  duda.  |)f*ro  al  lin  lo  sutic¡(>nte  |»ara  tenor  ape;;o  al  sue- 
lo. HesistiCndoM?  (*i»n  rnas  terqued<id,  los  guaraníes  atra-  ' 
geron  Mibre  si    toda  la  aniniosiilad  de  los  europeos.  (2) 

(1  Sobrv  UiiiaN  aiici^n.  y  tul  vi*x  ll&Ilm^  ]iro)>al>lt»triitli('iniit|uerr>rriai*iu 
tr»  l^m  iii'liut  Kuarauií'ii  «f>kirc  nu  detti*fii(l«*iu'ia  <'>  liua^t*.  m»  reher«,  «lUe 
allá  en  l«*t  |irimitivott  tii*tii|Mis,  ruau«!(»  la  plaitUi  humana  iii>  había  hull*- 
4i>  laA  Aiu«'*n('a'«,  viMtii»  or^ti  hahitada»  «le  ti^rt'^.  l«*i>itf!*  y  utraii  fieras, 
af*urtaruii  ««n  una  cuihariaciiui  á  4'ah«>  Km»  dch  horinatn»»  c**u  üu»  faiui> 
lia»  •!•  la  ••trA  |iart«-  «l^l  mar  Oi(*aii«i.  iiit«*rii¿ri*ii«o  ¡mr  IihIa  la  «'niita  ilel 
Branil.  <|Ui*  «•iii'«>iiirar<iii  ilf  i«i«*rtii:  y  )M*r*«uaiiiilo«  de  fi«*r  clli*!»  I<>»  úiiiro«  y 
ptifnrrwa  hahitant«*«.  trataron  «Ir  pfihlar  y  lultivar  la  tuTra,  i*!ttabÍec-u*D- 
do««  <  •*n  la  {N»»iblt<  I  nii.iMli«ia<i 

ViVK*n.iii  mnrhi*  tirntpM  on  4>i«tr(*<  ha  tiniMii  y  biii'ita  «••riisiait.  «iibi»Í4- 
Urikti'*  i'aiia  iinn  <li«l  tral>iiji>  il«*  i»n«  luann*  y  !«thi<>r  «li*  <*u  rohtrn;  haata 
«|Ur  |rr«*tÍi>;io»am«Mit**  niiilti|«hi  ad^;*  «••ti  Ui»  trni|;na.%  lUtluiMiCia.»  did  rli- 
Oía,  y  u*»  L-abit*iid<i  ya  rii  fl  <  i'rt**  ri*«-iiit«i  •!«'  a^iitd  t"«taMi*i-iiiiii'iitii.  tuvo 
•n  «il'>«  •ittra'ia  la  dit  i  ordia.  y  «-«ta  abnú  iaiiiiu'!  á  la  ili\i<*ion.  Ki*»oii* 
tul'**  }m»  h«*riuaiao4  Tupi  y  friMifuní  'ii'  la  di)«|iuta  t*Uit«  ita'la  fiilio  nxin  mu- 
g^tvp  «ubrí*  la  |H*rtrtirii(  la  di-  i  irrtí*  i'4|>aj;ali*>  ii«u\  habl.t<l«  i  y  \(K-|ii|;U<r(i, 
Ta|  I  'lUc*  rra  v\  may<T.  t^ui-dii  fii  lu«*  tii'ii;b<i  (|ut*  •••  u|i.»'f<a.  y  (luaraiii 
CO&  IíhIa  bu  |iairiii<>U  «4*  tta.vladó  há<  la  id  Ki«>  di<  la  l*Uta.  y  tui.dandti 
ca«la  i'oal  m  rr«idi'b«  la  rn  id  |>axa^f  di*  «u  idt-i  <  kiii,  •»«•  hjaiuii  y  rstvn- 
dWffiíD  }*«ir  ttMli»  td  resto  did  |iai!*.  Mi.i'iido  á  «it  i\v  «<i»ti>  iiiimÍ(»  Iua 
^•Inan'aa  di*  la*  d<t«  ■  ••ii«>i<irriftld«-«  iia«  p>iit-»  i^uo  hanta  «d  día  ('«•iiiivrvají 
MI  iki*iiibrr.  y  «|uita  \*"*  iiriinrri**  |>(diladi>rf^  do  Amerita  H«da<*ioti 
ktatifni'a  y  ic<^>i;'*'i*'*  *!«'  la  l*ri>viii«ia  d<>  Mikiuixo»,  'lid  l»ri^adi«*r  don 
Dicfu  lU  Alvrar  j 

i/,  *L^i»  i'4t||<|ui«ta«i(ir«*M  y  l'>«  un^innrri-^  i.u  han  |>«-ni*adi<  jantá«  m 
hacer  utta  •ii'M  ri|>^  i<in  vi*rda<UTa  ilr  ia«  dilii«<nt4*«  i.a<  ii<nf«  indiana*,  nino 
•ulameulr  ru  ri*al<ar  ••!«  |'r«M>£*i4  y  «-XA^riar  ^u«  tral'aj<  «  K*  i«*n  p»ta 
Birm  «|Ur  v11m«  lian  auiifi'ntad'*  inlínitaiuri.t«<  idiiun.fri'ilt'  !•■«  iniiio«  y  de 
laanai'iui;i-«.  y  «lup  han  hi*i  hi*  antro|'i<fü^i«  á  al|;una«  rlíf*  !••  ha*  lan  «in 
rmjob.  |M»r*|u<*  h'*y  día  niiti;*ina  di*  «"«t^t  na*  i'in«**  •  ••iitt<  <  arn«<  huinana.  y 
D««  r<*>'urrdaii  ha^NT^a  •  "ii«i  !■•.  aiiii<¿in*  idla*  ^^Mí  tan  lit-r**»  •  <■».<•  á  !a  t>rim^- 
tm  ll«*icadadi*  !■•«  «'«}  af><d«*«  >«-  ha  •*«•  titiiiaii.t  i*'ii  'iMf  «-íIa*  «i>  ««Txian  de 
en Tvnr liada».  I**    ju*' i**  otra  faNi'«ia>i  ¡••••itiva      I^'«  r«  le^iáatiroa 


160  GOBERNANTES 

P  Los  españoles  y  portugueses  principalmente  cometieron 
para  con  ellos  atrocidades  inauditas;  después  de  haber- 
los apgleado  y  diezmado,  seles  cercaba  en  los  bosques, 
comoá  venados,  se  les  picaba  á  fuerz%de  golpes,  se  les 
condenaba  á  perpetuos  trabajos  en  las  minas,  y,  por  la 
mas  leve  falta,  se  les  hacia  perecer  en  los  tormentos. 
Son  estos  hombres,  ya  subyugados,  pacientes,  desgra- 
ciados, á  los  que  los  jesuítas  llamaron  á  sí  para  formar 
I  IsiS  Reducciones,  y  es  evidente  que  los  guaraníes  debían 
^  responder  á  este  llamamiento  sin  tardanza.  En  efecto,  ha- 
llaban en  los  padres  una  proteccioa  segura  contra  la  per- 
secución de  sus  verdugos,  un  trabajo  menos  penoso,  y 
al  que,  ademas,  estaban  ya  acostumbrados  hasta  cierto 
punto,  y  por  último,  un  tratamiento  que  para  quien  sale 
de  la  esclavitud  se  asemejaba  mucho  á  la  libertad.  Solos 
pues  entre  los  pueblos  indios,  se  entregaron  á  los  cuida- 
dos de  los  misioneros,  sometiéndose,  sin  murmurar,  á 
todas  las  inocentes  prácticas  que  sus  nuevos  amos  exi- 
gían de  ellos.  Recibieron  el  agua  del  bautismo  y  la  con- 
firmación, asistieron  á  la  celebración  de  la  misa,  llevaron 
en  la  procesión  las  imágenes  dorados  de  la  Virgen  y  de 
los  santos,  se  dejaron  imponer  los  nombres  del  martirolo- 
gio católico  y  permitieron  sin  enojo  que  se  les  llamase 
neófitos  y  catecúmenos.  Independientemente  de  esas  cir- 
cunstancias tan  favorables  á  sus  proyectos,  los  jesuítas, 
mas  de  una  vez,  emplearon  la  astucia  y  la  fuerza  para  re- 
ducir los  indiosá  la  obediencia.  Cuando  una  nueva  tribu 
de  guaraníes  se  dejaba  ver  en  la  proximidad  de  las  Re- 
ducciones, inmediatamente  partía  un  misionero  para  con- 
quistarla ala  comunidad.  Hacíase  seguir  de  un  ejército  de 

han  agregado  otra  mas,  diciendo  que  estos  pueblos  tenian  una  religión. 
Persuadidos  de  que  era  imposible  á  los  hombres  vivir  sin  tener  una  bue- 
na ó  mala,  y  viendo  algunas  figuras  diseñadas  ó  grabadas  sobre  las  pipas, 
arcos,  garrotes  y  vasijas  de  los  indios,  ellos  se  fi:guraban  al  intante  que  éstos 
eran  sus  Ídolos  y  los  rompian.  Estos  pueblos  emplean  hoy  dia  Jas  mis- 
mas figuras;  pero  no  lo  hacen  sino  por  divertimiento,  porque  no  tienen 
religión  alguna.** — Azara  . 


DEL  PARAGUAY  161 

neút¡t4is  y  ác  rierto  niimoro  do  aiiiinale^^  vamuios.  Los 
salv.'ijos,  al  ver  ariTrílpsoIo^esli»  cstra!íj«»n>,  al  prinripio 
so  |M»niaii  en  alarma,  pon >  muy  !uep>  so  tranr|uil¡/ahan 
viéii'lole  solo  en  medio  desús  hermanos.  Entraban  en  ro- 
munioacion  sin  des4*ont¡an/a.  V  oí  liáhil  josuita  les  liaoja 
distribuir  víveres  y  granado.  diiMi'Mídolos  (¡uo  habia  venido 
á  su  cui'uentro  en  el  desierto  |»ara  harorlos  iiartiripar  de 
los  bienes  que,  ron  |mh*o  traliajo,  pr«»pon*ionaba  la  n*li- 
gion  áque  se  honraba  p  Tto!i4»ror;  y  <|Uo,  siquerian  <oí?uir- 
le  y  adaptarse  á  las  rostumlires  de  sus  hermanos,  |)odian 
estar  seguros  de  ([ue  tendrían  olios  también,  t<Nlos  los  dias 
igual  alimento  al  4|Uo  aiababan  de  re<*ibir.  Senrillos  y 
crédulos,  los  indios  se  dejaban  onibauí-ar  por  ol  astuto  jo- 
suita y  se|Kjnian  en  camino  para  ol  país  de  las  Misiones. 
Una  ve/ allí,  el  primer  ouidado  <lol  isidro  provini-ial  ora 
reparar  ú  los  recién  Iletrados  dístribnyóndolos  en  las  di- 
versas I{e«iuoriones,  para  «piitarl'  s  to  la  |>o«iif)¡|¡dad  de  su- 
blevarse. Muohas  ver(»<  •io  ha  visto  A  vario*^  do  0*40 *¿  **al- 
%'ajes,  desesperado^  do  haber  porilido  su  indo|»ondeni*ia. 
sui'umbir  de  lan;:uido/.  ó  aun  quitarse  la  vida,  después 
de  haber  en  vano  tentado  ol  rvadirso. 


Kl  gobierno  teo*TAtii-*>  »lo  ¡as  MísÍímios  duró  ir>H  años, 
desde  la  fundarion  de  la  |irim(*ra  Kt*durr¡on  en  lti<K).  has- 
ta lac^puUion  de  l«>sjo-*uitas  on  ITíiT.  Va\  «»sto  tra^cupio 
de  tiempo.  esperimet<Mi  \;irias  alt(M*iiativa**di*  pnwptTÍdad 
y  de  dcoadcn«Ma.  No  tu\  ion»n  las  Midiónos  onomi;:(»s  mas 
temibles  que  la  a^^oriacion  do  li»^ //'«'a/ijdv,  producto  del 
rumcnio  de  los  eur«q»oo-*  nni  la^  nui^'rros  in«lia^.  «ono- 
cidos  bajo  el  nouíbrr  d«' i/i///íí/7"í'M.s.  K*«t<»^  hi»mbrr>  ha- 
bi«'*ndo«.o  P-unidí»  |»ara  harrr  i>l  i*iinii'n-i<M|i'  l'»^iiithi»s  es- 
clavo'-» arn  balaban  á  Is  i.r«'íitM<  011  la^  iirxnas  Mi^^ionos. 
I>e**truyori>n  a-l  ^ui't  si\.inh*«itt»  i'at»ii*»  o  pui*l>l"'*,  <>bli;:anflo 
á  lo*»  nn**iMiHTos  a  ti.-i'*!  i-lar  >u  indu'^tria  a  otra**  parles. 
No  i'untentiís  i'on  atacar  hi>  pu«'b|ii*»  tri^tianí»^.  li«»  nía- 


162  GOBERNANTES 

melucos  arruinaron  algunas  ciudades  españolas,  tales  co- 
mo Jerez,  Guaira,  Villa-Rica  y  varias  otras.  Los  mamelu- 
cos redujeron  á  la  esclavitud  dos  millones  de  individuos  de 
toda  edad  y  sexo.  En  este  número,  habia  ciento  cincuenta 
mil  bautizados;  trescientos  mil  esclavos  habian  sido  su- 
cesivamente sacados  del  Paraguay.  Dobrizhoffer  asegu- 
ra que  en  los  años  de  1628  y  1629  se  vendieron  en  Rio 
Janeiro  seiscientos  mil  cautivos. 


*  * 


a 

Cuando  se  descubrió  el  Brasil  en  abril  de  1550,  por  el 
navegante  portugués  Pedro  Alvarez  Cabral,  desembar- 
cando en  Babia,  la  tribu  de  indios  que  allí  dominaba  era 
la  guaraní.  Muchos  de  los  indios  fueron  muertos,  y  los 
sobrevivientes  internados  por  los  primeros  descubri- 
dores portugueses  y  aun  por  los  holandeses,  que  se  en- 
señorearon, desde  1624  hasta  1654,  de  las  provincias  de 
la  costa  del  mar,  desde  el  Marañon  hasta  San  Francisco. 
Entonces  vinieron  los  mamelucos  brasileros  de  cuyos 
hechos  en  el  Paraguay  tenemos  la  espresiva  narración 
que  va  ¿continuación,  hecha  por  Martin  Dobrizhoffer: — 
"Los  mamelucos  son  una  clase  de  gente  que  nacieron  del 
comercio  de  portugueses,  holandeses,  franceses,  italianos 
y  alemanes  con  mujeres  brasileras,  célebres  por  su  des  - 
treza  en  cazar  y  robar,  listos  para  cualquier  empresa  atre- 
vida, y  por  eso  se  distinguen  con  el  nombre  estranjero 
de  mamelucos.  (En  efecto,  eran  los  beduinos  del  desierto, 
ó  los  salteadores  romanos.)  Su  costumbre  constante,  era 
llevarse  los  indios,  guiados  por  los  padres  á  la  libertad  de 
JOS  hijos  de  Dios  al  mas  duro  cautiverio.  En  el  espacio  de 
ciento  treinta  años,  diez  millones  de  indios  fueron  muertos 
ó  llevados  al  cautiverio  por  los  mamelucos  del  Brasil,  y 
mas  de  mil  leguas  de  territorio,  hasta  el  rio  Amazonas,  que 
fueron  despojados  de  sus  habitantes.  Aparece,  por  una 
carta  del  rey  de  España  en  1639,  que  en  cinco  años,  tres- 


DEL  PARAGUAY  ICQ 

cientos  mil  iiuiios  paraguayos  fueron  llevados  al  Brasil  y 
vciiflidos  como  os<*lavos." 

IiHlc|»eti(iieiitemciitc  de  ostacau^ade  despoblación,  las 
Mi*<i<>iies  tuvieron  que  lucliar  roiitra  los  celos  y  la  perse- 
cución délos  ifobernadorcs  del  Uio  de  la  Plata  v  del  Pa- 
ra^uay,  contra  los  impetuosos  ataques  délos  indios  sal- 
vajes, la  deserción  de-Ios  neótitos  y  las  |>érdidas  o(*asio- 
nadas  por  la  nostalgia  en  estos  infelices,  á  quien  tenian 
encorralados  como  ovejas  en  campos  rodeados  de  /an* 
jas.  Los  padres  tenian  un  interé^^  directo  en  ocultar  & 
las  autoridades^  que  vcnian  ríe  la  metr('>pol¡  el  censo  exac- 
to do  sus  neófitos,  tanjo  por  alejar  todo  sentimiento  de  ce- 
los cuanto  por  ahorrar  la  reiila  que  era  de  un  |>eso  por 
cabeza.  A  pesar  de  eso,  no  liay  duda  que  en  1702, 
é|>oca  que  puede  tomarse  |M)r  término  medio,  las  Reduc- 
ciones se  componían  de  veinte  y  nueve  pueblos,  quince 
sofire  el  Uruguay  y  catorce -^obre  el  ParanA,  formando 
juntos  un  efectivo  de  noventa  mil  ne«*>|¡tos;  |>ero  en  la 
6|N>-a  de  la  es|»ulsiiui,  •^e  ('«Mitaban  cerca  de  ciento  «cin- 
cuenta mil.  Kxisti.ui,  aílemás,  varias  otras  Misiones  so- 
bre los  mArgenes  drl  l\u*a^^uay  y  en  el  Wio  de  la  Plata. 


I«2i  comimfíia  de  Jtvsu-^  contaba  en  sus  lilas  hombres 
flli^tni^uidtts  por  las  luces,  el  «-ora^ey  la  haliilidad;  este  es 
un  be«'bo  aveh^uad«>,  y  ^iiloel  «*s|ilritn  de  partido  |>odria 
ob**t¡narM?  á  iit*^arlo.  L'»**  padres  e^tablerieron  el  cenlri> 
fie  su  adnunistrai'iiiti  en  el  eoh^^inde  la  Asuncirui,  cuyo 
e«iit¡<*ío  hirieron  eon^tniir  y  ^ueesivainentei*!ul»elle>'er  por 
los  mismos  ncótil*»»*  imlio'.. 


I.os  guaraníes  apremiian  tainl>ien  á  leer  y  c^«TÍbir;  |h»- 
ro  «'I  nitcp'**^  «le  1m^  nii^ionero%.  (pie  no  era.  •'•lUio  quinan 
ha«"er  creer,  la  •^al\a«i'iii  «le  la«»  ahnas  ile  e>to*i  pobres  in- 


164  GOBEBNANTES 

dios,  sino  puramente  terrestre,  se  opuso  siempre  á  que 
aprendiesen  á  hablar  la  lengua  española.  Por  mucho 
tiempo  no  se  hizo  uso  de  otro  idioma  en  el  Paraguay,  si- 
no del  guaraní,  pues  la  introducción  del  español  solo  data 
de  la  espulsion  de  los  jesuítas.  En  vano  Felipe  V  ordenó 
en  1743  que  se  enseñase  á  los  guaraníes  el  idioma  espa- 
ñol, los  jesuitas  no  juzgaron  conteniente  obedecer  este 
decreto. 

En  el  principio  délas  Misiones,  los  jesuitas  hallaron  los 
dialectos  de  la  América  del  Sur  tan  numerosos  como  sus 
tribus  (1);  pero  resolvieron  se  emplease  un  solo  idioma 
como  medio  de  comunicación  entre  las  Reducciones,  y 
habiendo  fijado  el  guaraní  al  efecto,  se  enseñaba  en  las 
escuelas  á  todos;  de  esta  suerte  llegó  á  ser  la  lengua  del 
país,  donde  se  habla  casi  universalmente  hasta  el  dia. 

Una  política  puramente  jesuítica  se  opuso  constante* 
mente  áque  la  Europa  tuviese  conocimiento  de  lo  que  pa- 
saba en  el  interior  de  las  Reducciones.  No  solamente 
era  prohibida  la.  salida  á  los  neófitos,  sino  también  á  los 
estrañosel  introducirse  en  sus  dominios  sin  el  beneplácito 
de  los  padres;  y  éstos  velaban  con  tanto  celo  á  que  ningún 
profano  pusiese  el  pié  en  el  recinto  de  este  santuario, 
que  aun  á  los  obispos  y  gobernadores  se  les  negó  la  en- 
trada. Era,  sin  duda  alguna,  estraña  insolencia;  pero  los 
jesuitas  hacian  obrar  á  sus  amigos  de  Europa  para  con- 
trarestar  el  mal  efecto  de  las  denuncias  que  partían  de 
América.  El  confesor  del  rey  de  España,  el  de  la  reina, 
su  capellán,  eran  el  apoyo  con  que  contaban,  en  caso 
de  necesidad,  los  misioneros  del  Paraguay. 

(1)  **La8  naciones  indianas  y  sus  divisiones  cambian  de  nombre  con  el 
tiempo;  y  cuando  se  quiere  tomar  informaciones  ¿  este  respecto,  se  les 
encuentra  siempre  nuevos,  sin  saberse  que  los  antiguos  hayan  desapareci- 
do; de  suerte  que  en  las  cartas  del  Chaco,  redactadas  por  los  jesuítas  ape- 
nas hay  bastante  lugar  para  escribir  los  nombres  de  un  número  tan 
considerable  de  naciones.  Estos  son  otros  tantos  errores  que  hay  qne 
reformar,  parque  yo  no  dudo^  qtte  dd  Rio  de  la  Plata  hacia  al  norte^  no  hay  tftraa 
naciones  que  las  qtic  yo  describiré, — Azara.*' 


DEL  PARAGUAY  165 

En  cuanto  &  la  cducac^ion  que  ellos  pretendían  dará  sus 
neófitos,  se  limitaba  á  ponerlos  en  estado  de  trabajar  en. 
provecho  déla  orden.  Después  de  mas  de  rient»)  rin- 
cuenta  años  de  cultura,  la  familia  <le  l«»s guaraníes  se 
hallo  |K>co  mas  6  menos  en  el  mismo  est^ido  de  barbarie 
que  antes. 

En  el  momento  de  >u  espulsion,  losjesuitas  dejaron 
treinta  Reducciones^  á  saber: 

Quince  entro  el  Uruguay  y  ell*aran¿U  siete  sóbrela  mar- 
gen tzquierdadel  Uruguay,  y  ocho  en  ol  Paraguay  propia- 
metile  dicho. 

XXXI.  DON  BARTüLONffi  DE  ALDUN.ATE,  capitán  de  ^ 
infantería  de  la  guarnición  de  Buenos  Aires.  Tuvo  algu- 
nas dificultades  en  su  gubiorno,  pueMo  que  habiendo  sido 
nombrado  en  1725,  no  se  lo  din  ol  título  de  gobernador 
del  Paraguay  ha>ta  algún  tiempo  des|>ues.  Luego  que  > 
entrara  en  egercirio  de  su  cargo,  presentó  al  Consejo  de 
Indias  el  proye(*to  que  sigue: 

1?  Establecer  corregidores  y  p'gidores  españoles  en 
todas  las  Hedurrioncs  de  los  josuitas,  en  doiHh\  >egun 
decia,  habia  ciento  cincuenta  mil  indios  que  nada  paga- 
ban al  rev. 

2?  Permitir  A  tcnlos  los  españoli»s  liarer  el  comeivio 
en  todas  la*«  Rodu«*riones.  ron  cuyas  rentas  hibria  como 
sostenerla  guarnición  de  HuetHw  Aires  V  todas  las  tro|»as 
de  Chile. 

3?     Rstablerer  en  la  Asun«*ion  una  oficina  en  donde  se  ^ 
diera  entrada  «1  todt»  h»  (|uo  lo««  indios  de  las  UcliK-iMone^ 
estuvieran  obligados  á  pairar  on  g»Micr«><  pi»r  ^u   tributo, 
enviándo>ecn  seguida  á  Santa  Im*  |)ara  í-am^iar^-c  eii  oro  ó 
|>lata;  y  - 

4?  Dar  orden  . I  Im^  ri>rro;^id«»ros  para  examinar  las 
deudas  atras;ida>.  Ia«>  iii.-ile^,  ^t*;;iin  él.  a^tiMülian  á  gnui- 
des  sumas. 

Hombro  dí'grandt'-^proyei-l'is.  Aldunatt»  se  había  ínfa- 


166  GOBERNANTES 

tuado  con  las  grandes  riquezas  de  los  jesuítas  del  Para- 
guay y  con  su  imperio  soberano  sobre  los  indios  de  las 
Reducciones,  y  consiguió  que  el  Consejo  de  Indias,  con  la 
presencia  del  rey,  se  ocupase  de  su  proyecto  en  sesión 
que  se  celebró  el  27  de  marzo  de  1726  y  se  resolvió  espe- 
dir, como  se  efectuara,  el  21  de  mayo,  reales  cédulas  di- 
rigidas á  los  go'bernadoi'es  del  Paraguay  y  Rio  de  la 
Plata,  en  que  se  les  ordenaba  que,  sujetándose  á  las  leyes 
que  regían  en  todos  los  dominios  del  rey  en  el  Perú, 
cuidasen  de  cobrar  los  impuestos  y  tributos  pagados  por 
indios,  averiguasen  la  causa  porque  no  se  había  practica- 
do antes  é  informasen  de  ello  al  virey. 

Cuando  estas  cédulas  llegaron  á  Buenos  Aires,  Alduna- 
te  ya  no  era  gobernador  del  Paraguay.  Disponíase  á  ve- 
rificar su  viage  á  la  Asunción,  cuando  un  asunto  grave 
ocurrido  en  aquella  ciudad,  le  obligó  primero  á  suspen- 
derlo, revocándosele  sus  despachos  en  seguida,  y  que- 
dando por  consiguiente  en  posesesion  del  gobierno  don 
Martin  de  Barúa. 

1730— XXXn.  DON  IGNACIO  DE  SOROETA,  noble 
vascongado,  ex-corregidor  del  Cuzco,  nombrado  gober- 
nador, por  el  virey  del  Perú,  don  José  de  Armendariz, 
marqués  de  Castelfuerte,  en  1730,  en  reemplazo  del  capi- 
tán Aldunate.  Sin  embargo,  al  querer  presentar  los  des- 
pachos que  le  acreditaban  en  su  carácter  oficial,  se  le  hizo 
I  toda  clase  de  oposición,  teniéndole  cinco  días  en  su  casa 
'  con  guardias,  sin  permitirle  comunicar  con  persona  al- 
guna sino  con  testigos,  ni  aun  las  personas  que  iban  á 
visitarle  podían  entrar  sino  con  guardias. 

En  vista  de  tal  recibimiento,  Soroeta  tuvo  que  abando- 
nar el  Paraguay  regresando  á  Lima.  ' 

Habiéndose  negado  Barúa  con  insistencia  á  continuar 
en  el  gobierno  que  el  pueblo  no  quería  confiar  á  nadie 
mas  que  á  él,  quedó  en  posesión  de  la  autoridad   el  gefe 


DEL   PARAGUAY  167 

de  la  revolución  don  Matias  de  Saldivnr,  he«*h«)  maestre  / 
de  campo  general  por  la  misma. 

173í>-17:0— XXXllI.    KL  CüMrN.  durante  el  interregno  r 
que  medi<'>  entre  Harna  y  el  nuevo  giihernador  Ku¡lnl)a,  / 
que  fué    dcs<ie  17«i(>  liasla  173.'^.  presentando  las  m:)s  in^ 
creíbles  es4*enasal  eslremo  de  no  haber  ya  sepiridad  para 
la  vida,  como  se  va  á  ver. 

Los  dueños  de  la  situnrion  se  dieron  el  nombre  de 
Comunrrat  y  denominaron  á  sus  ronlrarios  Contrabando 

6  Contrabandistas, 

La  revolución  de  los  romuiiero>  era  obra  dé  Anterjuera,  . 
incitada  |K>r  este  desde  Lima.     V.w  tal  Fernando   Mompo, 
abogado,  es<*apado  de  lasr¡\n*eles  de  aquella  ciudad,  se 
presentó  en  la  Asun(*ion  ron  canas  de  re(*on)endacion  de 

com|»ariero  de  prisión.  Antequera,  para  sus  |>artidarios 

•retos,  |M>r  quienes  fue  ncí  solo  muy  bifn  reribido,  sino 
que  le  hicien»n  obtener  una  pla/a  en  el  Ayinitamiento. 
Desde  ese  momento  nada  m»  baria  que  no  fuera  aciuiseja-  ** 
do  por  él,  como  autor  y  orácul»»  del  Común  y  árbitni  so- 
berano de  todas  lasdelil)erarioiies,  asentando  romo  máxi- 
ma constante  que  la  autoridad  de  éste  era  su|»erior  d  la  , 
del  rey  mismo,  máxima  que  halagó  á  cierto  número  de 
personas  y  le  dio  mu«*ho  crédito. 

Fué  a  nombre  del  Común  que  se  ne^ó  el  re«*ono«*i- 
mientodeSoroeta  4'iimo  goliernadordel  Paraguay,  rontra 
la  opinión  del  mismo  Harña,  y  á  nombre  del  mismo, 
Momfio  consiguió  sublevar  las  guarnicióneos  de  toilas  las 
pla«is  \eri ñas  rontra  el  gobernador  nombradi»  por  el  vi- 
rcy.  A  iiombn»  ile  él  leiromiui  se  ilestituyó  A  lo<  n'gido. 
reii(>t:i/u.  Juan  íton/ab*/  Freiré  y  otros,  v  s«>  immbró  d 
don  Matías  de  Saldixar  rnae^tn*  d«*  <'am|H>  general  \  d 
Francisn»  de  Roa '^arcíMito  mayor.  Hi/ii  la  cle«*i'it»n  de 
alcaldes,  para  el  año  df  ITIÍI.  a  don  Ji»st»  Luí'*  Hairrini  y 
¿k  diMí  Pe«lro  Hogarin. 

Nailie  e««taba  M*gur«»  en  su  pr*»pia  «•a^^a:  i«>d*i  era  entre- 


168  GOBEBÑANTES 

gado  al  saqueo,  sin  esceptuarse  los  individuos  de  la  mis- 
ma facción. 
Llegado  Soroeta  al  Tebicuarí,  recibió  un  salvo-conduc- 

rto,  y  aunque  no  iba  firmado  por  los  gefes  del  Comunt 
siguió  camino  para  la  Asunción  (17  de  enero  de  1731). 
Apenas  hubo  pasado  el  Tebicuarí,  se  vio  repentinamente 
rodeado  de  ochenta  soldados  que,  con  el  pretesto  de  ser- 
virle de  escolta,  se  aseguraron  de  su  persona  de  orden  del 
Común.     Era  ya  demasiado   tarde  para  poder    retroce- 

.  der.  Cuando  entró  en  la  Asunción,  su  escolta  había 
aumentado  tanto  que  llegó  á  subir  á  cuatro  mil  hombres. 
Al  dia  siguiente  de  su  llegada  (25  de  enero)  se  presentó  en 
el  Cabildo  y  exhibió  sus  títulos,  retirándose  en  seguida  á 
su  alojamiento.  A  penas  saliera  de  la  casa  del  ayunta- 
miento, fué  arrestado  por  el  cuerpo  de  guardia  que  le 
intimó  de  orden  del  Común  salir  de  la  provincia.  En 
los  cuatro  dias  y  medio  que  solo  permaneció  en  la  Asun- 
ción vio  lo  suficiente  para  poder  instruir,  como  lo  hizo,  al 
vi  rey,  del  estado  del  país. 

Con  la  salida  de  Soroeta  de  la  provincia  y  la  negativa 
de  Barüa  á  aceptar  el  bastón  de  gobierno  quedó  definitiva- 
mente resuelto  el  sistema  de  gobierno  comunal.  Pero  se 
consideró  necesario  dar  una  forma  regular  á  la  adminis- 
tración creándose  una  — 

XXXIV.  JUNTA  GUBERNATIVA,  persidída  por  [don 
José  Luis  Barreiro,  con  el  título  de  Presidente  de  la 
Py^ovincia  del  Paraguay  (1731). 

El  primer  paso  dado  por  Barreiro,  que  sorprendió  y 
desconcertó  al  Común,  fue  la  prisión  de  Mompo  y  su  re- 
misión á  Buenos  Aires,  cuyo  gobernador  Zavala  le  hizo 
meter  en  un  calabozo  y  ordenó  que  se  le  instruyese  su 
proceso,  remitiéndolo  en  seguida  á  Lima.  Pero  en  Men- 
doza consiguió  salvarse  yendo  á  dar  al  Brasil. 

Perseguido  hasta  con  peligro  de  su  vida,  Barreiro  tuvo 
que  huir  auna  de  las  Reducciones  del  Paraná,  circunstan- 


DEL  PARAGUAY  161) 

• 

ría  que dojó  libro  aI  romun  para  nombraren  sií  luí^ará— 

XXXV.  IX)N  MIGUEL  I)K  GARAY,  rapitaii,  |)resi<leiito 
de  la  Junta  Gu^K^rnativa.  {ap)sto  <l<»  IT.'M  .  quien  dcsílo  luc- 
en, cro«'>  dos  mievos  roí^idores.  roninlelamiMite  adirtos  á 
HU  persona,  y  diripó  su  at^Mirion  á  los  jesuitas  liarióndolos 
Of|¡o<u>s,  Atin  de  [H'oiredor  á  su  ospulsion,  «•osa  que  por 
eiiuiíii-esno  so  |»ui|o  rnnso^uir,  porque  no  se  rontaba  con 
el  a(Miyo  sulifiente  para  llevarlo  á  eabo. 

Entretanto,  el  (*oinun  iba  adquiriendo  popularidad  hasta 
entro  lo^^  individuos  del  mismo  rlero  dentro  y  fuera  del 
Paraguay.  Ilulx»  roli^Moso  que  en  la  ratedral  de  la  Asun- 
ción pre^iioase  lia«*íen(¡o  la  apohijfa  del  Común  y  en  Bue- 
nos Aires  no  faltó  otro  que  lii/o  oir  su  vo/ en  el  pulpito 
asegurando  que  el  Coinun  del  Paraguay  en  nada  se  había 
desviado  de  la  ol>odien(*ia  debida  á  las  lf»ves  d(»I  reino. 

Kn  dií-iembn*  se  pensó  on  el  nombramiento  d(»  nuevo 
ali'aMe  paní  el  afi*»  de  1732  v  rin-avó  la  eleerii>n  en  don 
Franí'iseo  de  líoxas   Aranda  v  on —  • 

XXXVI.  IX )N  ANTONIO  kriZ  l)K  AkKLLANO,  presi- 
<l#»nte  de  la  Junta,  qniíMi,  á  pfna<  rotúbido  di»  ^u  puesto,  y 
r-tíii  el  »»bj*»todo  bai-iM'  autorizar  |H»r  la  audi<Mi(*ia  *lo  (Miar- 
ras  la  le^alidadd(*l  Tomun,  so  ocupó  on  diri;íir  una  me- 
moria <le  ouanto  liabia  ornrridí»  «mi  la  IV<»vint*ia  «lesde  la 
|iartid;ido  Zavala,  «-omi^ionando  a  d<»n  llai1«ilomó  Galvan, 
riofi  Atitonio  Mao/.  iMi  untiMi  ron  rl  padro  don  Josi}  (*ana- 
I<»s.  qu«»  sf  |iabiad«»«larado  por  ol  t'omun,  para  informar 
al\irey.  Sin  t»mbar:;o,  r-^in^  díputadi»s  no  pasaron  de 
4  Vtrdoba  |>or  lo>nuf\o<  ^u*'«*^os  de  Lnna  qu«*  produj*;ron 
ol  trajii-o  tin  d<*  .\ii(«qu(*i'a. 

A|»i»-ari|«'la  »p'»^i«*ioinli»  An'llan«i  a  l.i  i*>puKí'»n  délos 
jo-uiia**.  >f  ll«*vó  a  i'ab  i«ti  brfr«>d«*  IT.*Í?t  pMr  l»^  t'i»mune- 
ro'i,  a  pr^ir  d»'  ImIht  *'\  obi^im  |*a|i»«»  •tinminado  i*oii  la 
«•««.•finuniioii,  pui»li<*;«da  «'Mdtr.i  to.|<»^  l<*^  fau^ant<'N.  «-ni». 
|ií.Tant«»s,  ron^t*)i*ro^  y  l"aiit«ir«'**  por  iiit'ur^«»^  ••::  i'lla  y 
lia '>er  puesto  entro  diflio^^Mioral.  [KT^onahí  t<N|a   la  pro- 


170  GOBBIMí ANTES 

vincia,  hecRo  leer  la  Paulina  y  tocado  á  entredicho.  Lue- 
go que  el  prelado  tuvo  noticias,  aunque  cercaron  ios  solda- 
dos la  torre  de  la  catedral,  para  que,  so  pena  de  la  vida  á 
quien  tocase  las  campanas,  de  que  con  inaudito  arrojo 
rompieron  con  hachas  las  puertas  del  colegio,  previno  al 
padre  rector  estuviese  cerrado  y  no  saliese  á  menos  que  á 
empujones  los  echasen  fuera,  como  lo  hicieron;  teniendo 
la  pena  de  ver  ultrajada  su  dignidad  y  persona  con  guar- 
da de  soldados  portodas  partes,  sin  permitirle  que  saliese 
á  la  puerta. 

Antes  de  entrar  el  común,  estando  como  una  legua  de 
distancia  de  la  ciudad,  le  despachó  cuatro  diputados,  dos 
de  los  cuales  forzados  con  pena  de  la  vida  y  confíscacion, 
de  bienes,  previniéndole  que  venian  á  espulsará  los  pa- 
dres sin  remedio  y  que  el  obispo  los  mandase  salir;  á  16 
que  respondió  éste  que  no  tenia  facultad  para  eso  sino  para 
declararlos,  como  los  declaraba  á  todos  los  comuneros 
por  públicos  escomulgados  y  poner  entredicho  á  toda  la 
Provincia.  Lo  mismo  respondió  el  Cabildo  secular,  que  le 
amenazaba  con  que  peligraba  la  Provincia  y  las  vidas  de 
muchos. 


.♦ 


Cuando  llegó  á  la  Asunción  la  falsa  noticia  de  hallarse 
el  gobernador  Ruiloba  en  camino  para  la  Asunción,  Are- 
llano  que,  sólo  por  interés  y  temor  presidia  el  Común, 
declaró  que  estaba  resuelto  á  ir  hasta  Santa  Fe  para  re- 
cibir al  gobernador.  Temiendo  el  Común  que  el  objeto  de 
este  viage  fuese  el  de  hacer  la  paz,  dio  orden  para  impe- 
dirle la  salida  de  la  ciudad,  pero  él  habia  tomado  sus  me- 
didas tan  bien,  que  logró  embarcarse  sin  la  menor  difi- 
cultad, llevando  consigo  lo  mejor  de  sus  efectos.  En  Santa 
Fé  supo  con  sorpresa  que  ni  se  hallaba  alli  ni  en  Buenos 
Aires,  pero  que  se  le  esperaba  de  un  momento  á  otro, 
con  cuya  noticia  adoptó  el  partido  devenir  á  esta  ciudad. 

Después  de  haber  sido  uno  de  los  principales  autores  de 


DKL   l'ARAUUAY  171 

la**  ¡i^rturharioiios  íM  l*ara;ruay  y  uihmIp  Ins  nms  iIo«míI¡-* 
•Jo**  |infii'larío*«  lio  Aiit«^i|Uora.  penli«*»  1«m|iiví  sus  l>icnns  y 
nini  so  vio  oMí^a*lo,  |»ara  <*il\:ir  la  viila,  .1  ili-frazarso  Ho 
iioffpí,  fu;:aii'!o  i|r  la  A^iiíh'Í'mi,  pur  lri!»or<o  i»|iuovti>  á  la 
'*»*I»ul<iini  *!'•  I'is  josiuii;isi  <li»|  rM|«^(i;¡o  «Ir  esa  «*a|>ítal  y  |»or 
Ii.i^MT  tratadlo  fio  «¿aUar  la  vir|:i  ilo  «Idii  Maiiiiol  A;:ustiii  ilc 
|{uil<»l)a,  á  (|ijioii  a<*niii|>;irirM|o^iio  liiifMinv;  Airos  hasta  su 
dox^rariada  oani|»aria  y  irá;ri<*«>  tiii.  Si»  rofuírii»  oii  osla 
ciuflail  ;Huoni»-i  Airo*^,)  rmi  la  linno  ro^oliirioii  dt»  roparar 
I«n|o  oí  mal  i|Uo  liahia  lioilio  á  oniisonioiiria  jrl  onmpro- 
misi>  qiio  roiitrají»  «mmí  A!ilo»|u«»rti,  ilerlaráiidnso  áfa\or  , 
do!  rmnuii. 

E'«!o  |in>ooi|it'»  Olí  <o;:uiil;i  á   iionihrar  otro  oii  lugar  ilc 
An*IIau«»^  liai-iónilul'»  ou  la  |»or>'»ii;i<io 

XXXVII.    i)()N  rkisToBAi.  i)()MiN(;n:z  dk  orklak,  ^ 

mao'^in»  iio<*aui|>o  pMioral,  pn;^i<l»Mito  «ii»  la  Junta  y  ajcal- 
«K-  fio  |»niMf*r  \i)tn  para  \71M\,  puf-»  «pío  unTori  t  imla  su 
routuíí\/Jí. 

Kiriimuuo*iirilii«'>  on  so¿:ui<la  al  ;:«»U^rnai|í»r  tnaniros- 
Uii'iole  **u  fli*i|M>sioii»ri  on  rorihirjo,  y  al  niisino  tionipo  to- 
maLi  ^U^  fiioiiifia^  para  ii|MMior-o  á  --u  r«'t*opr¡iiM.  ilo^ti- 
tuyo:i«l'i  ;t  !«i'|'»^  losfMiipItvi'l.i^  «^i^poiliM^.  is.  A  la  ai|«»p4'iiui 
Ho  é'^vx  III*' lifla  «'•Mitrihuyo  i¡fi  piMn»-!  halirr  rorilfiíli»  «lo 
An-üiiif»  una  oaita  on  ipi»*  ]••  aiiun-iaha  al  r.ifnun  la  llou'a- 
«la  'lí»!  iiurv'i  i:iilM'ríia«l*»i\  tiM\iMi<l<i<l*'¡  \in*v  In^  uja^^  am- 
|iii<i^  {Hififrí'^  y  la^ 'irili'iH*^  nri«»  t<Mrnniaiit**s  para  infi»r- 
mar  ••••ntr.i  !«m|«i-*  |m<  iju.*  Iialiii  i  .-ii  itnfiui  !•♦  a  la»*  pfr'.ur- 
KioMM»^  i|.- la  Pr«i\¡íi«ia  l*!M'<>inuii  im  In/.i  ra>i»  »!#•  i»^to 
a^i**'!  p»»ripi»-  •l«'^i«»iilial»a  ilf  la  ptr^ina  <|n*-li<  ifinítia.  El 
lio.|io«H  .|u.'  .I."*.!.'  i'ii.r..  ir.Tt»  .üa  ^..  -h  \,.|:.»  .mi  •j..'^ 
r-ÉiTf. ::!•••.    una    «pif.pifiM   lif  p.  ii  i  a!  i-m  \..    pn  ^|.!,  i,f|.   \ 

..Si-*|.,-.  |Vi|..<.   \   Aip  1:1,1.  ;.,  .;,|.,ra     -.    hafina    \u«  It-  un 
•-ariipM.I*.  A;:ra!nant.\  fit    alml  fl.|   in'-iip.  añf. 


173  GOBERNANTAS 

XXXVm.  DON  ISIDORO  MIRONES  Y  BENAVENTE, 
oidor  de  la  audiencia  de  Charcas,  cuya  prudencia  y  talen- 
jto,  acreditados  en  la  pacificación  de  la  provincia  de  Co- 
I  chabamba,  hizo  que  el  virey  del  Perú,  marqués  de  Castel- 
1  fuerte,  le  eligiese  para  pasar  con  el  mismo  objeto  al  Para- 
Iguay;  pero  su  nombramiento  no  llegó  á  tener  efecto^  por 
^cuanto  estando  ya  en  Tucuman,  recibió  aviso  de  la  llega- 
da del  gobernador  propietario  designado  por  el  rey.  En 
consecuencia,  volvió  al  ejercicio  de  su  empleo. 

XXXK.  DON  MANUEL  AGUSTÍN  DE  RUILOBA  Y 
CALDERÓN,  natural  de  las  montañas  de  Burgos,  que  se 
hallaba  de  capitán  general  del  Callao  y  cabo  principal  de 
armas  del  Perú,  recibido  en  el  Paraguay  en  julio  de  1733, 
después  de  haber,  desde  Buenos  Aires,  notificado  su  nom- 
bramiento al  cabildo  secular  y  obtenido  la  correspondiente 
aceptación. 

Tomó  con  ahinco  la  dirección  del  gobierno,  prohibien- 
/  do  bajo  penas  severas  hacer  la  menor  mención  de  los  co- 
muneros; nombró  jueces  militares;  señaló  nuevos  tenien- 
tes para  las  tres  villas  de  la  gobernación  y  para  la  capital 
haciéndolo  en  personas  que  le  inspiraban  confianza;  re- 
formó los  jefes  do  la  milicia.  Esto  último  fué  lo  bastante 
para  que  los  comuneros  se  sublevaran  dirigiéndose  ar- 
mados sobre  la  ciudad. 

Con  el  oportuno  aviso  de  este  nuevo  trastorno,  el  go- 
gernador  mandó  poner  sobre  las  armas  todas  las  guarni- 
ciones de  las  plazas  vecinas,  señalándoles  la  chacra  de 
Alonso  Pérez  como  punto  de  reunión,  y,  dejando  con  el 
gobierno  político  de  la  ciudad  al  regidor  don  Juan  Caba- 
llero, salió  (14  de  setiembre,)  con  las  pocas  milicias  que  pu- 
do reunir  para  ponerse  al  frente  de  aquéllas. 

Pero  cuál  no  seria  su  sorpresa  cuando  sólo  encontró 
trescientos  hombres,  no  habiendo  podido  los  gefes  juntar 
mas  por  haberse  todos  enrolado  bajo  el  estandarte  del 
Común?  Quiso  esperar  para  aumentar  su  ejército  y  en  vez 


DEL   PARAGUAY  173 

de  eso  á  la  manana  si^^uionti^  so  oiicintnS  ron  quo  no  lo" 
quodal>anmas  que  (H!lionta  lioiiibro^   En   vano  solo|)ro- 
tnetieroii  A<K:orros<le  «:onte,  |M.>ro  no  a|i:iroi*ian.    Aun  se  ¡ 
trató  de  entnir  cu  arrollo  (ton  los  rornun<M*o<y  por  modio  ' 
del  obispo,  quien  aronsijaba  al  ^oberna<lor  aronlase  á  los 
descoutontos  ruantt)  le  pidieran.  A  tan  ostravaganto  e\i- 
geiu'ia  no  quedó  al  í?ohornador  mas  recurso  que  el  defen- 
der su  autoridad  y  la  del  rey  con  las  armas. 


El  Ifi  de  setiembre,  en  Guayaibitf^  ambos  ejércitos  esta-  - 
baii  uno  al  frente  del  otro  V  ante>  de  cliorarse,  el  indivl- 
dúo  Hot|U6  Pcrcira,  dest;icándoso    del  del  Común  y  ade- 
lantándose como  |»¿ira  poder  ser  oído,  ^ritó  con  toda  su 
fuer/a:     ^CabalU-roSytodos  los  qtw  reconozcan  la  autorulad  del 
IbiStrt  CamMHXHHgan  ásus  hamLras\     Kn  este  momento  se 
pasaron  todos,  con  esi*opcion  dt^  unos  ruantiis  «iticiales. 
Viéndose  tan   vilmonte  trairionado,  el  íroÍM»rnadt)r,  diri- 
pi^ndoM*  á  I »<^  poí'os  ^efc<  qu<'  tintaban    á  su  lado,  flijo: 
^  Mis  amigas^  el  mal  fio  tune  mncJu*^  es  fnemsUr  ceder  a  la  fuá-r- 
MoC'  y  cuando  so  ai'»M'i*aron  los  n'boldi*<,  i»^«*lainó; />:•</  el 
rry!^  la  conloMarion   {\\C*  ¡Vrratl  rey  y  mm^a  el  mal gt^hier- 
wff!    En  ^o^rnida  lo  dieron  di'  *^afila/os  lia^ta  que   esp¡n'> 
priMiuiiciamlo  o^ta<  palabra*^:    ;\ii*'stra  Señora  del  Rosario^ 
udwu  propitial 

En  este  encuontro  quodó  murrio  rl  ro^íilor  don  Juan 
Bae/  y  heridos  nmrlios  oIpk.  Kn  mrm«»ria  di»*iu  muer- 
te, se  cí  lloraron  junto  al  ramin«»irrs  rrurr^  que  oxistian 
hasta  ITSt».  se^^un  A/ara  qur  las  liabia  vímo. 

XL.  DON  jr.VN  CAB.M.LKKn  I)K  aSíASCo.  n^idor. 
encardado  del  ^ubierno  pníltiro  i|i*  la  «indad  durante  la 
au*^ti<*ia  do   i{uili»ba  rn    ^u  •lr^i;ra«'ia'la  lampafia. 

V*ii*tMri«»siis  Ion  iNtnnnirf'M'^,  riitrar«Mi  i*n  la  •  luilad  y  tra- 
taron de  niataral  rr;;idiir.  tii';ind'»li*  un  bala/o,  pon»  sujo 
consiguicrotí  dejarle  nniy    mal  lieritio,  o<*upandi>  en  se* 


174  GOBERNANTES 

guida  la  casa,  apoderándose  de  los  bienes  y  papeles  del 
gobernador  y  obligando  á  los  regidores  á  renunciar  sus 
oficios.  Después  de  cometer  todos  los  robos  y  saqueos 
que  les  fué  posible,  los  amotinados  aclamaron  por  go- 
bernador á  fray  Juan  do  Arregui,  que  se  hallaba  en  la 
Asunción,  adonde  habiaidocon  el  objeto  de  hacerse  con- 
sagrar, como  obispo  de  Buenos  Aires. 

1733-1734— XLI.  DOCTOR  FRAY  JUAN  DE  ARREGUI, 
del  orden  de  San  Francisco,  obispo  de  Buenos  Aires, 
obligado  por  los  comuneros  á  aceptar,  en  setiembre  de 
1733,  el  bastón  de  gobernador,  para  que  sirviese  de  som- 
bra á  sus  escesos,  los  cuales  continuaron  con  mas  furor 
que  antes,  destruyendo  la  Provincia  y  cometiendo  todo 
género  de  desórdenes,  sin  poder  contarcon  seguridad  ellos 
mismos  unos  de  otros. 

Sin  embargo,  con  pretestode  visitar  la  diócesis,  el  obis- 
po-gobernador salió  fugitivo,  encaminándose  á  Buenos 
Aires,  desde  donde  dio  cuenta,  de  lo  acaecido,  al  virey 
del  Perú,  de  quien  recibió  una  citación  para  comparecer 
personalmente  á  dar  cuenta  de  su  conducta  ante  el  virey 
y  audiencia  de  Lima,  y  mas  tarde  otra  del  Consejo  de 
Indias,  para  que  se  presentase  en  persona;  pero  á  uno  y 
otro  respondió  que  su  avanzada  edad — 82  años,  cuando 
i  recibió   la  primera — no  le  permitía  emprender  tan  lar- 
gos viagcs.     En  efecto,  murió    pronto  después  de  ha- 
ber recibido  la  segunda  citación,  de  pesar  por  el  triste 
papel  que  habia  hecho  en  la  Provincia  del  Paraguay,  mas 
¡quede  vejez.  Lo  cierto  es  que  desde  su  regreso  á  Buenos 
¡Aires,  tuvo,  hasta  su  muerte,  una  conducta  en  toda  regla. 
Murió  por  los  anos  1736  ó  1737. 

Al  salir  de  la  Asunción  para  su  fingida  visita,  dejó  en 
su  lugar  á  su  padrino  de  consagración — 

XLII.  DON  CRISTÓBAL  DOMÍNGUEZ  DE  OBELAR, 
delegado  de  Arregui.  Continuando  el  Paraguay  en  pro- 
vocante rebelión  no   hubo  mas  remedio  que  recurrir  de 


DEL   l'AIUürAY  17r» 

nuevo  al  goberrador  fie  Buenos  Airos,  /avala,  que  liabia 
conso^uido  estin^uir  la  rel>olio!i  ilo  Aiilt^quora  y  quo 
a<*a))at>a  (le  S4*r  nombrado,  pres¡d(Mit<'  de  I21  Audieiii*ia  de 
C*lian*as,  i*uaiido  iN*urrieron  esos  violeuttis  trastornos. 

XLUl.     IÁ)S  BRL'Xi)  MAIKICK)   !)K  ZAXALA- mariscal- 
fie   rampo.  pibornador   y  «^apitan    ^oiioral    de    Buenos 
Aires,   17.'C>'  ri»mis¡ona<lo  por  el  virey  del  Perú,   marquós  ^ 
de  Castelfuerte.  para  que,  |)osesionándose  del  mando    de  ' 
la  provincia  del  Paraguay,  tarase  de  la<  Misiones  de  los 

jesuitas  las  milicias  necesarias. 

Con  la  S4»la  noticia  de  su  próxima  llegada  al  Paraguay. 
eiitrO  el  dosconcicrlo  entre  los  comunen»^,  sin  atinar 
i*omo  debía  obrar. 


El  defiíU'^or  de  la  Junta,  don  Joso  Orliz  f|c  \'er^ara, ' 
cay»*»  enfcnniMdicicml»rt*  •!«•  I7*M  quedando  n)uy  pronto 
re*lu»*ifl«»  ala  e^lriMnidad.  .\sn>ta'Í«»  di*  vcr<e  próximo  A 
rí»m¡»;in*cer  anti»  rl  ^oNcraii»»  Juiv  de  !•»•<  vivo*;  v  de  los 
muertM^,  cmpc/ó  |Mir  llenar  **n  t»»«¿i:iinpnli»  •jcla^  tli<culpas 
A  í|ue  *S4?  «Tcia  iibli;;at|M  piir  ^u^  injusticia^.  *iu^  crimina- 
Ic'*  rm presa**  cintra  su  n»y,  >u  ilíi^pM.  ]**<  reli^ío^^ns  v 
S4»brí»  tinlo  ¡«1^  je-.MÍta<:  y  e:i  <oi:tiida  pii|í«'>  publi«*amente 
|M'rl«i;i  i'fi'i  |a*%  la;;rima<  en  !#»*%  i»jos.  M¡<«pti^ti  (pi,»  esta 
|»arto  lie  ^u  tr^tameiito  ^e  linyera  en  \o/.  alta  anti»«<  que 
su  cuer|)o  fu«*^»' eniiMTa  Im.  y  ipn*  ^i<  mandaren  c.ipia^  de 
él  ál<Hl>»s  aquejl'x  .i  •pii'Mie^  li  lUia  oOMidi  lo.  L*»  más 
|*anÍ4  u!ar  era  que  *iu  [.'««tura  la  hit'iera  el  f*siTÍbario 
Matla<«  Encina,  muy  partidario  de  la  Junta,  quien  leyen- 
fio  ^uprqna  cnndena>'i*Miy  la  pritnunció  .-.in  aire  cmbara- 
/ad*»  V  c*»n  \**/  trémula. 

\'«Tp*ira  lia^ii  in  'iumÍ'!'»  **\i  -iiifo  i'-"-*iinuiM«iin»s^  «|p  las 
ruali"*.  i'uatiM  qnedal* m  re*»«-r\a»!;i^  a  la  >a:ita  S»'de  v 
a^lnn^m<«.  i-l  pr<»M^  ^r  del  «iKi^p«i  pi-<>>inn  !••  la  ali^4»lu- 
riuii  sobre  el  ruerpo.  ipit'  eMaba  e^pue^^t-i  i-n   la   ifcle^^ia, 


1 


176  GOBERNANTES 

después  deliaber  hecho  una  patética  exhortación  á  los 
concurrentes,  de  los  que  habla  no  pocos  envueltos  en  las 
mismas  censuras. 

Entretanto,  el  maris«:al  Zavala,  á  la  cabeza  de  seis  mil 
guaraníes,  acampó  en  las  cercanías  del  Tebicuarí.  Des- 
de este  punto  dirigió  (marzo  de  1735)  sus  despachos  álos 
capitulares  de  Villa  Rica,  por  hallarse  el  cabildo  de  la 
Asunción  deshecho  por  los  comuneros,  como  igualmente 
á  la  capital  de  la  Provincia,  donde  éstos  se  manifestaron 
'  siempre  rebeldes  y  resueltos  á  oponerle  resistencia. 

* 

En  efecto,  enviaron  contra  Zavala  un  «uerpo  como  de 
:  doscientos  hombres,  pero  en  vista  del  er.emigo  que  era 
:  muy  superior  en  número  retrocedieron.  Zavala  atacó 
;  entonces  (26  de  marzo)  la  retaguardia  de  los  comuneros, 
j  la  cual  fué  completamente  derrotada,  tomándoles  muchos 
!  prisioneros,  municiones  y  artillería,  lo  que  equivalía  á  la 
ruina  del  ejército  entero. 

Perseguidos  sin  descanso,  fueron  al  fin  alcanzados  y 
hechos  prisioneros  muchos  de  los  rebeldes,  unos  en  el 
camino,  otros  en  la  Asunción  y  otros  en  Corrientes,  en- 
tre estos  la  mayorparte  de  los  gefes  de  la  Junta,  no  que- 
dando sino  seis  que  hubiesen  aun  dejado  de  caer  en  po- 
der del  vencedor.  Publicóse  un  edicto  ofreciendo  cinco 
mil  escudos  á  quien  los  prendiera  y  entregase  y  le  pre- 
sentaron cuatro  de  ellos.  Los  dos  restantes,  Juan  de 
Gadea  y  José  de  la  Peña  consiguieron  internarse  entre 
Jos  indios  enemigos  de  los  españoles  y  fugar  en  seguida 
al  Brasil. 

Sometidos  á  un  consejo  de  guerra  los   prisioneros  Ga- 
briel Delgado,  que  habia  dado  el  primer  hachazo  á  Rui- 
lobn,  Tomas  Lobara,  Miguel  Ximenez  y   Mateo  de  Arce 
fueron  condenados  á  ser  ahorcados,  pero,  f'i  falta  de  ver- 
*  dugo,  se  les  mandó  pasar  por  las  armas,  habiendo  firma- 


DEL  PARAOUAY  1 


4  4 


do  la  ^ntencin  de  algunos  da  los  nuevos  alcaldes  y  prc 
wnríado  la  ojcí'urion.  Kstas  ojorurionos  tuvieron  lugar  el 
15  de  abril  IT.'iT»).  Otros  dos,  Kamon  deSaa>tf;dray  José 
Duartc  fueron  ejecutados  de  igual  modo  el  V¿  de  mayo  y 
varios  otrf>s  desterrados  A  Cliile. 
Terminados  estos  mereiridos  castigos,  /avala  hi/.u  su 

entrada  triunfal  en  la  «-apital  de    la  Pn»vin(*ia,  en  junio, 
recibiéndose  de  gobernador. 

l'onsiderando  ya  (*onsumada  la  pariticarion  del  país  y 
que  f^lla  seria  duradeni.  re^^tituy*'»  o\  logftiino  (*abildo,  pro- 
cediendo é'ite  luego  á  la  olor4*int)  tío  las  justicias  onli- 
nanas.  Publicó  diversos  bandos;  nombro  oficiales  de 
frucrm;  restituyó  los  josujta-i  a  su  colegio,  solicitando  de  " 
éstos  emprendieran  de  nuevo  la  r<Nluc(*ion  de  los  tobati- 
nesquese  bahian  n'tirado  A  sus  antiguos  bosques,  |>or 
temor  de  las  revueltas.  Dio  otras  providencias  con- 
\enient<%al  estado  de  la  Provincia. 

Pacificada  ésta  asi.  nombró  nuevo  gobernador,  para  lo 
cual  est'iba  autorizado,  y  en  seguida  se  embarcó  enero 
de  17.'it>  para  Hueno>  Aires,  ¡lOro  antes  de  litigar  :\  San- 
ta Fó  dejó  de  cxiMir  febrero  y  ^e  lc  sepultó  en  aquelli»s 
desiertos. 

I«a  muerte  de  esle  caballón»  fué  univer^almentc  sen- 
tida. 

17a>17il-XL!ll  IX)N  MARTIN  JOSK  I)K  KCHArkl. 
natural  del  reino  de  Navarra,  capitán  de  dragones,  nom- 
brado gol>ernador  por  i*l  general  /avala:  se  recibió  en 
diiicmbre  de  173r>. 

Su  primer  cuidadi»  fue  xísitarla  Pro\iiicia  para  ponerla 
en  estado  i|c  d«*fen^a  •«•ntfa  Ins  barban»*»  fronteri/»»**  v 
pniici|i;ilniente  i*ontra  !<»%«  |i<'*rtii|ii^  pa\agu:ies  «|ue  la  in- 
festa^ian. 

174l-i:i7— XUV.     lX)N  KAI-AKI.  DK  I.\   MONKDA.  cii 


178  OOBEBNANTB8 

1741.  Gobernó  con  integridad  y  tino  para  realizar  la  com- 
pleta pacificación  de  la  Provincia,  y  apesar  de  toda  su 
prudencia  loe  perturbadores  del  orden  publico  no  descan- 
saban en  sus  tentativas. 

Luego  que  tomó  posesión  del  gobierno,  practicó  una 
visita  á  toda  la  Provincia  y  como  no  estaba  acostumbrado 
á  los  ardientes  soles  del  país,  quedó  ciego,  y  así  mismo 
no  descuidaba  su  vigilancia.    Por  los  años  de  1741  á  1742, 
sacó  de  las  casas  españolas,  donde  estaban  amparados* 
una  porción  de  negros  y  mulatos  libres,  con  los  que  for- 
mó el  pueblo  de  la  Emboscada,  arriba   déla    Coniillera, 
sobre  el  rio  Paraguay,  para  que  sirviese  de   antemural 
contra  las  invasiones  de  los  mbayáes.    Desde  entonces 
cesaron  éstos  de  invadir  esta  Provincia.    Confiando  en  su 
ceguera,  algunos  de  los    antiguos  comuneros,  incitados 
por  eclesiásticos  afiliados  en  el  mismo  partido,  creyeron 
poder,  á  mansalva,  tramar,  como  tramaban  una  conspi- 
ración contra  la  vida  del  gobernador;   mas  él  Hió  con  el 
'hilo  de   la  conjuración,  y,  con  toda   sagacidad*  y  arte, 
hizo  prender  á  los  principales  cabezas,  señalados  por  sus 
notorios  y  públicos  escándalos.  Eu  breve  tiempo  fueron 
juzgados,  sentenciados  y  ejecutados,  habiendo  sido  éstos 
los  únicos  suplicios  que  en  todo  su  gobierno  se  llevaran  á  . 
cabo,  porque  era  querido  y  obedecido  de  todos,  hasta  de 
los  mismos  indios  payaguáes  y  demás  que  continuamente 
hostilizaban  la  Provincia. 

Después  de  estos  severos  castigos,  siguió  su  gobierno 
con  toda  tranquilidad,  hasta  el  año  de  1747,  que  por  or- 
den del  rey  entregó  el  bastón  al — 

1747-1750— XLV.  CORONEL  MARCOS  JOSÉ  DE  LAR- 
RAZÁBAL,  natural  de  Buenos  Aires,  de  cuya  ciudad  fué 
poco  tiempo  después  nombrado  por  la  corte  teniente  de 
rey;  asi  es -que  solo  gobernó  hasta  el  año  de  1750. 

En  el  gobierno  del  virey  Vertiz  formó  parte  de  .una  co- 
misión compuesta  del  teniente  dé  rey,  del   brigadier  don 


DEL  PASAOCAT  171) 

Jaime  5>anjust,  riel  <!oronci  don  M.lrcos  de  Larrazabal,  dei 
sargento  mayor  don  Fernando  Fabro  jr  del  comandante 
de  milicias  de  caballería  don  José  Antonio  de  Ot¿llora,  quie- 
nes, enterados  de  que  el  rey  in»  ('onscntia  á  que  se  remi- 
tie^^n  ¿  Ks|iana  ii  los  arsenales  Ins  iiiflios  que  se  tciiiafi 
cautivos,  |M>r  la  ditlcultafl  de  custodiarlos,  y  por  los  f;ra- 
vlsimos  perjuicios  <|ue  raus;iba  el  «jue  lo^ral)a  escaparse, 
no  halló  dicha  .romision  mas  medio  que  el  internarlos  A 
los  pueblos  de  indios  ^^uaranle<  los  mas  sitont/ionalcs. 
para  que  asi  les  fuese  mas  dificultosa  la  fuga. 
I.e  >uce4lió  011  el    gobierno  el — » 

17:itH7r»l-XIA'.  HRK'.ADIKR  DON  JAIMK  SANJUSf, 
desde  el  afiode  ITrii*  cu  qn«»  entró  en  el  p»l)ierno  A  •satisfac- 
ción do  lodo  el  p;il<.  intrndu'it'ndo  <mi  íA  al;;unas  medidas 
de  pr»»pro<o,  roui«»  s*»  \a  á  \vv. 

Aut«»ri/:iíli»  piir  rl  iniíii^lcrin  dr  M.'ulnd.  Sanjnsl  ron- 
trait»  r  lii/o  iras|Hiriar  á  l.i  A*^nii«inii.  m  I7ri2,  los  hra^i- 
Ier'«> «•i^h»»ríid»»rr^  i|t>l  la)ia<'<»  iif;:ro  lop-ido.  l*Nlal)lci*i«^- 
roiisc  la**  rahri»;!--  bap»  la  «liro'-iion  Ar  Juan  Cliavrs  de 
OliM'iri  y  il»»  Aiii":ii'»  MorriiM.  Knire  aquoll'»<  «•lalutra- 
JifH*^  'io  liallaiía  (i.n'iMa  Uoili  ij:n('/  Fran\;a,  patlrc  del 
futup»  «lirtadMr.i:uiil>i«'ti   Kra^iliiM. 

Ila-^ta  o*»ac¡"»"a.  apí-^ar  «li-l  in<*i'eni«  iitM  qno  liahia  to- 
ma'1»  r|  I  MiniTiio  í|t»  la  v»»rba  in  iif*  v  titra^  iiidn<lna<  no 
m«'tiii<  proi|iii'ti\as.  lunn»  i*l  taparo.  Ia^  >alinas,  el 
a^uanlicnt**,  la  «*<pl«ila**i.iinh»  h»»^  iHisqiH'^i.  fti*.  la^*  PMitas 
ptibln-a'*  sólií  servían  para  cnriquer«*r  á  los  cpie  ejenáan 
la  autoridad  '«upcrior,tal(*s  foino  |ii<  ^^ohornanlt  ^   y  tt»so- 

rero*i. 

Keniitida'^  á  E^paÍKi  la<  nuh^'^itras  ilol  tabaon  ton*iili».  se 
aproUi  la  empresa  |ior  cédula  de  IT.VS.  mandáiiiii>s(>  mn- 
tinuar  en  los  trahaj^^  y  rori»in»'iiiiaiil»i  se  foniiMitaia  ol 
culti\o  de  la  planta.  Kl  di^lnt'»  «!«•  N  :i:¿nani!i  fu*-  do^ti- 
na«lo  para  la^  planl.i'i'inc*^.  ih>niliiM:>d>>*«'' nia\frdfni<>  de 
é^l  á  ttania  kiHlrif:uc/  Kranra.  c«>ii>m-ii|ii  t-n  Li  A^umi'»!! 
por  el  Carújen, 


í> 


/ 


^4 


180  GOBERNANTES 

Antes  no  se  conocía  en  el  Paraguay  el  oro  y  plata  amo- 
nedados, pues  el  comercio  se  hacia  con  permutas,  y  cuan- 
do se  estableció  la  renta  de  tabacos  empezó  á  circular  el 
PRIMER  niunerario, 

Sanjus  continuó  su  gobierno  hasta  el  año  de  1761  que 
el  rey  le  promovió  al  de  Potosí. 

1761-64— XLVI.  DONJOSÉMARTINEZFONTES,  natural 
de  Buenos  Aires  y  capitán  de  dragones  de  su  presidio,  nom«- 
brado  en  1761,  gobernador  y  capitán    general  por  el  se- 
ñor Zevallos,  que  estaba  facultado  para  elfo  por  la  Corte. 
Los  indios,  á  instigación,  según  se  decia,  délos  padres 
jesuitas,  considerados  déspotas  en  sus  comarcas,  se  ha- 
bían rebelado,  negando  á  someterse  á  los  arreglos  hechos 
por  las  cortes  de  España  y  Portugal,  para  fijarlos  limi- 
tes desús  respectivas  posesiones.    Don  José  Joaquín  de 
Viana,  caballero  de  Calatrava,  brigadier  de  los  ejércitos 
de  S.  M.  C.  y  gobernador  de  Montevideo  fué  encargado 
por  el  rey  de  España  del  mando  de  las  tropas  enviadas 
al  Paraguay  contra  los  indios.    A  pesar  de  los  obstácu- 
los de  todo  género  que  le  opusieron  los  jesuitas,  todas  las 
operaciones,  puestas  en  juego  por    Viana  tuvieron  un 
feliz  éxito. 

El  go))ernador  favorecía  á  la  sociedad  en  todo  y  no  te- 
nia el  menor  escrúpulo  en  hacerse  esclavo  de  ellos,  para 
servir  de  instrumento  á  su  venganza.    Informado  de  la 
mala  inteligencia,  que  ellos  tal  vez  suscitaran  entre  ambos 
gobernadores,  estos  padres  no  dejaron  de  participar  al  de 
Buenos  Aires  de  los  pasos  reprensibles  del  coronel  Viana, 
si  es  que  fuera   capaz  de  darlos.     Hombre  estimable  en 
todo  sentido,  honibre  de  talento,  lleno  de  conocimientos 
en  el  arte  militar,  y  de  probidad,  sin  tener  nada  de  la  al- 
tanería que  algunas  veces  se  reprochaba  á  los  españoles, 
consiguió  conquistarse  la  estima  y  consideración  de  todos 
los  que  le  conocían;  y  los  mismo  jesuitas  se  veían  c'om- 
pelidos  á  darle  su  sufragio,  al  menos  en  público. 


DEL  PARAGUAY  181 

Como  una  prueba  de  lo  escrupuloso  que  era  el  coronel 
Viaiía  en  el  cumplimiento  do  su  deber,  sin  dejar  por  eso  do 
llenar  el  de  urbanidad  que  le  impoiiia  su  <*ari\<*tor  de  bom- 
breeulto.  se  nos  |>ermit¡rá  una  romo  digresión  para  ocu- 
pamos de  esto  caballero,  que  tiene  tanta  relación  ron  los 
hechos  que  ent/mces  tenían  lugar. 


Al  recalaren  el  puertt»  de  Montevideo  la  es|»edirion  de 
Bougainville,  fuóel  ca|iitan  de  un  buque  español,  de  parte 
del  gobernador  Viana,  A  ofrerer  sus  servicios  dr  piloto. 
Asi  pudo  entrar  sin  [Ibligro,  saludando  la  |>la/aen  M*;:uida 
con  doire  cafiona/os,  los   que  fueron  it)nte^tadí>s. 

I,Os  primeros  dia<  se  em|»learon  en  liai-er  nuevos  arre- 
arlos ron  el  gobernador  d<*  Montexideo,  para  (*oiit*iliarse 
ron  él  durante  |)ermanecia  la  es|»eflirinii  en  el  |iuerto. 
Al  principio  encontraron  mneha^  diti<*ultades/ tanto  en 
{•ermitirles  la  pesca  por  la  t*osta.  ruanto  á  dejar  que  alNir- 
dasela  lancha  7  canoa.  Kl  gobernador  exigiaquese  le 
diese  aviso  previo  t(NÍas  las  \er(*s  i|ue  se  quisiera  mandar 
algunos  hombres  á  tierra,  á  Hn  de  poner  guardia  en  el 
parage  en  que  aboniasrn.  para  impedirles  hacer  co- 
mercio. 

No  imaginando  hallar  esa^  ditirultades.  á  lo^^o>dias 
de  tocar  puerto,  se  despartió  de  á  bordo  la  pequeña  canoa 
para  |)escar  en  el  bajo  (h»l  ( *t»iTt).  Avilado  v\  golnTiiador» 
dio  orden  íí  dos  dragones  déla  unarnit*¡oii  que  se  tras- 
ladasen alli  |iara  a|H>derarse  de  hombres,  ranoa  y  mer- 
cadeiias,  si  llegab;in  ji  iles4*mbarrar.  I'n  instante  des- 
pués de  dada  esta  ónlen.  de  que  se  dio  parte  A  Iknigain- 
ville.  se  presentó  •?sie  ron  otros  de  la  fragata  £/ .lr/"t7a 
en  rasa  del  goliernadur,  para  manifeMarle  su  sorpres;i 
|K>r  tal  orden.  Kste  que  no  conoria  bien  el  idiiima  fran- 
cés, hi/o  romprendcr  a  af|uél.  |»or  nn^dio  de  un  interprete. 
que  no  seballaUídísput^sti»  a  prestarle  todos  |i»««  ^ervirio»» 
que  habia  ofrecido  y  f|ue  l'»s  de  la  es|»edicii>n  teman  lugar 


182  GOBERNANTES 

de  esperar;  lo  que,  con  sentimiento,  les  hada  saber  en 
cumplimiento  de  su  deber.  Entonces  Bougainville  se 
espresó  como  sigue:  "Señor,  es  muy  duro  para  france- 
ses encontrar  entre  los  españoles,  sus  amigos,  dificulta- 
des que  no  han  hallado  entre  los  portugueses  con  quienes 
estaban  en  guerra  hace  dos  dias;  voy  á  hacerme  á  la  vela 
y  doré  de  ello  aviso  al  rey  mi  amo/'  El  gobernador  con- 
testó que<  no  era  su  intención  dejar  de  atenderlos;  pero 
que  la^  leyes  y  órdenes  de  la  Corte  eran  no  dejar  hacer 
comercio  alguno  á  buques  que  no  fueran  españoles,  6  au- 
torizados por  la  Corte  para  su  efecto,  ni  aun  á  los  de 
sus  compatriotas  que  fuesen  ajentes  de  otras  naciones; 
que  habiendo  una  fragata  de  la  compañia  de  las  Indias 
tocado  tres  años  antes  en  el  mismo  puerto,  no  babia 
manifestado  ninguna  dificultad  en  someterse  alo  que  él 
acababa  de  proponer.  "Hay  una  gran  diferencia,— replicó 
el  señor  de  de  Bougainville, — entre  una  fragata  mercante  y 
una  de  guerra.  Nosotros  no  tenemos  ningunas  mercade- 
rías, y  sólo  hemos  venido  para  tomar  refrescos  y  esperar 
la  fragata  El  Esfinge,  de  laque  nos  hemos  separado,  y  á 
laque  hemos  dado  cita  en  el  Rio  de  la  Plata." — "Desde  que 
usted  me  responde  que  no  se  han  de  desembarcar  mer- 
caderías, ustc^l  es  dueño  de  venir  á  tierra.  Pero  siendo 
el  uso  establecido  enviar  un  soldado  por  donde  quiera 
que  las  canoas  toquen  en  tierra,  no  tome  usted  á  mal,  le 
ruego,  que  yo  me  conforme:  es  por  la  tranquilidad  de 
usted  y  la  mia;  porque  no  quiero  que  mi  Corte  tenga  nada 
que  reprocharme.  Por  otra  parte,  puede  usted  contar  con 
la  rectitud  de  mis  intenciones;  pues,  independientemente 
de  las  órdenes  que  tengo  para  tratar  á  los  franceses  con 
los  mismos  miramientos  que  á  los  españoles,  les  tengo 
mucha  inclinación." 

En  seguida,  el  gobernador  pidió  á  Bougainville  permiso 
para  sacar  copia  de  las  órdenes  que  el  rey  de  Francia  le 
habia  dado  para  el  mando  de  las  dos  fragatas;  porque 
tenia  obligación  de  enviarla  á  la  Corte  de  España  con  el 


•  • 


DBL  PARAGUAY  183 

informe  de  su  recalamiento.  Bougainviile  no  tuvo  incon- 
veniente  en  acceder  ú  aquella  exigencia,  separándose  en 
la  mayor  amistad. 

Lo  que  se  acaba  de  referir  es  exatamcntc  lo  que  se  ha* 
practicado  siempre  cu  todo  el  Hio  de  la  PLita  y  principal- 
mente   en   el    Paraguay,   hasta    la    raida  del   mariscal 

López. 

Él  gobernador  Viana  tenia  mu<*hn  ra/on  al  obrar  asi, 

y  di6  sus  razone'^  á  Hnugaiiiville que  «aliamos  por  pru- 
dencia. 

Al  regreso  de  la  espedicion  de  osle  á  i*aris,  el  mar- 
ques de  Grimaldi,  ^?mbajador  de  España  en  Francia 
hi/o  a  aquel  muchas  preguiita^  s<ihre  la  <*onducta  del 
coronel  Viana  para  con  t^l  y  mis  i-ompañeros  «le  viage; 
á  las  cuales  contestó  habiendo  la  debida  justicia  ó  la  pro- 
bidad del  gobernador  y  á  su  adhesión  á  su  principe.  Kl 
embajadorentónres  ronfex»  que  h»^  jesuítas  y  sus  amigos 
habian  enviado  íí  Matlrid  nu^niurias  at-n^ando  á  \'¡ana 
para  hacerle  deponer,  peni  no  jn  rotisiguieron  en  vista 
de  so    rondurta  a«TÍsolada. 

Kn  17rtí,  el  p)l>erna'lor  MártiiiQ/  FiMití*<  <*i'h»bró  trata- 
dos de  pa/ri»n  los  indii>s  ahipoiii*^.  ai'ort|aii<l«i  ron  el  «*a- 
rique  Deguachy  el  (*stah|«v*imiiMitM  de  una  n*<lu(*- 
cion  en  la  rosta  del  Kio  P'ira^uay  h.ii-ia  la  partr  del 
Charo  en  el  paraje  d4MH>nnna(l«i  Tinthñ;  y  á  fuer/a  de 
inmensos  sarritirio^  vihinativu^  de  los  vn^inus  los  llevó 
A  cabo,  proporrionán'lo|i*«  |i>^  rmiitwtihle^  y  InTramientas 
nei^esaria^  para  trabajar,  picones  para  el  ruliivu  de  la 
tierra,  rasas  para  vi\ ir  y  una  iglesi:i  bajo  la  advorarion 
de  nuestra  Seíiora  dri  Knsario  v  San  Tarlcs  dt*  limtMV^ 
KhUi  redurrion,  despu(*si|(*  .•il^unovañt»'^.  vojvii»  a  que<lar 
sin  efct'td.  á  rau^'i  dr  babero' retira* l«>  le^  indias  ile  nue- 
vo á    sus  guarí' las. 

posteriormente,  en  I7<V|«  niforint»  al  rev  del  e^^tado  de 
las  nuevas  nyiurciiMie^  de  nidios  nibayaes  y  abi|K)neS| 
que  M  hallaban  al  ruidiido  de  lt>s  jesuítas,  pidiende  s 


184  GOBERNANTES 

difiriera  á  las  pretensiones  del  provincial  de  la  misma 
religión  en  cuanto  á  las  subsistencias  de  ambas  reduccio- 
nes, mantención  de  los  doctrineros  ocupados  en  ellas  y  re- 
levación de  mita  y  encomiendas  á  los  indios.  El  rey,  en 
vista  de  tal  informe,  contestó  que  para  la  formación  de 
pueblos,  mantención  de  doctrineros  y  demás  gastos  pre- 
cisos para  estas  reducciones,  y  otras  que  se  hicieran  de 
los  indios  que  habitan  el  Chaco,  se  observase  puntual- 
mente lo  proveido  por  la  real  cédula  de  12  de  febrero  del 
mismo  año  (1764);  y  en  cuanto  á  la  exención  de  encomien- 
das y  mitas  que  se  solicitaban,  mandó  que  observándose 
con  estos  indios  el  contenido  de  la  Ley  3,  Tit.  5,  Libro 
69  4ela  Recopilación  de  Leyes  de  Indias,  fuesen  exentos 
de  ellas  y  de  los  reales  tributos  por  el  término  de  diez 
años  que  en  las  mismas  se  dispone. 

A  pesar  de  todos  los  «sacrificios  hechos,  los  indios  abi- 
pones no  se  avenian  á  la  obediencia  y  sumisión  bajo  los 
jesuitas  y,  aunque  después  de  la  espulsion  de  éstos,  se 
puso  en  su  lugar  á  don.Lorenzo  de  la  Torre,  sujeto  de  to- 
da competencia,  resguardado  por  un  destacamento  de 
tropas  de  españoles,  huyeron  los  mas  de  ellos  matando, 
y  cometiendo  toda  clase  de  violencias  y  estorsiones. 

Martinez  Fontes  no  llegó  á  terminar  el  período  de  su 
gobierno  por  haber  fallecido,  de  aire  perlático,  el  29  de 
noviembre  del  mismo  año  (1764.) 

XLVn.  DON  FULGENCIO  YEGROS  Y  LEDESMA 
maestre  de  campo  general,  justicia  mayor  y  capitán  á 
guerra  de  la  Provincia  del  Paraguay,  en  egercicio  del 
gobierno  en  la  Asunción  durante  la  visita  del  gobernador 
Martinez  Fontes,  en  1762,  á  los  pueblos  de  su  cargo,  y 
por  fallecimiento  de  éste  volvió  á  ejercer  el  mando  guber* 
nativo  á  fines  de  1764.  Era  hijo  del  Paraguay,  hombre 
noble  y  adornado  de  bellísimas  prendas  naturales,  suma- 


DEL   PARAGUAY  185 

roentG  hcnétiro^de^rati  valor  y  espíritu  militar,  oomo  lo 
linjbara  cu  varias  cainiiafia^  que  lii/n  contra  los  indios 
que  hostilizaban  la  provincia.  Sin  embarco,  no  tuvo  un 
ff'ibienio  tranquilo,  por  la  grande  oposición  r^e  se  le  ha- 
(*ia,  liabiciido  sido  la  pie<lra  de  e<rAndal<>  el  nombramiento 
de  don  It^irtolumé  Larios  (lalvan  para  teniente  de  Curu- 
guau. 

Su  Taita  de  tino  para  el  manejo  de  los  nepx-ios  públicos 
le  ai'arrcí')  tantos  disf^uMos  y  iNintratiempos,  que  solo 
empuñó  el  iKistonpoeo  menos  de  dos  años,  habiendo  teni- 
do que  entregarlo,  e!  ¿tí  de  setiembre  de  17Gli,  á— 
l7♦k>-l77•J— XLVIII.  CARLOS  MORPHI.  teniente  roroiiel, 
goberna'ior  y  «apitan  general  nombrado  |ior  el  rey,  por 
recomcndaeioii  de  /e\allos.  de  quien  era  [latroeinado  y 
|ior  influencia  de  los  jesuitas,  á  quienes  favoreciera  cuan- 
to le  fué  posible,  dificultando  las  órdenes  su|K?rio¿)es  al 
tratarse  de  su  espulsion. 

Kn  me<l¡o  de  ttMlo,  hay  un  he«*lio  evidente,  iiuiegable  y 
es  que,  después  de  la  espuUion  délos  jouitas  del  Para- 
guay, la  propiedad  material  ha  «di^minuitlo;  muchas 
tierras  cultivadas  en  otr«i  líempo,  ya  no  lo  estaban; 
iiumer«>s¿is  localidatles  antes  pobladas,  no  |»resentaban 
•¿inó  ruinas.  Es  necesario  i*  )nfesar.  pue<,  que  íi  pesar 
det04Ít>*i  «^us  liefecios,  dios  cupieron  grab.ir  en  el  ánimo  do 
los  pu«*b|i)^  fl  re^|ieti>á  la  aut'»ridaii,  cdii  tal  poder  que 
de  IíhIiis  |t)s  puel)l«»  de  esta  parte  de  América,  el  del  Pa- 
raguay ha  ^idi>  el  mas  pai'ftico  y  el  ma^  sometidi»  al  im- 
|ii*riodel  'kdnT.  Dcesta  circun^^taiicia.  Ii»*^  audaces  tira- 
nos s;icarMii  gran  partni",  c<iiiiaiii|i)  con  ^u  fl<»cilidad.  los 
lanzaron  al  sacrí(ii'it>  «*guro  y  aun  criminal,  cau^'indo  su 
arrojo  ei<|>anti»:i  la  humanidad  y  atribuycMülo  al  valor,  de 
que  n«»  i-arfH'ian.  lo  que  no  era  smonna  cu»ga  iflK*diencia. 
ron  viiiloncia  f|f*  l.-i  nn>ma  natural»va.  .1  ^n^^  insensibles 
mandon**H,  olN*diciii'i:i  á  que  1'"^  h-i^ian  a  'M^^tumbrado  los 
jesuíta*^.     T'hIos  los  pueblos  han  teindo  y  esfiorimcutado 


186  GOBERNANTES 

I 

los  escesos  de  un  tirano,  mas  ó  menos  cruel,  pero  la 
existencia  de  uno  que  hay£^  tolerado  tres  seguidos,  solo 
puede  citarse,  como  ejemplo,   el  Paraguay. 

En  este  aletargamiento  de  un  pueblo  consiste  princi- 
palmente la  conducta  vituperable  de  los  padres  de  la  Com- 
pañía de  Jesús,  que,  por  sentimientos  de  puro  egoísmo 
abusaron  de  su  omnipotencia,  ba-sada  en  las  diarias 
prácticas  y  ceremonias  religiosas  en  que  cimentaron  su 
imperio.  Lo  consiguieron,  y  se  holgaban  de  ello,  pero 
también  hicieron  desgraciado  á  uo  pueblo  destituyéndole 
de  su  virilidad  y  condenándole  á  no  poder  protestar,  en 
oportunidad,  de  la  flagrante  violación  de  las  leyes  divinas 
y  humanas.  Tras  una  mampara  dereligon,  abroquelában- 
se los  jesuitas  para  cor  seguir  de  los  pobres  guaraníes  lo 
que,  estaban  seguros,  no  habrian  obtenido  empleando  la 
razón  y  el  convencimiento,  que  les  habian  hecho  compren- 
der sys  derechos  de  hombre. 


*  ■ 


No  hay,  quizá,  en  el  mundo,  un  ser  mas  inepto  en  los 
principios  del  cristianismo,  que  el  indio.  Sin  capacidad 
de  comprender  verdades  divinas,  sin  sensibilidad  para 
elevar  sus  pensamientos  al  Cielo,  sin  madurez  de  re- 
flexión para  creer  con  sinceridad  en  la  existencia  de  un 
solo  Dios,  piensa  tjan  poco  en  el  estado  futuro  como  en  el 
presente. 

Los  ejercicios  religiosos  de  ostentación  le  sirven  de  di- 
versión; el  repique  de  campanas,  el  canto  de  los  salmos  y 
el  sonido  de  los  instrumentos  musicales,  que  frecuente- 
mente los  acompañan,  la  vista  de  iluminaciones  y  decora- 
ciones, todo  parece  cautivar  al  indio,  pero,  los  catecismos, 
los  sermones,  las  misas  y  las  abstinencias,  son  para  él 
objetos  de  tanto  disgusto  como  intolerables.  Su  compor- 
taron en  la  iglesia  no  prueba  de  ningún  modo  su  asis- 
tencia allí  por  espíritu  de  devoción. 

Si  en  vez  de  fomentar  su  ociosidad,  ó  negarse  á  pagar 


DEL   PARAGUAY  187 

salario  á  los  que  quisieran  trabajar,  los  hubieran  obligado 
n  tofJo,  sin es4*e|)4*i<>i),  A  lalabor,  A  ron<li<'i«)i)  <lc  procurarles 
••omolíílaíle^i  í:í)moiN>mpoi)sarioii;  si  hubieran  estu«liaíIo 
&  crear  etitre  ellos  necosiilailes  arlitiriales,  mmo  |)ara 
liaceries  aprociar  aqu»*llas  comof|iíIa»les,  se  habria  conse- 
mji'lii  iniiutlableniente  su  civiJi^'KMon.  Los  trataron 
ri>mn  animales  fcroros  á  quienes  querían  amansar;  los 
uuian>n  «*om(»  á  niños,  ríe  quienes  querían  formar  hom- 
lires  Kl  sistema  di»  t»siN»siva  inilul;^en<*ia,  <|ue  conve- 
rini  A  la  nHi^inn,  un  era  i;:ua!ni<'nte  conforme  |)ara  el 
^obitM'no  |i4>llti>*o.  S:(Mi«l'>  «'«lurailos  para  una  vida  labo- 
riosa, l«>s  hombre**  se  e  lui-an  al  mismo  tiempo  para  ser 
bu»Mios  es|)OM)s»  buenos  p.-i'In's  y  buenos  rristianos; 
pu<**^lo  qu«*  tollas  las  virlU'l«*s  siM-jales  son  ron)|>arieras 
naturales  ilflamor  ala  indu^^n-ia.      * 


La*«  tininias  son  nna  ('oii<i*<iiiMi<Ma  natural  v  liS«;i<M  del 
ahMar^ami'Mitii  dtMiM  |»ui*b|ti.  rniiipli*tanw*!iti*  si)n]i>tii|o  á 
**u  tulf'la::e.  riido'--'»:i\i«Mi":i  fii  qu"  KiM'i'*ia,  Lí»ptv.  |»a- 
dn»  !•  lujo.  l{<»sa*«,  nrÜM»,  i»l-..  <'t.-.  i'u'T.»!i  tiranos,  mas  ó 
iiKMiti^  i*ru«'lt'^  ••  inhumanos,  y  *-!ii  'nibir-:'»  n"»  fallan 
h^ímbre**  ilustradi»'*  qu»'  ]**<  impIi^vim  y  «'<in.'t*ptuan  su 
i'i»nducta  arn*::lad  i  á  d-Ti-i-b-i  y  ••uand'»  m-Mi-ís  á  |a<»poi'a. 
ri»mo  ^i  una  «»p«ii-a  Jala  pn  li«'ra  j  una'*  justiii-ar  una  tira- 
nía. En •*f*''*l*u  siifi  p  iiriiia*^ 'it*:;ras  •!€*  i  1  In^toria'l»»  l')s 
|»u<*b|fi««  á  qni(Mi«  s  rupi'M'a  1 1  d«'^:;ra«*ia  dt*  t»lrrar  •¿u  im- 
|H!»riM:  ^i»!i  ¡a  ••MüNi'iMii*!!  la  d*'  l»-^  tra^^t-irnos  pnlliiros  o 
«l**l  talí»nt  •  d»*  .1  I  »rm'*  •"•:•  «'I  ''-^jili'itri  |miMi  ••».  Insta  »i»nse- 
^uir  el<*«impl«'t  i  dHnini  »  l<^I  pu**-i!>».  t^^duo  ii<»  hay  i*au- 
••a  *»m  ef«'«"!o,  la  il»'!  Para;;uav  i»>ta  fii  ••!  si^l«'ma  d»'  ;:o- 
tiuTu-i  jí»«.ulli''o.  rtíiilnuiad'»  p  »r  l''ra:h*ia  y  jii^^do*»  Lopoz, 
aunqu*.*  al:r«»Jmodil¡'*ad«»  p'»r  <'ni.»^  i|  i**  iiltüii»»^;  y  «'orno  ose 
•*iMiiimiiMiio  -¿•'baila  nitun  ii  I*  dt.'-*  !•*  la  -'tina,  si»  requiere 
la  ilcHa|i:inrion  de  tres  ó  «^uatro  ^enorai*itMies  sui:e^i\ast 


188  GOBERNANTES 

para  que  se  borren  sus  huellas  y  se  dé  á  cada  cosa  y  per- 
sona su  verdadero  nombre. 

Cuando  el  teniente  gueneral  Bucarelí  y  Ursua  remitió  ¿. 
España  los  papeles  embargados  á  todos  los  indios  de  la 
Compañía  de  Jesús,  no  iban  incluidos  los  del  Paraguay, 
porque  el  gobernador  Morphi  arbitró  con  los  espulsos  la 
confusión  de  los  papeles,  á  pesar  de  habérsele  recomenda- 
do su  colección  V  remisión  á  Buenos  Aires;  contrariando 
así  la  instrucción  á  que  debia  arreglar  sus  operaciones. 

Su  falta  de  subordinación  v  haber  consentido  el  estable- 
cimiento  de  una  colonia  de  portugueses  en  las  riberas  del 
Gatimi,  cuando  pudo  haberlos  desalojado  en  tiempo  muy 
fácilmente,  según  l&  previno  Bucareli,  ofreciendo  practi- 
carlo sin  haber  dado  cumplimiento,  hi:iieron  se  le  instru- 
yese ixn  proceso  por  su  mal  proceder.  Aun  tuvo  alterca- 
dos con  el  obispo  de  Buenes  Airus,  don  Manuel  de  la  Torre 
acusándose  uno  á  otro,  como  que  era,  éste  enemigo  y 
aquél  amigo  de  los  jesuitas.  Bucareli  tenia  orden  del  rey 
de  formar  causa  á  Morphi,  si  encontrase  motivos  justos, 
arrestarle  y  enviarle  en  partida  de  registro,  subrogando 
quien  llenara  su  puesto. 

Apesar  de  todo,  no  se  puede  negar  que  el  gobernado^' 
Morphi  supo  hacer    respetar   el  principio   de  autoridad 
que  estaba  harto  relajada,  porque  todos  querían  poseer 
mando  y  nadie  obedecerá. 

1772-1778— XLIX.  CORONEL  AGUSTÍN  FERNANDO 
DE  PINEDO,  entró  á  gobernar  en  1772,  hasta  principios 
de  1778  que  fué  promovido  á  presidente  de  la  audiencia  de 
Charcas. 

Los  paraguayos  le  aborrecian  por  su  fatuidad  y  satírico 

modo  de  tratar,  como  también  por  la  violencia  en  ejecutar 
sus  determinaciones.  Parece  que  no  tenia  muchos  estu- 
dios, pero  era  de  aquellos  talentos  claros,  despejados  y 


DEL  PARAQÜaT  189 

felices  que  penetran  en  lo  futuro  y  ven  mas  allá  de  lo  que 
alranzan  los  hombres  cdmuncs.  Kn  efecto,  desde  Iralaá 
él.  no  ha  habido  otro  gobernador  do  luces  tan  claras,  ni 
que  estu%'¡ese  tan  bien  impue^sto  en  los  intereses  verda<le- 
n>«<  de  la  Provincia,  reuniendo  á  todo  esto  el  valor  y  atrevi- 
miento |)ara  poner  en  prárticra  las  ideas  mas  sabías  y  pru- 
dentes cofUra  la  opinión  general  <|uc  las  ju/.gaba  temerarias 
en  estremo.  Concibió  quo  su  provincia  no  podia  jamás 
florecer,  si  no  tomaba  mavor  cstension  y  dominaba  las 
costas  del  Hio  Paraguay,  |>ara  conducir  por  él  la  yerba 
con  ptKTos  fletes  y  evitando  los  rostos  enormes  de  conduc- 
riotí  que  tiene  la  que  se  bencüciaba  en  Cuioiguati  y  Care- 
múó  vertientes  < le!  Paraná. 

Para  |>oner  en  práctira  sus  altas  ideas,  fundó  en  las 
rostas  de  abajo  de  Remolinos,  de  cuyas  i*osultas  no  solo 
ech«i  de  ellas  á  los  b¿lrbaros  que  las  poseían  lia«'iéndoios 
pa.Har  al  Chaco,  'li  sino  que  se  estendieron  los  españo* 
les  desde  la  \'illeta  á  Corrientes  y  se  fund«')  entonces  la  vi- 
lla Seembucú.  Pero  (*orno  su>  |inn<'i|iales  pensamientos 
«*e  dirígian  costa  arriba,  juntó  gentes  y  familias  con  violen- 
cia, y  embarcándose  ron  ellas,  subió  rii»  arriba  ron  .-uiimo 
de  fundar  una  villa  en  la  rosta  del  Uio  Paraguay,  en  la 
latitud  de  22^  4*  que  es  donde  cmbora  en  Oí  porta  orilla 
oriental  el  Kio  (Corrientes,  llamado  pt)rlos  nibayá(*s  Appa^ 
j  no  lé>jos  fie  la  redu4*cion  que  el  padre  J.   Kram-isi'o  Mcn- 

rij    l^arm  lenrr  á  ln4  indit»^    i-iiiitnnto»  y    «ono^ailnn, el  ratiii»!*»  «I*»    la 
AAiiirittn.  ena*  U4*nlii<Íi*  rdi*  juiíp*  'li'  I77»t.  iiriUiM'tiii  iiut.*  ilol  t«»«or<>  tlt*  1a  . 
^rv'ViDria  9^  ruiitritiiiiriA  al  i  a«  i>iuf  \Titu  i|>iil   «tnii  Atasiinn  N'a.<««i ,  ^««nr. 
rmJ  dr  tmna«   nAi-ioneü  ili*  ititli"»  «íM*- ).a)'it«l-»t>  i^Uir»!!  CliAro,  t»n  dmiix* 
trmrioD  drl  A|»r^'ifi  y  ««tiinAiion  <|iif*  •!•»  i-l  y  Ioh  <«tiy<»fi  Iuuia  la  |>n»viiii-ia 

MM#   y  mifown^ii»   WftWfi*.  fmrHrMí*   'U|/«|iHlr  ir,      y     un     h»i\ffn  ^'fi  /»«lffif  I  «/r  |i/t|/i|  ■  nr- 

(iii4iviii«*  ¿  «II  p«*r«oi)a.     V    «  firo    *  m*  ii¿Uf  «li*   i»m  |»Ar>  i.üitta«t  iVley» 

y  i  loa  ili*ni*.4  «jiit»  li*  Ai-itiii|-jifiAt>*4ii,  ••«*    r«-|¡alaritt  •!«•  i^iiaI  iu'»Ui'. 

Si    I(i«  i|ii«ftnnAii  •*!  Mitit^rilK  i.n  fm-rkii  |*fr*<«iiA*  •«•n**.  •  ris>riani«««  -in^ 

99  limlAl'*  «iii  ri*Kttlttr  un  !!•«;•'  •^'•livtiAX  I'AIa  ul^iiiia  •  ■>tii}'ar«a>t«>  iiia«c*- 

f%0,  Mrm  lii  *\Mv  lili    ti-iita   |>r<<«  M'    i>I   *U\    <  ai  ii|ur    yriu*  i|>al  iai.Ii-  p  r  «ti 

liiUfl   r«iiuti  |Mir  «u    uivriicKiii. 


190         •  GOBERNANTES 

dez,  franciscano,  habia  fundado  á  los  mbayáes  en  1760,  con 
el  nombre  de  Nuestra  Señora  del  Refugio  de Eguüahig  (?) 
Así  estaba  la  cosa  determinada  por  el  gobernador  y  dicho 
padre  "Méndez;  pero  cuando  llegó  la  espedicion  al  trópico 
deCapriconiOi  se  amotinó  la  gente  apoyada  en  un  regidor 
que  iba  en  calidad  de  diputado  del  cabildo,  7  después  de 
muchas  controversias  tuvo  que  ceder  el  gobernador  y  con- 
venir en  que  se  fundase  en  la  costa  oriental  del  Rio  Para- 
guay, distante  un  décimo  de  milla  del  rio  y  seis  de  la  embo- 
cadura del  rio  Ipané  con  23**  23'  8"  de  latitud  observada  y 
O**  28'  20"  de  longitud.  Entonces  llamó  el  gobernador  & 
todos,  y  habiéndoles  esplicado  sus  bellas  intenciones,  les 
pronosticó  que  antes  de  muchos  aiios  llorarla  sin  fruto  la 
provincia  por  haberse  opuesto  á  1»)  que  él  queria  (1).  To- 
dos comprendieron  ^ue  el  gobernadoi  Pinedo  tenia  razón 
porque  conocieron  que  los  mejores  que  hay  de  alU  á  Bue- 
nos Aires  son  los  que  se  hallan  entre  el  rio  Ipané  y  ei 
Appa  ó  Corrientes  y  que  los  minerales  de  yerba  mas 
cómodos  eran  los  de  Concepción  é  Iguamandiyú.  Si  se 
hubieran  llevadoácabo  las  sanas  intenciones  de  Pinedo,  ó 
no  se  hubiese  abandona  lo  la  reducción  del  Refugio,  di- 
chas tierras  quedarian  por  el  Paraguay  y  muy  modificada 
la  cuestión  de  límites  con  los  portugueses  ó  sus  suce- 
sores. 

El  gobernador  Pinedo  en  31  de  mayo  de  1773 ,  con  gente 
forzada,  fundó  la  Villa  Real  de  la  Concepción,  y  ocurrida 
la  independencia  de  la  Asunción  de  la  dominación  españo- 
la, se  denominó  solamente  Villa  de  la  Concepción.  Dista 
ochenta  leguas  áe  la  Asunción  y  está  situada  sobre  el  rio 
Paraguay  aguas  arriba  á  los  23°  y  32\  Su  territorio  se  es- 
tendia  al  Norte  hasta  el  rio  Appa;  al  Sur  haLSia.  Ipané  y  al 
Este  hasta  las  Cordilleras,  que  dividen  las  tierras  desiertas 
del  Paraná.  Al  poco  tiempo  se  aumentó  su  población  de 
tal  manera,  que  llegó  á  ser  el  emporio  del  Paragaay. 

Fundó  también  la  Villa  Franca  de  Remolinos  sobre  el 

(1)     Viag-a  inéditos  de  Axara^  por  el  general  Mitre. 


DBL  PARAGUAY  191 

río  Paraguay  á  distancia  de  treinta  y  cuatro  leguas  de  la 
Asunriiin,  eii  la  cania  ahajo;  la  rual  de  resultas  de  haberse 
anegado  en  una  inandacion  que  en  los  rampos  de  costa 
abajo  hubo  en  18¿5y  ¿causa  de  las  exorbitantes  crecientes 
de  la**  lagunas  de  IfU^^fU  Carñabr^  Suubñ  y  Tt'biauíri^ 
se  tra««lafi6al  puragc denominado  Los  Vesos,  dos  y  mtMÜa 
leguas  ma*<  abajo  de  sti  primitiva  poblat'ion:  ticsde  enton- 
ces se  le  llamó  Villa  Franca. 


CURIOSA  DESCRIPCIÓN    DP:L  CHACO 

iiEniA  i*oK    rx    rKAlI.K  misionkro 

En  el  (*iin\(Mito  de  San  Francisco  i|í»  C.-if imarca  hemos 
eiM'onlratlo  «Mitn*  lo^  manu^'rito^  (pie  haliia  dojath»  un 
frail'*.  la  enrióla  dc>cri|H'i<»n  del  (*haco  «pío  damos  ;\ 
cMiilninariuti. 

I.os  le«ion*^  dt*l  •prop'C'*!»**  <i|iari«»  de  <  Virdoha)oncon* 
Iraran '*on«*illa-  |M'ro  int«M*esaiite'*  i|isi-n|M-ioin'-*  de  jn  ípio 
es  «•!  e^ttMi*«o  f*  M!e**plorado  trrritiM'io  del  diací»,  <.mi  í\\\(^. 
tiemiH)  so  do>cnliri<»  y  las  f'/<// 'I///IV  M  «*^p(*iiifíiitit's  ipu»  se 
hi<'icr«iii  allí,  en  Ujn.  i-.»n  fucr/a  de  Santa  Fe.  fatainar- 
i-a,  Santiago,  Salla  y  Jnjny. 

Hal»ii*nil<ci»l»teniilo  una  i'o|»iade  t»sa  •|i'*«<*ripi*ion  hecha 
iMir  unfrail**  mi<^i<»!iero.  Iapnhli<'ain<»s  tal  eual  i*<t/fc  tMi  el 
un^nial  i|Ui*  <|ucda  en  *?1  i'onviMititih?  (*a(amari'a. 

rHArt) — ppíViiHia  del  Ui'iMo  t|i«l  piMMi.  llamada  el 
fn^n  rha<<s  e^  un  dilatado  tiMTitorio.  .pie  p*»r  su  parte 
orivMital  ticm*  p<»r  ¡nnite  el  rio  Paraguay.  c«»níinant|<>  por 
el  N.K.  Clin  la  de  Santa  ("ru/  «le  la  Sierra,  por  el  O.  to- 
ra «ítra**  mucha**  provimia»*,  'pie  c**ian  «situadas  N-S., 
romi»  S'»n  la>  de  Mi^^ipie,  Fi'innia,  l*«»malianiha»  I'ilaya, 
Fa**paya.  Tanja  y  Tu'iiman:  por  el  S.  m»  dilata  liaMa  la 
jurisdíecion   <lol   ;;ohierno  de  Huono>  Airc*«.  (|Uo  e>    por 


192  GOBERNANTES 

donde  mas  se  estrecha;  hacia  el  N.  tiene  mas  de  ciento  cío 
cuenta  leguas  de  Oriente  y  Poniente,  y  doscientas  cincuen-" 
ta  de  largo  de  Norte  á  Sud,  aunque  para  andar  estas  dis- 
tancias es  necesario  muchos  meses  por  la  fragosidad  y 
aspereza  del  terreno. 

Llamase  Chaco,  6  con  mas  propiedadad  Chacú,  que  en 
lengua  Quichua,  significa  Junta  ó  compañía^  porque  allí 
se  juntaban  los  indios*  de  mochos  paises,  huyendo  de  las 
conquistas  de  los  Incas,  y  después,  de  los  españoles. 

Tiene  unas  serranías  hacia  el  Poniente,  que  son  ramas 
de  la  cordillera,  en  que  por  su  grande  altura  se  esperi- 
menta  mucho  frió,  pero  en  lo  bajo,  que  por  lo  general  la 
tierra  es  llana,  el  temperamento  es  calido. 

Está  lleno  de  espesos  bosques,  y  en  muchas  partes  es 
pantanoso  y  húmedo,  particularmente  hacia  la  parte  orien- 
tal al  dirijirse  al  Paraguay. 

En  tiempos  de  agua  que  son,  muy  abundantes  desde 
noviembre  hasta  abril,  salen  los  rios  de  madre,  y  forman 
muchas  lagunas,  que  unas  se  secan,  y  otras  permanecen; 
tiene  esta  provincia  algunos  rios  de  consideración  como 
el  Salado  y  el  Bermejo,  y  es  ufio  de  los  territorios  mas 
fértiles  de  la  America,  que  si  estuviese  cultivado  lograra 
con  abundancia  las  utilidades,  que  hoy  son  desperdicios 
de  infinitas  naciones  bárbaras,  que  lo  habitan,  y  aun  asi 
abunda  de  muchas  cosas,  come  multitud  de  maderas,  y 
árboles  frutales,  que  son  nogales,  cuyas  nueces,  aunque  ' 
diferentes  de  la  de  Europa,  son  muy  sabrosas,  hermosos 
cedros,  quebrachos,  asi  llamados  por  su  dureza,  guaya- 
canes,  algorrobos,  marius,  palmas  que  algunas  tienen 
mas  de  treinta  varas  de  alto,  almendros,  cacaos,  ceibos, 
que  son  muy  grandes,  y  crian  en  sü  capullo  una  lana  muy 
suave,  que  usan  para  colchones,  porque  no  puede 
hilarse. 

También  hay  algodonales',  mistóles,  de  cuyos  corazones 
hacen  los  indios  dardos  y  macanaSy  aromas,    zarzafra- 


DEL  PAIUQUAT  193 

ees,  quina,  y  Otros  árboles,  que  licncn  la  corteza  interior 
tan  delicada  y  blanca,  que  alguna  vez  ha  servido  de  papel 
para  escribir,  otros,  que  &  una  ó  dos  varas  de  alto  forman 
una  barriga  como  una  pipa,  es  de  muy  fuerte  corteza,  y 
cortan  aquella  parte,  que  hueca,  luego  sirve  de  vasijas, 
en  que  guanJan  la  chicha,  y  llaman  .1  este  ilrbol  palo  Ipor- 
racha.  También  so  crían  en  este  país  cañas  para  basto* 
lies,  tari  fnias  como  las  de  A^a. 

En  lo»  troncos  de  los  árboles,  y  huecos  de  las  peñas  y 
debajo  de  la  tierra,  hay  miel  y  cera  de  mu<*has  abejas  de 
que  cuenta  dore  clases  diferentes:  la  miel,  atiemas  de  ser 
trasparente,  tiene  mucha  fragancia  y  delirada  dulzura; 
otra  hay  tan  agria  como  zumo  de  limón  rorith). 

l'na  de  estas  especies  de  abejas  fabrican  ron  grande 
art¡fi«'io  admirables  colmenas  de  barro  en  las  ramas  de 
los  árboles  de  la  t¡f:ura  de  un  <*ántaro,  y  tan  dtAras,  que 
aunque  raigan  al  suel«),  no  se  nmipen,  y  allí  ha(*en  sus 
panales  decsquisiia  rcra  y  sabrosa  miel:  (se  llaman  lechi- 
guanas,  valas,  caimanes., 

I^os  Arboles  frutales.  qucpr«»ilu<'cn  son  naranjos,  cidras, 
limones,  man /anas,  (*h¡rimoya^.;:raf  ladillas,  melorntoiies, 
higos,  nueres.  ciruelas  y  aceitunas,  qne  se  han  propa^rado 
de  la  ciudad  de  Santiago  de  (luadalca/ar,  palmas,  quo 
dan  unoscocos,  que  tienen  dciitn»  veinte  y  cinco  almendras 
cada  uno,  cuy«>  sabor  solo  difiere 'ie  las  ríe  Kuropa.  en 
que  saben  al^^o  ácueo,    y  vim  m.iynrf  s. 

Hay  una  planta,  «pie  ll.iman  <*hanr  cmi  |icncas  (*oino  la 
MahiUty  de  la  «*ual  hacen  hebras  semejantes  al  cAñami),  paiTi 
fabricar  redes,  boNasy  al;;unos  tejidos  tos«*os:  su  raí/  Mr- 
vedealimenti»  A  los  ¡lulios,  y  lo  mismo  las  yucas,  camotes 
A  batatao  ú  (ttras. 

Hay  iiniumerabirs  aves,  palomas  si|v<'stres.  patos  gnr- 
»•«.  |»;ivos  monte**i'*i,  faisanes,  iviLiti  Irías.  cuervi»s,  i-.*,ii- 
dores,  penli'es,  h.ilc.ini  *.,  i»i**ne<.  |tin;;nan:i^.  a\«'»*trnce»*. 
pajwgal los.  loro-.,  y  una  que  inuta  |>erfectamctite  el  ór- 
gano, y  otra  la  tromi^ta. 

U 


194  GOBERNANTES 

También  hay  muchos  animales  cuadrúpedos,  muías  y 
caballos  montaraces,  algún  ganado  mayor  y  menor,  antas, 
que  llaman  gran  bestia,  guanacos,  vicuñas,  llamas 
ó  carneros  de  la  tierra,  ciervos,  osos,  javalles,  nutrias, 
tigres,  gatos  monteses,  zorras,  zorrinos,  tortugas  igua- 
nas, y  otros  muchos,  que  todos  son  pasto  de  la  vora- 
cidad de  aquellos  indios. 

Se  crian  también  en  esta  provincia  muchos  insectos 
como  son  alacranes,  víboras,  culebras  de  muchas  espe- 
cies y  de  dos  cabezas,  y  de  cascabel,  ardillas,  mocamu- 
cas,  ampalaguas,  que  en  otras  partes  llaman  boas,  son 
diformes,  y  con  su  aliento  atraen  á  los  animales  pequeños, 
hay  quirquinchos  de  varias  especies,  cucuyos  6  lucernas, 
mucha  variedad  de  mosquitos,  arañas  pequeñas  y  gran- 
des sumamente  venenosas,  que  tejen  hilo  muy  fuerte,  y, 
beneficiadas,  dieran  mucha  seda,  langostas,  que  los  indios 
las  comen  secas  y  frescas,  hormigas,  cuyos  hormigueros 
son  peligrosos  á  los  hombres  y  caballerías  por  sus  pro- 
fundas cuevas,  se  mantienen  de  hojas  de  árboles  y  de  in- 
sectos, y  acometen  muchas  juntas  á  una  langosta,  víbora 
ó  sapo,  y  en  algunos  pueblos  entran  á  las  casas  como  un 
ejército  asaco,  y  la  limpian  de  todo  insecto  y  sabandija, 
no  dejando  rincón  que  no  registren,  para  consumir 
cuanta  carne  encuentran,  y  apenas  ha  concluido  una  ban- 
dada viene  otra,  y  es  arriesgado  inquietarlas,  porque  aco- 
meten y  muerden  con  grande  osadía,  dando  mucho 
dolor. 

No  tiene  minerales  algunos,  aunque  dicen,  que  antigua- 
meite  los  trabajaron  los  indios,  y  solo  se  descubrió  poco 
ha  uno  de  hierro,  que  al  principio  se  creyó  fuese  de  oro. 
Este  dilatado  y  ameno  país,  está  habitado  de  multitud  de 
naciones  de  indios  infieles  y  de  bárbams  costumbres. 

Descubriólo  casualmente  Juan  de  Baños,  natural  de  Chu" 
quisaca  el  año  1586,  encomendero  del  pueblo  de  Yala,  (Ju- 
j  uy)  que  advirtiendo,  que  á  temporadas  se  huia  de  él  un  in- 
dio y  volvia,  preguntando  á  donde  iba,  respondia  que  á 


DEL  PARAGUAY  195 

Chacút  y  de  éste  so  adquirieron  las  primeras  noticias  con 
las  cuales  se  intentaron  las  primeras  conquistas  ó  entradas, 
primero  Martín  de  Ledesma,  luego  Juan  Manso,  don  Pedro 
Lazarte  y  el  último  don  Cristóvalde  Sanabria  en  diferentes 
tiempos,  pero  todo  sin  efecto. 

San  Francisco  Solano  entró  á  predicar  á  estos  infieles, 
y  redujo  A  algunos,  que  luego  volvieron  &  la  idolatría,  y 
los  regulares  de  la  Compafíia  se  encargaron  desde  el 
año  de  1587  de  su  reducción,  siendo  el  primero,  que  entró 
i  predicarles  el  P.  Alonso  Barzana,  llamado  apóstol  del 
Perú,  y  lo  continuaron  dcspucs  muchísimos,  que  funda- 
ron siete  pueblos. 

Los  habitantes  de  toda  la  provincia  se  reputan  por  mas 
de  cien  mil. 


Ríos  DEL  CHACO 

RIO  SALADO— Nace  éste  en  el  valle  de  Calrhaquf,  ju- 
ns4líccion  de  Salta;  rodea  todo  d  Charo  y  se  llama  tam- 
bién de  ChoromoDs;  porque  pa^^a  por  la  sierra  de  este 
nombre:  des(»ui^s  el  del  Pas;mt\  p'»n|ue  e^tAen  el  camino 
que  vade  TucumanA  Salta,  y  e<  muy  temido  por  su  ra- 
pidez,  |)oco  ilc^pues  se  llama  de  Halbuena  |)on|ue  pasa 
|>or  donde  estA  veda«lo  el  pre>idi«>  «le  este  nombro,  fies- 
puen  pasa  pt»r  Ksle«'t>,  aquí  <Tri\'i  so  !o  junta  el  de  las 
Piedras,  y  nueve  lepruas  mas  ahajóse  lejuntanel  Marino- 
k'jo  y  el  Yatasto:  pa<a  ¡lor  Santia^<>  del  PNtert),  en  donde 
otra  ve/,  se  ¡e  junta  el  del  Sálalo,  y  sigue  C4>n  6\  ha^a  que 
entra  en  el  ParaiiA  por  Santa  Fe. 

BEHMEJO— Nareen  el  Perú  Alto  ó  Ht»hvia.  pasa  por 
la  jurisdii't'ioii  fie  Tanja  y  su  vallo  de  Salinas«pasa  por 
Guadal<'a/ar:  de  aquí  ahaj«»  *^«'  le  \aii  juntando  iinirh<>^ 
ríos,  y  al  entrarel  iJuiiitiKni;:ui  ya  li'  lianiaii  Uiotira:.  h\  y 
noventa  leguas  del  riuad.il  a/ar  entra  en  el  di-l  Pa- 
raguay/ bañando  treii.ta  iegua'>  antes  la<'iudad  que  fué  de 


196  GOBERNANTES 

la    Concepción:  entra  en  frente  de  la  ciudad  de  las  Cor- 
rientes. 

Desde  Guadalcazar,  que  dista  setenta  leguas  del  Potosí 
es  navegable  hasta  su  entrada  en  el  del  Paraguay,  y  según 
esta  cuenta  no  dista  Potosí  de  Corrientes  sino  ciento  se- 
senta leguas. 

PILCOMA  YO— Nace  en  la  provincia  de  las  Charcas, 
pasa  por  los  valles  de  Manso;  pasados  éstos  se  divide  en 
dos  brazos  como  ochenta  leguas  antes  de  entrar  en  el  del 
Paraguay;  el  uno  entra  junto  á  la  Asunción  nueve  leguas^ 
y  el  otro  seis  leguas  mas  abajo,  frente  de  la  nueva  villa 
de  San  Fernando  quince  leguas  de  la  Asunción. 

ANO  DE  1710 
Siendo  capitán  general  del  Tucuman  el  señor  don  Es- 
teban de  Urizar  y  Arespocachaga,  caballero  de  Santiago 
y  maestre  de  campo  de  infantería  española,  hizo  una 
entrada  general  al  Chaco,  convocando  las  fuerzas  de  su 
jurisdicción  á  nombre  del  virey  de  Lima,  conde  de  Le- 
musy  llamando  á  todos  los  gobiernos,  que  circundan  el 
Chaco  y  contribuyó  cada  ciudad  con  lo  siguiente: 

El  tercio  de  Catamarca  al  mando  de  su  teniente  go- 
bernador don  Esteban  de  Nieva  y  Castilla  ciento  treinta 
y  siete  españolesy  sesenta  y  cinco  indios. — El  de  Santia- 
go del  Estero  al   de  don  José  López  Velazco  de  ciento 
sesenta  y  nueve  españoles  y  ciento  tres   indios. — El   de 
Tucuman  comandado  por  su  maestre  de  campo  y  castella- 
no del  presidio  deEsteco  don  Antonio  Alurralde  se  com- 
ponía de  ciento  sesenta  y  tres  españoles  y  ochenta  y  un 
indios. — El  de  Salta  al  mando  del  maestre  de  campo  don 
Fernando  Leisperguer  y  Aguirre  ciento  cincuenta  y  cinco 
españoles  y  ciento  cincuenta  y  tres  indios. — El  de  Jujui 
al  mando  del  maestre  do  campo  don    Antonio  de  la  Ti- 
jera con  ciento    sesenta  y  un    españoles  y  ciento  ocho 
indios. 

La  Rioja  una  compañía,  que  se  agrego  á  Catamarca. 


DEL  PARAOCAT  197 

—Tarifa  entró  ron  su  gente:  no  dice  el  número. — Santa 
Vv  con  trescitMitos  españoles  por  el  Valle  de  CaldiaquI. 
Corrientes  con  doscientos  por  el  Ilio  Bermejo— Asunción 
j>or  la  frontera  do  su  jurisdicción. 

Llegaron  liasti  el  Kio  Gran<lo  por  varios  puntos:  en 
lodos  derrotaron  al  enemigo;  hií'ieron  mu«'lios  prisione- 
ros, que  >c  destinaron  á  Córdoba,  Buenos  Aires  y  oíros 
puntos,  tierra  adentro.  Se  redujeron  las  tío  s  naciones  de 
Isistinó  j  Lules:  se  liizo  un  |»re**idit)  en  el  Rio  de  Bal- 
bueaa,  y  A  la  somhra  de  <'»ste  se  establecieron  las  dos 
naciones.  La  Malval.'l  también  se  rindió  y  estableció  en 
dicho  rio,  {>ero  A  poco  tiempo  fué  pre<'iso  por  su  incons- 
tancia retirarlo»*  liAcia  Buenos  Aires.  La  narion  Ojíitao 
scrindió  al  temo  <leJujul;  y  se  estableeió  cen-a  dol  pre- 
sidio de  Ledesma. 

Ks  copia  del  original.» 

'El  Progreso"  de  Córdoba  del  5  «le  oeiubre  de  isTT.) 


.« 


I77«.17ft.'i-LL.  DON  PKDRO  MKÜ)  I)K  I^^RTIT.AL 
Y  MLLENA,  teniente  de  dragones  dt>l  re;:iini»Mtli>  de  Sa- 
gunto,  n*cibido  del  gobierno  el  1?  «letebrerodo  177S,  piM'o 
no  obtuvo  nombramiento  del  rey  >ino  el  •J'J  de  agosto  <le 
17S3. 

A  Meló  se  debe  la  ftmdaeíon  <le  algunos  imeblus  como 
Sanl*edrf)de  leuamandiyú  po/u  ile  algodón  y  Kt»*iari<i 
de  Ciiare|»otl.  foii  la  idea  de  di'fi'ndiT  la  «n^Htay  f'»fnenlar 
J  protegerlos  yi'rbnlrs,  mniM  p-^nlt.idi»  tlebibiT  fiintl.ido 
suanleri'^or  Pinedt».  el  :n  de  may»  ile  !77.'J,  la  Villa  líe  d 
de  la  í*<»n«-ep«*ion. 

Eund'»  igti  límente  piM*  t»l  an*».!.'  I7*^o  á  17X1.  e..:i  ;:ento 
Víduntaria.  á  distancí  i  dt»  TiO  legua**  d«'  la  A'^uin  ii»n,  la 
Vdladel  IMIar  de  .^'femliueii,  ipie  r^tá  A  lo^  :;7?  :K"  2" 
Sobre  el  rit)  Paraguay  y  ¡Sfcmbu'-ii,  *'I  i-u  al  na«i'  «I»»  .-^ 
prand»'<  e**t**p»s  di»  N«  t'inbu'n  v  Ya«  ari  v  de^a-rna  t-n  il 
Paraguay,  en  «uva  lonlluen'ia  r^t.i  >ituaila  'li-lia  v.lia. 


198  GOBERNANTES 

Confina  con  Corrientes,  y  la  divide  de  aquella  comarca  el 
gran  rio  Paraná  que  dista  del  Pilar  veinte  leguas  poco 
mas  6  menos.  Sus  límites  son  al  Norte,  el  rio  Tebictiarij 
al  Nordeste  el  rio  Aguarai  y  al  Este  confina  con  los  ter- 
renos del  pueblo  de  San  Ignacio  Ouazü. 

Regularizó  los  verdaderos  límites  de  los  antiguos  po- 
seedores de  tierras  mejorando  las  poblaciones  existentes. 
El  16  de  febrero  de  1779  había  espedido  un  bando  ha- 
ciendo saber  á  todos  los  vecinos  que  los  que  quisieran 
poblar  los  pasos  de  Curupaití  y  Humaitá,  que  eran  los 
puntos  que  mas  frecuentaban  los  indios  infieles,  para 
hacer  sus  irrupciones  contra  la  provincia,  se  presentasen 
al  gobierno  pidiendo  licencia,  y  que  á  su  tiempo  se  daría 
la  plata  de  la  población  y  se  repartirían  los  terrenos  por 
merced. 

Mediante  sus  acertadas  providencias,  con  el  estable- 
cimiento de  Ñeembucú,  consiguió  sujetar  los  guaicurües 
que  tanto  molestaban  los  pueblos  mas  inmediatos  al  Para- 
guay, no  quedando  el  menor  recelo  de  invasión  en  dichos 
puntos.  En  1782,  fundó,  á  pedido  de  los  indios  que 
querían  ser  instruidos  en  la  religión  cristiana,  una  nueva 
reducción  de  tobas,  en  el  paríido  de  San  Antonio  costa 
abajo, ala  parte  del  Chaco,  proveyéndolo  de  lo  necesa- 
rio, hasta  el  establecimiento  de  una  estancia  para  su  su.s- 
tento,  casas,  iglesia  y  un  doctrinero  catequista  que  lo 
fué  el  padre  fray  Antonio  Bogarin.  Este  mismo  sacer- 
dote sirvió  de  cura  catequista  en  otra  reducción,  fundada 
más  tarde  en  el  lugar  denominado  *  *  Naranjales"  en  el  mis- 
mo Chaco. 


En  vista  de  que  habia  oficiales  superiores  en  la  provin- 
cia, propuso  al  virey  y  éste  elevó  la  propuesta  al  rey,  la 
conveniencia  de  la  supresión  de  los  maestres  de  campo 
reemplazándolos  por  coroneles,  lo  que  el  rey  aprobó  por 
real  orden  de  diciembre  de  1779. 


DEL  PARAGUAY  199 

Debido  á  SUS  cscelcntes  servicios,  Meló  fué  ascendido 
á  teniente  general,  y  mas  tarde  (1795)  promovido  A  virey 
<lel  Kio  de  la  Plata,  habien<lo  sido  el  quinto,  ha<ta  que 
habiendo  pasado  A  la  Banda  Oriental,  en  este  i'iltimo  ca- 
rúí-ter,  contrajo  una  grave  enfermedad  de  la  que  dejó  do 
existir  en  el  pueblo  de  Pando  el  viernes  santo  (15  de  abril) 
dcl797. 

I785-179G— LI.  DON  JOAQUÍN  DE  ALÓS  Y  BRÚ, 
espitan  que  habia  sido  del  regimiento  de  infantería  <lo 
Aragón,  caballero  del  hábito  de  Santiago  y  corregi<lor  do 
la  provincia  de  Chayanta  6  Charcas,  corregimiento  del 
Perú,  nombrado  gobernador  en  1785. 

Con  motivo  de  la  sublevación  acaecida  en  la  provin- 
cia de  Chayanta  se  declamó  contra  la  conducta  y  versa- 
ción de  su  corregidor  don  Joaquín  de  Alus,  lo  que  dio 
mérito  para  separarle  de  ella  y  formarle  un  proros^»,  y 
atentos  los  descargos  y  satisfacciones  que  í»ste  diera  á 
to<lo,  exhibiendo  doeumentos  en  su  corroboración,  v  de 
lo  que  constaba  de  l<a  pesquisa  ó  informe  practieados  en 
el  a^^unto  por  el  presidente  de  la  Plata,  d4)n  Ignacio  do 
Flore/,  el  virey  Vertiz  espidió,  en  Monte viilcí»  :\  1¿  de  ma- 
yo de  17í<3,  una  sentencia  deelarando  ;\  Aiós  por  ubre  do 
los  enunciados  cargos  y  A  las  representaciones  que  coii- 
lenian  corjtra  su  honor  y  buen  nombre,  y  como  tales  indig- 
nos de  toda  féyrrédiio.  Kn  consecuencia,  se  le  alzó  el 
arresto  que  sufriera  y  de<'larAndo|o  pt»r  buen  sorviilor  al 
rey,  acreedor  á  que  <o  colm^ase  en  mayores  em|ile<»s«  |»ara 
que,  |»or  eMe  medio,  pudie<(Mi  rednnlr^ele  io'-i  rrerjdos 
dafio«5,  atrasos  y  |»erjui«*i«»s  qn<*  se  le  habían  o«M^ionad»>. 
N'»  solóse  le  restituyó  ala  pro\ini*ia  dcípieera  eorreuMíbir 
sino  también,  informado  el  revde  ^u*^  miiriloNV  ser\h*ios 
le  promovió  á  gotxTnadi»rdel  Paraguay.  **n  cuyi»  puesto 
continuó  con  su  habitual  exai-titud  v  «tío. 

£n  17í»2,  estableció,  fuera  de  i»tros  fuerto.  una  furta- 


SOO  GOBERNANTES 

leza  en  la  frontera  del  norte,  para  vigilar  y  contener  cual- 
quier avance  ó  usurpación  del  territorio  paraguayo;  y  con- 
secuente con  el  fin  de  demarcar  el  verdadero  llniite  de  la 
provincia,  despachó,  con  gente  y  todo  lo  necesario,  al 
comandante  don  José  Antonio  Zavala  y  Delgadillo,  quien 
planteó  el  fuerte  denominado  Borbon,  hoy  Olimpo,  en  la 
banda  occidental  del  Paraguay,  á  la  altura  de  21  grados, 
en  el  lugar  de  los  Cerros  "Tres  Hermanos,"  poco  mas 
abajo  de  la  embocadura  del  Rio  Blanco,  sobre  la  frontera 
de  Matto-Grosso;  y  en  el  mismo  año  quedó  concluido  y 
ocupado  por  una  guarnición  paraguaya.  Apenas  vie- 
ron los  portugueses  fundado  este  fuerte,  cuando  el  gober- 
nador de  Matto-Grosso  reclamó  contra  este  estableci- 
miento, como  una  infracción  del  tratado,  que  lo  prohibía. 

Durante  la  administración  de  Alós  se  dio  principio  á  la 
incorporación,  á  la  provincia  de  su  mando,  de  las  reduc- 
ciones de  San  Ignacio  Guazú,  Santa  Maria  de  Fé,  Santa 
Rosa,  Santiago,  San  Cosme,  Itapuá,  Jesús  y  Santísima 
Trinidad,  pertenecientes  á  las  estinguidas  Misiones,  las  de 
Candelaria,  Loreto,  San  Ignacio  Miní  y   Corpus. 

Las  parroquias  de  San  Juan  Bautista,  Guazü-cuá  y  Ya- 
bebiri  fueron  agregadas  á  la  Villa  del  Pilar,  bajo  cuya  ju- 
risdicción quedó  el  partido  de  Laureles,  fundado  por  el 
mismo  Alós  en  1790. 

Fundó  igualmente  el  fuerte  de  Tacuara  en  la  costa 
baja  oriental  del  rio,  así  como  otras  fortificaciones  para 
resguardar  el  territorio  de  toda  clase  de  peligros  de  los 
indios  del  Chaco  que  invadian  y  cometian  depredaciones 
en  los  pueblos  de  San  Ignacio,  Santa  María,  Quiquió  y 
Quiindí. 

Para  hacer  cesar  las  incursiones  de  los  indios,  se 
hizo  entonces  merced  real  de  tierras  á  nuevos  pobladores, 
dotándose  las  fortalezas  de  Curupaitl,  Humaitá,  Tacuara 
y  Villeta  en  la  parte  de  abajo  de  la  costa  oriental  y  las  de 
Peñón,  Manduvirá,  Cuarepotí  y  otras  en  la  parte  de  ar- 
riba. 


DBL  PARAGUAY  201 

Entre  los  scn'icios  del  gobernador  Al6s  figura  al  de 
lia^jcr  ordenado  un  reconocimiento  por  tierra  para  esta- 
blc4*cr  definitivamente  un  camino  el  mas  recto  y  cómodo 
que  fuera  |>osiblc  entre  Corrientes  y  las  capitales  del  Tu- 
ruman.  Diose  este  encargo  al  teniente  >Miroiiel  don  José 
Empinóla  1794 f,  trasportándose  <:»ste  de  la  Asunción  4 
Corrientes,  y  <lesde  allí  emprendió  su  viagc  hacia  Salta, 
Acomiafiadodel  sargento mayordon  Cristóbal  Insaurralde, 
el  comandante  don  Manuel  Piris  y  un  destacamento  de 
milicianos  correntinos.  Espinóla  cruzó  el  Chaco,  cos- 
teando el  rio  Bermejo  y  empleando  veinte  y  cinco  dias  des- 
de ci  Paraguay  hasta  el  presidio  |)rincipal  de  San  Fernan- 
do del  Rio  del  Valle.  Üe  alli  pasó  A  la  hacienda  de  la  \'iña 
t  inmediación  es  de  Salta^,  donde  conferenció  ron  el  coronel 
Coniejo  sobre  los  objetos  de  su  comisión,  dirijii>ndoso  á 
Salta  y  Jujui.  Inme<iiatamente  regresó  de  este  último 
punto  A  Corrientes,  ron  el  objeto  fie  ruml)ear  otro  camino 
mas  recto  4|ueelanteri(»r. 

I  :•*»;-  IHiiS-LII.  DON  LÁZARO  I)K  KI\KKA  Y  ESIMNOSA 
DE  LOS  Mi  )N  TEROS,  cx-golMTnadnrdeM«»j.»s,  nombrado 
cu  abril  d.'  17*íí»,  y  el  primer  ai't«»  de  su  gobierno  f\u>  Mian- 
•lar  levantar  el  ren-*o  d«'  la  p<iblat*ion  del  Paraguay  (pie 
hizo  elevare!  núm«Tt»  de  habitantes  á  ntíventa  v  sietemil 
ruatrocientos  o«*henta,  rin«'uentay  tres  parrofpiiasrle  blan- 
co» y  mestiziw^  í*atori'e  reduí'«*it>iies  do  indias  y  tres 
pueblos  de  mulatt»s  libres. 

Min'icon  sumo  iniíMvs  la  sUíTt''  di»  la  provincia  de  su 
mandopersigiiien'lo  y  i*a^ti;:an<lM  á  los  indios  inbayát*s  y 
A  los  guairurvies.  Estableció  escuelas  primarias,  las 
rúales  eran  dirigidas  por  pr-  ccpt^res legos  ipie  ensenaban 
A  lerr,  es«TÍbir  y  ctinlar,  bajo  la  vigilan'-ia  ijc  l<is  niras. 
I««>H  padn*s  d*.*  los  niños  estaí^an  obliga'los  á  enviar  sus 
hij«>H  varones  á  la  es.-u«?la,  tles.it»  la  eda«l  lie    seis  años, 

y  ruando  la  diMancia  era  de  i*>in^¡deracíon.  lo  «pie  «"UcetlLi 
con  frecuencia,  iban  á  caballo.     El  catecismo  era  el  unicu 


803  GOBERNANTES 

libro  que  se  usaba.  Seguíase  en  la  escuela  el  método 
lancasteriano;  los  niños  mayores  enseñaban  á  los  meno- 
res, y  todos  aprendían  á  escribir  en  tablillas  de  un  polvo 
resinoso,  sobre  el  cual  se  señalaban  las  letras  con  un  pun- 
zón de  madera.  Cada  niño  tenia  obligación  de  llevar  á 
la  escuela  un  saquito  con  esos  polvos,  para  cuando  fuese 
necesario  borrar  las  letras. 


* 


Invadida  la  Villa  de  Concepción  por  los  indios  mba- 
yáes,  Rivera  envió  una  espedicion  al  mando  del  coronel 
del  regimiento  de  milicias  de  costa  abajo,  comandante 
político  y  militar  de  Villa  Real,  don  José  Espinóla  y 
Peña,  quien  consiguió  escarmentarlos  de  un  modo  san- 
griento y  como  para  que  no  repitiesen  sus  invasiones. 
Este  triunfo,  agregado  áotro,  que  el  mismo  Espinóla  habla 
obtenido  poco  despucs  sobre  los  guaicurúes  que  se  habian 
sublevado,  dio  tal  prestigio  al  gobierno  de  Rivera  que  los 
charabanaés,  hostilizados  por  los  portugueses,  quienes, 
abandonando  sushogares,  se  adhirieron  al  Paraguay. 

La  nación  guaicurú  es  una  de  las  más  famosas  en  las 
historias  y  en  las  relaciones  de  esas  comarcas.  Ella  era 
también  una  de  las  mas  numerosas,  y,  quizá,  la  mas  fie- 
ra, la  más  fuerte,  la  mas  guerrera,  y  cuyo  talle  era  de 
los  más  grandes.  Habitaba  el  Chaco,  casi  en  frente  de 
la  Asunción:  su  lenguaje  era  muy  gutural,  y  diferente  de 
todos  los  otros:  ella  no  cultivaba  la  tierra,  y  vivía  de  la 
caza.  De  esta  nación,  tan  arrogante  y  tan  poderosa,  no 
existía  á  fines  del  siglo  pasado  mas  que  un  solo  hombre, 
el  mejor  proporcionado  del  mundo,  alto  de  seis  pies  siete 
pulgadas:  tenia  tres  mugeres,  y  por  no  hallarse  en  una  * 
gran  soledad,  se  reunió  á  los  tobas,  cuyo  vestido  y  modo 
de  pintarse  ha bia  adoptado.  El  estermiiiio  deplorable  de 
esta  valiente  y  soberbia  nación  no  proviene  solamente  de 
la  continua  guerra,  que  ella  no  cesó  de  hacer  á  los  espa- 


DBL  PARAODAT  203 

notes  y  á  \o<^  indios  de  toda  especie,  sino  tin)l>ion  de  las 
r<>siumbroH  bárbaras  adoptadas  por  sus  mugeres,  que  so 
hacían  ab«)rtar,  no  conservando  nins  que  su  último  hijo. 
Las  mugeres  do  los  guairurúes,  como  las  de  los  mba- 
yáes,  5*0  prostituyen  fí^rümentí»;  pero  lo  qu»>  habia  <lo 
mas  singular  es  que  ellas  hubiesen  ado|»tado  la  costumbre 
birlara  y  casi  increíble  <ie  no  enarcada  una  mas  que  un 
hijo  ó  una  hija,  y  de  matar  to<los  los  otros.  Ellas  con- 
servarían onlinariamente  el  último  de  que  hayan  sido  em- 
barazadas, cuando  ya  presumian  no  tener  mas  en  ade* 
lante.  atendida  la  edad  y  el  estado  de  sus  fuer/as.  Si  ellas 
se  engañaban  en  su  cálculo,  y  concebian  un  nuevo  fruto 
después  del  que  habian  conservado,  mataban  al  último. 
Algunas  se  hallaron  sin  hijos,  porque  creyeron  fuera  do 
tiem|)0,  que  habian  de  tener  algún  otro. 

Se  debe  asi  mismo  presumir,  que  es  entre  los  guaicu- 
rúes  que  este  uso  inaudito  tomara  origen  antes  que  alguna 

utra  nai'ionlo  i*on<M-iera,  c^to  es  á  lo  menos  loque  inclina 
á  creer  su  «lestrucrion  total. 

Sinembargo,  según  el  dt>ctor  don  Pedro  Somellcra,  fuó 
Espinóla  el  principal  inMrumento  de  las  violencias  del 
goliernadorUivora,  pi»rqueen  «uanto  el  podia,  no  esou- 
saha  practicarlas. 

En  17118,  Rivera,  con  las  mismas  tribus  emigradas  á 
cuyo  encuentro  saliera,  fundó  la  población  de  San  Juan 
Nepomuceno. 


No  obstante,  había  en  la  provincia  <Iel  Paraguay  un 
abuso  inveterado  que  sopn*t»ndia  hacer  *íub**i*itir  como 
ley  inviolable,  y  ora  el  siguiente.  ('«)n  el  aparento  pro- 
testo de  ser  pro\iiicia  frontori/a  del  Brasil  y  4lt*l  (*haco  so 
reputaron  pf)r  >o|iiados  á  todos»  |.is  honibn*<  establecidos 
en  el  Paraguay,  y  cuaniln  jo^  g>il»«Tiiadi»res  quisieron 
{loruna  razón  ó  por  «»tra  in\adir  o!  territorio  indio,  r»  fingir 
cspedicion  contra  ellos,  cunvocabanel  número  de  hombres 


204  GOBERNANTES 

que  les  sugería  el  fin  que  se  proponían  con  el  irregular 
procedínniento  de  obligar  al  que  no  podía,  que  pusiese  per- 
sonero  ó  diese  cierta  cantidad  en  dinero.  Esto  lo  hacían 
los  gobernadores  sin  estar  autorizados  para  ello,  sin  espre- 
so permiso  de  la  capitanía  general,  residente  en  Buenos 
Aires;  sin  contar  con  otros  perjuicios  como  el  de  hacerse 
por  lo  menos  sospechoso  de  la  mala  inversión  que  se  hi- 
ciera en  percibir  contribuciones  indebidas. 

El  gobernador  Rivera  se  empeñaba  en  aparentar  la 
necesidad  que  tenia  la  provincia  de  una  incesante  defen- 
sa y  la  presión  de  que  ningún  hombre  podía  distraerse  del 
servicio  militar,  haciendo  decir  á  sus  comandantes  lo  que 
él  quería  para  fundar  sus  informes.  Los  cultivadores 
del  tabaco  se  oponían  al  servicio  militar  por  considerarse 
exonerados,  en  virtud  de  la  visita  practicada  por  el  ins- 
pector respectivo.  El  número  de  éstos  llegaba  á  unos 
quince  mil  hombres,  cuando  la  provincia  del  Paraguay 
contaba  como  ochenta  mil  almas,  cuyo  guarismo  pre-¿ 
tendía  sofísticamente  reducir  á  nada. 

Desde  mucho  tiempo  atrás,  se  estuvo  exigiendo,  en 
esta  provincia,  un  derecho  denominado  de  guerra,  deque 
no  tenían  conocimiento  los  tribunales  de  hacienda  ni  el 
gobierno  general.  Han  tenido  buen  cuidado  los  intenden- 
tes de  provincia  de  llevar  adelante  este  abuso  con  tanto 
secreto  que  no  pudieron  cortarlo  las  autoridades  supe- 
riores. 

Para  justificar  la  inversión  de  tal  derecho,  se  llevaban 
incursiones  al  Chaco,  tan  inútiles  como  perjudiciales, 
obligando  á  los  indios  á  ser  enemigos;  cuando  si  se  pro- 
curase atraerlos  con  agrado,  disimulándoles  algo  y  pro- 
porcionándoles reducciones  que  tantas  veces  pidieron,  se 
habría  conseguido  su  total  sometimiento.  Pero  esto  no 
convenía  á  los  intereses  de  aquellos  intendentes,  sino  en 
incomodar  á  esos  habitantes,  ó  exijirles  una  contribu- 
ción general.  ' 

El  Cabildo  de  la  Asunción  del  Paraguay  habia  elevado 


DEL  PARA(;UAY  205 

SU  queja  al  rey  en  29  de  mayo  de  1770,  durante  el  gobier- 
no de  Pinedo,  y  aunque  el  rey  espidió  su  real  cédula  de  18 
de  setiembrede  177H,  pidiendo  informe  al  virey  de  estas 
provincias,  éste,  por  una  causa  ú  otra,  jamas  <Ii6  cum- 
plimiento A  esa  ónlen.  Kl  hecho  es  que  la  prDvíiicia  del 
Paraguay  se  hallaba,  por  el  abuso  de  estas  exacciones,  en 
un  estado  de  esclavitud. 

Los  ramos  <ie  real  hacienda  en  el  Paraguay  no  se  ha- 
llaban en  el  ónlen  regular  de  cuenta  y  ra/on  hasta  el 
punto  de  que  un  dependiente  de  la  tesorería  general,  Fó- 
lix  Gallardo,  falsiticasc  libranzas  de  los  ministros  de  ha- 
cienda, muchas  y  repcli<las  veces  en  vari«)s  años,  as 
ccndiendo  á  la  suma  de  mas  de  noventa  mil  pesos. 


El  virey  del  Pino,  (|ue  prestnba  una  dc>'¡d¡da  pr<>toc4-ion 
al  |ieriódico  Nf»//ifi#ia/*io  r/»*  Af/rirulirra.  In'l"s(ria  y  Co- 
»i«'rrio,  dirijió  rir4'ularos  á  lodo-;  los  intendentes  de  |»ro- 
%¡n<'ía,  acompañando  ejemplares  del  prospecto  de  didio 
{icríódico  y  ret'omendándole^  hiciesen  jiropa^rar  sus  titiles 
con<M*iinientos  i\  los  pobladores  de  sus  [irovineias.  Kl 
del  Paraguay,  Rivera,  aroptó  tan  de  lleno  el  noblescnti- 
miento  que  guiaba  al  virey,  que  se  dirigió  á  su  ve/  al 
cabildo  de  la  A^^uncion  rei*i emendándole  su  propaganda 
en  los  términos  si;¿n¡entes: 

*Como  la  a;:rii'altura  e<  el  fun-Iamonto  de  laopuIeniMa 
pública,  y  la  qu'.*  da  movimiento  á  la  indu^^tria  y  al  comer- 
cio, ha  sido  en  tiempos  protegida  y  fomentada  por  los 
gobiernos  ilustrad*  »s. 

•  I.o<  sabios  le  han ctinsagrado  <*u^  tireas;  y  clamor  A 
la  humani'ial  que  es  l.i  divida  de  la  venla<li'ra  tii^iMitia  lo 
tía  instituido  ^orit-daile^  que  no  tienen  otro  |*nn«*ipii»,  ni 
otniVln*'UÍo  que«Mnie:il.ir  el  impi.M'io  de  ln-^  fojoi-inne  itos 
mas   ntile^  al  li  »nibre       La^*   in\e'»ti;:arione^  dt.*l  ente:idi« 

miento  humano  .vjbrc  el  cultivo,  han  llegado  á  la  mayor 


206  GOBERNANTBS 

perfección.  La  práctica  se  ha  unido  felizmente  con  la 
teoría  para  fundar  los  medios  de  aumentar  la  fertilidad  de 
la  tierra,  haciendo  esperimentos  y  observaciones  sobre  sus 
diferentes  calidades,  y  señalando  cuáles  son  mas  propios 
para  esta  ó  las  otras  producciones,  el  método  mas  venta- 
joso de  sembrar,  y  el  mejor  modo  de  hacer  y  conservar 
las  cosechas. 

"El  espíritu  público  que  se  ha  difundido  por  todos  los 
puertos  de  nuestro  globo  esel  que  ha  dado  energía  á  es- 
tos últimos  establecimientos,  y  ese  mismo  espíritu  es  el 
que  anima  al  Exmo.  Señor  virey,  como  V.  S.  lo  verá  en 
la  siguiente  carta  que  se  sirvió  dirigirme  el  25  de  julio  úl- 
timo: 

*"  Deseando  ver  mejoradas  en  lo  posible  la  agricultura 
é  industria  de  estas  provincias  y  que  á  la  inacción  y 
ociosidad  sucede  el  laborioso  afan^  y  creyendo  que  en 
mucha  parte  podría  proporcionar  este  justo  objeto  la  edi^ 
don  de  un  papel  publico  que  instruya  y  estimule  al  ira-- 
bajo,  he  concedido  permiso  á  don  Juan  Hipólito  Vieytes 
para  que  pueda  imprimir  en  esta  capital  un  periódico 
con  el  titulo  de  Semanario  de  Agricultura,  Industria 
Y  Comercio,  bajo  la  inmediata  revisión  y  censura  del 
señor  asesor  general  don  Ju^n  de  Almagro^  y  para  que 
la  utilidad  que  puede  acarrear  este  periódico  sea  estensi- 
va  á  todas  las  provincias  de  este  vireinatOy  recomiendo  al 
acreditado  celo  de  V.  S.  cuide  de  que  se  difunda  por 
iodos  los  partidos  de  su  mando  para  que  se  logre  conse-- 
guir  el  fin  que  tiene  por  objeto  de  unir  en  general  los 
conocimientos  de  las  mejores  producciones  y  contraerse 
al  fomento^  aplicación  y  destino  de  los  ramos  que  pueden 
constituir  la  común  prosperidad. 

"Estos  son  los  sentimientos  patrióticos  del  primer  gefe 
del  reino,  con  cuyas  benéficas  intenciones,  y  con  nuestra 
aplicación  veremos  bien  pronto  desaparecer  los  obstácu- 
los que  han  retardado  los  progresos  de  nuestra  agricul- 
tura. La  mano  industriosa  del  labrador  se  pondrá  en  mo- 


DEL  PARAGUAY  207 

vimicnto  para  porfcccionarla,  mediante  la  adquisición  do 
nuevos  conocimientos:  aprovechará  las  ventajas  que  le 
ofrece  este  feliz  país:  poblará  sus  llanuras  de  plantíos;  sus 
ricas  producciones  territoriales  prepararán  ausilio  mas 
salido  á  las  manufacturas  y  al  comercio:  la  educación 
pública  se  mejorará:  \a^  costumbres  tomarán  un  nuevo 
aspecto  Y  los  estudios  superficiales  se  abandonarán  para 
seguir  los  útiles  y  exactos. 

*E1  Sema»uirio  di*  Agriculluraj  Industria  y  Comercio^ 
de  cuyo  pros|>ecto  acompaño  á  V,  S.  cuatro  ejemplares, 
auxiliará  nuestras  observaciones  rcctilicando  las  ideas,  y 
corrigiendo  los  defectos  por  medio  de  una  comunicación 
de  lut'cs  que  tendrá  por  objeto  la  felicidad  públira;  y  el 
resultadi)  de  sus  trabajos  y  espo  ulaiMones  será  para  esta 
provincia  un  manantial  inagotible  de  riquc/as.  El  I^ara- 
guaj  {Kjsée  en  abundancia  cuanto  necesita,  y  hace  agra- 
dable la  vida;  y  su  suerte  no  está  subordinada  á  los  capri- 
chos, á  las  modas,  ni  á  ninguno  de  a<|uello^'*ontocimientos 
que  debilitan  ó  trastornan  la  |)rosperidaa  de  un  pueblo, 
cuando  su  existencia  política  no  está  fundada  en  el  cultivo 
de  la  tierra. 

•'Un  establecimiento  tan  útil  y  ventajoso  debe  ser  |)ro- 
tegido  por  t«Mlos  los  amigos  de  la  humanidad,  y  por  los 
que  desean  sinceramente  ver  este  país  en  un  estado  flore- 
ciente. Voy,  pues,  á  tener  la  honra  de  su^^cribir,  y  de 
hacer  cuant«>  pueda  en  obse*juio  de  sus  progresos;  y  si  yo 
no  hablase  con  V.  S.  que  tiene  dadas  tantas  pruebas  do  su 
celo  y  amor  á estos  vasallos,  pediría  tijase  su  vista  solire 
unos  objetos  que  siempre  ha  llamado  su  atención;  per«) 
su  patriotismo  y  sanas  intenciones,  solo  me  permiten 
rogaráV.  S.  se  sirva  destinar  dt)s  ¡ndivi<luos  de  e*-e 
ilustre ayuntamÍ4'nto,()ara  que  comuniquen  el  |irt»s|iccto  á 
los  ve<'inos  mas  a^omodad»»-^,  on  tantí>  comi^^iono  \o  para 
el  mismo  fin  á  lt»s  menores  •l'>«*tord«'nJo<«'|i||  lían-ia  di*  Oli- 
veros, don  Martin  J«»epli  fie  .\ramhnrú.  d«»n  Hernardo 
Jovollanos  y  don  Agustín  Trigo,  es|>erando  me  dará  V.  S« 


208  GOBERNANTES 

aviso  de  todos  los  que  suscriban  para  dar  cuenta  ¿  su 
Escelencia  y  al  autor,  asi  como  lo  haré  con  lo  que  resulte 
de  las  demás  publicaciones,  á  consecuencia  de  las  circula- 
res que  voy  á  despachar.  Dios  guarde  a  V.  S.  muchos 
años. — Asunción  del  Paraguay  87  de  setiembre  de  1802. 

Lázaro  de  Rivera 
Al  Ilustre  Cabildo  Justicia  y  Regimiento  de  esta  ciudad. 

En  los  últimos  años  del  gobierno  de  Rivera  (1804),  cele- 
bráronse suntuosas  fiestas  en  la  Asunción,  con  motivo  de 
la  aceptación  del  oficio  de  rejidor  perpetuo  por  el  principe 
de  la  Paz.  En  los  dias  26, 27,  28  y  29  de  junio  hubo 
corridas  de  toros;  en  las  noches  de  estos  dias  y  en  las 
subsiguientes  continuaron  las  luminarias  en  la  ciudad; 
hubo  máscaras  de  gala  á  caballo.  Los  gremios  de  pla- 
teros, sastres  y»zapateros  ejecutaron  varias  representa- 
ciones joco-serias.  Diose  vestido  á  todos  los  presos,  y 
el  gobernador  mandó  poner  en  libertad  á  algunos.  En 
los  dias  30  del  referido  mes,  19  y  2  de  julio  corrieron  sorti- 
ja delante  del  retrato  del  generalísimo,  treinta  caballeros 
vestidos  de  turcos  y  guaicurúes.  La  provincia  del  Para- 
guay jamás  habia  conocido  una  época  mas  brillante  que 
la  de  este  gobernador.  Según  algunos  fué  la  de  un  bárba- 
ro despotismo,  calificándolo  así  cuando  no  era  mas  que 
la  continuación  de  los  tiránicos  abusos'ya  existentes  en  el 
Paraguay,  desde  el  principio  de  la  conquista. 

Su  gobierno  duró  hasta  el  5  de  mayo  de  1806,  que  el  rey 
lo  confirió  al  que  era  gobernador  de  las  Misiones. 

1806-1811-^Ln.  GENERAL  BERNARDO  DE  VELAZCO 
Y  HUIDOBRO,  brigadier  de  los  reales  ejércitos,  con  el 
titulo  de  gobernador  político  y  militar  é  intendente  de  la 
provincia  del  Paraguay  y  capitán  general  del  ejército 
nuevamente  creado  para  la  defensa  de  los  treinta  pueblos 


DEL  HARAdCAY  200 

de  Misionéis  de  indios  guaraníes  y  tropas  del  I^araná  j 
L'ruí^uay.  Tenia  un  lenienlo  letrado,  quelt)era  ol  doí-tor 
I*e<]ro  Sometiera,  el  rual  mandaba,  oonio  pd>ernador  6 
rorregidnr,  los  pueblos  doMisionos  guaraníes  y  romo  sub- 
delegado del  intendente  de  HuiMín^  Aires,  encarga'io  del 
despacho  de  lo  C'»níT*rniont<»  á  Mi>ion<»s. 

Ve¡a/«'i»*»o  reribii'i  ante  el  cabildo  de  la  A^^nnrion  eir»de 
majo  de  1KIM\  entr4';:á!ii|n!e  el  ba^ilon  y  mando  su  ante- 
cesor Rivera,  según  se  verA  |)«ir  el  documento  quo 
sigue: — 

*Knla  riuda'ldt'  la  AMinrion  del  Paraguay  Arinco  dias 
del  me^  de  mayo  de  1S<m;.  IIab¡i'Mid->'<(*  «'onirrcgadnen 
cMa  »*n^a  rMn>i*^lorial  r|  x'fhírdiMí  L;'i/aro  de  Kivera,  go- 
bernador inlendt'íite  d«»  rsli  provincia,  aciua!  g»bíMMiai|nr 
de  la  de  Mi*«i"nt**í.  y  l«»<  sifi-ip»*  'bm  Mcrnardo  dt»  Ar;;afia, 
alférez,  real  y  alcaMe  di*  primer  vntn,  Juan  Anti»n¡o  (?aba- 
ller»,  lie S'vundo  voto,  l«i<  mini'^tro^  princi|)alcs  dtin 
IVlr»  d«*  O/ -ari/ V  f|i»nJ'»^i'?  d-'  E!i/ il  b»,  ibm  Ji»<é  Ks- 
t^han  de  Ar/  i.  r^Lriilor  al^^ui-il  inaV'»r,  rcí;idi»rcs  don 
Franci'i'o  \*ii"t»iit»»  (lun/aliV,  d-m  Ji^^i*  Ibañc/  Pai*bcco, 
d«»n  Franci**.*'»  ib"»  llaeb».  ib  mi  NíCMla^^Cfin/ale/,  don  Fer- 
nando de  la  Mura,  don  Juan  Antunin  Kcrnandc/,  y 
Siniici)  |ir'>curadi'r  don  Li/aio  ib»  liixera  dijo.  i|U«*  e| 
rev,  nuesír-»  ^cñ-H-,  *••»  babi a  «lijirnb*  cmfiM'ir  r^^te  g'»- 
hit'rno  intc:i>|iMic¡a  cum  ai:rcja«'ii»n  del  de  Mi«*i«»nc^  al 
dicbo  *ieri'»r  do;i  Ib^riiaplo  ib»  \ila/'*o.  y  «pie  |iara  'pie 
<les*le  luego  tuMcse  toibi  ^w  i'fi*«-ti»  jii  dispuesto  jHir 
S.  M.,  y  qti'*  c!  lítalo  Nc.'ior  t.Mír*  al  us.»  y  cjcriM^'i-) 
del  meni'io.iab»  «'niplci».  1»  ri'»*»'i»'*ia.  y  daba  a  nv'iíü'i- 
crr  |»  «r  tal  ;:'ibcriiadMr  lütciiilcnlc  a  lo**^  n<»minaib»'^  ••rñti- 
rí'-,  i|UP  ciiiip  inivi  i--ti*  iln<«(ri*  a\  11  itann-'iili».  y  á  tuda  la 
pnAnicia.  ciitri'ira:i  !i!c  ^.  S.  il  lia^'  •  »  y  maiid*),  cum*)  '\ 
5U  b*,:!*:nj  »  V  xcr-jai-':*'»  sti.'-^ir.  •  ■:»  i- .•  m»  *•  fi  rj  ai-t»» 
nara  <pii' tií'lo-^  n'ic  !•  /  a  .«-  /i. !•:.■'»  y  i|i^p«ix|.;  i:.,^;  v 
que  sacándole  •••»!  i  i»  j  i  /a»ia  de  i-la  ilii  L'^'n-ia.  **!»  cir, 
cuicu  CU  tudo  el  di^tnt'j  de  1.1  pioMmia,  r«:miiie;id<isi.' una 


210  GOBERNANTES 

á  las  reales  cajas  para  la  debida  constancia,  y  otra  al 
Exmo.  señor  virey  para  su  superior  inteligencia,  con  lo 
que  se  concluyó  este  acto  de  posesión,  firmando  los  dichos 
señores,  de  que  doy  fé.  Siguen  las  firmas  y  autorizacioD 
de  Manuel  Benitez,  escribano  y  notario  público  de  S.  M., 
gobierno  y  cabildo. 

**  Y  habiendo  exhibido  el  señor  gobernador  intendente 
don  Bernardo  Velazco  la  ¡real  orden  con  la  cual  S.  M*  se 
ha  dignado  conferirle  este  gobierno  intendencia  con  reu- 
nión de  los  treinta  pueblos  guaraníes  de  Misiones,  y  leida 
que  fué  por  mi  el  presente  escribano,  el  señor  regidor  que 
hace  decano,  don  Francisco  Vicente  González,  á  nombre 
de  este  ilustre  cuerpo,  le  dio  el  obedecimiento,  ordenando 
se  tome  razón  á  continuación,  y  en  su  vista  el  mismo 
señorregidor  decano  le  recibió  juramento  según  derecho 
bajo  de  cuyo  gravamen  prometió  usar  bien  y  fielmente  el 
empleo  de  gobernador  intendente,  en  que  S.  M.  se  ha 
servido  nombrarle,  cumpliendo  con  las  leyes,  reales  cé- 
dulas, pragmáticas  sanciones  espedidas,  y  que  de  nuevo 

se  librasen,  de  mirar  por  el  bien  y  conservación  de  estas 
provincias  y  sus  vasallos,  etc.  etc.  Siguen  las  firmas  y 
autorización  del  escribano  y  notario  público  de  S.  M.,  go- 
bierno y  cabildo, — Manuel  Benitez." 

En  vista,  pues,  del  deplorable  estado  de  los  treinta 
pueblos  de  Misiones  guaraníes  y  tapes  y  oido  el  fiscal 
proctector  de  los  naturales,  el  rey  considera  muy  conve- 
niente su  reunión  bajo  un  solo  gobierno;  para  el  efecto, 
se  notificó  al  virey  don  Joaquin  del  Pino  (8  de  enero  de 
1804),  ordenando  la  incorporación  inmediata  á  la  real  co- 
rona de  cuantas  encomiendas  subsistieran  en  el  Paraguay 
sin  escluir  los  antiguos  mitayos. 

El  documento  que  damos  á  continuación  se  refiere  al 
mismo  asunto: — 


BEL  PAIUOCAT  SU 

VISTA  DEL  FISCAL  PROTECTOR 

DE    NATURALES 

Exmo.  Señor:— El  Fiscal  de    S.  M.,  protector  freneral 
de  naturales  vista  la  Real  C<}< lula  cíe  17  <Íe  mayo  fie  1803 
en  que  S.  M.  se  ha  servido  mandar^  (|ue  los  treinta  pue- 
blos de  Mirones  del  Uruguay  y  Paran¿\  se    recluz^an  al 
nuevo  sistema  de  libertad  de  sus    natuniles,  abolióiidose 
el  de  comunidad  en  que  hasta  ahora  han  vivido,    dice: 
Que  el  establecimiento  de  un  mismo  gobierno,  y  la  muta- 
ción del  sistema  antigui)  de  comunidad    con  que  se  han 
dirígrido  hasta  aquí  los  pueblos  de  Mi'^iitnes  son  los  dos 
objetos  á  que  se  dirige  laesprosada    real  detenninacion. 
Por  lo  tjue  hace  al  primero,  habiendo  de  conce|)tuarse   el 
nuevo  gobierno  con  totil  independent'ia  delvireyde  Bue- 
nos Aires,  y  el  del    Paraguay  es  ¡nde<|)ensable   que  no 
carezcan  de  los  auxilios  necesarios  para  el  ejercicio  de  las 
funcione<que  lecoiu^eden  las  leye^^.  tanto  en  la  adminis- 
tración de  ju'^ticia  como  en  las  providencias  de  policia 
económica,  mando    militar   y  juris«lic«Mon    de  hacitMida 
que  pueda  com|»ctirlo.  según  las  nuevas  fa(*ultades.  que 
cu  orden  Aesta  rausa  se  sirva  «•ontiarle  la  Ordenanza  de 
Intendentes  que  ai'tuaimenti»  se  espera      Hasta  ah<»ra  las 
de  demamlas  ordinaria-^,  tanto  riviles  como  criminales  que 
han  orurrido  á  lo*^  |iufl»lns  de  Mi-^iiUies,  instruidas  en 
aquel  goltierno,  lian   \cnido  á  la  determinación  de  V.  E. 
conl¡ándo<e  las  ««cgundas  :'i   los  ju/^'adtis  oniinarios  de 
esta  capital  para  la  <usianciarioii  y  dcterminarion  consi- 
guiente; pero  en  el  dia  en  que  unas  y  otras  corresponden 
al   imevo  gobierno  de   Mi**iones,    j»arccc  necesario  so  |e 
nombre  un  ases4>r  Ínterin- •  hasta  la  a|)piha«*ioii  de  S.  M. 
con  •¿ueldo   <l«*  qui:  ii'iítí»*^    posos.    >'»bre    l«»s    bienes  de 
aquella^  comunidadt  H  í|u  *  ^«m   l«»s  afi'«*los  i\  i  *i*e  |i:igo, 
sin  p<TJui<'io  ílel  que    pu-da  «-«írrespondiTli*  en  !••**  nego- 
cios de  hacienda,  deque  ahora  no  puede  tratarse,  hasta 


2l2  GOBERNANTES 

tener  segura  noticia  de  las  atenciones  que  por  esta  causa 
le  correspondan:  actuar  con  testigos  en  todas  las  opera- 
ciones judiciales  que  le  ocurriesen,  mediante  que  ios  es- 
casos ó  ningunos  derechos  que  puede  ofrecer  la  actua- 
ción entre  personas  miserables,  como  son  los  indios  de 
aquellos  pueblos,  no  pueden  facilitar  la  subsistencia  de 
un  escribano  que  se  encargue  de  llevar  el  curso  de  las 
causas,  bastando  que  cuide  de  su  custodia  en  el  archivo, 
y  de  los  demás  documentos  que  puedan  interesar  á  las 
comunidades  de  indios,  un  secretario  dotado  también 
con  quinientos  pesos  sobre  el  mismo  fondo,  encargado 
de  los  asuntos  gubernativos  y  económicos  y  demás  aten- 
ciones de  aquel  gobierno.  Los  cabildos  y  justicias  debe- 
rán continuar  como  hasta  aquí,  elijiéndose  anualmente 
para  estos  empleos  en  la  forma  ordinaria,  indios  con  la 
aptitud  necesaria  para  ejercerlos  con  precedente  aproba- 
ción del  gobierno  de  la  provincia,  sin  que  la  jurisdicción 
al  corregidor  y  ?ilcaldes  se  estienda  á  otra  cosa  que  al 
corto  castigo  que  les  permiten  las  leyes,  en  los  delitos  y 
faltas  leves  de  los  indios,  dando  cuenta  de  los  que  me- 
rezcan formal  proceso  para  que,  sustanciados  por  el  go- 
bernador y  subdelegados,  se  pasen  todos  al  gobierno 
en  estado  de  sentencia,  para  que  la  pronucie  con  dicta- 
men de  asesor  consultándola  á  la  real  audiencia,  ú  otor- 
gando los  recursos  que  se  interpusieren:  debiendo  ademas 
el  cabildo  juntarse  en  un  dia  de  cada  semana  para  confe- 
rir sobre  los  bienes  de  comunidad,  su  adelantamiento  y 
progreso  y  necesidades  ordinarias  en  que  hayan  de  inver- 
tirse, sin  que  puedan  sus  acuerdos  ponerse  en  ejecución 
hasta  la  aprobación  del  gobernador  y  subdelegado  respec- 
tivo, cuidando  también  aquellos  jueces  en  que  los  indios 
conser^-en  los  bienes  que  se  le  repartieren,  trabajen  en  su 
beneficio  para  la  [manutención  de  sus  familias,  y  se  les 
estimule  por  todos  medios  á  que  abandonando  su  natural 
pereza,  se  dediquen  con  utilidad  á  los  objetos  que  puedan 
serles  mas  convenientes  y  provechosos.    Los  tenientes 


DEL  PARAGUAY  813 

p- •bcniadores  de  los  respectivos  depaiiameiitos  podrían 
«■••fitimiar  «•oni')  hasta  ahora  ron  el  nonihro  y  repre^^on- 
ta'.'iMii  de  snh'lelcKados  y  farultade<  (\\w  romo  á  (ales 
les  fouijiclon,  y  ron  la  dotarion  do  siii^ldo^  que  ^^  K.  len- 
pa  |Mir  rná-i  <'onfi»rme  i\  su  oru|)ai-ion,  que  podia  ser  la 
misma  que  actualmente  disfruta  sohre  el  ramo  de  tributos, 
rcs|ie*Mo  A  que  el  lanto  por  ciento  con  que  los  dota  la  or- 
denan7^  de  intendentes  en  la  (*ohran/a  de  aquellos,  sien- 
do lo  que  [lagan  los  indios  <le  Misiones  dotan  corta  con- 
siilerarioii  no  pueden  ser  bástanle  |>ara  so^^tenor  el  deco- 
ro de  su  emplcM. 

I^ subrogación  fiel  sistemado  libi*rtad  do  aquellos  na- 
turales, enlutar  delanti^Mio  «¡o  cnunniidad  con  que  so 
lian  p^^^ernado,  dos<lc  el  <'>tai»lc(*inñento  do  su*^  reduc- 
«itines,  es  df  la  mayor  drli«a'lc/a  y  puls.»,  si  ha  de  com- 
hinar^o  la  seírnridatl  d<»  la  >ubsi-»tein-ia  particular  do  las 
familias  ron  la  aiiministrarinn  quo  á  rada  uim»  Iri  de 
«••»n(¡'irse  en  su<  pr«»|»i«»^  bienes,  ;'i  ipu»  n<i  a<*nsluml>railos 
|íi^  ¡ndio«,  quedaron  <'-.|iur-itit»-  á  mn^-hos  perjuirins  y  vo- 
ja«*ií'ne*¿.  *i¡  la  ininodiata  xijilantia  di^  a»|n<'l  ;:oIm.  rn.i  no 
cMuvio'^o  ppiiita  <*t»ii  «^u*^  di'*po^iii.iiic>  ;i  pn-caviM*  I'mIo 
enirafiicii  «^u^  ■•Miilrali»'^.  y  pp»iii«»\fr  cuín'  t-lii»^  la  arli- 
%idad  y  emnlai'iiiii  i:i  li»*^  m«'«lio*^  tlv  adquirir  prti|»¡i'dade^ 
íililo**,  de  cuyo  ::'»«-elian  carei'id'»  to  la  ••u  viifa:  pero  de- 
jand'»  al  i-clo  del  ^«'rior  ;ri»lH.'rnadt»r  c«*ias  pr«»vi<leih'ias 
o-'«»n''imic;iN  i|U'*  la  o<piTÍeni*i  i  d'»  <u  ma:j»»j«»  «*1  liiMnp'»y 
la^  ••in*U!i'»laii«'iis,  ib»  lo»*  ra**»»**  lian  de  ir  su«r^i\anH'nt«i 
pro  lu«'ii*iM|it.  p'ir  ab  ira  <••  r«»:íi!a'*  r\  ti^i'al  I*r«»l«'' t"r  á 
la**  lu»'"!!:!  ::i*!ii>raiida'l  p(i>*il«'  i  *»pr'lirS.  I*!,  para  c.mi  i:*ar 
elnu(*\«>  ^i^^t' nía,  ru  r\  m*»dii  \  t<irinaqnc  la*^  i-u.ilidadt^s 
IimmK's  y  ^(iliii*rn«t  a-  tnal  ib*  aqucihi  |»ro\iui'ia  !••<  ba;;a 
o»ni[»;ilib!.  N  r<i:i  j.i  di^pu*'*-t<»  p'>r  las  b»\r'*  y  ordenanzas 
mu:ii<*q>ai«-^  lii'l   pi'ru  ni  t'uaiifi»  pnr>laii  aib'ptai>''. 

I.a   pi  nnn  a  di*  tifla^^  «N  qu**  *«<' «'^p.d  Lii  «i:**  n!  ut*^  a    la*- 
«  iud:i  b.'H  de  Miiitlcvilfii  y   su   jun^dM'«MiMi.    MaM  >:ial",  la 

Con«*ejK*ioii   del  Iru^uax,  t  nrncnlrs,  Santa  Kc.  (iualc- 


214  GOBERNANTES 

guay  y  otros  pueblos  de  la  banda  opuesta  donde  existían 
muchos  indios  de  Misiones,  restituyéndose  á  los  pueblos 
de  su  naturaleza,  serán  inclusos  en  la  libertad  concedida 
por  S.  M.  y  con  el  repartimiento  de  terrenos,  ganados  y 
demás  necesario  para  su  manutención:   que  lo  mismo  se 
publique  en  esta  capital,  ó  que  se  las  haga  entender  según 
ocurran  circunstancias  justificativas  de  su  existencia  en 
ella:  que  se  prevenga  al  señor  gobernador  que  luego  que 
se  verifique  su  llegada  á  la  cabecera  del  gobierno,  haga 
formar  en  todos  los  pueblos  un  exacto  padrón  del  número 
de  indios  que  hay  en  ellos  capaces  de  constituir  familia, 
cuales  deberán  entenderse  todos  los  que  hayan  cumplido 
diez  y  ocho  años,  á  los  cuales  deberá  distribuir  terreno 
suficiente  para  chácara  ó  estancia  según  sean  á  propósito 
para  el  pastoreo  ó  agricultura:  sin  que  obste  á  algunos  el 
que  sean  artesanos,  que  con  su  oficio  puedan  atender  á 
la  manutención  de  su  familia,  dándoles  asi  mismo  las  her- 
ramientas necesarias,  remitiendo  efectos  los  pueblos,  que 
no  los  tengan,  ala  administración  para  su  compra  y  re- 
mesa, y  el  ganado  suficiente  para  el  cultivo  de  dichos  ter- 
renos y  sucesivos  procreos,    verificándose  las  contratas 
correspondientes  para  su  adquisición  en  los  pueblos  que 
no  tengan    el    suficiente   para  el  reparto,    bien  sea  en 
cambio  de  los  frutos,  ó  bien  á  pagar  posteriormente  de 
los  productos  de  bienes  de  comunidad,  y  que,  repartido 
por  suertes  estos  terrenos  proponiendo  la  debida  igualdad 
entre  todos,  se  amojonen  las  suertes*  respectivas,  quedan- 
do en  el  archivo  de  Candelaria  un  libro  donde  se  asienten 
los  repartimientos  con  espresion  de  su  término  y  linderos 
del  cual  se  sacará  j  dará  á  cada  indio  una  copia  certifi- 
cada de  la  partida  que  le  corresponda  para  su  resguardo 
con  espresion  á  todos  de  que  no  han  de  poder  enagenar- 
los,  debiendo  conservarse  entre  sus  hijos  y  descendientes 
hasta  que  por  falta  de  estos  se   incorporen  de  nuevo  en 
la  comunidad,  para  que  puedan  en  adelante  repartirse  á 
los  que  no  los  tengan,  á  diferenciado  los  ganados  y  demás 


DEL  PARAGUAY  215 

bienes  de  que,  á  falta  de  heredero  forzoso,  podrán  dis- 
¡lí^mer  libremente. 

También  deberán  repartirse  terrenos  para  el  estable- 
cimiento de  luibit^iciones  ó  ranclios  á  los  indios  qne  (*a- 
nv.oande  ellos:  y  en  orden  ái  los  colegios  y  sus  niili«*ios, 
denpues  de  «lestuinr  habitaciones suñrjentcs  para  los  curas 
y  empleados,  podrá  repartirse  el  resto  de  habitariones 
éntrelos  indios  más  benemóritos,  6  destinarse  á  los  em- 
picados en  el  rabudo  por  el  año  que  lo  estuviesen. 

Habiendo  de  quedar  los  pueblos  reatados  á  varias  rar- 
gafi  en  benefírio  común  de  los  indios,  romo  son  ol  sueldo 
de  al;;unos  empleados,  ol  establorímiento  de  hos|)¡tal  y 
escuela,  el  ;»ocorro  ríe  viojos  O  inhábiles  y  el  auxilio  que 
pueden  ne«'esitar  los  iijilios  on  los  primeros  anos  del 
nuevo  sistema;  es  indispensable  también  que  se  establezca 
bienes  de  comunidad  ca[»a<'os  con  su  pro  lu<'to  de  sufrir 
este  gravamen,  a  cuyo  objeti>  [luodon  <lcs(inar^e  h\^  jírin- 
ripales  estancias  do  los  pueblos  (pie  no  admiten  rómoda 
división,  las  caleras  y  hornos  de  ladrillo,  algunos  algodo- 
nales,  los  yerbíilcs  y  montes  de  madera   inmediali>s,  y 

otras  fincas  comunes  a<*omodadas  se;:un  la<  í-in-un>lan- 
cias  Ifícalesdo  los  pu*d)|os,  á  cuya  <-t»nservacioii  y  trabajo 
deberán  destinarse  todos  Ids  indios  de  cada  comunidad 
en  alguna  parte  fiel  año,  repartiéndose  esta  carga  con  la 
|ioHÍble  igualilad,  según  sea  más  á  propósito  para  laopor- 
tuna  labor,  faena,  corto  y  cose'hie:i  los  tórminosque  lo 
ha«vn  los  <lemas  indios  d»»lpcni,  y  los  vecinos  de  |us  lu- 
garo'^  de  l'^pafia^ron  respi^rto  ;i  *.us  |»r>»pios  bione-*  «'omu' 
nos,  sin  perjuicio  del  tiemp«)  que  necesitan  |»ara  em- 
plearl'»  en  sus  poculiare-^  lab.irc^,  y  adaptando  el  gobierno 
los  mOflios  |irudentr*s  para  qu«*  noquelen  alian«ionadas 
las  lia«'iendas  de  su  propiedad. 

Serta  inútil  el  bcnet¡(*io  de  la  hbertad  y  adqui*-icion  de 
bienes,  *»i  |i»**  in^liits,  p, ir  me«lio  del  i'i»incr«'io  Av  su**  frutus 
no  Iludieren  \t;nder  los  ({ueles  ««tibrc  para  adqnnir  l<»que 
les  falta:     |K>r  lo   mismo  dcl>erá  permitirse  en  Mi^^iones 


216  GOBERNilNTES 

» 

la  introducción  de  todo  negociante  español,  para  que  faci- 
litando la  esporlacion  de  sus  efectos  puedan  comprarlos 
que  les  sean  necesarios  para  su  vestuario  y  demás  atencio- 
nes de  su  familia;  estando  el  gobierno  á  la  mira  de  que  no 
se  introduzcan  caldos  y  licores  prohibidos  por  la  ley,  de 
que  los  indios  no  sean  defraudados  en  sus  contratos,  y  de 
que  los  españoles  no  se  establezcan  con  fija  permanencia 
en  los  pueblos,  como  también  los  ya  establecidos,  á  no 
estar  casados  con  naturales  de  ellos  salgan  inmediata- 
mente, sin  que  les  sirva  de  pretesto  el  tener  tierras  com- 
pradas dentro  de  su  término;  pero  así  mismo  deberá 
cuidar  el  gobierno  de  que  no  falte  en  los  Pueblos  el  nece- 
sario abasto  al  menos  de  carne  (puesto  que  ^ada  familia 
no  podrá  matar  uñares  diaria  para  su  manutención),  bien 
sea  por  cuenta  de  las  mismas  comunidades,  ó  bien  por  la 
de  otros  que  lo  faciliten.  Como  los  indios  en  el  nuevo 
sistema  hall  de  quedar  exentos  de  los  trabajos  de  comu- 
nidad, y  capaces  de  adquirir  para  su  privativo  dominio, 
con  sola  la  carga  de  cultiv  ar  los  bienes  que  se  destinen  á 
las  atenciones  comunes  por  el  tiempo  preciso  para  esta 
faena,  según  parezca  mas  oportuno  al  gobernador  ó  sub- 
delegados, son  inútiles  ya  los  empleos  de   administrador 

general  de  esta  capital,  y  administradores  particulares  de 
los  pueblos,  cesando  éstos  en  su  ejercicio,  en  el  dia  en 
que  se  publique  la  libertad  general  (en  esta  capital)  y  aquel 
luego  que  se  hayan  vendido  las  fincas  de  esta  capital,  y 
entregado  los  documentos  respectivos  á  su  administra- 
ción, pero  atendiendo  á  que,  acostumbrados  los  indios  á 
trabajar  bajo  la  dirección  de  aquéllos  no  estarán  esper- 
tos  en  los  primeros  años  para  la  conservación  de  los  bie- 
nes comunes,  recaudación  de  sus  productos  y  oportunas 
ventas  é  inversiones,  convendria  que  el  señor  gobernador 
elijiese  entre  dichos  administradores  los  que  sean  mas 
á  propósito  para  desempeñar  el  cargo  de  mayordomo  de 
bienes  de  comunidad,  qudando  uno  de  ellos  en  cada  sub- 
delegacioii  ó  departamento,  con  el  cargo   de  recorrer  las 


DEL  PARAGUAY  217 

estancias  y  tiernas  fincas  que  se  destinen  á  las  atenriones 
comunes,  nombrar  capataces  indios  asalari.idos  que  los 
cuiden  bajo  su  inspei'cion,  dirigir  en  estarion  o|)ortuna  los 
trabajos,  vender  su'*  produrtus  y  enterar  su  importo  en  la 
raja  de  comunidad,  para  que  puedan  invertirse  en  los 
nece*¿arins  cstableriniicntos,  salario  de  empicados,  socor- 
ro de  viejos  ¿  ii. hábiles  y  dcmíis  gastos  útiles  que  pue- 
den ocurrir  en  lienofirio  de  dieh«»s  pueblos:  siendo  necc- 
vario  c|ue  dichos  mayordomos  no  disfruten  salario  fijo, 
91  no  que  se  les  gratilique  con  un  tanto  por  ciento  sobre  el 
|»rodurto  liquido  <le  diebos  bi(?nes.  con  el  fin  <lc  que,  esti- 
mulados por  esto  medio,  propendan  con  el  niayor  osmero 
al  aumento  progresivo  de  aquellos  sobre  cuyo  producto 
ha  de  librarse    su  subsisteneia. 

r«in  el  linde  consirvar  en  segura  en^todia  los  intereses 

comunes  V  losdcnnimentos  de  escrituras  v  recuerdos  por 

•  •  • 

donde  CMii*¿io  el  caudal  y  efi^rtos  de  rada  pueblo,  se  esta- 
ble<Tr:i  en  loilos  una  caja  d«>  tres  llaves  nomlirada  do 
comunidad,  confiándose  la  primera  al  corregidor,  la  se- 
gunde al  al(*alde  de  primer  voto  y  la  tendera  al  mayordo- 
mo del  dej»artamentu  respei*tivo,  llevándose  en  cada  una 
do^  libros:  el  un»)  cu  d«>nde  ^easienten  las  lincas  bienes  y 
derccbos  de  la  comunidail,  y  el  otro  dttnde  contengan 
por  menor  la>«  entratla^  y  salidas  con  numeración  dolos 
días  en  que  ^^e  \  critican  y  divisinn  de  anos  á  que  pertene- 
cen, al  cabo  di?  It>scuale*i  deberá  tomarse  por  el  goberna- 
dor «'i  snbdeleirailo^  á  iücIimn  llaveros,  y  el  mayonbimo 
darla  por  **í'paradii  d»*  l»s  i|i  ina^  pnnto'*  y  cfi»i|o**  ipie  ba- 

yaiieritraiÍoe:i  "«n  p<H|cr  para  ^n  ev|M*ndi<i,  rc^rriániitiso 
en  di'*ba*»i"aja<  l«»s  sofirann  *•.  que,  iledncjilas  i'argas  y 
j(aMo«»  coinuni*s.  rc^-^ultasen,  basta  que  ctuí  con(»ciniiento 
d  *l«**^  que  hay,  pnc'la  e^^tablis-erse  en  el  «li^tnto  ile  esta 
audiencia.  •  aja  «b» «  «mi *••»'-,  en  l«í'*termin"<  qne  la  hay  es- 
tabltS'ida  en  la  «le  t  barcas.  \  para  1*»^  tinc*  qtic  la*^  h'ves 
lien«'n  sefialaila*^. 
El  principal    objeto,  a    que  del>c  desiinar^e  el  caudal 


218  GOBERNANTES 

de  los  bienes  de  comunidad,  será  el  establecimiento  de 
hospital  en  la  cabecera  de  cada  departamento  con  las 
camas  proporcionadas  al  número  de  enfermos  que  se 
regule  pueden  concurrir,  y  las  medicinas  necesarias  á  su 
curación:  á  dicho  hospital  podrán  destinarse  dos  enferme- 
ros de  los  indios  encargados  hasta  ahora  en  este  ejerci- 
cio, á  quienes  se  auxilie  con  salario  mensual  correspon- 
diente á  su  ocupación,  bajo  la  inmediata  dirección  de  un 
médico  cirujano,  qne  tenga  ademas  obligación  de  asistir 
al  pueblo  á  que  sea  llamado  en  los  casos  urgentes  y  en 
enfermedades  que  no  permitan  la  traslación  de  los  en- 
fermos at  hospital,  y  lo  mismo  un  practicante  sangrador 
que  deberán  uñó  y  otro  disfrutar  el  sueldo  que  han  goza- 
do hasta  ahora  con  un  corto  aumento,  en  razón  de  que  ya 
los  pueblos  no  asistirán  con  alimentos  á  ningún  empleado 
y  para  que  tenga  efecto  esta  disposicien  será  conveniente 
que  V.  E.  pase  nuevo  oficio  al  Real  Proto-Medicato  para 
que,  tomando  conocimiento  délos  facultativos,  á  quienes 
enterados  de  sus  sueldos,  puedan  acomodar  este  destino, 
proponga  los  que  considere  mas  proporcionados  para  las 
cuatro  subdelegaciones  que  se  conservan  actualmente  en 
el  mando  de  V.  E.  y  en  el  dominio  de  S.  M. 

El  establecimiento  de  escuelas,  ademas  de  estar  preve- 
nido en  la  real  Cédula,  es  muy  necesario  no  menos  para 
desterrar  el  idioma  guaraní  en  aquellos  naturales,  tan  per- 
judicial ásu  edutacion,  que  para  promover  su  instrucción 
y  enseñanza  en  los  principios  de  doctrina  y  en  los  rudimen- 
tos de  leer  y  escribir,  necesarios  para  su  manejo  y  civili- 
zación. Si  estas  se  establecen  en  todos  los  pueblss,  y  los 
maestros  han  de  dotarse  completamente,  en  razón  de  que 
no  hay  comunidad  que  les  subministre,  será  demasiado 
gravosa  á  los  pueblos,  cuyos  bienes  no  podrán  satisfacer 
por  entero  esta  carga,  ademas  de  las  que,  á  prorata,  sufran 
con  los  otros  del  respectivo  departamento.  ^Por  lo  mismo 
seria  conveniente  ó  que  los  tenientes  de  cura  se  hiciesen 
cargo  de  esta  ocupa^non,  añadiéndose  á  su  sínodo  cien 


DEL   PARAOUAT  SlO 

pesoft  anuales  del  fondo  de  comunidad  en  razón  de  ella,  ó 
que  se  adoptase  el  establecimiento  do  seminarios  en  las 
c*abeceras  de  las  subdcicíjacioiios,  en  los  términos  que 
propuso  el  Ms«*al  Protector  en  2í<  de  enero  de  1801,  co- 
mo resulta  delespodiente  que  acompaña,  entre  cuyos  me- 
dios p^idra  clejir  V.  E.  el  que  considere  mas  acertado  y 
con\eniente. 

l^s  mu(*has  deudas  con  <jue  en  ol  dia  se  ven  gravados 
lospueblt»sy  el  modo  de  su  satisfacciones  el  mayor  6 
único  inconveniente  que  ofrece  la  libertad  de  los  indios  do 
Misiones,  y  que  para  salvarlo  es  necesario  contarcon  los 
fondos  proí'isos  para  su  estincion.  Sin  embar;:o,  como 
los  pueblos  tienen  on  esta  capital  fincas  de  mucho  valor, 
y  en  Misiones  no  carecen  de  otros  bienes  muebles  inapli- 
cables á  los  particulares,  pfídrAn  clestinarse  unos  y  otros 
al  pago  de  dichas  deudas  y  cuando  su  valor  no  alcanzase 
a  cubrirlas.  llevarAn  (*on  mas  gusto  \n<  indios  una  modo- 
rada  anual  c«»ntribui*¡on,  suticientc  para  ir  redimiendo  esta 
cni^a,  que  el  que  se  demore  por  n)as  tiempo  su  apetecida 
libertad,  á  cuyo  lin  podrá  mandar  V.  E.  que  la  adminis- 
tra«*ion  general,  con  la  brevedad  posible,  forme  un  estado 
de  las  |¡ni*as  qu<'  en  esta  «-.'ipital  ton::an  los  pueblos  de  Mi- 
Mones,  ron  espre^ion  de  sus  vajüres,  prc^e  lida  tasación  y 
existencias  que  haya  en  dicha  ailmini-^tracion,  comlivi- 
sion  de  los  pueblos  a  que  perlcno/.fan  y  asi  mi*<mo  otro  de 
lasdeu^ins  activas  j  pasivas  ydcmásderei'ho  do  que  pue- 
da contarlo,  y  que  stM^piíla  «úrcular  átoilo^  l<)s  pueblos 
por  rnedi'»  tiel  »*cfi«»r  t:»b#'rnalor,  pira  qne  i*ada  uno  f.  ir- 
me el  suv'i  frlalivo  ,á  diíli'í'i  mIiji»Ii»s,  **U'»pcn«lióndoso  en- 
tre tatito  tod«)  pa:;i»«|ue  no  si*a  aMin^Mitano  ód«*  su<*l'li>do- 
ven^'.'ido,  «nn  cuya    vi»*ta  pnip<>ndr.i  el  Fis.-al  á  \\  K.  lo 

qu**  «••Mi*¿i.|i»r«'  nia^  oportuno  para  la  pronta  satisfatiMon 
de  dit'ho«». 

Como  los  bienes  t\w'  scilcslincn  á  la**  ncc^arias  aten- 
ciones d<í  la<  «*omuni  la  Ic^  n«>  poirán.  \.*i\  |o^  prinuM'os 
ticm|ios,  contar  con  un  pro^lucto  suti^ionte  para  cubrirlas 


220  GOBERNANTES 

todas,  se  hace  preciso  que  ademas  del  peso  del  tributo  con 
que  deben  contribuir  los  tributarios,  contribuyan  todos 
desde  la  edad  de  diez  y  ocho  años  hasta  la  de  sesenta, 
con  la  carga  de  dos  pesos  anuales.  El  primero  para  la 
subsistencia  del  hospital,  medicinas,  facultativos  y  damas 
que  han  de  asistir  á  la  curación  de  los  enfermos,  y  el  otro 
para  pagar  los  cien  pesos  de  mayor  servicio  que 
satisface  anualmente  cada  pueblo  por  vía  de  compensa- 
ción del  diezmo  á  consecuencia  de  la  Real  Cédula  de  26 
de  agosto  de  1748,  invirtiéndose  el  sobrante  en  las  demás 
atenciones  comunes,  quedando  sugetos  |á  esta  contribu- 
ción aun  los  que  dentro  de  dicha  edad  están  reservados 
al  real  tributo,  cuya  carga,  si  se  coteja  con  la  que  su- 
fren hoy  los  indios,  libertados  por  el  Excmo.  señor  mar- 
qués de  Aviles,  á  prorata  de  las  que  les  corresponde 
entre  los  indios  de  comunidad  para  las  atenciones  univer- 
sales, es  demasiado  benigna  y  suave  y  no  pueden  los 
indios  negarse  á  sufrirla,  si  se  les  hace  conocer  que  se 
invierten  en  su  beneficio,  y  que  los  releva  de  otros  mayo- 
res gastos  y  urgencias. 

Por  lo  que  hace  al  nombramiento  de  curas  de  dichos 
pueblos  con  la  carga  de  mantener  los  tenientes  necesarios 
para  la  administraccion  espiritual  de    aquellos  fíeles,  y 

asignación  de  sínodo  competente,  la  ordenanza  de  Mi- 
siones aprobó  el  propuesto  por  el  señor  obispo  de  esta 
diócesis  de  trescientos  pesos  para  el  cura  y  doscientos 
cincuenta  para  el  compañero,  después  de  contribuir  á 
uno  y  otro  el  alimento  necesario;  pero  habiendo  parecido 
posteriormente  esccsiva  se  limitó  á  doscientos  pesos  á 
cada  uno  atendiendo  á  que  no  tenian  que  destinar  parte 
alguna  del  sínodo  para  su  sustento  diario.  En  el  dia  en 
que  abolido  el  sistema  de  comunidad  no  puede  ésta  con- 
tribuir con  el  alimento  de  sus  curas,  hay  necesidad  de  la 
nueva  asignación  que  prescribe  la  Real  Cédula,  á  cuyo 
efecto  podrá  V.  E.  con  copia  de  ella  pasar  el  correspon- 
diente oñcio  á  los  ilustrlsimos  señores  obispos  de  esta  dio- 


DEL   PAKA<,L*A%  2:.M 

ccsis  y  del  Paraguay  para  que  informo:!  tanto  sobre  dic'Iía 
asifrnacion como  sobro  el  nuevo  sistema  que  haya  dv  os. 
lablc^-ersccu  c<ta  |»artc  ron  oi)not*¡mientt)  do  las  (*iri*un'^- 
tanoias  lo<*alos  <lc  aquel  gobierno:  (*omuni(*ani|o  también 
dicha  real  (!ódulaal  señor  gobernador  del  Paraguay,  para 
que,  enterado  de  ^u  ronte^^to,  pueda  es|iedir  las  di^po^^j- 
cioiios  necesarias  á  su  cumplimiento,  príni*¡palmente  sobro 
la  inme<iiata  ni(*orp(»racion  de  las  cni*omiendas  quo  cxis« 
ten  en  aquella  provincia  A  la  real  (.*orona  dando  cuenta  i\ 
ei»tasupcriorida>l  de  la*> resultas. 

K-stas  son  las  providencias  que  en  el  actual  estado  do  las 
cosas  pi>flr.'i  librar  \\  K.  en  cumplimiento  de  la  citada  real 
cé^iuia.  ciimunicánilülas  al  syfior  pilierna«lor  de  Misiones, 
¡lara  que,  ron  arreado  á  rilas,  cstal»Ie/ra  el  nuevo  sistema 
de  iilM.»rta»l  de  aqurilu-»  pnt'!t|u>:  ^\i\  |H-rjui'ii»  d«*  que  en  *il 
|iri>cresi\o  otadi*,  ^cf;un  l<>s  fiiiiiM-imirniM^  que  pueda 
adquirir  (Mir  ia^  t*ir'un^tan<*ias  l'K-alcs  di*|  di^tritü,  i-o>tuin- 
bp"^,  in«*liijaiMii!i  y  inaiicjo  roii  qui*  his  iiatural«*<  de<em- 
|jeíiensu**  pe<'nliai*c^oli|i;:acÍMiics,  prt»pMn;:a  á  V,  K.  l«»das 
las  demás  qiii'  influyan  .''i  su  utilidad  y  lMMiot¡i'i<»  basta 
que  culi  las  nucva^  lu'*cs  ijue  facilite  la  tmleiian/a  de  Iii- 
tcn*lent*»s  qu«»  ^c  espera,  y  lo^  informe^  ritad»s  pue.la 
formarse  una  ••  >mpleta  ni**tru  •••ion  |»ar.i  el  ir  ilMcrno  v 
manejí»  de    aqu"¡l  »s  pn*'bl<)<^.   y  dar^e  eiiiMita  i|e  tn'lit  á 

S.  M.  |»ara -^u  real  apnibarinn  Huen-K   Airc^  2¿  de  febre- 
ro de  1N04. 

Vll.LoTA 


Durante  la  au<e!n-ia  «le  \'ela/c.»  en  Humi  •<  Ain***.  C'»n 
moiivode  la  invasión  iiule^iay  en  otra  -i'a'^ii.i.  qu**  lai'<»n 
de  inleriiMi^  tloii  M.iiiucMiUlierre/.  en  l>*n7,  \  ¡in  i;u**li- 
qui'i  riianiin.  rn  !S(r*.i. 

!)••'•  |i*  liiie^  '|f  jii'ii'.  di'  Hiii.  i'iM  i»|  .-a»»!!  I  I  .>!  .|ih*  ina^ 
|iripiameiite  ;:.liiM!ia'M.  pu«"*f|  pn'^ti:;i'i.|e  \'el.t/i-«t  baiiia 
pcnii  lo  lie  un    nio'lo    •Musitlerable,  pnnei|iaIinento  dcM- 


222  '    GOBERNANTES 

pues  de  la  catástrofe  de  Liniers  y  demás  compañeros  de 
infortunio,  con  quien  el  gobernador  estaba  combinado 
para  unirse  en  Santa  Fé. 

La  vida  colonial,  pues,  termina  con  el  gobernador  Ve- 
lazco,  dejando  tras  si  el  cuadro  de  la  mas  grande  mono- 
tonía en  el  hogar  doméstico,  del  mas  supersticioso  fana- 
tismo en  las  creencias. hasta  la  estupidez  y  del  mayor 
desenfreno  en  las  costumbres.  Con  las  fiestas  de  iglesia 
casi  diarias,  las  devociones  domésticas,  la  lectura  de  libros 
místicos  y  los  ejercicios  espirituales  que  robaban  todo  el 
tiempo  que  se  requería  para  atender  á  las  primeras  nece- 
sidades de  la  vida,  alternaban  las  corridas  de  toros,  las 
riñas  de  gallos,  el  juego  de  ^envite,  las  partidas  de  caza, 
las  serenatas  con  guitarra,  los  bailes  al  aire  libre  y  la  in- 
temperancia en  los  devaneos.  En  la  época  de  Francia, 
nada  de  esto  existia.  Los  tiranos  que  se  sucedieron  á 
aquella  época  no  encontraron  obstáculo  alguno  para  do- 
minar el  país,  harto  esclavizado  ya,  tanto  en  lo  temporal 
como  en  lo  religioso. 

Instalada  la  junta  gubernativa  de  Buenos  Aires  el  25  de 
mayo  de  1810,  ésta  comunicó  el  hecho  á  todas  las  provin- 
cias que  componian  el  vireinato,  exigiéndoles  sumisión 
y  obediencia.  Con  tal  motivo,  envió  á  la  Asunción  al 
coronel  paraguayo  José  Espinóla  y  Peña,  para  que, 
prescindiendo  del  gobernador,  se  entendiese  directamente 
con  el  cabildo.  El  comisionado  llegó  á  la  Villa  del  Pilar, 
cuyo  vecindario  convocó  é  hizo  reconocer  la  junta  de 
Buenos  Aires.  En  la  Asunción  practicó  igual  operación, 
pero  habiendo  sabido  Velazco  la  secreta  instrucción  que 
llevaba  de  suplantarle  en  el  gobierno,  le  mandó  prender  y 
desterrar  á  Villa  Concepción,  de  donde  se  fugó  á  esta 
capital  é  informó  á  la  junta  gubernativa  asegurando  que 
los  paraguayos  deseaban   sacudir  el  yugo  colonial  y 


DEL  PARAGUAY  223 

formar  causa  comuti  con  Buenos  Aires.    E^^plnola  falleció 
pocos  días  dos|iues. 

Para  no  someterse  á  la  junta  de  este  capital  y  do  acuer- 
do ron  el  cabildo,  Vclazco  convocó  A  congreso  A  los  veci- 
nos de  la  capital  y  A  los  mas  notables  de  la  campaña  y 
%'illas  |iara  tratar  sobre  lo  que  convenia  haror  on  esas  cir- 
cunstancias. La  asamblea  se  reunió  cl¿4de  julio  (1810) 
presiilida  i>or  el  gobernador  y  A  nombre  del  cabildo  re- 
solvió rom|>er  los  vínculos  de  farternidad,  amistad  y  co- 
mercio que  nnia  A  la  provincia  del  Paraguay  con  la  do 
Buenos  Aires,  y  reconoció  y  juró  el  supremo  consejo  do 
Regencia^ representante  <le  Fernando  Vil,  suspendiendo 
todo  rcconiH'imiento  de  superioridad  en  la  junta  de  Buenos 
Aires  lia'^ta  la  resolu<*íoii  iW  aquella  autoridad  que  se 
decia  hab<T  ron^ultado.  |{«*so|vió  de  igual  mo<lo  la  for 
ma<*ion  deunajunUide  guerra  para  prepararse  á  la  de- 
fensa, con  lo  cual  se  disolvió  la  asamlilea,  después  do 
dar  al  públi<*o  un  manifiesto. 

l^junta  de  guerra  determinó  que  el  misuio  gobernador 
pasase  A  los  pueblos  de  Misiones,  para  e>traer  de  ellos 
lasannasqueen  ellt)s  haliia  y  armar  hasta  sei>  mil  hom- 
bres que  se  intentaba  levantar  y  acuartelar  para  resi<^tir 
á  los  designios  de  la  junta  de  Buenos  Aires  y  evitar  la 
unión  <i(*  ambas  pri)\¡ii(*i;is.  Kl  gobernador  mandó  en 
seguida  desocupar  el  colegio  seminario  pura  cuartel  gene- 
ral; cerró  el  puerto  ««urtand*»  to«la  correspomlencia  y 
relaciones  c«»n -Buenos  Aires;  paraü/ó  el  tráticodol  ro- 
mcrcio:  equipó  y  piMirci-hó  al;:unos  buques  f|uc  destinó  á 
guardar  la  boca  dtrlri-»  Paraguay,  cubrir  todt>s  los  pas.»s 
del  Paran  A,  con  milicia^  que  tenian  orden  de  no  permitir 
la  entrada  y  salida  A  nadie.  Oi^puesto  tt»d<ia^l  para  la 
defensa,  man'hó  cs>*i)lta'lo  i|o  (MOn  liunbres  al  Paraná, 
habita  rl  punto  de  t*'i?i  lejari  i.  dejan  lo  en  su  Uuar  «mi 
la  Asunción  al  conniel  ti*'  milicia  il«)n  Pe<lro  <iar(*ia, 
comandante  polnico  y  militar  de  la   villa  de  &ui  Pedro, 


234  DEL  PARJiaUAt 

para  que  en  su  ausencia  activase  la  preparación  y  acuar- 
telamiento. 

La  junta  de  Buenos  Aires  dispuso  entonces  (agosto)  el 
envió  de  su  vocal  Belgrano  con  un  cuerpo  de  tropas  com- 
puesto de  setecientos  hombres  y  con  el  grado  de  general 
en  gefe  y  el  paraguayo  don  José  Ildefonso  Machain  con 
el  de  mayor  general  deesa  diminuto  ejército.  En  el 
Cerrito,  campamento  de  los  po^Heños  á  dos  leguas  del 
Paraguary,  distante  quince  leguas  de  la  Asunción,  tuvo 
lugar  (el  viernes  18  de  enero  de  1811)  el  primer  ataque  que, 
como  debia  suponerse,  fué  adverso  para  Belgrano  (1) 
y  el  segundo  en  el  paso  del  rio  Tacuarí  (9  de  marzo)  que 
obtuvo  igual  resultado,  viéndose  obligados  Machain  y 
su  división  á  rendirse  &  discreción  con  las  dos  piezas  de 
artilleria  y  un  carro  de  municiones.  Belgrano  entonces 
consideró  prudente  pedir  capitulación  y  retirarse  con  el 
resto  de  su  ejército  (10  de  marzo)  á  Candelaria,  desde 
donde  se  puso  en  correspondencia  con  Cabanas. 


* 


El  gobernador  Velazco  despachó  una  espedicion  militar 
al  mando  del  capitán  don  Jaime  Ferrer,  compuesta  de 
catorce  buques,  diez  de  ellos  armados  en  guerra  y  todos 
suficientemente  tripulados.  Este,  desde  abordo  de  su 
capitana,  dirigió,  al  teniente  gobernador  de  Corrientes^ 
don  Elias  Galvan,  y  al  cabildo,  una  intimación,  para 
que,  en  el  término  de  dos  horas,  contestasen  si  se  aliaban 
y  unian  al  Paraguay,  -reconociendo  al  virey  Elio  y  desli- 
gándose de  Buenos  Aires,  desconociendo  la  junta  surgida 
de  la  revolución  del  25  do  mayo  de  1810.  En  la  referida 

(1)  Se  acaba  do  descubrir  el  original  de  un  '^sermón  en  acción  de  gra- 
cia por  la  victoria  del  ejército  paraguayo  el  dia  11  de  enero  de  1811  en 
los  campos  de  Paraguari/  escrito  de  puño  y  letra  del  renombrado  sacer- 
dote paraguayo  don  Amancio  González,  que  tomó  parte  en  las  contiendas 
déla  independencia  paraguaya  en  el  año  11. 

La  Nación  de  la  Asunción  promete  darlo  á  conocer  de  sus  lectorea. 


1)EL   I'AKAr.lAY  525 

intimación,  Fcrrcrdcria: — "Kiiel  nMM'Cpto  que,  si  dan 
V.  S.S.  iu^'nrronsii  uí)>i¡narit>n  á  <|U0  use  de  mis  fuer- 
zas para  rodu(*irlos  ú  su  dtdicr,  y  >i  no  >e  apmveclian  do 
este  último  re«{UÍriniiento  i|uo  lia^'o.  (*(»ndurido  do  los 
prínci|iios  dt*  humanidad  y  descanso  de  que  <e  restaMezra 
el  anticuo  urden  y  sjisir^n».  e^^pfrinR'ntarán  el  mas  seve- 
ro castij:n  y  serán  tratados  conn»  rel)eldes  ..." 

El  rnhlldo  de  la  riuilad  de  Corriente^  manife*^tó  que, 
ante  la  fuer/;i,  no  sc  0|»iinia  á  i|U('  la  espedirion  ocupase 
la  plnz«i. 

En  efecto,  ti  17i!e  al»ril  ISll)  las  fucr/a<  paragua- 
yas dcscnd'ar'arrin  por  el  puerto  df  La  liifMidny  oi-upa- 
ron  la  ciudad  sin  la  menor  ilen)«i»*iraí  inn  de  resisten- 
cia; pue>to  i|uenii  lial»ia  en  e<i»^  inoMirnto^  una  sola  ar- 
ma, ni  un  solo  s«i|i|;ii|ii  ütil  para  la  d('f<Mi^a  ilf  la  ciudad, 
habiéndo^(>  rcniiti'lo  al  ^Ti-ncral  ItiI^M'ann  tod<>s  los  ele- 
mentii^  d*?  ese  ^^i-ni-ro. 

Ual\an  huyó  pn-i-i|t¡t:idanH'nt»'  •hjaiil-i  toiuard^is  úni- 
cas |>«'qu«ria^  pie/a^  de  t-afi^'n  qUi- lialua  en  i*l   puerto   de 

No  oh^lant»-,  íiíns'Ktn"  rin':ir  trapas  rn  ti  Kiachut-lt», 
á  la»*  «'Uale^  ili^iiplinó  y  i^n  la<  qm*  e;i  s<-^'uida  pu^o  si- 
tio :\  la  ciu«lad. 


por  mas  quf  (.1  ijiM-tir  S».nn!í''ra  Iriya  |irete!n!i  lo  jus- 
tificar á  l«'S  para^Mjay«s  halM-r  ri*»*i^t!.|o  al  rji»r«Mto  do 
Buenos  Airc.-^,  nail:»--  i^'uora  quf  mientras  4»sta  fiuilail 
0)K:niha  *»u  rf\«'Iu«  h»:i.  I  "•  para::uaVf^  no  mo^tral)an  inn- 
guna  *«:mpaMa  |><ir  !a  i-ac^a  '!«*  la  ni  ¡•[•«Midi-ni'ia.  I.aad- 
miiii^tra«  :on  ihl   -j   í  «-i  i  :i'!>>i' \  f!;i/.-ii  «la   ÍMinirna   y   aun 

paternal.  Iiafiit  mí •«•'■■;   i-!»»  »■'  :ini'»r  y    la    xiMirrarinn 

del  pu«'M'».  A^l.  "  •  \  1"  ni.ii  :lt'*-»ai' i'-r  í-mLi'*  paiif^^nna 
Súbita  indr;:iia<-i<>ii.  rna.  «I  •  ^i'  ^npM  í^íu*  |a  junta  de  Mue- 
D09  Airesc'MMaba  u:i  *  i.»  :po  de  t'jvP'it-i,  hajo la*»  urdenc;* 


S26  GOBERNANTES 

del  general  Belgrano,  para  reducir  la  provincia  del  Para- 
guay ala  obediencia,  considerando  la  empresa  de  muy 
fácil  realización.  El  hecho  es  que  los  paraguayos  pelea- 
ron con  denuedo,  en  defensa  del  gobierno. 

No  se  da  uno  cuenta  por  qué  abandonara  Velazco  pre- 
cipitadamente el  campo  de  batalla,  él  que  en  otras  ocasio- 
nes habia  dado  pruebas  de  valor.  Es  de  suponerse  que 
cediera  al  deseo  de  prevenir  la  efusión  de  sangre,  per- 
suadido, como  estaba,  de  que  los  independientes  no  po- 
drían conservarse  en  el  campo  por  mucho  tiempo.  De 
cualquier  modo  que  sea,  este  acontecimiento  tuvo  las  mas 
graves  consecuencias;  no  previno  el  deplorable  resultado 
de  la  batalla  y  desacreditó  al  gobernador  en  el  ánimo 
de  sus  administrados. 

El  hecho  es  que  los  paraguayos  obtyvieron  una  seña- 
lada victoria,  en  cuya  consecuencia,  á  Belgrano  se  conce- 
dió una  capitulación  y  salió  de  la  provincia.  Lo  único 
que  se  consiguió  mas  tarde  fué  el  tratado  de  12  de  octubre 
(1811). 

Al  retirarse,  tuvo  éste  la  habilidad  de  sembrar  entre  los 
paraguayos  algunas  ideas  de  independencia  y  libertad , 
que  no  tardaron  en  germinar.  La  victoria  de  Paraguarí 
habia  inflado  el  orgullo  de  los  criollos  que  se  creyeron 
todos  héroes  dignos  de  mandar.  El  recuerdo  de  algunas 
vejaciones  atribuidas  al  gobernador,  y  sobre  todo,  el 
ejemplo  contagioso  de  las  provincias  vecinas,  produjo  un 
cambio  tan  rápido  como  completo  en  su  espíritu.  Asi 
como  fueron  los  últimos  á  operar  su  revolución,  fueron  los 
primeros  á  llevar  la  rebelión,  con  toda  franqueza,  hasta 
repudiarla  autoridad  de  la  dinastía  española,  cosa  que 
Buenos  Aires  no  hizo,  sino  que  invocaba  el  nombre  de 
Fernando  VII  y  obraba  en  un  sentido  difícil  de  merecer 
la  aprobación  de  este  mismo  rey,  en  caso  de  solicitarla. 

Los  prisioneros  tomados  en  Paraguarí  fueron  tratados 
con  arreglo  al  derecho  de  gentes,  y  los  que  recibieron 
mal  trato  fué  contra  la  voluntad  de  Velazco,  de  cuya  bon- 


227  BEL   PARAGUAY 


dad  SO  abusó  al  cstrcmo  de  |)crilertMda  su  iiiílucuria  en 
el  fTcbicrno;  sobrc|>oiiióiidosc  cii  to<h)  el  caI)¡ldo,  cumpuo-í- 
lo  en  su  mayor  parte  de  españoles.  Al  tiii  se  le  li¡z«) 
caer  cu  la  red,  obli;ráiidole  á  ciieal)C/ar  la  re^ulurjon 
tendente  á  su  propio  derroraniiiMito,  del  lui^ino  lUthlo 
que  en  Buenos  Aires  se  haliia  prartii-ado  rnw  vi  \irey 
Clsoeros.  Auno  y  <)tr(»se  lo  lii/o  jn.u^'lr  u:i  pape!  bien 
ridiculo  y  ambos  labraron  >u  ruina:  era  la  revulur¡un<|uc 
hacia  su  camino. 

Esta,  fuéeneabozada  porel<*apitan  Vi(*onti*Iturbe.l(»s  te- 
■ietites  Montiel  y  Sarro,  don  1«*uI;;imi«-¡o  Yi';ri'<>*5,  ri^o  ha- 
cendado y  antiffuo  militar,  «pie  habia  dt*  ronnirrir  ron 
doscientos  lionil)res  que  t«'nia  á  sus  nrdenes,  y  dim  I*e- 
dm  Sometiera ,  teniente  f^oliernailorde  la  provinría  d*  <do 
M^7.  Pero  fonio  Ye;:ro*<  >«•  Iiallaí>aau^eiiti' ile  la  Asun- 
ción y  temiendo  que  la  revuhirion  tV.i.-a>a^í\  SMnirll«»ra 
contest**»,  á  los  «píele  lialnan  ronsnhaílo  sMÍ»r«*  linpií»  nni- 
Tenia  liaeer, en  vista  d»»  afpi'^lla  «Mn«M';xe¡n'i.i:  -.S'/í'ív  hfin 
de  nhovrar  ina'mími,  //p'/vii/í'/v  A.»;/:  tlltjult'^  "^/'•//íyM#•#'^7a 
noche  dt^spurs  flr  la  i¡iirt¡a  h»*tii'K  dr  t'»iit'ir  ri  cftnrfrl." 
En  efe(*to.  lanoi-ho  del  1  i  al  IT»  d**  mayo  itxil  estall«'>  la 
revoluriuii  apoderán«lo«»e  los  eim^piradnrr^  ijel  cuartel  y 
com[»el¡endo  A  \*ela/t'o  á  dep'»;n»r  la^^  rifiülasdel  go- 
bienio. 

E!  gobernador  \'ela/co  se  había  ^ra!:^t\'ido  la  simpatía 
de  tOílos  los  habitantes  ijcl  l*ara;:uav.  iia«-iiinales  v  r>tran- 
geros.Su  «idministracion,  tpi>'  su.-eilicra  ániía  de  la**  peo- 
res del  n^^imen  iMloniai.  ^e  ha^ia  li<'«*h'i  untar  por  ^n  justi- 
cia y  lil>erali<iad.  Kra  un  h»nihri*ih'  «•^••fliuto  pn'st»n«'ia, 
de  linda  apaiit'nt  ¡a  v  «h»  m  iii'Tas  ii»r!i-»i»>.  afaMes  y 
Atractivo.  Dra  u:ia  •pi'-ji  ::»"I'Mm¡  d»*  «pi"  t  *{>*<  ^w^  antci'c- 
sorcsabusando  ib'l  ptn|'T.  s»-  j  iin»pi«  c.it-»:!.  p-Ti»  iin:n  a  '•o 
dijo  igual  cosadla  Xela/j'*.  .\diMna^.  era  Ufi  h<>mí»n*  t|o 
tiu  altoii  dote:)  clásica.^  cuui  j  cient¡ti<*aá  á  los  ujos  de  la 


328  GOBERNANTES 

gente  de  mejor  educación,  lo  que  le  hacían  un  reproche  al 
charlatanismo  y  pretensiones  de  Francia. 

Entre  las  víctimas  que  fueron  presa  de  la  estúpida  tira- 
nía de  éste,  se  halló  el  desgraciado  y  venerable  general 

Velazco,  quien  estuvo  al  frente  del  gobierno,  desde  mayo 
de  1806  hasta  mayo  de  1811. 

Suplantada  su  autoridad  por  la  junta,  aun  sus  mismos 
enemigos  le  respetaron  hasta  permitirle,  sin  ser  molesta- 
do, vivir  donde  se  le  antojara.  Su  modo  de  vida  era  sen- 
cillo, frugal,  retirado  y  sin  ostentación.  Todo  su*  atavío 
era  escrupulosamente  aseado.  Cuanto  constituía  su  hu- 
milde morada  tenia  un  aire  de  limpieza  y  de  arreglo  que 
manifestaba  mas  bien  escasez  que  no  hábito  de  elegancia 
y  de  gusto.  La  poca  vagilla  que  poseía,  desparramada 
sobre  su  mesa,  no  permitiendo  mas  que  un  huésped,  se 
mantenía  siempre  brillante.  Su  fiel  criado  Benito,  que  le 
había  traído  consigo  de  España,  le  servia  con  reverente 
atención,  quien,  mas  que  sirviente,  era  su  ángel  guardián. 
Era  sostenido  con  las  voluntarías  y  honorables  donacio- 
nes de  sus  compatriotas  los  españoles,  llenando  sus  nece- 
sidades de  un  modo  delicado. 

Apesar  de  todo  el  respeto  que  por  él  tenía  el  pueblo 
paraguayo,  sus  antiguos  servicios,  sus  venerables  canas, 
su  vida  tranquila,  ni  su  carácter  amable,  pudieron  sal- 
varle de  la  venganza  de  Francia.  Tanto  ól  como  su  cria- 
do fueron  presos  y  metidos  en  la  cárcel,  donde  se  le  dejó 
abandonado,  achacoso  y  sin  alimento.  Se  le  puso  en 
libertad  cuando  estaba  próximo  á  separarse  del  mundo, 
llevándole  á  la  tumba  sus  anteriores  padecimientos.  Su 
fiel  criado  sólo  le  sobrevivió  un  dia. 

Lin.  DON  MANUEL  GUTIÉRREZ,  interino  ó  delegado, 
enl807,  durante  la  ausencia  de  Velazco  en  Buenos  Aires, 
cuando  la  invasión  inglesa. 

LIV.    DON  EUSTAQUIO  GIANINI,  interino   en  1809. 

LV.  CORONEL  PEDRO    GARCÍA,    comandante  político 


DEL  PAIUOUAY  229 

y  militar  ele  In  Villa  fio  San  Pcdn»,  ¡ntoriiii),  en  1810,  du- 
rante la  auseiit-ia  de  \'cla/rn  A  ¡os  puelíiosde  Misiones 
sobre  el  Parama,  ¡«ara  traer  frente,  rui)  miitivo  de  la  i«- 
vasion  del  ejón'ito  del  general  Hel;:ran<>. 


REVOLUCIÓN  DEL  PARAGUAY  <») 

Varios  (ifiriales  qne  liabian  >erv¡doen  la  ncrion  de  Ta- 
cuar!  y  prestádo-^e  gustos. i^  á  iN)t»perar  en  la  revolución, 
se  hallalian  ¿i  la  sa/MH  «mi  la  A-^un^Mon.  Kl  (*a|i¡tan  don 
Juan  Pedro  Cahallrn»  \v>  lial>ia  prcvrnidn  4|uola  señal  de 
alarma,  para  ri-unirso  en  el  rnarlrl  ^(Mieral  do  la  pla/.a, 
st'iii  un  ropontino  O  intonip>sl¡\<>  rr|iiquc  de  4*ampnnas 
en  I-i  ratodra!.  A  la-^  di«v,  uv\<  ó  inomw,  do  la  norhe 
delli  do  niayn  do  Ixll,  hi/n  dar  la  >orial  prevenida  y 
soa\an/óol  primero  ron  aliruiht^  poi-o<  ¡nil¡vi«!nits  do  con- 
fían/a A  tomar  ol  ouarlrl  y  apodrrarso  do  la>  arma^^  como 
se  \eritic''i  sin  \i>lonr¡:i  y  >in  iipo^i(*i(»n  alguna  de  la  guar- 
nición, ni  do!ot¡ria¡d<»n  Mauriti*»  Jos<^  rrorho  que  la  man- 
daba. Posr^iiiiiado  (J:il>a!l<Todol  cuartal,  v  habiéndoselo 
reuni'b»  ya  nui«'lia  parto  il**!  pueblo  quo  so  había  ad- 
herido á  la  roNoIurioM  y  «•frccldolt»  su*^  serviiMos,  se  lo 
s^^imetió  toda  la  guarni<'i«>n.  y  fuó  rocon<H¡dn  comandante 
del  cuartel. 

Kn  e**te  estado  requirió  r  intimó  al  ^«tborna<lor  Velazco 
la  co>a«'ion  mi.*!  mand<i  do  la  pr«i\iniMa,  ó  que  entre- 
tanto >e  «rlrliraM*  mi  i'nM;:n'vii  nacii'nal  que  dotorminaso 
y  delibi-ra'^o  la  forma  di'  ¿.''iMirii"  «pie  lo  pareciera  n)as 
Cíin\onii  nt«'  y  ad.iptiliiL*  á  la-^  •  inuii-^taní-ia»*  m  «pie  so 
hallaba  la  M^paÍM.  I'.l  ;;'ibnnadMr  \'rla/*t»  ri»nvoi'ó  á 
sus  adicto^,  y  ^e  iio::ó  .i  aiífdt'r  :\  la  pr»  «puerta  tle  Caba- 
llero; repitió  r^[o  ««.u  n'i|U«rnnioiit'i  pi'MpMiiirndo  so  lo 
nombrarían  d^»-*  ««im^i-'Í'»^,  «•••n  qni«Mn's  a«  tua**e  ol  do^^pa- 

d«  U  ubr«  lio  MuIm. 


830  GOBERNANTES 


/ 


cho  de  las  causas  y  asuntos  de  gobierno  hasta  la  celebra- 
ción del  congreso.  Siguió  el  gobernador  con  su  oposi- 
cipn,  permaneciendo  inflexible  toda  esa  noche  á  cuanto  se 
le  proponia  por  el  cuartel.  Vanos  fueron  todos  sus  es- 
fuerzos hasta  que  amaneció  el  dia  15,  sin  que  el  gober- 
nador desistiese  de  su  oposición,  ni  las  tropas  de  su 
empresa  de  usar  de  la  fuerza;  y  ñrmes  éstas  en  salir  con 
su  intento,  se  presentaron  en  la  plaza  con  dos  piezas  de 
artillería,  determinadas  y  resueltas  á  batir  y  derribar  las 
casas  de  gobierno. 

Ed  vista,  pues,  de  esta  disposición  y  firmeza  de  los 
revolucionarios,  accedió  el  gobernador  á  cuanto  se  le  ha- 
bia  propuesto  y  exigido  la  noche  anterior.  En  su  conse- 
cuencia, se  nombraron  los  dos  consocios. 


LVI.  JUNTA  DE  GOBIERNO  PROVISORIO,  compuesta 
del  general  Velazco,  presidente,  doctor  José  Gaspar  Ro- 
dríguez de  Francia  y  don  Juan  Valerio  de  Zevallos,  vo- 
cales, á  nombre  de  Fernando  Vil,  entrando  en  función  el 
16  de  mayo  de  1811,  y  debiendo  durar  hasta  la  reunión  de 
una  asamblea  general  ó  congreso  que  determinase  el  ré- 
gimen y  la  forma  de  la  nueva  administración. 

Al  dia  siguiente  (17  de  mayo)  publicó  el  general  Velazco 
el  notable  bando  siguiente:  "Habiendo  convenido  en  pro- 
ceder en  el  despacho  asociado  con  el  doctor  José  Gaspar 
Francia  y  don  Juan  Valeriano  Zevallos  hasta  tanto  que  se 
establezca  el  régimen  y  forma  de  gobierno  que  deba  per- 
manecer y  observarse  en  lo  sucesivo,  se  da  á  saber  al  pú- 
blico para  su  inteligencia  en  consocio  con  dichos  adjun- 
tos. Que  sus  miras  é  intenciones  benéficas  y  pacificas 
son  dirigidas  solamente  á  promover  la  mayor  felicidad 
de  la  provincia,  y  no  ha  tenido  por  causa  y  por  objeto 
entregar  ó  dejar  esta  provincia  al  mando,  autoridad  6 
disposición  de  la  de  Buenos  Aires  ni  de  otra  alguna,  y 
mucho  menos  el  sujetarla  á  ninguna  potencia  estraña;  y 


DEL  PARAGUAY  231 

que  lodos  los  nominados  muy  «listantes  do  somojanlcs 
ideas  no  han  tenido  ni  tienen  otra  f|ue  !a  derontinn.'ir  ron 
todo  esfucr/o  haciendo  los  sarriti  ios  que  sean  posiMc^s 
ú  fin  de  sostcncry  ronscrvar  los  fueros,  hb»  rtady  digni- 
dad de  esta  provincia.  .  .  Que  conformándose  con 
Buenos  Aires  no  se  teníh'ia  otra  mira  sino  hi  defensa  co- 
mún bajo  un  sistema  de  mutua  unión,  amlst<id  y  confor- 
midad; cuya  base  sea  la  igualdad  de  dercrhosü." 

Lo  primero  que  hi/o  este  nuev«)  gi»liiorno  fuó  ordenar 
se  rct'ogic^cn  lasarmas  de  fueg'i  y  blancas  que  existían 
en  poder  del  partido  realista  que  se  (oniponia  de  los  es- 
pañoles europeos  y  de  algunos  paraguay«)s,  á  tin  de  pre- 
caber  una  contra-rcvolu«*iori  p.ira  reponer  á  Vela/co. 
Apesarde  esta  providencia,  hicieron  tanil)ien  que  <Ie  la 
campaña  Ixijase  al;:una  tr-jpa  para  resguardo  y  seguri- 
dad de  laciudatl,  c-oino  se  V(»riti«'ara.  Mandaron  evaruir 
la  ciudad  de  Corrientes,  que  de   «inlcn  d«'I  gobt-niatlir 

Vela/co,  la  había  o(*upadocl  c<»nianilante  del  Pilar  Jaime 
Fcrrer,  que  era  tanil»ien  gefc  de  la  fuerza  lluvial,  y  se  lo 
separo  A  óste  de  todo  mando  en  aquella  frontera. 

A  los  veinte  V  rÍM<n  filas  de  la  rcvi»UiiM«»n,  hah¡«>iiiIose 
tomado  todas  la^  proNÍden«ia^  i-unvi-nicntes  :\  la  seguri- 
dad y  tranquilidad  interiory  «r^terior  ile  la  provinria,  se  lo 
sus|iendió  del  mando  y  puertos  en  un  lu::ar  de  seguridad 
(9  de  junio  (i  don  Mernardo  de  Vela/i*o  y  á  los  capitu- 
lares de  aquel  año,  que  eran  cspafiMle^  lo«%  mas,  y  fuenni 
encerrados  en  el  fuartel,  quí'dandn  Si iImh  los  dos  conso- 
cios. 

LVII.  IXXToK  JOSK  í;  K  I)K  FKANCIA  V  don  Juan 
Valerian«»de  Zi^vaii'W,  dos-le  i*l  l>dt»jnni'»  isi  i)|i.irla  se- 
pararioii  y  prisión  t|r  \'ela/i'o.  r.ni  lajnris  li<*i'ioii  interina 
hasta  la  p"*>olni*ion  t|f|  ro;ign*«>'>  qn**  fh-liia  rennirM*. 

A  tin  de  s:iti*-faiíT  alpñbü'it  dt»  IihI.i  lo  librado  ha^la 
ent'iiii'es,  si»  e-^pi.li  »  u'i  banli»  tirni:i<lo  p.ir  rl  'Comandante 
j  oficiales  del  cuartel  general  de  la  L'ni'm,  diciendo  á  los 


232  OOBERNAirrES 

habitantes  del  Paraguay:  que  los  depositarios  de  la  autori- 
dad en  el  detestable  proyecto  de  someterla  provincia  á  una 
dominación  estrangera,  6  valerse  de  sus  fuerzas  para  sor- 
prenderla con  el  simulado  aparato  de  auxilio.  Que  la 
aprximacion  de  tropas  portugueses  hacia  los  hmites  de  la 
provincia,  á  saber,  al  norte,  en  los  establecimientos  de 
Coimbra,  y  al  este  en  el  pueblo  de  San  Boija,  al  mando 
del  capitán  general  de  San  Pedro.  Que  la  venida  del  te- 
niente de  dragones  don  José  de  Abreu,  enviado  por  dicho 
general  áesta  ciudad  (Asunción);  la  misteriosa  reserva 
con  que  se  disfrazaba  el  verdadero  objeto  de  su  comisión. 
Que  después  de  la  revolución  se  fueron  notando  y  des- 
cubriendo otros  hechos  tan  circunstanciados  que  no  ha- 
cia dudable  aquel  concepto.  Queapesar  de  estar  ya  cer- 
rado el  pliego  de  contestación  á  dicho  general,  Velazco 
sólo  manifestó  á  sus  consocios  del  gobierno  un  brevísimo 
y  frivolo  borrón  que  no  condecia  con  los  planes  y  demás 
que  contenia  el  oficio  del  general  de  San  Pedro.  Qne  la 
fuga  del  coronel  Pedro  Garcia,  abandonando  el  mando 
de  la  población  que  estaba  á  su  cargo,  después  de  haber 
noticiado  del  suceso  de  la  revolución,  llevando  su  ruta  á 
dichos  establecimientos  portugueses  del  norte,  era  otro  ac- 
cidente que  inducía  mas  que  vehemente  presunción.  Pero 
que  lo  que  removía  toda  duda  en  el  particular  era  la  car- 
ta interceptada  por  el  gefe  de  las  tropas  paraguayas  don 
Blas  José  Rojas,  escrita  en  la  Bajada  al  propio  Velazco^ 
por  don  Curios  Genovés,  enviado  por  él  á  Montevideo, 
como  era  notorio.  Que  en  esta  carta  encargó  Genovés  á 
Velazco,  que  redoblase  sus  comunicaciones  con  los  por- 
tugueses: qne  estos  cubriesen  inmediatamente  la  costa 
oriental  del  Paraná;  que  los  del  norte  cayesen  también 
sobre  el  Paraguay;  que  las  fuerzas  de  mar  paraguayas 
cubriesen  igualmente  aquel  punto;  y  que  de  este  modo 
teniendo  la  costa  occidental,  concluye  diciendo  Genovés  á 
Velazco  somos  los  reyes  de  la  America  del  Sur.  etc.,  etc. 
En  el  cuartel  general  de  la  Asunción  del  Paraguay,  á  9  de 


DEL   PARAGUAY  233 

junio  iIclHll. —  Fiíiíulo  Po'Ip»  Juan  ('almlliM-o,  Fulíroiu'io 
Yr;rro<.  Antiiiiin  'I\»iná<  Yív::r«»s.  .Maurií-i»»  J.íS!»  'rn»rhc, 
Juan  Hauti^ia  liivan»la.  Mama^l  Itiirbo,  Kra<'¡st*o  Antonio 
Gonzale/,  Jt»>c' J«iai|nni  Le(»n,  Mariaiiodcl  Pilar  Mullada, 
Blas  Domingo  Franto,  A^rustin  Yt'^nis,  IV«lro  Alcántara 
Kstiparrihia. 

Instruida  la  |»nívinria  tío  los  ;:ravo^  motivos  que  prece- 
dieron O  ininuKarnii  á  Uy^  <»ílriah»s,  tri)pas  y  vecinos  do  la 
«*a|»íial  á  la  **«*|i:iratMnn  y  n-niMi-ion  total  ilcl  gobernador 
Velazi'o  del  man. lo  absoluto  de  la  pn»vinria,  fué  convoca- 
do un  i'oii;:rcsM  ;:cniTaI  por  niedin  de  osfjuolas,  para  el  18 
del  mismo  me^dejunin. 

LVIII.  Jl'NTA  rifliKRNATIVA,  nombrada  el  22 de  ju- 
nio y  compue«-ta  «le  U.*^  riura  si::uicntc<:  ;:cncral  Ful^cn- 
ri»i  Yí'^nw.  pn'<¡dtMitc,  el  «'««manlanti»  d<»n  Juan  Pedro 
Caballt  n»,  í'l  di-iMni*  Jn-»'' íl;i-.p;ir  K*«Mlri;;uf  /  de  Fr;in<*ia,  el 
iire>ldl»P»  ilMitiir    Kia!n-i*-'t»  Ja\¡»'r  lt*»::arin    v  el  doctor 

Fernando  de  la  M»»ra  xofalf'^.  v  su^  fuiH  iones  dcbian  du- 
rar  **iiiro  ;iriii<. 

Se  iiiimbrn  a<r^<T  ;d  dnri.»r  <iri»u'«»nM  de  la  (\*rda,  se- 
cretario á  ilmi  Maiiaio  Lari'»-;  11  i!\:i.i  y  e»^  rib.iii'i  publico 
a  don  Jai'inlo  Rui/. 

A|>cnas  intal.nla  la  junta,  x»  airitó  la  (*ut>stioii  por  un 
númcrtMie  eiijdadani»<.  eiin\o<'adii  al  cferioiMí  el  |>alacio 
dcf:obi»*rno  *iobre  ^¡  <*^t»^  Inbia  di.*  <fi::nr  ni:ie:ii|.»  |.|'í  iles- 
t¡n<»s  d*.'l  país  á  M.irn*»re  .!»•  l-\*rn:indo  \'ll.  Kl  iliM-tor 
Francia,  euya  Mpiíiiii!!  deríili'la  nw  en  ^^entiili»  e-intrario, 
6|itK*  en  el  '•ai'Hi  f|e  a-'U-M*!  «^  iii  |.»  m;'i-»  a<'al-»ral»  del 
debate.  nii-i;;i<*iiil<i'«.'  a  la  nir^a  v  tomanilM  aliento  al  la- 
do  de  v.'iri'»**  fijrifi"nanti<  de  i;'»bifrn'i,  ^a-»'»  un  par  do 
pistolas  rar;:a  I  !■*  y  la-»  i'»¡.i'i  delante  tli»  »•!,  di<'icndo: 
•Km  's  *.on  l'iH  ar;:nmetit'i<^  .|Hi»  Uai:;»  e.inira  la  '*n[»rema- 
cla  de    Fernán  !••  \  II. 

A  tan  anda/ <  oMi"  pr.ii'tii'o  ;ir;:uinciitM.  «.«n-.  •*<*Tnp:!trii>- 
ta.*>^c   prunuiii'iaion  abiertamente  p^r  la  indcpL-ndoncia 


234  GOBERNANTES 

absoluta  de  la  madre  patria,  siendo  la  primera  declaración 
categórica  que  se  hiciera  en  la  América  del   Sur,  en  con-' 
tra  posición  de  lo  que  se  habia  practicado  en  Buenos  Aires, 
en  donde,  á  nombre  de  nuestro  querido  Fernando  VII,  se 
derramaba  la  sangre  de  los  que  combatían  en  defensa  del 
mismo  monarca. 
En  seguida  decretó: 

1?  Que  el  Paraguay  se  gobernaría  por  si  mismo  sin  la 
intervención  de  Buenos  Aires,  proclamando  por  ese  he- 
cho la   independencia  paraguaya. 

2?  Que,  sin  embargo,  conservaría  buenas  relaciones 
con  esa  provincia,  y  que  enviaría  diputados  al  congreso 
general. 

39  Que  los  derechos  de  aduana  se  establecerían  regular- 
mente y  que  el  monopolio  del  tabaco  quedaría  suprimido. 

4?  Que,  en  ningún  caso,  las  leyes  y  resoluciones  del 
congreso  argentino  obligarían  al  Paraguay,  sino  después 
de  haber  sido  aprobadas  por  la  asamblea  general. 

El  20  de  julio  (1811);  la  junta  gubernativa  del  Paraguay 
pasó  un  oficio  á  la  de  Buenos  Aires  justificando  su  re- 
sistencia á  las  tropas  de  Belgrano,  no  habienco  tenido  otro 
objeto  que  su  natural  defensa;  y  declarando  que  mientras 
no  se  formase  el  congreso  general,  la  provincia  del  Pa- 
raguay se  gobernaría  por  si  misma,  sin  que  la  junta  de 
Buenos  Aires  pudiese  disponer  y  ejercer  jurisdicción 
.sobre  su  forma  de  gobierno,  régimen,  administración,  ni 
otra  causa  afguna  correspondiente  á  ella. 

La  junta  de  Buenos  Aires  envió  sus  representantes 
plenipotenciarios  cerca  de  la  del  Paraguay,  con  el  objeto 
de  acordar  las  providencias  convenientes  á  la  unión  de 
ambas  provincias  y  demás  confederadas  que  formaban 
antes  el  estinguido  vireinato  delRio  de  la  Plata,  como  en 
efecto  envió   á  don  Manuel  Belgrane  y  á   don  Vicente 


DBL  PARAGUAY  835 

Ana.^tasio  Echevarría.  Llegarlos  é<^tos  á  la  ciudad  de 
Corriciitcís  avisaron  de  su  arribo,  pidiendo  permiso,  para 
su  entrada  en  el  Paragay,  á  rumpür  y  Henar  la  misión 
que  llevaban. 

La  junta  gubernativa  contestó  (O  de  setiembre)  no 
haber  recibido  contestKMon  íi  un  oficio  de  2()  de  julio,  ya 
citado,  y  ademas  que  mientras  el  gobierno  de  Buenos 
Aires  no  reconociese  espresa  y  formalmente  la  indepen- 
dencia del  Paraguay  en  los  términos  profmestos  y  acor* 
<iados  por  dicha  provincia,  no  era  llegado  el  caso  de 
entrar  oportunamente  en  tratado  alguno  relativo  á  la  pro- 
TÍncia  del  Paraguay,  siendo  su  independencia  la  que  de- 
bía asentarse  por  preliminar  de  toda  ulterior  determi- 
nación. 


Francia  intrigaba  contra  el  gobierno  de  queól,  si  bien 
aw^nte.  seguía  formando  parte:  recibia  visitas  secretas 
de  la  may(»r  parte  de  los  print'ipalcs  labradores  y  estan- 
cieros: fumentaba  las  aspiraciones^  de  ln>mbres  que  jamAs 
habiaii  soñado  ni  pretendían  aji-an/ar  el  poder,  mostrán- 
doseman^oy  conde«'ond¡ente  con  la  cUí^q  mas  baja  de 
la  sociedad,  y  altanero  con  la  mas  elevada.  Su  plan  era 
inspirar  Á  la  gente  del  (*ampo  el  sentimiento  que  los  que 
irobemahan  eran  unos  ignorantes  ^in  mérito  alguno,  6 
¡n»*¡nuAndolesque  si  él  subia,  ¡••uán  diferente  <eria!  Les 
hacia  ver  que  el  nbjcto  de  la  r(*vi»lucíon  había  sido  derrocar 
la**  pretí»n*íioiies  aristocrática^  d»?  la  España,  y  entretanto 
e^fls  preton»*ioiif-s  eran  mas  odiosas  y  sólo  liabia  un  cam- 
bio de  porsinias  iguales  ó  infcríuros. 

¿Quiép  es  Yegros?— presiilíMiie'le  la  junta,  decia  Fran- 
cia—Un   gaucho  igní>rante. 

¿Quién  es  raUíileri»?— agregaba. — nada, y  sin  embargo, 
los  dos  son  generales  ínveMídusde  la  suprema  autoridad 


288  OOBEBNANTfiS 

Don  Plácido  Carísimo. 

Id.    Juan  Bautista  Carísimo. 

Id.    Bernardo  de  Haedo,  alcalde  de  !«•.  voto. 

Id.    Antonio  Diaz  y  su  dependiente. 

Id.    Emeterio  Martinez,  español. 

Don  Antonio  Martinez  Várela  se  libr6  de  la  misma  pa- 
na por  no  haberse  dado  con  él  hasta  las  tres  de  la  tarde; 
y  concltafda  esta  operación  fueron  embarcados  en  el  ber- 
gantin  de  don  Juan  José  Machain,  fondeado  en  medio  rio. 

A  mas  de  los  anteriores  fueron  pasados  por  bajo  d»  1^ 
horca,  un  sobrino  del  ajusticiado  mayorquino,  un  catalán 
y  un  gallego,  los  cuales,  conducidos  como  los  demás  al 
bergantin,  al  dia  siguiente  (30  de  setiembre)  fueron  pues- 
tos en  libertad. 

El  predicador  fray  José  Martinez,  español,  que  predicó 
el  sermón  del  Patrocinio  en  la  catedral,  entró  igualmente 

preso  en  el  bergantin  el  18  de  noviembre,  saliendo  de  la 
prisión  al  mes  cabal. 

A  ninguno  de  los  cometidos  se  le  formó  causa,  y  con 
motivo  que  el  bergantin  no  pudo  salir  por  tener  que  ha- 
cerlo reparar  el  dueño,  se  dispuso  saliesen  de  él  los  presos 
guardando  arresto  en  sus  casas  (31  de  diciembre),  los  que 
después  fueron  sucesivamente  puestos  en  libertad. 

Con  escepcion  de  Saá,  todos  tuvieron  que  dar  un  dona- 
tivo para  salir  libres  del  destierro  á  Borbon,  conmutándo- 
seles con  los  siguientes  destinos: 

A  Machain  2000  pesos,  y  desterrado  á  Villa  Rica. 

íturburu  2500  pesos,  y  desterrado  á  Iguamandiyü. 

Capdevilla  3000  pesos,  y  á  Curuguati. 

Acosta  4000  pesos,  y  á  Villa  Rica. 

León  1500  pesos,  y  al  partido  de  Cumbarití,  doce  leguas 
de  la  ciudad. 

Acbard  1000  pesos,  y  á  su  estancia  de  Ibitiminl. 

Fernandez  1000  pesos  y  á  su  estancia  en  Villa  Real. 

La  revolución  del  29  no  pasó  de  ser  una  asonada  sin 


DEL  PABAorAY  237 

Los  siguientes,  presos  y  esrapados  < lo  parto  do  nocho. 

Regidor  don  José  Carísimo,  español. 

Id.     Id    Jos6  del  Barrio  id. 

Alguacil  mayor  don  Jt>só  de  Ar/a,  id. 

Capitán  de   artilleri;i  don  Antonio  Z:ivala,  id. 

Alférez  de  id.  don  F.  Guerrero,  id. 

Teniente  de  id.  don  Pascual  de  Urdapilleta,  con  prisio- 
nes» español. 

Don  Manuel  Fernandez  y  Goyri,  paraguayo. 

Id.  Juan  Antonio  Marín,  id. 

Alférez   urbano   don  José  Lino  de  León  y  Zavala,  id. 
Salió  el  13  de  mar/.o  de    1813. 

Don  Pedro    Pablo  de  Zavala  y  Peña,  id. 

Cabo  veterano  N.  Rodri¿;ue/. 

Don  Fraii«*is(*o  Men(*liaoa. 

A  los  p<M*osdias  d«M'^la^  pri^^iono^,  el  día  de  San  Mi- 
guel, 29de  scti**inl>re  l-sil  .•U.i'^  dy**.*  a.  in.  salió  dd  ruar- 
le! la  compañía  do  :¿r:inadcros  á  la  pla/.a,  tnraiido  rajas  y 
dando  gritos  ile  ";Vivacl  roy!  ¡Viva  nuo^tro  p>lH3niad«»r! 
¡Mueran  los  lra¡don?>!**  (\»ri-aii  lara<adti  .i:ol)irrn«>,  ron 
bavoneta  ralada  rn  a  l«'nian  <lr  a>*otn''ttM\  «*oti  rañones  en 
la  puerta  drl  ruarlrl.  apan*iilaiido  ^ulílovarsr  iSlr,  re<|UÍo- 
ren  á  lo«^  |in*>os  tvi.-rpadoÑ  para  «pn*  se  rru*i¡i*raná  ellos. 
Dominada  esta  iiiMMKit'i  n'vohii*íon.  vilon  partitla^  ti 
prenderá  los  *.i|;nieiii«'s: — 

Cal>o  vrteran»»  dr  dra:;'»iifís  Marlin  Cornea,  rriado  do 
Vela/t'o.  el  pulprro  rala]  III  Martiti.  t*l  iiiayt»r>|UÍiio.  K>- 
tos  dos  ron  ^"lorl ttTnnno  di*  uii'i  hora.  fiirp»n  di^pnoliS 
y  aiustiriadi  )^  y  piMi  lnMitr^^   ^u^  nirrpis  dr  una  horra. 

El  receptor  ilr  al^-ahala^^  iIdii  Jumí  Oistóhal  de  Santi- 
bañez,  pres<»  cmi  la  rárrt*!. 

Fuenjii  pa^ado'í  p«»r  liajodc  la  horra,  l^^  **i^icnlos  riu- 
dadanos  par.i^uavi)^: 

Factor  otiriai  don  S«»vi'r«»  d«»  O-^rari-;. 

Le<*tor  domtnirií  fray  N.  Tahoada  y  Piedad. 

Regidor  don  N.  Eiit«:erria. 


288  OOBEBNAKTeS 

Don  Plácido  Carísimo. 

Id.    Juan  Bautista  Carísimo. 

Id.    Bernardo  de  Haedo,  alcalde  de  !«•.  voto. 

Id.    Antonio  Diaz  y  su  dependiente. 

Id.    Emeterio  Martínez,  español. 

Don  Antonio  Martínez  Várela  se  libró  de  la  misma  pa- 
na por  no  haberse  dado  con  él  hasta  las  tres  de  la  tarde; 
y  concfdída  esta  operación  fueron  embarcados  en  el  ber- 
gantín de  don  Juan  José  Machain,  fondeado  en  medio  rio. 

A  mas  de  los  anteriores  fueron  pasados  por  bajo  á^  kt 
horca,  un  sobrino  del  ajusticiado  mayorquino,  un  catalán 
y  un  gallego,  los  cuales,  conducidos  como  los  demás  al 
bergantín,  al  día  siguiente  (30  de  setiembre)  fueron  pues- 
tos en  libertad. 

El  predicador  fray  José  Martínez,  español,  que  predicó 
el  sermón  del  Patrocinio  en  la  catedral,  entró  igualmente 

preso  en  el  bergantín  el  18  de  noviembre,  saliendo  de  la 
prisión  al  mes  cabal. 

A  ninguno  de  los  cometidos  se  le  formó  causa,  y  con 
motivo  que  el  bergantín  no  pudo  salir  por  tener  que  ha- 
cerlo reparar  el  dueño,  se  dispuso  saliesen  de  él  los  presos 
guardando  arresto  en  sus  casas  (31  de  diciembre),  los  que 
después  fueron  sucesivamente  puestos  en  libertad. 

Con  escepcion  de  Saá,  todos  tuvieron  que  dar  un  dona- 
tivo para  salir  libres  del  destierro  á  Borbon,  conmutándo- 
seles con  los  siguientes  destinos: 

A  Machain  2000  pesos,  y  desterrado  á  Villa  Rica. 

Iturburu  2500  pesos,  y  desterrado  á  Iguamandiyú. 

Capdevilla  3000  pesos,  y  á  Curuguati. 

Acosta  4000  pesos,  y  á  Villa  Rica. 

León  1500  pesos,  y  al  parüdo  de  Cumbarití,  doce  leguas 
de  la  ciudad. 

Acbard  1000  pesos,  y  á  su  estancia  de  Ibitíminl. 

Fernandez  1000  pesos  y  á  su  estancia  en  Villa  Real. 

« 
«  « 

La  revolución  del  29  no  pasó  de  ser  una  asonada  sin 


DEL  PARAGUAY  239 

conMcuencia  alguna,  y  la  ejecución  de  los  mencionados 
individuos,  fué  un  acto  bárbaro.  Francia  que  fíngia  ig- 
norar todo,  corro  presuroso,  pues,  como  se  dijo,  se  hallaba 
separado  de  la  junta,  y  consigue  se  sobresea  en  la  eje- 
cución de  los  demás  presos,  cuya  causa  se  seguia,  con- 
mutándoseles la  pena,  la  que,  con  el  tiempo  quedó  reduci- 
da á  simple  detención  limitada. 


Damos  á  continuación  una  breve  y  sucinta  relación  de 
los  sucesos  memorables  que  tuvieron  lugarcn  la  Asunción 
desde  el  dia  14  de  mayo  do  1H12. 

A  las  nueve  déla  mañana  del  14  de  mayo  (1812),  se 
mnunció  al  público  un  bando  solemne,  con  música  mi- 
litar» que  se  estrenó  en  este  arto,  siendo  la  función  del 
dia  siguiente  en  memoria  de  la  revolución  del  ano  1811; 
onlenando asistiese  IimIo  el  ve<Mn(lariü,  A  la  misa,  Te-Deum 
y  besamanos,  C4)n  iluminarion  do  las  calles,  sopeña  de 
cuatn)  |»esos  de  multa.  El  mismo  dia  por  la  mañana,  la 
junta  intimi'x'inlende  i*<)iil¡iiacioii  fuera  de  la  provincia, 
dentro  de  iciven»  dia,  al  cura  virariode  Villa  Kcal  v  su 
lenicntc  |M)r  halxMse  manifestado  adi<:tos,  se;:un  se  decia, 
ala  causa  del  ¡lartido  porteño. 

Después  do  orarioncs  liubo  salvado  arlilloria,  habién- 
dose enarbolado  el  |)abellon  irit*olor.  ron  musirá  en  la 
plaza,  iluminación  en  las  callos,  disparo  do  un  ranona/o 
cada  media  hora  tola  la  no*lio  hasta  salir  el  sol  del 
dia  15. 

En  este  Á  la  hora  acostumbrada  |)ontiti>*ó  el  obi^^po  con 
fodasiolemnidad,  prodii-amlo  el  doctor  Viana.  siendo  el 
asunto  que  ".San  Isidro  (.1  «luion  juraron  los  militaros  pa- 
trón do  su  cuartel  ^onoral;  por  su  |»rosonc¡a  o:i  Kspafia, 
las  atriK-idados  do  los  francotes,  efecto  do  la  divina  Provi- 
dencia, eligiendo  al  Paraguay  para  prestarle  su  protec- 
ción en  cambio  de  Madrid." 


m 


OOliERNANTES 


El  presidente  de  la  junta  prestó  por  los  oficiales,  el  ju- 
ramentoy  voto  del  patronato,  dicho  ante  el  obispo. 

La  concurrencia  del  vecindario  fué  numerosísima  en  el 
templo  y  besamanos.  Se  cantó  el  Te-Deum,  y  en  obse- 
quio de  esta  celebridad  la  junta  mandó  poner  en  libertad 
del  arresto  á  Celpa  y  algunos  delincuentes  de  la  cárcel 
pública. 

En  conmemoración  del  dia,  el  comandante  del  cuartel  y 
los  oficiales  pidieron  al  gobierno  la  restitución  del  vocal 
Francia,  suponiéndolo  preso,  y  se  les  contestó  que  resol- 
vería, en  virtud  de  no  haber  sido  espulso. 

Al  salir  el  cabildo  para  la  función,  el  escribano  de  go- 
bierno notificó  al  regidor  Aresti  orden  de  destierro  al  fuer- 
te Apa,  por  haberse  manifestado  contra  el  proceder  de  la 
junta,  y  por  súplica  de  los  alcaldes  se  le  conmutó  su  confi- 
nación á  su  estancia . 

A  prima  noche  hubo  baile  en  la  casa  de  gobierno  con 
asistencia  de  muchos  españoles  europeos. 

Como  la  situación  del  rey  Fernando  afligia  mucho  &  la 
junta  de  gobierno  del  Parcguay,  promulgó  ésta  á  las 
nueve  de  la  mañana  del  dia  21  del  mismo  mes  (mayo  de 
1811)  bando  muy  solemne  con  música  en  que  se  man  - 
daba  que  para  los  dias  19,  20  y  30  del  siguiente  mes  (junio) 
se  preparase  todo  vecino  estante  y  habitante  de  la  capital 
con  caballos  y  ijaeces  á  proporción  de  sus  facultades,  so 
pena  de  ser  tenido  por  infidente  y  sospechoso^  para  acom- 
pañar al  Real  Estandarte  del  señor  desdichado  Fernando 
vn,  convocando  para  lo  mismo  á  los  correos  de  todos  los 
pueblos  de  Misiones  y  provincia,  á  un  justicia  ó  regidor  de 
cada  villa.  Y  al  salir  el  sol  del  dia  30  (mayo),  se  enarboló 
el  pabellón  tricolor,  con  salva  menor  de  artillería,  que  se 
repitió  á  la  tarde  en  su  descenso,  en  obsequio  del  referido 
rey  Fernando  habiendo  obtenido  del  gobierno  el  capellán  de 
cuartel  general  licencia,  para  que  los  presos  de  estado  se 
comunicasen  en  celebración  de  dicho  Fernando  vii,  hasta 
el  momento  en  que  el  comandante  prohibiera  su  continua- 


DEL  PARAGUAY  241 

don.  La  concurrencia  de  visitantes  fuó  tan  numerosa,  co- 
no era  natural»  desde  que  los  presos  lo  eran  de  igual  mo« 
do,  que  el  cuartel  se  volvió  un  templo  donde  se  gana  ju- 
bileo de  UUU's  quotiesj  con  general  regoi-ijo  de  la  (Mudad. 
El  19dejunio  <1S12)  por  la  mañana,  se  publiri)  nuevo 
bando  onlenando  que  los  dcs<*ontentos  ron  el  go(;iernode 
la  junta  saliesen  de  la  |>rovin«*ia  on  el  tórmino  de  quince 
días,  con  la«'onfliriori  de  qu<'  serian  anxiliados  por  el  mis- 
mo gobierno  hasta  fuora  do  su  jurisdÍ4TÍi>ii,  y  si  pasado 
este  término  alguno  atentare  contra  (*l  hahia  de  ser  (*asti- 
gado.  Al  medio  dia  se  (Miarlxiló  el  lira!  KstnndarU*  con 
cintas  tricolor.  Iiariéntlose  el  pasoo  á  la  tarde  con  murlia 
solemnidad,  ron  sesenta  indios  montador  y  ac^ompafiados 
délos  corrogidt^rcsdc  li»s  puoMos  y  rorpitrariniicsy  algu- 
nos Tetónos,  hasta  un  punto  qu<*  si' adornó  prevontiva- 
mcnto  con  geri»glttiriís  ilo  árhol  di»  la  liht*rlad  y  demostra- 
ciones de  rogíH'ijo  que  en  <'i>nlorno  Iiícílt-mi  los  vocales 
de  la  junta.  Porla  n<H*he  hul)o  bailo  en  ol  i\'iSildo,  orga- 
nistas de  música  por  los  callos,  ilumiiia'Mttiies  en  tenias 
las  ca.sas  de  los  griMuios  de  artesanos.     K>to  no  impidió 

oue  esa  misma  noi*lie,  mandara  la  junta  prender,  eouio 
se  hizo,  á  don  F.  Iteealde,  p<ir  aporteñailo.  Al  dia  si- 
guiente (2i)),  se  repitió  el  |>a'ieo  por  Santi»  Domingo  ««on 
igual  solemnidad.  eoni*urnend«)  mu  ha  gt*nte  a  la  catedral 
en  la  quepontiUró  el  ohispo,  |>redieaiid<»  eldortor  Riverí>s 
sobre  los  dos  puntos  siguiente^:  lúdelas  obligaeiones  del 
gobierno  para  nm  |)i->s,  la  reh;:ií»n  y  la  patria.  S"  de  las 
del  pueblo  I lara  eon  olgohiern*),  diriendo  al  roneluir  un 
discurso  im|>ortante  eontra  h^s  votos  de  algiuio^  intlivl- 
dúos  de  las  eórtes  sóbrelos  artl>Milos  i|o  i:;ualdad  entre 
europeos  y  americanos.  A  la  no.'h*»  si»  n»pre<entó  por 
prvneram,  a  injf**tro  i*ont)i*¡init*iitt>,  la  romelia  "Mas 
▼ale tarde  que  nun«*a." 

Apr«>vc*"han  h»  la  **«»lemnii|a'l  d«  i  a«t»,  »I  rori»;n  |  ,on 
algunos  otii'ialcH  pidier<Mi  la  lilH.*rtad  d«*  l>)s  pre*^o<  j  do 
Ilurbe,  mas  la  junta  mandó  en  contcstariun  que  se  les 


242  GOBERNANTES 

pusiese  prisiones  de  nuevo.  En  los  dos  dias  siguientes 
hubo  juego  de  sortija  y  J3or  la  noche  baile  y  repetición  de 
la  comedia. 

Al  salir  el  sol  del  dia  15  de  agosto  (1812)  se  hizo  salva 
deartillería  enarbolándose  el  pabellón  tricolor,  pero  al 
comenzar  la  misa  mayor  la  junta  mandóarriar  éste,  sus- 
tituyéndolo otro  también  tricolor  aunque  con  listón  ancho 
blanco  en  medio,  colorado,  angosto  arriba  y  azul  abajo, 
con  las  armas  de  la  ciudad  por  un  lado,  y  las  del  rey  en 
el  blanco.  Al  alzar  y  terminarla  misa,  se  hizo  fuego  de 
artillería. 

Por  auto  que  la  junta  proveyera  (26  de  setiembre)  pro- 
nunció ésta  sentencia  revocatoria  por  contrario  imperio, 
para  que  los  presos  hiciesen  su  defensa  en  treinta  dias 
con  todos  cargos  y  ser  condenados  por  trance  del  asunto 
relevándoles  de  la  pena  capital  y  perdimiento  de  bienes  en 
multa  de  30,000  pesos  para  una  muralla  á  prorata,  como 
sigue;  Acosta  8,000  pesos,  Capdevilla  6,000,  Iturburu 
5,000,  Machain  4,000,  León  3,000,  Achard  2,000,  Fernan- 
dez 2,000,  y  mientras  durase  la  obra,  destierro  á  Borbon, 
y  Saá  por  ocho  años,  y,  después  deconclusa,  espatriacion 
con  sus  familias  todo?.  A  Centurión  tres  años  de  alcaidía 
sin  sueldo,  con  cargo  de  pedir  limosna  con  los  presos  dia- 
riamente: dándoseles  seis  dias  de  plazo  para  que  deliberen 
sobre  su  conformidad,  y  en  caso  contrario  se  seguiría  la 
causa.  Los  antecedentes  que  espresa  la  sentencia  son 
vehementes  conjeturas,  unas,  cortas  sospechas,  y  otras, 
pruebas  de  menor  congruencia,  por  denuncia  del  capitán 
de  artillería  don  Francisco  Laguardia,  teniente  don  Pedro 
Alcántara  Estigarribia  y  el  soldado  Luis  Cabrera,  quie- 
nes presentaron  á  la  junta  cuatro  mil  y  tantos  pesos,  ha« 
biéndoles  dado  los  presos,  según  autos  á  que  se  refieren 
ia  denuncia  11,000  pesos,  para  que  solicitasen  de  la  junta 
ja  apertura  del  puerto  entonces  precluso  (desde  26  de  se- 
tiembre), á  que  se  refiérela  confesión  llana  délos  presos: 
se  les  declara  proditores  por  haber  querido  atentar,  según 


DEL  PARAGUAY  243 

la  sentencia,  contra  las  inviolables  y  sacrosantas  perso- 
nas del  gobierno,  cuya  deposición,  diré  la  misma  senten- 
cia, pretendian  tratando  de  reponer  al  f^obcrnador  Ve- 
lazcocon  dos  socios,  don  José  Antonio  <lc  Zavala  ydon 
Juan  Benito  Achard.  Esta  sentencia  comprendía  ocho 
fojas. 

Los  presos  á  su  vez,  no  purliendo  hacer  otra  cosa 
presentaron  un  memorial,  llevado  por  el  mismo  obispo  ala 
junta  ,1^  deoctubre)  todos  sujetáñ'loso  completamente  A  lo 
dispuesto  en  la  sentencia,  suplK'andolapcrmutadel  destier- 
ro á  Borbon  en  otros  destinos,  A  saber,  Fernandez,  á  sues- 
tancia,  Achard,  á  la  suya  en  Ibitimi,  Iturburu,  álguaman- 
diyú,  Machain,  ii  Villa  Iteal,  Acosta  A  Villa  Itira,  Ca[)de- 
TÍlla,  &  Curuguati,  León,  dentro  de  la  capital.  Sá:i  se  ofre- 
cía  de  sobrestante  de  la  olira  de  la  muralla,  asignando 
todos  los  poderosos  motivos  de  .su  suplica. 

En  obsequio  de  la  verlad,  es  ncí'csario  confesar  que 
Francia  se  halló  ausente  delcuerpo  durante  lamayorparto 
del  tiempo  A  que  se  refieren  los  sucesos  memorables  que 
mt  acaban  de  relat«'ir,  hasta  el  Kidenoviembro  1 1S13  ^^\u:  se 
¡ncoqM>rani  A  la  junta,  A  fuer/adiM'uc;;i»s  y  súplicas  de 
nus  compañeros,  habiendo  sido  feliritado  (el  IS  por  todo 
el  cabildo  en  cuer|)o. 

A  los  pocos  diasde  la  reincorporai*ion  de  Francia  se  pre- 
sentó (20  de  noviembre  de  isi¿  lamu;:cr  del  alférez  don 
F.  Guerrero,  que  fué  preso  el  2.1  de  sciieml>re  ile  isil,  pa- 
ra que   se  aliviase  las  prisiones  A  su    o*<^poso.    mandan- 
do aquél    ponerle  en   h^iertad    plena.     La  señora  doña 
Clara  de  Macliain  y  di>ña  potrona  lie  /avala  se  presenta- 
ron (21  de  noviembre)    solit*iUindt>cl  despa«*ho  de  un  es- 
críto  suplicatorio  de  los  ¡trenos,  las  males  fuentn  de^pcfli- 
das  con  mu^-ho  consuel«»  de  Francia,  quien.  tn*sdias  des- 
pués,mand6  poner  en  libertad  A  los  rompañerosdeCiuor- 
rero,  don  José  (Jn^^tobal  de  Saniihañi*/.  y  don  Jost^  Gome/. 
Eu  contra|>osic¡on  decsti»^  la  junta  mandó  (3  de  diricmhre) 
embargar  cuatro  buques  |iara  armarlos  en  guerra. 


244  GOBEBKAKTBS 

• 

La  noche  del  26  de  diciembre  hubo  una  farsa  digna  dé 
referirse  por  ser  tan  original  como  graciosa;  el  «caso 
fué  como  sigue.  Se  anunció  el  casamiento  del  coman-» 
dante  don  Antonio  Tomás  Yegros,  con  una  hija  de  Sperati  ■ 

hermana  de  la  muger  del  presidente  de  la  junta.  Propá- 
gase esta  noticia  con  motivo  de  que  dicho  Yegros  hizo 
disponer  para  aquella  noche  un  gran  aparato  como  para 
baile,  haciendo  convidar  á  las  señoras  de  la  ciudad,  en  c^ 
lebrficion  de  un  casamiento  enigmático.  Al  anochecer  se 
iluminó  toda  la  casa  de  los  Yegros,  disponiéndose  un 
grato  refresco:  habia  dos  orquestas:  concurrió  mucho 
pueblo.  Llegan  las  señoras,  oficialidad  y  todos  en  es- 
pectacion,  al  ver  todo  un  hombre  ocupado  en  mil  tonteras 
y  ridiculeces,  hacer  la  irrisión  de  los  concurrentes  sin  pro- 
cederse  á  ningún  acto  formal.  Todos  se  preguntaban 
¿Quién  es  la  novia?  ¿Cuándo  se  baila?  En  efecto,  la  asis- 
tencia del  presidente  de  la  junta  y  cura  párroco  doctor 
Quintana  hacia  creei^aquella  voz;  pero  nada  hubo;  fueron 
retirándose  poco  á  poco  los  concurrentes  burlados  y  sa- 
tisfechos de  la  locura  del  comandante.  La  música  ania- 
necio  y  continuó  todo  el  dia  siguiente  y  subsiguiente  hasta 
el  29  en  que  se  repitió  la  misma  pantomima. 

Las  violentas  é  inicuas  medidas  que  carecterizaban  la 
primera  elevación  de  Francia  al  poder  no  deben  atribuirse 
á  él  solo;  sino  á  la  debilidad,  timidez  é  ignorancia  de  la 
junta,  que  cometiera  el  crimen  de  permitir  que  un  espíritu 
tan  sombrío  y  malvado  como  el  de  aquél  llegara  á  con- 
seguir la  autoridad  absoluta.  Cuando  él  entró  á  formar 
parte  de  ella,  sus  consejos,  aunque  él  lo  pretendiera  no 
eran  decisivos,  habiendo  tenido  fuertes  reyertas  con  sus 
compañeros  porque  no  le  dejaban  seguir  sus  caprichos. 
Si  no  se  deshizo  de  ellos  entonces  fué  por  no  considerarse 
aún  bastante  fuerte  para  llevarlo' á  cabo.    Ellos  á  su   vez 


DEL   PARAGUAY  245 


in  impotentes  para  librarse  á  sí  mismos  val  pais  de  s 
nejante  monstruo. 

Disgustado  de  verse  asi  contrarindo  por  sus  colegas, 
preñríó  dejarlos  solos,  retirándose  ól  A  su(|uinta  enlbirai* 
En  su  lupar.  cnlrftdon  (Ireporio  do  la  Cerda,  romose- 
cretirio,  ú  como  se  titulaba,  asesor  de  la  junta,  para  com- 
pletar el  número  de  lu  (*<»r[)orarion  (|uc  liabia  organizado 
SomcUera.  Fijóse  la  alcncinn  en  este  personaje  |W)r.  su 
¡m(>ortancia  en  muchos  sentidlos.  Kra  amabloy  muy  ser- 
vicial y,  afectando  sabiduría,  se  hacía  accesible  para  to- 
dos. Tenia  una  palabra  suave  para  todo  el  que  pedia  y 
era  cum|)Iímentero  para  toda  cara  bonita,  y  con  tan  poca 
malicia,  que  á  ia  ve/,  que  conservaba  buena  relación  con 
todos  l*is  padres  de  las  familias  mas  rcspetaliles,  las  ma- 
dres le  liacian  pa<lrinu  de  su"^  hij<><.  De  modo  que  venia  á 
ser  |»adrino  general,  y ''midm  eran  MUincro>as  la*^  rnatlri- 
ñas,  llegó  A  tener  una  cla^^e  tic  parente/co  con  casi  ludas 
las  mejores  familias  de  la  capital. 

Adcmas,su  intlucn«'ía entre  el  puoWo  era  grande,  como 
grande  era  la  «•''»l«'ra  «le  Francia  al  vcrcpif  nim  había  sido 
llarqado  para  orup.ir  el  lugar  •(uc  el  ilejaha  vacante,  en  la 
casi  seguridad  de  que  la  junta  n«»  encontraría  reem- 
plazante. 

(Mro  de  lo^  jirimero^  actos  de  Francia  al  reincorporarse á 
la  junta  fuó  mandar  preiplcr  á  La  ('«Tila.  do«Tela:ido  su 
destierro  fuera  dfl  paí^  cu  flpla/«)íle  ofhn  días,  porque, 
como  i'i  mi^^ino  dij't.i  li.ifjrrtNMn  .-i  i|uieM  entóni'es  trataba 
con  familiandail  y  coii!¡an/a:"\J|'  parc«e  con\enientc  ale- 
jarle. por«iu«Mu\  o  i|  dí'^ai'»,  al  <alir  y«i  ilel  ::i)bieniii.  de 
tomarla  asesoría  sabitMiíb»  tpn»  vm  !•»  ah'»rrciia  y  «Icspre- 
cialxi.*'  Su>  4*nlega**  no  se  atrevían  a  hatM'rh' •»p«i>irion, 
pon{uo  sabían  bic:i  qu«'  los  militares  cataban  i*<»rrompi* 
dos  j  que  lo»- gi»feN  »*e  halla!taii  lisli>s  para  cjci'utar  cual- 
quiera óplen  del  asesor. 

En  efecto  Francia  era  ya  absolut«^,  aunciuo  no  se  sen- 


246  OOBEBltANTES 

tia  aún  seguro  en  su  posición  temiendo  que  algunas  me- 
didas suyas  demasiado  arbitrarias  produjeran  una  reao 
cion  contra  él.  Ya  estaban  forjadas  las  cadenas  para  el 
pueblo,  sólo  faltaba  fijárselas  para  que  no  pudieran  mo- 
verse. 

Para  efectuar  esto,  adoptó  el  medio  de  convocar  un  con- 
greso, que  por  medio  de  la  intriga  y  de  las  amenazas  san- 
cionase el  suicidio  de  la  libertad  individual.  Francia  di6 
sus  instrucciones  para  que  los  ciudadanos  de  los  diferen- 
tes departamentos  enviasen  diputados  al  congreso,  á  fin 
de  que  decidiesen  sobre  el  importante  punto  del  envió  de 
diputados  á  la  asamblea  general  constituyente  en  Buenos 
Aires. 

Habia  llegado  (20  de  mayo  de  1813)  á  la  Asunción  don 
Nicolás  Herrera,  enviado  de  ésta  cerca  de  aquel  gobierno, 
habiendo  sido  recibido  en  la  Recoleta  por  el  capitán  don 
Martin  Fleitas  y  el  alférez  don  M.  Molas.^  La  junta  6  sea 
Francia,  acordó  el  envío  délos  diputados á dicha  asamblea, 
según  comunicaba  Herrera  á  la  junta  de  Buenos  Aires,  en 
junio  del  mismo  año.  Lo  cierto  es  que  éste,  muy  luego 
se  apercibió  que  era  tenido  por  huésped  de  mal  agüero, 
vigilado  y  siguiéndosele  los  pasos.  Hasta  circulaban 
rumores  de  peligro  sobre  su  persona,  no  pudiendo  conse- 
guir una  entrevista  con  ningún  miembro  de  la  junta,  en 
mas  de  una  semana.    El  acuerdo  de  la  junta,  á  que  se 

refiere  Herrera  debe  haber  sido  una  estratagema  de  Fran- 
cia para  salir  del  paso. 

El  hecho  es  que  los  tales  diputados  jamás  salieron  del 

Paraguay,  en  cumplimiefito  del  referido  acuerdo,  si  bien 

el  gobierno  de  Buenos   Aires  abrigaba  la   esperanza  de 

que  aquella  junta  obraba  de  buena  fé,  cuando  en  vista  de  la 

simpatía  que  mostraba  por  la  causa  de  Buenos  Aires,  que 

era   la  de  las   Provincias  Unidas  del  Rio  de  la  Plata, 

anunciando  (15  de  marzo)  al  pueblo  de  la  Asunción,  con 

repiques  generales  y  salva  de  artillería,  la  noticia  de  la 

victoria  de  Salta  por  el  general  Belgrano,  con  iluminacio- 


DEL  PARAGUAY  247 

nes  en  algunas  casas  do  la  ciudad  y  música  costeada  por 
lo»  patriotas. 

Poco  después  do  la  brusca  des|)C<Jida  d(*l  enviado  de 
Buenos  Aires,  Herrera,  por  el  gobierno  del  Paraguay,  como 
un  acto  de  retribución  por  su  mala  acogida  y  rechazo  de 
sus  propuestas  de  alianza,  el  gobierno  argentino  impuso 
fuertes  derechos  á  todos  los  productos  ¡laraguayo^.  En 
Taño  se  hizo  presente  ruftii  im|)olfti<*a  era  esa  medida, 
Buenos  Aires  siguió  prestando  oidos  sordos;  y  liabiendo 
escrito  don  Guillermo  Koberson  A  ese  rcperto  una  carta  á 
su  amigo  Herrera,  nK*ibió(leóste  la  (rontcstarion  siguiente: 

•Los  nuevos  derechos,  (onredo,  son  fuertes;  pero, 
créame  usted,  las  rinunstant^ias  lo  exigen  de  un  modo 
imperioso.  Si  el  congreso  «leí  Paraguay  del  1"  de  octu- 
bre hubiera  comprendido  mejor  susintcrese^  liabria  evi- 
tado la  imposición  de  tan  fuertes  d«MVi|iis.  Pero  cada 
uno  comprende  mejor  sus|ip»|»i*)s  ncg«M-ios. 

*Habia  una  vt^z  en  Buenos  Aires  permítame  mntar  ¿i 
usted  una  breve  ann-dota  ,  un  rapitan  Hanti,  célebre  por 
su  chispa  y  jocusitlad.  ( )«*upaba  el  primer  piso  de  una  (*:Lsa 
cuyos  cuartos  bajos  al<|uilaba  un  rico  /apateri»,  rpie  tenia 
una  tienda  magnltira.  « 

Bañil  observó  que  los  ol¡i'ialcs,«-oii  el  linde  vejarle  y 
fierturbarle  álahora  de  la  siesta,  cantalianá  gritos  hacien- 
do con  sus  martillos  un  ruido  infernal,  ('andado  de  e^ta 
molestia,  un  flia  b;ijóála  minina  li^ra  de  la  síe^ta^ycon 
la  mayor  politÍ4*a  su|tli<*ó  al  patrón  y  pO'Mie<  It»  hiciesen  el 
servicio  de  no  mostrarle  tan  eelii^'»s  en  la  pro^^ecucion  do 
sutrabajoy  diversión  en  un  in«Mnentoeii  rpitr  toí|t>-i de-mea- 
ban desr;iii*4;ir.  Perolos  /,&p  itero^  i-o;:t  sMrm:  íi^tr  nvla 
uno  tcnialihertad  dr  Airrr  rn  su  m^n  In  /;/#<•  v#»  /#*v  unto^ 

Banfi  no  dijo  una  palabra;  poro  al  )Íia  s!i:ui«^rite.  mandó 
|»re|>antrun  gran  lacho  dea;:uah¡rvii?n  !•»,  y  ivi  el  momen- 
to de  la  siesi  i  se  puso  á  re^.ir  el  piso  d»?  -^u  p:e/ 1.  Kl  agua 
penetro,  como  era  con*«iguiente,  por  entre  la:»    junturas 


248  GOBERNANTES 

de  las  tablas  y  cayendo  en  la  cabeza  de  los  bulliciosos  zapar 
teros,  á  unos  los  escaldó,  empapando  á  otros;  de  modo 
que,  saliendo  á  la  calle,  se  pusieron  á  dar^  fuertes  gritos 
contra  el  ultraje,  amenazando  al  capitán  con  hacerle  com- 
parecer ante  el  gobernador. 

""Baníi,  que  desde  su  balcón,  esperaba  el  resultado,  les 
contestó  con  provocante  compostura:"  Bien,  amigos  mios, 
háganlo;  y  yo  contestaré  al  gobernador  "que  cada  tino 
tenia  libertad  de  hacer  en  su  casa  lo  que '  se  le  enUh' 
jara.'' 

Nicolás  de  Herrerc^ 

»  *        ■  • 

Las  credenciales  del  gobierno  de  Buenos  Aires  son  de 
fecha  4  de  marzo.  Herrera  llegó  á  la  Asunción  el  30  de  ma- 
yo, y  sin  embargo  hasta  el  19  de  octubre  no  pudo  tener 
contestación  de  la  resolución  del  congreso  sobre  el  no 
envío  de  lo3  diputados  al  congreso,  según  se  verá  por  los 
documentos  que  siguen: 

El  gobierno  de  Buenos  Aires  al  del  Paraguay. 

Con  el  objeto  de  estrecharlos  vínculos  de  amistad  y  de 
alianza  entre  esta  provincia  ^  y  ía  del  Paraguay,  y  tam- 
bién para  manifestar  la  buena  fé  y  la  liberalidad  de  este 
gobierno  y  colocar  sobre  bases  seguras  la  felicidad  pública 
así  como  el  interés  mutuo  de  ambos  territorios,  este  go- 
bierno ha  acreditado  á  don  Nicolás  Herrera  cerca  del 
gobierno  del  Paraguay,  mediante  las  amplias  facultades 
que  se  le  dan  y  esperamos  que  á  su  llegada  á  la  Asunción, 
será  considerado  por  V.  S.  como  tal  y  tratado  con  las  dis- 
tinciones, la  confianza  y  los  miramientos  que  reclama  el  ti- 
tulo de  que  va  investido. 
Dios  guarde  á  V.  S.  muchos  años. 

Buenos  Aires,  á  6  de  marzo  de  1813.     • 
Firmado — Nicolás  Rodrigues  Peña— José  Ju- 
Han  Pérez — Antonio  A .  de  Font— Juan  Manuel 
de  Luca^  secretario  interino  de  gobierno. 


DBL  PAKAQCAT  S40 

KOTA    DB   DON  NICOLÁS  DE  IIRRRKRA   Á  LOS  CÓNSULES  DBL 

l'AKAGUAY 

Esceleiitlsimos  señores. 

Notenioiido  ningún  díx-umenlo  ofinal  r|ue  me  haga  co- 
nocer la  dcterminarion  de  esta  pr«)vinfia  re-^iH'rto  del  envío 
de  diputados  A  In  asaniblea  general  (Constituyente,  lo  que 
era  el  objeto  prin(*i|ial  do  mi  venida  al  Para;;uay,  es|)ero  de 
la  bondad  do  VV.  KE.  so  dignen  rciniunno  copia  en 
forma.  6  instruirme  oficialmente  de  las  resoluciones  to- 
madas |)or  el  gobierno  de  \'V.  EK.  út  fín  de  que  pueda 
hacer  constar  do  un  modo  autóntico  el  resultado  do  mi 
comisión  »1  esc  respecto. 

Espero  también  que  V.V.  E.E.  me  concedan  una  audien- 
cia, á  fin  do  tratar  del  estado  délos  territorios  i Rueños 
Aires  y  el  Paraguay-  en  sus  relaciones  p:)llticas  y  comer- 
ciales, y  también  para  hacer  la  e^ti|)nlac¡on  de  unaalian- 
2a  establecida  subre  bases  se;j:uns,  y  tinalinonte  para  ha- 
cer á  VV.  EE.  las  demás  comunicaciones  de  que  estoy 
encargado,  etc.,  etc. 

Niroi.As  (iK  IIhkkkka. 
Asunción  del  l*ara;:uay.  ¿\  ITi  de  (m  tubre  do  1><13. 


RRSflESTA   líK    LOS   fY)NSll.Es   A  DON  NiiolAs  DE  HkIIRKKA 

Con  re*ipo<*to  á  la  4*oinu:rh*a<*i<»ii  quo  habéis  tenido  & 
bien  hn<er  cnntMor  á  e^te  ::tibicrno,  »|c>i!o  vuestra  ll«*;:ada, 
la\olunL'id  del  suprrmo  coiif^re^o  déla  |)rovint*¡a  es  no 
enviar,  por  el  momento,  dipntatios  :\  la  asamble.i  que  se 
ha  formado  en  IUkmioh  Aires.  Kn  cnanto  :\  los  demás 
puntos  que  indica  nuestra  nota  del  i."i  del  corriente.  |mk1cís 
esta  mañana,  ¿i  las  once,  si  lo  ju/gais  conveniente,  presen* 
Uros  A  la  audiencia  de  este  gobierno,  |»ara  tratar  de  todo 


250  GOBERNANTBS 

lo  que  juzguéis  relativo  á  la  comisión  de  que  estáis  en- 
¿argado. 

Asunción  19  de  octubre  de  1813. 
Doctor  José  Gaspar  de  Francia — Fulgencio 
Yegros,   cónsules  de  la  República— S^ftafíion 
Antonio  Martínez  Saenz^  secretario. 


Los  CÓNSULES  Á  Nicolás  de  Herrera 

que  se  había  considerado  atentamente  todo  loque 

él  había  espuesto  verbalmente  con  respecto  á  la  presta- 
ción de  socorros  contra  los  enemigos  de  la  causa  general 
de  la  América;  que  el  gobierno  desearía  concertar  una 
cooperación  activa  y  eficaz;  pero  que  en  el  estado  actual 
de  cosas,  no  jujgaba  conveniente  tomar  medidas  estraor- 
dinarias,  asi  como  seria  necesario  hacer  para  que  el  Para- 
guay se  presentase  con  la  dignidad  que  le  corresponde. 
Que  seria  injusto,  sin  embargo,  creer  en  una  indeferencia 
por  la  grande  obra  que  el  Paraguay  se  ha  propuesto  tenien- 
do la  vista  fija  en  su  emancipación;  puesto  que  ama  lali" 
bertad  y  se  hizo  idólatra  de  su  independencia.  Que  en  el 
congreso  de  mil  diputados  elegidos  popularmente  en  todas 
las  ciudades,  departamentos  y  distritos  de  su  vasta  esten- 
sion,  se  habia  comprendido  cuan  animado  está  el  pueblo 
del  amor  de  la  gloria  y  del  espíritu  republicano;  pero  que 
las  buenas  intenciones  no  bastaban,  y  que  era  necesario 
conciliar  todas  las  cosas  con  las  circunstancias.  Que  llega- 
ría el  tiempo  que,  sin  la  menor  perturbación,  el  Paraguay 
podria  manifestarsu  energía  y  hacer,  en  caso  de  necesidad, 
sorprendentes  sacrificios.  Que  el  gobierno,  á  quien  estaba 
confiado  sobre  todo  la  conservación  de  la  República  y  su 
seguridad,  haria,  no  obstante,  lo  que  fuera  compatible  con 
las  circunstancias^  á  fin  de  restablecer  mas  fácilmente  la 
concordia  y  desechar  toda  idea  de  temor.    Que,  para  es- 


DEL  PARAGUAY  251 

ta  fin  sería  muj  conveniente  que  el  gobierno  de  Buenos 
Aires  retirarM  los  derechos  nuevamente  impuestos  á  la  in- 
troducción de  los  productos  del  Paraguay.  De  este  mo- 
do 86  conservaría  mas  seguramente  la  buena  armonía 
da  una  y  otra  provincia,  y  as!  se  podría  consolidar  núes* 
tra  alianza  anteríor. 

Asunción,  25  de  octubre  de  1813. 

F9'ancia^  Yt^gros,   Cónsules;— So^nj,   secretarío. 


Entre  tanto,  mientras  llegaba  el  momento  de  la  reunión 
del  congreso,  iban  acercándose  los  diputados  de  todas 
partes.  Francia,  caballero  el  mas  cortés  y  el  amigo  mas 
atento,  se  hizo  ahora  el  prfn<'ipe  de  los  huéspedes.  Les  dijo 
que  los  negocio'^  debían  administrarse  de  diferente  modo 
que  hasta  entonces;  que  el  comerciante  habia  de  tener  mas 
desahogo  y  libertad  en  obtener  sus  mercancías  del  esteríor 
y  en  es|K>rtar  el  producto  del  paf  s:  al  estanciero  mas  rico  se 
le  dijo  que  era  hombre  de  grande  im|>ortanc¡a,  y,  por  con- 
siguiente, debía  tener  voz  cu  el  gobierno;  al  alcalde  indfge* 
na  se  le  prometió  cuanto  pudiera  necesitar.  De  este  modo, 
Francia  conciliaba  á  los  diputados  de  la  campaña  como 
para  que  quedasen  preparados  para  hacer  lo  que  de  ellos 
es|ieraba  y  que  era  remai:liar  los  grillos  que  él  les  prepa- 
raba para  ellos  mismos,  al  propio  tiempo  que  les  lison- 
geaba  con  la  creencia  que  eran  en  realidad  el  poder  gober- 
nante. 

El  modo  de  convocar  los  congresos  en  el  Paraguay,  des- 
de aquella  época  hasta  la  de  los  López,  padre  é  hijo,  ha 
aido  diferente  de  lo  que  sucede  en  otras  partes.  Los  fun* 
cionaríos  lo4*ales  en  los  diferentes  partidos,  ejercen  su 
aulorídad  directamente  del  gobierno  de  la  Asunción,  y  se 
les  ordena  que  cnvicn  A  la  capital  los  hombres  que  se  les 
indican,  para  asistir  al  congreso.    En  la  época  de  Francia, 


253  DEL  FARAGÜAT 

las  personas  que  se  quería  hacer  venir  al  congreso,  eran 
llamadas  directamente,  sin  atreverse  nadie  á  desobedecer. 
Esta  vez  el  congreso  convocado  por  Francia  se  componía  de 
unos  mil  miembros,  siendo  del  campo  los  mas  de  ellos,  y 
por  el  modo  como  se  presentaban  no  parecían  hombres 
elegidos  por  su  superior  habilidad  en  los  debates.  Los 
mas  eran  ignorantes  hasta  del  idioma  castellano  y 
sumamente  incapaces  de  resolver  por  si  solos  la  mas  sim- 
ple cuestión  política. 

Antes  de  salir  de  su  casa,  se  les  habia  hecho  comprender 
que  el  graa  potentado  ante  quien  debian  comparecer  era 
el  earai  Francia.  AI  llegar  á  la  capital,  cada  uno  debía 
rendirle  homenage  |»or  medio  de  un  saludo  tan  grotesco 
como  absurdo,  el  cual  se  repetia  todos  los  dias  por  sema- 
nas enteras.  Pero  como  el  dia  de  la  apertura  del  congre- 
so se  postergase  por  dos  meses  después  de  la  llegada  de 
los  diputados,  se  cansaron  éstos  de  tanta  labor  y  de  los 
honores  de  la  vida  pública,  deseando  terminar  de  una  vez 
sus  funciones  oficiales  y  regresar;  el  indio  á  s|i  pueblo  de 
ranchos,  el  labrador  á  cuidar  su  cosecha,  el  pastor  á  sus 
ganados  y  el  almacenero  á  su  boliche. 

No  gozaban  sueldo  alguno  por  sus  servicios  y  la  demora 
en  la  apertura  del  congreso  se  prolongaba  espresamente 
por  Francia,  á  fin  de  que  el  dinero  que  hablan  traido  consi- 
go se  agotara  y  los  miembros  de  la  campaña  se  fastidiasen 
tanto  de  la  ciudad  y  con  tantos  deseos  de  regresar  á  sus 
casas,  que  cuando  al  fin  se  reuniera,  no  habian  de  hacer 
preguntas,  sino  votar  cuanto  se  sometiese  á  su  resolución 
sin  hesitación  alguna. 

Durante  el  tiempo  que  los  miembros  esperaban,  en  la  ca- 
pital, el  beneplácito  de  Francia,  para  abrir  el  congreso,  ha- 
bian sido  bien  doctrinados  sobre  el  gran  peligro  que  existia 
de  unirse  á  Buenos  Aires;  y  cuando  al  fin  llegó  el  dia  \9  (de 
octubre)  y  fueron  citados  á  asistir  á  la  augusta  reunión 
muy  embarazados  del  papel  que  iban  á  desempeñar;  lo 
primero  que  se  sometió  á  su  consideración  fué  la  cuestión 


DBL  PASáOUAT  853 

sobra  la  misión  Herrera,  la  que  fué  desechada,  como  se 
ha  visto  mas  arriba.  El  motivo  ostensible  do  la  convo- 
cación del  congreso  fué  considerar  eso  asunto,  pero  Fran- 
cia, encontrándolo  tan  elástico  en  sus  manos,  propuso  una 
medida  d6  reforma  en  el  gobierno  variando  completa- 
mente su  carácter.  Consistía  olla  en  abolir  la  anticua 
junta  de  cinco,  sustituyéndola  por  dos  cónsules  con  igua- 
les poderes,  Yerros  y  él  mismo.  Inmodiatamonto  fué 
sancionado  el  cambio  y  aceptadas  las  por  sonas.  La  selec- 
ción de  Yegros  fué  heriía  por  dos  razones:  la  primera  ei 
ser  popular  je5^»ecialmente  con  los  soldados;  y  la  segun- 
da, el  ser  ignorante  y  vano,  y  Fraii<*ia  sabia  bien  que, 
proponiéndole  por  cologa,  ronciliarianl  mismo  tiempo  con 
el  pueblo,  á  la  vez  que  su  po<ler  no  seria  dividido  en  nin- 
gún sentido. 

Resueltos  csliís  d«>^  punto<,  ^so  flisulvió  ol  congreso  in- 
mediat'unoiite.  regresando  lo*^  miembros  á  sus  casas, 
muy  alegres  do  salir  do  la  ciudad  (*uinti>  antes. 

Impariento  do  ver^^o  solo  en  el  |»oler,  Fran«Ma  obtuvo 
del  rongro<5o  qno  la  institución  «'onsular  ^^e  limitase  A  doc  e 
meses,  en  cuva  diiracion  amb»)s  cónsulos  debían  admi- 
nistrar  altcrnativamonto  matro  mese^í.  empezando  por  t^l, 
de  modo  que,  ile  los  «locemese^,  Yegros  vendría  Atener 
por  su  fiarlo  sol»»  mairo. 

l«13.1Hl^-LVin  C.KNKU.M.  FlM.r.KNCIO  YF.r.ROS 
Y  IXJCTOU  JOSKr.ASl'AK  UODUIíil'KZ  DK  FKANriA, 
c6nsule<  do  la  Kcpñblira,  rini  rl  tratamit^ntofic  A'vcí7#*/i#'ifi, 
confiriéndoselos  lagra<lnar¡on  y  los lumores  ije  brigadieres 
de  ején*itoy  usarirl<i  por  divisa  déla  dicnidad  el  sombre- 
ro orlado  i*on  uim  franja  a/nl<*on  la  e^<*arapela  trii*<»lorde 
la  Hcpnblira,  dí'sdc  el  12  »!*•  ortulireile  1>^V\,  en  qn#»  preci- 
ta ron  juramento. 

El  trono  de^tina*lo  para  l*)Si*r»iiHules  so<*ompoM¡ade  dos 
sillones  ci)n  a'-ient'i  y  respaldo  de  cuero  eurtido  de  novi* 


1S54  60BBRNANTaS 

lio,  con  dibujos  alegórico  calados,  representando  la  RepA^ 
blica. 

El  primer  sillón  tenia  el  nombre  de  César^  escrito  coa 
letras  caladas,  y  el  segundo^  el  de  Tompeyo.  Francia  se 
apoderó  del  primero,  dejando  el  otro  á  Yegros,t5uya  auto- 
ridad al  lado  de  aquél  era  casi  nula,  y  concluyendo  al  fin 
pof  desembarazarse  de  él. 


Sustituida  la  junta  admin  istrativa  por  el  gobierno  de 
dos  cónsules,  aquel  memorable  congreso,  entre  otras  de- 
liberaciones, mudó  el  título  de  Provincia  (aunque  usándo- 
lo de  cuando  en  cuando)  por  el  de  República  del  Paraguay, 
adoptando  sus  armas  y  colores  nacionales.  Y  sometió 
el  siguiente: 

Plín  db  gobierno  presentado  al  segundo  Congreso  reunido  bn  la 
Merced  del  Paraguay,  por  el  doctor  Francia  t  aprobado  poa 

aclamación  en  la  sesión  del  12  DE  OCTUBRE  de  1813. 

Señor — Cumpliendo  con  lo  ordenado  por  V.  M.  y  te- 
niendo en  consideración  las  precisas  circunstancias  con  el 
justo  fín  de  consolidar  la  unión  y  precaver  cualquiera  des- 
avenencia en  lo  ulterior;  hemos  formado  de  común  acuer- 
do el  siguiente: 

Reglamento  de  Gobierno 
Art,  1°  Continuarán  en  el  gobierno  superior  de  la  pro- 
vincia solamente  ios  dos  ciudadanos  don  Fulgencio  Yegro^ 
y  don  José  Gaspar  Francia,  con  denominación  de  Gónsu^ 
les  dé  la  República  del  Paraguay^  y  se  les  confiere  la  gra- 
duación y  honores  de  brigadieres  de  ejército,  de  que  se  les 
librará  despacho  firmado  del  presidente  actual  del  con- 
greso, secretario  y  sufragantes  de  actuación  con  el  sello 
del  gobierno. 

« 

Art.  2^  Usarán  por  divisa  de  la  dignidad  consular  el 
sombrero  orlado  con  una  franja  azul  con  la  escarapela 
tricolor  de  la  República,  y  tendrán  jurisdicción  y  autori- 


DBL  PÁEAOUAT  255 

dad  en  todo  igual,  la  quo  ejercerán  unidamente  j  en  con- 
formidad. Por  consecuencia,  to  da»  las  providencias  de 
gobi^fno  se  espedirán  ñrmadas  por  los  dos. 

Art.  3^  Su  primer  cuidado  será  la  conservación,  segu- 
ridad j  defensa  de  la  República,  con  toda  la  vigilancia,  es- 
mero y  actividad  que  exigen  las  circunstancias. 

Art  4».  La  presidencia  quedará  en  adelanto  reducida 
solamente  á  lo  interior  del  tribunal  que  han  de  componer 
unidamente  los  dos  cónsules.  De  consiguiente,  será  li- 
mitada ala  economía  y  rógimen  interior  del  tribunal,  cuyo 
tratamiento  será  el  de  Escelencia;  |>ero  los  cónsules  ten* 
drán  el  correspondiente  al  grado  militar  que  les  queda 
oonferido. 

Art.  5^  La  comandancia  general  de  armas  de  la  pro- 
vincia se  ejercerá  por  la  jurisdicción  unida  de  los  dos 
cónsules. 

Art.  Gí  No  obstante  esta  disposición,  la  ruor¡¿a  viva,  esto 
69,  la  tro|>a  veterana  de  rualcfüicra  dase  que  sea,  asi  como 
el  armamento  mayor  y  menor,  pólvora  y  municiones  de 
toda  especie»  se  distribuirán  |)or  mitad  al  mando  y  cargo 
particular  de  cada  uno  do  los  dos  cónsules,  y  éste  tendrá 
su  respectivo  parque  ó  almacén  en  el  lugar  ó  alojamiento 
de  sus  cuerpos  res|>ectivos  para  su  debida  autoridad. 

Art.  7*  Habrá  don  b:italloncs  de  artillería  de  tres  ó  cua- 
tro comiiañias  rada  uno  poraliora,  ó  de  mas  ó  menos, 
según  las  circunstancias,  de  suerte  quo  cada  cónsul  ten- 
drá su  batallón,  y  será  su  gofo  y  comandante  particular 
y  esclusivo.  Será  también  gefe  y  comandante  particular  do 
una  de  las  dos  actuales  compaíiias  de  artillería,  aplicán- 
dose á  este  respecto  la  primera  de  ellas  al  cónsul  Yegros, 
y  la  segunda  al  cónsul  Francia. 

Este  creará  el  batallón  de  que  le  corresponde  ser  gefe  j 
comandante,  y  |>ara  una  de  sus  comimñfas  p<xiri  tomar, 
«  quiere,  la  quinta  del  actual  batallón  del  que  quedará  de 
gefe  y  comandante  el  cónsul  Yegros. 

Art.  9-  Loroticiaics  y  demás  individuos  de  estos  cuer* 


356  GOBERNANTES 

pos  serán  á  satisfacción  de  sus  respectivos  comandantes 
los  sobredichos  cónsules;  pero  los  despachos  de  oficiales 
de  cualquiera  de  ellos  se  librarán  en  unión  por  los  Qbnsu- 

les  á  propuesta  y  elección  de  aquel  á  quien  corresponda; 
y  del  mismo  modo  las  causas  particulares  de  cualesquier 
individuos  de  los  espresados  cuerpos  de  una  y  otra  coman- 
dancia deberán  ventilarse  y  juzgarse  por  la  jurisdicción 
unida  de  los  cónsules. 

Art.  9°  La  providencia  interior  del  tribunal  en  los  térmi- 
nos espresados  rolará  de  aquí  en  adelante  alternando  los 
dos  cónsules  por  cuatro  meses  cada  uno.  El  que  la  ejerza 
solo  se  titulará  cónsul  en  turno,  y  de  ningún  modo  cónsul 
presidente,  para  evitar  las  equivocaciones  de  que  ha  sido 
origen  esta  última  donominacion.  En  esta  conformidad 
entrará  ahora  de  turno  el  cónsul  Francia. 

La  traslación  de  esta  presidencia  cumplido  el  tiempo 
respectivamente  al  turno  de  (jada  cónsul,  se  estenderá 
por  diligencia  firmada  por  los  dos  en  el  Libro  de^lcuerdoj 
y  de  ello  se  pasará  noticia  al  cabildo  de  esta  ciudad  para 
su  inteligencia. 

10.  Se  destinará  en  las  casas  de  gobierno  una  pieza  para 
.  tribunal  común   y  público  de   ambos  cónsules.    Estará 

abierta  á  !as  horas  de  audiencia  y  despacho,  y  de  su  régi- 
men y  formalidad  se  encargará  á  su  vez  el  cónsul  que  es- 
té de  turno. 

11.  En  los  casos  de  discordia,  en  cuanto  r.o  se  oponga 
á  lo  determinado  en  el  presente  Reglamento,  la  dirimirá  el 
secretario,  y  si  hubiera  dos  lo  ejecutará  aquel  á  quien  cor- 
responda a«;tuar  en  los  negocios  de  la  clase,  en  que  ocur- 
ra la  discordia 

12.  Se  deja  al  arbitrio  y  prudencia  de  los  dos  cónsules 
el  arreglar  de  común  acuerdo  y  conformidad  todo  lo  con- 
cerniente al  mejor  despacho  y  espediente  de  todos  los 
negocios  de  gobierno  en  todos  sus  ramos;  asi  como  la 
conservación  de  uno  ó  dos  secretarios,  y  del  mismo  mo- 
do la  creación  de  un  tribunal  superior  de  recursos  que  de- 


DXL  PáRAGCAT  257 

berá  conocer  y  juzgar  en  última  instancia  conforme  alas 
leyes,  según  la  naturaleza  de  los  casos  y  juicios  que  so 
dejase  á  su  conocimiento. 

13.  Los  cónsules  ron  audiencia  y  consulta  del  m'smo 
cabildo  de  esta  ciudad  arrcj^larAn  tamMcn  el  sueldo  que 
deban  tener  asi  ellos  como  los  sctTctario^,  v  miembros 
del  nuevo  tribunal,  ó  cíWnarasdo  rotMir<o<,  si  so  creasen. 

14.  Si  alguno  de  los  dos  cónsules  faltase  ah^olutamoiitc 
del  gobierno  por  muerte  ó  por  retiro,  procederá  el  que 
quedase  ¿  convocar  dentro  de  un  mes  á  congreso  general 
de  la  provincia  en  la  forma,  mótodo  y  in'imoro  de  mil  su- 
fragantes elegidos  popularmente  en  todo  la  comprensión 
de  la  provincia  como  ni  presente,  y  sin  [»orjuicio  de  esta 
deliberación,  se  eMablecc  también  como  lt*y  fundamental, 
y  disposiciou  general.  |»er|tétna  6  invariaM^que  en  lo  ve- 
nidero se  celebrará  anu;dmento  un  «•on;:n.'*^o  general  ile  la 
provincia  al  propio  mod^»,  Cf>n  la  niisma  f'»rnial¡dady  mi- 
mero  v  circunstancias,  v  senalánd«íse  á  C'^lo  efc«*t*)  el  dia 
15de  cada  mes  de  o<*tubre.  en  cuya  ctiiiforniidad  see^pc- 
dir¿kn  puntualmente  las  rnrres{)Miid¡(Mitfs  fonvocitoriasá 
mediados  de  setiembre,  cnn  cIjuMo  tin  do  «pi»»  la  provin- 
cia oportunamente,  6  al  monos  uiia  voz  al  afn» pueda  mu- 
grcgarsc  á  tratar,  como  puebN»  libre  y  soberano,  lo  mas 
cofidu''ente  á  la  felicidad  g<Mieral,  á  mejorar  su  gobierno, 
si  fuese  necesario,  y  á  ocurrir  á  rualt»spii»T  abusos ipio 
puedan  inlr.)du«Mrse.  toin  inb»  las  disp.)si<-i.Mh*s,  y  bacien- 
do  ItiK  establecimientos  ma<i  bien  incditailos  ron  el  ciftio- 

cimiento  que  dá  la  esperienria. 

ir>.  .Se  observará  el  presentí»  /^•7^l//l■'/^^>  Insta  la»leter- 
minacion  del  futuro  eon^rreso,  y  se  copiará  en  el  libro  do 
acuenlos  de  ^obienio. 

Ifi.  Los  «•ónsub*sronip;ire«'erári  ¡ütn**  liatanv^nte  á  jurar 
ante  el  presente  cuii;»ix*s.»«<.oberan  •  el  ob-»or\ar  tiel  y  i*um* 
plidamenteel  pnr-^ente  U'*>jli,iu*nt't. 

Lo  mismo  ejecutarán  p'-r  su  »')nie!j  tol«)s|.iÑ  oliriales  do 

las  tropas  acuartoludus    l.i^  cuales  tomarán  igual  jura* 
'  1« 


258  GOBERNANTES 

mentó  en  el  cuartel  á  los  individuos  de  sus  respectivas 
compañías  dando  cuenta  con  la  diligencia  para  su  agre- 
gacioii  á  las  actuaciones  del  congreso;  con  prevención 
que  el  que  rehusase  este  reconocimiento  y  juramento  será 
despedido  del  cuerpo,  asi  como  castigado  con  la  misma 
pena  y  otras  mas  severas  el  que  después  de  reconocido 
y  jurado  el  presente-  Regla^nento  de  cualquiera  maiieralo 
quebrantase. 

Art,  17.  Queda  adoptado  por  la  provincia  el  método  y 
número  de  sufragantes  del  presente  congreso,  y  por  lo 
mismo  se  prohibe  al  gobierno,  el  que  sin  deliberación  de 
otro  semejante  congreso  pueda  variar  ó  mudar  esta  for- 
ma y  número  de  sufragantes. — Asunción,  octubre  12  de 

1813. 

Fulgencio .  Yegros — José  Gaspar  R,  de  Francia. 

Esta  ley  fundamental  fué  publicada  en  la  forma  acos- 
tumbrada en  la  Asunción  por  los  cónsules  de  la  República 
en  21  de  octubre  (1813.) 

La  corte  de  Rio  Janeiro  puso  el  sentimiento  patriótico 
del  doctor  Francia  á  la  prueba,  consiguiendo  de  éste  lo 
que  aquella  pretendia,  sólo  que  el  éxito  no  fué  feliz.  Se 
envió  una  misión  al  Paraguay  (1813)  encomendada  al 
doctor  Cloiria,  para  negociar  con  el  doctor  Francia  la 
anexión  á  Portugal  de  la  provincia  de  su  mando,  como, 
cónsul,  proponiéndole  erigirla  en  ducado,  gobernado  por 
él.  Con  el  fin  de  llevar  adelante  la  negociación,  Francia 
nombró  á  don  José  Zamborain,  hijo  de  Buenos  Aires, 
quien  partió  para  Borbon  á  entenderse  con  Cloiria.  En  cam- 
bio de  su  separación  de  la  causa  de  América,  el  futuro [dic- 
tadorsolo  exigia,  á  mas  de  los  fueros  y  exenciones  que  se 
propusieron,  se  otorgase  á  su  provincia  una  constitución 
particular.  La  negociación  se  hallaba  muy  avanzada,  cuan- 
do el  señor  Zamborain,  escitado  de  su  patriotismo,  retiró 


DEL  PARAGUAY  259 

participación  en  tan  grave  asunto,  ncgilndose  ftautori- 
ningun  arreglo  de  esta  naturale/n.  Fran(*ia,  qiic  no 
hombre  con  quien  se  pudiera  jupar  im|>unemcntc, 
lomando  el  espontáneo  retiro  de  Zamborain  pur  una  jLrrave 
falta,  le  hizo  embarcar  en  una  canoa  que  bajó  el  Paran;!, 
custodiado  |»or  un  oficial,  qñien  en  el  Paso  do  la  Patria, 
le  comunicó  la  Onlenquc  llevaba  do  fucilarlo  en  ose  punto. 
Zambfjraiü  consiguió  niov(M'  el  nobIerc»ra/.«in  do  su  piar- 
ÓB  y  ambos  fugaron  á  &'inta-Ko,  |iasando  en  seguida  á 
BuAos  Aires,  en  donde  dion»n  inniodiatamcntc  aviso  de 
lo  sucedido,  al  triunvirato  que  írobcrnaba  cntónrc<.  Alar- 
mado el  gobierno  de  Buenos  Aires  con  las  ma(|uiavéli<*as 
maquinaciones  en  que  liabia  entrado  el  t-óii>ul  Francia, 
que  ponia  en  (leligro  la  indcpcndcneia  de  otas  pruviin-ias, 
ofició  al  general  Arti^^as  y  A  otros  ;:efrs,  dando  las  ins- 
trucciones acensa  <le  la  conducta  (|ue  liabian  de  observar 
en  caso  necesario.  [íj 


El  gobierno  consular,  ó  mejor  dirli»,  el  doetor  Fraiii-ia 
que  era  el  todo,  siónd(»lc  incótnoda  la  exi^tenrlade  loses- 
panoles  en  la  A^unríon,  se  d¡rii:i's  <*n  .'{  de  «Micro  d<*  1811, 
al  teniente  gobernailorde  rorrienli»--,  <••»!•« inri  «Ion  Jo^^é  A. 
Lpon  Domingue/.  proponi(>nd<»le  ^i  ailinitiria  en  su  territ*»- 
rio  una  partida  derien  ó  doxíoutn^de  ell«»s. 

El  coronel  Doniingue/  contotM  que  no  tenia  famltail 
para  resolver  el  asunto  por  >f  snlo^  pero  que  sonietena  el 
msHinto  al  gobierno  de  las  Pruxincias  rnidas,  luyo  resul- 
tado comuniíviría  al  gobierno  eon^ular  del  Paraguay. 
El  gobierno  argentino  en  eoiit(*sta«Moii  i\  j.i  nota  de  Do- 
mingue/,  fiM'ba  Ti  del  misino  tne^,  m*  apn*^uró  a  ei»:it«^*.tar 
A^HtC'iri  rlc  onerio.  para  qut*  sm  prnlpia  de  inflantes, 
lo  trasmitieni  al  gobierno  paraguay*».  pn*vi!ii^''idit|t*  (|uc 
serían  admitiilos  en  el  iorritiM'i«>  argonuno  ruanti»so>pafit>- 


(1)    Oiüdo.    Mt  QtlKi  wo  y  ¿a  AUutua  ta^úUfút^gnupolüicas,  ii0l. 


960  OOBEBNANTES 

los  europeos  quisiera  estrañar  de  aquella  provincia,  cur 
yos  confinados  serian  destinados  al  interior  para  que  no 
pudieran  causar  recelos  al  gobierno  paraguayo. 

Este,  antes  de  obtener  contestación  á  su  nota  de  3  de- 
enero  al  teniente  gobernador  de  Corrientes,  acerca  de  la 
admisión  de  aquellos  individuos  sobre  cuya  remodon 
disponía  el  doctor  Francia,  como  si  se  tratara  de  una  ma- 
jada de  ovejas,  dictó,  casi  simultáneamente  con  la  gene- 
rosa resolución  del  gobierno  argentino,  la  tiránica  resolu* 
cion  siguiente:  *  * 


Los  CÓNSULES  Á  TODOS  LOS  CIUDADANOS  Y  DEMÁS  HABrTAH- 

.     TES  DE  ESTA  CAPITAL 

La  multitud  de  españoles  europeos  residentes  y  los  que 
de  otras  provincias  han  refluido,  y  diariamente  recalan  á 
esta  ciudad,  no  ha  podido  dejar  de  escitar  la  vigilancia  y 
atención  del  gobierno  no  solo  por  su  número  ya  conside- 
rable, sino  por  la  señalada  conducta  con  que  ahora  se 
distinguen.  Sus  descomedimientos  y  desatenciones,  el 
aire  insultante,  con  que  se  manifiestan,  sus  pronósticos 
de  restablecer  con  nuestro  esterminio  la  esclavitud  de  la 
provincia;  y  finalmente  el  desafuero  de  sus  amenazas  en 
sus  sediciosos  coloquios  y  atrevidas  combinaciones,  son 
unas  notas  nada  equívocas  de  la  provocación  de  sus  áni- 
mos y  del  odio  feroz,  que  nutren  contra  todo  americano. 
Tan  rebeldes  y  obstinados  en  no  reconocer  los  derechos 
de  los  pueblos  libres,  emanados  déla  misma  divina  ins- 
trucción como  ingratos  é  insensibles  al  favor  y  buen  aco- 
gimiento, con  que  han  sido  protegidos  por  un  pueblo  hu- 
mano, benéfico  y  generoso  empiezan  á  turbar  el  reposo 
público,  induciendo  á  nuevos  temores,  sin  perdonar  el 
arte  de  la  seducción.  Por  esto,  muchos  celosos  patrio- 
tas han  reclamado  ya  una  providencia  ejecutiva,  que  con- 


DEL  PARAGUAY  261 

teniendo  á  tan  turbulentos  huóspedcs,  afiance  la  tranqui- 
Ikiady  y  preserve  al  pueblo  y  al  gobierno  del  cuidado  de 
tula  conmoción  europea,  que  ya  so  está  presintiendo. 
En  esta  virtud,  se  ordena  irrevocablemcutc  que  todos  los 
españoles  europeos,  que  no  hayan  tenido  el  aveiMnamicn- 
lo  legal  en  esta  provincia,  y  se  hallen  morando  actual- 
mente en  esta  ciudad  y  sus  arrabales,  so  presenten  en 
esta  plaza  pública  A  la  hora  después  do  hal>erse  publicado 
este  bando,  á  fin  de  formarse  un  padrón  de  todos  ellos,  y 
darles  el  destino  mas  conveniente  en  las  circunstancias, 
coff  el  objeto  de  asegurar  la  quietud  general,  l'cna  al 
que  no  lo  cumpliera,  deque  sen\  ini^iediatamrnlc  pasado 
por  tojí  armax:  Y  para  que  llegue  á  noticia  de  to<los,  y 
nadie  pueda  alegar  ignorancia,  publtqucso  en  la  forma 
acoMumbrada  por  todas  las  ralles  |)rincipalcs,  tijAiidose 
en  los  lugares  de  estilo  los  ejemplares  correspondientes. 
Dado  en  la  Asunción,  rapitcildo  la  Hepúblira  del  l^ara- 
guay,  á  cinco  deetiero  de  mil  o(*hocientos  catorce. 

Db.  JosI^.  G.  iik  FuANru.  Fru'iKNcio  Yf.ouos. 

C^bfloi  de  U  KcpúMua  CViuhuI  dv  U  Ko|iública 

Por  mandato  de  S.  E. 

J.  Hriz. 

Escribano  rúbliro  y  de  gobierno* 

En  la  Asunción  del  Paraguay  en  el  espresado  dia,  mes 
y  año,  yo,  el  escribano  de  gobi'rnn  salí  drlmartel  general 
de  esta  pla/a  arompaña^lo  de  un  piquete  de  solilados,  sar- 
gento, pífanos  y  tambores,  haciendo  ral>c/a  el  teniente  de 
la  quinta  rom|»ariia  don  Josó  Antonio  Maréeos,  y  en  las 
calles  pCibliiMs  y  demás  |»ara;:c*<  ai*o*^turnbrados  h¡<*e  pu- 
blicar el  bandoantei-edcnte  por  vo/.  del  mulato  Mit:uel  Maiz 
que  hizo  de  pregonero:  In  que  pongo  por  diligencia  para 
que  conste  y  de  ello  doy  ft\ 

líriz. 

Existia  un  secretario  de  eMa»lo  <|ue  lo  era  un  tal  Mar- 
tínez, hombre  de  algún  bienestar  y  muy  pretensioso.    Era 


262  GOBEBNAMTES 

éste  un  funcionario  de  rutina  y  metódico  hasta  la  nimiedad 
en  cuanto  hacia,  y  de  un  espíritu  tan  elástico^  que  no  pe- 
dia distinguir  entre  los  negocios  mas  hnportantes  y  les 
mas  triviales. 

Prestaba  á  todos  el  mismo  grado  de  atención/  dándese 
siempre  ínfulas  de  gran  talento.  Como  secretario,  se 
consideraba  ser  la  segunda  persona  del  doctor  Francia; 
y  mientras  ante  su  amo  se  mostraba  senil  y  abyecto,  era 
pomposo,  repugnante  é  inflado  en  sumo  grado  cuando  se 
hallaba  lejos  de  aquel. 

Dio,  pues,  orden  á  Martinez  que  hiciera  comparecer  á 
su  presencia  á  los  españoles,  para  prevenirles  en  cuanto  á 
su  futura  conducta  y  en  cuanto  á  su  supuesta  inclinación 
en  mezclarse  en  los  asuntos  de  estado.  El  dia  prefijado, 
(3  de  enero  de  1814),  con  un  sol  ardiente,  reunió,  en  la  pía* 
za  como  majada  de  ovejas,  á  todos  los  españoles  de  dife- 
rente grado  y  profesión,  marineros,  artesanos,  almace- 
neros, tenderos  y  comerciantes.  Martinez  mismo,  afec- 
tando el  aire  y  maneras  de  un  hinchado  cortesano,  senta- 
do frente  á  su  casa,  en  un  gran  sillón  anticuado,  d¡6  prin- 
cipio á  la  operación.  Estaba  vestido  con  una  levita  de 
seda  azul  á  lo  Mazzarin,  pantalones  y  chaleco  de  raso  ne- 
gro, medias  de  seda  del  mismo  color,  y  chinelas  bordadas. 
Tenia  los  cabellos  muy  empolvados,  con  un  pañuelo  de 
cambray  perfumado,  metido  en  el  seno. 

De  uno  y  otro  lado  de  su  sillón  estaba  parada  una  joven 
esclava,  para  cebar  su  mate  de  plata  y  otra  con  un 
bracerito  de  plata  cincelada,  conteniendo  carbón  perfuma- 
da con  pastilla,  colocado  en  una  bandeja  y  en  la  que  había 
algunos  muy  buenos  cigarros.  Fumaba  alternativamen- 
te uno  de  estos  y  chupaba  su  mate. 

Los  pobres  españoles,  muchos -de  ellos  que  le  eran  supe- 
riores, se  presentaban  ante  el  bajá  de  á  dos  y  tres  á  la  vez 
y  les  dirigía  sucesivamente  el  discurso  siguiente:  **Uste- 
des  son  una  pandilla  de  brutos— ¿me  entienden  ustedes? 
de  bestias,— ¿me  comprenden  ustedes?  animales, — ani- 


DEL  PARAGUAY  863 

males — ¿eh?  Son  ustedes  bárbaros  y  godos— ¿saben  us» 
tedes  lo  que  quiere  decir?  Si,  brutos!  Todos  ustedes  me- 
recen ser  ahorcados,  ó  a/.otados  como  perros, — ¿ven  usté* 
des?  porque  son  ustedes  una  raxa  pcrver  sa  y  los  anti- 
guos y  naturales  enemigos  de  la  América  del  Sur,— eh? 
de  los  patriotas,— iconciben  ustedes?  de  los  hijos  naturales 
del  suelo,— ¿entienden  ustedes? 

*¿Y  cuál,  oh  bárl)aros,  ha  sido  la  conducta  do  ustedes  en 
el  Paraguay?  usteilcs  han  conspirado,— ¿eh?  rebelado, — 
¿entienden  ustedes?  hecho  la  guerra  á  S.  E.?  Los  com- 
plots, las  sediciones,  las  conspiraciones  de  ustedes, — ¿eh? 
— ¿ven  usteíles?  las  intrigas  y  traiciones  de  ustedes, — ¿sa- 
ben ustedes  loque  «{uiero  decir?— no  h¿fn  tenido  tórmino; 
y  pueden  ustcílcs  agradecer  á  Dios,— ¿me  entienden  us- 
tedes? pueden  ustedes  estar  gratos  á  la  Providencia,  asi 
como  al  supremo  gobierno — ^¿sabcii  ustode^f— ;\S.  K.  don 
Jos6  Gaspar  de  Francia; — ¿escuchan  usteilos?  «Ion  gracias 
que  no  se  les  fia  arrancado  á  ustedes  tío  rai/— jeh?— cstir- 
pado  de  la  tierra,— ¿romprenden  usto<les?" 

Continuó  con  la  misma  fu^Tza  ile  elocuencia  previnién- 
doles en  cuanto  :\  su  futura  conducta;  permanei'iendo  pa- 
rados al  sol  aquellos  desgraciados  hombres;  dee*'ubiertos, 
lodo  el  tiempo  que  durara  aquella  insulsa  |>eroracion  del 
bajá  Martinez,  siempre  tomando  mato  y  echando  humara- 
das con  su  cigarro. 

Kn  mayo  (1S14¡,  el  gobierno  ,-onsiiInr  espidió  un  decre- 
to que  heria  á  los  españoles  de  muerte  «-ivi!,  prohibién- 
doles casarse  con  mugeres  blancas,  como  se  verá  por  la 
siguiente; 


HkSOLICION    CoNSlLAíl 


•Como  menuda  necesaria,  exigida  |M»r  las  circmi*»tiniMas 
|>ara  fa^-ilitar  el  progreso  de  la  ^airra^ia  causa  de  la  liber- 
tad déla  UcpUblica  c<intralas  ma-iuinaiiunos  deque  |ia* 


264  GOBEBNAIÜTBS 

ra  aniquilarla  y  destruirla  se  sirve  la  tenacidad  de  nues- 
tros feroces  é  irreconciliables  enemigos; '  tomó  este  supre- 
mo gobierno  en  el  19  de  marzo  del  corriente  año  la  reso- 
lución comprendida  en  el  acuerdo  del  tenor  siguiente: 

"Asunción,  1?  de  marzo  de  1814.  En  cuanto  no  se  ten- 
ga y  publica  una  deliberación  mas  circunstanciada,  para 
cortar  y  (Precaverla  perniciosa  influencia  que  tiene  contra 
la  causa  común  de  la  libertad,  la  conexión  y  relaciones  que 
han  contraído  y  contraen  incesantemente  los  españoles 
europeos  con  los  ciudadanos  de  la  República,  por  cuyo 
medio  se  enseñorean  y  someten  á  las  familias  &  sus  per- 
versas miras  y  obstinada  oposición,  induciéndolas  contra 

los  defensores  que  esponen  su  bienestar,  sus  fortunas,  sus 
mismas  ideas  por  la  libertad  déla  patria;  Acordamos  los 

infrascritos  Cónsules  de  la  República,  que  se  observen  y 
se  comuniquen  %por  el  secretíjrio  déla  cámara  &  los  vica- 
rios eclesiásticos  y  párrocos  de  toda  la  provincia,  los  ar- 
tículos siguientes: 

En  primer  lugar,  que  no  se  autorice  matrimonio  alguno 
de  varón  europeo  con  muger  americana  conocida  y  repu- 
tada por  española  en  el  público  desde  la  primera  hasta  la 
última  clase  del  estado,  por  ínfima  y  baja  que  sea,  so 
pena  de  estrañamiento  de  su  persona  y  confiscación  de 
¿lenes  á  favor  del  erario  público,  á  los  párrocos  y  cual- 
quier eclesiástico  que  autorice  ó  mande  autorizar  tal  ma- 
trimonio; y  al  europeo  contrayente  se  aplicará  la  pena 
de  confinación  de  su  persona  en  prisión  segura  en  el 
fuerte  de  Borbon  (distante  800  leguas  de  la  Asunción,  rio 
arriba)  por  espacio  de  diez  años  é  igualmente  confiscación 
de  todos  sus  bienes  con  igual  aplicación  á  los  fondos 
públicos;  y  con  la  reserva  de  disponer  el  gobierno  de  su 
persona  cumplido  dicho  plazo. 

"En  segundo  lugar,  que  en  el  caso  de  intentar  los  euro- 
peos contraer  matrimonio  con  muger  americana  de  la  es- 
presada calidad  y  clase  española,  por  ínfima  que  sea, 
eludiendo  el  párroco  ó  quien  tenga  facultad  para  autorizar 


DEL  PASAOCAT 


265 


matrimonios,  sean  castigados  con  la  misma  pena  arriba 
espresada  de  destierro  y  confiscación  de  bienes,  siéndole 
aplicada  inmediatamente  esta  pena,  sin  esperar  determi- 
nación 6  decisión  sobre  el  valor  ó  nulidad  del  matrimonio; 
pues  siendo  por  las  mismas  determinaciones  de  la  iglesia, 
tan  detestables  como  perjudií^ales  los  matrimonios  con- 
Inidos  [>or  asalto  ó  sorpresa  del  párroco:  el  gobierno  de 
la  Kepública  no  los  admite  ni  los  admitirá  para  ninguna  de 
las  consccuenrias  civilies,  do  vida  común,  herencia  ó  su- 
cesión» y  ni  aún  para  trasmisión  de  apellidos. 

•  En  tercer  lugar,  que  en  ningún  juicio  secular  6  ecle- 
siástico se  admita  peticiones  ó  esponsales  do  europeos 
aun  prometidos  por  escritura  pública,  á  mugeres  ameri- 
canas de  la  referida  clase  j  cualidad,  por  ínfima  que  sea, 
ni  sobre  estupro  alegado  con  el  tin  de  obligará  contraerse 
el  matrimonio  entre  tales  personas:  so  pena  á  cual- 
quiera de  diclios  juc -os  de  igual  estrariamicnto  de  sus 
personas  y  contisracion  de  bienes. 

•En  cuarto  lu^ar.  que  los  párrocos,  sus  tenientes  y  otros 
sarenlotcs  que  c^n  su  lii-encia  a«lniinistrcn  el  ^^acramcnto 
del  fixuilismo,  no  permitan  que  sirvan  l«>s  europeos  de  pa- 
drinos fio  pila:  ni  aún  f»n  c»l  suplemento  d»*la  sagrada  ce- 
remonia, ni  en  la  rci'epcion  del  sacramento  de  la  confir^ 
marión  á  los  liiji>s  «ic  americam)  y  americana  y  solamen- 
te po<lrán  serl(*,  siendo  también  euro|)eo  el  padre  del  bau- 
ti/ado;  y  quetimbien  no  ronsientan  que  los  europeos  sean 
testigos  ó  |»;i'lrinos  en  ninpni  matrim  )ino:  entendióndose 
esta  dis|»osii'ion  bajóla  misma  pona  dcestrariamientode 
su  [Mírsona  y  contisrarimí  de  bienes  á  l«>s  párrocos  y  sa- 
fcnlotes  íjne  bauti/aien  •'•  aul«»ri/arancl  matrimonio;  co- 
mo igualmente  á  lo^  padrinos  europeos  la  |H^na  de  prisión 
y  destierro  cun  c(inlÍM*a<*i<>n  de  t«)«los  sus  hienes,  previ- 
niéndose en  ci)n(*ln^ion  qn«' iini«*amente  se  |>ermiteá  los 
curojieos  el  «'asa/so  au  indias  ilo  los  pueblos,  mulatas 
roní>*idas     y    reputadas     púMicamente    cmno    tales    y 

negras. 


« 


866  OOBERNANTB8 

"Todos  los  antecedentes  artículos  se  observarán  y 
cumplirán  sin  límites  ni  escepcion  alguna.  No  habiendo 
aún  circulado  esta  providencia,  porque  en  la  ocasión  en 
que  fué  espedida  se  juzgó  suñciente  hacecla  notoria  en 
esta  capital:  sedirige  ahora  á  usted  para  que,  inteligencia- 
do de  todos  sus  artículos  cuide  de  su  inviolable  observan- 
cia; y  para  este  fin  se  debe  comunicar  á  los  párrocos  de 
su  depedencia,  avisando  oportunamente  su  recibo. 

Dios  guarde  á  usted  muchos  años. 

Asunción,  19  de  julio  de  1814. 
Doctor  José   Gaspar  de  Francia^    Cónsul  de  la 
República— Fw/^rencío  Yegros^  Cónsul  de  la  Re- 
pública— Sebastian  Antonio  Martínez  SaenZj  se- 
cretario. 

Con  la  simple   lectura  del  precedente  documento,    el 
lector  podrá  fácilmente  juzgar  del  sistema  de  gobierno 
que  el  doctor  Francia  pensaba  implantar  en  el  Paraguay 
y  cual  habia  de  ser  su  porvenir  durante  el  tiempo  que  él 
dirigiera  sus  destinos. 


* 


Sin  embargo,  como  existe  en  nuestra  naturaleza  de- 
'  sear  siempre,  sobre  todas  las  cosas,  los  bienes  que 
no  están  á  nuestro  alcance,  sucedió  qué  los  casamien- 
tos clandestinos  entre  los  españoles  y  las  mugeres  blancas 
,  jamás  fueron  mas  frecuentes. 

Estas  últimas  sobre  todo  se  mostraron  tanto  mas  vehe- 
mentes y  con  valor  cuanto  mayor  era  el  peligro.  La  ri* 
queza,  la  belleza,  el  rango  y  la  nobleza  de  nada  servian 
cuando  se  trataba  de  un  criollo:  pero  al  presentarse  un 
español,  todas  las  dificultades  se  allanaban;  todos  los  pe- 
ligros desaparecian:  la  interdicción  imponia  el  misterio 
y  este  alimentaba  el  amor. 

A  pesar  de  ser  el  gobierno  biconsular,  de  hecho,  el  poder 
era  ejercido  esclusivamente  por  Francia;  pero  la  ambi- 


DIL  PARAOVAT  867 

don  de  é^te  no  se  limitaba  á  eso  goce  estéril.    Aspiraba 
al  mismo  tiempo  á  poseerlo  de  derecho. 

Durante  los  últimos  cuatro  moscs  del  consulado  de  Fi  an- 
cia  y  Yegros,  no  tenia  óste  absolutamente  parte  alguna  en 
el  gobierno;  mientras  que  nquól  no  sólo  monopolizaba  todo 
el  poder  ejecutivo,  sino  que  so  ocupaba  con  ahinco  aunque 
secretamente,  en  sus  maniobras  para  llevar  á  cabo,  con 
tela  a|>aríencia  de  legalidad,  loque  él  había  ya  determinado 
debia  tener  lugar  do  cualquier  modo— su  nombramiento 
de  dictador  de  la  República. 


Durante  el  tiempo  que  los  dos  hermanos  Parish  Kobert- 
son  estuvieron  ci;  el  l^araguay,  na<lic  mas  que  ellos  tuvie- 
ron intimidad  con  Frunt*ia.  Uno  deellos,  don  Juan,  hacia 
mui-lio  meditafia  ha(*crun  viajo  A  lü^Iatcrra:  pero  como  el 
puerto  déla  A^un«*¡on  so  habla  vuelto  A  cerrar,  tuvo  nece- 
sidail  de  recurrir  ti  una  gracia  es|KH.'ial  del  cónsul  Fran* 
cia.  So  le  presentó  csplÍ4*¿\ndolo  la  intención  que  tenia,  si 
fuera  posible,  y  en  su  entrevisti,  no  sí>lo  le  abordóla 
licencia  quo,  soli  ítaba,  sino  también  le  manifestó  su 
mas  vehemente  deseo  do  que  real  i /aso  el  proyectado  viaje. 
Unoódos  días  después,  so  preso*itó  un  joven  oficial  dq 
parte  del  <*óiisul  diciendo  d  Robertson  que  deseaba  ha- 
blarle muy  luego. 

Púsose  en  camino  con  el  edecán  y  al  llegar  á  palacio. 
Robertson  fué  recibido  por  Francia  con  mas  amabilidad 
que  la  de  costumbre.  El  semblante  de  éste  espresaba  con- 
tento y  alegría,  y  romo  f»speraba  tan  importante  visita,  te- 
nia esa  ñor  he  dos  de  las  mejores  velasde  molde  encendi* 
das.  Kstrechóle  la  mano  ron  murha  f*ori|ialiilad  invitán- 
dole en  seguida  i\  tomar  asiento.  .-Vren'andi)  lue;;o  una 
silla  se  sentó  al  hulo  de  K'>hertsoii,  A  quien  manifestó  su 
deseo  «lo  que  preMasc  ateiirituí  i\  lo  que  tenia  que  decirle 
Y  desplegando  una  completa  ignorancia  alas  formas  y 


268  GOBERNANTES 

ceremonias  diplomáticas,  con  toda  sencillez  abri6  Fran- 
cia su  corazón,  poco  más  ó  menos,  en  los  términos  si- 
guientes: 

"Usted.no  ignora  cuál  ha  sido  mi  política  con  respecto 
al  Paraguay;  habiéndolo  mantenido  sobre  un  sistema  de 
no  intervención  con  las  demás  provincias  de  Sud-Améri- 
ca  y  alejado  de  contaminarse  con  aquel  detestable  ¿in- 
quieto espíritu  de  anarquía  y  de  revolución  que  las  ha 
desolado  y  deshonrado  á  todas  ellas  má£(  ó  menos.  El 
Paraguay  se  encuentra  ahora  en  un  estado  más  pingQe 
que  cualquiera  de  los  países  que  lo  rodean;  y  mientras 
todo  aquí  es  orden,  subordinacioij  y  tranquilidad,  el  mo- 
mento que  salga  de  sus  hmites,  el  estruendo  del  canon  y 
el  ruido  de  la  civil   discordia  han  de  herir  sus  oídos. 

"Como  es  natural,  estas  perturbaciones  internas  parali- 
zan la  industria  y  ahuyentan  de  la  tierra  la  prospe- 
ridad. 

"¿De  donde  nace  todo  esto,  sino  de  la  circunstancia  de 
que  no  hay  un  hombre  en  la  América  del  Sur  mas  que  yo, 
que  comprenda  el  carácter  del  pueblo  ó  que  pueda  gober- 
narlo? Se  proclaman  libres  instituciones,  pero  lo  único 
que  se  busca  es  el  engrandecimiento  personal  y  el  público 
despojo.  Los  hijos  de  Buenos  Aires  son  los  mas  veleido- 
sos, presuntuosos,  lijeros  y  licenciosos  de  todos  los  anti- 
guos dominios  de  España  en  este  hemisferio;  y  estoy  por 
consiguiente  resuelto  ano  querer  nada  con  los  porteños. 
Mi  deseo  es  promover  una  comunicación  directa  con  In- 
glaterra, de  modo  que  cualesquiera  que  sean  las  disencío- 
nes  que  distraigan  á  los  demás  estados  y  cualesquiera 
que  sean  los  impedimentos  con  que  quieran  interrumpir 
el  comercio  y  la  navegación,  sean  esos  estados  los  úni- 
cos que  sufran  las  consecuencias.  Los  buques  de  la  Gran 
Bretaña,  haciéndose  paso  triunfantemente  por  el  Atlántico, 
penatrarán  en  el  Paraguay;  y,  unidos  con  nuestras  flotillas 
se  opondrán  á  toda  interrupción  del  comercio,  desde  la 
embocadura  del  Plata  hasta  el  lago  Jarayes.    El  gobierno 


DEL  PARAGUAY  .   SG9 

de  su  pais  tendrá  su  ministro  aquí,  y  yo  tendré  el  mió  en 
la  corte  de  San  James.    Los  compatriotas  de  usted  tran- 
carán en  manufacturas  y  municiones  de  guerra  y  recibí-   . 
rán  en  cambio  los  noble*^  productos  de  esto  pats/' 

A  esta  altura  de  su  discurso,  Francia  se  para  de  repen- 
te con  grande  emoción,  y  haciendo  venir  al  sargento  do 
guardia,  le  dijo  ron  énfasis:  Traiga  ustrd  rso.  El  sar- 
gento se  retire),  y  en  menos  de  tres  minutos  volvió  con 
cuatro  granaderos  conduciendo  un  gran  fardo  de  tabaco 
de  dos  quintales,  un  tercio  de  yerba  do  iguales  dimensio- 
nes y  peso,  una  damajuana  de  aguardiente  del  Paraguay» 
un  gran  pilonde  azúcar  y  varios  paquetes  do  cigarros,  ata- 
dos/ adornados  con  fajas  veteadas;  y  detrás  de  ellos, 
una  negra  vieja  con  algunas  lindas  muestras  de  pafio  bor- 
dado, hecho  de  algodón  del  Paraguay,  del  que  la  gente 
de  lujo  usa  allí  como  toallas  de  mano  y  panos  de  ai'citnr. 

Después  de  despedirá  sus  soldados  y  ú  la  negra,  con- 
tinuó: 

•Señor  don  Juan,  éstos  no  son  más  que  unas  cuantas 
muestras  de  las  ricas  pniduccioncs  de  este  suelo,  y  de  la 
industria  é  ingeniosidad  de  sus  habitantes.  Mo  ha  costa- 
do algún  trabajo  propon-ionar  á  usted  algunas  de  las  me- 
jores muestras  «le  li»s  fliferentes  artículos  en  sus  clases 
resiKhtivas,  que  el  |»a¡s  ofrece;  y|»or  esta  ra/on,  ahora 
que  usted  se  va  á  In;;laterra,  ya  conoce  qué  país  es  ésto 
y  qué  clase  de  hombre  soy  yo.  Ya  saín;  u**ted  hasta  «pió 
estension  ilimitada  |iU(*den  estas  producriones  llegar  en 
este  paraíso,  puedo  llamarlo  a>K  del  minidt».  Ahora 
pues,  sin  entrar  en  di^cu^ioii  ^obre  si  esto  c<)ntinente  so 
halla  en  estado  de  pi)^eer  instituciones  popularos,  no  se 
negará  que,  en  un  pais  civili/.ado  como  la  Gran  Hretai'ia, 
doiific  c*«t:is  instituciones  han  borrado  gradual  y  práctica- 
mente fonnas  de  gobierno  originariamente  fcndales  ha««ta 
abrirse  pa<o  á  la  observación  legislativa,  en  una  ra/on 
pro|>on*ionada  á  la  creciente  educación  déla  mayoría, 
siendo  las  mejor  adoptadas  |iara  asegurar  la  grandeza  y 


1^0  GOBERNANTES 

estabilidad  de  una  nación.  Es  cosa  que  no  se  puede  ne- 
gar que  la  Inglaterra  es  una  gran  nación  y  que  su  pue- 
blo está  enlazado  como  un  solo  hombre  sobre  todas  las 
cuestiones  de  trascendental  interés  nacional. 

**  Ahora  pues,  deseo  que  tan  luego  como  usted  llegue 
á  Londres,  se  presente  á  la  cámara  de  los  comunes,  lle- 
vando consigo  esta^  muestras  de  las  producciones  del 
Paraguay:  solicite  una  audiencia  en  la  barra  y  haga  saber 
á  la  asamblea  que  usted  es  enviado  por  don  Gaspar  Ro- 
dríguez de  Francia,  cónsul  de  la  República  del  Paraguay, 
para  presentar  estas  muestras  de  las  ricas  producciones 
de  aquel  pais.  Dígales  que  yo  le  he  autorizado  á  decir  que 
invito  á  la  Ingla.terra  á  una  comunicación  política  y  co- ' 
mercial  conmigo;  y  que  yo  estoy  pronto  y  con  deseo  de 
recibir  en  mi  capital,  y  con  toda  la  deferencia  debida  á  la 
correspondencia  dif»lomática  entre  estados  civilizados,  á 
un  ministro  de  la  corte  de  San  James;  yo  también  nom- 
braré un  enviado  mió  en  esa  corte. 

"Entonces  se  concluirá  un  tratado  de  comercio  y  de 
alianza  política  que  convenga  á  la  dignidad  é  intereses  del 
grande  imperio  de  la  Inglaterra  y  á  los  del  naciente  estado 
que  ahora  gobierno.  El  Paraguay  será  la  primera  Re- 
pública de  la  América  del  Sur,  como  la  Gran  Bretaña  es 
ya  la  primera  de  las  naciones  de  Europa.  La  alianza 
parece,  pues,  patural;  y  usted,  señor  don  Juan,  puede 
ilustrar  y  esplicar  plenamente  lo  benéfico  que  es  para  el 
estado  europeo." 


De  manera  que  el  señor  Robertson  venia  asi  á  ser  nom- 
brado ministro  plenipotenciario,  no  cerca  déla  cortede 
San  James,  sino  cerca  de  la  cámara  de  los  comunes, 
con  el  especial  encargo,  no  de  celebrar  una  entrevista 
privada  con  el  gefe  del  ejecutivo,  "porque  decia  Francia, 
bien  sé  lo  propenso  que  son  los  grandes  hombres  en  In- 


DEL  PARAQUAT  271 

glalerra  para  tratar  <*ucstiones  aun  de  la  importancia  de 
feta,  con  poco  interés  6  miramiento,  ú  no  ser  por  el  temor 
de  res|»onsab¡lidad  ante  la  cámara  de  los  comunes. 

"Preséntese  usted,  continuó,  en  la  barra  de  la  cámara  y 
una  vez  alli  entregue  mi  mcnsage,  como  antiguamente  los 
embajadores  de  los  estados  indc|)endient('s  entregaban 
los  SUJOS  al  senado  de  Roma.  Según  el  acogimiento 
que  hagan  de  usted,  como  compatrÍDta  suyo  y  arriba  de 
toda  sos|)erlia,  por  consiguiente,  de  abtigar  en  mi  favor, 
asi  será  el  acogimiento  que  yo  haré  á  su  emlmjador  en 
esta  República.'* 

En  la  siguiente  entrevista,  Francia  presentó  á  Rotiert- 
son  una  larga  lista  de  encargos,  que  (*onsistia  en  galón 
de  oro,  un  sombrero  elástico,  un  espadín,  un  par  de  pis- 
tolas de  cañen  doble,  bandas,  sables,  morriones  para  sol- 
dados, instrumentos  de  musirá  y  de  matemáticas,  con 
una  larga  hilera  de  elnUeras. 

Mientras  estaban  en  estaconferen<*ia,el  centinela  anun- 
ció hallarse  en  la  galería  el  minístrotesorer<>  de  hacienda, 
cuyo  deber  era  presentir>e  á  cierta  hora  para  dar  cuenta 
délos  asuntos  del  día  y  recibir  iiistnicríones  para  el  si- 
guiente: Qii4*  aguardi\  ci^niestó  el  cónsul.  Kl  ministro 
siguió  paleándose  por  el  ci»rre<iorlia^L'i  que  vio  salir  «1 
Kobertson  acoiiipafridi»  de  Krain-ia.  Al  verlo  el  rninistn) 
tesorero  se  le  acenó  y  saciindo^^e  el  sombrero  con 
todo  reH|>etO|  preguntó  a  KraiK-ia  si  e'wi  noche  estaría 
para  darle  cuenti. 

'Llévenlo  alcuerpude  guardia*',  flijo  el  arrogante  dés- 
pota,—no  le  dijcal  bribón  t¡ii»'  aguar dr!  Hl  hecho  es  que  el 
ministro  [>asó  la  noche  sobre  un  cucni  fie  vaca,  en  com|>a- 
fiia  de  los  soldados. 

Como  el  |»erIodo  con«>ular  de  d«K'e  nie*¿es  espiraba  en 
octubre  (IHli  ,  Francia  lomó  >us  ine<lidas  |kara  la  convo- 
cación dcuTi  nu«^v.)  congrego,  compue«^to  de  mil  diputados* 
Los  partidarios  de  Yegros  y  de  Caballero  esuiban  ya 
anulados,  j  la  inces  ante  energía  que  Francia  j  sus  e^bir- 


278  GOBERNANTES 

ros  habían  desplegado  para  dar  el  golpe  de  gracia  á  la 
libertad  del  Paraguay,  no  les  dejaba  casi  duda  de  su 
triunfo. 

Francia  propuso, — y  asi  se  resolvió — que  el  nuevo  con- 
greso se  habia  de  componer  de  mil  diputados;  esto  era 
diezmar  el  país  de  sus  gefes  de  familia  para  conseguir  la 
reunión  de  un  número  tan  crecido  de  miembros  de  la  legis- 
latura en  la  capital:  pero  la  voluntad  de  Francia  era  esa 
y  debia  llevarse  á  cabo. 

El  singular  tragede  muchos  de  los  congresales  citados 
por  Francia  para  el  augusto  propósito  de  crear  una  dicta- 
dura era  como  sigue: 

Una  chaqueta  de  fustán,  muy  corta  y  escesivamenle 
ajustada;  uu  chaleco  abigarrado  mas  .corto  aún  que  la 
chaqueta,  pantalones,  hasta  las  rodillas,  de  pana  carmesí , 
con  calzoncillos  ricamente  cribados  colgando  hasta  el  to- 
billo; una  faja  de  seda  azul,  igual  á  las  que  usan  los  vo- 
latines viandantes;  botas  de  potro  dejando  ver  dedos  los  de 
los  pies;  grandes  espuelas  de  plata  en  los  talones,  un  som- 
brerito  medio  cubriéndola  cabeza;  y  una  inmensa  cola  de 
pelo  negro  colgando  sobre  lo  s  hombros. 

En  setiembre,  las  calles  de  la  Asunción  empezaron  á 
llenarse  de  los  diputados  de  la  campaña,  la  mayor  parte 
de  ellos  no  sabian  leer  ni  escribir,  y  descalzos.  No  habia 
uno  de  ellosque  supiera  el  significado  de  la  voz  dictador  que 
era  el  título  que  Francia  quería  darse.  Para  ellos,  presi- 
dentes, cónsul,  director,  protector  y  dictador  eran  sinóni- 
mos de  gobernador,  á  que  estaban  acostumbrados  en  la 
época  colonial.  No  hubo  elección  popular  sino  simple- 
mente listas  hechas  por  el  gobierno,  como  asi  casi  siem- 
pre se  practicara  entonce  y  después  allí  como  aquí,  las 
cuales  fueron,  sin  discrepancia,  adoptadas'por  las  auto- 
ridades rhunicipales  como  locales. 

No  habiendo  ningún  edificio  capaz  de  contener  tan  nu*» 
merosa  como  augusta  reunión,  fué  necesario  convocar 
el  congreso  en  la  iglesia  de  San  francisco,  algunos  dícea 


DEL  PARAGUAY  373 

en  la  Merced,  y  después  do  dos  sesiones  preparatorias,  la 
asamblea  inició  sus  trabajos  parlamentarios  A  las  nueve 
de  la  mañana  del  3  do  04*tubrc.  El  presidente  pronunció 
un  breve  discurso  ensalzando  los  servirios  y  talento  de 
Francia  en  términos  tan  estravagantcs  como  hiperbólico». 
La  sesión  emiH^zót'l  hacerse  muy  acalorada  cuantío  se  trató 
sobre  sita  dictadura  con<luciria  tanto  A  la^loria  de  Fran- 
cia como  un  |M)der  mas  limitado  con  el  auxilio  de  un  con- 
greso nacional. 

Como  á  las  dos  de  la  tarde,  siguiendo  ol  debate  en  el 
mismo  acaloramiento,  Francia  se  impacientó  y  con  toda 
cortesía  hizo  ostentación  de  una  numerosa  guardia  de 
honor,  que  puso  ú  las  órdenes  de  los  miembros  del  con- 


La  tro|)a,  bien  armada,  circunvaló  completamente  la 
iglesia,  lo  queeraunainsinuar¡i»n  muy  signitii-ativay  fá- 
cil de  comprender.  Fn  tal  (-ir(*nn>ian<Ma,  unodo  los  mas 
cnéi^ricos  |)artidarios  do  Francia,  so  pii^o  d*^  pir\yrMn 
estentórea  vo/  ó  imponiendo  *^ilon«'indij'»:  "Sonoros,  ,|»or 
qué  estamos  aquí  perdiendo  tanto  tiempo?  Kl  larai  Franrja 
quiere  serabsoluto.  Debo,  pues, sor  absoluto;  y  y.» digo 
(dando  un  golpe  con  toda  su  fuor/a  subru  lanio.s;i  \rrá 
absoliitol 

Pas4'>so  en  seguida  á  la  votai-ion  y  nii.iiiirnoniontt*  Hit'* 
Francia  proclamado  dictador  p(»r  tres  años.  fiisol\i«-iii|ose 
ei  congreso  al  instante  y  manbando  la  tropa  al  palai-io 
de  gobierno  con  bandcra^^df^plegatL-K.  Fl  in^cn^.-itn  pi»- 
pulacho  celebró  la  dcri^ion  del  congrcsi».  «pif  ora  la  ^i-n- 
lencia  de  muerte  del  pueblo  paragnavo,  i-üh  nianite>tai-io- 
nesde  alegría  v  músi<*a  v  baile  á  la  noi-bt*. 

IRIi-lKiO— I.IX.  DÍMTOK  J(»SK  C.ASPAW  KíHUU- 
OL'E/DK  FHANCIA,  eicto  <|i.  ta.|..r  *-l  H  «io  o.tul'iv  <ic 
1B14. 

Esta  clcooioii  liu(x>  <lcrniK-ir  011  l.-i  tnipn,  •|U<>  oslahn  ha- 
jo  las  6rdoiics  del  froncral  Vc^ims.  una  *>ubloVa<-ii»ii  iiucel 

VJ 


274  GOBERNilNTES 

comandante  Caballero,  aunque  enemigo  personal  del  dic- 
tador, consiguió  desbaratar  con  su  sola  presencia  en  el 
cuartel. 
Los  dos  días  que  siguieron  ala  elección  de  dictador  en 

la  persona  de  Francia  fueron  destinados  por  éste  á  dios  de 
besamanos^  á  lo  rey  ó  emperador.  Con  este  motivo  se  de- 
senterraron los  antiguos  casacones  déla  época  colonial, 
que  deben  haber  pasado  de  padre  á  hijo,  desde  los  días  de 
los  primeros  conquistadores  del  Paraguay. 

Iban  asi  vestidos  los  tenderos,  comerciantes  y  algunos 
délos  mas  ricos  hacendados  déla  antigua  escuela.  La 
moda  que  mas  prevalecia  era  casaca  de  grandes  dimen- 
siones, de  paño  de  San  Fernando,  que  es  el  mejor  y  mas 
costoso  de  España,  con  monstruosos  botones  chatos  y 
con  faldones  que  llegaban  á  la  pantorrilla. 

El  resto  del  trage  iba  en  perfecta  consonancia  con  éste, 
heredado  y  bien  conservado.  En  seguida  venían  los  doc- 
tores vestidos  de  negro  á  la  moda  antigua;  unos  cuantos 
(entre  estos,  los  generales  Yegros  y  Caballero)  en  unifor- 
me militar  caprichoso;  y  otros,  de  los  jóvenes  que  hablan 
estado  en  Buenos  Aires  y  adoptado  la  moda  europea 
moderna.  Pero  el  mas  grotesco  de  todos  los  visitantes 
del  dictador  en  su  besamanos  era  el  de  los  hijos  de  estos 
cortesanos  vestidos  de  colores. 

Muchachos  que  no  pasaban  de  ocho  á  diez  años  de 
edad,  llevados  de  la  mano  de  sus  padres,  vestidos  exac- 
tamente á  la  moda  de  sus  antepasados,  con  bastoncitos  de 
puño  de  oro  en  la  mano  conversando  con  toda  la  grave- 
dad y  ensimismamiento  de  homrbres  de  sesenta  años.  Ha- 
cían su  reverencia  con  toda  propiedad  al  dictador,  quien 
los  recibia  no  sólo  con  cortesía  sino  también  con  toda 
formalidad.  Machos  que  pertenecían  á  las  clases  infe- 
riores eran  admitidos  á  este  besamanos,  el  cual  tuvo  lugar 
por  primera  y  última  vez,  durante  la  dictadura. 

Francia  se  presentó,  en  esos  dia§,  risueño  y  amable; 
pero  el  terror  interior  que  germinaba  en  el  corazón  de  la 


DEL  PARAQCAT  S75 

mayor  parte  de  sus  visitantes,  cu  vano  trató  de  ocultarlo 
en  su  primera  entrevista,  apesar  de  la  apariencia  de  cor- 
dial respeto.  El  estaba  decentemente  vertido  de  frac  a/.ul 
ligeramente  adornado  con  trencilla  de  oro,  pantalón  y 
chaleco  de  casimir  blanco,  con  un  bonito  espadín  al  cinto, 
medias  de  seda  blancas  y  zapatos  delgados  ron  pequefias 
hebillas  de  oro.  Ke4*ibia  paradi)  en  medio  de  la  sala, 
conversando  un  corto  rato  ron  cada  visitante,  y  adaptando 
su  conversación  con  mucho  tacto  á  las  varias  capacidades 
de  los  que  le  ro<leaban. 

Robert.son,  único  estrangcn»,  para  quien  la  persona  de 
Francia  era  accesible,  al  entrar  á  felicitarle^  le  trató  de 
tMcelcncia.  -Déjese,  amigo,  de  esrelencia,  le  i\\'y\  y  liáble- 
me  como  hasta  aqui  hemos  a'costumbrado.**  Pero  asi  mis- 
mo,Robertson  siguió  tratándole  del  propio  modo,  sin  r|UO 
pore5H>  mostrara  desagrado.  Pues  jamás  admitía  que  se  le 
dirigiera  carta  alguna  que  no  llevaM»  c-te  sobrescrito: 
•Al  Exmo.  señor  clon  Joséílaspar  lÍMilngu*'/  de  Francia, 
supremo  dictador  perpetuo  de  la  l{cpnblii-a  d**l  Para;:uay.'* 

Los  actos  de  la  vida  privada  di*l  dortor  Fram-ia  pare- 
cerAn  ridiculos,  los  de>u  vida  publica,  abumíitablc^.  S'ili» 
faltaba  á  este  hombro  extraordinario  la  sup(*r>ti'*ioii  rrli* 
giosa  fiara  hacer  de  él  el  Luis  \i  «K»  la  Ann-rica:  ^'miciIIi». 
probo,  económico  en  su  inl<:rior;  astuto.  rru«*l,  su-pica/ 
en  el  esterior:  orgulloso  c  impla«*ablf  para  c<iii  ln^  ríci»>  y 
los  grandes;  suave  y  fannliar  para  cnn  su  yríado  y  su 
barbero;  hábil  administrad' *r.  Iii»ni)*rc  «!•»  catado  inllrxi- 
ble amigo  do  su  país,  tírarioij»*  su^  *^ni>diio^.  Kraiit-ia  ^a- 
criticó  el  presente  para  aseu'nrar  *•]  p.»r\iMnr.  N.»  j'.r.iti. 
siguió:  fuó  necesario,  |iara  qn«'  «*n  paK  ^i*  pn^n^ra  i>n 
camino  de  la  reali/acion  di*  *^n  pcd^anncuto,  treinta  y  tan- 
tos años  después  de  su  nmerte.  <'oni»  llamara  la  aten- 
ción del  mundo  enten»,  merécele  it»  dcdtqne  aL'nna^  pá- 
ginas. 

.  Hijo  de  un  mameluc.i  |.:tu¡ista.  ca|iítan  Tiariía  luidri- 
gucz  Frauí^a  (a^ Colla *^  C'U'io'a  aun^iue  Francia  sostenía 


276  GOBERNANTES 

ser  descendiente  de  francés),  nació  en  la  Asunción  del  Pa- 
raguay el  G  de  octubre  de  1764.    Dedicáronle  sus  padres 
á  la  carrera  eclesiástica,  habiendo  principiado  sus  estu- 
dios en  la  capital   del    Paraguay  y  terminádolos  en  la 
universidad    de  Córdoba.     Viéndose   libre  de  seguir  su 
voluntad,  con  la  muerte  de  su  padre,  abandonó  su  carrera 
religiosa  y  se  puso  á  estudiar  la  jurisprudencia,  con  la 
intención  de  entrar  en  el  foro.    El  nacimiento  del  doctor 
Francia  precedió  tres  años  á  la  espulsion  de  los  jesuítas. 
Habia  oido  hablar  con  amargura  de  su  despotismo,  su 
ambición,  sus  astucias  ocultas  y  maquiavélicas.     Alum- 
no de  los  frailes   franciscanos,  no  habia  tenido  que  jac- 
tarse de  sus  relaciones  con  ellos.    Destinado  por  fin  á  una 
carrera  por  la  cual  no  tenia  vocación,  concibió  temprano 
un  desprecio  intolerante  por  las  prácticas  esteriores  del 
culto.     Después  de  su  elevación,  creyó  deber  sacrificar  á 
la  política  su  convicción  íntima  asistiendo  regularmente  á 
misa  todos  losdias;  pero,  cuando  juzgó  que  su  autoridad 
estaba  suficientemente  consolidada,    arrojó  la  máscara, 
dejando  de  hacerse  presente  en  la  iglesia,  y  despidiendo 
luego  á  su  capellán.     Desde  entonces  se  le  vio,  en  todas 
las  ocasiones,  prodigar  los  sarcasmos,    aún  el  insulto  & 
los  objetos  del  culto,  á  los  santos,  á  las  imágenes,  á  las 
procesiones  y  alas  ceremonias  de  la  iglesia,  jactándose  de 
adorar  á  Dios,  pero  ser  indiferente  sobre  las  formas  de  las 
creencias  cristianas,  musulmanas  ó  judias.    "Si  el  santo 
Padre  viniera  al  Paraguay, — dijoundia  al  viagero  Rengge^ 
—lo  haria  mi  capellán."  (1) 


* 


A  su  regreso  de  Córdoba,  ejerció  con  éxito  la  profesión 
de  abogado,  sin  serlo,  y  desde  entonces,  se  pudo  obser- 

(1)  Desde  el  año  de  1318  no  so  le  vio  al  dictador  un  solo  acto  de  reU- 
gion:  huiade  los  templos  y  privó  al  8acrai]|¡dnto  de  los  honores  qae  lexvn* 
dian  las  tropas  ol  dia  de  Corpus. 


DEL  PARAGITAY  277 

var  dos  pcrsoiiagcft  distintos,  al  hoinliro  |>r¡  vailo  y  a\ 
hombre  púMiro.  JamA^  mandiló  su  miiiistorii)  ninguna 
rauna  injusta;  no  se  le  vio  titiihear  «mi  «loírnílfr  al  drbil 
contra  el  fuerte,  al  pobre  runtra  ol  riv'o. 

Como  uu  ejemplo  á  la  n^putariou  ili*  Fraipia.  mal 
abobado  iiirorruptií>le,  rer<M'irtMn'»s  la  anr*i'<lMta  >¡;ruinite: 
Tenia  en  la  A^^unrion  mi  aini^t»  de  iioinhro  Hudriírue/. 
Esto  homlirc  eirlió  su  rodiiMo^a  vi^ta  sobre  una  propierlad 
de  don  Estanislao  Ma(*liain,  enemigo  deelaradi»  de  Fran- 
cia. No  dudando  «jue  elj6ven  dortor,  innn>  otros  abo- 
gados, defendería  su  injusta  rausa,  Itoilri^aie/.  le  retiriósu 
caso,  t-ontanrlo  tenerlo  de  su  parte.  FraiK  ia  i*oniprendiú 
que  las  pret(Mi<iones  de  su  aini.i^o  >e  fundaban  en  el  fraude 
y  en  la  inju^-tiria;  y  st?  ne^í"»  n  >  s»lo  á  obrar  fonio  su  fon- 
scjoro,  sino(|ue  le  <JiJo  ttM'nri!ia:)t(Mn>Mitt\  «pie  tanto  i-iimo 
iKÜaba  A  suanta^'inista  Mai*liain,  If  prevenía  tpio  sí  insistía 
en  <uinli*uo  pleito,  p<)n<ir¡a  tildo  ^u  aliim-o  en  apoyo  de  e^e 
mÍKmo  antap»iiista.     Ap«'<ardr  la  preven<'¡on  tle  Francia, 

¡iiHÍstió  Hodri;^'n(V  en  ^u^  pn'ten>ion«»<.  ('«ímo  óste  era 
|)0«icro<o  en  materia  d«'  fortuna,  ti»do  iba  en  eontra  de 
Mnrliain. 

Viendo  o^in  FrainM.i.  mía  noíb»»  *.«»  rnrapotó  y  fuó 
á  casa  ile  su  iiivi»t*»ra  l«»  imhmiií;:m.  KI  (•^•«■lavo  «pn»  abrió 
la  pueiia,  (-on.i.ienilo  la  L'randi'  eiit^nistad  (pK*  lo^  ttMiia 
divididos  á  su  amo  y  al  abo^ad<i.  lu»  1«*  perinil¡<'>  la  entrada 
sin  aiiten  prf\«Miir  á  ^u  patr»»n  ile  la  «••tirana  i-muio  ines- 
|>crada  \i**ita.  Marbain,  tan  snrpn'ndnlo  «-omo  ^u  «»sila\i». 
variló.  al.::uii  tanto,  pero  al  tiii  ^t*  d*  t<M'niin«»  á  n*cib¡r  2^ 
Frani-ia, 

E'ilo.  al  entrar,  dij»»:  "Marbain.  n^-it»!  ^abe  «pit*  ^^oy 
su  cnemi;;'».  Pero  sabiond'»  «pie  mi  aniij«i  K<idri:;ue/.  si 
yo  iii^  Í!iler\tMí.i;«»,  ino»lita  ■••»ntra  u«^t«'  I  una  ^n»^«*ra  ♦•  niju^- 
t:iai¿ri'**Mn,  veii¿:'>  a  ufrerrr  .1  n'»t»'d  ini^  ^••r^i  i»^  fii  su 
defensa. 

Ma''liain.  apenas  dando  errtbto  á  loi|uelo  pa<aba,  arep- 


278  GOBERNANTES 

tó  en  el  acto  tan    generoso  ofrecimiento   con  grandes 
muestras  de  gratitud. 

El  primer  escrito,  presentado  por  Francia  al  juez  de 
alzada,  confundió  al  abogado  contrario,  haciendo  titu- 
bear al  juez,  que  estaba  en  favor  de  ellos.  "Mi  amigo, 
dijo  el  juez  al  abogado  contrario,  yo  no  puedo  seguir  ea 
este  asunto,  á  menos  que  usted  coheche  al  doctor  Frau- 
cia  para  hacerle  callar."  "Veremos"  repuso  el  abogado, 
y  fué  á  ofrecer  cien  onzas  de  oro  á  la  otra  parte  como 
cohecho  para  permitir  que  la  causa  siguiese  su  inicuo  cur- 
so, haciendo  ver  que  se  contaba  con  la  concurrencia  del  juez. 

"Salga  usted,  dijo  Francia,  con  sus  viles  pensamientos 
y  vilísimo  oro,  de  mi  casa*" 

En  un  momento  el  abogado  ofendido  se  encapotó  y  se 
presentó  en  el  despacho  del  juez  de  alejada,  á  quien  refirió 
brevemente  lo  que  acababa  de  pasar  entre  él  y  el  rufián. 
"Señor,  continuó  Francia,  usted  es  una  deshonra  á  la  ley 
y  un  borrón  para  la  justicia.  Usted  se  halla,  además 
completamente  en  mis  manos;  y  si  no  obtengo  mañana 
mismo  una  resolución  en  favor  de  mi  cliente,  haré  que  el 
asiento  que  usted  ocupa  le  queme  y  que  las  insignias  de 
su  empleo  judicial  sean  los  emblemas  de  su  ver^ 
güenza." 

En  la  mañana  siguiente  se  produjo  una  resolución  en 
favor  del  cliente  de  Francia,  perdiendo  asf  el  juez  su  repu- 
tación, y  estendiéndose  muy  lejos  la  fama  del  joven  doctor.* 

No  bien  Francia  vindicó  la  ley  y  la  justicia  en  el  caso 
de  su  enemigo,  cuando  se  reanimó  la  antigua  antipatía;  y 
mas  tarde,  una  délas  muchas  vlctimasdel  desagrado  del 
dictador  fué  el  mismo  Machain,  á  quien  tan  noblemente 
habia  servido. 


* 


Algún  tiempo  después,  fué  nombrado  (1803)  alcalde  de 
Icr  voto.    La  integridad  y  aun  se  podría  decir  la  inñexi- 


DEL  PARAGUAY  279 

bilidad,  que  ínirodujo  en  el  ojoroirio  ilc  sus  nuevas  fun- 
ciones, leronriiió  la  estimación  p:oncral. 

Su  gusto  por  el  liberlinaí^e  y  ol  juego,  le  impidió  i^a- 
sarse,  sin  arrastrarle  á  una  disiparinn  ruinosa.  Su  for- 
tuna era  mddira,  |K?ro  le  pare«'ia  sufií'icnte  y  no  trató  ile 
aumentarla.  Vamos  A  aptiriparnos  A  la  manlia  déla 
historia,  para  arabar  do  liarer  conorer  al  dirtador  por 
lo.srasp)s  mas  sobresalientes  (jue  cararterizan  sui^ei^suna 
j  su  administración. 


L4jos.de  justificar  A  Francia,  parece  <|Uo  en  la  larf;a 
lista  de  vh*tjmas  sacrificadas  pi>r  el  ha  habido  exagera- 
ción, productode  la  imaginación  aterrorizada  del  pueblo. 
Adcm;ls,  es  imposible  fijarla  con  pi*ecision,  desde  <|ue  to- 
das las  órdenes  es4TÍtas,  emanadas  del  dictador,  delnan 
serle  devueltas  con  la  constancia  al  margen  de  halKTseles 
dado  cumplimiento,  teniendo  buen  cuidadlo  de  destruirlas 
en  seguida  <>l  mismo,  ó  poio  ante^  dt*  morir.  Asi  m»  ha 
pcnlído  todo  vestigio  auténtico  de  casi  la  totalidad  de  los 
actos  do  su  administrai'ion,  >iendi»  una  rare/a  encontrar 
un  do4:umento,  de  alguna  importaihia,  ([ue  lleve  su  firma, 
á  pesar  del  celo  casi  supeisticios<»  <pi(^  los  paraguay<»s 
han  manifestado  y  siguen  manífeMaiido  en  reco;:er  cuan- 
to le  hu  |>ertenecidu,  ó  lleve  surei*uenlo. 

I^  singularidad,  muchas  veces  afectada,  de  sus  deci- 
siones, el  esceso  de  sus  viva^  emoeiones  contribuyeron 
también  no  poco  á  luu-erle  temer  de  h»s  suyo>.  pi>r  do 
quiera  que  <!'l  se  presentara,  roticábale  la  soleilad,  y  sus 
menores  Arclenes,  sus  voluntades  mas  incsperatlas  eran 
ejecutadas  sin  réplica  y  sin  demora. 

Jamás  tuvo  ni  minislros,  pr«»piamente  dii*lp»,  ni  conce- 
jeros, ni  confidente»^.  Su  unii-o  Mvretario  dct^Uilo  bajo 
el  nombre  <le  fV#'í  dr  hWhas^  no  t»r;i  nia^  que  una  pluma 
destinada  a  registrar  su^  \olunl:ides.  So|o  su  barbero, 
protegido  |ior  una  intimitlatl  cotidiana  desempeñaba  cer- 


280  GOBERNANTES 

ca  de  él  el  papel  de  una  especie  de  favorito.  En  todos 
los  actos  de  su  administración,  él  tenia  la  vigilancia,  la 
rapidez  y  aun  la  originalidad  de  su  carácter.  Enemigo 
de  toda  libertad,  de  todo  poder  independiente,  se  atribuyó 
el  nombramiento,  producto  hasta  entonces  de  la  elección 
popular,  de  los  alcaldes,  y  de  ía  municipalidad  cuyas  fun- 
ciones eran  completamente  nulas. 


Era  Francia  vengativo,  cruel  é  inexorable.  Jamás  ol- 
vidaba una  injuria,  verdadera  ó  supuesta, — señaló  gra- 
dualmente á  todos  los  que  él  creía  serles  contrarios  á  su 
tirania,  como  víctimas  suyas. 

Habia  tres  puntos  notables  y  sobr  esalientes  en  la  carre- 
ra despótica  de  la  historia  del  doctor  Francia;  el  primero, 
la  vil  astucia  con  que  la  comenzó  con  mucha  cautela  y 
paso  á  paso;  el  segundo,  los  pasos  graduales  y  cautelo- 
sos como  procedió,  y  el  último,  la  inflexible  crueldad  .con 
con  que  la  consumara. 

El  hecho  siguiente  es  una  prueba  de  su  carácter  ven- 
gativoé  inexorable. 

Muchos  anos  antes  de  ser  hombre  público,  Francia 
riñó  con  su 'padre,  auque  parece  que  éste  tenia  razón.  No 
se  hablaban  ni  se  veian.  Al  fin,  enfermándose  de  muerte, 
el  padre  procuró  antes  de  exhalar  el  último  suspiro,  ha- 
cer la  paz  con  su  hijo  José  Gaspar.  Este  desechó  redon- 
damente la  ofrecida  reconciliación.  La  enfermedad  del 
anciano  se  agravó  con  la  obcecación  del  hijo,  y  en  verdad 
tenia  horror  separarse  del  mundo  sin  que  precediese  un 
perdón  mutuo,  conceptuando  hallarse  su  alma  en  peligro 
de  no  iral  cielo  si  continuaba  en  enemistad  con  su  primo- 
génito. Horas  antes  de  espirar,  se  valió  de  algunos  alle- 
gados de  Francia  para  implorarle  recibiese  la  bendición 
de  sumoi'ibundo  padre.  La  naturaleza  humanase  estre- 
mece al  oir  la  contestación  que  dio  el  hijo:    *" Digan  uste^ 


DEL  PARAODAT  281 

deM  á  mi  padre  que  tío  me  importa  qtie  ^u  alma  baje  al 
infierno.''  El  anciano  murió  delirando  con  el  nombre  do 
su  hijo  José  Gaspar. 

Algunos  años  después  su  mismo  hermano,  don  Pedro 
Francia,  administrador  de  una  de  las  retluociones,  per- 
si)na  totalmente  diferente  del  dictador,  no  se  libró  tampoco 
de  ésto,  mandándole  meter  en  una  de  sus  prisiones.  Allí 
terminó  sus  dias  de  una  efermedad  de  la  que  habría  |>odido 
sanar,  pero  se  agravó  de  tal  modo  que  llegó  á  ser  incu- 
rable. 


Kobertson  dice  (en  sus  citadas  c-a/*/a.v)  que  cuando  tenia 
que  ver  á  Francia  por  algún  i)e;;o<:io  lo  hacia  en  las  príme- 
rashoras  del  dia,  y  ruando  le  vcia  de  noche  siempre  era  & 
su  llamado.  Antes  de  la  dictadura,  el  recado  que  Fran- 
ciale  mandaba  por  un  ofirinl  ó  uno  de  su  guardia  do 
corps,  era  concebido  invariablemente  asi:  "Suplica  el  señor 
cónsul  que  se  vaya  V.  á  casa  del  gobierno"  Y  después 
queso  le  nombró  flirtador,  de  este  otro  modo:  **Maidael 
supremo  que  pase\'.  A  verlo.' 

I^e  recibia  siemi^re  con  grande  urbanidad,  en  su  |>o- 
queño  cuarto  oscuro  y  do  triste  aspecto,  situado  en  el  es- 
trcmo  de  un  corredi>r  bajo  y  sombrío.  Generalmente 
habia  una  vela  do  sebo  sobro  una  mesita  redondade  un 
solo  pié,  en  la  que  no  cabian  sentadas  nías  que  tres  per- 
sonas. Ksta  era  la  mesa  dei-oiner  del  señor  absoluto  do 
aquella  parte  del  mundo.  Cu  mate  y  un  cigarn),  que  lo 
ñUiamabii  una  ne;;ra  vieja  y  mal  vestida,  ó  por  un  negro, 
uniros  sirviente^  que  tenia,  eran  los  refrescos  conque  é' 
le  invitaba.  Tna  vt.v,  l{ol>eil*^oii  lomando  de  regalo  una 
fliM*ena  de  botellas  deest|nisitii  nporto,  á  que  ilaki  muciía 
im|Kirtancia.  y  al  hacer  á  S.  K.  una  \isita  tres  dias  des- 
pués, hi/o  traer  una  b'itella  medio  llena  y  sin  corch«Mil)se- 
quiándolc  con  una  copita  enteramente  agrio.     Dijoleen- 


882  GOBERNANTES 

» 

tónces  á  Francia  que  los  ingleses  acostumbraban  beber 
cerveza  en  vaso,  y  que  una  vez  abierta  una  botella  se 
bebía  hasta  el  fin.  El  dictador  se  sonrió,  diciendo  "bien 
me  pareció  algo  agrio  en  la  comida;  pero  vaya,  tomare- 
mos una  botella  á  la  inglesa/' 

Su  comida  consistía  por  lo  general  de  dos  platos  comu- 
nes; 6  de  uno  solo,  con  un  poco  de  caldo,  siendo  su  bebi- 
da agua  pura.  Una  tarde  antes  de  despedirse  Robertson, 
se  puso  en  la  mesa  su  frugal  comida;  y  al  tomare!  som- 
brero, dijo  el  dictador:  "No  le  ruego  que  haga  peniten- 
cia, porque  sé  que  para  un  inglés  es  cosa  indispensable 
una  buena  y  sustancial  comida  y  mucho  vino  todos  los 
días." 

La  conversación  de  Francia  era  principalmente  sobre 
política,  insinuándose  él  mismo  como  centro  de  perfección 
á  que  tendían  todas  sus  observaciones.  Si  se  tocaban 
puntos  científicos  ó  literarios,  se  jactaba  siempre  de  algu- 
na invención  suya.  '  Su  vanidad  sobresaüa  á  cada  pala- 
bra que  pronunciaba,  manifestándose  indiferente  á  la  fama 
ó  al  aplauso.  Su  gobierno, — su  sagacidad  política, — sus 
dotes, — constantemente  hacian  contraste  con  los  de  otros 
y  siempre  en  su  ventaja.  El  Paraguay  era  una  utopia 
realizada,  y  Francia  era  el  Solón  de  la  época  mo- 
derna. 

Hablaba,  de  toda  la  Europa,  con  escepcion  de  la  In- 
glaterra. El  Paraguay  y  la  Inglaterra — la  Inglaterra  y 
el  Paraguay  eran  los  ilustrados  paises  que  él  deseaba  ver 
unidos;  como  los  mellizos  siameses,  firme  é  irrevocable- 
mente en  uno. 

No  podia  oir  hablar  de  la  celebridad,  gloria  ó  fama  de 
cualquiera  de  la  América  del  Sur  que  no  fuese  él.  Odia- 
ba de  muerte  álos  generales  San  Martin  y  Alvear.  Em 
pezaba  siempre  su  conversación  sobre  estos  personages 
con  afectado  y  amargo  desprecio,  terminando  invariable- 
mente con  violenta  y  apasionada  declamación. 

Cuando  se  trataba  de  la  América  del  Sur,  las  maneras  de 


DBIi    PARAGUAY  283 

Francia  eran  agrarlablesy  muchas  vccesjocosas.  Sin  du- 
da sentía  algún  consuelo  en  encontrar  alguno  igual  á  él — 
queno  le  lucir ra  mÍ4'do.  To<lo  el  mundo  le  temía.  Al- 
gunas veces  estando  en  conversación  con  Kobertson,  su 
guardia  anunciaba  visitas,  á  quienes  se  «idmitian  6  no. 
En  el  primer  caso,  Francia  se  |K>iiía  tieso,  frío  y  adusto, 
y  de  un  modo  abrupto  y  áspero  decía  al  pobre  suplican- 
te que  estaba  parado  &  la  puert^i:  *'¿Quó  quiere  usted?" 
Hecho  el  |>edído  con  temblor  ó  con  profunda  reverencia: 
*Bien,  retírese,"  contestaba  el.  tirano,  continuando  ense- 
guida su  conversación  con  Kobertson . 

Kara  ve/  conser\'aba  Francia  su  asiento  mientras  con- 
versaba; con  su  cigarro  en  la  boca  andaba  arriba  y  abajo 
6  se  ¡Miraba  en  frente  de  su  interlocutor  |>ermaneciendo 
este  sentado.  Asi  presentaba  sus  pro|H>si<*iones  ó  soste- 
nía sus  argumentos. 

P(K*o  antes  de  ejercer  la  <lictadura,  Francia  contrajola 
«•ostumbre,  que  siempre  «Muiservó,  de  dar  su  paseo  á  ca- 
ballo desde  la  casa  degubicrno  hasta  el  cuartel  que  se  lia- 
llabacerf*a  delaciudad.  t'omo  no  (|nerí(Mido  serunaes» 
i:c|H*ioii  en cu.'into  al  carácter  '1)  que  atribuían  sus  com- 
patrí«>tas  de  tenor  algún  defecti>  en  el  pescuezo,  andaba 
siemprcvoii  la  cal)e/a  agachada,  «icompañado  de  una  |>o» 
quena  es4.*oita,  y  siempre  en  un  mohíno  silencio,  rara  vez 
devolviendo  el  saludo.  Regresaba  al  ponerse  el  sol  siem- 
pre taciturno. 

En  sus  |)aseos,  al  pasar  por  delante  de  la  puerta  de 
un  viejo   español,  llamado  don  Josó  (Jirísimo,  el  caballo 

(I)  IVaAriaM»  fantiilÍAba  mucho  <le  vor  el  atiyeclo  l«mor  qa«  atuiroiB 
pmZnotMM  inauifevtattAn  rtiamlr)  ostat-an  ileUnto  ilo  vi,  1»  i|Uf»  ¿I  minino  liA* 
bi*  pnMlurMo  S41I1A  ile<'ir  do  lm«*na  ú  «lo  mala  fr.  *f|Uf*  4  los  parmKuajofl 
im  Callaba  un  liii«*4<i  <*n  el  ot|tinaKii.  |iurttiii|iic  un  Ti«»ub<ifinlo  t|uff  IIpta- 
m  iMaa  la  raboca."  K4*iiKKri  «'onñnna  r*t«i  r«*íini*ii«|n  «|uo  un  «tía  on  <|iio 
ibaá  har«*r  la  anatomía  «i«*l  c  ailávvr  «le  uu  |»ara^iayo,  le  pncarjcó  Fran* 
ciaobtt^n'aM*  bi«ii  m  •nn  funt  patriotas  toman  m  ••!  |h**4  tirxo  un  bii<*4«i  i|«i 
ma«.  «|un  1<^  impidic^n  levantar  la  «ab^ia.  y  hablar  ca  vvi  alta,  airaren* 
tAodo  iini<>rar  íucm  efecto  del  Urror. 


384  GOBERNANTES 

tuvo  un  ligero  resbalón  al  atravesar  un  albañal  que 
estaba  en  mal  estado.  El  dictador  mandó  decir  á  Carísi- 
mo que  lo  hiciese  componer,  pero  quiso  la  casualidad 
que  la  siguiente  tarde,  al  pasar  Francia,  lo  encontrase  en 
el  mismo  estado.  En  el  momento  en  que  llegó  al  cuartel, " 
mandó  que  llevaseí;!  á  Carísimo  á  la  cárcel  y  le  remacha- 
sen una  barra  de  grillos,  á  no  pagar  una  multa  de  diez  mil 
pesos  fuertes.  Carísimo,  como  no  era  rico,  no  pudo  pa- 
gar la  multa,  y  su  familia,  que  aún  ño  conocía  la  clase  de 
hombre  que  era  Francia,  abrigó  la  esperanza  que  este  ce- 
dería. Como  Carísimo  era  corpulento,  los  grillos  le  lasti- 
maban introduciéncjose  en  la  carne.  Al  informar  á  Fran- 
cia de  esta  circunstancia,  dijo:  "Pues  entonces,  qué  se 
compre  él  otros  mas  grandes."  La  infeliz  esposa  tuvo  el 
cruel  deber  de  mandar  hacer  prisiones  para  su  propio  ma- 
rido. Al  fln  los  amigos  de  Carísimo  juntaron  los  diez  mil 
fuertes  con  que  rescataron  al  preso. 


Una  mañana  se  encontró,  contra  el  dictador,  un  pasquin 
pegado  á  la  pared  de  la  casa  en  que  viviadon  Pascual 
Echagüe,  santafecino,  casado  con  una  señora  paraguaya 
de  buena  familia  y  establecido  en  la  Asunción.  Era  un 
absurdo  suponer  que  este  hombre  cometiera  la  torpeza  de 
haberlo  fijado  allí.  El  hecho  es  que  el  mismo  dia  se  le  man- 
dó ponerpreso  y  con  grillos.  Su  infeliz  esposa,  después 
de  algunos  meses  de  prisión,  buscó  la  ocasión  de  ver  a^ 
dictador.  Se  arrojó  á  sus  pies  deshecha  en  llanto.  "Mu- 
ger — dijo  el  cruel  é  inconmovible  tirano,— ¿qué  quiere  usted 
aquí?"— "¡Oh!  mi  esposo!  ¡mi  esposo!"  fué  todo  loque  pu- 
do articular  la  cuitada  esposa.  Entonces  Francia,  diri- 
giéndose á  la  guardia,  replicó:  "Mande  poner  á  Echagüe 
otvfL  barra  de  grillos  y  otra  mas  cada  vez  que  esta  loca  se 
atreva  á  acercárseme."  El  infeliz  murió  en  la  cárcel,  siem- 
pre con  sus  grillos. 


DEL  PARAGUAY 


La  palabra  de  Francia  era  una  ley  mas  irrevocable  que 
las  leyes  de  los  anti^^uos  medos  y  persas. 

Era  de  estatura  mediana;  de  facciones  regulares,  sus 
ojos  negros  y  hermosos,  espresaban  la  penetración  y  la 
desconfianza*  Hasta  la  edad  de  setenta  años  montaba  á  ca- 
ballo como  un  jo  ven  de  veinte,  mandaba  el  ejercicio,  traba- 
jaba y  estudiaba  comr)  antes  y  pare(*ia  go/ar  de  una  |>erfec. 
ta  salud,  con  escepriun  de  los  ai*<*esosde  hipocondría  á  que 
estaba  sujeto  raila  ve/  que  se  haria  sentir  el  viento  húme- 
do ycaliente  del  nordeste.  Ksta  acción  de  la  tem|)eratura 
sóbrelos  órganos  del  dictador  influía  dolorosamento so- 
bre su  carácter,  y  los  paraguayos  pudieron  convencerse 
que  el  tiempo  de  los  accesos  era  el  de  las  proscripciones  y 
acto<  mas  crueles. 

Apenas  subiera  al  poder,  ocupó  el  antiguo  palacio  délos 
gobernadores  roloiiiale«^,  que  hi/.o  enibelle(*or  y  aislar, 
ordenando  la  demnljriun  de  las  tasas  rn*(*unvecinas. 
Retirado  en  <*!  ron  cuatn»  criados,  du^  lioiuhres  y  dos 
mujeres,  dio  i*oniien/o  A  una  nueva  cxisieniia,  por  la  re- 
forma de  su^  malas  ¡ii(*ltnar¡otK^>.  Por  una  poderosa 
voluntad,  i*omprimió  de  un  ni«»do  s-.ihito  lap:i<ion  del  jue- 
go y  la  de  las  mngeres.  Anv;:ló  el  empleo  de  sus  tareas 
eotidianas,  destinando  invariablemente  una  li«»ra  ¿\  i*ada 
una  de  clla«<.  Imprimió  á  sus  man«Ta*^  el  sollo  de  la  ori- 
ginalidad, '\Mo  pued'*  e«<iplii*arse  por  la  impo*;ibilidad  en 
que  se  encontrara  en  ad'>ptar  los  n^*»*-  de  la  buena  socie- 
dad en  unpais  tan  atra^.ido  imiho  <*I  suyo.  Al  prin- 
cipio afci'taba  un  airo  allanero  y  duro,  trataiulode  intimi- 
dar iisu  iiitorlorutor:  )*ero  «uiand'»  r^U*  ^rh*  mantenia 
firme,  aunque  sin  im|HTtin*Mi«Ma,  <e  <u:»vi/aba,  atni  «'onver- 
satia  ron  familiaríd:id  v  manifeMaba  tener  tnia  iiiMruc- 
cion  tan  variada  ronio  *./i.id.i.  Ant«»<  de  la  n'vulurion, 
los  únicos  libros  «pie  el  fle^p  »li^nio  reli;:io^«i  p(*rmiticra 
jienetrar  en  el  Paraguay  como  en  toda  «mi  la  .Xinéhca  es- 
(lafiola,  eran  obras  místicas,  la  mayor  |iarto  do  una  de- 


386  GOBERNANTES 

sesperante  sencillez.  El  dictador  tenia  quizá  la  única 
verdadera  biblioteca  que  á  la  sazón  existiera  en  el  país: 
componíase  de  una  rica  colección  de  autores  españoles, 
un  diccionario  francés  de  artes  y  oficios,  ¿quedaba  mu- 
cha importancia,  y  consultaba  á  menudo  para  ciertos  de- 
cretos concernientes  ala  industria  agrícola  y  manufactu- 
rera; se  veian  también  algunas  obras  de  medicina  escri- 
tas en  francés,  las  obras  de  Voltaire,  Rouseau,  Montes- 
quieu,  RoUin,  Raynal,  Laplace,etc. 

Hablaba  el  francés  bastante  bien  y  leia  algo  el  in- 
glés. La  historia,  las  matemáticas  y  la  geografía  formaban 
el  objeto  de  sus  estudios  favoritos.  Sus  paisanos,  al  ver- 
le estudiar  en  los  mapas  y  globos  con  instrumentos  de 
matemáticas,  después  consultar,  en  el  cielo  los  planetas 
y  las  constelaciones,  se  figuraban  que  habia  magia  en 
esas  prácticas,  y  no  consta  que  el  dictador  hubiese  jamás 
tratado  de  desvanecer  esa  creencia  en  él  ánimo  de  sus 
compatriotas.  El  sentimiento  de  su  superioridad,  tanto 
como  el  de  su  dignidad,  le  inspiró  un  orgullo  pueril,  muy 
dificil  de  conciliar  con  lá  sencillez  patriarcal  de  su  interior. 
¡Desgraciado  el  imprudente  que,  por  escrito  ó  verbalmen- 
te,  omitiera  el  calificarle  de  Exelentisimo  señor  y  el  de 
dictador  perpetual  ¡Desgraciado  el  que  no  observara 
rigurosamente,  en  su  presencia,  la  etiqueta  de  costumbre, 
es  decir,  que  avanzase  demasiado  cerca  ó  no  tuviese  las 
manos  en  evidencia  para  hacer  ver  que  no  trataba  de  ser- 
virse de  un  arma  oculta!  por  la  mas  leve  infracción  se  in- 
curría en  la  desgracia  del  dictador,  y  la  cosa  era  bastante 
seria  para  merecerla  mayor  atención.  Desde  el  descu- 
brimiento de  un  complot,  de  que  se  hablará  mas  adelante 
no  veia  por  todas  partes  sino  traición,  puñal  y  asesinato. 
Cuando  salia,  se  hacia  acompañar  de  húsares  y  de  agentes 
de  policía  que  estaban  siempre  listos  para  descargar  el 
golpe  sobre  los  curiosos  mas  inofensivos  que  se  atreu- 
vieran  á  esperarle  al  pasar. 


DEL  PARAGUAY  887 

Nosedigaquo  los  amigos  del  doctor  Francia  estuirie- 
860  exentos  de  la  etiqueta  impuesta  á  los  estrangeros; 
puesto  que  esto  hombre  estraordinario  no  tuvo  jamás 
amigos,  pero  puede  aplicarse  esta  observación  á  sus  pa- 
rientes y  protegidos.  Mas  severo  aun  para  con  éstos  que 
para  con  aquellas  personas  que  manifestaran  nuevos  de- 
rechos á  su  benevolencia,  muchas  veces  los  trató  con  una 
dureza  inaudita,  Unas  leves  faltas  han  valido  á  sus  pro- 
pios sobrinos  varios  años  de  prisión;  aún  su  misma  her- 
mana, señora  respetable,  para  quien,  hasta  entonces,  ha- 
bía manifestado  cariño,  fuó  inexorablemente*  des|>edida 
d#  su  casa  por  una  arción  tan  fútil  que  no  vale  la  |)ena 
mencionar. 


El  doctor  Francia  row  una  sin^^ular  rouiiion  de  buenas 
y  malas  rualidadcs,  llevó  al  poder  el  mismo  desinterés 
que  manifestaba  en  su  |>rcreilente  rarrera.  Largo  y  ge- 
neroso por  tinh)  lo  que  Icronveiiia  |»ersonalmente,  sólo 
era  avaro  ile  los  dineros  |>úbl¡ros.  Klron^reso  al  nom- 
brarle dirtador,  le  había  asignado  un  sueldo  de  IMXM) 
pesos,  y  él  no  qui^^o  aceptar  masque  la  teivera  |>arte por- 
que consideraba  el  estado  con  mas  neccsidade*^  que  ól, 
desinterés  que  ttMJo  tirano  manifestara  siempre,  con  el 
fin  de  captarse  la  simpatía  del  pu«*blo  para  poderlo  sub. 
yugar  mejor.  Igual  comlucta  observó  liosas,  renuniMan- 
dosu  sueldo  de  gobernador  en  InMieticio  del  cMado.  So 
hizo  una  regla  invariable  dn  no  rc«*il>¡r  regalo  alguno; 
pagaba  t«>do  lo  que  se  W  dal>a  ó  lo  dese«*|ial>a,  y  .se  puedo 
decirde  él,  sin  impostura,  que  entró  pobre  en  el  podery 
saJió|iobre  deéi  <1 . 

(1)  Tudo  lo  iiuf  Krmiit'iA  dejó  al  morir.  iH*i;un  «1  inventario,  lerantailo 
«B  !••  diaa  4  j  5  dr  uoviriut>ro  d<*  lM«*f*n  |>r«»M*nciA  drl  riior|iu  tuuAiri|»a| 
^  d«l  inini*tn>t««orrr<»  d«*  bai'irnda  al>  aiutaria  áU  «tinia  U!Vl,*il7p^«os 
ftMtt4Mpo«:o  má«  o  niruoa.  «in  contarrl  valnr  ile  lai«  alhaja*  df*  oro  y  |i1a* 
tA  «IVM  |M>««i.ay  ciiyi*  valor  &•>  |HM|i«m«»«  a|*n*<'iar.  Nn  ti^urmen  cim*  inv«ii* 
Imío  Ia  bibhuUca  u>  tiiniíunu  de  lúa  de luas  cibjvtot  de  «ala  y  ctcr&Uino. 


288  GOBERNANTES 

La  intolerancia  recelosa  de  que  diera  pruebas  tan  repe- 
tidas y  tan  deplorables,  sólo  se  estendia  empero  á  las  per- 
sonas á  quienes  suponía  la  intención  de  mezclarse  en  los 
negocios  de  gobierno;  pero  en  cuanto  alas  demás,  les  de- 
jaba entera  libertad  de  culto,  de  acción  y  de  lenguage. 


En  sus  discursos,  el  dictador  se  complacía  en  nombrar 
el  país  sometido  á  su  despotismo,  la  Bepüblica  del  Parar- 
guay\  no  hablaba  de  España,  de  los  frailes  yde  los  jesuitas 
sino  con  un  profundo  desprecio,  (1)  afectando  un  vivo  en- 
tusiasmo por  la  independencia  de  la  América  española. 
Sus  ideas  sobre  el  modo  de  gobernar  los  pueblos  recien 
emancipados,  dan  la  esplicacion  de  su  conducta  política. 
"La  libertad,  decia  á  veces,  es  un  precioso  bien  para 
hombres  prudentes;  pero  si  las  naciones  mas  civilizadas 
del  antiguo  mundo  no  pudieron  ensayarla  sino  con  detri-> 

(1)  Enana  de  las  entrevistas  del  doctor  Bengger  con  Francia,  se  divir- 
tió éste  macho  ¿  costa  del  comandante  y  del  cura  de  Caragaati,  qae  le 
habian  enviado  ana  pobre  muger  encadenada  y  que  traía  xm  rosario  muy 
grande,  acompañando  el  proceso  de  que  resultaba  ser  bruja.  De  aquí  pa- 
só Francia  ¿  hablar  do  todos  *los  sortilegios¡de  que  usa  el  pueblo, délas 
enfermedades  y  curas  que  atribuye  ¿  semejantes  maleficios,  y  oonclnyd 
diciendo  ¿  Bengger;  ''Vea  usted  para  lo  que  sirven  estas  gentes,  los  sa- 
cerdotes y  la  religión,  para  hacerles  creer  en  el  diablo  mas  bien  que  en 
Dios." 

En  los  primeros  afios  de  su  elevación  al  poder,  Francia  se  hacia  decir 
misa  todos  los  domingos  en  la  capilla  de  uno  de  los  cuarteles,  y  asistía  en. 
las  grandes  festividades  á  los  oficios  de  la  catedral,  pero  bien  pronto  no 
apareció  por  aquella  iglesia,  despidiendo  ¿  su  capellán  en  1820.  Desde 
entonces  se  desligó  del  culto  no  dejando  de  pronunciarse  contra  la  religión 
del  pais.  Asi  fué  que  habiéndole  pedido  un  comandante  la  imagen  de  un 
santo,  para  colocarlo  como  patrono  de  un  fuerte  que  se  acabad  de  cons- 
truir,  le  respondió  el  dictador;  ''¡Ah,  paraguayos!  ¿Hasta  cuándo  seréis 
idiotas?  Cuando  yo  era  católico,  todavia  pensaba  como  tú;  pero  ahora 
conozco  que  las  balas  son  los  mejores  santos,  para  guardarlas  fronteras.** 
En  la  primera  entrevista  que  diera  á  los  señores  Bengger  y  Longchanp, 
después  de  haberles  pregrmtado  cuál  era  su  religión,  '^profesen  ustedes  la 
que  gasten,  les  dijo  Francia,  sean  cristianos,  judíos  ó  mosolmanes,  pero 
no  sean  ateos." 


DEL  PARAGUAY  289 

mentó  de  su  prosperidad,  de  su  reposo  y  aun  de  su  ho- 
nor ¿como  quiero  usted  que  los  americanos,  ignorantes  y 
pobres,  liagan  de  clia  buen  u<o? '  K^te  ra/onamiento 
especioso  no  justificaba  el  desjMiiismo  vejatorio  que  el 
dictador  hi /o  pesar  sobre  sus  compatnota*^,  con  la  inten- 
ción de  hacerlos  un  dia  dignos  de  la  libertad. 


A  los  ojos  del  dictador,  Napoictin  era  el  grande  hom- 
bre |>or  eseclcncia;  le  tomaba  por  mi^delo,  le  citaba  A 
cada  pa.so,  le  veneraba  aun  en  su^  debilidades,  y  preten- 
día asemejársele  por  el  trage.  l)es;^M'a<-ia(lan)ente[|»ara 
él«  los  recursos  de  su  país  oran  tan  limitados,  ó  la>  unno- 
nes  que  se  ha|>odido  proporcionar  solire  la^  costumbres 
privadas  de  su  héroe  eran  tan  incxacta^^,  (|Uo  Francia  se 
dejó  tapujarse  con  un  trajt»  de  lo>  mas  ;;roie^cn<,  í|nc*-e 
creiade  veras  ser  el  viMh'cd'»r  de  Au^tnlit/:  i*a-*a»-a  azul 
con  galón  <lc  oro.  charretera'*  ib»  bri^'a^ii'  r  e^pañ-il.  ebali- 
co  y  [taiitaloii  blani'MS,  nu'dia^  de  ^•■•la,  /apat<i<«  cmh  ;¿raM- 
des  hebillas  de  oro  v  un  inni'Mis  »<«>nibrer«)  eLi^ti  *••.  Jam.-is 
salia  ademús  sin  andar  bi**ii  aiina<Io  d*.*  u:i  ::ran  ^a!»l(*  v 
de  un  par  de  pi<t(jlas  de  dostin'<.  Kn  "uca^^a.  «-nidalia 
lenerconstantemente  armas  á  >n  al«-aiice;  i«iiia  la*^ pare- 
des de  su  donnitiiri>Ma|ii/adas  mw  illa^.  Cada  iioilii», 
hacia  venir  ai  pt*fi*  (|ue  estaba  do  ^^Miaidia,  le  daba  la  or- 
den del  dia,  cerraba  él  minino  [a*«»  pn«'i!as  i|»?  -u  paia-io 
y  SG  lle\aba  la*^  l!a\e^  «pie  in^tia  bajo  >\\  ainptbad.i. 
Cuandodaba  su^  audiencia^  ••rdinai.a^.  ^ntiaje  b  i^itual 
consistia  enunantlio  baton  de  zara/a,  baj'ici  -ual  oi-n. ta- 
ba una  pídola  de  doble  tn-o. 


I-os  prinicn»s  cuida«lo^.|»?  Francia  '-e  diri^iaii  á  la  or;;a- 
nizacíoii  militar,  y.  tiel  al  re«-uerdoi|e  ^u  b''»r«'e  li»'  pre.Ii- 
leccion,  quiso  vivir  en  ni«-  lio  ilel  ejtreito.     Si»  le  veia  cada 

•Jn 


290  GOBERNANTES 

• 

diaocupado  en  pasar  revista,  visitar  los  cuarteles,  pro- 
bar los  víveres  y  tratar  directamente  con  los  proveedores. 
Previendo  que  tendria  necesidad  de  sostener  por  la  fuerza 
la  independencia  de  su  país,  y  que  si  de  un  lado,  nada 
habia  que  temer  de  la  España,  del  otro  había  todo  que  te- 
mer de  la  proximidad  de  la  Confederación  Argentina  y  del 
Brasil.  Trató  de  proporcionarse  las  armas  y  las  municio- 
nes de  que  aún  carecía.  Para  este  efecto,  decretó  el  mo- 
nopolio de  la  esportacion  de  las  maderas,  artículo  de  alta 
importancia  para  el  Paraguay,  y  únicamente  la  acordó  á 
los  especuladores  que  le  llevasen  en  cambio  los  objetos 
de  guerra  que  necesitaba.  Habiendo  conseguido  con  esta 
medida  lo  que  se  proponia,  la  aplicó  á  los  demás  ramos 
del  comercio  de  su  pais,  proporcionándose  los  artículos 
que  le  faltaban.  La  esperanza  de  obtener  esas  licencias 
comerciales  llevó  á  la  Asunción  una  multitud  de  negocian- 
tes estrangeros  establecidos  en  Montevideo  ó  en  Buenos 
Aires.  Mas  adelántese  verá  la  suerte  que  les  estaba  re- 
servada, 

El  elército  quedó  organizado  sobre  nuevas  bases;  desti- 
nando  el  dictador  para  su  persona  una  g'uardia  de  grana- 
deros elejidos.  Estos  hombres,  con  cuya  adhesión  contaba, 
se  hicieron  mas  tarde,  verdaderos  gendarmes,  encargados 
de  la  ejecución  de  las  órdenes  de  policía;  más  aún,  formó 
de  ellos  un  cuerpo  de  espías  que  consideró  necesa- 
rio para  su  política.  Despidió  á  los  oficiales,  que  por  sus 
relaciones  do  familia  ó  de  sociedad  podian  gozar  de  una 
influencia  peligrosas;  á  fin  de  no  tener  cerca  de  sí  sino,  per- 
sonas que  le  fuesen  completamente  adictas,  los  reemplazó 
por  hombres  sin  capacidad,  pero  de  una  fidelidad  esperi- 
mentada. 


Fué  entonces  que  puso  en  ejecución  el  gran  proyecto 
que,  desde   el  origen  de  su   poder,   germinaba    en    su 


DEL   PARAOCAY  291 

mente.  Reconocía  que  el  Paraguay,  apuradla  de  un 
lado,*  |>or  los  nuevos  estados  ¡ndepciidiciitcs  de  la  Amó- 
rica  es[>ariola,  y  del  otro,  por  el  vasto  imperio  dellírasil, 
no  podría  por  mucho  tiempo  conservar  su  iudepcndenria 
naciiiiial.  Los  pueblos  ve<'¡iios  estaban  mas  adelantados 
que  sus  compatriotas  on  las  artes  a;;rl<'olas  y  manufaL'- 
Uireras,  como  en  las  rienrias  y  las  iiloas  liberales,  pero  su 
frocuentacion  no  podia  llevar  á  la<  masa^  implorantes  del 
Paraguay  sino  elementos  de  diseordiayde  perturbacio- 
nes. Todos  los  recursos  tiTiTitoriales  li*s  iban  á  seresplo- 
tados  |>or  la  industria  de  1<»>  i'>traiim'i>r<»<  en  dctrinuMit*»  de 
los  naturales,  la  cual,  causada  de  ^^lerra.  acabaria  por 
abandonar  el  pais.  por  otra  ¡larte,  nodcjaba  d«.>  ser  cierto 
que  la  presencia  do  otn)-;  rsiiMii:;ero<,  perlene'Mentes,  en 
sumayor  parte,  A  nai'ion»*'^  i»nro|»i*as  cojo. -aílas  en  pri- 
mera llne:i  en  la  civili/:i.-i«).i,  pre-¿'':itaria  ^rave^  ob^t;i  *ul-»s 
A  la  rcali/acion  de  b,s  proy»*'-!»<«in*  Inbii  cm -líliiili.  Su 
censura,  las  observaciones  (|u«'  se  hablan  <lc  permitir,  to- 
do, hasta  sus  ideas  |M'o^re<«íva<  d<*  bítMit^Ntai*  y  (!•*  libertad 
había  de  inspirar  Tilos  para;:nayo<H  el  c^|«íi'it  \  de  ni^ul»>r- 
dinacion,  la  manía  de  la  criti  a  y  la  iii«*li:]a<'i>i:i  a  la  rei><> 
üon.  Era,  pues,  necesario  aislar  >*!  pai^,  atnn  -li'*rarl>>atra-^ 
desús  riosy  de  sus  selva-»:  rccha/ai-  la*-  in\;t^i«»ni'*-  |»at  It¡- 
cas  délos  especuladores  c^iraii^'^Tn^  •-«•niM  las  ai:ii>iiti¡r-* 
hostiles  de  los  mi<.iiios  c-pifi  •!  •-:  ini|»"  lir  laemi;;ia  i  »n 
délos  naturales,  para  i*on--M*\  ir  -;i  bra/i  al  ciilii\.i  d  •  \:i< 
tierras;  multiplicar  a-*l  la-»  ri-juc/.i-i  i.»i*ritMri;il.'^  y  limitir. 
por  fin ,  el  comen'ioile  canibii»;i  ina  •»  •{••s  pla/a^  ni.1:i- 
inente,  para  alKunos  artlcnlo^  ^niM-;-abuiMla!tt«'^  i*<>:iira  l<»s 
objetos  de  primera  nce^ida  1. 


•  • 


Ini*omunicat|<»  con  el  Parin  i.  ■•■i;i  •iiyi'»  pueblos 
no  quería  Francia  t»'nerci»  :  i.i.»  .u«:ir.«»,  y  • -ei  rl  .|i-.  .mI(> 
buscar  salida  ú  |i)sprolu<  ^»^  «le¡|Mi^por  (itr*i  iatln  trató 


292  GOBERNANTES 

de  conciliarse  la  amistad  del  Brasil,  por  cuyos  subditos 
siempre  manifestara  alguna  predilección,  recordando  tal 
vez  su  origeu¡y  con  quien  conservó  perfecta  armonia.  Por 
otra  parte,  el  Brasil  fué  uno  Je  los  primeros  estados  que 
reconociera  la  independencia  del  Paraguay,  y  del  cual 
tenia  éste  mas  que  temer  y  espsrar  que  no  de  las  provin- 
cias argentinas;  en  consecuencia,  el  dictador  permitió  á 
los  brasileros,  y  sólo  á  éstos,  á  traficar  libremente  coa 
los  paraguayos. 

Desde  esa  época,  el  Brasil  fué  siempre  amigo  del  Para-  . 
guay,  sirviéndole  con  sus  armas,  con  sus  hombres  de 
saber  y  hasta  con  sus  consejos  en  cuanto  era  conciliable 
con  la  prudencia,  sin  comprometer  en  nada  su  neutrali- 
dad, ni  su  independencia.  Sir.vió  de  igual  modo  á  López, 
padre,  hasta  en  la  redacción  del  Semanario,  único  perió- 
dico existente  en  la  época  de  éste  en  la  Asunción.  Igual 
cosa  hizo  con  López,  hijo,  y  no  obstante,  para  satisfacer 
éste  su  ambición  desmediday  absurda,  buscó  pretestos  ri- 
diculos» declarando  la  guerra  á  la  nación  que  tantos  servi- 
cios habia  prestado  al  Paraguay,  cuya  independencia  no 
se  hallaba  amenazada  en  lo  mas  mínimo. 


Habiendo  fijado  su  plan  sobre  bases  definitivas,  Fran- 
cia echó  manos  á  la  obra  con  ardor,  perseverando  en  ella 
con  corage.  Los  estrangeros  sospechosos  fueron  echa- 
dos de  la  frontera,  ó  retenidos  presos;  se  embargaron  las 
embarcaciones  que  estaban  fondeadas  en  la  Asunción, 
enviándose  lanchas  cañoneras  á  la  embocadfba  del  rio, 
con  orden  de  detener  á  cualquiera  que  tentase  franquear 
sin  autorización,  el  primer  límite  de  la  dominación  dicta- 
torial, ya  sea  para  entrar,  ó  ya  para  salir.  Establecióse 
una  serie  de  fuertes  destacados  sobre  toda  la  línea  de 


I 


DEL  PARAGUAY  29S 

las  fronteras  del  Paraguay.  Los  soMaíIos  regimenta- 
dos o(*U|)aron  los  puntos  mas  importantes,  mientras  quo 
los  demás  quedaron  confia* ios  :\  una  gn.'irdia  «ivirá,  ru- 
yos  puestos  |u»dian  comunicarse  cmiUv  s!  nui  cfleridad. 
Los  indios  del  Gran  (*hacu,  fueron  asi  contenidos  distan- 
tes de  los  limites  del  nafs.  v  arrancó  á  los  mbaváesde  sus 
anlifCUfls  soledades,  rIistril>uyéndol(»s  en  los  alrede<iores 
de  la  Asunción  y  oblig¿'uidnlos  al  cultivo  de  la  tierra,  |>ara 
preparar  la  fusión  de  las  ra/as;  y  prohibió  ¿  todo  habi- 
tante, natural  ó  estrangero,  salir  del  Paraguay,  sin  espe- 
cial permiso,  bajo  pena  dd  muerte. 


La  aprirultura  rcclamaiía  laateiXMondel  reformador. 
AiTogoseel  derecho  de  |íres<*rilHráIí»s  propietarios  el  siste- 
ma de  cultivo  que  ellos  (^>b¡an  adoptar,  afio  por  año. 
Sus  precisiones  A  este  resport«»  linMon  ronuiadas  de  un 
éxito  com|)leto.  Abundantes  roserhas  vinieron  á  (?nse- 
ñar  A  los  r<»lon«.s  ipio,  ha^-^ta  cntónfcs  haliian  toina'lo  por 
los  resultados  do  una  antigua  e>p«TÍ<>iM'ia,  no  ora  >ino  vi- 
cios y  |»reo(*upac¡oi)es.  1**1  sucio  dio  «Mil  largutva  varias 
produ«*<'iones  nueva>  que  los  consumidores  rompraban 
antes  en  Huímios  Aires.  Losrultiva<lorcs  que.  cadaafio, 
iba»  á  ofrecer  sus  servir¡«»^  á  v^i-íhon,  fre(*ucntomente 
muy  distante^,  retenid<»s  en  sus  ra<as  de^do  cnt<'»n<'es,  se 
pusieron  C*  desmontar  la  tierra,  desarrollando  a<«l  Itis  recur. 
sosde  la  loi*alidad.  La  c«*i»iiomla  rural  tomó  en  poros 
años  un  a^poi-to  nuevo. 

Los  |>araguayos  (pie  haliian  herhoabun<lante  ei>M*rha 
de  algoion, artli'ul oque  ante^  intro  lu«*ian  «b*  C**)rricntes, 
traUírun  de  utilizarlo,  fb.vsile  que  \a  no  p«>dían  comportarlo. 
Healil  el  origen  do  la>  fábricas  de  t^'la^  d«*  a!t:odi>n  que 
sumiuistra^Kin  tinl»  |iM|ue  e\i;:ianla>  nc«-e*«idad«'s  d(*lj»aiH. 
El  arte  de  eriar  In^  animales  lii/ >  i:;ii.il[neiite  r:i)iilM<^  pio- 
grcsos  y  |»roiiii>  cubrieron  números'»^  ganador  uno>  cam- 
pos antedi  desiertos. 


894  GOBERNANTES 

El  dictador  por  medio  de  su  diccionario  de  artes  y  ofi- 
cios, montó  fábricas,  hizo  confeccionar  oficios,  prodigan- 
do alternativamente  el  dinero  y  la  amenaza  para  conducir 
á  los  obreros  á  la  |)erfeccion  que  deseaba  obtener. 

Este  grande  impulso  dado  á  la  industria  nacional  reveló 
á  los  pai  aguayos  el  secreto  del  poder  humano  que  habian 
desdeñado  aprender.  Aborrecian  la  mano  pesada  que 
los  guiaba  en  esta  carrera,  pero,  subyugadospor  el  aseen* 
diente  del  genio,  lo  admiraban  y  obedecian. 

El  embellecimiento  de  la  capital  atrajo  igualmento  los 
cuidados  del  dictador.  Emprendió  regularizar  las  calles 
y  se  puso  en  consecuencia,  á  trazar  él  mismo  planos  que 
hacia  ejecutar,  á  su  vista,  por  un  maestro  albañil,  conde- 
corado con  el  título  de  ingeniero  engefe.  Pero  de  todos  sus 
proyectos  de  mejora,  éste  fué  el  único  tal  vez  que  diera 
completo  fiasco.    Su  inesperiepcia  sobre  esta  materia  y  la 

ignorancia  de  su  ingeniero  eran  tales,  que  los  trabajos 
no  podían  ejecutarse  sino  á  tientas.  Asi,  cuando  recono- 
ció que  una  casa  incomodaba  el  alineamiento  de  una  calle, 
el  pi'opietario  recibía  orden  de  hacerla  demoler  en  un  cortí- 
simo espacio  de  tiempo-,  pero  aparecia  luego  un  nuevo 
obstáculo,  oculto  por  el  precedente  y  hacia  indispensable 
una  nueva  demolición.  Modificaban  entonces  el  primer 
plan  con  nuevos  sacrificios  por  parte  délos  propietarios. 
De  este  estado  de  cosas  resultó  que,  al  cabo  de  algu- 
nos anos,  la  ciudad  quedaba,  no  ya  regularizada,  sino 
enteramente  descompuesta. 


Más  feliz  fué  el  dictador  en  la  empresa  de  los  caminos 
públicos,  que  hizo  pasar  en  los  bosques  y  las  lagunas 
que  antes  obstruian  las  comunicaciones  con  las  principales 
ciudades,  como  Ñoemhuca  ó  Villa  Rica.  Cgn  igual  éxito 
empleó  á  los  hombres  condenados  á  trabajos  forzados  en 
construirfuertes  en  los  pueblos  fronterizos  y  en  la  Asun- 


DEL  PARAGUAY  395 

cion.  Para rmiioner  los  indio-!  boliro^nsílol  nt>rlc.  fuii<ló  la 
nueva  villa  <Ic  Ktcl)eg<\  ahora  San  Salvador,  cu  la  parto 
sctentrioiial,  sobre  IasrnArgtMh»s  thA  Paraguay  y  á  ficiito 
veinte  l('p:uns  «le  la  capital,  poMáinlolaal  primMpio  de  mu- 
íalos y  mujeres  de  mala  vida,  y  mas  tarde  destinadla  á  lu- 
^ar  de  destierro  |»or  su  ^rran  distancia  de  la  rapital. 

¡Feliz el  autor  de  tan  proi|i*íi«)sodi»sarrollo  de  los  re^'ur- 
sosloi*ale<,  si  no  hubiera  rreido  indispensable  para  la 
conservnrion  de  su  autoridad,  asi  romo  para  la  reali/a- 
ciou  de  sus  planes,  obtener  |)ór  el  terror,  porlas  |)r()S(M*i|>- 
ciones,  por  la  violencia  y  la  sanare,  esa  obediencia  pasiva 
de  que  tenia  ne<*esidad. 


Hacia  mucho  tiempo  f|ue  los  frailesestaban  e^^puestosal 
odio  y  á  las  persemciones  del  «lictador.  Es  nocesariiM*on- 
ven¡r<|ue  sus  desbordes,  su  ign«»rancia  y  sn  prre/a  los 
hacia  a|iarecer  como  >eros  po<-o  dif^nos  de  iniert>s.  \'i- 
vían  |>úbl¡camcnte  en  con<nibinato  y  mancillaban  diaria- 
niente  el  santuario  d<*  los  templos  con  mil  abominariomvs. 
Francia  mandó  snprimir  los  ruatro  ci»n ventas  que  exis- 
tían en  el  país  sometidt)  2\  su  dominación:  dio  orden  ¿il<»s 
religiosos  que  se  pro-.ontasen  al  virari*»  general  para  ser 
secularizados,  bajo  la  pena  de  considerárseles  r«»mo  va- 
gabundos y  espulsi»s.  Sus  bjrncs  «piedaron  (*i»ntisi>ados 
eii  beneticiu  del  estado  y  los  edil¡(Mo>  que  ocupaban  c«mi- 
vertidosen  cuartele>  ó  en  depósitos  de  artillería. 

l«os  rabudos  no  i|Uedaron  exent«»s  di?  la  proscripción 
general.  Ks  verdad  que  ya  no  poseian  sino  la  sombra 
déla  autoridad;  pero  e^a  mi>ma  si»mbra  incon^odaba  al 
déspota. 

Parareuniren  sus  manos  el  poilor  espiritual  al  t(*mpo- 
ral  y  constituirse  en  ^efe  i|c  la  i;:lesia.  el  ilicla'lor  aprt>* 
vechó  la  cin'unntanria  d<*  hallars«M*l  obi^^po  cmno  atacado 
do  enajenación  mental,  al  menos  asi  ln/o creer,  dejando 


296  GOBERNANTES 

el  cuidado  de  los  detalles  del  culto  aun  vicario  general,  he- 
chura suya. 

Por  lo  mismo  que  habia  mucho  que  reprocharle,  Fran- 
cia no  dejaba  de  tener  sus  temores.  Algunas  caricaturas 
que  se  atrevieron  á  dirigir  contra  su  persona,  la  revela- 
ción de  un  complot  y  otras  circunstancias  despertaron  en 
ól  sentimientos  de  crueldad  que.  su  elevación  habia  ador- 
mecido por  ur.  instante.  Los  españoles  fueron  sus  pri- 
meras víctimas;  medida  tanto  mas  injusta  cuanto  que  los 
hombres  de  esa  nación  que  habitaban  el  Paraguay,  hacia 
mucho  tiempo  que  habian  venido  pobres  y  sin  influencia, 
se  habian  casado  en  el  mismo  pais,  habian  adquirido  un 
derecho  de  nacionalidad  consagrado  por  el  tiempo,  y,  so- 
bre todas  cosas,  habian  permanecido  ágenos  á  los  actos 
por  los  que  la  dominación  española  provocara  la  rebelión 
de  sus  colonias. 


Comprendiendo  que  para  gobernar  el  pais  dictorialmen- 
te  en  toda  su  estension,  sin  que  hubiese  autoridad  que 
de  cualquier  modo  se  le  sobrepusiera,  y  viendo  que  el, 
clero,  en  general,  ejercia  una  influencia  en  cierto  sentido 
sin  control,  el  doctor  Francia,  para  preparar  el  camino, 
dictó  (2  de  julio  de  1815)  la  siguiente: 

RESOLUCIÓN  SUPERIOR 

"Exigiendo  las  actuales  circunstancias  y  aún  el  estado 
de  la  República  que  las  comunidades  religiosas  existentes 
en  su  territorio,  sean  exentas  de  toda  intervención  ó  ejer- 
cicio de  jurisdicción  de  los  prelados  ó  autoridades  estra- 
ñas  de  otrofe  paLses:  prohibo,  y,  en  caso  necesario,  es^ 
tingo  y  anulo  todo  el  uso  de  antoridad  ó  supremacia 
de  las  mencionadas  autoridades,  jueces  ó  prelados, 
residentes  en  otras  provincias  ó  gobiernos,  sobre  los 
conventos  de  regulares  de  esta  República,  sus  comu^ 
nidades,  individuos,  bienes  de  cualesquiera  hermandades 


DEL  PARAOCaT  297 

6  cofradías  anexa»  6  dependientes  do  ellas.  En  virtud  do  * 
esto,  las  espresadas  comunidades  religiosas  quedan  li- 
bres y  desligadas  de  toda  oitcriiencia.  y  enteramente  in- 
dependientes de  las proviiuria'^,  rabil" lo*4  y  visitadores  ge- 
nerales de  otros  estados,  provincias  ó  ^«jljiernos,  prohi- 
bióndoseles  que  de  ellos  rcriban  títulos,  nombramientos 
de  empleos,  cartas  fa(!ultativas,  dimisorias,  ó  cartas  pa- 
tentes de  graduación,  Íiab¡lita<*ion,  gobierno»  disciplina 6 
de  cualquier  otn»  ramo  de  policía  religiosa.  Por  conse- 
cuencia, so  gobcrnar.ln  de  aqui  en  adelanto  con  esta  indo- 
pendencia,  observando  sus  respectivas  reglas  ó  institutos, 
bajo  la  dire<*ci()n  ó  autoridad  del  limo,  obispo  do  esta 
diú^'esis,  tanto  en  lo  espiritual  (*omo  en  todo  lo  temporal 
y  e<*on6mico,  con  las  prevenciones  siguientes: 

"Las  cominiidades  de  rada  orden  se  ('ongregarAn  en 
sus  respcclivi)s  conventos  de  esta  ciudad  de  tres  en  cuatro 
años  |)ara  la  elección  do  su<  prelados  locales  y  proveer 
lodos  los  demAs  empleos  ú  oti«'io-íde  cada  casaó  convento 
prccefiien<lo  los  aco«ituinbrado*^  evAmenes  ó  pruebas  do 
suficiencia  é  idoinndad,  y  tendrán  voto  totlos  los  religio- 
sos «le  sagrada  órilen  liabiliíatios  para  oir  confesiones, 
cuya  a^i**tenc¡a  >ea  posible  y  »*ompatiblc  con  las  atencio- 
nes de  diclia*^  casas,  pero  io<  elect>is  ó  nombrados  para 
los  referidos  cargtis  no  po-lrán  ejercerlos  en  cuanto  no 
obtengan  apP)ba(*iondc  este  gobierno. 

"SerA  prosideiiie  de  estos  (*a|iitulos  el  religioso  domo- 
ritt)  6  iflonei'lad  que  fuere  n>inbrado  por  el  limo,  señor 
obispo:  y  cuando  tiMi;?an  que  co:iv.>  «arse,  se  obtendrá 
previamente  permiso  de  est»?  gobierno,  para  que.  ju/gAn- 
dolo  coiivc!Heiite,  -.e  ••••lerniine  i»|  ma;:islra<Io  ú  otra  per- 
siana cara«*tcri/ada  «pie  deb.i  asistir  en  cnlidad  de  comisa- 
rio de  la  autorí<la>l  "^nprema  para  mantener  el  buen 
ónlen. 

•Kn  estos i-apltulos  p<i«iránfanib¡t*n  hacerse  las  íleflara- 
cioiies  o  concc*«iiMit**«  tic  gradnat*i>Mi  ú  jubilación,  y  de  los 
privilegios  acoMumbradusen  cada  ún.lcn:  y  tendrAn  efec- 


298 


OBERNANTBS 


tocón  la  confirmación  del  limo,  obispo.  Cuando  fuere 
preciso  proveer  oficios  en  el  tiempo  intermedio  de  los  ca- 
pítulos trienales,  que  se  establecen,  podrá,  con  conoci- 
miento del  limo,  obispo,  y  con  las  formalidades  correspon- 
dientes, determinarse  y  verificarse  por  el  discretorio  6 
padres  del  consejo  del  convento  mayor  que  lo  haya  pre- 
cedido del  respectivo  prelado  local;  y  con  condición,  en 
la  misma  calidad,  de  obtener  la  aprobación  del  gobierno. 
Podrán  también,  en  la  misma  conformidad,  conceder  y 
declararlas  graduaciones  y  jubilaciones  que  convengan, 
bastando  para  su  complimiento  y  efecto  del  limo,  obispo. 
Será  generalmente  admitida  la  asociación  ó  incorporación 
de  los  religiosos  que  vengan  de  otras  provincias  ó  go- 
biernos de  las  conventualidades  de  las  órdenes  existen- 
tes en  el  territorio  de  !a  República,  igualmente  precedida 
de  la  licencia  de  este  gobierno.  La  toma  de  hábitos  y 
profesión  siguientes  podrán  ser  provistas,  tanto  por  los 
capítulos  trienios,  como  también  por  los  prelados  de  los 
conventos  principales,  de  acuerdo  con  los  mismos  padres 
discretos  ó  consejo;  pero,  para  la  recepción  de  órdenes 
menores  y  mayores,  se  dirigirán  los  religiosos  preten- 
dientes al  limo,  obispo  que,  juzgándolos  idóneos  y..en  es- 
tado, precedidas  las  informaciones  que  juzgare  conve- 
nientes, les  conferirá  dichas  órdenes,  sin  exigir  otro  re- 
quisito. 

*E1  presente  decreto  tendrá  vigor  en  cuanto  toma  una 
deliberación  sobre  la  creación  y  subrogación  de  un  comi- 
sario ó  prepósito  general  de  regulares  en  la  República. 
Si  en  su  ejecución  ocurriese  cualquiera  duda  ó  dificultad, 
me  reservo  esplicarlas  ó  resolverlas  con  declaraciones 
ulteriores,  y  para,  su  inteligencia  y  observancia  comuni- 
qúese al  limo,  obispo  y  á  todos  los  prelados  y  comunida- 
des de  los  conventos  de  la  República." 

C(tn  motivo  de  la  estincion  de  las  instituciones  ó  comu- 
nidades religiosas,  se  secuestraron  todos  los  bienes  de  ellas 
y  se  aplicaron  al  estado  secularizándose  sus  individuos. 


DEL   PARAGUAY  299 

AlíTO  bueno  hizo  al  mismo  tiempo,  4»omo  la  aboliron  do 
la  inquisición  y  los  onerosos  ilie/.mos,  y  ma^  tanle  ronvir- 
l¡6  (le  hecho  los  ociosos  monasterios  en  cuirielos:  secula- 
rizó la  va;;ilia  de  oro  y  plata,  y  las  on/.as  que  tanta  falta 
hacian  al  estado  y  que  ningún  sorv¡«*io  prestaban  á  las  ca- 
sas religiosas  y  en  las  misitme^. 


PocotiemiK)  después  espidió  el  siguiente: 

Al'TO    SITRKMO 

*Desíle  que  la  provincia  recobró  el  us«)  y  ejen'icio  do 
su  libertad  imprescriptible,  ha  si>ii)  ^onoralmento  mani- 
fesüiflala  v«ilunt<a'l  de  que  los  oti^ios  y  em|»leos,  de  cual- 
quiera clase,  sean  ocnpados  y  ejer>Mdos  por  lo<  patrit*ios, 
ha^Ui  entonces    siempre  abatido<.  vilipondiados  y  po<ter- 
f^ados.    Toda  la  ra/oiu  to'los  li<  dort?i*lio^  y  la  misma 
iiaturale/a  re<'laman  la  prcfeirnt-ia  de  los  liijos  del  país 
para  la  oiMipacioii    de  l«»s  carpos    onerosos  ó  lu«Tativos 
que  los ofi'Cí'c  y  pr«)|»on>iiMia  el  >u"lo  natal.     Penetrada 
deesUi  verdad,  la  a**amblea;:e:icral  í|»í   ISil  dejó  estable- 
cida en  |>articnlar  una    d¡sp<»<^ici<»ii    muy   ci>iiveniente. 
Peni  no  e»*  <6\'t  la  jn^ii'Ma  que  «*.MiiÍnf*e  y  oblif^a  á  esta 
dctenninacioii^  la  seguridad  ;;tMicraI,  el  pñbliro  l)ienestar, 
laci>ns<i|ida<'ion  de  la  lil)crtad    ó  in<|t*pond(Mii*¡ade  la  Re- 
pública, constituyen  uti  doblemotívo  que  liat*e  tan  urgen- 
te como   importante  esta  medida  en  la  |»resente   crisis. 
Bion  sabida  es  la  inílnenfiaipieen  todas  las  ¡lartes  tienen 
los  empicados  sobre  la  opinión  pública.     Si  por  oposición 
ó  iiiílcfcrcní-ia  délo-*    mismos  |le;;a  «>Nia  ;i  «Icbilitarse  ó  ü 
contrariarcl  **istoma  adt)ptad<>  y  el  ini«'v.i  ónlcn  estable- 
c¡<lí),  UV'\l  es  rali'ularlos  m  ili's  qu(MMitón>*cs  resultarán  á 
lu  siM'jcdad.     Ks,   pues.  pri*'*isi»  <|uc  los  fiin(*ion.iri>»s  pú- 
blicos forasteras  (pie  sitn  admitidos,  soaiitam>»ien  nott»ria- 
mente  adictos  á  la  sagrada  causa  do  nuestra  regenera- 


298  OBERNANTES 

tocón  la  confirmación  del  limo,  obispo.  Cuando  fuero 
preciso  proveer  oficios  en  el  tiempo  intermedio  de  los  ca- 
pítulos trienales,  que  se  establecen,  podrá,  con  conoci- 
miento del  limo,  obispo,  y  con  las  formalidades  correspon- 
dientes, determinarse  y  verificarse  por  el  discretorio  ó 
padres  del  consejo  del  convento  mayor  que  lo  haya  pre- 
cedido del  respectivo  prelado  local;  y  con  condición,  en 
la  misma  calidad,  de  obtener  la  aprobación  del  gobierno. 
Podrán  también,  en  la  misma  conformidad,  conceder  y 
declararlas  graduaciones  y  jubilaciones  que  convengan, 
bastando  para  su  complimiento  y  efecto  del  limo,  obispo. 
Será  generalmente  admitida  la  asociación  ó  incorporación 
de  los  religiosos  que  vengan  de  otras  provincias  ó  go- 
biernos de  las  conventualidades  de  las  órdenes  existen- 
tes en  el  territorio  de  la  República,  igualmente  precedida 
de  la  licencia  de  este  gobierno.  La  toma  de  hábitos  y 
profesión  siguientes  podrán  ser  provistas,  tanto  por  los 
capítulos  tiienios,  como  también  por  los  prelados  de  los 
conventos  principales,  de  acuerdo  con  los  mismos  padres 
discretos  ó  consejo;  pero,  para  la  recepción  de  órdenes 
menores  y  mayores,  se  dirigirán  los  religiosos  preten- 
dientes al  limo,  obispo  que,  juzgándolos  idóneos  y..en  es- 
tado, precedidas  las  informaciones  que  juzgare  conve- 
nientes, les  conferirá  dichas  órdenes,  sin  exigir  otro  re- 
quisito. 

*E1  presente  decreto  tendrá  vigoren  cuanto  toma  una 
deliberación  sobre  la  creación  y  subrogación  de  un  comi- 
sario ó  prepósito  general  de  regulares  en  la  República. 
Si  en  su  ejecución  ocurriese  cualquiera  duda  ó  dificultad, 
me  reservo  esplicarlas  ó  resolverlas  con  declaraciones 
ulteriores,  y  para,  su  inteligencia  y  observancia  comuni- 
qúese al  limo,  obispo  y  á  todos  los  prelados  y  comunida- 
des de  los  conventos  de  la  República." 

Ccfn  motivo  de  la  estincion  de  las  instituciones  ó  comu- 
nidades religiosas,  se  secuestraron  todos  los  bienes  de  ellas 
y  se  aplicaron  al  estado  secularizándose  sus  individuos. 


DEL   PARAGUAY  299 

Algo  bueno  hizo  al  mismo  tiempo,  como  la  abolícon  de 
la  inquisición  y  los  oneresos  diezmos,  y  mas  tarde  convir- 
tió de  hecho  los  ociosos  monasterios  en  cuarteles:  secula- 
rizó la  vagilla  de  oro  y  plata,  y  las  onzas  que  tanta  falta 
hacian  al  estado  y  que  ningún  servicio  prestaban  á  las  ca- 
sas religiosas  y  en  las  misiones. 


Poco  tiempo  después  espidió  el  siguiente: 

AUTO    SUPREMO 

"Desde  que  la  provincia  recobró  el  uso  y  ejercicio  de 
su  libertad  imprescriptible,  ha  sido  generalmente  mani- 
festada la  voluntad  de  que  los  oficios  y  empleos,  de  cual- 
quiera clase,  sean  ocupados  y  ejercidos  por  los  patricios, 
hasta  entonces   siempre  abatidos,  vilipendiados  y  poster- 
gados.   Toda  la  razón,  todos  los  derechos  y  la  misma 
naturaleza  reclaman  la  preferencia  de  los  hijos  del  país 
para  la  ocupación   de  los  cargos*  onerosos  ó  lucrativos 
que  los  ofrece  y  proporciona  el  suelo  natal.     Penetrada 
de  esta  verdad,  la  asamblea  general  de  18Í1  dejó  estable- 
cida en  particular  una    disposición    muy  conveniente. 
Pero  no  es  sólo  la  justicia  que  conduce  y  obliga  á  esta 
determinación,  la  seguridad  general,  el  público  bienestar, 
la  consolidación  de  la  libertad   é  independencia  de  la  Re- 
pública, constituyen  un  doble  motivo  que  hace  tan  urgen- 
te como  importante  esta  medida  en  la  presente  crisis. 
Bien  sabida  es  la  influencia  que  en  todas  las  partes  tienen 
los  empleados  sobre  la  opinión  pública.    Si  por  oposición 
6  indeferencia  délos    mismos  llega  ésta  á  debilitarse  ó  á 
contrariar  el  sistema  adoptado  y  el  nuevo  orden  estable- 
cido, fácil  es  calcularlos  males  que  entonces  resultarán  á 
la  sociedad.    Es,  pues,  preciso  que  los  funcionario^  pú- 
blicos forasteros  que  son  admitidos,  sean  también  notoria- 
mente adictos  á  la  sagrada  causa  de  nuestra  regenera- 


300  GOBERNANTES 

cion  política:  y  ningún  gobierno,  por  poco  ilustrado  que 
fuese,  podría  dispensarse  de  velar  en  este  punto  que  tanto 
influye  en  el  bien  y  conservación  general  del  estado.    De 
lo  contrarío,  se  espone  á  abrigar  y  alimentar  en  su  propio 
seno  á  los  enemigos  de  su  felicidad,  tal  vez  ocultos  6  dis- 
frazados, con  mengua  déla  justa  consideración  debida  á 
los  patricios  y  con  daño  y    menoscabo  de  sus  derechos. 
En  virtud  de  esto,  el  escribano   de  gobierno  notificará  & 
don  Antonio  Miguel  de  Arcos  y  á  don  José  Baltasar  Ca- 
safús,  que  desde  luego,    dejen  de  ejercer  los  empleos  y 
oficios  eclesiásticos  en  que  sirven,  los  cuales  se  decla- 
ran vacantes,  á  menos   que  obtengan  de  este  supremo 
gobierno  carta  de  incorporación  y  de  ciudadano,  mos- 
trando para  este  fin  de  un  modo   inequívoco  y  con  prue- 
bas incontestables  que  han  tenido  una  adhesión  constan- 
te y  decidida  á  la  actual  constitución,  libertad é  indepen- 
dencia absoluta  de  esta  República,  reconociendo  manifies- 
tamente que  es  justa  la  defensa  que  hacen  los  americanos 
de  su  patria  y  libertad  contra  toda  dominación  esterior. 
Dada  en  la  capital   de  la  Asunción  á  21  de  diciembre  de 
1815.— Jo^¿  Gaspar  de  Francia— Antonio  Jacinto  Buiz^ 
escribano  público  y  de  gobierno. 


Hasta  aqui  la  dictadura  de  Francia,  conocida  súmala 
índole,  no  presenta  acto  alguno  de  estraordinaria  singu- 
laridad que  merezca  llamar  sobre  él  la  atención  del  lector; 
y  como  no  era  caracteristico  en  él  gobernar  con  restric- 
ciones ni  con  sujeción á  ley.  alguna,  hizo  de  modo  que  el 
mismo  congreso  qucle  eligiera  la  primera  vez  fuese  con- 
vocado antes  de  la  época  señalada  (octubre  de  1817),  co- 
mo se  hizo  el  6  de  junio  de  1816,  y  resolvió  lo  que  sigue: 

19  En  atención  á  la  plena  confianza  que  justamente  ha 
merecido  del  pueblo  el  ciudadano  José  Gaspar  de  Francia, 
se  le  declara  y  e^{B,h\eQ.Q  Dictador  pey^pétiio  de  la  Repúbli- 
ca durante  su  vida  con  calidad  de  ser  sin  ejemplar: 


DEL  PARAGUAY  301 

2?  Tendrá  ol  sueldo  do  siete  mil  pesos  anuales  en  aten- 
ción á  que  en  el  acto  no  ha  aceptado  el  dictador  el  sueldo  do 
doce  mil[»e.sos  por  año  í|ue  lia  a(*ordado  el  congreso. 

3?  Congreso  general  tendrá  la  república  cada  vez  y 
cuando  que  el  dictador  haya  por  nece<ario. 

"4?  Se  ordenad  nuestro  gobierno  requiera  de  orden  do 
ese  soberano  c3ni;reso  al  Ilm).  obispo  de  e^ta  República 
dirija  órdenes  á  los  prolados  se<*ulares  y  claustrales  de  esta 
capital,  vicarios  y  curas  de  la  campana,  ¡tara  que  en  las 
misas  capitulares,  parroquiales,  conventuales  y  rogativas, 
en  lugar  de  Rt*gt*in  ct(*,  que  se  mandó  proscribir  por  nues- 
tro gobienio,  se  estalil«?zra  y  so  nombre  lo  siguiente:  '"el 
Dictatorem  nostvnin^  populo  sihi  comisort  rxrrritu  suo:  y 
que  i^rebenda  el  estado  eclesiástico  pública  y  privadamente 
á  beneticio  de  li  libertad  civil  y  sa;^ra  los  dere  :hos  de  la 
patria,  exhortando  también  á  la  |iaz,  <*i»Mrordai-¡onde  jus- 
tos sentimientos  en  cMa  Uopúblira,  amor  y  respeto  alas 
órdenes  de  luicstro  p»fMiM*no  supremo,  defiiendo  ser  esta 
voluntad  de  esta  soberanía,  fuyos  inciliosínthilrán  á  la  es- 
tabilidad de  los  derct^hos  de  la  patria.  (Mtiniamcnte  acor- 
daron <lisolvcr  el  prc-^onte  <-on::reso,  no  habiendo  «H'urrido 
otro  punto  que  roM)l ver  ni  otras  materias  sobro  que  deli- 
berar,disponiendo  (|ue  por  la  foli/  i*oiiclusion  de  la  presen- 
teasamblea  se  rclebre  el  dia  do  mañana  una  misa  solemne 
en  acción  de  gracias  al  Todo|>.  uleroso,  en  fo  de  todo  lo  cual 
y  para  que  conste  asi  lo  firman— Si^uoii  las  lirmas."  .1) 

Era  cuanto  quería  y  no'«*sitaba  Frani*ia  para  iniciar  su 
vcnladcro  reina<lo  dfl  terror.  Con  el  protN'dente  tlocu- 
mente  que  se  ai'aba<lc  lorr.  el  pU'*b|(»  para;;iiayo  ligo  su 
suerte  futura  á  la  v<»!uiita  1  y  caprh'ho.Ic  un  hombre.  Es 
posible  que  haya  nifri>lo  un  error  al  entregarse  al  dicta- 
dor,  sin  limit^iciof]  alguna  y  tambjtMi  lo  habr.'i  he'*ho  en  la 
creencia  de  que  iba  á  labi*ar  su  fciieidad.     S-ojuivoco  y 

(1)    Tomado  d<»U  niot^rAfiA  '\o\  .l>i.-*.>r    FrAhi-i*  ^lili'**!*  pvri*!  tcAor 
don  Adolfo  1*.  (*Arr»ui  ou  U  i*V;  »ifj  i'jrj^uiya. 


302  GOBERNANTES 

sufrió  las  consecuencias,  como  sucediera  en  Buenos  Aires 
con  Rosas.  Jacta  est  alea. 

Un  señor  don  Miguel  Ibañez,  vecino  de  Concepción,  á 
quien  el  dictador  en  otro  tiempo  llamó  su  padre,  antes  de 
la  reunión  del  congreso,  le  prometió  Francia  hacerle  co- 
mandante perpetuo  de  aquella  villa,  si  ponia  en  juego  su 
influencia  á  fin  de  colocarle  en  la  suprema  dignidad  de 
dictador  perpetuo.  Creyendo  Ibañez  en  la  promesa,  buscó 
votos,  influyó  y  sugirió  á  los  demás  diputados,  que  le 
proclamasen  como  él  deseaba.  Posesionado  de  la  dicta- 
dura perpetua,  confirió  á  Ibañez  la  comandancia  de  la 
Villa  de  Concepción,  como  le  habia  prometido;  peroá  los 
dos  ó  tres  años,  lo  depuso,  le  hizo  traer  preso  á  la  Asun- 
ción y  murió  en  la  cárcel  pública.  Ibañez  declaró  en  su 
calabozo  que  no  tendría  perdón  de  Dios  por  haber  sido 
quien  elevara  á  Francia  falsificando  registros  en  complot 
con  Mignel  Noceda  (premiado  por  el  dictador  con  doscien- 
tos azotes^,  con  el  objeto  de  combatir  la  candidatura,  que 
aparecia  como  rival.  No  solo  fué  víctima  el  padre,  sino 
también  un  hijo  de  Ibañez,  á  quien  ala  muerte  de  aquél, 
mandó  encerrar,  ignorándose  la  causa,  en  un  sótano, 
del  que  después  de  veinte  y  cuatro  años  de  prisión,  salió 
trémulo  en  1840. 

Para  que  la  clausura  del  Paraguay  hubiera  tenido 
por  fundamento,  entre  otros,  principalmente,  an  decreto 
del  gobierno  argentino  de  8  de  enero  de  1817  prohibiendo 
la  introducción  del  tabaco  manufacturado,  ó  cigarros  de  la 
provincia  del  Paraguay,  hasta  la  incorporación  de  ésta 
alas  restantes  de  la  nación;  y  como  en  lo  que  menos 
pensaba  Francia  era  someterse,  ni  reconocer  una  autori- 
dad, no  sólo  superior,  ni  aún  iguala  la  suya,  prefirió se- 
gregarse  del  resto  del  mundo. 

Durante  el  gobierno  del  dictador,  subió  la  yerba  en  Bue- 
nos Aires,  á  veinte  y  cinco  pesos  por  arroba,  y  en  Chile  á 


UUL  PARAGUAY  303 

cincuenta,  por  cuya  razón  se  prohibió  la  introducción  en 
aquel  relnOf  y  en  el  Perú  dcj6  enteramente  de  usarse.  Kn 
vista,  pues,  de  habercerrado  el  dictador  la  navegación 
del  río  y  de  consiguiente  la  estraccion  do  los  frutos  del 
pais|>ara las  provincias  argentinas,  dieron  los  brasileros 
en  trabajar  la  yerba  en  *los  montes  del  Brasil,  en  donde 
abunda,  ó  introducirla  en  Buenos  Aires.  De  este  modo, 
creyendo  el  dictador  perjudicar  á  los  habitantes  de  los 
pueblos  de  abajo,  causó  el  nuiyor  daño  ¿  los  del  Para- 
guay y  al  erario  nacional;  pudiondo  haber  enriquecido  á 
aquéllos  y  llenado  éste  con  solo  el  permiso  del  comercio 
franco  con  dichos  pueblos,  sin  perjuicio  de  la  indepen- 
dencia y  neutralidad  <le  esta  provinria.  Pero  como  sus 
míraH  ii>>  se  dirigían  sino  á  embrutC4*er  y  em|)obrei*er  pa- 
ra gobernar  es4*la\os.  pretirió  mas  bien  á  los  brasileros. 
Para  defecto,  ajustó  ó  de  abril  ile  1SÍ3;  un  tratado  de 
comercio,  prometiendo  mutuanuMitc  ambos  ^^obiernos  ob- 
servar mejor  ór.len.  I>i?sdtjentón«'es  abrió  y  entabló  «-omu- 
nicacioii  mercantil  ron  los  brasileros,  auü'pie  stilamente 
sobre  dos  |)untos:  al  sur  por  la  via  de  Ila|»u  i,  fundada  en 
1614  y  situada  en  lo  alto  d*  ui:í<*)I¡!ii.  :i  la  n)  iriCiMnle- 
reclia  <lclParan:'t,  di^tanti»  p  »*o  mas  de  orhenta  leguas  do 
la  Asunción:  val  norl'\  s  >^;'.í  «•!  Parai^uiy  enfrente  do 
Nueva  Connbra.  E^^vor  lal  «ju»*  «"sii»  <•  )n)M*i*¡o  no  se  ha- 
cia sino  medianl»li<'«M«Mas  f^|iivia|,»s  d**l  <l¡<'tador.  inuv 
difíciles  «le  obternM*^*\  p»r«|U'?  Ii  au'ori/i.'jon  i»ra  álavez 
un  gran  fav> »r  y  irim-'liode  intlucn'-ia  irre*^itible. 

Nosólof^no  ibati  á  a'|U'»l  m»»n' id»  hombn's  de  alguna 
pintuní  ó  tle  cono*imi'Mito^  m  •r.M:itilt»-i,  snio  ipi<»  m  los 
ignorantes  y  d«'l  e^l  ido  r  »rnun,  «pit*  á  fuer/a  «h»  tn»mjM>  y 
paciencia  alcanzaban  li«'i?:it-ia.  po  lian  i*oniIu<'irá  Itapuá  ver- 
ba 6  tabaco,  qao  hubiesen  co:n|ir.i'lo.  n  oei  <*ali  la  I  de  ha- 
bilitado, sino  «pi**  h  ibia  I  li»  ll»'\  ir  y«M!u  o  !.¡Si*o,  que 
ellos  mismos  hubieran  pT^i  »;ialmc:i!'»  trabaja!  >.  Tam- 
poco roinvdia  lii'e:i«'ia  á  to  |.í^  1.»^  .ju»  1 1  |»''lian.  sinoá 
lus<|uoel  «{uerla,  no  ron  la  cantidad  do  frutos  que  tenían, 


304  GOBERNANTES 

sino  con  las  que  él  les  asignaba:  por  ejemplo,  el  que  soli- 
citaba licencia  para  doscientas  arrobas  de  yerba  ó  tabaco, 
no  la  conseguia  mas  que  de  cien  arrobas;  el  que  intenta- 
ba conducirá  dicho  mercado  sus  frutos  habia  de  presentar 
6  acompañar  su  monoria  con  dos  certificados  del  juez  de 
paz  de  su  partido,  en  que  constara  que  era  buen  sei*vidor 
á  la  patria  y  adicto  á  la  sagrada  causa  de  la  libertad^ 
(que  era  Francia)  absolutamente  parecido,  á  lo  que  seprací- 
ticaba  en  Buenos  Aires,  en  donde  el  solicitante  de  cual- 
quiera gracia  tenia  que  probar,  por  medio  de  un  certifica- 
do igualmente,  ser  federal  y  adicto  á  la  sagrada  causa  de 
la  federación  y  á  la  persona  de  S.  E.  (Rpsas),  y  el  de 
ser  el  interesado  blanco  de  linage;  y  el  otro  certificado, 
que  la  hacienda  manifestada,  era  de  su  propia  cosecha. 
También  habia  de  esplicar  la  calidad  (fe  los  peones:  si 
eran  adictos  á  la  independencia  de  la  República  y  afectos 
á  su  persona.  Estaban  igualmente  escluidos  ios  que  no 
eran  de  linage  blanco;  en  suma,  no  iban  á  Itapuá  los  pa- 
rientes, ó  de  un  mismo  apellido  de  los  que  él  tenia  aherroja- 
dos ó  encerrados  en  los  calabozos;  tampoco  aquéllos  á 
quienes  odiaba  sin  causa,  ó  sospechaba  quepodian  no  ser 
adictos  á  su  despotismo  y  tiranía. 

La  forma  en  que  se  hacia  este  comercio,  que  causó  no 
pocos  pesares,  trabajos,  pérdidas  y  prisiones  á  los  que  lo 
practicaban,  era  la  siguiente: 

Llegado  el  brasilero  á  Itapuá  se  le  registraba  los  zapa- 
tos, botas,  sombrero  y  todo  el  vestido  que  llevaba  puesto, 
para  ver  si  ocultaba  cartas,  gacetas  ú  otros  papeles  que 
contuviesen  los  sucesos  y  estado  de  Buenos  Aires,  de 
donde  procedían  aquellos  mercaderes.  Luego  se  desar- 
rollaban y  desdoblaban  los  géneros,  pieza  por  pieza,  y  se 
le  entregaban  vareados.  Después  de  esta  operación  se  re- 
mitía al  dictador  la  nota  de  ellos,  con  la  licenciay  guia,  y 
de  cada  género  ó  efecto  un  retacito  por  muestra.  Entre 
tanto  no  podia  el  mercader  abrir  tienda  ni  vender  una  agu- 
ja, hasta  que  regresase  el  chasque,  y  escogiera  el  dictador 


DEL  PARAr.UAY  3()5 

los  renglones  que  quería,  que  siempre  eran  <Ie  los  mejores 
los  que  entregados  al  receplor,  fuera  ile  los  que  so  le  re- 
calaban. poíJía  el  mercader  proceder  A  la  venta  del   resto. 

El  dictador  tomalmlos  p:ónerosú  Ids  precios  que  ól  quería 
imponerles,  *  y  se^conducian  álaca|)ital  con  los  auxilios 
de  los  vcrinos,  que  contribuian  con  bueyes,  caballos, 
carretas, rescs  para  el  gasto  del  camino,  y  con  sus  per- 
sonas escoltando  las  carretas. 

A  este  res|)ecto  dice  Don  Manuel  P.  de  Peña: 

"Esta  tienda  era  servida  por  el  que  hacia  entonces  de 
alguacil  mayor:  miembro  municipal,  que  en  las  fnn(*iotics 
clásicas  asistia  de  calzón  ci>rto,  sombrero  elástiro,  esjwi- 
diii  y  vara  larga  de  ballena,  llamado  don  Juan  Jñsé  5íc- 
dina.  Fuera  dejos  asuntos  «Je  carcelería,  «jue  eran  ran)s, 
su  contracción  era  la  venta  al  menudeo  de  los  efectos 
mercantiles  que  le  entregaba  pers«)nalmente  íA  d¡í*tatlor: 
las  veces  que  óste  l«j  llamaba,  tenia  que  rerrar  la  tienda:  y 
cuandosc  le  entregaban  lusgiMieros«-on  quebabiadesurtir- 
la,  luego  se  veiaquc  iban  s«ildados  de  ra<a  «le  gobierno. 
con  efectos  al  bomliro  que  rondu'Man  á  su  ra^a.  y  entraban 
perla  puertadel  /iguan,  no  |»oi*  la  dt*  la  tii.'u  la. 

■Sabedor  el  pueblo  di»  esta  lírovj-ijou,  se  llenaba  dt^ 
gente  tix la  la  calle,  á  esperar  que  st»  a>)ri«*ra  la  esquina, 
pero  el  alguai'il  mayor  que  sabia  de  la  manera  atr<»pella- 
da  en  que  entraba  el  eoueurso  e:i  la  titMida.  mandaba  ve- 
nir uno^  moldados  ron  lari:ov;  V  --e  o-i  i)er\¡<>^dt*  ti»ns  v 
eran  a|K)Siaí|os  á  la  puerta.  .\^i  ipie  *'"^\:\  ^t*  abria,  ^e  lle- 
naba de  geiite  la  tienda:  tinln  era  atri>|»ellainieiito.  enuipe- 
loneia,  demandas,  einpnj(»iit*^  y  niunnullt»^.(|ue  l>s  miI- 
darlos  reprimian  eon  golpes  «pie  «i  ibau  a  •h^<'re>'i*>'i. 

•l>eesta  mantara  se  pr*»\t  ia  «IpU'bl"  d«»  la^  mer.-a'b'rias 

prcí'isasy  sohre  l«n|o«|e  ii*  neÜId  «|ue  •*••  «"^¡««'Híha  «b*  á  «iü^'o 

vanis  llanta  •}ue  "«e  a;:«»l:iba  la  Ti  tura  «!«-  a>|ii<*l  tl.a.  *^i\o~ 

dando  nniebv>  ^^in  «'•tii*«f::uir  m.iI.i.  y  •-•ul  •nii.id.t^  .t  i'^- 

Iterar  otra  «H-a^-i.Mi.  en  i|u«-  ••!  di«  tal  -r  tu\  i'*-»*   la  ;:.»:. a  «le 

iiacer  nuevo  surtido,  pura  lo  t|ue  tras<urrian  dia>. 

Mi 


306  G0BEBKAKTE8 

"El  tendero  alguacil  mayor  no  dejaba  de  hacer  sus  sisas 
reservadas  de  algunos  renglones  que  por  partidas  peque- 
ñas ó  lotes  vendia  al  mismo  precio  secretamente  á  sus 
favoritos  amigos,  que  los  mas  eran  revendedores  boliche- 
ros, máxime  si  eran  recomendados  de  una  negra  que  ha^ 
bia  sido  esclava  de  don  Agustín  Trigo  y  era  su  servidora 
antigua. 

"El  señor  Medina  no  recibía  sueldo  alguno,  la  casa  en 
que  vivia  era  del  estado,  y  sólo  cuando  el  dictador  quería 
le  entregaba  alguna  pequeña  cantidad  de  dinero  para  sus 
gastos:  tenia  cara  de  muy  pocos  amigos,  vestiacon  mu- 
cha parcidad,  pues  prefería  usar  pantalones  de  pichón 
tela  de  algodón  del  pais  á  modo  de  piel,  y  mostrar  de  es- 
ta suerto  que  no  compraba  ó  no  echaba  mano  en  lo  po- 
sible de  los  efectos  que  se  le  daban  á  vender.  Tanto 
hizo  por  conservar  su  pureza,  que  jamás  se  le  vio  con 
fortuna. 

"El  cuadernillo  de  papel  blanco  se  vendia  en  la  tienda 
del  estado  á  dos  reales  de  plata,  que  no  duraba  la  venta 
un  dia,  y  se  revendía  el  pliego  al  mismo  precio  en  otras 
partes.  En  las  escuelas  de  primeras  letras  se  hacia  uso 
de  tablillas  polvoreadas  con  brea  para  aprender  á  escribir, 
según  se  dijo  en  otra  parte." 

Arrojando  la  máscara  Francia  entró  con  paso  ñrmeen  la 
viade  las  reformas  llamando  en  en  su  auxilio  la  violencia, 
el  tormento,  las  proscripciones  y  la  muerte.  Pero,  para  con- 
seguir su  objeto  necesitaba  contar  con  la  franca  cooperación 
del  ejército;  asi  fué  que  el  dictador  inició  su  nueva  carrera 
porla  reforma  militar.  Creó  una  guardia  compuesta  de  gra- 
naderos elegidos,  según  se  dijo  ya,  aumentó  y  regularizó 
IOS  diversos  cuerpos  del  ejercito,  confirió  grados  militares 
aunque  de  capitán  para  abajo,  sin  discernir  edad  ni  condi- 
ción, á  los  hombres  que  le  manifestaban  adhesión,  ale- 
jando sin  escrúpulo  á  los  que  hacían  ó  podían  hacerle, 
sombra. 


DEL  PARAGUAY  307 

Llamó  igualmente  su  atención  la  instUucion  do  las  mili- 
cias, creando  la  fuerza  armada  del  Paraguay,  para  guar- 
<lar  los  fuertes  de  que  habia  rodeado  el  país,  aunque  con 
detrimento  déla  moral  públi(*a,  á causa  de  la  Ucencia  que 
acocxló  á  los  soldados  fuera  del  servicio.  Exactamente 
lo  mismo  hicieron  los  dos  López. 

Formó  en  el  Chaco  los  fuertes  (hoy  no  existen)  denomi- 
nado Formoso,  Oranges,  Monte  Claro  y  Santa  Elena,  con 
fuerzas  militares  y  sus  respctrtivos  comandantes,  que  por 
lo  general  no  (Misaban  de  sargentos. 

Con  estos  fuertes  ó  guordias  se  contuvieron  los  indios 
del  Chaco  de  invadir  áe>ta  provincia,  y  esto  l>cnclicio  se 
debe  al  dicta<lor,  que  onlenó  d  los  gcfcs  do  los  dichos 
fuertes  no  diesen  cuartel  á  ningún  indio  que  pretendiera 
acercarse.  En  efecto,  muchos  do  los  que  llegaban,  mo- 
rían en  el  acto. 

I^  organi/acMon  fiada  al  Paraguay  por  Franria  era 
como  sigue:  vcítit<'  departamentos  dividían  todo  el  paí<^ 
subíiivididos  en  partidos.  Cada  dt'parlainonto  ora  admi- 
nistrado por  un  romandauto  <fn>'arga«lo  dt»  la  egtMrurion  de 
las  órdenes  del  gohiernt).  hNti?  funiMOtiario  jii/gaba  los 
delitos  en  materia  «•orrerfional.  y  tenia  l)ajo  sus  ordene** 
celadores  ó  afrentes  inferiores  de  poliria,  que  estaban  rí>- 
locados  en  los  partidos.  Cada  departamento  tenia  un 
receptor  de  4'ontribu«Mones.  En  las  antiguas  Misiones, 
solólos  blanctis  dependían  de  la  adniinistrai'i(»n  d«*  li»** 
comandantes;  los  inilios  en^^artrados  déla  es|i|ntai*¡i»n  de 
las  tierras  del  estadt»,  f»b«»d.»iMaii  a  regidores  que  ife|ien- 
dian  de  uusul>«lel«»gadt».  Ad'Muá<,  l«»^  nnli«»soran  igual- 
mente administrados  |iMr  P'^'i  1  »r«»s  qut»  reiibian  sus  ór- 
denes de  los  comauilante-*  de  d'»|»artauientos. 


Las  leyes  eran  las  mismas,  en  el  fondo.  quocnlaí|^o- 


308  GOBERNANTES 

ca  colonial,  aunque  la  voluntad  suprema  del  dictador  las 
modificaba  incesantemente  según  las  necesidades  de  su 
política.  Los  jueces  podían  serlo  de  todas  las  clases 
de  la  sociedad;  pero  tengan  asesores  que,  habiendo  cur- 
sado algunos  estudios  en  jurisprudencia,  eran  los  verda- 
deros dispensadores  de  la  justicia.  El  cabildo  de  la 
Asunción  fué  reemplazado  por  dos  alcaldes,  que  también 
administraban  justicia  y  desempeñaban  las  funciones  de 
jueces  de. primera  instancia  para  todo  el  Paraguay.  La 
legislación  penal  quedaba  al  libre  arbitrio  del  dictador, 
que  juzgaba  en  última  instancia  todos  los  delitos  y  todas 
las  posiciones.  Los  crímenes  de  estado,  entre  los  cua- 
les se  contaban  las  palabras  políticas,  ofensivas  al  dicta- 
dor y  á  sus  agentes,  sin  esceptuar  á  los  simples  soldados , 
el  atentado  contra  la  propiedad  pública,  el  contrabando, 
los  robos  de  caminos  reales  ó  á  mano  armada,  los  asesi- 
natos y  las  tentativas  de  evasión  eran  castigados  de 
muerte  ó  el  condenado  era  fusilado.  Los  demás  crímenes 
6  delitos  tenian  trabajos  forzados,  de  detención  perpetua 
6  limitada  y  los  azotes  públicos,  á  que  estaban  sometidos 
tanto  los  blancos  como  los  indígenas. 

El  "gobierno,  propiamente  dicho,  se  componía  del  dicta- 
dor, del  ministro  de  hacienda,  del  fiel  ejecutor,  que  era  un 
verdadero  prefecto  de  policía,  del  fiel  de  fechos,  especie  de 
secrerario  de  estado,  para  los  negocios  de  justicia,  y 
de  defensor  de  menores,  que  estaba  encargado  de  la  tute- 
ja,  aun  para  los  esclavos,  asimilados  á  los  menores. 

Después  del  dictador,  su  barbero  era  el  personage  mas- 
importante  del  Paraguay,  al  cual  se  dirigían  primero  to- 
dos los  que  solicitaban  algo.  A  él  era  necesario  adular, 
colmar  de  agasajos  y  regalos,  por  que  este  favorito  tenia 
en  sus  manos  la  vida  y  muerte  de  millares  de  hombres. 
Era,  puede  decirse,  espía  del  dictador,  pero  al  mismo 
tiempo  su  primer  director  de  policía,  su  confidente,  su 


DEL  PARAQUAT  909 

oonsejero.  Ei  miedo  no  era  ngcno  á  esta  intimidad 
del  amo  y  del  <*riado:  el  primero,  tirano  detestado,  se  veia 
oUiftado  €^  poner  su  vida  á  disposírinn  del  «¿ogundo,  y 
el  medio  mas  seguro  para  ('*l  do  prevenir  la  inft'delidatl  de 
este  hombre,  era  colmarlo  de  tantos  favores  para  no  tener 
que  fierder  sino  operar  un  cambio.  Nada  tenia  Francia 
oculto  fiara  su  l>arl>er<),  á  quien  consultaba  sobre  la^  me- 
didas más  im|M>rtantes. 

Hóahl  los  rasgos  mas  «característicos  del  gobierno  del 
doctor  Francia.  Vamos  á  entrar  aliora  en  cuantos  do- 
talles  nos  sea  posible. 


Es  indudable,  romo  el  mismo  Fran<*ia  lo  manifestara 
desde  que  tuvo  ingeren<*¡a  en  la  cosa  pnblii*a,  que  abriga- 
ba un  odio  inveterado  á  los  españoles,  áquien  no  tolcral>a 
la  mas  mínima  falta,  y  si  lial)ía  algnn  indixidno  de  t*sa 
nacionalidad,  n  quien  por  su  elevada  irerarqufa,  sedis- 
fjeiisase  íionores  y  di^tint-it»i]«^s  espontánea^  á  qut^ól  no 
|>odia  pretender  por  mas  que  quí*^iera.  i-onstituia  un 
f^ndo  estorl>*)  ¡Kira  su  sistema  di^  gobierno  que  era  nece- 
sario liaccrtlesaparefcr.  Kn  e^toi'aso  se  hallalMi  el  obis- 
po Panes;  y  cómo  lodos  los  artos  despóticos  «le  Francia 
se  basaban  en  algún  fundamento.  juMo  ó  injuM*».  quiso 
encontrar  uno  en  que  l)a^ar  ^u  rcso|ui*ion  en  i'ontra  del 
prelado.  Ili/o  que  un  predit-ador  dirigiese  en  la  cate«lral 
unaplegariaá  Dios  para  quecon<*edie?^e  al  obispo  la  salud 
mental  do  quo  carecía.  Fué  lo  bastante  para  espedir  el 
siguiente: 

DECIlKTo    SI  l'KKMO  • 

"Siendo  notorio  el  estado  de  tlt»mencia  en  que  se  ma- 
nifiesta el  reverendo  ubispodc  e>tadió»'c**i*4,  de  tal  ni'Mlo 
que  un  religioso  de  ^u  nitsina  ordo;:.  predi«Mndo  csti»  año 
el  sermón  tic  los  I>»l.»r>  m  la  «Micdral.  toNnin^>u  di>- 
cun><JCou  una  suplica  a  la  \u*;3'en  para  i|uc  concediese  al 


310  GOBERNANTES 

obispo  la  salud  mental  que  tanto  necesita,  según  su  óspre- 
sion,  para  el  desempeño  de  su  ministerio:  por  consecuen- 
cia, se  hace  ya  inevitable  subrogar  otra  persona  que  ejer- 
za las  facultades  superiores  que  por  mi  reglamento  de  2 
de  julio  de  1815  se  le  señalaron  para  el  régimen  y  direo- 
cion  de  las  comunidades  de  los  regulares  existentes  en  el 
territorio  de  la  República.  Eq  virtud  de  esto,  nombró  pa- 
ra este  efecto  en  su  lugar  al  deán  de  esta  iglesia  don  Ro- 
que Antonio  Céspedes  (ignorante,  codicioso  y  adulón) 
provispr  y  vicario  general,  al  cual  se  referirán  de  aquí  en 
adelante  todos  los  mencionados  regulares  para  toda  la  di- 
rección y  jurisdicción  que  por  el  citado  reglamento  corres- 
pondía al  reverendo  obispo:  declarando  al  mismo  tiempo 
que  para  las  profesiones  religiosas  que  se  intentaren  de 
aquí  en  adelante,  ha  de  preceder  anuencia  y  aprobación  de 
este  supremo  gobierno,  cuyo  requisito,  sin  el  cual  no  se 
juzgarán  autorizadas  ni  tendrán  efecto,  es  indispensable,  y 
necesario,  á  fin  de  que  por  medio  de  informaciones  conve- 
nientes y  de  un  serio  examen  se  reconozca  si  algún  ciu- 
dadano de  la  República  no  procede  indiscretamente  y  sin 
suficiente  deliberación  aligarse  con  semejante  empeño  y 
con  unos  votos  de  tanta  gravedad,  consecuencia  y  difi- 
cultades tal  vez  hallándose  en  una  edad  en  que  faltan  la 
reflexión  y  esperiencia;  para  inteligencia  y  observancia 
de  esta  determinación  se' pasarán  copias  autorizadas  de 
este  decreto  al  mismo  deán,  provisor  y  vicario  general  y 
al  prelado  y  comunidades  insinuadas. — Asunción,  16  de 
octubre  de  1819/' 

Francia. 


Los  doctores  Rengger  y  Longchamp,  llegados,  (30  de 
julio  de  1819)  á  la  Asunción,  alucinados  con  las  relacio- 
nes fabulosas  que  del  Paraguay  hacian  circular  algunos 
impostores,  y  aunque  bien  recibidos  por  Francia,  tuvieron 
que  permanecer  en  aquella  capital  seis  años,  al  fin  de  los 


DEL  PABAOÜAT  311 

cuales  so  les  permitió  ia  salida.    La  gran  dificultad  que 
habla  [Mira  salir  del  Paraguay  ronsjstia  en  que  Fraixria  no    * 
quería,  con  mucha   razón,  so  conorieseen  el  cstcrior  su 
sistema  original  de^obierno. 

Asi  puos,  habiéndose  visto  el  dirtadtir  retratado  tan  á 
lo  vivo  en  el  £/<AYiyo  lí istópúco  (\i\c  esos  soñorcs  hirieron 
conocer  con  su  publi(*acion.  mandó  publicar  por  bando  en 
la  Asunrion,  en  183<),  una  impugnación,  bajo  el  epígrafe 
siguiente: 

"Apifntamientos hechos :Ha  obra  délos  señores  Keng- 
gcr  y  Long(*liamp,  titulada:  Ensayo  lustnrico  sobrr  la 
rerolucion  (M  ParaytMif,  y  rl  gobierno  dictatorial  del 
Dr.  Francia. 


•El  suizo  Jimn  Rnujyrr  riel  Villorrio  de  Arau  vino,  ron 
su  asocriado  J|f//r#v7i/i/>  Ijnnyrhamp^  so  introdujo  en  el  Pa- 
raguay en  i'lase  de  miídiro,  y  f«)mplolámlo>e  hilinia  y 
estrechamente  con  los  ouropoo**  opaíioles.  y  i-oih*1  fran- 
cés Sagnirr^  espia  rcalisladesrubietto.  quien  se  me- 
tió aquí  de  buticariu:  y  con  el  t:ual  se  sospetOiaba  habor 
sido  destinado  desde  Kuropa,  >e  ocupó  en  envenenar  á 
los  patriot;is  que  >e  le  <»frei*i:in.  Knlrc  otros  el  tesorero 
Decund,  luego  que  tomó  su  brevajt?,  «^ayó  en  agonías 
mortales.  retirAiidose  desde  el  mismo  instante  aquel  mal* 
hoi-hor.  sin  querer  volver  á  verlo,  ni  aun  «'on  repetidos 
llamamientos.  Kn  ilos  meses  «pie  asistió  al  «'uaiiel  do 
panli»s,  despachó  A  mas  do  veinte  <lo ellos  por  lo  que  fué 
e«diado  de  allí,  v  entonces  ro^ó  la  in.»rtanda«l.  Kl  bribón 
no  hizo  mtiH'ion  en  su  f«>llet(»  de  aquella  matan/a  b:\rbara 
que  hi/o.  por  no  convenirle  ipie  m»  ^^opa.  A  su  iniila«Mon 
el  euro|M»o  i»sp:in.»|  ISr*';;**  s  tMiviMie:i  iba  ii^inlni**  \U\ 
por  1«»  qu«'  fut'  prixad»  d«'l  «íIím-»  d»»  ••uranbTo.  a  que 
también  -«e  halíia  niflid-»:  Keiig;;or.  a«i*rnmo  *'»iilra  la 
caubu  do  America,  procuraba  al  mismo  tiempo  seducirá 


312  GOBERNANTES 

otros.  A  Giistavo  Leman  (1)  que  tenik  relación  con  los 
patriotas,  le  dijo  que  se  retirase  de  ellos,  que  mejor  vida 
se  pasaba  con  los  europeos.  Además  debió  ser  un  buen 
pillo,  porque  el  viejo  médico  Narva^z  que  asistía  con 
bastante  acierto  á*  diferentes  cuarteles,  burlándose  del  mé- 
dico suizo,  contaba  haberse  interesado  con  él  para  que  lo 
acreditase  en  el  pueblo  y  le  diese  á  conocer  las  yerbas  y 
plantas  medicinales  usuales  del  pais. 

"El  dictador  por  no  verse  al  fin  en  la  precisión  de  hacer 
justicia  con  este  malvado,  como  asesino  envenctoadory 
seductor  complotado  con  enemigos  y  facciosos,  se  negó  y 
no  quiso  acceder  á  la  solicitud,  que  el  propio  Rengger  hizo 
en  gobierno  de  quedarse  aún  en  el  Paraguay  en  clase  de 
médico,  á  fin  de  casarse  como  quería,  con  la  hija  del  euro- 
peo español,  A^ííonio  Rccalde,  vecino  acaudalado,  de  la 
que  el  pobre  andaba  perdidamente  enamorado. 

"El  calla  y  oculta  también  esta  negativa,  y  la  consi- 
guiente frustración  de  su  intentado  casamiento,  para  que 
no  se  sospeche  la  nueva  maldad  que  ha  cometido,  con 
pretender  figurar  como  una  historia  un  tropel  de  false- 
dades, con  que  no  ha  hecho  mas  que  acreditarse  de  fal- 
sario desaforado  que  es  lo  que  le  faltaba. 

"Tan  odioso  se  habia  hecho  en  el  Paraguay  este*bárba- 
ro  ateísta,  y  tenia  tan  bien  asentada  la  reputación  de  un 
perverso,  que  los  paraguayos  por  mofa  y  por  despre- 
cio no  le  llamaban  sino  Juan  Rengo.  (2)  Algunas  gentes 
que  hablan  ocurrido  á  la  ribera  á  la  salida  de  un  buque, 
viéndolo  embarcarse,  le  gritaban  también:  adiós  pildora; 
adiós  purga;  adiós  veneno;  de  suerte  que  chafado  y  sonro- 
jado por  no  poder  efectuar  su  deseado  casamiento,  á  causa 
de  la  prohibición  y  negativa  del  gobierno;  y  detestado  y 
mofado  por  los  patriotas,— el  malévolo  salió  del  Para- 
guay como  perro  con  cencerro. 

(1)  Viéndose  perseguido  por  Francia,  se  ahorcó  on  la  cárcel. 

(2)  Equivoco  do  mal  gusto   con  quo  Francia  nombraba  siempre  ¿ 
Bcngger. 


DEL  PARAGUAY  313 

'Este  es  el  que,  metido  on  docena,  y  encubriendo  su 
oculta  misión,  ha  dado  el  prctendi<io  Ensayo  Histórico; 
ouyo  objeto  está  visto -lue  ha  sidoformar  disimuladamen- 
te un  libelo  dirigido  ik  minar  larc|)Utar¡on  del  dictador,  pe- 
ro este  disparatado  y  dcs|)rci*iablo  folleto  debería  mas  bien 
llamarse  Ensayo  de  mcnüras:  por  que  sin  exagera- 
ción pude  asegurarse  r|uo  tocante  al  Paraguay  y  su 
£:obienio,  Ccosi  no  contiene  (*osa  vcnladcra.  Aun  aque- 
llo e»  que  hay  algún  fondo  do  realidad,  todo  .se  dastigu- 
ra,  se  transforma,  se  disfra/a  y  se  reviste  con  ficciones;  de 
modo  que  conduzca  al  intento  de  desconceptuar  al  dicta- 
dor callando  y  ocultando  con  <!onocida  malicia  y  mala 
fe  las  cosas  y  hcühos  mas  sustanciales  ó  importantes,  y 
todo  lo  que  no  puede  cuadrar  ron  este  plan. 

•Desde  luego  seronoce  que  ^u  ronicnido  se  reduce  á  las 
especies  desfiguradas,  hablillas,  embustes,  y  cuentos 
forjados  al  |»:iladar  de  Europa,  y  que  ellos  le  han  suge- 
rido, no  habiendo  tenido  suceso  sus  re|Kítidas  conspira- 
ciones, instigaciones  y  tramas,  ni  la  descomunal, "ó  mas 
bien  ridiculo  trama  del  Mnrqnrsdr  (inarani,  enviado  á 
España,  ni  otras  sordas  maniobras  con  que  pensaron  ha- 
cer caer  al  dicta<lor,  con  (|uien  tienen  su  es|)ei*¡al  encono 
como  un  p<itriota  •  1)  decidido  y  firme  «|ue  condujo  la  revo- 
luciona quien  consideran  y  corno  un  escollo  insuperable  pa- 
ra sus  ideas  y  finos  particulan*s.  Keng^ror  como  abo- 
nado (>ara  tr»do  gónerode  iniquidades,  lo  que  ha  hecho 
e«  aumentar  el  catálogo  ifo  aqu«*llas  especies  con  sus 
nuevas  mentiras,  fi«TÍones,  talsedaties  y  |)uras  (Combina- 
ciones de  su  fantasía,  ab:iii«lt)i].iii<lose  sin  vergücn/a  A  la 
infamia  de  hacerse  un  impostor  maldiriente  y  calumnioso 
por  sus  compromisos  r.>n  lo»;  europeos,  |M>r  surledarada 
aversión  á  los  patriotas,  y  por  despirarse  de  la  repulsa  do 
su  pretensión  en  gohiern«>.  y  del  sonrojo  ó  alguna  burla 

(1)    I«A  |)AU)ir»  i'i/ri-i/.i.  no  p<i4.t  ]ir'«ttittii<U  rn  l'««  ti<*iii{Ht«  iiio.tomn*, 
«O  bocA  4r  un  h'iiiii.ro  rotu*t  FrauviiA    vé  uxia  «iu^uIat  auJacía  j  4o s ver- 

fOAMdU  Ílll|>«rUlM&CM. 


316  GOBEBKANTES 

al  dictador j  y  en  otras  frioleras  de  esta  clase.  El  mismo 
dictador  lo  afirma  asi,  y  lo  creo;  estrañando  solamente  que 
por  tales  hazañas,  que  en  cualquier  país  merecen  castigo, 
el  supremo  arbitro  del  Paraguay  desde  el  principio  no  se 

haya  visto  precisado  hacerle  jicsticia^  lo  que  por  otra  parte 
como  todos  saben,  allá  no  presenta  mayores  dificultades. 
Sin  embargo,  por  los  apuntamientos  llegó  á  saber,  que  ¿ 
pesar  de  tanta  maldad,  estos  hombres  no  han  sido  inco- 
modados en  manera  alguna,  sino  al  contrario,  al  cabo  de 
mucho  tiempo  lograraron  el  permiso  deseado  de  salir 
del  país;  favor  y  gracia  especial  del  dictador,  que  no  se 
concede  sino  á  quien  lo  ha  merecido  por  su  buena  com- 
portacion. 

"Devuelta  en  su  país  natal,  según  informa  el  autor  de 
la  impugnación,  Renggery  Longchamp,  en  despecho  de 
no  haber  podido,  casarse  en  el  Paraguay  y  de  pura  ven- 
ganza, se  pusieron  á  escribir  el  Ensayo^  obrita  que  el 
dictador  clasifica  de  tropel  de  falsedades  y  cuentos  for- 
jados. 

"Nunca  he  visitado  el  Parguay;  pero  sí  he  leido  el  En- 
sayo,  puede  ser  muy  bien,  que  sus  autores,  por  falta  de 
datos  positivos  hayan  dejado  errores  notables  en  las  no- 
tas históricas  y  estadísticas,  que  hacen  parte  de  la  citada 
obra;  convengo  también,  que  nadie  mejor  que  el  mismo 
dictador  debe  saber  lo  sucedido  en  los  últimos  años  y  el 
modo  eimo  se  gobierna  en  aquel  país,  pero  ya  que  el 
quiso  tomarse  el  trabajo  de  refutar  lo  que  dice  el  Ensayo 
HistóricOy  debia  haber  procurado  contestar  con  argumen- 
tos, en  lugar  de  vomitar  denuestos  ó  insultos  contra  las 
personas  de  sus  autores.  Y  en  verdad  este  modo  de  pro- 
ceder no  inspira  mayor  confianza;  mas  bien  da  á  entender 
que  no  son  precisamente  las  pretendidas  maldades  de  los 
señores  Rengger  y  Longchamp  las  que  han  causado  el 
encono  de  S.  E. 

"Sé  positivamente  que  á  su  salida  del  Paraguay,  el  dic- 
tador no  tenia  queja  ninguna  contra  ellos,  y  me  consta 


DEL  PARAGUAY  317 

igualmente  que  los  dos  compañeros  suizos, agradecidos  de 
su  procedimiento  para  con  ellos,  le  mandaron  desde  Bue- 
nos Aires  en  obsequio  un  cuadro  con  el  retrato  do  Ñapo- 
leon«  acomimfiado  de  una  carta  que  he  Icido,  y  concebida 
€Q  los  términos  mas  respetuosos. 

*De  todos  estos  hechos  infiero,  que  el  ánimo  de  S.  E. 
86  haya  irritado  tanto  contra  los  autores  del  Ensayo  sola- 
mente desde  el  momento,  en  que  tuvo  noticiado  la  publi- 
cación do  esta  obrita;  en  efecto,  se  entiende  muy  bien, 
que  no  debia  agradar  al  dictador,  el  ver  espuesto  á  los 
ojos  del  mundo  el  secreto  del  Paraguay,  y  corrido  de  un 
golpe  el  velo  que  cubría  hasta  entonces  la  misteriosa  ad- 
ministración de  aquel  país. 

'Era  pues  preciso  destruir  á  toda  rosta  la  impresión  que 
podía  liaber  hecho  el  Efusayo  en  el  ánimo  de  cuantos  se 
interesaban  en  la  suerte  de  aquella  parte  del  continente 
amerícajio;  y  á  falta  de  ra/oncs  y  argumentos  sólidos  se 
ha  empleado  la  me/.quina  tártira  de  personalidades  ó  in- 
sultos. Asi  lo  prueba  rlaramcnto  el  lenguaje  de  los 
apuntamientos;  porque  á  la  verdad  no  se  descubre  la  rela- 
ción que  puede  ten«M  lo  (|ue  se  dice  en  el  Eti-sayo  con  el 
mencionado  casamiento,  de  que  se  ocu|>a  tanto  el  di<*ta- 
dor;  timpoco  so  sal>e  á  que  viene  eso  de  los  chistes  de 
algunos  paraguayos  al  embarcarse  liengger  y  Ijong^ 
champ. 

*Estoy  bien  persuadido  de  esas  hablillas,  á  mas  de  que 
nada  prueban  c  )ntra  lo  que  se  refiere  en  el  Ensai/q,  son 
enteramente  fahas;  aun  mas  ridiculo  y  del  todo  absurdo 
es  lo  que  cuenta  el  au(t>r  de  h^s  apuntes  acerca  de  una  mi- 
sión oculta,  de  que  hayan  venido  encargados  los  dos  ami- 
gos en  calidad  <le  espías 

Si  nadie  que  (en;;a  el  juicio  sano  puede  dar  f(>  áUiles 
cucntitos,  menos  ciertamente  <e  puede  creerá!  dictador, 
cuando  aM?gura  ha^er  ilesruhierto  unas  esprcsiones  ca- 
luninius:is  en  unacartxi  esi-rita  desde  Dueños  Aires  por  uno 
de  los  cumpaíieros.    Los    SS.  Itenggcr  y  Longchamp 


318  GOBERNANTES 

mientras  permanecían  en  Buenos  Aires  han  tratado  á 
muchos  vecinos  de  esta  capital,  y  han  sido  acogidos  amis- 
tosamente en  varias  casas  respetables;  esto  basta  ¿  con- 
vencerse de  que  no  han  podido  concebir  ideas  tan  desfa- 
vorables de  6ste  país,  como  las  que  se  vierten  en  el  trozo 
de  cartas  mencionado  en  los  apuntes  dictatoriales. 

"Finalmente  debo  decir  que.  conozco  á  Bengger  y  Lang* 
champ;  el  primero  es  amigo  mió  desde  muchos  años  y  á 
ambos  he  visto  y  hablado  diariamente  aquí  á  su  vuelta 
del  Paraguay;  son  de  buena  familia  y  han  recibido  una 
educación  distinguida;  no  pueden  de  ningún  modo  mere- 
cer los  conceptos  con  que  trata  presentarlos  ante  el  públi- 
co SE.  el  dictador. 

Ellos  se  hallan  á  gran  distancia,  imposibilitados  por 
ahora  á  responder  á  los  cargos  que  le  hace  el  autor  de  los 
apuntamientos;  y  como  cada  uno  debe  mirar  por  su  ho- 
nor y  procurar  de  dejar  sin  mancha  su  buen  nombre  he 
creido  en  mi  deber  escribir  en  su  defensa  esos  pocos 
renglones,  suplicando  al  señor  editor  deliiece^-o  publicar- 
los en  su  acreditado  periódico,  y  admitir  las  consideracio- 
nes de  su  muy  obediente  servidor  Q.  B.  S.  M." 

Un  Suizo. 


Francia  no  tenia  consideración  con  nadie,  ni  aun  con  in- 
dividuos que  en  algo  se  le  asemejaban.  El  célebre  general 
Artigas,  que  si  bien  no  estaba  con  él  en  buenas  relacio- 
nes, viéndose  aniquilado  y  perseguido,  solicitó  (setiembre 
de  1820)  un  asilo  de  su  enemigo,  en  la  esperanza  de  que 
seria  por  lo  menos  tratado  como  lo  son  generalmente  por 
los  ingleses  los  que  han  ejercido  algún  poder,  á  la  par 
de  Rosas  y  otros.  Pero  no  acostumbraba  Francia  em- 
plear esa  clase  de  generosidad  con  los  amigos  y  mucho 
menos  con  un  enemigo  de  la  categoría  de  Artigas,  de 
quien,  en  verdad,  era  necesario  desconfiar.    El  dictador, 


DEL  PARAGUAT  319 

en  su  conducta  para  con  el  caudillo  oriental  prestó  in- 
dudablemente un  gran  servicio  á  la  humanidad  y  sobre 
todo  A  los  pueblos  del  Plata.  Kl  hecho  es  que  Artigas  y 
sus  compañeros  recibieron  el  asilo  que  solicitaban,  y, 
sin  acordarle  una  audiencia  que  pedia,  le  hizo  alojar  por 
algunosdiasen  el  convento  de  la  Merced  y  en  seguida  le 
releg6  ft  Curuguati,  á  ochenta  y  cinco  leguas  al  nordeste 
de  la  Asunción,  asignándole  un  sueldo  de  32  |>esos  men- 
suales para  poder  vivir.     Los  demás  asilados  fueron  en 

9u  mayor  parte  esterminados  por  su  mala  conducta. 
Cuando  Francia  supo  t|ue  Artigas  rriaba  aves  y  otras 

cosas  necesarias  que  le  habilitaban  para  distribuir  á  los 
pobres    del  <listrito  aquella  dádiva,  le  retiró  la  mensua- 
lidad. 
A  la  muerte  del  dictador,  el  actuario  Policarpo  Patino, 

que  se  arrogó  el  mando  por  un  mes,  la  primera  medida 
que  tom6,  fué  mandarle  remarhar  una  barra  de  grillos. 
Artigas  fué  en(M)iitra<lo  arando,  y  sorprendido  esclamó— 
*el  dictador  )ia  muerto, "  adixinando  así  un  acontecimien- 
to que  se  orultó  por  algún  tiempo  partirularmente  en 
lafrunlera.  IJamado  por  Ij»pe/  en  \X4'k  fuó  ar<»mo<lado 
en  la  cíiarra  de  Iherai.  á  una  legua  <le  la  .Asunción, 
donde  tiiiali/ó  >us  dias  el  :i'A  de  setiembre  de  IHTiOá  los 
112  años  de  e«lad  y  «ii»  de  residencia  en  el  Paraguay. 
Seis  años  después  fueron  trasladados  sus  restos  á  Mon- 
tevideo, decretándose  honras  fúnebres 


l^  inofensiva  y  útil  triliu  de  los  payaguáe*^,  sintió  en 
común  **oii  las  demás  rlasos  de  gente  tiel  Paraguay,  los 
efe«*tn^  de  la  «viprichosa  «ruehlad  de  Francia.  Por  el  año 
de  IX^K  los  indios  (ir!  Chat*i»  empezaron  á  dar  al  dirta- 
dor  mui'ho  tral>:ijo  ron  **us  repetidas  int'ur>;'>ne^  en  el 
icrntiirio,  I»»  <|Ut'  al  lin  le  oMig*»  á  ilerlararles  nuda  guer- 
ra. Defendió  los  puntos  ai'ieMl>les  del  rio  y  en  seguida 
introdujo  en  su  propio  territorio,  tratando  á  todos  in- 


320  GOBERNANTES 

diferentemente  á  sangre  y  fuego.  Dábase  muerte  á  todo 
indio  que  se  encontrara— hombre,  mujer  y  criaiura;  y  la 
tribu  payaguá,  que  nada  tenia  que  ver  con  los  indios  del 
Chaco,  fué  dester.^adaáEtévegó, — establecimiento  malsa- 
no y  miserable  que  Francia  fundó,  según  queda  dicho  mas 
arriba,  á  la  vez  que  como  lugar  de  destierro,  para  sus  víc- 
timas proscritas,  y  como  jaque  contra  los  indios  por 
aquella  parte. 


Al  considerar  que  Francia  gobernaba  sobre  principios 
enteramente  caprichosos,  un  país  lleno  de  sus  enemigos, 
— con  hombres  cuyo  orgullo  habia  abatido,  de  cuyas 
funciones  los  habia  privado,  y  cuyo  honor  habia  piso- 
teado, para  hacer  lugar  á  los  instrumentos  bajos  y  des- 
preciados, por  cuyo  medio  insultaba  y  oprimía  á  todos 
los  hombres  de  familias  decentes,  de  educación  y  bienestar 
del  Paraguay;  y  esto  por  un  período  de  mas  de  seis  años, 
— no  debe,  pues,  estrañarse  que  tal  estado  de  cosas  hubie- 
se engendrado  conspiraciones. 

Así,  un  número  de  los  mas  respetables  ciudadanos  del 
Paraguay  formaron  una  solemne  liga  para  derrocar  el 
gobierno  de  Francia,  6  tomar  venganza  en  su  persona. 
La  mayor  parte  do  esos  ciudadanos  eran  los  empleados 
del  tiempo  de  la  junta  y  del  consulado,  acérrimos  ene^- 
migos  del  dictador,  unos  porque  se  veian  sin  destino  y 
separados  de  los  negocios  públicos,  y  otros  porque  ge- 
mían en  las  cárceles.  En  tales  circunstancias  coincidió 
la  llegada  (1817)  de  un  coronel  de  Buenos  Aires  (Balta 
Vargas),  comisario  secreto  del  director  Pueyrredon,  para 
que  se  pusiese  de  acuerdo  con  los  descontentos,  con  el  fin 
de  hacer  una  revolución  en  contra  de  Francia.  Pero  la 
imprudencia  del  comisario  produjo  su  arresto,  aunque  no, 
felizmente,  el  descubrimiento  de  los  conspiradores.  No 
se  acobardaron  éstos  y  siguieron  trabajando  secretamen- 


DEL  PARAGUAY  321 

te  durante  dos  años,  siu  quo  nada  pudiese  descubrir  el 
dictador»  sino  simplemente  sospechar  de  que  algo 
existia. 

Al  fin  concertaron  hacerel  movimiento  el  viernes  san- 
to del  año  1820,  atacando  á  Francia  en  su  pro[)io 
palacio,  haciendo  replegar  las  tropas,  apelar  A  los  ciuda- 
danos y  arriesgando  todo  para  emancipar  al  pueblo  de  la 
horrible  tirania.  Pero  quiso  la  desgracia  que  todo  se  des- 
cubriera, en  los  últimos  dias  de  cuaresma,  por  medio  del 
confesonario.  El  confesor,  que  ora  un  franciscano,  orde- 
nó al  penitente  que  fuese  A  revelar  el  secreto,  dando  los 
nombres  do  todos  los  conspiradores  al  mismo  dictador. 
Así  lo  hizo  el  traidor,  y  esa  misma  no<*hc  los  gemidos  de 
la  prisión  de  estado  fueron  aumentados  con  los  llantos  de 
mas  de  cincuenta  de  1<^<  m:is  distinguidos  habitantes 
de  la  Asunción.  Fueron  arrostaílos  toiIo**  los  miem- 
bros do  la  antigua  junta  y  los  amiu'os  y  relaciones  que  te- 
nia. Su*5  propioíladcs  fueron  confjs.'adas  y  arrasada  la 
casa  en  que  los  conspinidnros  tenian  sus  reun¡one*<.  El 
herrero  no  daba  abanto  á  forjar  tantos  grillo^;  se  aumen- 
lóelrigory  privaciones  de  un  sistema  do  prisión,  bastan- 
tanteduro  ya;  recurrieron  i\  cuanto  oí  ingenio  endemo- 
uiado  podia  imaginar  é  inventar;  so  estondió  el  terror  y  la 
consternación  éntrelos  que  habían  salvado  do  los  calabo- 
zos por  el  momento.  Kl  dictador  se  sintió  fuerte  con  el 
descubrimiento  do  la  c»>nspiracion,  i\  Li  ve/  quo  i>^\c  lo  pre- 
sentaba al  mismo  tiempo  un  plausiMc  protesto  para  multi- 
plicar cuanta  precaución  potlía  Hij^rorirlo  el  miedo  y  truaii- 
ta crueldad  po<lia  imaí;in:ir  la  vcngan/.a. 

Francia  vio  ahora  en  ios  i|ue  so  le  actTcal>an  S''»lo  trii- 
dores  y  asc*iinos;  y  toilos  Io<  habitantes  do  la  A^^uni'ion, 
tanto |f><  acubados  c.inio  los  que  no  lo  eran,  fueron  puestos 
bajo  todo  el  rigor  «le  lal«'y. 

S^>lo  un  motivo  im|»i«lió  á  Frain*ia  el  |»r<»ce'ler  i\  la  eje- 
cución inme<liata  ele  Ims  conspiradores;  pue<  to<lav¡a  tenia 
miedo.    Ligados  como  estaban  con  todos  las  familias  dis- 


332  GOBERNANTES 

tinguidas  del  Paraguay,  temió  atraer  sobre  sí  el  odio,  6 
levantar  la  rebelión  que  probablemente  tendría  consecuen- 
cia sobre  la  matanza  de  todos  sus  enemigos  de  una  sola 
vez.  Los  dejó,  pues,  consumirse  en  las  prisiones  de  esta- 
do, sin  afeitarse,  cortarse  el  pelo,  sin  lavarse,  mal  ali- 
mentados, miserablemente  vestidos,  sin  comunicación  con 
ningún  ser  humano,  hasta  la  muerte.  Sin  asistencia  mé- 
dica, sin  la  presencia  de  amigos,  sin  el  consuelo  de  la  re- 
ligión y  sin  siquiera  la  decencia  del  entierro,  exhalaban 
el  último  suspiro. 

El  dictador  iba  á  caballo,  conociendo  la  enemistad  y 
desconfianza  de  todo  hombre  bueno,  y  con  el  corazón  bu- 
llendo de  odio  para  con  los  pocos  hombres  respetables 
que  habia  dejado  en  libertad.  El  verse  un  hombre  por 
las  calles  á  cien  varas  de  distancia  de  su  persona  era  una 
ofensa  imperdonable;  generalmente  era  arrestado  ó  des- 
terrado. Un  dia  se  le  asustó  el  caballo  de  un  barril  que  se 
hallaba  al  frente  de  una  casa;  al  instante  fué  arrestado  el 
dueño. 

Al  fin,  en  1821,  ocurrió  algo  que,  apresurando  la  ejecu- 
ción de  muchos  de  los  presos  de  estado  de  Francia,  puso 
fin  á  sus  sufrimientos  y  á  algunos  de  sus  temores.  El  ge- 
neral Francisco  Ramírez,  caudillo  de  Entre-Rios,  inició 
una  correspondencia  con  los  conspiradores  confinados  en 
los  calabozos  de  la  Asunción  y  con  otros  descontentos  mal 
dispuestos  contra  Francia.  Cayó  en  manos  de  éste,  por 
torpeza  del  portador,  una  carta  de  Ramírez  queibadirigí- 
da  á  don  Fulgencio  Yegros,  presidente  de  la  primera  jun- 
ta del  Paraguay,  en  que  se  hacía  proposiciones  relativas 
ala  revolución. 

Hasta  entonces,  el  gobierno  de  Francia  era  dictatorial, 
mas  ó  menos  despótico,  con  un  simulacro  de  ministerio, 
ejercido  sucesivamente  por  los  ciudadanos  José  Galvan, 
Sebastian  Antonio  Saenz  y  Bernardino  Villamayor;  pero 
desde  que  tuvo  en  sus  manos  el  hilo  de  la  conspiración, 
se  limitó  á  tener  un  actuario  ó  fiel  de*  fechos^  que  era  una 


DEL  PARAGUAY  323 

especie  de  Cfsrribano  y  do  verdugo,  cargo  con  que  fué  hon- 
rado el  individuo  Policarpo  Patino.  Por  medio  de  éste, 
mandó  (7  de  julio  de  1821)  prender  A  todos  los  sindicados, 
y  entre  éstos,  hizo  bajar  i\  la  ca|)¡tal  A  su  com|)ancro,  el 
presidente  de  la  primera  junta  gubernativa  del  Paraguay, 
general  Yegros,  desús  haciendas  de  campo.  Con  un 
lenguaje  fementido,  |>ero  suave,  Francia  se  le  insinuó, 
diciéndole: ''Compañero:  aquí  me  abruman  la  cabe/a  con 
asuntos  contra  usted,  acusándolo  que  hace  muchas  reu- 
niones: y  para  evitar  todo  esto,  permanezca  en  lacipdad 
hasta  que  yo  le  avise/'  Lo  que  él  <iueria  en  realidad  era 
tener  á  la  vista  un  hacendado  rico,  que  por  su  ascendiente 
en  la  campaña,  se  hacia  temible. 

En  seguida  mandó  redoblar  las  guardias  de  la  rápita) 
haciendo  personalmente  patrullas  muchas  no(*hes  conse- 
cutivas y  dando  orden  Á  los  coman<lantes  de  campaña, 
que  tuvieran  la  mas  activa  vigilarn-ia. 

Esta  fué  la  señal  del  derramamiento  de  sangre  á  rauda* 
les,  inocente  mucha  de  ella,  ó  con  protestos  frivolos. 

Donjuán  Pedro  Caballero,  scgunto  miembro  de  la  pri- 
niiti%'a  junta,  compañero  de  Francia  y  el  mas  querido  de 
la  tropa  entre  todos  los  gefcs  del  Paraguay,  fué  igualmen- 
te preso. 

El  conductor  de  la  malhadada  carta  á  Yegros  fué  en  el 
acto  fusilado  sin  mas  trámites,  y  los  presos  fueron  some- 
tidos uno  tras  otro,  á  la  terrible  onialiade  la  ^^ Cámara  de 
la  Verdad\  |)ara  averiguar  su  inocencia,  ó  probar  su 
culpabilidad.  • 

I^prueba  produjo  tan  numerosas  confesiones  déla 
existencia  do  otros  reos  y  cómplices,  cpie  cada  dia  se  %cia 
los  calalxjzos  de  cstido  llenarse  de  nuevas  victimas. 

Sí)lo  tres  demonios  tcnian  aiM'esoá  la**  investigaciones 
inqui^íituriales  de  la  Cinifirn  dr  Torttn'nto.-^Kl  mismo 
Francia,  un  fun»ionari-)  légalo  es«*nbafio  y  un  archivero. 
Estos  únicamente  sabían  el  resultad*»  délas  averiguacio- 
nes.   Eso  resultado  s^Mo  se  re%*elaba  al  público  por  losca* 


324  GOBERNANTES 

dáveres  de  los  presos  que    dia  tras  dia,  perecían  en  el 
.  banquillo. 

El  primero  á  quien  tocó  la  suerte  deágraciadade  serfusi- 
lado  fué  el  general  Yegros  (17  de  julio  de  1821);  dia  acia- 
go en  los  anales  de  la  tiranía  de  Francia!  Como  los  tira- 
dores no  eran  diestros  fué  necesario  concluir  á  bayone- 
tazos, tanto  á  Yegros  como  á  algunos  otros.  Don  Fer- 
nando de  la  Mora  siguió  la  propia  suerte;  luego  tuvieron 
el  propio  fin  Larios  Gal  van,  cuñado  del  dictador,  Iturbi- 
de,  Machain  y  otros  hasta  el  número  de  catorce.  Toca  el 
turno  al  general  Caballero,  quien,  temiendo,  con  mucha 
razón,  correr  la  misma  suerte  que  Yegros,  mandó  pedir  á 
su  esposa  una  navaja  de  barba  y  se  degolló  con  ella.  Al 
entrar  la  guardia  por  la  mañana,  para  arrastrarle  al  ban- 
quillo, lo  encontró  cadáver,  y  escrito  con  carbón  en  la 
puerta  de  su  calabozo  el  epitafio  siguiente:  *" Bien  sé  que 
el  suicidio  es  contrario  á  las  leyes  de  Dios  y  de  los  homr- 
bres. — "pero  la  sed  de  sangre  del  tirano  de  mi  patria  no 
se  ha  de  aplacar  con  la  mia!" 

El  mismo  dictadar  presenciaba  esas  ejecuciones  desde 
la  puerta  de  su  casa  con  un  libro  en  la  mano;  al  terminar 
por  ese  dia  el  sangriento  acto,  dijo  en  voz  alta: — ''¡Vi- 
va la  patria!  ¡Mueran  los  traidores!  ¡Hoy  acaba  mi  ele- 
mencia.y  desde  hoy  reina  la  Justiciar 

Los  cadáveres  estuvieran  tirados  en  la  plaza  todo  el  dia. 
Ala  noche  mandó  el  comandante  Bejarano,  que  avisa- 
sen á  sus  casas  pasasen  á  recogerlos.  El  de  Yegros 
fué  levantado  por  cuatro  soldados,  y  de  tropel  fueron  á 
casa  de  su  esposa  (doña  Facunda  Esperati),  se  lo  arro- 
jaron de  golpe  sin  decir  una  palabra. 

El  18  del  mismo  mes  se  continuó  la  misma  trágica  repre- 
sentación. Los  primeros  que  salieron  en  este  dia  al  su- 
plicio fueron  el  anciano  canónigo  doctor  Baldovinos,  pro- 
puesto obispo  en  la  época  colonial;  engrillado  en  la  casa 
de  la  tesoreria,  conducido  de  allí  al  cuartel  del  colegio  por 
la  plaza  pública  y  en  medio  de  cuatro  soldados  y  un  cabo. 


DEL  PARAQUAT  325 

armados  de  fusiles,  juntamctito  con  don  Francisco  Díaz 
de  Bedoya,  ministro  tesorero  de  hacienda,  los  cuales  fue- 
ron puestos  en  capilla,  ha^ta  exigirles  la  entrega  de  la  su- 
ma de  diez  y  ocho  mil  patacones,  lo  cjue  hicieron  sacrifi- 
cando todos  sus  intereses  para  conseguir  su  salvación,   • 

Fueron  fusilados  ios  dos  licrmanos  del  canónigo,  el 
doctor  Marcos  y  don  Joaquin  Baldovinos,  como  también 
don  José,  hijo  del  segundo,  joven  como  <lc  veinte  años  y 
preso  en  la  cArc:el,  su  primo  don  Mariano,  hijo  de!  mismo 
don  Marcos,  y  en  seguida  ronf¡sca**i<)n  de  todos  sus  bie- 
nes. Consecutivamente  fueron  saliendo  en  los  dias  poste- 
riíifCsIOH  demás  reos,  llenando  siempre  el  número  de  siete, 
por  día  ¿\  esropcion  del  noveno  dia,  en  que  fusiló  cuatro, 
dos  correntinos,  un  |>araguayo  y  un  porteño. 

El  14  de  agosto  fueron  fusilados  otros  siete,  repitiéndo- 
se esta  operación  casi  (lia  tras  din.  con  la  mayor  parte  de 
los  preso»*,  cuyos  cadáveres  quedaban  espuostos  haMa  la 
noche,  que  eran  conducidos  por  sus  des(*oiisola<lo^  deu- 
dos, para  darles  una  oscura  y  silenciosa  sepultura. 

Estas  sangrientas  oncenas  fueron  ropitiiMífit)so  liasta  fi- 
nes do  diciembre  de  1X2  i. 

El  doctfirdon  Hucnavcntura  Dia/  do  licdova  murió  en 
la  prisión,  después  de  muchos  afi«'<,ciMj  dos  barras  de 
grillos. 


VMtrc  las  \fi*t¡mas  del  doctor  Frari-ia  cavó  envuelto  el 
célebre  naturalista  H'Mipland,  e^t.ibl-'cid'»  en  Santa  Ana, 
jK>relsol«i  hecho  de  haber  aseginvido  «pie  el  ramo  déla 
ycHiíi  de  Corriente^  llegaria  á[ir«»gre>ar  tanto  y  su  cali- 
dad seria  tan  buena  v  cmi  tanta  abundancia,  como  la  del 
Paraguay.  Kl  comandante  «le  la  'l*ran<|uera  d«.*  San  Miguel, 
{ijinige  situad')  en  e^ta  baiid  i  d»'l  Paraná.  aM<''>  aldic- 
tadur  que  en  e<«as  nii'<'ii»ncH  <.c  había  |»laiii!ti«'a'lo  un  gran 
bcnclicio  de  yerba,  y  (|ue  lo  dirigia  un   francés.     Inmc* 


326  GOBERNANTES 

diatamente  (diciembre  de  J821)  dio  órdenes  para  que  aquel 
comandante  destruyese  el  establecimiento,  lo  incendiase, 
y  á  todos  los  hombres  que  trabajaban ^n  los  yerbales  los 
mandase  presos  á  la  capital.  En  efecto,  á  las  sombras 
de  la  noche,  cayó  sobre  ellos  una  partida  paraguaya  de 
cuatrocientos  hombres  haciendo  fuego.  Este  caso  ines- 
perado los  hizo  fugar,  y  dispararse  por  los  montes;  á 
escepcion  de  doce  infelices,  que  con  Mr.  Bonpland«  fue- 
ron tomados  por  la  partida.  Amarrados  y  bien  asegura- 
dos  fueron  conducidos  á  la  Asunción  con  todos  los  ani- 
males de  que  leshabia  sido  posible  apoderarse,  dejando 
una  fuerte  guarnición,  para  impedir  la  estraccion  de  la 
yerba  que  estaba  hecha  y  quemaban  todos  los  dias.  Deja- 
ron á  Bonpland  bien   recomendado  en  el  pueblo  de  Santa 

María. 

Al  dia  siguiente  de  su  llegada^  diez  de  aquellos  ino- 
centes jornaleros  fueron  sacados  al  suplicio.  Los  mandó 
fusilar  apesar  del  llanto  y  lamentos;  y  al  segundo  dia  hizo 
ejecutar  á  los  dos  restantes,  que  eran  hermanos,  y  á  gran- 
des gritos  decian  que  no  habían  ido  á  trabajar  como  si  esto 
fuera  un  crimen,  sino  comprar  un  poco  de  yerba  que  nece- 
sitaban. Nada  escuchaba  ese  corazón  de  hiena,  quien  con 
la  mayor  serenidad  presenció  la  bárbara  ejecución.  Luego 
que  Bonpland  estuvo  en  presencia  del  dictador,  le  mandó 
sacar  los  grillos,  devolver  todo  lo  que  no  habia  sido  roba- 
do por  sus  emisarios  y  le  fijó  por  resylencia  el  pueblo  de 
Santa  Maria  de  Fé,  á  veinte  y  cinco  leguas  de  Itapuá,  hoy 
Encarnación. 

En  vano  trataron  ilustres  protectores  de  Bonpland  obte- 
tener  su  libertad;  los  residentes  ingleses  de  Buenos  Aires 
y  de  Rio  Janeiro,  el  embajador  de  Francia  en  el  Brasil, 
conde  de  Cabriac,  el  ministro  de  relacionas  esteriores  de 
Francia,  barón  de  Damas,  el  mismo  emperador  del  Brasil, 
nada  consiguieron  en  sus  nobles  tentativas  á  ese  respecto. 
Cuantos  mas  empeños  se  ponian  en  juego  tanto  peor  era 
para  el  célebre  naturalista,  á  quien  con  eso  se  le  hacia 


DEL   PARAGUAY  3^ 

aparecer  como  una  persona  de  grande  imporüinria,  aun- 
que lo  era,  N¡  su  cs|>osa  que  so  |)rosent6  al  dictador  <'on 
una  carta  particular  de  recomendación  del  ministro  Da- 
mas, pudo  conseguir  su  soltura,  hasta  muchos  aíios  des- 
pués. 

Al  Kn  una  noche  fuó  v¡sit<ado  por  el  coman<lante  do  Santa 
Marta,  ó  uno  de  sus  oficiales,  con  unos  cuantos  hombres, 
diciéndole  que  acababa  de  llegar  orden  de  la  Asunción  pa- 
ra  hacerle  salir  del  Paraguay,  c.svi  Niisma  nor/u\  Se  le 
permitió  llevar  consigo  un  poco  de  ro|>a,  tanto  dinero 
cuanto  bastase  (>ara  sufragar  sus  gastos  hasta  (!orrienteS| 
y  nada  mas.  To<lo  el  resto  do  su  propiedafl  quedó  aban- 
donado; y  sin  haber  nun(*a  recibido  un  solo  |>eso. 

Fué  ct)ndu':ido,  en  la  oscuridad  y  soledad  á  las  márge* 
nes  del  Paf*aná,  donde  había  lista  una  canoa  para  recibirle; 
se  le  hizo  atravesar  al  costado  de  Kntre-Hios,  bajo  una 
escolta  de  soldados:  allí  le  desemban*aron.  dejAridolo  salo. 
Tal  fuó  el  desenlace  délos  nueve  años  de  detención  de 
Mr.  Bonptandenel  Paraguay. 

Lo  mas  estraño  es  que  lójos  de  haber  abandona«lo  el 
Paraguay  con  aquel  sentimiento  «le  odio  hacia  Francia, 
inspirado  naturalmente  por  su  conducta  para  4*on  ól, 
Bonpland  hablaba  del  dictador  con  sei*eniflad  tílosótíca,  y 
sólo  sentía  que  éste  no  le  |»ermitiese  volver  al  pais  que 
acababa  de  «dejar. 

En  1X22,  á  cau;>a  do  que  á  un  infeliz,  albafíil  español  de 
nombre  Bustin/.a,  se  le  antojara  dccir«  con  toda  can<lide7. 
yconclíin  desaharse  del  furor  de  Francia,  qu**  algunos 
[lai^ano^  suyos  le  hablan  dado  ron^ejos  s(»bre  el  modo 
de  fabrí<'ar  un  acuedu«M«»  y  con  el  protesto  de  que  los  in- 
di\íiluos  desu  nación  tral>aban  la  marcha  tlel  g«d)ierno, 
espidió  nn  de<Teto  que  se  mandó  publirar  en  las  ruatro 
coquinas  de  la  pl'i/a  *J  de  jniii'»  d».»  1S?1)  or  lenanl»  que 
ti>d()*<  |o>  e^pan'»l«'^  qu**  ^e  ci:'«»ntral(;in  en  la  capital,  en 
un  radio  demedia  legui.  se  presentasen  en  ella  en  el  ter- 
mino do  dos  honis. 


328  GOBERNANTES 

En  el  plazo  preñjado,  se  hallaban  reunidos  en  la  plaza 
como  á  las  diez  de  la  mañana  mas  de  300  españoles,  con- 
tándose entre  ellos  el  mismo  obispo  don  Pedro  García  de 
Panes,  el  general  Velazco,  ex-gobernador  del  Paraguay, 
y  don  José  Demaria,  cuñado  del  doctor  Escalada,  primer 
arzobispo  de  Buenos  Aires. 

Todos  fueron  llevados  á  la  cárcel,  menos  el  obispo  Pa- 
nes que  salió  en  libertad,  á  la  oración  del  mismo  dia^  y  á 
los  demás  se  les  formó  en  el  patio  del  cuartel  de  la  Ribera 
y  se  les  leyó  un  decreto  del  dictador,  que  les  imponia  una 
multa  de  ciento  cincuenta  mil  pesos  fuertes,  quecada  uno  de 
ellos  debia  integrar  según  la  fortuna  que  se  les  calculaba. 
Fueron  salieiido  á  medida  que  iban  entregando  la  multa 
impuesta.  Los  mas  pobres  salieron  con  orden  de  retirar- 
se, unos  á  cuatro  y  otros  á  diez  leguas  de  la  capital.  Al- 
gunos obtuvieron  su  libertad  merced  á  la  generosidad  de 
algunos  negociantes  paraguayos  que,  compadecidos  de 
su  desgracia,  no  trepidaron  en  sacarlos  de  apuros  espo- 
niéndose á  incurrir  en  las  iras  del  tirano. 

Para  no  cansar  al  lector,  diremos  que  el  dictador  se 
ocupó  en  azotar  y  seguir  causas  criminales  desde  fines 
de  sentiembre  de  1821  hasta  fines  de  diciembre  de  1824. 
Marchaba  con  lentitud  tomando  estas  cosas  como  por 
entrtenimiento,  ó  como  decia  Otorguez,  á  su  segundo: 
*" degollará  teste dj  todas  las  semanas j  dos  españoles,  á  falta 
de  ¿stosdos  porteños  y  á  falta  de  éstos  dos  aporteñados^ 
para  conservar  la  nioraL 

En  enero  del  año  siguiente  introdujoun  nuevo  impuesto, 
con  el  objeto  de  tener  que  hacer  una  campaña  militar,  pre- 
fijando el  término  de  diez  dias  para  su  cumplimiento,  se- 
gún se  verá'por  el  siguiente 

DECRETO 

El  gobierno  ha  resuelto  hacer  pasar  á  la  otra  banda  un 
cuerpo  de  tres  mil  hombres  ó  más,  si  fuese  preciso,  á  fin 
de  franquearla  navegación  y  librar  ^1  tráfico  mercantil 


DEL  PARAGUAY  329 

da  las  trabas,  piraterías  y  bárbaras  vejaciones  con  que 
inopíden  su  curso  los  pueblos  de  las  costas,  pretendiendo 
arbitrariamente  llamar  á  sí  oí  dominio  y  aprovecharse  de 
sus  atroces  depredaciones  para  conservar  esta  República 
en  la  mas  infamante  y  servil  dependencia,  y  preparar  de 
este  modo  su  atraso,  menoscabo  y  ruina;  y  exigiendo  se- 
mejante es|)edicion  considerables  gastos  para  la  que  no 
pueden  bastar  las  rentas  actuales  de  la  tesorería,  se  hace 
por  eso  necesario  recurrir  A  arbitrios  estraordinarios. 
Aún  sin  entrar  en  otras  consideraciones  políticas,  los  lla- 
mados europeos  establecidos  en  el  país,  ademas  de  no  ser 
incomodados  para  la  milicia  por  su  ejercicio  y  aptitudes 
pro|>onrionadas  por  sus  facultades,  participarán  también 
de  las  ventajas  y  utilidades  |>rovcnientcs  de  la  seguridad 
deltránsito  y  navega<:ion,  aún  sin  ser  ciu<ladanos  de  la 
Kepública  y  sin  tener  r|uc  sufrir  los  penosos  trabajos^ 
molestias,  incomodidades  y  ricsj^os  de  vida  que  sufren 
los  f»atríotas,  y  á  que  se  espolien  abandonando  á  sus  fa- 
milias y  el  reposo  de  sus  rasas.  I*or  estas  fuertes  razo- 
nes, se  impone  á  lo'^ncnrionados  europeos  una  contribu- 
ción de  ciento  riiwuenta  mil  [)osos  fuertes,  cuya  suma 
espera  el  gobierno  tratarán  de  enterar  libcralmcnte  tenien- 
do en  %'islaque  es  para  el  bien  y  facilidad  de  ellos  misamos, 
quedando  ademas  de  eso  exentos  de  ahora  en  adelante  de 
toda  rontriburioii  para  obras  públicas. 

El  ministro  de  hacienda  queda  en^Mr^adode  hacer  sa- 
ber esta  resí)lu«io!i  y  de  recaudar  de  los  <;ontribuyentes 
en  el  pla/.o  do  diez  días,  rentados  de^dc  esta  féchala 
cuota  respectivamtMito  dc'^i^nada  á  rada  uno  en  la  nota 
que  a4*om|>aria  ote  de<Mvto.  firmado  por  este  gobierno; 
y  ¡  de  su  ejecución  dará  |)arte.  Asunción,  22  de  enero 
delK23. 


En  efecto,  en  las  Misiones  orientales  estableció  el  dic- 
tador un  cam{mmcnto  en  el  que  habia  una  división  dojnil 


330  GOBERNANTES 

quinientos  hombres  al  mando  de  su  general  Norberto  Or- 
tellado;  é  hizo  salir  para  Candelaria  embarcados  cien 
artilleros  con  algunas  piezas  volantes.  En  la  Asunción 
habia  mil  hombres  en  cada  uno  de  los  tres  cuarteles,  y 
cuando  salia  alguna  fuerza  se  reponía  con  gente  de  la 
campaña.  Los  comandantes  eran  Rolon,  de  San  Francis- 
co, Alvarenga  del  Colegio  y  Fernandez  del  Hospital,  que 
era  de  caballería.  Esta  fuerza  tenia  por  objeto  invadirá 
Corrientes.  Para  trabajar  en  la  maestranza  y  alistar  los 
buques  que  se  preparaban,  el  dictador  hizo  venir  á  la  ca- 
pital los  europeos  qué  estaban  desterrados,  todos  bajo  la 
dirección  del  maestro  mayor  Soloaga,  señalando  un  plazo 
fijo  dentro  del  cual  debia  estar  todo  listo. 

En  el  mismo  año  y  en  el  anterior,  suprimió  el  cole- 
gio de  teologia,  tratando  de  justificar  esta  supresión  por 
estas  pomposas  palabras:  "Minerva  debe  dormir  cuan- 
do Marte  vela."  No.  quería,  según  lo  refiriera  él  mismo 
mas  tarde,  que  los  alumnos  en  aquella  ciencia,  no  pudien- 
do  entrar  en  las  órdenes  á  causa  de  la  incapacidad  del 
obispo  para  ordenarlos,  viniesen  á  llenar  el  pais  de  una 
multitud  de  semi-sabios  que,  orgullosos  para  trabajar  con 
sus  propias  manos,  lllegarian  á  ser  malos  escritores  6 
abogados  sin  causa. 

En  contraposición  favoreció  la  instrucción  primaria  ha- 
ciéndola obligatoria,  tanto  que  era  al  principio  casi  raro 
encontrar  en  el  Paraguay  un  hombre  que  no  supiese  leer 
y  escribir  un  poco.  Favoreció  igualmente,  ó  por  lo  menos, 
toleró  los  establecimientos  de  instrucción  privada. 


» 
*  ít 


En  enero  de  1823  el  dictador  fijó  el  pago  de  un  real  por 
cada  cabeza  de  ganado  que  entrase  para  el  consumo  de 
la  capital,   de  cuatro  leguas  en  rededor,  y  también  sobre 


DEL  PARAGUAY  331 

cada  una  do  las  quo  so  vetidicran  en  camino  para  consu- 
mo en  ios  limites,  esceptuándoso  las  que  trajesen  los  estan- 
cieros {>ara  gasto  de  sus  casas.  Estableció  también  que  to- 
carreta  6  carretiJIa  con  géneros  de  al)astecimiento  que 
daviniese  para  los  mercados  de  la  capital,  sus  arrabales 
6  para  casas  particulares,  habia  de  pagar,  siendo  carreta, 
dos  reales,  y  siendo  carretilla  un  real,  estendióndoso  el 
mismo  impuesto  d  las  carretas  de  carncí  leña  ó  carbón* 


En  mayo  del  mismo  año  se  descubrió  una  conspiración 
por  un  medio  estraño.  El  propio  dia  en  que  debió  esta- 
llar, el  ci  iado  de  uno  de  los  motores,  estando  eu  una  pul- 
pería, tuvo  una  reyerta  con  un  soldado  y  al  momento  fué 
preso.  Diéronle  to  rnjento  y  confesó  todo  sin  omitir  cir- 
cunstancia alguna,  pues  era  justamente  uno  de  los  que 
ayudaron  á  trabíijar  la  |)ólvora.  Kn  el  trascurso  de  pocos 
dias  fueron  presos  diez  y  ocho  de  los  principales,  los  cua* 
les  luego  sufrieron  la  última  pena  y  sus  familias  el  des- 
tierro a  la  villa  de  Etebe^ó,  erigida  |>osteriormente  en  villa 
con  la  denominación  del  Salvador,  (por  decreto  consular  de 
5 de  abril  de  IKiS*  situada  en  la  margen  oriental  del  rio 
Paraguay,  ({ue  era  entonces  una  especie  declesierto.  Los 
conspiradores  ejecutados  fueron  seis  porteños,  cinco  es- 
pañoles, cuatro  rorrentinos,  un  chileno,  uninglósjrun 
oriental  natural  deMaldonado. 


Con  motivo  de  halKJr  ol  gol)crnador  do  Santa-Fó,  don 
Estanislao  Lo|>e/,  dispuesto  el  embargo  de  dos4-ientas 
ten'crolas  destinadas  al  Paraguay,  ol  dÍ4*tadordi6  orden 
al  lid  cje«'utor  Patino  ('^V»  i|o  setiombro  dí>  ixi'i,  para 
prtMiderá  toilos  |f>^  santafi*cini>s  qu»*  '^c  cni'oiitra*<ien  en  la 
capital,  ignorando  estos  la  causal  do  tal  medida  hasta  iri- 
sados once  años. 


332  GOBERNANTES  * 

Prohibió  igualmente  la  salida  alas  embarcaciones,  que 
en  número  de  doscientas  noventay  tres  existían  en  el  puer- 
to á  la  sazón,  de  todo  tamaño  y  de  todas  las  naciones,  prin- 
cipalmente argentinas. 


Cuando  se  trntó,en  1824  en  Buenos  Aires,  de  la  reunión 
del  congreso  general  constituyente,  el  doctor  Juan  Gar- 
cía de  Cosío,  camarista,  fué  comisionado  de  conducir  las 
cartas  de  convocación  de  los  diputados  cerca  de  los  go- 
biernos de  Corrientes  y  Paraguay,  para  promover  su 
congregación,  el  congreso  se  dirigió  al  dictador  Francia  in- 
vitándole para  ese  objeto;  pero  el  doctor  Cossio  no  se  atre- 
vió á  penetrar  hasta  la  Asunción,  limitándoseáhacerpasar, 
desde  Corrientes,  al  doctor  Francia  aquella  invitación.  Sin 
embargo  éste  lo  suprimió,  es  decir,  guardó  profundo  si- 
lencio. No  habiendo  tenido  el  doctor  Cossio  respuesta  á 
su  primera  invitación,  le  hizo  una  segunda;  y  habiendo 
tenido  ésta  igual  resultado  que  la  primera  se  dirigió  por 
tercera  vez  al  dictador  detallándole  los  importantes  obje- 
tos que  se  tenían  en  vista  para  la  reunión  de  aquel  congre- 
so: tampoco  obtuvo  contestación,  regresando  en  seguida 
á  Buenos  Aires.  Francia  obraba  asi  tan  descortesmente, 
no  respetando  la  gerarquía  de  ninguna  clase^  en  virtud 
del  aislamiento  á  que  habia  condenado  á  su  país,  por  cu- 
yo medio  fundó,  á  su  modo,  el  orden  público,  conservó  al 
Paraguay  de  ser  diezmada  su  población  por  la  guerra  y 
salvaguardó  su  independencia  nacional  con  detrimento  del 
comercio.  No  obró  así  López,  hijo,  que  viendo  que  nadie 
le  llevaba  la  guerra,  salió  él  á  buscarla. 


El  influjo  de  la  civilización,  la  tendencia  y  el  espíritu 
del  siglo  al  fin  se  hicieron  camino  en  lo  que  era  entonces 
\dL  región  délos  muertos.    M  fin  entra  el  Paraguay  en  la 


DEL  PARAGUAY  333 

ilustración  del  siglo,  reformando  los  regulares  y  para  ello 
adopta  el  mismo  lenguage  y  los  mismos  principios  que  un 
gobierno  libre,  ilustrado  y  fundado  en  la  opinión  pública. 
Aunque  pare7xa  una  anomalia,  como  lo  es  en  verdad, 
DO  deja  de  ser  un  hecho,  según  se  verá  por  la  lectura  del 
decreto  siguiente: 

EL  DICTADOR    DE    LA    REPf'BUCA 

Considerando  que  Jas  casas  de  regulares  se  han  redu- 
cido á  tan  escaso  número  de  individuos,  que  sólo  forman, 
6  conservan  una  apariencia  de  comunidad,  al  mismo 
tiempo,  que  aún  asi  las  m:Vs  de  ellas,  si  no  todas,  carecen 
de  lo  preciso  para  proveer  constantemente  á  su^  religiosos 
una  regular  asi<ten<Ma  y  róngrua  sustentar ¡on;  reflexio- 
nando también  que  los  reculares  ya  no  pueden  reputarse 
necesarios  pn  ifit'tlilrs  on  la<  presentes  rircunstaiicias,  y 
en  el  estadit  ahyerto,  ími  que  se  hallan  y  que  pudieran 
servir  imiA'  utUmente  siendo  sci*ularí/.ados;  he  venido  en 
resolver  y  decretar  lo  que  contienen  los  artículos  si- 
guientes: 

•!••  Se  suprimen  las  ronvontualidades,  6  rasas  de 
regulares  ex'stentes  en  los  territorios  de  la  República. 

•2»,  El  vicario  general  ecIesiAstiro,  usando  de  las  facul- 
tades, á  que  ejecutan  las  presentes  estraonlinarías  cir- 
cunstancias, admitirá  y  determinará  las  solicitudes  6  ins- 
tancias de  secularí/a<'ion,  que  promuevan  los  espresados 
regulares,  entt'ndi<'*ndosc  salva^^  en  todo  ««aso  de  jurisdic- 
ción y  autorída'l  del  >upre:nogob¡<Tiio  de  la  República. 

•3'.  I. os  que  se  hayan  >eí'ulari/ado  serán  destinados  A 
curatos,  sea  en  la  ca|Mtal,  ó  en  las  villas  jr  distritos  do 
campana,  ó  en  las  doctrina^^do  los  pueblos  de  naturales, 
6  también  en  «aiiellania-i  castrenses,  se^íun  su  idoneidad  y 
demás  circun^^tancia'*.  á  tin  de  ijue  stuin  útih^i  en  la  Ke- 
pública,  y  con  la  dotación  y  emolumento  de  su  oficio  ton- 
gáh  una  congrua  y  cómoda  subsistencia:  lo  quo  teudrá 


334  GOBERNANTES 

presente  el  mismo  vicario  para  hacer  las  propuestas  con- 
venientes, quedando  á  más  de  esto  habilitados  y  en  apti- 
tud para  obtener  y  ejercer  otros  cualesquier  empleos  6  mi- 
nisterios del  clero  secular. 

"4o.  Mientras  no  fuesen  empleados,  se  les  señalará  pa- 
ra su  mantenimiento  una  pensión,  según  permitan  los 
bienes  de  las  casas  suprimidas. 

"5°.  Por  consecuencia  de  esta  determinación,  todas 
las  propiedades  ó  pertenencias,  de  cualquiera  clase,  de 
los  conventos  suprimidos  son  y  se  reputan  en  adelante 
propiedades  del  estado,  y  en  esta  inteligencia  para  las 
disposiciones  que  convenga  tomarse,  los  actuales  prela- 
dos locales  pasarán  á  este  gobierno  dentro  de  veinte  días 
un  inventario  exacto  y  jurado,  formado  con  asistencia  de 
los  demás  religiosos  existentes  en  la  casa  respectiva,  en 
que  se  espresarán  distinta  y  circunstanciadamente  todos 
los  bienes  raices  y  muebles,  de  cualquier  especie  ó  clase 
que  sean,  pertenecientes  á  sus  conventos  ó  iglesias,  conio 
también  las  acciones,  créditos,  censos,  memorias  pias, 
capellanías,  ú  otras  fundaciones  y  derechos  que  tengan, 
6  de  cualquier  modo  correspondan  á  sus  conventos  ó  igle- 
sias; entendiéndose  lo  mismo  con  los  libros,  documen- 
tos ó  papeles,  sean  los  que  fuesen. 

"69  Para  la  puntual  observancia  de  esta  resolución,  el 
secretario  pasará  copias  autorizadas,  que  serán  rubrica- 
das por  este  gobierno,  al  vicario  general  eclesiástico  y  á 
los  prelados  de  los  conventos  sobre  dichos. 

"Asunción  del  Paraguay  y  setiembre  80  de  1824.— El  14 
de  la  independencia. 

José  Gaspar  Rodríguez  de  Francia. 

Por  mandato  de  S.  E. — Bernardvio  Vülamayor, — se- 
cretario de  gobierno. 


Conociendo,  por  otra  parte^  la  influencia  que  en  elPam- 
guay  ejercían  los  frailes,  y  principalmente  los  de  la  nación 


DEL  PARAOUAT  335 

es^pañola,  Francia  dio  á  los  fraiiriscaiios  y  recoletos  do 
aquella  na(*íoii  su  pro|>io  convento  por  cárrcl,  privándo- 
les de  confesar  y  proliibi<Mido  á  sus  compatriotas  manto- 
ncrcon  ellos  la  menor  rela<*ion. 


Elsle  rógirnon  de  terror,  no  obstante,  produjo  algunos 
buenos  efertos  que  no  debemos  dejar  <le  señalar  para  dis- 
traer la  atendon  del  disgusto  que  inspiran  tantas  atroci- 
dades.   Los  camiiKiS  públicos  se  hirieron  mas  seguros 

que  en  cualquier  país  de  Kuropa;  viajábase  sin  armas  y 
pcKilaso  llevar  A  la  vi^ta  oro  y  pedrerías  sin  temor  de 
ningún  encuentro  siniestro.  Kn  las  ciudades,  los  robos, 
los  delitos  de  cualquiera  naturaleza  se  hacian  cada  dia 
más  raros.  Los  <*antones  eran  responsables,  mediante 
indemnizaciones,  de  Ins  n>bos  que  se  cometieran  en  su 
terrítorío;  los  pailiculares  lo  eran  i:;ualincnte  de  los  que 
tenian  Jugaren  sus  casas.  La  mendicidad  estaba  aboli- 
da, no  habiendo  nadie  que  dejase  de  trabajar;  la  ociosidad 
origen  de  tanto  ^vicios,  era  severamente  castigada.  Exis- 
tían escuelas  piiblÍ4*as  en  casi  todos  lt>s  pueblos  y  villas, 
y  los  habitantes  del  Paraguay,  tanto  indios  como  criollos 
sabían  casi  todos  leer,escríbir  y  contar.  En  la  capital  existía 
tina  es|>e<:ie  d**  escuela  militar  para  los  jóvenes  que  el  mis- 
roo  Francia  destinaba  á  la  carrera  délas  armas, y  una 
casa  de  e«Iucacion  para  las  muchacha^  pobres.  La  tierra 
se  había  cubierto  de  nui*vas  produ<vionos,  y  los  medios 
do  tras(K)rte  se  habían  hecho  con  mas  prontitud,  seguridad 
y  economía. 


Gomólos  paraguayos  no  podían  ya  salir  d*v  país  sino 
médianto  una  licencia  que,  tarde  ó  nunca  se  acor  laba  á  los 
quesc  atrevían  á  >'»licitana,  ile  libáronse  al  «rultivodol 
lab¿o,  cu  mayor  escala  que  antes,  cai*ia    dulce,  maiz» 


3'iQ  QOBEBNAKTES 

arroz  y  mandioca.  El  cultivo  del  algodón  llegó  á  tomar 
mayor  incremento,  pues  la  interrupción  del  comercio  de- 
bia  producir,  como  en  efecto  produjo,  la  ventaja  de  acre- 
centar la  industria  fabril,  aunque  sin  máquinas  de  ningu- 
na clase,  haciéndose  todo  género  de  tegidos  para  vestir- 
se, como  ponchos,  jergas,  etc^  etc. 

*  » 

Por  una  medida,  digna  de  elogio  que  el  dictador  llega- 
ba á  poner  en  práctica,  ejercia  noventa  y  nueve  actos  des- 
póticos que  las  neutralizaban  haciéndole  cada  vez  mas 
odioso;  y  no  sólo  los  ejercía  en  la  desgraciada  provin- 
cia de  su  mando,  sino  que  intentaba  estender  su  bárbara 
tiranía  aún  para  con  individuos  que  existian  en  otras 
provincias  libres  é  independientesde  su  opresivo  gobierno. 
Algunos  comerciantes  de  Corrientes  remitieron  intereses 
al  Paraguay  en  la  creencia  de  tener  sus  retornos,  pero  se 
engañaron;  pues,  después  de  una  dilatada  retención  de 
sus  buques  y  cargamentos,  sólo  se  les  permitió  entrar  tre- 
cientas arrobas  de  yerba  (1)  por  via  de  renumeracion  de 
gastos  respectivos  ó  sus  cargadores  y  propietarios,  hasta 
tanto  que  el  gobierno  de  Corrientes  le  remitiese  á  un  indi- 
viduo comerciante  de  la  misma  plaza,   que  gozaba  de  la 

(1)  La  yerba  mate  del  Paraguay  se  encontró  en  Salta.  En  1770,  don 
Antonio  Benitez,  natural  del  Paraguay  y  vecino  de  Salta,  la  descubrió 
en  un  lugar  llamado  el  Baritu^  ¿  inmediaciones  del  cerro  Bayo;  en  las 
faldas  orientales  de  la  cordillera  de  Zenta,  entre  los  paralelos  de  Tarija  y 
Oran.  Aunque  en  años  anteriores  ya  los  tarijeños  habian  hecho  esto  des- 
cubrimiento en  el  mismo  lugar,  erraron  el  beneficio  de  la  yerba  por  falta 
de  conocimiento,  y  se  les  prohibió  en  Chuquisaca  que  vendieran  la  que 
llevaron  allí,  por  haber  salido  pésima  y  muy  amarga.  Pero  en  el  citado 
año  de  1770,  ¿  instancias  del  marqués  de  Tojo,  pasó  Benitez  al  ¿mismo 
lugar  con  veinte  y  cinco  peones  y  benefició  mas  de  mil  arrobas  durante 
cinco  ó  seis  meses  de  residencia.  Hecho  el  examen  de  ella  por  personas 
inteligentes  en  la  ciudad  de  la  Plata,  la  hallaron  idéntica  ¿  la  del  Para- 
guay, conla  sola  diferencia  de  algún  fortín,  por  ser  tan  fresca,  pues, 
pasar  algún  tiempo  mas  enzurronada. 


DEL  PARAGUAY  3.37 

mayor  consideración,  para  ejercer  con  él  todos  los  actus 
de  la  fílantropfa  que  acostumbraba. 


Sabiendo  por  esperioncia  que  los  paraguayos  traían 
ordinaríamente.  de  sus  viages  de  países  cstraní^cros, 
ideas  liberales  que  el  dictador  ju/gaba  incompatibles  ron 
la  estabilidad  de  su  gobierno,  do  pronto  tomó  la  determi- 
nación de  no  dejar  ya  salir  Anadie.  Ademas, tenia  c|ue 
temer  que  los  naturales,  y  en  particular  los  liabitantos  del 
campo  que  cono(*ian  perfcc'tamente  las  lo(*alidades,  diesen 
á  las  potencias  vecinas  infonnes  de  que  podrían  ser\irse 
^n  cas4>  de  guerra.  Aun  temia  que  estos  viageros  llegasen 
á  ser\*ir  de  guia  d  los  enemigos  si  la  invasión  se  efectua- 
ba. Y  enmanto  á  los  e*<trangeros,  su  política  consistía 
en  liacerlos  servir  de  rehenes,  en  caso  neco^juirio,  para  su 
$^^gurídad  personal.  Tales  son  los  motivos  de  las  pn.hi- 
bidones  que  sumergieron  á  tantas  familias  en  el  luto. 


En  l><2r>,  vi  dii'tador  mandó  reconcentrar  las  fner/as 
que  tenia  en  Misiones  en  el  departantento  de  la  < 'ande- 
laria,  y  estableció  en  la  i/qnierda  del  Paran:!  el  ranqia- 
mcnto  del  Salto  y  de  la  Tranquera  do  Lorcto,  manteniendo 
cuellos  fuertes  destacamento^  do  tropas  militaros.  Sin 
embargo,  mas  tanle  •  l>Cfe?),  consultando  la  ronvenienfia, 
mandó  tra^^ladar aquel  «ampamento  á  la  trínrliora  df  San 
Josév  construir  fuertes  atrinchoramiontos,  o^tabloiMomlo 
guanlias  en  Santo  Tomá^  y  en  el  mismo  pueblo  de  < 'ando- 
lana. 


Previoiido  el  libertador  lUiJivarquei'I  sistema  tirániro 
queenraniinaba  y  nvincia  al  Pira.MiaV  a  sor rl  inmtMi^o 
cadáver  ual\ani/ado.á  i*^p  rimontar  ol  tom-^r  p«Tpi*!u«>,  la 
cscfavitud  ince.^anto.  la  ab  licai-íon  déla  propie<Íad.  o>pio- 


;;:( 


338  GOBERNANTES 

nage  etc.^  se  adelantó  á  invitar  por  medio  de  una  nota  al 
dictador  Francia  á  que  pusiese  término  al  sistema  de 
aislamiento  y  neutralidad  que  habia  observado  hacia  mas 
de  doce  anos,  confiando  en  que  la  esperiencia  de  ellos  de- 
bía haberle  producido  desengaños  evidentes;  proponién- 
dole al  mismo  tiempo  enviar  y  recibir  agentes  cercado 
uno  y  otro  gobierno,  ácuya  invitación  dio  Francia  la  res- 
puesta siguiente: 

"Patricio:  los  portugueses,  porteños,  ingleses,  chilenos, 
brasileros  y  peruanos  hao  manifestado  á  este  gobierno 
iguales  deseos  á  los  de  Colombia,  sin  otro  resultado  que 
la  confirmación  del  principio  sobre  que  gira  el  feliz  régi- 
men que  ha  libertado  de  la  rapiña,  y  de  otros  males  &  eá- 
ta  provincia,  y  que  seguirá  constante,  hasta  que  restituya 
al  nuevo  mundo  la  tranquilidad  que  disfrutaba  antes  que 
en  él  apareciesen  apóstoles  revolucionarios,  cubriendo 
con  el  ramo  de  oliva  el  pérfido  puñal  para  regar  con  san- 
gre la  libertad  que  los  ambiciosos  pregonan;  pero  el  Pa- 
raguay los  conoce,  y  en  cuanto  pueda  no  abandonalrá  su 
sistema,  al  menos  en  cuanto  yo  me  halle  al  frente  de  su 
gobierno,  aunque  sea  preciso  empuñar  laespadadela 
justicia  para  hacer  respetar  tan  santos  fines;  y  si  Colom- 
bia me  ayudase,  ella  me  daría  un  dia  de  placer,  y  repar- 
tiría con  mayor  agrado  mis  esfuerzos  ante  sus  buenos 
hijos,  cuya  vida  deseo  que  Dios  nuestro  señor  guarde 
muchos  años. — Asunción,  23  de  agosto  de  1825. 

José  Gaspar  de  Francia." 

*    * 

Para  que  se  vea  hasta  donde  puede  llegar  un  hombre 
enceguecido,  falseando  la  historia  conocida  por  todos  y 
pintando  á  un  feroz  tirano  con  los  colores  mas  brillantes, 
con  que  se  podría  pintar  al  mas  benemérito,  damos  á 
continuación,  tomada  de  la  obra  titulada  "Descripción 
Histórica  de  la  antigua  provincia  del  Paraguay,  por  don 


DEL  PARAGUAY  330 

Mariano  Antonio  Molas,  corregida,  aumentada  y  ano- 
tada por  el  doí*tor  Ángel  J.  Carranza  ck*./*  publiradaen 
Buenos  Aires,  en  IWW,  la 

ARENGA  l'UONI'NriADA  POR   EL    DOCTOR    DON    JOSÉ  ISASA,   EL 
6  DE  FNERO  DE   1826,  TON  MOTIVO  DEL  CIM  PICAÑOS 

DEL  DICTADOR  FaRNCIA 

La  naturaleza  tiene  sus  épocas  tijas  en  que  manifíesta 
su  fuer/a  y  su  poder;  forma  srrrs  que  hermosea  con  sus 
dones:  produce  sabios  nulitariffi  que  bajo  una  benéfica  com- 
binación trae  el  consuelo  á  sus  pueblos:  poli  ticos  profun- 
dos que  bajo  una  sabia  adnunislraciofi  enriquecen  sus  co- 
marcas^  y  ¡a  llepian  de  abundancia  y  felicidad:  [>or  fin 
ella  [«resenta  en  eitcatrodel  universo,  lu^roes  que  elevados 
con  el  tiempo  al  último  grado  de  sublimidad  hacen  feliz  á 
wia  nación  entera. 

En  este  cintilo  delicioso  de  sus  ricas  producciones  dio 
este  mismo  día  X  lu/.á  V.  K.  para  que  elevado  con  el  tiem- 
po á  la  suprema  dÍ4*tadura  que  tan  diffnmnente  ejerce 
diese  el  ser  y  abundancia  que  ha  dailoásu  paK. 

Kn  V.  E.  reunió  todas  la**  cualidadrs  f|ue  repartió  entre 
otros  hombrcK  afiebres  y  á  \'.  l\.  destinó  para  rnyran' 
decerla  Il**piddica  drl  Parayuaij  y  elerarla  al  nird  de 
Ut'^  dettiús  naciones  del  orbe  politizo. 

Los  hombre*^  <le  su  tierna  edad,  Kxmo.  señor,  no  pe- 
netran los  arcanos  de  la  providencia,  pero  ella  s;ib¡anietite 
los  c<>nduce  A  su  deMino;  les  prepara  aconterimi^Mitos 
felices  para  hai'ersc  la  espt'ctarion  d»*l  unii*rrso\  atrars'» 
Me  el  r#>/o  yene  ral  de  .sus  conrit/dadanoy. 

K\  yobierno  sabio  tic  W  M.  se  lia  hecho  «*///* i/vir  y  / w- 
ptf*/a>*  de  la'i demás  proviti4*¡a<  de  Sinl-Amcriea:  dichosos 
\  f'lii't's  lo\  que  r  ir  luios  bajo  lo>'  a*'sjtir!tK\  tie  \*.  \\. 

Kste  día  grande  qucreiun'va  r\  natalicin  de  \*.  K.  es  «-é- 
lebre  en  el  >entir  ile  nii  l¡|í»>«'»fo  por  «[uc  el  rií*Io  pre^i«ie  el 
liacínnento  dt*  un  h'inihrc  «pie  no  «s  nada  para  ««1.  por 
&cr  todo  para  los  denlas:  y  por  que  dio  el  ser  á  un  mortal 


340  GOBERNANTES 

I 

digno  de  poner  en  sus  manos  el  destino  de  los  demos  hon^ 
bres.  Marchemos  rápidamente  á  presentarle  el  ramo  de 
oliva. 

Este  es  el  lenguaje  con  que  se  esplica  el  sabio  Charsde 
Nimes;  y  yo  inducido  en  los  mismos  principios  de  éste 
gran  meditador,  me  tomo  la  reverente  confianza  de  ofre- 
cer á  V.  E.  estos  conceptos  en  demostración  del  respetuo- 
so afecto  con  que  yo  y  losdemas  hijos  de  Córdoba  admi- 
ramos y  respetamos  la  sabia  administración  de  V.  E, 
Quiera  el  cielo  prolongar  felices  años  el  gobierno  de  V. 
E.  y  que  cerrado  para  siempre  el  templo  de  Juno  sea  la 
paz  de  esta  República  mas  duradera  que  la  de  Octavio 
Augusto  en  Roma.    He  dicho. 

No  hay,  en  esta  arenga,  una  sola  palabra  de  verdad;  es 
un  hacinamiento  de  mentiras  que  subleva  el  espíritu  hasta 
de  un  nuierto,  como  si  con  uno  ó  de  uno  en  este  estado 
se  hablara,  borrando  de  las  historias  cuanto  de  Francia  se 
dijera.  La  sangre  de  las  numerosas  víctimas  que  se  sa- 
crificaron á  la  arbitrariedad  y  despotismo;  los  sollozos  y 
lágrimas  que  derramaron  sus  madres,  sus  hijos,  sus  espo- 
sas y  sus  hermanos,  contestarán  sobre  la  verdad  del  len- 
guage  del  autor  de  la  arenga.  Este  llama  libertad  á  la  es- 
clavitud mas  abyecta,  la  ignorancia  confesada  por  el  mis- 
mo Francia,  confundida  con  la  ilustración. 


La  República  dol  Paraguay,  desde  Francia  haísta  So- 
lano López,  no  conoció  otro  gobierno  que  la  tiranía  más 
sangrienta  y  degradante  y  sus  hijos  otro  hogar  que  la 
humedad  de  un  oscuro  calabozo  ó  la  humilde  choza  del 
proscripto. 

El  mayor  delito  que  un  ciudadano  paraguayo  ó  español 
podía  cometer  era  propender  á  ser  ilustrado.  Francia  no 
podia  consentir  que  en  la  República  existiese  un  hombre 
que  rivalizara  con  su  inteligencia,  y  cuando  notaba  que 


DEL  PARAGUAY  341 

alguno  podía  ser  su  competidor  ó  apto  para  suministrar 
luces  A  otros,  6  pura  ser  eloyriílo  prosidetite,  buscaba 
frivolos  protestos  para  cn<*errarle  y  para  mandarle  fusilar 
pasados  alanos  dias  Pero,  si  estaba  destemplado  6 
furioso  ron  sus  terribles  arresos  <le  hipocondría,  no 
aguardaba  A  encontrar  protestos,  sino  que  francamente  y 
sin  pre«^m bulos  dictaba  sus  medidas  ron  arr«j<:ancia  man- 
dando sacar  del  encarcelamiento  á  la  victima  para  que  le 
fusilasen  frente  á  su  morada,  cuya  ejecución  presenciaba 
desde  una  ventana  baja  de  su  f^alacio. 

Solía  decir  li  cada  paso,  cuando  le  daban  una  noticia 
que  podría  ignorar:  Yo  lo  a(',  purs  nada  hay  que  yo  no  lo 
sepa.  Para  manifestar  que  toflo  lo  sabia,  se  le  ha  visto 
liarer  toda  clase  de  papel,  como  el  de  abogado,  legislador, 
se^'retirio  de  estado,  labrador,  empedrador,  filósofo,  lin- 
güista, algebrista,  astrónomo,  intrigante,  recluso,  talabar- 
tero, armero,  director  de  aduana,  ministro  de  hat'ienda, 
habilitado  general  de  las  tropas,  inspector  de  cuarteles, 
dire<*tor  de  caballería,  artillería  y  de  ingenieros,  sargento 
instructor,  sastre  y  hasta  carcelero  y  verdugo.  Su  petu- 
lancia era  tal  que  aun  pretendió  hacer  el  papel  de  agrimen- 
sor, y  con  suteoilulito  medir  torpemtMite  ¿ángulos,  agudos 
y  obtusos,  hasia  que.  para  conipli»tar  sus  líneas,  veia 
que  era  necesario  de  moler  tn*s  «martas  partes  de  las  casas 
de  la  Asun4*íon.  Por  ultimo,  tratando  tío  reparar  sus 
errores  de  agrimensura,  se  presentaba  cual  an|ui* 
Iccto. 


Para  Franela,  h)s  ^efes  y  oficiales  eran  cení  y  h>s  des- 
pedía y  enean-elaba  «*on  tan  potM  eeremonia  del  mismo 
m^^xlo  como  eeharia  <1(*  su  preseni*ia  aun  esi»lav»>  que  le 
ofendiera.  \  1 » 

(I I  l'n  1111.01  r«>iii.iti'tAn(«*  il<»  un  <-u**r|><»  f:ivoritn  dn  in^na>lr»tYt4  mi 
pTM^Dtt»  vu  1a  para'l*  (-(üi  una  i;t)rr»  n'ii*rtk  ol  tlirtatlor  !«•  vin  J«<«de  tu 
TsnUOA  y,  bo  Kuvtáudule  1«  oiud*,  le  tuaudú  Uaiuat.    *Í¿m  ^»nm   ei  lio» 


342  GOBERNANTES 

Era  muy  curioso  verle  en  su  atavío  de  dragón,  cambian- 
do su  habitual  frac  negro  y  espadin  de  diplomático  perla 
casaca  y  espada  de  general  español;  su  sombrero  de  copa 
alta  por  uno  de  dos  picos.  Al  costado  izquierdo  del  pe- 
cho llevaba  de  un  modo  conspicuo  lo  que  algunos  llama- 
rían estrella  y  otros,  lazo,  puesto  que  participaba  de 
ambos,  por  su  rico  bordado  y  por  la  mezcla  de  éste  con 
cintas  tricolor— colorada,  azul  y  blanca.  Agregúese  á 
eso,  un  sable  de  caballería  con  vaina  de  acero  no  muy 
bruñido  y  un  par  de  pistolas  de  doble  cañón,  con 
pistoleras  cubiertas  de  terciopelo  carmesí.  Llevaba 
también  una  faja  de  raso  azul,  con  una  borla  en  cada  uno 
de  sus  estremos.  Asi  ataviado,  con  todo  sus  honores  mi- 
litares, no  se  desprendía  de  sus  medias  de  seda,  hebillas 
de  oro  y  zapatos  delgados,  y  mucho  menos  de  su  bastón 
amarillo  con  puño  de  oro  y  con  borla  negra,  emblema  de 
la  autoridad  civil.  Tenia  un  odio  inveterado  á  las  botas  y 
se  jactaba  de  no  haberlas  jamás  usado  desde  que  se  re- 
cibió de  abogado.  Sobre  las  medias  de  seda  llevaba  ata- 
das sus  espuelas  militares,  y  asi  medio  soldado  y  medio 
diplomático,  Francia  salia  á  ejercicios  doctrinales,  inspec- 
ciones y  revistas.  Con  su  bastón  cívico  embutido  dentro 
de  un  recept^iculo  hecho  espresamente  en  las  pistoleras,  y 
empuñando  con  la  mano  derecha  su  sable  á  la  cabeza  de 
dos  escuadrones  de  caballería,  marchaba  en  ademan  de 
conducirlos  á  la  carga.  Pero  dejando  á  un  lado  las  ridi- 
culas estravag&ncias  del  dictador,  pasemos  al  verdadero 
reinado  del  terror  de  este  sanguinario  tirano,  cuyo  nom- 
bre se  hizo  tan  célebre  en  todo  el  mundo. 

disima — le  dijo—pero  como  no  es  de  uniforme,  tenga  usted  la  bondad  do 
quitársela; — saqúese  la  casaca — el  pantalón;  ya  est¿  usted,  señor,  en  el 
estado  en  que  yo  le  elevé — mándese  mudar,"  y  asi.  le  de'spidió. 

Poco  después,  un  centinela  del  mismo  cuerpo  habia  permitido  ¿  una 
persona  entrar  sin  ser  anunciada,  en  el  acto  el  dictador  despide  ^da  la 
guardia  y  coloca  en  la  puerta  un  negrito  que  hizo  las  veces  de  guardia, 
portero  y  maestro  de  ceremonia  por  algún  tiempo.  No  pasó  mucho  tiem. 
po  en  que  disolvió  este  cuerpo  que  se  componia  de  jévenes  decentes,  por 
no  tener  confianza  on  él. 


DEL  PARAGUAY  343 

La  relación  délos  hechos  hArbnros  de  Francia,  la  encon- 
treráel  lector  rccorricnfln  las  ohras  de  Rohoilson,  Hcng- 
per y  Lonchamp  y  tantos  autores,  iuyt>s  nombres  se  re- 
gistran en  nuestra  lUblingraf'ut  Ilhtnrirtí  del  P.iraírnay, 
aun  inédita.  Rsa<  obras,  anih|uo  cx.'h*tas  en  el  conjun- 
to, hay  exafreracion  y  aun  inoxa<'t¡iud  en  sus  detalles,  sin 
que  por  eso  disminuya  lo  horrible  déla  tiranía  de  Francia. 
Nosotros   nos    limitamos   A   unos  cuantas  he<*hos  de  los 

« 

practicados    con    distinguidos    personages    del     I\'ira- 
guay. 


El  doctor  Francia  quedn  completamente  desconcertado, 
asi  que  Iey6  su  reinado  del  terror  caracterizado  con  tanta 
verdad  aunque  con  bastante  parsimonia,  |»or  los  señores 
Renggery  Loi)gc|iamp.  En  su  defensa  «outra  eMoses- 
rritores,  en  los  Apuntrnnindox  que  damo*^  mas  ar- 
riba, Francia  ha  clasilicado  aqricl  d(M*nmentode  KnsaifO 
demmtiras^  sin  destmir  uno  solo  do  lo<  es|)ecif¡«*os  car- 
gos de  /|ue  se  le  acusaba  y  de  cuyos  hechos  son  tes- 
tigos todos  los  que  lo  presen«'iaron,  y  <jue  no  eran  |h)- 
coí?.  I^os  caballeros  suizos,  á  quienes  ól  considera  su» 
enemigos,  no  hicieron  mas  ipie  drrirlr  la  rrrdnd  con- 
signando el  catálogo  de  horneros  compilado  por  ellos. 

No  negó  la  eje4'U<Mon  del  general  Yegro<.  del  español 
con(K*ido  con  el  sobrenombre  de  A7 /\7íirfo,  del  pobre  al- 
bañil,  ni  de  los  cuarenta  y  mas  indivitluos  re*i|»etables  de 
la  Asunci«>n,  iiunolados  sólo  p«)r  sospecha**  y  «'clos.  No 
negó  la  cruel  muerte  (pie  él  ocasionara  al  anciano  ó  ino- 
cente general  Velazcoysu  liol  escutlen»,  ni  la  «le  los  igual- 
mente inocentes  Andn^s  (iome/.  despue**  de  una  pritlon- 
gada  prisión,  in«'onnuii<'ado  y  cm  pe^^ados  grillos,  el  l't 
do  mayo  de  IS^Ti,  y  la  d«»  Zavala.  Neg  »  la  c\i**leniia  de 
cán'el  y  calabo/os  tie  Estado.  |mto  no  nc;;ii  la  d«»  Kic- 
begó,  punto  de  destierro,  en  don4le  estaban  alojados  co- 


344  GOBERNAN  TES 

mo  300  de  los  mas  respetables  vecinos,  sumergidos  en  la 
miseria  y  la  inmundicia.  No  negó  su  conducta  oDser- 
vada  con  Bompland. 

La  Asunción  y  todo  el  Paraguay  parecía,  durante  el 
reinado  de  Francia,  la  mansión  de  los '  muertos.  No  se 
sentia  una  risa,  un  festejo  en  el  Paraguay;  muda  la  gui- 
tarra, todos  los  ojos  empapados  en  lágrimas,  todos  los 
corazones  sollozando  de  pesar;  la  risa  do  la  hiena  con- 
templando la  destrucción  y  la  muerte.  Recórrase  todo 
él  mundo  y  búsquese  un  hombre  que  en  el  presente  siglo 
sea  un  borrón  parala  humanidad,  y  no  se  encontrará 
sino  en  el  rincón  mas. remoto  de  el  (Paraguay):  ese 
hombre  fué  el  doctor  Francia! 


Después  de  haber  concedido  licencia  á  los  señores 
Rengger  y  Longchamp  para  salir  del  Paraguay,  Fran- 
cia, despechado  de  haber  visto  circular  por  todo  el  mun- 
do su  fiel  retrato  gráfico,  dictó  una  providencia  el  13  de 
julio  de  1830,  ensañándose  con  dichos  señores  y  tratando 
á  Rengger  de  albeitar,  pérfido,  falsario,  inicuo,  envene-. 
nador,  seductor,  etc.,  etc. 


El  joven  comerciante  vizcaíno,  don  Juan  Francisco 
Garmendia  habia  sido  multado  en  12000  patacones  por  el 
dictador,  y  los  entregó,  mas  al  poco  tiempo  se  le  exigie- 
ron otros  12000,  y  como  no  los  tuviera,  fué  fusilado  el  5 
de  setiembre  de  1830,  domingo,  dia  en  que  se  solem- 
niza la  función  del  Corpus  Cristi  en  la  parroquia  de  San 
Roque.  Su  hija,  la  virtuosa  señorita  Panchita  Gar- 
mendia, conocida  por  la  diosa  del  Paraguay^  por  su 
hermosura  tuvo  el  mismo  desgraciado  fin,  en  la  época 
del  último  tirano,  López,  por  quien  habia  sido  persegui- 
da para  satisfacer  sus  brutales  deseos,  á  que  continua* 


*  DKL  PAEAOUAT  345 

manle  se  había  negado,  liasta   que,  á  su  nombre,  fuó 
bárbaramente  lanceada  pof  6rdon  do  su  ómula. 


El  odio  inveterado  del  dictador  por  los  españoles  ó  á 
lo  que  con  ellos  tuviera  alf^utia  atingencia  no  tenia  limi- 
tes, y  lo  manifestaba  A  cadn  paso,  como  puede  verso  por 
el  do(*umento  disparatado  que  sigue: 

EU  artiticioso  procedimiento  que  han  observado  los  eu- 
ro|)eos  es[>arioles  Juan  Pero/,  y  Alejandro  Garcia,  para 
que  la  {uirte  de  raudal  perteneciente  al  primero  de  resul- 
tas de  la  com|>ai*ila,  y  comunidad  de  bienes  en  que  han 
vivido  por  el  dilatado  tiempo  de  treinta  6  cuarenta  años,  no 
recayese  en  el  citado  por  falta  de  herederos,  y  se  con- 
fundiesen en  benelicio  de  su  consocio  v  su  familia,  se 
convence  claramente,  en  primer  lugar,  con  el  hecho  de 
que  luego  después  déla  revolución  fragu^'»  al  citado  Pe- 
re/ un  testamento  cerrado,  habiendo  A  un  hijo  menor  do 
edad  de  su  4*ompañoro  (iarcia,  llamado  Jo<ó  (ialo,  la  do- 
nación de  dos  mil  |k»sijs,  laque  aun  debe  reputarse  cap- 
rio'ia  por  no  liahorse  querilo  dar  i\  saber  esas  calidades 
de  futura  sucesión,  con  que  se  hizo,  y  que  solo  se  dan 
•por  inserta**  en  la  escritura  posterior  <le  la  misma  do- 
nación sin  e^perififarla^,  y  <m\  querer  tampoco  el  citado 
consocio  manif«*star  íiquel  tc^^tamento,  evadi«^ndi>*«e  con 
decir,  que  no  habi(^ndi>lo  encontrado  entre  los  |)apeles 
del  tinado,  no  sabia  ^i  lo  habia  roto  ó  quemado,  lo  que 
no  (H>ti¡a  ignorar,  atendida  la  Intima  familiaridad  y  co- 
munÍ4*a4*ion  cotí  que  vivían  junti>s  en  una  misma  ca^^a, 
presumicndose  por  t<NÍo  esto  fundadamente,  quec^ta  es 
una  o<*ulta«*ioti  mali'-io«¿a.  para  que  no  Si^  «Icsi-ubran  co- 
sas importantes  espt'cialineiite  no  habiendo  h»»cho  Pere/ 
otro  testainentt»  efi  tantos  años  corridos  dt'^^pues  hasta  su 
muerte.  Lo  sc;;undo  porque  *'oi)  el  misino  nhjt»to  fra- 
guaron dt^'^pues  costear  y  eMal>lecer  en  compañía  una 
ca.Ha  de  curtiduría    en  Guavaibitl   destinadla  únicamente 


346  GOBEBNANTES 

para  que  el  citado  Galo  con  los  dos  mil  pesos  donados 
y  su  tia  Francisca    Machain.con  otros  dos  mil  pesos, 
según  espone  el  propio  Garcia,  curtiesen  cueros  de  su 
cuenta,  y  para  su  beneficio,  sin  que  el  finado  Pérez  re- 
portase utilidad  alguna,  habiéndosele  franqueado  la  cur- 
tiduria  con  cargo  solamente  de  hacerlas  mejoras,  que  sin 
señalarlas  se  pretestan,  ose  fingen,  las  cuales  aun  cuan- 
do fueran  ciertas,  eran    inútiles  para   Pérez  respecto  ¿ 
que  no  han  servido,  ni  habian  de  servir  sino  para   pro- 
vecho de  los  agraciados  con  el  usufructo,  en  cuya  confor- 
midad es  creible  hubiesen  curtido  algunos  miles  de  sue- 
las pues  que  solo  en  la  casa  del  mismo  Garcia  se  han  en- 
contrado muy  cerca  de  tres  mil,  concluyéndose  de  aquí 
que  el  establecimiento  de  la  curtiduría,  no  fué  sino  un  be- 
llo arbitrio  para  beneficiar  á  dicho  José-  Galo.    Lo  terce- 
ro porque  consiguientemente  á  estos  hechos  la  estancia, 
que  con  multitud  de  ganados  ha  tenido  el  otro  hijo  lla- 
mado Manuel  Antonio  en  la  costa  abajo  y  que  según  la 
voz  común  ha  corrido  como  suya  propia,  debe  pruden- 
temente, y  con  sobrado  fundamento  juzgarse,  que  no  te- 
niendo de  donde  adquirirlas,    igualmente   fué  por  vida 
con  auxilio  y  dinero  dados  por  Pérez;  porque  habiendo 
sido  preso  como  reo  de   estado  el  referido  Manuel  An-. 
tonio,  su  padre  Alejandro   Garcia  intentó  venderla  como 
propia   haciéndola  ofrecer  á  Pedro  Trigo    por  conducto 
de  su  hijo  mayor  el  mencionado  José  Galo,  en  seis  mil 
doscientos  pesos:  es  mas  bien  de  juzgarse   que  el  pre- 
tender  apropiarse  dicha  estancia  solo   fué  otra  medida 
fraudulenta  para  precaver,  que  como  pertenencia  de  su 
hijo  fuese  embargada  de  resultas  de  su  prisión,  y  de  lo 
contrario  seria  forzoso  concluir  que  ocultó  esta  finca  en 
su  manifestación  de  bienes,  en  cuyo  inventario  no  apa- 
rece, sino  que  valga  por  lo  mismo   decir  que  la  compra 
de  tierras  para  la  estancia  se  hizo  por  Antonio  Recalde, 
lo  uno  porque  siendo   este  también  europeo  español  y 
además  concuñado  del  propio  Garcia,  no  puede  ser  con- 


DEL  PARAGUAY  347 

siderado  sino  como  instrumento  idóneo  para  cooperar  á 
eicubrír  el  oculto  manejo;  bien  fuese  figurando  la  com* 
pra  de  la  tierra  en  nombre  propio,  ó  traspasándola  pri* 
vadamente  al  hijo  de  Gan*ia,  de  quien  siempre  ha  sido 
reputida,  y  lo  otro  (torquc  el  engaño  ha  queda<lo  ya  des- 
cubierto con  el  herlio  de  haber  el  mismo  Ganria  intenta- 
do vender  las  tierras  y  los  ganados  una  vez  que  se  les 
abonase  el  principal  gastado,  ofreciendo  darlo  no  solo 
al  fiado,  sino  al  plazo  que  quisiese  Trigo,  como  este  ha 
declarado  bajo  juramento,  manifestándose  en  esto  el 
empeño  que  tenia  en  verificar  á  su  nombre  la  enagena- 
cion  de  cualquier  modo  que  fuese,  lo  que  no  le  corres- 
pondia  linter  ron  una  tinca  agena  que  no  fuese  suya, 
ni  de  su  familia.  Lo  cuarto  por  ser  una  prueba  evidente 
de  fraude  y  ocultación  el  que  habiendo  l^erez  girado  en 
comi^afíia  y  vivido  en  romunidad  do  bienes  ron  el  citado 
Gan-ia  tantísimos  anos  ron  la  rircunstanrju  de  que  como 
soltero  á  f|uien  no  se  le  ronocian  gastos  ostnionlinarios, 
no|Mv)ia  hal)er  herlio  mayor  dispendio  en  la  sociedad,  y 
que  adornas  tenia  dinero  aún  para  emplear  miles  en  be- 
neti«*iar  á  los  hijos  de  su  compañero,  se  figure  ahora 
hat)er  muerto  sin  dejar  un  me  lio  re:il  para  enterrarse,  y 
que  el  (:on<o«No  ron  la  larga  familia,  que  por  ello  debe 
haber  he<'ho  rp^ridos  gastos,  se  alce  con  todo  el  caudal 
habido  flurante  la  rompafíia,  á  mas  do  ser  también  increi- 
ble,  que  el  mismo  G.irria  no  hubieso  ma^  dinero  que  dos- 
ciento**  treinta  y  num  peso<  manifestados  como  propio, 
habiendo  sido  ambos  reputados  éntrelos  ma<  acaudala- 
dos foinen'iafitos,  no  d<*bieii  lo  tainporo  menor  cn^flito  á 
cualquier  «Hicnta  ó  declaración  que  hubieren  maniobra- 
do entre  los  dos  y  que  dcl)en  suponer^^e  figuradas,  ó  for- 
jadas para  otnilLir  y  suMracrla  parte  del  caudal  do  I^rez 
de  su  píMlCHMic  ia  al  i'stido;  asi  por  t^ido  lique   se  ha 

dicho. 4omo  por «¿er  ya  muy  conocida  la  dcs'ifH-íii la  fala- 
cia, mala^  artes  ydialxMicas  mai|UÍnaciones,  que  usan  los 
curo|icus  y  españoles,  |>ara    engañar,  encubrir  su**  frau- 


348  GOBERNANTES 

des,  y  SUS  intentos  de  engañar,  asi  es  que  se  les  ha  visto 
en  América  violar  atrozmente  y  con  i m  prudencia  sus  tra- 
todos  y  convenios  y  es  también  público  y  bien  sabidoen 
Europa  y  en  América  que  un  español  europeo  se  fué  á 
España  titulándose  marqués  de  Grua!*anl,  (1)  y  tingiendo 
torpemente  que  iba  con  comisión  de  este  gobierno  (doc- 
tor Francia)  enviado  al  rey  de  España,  cuyaficciony  bru- 
tal mentira  habiéndose  descubierto,  se  le  hubo  de  imponer 
en  el  tribuual  de  alcaldes  de  corte  como  á  falsario  insolen- 
te la  pena  delúltimo  suplicio,  que  al  fin  se  reservó  para 
el  caso  de  quebrantar  el  destierro  á  que  fué  confinado; 
pero  aún  sin  salir  de  los  del  círculo  ó  parentela  del  propio 
Garcia,  aqui  mismo  se  ha  visto  que  el  europeo  español  Mi- 
guel Guanes,  casado  con  prima  de  su  muger,  no  solo  ne- 
gó con  juramento  la  remisión  clandestina  que  hizo  & 
Corrientesde  unapartidade  onzas  deoro,  sino  que  también 
para  encubrirla,  hizo  fingir  como  fingió,  y  le  remitió  por 
su  especial  encargo  el  otro  europeo  español  Isidoro  Mar- 
tínez de  aquella  vecindad,  una  cuenta  falsa  é  imaginaría; 
pero  después  convencido  el  mismo  Guanes  por  las  cuen- 
tas anteriores  de  dicho  Martinez,  que  demostraban  no 
quedar  en  su  poder  alguno  perteneciente  á  Guanes,  asi 
como  por  la  contrariedad  é  implicancia  de  dicha  cuenta 
fingida,  con  lo  que  éste  habia  declarado  de  ser  los  efectos 

remitidos  por  aquel  procedente  de  un  libramiento  dirigido 
contra  Pedro  Quesney,  no  tuvo  mas  arbitrio,  que  confe- 
sar, que  efectivamente  habia  remitido  las  onzas  recono- 
ciendo haber  jurado  falso,  y  no  solo  él  juró  falso,  sino 
que  además  hizo  jurar  falsamente  al  conductor  europeo 
portugués  Manuel  Rodríguez,  que  habiendo  también  ne- 
gado primeramente  la  llevada  de  las  onzas,  después  lo 
confesó  igualmente  bajo  del  juramento  espresado,  que 
solo  habia  jurado  falso,  por  inducción  y  sugecion  de  Gua- 

(1)    véase  al  final  de  esta  parte  sobre  Francia  lo  ocurrido  al  titulado 
mar^u¿s  de  Guaraní, 


DEL  PABAOUAY  349 

n^,  da  suerte  que  es  bien  manifiesta  la  propensión  y  fa- 
cilidad de  los  europeos  españoles  á  tingir,  y  forjar 
papeles  y  cuentas  falsas,  fraguar  mentiras,  y  hasta 
jurar  falso  siempre  que  condu/xa  A  sus  intereses,  ó  &  sus 
depravados  ti  nes  y  planes  de  iniquidad:  loque  tampoco 
ha  pasado  en  esto,  cuando  á  mas  de  las  repetidas  conju- 
raciones que  han  maquinado  y  la  descomunal  6  mas  bien 
ridicula  |>atraria  del  fingido  marqués  de  Guaraní  enviado 
á  España  ha  llegarlo  al  estreino  de  envei.enar  á  los  patrio- 
tas, lo  que  se  observó  en  el  europeo  español  Burgue/  á 
quien  parece  se  le  privó  hacer  el  oticio  de  curandero  á 
que  se  había  metido,  y  se  observó  igualmente  en  el  mal- 
vado europeo  sui/o  albeitar  Juan  Henger,  nativo  del  víllo- 
ríodeArau,  que  vino  á  introducirse  en  el  Paraguay  en 
clase  de  módiro,  romplot;lndose  Intima  y  estrechamente 
con  los  cun>|>eos  españoles  y  ron  el  francos  Saguier  espía 
reahsta  des4*ubierto,  que  se  metió  á  boticario,  sospechán- 
dose que  al  modo  que  este  habia  sido  destinado  desdo 
Europa,  envenenaba  también  álos  patriotas,  como  lo  hizo 
con  muchos  individuos  de  tropa  muertos  con  su  asisten- 
cia,  y  con  el  tesorero  de  guerra,  á  mas  del  espíritu  Jo 
seducción  que  bien  manifestó  el  pórfido  falsario  j  desa* 
gradecido  Uengcr,  repnjbando  al  sajón  Guitaro  Leman  el 
tener  relaciones,  ó  correspondencia  con  los  patriotas,  di- 
ciéndole  que  se  retirase  de  ellos,  y  que  mejor  vida  so  pasa- 
ba  con  los  europeos;  por  todo  lo  cual  el  gobierno,  para 
no  tener  que  acusar  d  este  inicuo  sui/.o  y  mandarlo 
ahori*ar  como  asesino  envenenador  y  seductor,  nun- 
ca qui^o  acceder  á  la  |>retcnsit>n  que  hizo  «le  quedarse  aún 
aquí  sin  duda  |)ara  continuar  el  malvado,  atosigando  y 
aún  ver,  si  algún  dia  se  le  propnionaba  la  ocasión  do  ato- 
sigar al  propio  dictador  según  lo  habia  he^^ho  con  tantos 
individuos  df  trt»pa,  vt^Miel  nitMicjonado  tc^«)rcriM|ue  so 
reflujo  :í  a;;o:iia^  in«»rtalc*o  Uk'^*»  de  la  bcbi  í.i  o  brevago 
que  le  hi/.o  tomar,  rctirinilo^c  aquel  malhct'lior  de^de  el 
mismo  intante  ^in  querer  vuher  jamás  á  su  ca¿>a  con  re- 


350  *  GOBERNANTES 

petidos  llamamientos,  y  como  lo  hizo  igualmente  el  re- 
ferido  Burguez   con    el  clérigo    Orué,  que  del  mismo 
modo  estuve  á  morir  desde  el  momento  en  que  le  admi- 
nistró lu  droga,    aunque  nada  de  lo  dicho  debe  parecer 
estraño,  hallándose  comprobado  que  el  facinerQso  Ren- 
ger  era  un  maldiciente  y  calumnioso  enemigo  aún  de  los 
americanos  patriotas  de  otros  Estados;  pues  que  la  carta 
que  dirigió  de  Buenos  Aires  á  la  muger  del  citado  Recaído 
en  20  de  setiembre  de  1824,  interceptada,  juntamente  con 
la  escrita  á  su  hija  Angela,  le  decia  entre  otras  cosas  es- 
tas   formales  palabras:     "En  Buenos  Aires  no  me  hallo, 
los  porteños  han  tomado  todos  los  vicios  de  todas  las  na- 
ciones europeas,  sin  tener  una  de  sus  virtudes.    Este  pue- 
blo parece  una  casa  arruinada,  que  han  pintado  por  fuera 
de  nuevo.    Con  la  primera  tormenta  está  todo  en  el  sue- 
lo"; y  áeste  modo  el  mismo  Juan  Renger  cometió  también 
la  infamia  propia  do  bribones  desalmados  de  ir  fingiendo 
en  otros  paises  una  caterva  de  embustes    y  mentiras,  des- 
figurando hechos,  ocultando  su  conducta,  maldades  y  fe- 
chorías en  el  Paraguay,  y    procurando  desconceptuar  al 
dictador,  á  sus  oficiales  y  tropas  todo  por  su  depravada 
inclinación,  y  coligación  con  los  europeos,  y  por  despi- 
carse enconado   de  no  habérsele  consentido  quedar  para 
casarse  como  queria  con  la  hija  de  dicho  Recalde,  estan- 
do ya  conocida  su  perversidad,  á  fin  de  que  no  continuase 
haciendo  á  los  patriotas  la  guerra  sorda  de  envenena- 
miento, por  lo  que   fué  también  echado  y  despedido  de  la 
asistencia  al  cuartel  de  pardos,  y  donde  casi  todos  los  que 
se  enfermaban  morían  infaliblemente,  luego  que  los  admi- 
nistraba su  brevage,  habiendo  de  este  modo  despachado  & 
más  de  veinte  de  ellos  en  solo  dos  meses  de  asistencia, 
cesando  esta  mortandad  con  su  espulsion  dé  dicho  cuar- 
tel, de  todo  lo  cual  bien  se  deduce,  que  el  intento  de  los 
europeos   españoles    complotados  con  el  maldito  suizo, 
acérrimo  contra  la  independencia  de  América,  ya  que  no 
tuvieron  buen  suceso  sus  conspiraciones  y  tramas,  ha  sido 


DEL  PARAGUAY  351 

ver  si  podian  ir  despachando  «callada  y  disimuladamente 
á  los  patriotas  y  espci^ialmcnlc  á  ios  mis  dci^iditlo^,  que 
cayeron  en  sus  manos,  y  tuviesen  la  imprudencia  y  sim- 
plicidad de  tomar  sus  bebistrajos  proparados  y  coiifeccio- 
nados  secretamente  entre  olios,  y  todo  esto  á  mas  de  sus 
otros  insidiosos  manejos,    ¡nstiga<!¡ones,   maledicencia, 
seducoion  y  sordas  maniobras  bien  sabidas  y  conocidas, 
lo  que  no  es  solamente   en  el  Paraguay,  pues  que  última- 
mente  han  sido  espulsarlos  y  desterrados  de  toda  la  Repú- 
blica de  Méjico  todos  los  europeos  es|>añoles  por  sus  ma- 
quinaciones  7  malignidad.     Kn  consideradion  de  todo  y 
que  durante  la  osprosada  so<Medad  se  construyeron  dos 
casas  f^randes,  (i  sabor,  la  una  do  la  habitación  de  Garcia 
7  la  otra  al  fronte  de  ella,  no  obstante    su  deterioro  y  la 
ruina  que  la  amena/;i  de  la  /.anja  que  se  lo  acerca  del  río; 
se  adjudica   esta  última  A  la  tesorería  del  estado  por  fnii- 
quito  y  chancelación  total  do  la  negociación  do  la  compa- 
ñía entre  ól  y   el  finado  Pérez,    «loclarAndose  por  conse- 
cuencia al  primero  libro  de  todo  otro  cargo  ó  responsabili- 
dad por  ra/on  déla  sobredicha  negociación,  y  qued:\ndo- 
leasf  apli(*ados  todos  y  <'ualo<quier  otros  bienes  y  acciones 
que  hayan  reatado,  |)erteneciontcs  al  mismo  Pero/,  incluso 
los^-pocos  manifestados   on  el  inventario  y  la  curtiduría, 
con  la  deuda  de  José  Luis  I^eroira,  y  el  producto  y  exis- 
tencias déla  compañía  <|uetuv¡oronct)n  ol  difunto  euro- 
peo esiiafiol  llamado  tainbion   Manuel  Ro>lriguo/,  cuyos 
papeles,  documentos  y  cuentas  se  le  devolven\n  para  que 
use  de  ellos  como  le  coiiv«*nga.  Asunción,  julio   17  do 
1830. 

Francia. 

Tonninada  la  guerra  déla  Ilepublii-a  Argentina  con  el 
im|iorio  del  Hra^^il,  una  parí»»  d»»la  pnMisa  \.nr\  na  pn^difó 
lac(iii\enien«*ia  y  opurtunidad  de  enviar  una  c^peilit*iiMi 
para  hbrar  al  l*araguay  d»»  sn  tirano;  aproV('i*h  in-lo  i*I 
ejercito  aguerrido  y  victorioso  <|ue  se  hallaba  disponible. 


352  GOBEBNAMTES 

Desde  luego  podría  entrar  en  operaciones  acercándose  á 
las  Misiones  ocupadas  á  la  sazón  por  el  general  Fructuo- 
so Rivera,  cuyo  cuartel  general  en  Itaquí  se  hallaba  situa- 
do coi]^  á  veinte  leguas  de  Itapuá,  pueblo  fronterizo  del 
Paraguay,  á cien  leguas  de  la  Asunción.  Considerábase 
empresa  fácil,  bajo  el  punto  de  vista  militar,  puesto  que 
los  paraguayos,  si  bien  numerosos,  no  sabiendo  pelear, 
presentarían  poca  resistencia  al  frente  de  un  ejército  disci- 
plinado. A  eso  se  agregaba  la  absoluta  carencia  de  gefes 
de  esperiencia,  y  mas  que  todo  la  falta  de  confianza 
que  el  dictador  tendría  en  entregar  el  mando  de  un  cuerpo 
de  hombres  separado,  y  siendo  atacado  por  diferentes 
puntos,  ninguna  defensa  eficaz  podría  hacer  en  ninguno  de 
ellos.  El  sistema  de  Francia  de  centralizar  y  hacer  con- 
verger todo  hacia  su  persona,  sin  tener  el  menor  grado  de 
confianza  en  las  partes  subordinadas  era  tan  absurdo 
que  al  primer  choque  habia  de  venir  al  suelo.  Estos 
principios  eran  escelentesen  teoría,  pero  ya  se  ha  visto  en 
la  práctica  cuan  errado  se  estaba  entonces  sobre  el  resul- 
tado. El  ejemplo  de  esto  lo  tenemos  en  la  campaña  del  ge- 
neral Belgrano  primero  y  en  la  última  guerra  que  duró 
cinco  años  y  que  terminó  con  la  muerte  de  López. 


«   * 


En  1829,  la  provincia  de  Santa  Cruz  de  la  Sierra  preten- 
dió br  ir  y  entablar  relaciones  mercantiles  con  la  del  Para- 
guay, enviando  al  efecto,  dos  emisarios  con  pliegos  hasta 
Olimpo,  con  el  fin  de  pasar  á  la  Asunción,  á  celebrar  y 
ajustar  tratados  que  arreglasen  el  pretendido  comercio. 
Detenidos  estos  en  dicho  fuerte,  despachó,  el  comandante 
de  él,  los  pliegos  al  dictador  Francia,  pero  éste  con  su 
nativa  impolítica  y  grosería  les  cerró  la  puerta  y  los  oidos, 
y  sin  leer  aún  los  pliegos^ de  aquel  gobierno,  se  los  devol- 
vió cerrados  con*  los  mismos  emisarios,  ordenando  al  co- 
mandante del  fuerte  que  los  despidiera  cuanto  antes  dealli. 


DEL  PIRAGUAT  353 

.Igual  desatención  usó  con  el  internuncio  de  la  silta  apos- 
tólica, residente  en  el  Janeiro. 


Para  conser\'ar  á  los  paraguayos  en  la  ignorancia  so- 
bre libertad  y  consiguiente  progreso  de  que  gozaban 
las  demás  secciones  de  América,  Francia  determinó  cor- 
tar toda  comunicación  con  sus  vecinos  y  al  mismo  tiem- 
po privar  á  estos  últimos  de  los  productos  del  Para- 
guay, que  por  la  larga  costumbre  que  de  ellos  se  tenia, 
se  había  hecho  para  ellos  de  primera  necesidad. 
Empezó  por  prohibir  la  esportacion  de  rAaderas  á 
Buenos  Aires,  de  cuyo  gobierno  habia  tenido  sos|)e(*has 
de  que  intrigaba  contra  él,  y  aunque  conce4Íia  por  un  mo- 
mento licenrias  parciales  para  k  esportacion  de  la  yerba 
y  tabaco,  al  tin  la  prohibió  del  toilo,  complaciéndose  con 
la  idea  del  clamor  que  levantaría  en  las  provincias  interio- 
res á  consecuencia  de  las  privaciones  á  que  él  las  su- 
jetaba. 

Nadie  ignora  que  el .  comercio  del    Paraguay,  cuando 

aún  se  hacia  en  una  escala    limitada,  enriquecía   á  l(».s 

pueblos  del  tránsito  hasta  Buenos  Aires,  donde  tanibien 

producia  una  considerable  renta.    Sus    maderas,  tabaco, 

caña  dulce,  arroz,  naranjas,  algodón,  goma,  en  suma, 
innumerables  artículos  de  comercio,  que  no  se  producian 

en  las   demás  provincias  argentinas,  ofrecían  un    vasto 
campo  para  el  empleo  del  capital. 

Pero  el  golpe  dado  por  el  dictador  refluia  con  ruinosos 
'efectos  sobre  el  mismo  Paraguay.  i^aes<*asei  que  de  esos 
artículos  se  seniia  en  Buenos  Aires  des|)ertó  el  genio  de  la 
espc<:ulacion,que  trató  de  suplirlos  de  punios  de  donde 
menos  se  {>ensaba,  á  no  mediar  tales  ocurrencias.  Kl  ta- 
baco de  hoja  se  traiade  la  India,  Ohile,  Norte-América, 
etc;  las  maderas^el  tabaco  y  la  yerba^,  del  Brasil;  también 
disminuyó  considerablemente   el  consumo   de  la  yerluí 

tanteen  Chile  y  el  Perú  como  en  Buenos  Aires.   Muchos. 

24 


394  GOBERNANTES 

inducidos  por  su  escasez  ó  por  la  inferior  calidad  de  ese 
articulo  del  Brasil,  lo  sustituyeron  por  el  té  ó  el  café.  Los 
brasileros  se  enriquecieron  sin  oposición  alguna  con  la 
venta  d'esus  artículos  de  muy  inferior  calidad.  ¡Que  bella 
oportunidad  perdió  el  Paraguay  de  enriquecerse  durante  la 
guerra  entre  la  República  Argentina  y  el  imperio  vecino. 
El  rom,  azúcar,  arroz,  tabaco,  en  suma,  todos  los  artículos 
con  que  el  Brasil  surtia  á  Buenos  Aires  habria  podido 
igualmente  suplirlos  el  Paraguay.  Sus  maderas  se  habrían 
comprado  á  cualquier  precio,  y  sus  artesanos  empleados 
en  construir  buques  para  el  Rio  de  la  Plata. 

En  vez  de  tantas  ventajas  que  habrían  fluido  sobre  el 
Paraguay,  cuan  miserable  era  el  cuadro  que  el  pais  pre- 
sentaba! el  comercio  de  toda  clase  aniquilado;  individuos 
de  todos  rangos  reducidos  á  la  mas  abyecta  pobrera  y  á 
tal  estado  de  esclavitud  que  era  despreciable  aun  parales 
indios  (1). 


* 


Es  curioso  lo  que  el  hijo  del  señor  don  Manuel  Luis  de 
Oliden,  don  José  León,  refiere  cuando  hizo  su  viageal  Rio 
Paraguay  para  reconocer  la  embocadura  del  Rio  Otuquis 
y  de  las  costas  occidentales  del  primero  hasta  el  fuerte  de 
Borbon,  hoy  Olimpo,  afines  de  1836.  Esta  era  una  buena 
fortificación  con  doce  piezas  de  hierro  de  calobre  y  con 
una  guarnición  de  cien  hombres  entre  artilleros  y  fusile- 
ros, pero  desnudos  y  muertos  de  hambre,  porque  rara 
vez  les  llegaban  víveres  de  Villa  Real,  sin  poderse  alejar 
de  la  fortaleza  cien  pasos,  so  pena  de  ser  perseguido  por 
los  indios  guaicurúe.^.  El  capitán  comandante,  que  era 
un  anciano  de  cien  años  de  edad,  y  que  rara  vez  se  movía 

(1}  Habiéndoselo  preguntado  á  nn  indio  paraguayo,  por  qué  no  se  hacia 
cristiano  apuntó  con  el  dedo  á  la  cárcel,  en  donde  habia  entonces  mas  de 
800  presos,  diciendo.  ''Xo  me  gusta  esa  muestra  de  cristianismo;  Dios  me 
hi20  paraguayo  y  no  me  he  de  someter  al  encarcelamiento  y  ¿  las  prisio* 
nos  por  ser  cristiano. 


DEL  PARAGUAY  355 

de  SU  cama,  tenia  tanta  ronfínn/a  en  sus  soi<la<los 
que  no  había  mas  fusil  fuera  del  aimnoen  queaqu'l  ron 
que  se  hacia  rentinela  en  la  puerta  dol  ru«Mio.  Algunos 
sargentos  y  gente  de  la  tropa  fuiTon  A  la  ra^a  de  Josi> 
León  de  Oliden,  para  conversar  ron  ól,  pcn>  no  so  atre- 
\*ian  A  hablar  mu<'ho  ni  de  su  gobierno,  ni  del  optado  de  su 
país,  á  pesar  de  que  Olidon  les  incitaba.  lIa(*i<>ndolc  ver 
que  habia  allí  dos  hombres  viejos  que  liabia  mandado  vi  co- 
mandante, para  observar  y  espiar  lo  (pie  se  de<*ia:  not¿)i]- 
dose  entre  otras  cosas  una  muy  estrafia,  y  fnó  que  cuando 
se  pronunciaba  el  nombre  del  dictador,  todos  st*  dcstni- 
brían,  dandoasl  una  idea  harto  convin«*ont«MÍel  estado  do 
abatimiento  y  servilidad  en  que  se  hallaban.  No  habia 
una  sola  muger  en  Borbon:  baria  (piinrc  años  que  osa 
gente  estaba  de  guarnición  debiendo  el  destacamento  per- 
manecer allí  25  años. 

I^  renta  con  que  Francia  contaba  al  principio  .le  su  dic 
tadura  en  1813,  para  su  ejército,  que  no  ¡tasaba  de  qui- 
nientos hombres,  (^\u  marina,  que  no  oxiMia  y  para 
llagará  sus  pocos  empleados,  estaba  presupue**Uida  «-nmo 

sigue: 

Derechos  de  esportacion  sobre    in.íKíO 

tercios  de  verba S    40,<nií) 

sobre  4í),íX*>  arroba-.  . 

de   tabai-o *     i<V^K) 

"        •        cigarros,   el«*  "     2.».**í*> 

Derechos  de  c'^pMrtaii  »Tj  S  Hir».<*»> 

Dercí'ho'*  de    im|*<»iia<  i-in.   i  | -«r  •:•;••.» 

sobre  m*r«-aderias   ¡mi^^rtala-  !•»  .  i- 

ríos  punto-',  ha-la  la -uíiuidr  ;;.<■■>.«■•• 
Derecho  de  al-a^ala.    pa-Md»r  >  }  «r    •. 

comprador,  -»bre  clpr-»  1ü<' •.  "*•  i'  ^- 

dería,  tierra;  ¿/^rcv^i^  e:i  -jmi.i/ 


•^í  íípi 


3p^  GOBERNANTES 

que  pasaba  de  un  propietario  á  otro, 

4  por  ciento.    Estas   operaciones   se 
presupuestaban  en  4,000;000  de  pesos        "  160,000 
Sellos,  estampillas  de  correos  y  bienes 
de  los  que  morian  intestados "    30,000 

Total $  359,000 

Losgrandes  gastos  de  Francia  consis- 
tían en  mantener  y  vestir  á  sus  instru- 
mentos de  opresión,  las  tropas. 

De  estas  tenia,  eri  todo  el  pais,  como 
4,000,  y  calculando  el  gasto  de  cada 
soldado  por  alimento,  vestido  y  sueldo 
auna  razón  moderada  de  120  pesos, 
su  ejército  costaba  al  año $  480,000 

El  sueldo  de  varios  funcionarios  públi- 
cos en  toda  la  República,  incluyendo 
el  mismo  Francia "    25,000 

Gastos  permanentes  con  conservarlas 
fronteras  y  hacer  incursiones   sobre 

los    indios "     50,000 

Compras  ocasionales  de  armas,  muni- 
ción, cañones,  etc "    30,000 

Total  gastos  anuales  de  Francia $  585,000 

Se  ve  que  para  proveer  á  tod.is  estas  varias  salidas, 
Francia  debe  haber  levantado  sobre  el  pueblo  del  Para- 
guay (después  de  haberlo  empobrecido  con  su  política 
esterior  esclavizado  con  la  interior,)  585,000  pesos  al  año. 
Las  fuentes,  pues,  permanentes  y  contigentes,  de  donde 
Francia  sacaba  sus  rentas  son  las  siguentes: 

19  Mientras  abolia  el  comercio  del  todo,  solia  conce- 
der, de  cuando  en  cuando,  licencia  para  la  importación,  y 
aveces  para  laesportacion.  De  toda  propiedad  que  tenía 
este  privilegio  imponia  el  derecho  del  4  hasta  el  30  por 
ciento. 


DEL  PARAGUAY  oDtf 

2^  Confiscaba  los  diezmos,  liarioixlo  que  so  le  pagasen 
|>ara  si,  romo  gefedcla  iglesia. 

3^.  Cobraba  un  impuesto  anual  ^obro  todo  alin€a<*en  y 
tienda  de  la  Asunri«>n. 

4?  Se  apoderaba  do  inAixs  las  rentas  niuhiripaIo<. 

bf  Del  sobrecargo  de  ruda  buque  que  p<;nnitia  entrar 
en  el  Hio  Paraguay,  el  dictador  exigía  una  ropia  de  la 
factura  eligiendo,  según  su  neresidad  6  raprirlio,  cualquier 
articulo  que  le  gustaba  el  cual  ó  nun(*a  lo  pagaba,  6  lo 
hacia  algunos  afios  desfiues;  ó  A  precios  intimamente  ba- 
jos y  lijados  por  61  mismo  sobre  principios  arbitrarios  ó 
injustos. 

GV  Imponía  un  derecho  de  nueve  por  ciento  sobre  lo  po- 
co que  permitía  esportar. 

7V  Establecía  leyes  para  umitas  y  ctnifi^caciones  queú 
las  personas  mas  escrupulosas,  inocentes  y  correctas  las 
liacia  muchas  veces  impla«-ablcs. 

K^  Convertía  en  eMancías  para  ganadi»  la^iiumcri»sas 
pn»piedades  que  contist-ara  á  supuc>t«»s  cnciniíro**,  des- 
contentos «>  sospechosos,  nonibrando*cl  sus  propíos  capa- 
tacos.  El  ganado  de  tales  estancias  lo  vendía  en  el  merca- 
do, al  moimdeo,  sin  pt.Tmitir  á  ningún  carnicero  que 
vendiese  mas  barato  (|ue  (*\,  regularí/ando  a>lél  inismij  el 
precio  de  la  carne. 

W  Kl  derecht)  de  conliscairiou  ¡era  levantado  con  un  mi- 
nuciusoO  inquisitorial  ri;:or  no  conocido  hasta  entonces. 
Todo  el  que  moría  en  el  Paraguay,  no  siendo  natilral  del 
país,  dejaba  para  el  estadotoili^s  sus  hicnes  h.i'^ta  la  ulti- 
ma camisa  que  llevaba  pueMa  y  último  peso  i|ue  tenia  en 
el  b«»lsillo. 

Nada  importaba   el  parentes4-o  en  ciial<|nícr  grado  que 
pudiera  tener  el  pobre  estrangero:  aunque  tuviera  una  es- 
posa y  diez  hijos  del  Paraguay;  ainiqui*  hubiera  \ívido  en  o\  X 
|ialsdes<ie  >u  infam-ia:  aunipn*  hnhiera  e«^iciidii|M  >un  ««i.       * 

nexii»nes  ha^^ta  lo  ínliniíi*.  auiioue  hnf>icra  h«Mit'ti<*ia'i  «a' 

e^' 
lado,  |Mipmdo  miles  de  ilesos  anualmente  toi|o  e>«>  *     v^'    \^ 


358*  GOBERNANTES 

le  valia,   si   no  habia    nacido    en    el   suelo  del  Para- 
guay. 

10.  Acrecentaban  las  rentas  de  Francia  los  empréstitos 
forzosos  y  las  contribuciones  inicuas. 

« 

« 

Pasamos  por  alto  las  agresiones  inferidas  á  la  provin- 
cia de  Corrientes,  hasta  el  punto  de  llamar  el  gobernador 
Ferré  á  las  armas  á  todos  los  ciudadanos  de  la  ciudad  y 
departamentos  de  campaña;  aún  fué  necesario  mandar 
construir  dos  baterías,  una  de  nueve  piezas  en  la  punta 
de  San  Sebastian  y  otra  de  seis  piezasen  la  l^osada.  Fe- 
lizmente, todo  quedó  en  la  nada  porque  el  gobierno  argen- 
tino no  consideró  llegado  el  caso  de  reclamar  por  las  ar- 
mas lo  que  se  tenia  esperanza  de  conseguir  de  un  modo 
pacífico,  pero  no  mientras  viviera  el  doctor  Francia,  con 
quien  no  habia  posibilidad  de  entenderse. 


« 


-El  doctor  Francia  era  incansable  en  el  ejercicis  de  su 
tiran ia;  infligía  siempre  castigos  hasta  por  presunciones, 
juzgando  los  hechos  como  cometidos,  principalmente  tra- 
tándose de  españoles  y  porteños. 

El  lector  podrá  formarse  una  idea  de  la  índole  de  su 
despotismo  por  el  documento  siguiente: 

Asunción,  agosto  16  de  1836. 

Agregúese  el  espediente  que  Hilario  Recalde  de  la 
descendencia  de  la  parda  santafecina  Clara  Aguiar  dio 
hacen  ya  meses,  pretendiendo  casarse  con  la  porteña  ad- 
venediza Juliana  Martínez  (1),  el  que  no  tuvo  á  bien  pro- 
veer, por  lo  que  visto,  que  no  habiendo  conseguido  por 
este  medio  alterar  la  prohibición  anterior  impuesta  por 
justa  causa  á  esa  descendencia,  han  urdido  el  cartel  de 

(1)  £ra  Uja  del  señor  don  Pedro  Martines  Fernandez,  del  comercio  de 
Buenos  Aires, 


DEL  PARAGUAY  ^0 

los  tres  posteriores  hermanos  (1)  la  consabida  Juliana  y 
el  dicho  Hilario,  censuran<Io  el  pro:*cdimiento  del  go- 
bienio,  avanzándose  á  darles  refalas,  y  diciendo  que  los 
de  esa  des4*endencia  son  tan  patriotas  corno  él,  después  de 
lo  que  tinge  inconsecuentemente  ser  uno  el  autor  bajóla 
máscara  de  un  verdadero  y  fícl  patriota  al  estilo  de  Buenos 
Aires,  en  donde  todos  los  que  quieren  insultar,  calum- 
niar, zaherir,  y  ofender  reputa  •iones,  tomín  el  infame  y 
ruin  arbitrio  indi;^no  do  genio  honrada,  de  fraguar,  y  hacer 
insertar  en  una  gaceta  los  mas  inicuos  papeles,  encubrióla 
dose  bajo  de  nombre^  apelativos  generales,  siendo  este 
desenfreno  una  de  las  |>erradas,  maldades  y  bribonadas, 
que  desahogando  ridiculamente  viles  pasiones,  acostum- 
bran en  Buenos  Aires  los  malvados  y  bárbaros  porteños, 
y  un  adheridor  tan  malvado  y  bárbaro  como  ellos,sin  aver- 
gonzarle unos  ni  otros  de  tales  infamias  como  gente  |>érti- 
da  la  mas  vil.  y  lamas  indigna  del  mundo. 

En  virtud  de  todo,  póngase  en  arresti>á  los  sobredichos, 
res|>eclo  á  que  aquellos  á  quienes  aprovechan  y  pueden 
aprovechar  el  crimen,  y  en  ^H  tienen  intcré-,  debe  presu- 
mir, y  juzgarse  haberlo   cometido,  y  publlquesc  el  cartel. 

FRancu. 


Después  de  la  salida  de  los  estrangeros  del  Paraguay, 
no  hubo  niedios  de  obtener  informe^  detallados  de  h)s  últi- 
mos años  del  gobierno  de  Francia,  \  en  caso  de  que  l(»s 
hubieran,  no  tendrianintcr^^s  alguno.  (>ni  **u»4  «*g«'<'u»'ioncs 
ycrueldades  desde  IHáO;^  lX'¿i,  alcjól  i  la  nombra  de  oposi- 
ción á  su  autoridad;  y  en  efecto  no  (|uct]aron  elementos 
en  que  satisfacer  su  vengan/a.  Complct»'»,  puc*i  su  siste- 
ma, y  lesde  entonces  una  monótojia  ost*uridad  cubría  la 
tierra  del  Paraguay. 

Francia  seguía  supli6nd«)se  de  los   artii*ulos  que  nece- 

(1)   Lm  teftofM  don  lUrúmo,  don  l'cdro  j  dun  Maioo. 


360,,.  GOBERNANTES 

sitaba  de  Buenos  Aires  ó  Montevideo.  Se  enviaban  ea 
primer  lugar  á Corrientes,  y  de  allí  se  trasbordaban  en  pe- 
queños buques  á  Neembucú  6  Villa  del  Pilar,  que  era  el 
Cantón  de  la  República.  No  solo  ningún  estrangero  pasa- 
ba de  ese  punto,  pero,  como  puede  fácilmente  suponerse,  á 
nadie  §e  le  ocurriría  hacerlo;  puesto  que  el  aislamiento  y 
desolación  del  Paraguay  eran  completos. 

Es  un  hecho  curioso  de  que  cuando  iba  antes  algún 
inglés  al  Paraguay  con  pasaporte  de  su  idioma,  Francia 
n^o  permitía  descargar  el  buque,  hasta  poder  él  dominar 
la  lengua  como  para  poder  leer  y  comprender  el  docu- 
mento. 

Tal  fué  el  aislamiento  del  Paraguay  que  repetidas  ve- 
ces se  dio  la  noticia  de  la  muerte  de  Francia,  como  cosa 
cierta. 


Finalmente  una  de  sus  últimas  víctimas  fué  un  antiguo 
oficial  de  artillería  llamado  Urdapilleta,  á  quien  el  dictador 
comisionó  para  que  examinara  dos  cañones  que  acababa 
de  comprar  en  la  frontera  del  Brasil  y  presentase  su  infor- 
me. El  oficial  desempeñó  su  cometido  de  un  modo  cientlfi- 
coacreditando  su  idoneidad  en  la  materia.  El  dictador  pu- 
do notar,  en  vista  del  informe  que  el  artillero  español  tenia 
mas  conocimientos  de  los  que  él  se  imaginaba,  y,  en  vez 
de  recompensar  ese  servicio  prestado  de  tan  buena  fé, 
dispuso  que  al  momento  fuese  encerrado  en  un  calabozo. 
El  infeliz  fué,  pues,  sacado  de  su  domicilio  y  cqnducido  & 
la  cárcel,  donde  permaneció  dos  años  y  cuatro  meses, 
dejando  abandonados  á  su  virtuosa  esposa  y  dos  hijos  me- 
nores y  confiscándole  -además  los  escasos  bienes  que  po- 
seía. Su  pobre  esposa  tuvo  que  dedicarse  al  oficio  de 
dulcera  par»  poder  mantener  á  sus  tiernos  hijos. 

Urdapilleta  veia  salir  cada  tres  ó  cuatro  dias  ün  compa- 


DEL  PABAGÜAT  961 

ñemde  prisión  para  su  sacriñcio,  hasta  que  alñn  le  llegó 
á  él  su  tumo.  A  las  seis  de  la  mañana  del  V.)  de  setiem- 
bre de  1840,  se  le  notificó  que  A  las  nueve  del  mismo  dia 
sufriría  la  pena  impuesta  |>or  el  dictador.  La  ejecución, 
fiin  embargo,  tuvo  que  suspenderse  á  causa  de  una  fuer- 
la  tormenta  que  sobrevino  un  cuarto  de  hora  antes,  hasta 
ddia  siguiente  (1),  en  que,  tanto  él  como  otros,  consiguió 
m  salvación  debido  á  ia  muerte  del  dictador.  Este,  aún 
an  sus  últimos  dias  se  mostrc)  inhumano  y  ageno  á  todo 
sentimiento  de  ternura,  ya  mandando  retirar  de  suapo* 
sentó  á  su  propia  hermana,  que  á  pesar  de  sus  antiguas 
quejas,  iba  á  prestarle  los  últimos  servicios,  ya  amenazan- 
do de  muerte  á  su  médico  que  le  anunciaba  el  trance  fatal, 
invitándole  á  hacer  su  testamento.  "JVo  tmgo  qiu*  hacer 
disposiciones— \(^  grito  el  moribundo,— mív  herederos  son 
mis  soldados."  Murió  ala  una  de  la  tarde  del  2i)  setiem- 
bre (1840)  á  la  edad  de  setenta  y  seis  ari«)s  y  diez  y  seis 
dias.  El  dia  de  su  muerto  se  sus|>eii<lierün  las 
campanas  déla  catedral  en  una  horca,  para  que  sus 
Uñidos  y  dobles  contribuyeran  á  la  plegaria  fúnebre  y 
exet^uias  del  tinado.  <  Asi  permanecieron  lia^ta  que  se 
construyóla  nuevaratedral).  El  (unrp)  estuvo  ospuesto 
en  su  sala  íi  don  lo  a*:u  lió  el  puobji)  pira  rt^roiorarse  de 
la  notiria.  Tres  dias  duróla  ^alvafúíicbro  lio-lio  A  su  ho- 
nor. Iliciéroiilc  un  pomp  )*^')  entierro,  dopo^itan  lo  su  ca- 
dáver á  la  «lerccha  del  alt.ir  mavor  en  la  iglesia  de  la  En- 
caniacioii,  y  eleváronle  u:i  t>iniiilo,i|ueruó  después  miste- 
ríosamente  arrasado, efe  -( >  de  la  justa  cx>!  *ra*ioii  en  que 
era  tenida  su  memoria.  A  su  entierro  lo  siguieron  treinta 
dias  de  funerales. 
Sin  embarg<>,  suce^lió  en  el  Paraguay  ron  ei  dictador 

f«My.  |K»r  iloik  Kaftiotí  <iil  X»varr«i  y  Itfjn-nfrwn  lln^iTim  .Ul^i  «infayi^i  /Vi»- 
nMTM  4H  l'nro^iMy  |H»r  don  SÉAriAiKi  Autofii*»  M<iIa«,  (-(>rrrj{iUA.  AumrtitA* 
4a  j  anoUdA  |ior  •!  tloclur  \¡^\  J. C«nma«a,  «w.,  >aciu«U. 


GOBERNANTES 

Francia  lo   que  en  todas  partes  donde  han  imperado  los 
tiranos,  y  si  no  hubiera  tenido  quien  diera  puntual  cumpli- 
mientoá  sus  actos  bárbaros,  ño  se  habría  afirmado  en  su 
poder,  que  se  aumentaba  cada  vez  que  veia  triunfar  sus 
ideas.    Para  conseguir  que  el  pueblo  se  pusiera  de  su  par- 
te, el  dictador  hizo  circular  que  los  conspiradores  preten- 
dían no  solo  hacer  perecer,  con  él,  á  todos  los  empleados 
y  cuantos  le  eran  adictos,  sino  también  apoderarse  de  las 
propiedades  de  sus  víctimas  y  distribuírselas  entre  si,  en- 
tregando en  seguida  el  país  á  su  enemigo  común,  que  era 
Buenos  Aires,  como  se  consideraba  entonces.    Tan  ab- 
surda idea  produjo  el  efecto  esperado.     Los  empleados 
de  todas  las  gerarqiilasse  dedicaron  desde  luego  al  ser- 
vicio delque    los  habia  libertado  del  inminente  peligro  á 
que  se  consideraban  espuestos.     El  espíritu    de   unión 
entre  los  paraguayos  dejó  de  existir,  aunen  la  familia, 
acusándose  el  hermano  al  hermano  y  el  padrea  sus  hijos, 
si  bien  á  fuerza  de  tormentos.       Todos  los    habitantes 
vivian  aislados,  y  cuando,  para  pedir  ó  preguntar  algo,  te- 
nían que  dirigirse  la  palabra,  solo  lo  hacian  empleando  lo 
mas  indispensable,  y  esto  mismo  en    voz  baja.     Era  el 
Paraguay  á  la  sazón  la    morada   de   los   muertos  en 
vida. 

« 

Terminada  la  existencia  de  este  siniestro  personage, 
tan  tristemente  célebre  en  los  anales  de  la  tiranía,  se  pro- 
hibió hablar  ni  escribir  nada  acerca  de  él,  porque  los  dos 
que  sucesivamente  le  siguieron,  fueron  sus  imitadores  en 
el  despotismo  y  degradación  del  pueblo  paraguayo,  con 
masó  menos  disimulo,  pero  se  le  hizo  su  funeral  sin  que 
se  hubiese  levantado  una  sola  voz  de  protesta. 

«        « 

Al  mes  justo   de  la  muerte  del  dictador  (domingo  30  de 


DEL  PARAGUAY  9Í8^, 

octubre  de  1840)  la  junta  mandó  poner  en  libertad  ii  ciento 
veinte  y  tres  individuos  que  Francia  conservaba  sepultados 
en  los  tenebrosos  calabozos  do  la  Asunción,  después  de 
veinte  y  dos  años  de  su  horrible  prisión;  ordenando  al  mis- 
mo tiempo  exequias  fünebres  en  señal  de  dolor  por  la  ¡Pér- 
dida de  tan  etnincntc  ciudadano  que  se  habia  sacrificado 
for  la  palHa,  m  cuyo  servicio  contrajo  la  enfernu*dad 
qtie  lo  llevo  al  sepulcro.  Sus  honras  fúnebres  se  celebra- 
ron en  la  iglesia  de  la  Encarnación  habiendo  pronunciado 
la  oración  el  presbítero  Manuel  Antonio  Pérez.  En  ella,  el 
orador  se  compara  d  Plinio,  elogiando  A  Trajano,  que 
equipara  á  Francia,  cuyo  carácter  describe  como  "un  en- 
tendimiento comprehensivo  y  sublime,  meditación  reflexi- 
va, resolución  firme,  secreto  inviolable,  entereza  incor- 
ruptible y  política  con*«umada.**  Siguiendo  en  su  apolo- 
gía del  pcrsonage  que  nos  ocupa,  el  orador  encuentra- 
rouj  acertado  el  eficaz  remedio  para  curar  á  los  pueblos 
de  h  epi(U*tnia  de  los  maltiechores,  mandándolos  pa- 
sar |K>r  las  armas,  una  vez  terminado  el  sumario,  to- 
do lo  que  se  ejcí*utaba  en  |>ocas  horas.  Aprueba  la  san- 
gro derramada  de  los  conspiradores,  porque  obran* 
do  asi,  Francia  se  habia  portado  como  los  sabios  ciru- 
janos, aplicando  el  cauterio  á  los  miembros  que  a^nena- 
waban  gangrena,  ó  cortando  la  parte  infecta;  y  notemia 
aprobar  las  máximasde  sangre  en  aquel  recinto  sagrado, 
porque  el  mismo  Dios  aprobó  la  condui*ta  de  Salomón 
en  las  muertes  de  Adonlas  y  de  Joab.  Kn  una  palabra, 
según  el  presbítero  Pérez.  Julio  César  y  Octavio  Augusto 
no  fueron  mas  dignos  de  la  memoria  de  los  romanos  que 
el  dictador  |»er|>étut)  de  los  paraguayos:  si  aquéllos,  para 
perpetuar  la  memoria  de  osos  dos  |>ersonages,  colo- 
caron su  nombre  en  el  calendario  romano,  dcbia  supri- 
mh'se  v\  nombre  de  Setiemhp'e  y  colorar  en  su  lugar 
Francia  diciendo,  agosto,  Francia,  octubre,  et4\ 
í.omo  sola  defensa  que  existe  del  doctor  Francia  da- 


\ 


364         *  GOBERNANTES 

mos   á  continuación    el    único   documento    á  ese   res- 
pecto. 

ORACIÓN  FÚNEBRE,  TEDICADA  AL  ESCELENTÍSIMO  SEÑOR  DICTADOR  PIB- 
PBTÜO  DE  LA  REPÚBLICA  .  DEL  PARAGUAY  EL  CIUDADANO  DOCTOR  DOH 
JOSÉ  GASPAR  DE  FRANCIA. 

LA  DIJO  EL  PRESBÍTERO  CIUDADANO  MANUEL  ANTONIO  PBRBZ  BN  LA  IGLE- 
SIA DE  LA  ENCARNACIÓN  EL  DÍA  20  DE  OCTUBRE  DE  1840. 


Clamaveront  ad  domintun  qm  siucHaTÍt 
eis  salvatorem,  et  liberavit  eos.  Jadicum 
cap,  8.  V.  9. 

Llamaron  y  el  Seftor  snscitó  en  Salymdor^ 

que  los  puso  en  libertad  de  sus  enemigos. 

.  Tomada  del  libro  de  los  jueces  cap.  8.  ▼.  9. 

Exmo.  señor. 
No  podia  haber  acontecido  un  suceso  mas  triste,  que  el 
que  con  el  mayor  dolor  nos  reúne  en  este  templo  á  cele- 
lebrarlas  exequias  del  Exmo.  señor  dictador  perpetuo  de 
esta  República  el  ciudadano  José  Gaspar  de  Francia. 
Desde  los  primeros  dias  de  *sz  enfermedad  entró  el  pue- 
blo en  grandes  temores,  viéndose  amenazado  de  la  pérdi- 
da de  tan  gran  bien,  y  este  era  el  asunto  de  las  conversa- 
ciones. Su  edad  adelantada  y  la  malignidad  de  su  enfer- 
medad ]iacian  temer  á  unos  el  golpe  que  hemos  esperi- 
mentado,  y  que  tanto  nos  aflige:  la  buena  complexión  de 
su  temperamento,  y  sobriedad  de  vida  lisongeaban  las 
esperanzas  de  otros,  que  no  tendriaatan  fatal  resultado. 
¡Discursos  sujeridos  por  el  deseo  de  su  conservación! 
Inútiles,  y  vanas  esperarizas!  Triste  desengaño!  Eldia 
veinte  de  setiembre  á  la  una  de  la  tarde  el  clamor  de  la 
campana  comunica  la  fatal  noticia,  que  S.  E.  luchaba  con 
las  agonías  de  la  muerte.  Este  aviso,  aunque  confuso  en 
si,  pareció  una  voz  articulada,  pues  al  momento  desde  los 
confines  de  la  ciudad  corrrian  tumultuariamente  las  gen- 
tes, y  todos  se  dirigían  á  la  casa  de  gobierno;  y  un  llanto 
universal  asegura  que  el  supremo  dictador  ha  pagado  el 
tributo  impuesto  ala  descendencia  de  Adán. 


DEL  PARACUAY  965 

Señores,  ese  sepulcro  erigido  en  su  memoria  es  deposi- 
tario de  su  cadáver:  allegaos  á  él,  y  comunicad,  si  es  po* 
síble,  movimiento,  espíritu,  y  vida  á  esas  frías  cenizas;  6 
á  lómenos  liumedecedlas  con  las  lágrimas,  que  produce 
iruestro  dolor:  dad  desahogo  á  ese  pesar,  que  os  aflige,  y 
después  haced  una  {)ausa,  y  escuchadme,  para  que  conoz- 
cáis mas  á  fondo  la  grandeza  del  bien  que  |hemos  perdido 
con  la  muerte  de  nuestro  dictador. 

¡Trajano!  Tú  tuviste  un  Plinio,  que  compusiera  una 
oración  en  tu  elogio,  y  que  debia  recitarse  en  tu  presencia; 
es  de  temer  que  aquella  pluma  seria  ciertamente  dirigida 
en  parte  de  la  lisoDJa,  y  esperanza  de  la  recompensa. 
T  tú,  Plinio,  el  esceso  ventajoso,  que  hay  do  ti  á-ml,  en 
íngeni*>,  y  facundia,  se  (*ompcnsa  con  que  yo  elogio  á  un 
muerto,  de  quien  nada  tengo  que  esperar  y  en  la  presen- 
cia de  un  pueblo  testigo  de  los  hechos,  y  de  su  sucesor 
en  la  magistratura  suprema,  digno  de  mi  mas  alto  res* 
peto. 

En  medio  de  las  coijvulsione.s  do  una  revolución,  mi- 
rando el  Señor  con  benignidad  al  Paraguay,  suscito  al 
señor  José  Gaspar  de  Franria  para  que  como  Salvador  le 
libertara  de  sus  enemigos  ** Clama vcrunt  ad  Dominum, 
qui  sus<!Ítav¡t  eis  salvatorcm,  ct  lil>ertavit  eos.***  Esta 
será,  Exmo.  señor,  lapro|>os¡on  que  probaré  en  elogio  del 
Exmo.  señor  dií^tador,  «^uya  muerte  lloramos.  No  espe- 
réis, señor,  una  ropia  perfc(*ta  de  su  original:  esta  es  em- 
presa de  orador  mas  hábil.  Pero  os  presentaré  un  bos- 
quejo im[»erfe<'to,  para  que  mano  mas  diestra  le  perfeccio- 
ne. E^tc  sólo  debe  contentaros,  y  yo  habré  dado  la  prueba 
de  mi  ol>e«lient*ia,  arcpt^mdo  hablar  en  una  oración  pübli* 
ca  del  hombre  mas  grande,  que  en  el  i»nien  político  ha 
dodoá  luz  nuestro  siglo. 

•iNTHoDrrCION 

La  Amérira  había  llegado  á  la  mayor  edad  en  el  orden 
civil,  j  clamaba  exigiendo  su  emancipación    |)ara   en- 


366  GÓBEBKIKTES 

trar  en  el  rango  de  las  naciones.  ¿Pero  cuántos 
escollos  inutilizaban  sus  pretensiones?  Inmensas  distan- 
tancias,  variedad  de  intereses  entre  los  pueblos  y  provin- 
cias; y  lo  que  es  mas  la  política  del  gabinete  español  la  ha- 
cia vivir  en  quietud,  y  sin  acción  para  quejarse  de  su 
esclavitud  injusta.  Los  ensayos  de  Oruro  á  flnes  del 
siglo  pasado  nos  instruyeron  prácticamente  que  era  inútil 
todo  esfuerzo,  y  que  siendo  la  América  prisionera,  los 
americanos  mismos  éramos  sus  esclavos;  por  consiguien- 
te cuanto  mas  se  aumentaba  su  población,  tanto  mass6 
imposibilitaba  su  independencia. 

En  este  estado  un  conquistador  poderoso  y  terrible 
acomete  á  la  Península:  ésta  por  atender  á  su  defensa.  Se 
desatiende  de  todo  cuidado  esíerior.  Este  acontecimien* 
to  es  el  lance  favorable  y  único  que  le  proporciona  recla- 
mar los  derechos  de  su  libertad.  Pero  la  somnolencia  en 
quehabia  estado  desde  la  conquista,  la  costumbre  de  ser 
mandada  y  siempre  obedecer,  le  impedían  obrar  con  in- 
dependencia. La  América,  en  este  estado,  era  semejante 
á  un  hombre,  que,  después  de  haber  estado  mucho  tiempo 
con  grillos,  se  le  quitan  las  prisiones,  y  le  obligan  ¿ca- 
minar con  presteza;  todo  le  embaraza,  todo  son  tropiezos, 
y  todo  caldas. 

Dejemos  al  resto  de  América,  y  hablemos  del  Paraguay 
desde  que  se  gobierna  por  si.  Levanta  la  voz,  depone  al 
antiguo  gobierno,  y  erige  una  junta,  que,  aunque  en  par- 
te la  componían  sujetos  de  mérito  los  unos  menos  habían 
nacido  para  gobernar,  que  para  santificarse  en  un  claus- 
tro;  los  otros  ineptos  en  aquellas  circunstancias;  sólo  el 
doctor  Francia  reunia  las  cualidades  necesarias  para  go- 
bernar con  independencia.  Este  hecho  prefija  la  época,  que 
preparaba  la  formación  de  una  República  indepen- 
diente. 

Señores,  la  relación  prolija  de  los  hechos  intermedios 
desde  este  acontecimiento  hasta  que  el  señor  doctor  Fran- 
cia fué  nombrado  dictador,  la  juzgo  tan  inútil,  como  ím* 


DEL  PARAOUAt  967 

peninente:  eiia  roe  retarda  tratar  de  mi  asunto,  y  cuantos 
me  escuchan  están  perfectamente  instruidos  de  todo. 

Consideremos  á  este  hombre  prodigioso,  nombrado  dic- 
tador per|>étuo,  y  en  estado  de  obrar  sin  dependencia 
temporal.  Un  entendimiento  comprehensivo  y  sublimo 
me  litación  reflexiva,  resolución  firme,  secreto  inviolable, 
integridad  in4!orniptible  y  político  consumado  formaban 
el  carácter  del  hombre  que  el  Paraguay  hfibia  nombrado, 
para  que  estuviera  á  su  cabeza  en  calidad  de  dictador, 
depositando  en  él  toda  su  confianza. 

Cuando  yo  lo  considero  en  su  retiro,  se  me  presentan 
aquellos  astrónomos  sabios  en  el  observatorio,  que,  to- 
mando  el  telescopio  político;  miraba  las  revoluciones  civiles 
para  dirigir  con  acierto  sus  operaciones:  observaba  toda 
la  cirt-unferencia  y  puntos  intermedios  del  estado  que  tenia 
que  gobernar,  para  oc  urrir  á  sus  necesidades.  Tenia  que 
formar  un  estado  ilel  todo  nuevo;  y  asi  era  necesario  que 
todo  fuera  original. 

¿Qué  era  el  Paraguay,  cuando  nuestro  dictador  se  hizo 
eargu  de  su  gobierno?  Kl  esqueleto  de  un  gigante,  que 
necesitaba  de  una  mano  n)aeslra.  que  le  vistiera  de  carne, 
piel,  color  y  le  comunicara  el  impulso  de  vida  que  le  cor- 
res|)ondia  á  su  dignidad.  ¿Y  quién  otro  mas  á  pro{M)sito 
que  nuestro  dictador  en  los  tiempos  críticos  y  difíciles  en 
que  tenia  que  mandar  preservando  á  su  pueblo  de  las  ca- 
lamidades  que  siguen  á  las  revoluciones  civiles? 

Roma,  en  tiempos  antiguos,  y  Francia,  en  nuestros  días 
nos  instruye  iK^rfe^-Uimcnte  en  la  catástrofe  que  presentan 
loM  pueblos,  corj.i'los  l«>s  vínculos  sociales,  y  quitados  los 
diques  que  roí  tienen  l;is  pasiones  en  desi'>nlen:  elrlamorde 
nuestro^  \e(*inos  llega  á  nuestros  oidus  y  nosotros  hubié- 
ramos es|»erimentado  los  mnics  que  losatiigen,  si  la  Divina 
Providencia  nohabiera  sn^M-itailoen  la  porsMn.i  de  nuestro 
dictador  un  ^al\a'l(»r(|tieiios  libertara  deestos  niales. 

¿i*uánlas  providencias  tom«*i  S.  K.  para  mantener  en  |iaz 
la  Kepública,  y  |>onerIa  en  un  estado  rcs|>etable  respecto 


368  •      GOBERNANTES 

de  las  estrañas?  Provisión  de  armas  y  formación  de  sol- 
dados ocupaba  su  primera  atención:  promete  á  losintro- 
ductores  del  primer  ramo  que  la  introducción  será  libre 

de  todo  derecho,  y  en  su  pago  esportacion  á  elección  los 
frutos  que  les  presentan  mas  utilidad.  Esta  sabia  provi- 
dencia le  proporciónala  proporción  de  un  armamento  res- 
petable, con  que  consigue  los  dos  fines  que  se  había  pro- 
puesto.       '  « 

Dado  este  paso,  necesitaba  brazos  diestros  que  mane- 
jaran estas  armas.  ¡Me  asombro,  cuando  contemplo  á 
este  hombre  grande,  dando  espediente  á  tanta  ocupación! 
Se  dedica  al  estudio  de  la  milicia,  y  en  breve  tiempo  man- 
da el  ejercicio  y  evoluciones  militares  como  el  mas  prácti- 
co veterano.    ¿Cuántas  veces  he  visto  á  S.E.  estrecharse 

• 

á  un  recluta  enseñándole  el  modo  de  ponerla  puntería  pa- 
ra dirigir  con  acierto  el  tiro  al  blanco!  ¿Qué  paraguayo  se 
habia  de  desdeñar  de  llevar  el  fusil  cuando  su  dictador  le 
señalaba  eKmodo  de  gobernarle? 

Los  ejercicios  de  caballería  exigían  un  hombre  robusto, 
y  maestro  en  el  manejo  del  caballo  para  ejercitar  practica- 
mente  las  evoluciones  peligrosas  que  se  ofrecen  en  este 
ramo  de  milicia.  Para  formar  soldados  de  esta  naturale- 
za, parece  hubiera  hecho  elección  de  algún  joven'  de  su 
confianza,  que  lo  desempeñara  á  su  satisfacción.  No, 
señores:  se  personaba  á  la  cabeza  de  los  escuadrones  de 
caballería,  y  los  mandaba  con  tal  energía  y  destreza  que 
trasmitía  su  espíritu  vivo  á  los  queleseguian:  eramas 
poderosa  su  voz  que  la  del  clarin,  que  hacia  la  seña 
paralas  marchas. 

Señores,  ¿tantas  y  tantas  graves  atenciones,  que  nece- 
sitaban muchos  hombres  para  su  desempeño,  le  distrae- 
rían para  atender  á  las  demás  necesidades  del  estado? 
Su  grandeza  y  actividad  se  estendian  á  todo,  y  proveían  & 
todo,  como  si  todas  y  cada  una  de  ellas  le  ocuparan 
todo. 


DEL  PARAGUAY  360 

La  quietud  j  segundad  de  la  Hepúblira  eran  su  prime- 
ra atención  y  cuidado;  y  asi  era  necesario  tomar  provi- 
dencias eficaces  para  conseguirlo.  ¿Cuántos  perjuicios 
no  reciben  los  pueblos  de  los  salteadores  de  caminos? 
Violencia,  estupros,  robos  y  asesinatos  son  delitos  fami- 
liares á  estas  malas  gentes:  montanas  ¡na<-ccsiblcs,  y 
campanas  de  que  abunda  la  Itepública,  les  proporcionaba 
su  impunidad.  Nuestro  dio  tador  descubrió  el  secreto  de 
aterrarlos  de  tal  modo  que  desaparecieron,  buscando  su 
seguridad  enla  mudan/.a  de  vida:  discurrió  S.  E.  que  el 
modo  de  aplicar  la  |>ena  era  mas  efua/ que  la  misma  pe- 
na* y  en  esto  puso  su  estudio.  Luego  que  llegaba  algu- 
no de  estos  malhechores,  vista  la  sumaría,  era  conducido 
al  piquete,  y  con  pocas  lioras  para  «'onfe^^arse,  era  pasado 
por  las  armas.  ¡Oh!  ¡Y  qué  remedio  tan  eficaz  para  cu- 
rará los  pueblos  de  esta  epidemia!  En  breve  tiempo  que- 
dó la  República  en  estado  que  un  mu<*hacho  pudiese 
transitar  con  seguridad,  desde  las  costas  del  Rio  Para- 
guay hasta  las  del  Paraná,  sin  mas  segundad  que  el 
temor  que  habia  inspirado  el  supremo  dictador:  **Suscila- 
vii  DotninuM  á?a/ra/o/'C//'." 

Libre  la  República  de  estos  encmif:(»S|  es4*uclia  él  su 
clamor  por  el  temor  que  le  inspira  el  mayor  de  los  males 
que  pueden  pade<*<^  los  pueblos:  este  es  la  anarquía.  No 
res|>etaeste  monstruo  Tero/ edad  ni  virtud:  to<io  lo  des- 
truye^ to^Jo  lo  asóla:  cada  individuo  que  jn/ga  puede  ha- 
cer |)artido,  se  tiene  por  digno  de  la  suprema  magistratura, 
y  con  ca|>aci<lad  para  doempefiar  sus  funciones:  los  pre- 
tendientes, son  ta::tos  cuantus  hay  capaces  <le  fabrÍ4*arse 
un  mcrito  imaginario:  choian  los  pretendiento,  y  ved 
atil  los  pueblos  <iivididos  en  liand«>s  y  partidos  dcstru«*t«>- 
re».  ;Ah:  ¡Que  no  me  sea  dado  el  talento  suficiente  para 
delinear  el  cuadro  que  representa  con  exaititud  la  4*atás- 
trofe  fatal  de  un  pueblo  en  anarquía! 

¿Y  no  estuvo  nuestra  Ri»pnblica  en  estad«»  de  sufrir  los 

estragos  que  causa  su  malignidad?    Si,  señores:  en  va* 

25 


370  .  GOBERNANTES 

ñas  partes  se  hacían  ciertas  reuniones  peligrosas,  que 
aunque  ignoro  el  pormenor  de  lo  que  en  ellas  se  trataba, 
sabemos  se  preparaba  una  mina,  que,  reventando,  baria 
los  fatales  estragos  de  la  anarquía. 

Avisos  repetidos  cercioraron  á  S.  E.  del  estado  peligro- 
so en  que  se  hallaba  la  República.  ¿Cuántas  providen- 
cias fué  necesario  tomar  para  oprimir  á  este  enemigo  en 
su  cuna?  Asegura  á  los  cabezas  de  partido,  y  hechos  los. 
procesos,  resultan  reos  de  lesa  patria.  ¡Qué  contraste 
esperimentaria  su  corazón!  Estoy  en  la  inteligencia  que 
si,  manteniendo  las  personas  en  arresto  hubiera  bastado 
para  la  seguridad  del  estado,  no  habria  tomado  el  partido 
de  pasarlos  por  las  armas.  Se  portó  en  estas  circunstan- 
cias como  los  sabios  cirujanos,  que  á  los  miembros  que 
amenazan  cáncer,  Iqs  aplican  el  cauterio,  ó  cortan  la  par- 
te infecta.  La  República  del  Paraguay,  en  este  estado, 
me  acuerda  la  de  Roma:  cuando  por  una  contra-revolución 
trataba  la  nobleza  de  restablecer  el  gobierno  de  los  Tarqui- 
nos:  sesenta  y  dos  nobles  fueron  en  un  dia  pasados  por  la 
cuchilla;  siendo  necesario  que  Bruto,  primer  cónsul,  con- 
sultando á  la  salud  de  la  patria,  sacrificara  dos  hijos, 
sentenciando  la  causa  y  presenciando  la  ejecución:  **Síis- 
cltavit  Domimim  Saloatorem/' 

Pero,  señores  ¿no  temeré  el  lugar  santo  que  ocupo, 
aprobando  máximas  desangre  contraía  lenidad  del  Evan- 
gelio? No,  señores:  el  mismo  Dios  aprobó  la  conducta  de 
Salomón  en  las  muertes  de  Adonias  y  Joab.  Feliz  habría 
sido  el  gobierno  de  nuestro  dictador  si  la  salud  pública  no 
le  hubiera  obligado  á  la  ejecución  de  los  perturbadores  del 
orden. 

Quieta  la  República  con  esta  ejecución  aterrante,  se 
entregó  S.  E.  á  espurgar  el  estado  de  otra  clase  de  ene- 
migos: ¿Cuántos  perjuicios  no  reciben  lospucblos  de  los 
malos  administradores  de  intereses  públicos?  Imponen 
los  magistrados  algunas  contribuciones  para   sufragar 


DEL  PAKAQCAY  371 

los  gastos  que  son  necesarios  á  beneficio  del  mÍ5;mo  públi- 
co: nombran  colectores  y  depositarios  de  Io<í  4*audales  que 
$ic  recaudan,  v  deben  entrar  en  o!  erario  común.  Dos- 
cu^rc  S.  E.  desfalcos  v  malversación  en  estos  administra- 
dores  subalternos,  les  obliga  A  cubrir  el  ca|ntal  en  que 
fueron  alcanzados  y  toma  nuevas  provi.lenrias  paracxi* 
tárenlo  sucesivo  tan  grande  mal:  mandó  que  todos  los 
años  rindan  cuentas  del  cargo  y  data,  quitando  todo  re- 
curso á  la  mala  versación* 

Este  origen  tuvo  la  conducta  que  observó  S.  E.  cuando 
entregaban  los  efectos,  con  que  abastecia  al  piiblico:  aque- 
lla prolija  y  menuda  cuenta  de  cosas  al  parecer  poco  dig- 
nas de  atención.  Yo  ju/.go  que  menos  lo  baria  |»or  temor 
de  sujetos  nuev/imente  destinados  para  esto,  que  por  ins- 
truirlos en  la  deitcade/a  ron  que  debían  conducirse.  De 
esto  provenia  aquella  ocupación  de  exan)inar  esrrupul<»- 
sámente  todas  v  cada  una  de  las  obras  de  los  arte- 
factos. 

El  conjunto  de  las  tantas  atenciones  no  le  (M*upabade 
tal  molo  que  le  embara/íira  tratar  de  todas  st>gun  su  im- 
poriancia.  La  hermosura  y  buen  gusto  de  la^  poblacio- 
nes dan  idea  ventajosa    de   la  dignidad  4lc  ^u^^  habitante^. 

A*ii  lo  sentia  CaUu'a«-to,  rey  <lo  los  anglos.  (*uand(»  vela 
la  «^untuosidatl  y  magni(icen4*ia  de  los  edificios  n)man(»<. 
Contemplaba  S.  K.  el  estado  de  la  eapitnl  de  la  República, 
y  miraba  una  |>oblacii>n  desordenada  y  sin  policía:  <*alles 
si  es<*uadra;  casas  edificadas  al  cairicluMle  sus  dueños.; 
aunque  liabia  algunos  e4lificios  «le  buen  gu^to  y  4*oin(M|i- 
dad,  su  conjunto  formaba  un  todo  desagradable;  rauda- 
les |K?rmanentes  que  4*ortaban  la  pol)la<*i«»ii  y  formaban 
prccipií-ios  peligrosos:  solarías  «¡e  dep«*'si!n^  ih»  ha^nris»*- 
¡nmun<li«*ias,  abrig«»  de  >abandija*^  pcrjudi-iaN^^.  C'on«i- 
bc  S.  K.  el  proye4it>  <le  su  m«*j«»ra  y  la  p«»im»  «mi  4j«*ru- 
cion.  Onlena  la  apertura  de  í-alles,  |  nx-nraiplo  «\itar 
cuanto  se  pueda  pcrjni«-io<  *'i;  su>  babiiautev:  pone  lin- 
deros  que  fonuen  cuadra:   levanta  algunos  edificios  que 


372  GOBERNANTES 

pertenecen  al  público  para  que  sigan  los  particulares: 
ordena  la  erección  de  murallas  que  unan  la  población  y 
deja  con  esta  diligencia  una  ciudad  del  todo  nueva  y  pues- 
tos los  cimientos  para  que  la  posteridad  edifique  con  regu- 
laridad y  belleza.     Esas    dos  plazas  formadas  al  Sud  y 

Este  de  la  capital  son  obras  dignas  de  S.  E.  tanto  mas  cuan- 
to su  formación  ha  sido  sobre  las  ruinas  de  bosques  peli- 
grosos, abrigo  de  gente  mal  intencionada.  Esa  escava. 
cion  al  sud  ¿cuánto  ha  minorado  los  perjuiciosque  causa- 
ban las  lluvias  con  el  esceso  del  pendiente  por  aquella  par- 
te? El  nuevo  estado  y  mejora  de  la  población  sólo  pudo 
ser  concebido  y  ejecutado  por  nuestro  dictador. 

¡República  del  Paraguay!  ¿Cuánto  debes  á  los  cuidados 
y  desvelos  de  nuestro  dictador  difunto!     Parece  que  este 
hombre  singular  se  multiplicaba  para  atender  á  todas  sus 
necesidades:  estaba  en  su  gabinete  j  corria  tus  fronteras 
para  ponerte  en  estado  de  seguridad.     ¿Cuántos  daños  y 
perjuicios  no  recibían  de  los  bábaros  deLChaco  los  pobla- 
dores de  costa  abajo?    De  cuando  en  cuando  llegaban  á 
la  capital  las  noticias  del  terror  y  espanto  que  habia  causa- 
do algunas  de  sus  incursiones:  muertes,  robos,  multitud 
de  ganados  mayor  y  cautivos,   que   podian  llevar,  era  el 
resultado  de  sus  invasiones.    ¿Quién  pensó  que  tan  gran- 
des males  y  estragos  podian  remediarse?    Nuestro  dicta- 
dor discurrió  el  modo  de  asegurar  aquella  parte  de  la  Re- 
pública.    Cuatro    fortalezas     respetables    y  competente 
guarnición  ha  sido  la  barrera  que  ha  contenido  las  irrup- 
ciones de  aquellos   feroces   salvages.    ¡O  habitantes  de 
costa  abajo,    reposad  con  tranquilidad  en  vuestros  ho- 
gares: vosotros  sois  parte  del  pueblo,  que  el  señor  confió 
al  cuidado  de  nuestro  dictador,  "él  será  vuestro  salvador 
suscitavit  Dominum  Salvatoremr 

Las  providencias  sabias  y  prudentes,  que  tomó  para 
rebatir  la  fuerza  y  contener  los  bárbaros  situados  al  norte 
de  la  República.    Las   fortalezas  de  Olimpo  y  San  Car- 


DEL   PARAGUAY  373 

los  del  A)»a,  puestos  en  mejor  estado  de  defensa,  órdenes 
é  instrucciones  á  la  \'illade  *Conce|>ci<)n  han  puesto  en 
seguridad  |>or  aquella  parte. 

Esa  gran  muralla,  foso  y  fortaleza  construidos  en  la 
costa  opuesta  del  Rio  Paraná:  4Ucrpo  de  ejército  y  pique- 
tes en  lo  interior  al  sudde  la  República  han  hecho  mirar 
con  respeto  á  los  enemigeos  situados  en  aquella  pai:te 
^Suscilacit  Dominus  Salcatorcs.*' 

Baste,  señores,  para  probar  que  el  Exmo.  señor  dicta<lor 
cuya  memoria  lloramos,  fue  el  salvador  que  suscitó  el 
Señor  ¡mra  libertar  al  pueblo  paraguayo  <le  sus  enemigos. 
El  Índice  solo  de  cuanto  obn')  A  favor  <le  nuestra  Hepúbli(*a, 
no  puede  reunirse  en  los  estrechos  limites  de  una  oración 
dedicada  «^  su  memoria  ^'Claniarrrunt  ad  Dominf'M  <¡i4i 
suxtitarit  Salratorchi  ei  liberar il ros/* 

Tú,  historia,  que  haces  justicia  al  verdadero  mérito,  re- 
coge con  exactitud  las  obras  que  nuestn)  diriador ejecutó 

ú  favor  del  pueblo  que  el  Señor  confió  á  su  cuidado:  man- 
da «i  la  posteridad  con  sení'illa  narrarioii,  que  es  el  4'a- 
rúcter  de  la  verdad.  Las  gencracii)nes  futuras  admira- 
rán sus  hechos  y  lo  caracteri/arún  con  el  Utulo  de 
Grandi'. 

Exmo.  señor:  reconociendo  el  mérito  gigante  de  nues- 
tro dictador  difunto,  habéis  erigido  en  su  memoria  un  se- 
pulcro, para  que  siendo  undepósjto  de  sus  ceni/a'*,  perpe- 
túe su  nombre:  mas  sabiendo  que  el  tiempo  destruye  los 
mArmoles  mas  firmes,  nombrasteis  oradt>r  que  hariendo 
justicia  «1  >u  mérito,  compusiese  una  orai-ion  en  su  enco- 
mio. Yo.  señor,  sin  ejercitar  mi  humildad. me  ju/go  poco 
digno  de  nuestro  Iléroe;|H)rtai.to  o^  propondré  un  medio 
de  conseguir  vuestros  fines.  Julio  (Vsar  y  Oftavi»»  Au- 
gusto no  fu<Ton  ma^  dignos  de  la  memoria  de  losnmianos 
qu#»  nuestro  dí**tador  de  In  do  los  |iara::n:i\  •)-.  Si  uquell«>s 
para  |)orj»etuar  la  m»^moriade  e*¿tos  do^  per-ii»iiage<  i-olo 
can>n  sus  nombres  en  el  calendario  romano;  mandad  que 


374  GOBE  BKANTE8 

en  el  Paraguay  se  coloque  entre  ellos  el  de  nuestro  dicta- 
dor y  suprimiendo  el  nono  mes  le  llamen  del  tenor  siguien- 
te. Julio,  Agosto,  Francia,  Octubre,  etc. 

Señor,  reconociendo  la  capital  las  sabias  disposiciones 
que  habéis  tomado  para  mantener  la  tranquilidad  pública, 
y  que  puede  llamarse  el  primer  crepúsculo  de  vuestro 
mando,  le  da  la  lisongera  esperanza  que  haréis  nuestra 
felicidad.  El  Dios  de  las  misericordias  os  ilustre  para 
que  nuestras  esperanzas  tengan  su  perfecto  cumpli- 
miento. 

Sacerdotes  del  Altísimo,  tened  presente  que  sois  la  por- 
ción escogida  que  ofrece  al  Señor  todos  los  días  el  sacrifi- 
cio incruento:  que  sois  los  medianeros  entre  Dios  y  el 
pueblo:  cuidad  que  vuestras  ofrendas  sean  aceptas  ante 
el  divino  acatamiento  como  las  de  Abel,  el  sacrificio  de 
Abrahan  j  lo  que  ofreció  Melqui sedee. 

Ciudadanos,  los  que  vestis  el  uniforme  del  honor,  sois 
la  columna  que  sostiene  el  estado:  tened  entendido  que 
ese  trage  que  os  distingue  de  las  demás  clases  del  pueblo, 
os  hace  saber  que  el  honor  es  vuestro  mejor  distintivo. 
La  patria  tendrá  sus  necesidades,  estas  las  sabréis  por 
conducto  del  supremo  gobierno:  esta  unión  está  simboliza- 
da enunacuerda  delgada,  que  doblada  tres  veces  se  corta 
con  dificultad. 

Y  vos,  pueblo  paraguayo,  que  habéis  hecho  un  duelo 
tanespresivo  de  vuestro  dolor  por  la  muerte  de  nuestro 
dictador,  sea  este  el  último  dia  que  llevéis  esas  vestiduras 
de  luto.  El  Señor  ha  suscitado  en  su  lugar  un  gobierno 
que  satisfará  vuestras  esperanzas. 

Dios  de  las  misericordias,  te  rendimos  acciones  de  gra- 
cia por  habernos  concedido  por  el  espacio  de  veinte  y  seis 
años  un  defensor  que  ha  mantenido  la  tranquilidad  pública: 
este  reconocimiento  nos  estimula  á  recibir  con  resignación 
la  pérdida  de  tanto  bien.  Tunos  le  diste,  tú  nos  le  quitas- 


DEL  PARAGUAY  375 

te:  sea  bendito  ty   .santo    nombre,    suplicAmostc,    señor, 
cl  descanso  etenio  por  los  méritos  de  N.  S.  J.  C. 

Requiescat  in  pacr 
A  mrn 


Con  tales  doctrinas,  el  d¡rta<lor  perpetuo  apare4-e  vil- 
mente calumniado  por  todos  los  que  le  pintaron  de  otro 
modo;  que  es  el  mundo  entero. 

No  sabemos  que  admirar  mas,  si  la  deifiracion  del 
dictador  Francia  hecha  por  el  padre  Pérez,  á  los  |»ocos  dias 
de  muerto  aquól,  ola  calma  y  sangro  fría  <lel  pueblo  para- 
guavoen  oir  la  justificación  del  tirano,  reconocido  uni- 
•\ersalmeiite  como  tal  y  cuyos  actos  bárbaros  no  fueron 
desmentidos  por  na<lie.  No  se  atrevieron  ;\  tanto  ni  los 
mismos  sostenedores  de  liosas,  aun  después  de  veinte  y 
cinco  anos  desuí-aida,  y  eso  que,  en  feroci«lad,  aquél  so- 
brepujó á  éste  por  mudio. 

EMe  sacerdote,  Manuet  Antonio  Pero/,  tal  vez  participa- 
ra de  los  temores  del  Wijo  pueblo  queel  p4xleroso  di«-ta- 
dor  resucitase  reclamando  su  autoridad.  No  aludía,  ni 
jKxlia  aludir  al  carácter  piadoso  y  cristiano  de  Frauiia,  c<v- 
mo  que  se  sabia  que  éste  no  sólo  hacia  chafa  de  la  religión 
sino  quehabia  hecho  todo  lo  posible  para  inspirar  despre- 
cio por  la  iglesia  y  los  clérigos.  A  haberse  atrevido  atan 
audaz  elogio  habría  temid«»  que  el  dictador  «^e  levantase  de 
su  tumba  V  lo  man<lase  fusilar.  Pen»  él  se  limitó  á  hablar 
del  dictador  como  un  gran  gobernante,  que  habia  salvado 
al|uiisde  la  anan^ula  en  el  interior  repeliendo  la  in\a- 
sion  del  esterior,  que  habia  ro<-til¡cado  las  calles  de  lá  ciu- 
dad y  librado  el  paisde  innumerables  males.  Puede  ale- 
garse en  defensa  de  este  |)rofano,  si  noblasfemí»,  eli>gÍ4) 
del  dictador,  que  era  dirigido  á  un  |)Ueblo  de  que  muchas 
|>cr^onas  habían  concurrid*»  e^|K*rand<»  tiir  hablar  de  un 
dios,  y  que,  sí  se  hubiera *atre\  ido  á  hablar  de  él  tal  cnnio 
era,  sehubria  levantado  de  la  multitud  un  grito  de  horror. 


376  goberiAantbs 

Pero  si  el  clérigo  Pérez  no  alabó  la  p\pdad  y  carácter 
religioso  de  Francia,  ni  le  asignó  un  lugar  en  la  morada 
de  los  bienaventurados,  ciertamente  esto  abona  en  su 
favor. 


* 
*    * 


Todas  las  tradiciones,  que  se  conservaron  de  las  acusa- 
ciones contra  los  hombres    principales  que  vivían  en  el 
Paraguay  en  la  época  del  advenimiento  de  Francia  al  po- 
der absoluto,  son  necesariamente  de  dudosÉi  autenticidad, 
por  la  circunstancia  de  que  todo  se  hacia  en  secreto,  sin 
atreverse  nadie  á  averiguar  la  verdad;  pero  como  aque- 
llos de  quienes  mas   podia  temer  Francia  eran  por  lo  ge-' 
neral  hombres  de  bien  estar,  de  respetabilidad  y  de  influ- 
yentes familias,  muy  natural  seria  que  ejecutados  ellos  y 
sus  bienes  confiscados,  sus  arruinadas  familias  habían 
de  recoger  todos  los  incidentes  que   pudieran  suministrar 
los  soldados,  policia  y  otros  que  se  vieron  obligados  á  eje- 
cutar sus  órdenes.     Mas  apesar  de  cuanto  hiciera  el  dicta- 
dor, se  habian  de  saber  muchos  incidentes  que  él  habría 
preferido  que  jamas  se  divulgasen;  pero  en  los  primeros 
años  de  su  poder  era  mucho  mas  difícil  conservar  oculto 
cualquier  hecho  desagradable  que  lo  que  fué  mas  tarde. 
Aun  no  habia  aprendido  el  pueblo  la  necesidad  de  un  ab- 
soluto silencio  sobre  cuanto  veia,  como  sucedió  después. 

La  escusa  de  insania  que  no  dejaba  de  atribuírsele  por 
alguien  parar  esplicar  su  cruel  conducta  no  puede  admitir- 
se, puesto  que  todos  los  actos  de  su  vida  fueron  consis- 
tentes uno  con  otro  y  con  el  mismo  carácter  general.  En 
toda  su  carrera  jamás  hubo  una  manifestación  de  ternu- 
ra, de  cariño,  de  simpatía  con  la  especie  humana.  Sus 
crueldades,  su  cinismo,  la  aparente  falta  de  motivo  para 
muchos  hechos  crueles  é  inhumanos,  todo  indica  un  espí- 
ritu consistente  consigo  mismo,  y  solo  se  diferenciaba  de 
otros  mas  ó  menos  similares  en  que  no  tenia  simpatía  al- 


DBL  PARAGUAY  377 

guna  con  la  naturaleza  humana.    Sus  actos  manifíestan 
que  fué  inhumano  noin'^ano. 

Al  rcgrefwir  ;\  su  patria,  después  de  f^alir  de  la  universi- 
dad de  Cónloba,  jam.'W  pudo  avenirlo  con  el  que  se  pu- 
siera en  (*orita<!to  ron  ó\  por  su  genio  fantá^^tico  é  insu- 
frible, de  modo  que  desde  entonces  siempre  vivi6  como 
un  m¡s;intropo  y  recluso.  No  sentia  amor  alguno  {)or 
nínfoin  ser  viviente,  ni  siquiera  por  ningún  animal  do- 
méstico. Su  amor  v  admiracii)n  estaban  concretados  en 
en  si  mismo,  y  se  hallaba  tan  com|)letamente  perdido  en 
la  concienria  <le  su  propia  grandeza  que  no  podia  con- 
templar un  sor  superior  A  ól.  Su  vanidad  y  egoísmo  lo 
hicienin  fcmontiflo,  y  al  ordenar  A  ^us  desgra<ria  los  sub- 
ditos que  le  llamasen  El  Suprrui'^^  la  (>bodien<Ma  y  desam- 
paro de  estos  le  sostuvieron  de  plano.  Lo  mismo  que  con 
sus  afecciones  y  simpatías,  snredia  con  los  deseos  y  ape- 
titos de  otros,  ron  lo  que  no  tenia  nada  de  común.  Su 
i*ara  imberl»e  ora  indicio  do  >n  «arActer  que  nunca  fué 
conmovido  por  ol  amor  ó  la  |)asion  hacia  indixfduo  alguno 
del  oir«)  sexo,  y  su  indiferencia  álos  placeres  mas  grt>se. 
ros  de  comer  y  bcbop  corralKín  ol  camino  por  el  que  todos 
los  domas  tiranos  cMii-Mdo-ion  la  historia,  realizaran  un 
sentimiento  en  cornun  con  $n<  <u'r»'iitos.  (*on  sus  parien- 
tes mas  iinn«'<liato^  fu«»  tan  «tuo!  como  con  el  poor  crimi- 
iial«  emiandosu  maldición  á  su  padrí*  m  >ribundo  y  so- 
metiendo A  su  inofensivo  hermano  :il  tormento  y  A  la  eje- 
cución. Miraba  A  ^n^  hijo*i  naturales  ron  |a  misma  indi- 
ferencia que  A  un  porro. 

Tal  fué  su  carAetep  corno  ciniatlano  parti**ular;  cuando 
llegM  á  golKM'iiar  A  unpti'*blo  ignorant*»,  amable  y  sin  ambi- 
ción se  mantuvo  en  ci>nsonaniMa.  Su  espíritu  me/quino 
jamás  se  embriagó  al  vor<o  (*lova*io  al  poder,  manifestan- 
do los  miamos  sontimitMito<  V  la  mi^^mi  indiferen«Na  A  la 
felicidad  y  A  la  miseria  d»»  •>tM^  después  «••imo  ante. 
(*onstitucionalmoitte  tímida  v  dt^s.-ontiad'»,  al  vor^*  arri- 
ba.  dirigió  la  vista  hAcia  aquellos  A  quienes  consideraba 


378  GOBERNANTES 

aprovechasen  mas   de   su  caída,  á  los  que  miraba  como 
sus  naturales  enemigos,  y  con  el  pretesto  de  deshacerse 
de  ellos  inventó   el  sistema   de  conspiración  de  que  desde 
entonces  se  sirvieron  sus  sucesores.     La  conciencia  que 
tenia  de  haber  hecho  dar  muerte  á  tantos  millpnes  de  ino- 
centes iba  acompañada  de  la  convicción  de  que    era  um- 
versalmente temido  y  aborrecido.  De  esto  infirió  que  ca- 
si todos  deseaban  su  muerte,  y  veia  en  cada  persona  un 
enemigo  qpe  de  muy  buena  gana  le  quitariala  vida,  sí  en- 
contrara unaoportunidad.   Era  tal  el  temor  de  asesinato 
que  le  siguió  perpetuamente  durante    muchos   años,  y  la- 
mitad  del  tiempo  lo  pasó  en  forjar  planes  para  deshacer  á 
los  imaginarios  conspiradores.  Conservó  siempre  varios 
puntos  de  residencia,  como  para  mudarse  de  uno  á  otro 
rara  vez  pasando  dos  noches  sucesivas  bajo  el  mismo  te- 
cho, sin  volver  nunca  por  el  mismo  camino  por  el  que  habia 
ido,  creyendo  poder  deshacer  así  á  cualquier   bando  de 
conspiradores  que  le  acechara.  Para  desviarlos,  constan- 
temente estudiaba  el  modo  de  hallarse  en  lugares  en  don- 
de no  se  hubiera  previsto  su  venida,  y  en  donde  ningu- 
na corporación  de  asesinos  se  pudiera  hallar  acechándole 
para  hacerle  caer  en  la  red. 

Pero  lo  mas  notable  en  el  carácter  de  este  hognbre  es 
haber  podido  llevar  una  vida  semejante  por  tanto  tiempo. 
Que  un  hombre  pudiera  existir  por  tantos  años,  encerra- 
do en  una  prisión  que  él  mismo  eligiera,  en  la  que  ningún 
rayo  de  simpatía  humano  pudiera  penetrar  en  el  helado  co- 
razón que  la  entrañaba,  y  al  asomarse  desde  su  escondite 
sólo  ver  cuitados  á  quienes  hiciera  miserables,  mirándolo 
todos  con  odio  mezclado  de  temor,  es  un  fenómeno  sico- 
lógico que  el  mundo  tal*  vez  jamás  viera  antes  ni  después. 
Tampoco  es  nada  estraño  que  los  sencillos,  supersticio- 
sos y  benévolos  paraguayos  mirasen  auna  persona  cons- 
tituida de  tan  diferente  modo  que  ellos,  como  un  ser  de 
distinto  orden,  y  que  sólo  la  inuerle  los  haría  ver  que 
fuese  U7i  ser  humano. 


DKL    PARAOIJAT  379 

El  mal  71W»  hacen  lo-  hombres  vire  en  pon  de 
rilOM.  El  terrible  sistema  de  Francia  continuó  ruando  él 
ya  no  existia.  Una  gcnera«*ion  entera  se  mantuvo  el 
pueblo  en  tan  abyecto  terror,  que  á  su  muerte  se  halló 
encanUido  y  desíimparado,  tan  completamente  destitui- 
do de  toíio  sentido  ó  «sentimiento  de  propia  sef^uridad,  que 
\ino  á  ser  victima  pasiva  ó  irresistible  de  uno  mas  débil  y 
peorquo  Francia.  A  este  cupo  el  destruir  íUodo  aquel 
que  hubiera  dado  prueba  de  inteligencia,  patriotismo  ó 
capacidad:  el  sembrar  la  semilla  de  entera  sumisión  y 
obeliencia  sin  réplica;  pero  el  cosechar  el  fruto,  sacrifi- 
car, |K>r  tiecir  a^í,  todo  un  pueblo  sin  re^^petar  sexo,  edad 
ni  raiifro,  reílucir  al  pais  en  ur)  desierto,  oripicnílo  una 
tumba  |iara  si  sobre  los  huesos  de  toda  la  nación  para- 
iniaya,  quedó  para  su  discípulo  é  imitador,  Francisro  So- 
lano I  Jipe  j. 

KlfTobierno  <|uo  sucedió  al  <liclador  <'oi. servó  como  im 
tesoro  sagrado  todi>  hi  dejado  por  éste,  ha^tu  el  21  de 
octubre  en  que  ordiMiára  el  inventario  de  ellos,  el  cual  se 
llevó  A  rahn  en  los  «lias  1  y  r>  de!  si^ruiente  mes. 
Por  el  detalle  original  del  cuerpo  de  hiene**,  se  vé  clara- 
mente cual  puede  haber  sido  su  pro:'edencia— origen  de 
las  contisca<'iones  de  sus  victimas. 

El  lí*<'li»r  podrá  ju/gar  |M>r  si  misiii')á  la  vista  <lel  do- 
cumento que  sintió: 

INVKNTAKIO  hK    f.OS  mFNI>  I)KJAI>0<    I»oK    FKANCIA 

Asunción,  y  octubre  21  de  IHlll. 

No  obstante  las  uríjentes  e  iii. •osantes  (>i*upa<'iones  con 
que  se  halla  aun  el  gobierno,  consiguiente  á  las  primeras 
merlidas  acordadas  en  beneficio  de  la  sp«;ur¡d'id  v  i'onser- 
vacion  del  r«*|K>so  y  tranqnilí  lad  ilel  publico,  á  tin«leqne 
cntfKio  tiem|H>  apanv  *a  (le  modo  lia^^iante  la  ivintidad  y 

calidad  de  h)s  lMi»nes  que  ••!  íina  lo  Kxmo.  s.^fior  dicta- 
dor de  la  Kepúbli(*a  dejó  con  su  muerto  intentada,  como 


380  GOBERNANTES 

de  su  pertenencia,  los  cuales  se  hallan  en  los  cuartos  in- 
teriores de  estas  casas  del  supremo  gobierno  y  la  llave 
recogida  incontinenti  al  fallecimiento  por  el  señor  coman- 
dante Cañete,  y  de  consiguiente  reservada  hasta  el  pre- 
sente en  la  secretaría  con  acuerdo  de  los  demás  individuos 
de  la  junta,  practíquese  un  inventario  y  descripción  for- 
mal de  todos  ellos,  con  asistencia  del  cuerpo  municipal— 
Manuel  Antonio  Ortiz — AguMn  Cañete — Pahlo  Pereira 
— Miguel  Maldonado— Gavina  Arroyo — José  Gabriel  Be- 
nitez^  secretario  de  gobierno. 


El  cuatro  de  noviembre  del  mismo  año  pasé  el  corres- 
pondiente aviso  al  cuerpo  municipal  parala  asistencia 
acordada  en  el  auto  antecedente,  de  que  doy  fé — Be- 
nitez. 

En  cuatro  dias  del  mismo  mes  y  año,,  habiéndose  reu- 
nido en  estas  casas  públicas  de  gobierno  los  señores  del 
cuerpo  municipal  y  el  ministro  tesorero  de  hacienda,  para 
los  efectos  del  auto  antecedente,  la  Exma.  junta  mandó  . 
abrir  con  el  secretario  la  puerta  del  aposento  donde  exis- 
ten los  bienes  pertenecientes  al  finado  señor  dictador  José 
Gaspar  de  Francia  y  en  su  consecuencia  se  dio  principio 
al  inventario  por  el  orden  y  la  forma  siguiente: 

Primeramente  se  hizo  á  vista  de  todos  los  señores 
existentes  un  prolijo  escrutinio  de  todas  las  arcas  y  baúles 
que  estaban  en  el  anunciado  aposento  del  ñnado  S.  E.  y 
se  hallaron  en  distintas  bolsas  dos  mil  ciento  treinta  y 
cuatro  onzas  de  oro  selladas,  que  se  contaron  prolija- 
mente y  se  entregaron  al  ministro  tesorero  de  hacienda 
para  su  guarda  en  depósito. 

ítem. — Noventa  y  siete  pesos  fuertes. 

ítem.— Ciento  ochenta  y  dos  pesos  en  plata  sencilla  en 
moneda  de  dos  reales,  de  á  real,  y  seis  pesos,  cinco  rea- 
les inclusive  en  medios,  cuyas  cantidades  se  entregaron  al 
ministro  de  hacienda. 


DEL  PARAGUAY  381 

Eo este  estado,  siendo  ya  hora  competente,  se  sus- 
pendió la  presente  diligencia  j  la  firmaron  los  señores  de 
laExma.  junta  gubernativa  y  los  de  la  municipalidad,  el 
ministro  tesorero  de  hacienda  en  prueba  de  darse  ¡>or  reci- 
bido de  las  cantidades  espresadas  y  el  secretario  de  go- 
bierno por  ante  mi,  de  que  doy  fé. 

Manuel  Antonio  Ortiz— Agustín  Cañete— Pablo  Pereira 
— Miguel  Maído  nado— Ga  vino  Arroyo^Juan  José  Medi- 
na— Francisco  Javier  Filardiga— Dionisio  Acosta— Juan 
Manuel  Alvarez— Josó  Gabriel  Benitez,  secretario,  José 
Domingo  Campos,  fiel  de  fechos. 

En  cinco  del  mismo  me^  y  ano  volvieron  á  congregar- 
M  en  estas  ca<¿as  de  gobierno  los  señores  <lel  cuerpo  mu- 
nicipal y  el  ministro  tcfiorcro  de  hacienda  y  en  su  virtud 
y  de  orden  de  la  Kxma.  junta  abri6  el  secretario  la  puerta 
del  aposento  sobredicho  y  se  continuó  el  inventario  en  la 
manera  siguiente: 

Primeramente  se  encontraron  en  una  caja  doce  onzas 
mms  de  oro  sellado. 

ítem.— Nueve  reales  y  medio  inclusive  dos  cuar- 
tillos. 

ALHAJAS    DE  ORO    Y  M.ATA 

-  Ítem. — Una  <*aja  de  oro  |>ara  polvos  <ie  peso  de  tres 
onzas  trece  y  medio  adarmes,  4{ue  reconoció  un  pla- 
tero. 

ítem.— Un  par  de  hebillas  de  or4>  de  emi)eine,  conhebi* 
jones  (hebillones.  de  plata  y  aoero  y  sus  correspondientes 
charreteras  también  de  oro  con  hebijoiies  (hebillones)  de 
acaro  y  peso  todo  ello  de  siete  onzas  seis  adarmes. 

ítem. — Un  bastón  de  rañadc  la  India  con  puño  y  anillo 
de  oro  y  cantonera  de  metal  amarillo. 

Ilem.— Veinte  y  luicve  piiv.as  de  cabeza  la^  de  plata 
de  mo<lerna  he<*hura,  con  pes«»  de  seis  y  mcilia  onzas. 

ítem. — Cuatro  libras  de  rliafaionia  de  plata  en  diferentes 
ríales  y  algunas  piecet*iuis  sueltas. 


383  GOBERNANTES 

ítem.— Nueve  cucharas  nuevas  de  plata  con  peso  de 
una  libra,  seis  onzas,  catorce  adarnoies. 

ítem. — Una  cigarrera  de  plata  con  muelle  de  acero  y 
peso  de  cuatro  onzas,  catorce  adarmes. 

ítem. — Un  par  de  estribos  de  hechura  inglesa  con  dos 
pares  de  corredores  de  plata,  con  peso  de  una  libra,  ocho 
onzas  y  diez  adarmes. 

ítem. — Un  par  de  espuelas  de  plata  con  rodajas  de  hier- 
ro, pasadores  y  hebillas  de  plata  con  hebijones  (hebillo- 
nes)  de  hierro  y  peso  de  ocho  onzas,  doce  adarmes. 

ítem.— Un  tachito  de  plata  con  peso  de  cinco  libras, 
nueve  onzas,  doce  adarmes. 

ítem. — Una  escupidera  de  plata  con  peso  de  tres  libras 
trece  y  media  onzas. 

ítem. — Una  tembladera  de  plata  con  peso  de  doce  onzas, 
catorce  adarmes. 

ítem. — Una  caldera  de  plata  con  tapa  y  peso  de  tres  1¡- 
bras,  tres  y  medias  onzas. 

ítem. — Otra  de  id.  id  mediana,  con  id.  y  peso  de  dos 
libras  catorce  onzas. 

ítem. — Un  jarro  de  plata  con  peso  de  una  libra,  doce 
onzas  y  seis  adarmes. 

ítem. — Una  tembladerita  de  plata  con  peso  de  cinco^ 
onzas,  doce  adarmes. 

ítem. — Un  mate  con  pié  de  plata  con  su  correspondien- 
te bombilla,  con  peso  de  una  libra,  siete  onzas. 

ítem. — Un  pié  de  mate  de  plata,  con  peso  de  once  onzas, 
doce  adarmes. 

ítem.— Una  geringa  de  plata,  con  mango  de  madera,  que 
contiene  en  la  tapa  del  cilindro  y  en  la  estremidad  dos  pie- 
zas de  estaño,  todo  ello  con  peso  de  una  libra,  una  y  me- 
dia onzas. 

ítem. — Un  cuchillo  hechizo  con  cabo  de  aspa  chapeado 
y  la  vaina  con  dos  canteras  de  plata. 

ítem.— Una  fuente  pequeña  de  plata,  con  peso  de  una 
libra  once  onzas. 


DEL  PAiUGUAY  383 

Itcm.^)tra  id.  id.  id.  con  poso  de  tres  libras,  seis 
onzas. 

ítem. — Un  |ilatillo  de  id.  id.  id  una  y  media  libra. 

Item.^lJn  platillo  de  plata  iron  peso  de  una  libra,  siete 
on/as,  caton^c  adarmes. 

ítem. — Otro  id.  id.  id.  de  id.  id  id. 

ítem.— Otro  id.  i*!,  de  id  con  poso  dedos  libras,  tres 
onxas,  doce  adarmes. 

ítem.— Otro  de  id.  id.  de  id.  con  peso  de  dos  libras  y 
seis  oiizHH. 

ítem.— Otro  id.  iti.  de  id.  con  peso  de  una  libra,  siete 
on/as.  c;i torce  adarmes. 

ítem. — Otro  id.  id.  de  id.  con  peso  de  una  libra,  ocho 
onza<,  cuatro  adarmes 

ítem.— Otro  id.  id.  de  id.  con  |>eso  de  una  libra,  tres 
on/as  y  catorce  adarmes. 

ítem. — Otro  iri.  id.  de  id.  con  peso  de  id.  id. 

ítem. — Otro  id.  id.  <io  id.  cofipe^o  de  una  libra,  dos  on- 
zas, doce  adarmes. 

ítem. — Otro  id.  id.  de  id.  c«j:i  peso  de  una  libra,  tres 
on/as,  (ince  a<Jarmes. 

ítem. — Olr«>  id.  il.  de  id.  co:i  pesidouna  libra,  dos  y 
me^iia  on/as. 

ítem. — l'n  cn«'li¡llo  con  «'ab  >  dt»  pl.-ila. 

ítem. — Dos  tcnedort^s  con  abra/adcritas  do  plata,  dos 
en  uno  do  ellos. 

ítem. — I'n  o^p-idin  cutí  iiuño,  cintoneras  y  ar(?ollitas 
de  plata«rlorado  á  fuc^o. 

ítem. — Trcsrlii,'oi4»^«M«i  «•  is  inlllosil*»  plata. 

It'in. — I'n  fr'iioiviii  ^Nípri^  de  plat.i  y  eabe/.;ii|a^  virja»*, 
ron  d*M-i»  pitv.as  y  u'ii  «m  ImiíIí  i  d*  plata,  i'on  ^ns  r«ir- 
re'*p'»ndi»'nt»*s  ri'.Mid  i"*  ••  ci  I  i^  li^MÜa-i    dt*  plaii. 

Ilcni.— I'n  par  d'»  .-.ibtva  I  i-i  di»  ^U'-ia  f<»r{  i  las  ron 
tatilt*te  co|tirad'»,'''iM  v.-iüt»»  y  fnan*«>  |iie/a^dt>  piala,  v  su 
corres|Minilicnte  rienda  t;iTnbien  forrada  (io  tatiletccon  dos 
hebilla:»  y  dos  pasadores  do  plata. 


384  GOBERNANTES 

ítem. — Un  pretal  de  suela  con  tres  piezas  de  plata. 

ítem. — Una  silla  de  montar  en  buen  uso  con  almohada 
de  terciopelo  carmesí,  alas  de  tafilete  colorado  y  dos  pis- 
toleras de  id.  engarzadas  en  plata,  con  cuatro  hebillas  de 
plata,  y  la  correspondiente  cincha  con  hebillas  de 
hierro. 

ítem. — Otra  id.  de  id.  con  id.  id.  y  cuatro  piecitas  de 
plata  y  de  mas  uso  que  la  antecedente. 

ítem. — Catorce  chapitas  de  oro  que  se  sanaron  de  siete 
casacas,  con  peso  de  cinco  onzas  menos  un  adarme. 

ítem.— Dos  palmatorias  de  plata,  cada  una  con  su  des- 
paviladera  de  id.  con  peso  de  dos  libras,  trece  y  media 
onzas.- 

ítem.— Un  par  de  hebillas  de  plata  de  empeine,  con 
hebillones  de  id.  y  acero  y  peso  de  cinco  onzas,  seis 
adarmes. 

ítem. — Una  hebilla  de  oro  con  chapa  y  botones  de  lo 
mismo  y  peso  de  dos  onzas,  dos  adarmes. 

ítem. — Otro  id.  con  veinte  y  seis  crisólitos  montadas  en 
plata  y  guarnecidas  de  granos  de  trigo  de  tumbaga. 

ítem. — Un  reloj  nuevo  de  segundos,  horizontal,  con  lla- 
ve de  metal. 

ítem.— Otro  id,  inglés,  corriente  con  llave  de  metal  y 
acero. 

ítem.— Seis  navajas  de  barba  cabo  blanco,  usadas,  en 
un  estuche  de  cuero  de  becerrillo. 

ítem. — Un  par  de  estribos  de  plata  con  correderas  y  par 
de  espuelas  de  id.,  con  rodajas  de  hierro,  pasadores,  can- 
teras y  hebillas  de  id.,  hebillones  de  hierro,  ambas  alha- 
jas pesaron  una  libra,  quince  onzas. 

HOSPITAL 

Veinte  y  ocho  pesos  medio  real,  inclusive  ocho  pesos 
fuertes, 
ítem. — Tres  cucharas  de  plata  con  peso  de  siete  onzas, 
ítem. — Una  bombilla  de  id.  con  peso  de  una  onza. 


DEL   PARAGUAY  «fffó 

ítem. — 5ÍCÍS  piezas  do  rahezadas,  dos  hebillas,  una  ar- 
gollita  y  un  |)asad<>r  de  plata  con  peso  de  ires  y  media 
onzas. ' 

ítem.— Tn  tintero  y  una  ^alvad<»ra,  una  olilcera,  un  vaso 
de  plata  para  af;ua  y  una  (*anipanilla  ron  su  asiento  ror- 
respouilicntr,  todo  de  plahí  ion  peso  de  seis  libras  diez 
onzas. 

Ilem. — Una  silla  de  montar  de  terciopelo  carme.^i 
con  «*uatro  hebillas  de  plata. 

Item.~L'n  riel  y  una  piecita  de  plata  ron  dos  libras  y 
una  on/a. 

El  periódioí)  olirial  de  Lojiez,  suresor  de  Francia  se  es- 
prcsa  a**l:  -La  administración  d(»l  di«-tatlor  perpetuo  se 
l^neralmente  (*onocida,  por  lo  <|ue  no  consideramos  do 
net*esidai|  revelarla.  Kl  mantu\x><"«)nNtant4?  v  cel'i*^»»  con 
pulso  tirine  los  derecht»^  de  la  Kepnblit*a  dol  Paraguay  al 
res|K?clo<lel  Rio  de  la  IMata  durante  todo  -¿u  lar^o  gobier- 
no. La  verdad  histórica  nos  oíilii^a  á  observar  (|ue  al- 
gunos de  sus  actos  no  pndrán  ser  avalora-loscon  exa<*t¡tud 
sino  después  de  conocidos  los  motivos,  que  les  dieron 
origen  y  dircc<*¡on.  Celi>so  siempro  contra  las  manio- 
bras, nosolodel  partido  europeo^  sino  también  d<*  las  ¡n- 
trigas  argentinas,  impusti  algunas  peiiiis,  «picotro  habria 
eci»n(»mi/ado.     (Vmociendo  onecí  t*on(acto  de  ith^as  faci- 

• 

litado  por  la  mutua  y  frecuente  (*orresp4Mident*¡a  sugiere 
pensamientos  hasta  los  mns  peligrosos,  y  t(Mni«*ndt)  la 
irrupción  de  las  innovacitincs  y  esperulaciones  po|fli(*as 
de  toda  es|ieí*¡e,  que  alim<Mitab:i  rl  lüo  t|e  la  I*lala,  ni«> 
conlrayon*lo,  y  poriiltimo  ;idopi«')  >u  H¡^teniadeai^lamien. 
to.  Hasta  en  c*ií>  el  lijo  de  la  Pl.ita  ejiM-iió  un'i  innnencia 
perjudicial  y  maligna.  Y  es  tan  ex  :cití|.i  que  i'^p.»n«»m«»^, 
que  ese  ^iMema  tuvo  una  es  i'pihMi  c  m^i.-mie  \  pintcgida 
iHir  el  lado  qu«»  n«»  tenia  c^m**  n  cijn'».  L«»>  e*.tiai'i!cp»s, 
may«»rmente  los  ^.-asiiiT  i^.  r»íi  o  i  si-Mnpre  rutera 
protección  (MI  su  com''r''io  ii<*  Itapna. 

'LuKcpública  sintió  su  muerte  ;le  Francia;  por  cuanto 


386  GOBERNANTES 

cualesquiera  quesean  las  censuras  que  le  dirijan,  él  fundó 
la  independencia   del  Paraguay,  y  si  su  política  hubiese 

sido  desasombrada   de  los  peligros  que  referimos  cierta- 
mente hubiera  sido  masfranca  y  creadora." 

Cuando  murió  Francia,  nadie  dijo  una  palabra,  solo 
alguno  repitió  los  versos  de  una  sátira  postuma  dedi- 
cada al  sacrilego  tirano*  y  fue  arrestado  y  severamente 
amonestado. 

El  pueblo  calló  y  los  tiranos  se  sucedieron. 

El  pueblo  vivió  acostumbrado  á  aceptar  sumisamente 
todo  cuanto  emanaba  de  sus  gobernantes  hasta  el  sacri- 
ficio. 

Así  se  espresó  el  órgano  oficial  de  López,  padre,  á  (Juien 
interesaba  guardar  y  hacer  guardar  un  sepulcral  silencio 
sobre  los  actos  sangrientos  de  Francia,  cuyo  sistema 
pensaba  seguir  y  siguió  algo  modificado.  A  no  haberse 
ordenado  ese  silencio,  es  de  creer  que  algunos  de  sus 
compatriotas  inteligentes  que  abundaban  á  la  sazón  en  el 
Paraguay,  muchos  de  ellos  testigos  oculares  de  los  he- 

chosdel  tirano  nos  habrian  dado  los  motivos  que  les  die- 
ron origen  y  dirección. 

No  solo  es  falso  sino  aún  ridículo  asentar  que  las  ma- 
niobras del  partido  europeo  y  las  intrigas  argentinas  hu- 
biesen dado  motivo  á  imponer  algunas  penas. 

m 

Para  que  se  pueda  formar  la  idea  que  de  Francia  se  te- 
nia fuera  del  Paraguay,  véase  á  continuación  la  curiosa 
noticia  dada  cinco  años  antes  de  su  muerte,  por  los  dia- 
rios europeos  y  americanos: 

** La  joven  reina  del  Paraguay:^^\  muy  conocido  doc- 
tor Francia,  el  singular  anciano  que  haya  despóticamente 
reinado  en  el  Paraguay,  desde  la  emancipación   de  la 
América,  acaba  de  casarse,  á  la  edad  do  65  (tenia  entón-- 
ces71)  con  una  joven  francesa  de  San  Salvador,  hija  de 


DEL  PARAGCAT  '         387 

monsieur  Durand,  comorcianic  de  Bayona. — Por  el  con- 
trato de  matrimonio  se  estipula  que  la  j«')vcn  esposa  fiahia 
de  suceder  á  la  autoridad  polftira  de  su  marido,  en  caso 
de  muerte,  sin  dejar  heredcroT  directo  6  legitimo.  Ks, 
pues,  muy  probable  que  una  francesa  vendnl  A  sor  un 
día  llam«ida  A  gobernar  una  do  las  provincias  mas  bollas 
y  ricas  déla  América  del  Sud.' 

Si  esa  noticia  se  liubicra  dado  algunos  anos  después/ 
so  iiabri«i  creido que  so  trataba  de  madama  Lvncli,  (pie, 
aunque irlandosji  de  nai'imionlo,  ora  franoosa  por  su  casa- 
miento con  un  individuo  de  esa  nacionalidad. 


Otro  bocho  no  menos  original  tuvo  lugar  algunos  años 
antes.  El  oaso  escomo  siguo:  un  ratalan(|Uobabin  resi- 
dido algún  tiempo  en  el  Paraguay  tu\ o  la  |»orogriiiaidoa 
de  forjar  unas  (Tcdoncialos  que  atribuía  espedidas  por  el 
doc*tur  Franriíi,  y  ron  olíase  presentía  la  eoiie  de  Ma- 
drid con  el  titulo  de  mangues  del  (luaranl  y  encargado 
de  una  misic»n  importante  (*ert*a  de  S.  M.  t*.  La  primera 
visita  l:i  bi/o  veMi'Io  como  un  himple  ciudadano  y  fut*  re- 
cibido con  todas  las  señales  del  mas  ilistinguido  aprecio; 
fiero  la  segunda  la  vorit¡«*ócon  uniforme  de  coronel  de  la 
¡irímera  Legiiin  vuluntaria  do  Krani'ia.     Luego  «pie  fue 

doscuJÍert«>  se  le  acusó  anteo!  tribunal  de  alcaltli^s  dota 
corte,  euyo  presidente  era  de  opinión  qut*  se  debia  bar«T- 
|o  pajear  por  las  callos  de  Madrid  montad*»  en  un  a^noy 
se  le  diesen  álMI  a/otos  por  mano  di»l  verdugo  y  enseguida 
condonado  á  dio/ años  de  presidio.  Otn»  miembro  o|iiiió 
porque  se  le  sot«*nciara  íi  muerto,  y  al  tin  seresM|\ii'i;^ 
ios  diez,  años  de  |)re>idio,  do^pu<'s    ib»  lo^  •  iiale*^  ifii-nrri- 

ria  la»  pena.de  muerte  si  x^lvía  ;i  pisar  el  territorio 
español. 

Al  mismo  tionipo,  se  espitÜM  alcnrrcgidor<le  I.o«»iinrilen 

de  arresto  contra  un  cura  y  consejero  de  estado,  que  se 


388        '  GOBERNANTES 

habla  asociado  al  mar^qués  del  Guaraní  y  que  pretendia 
también  haber  recibido  del  Paraguay  varias  cartas  que 
confirmaban  el  carácter  público  de  aquel  impostor. 

Los  periódicos  franceses  II Echo  duMidi  j  el  Memo- 
rHal  Bordelais  de  esa  época  se  ocuparon  mucho  de  este 
asunto  y  parece  que  fueron  víctimas  del  engaño  publi- 
cando falsos  decretos  y  proclamas  con  referencia'al  mismo 
.  asunto 

LXI.  DON  POLIC  ARPO  PATINO,  secretario  ó  actuario 
de  gobierno  de  Francia,  el  mas  práctico  en  los  inicuos 
procedimientos,  declaraciones  y  tormentos  ejecutados 
contra  las  numerosas  víctimas  inocentes,  sacrificadas 
por  aquel  tirano.  Aprovechándose  de  las  últimas  pala- 
bras de  éste.  Patino  intentó  perpetuar  en  el  Paraguay  el 
régimen  dictatorial,  que  el  temor  hiciera  de  tan  fácil  ejecu- 
ción en  las  manos  de  un  astuto  maestro.  Sin  embargo, 
debido  á  los  consejps  y  buena  intención  del  médico  del 
dictador,  doctor  Vicente  Estigarribia,  convocó  á  una  con- 
ferencia al  alcalde  ordinario,  doctor  Manuel  Antonio  Ortiz, 
yá  los  comandantes,  que  solo  tenian  el  grado  de  alférez, 
de  los  cuatro  cuarteles—del  Hospital,  San  Francisco,  de 
la  Plaza  y  de  la  Ribera — don  Agustin  Cañete,  don  Pablo 
Ferreira,  don  Miguel  Maldonadoy  don  Gavino  Arroyo,  á 
quienes  con  todo  sigilo,  comunicó  la  desaparición  de 
Francia  v  la  conveniencia  de  formar  una 

1840-1841 -LXII.  JUNTA  GUBERNATIVA,  presidida 
por  el  juez  ordinario  doctor  Manuel  Antonio  Ortiz. 

El  mismo  dia  déla  muerte  del  dictador  y  antes  que  el 
pueblo  tuviera  conocimiento  de  ella  se  impartieron  órde- 
nes á  nombre  de  esta  junta,  disponiendo  la  prisio» y  con- 
ducción á  la  cárcel  pública  de  los  pocos  fran(?eses  que  re- 
sidían en  la  capital,  so  pretesto  del  bloqueo  de  Buenos 
Aires,  y  despachóse  un  chasque  á  Caraguaty,  con  encargo 


DEL  PARAOrAT  38!) 

de  no  cotiunirar  A  n.iílie  la  mu<M-to  riel  «lirta^lor,  y  ron 
Anión  de  íjuc  so  le  reniai'lia<e  una  barra  fio  ;:rill'»s  al  í?*^- 
noral  Artigan,  quien,  al  ver  I)  quo  «'Dri  <^l  se  prariicaha, 
dijo:  -o^tü  mo  prom^stira  qno  lia  inu«*rtM'l  *«;ii|iroinn." 

Otn>s  cn«\'irrolaniiciitos  nm    *»nllos  so  |HM'*tiriron  el 
mismo  (lia  íM»n  los  enoinigo<  florlara  los  il»»  Patino. 

Pocos  (lias  después  se  anunció  al  puehln,  pormediode 
un  bando,  la  r<»rmaoion  dd  gohhM'no  naoional.foinpuosto 
del  referido  Patino,  ministro  primor  sooretario,  José  (¡a- 
briel  Benitez,  segundo  secretario  y  los  cuatros  comandan- 
tes antes  cita>i>s,  voüales,  qiijiMi  «s  desde  lue^o  abando- 
naron sus  casas  y  se  instalaron  en  pala(*io.  Sin  embargo, 
esta  intrusa  é  impopular  a'lininistracion  duró  po(*os  me- 
<4es,  pronto  se  inti^nlujo  la  anarquía  entre  sus  miembros, 
disputándosela  suprema<'i;i  «Mitro  Orti/.  que st* consideraba 
su|>erior,  y  Patino,  (pie  pretendía  imponer  su  v?luntad 
dictatorialmentc,  atrostumbrailo  t*4)ino  estaba  ano  oír  mas 
que  una  vo/.  d(^  mando.  (\>nt¡nuó  asi  4*^t(«  orden  de  co^as 
liaMa  (pío,  entrando  don  Manuel  Zalduopilo  á  formar  par- 
te déla  junta,  en  calidad  de  as(»sor,  consiguió  éste  doiui- 
iian^  todt»s  onlonando  d(»sde  luo;ro  qu<*  el  vocnl  Forroira. 
acumiuifiado  de  cuatro  granaderos,  sorprondie^o  á  Pati- 
no,en  su  oficina  y  le  condujese  al  cuart«»l  del  Colegio,  don- 
de se  le  remai'bó  una  barra  de  grillas 

Pretendíase  ju/gar  á  Paln'io  pm*  '-us  rrlmon«»s  y  frau- 
dulentos manejo^  en  la  épora  de  "Kl  l>it'unto",  como  en- 
tonce^ <e  denominaba  á  Francia,  v  ^ó|.i  si»  trataba  d(*  sa- 
lK?r  (pie  tiibunal  debia  entend(*r  en  su  callea.  Llovió  esto 
á  (*onoeiniiento  del  Fi«*t  dr  Frrhn\\  quien  ih»  ju/g('»  pru- 
dentí»  dejar  (pie  lloarase  el  caso  »|e  comparecer  ante  un 
tribunal,  del  (|ue  seguramente   no  habría  salido  abMielto. 


•  • 


Tna  mai*iana«cuan«l<)  el  «-an  f'l(»ro  abrió  ^^u  celda  para 
darle  mate,  lecuívnitró  ali'>rc.fl  •  con  las  iiier«la>«pic  le 
servian  para  sujetar  su  liamaca,   >egun  unos,  y,  según 


390  G  OBERNINTES 

otros,  con  una  cincha  de  caballo  que  por  casualidad  ka- 
bia  en  su  calabozo. 

Muchas  desgracias   se  debían   á  Patino;    mas   de  un 
infeliz  pereció  por     su  causa.     Tomaba  las  declaraciones 
á  los  reos,  y  cuando   éstos,   en  su  inocencia,  se  obstina- 
ban en  negar  lo  que  se  les  pretendía  hacer  declarar,  él  les 
aconsejaba  que  declarasen  algo,  aunque  no  fuese  cierto, 
asegurándoles  que  así  saldrían  bien  del  paso.     Los  infe- 
lices seguían  el  perverso  consejo  de  Patino,  quien  inme- 
diatamente presentaba    al  tirano  la  declaración  de  faltas  y 
crímenes  no  cometidos,  y  el  castigo  seguía  á  la  declara- 
ción.    Apropiábase    siempre    todos   los  objetos  y  pren- 
das de  algún  interés,  que  veía  en  los  presos,  ineinuándose 
por  ellas  sin   embozo  alguno.     Negociaba  las  providen- 
cias que   obtenía  del    dictador,  y  pedía  un  precio,  si  ella 
era  favorable,  y  otro   sí   desfavorable,  pero  jamás  intro- 
ducía ninguna  sin  establecer  antes    los  términos  del  ne- 
gocio. ^ 

La  noticia  de  su  trágica  muerte  fue  recibida  con  las 
mayores  demostraciones  de.júbilo,  primeramente  por  los 
presos  que  contemplaban  aquel  cadáver,  recordando  sus 
desgracias  y  las  de  muchos  otros,  y  en  seguida  por  todo 
el  pueblo,  que  se  apoderó  de  él  arrojándolo  á  un  zanjón 
cerca  de  la  catedral.  En  la  misma  noche,  su  esposa  lo 
recogió  y  lo  sepultó  en  uno  de  los  aposentos  de  su  casa. 


Desde  este  momento,  el  pueblo  empezó  á  considerarse 
ya  libre  y  lo  manifestaba  modulando  algunas  frases  con- 
tra las  arbitrariedades  del  finado  dictador,  cosa  que  no  áe 
habrían  atrevido  á  hacer  antes,  y  aún  no  faltó  alguien  que 
tratara  de  dar  al  país  una  constitución,  cuya  idea  era 
fuertemente  apoyada  por  los  individuos  déla  junta  y  otros 
ciudadanos  de  respeto. 

Entre  tanto,  el  tiempo  corría  y  no  se  producía  la  refor- 
ma que  el   pueblo  anhelaba,  hasta  que  impacientándose 


DEL   PARAOrAY  •  391 

<>Me,  arus/)  4  la  junta  do  u^urpaílora,    (lorrorAiulola  por 
me<lio(lc  uijarevolu'ioii  militar  oiirahezaíla  por 

1H41.LXIII— RAMOX  Dl'UK  v  JoSK  DOMINCiO  CAM- 
POS,  sar;;eiitos  (id  ruariol  <lel  rnlc^joy  ilo  San  Fraiifism, 
quieiiC'*  se  sublovartMi  i'A  ih}  eiit»ro  «ItíiXil)  roniia  el 
gobierno  provi Sí jrjo  aprisionand*»  á  todos  los  iniíMnbros 
de  la  junta.  Kstos  fU(M*nn  (*(Hidu(*idos  al  ruartcL  dn'ndc 
lus  colocaron  en  calabozos  separados,  con  una  barra  de 
grillos  cada  uno  y  en  completa  incomunicación. 

Durt^,  por  indit'aí'ion  d«»  Alon/.o,  or-lenó  las  elecriones 

|>or  el  libre  sufragio,  y,  como  no  tenia  ambición   alguna, 

sino  simpItMnente  rcdnnir  al  pueblo  de  la  anarquía,  colo- 
co al 

*I.XIV.  rOItONKL  MAKIANO  HOyi'E  ALONZO.  i^e- 
te  polliii'o  y  militar  <le  la  He|>úblira  con  el  anticuo  socre- 
rrctario  Henitoz.  el  al«*aldc  Juan  Jos(^  Medina  v  el 
hermano  del  sarjronto  ri*  voluiionario  ( 'ampí»s.  tiol  <le  fe- 
chos, con  la  iniiea  atribu«*ion  de  ronvocar,  comonMivoe*') 
<y  de  febrero  de  ixli  un  <*oi^:resM  iKíeional  estraordina- 
riii.elcual  se  reunió  4*1  lídenrirzo,  en  núnvro  di»  «'ua- 
tro»-ient4)s  miiMnbro^  d»*  la  t'anip.'iña  los  ma>.  Apen;is 
liabia  un  miembro  ipit»  tuviera  una  id«'a  d(*(inir|a  de  lo  ipie 
se  babia  de  lia«*»*r.  |»ut*s  sólo  po>lian  volaren  pro  ó  en 
contra  de  los  pi'íiyeiios  i|ii«»  si»  I»»**  s.)mernM*a.  El  plan  de 
una  ley  fundamiMital  pp^^entadi»  poi*  c|  diputado  López  fui'* 
s-imetido  y  aprobad*»  en  la  priiiifra  ^t»si«in.  Mn  la  S4*;;unda, 
scelifri<*r«»n  ilo^  ciinsuli^s  pi>rol  tórmiiio  detre<  afnís  <|u»»  ba- 
bian  dt»  ejercer  c-nijunlam«»nte  ♦•!  p  )d'»r  eje.Mitivo.  Fueron 
uiiánimfMiionte  pr«)(*lama  !•  »•* — 

Ixii-isil-LXV.  MARIAXO  líO'JIK  Al.OXZO  y 
CAULt)^  AXrCíXlO  LOPKZ.  ii.b»  inar/t.  .  ...nMiles  de 
la  Itepúbüra.  firmand'i  amb<*s.  al  priiH'ipiM.  efi  la  ini^ma 
Ifnea.  ft»ni«»  para  í|«'n»l.ir  i^n  il  lad  de  «'aii»;;.  irla:  p»*r«i  p»'-» 
después,   I.tipe/  tirinaba  primero  y  bajo  su  tirina  et»|oi-aba 


392  .  GOBERNANTES 

Alonzo  la  suya,    indicando   inferioridad  de  éste  sobre 
aquél. 

Pa.'a  cohonestarla  tiranía  naciente,  no  se  permitía  ha- 
cer mención  alguna  de  las  crueldades  de  Eldifunto,  como 
se  denominaba  á  Francia.  No  se  le  recordaba  sino  como 
El  Difunto  ó  simplemente  el  doctor  Francia^  aún  sepro- 
hibió  hacer  malos  recuerdos  de  él,  preparando  el  camino 
para  poco  después.  López  tuvo  bastante  astucia  para  no 
provocar  los  celos  del  dictador  sino  exhibiendo  levemente 
alguna  insignificante  capacidad.  No  por  eso  .dejó  de  caer 
en  su  ira,  pues  dos  años  antes  de  morir  le  desterró  al 
Rosario  por  haber  manifestado  demasiada  astucia  en  un 
escrito  suyo  que  llegó  á  ver  Francia.  Pero  López  aceptó 
el  destierro  sin  murmurar,  manteniéndose  muy  tranquilo 
hasta  la  muerte  del  dictador,  cuando  volvió  á  su  casa 
cerca  de  la  ciudad.  Desde  allí  presenció  las  tentativas 
del  pueblo  de  la  capital  para  formar  un  gobierno,  y  vio  que 
á  cualquiera  mas  fuerte  le  era  fácil  apoderarse  del  cetro  de 
Francia. 

• 

Uno  de  los  primeros  actos  del  gobierno  consular  fué 
hacer  poner  en  libertad  á  todos  los  presos  que  habían 
probado  no  ser  criminales.  Hallábanse  en  la  cárcel  de 
cinco  á  seis  por  ciento  de  toda  la  población  y  casi  todos 
de  las  mejores  familias;  y  el  abrírseles  las  puer- 
tas y  arrancárseles  los  griljos  fué  un  espectáculo  nunca 
presenciado  antes,  al  ver  á  las  familias  y  amigos  de  los 
presos,  tanto  tiempo  encerrados,  correr  á  abrazarlos  cuan- 
do ya  habian  perdido  la  esperanza  do  volverlos  á  salu- 
dar en  este  mundo.  El  hombre  de  regular  edad  que  se 
hallaba  encerrado  en  un  calabozo,  se  presentaba  decrépito 
y  viejo,  quizá  para  encontrar  muertos  á  todos  sus  parien- 
tes, y  todos  sus  bienes  tomados,  habiendo  dispuesto  de 
ellos  el  dictador. 


DEL  PARAr.UAY  303 

Sin  emb?.rKo,  los  rónsulos  obniniii  sabia,  juMay  cau- 
tclosamonti»;  las  tierras  v  rasas  <*oiit¡s<*a(Ias  fiioroii  «lo- 
vueltas  i\  l:\<  familias  <|o  los  ejí^-iitalos;  y  á  los  f|iip  habían 
sifJo  arruinados  ron  multas  v  rán-(»|  so  |í»s  <lió  al^ro  ron 
arreglo  al  «'•^latlo  ilol  erario.  Eia  la  |i  illtira  ib»  los  fónsu- 
le»liai*er  ;:raflual  la  transirion,  para  f|u<*  el  puí^blo  sintiere 
su  mojora-la  (*on«li(*ii>n  «antes  <le  empezar  á  saborear  im 
cambio  ni«li«'al.  Kn  la  <'»po«*a  do  Fran<*ia  las  riuda^lcs 
se  llcutiban  d<^  soMados  y  de  esp(as(|ue  le  rontab<an  todo, 
y  á  (Mialr|uicr  iTiminal  que  se  pillaba  infraganti¿enol  arto 
era  condénalo  á  muerto,  A  prisión  ó  ¿i  nada,  según  el 
capri«*lio  del   mom^^nto.     I. os  rónsule^,  empero,  pronto 

arreglaron  un  sistema  ilo  polirfa.  y  auní|uemuy  im|>cr- 
fc<rlo,  era  ungran  aibdanto.  I*NlableíMóse  igualmente  un 
sistema  judirial.  nombrándose  jujures  de  diferentes  gra- 
dos y  diliniendo  su^  re^^pertivas  jiuM^iditM-iones.  Ct>mo 
no  existían  i^n  ol  país  tribunait»'*,  |t»ye*í,  ni  abogados,  estos 
primer*)^  tribunales,  (*om«Ml<*be  suponerse,  tenían  un  mo- 
dooritrinal  de  proredimi'Mito:  y  romo  los  jue<'es  eran  ele- 
gidos de  entre  los  riuda'lanos  mas  respetados  <jue  sobre- 
vivieron á  Fran«-ia,  ailministraban  justicia  en  los  rasos 
sencillos  en  que  tonian  que  entender,  aún  ímprovisau<lo 
una  ley  para  la  oea«<iioii. 

Durante  los  último^  anos  del  reinado  de  Franeia,  debido 
alterror.  la  e'lu'*a«*ioii  '«infri*»  una  gran  de -.iileneia,  tor- 
nAndose  r:\<'i  nula.  Algún  i^  inng  mn^s  ,»:i  la  rnpital,  entn* 
ellas,  1.1  liernriiri  del  in¡^ni«i  di<*(:id«>r  in^^tiuia  jios  nifpis 
los  ramo«*  el«*mentali*<:  p-M'o  ro-n  »  no  Iribia  roleiriix  ni 
«erjiinarin'i  para  aquella  en^^í^frin/a.  el  idioma  «*a<tellano 
iba  dand*»  hr^ar  todo  rl  tiempo  al  :;uaranl.  de  modo  que 
los  iiifins,  ruyos  padrt*^  liaMan  ret-ibido  una  «' lueaeii>n 
l¡li«»ral  1*11  F>p:ina  ererian,  pudi«Mido  hablar  apenan,  mu- 
idlo n)eni»s  I*»t  ni  es  M'ibir.  fi»  «-u:iiqtii(*r  ílii  |f«!n.  l\\ 
|>ueblo.  eoniM'ia  *biei.  *.u  i::i  ira'hia.  y  «•!  firinier  aM«i  d<'l 
congrL'So,  aun  antes  de  r|.':^'M- a  !o^  .  in^ule^.  íu«' ^an.-io- 
iiar  una  ley  para  la  fundación    de  un  lolegio  de  e>tado. 


394  GOBERNANTES 

Los  cónsules  trataron  de  establecer  escuelas  primarias, 
no  solo  en  la  capital,  sino  también  en  todo  el  país. 


» 
*    * 


Este  duunvirato-convocó  un  congreso  estraordinario, 
cuerpo  aparentemente  deliberativo  que  desde  entóuces, 
celebraba  generalmente  sus  sesicTnes  cinco  dias  cada  cin- 
co años — para  considerar  el  medio  de  establecer  las  rela- 
ciones de  la  República  con  el  esterior. 

Al  convocar  el  nuevo  congreso  general  estraordinario 
de  1842,  López  se  vio  en  serios  apuros  sobre  la  cuestión 
independencia  del  Paraguay,  que  Rosas  no  reconocía,  á 
pesar  del  tratado  de  12  de  octubre  de  1811,  con  el  gobier- 
no de  las  Provincias  Unidas  del  Rio  de  la  Plata,  cuya 
existencia  parecia  ignorar  López.  Llamados  por  éste, 
no  elegidos  popularmente,  los  congresales  de  la  campaña, 
y  nombrados  los  de  la  capital  por  el  gobierno  mediante  un 
oficio  dirigido  á  ellos  por  el  secretario  del  consulado,  se 
reunieron  en  la  capital,  en  noviembre  de  1842.  Pero, 
antes  de  inaugurarse,  circuló  la  voz  de  que  los  congresa- 
les trataban  de  deponer  á  López  por  tiránico  y  por  hallar- 
se influenciado  por  el  porteño  presbítero  José  Joaquin  Pa- 
lacio, que  era  su  confidente  y  consejero.  Temeroso, 
pues,  López,  de  que  el  pueblo,  tratando  al  fin  de  sacudir  el 
yugo  que  le  oprimía,  recurrió  á  su  pariente  y  amigo  don 
Manuel  Pedro  de  Peña,  para  que  le  ayudase  á'  salir  del 
atolladero  en  que  se  hallaba,  diciéndole:  "Estos  bárbaros 
no  saben  lo  que  se  va  á  hacer,  y  piensan  introducir  un  ba- 
rullo que  puede  costar  caro  ala  patria:  no  hay  uno  que 
entiéndalo  que  deba  practicarse,  ni  como  debe  espedirse: 
todo  va  á  ser  un  trastorno  y  es  urgente  poner  remedio  á 
este  mal.  Son  varios  los  puntos  que  se  tratarán,  y  nadie 
tiene  conocimiento  de  ellos  sino  usted  y  Palacios:  muchas 
de  sus  formas  son  nuevas  acá;  pero  de  srfgun  modo  se  ha 
de  principiar. 

"Mañana  se  inaugurará  el  congreso,  y  dicen  que  nada 


DEL  PARAGUAY  395 

e<;perarán  sino  reunir5;e  los  diputados,  nombrar  su  presi- 
dente, y  aguardar  al  gobierno  para  oirlo  que  ocurre  y  de- 
terminar lo  roiivenicntc.  Va  i\  darse  un  escándalo:  es 
preciso  que  usted  se  a|>ersoue  temprano  al  templo  do  la 
Encarnación,  y  est^  «1  la  mira  con  di*<imnlo  para  contener 
tOílüdesOnlen,  hasta  que  el  gobierno  vaya  i\  liacor  la  aper 
tura  del  congreso.  Persuada  y  convenza  á  esos  (lombres, 
que  no  se  «lesea  otra  cosa  que  el  bien  <le  la  patria,  y  el  ma- 
yor acierto  en  las  operaciones. "  (1) 

Pena  cumplió  al  pié  de  la  letra  lo  consignado  en  la 
le«N:ion  dada,  como  que  no  era  la  única  vez  que  |)restara 
igual  servicii>.  Reunidos  los  diputados,  estaban  impacien- 
tes por  la  llegada  del  gobierno.  AI  fin  apareci«'»  éste,  y 
entonces  Peña  se  paró  y  en  voz  alta  y<*lara,dijo:  "Señores, 

debiendo  proredcrse  á  la  elección  de  presidente  del  con- 
greso, propongo  para  este  «rargo  al  biíncmérilo  ciudadano 
Carlos  Antonio  I,o|mv."  Todos  |.is  diputados  manifesta- 
ron su  confonnidad.  r*»pitií^ndo<üe  la  mi>ma  operación  en 
losdemas  congresos  que  tuvo  el  Paraguay,  bástala  caida 
fiel  último  Lo|>ez — contentando,  losuno^:  fi/ioya//'),  y  otros 

ruva  traducción  es:  ^^rs  rstraordiunViatarntr  ronVf'Hu^nlr 
yi##*  i^ontinur  ni'*'^iro  sHprruio  grff'  \ .  al  final <le  esto  ar- 
ticulo, sdbre  el  duunvirato,  la  constitución  sancionada.) 


Kn  seguida, ratiricó,  en  la  misma  forma,  la  in<lependencia 
del  Paraguay  ¿r>  de  noviembre,  isi2).  y  determinó  la  ban- 
Heni  nai'ioiial,  adoptando  el  a/.ul  como  color  de  la  patria, 
de<*laraiido  que  el  pabellón  rie  la  Kepñblit*a  fue^e  el  mismo 
que  liO'^ta  entonces  liabía  teñid*»  la  naeion.  con  la*«  varia- 
ciones convenientes.  e<to  es.  una  bandera  ci>mpuesta  <le 
tres  fa;as  liori/Miitales.   colurada.   blan^-a  y  a/ul.     De  un 

Aires.  1*01% 


396  GOBERNANTES 

• 

lado  el  escudo  nacional  con  una  |»aloma  y  una  oliva  en- 
trelazadas en  el  vértice  y  abiertas  en  la  superficie,  re- 
saltando, en  el  niedio  do  ellas,  una  estrella.  En  laorli 
una  inscripción  distribuida  que  dice  República  del  Para- 
guay.  En  el  lado  opuesto,  un  círculo  con  la  inscripción 
Paz  y  Justicia,  y  en  ol  centro  un  león  en  la  boca  del  sím- 
bolo déla  libertad.  Que  el  sello  nacional  fuese  el  mismo 
usado  hasta  entonces,  esto  es,  bajo  el  geroglífico  de  una 
palma  y  oliva  en  el  centro  y  la  inscripción  orlada  de 
República  del  Paraguay,  y  para  sellp  de  la  hacienda,  el 
de  que  se  designa  en  otro  círculo  que  contiene  el  síntibolo 
de  la  libertad  y  los  lemas  Paz  y  Justicia. 

El  pabellón  que  se  enarboló  por  primera  vez  (17  de 
junio  de  1811)  era  azul,  encalmado  y  amarillOy  con  el 
escudo  de  las  armas  del  rey.  Según  el  señor  don  Manuel 
Pedro  de  Peña,  la  bandera  primitiva  del  Paraguay  fué  toda 
azul  y  una  estrella  blanca  en  el  ángulo  superior  próximo  á 
la  driza,  y  se  componia  de  lien/.o  crudo  ó  loneta,  añil  y 
albayalde,  según  algunas  que  se  encontraron  de- 
positadas en  la  tesorería  de  la  Asunción  á  la%  muerte  del 
dictador. 

Este  y  otros  congresos  dictaron  leyes  de  las  que  pue- 
den tomarse  por  modelo  los  fragmentos  siguientes: 

ESTATUTOS    DE    LA   ADMINISTRACIÓN    DE  JUSTICIA 

Art.  71.  Quedan  abolidas  la  pena  de  tormentos  y  la 
confiscación  de  bienes.  Noviembre  24  de  1842.  Esta 
disposición  fué  infringida  de  un  modo  tan  horrible  como 
escandaloso  porF.  S.  López. 

DECRETO  SOBRE  LA  LIBERTAD  DE  VIENTRES 

Noviembre  24  de  1842. 
El  supremo  gobierno  de  la  República  del  Paraguay 
acuerda  y  decreta: 


DEL   PARAGUAY  397 

Art.  1.0  Desde  el  1«  dociioroilel  eiilranlo  ano  de  18i3, 
serüii  libres  jos  vientres  de  las  esclava^,  y  sus  liijos  que 
na€*ies6n  (MI  a  leíante  serán  llamados  -Libertos  do  la  Ke- 
piibliradcl  Paraguay. 

Art.  2.*  Quodan  en  la  obligación  los  libertos  de  servir 
á  siís  señores,  ruino  patrones  <le  los  libertus  hasta  la  edad 
de  veinte  y  cin<-o  anos  los  varones,  y  las  mugeres  hasta 
los  veinte  v  cuatro  años. 

AI'ROIIAOON    DBL    MENSAJE    AL  CONGRESO 

Art.  2í).  Desdo  el  1"  <lel  mes  entrante  la  dieta  del  primer 
señor  Cónsul  será  de  ruatro  mil  fuertes  por  año  y  la  del 
señor  sogumio  rónsul  la  de  tros  mil  pesos  fuertes. 

ACTA    DE    LA    INI)EI»I:NI>EN(  lA    l»EL    PAKACrAY 

Art.  2.**  La  l\t»puhli<»a  del  Paraguay  /unirá  ja//ui,s  será 
fiatrímonio  de  una  ptTsona  «'»  de  una  familia.  Esta  dis- 
|KiSÍ<*ion  se  rcliere  á  (*ual<|uier  otro  que  no  fuera  López.) 

INSTIlIXriONES     A  I  A  I'OLICIa 

Junio  ir>  de  1*43. 

Art.  37.  Ks  alisolutamento  proliibi<lt)  hablar  de  partidos 
y  déla  gu<*rra  tíníI  ipie  d'iloro^unente  hace  peda/os á 
las  provincias  vorinas,  y  no  si»  pormiiir:\  insultos  ni  ame- 
iia/.;is  f*<>ii  los  emigra<los  de  uno  ñ  otro  partido:  siendo  do 
pre\en<'ioii  al  que  ipii<Ta  vivir  en  est;i  Itepiiblira,  que  ha 
de  guardar  un  pr«»fundo  sil«Mirio  sobre  l«)s  sucesos  y  |>ar- 
lidos  del  otro  lado  de  (*(»rrit'iitcs  v  c>to  ha  de  advertir  el 
comi^ari'»  á  i^hltin  h»^  enirangt^rn^  y  eini^  .idos,  t|U(Mit|Ul 
nada  qu.*reinos  ^al)er  de  >us  »'hlio'*  y  fune^'o^  rencores,  y 
el  que  no  >e  eiinfMrine,  que  ^o  retire  del  pai^  iniuc  liata- 
ineiite. 


398  GOBERNANTES 


• 


LEY  QUE  ESTABLECE    LA  ADMINISTRACIÓN   POLÍTICA    DE  LA 

REPÚBLICA    DEL    PARAGUAY 

TITULO  I.  ■ 

DE     LA    ADMINISTRACIÓN      GENERAL 

Art.  19  La  administración  general  de  la  República  se 
espedirá  en  adelante  por  un  congreso  ó  legislatura  nacio- 
nal de  diputados  representantes  de  la  República,  por  un 
presidente  en  quien  resida  el  supremo  poder  ejecutivo  y 
por  los  tribunales  y  jueces  establecidos  por  la  ley  del 
soberano  congreso  estraordinario  de  25  de  noviembre  de 
1842. 

29  La  facultad  de  hacer  las  leyes,  interpretarlas  6  dero- 
garlas, reside  en  el  congreso  nacional. 

39  La  facultad  de  hacer  ejecutar  las  leyes  y  reglamen- 
tarlas para*su  ejecución,  reside  en  el  supremo  poder  eje- 
cutivo  de  la  República. 

49  La  facultad  de  aplicar  las  leyes  reside  en  los  jueces 
y  tribunales  establecidos  por  la  ley. 

TITULO  IL 

DEL  CONGRESO  Ó  LEGISLATURA  NACIONAL 

Arl.  1.0  El  congreso  nacional  se  compondrá  por  ahora 
de  doscientos  diputados  elegidos  en  la  forma  hastíi  aquí 
acostumbrada,  debiendo  ser  ciudadanos  propietarios  de 
las  mejores  capacidades  y  patriotismo.* 

29  El  congreso  nacional  será  convocado  de  cinco  en 
cinco  años  en  los  casos  ordinarios,  enmontándose  aquellos 
desde  el  15  de  mayo  de  1844.  La  convocación  será  trein- 
ta dias  antes  cuando  menos,  y  durará  en  sus  sesiones  el 
tiempo  que  el  mismo  congreso  acuerde. 

39  El  congreso  se  reunirá  y  abrirá  sus  sesiones  en  la 
capital  de  la  República,  y  tendrá  el  tratamiento  de  "Muv 
honorables  señores  representantes  de  la  nación",  nombra- 
brará  un  presidente,  un  secretario,  y  los  demás  oficiales 
que  requiera  el  despacho  de  los  negocios.** 


DEL  PARAGUAY  300 

4?  Para  cl  mejor  csperllonte  do  sus  deliberaciones  nom- 
bran\  las  comisiones  que  crea  necesarias,  y  cada  comi- 
sión nombrará  un  presidente  y  secretario  durante  la  co- 
misión. 

•V.'  Las  comisiones  darán  por  escrito  sus  dictámenes 
firmados,  sin  perjuicio  de  lo  que  pueda  informar  invoco 
al^no  de  sus  miembros. 

6?  El  congreso  nacional  dará  oportunamente  un  regla- 
mento para  el  régimen  interno  de  sus  actos. 

7?  Tendrá  un  archivo  en  que  se  reserven  los  registros 
de  sus  actas  y  domas  documentos  oficiales,  y,  todo  ello 
correrá  á  cargo  del  secretario. 

89  Ks  atribut*ion  del  presi<lentedel  congreso  el  nombra- 
miento de  las  comisiiMies,  y  tijar  el  númerode  ellas  hasta 
que  se  reglamente  en  e^ta  paiie  lo  ronvenienle.  Ksobli- 
ga«*ioii  de  |as  comisiones^  dar  aviso  verbal  al  presidente  clel 
ronureso  cuand<»  liava  «-oiicluido  su<  tareas  remitiendo* 
las  bajo  de  carpeta  cerrada   al  presidente  del  congreso. 

1«?  Kl  presidente  del  congreso  pondrá  á  la  deliberación 
del  cimgroso  los  a'<unto'<  despachados  por  las  comisiones 
5»egun  el  «>den  que  fuere  mas  con  veniente. 

U).  I*N  tanihieii  atril)U<*ion  del  prcshlente  del  congreso 
velar  S4>brc  la  polji-ia  de  la  casa  fie  los  señores  represen- 
tantes, y  cuidar  «pie  se  ol)servc  tofla  circ'unspeccion  y  dig- 
nidu«l  en  :oda>  ^us  deliberaciones. 

TITULO  III. 

vr.  i.%<  ArnncdnNKs    m:i.  r<»\«;iiEM)  m^cioxai. 

Art.  1?  Al  congreso  nac¡t»iial  corresponde  fonnar  las 
leyes  y  ord»Mian/.as  de  cualquiera  naturale/a  |mra  regir 
la  adrnini>tra«'ion  interior  de  la  Hepública,  bien  como  el 
rntHlilit-arlas,  ^u-^i^endcrlas.  o  abolirías. 

áV  Klt'gn*  al  pnsidciiti»  dt»  la  ltcpnblii*a,  recibirle  el  ju- 
raniiMito  de  ley,  y  niautlarle  poner  en  pi>sesion  del 
mando. 


400  GOBERNANTES 

39  Corresponde  al  congreso  nacional  declarar  la  guer- 
ra, oidos  los  niotivos  que  esponga  el  presidente  de  la 
República. 

49  Recomendar  al  presidente  de  la  nación  cuando  lo 
halle  por  conveniente  la  negociación  de  la  paz. 

59  Fijar  los  gastos  generales  con  presencia  de  los  pre- 
supuestos que  presentare  el  presidente  de  la  República. 

69  Recibirlas  cuentas  de  inversión  délos  fondos  públi- 
cos, exaniinarlas  y  aprobarlas. 

79  Fijar  la  ley,  valor,  peso  y  tipo  de  la  moneda. 

89  Establecer  tribunales  de  justicia  y  reglar  la  forma 
de  los  juicios. 

99  Crear  y  suprimir  empleos  de  toda  clase. 

10.  Reglare!  comercio  interior  y  esterior. 

11.  Demarcar  el  territorio  de    la  República  y  fijar  sus 
r^               límites. 

12.  Ratificar  los  tratados  que  hiciese  el  presidente  de  la 
República  en  los  casos  que  le  permite  la  ley  del  soberano 
congreso  de  26  de  noviembre  do  1842  o:i  el  artí- 
culo 20. 

TITULO  IV. 

DEL  PODER  EJECUTIVO   PERMANENTE 

Art.  19  El  gobierno    nacional  permanente   ha  de    ser 
desempeñado    por  un    solo  ciudadano  con  la  denomina- 
ción de  Exmo.  señor  Presidente  de  la  República  del  Pa- 
raguay. 

29  Ninguno  podrá  ser  electo  Presidente  de  la  Repúbli- 
ca que  no  sea  ciudadano  del  fuero  común  natural  de  la 
República  del  Paraguay,  y  que  además  tenga  cuarenta  y 
^  cinco  años  de  edad,  caf)acidad,  honradez  y  patriotismo 
conocidos;  buena  conducta  moral  y  un  capital  propio  de 
ocho  mil  pesos. 

39  Para  entrar  al  ejercicio  de  presidente  hará  en  pre- 
sencia del  congreso  nacional:  el  juramento  siguiente: 
"Yo,  fulano  de  tal,  solemnemente  juro  por  Dios  nuestro 


DEL   PARAOrAY  ^^)l 

Señor  y  estíos  «mnfos  evangelios,  que  ejenteré  fielmente  el 
cargo  de  presideiilede  la  Kepúblira:  que  protegeré  la  reli- 
gión católica,  apostóliea,  romana,  única  de  estado:  cjue 
conservaré  y  (^efemleré  la  integridad  6  imlopeníleiuMa  de  la 
nación,  y  cuanto  mejor  pueda  propenderá  la  felicidad  de 
laKepública. 

4?  El  presidente  de  la  República  durará  en  el  cargo  de 
lapresidencia  tiacional  por  el  tiempo  fie  dio/,  años  desde 
el  dia  fie  su  elef*cion. 

Ti?  Kn  caso  de  enfermedafl,  ausencia  fiel  presidente,  6 
mientras  se  procede  á  nueva  elección  por  su  muerte, 
renuncia  ñ  por  otra  causa,  el  juez  superior  fie  apelaciones 
entrará  ú  ocupar  con  califlad  de  vice-presiflentede  la  Re- 
pública, prestando  el  juramento  fie  ley,  6  en  manos  del 
mismo  presifiente  déla  Repúblicaí  ó  por  falta  de  ésteen 
manos  del  prelatlo  dio(*esan<»,  con  cisistencia  fie  toflas  lus 
corporaciones^  civiles,  militares  y  eclesiástica'^  flelaf*api- 
tal,  sin  cuyo  requisito  no  tomará  el  mandt»  de  la  República. 
Para  este  af^to  se  constituirán  las  autoridades  en  el  pala- 
cio de  gobierno. 

Cfi  El  presifiente  ile  la  Repñblif-a  recil)¡rá  por  sus  servi- 
cios la  flfitafituí  que  la  ley  e-^talile/ra  por  separatlo.  y  en 
elfa  también  se  acorflará  la  floiü-ion  que  fleba  recibir  el 
vice-presidentc  en  los  (*asos  fjue  espresa  et  art.  5  de  e-«te 
titulo. 

7?  El  juez  su[>erif)r  de  apelaciones  enfMrga<lo  de  la  pre- 
sidencia interina  nombrará  un  ciu<laflano  capa/y  de  cono- 
cida probiilafl  que  le  su^^tituya  entretanto  <»!  en(*argo  del 
Tribunal  su|)erior,  recibiC'niloles  el  juram^Mito  fie  ley,  y 
pcn^ibiré  por  su  servicio  el  misui^»  sucl*l«>  del  suMitu- 
ycnte. 

HV  En  I«»s  casos  do  enfermedafl «'» ausencia  fiel  presidente 
pn)pietario.  é^^tc  nf>mbrará  el  secretario  que  baya  fb? 
actuar  c(»n  el  vice-pre*-i'*entf»  intrriuo.  • 

l#?  por  falle4*imiento  ilel  presid«iite  df»  la  Rtq»úblii*a.  el 
vicc-presídente  interino  con\ocará  inmetbatamente  el  con* 

27 


408  GOBERNANTES 

greso  nacional    para  la    elección  de  presidente    propie- 
tario. 

TITULO  V. 

DB    L\    KLECCION  DEL  PPKSIDENTB  DE   LA  REPÚBLICA 

• 

Art.  19  El  presidente  de  la  República  del  Paraguay  será 
elegido  en  sesión  permanente  por  el  congreso  nacional 
por  votación  nominal  dada  in  voce  porcada  diputado  á 
pluralidad  de  sufragios  formándose  á  continuación  el  acta 
conveniente. 

29  El  acto  de  las  firmas  del  acta  no  embarazará  la  re- 
cepción del  presidente  logalmente  electo,  ni  la  toma  de  po- 
sesión del  mando. 
39  Cuatro  votos  sobre  la  mitad  harán  la  mayoría. 
49  En  el  caso  de  ser  empatada  la  elección  del  presiden- 
te se  repetirá  por  segunda  vez,  y  si  en  ésta  ninguno  obtu- 
viese la  mayoria,  los  ciudadanos  entre  quienes  estén  divi- 
didos los  votos,  serán  sorteados  á  presencia  del  congreso 
nacional,  insaculando  sus  nombres  en  dos  cédulas,  y  será 
presidente  el  que  decida  la  suerte. 

59  Luego  de  efectuada  la  elección  el  presidente  será 
proclamado  en  alta  voz  por  el  secretario  del  congreso;  * 

^     TITTULO    VI. 

DISTINTIVOS   DEL  PRESIDENTE    DE  LA   REP&BLICA 

Art.  19  El  presidente  de  la  República  usará  uniforme 
decapitan  general,  y  de  una  banda  tricolor  debajo  del 
uniforme,  de  derecha  á  izquierda,  y  en  aquella  traerá  pen- 
diente al  pecho  un  signo  nacional  ó  presea  de  honor,  am- 
bas costeadas  por  el  tesoro  de  la  República. 

29  La  presea  de  honor  será  una  estrella  de  oro  orlada 
de  brillantes,  en  cuyo  centro  se  lea  por  un  lado:  "Poder 
Ejecutivo,"  y  del  otro  "^ República  del  Paraguay.'* 

39  El  presidente  de  la  República  tendrá  las  atribuciones 


DEL   PAHAOUAY  403 

y  prerogativas  de  capitán  general  y  podrá  formarse  una 
cs4*oltade  honor  para  «^u^todia  de  su  persona.  La  escolta 
iioesrcdcrAde  setenta  y  rinco  plazas. 

4?  Tendrá  además  dos  ó  tres  edecanes  de  órdenes  en 
el  palacio  que  alternen  en  el  servicio.  Un  conserge  y  los 
sin'ientes  interiores  que  precisare  con  sueldos  abonables 
del  tesoro  nacional. 

TITULO  Vil. 

bl    LAS  ATRniri'IONES  DEL  IMtEslDCNTE   I  E   LA    HEpf'HLK'A 

1?  La  autoridad  del  presidente  de  la  República  es  estraor- 
dinaría  en  los  casos  de  invasión,  de  conmoción  interior 
y  cuantas  veces  fuere  precisa  para  conservar  el  orden  y 
la  tranquilidad  públicji  de  la  República. 

2?EI  presidente  <le  la  nación  cselgefo  de  la  adminis- 
tración de  la  República. 

3?  Publica  y  hace  ejecutar  las  ley<vs  y  ilccretosdel  ct)n- 
greso,  reglando  su  ejecución  por  reglamentos  espe- 
ciales. 

4?  Convoca  al  congreso  naí'iofial  á  la  (^pora  lija«la  por 
esta  ley,  óestraordinariamente  cuando  las  cirt'unstancjas 
lo4Íemanden. 

r»?  Hace  la  apertura  del  coníjreso,  y  pasará  informes 
por  |»arte  oficial  del  estado  pohlíi*o  de  la  República,  y  de 
las  mejoras  y  reformas  que  considere  diurnas  de  su  aten- 
ción: finalmente  cierra  ^us  cesiones. 

C?  Kspide  las  órdenes  ci)nvcnieiiles,  y  en  tiempo  (opor- 
tuno para  la  elei*cion  de  diputados. 

7?  Ks  el  gefe  supremo  de  las  fperzas  navales  y  de 
tierra,  esclusivamente  encargado  ile  su  direci*ion  en  pa/. 
y  en  guerra:  puede  mandar  en  |K»rsona  el  eji^nito  n  en  su 
lugar  noml>rar  un  gefe  general  que|«i  iiiand«*. 

W  Provee  á  la  segunda  I  uiicn«»r  y  e^i'nordel;^  jie- 
públiea. 

W  Publi<:a  la  guerra  y  la  pa/  y  toma    por  si  mismo 


404  GOBERNANTES 

cuantas     medidas    puedan    contribuir   á    prepararlas. 

10.  Hace  los  tratados  de  paz  y  alianza  con  concepto  á 
10  que  ordenad  artículo  20  de  la  ley  del  soberano  con- 
greso estraordinario  de  26  de  noviembre  de  1842. 

11.  Fija  la  fuerza  de  línea  y  las  milicias  en  todos  sus  ra- 
mos. 

12.  Manda  construir  vasos  de  guerra,  equiparlos  y  fijar 
su  número. 

13.  Nombra  y  destituye  á  los  empleados  civiles,  milita- 
res y  políticos. 

14.  Igualmente  nombra  los  enviados,  agentes  de  negó 
cios,  y  demás  enviados  diplomáticos. 

15.  Puede  recibir,  según  las  fórmulas  de  etiqueta,  los 
ministros  y  agentes  de  las  naciones  estrangeras,  oyendo 
sus  propuestas  sin  estipular  cosa  alguna  en  oposición  á  lo 
dispuesto  en  el  precitado  artículo  vigésimo  de  la  ley  in- 
dicada. 

16.  Ejerce  el  patronato  general  respecto  de  las  ¡glesia.s, 
beneficios  y  personas  eclesiásticas  con  arreglo  alas  le- 
yes: nombra  los  obispos  y  los  miembros  del  senado  ecle- 
siástico. 

17.  Puede  celebrar  concordatos  con  la  santa  sede  apos- 
tólica; conceder  ó  negar  su  beneplácito  á  los  decretos  de 
los  concilios  y  cualesquiera  otras  constituciones  eclesiás- 
ticas; dar  ó  negar  el  exequátur  á  las  bulas  y  breves  ponti- 
ficios, sin  cuyo  requisito  nadie  los  pondrá  en  cumpli- 
miento. 

18.  Es  el  juez  privativo  de  las  causas  reservadas  en  el 
estatuto  de  la  administración  de  justicia. 

19.  Promueve  y  fomenta  los  establecimientos  de  la  edu- 
cación primaria  y  los  de  ciencias  mayores. 

20.  Puede  indultar  ó  conmutar  la  pena  capital  en  con- 
formidad de  lo  dispuesto  en  el  artículo  quincuagésimo 
octavo  del  estatuto  de  justicia. 

21.  Puede  aumentar  ó  disminuir  los  sueldos  de  los  em- 
pleados púbncos. 


DEL  PARAGUAY  405 

2?.  Aplica  cselusivamonto  los  ramos  fiel  diezmo  en  be- 
iieH<*iode  las  iglesias,  de  los  ministros  di»l  rullo,  y  demás 
de  este  ramo  en  conformiílad  do  la  ley  especial  qne  se  jia 
dado  á  este  respecto. 

23.  Puede  conceller  retiro^^  y  jubilaciones,  premio^  re- 
muneratorios, ó  cuales<|uiera  otra  gracia  á  los  <|ue  hicie* 
sen  distinguidos  servicios  á  la  Hepública. 

2i.  Puede  vi>itar  personalmente  en  todo  ó  en  parte  el 
ti^rríturio  de  la  República  una  6  mas  \eces  durante  el  |k3- 
rlo<|o  de  la  presiden<*ia. 

25.  Puede  dispensar  de  todo  impedimento,  y  babilitar 
Á  los  bijos  de  la  Hepública  para  obtener  donacii>nes,  lega- 
dos  ó  berencias,  que<iando  revociidas  todas  las  leyes  en 
contrarío. 

2iK  Abrir  puertos  de  cumercio  y  elevar  las  poblaciones 
al  rango  de  villas  y  ciudades,  dando  cuenta  op(»rtunamen- 
te  al  congreso  nacional. 

27.  Fc»rmar  planes  generales  «>  particulares;  de  educa- 
ción pública,  sometiéndolos  «ie>pues  á  la  aprobación  <le  la 
representación  nacional. 

2s.  Acordar,  á  los  autores  ó  inventores  de  cMablíH-i- 
mientos  útiles,  privilegios  p<  ir  tiempo  determinado,  dando 
cuenta  al  congreso  nacional. 

2y.  Puede  <*once<ler  ímniistla>  dando  cuenta  al  ccmgit;- 
90  nacional. 

iHK  Todos  los  ramos  de  obras  públicas.  i'amino>,  poe- 
tas, correos,  estabiccinnentors  d«'  cdnca(*)oti  primaria  y 
cientilifos,  costeados  pt>r  l«i>  toiido>  dcla  nación,  totjos 
los  olijetos  y  rameas  de  bat-ienda  y  polirla.  son  de  la  su- 
prema inspeccii»n  y  resorte  del  presidente  ile  la  Re- 
pública. 

TnrLOVIll. 

I>K    !.€»••    MIM>in«**»    H|4  !<•  T  Olt«»« 

Art.  IV  (luaiido  el  presidente    de  la  Hepública  lo  rreye- 


406  GOBERNANTES 

re  conveniente  podrá  nombrar  uno  6  mas  ministros  secre- 
tarios de  estado,  ó  reunir  accidentalmente  en  un  solo  tíii- 
nisterio  los  departamentos  de  gobierno  y  de  relaciones 
esteriores. 

2?  El  ministro  secretario  será  removido  de  su  empleo 
á  la  voluntad  del  pi^esidente  de  la  Reptiblica. 

39  El  ministro  ó  ministros  de  estado  no  tendrán  otro 
tratamiento  que  el  de  usted,  y  no  podrán  dar  orden  alguna 
sin  acuerdo  y  aprobación  del  presidente  de  la  Repú- 
blica. 

49  Gozarán  de  una  compensación  que  les  asigne  el  pre- 
sidente déla  República. 

TITULO  IX. 

PEL     CONSEJO     DE   ESTADO 

Art.  19  El  consejo  de  estado  en  la  República  del  Para- 
guay se  compondrá  eventual  ó  temporalmente  del  prela- 
do diocesano,  de  dos  jueces  de  la  magistratura  elegidos 
por  el  poder  ejecutivo,  y  de  tres  ciudadanos  de  capacidad 
también  nombrados  por  el  supremo  go  bierno  de  la  Repú- 
blica. 

29  El  consejo  de  estado  nombrará  un  presidente  interi- 
no de  su  seno,  y  un  secretario  que  podrá  ser  de  afuera  del 
consejo  teniendo  la  suficiencia  necesaria  para  tal  cargo. 

39  El  presidente  de  laRepública  destinará  el  local  don- 
de ha  de  reunirse  el  consejo  de  estado. 

49  El  consejo  de  estado  será  oido  y  convocado  por  el 
superior  gobierno  en  los  negocios  graves  y  medidas  ge- 
nerales de  pública  administración,  principalmente  cuando 
ocurra  una  guerra  esterior  ó  tratados  con  enviados  de  los 
estados  vecinos  ó  potencias  estrangeras;  cuando  fuere 
necesario  conceder  amnistía,  poner  veto  á  las  leyes  y  de- 
cretos del  congreso  nacional,  y  convocar  es traordi nana- 
mente al  congreso. 


DBL  PARAGUAY  407 

5?  El  consejo  de  estado  dará  sus  di(*támeiies  por  escrito 
y  firmados. 

6?  Es  obligado  ¿  guardar  reserva  cu  los  asuntos  que  el 
supremo  gobierno  le  sometiese  ron  esta  calidad. 

7?  El  consejo  de  estado  prestará  eljurunientode  ley  en 
manos  del  presidente  de  la  Hepúblioa  para  poder  entrar  en 
sus  funciones. 

8?  A  invitación  del  presidente  de  la  Hepública  se  reunirá 
el  consejo  de  estado. 

W  Las  vacantes  de  los  miembros  del  consejo  serán 
reemplazadas  con  los  nombramientos  que  hiciese  el  pre- 
sidente déla  Í{epiibli(*a. 

10.  El  presidente  de  la  nación  después  de  impuesto  de 
los  dictámenes  del  consejo  de  estado,  puede  separarse  de 
ellos,  no  liaüátuiolos  convenientes  y  adoptar  las  resolucio- 
nes que  tuviese  á  bien. 

11.  Los  presidentes  de  la  Hepública  á  laconcrlusioii  de 
sumando  son  miembros  natos  del  coiis(»rt>  di'esta<Iov 
deben  concurrir  á  él  adeniás  de  los  a^ij^nailos  en  el  arl.  1?. 

13.  El  consejo  de  estado  no  tendrá  mastratamicntiHpie 
el  de  señores  de  consejo. 

TlirLOX. 

OKI  KNW/i-  r.r.NCIlALE-» 

Art.  r.*  Los  ciudadanos  de  la  HepnUica  prestarán  su 
reconoi*iniiento  y  obediencia  al  presidente  nacional  luego 
dee^tar  en  p<»sesion  del  UKUido,  y  en  la  forma  qm*  K>  de- 
termine el  presidente  dt*  la  H(*púhii<  a. 

¿**  Los  hombres  son  de  tal  manera  iguales  ante  la  ley, 
que  é*^t;i,  bien  seapiMial,  pre<vptiva  o  tuitiva,  detn*  ser  inia 
misma  para  todos  y  favore«*er  igiiahnente  al  p>>'ltM'o^tt  que 
al  miserable. 

.')?  T<»dos  los  habitantes  déla  Kepiiblii-a  tieniMi  «lereclio 
ásiToidos  de  ^us  qneja^  p«»r  í»|  supnMn»»  ^obifnii»  de  la 
nación. 


408  GOBERNANTES 

49  Se  permite  libremente  la  salida  del  territorio  de  la 
República  llevando  en  frutos  el  valor  6  precio  de  sus  pro- 
piedades adquiridas,  observando  además  las  leyes  policia- 
les y  salvo  perjuicio  de  tercero. 

5?  Para  entrar  en  el  territorio  de  la  República  se  obser- 
varán las  órdenes  anteriormente  establecidas,  quedando  al 
arbitrio  del  supremo  gobierno  ampliarlas  6  restringirlas 
según  lo  exigiesen  las  circunstancias. 

69  Todos  los  empleos  militares  dados  hasta  aquí,  y  que 
en  adelante  se  dieren,  son  empleos  de  pura  comisión. 

79  Los  establecimientos  particulares  de  educación  pri- 
maria, y  los  de  otras  ciencias  que  en  adelante  se  establezcan 
en  la  República,  sacarán  primero  licencia  del  supremo  go- 
bierno, siendo  obligados  los  preceptores  ó  maestros  á  pre- 
sentar el  plan  de  enseñanza,  y  las  materias  que  tratan  de 
enseñar,  los  autores  que  se  propongan  seguir,  sujetándose 
en  todo  á  los  reglamentos  que  les  diere  el  supremo  gobierno 
nacional. 

89  Para  establecer  imprenta  de  particulares  en  la  Re- 
pública se  tomará  primeramente  el  perfniso  del  supremo 
gobierno,  dando  el  dueño  ó  el  administrador  una  fíanza 
de  dos  mil  pesos  bajo  la  cual  se  comprometa  cumplir  con 
los  reglamentos  que  les  diere  el  gobierno  de  la  República. 

99  Los  babitantes  de  la  República,  sea  cual  fuese  su 
oriundez,  no  reconocerán  otros  tribunales  para  todo  géne- 
ro de  causas  que  los  establecidos  por  nuestras  leyes. 
patrias;  de  consiguiente,  queda  prohibido  el  estableci- 
miento de  tribunales  estrangeros  bajo  de  cualquiera 
forma. 

10.  Queda  prohibido  el  tráfico  de  esclavos  6  de  negros 
aún  con  el  título  ó  pretesto  de  colonos. 

11.  Se  ratifican  las  leyes  y  decretos  sancionados  por  el 
soberano  congreso  de  25  de  noviembre  de  1842. 

12.  La  i)resente  ley  puede  ser  reformada  ó  adicionada 
según  lo  exigiese  la  esperiencia,  y  para  esto  se  necesita:" 


DBL   PARAGUAY  iOO 

1?  El  consentimiento  y  aprobai-iotí  de  la  mayi>r  parte  del 
congreso)  narional. 

¿?  Que  los  artículos  di;;iio<  de  reforma  estén  plena- 
mcntc  demostrados  en  la  ne«*esidad  do  ser  reforma<los. 

3?  Que  el  |K><ler  ejeoutiv«>  e^pon/^a  además  su  opinión 
fundada  para  resolverse  sohre  la  oonvenieiuMa  y  necesi- 
dad de  la  reforma  ó  de  alf^una  adiirion  sustancial. 

4?  Sancionada  la  necesidad  de  la  reftirma  se  convocará 
un  congreso  general  con  poderes  especiales  para  verifi- 
car la  reforma  con  las  formalidades  debidas. 

5?  Verificada  la  reforma  pasará  al  poder  ejecutivo  para 
su  publicación,  ó|>ara  <|ue  esponga  los  reparos  que  encon- 
trare. En  caso  de  devolverla  con  rep<aros,  la  vot<acion  de 
la  mayor  |iarte  del  <*ongreso  hará  su  ultima  sanción. 

13.  Todo  el  (|ue  atentare  ó  prestare  medios  de  atentar 
contra  la  inde|>edcn<.-ia  <le  la  K''piil>lii*a  n  contra  la  presen- 
te ley  fundamental  será  castigado  hasta  c^mi  la  |>ena  de 
muerte,  según  la  gravedad  de  ^u  atentado. 

Dada  en  la  sala  de  sesiones  del  <*ot)gres<)  na(*ional  déla 
Rcpiibliradel  Para;:uay  á  i:\  de  mar/.o  dclHll. 
E>tá  coiiflirme. 

Firmailo— J#//i/j  Mnnti**l  Ali^nrt*:^  vire-presidento 
del  congreso  nacional— fV/Viíi/i/fo  Patino,  secretario 
del  congreso  nacional. 

A^niH-ioii,  marzo  ItiilelSil. 
PublUjuese  en  la  forma  d«»  i'stilo. 

Lopí:/. 
¡l*iiiio  MitrtiíH'z  Vnrrla. 

La  precedente  coii>iiiu«MOii  iioe<  ntra  «''isa  «pie  la  dic- 
tiduní  del  dortor  Fran«i:i  cn;:ida  cu  |rv  fniidanxMítal* 
hace  del  Paraguay  rl  patnin»tiio  dt*  ^u  :;  ifiifiiM;  Imi*c  del 
presidente  fie  la  |{e|»ñbli«'a  el  •li<-ta'l«»r  <*«»n'^tttut*ionaI:  pasa 


408  GOBERNANTES 

49  Se  permite  libremente  la  salida  del  territorio  de  la 
República  llevando  en  frutos  el  valor  ó  precio  de  sus  pro- 
piedades adquiridas,  observando  además  las  leyes  policia- 
les y  salvo  perjuicio  de  tercero. 

59  Para  entrar  en  el  territorio  de  la  República  se  obser- 
varán las  órdenes  anteriormente  establecidas,  quedando  al 
arbitrio  del  supremo  gobierno  ampliarlas  6  restringirlas 
según  lo  exigiesen  las  circunstancias. 

69  Todos  los  empleos  militares  dados  hasta  aquí,  y  que 
en  adelante  se  dieren,  son  empleos  de  pura  comisión. 

79  Los  establecimientos  particulares  de  educación  pri- 
maria, y  los  de  otras  ciencias  que  en  adelante  se  establezcan 
en  la  República,  sacarán  primero  licencia  del  supremo  go- 
bierno, siendo  obligados  los  preceptores  ó  maestros  á  pre- 
sentar el  plan  de  enseñanza,  y  las  materias  que  tratan  de 
enseñar,  los  autores  que  se  propongan  seguir,  sujetándose 
en  todo  á  los  reglamentos  que  les  diere  el  supremo  gobierno 
nacional. 

89  Para  establecer  imprenta  de  particulares  en  la  Re- 
pública se  tomará  primeramente  el  perfniso  del  supremo 
gobierno,  daiido  el  dueño  ó  el  administrador  una  fíanza 
de  dos  mil  pesos  bajo  la  cual  se  comprometa  cumplir  con 
los  reglamentos  que  les  diere  el  gobierno  de  la  República. 

99  Los  babitantes  de  la  República,  sea  cual  fuese  su 
oriundez,  no  reconocerán  otros  tribunales  para  todo  géne- 
ro de  causas  que  los  establecidos  por  nuestras  leyes, 
patrias;  de  consiguiente,  queda  prohibido  el  estableci- 
miento de  tribunales  estrangeros  bajo  de  cualquiera 
forma. 

10.  Queda  prohibido  el  tráfico  de  esclavos  6  de  negros 
aún  con  el  título  ó  pretesto  de  colonos. 

11.  Se  ratifican  las  leyes  y  decretos  sancionados  por  el 
soberano  congreso  de  25  de  noviembre  de  1842. 

12.  La  presente  ley  puede  ser  reformada  ó  adicionada 
según  lo  exigiese  la  esperiencia,  y  para  esto  se  necesita:" 


DBL   PARAGUAY  409 

1?  El  consentimiento  y  aprobación  de  la  mayor  parto  del 
congreso  na<*ional. 

2?  Que  los  artículos  di^^nos  do  reforma  estén  plena- 
mente demostrados  en  la  ncfosiflad  do  sor  reforma<los. 

3?  Que  el  porler  ejecutivo  espon^^a  adom:W  su  opinión 
fundada  para  resolverse  s(»l>ro  la  conveniencia  y  necesi- 
dad de  la  refonna  ó  de  alguna  adición  sustancial. 

4?  Sancioníida  la  necesidad  de  la  reforma  se  convocará 
un  coiifrreso  general  ron  poderes  especiales  para  verifi- 
car la  reforma  con  las  formalidades  deindas. 

5?  Verificada  la  reforma  pasará  al  poder  ejecutivo  para 
su  publicación,  ópara  que  esponga  los  reparos  (|ue  encon- 
trare. En  raso  de  devolverla  con  i*eparos,  la  votación  do 
la  mayor  parto  del  congreso  har.l  su  última  sanción. 

13.  Toilo  el  que  atontare  ó  prestare  medios  de  atentar 
conira  la  índepodcncia  dola  K'q»úbli<*a  ó  contra  la  presen- 
te ley  fundamental  será  castigado  lia^ta  c^)n  la  |>ona  de 
muerte,  según  la  gravedad  do  -^n  atcntaflo. 

Dada  en  la  salado  sesiones  del  congreso  nacional  déla 
República  del  Paraguay  á  13  de  mar/.o  dclHil. 
Está  confiarme. 

Firmado— «/*/ri/i  .V/i/m/c/  .l/'vi/'#'j,  vico-prosiilonto 
del  congreso  narional  — fV/Viíi/i^/o  Ai/iVc),  secretario 
del  congreso  nacifMial. 

A^nncitiii.  marzí)  l«ide  lX4i. 
Pübllquese  en  la  fi>rma  «le  estilo. 

Lopí:/. 
Ii*'iiiio  Mariitirz  Vnrrln. 

S4«(-r«*tari<»  iiitoriiiu  (1«*1  i;«iliinnio 

I*a  precedente  constiiU'MOii  noe^  utra  Ci isa  .pie  la  dic- 
tiduní  del  di»ct')r  Frantia  eni^ida  cji  \v\  futi'lam«Mital* 
hace  fiel  l\'iragnay  rl  patnin»!iio  de  «^n  irifipM'iii;  ha***»  del 
¡íresiilento  de  la  Hepública  el  dicta«lor  conMitucional:  pa^a 


412  GOBERNANTES 

los  estrangeros — á  dos  sacerdotes  estrangeros  vivir  en  una 
rrisma  casa."  Aunque  en  ncienor  escala,  López  continua- 
ba siempre  el  sistema  de  espionage  establecido  por  Fran- 
cia, asi  como  el  encarcelar  á  todo  individuo  sospechoso. 

No  obstante  to<  lo  el  egoismo  de  López,  su  gobierno  era 
comparativamente  bueno  entonces  para  el  Paraguay. 

Restableció  los  diezmos  que  Francia  habia  suprimido  y 
que  producian  una  pingüe  renta  al  Estado.  Aprobó  todo 
lo  obrado  por  los  cónsules  y  ofreció  abrir  relaciones  co- 
merciales con  Buenos  Aires,  dirigiendo  al  gobernador 
Rosas  una  nota  en  este  .sentido.  Sin  embargo,  éstese 
negó  á  aceptar  esas  relaciones,  mientras  la  provincia  de 
Corrientes  permaneciese  en  rebelión  con  la  Confedera- 
ción Argentina,  mandando,  en  consecuencia  cerrar  el  Rio 
de  la  Plata. 

El  gobierno  consular  debia  concluir  el  13  de  marzo  de 
1844,  y  en  setiembre  del  año  anterior,  López,  que  quería 
ser  presidente  de  la  República,  determinó  enviar  á  Buenos 
Aires  al  mismo  Peña,  acompañado  de  su  hijo  don  Fran- 
cisco Solano,  y  pocos  dias  antes  de  embarcarse  para  esta 
ciudad,  le  llamó  y  le  dijo:  "Este  cónsul  mi  compañero 
(refiriéndose  á  Alonso)  tiene  la  prevención  contra  usted  de 
ser  porteñista,  pues  asegura  que  conserva  usted  amistad 
estrecha  con  unos  porteños  Martínez  y  Villarino;  por  lo 
que  es  preciso  que  se  conduzca  con  cautela.  Tal  vez  á  su 
vuelta  ya  nos  veamos  libres  de  esta  pesadilla.  Acá  mu- 
chos piensan  nombrar  un  dictador  después  de  este  período 
consular;  pers  yo  no  estoy  conforme  con  este  título,  no 
es  de  la  época,  tiene  mucho  de  odioso  y  repugnante.  El 
que  adopto,  es  el  de  presidente  con  el  que  se  han  acomo- 
dado las  nuevas  Repúblicas  de  América,  para  lo  que 
trabajo  una  ley  orgánica,  que  servirá  de  constitución 
provisoria,  arreglada  á  nuestras  circunstancias.  Esto 
debe  reservarse  hasta  su  tiempo;  pero  usted  va  encargado 
desde  luego,  de  mandarme  trabajar  una  presea  de  honor, 
á  todo  costo,  por  el  modelo   que  le*doy,  y  una  casaca  de 


DEL     PARAGUAY  413 

capitán  general,  y  un  sombrero  elástico  con  plumage  á  lo 
Na|)olcon."  (1- 

En  efecto,  esos  objetos  se  trabajaron  en  Buenos  Aires  y 
los  condujo  Pena  al  Para/icuay,  donde  ileso  cuando  ya 
era  lsO\yc'¿ president*'  conttitudonaL  \í\  tercer  congreso 
nacional,  que  se  reunió  el  13  de  inar/o  de  ISii,  puso  ün  al 
duunvirato,  sancionando  por  una  constitución  la  ley  fun- 
daroenial  de  la  Kepiiblica  y  confiando  el  P.  1£.  á  un  pre. 
sidente  por  diez  afios,  (*on  un  sueldo  de  ocho  mil  |)esos 
fuertes  anuales,  y  ron  la  única  obligación  de  conservar  y 
defenderla  indef>endencia  é  integridad  del  estado. 

En  verdad,  el  alma  de  la  administración  del  gobierno 
consular,  tanto  de  lo  bueno  como  de  lómalo,  fuó  López. 

ACTA     bK  INhKI'K.NDI  NCIA    I»K    LA    KKPflILKA    I»KL     PAKAíUAY 

Kn  esta  riudad  de  la  Asunci(»n,  de  la  República  del 
Paraguay,:'!  veinte  y  ejnro  de  noviembre  deniil  ochocien- 
tos^ cuarenta  y  dos,  n*nnidos  en  congreso  general  estraor- 
dinario  cuatrocientos  diputados  por  (convocatoria  especial 
de  los  señores  cón>ule<,  que  forman  legalmente  el  su- 
premo gobierno,  ciudadanos  (.arlos  Antonio  I^ope/y. 
Mariano  Uoque  .Mon/o,  usando  de  las  facult;ides  (|ue  nos 
Cümpeteui  cumpliendo  con  nuestro  deber,  y  con  los  cons- 
tantes y  decididos  de<eo-<  di»  nuestr<»s  conciu<ladanos,  y 
con  losquen«»*<  animan  en  éste;  considerando  que  nues- 
tra cmancipa(*ion  t*  independencia  es  un  liech«)  solemne  ó 
incontestable  en  el  e^pa^io  de  mas  de  treinta  afio^;  que 
durante  este  largo  tiempo,  y  desde  que  la  Itepública  del 
Para^ruay  se  segre;:ó  con  >U'^  e-fuer/os  de  la  metró|>oli 
es|>;inola  para  >iem|»i«*,  también  y  del  mi*^mo  modo  se 
sep«'ir«'>  de  iiechodeto'lo  pod(*restran^ero,que  siendodes- 
de  entonces  C4in  voto  uniforme  pertenecer  í'i  si  misma,  y 
fonnar,  como  ha  formad*»,  una  nacinn  lilin*  tMiidepen- 
diente  bajo  el  sistema  rcpuldicano,  sin  que  ap;ire/.«\'i  dato 
alguno  (|ue  contradiga  e^ta  e*^pllcita  declaración:  que  eMe 

(1)     C*arf«u  de  Ti-Aa,  >a  íUMa<». 


414  GOBERNANTES 

derecho  propio  de  todo  estado  libre  se  ha  reconocido  áotras 
provincias  de  Sud  América  por  la  República  Argentina,  y 
no  parece  justo  pensar  que  aquél  se  le  desconozca  á  la  Re- 
pública del  Paraguay;  y  que  además  de  los  justos  títulos  en 
que  lo  funda  la  naturaleza  le  ha  prodigado  sus  dones  para 
quesea  una  nación  fuerte,  populosa,  fecunda  en  recursos 
y  en  todos  los  ramos  de  industria  y  comercio;  que  tantos 
sufrimientos  y  privaciones  anteriores  consagrados  con  re- 
signación á  la  independencia  de  nuestra  República  por 
salvarnos  ala  vez  del  abismo  de  la  guerra  civil,  son  tam- 
bién fuertes  comprobantes  de  la  indudable  voluntad  gene- 
ral de  los  pueblos  de  la  República  por  su  emancipación  é 
independencia  de  todo  dominio  y  poder  estraño;  que  con- 
secuente á  estos  principios  y  al  voto  general  de  la  Repú- 
blica, para  que  nada  falte  á  la  base  fundamental  de  nues- 
tra existencia  política  confiados  en  la  divina  Providencia, 
declaranios  solemnemente: 

Primero — La   República  del    Paraguay  en  el  Rio  de  la 
Plata  es  para  siempre   de  hecho  y  de  derecho  una  nación 
Ubre  é  independiente  de  todo  poder  estraño. 
,    Segundo — Nunca  jamás  será  el  patrimonio  de  una  per- 
sona ó  de  una  familia. 

Tercero — En  lo  sucesivo  el  gobierno  que  fuese  nom- 
brado para  presidir  los  destinos  de  la  nación,  será  jura- 
mentado en  presencia  del  congreso  de  defender  y  conser- 
var la  integridad  é  independencia  del  territorio  de  la  Re- 
pública, sin  cuyo  requisito  no  tomará  posesión  del  mando. 
Esceptúase  el  actual  gobierno  por  haberlo  ya  prestado  en 
la  acta  misma  de  su  inauguración. 

Cuarto— Los  empleados  militares,  civiles  y  eclesiásticos 
serán  juramentados  al  tenor  de  esta  acta  luego  de  su 
publicación. 

Quinto— Ningún  ciudadano  podrá  en  adelante  obtener 
empleo  alguno  sin  prestar  primero  el  juramento  preveni- 
do en  elarlículo  anterior. 

« 

Sesto— El  supremo  gobierno  comunicará  oficialmente 


DEL  PARAGUAY  415 

esta  solemne dcHaracion  álos  gobiernos  circunvecinos,  y 
al  (le  la  Confederación  Argentina,  dando  cuenta  al  sobe. 
rano  congreso  de  su  resultado. 

Sétimo— Comuniqúese  al  Poder  Ejecutivo  de  la  Repú- 
blica, para  que  la  mando  publicar  en  el  territorio  do  la 
nairionconla  solemnidad  posible,  y  lacumplay  la  haga 
cumplir  como  corresponde. 

Dada  en  la  sala  del  congreso,  firmada  de  nuestra  ma- 
no^ sellada  con  el  sello  de  la  República,  y  refrendada  por 
nuestro  se^Tetario. 

Siguen  cuatro<'ientas  firmas  y  la  del  presidente.) 

Conruenla  con  el  original  de  su  referencia;  en  fé  de  lo 
mal  autorí/o  y  firmo,  en  la  Asunción,  ra pi tal  déla Repú- 
blirrx  del  Paraguay,  A  27  de  noviembre  de  1842.    ^ 

CARLOS  Antonio  Lopk/. 

Pn^ftidentc  dd  Si)hcr«kiio  CoiiKr«"o  g<^neral. 

Domingo  Francisco  Sánchez, 

Serrot^rÍQ  del  Sob«raiio    (rongroit<)    geueral. 

Estü  conformo: 

A*iuncion,  diciembre  15  de  184i. 

Andrés  Gilí.. 

secretario  tle  |(ohienioy  eor aricado  provi«oríamcnt« 
de  R«lacione4  Etteríurctt. 

Damos  á  continuación  el 

HIMNO    NACIONAL    PARACIAYO 

Vira  nurstra  in(h*ih*ndU*nrin^  , 

Sucstra  patria  gloriosa: 
Sirínpp'r  sra  xobrrana^ 
Slrtiiprr  sra  utagrsittnsa. 

Nut»Mn »s  lna/« í»^,    nut*stra<  vidas. 
Ala  |Ȓitria  ^nu  dobida<: 
No  serán  impunemente, 


416  GOBERNANTES 

Sus  derechos  ofendidos. 
Viva  nuestra  independencia ^ 

eic  •  y  eic  •  y   oic  • 
El  león  del  Paraguay, 
Rugirá  fiero  y  sangriento; 
•    Contra  cualquier  enemigo, 
Sea  pérfido  ó  cruento. 
Viva  nuestra  independencia^ 
etc.,  etc.,  etCx 
A  nuestros  hijos  daremos, 
Alta  patria  preciosa. 
Esclavos  nunca  seremos. 
De  prepotencia  orgullosa. 
•   Viva  nuestra  independencia^ 
etc.,  etc.,  etc. 
Primero  se  ha  de  acabar, 
La  paraguaya  nación: 
Antes  que  sufrir  aviltada 
La'estrangera  opresión. 
Viva  nuestra  independencia ^ 
etc.,  etc.,  etc. 
Paraguayos  valerosos! 
¿Queréis  insultos  sufrir? 
Perder  el  nombre  y  la  gloria? 
O  antes  mil  veces  morir. 
Viva  7iueslra  independoxcia^ 
etc.,  etc.,  etc. 
Morir,  morir,  morir! 
Ya  retumba  grandioso: 
El  eco  del  pueblo  fuerte, 
Magnánimo  y  brioso! 
Viva  nuestra  independencia^ 
etc.,  etc.,  etc. 
Los  estandartes  tremolan 
En  los  pulsos  belicosos: 
Los  cañones  ya  vomitan 


DEL  PARAGUAY  417 

Marciales  golpes  rabiosos. 
Viva  nuestra  independencia^ 
etc.,  cío.,  ele. 
Y  la  patria  iiidepcndcnria, 
Ya  no  es  mas  rontestada; 
La  victoria  declaróla 
Ju«*ta,  ovante,  respetada. 
Viva  nuestra  independencia, 
ote,  etc.,  etc. 

18^14- IWW-LXV.  DON  CARLOS  ANTONIO  LOPKZ, 
|»rímcr  presidente  de  la  RepiiMica,  recibido  del  cargo  el  14 
de  marzo  de  1844.  Kra  ú  la  vez  autín-rala  legislativo,  ju- 
ilirial  y  cjí'«"Utivo,  acumulando  en  su  persona  una  varie- 
daild«*  importantes  funi-ii)nes:  juez  supremo  y  director  de 
fínan/:is,  *7om:uidante  en  gefe  del  ején^ito  y  almirante  de 
la  armada,  presidente  del  congreso.  Kl  vice-|>residente 
.  nombrad»»  por  él,  sólo  servia  para  «'onvoi-ar,  por  su  orden, 
la^ijinila*^  lilulada<  elcftt>ralcs,  hiendo  un  mero  instru- 
mento <|Ui'  ni  siquiera  podia  ocupar  el  lugar  de  presidente 
de  la  Ke|>üblii'a,  cuando  éste  se  hallara  ausente  6  tuviera 
cualqnierotro  imftedimento. 


La  pro|i>ngada  dominación  de  los  jesuit;!^  en  una  ¡larte 
del  I^lr:tguay  y  la  inflexible  dictadura  de  Francia  arraiga- 
ron ppifuüdamente  el  principio  de  autoridad.  Asi  nofué 
difli-il  «I  Lope/  gol>ernar  á  un  pueblo  diVil  y  acostumbra- 
do A  la  rio'jii  ol>e<liencia. 

por  la  'on<^titucion  del  13  de  marzo  ile  1H44,  cones|>on- 
dn  al  congreso  de  conformida*!  al  titulo  I,  intepretary 
afilicar  l'is  leyes;  al  presidente,  hacerlas  ejecutar;  álos 
tribunalc<4,  aplicarla^. 

S4*:^ri  ijis  t«'»rminos  del  titulo  II,  doM^ientos  ciu'ladanos 
propietarios  de  las  mejores  capacidades  y  |)atriotismo,  for- 
man el  congreso  6  la  legislatura  nacional,  que  es  convoi*a- 

^8 


418  GOBERNANTES 

da  de  cinco  en  cinco  años,  contándose  desde  el  15  de  marzo 
(1844)  y  que  fija  ella  misma  la  duración  de  sus  sesiones. 
Según  el  mismo  título  y  el  siguiente,  el  modo  de  elección 
de  los  miembros  del  congreso  y  sus  atribuciones  quedan 
determinados  por  las  leyes  anteriores. 

El  poder  ejecutivo  permanente  reposaba  en  la  persona 
de  un  presidente,  que  debia  ser  (título  49)  ciudadano  del 
fuero  común,  natural  del  pais,  de  45 años  de  edad,  de  una 
capacidad,  probidad  y  patriotismo  reconocidos;  buena 
conducta  moral  y  un  capital  propio  de  8000  pesos. 

El  presidente  era  elegido  por  diez  años,  y  en  su  defecto, 
el  juez  superior  de  apelaciones  le  reemplazaba.  Era  de- 
signado por  voto  nominal  del  congreso,  á  pluralidad  de 
votos.  Se  requería  la  mitad  mas  cuatro  votos  para  formar 
niayoría  (título  59.) 

El  título  VI  determinaba  el  uniforme  del  presidente  de 
la  Repiiblica,  que  era  el  de  capitán  general,  y  los  honores 
que  le  eran  debidos;  el  título  VII  arreglaba  susatribucio- 
nes,  que  eran  las  más  estensas  que  pudieran  darse,  bajo 
un  gobierno  constitucional,  al  gefe  del  poder  ejecutivo,  y 
le  daba  ademas,  de  pleno  derecho,  al  presidente  del  Para- 
guay, una  autoridad  que  revindicarian  muchos  soberanos 
pretendidos  absolutos.  Dicha  atribución  espresa  lo  que 
sigue: 

"La  autoridad  del  presidente  de  la  República  es  eslraor- 
dinaria  en  los  casos  de  invasión,  de  conmoción  interior  y 
cuantas  veces  fuere  precisa  para  conservar  el  orden  y  la 
tranquilidad  pública  de  la  República.''  Lo  que  equivalía 
clara  y  terminantemente  á  facultades  esiraordiiiarias. 

El  título  VIII  trata  de  los  ministros  y  el  IX  del  consejo 
de  estado,  etc. 


En  fin,  en  materia  de  prensa  dispone  que  «para  esta- 
blecer imprenta  de    particulares  en  la   República,  se  to- 


DEL  PARAGUAY  419 

mará  primeramente  el  permiso  ilel  supremo  pobierno, 
dando  el  dueño  «'>  ei  administrador  una  Han/a  de  2<NM) 
|>es4is  bajo  la  cual  se  rompromtMa  cumplir  con  los  regla- 
mentos que  les  diere  el  pjbierno  do  la  República. " 


Este  con^íresí)  fué  |>rcsidido,  al  principio,  por  el  mismo 
Lo|>e/ y  despurs  por  don  Juan  Manuel  Alvare/,  teniendo 
|Hjr  sci'rctai'io  á  don  Fernando  Patino,  y  sancionó  aque- 
ll:i  dictadura  ronstitucional,  á  la  que  solo  uno— don  Juan 
Bautista  iiivarola — le  nep»  am  cner^Ma  su  voto,  manifes- 
tandduo  iMxler  aceptar  «-orno  constitución  una  ley  funda- 
mentad i{ue  sancionaba  el  desp«)tismo.  Ksta  moción  do 
Hivarola  mereció  laespulsion  de  su  auturdel  senode  aquel 
farsáiro  congreso. 

1  jbre  asi  ile  toda  oposirion,  Lo|>e/ inició  su  gobierno 
iiombranili)  secretario  general  interino  á  don  Benito  Mar- 
tine/  \  arifla  v  ministro  á  don  Andrés  Gilí. 

Kl  re«*oiio<innento  (lela  independencia  del  Paraguay  se 
eftN'tnó,  p«ir  Itolivia,  en  virtud  de  acta  del  17  de  junio  de 
IKi.'i:  por  t*l  Hra*^il,  por  declara(*ion  del  agente  imperial, 
doctor  JoM*  Antonio  Pimenta  Bueno,  lie(*ha  en  la  Asun- 
citMiel  li  i|i»  M»iicnibredc   ISll;  |)or  el  otaijo  oriental  del 

rru;:n.iv.   cnxirtnd  de  inia   lev  dd   ITide  m«'iVod«'   lSir>. 

•  •  • 

Tambicn  la  rec  iniicieron  las  K(*publicas  d(*(  hiley  \'ene- 
zuei.i.  I>c  I  »**  estados  europeos,  el  Au**tria  é  Inglaterra 
rec«MpM-irr<».i  r\  gobierno  de  la  .\sunc¡on,  como  asi  iní^iUi» 
Ui  corte d(*  Knma,  espidiendo  lo^  bre\es  á  hw  obispos  pro- 
sent:iib)>  por  v\  gobierno  nacional.  Portugal  y  litilanda  hi- 

ciepin  MZW'M  r« iiocimiento  déla    nacionalidad  [larairua- 

ya.  \  aun '^c  le  cnnliru)  al  prcHÍdcnte  Lo|»iv  los  títulos  de 
socio  t'ntHl.-i*i«»r  de  la  ¡'««al  Sociedad  d«*  Anticuarios  del 
Nort»*.  •!••  iní*'inbri>  lionorario  <le  la  S.i.-icilad  «le  Geografía 
de  B«  !li:i.  \  del  ln<«titnto  Histórico  i|rl  Brasil. 

l*...i<ii-^|..  |irodtijo  una  \iolenta  reclamación  de  parle  del 
gobierno  .'irgeiilniOy  protestando  contra  todos  |o>  estados 


480  aOBERNANTES 

que  siguieron  la  misma  línea  de  conducta,  y  principal- 
mente contra  el  Brasil,  en  cuya  corte  elevó  su  protesta  el 
general  Guido,  plenipotenciario  argentino  en  ella,  el  21  de 
febrero  de  1845. 

A  pesar  de  la  disposición  constitucional  de  1844  que 
fijaba  la  época  de  la  reunión  del  congreso  de  cinco  en 
cinco  años,  éste  fué  convocado  el  año  siguiente  (1845)  y 
dio  al  presidente  la  suma  del  poder  público,  6  sea  las  fa- 
cultades estraordi napias,  en  cuyo  ejercicio  estaba  sin  que 
se  las  diesen.  Redujo  los  ministros  secretarios  de  estado 
á  simples  jefes  de  oficina,  y,  poco  después,  espidió  un 
edicto  (30  de  noviembre)  colocando  á  la  iglesia  completa- 
mente  sujeta  al  supremo  gobierno  nacional  por  cuyo  teso- 
ro debian  costearse  la   fábrica  y  los   gastos  del  culto. 

Como  que  la  esencia  de  esta  nueva  constitución  era  un 
puro  despotismo. 

Sin  embargo,  no  deja  de  sor  un  paso  audaz  el  que  dio 
López  en  lo  que  se  va  á  referir.  El  pueblo  paraguayo 
estaba  acostumbrado,  hacia  más  de  dos  siglos  y  medio, 
no  sólo  á  venerar,  sino  también  á  humillarse,  bástala 
estupidez  y  relación  de  la  dignidad  humana,  ante  cualquier 
individuo  que  cargase  sotana,  y  si  éste  ertí  el  obispo  el 
fanatismo  iba  hasta  el  delirio.  Todo  el  mundo,  como 
antes  en  Buenos  Aires,  se  hincaba  de  rodillas  en  medio  de 
la  calle,  aunque  estuviese  llena  de  barro,  y  todos  corrían 
en  tropel  á  besarle,  no  ya  la  mano,  sino  cualquiera  parte 
del  vestido,  porque  todo  en  el  eclesiástico  era  bendito. 
Después  de  tanta  mortificación,  y  cuando  el  obispo  consi- 
deraba haber  satisfecho  yalaaparente  beatitu<i  de  todo  ese 
enjambre  de  seres  humanos,  le  seguían  en  procesión 
hasta  el  último  ríncon  de  su  palacio  ó  de  la  iglesia. 
•  En  este  sentido,  el  presidente  López  practicó  un  acto  en 
cierto  modo  loable,  pero  elevando  su  persona.    Prohibió, 


DEL   PARAGUAY  421 

por  el  referido  edicto,  que  ningún  empleado  de  la  ip:loí%i«i 
apareciese  en  ella,  ni  en  las  calles  sobreponiéndose  al  *m- 
pretno  gobierno  nacional  iqucera  61),  y  en  conseruenda 
cualquier  repique  il)  ni  entrar  el  ol)i>po  en  la  i^icsia. 

Prohibió  enteramente  el  \\\opo  dol  («arnaval*^  abolió  todos 
los  dere<*hos  |>arroquiales  en  la  capital  y  en  la  rnmpaña, 
acopiando  en  el  ramo  do  di'/.mos  una  asi^narion  anual 
átOflos  los  í-uras  v  lenitMites  «'ura**.  Kstableció  ri(»ñlo 
cinro  rementerios  públicos,  ([uedando  prohibirla  en  toda 
la  República  la  inhumación  do  rarlAveres  en  las  ip;lcsias. 
Kedujo  los  dias  de  tiestas  orlcsiAstieas. 


A  las  naturales  diticultades  que  antes  de  entrar  á  ejer- 
cer el  fKKler  existían,  su  agregaba  la  hostilidad  de  Rosas 
que,  á  no  hallarse  empeñado  en  la  guerra  que  entóneos 
sostenia,  habria  seguramonto  in\ad¡do  ol  Paraguay.  Ks> 
le  justo  lomor  le  jiuso  i,mi  la  noct»sidad  de  croar  y  manto* 
ner  un  ej6n*ito.  Kmpe/ó  por  uno  de  tros  mil  soldatli^s, 
enrolados  sólo  por  tres  años,  y  siguió  ron  otro  de  ocho  mil 
con  una  fuor/a  efectiva  tío  trointa  mil  milicianos,  sin  contar 
las  levas  on  masa  quo  so  lovantaron  mast^irde. 

En  vi>t;i  do  la  obstinada  ro^iston<'ia  do  Hosas  on  no 
quen»r  roironocor  al  Paraguay  sino  como  provin(*ia  ar- 
gentina yní>t*om<i  Wopublica,  cerrándole  do  ho«*li<itoda 
comunicación  con  ol  rosimiel  nmndo,  mientras  no  se  rein- 
coq>oras4?  á  la  C'onfoderacion,  ol  presidente  I«o|»c/,  sin- 
tiéndose ofendido,  hizo  á  Kosas    \  de  diciembre  do  IH-lTu 

<l)     Kii  Mi-jii'i».  ilotili»  1a  c'|HM  a  -If*  .luar«<£,    i>«tÁ    |>r«ihi)>i'l<*  t4H|ii  ri>|»i<|iie 

4e  •  Aiii|«iiAM.  »iii  )>i«'%'ii*  |>«*riiii»<>  «1«*  l*i  M<iiiit-i|>«h<ltt«l.  y  nioí  vox  <-nnce- 
dl  lo  r«t«*.  lili  |Mio«l«*  tiuiar  v\  ri']«i«|Ui*  iiia«  i1<*  i  iíh-h  iniiditrt*.  )»aj«i  Ia  prna 
«!•  uikA  Uiulia.  l^ftA  |iriM'«*Niiiiir«  |tii)ilit-tt«  «'iii  t|;i|jiliii«'nii'  |>ri'hikM«ÍAM  |i<>r 
I**  I  aII*")!.  Ni  li**  I  l«'*rif;oit.  iii  «•!  •>i>i«}Mi  |.tir*liMi  lIi'V«r  iaii4;tiua  t  1am«  de 
Vrntid'i  «itio  1«>«  «li«liii^tk  <!<•  i  iial«|Ui*i  ••ti<-  •  lU'lailaiti»  .»!  «^lir  •!«' la  t|{l<^ 
SI*.  A»i  iiii«Ui«i  |'ii\i'«  iur<MliiUr<i«t  <'ii  iat  taiti>««>  i  iial'|ui«*r  «iir*»  lut;»!  |Hir 
clnt>«t«*  |iAMftM*  «*l  4itii«}i(j.  yjkU*  fin  Itubiu  ili*  ii^Af  ilus«*l.  iii  t  »|**  liia^li»rn 
U  i|{le«i*  ui  íucim  «lo  olU. 


422  GOBERNANTES 

una  formal  declaración  de  guerra,  y  aún  amenazó  con 
invadir,  encabezando  desde  entonces  todas  sus  notas  con 
la  aspiración  de  ""¡Viva  la  República  del  Paraguay!  ¡In- 
dependencia ó  muerte!,''  Sin  embargo  el  resultado  de  la 
batalla  de  Vences,  en  Corrientes  (27  de  diciembre  de  1847), 
hizo  comprenderá  López  la  necesidad  de  fijar  su  atención 
en^l  ejército,  creando  campamentos  de  instrucción.  Para 
el  efecto,  ordenó  á  los  jueces  de  paz  levantasen  un  censo 
de  todos  los  varones  de  18  á  30  años  de  edad  y  remitir  al 
cuartel  general  tantos  por  distrito  ó  departamento. 

Asi  pudo  anunciar  al  congreso  nacional  de  1849  la 
creación  de  un  ejército  y  de  una  fuerza  naval,  el  estableci- 
miento de  guardias  y  fuertes  para  la  defensa  contra  los 
indios  del  Gran  Chaco;  fundación  de  un  arsenal,  de  una 
fábrica  de  armas  y  de  pólvora  y  de  la  fundición  del  Ibicuí 
(definitivamente  terminada  en  1853);  como  pudo  anunciar 
también  la  organización  del  clero;  construcción  de  iglesias; 
cementerios  yescuelas  de  instrucción  primaria  en  todo  el 
pats;  la  publicación  de  un  periódico  oficial  {El  Paraguayo 
independiente)  la  apertura  de  caminos  la  construcción  de 
muelles  y  otras  obras  públicas;,  y  canalización  derios;  el 
fomento  déla  agricultura  é  industria  de  artículos  de  espor- 

tacion,  especialmente  de  la  yerba  y  tabaco;  en  una  palabra, 
lagaranlla  de  patentes,  la  protección,  libre  admisiony  na- 
cionalización do  estrangeros.  Sin  embargo,  á  éstos  les 
era  prohibido  viajar,  gozar  de  derechos  internacionales, 
poseer  propiedad  raiz  en  la  República,  casarse  coa  muger 
paraguaya  sin  especial  permiso;  además,  ninguna  para- 
guaya, ni  estrangero  naturalizado  podia  salir  de  la  Repú- 
blica sino  con  orden  espnísa,  absolutamente  igual  á  la 
época  del  dictador  Francia,  cuyo  imitador  era;  por  eso 
prohibió  se  hiciera  mención  desu  odiosa  dictadura. 

Con  tantas  medidas  de  progreso,  como  López  anuncia- 
ba haber  iniciado,  ó  en  via  de  realización,  el  congreso  no 
tuvo  inconveniente  en  reelegirle  formalmente,  y  él  en  acep- 
tar, por  otros  cinco  años. 


DEL   PARAGUAY  423 

López,  ma5%  por  imitarion  ilo  lo  que  había  oifloflerir  se 
prairticaba  en  oirás  Repúbliras^,  tenia,  en  el  nombre,  sus  se- 
cretarios del  *Mp/vmo  gohirrno,  tales  romn  Benito  Martí- 
nez Várela,  primero,  Andrés  Gilí,  sev^undo.  José  Falron, 
tercero,  etr. 


Con  la  oaida  de  Roshs,  quedó  libro  la  navegación  del 
Paraná  (febrero  de  isr>í  ,  abiertos  los  riosy  puerlo-^  y  re- 
t*oiio<*ida  la  indopendLMiria  del  l*ar:ii¡:uaY  por  ol  general 
L'rqui/Ji,  en  su  rarAiier  de  director  provisorio  de  la  Con- 
federa(*ion  Argentina.  Y  á  (¡nos  del  mismo  ano  llegó  ú 
la  Asunoion  el  primi»r  onvia<lo  brit:iiii(*o,  Sir  T'árlos 
llotliarn:  muy  luogí»,  d  ropre^ontante  do  la  Kraii  -ii,  Mr.  do 
Saint-Georges.   y  en  m:ir/.o  dol  siguiente  año,    los  |)leni- 

p'Menoiarios  do  Inglaterra,  Estado•^  Unidos,  Franoia  y 
Cerdefia  firmaban,  on  l-ioapiíal,  traíalo»*  d»»  amistad,  oo- 
men'io  y  navoga«-¡on,  abritndo  o|  rio  :1  las  batidoras  de 
t«idaslas  naoioues.  Kormali/.ironse,  «les  loostaé|M>ca,  las 
nMatMones  diploin  iti  -as  ,•  » i  la^*  |>  ílíañas  u  ir  i  )M%  reiro- 
u'H'it'fidvse  mini^tro-^  y  ••ó:i-iul'»s:  y  ain  \n**  bubo  que 
veiii'er  •iifioultade'"',  ni;i^  ó  monos  grav(*s,  ipu»  poMorior- 
mente  surgieron,  toíla^^  quotlaroii  aparontomonto allana- 
das, en  t-uanto  ora  posjblo.  ron  un  g>»biorno«'iiino  ol  de 
Lope/. 


El  omigroso  ilo  1H.M  rooli:;ió  a  o«*te  nuovamonlo  |M>r  el 
tórminodo  dio/  ah<i-«.  ipit*  ol  ihuntirado.  a  nnitaoion  de 
k*>**;i«*,  Hi*  iM»g«'i  áa«*«»ptar.  ai*'gand(i  «pie  v**  saho*  harto 
qut'hrnnUuin^  in»  lf  pornntii  nr^'uir  proNiaii  lo  ««.orvirio  al 
|«ils.  "•ino  por  tro-^  :íÜ'\^  apo<ir  d*»  JiaíxM'si»  ««loxado  su 
sueMo  a  <lo<'<>  uní  p<***  >^  anuiit*^,  y^^v  m'hüui  »*\¡t  mt'hieil 
deldiputado  don  Manuol  P.  de  Peña.     Sni  ombargo,  romo 


324  GOBERNANTES 

todo  no  pasaba  de   ser  farsa,  al    espirar  su  perloclo,  en 
1857,  López  manifestó  su  consentimiento  á  terminarlo. 

* 

La  ley  sancionada  por  el  congreso  de  1848,  fué  amol- 
dada, en  1854  para  don  Francisco  Solano  López,  que  solo 
tenia  16  años  de  edad,  siempre  por  moción  espontánea  de 
Peña,  consultando  las  circunstancias  de  su  edad  v  fuero' 
y  dejándole  heredero  del  gobierno  por  testamento,  ape- 
sar  del  actade  la  independencia  nacional  que  consignaba 
esta  cláusula:  "Que  nunca  jamás  seria  la  República  el 
patrimonio  de  una  persona  ó  familia."  Así  juegan  los 
tiranos  con  la  suerte  de  los  pueblos,  una  vez  que  se  enca- 
raman en  el  poder,  haciendo  farsas  de  congresos,  leyes  y 
todo  un  ejército  de  altos  dignatarios,  que  solo  son  unos 
muñecos  que,  aunque  se  mueven  automáticamente,  no  hay 
más  que  una  voluntad  en  acción,  y  esa  e§  la  del  tirano, 
llámese  Francia  ó  llámese  López. 


Son  tan  cínicos  los  tiranos  que,  persiguiendo  la* emisión 
del  pensamiento  por  la  prensa  6  epistolarmente,  creen  6 
pretenden  creer  que  sus  bárbaros  actos  serán  ignorados 
por  el  resto  del  mundo.  Son  como  el  ladrón  ó  el  asesino 
que  roba  ó  mata  en  la  persuasión  que  nadie  los  ve  y  que 
pueden  perpetrar  sus  crímenes  con  impunidad,  siu  com- 
prender que,  si  no  son  tomados  infragranti,  cuando  me- 
nos piensan  caen  en  manos  de  la  [usticia.  Los  tiranos 
hacen  farsas  de  elecciones  que  les  favorecen,  congresos 
que  dictan  leyes,  pouy^  jete?*  de  la  pondré  aux  yeux  del 
estrangero  que  las  cree  de  buena  fé  y  contribuye  á  pro- 
longar su  existencia  en  el  poder  encomiando  su  gobierno 
hasta  que  se  aper<;iben  del  engaño,  o  llega  un  dia  en  que  el 
déspota,  cansado  de  llevar  su  careta,  la  arroja  y  se  pre- 
senta al   pueblo  con  {oda  desfachatez,  ostantando  sin  em- 


DEL  PARAGDAT  4S5 

bozo  «u  mancha  tirilriica,  y  nDl^Dcos/romo  ol  ladrón  y 
asesino  do  todo  un  pueblo,  rc*if)C  su  <*ondií;no  castigo. 
E««  raroel  tirano  que  haya  quedado  impune,  pues  tarde  ó 
temprano  paga  sus  demasías. 


.  El  presiílcnte  Lope/,  imitan  lo  al  Jortor  Francia,  con- 
tinuó la  formarion  de  fuertes  con  tropas  en  varios  puntos 
Hel  Chaco  y  mandó  al  mismo  tiomno  la  do  establecimientos 
frurales  y  obrajes  de  materiales.  Uno  de  éstos  se  formó 
rente  i\  la  Asunción  y  lloj:ó  ú  tenor  una  numerosa  pobla- 
rion  é  iglf?sia  bajo  la  advocación  de  San  Venancio,  en 
licuor  de  su  hijo. 

En  1854,  estableció  lacolouia  "Nueva  Burdeos",  después 
Villa  Occidental,  en  el  gran  potr»To  del  Chaco,  sobróla 
derecha  del  rio  Paraí?uny,  :i  seis  leguas  arriba  de  la  capí" 
tal.  cuya  iglesia  so  origió  l>ajo  la  advocación  de  San  Fran- 
cífW'o  Solano,  en  honor  de  su  otm  hijo,  último  tirano  del 
Pani^uay.  I^a  primera  [loblacion  de  esta  oolonia  so  com- 
|>onia  de  franceses,  y  «abandonada  ¡lor  éstos  continuó  con 
pobladores  hijos  «lol  p'ils.  Después  fué  ocupada  porlo^^ar- 
fcentinos  hasta  1S7*.í  qu»?  la  volvieron  A  poseer  |i>s  para- 
guayos, en  virtud  del  fallo  del  presidente  Haye^,  délos 
EMad<»s  I 'nidos. 

El  |M»nsíunicnto  secreto  ilo  Lope/  siompro  fué  quo  ,  ape- 
nar lio  Ims  tratados  firmados  |H»r  forma  con  los  estados 
veíanos,  era  ncccsarii>  quedar  señor  absoluto  fie  su  pats 
y  tambicii  ducuo  do  la  nav(*^a<'¡o'i  dol  l*araí?uay,  do*  H»t- 
mojo y  do;  IM -omayo,  Para  »»se  t»f»»cto,  doi-idióla  «-ons- 
rucciou  d«*  do*;  fu*'rti*s:  al  noiie.  ol  de  Olimpia,  al  sur.  ol 
tle  llurnailá.  Km  una  iruorra  de  a*it*\ion  lo  que  m**'litaba 
debiendo  mt  ^upn'sa,  i|o  un  lad»  la  pr*>virjr«ia  bn^^iiora 
de  Mato  Grosso.  vd4*li»tro  las  Misi«w)i»s  ilt»  rnrriiMit^'s.  |\n 

i»Unr,  iM'a  n«».*o*iano  i»sL'il»h*c»'r.     ccrcí   de  la  (MnbMiv-ii|ura 
dol  Kio  Paraguay  una  e'<ipo''*e    fie  cu  idrihiterf»  para  nnpf>- 


426  GOBERNANTES 


» 


ner  á  los  gobiernos  de  Europa  y  de  América,  con  los  que 
el  dictador  habia  firmado  tratados  de  comercio  y  de  nave- 
gación. Por  este  medio,  esperaba  poder  introducir  en  su 
país  sólo  lo  que  conviniera  á  sus  intereses  como  gobernan- 
te y  como  negociante.  En  cuanto  á  la  elección  del  lugar, 
era  eminentemente  propicio  como  punto  de  defensa,  del 
lado  de  tierra  y  del  rio.  En  este  parage,  el  Rio  Paraguay 
forma  un  codo,  y  así  todo  buque  que  sigue  el  canal  está 
espuesto  á  los  fuegos  de  sumersión  y  de  conversión  de  las 
baterías  de  tierra.  Las  márgenes  del  rio,  hasta  varias  le- 
guas en  el  interior  no  son  mas  que  una  estension  no  inter- 
rumpida de  pantanos.  Si  se  consiguiera  establecer 
un  fuerte  en  este  parage  se  hallaría  defendido  de  tal  modo 
por  la  naturaleza  que  seria  hasta  cierto  punto  inespugnable. 
La  dificultad  era  preparar  un  asiento  atrincherado  y  cons- 
trucciones. En  medio  de  esos  pantanos,  la  vida  de  los 
hombres  quedaría  muy  espuesta.  Esto  era  lo  que  impor- 
taba menos  para  López.  Fueron  mandados  pues,  varios 
batallones  de  soldados  para  dar  principio  á  los  trabajos; 
los  hombres  morían  á  centenares.  Un  médico  recibió  orden 
de  trasladarse  á  éste  parage  y  consignó  en  un  informe  que 
las  verdaderas  causas  de  esa  mortalidad  eran  las  exhala-» 
ciones  pestilenciales  de  los  pantanos  y  el  alimento  malsano 
que  se  distribuía  á  las  tropas.  No  faltaba  mas  que  eso. 
El  médico,  demasiado  sincero,  fué  preso  apenas  llegado  á 
la  Asunción  y  se  le  mete  en  la  cárcel,  permaneciendo  en 
ella  hasta  el  dia  de  su  retractación  y  obligándosele  á  firmar 
una  declaración  en  la  que  reconocía  que  se  habia  grosera- 
mente equivocado  en  sus  observaciones.  Así,  antes  de  ha- 
berse levantado  los  muros  de  este  lugar  habia  sido  ya  la 
tumba  demuchos  miles  de  paraguayos.  Como  estas  tumbas 
no  tienen  nada  de  común  con  las  pirámides,  se  debe  su- 
poner que  es  por  cualquier  otro  moiivo  que  López  diera  á 
este  lugar  el  nombre  de  Humaitá,  en  guaraní,  montón  de 
piedras.  Los  trabajos  emprendidos  se  llevaron  con  vigor 
y  á  fines  del  primer  año  (1856),  el  lugar  quedó  suficiente- 


DBL  PARAGUAY  427 

mente  hicionizado  para  que  la  mortalida  I  disminuyóse  de 
un  mcio  <^»^«i^)le. 

Por  el  lado  e»*ler¡or  de  liopra,  ol  rorinto  osttTior  abraza- 
Ka  primitivamente  ({uinre  kilómetros,  pero  los  trabajos 
ejoi'Utados  Iwjo  López,  hijo,  las  baterías  y  fuertes  dostaiía- 
d^^.  desvie  Cura|>a¡tl  h<asta  el  norte  de  Humaitá,  formaban 
una  llne;i  de  veinte  y'siete  kilómetros  y  ocupaban  lt>s  ter- 
renos antes  higienizados. 

I^os  vapores  navegaban  de  la  Asunción  A  los  puertos 
déla  Gran  Bn»tana  prost-iirlo  simh'ícíos  «gratuito-;  á  la  casa 
I*opczy  O.  Los  iMr^ameiitos  de  retorno  romprondian 
pri!i<'i|Mi!mente  «ranoíi 's.  fu^il^s,  toda  especie  de  muiTh'io- 
nes  y   mái|uinas  de  guerra. 

Antes  determinar  el  gobierno  de  Lo|>ez,  padre,  la  rantí. 
fiarl  dearmas  iinportii  la  á  Mnm:iit«'i  y  ala  A^u:i<Mon  ora 
tan  «'onsideral)l(\  «|U3  fu«'i  ne«"'»sario  cíonstruir  varios  in- 
mensos almacenes  para  servir  de  de|>ósito. 


Cuando  el  general  López  estabaen  Kuropa(lsr>l-lsr»5), 
mandó  este  í\  ^u  padre  láo  f.-imilia^i  fran«'i'sas  para  formar 
una  colonia  agrícola  cu  el  Paraguay,  baj<)  un  c<>ntrato 
solemne.  IjO|>ez  la  cstablcMó,  no  como  lo  cri»i;iii  los 
colonos,  en  el  ini*^m«í  Paraguay,  sino  en  el  interior  do' 
Chaco, e-5  decir,  en  un  t»»rriti>ri«>  en  litigio  eiitr«í  Ilt»livia  y  el 
Paniguay.  ocupado  por  lo^  indios.  Los  tratamientos  í|ue 
Lo|>ez  hii'icra  esporim*Milar  ¿i  los  franceses  fueron  tales 
que  antes  de  terminar  un  año  muchos  de  ellos  abandonar 
ron  la  «'olutiía  por  la  Hma  quedanclo  estadÍNuelta.  Valia 
mas  para  el|o^f*spoiier  su  vida  en  medio  de  los  iii'!ii»^*^aU 
vages  y  lie  las  In^siia*»  fero  m's  ipit»  es|>erimeiitar  el  n'*gi- 
mcn  opre^^ivo  de  Lopí»z. 


t^ueriendo  i»»ir  reromiion^^ar  á  su  hijo  Krancis.v>  Solano 


428  GOBERNANTES 

los  servicios  que  decía  haber  prestado  al  país  en  su  mi- 
sión diplomática  á  Europa,  gracias  á  su  mentor  el  doctor 
Juan  Andrés  Gelly,  un  dia,  en  conversación  con  el  ciu- 
dadano Peña,  le  dijo  á  éste:  «El  finado  dictador  Francia 
debia  tener  el  despacho  de  Brigadier;  pero  yo  no  lo  en- 
cuentro entre  sus  papeles,  y  quisiera  tenerle  para  darle  ese 
grado  á  Pancho,  que  le  merece'*. — Peña  le  contestó:  ''Exmo 
señor,  el  gobernador  Velazco  fué  también  Brigadier^  y 
he  visto  sus  papeles  en  un  baúl  en  la  tesorería  general: 
si  V.  E.  me  permite,  iré  á  buscar  el  despacho.**  En  efecto, 
encontrado  el  referido  despacho,  al  dia  siguiente  fué  Ló- 
pez, hijo,  condecorado  con  el  grado  de  Brigadie^^  general 
de  los  ejércitos  de  la  Bepüblicay  de  los  que  ya  era  gene- 
ral en  gefe.  Los  frutos  de  la  misión  de  éste  en  Europa 
no  han  sido  otros  que  darse  una  vida  regalada,  pasando 
por  príncipe  paraguayo,  como  hijo  del  gefe  de  un  estado 
soberano  é  independiente,  conquistando  toda  clase  de  con- 
sideraciones en  todas  las  clases  de  la  sociedad  que  fre- 
cuentaba y  dando  á  su  pais  una  prole  anglo-para- 
guaya. 

Dos  años  antes  de  la  terminación  del  gobierno  y  de  I* 
vida  de  don  Carlos  Antonio,  entabló  éste  negociaciones 

con  la  santa  sede  para  la  provisión  episcopal  del  Parguay, 
dando  por  resultado  la  elección  del  anciano  monseñor  J, 
Urbieta,  obispo  de  Corycium  inpartibus. 


López,  como  Francia  y  como  todos  los  déspotas,  abri- 
gaba la  idea  de  que  la  nación  le  pertenecía,  al  eslremo  de 
creerse  con  derecho  de  disponer  de  ella,  hasta  después 
de  su  muerte.  Asi,  sintiéndose  gravemente  enfermo,  juz- 
gó conveniente  proponer  un  sucesor  de  su  perfecta  elección, 
en  la  seguridad  de  que  no  dejaría  de  ser  aceptado  por  e] 
pueblo  soberano,  acostumbrado  como  ya  estaba  á  la  vo- 
luntad de  sus  mandones. 


DEL  PARAGUAY  429 

Los  emif?rados  políticos  del  Paraguay,  rosidentes  en 
Buenos  Aires,  ron  su  profliga  revoIu<*ionaria  incomoda- 
ban mucho  .*!  los  López,  porque  hacían  público  todo  lo  que 
á  éstos  convenia  se  ignorase.  E\  útiico  medio  de  obtener 
su  silencio  era  ó  tenerlos  encerrados  en  los  calabo/.os  del 
Paraguay  óhaerlos  de**  i|>:irc.'or  del  mundo.  El  briga- 
dier Lo|K.*/,  obrando  en  el  sentido  de  favorecer  á  la  familia 
y  principal  monte  en  irUerés  |>ropio,  |»uesto  queera  el  que 
había  «le  suceder  en  el  gobierno  á  su  |)adr*\  se  entendió  con 
un  individuo  |iara  la  realización  de  su  diabólico  cuanto  cri- 
minal proyecto.  Dicho  individuo,  fran.'és  de  nación  y  de 
nombre  Antonio  Pyat,  llegó  del  Paraguay  a  Buenos  Aires 
el  8  de  diciembre  •  IHfií))  con  la  misión  de  capturar  y  llevar 
á  la  Asunción  ó  asesinar  en  e>tai':ipit«'il  á  los  ciudadanos 
paraguayos  Manuel  V.  de  Peña,  Serapio  Machain  y  Fer- 
nando Iturburu,  en  primera  linea  y  Luciano  Ke^alde,  Car- 
los I^oy/aga,  Segundo  Machain  y  Gregorio  Machuin.en 
segunda  categoría,  cuya  nómitia  tmia  en  una  lista.  Fe- 
lizmente, el  francés  fué  desíubierto,  |)reso  y  puesto  «22  de 
febrero  de  IWil  en  lacárc*»!,  donde  le  visitó  Pena,  «"I  quien 
refirió  |i>do  lo  convenido  en  la  Asurjcion  con  López  y  el 
gefe  de  p(»licla  Hilario  Manó,  liab¡énd«>sele  entregado  mil 
|*at¿icones  A  cuenta.  Kl  he«*lio  es  que,  el  13  de  julio  del 
mismo  año,  se  enfermó  Pyat  súbitamente  y  de  la  c^^rcel 
fué  llevado  al  hospital  donde  TalletMó  á  los  <los  dia<,  cuya 
muerte  hiz«»  *»o<pechar  hubie^ic  siili>  enveni»nadt>.  Otro 
indivlilno  e««»p.n'io|,  Pablo  Vinales,  e^^piav  delator,  tuvo  un 
fin  poro  ma<ó  incüo*;  i^nal  ahlo  Pyat.  Solólos  tira- 
nos suelen  pra*li«*ar  a<Mo*i  *iemejantesá  los  que  se  acaban 
de  referir,  enarulo  no  pueden  tener  las  victimas  A  las  ma- 
nos, con  absoluto  desprecio  de  t4>da<  las  conveuietieias  in- 
toniacioiíales. 


Vamos  á  referir  este  he«dio  con  todos  sus  detalles: 


430  GOBERNANTES 

Hacia  dias  que  don  Manuel  P.  dePeñahabia  notado 
que  cierto  sugeto  atisbaba  su  habitación  cada  noche  de 
las  diez  á  las  once.  Entró  en  cuidado,  dando  también  en 
observarle  y  manifestar  á  algunos  amigos  la  alarma  en 
que  se  veia^  Al  fin  llegó  á  averiguar  que  el  8  de  diciem- 
bre de  1860  habia  llegado  del  Paraguay  un  francés,  que 
andaba  curioso  de  saber  su  domicilio. 

Luego  después  supo  que  este  mismo  individuo  trataba 
de  relacionarse  con  don  Carlos  Loyzaga,  don  Fernando 
Iturburu  y  don  Luciano  Recalde,  habiéndoles  hecho  cier- 
tas invitaciones  engañosas  y  al  mismo  tiempo  sospecho- 
sas, tendentes  á  obrar  contra  el  gobierno  de  Ldpez. 

Sabedor  de  todo  esto,  Peña  inmediatamente  puso  el  caso 
en  conocimiento  del  juez  del  crimen  doctor  Sisto  Villegas, 
el  21  de  febrero  de  1861.  Este  al  instante  formó  un  auto 
cabeza  de  proceso,  y  llamó  á  declaraciones  á  Loyzaga  y 
á  Iturburu.  Aldia  siguiente,  en  mérito  de  estas  deposi- 
ciones, se  apersonó  temprano  con  su  actuario,  un  comisa- 
rio de  policía  y  dos  vigilantes  á  casa  del  francés  Anto- 
nio Pyat. 

Aún  se  hallaba  este  en  cama,  allí  fué  aprendido  y  condu- 
cido á  la  cárcel.  Se  apodei'ó  el  juez  de  todos  sus  papeles 
y  comunicaciones  que  se  glosaron  al  proceso,  entre  ellos 
se  encontró  una  lista  que  contenia  los  nombres  de  Manuel 
P.  de  Peña,  SerapioMachain,  Fernando  Iturburu,  Lucia- 
no Recalde,  Carlos  Loyzaga,  Segundo  Machain  y  Gregorio 
Machain. 

La  lista  estaba  escrita  de  letra  redonda  y  clara  de  uso 
general  en  las  oficinas  de  la  Asunción,  y  en  papel  bue- 
no catalán,  del  que  se  destina  para  el  sellado:  tenia  en  el 
margen  de  la  misma  letra  una  nota  que  decm:  Los  tres 
primeros  son  los  mas  interesantes.  • 

En  uno  y  otro  margen  de  la  listase  leia  el  domicilio 
de  cada  uno  de  los  nombrados  mas  arriba. 

Por  este  cuerpo  del   delito  se  vino  á  saber  que  este  reo 


DEL  PARAGUAY  431 

venia  del  Paraguay  enviado  por  Lope/.,  para  capturarlos 
y  llevarlos  allf,  ó  asesinarlos  cu   Buenos  Aires. 

Se  si^ieron  en  el  juzgado  las  averiguaciones  del  conato, 
sin  po<ler  traslu<"irso  n.-iíla  m  is.  Knt'inces  se  resolvió 
Pena  verse  ron  el  mismo  Pyat.  So  acerco  áél,  6  infun- 
diénd'ile  confian/,  i,  «Mitró  en  materia. 

Refirió  íjuedesle  clano  1850  se  halló  en  el  Paraguay: 
que  á  fines  de  octubre  y  principios  'de  noviembre  de  IHtií) 
trataba  á  Lo|yezcoii  frecuencia:  que  de  repente  un  dia  le 
preguntó  éste,  si  se  hallaba  dispuesto  i\  venir  A  Huenos 
Aires  .1  capturarlos  por  mcdio:^  artitit'iales  y  engariosí)S 
6  de  lo  contrario  asesinarlos.  Que  él  le  contestó  á  Lope/. 
afirmativamente,  y  que  ambos  quedaron  #n  convenir 
después  mejor  sobre  la  empresa.  Que  «'omo  pasaban  dias 
HUÍ  volverse  á  tratar  del  asunto,  pretestó  ir  A  la  |)oliciaA 
pe^lir  su  pasaporte,  el  cual  no  se  le  daría,  sin  que  prime- 
ro se  diese  parte  á  LofK?/,  fí  su  hijo  Francisco  Solano, 
como  en  efecto  sucediera.  Entonces  el  gefe  de  pulicia, 
Hilari<1  Mar<*ó  le  re(*ibió  (*on  mucha  afectuosidad,  le  dio  un 
encaja-manos,  le  hi/o  sentaren  la  misma  sala  de  la  poli- 
cía; y  entrando  en  conversación,  le  habló  de  la  empresa 
pn>yecUiiIa. 

Que  I*yat  le  contestó  que  estaba  decididamente  deter- 
minado á  ha  *er  efertivo  el  plan  propuesto,  y  que  podía 
asegurarle  que  no  desistía  .Id  empeño.  Que  el  gefe  ile 
p<il¡cía  leasegnróque  estaba  adinítídoel  .•i>nvenío,  que  rl 
proy(N*to  se  debía  poner  cuanto  antes  en  ejecución,  que  se 
labraría  su  fortuna,  siendo  cumphda  su  obra,  (|ue  para 
mayor  s<»^uridad  podía  verse  condón  Benigno,  hermano 
de  Lope/,  c|ue  lo  ratificaría,  porque  el  asunto  era  favora- 
ble á  to«la  la  famiha  tlel  presidente.  Que  de  propósito 
bu^cóíkdon  Benigno,  le  habló  sobre  el  [Kirtimilar,  y  que- 
daron conformes,  npoyando  lo  convenido. 

Que  volviendo  á  hablar  con  el  gefe  depoliiMa.  ledijo 
éste  que  tuviese  cuidado  de  avisarle  en  el  momento  opor- 
tuno, |)ara  facitarle  los    me<iios  prei*isos;  ya  .sea  buque  en 


432  GOBERNANTES 

Buenos  Aires,  ya  sea  en  el   Paraguay,  que  todo  se  le  pro- 
porcionaría para  el  efecto. 

Que  Pyat  le  contestó  que  estaba  conforme,  y  que  el  di- 
nero que  precisaba,  era  como  cuatro  cientos  pesos  plata. 
Que  Marcó  no  le  aprobó,  diciéndole  que  aquella  cantidad 
era  poca,  y  abriendo  un  baúl,  sacó  y  contó  mil  patacones, 
que  en  una  talega  se  los  remitió  á  su  casa  con  un  sirviente 
y  un  policiano  vestido  de  particular,  exigiéndole  un  recibo 
en  que  se  decia  que  aquel  dinero  se  le  entregaba  para  her- 
ramientas y  para  gastos  personales. 

Que  seguidamente  á  la  entrega  del  dinero,  le  presentó 
y  entregó  la  lista,  previniéndole  encarecidamente,  que  si 
no  podia  atftipar  á  todos  lo  hiciera  empeñosamante  con 
los  tres  primeros,  es  decir:  Peña,  Serapio  Machain  y 
Fernando  Iturburu:  que  precisamente  los  asesinase,  sino 
podia  capturarlos. 

Que  sin  pérdida  de  tiempo  se  embarcó  en  el  vapor  Mar- 
qués de  Olinda,  y  llegó  á  Buenos  Aires  el  8  de  diciembre 
de  1860:  luego  se  dirigió  á  la  casa  de  don  Félix  Eguzqui- 
za,  allí  encontró  al  i:atalan  espía  de  López,  Pablo  Vinales, 
á  quien  habló  y  preguntó  por  las  proyectadas  víctimas, 
y  quien  se  dio  por  entendido  que  estaba  al  cabo  de  todo; 
que  tomó  la  lista,  fué  adentro,  y  volvió  con  la  anotación 
hecha  de  los  domicilios  de  cada  uno  de  ellos. 

Que  el  catalán  le  hizo  ver  lo  difícil  de  la  empresa;  pero 
que  no  obstante  le  aconsejó  que  no  perdiera  tiempo,  ni  es- 
cusara  paso  alguno  para  lograrlo. 

Que  á  poco  andar  tropezó  con  grandes  dificultades,  y 
en  estas  andanzas  vino  á  ser  descubierto.  Pyat  se  enfer- 
mó gravemente  en  la  cárcel,  fué  llevado  al  hospital  general 
de  hombres  el  13  de  julio  de  1861,  muriendo  á  los  dos  dias. 
Se  susurró  entonces  que  se  le  habia  hecho  envenenar,  para 
que  se  concluyera  la  causa  con  la  muerte  del  reo,  y  se 
encarpertarael  proceso. 

El  mismo  Pablo  Vinales  tuvo  un  fin  trájico. 


DBL  PARAGUAY  433 

HallArirlosc gravemente  eufermo  y  próximo  su  fin,  Ló- 
pez íletcrminó  ¡  ir>  di?  aí^osto  <le  18<i2i  lia<'er  su  teslameiUo, 
desigiiaiido  en  61,  para  reemplazarle  en  el  P.  E.  de  la  Ile- 
piiblica.  á  su  hijo  Benigno,  goneral  en  gefe  delejérrito  A  su 
otro  hijo  Franrisro  Solano,  gefe  de  laes<*oUa  al  roronel 
Felipe  Toledo,  oscribann  dt*  gobierno  et<\ásu  favorito  Sil- 
vestre Aveiio,  hasta  roncluir<»l  [K»rlodo  |)or  el<|uesehabia 
él  horhii  nombrar:  y  terminado  éste»  se  proredie^e  al  nom- 
bnimiento  de  un  nuevo  pn\sidente  en  un  señor  Laseano, 
sujeto  fie  su  predileerion  y  digno  bajotodos  respe<*tos  pyra 
<K-U|>ar  tan  elevado  puesto. 

Cuando  don  FranrÍMO  Solano  tuvo  conocimiento  del 
contenido  de  aquel  testamento  se  pust)  furiosr»  hariemlo 
|»eda/os  aquel  dommentt»  y  mandando  decir  al  moribun- 
do ({ue  lo  rehicieni,  si<|ner¡a  que  su  última  vnluntad  fuese 
res|»ota»la.  Kn  tales  circunstancias,  don  (*arlos  Antonio 
dvy*  de  existir  (10  de  setiembn»  y  por  obra  y  gra(*ia  del 
vice-prí'sidente  Sanche/,  in  jfar(ihtt.\\  en  unión  con  el 
mi'^m*' Solano  4^<»pr/.  apareció  é^te  nombrado  oi\  plirgo 
(Ir  rt'srrra,  Hé  ahí  «oino  |i»s  \i\osv  lo>  moribundos 
dispiíiiian  d(*  lo>  dcstnins  dilpalscom^  de  cnsa  propia. 

(Jue«lu.  pues,  «liseíiada  a  |¿rand(  s  rasgos  la  \ida  |)i> 
blica  di'l /ír///íc>'  |>re^idehte  y  segiuido  Mtprrttio  (\e\  Pa- 
raguay, que  dnrantt*  diez  y  siete  anos  dispusiera  á  su 
antojo  de  aquel    bcÜn  *  nanto  desgraciado  |mts. 


Apena*»  exhalara  Lope/  el  nltiu)o  sU'^pim.  em|K.varon 
la>  demovtracjtiní  s  de  tino  amor  y  respeto  por  <'l  #*//i/- 
fu'tttr  rttnliuittitn,  cuva  pi'rdida  manife>tal)a  rl  pitrhin  no 
|HMler  ^nfrir  sin  d«»lor  y  «uno-*  funerales  eran  mandados 
colelirar  por  ¡••^^  nríitare^  dt-  «-a'la  dep^irt.init'ttto.  Todo 
el  pu«'bii»  a>i<«lia  :i  v\\**^  para '¡«'in«»ti.ir  su  «««iilnniento. 
llacia*<»e  en  el  Paragua\  ab**ohilam«'ntc  l<»  mismo  que  lo 
que  en  Buenos  Aires   *.e  prai'ti«*aba    en    la  épo.  a  de  la 


434  00BEENANTE8 

dictadura,  por  aquello  de  que  todos  los  tiranos  tienen 
mucha  analogía  entre  sí.  El  claro  que  en  la  perpetra- 
ción de  iniquidades  que  uno  dejaba,  las  llenaba  el  otro 
hasta  con  usura.  Es  indudable  que  de  I9S  tres  tiranos  del 
Paraguay,  el  primero  y  último  se  llevan  la  palma  en 
materia  de  inhumanidades. 

Al  año  de  haber  bajado  al  sepulcro  don  Carlos  Anto- 
nio, se  inició,  lo  que  oquivalia  á  ordenarse,  una  suscri- 
cion  popular,  so  pena  de  ser  considerado  traidor  á  la 
patria,  de  cinco  pesos  fuertes  por  persona,  nacional  ó 
estrangero,  con  el  objeto  de  erigir  una  estatua  ecuestre 
en  honor  y  recuerdo  de  los  relevantes  méritos  del  primer 
president^muerto  en  el  poder.  Para  el  efecto,  se  nombró 
en  el  aniversario  de  su  fallecimiento  (10  de  setiembre  de 
1863)  una  comisión  compuesta  de  veinte  y  cinco  ciudada- 
nos distinguidos  y  presidida  por  don  Nicolás  Vázquez. 

La  relación  funeraria  de  don  Carlos  Antonio  López,  pu- 
blicada por  el  entóiires  redactor  de  El  Semanario,  Ilde- 
fonso A.  Bermejo,  en  el  número  43i),  correspondiente  al 
13  de  setiembre  (18G2),  es  como  sigue: 

"En  la  iglesia  de  la  Santísima  Trinidad  yace  un  tronco 
yesto  y  deshojado,  á  la  sombra  de  cuyas  ramas  se  cobi- 
jó un  dia  el  pueblo  paraguayo.  Se  consumió  la  lozanía 
de  aquel  árbol,  pero  querk')  su  fruto  en  el  sentimiento  y 
en  el  alma  de  los  que  le  vieron  florecer.  No  creemos  que 
las  aguas  del  olvido  puedan  enturbiarla  corriente  diáfana 
y  trasparente  que  de  su  nombre  llévala  memoria  por  el 
florido  campo  de  la  inmortalidad. 

"López  creció  como  la  noble  palma,  y  elevada,  se  espu- 
so al  huracán  de  las  pasiones,  fué  ansioso  del  combatey 
desdeñó  la  tranquilidad  á  lo  cual  le  pravocaban  sus  ému- 
los y  antagonistas:  buscólas  emociones.  Todo  lo  probó 
en  la  azarosa  existencia  que  soportó  durante  su  adminis- 
tración; probó  la  miel  y  la  hirvicnte  ponzoña  que  destila- 
ron el  jugo  de  su  esencia  sobre  aquel  corazón  noble,  gene- 


DEL  PARAGUAY  435 

ro90  y  ardiente  que  pocos  supieron  comprender  y  muchos 
calumniar. 

"Vanamente  5(e  esforzó  en  vestir  ante  el  mutido  su  altiva 
frente  con  la  fingida  independencia.  La  lu<'ha  existia  en 
su  alma  y  jamás  pudo  dar  la  vitioria  ai  egoismo. 

*  Jamá<  cayó  en  el  cieno;  nunca  llegó  al  tor|>e  vicio. 

" Llevó silenriosí)  v  <'on  amor  su  ofrenda  A  los  altares; 
co9isoln  al  d*'sgraciado  Qu  su>  últimos  dolores,  y  siempre 
que  tomaba  la  pluma  para  dictaminar  se  esforzaba  en 
ayudar  al  <lo*«valido  en  sus  <*onticnda^. 

•El  ceit)  fervoroso  de  ^u  amistad  fuélí>  mismo  durante 
el  dolor,  <|Uc  durante  la  alegría;  alguna  vez  fué  enemigo, 
lofué/ívi/  y  ffé'nrr<iMo,  pues  jamás  pudo  eoiicébir  su  espí- 
ritu la /ií/>Oívr.v#íi.  (*uan<lo  su  semblante,  ora  audaz,  ora 
desílenos»)  hacia  ostentación  ya  de  de^^precio,  ya  de  ironia, 
era  sufiriente  una  utirafla  rarUtosn.  una  duire  palabra  |m- 
ra  destruir  aquella  mala  impresión,  y  |)ara  confundir  su  se- 
vera mirada  «'on  la  del  ¡nraulo  v  cnndumso 

m 

•Tal  fue  el  preclaro  magistrado  á  quien  la  r/ir/V/i a  ha 
retrat¿idoen  orasiones  con  los  rolopws  mas  somhrio.s;  tal 
fuóel  hombre  á  cjuien  altjiuios  insensatos  han  querido  com- 
|>anir  eon  el  doetor  Francia. 

•pero  jain.is  ronseguirá  el  impuro  aliento  del  odio  sq- 
car  \a  savia  y rn^'riísa  que  vonios  impmjnada  rn  iodos 
¡ojs  (U'tos  dr  Vil  rida  ¡t»tlduui  ij  prirada,  Jamá>  bnrrarün 
las  paginas  hrillantrs  t¡ur  Ir  n'srrra  la  historia  amrrira^ 
na.  Tampoco  el  fvb^  alíenlo  del  desalen  entibian  el 
fecundo  ralor  i\{u*  vigorizó  <u  pensamiento,  rayos  de  luz, 
emanación  del  sol,  que  enriende  el  Altísimo;  rayos  de 
lu/que  deslumhran  al  mísnu»  que  prorura  f>fenderla. " 


18G2.1M7U— LXVL  DON  FlíANClS( O  >ULAX()  LÓ- 
PEZ. BRIGADIKk  (iKNKRAI-,  DESPIKS  MAIÍlSCAL 
vicc-presidentecii  ejerririo  del  P.  K.  de  la  República,  des. 


436  GOBERNANTES 

de  el  10  de  setiembre  de  1862,  el  mismo  dia  del  faUecimieo- 
to  de  su  padre. 

Inmediatamente  después  de  este  acontecimiento,  LrOpez 
tomó  las  precauciones  que  consideró  necesarias,  empe- 
zando por  apoderarse  de  todos  los  papeles  del  finado.  Re- 
dobló las  guardias;  llenó  de  patrullas  las  calles,  y  en  se- 
guida convocó  al  ministerio  ó  consejo  de  estado,  á  quien 
leyó  el  testamento  en  que  se  le  nombraba  vice-presiden- 
te  y  por  consiguiente  en  ejercicio  del  P.  E.  ordenando  al 
mismo  tiempo  la  convocación  de  un  titulado  congreso  na- 
cional y  electoral,  y  espidiendo  el  siguiente 

BANDO 

•  ¡Viva  la  República  del  Paraguay! 

El  vice-presidente  de  la  República. 

Habiendo  fallecido  en  la    mañana  de  este  dia  el  Exmo. 
señor   don  Carlos  Antonio  López,  presidente  de  la  Repú- 
pública,  y  resultando  nombrado  vice— presidente  de  ella 
en  el  pliego  de  reserva,  firmado  por  el  finado  Exmo.  se- 
ñor, cuyo  tenor  es  como  sigue: — * 'Nos,  Carlos  Antonio 
López,  Presidente  de  la  República  del  Paraguay — Usan- 
do de  la  jurisdicción  suprema  que  el  Hon.  Congreso   Na- 
cional me  ha  conferido    en  el  artículo  5^  de  la  Lev  de  3 
de  noviembre  de  1856,  para  los  casos  prevenidos  en   eí 
artículo  5*"  del  título  IV  de  la  ley  de  13  de  marzo  de  1844, 
nombramos  para  vice  presidente  de  la  República  al  briga- 
dier general  ciudadano  Francisco  Solano  López,  general 
en  gefe  del  ejército  nacional,  ministro  de  guerra  y  mari- 
na, con  el  tratamiento  de — Exmo.   señor  Vice-Presidente 
de   la  República;  y  mandamos,  1?  que  los  ministros  de 
gobierno  y  de  relaciones  esterioros  ciu'ladano  Francisco 
Sánchez,  y  de  hacienda    ciudadano    Mariano  González, 
de  la  Administración   (resante,    continúen  en  la  del  Vice- 
presidente de  la  República. 

2V  Que  el  presente  decretóse  conserve  en  el  despacho 
del  ministro  de  gobierno,  con  el  título  de — "Pliego  de 
Reserva  de  nombramiento  de  Vice-presidente  de  la  Repú- 


DEL  PARAGUAY  437 

blicaporel  Exmo.  sefior  Presidente  «le  la  República  ciu- 
dadano Carlos  Antotíio  Lope/.,  para  el  caso  prvcnido  en 
el  articulo  5V  del  titulo  I\' (le  la  ley  órpiiiica  do  la  Repú- 
blica" (¡miado  y  sellado  como  corresponde; — y  que  para 
llevarse  á  efe<-to  el  |>resenle  nornhrainienln  de  vicr-|>rcsi- 
dentedela  República^  el  ministro  se«retarin  de  gnbinrno, 
convoque  á  los  ministros  de  liac¡(Mnla,  d<»f:ucrra  y  mari- 
na y  i\  lascorp(»rat*i(>iios  civiles,  tnilitan*^  y  erU»siAslicas, 
y  estando  j)resente*i  «MI  la  sala  de  gobierno  abra  el  plie- 
go qu<*  contiene  este  derr«»to,  lo  publi(|uc,  y  el  reverendo 
obis|)odio<*esan<»  tome  el  juramento  na(*ional  al  nombra- 
do vice-presidente,  y  le  i^onpi  en  posesión  del  p>bierno 
provisorio,  con  la  solennn<lad  y  formalidatles  que  orde- 
na el  articulo  5?  del  citado  titulo  IV  de  la  ley  org;Uiica  <lel 
país. 

3V  Que  el  mismo  dia  se  publique  en  la  capital,  por  ban- 
do, el  presente  deí*reto  con  la  acta  ordenada  en  el  an- 
terior articulo  í*.*,  se  í'ircnle  en  todas  las  villas,  departa- 
mentos y  partidos  de  la  Rcpúbl'«a. 

4?  Que  el  vice-prcsid(Mii<.'  de  la  República,  con  el  mi- 
nistro secretario  i\o  pdiicriio,  convn(|u«»  inmediatamente 
el  conírrcsii  na«*ional,  par»  la  «^lección  de  pn'sidinti'  pro- 
pietario, «•onformc  está  mamlado  en  el  artlrulo  W  ilel  refe- 
rido título  I\'  de  administrat'i'ion  política  de  la  R(*públit*a. 

5?  Que  reunido  el  congreso  na'if»nal  en  su  sala  de  se- 
siones, se  pivsente  v\  \i<e-pre>idente  de  la  R«*públii*a  á 
liacer  la  apertura  del  congreso,  en  la  fiirma(|ue  ordena 
la  ley  nacional,  y  le  dé  <*uenla  p^r  un  mcnsa::i»  «leí  p«'rlo- 
4o  de  su  administración. 

ft?  Que  si  por  cualquier  «vuisa  l»'i:Itima.  el  nombrado 
v¡cc-presid«'nte  d*»  la  líepúblit-a  t¡o  pndiesi*  aceptar  ri 
carKo,  lo>  dicbos  niinislrM««  de  ;;í>bi»-riM»  y  de  relai-i-mi'v 
csteriores,  y  de  lia<*ienda,  i*on  <*1  ti'in<Miii»  r«»r«»ii»*l  «-•man- 
dante de  la  e*-('olta  d<*  ;:«dMerno,  <'nidadano  Kt'lipe  Toledo 
entren  en  la   administración  provisoria  del  ^o^ierno  de 


438  GOBERNANTES 

la  República  con  el  título  de  Exrao.  gobierno  provisorio 
y  con  calidad  de  que  lo  presidirá  el    ministro  de  gobierno. 

Dado  en  la  Asunción,  capital  de  la  República,  á  los 
quince  dias  del  mes  de  agosto  de  mil  ocho  cientos  sesen 
ta  y  dos,  el  cuadragésimo  nono  de  la  Independencia  na- 
cional. 

(L.  S.)  .  Carlos  Antonio  López 

Francisco  Sánchez. 

Y  estando  llenadas  todas  las  formalidades  arriba  preve- 
nidas, y  las  que  se  requiere  por  la  ley:  publíquese — Asun- 
ción, setiembre  10  de  1862. 

"  Francisco  Solano  López. 
"Francisco  Sánchez.'' 

A  las  nueve  de  la  mañana  del  16  de  octubre  se  reunió 
el  congreso  nacional  y  electoral,  y  dada  lectura  del  men- 
sagedeórden,  el  general  López  declaró  haber  llegado  el 
momento  en  que  el  cuerpo  colegislador  procediese  á  dar 
cumplimiento  al  objeto  parael  cual  habia  sido  convocado, 
esto  es,  para  dar  un  presidente  á  la  República. 


»    • 


López  habia  tomado  sus  medidas  tan  bien  que  no  habia 
peligro  de  que  otro  fuese  el  nombrado.  Pero  era  necesa- 
rio un  poco  de  comedia,  y  la  hubo. 

Antes  de  dar  principio  al  acto  de  la  elección  y  saberse 
sobre  qiden  habia  de  recaer  la  presidencia,  el  diputado 
Várela  manifestó  ciertos  escrúpulos  de  conciencia  respec- 
to de  la  elección  de  presidente  de  la  República  y  agregó 
ser  el  primero  en  reconocer  las  grandes  cualidades  que 
revestia  el  general  López  para  presidente  de  la  República 
y  hasta  dijo  que  no  encontraba  otro  en  la  nación  que  pu- 
diera ser  elevado  al  poder;  pero  que  el  acta  de  la  inde- 
pendencia nacional  declaraba  en  su  segundo  artículo  que 
\ii  República  de  t  Paraguay  nunca  jamás  será  elpalritno- 


DEL   PARAGUAY  439 

niode  wia  persona  ó  dr  <om/a//ii/m,  y  que  habicti>lo  61 
jurado  esta  ley  estaba  impedirlo  de  dar  su  voto  para 
presidente  <lc  la  Repúblira  ;d  general  Lope/.,  por  ser  hijo 
del  presidente  anterior,  y  pedia  :\  la  representación  na 
cional  que  inlerprrtara  rsla  h*y  para  su  aclaríirion.  El 
mismo  hermano  del  general  López,  don  Benigno,  (*uan<io 
vio  que  el  Paraguay  se  despedazaba  ó  ibadesapareriondo 
ora  |H>r  la  guerra,  ora  por  la<  bArbaras  (»jeruriones  orde- 
iiaias  por  aquél,  dijo  al  di<'t;idor  **que  no  encontraba  pru- 
dente llt.'var  adelanto  una  ^^nerra  nacida  de  su  propia  vo- 
luntad y  no  de  la  V(»lutitad  riel  pueblo,  aconsejándole  di- 
mitir el  mando,  y  observándole*  que  las  n'públicas  not*ran 
Nttu^hli's  qti4*  st*  tvasinitiüii  dr  padre  á  hijit  \K)r  via  <lehe- 
rcdatL"     Esta  franqueza  costó  cara  á  don  Benigno. 

Con  las  declaraciínies  dadas  por  v  .ri«>s  diputados  que- 
daron completíunciite  desvanecidos  |»>s  escrúpulos  de 
Vanda  dando  en  consecuencia  su  voló  pnr  I-opez,  quien 
fue  electo  pre-^nlente,  p'»r  unanimidad,  por  cltérminode 
diez  años,  v  recibido  el  mismo  ilia  (16  .  Al  ^iijuiente  dia 
volvió  á  reunir-*»'  para  la  l«'<tnra  i\o\  men>age  íle  la  corta 
administración  del  gen»Mal  Lope/,  y  rcsnlvió  \i\ .  a|>robar 
todos  los  acii»s  admnii^UMtivov  ,b»|  tinado  presiileiilc;  te- 
nerst»  por  d«»cmnento  anti^niici»  «'I  cuaderno  i le  n*a bajos 
preparatorios  «pn»  el  tinado  babia  df^jiuc^io  para  su  inen- 
«^age:  apr(»bar  la  mcd¡aci«M  '!«'  la  li"pubii«*a  del  Paraguay 

rula  difidencia  ármala -b»  la  <  nnlcdi-racinn  Argi-ntuja  y 
Iapn»vincia  de  Buen«>s  Air«>cii  el  an*»  de  1S,V.»;  apr-'bar 
los  Irritados  relebratlos  íini  I»»-*  I'!vta»l«»-  l'ni  i*»'*  y '*«»n  «d 
rev  de  Pru-^ia.  4'l4de  frbm"'»  -ie  |s.'>íi  v  lodi*  ag«»^t«»  d»' 
isiiO  re^p(*i*ii\aniente  \  la  «Mudu'ta  d«l  virr-|ire*»hleiit'*  tle 
la  Bepública,  Lo|e/,  duranti»  los  treinta  y  sei^  di:i**  que 
ejerció  el  P.  E.  di»  la  na«  i«»n. 

El  general  K(>p«v  enmpiió  la  nítima  \< 'Imitad  ib*  *«u  pa- 
dre re^pri*t«i  dt»  ^n^  miiK**n*i>-«  >ainb»'/ y  ti'iM/ale/.  mtt»- 
grando  i'l  ;:.ibuirie  <IÍ*.»  d«*  ••••tubr»»  ••••.i  d«»n  J«»*e  I*n'rue'*, 
|»ara  rt*laci<»iie*«  estenore^  \   su  lierman<>  don  X'enanoiu. 


440  GOBERNANTES 

para  guerra  y  marina;  pero  también  se  vengó  del  pobre 
Lascano,  que  no  habla  tenido  arte  ni  parte  en  la  última  dis- 
posición de  don  Carlos  Antonio,  haciéndole  pagar  con 
crueldad  el  recuerdo  que  hiciera  de  su  buen  nombre. 
Mandóle  poner  preso,  con  una  barra  de  grillos,  sin  per- 
mitirle recibir  auxilio  alguno  de  su  familia,  ni  comunicar- 
se con  su  virtuosa  esposa  doña  Isabel  Guanes, — descen- 
diente de  una  de  las  víctimas  del  tirano  Francia — ni  con 
sus  hijos,  haciéndole  morir  en  aquella  prisión,  espresa- 
mente  inventada  para  ese  infeliz. 


* 


Créese  con  bastante  generalidad  que  la  señora  Elisa 
Lynch,  en  unión  con  el  entonces  deán  de  la  catedral  y  des- 
pués obispo  don  Manuel  Antonio  Palacios  y  el  coronel 
Wisner  de  Morgenstern,  emigrado  húngaro,  persuadiese 
al  presidente  López  haciéndole  creer  que  nada  le  seria 
mas  fácil  que  constituirse  en  emperador  del  Rio  de  la  Pla- 
ta. Aún  antes,  en  1854,  hubo  un  diputado  obsequioso 
que  hiciera  en  el  congreso  una  moción  para  crear  empe- 
rador á  López  padre,  habiéndolo  sido  de  hecho  y  heredi- 
taria la  corona  en  su  familia. 

Es  indupable  que  el  hijo  la  codició,  no  perdiendo  la  es- 
peranza de  que  fuera  una  realidad,  lo  que  hasta  entonces 
sólo  era  un  sueño.  Durante  su  permanencia  en  París, 
por  inspiración  de  la  referida  señora  concibió  la  idea  que 
realizó  mas  tarde  mandando  hacer  un  modelo  de  corona, 
semejante  á  la  de  Napoleón  I,  la  cual  fué  embargada  por 
el  gobierno  argentino  juntamente  con  los  ricos  muebles 
destinados  para  adornar  el  salón  imperial.  El  mismo  Ló- 
pez confesó  al  ministro  Washburn  que  el  Brasil  le  habia 
animado  á  declararse  emperador  del  Paraguay,  que  era 
cosa  facilísima,  como  en  efecto  lo  era,  si  se  hubiera  con- 
tentado con  serlo  sólo  del  Paraguay;  pero  su  estúpida 
ambición  iba  mas  lejos;    pretendía  ser  emperador  del  Rio 


DEL  PARAOTAY  441 

ílela  Plata,  y  allí  fraí»a«ió  <u  insensato  plan.  Solo  le  falta- 
K'i  el  titulo,  imo-^  es  salú'lo  qn(*  <'l  :^<>bierno  del  IMraguay, 
Hesíle  IXll  hasta  L'»|)ez.  fn»  ma< absoluto  y  ina^  <Iesp6- 
th-uque  cualí|uier  rey  ó  emperador. 


Lí»l>o/llevAsu¡d<'a  adelanto,  siempre  abrigando  la  espe- 
ranza de  V(»r  r»'al¡zado  <ii  encumbrado  proyerto:  instituyó 
Uívx  or(l*'fi  flrl  //hh'ifo,  :\  <r»m<*janza  de  \i\  letjion  dt*  honot\ 
ruy«»  alto  ^rado  sólo  lia'»  i  «le  ser  «•onferido  al  presidente 
d(*  la  Kepúbl¡«*a  y  al  niaris«*al  íle  su^  ejt^rritos,  quoera  él 
mismo,  y  al  í^í^fr  do  la  iü:l<"^¡a  en  oí  í\'ira;j:uay  y  A  los^efes 
vit'ili«*io>  do  optados  '-oberanos,  en  el  estrangero. 


A  esto  respo«'todi»-e  Mr.  \Va*»lil>urn  loque  sij^ue: 

"Al  roinon/ar  la  ^u«M'ra,  Lope/  pretendia  pnM'lamarse 
cm|K.Tador  del  Para.:;uay.  si  ella  resultaba  favorable 
á  MIS  planí**4  y  <i  «-onsopiia  incorporará  su  país  bastan- 
t«  tiTritorio  para  dar  á  aqu»l  dimensiones  respetables. 
I'na  ve/  Lopí»/  |i*  ilijo  que  el  Brasil  le  lia!>ia  animado  & 
dc«*larar*io  *»mpi.Ta  lor  d«d  Paraguay,  y  ase;:uKile  que  lo 
era  ••'»'*a  faí'iiKima. 

-I. !«»;:•'•  Iia«*la  iü-^lituir  una  óím>kn  dki.  MÉiiir»),  á  ffuisa 
dr  I  K  .ION  i»r.  n'»Nou.  iMiV'i  al:  >  :^rado  <olo  <erla  f*>nferido 
;"i  las  lí»«*la*»  «-«M-oiia  las  ó  á  ¡«rln  'iiies  h'M*e  litarios  «le  lasro- 
n»na**. 

"Ad«Mnás  do  i^'^i\,  «»  sal>'*  qu«*  *ol  mo'b'lo  do  una  corona 
imperial  fu<^  MliimaiiitMit**  bailad  i  tMitr«'  al^^iinos  objetos 
di'  n*al  mai:niti'*oii4Ía  qn»»  Lop»v  recomond*»  ;l  Parias  y 
•  |Uo  natU!':iÍ!n<'!ito  oran  d  '^inia  lo'*  para  su  u^o  «turante  y 
dcspm»**  iji»  |;i  i'nrMiia<n(in.*' 

"f  »iiiM  S  M.  don  IN»dr«)  I'»  trató  una  vo/  do  ffrandt*  y 
httt'ít  niitiíjn  if  lirrinnti*t,  nutria  la  «'^poranza  ileque  el  em* 
|»erador  podría  venir  á  >orsu  suegro,  dánd«>le  en  matri- 


442  ,  GOBERNANTES 

monio,  para  repartirse  su  trono,  á  su  hija  mas  joven.  Ló- 
pez hizo  proposiciones  en  este  sentido,  y  cuando  sus  es- 
peranzas estaban  mas  exaltadas,  premeditaba  hacer  guer- 
ra de  conquista  á  la  Confederación  Argentina  y  aumentar 
sus  dominios  á  costa  de  este  pats.  Pero  el  emperador, 
ya  bien  enterado  de  sus  instintos  feroces,  prefirió  confiar 
su  hija  á  klgun  yacaré  del  rio  antes  de  entregarla  á  las 
tiernas  caricias  de  López.  Fué,  pues,  grande  su  marti- 
rio y  sorpresa  cuando,  en  el  verano  de  1864,  le  constó 
por  los  diario?  que  las  hijas  del  emperador  iban  á  casar- 
se con  los  nietos  de  Luis  Felipe.  Desde  entonces  mada- 
ma Lynch  comenzó  á  instarle  para  poner  en  ejecución  sus 
designios  imperiales/' 

Así,  desde  que  López  subió  al  poder  amamantó  el  pen- 
samiento de  llevar  á  cabo  aquella  idea,  ó  por  lo  menos  do- 
minar las  regiones  del  Plata.  Pero,  como  el  hombre  pro- 
pone y  Dios  dispone,  le  sucedió  á  López  lo  que  al  perro 
con  su  sombra,  que  se  quedó  sin  el  bocado  que  poseia 
y  sin  el  otro  á  que  aspiraba.  Preparóse,  pues,  á  la  guer- 
ra, y  para  justificar  su  pretensión,  buscó  un  pretesto 
cualquiera,  que  no  le  fué  difícil  encontrar  en  la  cuestión 
oriental,  completamente  agena  á  los  intereses  paragua- 
yos. Llevó  su  audacia  hasta  declarar  la  guerra  á  tres 
naciones,  lanzándose  á  ella  sobre  la  marcha  sin  dar  tiem- 
po á  preparación  alguna  por  parte  de  sus  contrarios, 
con  bastante  arrojo,  en  la  ofensiva,  y  quedando  después 
absolutamente  reducido  á  la  defensiva,  aunque  hacia 
creer  lo  contrario. 

Para  despertar  entusiasmo  en  el  pueblo  y  hacer  sim- 
pática la  gigantesca  guerra  en  que  hacia  lanzar  á  los  ilu- 
sos aunque  valientes  paraguayos,  recurrió  á  lo  que  se 
practicaba  en  Buenos  Aires  en  la  época  de  Rosas.  A  su 
imitación,  aparecían,  casi  diariamente,  manifestaciones  de 
fino  amor  y  respeto  hacia  el  mariscal  y  de  frenético  en- 
tusiasmo por  la  guerra,  hechas  por  el  clero  primero  y 
en  seguida  por  todos  los  empleados  civiles  y  militares. 


DEL   PARAGUAY  343 

No  faltó  iiadre  que  maldijera  A  su  hijo,  espo*4a  que  se 
de* -tarara  viuda  viviendo  «»l  miriilo,  h«M*in:ina  que  se  con- 
siderara ^i:iii*rin'iiii)s,  t*j:iió:i  iolos,  et\:  de  ¡Rual  modo 
que  en  Buenos  Aires  dos  hijas  renegaban  iiúbliramente 
de  la  ¡laternidad  del  que  los  dio  el  ser,  de(*larándose 
huérfanos  y  sin  mas  padre  que  Kosas. 

Desde  la  ópoca  del  primer  I.opez  existia  la  costumbre, 
para  Iw'T  olvidar  al  juicblo  su  esclavitud  y  degradación  de 
foment;ir*vi  <^lt?|  gusto  p«>rl:^s  iiivftr<ii>nf»<  p^^blicas.  Du- 
rante el  reinado  deFran  i  i,  e-ataban  prohibidas  las  reunio- 
nes* f>«»pul:in»s  lie  toda  clase,  y  ruando  su  sucesor  fii/ode- 
^laníí^er  esta  rc<tri«**'¡'»n,  el  pueblo  s<»  consideraba  muy 
feliz  que  <!•  le  jiormitiera  reunirse,  aún  bajo  la  mas  estre- 
cha vipilancia  tie  la  polieja,  para  bailar,  rori-er  carreras, 
juep'ide  la  sortija,  festejos  públicos  y  las  corridas  ile  to- 
ros. T«vlos  los  anos,  pues.  <ct  daÍKin  varios  bailes  por 
6rleii  del  p>bieriio,  á  los.Mnl»s  i-ra  invita  li  la  in^jor  cla- 
se se  la  s  n*iedad.  Se  daban  -itros  di»  «aráerer  mas  demo- 
i*rAlieo  al  aire  libre,  del  que  toijd*.  |»odiati  partieipar.  Es- 
to sncfKÜa  ^«Mieralmente  tMi  los  aniversarios  di»l  cumple- 
año**  del  presideni»',  e|  dia  del  p.itroiiode  la  «apilal,  A^un- 
eioN,  d«*  la  ind«»p»M.  leiiri.i  del  i^^tido,  y  doalijuii  otro  acon- 
te«'tmiento  importante  di*  la  historia  naeional. 

La  r|  iM»  de  1  i-H  inu-:*'r*s  lliinadas  y>#*//í'*/'iv  //c  o/'o,  á 
causa  tIe  l:i<s  iiui'ha*»  albija^  qU'  llevaban  pu»»stas.  daban 
tert|jh'is  e. MI  frt»  Mie-i  'i  i,  «m  s:i^  ••  i^a^;  pi»r»i  en  I»»-»  l'esiejos 
naeionale<.  t»'nian  In:;  iral  .lire  libr»».  En  la  t»po«a  ih»  Lo- 
|y*z  los  baile**  para  tili-^  la**  i'is.»^  s»*  .|aban  frei*nente- 
rnente  en  la  |ila/.i  iV'Miea  la  «M"^  i  d-' ir-ibierno.  En  C'-^tas 
oc:i"»i«»fM'**  *»e  prepar  iban  iii**»  di  ^'iit'»**  sal-  m»"*  •*'  uno  otras 
ta'ila*>  c  iiei^oria-^  d*  pi  •'»!  ».  E?i  •■!  p:'ín*'i'»,  hien  air»m- 
brad*».  -••  e.  i|.i -ab  i.i  a^»M'  «-^  '  •!  i  .il  r»*dei|i»r.  A  «'stc 
a-i'*tian  ••!  \i  ■••-iir''^i  l'Vit*.  i.»-  nii.n"*ir'*«  df  a**ta  l«».  el  ina- 
y«»rd*»p!a/a  \  el  ^  •!".•  le  pih  i  i.  \  .  p  »r  <^npne<«ti).  la  idaso 
nia*«  di*«tinL:nida  d»*  «in  ladan-'**  ••«»!i  ««ns  .'-^pií^a^  i*  bija**. 
Adornas  d*^  c*%to*%^e  liali.Jían  la>  querida^  de  Ltqto/  y  sus 


444  GOBERNANTES 

hermanos.  Junto  á  este  salón  había  otro  igual,  pero  sin 
alfombrado;  el  cual  estaba  destinado  para  las  p^tneío*  cte 
oro,  los  militares,  con  escepcion  de  soldados  rasos,  arte- 
sanos y  otros  no  siendo  de  la  clase  de  peones.  Hombres 
y  mugeres  iban  descalzos.  La  última  división  era  para 
laclase  mas  pobre,  participando  del  baile  los  soldados, 
peones  y  esclavos.  Las  tres  categorías  empero  bailaban 
todas  con  la  misma  música.  La  policía  ^era  la  que  daba 
las  invitaciones,  las  cuales  equivalían  auna  orden. Tantoel 
baile  que,  en  1864,  se  dio  en  Corrientes,  el  cual  se  dijo  ser 
costeado  por  el  comercio,  al  que,  entre  muchos  otros,  asis- 
tió el  autor  de  esta  Historia,  como  los  que  se  daban  en  la 
Asunción,  á  nombre  délos  oficiales  del  ejército  y  armada, 
eran  costeados  por  el  gobierno.  Como  el  supremo  Ló- 
pez no  podia  asistir  á  todos  los  grandes  bailes,  se  coloca- 
ba su  retrato  frente  á  un  trono,  hecho espresamente,  al 
que  debia  rendirse  el  propio  homenage,  cual  si  fuera  él 
mismo  en  persona. 

Estos  fueron  losprimeros  pasos  hacia  el  imperio  en  que 
soñaba  López,  sugerido  por  su  hábil  dama. 

El  gran  baile  del  24  de  julio  (1864),  dia  de  San  Francis- 
co Solano,  cumple-años  del  presidente,  en  el  que  se  iba  á 
inaugurar.el  nuevo  trono,  fué  anunciado  como  dado  por 
los  ciudadanos  de  la  Asunción.  Se  dijo  que  iba  á  ser  lo 
mas  grandioso  como  que  era  una  cosa  nunca  vista  antes 
en  el  Paraguay;  pero  dio  fiasco  el  plan  del  supremo  Ló- 
pez, poniéndose  furioso  al  verse  sentado  en  el  trono  de 
gran  etiqueta  y  notar  á  todo  el  cuerpo  diplomático  vestido 
en  trage  de  soirée. 

En  el  aniversario  de  su  cumple-años  que  siguió  á  su 
elevación  al  poder,  los  bailes,  corridas  de  toros  y  carre- 
ras duraron  un  mes  entero. 

Igual  cosa  se  repitió  en  todos  los  pueblos  de  la  campa- 
ña en  celebración  del  mismo  hecho.  Lo  del  retrato  y 
las  demostraciones  de  alegría  era  exactamente  análogo 


DEL  PARAGUAY  445 

á  lo  que  se  practicaba  e»  Buenos  Aii*es  on  tiempo  de  Ro- 


López  liabia  |»rot('sta(l<)(.'M)(io  agosto  de  1SC4)  roiitra 
la  invasión  (le  la  Kepiil)l¡<*a  Oriental  del  (Jriiíruay  por  el 
ejénMlo  brasilero,  considorandola  un  rfiMK.s  hrlli,  y  en  esa 
virtud  |ire«*i|iita  lo-^  su**esos  sin  arle  ni  cordura. 

Esia  misma  proic^ta  tiene  su  <i^nilirado  pohtir*»  en  la 
vía  de  su  ridicula  pretensi<in  de  harer>e  coronar  empe- 
rador del  Hio  de  la  IMata. 

Para  e^o  quería  llamarla  aten(*ion  del  mundo  fíguran- 
.Ji»  ronio  un  f^vnw  diplomíltiro  y  guerrero.  Y  iiariendo 
hincapié  en  tan  ridicula  rreenrja,  se  dejó  arrastar,  de 
error  en  error,  liasia  su  final  tráí?ira  caida. 


El  Paraguay  íMiip'V»'»  ;i  |»reparars»^  ai-tivamente  para  la 
guerra  á  priiM-ipi'»*¿«|»'  IsiVl,  y  en  niarz-i  del  misnioafio 

I."|»«*/ i'NtablcriiMMi  (ycrp»  I II  nn  «'amitamentM  militar, 

en  <(U(*  adic-^traba  para  la  ;^u«M'ra  un  cjcmtodt*  treinta  mil 
hiunbres,  de  diez  y  ^<Ms  á  riii.'u*Mita   años  de  edad. 

Kn  la  l*jit*arna<'i<in  se  di'^'iplinalian  diez  y  siete  mil 
recluta^,  diez  nnl  en  llumaita.  ruatro  mil  en  la  Asunción 
y  tres  nnl  en  la  Tonceprinn.  MI  ti»tal  de  lit>mbres  que  se 
di^^ciplinanm  en  los  seis  meses  ipie  traM'urriertuid*»  mar- 
zo a  a;¿o^to  de  l^Vl,  m'  eleva  a  sesenta  y  euatn»  mil, 
sin  «'«miar  unnsdiez  mil  qiK*  murii*riip  en  e*^te  perlado. 

r<<n  niotixM  di*  la  pi^t>it>'^ta  «onira  la  inv.isinii  brasilera  en 
el  K««iad<>  Orienta!,  bubti  tn  <  I  Paivi;:ii.i\  grandes  ilemns- 
traeiiMi»"^  pMr  ••rden  del  i:"í»ierii'o  m  t"a\'»r  de  ella. 
'I'ímIíi  «•!  mnnd<^  -in  e*«.*e|H-|.i:i  ai.:inia.  Iia^^ta  »<eñtira^ 
V  nifi'.--,  ^'»  [MMia  di*  pa^ar  |» -r  iraid^re--  a  la  patria,  tu. 
vierMfi  i{U'  lirm.ir,  á  h»  fttlernl  d**  lÍM^a-,  !naiiifii»<stiis 
ofre«'iend«»    al    ^obieriH»,    que    im    era  •»lro  que    l^npcz, 


446  QOBEBNANTES 

SUS  vidas  y  sus  bienes  para  defender  su  causa.  Igual 
cosa  sucedió  en  todos  los  pueblos  y  aldeas  del  Para- 
guay. 

La  declaración  de  guerra  por  López  se  inició  por  el 
apresamiento  del  vapor  "Marqués  de  Olinda"  (4  de  di- 
ciembre) con  sus  pasageros  y  tripulación,  los  que  fueron 
desembarcados  y  encerrados  en  un  galpón  como  prisio- 
neros de  guerra,  incomunicados  y  muy  mal  tratados.  A 
algunos  se  les  concedió  mas  tarde  permiso  para  bajar  á 
Buenos  Aires,  el  resto  de  los  prisioneros  fué  interna- 
do, sufriendo  horribles  privaciones  y  muriendo  de  ham- 
bre la  mayor  parte.  "El  Marqués  de  Olinda'*  armado  en 
guerra,  entró  luego  á  formar  parte  en  la  escuadra  para- 
guaya. 

A  este  acto  inicuo  siguió  la  espedicion  á  Matto  Grosso, 
la  toma  de  Coimbra,  la  destrucción  de  ciento  cincuenta 
hombres  entre  muertos,  heridos,  enfermos,  etc.,  fusila- 
dos, lanceados,  muertos  de  hambre,  de  cansancio  en  sus 
largas  jornadas  por  los  cerros  á  pié.  Todo  su  plan  dis- 
paratado de  campaña,  si  así  puede  llamarse  el  mandar 
un  pequeño  número  de  hombres  bisónos  que  fueran  á  es- 
trellarse contra  otro 'mucho  mayor;  prometiendo  á  sus 
gefes  superiores  el  envió  de  los  elementos  necesarios  é 
indispensables,  no  solo  para  triunfar,  ni  aun  para  la  de- 
fensa, y  dejándolos  colgados,  y  encontrando  en  conse- 
cuencia una  muerte  segura.  Todo  esto,  mientras  él  ha- 
cia una  vida  de  rey,  comiendo,  bebiendo  buenos  vinos, 
fumando  ricos  cigarros,  jugando  con  sus  hijos,  etc.  y 
todo  por  una  ambician  desmedida  y  un  egoísmo  sin  una 
pizca  de  patriotismo.  ¡Dios  le  perdone  los  numerosos 
males  que  ocasionó  ásu  patria,  digna  de   mejor  suerte! 

No  deja  de  ser  curioso  que  del  seno  del  Paraguay,  y 
en  la  época  de  López,  saliera  una    protesta  sobre  lo  que 

E asaba  fuera  de  su  territorio,  justo  ó  injusto,  y  que  no  hu- 
iese  una  sola  voz  dentro  del  mismo  territorio  que  se  atre- 
viera á  protestar  contra  lo  que  allí  pasaba.  El  Paraguay  ha 


DEL  PARAGUAY  447 

estado  preparado  para  la  guerra  dos'le  mucho  antes  que 
la  |KjIltira  brasilera  hubiera  da  lo  pretost«>  para  que  López 
foniiulase  su  dOi*aiitala  proto^-ti  en  favor  del  equilibrio 
delUioiiela  Plata.  ¿Por  qué  no  liabia  protostado  antes 
550brc  el  equilibrio  de  los  podoivs  |}úbli<:os  y  <ie  los  de- 
re<.'ho>de  los  riudadanos  «1»»!  Parairuay  ,  su  propio  país? 
Cuando  hubii>ra  roali/a* lo  e<to,  romo  sui:edeen  todo  país 
verdaderamente  IíImv,  entonces  habría  sido  la  oportunidad 
de  pretender  ol  equilibrio  tie  los  poderes  \e<*inos. 

Ksinuy  probable  que  la  nianiüest.i  filantropía  de  I^opoz 
dequ**  uiá^  adelante  diera  tan  sani^rienta  prueba,  le  ha- 
bría llevado  fatalmente  hasta  l)usi*ar  el  equilibrio  de  los 
estadt»^    lol  Pa<*lli<*ii,  terminando  por  el  <ie  las    primeras 

potencias  de  Kunqia. 
Su  í^eneD^a  meuia«*inii,  en  1S,VJ,  en  ol  Uio  de  la  Plata, 

si  bien  naciera  dt?l  ^ervirit»  prestado  por  el  pMieral  Urqui- 
za  en  el  ciMirti«to  del  Para;;uav  con  lo^  Estados  rnid<)S, 
«»u  pr¡nt*ipal  l«Mii|pncia  parc-ia  *»*ítentar  <u  ;:raníle  inte- 
rés |i(»r  la  pa/  \  arn)<»nia  de  ^^u*»  vecinos:  p«»ro  con  la  espe- 
ranza de  que  la  oporiuin'ladse  le  ¡iresentase  para  formu- 
lar su  proieMa,  por  fas.»  p.»r  nefas,  á  fin  d»»  realizar  ia 
de^Tlaracion  de  guerra  quȒ  tanto  anhelaba  [lara  sus  tines 
per>»M»ales,  y  dt*  ningún  ni'Mlo  patriótieo,  como  el  lector 
tendrá  oración  diM-onorer  ina**  afielante. 

A*t»»  í-nnilini«».  I.ope/  so  apM*l«iYí  V\  «le  abril,  jueves 
sant«i'|e  istíT»)  de  «los  í)iique'^  «lo  ;rurrra  ari^entinos,  de- 
sarmad'»-.  «mi  el  pU'M'to*!»»  (' irrientos,  y  oeii|H*i  el  dia  ^i- 
^uiente  viérne*- «^anto  la  ciu  la  I  por  sirprosa,  «Itvspues 
de  haber  da«lo  ^euuridadi»**  al  ¿;«iberna<lor  La^raña  délo 
contrario,  se^un  nos  l«»  ha  rfferid^i  i^l  mismo,  p<ii*osdías 
antes  déla  invasión  paraguaya  á  aquella  «áudad.  In- 
vade con  un  cuerpo  de  ej«''r«-ii«»  la  pr«»v¡ncia  fie  Uii>íiran- 
de  imay«>  ,  el  cual  se  ve  f>bliga«i«»  á  nMi<Íirse  18  de  se- 
tiembre) en  la  Ouguyana. 

Pretende  igualmente  sorprender  con  su  escuadra  á  la 


448  GOBERNANTES 

brasilera  y  es  completamente  derrotada  (11  de  junio)  en 
el  Riachuelo,  en  Corrientes.  Con  este  natural  contraste 
y  el  de  la  Uruguayana,  el  ejército  de  ocupación  evacúa 
la  provincia  invadida.  Los  aliados  al  fin  cruzan  el  Para- 
ná y  tienen  lugar  las.  batallas  del  Estero  Bellaco  (2  de 
mayo  de  1866)  y  la  de  Tuyutí  (24  de  mayo).  Al  ataque 
deCuruzú(3  de  setiembre)  sigue  la  conferencia  de  Ya- 
taití-Corá,  en  la  que  habiendo  podido  López  terminarla 
cuestión  con  honor  para  el  Paraguay,  su  fatuidad  le  ce- 
gó, y  viéndose  humillado,  prefirió  llevar  la  guerra  ade- 
lante. 

El  carácter  doble  del  mariscal  López  puede  pintarse  por 
el  rasgo  siguiente: 

Mr.  Gould,  secretario  de  la  legación  británica  en  el 
Rio  de  la  Plata,  deseoso  de  hacer  cesar  una  guerra  tan 
desastrosa,  redacta  unas  proposiciones  de  paz  que  fue- 
ron formalmente  aceptadas  por  López,  las  cuales  han  sido 
favorablemente  recibidas  por  los  aliados.  El  art.  8?  decia: 
"S.  E.  el  mariscal  presidente,  apenas  concluido  el  tra- 
tado de  paz  ó  sus  preliminares,  se  retirará  á  Europa, 
dejando  el  gobierno  en  manos  de  S.  E.  el  vice-presidente, 
quien,  según  las  prescripciones  Je  la  constitución  de  la 
República,  queda  con  el  mando  en  casos  análogos.*'  Mr. 
Gould,  cuya  conducta  era  digna  de  los  mayores  elogios 
por  el  arreglo  de  aquellas  condiciones  de  paz  tan  alta- 
mente favorables  al  Paraguay,  y  que  hablan  sido  acep- 
tadas por  ambas  partes,  recibió  una  nota  del  ministro 
don  Luis  Caminos  que  se  publicó  en  todos  los  diarios  de 
Buenos  Aires,  desmintiendo  el  asentimiento  de  López  á 
aquel  artículo  y  declarando  no  ser  él  sino  los  aliados  los 
que  hubiesen  hecho  esas  proposiciones,  y  agrega  que  **él 
habia  previamente  declarado  que  el  art.  89  no  podia  ser 
ni  discutido  por  él;  y  siendo  este  párrafo  dictado  por  el 
mismo  López. 

"Por  lo  demás,  puedo  asegurar  á  usted  que  la  Repúbli- 
ca del  Paraguay  nunca  manchará  su  honor  y  su  gloria 


DEL  i'AllAGUAY  449 

consintiendo  que  su  presidente  y  defensor  que  le  ha  da- 
do tanta  gloria  militar,  peleando  por  su  existencia,  baje 
de  su  puesto,  y  menos  aun  que  sea  espatriado  del  teatro 
do  su  lieroismo  y  sacrificios,  porque  estas  son  las  mejo- 
res garantías  para  mi  patria,  de  que  el  mariscal  López 
correrá  la  suerte  que  Dios  tiene  reservada  á  la  nación 
¡paraguaya /• 

Podrá  juzgarse  de  la  veracidad  de  López  por  la  carta 
de  Mr.  Gould  dirigida  al  ministro  de  relaciones  esteriores 
del  Brasil,  en  consecuencia  de  las  esplicaciones  pedidas   I 
por  este  miembro  del  gabinete  de  Kio  Janeiro. 

Es  como  sigue: 

Buenos  Aires,  O  de  octubre  de  1867. 
Señor  ministro— 

En  respuesta  á  una  carta  que  me  entregara  el  señor 
Maltiews,  y  en  la  que  vd.  llama  *iu  atención  sobre  una 
nota  del  señor  C!aminos,  secretario  del  presidente  López, 
tengo  el  honor  de  declarar  á  vd.  que  la  aserción  hecha 
por  esto  señor,  con  el  evidente  objeto  de  echar  sobre  las 
potencias  aliadas  la  iniciativa  de  las  proposiciones  de  que, 
ron  el  asentimiento  del  presidente  Lopez^^  he  sido  yo  el 
intermediario  oti<-ioso,es  enteramente  falsa. 

Coma  vd.  lo  sabe,  señor  ministro,  no  haten*do  lugar 
ninguna  inteligencia  anterior  entre  nosotros,  ni  entre  mi 
y  alguno  do  los  generales  aliados  en  cuanto  aun  asunto 
completamente  ageno  i\  mi  misión  oficial.  Kn  las  dife- 
rentes entrevistas  que  he  tenido  con  el  presidente  López 
y  el  señor  Caminos,  me  he  limitado  simplemente  ;\  f»mi- 
tir  la  opinión,  bien  fundada,  de  que,  con  tal  que  S.  I*!«  so 
retirase  del  Paniguay,  las  potencias  aliadas  se  mostra- 
rían tíMÍas  dispuest;is  á  hacer  d  su  país  las  ..•oncosionos 
roas  gener«»sas. 

Aprovecho  e>ta  0(*asion  para  csprc-^ará  v<l.,  señor  mi- 
nistro, la  segundad  de  mi  consideración  muy  di^lisguida, 

G.   F.  GoCLü. 

3U 


450  GOBERNANTES 

Antes  que  fuese  conocida  esta  respuesta  de  Mr.  Gauld, 
el  Standirdde  Buenos  Aires,  decia:  "López,  cuyo  va- 
lor indómito  se  elogia,  no  ha  sabido  sacrificar  su  indivi- 
dualidad en  bien  de  su  país.  No  conoce  ninguno  de  los 
sentimientos  que  inspiran  el  sacrificio  personal  á  las  al- 
mas nobles  y  elevadas.  Los  pigmeos  serán  siempre 
pigmeos,  aún  colocados  en  la  cima  de  los  Alpes.  El  ge- 
fe  paraguayo  puede  ser  gran  general  y  supremo  todavía 
mas  grande;  como  patriota  no  es  nada.  Se  bate,  no  por 
su  país  sino  por  su  persona,  y  en  adelanteno.se  le  pue- 
de defender  ante  un  público  que  sabe  hacerse  respetar." 

El  22  de  setiembre  de  1866  tiene  lugar  el  ataque  de  Cu- 
rupaití,  en  el  que  los  aliados  son  rechazados  con  mucha 
pérdida,  principalmente  del  ejército  argentino,  pero  re- 
tirándose en  orden,  sin  salir  el  ejército  del  déspota  de  sus 
atrincheramientos.  La  escuadra  brasilera  fuerza  (15  de 
agosto  de  1867)  el  paso  de  las  baterías  de  Curupaití. 

Con  motivo  de  la  muerte  del  vice-presidente  de  la  Re- 
pública Argentina,  doctor  Marcos  Paz,  retírgtseel  general 
Mitre  del  teatro  de  la  guerra  (enero  de  1868),  sucedién- 
dole  en  el  mando  en  gefe  del  ejército  aliado  el  mariscal 
Caxías.  La  escuadra  brasilera  fuerza  (18  de  febrero)  el 
paso  de  las  baterías  de  Humaitá  y  los  acorazados  son, 
de  orden  estúpida  de  López,  atacados  por  canoas  para- 
guayas, dando  por  resultado  el  que  debía  esperarse. 

Frustrado  López  en  la  ridicula  pretensión  de  que  las 

canoas  se  apoderasen  de    un  acorazado  por  lo  menos, 

emprende  la  retirada  de  Paso-Pucú  á  Timbó  y  de  allí  á 

la  línea  del  Rio    Tebicuarí.  Un  movimiento  general  de 

los  aliados  (21   de  marzo)  colocó  á  los  paraguayos  en  el 

necesario  caso  de  abandonar,  como  lo  efectuaron  al  dia 
siguiente,  las  baterías  de  Currupaity. 

Como  los  acontecimientos  se  iban  sucediendo  con  harta 
rapidez  de  un  modo  declaradamente  adverso  para  la  cau- 
sa de  López  y  del  Paraguay,  muchos  ciudadanos  encabe- 
zados por  el  ministro  Berges,  que  era  hombre  muy  sensato 


DEL  PARAGUAY  451 

habiéndolo  probado  cuando  tuvo  lugar  el  combate  del  25 
de  majo  de  1865  en  Corrientes,  concibieron  el  sano  y 
patriótico  pensamiento  do  firmar  j  dirigir  al  mariscal 
una  petic¡(»n,  suplicándolo,  en  la  imposibilidad  de  triunfar 
del  ejército  aliado,  á  nombre  de  la  patria  j  del  pueblo 
|>araguayo,  hiciera  el  sacrillrio  de  dimitir  el  mando  en 
una  persona  que,  \\ov  medio  de  tratados  honrosos,  salva- 
se á  la  narion  de  su  total  esterminio.  Lope/  clasificó  esa 
medida  de  conspiración  con  intenciones  i*evolucionarias 
'junio)  é  inmediatamente  mandó  prender  ¿  todos  los  fir- 
mantes, y  remachAndoseles  hasta  tres  barras  de  grillos, 
lus  declaró  traidores  á  la  patria,  cuya  tumba  cavaba; 
confiscó  sus  intereses,  deportó  A  sus  familias  al  interior 
del  pafs  ha(*iénd<)las  perecer  en  las  torturas  ó  en  las  pri- 
meras filas  del  cjén'ito,  sin  salvarse  el  obispo  Palacios  ipio 
tanto  habia  contribuido  á  esas  enormes  demasías. 

I*are<'0  indudableque  en  oí  mo'^  de  julio  de  IHíW  habin  en 
la  Asunción  un  circulo  cpie  creia  <*onveniente  un  cambio  del 
|>ersonal  del  gobierno  del  Paraf^uay.  c^n  el  objeto  de 
tratar  ron  los  aliados.  Se  «^reia  con  generali<lad  que  el 
ministro  am».*ricaiio  \Va<hburn  fuese  (»l«*cntri>  de  ese  cír- 
culo, d  cual  comprendió  :\  muchísimos  e-^trangeros  re- 
s¡«lentcs.  Las  id<»as  <le  éste  circulo  fucrtMi  comnnit*adas 
á  l-ope/  que  viiM  á  la  A<un'Mon  ;i  pro|>ós¡ti>  y  panrrió 
rccilíirlos  de-^pues  y  atoiitlcrló-í.  F>la  atciirion  de  parte 
do  Lope/  iniiujo  íi  vario<  [aragiay'í-í  , I  entrar  en  el  mis- 
mo uxnÍo  do  |»onsar. 

Vuelto  L'»pe/  al  cjí^rcilodi^órlívie-i  «lo  priMi  iiir  ;i  toi|i)s 
los  c'»mpli'*ados  y  remitirlos  pres  »s  al  ejército,  (.'asi  fo. 
this  fueron  sacriticadus. 


La  guarni(*ion  de  llnmaitú,  sitiada  y  bloqueada  por  to* 
das  parte**,  opera  su  pa<ago,  íide  julio)  al  oiro  iM^^tado 
del  rio  al  Gran  Chaco,    aunque  de^pue^^    Ode  ag»^t'i)  se 


452  GOBERNANTES 

rinde,  y  á  los  pocos  dias  (22)  los  paraguayos  evacúan  las 
baterías  de  Timbó,  al  norte  de  Humaitá.  A  los  seis  dias  los 
aliados  se  enseñorean  de  la  línea  del  Rio  Tebicuarí,  y  Ló- 
pez se  retira  á  Villeta.  En  octubre  (8)  cuatro  acorazados 
fuerzan  las  baterías  de  Angostura  y  la  vanguardia  del 
ejército  brasilero  cruza  (5  de  diciembre)  el  Rio  Paraguay 
y  desembarca  sin  oposición  alguna  sobre  la  margen  iz- 
quierda en  San  Antonio. 

Después  de  varias  acciones  (21  á  27  de  diciembre),  Ló- 
pez se  ve  compelido  á  abandonar  las  Lomas  Valentinas, 
y,  acompañado  de  unos  cuantos  ginetes,  se  abre  paso 
por  entre  el  enemigo  y  llega  á  Cerro  León. 

Las  célebres  baterías,  mandadas  por  el  coronel  Carrillo 
y  el  teniente  coronelJorge  Thompson,  se  ven  (30  de  diciem- 
bre) en  la  necesidad  de  rendirse,  y  el  mariscal  Caxias  en- 
tra (1  de  enero  de  1869)  en  la  capital  del  Paraguay,  que 
la  encuentra  sin  gente  y  declara  terminada  la  guerra.  Sin 
embargo,  sólo  era  el  segundo  acto  de  ella;  faltaba  el  terce- 
ro, que  termina  con  la  fuga  precipitada  de  López  sin  sujetar 
su  caballo  hasta  Cerro  León,  y  como  aún  no  estaba  saciada 
su  sed  de  sangre  y  de  destrucción,  no  dejó  casa,  cerco  ni 
huerta  que  no  fuera  arrasada;  mandó  atormentar  y  ejecu- 
tar á  muchas  mugeres  hasta  que  al  fin  terminó  su  existen-, 
cia  (1?  de  marzo  de  1870)  en  Aquidaban. 

El  vizconde  de  Pelotas,  gefe  brasilero,  al  ver  á  López 
casi  exánin^e,  pretendió  tomarle  la  espada  desenvainada 
que  conservaba  en  la  mano,  mas  él  hizo  aún  ademan  de 
herirle  con  ella,  respondiendo  con  voz  arrogante  y  firme 
"que  moriria  con  su  espada  en  mano  y  por  su  patria.'' 
El  vizconde  mandó  entonces  aun  soldado  que  lo  desarma- 
se y  fué  en  la  lucha  con  éste  que  dio  el  último  suspiro, 
sin  recibir  ninguna  otra  herida. 

Al  terminar  debemos  declarar  que  no  hemos  pretendido 


DEL  PARAGUAY  453 

ni  pretendemos  escribir  una  historia  doiallaíla  de  la  pro- 
longada campaña  del  Paraguay,  bastante  bien  y  oslensa- 
mento  referida,  especificando  sus  varia<las  y  múltiplos 
peripecias  por  testigos  orulares  cuyas  obras  esti^n  al  <al* 

canee  de  todos,  tales  como,  las  de  Masterman,  Tlmnipson, 
Washburnetc,  délas  que  liemos  tomado  algunos  impor- 
tantes datos. 


Mr.  Washburn  (1)  se  espresa  respecto  de  Lope/  del  mo- 
do siguiente: 

•La  historia  no  presenta  el  ejemplo  de  un  tirano  tan 
despre<'iable  y  cruel  que  A  su  caiila  no  dejase  un  amigo 
entro  su  propio  pueblo;  ningún  apologista  ni  defensor, 
ningún  secuaz  ni  parti(*ipante  de  sus  infamias,  i\ue  pro- 
nunt^iara  una  palabra  en  pal¡a<*ion  de  sus  crímenes;  nin- 
guno que  sintiese  su  muerte, ó  que  mantuviese  lamas  mí- 
nima centella  de  amor  por  su  persona  ó  su  memoria; 
ninguno  que  rezase  una  oración  por  el  des  *anso  de  su 
alma.  A  este  res|>ecto,  l^opez  sobrepujó  á  todos  los  tira- 
nos que  jam«1s  vivieron.  No  bien  muriera,  <*uando  todos 
Auna,  el  gcfe,  el  subalterno  que  aplicaba  el  tormento,  el 
solflado  que  obedecia  pasivamente,  la  madre  f|ue  lo  en- 
gendrara y  las  hermanas  que  una  ve/  le  amaran,  todos 
se  unieron  para  denunciarle  como  un  monstruo  sin  igual; 
y  de  toila  la  na<*ion  paraguaya,  ((ui/á  no  haya  uno  do  los 
sobrevivientes  que  no  maliliga  su  nombro,  atribuyon<io  :\ 
su  locura,  egoismo,  ambi(*¡on  y  rrueldad  t«Mlos  los  malos 
que  su  desgraciado  |»ais  hubiese  osperimentado.  Ni  una 
familia  queda  que  no  le  aouse  de  hal>er  destruido  la  ma- 
yor  parto  de  ^^us  miembros  y  reduoido  A  los  sobrevivientes 
A  la  miseria  y  A  la  ne«-esidad. 

•F-3ra  una  dof«»rmidad  mental  tomo  moral,  un  mónMnio; 
y  por  ronsiguiente  ^oria    ocioso  tratar  <lo  anali/aró  osti- 

(1)     r.  TV  //•«fory  •/'Ftrofudy. 


454  GOBERNANTES 

mar  su  carácter  como  un  ser  que  raciocina,  sujeto  á  las 
pasiones,  impulsos  y  motivos  que  se  suponen  inspirar  á 
todos  los  miembros  déla  familia  humana.  Destituido  de 
los  sentimientos  de  humanidad,  no  le  guiaban  los  motivos 
que  rigen  la  generalidad  del  género  humano.  Fué  una 
escepcion,  siii  generis.  Fué  tan  diferente  de  los  demás 
hombres  como  lo  habia  sido  Francia;  pero  de  otro  modo. 
Este  envió  una  maldición  como  su  último  mensage  á  su 
padre,  sin  acordarse  de  sus  hijos  naturales,  que  anda- 
ban vagando  abandonados  por  las  calles  de  la  Asunción. 
El  carácter  de  López  queda  redimido  por  el  hecho  de  tener 
miramiento  porsus  hijos  naturales;  pero  ése  miramiento 
era  de  una  naturaleza  tan  pervertida  que  escitaba  muchos 
de  sus  mas  atroces  actos.  Fué  para  enriquecer  á  sus 
hijos  que  robó  á  tantos  millares  de  personas,  á  quienes 
después  mandara  ejecutar  para  que  nunca  puedan  recla- 
mar lo  suyo.  Pero  el  tratamiento  que  dio  á  sus  padres 
fué  infinitamente  peor  que  el  de  Francia. 

"La  maldición  de  Francia  solo  era  la  ebullición  del  mal 
humor;  pero  toda  la  carrera  de  López,  desde  la  época  de 
su  predecesor,  quien,  aunque  no  era  su  padre,  siempre 
era  como  un  padre  para  él." 

Según  sedijo,  no  bien  exhalara  Carlos  A.  López  el  úl- 
timo suspiro,  cuando  sus  mas  íntimos  amigos,  sus  conse- 
jeros y  todos  aquellos  á  quienes  habia  mostrado  algún 
apego,  ó  en  quienes  hubiese  colocado  alguna  confianza, 
fueron  inmediatamente  arrestados;  y  los  mas  de  ellos, 
después  de  una  larga  prisión,  durante  la  cual  fueron  so- 
metidos al  mas  cruel  tratamiento  y  prolongados  tormen- 
tos, los  cuales  ó  murieron  ó  se  les  dio  muerte;  en  toda 
la  última  parte  de  su  carrera,  Solano  López  despreció  los 
consejos  y  rehusó  las  peticiones  y  ruegos  de  su  madre.  A 
su  hermano  menor  y  á  los  maridos  de  sus  dos  hermanas, 
sometió  á  la  mas  refinada  é  intensa  miseria,  y  finalmente 
los  mandó  matar.  A  su  hermano  mayor  lo  arrió  adelante 
á  las  cordilleras  como  una  bestia  feroz,  mandándole  azota- 


DBL  PARAGUAY 

todos  losdias,  hasta  que  estuvo  para  morir,  ruándole  hizo 
matará  lanzazos.  Sus  hermanas  y  madre  fueron  someti- 
das ai  mismo  tratamiento,  sólo  que  no  fueron  ejecutadas 
por  la  muerte  del  monstruo;  pero  61  habla  dado  orden 
antes  que  ninguna  de  ellas  escapase, -rualquicra  que  fue- 
se la  rontingencia  do  la  lucha.  Habla  Instruido  A  los 
carceleros  de  sus  hermanas,  que  les  diesen  auna  y  otra 
cincuenta  palos  al  dia  hasta  que  murieran;  y  ya  había  fir- 
mado la  orden  para  la  ejecución  de  su  madre,  cuando  los 
brasileros  inesperadamente  cayeron  sobro  él  poniendo 
término  A  su  terrible  carrera.  A  principios  de  su  íidmi- 
nistracion,  la  antipatía  y  animosidad  que  pareriaabrigur 
portodos  los  viejos  amibos  de  sus  padres  fueron  asunto  de 
observarion  entre  aquellos  estrangcros  que  podían  ron- 
versar  entre  si  sin  temor  deque  so  refiriera  su  conversa- 
ción «"lia  |>olic¡n;  y  mas  de  una  vez  se  citaron  estas  pala- 
bra** romo  pronosticando  su  miserable  fin:  -El  hijo  (jue 
se  burla  de  su  padre,  y  desprecia  obe  lo<'er  á  su  madre, 
los  cuervos  del  valle  lo  han  de  recoger,  y  las  jóvenes  áfi- 
las lo  han  de  comer."  Lopoz,  desile  el  principio  do  su 
carrera  como  presidente,  atraía  esta  maldición  sobro  s(. 
Cayó  en  ol  barro  del  Aquidalian,  y  fue  sepultado  sobre 
sus  márgenes  tan  poco  cubierto  de  tierra  que  es  mas  cpie 
prolxible  que  la  maldición  pronunciada  por  Salomón, 
|K)r  la  falta  de  respeto  y  de  <Iesol>ediencia  filial,  sé  llevara 
literalmente  á  cabo. 


Lo|>ez,  como  todos  los  tiranos,  tuvo  sus  pro|íagandis- 
tas,  tantocn  el  interior  de  la  República  Argentina  como  en 
el  estcrior,  oficiales  unos  y  oficiosos  otros,  entre  los  cua- 
les so   en'^ontraban  en  primera  linea  el   doctor  .Mbenli, 

monsieur  Mannequin,  etc.  que  lo  pintaban  (*omoun  héroe* 
ungran  patriot'i,  un  Na|K>leon  I,  defendiendo  :\  >u  país 
que  él  mismo  hundiera,  porque  cada  día  veía  mas  lejano 


456  GOBERNANTES 

el  de  la  realización  dé  su  desmedida  cuanto  insensata  am- 
bición. Era  Alberdi  el  acérrimo  defensor  y  asesor  duran- 
te la  guerra  del  Paraguay,  contra  los  enemigos  de  su  país; 
prestó  un  apoyo  ruinoso  álos  comisionados  de  los  pri- 
meros empréstitos  de  aquel  país;  en  una  palabra,  fué  in- 
consecuente consigo  mismo,  defendiendo  el  país  y  la 
política  que  antes  habia  atacado,  solo  porqué  en  esta 
guerra  figuraban  hombres  para  con  quienes  abrigaba  una 
inveterada  antipatía:  El  doctor  Alberdi  no  negó  el  hecho, 
solo  que  lo  esplicó  á  su  favor. 

Don  Manuel  Castillo  templó  su  lira  publicando  en 
El  Nacional  de  Lima  del  13  de  noviembre  de  1869,  una 
bella  composición  bajo  el  epígrafe  Al  Paraguay,  Bella, 
bajo  el  punto  de  vista  literario,  y  su  estro  es  digno  del 
inspirado  cantor  deTrafalgar,  sobre  cuyo  molde  está  va- 
ciada la  forma  y  el  giro  de  esta  producción.  Sin  embar- 
g(%,  bajo  el  punto  de  vista  histórico,  ella  es  errónea,  si  se 
atiende  al  mezquino  papel  de  aislamiento  anti-americano 
y  egoista,  en  que  el  Paraguay  se  encerrara,  mientras  que 
los  héroes  que  el  poeta  rememora  vertian  su  sangre  en 
holocausto  del  bello  ideal  que  hoy  deplora,  coartado  siem- 
pre por  los  Velazco,  los  Francia  y  los  López. 

Dicha  composición  es  como  sigue: 

AL   PARAGUAY 


¿A  dónde  están  América  tus  dias 
De  fraternal  unioh  v  de  ventura? 

¿Tus  proezas  á  dónde? 

Cuando  á  los  campos  del  honor  corrías 

Con  ínclita  bravura 

A  postrar  un  león? Habla,  responde* 


DEL  PARAOUaT  457 

¿Quó  de  tus  hijos,  fuó,  los  inspirados 
Que  dejando  su  iiogar  y  su  fortuna 
Tornáronse  impertérritos  soldados? 
¿A  dónde  está  el  padrón  de  tus  victorias? 
¿Dónde  tus  Andes,  y  tendidos  llanos 
Sellados  con  tus  glorias? 

¡En  ellos,  duermen  ya  cien  mil  tiranos! 

Los  encubre  el  sudario  de  tres  siglos 

Eternos  de  anatema, 

(jue  del  trono  Español  fueron  diadema! 

¡Todo  ha  pasado  ya!  la  misma  no  ores, 
Tu  indómito  valor,  ya  no  es  el  mismo: 
Asi,  cual  mercaderes, 
Y  frios,  como  es  frió  el  egoísmo 
Tus  proceres  están.  Tu  noble  espada 
Está  sobre  el  escudo 
En  el  silencio  mudo 
Entro  el  polvo  y  orin,  arrinconada.  • 

América,  tu  crimen. 
Es  el  crimen  nefasto  de  esa  Europa 
De  inmenso  |K>derlo, 
Helada  como  el  cálculo  sombrío. 
A  su  presencia  gimen 
Los  hijos  de  Polonia  estrangulada, 
lN>lonia  abandonada, 
Al  furor  cruel  de  su  venlugo 
Y,  ella,  siquiera,  ni  mirarla  plugo. 

Polonia,  en  tanto,  es|>era 

Y,  para  qué  es|>erar?  ¡Fuérzaos  que  muera! 

Así debo  morir  sin  valimiento 

Kl  noble  Paraguay  de  muerte  herido; 
(\inleno  el  labio  congela»  su  aliento; 
AfM^nas  en  su  pocho  hay  un  latido, 


9BC 


458  GOBERNANTES 

La  moribunda  luz  de  su  pupila 
Entre  el  ser  y  el  no  ser,  pálida  oscila. 

Glacial,  indiferente 
El  mundo  de  Colon  en  su  camino. 
El  sacrificio  criminal  consiente 
Y,  marcha  imperturbable  á  su  destino! 

¡Fatal  miseria  humana!. 
Sublévase  la  sangre  Americana: 
A  la  cara  resalta  la  vergüenza 
Mirando  tu  baldón,  pueblo  argentino! 
Tu  propia  mano  te  causó  la  ofensa, 
Embotaste  el  puñal  del  asesino, 
En  el  seno  infeliz  d.el  tierno  hermano 
Y,  para  colmo  del  ultraje  ¡insano! 
Al  traidor  de  Uruguay,  y  al  Brasil  rudo 
Mendigaste  alianza 

Para  que  fueran  de  tu  mengua  escudo, 
Entonce,  hiciste  alarde 
De  tu  firme  poder,  que  lanza  á  lanza 
No  te  atrevieras  no,  turba  cobarde; 
Cain  no  fuera  como  tú.  El  delito 
Consintió  el  corazón,  armó  su  mano 
Y  después, ¡el  silencio  rasgó  el  grito! 


América  indignada 

Miró  la  felonía 

Y  agolpó  á  su  megilla  delicada 

Toda  la  sangre  que  en  su  seno  hervía. 

La  cuna  de  los  mártires  sagrada. 

Patria  de  Pueyrredon  y  Necochea, 

Bajándose  á  los  pies  de  los  monarcas 

Para  extinguir  la  Tea 

De  la  alma  libertad,  cou  mano  fuerte. 

¡Aberración  atroz! y  sangre  y  muerte 

Sobre  ageno  dominio, 


DEL   PARAGUAY  450 


f 


Esparció  desleal  en  sus  comarcas, 
Cual  siniestro  cometa  de  exterminio. 

Sombras  do  San  Martin  y  de  Belgrano, 
De  Gúemes  y  Gorriti,  esclarecidos, 
Que  formasteis  un  pueblo  soberano; 
Que  fuisteis  de  los  déspotas  temidos; 
Perdonad,  perdonad!  Mi  ardiente  Lira 
Conserva  en  sus  bordonas. 
Para  el  dolo  y  doblez  eterna  ira. 
Para  la  heroica  abnegación.  Coronas! 
;&ilud,  K<^ncracion  afortunada! 
Yo  tengo  para  vos,  amor  profundo. 
Generación  viril,  con  vuestra  espada 
Triunfó  la  litiertad,  de  medio  mundo. 
\'os,  en<*la vastéis  en  la  sien  nevada 
I)ol  altivo  Pichincha,  vuestra  enseña, 

Y  el  Andes  se  aplanó  con  vuestra  planta, 
(jue  ora  la  <*ausa  que  abrazasteis,  santa. 

Mas  hoy  tantos  blasones, 
Kn  í|ue  estuvieron  vuestros  ojos  fijos, 
¿\  dónde,  i\  dónde  están?  Sucios  girones, 
VA  lAbaro  tornaron  vuestros  hijos 

Y  no  supieron  estimar  la  herencia, 
lml)éc¡les,  trocaron 

Kn  vil  esclavitud,  su  inde|>endecia. 
I. a  horrenda  tiranía, 
por  cuatro  lustros  desgarraba  el  seno 
l)c  osa  prole  doliente, 

Y  el  d6s|K)ta  insolente 
A|>agó  su  calor,  con  mano  fria. 
Helos  allí. . .  .revueltos  en  el  cieno. . . . 
Ucpresentando  el  drama, 

Que  eternamente  su  conciencia  infama, 
Kteniamente  si;  cuervos  son  esos 


460  GOBERNANTES 


• 


Embotados  en  sangre,  de  su  presa 
Muerden  el  corazón,  roen  los  huesos. 

¡Maldición!  maldición,  á  los  tiranos 
Que  tienen  el  instinto  de  la  hiena! 
Para  lo  noble  y  bello,  son  enanos; 

Y  crecen  al  forjar  una  cadena. 
Los  pueblos  desolados, 

Y  sometidos  al  infame  yugo, 
Nunca  se  vieron  á  la  gloria  alzados, 
Sujetos  al  cordel  de  su  verdugo. 

El  indefenso  pueblo,  no  es  culpable, 
Es  culpable  el  que  tuerce  su  camino; 
La  razón  y  el  derecho,  son  el  sable; 
¡Tal  es  la  condición  de  su  destino! 
En  vano  el  Uruguay  con  ardimiento 
Su  causa  defendía: 
Una  mano  traidora  le  vendía 

A  precio  bajo  y  vil ¡Treinta  dineros! 

El  Judas  recorriendo  los  senderos 
Recónditos  del  crimen, 
A  su  carrera  le  faltó  el  aliento. 
Bajo  su  planta  gimen 
Las  furias.   De  su  planta 
Ascienden  sus  cabezas  lentamente 
Pegadas  á  su  cuerpo,  y  de  repente 
Le  aprietan  y  sofocan  la  garganta. 

¡Manes  de  Paisandú!  sagrados  manes! 
Que  vagáis  silenciosos  en  la  noche 
Al  tibio  rayo  de  menguante  Luna: 
¡Fantásticas  visiones! 
¿Qué  fué  de  los  ilustres  capitanes 
Que  os  llevaron  al  templo  de  la  gloria: 
Cuando  al  clamor  de  muerte,  una  por  una. 
Aquellas  vuestras  ínclitas  legiones 


DEL  PARAGUAY  461 

Giraron  sobre  un  punto,  • 
Con  bárbara  arrogancia 

Y  eclipsaron  las  glorias  de  Sagunto, 
Esparta,  Zaragoza  y  de  Numancia? 
¡Conjunto  nr)istcrioso! 

Pon:ion  enaltecida! 

La  tiunianidad  deplora  vuestra  suerte. 
¿Quién  no  v¡6  vuestro  pecho  generoso 
Agitarse  al  impulso  de  la  vida 
Para  entonar  el  cántico  de  muerte? 

He|>osad  en  la  paz,  dolientes  sombras; 
No  turbe  vuestro  sueno  el  sacriQcio 
De  la  patria  de  López,  ¡quiófi  me  diera 
Ocultar  la  maldad,  la  felonía 
De  un  pueblo  que  traiciona  su  bandera, 
De  una  grey  que  se  llama  monarquía! 
Empero,  ¿qui«Mi  enfrena 
Iji  lira  del  dolor,  si  con  su^^  notas 
Hónrase  la  verdad?  Ella  condena, 

Y  á  lasgeneraí'iones  mas  remotas 
Lleva  su  vibración,  y  allí  campea 

Y  allí  e-*tála  verdad — La  verdad,  seo. 

Quizá  mi  dulce  lira, 
Inspirada  por  noble  sentimiento. 
Contra  los  |>ueblos  estallando  ira, 
Sni  prevenirlo,  <lestempló  su  acento. 
Quizá  no  pudo  mi  convulsa  mano, 
Sugetar  el  latido 
Del  corazf)n  herido. 
Con  la  muerte  de  un  pueblo  americano. 

;L'nllvid«j  calaxcr! .... 
.Sobre  un  lago  de  sangre  está  tendido: 
El  fuerte  acer )  entre  la  verta  mano 
Aun  conserva  el  retlojti  de  la  gloria 


462  GOBERNANTES 

Parece  que  el  Titán  está  dormido; 

Parece  que  se  alzara  el  Soberano, 

Del  solio  resplendente 

A  retar  al  despótico  tirano, 

Escándalo  y  baldón  de  un  continente. 

¡En  América  un  rey!  es  la  ironía 

Llevada  ala  demencia,  y  sin  embargo 

En  América  un  Rey,  en  claro  dia 

Impera  en  el  Brasil  cuyo  letargo 

A  la  superstición  abre  la  puerta 

Y  el  pueblo  no  despierta . . . 

Ni  puede  despertar.  Los  que  durmieren 

Bajo  el  peso  glacial  de  es£^  librea 

En  su  mente  infeliz,  jamás  sintieron 

Cruzar  como  relámpago  una  idea. 

La  delicada  flor  nunca  germina 

En  profundos  y  ardientes  arenales; 

Porque  el  Sol  del  Brasil,  quema  y  calcina. 

Ese  pueblo  buscaba  en  su  delirio 
A  su  frente  un  laurel,  teñido  en  sangre. 
Y. . .  .señaló  un  rincón  para  el  martirio. 
¡El  noble  Paraguay!  Rincón  oscuro, 
Pero  grande  y  sublime,  en  cuyos  brazos, 
Tres  naciones  rodaron  en  pedazos 
Cien  veces  y  otras  cien,  contra  su  muro. 

f  ¿Quién  no  te  ha  visto,  Paraguay,  luchando. 

Por  casi   un  lustro  sugetando  ardiente 
El  bárbaro  torrente 

Desbordado  á  tu  pié?  Tú  señoreando, 
Palmera  solitaria  del  desierto 
En  ruda  tempestad,  ¡ay!  no  sabias 
Que  eran  contados  tus  preciosos  dias 
Del  tiempo  en  el  reloj:  ¡Estaba  abierto 
El  inmenso  sepulcro  de  tu  gloria, 
Mas  heroica  y  pujante  que  la  historia! 


DEL  PARAGUAY  463 

En  vano  retemplabas  tus  legiones 
Al  embate  marcial  del  heroísmo; 
Tres  naciones  al  tin  son  tres  naciones 
Ante  ellas  ¿qué  eras  tú?  ¡Tragil  guarismo! 
Y,  por  eso  tus  hombres  perecieron, 

Y  su  furente  sana, 

Cuando  la  muerte  la  mirada  empaña, 
Tus  diáfanas  mugeres  recogieron. 

Y  endureciendo  sus  esbeltas  manos 
Combatieron  al  pérfido  enemigo, 

Y  arrastraron  consigo 

A  la  inerme  niñez,  v  á  los  ancianos. 

Oh!  pueblo  de  titanes 
De  agreste  fortaleza, 
¿Quién  pudo  dominar  tus  huracanes 
Ni  ver  el  |»edestal  de  tu  grandeza? 
¿Qué  espíritu  de  fuego  en  ti  se  anida? 
¿Quién  te  pudo  inspirar  tanta  bravura? 
¿Quién  era  el  alma  de  tu  heroica  vida 
Nación   americana,  sin  ventura? 

Era  Lo|>ez  tu  espléndido  caudillo 
Raudo  planeta,  corazón  de  acero, 
Cuyo  |>otente  brillo 
Pudiera  iluminar  el  orbe  entero; 
Cuya  fulmínea  espada. 
En  el  templo  inmortal  está  colgada. 

¡Salud  mil  veces,  capitán  famoso! 
No  me  es  dado  loarte  en  mis  cantares, 
Pon|ue  pálidos  son,  tú  eres  coloso 
Exánime  v  caido, 

A  quien  no  |»ueden  contener  los  mares 
Ni  limites  poner,  nunca  el  olvido. 


464  GOBERNANTES 

Allá en  la  noche  oscura, 

Cuando  resbalan  sus  postreras  horas, 
Se  vé  cruzar  blanquísima  figura 
Tan  bella,  como  bellas  las  auroras 
Por  el  campo  doliente 
En  que  reposa  la  nación  valiente .... 
Y  prosternada  en  la  sagrada  tumba 
Arranca  de  su  alma  un  alarido 
Tan  hondo  y  funeral,  que  repetido, 
En  el  confín  de  América  retumba. 

Manuel  Castillo. 

Loque  decimos  de  ambos  López  queda  confirmado  por 
lo  sucedido  personalmente  con  el  autor  de  la  presente 
historia. 

Tal  era  el  celo  abyecto  de  los  funcionarios  de  López, 
donde  quiera  que  estuviesen,  tanto  dentro  como  fuera  del 
Paraguay,  que  espontáneamente  se  prestaban  á  su  ser- 
vicio, sin  necesidad  alguna,  como  se  verá  por  el  hecho 
que,  aunque  insignificante,  vamos  á  referir. 

Dirigíamos  el  Colegio  Mayo  en  esta  ciudad,  en  el  que 
educábamos   entre  otros  varios  jóvenes  paraguayos  de 

familias  pudientes,  á  quienes  mostramos  la  caricatura  de 
López,  padre,  que  acompaña  al  folleto  titulado  "Carta  pri- 
mera de  don  Luciano  Recalde  al  Presidente  López  del  Pa- 
raguay"  1857.  En  este  folleto  López  está  representado  de 
gran  uniforme  con  grandes  charreteras  de  brigadier  gene- 
ral, un  gran  sombrero  paraguayo  antiguo,  con  todas 
sus  condecoraciones  y  emblemas  de  su  gobierno  mercan- 
til de  yerba,  tabacos,  maderas  y  dulce,  y  en  la  mano  os- 
tenta el  decreto  parodiado  de  derechos  y  garantías  á  los  es- 
trangeros.  Nuestro  objeto  al  motrárselo  era  el  de  saber  si 
tenia  alguna  semejanza  á  Carlos  A.  López  y  nos  contesta- 
ron que,  esceptuando  la  parte  ridicula,  le  era  muy  parecido. 
Uno  de  ellos,  que,  mas   tarde   llegó  á  ser  vice-presidente 


DEL  PARAGUAY  4C5 

de  la  República  del  Paraguay,  en  cuyo  puesto  dejó  de 
existir,  nos  lo  pidió,  con  toda  candidez  6  inocencia,  |)ara 
llevar  á  mostrárselo  ú  su  apoderado  que  lo  era  el  cónsul 
|)ara^uayo,  í|uien,  al  verlo,  en  el  acto  lo  destruyó,  agre- 
gando que  los  patriotas  paraguayos  no  debian  ver  esíis 
cosas/' 

F'ste  otro  hecho  se  refiere  á  la  6|)oca  do  López  hijo. 
Es  el  siguiente.  Todos  saben  que  el  vapor  Esmeralda  ha- 
cia la  carrera  del  Paraguay  llevando  entre  otros  artículos 
en  su  cargamento,  |>ricipalmente  provisión  de  aceite  pan 
sus  vapores  y  gran  cantidad  de  armamento  <leque  hacia 
gran  acopio,  desde  mucho  atrás,  preparándose  |>ara  la 
guerra,  />/;/* ///^^  mahjnK  En  uno  de  sus  viages  fuimos 
nosotros  hasta  llumaitá,cn  el  cual,  entre  muchos  otros, 
ibacl  agente  paraguayo  en  Corrientes,  don  Miguel  liojas, 
sólo  |K>r  qne  .«rupoá  última  hora  que  eramos  uno  de  los 
|»asageros,  á  quien  de  orden  del  mariscal,  debia  espiar 
sobre  lo  que  declamos  y  hateamos.  En  el  va|)oryfuera 
de  <}l  Itojas  no  nos  <lejaba  un  momento  solo,  porque  como 
corresponsal  de  los  principales  diarios  de  Buenos  Aires, 
queria  ver  en  nuestra  actitud  la  impresión  que  nos  hiciera 
cuanto  se  presentase  i\  nuestra  vista  y  comunicarlo  en  el 
acto  á  López,  como  sucetliera.  Felizmente,  la  correspon- 
deiicia,  quefuó  reproducida  en  todos  los  periódicos  de  la 
República  Argentina,  no  era  desfavorable  pai*a  la  causa  de 
López,  puesto  que  ella,  aunque  ponia  de  manifiesto  el  es- 
tado desu  ejt^nito  en  llumaitá,  no  contenia  una  |»alabra 
que  no  fuese  la  verdad  narrada  con  toda  imparcialidad. 
Asi  mismo  no  fuó  de¡  agrado  de  Lo|>ez,  como  se  vaá  de- 
mostrar mas  adelante. 

por  la  noche  de  ese  mismo  dia  hubo  baile  para  los  sol- 
datlos  al  aire  libro  y  para  l«>s  otiriales  en  un  salón  pro- 
|iarado  al  efecto.  El  coronel  Alejando)  Hermosa,  <*oman- 
dante  del  jiunto,  nos  in\it«'>  ;i  que  asistiésemos  a  este  úl- 
tim<»,  al  que  concurrimos   con  todos  los  compañeros  do 

31 


466  GOBERNANTES 

viage.     Un  capitán  nos  invitó  á  bailar,  y,  quiera  que    no 
quiera  tuvinnos  que  ceder. 

Después  que  bailánnosla  cadena  y  la  botella,  bailes  pa- 
raguayos, nuestra  par ^/ier  nos  hizo  presente  que  estaba 
tan  fatigada  que  de  buena  gana  se  retirarla  á  su  casa  á 
descansar.  "Desde  que  usted  está  cansada  y  desea  reti- 
rarse, le  dijimos,  no  veo  la  razón  porque  usted  continúe 
molestándose  contra  su  gusto." 

"Ah!  señor,  nos  contestó  ella,  bien  se  conoce  que  us- 
ted ignora  lo  que  pasa  entre  nosotras.  ¿Cree  usted  que 
nosotras  venimos  por  nuestro  gusto?  Nada  de  eso:  asis- 
timos á  los  bailes  porque  se  nos  ordena  y  bailamos  por- 
que se  nos  manda." — Y  ¿quién  les  ordena  á  ustedes  á 
asistir  y  bailar  contra  su  gusto?  le  replicamos.  ** ¿Quién 
ha  de  ser  sino  el  mariscal?  Directamente  no  lo  hace, 
pero  por  medio  de  sus  comandantes  recibimos  orden  del 
mariscal  para  asistir  al  baile  j  no  nos  queda  mas  reme- 
dio que  obedecer."  Por  mas  estraña  que  sea  esta  ingenua 
confesión  en  el  mismo  centro  del  poder  del  mariscal  Ló- 
pez, es  una  relación  exacta  de  lo  sucedido. 

Vamos  á  referir  otro  hecho  y  último  acaecido  con  nues- 
tra persona,  el  cual  no  hace  mas  que  corroborar  la  clase 
de  sistema  que  era  el  de  López,  nada  diferente  del  de 
Francia. 

Cuando  la  pérfida  traición  de  López  en  el  ataque  brus- 
co y  captura  de  los  dos  vapores  argentinos,  fondeados  en 
el  puerto  de  Corrientes  y  el  subsiguiente  desembarco  de 
tropas  paraguayas  en  esta  última  ciudad,  á  cuya  cabeza 
iba  el  mismo  agente  Rojas,  á  que  antes  hicimos  referen- 
cia; álos  dos  ó  tres  dias,  se  presentó  éste  á  la  imprenta 
de  El  Progreso,  é\n\o¿B,ndo  \insL  orden  del  gefe  de  ocu- 
pación, general  Wenceslao  Robles,  preguntó  al  director 
de  dicha  imprenta  le  dijese  que  participación  teníamos 
nosotros  en  la  redacción  del  periódico;  se  le  contestó  que 
ninguna,  puesto  que  tenia  orden  escrita  del  gobierno,  á 
quien  ella  pertenecía,  no  diese  cabida  á  artículo  alguno  sin 


DEL  PARAGUAY  467 

que  antes  pasase  vista  el  redactor,  que  lo  era  á  la  sazón 
don  Damaceno  Fernandez.  Pidió  diflia  orden  y  se  le 
exhibió,  con  lo  que  se  retiró  el  referido  líojas  apa- 
rentemente satisfecho,  |>en>en  realidad  no  lo  estaba.  En 
la  esquina  de  nuestra  casa  habia  apostado  un  centinela, 
que  no  nos  perdia  pisada.  Vnrios  nos  reuníamos  en  casa 
del  señor  don  José  Maria  Balbastro,  juez  de  primera  ins- 
tancia, que  viviaenla  misma  esquina,  á  conversar  sobre 
asuntos  indiferentes,  y  todo  el  tiempo  que  nos  hallíibamos 
asi  reunidos,  teníamos  al  centinela  parado  por  fuera  ala 
vcntxina  esruchando  nuestra  ronversarion.  Un  dia  ñus 
hizo  llamar  el  miembro  de  la  junta  gubernativa  de  G>r- 
ricntcs,  dun  Teothjro  Gauna,  y  ñus  hizo  presente  que  ha- 
clamos  muy  mal  en  reunimos  en  dicha  ca^aá  conv<;rsar 
de  |K>lltica.  Kn  vano  le  asegur;\mos  que  en  nuestra  reu- 
nión la  polltira  no  entraba  para  nada;  nos  reconvino  di- 
diéndonos  que  las  cirrunstancias  eran  muy  delicadas  y 
que  era  conveniente  no  volvernos  i\  juntar.  Con  esta  a<l- 
vcrtcnria  cesaron  nuestras  reuniones. 

Hé  ahí  la  parte  mas  peíjueña  ó  insigniticante  del  siste- 
ma de  e<|>ionage  iniciado  |>or  Francia,  contiimadoy  por- 
fccrionado  i)ur  López,  padreé  hijo.  Y  para  que  so  vea 
de  qué  sirve  tanto  celo  emplead*)  por  los  coadyuvíuloi-es 
do  una  tiranía,  cuando  debian  ilodi*'arlo  á  su  destrucrion, 
diremos  qu<í  todas  ac|uellas  per.sona<  íjue  a<Nibamos  de 
nombrar  que,  con  tantos  otros  rontribuyeron  A  afirmar 
ron  su  sal>er  y  entenderá  tan  singular  tirano  fuen>n  sus 
propias  vlrtimas,  unas  en  |)Os  i\c  otras.  Lo»*  genéralos 
Robles,  Barrios,  Bruí^uez,  etc.,  lo*i  ministros  Berges.  Bo- 
nitcz,  López,  su  hermano,  el  obispo,  oto..  et«-.,  eti-.,  <|ue 
lauto  habian  herho  en  sosten  de  su  tiranía,  fueron  inhu- 
manamente sacrilirados  [)or  él. 

Para  que  el  lertor  tonga  una  idea  rabal  ilo  todo<  lo^  *¿u. 
ces(»s  o(*urndos  durante  la  |»rolorigada  guerra  iiii'iaila 
|M)r  Lo|nv.  de*«de  la  \an<lai¡<*a  inva^itin  a  la  pro\iiii*ia  bra- 
htlcru  do  Mutto-Grussü,  hasta  la  última  i*am{»;iña  que  tcr* 


468  GOBERNANTES 

minó  con  su  muerte,  transcribimos  á  continuación  la  de- 
claración íntegra  prestada  por  el  general  Resquin,  cono- 
cido como  general  de  una  división  del  ejército  del  Para- 
guay, pero  en  realidad  gefe  del  estado  mayor,  y  mas  que 
esto,  gefe  de  policía  y  encargado  de  ejecutar  la  mayor 
parte  de  las  crueldades  de  López.  Es  sin  duda  uno  de  los 
documentos  mas  notables  que  hubiesen  visto  la  luz. 
Dice  así: 

IMPORTANTE    DOCUMENTO    PARA   LA     HISTORIA   DE   LA     GUERRA     DEL 

PARAGUAY 

Declaración  del  general  Francisco  Isidoro  Resquin,  ge- 
fe  de  estado  mayor  del  ejército  paraguayo,  prestada 
e7i  el  cuartel  general  del  ejército  brasilero  en  Hu- 
maitá  el  20  de  marzo  de  1870. 

A  los  20  dias  del  mes  de  marzo  compareció,  ante  el 
señor  coronel  don  Francisco  Pinero  Guimaraens,  el  ge- 
neral Francisco  Isidoro  Resquin,  gefe  de  estado  mayor 
del  ejército  paraguayo,  y  declaró:  tener  cuarenta  y  seis 
años  de  edad,  ser  soltero,  aunque  vivia  en  compañía  de 
una  mujer  con  cinco  hijos.  Declaró  además  haber  sido 
prisionero  en  Cerro-Corá  por  las  fuerzas  brasileras,  y  que 
al  principio  de  esta  guerra  era  coronel  y  que  mandaba 
uña  columna  de  doce  mil  quinientos  hombres,  casi  todos 
de  caballería  que  invadió  por  tierra  la  provincia  de  iMattb- 
Grosso,  yendo  el  declarante  á  órdenes  del  general  Bar- 
rios que  siguió  embarcado  para  aquella  provincia,  lle- 
vando consigo  cuatro  mil  y  tantos  hombres. 

Estas  fuerzas  efectuaron  su  reunión  en  la  villa  de  Mi- 
randa, después  de  apoderarse  Barrios  del  fuerte  de  Coi  m- 
bra  sufriendo  grandes  pérdidas. 

La  caballería  paraguaya  llegó  á  pié  á  Miranda,  y  no 
encontrando  camino,  se  estableció  allí.  Algún  tiempo 
después  se  retiró  hacia  los  lados  del  Niosac;  pero  antes 
de  llegar  á  este  punto,  (y  habiéndosele  enviado  de  Bella 


DEL  PARAGUAY  469 

Vi.sta  los  caballos  necesarios)  recibió  orden  del  presidente 
Lo|ie/  para  enviar  á  Coxim  una  fue/a  de  trescientos 
hombres. 

El  camino  A  Coxim  era  intransitable:  liabia  que  atra- 
vesar un  tiañado  de  veinte  y  dos  leguas. 

La  espedicion  no  encontró  á  nadie  en  Coxim  y  perdió 
cincuenta  hombres,  y  regresó  cargando  gran  número  de 
enfermos. 

El  declarante  entregó  el  mando  de  la  columna  al  mayor 
Urbieta  en  Niosac,  y  siguió  en  una  canoa  para  la  Asun- 
ción, y  de  allí  íi  IIumait:len  el  mismo  dia  en  que  llegó  á 
presentarse  al  presidente  I^opez.  Este  le  hizo  algunas  li- 
geras recoríveríciones;  |iero  después  se  serenó,  y  al  dia  si- 
guiente 2-i  de  junio  de  ISGT)  le  hizo  brigadier  general  di- 
cíóndole  í|ue  lo  iba  A  mandar  A  Corrientes,  como  segun- 
do de  Robles,  <le  quien  no  estaba  satisfecho,  abrigando 
sospechas  acerca  de  sus  procederes,  |ior  cuanto  se  le  ma- 
nifestaba altivo.  I«o|)ez  no  queria  romper  de  pronto  con 
Robles;  pero  quoria  averiguar  sus  prcK'edimientos  por  in- 
termedio del  declarante,  que  debia  en  el  entretanto  organi- 
zar las  caballerías. 

El  de<rlaraiite  se  dirigió  al  Empedrado  en  ('orrientes,  y 
ocho  dias  después  el  general  Robles  fué  |)reso  |w)rel  ini- 
n¡*itro  do  la  guerra,  general  li'irrios. 

Kl  entretanti».  nada  i«»tó  on  el  |>rocediniient»>  <lc  Ro- 
bles í|uc  motivare  sos|)C4-ha<,  y  hoy  mismo  cree  que  nun- 
ca fut*  su  intcnrjon  traicionar. 

El  ctironol  Alen  fué  (|uicn  denuni^ió  á  Robles  ante  Lo- 
pe/, di(-Í4^ndole  i|uc  despreciaba  una  condet*oracion  qu«' 
I^opcz  le  habla  enviado,  y  que  tenia  corresp()ni|en<*ia  con 
los  gefes  correntinos.  Alón  era  gefe  d«»  i*^tado  mayor, 
y  estando  desaveniílo  r*ni  Robles,  formó  rontra  su  gene- 
ral una  cs|)c*'i«r  de  pariiilo. 

El  herhocsquc  las  furr/a^  cataban  desnudas  y  quedólo 
tenian  canit*  parat*on)er,  faltándole  los  medios  de  mo\ili- 


470  GOBERNANTES 

dad,  y  mientras  tanto  López  apuraba  á  Robles  para    que 
avanzase. 

Preso  Robles,  se  encargó  el  declarante  de  las  fuerzas  en 
Pehuajó,  quedando  siempre  como  gefe  de  estado  mayor 
el  coronel  Alen.  En  aquella  ocasión  ascendía  la  fuerza  á 
veinte  mil  hombres  de  las  tres  ai'mas  con  treinta  piezas 
de  artillería,  que  era  lo  que  formaba  el  ejército  del  Sud. 

Además  de  estas  fuerzas  habia  en  Humaitá  doce  mil 
hombres,  entre  Cerro  León,  cinco  mil,  en  la  capital  cuatro 
mil  y  déla  Encarnación  habia  partido  Estigarribía  con 
diez  mil  hombres  dejando  algunas  fuerzas  en  aquel  punto. 
Por  todas  partes  se  reunian  reclutas,  de  modo  que  en  un 
año  López  levantó  ochenta  mil  hombres  hechos. 

La  mortandad,  sin  embargo,  era  escesiva.  La  diarrea, 
sobre  todo,  hacia  grandes  estragos;  Cerro  León  y  Humai- 
tá eran  verdaderos  cementerios. 

El  estado  sanitario  del  ejército  del  Sur  era,  sin  embar- 
go, mucho  mejor;  y  únicamente  al  retirarse  de  Corrientes 
fué  atacado  por  la  escarlatina  que  en  el  Paso  de  la  Patria  le 
causó  gran  número  de  víctimas. 

Cuando  se  encargó  del  mando  del  ejército  del  Sur  le 
fueron  dadas  las  siguientes  instrucciones:  reunir  los  jefes 
y  proponerles  marchar  sobre  el  Uruguay,  en  caso  que 
el  declarante  se  decidiese  á  ello,  debiendo  reunirse  con 
Estigarribia  para  batir  al  general  Flores  que  marchaba 
sobre  Estigarribia  con  una  pequeña  columna. 

Reunidos  los  jefes,  todos  aprobaron  el  plan;  pero  el  de- 
clarante hizo  presente  que  habia  gran  escasez  de  medios 
de  movilidad,  y  que  los  comandantes  de  división,  com- 
puestos (éstos)  de  tres  mil  á  cuatro  mil  hombres,  no  sa- 
bian  hacerles  maniobrar,  y  que,  por  lo  tanto,  se  esponia 
el  ejército  auna  derrota.  Esto  mismo  escribió  el  declarante 
á  López,  agregando  que  no  se  sentia  con  fuerzas  para 
llevar  á  cabo  la  empresa,  y  que  solo  S.  E.  el  mariscal  po- 
dria  realizarle  poniéndose  á  la  cabeza  del  ejército. 

López  le  contestó  que  en  breve  iria  con  veinte  y  dos  mi 


DEL    PARAGUAY  171 

hombres  A  reunirse  al  ej^rcMto  del  Sur  para  diripir  las 
•  »[K?rar¡oncs.  Esta  misma  promesa  le  liabiaya  hecho  Lo- 
de/ al  declarante  y  ella  le  animó  escribirlo  en  aquel  sentido, 
Lo|K?/.  agregaba  que  le  mandaría  carretas,  bueyes,  y  caba- 
llos, pero  nada  de  esto  le  envió. 
Esperaba  laveiiidado  Lope/,  en  Santa  Lucia,  cuando 

el  5  deoítubrede  IHfiT),  !«»  dio  la  noticia  el  ministro  déla 
guerra  de  que  las  fuerAi^  de  Kstigarribia  se  habían  rendi- 
do, recibiendo  en  conseruení'ia  ónlen  para  retirarse  óL*on 
el  ej>nrito  de  su  mando  para  el  Paraguay,  en  vista  de  que 
nada  tenían  quehacer  en  Corrientes. 

López  le  había  dicho  anterit)rmente  que  el  general  Urqui- 
/a  se  habia  comprometido  á  unirse  con  61  para  hacer  la 
guerra  al  lírasil  y  ;l  la  Confederación  Argentina;  pero 
que  ruando  Lope/  hi/o  la  (irotestade  30  de  agosto  de  ISftt 
el  í?eneral  Urquí/a  se  apartó  de  el,  Lope/  |>ersístió  en 
manteiier  solo  aquella  protesta. 

Sea  lo  que  fuera,  elejí^rclo  del  Sur  no  recibió  el  me- 
nor auxilio  del  general  Unjui/a. 

Kl  ej<^rcito  del  Sur  llegó  iron  muchas  dificultades  A  la 
m.lrgen  del  Paraná,  y  lo  atravesó  en  balsas,  remolcada  la 
una  por  un  va|>or  y  las  Mtras  dos  A  remos.  Cada  balsa 
llevaba  un  batallón.  Kmpleó  el  ejercito  cinco  dias  en  el 
pasagc  dejando  en  la  m.'irgen  i/<|uierda  del  I^araná  una 
fuer/a  de  tresmil  hombre^  al  mando  del  entonces  tenieri- 
to  coronel  Dia/,  con  las  «-arrelas,  buques,  <*aballos  y  seis 
pie/a^  de  artilería.  Ksta  fu»T/a  tenia  por  objeto  recoger 
al;:uno^  animales,  j  solo  pasó  el  ParanA  al  cabo  de  doce 
ó  qniíirc  dia<  de<pues. 

Al  lle;:ar  al  Paso  déla  Patria  el  mariscal  Lojm)/  reasu- 
mió el  mando  de  todas  la^  fue/as  queilando  el  declarante 
cí>m«)  tjefe  íle  estado  mavor. 

La  e*¿cuadra  brasilera  no  pa^ó  s¡no  una  sola  ve/  la  con- 
fluencia del  Paraná  con  el  Paraguay,  cuando  ya  el  eji^rcito 
paraguayo  habia  atra\e^ado  el  rio,  eneuya  (H'asitindis|ia- 
ró  uno  ó  do>  tafioiia/os  i|iit;  no  podían  impedir  la  opera- 
ción. 


472  GOBERNANTES 

Declaró  además  que  el  ataque  á  la  isla  frente  de  Itapirú 
fué  concebido  por  López,  aceptado  con  entusiasmo  por 
Diaz  y  puesto  en  práctÍL*a,  no  obstante  haberlo  impugnado 
el  declarante,  por  no  alcanzar  la  ventaja  que  de  ese  ata- 
que podia  reportarse.  López  le  respondió  que  al  menos 
los  soldados  se  ejercitarían  en  atacar  trincheras  artilladas. 
El  éxito  fué  tan  desastroso  como  era  de  esperarse:  los 
pocos  que  escaparon  lo  consiguieron  gracias  á  ser  bue- 
nos nadadores,  y  todos  llegaron  heridos. 

Declaró  además  que  López  esperaba  que  el  desembar- 
que del  ejército  aliado  en  el  Paraguay  se  efectuase  mas 
abajo  y  á  inmediaciones  del  puente  de  Itapirú,  y  prepara- 
ba fuerzas  para  salir  al  encuentro  de  los  invasores  en  el 
momento  del  desembarque;  pero  habiendo  desembarcado 
las  fuerzas  brasileras  muy  abajo  de  ese  punto,  el  plan  se 
frustró,  y  recien  al  siguiente  dia,  17  de  abril  de  1866, 
mandó  López  algunos  batallones  de  infantería  y  regi- 
mientos de  caballería,  poca  fuerza,  con  dos  cañones,  á  es- 
perar la  columna  brasilera  en  la  estrecha  lengua  de  tier- 
ra que  va  á  Itapirú.  La  caballería  é  infantería  paragua- 
ya se  dispersaron,  su  artillería  fué  tomada.  En  la  misma 
noche  los  paraguayos  abandonaron  á  Itapirú  y  fueron  á 
campar  en  el  Paso  de  la  Patria,  dejando  algunas  guardias 
avanzadas,  en  observación  del  lado  de  Itapirú. 

El  Paso  de  la  Patria  estaba  fortificado;  pero  apesar  de 
estar  guarnecida  la  trinchera  con  veinte  y  cuatro  mil  hom- 
bres, la  juzgaron  demasiado  estensa,  y  como  ademas  de 
esto  podia  ser  flanqueada,  desembarcalido  fuerzas  en  rio 
Paraguay  mas  abajo  de  la  Laguna  Piris,  operación  que 
cortaria  la  retirada  del  ejécito  paraguayo,  resolvió  López 
abandonar  esa  posición. 

Declaró  que  el  ataque  del  2  de  mayo,  asi  como  el  de 
Corrales  fué  motivado  por  el  descoque  tenia  López  de 
ejercitar  sus  fuerzas  en  pequeños  combates,  pues  le  cons- 
taba que  el  general  Mitre  tenia  en  vista  evitarlos.  Queria 
también  probarlas  fuerzas  aliadas,  y  ver  si  sorprendién- 


DEL   PARAGUAY  473 

do  tas  guardias  avan/^das,  obtcnia  algunos  prisoneros 
que  le  diesen  datos  res[>ecto  al  número  de  estas  fuerzas, 
pues  carecía  de  ellos. 

Para  (!orrales  mandó  <*uatro  cientos  hombros  v  des- 
pues  mil  mas  de  refuer/o,  que  solo  tenían  al  ñn  de  la  lucha, 
al  desembarcar.  Los  paraguayos  entre  muertos  y  heridos 
tuvieron  en  el  combate  trescientas  bajas. 

El  combate  del  2  de  mayo  fué  traído  por  tres  mil  qui- 
nientos hombres;  además  de  esa  fuerza  habia  alguna  in- 
fantería y  ocho  piezas  de  artillería  de  reserva  sobre  el 
Estero  Bellaco  para  protejer  la  columna  que  atacaba.  La 
infantería  que  atacó  era  mandada  por  el  teniente  coronel 
Diaz,  que  fué  quien  aconsejó  á  López  esa  operación  La 
caballería  |tor  el  comandante  Renítez,  que  murió  en  la 
acvion. 

La  columna  paraguaya  perdió  cuatro  pie/^s  que  traía 
y  llevó  otras  cuatro  que  estaban  en  la  vanguardia  brasi- 
Icni,  mandada  por  el  general  Flores,  y  que  fué  sorpren- 
dida. Ignora  la  |)érdi(la  total,  pero  atirma,  que  soh)  en  el 
Estero  Bellaco,  donde  tuvo  lugar  la  última  base  del  com- 
bate, dejaron  los  paraguayos  doscientos  cincuenta  muer- 
tos, ronta'los  después  que  los  brasileros  se  retiraron  á  sus 
campamentos. 

La  cau^^  de  ignorar  la  pérdida  total  es  que  el  teniente 
coronel  Diaz.  dio  parte  de  ella  directamente  á  Lo[>ez.  Que 
to<lo  el  ejí^rcito  do  Lo|>ez  se  puso  en  movimiento,  pues  so 
creyó  rom pletamento  penlída  la  situación  y  juzgó  que  ni 
la  reserva  se  podia  retirar.  Kn  cuanto  A  las  columnas  que 
atjiraban  fueron  totalmente  desbaratadas,  rehaciéndose 
en  grupos  de  diez  y  doce. 

Lo*^  aliailos,  |>orsu  parte,  después  de  haber  hecho  pa- 
sar al^íuno^;  batallones  al  Estero  IJ<?Ilaco,  lo  re|)asaron  do 
iiuexo,  y  dueños  del  campo,  volvieron  A  sus  campamentos. 

El  di.'i  *^NIc  mayo,  el  ejército  paraguayo  (|ue  habiendo 
salido  del  Pasode  la  Patria  había  acampado  en  el  Kstert> 
Bellaco,  donde  |)ermaneció  cuatro  días,  que  se  hallaba 


474  GOBERNANTES 

mas  allá  del  Estero  Rojas,  el  cual  muy  luego  empezó  á 
cubrir  con  trincheras,  pues  hasta  entonces  no  existía  nin- 
guna. 

Declaró,  además,  que  el  dia  83  de  mayo,  López  reunió 
á  sus  principales  gefes  y  les  dijo,  qne  habiendo  sabido 
que  en  el  d,ia  25  el  ejército  aliado  debia  atacar  sus  atrin- 
cheramientos, (que  apenas  se  hallaban  artilladas  con  al- 
gunas piezas  de  campaña),  y  no  teniendo  bastante  con- 
fianza en  ellos,  ni  en  la  firmeza  é  instrucción  de  sus  sol- 
dados y  gefes,  quería  atacar  por  sorpresa  á  los  aliados, 
haciendo  al  efecto  una  especie  de  salida. 

López  tenia  entonces  veinte  y  cuatro  mil  hombres  en  el 
campamento  de  Rojas,  de  los  cuales  dos  mil  quinientos 
enfermos.  Dispuso  para  el  ataque  diez  y  seis  á  diez  y 
siete  mil  hombres  divididos  en  tres  columnas  del  modo 
siguiente:  una  de  la  izquierda  compuesta  de  ocho  regi- 
mientos de  caballería  y*  dos  batallones  de  infantería  con 
dos  coheteras  á  la  congréve,  ascendiendo  el  total  á  cin- 
co mil  hombres  á  las  órdenes  del  declarante:  esta  fué  la 
fuerza  que  atacó  el  ejercitó  argentino  y  parte  déla  van- 
guardia brasilera.  Otra  columna  del  centro  compuesta  de 
siete  mil  hombres,  llevando  cuatro  regimientos  de  caba- 
llería y  alguna  artillería  de  campaña,  al  mando  del  coro- 
nel Diaz.  La  tercera  de  la  derecha  secomponia  de  cuatro 
á  cinco  mil  hombres,  entre  los  cuales  figuraba  apenas  un 
escuadon  de  caballería,  mandando  esta  columna  el  gene- 
ral Barrios. 

Estas  dos  columnas  últimas  atacaron  al  ejército  brasi- 
lero. La  columna  del  centro  tenia  además  por  apoyo  cua- 
tro batallones  que  formaba  la  reserva  con  un  total  de  dos 
mil  hombres,  los  cuales  únicamente  se  empeñaron  des- 
pués que  se  inició  la  acción.  El  resto  formó  una  segun- 
da línea  que  protegia  la  retirada  de  las  columnas  de  ata- 
que. 

Las  columnas  de  ataque  sufrieron  enormemente*    Su 


DEL  PARAOrAT  475 

pérdida  as<*6ndi6  entre  mucrto's;  y  lieridos  á  dot'C  mil  hom- 
bres,.mas  bien  mas  que  menos. 

Su  derrota  fué  completa.  En  esa  misma  noche,  Lo|)ez 
liizo  venir  cuatro  batallones  de  infantería  y  un  regimiento 
decal>jillerla  dedumaitá:  donde  tenia  catorce  mil  hom- 
bres inactivo^.  De  alh  vinieron  doce  piezas  de  artillería 
del  <ahbre  de  32  y  G8.  López  pasó  el  dia  2r>con  mucho 
recelo  de  ser  atacado;  y  entonces  decia  él  que  si  en 
aquella  noche  6  en  el  siguiente  dia  no  fuese  atacado  po- 
día rontar  con  larga  vida. 

Entre  tanto,  ¡a  izquierda  de  la  línea  de  Rojas,  desde  el 
|iaso  Saty  no  tenia  trincheras,  estaba  franca  y  apenas  de- 
fendida |>«)r  algunas  guanlias. 

Kl  entero  era  vadeabie  en  cualquier  punto.  Los  alia- 
dos lo  suponian  naturalmente  difícil  do  atravesar  |)orquo 
iiu  lo  níí'onocieron. 

Durante  el  perlo<lo  inactivo  de  los  aliados,  el  ejército 
¡laraguayo  se  ocupó  en  levantar  trinchenis  por  aquella 
I>íirtc. 

l\\  rúmbate  del  ir»  de  julio  fué  determinado  por  la 
roiiHirurrion  de  una  trinchera  en  el  bosque  que  quedaba 
á  la  ilerccha  ile  las  |Mjsesioiies  |>araguayas,  cuya  artillería 
dobia  tomar  de  flanco  al  ejército  aliado.  No  se  terminó 
est;i  trinchera  por  halKír  sido  tomada  por  los  aliados  en 
el  combato  del  10  de  julio  de  IStW,  y  que  fué  motivado 

|N)r  "^U  pM^irioii 

Kn  el  «-ombate  del  flia  IH  una  fuer/ji  aliada  llegó  á  apo- 
derarsc  d«*  la  trinchera  del  Sauce,  á  la  flerc«*ha  de  la  pa- 
niguaya.  Ksta  triní'hera  ent  micos  era  insignií](*ante  y 
|Nh-«» elevada,  y  su  foso  tenia  a|>enas  una  vara  <le  pro- 
fundidad. 

Siii  embargo,  después  do  hal>or  sido  tomada  por  los 
aliados,  una  fuer/a  paraguaya  cargó  ^obro  lo«*  asaltantes 
y  |iis  riosiilojó,  retomando  la  po^ision  perdida,  por  care- 
cer l:i*i  fuerzas  aliadas  de  proteceioii  ó  reserva. 

Kn  el  dia  10  la  [>érdida  de  los  paraguayos  fué  muy  ere- 


476  GOBERNANTES 

cida,  murienda  el  general  Aquino.  Los  paraguayos  per- 
dieron la  artillería  que  pretendieron  colocar  en  la  nueva 
trinchera.  Después  del  18  de  julio  los  paraguayos  se 
reforzaron,  dando  grande  desenvolvimiento  á  las  trin- 
cheras. 

Declaró  además  que  Curuzú  estaba  guarnecido  por  tres 
batallones  de  infantería  y  un  escuadrón  de  caballería.  Los 
batallones  tenian  quinientas  plazas,  y  su  artillería  era  de 
diversos  calibres,  teniendo  uno  ó  dos  cañones  de  68. 

En  Curupaití  habia  apenas  un  batallón  y  cuatro  6  seis 
piezas  de  artillería  del  calibre  de  á  doce. 

Las  trincheras  de  Curuzú  eran  las  que  defendían  á  Cu- 
rupaití por  el  lado  de  tierra.  Tomadas  estas  no  habia  na- 
da mas  fácil  que  el  que  los  aliados  se  apoderasen  de  Cu- 
rupaití, y  tomado  Curupaití  quedaba  el  ejército  paragua- 
yo completamente  cortado.  Fué  después  de  la  toma  de 
Curuzú  que  se  hicieron  las  trincheras  de  Curupaití,  tra- 
bajando á  gran  prisa  dia  y  noche. 

En  el  dia  22  de  setiembre  de  1866,  dia  en  que  los  alia- 
dos atacaron  á  Curupaití,  este  punto  estaba  perfectamente 
atrincherado,  y  tenia  una  guarnición  de  cinco  mil  hom- 
bres y  mas  de  sesenta  piezas  de  artillería.  La  línea  de 
Rojas  estaba  defendida  por  tres  divisiones:  una  en  el  Sau- 
ce, otra  en  Rojas  propiamente  dicho,  y  otra  en  el  Paso 
de  Saty,  lo  que  daba  por  esta  parte  una  fuerza  de  diez- 
mil  hombres,  sin  contar  mil  doscientos  hombres  de  caba- 
llería de  vanguardia  que  cubrian  el  espresado  Paso  de 
Saty. 

En  Paso-Pucú,  donde  estaba  entonces  el  cuartel  gene- 
ral paraguayo,  habia  ocho  batallones  de  infantería  y  cua- 
tro regimientos  de  caballería.  Estas  fuerzas  fueron  for- 
madas del  resto  de  la  gente  que  entró  en  pelea  el  24,  de 
heridos  que  sanaron  y  de  ocho  mil  hombres  venidos  de  la 
capital,  de  Cerro  Lcon,  de  Encarnación  y  del  Paso  de  Te- 
bicuarí,  y  el  reclutamiento  continuaba  siempre. 

El  ejército  paraguayo  perdió  en  el  ataque  de  Curupai- 


DEL  PARAGUAY  -477 

ti  apenas  doscientos  cincuenta  hombres  entre  muertos  y 
lieridos,  y  nunca  salió  de  detras  de  las  trinclieras. 

Declaró  que  el  contento  de  López  por  haber  rechazado 
el  ataque  de  Curupaití  era  tanto  mayor  cuanto  que  poco 
antes  habia  propuesto  en  una  conferencia  celebrarla  paz 
con  las  potencias  aliadas  á  costa  de  cualquier  sacriticio; 
|)ero  que  habiendo  el  general  Mitre  impuesto  como  con- 
dición la  retirada  de  López  del  poder  y  del  país,  diciendo 
que  po<lia  ir  A  vivir  A  Ruro])a  con  toda  su  familia  y  bie- 
nes, Lo|)ez  rehusó;  pero  reunido  un  consejo  de  gefes  y 
personas  importantes  del  ejército,  dióles|>arte  de  su  pro- 
posición y  de  la  respuesta  del  general  Mitre,  alegando  que 
esto  era  un  insulto  no  solo  para  61,  sino  también  para 
la  nación  paraguaya,  á  (|uien  se  quería  de  este  modo 
quitar  el  gobierno  por  ella  elegido;  pero  que,  entre  tanto, 
dieren  su  opinión  los  miembros  del  consejo. 

Ahora  bien,  siemlo  evidente  que  López  ií>  aceptaba  la 
condición  impuesta,  pues  si  quisiese  sacrificar  su  poder 
por  la  salvación  de  la  patria  no  necesitaba  acudir  á  nin- 
gún consejen),  y  nm4*ho  menos,  no  se  espresaria  do 
aquel  modo,  ninguno  de  los  miembros  osó  declarar  que 
debia  ser  aco]>t;ida  la  condición  de  los  aliados. 

Dice  además  el  <lec!arante  que  el  ejército  paraguayo 
percibió  claramente  la  marcha  de  flanco  hecha  por  el  ejér- 
cito aliado  en  julio  «le  l>«i7,  pero  que  López  prefirió  ser 
sitiado  á  salir  al  encuentro  de  las  fuerzas  aliadas,  pues, 
habiendo  marchado  éstas  en  dii*eccion  «1  Tio  liomingo, 
se  necesitaba  para  alcanzarlas  medios  de  movilidad  que 
no  ¡Kisela. 

De<*lara  además  que  cuandt)  el  ejército  aliado  terminó 
su  mo\imientode  flanco  y  llegó  á  Tuyú-Cué,  las  trinche- 
ras que  unían  Humaitá  á  latinea  de  Uojas  cataban  con- 
cluidas, á  csi'cpi.iii  d»?  alirunas  esplanadas  p  ira  colocar 
artillería,  y  aiit«í-fo^ü  qu»^  de-»put»N  so  icrminó. 

I'>a  trinchera  fué  trTminada  el  yjde  setieml>rc,  después 
que  Floróse:*  el  dia  *<¿*J,  tlanqueando  la   linea  «lo   Rojas, 


478  GOBERNANTES 

amenazó  aquel  lado  del  cuadrilátero,  punto  entonces  des- 
cubierto, mandando  un  regimiento  hasta  San  Solano. 

En  esa  espedicion  el  grueso  de  la  fuerza  de  ese  general 
no  atravesó  el  paso  Canoas  y  permaneció  del  otro  lado 
del  Estero. 

Declaró  además  que  los  combates  del  3  y  21  de  octubre 
fueron  en  estremo  hítales  á  las  fuerzas  paraguayas,  es- 
capando de  estos  apenas  unos  soldados  y  oficiales  dis- 
persos. 

En  estos  dos  combates  dados  por  López  sin  ningún  fin 
estratégico,  perdieron  los  paraguayos  toda  su  caballería. 
López,  sin  embargo,  para  reanimar  el  espíritu  abatido  de 
sus  tropas,  dijo  que  habia  triunfado  y  dio  condecoracio- 
nes. 

Declaró  además  que  López  ¿ntentó  dos  ó  tres  veces 
atacar  los  convoyes  que  se  dirigian  de  Tuyutí  á  Tuyú- 
Cué,  mas  habiendo  salido  mal  parado  de  esas  operacio- 
nes las  abandonó. 

Declaró  además  que  ocupado  por  los  brasileros  el  punto 
de  Tayí,  todas  las  antiguas  comunicaciones  de  Humaitá 
con  el  interior  quedaron  cortadas. 

En  cuanto  al  ataque  llevado  por  los  paraguayos  á  Tuyu- 
tí el  3  de  noviembre  de  1867,  declaró  que  López  tuviera 
por  fin,  atacando  la  base  de  operaciones  de  los  aliados, 
obligar  á  las  fuerzas  que  habian  ejecutado  el  movimiento 
de  flanco,  á  retroceder  hasta  Tuyutí  en  caso  de  que  las  tro- 
pas paraguayas  consiguiesen  apoderarse  de  ese  punto,  y 
aun  cuando  de  él  no  se  apoderasen,  obligar  á  los  aliados 
guardar  con  mas  gente  á  Tuyutí,  debilitando  las  fuerzas 
que  guardaban  á  San  Solano,  para  poder  romper  por  allí 
la  línea  del  sitio,  dirigiéndose  al  Arroyo  Hondo. 

Para  el  ataque  de  Tuyutí  preparó  López  cinco  mil  hom- 
bres de  lastres  armas  ,  mandados  por  el  general  Barrios» 
que  en  la  madrugada  del  referida  dia  3,  cargaron  de  sor- 
presa sobre  las  líneas,  pordemis  estensas,  que  guarda- 
ban á  Tuyutí.     Al  principio  como  era    natural,  esas  fuer- 


DEL  PAKAOUAY  179 

z&s  obtuvieron  grandes  ventajas;  pero  después  fueron  re- 
chazadas perdiendo  dos  mil  quinientos  hombres. 

Solo  la  caballería  volvió  con  algún  orden.  La  poca  gen- 
te de  infantería  que  regresó  venia  completamente  desban- 
dada y  en  pequeños  grupos. 

Este  mal  resultado  obtenido  por  López  le  obligó  á  aban- 
donar e!  plan  de  forzar  la  línea  do  sitio,  decidiéndose  á  es- 
cajmrpor  el  (*haco.  Mandó  abrir  allí  un  camino,  que 
desde  un  punto  frontero  á  Humaitá  iba  hasta  frente  á  San 
Fernando. 

Ese  camino,  malo  en  un  principio,  compúsose  después. 
Cuando  la  esiuadra  bmsilera  forzó  á  IlumaitA.  ( 1  •  López 
tenia  aun  en  el  cuadrilátero  veinte  y  dos  mil  hombi*es,  in- 
ciusi»  los  enfrente  y  sin  contar  la  guarnicicion  de  Hu- 
maitá. 

Kl  sitio  del  <*uadrik'itero,  que  Imcia  tiempo  causaba  pri- 
vaciones á  sus  defensores,  no  |>ermitia  ya  que  tanta  gente 
se  mantuviese  en  aquel  punto.  La  diarrea  y  el  hambre 
hacían  gran  número  <le  victimas;  ademas  sólo  una  pe- 
queña cantidad  de  gan.ido  podía  venir  por  el  Chaco.  Do 
las  diez  y  siete  mil  rahezas  que  tenían  de  reserva,  del  ga- 
nado que  fuera  traillo  por  diversos  puntos,  quince  mil 
murieron  de  malestar  y  fueron  enterr«idas. 

En  cuanto  al  ganado  (]ue  estaba  en  el  potrero  Ovella 
una  |>arte  fué  tornado  por  el  ejército  brasilero.  En  vista 
de  esto,  Lope/,  ron  una  escolta  y  alguna  fuerza,  siguió 
|iara  el  Chaco,  en  11  de  marzo,  para  San  Fernando, 
mandando  retirar  poi-o  á  po.*o  para  Humaitá  la  artillería 
y  las  fuer/as  que  guarnecían  las  trincheras  de  Hojas  y 
l*aso-I*ucú. 

Esas  fuerzas  de  Humaitá  |>asaron  el  Chaco,  de  manera 
que  cuando  los  brasíl(*roN  rompieron  las  líneas  de  fortiíi- 
carioii  en  el  Sauee,  n«)  había  en  las  líneas  de  l(  sas,  Paso- 

'li  \am  hatorÍA* lio  lltiuiait»  fa^mii  orii;i«la«  ««n  1777.  pam  |in>tof;t'r  la 
proviii«*ia  «1«*1  I'«r4i;tiay  t'<»titr*  U»  imip  louoi  «lo  lo^  viIvíH^^.  UiuuaiUÍ 
fuv  v\  ÜUrttb  üart-i*  del  i*AragiiA%. 


480  GOBERNANTES 

Pucú  y  Curupaill  mas  de  diez  mil  que  se  reunieron  en  Hu- 
mailá. 

En  ese  dia,  el  declarante,  que  con  el  general  Barrios, 
habia  permanecido  en  Paso-Pucú,  se  retiró  á  Humaitá  y 
de  allí  siguió  por  el  Chaco  para  San   Fernando,  dejando 
en  Humaitá  dos  regimientos,  dss  batallones  y  doce  pie- 
zas de  campaña.    Esa  fuerza  se  unió  á  cinco  mil  y   tan- 
tos hombres  que  pertenecían  á  la  guarnición  de  esa  for- 
tificación y  que  en  ella  permanecían.  Dijo  que  cuando  los 
brasileros  rompieron  la  línea  en  el  Sauce,  los  paragua- 
yos se  prepararon  á  abandonarlo  deñnitivamete.  Habien- 
do tenido  en  un  principio  la  idea  de  aguardar  la  segunda 
línea  que  iba  de  Curupaiti  á  Paso-Pucú,  la  desecharon 
después  por  ser  aun  muy  estensa  esa  segunda  línea  y 
reclamar  una  guarnición    que   no  podia  tener  alimento 
suficienie. 

Juzgaron  mejor  concentrar  los  defensores  sólo  en  los 
muros  de  Humaitá,  dejando  allí  apenas  cinco  mil  y  tantos 
hombres,  no  sólo  por  la  cuestión  de  alimentos,  como  tam- 
bién por  no  tener  mucha  gente  aglomerada  bajo  los  fue- 
gos de  la  artillería  que  los  aliados  no  dejaron  de  asestar. 

De  la  gente  que  quedó  en  Humaitá  sólo  ocho  cientos 
hombres  poco  masó  menos  escaparon  y  se  reunieron  al 
ejército  de  López  con  el  coronel  Hermosa,  esto,  según  par- 
te telegráfico  del  general  Caballero  que  estaba  encargado 
por  López  del  pasage  de  aquella  gente  al  través  del 
Chaco. 

Entre  esos  ochocientos  hombres  se  contaban,  los  en- 
fermos que  pasaban  con  las  mugeres,  al  principio,  cuan- 
do aun  no  habia  fuego. 

En  San  Fernando  reunió  López  diez  y  ocho  mil  hom- 
bres sanos  con  los  cuales  marchó  á  Pikisiry. 

López  nunca  pensó  resistir  en  San  Fernando,  pues  la 
posición  era  insostenible,  y  se  detuvo  allí  solamente  para 
organizar  sus  tropas,  darles  algún  descanso  y  protejer  los 
cañones  y  la  retirada  de  las  fuerzas  del  Timbó.  Declaró 


DEL    PAKAOUAT  Wl 

que  nada  í^abia  respecto  de  la  cons|)¡ra<'ion  que  se  descu- 
brió en  San  Fernhndo,  sino  loque  López  le  dijera:  esto  es, 
que  Ilenigno  López  quería  hacer  una  revolución,  asesi- 
nar A  López  ron  un  cuchillo  que  al  intento  encargara,  «'O- 
mo  fué  revelado  por  un  corneta.  Que  Benigno,  su  cunado 
Bedoya  y  otros  habian  robado  en  la  tesorería  para  com- 
prar cómplices.  Que  Benigno  mandara  al  marqués  de 
Caxias  un  mapa  de  las  posiciones  por  donde  éste  se  po- 
día guiar,  y  dos  petacas  con  oro.  Que  Barrios,  habiéndole  • 
dicho  Lo|>ezqu6  él  y  su  muger  (hermana  de  Lopezi  se 
liallaban  complicados  en  la  conspiración,  volvió  á  su  casa 
y  se  cortó  el  cuello  con  una  navaja,  loque  no  obstó  |>ara 
que  fuese  fusilado  después  de  curado.  Sin  embargo,  como 
ministro  de  la  guerra  y  marina  y  general  de  división, 
Barrio-*,  formando  el  ejército,  hubiera  acabado  con 
López. 

Que  si  hubo  con^pira.rion,  le  cau<a  mucho  espanto,  el 
que  hombres  importantes, ílespues  de  descubierta  ésta,  so 
hubiesen  dojaílo  tomar  y  traer  como  carneros  a  San  Fer- 
nando, donde  eran  sacrificados.  Venanci*»,  sulire  todo, 
comí»  comandante  «mi  la  Asunción,  recibia  orden  de  man- 
dará ser  pr*>«'».'sados  á,  sus  su¡>uestos  cómplices,  sin  ign*i- 
rar  el  molivo  y  no  <e  comprende  cómo  no  pnu'uró  es,-a- 
par^e  si  era  criminal. 

Asegura  que  las  declaraciones  obtenidas  contra  los 
compp.inelidoN  loeran  por  medio  de  torturas,  <'epo  Uru- 
guayana  }' reben(|u«'.  (*al«'ula  que  en  San  Fernando  fue- 
ron eje.  uiadtís  dos(*i<Mitas  pers«>nasy  asegur.i  que  des  le 
cntóiii'e*^  las  ejetU-'iones  no  cesaron,  t^ue  los  esirangeros 
fueron  muertos  por  suponerse  cómplices  <lo  Benigno  y 
comprad'»'»  p«»r  él. 

De.'laró  ai|em;is  fun^el  ejército  paraguay*)  marclió  de  San 
Fernando  áPiky>iry  y  al  II«*gar  allí  supuso  íi  levantir  trin- 
cheras y  á  fortili  -ar  li  Angosiur.i,  foriilica«'ion  «h»  que  fué 
encargado  el  ttMiicnieror  r\'A  Ih  »inpson.  K^te  rh<»tnp<on 
antes  do  ser  encarg.ido  do  ese  trabajo,  no  era  nia^  que 


482  GOBERNANTES 

un  protegí (1)  de  madama  Lynch,  con  quien  viviay  cuyo 

piano  afinaba.  Por  su  timidez,  no  se  le  encargaba  otro 

servicio  que  el  trazado  de  diseños.  No  habiendo  entrado 
nunca  en  combale,  obtuvo  sus  ascensos  por  pedido  de 

madama  Lynch:  «¡este  pobre  Thompson  se  muestra  tan  in- 
teresado! ¡trabaja  tanto  en  sus  diseños!  es  preciso  darle  un 
ascenso."  Y  Tompson  era  promovido  ó  recibía  alguna 
condecoración. 

Declaró  además  que  la  posición  de  Píkysíry  era  esce- 
lente:  que  si  el  ejército  aliado  atacase  de  frente  la  defensa 
tendría  una  gran  ventaja;  si  procuraba  flanquearla  por  la 
izquierda  tendría  que  pasar  por  desfiladeros  muy  estre- 
chos que  hacían  difícilísima  la  operación  y  que  la  mar- 
cha por  el  Chaco  dio  un  golpe  mortal  al  ejército  para- 
guayo. 

Agregaba  que  López  juzgaba  imposible  que  el  ejército 

pasase  por  el  Chaco,  tanto  mas  cuanto  que, una  comisión, 
presidida  por  el  mayor  Lara,  aseguró  esto.  Quedó,  pues, 
muy  sorprendido  López,  no  obstante  saber  que  se  tra- 
bajaba en  el  Chaco,  cuando  el  ejército  brasilero  atravesó 
esta  regioíi  de  pantanos,  yendo  á  desembarcar  en  San 
Antonio.  Entre  tanto,  apesar  de  sentirse  flanqueado,  no 
quiso  retirarse  de  Pikysiry,  ni  de  Itahiboté  (Lomas  Valen- 
tinas), diciendo  que  no  quería  entregar  álos  aliados  la  ca- 
pital, ni  los  distritos  inmediatos  á  ella  que  estaban 
muy  poblados.  Lo  que  hizo  fué  mandar  cinco  mil  hom- 
bres á  las  órdenes  de  Caballero  para  esperar  á  los  aliados 
en  el  puente  de  Itororó.  Esta  fuerza  fué  rechazada  el  6  de 
diciembre  de  1868  con  gran  pérdida,  y  se  retiró  para  el  pa- 
so de  Avahy.  Allí  fué  reforzada  por  un  regimiento  y  un  ba- 
tallón que  estaba  en  Villeta,  pero  atacada  de  nuevo,  el  11 
de  diciembre  por  las  fuerzas  aliadas,  fué  totalmente  des- 
truida. Apenas  volvieron  á  reunirse  al  ejército  de  López 
algunos  hombres  que  escaparon  por  los  bosques,  y  que 
llegaron  heridos.  El  general  Caballero  regresó  con  solo 
dos  hombres. 


DEL  PARAr.LAY  483 

López,  en  vista  de  esto  decidió  no  retirarse  aun.  Man- 
dó abrir  una  trinchera  protegiendo  ü  Angostura  por  la 
parte  de  Villeta,  y  colocó  en  el  camino  que  de  Angostura 
va  á  aquel  punto  una  vanguardia  de  tres  regimientos,  que 
fueron  destrozados  el  17  de  diciembre.  Al  mismo  tiempo 
se  levantaron  algunas  trincheras  en  Itahiboté  (Lomas  Va- 
lentinas.) 

Declaró  además  que  el  dia  21  de  diciembre  López  tenia 
trece  mil  y  tantos  hombres  distribuidos  del  modo  siguien^. 
le:  setecientos  en  Angostura,  «los  mil  quinientos  {i  tres 
mil  en  la  linea  de  Pikysiry,  y  el  resto  en  Itahiboté  «Lo- 
mas Valentinas.) 

Declaró  además  que  los  puntos  atarado^  por  el  cjVtcí- 
!o  brasilero  el  dia  21,  eran  prei-isamente  lo<  mas  fuertes; 
pues  sólo  por  esos  puntos  habia  trincheras  y  artillería; 
pero  a|)esar  de  esto,  á  las  once  déla  noche  de  ese  dia, 
íiabitMidose  pasado  revista  de  la  fuer/a  paraguaya,  alli 
existente,  sólo  se  hallaron  trescientos   hombres  (mi  línea. 

Kl  dia  2'i  por  la  mañana,  un  rnerpo  de  «aballeria  que 
hubiese  entrado  por  la  derecha,  donde  no  existia  ningún 
obstáculo,  habría  tomado  prisionero  á  López  con  todo 
su  cuartel  general. 

Kn  la  no*-lie  <lel  21  Lo|iez  pensó  on  retirarse  ¡lara  las 
Cordilleras  ron  la  gente  de  Angostura,  á  cnyoofe<'to  |»en- 
saba  mandarlo  llamar;  perc»  mudó  de  pare<*er.  En  el  tras- 
curso <lel  dia  22  pudo  reunir  mas  de  quinientos  hom- 
bnrs,  entre  asistentes,  sirvientes  de  los  hospitales,  guar- 
da-parques, empicados  en  la  comisarla  y  otn>s  soldados 
que  á  prete**to  do  conducir  heriílos  ^e  habían  retirado  del 
combale. 

Kn  el  dia  2i  llegaron  <le  Cerro  León  ocho  batallones 
de  convaicscientes  y  urbanos:  y  en  el  día  2ri  ires  regi- 
mientos y  dos  batallí»nos  mas  de  la  capital. 

Que  el  bomlKinleo  hecho  por  el  ejercito  bra<«ilero  el  dia 
2r>  causó  muchas  perdidas,  p<»rque  (*n  tinlas  paiios  mató 
gente.    Que  en  el  dia  27  to<|t>  fué  cm|>e/ar  el  ataque  y  cm- 


484  GOBERNANTES 

pezar  la  derrota.  Las  fuerzas  que  entraron  por  la  dere- 
ofia  no  encontraron  ni  podían  encontrar  resistencia  se- 
ria. López  con  su  cuartel  general  se  retiró,  cuando  las 
tropas  asaltantes  se  hallaban  á  ní>edio  tiro  de  fusil,  librán- 
dose por  acaso  de  ser  envuelto.  Con  sesenta  hombres 
huyó  por  una  picada  del  potrero  Mármol. 

Al  salir  del  potrero  una.  fuerza  de  caballería  brasilera 
que  cruzó  viniendo  de  los  lados  de  la  Villeta,  alcanzó  á 
cambiar  algunos  tiros  con  los  soldados  paraguayos  que 
cubrían  la  retaguardia  en  la  fuga  de  López. 

López  pasó  el  arroyo  Yuquerí,  y  de  allí  para  adelante 
ya  no  avistó  mas  fuerzas  brasileras.  A  las  seis  6  siete 
leguas  de  Itahibotó  (Lomas  Valentinas)  López  encontró 
una  fuerza  paraguaya  de  setecientos  que  se  le  iba  á  in- 
corporar, al  mando  de  Caminos.  Dejó  trescientos  hom- 
bres en  el  camino  y  con  él  resto  se  dirigió  á  Cerro-Leori, 
donde  existían  dos  batallones  y  un  regimiento  de  artille- 
ría, y  gran  cantidad  de  enfermos  y  heridos.  Los  heri- 
dos y  enfermos  de  Lomas  Valentinas  se  hablan  replega- 
do desde  el  dia  21  á  aquel  punto  por  orden  de  López. 

De  Cerro-Leon  pasó  López  á  Azcurra,  donde  empezó  á 
reunir  gente  que  le  iba  llegando  de  diversos  puntos,  y 
que  además  de  Cerro-Leon  eran  las  guarniciones  de  Ca- 
rapeguá,  Caacupé,  Caapocú,  San  José  y  otros  lugares. 
Mandó  hacer  nuevo  reclutamiento  de  viejos  y  muchachos 
y  gran  número  de  heridos  que  fueron  incorporados  alas 
filas,  de  manera  que  cuando  el  ejército  brasilero  llegó  á 
Pirayú  ya  López  tenia  trece  mil  hombres  organizados. 

Por  el  ferro-carril  siguieron  para  A5^curra  los  materia- 
les para  el  establecimiento  de  una  fundiciou,  cantidad  de 
yerba  y  tabaco,  y  varios  otros  objetos  que  en  el  primer 
momento  hablan  quedado  abandonados  en  Itaguá,  Ipara- 
cahy  y  otros  puntos  de  la  via  férrea,  y  que  anteriormente 
hablan  sido  traídos  de  la  Asunción. 

Al  principio  todo  era  un  laberinto:  nadie  se  entendía: 
el  camino  estaba  lleno  de  objetos  de  toda  especie,  inclu- 


DEL   PARAGUAY  \So 

SO  el  dinero  del  tesoro,  ademas  de  una  población  nume- 
rosa, que  violentada  y  en  desorden  [)rO"uraba  ganar  Ins 
Cordilleras  llevando  su^  haberes,  lo  que  aumentaba  la 
perturbación.  La  confusión  en  los  c.'.plritus  era  tan  gran- 
de romo  en  las  cosas. 

Kl  ministro  Caminos  acusaba  al  ministro  Gon/ale/;  el 
ministro  ílonzale/  acusaba  al  mini>tro  Falcon;  lodos  acu- 
saban al  vice-|)residente,  y  López  á  su  vez  confundia  á 
tod<>s,  sobre  todo  por  no  apare<'er  el  dinero.  El  decla- 
rante en  tales  rircunstancias  era  el  burro  de  carga,  arre- 
glando los  trasportes  de  toda  espe<!Íe  con  inmenso  es- 
fuer/o.  Con  carretas  y  |íoderosamente  auxiliado  por  el 
ferro-carril,  consiguió  al  fin  trasladar  tí»do  á  Azcurra, 
Caacupó  y  Peribebuy.  habiéndose  hallado  el  dinero. 

Kn  Caacupó  se  estableció  la  fundición,  que  fundió  dier. 
V  ocho  pie/as  de  artillería,  2  de  fierro  v  diez  v  seis  de 
brouí'e.  El  resto  de  la  airtillerla  que  López  presentó  fué 
Iraida  de  la   Asunción.  Ccrro-Leon,  Caacupó  y  San  Josó. 

López  mandó  recoger  de  Lomas  Valentinas  los  fusiles 
abandonados  en  el  campo  de  batalla,  y  de  este  modo 
consiguió  quinientos  nueve  fusiles. 

En  A/.curra  se  levantaron  trincheras,  y  Lo|)ez  perma- 
neció en  la  falda  de  la  Coniillera,  remontando  A  la  cima 
de  ella  en  vísperas  de  llegar  Ci  Pirayú  el  ejército  brasi- 
lero. 

El  ejí^rcito  de  López  continuó  recibiendo  gente.  En 
esta  |>osicion  I ^opez  esperaba  ser  atacado  por  Azcurra  6 
tal  v(»z  por  Altos,  y  cuando  el  declarante  le  decia  que 
el  ejcnito  aliado  subiría  por  la  derecha  en  un  punto  dis- 
tante de  .\zcurra,  aunque  no  tuviera  mas  objeto  que  cor- 
tarles los  recursos,  Lo|>ez  se  reia. 

IiiMstiael  de4-larante  en  decirle,  que  si  Portinho  ocupa- 
se Ibitinil.  qu(?  si  el  ejénifo  alia'lo  diese  la  vuelta  por 
San  Josc,  que  si  fuese  á  Caraguatay,  ó  que  si  manio- 
bra-^í»  íMitre  Peril)ebuy  y  los  caminos  ({uc  de  Caacupó  y 
Pobató  vana  aquel  pueblo,  quedaría  el  ejército  puragua* 


486  GOBERNANTES 

yo  completamente  cortado  de  todos  sus  recursos  y  de 
algunas  pequeñas  fuerzas  que  tenia  en  el  Norte  ocupa- 
das en  recoger  ganado  para  mandar  al  Sur. 

En  cualquiera  de  estos  casos  López  de  no  querer  acep- 
tar un  combate  desigual,  se  veria  forzado  á  hacer  una  re- 
tirada precipitada  por  alguno  de  los  caminos  que  por 
ventura  los  aliados  le  dejaron  abiertos  por  falta  de  fuer- 
zas con  qué  interceptarlos,  y  sujetarla  á  sus  fuerzas  á 
los  terribles  azares  de  uno  de  estos  movimientos,  hecho 
al  frente  de  un  ejé^cito  superior  en  todos  respectos. 

López  le  contestaba  á  esto:  Usted  está  soñando:  el  ejér- 
cito aliado  no  podrá  nunca  realizar  una  marcha  de  flan- 
co semejante,  que  requiere  tantos  medios  de  movilidad. 
Entre  tanto,  cuando  vio  que  la  espedicion  del  general 
Juan  Maciel  llegó  hasta  Ibitimy,  mandó  fortificar  y  guar- 
necer áSapucay,  y  concentró  en  San  José  las  fuerzas  de 
Caacupé,  haciéndolo  fortificar  igualmente. 

En  cuanto  *á  la  emboscada  preparada  por  Caballero  al 
general  Juan  Maciel,  el  declarante  supo  que  las  fuerzas 
paraguayas  sólo  hablan  conseguido  retomar  algunas  mu- 
geres  y  matar  otras,  pues  se  salvó  hasta  la  fuerza  brasi- 
lera que  fué  cortada  en  aquella  ocasión. 

Agregó:  que  cuando  López  sintió  el  movimiento  del 
flanco  del  ejército  brasilero,  ya  no  trató  de  fortificar  á  Sa- 
pucay.  En  seguida  mandó  orden  á  Romero  para  que  se 
reuniese  á  la  división  existente  en  San  José,  dejando 
abierta  la  picada  de  Valenzuela  por  no  juzgarla  de  im- 
portancia desde  que  la  de  Sapacay  estuviese  ocupada,  ó 
también  por  no  conocer  bien  aquella  subida;  y  si  no  man- 
dó mas^gente  á  defender  Sapucay  fué  por  suponer  que 
una  fuerza  brasilera  podia  dar  la  vuelta  por  otro  camino 
de  Sapucay  y  saliendo  á  retaguardia  de  la  posición  cor- 
tar toda  la  fuerza  que  en  ella  estuviese. 

Agregó  además:  que  López  no  habia  preparado  su  reti- 
rada, y  sólo  pensó  en  realizarla  después  de  la  toma  de 
Poribebuy,  siendo  sus  movimientos  determinados  por  los 


DEL     PARAGUAY  487 

aliados»  los  males,  seguí)  el  declarante,  fueron  lo^  que 
óí  había  previsto,  romo  los  mas  propios  para  poder  él 
maniobrar. 

A  las  diez  de  la  mañana  del  mismo  din,  en  ^ue  fué  to- 
mado Peribcbuy,  López  supo  por  medio  de  las  fuerzas 
que  tenia  en  los  bosques  que  el  ejército  brasilero  habia 
entnidoíMi  aquella  villa;  pero  ocult<)  la  noticia,  anuncian- 
do que  tal  ejército  habia  sido  rechazado,  y  para  solemni- 
zar tan  feliz  victoria  se^un  él)  mandó  celebrar  un  Tr 
Driftéi,  Lope/r  el  declarante,  todos  los  ministros  y  mu- 
<*ha  gento  del  ejército  asistieron  á  esta  festividad. 

López  so  mostró  muy  satisfecho  y  recibió  los  cumpli- 
mientos de  todos.  Kntre  tanto,  ninguno  de  los  defenso- 
res de  lN»ribebuy,  que  ascendían  A  dos  mil  y  tantos 
htimbre-í  apareció  por  Az'*urra. 

Al  día  siguiente  por  la  mañana,  López  dijo  al  decla- 
rante y  á  las  personas  de  mayor  graduación  del  ején-ito, 
que  habia  sido  engañado,  que  Peribebuy  había  sido  to- 
ma»lo  por  los  brasileros,  y  que  en  la  larde  el  ejército  de- 
bía moverse,   recomendándoles   sin  embargo  el  secreto. 

La  fuerza  «jue  estaba  en  Az<-urra  subía  A  once  mil  y 
tantos  hombiTs,  sin  contar  mil  ochocientos  enfermos. 
Flstaha  diviíhdaen  dos  cuerpos  de  ejénñto. 

Kl  segundo  cucrpt)  mandado  por  el  general  Caballero 
fué  encargado  de  escoliar  el  parque  y  los  objet«)s  pesa- 
fhx,  a^I  como  <|c  cubrir  la  retaguanha. 

Kne>tedia(13  de  agosto  á  la  tanle,  el  ejército  para- 
guayo se  puso  en  movimiento,  marchando  A  la  cabeza  el 
primer  cuepo  de  ején'ilo  ron  cinco  mil  y  tantos  hombres 
á  la^^  ónlenes  inmediata^  de  Lo|>ez,  con  quien  iba  también 
el  deí'larante. 

A  retaguardia  seguía  el  segundo  cuerjK)  arra^^trAndoso 
|>esadamenle. 

El  |»rimer  ruerpo  marchó  toda  la  n(H*he  del  l.'i.  y  en  el 
día  ti  por  la  mañana  al  rayar  el  sol,  habia  pasado  el 
camino  que  de  Peribebuy  se  dirige  á  CaacujKS  punto  que 


488  GOBERNANTES 

se  llama  la  Encrucijada.  Marchó  todo  el  día  14  y  en  la 
noche  de  ese  di  a  y  durante  el  dia  15  apenas  tonió  algu- 
nas horas  de  descanso.  En  la  noche  del  dia  15  llegó  á 
Caraguatahy. 

La  tropa  estaba  fatigadísinia:  no  habia  comido  ni  dor- 
mido. 

El  segundo  cuerpo  que  venia  muy  pesado,  fué  ataca- 
do por  el  ejército  brasilero  el  dia  16  y  completamente 
derrotado.  Perdió  no  solamente  su  artillería  sino  tam- 
bién el  parque  general  del  ejército,  víveres,  archivo,  etc. 

De  la  gente  derrotada  en  este  combate,  ninguna  se 
reunió  al  primer  cuerpo,  á'  escepcion  del  general  Caba- 
llero con  cuatro  ó  cinco  hombres,  todos  á  pié,  que  habían 
conseguido  escapar  por  el   bosque. 

Al  seguir  para  Caraguatahy  López  destacó  del  primer 
cuerpo  una  fuerza  de  novecientos  hombres  con  artillería, 
bajo  el  mando  del  coronel  Hermosa,  la  cual  guardó  la 
boca  de  la  picada  que  conduce  á  aquel  punto,  y  que  fué 
completamente  derrotada  el  Jia  18  de  agosto  cuando  los 
brasileros  atacaron  y  tomaron  aquella  picada. 

El  dia  16  á  la  tarde  el  primer  cuerpo  pasó  el  Cagay; 
el  dia  17  comió  y  descansó,  y  el  dia  18  se  puso  en  mar- 
cha para  San  Estanislao. 

Desde  este  dia  su  retaguardia  empezó  á  ser  hostilizada 
por  los  aHadbs,  hasta  llegar  al  Rio  Hondo,  perdiendo 
carretas  y  algunas  pequeñas  fuerzas  de  retaguardia.  De 
allí  para  adelante  ya  no  fué  perseguido  mas. 

El  declarante  no  está  cierto,  pero  cree  que  el  primer 
cuerpo  llegó  á  San  Estanislao  el  dia  25  de  Agosto. 

Durante  esta  marcha  murieron  mujeres  y  niños,  estra- 
viándose  soldados,  pues  el  camino  era  pésimo  y  casi  no 
se  hizo  alto  para  dormir,  ni*para  comer. 

El  primer  cuerpo  llegó  á  San  Estanislao  con  cuatro  mi' 
hombres,  á  los  cuales  se  reunieron  mil  y  tantos  mas  de 
diversas  guardias  y  del  campamento  de  Taperaguay. 

En  el  dia  30  López  hi^o  una  gran  promoción.    El  de- 


PKL   PAKAOrAY  W9 

riarante  y  el  general  Caballero  fueron  ascendidos  A  gene- 
ralas i|<»  ilivision,  llora  y  Delgado  á  brigadieres,  etc. 

Kn  e-^le  tiempo  unanuijery  un  individu*)  <|uelo  acom- 
(lafiaba  fueron  presos  cerra  (JeCaiaguaty  |)or  sospe<'ho- 
sos.  [iu«»^  <•!  hombre  era  paraguayo  y  andaba  armado. 
Este  es<\'ipü  y  la  mujer  fué  conducida  al  cuartel  general 
de  Loprz  en  San  Kstanislao. 

Fut'  fusilado  un  sargento  de  los  urbanos  |)0r  haber  do- 
jado  e<í\-ipar  al  hombre,  y  la  mujer  fu<^  sujeta  A  un  ínter- 
roiratorio,  en  el  cual  «leclaró  sor  e<pia  del  ojórcito  aliado, 
estar  en  inteligencia  con  el  alf<¿re/.  Aquino,  de  la  escolta 
de  López,  con  quien,  según  decia,  se  habia  fonvenido 
anleriorineiite,  desde  í|ue  el  ejón'iio  paraguayo  estaba  en 
A/eurra,  para  que  ron  una  parte  fie  la  esí'olta  del  mis- 
mo I.ope/  se   sublevase  y  lo  asesinase. 

t^ue  de<de  que  el  ejéreito  paraguayo  se  movió,  ella  rc- 
ciliia  la-- notieia-;  |»or  medio  de  Aquino,  las  que  se  tras- 
mitían al  ejí^reiio  bra^^iiero,  y  que  habia  sido  encontrada 
I-erra  d*»  t'uruguaty,  porque  venia  de  \*illa  Rica  por. \yos 
y  San  Joaquín  á  reunirse  al  ejt^nrílo  paraguayo,  a  fin  do 
dar  parle  al  general  brasilero  de  todo  lo  que  viese.  Ca- 
reado el  alférez  .Vquiíío  «nmi  ella,  negó  tt>do  al  prinei|>io; 
l»ero  de»ipues,  habioiiílo  siflo  eastigado  «'on  azotes  y  cepo 
ronfo'^ó  todo  al  mismo  López,  dieíí>n»lolo  que  no  era  á  el 
A  ipiien  rpieria  matar,  sino  A  la  |)atria.  López,  en  tal 
oeasion,  l<»  mandó  d;u'  de  eomer  y  beber  aguardiente. 
Aquino  ilenuneió  algunos  individuos  como  cómpliees  su- 
yo**. l*'>(os  dcnutieiaron  A  otro<,  y  asi  de  un  golpe  fue- 
n>n  fn^ilatlo-^  o -heiita  y  <eis  individuos  «le  tropa  y  diez  y 
seisofirialeÑ,  oiiiri'  los  euales  el  coronel  Mongiló  (ó  Mon- 
geló>),  comandante  do  la  eseolta.  y  el  mayor  Kivero,  su 
se;:undo,  un  porque  hubieren  tomado  parte  en  la  eonspi- 
rai-ioii,  siih»  por  haberM»  urdido  en  t»l  cuer[)o  de  su  man- 
do una  traína  tal  sin  h.'ibi»rla  ellos  descubierto.  Lo<  otros 
otieiale*»  antes  «le '^er  fu'^ilatlos  fueron  azolados  :\la  vista 
de  Lo|»o/  hüHia  el  punto  de  estar  casi  espirantes. 


490  GOBERANTNES 

El  12  de  setiembre,  poco  mas  ó  menos,  se  movió  el 
ejército  paraguayo  de  San  Estanislao  con  dirección  á 
Igatimí.  El  ganado  r4ue  tenia  se  habia  traído  deAzcur- 
ra,  habiendo  sido  traido  á  Ayos  y  recogido  por  allí  á  las 
inmediaciones  de  San  Estanislao.  En  el  camino  encon- 
traron ganado  enviado  de  Concepción.  El  ejército  conti- 
nuó siempre  marchando,  parando  aquí  y  allí  dos  6  tres 
dias.  Aun  á  la  entrada  de  Pacora,  donde  López,  desde 
San  Estanislao,  habia  ordenado  que  se  le  construyese  una 
casa;  poco  tiempo  se  detuvo,  pues  ya  las  fuerzas  brasile- 
ras estaban  en  San  Joaqujn.  En  Capinarí  fué  donda  el 
ejército  paraguayo  se  estacionó  seis  dias  para  proceder  á 
nuevas  pesquisas  relativas  á  la  conspiración  de  Aquino. 
Allí  fueron  fusilados  sesenta  hombres  mas,  y  el  alférez 
Aquino.  Mientras  tanto,  la  mujer  denunciante  continua- 
ba presa.  El  declarante  y  otros  gefes  vivian  sobresalta- 
dos, con  temor  de  ser  ejecutados  de  un  momento  á  otro, 
aun  sin  haber  dado  para  ello  motivo;  porque  López  era  ün 
monstruo  que  despreciaba  de  tal  modo  la  vida  del  próji- 
mo que  por  una  nada  mandaba  matará  sus  mas  Heles 
servidores. 

En  Pandey,  á  inmediaciones  de  Curuguaty,  acampa- 
ron con  intención  de  detenerse  algún  tiempo,  pero  la  no- 
ticia de  la  llegada  de  las  fuerzas  brasileras  á  San  Estanis- 
lao de  que  se  iban  á  mover,  fué  lo  que  hizo  que  López 
levantase  su  campo  en  la  tarde  del  16  de  octubre  y  mar- 
chase precipitadamente  para  Igatimí. 

En  Curuguaty  apareció  otra  nueva  historia  de  conspi- 
ración. López  dijo  que  su  madre,  sus  hermanas  y  su  her- 
mano Venancio,  de  acuerdo  con  el  coronel  Marcó  habian 
tramado  envenenarlo  el  dia  16  de  octubre  por  medio  de 
unas  conservas  y  chipas  pi-eparado  para  comida  en  aquel 
dia.  La  madre  fué  inmediatamente  puesta  en  prisión  en 
el  cuartel  general  y  sus  hermanas  que  estaban  en  libertad 
fueron  de  nuevo  presas.  El  coronel  Marcó  fué  preso  en- 
tonces por  la  primera  vez.  Así   marcharon  para  Igatimy. 


DEL  PABAOCAY  401 

Allí  reunió  López  al  declarante,  á  los  ní)in¡stros  y  A  los 
|>r¡n«-í líales  gefes  y  les  consultó  si  debia  ó  no  procesar  á 
su  madre. 

Kl  declarante  y  otros  gefes,  A  escepcion  del  coronel 
Avoiro,  por  haber  dicho  que  era  mejor  no  procesar  formal- 
mente ú  la  madre,  fueron  insultados  por  López,  llamán- 
doles adulones  y  serviles,  elogiando  mucho  al  coronel  A- 
veiro  |>or  haber  dicho  que  su  madre  debia  ser  tratada  cro- 
mo cualquier  criminal.  En  consecuencia  se  abrió  el  pro- 
ceso. 

Marcó  y  su  muger  fueron  azotados,  hasta  que  dieron 
declaraciones  que  comprometian  á  los  acusados. 

En  Igatimy  ya  comenzó  el  ejército  á  sufrir  muchas  pe- 
nurias, porque  la  ocupación  do  Concepción  por  los  aliados 
no  permitia  que  les  llegase  el  ganado  necesario,  y  teniaii 
únicamente  ¡lara  su  consumo  las  reses  que  del  Sur  habia 
traído. 

k)o*¿<lc  Pandey  donde  acampó  el  ejército  empleó  de  doco 
«i«|uince  dias  para  llegará  Igatimy. 

Allí  se  estacionó  cerca  de  un  mes,  continuando  en  se- 
guida para  Panadero,  desde  donde  se  movió  en  los  pri- 
meros dias  de  enero  lel  2  ó  el  3)  en  dirección  á  Cerro- 
Con'i. 

La  retirada  de  Panadero  fué  motivada,  no  solamente 
|Mirla  noticia  de  la  aproximación  del  general  Cámara  al 
Hio  Verde,  sino  también  ponpie  López  recelaba  de  quo 
una  fncr/a  brasilera  que  saliese  de  (*uruguaty  subiese  la 
Cordillcray  le  cortare*  la  retirada  |H>r  la  retaguartha. 

Va  cu  Panadero  el  hambre  era  esi-esiva  y  se  em|)eza- 
ron  á  íDincr  Ií»s  bueyes  dt»  los  carros,  hallándole  las 
palmera^  que  pn»pi»rc¡onalwin  el  coco  á  mucha  distan- 
cia. 

Ivifr*?  tanto,  Lop«v.  '^aliódcl  Panidero  con  cinco  mil  hom- 
bre^ y  \ciiili»  caíioiios,  algunos  de  grue*io<'alibre. 

Tan!'»  en  Igatimy  como  en  Panadero  hubo  fusilamien- 
tos NlaiM'camicntos. 


492  GOBERNANTES 

Al  romper  la  marcha  de  Panadero  tuvo  lugar  una  eje- 
cución en  grande  escala;  entonces  fué  lanceada  también  la 
denunciante  del  alférez  Aquino. 

Los  enfermos  quedaron  abandonados  en  el  Panade- 
ro. 

Cree  el  declarante  que  Pancho  Garmendia  murió  de 
hambre  en  Igatimy,  Marcó  y  su  muger  fueron  fusilados  en 
el  Panadero. 

Durante  la  marcha  á  Cerro-Corá  atravesó  el  ejército 
paraguayo  los  rios  de  Igatimy,  Amarabahy  y  Corrientes. 

La  marcha  del  ejército  del  Panadero  á  Cerro-Corá,  con- 
tando con  las  vueltas  de  camino  fué  de  mucho  mas  de 
sesenta  leguas,  y  tal  vez  de  ochenta  leguas. 

Toda  aquella  región  era  completamente  desierta, y  la 
marcha   fué  muy  penosa. 

Mucha  gente  murió  de  hambre  y  los  soldados  y  oficia- 
les se  desbandaron  en  grupos  de  ocho  y  de  diez.  Los 
que  eran  encontrados  eran  lanceados  inmediatamente  ftin 
mas  forma  de  proceso. 

El  camino  quedó  sembrado  de  cadáveres;  hubo  muer- 
tos á  lanza  y  otros  de  hambre. 

De  los  cinco  mil  y  tantos  hombres  que  partieron  del 
Panadero  apenas  llegaron  tres  cientos  á  Cerro-Corá,  in- 
cluyendo en  este  número  gefes  y  oficiales. 

De  la  población  que  acompañaba  al  ejército,  muy  poca 
llegó  con  él. 

Dclvalle  quedó  atrás  con  alguna  poca  gente  y  dos  pie- 
zas de  artillería,  cuidando  las  carretas  rezagadas. 

El  general  Roo  aun  conervaba  entonces  ocho  piezas  de 
artillería. 

El  general  Caballero  fué  despachado  de  Cerro-Corá  é 
Dorados  con  veinte  y  tres  oficiales  á  pié  áfin  de  reunir 
ganado. 

El  desierto,  las  marchas  forzadas,  el  hambre,  las  mise- 
rias de  toda  especie,  habían  devorado  cinco  mil  hombres, 
último  resto  de  ciento  cincuenta  mil,  si  no  mas,  que  López 


DEL   PARAGUAY  4U3 

armó  para  c^ta  guerra,  scguii  los  cálculos  dol  clcclarante. 

En  medio  de  tantas  miserias  y  de  estas  escenas  de  de- 
solación, y  de  las  ejecuciones  sin  término,  López  conti- 
nuaba hacícnd  la  misma  vida  que  antes:  se  levantaba  d 
las  nueve,  á  las  diez  y  (i  las  once  de  la  mañana,  y  á  veces 
al  medio  dia,  fumaba  y  jugaba  con  los  hijos;  comia  bien 
y  bebia  mucho,  quedando  muchas  veces  en  un  grande  y 
terrible  estado  de  escitacion. 

Madama  Lynch  siempre  se  mostraba  vestida  de  seda 
jen  gran  loiletir. 

Hacia  ocho  dias  que  estaban  en  Cerro-Corá  cuando  fue- 
ron sorprenilidos  por  el  general  Cámara  el  dia  19  do 
Marzo.  En  tal  o(*as¡on,  López  ordenó  al  declarante  que 
siguiese  por  la  derecha  a<*ompañando  el  carruagc  de 
madama  Lynch,  y  mientras  tantc»  López  huyo  por  la 
izquierda.  Perseguid<i  por  la  caballería  fuó  alcanzado  y 
muerto.     Kl  declarante  se  rindió. 

ApriAccha  la  ocasión  que  se  le  presenta  para  mani- 
festar que,  d(»Mle  el  momento  en  que  se  entregó  á  las 
fuerzas  brasileras,  romo  prisionero,  tanto  él  como  los 
gcfes,  -¿i»lila<lns  y  familias  que  cayeron  en  poder  de  estas 
fuer/as  fufMon  siempre  perferlamente  tratados.  Para 
eilo'i  fué  MI  captura  una  salvad-ion,  pues  de  lo  (*ontrario 
habrían  nmerto  de  hambre,  si  hubiesen  permanecido 
quin(*e  dias  mas  en  ('erro-(*orá. 

Tenninó  «lerlarando  que  López  nunra  le  dijo,  ni  le  ma- 
nifestó pm*  arto  alguno,  inten<*ion  lie  retirarse  del  Para- 
guay. 

Aseguró  ademán  el  ile-larante  que  Lo|>ez  bu»^'»'»  el  de- 
sierto y  >¡guíó  (*l  rumbo  i|ue  llevi»  forza<lo  por  los  movi- 
mientos <|el  ej**n*itti  bra^il«To,  (|uo  puede  decirse  In  per- 
siguió inres:niti*m<»ni«'  de^h»  qu<»  salió  de  Az«urr:i. 

En  los  departamentos  de  t'nniijuaty  y  de  \z  iiimy  po- 
dría habiT  permant* 'ido  un  año,  m'TctM]  á  lii^  e^.tensas 
plantaeioiies  ipn*  allí  h  ibia.  llalla  tenian  gana  Ion  vai'u- 
nos  y  caballos,  ípie,    iii\ernados,  habrían  engordado,  y 


494:  GOBERNANTES 

que  con  las  marchas  subsiguientes  perecieron  en  gran 
cantidad.  Perdidos  todos  estos  recursos,  se  vio  obligado 
á  replegarse  al  Panadero,  huyendo  de  la  columna  brasi- 
lera que  ocupó  aquellos  departamentos. 

Alcanzado  por  esa  columna,  que  destacó  espediciones, 
por  una  parte  del  potrero  de  Itaramá,  y  de  otra  por  Es- 
padín encima  de  la  Cordillera,  por  donde  se  le  podia 
cortar  la  retirada;  viendo  además  de  esto,  que  las  fuer- 
zas de  la  Concepción  ya  llegaban  al  Rio  Verde,  y  no  pu- 
diendo  ya  recibir  recursos  de  punto  alguno,  se  retiró  pre- 
cipitadamente de  Panadero,  siguiendo  el  único  camino 
que  le  quedaba  abierto.  Efectuó  esta  retirada  con  tanta 
mayor  precipitación  cuanto  que  temia  encontrarse  frente 
á  frente  con  la  columna  de  Curuguaty  antes  de  alcanzar 
el  paso  de  Igatimy. 

Nada  mas  dijo  ni  le  fué  preguntado;  y  habiéndosele 
leido  esta  declaración,  se  ratificó  en  ella  por  hallarla  con- 
forme y  firmó  conmigo  el  presente  documento  por  mí  es- 
crito.— Antonio  Raymundo  Miranda  de  Caroalho,  tenien- 
te de  órdenes  de  la  repartición  del  diputado  del  ayudante 
general  cerca  del  comando  en  gefe. — Francisco  Isidoro 
Resquin. — Como  testigo  el  capitán  Fernando  Melquíades 
Ferreira  Lobo. — Y  yo  el'teniente  Anacleto  Ramos  de 
Abreu  Carvalho  y  Contreras  que  lo  copié  del  original. 
—Conforme. — Fra^icisco  Xavier  de  Godoy,  mayor. 


* 


Para  el  que  quiera  conocer  la  historia  sangrienta  de 
los  tres  tiranos  del  Paraguay,  en  todo  su  horror  y  en  sus 
más  mínimos  detalles,  nada  podríamos  hacer  mejor  que 
recomendar  las  obras  que  á  ellos  y  á  su  época  se  refie- 
ren en  la  Bibliografía  Hislibnca  del  Paraguay  (inédita 
aun). 

Basta  saber  que  los  tres  tiranos  del  Paraguay,  como 


DEL   l'ARAr.l'AY  UCi 

lo  declararon  en  su  bello  manifiesto  los  Ires  <riu(laílaiios 
«{ue  rom  ponían  el  gobierno  provisorio  que  surotlió  ;1  Lo- 
)>e7.,  aislaron  al  Paraguay;  cerraron  sus  puertas  hermé- 
ticamente á  la  inmigración;  ahuyentaron  el  comercio 
esterior,  haciendo  perecer  en  sus  calabo/os  iinuunera- 
bles  cstrangeros,  cuyas  fortunas  robaron  impunemente. 
Aviilosdel  |)oder,  celosos  de  toda  libertad,  temblando  ál  a 
idea  de  la  menor  garantía  individual,  desconfiando  del 
ejercicio  del  mas  insignificante  <Jerecho,  esos  tirano-;  ele- 
varon al  rango  de  legislación  inicuos  principios  y  mons- 
truosos capricho'-i,  estigmatizados  por  la  moral  y  por  la 
civilización.  Kn  su  afán  de  dominarlo  todo,  todo  lo  cor- 
rompieron y  relajaron  hasta  reducir  al  pueblo  A  la  mas 
abve«  ta  condii'ion.  Destruveron  la  familia,  diticultando 
el  matrimonio  por  todo  grnero  de  trabas,  diferencia  de 
razas  é  interminables  trainita<'¡one.s.  Favorecieron  la  po- 
ligamia y  el  concubinato,  corrompieiído  la  moral  y  rom- 
piendo los  vhirulos  de  la  familia.  Krigieron  en  sistema 
el  espionage,  la  «Iclarion,  (Mmplementándola  «*oi;  el  tor- 
mento i'u  su  ma^  horriMida  variedad  y  <-rucldad.  Uelaja- 
ron  los  resortes  de  la  justicia  y  de  la  i'eligion,  prostitu- 
yendo sus  ininisiro**,  «-onvvrtidos  en  agentes  natos  <lel  po- 
der para  la  eonse«*u«-ion  de  todos  sus  depravatlos  fines, 
parn«'ularc^  y  políticos.  Militalizaron  todo  el  |)als  para 
retiucirlo  «á  la  obedicn<ia  pasiva,  creando  soiíles  garan- 
tidas en  la  impunidad  de  todos  los  delitos,  por  una  vi- 
gilante adhesión  á  la  persona  y  á  ios  a«-ios  del  tirano.  No 
quedó  libertad  ({U(*  no  fuese  suprimida;  dereeh»)  que  no 
fuest»  atropellado;  garantía  que  no  fuese  destruida,  ni 
santuario  (jue  no  fuese  violado. 


Aunrpie  tolos  Ids  tiranos,  4*omo  I)i»mieiano,  C«»m(.KÍo, 
('all;:ula.  Nerón  «mi  la  antigüedad,  Francia,  Hosa^i  y  jos 
do>  L'ipe/ en  la  •  pora  m*>4lerna,   tien<Mi  mueha  analogía 


4r96  GOBERNANTES 

entre  sí,  creemos  que  Francisco  Solano  López  sobrepasó 
á  lodos,  no  dejando  éste  de  tener  algunos  puntos  de  con- 
tacto con  Calígula  y  Nerón,  cuya  historia  parece  haber 
aprendido  de  mennoria  y  pu estola  en  práctica  en  el  Pa- 
raguay. 

Los  primeros  actos  de  los  tres — Calígula,  Nerón  y  Ló- 
pez— anunciaron  relativamente  buen  gobierno,  mas  luego 
que  el  uno  de  ellos  se  rodeó  de  cortesanos  y  de  histriones 
desenfrenados,  repudió  á  su  muger  mandándola  asesinar 
después;  otra  muger,  á  cuyas  intrigas  debió  el  trono, 
fué  igualmente  asesinada.  Fórmase  una  conjuración 
contra  Nerón,  y  delatada,  son  ejecutados  los  que  apare- 
cen encabezarla,  sin  averiguar  la  realidad  del  hecho,  ni 
por  medio  del  tormento.  Entonces  redoblan  sus  cruel- 
dades. El  uno  recorre  la  Grecia  y  la  Italia,  el  otro  la 
Francia,  España,  etc.  y  ambos  reciben  aplausos  por  re- 
compensa. Las  crueldades  del  uno  recaen  sobre  todo 
cuanto  le  rodea  y  las  familias  mas  nobles  son  las  peor 
tratadas:  las  del  otro  son  exactamente  iguales.  El  uno 
deshonra  á  virtuosos  seres  y  se  enriquece  con  los  des- 
pojos de  los  ciudadanos  victimados;  el  otro  practica 
igual  cosa.  El  uno  emprende  dos  ridiculas  espediciones: 
el  otro  no  hace  menos.  El  uno  huye  de  Roma  y  se  hace 
matar:  el  otro  huye  de  la  Asunción  y  le  cabe  el  mismcíin. 


Era  tal  estado  del  Paraguay  en  el  gobierno  de  don  Car- 
los A.  López,  que  algunos  distinguidos  ciudadanos  para- 
guayos, residentes  en  Buenos  Aires  y  enemigos  declara- 
dos de  ese  gobernante,  poco  antes  del  pronunciamiento 
del  general  Urquiza,  en  mayo  de  1851,  con  ánimo  de  verse 
libre  de  él,  se  presentaron  á  Rosas,  haciéndole  proposi- 
ciones de  anexar  el  Paraguay  á  la  Confederación  Argen- 
tina. La  idea,  como  era  natural,  llegó  á  merecer  la  ma- 
yor aceptación,  pero  no  pudo  dársele  forma  entonces, 
porque  Rosas  se  hallaba  muy  preocupado  con  la  guerra 


DEL  PARAGUAY  197 

que  le  venia  encima ,  mirándola  con  toda  la  seriedad  que 
el  caso  requería.  Por  consecuencia,  la  cosa  que<ló  en  la* 
nada.  Mediaba  la  circunstancia  de  hallarse  á  la  sazón  en 
perfecta  armonía  y  muy  buena  inteligencia  los  panigua- 
vos  con  los  brasileros,  con  quienes  no  simpatizaban  aqu<S 
líos,  y  aun  mantenian  al  noite,  por  las  sierras,  comuni- 
cación re<*lproca,  aunque  tardía  y  muy  trabajosa.  Exis- 
tia estacionada,  á  esta  banda  del  Paraná,  una  fuor/a  pa* 
raguayacomu  de  tres  mil  hombres,  atrincherada  entre 
las  trar.queras  de  San  Miguel  y  Loreto.  Ku^^»,  pues,  apni- 
ve<-liando  esa  coyuntura  v  desros<íS  de  librar  á  su  nals 
de  tanta  abyección,  de  la  que  nt>  llevaban  miras  do  salir 
ni  con  la  muerte  del  doctor  Francia,  fjue  se  prescntarou 
aquellos  ciudadanos  contando  con  otros  no  menos  dis- 
tinguidos en  el  mismo  Paraguay. 

El  doctor  Saifllas  |»osce  el  documento  quo  á  e^te  hecho 
se  refiere,  y  es  probable  que  vea  la  Ju/ púbhca  en  el  ter- 
cer tomo  de  su  Historia  d**  Hosa.s, 


Hajo  |t>s  au^^picios  de  los  aliados  y  en  presencia  de  sus 
ején'itos  >eesJablocc  en  1:»  Asunci»»n  un  g«ibierno  provi- 
siirio.  cuand«M»l  iirau«>  arrojado  di»  su^  nhiniosatrinche- 
ramieiitos,  aun  >c  hallaba  en  el  lt.rnlorií»  <lel  Para;:uay .  lu- 
chando aun  para  coii<cr\ar  t*l  ma'ndo  que  *«.(•  hallaba  en 
su  última  a^^onla.  p.To  a^i  minino  sacrificando  centena- 
ie<  de  per<')na^  qu«\  ob.*«'i'a'la*i,  aun  le  s(*guiaii.  No 
ob<tant«\  millare-  «le  paraguayos  de  anilio-  m»xos  ^o  ,|rs- 
prondian  <le  la^  sierras  y  montes,  afluyendo  on  inter- 
minables í-araNana**  á  \o^  caminos  reale»^  que  ci inducen  á 
la  capital.  <)ue  e«*tabaiicubierto*i  de  cadá\ere>  de  las  \h«. 
timas  del  nltnno  tirano  di-l  Paraguay. 

Kl  referido   ui^bíiTiio  pro\i<^orio  -e  fonnó  «le  un 

l.Hi;íM,sTtu  IHIl  N\  llíATO.  conipue-io  de  lo- rinda- 
naiios  CIKILO  AMONIO  HIVAHüLA,  (AlíI.OS  LO|. 


498  GOBERNANTES 

ZAGA  y  JOSÉ  DÍAZ  DE  BEDOYA,  desde  el  15  de  agos- 
'  to  de  1869. 

Al  19  corpespondia  el  ministerio  del  interior,  teniendo  á 
su  cargo  lo  concerniente  á  la  organización  política  y  ad- 
ministrativa déla  República:  al  29  el  de  justicia,  guerra  y 
relaciones  esteriores  y  al  39  el  de  hacienda,  agricultura, 
caminos  y  obras  públicas.  * 

A  la  instalación  del  gobierno  provisorio,  el  mismo  dia 
que  López,  abandonando  las  sierras  de  Azcurra,  se  pre- 
cipitaba fugitivo  en  el  corazón  délos  desiertos  hasta  su 
fosa  de  Cerro-Corá,  el  triunvirato  tiró  su  primer  decreto 
nombrando  un  secretario  general  de  gobierno  para  la  or- 
ganización de  los  diversos  ministerios.  El  dia  16  uno 
nombrando  los  tres  secretarios  de  estado  y  demás  fun- 
cionarios del  tribunal  de  justicia,  y  otro  organizando  el 
departamento  general  de  policía  de  la  capital  y  capitanía 
del  puerto.  % 

Como  la  República  se  hallaba  en  el  estado  del  mayor 
desquicio,  se  nombró  una  comisión  protectora,  compues- 
ta de  ciudadanos  paraguayos  de  honradez  y  patriotismo, 
los  cuales  se  repartieron  por  las  esta.ciones  de  Tacuaral, 
Pirayú  y  otros  puntos,  llevando  víveres  para  alimentar  y 
vestuarios  para  cubrir  la  desnudez  de  tantos  desgraciados, 
y  siguiendo  la  marcha  del  ejército  aliado,  recogiendo  y 
amparando  las  familias.  Esta  comisión  partió  el  17  para 
llenar  su  cometido. 

El  triunvirato,  por  su  parte,  envió  á  la  campaña  á  dos 
desús  miembros,  Bedoya  y' Rivarola,  para  recibirse,  en 
Peribebui  y  otros  puntos,  de  los  archivos  públicos  que  el 
tirano  habia  trasportado  consigo,  y  para  cerciorarse  del 
estado  de  las  familias  que  regresaban. 

A  los  cuatro  dias  de  la  instalación  del  triunvirato  (19 
de  agosto  de  18G9),  espidió  un  decreto  declarando  al  "des- 
naturalizado paraguayo  Francisco  Solano  López  fuera 
de  la  ley  y  para  siempre  arrojado  del  suelo  paraguayo 
como  asesino  do  su  patria  y  enemigo  del  género  humano." 


DEL  PARAOUAY  490 

Este  decreto  fué  aprobado  mas  tardo  por  ley  del  cor.- 
jrrcso  de  V)  de  julio  de  I87I.  Y  al  mes  y  dias  (i  de  mayo 
de  1870»  del  fallecimieuto  do  López,  espidió  esto  otro: 

"EIl  gobierno  provisorio  de  la  República — ^' 

'Teniendo  en  vista  la  misión  trascendental,  que  ante  el 
país  y  el  mundo,  le  imponen  altas  consideraciones  do 
moralidad  y  de  orden,  asi  como  la  naturaleza  y  magnitud 
de  los  inlero'^csdo  que  está  encardado,  y— 

•C'onsidei^ando:  que  esa  misión  consiste  en  parto  muy 
principal,  en  asegurar  y  harer  práí'tiras  I:is  responsabili- 
dades que  afectan  los  bienes  que  aparecian  <'omo  |>ropie- 
dad  <lel  tirano  Francisco  Sí>lano  López,  -emanados  de  los 
actos  vandálií'os,  de  asesinatos  y  u<urpat*ioiies,  que  éste 
erigió  en  sistema  ron  notable  infamia,  en  el  último  pe-  * 
r!«Klode  su  dominación — 

•('onsidcranílo:  que  desde  que  esos  asesinatos  y  usur- 
¡laeionos,  no  sólo  han  ^'uln  bianco'las  personas  y  los  inte- 
reses <le  numerosos  partiiuilares.  tanto  einíladano^  para- 
guayos í^omo  cstrangoros,  sino  que  también  la  misma 
nación  Un  sido  d(*spoJada  de  valiosísimos  bienes  con  pre- 
le*itos  falsos,  -ridiculos  ó  iiiviTosImiles— 

"í'onsideíanílo:  íjuo  todos  esos  despojos  pasaron,  del 

|hhI»t  del  !i>'co,  y  los  ciuiladanos  y  estrangero*^,  por 
a<*tos(|r|  nías  insanable  principio  de  inilida<l,  á  manos  de 
KÜsa  Lynch,  qut*  al  lado  del  tindío,  desempefiaha  los 
robos  ma^  criminales  ó  impuros  (pitóla  constituian  en  un 
padrón  de  infan)iu*i  y  de  e^c^uidalos  públicos,  lo  mal  es 
deesieii«*a  iMitoriedady  e«*tá  en  la  conciencia  de  (iropios 
V  c  si  ranos   - 

"Considerando:  f pie  e>  de  i;:ual  fama  y  iiot>»riedat|  ipie 
la  mencionada  Lvn<*h.  ejerci«'i  en  el  ánimo  del  tirano,  mía 
inthicnria  permanente  y  decisiva,  á  punto  »h»  ha^er  **ido, 
no  «Pillamente  ^n  ctMi^e^cra  fntim.i,  ««ino  la  acti>ra  prnici- 
pal  en  \ari«»*^  act«»^  pulilicn^,  tales  cun'io  n\i**lary  procla- 
mar la»^  tr«>|ta'^,  di'^tnbuyendole'*  cf»nilecoraciones  \  t»trus 
premios— 


500  GOBERNANTES 

"Que  es  igualmente  de  la  mas  alta  notoriedad,  que  esa 
perniciosa  é  inmensa  influencia  fué  criminalmente  funes- 
ta, al  servicio  de  los  intereses  egoistas  de  esa  muger,  que 
en  su  insaciable  sed  de  riquezas,  se  hacia  escriturar,  por 
mandato  desautorizado  del  tirano,  de  valiosísimas  zonas 
del  territorio  nacional,  como  son  los  valiosos  yerbales  de 
Igatimí  y  de  otros  puntos,  arrancando  de  esta  capital, 
pretendiendo  privar  asi  al  fisco  de  sus  mas  pingües  fuentes 
de  riqueza — 

"Que  esos  salteamientos  á  la  fortuna  de  la  nación  eran 
precedidos  y  seguidos  de  otras  usurpaciones  de  bienes, 
de  muchos  ciudadanos  y  estrangeros,  maniobrando  ense- 
guida de  modo,  que  los  despojados  pereciesen  en  los  tor- 
mentos de  los  calabozos,  ó  empresas  bélicas,  conocida- 
mente temerarias,  con  el  propósito  atroz  se  estinguiesen 
totalmente  los  que  en  la  ulterioridad  pudiesen  reclamar 
de  tamaños  atentados — 

"Que:  talles  actos  constituyen  á  la  precitada  Lynch,  pro- 
tagonista unas  veces,  y  cómplice  otras  del  drama  san- 
griento, que  consumó  el  tirano,  principalmente  en  el  último 
periodo,  que  él  llamó,  la  defensa  del  país — 

"Que  todos  los  actos  de  ese  período,  de  triste  recorda- 
ción, fueron  dictados  por  los  mas  feroces  y  sanguinarios 
instintos,  consumando  el  casi  total  aniquilamiento  del 
pueblo  paraguayo,  á  impulso  de  jos  tormentos,  ora  de 
azotes,  ora  de  lanceamientos  en  masa,  ora  de  hambre, 
y  despojándolos,  en  seguida,  de  su  fortuna  privada,  para 
regalársela  á  la  espresada  Lynch-- 

"Que:  á  la  par  de  la  flagrante  nulidad  é  ilegalidad  que 
entrañan  esas  adjudicaciones,  existe  un  interés  de  la  mas 
alta  moralidad,  y  de  conveniencia  general,  en  impedir 
que,  semejantes  actos  de  vandalismo  queden  subsistentes 
en  si  mismos  y  en  todas  sus  abominables  consecuencias, 
sirviendo  de  botin  á  Elisa  Lynch  la  fortuna  pública  y  pri- 
vada, á  la  luz  del  pueblo,  que  tan  eficazmente  contribuyó 


DEL  PABAGUAY  501 

ú  sumergir  en  el  (ibismo,  délos  mas  tremendos  infortu- 
nics — 

•Que:  á  la  tutela  y  conservación  de  esos  intereses  va- 
liosos, está  vinculado  un  palpitante  interés  nacional,  des- 
de que  con  ellos  podrá  la  ilación  indemnizaren  parte,  de 
los  danos  y  perjuicios  y  usurpaciones  que  se  le  han  he- 
cho, á  pretesto  de  mantener  la  guerra — 

"Consideran<lo  finalmente,  que  hullarfa  el  gobierno  dis- 
culpa y  jusiilj<*acion  posible,  ante  el  mundo  civilizado  y 
ante  la  historia,  si  en  presencia  de  la  moral  ultrajada  por 
tantos  íTímenes  y  espoliariones,  permaneciese  mudo  é 
¡mpasibl«\  sin  dar  un  paso  siquiera  para  revindi<*ar  esos 
sagrado^  deret-lior;,  tan  inf¿imemcnte  hollados,  como  tan 
deslealmcMite  arrcbata<los,  por  multiplicados  abusos  de  un 
mandón  irre>poiisablc  y  do  utia  muger  adúltera — 

•Ha  acunlado  v  — 

nKCRKTA: 

"Art.  IV     I^os  bic!ii»<  que  aparecian  pcrlenetrer  al  tirano 

del  Paraguay  Francisro  Solano   López  so  declaran  pro- 

piedatl  de  la  nación. 

"Art.  2*.*     LoH  bienes  que  han   sido  aíljudirados,    bajo 

cualquiera  ra/.on,  á  Elisa  Lyiirh,  por  el  tirano  ó  los  que  és- 
ta llama  "suyos,"  de  pr«Mro<hMifia  anterior  á  esas  doiia- 
riones  ó  a<ljudi<*a<-ioiics,  >c  declaran  provisoriamente  em- 
bargados, para  que  S4»bre  ellos,  |iiie<lan  en  tiMlo  tiempo, 
hai'crse  el*C4'li\ns  ia>  responsabilidades «m viles  «M-rimina- 
les  á  que  den  lu^ar  las  areiones  piibli<i,'is  ó  privadas,  que 
A  su  respe<!to  se  dedu/^an. 

•Art.  :íV  Se  proreilerá  á  nombrar  un  a<lministrador 
general,  para  (»l  ruidailo  y  ft>meiilo<letodos  esos  bienes. 

-Art.  IV  Se  proceileráal  eneausamiento  criminal  de  la 
llamaila  Kli^a  Alicia  Lynch,  notificándolo  el  presente  de- 
creto, para  que,  por  si,  ó  apotlerado,  se  presenteá  con- 
tentar en  juiciii.  coincnxand«i  de-^ile  lucfrí»,  :\  instruir  el 
snmari«»  corre«*p<in*Iiciite.  a  (in  dt*  que  no  **c  desvanez- 
can algunas  fie  las  huellas  de  los  delitos,  r|ue  la  conciencia 


502  GOBERNANTES 

pública  hace  pesar  sobre  la  personalidad  de  la  Lynch. 

"Art.  5?  Se  nombrará  un  abogado  ad  hoc,  para  que 
diríjalas  cuestiones  del  proceso,  y  para  hacer  la  defensa 
profesional,  contra  cualquiej'  gestión,  acerca  de  los  preci- 
tados bienes. 

"  Art.  69  Publíquese,  pasando  copia  al  Fiscal  General 
y  archívese. 

"Dado  en  la  Asunción,  á  los  4  dias  del  mes  de  mayo 
de  1870. 

"CARLOS  ANTONIO  RIVAROLA. 

CARLOS  LOIZAGA. 
Bernardo    Recalde. 

Secretario. 

Trascribimos  á  continuación  del  número  39  de  la  "Voz 
del  Pueblo",  del  jueves  23  de  junio  de  1870,  el  inventa- 
rio, precedido  de  algunas  palabras  del  redactor,  que  lo 
fué  á  la  sazón  don  Miguel  Maclas,  (hoy  finado) 

ASUNCIÓN 

Elisa  A.  Lynch. 

"Como  prometimos  en  nuestro  número  anterior,  pu- 
blicamos á  continuación  el  inventario  tomado  porla^  fuer- 
zas brasileras,  de  los  objetos  que  se  le  encontraron  á  la 
concubina  del  tirano. 

"Mientras  las  paraguayas  se  mueren  de  hambre  y  se 
comen  las  unas  á  las  otras,  Elisa  A.  Lynch,  la  querida 
de  López,  se  va  á  Europa  á  gozar  de  una  fortuna  y  á  lu- 
cir las  prendas  que  consiguió  violentamente,  de  las  infe- 
lices mugéres  de  este  país. 

— "¡Cuidado  pueblo!— No  venga  otro  tirano  y  tras  él 
otra  inglesa.  % 

"Protesten  también  las  mugeres,  que  hoy  la  patria  les 
pertenece  mas  que  á  los  hombres,  pues  que  están  en  una 
inmensa  mayoría. 


GOBERNANTES  TAYS 

ACTA    DE   INVENTARIO 

•A  los  veinte  y  un  dia  del  mes  de  mayo  de  1870,  en  el 
imeiio  de  la  ciudad  de  Asunción,  capital  de  la  República 
del  Paraguay,  á  bonlo  del  vapor  -Princesa"  navio  gcfe, 
la  comisión  compuesta  delgefe  de  división  Victorino  Jo- 
sé Barbosa  da  I^omba,  comandante  de  la  escuadra  brasi- 
lera y  del  coronel  Rufino  Eneas  Gustavo  Calváo,  gefe  de 
la  comisión  de  ingenieros,  mayor  Federico  Augusto  de 
Fontoura  Lima,  gefe  interino  de  la  repartición  fiscal  del 
ejército  allf  reunido  en  virtud  de  la  orden  de  S.  A.  Real 
el  señor  <-onde  do  üu,  mariscal  de  ejército  y  coman- 
dante en  gofo  de  todas  las  fuerzas  brasileras  en  el  Para- 
guay, tomó  invent¿irio  en  presencia  de  Elisa  A.  I.ynch, 
aprisionada  al  ser  derrotadas  en  Cerro-Corü  las  últimas 
fuer/as  del  ex  dictador  Lo|)ez,  de  todos  los  objetos  y  valo- 
res en  especio  ú  otras  asi  como  de  todos  los  papeles  que 
se  hallaban  en  (loder  de  la  misma  aprisionada  y  obtuvo 
el  resultado  que  abajo  se  demuestra,  ú  saber: 

4  adere/os,  siendo: 

1  de  oro  maci/.o. 

1  con  amatista. 

1  de  oro  y  filigrana 

1  de  id.  con  esmeraldas. 
U)  anillos,  siendo: 

10  de  oro  í'on  crisolitas. 

24  de  id.  de  diversos  gustos. 

2  Albums,  siendo: 

1  «le  tapas  de  oro  con  cajíis  de  plata  y  relieves  de  oro. 

1  de  madre  |>erlas,  ofrei-ido  al  marisi'al  Lo{>e/.  por  el 
pueblo  de  Buenos  Aires. 

2  mariposas  siendo: 
1  de  criV)litas. 

1  de  piedras  entrefinas: 
2Í  bolones,  sieiulo: 
12  de  coral. 


504  OOBEBNANTES 

15  de  oro  para  chaleco. 
6  de  id.  para  puños. 

5  bombillas,  siendo: 

3  de  plata  con  virolas  de  oro. 

2  de  oro. 

6  barras  de  oro  pequeñas. 

20  cadenas  y  cordones,  siendo: 

15  de  oro. 

1  de  id.  con  medalla. 
1  de  id.  con  cruz. 
6  mates,  siendo. 

3  de  plata  con  bombilla. 
3  guarnecidas  de  oro. 

1  crucifijo  de  oro  con  tres  brillantes. 

1  cigarrera  de  oro. 

2  cajas  de  rapé,  ambas  de  oro. 

1  condecoración  de  la  orden  de  Cristo  con  pendiente  de 
la  misma  orden. 

1  lapicera  de  oro  labrada. 

1  collar  de  corales. 

1  chicote  con  las  iniciales  F.  S.  L.  grabadas  de  bri- 
llantes. 

1  diadema  de  oro. 

1  espada  con  vaina  de  oro  y  puño  también  de  oro,  gra- 
bada con  brillantes  ofrecida  al  mariscal  López  por  el  pue- 
blo paraguayo. 

1  estuche  con  útiles  de  plata  y  otro  para  uso  de  mesa 
y  toillete. 

3  peines  de  cabeza,  siendo: 
3  con  guarniciones  de  oro. 
1  con  diamantes. 

19  pares  de  pendientes,  siendo: 
G  de  crisolitas. 

12  de  oro  de  diversos  gustos. 
1  de  mosaico. 

16  pulseras,  siendo. 


DEL  PARAOrAT 


rior» 


1  fie  mosaico. 

10  lie  oro. 

1  de  martil. 

1  i'oii  rni/  y  fiiedra^  de  brillantes. 

1  ron  |>iedra^  falsas. 
•^  lie  rabelio. 

10  |ireiidedores5,  hiendo: 

2  de  marfiL 

1  de  oro  ron  brillantes. 

•I  de  id.  t'iMi  diferentes  gustos.  " 

1  de  amatista. 

¿  de  oro  «'on  t«»|)at*io. 

1   |Híria-fósforos  dí>  oro. 

11  rt»lMJi»<  de  op>,  siendo: 

lo  de  diversos  tamaños  v  cusios,   inclusive  dos  do  se- 
ñora. 

1  d»^  nni  it»n  i-aflena. 

•i  n*li«'arios  do  diverso*^  lámanos. 
í  rn'^ario^  de  on)  v   corales. 
H  man-adíires  de  ropa,  siendo: 
•i  do  ort>. 

2  de  plata. 

1  tubi»  roiitoniondo  ro'^arios  V  cordones  de  oro. 

1  «'aja  |»ortene«*i«Mito  A  Rosita  i'arreras,   hijadol   maris- 
cal I.ojic/,  ronleniendo  I  >  siguiente: 

V¿  |ir»^:il"dorc^  <*Mn  iiiedra*^  falsas  para  vertid»». 
X  pnUcra<  d*»  ^n». 

2  prendedores  de  i<l. 

Ti  i*or<l«»lies  do  i<l. 

3  |irondrd'»re*i  ron  crisiilila'^. 
'A  marip<**^as. 

1    par  l»«i!iiiii»s  fot)  tTÍ*¿ólita«*. 

\   p|  de  id.  ^ 

A  liobilla«»  do  piodra**  entro  íiiiaN. 

4  ••  •liar»**»  fon  tMpa<'io.  «Ti^^íMita**  y  oofalos. 
3  pare**  briüoDs  ron  piedra**  orisólilas. 


506  GOBERNANTES         • 

1  cruz  pequeña  con  perlas. 

4  pares  brincos  de  oro  con  topacios. 

3  pares  rosetas  de  oro. 

1  rosario  de  oro. 

1  clavillo  de  oro  con  topacios. 

VALORES    DE  ESPECIES   . 

• 

391  onzas  de  oro. 

27  medias  onzas. 

15  monedas  de  20,000  reis  de  cuño  brasilero. 

12  id.de  10,000  reis  de  id. 

24  id.  de  4  patacones. 

31  id.  de  2  patacones. 

19  libras  esterlinas. 

50  monedas  de  20  francos. 

2  id.  de  17,000  reis  14,600  pesos  papel  de  la  República 
del  Paraguay. 

Además  de  este  dinero. 

138  onzas  de  oro  que  fueron  presentadas  en  el  acto  de 
este  inventario  por  el  señor  coronel  Eneas  Gustavo  Gal- 
vao  mandadas  entregar  porS.  A.  R.  al  mismo  señor  co- 
ronel, por  el  comandante  de  las  fuerzas  al  Sur  de  Man- 
duvirá  por  pertenecer  ese  dinero  á  Elisa  A.  Lynch  que 
antes  lo  habia  dado  á  trueque  de  un  álbum  de  su  propie- 
dad encontrado  por  ella  entre  nuestras  fuerzas. 

PAPELES — DOCUMENTOS 

Una  escritura  de  venta  hecha  al  mariscal  F.  S.  López, 
relativa  á  tierras  de  Cordilleritas  pertenecientes  al  distri- 
to de  Ibicuy,  en  el  año  de  1869. 

Otra  escritura  de  venta  de  doña  Teresa  Muñoz  de  tier- 
ras vendidas  al  mismo  mariscal  López  en  1868. 

Otra  de  la  casa  y  sitio  de  Barrios  de  la  Encarnación  de 
esta  ciudad  de  la  Asunción,  tia  de  doña  Celedonia  Castel- 


DEL  PARAGUAY  507 

vi,  pasaron  á  favor  del  presidente  de  esta  República  el 
ciudadano  Carlos  A.  López. 

Otra  de  venta  tanfibien  de  una  chacra  en  el  campo 
grande,  distrito  de  la  Santísima  Trinidad,  en  el  mes  de  ju- 
lio de  1869. 

Otra  de  venta  hecha  al  mariscal  López  en  1866  por 
Francisco  de  Sales  Doncel. 

Documentos  relativos  á  casa  y  sitio  en  la  capital,  dis- 
trito de  la  Encarnación  en  1869. 

Documentos  relativos  á  tierras  del  distrito  de  la  Encar- 
nación compradas  al  ciudadano  Félix  Domingo  Barbosa 
en  1869,  por  Elisa  A.  Lynch. 

Otros  pasados  á  Elisa  A.  Lynch,  sobrQ  compras  hechas 
al  estado  de  la  República,  de  terreno,  decampo  y  bosques 
desiertos,  comprendidos  entre  los  rios  Itanará-guazü  y 
Aguaray-guazú,  en  1869. 

Otros  de  Juana  Bautista  de  Freitas,  de  tierras  en  el 
Lambaré  que  según  declara  Elisa  A.  Lynch  son  de  su 
propiedad  sin  que  acompañe  para  aclarar  escritura  de 
venta. 

Otros  documentos  de  Fernando  Mora  en  las  condicio- 
nes del  antecedente. 

Otros  mas  de  compras  de  tierras  en  el  departamento  dg 
la  Villa  del  Salvador,  pasados  á  favor  de  Elisa  A.  Lynch 
en  1869. 

Otros  todavía,  id.  id.  id. 

Otros  mas  pasados  á  favor  de  Elisa  A.  Lynch,  de  un 
depósito  hecho  por  ella  en  la  tesorería  del  estado  en  1870, 
de  la  cantidad  de  ochenta  y  xin  mil  trescientos  veinte  y 
siete  pesos  papel. 

Dos  cartas  de  Elisa  A.  Lynch,  dirigidas:  una  al  gene- 
ral Mac  Mahon  sin  fecha,  y  otra  al  ministro  plenipoten- 
ciario de  Inglaterra  en  la  República  Argentina,  fechada 
en  3  de  enero  de  1870,  siendo  escrita  á  éste  para  que  re- 
cibiese en  la  legación  los  documentos  que  pertenecen  á 
la  misma  señora,  y  escrita  á  aquel  para  igualmente  reci- 


508  GOBERNANTES 

bir  y  guardar  para  el  Banco  de  Inglaterra  á  la  orden  de 
ella,  y  la  de  sus  hijos  en  su  falta,  diversas  ¡cantidades  en 
las  siguientes  especies: 

3700  onzas  de  oro. 

100  libras  esterlinas, 

32  nnonedas  de  cuatro  patacones. 

55  id  de  dos  id. 

16  napoleones  y  mas  quinientas  onzas  de  oro,  á  fin 
de  ser  entregadas  á  Emiliano. 

Mas  una  otra  carta  del'  cónsul  italiano  Chaperone  fe- 
chada en  Luque  el  18  de  octubre  de  1868,  dirigida  á 
Elisa  A.  Lynch,  en  la  cual  declara  tener  recibida  la  suma 
de  5000  patacones  en  plata  y  que  entregará  á  su  reclamo, 
con  los  intereses  correspondientes. 

"Y  por  nada  mas  encontrarse  que  inventariar  según  las 
órdenes  recibidas,  se  cerró  el  presente  inventario  que  va 
firmado  por  la  respectiva  comisión  y  la  aprisionada  Eli- 
sa A.  Lynch — firmado  Victorino  Barbosa  da  Lomba, 
presidente  de  la  comisión — Rufino  Eneas  Gustavo  Gal- 
vao— Federico  Augusto  de  Fontoura  Lima — Elisa  A. 
Lynch. 


No  se  puede  negar  que  el  Paraguay,  el  país  menos  co- 
nocido de  este  Continente,  hiciera  algunos  progresos  en 
los  últimos  años  que  precedieron  á  la  última  guerra,  pro- 
vocada de  un  modo  tan  insensato  por  su  postrimer  tira- 
no. Introdujéronse  entonces  ferro-carriles,  telégrafos, 
un  arsenal  y  otras  obras,  en  que  se  emplearon  muchos 
mecánicos,  principalmente  ingleses,  cuyo  idioma  y  aun 
algunas  costumbres  iban  generalizándose  en  el  país. 

La  República  cubre  como  setenta  mil  millas  cuadradas, 
pero  reclama  mayor  territorio  de  las  naciones  circunve- 
cinas. El  censo  de  1857,  le  daba  una  población  de 
1.337,449  habitantes,  según  Du  Graty,  el  que  sonsidera- 


DEL   PARAGUAY  509 

mos  escesivamente  exagerado,-  mientras  el  que  se  con- 
feccionó el  19  de  nnarzo  de  1887,  por  la  oficina  general  de 

Estadística  sólo  da  863,751,  de  los  cuales  corresponden  á 
la  Asunción  24,838,  divididos  en  10,884  varones  y  13,954 
mugeres.  No  saben  leer  ni  escribir  199,431  paraguayos 
y  4070  estrangeros,  y  saben  leer  y  escribir  32,447  para- 
guayos y  3826  estrangeros. 

El  clima,  aunque  caliente,  es  muy  sano;  el  país  monta- 
ñoso y  .pintoresco  y  el  suelo  fértil.  Los  habitantes  son 
los  mas  industriosos  déla  América  del  Sur;  sus  cereales, 
algodón  y  tabaco  cubren  medio  millón  de  acres.  El 
principal  producto  del  país  es  lai  yerba  mate,  la  mayor 
parte  se  esporta  á  Buenos  Aires,  llegando  hasta  un  mi- 
llón de  pesos  fuertes.  El  cultivo  del  algodón,  que  habia 
dado  principio  en  186-^,  quedó  interrumpido  á  causa  de 
la  guerra,  la  que  fué  muy  ruinosa  para  el  Paraguay,  pe- 
ro dando,  en  recompensa,  á  sus  naturales  un%  elevada 
reputación  de  valor. 

• 

La  marcha  del  nuevo  gobierno  tendia  en  un  todo  al  pro- 
greso, de  conformidad  á  lo  distinguido  de  las  personas 
que  lo  componían  y  al  nuevo  orden  de  cosas  diame- 
tralmente  opuesto  al  que  hasta  entonces  habia  existido.  • 

Estableció  la  libertad,  en  sumas  lata  acepción;  el  voto 
del  pueblo  como  evangelio  del  mandatario;  libertad  de 
conciencia,  del  pensamiento  y  de  la  prensa;  garantía  de 
la  propiedad;  abolición  de  la  confiscación  y  del  pasaporte; 
apertura  de  los  puertos  del  Paraguay  á  todos  los  hom- 
bres del  mundo,  con  libre  ejercicio  de  su  comercio,  ¡n- 
pustria,  culto  y  artes. 

Al  perióiico  Semanario  reemplazó  La  Regeneración,  el 
1?  de  octubre  de  1869,  y  fué  el  primer  mensag?ro  del  libre 
pensamiento  del  pueblo  paraguayo,  mudo  y  sin  voluntad 
propia  hasta  entonces.  Publicaba  además  los  documen- 
tos oficiales  y  decretos  del  gobierno  provisorio,  conser- 


510  GOBERNANTES 

vando  siempre  el  director  del  periódico  su  perfecta  inde- 
pendencia. 

Un  movimiento  reaccionario  que  tuvo  lugar  el  31  de 
agosto  de  1870,  dio  fin  al  gobierno  del  triunvirato. 

El  pueblo  paraguayo  tiene  tres  fechas  memorables  para 
determinar  la  era  de  su  nueva  existencia  política  como 
nación  libre,  después  de  mas  de  cincuenta  años  de  escla- 
vitud ignominiosa,  bajo  el  ominoso  régimen  de  los  tres 
tiranos  que  lo  hundieron — El  15  de  agosto  de  1869;  el  19 
de  setiembre  de  1870,  el  25  de  noviembre  del  mismo  año. 

La  primera  marca  la  instalación  del  primer  gobierno  li- 
beral de  la  República,  él  mismo  dia  que  el  tirano  fuese  á 
encontrar  su  fosa  de  Cerro-Corá. 

La  segunda  es  el  19  de  setiembre,  fecha  no  menos  glo- 
riosa que  hará  época  en  los  anales  del  Paraguay,  en  que 
el  movimiento  espontáneo  del  pueblo  en  masa,  reaccio- 
nando cftntra  los  sjucesos  *del  31  de  agosto,  atiazó  la  con- 
quista de  la  libertad. 

La  fercera  y  la  mas  importante  de  estas  fechas  es  la  del 
25  de  noviembre  del  70,  en  que,  reunido  ese  mismo  pue- 
blo en  la  plaza  juró,  juntamente  con  el  primer  presidente 
de  la  República,  la  primera  constitución  libre  que  se  die- 
ra, depositándola  por  manos  de  éste  en  el  lugar  en 
que  se  colocó  la  piedra  fundamental  del  monumento,  que 
ha  de  legar  alas  generaciones  venideras  él  recuerdo  de  la 
reconquista  de  los  derechos  del  pueblo,  de  su  libertad  po- 
lítica y  social. 

•  LXVII.-DON  CIRILO  ANTONIO  RIVAROLA,  des- 
de 19  de  setiembre  de  1870,  en  que  la  convención  cons- 
tituyente creó  la  presidencia  provisoria  de  la  República, 
nombrando  para  ejercerla  á  dicho  ciudadano,  hasta  el  25 
de  noviembre  del  mismo  año,  que  se  juró  la  constitución, 
instalándose  el  gobierno  constitucional  con  el  propio  Ri- 
varola,  de  primer  presidente,  y  don  Cayo  Miltos,  de  vice- 
presidente de  la  República. 


BEL   PARAGUAY  511 

Mas  tarde  organizó  su  ministerio  con  los  ciudadanos 
Salvador  Jovellanos,  interior,  José  Segundo  Decoud,  jus- 
ticia, culto  é  instrucción  pública,  Juan  B.  Gilí,  hacienda  y 
agricultura,  general  Bernardino  Caballero,  guerra  y  ma- 
rina, y  durante  su  suspensión  fué  reemplazado  por  Car- 
los Loisaga. 

Desde  entonces,  el  Paraguay  sigue  aunque  á  paso  len- 
to pero  seguro,  en  lavia  del  progreso. 

LXVIIL— DON  SALVADOR  JOVELLANOS,  vice- 
presidente en  ejercicio  del  P.  E.  de  la  República,  hasta  el 
25  de  noviembre  de  1874. 

Tuvo  por  ministros  sucesivamente  á  los  ciudadanos 
Carlos  Loisaga,  Benigno  Feíreira,  Eduardo  Aramburú, 
José  Falcon,  José  del  Rosario  Miranda,  Francisco  Sote- 
ras,  Francisco  Lino  Cabrizas^  Jaime  Sosa,  tJánjdido  Ba- 
reíro,  Germán  Serrano,  Bernardino  Caballero,  Juan  Bau- 
tista Gilí,  Higinio  Uriarte  y  Patricio  Escobar. 

La  administración  Jovellanos  no  mereció  las  simpatías 
del  pueblo  paraguayo.  Según  La  Reforma  de  la  Asun- 
ción, ella  fué  una  larga  y  no  interrumpida  serie  de  escán- 
dalos y  robos. 

La  agricultura  no  recibió  impulso  alguno,  ni  la  mas  in- 
significante protección;  el  ferro-carril  permaneció  en  el  mas 
completo  estado  de  abandono;  no  estableció  una  sola  es- 
cuela, á  pesar  de  haber  destinado  el  congreso  cincuenta 
mil  pesos  para  la  instrucción  pública.  La  libertad  habia 
sido  proscrita,  el  derecho  violado,  la  justicia  escarnecí-. 
da,  la  moral  ulti ajada,  la  constitución  y  las  leyes  piso- 
teadas, el  honor  y  la  vida  despreciadas  sangrientamente 
por  viles  mandones,  que  mantenian  vandidos  y  asesinos 
asalariados  para  imponer  mejor  al  pueblo  el  reinado  del 
puñal.  En  una  palabra,  dicho  periódico  pinta  esa  admi- 
nistración con  muy  negros  colores. 

LXIX.— DON  JUAN  BAUTISTA  GILL,   presidente 


512  GOBERNANTES 

de  la  República,  desde  el  25  de  noviembre  de  1874  hasta 
el  1?  de  marzo  de  1876,  que  habiendo  salido  á  campaña 
quedó  en  su  lugar  el  vice-presidente  don  Higinio  Uriarte. 
El  19  de  abril  del  mismo  año,  aquel  reasumió  el  gobierno, 
habiéndolo  desempeñado  hasta  el  12  de  abril  de  1877,  que 
fué  bárbaramente  asesinado  en  las  calles  de  la  Asunción 
por  una  turba  de  hombres  armados,  con  cuya  trágica  des- 
gracia, el  vice-presidente  Uriarte  volvió  á  ejercer  el  P.  E. 
desde  el  mismo  dia  hasta  el  25  de  noviembre  de  1878. 

Compuso  su  ministerio  sucesivamente  de  los  ciudada- 
danos  Germán  Serrano,  Facunddo  Machain,  Emilio  Gil!, 
Bernardino  Caballero,  Patricio  Escobar,  Cándido  Bareirp, 
Adolfo  Saguier,  José  Urdapilleta,  Benjamín  Aceval,  Juan 

A.  Jara,  Agustín  Cañete  y  Jo  sé  F.  Decoud. 

La  administración  de  Gilí,  según  don  Gregorio  Beni- 
tez  engendró  el  descrédito  social,  político  y  económico 
del  Parag^uay.  En  los  últimos  seis  años,  el  señor  GUI 
formó  (Jarte  de  todos  los  gobiernos  de  la  República,  ya 
como  ministro,  ó  ya  como  representante,  ejerciendo  en 
la  administración  la  misma  preponderancia  conque  sub- 
yugara al  pueblo  paraguayo. 

Hasta  el  dia  en  que  el  señor  Gilí  tomara  directamente 
las  riendas  del  gobierno,  el  país  producía  lo  bastante 
para  sufragar  siquiera  sus  gastos  administrativos.  Sus 
entradas  ascendían  hasta  setenta  mil  pesos  mensuales. 
Pero  en  1876  las  rentas  de  la  nación  descendieron  hasta 
la  triste  cifra  de  nueve  mil  pesos  al  mes. 

El  ex-presidente  don  Cirilo  A.  Rivarola,  en  sus  escritos 
publicados  en  Buenos  Aires  en  1875,  decia:  "Juan  Bautis- 
ta Gilí  en  el  poder,  seria  la  gangrena  en  el  corazón  del 
pueblo  paraguayo.  Luego,  pretendiendo  el  ministro  bra- 
silero señor  AraujoGondin  llevar  al  poder  á  Gilí,  como  lo 
ha  llevado,  su  intención  era  únicamente  colocar  al  Para- 
guay en  el  descenso  rápido  de  su  perdición. . . . 

"Gondin  tenia  conciencia  de  la  imposibilidad  de  su  can- 


DEL  PARAGUAY  513 

rlidato,  á  quien  decididamente  se  proponía  hacerle  triun- 
far, i>orque  una  vez  Gilí  en  el  poder,  la  hidra  do  lerena  es- 
tablecería su  reinado  en  el  país 

"Estaba  en  la  conciencia  de  todo  el  pueblo  que  su  ad- 
ministración seria  el  emporio  de  cínicos  especuladores, 
y  sobre  todo  muy  capaz  de  sacrificar  la  inde[>endencia 
nacional  en  aras  de  sus  intereses  pei-sonales." 

El  agravamiento  de  la  miseria  en  que  se  encontraba  la 
pobla(*¡on  del  Paraguay,  durante  la  adminístra(*ion  Gilí, 
era  la  consecuencia  inmediata  del  estanro  <lcl  tabaco,  la 
sal  y  el  ja^mn. 

En  la  memoria  presentada  por  el  ministro  de  haciencla 
de  la  República  alcongi*eso,  nada  se  encuentra  en  ella  que 
inform.aseá  la  nación  sobre  el  i*esultado  «le  la  venta  hcnrlia 
por  el  gobierno  de  I^^s  artículos  estancados,  y  de  la  apli- 
cación de  su  pnxiucto. 

LXX.— DON  HIGINIí)  rUIAUTE,  vive-presidente 
de  la  Hepúblira,  en  ejen-irio  del  P.  E.,  desde  el  Vi  de 
abril  de  1H77,  á  consecuencia  del  asesinato  del  presidente 
Gilí,  acaecido  en  ese  dia. 

El  señor  Tririrte  adoptó  uime<liatamentc  las  medidas 
necesarias,  para  M)f<H-ar  la  rel>eli«>n,  y,  des|»ues  tie  mi  re- 
ñidlo comlxite  librado  á  la^^  puertas  di»  la  capital,  r<»n»ii- 
guió  doniínarla  completamente,  auoderándosi»  la^  furr/íi^ 
gubernativas  de  alguno  <le  Ins  ase^^inos. 

Su  gobierno  <luró  hasta  el  ír>  de  noviembre  <le  I87S. 

LXXI.— I)t)N  CÁNDIDO  DAUEIUO.  presidente  de  Ja 
República,  desde  el  á^ide  novit»mbre  de  ISTS,  hasta  se- 
tiembre de  1H8<>,  en  qne  falle<-iera. 

Acompañáronle  en  calidad  de  ministn»**  '*uces¡\ amenté 
los  c¡udaflano<  li^Tnardino  Caballen».  Pedro  Dflaiic,  Jos^ 
Segundo  Decoud.jAgu*»tM»  ('añt*te  y  Jo'*<^  Antonio  lia/arás. 

lAXII.-r.KXKRAK  HEKNAUDINO  CAHALLERO, 
presidente  pro\í^<»rio  de  la  Kepnliiica.     Por  fallecimiento 

31 


/■'. 


514  GOBERNANTES 

del  señor  Bareiro  y  por  renuncia  de  don  Adolfo  Saguier 
del  cargo  de  vice-presidente,  el  congreso  le  nooibró  en 
aquel  carácter  y  asumió  inmediatamente  el  mando  de  la 
nación  el  4  de  setiembre  de  1880,  hasta  que  fué  electo 
presidente  en  propiedad  el  25  de  noviembre  de  1882,  y 
don  Juan  A.  Jara,  vice-presidente. 

Fueron  sus  ministros  los  ciudadanos  José  A.  Bazarás, 
Pedro  Duarte,  Juan  de  la  C.  Giménez,  José  González,  Juan 
A.. Meza,  José  S.  Decoud. 

Bajo  los  auspicios  de  la  paz,  la  administración  del  ge- 
neral Caballero  consiguió  levantar  el  país  de  su  postra- 
ción, reparar  sus  desastres  pasados  imprimiendo  nuevo 
y  vigoroso  impulso  á  la  marcha  general. 

La  constitución,  desde  entonces  se  cumple  al  pié  de  la 
letra  y  lo  prueba  el  acto  solemne  que  tuvo  lugar  ejerci- 
tando el  pueblo  el  derecho  de  sufragio,  para  la  .elección 
de  sus  representantes,  en  actitud  pacífica,  digna  é  inde- 
pendiente, y  sin  esas  odiosas  coacciones  de  la  fuerza  que 
deshonran  al  mandatario. 

La  campaña  progresaba  de  un  modo  satisfactorio,  la 
población  aumentaba,  la  industria  pastoril  se  desarrollaba, 
la  agricultura  adquiría  proporcionalmente  su  verdadera 
importancia.  Las  cosechas  de  los  cereales  y  demás  pro- 
ductos eran  mas  que  regulares. 

El  buen  éxito  que  el  Paraguay  obtuvo  en  la  Esposicion 
Continental  de  Buenos  Aires,  en  1882,  es  una  honrosa 
prueba  de  lo  que  decimos.  El  Paraguay  fué  representado 
en  ese  certamen  con  una  variada  colección  de  productos  y 
riquezas  naturales  que  fueron  agraciados  debidamente, 
discerniéndole  los  jurados  respectivos  cinco  medallas  de 
oro,  siete  de  plata,  veinte  y  cuatro  de  bronce,  tres  de  co- 
bre y  veinte  y  una  menciones  honoríficas. 

La  a  Iministracion  de  justicia  marchaba  con  regularidad: 
la  armonía  reinaba  entre  el  poder  civil  y  el  eclesiástico: 
el  estado  de  la  instrucción  pública  mejoraba.  En  una  pa- 
abra,  el  país  progresaba  en  general. 


DEL  PARAGUAY  515 


Al  general  Caballero  siguió  en  el  gobierno  el  general 
Patricio  Escobar,  como  presidente  de  la  República,  y  don 
José  del  Rosario  Miranda,  como  vi<*e-(>residente  de  la 
misma,  los  cuales  fueron  elevados  al  poder  el  25  de  no- 
biembre  de  1886. 

El  presidente  Escobar  compuso  su  ministerio  del  mo- 
<lo  siguiente:  el  coronel  Juan  A.  Meza,  interior:  el  doctor 
Benjamin  Aceval,  relaciones  esicriores:  don  Agustín  Ca- 
ñete, nieto  del  doctor  Francia,  hacienda;  el  comandante 
J.  Maciel,  justicia,  cuití)  ó  instru(*cion  pública  y  el  coro- 
nel Pedm  Duarte,  guerra  y  marina. 

TíkIos  estos  funcionarios  continúan  en  ejon^cio:  lle- 
nando satisfactoriamente  las  aspiraciones  del  pueblo  pa- 
raguayo, bástala  fecha  (octubre  de  1KS7),  con  esce|M*it)n 
del  señor  Cañete,  que,  con  motivo  de  haber  jaiblirado  en 
la  Asunción  el  geiHTíil  Sarmiento  un  articulo,  el  2o  d*»  si^- 
tiembre,  aniversario  de  la  muerto  del  d»)«-tor  Frarnia,  no 
habiendo  sido  del  agrado  del  nieto,  pivsentó  su  renuncia 
del  puerto,  la  que,  según  creemos,  no  le  fu»*^  aceptada. 

PorlodemAs,  el  general  Sarmiento  m»  lirrunsrrilN*  á 
los  |>ersonage>  histéricos,  haeiendo,  romo  es  natural, 
completa  prescindencia  <le  las  per>ona»^  de  sus  de^^een- 
ili<Mite>,  entrtí  los  cuales  roní>cemos  algunos  caballeros 
dignos  de  toda  consid(*raciun. 


I   I  N 


ÍNDICE 


Pi^efa^ii) I 

í.nliKUNANTKS 

IVíIro  lio  Meiiíl»/;i 1 

Ju.'iii  i|«»  Ayolii^ 3 

Dnmiiií^o  Martiiitv  fh*  Irala 5,16 

Alvar   NuFio/ (  aluva  ilr  \ara 8 

Juan  i\o  Sala/. ir  lÍMiino^a 14 

Fraii<*i<4*o  iIp  M(MHlo/a 14 

Feli^K?  ílo(Mrere< 25,33 

Diopí  t\o  Al)n»u Sfi 

rmii/alti  lio    MiMi'l«'/a ¿t» 

KraihÍMNi  Orti/  «I»»  \*«»rLMr;» ::?7 

Juan  •  If •  <  >rto;;a 29 

Juan  t  >rti/  .If    Zariii- Al 

Martin  Suanv  (|i*  ri»lo«li» :tfj 

Ih«*^o  Orti/ ilí»  Zaratí»  y  Mt'n«liffa 37 

Juan  t\o  (taray ' :i8 

Ah»n*.o«le  \*<Ta  y  Araron il 

Juan  T'inT'"' ílt»  X'i'ra  v  Ara::'»n 4*J 

ÍI«Tnan«laria^  «le  S;ia\***lra r*ií.r>¿,ri3,.Vj 

Kornaníl*»  i|**   Záralr 7A 

Hartoloim*  Sant|if\al  m<miii|mi    51 

Juan  ral>all(*P»  lia/.in    7i¿ 

Juan  Kaniinv  <lo    \»'la/'*»» 'Ci 

iMogt)  Kainiriv  X'aMr/  y  ili*  la  HanHa 'i'í 

(tanin  ile  Mcn<lo/a r»2 


índice 

Pág. 

Diego  Marín  Negron 58 

Francisco  de  Alfaro 58 

Francisco  González  de  Santa  Cruz 59 

Manuel  de  Frías 60 

Diego  de  Regó  y  Mendoza 68 

Luis  de  Céspedes  Garcia  Xaiía  ó  Xeria 68 

Martin  de  Ledesma   Valderrama 69 

Pedro  de  Lugo  y    Navarra 71 

Gregorio  de  Hiríestrosa 72 

Diego  de  Escobar  Osorio 78 

Bernardino  de  Cárdenas.. ..i 79 

Sebastian  León  y  Zarate 85 

Cristóbal  de  Garay  y  Saavedra 89 

Juan  Blasquez  de  Valverde 90 

Alonso  Sarmiento  Sotomayor  y  Figueroa...  93 

Juan  Diez  de  Andino 94,97 

Felipe  Rege  Corvalan 95 

El  Cabildo 96 

Diego  Ibañez  de  Faria 97 

Antonio  de  Vera  Mugica 97 

Alonso  Fernandez   Marcial 98 

Francisco  de  Monforte 98 

Sebastian  Félix  de  Mendiola 99 

Juan   Rodríguez  Cota 99 

Antonio  de  Escobar  y   Gutiérrez 99 

Baltasar  Garcia  Ros 99 

Manuel  de  Robles  Lorenzana 100 

Juan  Gregorio  Bazan  de  Pedraza 101 

Antonio  Victoria 101 

Diego  de  los  Reyes  Balmaceda 101 

José  de  Antequera  y  Castro 103 

Martin  de    Barúa 148 

Bartolomé  de  Aldunate 165 

Ignacio   de  Soroeta 166 

El  Común 167 

Junta  Gubernativa 168 

Antonio  Ruiz  de  Arellano Í69 

Cristóbal  Rodríguez  de  Obelar 171,174 

Isidoro  Mirones  Benavente 172 

Manuel  Agustín  de  Ruiloba  y  Calderón 172 

Juan  Caballero  de  Añasco 173 


ÍNDICE 


Pág. 


Juan  de  Arregui 174 

Bruno  Mauricio  de    Zavala 175 

Martin  José  de   Echauri 177 

Rafael  de  la  Moneda 177 

Marcos  José  de  Larrazabal 178 

Jaime  Sanjust 179 

José  Martinez  Fontes 180 

Fulgencio  Yegros  y  Ledesma 184 

Carlos  Morphi  ó  Murphy 185 

Agustin   Fernando    de  Pinedo 188 

Pedro  Meló  de  Portugal 197 

Joaquin    de  Alós  y   Brú 199 

Lázaro  de  Rivera..* 201 

Bernardo  de  Velazco 208 

Manuel  Gutiérrez 228 

Eustaquio  Gianini 228 

Pedro   Garcia 228 

Junta  de  Gobierno  provisorio 230 

José    G.    R.  de   Francia  y   Juan    Valeria- 
no de  Zevallos 231 

Junta  Gubernativa 233 

Cónsules  F.  Yegros  y  J.  G.  R.  de  Francia....  253 

Dictador  José  Gaspar  R.  de  Francia 273 

Policarpo  Patino... 388 

Junta  Gubernativa. 388 

Ramón  Duré  y  José  Domingo  Campos,  sar- 
gentos   391 

Coronel  Mariano  Roque  Alonzo 391 

Cónsules  Alonzo  y  López 391 

Carlos  Antonio  López,  presidende 417 

Francisco  Solano  López,  presidente 435 

Triunvirato 497 

Cirilo  Antonio  Rivarola,  presidente  proviso- 
rio   510 

Salvador  Jovellanos,  vice-presidente 511 

Juan  Bautista  Gilí,  presidente 512 

Higinio    Uriarte 513 

Cándido   Bareiro,   presidente 513 

Bernardino  Caballero 513 

Patricio  Escobar 515 


ÍNDICE 


ÍNDICE   DE   LOS    DOCUMENTOS 


Pág. 


Acta  de  fundación  de  la  Ciudad  de  Buena 

Esperanza  del  Rio  Bermejo 42 

Provisión  de  las  cosas  que  se  podian  sacar 

por  el  Puerto  de  Buenos  Aires 53 

Memorial  por  el  que  el  capitán  Manuel  de 
Frias,  procurador  de  las  Provincias  del 
Río  de  la  Plata,  solicita  la  división  de  és- 
tas de  la  del  Paraguay;  y  que  se  nom- 
bre para  la  del  Rio  de  la  Piala  como  go- 
bernador y    capitán    general  á  Hernan- 

darias  de  Saavedra 60 

Documentos  justificativos:  Declaración  sa- 
tisfactoria de  don  Bernardino  de  Cárdenas, 
obispo  del  Paraguay,  para  el  descargo  de 
los  que  tomaron  las  armas  contra  el  go- 
bernador don  Sebastian  de  León  y  Zarate . .  81 
Correspondencia  de  Antequera  y  el  obispo 

Palos 117 

Curiosa  descripción  del  Chaco 191 

Vista  del  fiscal  protector  de  naturales 211 

Carta  de  don  Nicolás  Herrera  á  Robertson.  247 
El  gobierno  de  Buenos  Aires  al  del  Para- 
guay           248 

Notade  Herrera  á  los  cónsules  del  Paraguay..  249 

Respuesta  de  los  cónsules  del  Paraguay  á 

Herrera 249 

Los  cónsules  del  Paraguay  al  mismo 250 

Plan  del  gobierno  del  Paraguay  presentado 
al  segundo  congreso  por  el  doctor  Fran- 
cia   254 

Los  cónsules  Francia  y  Yegros  á  todos  los 
ciudadanos  y  habitantes  de  la  capital  Re- 
solución . . .  .• 260 

Resolución  consular  sobre  los  españoles. . .  263 

Resolución  superior  sobre  el  clero 296 

Auto  superior  sobre  los  funcionarios  públi- 
cos   299 

Decreto  supremo  sobre  el  obispo 309 


c» 


índice  5 

Pág. 

Apuntamientos  del  doctor  Francia  al  "Ensa- 
yo Histórico"  do  los  señores  Rongger  y 
Longrhamp 311 

Defensa  dol  señor  César  Bacle 315 

DcíToto  sobre  impuesto  para  una  campaña 
militar 328 

Derroto  sobre  reforma  de  los  regulares 333 

Kí^spucsta  dada  á  Uolivar  por  el  doctor 
Franria 338 

A  muga  pronunciada  por  el  doctor  don  José 
Isasa,  ron  motivo  nel  rumpleano-i  del  dic- 
tador  Francia 339 

Kspediente  de  Juan  Pérez  y  Alejandro  Gar- 
cía, ovpañoles ;i«ir> 

Derrcio  en  el  espediente  de  Hilario  Keralde, 
cvpanol 358 

t)ra'-¡nn  fúnebre dodicnda  al  doctor  Fraip-ia.  36i 
Inxcntario  de  lo-^  bienc**  dejados  porol  doc- 
tor  Francia 379 

Articulo  71  de  lo<  e<tatutí»vi  fie  la   adminis- 

Iraíion    «le    justicia .'K>0 

Artlí'ulos  del  de<Tct'>  solirola  libertad  de  vien- 
tres   31>7 

ln**lru«-iones  A    la  policía 3*.C 

AdmiiiistraiMon  política  del  Paraí^nay ítt>S 

Himno  nat*ional    paraguayo 4ir» 

Hand<»  del  general  F.  S.  Loimv.  sobn*  el  plie- 
go de  reserva  de  *iii  paore 4.*i<» 

tarta  del  secretario  de  la  |t»gac¡iiii  británi- 
ea  en  el  Kio  déla  plata,  Mr. (lould,al  mi- 
nistn»  ríe  relaciiMies  csteriores  del  Bra>il.  419 

t'omposÍ4'Í4)n  |H'»etica  de  don  Manuel  t'a<tilli>, 

titulada  "Al  Paraguay" ITi*» 

I>eclaraí-ion    del  general   Resquin W>8 

De»  reto  del  triunviralo  declarando  |K?rtene- 
cer  a  la  nación  los  bienesi  dol  mariscal 
Lo|»e/ilde  mayo  do  I.S70  aprobado  pt>r 

el  congre**oo|  ti' de  julio  de   IS71.) V.H» 

Inventario  de  los  bicne*^  de  la  ^^enora  líli**a 
A.  Lvnch TiiKt 


*s 


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