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Full text of "Revista de archivos, bibliotecas y museos"

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BINDma LIST MAY 1 1923 




REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

(historia y ciencias auxiliares) 



'/: 



ÓRGANO OFICIAL DEL CUERPO FACULTATIVO DEL RAMO 

(se Pl;BLICA HNA VEZ AL MES) 



TERCERA ÉPOCA. — AÑO VI 



TOMO VI 

Enf.ro a Junio de 1902. 







MADRID: 
Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. ^ y^ ^ 
Calle de Oiid, número 8 'y^^^ 



¿.7 1 



o. 



CONSEJO DE LA REVISTA 

JUNTA INSPECTORA. Presidente: Jefe superior del Cuerpo, D. Mar- 
celino Menénde^ y Pelayo. — Vicepresidente: D. Vicente Vignau y Ballester. — 
Vocales: D. José Ortega y García. — D. Manuel Flores Calderón.^D. Mariano Ca- 
talina y Cobo. — D. Rodrigo Amador de los Ríos. — D. Eduardo de Hinojosa y Nave- 
ros. — D. Juan Catalina García y López.— D. Augusto Fernández Victorio y Coci- 
na. — D. Ricardo de Hinojosa y Naveros. — D. Francisco Navarro y Ledesma. 

RE DACCIÓN. Presidente: D. Marcelino Menénde^ y Pelayo. — Vicepresi- 
dente: D. Vicente Vignau y Ballester.— Redactor jefe: D. Juan Menéndez Pidal. 
— Vocales: D. Ramón Menéndez Pidal. — D. Antonio Paz y Melia. — D. José Ramón 
Mélida y Alinari. — D. Alvaro Gil Albacete. — D. Ricardo Torres Valle. — D. Narciso 
Sentenach y Cabanas. — D. Manuel Serrano y Sanz. — Contador: D. Manuel Ma- 
gallón. — Secretario: D. Pedro Roca. 



COLABORADORES 

Españoles. 

Todos los individuos del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y 
Arqueólogos, y los distinguidos escritores siguientes: Aguilar y Cano (D. A.), Pu- 
blicista.— Altamira (D. R.), Catedrático de la Universidad de Oviedo.— Alemany 
(D. J.), Catedrático de la Universidad Central.— j Araujo Sánchez (D. C), Crítico 
de Bellas Artes. — Aviles (D. A.), de la Real Academia de San Fernando. — Baselga 
(D. M.), Catedrático de la Universidad de Zaragoza.— Bayo (D. C), Publicista. — 
Blázqne? (D. -^ ), C de "a T< a\ Academia de la Historiad— Bonilla y San Martín 
(D. A.), Secretario del Ate: . ientífico, literario y artístico de Madrid.— Calleja 
(D. J- D-V- Publicista. — Ccdil: 5)xcmo. Sr. Conde de), de la Real Academia de la 
(í). F.), de Real Academia de la Historia y Catedrático de la 
ral.--Cosiü(lJ. J.), Iberista.— Cotarelo y Mori (D. E.), de la Real 
.'. ;iv : sn I ic -O. ihás (D. R.), Canónigo-archivero de la Catedral de Va- 
lencia. — Domínguez berrueta (D. M.), Catedrático del Instituto provincial de Sa- 
lamanca. — Eguílaz Yanguas (D. L.), Catedrático de la Universidad de Granada. — 
Escandón (D. R.), Astrónomo del Observatorio de Madrid.— Fernández Duro (don 
C), Americanista, de la Real Academia de la Historia.— Fernández de Velasco 
(D. F.), Publicista. — Ferrá (D. B.), Director del Museo Arqueológico Luliano. — 
Fita (P. F.), de la Real Academia de la Historia. — García de Quevedo y Concellón 
(D. E.), Catedrático del Instituto provincial de Burgos.— Garrido Osorio (D. M.), 
Catedrático de la Universidad de Granada.— Garriga (D. F. J.), Catedrático del Ins- 
tituto provincial de Oviedo. — Gestoso y Pérez (D. J.), de la Academia de Bellas 
Artes de Sevilla.— Gómez Imaz (D. .\L), Publicista.— Gómez-Moreno y Martínez 
(D. M.), Profesor de la Universidad del Sacro Monte de Granada.— Güemes(D. J.), 
Archivero de la Real Casa.— Hazañas v la Rúa(D. J.), Catedrático de la Universidad 
de Sevilla.— Hergueta (D. N.), de la Real Capilla.— Herrera (D. A.), de la Real 
Academia de la Historia. — Herrera (P. I.), de las Escuelas Pías. — f Jiménez de la 
Espada (D. M.), Americanista, de la Real Academia de la Historia.---Lampérez 
y Romea (D. V.), Arquitecto y Catedrático de la Escuela de Arquitectura. — Las 
Navas (Conde de), Bibliotecario de la Real Casa. — Liñán y Eguizával (D. P.), Pu- 
blicista.— Lomba (D. J. R.), Publicista.— Llabrés (D. Gabriel), Catedrático del Ins- 
tituto de Cáceres.— Muntadas (D. J. F.), Publicista.— f Navarro (D. L.), Publicista. 
— Oliver y Esteller (D. B.), de la Real Academia de la Historia.— Pedraja Fernández 
(D. E. de la), C. de la Real Academia de la Historia.— Ramírez de Arellano (D. R.), 
C. de la Real Academia de la Historia.— Rodríguez de Berlanga (D. M.), Romanista. 
— Rodríguez Mourelo (D. J.), Profesor de la Escuela de Artes y Oficios. — Sánchez 
Moguel (D. A.), de la Real Academia de la Historia y Catedrático.— Soraíuce (D. P.), 
de la Comisión de Monumentos de Guipúzcoa.-^Tenorio (D. N.), Publicista*— 



Tramoveres (D. L.), de la Comisión de Monumentos de Valencia.— Uhagón (don 
F. R. dé), de la Real Academia de la Historia.— üreña y Smenjaud (D. R. de), Ca- 
tedrático de la Universidad Central.— Velázquez Bosco (D. R.), Arquitecto y Cate- 
drático de la Escuela de Arquitectura.— Villaamil y Castro (D. J.), Arqueólogo. — 
Vives (D. A.), de la Real Academia de la Historia. 

Extranjeros. 

Bienkowski (P.), Profesor de la Universidad de Cracovia.— Bonsor (M. J.), Ar- 
queólogo.— M. J. Calmette, miembro de la Escuela Francesa de Roma. — Daumet 
(M. G.), Archivero de los Archivos Nacionales de Francia. — Engel (M. A.), Ar- 
queólogo.— Farinelli (Dr. A.), Profesor extraordinario de la Universidad de Inns- 
bruck.— Fitz-Gerald (M. J. D.)— Friedel (M.), de la Universidad de Liverpool.— Ga- 
rófalo (Sr. F. P.), Profesor de la Universidad de Catania (Sicilia).— Gráfenberg (doc- 
tor S.), Crítico de literatura española. Frankfort.— Graillot (M. Henri), Profesor del 
Liceo de Tolosa de Francia.— Haebler (Conrado), Bibliotecario de la Biblioteca Real 
de Dresde.— Homolle (M. Th.), Director de la Escuela Francesa de Atenas. — 
t Hübner (E.), de la Real Academia de Berlín. — Leite de Vasconcellos (Dr. J.), Di- 
rector del Museo Etnológico de Lisboa. — Melé (E.), de la Biblioteca Nacional de 
Ñapóles.— Morel-Fatio (M. A.), Director adjunto de la Escuela práctica de Estudios 
superiores de París. — Paris(M. P.), Catedrático de la Universidad de Burdeos. — 
Ulloa (D. Luis), Secretario de Legación, Comisionado especial del Gobierno del 
Perú en los Archivos y Biblioteca» de Europa. 



Catálogos publicados por la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos. 
Biblioteca Nacional, L — Catálogo de las piezas de teatro que se conservan en el 
Departamento de Manuscritos de la Biblioteca Nacional, por D. Antonio Paz y 
Melia, Jefe de dicho Departamento. — Madrid, 1899. — 8-° doble, 717 páginas. — 10 
pesetas. — Ocho pesetas á los suscriptores de la Revista. Punto de v^nta, en la Ad- 
ministración de la misma. 



BIBLIOTECA DE LA REVISTA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS. 
11. Instrucciones para la redacción de los Catálogos en las Bibliotecas públicas del 
Estado, dictadas por la Junta facultativa de Archivos, Bibliotecas y Museos. — 
.Madrid. Tipografía de la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, 1902. — 
8.", 1 52 páginas y 180 modelos.— 6 pesetas. 



PRECIOS DE SUSCRIPCIÓN.— En España, 15 pesetas al año: en el extran- 
jero, 20 francos al año. — No se admiten sellos de correos en pago de suscripciO' 
«es.— Número suelto, 1,60 pesetas. 

Primera y segunda serie (primera y segunda época), 225 pesetas, lomos 1 á IX; 
sueltos, á 25 pesetas tomo.— Tercera' serie (tercera época), tomos I, II, III, IV y V, 
75 pesetas; sueltos, á i5 pesetas lomo.— Boletín de Archivos, Bibliotecas y Museos, 
un tomo, 7,5o pesetas. 

Modo de hacer el pago los suscriptores de provincias. 

Por medio de libranza del Giro mutuo, á nombre del Jefe del Archivo 
Histórico Nacional, Paseo de Recoletos, 20. 



REVISTA 



DE 



ARCHivUb, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Año VI — Enero de 1902— Núm. i 



ESTUDIO 

SOBRE LOS SERMONES VALENCIANOS 

DE SAN VICENTE FERRER 

QUE SE CONSERVAN MANUSCRITOS EN LA BIBLIOTECA DE LA BASÍLICA 
METROPOLITANA DE VALENCIA 

Introducción . 

Ea la Biblioteca de la Metropolitana de Valencia se conservan varias co- 
lecciones manuscritas de sermones de San Vicente Ferrer, que, como las del 
Colegio del Patriarca en Valencia, están todos en latín. Ya se tuvieron presen- 
tes para la edición que á últimos del siglo xvii costeó el Arzobispo Rocaberti, 
la cual es algo mejor que las del siglo anterior publicadas en Lión y que sir- 
vieron de vademécum de casi todos los predicadores de aquellos tiempos. 

Además de estos sermones latinos, se guardan en nuestra Biblioteca cua- 
tro tomos manuscritos, también de sermones de este Santo, pero escritos en 
el valenciano, ó llámese catalán, de principios del siglo xv. Ni aquéllos ni 
éstos están escritos por el Apóstol de Europa (cosa que no será difícil de de- 
mostrar), pero son notas auténticas, tomadas al oído. Estos sermones valen- 
cianos llevan por título: Reportationes scrmoniim Reverendissimi Magistri Vin- 
cenHiFerrarii prcdicatoris finis mundi, y su copia es anterior á la canonización 
de nuestro Santo, que tuvo lugar en 1455. Aunque en los latinos se mani- 



2 REVISTA DE ARCHIVOS 

fiesta bien el carácter del Santo valenciano, son sin comparación mejores los 
escritos en nuestro idioma, pues en ellos aparece más espontaneidad en la 
expresión délas ideas, y el lenguaje se adapta mejor á la exposición y al ge- 
nio del predicador. 

Antes de pasar á su examen, hemos de conocer á su autor. Si preguntamos: 
¿quién fué San Vicente Ferrér? se nos dirá que nadie lo ignora, tan relevante 
es su figura; pero nos parece que no se le conoce bien. Bueno será, pues, para 
conseguir nuestro propósito de conocerle mejor, copiar un trozo de un libro 
valenciano, que como ejemplar único se conserva en nuestra Universidad. 
Su autor, Miguel Pérez, pudo conocer á San Vicente; cuando menos oyó á los 
que le vieron y escucharon, y por consiguiente sus dichos son como de autor 
contemporáneo. El estilo es algo ampuloso, el hipérbaton por demás caden- 
cioso, pero de sesgo clásico: nos resulta un retrato muy acabado de nuestro 
Santo (i). 

«Lo ciar sol de justicia Deu Jesús Salvador nostre, per illuminar la escura 
nit de infidelitat que lo mon enfosquía, volgué fer naxer en la noble y famo- 
sa ciutat de Valencia al gloriós Sent Vicent Ferrer, per que ab la resplandor 
de la sua luminosa doctrina bandejas tan escures tenebres. Fon lum clara per 
virginitat de ardent caritat encesa, guiant a la celestial patria ad aquells, que 
desviats de la Sancta fecathólica, per lo canií de eriades obres acamina- 

ven Mereixqué atenyer aquella excelsa gracia, per 1' Esperit Sant ais 

gloriosos Apostols donada, que sermonant en la sua natural lengua, totes les 
nacions perfectament 1' entenien, y a cascu deis oints paría, que en la sua 
propria lengua sermonava, y egualment lo qui stava luny com lo quiprops 
stava, lo entenía. Ab tan steses ales la fama de aquest famós Sant volava, ab 
tan clarejant lum en la hombra de aquest mon la lum de la sua doctrina res- 
plandía, que innumerables juheus e moros a oir la sua santa preicació ab 
alegre voluntat venién. Axi ab verdaderes rahons les sues errors confonía, 
axi 'Is obría les profecies e axí ser vengut lo Messies ab autoritat de la Scrip- 
tura los mostrava, que 'Is feya venir deis sterils y deserts termens de la infi- 
delitat ais fertils y abundosos vergers de la santa fe cathólica, fentlos lavar 
en les sagrades fonts del batisme les emvellides taques de les sues ensutzades 
animes: que en lo verdader procés de la sua santa preicació leva de les mans 
del encmich dimoni quaranta milia sccierades persones, blasfemadors, ho- 
micides, logrcrs, concubinaris, e altres peccadors nefandíssims, fentlos fer 

(i) Vida de S. Vicente Ferrer. Valencia, 1510. 



a 



RKV. DF ARCH. BIHÍ.. ^" I\1US. 



TOMO VI.-LAM. I. 




fototipi» d« Haustr y Monct. • Madrid 



SAN VICENTE FERRER 

(DE UNA TABLA DE LA CATEDRAL DE VALENCIA, CASI COETÁNEA A SU CANONIZACIÓN EN 1455) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3 

pública y verdadera penitencia: y convertí vinticinch milia juheus e hnyt 
milia moros a la veritat de la Santa fe cristiana.» 

Todos estos milagros de la gracia los hacía el Santo por medio de la pre- 
dicación, qae duró muchos años, sin dejar pasar casi un día, recorriendo 
mucha parte de Europa. El autor antes citado describe, en un notable capí- 
tulo de su obra, el orden y reglas á que ajustaba San Vicente sus sermones y 
las excelencias de su santa predicación. 

«La gran ñau de la religió cristiana, essent per di verses ones de errors 
combatuda, aparegué en lo mon lo benaventurat Sant com a sabut y discret 
naucher, y ab lo chiulet de la sua preicació axí la santa ñau guiava, que 
aquell fot tunal (i) vent no li feu nosa; ans feu recollir en aquella innumera- 
bles persones, fentles passar de la platja de aquest treballós mon al port de la 
eterna gloria. Tan encesa caritat la devota pansa de aquest gloriós Sant in- 
framava, tan fervent amor tenía al prohisme, ab tan affectat desig la huma- 
na salvació desijava, que en los seus devots sermons molt tard questions 
subtils tractava; parlant solament de aquelles materies que per a les animes 
deis qui '1 scoltaven eren necessaries, exponent al seny moral la Sagrada 
Scriptura, distribuhint entre los pobles de les caxes del vell y nou testa- 
ment richs tresors de sciencia. Eren los seus sermons una abundosa botiga e 
apotecaría de cordials y remeys sperituals pera sanar qualsevol malaltía de 
vicis. Lo qui per lo vent de soperbia stava inflat, en baix centre de humili- 
tat de valla va: lo qui per la terrible set de avaricia era turmentat ab liberal 
voluntat los bens entre los freturosos pobres partía; lo qui en los vans delits 
de la gola se delitava, en abstinencies e dejunis lo seu vicios eos nodría; lo 
qui en los foUs y sutzeus desigs de la carn era embolicat, en puritat y conti- 
nencia lo seu desordenat viure cambia va: tant que totes les spirituals malal- 
tíes per aquest gloriós metge de les animes ab la medicina de la sua santa 
preicació eren perfectament sanades. Aixi regalaven les bresques de les sues 
dolces páranles dins los vexells de les animes deis ohints, que en la divina 
amor los endolcía, fentlos deixar la amargor deis trists peccats y vicis; y per 



(i) Adjetivo antiguo usado también en castellano con sentido de tempestuo- 
so. (V. Dic. Acad.) El mismo San Vicente toma en este sentido dicha palabra en 
un sermón (III. 88), en que dice: tAxi com los dexebles eren en la mar, vingué 
gran fortuna, e la una ona venie desta part e laltra de laltra, els vents del altra, en 
tan que la ñau adés e adés cuydave cabucar, mas Jesu Christ vingué e feu cessar lo 
vent e la mar. E veus que aquesta fortuna ve a la persona e com quatre vents son 
quatre tribulacions.» 



4 REVISTA DE ARCHIVOS 

que de les segures armes de ]a divina temor se armassen, los deya que por- 
tassen continiiament scrites en lo libre de la memoria aqüestes santes parau- 
les: Tímete Deiwi, ef date illi houorem. E per que granment la salvació deis 
homes desijava, sovint del final juhí e del adveniment del perveis anticrist 
sermonava, per que ab lo temor de aquell spantable día de mal obrar se de- 
xassen.» 

No era éste el estilo que se usaba generalmente en aquel tiempo. Los ora- 
dores, como dice Jaime Roig al final del Llibre de les dones, en su tiempo sólo 
atendían á regalar el oído: 

Coses molt primes e melodies: 

ab sutils rimes hanne delit: 

plau a les gents; quant han oit, 

profit gens lo só es passat. 

ne sol restar. Quin será stat, 

De tal preycar ni recitar, 

(a mon parer) ni recontar, 

es tal plaer no u esperen; 

lo escoltar, sois oireu: 

com lo contar «fí^ han sonat: 

d' altri florins: he han preicat 

e deis oints a mon plaer. » 
les armonios 

Como anteriormente se ha visto, fué obra extraordinaria la de San Vicente 
en aquella sociedad, que moría corrompida por los vicios. Todos sus sermo- 
nes versan sobre el mismo tema: «el mundo está ya en sus postrimerías, 
pronto se ha de acabar, estamos ya viendo al Ante- Cristo.» Acostumbrados 
ahora á escuchar por todas partes, que el mundo actual es el peor de los 
mundos habidos y por haber, nos sorprenden las afirmaciones en contrario 
de nuestro Santo, que veremos explícitas y abundantes en este estudio, y no 
como figuras retóricas y ponderaciones de un celo exagerado, sino como ver- 
dades desnudas de todo artificio, afirmaciones rotundas que el Santo Após- 
tol echa en cara á los de arriba y á los de abajo, desde el Papa hasta el últi- 
mo fiel. Hay que desengañarse. Para ver bien los hechos históricos hay que 
colocarse en un buen punto de vista, y por desgracia no nos ponemos en él 
casi nunca: todo lo miramos por el prisma actual, y apenas vemos más allá 
de nuestras nnrices, como suele decirse. Apenas nos damos cuenta, en esta 
forma, más quede males en lo presente y de bienes en lo pasado; las edades 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 5 

antiguas soñamos que fueron todas saturnia regna, mejores que la nuestra en 
todo y en medio de una paz octaviana. 

El mismo San Vicente nos dará demostraciones de lo contrario en el cur- 
so de estos estudios; pero á fin de que se vea que no es sólo él quien piensa 
así, y como prueba de la aberración indicada, vamos á dar un texto poco co- 
nocido, pero de testigo de mayor excepción por sus letras: me refiero al cé- 
lebre Gerundense, de quien el P. Fidel Fita hizo un cumplidísimo elogio en 
su discurso de recepción en la Real Academia de la Historia. Escribe el eru- 
ditísimo Obispo citado en el libro lí de su Paralipomenon Hispanice (cap. VII, 
fol. XXIV vuelto de la edición de 1545), refiriéndose á los vascos del si- 
glo XV, progenitores de los provincianos que ahora pasan por los mejores ca- 
tólicos de toda la Península, el pasaje siguiente: «De Galatis Hispaniae re- 
ferí Strabo libro tertio de Orbis sitii, quod Galleccii Hispaniae olim nul- 
lum habebant Deum , quod Biscayae usque ad haec témpora perdurat, 
quae regio intra Galleciae fines sita est, et licet ejusdem incolae Christia- 
nae religionis cultores appellentur, ab illis tamen nullum venerari, colique 
Deum certum est, solumque Christianam religionem labiis profítentur. Apud 
illos presbyter nullus recipitur non habens concubinam, arbitrantur enim 
nemmem posse a carnalibus contineie. Quod cum non possent, dicunt ne- 
cesse esse presby teros ad parochianorum uxores converti. Ad Biscayae regio- 
nem nullus ex institutione Episcopns adire potest, quinimmo horreniam 
rem narraboy qnam ipse vidi. Quum enim sub Calyguritano Episcopo sint, ad 
illos tamen idem, nec alius Episcopus, etiam pro sacramentalibus, adire po- 
test, immo quum auno M.CCCC.LXXVÍI. FerdinandusCastellae Rexincly- 
tus in Biscaiam intrasset, adducens secum Pampilonensem Episcopum, 
occurrentes provinciales dixerunt hoc esse contrariuní suis legibus. Itaque ne 
tumultus fieret, Episcopus ab Rege remissus est. Tantaque ex adventu Epi- 
scopi se affectos molestia ostenderunt, quod ubicumque Episcopus eorum so- 
lum calcasset, prosequentes vestigia ac erasa térra pulvercm coUigentes má- 
ximo coadunatum pulverem igne cremarunt, illinsque ciñeres in quandam su- 
perstitionem, ac divini honoris ignominiam in mare projecerunt.» ¿Esto que 
pasaba en 1477 en Vizcaya, es posible hoy? Es inútil la contestación. 

Otro personaje anterior á San Vicente es una prueba de nuestra tesis. Ar- 
naldo de Villanova escribió muchos opúsculos, retratando la sociedad de 
principios del siglo xiv, con negros colores. El se intitula Añafil de nuestro 
Señor Jesucristo y denuncia los males, que ve por todas partes, llegando á 
decir, según vemos en la sentencia del Pa borde de Tarragona (Heterodo- 



6 REVISTA DE ARCHIVOS 

xos. I, 779): «Quod diabolus ingenióse deviare fecit totum popiiliim christia- 

num a veritate sic suxit et evacuavit quod non dimissit in eo nisi pellem, 

id est, apparentiam ciiltus ecclesiastici, quem facit ex usu; et fides quam ha- 
bet est taüs, qualis est fides daemonum.» Las repetidas exhortaciones de 
Arnaldo le valieron, como él mismo escribe en su Razonamiento de Aviñón (He- 
terodoxos, I, 768), «quells uns deyen que 3^0 era fantastich, los altres que ni- 
gromantich, los altres que encantador, los altres que ypócrita, los altres que 
eretge, los altres que papa deis eretjes; » estos dicterios eran la revancha de 
sus enemigos, los cuales no podían hacer desaparecer la verdad de los he- 
chos que les imputaba el sabio médico. Ya previno éste en dicho escrito lo 
que ahora piensan muchos críticos de pacotilla, al referirnos lo que hacían 
sus impugnadores (Ibid., 767): fia furor de perseguir la veritat evangelical es, 
car en totes les maneres que poden s' esfor9en d' apagar e delir e offegar les 

scriptures que descubren lurs legées, jassía 90 que be coneguen que son 

con ca de vil coerdía pie.» Hay que mirar al enemigo de frente, es preciso 
comprobar todas las piezas del alegato y no temer por la verdad: que si el 
mal ha sido grande y el escándalo ha llegado hasta el lugar Santo, jamás la 
mancha puede tocar á Dios, ni la corrupción á la santidad de su Iglesia, 
maestra de toda verdad. Distingue témpora et concordabis jura. 

Después de esto, aún nos quedará algo que admirar en las noticias que 
aquí hallaremos, al hacer el estudio de los sermones del Santo valenciano. 

R. ChabAs. 



LA MÁS ANTIGUA NECRÓPOLIS DE GADES 

Y LOS PRIMITIVOS CIVILIZADORES DE LA HISPANIA 
(Conclusión.) 

Pero la nueva escuela no se contenta con llevar sanos y salvos á sus prote- 
gidos del Asia á la Grecia continental, á la Italia del Norte, á la España orien- 
tal y á las más importantes islas del Mediterráneo, cuando los moradores de 
entonces de aquellos países aún no habían salido del período prehistórico más 
rudimentario, sino que, para remachar más sus nunca oídas teorías, llegan 
hasta el extremo de sentar que los Pelasgos de las historias paganas eran, ni 



M6LÍOTECAS Y MUSEOS 7 

más ni menos, que los mismos Iletheos de los Libros Sagrados. Prescindiré 
desde luego de los lugares comunes, ninguno de ellos justificado, en que se 
apoyan, como son la inclinación de sus héroes á la mineralogía, sus instintos 
de emigración, su manera extraña de edificar, algunas rebuscadas etimologías 
toponímicas y ciertas congruencias de su simbolismo religioso, que aun así 
expuesto, sólo tiene la apariencia de un mero ensueño de la fantasía sin rea- 
lidad alguna, siendo, por otra parte, los mismos recursos gastadísimos que 
vienen sirviendo para casos análogos y ya fueron utilizados en su totalidad 
por los celtófilos cuando también pretendieron que á sus rudos progenitores 
debiese la moderna Europa su cultura (i). Pero aun así y todo, por mucha 
que sea la buena voluntad que se tenga, y hasta el vehemente deseo que se 
sienta por descender en línea recta de un biznieto de Noé (2), se tropieza para 
empalmar con semejante predecesor con no pequeñas dificultades, no siendo 
la menos grave la que V03' á exponer á la consideración de los entusiastas 
panketistas de última hora. Como ya he indicado antes, allá por los años de 
1303 antes de nuestra Era, reinando Rammsés III.o, de gloriosa recordación, 
dos formidables ejércitos compuestos de diversos pueblos confederados del 
Asia Menor, la Grecia y la Italia, navegando por el mar el uno, y caminando 
por tierra el otro, se dirigen en demanda del Egipto, esperando invadirlo por 
el Este del Delta, como en otro tiempo los Hyksos. Mandaban los Pelestas 
ambas expediciones, y la que había tomado la vía terrestre, entrando por el 
Norte de la Siria, arrojó á los Khetas arrastrándolos en su seguimiento con 
la gente que guarnecía á Karkemir y Kadesh (3). El denodado Pharaón, sin 
dar descanso al batallar, destrozó tras el uno al otro ejército, rindiéndosele á 
discreción todos los Pelestas, como también los Khetas que habían sobre- 
vivido á tan sangrientos combates, no volviéndose á hablar de estos últimos 
en los textos nilótir.os. 

Ahora bien: Chabás fué el primero, que yo sepa al menos, que concordó á 
los Pelestas de la inscripción de Medinet-Abu, que provocaron, dirigieron y 
tomaron parte tan activa en estos hechos de afmas de mar y tierra, en loa 
pilones de dicho templo representados y descritos, con los llamados Pelasgos 



(i) Cailleux, [Órigitie éeltique de Id civilisation de lous les peuples: Pa* 
HSj 1878. 

(2) Gen,, X, I, 6, 1 5. 

(3) Lenormant, 11, págs. 306 á 309: «Elle avait sur son passage écrasé eteqtrai* 
né á leur suité les Kheta et les gens de Qarqamischa^ de Qadi, d*Aratton et de 
Qadesch.» 



8 kEVlSTÁ t)E ARCHIVOS 

por los escritores griegos (i), y me permitiré observar que si los Pelestas eran 
los Pelasgos, y los Pelasgos los Khetas, ¿cómo es que aquéllos, al invadir el te- 
rritorio de éstos en 1303, los destrozan y arrastran violentamente en su com- 
pañía para acabar de ser aniquilados por un príncipe de su misma sangre? Se 
dirá que la concordancia de Chabás no es admisible; pero entonces no podrán 
sostener contra cualquiera que la niegue, la de los Khetas con los Hetheos, 
porque ambas se apoyan en las mismas livianísimas conjeturas fonéticas (2). 

Pero no se entienda que por ello es mi intento menoscabar la importancia 
relativa que tuvieron los Khetas en el período determinado de más de un si- 
glo de duración en los anales faraónicos, sino por el contrario, reconocerlo 
así, fijando sus verdaderos límites. Antes de la expulsión de los Pastores se- 
ría en balde buscar en los documentos históricos nilóticos la menor referen- 
cia á los tales Khetas, ni menos en los boletines de las campañas de Ahmés y 
de Amenofis á través de la Siria, y de Tahutmes I.° hasta el Eufrates. Es en 
el reinado de Tahutmes III. '^j como ya he dicho, al mediar el siglo xvi.° an- 
tes de nuestra Era, cuando figuran por primera vez en los textos jeroglíficos 
como tribus occidentales de escasa importancia sometidas al soberano victo- 
rioso, contra cuyos bravos soldados no se habían atrevido á combatir. Ciento 
cincuenta años más tarde, á fines del xv.°, aparecen ya en la plenitud de su 
desarrollo, habiendo patentizado su preponderancia el casamiento de Ram- 
msés II. ° con la princesa, hija mayor del soberano de los Khetas, de nombre 
Khatusar. Pero este esplendor fué momentáneo y desapareció pocos años más 

(t) ChAbás^ Études sur Vantiquité historique: París, 1872, pág. 255. Precisa- 
mente esta página comprende la traducción de la parte del epígrafe, donde se dice 
que los confederados dispersan los pueblos de un solo golpe, sin que puedan hacer- 
le frente, comentando por Kheta, Kati, Karkamash, Aradu Aras, que los habían 
sacado de rai^. 

(2) Lenormant, II, págs. 264, 299 y 300, Se sabe que Rammsés III. ° descendía 
en línea recta de Rammsés II,°, que casó con la hija mayor de Khetasira, rey de 
los Khetas, y que sus ascendientes Rammsés 1.°, su hijo Seti, su nieto Ramm- 
sés II. °, y, por consecuencia, iodos los príncipes de la dinastía xix.% no eran de la 
raza de Misrain, á juzgar por sus rasgos ñsonómicos, sino de otra extranjera; pro- 
bablemente de la de los Hyksos, que se sometieron y quedaron en el Delta como 
sumisos vasallos de los Pharaones (Lenormant, II, págs. 15S, 159 y 219), y lo con- 
vence el hecho de que Rammsés II. °, según una inscripción descubierta en Tanis 
por Mariette-Bey, á su exaltación al trono restablécese el culto de Sutekh^ la divi- 
nidad nacional de los Hyksos en su antigua capital (Lenormant, IL pág. 219), 
dando al rey de los Pastores, Selaa-pehti Nubti^ el titulo de su padre^ ó de su 
antepasado, haciendo partir una Era del reino de este príncipe (Len., II, pági- 
na 219). 



BÍBLÍOTEdAS Y MUSEOS 9 

tarde á los comienzos del xiv.°, cuando Rammsés III. ° los deshizo por com- 
pleto al desbaratar los dos ejércitos invasores mandados por los Pelestas. An- 
tes de Tahutmes I.°, como después de Rammsés III. °, sería inútil buscar en 
los archivos epigráficos egipcios ni la menor huella de las tribus Khetas oc- 
cidentales, que son de las que me vengo ocupando, porque las orientales no 
hacen á mi propósito por ser su aparición de época más reciente. 

La escuela inglesa, en su desbordado entusiasmo bíblico, ha procedido con 
estos nuevos héroes desconocidos antes, y que se esfuerzan en inmortalizar 
después de haberlos sacado de sus ignoradas tumbas, como la prensa perió- 
dica cuando se empeña en hacer de cualquiera de sus más insignificantes co- 
rifeos una celebridad nacional, t rayéndolo y llevándolo de acá para allá, su- 
biéndolo y ensalzándolo sin descanso alguno, elogiando sin tregua, sólo al 
abrir los labios ó al tomar la pluma, el discurso que no pronuncia ó el pro- 
yecto que no traza siquiera, sin encontrar á su alrededor más que sombras 
obscuras que la luz vivísima de tan preclaro ingenio disipa en el momento fe- 
liz de su aparición. Y así llevan á la inmortalidad á tantos pequeños grandes 
hombres como por todas partes pululan reproducidos en mármoles y bronces, 
ya que ni la piedra ni el metal pueden avergonzarse de la forma que les han 
dado manos remuneradas por el fanatismo doméstico ó sectario. 

Como ya he repetido, en la época en que Tahutmes I.^, hacia el siglo xvii.°, 
erige á las puertas de Karkemis su estela triunfal después de haber atravesa- 
do la Siria, hallábase ésta, como el Asia Menor y la Grecia, dividida en pe- 
queños Estados, impotentes por sí para defenderse ni atacar á un enemigo 
cualquiera, mientras no se coligasen con otros de talla tan diminuta. Por 
aquella época vivían entre el Taurus y el Amanus unas tribus rudas y gue- 
rreras (i) que fueron lentamente extendiéndose, bajando hacia el Sur al Oronte, 
la Naharaina, Kadesh y Mogeddo, llegando por el Este hasta Karkemis y 
cruzando en dirección del Noroeste parte del Asia Menor, la Cilicia y la Pam- 
filia, la Licia y la Caria hasta la Troada. Tahutmes III.°, en su victoriosa 
campaña de la Siria, apenas les hizo caso, siendo el período de su poderío 
desde Amenofis IV." hasta Rammsés III. °, que los anuló por completo en 1303 
antes de nuestra Era, es decir, desde que media el siglo xvi.° hasta que prin- 
cipia el xiv.°, durando apenas ciento cincuenta años el desenvolvimiento de 
su preponderancia. 

En este período de siglo y medio de casi continuas guerras sostenidas con - 

(1) Maspero, II, págs. 35 1 y 352. 



to REVISTA DE ARCHIVOS 

tra los Pharaones por la confederación de algunos Estados de la Siria, co- 
mandados por los Khetas, jamás suena el nombre de los Sidonios entre los 
enemigos vencidos por los Egipcios, porque preferían éstos pagar un tributo 
á aquellos soberanos comprendiendo los beneficios que acarreaba la paz á las 
especulaciones mercantiles, dedicándose con toda tranquilidad á recorrer 
con sus escuadras los mares de la Helada buscando el oro, la plata, el estaño 
y la púrpura, desde Thera y el Egeo hasta el Helesponto y el Bosforo de 
Tracia(i). 

Precisamente por aquella época en que más desarrollo alcanzaba la pre- 
ponderancia hethea, eran cuatro los sistemas gráficos que se conocían en el 
mundo clásico, y de ellos el más antiguo se ha reputado siempre que era 
el egipcio, el cual se componía de tres órdenes de signos, representando los 
unos palabras, los otros sílabas y los terceros simples sonidos, conocidos to- 
dos ellos con el nombre genérico de jeroglíficos, manera de escribir esencial- 
mente monumental. Estos caracteres, simplificados en el uso diario de las ne- 
cesidades de la vida, produjeron la manera hierática, que era una forma 
cursiva y más corriente de escribir, derivada de la jeroglífica (2). 

El segundo procedimiento gráfico es el asirlo, cuyos «caracteres cuneifor- 
mes, empleados para la escritura en general» de Babilonia y Nínive^ «tenían á 
la vez valores ideográficos, valores silábicos y valores fonéticos (3). El clavo 
6 la cuña fué el signo generador de este sistema, que era monumental cuando 
se grababa en piedra, y cursivo cuando se trazaba con un estilo sobre ladri- 
llos de barro cocido, no siendo idénticos los grupos cuneiformes, expresando 
sílabas ó sonidos simples que se usaban en Nínive y en Babilonia (4), ni ha- 
ciendo á mi propósito el detenerme á hacer notar las huellas de ideografisitio 
que conservan los textos más antiguos de aquellas apartadas regiones (5). 

El tercer sistema parece ser el de la escritura de los Khetas, que se compo- 
ne de signos jeroglíficos análogos á los del Egipto, más 6 menos alterados segtin 

(t) Lenormant, VI, págs. 483 y siguientes; Maspero, 11^ págS. íqo y lOí. 

(2) Lenormant, 1, págs. 91 á 99. Los caracteres demóticos son mucho más mo* 
demos. Rouge, en su Memoria sobre el origen egipcio del ál/ abeto fenicio^ pá- 
gina 15, hace derivar éste del demótico, como indiqué al publicar el fragmento de 
una epístola romana, conservado en una teja de Villaíianca de los Barros, mien- 
tras Lenormant, al historiar la propagación del mismo alfabeto, 1, pág. 90, lo con- 
sidera nacido del hierático egipcio, 

(3) Ibid., VI, pág, 145. 

(4) Ibid., V, págs. 142 á 147. 

(5) Ibid., IV, págs. 42 á 76, y I, pág. 420. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS it 

los tiempos y los lugares, pareciendo tener los unos más especialmente un valor ideo- 
gráfico y los otros un valor fonético. Los caracteres fonéticos semejan ser de análo- 
ga equivalencia á los signos del silabario asirio, representando ya vocales^ ya síla- 
bas sencillas ó complejas ( i ). 

La cuarta forma de escritura es la alfabética, que inventaron los Fenicios 
tomando de los signos hieráticos del Egipto (2) los puramente fonéticos y 
formando con ellos el primer alfabeto conocido compuesto de veintidós letras 
que aplicaron á su lengua semítica, y, por lo tanto, sus signos tienen el valor 
de consonantes, aunque algunos de ellos adquirieron en época baja cierto 
carácter de vocal (3). Los más distinguidos feniciólogos hacen subir la inven- 
ción de esta escritura á la época en que los Hyksos dominaban en las márge- 
nes del Nilo (4). 

La primera manifestación escrita de estas diferentes paleografías corres- 
ponde á los jeroglíficos nilóticos que aparecen durante los Faraones de la 
segunda dinastía, en la pirámide de Sakkarah, en las estatuas de Sepa y de 
su mujer, y en las puertas de madera esculpidas de la tumba de Hosi (5), de 
cuatro á cinco mil años antes de nuestra Era (6), según el cómputo que se 
adopte de entre los ideados por los egiptiólogos para concordar las listas 
reales, desde la de Manethon y el papirus de Turín, hasta la de la Sala de 
los antepasados de Karuak y la Tabla de Abidos (7). 

Los caracteres cuneiformes, por los datos que hasta hoy se tienen, parece 
que hubieron de darse á conocer más tarde, en los tiempos, sin embargo, de 
los primeros soberanos de la Caldea y de Babilonia anteriores en dos mil 
añosáJ.C. (8). 

Por la misma fecha, Como ya he dejado indicado, debió de hacer su apa- 

(í) Sayce, Les Héttéens: París, 1891. Ljs palabras subrayadas son de Menant, 
autor de la importante Memoria titulada Elements du Syllabaire Hétéen: Pa- 
rís, 1892, y por lo tanto tienen muchísima más importancia que si fueran del mis- 
mo Sayce. 

(2) Lenormant, Propagation del alph. phén., 1, pág. 90. 

(3) Ibid., Hist. anc, VI, pág. 558. 

(4) Ibid., Hist, anc.^ VI, págs. 156 y 158. 

(5) Ibid., II, págs. 61,63, 64 y 65. 

(6) Marielte-Bey fija el reinado de Menes 5004 años antes de J. C; ibidem, pá- 
gina 114; Brugs y Chabás en 4455, y Lepsias en 3892; Chabás, Études sur Vanti- 
quité historiquCy págs. 14 y i3. 

(7) Mariette-Bey, Apercu^ págs. 114, 126 y siguientes. 

(8) Oppert et Menant, Documents juridiques de r Asirte et de la. Chaldée^ pá- 
gina 80; Menant, Babylone et la Chaldée, págs. 35, 98 et passim. 



I i REVISTA DE ARCHIVOS 

rición el alfabetismo fenicio, después de la invasión de los Hyksos en el Del^ 
ta, al terminar el viejo imperio (i); pero no es tan fácil asignar una fecha 
aproximada á los orígenes de los signos gráficos usados por los Khetas, en 
razón de las desmedidas pretensiones de sus entusiastas admiradores. 

Un atrevido profesor britano que, al pisar el suelo español por vez prime- 
ra, en 1877, tuvo la valentía de enjaretar, de buenas á primeras, un alfabeto 
inventado á su capricho para leer á su gusto la inscripción ibérica de la plan- 
cha de plomo de Castellón de la Plana (2), ha tomado bajo su alta protección 
á los Khetas, con la doble misión de enaltecerlos hasta las nubes, despresti- 
giando en cambio á los Fenicios, arrastrándolos por esos suelos, y con toda 
la gravedad que le es propia ha asegurado que «era probable que los nom- 
bres dados á las letras mismas del alfabeto fenicio sufrieran la influencia de 
los jeroglíficos hetheos,» por más que «aún nos queda por saber cuál era la 
lengua de éstos (3);» ¿pero entonces en dónde estriba esta soñada influencia 
y cómo pudo hacerse semejante afirmación ignorándose el idioma de que se 
trata? 

Un ilustre arqueólogo francés, arrastrado por la prosopopeya del inglés, 
en medio de su prudente parsimonia en punto á ideas extremas, se permite 
indicar que «no se sabrá demostrar que fueron los Khetas los autores del 
sistema gráfico que se les atribuye, pero que es difícil no creerlo (4);» aña- 
diendo luego que «el sistema silábico de Cypre es más antiguo que el alfabe- 
to llamado cadmeo, porque si éste hubiera aparecido primero, se hubiera 
sostenido siempre y en todas partes sin ensayar otro procedimiento, porque 
el espíritu humano no pasa de lo simple á lo compuesto, de una notación có- 
moda y casi perfecta á otra más tosca (5) que multiplica los signos sin lo- 
grar obtener la representación de todos los sonidos distintos del idioma 
hablado;» terminando por afirmar más tarde que «el alfabeto cypriota no es 
el hetheo, sino un derivado, ó por mejor decir, una reducción, un extracto de 
éste; representando sílabas todos los caracteres cypriotas, mientras que entre 
los hetheos hay buen número que eran ideogramas (6).» 

Todas estas afirmaciones, sin embargo, no se apoyan en una verdad con- 

(i) Lenormant, Ví, págs. i$6 y 158. 

(2) Berl., Hisp. anter., pág. 242. 

(3) Sayce, Hist. des Héttéens, trad. Menant, 1891, págs. 147 y 148» 

(4) Perrot, IV, pág. 514. 

(5) Ibid., IV, pág. 804. 

(6) Ibid., V, pág. 520. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 13 

creta que les dé fuófza histórica, porque las razones en que se pretenden 
fundamentar son tan efímeras y deleznables, que sólo pueden convencer á 
los que las sostienen. Cierto que hasta que empieza el siglo xvi,° en tiempo de 
TahutmesIII.°, ó mejor aún en el xv.°, reinando aún Rammsés II.°, no co- 
mienzan los Khetas á tener alguna importancia política; pero no por sí, sino 
como confederados con otras tribus cananeas, cuya preponderancia termi- 
na con Rammsés III.° al principiar el siglo xiv.°, de modo que cuando los 
Hebreos entran en Palestina, estaban los Hetheos en plena decadencia (i). La 
primera duda que hay que resolver es la de la época en la que los tales Khe- 
tas aparecen en la Siria. Asegura Mari ette- Bey que fueron los Hyksos una 
rama desprendida de esa confederación de pueblos adoradores de Sutehhy que bajo 
el nombre de Khetas habitaban las llanuras vecinas del Tauriis (2), añadiendo 
más adelante que los Hyksos, una vez salidos del país que habían usurpado, no 
reaparecen más en Egipto y y si los Faraones vuelven á encontrarlos todavía, será 
sobre los campos de batalla, donde combatirán confundidos con los Khetas (^)t lo cual 
concuerda perfectamente con Lenormant cuando afirma que los Khetas han 
podido perfectamente calificarse de descendientes de los Hyksos (4), 

Un egiptiólogo eruditísimo, gloria de su patria, que no puede ser tachado de 
parcial en la materia, ha escrito que «la hipótesis que parece menos inverobí- 
mil es la que atribuye la aparición de los pastores hacia el siglo xxiii.^ á la ba- 
jada de Naharana de esos Kheti que luchaion más tarde con encarnizamien- 
to contra los ejércitos de los Faraones y de los soberanos ninivitas. Salieron 
del macizo de montañas en que nacen el Halys y el Eufrates, y si el mayor 
número no abandonó los lugares del Taurus y del Amanus, algunas tribus 
avanzaron bastas las costas occidentales del mar Muerto. Los más aventure- 
ros, reforzados por los Cananeos y por otros pueblos que recogían á su paso, 
franquearon el Istmo Africano, y cayendo sobre un pueblo debilitado por 
sus discordias, sustituyeron una sucesión de jefes bárbaros á las dinastías 
nacionales (5).» El mismo historiador ilustre, después de examinar las fuen- 
tes de información histórica que han llegado hasta nosotros, concluye por 
afirmar que «un hecho parece permanecer cierto y es que los Fenicios 
traen su origen del Golfo Pérsico, habiendo tenido lugar su emigración du- 

(i) Perrot, IV, pág. 5oo. 

(2) Mariette-Bey, Aperfu de l'Histoire d^Egipte, 1870, pág. 38. 

(3) Ibid., pág. 41. 

(4) Lenormant, II, pág. 294. 

(5) Maspero, Hist. anc. des pcup. de VOrient clasique, II, págs. 56 y 57. 



14 REVISTA DE ARCHIVOS 

rante el siglo xxviii.° antes de nuestra Era, de modo que la conquista elami- 
ta los encontró en los lugares que ocupan (i).» Anadíenlo después que los 
de Arado, Berito, Sidón y Tiro^ tenían su marina navegando desde antes de la con- 
quista egipcia de la Siria, hablándose ya de los buques fenicios que iban al Egip- 
to en los anales de Tahutmes III, ^ (2). 

De lo cual se desprende, que quinientos años antes que los Klietas bajasen 
de las alturas del Taiirus á las orillas del mar Muerto, habían llegado los Fe- 
nicios del Golfo Pérsico y se habían establecido al pie del Líbano, en cuyos 
cinco siglos habían desarrollado su marina, colonizando las islas del Egeo 
é inventando el primer alfabeto conocido copiándolo de los signos fonéticos del 
sistema hierático egipcio. En cambio no se sabe, ni puede afirmarse con se- 
guridad, que los Khetas, antes de estar en contacto con los Egipcios, cono- 
ciesen la escritura, siendo lo natural que al aceptar el sistema ideográfico 
cambiasen los signos jeroglíficos nilóticos por otros para ellos más compren- 
sibles y en armonía con sus aptitudes artísticas y con el espíritu de su lengua. 
Pretender en el estado actual de estos estudios que cuando aún vivían aisla- 
dos en las alturas del Taurus y del Amanus inventasen de repente un sistema 
gráfico exactamente igual al egipcio, sin haber estado en contacto con este 
pueblo, es tan inverosímil como gratuito no apoyándose en fundamento algu- 
no ni el más leve. Negar por contra que hasta que no bajaron de las enhies- 
tas cumbres donde moraban y se extendieron con rumbo al Oriente y Medio- 
día, poniéndose en relaciones con los que habitaban las orillas del Nilo y del 
Eufrates, ni conocieron, ni pudieron asimilarse los jeroglíficos egipcios, ni 
aceptaron sin alteración los cuneiformes asirlos, sería una terquedad irrisoria. 

El mismo Sayce no ha podido menos de confesar que «la invención del 
sistema gráfico de los Khetas nació del contacto de los Hetheos con los Egip- 
cios y con arreglo á los conocimientos epigráficos de estos últimos (3).» En 
otro lugar de este libro, hablando de la ciudad levantada por Amenophis IV. °, 
hijo de la célebre reina Tai, donde el monarca apóstata erigió un templo á 
la nueva religióa profesada por su madre, asegura que al remover sus rui- 
nas en Tell-el-amarua, se han encontrado, entre otros objetos preciosos, una 
colección numerosa de pequeños ladrillos «semejantes á los que se exhuman 
en los montículos de Asirla y Babilonia, y, como éstos, cubiertos de inscnp- 



(i) Maspero, II, pág. 64. 

(2) Ibid., II. págs. 197 y 173. 

(3) Sayce, Les Héttéens, trad. Menant, pág. 137. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS i5 

dones en caracteres cuneiformes y concebidos en el idioma asirio-babilo- 
nio (i).» Entre ellos figura, según Maspero, «una carta del Rey de los Khati 
al Faraón Amenotlies IV.®, escrita en caracteres cuneiformes y en lengua 
semita, anunciando el envío de algunos regalos que como en tributo dirige el 
rey de los Khati á dicho Faraón al felicitarlo por su advenimiento al trono, 
suplicándole que le conserve las buenas relaciones tradicionales de sus prede- 
cesores (2).» Por ello, sin duda, este distinguido egiptiólogo francés, en la 
espléndida edición última de su Hist, ant, de los pueblos del Oñente clásico^ ha- 
blando del tratado de amistad celebrado entre Khatusar, Rey de los Kehtas, y 
el Pharaón Rammsés 1I.°, asegura que «el original había sido redactado en 
escritura caldea por los escribas de Khatusar, probablemente con arreglo al 
modelo de las convenciones que habían mediado otras veces entre los Pharao- 
nes y las Cortes extranjeras (3).» Veintidós años antes, cuando aún no se ha- 
bían verificado los descubrimientos de Tell-el-amarna, conjeturó que la mi- 
nuta de dicho tratado había sido redactada primitivamente, como parecía na- 
tural, en la lengua de los Khetas (4). 

El examen detenido de loi signos gráficos de que hacían uso los isleños 
que en las edades más remotas moraron en Cypre, después de dar margen á 
diversas conjeturas, han puesto de manifiesto que los tales habitantes habla- 
ban un dialecto helénico, valiéndose para la escritura de la mayor parte de los 
signos fonéticos fenicios y además de algunos otros silábicos que moderna- 
mente sehan concordado con varios de los que aparecen usados por los mismos 
Khetas en las escasas inscripciones que se les atribuyen. Con este motivo se 
ha ideado una opinión extrema que en resumen he apuntado antes. Según 
los que la profesan, los Kehtas, en una época antiquísima, difundieron por 
todos los ámbitos del mundo antiguo el maravilloso alfabeto que ellos solos 
habían inventado los primeros y que más tarde fué sustituido por el fenicio, 
cuando éstos recogieron la herencia de aquéllos, y por eso al permutar en la 
escritura los signos cadmeos por los de los Khetas, conservaron los que tal 
trueque hicieron, algunos de éstos para representar ciertos sonidos que eran 
imposibles expresar con los caracteres fenicios, cuyas formas gráficas se han 
encontrado enCiücia, Pamfilia, Licia, Caria, Pisida y hasta en Hizarbih. 

Así como hasta el presente se consideraba como casi seguro que hacia el 

(i) Sayce, págs. 15 y 16. 

(2) Maspero, 11, pág. 352, notas 2 y 3. 

(3) Ibid., ed. de 1897, 11, pág. 403. 

(4) Ibid., ed. de 1875, pág. 222. 



l6 REVISTA DE ARCHIVOS 

siglo XXIII. ° antes de J. C, bajasen de las faldas del Amanus algunas tri- 
bus guerreras que invadiendo la Siria llegasen hasta el Delta, de igual ma- 
nera considérase como muy probable que cuando quinientos años más tar- 
de los Hyksos fueron expulsados de A varis por los ejércitos egipcios, que los 
arrollaron é internaron en la misma Siria, empujando hacia el Norte á cuan- 
tos con ellos se coligaron, otras tribus montañesas, no tan belicosas, descen- 
diendo del Taurus se extendiesen perlas regiones del Asia Menor por allí ve- 
cinas de la Cilicia á Hizarlih, mezclándose pacíficamente con los habitantes 
del país, formando con ellos un nuevo núcleo de población híbrida, cuyos 
idiomas respectivos concluyeron por fusionarse, sobresaliendo en esta amal- 
gama como más pujante el elemento helénico, y subsistiendo sin alteración 
el alfabeto cadmeo que aquellos costeños habían recibido de los Fenicios si- 
glos antes que los Khetas hubiesen tomado su sistema gráfico de los Egip- 
cios. 

Para responder á las necesidades de la fonética del idioma que hablaban 
los tales Khetas al fusionarse con el griego de las costas del Asia Menor, se 
hizo indispensable conservar para los diversos dialectos locales que de la 
amalgama de ambas lenguas se formaron, ciertos signos silábicos de los di- 
chos Khetas para representar con ellos sonidos que no era posible expresar 
con los puramente fonéticos cadmeos, los que presentaban á la vez serias di- 
ficultades para adaptarse á un idioma ario, como el griego, proviniendo de 
uno semítico, para el que fué precisamente inventado. 

Esta misma dificultad surgió en las demás regiones de la Helada, á donde 
fué importado este abecedario, cuando aún los Hyksos no habían atravesado 
las fronteras nilóticas, en cuya ocasión, no siendo suficientes sus veintidós le- 
tras para expresar todos los sonidos del idioma ó del dialecto á que se iba á 
aplicar, se comenzó por dar un valor vocal fijo á las guturales dulces y á las 
semivocales fenicias (i), adicionando cada región á su alfabeto particular 
ciertos signos inventados expresamente en tal ocasión para indicar sonidos 
peculiarmente regionales, resultando con ello que los Eolo-Dorios, los Ionios^ 
los pueblos de las islas y del Ática se formaron para su uso al/abetos distintos, saca- 
dos, sin embargo, del mismo tipo fenicio (2). 

Como quiera que la Grecia antigua estuvo tan subdividida en pequeños 



(i) Lenormant, Études sur Porigineet lajormation de Valphabet grec: París, 
i867,SVll.° 
(2) Lenormant, ibidem. 



/^' 




BIBLIOTECAS Y MUSEOS 17 

Estados que, corroídos sin cesar por un mezquino espíritu de envidia políti- 
ca, se mantuvieron separados, no logró formarse un alfabeto ni un idioma ge- 
neral para toda la Grecia, sino que cada región tuvo su abecedario como su 
dialecto particular, si bien siempre era éste inmediatamente derivado del 
griego más arcaico, como fué aquél en su esencia el mismo alfabeto fenicio 
adicionado» coa algunos otros signos de invención puramente helénica. 

Franz (i), Levy (2), Kirchhoff (3) y Lenormant (4) han puesto de mani- 
fiesto con sus estudios especiales estas verdades hoy indubitadas. 

Los que pretenden torcerlas, movidos por las ideas preconcebidas que pro- 
fesan como partidarios de cualquier escuela política ó filosófica, mística ó 
desgarradamente incrédula, tienen la vana pretensión sin duda de que los es- 
píritus independientes desligados del despótico tradicionalismo de todo par- 
tido, sometan su propio criterio á la fraseología convencional y á veces some- 
ra con que exponen sus opiniones sistemáticas, apoyándolas no más que en 
los ideales que forman el círculo de hierro dentro del cual viven encerrados, 
defendiendo la omnímoda libertad del pensamiento y desplegando la más 
acerba de las tiranías contra los que no aplauden sus extravíos. 

A los que con las exageraciones propias de un carácter atrabiliario y violen- 
to llegan en sus afirmaciones á los límites más extremados, lo mismo que á 
cuantos con reposado andar y por caminos llanos pretenden hacer pasar so- 
luciones insostenibles á la luz de la razón, habrá que recordarles lo que pe- 
dían los mercaderes toledanos á D. Quijote antes de prestarse á confesar la sin 
igual belleza de la sin par Dulcinea, que al menos les mostrase un retrato, 
aunque fuese del tamaño de un grano de trigo, de dama tan peregrina (5). 
Porque no creo que pretendan hacer pasar como tal retrato las torpes mues- 
tras que han dejado los Khetas de sus aptitudes artísticas. 

Gente ruda y exclusivamente guerrera (6), no parecía que debieran tener 
marcadas aficiones á las Bellas Artes, y, sin embargo, aplícanle los historia- 
dores una serie numerosa de grotescas esculturas, rupestres y no rupestres, 
descubiertas en localidades que habitaron en tiempos remotos, señaladas al- 



(i) Fran^ius Elementa epigraphices Grcecis: Berolini, 1840, pág. 17. 

(2) Phónipschen Studien: Breslau, 185Ó, Tafel 111. 

(3) Studien ^ur geschichte des Griechischen Alphabets: Berlín, 1877, T^f« í» l^* 

(4) Eludes sur ¡'origine et la formation de Palphabet grec: París, 1867, 
Planch. VI. 

(5) Don Quijote, parte 1, cap. IV. 

(6) Masp., 11, pág. 351. 



l8 REVISTA DE ARCHIVOS 

gunas de ellas con signos gráficos de los que usaron para consignar su pen- 
samiento en la piedra. Estos ensayos revelan unos artistas infantiles que se 
representaban ellos mismos bajo las formas más grotescas y variadas. Perso- 
najes de formas pesadísimas, con botas de montar de puntas retorcidas; en 
la cabeza un sombrero cónico, altísimo y sin alas, como el de los modernos 
payasos; en la mano izquierda un grueso bastón más alto que el individuo 
mismo con gorro y todo, que parecía simplemente una rama sin desbastar de 
un árbol cualquiera; una especie de camiseta ceñida que le llega á los mus- 
los, pendiendo un arco del hombro derecho (i). Otras veces el sombrero tie- 
ne alas y es más bajo, aunque cónico, como el de catite que usaban en A.n- 
dalucía los gitanos al mediar el siglo actual: la camiseta ceñida se ha trans- 
formado en pesado vestido que llega hasta los pies, donde llevan el zapato 
con la punta desmesuradamente retorcida (2). 

Estos sombreros en forma de cono ó de cilindro que parecen imitación de 
los tocados faraónicos, se repiten hasta la exageración (3), y los cilindricos, 
que se asemejan al feísimo que usaba Felipe II. °, van acompañados de trajes 
largos como pesadas batas ó con la ya indicada camiseta ceñida al cuerpo (4). 
A veces aparecen con la cabeza cubierta con un casquete redondo, como los 
faraones también, aunque no tan airosos como los de éstos, y vestidos largos 
con cola (5); pero sobre todo, es de notar el sombrero de copa alta con alas 
como el que antes se usaba tanto y ahora va relegándose á la burocracia y á 
los cocheros (6), siendo lo que maravilla más que el así retratado no lleve 
zapatos y encima del sombrero vaya posado el emblema de la divinidad á 
que rendía culto. Hay monumentos en que los personajes, hombres y niños, 
aparecen con un gorrete cuadrado parecido al bonete, de igual forma con que 
figura cubierto el Cabiro en una de las series de monedas púnicas de Ma- 
laca, que son conocidísimas (7). De modo que la tal indumentaria tiene re- 
miniscencias egipcia, asiria y fenicia, que la torpeza del artista transforma 
sin pensarlo en repetidas caricaturas sin originalidad y sin chiste. Pero cuan- 



(i) Perrot, IV, pág. 748. 

(2) Pág. 549. 

(3) Págs. 625 á 637 et passim. 

(4) Pág. 037. 

(5) Pág. 639. 

(6) Pág. 551. 

(7) Págs. 556 y 537. No quiero hablar del otro personaje con tonelete y tricor- 
nio como un Guardia civil, pág. 564, de un vaso cypriota que se supone represen- 
tación de un hetheo. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 19 

do llegan al extremo del ridículo aquellos pobres artistas, es cuando inten- 
tan reproducir animales, de pelo como de pluma. Existe la representación de 
un pájaro descolado en una estela votiva, tan pesado y de cabeza tan enorme, 
que no era posible que se sostuviera en el aire con sus alas, que no parecen 
por ninguna parte (i); en cambio, se conoce un águila de dos cabezas con las 
alas desplegadas y sostenida en la cola, que es un pasmo de equilibrio (2). 
Por lo que hace á los carneros, son enjutos y barren el suelo con su apéndice 
caudal (3); pero sobre todo los leones, estrechísimos, de una longitud extre- 
mada y con una cola enorme (4), y los caballos de sus carros de guerra del- 
gados y larguísimos como una lanza de las de mayores dimensiones (5) que 
conocieron los antiguos. 

Y sin embargo, los bíblicos se empeñan en hacer creer á los que no com- 
parten sus beatitudes místicas, que los Fenicios copiaron de los Khetas, no 
de los Egipcios, hasta su alfabeto fonético, sin presentar un trabajo tan crí- 
tico como el de Rouge para demostrar los errores que éste haya cometido y 
que tantos y tantos eruditos han aceptado (6). 

Esfuérzanse á la vez en dar por seguro que estos mismos Khetas, al esta- 
blecer los primeros sus numerosas colonias por toda la cuenca del Medite- 
rráneo, llevaron á la Europa clásica su sistema gráfico, que desterraron más 
tarde los Fenicios al suplantar en sus factorías á aquellos primitivos civiliza- 
dores del viejo mundo. Fáltales, sin embargo, para probar tan atrevido aser- 
to, escribir un libro tan erudito como el de Lenormant sobre la propagación 
del alfabeto fenicio (7), en el que dejaran refutadas sus luminosas deduccio- 
nes en contrario. 

Pero los entusiastas panegiristas de los tales Khetas van aún más allá to- 
davía al asegurar que el arte hetheo, tan pobre y tan rudo como permaneció 
siempre, fué, sin embargo, el que despertando el genio helénico provocó las 
grandes concepciones de los más admirados escultores de la Grecia. Sin 



(i) Perrot, IV, pág. 557. 

(2) Pág. 682. 

(3) Pág. 673. 

(4) Págs. 349 á 58o. 

(5) Págs. 558, 510 y 806. 

(6) Viscont. Emmanuel de Rouge, Mémoire sur Vorigine egyptienne de Val- 
phabet phónicien: París, 1874. 

{7} Lenormant, Essai sur la propagation de Valphabet phénicien: Pa- 
rís, 1875. 



20 REVISTA DE ARCHIVOS 

embargo, habrán de convenir á la postre que tales muestras de inhalñlidad, 
tan repetidas en localidades distintas, acusan la estrechez de aquellas toscas 
imaginaciones, que carecían por lo menos de aptitudes para un arte que se 
empeñaban en cultivar con tanta torpeza, sin que consiguieran hacerles cono- 
cer la realidad, tantísimas estatuas de admirable verdad como debían ver de 
continuo en las ciudades del Nilo, que parecía que las unas iban á echarse á 
andar como el Shíikh-el~Beled, del Museo de Gizeh (i), y las otras que co- 
menzaban á hablar, como el Escriba sentado del Louvre (2). 

Pero es que con mayor fortuna que los ya aludidos mercaderes toledanos de 
Cervantes (3), nos quedan más de un retrato auténtico, no sólo de los solda- 
dos Khetas, sino también de su soberano, aquéllos y éste hechos prisioneros 
por las huestes pharaónicas (4). No quiero en manera alguna describirlos, no 
se crea que acentúo los rasgos de imbecilidad de tales sujetos á impulso de 
una reprensible parcialidad histórica; pero en cambio voy á trasladar al cas- 
tellano, con toda la exactitud que me sea dado, lo que dice sobre este punto 
uno de los modernos taumaturgos que han vuelto á la vida, después de trein- 
ta y seis siglos de reposo, á tales gentes con el heroico vigor y el supremo 
talento que les imprime su admirable resurrección. El profesor Sayce, con 
toda la autoridad que le prestan sus conocimientos y su amor á la casta, no 
ha podido por menos que describir á los Khetas diciendo que Unían la piel 
pajiza y los rasgos fisionómicos de los mongoles, la frente deprijnida, los ojos obli- 
cuos, la mandíbula superior saliente, siendo así fielmente representados sobre sus pro- 
pios monumentos, como sobre los del Egipto, de modo que no se puede acusar á los 
artistas del Nilo de haber transmitido á la posteridad la caricatura de sus enemigos. 
Si los Egipcios los han representado como faltos de belleza, es que en efecto estuvie- 
ron desprovistos de ella (5). 

Ahora bien: los que han tomado á su cargo cantar las ignoradas glorias de 
tan admirables personajes, han convenido en afirmar que aparentemente son 
varios los nombres con que se les conoce, aunque en esencia no sea más que 
uno generador de los demás, que son meras variantes producidas por el idio- 
ma en que aparece escrito. Así es que los llaman: 



(1) Maspero, I, pág. 408. 

(2) Ibid., pág. 409. 

(3) Don Quijote, parte I, cap. IV. 

(4) Maspero, 11, págs. 353 y 474. 

(5) Sayce, ibid., pág. 6. 



BIBLIOTFCÁS Y MUSEOS ú 

Él texto hebreo del Viejo Testamento Hittini. 

El griego de la versión de los Setenta Xattim. 

El hierático de las piedras egipcias Khitis, Khetas. 

El cuneiforme de los ladrillos asirios Khate, Kheti. 

Y el de la Odisea (i), de Homero Ketei (2). 

A pesar de la radical diferencia de algunos de estos nombres entre sí y 
por más que para unificarlos tenga que torturarse el fonetismo regular de los 
respectivos idiomas, acepto desde luego, para simplificar la cuestión, que los 
Hetheos de la Biblia sean los Khetas del Nilo v los Khafes del Eufrates, en 
cuyo caso, y sin ahondar demasiado en la cuestión, porque hasta ahora no lo 
merece, si los Pelasgos, los Etruscos y los Cosetanos, como quieren los bíbli- 
cos, son simples Khetas, colonizadores de las islas del Mar Egeo, ¿cómo es 
que ni en la Italia, ni en la Hispania, pero sobre todo ni en la misma Grecia 
prehomérica, en Ilion, en Tyrinto, en Orcómenes ni en Micenas, han apare- 
cido representaciones figuradas de la estirpe de estos pobladores antiquísimos 
con el prognatismo mandibular acentuado, la depresión de la barba y los ojos 
diagonales bajo una frente achatada, residuos palpables y necesarios del 
atavismo de aquella raza singular? 

Pero aún hay más todavía: David, desde que era pastor hasta que subió al 
trono de Israel (3), estuvo en íntimo contacto con las Amorrheas, mujeres 
esbeltas como los cedros del Líbano, blancas como las nieves de Engady, 
con ojos azules como el cielo de Palestina, y cabellos de oro como los rayos 
del sol que las alumbraba (4). ¿Cómo es posible comprender que un soberano 
que de tal modo rindió culto á la belleza, que contra la misma ley de Dios 
estableció un espléndido harén en su palacio y que podía disponer á su anto- 



(O XI, V. 521. 

(2) Sayce, ibid., pág. 11. cLos monumentos egipcios le llaman Khetas 6 mejor 
Khotas; los de Asirla, Khatta ó Khate;* Maspero, ibid., II, pág. 126, nota 6: «El 
vocalismo egipcio de este nombre es Khiti; pero los textos de El-Amarra emplean 
la vocalización Khati ó Khate, que debe acercarse más á la verdad que la egip- 
cia.»— Un estadista inglés, que además la daba de literato, en sus Sincronismos 
homéricos ha apuntado que los K-ÓTetoi, de que se habla en la Odisea^ no eran otros 
que los Khetas, sin que falte quien no dude que Homero hizo palpable referencia 
á la escritura hethea al hablar de la tablilla que dio Proto para su suegro á Bele- 
rofonte, enviándolo á Licia, en cuya tablilla escribió muchas cosas complicadas 
y mortales. I liada, VI. v. 168, 169. 

(3) Reg.,h3' 

(4) Sayce-Menant, Les Hétéens, pág. 6. 



2i REVISTA oE ARCHIVOS 

jo de tales hermosuras, se prendase de una mujer, al sorprenderla saliendo 
del baño, viéndola con la piel pajiza, con la expresión de angustia que pro- 
duce la oblicuidad de los ojos, sumida la barba, huida la frente y prominen- 
tes los pómulos? 

En vista de todo ello habrá, pues, que confesar ingenuamente, ó que los 
Hetbeos no fueron Khetas, ó que Bethsabée no fué Hetheo, ó que David ha- 
bía perdido por completo la razón al enamorarse de una figura tan estrafala- 
ria que le obligó sin embargo á escribir la célebre carta á Joab que tanto ha 
dado que decir á la posteridad (i). 

o Y sin embargo, hablando en verdad, éste ha sido el caballo de batalla de 
la cuestión. Según el ya citado profesor Sayce (2), Urias, uno de los principa- 
les oficiales de David, era Hetheo como su mujer Bethsabée, gne fué, no sólo ma- 
dre de Salomón, sino igualmente una de Ins antepasadas de Jesucristo, y es precisa- 
mente de este parentesco de donde ha nacido el interés tan particular que va unido á 
los Hetheos: ¿podrá darse sarcasmo más sangriento? (3). 

Pero concretando á términos precisos los hechos más culminantes que se 
dejan consignados, podrá afirmarse: 

i.° Que, según Maspero (4), los Fenicios se establecieron al pie del Líba- 
no, en las costas de Ja Siria, hacia el siglo xxvíii.° antes de nuestra Era, y 
según Lenormant (5), en la centuria vigésimatercia, cuando los Hyksos in- 
vadieron el Egipto. 

2.° Que, como se deduce de un papiro hierático de Berlín (6), al verifi- 



(i) Reges, II, 14, 15. 

(2) Sayce-Menant, Ibidem^ págs. lí y íi. 

{3) En los lugares del Viejo Testamento en que se habla de Bethsabée, y qütí 
recuerdo al presente, no se dice expresamente que fuese hethea, sino su marido: 
Reg., II, XI, 2, «era autem pulcra valde;» Reg., II, XI, 3, «ipsa esse Bethsabée filia 
Eliam ux.or Uriae Hethei;» Reg., II, XII, 10, «et tuleris uxorem üriae Hethei, ut 
esset uxor tua,» designándola luego como madre de Salomón; Reg.,\\l, i, 11, 
((dicit iiaque Nathan ad Bethsabée matrcm Salomonis;» y sin embargo, las sagra- 
das letras llaman á la esposa de Urias el Hetheo mujer extremadamente hermosa, 
Reg., II, XI, 2, 3, y refieren que su hijo Salomón, que siguió al padre en lo de te- 
ner un harén en su palacio, reunió en aquel recinto destinado al placer numerosas 
hermosuras extranjeras, desde una princesa egipcia, con quien se casa, Maspero, II, 
pág. 178, hasta las hijas de los Mohabitas, Idumeos, Sidonios y Hetheos, Reg., lil, 
XI, I, que formaban el tesoro preciado de su bien abastecido serrallo. 

(4) Maspero, II, pág. 64. 

(b) Lenormant, IV, 91, 93, loó, 108. 

(6) Lenormant, VI, pág. u6. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS $3 

carse la irrupción de los Hyksos no existían Khetas donde aparecen trescien- 
tos años más tarde, cuando en el siglo xx.° se apodera Chodolamor, según el 
libro mosaico (i) de Lot, el sobrino de Abraham, 

3.° Que al decir del citado Maspero (2), desde que los Hyksos invaden el 
Egipto en el siglo xxiii.° antes de J. C. hasta que Ahmés I." en el xvii.° los 
lanza de Avaris, corren quinientos años, en los cuales los Fenicios desarro- 
llan su comercio marítimo por los costas del Asia Menor, del Egeo y de la 
Grecia. 

4.^ Que, como asienta Perrot (3), cuando Ahmés I.* expulsó del Egipto á 
los Hyksos en el siglo xvíi.° es cuando aparecen los primeros textos jeroglí- 
ficos en los que se hace referencia á los Fenicios. 

5.** Que, cono afirma Lenormant (4), en el siglo xv.°, reinando Tahut- 
mes 111.°, crea este Faraón una flota de guerra considerable en el Mediterrá- 
neo, montada por marinos fenicios, mientras que, según Maspero (6), en los 
monumentos escritos de este Faraón es donde por vez primera se hace refe- 
rencia á los Khetas, pero como gente de escasa importancia. 

6.° Que comienzan, pues, á figurar los Khetas en la Historia del Egipto 
desde el siglo xv." en tiempo de Tahutmes 111.°, llegando al apogeo de su 
preponderancia, siempre como confederados con algunos otros pequeños Es- 
tados cananeos, en la época dt Rammsés 11.°, para desaparecer de los anales 
nilóticos cuando Rammsés 111.° los destroza al terminar el siglo xiv.° 

¿En qué momento histórico, pues, anterior al siglo xxiii.° que precedió á 
J. C. pudieron los Khetas arribar á las costas occidentales del mar interno, 
conducidos por flota poJerosa, ó visitar las tierras mediterráneas caminando 
en numerosas caravanas, ó invadir los extensos territorios europeos ocupados 
por tribus independientes de indómitos salvajes, sembrando la muerte de uno 
en otro campo de batalla para llevarles, los unos con el comercio y los otros 
con la conquista, los primeros elementos de una civilización de que carecían? 

Porque en lo antiguo como en los tiempos más modernos fueron tres las 
causas que determinaron las bruscas ingerencias de unos pueblos en otros, ó 
el exceso de población que empujaba las hordas prehistóricas unas tras otras, 

(5) Genes., Xíll, XIV, XV. 

(6) Maspero, II, 193 á 294- 

(7) Perrot, III, 18, 19, nota t. 

(8) Lenormant, 11, 198, 103. 
(t) Maspero, ü, 352. 



i4 REVISTA DE ARCHIVOS 

en busca de sustento y de abrigo en distintos continentes, ó el deseo de pro- 
curarse holgura sobrada y apacible bienandanza, que impulsaba á los prime- 
ros industriales y mercaderes fenicios á cambiar los objetos que fabrica- 
ban en su país ó compraban en Egipto y en Asiria por los anhelados metales 
de que carecían, ó el afán de riquezas adquiridas de improviso que lanzaba 
las más de las veces á los Faraones á la conquista, y á sus ejércitos al sa- 
queo. 

Y en este punto debo recordar que hay dos escuelas radicalmente opuestas 
de escribir los anales de las naciones: la una apoya sus afirmaciones tan 
sólo en hechos de indiscutible certeza, constituyendo la historia positiva de 
cada pueblo; la otra, generalizando sus teorías, se lanza audaz, caminando 
no sujeta á freno alguno por las anchas esferas de la imaginación hasta que 
llega á establecer los cánones imaginarios de la historia ideal de la humani- 
dad. Al primer grupo pertenece el cortísimo número de escritores de espíri- 
tu verdaderamente libre, que sin estar sometido á la más mínima preocupa- 
ción y realmente independiente de la onimosa y depresiva sugestión de secta 
alguna, provoca con sus serenas investigaciones la más imparcial y segura 
crítica histórica. Al segundo se afilian en tropel los filósofos, los políticos y 
los poetas, á cuyo alrededor se agrupan los intransigentes partidarios de to- 
das las escuelas fanáticas, que sostienen de continuo cuantas descabelladas 
utopias inventa y propala la garrulería más insustancial y dislocada. 

Si la supuesta misión civilizadora de los Klietas sobre las tribus prehistó- 
ricas de las playas orientales y occidentales del Mediterráneo termina al es- 
tablecerse los Fenicios en las costas de la Siria en los momentos en que los 
Hyksos penetraban en el Delta del Nilo, tendré que confesar paladinamente 
que desconozco por completo las vicisitudes por que pudo pasar ese pueblo, 
que se considera como predestinado, durante los largos siglos que corrieron 
desde Menes hasta el Amintimaos de Manethon, de la primera á la décima 
tercia dinastía de Egipto, porque el recuerdo de sus obscuros anales de época 
tan remota aún duerme en el profundo sueño del más absoluto olvido, del que 
no han sido bastante á arrancarlos hasta ahora los inauditos esfuerzos de sus 
platónicos admiradores. 

Si la devoción, sin embargo, se apodera de afirmación tan atrevida, encar- 
gándose el fervor de propalarla, sucederá lo que con tantas otras á las que 
se ha dado un carácter piadoso que han venido perpetuándose, transmitidas 
de generación en generación, para aparecer á la postre la realidad de los 
hechos á través de la niebla en que ha procurado envolverla el fraude pío 



BtóLiOTECAS Y MUSEOS 25 

con tenaz insistencia, como ha acontecido con la tan debatida cuestión his- 
tórica de la venida de Jacobo, hijo de Zebedeo, á evangehzar la Península 
hispana (i). 



(i) Siempre habrá de causar maravilla que un escritor de la talla del evangelis- 
ta San Lucas, testigo presencial de los hechos que refería, al redactar la npat^etc 
xwv ATtoaToXwv registrase en ella varias de las cortas expediciones de San Pedro, 
San Pablo y San Bernabé, antes y después del 42 de J. C, á Damasco, Tarco, 
Joppe, Cesárea, Antioquía, Macedonia, Tesalónica, Atenas, Gorinto y Efeso, entre 
otras más, omitiendo, sin embargo, el dar cuenta del importante y larguísimo viaje 
de Jacobo, hijo de Zebedeo, según el P. Floréz, del 36 al 42 de nuestra Era 
(E. S., IV, pág. 63), desde las costas de la Siria á las de Galicia, cruzando el mar 
Interno, pasando el Estrecho de Hércules y navegando por el Océano hasta llegar 
al puerto gallego, donde tomó tierra, empezando su predicación en el Noroeste 
de la Híspanla, para tornar luego, siguiendo en sentido inverso, el mismo derrote - 
ro, yendo á espirar en Judea víctima de las primeras persecuciones. 

No asombra menos que desde su muerte hasta la de San Isidoro en 636 pasen 
siglos sin que se descubra en el mundo cristiano rastro fidedigno de esta misterio- 
sa navegación, y que un falsario anónimo se atreviese á fraguar el tan conocido 
opúsculo que supuso del sabio Prelado hispalense, en cuyo texto, sin embargo, no 
se habla del tal viaje; diciéndose únicamente que había tocado laHispania á Ja- 
cobo, hijo de Zebedeo^ pasaje que se copió después en martirologios, himnarios'y 
leccionarios, cuando fundada en tan breves frases comenzó á surgir entre los de- 
votos la idea de la venida del Apóstol vivoá la Híspanla, que al correr de los siglos 
va tomando el carácter de tradición, apareciendo ya añeja cuando los Reyes Ca- 
tólicos se apoderan de Granada. 

No puedo ignorar que las razones que la serena y sana crítica se ve obligada á 
repetir con reiteración fatigosa, para recordar de continuo que la evangelización 
de la Híspanla por Jacobo, hijo de Zebedeo, no es un hecho histórico comprobado, 
sino una mera tradición piadosa, como la ha definido sabiamente el venerable 
Pontífice reinante, han merecido desdeñosos calificativos de parte de los engreídos 
apologistas de aquel periplo apostólico. Pero tampoco dejo de comprender que las 
pretendidas refutaciones de tan graves dudas intentadas con persistente vanidad 
por la manoseada gimnástica ergotista, no son más que monótonas variantes de 
insubstanciales logomaquias, que sólo pueden llevar la convicción con tan insulsos 
lugares comunes, al soñoliento auditorio de extáticos devotos, trayendo á la me- 
moria las elocuentes palabras de San Mateo, reproducidas con ligeras variantes 
por San Lucas (Math., Vil, 3; Luc, VI, 41) á propósito de los juicios temerarios. 
Por más que á mí me sea completamente indiferente la cuestión relativa á la 
verdad ó á la incertidumbre de esta navegación apostólica, porque sólo es mi in- 
tento como cristiano el condenar con todas mis fuerzas como falsos esos numero- 
sos documentos espúreos que con tal motivo se han fraguado descaradamente, 
comprendo, sin embargo, que es en vano que escritores de escuelas determinadas 
vengan sucesivamente tomándose el trabajo monótono de repetir esa serie tan in- 
sulsa de añejos argumentos, á los que no aciertan á prestar la menor novedad 
porque sus esfuerzos son estériles para dar validez al libro De ortu et obiiu jpa' 



í6 REVISTA DE ARCHIVOS 



APÉNDICE 



Hacía tiempo que tenía entregado á la imprenta el manuscrito de este estu- 
dio cuando tuvo la bondad de remitirme el Sr. D. Rodolfo del Castillo varias 
fotografías del mayor interés, algunas de las cuales había sacado de diversos 



truum, á las ridiculas Epístolas leoninas, al fingido Voto de Ramiro /.° y á tantos 
otros monumentos espúreos en los que algunos fervorosos devotos han querido 
apoyar semejante acontecimiento. Los que alardean de más listos entre los llama- 
dos modernistas, han intentado, con cierto cómico maquiavelismo, amalgamarla 
tradición piadosa de la llegada del Apóstol vivo á nuestras costas con la cuestión 
puramente crítica relativa á la validez de esa calila de documentos apócrifos, más 
ó menos viejos, declarados de antiguo espúreos, en los que se ha pretendido, como 
ya he dicho, por algunos ilusos apoyar esta venida, cosas que son diametralmente 
distintas, queriendo con ello que la moderna Bula Deus Omnipotens, declarando 
la autenticidad de las reliquias compostelanas, sea aplicable y preste validez á ta- 
mañas invenciones. Cegados por la soberbia comienzan por sentar que nadie más 
que ellos sabe leer ni interpretar ese fárrago enojoso de textos de segunda mano, 
qwe vienen trayendo á colación sin cesar con despótica tenacidad, queriendo de- 
mostrar á la postre, á impulso de su amor propio desbordado, que son ellos varo- 
nes sapientísimos, y los que atacan los apócrifos gente baladí é ignorante, que ni 
se hace cargo de los textos que maneja, ni los entiende ni aun sabe leerlos. Tales 
disertaciones podrán ser modelos acabados de mística erudita contemporánea, por 
más que nunca lograrán hacer pasar como legítima, históricamente considerada, 
esa serie estrafalaria de textos falsos que rechaza con todas sus fuerzas el verda- 
dero espíritu cristiano encarnado en los eminentes Cardenales Baronio y Bclarmi- 
no, en los sabios Prelados Fray Prudencio de Sandoval, Juan Bautista Pérez y 
tantos otros preclaros varones cuya virtud y cuya ciencia pretendieron mancillar 
torpemente Román de la Higuera, Isidoro García y Andrés Rodríguez, dignísimos 
predecesores de Viana, Echevarría y Conde, con toda la infausta cuadrilla de apo- 
logistas de tales despropósitos que, nacidos de la misma cepa ficulina, ha venido 
tras ellos y aún seguirá viniendo por desgracia en adelante para perpetuo baldón 
de la España. 

La Bula del venerable Pontífice León XIll vino á definir para el cristiano, des- 
de i.° de Noviembre de 1884, las reliquias compostelanas; pero nunca á convali- 
dar los numerosos documentos falsos inventados, pasada la séptima centuria 
hasta la decimoctava de nuestra Era, tratando de suplir atrevida y fraudulenta- 
mente el elocuentísimo silencio de los Actos de los Apóstoles, respecto al asom- 
broso viaje de Jacobo, hijo de Zebedeo, para evangelizar la Hispania, antes que 
fuese degollado en Jerusalén á los nueve ó diez años de haber sido crucificado su 
Maestro en la misma ciudad deicida. Los documentos en que se ha querido apoyar 
semejante expedición marítima son de aquéllos cuyo examen pertenece á la críti- 
ca arqueológica y á la gramática histórica, siendo en cuestiones de esta índole toda 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 27 

objetos pertenecientes al mobiliario sepulcral de las necrópolis superpuestas, 
fenicia la una y romana la otra, que se descubrieron casualmente del 1887 al 
1892 en la Punta de la Vaca de Cádiz. De aquéllos conocía ya los cuatro estu- 
chitos de oro y bronce, tres de ellos rematando con cabezas de animales, uno 
de los cuales he publicado antes, y había visto la reproducción de los colla- 
res fenicios y de la preciosa abeja de oro romana; pero desconocía los peque- 
ños recipientes de que ahora recibo fotografías, unos de vidrio y otros de ba- 
rro, todos allí mismo encontrados, entre los que hay uno de éstos conocida- 
mente romano, y otro de aquéllos que es sin duda un alahastrum fenicio, 
mientras los cinco restantes lo mismo pueden ser de los dichos mercaderes 
de la Siria, que de los referidos conquistadores italiotas. 

Pero de todas las indicadas fotografías, es para mí la más interesante la 
que representa dos estatuitas «formadas de una substancia que parece barro 
vidriado, teniendo la mayor doce centímetros de altura y un color verdoso 
claro, y once la más pequeña y un color obscuro, presentando aquélla algunos 
signos jeroglíficos en la parte anterior y esta otra en la posterior, y siendo 



discusión baldía cuando con la más refinada malicia fee intenta involucrarlas con 
las creencias religiosas, porque entonces no conducen á resultado alguno práctico 
las razones que se aduzcan, no logrando convencer sino á los que ya lo estaban de 
antemano. 

Los saniiaguistas más fervorosos no se quieren hacer cargo que la tradición pia- 
dosa, fundamento imprescindible de todo libro de mística ó de devoción, no puede 
ser considerada como fuente crítica incontrovertible de la Historia positiva. En su 
entusiasmo algún tanto desmentado, estiman candidamente que interpretan como 
nadie los textos de los manuscritos conocidos que con tan compleja cuestión se 
relacionan, pretendiendo leer también — y esto es lo más grave — con entera certi- 
dumbre los que todavía no se ha logrado descubrir, pero ellos mismos sospechan 
que deben haberse escrito. Engreídos con tales éxitos imaginarios, no quieren traer 
á la memoria que el crisiianism.o, apoyándose en la verdad inmutable, ahuyentó 
para siempre del campo de la Historia crítica á la Pythonisa de Delfos y á la Sibila 
de Cumas, que pasaron sin dejar sucesores. 

Por lo demás, tampoco debe olvidarse que es de todo punto inútil perder el 
tiempo discutiendo con quienes han comenzado por prescindir con rara abnegación 
de todo criterio propio, sometiéndose en absoluto al de su superior jerárquico, 
quien desde tal momento dispone á su antojo del libre albedrío de su subordinado, 
al que lleva y trae de acá para allá, ordenándole cuándo y cómo ha de hablar ó 
escribir, sin que le sea posible pensar por sí, ni formar juicio propio y personal- 
mente suyo, sino aceptar sin limitación alguna el que se le impone ya hecho, re- 
duciéndolos á simples máquinas, como las de Kleyer ó Jewet, más ó menos per- 
feccionadas, cuando no á meros autómatas como los del reloj de la Plaza de San 
Marcos, en Venecia, ó el que anuncia las horas en la Catedral de Burgos, 



aB REVIstA DÉ ARCHIVOS 

ambas de las primeras cosas que se llevaron al Museo Arqueológico gaditano 
a) crearse, como encontradas al hacerse en 1887 el descubrimiento de las tres 
tumbas, en una de las cuales estaba el antropoide (i).» Tienen ambas pe- 
queñas figuras la misma forma, aunque muy reducida, que las cajas en que 
se encerraban las momias (2), ó mejor dicho que las tapas de los ataúdes que 
se encuentran en las tumbas egipcias, no siendo otra cosa sino ciertos amule- 
tos que recibían la denominación de Onebiti, que signiñcaba el que responde; y, 





Amuleto encontrado en 1887 cerca 
del antropoide. 



Otro amuleto encontrado en 1 887 
cerca del antropoide. 



como explica Maspero con su reconocida competenciaj fueron pequeñas esta- 
tuas de algunos centímetros de altura hechas de alabastro^ granito^ diorita, piedra 
caliza^ ó bien de arcilla escogida y delicadamente modelada (3), que se las animaba 
por medio de una fórmula' que se recitaba al fabricarlas, y después se trazaban sus 



(i) Tal es textualmente el informe dado al Sr, D. Rodolfo del Castillo por el 
digno Director actual de aquel Museo, D. Pedro Riaño. 

(2) Maspero, Hist. anc. des peup. de POrient classique, 11, pág.3ao. 

(3) Maspero, ibid., 1, pág. 193. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 29 

palabras sobre las piernas de la misma figurilla (i) que se depositaba en el se- 
pulcro del inhumado. 

Perrot, otro arqueólogo no menos distinguido, hablando del mobiliario de 
las tumbas fenicias enumera entre la serie de las que pudieran llamarse talismanes, 
las imágenes de las divinidades protectoras^ las estatuas de barro y las figurillas es- 
maltadas, que recuerdan en su mayor parte los tipos egipcios (2), contándose por mi- 
llares los amuletos de tierra barnizada, de pasta blanca, de vidrio, de marfil^ de pie- 
dra blanda ó dura que se han encontrado en dichas tumbas (3), reproduciendo 
algunos escarabajos con leyendas jeroglíficas y pequeñas cabezas con tocados 

peculiarmente egipcios (4). 

M. R. DE Berlanga. 
Alhaurín el Grande, 24 Octubre 1900. 



JUAN DE VERGARA 
Y LA INQUISICIÓN DE TOLEDO 



(Continuación) (5). 

VIII 

Tres años contaba ya el proceso de Vergara, y á pesar de haber contra 
éste delaciones graves, como eran las de Francisca Hernández y de Fray 
Francisco Ortiz, ni el Fiscal presentaba acusación alguna, niel Santo Oficio 
acordaba la prisión de aquél, quien ignorante, según las apariencias, de lo 
mucho que peligraban su libertad y su honra, cuidaba solamente de que To- 
var saliera triunfante y absuelto, para lo cual mantenía correspondencia con 
algunos consejeros de la Inquisición, y sobornando á los empleados subalter- 
nos de ésta, lograba saber el estado de la causa y las dificultades que era 
preciso vencer, datos que por medios ingeniosos participaba á Tovar; loa- 

(i) Maspero, ibid. 

(2) Perrot, Hist. de l*Art dans Pantiquité, 111, pág. 236. 

(3) Perrot, ibid., pág. 236, nota 2. 

(4) Perrot, ibid., pág. 237. Compárese el amuleto gaditano que se deja repro- 
ducido, con el que trac grabado Maspero en la citada obra, vol. I, pág. 193. 

(5) Véase el número de Diciembre de igot. Corregimos estas dos erratas que 
hay en él: pág. 900, línea 26, Vergara, por Tovar; pág. 907, línea 21, Hernán Sán- 
chez, por Hernán Vá^quej. 



30 REVISTA DE ARCHIVOS 

ble acción que debía costarle cara, pues Tribunal que admitía acusaciones 
de mujeres contra sus maridos y de hijos contra sus padres, mal podía com- 
prender el cariño y la abnegación fraternales. 

Por humanidad, ó lo que es más probable, por economía, permitía el 
Santo Oficio que los amigos y parientes de los procesados llevasen á éstos 
medicinas y viandas que, antes de entregarlas, inspeccionaba el alcaide; re- 
curso que Vergaia utilizaba para comunicarse con Tovar, dándole noticias 
tocantes á su proceso. 

Muy en breve fué descubierta la estratagema; presentándose el clérigo 
Hernán Ramírez con un frasco de miel rosada envuelto en un papel, guardóse 
éste el despensero de la cárcel, Gaspar Martínez; lo mismo hizo con otro en 
que iban unas pasas, y pareciéndole demasiado blanco y fino para el uso á 
que era destinado, «sospechó que podría ser alguna cosa mala,» y dijo á su 
criado Juan Sánchez: «Si en este papel ay alguna cosa mala, pongámosle 
sobre la lumbre y luego se verá; y luego puso este dicho papel á la calor de 
unas brasas y vio que salían qual letras de color leonado, que se podían leer.» 
Gaspar Martínez se apresuró á poner el hecho en conocimiento de los Inqui- 
sidores á 9 y II de Abril, entregando al mismo tiempo dichos papeles, es- 
critos con una vulgarísima tinta simpática: con zumo de limón. Cada una 
de ellas era una carta de Vergara; la que servía de envoltorio á las pasas, 
decía así: 

«Res9ebí la 9édula para Hernán Ramiros sobre los dineros e después el 
tapador; avíanme escandalizado con dezir que mandavan esos señores no dar 
de aquí adelante nada de acá fuera; fué Hernán Ramires á saberlo dellos; 
Yañes díxole secamente que así era; Vaguer díxole lo mismo, pero 9ertefi- 
cándole que no era por cosa que á vos tocase y que se toviese forma como se 
diese al despensero de aquí adelante lo que quisiésedes, para vos y no á otro, 
y que esto se desimularia assí, etc.; iiaqiie en esto él lo ha hecho bien y sin 
yo hablarle; del primero está ya contento; la dila9Íon fué menester para que. 
ande derecho, digo sin vexa9Íones, etc. 

Sobre el negarlo á mi loci hablé en Madrid á aquellos señores; dixéronme 
que aquello nunca se dio ni se suele dar, porque á costa de poner el reo vna 
pregunta más en su ynterrogatorio alcan9a su yntento, diziendo: si este tes- 
tigo dize en tal lugar pruévase lo contrario por tal, ó por tal, etc.; y en esto 
parés9eme que tiene alguna rrazon; saltem en este caso que se declara van ca" 
sas, etc. Y para esto no sé para qué se avrá de ver proceso, pues tardaríamos 
en ello, que moataria la substantia rei de qua agehatur; 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 31 

Quanto á la recusa9Íon de A. (i) y B., digo que yo tengo por cierto quod et 
sine recusatione ellos no entenderán en este nreg09Ío, porque yo escreví de Al- 
calá á Madrid á los del Consejo que se fazia grand agravio en tornar éstos al 
juego, aviéndolos sacado, porque se avia dado ocasión á que el honbre los tra- 
tase no tan lisonjeramente como á juezes, y agora que les dava lugar de ven- 
garse de aquello, y expliqué lo del benefi9Ío que enbió á pedir al Argobispo 
á Avila donde yo le resistí aparte; itaqne non obtinuit; y luego que rescibieron 
esta mi carta escrivieron á Guadalajara. A. que no entendiese en cosa vues- 
tra, y esto no dándole á entender que era por rrecusa9Íon, sino por otro 
misterio; y agora viniendo por Madrid el mindoniense certificó al Ar9obispo 
que éstos no entenderían en el negocio y á mí me dixo alguno dellos que avi- 
sase yo desde aquí escriviendo á todos en general como eran presentadas 
vuestras escripturas é ynterrogatorios, etc., para que proveyesen deregeptor 
de testigos y que lo farian y así se hará luego pasada pascua; Itaqne parés9e- 
me que no los deuéys á éstos recusar, pues siendo el efecto el mismo se 
ahorra el odio recusationis; al mindoniense devéys recusar omnino llamándole 
por su nombre el señor Licenciado Suarez, obispo de Mondoñedo (2); dígolo 
porque es ya obispo de Badajoz dias há; Quemada me dize que vos le avéis 
contado la sospecha que tenéys deste señor obispo y la causa de lo dicho de 
la casa de Figueroa en Alcalá, etc., y que cree que le recusaréys y signifícame 
que no se devria fazer; esto hace él porque es íntimo amigo del dicho obispo 
et fatetiir senes in plus deberé; lo que os dixo B. que dará eré iito á este testigo 
no me escandalizarla mucho sy por acá no lo oviese dicho, porque veis ipsis 
solent ista simúlate digi, et forte él así os lo dixo; sed para; re stat; Tapia está 
en su casa dias ha, liber por sentencia, salvo que le mandaron randar el ávito 
y vestirse de negro; él libró bien á causa del mastrescuela y capiscol, ynti- 
mos amigos de B.; Francisco Gutierres se está avn detenido en la cibdad; 
semel me ha hablado; niiror homúnculo constanter et robur (sic); 

Testigos otros no creo an aquí tomado más de los del año pasado, ni yo les 
darie prisa en ello, saino que me pares9e que al tiempo del concluyr devéys 
dezir que concluys si et in quantum estén hechas las diligen9Ías que en vues- 
tro favor avéys pedido se hagan y tomados los testigos todos donde se rre- 
quiera más ynforma9Íon de la tomada et alias, etc. ; y este aviso se dio al Ga- 
ria por sus letrados; las palabras vos las con9ertaréys mejor; la yntin9Íon es 



(1) ¿El Inquisidor Alonso Mejía? 

(2) D. Jerónimo Suárez Maldonado. 



32 REVISTA DE ARCHIVOS 

que donde está bien provada vuestra yntin9Íon, como no se tomen testigos 
más, no hagáys gastar tiempo en tomarlos; y donde no está plene provada se 
tomen, alias que no concluya. 

A. se está en Guadalajara; nunca a venido á Alcalá; de allí embió á llamar 
después de yo partido al canónigo Ramires; creo deve ser sobre cosas de Ca- 
9alla; dígolo porque en su casa suele posar Pedro de Rueda quandopasa por 
Alcalá; frater et sóror optiuie valent, y en todo este año e medio que yo allí e 
estado, nunca e visto médico ni medigina, ni achaque; laus Deo; esta semana 
santa se fueron á Camarma; Erasmus valet; carta tengo suya de fin de diciem- 
bre doliéndose de la muerte del ar9obispo caniariense (i), sumo e9erate; {sic, 
¿Acates?) mostrésela al ar9obispo y prometióme de embiarle algún subsidio; 
también dice que Le confactus est avchiepiscopus evorecensis (2); deflet et Valdesii 
mortem; Dilfo partió quinze dias há á su tierra de asiento, porque le hazen 
casar sus parientes; de camino visita á Erasmo; de Eguia no sabemos syno 
que su sentencia devió de ser en contradÍ9Íon en Valladolid y está de buelta 
al Consejo, donde creen que esperan al ispalense, el qual los a embiadoá lla- 
mar álos del Consejo que vayan á Barcelona, á donde él es ido; pero avn no 
se determinan á yr, e ya que ayan de yr no 3Tán todos; creo que yrá [el] de 
Orense (3), alias de Oviedo; deso desas mujeres no sé qué dyga, sino que os 
metéis en cosas escusadas, y tan metido, que pares9e que os va la vida en 
ello; no lo tengo por discreta caridad; si yo pudiese saber algo deso, saberlo 
he, y syno a ved pa9Íen9Ía y no queráys las cosas tan queridas á fuer de mon- 
jas que se ahinan en las amistades y en las confian9as, [que] os ha parado 
harto daño; Francisco, hermano de vuestro paje, yrá allá el segundo dia de 
pascua y dará rrazon de todo lo que del quisieren saber; vale; viernes santo, 
mañana, yrán á pedir si queréis algo y pediréis velas; quod producit aliquem 
in testem non potest opponere guam personam ejus, scilicet^ tenere contra dicta utpote 
probando indirectus. » 

En la segunda carta, fechada el 19 de Abril, Vergara aconsejaba á Tovar 
que no recusase á Tz. ni A., pues según le había dicho en Madrid el Arzo- 
bispo de Toledo, no entenderían en el negocio; que no le parecía discreta ca- 



(i) Caniariense por cantuariense. Se refiere al Arzobispo de Canterbury, Gui- 
llermo Wareham, que falleció á 23 de Agosto del año 1532. 

(2) Evorecensis por eboracensis. Era este Arzobispo de York., Eduardo Lee, 
Embajador antes en España y enemigo de Erasmo. Cnf. Historia de los hetero- 
doxos españoles^ por D. M. Mcnéndez y Pelayo, tomo 11, pág. 74. 

(3) D. Fernando Valdés, Arzobispo luego de Sevilla, 



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BIBLIOTECAS Y MUSEOS 33 

ridad entrometerse en las cosas de la vecina aludida en su anterior carta, y 
que recusara «acatadíssimamente» al Obispo de Mondoñedo; le participaba 
que al votar la sentencia de Eguía hubo discordia guia ordinarius absolvehat^ 
alii injungebant penam^ scilicet pecuniariam, por cuyo motivo conocía de aquel 
proceso el Consejo de la Inquisición; añadía que el Arzobispo iría á Barce- 
lona, donde se hallaba el Emperador; y por último, decía: «el libro de rO' 
manee que allá tenéis podrá salir con algo escrito y daríamos otro. » 

Por disculpables que fuesen las tretas de Vergara y de Tovar, pues muy 
natural parece que un reo procure conocer su causa para defenderse mejor, y 
que un hermano se desvele por salvar á otro que gime en prisiones, á los 
Inquisidores se les antojaron delito enorme, y desde aquel instante medita- 
ron la perdición de Vergara. Con objeto de hallar más documentos que le 
perjudicasen, acordaron á 21 de Abril registrar el calabozo de Tovar y hus- 
mear con detenimiento «sus arcas e libros e agujeros e todos los otros escon- 
drijos,» registro que se verificó el día 23; hallaron algunos libros, rotulados: 
Novum Testamentum grace, Cornucopia, Commentavia Sancti Thoma, Alciato 
(los Emblemas), y en ellos varios papeles y cédulas. Aquel acto fué presidido 
por el Inquisidor Vaguer. 



IX 



Verificadas todas estas diligencias, á 17 de Mayo presentó su acusación 
contra Vergara el Fiscal del Santo Oficio en Toledo, Diego Ortiz de Ángulo, 
verdadero tipo del Inquisidor fanático, cruel é implacable, tal cual suele pin- 
tarse de un modo genérico en historias progresistas y en novelas. Convencido 
de que el representar la ley consiste en ser decidido enemigo del reo presun- 
to ó verdadero, á quien siempre debe atribuirse el delito y con circunstancias 
las más agravantes que sea posible, como si el castigar á un inocente no fuese 
el mayor de los crímenes, solía el buen Ángulo dar por evidentes cuantas 
acusaciones didgían contra cualquier infeliz testigos que ningún crédito me- 
recían, pidiendo inmediatamente la imposición de los más duros castigos que 
había. Tesis herética atribuida calumniosamente, era lo mismo para él que 
tesis herética probada; sm discernimiento alguno las englobaba en sus alega- 
tos y se constituía en adversario terrible de los procesados, á quienes com- 
batía con ensañamiento. Esto que hemos notado en varias causas donde in- 
terviuo, cual es la de María Cazalla, se realizó también en la de Vergara. Por 

3 



34 REVISTA DE ARCHIVOS 

lo pronto, á 17 de Mayo acusó á éste de fautor y protector de herejes, infa- 
mador del Santo Oficio y corruptor de empleados subalternos, acabando por 
demandar que fuese encarcelado. La Inquisición accedió á esto, y el día 24 
de Junio del año 1533, con asombro general, fué apresado Vergara. 

Según parece, los Inquisidores ni siquiera guardaron con el Arzobispo la 
atención de comunicarle aquel hecho y las circunstancias que lo habían mo- 
tivado. Súpolo Fonseca por el Licenciado Peña, Vicario general de Toledo, 
y lleno, sin duda alguna, de cólera viendo á su Secretario en las cárceles in- 
quisitoriales, al Cabildo toledano deshonrado, según las ideas que reinaban, 
y que él mismo sería considerado como protector de un hombre, eminente sí, 
pero enemigo de la fe católica, por lo pronto nada hizo sino contestar al Li- 
cenciado Peña, encargándole que procurase la libertad provisional de Ver- 
gara dando una fianza considerable, 50.000 ducados, y si á ello se negaban 
los señores del Santo Oficio, que rogase lo tuvieran preso en la «claustra» de 
la Catedral ó en una casa particular, y no en la cárcel pública; al mismo 
tiempo comisionó al Dr. Bivel para que hiciese idénticas gestiones, y no qui- 
so entenderse directamente con los Inquisidores á fin de no rebajar más su 
dignidad de Primado, harto menospreciada por aquellos altivos é irrespe- 
tuosos jueces, quienes tanto accedieron á las súplicas de D. Alonso como si 
las hubiera hecho el último cura de misa y olla. He aquí la respuesta de 
Fonseca al Licenciado Peña: 

«Venerable Vicario: anoche re9ebimos vuestra carta, y de lo acae9Ído ay 
al Doctor Vergara nos ha pesado mucho, como es razón, assí por ser el Doc- 
tor persona dessa congrega9Íon tan insigne y tam coniuncta á nuestro serui- 
9Í0, como por ser de las qualidades que sabéis. Bien creemos que en él ay la 
limpie9a que deue auer en vna persona de su profession y hábito, y que esso 
no deue ser sino por essos auisos de su hermano; yo embio al Doctor Biuel 
para que sobrello hable á esos R.^^'^s Inquisidores; mucho os encargamos y 
rogamos que os juntéis con él y les habléis de nuestra parte rogándoles muy 
affectuosamente que lo den sobre fian9as comentarienses ó pecuniarias hasta 
en quantidad de 9Ínquenta mili ducados, como más quisieren, y si esto no 
ouiere lugar que lo passen á la claustra de nuestra yglesia, con las mesmas 
fian9as y guardas que quisieren á costa del Doctor; y en caso que lo dicho 
no ouiere lugar, que le passen á otra casa qual ellos señalaren y con el re- 
cabdo que les pare9Íere; y rogadles así mesmo con mucha instan9ia que lue- 
go le hagan poner la demanda para que esta cosa se despache breuemente, 
pues demás de otros respetos es mucha razón que se tenga consideración á 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 35 

la persona del Doctor y al lugar que en mi casa tiene, para que assí en esto 
como en la cargeleria, no le lleuen por el estilo que á los otros; y en esto 
poned el cuydado y diIigen9Ía que yo de uos confio, pues veis quanto en ello 
va; y procurad que quando por aquí vengáis traygáis esta cosa bien sabida, 
para que acá se prouea lo que conuenga. Nro. Señor vuestra venerable per- 
sona guarde. En Alcalá xxv de Junio. No nos pare9e fuera de razón que esse 
caballero con su autoridad inste por el generoso despacho desta cosa, para 
que estos dias que ay ouiere de estar se tenga con el otro respeto que con 
otros se suele tener, assí en la manera del tractamiento de su persona como 
en que tenga copia de seruidores y de lo que más fuere menester, y sobre 
todo el breue despacho. — A. ToUtanus. 

(Sobrescrito:) Al venerable LÍ9en9Íado Peña, Abbad de Sant VÍ9ente, Vi- 
cario general y Canónigo de nuestra sancta yglesia de Toledo, El Ar9obispo 
de Toledo.» ^^ 

Más tarde, hallándose en Monzón, dirigió Fonseca una carta á los Inqui- 
sidores de Toledo rogándoles encarecidamente el buen tratamiento de Ver- 
gara y la brevedad en el proceso; más adelante veremos cómo atendió estas 
súplicas el Santo Oficio; la carta decía así: 

«Venerables Inquisidores: anos penado en que huviese cabsa para la pri- 
sión ó detenimiento del Doctor Vergara, por ser tan digno y tan prehemi- 
nente ofi9Íal del Señor Ar9obispo de Toledo, á quien es mucha razón que 
tengamos respecto para le servir y sgradar, y también por ser onrrada per- 
sona y estimada; y ansy mismo lo sentimos en que es canónigo de esa santa 
yglesia, á do devemos y somos muy obligado [s] por nuestra naturaleza y por 
nos aver largo tiempo criado en ella, y moviéndonos por todas estas conside- 
raciones escrivimos á los señores del Consejo del Santo Oficio en su favor; 
ellos proveerán en el caso lo que converná, porque es de creer que ternán 
los mismos fines que tenemos; haréis, como soléis acostumbrar, lo que su[s] 
mer9ed[es] os enbiaran á desir, y demás desto os rogamos y encargamos que 
ayáis por encomendada la persona del dicho Doctor y su buen tratamiento, 
que para esto ay mucha razón que ansy se haga; y también os recomenda- 
mos la brevedad de la cabsa y que en ella y en todo sea gratificado en lo que 
posible será, y sed 9Íertos que en grande manera holgaremos en ello y en 
todo lo que buenamente huviere lugar, y ansy os lo tornamos á encomendar 
y encargar. Guarde N. S. vuestras venerables personas. De Mon9on seis de 
Agosto. — A. Cardinalis. 

A los venerables los Inquisidores de Toledo.» 



36 REVISTA DE ARCHIVOS 



X 



Apenas Vergara fué detenido, apeló verbalníente de su prisión ante el Con- 
sejo del Santo Oficio, quejándose de la injusticia con él cometida; al día si- 
guiente demandó papel, á fin de extender por escrito su apelación, y le fué 
denegado; al tercer día, habidos entre los Inquisidores necios cabildeos, le 
entregaron un pliego solamente, que aprovechó para quejarse con vehemen- 
cia de su encarcelamiento, pues decía, y con razón, que no era impiedad ni 
grave delito el escribir á Tovar dándole noticias y consejos tocantes á su 
proceso, y que «por solas sospechas sin muchos fundamentos, no se deben 
assí desonrrar las personas de honrra.» Pintaba las congojas y el desaliento 
de su hermano, próximo á desfallecer de melancolía, viéndose combatido por 
enemigos invisibles, cuyos nombres desconocía por ocultarlos con el mayor 
secreto la Inquisición en virtud de sus constituciones. Y después de recusar 
al Obispo de Badajoz, solicitó que le concediesen nombrar un procurador que 
siguiera la apelación, los libros necesarios para su defensa y mucho papel, 
pues tenía bastante que escribir. El mismo día 26 los Inquisidores accedieron 
á la petición de Vergara en lo referente al nombramiento de procurador, que 
lo fué desde entonces el Licenciado Mora, del Consejo del Arzobispo, y no 
denegaron la apelación interpuesta. 

Al día siguiente compareció Vergara ante el Tribunal y contestó á una pre- 
gunta que le hicieron; versaba acerca de cómo había sabido que se hacía in- 
formación contra el Maestro Castillo á fin de apresarlo, no obstante que se 
hallaba fuera de España. Vergara dijo que cuando supo haberse retractado 
en París de ciertas proposiciones el Maestro Pascual, hallándose presente al 
acto el Maestro Peralta, Racionero de Toledo, creyó que el Santo Oficio ne- 
cesitaría en la causa de Tovar la declaración de aquél, por cuyo motivo tra- 
bajó con el Dr. Bivel, capellán del Arzobispo, para que á sus ruegos vol- 
viese el Maestro Pascual, quien desde París se había ido á Roma. Después 
supo que el requerido por la Inquisición era el Maestro Castillo, y participó 
á Gaspar de Lucena, hermano de éste, cómo los Inquisidores de Toledo ha- 
bían hecho una información en latín contra aquél. Añadió que tenia escrito á 
Juan de Valdés cuando estaba en Roma, diciéndole «que acá se ponia mal 
nombre á su absentarse desta tierra; por ende, que á su honrra convenía que 
se boluiese, y que ansí se lo encargaba.» Pero Valdés contestó «excusándose 



BIBLIOTECAS Y MUSKOS 37 

de su venida con algunas razones, y diziendo que ya el Maestro Pascual era 
partido para España.» 

Y después de algunos incidentes, como fueron pedir Juan de Vergara á 30 
de Junio testimonio de su apelación, petición que renovó á 5 de Julio; decla- 
rar á 27 de Junio Gaspar de Lucena que aquél hablaba muy mal de los In- 
quisidores Mejía y Vaguer, y confesar á 7 de Julio Tovar que hacía cuatro 
años recibió una carta de su hermano Juan escrita con zumo de limón, y que 
éste se esforzaba en ayudarle para disipar su error de que «le trata va algo 
como á estraño,» vino á 12 de dicho mes la acusación fiscal. En ella Diego 
Ortiz de Ángulo, después de considerar en términos generales á Vergara como 
apóstata, hereje, fautor y defensor de herejes, impedidor é infamador del 
Santo Oficio y corruptor é injuriador de sus ministros, le imputó sin vacilar 
todos los dichos y h-^chos que con más ó menos fundamento se le atribuían 
por varios testigos, cuales eran aprobar las opiniones de Lutero, mofarse de 
las bulas, negar la oración vocal, tener por superfluos los ayunos, creer que 
se podía celebrar misa después de comer, sentir mal de la Inquisición, hablar 
con poco respeto de San Agustín, llamar necios á los frailes, dudar que la 
confesión auricular fuese instituida jure divino, conservar libros de Lutero no 
obstante el edicto promulgado por D. Alonso Manrique, defender que en las 
obras de Erasmo no había errores, y comunicarse con Tovar dándole noti- 
cias de su proceso. 

Aún hizo más el buen Fiscal. 

Preso Vergara en las cárceles inquisitoriales, que desde el año 1530 se 
hallaban en las casas de Diego de Merlo, junto á la parroquia de San Vicen- 
te, ocupaba una habitación coi ventanas á la calle, y como esto pareciese á 
Diego Ortiz sobrada indulgencia con un hereje, pues éste podía hablar con 
los transeúntes, solicitó que fuese trasladado á otra pieza adonde nadie le 
pueda ver, ni comunicar, ni él comunicar con otra persona.» Entonces pare- 
ció mejor á los Inquisidores cerrar y clavar las ventanas, improvisando una 
suerte de mazmorra, de cuyas incomodidades se quejaba amargamente el 
procesado viendo perder su salud por momentos; mazmorra tipo de aquélla 
«donde todo triste ruido hace su habitación.» Tal fué la manera con que 
Vaguer y Mejía accedieron á los ruegos que ya hemos visto del Arzobispo 
Fonseca. Y como los familiares de Vergara llevasen á éste la comida, Ortiz 
de Ángulo pidió nuevamente, el 2 de Septiembre, que fuese recluido en el 
Centro de la cárcel, donde no oyese la voz de sus criados, y que recibiese 
todos los alimentos por mano del despensero. 



3S REVISTA DE ARCHIVOS 

A 15 de Julio se defendió Vergara por vez primera ante los Inquisidores: 
comenzó negando la calumniosa imputación de luterano; dijo que, aunque 
pudo hacerlo antes del decreto expedido por Manrique, nunca había com- 
prado ni leído obras del heresiarca Fray Martín; en cuanto á la oración vocal, 
sostuvo con algunos Doctores que era conveniente dejarla cuando servía de 
estorbo á la mental; opinaba que la confesión fué establecida jure divino^ si 
bien no podía tildarse como herética la doctrina opuesta, defendida por Gra- 
ciano (i) y San Buenaventura; expuso como una mera cuestión de hecho, la 
de si el Concilio de Constanza había ó no definido ser la confesión instituida 
jure divino (2); explicó en sentido católico las frases que le atribuían relativas 
á las indulgencias (3); insistió en que las obras de Erasmo no contenían los 



(1) He aquí lo que hay de verdad en esta cita: 

Graciano, tn su Decreto^ ocupándose de la cuestión: Utrwn sola coráis contri- 
tione et secreta satisfaclione, absque oris conjessione quisquam possit Deo satis- 
facere^ examina las dos opiniones contrarias y acaba por decir: Cui harum sen- 
tentiarum potius adhcerendmn sit, lectoris judicio reservatur: utraque enim /au- 
tores habet sapientes et religiosos viros. 

{2) Lo único que hay de cierto en esto es que el concilio de Constanza conde- 
nó los errores de Juan Huss, Wiclef y Jerónimo de Praga, quienes decían: 

tSi homo debiti fuerit contritus, omnis confessio exterior est sibi superflua et 
inutilis. 

«Confessio vocalis, facta sacerdoti, introducta per Innocentium, non est tam 
necessaria homini, ut definit.» 

Cnf. Histoire des Conciles d^ apres les documents originaux, par M.gr Charles 
Joseph Héfélé évéque de Rottenbourg. Traduite de V allemand par M. I' Abbé 
Delarc. Tomo X, páginas 419 y 498. 

(3) Para que se vea la ignorancia ó mala fe con que los Inquisidores tachaban 
de herética aquella frase de Vergara: ¡que me hagan á mi creer que en sonando 
el sonido del real salga el ánima del purgatorio!, expondremos la doctrina cató- 
lica acerca del efecto que producen las indulgencias. Estas se aplican á los vivos 
por modo de absolución y paga, de manera que se alcanza infaliblemente la 
remisión de pena temporal, si cumple el sujeto las condiciones necesarias. Pero á 
los difuntos les aprovechan por fnodo de sufragio^ esto es, como una súplica hecha 
á Dios por los méritos de Cristo y los Santos; súplica que Dios aceptará ó no, se- 
gún disponga en sus profundos juicios. Por eso dice Fray Juan Calzada en su 
Tratado de las indulgencias {lomo I, pág. 92), que tcuando decimos: hoy, visi- 
tando los altares se saca ánima del Purgatorio, la cual locución desagrada á 
algunos teólogos, no queremos decir que si visitamos los altares, aplicando la 
indulgencia plenaria por un alma del Purgatorio, infaliblemente la sacamos de él. 
Depende de la voluntad divina el que acepte nuestro Señor lo que el Papa le 
ofrece por aquella alma; de aquí es que saldrá ella inmediatamente del Purgatorio, 
si Dios quiere aceptarlo; mas no saldrá por entonces si Dios, por sus altos juicios, 
no lo acepta.» 



filBLIOTECAS Y MUSEOS 39 

errores notados por la Universidad de París, que las condenó aprovechando 
una ocasión en que se hallaban fuera los Doctores más notables, llevando 
muchos frailes á votar y cuantos enemigos tenía Erasmo. Por último, refirió 
una conversación que tres años antes había tenido en Madrid, en presencia de 
Fonseca, con Fray Bernardino, cura de Pinto; censurando éste las nuevas 
traducciones de la Biblia, dijo «muchas simplezas y muy apasionadas,» y 
exasperó el ánimo de Vergara, quien, tras llamarle idiota, le echó en cara 
que á lo sumo habría leído las obras de San Vicente Ferrer; replicó Fray 
Bernardino que al fin y al cabo más útiles eran éstas que las de San Jeróni- 
mo y que todos los estudios hebraicos y griegos; Vergara le llamó la atención 
sobre los yerros en que había caído San Agustín por no conocer los textos 
originales de la Biblia; y defendiendo ante los Inquisidores este juicio, probó 
con el ejemplo de San Pablo, cuando reprendió á San Pedro, que ni se inju- 
riaba á los Santos con advertir los errores en que habían caído de buena fe, 
ni eran dogmas todas las afirmaciones de los Padres de la Iglesia. 

No contento Vergara con esta defensa, y viendo que no le daban testimo- 
nio de su apelación ante el Consejo, pocos días más tarde presentó la 
siguiente (i), que copiamos íntegra: 

«Muy R^o Señor. — El Doctor Vergara, digo; que yo oue appellado dií la 
iniusta prisión que por V. m. el S."" Inquisidor Juan Yañes y por el S.»" Li- 
9en9Íado Vaguer fué hecha de mi persona en la cár9el deste Santo Offi9Ío, 
por ante los señores del Consejo de la Santa general InquisÍ9Íon, y por vues- 
tras mercedes me fué otorgada la dicha mi appela9Íon, diziendo que embia- 
rian vuestras mercedes persona propia con el testimonio della ante los dichos 
señores e mandarían avisar á mi procurador que fuese á presentarla, e que 
vuestras mercedes me darían la respuesta que los dichos Señores diessen á 
ella, porqueste era el estilo del Sancto Offi9Ío e no se podia dar lugar á otra 
cosa. E después, pidiendo yo cada dia á vuestras mercedes la respuesta de 
los dichos Señores, espe9Íalmente á v. m. el dicho Señor LÍ9en9Íado Juan 
Yañes que al presente pare9e residir aquí solo, Vuestra merced no sólo no 
me la ha dado, aviendo passado 9erca de vn mes después de la dicha mi 
appella9Íon, mas sin entrevenir causa nueba alguna, estando yo debaxo de la 

Por consiguiente, lejos de ser impía la frase de Vergara, se reducía á expresar de 
un modo jocoso el dogma católico, y con ella decía una verdad mayor que la Ca- 
tedral de Sevilla. 

(i) Vergara se defendió en toda su causa sin abogado, que renunció á nombrar 
el 6 de Septiembre de 1533, fecha en que se le autorizó para elegir uno. 



40 kEVlSTA DÉ ARCHIVOS 

dicha mi appella9Íon, ha mandado agraviar my prisión, clauando las ventanas 
de mi aposento y echando red á la puerta del y poniéndome en tanto estrecho 
que yo no lo puedo tollerar sin graue daño de mi sahid y peligro de mi per- 
sona, dando por causa desto que los dichos Señores del Consejo diz que em- 
biaron á mandar que se me pusiesse 9Íerta accusa9Íon que se me ha puesto; e 
porque desta manera de proceder yo recibo notorio agrauio, digo, que affir- 
mándome en la dicha mi primera appella9Íon, añadiendo appella9Íon á 
appella9Íon torno á appellar de V. m. de la dicha innouacion y estrechura de 
mi prisión por ante los dichos señores. E digo hablando con el acatamiento 
que deuo, la dicha manera de mi prisión ser muy agrabiada e injustamente 
hecha, por lo siguiente: lo vno, porque estando yo como estoi debaxo de la 
dicha mi primera appella9Íon, no podia hacer innoua9Íon alguna comigo; an- 
tes, pues la appella9Íon me fué otorgada, yo debiera ser dexado en toda mi 
libertad hasta que viniera la determina9Íon de los dichos señores, pues otor- 
gar la appella9Íon e proceder en la execu9Íon del mesmo artículo sobre que 
se appella, no se suffre de derecho; lo otro, porque por mandar los dichos se- 
ñores que se me pusiesse accusa9Íon, no son vistos confirmar la captura, 
pues es cosa impertinente la accusa9Íon á la captura, porque á personas suel- 
tas se suelen poner aquí accusa9Íones, y assí no se puede aquello tomar por 
respuesta de la dicha mi appella9Íon, mayormente que si por respuesta se 
diera fuera por auto para que á mí se me notificara como es de costumbre, y 
pues no se me ha notificado auto ninguno de los dichos señores, bien pare9e 
no aver avn respondido á ladicha miappella9Íon, y, por consiguiente, estar yo 
todavía debaxo della. Lo otro porque á los dichos señores deue constar muy 
bien, que la dicha accusa9Íon no era bastante causa para prisión de mi per- 
sona, porque según el tenor y capítulos della, cotejándolos con el dicho y de- 
posÍ9Íon de Fran9Ísca Hernández que se dio en publica9Íon al Bachiller To- 
var, mi hermano, pare9e muy claro ser todo lo que algo importa que la di- 
cha accusa9Íon, testimonio de la dicha Fran9Ísca Hernández, muger públi- 
camente infamada de testigo falso, de cuya falsedad en lo que contra de mí 
dize deue constar á los dichos señores muy abiertamente, pues cono9en mi 
persona e saben que mi trato e converssacion no ha sido conforme al de los 
que dizen alumbrados, ni he andado jamás en beaterias ni extremidades de 
deuo9Íon, ni en compañía de hombres apartados de la común conversación, 
ni en mi hábito, trato y palabras, tal cosa se ha notado; antes he siempre 
andado metido en todo el tráfago y ocupa9Íon de nego9Íos y cosas profanas 
por Cortes e por otras partes, fuera de donde los dichos alumbrados conversa- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 41 

uan, e jamás hablé palabra con hombre dellos, ni hombre dellos conmigo, ni 
llegaron á mis orejas sus proposiciones y errores hasta que los vi puestos en 
la publica9¡on de Tovar, y avn allí no los cono9Í por suyos dellos hasta que 
fui advertido dello; ni tampoco traté ni conversé familiarmente con la dicha 
Francisca Hernández, más de averia visitado en Valladolid una vez, yendo 
de camino á Flandes, y luego después de venido otras tres ó quatro vezes á 
fin de sacarle de poder al dicho Bachiller Tovar, mi hermano, como se le 
saqué; de cuya visita concibió contra ambos el odio que por sus obras mues- 
tra, y todas estas vezes que la visité fué públicamente delante de muchas 
personas, el año de XXII, quando no avia memoria de alumbrados ni yo 
podía aver conversado con ellos avnqne los oviera, sino fuera en Flandes y 
Alemana, de donde á la sazón era rezien venido con la corte de Su Magestad; 
y assí por todo lo susodicho como por las muchas diligen9Ías que los dichos 
señores deuen aver hecho para averiguar otros testimonios de la dicha Fran- 
9Ísca Hernández, no es de creer que dan crédito á sus dichos, espe9Íalmente 
contra vna persona como yo en quien no es verisímil que cupiessen errores 
y proposÍ9Íones de puros idiotas, como son los de los dichos alumbrados. Y 
excluyendo de la dicha accusa9Íon lo que pare9e ser de la dicha Fran9Ísca 
Hernández, lo demás, cosas son de letras, de que yo pudiera dar buena razón 
de mí, como aquí la he dado respondiendo ex tempore á los capítulos de la di- 
cha accusa9Íon. y assí della no se pudo tomar bastante causa para tal forma 
de prisión como la que tengo. Por las quales razones e porque las más [que] 
9erca desto se podrán dezir e allegar, digo la dicha mi prisión e innovación 
9erca della hecha (hablando con acatamiento) ser injustas e dignas de ser re- 
uocadas. E appello, como dicho tengo, de v. m. para ante los dichos señores, 
e pido los apostólos con toda la instancia que puedo. E sy esta appella9Íon 
me fuere denegada, asy mesmo appello de la tal denega9Íon e pido que el tes- 
timonio desta mi appella9Íon se dé á mi procurador para que le presente á 
los dichos señores, de manera que de la dicha presenta9Íon e de la respuesta 
de los dichos señores me pueda constar por auto, conforme al estilo, e pído- 
lo por testimonio. — El Doctor Ver gara, t 

Las aflicciones de Vergara iban cada día en aumento, pues sus enemigos, 
viendo el árbol en tierra, procuraban hacerlo astillas: á 4 de Agosto acudió 
furibundo el Maestro Jerónimo Ruiz y se quejó de algunas informaciones ge- 
nealógicas que Vergara había mandado realizar contra él, y acababa con es- 
tas palabras llenas de rencores: 

«Quiero hazer saber el mal que á mi persona a venido, dexado la honrra y 



44 REVISTA DE ARCHIVOS 

gastos de dineros; es que, como supe que en my tierra hazian pesquisa con- 
tra my, lo qual me dixo Gaspar de Lu9ena que está en la cár9el dése sancto 
ofi9Ío, y me dixo que la hazian muy secretamente y que se lo avia dicho el 
escribano, que hera su primo, mas que no sabia qué hera, vino sobre my 
tanta alteración, que me hardia como vn fuego sin calentura de enfermedad, 
y fué tanto el ardor que los hígados se me quema van, por cuya causa beuia 
tanta agua que vino á se me hazer vna enfermedad de frialdad en los tuéta- 
nos y hinchárseme la cara, que me sacaron quatro muelas y estube tres me- 
ses que no me levanté, y de aquella podrÍ9Íon la dentadura que quedó se me 
pudrió toda, que se espantava el doctor León que me curaba: todo esto me 
acarreó ese señor que ay está, de lo qual todo pido á Dios y á vuestras mer- 
cedes justicia.» 

A II de Agosto refirió el Maestro Diego Fernández que predicando en To- 
ledo contra los doctores que no enseñaban la palabra divina, se ofendió Ver- 
gara, y diciendo Fernández: «el Espíritu Santo habla por mi boca,» contestó 
aquél indignado: «reniego yo de vuestro Espíritu Santo.» Frase que al Maes- 
tro Diego parecía blasfemia execrable. A 23 de Septiembre el Canónigo Don 
Francisco de Silva le acusaba de no oir Misa, como lo notó cuando se halla- 
ba el Arzobispo en Valladolid en casa del Conde de Benavente; á 30 de Oc- 
tubre el Inquisidor de Zaragoza, Juan de Ubaxo; Juan de Medina, catedráti- 
co de Alcalá; el Maestro Viliarreal, Canónigo de Sigüenza, y el Dr. Diego 
Rodríguez, acordaron la prisión de Pedro Cazalla como cómplice de Verga- 
ra, cuya causa amenazaba ser eterna. Vergara al verse rodeado de tales con- 
tradicciones, y acaso temiendo que jamás saldría de la cárcel, olvidóse de su 
máxima: 

Sustine in adversis, et te compescó secundis; 

perdió su ecuanimidad propia de un estoico, y á 4 de Noviembre se enfu- 
reció contra el Inquisidor Juan Yáñez, exclamando: «aquí las causas son in- 
mortales y nunca se acaban;» lo cual dijo «faziendo meneos con las manos 
e por otras palabras.» 

(^Contimiará») 

M. Serrano y San2. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 17 * 

CÓDICES MÁS NOTABLES 

DE LA BIBLIOTECA NACIONAL 

VII 

Ck>medias de Plauto. 

(S. XV.) 

Con decir que este manuscrito perteneció al protector de Andrea Mantegna, 
Luis III de Gonzaga, Marqués de Mantua (1444- 1478), queda hecho su elo- 
gio. Premuras de la impresión de la Rbvista (i) quitan su principal interés á 
estas notas al impedirme apurar en la correspondencia entre el gran artista y 
su ilustre amigo la noticia que el señor Conde de Valencia de Don Juan me dio, 
con referencia á otra del reputado crítico Ch. Iriarte, de que en aquella co- 
rrespondencia Mantegna citaba este Plauto de nuestra Biblioteca. 

La procedencia del manuscrito está perfectamente demostrada por las di- 
visas y empresas que campean en sus orlas, y son bien conocidas como de las 
famihas Gonzaga y Brandenburgo. Ya en el centro de la orla inferior de la 
portada, cuya mitad próximamente reproduce la adjunta fototipia, debió verse 
el escudo de armas de la Casa Gonzaga, que eran: en la parte superior, un 
sol con la divisa PAR VN DESIR, y en la inferior, cuatro fajas (2) horizon- 
tales alternadas, de oro la primera y tercera, y negras las demás; pero, como 
de costumbre, al variar el manuscrito de poseedor, se raspó el antiguo escu- 



(i) Mi buen amigo el Sr. F'arinelli me aconsejó consultar al profesor Alessan- 
dro Luzio, Director del Archivio di Stalo en Mantua; pero muerto el Sr. Iriarte y 
necesitando la Revista, por exigencias de la ilustración fototípica, la inmediata 
publicación de este artículo, la investigación no pudo hacerse y me quedo en la 
duda de si la cita estará en las Recherches de documents d^art et d'histoire dans 
les Archives de Mantoue (1458- 1478), que contiene cartas de Mantegna al Marqués 
de Mantua, ó en otra obra del difunto Sr. Bartolotti, por ejemplo. iLe arti minori 
alia corte de Mantova nei sec. xv-xvii.» [Arch. stor. lombardo^ fase. II, año XV: 
Milano, 1888.) De todos modos, queda así abierto el camino para que dilucide el 
punto otro investigador más desocupado que yo. 

(2) El escudo antiguo tenía seis. Véase «Lo stemma di Andrea Mantegna.* 

[Arch, stor. deW arte Roma, 1888, fol. 81.) 

\ 



!8 * REVISTA DE ARCHIVOS 

do y se indicó ligeramente con tinta otro que parece representar en la parte 
superior una rosa y en la inferior cinco jirones. 

Así la empresa como la divisa adoptadas por Luis en 1448, después de la 
batalla de Caravaggio, lo fueron también de Andrea Mantegna, á quien su 
protector las dio, con las armas de su propia Casa, por decreto de 30 de Enero 
de 1469, que va copiado al pie de esta página (i). 

Parece que Mantegna agradeció mucho la distinción, y empleó el escudo en 
sus sellos de placa, llegando á considerarle como armas de familia, puesto que 
se ve pintado en la capilla de su enterramiento en la iglesia de San Andiés. 

En este manuscrito aparece la empresa del Sol sobre fondo de plata, con 
la divisa PAR VN DESIR tres veces: al principiar la comedia Bachides 
(fol. 112 r.**); en la portada de la comedia Psevdolvs (fol, 205 r.°), y en la 
primera hoja de la comedia Rvdens (fol. 258 r.°). 

(i ) (íLudovicuSj etc. Egregia virtus ac morum prestantia quibus egregium virum 
Andream Mantegnam pictorem de Padua, carissimum familiarem nostrum et quem 
ad servicia nostra nuper conduximus, preditum esse intelleximus, ac rerum a se 
gestarum experientia cognoscimus, iure mérito ad eum acumulatius exornandum 
nos movent et alliciunt; et cum inter alia ornamenta que a nobis cuperet illud sibi 
gratissimum et eius voto consentaneum videretur insigne videlicet seu divisa gon- 
zage nostra, opere pretium existimavimus ipsum Andream hoc a nobis muñere 
non indonatum abire. 

»ln nostri igitur in eum amoris et dileciionis testimonium eundem memorato 
insiguió seu divisa nostra, tamen quam nos deferimus modicum diferente [sic) 
presentium noslrarum serie donamus, insignimus et exornamus quam in huius pre- 
sentis nostri decreti medio ad majorem evidentiam pingi iussirous et transcribí. 
Est nempe scutum iistis quatuor, duabus scilicet aureis et reliquis nigris intextum 
cum solé ac breve circumvolitanie, literis francigenis in eodem scriptis, videlicet: 
PAR UN DÉsiR, in supremo ipsius scuti margine in campo albo insignito et picio; 
volumusque ut ipse Andreas dictum insigne privatim et publice pro eius arbitrio 
et volúntate in eius divisam ubique gestandi, eo lamen modo quo supradictum 
est, liberam abeat potestatem. Que res cum sibi iucundissima fuisse videatur, ita 
ad virtutem et laudem assequendam non mediocre incitamentum futurum spera- 
mus, nec minus sue erga nos atque nostros augende dileciionis argumentum. 

»ln quorum robur et fidem presentes nosiras ñeri iussimus et registrari, nostrique 
sigilli magni impressione muniri. Mantue die penúltimo januario 1459.» 

Véase el interesante artículo publicado en el Archivio storico delV Arte, dirctto 
da Domenico Gnoli, y que dejo citado en la última nota. 

También pueden consultarse los Documents inédits conceniant la personne et 
les oeuvres de A. Mantegna^ par Armand Baschet. {Ga^ette des Beaux Arts 
1866, Abril y Mayo.) Allí se prueba que desde 1457 intentó Luis Gonzaga atraer á 
su servicio á Mantegna, y que si en Junio de 1459 aún no se había establecido de- 
ftnitivamente en Mantua, desde Enero estaba inscrito entre los familiares del 
Marqués. 



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BIBLIOTECAS Y MUSEOS 19 * 

Otras empresas y divisas adornan generalmente el centro de la orla infe- 
rior en la hoja en que empieza cada comedia. Así la gacela que levanta la 
cabeza para mirar al Sol, y que en cinta ondulada lleva la divisa de Bárbara 
de Brandenburg, mujer del Gonzaga, EIDER CRAFT, se ve en el fol. 189 
r.®, principio de la comedia Meycator, y en el 289 r.^, donde comienza la co- 
media Trinvtmmis [sic). 

En los fols. 20 r.° y 130 r.°, donde principian respectivamente las comedias 
Asitmria y Mvstelaria, se repite la empresa que representa una montaña ais- 
lada sobre aguas. Tiene por cúspide una pirámide pequeña, tallada en cristal 
ó metal. De los flancos salen llamaradas, y la divisa al pie dice: AMwMOC. 

Tres veces también se repite en el centro de las orlas el medallón que re- 
presenta la hidra de siete cabezas: fol. i r.° (orla de la margen derecha), co- 
media Amphitrio; fol. 149 r.° ¡centro de la orla inferior y sobre gran chapado 
oro bruñido), Menechmos, é igual sitio del fol. 245 r.°, comedia Persa. 

Un tronco encorvado en forma de herradura, sobre él posado un halcón y 
escrita en derredor del primero la divisa del citado Marqués de Mantua, 
VRAI AMOVR NE SE CANGE (sic), forma la empresa y divisa repetidas en 
la parte inferior de la orla de la derecha en la portada; en el centro de la orla 
inferior [fol. 79 r.^ comedia Cassitia), é igual sitio de los fols. 278 r,°, come- 
dia Sticvs (sic) y fol. 306 r.*, comedia TrvcvUntvs . 

En los fols. 35 v.° (com. Avlvlaria) y xoo v.° (com. Epidicvs)^ en el centro 
de la orla de la margen izquierda y de la orla inferior respectivamente, se ve 
un medallón fileteado de oro y rodeado de guirnalda con una miniatura que 
representa un perro blanco, sentado, con bozal y collar del que sale ondu- 
lante cordón de oro. 

Torreón almenada con ventanas de cortinas á la veneciana aparece como 
miniatura de centro de las orlas inferiores en el fol. 35 v.° (com. Avlvlaria) 
y en el 225 r.° (com. Penvlvs). 

Por último, bien como empresas, bien como simples adornos en los meda- 
llones de las orlas fols. 67 r.° (com. Cvrgvlio), fol. 92 v.° (com. CisUllaria) y 
fol. 100 v.° (com. Epidicvs), hay pintados respectivamente un mono sentado, 
de espaldas y vuelta hacia atrás la cabeza, de aspecto felino; una liebre y un 
pato nadando. 

El medallón y casi toda la orla inferior del fol. 50 r." (com. Captivi dvo) ha 
sido bárbaramente cortada, y lo mismo el medallón de análoga orla fol. 167 r.° 
(com. Miles). 

El reducido espacio de la caja de nuestra Revista no ha permitido, ni 



20 * RKVtSTA DE ARCHIVOS 

aun reduciéndola en proporciones razonables, que la fototipia reproduzca 
niás que en su mitad próximamente la hermosa portada del manuscrito, pin- 
tada sobre hoja de vitela de 359 x 239 mm. El lector puede fácilmente su- 
plir lo que falta imaginando la continuación de las orlas con el mismo estilo 
de lacería de gusto bizantino que se ve en la fototipia, y colocando mental- 
mente en la parte inferior de la orla de la derecha la empresa ya descrita del 
tronco encorvado, y en el centro de la orla inferior el escudo raspado y sus- 
tituido por otro muy imperfecto. 

La viñeta que representa á Hércules ahogando en su cuna las dos serpien- 
tes en presencia de Júpiter, Mercurio y Alcmena, es de una ejecución y de 
un colorido admirables, y de lo mejor de la escuela italiana que posee esta 
Biblioteca. Además de la miniatura, y debajo de ella, la ancha orla sobre fon- 
do de oro encierra el siguiente título de la obra en letras de oro bruñido unas, 
y rojas otras: 

fPLAVTI PCETM CLARISSIMO. AMPHIT. INCIPIT; ARGVMEN- 
TVM, etc.» 

Las iniciales de cada comedia, sobre plancha de oro bruñido, miden 
82 X 66 mm. Están formadas de lacería del mismo gusto de la orla de la 
portada, y la hoja en que van tiene tres márgenes orladas de oro y colores con 
el título de la comedia sobre oro en el centro de la superior. 

Hojas de fina y blanca vit. de 359 X 239 mm. Texto lat. de hermosa le- 
tra ital. del s. xv. 

Termina en el fol. 318 v.°, sin ninguna indicación de la procedencia en las 
guardas ni en las tapas interiores. Hermosa encuademación del s. xvi, dora- 
da sobre tafilete. Entre los motivos de ornamentación se ve la rosa de la he- 
ráldica inglesa que aparece en el escudo raspado de la portada, según indiqué 
antes, y la flor de lis. 

Tiene signaturas de esta biblioteca Q-gg y Res. 4.* 9. 

No consta la menor noticia del ingreso del precioso manuscrito en este Es- 
tablecimiento. 

A. Paz y Mélia. 



BIBUOTKCAS y MUSfcOS 2i * 

GALCERÁN ALBANELL 

ARZOBISPO PE GRANADA Y MAESTRO DE FELIPE IV 

(Documentos inéditos.) 

Nació Albanell en Barcelona por los años de 1561. Fueron sus padres Don 
Jeróninao Albanell, caballero del hábito de Calatrava, y Doña Isabel Girón 
de Rebolledo. Estudió en su población natal las primeras letras, el latín, he- 
breo, griego, y matriculóse en la Universidad de Salamanca. 

En 1 610 fué nombrado maestro del Príncipe de Asturias, hijo de Fe- 
lipe III. 

Encontróle la inesperada noticia en hábito seglar, y mudóle en el eclesiás- 
tico y partió desde luego para la Corte. El Príncipe contaba la edad de once 
años, y durante el tiempo que ejerció su cargo mostró mucho celo en su 
educación y corrigióle en todo lo que obraba contra su parecer. 

Refiere Bermúdez en su Historia eclesiástica de Granada, libro I, cap. III, 
que en cierta ocasión Albanell manifestó al ayo del Príncipe y privado del 
Monarca algunas cosas perjudiciales al real servicio, y no habiendo conse- 
guido enmienda, acudió al Rey D. Felipe 111, explicó lo ocurrido y su deseo 
de dejar el empleo y todo servicio palaciego. 

Respetándose su resolución, le fueron ofrecidos altos cargos; pero sólo 
aceptó la merced de Abad de Alcalá la Real. Algún tiempo después aceptó 
el Arzobispado de Granada, siendo consagrado en Madrid en el año 1621. 

Durante el tiempo que rigió este Arzobispado, distinguióse por su caridad, 
celo y entereza de carácter, dirigiendo á la Corte saludables avisos para la 
buena marcha de los negocios públicos. 

Indicadas estas breves noticias, trasladaremos copia de varios documentos 
inéditps que existen en el Archivo de la Corona de Aragón, relacionados con 
su biografía, interesante en la política española del siglo xvii. 

Al virrey de Cataluña que informe sobre lo que suplica Galceran Albanell. 

El Rey. 

111. e Duque primo nro. lugarteniente y capitán general. Por parte de Gal- 
ceran Albanell, Alcayde y Bayle del castillo de Tortosa, me ha sido hecha 



22 * REVISTA DE ARCHIVOS 

relación que su agüelo siruió á los sereníssimos Reyes mis predecessores en 
las ocasiones y jornadas que se offrecieron de la coronación del Emperador mi 
agüelo y en Vngria, Túnez y en Perpiñan, y que su padre Gerónymo Albanell 
siruió en la jornada de Argel y en Alemania hasta el sitio de Metz de Lorena, 
y su hijo don Gerónymo me ha seruido algunos años de paje, el qual boluió 
á su casa enfermo y sin auer recibido merced hasta aora. Supplicándome que 
en consideración desto y de lo que todos han gastado de su hazienda en mi 
seruicio y que no tiene otro hijo más que al dicho don Gerónymo Albanell, 
le haga merced en dársela por adjunto con futura succesion en el dicho officio 
de Alcayde y Bayle del castillo de Tortosa, pues concurren en su persona las 
partes y calidad que se requieren y porque antes derresoluerme en ello quiero 
saber de vos si es assí lo que ha referido, y de qué valor es el officio en cada 
vn año: Os encargo y mando que informándoos bien de todo me auiseyis jun- 
tamente con vuestro parecer para que entendido mande lo que vitre que más 
conviene á mi seruicio. — Datum en el Pardo á XXUI de novembre MDCVíI. 
— Yo el Rey. 

Registro núm. 4.891, fol. 127 vuelto. 

El Rey, 

Rdo. en Cristo padre obispo del nuestro Lugarteniente y capitán general. 
Por parte de Galceran Albanell, Bayle y Alcayde de la ciudad de Tortosa en 
essem mi Principado, me ha sido hecha relación que antes de uenirse á esta 
Corte tenia en guarda por mi mandado los bienes de los moriscos del distrito 
de dicha ciudad, y durante su ausencia se encargaron á Thomas Mercader de 
Lenyader su teniente. Supplicándome que attento que dessea por su persona 
continuarlo con el cuydado y zejo que lo ha hecho y está obligado para que 
en llegando él á dicha ciudad cesse qualquier impedimento que pudiere ha- 
uer fuesse seruido hacerle merced de mandar que dicho su teniente se absten- 
ga deste cuydado y cargo, y le entregue libremente, y sin embargo, la dicha 
hacienda y bienes con todo lo tocante á ello, y por ser justo que assí se haga: 
Os encargo mucho que luego que ésta os diere proueáys y deis orden quel di- 
cho su tiniente le entregue al suplicante todos los bienes y hazienda de los 
dichos moriscos que tiene en el partido de Tortosa por el mismo inventario 
que los recibió, dando primero si os pareciere fian9as dicho Albanell para 
quando se le pida con pago, que tal es mi voluntad, toda duda consulta con- 
tradiction y otro qualquier impedimento cessante. Datum en el Pardo á pri- 
mero de Dezembre MDC é X. — Yo el Rey, 

Registro núm. 4.894, fol. 9. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 23* 

El Rey. 

111. e Duque del nro. Cons.° y nro. Embaxa.o"" A Galceran de Albanell, maes- 
tro del sereníssimo Príncipe, mi muy caro y muy amado hijo, he hecho mer- 
ced de mil reales castellanos de pensión en cada vn año, que se han cargado 
sobre la Abadía de S.' Saluador de Brcda, orden de S.* Benito de los Claus- 
trales en Cataluña, como en particular lo veréis en la cédula de la presenta- 
ción de dicha Abadia que el dia de la data desta he mandado despachar en 
fauor de Fr. D. Pedro de Puigmarí. Os encargo y mando tengáis la mano 
con los ministros de su San. «i á quien tocare para que se le despachen las 
Bullas de la dicha pensión con la breuedad y menos coste que huuiere lugar, 
que en ello me seruiréis. Datt. en Aranjuez á XIII de Mayo MDCXII. — 
Yo el Rey. 

Al Embaxa.or de Roma que haga despachar las Btillas de mil reales de pensión 
de que V. Mag.^ ha hecho merced á Galceran de Albanell ^ maestro del Príncipe nro. 
Sj sobre la Abadia de SJ Salbador de Breda, 

Registro núm. 4.894, fol. 146 v. 

El Rey, 

Ill.e Duque del nro. Cons." y nro. Embaxa.or A Galceran de Albanell, maes- 
tro del serenísimo Príncipe, mi muy caro y muy amado hijo, he hecho mer- 
ced de los dos mil y quinientos reales castellanos de pensión cada vn año, 
que se han cargado sobre la Abadia de S.* Miguel de Soxa, orden de S.' Be- 
nito de los Claustrales en Cataluña, como en particular lo ueréis en la cé- 
dula de la presentación de dicha Abadia que el dia de la data desta he man- 
dado despachar en fauor de Fr. Francisco Coraps. Os encargo y mando ten- 
gáis la mano con los ministros de Su San.^ á quien tocare para que se des- 
pachen las Bullas de la dicha pensión en la breuedad y menos coste que hu- 
uiere lugar, que en ello me seruiréis. Datt. en Aranjuez á XIII de Mayo 
MDCXll,— Yoel Rey, 

Al Embaxador de Roma que haga despachar las Bullas de dos mil y quinientos 
reales de pensión de que V. M, ha heclio merced á Galceran de Albanell^ maestro del 
Príncipe nuestro S,^ sobre la Abadia de San Miguel de Coxa, 

Registro núm. 4.895, fol. i. 

V. M, hace merced á Galceran Albanell mtro. del Príncipe N, S.'', de darle su- 
plemento de mil ducados de onze reales en las quentas de la hasienda de los moriscos 
de Tortosa que tuvo á su cargo. 

Don Phelippe, etc. — Al III.* Don Gastón de Moneada, Marques de Aytona, 
primo nuestro, gran Senescal de Aragón y Maestre racional de nuestra casa y 



24* REVISTA DE ARCHIVOS 

Corte ó al Regente el dicho officio ó Lugarteniente en él, salud y dilection. 
Por quanto Galceran Albanell, maestro del Sereníssimo Príncipe, nuestro muy 
caro y muy amado hijo, tuvo á su cargo como á Bayle que es de la ciudad de 
Tortosa, la superintendencia de la hazienda de los moriscos en dicha ciudad 
y su distrito cerca de un año, de que no ha dado quenta, y por algunas justas 
causas nuestro real ánimo mouientes auemos tenido por bien de hazerle mer- 
ced, como por tenor de las presentes se la hazemos, de mil ducados de onze rea- 
les por una vez tan solamente en lo prozedido de los bienes de dichos moris- 
cos. Por ende con tenor de las presentes de nuestra cierta ciencia y leal au- 
toridad, deliberadamente y consulta, os decimos, encargamos y mandamos 
que en la reddicion de sus quentas passéis y admitáis en ellas por legítima 
data y descargo al dicho Galceran Albanell los dichos mil ducados de onze 
reales á sola restitución de las presentes sin pedirle otros recaudos algunos, 
que tal es mi voluntad, toda duda, consulta, difficultad y otro cualquier im- 
pedimento cessante. Dattum en Madrid á diez y ocho dias del mes de Julio, 
año del nacimiento de nro. S. Jesuchristo mil seyscientos y doze. — Yo el Rey. 

Registro núm. 4.894, fol. 146 vuelto. 

Don Phelippe, etc. — Al 111. ^ D. Gastón de Moneada, Marques de Aytona, 
primo nro., Gran Senescal de Aragón y Maestre racional de nra. casa y corte, ó 
al Lugarteniente ó Regente el officio, salud y dilection. Por quanto por parte 
de D. Galceran Albanell, maestro del Príncipe nro. muy caro y mui amado 
hijo, nos ha sido hecha relación que siruiendo el cargo de Alcayde y Bayle 
del castillo y ciudad de Tortosa en esse Principado ante que comen9ase á 
ocuparse en el de Maestro del Príncipe, tuuo por nro. mandado á cargo la 
administración de las haziendas de los moriscos expelidos de aquel distrito, y 
en las quentas que ha dado en esse officio de la dicha administración es al- 
can9ado y quedó á deuer dos mil ochocientos quarenta y siete reales moneda 
bar9elonesa, y que assi mesmo regiuió por inbentario al tiempo que entró en 
possesion de la dicha alcaydia algunas cosas en el castillo menudas y entre- 
llas ciertas arinas viejas y rotas de ninguno ó muy poco vso y agora no es- 
tán en ser ni valían trecientos reales, fuésemos seruido hacerle mrd. de los 
dichos dos mil ochocientos y quarenta y siete reales y del ualor de las di- 
chas armas, para que se puedan fenecer sus quentas y dársele definición de- 
llas y del inuentario, supliendo todo lo que faltare en él para que así quede 
libre destos cuydados y pueda enteramente emplearlos en el ministerio en 
que se ocupa, y por ser justo lo que suplica lo auemos tenido por bien. Por 
ende, con tenor de las presentes de nra, cierta ciencia y Real auctoridad de- 



BiBÍ JOtl'CÁS Y MÜ'^EOJí 25 * 

liberadamente y consulta os decimos, encargamos y mandamos que siempre 
q por parte del dicho don Galceran Albanell en la reducción de sus quentas 
se pusiere endata y descargo dellas los dichos dos mil ochocientos quarenta y 
siete reales y más el valor de las dichas armas que se le dieron en la entrada 
de su officio de Alcayde por inuentario, como dicho es, se las passéis y ad- 
mitáis en quenta de legítima data y descargo á sola restitución de las presen- 
tes sin pedirle otros recaudos algunos, que tal es ntra. voluntad. Toda duda, 
consulta, dificultad y otro qualq.*" impedimento cesante. Datt. en Aranjuez 
á cinco dias del mes de Noviembre, año del nacimiento de nro. Señor Jesuxpo 
mil seicientos y diez y seis. — Yo el Rey, 

Registro núm. 4.898, fol. 4. 

Además de los documentos transcrito?, en el Archivo de la Corona de Ara« 
gón existen los siguientes documentos relativos á Galceran de Albanell: 

«Privilegio de nobleza en la persona de Galceran Albanell, de la ciudad de 
Tortosa y maestro del Príncipe N. señor.» 8 de Octubre de 161 2. Registro 
núm. 4.894, fol. 175 vuelto. 

«Al Protonotario de Aragón para que no lleve derecho de sello á Galceran 
Albanell, maestro del Príncipe nuestro Señor, por el título de nobleza, y de 
la ayuda de costa de seis mil ducados barceloneses de que V. Mag, le há 
merced por una vez en el servicio de Cortes de Cataluña del año 1599.» Dado 
en el Pardo á 7 de Diciembre de 1612. Registro núm, 4.896, fol. 181. 

• A los Deputados del general de Cataluña que del dinero que quedan 
deuiendo del servicio de las Cortes del año mil quinientos nouenta y nueve 
paguen á D. Galceran Albanell, maestro del Príncipe nt. Señor, los tres mil 
ducados restantes, cumpliendo los seis mil que V. Md. le ha hecho merced 
por una vez.» Dado en Madrid á 5 de Abril de 1613. Registro núm. 4.895, 
fol. 22. 

«Suplemento de dos mil ochocientos quarenta y siete reales en que Don 
Galceran Albanell, Mtro. del Príncipe nuestro Señor, es alcanzado en sus 
quentas del tiempo que fué Alcayde y Bayle de Tortosa, y del ualor de cier- 
tas armas viejas que se le entregaron.» 5 de Noviembre de 1616. Registro 
4.898, fol. 4. 

Antonio Elías de Molíns, 



26* REVISTA DR ARCHIVOS 

MÁS APUNTES Y DIVAGACIONES BIBLIOGRÁFICAS 

SOBRE VIAJES Y VIAJEROS POR ESPAÑA Y PORTUGAL 

(Conclusión.) 

— 1764-65. Describe sus impresiones en España (Cataluña, Madrid, 
Aranjuez, etc.) el Conde de Creutz en una carta á Marmontel. Véase 
Marmontel, (Euvres (París, 18 19, VII, 435 y siguientes.) 

— Apuntaré aquí un interesante artículo de Al. Wind: Die Auswnnderung 
der Kellerñmter nach Spanien im Jahre 1767 en el Taschenbucu der hist. Gesellsch. 
des Kantons Anrg'au, 1898. 

— Sobre el viaje apuntado por F. D. en Bibl, núm. 159, véase F. Valladar, 
Un embajador de Marruecos en Granada el año de 1766. (Revista de España, tomo 
CXXXIII, fols. 585-596.) 

— 1767. Las Memorias de uno de los más famosos aventureros del si- 
glo xviii, Giacomo Casanova, no tan fabulosas y extravagantes como general- 
mente suponíase hasta ahora, no debían olvidarse ni en la Bibl. de F. D., ni 
tampoco en mis Apuntes, Sabido es que el texto primitivo de las Memorias 
se imprimió en lengua alemana: Ans den Memoirendes Venetianers Jacob Casa- 
nova de Se inga It, oder sein Leben, wic er es zuDux in Bdhmen niederschrieb, Nach 
dem Original. — Manuscript bearbeítet von Wilhelm von Schütz: Leipzig, 1822-28- 

(Siguió luego la edición francesa Mémoires dej, Casanova écritspar luivié. 

me: París, 1826-1838, etc.) Curiosísimos pormenores encierran estas Memo- 
rias sobre Madrid, Sierra Morena, Zaragoza, Valencia, Sagunto, Barcelona, 
etc. (Véase A. D' Ancona, Un avventuriere del secólo xviii, en Nuova Antolo^ia^ 
1882, Feb.-Ag,; V. Ottmann, Casanovas Werke nnd seine literarische Hinter- 
lassenschaft'en la Zeitschr. f. Bücherfreunde, Bielefeld, Leipzig, 1897, I, 420 y 
siguientes; P. Ipsom, Casanova de Seingault, Bibliographie de ses Mémoires en 
Vlntermédiaire des chercheurs etcurieux, 1899, 15-30 Setiemb.: En un recien- 
te artículo de G. Martucci, Una f ante zoliana, enBibliot. ital., IV, 8, búscase 
la fuente de la novela de Zola, Ponr une nuit d'nmonr en una aventura trágica 
acontecida á Casanova en Madrid y relatada en las Memorias. 

1773. Mémoires de Favier en la Correspondance secrete inédite de Louis XV 
(publ. par Boutaric: París, 1866, tomo IL 

— 1775. Describe el viaje y estancia á Piedrahita en la provincia de 
Avila D. Ramón de la Cruz en un curioso romance que envió á la Du- 



filBLIOTECÁS Y MUSEOS 27* 

quesa de Medinasidonia, Doña Mariana de Silva y Alvarez de Toledo. 
(BibL de Aut, Españ., LXVII, 510.) Véase el diligentísimo estudio bio- 
gráfico de E. Cotarelo y Mori, Dofi Ramón de la Cruz y sus obras: Madrid- 
1899, pág. 162 y siguientes. 

— 1775-76. En el Espíritu de los mejores diarios literarios que se publi^ 
can en Europa, de Madrid (Enero 1788, núms. 28-3i) encuentro un 
extracto del Viaje de Enrique Swimburn (sic) por España (BibL, núme- 
ro 173). 

— En el folleto El Eco de Asturias, Oviedo 1874, hállase un fragmen- 
to: Viaje por Asturias de J. Tcwnsend en 1786. Véase también F. Ca- 
nella Secades, Estudios Asturianos: Oviedo, 1886, pág. 39 (Bibl., núme- 
ro 192.) 

— Hay otros recuerdos de los viajes por España de Bourgoing BibL 
núm. 189; Apuntes, 55) en los Souvenirs militaires du B.^" de Bourgoing, 
sénateur^ anden ambassadeur en Espagne (1791-1815), publ. par le B. 
Fierre de Bourgoing; París, 1897. 

— 1789. Diario de un Viaje de Mondego d Madrid en este año de 1789 
por D. José Cornide. Manuscrito (Véase Apuntes^ 5y). Del mismo Corni- 
de: Viaje de Santiago á Corcubión. ^Borrador de un viaje desde Villa franca 
d Santiago. — Observaciones de viaje desde Puente de Euine por Caabeiro y 
las Puentes d Villalba. 

— De los viajes de Jovellanos no se habló más que por incidencia en 
los Apuntes (56 y 65). Además de los Diarios citados y del Itinerario que 
atraviesa el reyno de Galicia, existen inéditas otras varias relaciones que 
promete dar á luz mi ilustre amigo Menéndez y Pelayo. De lo apuntado 
por Jovellanos en su Viaje de inspección á Asturias se sirve F. Aram- 
buru en su obra, Monografía de Asturias: Oviedo, 1899, pág. 302. 



— Si no me engaña la memoria, la relación burlesca de la excursión de 
Beckford á Alcoba9a y Batalha (F. D., BibL, núm. 207)56 imprimió mucho 
antes de 1835, creo que hacia 1796 ó 1797. Beckford no debía dejar de in- 
tercalar los recuerdos personales de sus frecuentes viajes por España y Por- 
tugal en la obra que dejó manuscrita: Letters upan the actual state and Leading 
chara ciers of several of the comts m Europe, particulavly Fraiice, /rom the begin^ 
ning of the Revolution to theJeath of the Kin^, 



28 * REVISTA DÉ ARCHIVOS 

— 1795. Registrando en mis Apuntes (Sg, nota) el viaje por España de 
Ludovico I Borbone, Rey de Etruria, ignoraba todavía la existencia de 
una relación de viaje manuscrita hecha por un botánico distinguido y 
médico del Rey de Etruria, y recordada en la BibL de Amat, pág. 540: 
Attilio Zuccagni, Odeporico del viaggio in Spagna («ricco d* indagini e 
di studi sulla Botánica.») De una parte de esta relación, la que se refie- 
re al viaje por Portugal, hubo de aprovecharse el Dr. Attilio Zuccagni, 
en un ensayo suyo que vio la luz en el Giornale di Scienze ed arti di F¿' 
renze, VI, págs. 17-48: Saggio storico delle Scienze fisiche in Portogallo, 

— Con estupor grandísimo aprendo por una recensión de A. Leitzmann 
á mi estudio Gnillaiime de Humboldt et VEspagne (Eiiphorion, VI, 172) 
que el Tagebuch del viaje por España del ilustre alemán, cuya pérdida 
deploraba, se ha conservado íntegro entre sus manuscritos, recientemente 
descubiertos: «Die Hauptquelle für Humboldts erste spanische Reise 
v^ar ihm [Farinelli, quien antes de escribir su libro había preguntado en 
vano por este Tagebuch al mismo Leitzmann! !] allerdings nicht zu- 
gánglich: das genaue Tagebuch Humboldts dessen Verlust, pág. 53. 
Beklagt wird, hat sich, ein starker engbeschriebener Octavband, in sei- 
nem Nachlass unversehrt unvollstándig erhalten und wird von mir zur 
Herausgabe vorbereitet.t De esta publicación, que será sin duda del más 
grande interés, daré cuenta á su tiempo en la Reviie hispan. Véase una 
nota mía en esta Reu. (1898): Une lettre inéditede Guillaumc de Humboldt 
co)icernant son second voyage en Espagne. 

Siglo XIX. 

— «Dein letzter Vorschlag, zu dir nach Spanien zu kommen,» escribe 
J. D. Gries, traductor bien conocido de Calderón, el 17 de Julio 1805 á su 
amigo Rist, cuyos recuerdos de viaje nómbranse en mis Apuntes (pág. 66), 
«wáre schon und herrlich, aber ich darf an keine Reise denken, ehe ich 
nicht dieses Werk (Calderón), auf dem nieine ganze Seele ruht, voUendet 

habe Sonst wie herrlich ware es, mit dir in Spanien zu sein und durch 

dich in das reiche, scbone Heiligthum der spanischen Poesie eingeweiht zu 
werden.;... ich kann mir dieses Bild nicht liel^lich genng auamalen, aber es 
ist eben ein Traum wie andero (E. Campe, Aus dem Lebenvon JoJiann Die- 
derich Gries. Nnch seinen eigenen utul den Briefm seiner Zeit^enossen 1855.) Con 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 29 * 

frecuencia en varios estudios míos, además de los Apuntes de viajes (pág. 78, 
nota), hablé de la «Sehnsucht» de los poetas de Alemania por España. 
También Schreyvogel, á quien tanto debe Grillparzer, traductor de Cal- 
derón y de Moreto, hubo de soñar un día en su juventud un viaje por España. 
Véase sus confesiones íntimas recientemente dadas á luz: Dev Román meines 

Lebens, en el Gtiillparzer Jahvbiich, IX, 265: «Nachdem ich durch neuer- 

Reisebeschreibungen die verschiedenen Lánder Europa's und ihre vorzü- 
glichsten Hauptstátte kennen zu lernen angefangen, kehrte sich mein un- 
ruhiges Veiiangen auf Reisen zu gehen, mehr gegen diese Seite. Nichts schicn 
mir beneidenswerther, alsdasLoos derStaats-Couriere, von denen zuweilen 
auch bei uns durchkamen und welche ihr Weg geradezu nach Paris, Lon- 
don, Madridf oder gar nach Constantinopel führt.» 

— Se perdieron, no sé en cuál ocasión, los Diarios de mis viajes de un as- 
turiano ilustre, amigo de Jovellanos, D. Carlos González de Posada, autor 
también de una Relación de mi cautiverio por los piratas en Mayo de 1810 nave- 
gando de Tarragona á Ihiza. (Véase Homenaje á Menéndez y Pelayo^ II, 624.) 

— Véanse sobre las Memorias del General ^ñihot(BibL, 221 y 246) un ar- 
tículo de Mahrenholtz en la Zeitsch, f,fvanz. Sprache und Liiter., 1895, pági- 
nas 277 y siguientes, y otro de Cario Segré en Saggi critici di letterature 
Hraniere: Firenze, 1894. 

• — En mis Apuntes (pág. 67) no figura más que un fragmento de los 
recuerdos de viaje por Portugal de W. L. von Eschwege. Imprimiéronse 
además, unas Nachrichten aus Portugal und dessen Colonien hrg. v. J. C. L. 
Zinken. Braunschweig, 1820 y Portugal. Ein Staats und Sitien gemülde in 
Skizzen tmd Bildern nach 3o jahrigen Beobachtungen und Erfahrungen, 
Parte I; Hamburg, 1837. 

— 1807 -1809. Un tour en Espagne, cu Mémoires d^un soldat fait pri- 
sonnier á la bataille de Baylen. Avec des détails intéressans et tout-ii fait 
inédits sur cette journée tnalheureuse, sur les événemens qui Vont precédée et 
suivie, et sur les prisons de guerre espagnoles et anglaiseSy etc Tome pre- 
mier: París, 1820. (No conozco el segundo, que parece no se imprimió 
nunca.) 

— 1809. El Conde Roederer, que llevó á cabo una misión confidencial 
en España por encargo de Napoleón, describe también su viaje por 
España (Valladolid- Burgos). CEuvres du cotnte P, L. Roederer: París, 
1854, III, 556 y siguientes. 

— Ignoro si Víctor de BrogHe, que pasó algún tiempo (1809) en España á 



30* Rlr.VlSTA DE ARCHIVOS 

Valladolid en calidad de Secretario general de Ja Administración francesa, 
apuntó en cartas ó en otros escritos sus recuerdos de viaje. (V. Sainte-Beuve, 
Causeries dn Lundi, II, 376). — En el Covrespundant (10 Junio 1899), leo un 
estudio de Geoffroy de Grandmaison sobre Murat en Espngne d'aprés des 
documents uouveanx. 

— De la obra de C. Vacani, Storia delU campa gne, etc. (que apunté en no- 
ta, pág. 70), hay una edición en siete tomos impresa en Florencia en 1827-28. 

— Las reminiscencias de viajes por España y Portugal de Lord Byron, 
además de las esparcidas en sus poemas, pueden leerse en la nueva edición 
de sus cartas que se empieza á publicar en Londres; Títe works of Lord 
Byron. A new revised and enlarged Edition. Edited by E. Hartley Coleridge, 
vol. I. Letters mid Jonrnals, vol. í: London, i8g8. 

— Un hermano de Otto von der Malsburg, entusiasta de España y traduc- 
tor de Calderón, Karl Freiherr von der Malsburg, había tomado parte en las 
expediciones por España y Rusia, como aprendo de un artículo de A. Duncker, 
Emanuel Geibel's Briefe an Karl Freiherr von der Malsburg und Mitglieder seiner 
Familie (Deutsche Rundschau, Julio, 1883, pág. 43). 

— Souvernis militaires d"* Hippolyte d"* Espinchal (1792-1814) publ. par 
T. Masson et Royer: París, 1901. (E. tomó parte en las campañas de 
España al servicio de Napoleón.) 

— Journal du Maréchal de Castellaue (1804 1862): París, iSgS (con 
recuerdos de las guerras napoleónicas en España). 

— Mémoires du general Thiebaui, IV, 1806 i8i3; V, i8i3-i820. 
Deux^ édit.: París, 1895. El cuarto vol. (Cap. III-XV) comprende la 
campaña en España y Portugal, 1807 i8i3. 

— En su dolorísima soledad de Reranati, el grande é infeliz poeta Leopar- 
di, que de todo y con ansia febril leía, acudía también de tiempo en tiempo 
á las Memorias sobre las patrióticas guerras de España que entusiasmaban á 
Byron y Berchet. Cita, por ejemplo, las Memorias de Rocca (Apuntes, pá- 
gina 73) en los Pensieii recientemente dados á luz (III, 323), ricos de agudas 
observaciones sobre Españ >, su lengua y literatura, su grande afinidad con 
el destino de Italia. (He proyectado un estudio sobre «Leopardi et l'Espag- 
ne» que tal vez haré en el Bulletin hispanique.) 

— Apunta Goethe en sus Tagebücher, Noviembre de i823 (Werke ed. 
Weimar (III, 9, 146) ein Tagebuch eines jungen Soldaten),y creo aluda á 
la obra: Der junge Feldjciger in franz''>sischen und engUschen Diensicn 
wSíhrend des spanisch-portugiesischcn Kriegs von 1806 18 16. 



BIBLIOTFXAS Y MUSKOS 31 * 

Falta en la Bibl. de F. D. la traducción italiana de los Souvenirs 

de Laure Junot (núm. 246): Memorie contemporanee sulla Spagna e stil 
Portogallo della duchessa D' Ábranles: Milano, i855. 

— Al núm. 266 de la Bibl. de F. D. añádase la obra anterior de F. X. 
Rigel, Der siebenjdhrige Kampf auf der pyrenaischen Halbinsel voni Jahre 
1807- 1814 besonders meine eigenen Erfahrnngen in diesemn^ Kriege nebst 
Bemerkungen über das spanische Volk und Land; dos vols.: Rastatt, 1819. 

— Sobre las Memorins del Maréchal Snchet {Bibl., núm. 268), véase F. Rous- 
seau, La Garriere du Maréchal Snchet, en Revue histor., i8g8, Enero. 

—Apuntando las Memorias del Maréchal Sonlt (pág. 121) no conocía aún el 
estudio de K. Bleibtreu, Marschnll Sonlt und die spanischen Feldzüge (en Stref- 
fleurs Oesterr, milit, Zeitnng, 1S98, IV, 21 109). 

— Extractos del interesante diario del médico Kretchmar durante la 
campaña en España, se han publicado, no hace mucho, en los Jahrbücher 
fiir die detitsche Armee und Marine^ vol. 106, núm. 2, por G. Bürner, Aul 

dem Kriegstagebuch des anhaltischen Stabarztes Kretchmar 1809 in Tiros 
und .1810 in Spanien. 

— Recuerda la peregrinación por España de cierto capitán Germar, el ín- 
timo amigo de Goethe, K. L. Knebel, en su Briefwechsel: Jena, 1858, pá- 
gina 581 (carta de Ludwigslust, 19 Diciembre 181 1): «Der Begleiter des 
Erbprinzen, Hauptmann Germar, ist nicht übel und nimmt sich hier ganz 
gut aus. Er ist bescheiden, und die Wanderschaft nach Spanien hat ihm ein 
a-plomb gegeben.» 

— 1 810- 181 1. C. Geissler, Denkwürdigkeiten aus dem Feldzüge in Spa- 
nien 1810 und 1811 init dem Sachs. —Weisnar. Contingent: Leipzig, i85o. 

— i8i2-i3. Mémoires du sergent Bourgogne publiées d*aprés le ma- 
nuscrita par P. Cottin: París, 1898, traducidas luego al inglés: Memoirs of 
sergeant Bourgogne, i8i2-i3: London, Heinemann, 1899. (En 1812 
Bourgogne hallábase en Portugal combatiendo contra los ingleses.) 

« — No conozco más que por un artículo del Athenceum (1898) las Me- 
moirs, diary and correspondance of Charles Boothby, herido en Talavera, 
prisionero en España, en Francia, etc. 

— Al núm. 236, añádase la segunda edición de la Picture of Lisbon 



32 * kEVlstA DE ÁRdHÍVOS 

iaken on tJie spot, etc. By an Inhabitant, 2 edit.: London, printed for 
Henry Colburn, 1811. 

— George Landmann, Historical^ Military and Picturesqiie Observations 
011 Portugal, dos vols.: London, 1818. (Su autor era lugarteniente en las 
guerras de independencia españolas.) 

— 'En e\ Alrnannch van Gotha für das Jahr 1813 (Gotha E, G. Ettinger), 
hállanse unas Memorias sobre España con hermosos grabados (Valencia, 
Murviedro y Sagunto, Manresa, Alicante, etc). 

— Lettere di A. L. [Lissoni] íifficiale di cavalleria italiano, Gli italiani 
in Catalogna: Londra, 18 14 (parte I). 

— Con fecha del 7 Octubre 1815, Uhland recuerda en su Tagehuch cierto 
Letsch («Spezialsuperintendant» en Gaildorf) que había viajado por España 
y gozaba mucho de sus reminiscencias. No sé si hay algo impreso de este 
alemán (Uhlands Tagebuch, 1810-1820, hrg. v. I. Hartmann: Stuttgart, 1898, 
pág. 170).— También Platen nombra en su preciosísimo Togehuch (26 Sep- 
tiembre 1818) á un alemán que le hablaba mucho de sus aventuras en las 

guerras de España: «Gang nach Werneck Dort einen Lieutenant Frhrn. 

V. Meyern getroffcn, der viel von seinen Feldzügen in Spanien erzáhlte, 
früher in preussischen, dann in hessischen Diensten war, ein Braunschwei- 
ger, sehr bekannt in Hannover.» (Die Tagebüchev des Grafen Augnst von Pía- • 
Un, vol. 11: Stuttgart, 1900, pág. 11 1.) Algunos años después Platen recuer- 
da en carta de Munich (13 Octubre de 1833 á Fugger) el viaje por España 
de otro alemán, para mí completamente desconocido: «Ich habe von Neapel 
eine kleine Schachtel an Wilhelm von Levinan mitgebracht. Er lebte hier, 
hat aber eine Reise nach Spanien unternommen, und gilt für verscholien. 
Seine Angehórigen leben in Augsburg. Lass dich doch erkundigen, was aus 
ihm geworden.» (Otra canción de Platen, menos conocida de la citada en 
mis Apuntes (pág. 78, nota), revela la «Sehnsucht» por España de este gran- 
de poeta («Fern nach Suden fortgezogen, | Schweifen wir beseligt hin, | Wo 
der Tajo schlingt die Wogen | Duich Gebüsche von Jasmin, | Wo, sobald 
Rodrigo nahte | Seiner Damemit Gesang, | Vor dem Fenster die Granate | 
Zitterte beim Zitierklang.»)— «Achdie Welt ist gross. Es giebt mildere 
Sonnenhimmell «escribía el romanticísimo Clemens Brentano á su hermana 
Bettina, embriagado un tiempo de «Sehnsucht» por España. «Es giebt mil- 
dere Sonnenhimmel!— Spanien wo die Orangen dir in den Schooss rollen, 
ich muss Dich hinführen wo die ganze Natur Dir bestátigt wafe Du ahnest, 
was Du suchst und glaubst, drumm lasse Deinen Geist kühn jede Stufe 
erklimmen» (Frühlingskvam aus Juf^endbriefenihm geflnrhteu: Charlottenburg, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 33* 

1844, 1, 118); 5^ Bettina, á quiea sonreía poco la idea de un viaje por España 
con su hermano y la señora Gachet, contestaba: «Sie (Gachet) sprach von 
einem grossen Welttheil (España), von Oliven und Orangenwáldern, von 
blauen Ferneu, von heissem Mittag und külilen Abendlüften, und dass Du 
mitgehen werdest, und dann konne ich ja immer mit Dir sein, und es seien 
so interessante Menschen dort, viel edler von Geist und Gestalt wie hier im 
Lande » 

— La Biblioteca municipal de Montpellier conserva unas cartas del 
Conde L. Brunetti á Fabre y á la Condesa de Albany (1818-1820, etc.), 
escritas desde Madrid sobre la situación moral y política de España en 
aquella época. Véase León G. Pelissier, Le fottds Fabre- Albany á la Bi- 
bliothcque Municipale de Montpellier en el Centralbl. f. Biblioihekswesen^ 
1900 (Mayo-Junio). 

— Heinrich Schafer, Catalonien inmalerischer architedonischer und anti- 
qtiarischer Beziehtmg: Leipzig und Darmstadt (sin año, pero después 
de 1819). 

— Giovann De Castro, Confidenze di fuggitiví e di esuli (i82i-i83i). 
Contributo alia storia delle emigrazioni italiane. (In Rendiconii deW Isii- 
tuto Lombardo, serie II, vol. XXVI, fase. XI- XII. Hablando de los ita- 
lianos en España recuérdense: Brofferio, / iniei tempi, XII, 92; Beol- 
chi, Reminiscenze delV esilio: Torino, i852, pág. iii.) 

— 1823. Por Marzo de i823 entraba en Barcelona Armand Carrel 
tomando parte en la guerra arrastrosa de entonces. Pésame no haber 
leído sus memorias, tristes, sin embargo, que publicó años después, en 
el 1828, en la Revue frangaise. Dice Sainte-Beuve en las Causeries du 
Lnndi, VI, 83: «il a raconté avec intérét et vivacité l'épisode de ce petit 
corps étranger dont il faisait partie, ses combats, ses vicissitudes, et sa 
presque extermination devant Figuiéres.» 

— 1823-27. J. Friedrich v. Week, Reise über England und Portugal 
nach Brasilien und den vereinigten Staaten des La Plata Str ornes ^ wiihrend 

der Jahre i823 bis 1827, von J, F. v, W vormals Offizier in kímiglich 

baierischen Diensten: München, i83i. He leído un extracto interesante de 
este viaje: Bemerkuiigcn über Lissabon und die Beiaohner Portugals^ nach 
V, WeecWs Reise en el jfahrb. der Reisen und neuesten Statistik, de K. Fr. 
Wolhath Hoffmann, I, Jahrg: Stuttgart, 1833, págs. 126-174. 



34 * REVISTA DE ARCHIVOS 

— 1826. Añádase al núm. 304 de la Bibl. de F. D. y á pág. 80 de mis 

Apuntes: Adolf Blanqui's Reise iiach Madnd im August und September 
1826. Aus dem Franzosischen von G. S, (G. Sellen-Ludwig v. Alvensleben): 
Leipzig, 1827. 

— «Itinerario di alcune dalle mao^giori strade della Spagna accompagnato 
da un rápido colpo d' occhio istorico-statistico;» Napoli, 1829, 

—Otras cartas de P. Mérimée sobre sus viajes por España hay que 
añadir á las indicadas en mis Apuntes (pág. 81). (Véase M. Tourneux, 
La correspondance genérale de Prosper Mérimée. Notes pour une édition 
futurey en Revue d*hís¿o¿re litter, de la Francés VI, 55 y siguientes). A. F. 
de Saulcy (París, 29 Noviembre 1840). Relation du second voyage de 
Mérimée en Espagne et de son séjoiir á Carabancel chez M^' de Moniijo^ 
pendant larévolution dont Espartero fut le chef. (Ullliistration^ 5 Noviem- 
bre 1881. Au D.'" X. (Cannes, 12 févr. 1859), Retour de Mérimée aprés 
tm voyage en Espagne. (Revue de VAgenais., 1894, tomo XXI, 186.) 

— Sin haber viajado nunca por España Stendhal, en un brevísimo capítulo 
de su libro De l'amour (cap. XLVII: De V Espagne), describe con bastante 
atrevimiento el pueblo español y sus costumbres: «Je regarvle le peuple es- 

pagnol comme le représentant vivantdu moyen age L'Andalousie est l'un 

des plus aimables séjours que la voliipté se soit choisis sur la terre La 

vivent et re90Ívent les charmantes Andalouses á U démarche si vive et si 
légére; une simple robe de soie noire garnie de franges de la méme couleur, 
et laissant apercevoir un cou-de-pied charmant, un teint pále, des yeux oü 
se peignent toutes les nuances les plus fugitivesdes passions les plus tendres 
et les plus ardentes: tels sont les étres celestes qu'il ni'est détendu de faire 
entrer en scéne. (Véase también R. Altamira, De Historia y Arte: Madrid, 
1898, pág. 330.) 

— Rob. M. Felder, Dcr Deutsche in Spanien oder Schicksale eines Würtem- 
bergers wdhreni seines Aufenthalts in Italten, Spanien nud Fraukreich: Stuttgart, 
1832. (4 vols.) Conozco otro libro de viaje del mismo autor: Der Caríisi: Ein 
Gemd,lde irüber Fñrbung aus dem Spanischen Bürgerkriege-wit beige/ügten Noti- 
zen über des Var/assers letzte Reisc unch Borcelloiia: Stuttgart, 1839. 

—Sobre los viajes en la Península de G. Borrow (Bibl., núm. 358; 
Apuntes, pág. 83), véanselos dos volúmenes: Life, Writings and Corres- 
pondencc 0} George Borrow, by D.' WiUiam y Knapp: London, 1898. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 35 * 

— Falta en la BibL de F, D., núm. 354, la traducción alemana del viaje de 
Georgtí Sand: A. A. Dudevant, Ein Somiuer ini südlichen Europa oder die Instl 
Mallorca (trad. de H. Elsner) en el Welt panorama: Stuttgart, 1847. 

— Como me advierte la eruditísima señora C. Michaglis de Vasconce- 
llos, hállase imperfectamente indicada, en la pág. 83 de los Apuntes^ una 
obra de A. V. Roon, Die iberische Halbinsel, cine Monographie aus dem 
Gesichtspunkte des Müitairs: Berlín, G. Reimer, 1839. 

— De las Erinnerimgen de Lichnowski (en alemán BibL, núm. 36o), 
hay segunda edición en Frankf., a. M., 1848. 

— Ein Schicksalstag in Spanien, es el título de una comedia en tres actos, en 
versos con canto, de Leopold Robert, incluida en el 18 Jhrb, d. Bühnensp, 
f. 1839, págs. 119-186. 

— W. V. Rahden, Cabrera. Brinneriingen aus dem spanischen BürgeV' 
kriege: Frankfurt, 1840. 

— 1840, etc. De este año data el primer viaje por España del Conde 
A. F. von Schack, cuyos Recuerdos, por un descuido mío, no quedan 
apuntados en lugar oportuno en mis Notas: Ein luilbes Jahrh. vol. I, 
págs. 123 y siguientes: Gibraltar, Granada, Sevilla, Madrid, Lissabon, 
Cintra. En 1846 hizo otro viaje, vol. I, hojas 226 y siguientes, Barce- 
lona, Montserrat. Un tercero en i85i, i852 y 1854, vol. I, hojas 343 
y siguientes: Valencia, Granada, Cintra, Madeira, Teneriffa, Granada, 
Sierra Nevada, Ronda, Córdoba, La Mancha, Madrid, Escorial; Tage- 
buchblcitter (1862), Granada, Sevilla, Plasencia, Lisbona, Cádix; i853: 
Toledo, Ronda; 1854: Gibraltar, Cintra. Fuese otra vez á España, en 
1861 (Tagebuchblatter^ vol. III, hojas 88 y siguientes, Madrid, Aran ■ 
juez, Córdoba), y nuevamente, en i865, con el gran Duque de Meklen- 
burg, visitando (vol. [I, pág. 611) Madrid, San Ildefonso, Lisbona, Cin- 
tra, Andalucía. En 1868 hallábase el Conde Schack por última vez en 
España. 

—Residía por 1836 en Lisbona M'^^^ de Flangergues, amiga de Almei- 
da Garrett. Publicó en París en 1841 una colección de poesías: Auborddu 
Tage. 



30 * REVISTA DE ARCHIVOS 

— 1841. Hay una interesante descripción de las provincias septen- 
trionales de España en una relación manuscrita y anónima de un Via- 
je por España, Francia y Bélgica, (Biblioteca Nacional de Madrid, MSS, 
5.523.) 

— En la revista Bühne und Welt, 1898, núm. 5, hallarán los lectores una 
interesante biografía de Willibald Alexis, que viajó, como es sabido, por Es- 
paña {Bibl., núm. 374); escribió novelas y dramas, imitando tal vez á los 
poetas españoles. 

• — 1842. Viaje d Galicia verificado recientemente por dos amigos: Madrid, 
Noviembre de 1842. Imprenta de D. Miguel de Burgos. 

— Creo se han perdido lastimosamente los recuerdos de viaje por España 
de Louisa Grace Bartolini, tierna poetisa que halló en Italia, en su querida 
Toscana, otra patria á su férvido ideal y muerte prematura. «Aveva comin- 
ciato, recuerda G. Carducci {Op. II: B^logna, 1889, pág. 455), sotto la 
denominazione Pellegrina d oHremare certe come memorie poetiche de' suoi 
viaggi (viajó por Francia, España, Inglaterra é Italia), alie quali veniva con 
novitá dilettevole mescolando canzoni popolari del paese che descriveva e 
quelle poesie e leggende che meglio ne ritraessero la natura e le costumanze.» 
Otra curiosa noticia aprendo del estudio de Carducci, pág. 476: tOr fa due 
anni (¿1862?) ella mi parlava d' un' opera in tre volumi su la letteratura mo- 
derna deír America spagnola, opera fatta da uomo del paese e in paese, che 
ella avrebbe notentieri tradotta, ma le mancó un editore. Per ció forse e per 
la morte che la col se quando s' era messa con piü ferma intenzioneper ques- 
ta via, le tráduzioni della Louisa non sonó molte.» (Véase también la I\Iemo- 
ria de J. del Lungo puesta al frente de los Cantidi Roma antica, di T. B. Ma- 
caulay, tradotti da L. G. B.: Firenze, 1869.) 

— 1843. Nadie ignora que Víctor Hugo, niño aún, había atravesado 
en 181 1 con su madre una parte de España, pasando por Irún y Burgos, 
y estudiando en el Colegio de los Nobles en Madrid, donde residía el Ma- 
richal Sigisbert Hugo. En 1843 el gran poeta hace un brevísimo viaje á 
los Pirineos, en Bizcaya. En unas cartas poco conocidas, describe sus im- 
presiones desde San Sebastián, Irún, Fuenterrabía, tic. (ÜSuvres mediten 
de Viciar Hugo, En Voyage, Alpes et Pyrénces: París, 1890, vol. VII, ho- 
jas 161 y siguientes): «Tout un monde qui sommeillait en mol s'éveille, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 37 * 

revit et fourmille dans ma mémoire. Je ne saurais vous diré par quel 
étrange et surnaturel effet ma mémoire était fraiche comme une aube 
d'avril, tout me revenait á la fois, les moindres détails de cette époque 
heureuse m'apparaissaient nets, lumineux, éclairés comme par le soleil 
levant. A mesure que la charrette á boeufs s'approchait avec sa musique 
sauvage, je revoyais distinctement ce ravissant passé, et il me semblait 
qu'entre ce passé et aujourd'hui il n'y avait rien» (Irún). 

«C'est la que l'Espagne m'est apparue pour la premiére fois et m'a 
si fort étonné, avec ses maisons noires, ses rúes étroites, ses balcons de 
bois et ses portes de forteresse.» También hay noticia de unos dibujos 
que Víctor Hugo hacía en tierra de España (San Sebastián, Pamplona, 
etc.) Véase un artículo: Notes sur les dessins de Víctor Hugo et lettres 
medites, en la Revm d'hist. littér. de la Frunce, V, 36i. 

— Hay una traducción alemana de una parte de los Viagens na minha 
térra, de Almeida Garrett {Bibl., núm. SSy), que describe la hermosa 
leyenda local de Fr. Gil de Santarem: Der Monch von Santarem: Leipzig 
(sin año), Univ. BibL, 972-974. Sobre los viajes en su patria y al extran- 
jero del ilustre poeta, véase Francisco Gomes de Amorim, Garrett, Me- 
morias Biographicas: Lisboa, i88i-83. (3 vols.) 

— J. Tansky, Spanische Zustdnde in den Jahren 1843 und 1844. Aus 
dem Franzüsischen: Stuttgart, 1846. 

— A. Wittich, Erinnerungen an Ltssabon, Ein Gemalde der Stadt nebst 
Schilderungen portugiesischer Zustande, Bestrebtmgen und Fortschritte de-- 
neuesten Zeit: Berlín, 1843. 

— A. Loning, Das spanische Volk in seinen Sicinden, Sitien und Ger 
brduchen niit Episoden aus dem Carlistischen Erbfolgekriege nach eigener 
Anschaung und Quellen: Hannover, 1844. 

— El Conde A. Rachzynski describe sus viajes en Portugal en su obra: 
Les arts en Portugal^ lettres adressées a la Société artístique et scientijique de 
Berlin, et accompagnées de documens: París, 1846. 

— 1846. Narciso Heras de Puig, Excursión d la Montaña de la provin- 
cia de Gerona, verificada en el mes de Julio de 1846: Gerona, 1847. 

•—Las Memorias de Antonio Feliciano de Castilho( 1800- 1875), publicadas 



3« * REVISTA DE ARCHIVOS 

por su hijo Julio en tres volúmenes (Viaje de Portugal á las Azores, 1845-47, 
etc.), y otras Memorias de portugueses y españoles del tiempo, pueden 
también figurar en una Bibliografía de viajes. 

— En la época de la República viajó por España Víctor Ciierbuliez; pu- 
blicó, como es sabido, entre otros estudios y recuerdos, su España política, 

— Hay más ediciones del superficial viaje de A. Stolz que las apun- 
tadas por F. D. {Bibl.^ núm. 455). Una octava pareció en Freiburg, i. 
B., i855. 

— Relación de la llegada, permanencia y salida de sits Altezas Reales los 
Serenísimos Duques de Montpensier en Galicia, publicada por D. Narciso 
Zepedano y D. Antonio Neira de Mosquera: Santiago, i852 (XVIII, 
pág. loi). 

— Ya se han nombrado en mis Apuntes (pág. 246) las Nachgelassene 
Schriften, de E. Dorer, publicadas por el Conde A. F, v. Schack: Dres- 
den, 1893. Si no me engaño, Dorer vio por primera vez España en 1854. 
«Den Winter 1861-62», escribe Schack á su amigo (I, VIII): «verlebte 
er wieder in Spanien und durchstreifte die ganze Halbinsel, fand aber 
natürlich sich am meisten durch Andalusien gefesselt. Ueber Sevilla und 
Granada schrieb er ein ausführliches IVerk, dessen Manuskript zwei sehr 
starke Bande füllt.* — Otro hispanófilo alemán y traductor bastante cono- 
cido, C. A. Dohrn, había también visitado España. No sé si dejó manus- 
critos recuerdos de viaje. 

— De Ponferrada á la Coruña, por X.: Coruña, 1860. 

— No son muchos ni muy curiosos, ni poéticos los recuerdos que Lord 
Tennyson ha dejado de su excursión á Portugal en 1859. Véase Alfred 
Lord Tennyson. A memoir by his son: London, 1897, ^> 43^ y siguientes; 
My father's letter diary. Journey to Portugal with F. T. Palgrave and F. C. 
Grove: «Cintra disappointed me at first sight, and perhaps will continué 
to disappoint, tho'to southern eyes from its ever green groves, in con- 
trast to the parched barren look very lovely. I climbed with Grove to 
the Peña, a Moorish-looking castleon the top of the hill vvhich is being 

repaired » «It is, Y think, now decided that we are to go on to Cádiz 

and Sevilla and then to Gibraltar and possibly to Tangiers, possibly 

to Malaga and Granada.» (Este viaje no se realizó nunca.) «Santarem» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 39 * 

escribe Palgrave, this'undoubtedly is one of the great panoramic lands- 
capes of Europe, and Y suppose the least visited.» En una carta de Lord 
Tennyson al Duque de Argyll (Farringford, Octubre iSSq) hay recuerdos 
de su paseo á Cintra (pág. 456): «I went to see that Cintra which Byron 
and Beckford have made so fanious: but the orange-trees were all dead 
of desease, and the crystal streams (with the exception of a few sprinkling 
springlets by the wayside) either dried up, or diverted thro' unseen tun- 
nels into the great aqueduct of Lisbon. Moreover the place is cockiiey, 
and, when Y was there, was crammed with Lisbon fashionables and 
Portuguesa nobility; yet Cintra is not without its beauties, being a moun- 
tain of green pines resing out of an everywhere arid and tawny country 
with a fantastic Moorish-looking castle on the peak, which commands 
a great sweep of the Atlantic and the month of the Tagus: here on the 
topmost tower sat the king (they sey) day by day in the oíd times of 
Vasco de Gama watching for his return, till he saw him enter the river.» 
Ya treinta años antes, en i83o, deseando tomar parte en la insurrección 
de Torrijo, Lord Tennyson bajaba hacia la Península con Arthur Hallam, 
pero no llegó más allá de los Pirineos. Conmemora, muchos años des- 
pués, esta breve estancia en versos inspirados: All along the Valley. 

— L. V. H., Reise-Fragmente aus Nord und Süd gesammelt in Spanün, 
Portugal imd Schweden: Breslau, 1859. 

— En 1860 se imprimieron en Lisboa dos tomitos de A. P. Lopes de Men- 
dou9ai Recordagoes de Italia ^ que todavía no logré ver. 

— 1860-61. Déla parte de los Ráseberichte, de E. Hübner, que estudia Por- 
tugal, hay una traducción portuguesa hecha por Soromanso. (Publicación de 
la Academia de Lisboa.) 

— 1861-62. A la serie de los viajes científicos en España, añádase el 
de A. Gindely, Meine Forschungen in fremden und einheimischen Archiven. 
(Sitzungsber. der philos. hist, Classe der Ak. der Wiss: Wien, 1862, volu- 
men XXXIX.) 

—Mi docto amigo el profesor J. Jung, de Praga, me comunica haber reci- 
bido del profesor y romanista distinguido Cornu, por estos años, unas cartas 
muy interesantes con recuerdos de su viaje por España. 



40* REVISTA D- ARCHIVOS 

—Cesare Rovighi, Cenni stil Portogallo: Torinó, i865. 
— A. Fernández de los Ríos, Mi misión en Portugal , anales de ayer para 

enseñanza de maiíana: París (sin año), 

— J. M. Sánchez y Freiré Barreiro, Santiago, Jernsalén, Roma. Diario 

de tina peregrinación á estos y otros santos lugares de España, Francia, 

Egipto, Palestina, Siria é Italia, en el año iSjS: Santiago, 1880 

(tres tomos). 



— En 1875 volvió de su viaje por España el sabio y malogrado historiador 
de la literatura italiana Adolf Gaspary. En cartas á su grande amigo Frances- 
co De Sanchis, que ó se extraviaron ó todavía no se han dado á luz, describía 
sus impresiones: <.Mentre tu anda vi errando tra carlisti e liberali, e facevi le 
acute e preziose osservazioni, che mi hai riferite.» (Así escribíale De Sanc- 
tis, desde Ñapóles el 14 Abril de 1875, Véase F. D. 5., Scritti vari, inediti e 
rari, a cura di B, Crece II, 251.) 

— B. T. C, Letters from Lusitania: Windsor, privately printed, 1876. 

— Sobre el viaje por España del pintor y escritor ilustre Amerling, no re- 
cuerdo más que lo que leí en una extensa y verbosa biografía publicada en 
Viena, 1889, pág. 140: «Von Spanien war er enttáuscht, besonders von IMa- 
drid. Er hoffte Nationaltrachten zu sehen, eigenartige Scenen, Stiergefechte, 
originelle Auffahrten, neues Gezáume de Thiere, volksthümliche Theater. Nur 
in Burgos fesselte ihn das alte Inquisitiousgebáude durch seine ganz abson- 

derliche Bauart Ver allem aber wirkte dic Alhambra auf ihn; er áusserte, 

dass er dieses wunderbaren Baues wegen allein nicht bereue, nach Spanien 
gekommen zu sein. Bewegung erfrischen ihn zusehends, und gestárkt kam 
er nach mehrmonatlichen Abwesenheit wieder heim » 

— 1877. Acaban de publicarse los recuerdos de viaje del norte-ameri- 
cano James Russell Lowell, Impressions of Spain, compiled by Joseph B, 
Gilder with an introduction by A. A. Adee: Dondon, New- York, igoo, que 
al par de Irving, Ticknor, Prescott, Motley, visitó muy á menudo la Pe- 
nínsula, describiendo con particular cariño su visita en 1877. Hablase 
también en estas memorias que raramente revelan al profundo critico y 
pensador, de otras relaciones harto conocidas, del viaje por España del 
General Grant en 1878. 



mBLlOTECAS Y MUSKUS 4 1 * 

— G. De Agostini, Una visita a Barcellona: Genova, 1884. 

— 1888. Reise des Erzherzogs Cari Ludwig ach Spanien (A. Lindheim, 
E. C. L. Ein Lebensbild: Wien, 1897, pág. 260 y siguientes. Burgos, 
Madrid, Córdoba, Sevilla, Cádiz, Gibraltar, Málaga, Granada, Valencia, 
Barcelona, etc.) 

— En su librito Mi primera campaña, R. Altamira había incluido unas 
Notas de inaje. (Barcelona.) 

— Jac. van Looy, Proza (S. L. van Looy: Amsterdam, 1889); contiene 
entre otros: Een Steerejtgevecht, La Mancha, -Een Tango, etc. 

— El viaje de G. Wegener: Herbsttage in Andalusien (Apuntes, lOi), se 
había ya publicado en Berlín, 1891; Samosch, Provenzalische Tage und 
Spanische Nachte: Minden i. W., 1893; Delaville, Les archives de Vordre de 
VHópital dans la péninside ibérique (Nouv. arch. des missions scientif.j 1893); 
1894: Fr. Hümmerich, Die Serra de Cintra (en Ueber Land iind Meer, 
1896; del mismo autor hay impreso: An portugiesischen K'ónigsgrabern 
en Beil. d. Hofer Anzeiger^ 1898). Excursiones científicas en Portu- 
gal, de P. Choffat, en Vierteljahrsch. der Natiirforsch.^ Gesellsch. Zü- 
rich, 1896, en las Commnnica^oes da Direcgáo dos Trabalhos Geológicos, 
III: Lisboa, 1895, 96; E. S. Dodgson escribió varios recuerdos de viajes 
por la Península en varias formas y en varios periódicos (en La Voz de 
Galicia, 1896; Trabajos arqueológicos, en El Defensor de Huelva, 1897; 
visita á Cerez, en el Heraldo de Badajoz, 1897; Humoradas de un sabio, 
en El Basco, de Bilbao, 1896; cartas en el Porvenir, de Sevilla, etc.); 
Berthold Seligmann, Ini Fluge durch Spanien: Carlsbad, 1896; Diego 
Marín, Excursión d la Sierra Nevada (en el Boletín de la Sociedad geográ- 
fica de Madrid, 1896); G. Routier, L'Espagne en 1897: París, 1897; 
Prinz Ludwig Salvator, Die Balearen: Würzburg, Leipzig, 1897; 
Agustín Eduards y Marc. Clure, De Sevilla á Madrid, en Las tres fiestas 
de Sevilla. Segunda parte de lo que vi en España: Valparaíso, 1897; 
K. Haebler, Iter Ibericum (1897-98) en el Centralbl, für Bibliothekswesen, 
1899, Id. 2 H.); Fernández Villegas, Por los Pirineos: Madrid, 1898; 
A. Mayr, Eine Fahrt durch Frankreich nach Spanien und Portugal (en, 
Illustr, Radolfsz,^ 1898, y Radolfszell, 1899); G. Brenna, // castello di 
Pena e Monserrato (en Fanfulla della Domenica, 20 Noviembre 1898); 



42 * REVISTA DE ÁRCHlVüb 

M. L. de Rute, Lettres d'une Voyageuse en Espagne {La petite Revue inter- 
nat., 1898); Houston, Una visita d Gibraltar (Caiholic. World, de New- 
York, 1898); D. Eschart, Impressions d' Espagne (Rev. p. les jeunes filies, 
1898); A. Dubois, Espagne et Portugal f V excursión de Belgique, 1898); 
Mar. Coles Harris, A comer of Spain: New- York and Boston, 1898); 
A. Niceforo, In Ispagna durante la guerra (Nuova AntoL, 1898); M. 
Abeking, Der Weihnachtsmonat in Portugal (Globus, 1898); H. Bracken- 
burg, A Letter from Salamanca ( Blackwood's, Magazine, 1898); B. Pérez 
Galdós, De Oñate d la Granja, vol. III: Madrid, 1899; S panj e áoor ]oztí 
IsraSls: Amsterdam, 1899; A. Rossi, Da Constantino poli a Madrid (Co- 
llez. Semprevivi, 1899); Pclerinage d Sant lago de Compostelle (Intermé- 
diaire des chercheurs et des cnrieux, 1899); Scville (Nouvelle Revue, 1899); 
P. Gascón de Gotor, Correspondance d'^Espagne {Revue de Vari chrétien, 
1899); E. García de Quevedo, Excursiones por la provincia de Burgos: 
Madrid, T899; Mayne-Reid, Aventuras y viajes: Barcelona, 1899. Mission 
de M. Friedel en Espagne (Ecole pratique des hautés études, 1899); Geof- 
froy de Grandmaison relata su innpresión por los archivos de España en 
Le Bibliographe Moderne, 1899; A. Bonnot, Merveilles d* Espagne; A. Pe- 
titcolm, Impressions d'Ibérie, 1899; Fed. Maciñeira y Pardo. A través de 
Portugal, Notas de viaje (Revista gallega, Noviembre 1899 -Febrero ^QOo); 
María Star, Impressions d'Espagne, avec photographies: París, 1900, etc., 
etc., etc. 

A. Farínblli. 

Nota. Aunque en la pág. 5S6 dije que publicaría como Apéndice un largo ex- 
tracto del viaje de Gaspar Stcin, me ha parecido mejor suprimirlo, dando por ter- 
minado el trabajo, en la confianza de que algún erudito español se anime á reunir 
en dos ó más volúmenes todos ios trabajos bibliográficos de viajes que andan es- 
parcidos. Pongo á su disposición otros apuntes que tengo sobre la misma materia. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 43 

LA POESÍA POPULAR 

EN LA AMÉRICA DEL SUR 

Leyendo hace pocos días'el bellísimo estudio, como todos los suyos, que 
D. Marcelino Menéndez y Pelayo consagró á los romances populares en el 
tomo X de la Antología de poetas líricos castellanos^ vi cuánta negligencia han 
mostrado los folk-lohstas americanos en publicar los romances llevados al 
Nuevo Mundo por los españoles, y que todavía allí se recitan; motivo que 
me ha impulsado á dar á luz algunos que recogí en mis viajes por Solivia y 
la República Argentina, pues nada me era tan agradable cual oir en mi len- 
gua patria sucesos ó leyendas que en España habían tenido su origen y que 
me parecían ecos y recuerdos de nuestras grandezas antiguas. 

Rama y muy frondosa del folk-lorismo español es la poesía popular ame- 
ricana, sobre la que pudieran escribirse bastantes páginas, no ya aludiendo á 
todas las Repúblicas de habla española, sino refiriéndose á una sola ó á de- 
terminada provincia de cualquiera de aquéllas. 

Sin hablar de los yaravíes del Ecuador ni de los bambucos de Colombia, ni 
de los tristes bolivianos, ni de las cuecas chilenas, ni de las vidalitas santia- 
gueñas, ni de las milongas y payadas argentinas y orientales, etc., etc., en los 
que se ve fluir suelta y abundante la poesía americana, he de referirme tan 
sólo á algunas coplas sueltas y á uno que otro romance, recogidos oralmen- 
te, cuáles en las pampas platenses, cuáles en la altiplanicie boliviana. 

Ni estará de más advertir que así estas pocas que citaré, como tantas que 
tengo coleccionadas, las he oído de labios de niños y campesinos, ya que con 
el socorrido «oficio» de pedagogo ó de pedante, como diría Gil Blas, he reco- 
rrido á caballo y sin dinero, casi toda la ruta por Concolorcorvo (i) descrita 
en su Lazarillo de ciegos caminantes desde Buenos Aires á Lima (Gijón, 1773). 

Con cuya industria, y por ser rural mi «magisterio,» he frecuentado ran- 
chos y pulperías á^ la campaña americana, con más provecho ciertamente 
que si hubiera pasado todo ese tiempo trotando las calles de Buenos Aires ó 
de Sucre, mejores ó peores que las de Madrid, pero parecidas como un hue- 
vo á otro huevo. 

(i) Calixto Bustamante Garlos Inga» 



44 REVISTA DE ARCHIVOS 

De la musa popular puede decirse lo que de los dioses: que desertó del 
Olimpo, es decir, de las ciudades, pero refugióse en aldeas y cabanas. Que 
si por acá estamos infestados de jipíos, de fandangos y música clásica, tam- 
bién Buenos Aires resuena en milongas y payadas politiqueras, que no son 
ya las genuínas y de retruque de Santos Vega; y charangos, guitarrillos y pro- 
saicos acordeones americanos, se han «europeizado» con música de óperas y 
zarzuelas, dejando en lamentable olvido los aires de la tierra. 

Las trovas campesino-americanas suelen ser cuartetas en romance asonan- 
tado. Las décimas no se estilan sino en composiciones breves de amor y en 
felicitaciones. Las coplas aconsonantadas son trashumantes y de proceden- 
cia literaria. 

La música de todas ellas participa de la síncopa española de las jotas y 
aires andaluces, si bien en algunas, mucho más marcadas que en éstas. El 
modo menor es el predominante, y, por tanto, muy rico en sonidos, pues 
procede por la escolla melódica, la armónica y la eólica, siendo muy transito- 
rios los pasos al mayor. Es, en suma, música de muchos encantos, aunque 
resulta incorrecta y ñoña al amoldarse á las reglas de los preceptistas (i). 

La mayor parte de estos cantares van solos ó acompañan á tbailes de dos» 
ó de una sola pareja, como llaman en estas Repúblicas australes á bailes como 
el gato, remedio, prado, huella^ correntino, cueca, calayo, etc., etc. A este res- 
pecto, conviene advertir que ya se han olvidado el pericón y el cielito^ que era 
una especie de bolero. 

Poco ó nada han de llamar la atención del benévolo lector los pocos ren- 
glones desiguales que voy á copiar como specimen de esos cantares. Otra cosa 
sería si, como yo, los hubiera oído allá en los apartados ranchos americanos, 
donde más de una vez se me han humedecido los ojos al oir recuerdos y tier- 
nas reminiscencias de la madre patria. 



Véanse, si no, éstos que transcien 
den á rancio españolismo: 

Vamos al Prado, donde 
hay mucho que ver, 
meninas con cotilla, 
pechos de papel. 



Río de Manzanares, 
¿por qué no manas 
agua de limón verde 
para las damas? 

En la plaza vide el sol, 
en el cabildo la luna; 



(i) Retiérome á los ensayos de ópera americana, tales como el Guarany^ de 
Gómez; Florinda, del colombiano Ponce de León; Gonzalo de Oyon, Manga- 
ré, etc. 



BIBLIOTECAS 

he visto niñas bonitas, 
pero como usarcé, ninguna. 



La galopa se ha perdido, 
la salieron á buscar 
veinticinco granaderos, 
un cabo y un oficial. 



Fuenterrabía tiene 
fuertes murallas, 
donde mi amor y el tuyo 
libran batallas. 



Señor San Isidro, 
alférez mayor, 
baja las banderas, 
que viene el señor. 

Y este otro, que es notabilísimo 
por referirse al Conde de Villame- 
diana: 

A Cupido le han muerto 
dentro de un coche: 
¿quién le manda á Cupido 
andar de noche? 

El siguiente alude á la guerra de los 
comuneros del Paraguay (siglo xvii): 

A la puerta de mi casa 
tengo una losa frontera, 
con un letrero que dice: 
¡viva José de Antequera! 

Cambiada en Buenos Aires por es- 
ta otra: 

A la puerta de mi c¿isa 
tengo una piedra baldosa, 
con un letrero que dice: 
jviva Don Juan Manuel Rosasl 



Y MUSEOS 45 

Al lado de esas, genuinamente es- 
pañolas, las hay bilingües, como ésta, 
arlequín de quichua y castellano: 

Amañapis munahuaichu 
(aunque ya no me quieras), 
ya después que me has querido, 
Piñotace chakchihuassun 
(quién ya nos ha de quitar), 
el gusto que hemos tenido. 

Pero éstas son las menos, y reser- 
vadas para los bailes caseros bolivia- 
nos, en las provincias donde se habla 
el quichua ó antigua lengua peruana. 

Más curiosos son, sin duda alguna, 
estos romances festivos y heroicos 
que he oído en ruedas de niños, ó 
bien á las maritornes en sus queha- 
ceres domésticos: 

I Mañana es domingo, 

día de perdón, 
se casa la cabra 
con el cabrón. 
— ¿Quién es la madrina? 
— Doña Catalina. 
^¿Quién es el padrino? 
— Don Juan Barrigón. 
— ¿De qué son las bodas? 
—De cola ratón. 
— ¿De qué es el chupe? (i) 
—De carne de chulupe (2). 
—¿De qué es la merienda? 
—De carne de rienda. 



(i) Chupe. La sopa boliviana hecha 
de papas cocidas en agua ó en leche, 
cuando repican gordo, á lo que se aña- 
den choclos ó espigas de maíz tierno, 
aji, oca y chuño, con tajadas más ó me- 
nos suculentas. 

(2) Chulupe. Cucaracha grande. Es 
voz quichua, 



46 



—¿Quién se ha muerto? 
— Don Juan Tuerto. 
—¿Quién le canta? 
— La garganta. 
—¿Quién le grita? 
—La negrita. 
—¿Quién le llora? 
—La señora. 



3 Ya te he dicho, muchachito, 

que no le metas conmigo, 
te he de entrar por un bolsillo 
y salir por el ombligo. 
Te he de tirar por arriba, 
te he de dar doscientas vueltas 
como bola sin manija (i), 
te he de tirar por la pata 
como oveja en un corral, 
te he de dar una paliza 
y mandarte al hospital, 
comerás huevos podridos 
V también locro (2) sin sal. 



Oración contra el rayo. 

4 Bartolomé se levantó, 

con su gallito cantó; 
pies y manos se lavó, 
un bastón de oro tomó, 
con Jesucristo encontró, 
San Jesucristo le dijo: 
Vólvete, Bartolomé, 
á tu casa y tu mercé; 
yo te daré, tan, tan, ton, 
casa de bendición, 
que no caiga piedra y rayo, 
ni muera mujer de parto, 
ni criatura de espanto. 
Espíritu, espíritu santo, 
santo, santo, santo. 



(il Bola sin manija. De que se sir- 
ven los gauchos para bolear avestruces. 

(2) Locro. Especie de olla podrida, 
llamada también olla de pasajero. 



REVISTA DE ARCHIVOS 

5 Aquí me pongo á cantar 



debajo de este membrillo, 

á ver si cantando alcanzo 

las astas de aquel novillo. 

Si este novillo me mata 

no me entierren en sagrado, 

entiérrenme en campo verde 

donde me pise el ganado; 

en la cabecera pongan 

un letrero colorado, 

y en el letrero se diga: 

«aquí yace un desgraciado (i).» 

Por último, estos dos romances ca- 
ballerescos, recogidos el primero en 
Tucumán (Argentina) y el segundo 
en Santa Cruz de la Sierra (Bolivia): 

6 ¿Ha visto usté á mi marido 

en la guerra alguna vez? 
— Si acaso lo hubiera visto 
déme usté las señas de él. 
— Mi marido es un buen mozo, 
alto, rubio, aragonés; 
con los pobres obsequioso, 
y con las damas cortés; 
en la punta de la lanza 
lleva un pañuelo bordes, 
que cuando yo era chotita (2) 
en la escuela le bordé. 
Mi marido fué á la guerra 
con Cañete el Visorey; 
tres años le he esperado, 
y otros tres le esperaré. 
Si á los tres años no viene, 
monjita me meteré 
en las monjitas del Carmen 
ó en las de Santa Inés. 
Tres hijas que me han quedado 



(i) Un romance muy parecido á éste 
se conserva en Asturias; publícalo el 
Sr. Menéndez y Pela yo en la obra ci- 
tada. 

(2) Chota. La tpollita» criolla délas 
regiones andinas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



47 



dos las repartiré: 

una, en casa Doña Juana, 

otra, casa Doña Inés, 

y la más chiquirritita 

conmigo la quedaré, 

para que me barra y friegue 

y me guise de comer. 

Mi marido es un buen mozo, 

alto, rubio, aragonés; 

á quien de él nuevas me traiga, 

en albricias le daré, 

si por vivo, cien ducados, 

si por muerto, ¡ay de mé! 



Se levanta el Conde Ñuño (i 
la mañana de San Juan 
á dar agua á su caballo 
en la ribera del mar. 
Mientras que el caballo bebe, 
Ñuño se pone á cantar; 
la Reina le está escuchando 
dentro su palacio real. 
—Despierta, dice á su hija. 



(i) Hállanse inspirados en el mismo 
asunto que este romance dos que publi- 
ca el Sr. Menéndez y Pelayo (ob, cil., 
págs. 72 á 75), y cuyo protagonista es 
llamado el Conde Olinos; y uno que se 
conserva entre los judíos españoles de 
Oriente, donde el Conde lleva el nom- 
bre de Alimán: en los dos primeros se 
halla el episodio de los amantes con- 
vertidos en árboles, elemento poético 
de los más universales que se conocen: 

La Reina mora los vio, 
y ambos los mandó matar; 
del uno nació una oliva, 
y del otro un olivar; 
cuando hacía viento fuerte 
los dos se iban á juntar. 



D' ella, nació verde oliva, 
d'él, nació verde olivar; 
crece el uno, crece el otro, 
ambos iban á la par; 
cuando hacía aire d' arriba 
ambos se iban á abrazar; 
cuando hacía aire de abajo 
ambos se iban á besar. 



si acaso dormida estás: 

oirás lo bien que canta 

una sirena en el mar. 

— Parece que no es sirena 

en el modo de cantar, 

sino que es el Conde Ñuño 

que me viene á demandar. 

— No te dé cuidado, hija, 

que lo mandaré matar. 

—No lo mandes matar, madre, 

que con él me enterrarán. 

Mas la Reina, de envidiosa 
al punto lo hizo matar. 
Lo alzan en andas de oro, 
á ella en andas de cristal, 
y los fueron abajando 
al contrapié de un altar. 
Dos arbolitos nacieron 
en una llana amistad; 
de los gajos que se alcanzan 
besos y abrazos se dan, 
y la Reina, de envidiosa 
luego los mandó cortar: 
ella se volvió paloma; 
él se volvió gavilán. 

Leyenda guaraní, que dicen en 
castellano algunos rancheros para- 
guayos: 

Santo Tomé iba un día 
orillas del Paraguay 
aprendiendo el guaraní 
para poder predicar. 
Los jaguares y las pumas 
no le hacían ningún mal, 
ni los jejenes, ni avispas, 
ni la serpiente coral. 
Las chontas y motacúes 
palmito y cocos le dan, 
el mangangá le convida 
á catar de su panal. 
Santo Tomé los bendice 
y bendice al Paraguay; 
ya los indios guaraníes 
le proclaman capitán. 



48 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Santo Tomé les responde: 
— Os tengo de abandonar, 
porque Cristo me ha mandado 
otras tierras visiiar. 
En recuerdo de mi estada 
una mercé os he de dar, 
que es la hierba paraguaya, 
que por mí bendita está. 

Santo Tomé entró en el río 
y, en peana de cristal, 
las aguas le empujarían 
á las llanuras del mar. 
Los indios de su partida 
no se pueden consolar, 
y á Dios siempre están pidiendo 
que vuelva Santo Tomás. 



El Rey godo Don Rodrigo, 
cuando vencido se vio, 
á Lisboa fué á embarcarse 
y á Tierra Santa partió. 
En una barca de pesca 
con Florinda se embarcó, 
y al otro día siguiente 
el camino equivocó. 
Una ballena del mar 
la barquita les volcó; 
Rodrigo, lleno de miedo, 
con Elorinda se abrazó. 
La ballena en sus espaldas 
á los dos los recogió, 
y al otro día siguiente 
á las Indias les llevó. 
Este lance el Rey Rodrigo 
en pergamino grabó; 
con el tiempo lo encontraron, 
y Colón lo aprovechó. 

Estos dos romances que siguen ios 
oí á varios estudiantes en Chuquisa- 
ca, quienes me dijeron que eran tra- 
dicionales en Bülivia: 

Non creyades^ Rey Felipe, 
lo que acaso os contarán: 



que el hermano de Pizarro 

rey se quiso coronar. 

Si vos sois el sol de Austria, 

¿quién puede al sol eclipsar? 

Yo bien quise ser la luna, 

pero no ser vuestro igual. 

Vos el oro de la Europa, 

yo la plata de Ultramar; 

una liga de tal mena 

no han dejado amalgamar. 

Si el Marqués os ganó un reino, 

yo bien lo supe aumentar; 

el ensanchar vuestro imperio 

llaman lesa majestad. 

Mañanita, Rey Felipe, 

el cuello me cortarán; 

mis cabellitos al aire 

uno á uno los darán. 

Las señoras peruleras 
luto por mí llevarán, 
meteránme en una urna 
de azabache y de cristal, 
y en una «huaca» de plata 
aluego me enterrarán. 
El bonete venció al casco; 
bien le podéis, Rey, premiar, 
haciendo el bonete mitra 
ó birrete cardenal. 



Se levanta el Rey Filipo 
una mañana sin sol, 
en el palacio encantado 
que en el Retiro labró. 
Ni quiere asistir á misa, 
ni ver á la Calderón, 
ni recibir á Olivares 
ni al Obispo inquisidor. 
Por afuera está nevando, 
pero el Rey no lo sintió; 
antes bien, el su coleto 
por la ropilla trocó. 
Si le hablan, no responde, 
ó responde á media voz, 
que parece que ha venido 
sordo y mudo de Monzón. 
El soconusco le traen, 



que tampoco lo probó; 
un montero de Espinosa 
en su lugar lo tomó. 
Haciendo la zamba cueca, 
llega á su vera el bufón; 
Felipe, desque le vido, 
un puntapié le arrimó. 
A escribir se determina 
y á la mesa se arrimó, 
con una pluma tajada 
de un águila que él mató. 
El papel gasta de luto 
desque Portugal perdió, 
y en él, pasando la pluma, 
estas líneas escribió: 
tConde-duque, si estáis malo 
vuestro doctor seré yo; 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 49 

desterraos á Loeches 

y por siempre os guarde Dios.» 



Relacionadas con la época de los 
Austrias hallo, en mis «Notas de via- 
je por América,» esta copla, corrien- 
te y moliente entre los criollos ma- 
leantes: 

Por un ciento y una ve, 
por un cincuenta y un cero, 
fué Arzobispo de Toledo 
el señor Portocarrero. 

Ciro Bayo. 

Madrid, Septiembre de 1901, 



CABALLEROS HINOJOSAS DEL SIGLO XII 



El códice Salazar H-18, de la Real Academia de la Historia, contiene La 
Vida de Santo Domingo de Silos ^ de Gonzalo de Berceo. Después de ésta, y 
empezando en la misma columna donde ella se acaba, ó sea cerca del princi- 
pio de la segunda columna del verso del folio 17, se lee un trozo, en prosa, 
que trata de algunos caballeros Hinojosas. Este trozo continúa hasta el prin- 
cipio del verso del folio 18. La letra es la misma que se ve en las hojas dedi- 
cadas al texto de la Vida de Santo Domingo de Silos^ y pertenece, según todas 
las apariencias, á la segunda mitad del siglo xiv. 

Yepes, en su Coránica general de la Orden de San Benito, tomo IV, fol. 380 v.° 
col. 2/, 382 r.° col. 2.* (Madrid, 1613), parece haber sido el primero en dar 
noticia de nuestro fragmento. Después de hablar de las inscripciones que se 
veían encima de los sepulcros de los Hinojosas (i), continúa: 



(1) A propósito de estas inscripciones, Férotin, Histoire de VAbbaye de Silos, 
París, 1897, pág. 299, hubiera podido añadir que también Yepes las había copiado 
sobre los sepulcros primitivos, y que no había conocido la Historia manuscrita 
del P. Ruiz. Veamos lo que dice Yepes, Corónicay loe. cit.: 

«En la Sacristía de santo Domingo, casa tan antigua, y calificada, no es mucho 
se hallassen cosas dignas de historia: pero quien creerla que en vn vergel que está 
dentro del Claustro, auia vna antigualla de las muy notables de España: comuni- 



5o REVISTA DE ARCHIVOS 

«Pero muéstrase otro testimonio en S. Domingo de Silos, que en sustancia 
dize lo mismo, y nos lo declara co mas estensio, porq ay vn libro manuscrip- 
to muy viejo, donde está hecha memoria de los milagros de S. Domingo, y 
entre ellos como cosa muy graue, está hecha memoria deste Cauallero Muño 
Sancho que escriuió vn monge de la casa, llamado Pero Martin, en tiempo del 

cómela el padre Maestro Fray Baltasar Guerrero Dize muy ble vn refrá Caste- 
llano, q de dude menos se piesa salta la liebre, assi yo no entendiera q en vn ver- 
gel, que solo lleua verduras, platas y arboles, huuiesse vna antigüedad extraordi- 
naria, si la diligécia de vn hobre curioso como zahori, no la huuiera descubierto. 
[Ciertamente Yepes no habría dicho esto, si hubiera sabido que las inscripciones 
se hallaban ya en la Hist. manuscrita del P. Ruiz.] Está en aquel vergel los se- 
pulcros de los Hinojosas, gete ilustre en estos tiépos, y en aquellos, pues (como se 
verá luego) fueron Caualleros muy ricos y hazedados. Pero no es esto lo q princi- 
palmente quiero sacar á luz, sino vn milagro notabilissimo, que vnos versos bar- 
baros de aquel tiépo nos tenian encubiertos, por estar la lapida gastada en muchas 
partes. Pero la diligécia del padre guerrero veció todas las dificultades: porque me 
embió los letreros hallados en el vergel, q está puestos encima de las sepulturas 
deste linaje. Está aqui enterrados Muño Sacho de Finojosa, su muger D. Maria 
Palacin y los hijos destos dos Caualleros Domingo Muñoz y Fernádo Muñoz. Los 
versos declara parte de su historia, y yo añadiré lo q pudiere para inteligencia della. 
El epitafio q esta encima del sepulcro de Muño Sacho dize desta manera: 

Munio Sarcophago Sancij generosa propago^ 
Hoc iacet humatus, miles probitale probatus. 
Morte Finojosa^ gemma valde lachrimosa, 
Sub cuius vitafuit omni laude polita. 
Largus, amans, alacer, prudens, pius, impiger, acer^ 
Audax, nec limidus, fuit, per cunda q'^fidus. 
Vt pote promissit hic viueus. in nece vissit, 
Hierusalem sacrum, PatriarcJia teste sepulchrum. 

En el sepulcro de doña Maria Palacin está este epitafio: 

Hic iacet Maria Palacin vxor Munionis 
Sancij de Finéiosa. 

En el sepulcro de su hijo don Fernando está el siguiente: 

Hic iacet Ferrandus Munionis. 

Y en el del otro hijo llamado Domingo Muño dize desta manera: 

Hic iacet Dominicus Munionis, filius 
sancti Dominici.i^ 

Es evidente que esta copia se hizo antes de trasladarse los restos a ios sepulcros 
actuales, hecho que tuvo lugar, sin embargo, en el mismo siglo xvii, según dice 
Férotin, loe. cii., nota 3. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 51 

santo Abad do Rodrigo, por la Era de mil y dozientos y ochenta. Contarela 
sacada la sustancial de la Escritura » 

Luego sigue un resumen bastante fiel de nuestro trozo, pero mezclado con 
muchas notas y observaciones del autor. 

En la parte del fragmento que refiere la milagrosa aparición de las almas en 
el Santo Sepulcro, pretende Yepes reproducir el manuscrito al pié de la le- 
tra. En efecto, no se nota más diferencia que la modernización de la orto- 
grafía. 

Después de Yepes no sé de nadie que haya tratado de nuestro fragmento, 
hasta llegar á Sandoval, quien en los folios loi r.°, 102 r.° de su Historia de 
los Reyes de Castilla y de León: Pamplona, 1634 (reimpresión de Madrid, 1792, 
tomo I, págs. 329-333), lo dio in extenso. Se notan, sin embargo, algunas di- 
ferencias. En primer lugar, Sandoval no cita un manuscrito como fuente de 
su noticia, como lo hizo Yepes, sino pretende haberlo encontrado todo en una 
inscripción: 

«Sirven las historias de los pasados para honra y exemplo de los presentes, 
y así hago memoria de los Caballeros señalados que hallo. En Santo Domin- 
go de Silos, Monasterio de San Benito, hay un señalado entierro de los Ca- 
balleros Hinojosas, y una tabla que dice así: 

«De los Caballeros que están sepultados en el Patin son quati'O sepulturas, 
las dos tienen unos bueyes en hilera, y un hombre delante que con la vara los 
guia.» 

• Caballeros Hinojosas, 

»Era 1 108. En tiempo del Emperador de España fallamos en Corónica de 
los Reyes, etc.» 

Luego sigue todo el fragmento de que estamos tratando. La ortografía está 
modernizada, y hay ciertas diferencias que notaremos más tarde. 

Después de Sandoval no hallamos quien trate de esta anécdota hasta 1688, 
cuando el P. Castro publicó su Gloriosio Thaumaturgo español. En las pági- 
nas 312-316 lo cuenta con todos los pormenores. Dice así: 

« Don Muflo Sancho de Finojosa, su niuger, y hijos. Es notable su historia, 

i»Entre los Cavalleros ilustres, que están enterrados en el Monasterio de 
Sylos, vno es Don Muño Sancho de Finojosa, cuya historia quiero contar 
aquí y por quanto el lenguage antiguo tiene más sal y autoridad entre los 



52. REVISTA DE ARCHIVOS 
hombres doctos y entendidos, la pondré con sus mismas vozes, y estilo, sin 
quitar ni añadir palabra alguna La historia dize assi:» 

Luego viene la historia de nuestro fragmento, con algunas variantes impor- 
tantes, de las cuales hablaremos luego. 

Después de acabar su cita, Castro continúa: 

«Esta es la historia del Santo y valeroso Cavallero Don Muño Sancho de 
Finojosa, la qual escrivio vn Monge de Santo Domingo de Silos, llamado 
Pero Martin, en el tiempo del Santo Abad Don Rodrigo de Guzman, año 
de 1242 Murió [Muño Sancho] el año de 1060, con que tiene de antigüe- 
dad su sepulcro 628 años hasta este de 1688. el qual esta hermosamente la- 
brado en forma de capilla abierta por las cuatro partes, con vnos vistosos ar- 
cos, coronados de hermosos y bien labrados capiteles. El Maestro Yepes en 
el lugar ya citado, trae esta misma historia, aunque en lenguaje moderno. 
Quien quisiere saber la nobleza y Santidad de los Señores Finojosas ó Hino- 
josas, vea al Señor Fray Ángel Manrique en el lib. 2. de su Santoral, cap. 2., 
que yo quiero poner aqui otro testimonio de esta verdad mas antiguo, que 
son los letreros que se pusieron en los sepulcros de estos Señores, y sospecho 
que su autor fue Don Grimaldo El Maestro Yepes dice que [Fernando Mu- 
ñoz] lo fue [Mayordomo mayor] de Don Alonso el Séptimo: pero tengolo por 
error de la Imprenta: porque lo hallo firmando como Mayordomo de Don 
Alonso el Sexto en tres privilegios concedidos por este Principe al Monaste- 
rio de Sylos. Eras de 1113, 1135.» 

Férotin, en su Histoiu de rAbbayede Silos: París, 1897, pág. 299, después 
de reproducir la inscripción, en verso, de Muño Sancho, reproducción he- 
cha sobre la inscripción actual, continúa: 

fL'épitaphe que nous venons de transcrire est celle d'un vaillant chevalier, 
dont l'histoire semble empruntée á quelque chanscn de gestes. Nous ne repro- 
duirons pas ici ce récit qui touche de tres prés á la légende. II se trouvait 
resume dans une longue inscription placee au xvi^ siécle sous les cloitres de 
Silos et que le savant Prudencio de Sandoval a imprimée toutau long dans 
son Historia de los cinco Reyes (édít. de 1792, tomo I, págs. 329-'333).» 

El códice Salazar H-18 de la Real Academia de la Historia, en las hojas 
señaladas al principio de esta noticia, contiene el texto siguiente: 

Era de mili z cient z viij° anos (i), entiempo de Do« Alonso (2), ennf^r;í(1nr 

(i) En Yepes y en Castro, falta esta fecha. Sandoval la da, pero pone tn una 
nota marginal que no es Era de 1 (oS, sino año de Cristo. 
(2) Sandoval no pone el nombre del emperador. 



BlBLlOtECÁS V ÁÍÜSKÓS 53 

de Spaña (i), fallamos e«la coronica de los reyes que son passados deste 
miif/do al otro, quales fuerow ó que fatallas ficiero;; por sus manos. Fallamos 
de vn rico omwe qua\ dixerow Muño Sancho de Finoiosa, que era señor de se- 
tenta cauallos en Castiella entiempo del enperador sobredicho enla era so- 
bredichh z por que fo muy bono z de bon sentido z bou guerrero de sus armas 
contra Moros z bon ca9ador de todos venados, fallamos que el andaua co« 
su gente a correr monte z ganar algo, que fallarow vn Moro que avia nowbr^ 
Aboadil cow vna Mora que avia no«brí Allifra, que era» de alto linaje z degra«d 
guisa z muy ricos z adu9Ían gran cowpaña que yuan afacey sus bodas de vn lo- 
gar aotro z yua« desarmados por que eran pa9es. z oviero» los deprender amos 
ados z sucowpana z todo quanto algo leuaua«. e pues fuerow presos p^'íJguwto 
el Moro que quien era aque] que\ mandara prender dixerow le que Don Muño 
Sancho de Ffenoiosa. Vino luego el Moro anteel z dixol: 

«Muño Sa«cho, si tueres o»/e queas derecho [Fin de fol. 17 v.^] en bie« 
ruego te z pido te de mer9ed que non me mates nin me desonrres, mas mán- 
dame entrar, ca Moro so de bon logar que iua fa9er mis bodas co« esta Mora 
t si lo faces tu lo veas que tiewpo v<?rna que non te repintiras.» 

Quanáo esto oyó Don Muño Sancho, plogol mucho, z vedio que era orne 
de bien: e enbio luego de9Ír aDoña Mari Pala9Ín, su muger como adu9Ía 
aquel Moro z la Mora con sus conpanas z que]os acogiesse mu)' bie;», qjie 
quería que fi9Íesse y sus bodas, z Doña Mari Pala9Ín mando apareiar muy 
bien todos sus pala9Íos, t resQÍbiolos muy bien, % Don Mucho [sic] Sancho 
£90 legar mucho pan z mucho vino z muchas carnes, z fincar tablados i cor- 
rer z lidiar toros z fa9er muy grandes alegrías: assi que duraron las bodas mas 
de q7/mce dias. E después mando Don Mucho [sic] Sancho vestir toda su con- 
paña muy bie» z embio el Moro z la Mora con toda su conpaña z salió mu- 
cho honrrada mente fasta su logar, 

E después desto, acabo de grand tiempo, Muño Sancho ovo deaver batalla 
con vn Moro muy poderoso enlos campos dAlmenar (2) z lidiando los unos 
con los otí'os muy afirmes z matando se t feriendos del vn cabo z del otro, 
ovieron de cortar el bra90 diestro aDon Muño Sancho: Eston9e dixeron le 
sus gentes que se saliese de [sic] diesses agwnrir. Dixo el: «Non sera ansi, 
que fasta oy me dixeron Muño Sancho; de aqui adelante non quiero que me 

(1) Yepes llama al soberano «Rey don Alonso,» en lugar de «Don Alonso, 
enperador de Spaña.» 

(2) Sandoval lee: ade Almenara cerca de Uclés e lidiando, etc.,» con puntos 

suspensivos después de Uclés. 



$4 REVISTA DE ARCHIVOS 

diga« Mimo Manco» (i). Entowz comew90 de esfor9ar z dixoles: « ¡ Ferit 
cauall^ros, t moramos oy aqM? por la fe de Ní/ístro Señor lh^5u Chm/o!» 
EtornaroM muy de re^io enla batalla. E ellos feriendo % matando e«los Mo- 
ros z obierow de acrecer los Moros e fuero» atantos que cogeroM los en medio 
e mataron aDo;/ Muño Sancho % setenta de sus cauall<5yos z atodasu gente. 

zen aquel dia que ellos finarcf/ fHllamos [Fin de la i.* columna delfol. i8r.° 
que apares^ieron las sus almas de Do« Muño Sancho z áe^ns cauall^ffos z de 
toda su gente enla casa sant^ de Ihení5al^m, que avia» prometido ensuvida 
deyr al sepulcro do yogo el 'nuestro Señor Ih^su Chvisto. z vn capellán q«¿rera 
del Patnarcha era de aq?»' de España, que avia cognos9¡do ante aDon Muño 
Sancho. Cognos9Íol alia z dixolo al Patnarcha como era orne muy onrrado de 
España, z el Patr/archa ccn muy grawd progession honrrada salliolos ares9e- 
bir z acoiolos muy bien z entrarow en la Iglesia z fi9Íero« su oración ante el 
sepulcro del ^uesho Señor Ih^5U Chtisto. Fecha su oríiaon, q^í^indo los qui- 
sieron prdfguntar non vieron ninguno dellos. Maravillare» se todos qn^ podria 
ser. Entewdierof» que eran almas santas, que venien allí por mandado de Dios 
Padre. E el Patr¿acha [sic] mandólo escreuir el dia que alia apares9Íeron z em- 
bio asaber aCastilla esto como fue, e sopieron de como morieran en aquel dia. 

E entodo esto el Moro, aq?«en Don Muño Sancho abia honrrado ensu casa 
ansí como avedes oydo de suso, oyó de9Ír de como Don Muño Sancho de 
Fenoiosa finara enbatalla enlos campos de Almenara. E veno con toda su 
conpaña muy bien guisado alli do fue la batalla. E entre todos cognos9Ío las 
armas aDon Muño Sancho z descubriol toda la cara z ñ<;o lo desarmar z fa- 
llol el br<T90 diextro cortado z ñ(^o lo muy bien mortaiar z meter enxemet 
bermeio muy preciado: z metiéronlo enbona ataut cobierta de bon guadalme9Í 
con clauos de plata z tomo el cuerpo con su conpana asu costa t asu mession 
4 aduxolo asu muger. Doña Mari Pala9Ín e el Moro sobredicho aduxeron aqw» 
al monesterio de S¿into Domingo de Sillos aDon Muño Sancho z enterráronle 
enel canpo de la claustra enel derecho do yogo Santo Domingo prtmero, que 
era entonze la Era de mili. z. xc. z viij^ años (2). El Moro ñqol fa9er muy 

(O Sandoval lee: tMuno Man/o.» 

(2) Un lector del siglo xvni ha puesto una nota marginal, dando la correcícióil 
tmill. z c,%, z vnj° años.» 

Sandoval altera mucho este pasaje y lee: cé enterráronle en el campo de la 
Claustra^ donde está hoy dia en el derecho do íué primeramente el glorioso y 
bienaventurado cuerpo de Santo Domingo enterrado.». Le falta por completo la 
fecha del entierro de Muño Sancho. 

Aún más que Sandoval, lo altera Castro, que lee: ce aduxolo a su muger Doña 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 55 

[Fin de fol. 18 r.°] onrrada sepultwa (i), ansí como es oy endia, poda onrra 
quel ñ<¡o asus bodas. 

Después Señor Domingo (2) que era su co;ípadre de Don Muño Sancho, pa- 
drino de Domingo Muñoz. Después fino Doña Mari Pala9Ín z su fiio Domingo 
Muñoz. Enterraro/í los con Don Muño Sancho. E después fallamos que Ffer- 
nawd Muñoz que fue mayordomo mayor del Knpera.áor Don Alffonsso, que 
era la Era de mili i c, i xiij años (3), z quanáo fino enterraro« lo cabo 
dellos. 



Sandoval no nos da ninguna autoridad en apoyo de su dictamen, que de- 
biera leerse, en lugar de «Era de mili z cient % viij"* añosi, Año de Cristo 
1 108. Será una equivocación debida al recuerdo de la famosa batalla de Uclés, 
vulgarmente llamado de los Siete Condes, que tuvo lugar el 30 de Mayo del 
año de Cristo 1108 {4). 

Sandoval es el único que nos da la lección «Almenara cerca de Uclés.» 
Aunque es probable que la Almenara en cuestión sea la que está cerca de 
Uclés; el manuscrito no lo dice. Tampoco hay razón alguna, según nuestro 
códice, para admitir los puntos suspensivos que trae Sandoval en esta parte 
de su texto. 

Yepes está equivocado cuando dice «le llenó á San Sebastian de Silos, 
adonde era á la sazón Abad Santo Domingo.» ¿Cóm3 había de ser Santo Do- 
mingo Abad en la fecha de la muerte de Muño Sancho, si éste se enterró en 
Santo Domingo de Silos en la Era de 11 18 (según todas las probabilidades) 
y aquél se murió en la Era de mi, siete años antes? 

María Palazin, e íí sus fijos Domingo Muño^, e a P'ernan Muño;^, que eran pe- 
queños entonce..... e enterráronlo en el campo de la Claustra, doyogó después 
Santo Domingo, que era entonce la Era de 1098 años.» 

(i) Yepes abrevia mucho todo este pasaje y lee: «y en vn ataúd con clauos de 
plata, y con mucho acompañamiento le Ueuó á San Sebastian de Silos, adonde era 
á la sazón Abad Santo Domingo, y allí le dieron muy honrada sepultura.» Carece 
del sitio exacto del entierro de Muño Sancho y también de la fecha de dicho en- 
tierro. 

{2) Sandoval lee: «E deste Don Muño Sancho, padrino de Don Muñoz, fué 
compadre el glorioso Santo Domingo.» — En cambio Castro lee: aDespues finó San- 
to Domingo.» — Yepes carece de todo este último párrafo. 

(3) Sandoval lee: «e después fallamos, que Fernando Muñoz fué Mayordomo 
mayor del Emperador Don Alonso, de gloriosa memoria, que era en la Era 
de 1 143.» 

(4) Sandoval, Hist, de los Reyes de Castilla y de León, tomo 1, pág. 318, 



56 REVISTA DE ARCHIVOS 

Acerca del sitio exacto del entierro, Castro cae en otro error, diciéndonos: 
«e enterráronlo en el campo de la Claustra doyogo después Santo Domingo.» 
Este es error doble, de lugar y de tiempo. En lo que toca á la indicación que 
el Santo murió después de Muño Sancho, ya hemos hablado de ello en el 
párrafo anterior, y aquí vendrán algunos apuntes más, mientras tratamos del 
lugar del entierro de Muño Sancho. El códice no dice que después Santo Do- 
mingo fué enterrado en el mismo sitio: antes bien dice (y en esta declaración 
coincide la ampliación de Sandoval) que Muño Sancho fué enterrado en el 
campo de la Claustra al derecho de donde Santo Domingo había sido enterra- 
do primeramente. Consta, según nos dice Vergara (pág. 55 de su Vida y Mila- 
gros de el Thanmaturgo Español: Madrid, 1736), que Santo Domingo quedó se- 
pultado en el campo de la Claustra durante dos años y algunos días, y que 
fué trasladado á la iglesia el día 5 de Enero del año 1076. Siendo así, la fecha 
que da nuestro códice «Era de mili. z. xc. ^ viij° años» tiene que ser una equi- 
vocación, debida al descuido del copista: equivocación en que le sigue Castro. 
Además del contexto inmediato, lo prueba también otras partes del texto, 
porque dice al principio que en la «Era de mili z cient z viij^años» acon- 
teció lo de la boda del Moro; luego continúa el códice: «e después desto acabo 
de grand tiempo Muño Sancho ovo de haber batalla con vn Moro muy pode- 
roso en los campos d Almenar.» Claro está que Muño Sancho no pudo morir 
en la Era de 1098, en una batalla que tuvo lugar «mucho tiempo después» de 
la Era de 1108. Como ya hemos notado en las variantes, un lector del có- 
dice hizo, en el siglo xviii, la debida corrección, y puso en el margen «mili 
t. c. X. z viij° años.» Otra cosa en apoyo de esta corrección es que precisa- 
mente en esa Era de 1118, estalló de nuevo la guerra entre los moros y los 
cristianos. (Véase Sandoval, I, 217.) 

En la versión de Sandoval hay otra variante importante que notar, y dice: 
«e después fallamos que Fernando Muñoz fué Mayordomo mayor del Empe- 
rador Don Alonso, de gloriosa memoria, que era en la Era de 1 143.» Aunque 
la Era de 1143 es una fecha posible, el códice da claramente Era de 11 13, y 
la X de «mili x. c. z xiij» no lleva vírgula á la derecha que la haga valer xl. 
Además, la Era de 11 13 es una fecha admisible (aunque probablemente ana- 
crónica), porque precisamente en esa misma Era hallamos á Don Fernando 
Muñoz firmando como Mayordomo un privilegio de Alfonso VI, bien cono- 
cido en Silos (i). 

(O héroúfí, Rccueil des Chartús de l^Abhayede 5í/o5: París, 1897, pág. S^'» 



filBLlOTECÁS Y MUSEOS 57 

En todo lo que nos dice Castro no se halla alusión alguna ni á Sandoval ni 
á la larga inscripción mural que éste pretende haber copiado, y esto á pesar 
de que Castro parece haber examinado con atención todo el claustro y la se- 
pultura. Antes bien vuelve á citarnos, como lo hizo antes Yepes, un manus- 
crito viejo de los milagros de Santo Domingo, obra escrita por el monje 
Pero Martín. Tampoco parece haber visto las inscripciones primitivas de las 
tumbas, lo que no debe sorprendernos, dado que setenta y cinco años antes, 
según nos dice Yepes, le costó mucho trabajo al P. Guerrero descifrarlas 
por estar muy gastada y rota la lápida. De la descripción que hace Castro de 
las sepulturas, deducimos que todavía en 1688 no se había demolido la pe- 
queña capilla que las cubría, aunque Férotin, Hist. de VAbbaye de Silos, pági- 
na 299, nota 3, dice que la demolición tuvo lugar en el siglo xvii. En cuanto á 
los privilegios, ya hemos hablado del que se dice firmado en la Era de I113. 
De los otros dos uno se firmó el 19 de Mayo, Era 1135, y el otro el 30 de 
Septiembre, Era de 1136. 

Férotin, loe. cit., nos dice que la historia de Muño Sancho se hallaba re- 
sumida en una larga inscripción puesta en el siglo xvi en la claustra del con- 
vento. Si fuera así, es muy raro que el monje Guerrero, el amigo de Yepes, 
que hacía para él tantos estudios sobre los Hinojosas, no le hubiera hablado de 
tan larga y tan notable inscripción. También es raro que Sandoval la conociese 
en 1634 y que Castro (que escribió, según todas las apariencias, dentro del mis- 
mo Monasterio) no la conociera en 1688. Lo que sí se halla en el indicado sitio 
de la claustra es la inscripción en verso, reproducción del letrero original del 
sepulcro de Muño Sancho; y esto me lleva á creer que Sandoval se habrá 
equivocado y habrá confundido la inscripción en verso con la historia manus- 
crita en prosa. Además hay que advertir que Sandoval está tan mal puntuado 
y editado, que no se le puede acusar de decir categóricamente que esta histo- 
ria se halla escrita en una tabla. Férotin se habrá basado sobre una ligera 
lectura de Sandoval; pero no nos da la fuente de donde tomó la noticia que 
esta inscripción tan larga se pusiese en la claustra en el siglo xvi, 

Yepes y Castro, dan como fuente de su copia un libro manuscrito muy 
viejo de los milagros de Santo Domingo escritos por un monje. Fray Pero 
Martín. Vergara, en su edición de los Milagros romanzados de Pero Marín 

nota I, rechaza, con razón, esta fecha. Es incontestable, sin embargo, que el.privi- 
legio la lleva; y habrá servido de autoridad al copista de nuestro códice, como sir- 
vió sin duda más tarde al P. Castro, cuando escribió su Glorioso Thaumatufgó 
Español en el año 1688. Véase la pág. 316 de su obra. 



58 REVISTA DE ARCHIVOS 

(Martín será una mera equivocación), no incluye tal incidente: ni lo mencio- 
na en la Vida de Santo Domingo que él mismo escribió é incluyó en su libro. 
El códice de estos milagros romanzados, recientemente adquirido por la Aca- 
demia Española, tampoco contiene este incidente. 

Sin embargo, podemos explicar esta atribución á Pero Marín. En el códi- 
ce Salazar H-iS, de la Real Academia de la Historia, nuestro incidente ocu- 
pa desde el principio de Ja segunda columna del verso del folio 17, hasta el 
principio del verso del folio 18, como ya lo hemos indicado. Inmediatamente 
después, en la misma columna, empieza otro texto así: 

«[E]ra de mili zccc, z xxij anos, aviendo guerras en la frontera, etc.» Con- 
tinúa hasta la mitad de la segunda columna de esta misma página, (La última 
mitad de la columna está casi en blanco, ó mejor dicho, tiene solamente unos 
pocos renglones de letra del siglo xviii, todo tan cuidadosamente borrado que 
sólo algunas palabras se pueden descifrar.) Este texto es el último milagro 
dado en la edición de los milagros romanzados escritos por Pero Marín, hecha 
por Vergara; y no se halla en el códice de esta misma obra recientemente ad- 
quirido por la Real Academia Española de la Lengua, En el margen, al prin- 
cipio de este milagro, nuestro códice Salazar H-iS, lleva una nota, manus- 
crita en letra del siglo xvni, que dice: «Este milagro se a de poner á los 26 
milagros romanzados que están al principio.» Es decir, que, aunque hoy estos 
veintiséis milagros no se hallan en el códice, cuando ese lector lo tuvo entre 
sus manos y lo estaba leyendo muy cuidadosamente, el manuscrito empezaba 
y acababa con milagros romanzados de Pero Marín. De esto se deduce que la 
fuente citada por Yepes y por Castro es probablemente este mismo códice de 
que estamos tratando. 

De los personajes mencionados en nuestro fragmento se sabe muy poco. En 
un privilegio de Alfonso vi fechado el 20 de Agosto del año 1076, se mencio- 
na un Muño Sancho de Montenigro cómo uno de los primeros pobladores de 
Sepúlveda. Este podría ser nuestro Muño Sancho, pero le falta el sobrenom- 
bre «de Hinojosa,» 

No he hallado noticia alguna de María Palacín fuera de la inscripción que 
hamos citado según la copia de Yepes y que recientemente ha sido reproduci- 
da por Férotin. Este copia las cuatro inscripciones actuales de los Hinojosás 
(dándolas como reproducción de la copia antigua hecha por el P Ruiz), 
Hay un Domingo Muñoz que firma como testigo un privilegio ó donación fe- 
cha 13 de Diciembre del año de 1x25. (Véase Férotin, Rccueil des Chartes de 
VAbbaye de Silos, pág. 54.) Podría ser muy bien el Domingo Muñoz de núes- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 59 

tra historia. Férotia, Histoire de V Aobaye de Silos, pág. 300, dice: «D'aprés 
une tradition rapportée par Castro (pág. 315), ce Domingo Muñoz aurait été 
tenu sur les fonts baptismaux par siint Domínique de Silos. Le fait n'est pas 
possible si ce personnage et son frére Fernando sont, comme on le croit, les 
fils du «Munio Sancii» mentionné ci dessus [se refiere al Muño Sancho de la 
inscripción en ocho versos, que es el mismo de nuestra historia], lequel serait 
mort dans les premieres années du xiii siécle.» Como nuestro Muño Sancho 
murió en la batalla de Almenara en la Era de 11 18, año de 1080, es decir, á 
fines del siglo xi, y no á principios del siglo xiii, como lo dice Férotin, bien 
pudiera ser hijo suyo un hombre que vivió en el año 11 25; y como Santo Do- 
mingo murió en el año 1073, también hubiera podido servirle de padrino. 

En cuanto á Fernando Muñoz, le hallamos firmando como «Mayordomo del 
Rey» cuatro privilegios de Alfonso VI entre los años 1096 y 1098 (véase Fé- 
rotin, Recueil, etc., 24, 25, 26 y 27, pág. 30-36); y confirmando, como testigo 
con el mismo título, una dotación del Alfonso VI, cuya fecha no he podido 
averiguar. (Véase Salazar de Mendoza, Origen de las Dignidades Seglares de 
Castilla y León: Madrid, 1657, fol. 29 r.°, col. 2.') Con esto queda contradi- 
cho el dictamen de Férotin, quien concluye que tampoco Fernando Muñoz 
era hijo de Muño Sancho. Es decir, que como se había equivocado sobre la 
fecha de nuestro Muño Sancho, incurrió luego en los errores lógicos de su su- 
posición. 

De Aboadil y AUifra no hallo más noticias que las contenidas en nuestra 
historia. La anécdota nos recuerda los romances de la leyenda de Abindarráez 
y Jarifa. En lo que toca al trato caballeroso que dio Aboadil al cadáver de 
Muño Sancho, nos recuerda lo que hizo Almanzor con los restos del Conde 
García Fernández de Castilla después de la batalla que tuvo lugar entre Al- 
cocer y Langa en el año de 995. 

De la parte de nuestra historia que se relaciona con la milagrosa aparición 
de las almas en el Santo Sepulcro, no sé más que la peregrinación después 
de muerto era preocupación medieval; algunos dejaban mandado en sus tes- 
tamentos que alguien fuese de peregrinación en su nombre á ciertos santua- 
rios. Un romance asturiano, núm, 66 de la colección de D. J. Menéndez 
Pidal, comienza: 

«En camino de Santiago 
iba un alma peregrina,» 

y esta alma peregrinaba como el caballero Hinojosa el mismo día de su 
muerte: 



6ó REVISTA DE ARCHIVOS 

« que tengo el cuerpo en las andas 

voy á la misa del dia > 

Además de esta semejanza, hay otra referida por el Sr. D. Marcelino Me- 
néndez y Pelayo en sus Heterodoxos españoles (I, 241), y por el Sr. D. Ma- 
nuel Murguía en su Historia de Galicia (I, 229). 

De estos dos autores sacamos las siguientes noticias. En Galicia hay la 
creencia de que «el que no hace de vivo su romería (romaxej á San Andrés 
de Teixido, la tiene que hacer de muerto.» De ahí la supersticiosa costum- 
bre que tienen los peregrinos á San Andrés de Teixido de no matar ninguno 
de los reptiles que hallan en su camino, porque creen que las almas de los 
que van á cumplir su romaxe se revisten de esta forma. En Bretaña se halla 
la misma superstición y la misma costumbre, porque el perdón de Bretaña 
no es sino el romaxe de Galicia. 

John D. Fitz-Gerald. 



DOCUMENTOS 



I 

ACTAS ORIGINA LES 

DE LAS CONGREGACIONES CELEBRADAS EN VALLADOLID EN I527 
PARA EXAMINAR LAS DOCTRINAS DE ERASMO (l) 

Traducidos al castellano algunos libros de Erasmo, como el Enchiridion^ 
Los Sítenos de Alcibiades y varios Diálogos que muy pronto fueron leídos hasta 
por las monjas, se levantó contra ellos una protesta enérgica de quienes los 
consideraban peligrosos por las afirmaciones y burlas anticatólicas que con- 
tenían. La contienda se exacerbó de tal manera, que el Inquisidor general, 
D. Alonso Manrique, juzgó lo más conveniente examinar y resolver la cues - 
tión en unas Juntas que se celebraron en Valladolid en el año 1527. De lo que 
pasó en éstas se tenía noticia por tres cartas de Juan de Vergara, Alfonso de 
Valdés y Luis Vives. Publicó la primera el Sr. Menéndcz y Pelayo en los 
Apéndices del tomo II de su Historia de los heterodoxos españoles; pero como los 

(i) Extractos de varios dictámenes de los congregados. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 6f 

datos que suministran, á más de incompletos, son inexactos en ocasiones, es- 
pecialmente en lo que toca á fechas, hemos juzgado oportuno extractar las 
actas originales de aquellas Juntas, que se conservan en la Biblioteca Nacio- 
nal de Madrid, Departamento de manuscritos. 

Llevan el siguiente título: 

Apuntamientos de la forma en que se celebró la congregación cathólica que prin- 
cipió el dia Jueves 2j de Junio de i $2 j, en la villa de Valladolid, en la posada del 
Señor Don Alonso Manrique^ Arzobispo de Sevilla^ Inquisidor general^ para la 
censura de las obras de Erasmo. 

Votos que dieron los theólogos que asistieron. 

Fórmula del juramento que hicieron . 

Memoria de las cartas que su III.^^ escribió d las Universidades y Yglesias^ 
para que gozasen sus rentas como presentes los cathedr áticos y pre[ben]dados que 
concurrieron, y á los superiores de las Religiones para que diesen licencia á los que 
eran Religiosos, y las Proposiciones que se dieron á los de la Junta para calificar. 

Según consta en las actas de las Juntas, concurrieron á éstas: 

«El Abad de esta villa de Valladolid, que es Chanciller de esta Vniuersidad 
y Maestro. — ElPadre Maestro Vitoria, que reside en Salamanca. — El Padre 
Fray Juan de Salamanca.— El Doctor Miranda, Canónigo de Calahorra. — El 
Doctor Carrasco, de la Colegial de Alcalá, Catedrático en Salamanca. — El 
Doctor de la Fuente. — El Maestro Ciruelo.— El Doctor Matatigui. — El Maes- 
tro Miguel Gómez, Beneficiado en Coria. — El Maestro Antonio (Juria, Ca- 
nónigo de León. — El Doctor Quintana. — El Doctor Coronel.— El Padre 
Fray Antonio de Guiñara. — El Prior de Sant Pablo de Valladolid {tachado), 
— Vn Padre del Colegio del Obispo de Falencia. [Al «wy^'^í/: Astudillo.) — El 
Doctor Victoria, del Colegio del Cardenal. — Otro Doctor del mesmo Cole- 
gio [tachado). — El Maestro de Prexamo. — El Maestro Arrieta.— El Maestro 
Fray Alonso de Virués, de la Orden de Sant Benito. — Pero Chico. — El 
Maestro Fray Francisco Castillo, de la Orden de Sant Francisco.,— El Padre 
Fray Gil, Predicador. — El Maestro Oropesa.— El Abad de Alcalá. — El 
Maestro Alcaraz, desta Universidad. — Fray Alonso de Córdoua, de la Orden 
de Sant Agustín. — El Obispo Cabrero. — Don Esteuan.» 

He aquí los días en que hubo Juntas y las personas que á ellas concu- 
rrieron: 

«Jueues á XXVIÍ de Junio de MDXXVII, en la villa de Valladolid, en la 
possada del R.^^o SeñorDon Alonso Manrrique,Ar9obispo de Seuilla, Inquisi- 
dor general contra la herética prauedad en los reynos y señoríos de sus ma- 
gestades, en vna sala de dicha posada se dixo missa del Spíritu Sancto, can- 
tada y de pontifical por el muy R.^^» Señor Obispo Cabrero, y fueron diáco- 
no y subJiácono Pedro de Frias y Sebastian Ponce, secretarios de Su R.""» 
Señoría, en la cual missa estuuieron presentes, allende de otras muchas per- 
sonas, Su R.ma Señoría y todos los de suso nombrados. 

Después el mesmo dia á la tarde se comen9Ó la cathólica congregación so- 



6a REVISTA DE ARCHIVOS 

bre ciertas proposiciones de las obras de Erasmo, y se juntaron en ella las 
personas siguientes: 

Su R.ma Señoría. — El Doctor Caruajal. — El Licenciado Aguirre. — El Li- 
cenciado Polanco. — El Doctor Gueuara. — El Licenciado Valdés. — El Obis- 
po de Mondoñedo.— El Licenciado Moriz, Inquisidor de Valladolid. 

Todos los que arriba están nombrados en la primera y segunda plana. 

Estando assí congregados, Su R.ma Señoría hizo vn muy grande razona- 
miento sobre las cosas que se hauian de tratar en la dicha congregación; 
y aquél acabado, todos los susodichos nombrados en la primera y segunda 
plana que fueron llamados á la dicha congregación, pusieron sus manos en 
vn Missal que tenia el señor maestro Arrieta, Canónigo de Murcia, é yo el 
Secretario Johan García ley alta voce vna scritura que contenia las palabras 
que se siguen: 

Que V. S. y mercedes juran por Dios y estos sacrosantos Evangelios que 
corporalmente tocaron sus manos, que en la examinácion de la doctrina de 
Erasmo, sobre que son aquí congregados, dirán y votarán según Dios y sus 
conciencias les ditaren, sin cosa alguna que lo pueda perturbar, y que lo 
mesmo harán en lo que se platicará cerca de lo que se houiere de proueher 
en lo susodicho. 

Assí mesmo que juran de tener secreto en lo que en esta cathólica congre- 
gación se hablará y platicará, en special que no dirán cosa alguna de que á 
alguno de los que son aquí congregados é interuinieren en la dicha congre- 
gación se pueda seguir algún inconueniente y siniestra opinión. Leyda la di- 
cha scritura, como dicho es, por mí el Secretario Johan García, todos los su- 
sodichos nombrados en la primera y segunda plana respondieron que assí lo 
jurauan, y lo juró también el dicho Maestro Arrieta en poder de mí el dicho 
Secretario. Estuuieron presentes el Señor Don Hugo de Vrries, Secretario de 
SusMagestades, Señor deAyeruey elLicenciadoXimenez, Fiscal del Consejo 
de la general Inquisición de Castilla, y el Bachiller Germán Vgarte, Fiscal 
del Consejo de la general Inquisición de los reynos y señoríos de la Corona 
de Aragón y Nauarra, y el Bachiller Jofre, Relator de los dichos Consejos. 

Hecho el dicho juramento, el Doctor de Lerma, Abad de Alcalá, respondió 
al razonamiento hecho por su R.»"» Señoría y votó sobre la primera proposi- 
ción de las dichas proposiciones de Erasmo, y sucessivamente votaron sobre 
la dicha primera proposición los que se siguen: 

Don Alonso Enrriquez, Abad de Valladolid. — Don Steuan.— El Obispo 
Cabrero. — Fray Alonso de Virués.— Fray Alonso deCórdoua.— Fray Antonio 
de Gueuara. 

El sábado á XXIX de Junio se continuó la dicha congregación y interuinie- 
ren en ella todos los suso dichos nombrados en la primera y segunda plana y 
los señores del Consejo, saluo el Señor Licenciado Polanco; no vino el Señor 
Doctor Caruajal, y también estuuieron en ella el Señor Inquisidor Moriz y el 
Señor Licenciado Joan Alonso de Nauia. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 63 

Votaron sobre la dicha primera proposición los siguientes: 
El Maestro Prexamo. — El Maestro Ciruelo. — El Doctor Carrasco. — El 
Doctor Coronel. — El Arcediano de La Fuente.— El Doctor Miranda. — El 
Doctor Miguel Gómez. 

Martes á II de Julio de dxxvii se continuó la cathólica congregación y 
votaron los siguientes: 

El Maestro Pero Chico. — El Maestro Fray Johan de Salamanca. — El 
Maestro Margallo. — El Maestro Martin ^^ria. — El Maestro Metategui. — El 
Maestro Fray Francisco de Vitoria. 

Jueves á IIII del dicho mes de Julio se continuó la cathólica congregación 
y votaron los que se siguen: 

El Maestro Oropesa.— El Maestro Astudillo. — El Doctor Vitoria.— El 
Maestro Arrieta. — El Maestro Alcaraz. — El Maestro Fray Gil. — El Maestro 
Fray Francisco Castillo. 

El Sábado á VI de Julio se continuó la congregación, y todos los Maes- 
tros tornaron á votar sobre la primera proposición, y muchos del los dieron 
sus votos en scrito y otros dixeron que los darían á mí el Secretario Johan 
Garcia, y el dicho dia también votó el señor Licenciado Polanco. 

El Martes á VIIII de Julio se tornó á continuar la cathólica congregación, 
y propuso sobre la segunda proposición el Maestro Fray Francisco de Vito- 
ria y votaron los siguientes: 

El Abad de Valladolid.— El Obispo Cabrero. — Don Steuan. — El Abad de 
Alcalá.— El Maestro Ciruelo. — Fray Alonso de Córdoua. — El Doctor Co- 
ronel. 

El dicho dia estuuo en la dicha congregación el Padre Vicario Prouincial 
de la Merced. 

El Jueves á XI de Julio se continuó la cathólica congregación y votaron 
los siguientes: 

Fray Alonso de Virués. — El Doctor Carran9a. — El Doctor Quintana. — 
El Padre Fray Antonio de Gueuara. 

El Sábado á XIII de Julio se continuó la católica congregación y votaron 
en ella el Maestro Prexamo; el Doctor Jacobo de Gouea, portugués. 

El Martes á XVI de Julio se continuó la cathólica congregación y votaron 
los siguientes: 

El Maestro de la Fuente. — Fray Johan de Salamanca. — El Vicario Pro- 
uincial de la Merced.— El Doctor Carrasco.— El Doctor 9uria. 

El Jueues á XVIÍI del dicho se continuó la congregación y votaron los 
que se siguen: 

El Maestro Miguel Gómez. — El Maestro Pero Chico.— El Maestro Astu- 
dillo. — El Doctor Vitoria, colegial. — El Maestro Margallo. 

El sábado á XX de Julio se continuó la congregación y votaron los si- 
guientes: 
El Maestro Fray Francisco de Vitoria.— El Maestro Metategui. — El 



64 REVISTA DE ARCHIVOS 

Maestro Arrieta. — El Maestro Oropesa. — Fray Gil. — El Maestro Alcaraz. 

El Martes á XXIII de Julio se continuó la cathólica congregación y vota- 
ron los que se siguen: 

El Padre Fray Francisco Castillo, el qual y los más de la congregación 
dieron sus votos en escrito y tornaron á confirmar el juramento de tener se- 
creto y no descubrir lo que votaua cada vno. 

El Jueves XXV de Julio no se juntó la congregación porque fué dia de 
Santiago. 

El Sábado á XXVII se continuó la congregación y propuso el Padre Fray 
Francisco Castillo sobre la tercera proposición de Spiritu Santo et de Inquisi- 
tione, y dixo su parecer, y también votaron los siguientes: 

El Abad de Valladolid. — El Obispo Cabrero. — Don Steuan. — El Doctor 
Lerma, Abad de Alcalá. — El Maestro Ciruelo. 

Martes á XXX de Julio se continuó la congregación y votaron los si- 
guientes: 

El Maestro Fray Alonso de Córdoua. — El Doctor Coronel. — El Doctor de 
la Fuente. — El Maestro Fray Alonso de Virués.— El Doctor Miranda. 

Jueues el primero de Agosto se continuó la cathólica congregación y vota- 
ron los siguientes: 

El Doctor Quintana. — El Padre Fray Antonio de Gueuara. — El Maestro 
Prex am o, y no acabó. 

Sábado á III de Agosto se continuó la cathólica congregación y votaron 
éstos. 

Acabó de botar el Maestro Prexamo, el Maestro Fray Joan de Salamanca, 
el Doctor Carrasco, el Doctor Miguel Gómez. 

El Martes, dia de la Transfiguración, á VI de Agosto, se continuó la ca- 
thólica congregación y votaron los siguientes: 

El Maestro Quria. —El Maestro Pero Chico.— El Maestro Margallo. — El 
Maestro Fray Francisco de Vitoria.— El Maestro Astudillo. 

El Jueues á VIII de Agosto se continuó la congregación y votaron los si- 
guientes: 

El Maestro Metatigui. — El Maestro Oropesa. — El Maestro Arrieta. — El 
Maestro Alcaraz. — Fray Gil. 

El Sábado á X de Agosto se continuó la cathólica congregación, y muchos 
de los theólcgos dieron en scrito sus votos sobre la tercera preposición (sic) y 
los leyeron, y el Doctor Coronel leyó el voto del Sr. Obispo Cabrero, que dixo 
se lo hauia dado su Señoría en escrito, y quedó que para otro día los otros 
theólogos darian sus votos. 

Martes á XIII de Agosto se continuó la cathólica congregación, y al- 
gunos de los theólogos dieron sus votos en scrito y otros dixeron que los 
darian. 

Su R.ma Señoria les hizo vn grande razonamiento por causa de la sospe- 
cha de la pestilencia, diziendo, entre otras cosas, quánto le pesaua que no se 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 65 

pudiesse continuar la cathólica congregación hasta dar conclusión en este ne- 
gocio, y lo que le parecía que se deuia de hacer. 

Respondió cada vno de los theólogos lo que le pareció, y la resolución fué 
que por agora se fuesen y que todos estudiasen sobre las proposiciones de 
Erasmo, y que su Señoría R.^^^ les scriuiria adonde habian de boluer, y ellos 
dixeron que cumplirian de buena voluntad lo que su señoria les escriuiesse, 
pero que se tomase conclusión en esto; y pasaron muchas cosas entre su se- 
ñoria R.ma y los dichos thcólogos; el dicho dia y el dia siguiente, víspera de 
Nuestra Señora de Agosto, se fué al Abrojo.» 

Además de los que figuran en las actas fueron citados, é ignoramos si con- 
currieron, los Maestros Silíceo, Ramírez, Frías, de la Universidad de Sala- 
manca; el Doctor Medina; el Licenciado Polanco; el P. Juan Navarrete; el 
Doctor Navarro; el Licenciado Poveda, canónigo de Zamora; el Obispo de 
Osma, Confesor del Rey; el Doctor Carvajal; D. García; el licenciado Sal- 
daña; el licenciado Valdés; el Doctor Beltrán; Micer May. 

En una hoja, de mano del Secretario, encabezada «Los que han de venir á 
la congregación son éstos,» aparecen, además, citados el Fiscal Jiménez, el 
Receptor, el Alguacil, Enrique Paz, Vergara, Sancho de la Cabexa y el 
Nuncio. 

Desde el 15 de Abril del año 1527 se empezaron á enviar traslados de las 
proposiciones de Erasmo á los que habían de asistir (i). 

Una vez empezadas las juntas, lo primero que se hizo fué repartir á cada 
uno de los asistentes una copia de las proposiciones atribuidas á Erasmo; 
opúsculo del que daremos una breve idea: 

Después de una ligera introducción, donde se encomia el celo que siempre 
ha tenido la Iglesia por extirpar las herejías, se dice que para que en los rei- 
nos de España no penetren, envió el Señor al Arzobispo D. Alonso Manri- 
que, á fin de que, juntamente con los doctísimos varones reunidos bajo su 
presidencia, se extirpasen los errores que en las obras de Erasmo contrade- 
cían el dogma católico, y se le muestra un resumen de ellos. 

Dichos errores eran éstos: 

I.® Contra sacrosanctam Dei Trinitatem: 

Erasmus in annotationibus primae Joannis V corruptos códices defenssat; 
in Beatum Hieronimum debacchatur; Arrianorum causam agit atque tu- 
tatur. 

2.° Contra Christi divinitatem, dignitatem et gloriam: 

Erasmus in libello de modo orandi asserit in Euangelio solum Patrem dic- 

tum verum Deum ítem ad eumdem errorem confirmandum omnes fere 

autoritates in quibus Christi diuinitas manifestissime demonstratur ita calide 
detorquet ut manifesté uideatur arrianorum causam defenderé. 

(1) Acaso también algunos días antes de esta fecha, pues en las actas origina- 
les está mutilada al principio la hoja en que se consignan las citaciones. 

5 



66 REVISTA DE ARCHIVOS 

3.° Contra Spiritus Sancti divinitatem: 

Pater freqiientissime Deiis vocatiir; filius aliquoties; Spiritus Sanctus 
numquam; et infra: nos Imc audaciae prorrupimus ut non vereamur Filio 
prescribere quibus modis debuerit honorare matrem suam, ¿audemus Spiri- 
tum Sanctum apellare deum quod ueteres ausi non sunt? H¿ec Erasmus in 
Prologo Sancti Hilarii. 

Antes había dicho en la misma obra que nunca San Hilario se atrevió á 
llamar Dios al Espíritu Santo, que no era sino espíritu de Dios, y que ni aun 
esto se hubiera arriesgado á decir si no lo lej'era en San Pablo. 

4.** Contra Sanctam haereticorum Inquisitionem: 

In Paraphrasi Matth. tertio décimo: serui qui volunt ante tempuscoUigere 
zizania sunt qui seudapostolos et haeresiarchas gladiis ac mortibus eatimant 
e medio tollendos: cam pater familias nolit eos extinguí, sed tolerari, si forte 
resipiscant et e zizaniis uertantur in triticum; quod si non resipiscant serven- 
tur suo judici, cui paenas dabunt aliquando. Haec ille. 

ítem in coUoquio Loquens de excomunicatione haereticorum haec ait: 

feriunt scilicet excomunicationes, sed irritis ictibus. Est et fulgur e vitro seu 
uase aereo: territat sed pueros; solus Deus habet fulmen quo feriat animam. 
Cumque introducta persona diceret: ¿quid si Deus sit in suo Vicario? Eras- 
mus respondet: utinam sit. 

5.° Contra orthodoxae ac catholicae fidei sacramenta. 

Contra Baptismum: 

In argumento Paraphrasis primae ad Corinthios: Cum hodie inquit satis 
esse putemus aquula modo tingi ut súbito fias christianus. Et in colloquio 
quod convivinm religiosoriim appellat: et jam suscepto sancto Baptismo puer 
christianus dicitur et est aliquo modo. Et in prologo paraphrasis in Math. 
certo modo docet reiterandum Baptismum. 

Contra cónfessionem: 

In libro de modo confitendi: Anxia, inquit, recensio et generiset specierum 
et circunstantiarum avocat animum a charitate in Deum et gignit odium ac 
desperationem. 

Contra Eucharistiam. 

Contra Sacramentum ordinis: 

In compendio Theologiae videtur tribuere autoritatem sacerdotalem uni- 
verso populo. 

Contra matrimonium: 

In annotationibus in Math. porro quod hodie in scholiis dictitant solo 
consensu contrahi matrimonium. Utinam tam probatum esset quam rccep- 
tum est. 

Prima ad Corinthios persuadere contendit quod óptima faceret Eccle- 

sia si matrimonium consumatum multis de causis dirimeret, separatis data 
licentia iterum nubendi. 

Contra autoritatem Sacrae Scripturae, evangelistarum et apostolorum. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 67 

Contra christianitatem, concilia et Paires orthodoxos. 

Contra beatas Virginis Mar'oe honorem: 

In libro de modo orandi teaet perpetuara virgínitatem beatae Mariae non 
posse doceri evidentibus Sacrarum Scripturarum testimoniis. 

In Lucam c. I exponens illud turbata est deinde inquit quod audiret salu- 
tationem amatoriam et nescio quid procorum praeseferentem. 

Contra autoritatem summi Pontificis et Concilii. 

Contra ecclesiasticas ceremonias. 

Contra delectum ciborum et ecclesiae jejunia. 

Contra celibatum. 

Contra scholasticos doctores. 

Contra indulgentias. 

Contra Sanctorum venerationes, sacras reliquias, et imagines et peregri- 
nationes ad pía loca. 

Contra ius in bonis temporalibus. 

Contra libertatem arbitrii. 

Contra poenas inferorum. 

Non est alia flamma in qua cruciatur dives ille commenssator evangelicus 
nec alia suplida inferorum de quibus multa scripsere poetae quam perpe- 
tua mentís anxietas quae peccandi consuetudinem comitatur, {Enchiridion^ 
cano. 20.) 

Repartido ya el cuaderno de proposiciones, cada uno de los asistentes las 
fué censurando; de sus pareceres se conservan en manuscritos autógrafos y 
con firma, los siguientes: 

Del Abad de Alcalá, Pedro de Lerma; Maestro Antonio de Alcaraz; Don 
Esteban de Almeida; el Maestro Arrieta; Fray Diego de Astudillo; Don 
Santiago, Obispo polacense; Fray Bartolomé de Carranza y Miranda; 
Doctor Miguel Carrasco ; Fray Francisco Castillo ; Maestro Pedro Ci- 
ruelo; Fray Alonso de Córdoba; Doctor Luis Coronel; D. Alonso Enrí- 
quez, Abad de Valladolid; Doctor Miguel Gómez; Doctor Santiago de 
Gouvea, doctor parisiense; Fray Antonio de Guevara; el Arcediano de la 
Fuente; Fray Gil López; el Maestro Margallo; el Doctor Matatigui; el 
Maestro Fernando de Prexamo; el Doctor Juan de Quintana; Fray Juan 
de Salamanca; Maestro Bernardino Vázquez de Oropesa; Fray Fran- 
cisco Victoria; el Maestro Vitoria; Fray Alfonso Virués y el Doctor 
^uria. 

Pedro de Ciruelo combatió las proposiciones de Erasmo tocantes á la Tri- 
nidad, á la Inquisición, á conferir el bautismo en edad adulta y al poder es- 
piritual. 

Fray Francisco Castillo sólo hallaba errores y herejías en las obras de 
Erasmo. 

Lo mismo opinaron Fray Alonso de Córdoba, el Maestro Fernando de 
Prexamo, el Maestro Margallo, Juan Quintana, Fray Juan de Salamanca, 



68 REVISTA DE ARCHIVOS 

Fray Francisco de Victoria (i), el Maestro Bernardino Vázquez, de Orope- 
sa; Fray Antonio de Guevara y Santiago Gómez, quien escribía: 

«Dicit Hieronimum sepe varium; ¿quid magis varius quam Erasmus qui 
propter suorum dictorum vanetatem alicui de magistris nostris post me 
sendentibus (sic) crimen false imposuit? Dicit sanctissimum Patrem illum 
inconstantem, quum ipse Erasmus sit movilis, vagus, querulus semper.t 

Sigue diciendo que Erasmo difunde en España y en toda la Iglesia veneno 
con sus escritos, y añade: 

«Cui veneno si Re.ma d, y. non resistat sentiet in Hispania ex parva sub- 
dola magnam sibi ortam esse discordiam. A paucis diebus accepi ab illo 
magnae religionis viro vocato Abeni.* quod quum una dierum commentare- 
tur cum fratre Hemundo suae ordinis religioso et magnae litteraturae viro ex 
Germania nato de Herasmo et Lettero, Hemundus in hanc prorrumpit sen- 
tentiam: «Erasmus posuit ova et Letterus eduxit pullos. Det nobis Deus ut 
pulli suffocentur et ova frangantur.» 

Declaráronse también en contra de Erasmo Fray Diego de Astudillo, que 
tachó casi todas las proposiciones de heréticas, falsas y escandalosas; el 
Maestro Arrieta, á quien parecía vana curiosidad y peligro de ignorantes 
investigar si en el Evangelio se da ó no á Cristo el nombre de Dios, y pedía 
que se aconsejase á Erasmo que esciibiese teológicamente en materias sagra- 
das; el Doctor Esteban de Almeida, á quien ofendía el calificativo de vitricus 
Christi aplicado á San José, pues bajo esta frase laUt vemmim, quod videtur 
innnere Virginem conjucutam fuisse alteri viro, y opinaba que debían ser corre- 
gidas las obras del roterodamense. Pedro de Lerma, Abad de Alcalá, dijo 
que debía rogarse á Erasmo que suprimiese en sus libros las argucias y ter- 
giversaciones, tratándose de la divinidad de Cristo, á fin de no suscitar la 
herejía arriana, muerta del todo; en los demás puntos trató de explicar en 
sentido católico las opiniones de aquél. 

El Dr. Alfonso de Virués, en unas ocasiones disculpa á Erasmo, y en otras 
dice de alguna de sus proposiciones que no sólo es católica, sino basta piado- 
sa; la misma conducta siguieron el Dr. Matategui; el Dr. Cuna; Fr. Egidio 
López, predicador de la capilla imperial; el Arcediano de la Fuente, D. Al- 
fonso Enriquez, Abad de Valladolid, y Fray M."» Samunde, Maestro en Teo- 
logía y Vicario Provincial de la Merced. 

Mostráronse también más ó menos defensores de Erasmo el Doctor Migtiel 
Carrasco, si bien calificando de petulantes y procaces las palabras de aquél 
contra San Jerónimo; el Doctor Miguel Gómez, quien tratando de si en el 
Evangelio se daba ó no al Espíritu Santo el nombre de Dios, escribe: «Opor- 
tet quot displiceant et apostoli et evaugelistae et prophetae, qui nihil aliud 
de eo scripserunt quam quod esset. Non est igitur faisum quod Erasmus dicit 

(i) Este dio dos pareceres: uno de ellos fechado en Valladolid á 6 de Julio 
de 1527; ambos son autój^^rafos y con firma. 



BÍBLIOTECAS Y MUSEOS 69 

ciim in Sacris Litteris ego non videam ubi expresse et formaliter dicatur Spi- 
ritus Sanctus Deus. Non tamen propterea negat Erasmus imofatetur plerum- 
que usque ad affectationis vitium Spiritum Sanctum esse Deum, et de ejus- 
dem substantiag et potentiae cum Patre et Filio.» En cuanto al artículo refe- 
rente al Santo Oficio, replicaba: «Dico quod videant quid dicant aliqui Reve- 
rendi Magistri nam si illam Erasnni sententiam damnarent, damnarent et Divi 
Augustini de Q. Evangeliorum et cuarta epístola Parmeniani eL ad Vincen- 
tium donatistam et ad Bcnifacium comitem et Divi Hieroni. ac Jo. Chris. sen- 
tentiam; qui omnes idem tenent, secundum quod quum timetur ne simul 
cum zizaniis eradicetur et triticum, hoc est quod simul cum haereticis peri- 
clitarentur el boni catholici; tune pro tempore tollerandi sunt haeretici.» 

«Ad secundum quod Erasmus dixit da'ido consilium et non determinatam 
doctrinam ut si placeret Ecclesiae interrogarentur pueri, prima pars consilii 
sana est; secundam non dico sanam ñeque aceptandam ñeque ipse dicit quot 
aceptetur ñeque vult extimari uno pilo respondendo ad Bedam.» Decía que 
no debían atribuirse á Erasmo todas las cosas que hablan los interlocutores de 
sus diálogos, disculpa que éste había ya dado en sus defensas. 

Fray Bartolomé de Carranza dio el siguiente parecer: 

«Quod sentio circa articules Erasmo objectos in hac prima causa de Trini- 
tate succinte et brevius quam potero aperiam. 

Circa primum articulum dúo dico: primum tenendum est indubitanter si 
periculnm haeresis volumus euadere illud primum ttsúmomum trgs sunt qui 
Ustimonimn dant in celo Pater et Verbum et Spiritus Sanctus et ti tres unum sunt» 
quod habetur prima Joanis 5 pertinere ad sacrum canonem Biblia & esse de 
integritate literae sacrae. 

Secundo dico quod Erasmus circa hoc neo est lapsus ñeque errauit in illa 
anotatione cum solum dicat illud non inuenisse incodicibus grecis&in tertia 
editione appossuerit illud catholice sentiens. 

Ad secundum articulum in quo maledicus est in Iheronimum eum ape- 
lans violentum, parum pudentem etc. dico in eo nullum esse errorem qui ad 
fidem pertineat; potest tamen argui Erasmus quod parum ciuiliter & plus 
equo irreuerenter locutus sit de Iheronimo. 

Circa tertium articulum ubi Erasmus inquit: ptestiterat hoc etc. dico hoc 
dogma pium esse et sanctum, cum erudiat afectiim nostrum et incitet volum- 
tatem ad amorem et charitatem Dei auertens nos a curiosis studiis et inutili- 
bus disceptationibus quae tantum valent ad contentionem et parum ad inte- 
lectus doctrinam. 

Ad quartum articulum dico primo quod multa sunt quae negant arriani quae 
apertissimis testimoniis Sacrae Scripturae posunt doceri ut Xpus. est verus 
Deus: Xpus. est eiusdem naturae cum Patre: Xpus. sst equalis Patri etc. Ali- 
quid tamen est quod arriani negant quod licet ex sacris testimoniis vel Eccle- 
siae determinationibiís suficienter comprobetur non tamen potest sufñcienter 
doceri et per aperta testiinonia quae in Sacra Scriptura palam sint expressa 



7o REVISTA DE ARCHIVOS 

sed ultra est necessarius intelectus discurssus vel ratiocinatio sicut est haec 
veritas: Spiritus Sanctus est venís Deus eiusdem naturas ciim Patre et Filio 
ab utroque procedens. Dico secundo quod cum Erasmus non dicat nichil 
quod arriani negant posse doceri nisi ratiocinatione, sed dicit ouod arriani 
negant non posse doceri illam propositionem esse veram et ibi non esse lap- 
suní in Erasnio. 

Ad quintum articulum dico esse verum quia negarent arriani illud testimo- 
nium pertinere ad Sacram Scripturam et quando hoc concederent esset eis 
subterfugiura exponendo illud testimonium de unitate conFensus in testifican- 
do sicut exposuit abbas loachin et exponit fragmentum glosas ordinarise; pa- 
tet igitur quod per illud non possent convinci. 

Ad sextuiTi articulum dico illam propositionem secundum formaFem sea- 
sum quem verba designant esse falsam et hereticam damnatam ab Ecclesia 
etesse contra Sacram Scripturam. Dico secundo quod non est certum ipsam 
esse asertam ab Erasmo ex propria intentione, cum in sequentibus instet con- 
tra eam et eam totaliter diluat. Dico tertio quod potest ei asignan sensus 
catbolicus quem asignant doctores simili ferme propositioni apud Beatum 
Dionisium in libro I de Di. no. Dico quarto quod s¡ detur hanc propositionem 
esse ex mente Erasmi asertam potest inteligi quod non est afirmandum ali- 
quid preter id quod est expressum in Sacra Scriptura autoritate privata et 
particular! unius hominis non excipiehdo discursum ex Sacris literis et de- 
terminationem universalis Ecclesiae et quod hunc sensum preteadat aperte 
patet ex sequentibus. 

Ad ultimum articulum dico omnes illas propositiones esse veras in sensibus 
qui asignantur ab Erasmo etsi talis modus loquendi non sit in usu apud re- 
centiores theologos. 

Omnia hec et me ipsum subiicio determinationi sanctae matris Ecclesiae. 
Doctor Carranca Mirandensis.» — (Rúbrica; ológrafo.) 
Del parecer de Luis Coronel copiamos los siguientes párrafos: 
«Circa ea quae objiciuntur Erasmo sub titulo contra Sanctam Trinitatem 
sensum meum aperio modo sequenti. Primo non perpendo Erasmum corrup- 
tos códices defensare ñeque causam arrianorum agere. Verba autem quae in 
Hieronymum scripsit ipse non scripsissem, irreverentiam enim prasseferunt. 
Satius tamen censeo illud silentio proeterire ne cuiquam occasio idexipsis 
sanctissimi viri libris probandi ministretur.» 

Y en otro parecer que dio tocante á la proposición que trataba de la divi- 
nidad de Cristo, dice: 

«Quum Erasmus asserat in lib. de modo orandi Deum solum Patrem dic- 
tum verum Deum in Euangelio, censeo intellexisse quoad apertam appella- 
tionem, non quod dumtaxat Pater verus esset Deus, vel quod precise Patiem 
verum esse Deum ex Evangelio deduceretur. Fatetur enim Erasmus Filium 
esse verum Deum et ex Evangelio et alus Scriptuiae Sanct^c locis diligenter 
discussis Filium esse verum Deum deduci, sed quum arriani non falebantur 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 71 

Filiiim esse verum Deum eo quod iii Evangelio tale cognomen ei non tribui- 
tur opere pretium fuit in sacris concilis illud edoceri et sacros Doctores os- 
tendere illud cognomen Filio convenire, quod si evangélica littera cognomen 
illud Filio tribuissfct expresse fuisset forsitan supervacaneum cum haereticis 
de hoc agere, qnum ipsi quod expresse Evangelium continet non negarent. 
Et ubi iaveniretur in Evangelio Filium esse appellatiim expresse verum 
Deum, non propter hoc veniret Erasmus arguendus de haeresi, sed de lapsu 
memorias vel de in ne tanti momenti inadvertentia. Verumtamen si culpa est 
illud in libro alj indoctis legendo scribere quod lilis possit esse offendiculo, 
eam culpam Erasmus agnoscut oportet; nesciunt enim imperitl discernere 
Ínter veritatcm in Evangelio expressam et ex Evangelio deductam.» 

El Doctor Cabrero, Obispo Polacense, dijo: «In primis credo, teneo et ju- 
dico Erasmum esse verum et orthodoxiun christianum, vita et moribus reli- 
giosum, de universali Ecclesia orthodoxa et de ómnibus studiosis beneme- 
ritum. Primum constat mihi ex lectione suorum operum, ubi se profitetur 
christianum et omnia tenere et credere in articulis fidei quod tenet et credit 
sancta romana Ecclesia. Secundum constat mihi ex testimonio quampurimo- 
rum christianorum nobilium et doctorum virorum ipsum valde cognoscen- 
tium. Tertium constat mihi ex multis operibus ab eo editis cum multa utili- 
tate omnium qui pie et candide sine stomacho et bile illa legent, ex quibus 
fere omnia ejus opera legi. Secundo dico nihil esse judicio meo in presentí 
articulo dignum cui tan iniquus et odiosus titulus suppoaatur; teneo insuper 
in operibus Erasmi nihil esse dictum de mente Erasmi contra Sacrosanctam 
Dei Trinitatem, quam ipse in eisdem operibus simpliciter confitetur et firmi- 
ter credere constanter asseverat.» 

Disculpa á Erasmo y su ortodoxia en las siguientes proposiciones, cual es 
la sexta, diciendo: «Erasmus non defenssat corruptos códices, sed eos ein- 
mendat.» Y en la séptima: «Erasmus in illis verbis ad Stunicam dictis contra 
Hieronimum inciviliter se habuit sed non est lapsus dignus ut ponatur sub 
titulo illo: contra. SacyosanctafH Dá Trinitatam. Nec est amplius in hoc irri- 
tandus Erasmus ne expendens locum, foitasis probet ampliora iis quse dixit. » 

Afirma que Eiasmo creía que Cristo era Hijo de Dios, verdadero Señor.y 
consubstancial con el Padre, y que lejos de favorecer á los arríanos, los com- 
batía; por tanto, juzga criminal llamarle fautor de aquellos herejes, y á quie- 
nes lo acusaban de tal considera dignos de grave castigo. Examina Cabrero 
hasta la proposición décimateiccra. Cuando las tesis atribuidas á Erasmo 
eran, sin duda alguna, heréticas, insiste en demostrar que aquél no las había 
defendido y que se le imputaban falsa ó calumniosamente. 

Acaba con estas palal)t as: «Condado ergo quod in presentí articulo (sobre 
la divinidad de Cristo) nihil esse meo judicio propter quod Erasmus aut ejus 
doctrina sint damnandi, cum enim omnia in eo contenta habeant sensum 
catholicum et sanum ac verum. Teneo, sentio et judico ab his qui recte de 
Christo sentiunt ipsum esse accipiendum.» 



n REVISTA DE ARCHIVOS 

Oíros examinaron las tesis de Erasmo con más ó menos imparcialidad; tal 
fué el Maestro Pedro Vitoria, que empezó su dictamen con un exordio en 
que ponderaba los méritos de aquel sabio: «Cum ómnibus Erasmi scripta le- 
gentibus ac pie intelligentibus, Presul Illustrissime, luce clarius compertum 
sit ipsum elaboras&e ac fuisse totis viribus conatum ut bonas litteras pene 
sepultas apud nostrates excitaret; deinde ut mundum plus satis tribuerem 
indebitis ceremoniis ad verae evangelicae pietatis expergefaceret; postremo 
ut studia Theologiae scolastica nimium prolapsa ad inanium questiuncularum 
argutias ad divine Scripturae fontes revocaret, omnes lUi gracias referre et 
eum tutari ac defenderé tenemur; si quid vero perperam sensit aut scripsit 
bonus enim quandoque dormitat Homerus, diligenter eum admonere quid ab 
illo vitari vellimus ut correctum ac purgatum illius ingenium magno non 
fructu magnaque cum gloria simul ac lucro animarum instauret ea quibus 
multi offenduntur ut ad exemplum Christi et Apostolorum cum omni man- 
suetudine ac verborum urbanitate scribat et doceat ea quae ad veram pieta- 
tem attinent id quo maiore cum fructu possit, Erasmus enim ut ex operibus 
ejus colligere potuimus christianissimus est, fatetur quipe et frequenter om- 
nia fidei nostrae sacramenta et, ut ajiint, opera tur ut christianum hominem 
decet; credendum est ergo et indubitanter sperandum quod monitus a tua 
lUustrissima dominacione incunctanter efficiet quidquid illi benigne ac sua- 
viter scribas, cum ipsemetdicat in epístola ad Marcum Lauricium: quod si 
quid interim inciderit quod eruditos ac píos offendat non dnbito imitare ñeque 
enim me deffitebor hominem esse.* 

A continuación va examinando con imparcialidad las proposiciones de 
Erasmo, la mayor parte de las cuales tacha de erróneas ó de temerarias. 

Antonio de Alzaraz dijo que él no había hallado en las obras de San Hila- 
rio, ni en la Sagrada Escritura, el nombre de Dios aplicado manifiestamente 
al Espíritu Santo, ni sabía á qué Padres de la antigüedad se refería Erasmo 
al decir que no se habían atrevido á llamar Dios á la tercera persona de la 
Trinidad; combatió la opinión de Erasmo acerca .del Santo Oficio; reco- 
mendó que se aconsejase á aquél que no tratase j acose las cosas divinas y 
dio por verdadera la proposición de que en el Evangelio sólo el Padre es 
llamado expresamente Dios. 

Acerca del tercer artículo declara que duda si es piadoso calumniar la in- 
tención de Erasmo cuando sus palabras son propias y rechazar su intento y 
su exposición cuando aquéllas son impropias. Aún es más explícito en el ar- 
tículo cuarto, pues dice: «dico cum Athanasio santisimo quod in tota Sacra 
Scriptura non reperitur autoritas quae formalibus verbis sonet, tres personas 
divinas esse ejusdem substantiae,» y que solamente por el raciocinio se de- 
duce de los textos bíblicos el dogma de la Trinidad. Acaba diciendo que se 
recomiende á Erasmo la claridad en sus escritos. 

Como se ve, la lucha entre los partidarios y los enemigos de Erasmo era 
bastante reñida, así que el Arzobispo Manrique juzgó lo más conveniente di- 



6ÍBLI0TÉCAS Y MUSEOS 7^ 

solver aquella especie de concilio, sin que ninguna conclusión definitiva se 
aprobase. Los erasmistas se atribuyeron la victoria, mas luego comenzaron 
á ser perseguidos por el Santo Oficio, adversario declarado del sabio rote- 
rodamense. 

Por la copia: 

A. P. Y M. M. S. Y S. 



II 
THEATRO DE LOS THEATROS 



(Conclusión) (1 



De los argumentos de las Comedias modernas. 

El primero instituto de el Poeta es la imitación, y el intento principal de 
la Comedia es imitar, y conuiénele la misma difinicion que da el Philósopho á 
la Tragedia: que es vna imitación señera que imita y representa alguna acción 
cabal y de quantidad perfecta, cuia locución sea agradable y diuersa en diuersos 
lugares, introduciendo para la narración varios personages. Estas se escriuen 
de lo que sucede .6 de lo que puede suceder, poniéndolo verosímil; diuidiré- 
moslas sólo en des clases, amatorias ó historiales, porque las de Santos son 
historiales también y no otra especie. Las amatorias, que son pura inuen- 
cion ó idea sin fundamento en la verdad, se diuiden en las que llaman de 
capa y espada y en las que llaman de fábrica. Las de capa y espada son 
aquéllas cuios personages son sólo caualleros particulares, como D." Juan ú 
D.n Diego, etc., y los lances se reducen á duelos, á celos, á esconderse el 
galán, á taparse la dama; y, en fin, aquellos sucesos más caseros de un ga- 
lanteo. Las de fábrica son aquéllas que lleuan algún particular intento que 
probar con el suceso, y sus personages son Reies, Príncipes, Generales, Du- 
ques, etc., y personas preeminentes sin nombre determinado y conocido en 
las historias, cuio artificio consiste en varios acasos de la Fortuna, largas 
peregrinaciones, duelos de gran fama, altas conquistas, eleuados amores, y, 
en fin, sucesos extraños y más altos y peregrinos que aquellos que suceden 
en los lances que poco há llamé caseros. Estas de capa y espada han caido 
ya de estimación, porque pocos lances puede ofrecer la limitada materia de 
un galanteo particular que no se parezcan vnos á otros, y sólo D," Pedro 
Calderón los supo estrechar de modo que tubiesen viueza y gracia, suspen- 

(1) Véase el núm. 12 del tomo anterior. 



74 REVISTA DE ARCHIVOS 

sioH en enlazarlos y travesura gustosa en deshacerlos. El argumento de éstas, 
por la mayor parte, se reduce al galanteo de una muger noble con vna corte- 
sana; competencia de otro amante con varios duelos entre los dos ó más por 
los términos decentes de la cortesanía, que para encararse con ella, el vno, 
después de muí satisfecho de su honor y de que no fauoreció á los otros y 
en desengañarse los demás, y ninguna ai que, como asegura el P.e Camargo, 
pare en vna comunicación deshonesta^ en vna correspondencia escandalosa, en un 
incesto ó en vn adulterio. Repare qualquiera cortesano en la implicación que 
traen consigo estas palabras; porque ¿cómo puede vna comedia parar en una 
comunicación deshonesta, ó qué fin de comedia es éste, ni vna correspon- 
dencia escandalosa? ¿Ai alguno que aia visto vna comedia que pare en que- 
darse alguna muger por dama de algún galán? Yo no la he visto, ni lo he oido 
decir, ni puede hauer comedia que pare en eso; pues ¿cómo será aquel parar 
en vna comunicación deshonesta ó en vna correspondencia escandalosa? Yo no lo 
sé, porque las más fenecen en casamiento. No pongo en duda que ai algunas 
comedias en que vna dama, después de burlada, se entra en vn Conuento; 
pero esto no sé que sea deshonesto ni escandaloso; y si se expuso al pueblo 
la fragilidad de una muger, también se expuso el fin desgraciado, siendo vna 
de las reglas del arte que el Poeta no alabe esto, aunque es fuerza que la 
figura á quien ha sucedido la desgracia busque razones conque disculparla, 
porque de otra suerte no fuera perfecta lá imitación; pero no porque ella se 
disculpe, lo dan los otros por bueno. 

Veamos también ahora qué comedia abrá en el Mundo que acabe en un 
incesto. Yo no he visto que ningún galán case con su hermana ni con su 
madre; sólo en la comedia de S." Gregorio se ve por vn acaso y vna igno- 
rancia; pero ni aquellos personages se supone casar con mala fee, ni allí se 
aprueba; sólo se expone por exemplo, y si esto se vedara, también quitaran 
de contarlo en su historia, y se pueden poner quantos casos huviere, como 
no sea para aplaudirlos, ni quitar el horror que deuemos tener al mal. Y 
siendo de esta suerte, no tendrá el Poeta ni la comedia culpa alguna de que, 
quien puede tomar lo bueno del exemplo, tome lo malo, y por eso es acto 
indiferente, porque tiene bueno y malo. Ninguna comedia ai, entre todas las 
castellanas, que acabe en vn adulterio, aunque ai algunas que empiezan en él 
y acaban en la tragedia de la venganza, porque es regla también indispensa- 
ble que no se pueda poner el delito sin el castigo de él, por no dar mal exem- 
plo, y esto más es poner horror al adulterio que incitarle; y en un exemplo 
que se predique en la iglesia para contar el castigo, es fuerza contar la cul- 
pa. Sino se han de escriuir los delitos, y por lo que tienen de peligro, se ha 
de omitir lo que dan de escarmiento, digamos á las Sagradas letras que no 
nos quenten el concúbito de Judas y Thamar, el incesto de la otra Thamar 
y su hermano Ammon, el incesto de Loth con sus hijas, el adulterio de Da- 
vid, la vida libre de la Magdalena y otras cosas semejantes que quizá abrán 
provocado alguno, siendo cierto que la lasciuia de los hombros llega á pro- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 75 

fanar lo más sagrado; y, en fin, si hemos de condenar todo aquello que 
extrínsecamente es ocasión de culpa, ninguna cosa las causa maiores y más 
frequentes que la misericordia de Dios, en quien tanto fiamos: ¿dirémosle á 
Dios que no tenga misericordia? Demás de eso, desde que D.^ Pedro Calde- 
rón atendió tanto al aire y al decoro de las figuras no se pone adulterio que 
no sea sin culpa de la muger, forzándola y engañándola, y en su primoro- 
sa comedia de El pitnor de su deshonrra, hace qne el galán robe á una muger 
casada sin culpa de la infeliz, y se mantiene intacta en poder de el galán, y 
no obstante, por la duda mata á los dos el marido; ¿pues qué pluma, por 
seuera que sea, dirá que podrán las mugeres casadas hallar más á mano en 
ella el deseo del adulterio que el horror del castigo, dándole á ueber el vno 
junto al otro? y si lo hallaren, maldad será de los ojos que miran y no intrín- 
seca malicia de el objeto, quando todo el discurso de la comedia puede ser 
escuela de los buenos casados y el fin terror de los malos. Pues discurra 
aora el curioso á dónde pudo ver este Padre vna sola comedia que pare en 
lo que él dice que paran todas: en vna commimicacion deshonesta, en vna corres- 
pondencia escandalosa, en vn incesto 6 en vn adulterio. 

El argumento de aquellas comedias que llamamos de fábrica suele ser 
vna competencia por vna Princesa entre personas reales, con aquel mages- 
tuoso decoro que conuiene á los personages que se introducen, maiormente 
si son Reies ó Reinas, Damas de Palacio, porque aunque sea del Palacio de 
la China, sólo por el nombre lieua el Poeta gran cuidado en poner decorosa 
la alusión, venerando por imagines aun las sombras de loque se puede lla- 
mar Real. Y no sé cierto á dónde ha visto el P.= Camargo comedia de sus 
tiempos, en que estén las Princesas fáciles y liuianas; con ingenuidad con- 
fieso que no he visto ninguna ni sé quál sea, y ésta es la prueba. Ninguna 
Reina ha sido más torpe que Isabela de Inglaterra: ni era hija legítima de 
Sangre Real, ni ha dejado sucesión Real, porque los vltimos Reies de Ingla- 
terra de cuia tragedia acaba de uer la Europa una infeliz catástrophe, son 
de la Casa Estuarda de Scocia, que siendo la más antigua que tiene cetro en 
Europa de poco tiempo á esta parte, tuvo á Maria y á Jacobo degollados, á 
Carlos segundo peregrino, y á Jacobo segundo foragido y despojado. Siendo, 
pues, cierto que no ai sucesión de Isabela por quien callar, y que ella se hu- 
manó con el Duque de Virón, con el de Norfolch, á quien degolló por celos de 
Maria Stuard con el Conde de Essex y con otros muchos, la comedia del Con- 
de de Essex la pinta sólo con el afecto, pero tan retirado en la Mag.^ y tan 
oculto en la entereza, que el Conde muere sin sauer el amor de la Reina. 
Precepto es de la comedia inviolable que ninguno de los personages tenga 
acción desairada ni poco correspondiente á lo que significa, que ninguno ha- 
ga una ruindad ni cosa indecente; pues ¿cómo se ha de poner vna princesa 
indignamente y más quando la Poesia enmienda á la Historia porque ésta 
pinta los sucesos como son, pero aquélla los pone como deuian ser? ¿Pues 
dónde están estas Princesas fáciles? 



76 REVlStA DE ARCHIVOS 

Algunas de éstas tienen duelos, encantos y conjuros; de los duelos habla- 
remos en el capítulo de las costumbres; los encantos se suponen entre genti- 
les, y si ai christianos se cuida de que lo ignoren, ó no incurran en pacto, po- 
niendo el lazo del artificio en trances de fortuna, peregrinaciones, nauegacío- 
nes y jornadas, y tanpoco se enseña el modo de inuocar los spíritus ni hacer 
los conjuros, conque no le discurro el inconueniente. 

Las comedias de historia por la maior parte suelen ser exemplares que en- 
señen con el suceso eficacíssimo en los números para el aliuio. Dígalo el 
santo Moisés que puso en verso la historia de Job para animar con su exemplo 
la paciencia de los afligidos Hebreos y diuertir con su dul9ura la fatiga de 
sus tareas y adoues, conque lo que hizo Moisés ninguno abrá que se atreua 
á culparlo, si el modo no fuere opuesto. El maior cuidado del Poeta y otro 
precepto de la Cómica es no escoger casos horrorosos ni de mal exemplar, y 
el patio tanpoco los sufre. A D." Francisco de Rojas le siluaron la comedia 
de Cada qual lo que le toca por ahuerse atreuido á poner en ella vn caballero 
que casándose halló violada de otro amor á su esposa; y D." Pedro Calderón 
deseó mucho recoger la comedia de Vn castigo tres venganzas que escribió sien- 
do mui mozo porque vn galán daua vna bofetada á su padre, y con ser caso 
verdadero en Aragón y aberiguar después que era el Padre supuesto y no na- 
tural, y con hacerle morir no obstante en pena de la irreuerencia, con todo eso 
D.i^ Pedro quería recoger la comedia por el horror que daua el escandaloso 
caso. 

Entretégese la historia del artificio, pero no es éste su lugar: sólo diré 
que el argumento de una comedia historial es vn suceso verdadero de vna 
batalla, vn sitio, vn casamiento, vn torneo, vn vandido que muere ajus- 
ticiado, vna competencia, &.* Son de esta línea las comedias de Santo que, 
en quanto al argumento, no necessitan de entrar en disputa, y en cuanto 
á sus circunstancias, se irán exponiendo en su lugar. 

Las Fábulas se reducen á máquinas y Müssicas, y aunque se trata en 
ellas de Deidad á Júpiter y á los demás Dioses, es en un Reino donde 
esto no tiene peligro, porque á ninguno he visto hasta oi tan necio que 
crea semejantes; y si se vedara la fábula por sí desnuda de las circuns- 
tancias del theatro no se permitieran libros de la Philosophia mytológica, 
ni se leieran en las más doctas escuelas Poetas gentiles. Luego las come- 
dias modernas no son pecaminosas por sus argumentos: Pruéiíase esto por 
que ellas son vnos exemplares supuestos ó verdaderos de los sucesos de 
la vida; éstos es lícito y permitido contarlos en historias: luego su na- 
rración no será pecado; podrá serlo por las acciones ó circunstancias con 
que se contare el caso, pero por lo menos no habrá pecado en el argu- 
mento, que es lo que vamos probando por aora: de donde sacamos que si 
los argumentos generales de las comedias modernas se reducen á galantear 
para casarse ó tomar vna plaza, á dar vna batalla, á mostrar el castigo 
de un delito y el peligro de una fragilidad, no siendo nada de esto pe- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 77 

cado, no lo será el argumento, y por consequencia, son decentes y honestos 
los argumentos de las comedias modernas. 

3 

Del contexto y el episodio. 

El contexto es aquella trabazón y vnion de acasos y lanzes de que se ador- 
na el suceso, y el episodio son los amores ó personages que se suponen por 
hermosear la historia, y así puse juntas estas dos qualidades por ser casi vna 
mesma. 

De los representantes Mimos archimimos y Satyros, y de In forma y origen de los 
antiguos poemas mímicos y satyricos, así entre los Griegos como entre los Latinos (i). 



Que sean Mimos, 

Esta voz mimos está formada del verbo griego mimeomai^ que significa 
propriamente imitar con burlas, y así mimo, en el rigor de nuestro idioma 
castellano, se deue traducir remedador, porque su asunto era remedar cosas 
torpes, ridiculas y humildes, y de la misma especie eran los personages por 
quien suponían; assí lo afirma Julio César Scalígero con la authoridad de 
Donato, diciendo que el mimo se llamó nsí por la antigua imitación de cosas viles 
y personages ruines. Pero lo que Donato dice en la vida de Terencio es que 
los Mimos imitaban las personas más viles, descriuiendo sus acciones con 
grandes estremos de gesticulaciones y meneos mui luxuriosa y desuer^onza- 
damente, como se confirma del elloquentísimo Doctor charthaginés, en don- 
de dice: Entonces os deleita en los mimos con magisterio de torpezas ó conocer lo 
que en casa han hecho, ó oir ¡o que pueden hacer. Lo mismo se colige de Ouidio 
en el verso del margen, y Diómedes dice que lo que representa el Mimo es 
mouimiento indecoroso que esplica las palabras ó imitación lasciua de las 
acciones, y que se llamó Mimo porque imita sólo, pues no obstante que to- 
dos los demás poemas son imitaciones, éste, como lo es en acciones y pa- 
labras y gestos, hizo profesión particular suia lo que es común á todas las 
poesías. Todo se puede ver en Julio César Scalígero donde queda citado, y 
en Lilio Gregorio Giraldo. Al principio fué ésta vna representación muía 
que se executaua danzando y expresando con gestos y mouimientos lo que 
cantaua el archimimo, que era propriamente el maestro de aquel género de 
choros que gouernaua sus músicas, y Julio César le llama maestro de los 
gestos porque Luciano, en el libro I De Saltatione^ dice que mui poco antes de 

(i) Folios II á 14. 



78 REVISTA DE ARCHIVOS 

su tiempo vnos mismos eran los que danzaban y cantauan; pero conociendo 
después que la agitación de el aliento embarazaba la voz, cantauan éstos lo 
que representauan danzando aquéllos. Introduxéronse entre los actos de la 
Comedia y la Tragedia para mo«ier la risa del auditorio, como lo prueba el in- 
signe escocés Thomas Dempster, 

Y verdaderamente permanece oi en nuestra España este mismo género de 
espectáculos, aunque sin aquellas torpezas que en lo antiguo hicieron delin- 
quente el aplauso y abhominable la risa. 



Dan:¡as castellanas que llaman historias. 

En muchos lugares de el Reino de Toledo vemos oi en las fiestas más cé- 
lebres executar estas danzas mímicas á la sinceridad de sus paisanos, cuia 
composición llaman ellos historia, y es verdaderamente (como en su lugar 
diremos) la primitiua y ruda comedia castellana nuestra, no sin gran simili- 
tud á los primeros inculpables juegos scénicos que cuenta Linio de Roma. 
Escríuese primero en vn desaliñado romance el suceso que quieren repre- 
sentar, antiguo ó moierno, en forma de relación. Este le va cantando vn mús- 
sico en voz alta y clara de forma que le perciua el auditorio, y conforme va 
nombrando los personages, se van ellos introduciendo á la scena vestidos 
con la maior propriedad que pueden y enmascarados como los antiguos his- 
triones. No representan ni articulan palabra alguna, pero con acciones y ges- 
tos (que la mala expresión de sus toscos artífices hace ridículos en la sinceri- 
dad de su rethórica natural) van ellos significando quanto el mússico canta y 
haciendo cada personage los mouimientos que le tocan del sucesso que se va 
cantando. No son mouimientos deshonestos ni torpes los que éstos hacen 
como los antiguos Mimos, porque tampoco como ellos imitan personas viles 
ni acciones leves, antes lo más plausible es que introducen en sus historias 
casos y personages heroicos donde es lo más gracioso ver aquellos rústicos 
reuestirse de la magestad que no conocen y hacer las acciones más descom- 
pasadas vengan ó no vengan. 



Dan:{a que se hi^o en Esquiuias. 

Algunos dias a que á petición de vn cauallero del lugar de Esquiuias, de 
bien sazonado y agudo ingenio, escriuí vna de estas historias (como ellos di- 
cen) no poco brindado del curioso apetito de verla. Elegí acaso el sucesso 
más aplaudido y más reciente, que era el socorro de Viena y la batalla cam- 
pal que allí ganó la Sacra liga, y es vna de las maiores que habrán leído los 
más curiosos en las historias y en los anuales del mundo. En mi vida tube 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 79 

más festiuo rato, más bulliciosa la alegría ni más naturalmente vertida del 
alma la risa que al ver al Señor Emperador, al Rey de Polonia y al húngaro 
Cipion, el gran Carlos de Lorena, representados mudamente por aquellos tos- 
cos bailarines, tan desfigurados en la propriedad de sus trages que querían 
esforzar y tnn quebrantados en las acciones con que los querían fingir. Pero 
quando vi salir al gran Visir huiendo, al Sultán haciendo estremos de dolor y 
mandándole ahorcar, y al vulgo de los Moros mal vestidos executando el or- 
den, se me hizo penoso el excesso del regocijo por que fué peligrosa la risa, 
así en la duración como en la violencia. Confieso que no huviera saínete más 
cosquilloso al gusto ni más bien visto á todos á profesarlo estos hombres, 
si no tuviera el peligro de que se hiciese arte, el qual quando se esfuerza en 
buscar la risa encuentra quizá la admiración. Ningún donaire es tan gracioso 
estudiado como natiuo, y las cosas mal executadas en tanto son risibles, en 
cuanto sus artífices las tienen por bien hechos, que el error que se estudia será 
discreción y no gracia. 

4 

Matachines. 

Tenemos también vna vina especie de los antiguos Mimos en los bailes de 
matachines que oí se vsan en España, tan recientes en ella que los passaron 
acá las compañías de representantes españoles que lleuó á Francia para su 
diuersion y para dulce memoria de su amada patria la christianíssima Reina 
María Theresa de Austria, gloriosa Infante de España, y los Franceses los to- 
maron de los Italianos, grandes maestros de gestos y mouimientos, en quien 
fué más insigne que todos vn representante que en las tropas (como allá 
llaman) del Rey Luis XIV bacía los graciosos. Era italiano de nación, y se 
llamó Escaramuche. Tampoco hacen éstos de oi mouimientos deshonestos, 
sino los más ridículos que pueden, ya haciendo que se encuentran dos de 
noche y fingiéndose el vno temeroso del otro se apartan entrambos, luego se 
van llegando como desengañándose, se acarician, se reconocen, bailan juntos, 
se bueluen á enojar, riñen con espadas de palo, dando golpes al compás de la 
mússica, se asombran graciosamente de vna hinchada vejiga que acaso apa- 
rece entre los dos, se llegan á ella y se retiran, y, en fin, saltando sobre ella 
la rebientan y se fingen muertos al estruendo de su estallido. Y de esta suer- 
te otras inuencíones entre dos, entre quatro ó entre más, conforme quieren, 
explicando en la danza y en ios gestos alguna acción ridicula, pero no torpe. 

5 

De las representaciones mímicas. 

Llegaron á tener tanto aplauso estos Mimos, que hicieron cierto género de 
introducción ligera para entablar la burla que imitauan, como nosotros he- 



So REVISTA DE ARCHIVOS 

mos hecho también con los matachines; pero solemnizados con excesso de la 
risa de el pueblo, se salieron de entre los actos de la Tragedia y Comedia, 
donde ocupauan el lugar de nuestros entremeses, y hicieron sus compañías 
aparte y sus poemas, llegando á tanto arte éstos, que ellos ponian sus carte- 
les y los poetas de sus representaciones se atreuian á poner en ellos sus nom- 
bres. Los de Grecia, quando al principio eupezaron á aiudar los gestos con 
la voz, dice Francisco de Cáscales en sus Tablas poéticas que representauan 
vn género de comedia antigua en prosa como para introducción de su burla. 
Esta especie de representación también nos ha quedado en vnos juegos que 
vsan oi en Andalucía, cuia forma se refiere aquí para que se coteje con los 
antiguos el siglo presente, y se vea que el mundo siempre ha sido vno y que 
pocas invenciones ai en él que aunque parezcan nueuas, no ocurran más á la 
memoria de los hombres que á su discurso, 

6 

Juegos de Andalucía^ como entremeses en prosa. 

Quando en los lugares del Reino de Setiilla se juntan á sus solaces los mo- 
zos y mozas, vsan varias formas de juegos en que rústicamente declaran 
ellos sus passiones debajo de la metáfora que juegan, porque el amor, aun 
á los más rudos hace ingeniosos para explicarse en aquella forma que pueden. 
Tales son el soldado, la sortija, el P.^ Prior y otros más licenciosos de lo que 
devieran, como el de el palillo y el alfiler que ya conocerá el que los supiere, 
y el que no, mejor será que no los conozca. Pero después de apurados éstos, 
para entretener parte de las noches representan los mozos más háuiles vnos 
entremeses en prosa, hauiéndolos ellos primero conferido entre sí y diciendo 
lo que ha de hacer á cada vno de ellos aquel que saue el juego. Tienen algu- 
nos de estos quentos dialógicos su especie de invención no poco festiva, y yo 
diré vno que vi en Ossuna con los términos más decentes que pue la, que le 
he escogido por compararle con los antiguos Mimos, de quien dice Scalígero 
que entre los Lacedemonios solía ser el argumento ir á hurtar fruta, y otros 
semejantes. Introducíase, púas, en el juego que he dicho vn estudiante que 
caminaua mui hambriento, y hallando vna viña se entraba en ella alabando 
el hallarla sola y diciendo muchos elogios á aquel género de fruta que á un 
tiempo es alimento y vebida, comia con gran prisa haciendo muchos ansio- 
sos y hambrientos visages. A este tiempo salia con vn arcabuz el guarda de la 
viña muy colérico y queriéndole matar; el pobre estudiante se le humillaua 
con los malores estremos de cobardía que podía ftngir; pero el guarda, inexo- 
rable á las exclamaciones, le pedia el diaero de las vbas comidas. Escusábase 
con su pobreza el estudiante y con serle imposible la satisfacción, y el otro 
le decia que ya que no las pagana no las hauia de llenar ni aun comidas, y 
así que tratase de dejarlas allí arrojándolas por fluxión de vientre, que él con 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 8i 

eso cumplía. También se disculpaua el estudiante con no hallarse dispuesto 
para ello, pero amenazándole con el arcabuz le obligaua á fingir la fea acción 
de voluer el alimento, prouocando la risa del auditorio con los gestos del te- 
mor y de la fuerza. Acabado esto, rjuedana el guarda mui vfano y también 
compadecido trabaua conuersacion con el estudiante, el qualcon gran humil- 
dad y sumission le pedia vn poluo de tabaco, y llegando mui rendido á tomar- 
le, se abrazaua con el guarda, le quitaua la escopeta, y haciendo el vno los 
mismos fieros y el otro los mismos medrosos gestos que antes hauia hecho 
su contrario, le obligaua á comer las vbas que el estudiante hauia dejado. 
Poco aseada es la inuencion, y contra mi natural la he referido porque se vea 
con quánta propriedad assimilan estos juegos á los primeros de los antiguos 
Mimos, pues son en prosa sus locuciones, son risibles sus argumentos y imi- 
tan cosas feas. Ni sólo en esto han querido imitar á aquellas antiguas torpes 
representaciones, sino en la deshonestidad abominable que tiene por regocijo 
en estos juegos la maliciosa sinceridad de aquellos paisanos. Vi también otro 
de estos rudos entremeses en que se introducía vna muger suponiendo serlo 
de vn escultor. Llamauan con grandes golpes á su puerta y entraña vn hom- 
bre buscando á su marido, y respondiendo ella que no estaua en casa, decía 
que él era sacristán de tal lugar y que á un santo que tenían en su retablo se 
le hauia quebrado vna pierna, y desde su lugar le traía para que su marido 
le aderezase, y así era forzoso dejársele en casa. Con esto daua vozes á los 
compañeros que le entrasen con gran cuidado, que lo mandaua la Señora 
Maestra, y sobre las manos vnidas de quatro zagales venía otro puesto de 
píes, mui derecho é inmóbíl como en acción de estatua, cubierto con vna sá- 
bana desde el cuello á los pies, que decían ellos le hauían puesto contra el 
poluo del camino. Encargáuanle mucho el cuidado con el santo y la breuedad 
de la obra, y dejándole allí, se iua el sacristán y los fingidos palanquines. La 
muger, mouída de su curiosidad natiua, quería ver la estatua y qué era lo 
que le faltaua, y quitándole la sábana, dejaua al deshonesto mozo todo des- 
nudo á vista de las doncellas y mugeres de todos estados, que lo aplaudían 
con risa descompuesta; spectáculo por cierto tan obsceno, abhomínable y en 
parte sacrilego, como quantos pudiéremos encontrar en la torpe barbaridad 
de los Gentiles, y digno de que las personas ecclesiástícas en cuíos territorios 
se executare, no obstante no ser en público, le reprehendan con la misma 
aspereza y rigor que el diuino Chrisóstomo afeaua á los Orientales el torpe 
regocijo de el Maiuma. 

Por la copia: 

M. S. Y S. 



82 REVISTA DE ARCHIVOS 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Los moriscos españoles y su expulsión. Estudio histórico-crítico por D. Pas- 
cual BoRONAT Y Barrachina, Presbítero (L. de Ontalvili.a), con un prólogo del 
Excmo. Sr. D. Manuel Danvila y Collado: Valencia, kjoi. — Imprenta de Fran- 
cisco Vives Mora. — Dos vols. en 4.° mayor de más de 750 págs. cada uno. — Pre- 
cio de los tomos de la tirada ordinaria, i5 pesetas. 

La expulsión de la raza mahometana, aun después de subyugada y ven- 
cida, fué la idea predominante del pueblo cristiano español, manifestada por 
el Rey D, Jaime I aconsejando al Infante D. Pedro su hijo: que gitas tost los 
moros del regne de Valencia per go com eren tots traydors e havien nos ho donat a 
coneixer moltes vegades: que nos faeut be á ells punyaren tots temps á nos fer greu- 
ge e nos decebre si pognessen; e alio mateix f avien á ell (al Infante) si romanien en 
la térra [Chron. Real); y por la Reina Católica encargando al morir la pelea 
contra los infieles enemigos de la fe. Era ésta una cuestión de antiguo resuelta 
en el terreno religioso como en el político y social, oponiéndose tan sólo á su 
realización los intereses materiales que anteponían á otras más altas consi- 
deraciones los señores de moriscos, que temían que al salir éstos de la Penín- 
sula se quedarían sin vasallos para cultivar sus tierras; los censalistas, que no 
querían ver mermadas sus rentas, y las dignidades eclesiásticas, la Inquisi- 
ción y hasta el mismo Patrimonio Real, que no veían con gusto quedarse 
expuestos á la merma de las alzofras^ almagras y alfardas y demás gabelas 
que gravitaban sobre los moriscos; dando mayor fuerza á todos estos argu- 
mentos el miedo de que por falta de brazos quedasen yermos los campos y 
sobreviniese una grave crisis económica. 

Para la solución de este difícil problema en el sentido que demandaba la 
voluntad que pudiéramos llamar nacional, fué necesario que tras los dos po- 
derosos reinados de Carlos V y Felipe II ocupara el trono de España un 
Monarca como Felipe III, dócil á las indicaciones de sus consejeros áulicos, 
y un varón fuerte, de alma bien templada y de carácter enérgico como el Ar- 
zobispo de Valencia, D. Juan de Ribera, que aconsejase al Monarca aquella 
medida después de comprender que con medios pacíficos y persuasivos nada 
se conseguiría. 

Bien comprendieron todos los perjudicados por el bando de expulsión de 
los moriscos, que á voz de pregón se publicó en Valencia el 22 de Septiem- 
bre de i6og, la influencia que en esta decisión del Monarca había ejercido el 
Arzobispo de Valencia, y contra él se desataron sus enemigos colmándole de 
injurias é inventando toda clase de calumnias, por medio de infamantes pas- 
quines. El día 6 de Enero de 161 1 entregó su alma al Creador el venerable 



BIBLIOTECAS Y MUS ROS 83 

Patriarca; gran parte de los cargos que contra él se habían forjado quedaron 
por desvanecer, el archivo que contenía las piezas justificantes de este pro- 
ceso permanecía cerrado, y el nombre del ilustre Prelado pasaba de genera- 
ción en generación envuelto en sombras, que si las personas piadosas trata- 
ban de desvanecer, á falta de documentos históricos, con la declaración que 
de sus virtudes hizo la Iglesia Católica, en cambio les ¿sprits forts ^ á quienes no 
importaba un ardite la prueba á que se sometieron la vida y costumbres del 
Arzobispo de Valencia en el proceso de su beatificación, continuaron difa- 
mándole, dando pábulo á una tradición que ha llegado hasta nuestros días, 
poco favorable á la memoria del ilustre Prelado que veneramos en los al- 
tares. 

Era cuestión de honra para la piadosa ciudad de Valencia, que cuenta al 
Beato Patriarca entre sus más esclarecidos prelados, y para el Colegio de 
Corpus Christi, fundado por su munificencia, restablecer la verdad histórica, 
derramar nueva luz sobre los hechos obscuros ó dudosos, romper el sacro- 
santo silencio que razones de Estado imponían años há, en asuntos que habían 
sido tratados y discutidos en los Consejos supremos, abrir, en fin, de par en 
par el archivo que encerraba la correspondencia reservada que sostuvo el 
Patriarca con la Corte y con los personajes más notables de su época; y todo 
esto se ha conseguido con la publicación de la obra de que nos estamos ocu- 
pando, en la cual el Sr. Boronat ha reunido cuanto de interés se ha escrito en 
esta materia, depurando los hechos, sometiéndolos á una crítica severa é im- 
parcial, y dándonos á conocer los documentos hasta hoy ignorados que se 
custodian en el archivo del Colegio de Corpus Christi, demostrando para 
siempre jamás la piedad evangélica, el celo apostólico, la energía varonil y 
la entereza de carácter de que dio pruebas en el asunto de la expulsión de 
los moriscos el Beato Juan de Ribera, el preclaro fundador del monumento 
más grandioso que tiene hoy en el mundo la severidad del culto católico. 

V. V. 



Cantas baturras, por Gregorio García-Arista r Rivera: Zaragoza, 1901.— 8.", 
132 págs. — Una peseta. [Biblioteca aragonesa^ I.) 

No voy á hablar á nuestros lectores de un desconocido en la república de 
las letras: varias obras de nuestro compañero Sr. García-Arista, bibliotecario 
de la Universitaria de Zaragoza, se han representado con éxito (i), y ahora 

(i) S. H. Recorrido cómico-lírico, en un acto y seis cuadros, en colaboración 
con A. Melantuche. Música de los maestros Trems y Aula. 

Fuga de consonantes. Zarzuela tragi-cómico-lírica, de costumbres aragonesas, 



84 REVISTA DE ARCHIVOS 

mismo figura en los carteles del teatro Eslava El olivar (i), cada día más 
aplaudido. Por eso recordarán nuestros lectores que el Sr. García- Arista 
fué incluido por mí (Vid. la Revista, número doble Febrero-Marzo 1901, pá- 
gina 187) entre los representantes de la tradición literaria en nuestro Cuerpo. 
El autor titula á su libro Cantas baturras porque en gran parte de Aragón 
el pueblo llama así á los cantares. 269 coplas contiene esta colección, premia- 
da con mención honorífica en los Juegos florales de Zaragoza de 1900 (Vid. 
la Revista, Diciembre 1900, pág. 757). Precédenla, A manera de Prólogo^ 
unas muy discretas observaciones del catedrático de la Universidad cesarau- 
gustana, D. Eduardo Ibarra y Rodríguez. Ya alaba éste como se merece las 
Cantas baturras por la expresión adecuada que nuestro compañero da á las 
ideas del pueblo aragonés, sin cultos atildamientos impropios del pueblo, sin 
pedestre servilismo opuesto á la poesía, sin verduras ni suciedades, escollos 
todos propios de este género poético evitados hábilmente por el Sr. García- 
Arista. Unos cuantos cantares elegidos al azar me excusarán de repetir el 
elogio: 



Átate bien los calzones 
que no te se puán caer, 
que, si los ve por el suelo, 
se los pondrá tu mujer. 

Como honda cueva ha de ser 
la mujer para el marido: 
dar fresco, si hace calor, 
y calor cuando hace frío. 

En Reinosa nace el Ebro 
y en Tortosa se une al mar, 
y pasa por Zaragoza 
para besar el Pilar. 

Por no llover me se seca 
todo el trigo y la cebada, 
y por no gueréme tú 
me se está secando /' alma. 



¡Si sabrá lo qu' és tu madre 
mi burro, mejor que yo, 
que un día que la nombré, 
el probé soltó una coz! 

Me enseñó á rezar mi madre 
y me había olvidan ya, 
y al Pilar entré ayer tarde 
y otra vez rompí á rezar. 

Como vino evibotelláo 
era mi amor calladico; 
lo destapé, se ha esbafáo (desvirtuado) 
y se ha vuelto vinagrillo. 

Por poner en él tu nombre 
iché á perder un olivo, 
y dimpuís m' has dispreciao,., 
¡que lástima de arbolico! 



en un acto y cinco cuadros, en colaboración con el mismo. Música de los maestros 
Isaura y J. Rivera. 

Siempre Heroica. Recorrido cómico-lírico, en un acto y cinco cuadros, en co- 
laboración con el misino. Música del maestro P. Echegoyen. 

El hombre de acero. Entremés, adaptado del alemán á la es^^nu ts^ujiiuui, tii 
colaboración con D. Juan San Emeterio. 

(í) Zarzuela de costumbres aragonesas, en un acto y tres cuadros, en colabo- 
ración con el Sr. Melantuche. Música de los Sres. Serrano (J.) y Barrera. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 85 

Réstame hablar del precioso Post scriptum de esta Colección de cantares, en 
el cual se tratan las cuestiones siguientes: Valor literario del cantar^ ¿Existen 
cantares populares?^ Variedad aragonesa de la lengua española^ Psicología arago- 
nesa^ El cantar aragonés. La segunda cuestión, ¿Existen cantares populares?, 
creo que está mal planteada, porque nadie, que yo sepa, ha dudado de su exis- 
tencia: la teoría acerca del cantar popular, que lo es, no por ser obra anóni- 
ma del vulgo, me parece de perlas; de lo que no me persuado es de que sola- 
mente haya poetas de los cantares, ni de que sea falsa toda clasificación en 
cantares populares y cantares literarios, y en poetas eruditos y en poetas Popu- 
lares. Esta consecuencia no está contenida en las premisas de la teoría: con- 
formes en que el cantar popular lo sea por su objeto, porque el poeta exprese 
el modo de sentir del pueblo, sus usos y sus costumbres, sus tradiciones y 
sus creencias, y todo eso en el lenguaje del pueblo mismo, si bien ennoble- 
ciéndolo; pero si hay cantares que no expresan esto, porque esto, lo popular, 
es lo específico; si hay poetas que hacen coplas puestas en tono para cantar- 
se, ó aplicables á alguno de los tonos populares, como fandango, jota, etc., 
que es lo genérico, el cantar, ¿dejarán de existir, además de los populares, 
otros cantares y otros poetas? Y á estos cantares y poetas ¿cómo los llama- 
remos? No digo si literarios y eruditos respectivamente, no sostengo que sean 
exactas las denominaciones, pero de alguna manera habrán de ser llamados. 

El amor regional lleva á nuestro compañero demasiado lejos al tratar de la 
Variedad aragonesa de la lengua ¿española?: aparte de algunas afirmaciones un 
tanto gratuitas y de orden secundario, dificilillo le sería probar al Sr. García- 
Arista con datos, no ya ciertos, pero ni siquiera probables, dado el atraso de 
la filología peninsular, que el lenguaje aragonés «no es derivación del caste- 
llano, sino que nació á la vez que él y con él paralelamente ha vivido, siendo 
dos hermanos gemelos, como nacidos de una vez y de una misma madre, ó 
como dos ramas de un mismo tronco;» que «ese tronco fué el lenguaje gótico- 
hispano, que refugiado en Covadonga y en el Pirineo, y conservado en sagra- 
do depósito por Pelayo é Iñigo Arista, fué usado durante la dominación sa- 
rracénica por los mozárabes de los reinos que nacieron en Asturias y Aragón;» 
y que «ese lenguaje gótico -hispano, en boca de gentes de la misma raza y 
de la misma religión, aunque aisladas por las conquistas sarracénicas, siguió 
un áes3.Yro\\o paralelo y simultáneo hasta llegar á constituir un perfecto len- 
guaje nacional en cada uno de los dos territorios, como habían llegado á 
constituirse dos naciones poderosas que se llamaron Castilla y Aragón.» 

Éxito de la obra: agotada la primera edición de 2.000 ejemplares. 

P. R. 



«6 REVISTA DE ARCHIVOS 

Statue d^phébe du Musée du Prado á Madrid, por M. Pierre París.— Tira- 
da aparte de la Revite Archéologique, tomo 11, págs. 316-327: París, 1901. 

El eminente arqueólogo, Profesor y Director del Museo de Reproduccio- 
nes de Burdeos, M. Pierre Paris, ha publicado una monografía, cuyo título 
encabeza estas líneas, acompañada con hermosos grabados, y su asunto es la 
estatua antigua de nuestro Museo Nacional de Pintura y Escultura, señalada 
en los viejos inventarios con el núm. 535, como imagen de Adonis, y catalo- 
gada por el inolvidable Hübner en su libro Antike Bildwerke in Madrid, con- 
siderándola como obra algo vulgar y de baja época. M. Paris la tiene en ma- 
yor estima. Encuentra en el tipo y en la posición de la figura rasgos pecu- 
liares de la escuela argiva, y al propio tiempo elegancias del aticismo, por lo 
que, reconociendo las analogías que ofrece la cabeza de la figura con la del 
conocido Spinario, obra argiva ó sicionita,.y con el Eros de Praxiteles, de que 
son copias los de Centocello, Vaticano, Ñapóles, se inclina á creer el mármol 
de Madrid de un estilo argivo atenuado y mezclado con el aticismo, lo cual 
reconoce que conviene á los caracteres con que se distinguió el escultor co- 
rintio Eufranor. 

No hace mucho tiempo ilustró el mismo M. Paris, en el repertorio Piot, 
otra estatua, aún mejor, del mismo Museo: el llamado Meleagro, que reco- 
noce ser una excelente copia antigua del famoso Diadiunenos de Policleto, Esta 
monografía es un trabajo acabado notabilísimo. 

Ambas estatuas de la colección matritense fueron vaciadas, y de ellas posee 
ejemplares el Museo de Burdeos. 

J. R. M. 



VARIEDADES 



España. — Barcdoita, — El día 14 del corriente, y bajo la presidencia de Don 
Manuel Duran y Bas, se verificó la sesión inaugural de la Real Academia de 
Buenas Letras. El Secretario, Sr. Miret y Sans, leyó la Memoria reglamenta- 
ria de los trabajos de aquélla desde 1887. El eminente poeta Jacinto Verda- 
guer leyó una hermosa necrología del cultísimo literato D. Joaquín Rubio y 
Orts. Después se hizo público el programa para el curso del año 1904, en 
que se ha de adjudicar el premio de 2.000 pesetas concedido poco há por el 
Ayuntamiento. Los trabajos versarán sobre la Historia del gobierno municipal 
de Barcelona desde el reinado de Jninie I Jiasta el de Felipe V, Podrán escribirse 
en catalán ó castellano. El plazo de presentación termina el día 31 de Di- 
ciembre de 1903, en la Secretaría de la Academia. Se abrirán los pliegos y 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 87 

se adjudicará el premio, ó en su caso los accésits, en sesión pública en el 
año 1904. El Sr. Duran y Bas cerró la sesión con breves palabras de gracias 
á los asistentes. — En el Centre Excursionista de Catalunya, D. Celso Gomis ha 
tratado del excursionismo desde el punto de vista folk-lórico. — pr. 

Betanzos, — El 29 de Septiembre celebráronse los terceros Juegos florales 
en esta ciudad. Presidió el Jurado, por designación de nuestro compañero 
D. Manuel Murguía, otro compañero nuestro, D. Andrés Martínez Salazar. 

— pr- 

Burgos. — El Diario de Burgos está publicando en su folletín la curiosa obri- 

ta Episcopülogio de Burgos, escrita por el Chantre que fué de aquella Iglesia, 
D. Manuel Martínkz Sanz, autor de la interesante Historia del templo catedral 
de Burgos. Habiéndose publicado el Episcopologio muchos años hace en otro 
periódico húrgales. El Heraldo de Castilla, eran muy pocos los ejemplares 
que quedaban, por lo cual resulta útilísima esta reimpresión, que irá com- 
pletada con las noticias referentes á los Prelados que han gobernado la Dió- 
cesis después de la muerte del Sr. Martínez Sanz.— egq. 

Córdoba, — En esta ciudad se ha formado una Sociedad de Excursiones, 
presidida por el Director del Instituto, D. Ramón Cobo Sampedro, y de 
cuya Junta Directiva forman parte nuestros colaboradores, el conocido es- 
critor D. Rafael Ramírez Arellano y el catedrático D. Eloy García de Que- 
vedo. Ha comenzado ya sus trabajos, visitando varios monumentos impor- 
tantes del interior de la ciudad, y se propone continuarlos por toda la pro- 
vincia. En el Diario de Córdoba se publican reseñas de las excursiones; de las 
últimas que han visto la luz, ha escrito una el Secretario de la Comisión de 
Monumentos, Sr. Romero de Torres, y otra nuestro compañero, el Jefe de 
la Biblioteca provincial, D. Manuel Galindo y Alceuo. — egq. 

Madrid. — El día i.° de Diciembre tuvo lugar la recepción en la Real Aca- 
demia de la Historia del Excmo. Sr. D. Francisco Silvela de Le Villeuze, á 
quien contestó en nombre de la Corporación el Excmo. Sr. D. José María Askn- 
sio Y Toledo. El Sr. Silvela disertó, después de hacer el elogio de su ante- 
cesor D. Pascual de Gayángos, acerca de los Matrimonios de España y Fran- 
cia en 1615. — El 22 del mismo mes se verificó la recepción de D. Rafael To- 
rres Campos, y el 29 del propio mes la de nuestro colaborador el inteligente 
numismata D. Adolfo Herrera y Chiesanova, electos, respectivamente aca- 
démicos de número, para cubrir las vacantes que habían dejado por defunción 
D. Luis Vidart y D. Víctor Balaguer. El Sr. Torres Campos trató en su dis- 
curso del Carácter de la conquista y colonización de las islas Canarias. El Sr. He- 
rrera desenvolvió el tema Medallas de los Gobernadores de los Países Bajos en el 
reinado de Felipe II. Contestó á ambos D. Cesáreo Fernández Duro. — En la 
sesión del 6 de Diciembre fueron elegidos académicos de número los Exce- 
lentísimos Sres. D. Juan Crooke y Navarrot, Conde de Valencia de Don Juan, 
y D. Eugenio Montero Ríos, en sustitución de los Sres. D. Juan de Dios de 
la Rada y Delgado y D. Joaquín Maldonado Macanaz. — En reemplazo de 



^8 REVISTA t)E Archivos 

D. Juan de Dios de la Rada y Delgado ha entrado en la Comisión redactora 
del Boldín de la Real Academia de la Historia nuestro ilustrado colaborador 
D. Francisco Rafael de Uhagón. — En la sesión del 13 de Diciembre fueron 
reelegidos en sus respectivos cargos de Censor y Tesorero, los Sres. D. Fran- 
cisco Fernández y González y D. Bienvenido Oliver y Esteller, nombrándo- 
se asimismo Anticuario á nuestro erudito compañero D. Juan Catalina y Gar- 
cía, y Vocal de la Comisión de Hacienda á D. Manuel Danvila. — El día 30 
de Diciembre falleció en Madrid el Excmo. Sr. D. Alejandro Llórente, aca- 
démico de número desde el año 1874. 

— En cumplimiento de la última voluntad del Sr. D. José Piquer, la Real 
Academia Española adjudicará en 1903 un premio de mil ochocientas pesetas á la 
mejor obra dramática que en el año actual se haya compuesto en lengua cas- 
tellana por literatos españoles. El ejemplar de la obra dramática con la soli- 
citud correspondiente se recibirá en la Secretaría de dicha Corporación hasta 
las cuatro de la tarde del 15 de Enero de 1903 (Gaceta de Madrid, 19 Enero). 
— Cumpliendo lo dispuesto en la fundación instituida por los Marqueses de 
Cortina en memoria de su malogrado hijo D. Manuel Espinosa y Cortina, la 
misma Academia adjudicará en 1903 un premio de cuatro mil pesetas á la mejor 
obra dramática original, de cualquier género, escrita en prosa ó verso y en 
lengua castellana, que se haya estrenado en los dominios españoles durante 
el quinquenio que empezó en i.° de Enero de 1898, y terminará en 31 de Di- 
ciembre del año actual. El ejemplar de la obra dramática con la solicitud, se 
recibirá en la referida Secretaría hasta la fecha indicada (Gaceta de Madrid^ 
19 Enero). — A los tres certámenes abiertos por dicha Academia, con fecha 2 
de Febrero de 1900, se han presentado, dentro del plazo que se fijó en la 
convocatoria publicada en la Gaceta de Madrid á 4 del mismo mes, los traba- 
jos siguientes: al i.°, Biografía y estudio crítico de un autor castellano que me- 
rezca ser considerado como modelo de lengua y estilo, y cuyo conocimiento sea ante- 
rior al siglo XIX, tres obras, á saber: Biografía del Dr, D. Bartolomé Sánchez 
de Faria y Morales, escritor cordobés del siglo xviii, y juicio crítico de sus obras; 
Juan Rufo^ jurado de Córdoba, estudio biográfico y crítico, y Biografía y estudio 
crítico de D. Leandro Fernández de Moratín: cinco obras al 2.°, Gramática y vo- 
cabulario de la traducción castellana del Fuero Juzgo, y una al 3.°, Influencia de 
la lengua y literatura de Italia en la lengua y literatura castellana durante los si- 
glos x\i y xvii (Gaceta de Madrid, 7 Febrero 1902). — Ha sido nombrado Co- 
rrespondiente de la misma Academia el competentísimo hispanófilo Sr. Mar- 
tín A. S. Hume. 

— Nuestro ilustrado colaborador D. Manuel Gómez-Moreno v Martínkít, 
Catedrático de la Universidad del Sacro Monte, ha terminado el Catálogo 
monumental de la provincia de Avila, primero de la serie. Consta de tres 
grandes tomos en 4." mayor; los dos primeros de fotografías de monumentos, 
y el tercero con el texto explicativo correspondiente. Muchos de estos monu- 
mentos permanecían ignorados. 



BlfiLlOTECAS Y MUSEOS 89 

— Doña María del Pilar Ruigómez, viuda de D. Felipe Benicio Navarro, 
deseosa de honrar la memoria del que fué activísimo socio de la Espafiola de 
Excursiones, ha fundado un premio de 1.500 pesetas, que se adjudicará todos 
los años el 15 de Mayo al autor de la mejor monografía sobre un monumento 
ó un grupo de objetos del arte antiguo español. La adjudicación del premio 
la hará dicha Sociedad Española de Excursiones. 

— Nuestro compañero D. Eloy Bullón Fernández dio el 3 de Enero una 
conferencia en el Ateneo científico y literario y artístico acerca del Clasicismo y el 
utilitarismo en la enseñanza. 

— El día 22 de Noviembre del año próximo pasado fueron trasladados des- 
de el Cementerio de San Ginés al de San Justo los restos mortales del que fué 
nuestro inolvidable Director de la Biblioteca Nacional, Excmo. Sr. D. Juan 
Eugenio Hartzenbusch y Martínez. Allí quedaron depositados en el patio de 
Santa Gertrudis, sepultura privilegiada núm. 155 de la sección cuarta. Del 
acto del traslado y depósito levantóse el acta correspondiente por el notario de 
esta Corte D. Modesto Conde Caballero. 

— M. Millet, maitre de conferences á l'Ecole des Hautes Études, ha sido 
enviado por el Gobierno francés al Departamento de Manuscritos de nuestra 
Biblioteca Nacional para estudiar y reproducir las miniaturas del manuscrito 
griego N'i Synopsis historiarum, de Scylitza, El coronel de Beylié corre con 
los gastos de fotografía y dibujos. El manuscrito será totalmente reproducido 
en fotografía y dibujo. Estas reproducciones se destinan á la colección de 
dicha Escuela en la Sorbona. Formarán un fascículo de los Monuments de Vart 
byzantin publicados por la librería Lcroux bajo los auspicios del Ministerio de 
Instrucción pública y Bellas Artes. Algunas miniaturas se publicarán también 
en las dos obras siguientes: L. de Beylié, Vhabitatiott byzantine, — G. Schlum- 
BERGER, VEpopée byzantine, y partie. — pr. 

Orihuela. — En una finca propiedad de D. Francisco Ibáñez, situada en el 
campo de Las Cañadas, se han encontrado unas preciosas ánforas. — pr. 

Padrón. — A últimos de Noviembre próximo pasado descubrióse en el cauce 
del río Sar, en lugar próximo á Padrón, un trozo de una enorme vértebra en 
parte petrificada. — pr. 

Santiago de Galicia. — El 30 de Septiembre de 1901, D. Antonio Carra- 
CEDO Viña, encargado de la oración inaugural de estudios en la Univer- 
sidad eclesiástica, disertó en lengua latina acerca de D. Alfonso el Sabio bajo 
el doble aspecto de Rey y de literato. — Copiamos de Galicia histórica^ No- 
viembre-Diciembre: «Hemos recibido en esta redacción un elegante tomito 
de la poesía titulada Mis votos, traducción libre de la gallega Os rnens votos 

del notable escritor y laureado poeta D. Aurelio Ribalta , por D. Ramón 

Robles. La traducción de Os nieus votos , ajustada más que á la letra de la 
composición gallega, al espíritu con que el Sr. Ribalta supo informarla, está 
hecha de mano maestra. En versos sueltos [nos parece recordar que son aso- 
nantados], robustos, de corte clásico, revela el distinguido traductor manejar 



90 REVlStA DE ARCHIVOS 

con soltura y gallardía el idioma patrio, y saber pensar sentida y delicada- 
mente, cual corresponde á un vate. Reciba, pues, el Sr. Robles nuestra más 
sincera enhorabuena.» Hacemos nuestra la felicitación que se dirige á nues- 
tro compañero. — pr. 

Francia. — En los cursos abiertos el ii de Noviembre próximo pasado por 
la Escuela libre de Ciencias políticas de París, nos interesan las conferencias 
siguientes: E. Bourgeois, Historia diplomática de Europa de 17 13 á 1789; 
Albert Sokel, Historia diplomática de Europa de 1818 á 1878; A. Lbroy- 
Beaulieu, Historia política de los principales Estados de Europa durante los 
veinticinco últimos años; A. Viallate, Los Estados Unidos de América de 1800 á 
1900, y O. HouDAS, Derecho musulmán, — Con gran satisfacción consignamos 
el elogio que de nuestra Revista se hace en la Revue de Synthese historique 
(Diciembre 1901, págs. 365 y 366), por H. L., iniciales que delatan á H. Léo- 
NARDON, autor del primoroso libro Prim^ en el que rinde justicia á nuestro 
compatriota. — pr. 

Méjico. — Bajo los auspicios de la Real Academia de la Historia de Ma- 
drid, y en calidad de Correspondiente suya, se ha constituido la Academia 
Mejicana de la Historia. — pr. 



CRÓNICA DE ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Museo Arqueológ-ico de Tarragona.— Objetos ingrresados durante el 

año 1897. 



Núm. I. 10 de Enero. — Fragmento de lápida romana, mármol blanco, 
ancho 0^,27, alto o™, 24. Letras bellísimas del siglo 11, altas o",045; puntos 
triangulares. Dice el epígrafe; 

ALLISTVS 

....DEBADI.LIB 
I MAE.... 

[ ] (c)aUistus [...oebadi. Lib(tertus) [T]imae [o]. 

No se puede completar este fragmento con bastante certidumbre, porque es 
fácil que falte á la inscripción más de la mitad anterior de su texto. En otra 
lápida de Tarragona (Hübner, Corpus luscriptionum Latinarum, núm. 4.408) 
suena un Marco Valerio Calisto, y en otra de Tortosa (idcm id., núm. 4.047) 
un Lucio Fabio Calisto. Fué hallado este fragmento en los desmontes de la 
Plaza del Progreso, y cedido al Museo por uno de los trabajadores. 

Núm. 2. 12 de Febrero. — Fragmento de lápida romana, piedra grisazu- 



BiBLlOlECAS Y MUSfcOS gt 

lada; alta o™, 15, ancha o"™, 17. Letras de baja época, toscas é irregulares; al- 
tas 0^,035. 

Dice el epígrafe: 

LL 

O.SILICI 

O. B .M 
SOD 

[...Popi]ll[i]oSilici[n]o B(ene) M(erente) Sod(ales). 

Alguna relación creo que tiene este epígrafe con el epitafio de Silicio Do- 
nato, hallado en esta ciudad y conservado en el Museo. SodaUs, como Sodali- 
tia, Collegia, son términos frecuentes en las inscripciones. Hübner habla de 
ellos en el índice del C. J. L. La palabra Sodalitium era sinónima de confra- 
ternidad, asociación ó corporación entre los romanos, como la heteria entre 
los griegos. Estas asociaciones solían ser de obreros (especie de agremiacio- 
nes); pero también tenían un carácter religioso (cofradías), como el Sodali- 
tium de los Sodales Titii y el de los Sodales Aii gústales. En esta suposición 
bien pudiera ser la lápida que nos ocupa dedicatoria funeral de uno de los 
gremios de Tarragona á su cofrade Popilio Silicino. Fué hallada también en 
los desmontes del ensanche, y cedida al Museo por un obrero, mediante 
una pequeña gratificación. 

Núm. 3. 10 de Marzo. — Lápida sepulcral de piedra del país, fracturada 
y falta de su parte superior. Lleva un resto de inscripción en caracteres la- 
tinos, referente á un individuo de la familia Osorio, y en la parte inferior 
ostenta un escudo de armas con dos lobos pasantes por emblema. Es de me- 
diados del siglo XVI y estaba antiguamente en la iglesia de los Dominicos, hoy 
palacio de la Diputación, donde seguramente tuvo patronato y sepultura la 
familia Osorio. Actualmente servía esta lápida para cubrir la cloaca de la ca- 
lle del Portalet, y de allí la hicimos trasladar al Museo. Dice la inscripción: 

ORIVM 

AB. AN. M .D . L 

M . P. SIBI. ET.FA 

OSORIO . FILIO . D . E . SVIS 
D.F.V.T.F.I.D.P 

Mide i™,09 de alto por o™, 78 de ancho y o™,22 de grueso. Depósito del 
Excmo. Ayuntamiento. 

Núm. 4. 30 de Abril. — Lápida romana (ara votiva) de mármol blanco, 
hallada en las excavaciones de terrenos del ensanche, propios del Notario 
D. Antonio Soler, á espaldas del edificio que sirvió de Factorías militares. 



[)2 RfeVlStA DE AtíCHIVOS 

Tiene o*", 27 de largo, o'",io de ancho y o"™, 09 de grueso. Lleva en dos Jíneas 
esta inscripción con letras bellísimas del siglo 11, altas o"™, 025: 

PHILETVS MVMMÍOR 
EX VOTO 

Philetus Mummior[nm) ex voio, 

Ex-voto de Fileto, Siervo deLos Mummios. 

La familia Mummia, á cuyo linaje debieron pertenecer los Mummios de 
Tarragona, era una de las más opulentas de Roma. Deudo de ella fué el 
Cónsul L. Mummio, que sometió la Acaya y destruyó á Corinto. Del dios 
gentilicio ó divinidad á quien se consagró el ex-voto, puede colegirse algo 
por el yacimiento. La zona ó manzana que ahora se desmonta y en la que se 
ha encontrado este epígrafe, es la misma en que se hallaron hace años res- 
tos de estatuas y lápidas pertenecientes á los templos de Venus y Minerva y 
el Genio Tutelar de Tarragona, enclavados en el recinto de las Thermas y del 
Gimnasio romanos. En el Museo existen dichos testimonios que no dan lugar 
á dudas; y por si alguna hubiese, ha venido á desvanecerla el hallazgo de 
grandes restos de muros divididos en compartimientos cuadrangulares, recu- 
biertos de cemento 3' delgadas hojas de mármol del país. En nuestro sentir, 
estos departamentos, apropiados para contener agua, formaban parte de las 
Thermas; mejor dicho, eran las Thermas mismas. Todo se ha destruido por las 
exigencias del desmonte; pero queda aún por desmontar un terreno donde se 
guarda un mosaico de grandes dimensiones. Siendo, pues, indudable, ya por 
los hallazgos anteriores, ya por los restos ahora encontrados, que en aquel 
sitio estuvieron efectivamente enclavadas las Thermas y el Gimnasio, y que al 
lado de ellas se elevaron los templos de Venus, Minerva y el Genio Tutelar, 
no será aventurado suponer que la pequeña lápida de que damos noticia per- 
teneció á uno de ellos y sirvió de pedestal á la estatua del Numen. 

El giro de la inscripción es paralelo al que se observa en esta otra de Vi- 
llanueva 3^ Geltrú: 

Ex-voto. C{aiiis) Clodins Aemilianiis, publicada en el tomo VI, pág. 167 del 
Boletín de la Real Academia de la Historia, Esta ara votiva fué depositada en el 
Museo por su propietario D. Antonio Soler, dándosele recibo. 

Nüm. 5. 25 de Junio. — Ánfora ibérica de barro cocido, con el cuello y 
las asas fracturadas. Es un excelente ejemplar. Fué hallada en el mar de 
Valencia y sacada entre sus redes por unos pescadores en Diciembre de 1895, 
Su propietario, D. Cándido Diez de Ulzurrun, Magistrado que fué de esta 
Audiencia provincial, la cedió al Museo. Mide o™, 78 de alta y 0^,52 de diá- 
metro. 

Núm. 6. 30 de Junio.— Ara sepulcral de piedra del país con bonito corni- 
samento, y este epígrafe en letras del siglo 11, altas o", 04, puntos triangu- 
lares: 



WBLIOTECAS Y MUSEOS 93 

MEMORÍAE 
VLPÍ. . . BONici 
GENERI . ET 
OCTAVÍ AE . CALLÍSTE 
FÍLiAE . DVLCLSSÍM^ 
OCTAVIA . GRAECVLA 
MATER 

Memoria Ulpi[i) Bonici, generit et Octavia Calliste, Filia dulcisima. Octavia 
Gr acula, mater. 

A la memoria de Ulpio Bonicio, su yerno, y de su dulcísima hija Octavia 
Calista, erigió este monumento la madre Octavia Grécula. En la segunda línea 
se adivina más bien que se distingue el trazo inferior ú horizontal de la L. 
El sobrenombre Bonicus permanece con el vocablo catalán Bonich (bonito, 
bello). Un Arzobispo de Toledo, á mediados del siglo ix, se llamó Bonito (i); 
y este nombre, como lo ha notado Le Blaut (2), no dejó de ser frecuente en 
las Galias. Persuádeme á que durante la época romana el habla vulgar apli- 
caba estos diminutivos á la idea estética de lo bello, es decir, á la bondad 
delicada y tierna, cuya vista por sí sola produce agrado. 

Esta lápida ya fué conocida y publicada por varios autores. Hübner la con- 
signa en su C. J. L. bajo el núm. 4.418; pero después se perdió, siendo ha- 
llada en la fecha antedicha al destruir un fortín en el extremo Oeste de la 
Rambla de San Juan, esquina á la calle del Asalto, en terrenos de D. Ramón 
Adell, que la depositó en el Museo, dándosele recibo. 

Mide o™, 92 alto, por o'", 60 ancho. 

Núm. 7. 30 de Junio. — Bajo-relieve en piedra del país, llamada de Saldó, 
conteniendo dentro de dos círculos lobulados y decorados al estilo ojival, dos 
escudos de armas pintados y dorados que ostentan por divisa un castillo y un 
sol. Parecen del siglo xv ó principios del xvi. Se halló este relieve en el mis- 
mo desmonte que la anterior lápida, y fué depositado por el referido propie- 
tario Sr. Adell. 

Mide 0^,78 largo, por 0^,33 alto. 

Núm. 8. 14 de Julio. — Escudo de armas en mármol blanco, con los bla- 
sones del Arzobispo de Tarragona D. Antonio Fernando de Echanove y Zal- 
dívar, que rigió la Silla desde 1826 á 1854. Estaba este escudo al pie de la 
columna y estatua de la fuente pública de la Plaza de la Constitución (Plaza 
de la Fuente), cuya construcción data del gobierno de aquel Prelado, al que 
pertenecían las aguas de la ciudad como antiguo señor de Tarragona. El es- 
cudo está acuartelado y ostenta por armas: i.°, árbol con un lobo pasante al 
pie y orla de cadenas; 2.^, un árbol y dos calderas, bandado de una barra 

(í) España Sagrada, tomo V (3.* edición), pág. 348: Madrid, iSSg. 

(2) Inscriptiones Chretiennes de la Gaule^ tomo 11, pág. 434: París, 1865. 



94 



REVISTA DE ARCHIVOS 



afianzada en sus extremos por cabezas de dragones; 3.^, un roble y un jabalí 
pasante al pie y orla de ocho aspas; y 4.°, cruzado de una banda con un pá- 
jaro sobre ella. Orlan al escudo los atributos episcopales. 

Mide o"™, 82 de alto, por 0^,63 de ancho. Depósito del Excmo. Ayunta- 
miento de Tarragona. 

Núm. 9. 14 de Julio. — Estatua de piedra del país, representando una ma- 
trona, de tamaño algo mayor que el natural. Tiene mutilada la cabeza, y toda 
ella está muy maltratada, careciendo de mérito. Descansaba esta figura sobre 
la columna de la fuente antes citada, en la Plaza de la Constitución, 

Mide I™, 60 de altura. Depósito de la misma Corporación. 

Ángel del Arco. 



RELACIÓN de los impresos españoles recibidos en la Bi- 
blioteca Nacional por el Registro de impresores según el 
Decreto de 4 de Diciembre de 1896, durante el año 1901. 



PROVINCIAS 



Álava 

Albacete 

Alicante 

Almería 

Avila 

Badajoz 

Barcelona 

Burgos 

Cádiz 

Caceras 

Canarias 

Castellón 

Ciudad Real 

Córdoba 

Coruña 

Cuenca 

Gerona 

Gijón 

Granada 

Guadalajara 

Guipúzcoa 

Huelva 

Huesca 

Jaén 

León 

Lérida 

Logroño 

Suma y siegue 



Volúmenes. 


Folletos. 


Hojas. 


1 16 


14 


» 


I 


17 


226 


7 


19 


114 


4 


r2 


3 


3 


13 


93 


» 


» 


jft 


» 


» 


» 


5 


15 


176 


4 


56 


3.392 


» 


» 


» 


2 


I 


I 


» 


6 


» 


)) 


)) 


» 


3 


12 


3 


7 


•13 


» 


4 


21 


2 


5 


I ( 


170 


» 


» 


» 


í 3 


33 


2 


; 2 


10 


140 


! » 


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1 • 


3 


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1 I 


II 


I) 


» 


5 


)) 


3 


3 


177 


2 




1 1 


8 


37 


92 


80 


313 


4.603 



Total 
por provincias. 



30 
244 
140 

»9 
1 09 

» 
196 

.452 

)) 

4 
6 
> 

18 
20 
27 

186 

f 

3« 

I 32 

» 
4 

Ti 
137 



4.990 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



95 



PROVINCIAS 


Volúmenes. 


Folletos, 


Hojas. 


Total 
por provincias. 


Suma anterior , 


80 

» 

919 

I 

» 
I 
I 

» 

» 

3 

6 
» 
7 

3S 

2 

3 

f 

17 

38 

5 

^8 
7 


313 

» 

7.'.6 

2 

» 
I 
18 

» 
» 
61 

41 



77 

lO 

13 
> 

34 

?¿ 
1 


4.603 

» 

553 

» 
18 

I 

» 
3 

332 
272 
» 

^^ 
23 
57 
45 

» 
I 
36 
294 
» 
189 


4.996 


Lugo. 


Madrid 


2.228 


Mahón •••.••• 


3 

)) 


Málaga 


Murcia, . 


20 


Orense 


20 


Orihuela, ,, 


j) 


Oviedo, 


D 


Palencia 




Palma de Mallorca 


75 
I 


Pamplona 


Pontevedra 


350 
324 


Salamanca 


Santander , 


Santiago 


395 


Seeovia 


Sevilla 


138 


Soria 


Tarragona ..,.,.. 


Teruel 


» 


Toledo 


.5? 


Valencia , 


Valladülid 


^^8 


Vizcaya 


Za m ora 


206 


Zaragoza 


*5 




Suma totai. dk impresos 


1. 180 


1. 601 


6.780 


0.561 



El Jefe del Registro, 

Alvaro Gil Albacete. 

Huseo de Reproducciones Artísticas.-— En él se ha realizado durante estos 
últimos meses la reorganización de las instalaciones de las obras de arte que 
connponen el material de exposición yestudio de tan importante centro; orga- 
nización que venía preparando desde que tomó posesión de su cargo el nue- 
vo Director, D.José Ramón Mélida. El criterio que ha seguido es el de agru- 
par en lo posible dichas obras por épocas y por autores, con el fin de que por 
el solo orden de su exposición reporten á los visitantes la enseñanza de la 
Historia del Arte. Al efecto se han agrupado en el salón central los vaciados 
de las esculturas de los frontones del Partenón, conforme al orden en que los 
originales estuvieron en la obra de Fidias; las del frontón oriental juntas á 
un lado, y al otro las del occidental, y junto á los muros las estatuas que re- 
presentan el proceso del arte griego en los siglos v y iv antes de J. C, obras 
(en su mayoría copias antiguas) de Myron, Polycleto, Fidias, Alcamenes, 
Paeonios, Scopas, Praxiteles, Leochares y Lysipo. 



96 REVISTA DE ARCHIVOS 

En el salón dedicado á las Venus y figuras praxitelianas se ha dado el 
puesto de honor, como correspondía, al grupo de Hetmes y Baco niño, cuyo 
original, descubierto en Olimpia, es obra del mismo Praxiteles, dando colo- 
cación adecuada á la serie de las estatuas de Venus y colocando á buena luz 
algunas de mérito especial. En las salas altas se han agrupado en una las 
obras de arte español y en otras las de escultura italiana del Renacimiento, 
que antes estaban mezcladas con las españolas y hoy aparecen con el orden 
necesario para facilitar el estudio, tanto de una serie de obras como de cual- 
quiera de éstas aisladamente, sin que distraiga ó perturbe la mezcla de ele- 
mentos artísticos distintos. Lo mismo ha procurado hacerse con las repro- 
ducciones de productos de las industrias artísticas. 

Todavía resta depurar un poco estas instalaciones sistemáticas; pero las 
líneas generales quedan trazadas, y, por consecuencia, facilitados los traba- 
jos de preparación del Catálogo. 

También se han colocado en sitios distintos del salón central dos espejos 
para que pueda ser contemplado más cómodamente y con mayor claridad que 

10 permite la observación directa, el hermoso techo de Lucas Jordán, que es 
la joya del Cdsón. 

Archivo general de Simancas. (Año 190 i.j — Ya tiene este Archivo dos cajas 
de índice: una se ha llenado con 100.000 papeletas ordenadas alfabéticamente, 
y otras 50.000 se colocarán en la otra caja. Se han puesto en papeletas los asien- 
tos de dos tomos en folio mayor, de 340 páginas cada uno, que formaban el ín- 
dice de la sección titulada «Procesos políticos y expedientes de la Cámara;» se 
continúa desdoblando los legajos déla sección de Estado; se han encuadernado 
los índices antiguos que se conservaban enlegajados; se han catalogado 2.960 
documentos; arreglado 12 legajos; expedido 11 certificaciones y hecho 98 bus- 
cas, sin contar las papeletas redactadas y copiadas, ni otros trabajos secunda- 
rios. Desde i." de Octubre funciona la línea telefónica que une al Archivo con 
la Central de Valladoiid. Han verificado investigaciones en él por sí mismos 

11 españoles y 5 extranjeros, y por carta 54 españoles y 14 extranjeros. — pr. 
Biblioteca del señor Marqués de Jerez de los Caballeros. — Tenemos que la- 
mentarnos de que dicha biblioteca, excepto los ejemplares duplicados, haya 
sido vendida por el señor Marqués, el día 15 de Enero de este año, al millo- 
nario norte-americano Huntington, por el precio de 592.000 francos. — pr. 

Museo Nacional de Pintura y Escultura. — D. José Llaneces ha donado á 
dicho Museo una obra escultórica representando al ilustre pintor D. Francisco 
Goya. (Gaceta de Madrid, 5 Diciembre 1901.)— pr. 

Archivo de la Dirección general de la Deuda pública. — Durante el año de 
1 901 han ingresado 8.055 libros y legajos de los Negociados de dicha Direc- 
ción; se han remesado 2.832 al Archivo Histórico Nacional; se han informado 
42 expedientes; hecho 784 buscas; inventariado 8.C55 libros y legajos, y 
arreglado 2.997 ^^g^jos, sin contar las papeletas redactadas y otros trabajos 
propios del Archivo. — Ipp. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



97 



BIBLIOGRAFÍA 



(La lengua es la base de clasifícación de nuestra Bibliografía. En ésta se incluyen todos los libros de 
cualquier índole y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestro Cuerpo, lo cual puede servi^ 
para intentar una bibliografía de éste: los marcaremos con un *.) 



LIBROS ESPAÑOLES 



[i.** Todos los de historia, en la acepción más am- 
plia de la palabra, desde la política á U ci^rntífica, y 
ios de sus ciencias auxiliares, incluso la filología y la 
ingüística, que se publiquen, editen, reimpriman y 
extracten en la España actual y sus posesiones, de 
ai;tor español ó extranjero, en cualquiera de las ha- 
blas españolas, ó en ó fuera de hspaña, de autor es- 
j afiol, en lenguas sabias, z " Las ediciones, reimpre- 
siones y antologías, hechas en ó fuera de España, de 
libros de cualquier materia escritos por autores ya 
muertos no contemporáneos, españoles ó extranjeros, 
en dichas hablas, ó por españoles en lenguas sabias, 
nentro de la extensión de los antiguos dominio»espa- 
ñoles. 3." Las traducciones, arreglos, refundiciones é 
imitaciones publicadas en ó fuera de España por auto- 
res vivos, españoles ó extranjeros, en la-; mismas ha- 
blas ó en lenguas sabias, de obras históricas y litera- 
rias debidas á españoles ya muertos. 4." Los libros no- 
tables orisinales de amena literatura dados á luz en ó 
fuera de España por escritores contemporáneos, es- 
pañoles ó no, en las hiblas españolas, ó por escrito- 
res españoles contemporáneos en lenguas sabias. 
5." Los de cualquier materia, siempre que se refieran 
á cosas de España, publicarlos en las referidas hablas 
en aquellas naciones que no las usan, ó en las mismas 
hablas y en lenguas sabias en los pueblos que usan el 
castellano. Y 6." Las traducciones hechas por españo- 
les ó extranjeros, á cualquiera de las hablas españolas, 
ó por españoles á lenguas sabias, de libros extranjeros 
históricos, de cultura general, y aun de amena lite- 
ratura cuando son obras maestras.] 



AuAURHE Y Mesa (o. José) — Historia de varios 
sucesos ojurridos en la al Jea después de la muerte del 
Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha. — Ma- 
drid. — Est. tip. «Sucesores dü Rivaleneyra.» — rgor . 
— 8.*, dos tomos, 212 y 241 págs.— 5 y 5,50 ptas. 

Afán i)k R;bbra (D. Antonio J.) -Antiguas cos- 
tumbres granadinas. — Granada.— Imp, de «iil De- 
fensor de Granada.! —1901.— 8.*, 47 págs. y una de 
índice. 

Alarcón (Pedro A. de). — «El sombrero de tres 
picos,» historia verdadera de un sucedido que anda 
en romances, escrita ahora tal y como pasó. 13.* 
edic — Madrid.— 1901.— 16. •, 238 págs.— 3 ptas. (Co. 
lección de escritores castellanos.) 

•Álbum dk Javier Recuerdo de la inauguración 
de la iglesia elevada en honor de San Francisco Ja- 
vier por la Excma. Señora Duquesa de ViUaherniosa. 
Colofón: «.\quí da fin el Álbum de Javier m mdado 
formar por la Excma. Señora Duquesa de Villaher- 
masa á su Bibliotecario, •D. José Ramón Mélida. 
Fué impreso en Madrid en casa de la Viuda é Hijos 



de M. Tello, impresores de Cámara de S. M., y ador- 
nado con fototipias de Hauser y Menet y fotograba- 
dos de Laparta, sacados de fotografías del Excmo. Se- 
ñor Conde de Guaqui y de los fotógrafos Mena, do 
Pamplona; Francen, de Madrid, y otros. Acabóse de 
imprimir el día 29 de Septiembre de rgoi, festividad 
de San Miguel Arcángel.»— 4.0 marq., 86 págs.- 30 
fototipias sueltas y 34 (otogr. intercalados en el texto. 
Cubierta encartonada, con una lámina á siete tintas. 
[Uno de los raejotts libros españoles tipográfica y 
artísticamente considerado. Contiene una curiosa 
monografía acerca de *El castillo y la nueva iglesia 
de Javier, por D. José Ramón Mélida.] 

Alcover (Mossen Antoni M.) — Diccionari de la 
Ilengua catalana. Lletra de convit que á tots els 
amichs d* aquesta Ueogua envía —raima.— Es- 
tampa de Felipe Guasp.— 1901.— 4.* marq., 48 p&gs. 

Amasó >! y LÓPRZ (L. de).— La España marítima, 
por...... con carta-prólogo del Sr, D. Juan Fastorin y 

Vacher.—Msidrid. — Imp. de los hijos de M. Ginés 
Hernández. — 190T. — 4.°, 214 págs., con láminas y 
grabados.— 10 y ri ptas. 

Almanaque Bailly-Bailliérb. Pequeña enciclo- 
pedia popular de la vida práctica para 1902-— Te— 
tuán de Chamartln.— Imp. de Bailiy-Bailliére é Hijos. 
— 1901.— 8.*, 448 págs.— 1,50 y 1,80 ptas. 

Almanaque y Guía matritensk. Año de 1902 
(undécimo de publicación).— Contiene: I. Almana- 
que — II. Geografía y estadística.— III. Guia y noti- 
ciero.— IV. Reseña histórica. Plano de Madrid y 
Mapa de su provincia,— Madrid.— Imp. de Santarén 
(Sucesor de Cuesta) [1901].— 12.*, 216 págs.— i y 1,25 
ptas. 

Altamira y Crbvea (Rafael).— Historia de Es- 
paña y déla civilización española. Tomo II, ilustrado 
con 104 fotograbados. — Barcelona.— Tip. de Luis 
Taaso. — I902. — 8.* marq., 570 págs. — 6 y 6,50 
pesetas. 

Altamirano (Ignacio Manuel). _«E1 Zarco,» epi- 
sodios de la vida mexicana en 1861-63. Novela pós- 
tunv, con un prólogo de D. Francisco Losa, dibujo» 

de D. Antonio Utriiloy grabados de D. J. Thomas 

— Barcelona. — J. Ballesca y Compañía, sucesor. — 
Méjico.— 190I.— 300 págs.— 3 ptas. 

Amigó Pellicek (José). — Nicodemo ó la Inmorta- 
lidad y el Renacimit nto. Génesis de la Tierra y la 
Humanidad.— Tcirrega (Lérida).— 1901.— 258 págs.— 
4 ptas. 

— Rom» y el Evangelio. Estudios fílosófico-reli- 



08 



REVISTA DE ARCHIVOS 



giosos y teórico-prácticos, hechos por el Circulo Cris- 
tiano Espiritista- de Lérida, y publicados por — 

Tarraga (Lérida).— 1901.-3 ptas. 

Andradh (Roberto). — Pacho Vilamar. Novela [his- 
tórica]. — Guayaquil. — 1900. 

Andrku (D. R.)— Curso de Lengua Internacional 
Esperanto. — Madrid.— 1901.— 28 págs.— i pta. 

Angblhs (El P. Fr. Juan de los) — Triunfos del 
amor de Dios. Reimpresión tomada y corregida de 
la edición hecha en Medina del Campo en el año 
de 1590. — Madrid. — Imp. de L. Aguado,— 1 901. — 
8.°, XVI- 581 págs.— 3 y 3,50 ptas 

Antón orl Olmkt (Fernando). — El problema de 

la China. Ensayo de introducción del Excelenti- 

simo Sr. D. Rafael María de La6ra. — Madrid. — 
Imp. y lit. del Depósito de la Guerra.— 1901.— 4.", 
115 págs.— 2 y 2,50 ptas. 

Anuario estadístico de instrucción pública, co- 
rrespondiente al curso de 1899 á 1900, publicado por 
el Consejo de Instrucción pública. — Madrid. — Im- 
prenta de Joaquín Baquedano. — 1901.— 4.*, 378 pá- 
ginas. 

Apolonia Andrivkau (Sor), hija de la Caridad y 
Escapulario de la Pasión. — Cebú. — Imp. del Semi- 
nario de San Carlos.— 1900. — S.", 374 págs. con 3 
láminas. 

Apráiz y Sábnz DHL Burgo (Dr. D. Ramón). — 
Estadística demográfico-sanitaria. La provincia de 
Álava, sus partidos judiciales (Amurrio, Laguardia 
y Vitoria) y el Ayuntamiento de la capital (Vitoria) 
en el decenio de 1888 á 1897. Datos geográficos y 
estadísticos referentes á los mismos, y resumen de 
los matrimonios, nacimientos y defunciones que han 

tenido lugar en el expresado decenio — Vitoria. — 

Est. tip. de Domingo Sar.— 1901 — 4.°, 62 págs. 

•Arco (Ángel del). — Laureles. Obras poéticas con 
una carta-prólogo de D. Juan Valera, — Tarragona. — 
Est. tip. de F. Aris é hijo.— 1901.— 8.°, 207 págs. y 
una de índice, con el retrato del autor y los de va- 
rias reinas de Juegos florales. — 2 y 2,50 ptas. 

Artiñano y Zuricalday (D. Arístidts). — Corona- 
ción canónica de Nuestra Señora de Begoña: 1.* par- 
te. Relación histórica; 2." parte. Documentos; 3,* 
parte. Novenario. — Barcelona.— J. Thomas, imp. — 
MCMI.— 8.° marq., 139 págs. la i » parte, 45 la 2.», 
12 la 3.', y 4 de índice y colofón. 

AsBNjo Guerra (D. Eustoquio). — Geografía his- 
tórica. — Falencia. — Imp., lib. y lit. de Alonso é 
hijos. — 1901. — 8.* men , 106 p&gs. 

Atbneo cikntí-'Ico, litkk.\kio y artístico dk 
Madrid. — Escuela de estudios superiores. Curso de 
I901 á 1902. Lista de profesores y asignaturas. Pío- 
gramas. Memoria de Secretaría referente al curso de 
1900a I90X. — Madrid, — Est. tip. «Sucesores de Ri- 
vadeneyra.»— MCMI.— 8." d , 69 págs. 

— Información promovida por la Sección de Cien- 
cias morales y políticas en el curso de 1901 á 1902. 
Circular y cuestionario.— Madrid.— Est. tip. «Suce- 
sores deRivadeneyra.» — 1901. — 8.", 20 págs. 



Atlas dk Geografía con el texto y mapas de las 
cinco partes del mundo y regiones de Europa, por- 
menores históricos y modernos de las provincias de 
EspaAa, y un apéndice de geografía antigua, publica- 
do por la Casa editorial Hernando y C Curso me- 
dio. — Madrid.— Imp. de Hernando y C* — igoi-— 
4.* marq. apaisado, loo págs , con irrabadosen el texto, 
—4y 4,50 ptas. 

Ayu«Ab»-el-Ix (Ben).— Libro del destino 6 el orá- 
culo de la fortuna y el amor, extractado de un antiguo 
libro egipcio por el astrólogo judiciarío BeirAyub 
Abdel-lx, traducido y arreglado por el Dr. Ruy 
Pérez de lat Navas, — Barcelona. — Imp. de los hijos 
de Jaime Jepüs.— 1901. — 12. •, 180 págs.— 0,75 ptas. 
en Madrid y i en provincias. 

Bark (Ernesto) — Modernismo; regeneración; es- 
píritu moderno; politica pedagógica; á los padres y 
maestros; la joven España; glorias modernas. — Ma- 
drid.— Imp. de Pérez y C.»— 1901.— 8.*, 99 págs — I 
y 1,25 ptas. 

Bblanger (El R. P. A.)— Los desconocidos. ¿Qué 
son los religiosos? ¿Qué hacen.' ¿Para qué sirven? 
por...v; traducido del francés por el «Apostolado de la 
Prensa.i — Madrid.— Tip. del Sagrado Corazón de Je- 
sús. — 1901. — 8.", 295 págs. — 0,80 y I pta. {Biblioteca 
del Apostolado de la Prensa.) 

— Los Jesuítas y los pobres, por ; traducido del 

francés por el «Apostolado de la Prensa.» — Madrid. — 
Tip. del Sagrado Corazón de Jesús. — 1901.— 8.*, 257 
págs.— 0,50 y 0,60 ptas. (De la misma Biblioteca.) 

Beltrán y Rózpidií (D. Ricardo). — La Guinea es- 
pañola. — Madrid. — 1 901 . 

Bbllumunt (Octavio) y Canblla (Fermín).— As- 
turias. Su historia y monumentos. Bellezas y recuer- 
dos. Costumbres y tradiciones. El bable. Asturianos 
ilustres. Agricultura é industria, estadística, etc. Obra 
escrita y dirigida por , con la colaboración de mu- 
chos" escritores y artistas ^turianos. — Oviedo.— 
1901. — Fol., tres tomos: I, de .¿oí págs.; II, de 36?, 
y III, de 514.— 162 fototipias y 477 grabados.— 170 pe. 
setas en rústica y 194 encuadernados. 

Benicio Navarro (Felipe).— En la región de las 
noches blancas. Viaje á Escandinavia (Cartas de un 
Valenciano). Prólogo de Francisco Acebal. SIa- 
di id.— «Sucesores de Rivadeneyr*.» — I901. — 8." 
marq., 359 págs. 

Benítkz (D. Manuel).— E.xtracto de la orgauiza- 
ción militaren Francia.— Madrid.-Imp. del Depó- 
sito de la Guerra. — rgoi. — 500 págs. Con un mapa en 
colores de la división territorial militar en Francia. 

Blasco Iráñbz (V.) — La barraca, novela. Ilustra- 
ciones de A. Filial, — Valencia. — Imp. de Enrique 
Mirabel.— 1901. -8.*, ¿83 págs. — 3,50 ptas. 

— Entre naranjos. Cuarta edición. — Valencia, — 
Imp. de «El Pueblo • — iqoí.— 8.", 389 págs.— 3 ptaa. 

— Sónnica la Cortesana, novela. — Valencia Imp. 

de "El Pueblo.»— [io9i].—8.*,4lopágt— '3X3,50 pts, 

— Flor de Mayo, novela. — Valencia.— 19OI. — 8.®, 
«33 P*g«. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



99 



Boda DR S. A. R. Recuerdo de los festejos cele- 
brados con motivo de la boda de S. A. R. la Princesa 
de Asturias (14. de Febrero de 1901), con la explica- 
ción de las fiestas deCarnaval{i7 de Febrero de 1901). 
Suplemento popular al «Noticiero-Guía de Madrid.» 
— Madrid. — Imp. de los hijos de M, G. Hernández.— 
I901. — 8.*, 26 págs., con grabados. — 0,50 y 0,75 pe- 
setas. 

BoNSOR (Jorge). — Los pueblos antiguos del Guadal- 
quivir y las alfarerías romanas. (De la Rbvista de 
Archivos, Bibliotecas Y Museos, Diciembre 1901.) 
— Madri^i. — Est. tip. de la Viuda é hijos de M. Teilo. 
— 1902.-8.°, d., 23 págs. Tirada de 200 ejemplares. 
BuiTRAGa Y Hernández (D. Joaquín). — Las Orde- 
nes religiosas y los religiosos. — Madrid. — Tip. de 
Adolfo Castroviej o. — 1901. — 8.° prolong., 490 págs. 
y colofón. 

Caballero (Fernán). — La calumnia. Leyenda de 
Fernán Caballero, traducida en verso catalán por F. 
M. S. — Barcelona. — 1901. 

Cabello (Luis M )— La Catedral de Ciudad Ro- 
drigo. Memoria descriptiva.— Barcelona.— 4.», 30 pá- 
ginas. 

CÁDIZ (El Beato Diego José de) y su director Gon- 
zález (Venerable P. Francisco J.)— El director per- 
fecto y el dirigido santo: correspondencia espiritual 

entre anotada por el M.iR. P. Ambrosio de Va- 

lencina. — Sevilla. — Imp. de «La Divina Pastora.» — 
1901.-4.0, 386 págs — 5 y 5,50 ptas. 

Callwell (El Maycr C. E.)— Importancia del do- 
minio marítimo en las campañas terrestres desde 

Waterlóo, por Traducido por los guardias marinas 

D. Valentín tuentes López y D. Jesús Cornejo Car- 
vajal.— Ferrol — Imp. de «El Correo Galiego.»—i9oi. 
— 8.«, XXIV-4I6 págs.— 5 y 5,50 ptas. 

Campoamür (D. Ramón de).— -Obras completas, 
revisadas y compulsadas con las originales autógra. 
fas, bajo la dirección de los Sres. D. V. González 
Serrano, *V. Colorado y M. Ordáñes. Tomo I. Obras 
filosóficas — Madrid. — Imp. y lit. de Felipe Gonzás 
lez Rojas.— 1901.— 4.0, 705 págs., retrato y facsí- 
mil — 6 y 6,50 ptas. 

Cano (Fr. Melchor).— Tratado de la victoria de sí 
mismo.— Madrid. — Imp. de Felipe Marqués.— (T901.] 
— iz.", 158 págs.— I y 1,25 ptas. {Joyas de ¡a mística 
española.) 

Caro (Edme M.)— La filosofía de Goethe. Obra 
premiada por la Academia Francesa.— Madrid. — Est. 
tip. de Idamor Moreno. — [1901.]— 4.°, 296 págs. — 
6 y 6,50 ptas. {Biblioteca de Jurisprudencia, Filoso^ 
fía ¿ Historia.) 

Carrasco y Sanz (D. Adolfo).— Icono-biografía 
del Generalato español. — Madrid.— Imp. del Cuerpo 
de Artillería — 1901.— 8," d., xLni-914 págs. y una 
de colofón. Con facsímiles de firmas. 

Casadesús Vi la (José\— Gramática española ele- 
mental, preceptiva, razonada y comparada con ejerci- 
cios prácticos.— Madrid. — R. Velasco, impresor.— 
1 901. -191 págs. I 



Catálooo general del Archivo de Mapas, Planos y 
Memorias del Depósito de la Guerra. — Madrid. — Im- 
prenta y lit. del mismo, — 1900. — Tomos I y II. — 8.* 
m- ap , 532 págs. 

Cervantes Saavbdra (Miguel de\ — El ingenioso 
hidalgo Don Quijote de la Mancha. Edición ilustra- 
da.— Barcelona.— Imp. de la Casa editorial Maucci. 
— 1901. — 8.°, dos tomos de 445 y 447 págs.— 2 ptas. 

— El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Man- 
cha. Edición de bolsillo ilustrada coa dibujos de M. 
Ángel, grabados por Carretero y Sampietio. — Madrid. 
— S. Calleja, editor. — 1902. — 644 págs. — 3 ptas. 

— El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Man- 
cha. Edición económica ilustrada con dibujos de M. 
Ángel, grabados por Carretero y Sampietro. — Madrid. 

— S. Calleja, editor.— 1903. — 644 págs. — 2 ptas. 

— La tía fingida y El casamiento engañoso. — Ma- 
drid. — Imp.de Ambrosio Pérez y C* — [1901.] — 8.°, 
40 págs 0,30 y 0,50 ptas. (Biblioteca picaresca, to- 
mo II.) 

Cbrvbra y Lacour (S.) — Manual del coleccionista 
ó pequeño tratado de la restauración y conservación 
de los cuadros. — Madrid. — Est. tip. de Ricardo Fe.— • 
I901. — 8.*, 31 págs. — I pta. 

Crónica del siglo xx — La última guerra. Ensayo 
histórico por R.El-Marul-Ben-Garnata. — Grana- 
da. — Tip.de «El Ferrocarril. • — 1901 — 8.", loo págs. 

Colrcckí de documents histórichs inédits del Ar- 
xiu Municipal de la Ciutat de Barcelona. Manual de 
novells ardits vulgarment apellat Dietari del Antich 
Consell Barceloní. Volúm nové, que compren lo vo- 
lúm original XXV. Anys 16091619 en part. Publicat 
per acort y a despensas del Excmo. Ajuntament é ini- 
ciat per los Ilustres Senyors Regidors D. Frederich 
Schwartx y Luna y D. Francesch Carreras y Candi 
en comissió del mateix Excm. Ajuntament. — Bar- 
celonr.. — Imp. de Henrich y Comp. , en comandita. — 
1900 1901. — 4.*, 467 y 12 págs.— 6 y 6,50 ptas, 

CoNTii (Augusto). — Recuerdos de un diplomático 
Tomo II.— Madrid,— Imp. de J. Góngora y Alvarex. 

— 1901— 8." marq., xxiv-557 págs.— 4 y 4,50 ptas. 
CoRBATó (José Domingo). — El españolismo de 

Aparisi Guijarro. Discurso pronunciado en París el 
24 de Marzo de 1900 en el salón de la Sociedad 
«Agriculteurs de France.» — Valencia. — Tip. Moder- 
na.— 1901.-4. ",60 págs.- 3 y 2,50 ptas. 

Cordero (Luis). — Estudios de lingüistica ameri- 
cana. — Cuenca (Ecuador). — 1901. 

CoRxo (Isidoro). — Cervera y su escuadra; conside- 
raciones sobre el desastre de Santiago de Cuba de 3 
de Julio de 1898. — Habana.— Tip. «La Unión.» — 
1901. — 8.", 171 págs, y 4 láms. — 2 y 2,50 ptas. 

Costa (Joaquín).— Crisis política de España. Dis- 
curso leído en los Juegos florales de Salamanca el 15 
de Septiembre de I901. — Madrid. — Est. tip. de For— 
tanet.— 1901. — 4.", 48 págs.— 0,75 y i pta. 

— El problema de la ignorancia del Derecho y sus 
relaciones con el status individual, el referendum y la 
costumbre. — Barcelona.— Imp. de B.Baseda. — [1901.] 



lOO 



REVISTA DE ARCHIVOS 



—8.», 143 págs. y I de índice. {Manuales Soler, XII.) 

Crisis db la Compañía dk JesÍ's, hechas por per- 
sonas eminentes en santidad y letras, Sumos Pontí- 
fices, teólogos, filósofos, historiadores, etc., según 
consta de sus propios escritos y en documentos au- 
ténticos y originales, muchos de los cuales se publi- 
can ahora por primera vez. Obra debida á la pluma 
de reputados críticos religiosos contemporáneos, con 
un prólogo de D, Segismundo Pey.OrdeiM. Tomo I. 
— Barcelona.— Imp. Antoniana.— 1901.— 4.*», 346 pá- 
ginas y 2 de índice.— 5 y 5,50 ptas. 

Cruellas (Sebastián).— Compendio de la Historia 
de España. Tercera edición, revisada y anotada.— 
Madrid. — Depósito central de publicaciones religio- 
sas. — 1901 — 3f8 págs. 

Cruz (Sor Juana de la). — Poesías de (la déci- 
ma musa rnejicana), precedidas de su biografía, notas 
bibliográficas y juicios críticos de escritores españo- 
les y americanos.- Barcelona. — Tip. Santa Mónica, 
2. — [190T.]— 4.», 223 págs.— 4 y 4,50 ptas. 

Charbonnel (Víctor).— El origen musulnaán de 

los jesuítas, por Seguido de Los secretos de los 

jesuítas (Monitasecreta).— Barcelona.— I mp. de Joa- 
quín Collazos.— 1901.— 8.": los dos tratados en un 
vol. de 32 y 35 págs.— 1,50 y 1,75. 

Chascarrillos andaluces, coleccionados y narra- 
dos por Un Andaluz.— Siftv'iWsL. — Imp. de «El Mercan- 
til.»— [1901.]— 8." men , iio págs. — 2 y 2,50 ptas. 

Cherancé (Fr. L. de). — San Antonio de Padua, 

por , trad, al castellano. — Madrid. — igoi, — 8.*, 

356 págs. 

Derecho romano. Sumario de las explicaciones 
del profesor de la asignatura de Derecho romano de 
la Universidad Central, arregladas al Programa del 
mismo por C. de la R., abogado. Tomo 11. Tratado 
de las personas y de los derechos reales. Segunda 
edición.— Madrid — Est. tip. de la Viuda é hijos de 
Tello. — 1901. — 4.0, 621 págs. — 7.50 y 8 ptas. 

Diccionario de ideas afines y elementos de Tecno- 
logia, compuesto por una sociedad de literatos bajo 
la dirección de D. Eduardo Benot. Tomo I Ma- 
drid — Imp. de Pedro Núñez. Mariano Núñez Sam- 
per, editor. — [1901.]— 4.°, 1.418 págs. á dos cois. Lo» 
Elementos de Tecnología formarán un tomo aparte. 

Diccionario popular enciclopédico de la lengua 
española con sujeción rigurosa á la última edición 
publicada por la Real Academia Española y au- 
mentada con nuevas voces y definiciones científicas 

Redactado por D. Francisco del Fino, D, Jesús Lo- 
zano y D. Gregorio Barragán. En colaboración con 
otros distinguidos escritores. Tomo I. — Madrid. — 
1901 [en la cubierta].— Fol., 1.034 págs y 3 de suple- 
mento.— 20 ptas. 

DocTEUK (Carlos). — Historia anecdótica de la Mú- 
sica y los grandes músicos — París y México.— Lib. 
de la Viuda de Ch. Bouret. — 1901.— 192 págs.— 3 pe- 
setas. 

DoPORTo (Severiano). — Cancionero popular turo, 
lense [!!!] ó colección de canciones y estribillos re- 



cogidos de boca del pueblo en la ciudad de Teruel 

por , con la jota popular turolense, escrita para 

piano por D. José Trai^ír.- [Barcelona.]— Imp. calle 
de Santa Mónica, núm. 2, bajo. — [i900-l90l.l— 4.", 
XLvii-140 y XII de índices, ra¿s 4 págs. de música en 
fol. para la jota.- 8 ptas. (Publicado en la Revista cri- 
tica de Historia y Literatura españolas, portuguesa* é 
hispano-americanas ) 

Epistol/1í inediT/C. — Clarorum hispaniensium 
epístola: inédita; ad humaniorum litterarum histo- 
riam pertinentes. Edidit, notationesque aliquot adié» 
cit Adolfo Bonilla y San Martín. (Excerpta e Revue 
Hispanique, VIII.)— Parisiis.— Macón, Frotat fréres, 
imprimeurs.— 1901.— 8.* d. — 136 págs. • 

España Llkdó (Dr. José). — Filosofía. (Ampliación 
a! estudio de la lógica fundamental.) Metodología 
aristotélico-cristiana comparada con la de los princi» 
pales sistemas filosóficos. — Madrid. — Imp. de Her- 
nando y C— 1901 — 8.*, 77 págs.— 2 y 2,25 ptas. 

Farinelli (Arturo).— España y su literatura en el 
extranjero á través de los siglos. Conferencia dada en 
el Ateneo científico, literario y artístico de Madrid, 
la noche del 19 de Enero de 1901. (De la Revista La 
Líc/wrfl.)— Madrid.— Est. tip. de la Viuda é hijos de 
M. Tello.— T902.— 8 " d., 40 págs. 

Fernández Duro (Cesáreo). — Armada española 
desde la unión de los reinos de Castilla y de Aragón. 
Tomo Vil. — Madrid. —Est. tip. «Sucesores de Riva- 
deneyra.i— 4.°, 493 págs. y 11 láms.— 15 y 16 ptas. 

Fernández Martín (D. Manuel).— Colección de 
Constituciones, disposiciones de carácter internacio- 
nal. Tomo III — Madrid.— Imp. Hijos de J. A. Gar- 
cía. — 1900.— 4 o, 898 págs. 

Fkrrkk y Peiró (Dr. Arcadio). — Nociones de 
Analogía y Análisis analógico aplicado á las Escue- 
las. — Játiva.— Imp. de Blas S. Bellver. — 1901. — 8.", 
66 págs. 

— Prosodia y Ortografía. — Valencia. — Imp. de 
Manuel Alufre. — igoi.— 8.°, 20 págs. 

Fleurv (El Abad Claudio). — Catecismo de la His- 
toria Sagrada por aprobado y recomendado por el 

célebre Bossuet, adicionado con algunos dAtos útilí- 
simos por D. José Caballero. — Madrid. — Imp. de 
Hernando y C.'—igoi.— 12.*, 48 págs.— 0,25 y 0,35 
ptas. 

Foulliée (a). — Temperamento y carácter según 
los individuos, los sexos y las ra;<as, por A. FouilUe; 
traducción española de Ricardo Rubio. — Madrid. — 
Imp. de Pérez y C.*— 1901.-4 «, 324 paga.— 5 y 5,50 
ptas. 

García y Barbaren (Eugenio).— Historia de la 
Pedagogía, con un resumen de la Española. — Madrid. 
— Hernando y C.»— 1901. —264 págs.— 3 plat. 

García Morkno (D. A.) y La Iglesia (D. G.)— 
Manual de legislación y jurisprudencia; colección 
completa de cuantat disposiciones legales y resola- 
ciones se han dictado sobre la materia, bajo todos bus 
aspectos, por los poderes legislativo, ejecutivo y ju- 
dicial con una extensa introducción acerca del funda- 



fiifeLíOtECÁS Y MUSKOS 



lOt 



mentó de esta propiedad, según los autores y las leyes 
de los diversos Estados, historia de nuestra legisla- 
ción, etc., compilada y anotada por — Madrid. — 

Imp. de Antonio Marzo.— 1901.— 4.«>, viii-704. págs. 
— 10 y 10,50 ptas. 

Garrido (Juan). — Noticias sobre Porta-Coeli.— 
Valencia.— Imp. de López y C.*— 190I.— 8.«>, 32 pá- 
ginas.— 0.20 y 0,35 ptas. 

Garza Cantú (Dr. Rafael). — Elementos de litera- 
tura preceptiva. Tercera edición notablemente corre- 
gida y aumentada. — Barcelona.— J. Ballesca y Com- 
pañía, sucesor. — México, editores. — 190T. — 326 pá- 
ginas. — 2,50 ptas. 

Garza y Martínez (D. Felipe de la). — Análisis 
literario, colección de trozos y composiciones en 

prosa y verso de los clásicos castellanos, por — 

León. — Imp. de Nicolás López. — 1901'.— 8.*, viii-25o 
págs.— 2,50 y 3 ptas. 

GÁZQüEZ (Manolito) y el Abogado Ache. — Vulga- 
ridades. Diccionario cómico-satírico. Primera edi- 
ción. — Almería. — Tip. de la Purísima Concepción, — 
1901 — 8.°, 138 págs. — I y 1,50 ptas. 

Gavidia (Francisco) — Conde de San Salvador 6 
El Dios de las casas. Narrición del siglo xvi.— San 
Salvador. — Samuel C. Dawson, editor. — 1901. 

Gil dk Marticorena (Francisco). — Programa 
para los exámenes de prueba del primer curso de len- 
gua francesa, conforme á la Gramática publicada 

por — Alicante.— Est. tip. de Moscat y Oñate — 

1901—26 págs. 

GiMBNo DE Flaquer (C.)— La mujer intelectual. 
— Madrid — Imp. del Asilo de Huérfanos del Sagra» 
do Corazón de Jesús.— 1901 — 12.*, «74 págs., con 
retratos —3 y 3.50 ptas. 

GoizuETA (D. José María de).— Leyendas bascon- 

gadas.— Bilbao. — Imp. de Andrés P. Cardenal 

1901.— 3.**, 196 págs. — 2 y 2,50 ptas. {Biblioteca bas^ 
tongada, tomo 58.) 

Gómez Zarzuela (Vicente),— Guia oficial de Se- 
villa y su provincia para igol. Año XXX VH. -Se- 
villa. — Imp. de Enrique Bergali.— igoi.— 4.*, 37íí- 
cccLxx págs. y anuncios. Encartonada.— 7 y 7,50 
ptas. 

González García (Pedro). — Esbozo de una tec 
nogcnia.— Valladolid. — Imp. de Jorge Montero.— 
1901.— 8.", 117 págs.— I y 1,50 ptas. 

Granoi (Mariano).— Gramática etimológica cata- 
lana. — Sarria. — Barcelona. — I901. 

Guía OFICIAL de EspaSa. igoi. —Madrid. — Im- 
prenta de la Sucesora de M. Minuesa de los Ríos. — 
I901.— 8.* marq., ro8S págs., con dos retratos. Tela. 
—8 y 8,50 ptas. 

Guía Palaciana. — Cuaderno 40; Juramento y 
Consejos de Ministros, por A. Sunches Pires^ 48 pá- 
ginas, 2 retratosy una lám. = Cuaderno4i: Archivo de 
la Real Casa y Biblioteca particular de S. M. Mono- 
grafía escrita por D. José María Nogués, 45 pá- 
ginas y 3 lám5.=»»Cuaderno 42: Régimen interno de 
Palacio, 54 págs. — Madrid — Est. tip. «Sucesores de 



Rivadeneyra.» — 1901.— 8.* marq. — 2 y 2,25 ptas. el 
cuaderno. 

Heidenstam (V. von).— Los carolinos (Caroliner- 
na), por Verne von Heidenstam, traducido directa- 
mente del sueco por Tomás Sorrarnon. — Barcelona. 
Tip. Ariza. — 1901.— 8.*, 261 págs — i pta. 

Herrura y Chiesanova (D. Adolfo).— Medallas 
de los Gobernadores de los Países Bajos en el reina- 
do de Felipe II. Discurso leído ante la Real Acade- 
mia de la Historia. — Madrid. — Imp. de los hijos de 
Manuel G.Hernández. — [1901.] — 4.*, 71 págs. 

HoMENAjtt á la memoria del Dr. Martínez Molina 
(17 de Diciembre de 1901). — Madrid.— Imp. del Asilo 
de Huérfanos del Sagrado Corazón de Jesús.— igor. 
—4.», 57 págs. 

Hurtado de Mendoza (Diego).— El Lazarillo de 
Tormes.— Madrid.— 1901.— 32.», 88 págs. (Biblioteca 
popular de escritores castellanos.) 

Ibarra y Rüiz (Pedro) — R. Lagier. Apuntes para 
ilustrar la biografía del bravo capitán del «Buena- 
ventura.» — Elche.— Fernández Díaz, — I901. — 461 
págs. 

Insua (Waldo A.) Finís. Últimos días de España 
en Cuba. — Madrid.— Imp. de Romero.— 1901.— 8. •, 
394 págs.— 4 y 4,50 ptas. 

Isbrn (Damián).- De la defensa nacional.— Ma- 
drid. — Imp. de la Sucesora de M Minuesa de los 
Ríos — 1901.-275 págs — 4 ptas. 

Isidro (Doctor).— Memoria médico-histórica y po- 
lítica.- Madrid.— Imp. de la Tipografía moderna 

1900 á 1901.-4.* marq., 168 págs. y un retrato.— 7 y 
7,50 ptas. 

Jacquimet (C.)— Publicaciones de la escuela mo- 
derna. Compendio de Historia universal. Primera par- 
te: Tiempos prehistóricos al Imperio romano,— Bar- 
celona. — Calle de Bailen, núm. 70.— 1901. — 8.°, 224 
págs.— 2 y 2,50 ptas. 

Kabezón (Karlos). — La ortografía racional.— Pa- 
rís.— Imprimé par Draeger frére.— igot.- 8.", 28 pá- 
ginas. 

Kropotkin (Pedro). — Memorias de un revolucio- 
nario, por Traducción del inglés por Fermín 5fl/- 

vochea Quinta y sexta parte y última. — Madrid. — 
Imp. de Antonio M.irzo.— [rgoi.]- 8.", 233 págs.— . 
3 y 2,50 ptas. 

Labarta (Luis). — Hierros artísticos. Colección de 
láminas representando los más notables trabajos de 
forja, particularmente los debidos á los maestros cas- 
tellanos y catalanes.— Tipolit. Seix. — [1901.]— 4.* 
marq., dos tomos con 200 láms. y su correspondiente 
texto en español y francés. — 50 y 51 ptas, 

Lacome G. Arquiaqa (D. Carlos).— Conjugación 
francesa Álbum para verbos precedido de la teo- 
ría más moderna relativa á la formación de los tiem* 
pos, juntamente con un cuadro sinóptico de verbos 

irregulares.— Valladolid Imp. y hb. de Andrés 

Martín.— 1901.— 8. •, 123 págs. y 5 de índice. 

Lamarqub de Novoa (D. José).— Recuerdos de las 
montañas; baladas y leyendas por , con un prólogo 



101 



REVISTA DE ARCHIVOS 



de D. José Maria Asensio y Toledo. Segunda edición 
ilustrada. Dibujos de M. Carlos María Bouton, Don 
Virgilio Mattoni, D. Juan R. Jiménez, D, Luis Ur— 
gellis. Fotograbados de D. J. Thomas. — Sevilla. — 
Imp. de E. Rasco. — igoi. — 4.°, xix-223 págs. 

Lapukntb (El P. Luis de). — La perfección en las 
enfermedades. — Madrid. — Imp. de Felipe Marqués. — 
[1901.]— 12.*, 159 págs.— I y 1,25 ptas. {yayas de la 
mística española.) 

Las mil y una noches. Esmerada selección de 
cuentos árabes corregida con el mayor esmero. Edi- 
ción ilustrada con dibujos originales de Ángel Díaz- 
Huertas y Méndet-Bringa grabados por Carretero, 
Capuz, Matute, Satnpietro y Vela. — Madrid. — S. Ca- 
lleja, editor.— 1902. — 396 págs.— 4 ptas. 

Lbón Castro (Eladio) Apuntes históricos y to- 

pográfico-médicos de la villa de Casas de Ves (Alba- 
cete). — Albacete. — Imp. de Eduardo Miranda.— 1901. 
—4.», 93 págs. 

LuTKLiKR (Valentín). — La gran Convención de 
1831-1833. — Santiago de Chile.— 1901. 

Liso V Estrada (D. Serapio).— Leyenda de Nues- 
tra Señora de Valverde, cuya imagen se venera en el 
término de Fuencarral. — Madrid. — Tip. del Sagrado 
Corazón. — 1901.— 8.*, 61 págs. 

LoRBNZO (Anselmo). — El proletariado militante; 
memorias de un internacional: primer período de la 
Asociación Internacional de Trabajadores en España. 
— Barcelona. — Imp. de «La Campana y La Esquella.» 
— [190I.] — 8.**, 446 págs —3 y 3,50 ptas. 

Llopis Gálvez (D. Juan).— Elementos de Geogra- 
fía para uso de las escuelas de primera enseñanza. — 
Palma de Mallorca. — Est. tip. de Francisco Soler. — 
I901 — 8.", 112 págs. — I y 1,50 ptas 

Llokbt Sokiano (Vicente). — Reseña de moros y 
cristianos. Fiestas y feria en Villajoyosa en honor 

á Santa Marta. — Año I901. — Madrid Tip. del 

Sagrado Corazón.— 1901.— 8.», 68 págs. 

Mapa topográfico dk España en escala 
de I : 50.000. Hojas números 924 Bujalance y 927 
Baeza. Publicado por la Dirección general del Insti- 
tuto Geográfico y Estadístico.— Madrid. — Lit. del 
Instituto Geográfico y Estadístico. — 1901. Dos hojas 
de 0.574X0,375. 

Mariscal (Dr. Nicasio). — La neurastenia en los 
hombres de Estado (Reflexiones de medicina política), 
por el...... con un estudio crítico acerca del autor por 

D. Leopoldo Alas (Qarín),— Madrid.— Imp, de An- 
tonio Marzo.— 1901.— 8.", 151 págs. — 2 ptas. 

Martí y Monsó (D. José).— -Estudios histórico-ar- 
tísticostrelativos principalmente á Valladolid, basados 
en la investigación de diversos archivos. Con dibujos 
ejecutados por el mismo autor, reproducciones de fo- 
tografías y facsímiles, fotograbados de Laporta y de 
Ciarán, transpc rtes litografieos de Miñón. — Vallado- 
lid. — Imp. y lit. de L. Miñón.— 1898-1901. — Fol., 
xviii-698 págs., una de índice y otra de advertencia 
y colofón. — 30 y 31 ptas. 

Martínkz (Rvdo. Emilio). — Recuerdos de antaño 



leyenda histórico-evangélica de la Reforma en Espa- 
ña en el siglo xvi. Segunda edición (primera que se 
publica en España), revisada y corregida por el au- 
tor. — Madrid.— Depósito Central de publicaciones re- 
ligiosas. — iQoi ^432 págs. 

Mas (D, Agapito).— Catalunya [Mapa.] [Barcelo- 
na.— José Martínez.— 1901.]— Una hoja de 0,88 por 
0,65 centímetros. 

Matkrialks y documentos db arte español. 
Publicado bajo la dirección artística de Mira Leroy 
[D. Miguel Farera'\. — Barcelona. — Fidel Giró, imp. 
— 1900-1901.- Fol., una pág. y xcvi láms. 

Medina (José Toribio).— Las medallas chilenas. 
Memoria presentada á la Universidad de Chile en 
conformidad á lo dispuesto en el art. 22 de la Ley 
de 9 de Enero de 1879, sobre instrucción secundaria y 
superior.— Santiago de Chile.— Impreao en casa del 
autor.— 1901 — Fol., vi-467 págs., con medallas en 
el texto y 38 láms^— lOo y 102 ptas. 

— Biblioteca hispano-americana (1493-1810).— To- 
mo IV.— Santiago de Chile.— Impreso y grabado en 
casa del autor.— igoi . — Fol., 664 págs. — 50 y 51 fr. 

Mbnéndrz Agustí- (J.)— La hija de Don Quijote, 
novela original.— Barcelona.— Tipo-lit. de Pertie- 
rra, Bartolí y Ureña.— 1901.— 8.", 235 págs.— i y 1,50 
ptas. 

*Menkndez y PBLAYo(Dr. D. Marcelino).— Histo- 
ria de las ideas estéticas en España. Segunda edición, 
corregida y aumentada. Tomo IV. (Siglos xvi, xvii 
y xviii.)— Madrid.— Est. tip. «Sucesores de Rivade- 
neyra.»-l9oi.-8.", 362 págs — 5 y 5,50 ptas. (Co- 
lección de escritores castellanos, tomo XX.) 

Mekejkousky (D. de).— La muerte de los dioses 
(Juliano el apóstata), por Demetrio de Merejkousky, 
traducción de Ramón Orts-Ramos. — Barcelona. Im- 
prenta de A. Viladot.— [1901.]— 8.«, dos tomos de 
248 y 208 págs.— a y 2,50 ptas. 

— La muerte de los dioses (La reacción pagana en 
Roma), por Demetrio de Merejkousky, traducida al 
castellano por Luis Jiménez de Lm«<j.— Madrid.— 
Imp. de Antonio Marzo. — [1901.] — b", 396 págs.— 
3 y 3.50 ptas. 

Mesonero Romanos (R. de). — Artículos escogi- 
dos de las Escenas matritenses, de Mesonero Roma- 
nos {El curioso parlante).— Tomo I, i." serie: 1832- 
1836.— Madrid, -Imp. de Hernando y C.»— 1901.— 
12.", 191 págs.— 0,50 y 0,75 ptas. {Biblioteca univer' 
sal, tomo LI.) 

Metbnier (Osear) — Myrrha-Maria , por , tra- 
ducción de Orts-Ramos. — Barcelona. — Imp. de Ma- 
riano Calvé.— 1901.— 8,", 284 págs.— I y 1,50 ptas. 

M1NGARR0 Fbnollosa (Leonardo). — Don Martin 
de Viciana (Estudio critico de su obra). — Castellón. 

— Imp. de J. Forcada 1901. — 8.'', 32-vi paga.— 0,25 

y 0,50 ptas, 

MiRALLKS Mrskoubr (D. Fernando).— Tortosa y 
su comarca. Geografía, historia y estadística.— Tor- 
tosa.— Imp, de José L, Fogucl y Sales.— 1901. — 8.* 
marq., 225 págs. — 1,50 ptas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



103 



MiTjANA (Rafael). — La música contemporánea en | 
España y Felipe Pedrell. — Málaga. — Imp. de «El j 
Cronista.* — igol. — 8.", vii-j/ págs.— i y 1,25 ptas. 

Molina (El Maestro Tirso de). — La prudencia en 
la mujer. Comedia en tres jornadas y seis cuadros, 
escrita por Fr. Gabriel Téllez, conocido con el nom- 
bre de refundida por "■'Juan Eugenio Hartzen- 

busch. — Madrid. — Est. tip. «Sucesores de Rivadeney- 
ra.i — 190-Í — 8,* marq., 94 págs. [La Nota final, fir- 
mada E. H., iniciales que corresponden á las del 
nombre de nuestro compañero -'"D. Eugenio Hartzeii- 
bxisch, descubren que éste ha hecho la impresión ] 

Monja de Cracovia (La) (Bá.bara Ubrik). Novela 
histórica arreglada de la edición de Breslau por Au- 
gusto Riera, — Barcelona. — Imp. de la Casa editorial 
Maucci. — igoi. — 8.", 2il págs. — i y 1,50. 

*MoNTKS Díaz (Rafael). — Nociones de Historia de 
España (segundo y tercer periodo de la Edad Moder- 
na. Edad Contemporánea). — Tarragona. — Est. tip. de 
Llorens, Gibert y Cabré. — 1901.— S.", 167 págs.— 3 y 
3,50 ptas. 

MONUMENTA HISTÓRICA SoCIBTATIS JhSU UUnC pri 

mum edita a patribus tjusdem Societatis. Fascicw 
lus LA'A'AT/. Mense Februario. Epístola: Mixtae. To- 
mus IV. Fasciculus III, págs. 321 á 480. ^Fascicu- 
lus LXXXVII. Mense Martio. Epistolae Mixta. To- 
mus IV. Fasciculus IV, págs. 481 á 640, = Fasctc»- 
¡us LXXXVIII. Mense Aprili. Epístola: P. NadaL 
Tomus II. Fasciculus Htjpkgs, 141 á 300. = FasciCM- 
lus LXXXIX. Mense Majo. Epistola; Mixtse. 7o- 
vius IV. Fasciculus V, págs. 641 á 800. ^Fascicu- 
lus XC. Mense Junio. Epístola; P. Nadal. Tomus I¡, 
Fasciculus III, págs. 301 á 460. = Fasciculus XCl. 
Mense Julio. Epístola; Mixtse. Tomus IV. Fascicu- 
lus VI, págs. 801 á 959 final. =-Fascici«/Ks XCII. 
Mense Augusto. Epistolíe P. Nadal. Tomus II. Fas- 
ciculus IV, págs. 461 á 620. = Fasciculus XCII I Men- 
se Septembri. Monumenta pse jagogica. Fasciculus /, 
págs. I á 160. = Fasciculus XCIV, Mense Octobri. 
Epistolae Mixtic. Tomus V . Fasciculus I, págF. i k 
160,= Fasciculus X 'V, Mense Novembri. Epistolae 
Mixt». Tomus V. Fasciculus ¡I, págs. 161 á 320 = 
Fasciculus XCVI, Mense Decembn. Epistolae Mixtae. 
Tomus V. Fasciculus III, págs. azi á 480. — Matriti. 
— Typis Avrial.— 1901.— 8.* d. 

— Fasciculus XSVIl. Mense Januario. Monumen- 
ta paedagogica. Fasciculus II, págs. 161 á 320. = Fas- 
ciculus XCVIIl. Mense Februario. Epístola; P. Na- 
dal. Tomus II. Fasciculus V, págs. 621 á 732 fi lal. — 
Matriti.— Typis Avrial.— 1902. — 8.°d. 

Morayta y Sagrario (D. Miguel).— Juventud de 
Castelar, su vida de estudiante y sus primeros pasos 
en la política.— Madrid,— Imp. de A. Alvarez — 1901. 
— 8.«, 1X2 págs. — I y 1,50 ptas. 

Moya (F. J. de).— Consideraciones militares sobre 
la campaña de Cub».— Madrid. — Imp. del Cuerpo de 
Artillería. — 1901 4.", 234 págs. y un mapa. — 3 pe- 
setas. 

MuLLBR (Max). — Historia de las religiones , 



traducción por Luis Teráii. — Madrid. — «La España 
Moderna,» s. a. -8.°, 407 págs. 

NiKREMBERG (El V. P. Juan Eusebio).— Vida de 
Sau Francisco de Borja, Duque cuarto de Gandía, Vi- 
rrey de Cataluña y después tercer General de la Com- 
pañía de Jesús, con el texto de sus obras inéditas.— 

Madrid. — Tip. del Sagrado Corazón 1901. — 4.", 

512 págs — 2 y 2,50 ptas. 

Novelas cortas de varios autores. — Tomo II. 
FélixM. Escalante. — Ramón de laSierro. — M. Trejo. 
— Eufemio Romero. — Luciano Muñoz. — Miguel Mar- 
tel, etc. — México.— Imp. de V. Agüeros. — 1901. — 
8.", 55T págs.— 6 y 6,50 ptas. (Biblioteca de autores 
mexicanos, tomo 37.) 

NÚÑEZ de Arce (Gaspar). — La pesca, poema. Vi- 
gésimaséptima edición. — Madrid — Tip. de los hijos 
de M. G. Hernández. — 1901. — 8.** marq., 71 págs. — l 
y 1,25 ptas. 

Olivart (El Marqués de), — Colección de tratados, 
convenios y documentos internacionales celebrados 
por nuestros Gobiernos con los Estados extranjeros, 
desde el reinado de Isabel II hasta nuestros dias, 
acompañados de notas histónco-criticas sobre su ne- 
gociación y cumplimiento, y cotejados con los textos 
originales. Publicada de Real orden por... . Re- 
gencia de Doña María Cristina (tomo II, 1891-1893). 
Vol. X de la Colección completa. — Madrid. — Esta- 
blecimiento tip. de los hijos de R. .\lvarez. — igor. — 
4.* marq., x.739 págs. y siete mapas.— 25 y 26 ptas. 

Olivrr (Miguel S.)— Mallorca durante la primera 
revolución (1808 á 1814). — Palma.— Imp, de Amen- 
gual y Muntaner. — T901. — 4.", ix-683 págs. y una de 
erratas.— II y 11,50 ptas. 

Olmo (D. Hilario del). — Compendio de Gramática 
castellana. Sintaxis, prosodia y ortografía. — Almería. 
— Imp. de José Orihuela Calvo. — 1901. — 8.*, 58 pá- 
ginas.— 0,75 y I pta. 

— Gramática elemental latina, segundo curso, con 
arreglo al programa oficial vigente, — Almería. — 
Imp. de V. Cordero.— 1901.— 48 págs. 

— Programa de segundo curso de latín — Al- 
mería.— Imp. de V. Cordero.— 1901 14 pás^s. 

Ordóñkz (D. Joaquín de).— San Sebastián en 1761, 
por . .. edit. por D. Francisco jfornet. — San Sebas- 
tián.— T901. 

Ortografía (Prontuario de) castellana en pregun» 
tas y respuestas, por la Real AcaJemia Española. 
18." edición,- Madrid. — Hernando y C — 1901, — 79 
págs. — I y 0,75 ptas. 

OvALLBS (V. M,)- Notas sobre la Imprenta y el 
periodismo en el Oriente del Guárico. — La Pascua. — 
Tip, de «Menudencias,» — 1901.-56 págs, 

Paravicini —Tesoro de las escuelas. Obra que con- 
tiene una esmerada selección de la italiana Juanita, 
por Paravicini, y además un texto original español 
acerca de la Historia Sagrada, Historia de España, 
conocimientos útiles é inventos modernos. — Madrid, 
— S. Calleja, editor. — 1902—332 págs., con graba* 
dos. — 0,90 ptas. 



104 



RfeVlStA t)É ARCHIVOS 



Pardo Bazán (Emilia). — En tranvía (cuentos dra- 
máticos). — Madrid. — Tip. de Idamor Moreno [1901], 
— 8.*, 286 págs. — 3,50 y 4 ptas. (Obras completas, 
tomo 23.) 

Pareja (D. Manuel).— Jerez en el bolsillo. Guia 
económica para igol. — Jerez de la Frontera.— Im- 
prenta «El Guadalete.»— 1901.-8.°, 386 págs. 

Parpal y Marqués (Cosme). — La conquista de 
Menorca en 1287 por Alfonso IV de Aragón. Es- 
tudio histórico-critico con un apéndice de documen- 
tos. — Barcelona.- 1901.— 4.°, Soxxvii págs. 

Payno (D. Manuel).— Obras. Tomo I. Novelas 
cortas. — México. — Imp. de V. Agüeros. — 1901. — 8.", 
XVI1.541 págs. y un retrato.— 6 y 6,50 ptas. {iHblio- 
teca de autores mexicanos, tomo 36.) 

Pereira Repila (D. Nicolás). — Alborear de dos 
siglos en Salamanca. Conferencia leída en el Círculo 
Mercantil, Industrial y Agrícola en la noche del día 
17 de Marzo de 1901.— Salamanca,— Imp. de Cala- 
trava. — 1901.— 8.*, 31 págs. 

Pérez (P. Rafael). — La Compañía de Jesús restau- 
rada en la República Argentina y Chile, el Uruguay 
y el Brasil. — Barcelona. — Imp. de Henrich y C.*en 
comandita. — 1901. — 8.", xxvni-g82 págs. y 2 de 
erratas. 

Pérez Galdós (Benito).— -Novelas españolas con- 
temporáneas (primera época). Gloria. Novena edi- 
ción, corregida. — Madrid. — Est. tip. de la Viuda é 
hijos de Tello.— 190I. —8.», dos tomos, 330 y 368 
págs.— 4 y 4,50 ptas. 

*Pérez Pastor (D. Cristóbal). — Nuevos datos 
acerca del histrionismo español en los siglos xvi 
y XVII, recogidos por — Madrid — Imp, de la «Re- 
vista Española. • — 1901. — 8.*, 418 págs. y una de 
erratas. — 4 y 4,50 ptas. 

Piernas Hurtado (J.)— Tratado de Hacienda 
pública y examen de la española. Quinta edición, re- 
fundida nuevamente. Tomo II — Madrid, — D. Vic 
toriano Suárez. — 1901. — 8.' marq., 692 págs. 

Piles Ibars (Andrés) — Historia de Valencia mu- 
sulmana. Tomo 1. — Valencia. -Igor, 

Polo y Peyrolón (D. Manuel). — Intervención de 
la masonería en los desastres de España, Segunda 
edición, corregida y aumentada. — Valencia. — Tipo- 
grafía Moderna. — 1901. — 8." marq., 109 págs.— i 
y 1,50 ptas. 

QuEVBDO (F, de). — Obras festivas. Los sueños. 
Libro de todas las cosas y muchas más. Poesías va- 
rias. — Barcelona. — [1901].— 8.", 207 págs., con gra- 
bados.— 2 ptas. [Biblioteca Salvatella.) 

Quevbdo (José María).— Conquista (poema).— La 
Plata. — 1901. [Consta de cuatro partes: La emigra- 
ción, La ciudad. La pampa y La invasión.] 

QuiROOA (Adán).— La Cruz en América (Arqueólo* 
gia argentina), con ud prólogo de Samuel A. Lafone 
Q«ít;¿íío.— Buenos Ayres.— 190T. — 4.", xxiv-180 pá- 
ginas, con grabados. 

Renavent (José).— Reseña histórica de la villa de 
Beniganim, — Valencia, — igoi. 



Ribera (Julián). — Sobre lo de Marruecos (artículos 
de la Revista de Aragón). — Zaragoza. — Imp. y lib. de 
Comas.— 1901.— 15 págs. 

Rimes inédites de Gaspar de Aguilar, Vicente 
Espinel, Gaspar Mercader, Canónigo Tárrega, Pedro 
Liñán de Ríaza, Guillé. 1 Belvis y Guillen de Castro, 
publiées par Eugenio Melé (Extrait du Bulletin His- 
panique d'Octobre.Décembre 1901) — Bordeaux. — 
Imp. G, Gounouilhou.— 1901. — 4.*, 20 págs. 

RiVAs(El Duque de), — El niño expósito. Tomo II. 
— Madrid.— Imp. de Hernando y C.*— I90T.— 12.*, 
232 págs. — 0,50 ptas. en Madrid y 0,75 en provincias. 
{Biblioteca universal, tomo 144,) 

Rodríguez Alonso (D. Laureano). — Primer año 
de Religión para los alumnos de segunda enseñanza 
en los Institutos. Historia Sagrada y 'Antiguo y 
Nuevo Testamento. — Madrid. — Imp. de la Sucesora 
de M. Minuesa de los Ríos, — 1901. — 295 págs. 

Romero Girón (V.) y Garc/a Moreno (A.) — Co- 
lección de las instituciones políticas y jurídicas de 
los pueblos modernos; publicación fundada por.... 
Segunda edición, refundida por el último y comple- 
tada con los nuevos cuerpos legales y las reformas 
introducidas en los antiguos. Tomo I: Leyes y Có- 
digos belgas. — Madrid.— Imp. de José Góngora Al- 
varez.— 1901.-4.° marq., 135, 584 y 176 págs.— 16 
y 17 ptas. 

Rubio dr la Serna (D. Juan). — La Villa de 
Vélez-Rubio y su comarca. — Barcelona. — 1901. 

•Rueda (Salvador). — El país del Sol (España). 
Poesías. — Madrid. — Imp. de A. Marzo.— [190T.J— 8.*, 
279 págs. — 2 y 2,50 ptas. (Nuevos clásicos, tomo I.) 

Ruiz Founells (Enrique) y Meloar Mata (Al- 
fredo). — Organización militar de España y algunas 
potencias extranjeras, escrita por Novena edi- 
ción. — Toledo. — Imp de Rafael Gómez Menor. — 
1901.-4.', vin-312 págs.— 7 y 7,50 ptas. 

Salillas (Rafael). — La teoría básica (Bio-sociolo- 
gía). — Madrid. — Est. tip. de la Viuda é hijos de 
M. Tello. — igor. — 8.», dos tomos, xv-757 y 775 pá- 
ginas. — 16 y 17 ptas. 

Sánchez Díaz (R.) — Mis viajes. — Madrid. — Im- 
prenta de Ricardo Fe. — 1901.-12.°, 134 págs. — i 
y 1,25 ptas. 

Sarmiento (R. P. R.)— Memorias de un jesuíta, 
por Gil Blas de Santillana{R. P. Ramón Sarmiento), 
— Madrid. — Imp. de A. Marzo. — 1901.— 8,«, 18S pá. 
ginas.- 2 ptas. 

ScHoi ENHAUER (A.) — Metafísica de lo bello, y es- 
tética, juicio, crítica, aplauso y gloria, lo real y lo 

ideal, literatura sanscripta (!!!], arqueología, por ; 

traducido por primera vez del alemán por Luis jimi- 
nes Garda de Luna. — Madrid. —Imp. de A. Marzo. 
— [1901.]— 8. °, 178 págs.— a y 2,50 ptas. {BiblioUca 
de filosofía y sociología, tomo XI 

Semblanzas forenses. Biografías de Magistra- 
dos, Fiscales, Abobados y Relatores, por Uno de las 
Salesas y Digesto, cronistas judiciales de El Nacicmal 
y lil Correo Esp.iAol. CualcrOo cur^rto.— Madrid. — 



BlbLlOTHdAS Y MUSEOS 



105 



Imp. a cargo de Joaquín López. — 1901. — 4.° , 28 
págs. — I y 1,25 ptas. 

SÉNECA (Lucio Anneo). — Tratados filosóficos 

por ; traducción directa del latín por el Licenciado 

rtdro Fernández Navarrete. Tomo IL — Madrid. — 
Imp. de Hernando y C.* — igor. — 8.° , 420 págs. — 3 
y 3>5o ptas. {Biblioteca clásica, tomo 70.) 

Sbrrano Fatigati (D. Enrique). — Discursos 
leídos ante la Real Academia de Bellas Artes de San 
Femando en la recepción pública del limo. Sr...., 
el día 20 de Octubre de 1901. Contestación del Ex- 
celentísimo Sr. D. Cesáreo Fernández Duro» — Ma- 
drid.— Imp. de San Francisco de Sales.— igoi. — 
4,° marq.,49 págs. Tema: Instrumentos músicos 
en las miniaturas de los Códices españoles. 

SiLVELA (D. Francisco). — Necrología de D. Ma- 
nuel Silvela y de La Vielleuze, escrita mediante en- 
cargo de la Real Academia Española, por — 

Madrid.— Imp. de los hijos de M. G. Hernández, — 
1902.— 8. ° , 30 págs. , y un retrato al agua-fuerte por 
Maura.— T y 1,25 ptas. 

Silvela de La Vielleuze (D. Francisco). — 
Matrimonios de España y Francia en 16 15. Discur- 
sos leídos ante la Real Academia de la Historia en 
la recepción pública del Excmo. Sr — Contesta- 
ción de D. José María ^s<í«sio.— Madrid «Suceso- 
res de Rivadeneyra.» — 1901. — 8.° m., 65 págs. 

Sosa (Francisco). — Conquistadores antiguos y 
modernos. Disertación á propósito de la obra de Don 
Genaro García, «Carácter de la conquista español a en 
América y en México, según los escritores primiti- 
vos.»— México. — 1901.-4.°, 86 págs, 

— En defensa propia. Contestación á los folletos 
publicados por el Sr. Lie. D. Genaro Garda y Don 
Luis González Obregón, — México. — 1901. — 4.°, 
18 págs. 

Teijbiro Martínez (D. Benigno). — Gallegos 
ilustres en América durante el descubrimiento y con- 
quista. — Buenos Aires. — 1901. 

Teófilo y Doroteo. Biblioteca juridico-escolar. 
Derecho vigente en España. Código de Comercio 
profusamente anotado y precedido de una breve rese- 
ña del movimiento mercantil á través de los siglos. 
Edición especial para las Universidades españolas.— 
Madrid.— Imp. de J. Corrales.— 1902.— 8.' apaisado, 
XXXV-3IÍ págs.— 2,50 y 3 ptas. 

Thous Moncho (D. Alberto J. de).— Badajoz á tra- 
vés de la historia patria; breve noticia histórica de 

esta capital y su provincia, por precedida de un 

prólogo por D. Luis Lacoste Sicre. Obra ilustrada con 
fotograbados y dibujos.— Badajoz.— Est. tip. «La 
Minerva Extremeña.»— 1901.— 4." marq., 338 págs. 
—5y 5.50 ptas. 

Todo (A.)— El gobierno parlamentario en Ingla- 
terra. — Est. tip. de Idamor Moreno.— [igoi.]— 4,° , 
dos tomos de 370 y 341 páf;s., á 8 y 8,50 ptas. el pri- 
mero, y 7,50 el segundo, {Biblioteca de Jurispruden- 
ciut Filo lía ¿ Historia.) 

ToMKy (J.)— Cosas baturras, por Julio Tomey{Le6n 



Fogoso). — Barcelona. — [Casa editorial Maucci.] 

1901.-8.° , 231 págs. con grabados.— I y 1,50 ptas. 

Tormo y Monzó (D. Elias).— Del convencionalis- 
mo. Memoria. — Madrid. — Est. tip. de la Viuda é 
hijos de M. Tello. — 1902 — 8. ° , 78 págs. {Varios es- 
tudios de Artes y letras, núm. 5.) 

Torres Campos (D. Rafael.)— Carácter de la con- 
quista y colonización de las islas Canarias. Discursos 
leídos ante la Real Academia de la Historia en la 

recepción pública de el día 22 de Diciembre de 

igoT.— Madrid.— Imp. y lit. del Depósito de la Gue- 
rra.— T901.— 8. ° d., 249 págs. Contestación del Aca- 
démico Excmo Sr. D. Cesáreo Fernández Duro. 

Torpes Saldamando (Enrique). — Libro primero 

de Cabildos de Lima. Descifrado y anotado por 

con la colaboración de Pablo Patrón y Nicanor Bo- 
/0M¿j. —París.— Imp. Paul Dupont.— 1900.-4.** d.— 
Parte primera. Actas desde 1535 á 1539. Anotacio- 
nes: xxvm-445 págs. — Segunda parte. Apéndices: 
viii-425 págs.— Parte tercera. Documentos: v 11.222 
págs. [Vid. la Sección de anuncios del prest nte nume- 
ró de nuestra Revista y la Nota bibliográfica del nú- 
mero de Diciembre próximo pasado, págs. 937-9.] 

Traje (El). II. En la Edad Media. El traje civil 
y el traje militar.— El traje femenino. — El traje sa- 
cerdotal. — Armas. — Calzado. — Tocados en el Orien- 
te y en el Occidente de Europa.- Madrid. — Imp. de 
Felipe Marqués.— [1901]— 8.° , 77 págs. con 23 
grabados.— I y 1,50 ptas. {Biblioteca popular del 
Arte, tomo XXXIV.) 

Valera íjuan).— Las ilusiones del Doctor Fausti- 
no. Quinta edición.— Madrid.— Est tip.de la Viuda 
é hijos de Tello.— igoi.— Dos tomos eu 8.° de 266 
y265págs._5y5,5optas. 

— Florilegio de poesías castellanas del siglo xix, 
con introducción y notas biográficas y criticas. To- 
mo I — Madrid.— Imp. de Ricardo Fe.— 1902. 8.°, 
386 págs. — [Constará esta obra de cinco tomos, cuyo 
precio total será de 12,50 ptas.: terminada la publica- 
ción, el precio de venta será 15 ptas.] 

Varvaro Soriano (D. Domingo).— Álbum foto- 
gráfico de bailespopulares valencianos.— Valencia. — 
OrawRaff, laboratorio fotográfico. — [1901.]— Fol.,un 
cuaderno con 4 fotografías de 18 X 34 una y 13 X 18 
las 3 restantes. 

Vega (Lope de).— Poésies de en partie inédi- 

tes. Publiées par Eugenio Melé (Extrait du Bullelin 
Hispanique d'Octobre-Décembre igolj.^Bordeaux, 
— Imp. G. Gounouilhou. — 1901.-4.°, 18 págs. y 
una de índice. 

Velázqub* fP. F.)— Obras del Ldo. D. Primo 
F, Veljzquez. Contiene este tomo: Descubrimiento 
y conquista de San Luis de Potosí. — Las cabezas 
chatas de Guadalcáz'ar Discurso sobre la Instruc- 
ción pública en San Luis de Potosí. — Introducción á 
la Historia eclesiástica potosina. — Bibliografía cien- 
tífica potosina. — México. — Imp. de V. Agüeros, — 
1901.-8.° , viii-454 págs. y retrato.— 6 ptas. {Bi- 
blioteca de autorei mexicanos, tomo XXXIV.) 



io6 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Viada y Vilaskca (D. Salvador).— Diccionario 
de la lengua española: contiene todas las voces fie la 
última edición (i3.*) del Diccionario de la Real Acá- 
demia de la lengua y unas cuatro tuil más pertene- 
cientes á todos los ramos del saber humano y cua- 
tro Apéndices comprensivos: I. De las voces anti- 
guas usadas por nuestros mejores clásicos y hoy caí- 
das en desuso. II. Del nombre 6 apelativo con que 
se designa oficial ó comunmente k los habitantes 6 
naturales de todas las regiones, comarcas, etc III. De 
los refranes y proverbios ordenados alfabéticamente. 
IV. Délas locuciones griegas, latinas y extranjeras 
(con su pronunciación figurada, traducción y explica- 
ción), por el Excmo. Sr Segunda edición.— Ma- 
drid. — Tip. de los hijos de M. G. Hernández. — 
Tgoi. — 4.° Van publicados 12 cuadernos, págs. I á 
960. — Precio de la obra completa, 20 y 21 ptas. 

Vida de San Isidro Labrador, Patrón de Madrid, 
y de Santa María de la Cabeza, por L. de 2".— Ma- 
drid. — Imp. de Carlos Perrin. — 190X. — 15 págs. 

Vida del venerable P. Fr. Manuel Fernández, 
religioso franciscano observante. — Sevilla — Tip. «El 
Correo de Andalucía.»— 1901. — 8.°, 120 págs* 

Vidal y Careta (Dr. D. Francisco).— Excursiones 
geológicas por España bajo la dirección del Nú- 
mero I. La silla de Felipe II.— Madrid. — Est. tip. 
de la Viuda é hijos de Tello. — 1901. — 8 ° , 13 págs. 
y 4 grabados. — I y 1,50 ptas. 

VoLTAiRB (M.) — Diccionario filosófico. — Valen- 
cia.— Imp. de «ElPueblo.i—íigoi.]— 8.° , 6 tomos 
de 191, 191, 191, 192, 207 y 208 págs. — 6 y 7 ptas. 

Voz (La) de España contra todos sus enemigos ex- 
teriores é interiores, por Un patriota. Segunda par- 
te. — Sevilla. — Imp. de «El Mercantil.» — [1901.] — 
8. ° marq., 98 págs. con grabados en el texto. —i y 
1,50 ptas. 

Wagner (Ricardo).— El anillo del Nibelungo. La 

Walkyria, poema de , traducción de Martín de los 

Ríos, — Barcelona. — [Ramón Sopeña, editor.] — 
[1901.] — 8.°, 127 págs.— 0,50 y 0,75 ptas. {^Colec- 
ción regente, tomo LXV.) 

Wallace (Lewis).—Ben-Hur (una historia de Cris- 
to), por Versión española por J. Santos Hervás. — 

Barcelona. — Imp. de la Casa edit Maucci. — 1901. 

— 8.° , dos tomos de 366 y 351 págs.— 2 y 2,50 ptas. 

Zapata (M.) y Sierra (L.) — Covadonga, zarzuela 

en tres actos, divididos en diez cuadros, en vers), 

original de música del maestro Bretón, Estrena- 

da en el teatro de Parish el 22 de Enero de I901. — 
Madrid.— Imp. de R. Velasco.— 1901.-4.° , 89 pá- 
ginas. — 2 ptas. {El Teatro.) 

Zechnas (J.) — Gramática de la lengua internacio- 
nal Esperanto.— Madrid. — Imp, de José Perales. — 
1901. — 8.°, 56pág8.— i y 1,25 ptas. 

LIBROS EXTRANJEROS 

[1." Ia)s tratados universales y generales por na- 
ciones y materias, de historia y sus ciencias auxilia- 



res, de literatura y arte, de filología y lingüistica, etc., 
que interesen á la erudición y á la cultura, publicados 
en- ó fuera de España por españoles ó extranjeros en 
hablas vulgares no españolas, ó por extranjeros en 
lenguas sabias. 2.° Los de cualquier materia escritos 
por españoles en ó fuera de España en dichas lengna# 
vulgares. 3." Los de cualquier materia, con tal que se 
refieran á cosas españolas, publicados por extranjeros 
en ó fuera de España en lenguas sabias ó en hablas 
vulgares no españolas.] 



Besques (Paul). — La premiére ambassade de Don 
José Nicolás de .\zara á Paris (mars i798-aoflt 1799). 
(Extrait du Uulletin Hispaniqíte de Juillet-Scptembre 
et Octobre-Décembre 1901.) — Bordeaux. — Imp. G. 
Gounouilhou. — igoi. — 8.° d., 26 págs, 

Calmette (Joseph).— Documents relatits a Don 
Carlos de Viane (1460-T461) aux archives de Milán. 
(Extrait des Mtlanges d'Arehéologie et d^fitstoire, pu- 
bliés par l'Ecole fran9aise de Rome, tome \Xl.) — 
Rome. — Imp. de la Faixde Philippe Cuggiani. — igor. 
— 8.* d., 20 págs. 

Cervantes Saavbdra (Miguel de). — The complete 

Works of Vol. III et IV, Don Quixote. Vol. I et 

II. Edited by Jas. Fitzmaurice- Kelly, translated by 
John Ormsby. — Glasgow. — Gowansand Gray. — 1901. 
— Dos tomos. 

Geofray (L.)— Voyage en Espagne. — Dijon, 190I. 
8.°, 122 págs. 

Ginevri (Arnaldo). — Progetto per la nuova Biblio- 
teca nazionale de Firenze. — Firenze. — Tip. Barbera. 
— 7 págs. y 6 láms.— 4." 

HAKBLER(Conrad). — Typographie Ibériquedu quín- 
ziéme siécle. Reproduction en facsímile de tous les 
caracteres typographiques employés en Espagne et en 
Portugal jusqu'á l'année 1500, avec notices critiques 
et biographyques. i'"^ livraison. La Haye. Martinus 
Nijhoff.— Leipiig. Karl W. Hiersemann. — 1901 — 
Fol., 40 págs. de texto y 15 láms. — 20 fr. Texto espa- 
ñol y francés 

Jiménez \,G )— Lo studio del Dir tto Romano ia Ig- 
pagna. (Extraito dal Bullettino deW Istituto di Di- 
ritto Romano. AnaoXlU, 1900.— Fase. I.)— Roma.— 
L. Pasqualucci, editore. Forzani e C. tipografi del 
Senato.— 1901.— 4.«>, 11 págs. 

KiNo(L. W). — Letters and Inscriptions of Ham- 
murabi. King of Babylon, about B, C. a.aoo, to wich 
are r.dded Series of Letters of other Kings of firsi 
Dynasty of Babylon. Orig. Babylonian Text ed from 
Tablet in Biitish Museum. Vol. II. — London. — 
Lurac— 8.*, 212 págs. 

Lamouchk (L.)— Note sur la clasification des día- 
lectes de la languc d'oc. Montpcllier.— 190I.— 8.*, 16 
págs. 

LBFéBRK (Edmond de).— Catalogue felibreen et du 
midi de la Erante.— Nancy.—igoi. 

M^rrvwbathbr(F. S.) — Bibliomanía inthcMiddle 
Ages, with an introduction by C. Orr.— New- York. 
— Meycr Brothers.— 8.°, xx-¡x» págs. 

Morel-Fatio (Alfred) — Fernán-Caballero d'aprés 
sa correspondance avec Antoine de Latour. (Extrait 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



107 



du Hulletin hispanique de Juillet-Septembre, 1901 J— 
Bordeaux. — Imp. G. Gonouilhou, 1901. — 4.°, 45 pa- 
gines. — 2,50 y 2,75 francos. 

Racca (M.) — II borgo di Dcmodossola durante la 
signoria spagnuola; contributo alia storia genérale 
dell» Ossola.— Milano. — 16. o, 86 págs. 

RoBiNSON (A. G.) — The Philippines, the war and 
the people; a record of personal observations and ex- 
pcriences, — New- York. — Me. Clure, Phillips & 
C o.— 8. °, 407 págs. 

ScANDONB (Fr.) — Ricerche novissime sulla scuola 
poética siciliana del secólo xiii, con molii docu- 
menti inediti. — Avellino.— Tip. G. Ferrara, — 4. ° , 
28 págs. 

Sperati (Rin.) — Poesie notavili del secólo xiv, 

tratte dall' Archivio di Stato di Bologaa Bologna. 

— Tip, Zamorani e Albertazzi.— 4. °, 11 págs. 

Suriano (Francesco). — II trattato di Terra Santa e 
dell' Oriente di frate Francesco Suriano, missionario 
eviaggiatore del secólo xv (Siria. Palestina, Arabia, 
Egitto, Abisinia, ecc.), edito per la prima volta nella 
sua integritá in due codici della Comunale di Perú- 
gia e sul testo Bindoni, dal padre Girolamo Golubo- 

vich Milano.— Tip, Artigianelli. — 8, °, lvii- 

285 págs, 

Vallbttu (Rene).— Lettres inédites de Henri iV 
a M. de la Lardiére, l'un de ses lieutenants en Bas- 
Poitou. — Vannes.— Imp. Lafolye 8. °, 15 págs. 

Wagré (L. J.)— Lespiisonniers de [la isla] Cabre- 
ra. Souvenirs d'un caporal de Grénadiera (1808-1809) 
publiés par le Conté F/íMrj-,— Paris.— 1901. 

Webstbr (Rev. Ventworth). — Les loisirs d'un 

étranger au Pays Basque.— Chalons sur Saone 

1901.-4. ®, XXIII 359 págs. [Colección de mono- 
grafías preciosas sobre los vascos ] 

REVISTAS ESPAÑOLAS 

[i.° Los sumarios íntegros de las revistas congéne- 
res de la nuestra, consagradas exclusivamente al es- 
tudio de España y publicadas en cualquiera de las ha- 
blas española* en ó fuera de España: los títulos de 
estas revistas van de letra cursiva. 2.° Todos los tra- 
bajos históricos y eruditos acerca de cualquier mate- 
ria, segün el amplísimo criterio expuesto, que figuren 
en los sumarios de las revistas no congéneres de la 
nuestra, escritas en dichas hablas en ó fuera de Es- 
paña.] 

Boletín de la Real Academia de Buenas Letras de 
Barcelona. — Octubre á Diciembre, Nota necrológi. 
ca, por J. Riera y Bertrán. — El protofísico de Pedro 
el Ceremonioso, por L, Ccmenge. —FkgiaAs de mi 
inédita Historia de los pueblos de la Corona de Ara- 
gón — Pedro el Greco, por S. Sanpere y Miguel, — 
Libre deis ensenyaments de bona parlería, por J. Co- 
dina y Formosa. — La casa de Monteada en el viz- 
condado de Bearn, por D. Joaquín Miret y Sans.~ 
Noticias. 

Boletín de la Real Academia de la Historia.-. 
Diciembre, Informes: I, Philibert de Chalón, Prince 



d'Orange, 1502-1530. Lettres et documents: Ulsrsse 
Robert, — II. Rebelión de Fuente Obejuna contra el 
Comendador mayor de Calatrava Fernán Gómez de 
Guzmán: Rafael Ramírez de Arellano, — UI. Don 
Cristóbal de Moura, primer Marqués de-Castel Ro- 
drigo (1538-1613): Julián Suárez Inclán. — IV. Pa- 
trología latina. Carta inédita de los Reyes D. Al- 
fonso IX de León y D. Enrique I de Castilla al Papa 
Inocencio III. Rescriptos de Honorio III, Cortes de 
Toro en 1216: Fidel Ftta, — Noticias, = 1902. Enero. 
Documentos oficiales. Informes: I. Philibert de 
Chalón, Prince d'Orange, 1502-1530, Lettres et do- 
cuments: Ulysse Robert. — IL Un documento nuevo 
de Beatriz Enríquez de Arana: Rafael Ramírez de 
Arellano. — III. Patrología latina. Renallo gramá- 
tico y la conquista de Mallorca por el Conde de 
Barcelona D. Ramón Berenguer III. Escrituras 
inéditas de Renallo: Fidel Fita. — Variedaies: Estela 
de los Fulvios en Castellar de Santisteban: Fidel 
Fita. — Noticias. = Febrero. Adquisiciones de la Aca- 
demia durante el segundo semestre de igoi. — Infor- 
mes: I. Philibert de Chalón, Prince d'Orange, 1502- 
1530. Lettres et documents: Ulysse Robert. — II. Tres 
documentos inéditos referentes al matrimonio de los 
Reyes Católicos, 1468, 1469 y I470: Manuel Danvila. 
— III. Los moriscos españoles y su expulsión. Nota 
bibliográfica: *Vicente Vignau.—lV. La conversión 
de los judíos mallorquints en 139!, Dato inédito: 
^Gabriel Llabrés. — V. Inscripciones romanas de la 
Puebla de Montalbán, Escalonilla y Méntrida: Fidel 
Fita.— Wl, La aljama hebrea de Zorita. Privilegio 
inédito que le otorgó el Rey D. Enrique I en 30 de 
Diciembre de 1215: Fidel Fíía.— VII. El «fonsario» 
ó cementerio de los judíos de Ciudad Real: Luis Del- 
gado Merchán. — Noticias. 

Boletín de la Comisión provincial de Monumentos 
históricos y artísticos de Orense. — Núm. ai. Julio. La 
Luctuosa (tributo de la Edad Media), por Benito F, 
Alonso. — l^a. Epigrafía latina en la provincia de 
Orense {Suplementos), por Arturo Vázquez Núñes, — 
Documentos históricos: Privilegio de D..Juan I en 
favor del Concejo ó del Bollo, por N. Tenorio — Do- 
nación hecha por Sancha Raimúndez al Monasterio 
de San Pedro de Rocas y donación de la iglesia de 
Santa María de Riveira hecha por Alfonso IX de 
León, por Arturo Vázquez A^w««2r.— Noticias,— Lá- 
mina sueTta: Útiles del período neolítico. = Núm. aa. 
Octubre, Epigrafía romana de la ciudad de Astorga, 
por Marcelo Maclas. — Documentos históricos: Privi- 
legio real demarcando el coto del antiguo Monasterio 
de San Payo de Abeleda, por Arturo Vázquez Núñez. 
— Noticias.— Láminas sueltas; Fachada de la ex- 
Colegiata de Junquera de Ambía, — Lápida romana 
de Orense. 

Boletín de la Sociedad Española de Excursiones» — 
Noviembre, Fototipias. — Notas sobre algunos mo- 
numentos de la Arquitectura cristiana española, X, 
La iglesia de Santa María en el castillo de Loarre 
(Huesca), por Vicente Lampérex y Romea.— Avú^idM 



Íó8 



RííVlslA DK AkcMlVOS 



exhumados (segunda Kerie), por Rafael Ramírez de 
Arellatto. — Retablos españoles ojivales y de la tran- 
sición al Renacimiento, por Enrique Serrano Fati— 
g'flít. —Noticias. «Diciembre. Fototipias: La Cate- 
dral de Coria, por Eugenio Escobar. —Notas sobre al- 
gunos monumentos de la Arquitectura cristiana es- 
pañola. XI. La iglesia de Bamba (Valladolid), por 
Vicente Lampirex y Romea. — Artistas exhumados 

(segunda serie), por Rafael Ramírez de Arellano 

Retablos españoles ojivales y déla transición al Re- 
nacimiento, por Enrique Serrano Fatigati. — La So- 
ciedad de Excursiones en acción. — Necrología. = 
igo2. Enero. Fototipias, por E. S. F.—D. Martín 
Gurrea de Aragón, Conde de Rivagorza y Duque de 
Villahermosa, por Adolfo Herrera. — La primitiva 
Basílica de Santianes de Pravia (Oviedo) y su panteón 
regio, por Fortunato de S<r.';?'«s. — Conferencia de la 
Sociedad: Monografía de la Catedral de Santiago de 
Compostela, por Adolfo Fernández Casatiova. — Des- 
cubrimientos arqueológicos: Mosaico del Sr, Ibarra 
hallado en Santiponce, por Pelayo Quintero. — Biblio- 
grafía.— Recepciones académicas. — La Sociedad de 
Excursiones en acción. = Febrero, Bronce praxitelia- 
no en el Museo del Prado, por 'Narciso Sentenach . — 
La primitiva Basílica de Santianes de Pravia— Con- 
ferencia de la Sociedad: Monografía de la Catedral de 
Santiago de Compostela (continuaciones). — Biblio- 
grafía.— La Sociedad de Excursiones en acción. 

La España MoDnRN a.— Diciembre. La América la- 
tina, por Adolfo García. — Sobre la expansión del cas- 
tellano en los países en donde es exótico este idioma, 
por Vicente Vera. — La literatura moderna en Fran- 
cia: Fin del romanticismo. El período de transición. 
Regreso al punto de partida del siglo xviii. El rea- 
lismo. El análisis, Enrique Beyle (Stendhal), por 
Emilia Fardo Bazán. — La Catedral de Toledo, por 
•Rodrigo Amador de los Ríos. — El movimiento femi- 
nista á propósito de un libro nuevo sobre feminismo, 
por Adolfo Po¡ada, — Las alhajas de la Corona de Es- 
paña, por Juan Pérez de Guzmán. — Lecturas ameri- 
canas, por Hispaiius. — Crónica literaria, por E. Gó- 
mez de Baquero: Paisajes parisienses, por D. Manuel 
Ugartk. — Revista de Revistas, por Fernando ^yaMjo, 
— Nota bibliográfica, por P. Dorado: Le istitmioni 
giuridiche medievale nella Divina Commedia , di 
Gino Arias. = 1902. Enero. La literatura moderna 
en Francia: Próspero Merimée, por Emilia" Pí/ rifo 
Bazán. — Ei Convento de la Concepción en Toledo, 
por ^'Rodrigo Amador d¿ los Ríos. — Dos fracasos [el 
del drama «Juan Lorenzo,! y el de «Prim»en Villa- 
rejo de Sal vanes], por A. Sanche» Firez. — El proble- 
ma religioso en España, por Edmundo González- 
Blanco.— Crónica, literaria, por E. Gómez de Ba- 
quero: Recepción de D. Francisco Silvela en la 
Academia de la Historia. — Pi y Margall — Tres libros 
sobre Cánovas. — Revista de Revistas, por Fernando 
Araujo. =* Febrero. La educación, por Miguel de 
Unamuno, — El problema religioso en. España, por 
Edmundo González-Blanco,— El Renacimiento y sn 



influencia literaria en España, por Adolfo Bonilla y 
San Martín. —Un geógrafo español: D. Rafael Torres 
Campos, por Aniceto Seta. — Impresiones españolas: 
Una ciudad. Un clérigo, por J. Martínez Ruiz. — 
Crónica literaria, porE. Gómez de Baquero: Histo- 
ria de Esput'ia y de la civilización española (t. II), 
por D. Rafael Altamira.— La teoría básica (bioso. 
ciología), porD. Rafael Salillas —La raza negra es 
la más antigua de las razas humanas, por D Gervasio 
FouRNiBR.— Mallorca durante la primera Revolución 
(1803-1814), porD. Miguéis. Olivkr. — Otros libros 
recientes. — Revista de Revistas, por Fernando y^rflu- 
jo.— Notas bibliográficas: Estudios histórico-artísti- 
cos relativos principalmente á Valladolid, por Don 
José Martí y Monsó; por D. Manuel Gómez-Moreno, 
EusKAi.-IÍRRiA. — 10, 20 y 30 Diciembre Euska- 
rismo-Regionalismo, por D. Eduardo de Velasco, — 
Kresaia, novela en bas. bizc. ° , por D. Domingo de 
Aguirie, — Excmo. Sr, D. Ricardo Becerro de Ben- 
goa, retrato. — Sociedad Económica de Amigos del 
País. Fiesta en honor de Samaniego. Discurso. — 
Bermeo (Bizcayaj. Éntrala del puerto é iglesia de 
Santa Eufemia, fotograbado: Apuntes histórico-des- 
criptivos.— Puerta principal de la Basílica de Le- 
queitio (Bizcaya), fotograbado: Apuntes histórico- 
descriptivos. — Literatura y música. Fiesta euskara 
— Alrededores de San Sebastián. — Un rincón de Lo- 
yola, por D. Alfredo de LafJite. = igot lo Enero. 
La Hoz dentada y la moda africanista, por D. Teles - 
foro de Aranzadi, — Comisión de Monumentos de 
Guipúzcoa, .^cía.— Durango. Vista de la iglesia de 
Santa Ana, fotograbado. — Arco de Santa Ana, 
apuntes histórico-descriptivos.— Cosas donostiarras. 
Sobre una pintura. El marino Goicoa, por Francisco 
López Alen. — De la unidad del verbo bascongado, 
por D. Vicente Aguirre, — Noticias bibliográficas y 
literarias. Historia general del Señorío de Bizcaya 
por el Dr. D Estanislao), de Labayru y Goicobchba, 
porD. Domingo de Aguirre, — El barrio Urdaneta* 
por D. Ramón Soraluce, — Ensayo de un Padrón his- 
tórico de Guipúzcoa, según el orden de sus familias 
pobladoras, por D. Juan Carlos de Guerra (conti- 
nuación). =:2o Enero. Celtas, Iberos y Euskaros, por 
D. Arturo Campión. — El supuesto parentesco del 
Euskera y el Berberisco, por D. Telesforo de ArOH- 
zadi.— El Castillo de San Javier (Nabarra), grabado: 
Apuntes histórico-descriptivos.— Puerto de Motrico 
(Guipúzcoa), grabado: .\puntes histórico-descripti- 
vos de dicha villa, — Los bascos en América. D. Juan 
de Garay, por D. Francisco López Alen.— De la uni- 
dad del verbo bascongado — Ensayo de un Padrón 
histórico de Guipúzcoa.,... (continuaciones). «= 30 
Enero Celtas, Iberos y Euskaros — Kresaia— De la 
unidad del verbo bascongado. — Ensayo de un Padrón 
histórico de Guipúicoa (continuaciones), — Apun- 
tes necrológicos.— Congreso de Euskaristas para la 
unificación de la ortografía. — El árbol de Guérnica en 
Pamplona. 
Galicia Aisfórica,^ Septiembre-Octubre. Santia- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



IÓ9 



go y la Ciitica Moderna (continuación), por Anto- 
nio López Ferreiro. — El Mariscal Pardo de Cela, 
por *José Villaamil y Castro, — La Orfebrería com- 
postelana á principios del siglo xv.por^. L. F.— 
Epigrafía, por E. O, A. — Bibliografía. — Crónica. — 
Colección diplomática: Carta de tasación de bienes de 
menores (continuación). — Carta de tasación de bienes 
de menores. — ídem id. id, — Fundación del Hospital 
áeRaniaLonga, en la parroquia de Bruma.— Fun- 
dación del Hospital de San Lázaro en Santiago. — 
Donación de D. Alfonso VH al Monasterio de Mo- 
raime. — Sentencia arbitral entre el Convento de Sar 
y Fernando Eans y consortes.— Testamento de Doña 
Urraca Fernández. — Venta de varias imágenes de 
plata pertenecientes al Arzobispo D, Lope de Men- 
doza. — Donación del Conde de Altamira, D. Lope 
Sánchez de Moscoso, al Convento de Santo Domingo 
de Santiago. —Decreto del Provisor de Santiago de- 
clarando anejas a! convento de Santo Domingo de 
Santiago las parroquias de San Juan de Carbia y Santa 
María de Sabrejo. — Cláusulas del testamento del 
Conde de Altamira, D. Lope Sánchez de Moscoso.— 
Consentimiento prestado por el Conde de Altamira, 
D. Rodrigo Osorio, á los legados hechos por su antece- 
sor D. Lope Sánchez de Moscoso.— Fragmento de la 
versión gallega del Código de las Pflr/úffls. = Noviem- 
bre-Diciembre. Santiago y la Crítica Moderna (con- 
ti:iuación). — 'El Mariscal Pardo de Cela (conclusión). 
—El antiguo retablo de Santa María de Caldas de 
Reyes, por A. L. F. — Fonseca, por Luis Zamora y 
Carrete. — La tonalidad y el ritmo en la música popu- 
lar de Galicia, por Santiago Ta/all, —Noya: Iglesia 
y cementerio de Santa María la Nueva, por E.O. A. 
—Bibliografía, por E. O, A.— Crónica. ^CoUcción 
diplomática: Fragmentos de la versión gallega de Las 
Partidas (continuación).— Fragmentos del Oficio de 
las Santas Nunilo y Alodia y del de la Invención 
del Cuerpo de Santa María Solóme. — Donación de 
D. Diego Gelmírez al Monasterio de Camanzo. — 
Testamento de Diego Muñiz, sobrino de Diego Gel- 
mírez. — Información acerca del lugar de Fieros. — 
Emplazamiento de Fernán Fernández, justicia de 
Padrón, á Fernán García de Ledesma. —Testamento 
de María López, vecina de Santiago.— Avenencia 
entre los dos hermanas Pedro Fernández Churrichao 
v Alfonso Gómez Churrichao — Testamento de Doña 
Teresa Sánchez de Gres, esposa de Alfonso Gómez 
Churrichao. - Fundación y Fueros de la villa de 
Puentedeume. — Testamento de Gonzalo Ozores de 
Ulloa. 

La Lectura.- Noviembre. El teatro en el extran- 
jero, por Manuel fíMf«o.— Santiago Rusiñol, por Ra- 
fael Domenech. — El mundo y los hombres, por Vi- 
cente Fíra.— Notas bibliográficas, por Rafael Alla- 
miru, P. Dorado y Zfáa.— Revista de Revistas = 
Diciembre. España y su literatura en el extranjero á 
través de los siglos, por Arturo Farí«f//i.— Santiago 
Rusiñol, por Rafael Domenech. — El mundo y los 
hombres, por Vicente Kíra. — Notas bibliográficas, 



por Adolfo fosada, M. de Unamuno, R. D. Perís, R, 
Altamira, P. Dorado y M. 5, [nota relativa á El 
país del sol, poesías por *Salvador Rueda], Zeda y 
P. T. — Revista de Revistas. 

Nuestro Tiempo. — Diciembre. Recuerdos de mi 
vida (cap. II), por. S. Ramón y Cajal. — Sagasta 
(estudio), tercera y última parte, por Luis Moróte. 
— Los territorios del Muni. La colonia de Biafra, 
por J. Gutiérrez Sobral. — La vieja de Bodivar, epi- 
sodio de las Pampas, por R, B. Cunningheme Orehatn. 
— Revista de Revistas, — Los Pirineos, poema de 
Víctor Balaguer, ópera del maestro Felipe Pedrell; 
reproducción de acuarelas de Apeles Mestres. — La 
vida intelectual en España. = 1902. Enero. Psicología 
del pueblo español, por Manuel Sales y Ferré. — Só- 
crates, por Caw»/>oamor (artículo inédito) —Recuer- 
dos de mi vida, por S. Ramón y Cajal, — La vida en 
Puerto Rico, por Manuel Fernández Juncos. — La en- 
señanza en Marruecos, por Felipe Rixzo, — Pi y Mar- 
gall, estudio, por A. Sánchez Férez. — Revista de Re- 
vistas. — Mariano Benlliure, monografía, por Francis- 
co Alcántara, ilustrada con reproducción fotográfica 
de más de 30 obras del insigne artista. — Un drama 
inédito de Galdós, por E. de L«sío«ó.— Revista bi- 
bliográfica. 

Razón y Fb. — 1902. Enero. Julio Alarcón: Comien- 
zos del siglo XX.— Lino Murillo: El Evangelio en la 
escuela critica. —Fidel Fita: Santiago de Galicia. 
Nuevas impugnaciones y nueva defensa — Narciso 
Nogxier: Un nuevo libro de la España visigoda.— 
Examen de libros: Congreso Mariano internacional 
(Ángel M. de Arcos). — Noticias bibliográficas: His- 
toria de la literatura, por G. Jünemann (J. M. A,); 
Modelos de literatura castellana en prosa y verso, 
escogidos por el P. Vicente Agustl{A.. .^.)— Noti- 
cias generales. = Febrero, J. Espí: La metafísica y 
el empirismo. — F. Fita: Santiago de Galicia. Nuevas 
impugnaciones y nueva defensa. V. — L. Murillo: 
El Evangelio en la escuela critica (conclusión). — 
J. Alarcón: Una celebridad desconocida (continua- 
ción). — N. Noguer: Un nuevo libro de la España 
visigoda, — L. Muñoz: La Revolución en Colombia. — 
Examen de libros: Libro primero de Cabildos de Li- 
ma (J. P/a«c//a).— Noticias bibliográficas.— J. M. 
Aicardo: Crónic-i literaria: De críticos y de critica. 
— Noticias generales. 

Revista db Aragón. — Diciembre. Recuerdos de 
mi vida (caps. I y II), por D. Santiago Ramón y Ca- 
jal. — La filosofía en el siglo xix (continuación), por 
el Dr. Grafilinks. — Antigüedades aragonesas, por Mi- 
cer Juan el Zaguer. — Sobre lo de Marruecos (con- 
clusión), por D. Julián Ribera. — Excursiones por 
Aragón, por D. Juan Moneva Puyol, = igoz. Enero. 
Eduardo Ibarra: Homenaje. — Ramóny Cajal: Recuer- 
dos de mi vida (caps. II I y IV). — Dr. Bráyer: ¿Re- 
surgirá el espíritu de los Almogávares?— 3/oM<ri;a y 
Puyol: Excursiones por Aragón. — Sección de Filoso- 
fía. Miguel Ásin: Psicología de la creencia según Al- 
gazel.— Gów¿r Izquierdo: Psicoftsiología. — Sección 



lio 



REVISTA DE ARCHIVOS 



de Historia. Baselga y Ramirex: El pulpito español 
en la época del mal gusto. — Eduardo Ibarra: Los 
estudios históricos en Navarra. — Pedro I á Sancho 
Garcés (donación). — Notas. — Bibliografía.» Febrero. 
Ramón y Cajal: Recuerdos de mi vida (cap, V). — Ju- 
lián Ribera: Más sobre Marruecos.— Dr. Bráyer: Con 
el mazo dando. — Sección de Filosofía. Gómex IZ' 
quierdo: Los laboratorios psicofisiológicos en Italia, 
Francia, etc. — Miguel Asín: La psicología de la 
creencia según Algazel (continuación). — Sección de 
Historia. Baselga y Ramírez: El pulpito español en 
la época del mal gusto (continuación), — Mariano 
Cano: Las Cortes de Valderrobles. — Eduardo Ibarra: 
Nuevo libro de historia de España.— Notas. 

Revista Contkmporánba. — Diciembre. Fol-klore 
español (conclusión), por Antonio Balbín de Un. 
quera. — Bocetos filosóficos: II. Platón, por V. Gon- 
zález Serrano, — Fernando de Herrera el Divino, por 
Juan Ortega /?m6ií), —Estado de la sociedad española 
en tiempo de Felipe IV, por José Deleito y Piñuela. 
— La alianza franco-rusa y.la opinión pública en Fran- 
cia, por José G. Acuña. — Vida y sucesos prósperos 
y adversos de D. Fr. Bartolomé de Carranza y Mi- 
randa (continuación), por Pedro Salazar de Mendo- 
za.— Boletín bibliográfico, por Alberto Ortega Pérez. 
=31902. Enero. Bocetos filosóficos: III. Aristóteles. 
— Estado de la sociedad española en tiempo de Feli- 
pe IV (conclusión). — Federico II en su aspecto civil, 
por Fernando Ruiz y Fedtichy. — Dióscoro Puebla, 
por Fernando Cabello y Lapiedra. — Tratamientos 
oficiales.— Traducción en versos castellanos de la sá- 
tira 2.* del libro II de las de Q. Horucio Flaco, por 
José María Caparros. — Vida y sucesos prósperos y 
adversos de D. Fr. Bartolomé de Carranza y Miranda 
(continuación). — Boletín bibliográfico, por Alberto 
Ortega Pérez. ^Ffthre^vo. La concepción filosófica de 
la India, por Mariano Amador. — José Kibera, llama- 
do Lo Espagnoletto, por Silverio Mvreuo. — Bocetos 
filosóficos: IV. Abelardo, por U. González Serrano. — 
Algunas contestaciones para El Averiguador Popular 
de El Liberal, por El Curioso Barcelonés.— VA clasi- 
cismo y el utilitarismo en la enseñanza, por "Eloy Bu' 
llón. — Memorias estudiantiles. El motín del «Pan á 
ochoi en Granada (Febrero de 1868), por '"'Rodrigo 
Amador de los RtX)i.~.E\ ^xohXftma. de la China, por 
Joaquín Alcaide de Zafra. — Vida y sucesos prósperos 
y adversos de D. Fr. Bartolomé de Carranza y Mi- 
randa (continuación) — Boletín bibliográfico, por 
Juan Ortega y Rubio y por H. [una nota bibliográfi- 
ca del primero acerca de La prudencia en la mujer, 
de TiKso UE Molina, refundida por *D. Juan Euge- 
nio Habtzenbl'sch]. 

Revista crítica de Historia y Literatura españo- 
las, portuguesas é hispano-auíericanas.— Noviembre. 
* Elias de Molins (.\nt(mio;: Bibliografía históri- 
ca de Cataluña. Numismática.— *L/a6rí;s (üabrieP: 
Sobre Ausias March y su familia. — Serrano Mora- 
les (José K.): Cartas de 1). José Vega y Sentmanat 
y D. Juan Mayans y Sisear.— JVo/as críticas: Alta- 



mira (Rafael): Aventuras, inventos y mixtificacionef; 
de Silvestre Paradox, — '''Elias de Molins (Antonio): 
La conquista de Menorca en 1287, por D. Alfon- 
so III de Aragón. — Spai-isch literature, in ihc cn- 
gland of the Tudors, By John Garrkt ünokkhill. — 
Noticias. — Libros. — Refranes coleccionados en el si- 
glo xvín, por Jaime 5a/a. = Diciembre. *^Santisteban 
(Joaquín): Casa de Alarcón. Cartas inéditas de escri- 
tores y eruditos aragoneses.- "iJ/ías de Molins (An- 
tonio): Bibliografía histórica de Cataluña. — Epigra- 
fía. — Notas críttcas: Hispanus: Revista de Archi- 
vos y Bibliotecais Nacionales. Lima. — Descripción 
del Perú por Haenke. — Altamira (Rafael): Movi- 
miento bibliográfico. — Colección de documento» iné- 
ditos relativos á la guerra de la Independencia, que 
existían en poder del General Castaños. =» 190 ¿, Ene- 
ro. S. Sanpere y Miguel: ^\g\xt\ Sithium, pintor de 
la cámara de Isabel la Católica y de Carlos V.— *A. 
Elias de Molins: Notas criticas. Toledo en el si- 
glo XVI después del vencimiento de las Comunidades 
por *D. Jerónimo Lóp.-z de Ayala.— La Celestina, por 
Fernando de Rojas. — Discurso leído en la Real Aca- 
demia de Buenas Letras de Barcelona por D. Luis 
Comenge. — Crónica troyana, códice gallego del si- 
glo XIV. — R. Altamira: Movimiento bibliográfico. — 
A. Alegrct: Pedro Antonio Torres, — Notas necroló- 
gicas: D. Andrés Piles. — D. Alejandro Llórente. — 

D, Amos Escalante D. José María Plácido Caa- 

maño. — Noticias. — Libros Colección de documen- 
tos inéditos relativos á la guerra de la Independencia, 
que existían en poder del General D. Francisco Ja- 
vier Castaños. 

Revista db Extremadura. — Diciembre. Datos 
para los cervantistas (continuación), por Vicente Puy 
redes. — Supersticiones extremeñas (continuación), por 
Publio //Mr<a</o. — Las Jurdes, por Luis/?. Miguel. 
— Comisiones de Monumentos: de Cáceres, porj. 
Sanguino. — Notas bibliográficas, por A', y S. = 1902. 
Enero. Monumento á Extremadura (Apunte biblio- 
gráfico), por R, de L. Apuntes de geología extreme- 
ña (continuación), por Leonardo H .-Pacheco. — Su- 
persticiones extremeñas (continuación), por Publio 
Hurtado. — Comisiones de Monumentos: de Cáceres, 
por J. Sanguino. 

REVISTAS EXTRANJERAS 

[i.° Los sumarios iutegros de las revistas congéne* 
reo de la nuestra portuguei>as, ó extranjeras en ha- 
blas no españolas ni portuguesa consagradas exclusi- 
vamente ai estudio de Esp.iña, y ciadas á luz en ó 
fuera de esta: ios títulos de unas y otras revistas van 
de letra cursiva. 2." Los trabajos de cualquier materia 
tocantes á España, y los de carácter histórico y erudito 
interesantes para la cultura que figuren en lus Suma- 
rios de las demás revistas escritas en lenguas portu- 
guesa y extranjeras, publiqucnsr o no en hspaña. 3." 
Los trabajos que, estando en 1 u» ret>efta- 

das en este párrafo 8egun»li), 1 revistas 

publicadas por extranjeros en i '"^ ] 

O Archeologo Portugués.— MAyo á Julio. A. ririra 
.1.1 Silva: A Judiaría e as primitivas TerceoM d« 



BIBLIOTKCAS Y MUSEOS 



til 



Lisboa. — J. L. de K.: Notas epigraphicas. — Noticias 
varias — Gabriel Pereira: Porta do coro da Sé de Evo- 
ra. — Protec9fio official a Archeologia. — Sousa Viter- 
bo: Notas de Archeologia Artística. — Albino Pereira 
Lopo: Archeologia Bragaii^ana.— Epiphanio Días: 
Epitaphios.— Pedro A. de Azevedo: Extractos archeo- 
logicos das «Memorias parochiaes.» — Este fasciculo 
vae illustrado com 2 estampas. = Agosto á Diciembre. 

R. Cagnat: Additioii aux Pastes de la Lusitanie. 

Pedro A. de Azevedo: Emprego supersticioso no Bra- 
sil da pedra de raio — Henrique Botehlo: Dolmens no 
concelho de Villa Real. — Pedro A.. á& Azevedo: Rui- 
nas provaveis de urna anta, próximo de Aljezur. 

J. L. de V.: Cartas de Francisco Martins Sarmentó. 
-Christovam Ayres: Igreja da Gra9a em Santarem. 
— J. R. de Sousa Montetro: Moedas de Goa. — Pro- 

tec9áo official á Archeologia Pedro A. de Azevedo: 

Mertola.— J. L. de V.: Medalha commemorativa do 



4.° centenario do descobrimento do Brasil. — A Tho- 
inaz Pires: Catalogo do Museu Archeologico de El- 
vas. — Pedro A. de Azevedo: Extractos archeologicos 
das «Memorias parochiaes.» — Este fascículo vae 
illustrado com 26 estampas. 

Jahrbuch für Schwkizerischb Geschichth. Zü- 
rich. Vol. 26, 1901. Die offentliche Meinung in 
Frankreich und die Veltlinerfrage zur Zeit Riche- 

lieus. Von Dr. Hans Nabholz La rebelión riu Lan- 

deron en 1561. Par Anhur Piaget. — Studien zu den 
alteren St, Galler Urkunden. Die ftrundbesitzver- 
teilung in der Nordostschweiz und den angrenzenden 
alamannischen Stammesgebieten zur Karolingerzeit, 
I. Von Dr. Georg Caro. 

Alvaro Gil Albacete. 
Ricardo Torres Valle. Pedro Roca. 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



En la Gaceta del 8 de Enero del corriente 
año, y con fecha del día 2 del mismo mes, la 
Subsecretaría del Ministerio de Instrucción 
pública y Bellas Artes publicó una orden dis- 
poniendo: 

«1.° Que en los títulos de los funcionarios 
del Cuerpo facultativo. le Archiveros, Biblio- 
tecarios y Arqueólogos que sin ascender se 
encuentren en una categoría cuya denomina- 
ción ó nomenclatura varíe con arreglo á la 
repetida plantilla, se ponga la oportuna cer- 
tificación de quedar habilitados tales títulos 
para el desempeño desde el día l.'^ del pre- 
sente mes, por el en^pleado de que se trate, 
del cargo ó destino á que se contraiga la 
nueva denominación ó nomenclatura de la 
categoría en que se encontrase el interesado 
antes del citado día.» 

í<2.° Que se encarguen de poner semejan- 
tes certificaciones: el Jefe superior del Cuer- 
po, por lo que se refiere á los individuos del 
mismo que prestan servicio en esta Corte y 
á los que se encuentren en .situación de su- 
pernumerarios; los Delegados de Hacienda, 
en cuanto á los Archiveros de su ramo; los 
Directores de los Institutos generales y téc- 
nicos, por lo que atañe á los Bibliotecarios 
provinciales; los Jefes de las Bibliotecas Uni- 
versitarias, por lo que concierne á sus sub- 
ordinados, y el de mayor categoría de éstos, 
por lo que respecta á su Jefe inmediato; y el 



funcionario facultativo de mayor categoría 
de cada provincia, por lo que afecta á los 
Jefes de los Museos Arqueológicos.» 

«3.° Y que para que ello tenga lugar, se 
publique con uigencia en la Gaceta el esca- 
lafón del Cuerpo, adaptado ya á la nueva 
plantilla.» 



Para la rectificación del escalafón del Cuer- 
po facultativo de Archiveros. Bibliotecarios 
y Arqueólogos, en la Gaceta del 22 de Enero 
del corriente año se publicó una Real orden, 
con fecha del día anterior, disponiendo tque 
los individuos del referido Cuerpo remitan 
en forma á la Subsecretaría de este Ministe- 
rio, sin excusa ni pretexto alguno, y en el 
improrrogable término de treinta días, á par- 
tir de la inserción en la Gaceta de la presente 
Rpal orden, su partida de nacimiento ó de 
bautismo en su caso, por conduelo del Jefe 
del respectivo establecimiento, cuando á uno 
de éstos esté adscrito niás de un empleado 
facultativo ó directamente en otro supuesto; 
así como que se encarezca muy especial- 
mente á todos y á cada uno de los aludidos 
funcionarios el más pronto é inexorable cum- 
plimiento de este servicio.» 



112 



REVISTA Dt ARCHIVOS 



Con motivo de las nuevas plantillas del 
Cuerpo de Archiveros, Biblio'cecarios y Ar- 
queólogos, aprobadas por Real decreto de 4 
de Octubre de 1901, han ascendido: á Jefe 
de segundo grado, D. Antonio Paz y Mélia; 
á Jefe de tercer grado, D. Rafael Langa y 
Madrona; á Oficiales de primer grado, Don 
Marcelino Gutiérrez del Caño, D. Ricardo 
Gómez y Sánchez, D. Cristóbal Pacheco y 
Vasallo, y D. Gregorio Callejo y Caballero; 
ñ Oficiales de segundo grado, D. Manuel 
Tomás Gil y Flores, D. Enrique Prugent y 
Lobera. D. Francisco de P. Alvarez Osorio 
y D. Manuel naranjo y Rodrigo; á Oficia- 
les de tercer grado, D. Mariano García He- 
rrera, D. Heliodcro Carpintero y Moreno, 
D. Eduardo de la Rada y Méndez, D. An- 
tonio Manuel Asenjo y Suárez, D. Joaquín 
Báguena y Lacárcel, D. Nemesio Coi nejo de 
Urrutia, D. Mariano Alcocer y Martínez, 
D. José Sastachs y Costas, D. Antonio Ruiz 
Jiménez, D. Manuel Magallón y Cabrera, 
D. Manuel Tolsada y Gómez, D. Pedro 
Riafio de la Iglesia, D. Manuel Ferrándiz é 
Irles, D. Ildefonso Alós y Ballester, D. Ro- 
mán Gómez Villafianca, D. Fermín Alvarez 
Cámara, D. Fr.mcisco Ovín y Pclayo, y Don 
Joaquín Deleito y Mínguez; y á Oficiales de 
cuarto grado, D. Francisco Carretero y Ló- 
pez, D. Miguel Góiuez dfl Campillo, Don 
Eduardo González Hurtebise, D. Eloy Bu- 
llón y Fernández, D. Ángel Aguiló y Miró, 
D. Felipe J. Ortiz y Ledesma, y D. Antonio 
de la Torre y del Cerro. 



La Gaceta del 1 7 de Enero del corriente 
año publica el escalafi'>ii del Cuerpo faculta- 
tivo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueó- 
logos, notificando la Subsecretaría del Minis- 
terio de Instrucción pública y Bellas Ai tos, 
con fecha lo del mismo mes, que se señalan 
quince días de término á raíz de la inserción 
del mismo en la Gaceta^ para que los que se 
crean perjudicados ó adviertan cualquier 
error ú omisión que les interese subsanar, 
puedan entablar la oportuna reclamación, 
acompañada de los justificantes correspon- 
dientes. 



La Gaceta del 21 de Enero publica el 
anuncio de dos premios c^ue la Biblioteca Na- 
cional adjudicará en el año corriente, confor- 
me a lo dispuesto en el reglan>ento paia el 
régimen y servicio de las Bibliotecas públi- 
cas del hstado, aprobado por Real decreto 



de 18 de Octubre de IQOI, bajo las condicio- 
nes y en la forma siguiente: 

tUno de 2,ooo pesetas al autor español ó 
hispano-americano de la colección mejor y 
más numerosa de artículos bibliográfico-bio- 
gráficos relativos á escritores españoles ó 
hispano-americanos. Estos artículos deberán 
ser originales ó contener datos nuevos é im- 
portantes respecto á los autores ya conocidos 
que figuran en nuestras biografías, y en uno 
y en otro caso se indicarán las fuentes de 
donde se hayan sacado las noticias á que se 
refieran los mencionados artículos. 

«Otro de l .500 pesetas al autor español ó 
hispano-americano que presente en mayor 
número y con superior desempeño monogra- 
fías de literatura española ó hispano-ameri- 
caiia, ó sea colecciones de artículos biblio- 
giáficos de un género, como un catálogo de 
obras sin nombre de autor, otro de los que 
han escrito sobre un ramo ó punto de Histo- 
ria, sobre una ciencia, sobre artes y oficios, 
usos y costumbres, y cualquier trabajo de 
especie análoga; entendiéndt)se que estas 
obras han de ser asimismo originales ó con- 
tener gran número de noticias nuevas. 

»Las obras premiadas serán propiedad del 
Estado, quien las publicará á medida que las 
cantidades presupuestadas para este objeto lo 
consientan. El autor tendrá derecho á recibir 
300 ejemplares de su obra. 

jíLos tr;i bajos que aspiren á estos piemios 
han de e- tar redactados en castellano, en es- 
tilo literario y con lenguaje castizo y propio, 
y se han de entregar completos, manuscritos 
y encuadernados. Los que no reúnan estas 
condiciones, deberán ser desde luego recha- 
zados por la Secretaria de la Biblioteca. 

«Los autores que no quieran revelar su 
nombre pueden conservar el anónimo, adop- 
tandounlemacualquieraque distinga su escri- 
to de los dem:is que se presenten al concurso. 

o No podrán optar á los primeros las per- 
sonas que por lazón del cargo que desempe- 
ñen en la Biblioteca tengan que formar parte 
del Tiibunal de censura. 

»Se admitirán los trabajos de los oposito- 
res hasia el último día de Marzo del corrien- 
te año, debiendo quedar entregados en la Bi- 
blioteca Nacional antes de las cuatre de la 
tarde del referido día, con sobre dirigido al 
Secretario de la misma, del cual ó de la per- 
sona al efecto encargada recogerán los intere- 
sados el recibo coriespondiente. 

• Los nombres de los autores pieniiadosse 
publicarán en la Gaceta de Madrid^ y al fren- 
te de las respectiv" W-^^r^-'-y- -m.-k. v« 
impriman. 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Í13 



«Cuando no se adjudiquen los premios por- 
que las obras presentadas no lo merezcan, se 
anunciará también en el periódict» oficial |>ara 
que sus autores sepan que pueden recogerlas. 

»No podrán optar á premio, por impor- 
tantes que st-an, ks trabajos que puedan con- 
sideiarse como meros complementos de otros 
ya prrmiailps por la Biblioteca; pero el Di- 
rector de la misma podrá adqnii irlos, previo 
el aprecio de su valor por la Junta de gobier- 
no, para comprendí ríos y utilizarioi en la pu- 
blicación de las respectivas obras premiadas 
ó en su.- reimpresiones, 

»Los trabíijos presenta los y admitidos en 
Secretaría no podrán sei retirados antes de 
que recaiga la aprobación de la Superioridad 
sobre los acuerdos del Jurado.» 



La Gaceta del 26 de Febrero publica uh 
Real decreto, con fecha del 14 del mismo 
n)es, relativo á la foimación del Inventario 
general de los monuaientos históricos y artís- 
ticos del Reino, y conteniendo las disposicio- 
nes siguientes: 

Artículo i.° Por el Ministerio de Instruc- 
ción pública y Bellas Artes se continuará la 
formación del Inventaiio general de los mo- 
numentos históricos y artísticos del Reino, 
acordada por Real decreto de i."de Junio 
de )900 

Art. 2.° Se haiá para cada provincia un 
Inventario separado, semejante al ya termi- 
nado de la de Avila. 

Art. 3.° Para la fonnación de estos in- 
ventarios parciales se dividirá el territorit) en 
tres Secciones: una, que compienda las pro- 
vincias de los antiguos Reinos de Castilla y 
León; otra, los de Andalucía y Extremadu- 
ra; y otra, los correspondientes á las Coro- 
nas de Aragón y Navarra. 

Alt. 4." Ki Ministro de Instrucción pú- 
blica y Bellas Artes tendrá á su cargo la di- 
rección de estos trabajos, asesorado por la 
Comisión mixta organizado! a de las provin- 
ciales de Monumentos, compuesta de indi- 
viduos de número de las Reales Academias 
de la Historia y de Bellas Artes de San Fer- 
nando. 

Art. 5.** Cada una de las tres Secciones 
estará á cargo de la persona ó personas que 
nombie el Ministro, á propuesta de la Comi- 
sión, y esta misma podrá también indicar la 
conveniencia de relevar de su encargo á al- 
gún comisionado cuando justas causas le 
muevan á ello. 

Art. 6.° El Ministro, cuando lo conside- 



re conveniente, utilizará para los trabajos del 
Inventario general los servicios y conoci- 
mientos especiales de los individuos del Cuer- 
po de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólo- 
gos, que nombrará al efecto, abonándoseles 
los gastos de viaje y demás que se les origine 
en el desempeño de esta comisión, con cargo 
al crédito correspondient ; del presupuesto. 

Art. 7.^ La Comisión propondiá oportu- 
namente cuáles han de ser las provincias en 
<iue sucesivamente se vaya formando el In- 
ventario, daiá á los comisionados las instruc- 
ciones necesarias para el mejor desempeño 
(le su cometido, y remitirá con su informe 
al Ministerio de Instiucción pública y Bella-> 
Artes los trabajos cuando estén terminados. 

Art. 8.° El Ministro, á propuesta de la 
Comisión, dispondrá, cuando lo juzgue 0|)or- 
tuno, que dos comisionados tiabajen juntos 
en una provincia por tiempo determinado. 
En este caso, el más moderno estará á las ór- 
denes del otro. 

Art ^S* Los Inventaiios comprenderán, 
además de la descripción y estudio critico, 
una breve noticia histórica délos monumen- 
tos, para lo cual los comisionados deberán 
examinar cuidadosamente los documentos 
impresos ó manuscritos, en particular los 
que se conseivan en los Archivos nacionales, 
municipales, eclesiásticos y particulares. La 
descripción de los nconumentos se presentará 
ilustrada con planos, dibujos y fotografías de 
los que por su novedad é importancia lo re- 
quieran. 

Art. 10. Terminado cada catálogo, se 
publicará un resumen detallado de él en la 
Gaceta de Madrid y en los Boletines oficiales 
de las provincias. 

Art. 11. Cada comisionado recibirá una 
remuneración que no excederá de 800 pese- 
tas mensuales durante el tiempo que emplee 
en su trabajo, el cual no sera mayor de doce 
meses para ninguna provincia. Mediante di- 
cha remuneíación, el comisionado deberá 
entregar el Inventario completo, puesto en 
limpio y encuadernado, y será obligación 
suya corregir las pruebas de imprenta cuan- 
do se proceda á la publicación de su obia. 

Para la entrega de cada Inventario se con- 
cederá un plazo máximo de seis meses, des- 
pués del señalado para los trabajos de explo- 
ración. 

Art. 12. El Ministro de Instrucción pú- 
blica y Bellas Artes fijará, á propuesta de la 
Comisión mixta, el tiempo y la remunera- 
ción que hayan de corresponder á ios traba- 
jos de cada provincia, á medida que se vayan 
emprendiendo. 



ií4 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Art. 13. El pago de la remuneración se 
hará por meses ó por más largos períodos, 
según lo exigieren las circunstancias, previo 
certificado del Presidente de la Comisión 
mixta, en que se acredite haber sido desem- 
peñado debidamente el servicio, y una parte 
de lo devengado, que fijará la Comisión, no se 
abonará hasta después de hecha la entrega 
del trabajo. 

Art. 14. El Ministro de Instrucción pú- 
blica y Bellas Artes dispondrá á la termina- 
ción de cada catálogo ó inventario, que ob- 
tenga publicidad, para lo cual autorizará á 
un establecimiento industrial de reconocido 
crédito y competencia artística que se encar- 
gue de este trabajo, con arreglo á las bases 
que se estipulen previamente. 

Art. 15. Quedan derogadas todas las dis- 
posiciones dictadas que se opongan al cum- 
plimiento de este decreto. 



Con fecha 15 de Febrero se han dispues- 
to los siguientes traslados: 



D. Eustaquio Llamas, del Archivo de la 
Delegación de Hacienda de Falencia, al de 
igual clase y Biblioteca provincial deCáceres. 

D. Manuel Fernández Mourillo, que se en- 
cargue del servicio del Archivo de la Delega- 
ción de Hacienda y de la Biblioteca provin- 
cial de Patencia. 

D. Amos Belmonte, que prestaba sus ser- 
vicios en el Archivo de la T^elegación de Ha- 
cienda de Palma de Mallorca, que pase á 
continuarlos al de Tarragona. 

D. Eduardo González Hurtebise, que pase 
de este último Establecimiento á prestar sus 
servicios á la Biblioteca provincial de la mis- 
ma ciudad. 

D, Emilio Sánchez Vera, de la Biblioteca 
de la Escuela Superior de Altes é Industrias, 
al Archivo-Biblioteca del Ministerio de la 
Gobernación. 

D. Estanislao de Koska Aguiló. que pres- 
taba sus servicios en el Archivo Histórico de 
Palma, á la Biblioteca provincial. 

D. Víctor Suárez Capalleja vuelve á la 
Biblioteca Universitaria de Oviedo. 



MADRID.— Imprenta de U Viuda é b jo» de M. Tello, Carrera de San Francisco, 4 



REVISTA 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



Año VI— Marzo de 1902 — Núm. 3 



EL CANCIONERO 



DE 



MATHIAS DUQUE DE ESTRADA 

En varias comunicaciones (i) ha dado á conocer uno de nosotros algunas 
de las poesías contenidas en el importante Cancionero de Mathias Duque de 
"Estrada, que se conserva en la Biblioteca Nacional de Ñapóles. Al presente 



(r) Vé-inse: Rimas inéditas de ingenios españoles, extrait du Bulletin His- 
PANiQUE d'Octobre-Décembre i^oi, y Poésiesde Lope de Vega, en partie inédites^ 
extrait du Bulletin Hispanique d'Octobre-Décembre 1901, y Poesie di Luis de 
Góngora, i due Argensolas e altri, en la Revista critica de Historia y Litera- 
tura espartólas, portuguesas é hispano- americanas, de Abril y Mayo, 1901, pági- 
nas 73 y siguientes. Este último artículo salió á luz con erratas de imprenta con- 
siderables. 

Se refieren también al Cancionero de Duque de Estrada las siguientes publica- 
ciones: 

Profesor E. Teza, Di una antología inédita di versi spagnuoli fatta nel secen- 
to (Atti del R. Istituto Véneto^ 1888-9, págs. 709 y siguientes); y Versi spagnuoli 
(Alti R. Istituto Véneto, 1889-90, págs. 828 y siguientes). 

El mismo, Der Cancionero von Neapel (en Romanische Forschungen von Karl 
VoUmóller: Eriangen, 1893, Vil Band, págs. 138-144). 

En la primera de estas comunicaciones el Profesor Teza publicó todas las poesías 
de Guillen de Castro, el romance y el soneto de Cervantes, el soneto atribuido al 
Duque de Osuna; el soneto de cuatro lenguas de Gaspar de Aguilar; las novenas de 
Mathias Duque de Estrada, y las estancias á la inconstancia de Doña Artemisia. 

A. Mióla, Notijie dei manoscritti neo-iatini deila Biblioteca Naponale di Na- 



142 REVISTA PE ARCHIVOS 

nos proponemos describir por completo el manuscrito y publicar las restan- 
tes poesías inéditas del mismo. 






¿Quién era Mathías Duque de Estrada, el que, según propia declaración, 
«escriuió» ó copió las poesías del Cancionero? 

No hemos podido hallar, á pesar de nuestras minuciosas investigaciones, 
la más insignificante noticia acerca del colector de esta antología. 

Hubo en el siglo xvii un aventurero de ingenio, cortado por el mismo pa- 
trón que los Miguel de Castro, Alonso de Contreras, Juan Valladares de 
Valdelomar, Cristóbal de Villalón, Diego Galán, Esteban González y tantos 
otros picaros de renombre; llamóse Diego Duque de Estrada y tuvo á gala 
narrar sus peregrinas aventuras en un libro que rotuló: Comentarios del desen- 
gañado (i), 

poli: Napoli, 1895, págs. 37-46. (Confer. la recensión de Pablo Savj-López en la 
Revista crítica^ I, núms. 8-9, págs. 212-218 ) 

£. Mérimée, Las Mocedades del Cid, por Guillen de Castro (Toulouse, 1890, 
tomo 11, serie 1.* de la Bibliotheque méridionale). Publica buen número de las 
poesías de Castro que contiene nuestro Cancionero. 

(i) Publicado por D. Pascual de Gayángos en el Memorial histórico español ^ 
tomo XII. 

En la Biblioteca Nacional de Madrid (signatura /?-8.098) se conserva un ejem- 
plar del rarísimo folleto, citado pOr Gallardo {Ensayo dé una biblioteca, etc.. II. 
808) y por los anotadores de Ticknof (III, 5oo): 

Octavas rimas \\ a la insigne victoria \\ qve la serenis. alteja || dei jmutpc r j- 
liberío a tenido. || Conseguida por el Excelentissimo Señor || Marqves de Santa 
Crv^ II Su lugar Teniente; y Capitán General de las Galeras de \\ Sicilia^ con 
tres Galeones; del famoso Cosario || .4// Arae^ Raua^in. || Compuesta por Don 
Diego Duque de Estrada. Diriijda a || Su Alteca mesmo, || (Ksc.) || En Mejina^ || 
Por Pedro Brea. M.DC.XXIV. 

4.®, 3Ó págs. numeradas. 

Contiene: 

Portada. — Dedicatoria. — Pfólogo al /ec/or.— Otra dedicatoria manuscrita au- 
tógrafa, que ocupa la pág. y.^^Texto (108 octavas). — Colofón. 

La dedicatoria manuscrita dice así: 

f Al Señor Don Manuel Carrillo, Cauallero del Auito de Santi Ago, y Maese de 
Canpo del Tercio de Sicilia. 

Por muchas razones le toca á VS. el alegrarse de esta victoria, y am¡ darle par- 
te délo que si Se toma por el todo loes della; como Maese de Canpo del terzio de 
quien se escríue esta nouista azaña. para esto mecoren infinitas obligazioncs. el ser 
quien es VS. y seryo sapaysano y criado de quc tarlto me preio. fuera de que no 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 143 

Nada de extraño tendría que Diego y Mathias fuesen parientes, pero no hay 
fundamento para afirmarlo. En la genealogía de Diego no figura ningún Ma- 
tías, ni aparece tampoco este nombre en la de ninguno de los Duques de Es- 
trada (denominación que no es título aristocrático, sino apellido) (i) que re- 
cordamos (2). 

Lo que no ofrece duda es que hubo en el siglo xvii diversas familias que 
llevaron el apellido de Duque de Estrada. En las pruebas practicadas para la 
obtención del hábito de Santiago por D. Pedro Duque de Estrada, natural 
de Talavera (año 1666), uno de los testigos hace la siguiente interesante de- 
claración: 

«En esta villa (Talavera) no se reconocen por descendientes de la familia 
y apellido de Duque de Estrada que toca al dicho pretendiente, si no es al 



es nueuo délos de su, y lustre casa azerme esta MD. pues el S.r Don Esteuan Car- 
rillo me a honrado sienpre, y eredando por el como su ermano estas obligacio- 
nes, espero admitirá mi deseo enpleandome en su seruicio a que con tanto gusto 
acudiré, por la salud, y aumento de estado, que VS. mereze ruego a Dios, como 
quien tanto necesita de ella. 
Criado de VS. q.e sus manos uesa 

Don diego duq.e 
deestrada.» 

(i) El Sr. Teza creyó equivocadamente que Duque era título aristocrático (pá- 
gina 711). Y el Sr. Farinelli observó que «il compilatore Mathias Duque de Estrada 
é ceno párente di quel Duque de Estrada che condusse aventurosissima e tempes- 
tosissima vita fuor di patria e poetó in Italia e altrove.» (B. Croce, La lingua spa- 
gnuola in Italia. Appunti con un appendice di Arturo Farinelli: Roma, 1895, pá- 
ginas 69-70.) 

El mismo Sr. Teza (op. cit., pág. 821) entiende que Duque de Estrada compuso 
ó formó el cancionero para obsequiar con él á la Duquesa Doña Artemisia. No 
creemos bastante fundada la hipótesis. 

(2) Un D. Juan Duque de Estrada figura entre los poetas que colaboran en la 
Fama posthvma a la vida y mverte del Doctor Frey Lope Félix de Vega Car- 
pió, de Pérez de Monialván (Madrid, Alonso Pérez, 1636). 

Sospechamos que el mismo D. Juan es el autor del manuscrito Z-89 de la Bi- 
blioteca Nacional Matritense, rotulado: 

Origen y definición de la nobleza, (Siete discursos que versan la mayor parte 
sobre la descendencia de la casa de Chaves. Están dedicados al limo. Sr. D. Juan 
de Chaves y Mendoza, Gobernador del Consejo de Ordenes, por D. Juan Duque 
de Estrada.) 4.*^, 65 folios, de letra del siglo xvii. 

Pellicer, en sus Avisos históricos de 26 de Julio de 1639, escribe: 

«En Talavera mataron de un arcabuzazo á Juan Duque de Estrada, cabeza de 
esta casa, gran Caballero. Dícese fué sobre una Dama de calidad. A la averigua- 
ción va Don Enrique de Salinas, Alcalde de Corte.» 



144 REVISTA DE ARCHIVOS 

susodicho, y Joan Fran.^o Duque de Estrada su hermano, en cuia madre paso 
el señorío de la dicha casa y su maiorazgo, porque aunque en esta dicha 
villa ay otras tres familias que tienen y vsan el apellido de Estrada, que la 
vna es Estrada Xerez, y otra Diaz de Estrada, y otra de Vcedas Duques 
de Estrada, ninguna de ellas es descendiente de la familia Duque de Estra- 
da que toca al dicho pretendiente, sino miii diferentes de ella, y assi lo ha 
oido decir siempre este testigo en diuersas ocasiones en esta villa como cosa 
notoria en ella, y aunque los Vcedas Duques de Estrada se quieren introdu- 
cir a ser tenidos por descendientes de la casa y familia de Duque dé Estra- 
da que toca al pretendiente, esto ha sido de veinte años á esta parte, y no 
sabe ni tiene noticia este testigo del fundamento que tienen para la dicha 
introducción, aunque la tiene de que el dicho pretendiente y su hermano y 
abuelo materno, no solo no an admitido la dicha introducción, sino que an 
reñido con algunas personas de las que se an llamado Duques de Estrada en 
su tiempo, auiendose llamado antes Vcedas, por decir que indebidamente y 
sin fundamento alguno vsan del dicho apellido Duque de Estrada, ocasio- 
nando confusión y yerros que ha anido con las cartas que an venido por el 
correo con dicho apellido Duque de Estrada, por auerse dado a personas á 
quien no tocauan fi).» 

Lo que puede inferirse de la estructura y composición del Cancionero que 



(i) Archivo Histórico Nacional. Hábitos de Santiago. Leg. 208, fol. 13. 

En el índice de pruebas de ¡os caballeros que han vestido el hábito de Santia- 
go desde el año 1501 hasta la fecha, formado por V. Vignau y Francisco R. de 
Uhagón (Madrid, Tello, 1901), figuran los siguientes Duques de Estrada: 

«Duque de Estrada (Juan Francisco). Talayera, 1666. 

— — (Pedro). Talayera, 166Ó. 

— —y Gon^ále^ de Arévalo (Juan). Mérida (Badajoz), 1635. 

— ^ y ¿e Guevara (Fernando). Llanes (Asturias), 1609. 

— —y Guarnan y de Guardiola (Manuel). Madrid, 1644. 

— — j^ G«fm¿ín ííe La^o'wwa (Juan Francisco). I ala vera. 1624. 

— — j^Afawrz^t/e (Juan). Talayera, ¡577. 

— — y de Meneses (Manuel), Marqués de Lanzaroic, *^uiiuc de 

Fuerieyentura, Gentilhombre de Cámara de S. M. Ma- 
drid, 1707.» 

Para la genealogía de los Duques de Estrada consúltese el Libro primero de las 
genealogías del nvevo reyno de Granada^ etc.; Recopilólo Don Ivan Florez de 
Ocariz. En Madrid: Por loseph Fernandez de Buendia, M.DC.LXXIV, págs. 304- 
305. Árbol i.°. núm. 53. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 145 

vamos á examinar, es que Mathias Duque de Estrada residió en Valencia y en 
Ñapóles. En Valencia conoció quizá á algunos individuos de la Academia de 
los Nocturnos; en Ñapóles completó y terminó la colección de poesías que su 
afición á las letras le estimuló á formar. 



* 



Como hemos dicho, el Cancionero de Duque de Estrada se conserva en la 
Biblioteca Nacional de NápoleS; Lleva la signatura I-E-^g^ y es quizá el más 
importante de los neolatinos allí conservados. Comprende loi poesías de di- 
versos ingenios españoles, y consta de 133 fojas manuscritas de letra de prin- 
cipios del siglo XVII. Faltan dos hojas del códice, á partir de la 120, que 
contenían una letrilla de burlas de Góngora, compuesta de unos setenta y seis 
versos. Los poetas cuyos nombres figuran en esta interesante antología son, 
por orden alfabético de apellidos ó títulos (i): 

Aguilar (Gaspar de) [Vi]; Argensola (Bartolomé Juan) [III]; Argensola 
(Lupercio Leonardo) [HI]; Belvis ¡Guillen) [II]; Beneyto (Miguel), léese 
también Venbito [VII]; Castro y Bellvís (Guillen de) [XVIIj; Cervantes 
(Miguel de) [II]; Cueva (Francisco de la) [I]; Duque de Estrada (Matías) 
[IV]; Duque de Osuna (¿D. Pedro Téllez Girón?) [I]; Espinel (Vicente) [II]; 
Gara Y (Doctor) [I]; Góngora (Luis de Argote y) [V]; Lesaca (Jusepe de ó 
Joseph de) [IV]; LiñAn (Pedro) [I]; Mercader (Gaspar) [II]; Martínez de 
Jaén (Licenciado) [I]; Rey de Artieda (Micer Andrés) [I]; Ribellas (Mi- 
guel) [IV]; Rodríguez (Gonzalo) [I]; Soto (Pedro de y Rojas) [I]; Tá- 

rrega (El Canónigo) [I]; Valtierra (Bernabé); léese también Balterra y 

Baltierra [II]; Vega (Lope Félix de Carpió) [XIV]; y Villanova 

(Francisco) [I]. 

Su contenido, con la indicación de los lugares de publicación, es como 
sigue (2). 

(t) Los números romanos entre corchetes indican el de las poesías que á cada 
autor pertenecen. 
(2) Empleamos estas abreviaturas: 

A, I. V. (i).=sA//í del R. Istituto Véneto, 1888-89, págs. 709 y siguientes, y A, I. 

V, (2).=i889'8o, pág. 828 y siguientes. 

B. A. E, ^Biblioteca de Autores Españoles, 

B. H.=^Bulletin Hispanique. Número de Octubre-Diciembre, 1901. 

H. M. P. —Homenaje á Menéiide^ y Pelayo: Madrid, Victoriano Suárez, iSgr^ 



146 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Títulos y lagares de publicación. Primer verso de cada composición. 



I. I r. — Estancias de mi señora la 

duquesa Doña Artemisa. 

A. L V, 

II. 2 V. — Canción de un galán a 

una nave donde se embarco 
su d.*, por Lope de Vega. 

B.H. 

III. 3 r. — Redondillas de un galán a 

una dama constante, por Agui- 
lar. 

IV. 4 V. — Romance de un galán 

que se le murió su dama, por 
don Guillen de Castro. 

A, I. K. 

V. 6 V. — Soneto de un galán que 

esperaua la noche para ver su 
dama, por don Guillen de Cas- 
tro. 

A. /. V. 

VI. 7 r. — Decimas de un galán au- 

sente i 9eloso, por don Guillen 
de Castro. 

A. /. V, 

VII. 8 r.— Carta en ter9etos de un 
ausente por una desgra9Ía a 
un amigo suyo, por don Gui- 
llen de Castro. 

A. /. V. 



Soy yo la que en el campo mas flo- 
rido. 



Maldito el que imbento que el mar sin 
dueño. 



Qielos de estrellas sembrados. 



Deseada muerte mía. 



Apenas llega la luciente aurora. 



Después que deje de ver. 



Como podra, señor ^ mi mano osada. 



P. V,^^El Prado de Valencia, por D. Gaspar Mercader: Valencia, i6oi< 
R. A.=-Revista de Archivos^ Bibliotecas y Museos. I'.siudio aciuiil. 
R, C.=^Revista Critica de Historia r Literatura, Abril y Mayo, 1901. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



H7 



VIII. II V. — Quintillas de un ga- 
lán desengañado y quejoso, 
por don Guillen de Castro. 

A. I. V. 

IX. 12 V. — Letrilla de burlas de 

don Luis de Gongora. 
B, A. E.; XXXII, 490; LXIX, 9.= 

R,C, 

X. 13 V. — Novenas de un galán au- 

sente que fue amado y en 
aus." fue oluidado, por Ma- 
thias de Estrada. 

A. I. V. 

XI. 14 V. — Soneto de un galán que 

ruega consolado, por el licen- 
ciado Soto. 

R,C, 



Escape de las prisiones. 



Buela^ pensamiento^ y diles. 



Enfermo del mal de ausencia. 



Cauellos que en color uengeis al oro* 



XII. 15 r. — Redondillas de un galán 
que beuio el agua que le sobro 
a su dama, por don Francisco 
de la Cueua. 

R.C. 

XIII. 16 r. — Octaua rima al tiempo, 
por Gaspar de Aguilar. 

P. F., págs. 41-43.=^. H. 

XIV. 17 V. — Canción de un afligido 
ausente, por don Guillen de 
Castro. 

A. /. V, 

XV. 18 r. — Letrilla de burlas, por 
Liñan. 

i?. C— B. H. 

XVI. 19 V. — Romance de un galán 



la yo e pagado tu agrauio» 



Caduco tiempo que la culpa tiettes. 



Mas negra que mi suerte. 



Para que a Pelayo. 



4^ REVISTA DK ARCHIVOS 

descriuiendo un jardín, por 

Lope de Vega. En un jardín, Zelia hermosa. 

B.H. 



XVII. 21 r. — Soneto de un galán 
que uido a su dama puestas 
unas cal9as a9ules con ligas so- 
bre unos chapines de plata, por 
don Luis de Gongora. 

R,C. 

XVIII. 21 V.— Decimas de un galán 
enamorado y confuso, por Ma- 
thias de Estrada. 

R. A,' 



Yo bi sobre dos piedras plateadas. 



No descanse mi dolor. 



XIX. 22 r. — Tercetos de un galán 
que se fue aflixido por la muer- 
te de su dama, y escriue a un 
amigo suyo en ausen9Ía, por 
don Guillen de Castro. 

A.I.V. 

XX. 24 V. — Quartilias a una dama 
que estaua a la muerte, por el 
lÍ9en9Íado Martínez de Jaén. 

R. A. 

XXi. 26 r. — Octaua rima contra la 
esperan9a, por Miguel Ve- 
neito. 

P. K., págs. 36-38.=/?. A. 

XXII. 27 r.— Folias, por Jhoseph de 
Lesaca. 

R. A. 



Porque en mi alma la y y a gen te a 
hecho. 



Hermosa Nise, que estas. 



Quien de gogar un bien tiene espe- 
ranza. 



Mis penas parecen, 



XXIIi. 28 r. — Romance de un pas* 
tor enamorado, sin autor. 

R.A. 



Desdora la noche fria. 



6í«LÍotECAS Y MUSKOS 



Í49 



XXIV. 29 V. — Soneto a la noche, 
por Lope de Vega . 

B,H. 

XXV. 30 r. — Romance de un galán 
aflixido, po[r] Jhoseph de Le- 
saca. 

R.A, 

XXVI. 31 r. — Soneto de la fuer9a 
de la prisión en los amigos ma- 
yores, por Lope de Vega. 

B, H. 

XXVII. 31 V. — Quintillas a vna 
muerte de cristal que lleuaua 

.. una dama pordix(i), por don 
Fran.co Villanoua. 

R.A. 

XXVIII. 32 V. — Can9Íon de un ga- 
lán pidiendo fauores finjidos, 
por Jhoseph de Lesaca. 

R. A, 

XXIX. 33. — Octaua rima a una da- 
ma que en una enfermedad le 
cortaron los cabellos, por don 
Guillen de Castro. 

A. /. F. 

XXX. 34.— Quartülas de un galán 
que se quexa de sus ojos, por 
Mathias de Estrada. 

R, A. 

XXXI. 35 r. — Soneto a un espejo, 
por Gaspar de Aguilar. 

P. V., pág. i7.=J5. H, 



Nochó fabricadora dó embelecos. 



Lagrimas, salid aprisa. 



Es la prisión un encendido fuego. 



Por ser cosa tan prouada. 



De lustras luges bellas. 



Si quien uto unos cauellos paregidos. 



Lloren las desdichas mías. 



En ese cristal puro y transparente. 



(i) Dixe. 



í5o REVISTA DE ARCHIVOS 

XXXII. 35 V. — Dialogo en quinti- 
llas entre un galán y una da- 
ma embo9ada en un sarao, por 
don Guillen de Castro. (Ga.) Asegurándome uoy, 

B. H.^A, I. V, 



XXXIII. 39 r. — Soneto a una dama 
que dio una esperan9a larga, 
por don Bernabé de Baltierra. 

R,A, 

XXXIV. 39 V.— Folias. 
H. M. P.^R. A. 

XXXV. 41. — Soneto de quatro len- 
guas al casamiento de doña 
Chaterina Cauanillas, por Gas- 
par de Aguilar. 

A. I. V,=B. H. 

XXXVI. 41 Y. — Can9Íon de un ga- 
lán quexoso de la cárcel: no se 
le saue autor. 

R.A. 



Es la esperanga ufia dtidosa suerte. 



Por amores f madre. 



Bella piania gentil ne le cui fronde. 



En esta cargel dura. 



XXXVII. 42 V. — Soneto a la cano- 
nÍ9a9Íon de el sancto Frai 
Diego de Alcalá, por Lope de 
Vega. 

B,H, 



La uerde yedra al uerde tronco asida. 



XXXVIII. 43 r. — Soneto a la cano- 
nÍ9a9Íon del 8.*° Frai Di.» de 
Alcalá , por Luper9Ío Leo- 
nardo. 

R, A, £., XLII, 283.-»/?. C. 

XXXIX. 43 V. — Romance de un ga- 
lán escusandosc con su dama, 
por don Guillen de Castro. 

A, I. V. 



Sin que contraste la umildad profunda^ 



Perdona, bella ofendida. 



BIBLIOTECAS Y MUS&OS 

XL. 44 r.— Octaua rima adbirtien- 
do como se a de uengar un ga- 
lán de una dama mudable, por 
don Guillen de Castro. 

A. I, y. 

XLI. 45 r.— Carta en quartillas de 
una dama a su galán ausente 
por una desgracia, por don 
Guillen de Castro. 



«5» 



A. /. V. 

XLII. 46 V. — Romance de un galán 
satisfecho de 9elosso, por Lo- 
pe de Vega. 

B. H, 

XLIII. 47 V. — ^Decimas de un galán 
corrido de auer amado a una 
dama que le oluidaua, por 
Lope de Vega. 

B.H, 

XLIV. 48 V. — Romance de un ga- 
lán preso por causa de su d.*, 
por don Guillen de Castro. 

A, I, V. 

XLV. 49 V. — Quintillas de un ga- 
lán que una pariente le dexaua 
por pobre y se cassaua con 
un rico, por don Guillen de 
Castro. 

A. /. V. 



El galán oluidado y ofendido» 



LismQia imbio a pedirte. 



Descansad f sospecJtas mias. 



Quatido me acuerdo de ti. 



Salidy ardientes suspiros. 



Amor, pues pago tributo 



XLVL 52 r. — Romance de un ga- 
lán desesperado: nó se le saue 
autor* 

R.A, 

XLVII* 53 V. — De9Ímas de un ga- 
lán oluidado, por Gon9alo Ro- 
dríguez. 

R.A. 



Acaueya de llegar ^ 



Que demonio me atormenta i 



152 REVISTA DE ARCHIVOS 

XLVIII. 55 V. — Roman9e a los 
quellos reformados, por Lope 
de Vega. 

B,H. 



XLIX. 58 r.— Soneto al túmulo del 
rey nuestro señor don Phelipe, 
en boca de un ualenton y un 
soldado, por Qeruantes. 

A.L V. 



No sobre el cuello cortado. 



Boto a Dios que me espanta esta gran- 
dega. 



L. 58 V. — Soneto retratanc^o la cor- 
te, por Luis de Gongora. 

B, A, E., XXXII, 436.=i?. C. 

LI. 59 r. — Soneto a la esperan9a, 
por mÍ9er Artieda. 

B. A. £., XLII, 540.=/?. C.= 
P. V., pág. 251. 

LIl. 59 V. — De9Ímas de un galán 
desengañado, por Luper9Ío 
Leonardo. 

B. A. £., XLII, 261 (en el LXIX, 
257, se atribuyen á Quevedo).= 
R. C. 

Lili. 61 r. — Canción de un galán 
que se despide de su dama, 
por Lope de Vega. 

B, H. 

LIV. 62 V. — Quintillas a unas da- 
mas que hÍ9Íeron una 9erua- 
tana de una caña y se habla- 
uan por ella de una uentana a 
otra, por don Guillen de Cas- 
tro. 

A. I. V. 

LV. 65 r. — Romance a don Alonso 
Pérez de Guzman, el Bueno, 



Grandes vías que elefantes y que aba- 
das. 



Que gloria siente y bienabenturanga. 



Bien pensara quien me oyere. 



La uerdé primauera. 



Bien beo que senm 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



»33 



alcayde de Tarifa, a quien 
amena9auan los moros con 
que degollarían un hijo suyo 
que auian captiuado y el les 
arroxo un puñal con que le 
degollasen, por don Miguel 
Ribellas. 

R. A. 



A la sobernia atnenaca. 



LVI. 67 r.— Folias. 
R. A. 



Alamos del prado. 



LVII. 68 r. — Octaua rima al estado 
de las almas de purgatorio, 
por Gaspar de Aguilar. 

B. H. 

LVIII. 69 r. — Quartillas a un pas- 
tor uiexo casado con una 9aga- 
la mo9a, por el canónigo Tar- 
rega. 

B. H, 

LIX. 71 V.— Glosa a los versos si- 
guientes, por don Miguel de 
Ribellas. 

R. A. 

LX. 73 V. — Can9Íon de una dama 
a la honrra, por Vincente de 
Espinel. 

B. H. 

LXI. 74 r.— Romance de un galán 
a una dama que se le murió, 
por don Bernabé de Balterra. 

R. A. 
LXIÍ. 75 V. -Letrilla. 
R. A, 



Si al que pretende gloria conocida. 



Estrangero mayoral. 



Si el contento me entristege. 



Sobre ¡a blanca frente. 



Salid j lagrimas, del alma. 



Al cano de los años mil. 



154 REVISTA DE ARCHIVOS 

LXIII. 76 V. —Castellanas de una 
dama que su galán le dio un 
papel donde el tenia escriptos 
sus peccados pensando darle 
un billete, por Miguel Veneito. 

P. F., págs. 182-187.— i?. A, 

LXIV. 79 V. — Soneto a una dama 
cruel, por el doctor Garai. 

i?. C. 



LXV. 80 r. — Soneto contra las plu- 
mas, por don Guillen Beluis. 

A . I. V.^B. H, 

LXVI. 80 V. — Decimas de un galán 
que enamoro de una dama que 
cantaua, auisado de que se 
enamoraria si la viese y oyesse, 
por don Miguel Ribellas. 

R. A. 

LXVII. 82 V.— Redondillas de un 
galán que salió desterrado por 
causa de su dama, por Lope 
de Vega. 

B, H. 

LXVIII. 85 V.— Letrilla. 

R. A. 

LXIX. 86 V.— Castellanas de un 
galán que se miraua a un es- 
pejo porque pare9Ía a su da- 
ma, por Miguel Veneito. 

R. A. 

LXX. 89 V.— Letrilla. 

R. A. 

LXXI. 90 V. — Soneto a una uida 
• descompuesta, por don Gas- 
par Mercader. 

B.H. 



Tu piensas cott el papel. 



No eres nieue, que fueras derretida. 



Yo soy aquella que mi antiguo ofjiqio. 



Creí que al rayo imbisible. 



Filis, las desdichas mias. 



A la nilla voy. 



El cristal de mis antojos. 



Por la calle abaxo. 



Busco paz y mantengo eterna gutrra, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 155 

LXXII. 91 V. — Soneto de un galán 
a una dama de quien andaua 
quexoso, por don Miguel Ri- 
bellas. Si boy, Nise^ tras ti, porque U dcxo» 

P. K., pág. 336.-Í?. ^. 

(Continuará.) Eugenio Méle. — Ñapóles. 

A. Bonilla y San Martín. — Madrid. 



ESTUDIO SOBRE LOS SERMONES VALENCIANOS 

DE SAN VICENTE FERRER 

QUE SE CONSERVAN MANUSCRITOS EN LA BIBLIOTECA DE LA BASÍLICA 

METROPOLITANA DE VALENCIA 

I 

Disposición de los sermones. 

Nos hemos propuesto escribir poco y hacer que hable mucho en este estu- 
dio San Vicente mismo; nadie, pues, mejor que él nos explicará lo que es un 
buen orador, en qué consiste un buen sermón. «La preycació (tomo VI, fo- 
lio 146 V.) es comparada al filat, que hun fil es ligat ab altre, e quan ve que 
tiren a sí lo filat, tot lo filat segueix. Axi la preycació deu esser ligada, hun 
exemple ab altre, una auctoritat ab altra: ab lo tema tire hom tot lo sermó 
si be es ordenat. E en la mar ha molts peixos, grans e pochs: axi en lo sermó 
pren hom los grans peixos, 90 es, quant hun hom rich de vosaltres se con- 
verteix: ¡Oo, hun peix havem pres, htm delfí! E quant en lo sermó se con- 
verteix una gran dona, que vol lexar les vanitats: ¡Oo, una anguila, una to- 
nyna havem presa! E quant en lo sermó se converteix hun laurador: ¡Oo, hun 
sparrelló havem pres, Oo una sardineta havem presa! Senyor, be us plau a 
vos aquest peix.» 

Los sermones de San Vicente, como empezamos á ver, todos son sencillos, 
su método es claro. El exordio suele ser muy breve. En la Vigilia de la As- 
censión decía á su auditorio (tomo VI, fol. i): «En aquest sermó vos vuU de- 
clarar les maneres que tenia lo nostre Salvador e Redemptor Jesu Christ en 
fer oració. Materia será profitosa, si plau a Deu, a salvació de vostres ani- 
mes e correcció de peccats; mas primerament, ab gran reverencia, inclinant 
vostres testes per no moure, per no fer rumor, saludarem la Mare de Deu, 
advocada nostra, dient axi: Ave María.» ¡Cuánta gente habría oyendo al 
Santo, que no quiere éste que se arrodillen y sí sólo que inclinen la cabeza! 



156 REVISTA DE ARCHIVOS 

Muchos autores creen que San Vicente fué el primero que introdujo la cos- 
tumbre de invocar la protección de María Santísima en todos los sermones 
(véase El Archivo VI, 21), cuya peroración también era breve. iVeus ací 
(tomo VI, fol. 281 V.) lo sermó complit. Placía a nostre Senyor Deus quens 
fa9e servar aqüestes virtuts, en tal manera (jue siam dignes de anar a la glo- 
ria de paráis, ad qi;am (nos perducere dignetur).» 

Al principiar los sermones tenía costumbre de hacer la señal de la cruz 
sobre su auditorio, cuando predicaba fuera del templo, á fin de ahuyentar al 
enen\igo, como explica en su oración sobre Santo Tomás Apóstol (tomo IV, fo- 
lio 218): «Respondré a una questió que fan alguns de mí; perqué fa9 la creu 
al cadafal sobre la gent, ans que diga missa (i). Per experiencia yo he vist 
en XIII anys que preyque fora s' esglesia, vejats que vos diré. En Savoya 
en hun Castell en les festes de Nadal preycava yo, e eren hí lo compte e la 
comptessa, e preyquí en una gran sala, e alt en les parets havie finestres les 
portes grans. Subitament, axi com fuy el mig del sermó, la una porta caygué 
e dona sobre tota la gent, e no feu mal mes que una palleta. ítem en una al- 
tra ciutat preycava en un cadafal alt, e havie a pujar per una escala de gats, 
e caygué sobre la gent e no feu mal a degu. ítem a Reus prop Tarragona lo 
cadafal se trenqua e no feu mal a degú. ítem a Nules prop Valencia sen en- 
tra bona partida del cadafal, e havie gent damunt e davall, e no hy reberen 
mal degú (2). ítem a Xinxella altre perill molt gran. Per que en lo meu cor, 
quant he a preycar defora la esglesia, estich ab paor, e en la esglesia no. Axi 
no US maravillets per qué fa9 la creu abans: quia hoc contra signum nullum 
stat periculum.» 

Debía ser muy solemne este acto de la bendición, pues tenía nuestro San- 
to mucho cuidado en hacer siempre bien la señal de la cruz, cuya impor- 
tancia explica por ser ella como el estandarte del Señor: •Signum nuum 
(Isaías, XLIX, 22) (3): vet la creu. Mas ¿qué ha fet lo dyablePha usurpat ío 
cercle redó: in circnitu impii ambulant (David, Ps. XI, 9), e per 90, quan los 
angels preñen la anima que hix de aquest mon, lo dymoni porte lo cercle da- 
vant per bandera E ara quan vos levau del lit peí matí ¿com vos senyau? 



(i) Sabido es que el Santo cantaba la misa lodos los días, y después de conc'uí- 
da predicaba. 

(2) Una nota marginal en el códice que citamos dice: Ego scriptor vidi istud. 

(3) Ad popuhs exaltabo signum meum. En el MS. se dice cap. 40 equivocada- 
mente. Este sermón es de la fer. 2, prost Dom. II Adv,^ lomo IV, fol. 167, y en los 
impresos, tomo II, fol. 93 v. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 157 

In circuitu. ítem al menjar, quan sou a taula, rotgle: axi par ques vullau aos- 
tar les mosques. Quan badallau, rotgle; quan haveu creatures, que les signau 
e les lexau al bre9ol, al d}^able les acomaneu; mes, 90 qui*es pijor, e forga 
mo fa dir, clérigos e religiosos sobre el cal9e tac, tac, tac; lo rotgle e senyal 
del dyable.» 

Muchas citas podríamos hacer sobre la cruz en los sermones que estudia- 
mos; pero no queremos pasar en silencio una referencia del Santo á una sen- 
tencia de San Agustín (trafct. 119 in Joann.), que dice: «Lignum illud, ubi 
fixa erant membra morientis, etiam cathedra fuit magistri docentis.» «Mas 
diu (VI, 197) que puja Jesús sobre aquesta ñau e ensenyave sehint (Luc., V, 3. 
«Et sedens docebat de navícula turbas») car la creu axi es com una cadira. 
Ya sabeu vosaltres que hun doctor quan lig, sedet in cathedra, ab lo birret: si 
es mestre en Theologia ab lo floch blanch, si en Canons ab lo floch vert, si 
en leys ab lo floch vermell, e lig. Axi Jesu Christ estant en la cadira de la 
creu.» 

De otros portentos de la cruz nos habla otras veces (V, 154 v.): «Vetne 
a9Í hun miracle que fo en Lombardía. Una vegada en una vila isqueren ben 
deu homens e quan foren de fora, veus quels enemichs venien, e ells no po- 
dien fogir. ¿Qué feren? Isquerense hun poch del carmí e agenollarense dients: 
¡Jesús! e fent la creu contra aquells. E aquells passarenlos de prop e nols 
veren. Finalment escaparen daquell perill.» El anterior caso ocurrió en Lom- 
bardía; el siguiente en el Delfinado (V, 120): «Si algu de vosaltres ha mal 
de caure ó alguna malaltía el cap, posat la creu de la baynella fins al ñas e 
digats: ¡Jesús, Jesús! sens dubte. Si la malalta es dapnosa al anima guarirás. 
Axi matex ais huylls. No cuytar de dir Jesús, mas ab devoció e ab gran spau, 

com lo empastre ques pose suau Yo anava per lo Delfinat e vench hun 

home e dixme: ¡o tant profit me feu hun sermó que oí de vos! — ¿E com? Yo 
pugí en hun arbre e cayguí, que tota la cuyxa me obrí. E yo li viu la nafra 
guarida, e díxli com ne guarí. Dix que havie fet la creu sobre la nafra ab lo 
nom de Jesús ab span tres vegades; a poch de temps fo guarit. En Lonbar- 
día cayné hun fadri e obris tot lo cap, e lo pare dix: Jesús, etc. E axi o feits 
vosaltres. (A mi scriptor contengue que sem feu quell mal; a dos dies lo haguí 
fet secar ab la creu e ab lo nom de Jesús solament.)» 

Finalmente, aún en otro sermón cita un caso nuevo sobre esta misma cere- 
monia de la cruz (V, 122): «Hun hom ere hun dia que atacaven los enemichs 
e troba una creu en lo camí e fahye ombra e ell no volch calcigar la ombra. 
E estant axi los enemichs passaren, que nol veren, ¡Guarda quinya virtut!» 



9 



1 58 REVISTA DR ARCHIVOS 

Hecha la señal de la cruz, invocadas las luces del Espíritu Santo, saludada 
la Virgen Santísima, seguía la división del discurso. En estas divisiones, to- 
madas seguramente de la Sjima de Santo Tomás, suele ser muy minucioso: al- 
gunas veces resultan tan exóticas, que llaman mucho la atención. Pondremos 
unas muestras. «La veu (tomo V, 183) se deu levar axi con los cantors en sis 
punts de cants: ut, re, mi, fa, sol, lia, e axi son sis graus de nostra veu. 

La I.* ut, veu infernal, blasfemant. 
La 2.* re, veu criminant, diffamant. 
La 3.* mi, veu mundanal, negociant. 
La 4.* fa, veu corporal, soplicant. 
La 5.* sol, veu spiritual, en contemplant. 
La 6.* lia, veu celestial, en glorificant. * 

Y por medio de esta división desarrolla su plan. Nótese aquí que aún no 
se consignaba en el pentagrama el sonido del 5í y sólo los de ?</, re, mi, /a, 
sol y la, que fueron los que Guido de Arezzo tomó del himno de San Juan 
Bautista, cuyos hemistiquios separamos para mayor claridad. 

Ut queant laxis 
i?¿sonare fibris 
Mira, gestorum 
Famuli tuorum, 
SolvQ poUuti 
Lábil reatum 

Sánete Joannes. 

Esta división musical nos aparece otras veces (tomo III, fol. 117); dice lo 

siguiente: «Saúl algunes vegadas, lo premie lo dimoni e David quan vehie 

390, anave e prenie la guitarra e sonaveli davant Aquella virtut no exie 

de la guitarra, mas de la figura de alió que la guitarra significa ve: la passió de 
Jesuchrist. E aquella guitarra ab lo seu só e lo fust della, que ere sech, que 
tants anys havie que ere tallat: mes de mil. ítem les VIII, cordes que fahien 
aquell só quan son estirades, axi Iss membres de Jesu Christ foren estirats en 

la creu , e ell crucificat veus que canta VII, páranles. E lo dimoni entenie 

esta figura, quan David sonave la guitarra, e per 90 no exie.» Se refiere el 
Santo al libro I de los Reyes, cap. XVI, 23, donde se dice, según la tra- 
ducción de Scio y de Torres Amat, que David tomaba en sus manos el arpa 
y la tañía para apartar el espíritu malo de Saúl. El texto latino aquí dice 
tolUbat citharam, y en el cap. XVIII, 10, y XIX, 9, sólo se dice ps al I sbat^ lo que 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 159 

traducen aquéllos también por tocar el arpa. Acaso sin pretensiones de eti- 
mologista, nuestro Santo acertó con el verdadero instrumento de David, pues 
la cithara que éste tocaba para apartar de Saúl el espíritu malo es la xiBopa de 
los griegos, que los italianos han llamado chitarra y los españoles guitarra: nó- 
tese que el x griego suena como la ch italiana, ó sea q, que hemos convertido 
en gu. 

En otro pasaje se ve esto más palpable. Isaías dice (XXIII, 16): Sume 
citharam, circuí civitatem, meretrix. También aquí traduce San Vicente aquella 
palabra por guitarra, al paso que nuestros clásicos repiten el arpa, como si 
ésta fuera fácil de llevar dando vueltas por la ciudad. El Santo valenciano 
(V, 13) explica así el sentido de este pasaje: tSume Ubi citharam^ 90 es, la 
penitencia, per que la guitarra es fust molt sech, e axí la persona que fa pe- 
nitencia deu ser seca de delictes. ítem hi ha VIII, cordes e van de dues en 

dues, 90 es, dolor deis peccats e proposit confessio de boca e affiicció de 

cors, oració del sperit e almoyna de la bossa, restitució de torts e 

perdó de injuries. A90 fa bon só, que axí com la guitarra soné fort, axí la 

penitencia, e axí, pren la guitarra, 90 es, penitencia e apres circuix la 

ciutat (i).» Por la descripción que hace el Santo aparece, que no es propia- 
mente de la guitarra de lo que trata, sino de la cítara, cuyas cuerdas van á 
pares: la etimología es la misma, pero el instrumento algo diferente. 

He aquí otra división muy erudita, puesta en un sermón sobre los pecados 
capitales (VI, 193), á los que llama rufianes del infierno: «Quan tu peques 
vasten ab set rufians del bordell de infern. 

1. Lo primer ribaud se apelle Lfiviatan, axí com diu la Scriptura (Job., 
cap. XLI, 25). Aquest tempte de superbia, pompa, vanitats, etc. 

2. Lo segon es appellat Mammona^ axí com diu la Scriptura (Mth. , VI, 24). 
Aquest tempte de avaricia, usura, etc. 

3. Lo tere es appellat Asmodeus (III, 8, Tobiae). E aquest tempte de 
luxuria. 

4. Lo quart es appellat Belzóbuch (Luc, XI, 15). E aquest tempt depec- 
cat de ira. 

5. Lo quint es appellat Belfegor (Dav., Ps. CV, 28), qui tempte de gola. 

6. Lo sisé es appellat ^erialberit (Judie. , IX, 4, Bealberit), e tempte de ira. 

7. Lo sete es appellat Astaroth (I Reg., VII, 3), qui tempte de perea.» 



(i) El copista ha puesto una nota en el MS. que dice: «Vide istud notabilius 
in sermone septem artium.» 



lóo REVISTA DE ARCHIVOS 

Hay también divisiones más sencillas, como en el sermón de Santo Tomás 
de Aquino (Cód. del Colegio, fol. 67), cnjus festnm^ dice, tenetur per totam 
Castellam, En él se propone la enumeración siguiente: 

Vida virtuosa, 
Ciencia luminosa, 
Muerte preciosa. 

Este sermón fué predicado en Murcia (fol. 76 v.), y es una prueba de ser 
tomado al oído, pues el que le transcribió, oyéndole en valenciano se dejó 
sin traducir una palabra de nuestro idioma: Deus missit ei (Divo Thoma) An- 
gelutn, qui precingU ei lumhos cum quadam toballola et exinde nuuquam habuit 
tentationem. Si el Santo hubiera hablado ó escrito en latín, hubiera dicho: 
cum quodam linteo; pero como lo hacía en valenciano dijo toballola, y al copista 
no le vino pronto la palabra correspondiente y dejó la valenciana. 

Aún vamos á dar á conocer otras varias divisiones de sermones. Compara 
á veces las enfermedades morales con las corporales, y resulta de los reme- 
dios que éstas tienen otros tantos para aquéllas: así es que (V, 182) explica 
las maneras de curar los enfermos y dice: 

Maneres que te per guarir lo malalt. Son aqüestes. 

1. Per suor fentlo abrigar fort. 

2. Per vomit: mets te los dits en la gola si vols quen ixque. 

3. Per dieta: no menge fruyta ne carn, sino ordiat. 

4. Per untament: calfeu primer un poch e apres tot suau úntelo. 

5. Per sagnia per quen isque la sanch podrida ó massa. 

6. Per cauteri, hun ferro cremant algunes malalties com fístula. 

7. Per cristiri, que es la medicina que pus tost guarix mas es ver- 
gonyosa. 

8. Per dormir, e a90 naturalment o veu hom. 

9. Per exercici, per treball de cors: al ferré si nol moveu se rovelle. 

10. Per purga, pus que lo metge ha donat lo exarop, apres done la purga 
e per90 que no face fasti al pacient lo metge cóbrela ab una neula blanqua^e 
lo malalt rebla. 

Otras veces busca en las etimologías sus divisiones, como en la siguiente 
(VI, 124 V.) división: Axí com son set peccats, quiscun ha sa sepultura. 

Primera. Ibi Assur et omnis multitudo ejns: in circuitu illius sepulchra sjus 
(Ezechiel, XXXll, 22), vol dir nemns^ e es Superbia, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l6t 

2.^ Ibi Aelam, et {omnis miiltitudo per gyrum sepulchri sui) (Ezech., XXXII, 
24), vol dir acunudattis, e es avaricia. 

3.^ Ibi Mosoch, etc. (ibid., 26), vol dir captura^ e es luxuria. 

4.* Ibi Thubal, etc. (ibid., 26), vol dir dnctus^ e es enveja. 

5.* Ibi Idumea et reges ejus, etc. (ibid., 29), vol dir vnfns^ e es gola. 

6.* Ibi Aquilo, etc. (ibid., 30), vol áiv parturienst e es ira. 

7.* Ibi Pharao, etc. (ibid., 31), vol dir exutus, e es perea. 

Nótese que estas etimologías no son todas como las que suelen ponerse al 
final de las ediciones latinas de la Biblia: no es fácil cosa averiguar de dónde 
están tomadas. 

Al lado de los sepulcros vamos á poner otra división en diez partes: los 
grados de gloria que saca el Santo del Salmo 150 (V, 221): «Son deu graus 
de gloria, los quals posa David en lo Psalm. (CL), LandaU Dominum. 

Lo primer. Laúdate Dominum in sanctis ejus. 

2. Laúdate eum in firmamento virtutis ejus. 

3. — — in virtutibus ejus. 

4. — — secundum multitudinem magnitudinis ejus. 

5. — -^— in sonó tubge. 

6. — — in psalterio et citara. 

7. — — in tympano et choro. 

8. — — in cordiset órgano. 

9. — — in cimbalis bene sonantibus. 
10. — — in cimbalis jubilationis.» 

Tenía nuestro Santo bien presentes los deberes del orador cristiano, y re- 
cordando sus estudios de Derecho romano, decía en cierta ocasión (IV, 5 v.): 
«En aquest sermó present yo he pensat que tinga la manera deis juristes 
quan ligen, que primo, reciten lo cors de la ley e recitat, veus que ais punts 
de aquella mouen les questions declarant aquella. Lo Emperador universal 
es Jesuchrist papa Jesús; la sua ley es lo Evangeli. Donchs recitarvos he 
aquell ystorialment. Lo cors es aquest. Los juheus principáis de Jerusalem 
appellats phariseus aquells eren sos enemichs e hun dia tingueren consell 
com lo porien sobrependre per ferio morir al Emperador de Roma, no que 
ells hi.anassen, mas trameteren hi deis seus dexebles no coneguts ab los he- 
rodians, 90 es, cavallers de Herodes per que si erre, que tantost quil pren- 
guen, etc. Veus aci lo cors de la ley. Ara vejam los punts de la ley en dubi- 
tació.» Y empezaba la explicación del Evangelio. No quería que los fieles lo 
fuesen á medias, y les decía con insistencia (V, i7o)''usando de división ade- 



1 62 REVISTA DE Archivos 

cuada: tYo prech a Dsu lo Pare que vos do a entendre que cosa es longitut, 
amplesa, altesa e pregonesa. (S. Pauli ad Ephes., III.) La pus devota ora- 
do que may legim de S. Pan es aquesta E aquesta oració yo laus vull de- 
clarar donans a entendre la santa vera creu, e axi o declare mossen Sent 

Agostí. Car latitud vol dir la largitat que Jesuchrist mostra en la creu, car 
volch morir ab los bra9os estesos en la creu, car la sua passió no solament 
apronta a hun poblé, 90 es, al poblé de Israel, mas a tots los altres pobles e 
per 90 estench los bra9os. Longuesa que íins a la fí del mon durará. Sublimitat, 
car per virtut de la creu les portes de paradís nos son ubertes. Et pvofuíidum 
que les de infern nos son tanquades. » 

Vuelve sobre el mismo tema (V, 107 v.) y pone por ejemplo las aves y su 
modo de proceder: «Los ocells quatre coses fan: cantar, volar, mundar, tomar. 

«Primo canten aquell xant es breviari que Deus los ha mostrat, e fanlo 

a mija nit rossinyol, e les oronetes ans de dia, e alguns ocells; mas lo pardal 
de teulada no les dirien (matines) sino sol exit (noy ha tan malastruch ocell 
tan pereos). 

»Puix volen, e volant trobarán hun gra de foiment, hun cuquet, una erbe- 
ta; aquell bocinet ¿qui loy ha posat? Deus lo hy ha posat, e axi viuen e no 
curen de pus. 

»Puix mundense, que si han polis ab lo bech se esplugen, os laven en 
laygua. 

»Puig tomen, ans que volen, baxen lo cap, par que vuUen tomar. 

•Ara vosaltres volets fer axí, que primerameut ans que nous partats de 

casa per lo matí, en vostra cambra agenoUats devotament que loeu Deu 

pensant en aquella magestat quet está guardant ab cara irosa per les ofenses 
tantes que li has fetes e vendrat hun poch de spaordiment e dirás lo credo 

j>Altra cosa fan los ocells ¿e qué? volar El dia de la festa no toquets en 

térra axí com lo ocell quan volé. ¿E com volaren? pensar en la gloria de pa- 
radís, en los inferns, en la passió, hoir la missa major complida devotament 
e callada. 

• Depuix deveuvos spulgar, 90 es per confessió, del poli deis huylls, del 
poli de les orelles, quiscun mes, que si speres al cap del any tanta de mala- 
nan9a tendrás que not poras ben spulgar. 

• Depuix tomar. ¿E com? al dia de Pascua combregar ab gran reverencia.» 
Otras veces son las hormigas y sus once sabidurías las que propone á la 

imitación de los fieles (Ilí, 49 v.): «Once sapiences de la formiga les quals 
quiscu de vosaltres dcuhc haver en si e pendre cxemplc deila. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 163 

»La I.* es car axí com Deus dona ais homens la nit per repós e lo dia per 
treball e al¿ animáis lo contrari, mas la formiga nit e dia no cesse tréballar. 

»La 2.* es que totes les formigues van per hun camí e per bona carrera. 

»La 3.* es que les formigues com van per son camí bésense les unes a les 
altres. Axí devem fer nosaltres besantnos per pau e bona concordia, reme- 
tentnos les rancors, e per 90 stí done la pau en la missa en la esglesia, e per 90 
es mal fet quan se done la pau ab la patena que tots besen en aquella, que so- 
lament se deu besar per hu e aquell den donar la pau a hun home e aquell a 
tots los altres, e a una dona ab altra patena e aquella a totes les altres. 

i>La 4.^ es que la formiga porte major carrega e mes pesant que ella, 

»La 5.* es que si alguna formiga porte alguna carrega e ella a soles no la 
pot portar, ve laltra e ajudeli. 

»La 6.* es que si alguna de aquelles es malalta e no pot anar a la casa o fo- 
rat, laltra la aporte al forat on está. 

»La 7.* es que si alguna de aquelles mor, les altres la aduen al forat, 90 es 
a la fossa. 

»La 8.* es que la formiga al vespre nunqua lexe lo blat de fora, ans lo 
amague en quant pot. 

)»La 9.* es quel blat corromput e mal traben de forat. 

»La 10.* es que la formiga tots temps en lestiu ajuste molts blatse fa bona 
provissió per al yvern per tal que en hivern puxe reposar e haver sa provis- 
sió per tal que en hivern no li calgue anar a mendicar. Verum legatur que- 
dara fábula. La cigala ja vehets qi:e en lestiu tots temps cante e garrule e 
quan vench en hivern no tingue que mentjar; ella ana a la formiga e dema- 
nali que li prestas blat per amor de Deu que pognes mentjar que gran fam 
havie, e la formiga respos. ¿E qué fes en lestiu, per qué non aplegas? Ella 
respos: En* lestiu yo cantava e garrulava e non ajustí: E la formiga riguesse 
dient: Gomare, pus que en lestiu cantas, ballat ara en hivern, e no Un dona e 
axí la cigala mor de fam. 

»La II.* es que totes les formigues se suporten les unes a les altres e mol- 
tes en una casa, 90 es que en hun forat habiten e nosaltres nos podem 

comportar ne sofferir, no solament en una casa, ans lo que pijor es en una 
vila o cuitat o carrer per bandositats e altres coses que porten lom a per- 
dició.» 

El número siete es muy frecuente ea las divisiones de estos sermones: los 
siete capitanes del infierno, las condiciones de una batalla, las fiebres del 
alma. Empecemos por aquéllos (iU, 100): 



104 REVISTA DE ARCHIVOS 

«LOS SET CAPITANS DE INFERN 

iSapiau que son set dimonis que han sos noms propris e son capitans de 
molts altres dimonis, per aventura que cada hu de*aquells ha milmilia dimo- 
nis sots si. E quan Lucifer nos vol temptar, ell veu que ell no y pot venir, 
veus que appelle aquests Vil capitans que vignen a nosaltres e que guerrejen 
contra nosaltres. — Ad practicam. Primo appelle him dimoni que ha nom Le- 
viatan diuli. O Leviatan, vet com estich pres a9Í e com Jesu Christ me apre- 
sona, per que yo no puch anar en lo mon; mas si tú me volies ajiidar que 
anasses al mon e que batallasses per mí, e pus que no podem noure a Jesu 
Christ ne ais seus sants qui son en paráis, almenys que guerrejasses la sua 
gent que son en lo mon qui creen en ell e a sos servidors, e axí ves hi. E 
aquell ne va per lo mon ab bandera estesa. Placieus o veure. Lo titol es super- 
bia e vanitat. E feu tant de mal e han continuat, que tot es ja superbia.¿E 
com? Veus que ell vingue e entra en les cases deis grans Senyors, axí com 
emperadors, reys; etc., e fsu tant que tot es superbia e vanitats, que ja no y 
basten les rendes, per qué han a robar la pobra gent ab demandes groses et 
alias. ¡Oo traydors! que deurien sostenir la cosa publica e ells la destroexen. 
ítem vingué en contra les cases deis prelats, papa, cardenals, bisbes, arche- 
bisbes, abats, rectors, vicaris, officials e tot o ompH de vanitats, que tants 
son los encortinaments e los cavalls e mules e vexella dargent e de or e ves- 
tís e forradures, que la renda no y baste, per qué han a fer symonia. jOo 
traydor! e quant de mal ha feyt, en tant que ya es complit lo plant del Savi: 
Vidi cuneta que fiunt sub soie et ecce universa vanitas (Ecclesiastici, II). 

» Secundo: un altre dimoni que li dien Mammona e aquest ve ab la sua ban- 
dera estesa intitulada avaricia e cupiditat e feu tant de mal que ara quasi tot 
es avaricia, car quasi tots fan usures (lo que nos sabe fer sino los juheus) más 
ara jan fan també los christians com si fossen juheus, en tant que ja es com- 
plit lo plant de Jeremies dient: a minimo usque ad máximum cuncti faciunt 
dolum (VI, 13). 

•Tertio: es Asmodeus e aquest ve e poses per lo mon ab son estandart es- 
tés intitulat luxuria e carnalitat e feu tant de mal que tot es ja corromput, 
que quasi matrimoni no si salve. ¡Oo traydor! e quant de mal ha feyt, en tant 
que ja es complit lo plant de David dient: corrupti sunt et abominabiles fa- 
cti sunt in iniquitatibus suis, non est qui faciat bonum (scilicet castitatis) non 
est usque ad unum (scilicet in adultis) psalmo (XIÍI, i.) 



BlfeLlOTECÁS Y MUSEOS i65 

»Quarto: li dien Belzebiich qui es capitá de enveja e pose per lo mon 

son estandart intitulat de enveja e irascitat e poseí sobre les esglesies e sobre 
los alberchs generalment que fa tant de mal que no trobareu home degú que 
no digue mal de son proisme e la hu mort al altre, en tant que ja es complit 
lo plant de Salomó: Contemplatus sum labores hominum et omnia vidi pate- 
ra invidia proximi (Ecclesiastes, IIII, 4). 

«Quinto: es Belfegor e aquell ve ab son estandart peí mon ab titol de gola e 
voracitat que ja los christians no dejunen la quaresma, ne quatre tempores ne 

vigilies per 90 han tantas malalties, puagres, mal de caure, etc. 

«Sexto: Belialberit e aquest ab son estandart estés ab titol de ira e iniqui- 

tat, e feu tant de mal. Veus que ell fteu lo cisma guerres entre gans se- 

nyors entre marit e muller, etc., en tant que tot lo mon es divis e es mal 

senyal del mon que deu esser destroit tost. Divisum est cor eorum. 

• Séptimo: Baalim ab son estandart estés ab titol de perea e ociositat que 
ja los preveres no dien matines sino matines blanques al sol exit, o roges de 
vespre e si les dien ans de dia pereosament e endormiscada et confuse xam 
xam so de aram. Les altres hores apedrégan, sens devoció a les finestres o 
per les carretes. ítem se mete entre los lechs que encara una missa en la set- 
mana 90 es la missa major de dichmenge no volen oir e sin fan no complida- 
ment, los uns a la epístola, altres al evangeli, venen, e donada la pau ja sen 
van, altres indevotament parlant e dormint, etc. ¡Oo traydor! e quant de mal 
ha feyt, per 90 diu la Scriptura: Sapientes sunt uTfaciant mala, bene autem 
faceré nescierunt (Jerem., IIII, 22).» 

Como de la mano viene aquí la otra división de siete, la cual propuso 
(III, 130) explicando el Evangelio de la Dom. III, quadrags. «Cum fortis 
arniatus custodit atrium suum. En aquest tema parle de batalla, yo confer- 
mantme ab la esglesia posar vos o he en pratica ut dicit Egidius com la guer- 
ra deu haver set condicions ut sequitur: i.*, corredors descobrints; 2.^, ba- 
llesters sagetants; 3.*, batziners provocans; 4.*, penoners designants; 5.*, ca- 
vallers militans; 6.*, homens pedissicans; 7.*, adzemblers conforta ns.» 

Veamos ahora las siete fiebres (VI, 91 v.), ó sea: la i.*, continua; 2.*, co- 
tidiana; 3.*; terciana; 4.*, cuartana; 5.*, efímera; 6/, erática, y 7.*, ética. 
Dice de la primera: 

«I.'"* La febra continua del anima es avaricia, que denit ni dedia nol lexa. 
E quant ve el dia lo avariciós pensa en la riquea, e treballa com pora guan- 
yar e ajustar; e quant ve denit somia que li furten 90 que ha, e per 90 está ab 
una temor que quasi nol lexa dormir. ¡Oo si van ladres per casal Hoc, de una 



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rata que fara qualque brogit, tantost: «a ladres, a ladres.)» E quan ve quel 
avariciós se dina, axí com comunament hom hi troba plaer, lo avariciós des- 
plaer. Veus com quan la persona avara se dina, siurás a taula ab sa muller e 
ab sa companya, e per aventura la muller será joveneta e galtejará be, e axí 
com el ne deurie haver plaer, han desplaer e diu entre si mateix. ¡O cap daxi, 
e com menja aquesta mía muller! Apres posarán en la taula dues o tres foga- 
cetes de pa, e quan vendrá que sera menjat a cap de un poch, dirá: ¿E ja noy 
ha pa? Aquesta gent me desfará.» Apres si los mo9os de casa se diñen e 
jauen, per lo treball que possen menjen fort, e ell: ¡Oo, aquesta gent me des- 
fara! Apres veura son fiU que correrá p^r casa, ell lo cridará: Ay tal, e di ¿e 
no fas sino correr? He, vejam les 9abates e rompranse tantost, e diu: ¡O San- 
ta Maria, guardan, laltre día li compri unes 9abates e ja son rotes! Hoc, e 
estará axí linfant ¡sim fará manament que no corregua! Apres lo dichmenge 
la persona avariciosa es a missa e no deuria pensar sino en Deu e en los be- 
nifets quen ha; e a ell vali lo cor com pora guanyar, e quan lo capella diu 
Surswn corda, los altres responen habemus ad Dominum. ¡Oo quantes mentires 
sic dieu, que la hu pense en la taverna, o en lo diñar, o en qualque dona; e 
lo avariciós pensa com pora fer logres o decebre son proisme. 

»2.* Febra cotidiana vol dir que torna cada día. ¿E quala es? La gola. 
Menjar e beure cascun jorn torna. Dirvos ne hun exemple. Sapiau que ere 
hun gran philosof e hun día anassen a la cort, e quant fo Ha lo jutge estaba 
pro tribunali e ell comen9a de cridar: t ¡Justicia, justicia!» ¿E que haveu Se- 
nyor? Mosenyer, yo vos deman justicia, Sapia que laltre jorn mon pare me 
lexá en son testament que yo pagas hun dente a hun creedor seu, e lo cree- 
dor es vengut e yo hel pagat, e encara y es vengut altre día que yo quel pa- 
gas, e yo hel pagat, e encara axí alguns dies yo le pagat, e ara encara torne 
queljpago, sino veus quem menace a mort. E axí yo vos deman justicia. 
Respos lo jutge: gran raho demanau. ¿E hon es aquest creedor?— Dix ell: A, 
velvos a9Í. E ensenyali lo ventre. Respos lo jutge: Oo, in eadem dampna- 
tione sumus. E aquella vos les gens no menjaven sino una vegada lo día.» 

Tratando de estas fiebres cita un hecho muy curioso, sin expresar de dónde 
lo toma: debe ser de Vitis Patrum, «Exemple que Icgim deis Sants pares. 
Sapiau que era hun sant hom fort de bona vida e algunes vegades venia a la 
ciutat per ses necessitats, com ell stave en hun desert. E una vegada, axí 
com vench a la ciutat, lo bisbe quen sabe, per tal com sable la sua bona 
fama, veus quel convida a diñar. Finalitcr ell lo H atorga. E veus que quan 
fo hora de diñar, lo sant hom vench, e lo bisbe sen entra ab ell en una cam- 



BIBLIOTECAS Y IIÜSEOS i^ 

bra e siguerense a taula e portarenlos la vianda. E era aytal, que al bisbe 
portaren hun ocell e al sant hom altre e aquells sen anaren. E lo bisbe pren 
de la carn e talla e comen9e a menjar, e lo sant hom menjava del pa tanso- 
lament. Finalment lo bisbe o veu e dixli: ¿E no menjau de la carn? Respes ler- 
mita: Pater igiiosce, quia ex qiio assumpsi abitum istum^ mmquam comedí occisum, 
E lo bisbe respes: Et Ui pater igiwsce mihi, quia ex quo assumpsi abitum nun- 
quam me invenit sol occisus iratum. E per aventura havie passats L. anys de 
cascu, que lo bisbe havie pres la capa aquella, el hermitá lo seu abit. E con 
lermitá hoi a90, dix ell. Donchs ara menjaré de la carn, car major virtut, es 
paciencia que no abstinencia de menjar carn. E per 90, bona gent, sius airau 
entre día al vespre vaje tot fora, majorment entre marit y muller que son 
una carn e hun spirit.» 

Pasemos por alto las fiebres terciana, cuartana y efímera, y veamos lo que 
dice (VI, 95 V.) de la que sigue: 

«6.* Fehra eratica esluxuria no te orde com ara veushunhom 

qui haura muller e usara ab ella e quan haura fet dirá en sí mateix: Norn ha 

plagut, mas de tal fembra que es axí bella etc Tais persones no guarden 

parentes, ne comares, ne religioses. E si hom diu a hun capella, tdigau ¿e 
per qué teniu tal fembra?» Senyer, per tal que no haja anar a les altres fem- 
bres. He, que bona raho, ans te encendrá. Ya huy no si te ley, tot o volen 
tastar: hoc, mores, e juhies, besties, homens ab homens, noy ha terme. Hoc, 
ja los infants petits no saben jugar a altre, e fan axí: tu serás lo compare, e 
tu la comare. E ella fas prenyada, poses huu cap9alet daval la falda: ¡O! yo 
so prenyada. A90 es per lo guardar, que no sen poden fartar ni de cor pen- 
sar ni de parlar de aquella materia.» 

Finalmente, concluye las fiebres (V, 96) con la 

«7.* Febra ethica: va ais nervis e ais molls e giiasta la humiditat radical e 
aquesta es enveja. En una ciutat havie dos homens de gran honor; la hu era 
molt envejós e laltre fort a varíelos, e la fama ere per tota la ciutat. E veus 
que hun dia lo rey o sabe e dix: «¿Voleu que pach yo aquets dos homens? 
Hoc senyor. » Veus que ell los appella, e quan foren davant eU lo rey dix: 
«Ara veus, honráis homens, vostres pares me han feta molta de honor e ser- 
vir, e per 90 quels altres me vullen millos servir, yo vos vull guardonar de 
aquell serví, e axí demanau 90 que vuUau, que yo vos promet de donarvos 
ho, e lo qui demanara darrer, yo li promet de dariik en doble; que si la hu 
demane una ciutat, laltre ne haura dues.» E veus que ells están qual dirá, 
«Digau vos qui sou majorl Mas vos qui sou de major linatge.» E axi ells so 



i68 REVlStA DE ARCHIVOS 

contenien e no volien dir. E lo rey dix: cSus, demanau.» — ¿Ara voleu que 
diga yo qual demanará primer? — «Hoc, Senyor.» — Donchs, sus, vos, alen- 
vejos, demanau primer? E aqiieil esta pensant: «si yo deman hun castell, 
aquell ne haura dos, si deman una villa, aquell ne aura dues.» Senyor ¿con- 
fermau de darli lo doble a aquell? «Hoc.» — «Ara yo vos deman aquesta gra- 
cia, quem tragan la hun huyll.» 13em plan. E quan loy trahien: «Hoc, mas 
a aquell dos.» E axi fo. Ara guarda donchs com enveja guasta si matex els 
altres. Putredo ossium invidia.» 

El meollo de todo esto es la siguiente advertencia que hace (V, 171 v.) 
para que la oración tuviera su fin y se dirigiera al objeto preciso: que no que- 
ría fuera todo exterior y pura ceremonia. «Quan farem oració llevem lo cor 
en pensar en Jesu Christ, car ¿qué val si la boqua parle ab Deu e lo cor ab 
la taverna, ab la concubina et barateríes, etc.? Car si vos anau a parlar ab lo 
rey e axi com parlau ab ell queus do tal gracia guardan com volen les mos- 
ques, dirá lo rey: «esti hombre loco es,» nol hoira, ans se indignará con- 
tra ell.t 

R. Chabás. 



BENITO ARIAS MONTANO 



El suntuoso gabinete de estudio del erudito numismático D. Pablo Bosch, 
acaba de enriquecerse con la adquisición de una hermosa medalla del direc- 
tor de la famosa Biblia Regia, milagro del mundo, como fué llamada en la 
época de su publicación y lo será siempre, pues no merece menor pondera- 
ción acontecimiento tan importante en la histeria de la tipografía. 

Tiene la medalla por su anverso el busto del famoso gramático, ostentan- 
do el collar de la orden de San Juan, y le rodea esta leyenda: 

BENED. ARIAS. MONTANVS. JET. 43. 

Y en el reverso se representa al mismo personaje; pero sumamente ligero 
de ropa y en actitud de correr, llevando su biblia en la mano. La leyenda es 
ésta: 

EYPHKA 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 169 

Como se ve, en el anverso de la medalla aparece la fecha 1569 y fija en 
cuarenta y tres años la edad de Arias Montano, dato muy interesante por la 
controversia á que dio origen la partida de bautismo encontrada por D. Anto- 
nio Ponz en la parroquia de Santa Catalina de Fregenal (i), y cuya autenti- 
cidad fué victoriosamente rebatida por D. Tomás González, quien en su £/o- 
gio del famoso Doctor (2), probó hasta la evidencia que no podía ser suya 
por razones tan poderosas como éstas: nb convenir el nombre que en ella 
aparecía con el verdadero del padre, que se llamó también Benito, según 
consta en las pruebas de hábito, y no ser admisible la conjetura sobre la 
fecha de su nacimiento en 1527 por suponérsele la edad de setenta y un años 
á su muerte, acaecida en 1598. 

El reverso de la medalla nos revela el alto concepto que se tenía de Arias 





A- 




Montano al terminar la impresión del primer tomo de su Biblia, pues se le 
compara con el gran Arquímedes. Sabido es que cuando á instancias del Rey 
Hieren estudiaba el medio de averiguar el fraude cometido por un platero al 
fabricar una corona votiva de oro, hallándose en el baño el sabio de Siracusa, 
su poderoso genio le hizo descubrir la ley del peso específico de los cuerpos, 
y en los transportes de su júbilo salió del agua y sin cuidar de vestirse corrió 

por las calles de la ciudad gritando: «¡Eureka!» (3). 

V. 

(i) Viaje de España tomo VIH, pág. 176. 

(2) Elogio histórico del Doctor Benito Arias Montano, leído en la Real Aca- 
demia de la Historia por D. Tomás González Carba)al, (Memorias de la Acade- 
miay tomo Vil.) 

(3) Histoire metalliqíte des XVII provinces des Fais-Bas, par Gerard Van 
Loon, tomo 1, pág. 13Ó. Kste autor consigna que Arias Montano nació el año 1528. 



170 REVISTA DE ARCHIVOS 

El mismo emblema de este reverso se ve en la portada de la referida 
Biblia. 

Parte muy principal tomó en su publicación Felipe II, pues anticipó 2 1.200 
florines que le fueron pagados con 12 ejemplares tirados en vitela 

En el Museo Plantin-Moretus, de Anveres, se encuentran y hemos visto y 
recogido curiosísimos datos sobre esta notable publicación. Además de los 
21 ejemplares en vitela que se dedicaron á Felipe II, existe otro incomple- 
to; 10, impresos en papel imperial de Italia, se vendieron á 200 florines cada 
no; 30, en papel imperial, á 100 florines; 200, en papel fino Real de Lyon, 
á 80 florines, y 900 en papel fino Real de Troyes que se vendieron á 70 flori- 
'nes al público y á 60 á les libreros. 

Felipe II regaló un ejemplar en vitela al Papa, otro al Duque de Alba y 
otro al de Saboya- 

Arias Montano era también un notable numismático, como lo prueba el 
estudio sobre medidas y monedas hebreas para inteligencia de las que se 
mencionan en los sagrados textos, publicado en el tomo VÍIÍ y último de su 
Biblia Regia (i). 

Avalora extraordinariamente esta medalla ser la única que recuerda al emi- 
nente gramático español y su obra, el más sublime monumento del arte tipo- 
gráfico. 

Adolfo Herrera. 



LA SALA DE VARIOS 

DE LA BIBLIOTECA NACIONAL 

III 

La cuestión del Catalanismo^ hoy tan sobre el tapete, tiene también entre 
estos papeles no escasos ni poco curiosos antecedentes, sobre todo de la 
época en que la entrada de las tropas de Felipe IV en el Principado llevó al 



(i) Tubalcairiy sive de mensuris sacris. 

A más de este trabajo existe otro del mismo autor sobre equivalencia de mone- 
das: Discurso del valor y correspondencia de ¡as monedas antiguas castellanas 
con las nuevas^ escrito año \b/\\. Su autor el Doctor Benito Arias Montan. *V 
nuscrito en tres hojas en 4." 

Bibliografía Numismática Española. Por D. Juan de Dios de la Rada y 
Delgado. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 171 

paroxismo la animadversión de los catalanes á Castilla y sus inclinaciones á 
la nación vecina. 

Vayan como muestra sóío tres papeles, de pocas hojas todos; pero que 
pueden servir de tipos de lo que se escribía y se pensaba en Cataluña en los 
años de 1641 y próximos. 

Si el uno trata de comparar á Cataluña nada menos que con Troya, y el 
segundo refiere las crueldades y aviesa intención del Conde-Duque contra 
Cataluña y especialmente contra Barcelona, nada de particular tiene que, in- 
vocando á Francia, le den al último, que luego extractaré, y que consta sólo 
de 4 hojas en 4.^, el curioso título de 

Clarí de veritats^ valentía catalana^ derrota des castellans alumbráis, Retiro y Ga- 
lliner de Madrit, Gall y Flor de Lliri de Fraiiga. 

El modesto paralelo se titula: 

Comparado de Cathalnnya ab Troya» 

Ab licencia en Barcelona en la Estampa de Janme Romeit. Any 1641 (4 hoj. 4.**). 

(Viñeta que representa á un noble sentado bajo un árbol con pájaros: en la 
mano derecha tiene un halcón; el perro y un conejo al lado. Un hombre me- 
dio desnudo y mesándose los cabellos le enseña con la izquierda un libro 
abierto, de que el noble aparta la vista. En el fondo un castillo elevado sobre 
rocas.) 

Empieza así: 

Jesús, María, 

Com vols que conta casos llastimosos 

que no vinga a teñir los vlls plorosos? 
Y perqué has de voler renouar plagues 

que es clauarme en lo cor punáis y dagues? 

Sigue haciendo comparación de Troya con Cataluña citando trozos latinos 
de Virgilio, y añade: 

De Troyes din que la perdé una poma; 

de Cathalunya vna Coloma. 
Vas judicar allá contra justicia; 

noy hagut perasí menos malicia. 
Van fer Paris allá per Venus bella; 

ferenho assi Ministres per Castella. 



7» REVISTA DE ARCHIVOS 

Prometeseli a París hermosura; 
perasi tot se feye a plata pura. 



Aliqíiis latet írror, deye al Poblé; 

perasi ni va hauer quin deye al doble. 
Eli ne endite Uucri, replicave 

Francés ni bague que jans desengaña ve. 

Y qui son exos Grechs que li fan guerra? 

Not dich que Castellans, la gent mes perra? 
Qui est lo deis enganys taimat Ulisses? 
No diries axo si bey sentisses. 

Nom diries qui es lo tal infame? 

Lo Priuat Comte Duch es qui asso trame. 

Y saps qui tix posada a punt la trama? 

Clara cosa quel Rey, segons es fama. 
Donch tres son a texir aquest desuari? 

Tres son, lo Rey, lo Duchs y lo Notari. 

Y ais tres com tixem ab quin nom los marques? 

Lo nom nols puch Ueuar de les tres Parques? 

Y qui lo offici fa de llan9adora? 

Lo Duc de Fernandina en mar tot hora. 

Ab tot has de teñir animo y brio 

puix de vencer a Grechs, quant desconño! 
Donchs de que era la por que tu tenies? 

De aquelles queres que parlar me ohies. 
Que de parcialitats entre les nostres! 

Per axo mateix es que tu demostres. 
També dem voler dir que estos son tinya? 

Prou que tot mos lo tinyen ab sa rinya. 
Tothom tindra bon seny, noy poses dnpte, 

puix nons trauran los Grechs de aquest reducte. 

Tiene el otro papel este título: 

Relación muy verdadera de las crueldades é imposiciones del Conde- Duque en toda 
la Monarquía de España, y pífrticnlar mente la deprauada voluntad con que 
ha deseado destruyr y aniquilar el Principado de Cataluña y ciudad de Bar- 
celona, Compuesta por Martín de Langa, ciego, hijo de la ciudad de Cala- 
tayud. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 173 

(Con licencia y privilegio, En Barcelona, En casa de Jayme Matevad. Año 

164,.) 

Citando al Conde-Duque, le llama peor que el demonio, en estos términos; 

Tentando el diablo pretende 
con invenciones y trazas ^ 

sin violencia las criaturas, 
y éste las quiere for9adas, 

Censura los mil tributos que puso, añadiendo que no le faltó sino 

que ai uso del matrimonio 
ponga pecho y alcabala. 
Prohibió las fundaciones 
de religiones, porque halla 
que ellas no pagan tributo 
y él de tributos se paga. 

Luego refiere la muerte del Duque de Cardona, de pena porque le envia- 
ron cartas para que no castigase á los que habían quemado la ñostia. 

Subieron áMonjuich ¡Subid, leones, y muera 

gritando con voz airada esta cornuda canalla, 

y el orgullo que acostumbra rebeldes á Dios y al Rey, 

la soberbia castellana: pues contra el Rey toman armas! 

El último toque anticastellano le da el clarín con la siguiente poesía: 

Clarí de veritats, valentía catalana, derrota des castellaus alumbráis , Retiro y Gal- 
liner de Madrit, Gal I y Flor de Lliri de F ranga, 

(Escudo de armas con 3 flores de lis.) 

(Ab licencia en Barcelona en casa de Gabriel Nogués, en lo Carrer de 
Santo Domingo. =Any 1641.) (4 hoj. 4.^) 
Empieza: 

Jesús, María, Joseph. 

Tu captiuitat me mou, Y que ab sonoros metall 

noble vila, filia cara, conuoque de tu comarca 

a que juzgue lo montant (perquet solté lo Lleó) 

ab adjutori de Fran9a. fins a la gent de Montaña. 

?o 



í74 



REVISTA 



Que si veu no li va be, 
li veuras juntar las garras 
sois per guardar en Madrid 
del Retiro las alajas. 

Hont te fet lo galliner, 
o per millor dir, posada 
per lo Gall Lluis tretze 
a qui fa bolar la fama. 

Que entre gallinas Reals 
no es be que lo Gall que canta 
sia Gall particular 
hauenthi Rey Gall en Fran9a. 

Aquí toca retirar 
las gallinas ques apartan 



DE ARCHIVOS 

de son corral ó partin 
fins a llauarlüs las alas. 

Tú } a no tens que sentir, 
tant los dolors set acaban, 
puix la Creu de inon blaso 
es ja del Lliri campaña. 

No saps que mira la esposa 
sobre catifa encarnada 
se son espos Jesu Cbrist 
quant a son enemich mata? 

Prometent ab est señal 
que no ha mes forta arma 
com lo Lliri blanch ab Creu 
junt ab Cataluña Fran9a. 



Sigue ensañándose de este modo: 



Lo Grant Marqués de los Velez 
soldat si per retiradas 
que donantlos nom de fuga 
están del tot declaradas. 



Invoca á los santos tutelares y acaba: 



Tots te guardaran de mal 
y anosalíres de las garras 
del gran Lleó castellá 
y al Gall done Deu la gracia. 



Y al Secretar! Teu 
si la musa len cadarna 
ques deix perqué fa calor 
de publicar sas assañas. 



Si dejando á los catalanes y dando también un salto en el tiempo, volve- 
mos la vista á Castilla y á otras regiones de la Península para espigar un 
poco en el campo de la política ó del estado social, pronto daremos con pa- 
peles que nos sirven mucho para conocer, por la comparación con el estado 
actual de tales cuestiones, los cambios, progreso ó atraso del espíritu públi- 
co en el transcurso de siglo y medio próximamente. 

En primer lugar, y como antecedente lógico, extractemos algo de masone> 
ría, porque es cosa corriente que con su simbólica indumentaria, sus mandiles, 
hachas, picos, escuadras, etc., indicaba bien á las claras su papel de vanguar- 
dia de gastadores que iba derribando lo antiguo para dar paso á lo moderno. 

Veamos á un masón explicando sus doctrinas ante el Tribunal de la In- 
quisición de Madrid en 1757, según aparece en un 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I7S 

Proceso del francmasón Pedro Tournon, juzgado por la Inquisición de Madrid el 

año de 1757. 

(México, 1822. Impreso en la oficina de D. J. M. B. y socios, 8 hoj. en 4.°) 

Era Tournon parisiense, y vino en 1754 pensionado por el Gobierno espa- 
ñol para establecer fábricas de hebillas de cobre y formar, operarios españo- 
les. Un discípulo lo denunció á la Inquisición en 1757 por inducirá los obre- 
ros á la masonería enseñándoles instrumentos de arquitectura y astronomía 
que ellos tomaron por cosas de magia, sobre todo al oir las imprecaciones 
con que debían acompañar el juramento de guardar secreto cuanto vieran en 
las logias. ' 

Confesó ante los Inquisidores que hacía veinte años que era francmasón; 
que en París asistía á las logias; pero no en España, porque ignoraba si las 
había; que era cristiano, católico romano, y que no veía contrariedad entre 
esto y la masonería, porque en ella se profesa la indiferencia en materia de 
religión y sólo se trataba de ejercer la beneficencia con los desgraciados de 
cualquier culto, especialmente con los iniciados. 

Preguntado por un Inquisidor acerca del Crucifijo, cadáver, calavera, etc., 
que presentaban en sus reuniones, dijo que no era prescripción de los Esta- 
tutos; pero que algunos en particular empleaban tales recursos para infundir 
respeto al novicio y horror al perjurio, y el cadáver singularmente para com- 
pletar la alegoría de Hiram, arquitecto del templo de Jerusalén, asesinado 
por traidores, inspirando así aborrecimiento al asesinato y á otros delitos. 

Las imprecaciones, añadía, consistían en consentir sufrir todos Jos males 
y penas del alma y cuerpo antes que descubrir lo que pasaba en las logias, 
que no era nada de particular, si se oyera sin preocupación; pero había que 
evitar la divulgación para prevenir malignas interpretaciones. 

Que se celebraba á San Juan, patrono de los masones, con un convite y un 
discurso en que se excitaban los sentimientos de beneficencia, y que no se hon- 
raba al sol, luna y estrellas, sino que se exponían sus imágenes para hacer 
más temibles las alegorías de la luz que reciben las logias del Grande Arqui- 
tecto del Universo. 

Al objetarle el Inquisidor que todo esto difería de lo que había dicho ante 
personas de crédito, y que si confesaba las Jierejias del ituUfenentismo y los 
errores de la idolatría y se arrepentía se usaría con él de misericordia, 
T'uunon replicó que si sus operarios le acusaban de otra cosa, se habían en- 



176 REVISTA DE ARCHIVOS 

ganado; que él les había inducido á ser masones para que, si iban al extran- 
jero hallasen hermanos que les socorriesen; pero que nunca les había dicho 
errores contra la Je, porque en las logias jamás se trataban puntos dogmá- 
ticos. 

Vuelto á la prisión, persistió en lo declarado en las otras dos audiencias ó 
moniciones: acusó el Fiscal; propúsosele que nombrase abogado defensor; 
respondió que creyendo origen de^'su desgracia la mala interpretación dada á 
sus palabras y no conociendo las logias los abogados españoles, temía parti- 
cipasen de las preocupaciones del público y no supiesen defenderle, por lo 
que prefería confesar su ignorancia y el espíritu peligroso de los Estatutos y 
ceremonias de la francmasonería; que se ratificaba en creer que en cuanto 
hizo como masón, nada iba contra la fe católica; que detestaba las herejías en 
que hubiese incurrido, y que cumpliría la penitencia que se le impusiere en 
gracia de su buena fe. 

Consintió el Fiscal, y en Diciembre de 1757 se le notificó la sentencia 
como suspecto de levi en los errores del indiferentismo, naturalismo y supersti- 
ción; mezcla de cosas sagradas y profanas; juramentos execratorios, y culpa 
de crímenes muy graves como tener cadáveres humanos, etc., rebajándola 
á un año de cárcel y destierro perpetuo á Francia, en atención á ser extran- 
jero y haber pedido perdón. Además se le imponía un mes de ejercicios es- 
pirituales; confesión general; lectura durante media hora, por la mañana, en 
las obras de San Ignacio, y otra media, por la tarde, en las del P. Nieren- 
berg; rezo diario del Rosario, y aprender de memoria el Catecismo del Padre 
Astete, etc., etc. 

Debía también aparecer, aunque sin sanbenito ni cuerda, en un Auto de 
fe en las salas del Tribunal á puerta abierta, y allí, en presencia de los del 
Santo Oficio y personas que tuvieran entrada, recibir pública reprensión, 
abjurar de las herejías arrodillado, firmar su abjuración y profesión de fe 
católica, y prometer no concurrir jamás á las logias. 

Tournon, dice el autor del Proceso^ regresó á Francia y no le quedaron ga- 
nas de volver á España. 

Lo creemos. 

Pero hermanos de Tournon fueron trabajando en los años siguientes, y ya 
con la invasión francesa nuevas ideas prepararon el cambio de régimen polí- 
tico en nuestro país. 

Busquemos ahora en la época de 1820 y 21 las acaloradas cuestiones á que 
dio lugar la piomulgación de la Constitución con sus exaltados nmri. Lirios y 



felfiLlOTECAS Y MUSEOS 177 

SUS encarnizados enemigos. He aquí cómo se hacía á un sacerdote que con- 
venciese á un campesino de las excelencias del flamante Código político por 
medio de un 

Diálogo entre lo bou rector y un sen feligrés anomeitat Sagimon» — Segona part, 

(Barcelona. — Per Joseph Temer. Garre de Capellans, núm. 12, any 1821, 
4 hoj. en 8.0) 

(Representa la viñeta un labrador catalán descansando sobre la azada; un 

perro y la cubeta de agua, seguramente; cuelga de un árbol la cesta de la 

frugal merienda. Hablando con el labrador se ve á un cura con monumental 
sombrero de teja.) 

Abre la escena el labrador diciendo al cura: 

¡Cuan útil Senyor Rector 
fora que tots lo imitesen! 
Constitució y Religió 
solamen nos enseñesen. 

El Rector, en no malos versos, le va ensalzando las excelencias de la Cons- 
titnción, al mismo tiempo que va limando los prestigios de la antigua Reale- 
za, de este modo: 



Lo cap de la Nació 
figurat tú que es lo Rey, 
y a est deixaba la lley 
despota sens restricció: 
ab moltissima rahó 
los membres continuamen 
rebén del cap lo alimen, 
arbitraris gobernaban 
y sempre al cap imitaban 
obran dispoticamen. 

Los Reys tots venen a ser 
per los pobles aclamats 
y mols se han vist coronats 
per la intriga o lo poder: 
¿sino, digas, que va fer 
Rey de España a nan Botella? 
La gran forza, mes si a ella 
nons haguesem oposat, 



Rey sens hauria quedat 

y mes brillan que una estrella. 

Cuan Fernando estaba ausent 
per nostre Rey lo aclamarem 
y la aclamació doblarem 
cuan lo tinguerem present; 
luego es proba mol patent 
si lo haguesem detestat 
y al Rey Joseph aclamat, 
que entre lo poblé y poder 
soD los arbitras de fer 
lo Rey á sa voluntat. 

SAGIMON 

¿Y deis rusos que sen diu? 
sembla que se han ofegat? 
Per qué temps ha be reparat 
que no sen parla ni escriu. 



178 REVISTA DE ARCHIVOS 

¿Si tindrán por al istin? y tal volta siWenian 

Mes si habian de arribar estos los priiners serian 

al ivern per pelear, de quedar perjudicats. 

me sembla que, sen tan lluny. Es tart y mentinch de anar 

deurian al mes de juay de aquí a una altre estonsta 

comensar a caminar. que nostra enrahonadeta, 

Sagimon, faran petar; 

RECTOR , • . , • 

not deixias alucinar; 

Rusos! es una ignorancia, aman la Constitució 

es dir, de los que dir vols, amarás a la rahó, 

perqué rusos españols # la proxim, la juxta lley, 

prou ne tenim abundancia; a la Patria, a Deu, al Rey 

lo desitg es en substancia y a la santa Religió. 

de alguns mal intencionats 

qui pinta tais disbarats, fin 



En el mismo año imprímese en Salamanca otro Diálogo muy parecido al 
anterior; pero aquí la viñeta traslada á los interlocutores al despacho del 
cura, que aparece sentado ante su mesa, donde no se ve otro libro que la 
Constitución, cual si se pretendiera indicar que con él solo bastaba para ins- 
truirse y para salvarse. El labriego castellano, de pie frente al cura, da vuel- 
tas entre las manos á la montera. 

He aquí el papel en extracto: 

D iálogo entre el señor Rector [cura párroco) y un feligrés suyo lliunumi .mHÓn, 
muy útil y provechoso á toda clase de personas^ el que puede servir de guía para 
viyir constitucional y cristianamente. 

(Salamanca, D. Vicente Blanco, 1821. — 4 hoj. en 8.°) 
Empieza: 

¿Quieres vivir sin temor 

y también cristianamente? 

Sigue el consejo prudente 

que te dará tu Rector. 

Elogia el Cura la igualdad que ha proclamado la Constitución, y dice 
Simón: 

Ya veo que eso conviene; como dicen que se tiene? 

buena es tal igualdad; el hombre presto se aviene 

pero ¿y tanta libertad á perder to>io temor, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



19 



y entonces, señor Rector, 
es centro de todo vicio 
y busca su precipicio 
guiado por el error. 

RECrOR 

No es así, amigo Simón: 
no es tanta la libertad 
que consienta la maldad 
la sabia Constitución: 
pone por obligación 
que debemos ser cristianos 
apostólicos romanos, 
y los que en contra obrarán, 
ni aun españoles serán, 
mucho menos ciudadanos. 

jLa ley nos ha facultado 
para elegir entre todos, 
por ciertas reglas y modos, 
los que llaman diputados; 
estos señores nombrados, 
siendo hombres de gran saber, 
pueden muy bien conocer 
lo que al país es dañoso, 
y lo que le es provechoso 
procuran establecer. 

SIMÓN 

¿Le parece regular 
que supriman los conventos, 
destruyan sus aposentos 
ó sirvan de muladar? 
¿Cómo habei^ios de mirar 
que frailes con vocación 
de abrazar la religión 
con los fines más devotos 
no puedan seguir los votos 
y su santa inclinación? 

Por cierto que ayer pasó 
uno de esos suprimidos, 
dejándonos aturdidos 
del modo que se explicó^ 



Hasta mi mujer lloró... 
las piedras enternecía 
del modo que persuadía 
que no tenemos gobierno, 
y la boca del infierno 
por toda España se abría. 

RECrOR 

En cuanto á eso, Simón, 
hemos de considerar 
que muchos sin trabajar 
absorbían la nación; 
piénsalo con reflexión 
y dime: ¿de qué servían 
monjes que nunca asistían 
á administrar Sacramentos, 
y tantos bellos conventos 
que por recreo tenían? 

Quién con capa religiosa 
virtud santa aparentaba, 
y lo que más apreciaba 
era vida tan ociosa. 
Cuánta cara y pura esposa... 
mas esto )a lo sabrás: 
volvamos, amigo, atrás, 
á nuestra conversación, 
dejemos murmuración 
que deleita á Satanás. 

Porque los frailes supriman 
¿se pierde la Religión? 
No creas tal invención 
que los cuerdos desestiman, 
no temas que la fe opriman 
porque falten regulares; 
habrá curas á millares, 
muchos vicarios pondrán 
que con celo sostendrán 
el culto de los altares. 

Cuántos pueblos muy cercanos 
á los frailes no tenían 
y no por eso creían 
ser menos buenos cristianos? 
En tiempo de los Romanos 



1 8o REVISTA DE ARCHIVOS 

tales frailes no existían, 

3^ los cristianos vivían 

con tan grande religión, ^ 

que con cualquiera ocasión 

por defenderla morían. 



SIMÓN 



¿Se mejoran nuestros ^ríales, 
señor Rector? ¿qué provecho, 
qué beneficios han hecho 
los que llaman liberales? 



Comen y beben los tales; 
quien no lo tiene, bosteza. 
Y le digo con certeza 
que el trabajo va menguando 
y los pobres mendigando 
no levantamos cabeza. 

RECTOR 



Ya se habrían mejorado 
nuestros males, buen Simón, 
si el malvado servilón 
no nos lo hubiese estorbado. 



Continúa diciendo que en un día no se puede hacer todo, y le dice que vea 
los árboles que ha plantado, cuánto le cuestan y cuánto tarda el fruto. Es- 
peremos. 

SIMÓN RECTOR 



¿Sabe usted que se murmura 
que rusos aquí vendrán, 
la nueva ley quitarán 
y que habrá guerra segura? 
Esto dicen se procura, 
y aun han dicho hoy en la era 
que una división entera 
empezaba á caminar, 
y han llegado á asegurar 
que ya estaba en la frontera. 



¡En buenas manos pondrían 
nuestra santa Religión! 
¡Qué buena combinación 
si ejecutarla podían! 
Pues ¿acaso en Dios confían 
ateístas, luteranos, 
anabaptistas, paganos, 
judíos ó calvinistas? 
Muchos son naturalistas, 
ningunos dellos romanos. 



Acaba convencido Simón por el Rector de que no hay cosa mejor que la 
Constitución. 



Hasta aquí la persuasión, el razonamiento; pero como no sólo con razones 
se convence al hombre, empleábanse también contra los reaccionarios argu- 
mentos, aunque retóricos y más ó menos poéticos, argumentos de fuerza: 
por ejemplo, el canto patriótico del Trágala, que es archiconocido; pero que, 
por ser corto, y porque á muchos de la nueva generación quizá no disguste 
verle reproducido, me permito copiar aquí. 

Titulábase: 



kfeViSTÁ DE ARCHIVOS 18 1 

Canción patriótica de trágala, trágala, perro, cantada por el General Riego 
en el coliseo de la Cruz de esta muy heroica Villa. 

(Madrid, Viuda de Aznar, 1820, una hoja en 4.°) 

Al que le pese, que roa el hueso, 
que el liberal le dirá eso: 
¡Trágala, trágala, trágala, 
trágala, trágala, perro! 

Los milicianos sino españoles 

y madrileños libres y bravos. 

la bienvenida Trágala, etc. 

le dan á Riego. u^ , ... 

Se acabo el tiempo 

Y al que le pese, etc. en que se asaba 

^. „ . cual salmonete 

Riego, Quiroga, , , 

:z ^ la carne humana. 
.Agüero y Baños, 

el servilismo Trágala, etc. 

van sofocando. Por los serviles 

Trágala, etc. no hubiera unión, 

ni si pudieran, 
Antes que esclavos Constitución. 



Trágala, etc. 



volver á vernos, 

perecer todos 

jurar debemos. Mas es preciso 



roan el hueso. 
Trágala, etc. V el liberal 

Ya ño hay vasallos, le dirá eso. 

ya no hay-esclavos. Trágala, etc. 

Mientras así trabajaban los poetas (?) por el afianzamiento del sistema 
constitucional, otros, no menos entusiastas, se reunían en confederación para 
defenderle y publicaban en 1822 en la imprenta de El Zurriago (de D. M. R. 
y Cerro), los Estatutos délos C. C, en esta forma: 

VERDADERO REGLAMENTO DE LA CONFEDERACIÓN 

DE COMUNEROS ESPAÑOLES DEFENSORES 

DEL SISTEMA CONSTITUCIONAL 

Artículo i.° Las fortalezas de la Confederación son el altar de la libertad, 
los castillos, las torres y las casas fuertes. 



i82 REVISTA DE ARCHIVO:. 

3.° Ea la plaza de armas del Alcázar de Ja libertad habrá varias inscrip- 
ciones que recuerden los hechos gloriosos de los heroicos Comuneros espa- 
ñoles. En la testera se colocará nna urna sepulcral que contendrá las cenizas 
de los más ilustres Comuneros que se puedan haber y los documentos que se 
recojan relativos á aquellos sucesos, y, en su defecto, el simulacro: á corta 
distancia de la urna r,e colocará una mesa con su tapete morado, y sobre ella 
el escudo con las armas pintadas é iguales en un todo al sello de la Confe- 
deración; cinco sillas á su alrededor y asientos en la prolongación de los cos- 
tados; al fin de los asientos y frente de la urna se colocarán tres torreones 
cilindricos con sus almenas de altura proporcionada al local, equidistantes 
entre sí y en una misma línea. En el del medio se inscribirá «Constitución de 
la Monarquía;» eu el de la derecha el art. 3.° de 'a Constitución de la Mo- 
narquía literalmente, y en el de la izquierda «La Confederación sostiene á 
toda costa los derechos y libertades del pueblo español.» En cada uno tre- 
molará un estandarte de la Confederación, morado, con un castillo blanco en' 
su centro. Cuando no hubiese torreones, se colocarán en el mismo orden las 
inscripciones y los estandartes en la pared frente á la urna. La puerta será 
un rastrillo de puente levadizo que deberá estar levantado durante las sesio- 
nes, y habrá 15 lanzas para su defensa. 

(Siguen varias disposiciones para el orden de las sesiones, todo militar- 
mente, con santo y seña, centinelas, etc. De ellas transcribo sólo los capítu- 
los y artículos que siguen:) 

Cap. líl. De las sesiones (art. 17). Los Presidentes en voz alta y majes- 
tuosa abrirán las sesiones con la fórmula siguiente: tCompañeros, una fata- 
lidad malogró nuestros heroicos predecesores en los campos de Villalar. Tres 
siglos de despotismo y servidumbre siguieron á tan desgraciado suceso, y 
cuando la nación conducida al borde del precipicio en el año de 1808 recobró 
su libertad á costa de tantos sacrificios, en el año de 1814 nuestra imprevi- 
sión y falta de energía nos sumieron de nuevo en ^1 profundo abismo de la 
esclavitud. Seis años de sangre y desolación han pasado por nosotros hasta 
ver restablecidas otra vez nuestras libertades patrias en el código de nuestros 
derechos, la Constitución española; estemos alerta y juremos morir primero 
que consentir nos despojen dé este depósito de nuestras libertades que con- 
sagra como principio inmutable la soberanía nacional.» ¿Lo juráis así, Co- 
muneros? Sí lo juramos, responderán todos, echando mano á sus espadas. 

Art. 22. Después de leída el acta de la sesión anterior para ratificarla, se 
cerrarán con la fórmula siguiente: t Retirémonos, compañeros, á dar desean- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 183 

so á nuestro espíritu y á nuestros cuerpos para restablecer las fuerzas y vol- 
ver con nuevo vigor á la defensa de las libertades patrias- » 

Los fondos se recaudaban por cuotas de 4 reales por Conaunero al mes. 

Para alistarse, el recluta iba presentado por un Comunero. Admitido y 
prestado el juramento, el Alcaide le hacía poner las manos sobre el escudo, y 
puestos todos los Comuneros en pie, con las armas en la mano, le exigía el 
juramento prescrito en el art. go de los Estatutos, y concluido le decía: «Ya 
sois Comunero español, y en prueba de ello, todos los Comuneros os defen- 
derán de los golpes que la maldad os aseste, sin cumplir el juramento, y de 
no, sufriréis la pena que por el Código corresponda á vuestras faltas contra la 
Confederación.» 

68. En seguida el Capitán de llaves le armará Comunero poniéndole una 
espuela y el cinturón de la espada, y el Comunero que le introdujo, poniéndo- 
le la banda de distinción, le dirá: «Recibid el distintivo más honroso de la 
Confederación, etc.» 

Acto continuo el Capitán de llaves le entregará el pendón y le cogerá con 
la mano izquierda y le dirá: «Este es el invencible y glorioso pendón de la 
Confederación de Comuneros empapado en la sangre de Padilla, etc., etc.» 

El Alcaide le dará la espada diciéndole: «Esta es la espada de la Patria, 
etcétera.» 

Por fin el santo, seña y contraseña. 

Los vientos que soplaban por acá atravesaban los mares y llevaban el es- 
píritu de independencia á nuestras posesiones de América. 
He aquí un papel intitulado 

Derechos convincentes para elegir Emperador americano. 

(México, 1821 . Imprenta Imperial de D. Alejandro Valdés, 4 boj. en 8.*) 

No se muerde la lengua el autor del papelito. 

«Libre de España América, no hay derecho, dice, á que de allí nombren 
al Emperador de ésta, porque el derecho de conquista no lo es, puesto que toda 
conquista es uña guerra injusta y ésta no da derecho legítimo de posesión, 
que se fundaría en el sacrificio de 15 millones de almas de indios (que en 
tantos calcula el autor el causado por los españoles); el Papa no puede hace, 
donación de aquel reino á España, pues siendo de gentiles, ninguna autoridad 
teuía sobre ellos; la introducción de la religión tampoco es fundamento de 



1 84 REVIStA DE ARCHIVOS 

derecho, porque Cristo dijo á sus discípulos que la predicaran gratis, aña- 
diendo: donde os recibieren bien, permaneced; de -donde os recibieren mal, salid, sa- 
cudiendo hasta el polvo de vuestros zapatos. Luego, termina, no habiendo tenido 
jamás España derecho alguno sobre América, y habiendo gritado toda la na- 
ción: ¡Viva Agustín I! ¡Viva nuestro Emperador Iturbide! justo era que se 
hubiesen prevenido 6.000 hombres el día de la jura llevando el cetro y corona 
para coronarle. 

Pasando de la política al régimen interior de la Monarquía, en la rica co- 
lección de Pragmáticas que en \^ Sección se guardan hay abundantísimo cau- 
dal de datos para reflexior^ar acerca de la antigüedad, variedad, inocentes re- 
cursos, atinados medios, ingeniosidad y cautela de los pastores para guiar, 
corregir, descubrir las malicias y castigar las maldades de este indócil é in- 
corregible rebaño humano. 

Tomo á la ventura algunas Pragmáticas entre las más antiguas, y me admira 
en una de 153 1 la minuciosidad con que se legisla sobre el peso y calidad de 
las herraduras del ganado caballar, mular y asnal; de su clavazón y herraje, 
hechizo y valadí, en cuanto se elevaron quejas de que los herradores dismi- 
nuían el peso y viciaban la calidad, con lo que se maneaban las bestias. Fuer- 
tes multas que á la tercera vez llegaban á la pérdida de todos los bienes, cas- 
tigaban la mala fe de este importante oficio. 

Otra Pragmática de 1566 sobre los vagabundos, ladrones, blasfemos, ru- 
fianes, testigos falsos, inducidores, bigamos, maridos (\}i^ permiten que sus mu- 
jeres sean malas de sus personas, y demás ralea, establece las siguientes penas: 
á los ladrones, azotes por la primera vez, castigo que se cambió luego por diez 
años de galeras: esta misma pena tenían los rufianes, los testigos falsos, los 
bigamos y los vagabundos, entre los que se comprendía á los egicianos (gita- 
nos), caldereros extranjeros y mendigos sanos; á los blasfemos se les clavaba 
la lengua y se les echaba á galeras por seis años á la tercera vez de reincidir; la 
resistencia á la autoridad se castigaba con ocho años de galeras y vergüenza 
pública: los pacientes últimamente citados incurrían á la reincidencia en la 
pena de cien azotes y galeras perpetuas. 

Pocas ganas de filosofar se necesita tener para no deducir de esta penalidad, 
comparada con la de nuestros tiempos, que si se abolió por infamante la pena 
de azotes contra los ladrones, continuó creciente la no menos infamante cos- 
tumbre de robar, y que á medida que el legislador fué suavizando las penas 
hasta abolir ó casi abolir la de muerte, fueron los criminales aumentando su 
ferocidad, pasando del asesinato sencillo al que pudiéramos Ilninar rlniido. 



•€2' 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS i85 

como es abrir en canal á la víctima para arrapcarla las visceras; arrojarla 
viva á hornos encendidos; cortarla en menudos pedazos con la exquisita ha- 
bilidad de un anatómico, etc,, etc. (Para prueba recórrase la prensa de todos 
los países civilizados,) 

Considerado por nuestros mayores el lujo en el vestir como pernicioso y 
causa de la ruina de las familias, sin tener para nada en cuenta los beneficios 
que á la industria y al trabajo proporciona, no extrañará la multitud de diS' 
posiciones encaminadas á prohibirle y á castigarle. 

La Pragmática de 1564 resuelve negativamente con severa prohibición una 
duda que se había suscitado sobre si se podía echar en los muslos de las cal- 
zas bayetas ú otra cosa para hacer follaje y bulto ^ y sobre si podían forrarse 
con bayeta las cuchilladas de dichos muslos, echar por dentro ribetes ó hilos 
de alambre á manera de verdugos, ó engomar la seda. 

Sólo durante seis meses era lícito á los extranjeros usar las ropas que traían 
hechas de sus reinos, y podía denunciarse para imponerles el condigno cas- 
tigo á los que dentro de sus casas usasen vestidos de los prohibidos. 

Ya en la Pragmática de las Cortes de Valladolid de 1537 se prohibía que 
las mujeres enamoradas^ malas de sus personas, pudiesen traer oro, perlas , sedas, som- 
breros, guantes, ropa hasta el suelo, pajes, escuderos, etc. ^porque casi no son conoci- 
das entre las buenas. 

En 1574 declara una Pragmática que las mujeres públicas no podían usar 
escapularios ni hábitos; tener servidores ni escuderos menores de cuarenta 
años, ni llevar á las iglesias cofias, tapetes, almohadas, etc. Lo cual indica 
que con todo este atalaje solían asistir á los divinos Oficios. 

Respecto á fraudes comerciales, ardides de la industria, etc., también su- 
ministran datos numerosos documentos como las Pragmáticas de Cortes de Va- 
lladolid de 1537, con la declaración de trajes y sedas, donde puede observar- 
se que si la. forma ha variado, q\ fondo, es decir, el engaño en el que vende y 
la queja perfectamente inútil en el que paga, se mantienen inalterables á tra- 
vés de los siglos. 

Ponen, por ejemplo, el grito en el cielo lo^ Procuradores á Cortes alegan- 
do que los fabricanteís iban subiendo los paños de Segovia, que se fabricaban 
peor que diez ó doce años antes, á pretexto de ser mejores y costarles más la 
lana y pastel, etc., siendo todo al contrario, que las lanas habían bajado; sólo 
que aquéllos se habían unido en cofradía para subir los precios y mudar los 



I 86 REVISTA DE ARCHIVOS 

nombres de los paños, llamándolos tameUs y berbíes y tiñéndolos con capa- 
rrosa de Flancles, que los estropeaba de modo que un paño seisén de 4 duca- 
dos la vara estaba pelado á los seis meses. Además zurcían las roturas y los 
vendían como íntegros; ponían hurtadamente letreros de oro en las piezas 
con nombres de fabricantes acreditados, para ven ier á más alto precio; me- 
dían las varas al aire, y no sobre tabla, como estaba mandado, etc., etc. Los 
zapateros se hacían curtidores y fabricaban malísima suela y quemada, con 
lo que el calzado no duraba. 

Dígase ahora si no tienen fecha procedimientos que parecen de hoy para 
la explotación de candidos consumidores. 

Remataban los maestros de cantería y albañiles las obras de un concejo en 
una cantidad determinada; decían luego que se habían equivocado en el pre- 
supuesto en más de la mitad, y por evitar pleitos, pedían una suma, con lo 
que se transigía el asunto, y hasta otra. 

¿No es verdad que los conocidos ardides de los suhasteros tienen antiguo 
abolengo? 

Como los boticarios usaban medidas viejas, cambiaban los simples y co- 
metían mil gatuperios, los Procuradores piden que no puedan hacer los com- 
puestos sin estar presentes dos médicos. 

Sublévanse también contra la proligidad de los Escribanos que en escritu- 
ras, obligaciones y poderes dejaban en blanco el engrosauíiento, hacían firmar 
en blanco á las partes los documentos, y luego henchían el blanco de frases y 
frases sin fin. Por esto proponían los buenos de los Procuradores que se acor- 
tasen las escrituras, «pues bastaría decir en tres palabras que uno daba poder 
á otro y otro se obligaba á otro.» 

Lector piadoso y desapasionado entre lo antiguo y lo moderno, ¿crees tú 
sinceramente que en los tres siglos y medio transcurridos desde estas inocen- 
tes quejas se ha ganado todo lo que era de esperar en concisión y sentido co- 
mún en los documentos curialescos y en los trámites oficinescos? 

Una martingala curiosa. Muchos caballeros, por falta de bienes para dotar 
á sus hijas, las zampaban en los conventos, previa renuncia de las legítimas 
de sus padres, hermanos, etc. Aprobábalo el convenio; pero una vez profe- 
sas, reclamaban sus herencias, á pesar de cuyos recursos claman los Procu- 
radores contra el excesivo número de religiosas, que haciendo rebosar los 
conventos, eran causa de que en ellos se padeciese necesidad. 

Parecen de hoy estas lamentaciones: que la mengua en la ganadería pro- 
ducía enorme subida de precios en las carnes, para cuyo remedio se proponía 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 187 

que en cuatro años no se matasen corderas ni terneras; las redes, afrega^ gu- 
aras y vardas, acababan con el pescado en los ríos, y para evitarlo, se reco- 
mendaba Ja prohibición de pescar nada menos que durante diez años. Reina- 
ba en todo su auge, como en nuestros días, la destrucción despiadada, salvaje, 
de árboles, montes y de la caza que en ellos se refugiaba, y los Procurado- 
res clamaban en vano contra el incesante descuaje. 

Finalmente, y con una admirable previsión, pedían coto á la saca para 
Francia y otras naciones del hierro y acero, por temor, decían, de que se aca- 
ben los mineros, y porque por sacarse la vena, se dejaba de labrar aquí y había 
vmchos herreros y otros industriales sin trabajo. 

Renace en nuestros días con gran furia el afán de agremiarse, y los corta- 
dores, los tablajeros, los sastres, los porteros, etc., etc., forman sus sindi- 
catos, fundan sus periódicos, se dedican al sport parlamentario, bordan lujo- 
samente bUS estandartes, y todo ello se resuelve luego en mayores ingresos 
para sus cajas, mayor facilidad y menor fiscalización en los negocios y en 
mayor alegría de los consumidores, por aquello de panperum tesaurus jucun- 
ditas. 

En algo había de distinguirse la antigüedad en este punto de lo moderno. 

Los lacayos, al reconocerse como cuerpo importante en la república, en- 
cuentran un investigador que acudiendo al Archivo de Simancas, logra con 
sus noticias publicar en 1790 un cuadernito de 13 páginas en .8.* sobre su 

Origen, antigüedad, nombre y preeminencias. 

En cuanto al origen no puede ser más claro, ni más convincente. A 

consecuencia de la muerte alevosa de Sancho II por Bellido Dolfos, se ordenó 
que en lo sucesivo acompañasen á los reyes stis hombres forzudos y de toda 
resolución, poniendo por cabo de ellos á Cecilio Laz-cayo, hombre de extraor- 
dinarias fuerzas corporales y etimológicas, puesto que logró perpetuar su 

nombre imponiéndosele á la benemérita clase. D. Juan I los volvió aerear en 
1380, aumentándolos hasta 12; Carlos V duplicó el número, señalando 12 
lazcayos para la casa del Rey y 12 para la de la Reina. Eran sus jefes los Ca- 
ballerizos mayores, y Felipe II les hizo merce 1, para -retirarse, de varas de 
Alguaciles de su Casa y Corte con pruebas de limpieza de sangre. 

En 1590 uno de los lacayos de la Reina, llamado Alonso Sánchez, dio 
muerte á Manuel de los Ríos, y, á imitación de lo octirrido en caso análogo 



1 88 REVISTA DE ARCHIVOS 

con los hijosdalgos, al condenarle á garrote, se dispuso que fuese á pie, acom, 
pañándole todos sus compañeros con velas encendidas. 

A imitación de los Reyes, los Grandes y lospirticulares recibieron lazca^ 
yos para custodia y defensa de sus personas, cumpliendo algunos tan bien su 
cometido, que salvaron la vida á sus amos, como sucedió á Floridablanca 
cuando en Aranjuez el i8 de Junio de 1790 intentó un extranjero darle muerte. 

En las fiestas Reales se les daba tablado, y todos los toros que entraban en 
la plaza, vivos ó muertos, eran suyos. Yendo los Reyes á las Descalzas en 
1638, y queriendo al apearse descorrer la cortina del coche el Caballerizo Don 
Francisco Villegas, cuando la tenía ya asida el lazcayo Pedro Fernández, 
dijo S. M.: «Dejad la cortina, que el lacayo la debe correr.» 

No envilece la librea, termina diciendo el autor, como no envilece el uni- 
forme á los soldados; sólo aconseja á los honrados servidores que se abstengan 
de hablar palabras deshonestas^ sin parar mientes en cuánto carácter quitaba con 
esto al ramo; porque es lo que respondía el andaluz á la inglesa que quería 
comprarle un loro, siempre que le hiciese desaprender ciertas palabras mal- 
sonantes: «Pero, Milora, ¿y cómo vasté á conocer aluego toa la grasia de la 
purísima jabla desta bendita tierra?» 

También les aconseja que no concurran á las tabernas y casas de juego y 
de torpeza, antes les excita á que aprendan en sus ratos de ocio á leer, escri- 
bir y contar, peinar, afeitar y hasta bordar y coser. 

Por lo que hoy observamos, el autor del librito no sacó gran fruto de sus 
predicaciones. 

El gremio de traperos no blasona como los lazcayos de ilustre abolorio y de 
relevantes servicios. Acostumbrados á contemplar durante largas horas en 
qué viene á parar la vanidad humana, se apoyan en su filosófico gancho, re- 
dactan unas Ordenanzas muy serias y muy honradas, y las someten á la apro- 
bación de S. M. el Rey, publicándolas con este título; 

OrdetMUzas formadas para el régimen y gobierno del gremio de traperos de esta 
Corte, aprobadas por S, M, 

(Madrid, RepuUés, 18 18, 23 págs. en 4.°) 

No exigían examen de ingreso, ni oposición (como en nuestros días pedi- 
rían muchos), ni expediente de limpieza de sangre, y ni siquiera de manos; 
pero sí certificación de no haber sido procesado el aspirante á ingreso por 
robo, ocultación ó compra de alhajas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 189 

Una vez admitido, se matriculaba mediante certificación de escribano. 
Tenía el gremio veedores y hasta tesorero, y hasta arca de caudales con sus 
cuatro llaves, etc. 

Estaban obligados á conducir las caballerías muertas al basurero^ público, 
donde se desollaban. Crines, rabos y herraduras pertenecían en propiedad á 
la Hermandad gremial de Jesús Nazareno, establecida en la Concepción Jeró- 
nima; la piel y demás despojos á la cuadrilla de traperos que condujo la ca- 
ballería, y que además tenía por estas Ordenanzas que cavar la hoya para 
enterrarla, porque antes la desollaban en cualquier parte y los perros se en- 
cargaban de lo demás á la vista del público. 

Tenían un derecho de 10 reales por cada perro que matasen no llevando 
bozal, collar con el nombre del dueño, ni cuerda de vara y media. Al dueño 
del can se imponía además una multa de 50 ducados. 

Como se ve, no estaban mal las Ordenanzas j si se cumplían. 

Se ha dicho que el siglo xvii fué el siglo de los poetas, de los frailes y de 
los mendigos, y vamos á ver qué nos dicen respecto á los últimos las cróni- 
cas de nuestra Sección. 

En más de 80.000, entre falsos y verdaderos, calculaba el Dr. Pérez He- 
rrera los mendigos de ambos sexos, y en 150.000 los ociosos y vagos que pu- 
lulaban por España á fines del siglo xvi, en un interesante folleto de 24 hoj. 
en 4.°, que escribió á instancia de Fr. Diego de Yepes, confesor del Rey, y 
que es el más acabado cuadro de la mendicidad profesional de aquellos días. 
Titúlase 

Discurso del Dr. Cristóbal Pérez de Herrera^ protomédico de las galeras de Espa- 
ña ^ suplicando á S. M. se sirva de que los pobres de Dios mendigantes verdade- 
ros destos sus reinos se amparen y socorran, y los fingidos se reduzgan y reformen . 

(Madrid, Luis Sánchez, 1595.) 

Si la cantidad espantaba, la clase no era para tranquilizar, pues dice que 
muchos de los forzados habían sido mendigos disfrazados que, pidiendo de 
día por las casas, observaban por dónde podrían entrar de noche á efectuar los 
robos. 

Hacía presente que con la mucha ociosidad y mucho comer y beber caían 
en los vicios más repugnantes y en el más desenfrenado juego; muchos ava- 
ros morían dejando fuertes sumas entre sus inmundas ropas; otros las ven- 

II 



igo REVISTA DE ARCHIVOS 

dían para echarse indecentemente desnudos en el suelo en el invierno, y al 
sol en el verano, á ñn de excitar la compasión; pudiendo además con su su- 
ciedad, llagas y laceria, ser causa de contagiosas pestes por el frecuente roce 
con los fieles en las iglesias. 

Disfrazábanse los hombres de tapadas y pedían de noche á los transeúntes, 
y con el disfraz de mendigos ejercían el espionaje herejes y turcos; iban los 
santeros con sus familias pidiendo para las ermitas y santuarios de la advoca- 
ción del santo que llevaban á la cintura; pedían los copleros cantando á la 
guitarra canciones inmundas; los franceses y alemanes que atravesaban la 
Península, pedían en cuadrillas cantando en su lengua; fingidos estudiantes 
pobres iban pidiendo por los pueblos, empleando latinajos tan falsos como 
sus trajes, ó haciéndose cetres (i) cada semana en las iglesias de los pueblos 
cercanos á Salamanca: todo aquel numeroso y abigarrado enjambre de pedi- 
güeños explotaban la caridad por los medios más ingeniosos y más repug- 
nantes de los que, entre otros que cita el Dr. Herrera, extracto los siguientes: 

Fingíase uno moribundo, echándose en la calle, y mientras algunos cóm- 
plices le daban vino y bizcochos, y otros con candelas en las manos hacían 
que le ayudaban á bien morir, varios amigos recogían en el corro limosna 
para el entierro. Sucedió una vez que llegándose un médico al moribundo y 
observando su buen pulso y que detenía el resuello con artificio, llamó á un 
hermano de Antón Martín, y éste, á puñadas, hizo levantar al farsante, que 
emprendió vertiginosa carrera seguido de sus adláteres. 

Otra mujer tenía en Córdoba dos casas: una pobrísima, de donde salía an- 
drajosa á pedir limosna para sostener el gasto de la segunda, bien alhajada, 
de la que solía salir en traje de señora. 

Había casa hasta de ocho personas dedicadas á pedir, recogiendo grandes 
cantidades que llevaban á sus padres ó á sus alquiladores. 

Con la pena de galeras pagó uno de estos vividores, que para sustentar á 
su concubina, enviaba á pedir á la mujer é hijos, azotándolos tan cruelmente 
con la correa de la pretina si cada cual no le traía la cuota señalada, que uno 
de los hijos murió á consecuencia de los golpes. 

Con los testimonios del P. Fr. Pablo de Mendoza y del Secretario Andrés 
de Prada, cita el autor estos dos horribles hechos: 

Habíasele presentado al primero una mujer suplicándole que evitase que 
su marido hiciese con su tercer hijo lo que ya había ejecutado con otros dos, 

( I ) Auxiliares de sacristanes. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 191 

á saber: pasarles un hierro candente delante de los ojos para dejarlos ciegos, 
y llevarlos luego cogidos de la mano por las casas de Madrid pidiendo li- 
mosna, que recogían en bastante abundancia paratener muy bien provista su 
vivienda. 

Otra pobre mujer de un lugarejo pidió auxilio á un soldado de autoridad 
contra el marido, que torcía los pies y las manos de sus hijos para presentar- 
los así contrahechos á la conmiseración del público. 

Quejábase el doctor de esta caridad mal entendida de su época, que con la 
falt? de discernimiento nutría y propagaba la plaga de la mendicidad, citan- 
do en su apoyo la antigua costumbre de Mallén, de pueblos de la provincia 
de Soria y de otros del Adelantamiento de Castilla, donde se daba en las ro- 
merías de comer y beber á 3.000 mendigos de ambos sexos que acudían á ellas 
desde 50 y 6c leguas, recorriendo así la Península en perpetuo jolgorio. 

Entre los medios propuestos por el autor para socorrer á los verdaderos 
mendigos, son de notar los siguientes: 

Fundación en cada lugar de albergues para pobres, autorizándose á algu- 
nos de el'os para que, con determinados distintivos, saliesen á pedir para los 
asilados que habían de trabajar en sus respectivos oficios. 

Otros, examinados y aprobados de mendigos, podrían ir pidiendo por las puer- 
tas con el fin de que no se resfriase la caridad. 

Habrían de constituirse Juntas parroquiales para socorro de vergonzantes; 
nombrarse padres de mozos y de trabajadores para que no hubiese vagos; los 
criados no podrían entrar en una casa sin el permiso del anterior amo, y se 
recogerían los niños desamparados fundando seminarios donde los golfos de 
entonces aprendiesen artillería, pues por falta de buenos artilleros^ dice con 
singular tino el autor, hemos perdido ^ especialmente por ukk^ muchas batallas. 

Para el sostenimiento de los asilos proponía el impuesto de un cuarto sobre 
cada comedia; la décima de toda herencia; un ducado por cada casa hecha, 
reedificada ó revocada, y cajas en los navios que venían de las Indias. 

La curiosidad pública y la estúpida credulidad se alimentaban en lo anti- 
guo poco más ó menos que en nuestros días, con relaciones de crímenes ho- 
rrendos, de escenas escabrosas ó de estupendos prodigios. Y no se diga que 
hoy la credulidad es menor, porque lo cierto es que sólo ha variado de objeto, 
y si bien se rechazan milagros y prodigios, en cambio se cree firmemente es- 
tar saboreando queso de Gruyere ó legítimo salchichón de Vich, cuando se 
está comiendo fécula de patata ó embutido de muía. 



i9¿ REVISTA DE ARCHIVOS 

A continuación examino dos relaciones: una nacional, otra extranjera; 
aquélla de observación fisiológica; ésta, muestra de las anchas tragaderas de 
nuestros vecinos. ' 

Dos Priores y un Abad hallaron este caso de hermafroditismo bastante 
curioso científicamente para examinarle de vi su et tactu y para escribirle luego. 
Se titula 

Relación verdadera de una carta que emhió el Padre Prior de Santo Domingo^ de 
la ciudad de Ubeda, al Abad mayor de San Salvador, de la ciudad de Granada, 
de un caso digno de ser avisado, cómo estuvo doce años una monja profesa, la 
qual auia metido su padre por ser cerrada y no ser para casada, y vn dia, haziendo 
un exercicio de fuerga, se le rompió vna tela, por donde le salió la naturaleza de 
hombre como los demás, y lo que se hizo para sacalla del convento, agora sucedido 
en este año de mil y seiscientos y diez y siete. 

Impreso con licencia del señor Conde de Salvatierra, Asistente de Sevilla, por 
Francisco de Lyra, en la calle de las Armas en el callejón de los Ingleses (En Gra- 
nada): 2 hoj. en fol. 

La viñeta representa un aula y al maestro dando un palmetazo al discípu- 
lo, escena cuya relación con el asunto del folleto no es fácil adivinar. 

Era la pseudo-monja natural de Sabiote; su nombre María Muñoz, y el 
convento en que entró el de las Coronadas de Ubeda. Era de ánimo varonil; 
tiraba un arcabuz; echaba mano á la espada, y unos paisanos dijeron en 
cierta ocasión á las monjas que cómo habían admitido por novicia á un hom- 
bre. Alborotóse el convento; pero la Priora las tranquilizó, por haberse ase- 
gurado de visu de lo contrario, y dudando todavía, quisieron cerciorarse, 
también de visu, mientras dormía y por vía de trisca. Llegó un día en que 
tuvo que medir y traspalear en una tarde la friolera de cien fanegas de trigo, 
y el varonil esfuerzo acabó de fijar la situación de la hasta allí monja. La 
cual, en tal apuro, llamó al Prior, éste al de Baeza, y ambos declaraban que 
«á solas en la celda lo vimos con los ojos y lo palpamos con las manos, y que sólo 
tenía un agujerillo más arriba del lugar dotule dicen que las mujeres tienen su 
sexo.» 

Contentísimo acogió el padre al hijo que le devolvían convertido en un 
forzudo gañán de treinta y cuatro años, y acabada la relación, firmaba Fray 
Agustín de Torres. 

En la segunda Relación espanta lo primero la vista de un grabado, monsiruvi 



BIBLIOTECAS V MUSEOS tqS 

hoyvendnm, ingens rostro humano que involuntariamente le recuerda á uno 

el de algunos conocidos: por nariz, pico de águila; cabellera; barba; alas; el 
cuerpo terminado en cola y patas de dragón; pintas blancas como gallina de 
Guinea; arrugas en la frente, tal vez causadas por el pesar de verse tan feo. El 
tamaño colosal, en comparación con las murallas que alrededor se distinguen. 
Título: 

Relación verdadera, traducida de francés en castellano ^ itnpresa en París, en que se 
da cuenta de la presa que se ha hecho de un animal monstruoso en el foso del lu- 
gar de Loyes de la isla del Rey, junto á la villa de la Rochela, Y el maravilloso 
descubrimiento de cuatro centurias que se han hallado escritas en una plancha de 
cobre debajo de una piedra que los vientos recios deste año de 1645 arrancaron de 
la torre de Garot de la dicha Rochela, todo á un tiempo, que pronostican el des- 
cubrimiento deste animal. — Con licencia. Madrid, por Juan Sánchez, Año 1645 
— 2 hoj. en fol. 

El nombre del monstruo era tan feo como su facha, Ramanoque^ que en ará- 
bigo significa cuerpo de espíritu, según el papel. Tenía algunas señales huma- 
ñas y no le faltaba sino hablar y escribir. El que le cogió se llamaba Tomás 
de Oullam , inglés, y creía sacar con él más de un millón al año, «porque sien- 
do de naturaleza del agua, y tan entendido, pretendía echarle al mar y sacar 
de lo hondo lo más precioso y raro, en particular las perlas, que vendrán á ser 
comunes como el coral.» 

Hace el autor comentarios sobre el simbolismo de cada parte del animalu- 
cho, y luego añade el pronóstico de las tres centurias de este modo: 

I.* centuria. Quando una costa de mar mostratá una plancha de cobre 
gótica, en aquel tiempo, sin gran poder, un inglés prenderá el animal triforme. 

2.^ Quando lo alto de la cabeza de un humano se junta á la serpiente y al 
águila, digo con certeza el espíritu de cobre nos hará ver rsLÍz de yezgo (i). 

3.* Quando la cola de la serpiente vista la bestia del fiero páxaro que se 
acerca al cielo, digo osadamente entonces que la tempestad se apartará destos 
lugares más vecinos. 

4/ Quando contarás XXXXV puntos avrá paz con toda la tierra, porque 
Dios ama mucho á los suyos y los guarda para sí. 

¡Qué estúpida credulidad la que daba fe á las hazañas del Ramanoque! 

(i) Aquí cita este refrán: «La tierra donde nace el ye^go, no se la des al yerno.» 



194 REVISTA DE ARCHIVOS 

De todo lo anteriormente escrito se deduce que desgraciadamente, dos si- 
glos y medio después, aún se sigue creyendo, poco más ó menos, lo que en- 
tonces, en los específicos para recuperar el cabello y tantas otras cosas más 
irremediablemente perdidas, y en los programas científicos y políticos que 
ofrecen remedio á nuestras desdichas patrias ¡Perdonemos, pues, á los bo- 
balicones del lugar de Loyes, en la isla del Rey!.... 

M. Flores Calderón. 
( Concluir d,J 



PIEDRAS GRABADAS 

DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL 

Aunque es numerosa la serie de piedras grabadas de nuestro Museo Ar- 
queológico, no cuenta, como ocurre en casi todas estas colecciones, sino con 
escaso número de ejemplares que puedan presentarse como acabados mode- 
los de tan difícil arte. Esto es frecuente en las secciones dactilográficas, pues 
aun en aquellas que pasan por ser las primeras en su género, la cantidad su- 
pera en mucho á la calidad, brillando con esplendor las piezas de primer or- 
den, y demostrando que siempre el valor artístico en ellas ha sido raro: de 
aquí el gran aprecio que obtienen las que lo ostentan en grado máximo. 

No por esto podemos competir, ni mucho menos, con los verdaderos teso- 
ros que guardan otros Museos, especialmente la Biblioteca Nacional de París 
y el Gabinete del Museo de Viena, donde puede decirse se han concentrado 
las obras maestras de la glíptica y las de más universal renombre; pero, aun- 
que en cortísimo número, podemos escoger en nuestra colección algunas que 
por su singular belleza y caracteres artísticos é históricos son dignas de es- 
pecial estudio. 

Sin faltar escarabeos egipcios y cilindros asirlos y babilónicos, en sus res- 
pectivas secciones, no carece la colección puramente dactilográfica de pie- 
dras grabadas de antigüedad respetable. Precisamente una de las más bellas 
en este primitivo género de la glíptica, ó sean, piedras grabadas en hueco 
para sellar con ellas, que tanto abundaron en la antigüedad antes de los ca- 
mafeos, corresponde al estilo arcacio de las clásicas de esta especie. 

En un trocito de calcedonia grabó el artista griego con perfección exqui- 



BlBLtOtECAS Y MUSEOS I95 

Sita, un soldado persa, mirando á la derecha y teniendo por la brida á un 
caballo que aparece detrás de él. La pureza del dibujo; sus bellísimas pro- 
porciones; el modo de estar acusados los salientes de las formas del guerrero 
y el caballo; el estilo, aun en tanto asiático, aunque admirablemente propor- 
cionado por el canon helénico, hacen de esta piedra un modelo en su especie, 
y pocas la aventajarán por el purismo y finura de su talla. En el fondo, y 
dentro de la especie de gráfila que lo limita, se lee en finísimos caracteres 
griegos, escrita de derecha á izquierda, la palabra, AIAAAH (KaXXia), nom- 
bre propio de un pueblo de la Arcadia, si no es la firma del autor. Por su 
carácter corresponde esta piedra grabada á la insigne escuela escultórica del 
siglo VI, antes de J. C, reconocida hoy con el nombre de samiana, por radicar 
su centro en la isla de Samos, lo que explica su carácter asiático, distintivo 
de las obras de tal escuela. Hay que añadir que ofrece esta piedra tales ca- 
racteres de autenticidad que no creemos se pueda dudar de ella. (V. lám. IV.) 

La otra, que corresponde de lleno al arte glíptico helénico, en su perío- 
do de más esplendor, es un verdadero camafeo que, á estar completo, po- 
dría compararse con los más famosos en su género. Desgraciadamente 
apenas poseemos algo más de su mitad, pues representando á un tritón que 
llevaría á la grupa una ninfa ó nereida, sólo nos queda el tritón, habiendo 
desaparecido la figura que sobre él cabalgaba: tallado en calcedonia blanca 
con fondo algo obscuro, aparece la figura de buen relieve, la que examinada 
con la lupa ofrece las formas más correctas y grandiosas que pueden presen- 
tarse. Aseméjase tanto por su estilo al que se guarda en el Gabinete de Me- 
dallas de la Biblioteca Nacional de París, signado por Glicon^ representando 
también un asunto marino, que bien pudiera tenerse por del propio autor 
del camafeo de París, si es que para aquél tal admitimos (i). (V. lám. IV.) 

Este es, sin duda, el camafeo de carácter griego más precioso que cuenta 
la colección, pues aunque guarda otros de estilo helenístico ó alejandrino, ni 
por su escasa importancia, ni por su estado de conservación, merecen ser 
estimados como ejemplares valiosos. 

Piedra notable romana con todos los caracteres de autenticidad no posee 
la colección del Arqueológico, pues entre los llamados de fábrica de Clunia 
en sus catálogos, apenas hay alguno de tal procedencia que se destaque por 
su arte: sólo tienen en su favor su autenticidad arqueológica, pues aunque las 
piedras de marcado carácter griego son dificilísimas de imitar, en cambio las 

(1) V. Babellon, La gravure en pierr es fines. Carnees et intailles^ pág. 162. 



X()6 REVISTA DE ARCHIVOS 

romanas han sido objeto, durante el Renacimiento, de las más felices inter- 
pretaciones, caso que no pueden suponerse en las de Clunia. 

No tendríamos inconveniente en calificar de romana la que en una ágata 
blanca presenta en relieve un busto de mujer, en realidad bellísimamente 
ejecutado, si en todas sus partes ostentara igual carácter. (V. lám. IV.) 

El traje que viste pliega de tan clásico modo, que si igualase con la eje- 
cución y el tipo de la cabeza, sería por todos aceptada como romana tan be- 
lla piedra. Obsérvase en el rostro y peinado cierta nimiedad y exceso de de- 
talle, más propio de los renacientes italianos que de los clásicos; pero aun 
así, podemos presentarla como una de sus mejores imitaciones. Italiano del 
siglo XVI creemos, pues, este bello camafeo, aunque de los que más se acercan 
á los clásicos greco-romanos, pudiendo aplicarlo al estilo de Valerio Vicen- 
tini mejor que á los de ninguna otra escuela de su tiempo. 

También merece especial mención otra piedra, á nuestro parecer asimismo 
renaciente, pero tratada con tal valentía, como puede verse por su reproduc- 
ción fototípica. Su motivo es el busto de un frigio, tallado con gran relieve 
en ágata roja, de marcado estilo clásico, que á ser helénico pudiéramos asi- 
milarlo al arte de Pérgamo, ya algo decadente y barroco, pero con perpetuas 
tendencias á lo grandioso. Es uno de tantos ejemplares en que el ánimo que- 
da perplejo al clasificarlos, aunque siempre sean importantes, por el brío de 
su toque y la belleza de su trabajo. (V. lám. IV.) 

Pero la que se considera como la joya de la colección, tanto por su belleza 
como por el perfecto estado de su talla, es la que reproducimos en la se- 
gunda lámina, por todos conceptos admirable, y que llega á competir con 
los más hermosos antiguos, aunque ya pertenezca al arte que renace en la xvi 
centuria. (V. lám. V.) 

De ágata negra y forma ovalada alcanza 6 centímetros por 4 72 en cada eje. 

Representa, como se ve, el busto prolongado, de perfil, de una bellísima 
mujer, artísticamente peinada, dejando flotar un velo (para el que aprovechó el 
artista una veta clara de la piedra) y cubriendo en parte su cuerpo .con delgado 
cendal. El examen de la lámina nos excusa de mayor descripción, y sólo aña- 
diremos que por su reverso ostenta grabados en relieve estos versos en griego: 

El Mt 4>IA0YNTA 
<1>IAKIG AIG GHXAIMC 
1:1 AE ME MEICEIG 
TOGCON MEIGHBEIHG 
OGCüN Em CE4>IAÜ, 



ñí 



RKV. DF. AK< ]\ t:!HÍ.. Y MUS. 





IMAFfO ITALIANO'' 




CAMAFEO Firmado POft MORELLl 





MPRONTA DE UNA PIEDRA GRABADA GRIEGA 



>:;amaffü 'h agaia nELeNiSTico'^ 



Fototipia de Hauser y Mr 



CAMAFEOS DEL MUSEO ARQUEOLÓGICO NACIONAL 
MADRID 



(1' 





ÍK^ 



REVISTA DE ARCHIVOS 197 

que podemos traducir así: 

Si á mi amante (que te amo) 
amas, doble premio {tendrás); 
pero si me odias, 
tanto serás odiado 
cuanto yo {ahora) te amo (i). 

Examinando los caracteres artísticos de tan bella piedra, creemos no ale- 
jarnos mucho de lo cierto al clasificarla de francesa de la mejor época, ó sea 
de las que corresponden al final del siglo xvi y principios del xvii: Oliver 
Codoré, Julián de Fontenay y Guillaume Dupré, son los nombres que más 
ilustran el período en que mayor altura obtiene en Francia el bello arte del 
tallado de las piedras finas, correspondiente á los reinados de Luis XIII y En- 
rique IV, gran aficionado, y protector este último, de los talladores de ca- 
mafeos. 

A esta época podemos atribuir él bellísimo que nos ocupa. 

No sabemos por qué motivo se le ha llamado alguna vez el camafeo de 
Fulvio Orsino, pues indagando los antecedentes sobre su origen, no se en- 
cuentra ninguno que justifique semejante procedencia. 

Este hermoso camafeo presenta, como decimos, todos los caracteres de la 
mejor época del arte glíptico francés, alentado por la munificencia de Enri- 
que IV. ¿A cuál de los artistas nombrados pertenezca? Esto es lo más difícil 
de decir; sólo comparándolo con los de los maestros de aquel tiempo que 
más autenticidad ofrecen, pudiéramos llegar á una atribución aproximada: 
raro es que piedra de tal importancia quedara sin firma, á no ser que nos la 
oculte la guarnición en que está montada. 

Los versos griegos que ilustran su reverso son también característicos, 
ofreciendo el helenismo sabio y algo pedante de cualquiera de los miembros 
de la célebre Pléyade, más bien que el sano sabor griego inimitable de toda 
aquella literatura; más la reconstrucción arqueológica, hasta en su ortografía, 
que el ejemplo de la lengua viva. 

Muy digna de ser considerada como excelente obra glíptica, aunque muy 

(i) D. Juan de Iriarte tradujo esta inscripción al latín, en el siglo xvui, di- 
ciendo: 

«Si me amante amas, dúplex gratia; 
si vero me oderis, 
tantum odio sis, quantum ego te amo.» 



1 98 REVISTA DE ARCHIVOS 

moderna, es la que también reproducimos, firmada por MORELLI, cuya 
valentía del toque y belleza del tipo la hace figurar entre las más bellas pie- 
dras grabadas del arte glíptico de nuestros tiempos. 

Aunque sin importancia artística ni arqueológica, existe también curioso 
trozo de diaspro sanguíneo que lleva grabado el verso virgiliano 

Tacitun vivet in pectore bulnus. 

Aún pudiéramos extender más el estudio de las piedras grabadas que contie- 
en la colección del Museo Arqueológico Nacional; pero próxima á aumentarse 
en mucho con las que adornan las preciosas joyas del Tesoro del Delfín, hoy 
en el Museo del Prado, suspendamos estos apuntes, para continuarlos cuando 
podamos examinar más cómodamente las que enriquecen tan valiosas joyas, 
que muy en breve plazo han de ser trasladadas al Arqueológico. 

Narciso Sentenach. 



BIBLIOTECA FUNDADA POR EL CONDE DE HARO 

EN 1455 
(Continuación) (i). 

Libro de diversas oraciones, donde están los Psalmos penitenciales y 
los Gozos de Nuestra Señora con sus versos y oraciones de cada gozo. Escrito 
de mano en pergamino en forma de misal, 

CAPITULO II 
Di los historiadores antiguos y romanos y de diversas partes del mundo. 

La primera Década de Tito Livio en diez libros, en pergamino, traducido 
(sic) de latín en romance por Maestre Pedro de Berceur, monje de San Hila - 
rio en París, por mandado del señor Rey D. Juan de Francia. Está escrito de 
mano, y al fin de él dice: «Este libro y crónica, etc. (2).» 

Segunda Década de diez libros de Tito Livio sobre las Historias roma- 
nas. Trata de contar la muy noble y grande guerra y batallas que hubo entre 

(i) Véase tomo IV, pág. 662, 
(2) Véase más abajo. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 199 

Roma y Carthago, siendo Emperador y Gobernador Hanníbal. Está escrita 
en pergamino, y al fin dice: «Aquí se acaba, etc. (i).» 

Tercera Década de Tito Livio, escrita de mano, en 218 fojas de papel. 
Comienza: tEn el nombre de Dios Padre é fijo y espíritu santo.» Pónese el 
prólogo, etc. 

Hoja primera, sin foliación. — t Aquí comiengan los capítulos del primer 
libro de los diez libros de la primera década de titus libius. » Sigue la Tabla 
de capítulos de la primera Década, que ocupa las ocho primeras hojas. 

Fol. I.' r.°:— «Aquí comien9a el libro primero de titus liuius de las es- 
torias e coronicas romanas. El qual libro trasladó de latyn en francés maes- 
tre pedro berceur, monje de Sant ylario en Paris, e trasladólo á petición e 
mandado del rey don juan de francia. 

• En el nombre de Dios. Amen. Muy alto e excelente príncipe e muy po- 
deroso rey e mi soberano señor. Escripto es por el filósopho en el libro que 
es llamado PoHcitas Por ende la vuestra Real majestat auida esta consi- 
deración porque esta ordenan9a e deceplina se continué para adelante, fué 
mouida con nescesidat loada de mandar á mí vuestro homilde subdito e muy 
natural pero lopez de ayala, vuestro chanceller mayor que de la dicha or- 

denan9a e deciplina de caualleria, la qual los Reys e a desto libros 

entre los quales me mandastes que trasladase un libro que es escripto por vn 
ystoriador antiguo e famoso del qual faze mención sant gerónimo en el pro- 
logo de la vibria, loando la su alta materia de fablar, el cual es llamado Ti- 
tus Liuius, E plogo vos que lo tornase en el lenguaje de castilla, el qual es- 
taña en latyn por vocablos ignotos e escures. E después por mandamiento 

del muy excelente don juan, rey de francia, fué trasladado en francés 

E por ende muy excelente príncipe plogo á la vuestra Real magestat que 

este libro de Titus Liuius el qual libro yazia escondido e nunca jamás 

fué traydo nin leydo eu los vuestros reynos, que sea traydo agora en públi- 
co E el vuestro buen deseo del gouernamiento de vuestros regnos...., 

vos puso en vuestra nescessidad de me mandar trauajar que este libro tras- 
ladase de latyn en francés en la lengua de castilla, porque vos ouiésedes en 
la vuestra corte e en el vuestro regno este libro, etc.» 

Sigue el prólogo de Ayala hasta el fol. 2.° v.° 

En el mismo empieza el prólogo del traductor francés de este modo: 

«Aquí comien9a el primero libro de la primera década que fizo Titus Li- 
uius, el qual fué en el tiempo de las grandes batallas , etc. El qual libro 

trasladó de latin en francés Maestre pedro berceur, monje de Sant Benito, 
prior del monesterio de sant ylario en paris, e trasladólo á petición e man- 
damiento del rey don juan de francia.» 

(i) Ibid. 



¿00 REVISTA DE ARCHIVOS 

Sigue el prólogo del traductor francés, traducido por Ayala, en el cual dice 
que esta obra sería la quinta de las que había hecho desde su ^mancebía en 
que yo so ocupado por fazer seruicio á Dios e prouecho al mundo, e por des- 
pertar e abiuar el mi engeño perezoso. De lasquales mis obras la pri- 
mera es la Reducion moral . La tercera (sic) Breniavio moral. La quarta, el Mapa 
miindi e la discreción della. La quinta será esta obra, que es la Traslación de ti- 
tus liuins. Este actor que esta obra fizo deuedes saber que después que este li- 
bro trasladó fizo otro libro muy noble en la tehelogia, que es llamado el Dn- 
gonario. E otrosy deuedes saber que yo fray pedro sobredicho he fecho un 
capítulo primero de los nombres oscuros que titus liuius pone en este li- 
bro, etc.» 

Folio 3.* v.° — «Capítulo I. De la declaración de los vocablos e palauras 
que titus liuius vsa en este libro » 

Acaba en el fol. 7.° r.° En el mismo empieza el resto de la traducción. 

La paginación salta desde el fol. clxxxix al ce; pero el texto sigue bien. 

Acaba en el fol. ccxc r.*^ El Explicit dice: «Aquí se acaban los diez libros 
de la primera década de titus liuius.» 

«Este libro e coronica se escriuió en la villa de haro, lugar del muy alto 
príncipe señor don pero ferrandez de velasco. Conde de haro en el año del 
Señor de mili cccc xxxiij años á seruicio del Señor Dios e del dicho señor 
Conde, el qual fué escripto por su mandado. E lo escriuió martyn sanchez 
de tricio, escriuano, vecino de la dicha villa de haro, vassallo e seruidor 
del dicho señor Conde. Laudetur Deus.» 

Letra del siglo xv. Iniciales y capitales de rojo y azul, alternas. A dos cois. 
Hojas de 393 por 288. Col. de 287 por 94. Vit. hol.' 

Faltan en el volumen las hojas que contenían los capítulos I al XVII del 
libro I de la segunda Década, empezando el texto incompleto en el capítu- 
lo XVIII ya empezado con estas palabras: «deado e llegado fasta do él es- 
taña á la decendida de los alpes. Otrosí scipion se marauillaua mucho de 
haníbal de la grant empressa que auia tomado, etc » 

Capítulo XIX. «Cómo Haníbal fizo los prisioneros quel tenia de los roma- 
nos combatir en uno, etc.» 

Queda incompleto el capítulo XI del libro IV, segunda Década, con una 
columna y una hoja entera en blanco. En la siguiente empieza el capí- 
tulo XII. 

El V libro tiene al principio índice de sumarios de los 21 capítulos de que 
consta. Empieza el libro V, capítulo I, con bonita y grande inicial de oro y 
colores. 

También tiene índice el VI libro, con 15 capítulos y preciosa inicial. J\il- 
tan las rúbricas ó sumarios á la cabeza de los capítulos XI y XII y el XV. 

Libro VII. También índice de los 14 capítulos. Inicial linda. Al final del 
capítulo II hay que saltar ocho hojas y se encuentra la continuación en la col. 
del capítulo VI. En todas estas hojas hay varias equivocaciones que están 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 201 

indicadas por el copista al pie de las interrupciones, cada ocho hojas, lo que 
indica que al empalmar los cuadernos de que copiaban no lo sabían hacer. 

El libro VIII no tiene índice de sumarios, y sí inicial. Faltan las rúbricas 
de los cinco primeros capítulos. 

Libro IX. Tiene índice de los 21 capítulos y linda inicial con orla inter- 
media. 

Libro X. ídem (24 capítulos); inicial. Aquí se acaba el dezeno libro de la 
segunda década de titus liuius de las batallas que fueron entre roma e car- 
tago. Perg. á dos cois. Hojas de 466 por 355. Col. de ^lo por 98. Capitales 
de oro y colores. 311 hojas. 

«En el nombre de Dios padre, et fijo, et espíritu santo amen. Jhsus. — Por 
quanto á los Reys, príncipes e altos señores pertenesca de saber las cosas 

pasadas yo el escriuano desta eseriptura trabajé con la ayuda del muy 

alto e muy poderoso profundador del mundo de lo escripuir e trasladar 

este tercero libro de titus liuius, etc. 

«Aquí comien9a el primero libro de la tercera década de titus liuius.» 

Acaba con el cap. XV del libro VIL 

«En el nombre de Dios padre, e fijo, e espíritu santo; aquí se acaba esta 
tercera parte de titus liuius, en la qual se contiene de la conquista que los 
romanos fecieron, etc. 

»E1 qual escripuió Gon5alo Rodríguez de Santiago, escriuano del rey en la 
era de mili e quatrocientos e veinte e quatro años reynante en castilla e en 
león el muy alto e muy poderoso príncipe nuestro señor el rey Don Juan que 
Dios mantenga. — Gonzalo.» — Rúbrica laberíntica y anagramática (?). 

218 hojas papel, á dos cois. Hojas de-407 por 283. Col. de 250 por 89. 

Capitales y grandes iniciales de colores con rasaos caligráficos. 

«Lugano sobre las batallas de los Emperadores Julio César y Pompeyo, 
y otras muchas cosas hasta la venida de nuestro señor Jesucristo, escrito de 
mano en 217 ojas de papel.» 

Seis hojas sin foliar, antes del texto, en las que se contiene el índice de 
títulos de la obra. A la cabeza dice: «Aquí comien9an los capítulos del libro 
que fizo Lucano, el qual fabla de las batallas de los emperadores Julio cesar 
e ponpeo e cesar agusto e de muchas otras cosas fasta la venida de nuestro 
salvador ihesucristo.» 

Sigue la tabla* de libros y capítulos: Libro I, 12 capítulos; II, 13; III, 13; 
IV, 15; V, 13; VI, 10; VII, 16; VIII, 16; IX, 21; X, 12. 

«Aquí se acaba el deceno libro de lucano de la estoria de la cibdadana ba- 
talla de roma que Jullio cesar e ponpeo el magno fecieron. » 

(De rojo,) «Pues que auemos dicho de las batallas é de las conquistas e de 
los otros fechos que Jullio César e pompe [sic] el grande fecieron por todo el 
mundo e ellos entre sy mesmos fasta que dieron cabo á sus fechos en quanto 



202 REVISTA DE ARCHIVOS 

fué fasta la postrimera batalla de amos, diremos agora aun dellos mesmos e 
de los fechos de los otros gentiles que fallarnos que en el regnado dejullio 
César acaescieron.» 

Comprende 31 capítulos hasta la muerte de César. 

Luego sigue: «Aquí se comien9a la estoria de otauiano cesar augusto. » Con- 
tiene 40 capítulos. 

Fol. I. <*— Repite ti encabezamiento que va al principio de la Tabla. Lue- 
go empieza el texto: «Este libro fizo en latín lucano, vn sabio de españa 
que fué natural de la cibdad de córdoua del andaluzia, en que cuenta de las 
batallas de jullio cesar e de pompeo el grande, en que diz que por aquello 
que ponpeo fué y vencido finco toda la cibdad de Roma en vandos que dura- 
ron mucho. E se fecieron otras muchas mortandades entre los amigos e pa- 
rientes de Roma. E queremos decir aquí del departimiento destas batallas. 
De quatro maneras departen los abtores e los sabios que son las batallas. E la 
primera llaman de gloria ó 'de prez. Ésta es de un príncipe que andudo por 
el mundo conquiriendo e ganó prez de sy como lo fizo heredes de sy c el rey 
alexandre el grande; la segunda enemiga, e esta es entre los enemigos como 
entre dos huestes ó más: la tercera es cibdadana, e ésta se faze entre cibda- 
danos de una cibdad ó entre dos concejos ó más. La quarta más que cibda- 
dana, e ésta viene entre parientes como entre cormanos e hermanos e los que 
tienen con ellos. E desta batalla fabla lucano en este lugar e dice: 

(D(? rojo.) «De algunas palabras que lucano fabla contra Julio céssar e pon- 
peo sobre las batallas que mouian. 

•Aquí decimos las batallas de roma más que cibdadanas que se fecieron 
en los campos de emacia. E fué allí el derecho dado á maldat e el pueblo po- 
deroso tornado en sus entrañas.» 

Acaba incompleto en el fol. 218^ v.° con estas palabras: 

«Aquí se acaban todas las estorias del viejo testamento con las razones de 
los gentiles de » 

Letra de principios del siglo xv. Hojas de papel de 409 por 275. A 2 col., 
de 255 por 83. Iniciales y capitales de rojo. Hol.* 

Valerio máximo historiador, escrito en romance de mano, en papel: trata 
de Historias romanas y otras materias. 

La I.' hoja de guardas contiene unas cuentas de las rentas en granos y otras 
especies de Sant Miguel y S. Lloreynt de Belforado {sic), de letra de media- 
dos del siglo XIV. 

La 2.* hoja en blanco. Los fols. i.° y 2.^ ocupan tres cartas con datos que 
juzgo de algún interés para reproducirlas aquí, tanto por lo que enseñan res- 
pecto al MS. como por la importancia de las personas que las escriben: una 
de ellas el Cardenal Jaime de Aragón, hijo del Conde de Pradés D. Pedro, y 
otra del dominicano Antonio de Canales (i). Dicen así: 

(i) Fué nombrado Cardenal Obispo, de la advocación de San Fabián en 1387 
ó 1388; murió el 31 de Mayo de 1396. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 203 

«Muy amados amigos: como nos estudiando algunas vegadas en el valerio 
máximo viésemos que las notables estorias e muy escelentes abtoridades que 
en él son puestas, si bien son entendidas e consideradas, son muy prouecho- 
sas al ánima e al cuerpo e al regimiento de la cosa pública e familiar, e eso 
mesmo así para en tiempo de guerra como de pas e en tiempo de nescesidad 
como de prosperidad, ammos fecho el diclw libro trasladar de latyn en romanze 
porque los legos que no saben latyn leyendo e estudiando en el retouiesen algunas 
cosas prouechosas e onrrosas segund Dios e el mundo. En el dicho libro se tratan 
cumplidamente todas las cosas que son nescesarias á fazer el omne perfecto 
e acabado: el qual libro es al nuestro parecer muy conbenible á toda edat á 
los de hedad perfeta, porque cuando serán puestos en oficios públicos el regi- 
miento de la cosa pública que les fuere encomendada será mejor administra- 
do e regido, e otrosí d los mocos que asi como agora aprenden de leer en romances 
de los quales remanece poco prouecho, aprendan en aqueste de que non puede ser que 
non retengan muy notables cosas. E como nos seamos cierto que la vuestra notable 
ciubdad (2) entiende más en el buen regimiento de la cosa pública e familiar 
que otra ciubdad que nos sepamos en tanto que enxemplo de grande espeto pue- 
de ser dicha^ á la qual ciubdad vuestra nos somos muy obligado por el gran- 
de amor que ouo el Infante don pedro padre nuestro, e eso mesmo á nos 
que seyendo mo90 nos criamos en ella faciendo nos muchas onrras e piase- 
res, auemos acordado de enbiar vos el dicho libro roman9ado el qual vos en- 
biamos por bartolomé de cauallos nuestro escriuano quel dicho libro ha es- 
cripto, rogando vos que parando mientes más á la buena voluntad que al don 
ó presente que vos enbiamos, querades rescebir e tener por amor de nos el di- 
cho libro. E escreuid nos agora e por todos tiempos todas cosas que podamos 
cunplir por onrra de vos otros. E muy caros amigos, el espíritu santo vos 
quiera tener en su guarda. Dada en valencia primero dia de deciembre año 
del nacimiento del nuestro señor Jhesucristo de mili e tresientos e noventa e 
cinco años. » 

RESPUESTA 

«Muy reuerendo padre en Cristo e señor: recebida auemos oy por bartolo- 
mé de cauallos, escriuano vuestro, una muy graciosa letra en uno con vn 
muy fermoso e noble libro llamada valerio máximo, trasladado de latin en ro- 
mance, el qual á vos, señor, plogo de dar aquesta cibdad e al concejo della, de que 
señor nos e aquesta cibdad uos fazemos tantas de gracias como podemos, 
non tan solamente por la fermosura e notabelidad del dicho libro, en el qual 
se contiene actos e materias tocantes muy alta mente á administración e regi- 
miento de la cosa pública, e como en otra manera trata solepne mente de mu- 
chas estorias e abtoridades notables e aprouechosas á toda persona consti- 
tuyda en qualquier hedad, más aun muy más por la buena afección que vos 

(1) Alude á Barcelona. • 



20 f REVISTA DE ARCHIVOS 

señor por vuestra merced auedes en aquesto mostrado á nos e aquesta cib- 
dad, e otrosí de cómo vos plaze de auer en memoria e por encomendado el 
regimiento della; por lo qual, señor, creemos que seyendo medianera la ayu- 
da del nuestro Señor Dios, será muy alumbrado por el dicho libro, e somos 
<;iertos, señor, que segund vuestra letra recuenta, aquesta cibdad ha así como 
auer deuia grand afección al stñor infante don pedro, de buena memoria, 
padre vuestro, e á vos señor demientra que érades aquí constituido en hedad 
de mo90, e aun auia todos tiempos á la vuestra muy reverendísima paterni- 
dad, ansí como aquel que deciende de la casa Real, e en otra manera por su 
alta e grand dignidad e prudencia e por otras muchas virtudes lo merece: e 
mandad, señor, á nos todas e singulares cosas en que nos e aquesta cibdad 
podamos seruir la vuestra muy grant señoría, la qual Dios mantenga -por mu- 
chos tiempos e buenos con prosperidad de la persona e acrecentamiento e 
onrra amen. Escripta en barcelona á diez dias del mes de deciembre de mili 
e trecientos e noventa e cinco años. » 

«Al muy reuerendo padre en Cristo e señor mío muy alto el señor don 
Juan por la prouideneia diuinal de la santa yglesia de roma, cardenal obispo 
de sabina e administrador del obispado de valencia fray anton canales, de la 
orden de ios frayres pedricadores, por vuestra alteza licenciado en tologia e 
fecho de la seu de valencia lector, vmil seruidor e yndigno de tan venerable 
paternidad de esa poca suficiencia queriendo fazer algund seruicio aceptable 
á tanta dignidad transdescendiente, dando primero asymesmo á la su singu- 
lar afección la obra presente en la qual esuelada mente ha trabajado á la 
vuestra señoría ofrezco, onde muy alto señor como esperiencia nuestra eui- 
dentemente muestra oy en nuestros tiempos las virtudes morales ser dester- 
radas de la tierra tornándose al cielo, donde ouieron su principio e comen- 
9amiento, considerando yo el tiempo de los romanos, el qual el beneficio de 
la encarnación era muy lueñe de natura umana e los sacramentos non eran 
instituidos, las virtudes teologales non eran diuulgadas e ser tanta morali- 
dad en las gentes que por las virtudes resplandecientes en el mundo el siglo 
que agora por la dureza de los coragones de los pueblos, por la friura de 
amor e caridad de las gentes, segund la esposicion de ouidio es de fierro en 
que en aquel tiempo de los dichos romanos por méritos de los sus actos vir- 
tuosos podría ser dicho siglo duradero, ca señor es oy atan grande amor del 
bien público por lo qual ofrecerse á muerte los dichos romanos era su cui- 
dado, en tanto que cada uno se apersuraua alegrando que los sus anteceso- 
res morieran por el dicho bien público, por la qual razón á él pertenecía de 
morir por derecho de sucesión onde es oy á tan diligente seruicio fecho á 
Dios como era el de los romanos que tenían á grand inconveniente en sus 
templos tractar sólo de palabra alguna cosa que perteneciese á temporalidad, 
onde es oy tanta verdad como era en tiempo de los romanos, que ante elegian 
muerte cruel e dura que venir contra la verdad de su fe prometida: oy en 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 205 

nuestros tiempos regnando los pecados, las virtudes son desterradas de la 
tierra como dichos de profetas e prouerbios de sabios enxenplen la vida de 
nuestro señor ihesucrito e enseñamientos de los apóstoles, testimonios de los 
euangelistas, ayuda singular de los sacramentos de santa madre yglesia, la 
virtud de la fe cristiana e el mérito de la pasión del redentor non amonestan 
el nuestro cora9on nin corrigen la nuestra vida: ya non quedan sinon enxen- 
plos de gentes estrañas, virtudes de omnes que non ouieron coitocencia de 
ihesucristo: perfecion de vida de pueblo que non fué ayudado nin sostenido 
con edificacia de sacramentos, fialdad de amor de gentes que non ouieron 
profetas que los profetizasen, apóstoles que les prometiesen el reyno del cie- 
lo, que sean allegados feriendo la fruente de nuestra poca vergüenza, ater- 
rando nuestra presentuosa soberuia que llamedes por ihesucristo cristianos 
e presumimos por el solo nombre ser más virtuosos en toda otra generación 
como en fechos e en obras pertenecientes á los dichos cristianos seamos me- 
nos de paganos, reprehendiendo las virtudes de ios romanos los nuestros vi- 
cios manifiestos; e como en las otras estorias han contado de los fechos vir- 
tuosos de Roma en «compendioso ó breue estilo e muy sentencioso sea Va- 
lerio, el qual vos señor auedes singular mente por manos, que deseades que 
los omes que non son gramáticos entiendan el dicho valerio perfecta mente, 
el qual es peregrine e poco comunicado por el regno de Aragón, e esto por 
el estrecho estilo que tiene en su ordenación, porque yo á mandamiento de 
vuestra señoria yo lo he tornado de latin en nuestra acostumbrada lengua 
materna valenciana, así breue como puede. E bien sea verdad que otros lo 
ayan traydo de latyn en romance catalán; enperocomo su estilo sea muy lar- 
go e casy confuso entremesclado con glosas con el testo e otros desfalleci- 
mientos denotables, e non poder conprender las dichas estorias en breue sen- 
tencia, mas como los entendimientos de los biuientes sean oy mucho agudos 
e breues e las ocupaciones de las gentes grandes e difusas, consideré que 
por tirar enojo e por satisfacer á el tiempo avenidero á los entendimientos 
de muchos traxe el dicho ualerio e lo conprehensé en breue tratado perse- 
guiendo las estorias singulares, la sentencia literal, acostándome al testo así 
á tan cerca como pudo mi poca suficiencia suplicando vmilment vuestra ex- 
celencia señor que non me sea tomado nin atribuydo á presunción dé cómo 
me atreuo solamente fazer mención del dicho valerio delante la dicha vues- 
tra paternidad que lo há más familiar que persona que yo sepa en españa; 
más ouiera rescebir el mi pequeño seruicio e vmilde obediencia en el pe- 
queño libro afectuosamente interclusos, conseruando el soberano altísimo 
vuestra grand nobleza en continua sanidad por luengos tienpos prosperando, 
amen. » 

Siguen dos hojas de tabla de títulos de los 9 libros. 

Empieza el Prólogo en el fol. mi r." y el texto en el mismo, v.° Termi- 
na en el fol. 212 r.° con estas palabras: 

«Acabado es el libro, loado sea nuestro señor Dios e bendicho amen.» 



2o6 REVISTA DE ARCHIVOS 

Y luego de distinta mano, pero de letra de la misma época: «vi (i) la 

es bien obrada | e muy graciosa estola | más vale que de seda labrada | pues 
que ella por sy sola 

Como plata resplandeciente lengua clara de entender 
Non ya que reprehender mas muy grand loor merece. 
Tela resia tan conplida non se puede texer ogaño. 
S» ygual asy torcida yo lo hé por muy estraño. 
Nobles son sus materiales e á vestir omne desnudo 
Porque tiene mucho nudo esquiuo todos sus males. 
Tengo que aquende de tajo omne non podría fallar 
. Por camino nin atajo cosa en ella que enmendar. 
Pues á tantos sobrepuja su filo primo torcido 
Non so yo tan atrevido que en ella ponga aguja.» 

Sigue la traducción en romance de la oración de Cicerón Pro Marco Mar- 
celo, que ocupa las cuatro últimas hojas del códice, ya sin foliación. 

Nicolás Antonio (2) cita como existente en la Colombina una traducción 
del Valerio, hecha en romance por Canales, de orden de D. Juan I. 

Y en las notas de Pérez Bayer (tomo II, pág. 178, nota i.'**) se citan dos 
MSS. de esta versión enviada de Barcelona, en la Bibl. del Escorial, y otra en 
la de la ciudad. 

(Continuará.) A. P. y M. 



D. FERNANDO DIEZ DE TEJADA 



El Cuerpo ha perdido uno de sus arqueólogos más distinguidos; la Litera- 
tura patria un poeta cuya Musa parecía ser la misma que inspiró á los ardo- 
rosos vates meridionales del siglo de oro, y los compañeros que estimábamos 
su mérito y no pudimos vencer su modestia para que diera al público los fru- 
tos de su saber y de su inspiración, un amigo leal, cariñoso, apasionado, alma 
privilegiada pronta á los nobles y generosos impulsos del afecto, abierta al 
culto apasionado del Arte. 

Pocos le conocían bien y le apreciaron debidamente. 

Yo tuve la suerte de tropezar con él en mi camino cuando el Sr. Rada y 

(i) (Tachado ó ilegible.) Vuestra tela? 
(2) BibL vetus^ tomo II. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 207 

Delgado, mi maestro y á la sazón mi jefe, me había dado encargo de preparar 
para la imprenta el original de un volumen del Catálogo de la Sección pri- 
mera del Museo Arqueológico Nacional. Sucedía esto en 1882, y como ya 
llevaba yo seis años trabajando en dicha Sección, pronto comprendí qíie era 
necesario hacer de nuevo dicho Catálogo; la tarea era fuerte y prolija: hacía 
falta un ayudante que, como sucede siempre en la labor de los Museos, nece- 
sitaba unir á los conocimientos indispensables el ojo despierto, ya que no 
ejercitado, para la estimación del verdadero valor arqueológico de los objetos. 
Tejada se me reveló bien pronto, á pesar de su timidez de neófito, como la 
persona apta para ese trabajo, y lo acometió conmigo valientemente. Yo en- 
tonces no me di entera cuenta de ello, pues que á mi vez no era viejo en se- 
mejante tarea, y los seis años de práctica creo que habían aumentado mi caute- 
la, por lo mismo que me habían dado conocimiento del peligro. Pero después 
he comprendido todo esto, y en especial la rapidez con que la clara inteligen- 
cia de aquel compañero y amigo cariñoso se impuso en la ardua tarea que 
realizamos con ardoroso entusiasmo en poco más de un año. Muchas clasifi- 
caciones de mármoles y de bronces clásicos de las que vieron la luz en aquel 
Catálogo son de Tejada y acreditan su competencia. 

Después, ya con la eficaz cooperación de nuestro compañero D. Francisco 
Alvarez Ossorio, emprendimos la penosa labor de reconstituir el inventario 
de la Sección, de la que por haber pasado á la Dirección de la Escuela el 
Sr. Rada, era yo jefe, y Tejada tomó á su cargo la redacción de las cédulas 
con los datos que nosotros compulsábamos. Al propio tiempo fué Biblioteca- 
rio del Museo, cuya colección especial de libros ordenó y catalogó cuidado- 
samente. 

En la Comisión presidida por el Sr. Gorostízaga para estudiar la Exposi- 
ción Filipina, Tejada nos sirvió de mucho y tomó preciosos datos que cons- 
tan en la Memoria fruto de aquélla. 

Con Alvarez Ossorio hizo un catálogo sistemático de la colección prehistó- 
rica, destinado al general y abreviado del Museo que, bajo los auspicios del 
inolvidable D. Carlos Castrobeza, preparábamos. 

Y comenzando estábamos la reorganización de las colecciones confiadas á 
nuestro cuidado, cuando Tejada pasó voluntariamente ai Museo de Repro- 
ducciones. Seducíale el arte clásico, y á su estudio se consagró en dicho Cen- 
tro, donde desempeñó el cargo de Secretario. En el Catálogo, todavía inédito, 
de ese Museo hay papeletas como la de la Piedra de Roseta, otras de mármo- 
les arcaicos y de esculturas del Renacimiento, que son verdaderas monogra- 



2o8 REVISTA DE ARCHIVOS 

fías, en las que se condensan con rara precisión los datos y las ideas. Fruto 
de estos estudios especiales fué un artículo titulado El sarcófago de las arpías, 
que vio la luz en la Revista, 3^ preparaba otros que ha dejado sin concluir. 

No debió Tejada salir de los Museos, donde su labor era preciosa. Motivos 
de orden privado le hicieron pasar al Archivo-Biblioteca del Ministerio de 
Ultramar, y al extinguirse esta dependencia fué trasladado al Archivo de la 
Dirección de la Deuda. Otro que Tejada habría dejado apagar el fuego de su 
amor al arte antiguo; por el contrario, avivado por la nostalgia de aquella 
labor tan grata, suspiró siempre por volver á los puestos en que la había 
practicado durante tanto tiempo. Hiciéronle entonces y ya por segunda vez 
proposiciones para que aceptase un cargo que le hubiese dado renombre y 
provecho; pero lo rechazó, fiel á aquel su deseo, que veía desatendido. Pocos 
hubieran hecho lo mismo. Tan pura era su vocación de arqueólogo. 

Pero desgraciadamente, al poco tiempo de dejar el Museo de Reproduc- 
ciones se le presentaron los primeros síntomas de la terrible enfermedad que 
ha venido minando tan prematuramente su existencia, y la ha cortado al fin 
cuando nuestro inolvidable amigo llegaba á los cuarenta años de ella. Ani- 
moso, aun en medio de su decaimiento, no creyó él en su muerte hasta que 
la vio cercana, y entonces la recibió con cristiana y dulce resignación; pero 
nosotros, sus amigos, que seguimos paso á paso el tristísimo crepúsculo de 
aquella inteligencia y la mortal postración de aquella actividad generosa, no 
podremos consolarnos nunca de haberle perdido. 

En revistas literarias quedan dispersas unas pocas composiciones poéticas 
de las varias que escribió, y acreditan su ingenio tan español y tan clásico 
como vigoroso. 

¡Pobre amigo! ¡Cuánto hubiera hecho si la vida le hubiese sonreído con el 
legítimo placer que su alma ambicionaba! En la mía dejó al partirse un re- 
cuerdo imborrable, y de él brotan estas líneas que no pueden extenderse ha- 
cia el campo de los afectos, porque éstos evocan otro linaje de recuerdos que 
son para callados aquí. 

¡Descanse en paz el compañero excelente y el amigo del alma! 

José Ramón Mélida. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS I09 

DOCUMENTOS 



LAS piraterías DE WALTER RALEIGH EN LA GUAYANA 

(documentos inéditos) 

1616-1619 

Demasiado conocida es la biografía de Walter Raleigh para que nos ocu- 
pemos de ella, por lo cual solamente, á fin de esclarecer los documentos que 
van á continuación, haremos algunas indicaciones sobre este célebre charla- 
tán que fué en cierto modo el padre de los Estados Unidos, pues él trató de 
fundar las primeras colonias inglesas en la Virginia. 

En el año 1595 se dirigió Raleigh á la isla de la Trinidad, donde lo aco- 
gió benévolamente su Gobernador D. Antonio Berreo; el pirata inglés pagó 
los beneficios de éste cayendo á traición sobre el pueblo de San José, incen- 
diándolo después de matar la guarnición; luego remontó el Orinoco y se vio 
precisado á regresar á causa de la crecida extraordinaria del río. Cuando vol- 
vió á Inglaterra ponderó las riquezas de la Guayana, su fertilidad y clima 
agradable (i), tanto que se organizaron algunas expediciones que sufrieron un 
terrible desencanto. 

Preso Raleigh en la Torre de Londres desde el año 1603 por atribuírsele 
parte en una conspiración, no veía medio de que se le perdonaran sus delitos, 
y entonces, como farsante sin igual, imaginó un recurso para alcanzar la liber- 
tad: insistió en que sabía el yacimiento de riquísimas minas de oro en la 
Guayana, y tales apariencias de verdad dio á esta fábula, que, gracias á ella 
y el favor de sus amigos, salió de la cárcel para ir en busca de tan codicia- 
dos tesoros. 

Era entonces Embajador de España en Londres D. Diego Sarmiento de 
Acuña, Conde de Gondomar, hombre de singular talento diplomático y que 
gozaba de gran ascendiente sobre Jacobo I, y conociendo que Walter Ra- 
leigh nada bueno podría hacer, manifestó al Soberano inglés sus temores de 
que aquél atacase las poblaciones españolas violando los tratados de paz. Eñ. 



. ( I ) Relation de la Guiane, Du Lac de Parimé, & des Provinces d^Emeria, 
d' Arromaia & d' Amapaia decouvertes par le Chevalier Walter Raleigh. Tra- 
duite de VOriginal Anglois. Publicada en el tomo 11, p4gs. i5i á 260 de esta obra. 
Voy ages de Fraucois Coreal aux Indes Occidentales, contenant ce qu'il y a 
vü de plus remarquable pendant son sejour depiiis 1666 jusqu'en 1Ó97. A Ams- 
terdam, Chez J. Frederic Bernard, 1722. Tres vols. en 8." 



4i6 REVISTA DE ARCHIVOS 

vista de ello Jacobo I exigió de Walter Raleigh que prometiera solemnemen- 
te respetar los dominios españoles. Como Gondomar era un verdadero duende 
en eso de proporcionarse copias de los documentos más reservados, supo con 
certeza el sitio de la mina soñada por Raleigh y avisó con tiempo á los nuestros 
para que estuviesen prevenidos; los historiadores llegan á sospechar que el 
mismo Rey de Inglaterra le dio estas noticias, cosa que no está probada (i). 

Raleigh salió con 40 velas en el año 1617, y á 12 de Noviembre llegó á la 
Guayana en estado deplorable: parte de su gente había muerto; parte se ha- 
llaba enferma; además una flota española cruzaba por aquellos mares. Que- 
riendo, sin embargo, hacer algo de provecho, destacó 250 hombres al mando 
del capitán Keymis, quienes subieron por el Orinoco y tomaron posesión de 
la supuesta mina; no pudiendo dejar de cometer sus acostumbradas felonías, 
asaltaron y redujeron á cenizas el pueblo de Santo Tomás, cuyo Gobernador, 
hermano de D Diego Sarmiento de Acuña, murió peleando; en aquel acto 
de alevosía probó Keymis que el recurso de santificar los crímenes más ho- 
rribles con un fingido humanitarismo, es sobrado antiguo en la raza anglo- 
sajona; ¡como que él sacó de una mazmorra cinco caciques á quienes tenían 
los sanguinarios españoles aherrojados con pesadas cadenas! Sin otro resul- 
tado provechoso regresó Walter Raleigh á Inglaterra, confuso y despechado. 

Gondomar se quejó amargamente á Jacobo I de aquellos piratas, y éste, que 
deseaba la amistad con España, apresó de nuevo á Raleigh, quien sometido 
á un proceso fué sentenciado á muerte y ajusticiado en Londres á 29 de Oc- 
tubre del año 1619. 

Los documentos que publicamos pertenecieron á Gondomar, de cuya ri- 
quísima colección de papeles históricos se halla parte en la Biblioteca Na- 
cional: los tres primeros, á juzgar por su estilo y lenguaje, parecen ser obra 
de algún confidente inglés que tenía nuestro Embajador; el cuarto es borra- 
dor de una carta dirigida al Presidente del Consejo de Hacienda (2). 

M. Serrano y Sanz. 
NOTICIA 

DE VARIOS PROYECTOS DEL PRÍNCIPE DE GALES Y DE WALTER RALEIGH 

Quantos an conocido y tratado con el Príncipe muerto de la Gran Bretaña, 
por mo90 que fuesse, le an juzgado por Príncipe ambicioso y que prometia 

(i) Cf. Histcire d^Augl aterre par le Docteur John Lingard, traduiie par 
M. Léon de Wailly: París, Imp. de V.e Doudey-Duprc, 1844. tomo IV, págs. 589 

(2) Se conservan en la Biblioteca Nacional, Sección de MSS., P, V F li-. ^-7 
núm. )8. Todos ellos nos parecen originales. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 21 r 

algún dia de sí cosas grandes, no le faltando ánimo, acompañado de agudeza 
de juyzio, partes que le hazian capaz de grandes empresas, sin tener en sí 
cosa que oliese á vanedad de -mo90s: era Príncipe de muchíssimo secreto y 
gran dissimulador, en tanto que ni aun el Rey su padre llegó á noticia de los 
más de sus desinios, sino quando muerto, por Vnas Memorias escritas que 
se hallaron, aunque no bastaron para enteralle de lo todo, por lo qual an 
grangeado poco la gracia de Su Magestad algunos de los más priuados del 
dicho Príncipe, por no le auer auisado antes de lo que sabian pasaua, cuyos 
nombres se declararán quando fuesse menester; y á dezir verdad. Su Magestad 
ha sabido poco ó nada deste presente discurso, recelando el susodicho Prín- 
cipe de que llegasse á oydos de su padre, porque se temia no tendría por bien 
ni aprovaria sus desinios, conociéndole por Príncipe de paz que sólo desea- 
va el descanso y sosiego de su Corona y Estados. 

Los que en tiempo de la mocedad del dicho Príncipe fueron sus más pri- 
vados, allegándose más á la facion de España que la de Francia, siempre le 
yvan refrescando la memoria y inculcando las antiguas pretensiones que te- 
nían los ingleses á Francia, aviéndole persuadido á este fin al Príncipe y al 
Rey de solicitar y procurar casarle con la Infanta de España antes que con la 
de Francia, apretando mayormente esto después de muerto el Rey Henrique 
Quarto de Francia, quando el dicho Príncipe á rienda suéltase dexóUeuará 
tal demanda, dando el Rey consentimiento á ello. 

Pero viéndose frustrado por la alian9a entre Francia y España, quedó de 
manera picado contra España por el menosprecio, que no resollava su alma 
otra cosa que vengan9a. Los ingleses que privavan con el Príncipe, disgus- 
tados en estremo de no aver salido con lo que se avian {Prometido, le propu- 
sieron el casamiento de Saboya y aun el de Florencia, dándose tan buena 
mano que ya casi consintió el Rey en ello; y viendo el Príncipe las cosas en 
tal paraje fingió también de consentir en ello, aunque los que más con él pri- 
vavan supiessen rebien que no tenia tal -pensamiento más que por entretener 
y embevecer á los ingleses. 

Passando las cosas desta manera, embió el dicho Príncipe á rogar á un 
gentilhombre inglés (á quien avia siempre estimado por hombre de gran- 
des partes y sabia muy bien valerse de su pluma), le diesse su parecer por es- 
crito, el qual luego lo hizo assí, aviendo pocos dias antes hecho otro discur- 
so tocante á la poca apariencia y razón que avia de casar á la Infanta de la 
Gran Bretaña con el Príncipe de Piamonte, y entrambos estos discursos los. 
vio el Rey y dixo al Príncipe su hijo que le parecían muy bien hechos y que 
su autor dellos era assaz ruyn español, con preguntalle quién era, á que res- 
pondió el Príncipe que no lo sabia aún, pero que lo sabría con el tiempo. Y 
cierto que son los dichos dos discursos muy bien tra9ados y se dará copia de- 
llos con declaración del nombre de quien los hizo quando sea menester. 

Pone el autor en estos sus discursos todas las proposiciones que an passado 
entre los Reyes de España y Francia, y de cómo siempre el español quando 



212 REVISTA DE ARCHIVOS 

tenia pensado algunas grandes empresas y desinios hazia proposición de gran- 
des casamientos, y de cómo se los lleva va todos el viento. Y viendo el Prínci- 
pe estos discursos, los hallaua muy á propósito y bien hechos á su gusto, es- 
timándolos en mucho, resolviéndose de dexar quanto le aVian propuesto con- 
tra Francia, para emprender si podia alguna hazaria contra España. 

Por este mismo tiempo se empe9Ó el tratar del casamiento con el Conde 
Palatino, y hallólo por bueno (sin embargo que la grandeza de su ánimo le 
guyasse á mayores Príncipes), y consintió en ello vistas las proposiciones que 
le hizo el Conde de Hanault, y tras él Monsieur de Bouillon (así como me lo 
an asigurado), los quales propusieron al dicho Príncipe una liga y confede- 
ra9Íon entre todos los Príncipes protestantes de Alemana y los Estados de 
Olanda con Inglaterra, y que seria el dicho Príncipe superior y cabe9a de 
tal liga contra quantos Príncipes y potentados de la christiandad en caso de 
alguna empresa contra algún dellos; para confirmación de la qual liga pro- 
metió el Príncipe al Conde Henrique, hermano del Conde Mauricio de acom- 
pañar á su hermana hasta ponerla en los Estados del Palatinato, para verse 
en Alemana y cono9er la mayor parte de los Príncipes protestantes que auia 
allá y que entonces concluyrian y firmarían la dicha liga, valiéndose el Prín- 
cipe deste color y manto del acompañamiento de la Princesa su hermana para 
que no supiesse el Rey su padre cosa de su desinio sino quando concluydo, 
y entonces le hubiera dado cuenta de quanto passava para que loconfirmasse, 
cosa muy fácil de por alcangar, mayormente siendo la susodicha liga fun- 
dada en cosas de religión que las saborea mucho el Rey. 

Hizo también el dicho Conde Hendrique, mientras su quedada en este 
Reyno, abiertura de otra empresa al dicho Príncipe, y era que, después de 
concluyda y firmada la susodicha liga, se tomada palabra y promesa de todos 
los susodichos Príncipes protestantes de levantar un exército para envestir 
al Reyno de Portugal, y que deste exército seria General el Príncipe de Por- 
tugal D. Manuel, procurando por tal camino de bolver á cobrar á Portugal, 
que pretende serle devido, y que con tener por su parte la volontad y favor 
de la mayor parte del Reyno, tanto del vulgo como de la hidalguya, asigurá- 
vase el dicho Príncipe de dar en ello escaque muy importante. La determi- 
nación era de entrar primero en las Terceras y luego en Portugal. Las islas 
de las Terceras quedarian conquistadas y en propriedad al Príncipe de la 
Gran Bretaña, y conquistándose Portugal, el Príncipe pretendente recono- 
ceria en alguna cosa la Corona de Ingalaterra, y en esta conformidad se con- 
cluyó para entonces que se fuese el Conde Henrique á HoUanda [á] comunicar ' 
todo el negocio con el Conde Mauricio y el susodicho Príncipe de Portugal, 
y acá bolvió quando ya muerto el Príncipe. 

He entendido dezir de algunos que el Príncipe de aquí y el Conde Hen- 
drique etc. tenían pensado alguna empresa contra cierta ciudad 6 lugar muy 
cercano del Palatinato que avia antigamente sido sujeto al Elector Palatino y 
lo gozava oy dia el Rey de España, y que tenían intelligencia y correspon- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 213 

dencia de amigos que avia dentro del dicho lugar del cuyo nombre no me 
acuerdo por agora, y me dixeron que era esto^una de las causas principales 
del querer este Príncipe acompañar á su hermana á Alemana. 

RELACIÓN 

DEL SUPUESTO DESCUBRIMIENTO DEL DORADO, POR WALTER RALEIGH 

Llegando, pues, á lo que toca á la execucion de sus grandiosos desinios, 
yua muy confiado el dicho Príncipe en lo que le auia asigurado un cierto ca- 
ballero inglés (pues para empresas semejantes menester faze muy gran di- 
nero) preso en la torre de Londres, cuya libertad ya se le auia otorgado el 
Rey al Príncipe, y aun el Lunes Santo antes de su muerte, que fué al vier- 
nes siguyente, le embió el Príncipe un recaudo con uno de sus más priuados 
diziéndole que le pesaua en estremo de su enfermedad, más por respeto del 
que de sí mismo; pero que confiaua en Dios pararía en nada, y que nunca 
veria al Rey, su padre, sinprimero sacarle con su propria mano de donde 
estaua, y ubiérale sido for90so en aquel mismo dia al Rey dar lugar á ello, 
teniéndolo el Príncipe enteramente resuelto sin que se ubiera atreuido ningu- 
no de sus enemigos de opponerse á ello, porque temíanle quantos Consejeros 
auia, y más después de la muerte del postrer gran Tesorero, no auiendo él 
en fuera quien se atreuiesse de contradezille. Llámase este cauallero del qual 
se trata Ser Walter Ralley, aun oy dia preso, el qual diferentes vezes ha 
hecho grandes proposiciones al Rey y á su Consejo en diferentes materias y 
en particular tocante á su prisión, siendo cierto que el Rey conocía su ino- 
cencia, como lo tenia declarado en más peticiones y cartas suplicatorias, que 
auia procurado fuessen entregadas en manos del Rey, mayormente instando 
en esto después de su justificación que hizo en Consejo lleno y delante de 
todos los Consejeros poco antes que faltasse el gran Tesorero Salisbery, el 
qual era su capital enemigo, juntamente con algunos que asistían rnuy cerca 
de la persona del Rey. Ni avrá en este Reyno á cuya noticia no aya llegado 
la relación desto, auiendo el dicho Raley siempre propuesto al Rey y su Con- 
sejo que si le otorgauan su libertad, él era sabidor en dónde auia una mina 
en las Indias que consiste de tierra arenal de la qual se saca y aparta oro 
muy fino á razón de diez y seys por ciento de peso, así como lo mostró con 
efetos ocho ó nueve años avrá; y de cómo salió verdadera la prueva desto á 
ninguno de los del Consejo le está encubierto. Aviendo además éste dicho 
Raley más vezes propuesto que quando le diessen hasta quatrocientos ó qui- 
nyentos hombres, sin más emprendería él mismo la jornada á su costa, sólo 
pidiendo del Rey los vaxeles, y que por su persona ningún mando tendría 
entre la gente de guerra, contentándose con sólo un m09O de cámara que le 
siruiesse hasta saliesse con efeto la execucion de lo prometido, y quando no 
cumpliese con lo prometido, se condenava á sí mismo á ser degollado en la 



214 REVISTA DE ARCHIVOS 

tilla á bordo el nauio. Pero que también, llegando á demostración de vista 
á aclararse la verdad de este hecho, se someterían la dicha soldadesca y gen- 
te de guerra á su mando 3' govierno, reconociéndole por cabe9a en todo, pro- 
metiendo de llenar y cargar quantos mandasse destos arenales, dexando aquí 
para mayor seguridad en rehenes á su muger y hijos. Y cierto que más vezes 
a sucedido hallarse este negocio en tal punto 'de prevención, que sólo le fal- 
tava echar mano á la obra; pero el susodicho Tesorero con los de su facion^ 
que eran enemigos del Raley , pudiendo mucho con el Rey, procuraron 
siempre estoruar la empresa, como todavía lo estoriian, recelándose justa- 
mente del dicho Raley como sabidores y culpados de la sin justicia y razón 
que le an hecho, quanto y más conociéndole por hombre de gran ánimo y al- 
tiuos pensamientos, y tal, que auiendo hecho un seruicio tan señalado á la 
Corona, no dexaria de crecer asimismo.de autoridad y grandeza, como quien 
está conocido por el mayor marinero desta Corona, como assaz lo aueriguan 
sus hazañas en las Indias y quando dio en Cádis, como lo declara la historia 
llamada Des Laurürs de Nassau, con otro historiador francés que escriue la 
historia de las Indias que hizo Theodorus de Brie, donde ampliamente des- 
criue todos los hechos del dicho Sr. WalLer Raley en diferentes partes y 
playas de allá. Además de otro discurso chiquetillo del dicho Raley to- 
cante á sus navegaciones y viajes. Continuando todavía cada día en ofre- 
cerse al Rey para tal -viaje y á su costa, con dezir que sólo se pierde un 
hombre quando él se pierda, quanto y más estando harto perdido en el es- 
tado y puesto do al presente se halla; y quando no cumpla con quanto tiene 
prometido, en su mano del Rey está desdesiUe y no apadrinar á la empresa, 
asigurado en lo que va de su persona; quando le tuviessen los españoles en su 
poder, ningún poderio de otro Rey en todo el mundo bastaría para librarle, 
y por lo contrario, llenando al cabo lo prometido de su empresa le aya de 
fauorecer y socorrer Su Magestad. El Embaxador extraordinario de España 
que se halló aquí ogaño, D. Pedro de Cúñiga, harto sabe de los quilates y 
suficiencia deste Raley, aviéndosele mostrado muy contrario en los prime- 
ros principios de su embajada ordinaria. Assaz están conocidos sus hechos 
quando Capitán de las guardas de la Reyna muerta Doña Isabel y Vicealmi- 
rante en todas sus armadas de mar, no deviendo en cosas de la mar cosa á 
ningún marinero por grande, ni aun al famoso capitán Draque. El Rey dessea 
mucho darle libertad con dezir que bien sabe que el Raley jamás emprendió 
cosa contra su persona ó Estado, aviéndolo condenado su Consejo á su arbi- 
trio y alvedrio sin parecer ni aun un solo testigo de viva voz, más que lo que 
dezian averio oydo, etc., con presunciones y sospechas, ni se an aueriguado 
prueuas contra él, así que sólo está puesto el nudo en la autoridad y gran- 
deza de sus enemigos, los quales pudiendo mucho con el Rey le detienen, 
no queriendo el Rey ofenderlos visto el miedo que le tienen. Así que vive 
con esperan9as todavia el Raley que con el tiempo alcan9ará del Rey su 
libertad, no la desseando más que para embarcarse en esta empresa y viaje 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 215 

en que va fundada y apoyada su fortuna y de sus hijos, y mayormente en 
este punto abivan sus esperan9as la necessidad y estremo en que se veen re- 
duzidas las cosas deste Rey no, teniendo por recreydo que el único y verda- 
dero remedio para ello pende de la execucion de su viaje, como lo cuentan y 
testifican cada dia muchos al Rey. Así que se resuelve de todo el Re}' em- 
biar por la primavera que entra una barca ó vaxelillo de sesenta á ochenta 
toneladas, cargado medio de gente de guerra y medio de mercadurías, y avrá 
esta barca de reconocer si después que avia estado la postrera vez allá el 
Raley no ubiessea acaso los españoles mandado fabricar por aquella comar- 
ca algunos borgages ó aldeas alrededor y pie de la dicha montaña ó ay cer- 
ca, porque dessea ir allá y llegar con mayor seguridad, siendo recierto que 
en todo el mundo uno solo puede aver, que se llama el Capitán Quimiche, 
que juntamente con él sabe el puesto del qual se habla, aviéndose ya muerto 
el cachique que se lo havia enseñado á él. Avrá y se dará en este negocio 
más luz y claridad quando sea tiempo y sazón, con relación muy á menudo 
de la manera en que el Príncipe los pertrechava y proveya de lo necessarioj 
y que tantos avian de ser los vaxeles y los que en ellos yrian, y podrá ser 
que también se dará alguna noticia y conocimiento de la dicha montaña, y 
por lo menos se dará noticia del puesto, jurisdicción y provincia del Ca- 
chique ó Reye9uelo donde está, con que fácil será con otras notas que se da- 
rán venir á la noticia de el dónde está la dicha mina, aunque no se pueda 
prometer asiguradamente de señalar su puesto, sino de á más ó menos, que- 
dando esto para los que yrán á la dicha tierra que lo avrán de pesquisar. 
Asimismo se jurará de que quanto va escrito en este papel ha sido efetiva- 
mente propuesto, aviéndolo sabido el portador deste escrito por boca de 
quien tratábalo todo con el Príncipe muerto, aviéndoselo oydo más vezes 
hazer relación dello, siendo cosa cierta que no son seys personas en todo este 
Reyno que puedan dezir lo que en este papel va declarado. 

RELACIÓN 

DE CÓMO WALTER RALEIGH DESCUBRIÓ UNA MINA DE ORO EN LA GUAYANA 

Para mayor aclaración del negocio desta mina, es de notar que el Caua- 
llero Raley, en los años atrás, auiendo nauegado mucho por la costa de la 
Guiana, vino á dar en la ysla de la Trinidad, apoderándose allí de cierto pues- 
to llamado Gúmena donde hizo grandes daños á los españoles, prendiendo 
asimismo algunos Cachiques naturales de la ysla, y entre otros á un viejo 
anciano que dizen llegaua á edad de ciento y veynte años, cuyo nombre era 
Topiwary, el qual dio á este Raley un hijo suyo que le acompañó á este 
Reyno y murió de enfermedad después durante el sitio de Ostenda en Flan- 
des. Este viejo Cachique fué el que descubrió y dio noticia al Raley de la 
mina ocho ó diez millas, quando mucho lexos de la casa del dicho Cachique 



2i6 REVISTA DE ARCHIVOS 

Topiwary. Ni puede ser que los vezinos y moradores de la Trinidad no ayan 
conocido y puedan dar cuenta del dicho Cachique cosa de ciento y cinquenta 
ó doscientas milias más adentro riberasdel río llamado Oranoco, como y según 
se le he oydo más vezes dezir al.dichoRaley, y está esta mina dentro del terri- 
torio y señorío del dicho Cachique y no muy apartada de la casadeste Cachique, 
pues me ha dicho el Raley que partiendo por la mañana con el dicho Cachi- 
que hazla la mina, no tardaron más arriba de quatro ó cinco horas en yda y 
vuelta. Tiene el sitio de la montaña de la susodicha mina cosa de tres leguas 
de alrededor y legua y media de largo. Llegado el Cachique á la montaña, 
sacó en tres diferentes partes della un terrón ó césped verde que boluió á 
poner con mucho cuydado en su puesto, auiendo primero dado al Raley cier- 
ta cantidad de la tierra arenosa que auia debaxo del dicho terrón, que era de 
hermoso lustre y resplandor, y destas arenas sacó el Raley á razón de diez y 
seyspor ciento de oro muy fino y bueno, de lo qual asimismo hizo experien- 
cia en presencia de los Señores del Consejo, asigurando y jurando ser esto la 
pura verdad. 

Conuiene asimismo aduertir que en el camino que hizo riberas del rio Ora- 
noco el susodicho Raley, sólo passó por dos borgages ó lugares poblados, el 
uno llamado Ama y el otro Anepas. Pero lo cierto y acertado en este negocio 
será aueriguar quándo parte su nauio de aquí para allá, que será por la pri- 
mavera que viene, y aueriguar asimismo de más á menos quándo dará la 
buelta, de lo qual en su tiempo podré yo dar auiso, y sabido esto dar orden 
de coger el nauio á la buelta que hará, y por este medio se sabrá de cierto la 
verdad más en particular deste negocio, porque sólo agora embia Raley allá 
á este nauio para uer y reconocer si uviessen después que se alió allá fabri- 
cado los españoles alguna población ó caserías por ay y poder él después yr 
allá con las fuergas y gente que será menester, y daráse como tengo prome- 
tido cuenta en su tiempo, un mes adelantado de quándo aurán de partir, con 
la gente, la monición que auráa de llevar, con las demás particularidades, y 
se procurará en el ynter de 3Tse enterando más de lo que toca á esta empresa, 
y esto es quanto se puede dezir y hazer en esto al presente. 

En mi primera memoria dixe de cómo auia el Raley aportado en Carta- 
gena; pero supe de cierto después del mismo que fué á la Trinidad quándo 
tomó á Gúmena. El libro do Theodoro de Brye haze mención de todo esto 
como me lo ha dicho el Raley, y conviene mirar que no llegue cosa destas á 
oydos del Embaxador de Ynglaterra que está en España, porque él daría 
cuenta dello por sus cartas al Raley, él sospechando de cómo ubiesse podido 
su empresa salir á luz, seria quitar á los que descubrirán este hecho el poder- 
lo hazer. 

SEGUNDA RELACIÓN DEL MISMO SUCESO 

El Príncipe muerto de la Gran Bretaña, para cumplir con sus pretensiones 
y empresas tenía determinado de embiar al Sr. Water Raley para execucion de 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 217 

la empresa, con flota de cinquenta navios, de los quales el Príncipe proveeria 
los diez, otros diez los Condes Mauricio y Enrique con D. Manuel, y el Raley 
treynta; asigurado y confiado en los muchos amigos que tenia y lo mucho 
que podian y él con ellos, conociendo yo á persona que le a prometido quan- 
do sea menester cien mil ducados quando le viesse libre, para auenturallos en 
la dicha nauegacion, ni avrá hidalgo ni mercader en toda Ingalaterra que no 
se huelgue de darle dinero á cuenta de tal empresa, por la gran confian9a 
que tienen en la buena fortuna y valor de su persona del dicho Raley. 

Ora pues: llegando á apurar y aclarar de más á menos el puesto de la mina 
que apuntamos en el otro papel, conviene ver y enterarse de lo que passó du- 
rante la nauegacion y viaje del dicho Raley quando dio en Cartagena, donde 
en la rota que hizo prendió algunos que llaman Cachiques ó Reye9uelos de 
allá, que se hallaron con los españoles. A estos Cachiques los trató el Raley, 
contrario á lo que esperauan, con mucha cortesía y regalo, dándolos al mis- 
mo punto por libres y haziéndoles en lo demás el mejor tratamiento y aco- 
gida que podia, con que vino á ganarles de manera los ánimos y volontad 
que no sabian con qué poderle pagar tanto bien, quando el Cachique deOra- 
noco que llaman, agradecido de lo que le havia hecho cargo el Raley, tirán- 
dole una mañana aparte le dixo de cómo deseava vengarse de la cortesia que 
tenia recebido; y así, llenándolo cosa de cinco á seys millas de su posada, con 
dos palas y una marra ó pico de hierro, le dixo que no querría Ueuar otro 
ninguno más en su compañía, porque quando fuesse descubierto y llegase á 
oydos de los españoles no le yua de menos que la vida, y así, ni aun de su 
proprio hijo se fiaua en este caso. Viendo esto el Raley, mandó le siruiessen 
de ala doze mosqueteros de los suyos para preuencion de qualquiera sobre- 
salto que pudiesse auer, y así, acompañado de otro capitán que se murió y 
del capitán Quemiche, el qual todauia vine y es de la casa, como criatura y he- 
chura del dicho Raley, llegaron los quatro sin más á una cierta montaña no 
muy alta de tres leguas francesas en rededor y legua y media en largo, y asido 
el susodicho Cachique del a9adon sacó un terrón ó césped, descubriéndose por 
debaxo unas arenas amarillas como oro, con asiguralle que perderla la vida 
quando no se pudiesse apartar de las susodichas arenas cantidad de oro muy 
fino, y adelantados de algunos passos más hizieron la misma prueua en otra 
parte, y luego en otra, con los mismos efetos, andando con grandíssimo cuy- 
dado el Cachique en boluer á poner el terrón y césped que auian quitado en 
su puesto de manera que no se echase de ver. Hecho esto, baxaron de la 
montaña, allegándose donde auian dexado á los mosqueteros cosa de una mi- 
lla atrás, ios quales ninguna cosa sabian de lo que auia pasado, y bueltos á su 
puesto entreteníanse y regaláuanse lo mejor que podian, no passando dia en 
que aquellos indios no embiasen al Raley algún presente rogando y persua- 
diéndole á que quedasse allá, y en particular el susodicho Cachique le mos- 
traua mucho amor regalando y agasajándole lo que podia, estimando y hon- 
rándole, en tanto que le fió su propio hijo que traxo á esta ciudad y le tubo 



21 8 REVISTA DE ARCHIVOS 

algún tiempo consigo; y antojándosele al dicho indiano de saber de cómo se 
hazia la guerra en Europa, rogó al Raley embiase á su hijo á Olanda á ver 
el cerco que auia entonces de Ostenda, donde murió, de que le pesó en estre- 
mo al Raley; y preguntándole el Raley al Reye9uelo, como lo solía hazer más 
vezes, por qué causa no procuraua valer y servirse de la dicha mina para su 
mayor bien y grandeza, respondía que no se atreuia de intentar tal por miedo 
de los españoles, y que si se les llegase á noticia que uviesse emprendido tal 
cosa, que ie mandarían morir por no auer dado cueuta y parte de la mina á 
ellos al principio que supo della, y que le auia su padre quando viuia descu- 
bierto esta mina, y que no creya auer otro en el mundo fuera del que supiesse 
della. Prometióle el Raley que le bolueria á uer al cabo de tres años, tan va- 
lido de gente y armas que no auria que temerse de los españoles; y he oydo 
dezir á muchos mercaderes que los yndios de aquella costa, luego en asoman- 
do .y descubriéndose nauios ingleses, preguntan si no viene el Raley, auíendo 
siempre continuado desde su partida de allá de embialle de quando en quan- 
do unos indios, hallándose todavía hoy dia en la Torre donde está preso con 
uno que le sirue de acomodarle el tabaco á la costumbre de los yndios. Ni ay 
caballero en esta Corte quien no sepa quánta verdad es la que yo digo; y no 
passa de un año ó dos arriba que el Barón Walden, hijo mayor del gran 
Chamberlan, hallándose en cierta casa del campo, prouó y procuró de querer 
ganar al capitán Quimiche, proponiéndole que emprendiesse el viaje, ofre- 
ciéndole por medio del hermano mayor del dicho Raley veynte mil ducados 
de contado mientras tomasse á su cargo tal viaje, y que además le pagarla 
todas sus costas y que se le entregarla el dinero primero que partiesse de aquí; 
á que respondió el dicho capitán que antes moriría cien vezes que ser traydor 
á su amo y señor, el qual sólo tenia este camino y medio para librarse de su 
prisión; ni fué posible sacalle del dicho capitán otra respuesta por muchas 
promesas que le hiciessen. 

Pero podrá alguien preguntar cómo sucedió que el Raley no cargasse 
entonces sus navios de aquella mina, á que yo puedo responder de auerle 
oydo al mismo Raley protestar y jurar que no creya cosa que le ubiesse di- 
cho el Reye9ueio; además, que ningún modo ni via tenian para llegar á hazer 
prueva dello, y que se auia seruido de las susodichas arenas en lugar de pol- 
.úos quando escriuia [por] espacio de tres años, y más por ser de mucho lus- 
tre, y que sólo llegó á apurar la verdaddeste hecho desgues de su prisión 
por medio muy estraño, y fué que estando en plática con cierto platero, le 
dixo de cómo auia entendido que auia venido un navio de las Indias que 
traya una muestra de cierta tierra de la qual dezian se sacava cantidad de 
oro, y á propósito desto le dixo el Raley que mirasse los poluos que auia en- 
cima de la mesa, en los quales le auian asigurado auer oro. Pidióle el platero 
que le diesse algunos pocos de aquellos poluos, y dándoselos el Raley le dixo 
que por el primer grano de oro que sacasse de aquellas arenas le prometía 
darle cien ducados; y bolvíendo el platero al otro dia reyendo, pidió le 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 219 

diesse los cien ducados prometidos, pues auia apartado de las susodichas 
arenillas á razón de doze por ciento de oro fino, de que quedó espantado el 
Raley y contento, pagándole luego los cien ducados que le auia prometido; 
y continuando luego el Raley de hazer tres ó quatro diferentes pruevas con 
mucha puntualidad y desuelo, llegó á sacar siempre á razón de diez y seys 
por ciento de la tierra mineral, cosa que hizo se resolviesse en querer dar 
cuenta dello á los señores del Consejo; y assí dio cuenta dello y al Rey y al 
Consejo, sahéndole la experiencia y prueva en presencia de todos de la ma- 
nera que queda dicho, y así, ofrecióse á la empresa del viage á su costa en la 
manera que en el otro papel queda declarado, y tuvieron los del Consejo harto 
que pensar y rumiar sobre la proposición que haria, concluyendo los que de- 
seavan el bien destos Reinos y Estados que convenia y era bien dexarle yr; 
pero el Tesorero muerto, siendo su enemigo capital, y otros también que le 
querrían mal, alegauan que todo era engaño y embuste y sólo para alcangar 
libertad, y así prevalecieron en la demanda como quienes podían todo lo que 
querrían, teniéndole ganada la volontad al Rey; ni quisieron admitir su pe- 
tición, diziendo que embiasse allá y que á la vuelta que se haria con traer 
quarenta ó cínquenta bariles de la dicha mina, yria entonces él en persona 
á su pla9er y con toda libertad, cosa impertinente y muy fuera de razón, 
como lo dixo el mismo Raley, pues imposible era intentar y hazer esto sin 
que llegasse á noticia de los españoles, estando la susodicha mina assaz cer- 
cana de Cartagena, y que ellos luego fabricarían castillos y fortalezas alre- 
dedor, assí que por este medio se perdería lo todo; y éste es el punto en que 
se quedó el negocio desta empresa. Yo sé que el Tesorero muerto dixo una 
vez á Monsieur de la Boderie, entonces Embaxador por Su Magestad Chris- 
tíaníssima en estos Reynos, que era grandíssimo daño de que estuviesse pri- 
sionero el susodicho Raley, pues él podía hazer el mayor bien y seruicio á 
esta Corona que quantos ingleses avia; pero que á soltalle y darle por libre, 
se vengaría luego de sus enemigos y seria insufrible, así como salió quasi á 
ser quando privava con la Reina Doña Isabel. Otros discursos pasaron entre 
los dos, que dexo por no cansar, por los quales el dicho Embaxador llegó á 
conocer el humor desta nación inglesa, la qual por lo más no tiene ley, Dios 
ni consciencia. Est^ Raley anda continuando sus pretensiones en este nego- 
cio y confia que en fin hará el viaje, mayormente que la necessidad y aprieto 
en que se veen puestas y reduzidas las cosas desta Corona les obligará de 
llegar á la prueva y ensayo deste expediente, y ésta es la causa por la qual 
anda en querer embiar el susodicho vaxelillo, y quando le persiguyesse su 
desdicha de manera que no pudiesse yr en un año ó dos, por lo más largo, 
resuélvese el susodicho Raley de embiar allá á la empresa al Capitán Quimi- 
che acompañado de su hijo mayor, aunque por lo que yo siento, no llegará 
á salir su fin la empresa, porque se tomará otro camino en el negocio que 
no conviene declarar, quanto y más que lo que digo en esto no tiene más fun- 
damento de mi sospecha. 



220 REVISTA DE ARCHIVOS 

El Marqués de Flores, Embaxador extraordinario que fué ogaño aquí, assaz 
sabe deste Raley y de la reputación y estima en que es tenido aquí, y assí 
siempre ha procurado hazerle las peores obras y oficios que ha podido, á lo 
que he oydo dezir, para estoruar y atajar su libertar. Y dize el que da este 
papel, que en ocurrencia de que se dessee se aclare algún punto más de lo que 
lo está, señalándole en la margen, se hará. 

Y más, dará medio y tra9a para que pueda yjr en el vaxel que ha de yr 
esta primauera allá algún confidente del Embaxador quando gustase dello, 
para mayor noticia y aclaración del negocio á la buelta que hará el vaxel. 

, El pataje que acompaña el vaxel le deuen de tomar en Ologne, en Fran- 
cia, provincia de Poictou, y el que da este papel tiene á su cargo el particu- 
lar deste pataje. 

CARTA 

DE D. DIEGO SARMIENTO DE ACUÑA AL PRESIDENTE DEL CONSEJO DE HACIENDA 
SOBRE LA EXPEDICIÓN DE WALTER RALEIGH Á LA GUAYANA 

Bien entera noticia tendrá V. S.^ de la armada que salió el año passado de 
Inglaterra sobre el ofrecimiento que hizo su general Waltero Rale á aquel 
Rey y su Consejo, de que sabia dónde auia una mina de oro en la Guiana, 
que él descubrió y reconoció el año de 95, durante la guerra, y que hasta 
agora ni estaba reconocida ni sabida por los españoles ni otros, ni prouada 
aquella tierra. 

Y aunque yo me opuse y procuré estorbar el viage deste cauallero, sus 
promesas tan afirmativas de boluor con grandes tesoros sin daño de nadie, y 
los muchos amigos y autoridad que tenia en Inglaterra, lo adelantaron de ma- 
nera que fué imposible estorbar el viage, aunque el Rey lo deseó mucho, y 
todo lo que pude sacar fué que él diese antes de partirse seguridad y fian- 
zas de no hacer daño á basallos ni .tierras del Rey nuestro señor, y que el Rey 
de Inglaterra me diese la mano y la palabra á mí, como me la dio, de que si 
el Walter Rale hiziese ofensa á tierra ó basallo de el Rey nuestro señor me le 
entregaria con sus navios y gente para que el Rey nuestro señor mandara ha- 
cer justicia dellos en Madrid. De todo esto auisé muy particularmente al Rey 
nuestro señor muy á tiempo, diziéndole cómo este general Walter Rale era 
herege y mal afeto á las cosas de España desde el tiempo de la Reyna Isabel, 
de quien fué muy priuado, y que así, no auia que tener ninguna seguridad de 
su fee ni de su palabra; diziendo también con mucha particularidad y pun- 
tualidad los navios, gente, artillería y municiones que lleuaba, y el sitio don- 
de él auia descubierto al Rey con gran secreto que estaba la mina, que era en 
la Guiana, por el rio de Arenoco arriua, junto á Santo Thomé, y representé 
á Su Magestad quán necesario era tener aquello preuenido y una armada en la 
Trinidad para deshacer y castigar la inglesa; y aunque nuestra armada no fué, 
los auisos y preuenciones llegaron á tiempo que aquello estuvo en defensa, y 



BIBLIOTKCAS Y MUSEOS 221 

el daño que pudo hazer Walter Rale fué menos del que hiziera si estuviera de 
otra manera. Quando Walter Rale bol vio este verano á Inglaterra, yo estaba 
ya despedido de aquel Rey y para partirme. 

(Borrador de carta para el Presidente de Hacienda.) 



NOTAS BIBLIOGRÁFICAS 



Lope de Ve^a. «Arte nuevo de hazer comedias en este tiempo, > publié et 
annoté par Alfued Morel-Fatio: París, A. Fontemoing, 1901 . (Extrait du Biille- 
tin Hispaniqíie d'Octobre-Décembre, 1901.) — Un folleto de 43 págs. en 4.° 

A pesar de lo mucho que se cita el Arte nuevo, de Lope, pocos son los que 
realmente lo han leído. Acontece con él algo análogo á lo que ha ocurrido 
con la famosa Epístola de Horacio: que á consecuencia de su vulgarización 
en otras épocas y de la excesiva popularidad que alcanzó entre los retóricos 
de antaño, anda hogaño asaz desatendida y un tantico desacreditada. 

Además, por lo que hace al Arte de Lope, notábase la falta de una buena 
edición, en que, sobre la base de la primera, se depurase el texto y se ilus- 
traran algunos pasajes obscuros que ofrece. Esto ha movido al Sr. Morel-Fa- 
tio á publicar en el Biilletin Hispaniqíie el discreto trabajo en que nos vamos á 
ocupar. En él, después de algunos preliminares encaminados á esbozar la 
historia literaria y el plan del Arte^ da el Sr. Morel-Fatio el texto del último 
con arreglo á la edición de las Rimas de i6og, salvo en algunos pasajes noto- 
riamente alterados, y que han sido restablecidos en las ediciones posteriores, 
en cuyo caso inserta en nota la lección original. Después del texto viene un 
comentario interesante, aunque tal vez demasiado prolijo. 

El Sr. Morel-Fatio ha prestado un verdadero servicio á las letras con esta 
publicación, que agradecerán de seguro los candidatos á la agregación de 
español, para quienes especialmente se destina. Hubiera sido de desear, sin 
embargo, ya que el Sr. Morel-Fatio ha puesto tan exquisito esmero en tarea 
de tan poca monta, que procurase evitar ciertos deslices, disculpables cierta- 
mente en trabajos de más alto vuelo. Nos fijaremos en algunos, subsanados 
los cuales, entendemos será todavía más útil la presente edición del Arte 
nuevo. 

Atribuye el Sr. Morel-Fatio al Sr. Menéndez y Pelayo haber creído el 
Arte publicado en 1602. Y no tiene en cuenta la pág. 456 del tomo II (pri- 
mera edición) de la misma Historia de las ideas estéticas en España, citada por 
el Sr. Morel-Fatio, donde se da por supuesto que la fecha del Arte nuevo de 
hazer comedias es el año 1609, fecha indicada también por Luzán. 

A las ediciones del Avtc mencionadas por el Sr. Morel-Fatio hay que aña- 

13 



i22 REVISTA DK ARCHIVOS 

dir otra bastante conocida: la de Manuel García de Villanueva Hugalde y 
Parra, á las págs. 275-285 de su detestable libro 0/igen, épocas y progresos 
del Teatro español: Discurso histórico, etc. (En Madrid, en la imprenta de Don 
Gabriel de Sancha, año de 1802.) 

Advierte luego el Sr. Morel-Fatio que Lope, en la dedicatoria á Marino ds 
Virtud, pobreza}' mujer, dice: «En España no se guarda el arte, ya no por ig- 
norancia, pues sus primeros inventores Rueda y Naharro le guardavan, que 
apenas ha ochenta años que pasaron.» Y sigue el Sr. Morel-Fatio: «Voilá 
Naharro mentionné aprés Rueda et comme son contemporain, alors qu^il luí 
est notahlemeiit antérieur» (pág. 7). Pero da la picara casualidad de que Lope 
dice bien, y que ese Naharro no es Bartolomé de Torres Naharro, como sin 
duda imagina el Sr. Morel-Fatio, sino otro Naharro algo posterior á Lope de 
Rueda, y del cual es cosa singular se haya olvidado el Sr. Morel-Fatio. Nada 
menos que Cervantes, en libro tan poco conocido como las Ocho comedias y 
ocho entremeses nuevos, dice (en el Prólogo): «Sucedió á Lope de Rueda, Naha- 
rro, natural de Toledo, el cual fué famoso en hacer la figura de un rufián co- 
barde. Este levantó algún tanto más el adorno de las comedias y mudó el 
costal de vestidos en cofres y en baúles, etc., etc.» Y Agustín de Rojas Vi- 
llandrando.. en el libro I del Viaje entretenido, habla también de Navarro, na- 
tural de Toledo, diciendo: «fué el primero que inventó teatros.» La figura de 
este Navarro ó Naharro es, pues, capitalísima en la historia del teatro espa- 
ñol. Consérvase una comedia suya (bastante mediana por cierto), que desco- 
noció La Barrera, y que publicará pronto, según mis noticias, el profesor 
¥ . De Haan. 

Pero dejando estas minucias, que un erudito mediocre advertiría, y fiján- 
donos en el texto del Arte, quisiéramos que la puntuación hubiese sido algo 
más atinada. No podemos detenernos mucho en este punto; pero no es difí- 
cil advertir con cierta frecuencia el defecto á que nos referimos. 

Dos pasajes hay en el Arte nuevo, cuya inteligencia puede ofrecer dificultad 
para un extranjero, y que no explica satisfactoriamente, á nuestro juicio, el 
Sr. Morel-Fatio. Uno está en los versos siguientes (131 -140): 

«Creed que ha sido fuer9a que os truxcsse 
A la memoria algunas cosas destas, 
Por que veáis que me pedis que escriva 
Arte de hazer comedias en España, 
Donde quanto se escrive es contra el arte, 
Y que dezir como serán agora 
Contra el antiguo y que en razón se funda, 
Es pedir parecer a mi esperiencia, 
No el arte, porque el arte verdad dize 
Que el ignorante vulgo contradize.» 

Supone el Sr. Morel-Fatio que convendría corregir en el verso subrayado: 
y en que razón se fundan^ para que la frase tuviese sentido. Nada de eso; el 



BÍBLlOtECAS V MUSEOS 11^ 

Sfentido se comprende muy bien sin necesidad de corrección alguna. Lope 

quiere manifestar: «Creed que decir cómo serán ahora las comedias en 

España contra el arte antiguo, y fundado en la razón, será pedir parecer á 
mi experiencia, no pedir Arte.n 
El otro pasaje dice (v. 264-268): 

«No traya la escritura, ni el lenguaje 
Ofenda con vocablos exquisitos, 
Porque, si ha de imitar a los que hablan, 
No ha de ser por Pancayas, por Metauros, 
Hipogrifos, Semones y Centauros. » 

El Sr. Morel -Patio lo entiende así: No traya la escritura vocablos exquisitos, 
ni el lenguaje ofenda con ellos. La construcción de la frase no admite seme- 
jante sentido. El adjetivo traído, tiene la significación de usado, gastado, 
cosa que se va haciendo vieja, y se dice propiamente de la ropa. Lope em- 
plea en este sentido el verbo traer, y quiere decir: No traiga el poeta la escri- 
tura (i. e. no sea de un estilo descuidado, incorrecto y vulgar), ui tampoco 
ofenda el lenguaje con vocablos exquisitos (i. e. ni peque por el extremo contrario). 

Aparte de estos insignificantes detalles, la publicación del Sr. Morel-Fa- 
tio es muy digna de loa, y tiene cosas interesantes que ilustran y completan 
el breve, pero substancial comentario del Arte nuevo^ hecho por el Sr. Me- 
néndez y Pelayo en la Historia de las ideas estéticas en España, 

A, Bonilla y San Martín. 



Luis Labarta.— Hierros artisticos. Colección de láminas representando los 
más notables trabajos de forja, particularmente los debidos á los maestros caste- 
llanos y catalanes. Texto en español y en francés: Barcelona, Seix, s. a. — Dos to- 
mos en 4.° de á 100 láminas litográficas acompañadas de otras tantas hojas ex- 
plicativas. Encuademación en tela. 

Seguramente esta obra prestará gran servicio á los artistas^ á los arqueó- 
logos y á los aficionados al arte de los pasados siglos. Se halla tan escasa 
nuestra bibliografía de repertorios gráficos en que poder apreciar el desarrollo 
y sucesivas fases de las industrias artísticas españolas, que es de estimar 
esta obra destinada á perpetuar el arte de los Andino, Villalpando, Idrobo, 
Céspedes y otros maestros rejeros, cuyos nombres han registrado la erudi- 
ción. Pero sería más estimable si las reproducciones que contiene de obras de 
rejería estuviesen hechas directamente de fotografías. Lo están de dibujos 
acuarelados con cierta gracia por el Sr. Labarta, que los ha tomado unas ve- 
ces de fotografías, otras veces de láminas litográficas conocidas, con lo cual 
han perdido detalles, y esto les hace desmerecer, hoy que en esto de repro- 



ál4 REVISTA DE ARCHIVOS 

ducir para fines artísticos y científicos se exige tanta precisión y fidelidad. 

En cuanto se hojea la obra se comprende que el propósito del autor y del 
editor es contribuir con tan copiosa y varia colección de modelos al nuevo 
renacimiento que especialmente en Cataluña se deja sentir en ese arte, y en 
verdad que en tal concepto merecen calurosos plácemes, tanto por modo tan 
práctico de contribuir al progreso artístico, como también por el esfuerzo y 
desembolso que supone la publicación. Esta llena en esa parte su objeto, no 
sólo por la abundancia y mérito de los modelos, sino por el gusto con que los 
ha reproducido el Sr. Labarta. 

Desde el punto de vista puramente arqueológico tenemos que oponer al- 
gún reparo. Falta en toda la obra una disciplina severa de doctrina que hu- 
biese impuesto un método, y falta también depurar ó precisar algunas clasi- 
ficaciones, como asimismo aquellos datos de procedencias y particularidades 
históricas que los eruditos no dejarán de echar de menos en las hojas de tex- 
to; y no ha suplido estos lunares el autor del prólogo, D. M. Utrillo, que 
acaso pensó hacer la historia de tan importante industria, y es lástima no la 
haya hecho. 

Nada diremos de la constante diferencia qne en los epígrafes de las lámi- 
nas se hace ó trata de hacerse del arte castellano y el catalán, ni de la abun- 
dancia de motivos de éste. Con todo, los arqueólogos hallarán en esta publi- 
cación, ya que no noticias, reproducciones en cantidad bastante que les per- 
mita utilizarla como repertorio útilísimo para la comparación y la consulta, 
y base para intentar aquel trabajo histórico que, como tantos, está por ha- 
cer. Allí encontrarán reunidas las famosas rejas que enriquecen nuestras ca- 
tedrales, los aldabones y otras piezas de las colecciones de los Museos de 
Madrid, de Vich, de la colección Rusiñol, casa Brusi y Valencia de Don 
Juan, más algo de lo que se conserva en el extranjero. 

Aunque dado el carácter de la obra, más gráfico que literario, no era muy 
necesario que su texto fuera bilingüe, pues el arte es una lengua universal, 
y de expresión suficiente para que por sí mismas se divulguen nutstras ri- 
quezas arqueológicas en el extranjero, debemos congratularnos de que lo sea, 
siquiera por el deseo que supone de abrir mayores horizontes á los libros 
españoles que, por desgracia, casi nunca pasan la frontera. 

La edición, por su carácter artístico, corresponde al objeto. Sin el pesado 
inconveniente de los infolios ilustrados, los dos volúmenes de Hierros ariisti- 
eos, reducidos al tamaño del 4.° español, son álbums manuables, y la parte ti • 
pográfica, así como la encuademación, revelan un gusto no común que hará 
codiciable esta publicación. 

José Ramón Mélida. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 225 

Museo-Biblioteca de Ultramar en Madrid. Catálogo de la Biblioteca: 

Madrid, imp. de la Suc. de M. Minuesa de los Ríos, 1900.— ix-350 págs. en 4.° 
mayor. 

A la actividad y al celo de los Sres. D. Francisco de P. Vigil y D. Fran- 
cisco Cousiño, Jefe el primero y Oficial el segundo del Museo -Biblioteca de 
Ultramar, se debe la publicación de este Catálogo, útilísimo como todos los 
de su género, pues nos da á conocer los libros que existen en aquel estable- 
cimiento, donde se halla reunida la mejor colección de obras referentes á 
nuestros antiguos dominios de América y Oceanía que existe en España. Di- 
cho Catálogo se halla dispuesto por orden de autores; los escritos anónimos 
ocupan una sección distinta (págs. 225 á 308); otra los periódicos y revistas 
(págs. 309 á 319), y otra los autores y traductores en dialectos filipinos (pá- 
ginas 321 á 350). 

La iniciativa del Sr. Vigil, que fué apoyada por el eminente escritor Don 
Víctor Balaguer, Presidente de la Junta Directiva del Museo -Biblioteca de 
Ultramar, y secundada por el Sr. Cousiño y demás Oficiales de ésta, es dig- 
na de todo encomio, pues facilita al público el estudio de las obras conserva- 
das en aquel Centro, enriquecido con las colecciones de libros tocantes al 
Nuevo Mundo que pertenecieron á los Sres. Gayangos y Zaragoza. La mejor 
prueba de esto es que apenas el infatigable publicista chileno D. José Tori- 
bio Medina examinó dicho Catálogo, encargó que se le redactasen cédulas bi- 
bliográficas de más de 150 obras para su Biblioteca hispano-americana^ las cua- 
les, sin duda alguna, no había podido hallar en las bibliotecas de su país. 

M. S. Y S. 



VARIEDADES 



España. — Barcelona. -En Octubre del año próximo pasado ha comenzado á 
publicarse en catalán la Revista Ltiliana, redactada por sacerdotes. Dirección 
y Administración: Carrer de Catalunya, 96-98, Poblé Nou de Barcelona. 
Aparece mensualmente en cuadernos de 32 págs. de texto y 8 de folletín. 
Un año, 2 pesetas. — En Enero del año corriente aparecieron Hojas selectas ^ 
revista para todos. Est. tipolit. editorial de Salvat y Comp.* Cada mes da 
un cuaderno de 96 págs. con ilustraciones. Precio de cada cuaderno, i y 1,25 
pesetas. — pr. 

Cáceres. — Está aprobado el presupuesto de obras necesario para la instala- 
ción del Mu^eo provincial Arqueológico Artístico que con tan laudable ahinco 
ha perseguido la Comisión de Monumentos de aquella ciudad.-— pr. 



226 REVISTA DE ARCHIVOS 

Córdoba, — La Sociedad Cordobesa de Excursiones ha continuado en los meses 
de Enero y Febrero sus tareas haciendo dos visitas á la Catedral, acerca de 
las cuales ha publicado dos artículos en el Diario de Córdoba D. Manuel En- 
RÍQUEZ Barrios.— En el mes de Febrero se ha publicado el Ahnanaqiu del 
Diario de Córdoba, en el que se insertan un largo estudio de D. Ricardo 
de Montes y Romero titulado La literatura cordobesa durante el año igoi, 
dando noticias de los periódicos publicados en la provincia, libros de auto- 
res cordobeses que han visto la luz, etc., etc., y un artículo histórico, £/ 
socorro de Castro (1331), debido á la pluma de nuestro colaborador D. Ra- 
fael Ramírez de Arellano. — El mismo escritor publicó el 28 de Febrero en 
el referido periódico un trabajo rotulado Cordobeses ilustres. D. Alonso de Agui- 
lar. — En el Círculo de la Amistad dio el 22 de Febrero una conferencia, cuyo 
tema era Estudio histórico- crítico del lugar en que se libró la batalla de Munda, 
el Sr. D. Francisco Valvekde, quien se propuso demostrar que tal combate 
se verificó en las cercanías de Montilla. — Con el título de Advertencias á la 
Historia ha publicado en el Diario de Córdoba algunos artículos acerca de 
antigüedades de Montilla (el último el 11 de Marzo) D. José de Guz\fÁN bl 
Bueno. — egq. 

León, — El miércoles 26 de Febrero comenzó á publicarse en El Heraldo de 
León, en forma de folletín encuadernable, un estudio de Clemente Bravo so- 
bre La Imprenta en León, — me. 

Madrid. — Examinado por la Real Academia Española el trabajo intitulado Don 
Guillen de Castro, estudio biográfico y bibliográfico, único presentado al primero 
de los dos certámenes abiertos en 19 de Noviembre de 1897, ha creído que 
la expresada obra no reúne las condiciones necesarias para merecer premio 
ni accésit. — La misma Real Academia, con fecha 28 de Febrero próximo pa- 
sado, abre dos certámenes literarios acerca de los temas siguientes: Biogra- 
fía y estudio crítico de un autor castellano que merezca ser considerado como modelo 
de lengua y estilo, y cuyo nacimiento sea anterior al siglo xix; Gramática y vocabu- 
lario de las obras de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita. Para cada uno de estos dos 
certámenes: premio, medalla de oro, 2.500 pesetas y 500 ejemplares de la edi- 
ción que á sus expensas hará la Academia; accésit, 1.250 pesetas y 250 ejem- 
plares. Las obras se recibirán en la Sectetaría de dicha Corporación hasta 
las doce de la noche del i.° de Marzo de 1904 (Gaceta de Madrid, 3 Marzo.) 
— En Sala de Amaré han estado expuestas desde la noche del 20 de Febrero 
las ilustraciones que para la edición de las obras del poeta Zorrilla está pu- 
blicando el editor Sr. Delgado (Vid. nuestra Revista, Junio, 1901, pág. 406). 
— Acerca del tema Del regionalismo en Cataluña, comentarios á un libro, disertóen 
la Real Academia de Jurisprudencia la noche del viernes 24 de Enero D. Adol- 
fo PoNS. — Por Reales decretos de 21 de Febrero de 1902 han sido nombrados 
Consejeros de Instrucción pública nuestros compañeros D. José Joaquín He- 
rrero y D. Miguel García Romero, de la Sección segunda; 1). Juan Catalina 
García, de la cuarta, y D. Ismael Calvo y D. Eduardo Hinojosa, de la quin- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 227 

ta.— Se ha concedido la gran cruz del Mérito naval al Académico de la His- 
toria, nuestro colaborador, D. Adolfo Herrera. — pr. 

Salamanca. — Con el comienzo del año ha coincidido la aparición de una Re^ 
vista Católica^ científico- literaria, fundada por la Academia de Santo Tomás 
de Aquino, la cual se publica quincenalmente por profesores de la Universi- 
dad y jóvenes estudiantes. — pr. 

Zaragoza, — Se ha publicado el programa de los Juegos florales que se han 
de verificar allí en el año 1902. (Gaceta de Madrid^ 8 Diciembre 1901.) — pr. 

Francia. — Tomamos de la Reviie hispanique, año 1901, pág. 580: «Un exem- 
plaire de la traduction fran9aise de La Celestim: Paris, Gilíes Robinot, 1578, 
in- 16, portant, sur les plats de la relieure, les chiffres couronnés de Louis XIII 
et d'Anne d'Autriche, s'est vendu á Paris le lundi 25 mars 1901, trois mille 
sept cent cinq francs. II appartenait á la Bibliothéque de feu M. Guyot de 
Villeneuve, Président de la Société des Bibliophiles Fran90Ís, dont le cata- 
logue (Deuxiéme partie, n.** 977, Librairie Damascéne Morgand) contientune 
reproduction de la relieure, etavait figuré jadis dans la Bibliothéque de M. de 
Soleinne Cat., tome IV, n.° 4.812).» — Leemos en elBulletin hispauiquefKne- 
ro-Marzo 1902: «M, Mérimée a pris pour sujet de cours public, cette année, 
á la Faculté des lettres de Toulouse, La poésie lyriqne espagnole au xix^ siecle, 
M. Martinenche, á la Faculté des lettres de Montpellier, traite des Origines 
diidrame espagnol. M. Bourciez, á la Faculté des lettres de Bordeaux, expose 
les Principes de la philologie romane (I, Évolution des sons), en dirigeant spécia- 
lement son attention vers les langues de la péninsule hispanique.» — Del Pa- 
tit Journal, 7 Marzo: «La Bibliothéque nationale a donné hier le «bon á tirer» 
du dixiéme volume de son catalogue general des Imprimes. Au bout du dixié- 
me volume, la lettre B est á peine entamée! M. Duparc, qui est chargé de la 
direction du catalogue, estime que ce travail considerable pourra compren- 
dre environ de quatre-vingts á quatre-vingt-dix volumes. On en public de 
quatre á cinq par an. Nous n'aurons done le catalogue complet des imprimes 
que dans une vingtaine d*années; et si Ton songe que la Bibliothéque ne com- 
prend pas moins de 1.500.000 ouvrages et que ees ouvrages devron étre clas- 
sés dans le catalogue par ordre minutieusement méthodique, et chacun avec 
une dizaine de ligues de mentions, on comprendra que ce délai n'est vraiment 
pas excessif. » — Del mismo periódico, 11 Marzo, á propósito de vacaciones en 
las Bibliotecas de Francia: «Les vacances dans les bibliothéques. Tous les ans 
á pareille époque, les bibliothéques parisiennes sont fermées au public, afin 
de permettre aux employés une revisión de la classification des volumes. En 
conséquence, la Bibliothéque nationale sera, rappelons-le, fermée du 17 au 
31 mars; la bibliothéque Sainte-Geneviéve, du 26 mars au 2 avril; la biblio- 
théque Mazarine et celle de l'Arsenal, du 27 mars au 3 avril.» — pr. 

Italia. — La Facultad de Jurisprudencia de Bolonia ha concedido por una- 
nimidad el premio Víctor Manuel^ especial para las ciencias sociales y políti- 
cas, al alumno del Colegio español de San Clemente de aquella ciudad, Don 



228 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Fernando Pérez Bueno, por su erudito trabajo Estudio sobre las doctrinas ético- 
jurídicas de Antonio Rosmini. Hacía años que los españoles no conseguían el 
éxito en el concurso. El Sr. Pérez Bueno, extremeño, procede de la Univer- 
sidad de Sevilla. — pr. 

CRÓNICA DE ARCHIVOS. BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



ESTADÍSTICA de los periddicos, revistas, boletines, etc., recibidos en la Biblioteca Nacional 
por el Registro durante el año de 1901. 



PROCEDENCIA 


Periódicos. 
270 


Revistas. 


Boletines 
oficiales. 


Boletines 
eclesiásticos. 


TOTALES 


Madrid 


280 
80 


I 

48 


I 
28 


663 
80 


Provincias 


Extranjero , . 






Totales 


3" 


677 


49 


29 


1.066 



Madrid 15 de Marzo de 1902. 



Juan Martínez y Martínez. 



RESUMEN estadístico de los impresos que durante el año de 1 901 ingresaron por el Registro 
en esta Biblioteca, con expresión de su procedencia. 



PROCEDENCIA 

DE LOS INGRESOS 

Por compra. y cambio 

Por donativos particulares y 

del Estado 

•5 . 1 Propiedad intelectual.. . 

1 1 1 Depósito de libros 

^ -1 Impresos castellanos en 

g s f el extranjero 

2 "^ iCambio internacional.. . 

Total volúmenes. . . . 







Mapas, 


Estampas 


Libros. 


Folletos. 


planos 


y fotogra- 






y dibujos. 


fías. 


688 


» 


I 


» 


2.265 


321 


57 


16 


213 


33 


4 


4 


130 


38 


» 


» 


71 


> 


» 


> 


700 


100 


» 


20 


4.067 


492 


62 



Piezas 

de 

música 



TOTALES 



689 

2.659 
260 
168 

71 
800 



4.647 



Madrid 15 de Marzo de 1902. 



Juan Martínez y Martínez. 



BIBLIOTECAS V MUSEOS 1^9 

Heg^istro general de la Propiedad intelectual.— Nuestro compañero Don 
Emilio Ruiz Cañábate, Jefe de dicho Registro, ha publicado la relación de 
Obras inscritas en él durante el segundo trimestre del año 1901, relación que com- 
prende desde el núm. 24.554 hasta el 24.731. (Gaceta de Madrid, 29 Diciem- 
bre 1 90 1.) La relación de Obras inscritas en él durante el tercer trimestre del 
mismo año abarca desde el núm. 24.732 hasta el 24.868. (Gaceta de Madrid, 
núms. 4, 5, 8, n y 12 de Febrero de 1902.) — pr. 



BIBLIOGRAFÍA 



(La lengua es la base de clasificación de nuestra Bibliografía. En ésta se incluyen todos los libros de 
cualquier índole y los trabajos de revistas publicados por individuos de nuestro Cuerpo, lo cual puede servir 
para intentar una bibliografía de éste: los marcaremos con un *.) 



LIBROS ESPAÑOLES 

[i.° Todos los de historia, en la acepción más am- 
plia de la palabra, desde la política á la científica, y 
los de sus ciencias auxiliares, incluso la filología y la 
lingüística, que se publiquen, editen, reimpriman y 
extracten en la España actual y sus posesiones, de 
autor español ó extranjero, en cualquiera de las ha- 
blas españolas, ó en ó fuera de España, de autor es- 
pañol, en lenguas sabias. 2.** La ediciones, reimpre- 
siones y antologías, hechas en ó fuera de España, de 
libros de cualquier materia escritos por autores ya 
muertos no contemporáneos, españoles ó extranjeros, 
en dichas hablas, ó por españoles de lenguas sabias, 
dentro de la extensión de los antiguos dominios espa- 
ñoles. 3." Las traducciones, arreglos, refundiciones é 
imitaciones publicadas en ó fuera de España por auto- 
res vivos, españoles ó extranjeros, en las mismas ha- 
blas ó en lenguas sabins, de obras históricas y litera- 
rias debidas á españoles ya muertos. 4 ** Los libros no- 
tables originales de amena literatura dados á luz en ó 
íuera de España por escritores contemporáneos, es- 
pañoles ó no, en las hablas españolas, ó por escrito- 
res españoles contemporáneos en lenguas sabias. 
5.0 Los de cualquier materia, siempre que se refieran 
á cosas de España, publicados en las referidas hablas 
en aquellas naciones que no las usan, ó en las mismas 
hablas ó en lenguas sabias en los pueblos que usan el 
castellano, Y 6,* Las traducciones hechas por españo- 
les ó extranjeros, á cualquiera de las hablas españolas, 
ó por españoles á lenguas sabias, de libros extranjeros 
históricos, de cultura general, y aun de amena litera- 
tura cuando son obras maestras.] 

AousTÍ (El P. Vicente).— Modelos de literatura 
castellana en prosa y verso, escogidos por Segun- 
da edición, refundida y notablemente acrecentada. — 
Barcelona.— Imp. de Francisco Rosal. — 190I. — 4.*, 
xvi-797 págs.— 4 ptas. 

— Florilegio de autores castellanos.— Barcelona. 
— Imp. de Francisco Rosal. — 190I. — 8.*, 420 págs. — 
1,90 ptas. 

Albanbll y Vilas (Joaquim).— Caritat. Sarsuela 
histórica en un acte y en vers, Uetra de , música 



de Eusebi Bosch. Premiada en lo primer Certamen 
de lo Toatro Católich.^Barcelona,— «Biblioteca Re- 
gional.»— 1901. — 8 págs. á dos cois. 

Alcoverro y Caros (Josep).— Faulas d' Isop en 

vcrs, traducció directa del grech per —Barcelona. 

—Imp. de Francisco Badía.— 1901.— 68 págs. — 1,25 
ptas. 

— Odi de races. Drama en tres actes y en prosa, 

d' en basat en una relació histórica d' A. Tohney. 

Estrenat en el «Circol Católich de Sant Joseph» de 
Sant Andreu de Palomar, á la tarde del 16 Setembre 
igoo.— Barcelona. — Biblioteca de «La Barretina.» — 
igoi. — 44 págs. — 2 ptas. (Biblioteca de La Barreti'- 
na. Obra 16. J 

Almirall (D. Valenti).— Club Autonomista cáta- 
la. Regionalisme y Particularisme. Cartas de — 

Barcelona.- F. Fiol, impresor.— 1901.— 36 págs. — 
0,10 ptas. 

Allard (P.) — El Cristianismo y el Imperio roma- 
no de Nerón á Teodosio.— Salamanca.— 1901. — 3,50 
ptas. (Biblioteca hispano-americana. Religión, Cien- 
cia, Literatura.) 

Anales del Cuzco.— 1600 á 1750. -Lima.— Imp. 
del Estado.— igoi.—Fol., 483 págs. [Publicados por 
D. Ricardo Palma ] 

Arkal (D. Justo E.)— Fragmentos de la Historia 
de Galicia. — Vigo. — 1900. 

Aretino (Pedro) Coloquio de damas por.. .., tra- 
ducción de Fernán Xuárez. — Madrid.— Imp. de Amr 
brosio Pérez y C* [1901].— Tomos I á III, págs. i á 
107.-0,30 y 0,50 el tomo. (Biblioteca picaresca, to- 
mos XII á XIV.) 

Atlas dr Filipinas. Colección de 30 mapas, 
trabajados por delineantes filipinos bajo la dirección 
del P. José Algué, S. J., Director del Observatorio 
de Manila.— 1899.— Tres vols.— 20 dollars. 



230 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Bagbhot (W.) — La Constitución inglesa por , 

traducción por Adolfo Fosada, — Madrid, — Imp. 
Avriai.-^[l9ol.]— 4.0, 343 págs. —7 y 7,50 ptas. 

Bienaventurados los Misericordiosos. Episo- 
dio de la insurrección de los negros en Haití. — Fri- 
burgo de Brisgovia. — B. Herder. — 1902. — 8.°, 107 
págs. con 4 grabados, 

Blázqukz (D. Antonio).— Vía romana de Tánger á 
Cartago.- Madrid.— Imp. y lit. del Depósito de la 
Guerra. — 1902.-8.° d., 30 págs. Con el croquis de 
dicha via. 

•Bullón y Fernández (Eloy).— El clasicismo y el 
utilitarismo en la enseñanza. Conferencia pronuncia- 
da en el Ateneo científico, literario y artístico de Ma- 
drid en la noche del 3 de Enero de 1902. — Madrid. — 
Imp. de los hijos de M. G. Hernández. — IQ02.— 4.0, 
32 págs. 

Bullón (Ramón).- España y la Marina de guerra. 
—Madrid. — Imp, de A. Marzo. — 1902 — 8.* marq., 
100 págs. y una lám 1,25 y 1,50 ptas. 

Bunge (C. o.) — La educación por , con prólogo 

de Miguel de Unamuno. — Madrid. — Imp. Avrial. — 
Í1901.]— 4.*, 398 págs.— 12 y 12,50 ptas. {Biblioteca 
de jfttrispnidencia, Filosofía é Historia.) 

Caballero (Fernán). — La Calumnia. Llegenda 

de , traduhida al cátala y posada en vers per F. 

M[irabent] 5.— Barcelona. — Imp. Elzeviriana. — 
1901.— 22 págs. 

Campoamor (D. Ramón de), — Obras completas 

de , revisadas y compulsadas con los originales 

autógrafos bajo la dirección de los Sres. D. M. Gon- 
zález Serrano, *V . Colorado y M. Ordóñez, Tomo II. 
Estudios histórico-biográficos y polémicas políticas. 
—Madrid. — Imp. de Felipe González Rojas. — 1901. 
— 4.*, 720 págs. y un retrato.- 7 y 7,50 ptas. 

CAN90NER Popular (Vid. nuestra Revista, página 
827, año I901). — VI. Lo testament de n' Amelia. — 
Vil. L* Aucellet.— VIII. Sant Jaume de Galicia.— 
IX. Los Romeus. — X. La Pastoreta.— XI. La mort 
y la donzella — XII.— La presó de Lleyda.— XIII. 
Francisca, la flor de Vilabertran.— XIV. Blanca- 
flor. — XV, Les mosques de Sant Narcís, — XVI. Lo 
Comte Arnau. — Música y texto. — lo cents, cada can- 
ción. 

CAN90NS Populars Catalanas (Vid. nuestra Re- 
vista. i¿)ií/í»0,— Quadern III. Can^ó 5.", Lo Rossi- 
nyol. Can^ó 6.", Lo cant deis auceils. — Quadern IV'. 
Can9ó 7.*, Lo tinriiier. Can9Ó 8.*, La filia del mar— 
*fl«t. — Quadern V. Can^ó 9.*, Mort de la Nuvia. 
Can9Ó 10.'', Las dos germanas. — Quadern VI. Can^ó 
II.», Lo Comte Arnau. CanQó 12.", Lo mal rich.— 
Quadern VII. Canfó 13", L' esludimt de Vich. 
Can9Ó 14.% Lo dia de Sant Cns/0/0/.— Quadern VIII. 
Can9ó I5.", L'heieu Riera, Can9Ó 16,', A la porta de 
$a aymada. — Quadern IX. Can9Ó ry.^ Sant Jaume 
de Galicia. Caneó 18.", iVíaria^'/ií/a.— Quadern X. 
Can9Ó 19.», La Filadora. Can5ó 2o.», La Monja. — 
Quadern XI.Can9Ó 2i.»,il»«gf/«/a.Can9ó 2.'.", Corran- 
d/s.— Quadern XII. Can9ó 23.*, L» Enramada. Can9Ó 



2^*, La Presonera. — Quadern XIII. Can96 25.*, La 
druda sorpresa. Canco 26.", La esposa infidel. — Qua- 
dern XIV. Can9Ó 27.*, La dama d' Aragó. Canijo 28. ■, 
5aHÍ Síg'í/Jio»/.— Quadern XV. Caneó 29.», La Mare 
deDiu. Can9Ó 30 ", Lo ronieu y la romeua. — Qua- 
dern XVI. Can9Ó 31.", La plotna de perdiu, — Can- 
9Ó 33.", Lo fill del ro'.— Quadern XVII. Can9Ó 33.", 
La Forqueyrola. Caneó 34.», Follies, — Quadern 
XVIII. Can9í') 35.», Isabel. Can9Ó 36.", Caramelles. 
—Quadern XIX. Can9ó 37.", Los estudiants de Tolo- 
sa, Can96 38.», Los presents de boda. — Quadern XX. 
Can9Ó 39.', Don Guillem. Can9Ó 40.», La noya de 
Tríw//).- Quadern XXI. Can^ó 4i.», Bach de Roda, 
Can9ó 42 ", La flor del Uorer. — Quadern XXIi. Can- 
9Ó 43.*, La didu de /' infant. Can^ó 44.", A la torra 
xica — Quadern XXIII. Can^ó 45.», Los tres tambors. 
Can^ó 46.", La mala madrasta. — Müsica y texto — 
15 cents el cuad. 

CAN90NS Populars Catalanes armonisadesper en 
D. Mas y Serracant am dibuixos de Llorens Brunet . 
Los Segadors.— [Barcelona.]— 8 págs.- 0,50 ptas. 

Careta y Vidal (Antoni) — Diccionari de Barba- 

rismes introduits en la Mengua catalana Obra 

composta per,.... — Barcelona. — Vilanova y Geltrú.— 
Oliva, Tip.— 1901.— XXII 4S0 págs.— 5 ptas. 

Carrión (.Miguel Ramos) y Aza (Vital) .—Zara- 
güeta. Edited by George C, Huwland . — New-York, 
Boston, Chicago. — Silver, Burdet &Co.— 1901. — 120 
págs.— 50 cents. {The Silver Series of Modern Lan- 
guagd Text Books.) 

Cabañal SHAKBRy(D. Alberto).— Baturradai. Ce 
lección de cuentos baturros.— Zaragoza. — Tip. de 
Emilio Casañal. — 1901.— 8.0, 158 págs. 

Cascalf.s Muñoz (José). — El obrero y la esclavi- 
tud; su historia. — Madrid. — Imp. Española. — 1902. 
— 12.®, 16 págs. (Biblioteca La Irradiación,) 

Castañs y Bonelli (Átalo) — El traductor mili- 
tar, vocabulario alemán-español.- Madrid.— Imp y 
lit. del Depósito de la Guerra.— 1900. — 8.", 196 págs. 
—3 y 3.50 ptas. 

Castelar (Bmilio). — Historia de Europa en el si- 
glo XIX, por.. .. continuada bajo la dirección de Ma- 
nuel ^rt/ísí» Fírr¿.— Madrid.— Imp. de Felipe Gon- 
zález Rojas, — 1901 . — Fol. Cuadernos 170 k 189, 
págs. 601 á 928, final del tomo V, y i.» á 248 del to- 
mo VI.— Cada cuaderno 0,50 y 0,75 ptas. 

Castillo (Dr. Rodolfo del). —Epigrafía oftalmo- 
lógica. Dos nuevos sellos de oculistas galo-roma- 
nos, —Madrid.— Est. tip. de Idamor Moreno. — 
1902.— 4.*, 15 págs. 

Cavbstanv (Juan Antonio). — El leoncillo; cuadro 
histórico en tres actos y en verso, original de Re- 
presentado por primera ver en el Teatro Español la 
noche del i.° de Diciembre de zqoí. — Madrid. — 
R. Velasco, impresor.— igoi.—^.', 103 págs —a y 
2,25 pt is. [Se refiere á D. Juan de Austria] 

Cbjaoor y Frauca (D Julio). — El lenguaje, sus 
trausformaciones, su estructura, su unidad, su ori- 
gen, su ratón de ser, e>tudiados por medio de la 



BÍBLlOtECAS Y MÜSKOS 



231 



comparación de las lenguas. Tomo I.— Salamanca. 
— Imp. La Minerva.— T901. — 8.0 marq . , 275 págs. 
y una de índice. — 5 ptas, 

Cervantes Saavedra (Miguel de). —El ingenioso 

hidalgo Don Quijote de la Mancha, compuesto por 

Edición microscópica ilustrada con dibujos de M. Án- 
gel, grabados por Carretero y Sampietro. — Madrid. — 
Imp. Colonial. — S. Calleja, editor. — 1902. — 32.°, 644 
págs.— I y 1,25 ptas. 

Cisma en España (El). Demostración histórico- 
canónica y teológica de la discordia doctrinal y dis— 
ciplinal de algunos elementos oficiales de la Iglesia 
española con respecto á las enseñanzas y cánones de 
la Iglesia católica. Tomo I. Procesos eclesiásticos 
en Mallorca. Estudio de tres causas canónicas contra 
los Padres Franciscanos, seis ermitaños de Folíenla 
y el Presbítero D. Pedro Antonio Melis, defendiendo 
la Disciplina eclesiástica, por Un sacerdote publicista 
español, i,* edición. — Barcelona. — Imp. Antoniana 
de J. Pittman et C.*— 1900-1901. — 4.**, 377 págs. — 3 
y 3,50 ptas. 

Clapés (Juan). — San Andrés de Palomar. Su na- 
turaleza local, historia civil, historia religiosa, so- 
cial y biografía deis andreuenchs mes importants. — 
San Andreu.--igoo. — 4." 

CoDOLOSA (D. Joseph Maria).— Lo bram del Ruch. 
Parodia en un acte y en vers del celebrat drama de 'n 

Frederich Soler, «Lo timbal del Bruch,» original de , 

estrenada ab éxit al teatro Tívoli 1' any 1888.— Bar- 
celona. — Imp. «Lo Teatro Regional.»— 1901. — 40 
págs. — I pta. {Biblioteca Dramática Regional.) 

Cola y Goiti (José).— Guía de Vitoria.— Vito- 
ria. — Imp. de los hijos de Iturbe.— 1901.-4. <», 165 
págs. 

Colección dk historiadores de Chile y de do- 

CUMESTOS relativos Á LA HISTORIA NACIONAL, To- 

mo XXVI: Historia de Chile, por el P. Miguel de 
Olivares. Compendio de la historia de Chile, por don 
Juan Ignacio Molina, publicados por José Toribio 
Aíírfmrt.— Santiago de Chile.— Imp. Elzeviriana. — 
1901.- 4.® marq., rx-376 págs. = Tomo XXVII: Rela- 
ciones de Chile sacadas de los antiguos cronistas de 
Indias y otros autores, publicadas por José Toribio 
ikíídina.— Santiago de Chile,— Imp. Elzeviriana.— 
1901. — 4" marq., 598 págs.— 15 y 16 ptas. cada 
tomo. 

CoLRCciÓN DE trozos literarios y poéticos de 
nuestros escritores antiguos y modernos, recopilados 

por D. Enrique Sánchez y Rueda Madrid. — Imp. de 

Luis Aguado.— 1902.— 8.", viii-6o8 págs.— i y 1,50 
ptas. 

CoNTRRRASÍD. A.)— Genoveva de Brabante. Le- 
yenda histórica,— Barcelona.— Est. tip. dfí B. Ba- 
seda.— [1901.]— 4.°, dos vols., T.154 y 1.200 págs. 

Cuevas y de Ramón (D. Teodoro F. de). — Cosas 
que fueron. Colección de cuentos, episodios y narra- 
ciones de campaña. — Madrid.— Tip. «El Trabajo. »— 
igoi. — 8.*, 61 págs. 

Chavarri (Eduardo L.)— El anillo del Nibelungn; 



tetralogía de R. Wagner. Ensayo analítico del poe- 
ma y de la música, con 150 fotograbados y ejemplos 

musicales. — Madrid. — Imp. de A. Marzo [1902 ] — 

8.*, iv-290 págs. — 3 y 3,50 ptas. (Biblioteca de críti- 
ca y estética,) 

DAlmaü(J. M.)— Compendio práctico de gramáti- 
ca de español-francés. — Barcelona. — Tarasco y Cues- 
ta, imp [1901.]. — 8." apais., 135 págs. 

Darwin (Carlos). — Autobiografía por , recuer- 
dos del desenvolvimiento de mi espíritu y de mi ca- 
rácter, traducción directa por Ciro Bayo, — Madrid. — 
B. Rodríguez Serra, editor. — S. a. -188 págs. (II. 
Colección de Autobiografías célebres.) 

I^KSAFÍo entre D. Rodrigo de BaNAViDES, hijo 
del del Conde de Santisteban del Puerto, y Ricardo 
de Merode, señor de Frenthen, por los amores de Ma- 
dama de Grammont en el año de 1556. Publícalo con 
una introducción y notas D. Francisco R. de Uhagón. 
— Madrid.— Est. tip. de Fortanet — Ig02.— 8. ° d., 
marq., 84 págs. y una de colofón. 

EcHEGÁRAY (D. Carmelo de). — Apéndice á la obra 
Noticia de las cosas memorables de Guipúzcoa de Don 
Pablo de Gorosabel, por el cronista de las Provin. 

cias Vascongadas Tomo VI. — Toiosa.— Imp. de 

E. López. — 1901.-4.°, 501 págs. — 5 y 5,50 ptas. 

EcHKGARAY (J.) — O Locura ó .Santidad. Edited by 
J. Geddes and F. M. Josselyn.— Boston.— J). C. Heath 
ífe Co.— 1901. — 124 pá¿s. 

Efbkle. — El desastre nacional y los vicios de 
nuestras instituciones militares, por Efeele. — Ma- 
drii. — Imp. del Cuerpo de Artillería.— 1901. — 4.", 
XI 350 págs. — 5 y 5,50 ptas. (Publicaciones de los 
Estudios militares.) 

Escandón (D. Ramón). — Historia científica. Una 
vindicación del astrónomo árabe Albatenio y una rec- 
tificación á Platón de Tívoli, Regiomontano y De- 
lambre (De la Revista de Archivos, Bibliotecas 
Y Museos). — Madrid. — Est. tip. de la Viuda é hijos 
de M. Tello. — 1901 - 8. ° d., 8 págs. Tirada de 200 
ejemplares. 

EsTEiiAN Y Gómez (D José). — Programa de His- 
toria universal y de España. —Madrid. — Est. tip. de 
la Viuda é hijos de M. Tello.— 1902. — 8.° marq., 48 
págs — I y 1,25 ptas 

Fabrkllas y Agusti (Joaquín). — Noticias históri- 
cas del glorioso mártir San Narciso, Obispo y Patro- 
no de Gerona — Gerona. — Tip. de Masó. — 1901. — 
8." m., 204 págs. 

Falp Plana (Dr. J.)— Topografía méJica de Sol- 
sona y distritos adyacentes (Clariana, Llobera, Riuer, 

Naves, Pinell, Lladurs, Castellar, Olius) Estudio 

Geográfico, Médico y Social laureado por la Real 

Academia de Medicina y Cirugía de Barcelona — 

Barcelona. — Tip. de la Casa Provincial de Caridad. 
— 1901.— 202 págs.— 5 ptas. 

Feijóo (P.)— Colección de poesías inéditas publica- 
das por D. Justo E, Areal. —Wigo.—igox. 

Fernández (D. Cajetano). — Fábulas ascéticas en 
verso castellano y en variedad de metros. Con un pro. 



•232 



REVISTA DE ARCHIVOS 



logo del limo. Sr. D. Aureliano Fernández-Guerra 
y Orbe. Quinta edición notablemente aumentada. — 
Madrid. — Imp. del Asilo de Huérfanos del Sagrado 
Corazón de Jesús.— igoi. — 8°, xxiii-423 págs.— 2 y 
2,50 ptas. 

Flammarion. — Creencias en el fin del mundo á tra- 
vés de las edades.— Madrid. — 190I. (Biblioteca La 
Irradiación.) 

Flbury (Señor Abad Claudio).— Catecismo histó- 
rico del traducido al castellano y corregido de 

orden de la Real Junta Superior de Escuelr.s del Rei- 
no, que mandó se estudiase en todas ellas. Edición 
ilustrada con 58 grabados. — Madrid. — Imp. de Her- 
nando y C.«— [igoi.]— 8.0, 160 págs.— o, 50 y i pta. 

Ford (J. D. M.)— A Spanish Aiithology.-.New- 
York, Boston, Chicago.— Silver, Burdett Se Co. — 
1901.— 4.41 págs. (The Silver Series of Modern Lan- 
gitage Text Books.) 

Fort y Roldan (D. Carlos\— Anuario Ferrolano 
para 1901 y 1902.— Ferrol.— 1901.— [Contiene artícu- 
los históricos y arqueológicos.] 

FouiLLÉE (Alfredo). — La Moral, el Arte y la Reli- 
gión, según Guyau, per.... , traducción de Ricardo 
Rubio de la tercera edición, con estudios acerca de 
las obras postumas y del influjo de Guyau. — Madrid. 
—Imp. de A. Marzo.— 1902.— 8.*, 411 págs. — 4 y 
4,50 ptas. 

FouRiKR (Carlos).— Doctrina social. El falanste- 
rio, por....,, traducción de José Menéndez Novella. — 
Madrid. — Imp. de Felipe Marqués. — [igo2.]— 8.°, 
248 págs.— 2 y 2,50 ptas. (Biblioteca de Filosofía y 
Sociología, tomo II.) 

GaJull (Mossen Jaume).— La Brama deis Llau- 
radors del Orta de Valencia contra lo venerable 
Mossen Bernat Fenollar prebere, hordenada per lo 

magnifich Mossen Jaums üaQull cavaller Publ. 

por D. Roque Chabás, — Valencia. — Imp. de Fran- 
cesch Vives y Mora. — Igoi.— 16 págs. en papel anti- 
guo y 16 en moderno. — 1,25 ptas. 

Galdoso (P.) — El clericalismo en España. Estu- 
dio, con criterio independiente, de las causas, pro- 
gresos y consecuencias del clericalismo en nuestra 
patria. — Madrid.— Est. tip. «El Trabajo.»— 1902.— 
8.®, 46 págs.— I y 1,25 ptas. 

fíALLEGOs (Manuel de). — Les «Coplas* de par 

A. Morel-Fatio. (Extrait des Annales de la Faculté 
des Lettres de Bordeaux, Janvier-Mars 1901.) — Bor- 
deaux. — Imp. G. Gounouilhou. — 1901, — 4.*, 20 págs. 
—1,25 y 1,50 ptas. 

Gascón y Castro Les. — Historietas baturras, por 
Gascón, y Cuentos de mi tierra, por Castro Les. — 
Madrid. — Imp. de ios hijos de M. G. Hernández. — 
1902.— 8.®, no págs. con grabados. — r y 1,50 ptas. 
(Colección Alegiía, tomo II.) _ 

*GiMÉNEZ SoLBR (Audrés).- El Poder Judicial 
en la Corona de Aragón. Memoria leída en la Real 
Academia de Buenas Letras de Barcelona los dias 16 
de Febrero y 2 de Marzo de 1901. — Barcelona. — Tip. 
de la Casa Provincial de Caridad.— T901. — 80 págs. 



(Tomo VIII de las Memorias de la Real Academia de 
Buenas Letras de Barcelona, cuaderno 1.°) (Vid. la 
pág. 817 de nuestra Revista, Noviembre, 1901.) 

— El Justicia de Aragón ¿es de origen musulmán? 
Estudio crítico-histórico del libro Orígenes del Jusli. 
cia de Aragón, por D. Julián Ribera: Zaragoza, 1897 
(De la Revista de Archivos, Bibliotecas y Mu- 
SKOs).— Madrid. — Est. tip. de la Viuda é hijos de M. 
Tello.— 1901.-8.° d., 24 págs.— Tirada de too ejem- 
plares en papel ordinario y de 6 en papel de hilo. 

Goron.— Las policías extranjeras por Mr. Goron; 
versión española de Ricardo G. de Vinuesa, con ilus- 
traciones de G. Meléndez. — Madrid — Imp. de R. Ro- 
jas.— 1902.— 8.°, 392 págs.— 4 y 4,50 ptas. 

Grandía (Rnt. Dr. Mossen Marián). — Gramática 
etimológica catalana.— Sarria- Barcelona.— Escola, 
Tip. y Llib. Salesiana — 1901. — Lxiv-508 págs.— 5 
ptas. 

Guía oficial de España. 1902. — Madrid.— Imp. 
de la Sucesora de M. Minuesa de los Rios.— 1902. 
—4.", 1. 010 págs. y 2 retratos.— 3,50 y 9 ptas. 

Guía palaciana. Cuaderno 43: Juramento de Fue- 
ros y Constituciones por los reyes. — Madrid. — Est. 
tip. «Sucesores de Rivadeneyra.i — 1901. — 4.0, 64 
págs. y 4 láms.— 2 y 2,25 ptas. 

GuiMERÁ (Ángel). — Arran de térra. Drama origi- 
nal, en tres actes y en prosa. Estrenat en Mengua 
italiana en lo Teatre de Novetats de Barcelona la 
vetlla del 26 de mars de 190T, ab lo titol de Scivolan- 
do sulla /írrya.— Barcelona. — Imp. La Renaixensa. — 
1901. — 109 págs. — 2 ptas. 

Héctor (Juan). — La leyenda andaluza. Cuentos y 
crónicas. — Sevilla. — Est. tip. de Francisco de P, 
Díaz. — 1901 — 8.', XVI-315 págs.— 2 y 2,50 ptas. 

Hermosilla (Diego de). — Diálopfo de los pajes en 
que se trata de la vida que á mediados del siglo xvi 
llevaban en los palacios de los Señores; del galardón 
de sus servicios, y del modo cómo los Grandes se go- 
bernaban y debieran gobernarse, compuesto por 

Lo publica *'D. Antonio Rodríguez Villa. — Madrid.— 
Imp. de la Revista Española,— igoi, — 16. •, vxii-l79 
págs.— 3 y 3,50 ptas. 

HiLLS (E. C.)— Bardos cubanos. — Boston. — D. C. 
Heath & Co — 1901. — 166 págs. 

Institutos y Congrbüacionbs religiosas. Los 
beneficios que reportan á la sociedad. Obra laureada 
con el premio del E.vcmo. Sr. Obispo de la diócesis, 
Sr. Carrascosa, en los Juegos florales de Orense. — 
Madrid, Travesía del Fúcar, 5.— 1901. — 8.*, i6i págs. 

Las mil y una noches. Esmerada colección de 
cuentos árabes, corregida con el mayor esmero. Edi- 
ción ilustrada cou dibujo» originales de Ángel, Díax 
Huertas y Méndez-Bringa; grabados por Carretero^ 
Capus, Matute, Sampietro y Kí/a.— Madrid. — S. Ca- 
lleja, editor.— 190Z.— Si.", 394 págs. y una hoja de 
índice. Edición micro.->cópica.— i y 1,25 ptas. 

LiSín y Hkrbdia (Narciso José de).— -BalUMar 
Gracián, i6oi-z658. (Juegot florales de Zaragoza de 
1901).— Madrid. — Imp. del Asilo de Huérfanos.— 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



233 



1902.— 8.® , 102 págs , más dos de erratas é índice. — 
I pta. 

LoiSKAUx (L. A.)— An Elementary Spanish Reader. 
— New- York, Boston, Chicago. — Silver, Burdett & 
Co. — go céats. (.The Silver Series of Modern Lan- 
guaqe Text Books.) 

LÓPEZ Marín (Enrique) y Cadenas (José Juan). — 
La dolora; juguete cómico en un acto, inspirado en 

una dolora de Campoamor, por Representado por 

primera vez en el Teatro Lara la noche del 15 de No- 
viembre de 1901. — Madrid. — Regino Velasco, imp, — 
I901. — 4.0, 26 págs. — I y 1,25 ptas. 

López Peláez (Antolin). — Los escritos de Sar- 
miento y el siglo de Feijóo. — La Coruña. — Tipogra- 
fía de la Casa de Misericordia. — *Andrés Martínez, 
editor — 1901.— 8. ° marq., 341 págs. y una de erra- 
tas. — 3 ptas. {Biblioteca gallega.) 

LÓPEZ Sanz (D. Isidro).— Memoria médico-histó- 
rica y política. — Madrid.— Tip. Moderna. — 1901. — 
4.° marq., 168 págs. 

LULL (Ramón).— Obras de Libre del Gentil e 

los tres Savis, Libre de la primera e segona Intenció, 
Libre deis mil Proverbis. Textos originales publica- 
dos 6 ilustrados, con notas y variantes, por Jerónimo 
Rosselló. Prólogo y glosario de M. Obrador y Benna- 
sar.— Palma de Mallorca. — Tip. Hijas de Juan Colo- 
mar — 1886-1901.-4.°, Lxv-525 págs , 4 árboles ge- 
nealógicos y una lámina. — 10 y 10,50 ptas. 

Marón, el Niño cristiano del Líbano. Episo- 
dio de las últimas grandes persecuciones de cristia- 
nos por los druso3, por A. de B. — Friburgo de Bris- 
govia.— B. Herder. — 1902.-8.°, 78 págs. Con 4 gra- 
bados. 

Martínez (Alberto B.)— Manual del viajero. Bae- 
deker de la República Argentina. — Buenos Aires. — 
I900. — xiv-370 págs. Mapas, planos é ilustraciones. 

Martínez Abellón (D. Pascual). — Diccionario 
de ortografía, homología y régimen. — Madrid. — 1901 . 

Martínez de Toledo (El Bachiller Alfonso). — 
Arcipreste de Talavera (Corvacho ó reprobación del 

amor mundano), por Lo publica *[D. Cristóbal] 

P[irez] /'[flsío/-], —Madrid.— Est. tip. de la Viuda é 
hijos de M. Tello.— 190I.— 4. ° , xxxi-342 págs. y 
una de correcciones. — 15 y 16 ptas. (Sociedad de Bi- 
bliófilos españoles, tomo XXXV.) Tirada de 230 ejem- 
plares (Vid. el nüm. Diciembre 190X de nuestra Re- 
vista, pág. 933.] 

Mas y Guindal (D. Joaquín). — Memorándum de 
Sinonimias. Procedencias, nombres científicos y vul- 
gares de los productos químicos, vegetales ó anima- 
les, plantas y sus partes, y preparaciones de aplica- 
ción á la farmacia, por Con un Prólogo del Doc- 
tor D. Juan Ramón Gómez Paito. — Madrid.— Est. 
tipolit.de J, Corrales. — igor. — 4.°, xvi-829 págs.— 
8 y 8,50 ptas 

Milla (Lluis). —Lo senyor del pis de dalt (Parodia 
del celebrat drama de 'n Dicenta, El Señor Feudal). 
Comedia en un acte y en vers, original de *n , re- 
presentada ab molt éxit en lo Teatro Principal de 



Valls, en lo conservatori de Manresa y en lo Circo 
Esi5anyol (Barcelona). — Barcelona. — Lo Teatro Re- 
gional.— 1901.— 40 págs. {Biblioteca Dramática Re- 
gional.) 

Molina (Tirso de). — Don Gil de las calzas verdes. 
Edited with by introduction, notes and vocabularyby 
Bourland. — New-York. — Henry Hold and Co. — 1901. 
— 8. ° , xxvn-198 págs. Con el retrato de Tirso de Mo- 
lina. 

Molíns Gelada (Antón).— Lo Naixement del Sal- 
vador o La redempció del esclau. Sarsuela pastoril 

en quatre actes y en vers, original de Traduhidn 

del castellá al cátala per Mossen Joseph Parer Pive. 
Música de Ignasi Rubio, Seguit de La Adorado deis 
Reys [de los mismos autores, traducida del castellano 
al catalán por Mossen J. A.] Aquesta traducció f )U es- 
trenada ab bon éxit en lo Teatre de la Academia Ca- 
tólica de Ripoll la nit del dia 28 de Desembre de 1898. 
— OlotRipoll. — Imp. y llib, de Joan Bonet. — 1901, — 
89 págs. — 2 ptas. 

MoNSALVATjB Y FossAS (Francisco). — ColecciÓD 
diplomática del Condado de Besalú. Tomo XI, pri- 
mero de la Colección Diplomática. — Olot. — Imp. y 
lib. de Juan Bonet. — 1901. — 353 págs. y 10 láms. — 5 
ptas. 

Morató Ventura (D. Leopoldo). — Compendio de 
la Gramática de la lengua española. — Alicante. — 
Imp. de Sirvent y Sánchez, — 190I,— 8.°, 105 págs. 

Muro (José). — Compendio de Historia de España. 
3.* edición. — Madrid. — Imp. de los hijos de M. G. 
Hernández. — 1901.— 8." marq,, 589 págs.— 6 y 6,50 
ptas. 

Novicow (J.) — El porvenir de la raza blanca, crí- 
tica del pesimismo contemporáneo por , traduc- 
ción por José González Alonso. — Madrid. — Imp. 
Avrial — [1901.]— 4.°, 198 págs. — 4 y 4,50 ptas. (Bi' 
blioteca de jurisprudencia. Filosofía é Historia.) 

Olivan (F. Andrés).— Por España y para España, 
— Valparaíso. — 1900. 

Ülivart (Marqués de) —La nacionalidad de los 
cubanos según, contra y fuera el Tratado de París. — 
Carta al Excmo. Sr. Marqués del Vadillo, Ministro 
de Gracia y Justicia. — Madrid. — Est. tip. de hijos de 
R. Alvarez, — 1901. — 4.", 52 págs. 

Oller (Narciso) — La Bofetada. Nueva edición de 
la traducción castellana corregida expresamente, con 
ilustraciones de Torren García. — Madrid. — Imp. de 
A. Marzo.— [1901.]— 12.°, 90 págs.— 0,75 y i pta. 
{Biblioteca Mignon, tomo 22.) 

Omar y Barrera (Claudi). — Justificació del Re- 
gionalisme. — Perpinyá.— Llibreria de Joseph Payret. 
— 1901. 96 págs. 

Orfeó Cátala de Barcelona. Tournée artisti- 
que au Midi de la France. — Novembre 1901. — 26 
págs.— i pta. 

•Ortega y Mayor (D. Cayo)— Programa de len- 
gua y literatura españolas. — Madrid — Imp. de Her- 
nando y C.»— 1900.— 8.**, 30 págs.— I y 1,25 ptaa. 

Pagés (Aniceto de).— Gran Diccionario de la len- 



^34 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Rua castellana; autorizado con ejemplos de buenos 
escritores antiguos y modernos, ordenado con arreglo 
á la última edición del de la Real Academia Españo- 
la, y enriquecido con más de diez mil voces, acep- 
ciones, frases y refranes que no constan en ningún 
otro Diccionario, por.... ; preceden al libro cartas de 
los Sres. D. Miguel Mir, D. José Echenaray, Don 
Marcelino Menéndez y Pelayo, D. José María Sbarbi, 
D. Eusebio Blasco, D. José María de Pereda, D. Juan 
Valera, D. Jacinto Octavio Ficóii,!). Francisco Pí >> 
Margall y D. Eduardo ZJ¿«oí,— Madrid.— Est. tip. 
«Sucesores de Rivadeneyra.»— igo2. — Fol., pags. i á 
XV y I." á i6, con un retrato.— i y 1,25 cada cuader- 
no de 32 págs. 

Palau (B.) — La farsa llamada Salamantina de Bar- 
tolomé Palau, publiée et annotée par Alfred Morel- 
Fatio. — Bordeaux.— Imp. G. Gounouilhou. — 1900. — 
4 T, 72 págs. y un facsímile. (Extra. t du fíM//eíi;i His- 
panique d'OctobreDécembre 1900.) 

Palma (Ricardo).— Memoria del virrey del Perú, 
Marqués de Aviles. — Lima. — 1901. 

Pakadeda y Robbrt (D. Félix).— Monografía his- 
tórica de Palamóa y sus alrededores. — Gerona, — 
Imp. y lib. de José Franquet y Serra. — 1901. — 82 
págs.— I pta. 

Pardo Bazán (Emilia).— De siglo á si^Io (1896- 
1901).— Madrid.— Est. tip. de Idamor Moreno.— 
[1902.]— 8.°, 272 págs.— 3,50 y 4 ptas. (Obras comple- 
tas, tomo XXIV.) 

Pérez y FeRNÁNDEz (D. Luis).— El Magistral 
Cabrera. Estudio biográfico critico, premiado en los 
Juegos florales celebrados por el Ateneo de Chiclana 
de la F-rontera en 29 de Junio de 1900. — Cádiz — 
Tip. de Cabello y Lozón.— 1901. — 4.", 60 págs. 

PoAL Y JoFuESA (Josép). — Gramática catalana. 
Grafía elemental. — Manresa. — Imp. de Sant Josep. 
— 1901.-128 págs. 

Portfolio Galicia, naturaleza y arte, publicación 

quincenal ilustrada La Coruña.— Imp. de la Viuda 

de Ferrer é Hijo.— [1902.]— 4.* apais. Cuadernos !.•, 
2. "y 3." con T2 láms. oada uno.— 0,60 ptas. el cuaderno. 

Ramírez Bbrnal (D. Aurelio.)— Los grandes su- 
cesos de la vida taurómaca de Lagartijo.— Málaga.— 
Imp. deZambrana Hermanos.— 1901.— 4.", 290 págs. 
y un retrato. — 3 y 3,50 pías, 

'^Reglamento para el régimen y gobierno de los 
Archivos del Estado, servidos por el Cuerpo faculta- 
tativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, 
aprobado por Real decreto de 22 de Noviembre de 
Tgoit Edición oficial. — Madrid. — Imp. déla Direc- 
ción general del Instituto geográfico y estadístico. — 
4-°. 31 págs. 

=^Reolambkto para el régimen y servicio de las 
bibliotecas públicas del Eitado, regidas por el Cuer- 
po facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Ar- 
queólogos, apretado por Real de 18 de Octubre de 
1901. Edición oficial.— Madrid.— Imp. de la Direc- 
ción general del Instituto geográfico y estadístico.- 
1901.^4.°, 55 págs. 



'•■Rkolamento para el régimen de los Museos ar- 
queológicos del Estado, servidos por el Cuerpo facul- 
tativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, 
aprobado por Real decreto de 29 de Noviembre de 
1901. — Madrid.— Imp. de la Dirección general d-l 
Instituto geográfico y estadístico.— 1901. — 4.°, 20 
págs. 

Romero y Andía (Antonio). — Gramática musi- 
cal, ósea Teoría general de la música en forma de 
diálogo Décimatercera edición, revisada y au- 
mentada por D. Valentín de i4rín.— Madrid.— Socie- 
dad anónima. Casa Dotesio, editorial de música. — 
S. 3.-38 págs. y 8 láms.— 1,50 ptas, 

RoMBRo León (Remigio). — Carta al Sr. D. Ricar- 
do Palma. — Cuenca (Ecuador). — 1899. — [Rectifica- 
ción de algunos datos de las cuatro Tradiciones pe- 
ruanas Pan, queso y raspadura, Dolores Veintimilla, 
El Cristo de la Agonía y Lucas ei sacrilego.] 

Rubio y Lluch (D. Antonio). — Discurso inaugu- 
ral leído en la solemne apertura del Curso Académi- 
co de 190I á 1902 ante el Claustro de la Universidad 
de Barcelona. — Barcelona. — Imp. y lib. de Montse- 
rrat. — 1901. — 38 págs. Sobre los caracteres de la an- 
tigua literatura catalana. 

Salva (T.) and Fourcaut (F.)— Lectura y con- 
versación. A new and progressive Spanisch method. 
— New-York. — [1902.] — 12. ° I 142 págs — 60 cents. 
S[alvat] (D. P[ablo]).— Apuntes de viaje.— Bar- 
celona. — Tipolit. de Salvat é hijo. — igoi. — 4.°, 22 
págs, 

Sampoll y Ripoll (Pedro). — Noticias históricas 
de la Congregación de la Anunciata, actualmente de 
la lam.aculada Concepción, establecida en esta po- 
blación —Palma de Mallorca. — Imp. de las hijas de 
J. Colomar.— 190I. — 184 págs, 

Sánchez Muñoz (D. Juan Gaspar). — Diario turo- 

lense de la primera mitad del siglo xvi, escrito por , 

Caballero de la noble familia de los Muñoces de Te- 
ruel, publicado con una introducción y ñolas por el 
*Dr. D. Gabriel Llabris y Quintana. Segunda edi- 
ción aumentada. —Madrid. — Est. tip. de Fortantt. — 
1902. — 4.°, 80 p.ígs. - 2 y 2,50 ptas. — Tirada de 100 
ejemplares. 

Santamaría v Tous (D. Victoriano).— Derecho 
consuetudinario y Economía popular de las provin- 
cias de Tarragona y Barcelona, con indicaciones de 
las de Gerona y Lérida. Memoria que obtuvo el ter- 
cer premio en el primer concurso especial sobre De- 
recho consuetudinario y Economía popular abierto 
por la Academia de Ciencias morales y políticas para 
el año de 1897.— Madril. — Imp. del Asilo de Huér- 
fanos del Sagrado Corazón de Jesús.— 1901.— 728 pá- 
ginas.— 12 ptas. 

Santili.ana (Marqués de).— El centiloquio. With 
eighty 1 roverbs selected from the folk-lore of the 
Spanish. Edited by F Stand y Ximinex and H, M. 
Skinner. Souvenir edition, with English notes and 
vocabulary.— Chicago. -1901.— 12.® , xix-2e5 p&g». 
Sbbunoe (Raimundo).— El hombre y sus deberei.. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



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—Madrid.— «La España Editor? .1.»— [1902.]— 8.°— 
151 págs. — I pta. {Joyas de la mística espartóla.) 

Serrano Fatigati (D. Enrique).— Retablos espa- 
ñoles ojivales y de la transición al Renacimiento... ., 
con fototipias de los Sres. Hauser y Menet. — Madrid. 
— Imp. de San Francisco de Sales. —1903.-4.0 mar- 
quilla, 31 págs. 

Spencer (H.)— La moral de los diversos pueblos y 
la moral personal, por , traducción directa del in- 
glés y notas por José de Caso. Tercera edición. — 
Madrid. —Imp. Avrial. — [1901.] — 4.*, 329 págs. — 7 
y 7i5o ptas.— (fii6/ioí^Cfl de Juri-iprudencia, Filosofía 
é Historia.) 

Spillman (P. José).— La Fiesta del Corpus en los 
Indios Chiquitos. Episodio de las antiguas Misiones 

déla América del Sur, por el — Friburgo de Bri£- 

govia. — B. Herder. — Xgoz. — 8.", loo págs. Con 4 
grabados. 

Starcke (C. N.)— La familia en las diferentes so- 

ciedades, por , traducción por Leopoldo Falacias. 

— Madrid. — Imp. Avrial. — [igoi.] —4.0, 268 págs. — 
5 y 5,50 ptas. {Biblioteca de Jurisprudencia, Filosofía 
e Historia.) 

SucoNA y Valles (Tomás). — Los Salms de Da- 
vid, traduits directament del hebreu. — Tarragona. — 
Tip. de F. Aris y fill.— 1901— 495 págs.— 6 ptas. 

Taine (Hipólito). — Historia de la literatura ingle- 
sa, por Tomo I. Los orígenes. Segunda edición. 

— Madrid. — Imp. Avrial.— [igoi.] -4.», 362 págs, — 
7 y 7i50 ptM. {Biblioteca de Jurisprudencia, Filosofía 
é Historia.) 

Tenorio y Rebollo (D. Gaspar). — La guerra chi- 
no-japonesa de 1894-1895.— Madrid. — Imp. del De- 
pósito de la Guerra.— 1901. — 4.*», 203 págs y 7 ma- 
pas.— 5 y 5,50 ptas. 

Todas las literaturas. = Tomo XIV. Literatura 
castellana hasta fines del siglo xvi: 127 págs.— To- 
mo XV. Literatura castellana hasta nuestros días: 
159 páijs. — Tomo XVI. Literatura noruega. — To- 
mo XVII. Literatura cristiana. II. En los si- 
glos vr, vn, VIII, IX y x: 123 págs.— Tomo XVIII. 
Literaturas escandinavas. Danesa, Sueca, Finlande- 
sa, Islandesa: 128 págs.— Madrid .—«La España Edi- 
torial.»— [1901 y 1902.] — I pta. cada tomo en rusti- 
cal y Í.50 encuadernados. 

Tramoyeres Blasco (D. Luis). — Memoria de la se- 
sión pública que celebró la Real Academia de Bellas 
Artes de San Carlos de Valencia, el día 7 de Octubre 
de 1900, con motivo de la apertura del curso de 1900 
á igoi.— Valencia.— Domenech.—Igoo.— 4.", 56 pá- 
gina;.. 

Trozos instructivos escogidos de autores franceses 
por Atanasio Mosquera Arana, coleccionados, clasi- 
ficados y graduados para servir de ejercicios de lec- 
tura y traducción. — La Coruña. — Fotb." é imp. de la 
Viuda de Ferrer é Hijo. — 1901, — 127 págs. 

Umhert (Joan).— Catalonia. — Barcelona. — Antón 
Castells, Uibrer.— [igoo igoi.] — 48 págs. — i pta. 
Valera (J.)— El pájaro verde. Edited with notes, 



vocabulary and English exercises by Georges Griffin 
BrowneU. — Boston. — 1901 . 

Valladares de Valdrlomar (D. Juan>.— Cavalle- 
ro venturoso. Con sus extrañas aventuras y prodigio- 
sos trances adversos y prósperos. Historia verdadera 

verso y prosa admirable y gustosa, por , Clérigo, 

Presbítero de la ciudad de Córdoba. A Doña María 
Simonía, Condesa de Barajas. Ahora por primera vez 
publicado con arreglo al manuscrito original. — Ma. 
drid. — [Imp. de A. Marzo.] —B. Rodríguez Serra, 
editor.— MCMII — 8. ° marq., xxix-287 págs. — 5 pe- 
setas. Al final: «Fin de la primera parte.» Prólogo 
por A[dolfo] B[onilla] y S[an] M[artín] y *M[anuel 
S[errano] y S[anz] . {Colección de libros picarescos,) 
Vega (Lope de).— Arte nuevo de hacer comedias 

en este tiempo, por , publié et annoté par Alfred 

MoríZ-Faíio.— Bordeaux. — Imp. G. Gounouilhou.— 
1901.—}.®, 43 págs.— 2,50 y 275 fr. — [Vid. el presen- 
te nüm. de la Revista, pág. 221 ] 

Verdaguer (Mossén Jacinto).— Publicado Joven- 

tud. Ayres del Montseny, poesies de ab ilustra- 

cions de S. Gótnez, M. Urgell, Ll. Graner, J. Triado, 
A. Solé, F. Sarda, ]. Frimo, S. Junyent, J. Villalon- 
ga y J. Brull. — Barcelona.— 1901. — xiv-144 págs.— 
3 ptas. 

Veyñ yMaimó (D. Jorge).— Culto de los felani- 
genses á María Inmaculada. Noticias entresacadas de 
la historia local, en su mayoría inéditas. — Felanitx. 
— Est. tip. de B. Reus —1901.-4.*', 26 págs. y un 
cromo. 

Vicuña (Ramón L. de) — Curso elemental de Geo- 
grafía descriptiva. Quinta edición. — La Coruña. — 
Imp. Viuda de Ferrer é Hijo. — 1901.-^296 págs. 

VxLA Y Huguet (D Antoni de Padua).— Sempre- 
vives. Corona literaria endre9ada á la bona memoria 

del inolvidable amich que morí lo dia 5 de Mari; 

de I901 en la ciutat de Sabadell. Segona edició.— Sa- 
badell. — Imp. de M. Ribera.— 1901.— 48 págs.— 0,50 
ptas. 

VlVENS Sanchís (D. Francisco) — Nociones de 
Gramática castellana al alcance de los alumnos de 
las escuelas de i.' enseñanza y de adultos. — Valen- 
cia. — Imp. de Manuel Alufre. — 1901. — 8.', 64 págs. 
Vives (D. Antonio). — La Numismática en la obra 
Orígenes históricos de Cataluña por D. José Balari 
y Jov<ny: Barcelona, 1899. — Madrid.— Est. tip. de 
la Viuda é hijos de Tello.— 1902. — 4.", 14 págs. 

Wagner (Ricart).— El Capvespre deis Déus. Terce- 
ra jornada de la tetralogía L'Anell del Nibelung. Tra- 
dúcelo catalana de Geroni Zanné y Antoni Ribera. — 
Barcelona. — Associació Wagneriana.— I901. — xiv- 
103 págs.— 2 ptas. 

Walls y Merino (M.) — Nuestra marina de guerra 
(Apuntes para su historia). — Madrid. — Imp. de Ri- 
cardo Rojas.— 1901.— 4.*, 44 págs. — 1 y 1,50 ptas. 

WiTT (Cornelio de). — Historia de Washington y 
de la fundación de la República de los Estados Unidos 

de América, por traducción de Luis de Terán, 

—Madrid.— Imp. Avrial.— [1901.]— 4.°, J31 págs.— 



236 



REVISTA DE ARCHIVOS 



7 y 7>5° Ptas. (Biblioteca de jurisprudencia , Filosofía 
é Historia.) 

Zorrilla (D. José).— Don Juan Tenorio, drama 
religioso fantástico en dos partes. — Madrid — Est. 
tip. «Sucesores de Rivadeneyra.t — 1902. — 8," marq., 
126 págs.— 2 y 2,50. 

LIBROS EXTRANJEROS 

[i." Los tratados universales y generales por nacio- 
nes y materias, de historia y sus ciencias auxiliares, 
de literatura y arte, de filología y lingüística, etc., 
que interesen á la erudición y á la cultura, publicados 
en ó fuera de España por españoles ó extranjeros en 
hablas vulgares no españolas, ó por extranjeros en 
lenguas sabias. 2." Los de cualquier materia escritos 
por españoles en ó fuera de España en dichas lenguas 
vulgares. 3." Los de cualquier materia, con tal que se 
refieran á cosas españolas, publicados por extranjeros 
en ó fuera de España en lenguas sabias 6 en hablas 
vulgares no españolas. ] 

Alcock (D.)-El Dorado (The Spanish Brothers). 
Traduit par E. de F.— Genéve.— Jeheber.— 1901 .— 
12.» 

Alcalá Galiano (José de). — Facettes; chants de 
l'exil.— Biarritz.— Imp. Lamaignére. — 1901.— 8.°, 
XV-191 págs.— 3 y 3,50 fr. 

Baumgartnkr (Alejandro) Die griechische und 

lateinische Literatur des Klassiiichen Altertums. — 
Friburgo von BrisgoviíE, Herder. — 1900. — xii-596 pá- 
ginas. {Weltliteratur, t. III.) 

Blackmar (F. W.) — Spanish Institutions of the 
Southwest.— Baltimore — 380 págs. {johns Hopkins 
University Studies. History and Politics.) 

Bossert (a.) — La légende chevaleresque de Tris- 
tan et Iseult. Essai de littérature comparée.— Paris. 
— Hacheíte et €'^,—1902.-3,50 fr. 

Blasco Ibáñbz (V.) — Terres maudites. La Ba 

rraca, par , traduit de l'espagaol par G. Hérelle. — 

Paris,— Calmann-Lévy, éditeurs,- 1902,— 3,50 fr. 

Broglib (Le prince Emmanuel de), — Catinat, 
l'homme et la vie (1637-1712).— Paris.— Lecoffre.— 
1901. — 12.° —3 fr. 

CallahaníJ. M.)— Cuba and International Reía- 
tions,— Baltimore.— 503 págs. {Johns Hopkins Uni. 
versity Studies. History and Politics.) 

Chanson de Roland. — Das altfranzcesische Ro- 
landslied, kritische Ausgabe besorgt von E. Stengel. 
Band I. Text, Variantenapparat und voUstándiges 
Namenverzeichnis. — Leipzig, Dieterich'sche Ver- 
lagsbuchhandlung, Theodor Weicher. — 1900. — ix-404 
págs. [El mejor libro de la Chanson de Roland.] 

Chérot (Le P. H,)-Le Quiétisme en Bourgogne 
et á Paris en 1698.— Paris, chez V. Retaux, 1901.— 8." 

D'AvANEL (Le vicomte).— La Noblesse Fran9aise 
80US Richelieu. — Paris á Colin, 1901.-18.°, 361 
págs. 

Daux (L'abbé Camille). — Les chansons des pélerins 
de Saint Jacques (Paroles et Musique) avec introduc- 
tion, notes historico-critiques et reproductiondc vieil* 
les Estampe^ — Moatauban. — Imprimerie et lithog. 
Edouard Forestié.— 1899.— 58 págs. 



DbsuevisEs du DéZBRT (G.)— Les Archives histo- 
riques nationales de Madrid (Historique et inventai- 
re provisoire). — Besan9on. — Imp. Paul Jacquin. — 
1901.-8.° marq., 56 págs. (Extrait du Bibliographe 
moderne, 1901.) 

— Philippe V d'aprés l'ouvrage de M. Baudrillart, 
Philippc V et la Cour de France. (Extrait de la Revue 
hispanique, tome VIII.) — Paris. — 1901. — Macón, 
Protat fréres, imprimeurs. — 8.® d. marq., 46 págs. 
Dewitt Griswold (Hervey), — Brahmán: a study 
in the History of Indian Philosophy. — New- York. — 
Macmillan.— 1901.— 8. ° 

DussAND (Rene).— Histoire et religión des Nosai- 
ris. — Paris. — Bouillon. — igno. — xxxv-213 págs. 

EsTEViís Pereira (J. M. ) — A industria pprtugue- 
sa (seculos xii a xix). Com urna introduce áo Sobre as 
corporagoes operarias en: ForíHg-fl/.— Lisboa.— Em- 
presa do Occidente, ed. — 1900. — 8, ° , 42 págs. 

Farinblli (A.)— Dante e Margherita di Navarra. 
(Estratto dal fascicolo di Febraio 1902 della Rivista 
d' Italia). — Roma.— .Tip. dell* Unione Cooperativa 
Editrice, — 1902 — 4. ° marq., 24 págs, 

Ford (J. D. M.)— English Influence upon Spanish 
Literature in ths early part of the Nineteenth Cen- 
tury, [Forma parte del vol. XXI, núm. 3 de las Pw 
blications of the Modern Language Association of 
America, ed. por James \V. Bight.] — Baltimore.— 
The Association.— 1901. 

Guérard (R. P. Louis),— Petite introduction aux 
Inventaires des Archives du Vatican. — S. i. — Roma. 
— Librería Spithóver. — Paris.— A. Picard. — 1901. — 
8. ° d., 39 págs. [Hay indicaciones aprovechables para 
los españoles relativas á Derecho canónico, á nues- 
tras relaciones con Roma en tiempo de Benedic- 
to XIII, al proceso de Bartolomé Carranza, á las 
nunciaturas de España, etc., etc] 

GuiRAUD (Jean). — L'Église et les Origines de la 
Renaissance. — Paris. — Lecoffre.— 1901. — ia.° , 339 
págs. — 3 fr. (BibUothéque de l'Enseignement de ¡'His- 
toire ecclésiastique.) 

Hale (E, E.) — Contemporary Spain as shown by 
her novelits. — New-York and London. — 1899, 

Hkishíkesa Sástri and Siva Chandra Gui. — A 
descriptive catalogue of san^krit manuscripts in the 
library of the Calcutta Sanskrit Collcérc,— Calcutta. 
—1900.-8.° 

Jaüdon (Henri). — Port-Royal áToulouse ou le Jan- 
sénisme au Parlement. — Toulouse.— Imp, Lagarde 
et Sebiile,— 1900.— 8.° , 126 págs. 

JOLY (Henri).— Sainte Thérése (1515 1582). Deu- 
xiéme édition.— Paris.- Lecoffre.— igor.— ia.° —a 
fr. (Les Saints.) 

KuRTH (Godefroid). — Clovis 2™*= édit, Revue, 
corrigée et augmenté. — Paris, — Víctor Retaux. — 
1901.— Dos vols. 8.° , 8 fr. 

Lanqlois (Ch. V.)— Manuel de bibliographie his- 
torique. Premier fascicule. — Paris,— 1901, — 8. ° , 
xi-239 págs. 
LATANá (J. H.)— The Diplomatic Relations of the 



United States and Spanish America 
294 págs. (The Johns Hopkins Press.) 

Lavisse (Ernest), — Histoire de France. Tome IV 
(r""® partie). Les Premiers Valois et la Guerra de 
Cent ans (i328.i+22), par M. A. Coville. — Tome IV 
(2* partie). Charles VI, Louis XI et les premieres 
années de Charles VIII (1422-1492), par M. Ch. Pe 
/tí.DMÍm7/íS. — Paris, — Hachette et C^^.— T902.— 
6fr. 

Le Brun (Henri), — L'ancienne France, étude géo- 
graphique, historique et littéraire sur les anciennes 
P'ovinces fran9aises. — París. — Lib. H, Didier. — 
1901. 

LEPiTRE(L'abbé).— Saint-Antoine de Padoue. Deu- 
xiéme éütion — Paris. — Lecoffre. — 1901.— 12. ° — 
2 fr. (Les SaiiUs.) 

Le Roy (M'"^ Albert) — Un Janséniste en exil. 
Correspondance de Pasquier Quesnel, prétre de l'Ora- 
toire sur les affaires politiques et religieuses de son 
temps.— Paris, — Perrin. — 1900.— Dos vols. 8.° mar- 
quilla. 

Lea (Sidney).— Dictionary of national biography, 

edited by Tomo LX.— Watson-Whewell. vi- 469 

págs. = Tomo LXI. Whichcord-Williams. vi.476 
págs =Tomo LXII. Williamson-Worden. vi-445 
págs.— London, Smith Eider. — 1899-1900. 

Levi (a. R.)— Storia della letteratura inglese dalle 
origini al tempo presente.— Palermo.— A. Reber. — 
1901.— Dos vols. 8.0— L. 14. 

LoiSEAU.\ (L. A.)— An Elementary Grammar of 
the Spanish Language. — New-York, Boston, Chica- 
go.— Silver, Burdett & Co.— 0,90 cents. {The Silver 
Series of Modern Language Text Books.) 

LowERy (Woo.ibury) — The Spanish Settlements 
with in the present limits of the United States 1513- 
1561.— New-York & London. — G. P. Putnam's.— 
igor. 

LuDwiG Stiefel (Arthur). — Jean Rotrous »Cor. 
roes,» seine Quellen und Nachahmungen.— Berlin. 
— W. Gronau.— 190Í.— 120 págs. [Imitaciones del 
teatro español, especialmente de Lope de Vega.] 

Mac Swiney de Mashanaglass.— Le Portugal et 
la Sainte Siége. II. Les Langes bénits envoyés par 
les Papes aux Princes royaux de Portugal. — Paris. — 
A. Picard.— 1899.— 8.0, 195 págs. 

Marcillac. — Les vraies origines de la langue fran- 
9aise ses rapports avec l'anthropologie et la physique 
du globe.— Paris.— Librairie Schleicher fréres. — 1901. 
— Gr. 8.0—3,50 fr. 

Marius.— Histoire universelle. VoL XI. La Pa- 
pauté.— Paris.— A. Lemerre.éditeur. — 1901. — 7,5ofr, 
Martagón. — Montagnes ctMontagnards. Premié- 
re serie: Pyrénées, Catalogne, He de Majorque, Pro- 
vence. — Paris.— A. Lemerre, éditeur. — MDCCCCI. 
V1.407 págs.— 3,50 fr. 

Mathew(M. E. J.)— History of English Litera- 
ture. — London.— Macmillan.— 1901. — 4/6 chel. 

MoLiNiBR (Auguste).— Les sources de l'histoire de 
France. I. Epoque primitive, mérovingiens et cario— 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

, — Baltimore. 



237 



vingiens.— Paris.— Alphose Picard et Fils. — 1901. 
—8.0, viii-288 págs. (Manuels de bibliographies kisto- 
riques.) 

MoTT (Lewis F.)— The Proven9al Lyric (a Lectu- 
re).— New-York.— W. R. Jenkis. — 1901. 

Nkwton Thorpb (Francis). — A Constitutional His- 
tory of the United States, 1765-1895. — Chicago, — 
Callaghan & Co. — Tres vols— 7,50 dolí. 

Ottley (R. L.)— Short History cf the Hebrews to 
the Román Period. — London, — igoi. — 332 págs. 

París (Pierre).— Statue d'Ephébe du Musée du Pra- 
do á Madrid. (Extrait de la Revue Archéologique, to- 
mo II, págs. 315-327.) — Paris, — igol. [Vid. el núm. 
Enero-Febrero de la Revista de este año, pág. 86.] 

PiRSON (J.) — La Langue des inscriptions latines de 
la Gaule.— Bruxelles,— 1901,— xvi-328 págs.— 7,50 fr 

Prutz (Hans). — Preussische Geschichte. Vol. III, 
Der Friderieianische Staat und sein Untergang (1740- 
1812) — Stuttgart.— Cotta. — xgoi.— 8 maro. 

Radiot (Paul).— Les vieux árabes (L'art et l*ame). 
—Paris. — 1902. * 

Saigk (Gustave).— Documents historiques relatifs 
á la vicomté de Carlat, recueillis et publiés par ordre 

de S. A. S. le prince Albert I*^"", par Imprimerie 

de Monaco MDCCCC,— Dos vols. 4.". [Dicho viz- 

condado estuvo bajo la soberanía de los Reyes de Ara- 
gón en la Edad Media y en la moderna de la domina- 
ción española.] 

ScHOULBR (J.)— History of the United States of 
America. Vol. VI: 1861-1865.— New-York.— Dodd 
and Mead.— 1900.— 8.°, xxii-647 págs. 

Strack (Dr.)— Le Sang et la fausse accusation de 

crime rituel par le trad. par S, Reinach. — Paris. — 

May.— 1900. 

Thomas (Antoine),— Mélanges d'étymologie fran- 
9aise. {Bibliothique de la Faculté des lettres de Pa. 
ris, XIV.)— Paris.— Alean.— 1902.— 111-217 págs. [In- 
teresa para la filología española.] 

Thibrs.— La Campagne de Waterloo. Edited by 
Ovando B. Super. —NcwYork, Boston, Chicago.— 
Silver, Burdett & Co. {The Silver Series of Modern 
Language Text Books.) 

TouRNBUx (Maurice;, — Marie-Antoinette devant 
l'histoire. Essai bibliographique. 2^ édition revue et 
tres augmentée et ornee de gravures. — Paris. — Henry 
Leclerc, — 1901. — 4.", xvi-164 págs. 

TuRQUAM (Josejh). — La genérale Junot duchesse 
d'Abrantes, — Paris. — Mongredieu — I90I. 

Vascoscellos (Carolina M. de). — A Infanta D. 
Maria de Portugal (1521-1577) e as suas damas.— Por- 
to, typ. a vapor de Arthur José de Sousa & Irmáo 

1902.— Fol., 122 págs. y 3 retratos.— 13 y 13,50. Ti- 
rada de 150 ejemplares. 

Venturi (A.) — Storia dell* arte italiana. Vol. I.— 
Milano. — Ulrico Koepli. — 1901. — 558 págs, — 16 L. 

Weil (M. H.)-Le Prince Eugéne et Murat (1813- 
1814), opérations militaires, negociations diplomati- 
ques. — Paris.— Albert Fontemonis. — 1901.— Dos vo- 
lúmenes. 



238 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Wkltüeschichtb. Unter Mitarbeit von Thomas 
Achelis herausgeben von Hans F. Helinolt. To- 
mo IV — Leipzig und Wien, Bibliographisches Ins- 
tituí. 1900. — 8.», x-574 págs. [Volumen consagrado 
á los pueblos ribereños del Mediten áne: la Pc- 
uínsuia ibérica es estudiada por el Dr. Heinrich 
Schurtz.] 

Zboler (ür. Gotfried). — Gutemberg-Forschungen. 
— Leipzig. — Harrassowitz. — rgot. — 8.", 165 pá^s. y 
4 fototipias. 



REVISTAS ESPAÑOLAS 



[1.° Los sumarios íntegros de las revistas congéne- 
res de las nuestra, consagradas exclusivamente al es 
tudio de España y publicadas en cualquiera de las ha- 
blas españolas en ó fuera de España: los títulos de 
estas revistas v.in de letra cursiva. 2.° Todos los tra- 
bajos históricos y eruditos acerca de cualquier mate- 
ria, según el amplísimo criterio expuesto, que figuren 
en los sumarios de las revistas no congéneres de la 
nuestra, escritas en dichas hablas eu ó fuera de Es- 
paña.] 



La Alhambra.— 15 Diciembre. Esperándola del 
cielo. Leyenda histórica por Rafael Gago. — Noticias 
curiosas de Granada. La cueva de Menga (.\nteque- 
ra), por V. (con una lámina suelta). — De estudiante á 
general (Episodio de la invasión francesa), por V, — 
Crónica granadina, por V. = 3i Diciembre. Noticia 
curiosa de Granada. Noches de la Alhambra. por J. 

M.* Llamas Aquilaniedo El Justicia granadino, por 

el Licenciado Vidriera — Los nacimientos, por A". 

El Gran Capitán, Regidor de Granada, por Miguel 
Garrido.— De Arte árabe, por Francisco de V. Valla- 
dar. — Notas bibliográhcas, por K.— Crónica granadi- 
na, por V. — Lámina suelta. 

Boletín Arqueológico. Órgano de la Sociedad Ar- 
queológica Tarraconense y de la Comisión de Monu- 
mentos artísticos y arqueológicos de la provincia de 
Tarragona. — Núm. 6. Noviembre y Diciembre. Re- 
seña histórica de la Comuna del Camp, por La DireC' 
ción (conclusión). —Régimen de las antiguas casas 
de Come. lias en Cataluña.— Revistas. — Noticias. ^^ 
1902. Núm. 7. Enero y Febrero. Acta de la sesión 
académica de 1902. — 'Ángel del Arco: Tres arqueó- 
logos tarraconenses, Luis Pons Icart, Juan Francis- 
co Albiñana, 'Buenaventura Hernández Sanahuja. 
Disertación leída en la solemne sesión académica ce- 
lebrada por la Sociedad Arqueológica Tarraconense 
el día 30 de Enero di 1902. 

Boletín de la Comisión provincial de Monumentos 
históricos y artísticos de Orense. — Núm. 23. Diciem- 
bre. Epigrafía romana de la ciudad de Astorga (con- 
tinuación), por Marcelo Maclas. —La epigrafía lati- 
na en la provincia de Orense {Suplementos), por 
Arturo Vázquez Núñez, — Noticias. — índice del to- 
mo I. — Láminas sueltas. Puerta de la iglesia de San 
Francisco. 



Boletín de la Sociedad Arqueológica Luliana. — Oc- 
tubre. Revolució del pagesos mallorquins en lo le- 
gle XV (Documentació del Arxiu municipal de Barce- 
lona) (contiiiuació), per D. Alfons Damián y Manté, 
— Vida de Sor Anna María del Santissim Sagrament, 
escrita peí Dr. Gabriel Mesqmdn, presbítero; de 1' any 
1690 al 92 (continuado). —Calviá. Apuntacions histó- 
riques (conlinuació), per M. P. — Monestir de la Real 
Ordinacions pera el régimen interior del convcnt es- 
tatuides per 1* abat D. Fr Pere Mayan».— 8 Abril de 
16I8 (continuació), per D. Bartomeu Ferra.— Anua- 
rio bibliográfico de Mallorca, 1900, por D. Pedro 
Sanipol y Ripoll — Lkmina CXXVII. Imatge de Sant 
Elíes, xilografía. = Noviembre. *Acte de pau d* un 
deis bandos de Petra (1368), por D. E. Aguíl6.—Ka- 

volució deis pagesos — Monestir de la Real.... — 

Anuario bibliográfico de Mallorca — Calviá 

(continuaciones). — Diciembre. Folk-Lore Balear. 
Tradicions populara mallorquines, per D. Antoni M." 
/l/cot/er. — "Documents curiosos del segle xiv (ix). 
Testament de Sayt Mili, juheu, fundador d' un hospi- 
tal en el Cali de Mallorca, 16 Agosto de 1377, per 

D. Estanislao .(4 í^mi/ó. —Re volució deis pagesos 

(continuació).— Monestir de la Real (conclusió). 

— Anuario bibliográfico de Mallorca (conclu- 
sión). 

Nuestro Tiempo. — Febrero. Papel de la literatu- 
ra en la fraternidad hispano-americana, por B. Sanin 
Ca;io.— Recuerdos de mi vida, por S. Ramón y Ca- 
jal (continuación). — La maestra española, por Car- 
raen Sáiz. 

Razón y Fe.— R. Kuiz Amado: El naturalismo y 
la verdad poética. — L. Coloma: El Marqués de Mora. 
— B. F. Valladares: La Meteorología en el siglo xix. 
— G. Palau: Lexicografía catalana.— Notas biblio- 
gráficas. 

Resumen de Arquitectura.— Noviembre. Notas 
sobre algunos monumentos de la arquitectura cristia- 
na española, por Vicente Lampérez y Romea. 

Revista de Araüün. — Marzo. Rtimón y Caja!: 
Recuerdos de mi vida (cap. VI). — Vicente Castán: 
Excursiones pirenaicas (cap. I, Ribagorza y Sobrar- 
be). —Ricardo üwrg^Me/í; ¡San jorge y Aragón! —*Gflr- 
cía-Ansta: Lln estreno en Madrid. — Migue'. Asín: La 
psicología de la creencia según Algazel (continua- 
ción). — Alberto Gómez Izquierdo: Las especialidades 
psicológicas (conclusión). — Francisco Codera: L\ 
llamado Conde D. Julián. — Baselga y Ramírez: El 
pulpito español en la época del mal gusto (continua- 
ción),— Santiago Vidieila: D. F'raucisco de Arifto en 
las Cortes de Valderrobleii.— Mariano de Fano: Los 
séniores de Belchite (documento). — Miguel .Asín: 
Problema morisco. —Notas.— Bibliografía. 

Revista de Archivos y Bibliotecas Nacional*».— 
Lima. Época colonial. Guerra de Independencia. 
Año III. Vol. IV. !.• y 2.' entregas: 31 Mano y 30 
Junio 1900. Prólogo: Carlos A. Romero y R. R*y y 
Boza, — Varios memoriales, cartas, informaciones y 
otros documento» relativos á las entradas y conquis- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



239 



tas de D. Martín de la Riva Herrera en los indios 
Motilones, Tavalosos, Maynas, Jíbaros, etc., 165 1 - 
1665,— Correspondencia oficial del Coronel D. Fran- 
cisco Requena, Primer Comisario de la cuarta partida 
de demarcación entre los dominios de las Coronas de 
España y Portugal, 1779 á 1793. — Instrucción del 
Licenciado Castro á Garcí Días de San Miguel sobre 
lo que ha de hacer en la visita de la provincia de 
Chucuito, 1566. — Instrucción del Arzobispo Fr. Je- 
rónimo de Loayza al Licenciado Pedro Mexía, de la 
Compañía de Jesús, sobre lo que ha de hacer en la 
visita general que ha de practicar por orden del Ex- 
celentísimo señor Virrey D. Francisco de Toledo. — 
Historia del CoUegio de la Compañía de Jesüs de 
Arequipa y de la reventazón del volcán de Órnate, 
1573-1600. — Ordenanzas del Virrey Marqués de Mon- 
tes Claros á D. Francisco de Xeria Maldonado, Co- 
rregidor de la villa de Cañete y su distrito, 1615, — 
Exploración de los indios Antis del Cuzco por el Pa- 
dre Cristóbal de Quevedo, de la Compañía de Jesús, 
1715.— Documentos relativos á la rebelión de Tupac 
Amaru, 1780-1781 Expediente formado para fomen- 
tar la agricultura é industria en los partidos de la In- 
tendencia de Tarma y facilitar la composición de ca- 
minos, 1796. — Servicios militares del General D. Juan 
Ramírez, Mariscal de Campo y segundo General de 
operaciones del ejército realista del Alto Perú, 18:5. 
— Bando de buen gobierno mandado publicar por el 
Excmo. Sr. Virrey D, Joaquín de la Pezuela, 1618. 

Revista de Bibliografía catalana.- Julio-Novitm- 
bre igoi. Documents inédits relatifs á Pére March 
et á Auzias March. Article per M. Amadée Pagés, 
documents trobats i copiáis peí Dr. Josep Rodrigo 
Pert e gas.— Msiauscrits de la Biblioteca de 1* Atenea 
Barcelonés (segon i darrer article), per J. Ma^só Tor- 
rents. [En la pág. 207, refiriéndose al MS. núm, XXV, 
Fernández de üviudo, Oficios de la Casa Real, se 
escribe «no sabem que s' hagi imprés.» Lo fué por 
nuestro compañero *D. J. M. Escudero on la Peña 
el año 1870 en la colección de libros publicados por 
la Sociedad de Bibliófilos Españoles.] -Ex libris cata- 
lans (núms. 5 i 6, dibuixos d' A. de Riquer). — La 

Premsa escrita en llengua catalana Butlletí biblio- 

grafic — Noves. 

Revista Contemporánea.— Marzo. Una supersti- 
ción asturiana [el presagio de la muerte], por Antonio 
Balbín de Unquera. — Bocéíos filosóficos, V. Espinosa, 
por U. González Serrano.— M.a.TÍa. Tubau, por José 
Mesa y Ramos» — *E1 clasicismo y el utilitarismo en 
la enseñanza (conclusión), por Eloy Bullón y Fernán- 
dez» — Asociaciones de mujeres casadas: La fiesta de 
Santa Águeda en Segovia, por Gabriel María Verga- 
ra. — Lo que es Bilbao y lo que podrá ser á fines de 
siglo, por Leopoldo Pedreira — Sistema de coloniza- 
ción más conveniente para España que debiera adop- 
tarse en los territorios adquiridos en Rio de Oro por 
el Tratado de Junio último celebrado en París, por , 
Luis Manuel de Ferrer, —Vida y sucesos prósperos y 1 
adversos de D . Frey Bartolomé de Carranra j' Mi- ' 



randa (continuación), por Pedro Salazar de Mendoza, 
— Boletín bibliográfico, por Alberto Ortega y Pérez y 
por P. Vizuete. 

Revista de Extremadura. — Febrero. Apuntes de 
Geología extremeña (continuación), por Eduardo H. 
Pacheco Nuevas inscripciones extremeñas, por Vi- 
cente Paredes — Comisiones de Monumentos: de Cá« 
ceres, por J. Sanguino. — Crónica regional, por Un 

Cacerense Notas bibliográficas, por A', y S. =Mar- 

zo. — Alonso González Berruguete. El retablo de la 
iglesia de Santiago en Cáceres, por José Marti y Mon- 
só. — Carta Puebla del medio lugar de Aldeanueva del 
Camino, por Vicente Paiedes. — El Judío Errante, 
por Edgardo de Amarante. — Rimas infantiles. Apun- 
tes recogidos en Alcuéscar, por R. García- Plata de 
Osma. — Comisiones de Monumentos de Cáceres: 
Catálogo de los libros adquiridos que fueron de Don 
Claudio Constamo, por J. Sanguino. — Notas biblio- 
gráficas, por B. [acerca de la segunda edición del 
Diario Turolense de la mitad del siglo xvi, por el que 
fué nuestro compañero '"D. Gabriel Llabrés y Quin- 
tana], por A', y por 5. 



REVISTAS EXTRANJERAS 



[i.° Los sumarios íntegros de las revistas congéne- 
res de la nuestra portuguesas, ó extranjeras en ha- 
blas no españolas ni portuguesa consagradas exclusi- 
vamente al esiudio de España, y dadas á luz en ó 
fuera de ésta: los títulos de unas y otras revistas van 
deletra cursiva. 2.° Los trabajos de cualquier materia 
tocantes á España, y los de carácter histórico y erudi- 
to interesantes para la cultura que figuren en los Su- 
marios de las demás revistas escritas er. lenguas por- 
tuguesa y extranjeras, publíquense ó no en España. 
3.0 Los trabajos que, estando en las condiciones rese- 
ñadas en este párrafo segundo, aparezcan en revistas 
publicadas por extranjeros en lenguas sabias] 



American Journal ok Philoloüv. — Julio, Ages- 
to y Septiembre, igoi. The Bodleian Fragments of 
Juvenal. By Harry Langford Wilstn, [Importante: 
trae al final del artículo la nota bibliográfica de cuan- 
to se ha escrito acerca de este fragmento.] 

O Archeologo Pjrtugues.—igoz, Enero. ]. L. de 
V .: Um archeologo esquecido [Manoel de Queiroga 
Córrela Carneiro de Fontoura]. — Albino Pereira Lo- 
Po: Notas e considera95es sobre Bragan9a. — J. L. de 
V.: Projeclo de um Museu Archeo lógico em Setubal. 
— Protec^áo official á Archeologia. — J L de V.: Es- 
tatua de um guerrero lusitano.— Museu militar. — Pe- 
dro A. de Azevedo: Estractos archeologicos das «Me- 
morias parochiaes.»— Este fascículo vae illustrado 
com 4 estampas. 

Bttlletin //is/>ííKtíMí.—X902, Enero-Marzo. P. París: 
L'idole -le Miqueldi, a Durango.— C. Jullian: Notes 
ibériques: Villes-Neuves ibériques de la Gaule. [Ar- 
ticulo publicado en su mayor parte en la Revue des 
Eludes anciennes, núm, 4, 1901, citado más abajo en 



240 



REVISTA DE ARCHIVOS 



esta Bibliografía.]— E. H»6«¿r: Insc-iptions latines 
d'Espagne: Nouvelles inscriptions de Tortose; L'ins- 
cription métrique d'Oviedo. — A. Morel-Fatio; Les dé- 
fenseurs de la Comedia. [Nueva edición de Ioscohocí- 
dos textos de Tirso de Molina, Ricardo de Turia y Car- 
los Boyl.] — Bibliographie: A. Blázqubz, Descripción 
de España (C./.)— M, Rodríouez et ^""A. Martínez, 
Crónica troyana (A. M.-F.)— F. Pedrell, Emporio 
científico é histórico de organografia (A. M.-F.)— 
J. Fitzmaurice-Kklly et A. Bonilla, Historia de la 
literatura española (A. Aí.-F.)— H. Léonardon, Prim 
(A. A/.-F.)— A. Echeverría, Voces usadas en Chi- 
le (E. Sí.) — J.Martí, Estudios histórico-artísticos. 
— A. LuDWiG, Jean Rotrous «Cosroés;» M. de Toro 
y M. Roso, Nuevo diccionario; F. Corona Busta- 
MANTE, Diccionario español-francés; R. Altamira, 
Historia de España; J. Somoza, Inventario di un 
Jovellanista; *Conde de Cedillo, Toledo en el si- 
glo xvi; R. Torres, Carácter de la conquista y co- 
lonización en las islas Canarias; C. Hakbler, Ty- 
pographie ibérique du xv^ siécle: J. Leite de Vas- 
CONCELLOS, Esquise d'une dialectologie portugaise; 
A. Thomas, Mélanges d'etymologie fran^aise. — 
Sommaires des Revues consacrées aux pays de langue 
castillane, catalane ou portugaise. — Chronique. 
—Planche: L'idole de Miqueldi, á Durango (Es- 
pagne). 

NouvELLB Revue.— 15 Abril. A. de Pouvourville: 
Le Piége marocain. — La Motte-Messemi: L'armée du 
duc d'Albe.— Firmin Roz: Catholicisme et américa- 
nisme. = i5 Mayo. A. Godfernaux: Le néo-catholicis- 
me en Espagne. = i5 Junio. Edouard Gachot: Les 
debuts de Bonaparte. = i.'' Julio. C. de SainUAignan: 
La situation en Aigérie. — L. Xavier de Ricard: Le 
mouvement catalaniste. — Boyer d*Agen: Mistral et 
Jasmin. = i5 Julio Louis-Fréderic Sauvage: Le Mu- 
sée Plantin á Anvers.— 15 Agosto. Paul Mirannes: 
Un frére de Cervantes (documents inédits) [se refiere 
á los documentos que sobre Rodrigo de Cervantes en- 
contró D. Ramón León Máinez auxiliado por nuestros 
compañeros *D. Julio Melgares Marín y *D. Ramón 
Santamaría]. — Claire de Nestet Entre Adour et Garon- 
ne. Les Baronnies. La Val lee d'Aure.— André Rebel: 
La deuxiéme campagne de Bessiéres en Espagne.= 
1." Septiembre. L. Xavier de Ricard: Le mouvement 
catalaniste. — 15 Septiembre. Eugéne Lintühac: Ori- 
gines du Théaire mcderne. — Louis d'Hancour: La 
Batailie de Fontenoy (11 Mayo 1745). 

Rbvub Africainb. — s.^^ y 4.® trimestre 1900. J. 
Wierzejski: Catalogue du Musée de Cherchel,— B«h 
Messaib (trad. M. Bencheneb): Itineraire de Tlemcen 
á la Mekke. — A. Joly: Poésie moderne chez les Nóma- 
des algériens,— Ibn el-Athtr (trad. E. Fagnan)' An- 
uales du Maghreb et de PEspagne (suite).= l.^'" tri- 
mestre 1901 • Eudel: Aper^u historique de l'orfévrerie 
algérienne [interesa á los españoles].— J. Gsell: Tétc 
de l'empereur Hadrien. — Ibn el-Athír (trad. E. Fa- 
gnan)'. Annales du Maghreb et de l'Espagne (suite). 
— Bulletin — 2.* y ^.^^ trimestre 1901. E, Bigonet: 



Diñar hafcide, uiédit.-— R'azzaU (trad. BcHcheueb): 
Sur l'éducation des enfants.— /6« el-Athír (trad. E. 
Fagnan)'- Annales du Maghreb et de l'Etpagne (suite 
et fin).—Ahmed H.: Relations de la France avec le 
Maroc. — A. Joly: Voiúe. moderne chez les Nóma- 
des algériens.— J. Wierzejski: Catalogue du Musée 
de Cherchel (fin). 

Rbvub des Deux Mondes. — 1902, 1.° Enero. La 
crise européenne en 1621. I. Le probléme protestant 
en Europe. Les affaires de la Valtcline, par M. Ga- 
briel Hanotaux.~Lcs États- Unis, puissance colonia- 
le, par M. Fierre Laroy-Beaulieu. 

Revue Hispanique. — Año 1901. Correspondencia de 
Doña Magdalena de Bobadilla. — Conseils d'un Mi- 
lanais á don Juan d'Autriche.— CEuvres dramatiques 
du licencié Juan Caxes, publiées par Leo Rouanet. — • 
Clarorum hispaniensium epistolae inedítae: Edidit 
Adolfo Bonilla y San Mrt^íÍM.— Seguediiles ancien- 
nes.— R. Foulché-Delbosc: El sastre del cantillo. — 
Carolina Michaelis de Vasconcellos; Pedro de Andra- 
de Caminha, Beitráge zu seinem Leben and Wirken, 
auf Gruad und in Anschluss au die Neuausgabe des 
Dr. Josef Priebsch.— G. Desdevises du Dézerl: Phi- 
lippe V, d'aprés l'ouvrage de M. Baudrillart Philip- 
pe V et la Cour de Frunce. — La filie du roi d'Espa- 
gne, complaintegrecque moderne, publiée par Emile 
Legrand.—W &Ú&: Une regle des Dominicains, texte 
castillan du xiv^ siécle. —El Tizón de España, II.— 
Deux gloses de Puesto ya el pie en el «/neo.— Quel- 
ques additions á la bibliographie de Cervantes. — Un 
romance burlesque.— £/ origen de los villanos.— \Jn 
éventail historique du xviii^ siécle.— Le Diccionario 
antibárbaro de Huerta.— Le genre grenadin au théá- 
tre.— Théodore Carlier et les Araucans,— Le nom- 
bre des mots castillans.— Compte rendus: Vida del 
soldado español Miguel de Castro (1593-1611) escri- 
ta por él mismo y publicada por *A. Paz y Mclia (H. 
Peseux-Richard) .—Tht Early Printers of Spain and 
Portugal by Konrad Haeblbr (Ceorges-C. Keidel).— 
Hippolyte d'EspiNCHAL. Souvenirs militaires (1792- 

1814) (G. Desdevises du D¿zert).—U. Léonardon, 

Prim (G. Desdevises du Dézert). —FeVipc Prdrbll. 
La «Festai d'Elche (Leo Rouanet).— *PTOCtso de 
Lope de Vega por libelos contra unos cómicos, ano- 
tado por D. A. To.\íii.lo y D. C. Pérez Pastor 
(Leo Rouanet),— *La. Imprenta en Córdoba. Ensayo 
bibliográfico por D. José María de Valdbnebro v 
Cisneros (R. Foulch¿'Delbüsc).--LM «Novelas ejem- 
plaresi de Cervantes, por Francisco A. de Icaza, y 
Estudio histórico-crítico sobre las «Novelas ejempia- 
resi de Cervantes, por D. Julián ApRÁtz (R. Foulchi' 
Delbosc). — Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, Libro de 
buen amor, texte publié par Jean Ducamin (R. Foul' 
chi-Delbosc). — L.t ciable prédicateur, traduite par 
Leo RoLANET (R. Foulchi-Delbosc).—L*9h\x Cami- 
lie Daüx. Le Pélerinage áCompostelle (J. Chastenay), 
— G. Desdevisbs du Dézbrt. Les Archives hislori- 
ques nationales de Madrid (J. C7iai<f»kijr),— Chro- 
nique. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



441 



Revue de París. — I902, 15 Febrero. Edmond 
Pottier: Le Palais du Roi Minos. I. = i.« Marzo, Ed- 
motid Pottier: Le Palais du Roi Minos. IL — Archille 
Viallate: Les Etats-Unis et l'Amériqííc latine. 

Revuk des questions historiques.— 1902, I." de 
Enero, La vicomté de Carlat, par M. Pierre de Vais- 



süre.—Co-üvñev italien, par M. Léon-G. Péüssier.— 
Courrier allemand, par M. E-A. Go!d5Ílber. —Bulle- 
tin bibliographique; Prim, parH. Léonardon (Roger 
Lambelin), 



Alvaro Gil Albacete. 



Pedro Roca, 



SECCIÓN OFICIAL Y DE NOTICIAS 



La Gacela del 22 de Febrero publica con 
fecha del día anterior un Real decreto dis- 
poniendo lo siguiente: 

Aitículo 1.° Pin el mes de Mayo próxi- 
mo se abrirá en Madrid, en el Palacio de Ex- 
posiciones é Industrias, una Exposición Na- 
cional de retratos de personas fallecidas, eje- 
cutados en pintuia ó escultura, con exclusión 
de grabados, fctogtaíias, dibujos, calcos y 
vaciados. 

Art. 2.^ La Exposición estará abierta al 
público durante un mes, 

Alt. 3,° Se invita á los Centros oficiales, 
Corporaciones y particulares, á que concu- 
rran á la Exposición, confoime á las bases 
que se publicarán inmediatamente. 

Art. 4.*^ Para la organización y régimen 
del concurso se nombrará por el Ministerio 
de Instrucción pública y Bellas Altes un Co- 
misario regio de leconocida competencia. 



La Gacela del 5 de Marzo publica con fe- 
cha del día 1.° una Real orden aprobatoria 
de las bases á que ha de sujetarse la celebra- 
ción de la Exposición Nacional de retíalos 
Dichas bases son las siguientes: 

l.*^ Podrán concurrir expositores nacio- 
nales y extranjeros, y ser también nacionales 
ó extranjeros les autores de los retratos y las 
personas retratadas. 

i " La Comisaría Regia es la encargada 
de recibir las obras, de in<-talailas, de dar los 
lecibüs coriespondientts á sus dueños, de de- 
volverlas á los mismos y de cuantas operacio- 



nes sean necesarias para el buen régimen de 
la Exposición. 

3.*^ Los expositores firmarán por dupli- 
cado dos hojas impresas de inscripción: una 
será devuelta con el recibí de la Comisaría, 
como resguardo para solicitar la devolución, 
y otra quedará en la Secretaría y se tendrá 
presente en la redacción del catálogo. 

4 * La Comisaría ó individuos de la Co- 
misión que la auxilie en los trabajos por de- 
legación de aquélla, tiene facultad para no 
admitir aquellas obras que por su mal estado 
de conservación, por ser detestable su arte ó 
por causa de decoro no merezcan ser ex- 
puestas, 

5.* La Comisaiía Regia costeará los gas» 
tos de conducción y colocación de los objetos, 
y si viniesen de fuera de Madrid, desde el 
radio y estaciones de las líneas férreas hasta 
la Exposición, y la vuelta desde ésta á aque- 
llos puntos. Han de presentarse pinturas y 
esculturas en condiciones que permitan su 
exposición. 

6.* Los gastos de transporte y coloca- 
ción en las salas serán de cuenta de la Comi- 
saría Regia; no darán lugar á reclamación los 
daños ocasionados por fuerza insuperable. 

7.* Cuando un expositor solicite que to- 
das las obras que presente se exhiban reuni- 
das, será satisfecho su deseo, si lo consienten 
las condiciones del local. No tendrá derecho 
á reclamar la devolución hasta que se cierre 
el concurso, á 110 ser que la Comisaría acuer* 
de lo contrario por cauín justa, 

8.^ Cerrada la Exposición, todfs IdS obi-aa 



24^ 



RfeVlSTÁ Dfe ARCHiVóá 



han de ser devueltas eti el plazo de veinte 
días, dándose la preferencia á los dueños que 
la soliciten, y por turno de sus peticiones. 
Los mismos firmarán la entrej^a en la cédula 
que se les dio como recibo, y por pérdida de 
ésta, en documento bastante. 

9.^ La Comisaría autorizará la copia de 
las obras presentadas, cualquiera que sea el 
procedimiento de reproducción que se em- 
plee, salvando la integridad de las mismas y 
previo el permiso de su dueño, que lo dará por 
escrito. 

10. Se llevará un libro de asientos donde 
se anoten las noticias, enmiendas y correc- 
ciones que puedan servir para el completo 
estudio de cada retrato, así en lo que se re- 
fiere á su autor, escuela y demás circunstan- 
cias artísticas, como en lo tocante á la vida 
de la persona retratada. Si las noticias y co- 
rrecciones fuesen presentadas por escrito, se 
formará un expediente donde se conserven. 

11. Cada expositor tendrá derecho á una 
papeleta de entrada permanente en la Expo- 
sición mientras ésta se halle abierta al pú- 
blico, 

12. Se procederá á organizar el certamen 
con la diligencia que permita formar é impri- 
mir el catálogo antes del día de la apertura. 

13. La Subsecretaiía de este Ministerio 
nombrará una Comisión de individuos del 
Cuerpo facultativo de Archiveros, Bibliote- 
carios y Arqueólogos, que, como asunto del 
servicio, se pondrá á las órdenes del Comi- 
sario regio para auxiliarle en los trabajos téc- 
nicos, como son elegir y clasificar las obras, 
redactar el catálogo biográfico de las personas 
representadas en ellas, etc. 

Uno de los fines principales de esta Comi- 
sión será investigar quiénes son las personas 
retratadas y que se presentan como anó- 
nimas. 

14 La Subsecretaría designará además 
el funcionario que ha de intervenir en ios 
gastos é ingresos, asi como en la formación 
de las cuentas de la Exposición, con ai reglo 
n las leyes vigentes. 



Por Real orden del 27 de t'ebrero se ha 
nombrado al Director del Museo Arqueológi- 
co Nacional, D. Juan Catalina García, Comi- 
sario regio de la Exposición de retratos que 
se ha de celebrar en esta Corte en el mes de 
Mayo próximo. 

Con arreglo á la Real orden del 1.° de 
Marzo, y paia auxiliar á la Comisaría Regia 
en la Exposición Nacional de Retratos, la 
Subsecretaría del Ministerio de Instrucción 
pública y Bellas Artes ha nombrado los seño- 
res íiguientes: D. Francisco de P. Alvarez 
Ossoiio, D. Narciso Sentenach y D. Luis 
Salves, del Museo Arqueológico Nacional; 
D. Juan Menéndez Pidal, del Archivo Histó- 
rico Nacional; D. Lorenzo González Agejas 
y D. Benjamín Fernández Aviles, de la Bi- 
blioteca Nacional; y D. Juan Pío García, de 
la Biblioteca de la Sociedad Kccnómica Ma- 
tritense. 



Con fecha 4 de Marzo se ha concedido 
licencia reglamentaria á D. Enrique Arde- 
ríus. 



Con igual fecha ha sido destinado D. Víc- 
tor Suárez Capalleja al Archivo de Hacienda 
de Oviedo, siendo trasladado D. Elias Lucio 
Suerpérez, que prestaba sus servicios en este 
establecimiento, á la Biblioteca Universitaria 
de la misma ciudad. 



Ha reingresado en el Cuerpo D. Antonio 
Cerrajería, siendo destinado á la Biblioteca de 
Ciudad Real. 

Terminados los nueve meses de prácticas, 
han sido destinados: D. Eloy Bullón, á la 
Biblioteca de la Academia de la Historia; 
D. Felipe J. Orliz y Ledesma, al Museo Ar« 
queológico Nacional; D. Ángel Aguiló y Miró. 
al Archivo de la Corona de Aragón, en B«i» 
celonaj y D. Antonio de la Jorre y del Ce- 



BÍBT.IOTECAS Y MUSEOS 



343 



rro, al Archivo de la Delegación de Hacienda 
en Viilencia. 



En la Gaceta del 15 de Marzo se publica 
el ('Reglamento orgánico de la Administra- 
ción central y provincial de Hacienda,» cuyo 
capítulo X, que trata «del Archivo general 
y de la Biblioteca,» dice lo siguiente: 

Alt. 53. El Archivo Central y la Biblio- 
teca están desempeñados por individuos del 
Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Anti- 
cuarios. 

Alt. 54. Servirán todos los pedidos de 
expedientes, documentos ó libros que, por 
medio de volante firmado y fechado, recla- 
men para consulta los Jefes superioi es y los 
de Administración de la Secretaría y de los 
Centros directivos. 

Después de servir el pedido, guardarán el 
volante hasta que el expediente, libro ó do- 
cun)ento sea devuelto; y en el caso de no 
existir lo que se pida ó haber sido objeto de 



un pedido anterior, se devolverá el volante, 
expresando en él lo primero, ó á quién y con 
qué fecha consta que se haya entregado. 
Cuando devuelvan al Archivo los papeles que 
en virtud de lo que queda dispuesto salgan de 
él, se entregará el volante para que lo inutili- 
ce el que lo firmó. 

. Art. 55. Transcurrido un mes desde la 
fecha del pedido sin que éste haya sido de- 
vuelto, se reclamarán los libros, documentos 
ó expedientes, y, en su defecto, un nuevo pe- 
dido, que también ha de ser reproducido ó 
retirado al cabo del mismo plazo de un mes. 
Alt. 56. Facilitarán para su consulta, 
dentro del local de la Biblioteca ó del Archi- 
vo, á los funcionarios de la Administración 
central de Hacienda que tengan por lo menos 
categoría de Jefe de Negociado, cualquier le- 
gajo, libro ó documento de los que en ellos 
se custodien. El Archivo expedirá las copias 
y ceitificados de los documentos existentes en 
el m'smo que por escrito ordene el Subsecre- 
tario. 



ERRATAS NOTABLES DEL NÚMERO ANTERIOR 

Pág. I, lín. 3, están todos por están todas; pág. 3, lín. 14, inframava por infla- 
mava; pág. 4, lín. 17, no 11 esperen por non esperen; pág. 5, lín. 13, Galleccii por 
Gallecii; pág. 5, lín. 29, prosequentes vestigia por prosequentes illius vestigia; 
pág. 26*, lín. 8, Taschenbucu por Taschenbuch; líns. 30 y 31, secrete inédite de 
Louis XV (piibl. por secrete inédite de Louis XV public; pág. 28*, lín. 18, 
Beklagt por beklagt; pág. 30*, lín. 21, (1804 1862) por (1804- 1812); lín. 26, dolo- 
risima por dolorosisima; pág. 31*, lín. 6, diesemn, por diesem; lín. 12, milit 
por milit.; lín. 15, Aul por Aus; lín. 16, Tiros por Tirol; lín. 25, Weisnar por 
Weimar; pág. 33*, lín. 4, Ferneu por Fernen; lín. 14, inmalerischer por in 
malerischer; lín. 17, Giovann pov Giovanni; \in. 20, recuérdense por recuérdanse; 
pág. 3(5*, lín. 3, MSS. por MS.; lín. 22, noteniieri por volentieri; pág. 37*, lín. 23, 
deneuesten por derneuesten; lín. 24, Gerbrduchen, por Gebrduchen; lín. 25, Ans- 
chaung por Anschauíing; pág. 40'', lín. 10, Sanchis por Sanctis; lín. 21, Inquisi- 
ciousgebáude por Inquisicionsgebdude; pág. 41*, lín. 2, Ludwig ach por Ludwig 
nach; pág. 7, lín. 22, arrojó por arroyó; pág. 11, lín. 35, Lepsias por Lepsius; 
pág. 24, lín. 16, onimosa por ominosa; pág. 25, lín. 7, Tarco por Tarso; pág. 25, 
lín. iG, pasen pov pasen seis. 



MADRID. — Imprenta de la Viuda é hijos de M. Tello, Carrera de San Francisco, 4. 



REVISTA 



XH* 



DE 



ARCHIVOS, BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

AÑO VI— Abril y Mayo de 1902— Núms. 4 y 5 
NOTICIAS BIOGRÁFICAS 

DB 

FERNANDO DE ROJAS 

AUTOR DE LA CELESTINA. 

Y DEL IMPRESOR JUAN DE LUCENA 



I 

A los escasos datos biográficos que se conocen del insigne literato Fernan- 
do de Rojas, autor de la Comedia ó Tragicomedia de C alisto y Melibea^ llamada 
generalmente La Celestina (i), consignados por el mismo en los preliminares 

(i) Esto es, no solamente de los diez y seis autos primitivos, sino tam- 
bién de la Carta á un amigo, del Prólogo, de los versos acrósticos, de las tres 
octavas finales y de los cinco autos que luego añadió, pues sólo con sofísticos 
argumentos es posible defender que tales adiciones son anónimas. 

En cuanto al primer auto, es opinión tan general como fundada que per- 
tenece á Fernando de Rojas. Y, en verdad, que si éste sospechaba, como 
dice, que tal auto era de Rodrigo Cota, ¿por qué no procuró cerciorarse de 
ello en Toledo, población distante sólo cinco leguas de la Puebla de Mon- 
talbán, y en la cual residían á fines del siglo xv Inés y Sancho Cota, hijos 
del Dr. Cota; Tristán Cota; María Gómez, mujer de Rodrigo Cota, y otras 
personas del mismo linaje, con quienes estaba unido por vínculos de raza? 

Respecto al auto de Traso que figura en algunas ediciones del siglo xvi, 
parece que no es de Rojas, pues se dice en él que «fué sacado de la Comedia 
que ordenó Sanabria.» 

No creemos que este Sanabria sea el bachiller Juan de Sanabria, físico en 

í4 



246 REVISTA DE ARCHIVOS 

de su libro y por Cosme Gómez Tejada de los Reyes en su Historiada Tala^ 
vera (i), he logrado añadir algunos que se encuentran en varios procesos de 
la Inquisición de Toledo. Los más importantes son los contenidos en el pro- 



Mota del Cuervo (Cuenca), cuya mujer Magdalena de Morales y antes de Solís, 
fué procesada por la Inquisición de Toledo en ei año 1531. Era bachiller, 
según él decía, por Bieve pontificio, aunque este Breve debía ser Bula de 
Meco ó déla Meca; no estudió en Salamanca ni mucho menos, sino en Ma- 
rruecos, donde estuvo cautivo algunos años; su amo el bachiller maestre 
Alonso, judío español hecho moro, fué allí el único profesor que tuvo de me- 
dicina. El buen Sanabria curaba con oraciones supersticiosas, más inocentes, 
de seguro, que los medicamentos de su tiempo. Todo esto consta en el pro- 
ceso de Magdalena de Morales. 

(Archivo Histórico Nacional. Inquisición de Toledo. Leg. 164, núm. 532.) 

(i) Copiamos directamente del manuscrito de la Biblioteca Nacional, 
núm. 2.039, ^^^' 4°4» ^° Q"^ escribió Cosme Gómez acerca de Fernando de 
Rojas: 

«Fernando de Roxa[s] Autor de Celestina, fábula de Calixto y Melibea. 
Nació en la Puebla de Montalvan, como él lo dice al principio de su libro en 
vnos versos de arte maior acrósticos, pero hÍ90 asiento en Talavera; aquí 
viuió y murió, y está enterrado en la yglesia del coniiento de monjas de la 
Madre de Dios; fué abogado docto y aun hÍ90 algunos años en Talavera oficio 
de Alcalde mayor. NaturalÍ9Óse en esta villa y dejó hijos en ella.» 

En el Archivo parroquial del Salvador de Talavera, próxima al Convento 
de la Madre de Dios, existen las siguientes partidas de bautismo: 

Año 1550. Leonor, hija de Alvaro de Rojas y de Luisa de Ríos. 

Año 1552. Francisco, hijo de los mismos. 

Año 1544. Leonor, hija de Francisco de Rojas y de Catalina Alvarez. 

Cosme Gómez Tejada escribió además los siguientes libros: 

León prodigioso. Apología moral entretenida^ y pronechosa á las buenas costum- 
bres, trato virtuoso y político. Por el licen^'iado Cosme Gómez Tejada de los Reyes, 
Capellán mayor de las Bernardas descalcas y Patronazgo en San Ildefonso de Tala- 
uera. Dedicado á esta Insigne Villa. Con Priuilegio, en IMadrid. Por Fran9isco 
Martinez. Año 1636. 

355 hojas en 8.° mayor. 

Reimpresa en Valencia, 1665; Madiid, 1670, y Sevilla, 1732. La segunda 
parte se publicó en Alcalá, año 1673. 

Este libro, escrito con no poco ingenio, contiene apólogos, cuentos, remi- 
niscencias tardías de los libros de caballerías y sueños morales parecidos a 
los de Quevedo. Ei estilo es fácil y en ocasiones elegante. 

El Filósofo. Ocupación de nobles, y discretos contra la cortesana ociosidad. Sobre 
los libros de Cielo, y Mundo, Meteoros, Paruos Naturales, Ethica, Económica, Po- 
lítica de Aristóteles, y Esfera de Sacro Bosco. Epítome claro y cvrioso. Traíanse 
estas materias con rigor escolástico: y dinídense en dos libros. Filósofo Natural, y 
Filósofo Moral. Por el Licenciado Cosme Gómez Texada de los Reyes, Capellán 
mayor de las Bernardas Descaí (^as, y Patronazgo en S. Ilefonso de Talauera. En 
Madrid, por Domingo García y Morras. Año de 1650. 

140 fols. en 8.^ 

Noche Bvena. Avtos al nacimiento del Hijo de Dios. Con sus Loas, Villancicos, 
bayleSy y saynetes para cantar al propósito. Por el licenciado Cosme Gómez Texada 
de ios Reyes, Capellán Mayor de las Bernardas Descal<;as, y Patronazgo eu S* //- 



XV 



<"' 



REV. DR ARCH., BIBL. Y MUS. TOMO VI. — LÁM. VI. 







/-Z^/^'ff íJTUKÍÚ^ÍÍ Wp(^f¿^^V ^rt^~^Qt*ft^ ^f¿!tr.Í¿ 

PROCESO DE LA INQUISICIÓN DE TOLEDO CONTRA ALVARO DE MONTALBAN (1525) 
(párrafos de los folios 4 y 8; 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 247 

ceso contra Alvaro de Montalbán, suegro de Fernando de Rojas (1525), pues 
con juramento declaró aquél ante el Santo Oficio que tenía una hija llamada 
Leonor Aluares, muger del bachiller Rojas, que conpuso a Melibea, 
VECINO DE Talauera. Y más adelante, cuando los Inquisidores le autorizaron 
para nombrar un abogado que lo defendiese, Montalbán «dixo que nonbra- 
VA por su letrado al bachiller Fernando de Rojas, su yerno, vecino de 
Talavera, que es converso. » 

Tan interesante me ha parecido este proceso que lo publico, si bien no 
íntegro, pues omito algunas actuaciones que ningún valor tienen. Por tal razón 
prescindo de extractarlo, y como complemento indicaré algunas conjeturas 
acerca de Fernando de Rojas y de su familia. 



II 



Que Fernando de Rojas era converso, esto es, de origen hebraico, no pue- 
de ponerse en tela de juicio ante la afirmación explícita de Alvaro de Mon- 
talbán. Pero ¿quiere decir esto que tanto su padre como su madre fuesen de 
raza judía? Me inclino á creer que no y que probablemente su madre fué 
cristiana vieja. El apellido Rojas era llevado lo mismo en la Puebla de Mon- 
talbán que en Toledo, en Talavera y en Casarrubios por gente hidalga en su 
mayoría (i); en las varias listas que he leído de judíos de aquel país, ningu- 

defonso de Talauera, A Don I van Phelipe de Cárdenas, Cardona, y Verrio, Ca- 
uallero de la Orden de Calairaiia, vezino, y Regidor de Talauera de la Reyna, 
Dados á la Estampa por Don Francisco Gómez Texada de ¿os Reyes, hermano del 
Autor, Regidor perpetuo de Talauera de la Reyna, En Madrid, por Pablo de 
Val. Año 1661. 

328 págs. en 8.° 

(i) En el siglo xv florecieron D. Sancho de Rojas, Arzobispo de Sevilla, 
y D. Fernando de Rojas, Adelantado mayor de Castilla. 

Otro Rojas ocupó altos cargos á fines del siglo xv y principios del siguien- 
te. Cnf. D. Francisco de Rojas, Embajador de los Reyes Católicos, por D. An- 
tonio Rodríguez Villa. 

(Boletín de la Real Academia de la Historia, tomo XXVIII, págs. 180 á 202, 
295 á 339, 364 á 402 y 440 á 474; tomo XXIX, págs, 5 á 69.) 

Los Rojas de la Puebla de Montalbán emparentaron con los Señores de 
aquel lugar. D. Juan Girón de Rojas, hijo de D. Alonso de Cárdenas, que 
falleció en el año 1608, y de Doña Beatriz de Rojas, fué nieto por línea ma- 
terna de D. Diego de Rojas y de Doña Juana Téllez de Toledo, ambos natu- 
rales de la Puebla. 

De los Téllez- Girón y Pacheco, Señores y luego Condes de la Puebla de 
Montalbán, trata largamente el Sr. Fernández de Béthencourt en su Historia 



24S REVISTA DE ARCHIVOS 

no he visto llamado Rojas (i); y aunque es verdad que en los siglos xv y xvi 
hubo una grande anarquía en eso de los apellidos, creo poco probable que el 
autor de La Celestina se apellidara porque sí, lo mismo que la gente más no- 
ble de su pueblo. Así, pues, todo induce á pensar que fué hijo de un matri- 
monio mixto, acafeo de un judío con una cristiana vieja, y que estuvo luego en 



genealógica y heráldica de la Monarquía española, Casa Real y Grandes de España ^ 
tomo II, págs. 424 y siguientes. 

Los Rojas de Casarrubios eran hidalgos, no obstante que descendían de 
un clérigo llamado Rodrigo de Rojas y de su manceba Catalina Alvarez de 
Roa, con quien vivió «á pan 3^ cuchillo» y tuvo hijos: uno de éstos se llamó 
Fernando de Rojas y fué con sus hermanos legitimado por una Cédula de los 
Reyes Católicos dada en Valladolid á 28 de Mayo de 1476. 

Biblioteca Nacional, MSS., Yy-166. 

Salazar, en su Historia genealógica de la casa de Lara, I, 422, trae un árbol 
genealógico de los Rojas. 

Los Marqueses de Poza llevaron también el apellido de Rojas. 

(i) Padrón de los judíos de Talavera, que se hizo entre los años 1477 jK 1487. 
Publicado por el P. Fita en el Boletín de la Real Academia de la Historia, 
tomo II, págs. 321 á 338. 

Lista de los inhábiles de Toledo y cantidades que cada uno pagó por su rehabili- 
tación en el año 1495. 

MS. original; 23 hojas en folio. 

(Archivo Histórico Nacional. Inquisición de Toledo. Leg. 120, núm. 92.) 

Apuntamos algunos de los nombres que contiene: 

Fernando de Montaluan y Maria del Arroyo su muger. 

Maria Cota, muger de Pero Rodrigues de Ocaña. 

Mayor Alvares, muger de Rodrigo de Lucena. 

Inés Cota, hija del Dr. Cota. 

Sancho, hijo del Dr. Cota. 

Aliiaro de Montaluan, fijo de Fernando Aluares e Maria Rodrigues. (Nota 
marginal en letra del siglo xv:) «Que no sé por qué está otra ves en la Puebla 
de Montaluan.» 

Rodrigo Cota, joyero; Aldonga de Sant Pedro, su muger. 

Leonor de LuQena, muger de Sancho de Cordoua. 

Teresa de la Parra, muger de Juan de Montaluan. 

Fernando de Montaluan y Leonor Rodrigues, su muger. 

Diego de Montaluan. 

Fernando de Lii9ena. 

Juan de Lu9ena, hijo de Aluar López. 

He aquí los apellidos judaicos que eran más frecuentes en Toledo á prin- 
cipios del siglo XVI, según escribe Sebastián de Horozco: 

«Pagúeles, Guaypanes, Gafayres, Sorjes, Golondrinos, Husillos, Jaradas, 
Cotas, Cañamones, Alixandres, Hanetes, Hayetes, Dientes, Faros, Cabales, 
Atres, Pavones, Tardones, Lebis, Falconis, Camarones, Abengatos, Paxari- 
llos. Piques, Chápateles, Pintados, Blancos, Tizones, Garvales, Tardales, 
Merinillos, Hamomos, Burabes.» 

(La Inquisición Toledana. Relación contemporánea de los autos y autillos qtu 
celebró desde el año 1485 hasta el de 1501. Publicada por el P, Fita en el Bole- 
tín de la Real Academia de la Historia, tomo XI, págs, 290 á 322.) 



REVISTA DE ARCHIVOS 24$ 

Opinión de converso, porque la condición social de los hijos ha sido siempre 
la del padre más bien que la de la madre (i). 

De tales matrimonios mixtos verificados en la Puebla de Montalbán ó cerca 
de allí, sólo conozco uno: el del Dr. mosén Fernando de Lucena, primo de 
Juan de Lucena, el impresor, quien hacia el año 1476 «dexó su Dios y su 
ley» por casarse con una cristiana vieja de allí, cuyo nombre ignoro (2). 

(i) La aljama de la Puebla era pequeña, pues contribuía con 800 mara- 
vedís, según el repartimiento que en el año 1474 hizo Rabi Jacob Aben- 
Núñez. 

[Historia social, política y religiosa de los judíos de España y Portugal, por 
D. José Amador de los Ríos, tomo III, pág. 599.) 

Como según el Ordenamiento de Juan II dado en el año 1442, cada judío 
mayor de edad ó cabeza de familia pagaba 45 maravedís, deducimos que en 
la Puebla de Montalbán se contarían en dicho año de 1574 unas quince casas 
hebreas. 

Es de advertir que las cifras consignadas en el repartimiento de Jacob 
Aben-Núñez no son siempre divisibles exactamente por cuarenta y cinco; se- 
gún parece, porque se añadía una cantidad como gastos de cobranza. 

Entre los judíos de la Puebla se distinguía por su fanatismo el físico Abo- 
fafia, que vivía allí en el año 1487. 

(2) Los Rojas de Toledo estaban en opinión de haber mezclado su sangre 
con la judía. 

En las informaciones que se hicieron para conceder el hábito de Santiago, 
en el año 1590, á D. Rodrigo Dávalos y Girón, hijo de D. Gaspar Girón y 
nieto de D. Alonso Téllez Girón, señor de la Puebla de Montalbán, declaró 
en Madrid, á 31 de Enero de dicho año, Francisco de Oseguera, las siguien- 
tes noticias relativas á los ascendientes de aquéh 

«En quanto á la dicha doña Leonor de Ayala, muger del dicho don Gaspar 
Girón y madre del dicho don Rodrigo de Aba los, este testigo a oydo dezir á 
sus mayores y á otros muchos naturales de Toledo, que es des9endiente de 
una muger que se llamó Men9Ía Romero, que fué natural de la 9iadad de Ra- 
mera, del linaje de judios, y que como tal la dicha Men9Ía Romero estando 
en figura y posesión de xpiana. abia juday9ado y que los ynquisidores de la 
YnquisÍ9Íon de Abila donde á la sagon, que fué en los pnn9ipios quando la 
InquisÍ9Íon se fundó por los Reyes Católicos, estaba en Abila, la prendieron 

y metieron en sus cár9eles, de donde salió con el castigo que se le dio Kn 

Toledo abrá más de quarenta años se halló vn león de piedra que estaba so- 
bre vn pilar de piedra en el antepecho de la pla9a ó pla9uela que llaman del 
Ar9ediano de Segouia, junto á San Marcos, amane9Íó vna mañana el dicho 
león con vn sanbenito amarillo y vna aspa colorada de Sant Andrés y vna 
coro9a de papel muy alta, que avnque este testigo no Ío bió, se acuerda muy 
bien de aquel día; y también se acuerda que vn 9apatero que se llamaba Ma- 
drid y era maestro de mostrará nadar, passando por allí muy de mañana al 
rio á enseñar á nadar, hiendo el dicho león con el abito que queda dicho, 
llamó un muchacho y le tomó en bara9os [sic) y le lebantó tan alto como es- 
taba el león, para que le leyese el epitafio que el león ó el sanbenito tenian 
escrito de letras grandes en que se contaba cómo por judio ereje le ponían 
aquel sanbenito y coro9a y le condenaban al fuego, llamándole la senten9ia 
il kpndi^ hs Eojas.y^ 



150 REVISTA DE ARCHIVOS 

Que Fernando de Rojas fué mscido en la Puebla de Montalbán, según él 
dice en los famosos versos acrósticos, es cosa indubitable; ¿á qué fin iba á 
inventar una patria tan humilde, de donde eran su mujer y su suegro, cuyo 
nombre llevaba éste por apellido, y tan cercana á Talavera, donde la insubs- 
tancial mentira se hubiese descubierto muy luego? [i). 

Todo hace suponer que La Celestina fué realmente, como dice Fernando de 
Rojas en la Carta á un amigo, obra de su juventud. 

Si entre él y su mujer no había mucha diferencia de edad, caso que es el 
menos frecuente en los matrimonios, teniendo Leonor Alvarez treinta y cinco 
años en 1525, debía contar Fernando de Rojas unos cincuenta. Y como La 
Celestina ÍMQ impresa ya una y acaso dos veces antes del año 1500, resulta 
que compondría este libro Rojas cuando sólo tenía veinte á veinticuatro años, 
esto es, cuando estudiaba en Salamanca (2). 



Semejantes fueron las declaraciones de otros testigos, quienes añadieron 
que Mencía Romero había sido hija de Diego Romero, Contador de Enri- 
que IV y Alcalde mayor de Toledo, y de su mujer Aldonza Nüñez. Una hija 
de Mencía se casó en Toledo con Juan de Rojas, hombre limpio^ esto es, cris- 
tiano viejo. 

(Archivo Histórico Nacional. Pruebas de Santiago. Leg. 195, núm. 22.) 

(i) La Puebla de Montalbán fué donada por Juan II á D. Alvaro de Lu- 
na en recuerdo de cuando ambos fueron sitiados allí por los enemigos del fa- 
vorito, y luego confiscada á la viuda de éste. Doña Juana Pimentei. En 24 de 
Diciembre de 1461 la cedió Enrique IV al célebre Marqués de Vi llena, Don 
Juan Pacheco, quien la transmitió á su hijo D. Alfonso Téllez Girón, cuyos 
descendientes fueron Señores y luego Condes de la Puebla de Montalbán. 
(Cüf. Crónica de Don Alvaro de Luna, tít. XI. Colección diplomática de la Cró- 
nica de Don Enrique IV, págs. 226 á 234.) 

En el archivo que fué de la casa de Osuna hemos visto los siguientes do- 
cumentos referentes á la Puebla: 

Provisión de Felipe I expedida en Valladolid á 22 de Julio de 1506, dando 
facultad al Duque del Infantado, como curador de D. Iñigo de Mendoza su 
hijo, y á D. Alonso Téllez Girón, para hacer concordia sobre la Puebla de 
Montaban. 

Original; 5 hojas en folio. 

Capítulos firmados por D. Diego Hurtado de Mendoza, Duque del Infan- 
tado, y D. Alonso Téllez Girón, Señor de la Puebla de Montalbán, hechos 
en Valladolid á 26 de Julio de 1506, en virtud de los cuales el Duque, por 
sí, y su mujer Doña María de Luna, D. Iñigo de Mendoza su hijo mayor, y 
los otros hijos, cedió á D. Alonso Téllez Girón el derecho que tenían ó po- 
dían tener á la villa y fortaleza de la Puebla de Montalbán. 

Original; en folio, 

(2) La acción de La Celestina parece, sin duda, verificarse en Salamanca, 
aunque Rojas, por licencia poética, supone que el Termes era navegable. 
Sancho de Muñón, que conocía bien aquella ciudad, su patria, y el libro de 
Hojas, dice ea su Tragicomedia di Ltsandio y hoseita que Celestina vivié 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS l$t 

III 

Procesado en el año 1517 por judaizante Diego de Oropesa (i), vecino de 
Talayera de la Reina, éste se defendió, como era costumbre, presentando 
una serie de testigos cuyas declaraciones probasen que era buen cristiano y 
desvirtuasen las que él consideraba perjudiciales á su causa. Defendíale como 
abogado Alonso del Bonillo, quien presentó una Provanga de abonos e indiretas 
de Diego de Oropesa^ vegino de Talayera, regebida en Talayera por el señor Inqui- 
sidor Velez, en siete días de Mayo de mdxviii años (2). 

Y en la Nominagion de testigos de Diego de Oropesa, yecino de Talayera, en lo 
de sus abonos e yndiretas incluyó al «bachiller Fernando de Rojas.» 

Como los testigos de descargo sólo declaraban acerca de los puntos del in- 
terrogatorio en que se suponía tenían noticias, Rojas hubo de contestar nada 
más que á las preguntas cuarta, séptima y novena, redactadas así: 

«Yten, si saben, etc., quel dicho Diego de Oropesa bivia como fiel y cató- 
lico xpiano. y facia obras de xpiano. yendo á oyr misas y sermones y otros 
divinos ofi9Íos, guardando los domingos y pascuas y fiestas mandadas guardar 
por la santa madre Yglesia, confesando e comulgando y re9ebiendo los San- 
tos Sacramentos como fiel y católico xpiano. 

)»Yten, si saben, etc., que el dicho Diego de Oropesa fazia matar puercos en 
su casa y comia y come to9Íno y mor9Íllas y longanizas y lechones y otras 
cosas de puerco y liebres y conejos y otras cosas proy vidas comer á los 
judíos en su ley. 

«Yten, si saben, etc., que aquí en la iglesia, como en otras partes, todas las 
vezes que se ofre9¡a tañer á la ave Maria ó á la plegaria se fincaba de rrodillas 
como xpiano. y rezava con mucha devo9Íon, como lo fazen los fieles y cató- 
licos xpianos. » 

He aquí la contestación que el autor de La Celestina dio á estas preguntas: 

«Testigo el bachiller Rojas. 



allí, como también Elicia, sucesora de la barbuda en su detestable oficio. 

No es prueba eficaz, ni mucho menos, de que La Celestina fuese escrita an- 
tes del 1492, aquel pasaje del auto tercero: ganada es Granada, pues nadie 
juzga de rigor el que la acción de una obra se verifique al mismo tiempo que 
ésta se escribe. 

(i) Proceso contra Diego de Oropesa, 1517-1518. Archivo Histórico Na- 
cional. Inquisición de Toledo. Leg. 173, núm. 638. 

(2) Proceso de Diego de Oropesa, íols. 45 á 48. 



i^i REVISTA DE ARCHIVOS 

Este dicho dia, mes y año el bachiller Fernando de Rrojas, testigo jurado 
en forma de derecho dixo que cono9e á Diego de Oropesa de diez años á esta 
parte e que no es pariente suyo, ni es sobornado ni induzido. 

IV. A la quarta pregunta dixo que por buen xpiano. le tenia e le veya yr 
á misa e sermones, e lo demás que no lo sabe. 

VIL A la setena pregunta dixo que no la sabe. 

IX. A la novena pregunta dixo que la cree, pero que no lo bió.» 

IV 

La Literatura, que en muchos ingenios ha sido ocupación de toda la vida, 
fué en Rojas solamente un episodio. En su juventud y acaso en días borras- 
cosos, llevando dentro de sí el verdadero Calisto, compuso aquel libro divino 
si encubriera más lo humano ^ que vio traducido en los principales idiomas euro- 
peos. Con alguna repugnancia y á ruego de sus admiradores adicionó el texto 
primitivo con preliminares y cinco autos; luego para nada se ocupó de lo que 
juzgaría quizás tarea poco digna de personas graves y dedicóse, como él dice, 
exclusivamente al estudio del Derecho. Su existencia se prolongó más de lo 
que han supuesto algunos eruditos. Consta que vivía aún en el año 1538, 
pues desde el 15 de Febrero al 21 de Marzo ejerció en Talavera el cargo de 
Alcalde mayor sustituyendo al Dr. Gaspar Nüñez de Durango (i). Todo hace 
creer que no se equivocó Tejada de los Reyes al afirmar que los restos del 
genial creador de Calisto y Melibea fueron sepultados en la iglesia del con- 
vento de la Madre de Dios. 



Entre los conversos de la Puebla de Montalbán, y emparentado sin duda 
alguna con el suegro de Fernando de Rojas, hubo uno que por su vida y cos- 
tumbres fué modelo acabado del picaro tal como lo retrataron más adelante 
nuestros famosos novelistas de los siglos xvi y xvii. Hijo de padres judíos, 
llamóse de niño Menahen, y después Bartolomé Gallego; en el año 1492 sa- 
lió de España cuando la expulsión y se hizo cristiano en Cerdeña; luego re- 
sidió en Fez, Tremecén y Oran, comerciando ya en garbanzos, aceite y lien- 



(i) Me comunicó esta noticia el erudito Correspondiente de la Academia 
de la Historia en Talavera, D. Luis Jiménez de la Llave. 



blBLiOTECAS V MUSEOS ü55 

zo, ya en sortijas y otras alhajuelas de plata. Allí judaizaba á su gusto, ó 
mejor dicho, según su conveniencia. Vuelto á España y establecido en Tala- 
vera de la Reina, donde ejercía el oficio de sastre, fué procesado por la In- 
quisición y contó su historia de la siguiente manera en Toledo á 24 de Abril 
del año 1525, contestando al interrogatorio del Tribunal: 

«Dixo que se llama Bartolomé Gallego y es sastre, natural de la Pue- 
bla de Montaluan, e qne es de hedad de treynta e seys ó hasta quarenta años 
e que es xpiano. nuevo de judio e se boluió en la ysla de ^erdeña en la gibdad 
de Caller, podría aver veynte años poco más ó menos, e que quando judio se 
Uamava Menahen y su padre se dezia Abenyule, que murió judio en allende 
e salió de Castilla quando la espulsion de los judies e lleuó consigo allá á 
este declarante syendo de hedad de seys años poco más ó menos, y que des- 
pués estuvo allá en Fez y en Tremezen y en Oran obra de siete ó ocho años. 

Fué preguntado sy estuvo en Azamor algún tiempo. Dixo qUe nunca estu- 
vo allá, avnque avra vn mes poco más ó menos que dixo á vnos esclauos del 
canónigo Montalegre e del canónigo Enzina^, vezinos de Talauera, que avia 
estado en Azamor; e que entre otras cosas que enton9es hablaron fué que los 
dichos esclauos dixeron á este declarante que los moros en su tierra entravan 
muy linpios en la mezquita y los xpianos. en la yglesia con sus 9apatos lle- 
nos de lodo; y que enton9es dixo este declarante que era buena aquella lin- 
pieza; e que si otra cosa dixo, que sus mergedes le den término para se acor- 
dar e que lo dirá. 

Fué preguntado dónde ha estado e se ha criado después que se boluió 
xpiano. Dixo que en Callar estuvo obra de vn año después de buelto xpiano. 
e dende se vino á la 9Íbdad de Alguer, donde estuvo obra de quinze dias, y 
después vino á Bar9elona y de allí vino á Valen9Ía, donde deprendió ofi9Ío 
de sastre con maestre Beluer, y estuvo con él obra de vn año, y después es- 
tuvo en Vtiel con maestre Pero sastre, obra de dos ó tres meses, y dende allí 
se vino á esta 9Íbdad de Toledo y pasó á la Puebla de Montaluan y estuvo en 
casa de Carrillo, xpiano. nuevo de judio, y desde allí boluió á esta 9Íbdad y 
habló con vnos tios suyos que se dezian los Montaluanes, que biuian á la per- 
rochia de Sant Miguel, xpianos. nuevos, y que se Uamavan el vno Fran9Ísco 
de Montalvan y el otro Alvaro de Montaluan, los quales eran hermanos de 
su madre deste testigo, y estuvo con ellos obra de vn mes poco más ó menos, 
y que estuvo coa Santos, sastre, que biuia á la pla9a el Seco y que después 
se casó en la villa de Maqueda con voa hija de Christoual Rodrigues, tendero, 
xpiano, nuevo de judio, ve9Íno de allí de Maqueda, y en Maqueda biuió obra 



254 REVISTA DE ARCHIVOS 

de siete años casado, que podrá aver que se desposó doze años; e desde allí 
se fué á biuir á Talauera, podrá aver tres años, donde ha biuido hasta 
agora. » 

Condenado Gallego á cárcel perpetua y á llevar sambenito con el aspa de 
San Andrés (i), tuvo la habilidad y audacia suficiente para fugarse de su pri- 
sión; á 27 de Noviembre de 1525 solicitó del alcaide Juan Pérez de Vallejo 
que le dejara salir á fin de cobrar no sé qué dineros; apenas se vio solo en la 
calle, tiró el sambenito con su aspa y todo y no volvió á parecer más. Trans- 
curridos algunos meses, los Inquisidores publicaron, á 8 de Junio de 1526, 
un edicto llamando á Gallego con palabras llenas de cortesía y dándole de 
plazo treinta días: 

«Nos los Ynquisidores contra la herética grauedad..... á vos Bartolomé Ga- 
llego salud en nuestro Señor Ihu. Xpo. que es verdadera salud [Os] 

9Ítamos e llamamos, amonestamos, requerimos e mandamos en virtud de 

obidien9Ía e so pena de excomunión mayor parezcays personalmente ante 

nos en nuestra avdien9Ía.» 

Como era de suponer, el pájaro no manifestó deseo alguno de encerrarse 
espontáneamente en la jaula, pues se hallaba muy bien lejos de los Inquisi- 
dores Mariana, Francés y Castro, quienes llenos de santa cólera, dieron con- 
tra Gallego una terrible sentencia á 30 de Noviembre de 1527: 

«Relaxamos su persona á la justÍ9Ía y bra90 seglar de qualquier 9Íbdad, 
villa ó lugar donde fuere hallado, y mandamos que en su absen9Ía su estatua 
sea entregada en lugar de su persona al muy magnífico Señor Don Juan de 
Mendo9a, Corregidor e JustÍ9Ía mayor desta dicha 9Íbdad por sus Magesta- 
des, y á su Alcalde mayor para que públicamente sea quemada en detesta- 
9Íon de tan grave delito; y declaramos todos sus bienes e hazienda del dicho 
Bartolomé Gallego ser confiscados e pertenes9er á la Cámara e fisco Real; y 
su posteridad e des9Índen9Ía por la línea masculina hasta el segundo grado 
inclusyue, y por la femenina hasta el primero, ser priuados de todos ben^fi- 
9Í0S eclesiásticos e ofi9Íos públicos e honrras mundanas.» 

Si Gallego, que con seguridad se hallaría ya fuera de España, se enteró 

(i) En esta sentencia, que fué dada á 18 de Octubre de 1525, se le atri- 
buye haber «dicho como malo e perro e con mala inten9Íon que era muy 

buena ley la de los moros, c muy linpia e mejor que la üe ios xpianos.; e que 
también avia dicho que si todos los xpianos. fuesen quemados e ardidos en 
vn horno, que él se yria á tierra de moros á biuir como judio, como antes lo 
era; e que también dixo que la ley de los judíos era mejor que la de ius 
xpianos.» e que era mejor ser muro o juüio que xpiauu.» 



mfiUOtECAS Y MUSEOS 255 

del auto de fe hecho con su estatua, la única á que podía aspirar un hombre 
de su laya, se reiría de lo lindo al imaginar en la hoguera su muñeco y al 
pensar en la treta que había jugado á los honrrados y venerables Inquisidores 
de Toledo. 



VI 



¿Descendía de los Montalbanes de la Puebla el célebre D. Juan Pérez de 
Montalbán? Es probable que sí. Su padre llevaba dicho apellido, aunque fir- 
maba con él pocas veces (i). 

Y el mismo Quevedo, al decir en su famoso epigrama: 

El Montalbán no le tienes ^ 

debía saber que esto no era cierto y aun barruntar que el amigo de Lope des- 
cendía de judíos, pues escribió en la Perinola acerca del poeta hebraizante 
Felipe Godínez, procesado por la Inquisición de Sevilla: 

«Cita á Godínez y no á San Benito; y no le cita delante de Dios, sino con 
la misma ponderación que pudiera al gran Filón judío ó á León hebreo; mas 
esto le perdono porque lo merece el ingenio del Doctor, que también es doc- 
tor,)/ creo que son deudos. Con todo eso, le hace un agravio: que da el princi- 
pado en los autos á Valdivielso; y como que todo lo ha escrito bien el Godí- 
nez, ha salido en algunos autos mucho, y es más señalado por los autos que 
todos (2).» 



(1) Hablan de algunos documentos en que firma con el apellido Montal- 
bán, los Sres. Tomillo y Pérez Pastor en su obra: Proceso de Lope de Vega por 
libelos contra unos cómicos: Madrid, 1901, pág. 322. 

(2) Edición de D. Aureliano Fernández- Guerra en la Biblioteca de autores 
españoles^ tomo XLVIII. 

Acerca de Pedro de Montalbán, cuñado de Fernando de Rojas y de algu- 
nas personas, acaso relacionadas con él, hemos visto los siguientes docu- 
mentos: 

Ordenanza de la Reina Doña Juana acerca del servicio de aposento. 

Burgos 20 de Julio de 15 15. 

En ella se hace mención de un Lope Hurtado que entendía en pagar á los 
dueños de las casas los gastos hechos por las personas que en ellas se apo- 
sentaban. 

(Bibl. Nac, MSS. Dd-17,^, fols. 85 á 89). 

Poder que Pedro de Montalbán, aposentador de Sus Majestades, da á su 
hijo Pedro Hurtado para cobrar 2.000 ducados de oro á Bartolomé Belzar. 

Madrid 19 de Noviembre de 1538. 

Archivo de protocolos de Madrid. Protocolo de Pedro García. 



256 REVISTA DÉ ARCHIVOS 

VII 

Ninguno de cuantos han estudiado la tipografía española del siglo xv ha 
tenido noticia de un impresor que fué el primero en estampar aquí libros en 
caracteres hebreos: Juan de Lucena. El mismo Sr. Haebler, en su preciosa 
monografía Typographie ibérique^ escribe: 

«El primer libro impreso en España con caracteres hebreos, es el t Co- 
mentario sobre el Pentateuco,» compuesto por David Kimchi y acabado de 
imprimir en Guadalajara por Salomón Ibn AlcabÍ9 en 1482 (i).» 



En este documento hace mención Pedro de Montalbán de otro hijo que 
tenía llamado Alvaro Hurtado, quien al parecer residía en Valencia. 

Poder que Alonso de Montalbán, veedor de D. Francisco de los Cobos, da 
á Diego López de Horozco. 

Madrid 7 de Marzo de 1541. 

Archivo de protocolos de Madrid. Protocolo de Bernardino de Rojas, 
fol. 56. 

Escritura por la que Juan de Montalbán, marido de Juana Díaz, y padre 
de Juana y Francisca de Montalbán, toma en arrendamiento una casa que en 
la parroquia de San Ginés de Madrid poseía Antonio de Burgos. 

Madrid 7 de Octubre de 1544. 

Archivo de protocolos de Madrid. Protocolo de Bernardino de Rojas, 
fol. 286. 

A mi querido amigo D. Julián Paz, Jefe del Archivo de Simancas, debo 
noticia de los siguientes papeles que allí existen referentes á Pedro de Mon- 
talbán: 

Memorial de Alonso de Montalbán al Rey para que, á causa de su edad y 
achaques, le sustituyese en el cargo de criado y aposentador de S. M. su hijo 
Pedro; 20 de Octubre de 15 16. 

Albalá confirmando la renuncia del cargo de aposentador que hizo Alonso 
de Montalbán en favor de su hijo Pedro; 11 de Mayo de 1517. 

Asientos de cantidades libradas á Pedro de Montalbán en diferentes años. 

Cédula de S. M. en que mandó librar á Pedro de Montalbán los maravedís 
de su quitación como aposentador, durante los años 1520 y 1521. Fechada á 
17 de Agosto de 1521. 

Alonso de Montalbán era primo hermano de Alvaro de Montalbán, suegro 
de Fernando de Rojas. 

(i) Typographie ibérique du quinzieme siecle^ avec notices critiques et biogra- 
phiqiies, par Conrad Haebler: La Haye, 1901. 

t'ág. 27. 

Dos de los libros más antiguos que se conocen impresos en caracteres he- 
breos, fueron publicados en Reggio y en Pieve di Sacco en el año 1475. 

Contiene el primero los Comentarios de Raschi sobre el Peniateiuo, y el se- 
gundo los Cuatro órdenes, de Jacob B. Ascher. 

Cnf. M. Steinschneider, Manuale bibliographicim opera receusens tiim theore^ 
tica, tum practica qua de lingxia agttut hebraica: Lipsiae, 1850. 

Un vol. en S,*» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS ibj 

Las declaraciones que prestaron Diego Fernández, á 25 de Agosto del año 
1481, ante la Inquisición de Sevilla, y Pedro de Mombel é Iñigo de Burgos en 
Segovia, en Julio de 1485, demuestran plenamente que Juan de Lucena había 
tenido imprenta hebraica. Y aunque Diego Fernández no concretó la fecha 
en que habló con Juan de Lucena en la Puebla de Montalbán cuando éste 
hacía «muchos libros de ebrayco de molde,» se desprende de su testimonio 
que habían ya transcurrido algunos años, cuatro ó cinco; lo cual permite 
creer que ya hacia 1476 publicaba Juan de Lucena aquellos libros. Cómo se 
proporcionó éste la fundición, es cosa que ignoramos: acaso la hiciera él mis- 
mo, pues fué hombre de habilidad é ingenio; acaso, y esto nos parece más 
probable, se la enviaron desde Italia, donde funcionaban desde el año 1475 
imprentas judías. 

En cuanto al lugar donde tuvo la imprenta, creemos que fué en la Puebla 
de Montalbán, siguiendo la costumbre de los judíos italianos, continuada por 
los de España, quienes buscaban para sus labores tipográficas villas ó ciuda- 
des de escasa importancia, porque allí disfrutaban de más libertad y de menos 
autoridades, eclesiásticas sobre todo, que los vigilasen; así hubo en España 
las imprentas hebraicas de Híjar y Guadalajara; en Italia las de Soncino y 
Pieve di Sacco. 

Y aunque Pedro de Mombel é Iñigo de Burgos dejan esta cuestión indeci- 
sa, pues se limitan á declarar que habían sido oficiales de Juan de Lucena 
por espacio de dos años, residiendo unas veces en la Puebla de Montalbán 
y otras en Toledo, que en ambas poblaciones tenía su amo casa, considera- 
mos poco probable que Lucena se atreviera á establecer su imprenta en Tole- 
do, cuyos naoradores judíos vivían en continua alarma y pisando un terreno 
resbaladizo después de los sangrientos tumultos del año 1467. 



Federico Sacchi, Tipografi ebrei di Soncino; studii bibliogyafici: Cre- 
mona, 1877. 

Un vol. en 4.° 

Moisés Schwab, Les incunables hébreux, {Revue des étndes juives. Año 1881, 
págs. 75 á 93.) 

Les commencetnents de V imprimerie hébraiqíte, par Daniel Chwolson, trad. du 
russe en hébreu par M. E. Eisenstadt: Varsovie, 1897. 

47 págs. en 8.° 

Hay un resumen de este libro en la Revue des étndes juives, tomo XXXVI, 
). 120 á 122. 



í58 RKVISTA DE ARCHIVOS 

VIII 

De Juan de Lucena (i) se conservan en el proceso de su liija Teresa noti- 
cias suficientes para trazar de él una biografía, si no detallada, menos incom- 
pleta que la de otros impresores del siglo xv. Fué hijo del Dr. Francisco de San 
Martín y de Leonor Martínez. Parece que nació en Toledo en los años 1430 
á 1440; al menos residió allí no poco tiempo ejerciendo la profesión de co- 
merciante. Contrajo matrimonio con Teresa de San Pedro y tuvo seis hijas: 
Beatriz, Catalina, Leonor, Teresa, Guiomar y Juana. Cuando en Julio y Agos- 
to del año 1467 ocurrieron en Toledo las sangrientas luchas de cristianos vie- 
jos y conversos, Juan de Lucena se trasladó con su familia á Sevilla (2), don- 
de falleció Teresa de San Pedro, y Juan de Lucena, viéndose con seis huérfa- 
nas de pocos años, aceptó la generosa protección de sus amigos y correligio- 
narios, quienes se las llevaron á sus casas: el bachiller Díaz Ganso, á Bea- 
triz; Pedro Díaz Leví, Juan de Sevilla y Andrés de Sevilla, á las restantes. 
También residieron éstas algún tiempo con su tía Beatriz Núñez, casada en 
aquella ciudad con Bartolomé Núñez. 

Transcurridos algunos años, y calmada la efervescencia que había en To- 
ledo contra los conversos, Juan de Lucena volvió á esta ciudad y residía 
unas temporadas allí y otras en la Puebla de Montalbán. Entonces se dedicó 
á imprimir libros en lengua hebrea, muchos de los cuales vendía á los judíos 
de Granada, cuya ciudad visitó más de una vez. 

En dichas faenas tipográficas auxiliaban á Juan de Lucena sus dos hijas 
Teresa y Catalina; en la sentencia que la Inquisición dio contra la primera 
á 6 de Julio dtl año 1531, se dice que «auia ayudado (á su padre) á hazer li- 
bros de molde en hebraico.» Catalina se acusó á 11 de Julio del año 1485 de 



(i) En el linaje de los Lucenas hubo no pocos hombres de talento; ade- 
más de Juan de Lucena, autor de la Vita beata, y del hijo de éste que compu- 
so la Repetición de amores e arte de axedres, se distinguió también Fernando de 
Lucena, que tradujo en el año 1460 al francés el Triunfo de las donas, de 
Juan Rodríguez de la Cámara ó del Padrón. Reimprimióse en las Obras ác 
éste editadas por los Bibliófilos españoles (Madrid, 1884), págs. 315 á 368. 

Alfonso de Lucena era en 1451 médico y consejero de la Duquesa de Bor- 
goña. 

De otros Lucenas habla el Sr. Paz y Mélia en sus Ilustraciones y notas á las 
Obras mencionadas y en la Introducción de la Vita beata de Juan de Lucena. 

(2) Historia social, política y religiosa de ¡os judíos de España y Portugal, 
por D. José Amador de los Ríos, tomo III, págs. 147 á 152. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 259 

haber delinquido «en ayudar á mi padre ha hazer escriptura abrayca por mol- 
des, los quales pecados yo hize, cometí siendo donzella en casa de mi padre.» 

Cuando se estableció la Inquisición comprendió que lo pasaría mal y huyó 
á Roma, hacia el año 148 1, 

El miedo que la Inquisición inspiraba por el rigor con que perseguía á los 
judaizantes hizo que las hijas de Lucena se reconciliaran declarando sus pe- 
cados y pidiendo saludable penitencia; hecho que el Santo Oficio consignó en 
sus libros, pues acaso no ha existido Tribunal en España que registrase con 
tanto cuidado los antecedentes penales y las genealogías de las familias sos- 
pechosas y de los individuos procesados. 

¡Lástima grande que tal riqueza de datos haya desaparecido en su mayor 
parte! 

Teresa de Lucena, que aún era doncella de diez y siete años, se reconci- 
lió á 28 de Octubre de 1485; Leonor de Lucena, también soltera, de diez y 
ocho años, el mismo día, y otra vez á 6 de Noviembre de 1487; Guiomar de 
Lucena, que vivía en Toledo con la mujer del licenciado Lucena, y doncella 
de veinte años, á i.° de Junio y 5 de Noviembre de 1485; Catalina de Luce- 
na, mujer de García de Montalbán, vecina de Madrid, á 11 de Julio, 8 de 
Octubre y 8 de Noviembre de dicho año. 

En Roma, donde acaso viviera aún el protonotario Juan de Lucena, autor 
de la Vita beata y converso indudablemente, acabó sus días Juan de Lucena. 
Sus hijas se casaron todas en España: Catalina con García de Montalbán, pri- 
mo hermano del suegro de Fernando de Rojas. Guiomar fué madre del in- 
signe escritor y médico del Papa Paulo III, Luis de Lucena, quien nos dejó 
en su testamento las más antiguas ordenanzas para el régimen y servicio de 
una biblioteca pública, fundada por él en Guadalajara (i). 

Andando los años, Teresa, viuda ya de Juan de Jarada, fué procesada por la 
Inquisición en el año 1530 (2); sin respeto á su edad fué llevada á la cámara del 



(i) Véase la Biblioteca de escritores de la provincia de Guadalajara, por Don 
Juan Catalina García, págs. 282 á 292. D. Juan Catalina García sólo pudo 
averiguar que la madre de Luis de Lucena se llamaba Guiomar de Lucena, y 
nada referente á la familia de ésta. 

Guiomar residió en Guadalajara con su marido Alonso de Salazar, natural 
de Sevilla, y luego en Lisboa, donde también vivió su hermana Leonor, mu- 
jer de Diego de Salazar. 

(2) El Fiscal déla Inquisición, Diego Ortiz de Ángulo, la acusó á 6 de 
Abril de 1530 de estos horrendos pecados: «en9endió candiles los viernes en 
las noches y guisó del viernes para el sábado y comió dello; vistió ropas lin- 
pias en los tales dias y en otros; leyó en la hriuia roman9ada y guardó las 



26o REVISTA DE ARCHIVOS 

tormento, aunque no llegó á sufrir éste (i), y luego condenada á cárcel perpetua. 

Pasados tres años, á 14 de Enero de 1534 el Arzobispo D. Alonso Manri- 
que, Inquisidor general, mandó que fuese puesta en libertad, á condición de 
pagar una cantidad para el rescate del cautivo Lope Pérez de Lasalde. 

Teresa de Lucena murió en Orgaz en 1545 ó 1546. En el año 1549 presentó 
una delación contra la memoria de ésta su criada Inés López, diciendo que 
después de indultada observaba algunas costumbres judaicas, cuales eran 
descansar en los sábados y no comer tocino. 

M. Serrano y Sanz. 
Madrid 3 de Abril de 1902. 



APÉNDICES 
I 

PROgESSO CONTRA ALUARO DE MONTALUAN 

VEZINO DE LA PUEBLA DE MORTALUAN 

(1525-1526) (2). 

In Dei nomine amen. En la muy noble 9Íbdad de Toledo, en diez e nueve 
dias del mes de Mayo, año del nas9Ímiento de Nuestro Saluador e Redemp- 

Pasquas de los judios con las 9erimonias que pudo, y comió pan 9en9eño y 
entró en las cauañuelas de los judios y comió de sus frutas.» 

(i) «E luego los dichos señores ynquisidor Mexia e vicario baxaron á la 
dicha cámara del tormento, y estando en ella amonestaron á la dicha Teresa 
de Lu9ena que dixese la verdad. Dixo que no se le acuerda; lo qual dixo es- 
tando medio desnuda; e dixo más, que bien se acuerda aver re9ebido la dicha 
carta que su hermana le escrivió y que cree que la enbió á la de Sancho de 
Córdova para que la viese, que era su parienta. Fuéronle mandados atar los 
bra90s y enpe9áronselos atar con vn cordel por las muñecas vno con otro, y 
fué amonestada que dixese verdad; dixo que muera, que no se acuerda de cosa 
ninguna e que no pueie dezir syno la verdad. Fuéle dicho sy quiere pensar 
en ello y que le darán término. Dixo que ya está puesta en ello; que no tiene 
memoria de lo que le han preguntado, y que acaben con ella, que pues que 
quieren la verdad que ya la tiene dicha; así la libre la Madre de Dios y que 
¿si la boluerán con su hermana? Dixéronle que la boluerán con su hermana y 
que piense en dezir la verdad; syno que la desnudarán e pornan en la esca- 
lera. Dixo que hagan lo que sus mds. mandaren. Fuéle dicho sy quiere pen- 
sar en ello. No se deternunó hasta buen rato que dixo que querría pensar en 
ello sy se pudiese acordar, e que ella hablara con el señor li9en9Íado Mexia, 
que no lo oya nadie; e con tanto la mandaron desatar los bra90s.» 

(2) Documento original; consta de 26 hojas útiles en folio y 2 en blanco. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 261 

tor Ihu Xpo de mili e quinientos e veynte e ^inco años, en presencia de mí 
Joan de Pantigoso, notario del secreto del Offi9Ío de la Santa Inquisigion de 
Toledo e su argobispado, ante los R.^^s señores los señores lÍ9en9Íados don 
Alonso de Mariana, abbad de Sanct VÍ9eynte e canónigo de Toledo, e Anto- 
nio Gon9ales Fran9és, canónigo de (i) e Baltasar de Castro, ca- 
nónigo de Oviedo, Inquisidores contra la herética prauedad por auctoridad 
apostólica en la dicha 9Íbdad de Toledo e su ar9obispado, estando en la sala 
de su abd!en9ia pares9Íó presente el venerable bachiller Diego Ortiz de Án- 
gulo, promotor fiscal deste Sancto Offi9Ío, e denun9Íó e dixo á sus mer9edes 
que por los libros e registros deste Sancto Ofi9Ío pare9e notado e infamado 
Aluaro de Montaluan, ve9Íno de la Puebla de Montaluan, de hereje e apósta- 
ta e relasso; e porque él le entiende acusar 9erca de lo susodicho, pidió á sus 
mer9edes manden dar su mandamiento para le prender e traer preso á su 
cár9el, sobre lo qual pidió serle fecho cunplimiento de justÍ9Ía. 

Los dichos señores Inquisidores dixieron que dándoles informa9Íon bas- 
tante estavan prestos de administrar justÍ9Ía. 

Luego el dicho promotor fiscal hizo presenta9Íon ante sus mer9edes con- 
tra el susodicho de los dichos e deposÍ9Íones contenidos en los libros e regis- 
tros deste Sancto Offi9Ío, que deponen e dizen contra el dicho Aluaro de 
Montalvan, en e¿pe9Íal de los dichos e deposÍ9Íones de Yñigo de Mon9on, 
vegino de la villa de Madrid, e de Alonso Ruyz, cura de Sanct Gines de la 
dicha villa, cuyos dichos e deposÍ9Íones en este pro9eso adelante pare9erán. 

E así vista la dicha ynforma9Íon presentada por el dicho promotor fiscal, 
por los dichos señores Inquisidores, luego sus mer9edes mandaron dar e die- 
ron su mandamiento para prender al dicho Aluaro de Montaluan e secrestar 
sus bienes, el qual fué dirigido al honrrado Fran9Ísco de Horozco, alguazil 
del dicho Sancto Offi9Ío. 

Nos los Inquisidores contra la herética pravedad e apostasia en la muy no- 
ble 9Íbdad de Toledo e su ar9obispado, por auctoridad app.^», mandamos á 

Consérvase en el Archivo Histórico Nacional. Signatura, Inquisición de To- 
ledo. Leg. 167, núm. 583. 

Dejamos sin publicar algunas actuaciones que no ofrecen interés: tal es la 
publicación de testigos, reducida á un extracto de Jo que éstos habían decla- 
rado, suprimidos sus nombres. 

En el proceso contra Diego de Pisa (año 1537) se hace mención del de 
Alvaro de Montalbán, pues declaró Marma Hurtado que haría once años, 
«estando en su casa vna criada suya que se llama Ana de Robles, hablando 
en el recebimyento que avian hecho al Ar9obispo, dixo la dicha Marina Hur- 
tado, á lo que ahora se acuerda, que tan estrecha cuenta avia de dar aquél como 
el más pobre del viundo, ó cosa semejante; p á esto la dicha Ana de Robles res- 
pondió: en este mundo no me veas mal caer, que en el otro no me verás arder; e en 
acabándolo de dezir dixo la dicha Ana de Robles que por otro tanto como 
esto que ella dezia llevaron á la Ynquisicion á Alvaro de Montalvan.» 

(i) En blanco en el manuscrito, 

«5 



36a REVISTA DR ARCHIVOS 

vos el honrrado Fran9isco de Horozco, alguazil deste Sancto Oficio, que 
prendáis el cuerpo á Aluai'o de Montalvan, vezino de la Puebla de IMontal- 
uan, donde quier que le halláredes, avnque sea en monasterio ó iglesia ó otro 
lugar sagrado ó previligiado, e secrestalde todos sus bienes, los quales po- 
ned en depósito e secresto en poder de personas llanas e abonadas, á los qua- 
les mandamos, so pena d' excomunión mayor e de 9Ínquenta mili mrs. para 
los gastos extraordinarios deste Sancto Offi9Ío, que siendo por vos requeridas 
se constituyan por tales depositarios. E así preso lo traed á la cár9el del di- 
cho Sancto Ofi9Ío e entregaldo al alcayde della. E so la dicha pena manda- 
mos á todas e qualesquier justÍ9Ías e otras personas que por vos fueren re- 
queridas, que si favor e ayuda oviéredes menester para lo susodicho, vos le 
den e fagan dar, e no vos consientan poner ni pongan en ello impedimento 
alguno. Fecho en Toledo á xix días del mes de Mayo de Mdxxv años. — 
A. de Mariana licenciatns. — El ligengiado Franges, — Licenciatiis Castro. 

Por mandado de los dichos señores Inquisidores, — Joan de Paniigoso, no- 
tario. 

En la 9Íbdad de Toledo en siete dias del mes de Junio de mili e quinientos 
e veynte e 9Ínco años, los R.^^^^ señores ynquisidores los lÍ9en.dos Antonio 
Fran9es e Baltasar de Castro, estando en su audien9Ía acostumbrada, man- 
daron sacar ante sy á vn preso que se nonbra Aluaro de Montalnan, ve9Íno de 
Montaluan, e salido fuele mandado que declarase su genealogía, e lo que de- 
claró es lo siguiente: 

Padres, 

Fernando Aluares de Montaluan, escriuano; es defunto; que fué quemado 
por el Santo Ofi9Ío después de defunto. 

Mari Aluares, que ansy mismo fué quemada después de defunta. 

Avílelos de parte del padre. 

Gar9Í Aluares de Montaluan, defunto, que no fué llamado ni quemado. 
Leonor Aluares, doncella, que no fué quemada. 

Avílelos de parte de su madre. 

Fran9Ísco Rodrigues de Dueñas, que hera escriuano desta 9Íbdad y fué 
mayordomo de las monjas de Santo Domingo el Real; defunto; que no fué 
quemado ni reconciliado, que este testigo sepa. 

Aldon9a Rodrigues, que no fué reconciliada ni quemada, que sepa este 
testigo. 

Hermanos de su padre» 

Pero Aluares de Montaluan, ve9Íno de Montaluan; no sabe que fuese que- 
mado ni reconciliado. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS «63 

Mentía Aluares, miiger de vn Pero Gon9ales, ve9Ínos que fueron de 
Toledo. 

Mari Aluares, muger de Martin Gongales, espegiero, ve9Ínos de Toledo, 
defuntos; que no sabe si fueron condenados, ni no. 

Hijos de Pero Aluares. 

Alonso de Montaluan, que biue en Madrid y es aposentador. 

Gar9Ía de Montaluan; es defunto. 

Fran9Ísco de Montaluan; es defunto; biuia en la Puebla. 

Hermanos deste confesante. 

Alonso Aluares de Montaluan, ve9Íno de la Puebla de Montaluan, que es 
biuo. 

Beatriz Aluares, muger de vn Fran9Ísco de Torrijos, ve9Ína de Talauera. 

Eluira Gómez, muger de Pero de Auila, defunto, ve9Ína de la Puebla; e 
quel dicho su hermano y hermanas son reconciliados de mochachos, segund 
le dixeron. 

Etas. 

Preguntado de qué edad es, dixo que avria setenta años, ante más que 
menos. 

Hijos deste confesante. 

Johan del Castillo, escudero, ve9Íno de Montaluan, mo9o; dixo que avria 
treynta años. 

Leonor Aluares, mugkr del bachiller Rojas que conpuso á Melibea, 
VEgiNo DE Talauera; avrá xxxv anos, 

Costan9a Nuñez, muger de Pero de Montaluan, aposentador de Su Magestat. 

Ysabel Nuñez, muger de Alonso Rodrigues de Palma, que biue en Va- 
len9Ía (i). 

Fué preguntado si es recon9Íliado, e luego, so cargo del juramento que fizo, 
dixo que lo que dicho tiene es verdad; e que este deponiente pares9Íó ante los 
señores inquisidores seyendo casado, á lo que se acuerda, e que avrá quarenta 
años poco más ó menos, e les dixo lo que avia fecho contra nuestra santa fee 
católica, de lo que se le acordó, e que nunca más los padres le llamaron ni 
le dixeron cosa alguna, ni le fué puesta penitencia alguna, ni spiritual, ni 
corporal, ni le dixeron cosa alguna después que dixo lo que era en cargo. 

Fué preguntado cómo se llama su muger. Dixo que Mari Nuñez, la qual es 
biua, y que fué recon9Íliada seyendo donzella, antes que fuese casada, de 

(i) Véase la lámina VI. 



264 REVISTA DE ARCHIVOS 

cosas que hizo quando donzella. Va emendado: dize douzella anhs que futte. 

Fué preguntado que diga e declare qué gerimonias hizo de la ley de Moy- 
sen, estando casado con la dicha su muger, antes que diese sus confesiones ó 
dispues. 

Dixo que lo que este deponiente confesó ante los padres, que cree que fué 
antes, pero que no se acuerda sy fué algo dello después. 

Fuéle dicho sy queria que le fuese leyda su confesyon; dixo que sy; e luego 
le fuéle leyda la dicha su confesyon, que está en el libro de á folio (i). 

En ansí leyda la dicha su confesyon, fué preguntado si es verdad lo en ella 
contenido 3'' lo fizo segund allí lo dize. Dixo que es verdad que a'|uélla es su 
confes3^on que dio e presentó ante los señores inquisidores, e que este confe- 
sante hizo lo contenido en los capítulos de la dicha su confesyon, e que quan- 
do presentó esta confesyon que hera ya casado, pero que lo que confesó que 
llera de mucho tiempo antes. 

Fué preguntado qué edad tenia al tiempo que fizo e cometió lo contenido 
en la dicha su confesión. 

Etas, 

Dixo que avria xv ó xvi ó xviii años; no se acuerda bien. 
Fi:é preguntado si fizo las cosas contenidas en su recon9Ília9Íon por obser- 
uan9¡a de la ley de Moysen. 

Dixo que no, syno que hazia aquello como 
mo90 e como ne9Ío que no sabia más, e que 
sus parientes le desian honbre perdido, por- 
que les yncrepaua alguna cosa que les barrun- 
taua e no queria este deponiente seguir sus pi- 
sadas. 

Preguntado quién le ynpuso en las cosas por 
él confesadas, dixo que ninguno le ynpuso. 
Preguntado quién le dio el pan 9en9eño que dize en su confesión que co- 
mió, dixo que lo comió e que cree que lo temían sus hermanas e que de allí 
tomarla vn bocado e lo comería. 

Fué preguntado que á qué personas vido comer el pan 9en9eno e fazer 
otras 9erimonias de judíos en la dicha villa de la Puebla ó en otras partes, e 
que diga e declare enteramente la verdad de lo que vido haser á otras perso- 
nas contra nuestra santa fee católica. 

Dixo que vido e barruntaua que sus hermanas Catalina Muarés, muger 
que fué de Diego López, mayordomo que fué de Arias de Silua, ve9Íno de 
Toledo, difunto; y Costan9a Muarés, muger que fué de Alonso de Torrijos, 
vecina que fué de la Puebla, e las otras dos hermanas que son biuas que tiene 

(i) En blanco en el original. 



Lo mesmo 


dice en su con- 


fesion e 


reconciliacion; 


injra confitetur contra- | 


rium. 




Atiende, 





BIBLIOTECAS Y MUSEOS 265 

declaradas; que todas éstas comían el pan 9en9eno estando en casa de su pa- 
dre deste declarante, como dicho tyene. 

Fué preguntado si les vido fazer otras ^erimonias algunas á las dichas sus 
hermanas, en casa del dicho su padre. 

Dixo que no les vido haser más, ni sabe qué se fazian, porque era este de- 
poniente mo90 de poca edad. 

Preguntado si hizo otras gerimonias allende de las contenidas en su con- 
fesyon, estando en casa del dicho su padre, ó fuera de ella, dixo que no hizo 
otra cosa ni se acuerda aver fecho más de lo contenido en su confesyon, 
porque sienpre andana lo demás de tiempo fuera de la tierra seruiendo á 
alguno. 

Fué preguntado que hasta qué edad se crió con su padre e madre e herma- 
nas estando en su casa con ellas. 

Dixo que quando su padre fallegió seria este confesante de obra de diez e 
ocho ó veynte años, y después de muerto estuuo con la dicha su madre hasta 
edad de veynte e tres ó veynte e quatro años, poco más ó menos, e que des- 
pués de falles9Ída su madre se casó, cree que vn año después, poco más ó 
menos. 

Fuéle dicho si sabe la cabsa de su prisyon; dixo que no. 

Fuéle dicho quel fué preso porque ay ynforma9Íon contra que no dixo ni 
declaró la verdad ciertamente, ni su confesyon de sy y de otras personas á 
quien vido faser 9erimonias de la ley de Moysen, y porque después que dio la 
dicha su confesyon a dicho e fecho cosas contra nuestra santa fee católica; por 
ende que le amonestauan e amonestó el dicho señor Inquisidor Fran9es que 
diga e manifieste la verdad de todo lo que a fecho e dicho contra nuestra san- 
ta fee católica, porque hasiéndolo ansy se vsará con él de misericordia e pie- 
dad; en otra manera que oyrá al promotor fiscal e se hará justÍ9Ía. 

Dixo que no se acuerda aver fecho contra nuestra santa fee católica cosa 
alguna más de lo que confesó, e que no sabe si alguno de los que le Uamauan 
perdido, que heran sus parientes ó otros, después que vieron cómo no le 
avian dado peniten9Ía como á ellos de sus confesiones, sí dixeron algo contra 
este confesante, disiendo que ¿cómo quedaua libre?; pero que si estas otras 
personas algo dixeron contra este deponiente, que este deponiente no los 
quiere contradesir ni armar pleyto, sino quel lo da por confesado e que pide 
misericordia. 

Fuéle mandado que diga e declare lo que es en culpa a9erca desto, porque 
manifestándolo él avrá lugar de vsar con él de misericordia. 

Dixo que no se acuerda dello, e que si se acordare que lo dirá; e que se 
acuerda que al tiempo que dio su confesión tomó consejo este declarante con 
Hernando Vsillo, ve9Íno de Toledo, el cual dixo á este declarante que si sus 
hermanas avian confesado las cosas que avian ftcho contra nuestra santa fee 
católica, que avnque este testigo lo oviese visto ó barruntado, que no curase 
dello, pues que ellas lo confesauan; lo qual le dixo el dicho Vsil'o á este de- 



266 RÉViSTA DÉ ARCHIVOS 

clarante porque este confesante le preguntó que si avia de dezir lo que les avia 
visto ó barruntado fazer á las dichas sus hermanas, porque las dichas sus 
hermanas ó parientes se escusarian del para fazer aquellas cosas. E que si en 
esto erró, ó en otras cosas, que pide misericordia. 

Fué preguntado si a tenido ó vsado de ofi9Íos públicos en la dicha villa de 
Montaluan ó fuera deila, ó quánto tiempo avrá que a vsado dellos. 

Dixo que fué mayordomo del con9ejo de la Puebla de Montaluan, e que 
vinieron vna vez allí los padres e le hecharon mili marauedis de pena, e que 
nunca más tuuo 0ÍÍ9Í0. 



Acusación del Fiscal con- 
tra Aluaro de Mon- 
taluan. 



Muy Reverendos señores: 



Johan de Ortega Portero, promotor fiscal 
nuevamente por vuestras Reuerencias criado, 
por el honrrado bachiller Diego Ortiz de Án- 
gulo, por estar enfermo, paresco ante vuestras 
mercedes en la mejor via, forma, manera que puedo, e de derecho devo e 
denun9Ío e acuso á Aluaro de Montaluan, vezino de la Pueba de Montaluan, 
por hereje apóstata, porque aviendo rres9Íbido el santo Sacram.ento del bap- 
tismo y estando en nombre e so color de cristiano y ansí se llamando, go- 
zando de los preuilegios, libertades, prerrogatiuas, ynmunidades y esen9Ío- 
nes que los católicos xpianos. gozan e deven gozar, pospuesto el temor de 
Dios nuestro señor y la saluacion de su alma, en menospre9Ío de nuestra 
Sancta fee Católica y rreligion cristiana, y en offensa de nuestro maestro 
y Redemptor Ihu. Xpo. e de su sancta yglesia herético, apostató de e contra 
nuestra santa fee católica, siguiendo, creyendo, guardando la ley de Moysen, 
los ritos, pre9eptos e 9erimonias della. 

El qual dicho Aluaro de Montaluan dio e presentó vna confesyon antel Se- 
ñor Inquisidor que á la sazón hera, en veynte e quatro de Abril de ochenta 
e seys años, en que dixo e confesó aver tenido que hazer con vna judia, e que 
avia quebrantado algunos dias mandados guardar por la santa madre ygle- 
sia, andando camino en los tales dias, e que avia comido carne, leche e huevos 
en los tales dias vedados e prohibidos de lo comer, y que avia comido carne 
de la carne9eria de los judíos no la podiendo aver de la carne9eria de los cris- 
tianos, y que avia entrado en la sinoga de los judíos y en sus cabanas, y 
que avia comido algund pan 9en9eño, e que no lo avia fecho por 9erimonya 
todo lo suso dicho, saluo por mo9edad; la qual dicha confesión fué fingida e 
simulada, porque por ella no dixo ni confesó la verdad de la ynten9Íon con 
que hizo los dichos delictos y crimines de herejía y apostasia, ni declaró las 
personas á quien vido haser e cometer los dichos errores; por lo qual su con- 
fesyon no fué entera ni verdadera, e fué fingida e simulada como dicho es. 

ítem, que después acá, con poco temor de Dios y en menospre9Ío de la re- 
ligión cristiana, hablando 9ÍertRS personas cómo los plazeres deste mundo 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 267 

heran todos burla e que lo bueno era ganar para la vida eterna, el dicho Al- 
uaro de Montaluan, creyendo que no ay otra. vida después desta, dixo e afir- 
mó que acá touiese el vien, que en la otra vida no sabia sy avia nada; lo qual 
es contra el artyculo vltimo de nuestra santa fee. 

ítem, quel dicho Aluaro de Montaluan ha fecho, dicho e cometido demás, 
e allende de lo susodicho otros muchos crimines y delictos de herejia e apos- 
tasia, e los a visto haser e cometer, e sabe de personas que lo han fecho, di- 
cho e cometido, los quales protesto dezir e declarar en la prosecu9Íon desta 
sumaria cabsa cada e quando á mi derecho conviniere. 

Por que pido á vras. mrs. que pronun9Íando la rrelacion por mí fecha ser 
verdadera pronun9Íea e declaren al dicho Aluaro de Montaluan por hereje 
apóstata, ficto y simulado confesante, excomulgado, relaxándolo á lajust¡9Ía 
e bra90 seglar, declarando todos sus bienes e hasienda aver seydo confiscados 
e pertene9er á la Cámara e fisco rreal desdel tiempo que cometió los dichos de- 
lictos, e su posteridad e des9enden9Ía por las líneas masculina fasta el segun- 
do grado inclusiue, e por la femenina fasta el primero inclusyue aver seydo e 
ser inábile e incapaz de todos benefi9Íos e offi9Íos públicos, eclesiásticos e se- 
glares; para lo qual todo al santo offi9Ío de v. m. ymploro e pido serme fecho 
entero cumplimiento de justÍ9Ía; e juro á Dios etc. ofréscome á probar lo ne- 
9esario, e pídolo por testimonio. 

E así presentada esta acusa9Íon (i), los dichos señores inquisidores res9Íbie- 
ron juramento en forma del dicho Aluaro de Montaluan, so cargo del qual 
le mandaron que responda á los artículos desta acusa9Íon e á cada vno dellos 
clara e abiertamente. Otro sy, dixo el dicho Aluaro de Montalvan que quanto 
á lo de su confesión que dio ante los señores inquisidores pasados en el año en 
la acusa9Íon contenido, ya él ha dicho y confesado aquí ante sus mercedes la 
yntin9Íon con que fizo las cosas que confesó e con las personas que lo hizo; 
e quanto al entrar en las cabañuelas de los judios en sus pasquas, dixo que 
no se acuerda fazerlo más de vna vez, porque estuvo poco tiempo en su tier- 
ra, y que quando otras vezes allí tornava no era tiempo de cabañuelas; y que 
la yntin9Íon con que entró en ellas no fué syno á jugar él e otros cristianos 
con los judios, e que como há tanto tiempo que pasó, no se acuerda sy entró 
con yntin9Íon de judaizar; pero que pues ha confesado lo del pan 9en9eño, 
que lo comió con yntin9Íon de la guarda de la ley de Moysen, que puede ser 
que en las dichas cabañuelas entrase con la mesma yntin9Íon, pero que no se 
acuerda, como dicho ha, del todo, de la yntin9Íon. 

Preguntado qué personas eran los cristianos que con él entraron en las di- 
chas cabañuelas, dixo que como há mucho tiempo que pasó lo susodicho, no 
se acuerda quién eran; y que en lo del pan 9en9eño no lo comió más de vna 
vez. Fué preguntado con qué yntin9Íon entrava en la sinoga ó á qué entrava; 
dixo que entró dos ó tres vezes en la sinoga de la Puebla con vaos predica- 

(i) (Tachado) demanda. 



268 REVISTA DE ARCHIVOS 

dores que entraron en la dicha sinoga á predicar á los judíos; e que la yntiü- 
9Íon no se acuerda, syno como entrava á ver lo que los predicadores dezian á 
los judios. 

Fué preguntado con qué yntin9Íon comió la carne de la carne9eria de los 
judios; dixo que no tenia yntin9Íon en ello, saluo que como faltava carne en 
la carne9eria de los cristianos, la fazia traer de la carne9eria de los judios. 

Quanto al artículo que de nuevo es acusado, dixo que no quiera Dios que 
él toviese tal yntin9Íon, ni dixiese tales palabras, ni se acuerda aver dicho; 
pero que si ay testigos que dizen que él dixo las dichas palabras, que él no 
quiere pleito, y que si lo dizen dirán verdad; que él no tiene memoria dello, 
e que pide misericordia. 

Y el señor Inquisidor Castro le dixo que diga él clara e abiertamente su 
culpa en lo que ha herrado contra nuestra sancta fea católica, porque lo dize 
e confiesa obscuramente; porque por vna parte pare9e que lo niega, e por 
otra que lo confiesa; por tanto, que se acuerde bien de lo que ha hecho y lo 
confiese como dicho tiene,, e que no se levante falso testimonio por themor 
de la cár9el, y le encarga la con9Íen9Ía, e que fasiéndolo así e confesando 
verdad, se husaria con él de toda misericordia como dicho es. 

El dicho Aluaro de Montaluan dixo que no se acuerda más de lo que dicho 
tiene, porque en ser como es muy viejo no tiene memoria de más de lo que 
dicho e confesado tiene; pero que sy los testigos lo dizen cree que dirán ver- 
dad, e que pide misericordia como pedido tiene e concluya e concluyó. 

El dicho señor Inquisidor le dixo sy queria letrado con quien comunique 
lo que ha confesado, que le proveerá del y de procurador que solÍ9Íte su 
cabsa. 

El dicho Aluaro de Montaluan dixo que no quiere letrado ni procurador, 
syno que concluye como concluydo tiene, e que sus reveren9Ías determinen 
breuemente lo que mandaren, con toda misericordia. 

E después de lo susodicho, en xxi dias de dicho mes e año, estando en 
abdien9Ía el dicho señor lÍ9en9Íado Castro, Inquisidor, y en presen9Ía de mi 
el dicho notario, el alcayde de la dicha cár9el dixo á su merced quel dicho 
Aluaro de Montalvan pedia ser sacado á la dicha abdien9Ía para dezir ciertas 
cosas en su cabsa; el dicho señor Inquisidor le mandó sacar, y venido antel 
le dixo qué era lo que queria, el qual dixo que él ha pensado en aquel artícu- 
lo que le acusan, que auia dicho que en este mundo toviese el bien, que en la 
otra vida no sabia sy avia nada; que no se acuerda él aver dicho tal cosa, mas 
antes syempre ha tenido el contrario, e dezia fablando en las cosas deste 
mundo que no tenia él este mundo e los bienes del en nada; porque las cosas 
del e sus bienes son pere9ederos, y que teniendo él vn sayo que se vista era 
e es tan contento como otro que tenga veynte sobrados en la arca (porque no 
se viste más de vno); e que si tenia vn poco de carne que comer, estava tan 
contento como otro que le truxiesen xx aves para comer, que en fin no comia 
más de vna; e que sy vn muchacho lo dava á beber vn poco de vino, que tan 



BlBLlOtECAS Y MÜSÉOS 269 

Contento era como sy veniesen veynte pajes á dárselo; e que teniendo esto, 
todos los otros bienes deste mundo no los tenia en nada; e que esto ha dicho 
muchas vezes ante muchas personas, lo qual entiendo provar; e que cree que 
algunas personas de los que allí estarían entenderían al revés, e avran dicho 
que lo que él dezia deste mundo era por lo que dízen que dezia del otro mundo, 
e que pedia á su mer9ed mande ynterrogar á los testigos que contra él han 
dicho, á ver sí entendieron vno por otro. E que así ynterrogados, sy todavía 
se afirmaren en lo que han dicho e son dignos de fee, que él estaría borracho 
e loco, fuera de r-eso quando lo tal dixiese, e que puede ser que lo aya dicho 
e él no se acuerda; y que sy este confesante creyera lo que los testigos dízen, 
que él dixo que no tenia ne9esidad de tomar bullas, cómo las ha tomado (i) mu- 
chas vezes, e las tiene desde las que los Reyes Católicos primero fizieron traer 
de la Cruzada, de á seis reales que há xlii años, poco más ó menos. E así el 
dicho señor Inquisidor dixo que, pues dize que quiere provar lo que aquí ha 
dicho e alegado en su fauor, que responda á la acusa9Íon con consejo de le- 
trado, el qual nombre sy quisiere; e así el dicho Montaluan dixo que nom- 
brava por su letrado al bachiller Fernando de Rojas, su yerno, ve9Íno de 
Talavera (2), que es converso; su mer9ed le dixo que no ay lugar, e que nombre 
persona syn sospecha; e asy nombró al lÍ9en9Íado del Bonillo, e por procura- 
dor á Antonio López, al qual dio poder en forma; mándesele dar el traslado 
de la acusa9Íon e que responda á ter9ero dia (3), 

Aluaro de Montaluan (Madrid). 

En la villa de Madrid, honze días del mes de Abril de mili y quinientos e 
veynte e 9Ínco años, antel Sor. Bachiller párate (4), Relator del Consejo de 
la Ynquísicion general, y como á ministro del Santo Ofi9¡o, pare9Íó Yñigo 

(i) (Tachado) e. 

(2) (Tachado) sy lo. 

(3) Véase la lámina VI. 

(4) El bachiller Juan Ortiz de Zarate había residido en Talavera, como 
consta por el siguiente documento: 

Sepan todos los parientes e amigos de Bernaldino Díaz, vezino desta noble 
villa de Talavera, en cómo el noble señor lÍ9en9iado Juan Ortiz de párate, 
Corregidor e JnstÍ9Ía mayor en esta dicha villa e su tierra por el Yllustre e 
R.n^o señor el Cardenal de España Ar9obispo de la santa Yglesia de Toledo 
nuestro señor, le 9Íta e enplaza para que dentro de nueve días primeros sy- 
guientes se presente en el cár9el público desta dicha villa, á estar á derecho 
con Bartolomé Martm del Pozo, en corralejo, sobre 9Íertas cuchilladas e lan- 
9adas que le dio; e sy se presentare que le oyrá e guardará su justÍ9Ía en 
quanto la tovyere; en otra manera en su rebeldía oyrá al dicho Bartolomé 
Martines e verá lo pro9esado e pro9ederá contra él conforme á derecho. En 
testimonio de lo qual mandó dar e dió esta su carta de edicto firmada de su 
nonbre e del escriuano de la cabsa ynfra escrito. Dada en la dicha villa de 
Talayera á veynte e ocho djas d^l mes de Abril, año del nascimiento de Núes** 



270 kfiVlSTA DÉ ARCHIVOS 

de Mon9on, vecino e morador en la dicha villa de Madrid, á la perrochia de 
San Gines, junto á Santa Catalina, e dixo que á él le fué mandado por su con- 
fesor, con quien ha ydo á confesarse esta quaresma presente, que para des- 
cargo de su con9Íencia e por no yncurrir en las senten9Ías dexcomunion que 
están publicadas para que manifiesten los que algo supieren de cosas de he- 
regia, manifestase y descubriese lo siguiente; y quel, cumpliendo el pare9er 
del dicho su confesor, lo denun9Ía y testifica, y es; que fallándose en esta 
dicha villa un dia de los meses de mayo ó junio del año pasado de quinientos 
y veynte y quatro Aluaro de Montaluan, de edad de setenta años, poco más ó 
menos, suegro de Pedro de Montaluan, aposentador de sus magestades, ve- 
cino desta villa, donde avia venido á visitar á su hija, muger del dicho Pe- 
dro de Montaluan, aposentador, fueron el dicho Aluaro de Montaluan e yerno 
e fija que cree que se llama Costan9a, y Alonso Ruyz, cura de San Gines, e 
este testigo, á vn heredamiento del dicho Pedro de Montaluan que es 9erca 
de la huerta de Leganes, en el término de Madrid, á se holgar e recrear, des- 
pués de mediodía; sobre aver merendado e pasado tiempo en plazer, bol- 
uiéndose para la villa dixo este testigo: veys aquí cómo pasan los plazeres deste 
mundo; que enios holgado e todo es pasado; todo es burla syno ganar para la vida 
eterna, A lo qual respondió el dicho Aluaro de Montaluan: acá toviese yo bien^ 
que allá no sé yo sy ay nada. Y que respondiéndole este testigo le dixo: ¿no sa- 
beys que es nuestra fe: quien bien hiziere avrá vida eterna? E replicó el dicho Al- 
uaro de Montaluan e dixo: acá toviese yo bien, que no sé yo lo de allá. Lo qual 
oyó tanbien el dicho cura. E faziéndole este testigo seña con el ojo e trabán- 
dole de la manga, le respondió el dicho cura: no quisiera avérgelo oydo, 
porque lo avré de dezir, que es heregia. E que después lo han platicado en 
vno para efecto de venirlo á denun9Íar veniendo carta de edito de la Ynqui- 
sicion; y que quando pasaron las dichas palabras y plática venian solos los 
tres, es a saber: el dicho Cura e el dicho Aluaro de Montaluan y este testigo; 
y pasó la dicha plática veniendo la dicha tarde hazia la villa. Fué pregun- 
tado sy cono9Íó los padres y abuelos del dicho Aluaro de Montaluan; quién 
fueron e de dónde; dixo que no los cono9Íó ni sabe quién fueron, más de que 
ha oydo dezir que fueron de la Puebla de Montaluan, y que ha oydo dezir 
que el dicho Aluaro de Montaluan e su muger y sus padres del dicho Aluaro 
fueron reconciliados, y que no se acuerda de las personas á quien lo oyó, 
más de que lo oyó en la Puebla de Montaluan. Preguntado en qué posesión 
es ávido e tenido el dicho Aluaro de Montaluan en esta dicha villa e en los 
otros lugares donde del se tyene notÍ9Ía, dixo que en vezes ha estado en esta 

tro Salvador Ihu. Xpo. de mili e quinientos e diez e syete años. — El Licen- 
ciado de párate. 

(Proceso de la Inquisición contra Bernaldino Díaz que habia acuchillado á 
Bartolomé Martínez del Pozo por declarar éste contra él ea el Santo Oficio 
[mQ 1517)* Inquisición de Toledo. Leg. 117, núm, 19.) 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 47! 

dicha villa en la dicha perrochia de san Gines, en casa del dicho su yerno, 
más de dos años, y el vno á la contina puede aver tres años, e que en el di- 
cho tiempo que aquí estovo nunca le veya en misa los domingos ni fiestas, 
sino es alguna vez que yva con su hija, y que en entrando en la yglesia se 
sentava en vn poyo cabizbaxo y que asy se estaua sin sentarse de rodillas ni 
quitarse el bonete; e no se acuerda ni parava mientes si adoraua el santo sa- 
cramento, pero acuérdase que murmuravan muchas mugeres en la yglesia de 
verle asy syn devogión y syn verle rezar ni menear los labrios; e que otras ve- 
zes se metía en vna capilla, donde estaua hasta que se acabase el ofi9Ío, sen- 
tado; y que en el dicho tiempo tanpoco le vio comulgar ni confesarse, e que 
preguntándole este testigo con sospecha al dicho cura, le dixo que con él no 
se avia confesado ni comulgado. Preguntado de odio, dixo que los quiere bien 
e que lo dize por descargo de su con9Íen9Ía; está testado do dize: fincado de 
rodillas. 

Luego el dicho señor Juez Alonso Garcia, vicario de Madrid, por virtud déla 
dicha comisión, mandó llamar los testigos: al Señor Alonso Ruiz, Cura de la 
yglesia de San Gines de Madrid, e delante de vos dicho bachiller Juan Mar- 
tínez de Autillo, e Francisco Gar9ya, clérigos presbíteros, jurados en forma de 
derecho, que guardaran secreto de todo lo que ante ellos pasare; e ansímismo 
el dicho Señor Juez recibió juramento del Señor Alonso Ruiz, Cura de la 
dicha Iglesia, testigo jurado, etc. 

Fuéle preguntado que si avia dicho algún dicho ante los Señores del Con- 
sejo de la Inquisición ó ante otra persona 6 personas que tuviese[n] poder de 
la dicha santa Inquisición, de alguna persona que esté presa en la cárcel del 
Santo Oficio, el qual dixo que sí. 

Fuéle preguntado que de qué persona; dixo que de Alvaro de Montalvan, 
vezino de la Puebla; fuéle preguntado que si queria le leyesen su dicho; dixo 
que queria que se le leyese; el qual él le leyó de verbo á verbo delante del 
Señor Juez e de los dichos testigos, e fuéle preguntado si se retificava en ello, 
e dixo que sí, e que se rettifyco e retificava en todo e por todo e segund en él 
se contiene. Testigos que fueron presentes á todo lo que dicho es: los di- 
chos señores bachiller Juan Martínez de Autillo, Francisco Garay, cléri- 
go residente en la yglesia de San Gines de Madrid. Yo Francisco Garcia, 
clérigo, notario apostólico por la autoridad apostólica, fuy presente á todo lo 
que dicho es e á cada vna cosa dello, e doy fe dello, e porque es verdá lo 
firmé de mi nombre; fué fecho en la villa de Madrid á xii días Agosto de 
dxx.v. años, en casa del señor Vicario Alonso Garcia, clérigo. Alphonsus Gar- 
ssia,=^Alonso Ruys.=Francisco Garay, =Frauciscus Garcia, notar ius apostolicus, 
ss^oannes Martines de A. bachalaureus. 

Yo Francisco Garcia, clérigo, Notario apostólico por l'autoridad apostó- 
lica, fui juntamente con los dichos testigos en vno á todo lo que dicho es en 
tomallos por las dichas preguntas que el dicho Señor Juez le preguntava, e 



"í^jl REVISTA DE ARCHIVOS 

la escreví e signé de mi mano e firme acostumbrado, según que yo lo huso, 
en testimonio de verdá fize aquí este mi sino e firma. =f Franciscus Garsias 
f tiotarius apostolicus,=In domino confido. 

En la villa de Madrid, á honze dias del mes de abril del dicho año de qui- 
nientos e veynte e 9Ínco años, antel Señor bachiller Juan ürtiz de (párate, Re- 
lator del Consejo de la General Ynquisicion, y como ante ministro del Santo 
Ofi9Ío, pare9Íó Alonso Ruyz, cura de la yglesia de San Gines de la dicha villa, 
siendo llamado, e dixo que lo que sabe 9erca de las cosas tocantes á la santa 
YnquisÍ9Íon, es que puede aver medio año, ó poco más, por el verano pasado, 
veniendo del campo este testigo e vn Aluaro de Montaluan, ve9Íno de la Pue- 
bla, que estante estaua en esta villa, hablando el dicho cura con Iñigo de 
Mon9on, que tanbien venia en su conpañia, de los trabajos y desventuras 
que ay en este mundo e de otras cosas semejantes, este testigo dixo que si no 
toviese por 9Íerto el descanso que ay en el otro mundo, según acá ay los tra- 
bajos, ternian mucha desaventura, e comen9Ó á loar y ensal9ar las cosas de 
Dios, e respondió e dixo el dicho Aluaro de Montaluan: lo de acá vemos ^ que 
lo de allá no sabemos qué es; y no le entendió otras palabras de que progedió 
adelante, las quales pare9Íeron á este testigo que sonauan mal; y quel dicho 
Aluaro de Montaluan no estaua bien en lo que este testigo le avia dicho, y 
este testigo se escandalizó dello e lo habló después con el dicho Yñigo de 
Mon9on, diziéndole que mal le avia pare9Ídolo que el dicho Aluaro de Mon- 
taluan avia dicho. Fué preguntado en qué reputa9Íon tyene al dicho Aluaro 
de Montaluan, e quién fueron sus padres. Dixo que los padres ha oydo dezir 
que son de la dicha Puebla, y que en toda la dicha Puebla apenas ay persona 
que no sea recon9Íliado; y quanto á la reputa9Íon de su persona, dixo que este 
testigo le ha visto en esta villa por espacio de tres ó quatro meses, en vezes, e 
le ha vysto estar en la yglesia asentado, e la cabe9a baxada al suelo, e no con 
mucha devo9Íon, y á este testigo le parecía mal la manera que tenia. Pre- 
guntado de odio, dixo que no le tenia odio á él ni á ninguno de sus debdos, e 
lo dize por descargo de su con9Íen9Ía. Dixo que es de edad de más de qua- 
renta años. 



Confession vieja. Li. con- 
fess.de la Puebla de Mon- 
taluan, folio VIH. 



Muy Reuerendos señores e deuotos padres: 



Aluaro de Montaluan, ve9Íno de la villa de 
la Puebla de Montaluan, paresco e me presen- 
to ante vuestras R.*^ á dezir e manifestar mis 
culpas e pecados que he fecho e cometido con- 
tra nuestra sancta fee católica; digo, Reuerendos señores, que pequé. 

Digo, señores, mi culpa, que seyendo mo90, puede aver siete años, tuve 
que fazer con vna judia, la qu'al era casada y muger errada e enfamada con 
plgunos xpianos, y judioa con quien la dicha judía tenia que fflzer, segund 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 273 

fama; la qual judia parió en este tiempo vna fija; y algunas personas de la 
dicha viJla dezian que era mia la dicha su fija, lo qual yo, señores, nunca 
toue ni tengo por mia, por quanto la dicha judia hera y es casada y tiene su 
marido, el qual la tiene por suya, y la trata como su fija, como pienso que lo 
es: notificólo á vuestras R.^s como no es mia; mas sy por caso me la quisie- 
ren dar, yo estoy presto de la tomar y tornar xpiana., avunque no sea mia, 
si vuestras R.^s me la mandan dar, porque sy yo la pidiese darían quexa de 
mí y dirían que lo hazía por la infamar; e remítelo á vuestras cons9Íen9¡as de 
vuestras R.^s manden lo que fallaren por derecho. E esto, señores, yo lo con- 
fesé á mi cura, el qual me dixo que me apartase della, lo qual yo fize luego, 
bien átres ó quatro años, e que si mia fuese la dicha niña que Dios lo descu- 
brirla . 

Digo, señores, mi culpa, que queb ante algunos días mandados guardar 
por la sancta madre Yglesia, andando caminos en los tales dias. 

Digo, señores, mi culpa, que pequé en que algunas vezes comí carne, e 
queso, e huevos, e leche en quaresma e en algunos dias vedados por la sancta 
madre Yglesia. 

Digo mi culpa, que algunas vezes comí carne de la carne9eria de los judíos 
no podiéndola aver de la carne9eria de los xpianos. 

Digo, señores, mi culpa, que algunas vezes entré en la synoga de los judíos 
y en sus cananas. 

Digo, señores, mi culpa: que algunas vezes comí algund poco de pan 9en- 
9eno; y de todo esto, Reuerendos señorfes, pido á Nuestro Señor Ihu. Xpo. 
perdón e á vuestras Reueren9Ías peniten9Ía saludable, la qual esló presto de 
ciinplir como por vuestras Reueren9Ías me fuere ymputsta. 

Y digo, Reuerendos señores padres, que porque la memoria es delesnable 
y á mi memoria no es venido faser más, protesto que cada e quando se me 
acordare de lo venir disíendo ante vuestras Reueren9Ías, lo qual no fize por 
9erimonia, saluo por mocedad; e así lo juro. 

N tilla contritio videtuy. 

En xxiiíi.*' de Abril de LXXXVI años, ante su Reueren9¡a, el susodicho, 
presentó esta confesyon, la qual juró: 

PUBLICAgiON DE TESTIGOS EN LA CA3SA DE ALUARO DE MONTALUAN 



Al primer testigo, siéndole leydo, dixo que en lo que este testigo dize que 
díxo este declarante de lo del otro mundo, que no se acuerda averio dicho, 
pero quel es viejo y no tiene memoria, e que podría ser averio dicho, e que 
pues quel testigo lo dize que cree que dize verdad, e que dello pide miseri- 
cordia; y que en todo lo demás quel dicho testigo dize que es verdad que este 



274 RFVISTA DE ARCHIVOS 

declarante yva á misa los dias que podia, estando en la villa de la Puebla, y 
que si algunas vezes faltaua era por no estar en la tierra, porque algunas 
vezes estuvo en Valen9Ía por espagio de vn año, e otro año en Madrid, e 
más tiempo algunas vezes tres ó quatro meses; e que siempre confesaua e co- 
mulgaua continuamente él y los de su casa; y que en lo que dize de estar la 
cabe9a baxo y con poca devo9Íon dixo que no se acuerda; pero que podria 
ser, porque es ombre de mucha hedad e sordo, que estuviese en la yglesia de 
la manera quel testigo dize, pero que siempre tenia devoción y rezaua estan- 
do en la yglesia y estaua de rodillas e quitado su bonete al tiempo del algar; e 
que sobre todo pide misericordia 

Muy Reverendos Señores: 

Alvaro de Montalvan, preso en la cárgel deste Santo Ofi9Ío, ante vues- 
tras mer9edes parezco alegando de mi justÍ9Ía en el pleyto que conmigo a e 
trata el promotor fiscal deste santo ofi9Ío, y digo que visto lo pro9esado y lo 
que los testigos contra mí testifican conforme á mi confision y declaración, 
me deven de ynyungir peniten9ia saludable, la qual estoy presto y aparejado 
de cumplir como bueno y fiel y católico christiano, abida considera9Íon á que 
fueron palabras las que los testigos dizen que yo diz que dixe; no me acuer- 
do averias dicho, mas creo qne las dixe con descuydo, ynadverten9Ía y syn de- 
libera9Íon ni perseveran9Ía alguna de error contra nuestra santa fe católica, ya 
que no estaria en mi entero juyzio, syno trasportado ó descuydado; quanto 
más que yo tengo y creo todo aquello que tiene y cree la santa madre Yglesia, 
y protesto de bibir y morir en nuestra santa fe católica como fiel y verdadero 
christiano, y sy fuere necesario provaré bibir como christiano y aver hecho y 
hazer obras de christiano, yendo á oyr misas y sermones y otros divinos ofi- 
9Í0S, y guardando los domingos y pasquas y fiestas que yo podia, y lo mejor 
que podia, y confesando y comulgando y re9Íbiendo los santos sacramentos en 
cada vn año según y como lo manda la santa madre yglesia. Porque pido á 
vuestras mercedes con toda brevedad, equidad e misericordia manden deter- 
minar mi cabsa, pues soy onbre viejo y enfermo, y la tardan9a me podria ser 
peligrosa, y sy es ne9esario conclusyon concluyo y pido lo que pedido tengo. 

Y si yo me acordara aver dicho las dichas palabras, tanbien me acordara 
á quién, como los testigos, y luego lo confesara, y confesaré sy viniere á mi 
noticia; y asy lo protesto y concluyo. — Licenciado del Bonillo, 

Este dicho dia, después de lo susodicho, los dichos señores Inquisidores 
mandaron sacar ante sí al dicho Aluaro de Montaluan para se ynformar de! 
sobre algunas cosas que son ne9esarias para la claridad de su neg09Ío, del 
qual rescibieron juramento en forma devida de derecho, socargo del cual le 
preguntaron que quál de sus hermanos que tiene dichos e declarados en su 
genealogia era el mayor. 



Declaración de la hedad de 
sus hermanos e suya, e 
sobre otras cosas. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 275 

Dixo que la mayor de todos sus hermanos 
era Leonor Aluarez, muger de Pero Gonzales 
de Oropesa, vecina de la Pusbla, ya difunta, 
que há diez años, poco más ó menos, que fa- 
les9Íó, e seria de hedad de setenta años quan- 



do murió; la qual se recon9Ílió en tiempo de gra9Ía; y que tras ella nas- 
9ÍÓ Aldon9a Gómez, muger de Hernán Gómez, ve9Ína de la Puebla, di- 
funta; avrá cinco ó seys años que fales9Íó; que era menor vn año ó dos 
que la dicha Leonor, la qual fué recon9Íliada en tiempo de gra9Ía. E el 
otro hermano que nas9Íó tras la dicha Aldon9a se dezia García, que se 
fué man9ebo desta tierra e no supieron más del, y que seria menor que 
la dicha Aldon9a vn año ó dos, e que no se recon9Ílió porque se fué antes 
que la Inquisición viniese á estos Reynos; é después na9Íó Catalina Al- 
uarez, muger de Diego López, mayordomo que fué de Arias de Silua, ve- 
9ina desta cibdad, defunta, la qual seria menor quel dicho Gar9Ía dos años, 
y que cree que fué recon9Íliada en tiempo de gra9Ía en esta 9Íbdad; e quella 
e su marido se fueron por deudas de aquí, huyendo á Valencia, e que no 
sabe sy son muertos ó biuos; e que tras éste nas9Íó otro que murió niño; 
y tras este niño nas9Íó Beatriz Aluarez, muger de Francisco de Torrijos, 
biuda, que biue en Talauera; que cree que fué recon9Íliada; que es mayor que 
este declarante vn año; y tras esta Beatriz Aluarez nas9Íó este confesante, y 
será de hedad de setenta e cin90 años, poco más ó menos; y que este confe- 
sante ovo dado en tiempo de la gra9Ía vna confesión de 9Íertos delictos que 
hizo, á la qual se remitió; e que no se acuerda que oviese adjurado ni le die- 
ron peniten9Ía ni anduvo en pro9esion con los otros reconciliados de la gra- 
9Ía; y que tras este confesante nas9Íó otra hermana que se llama Eluira Gó- 
mez, muger de Gonzalo de Avila, biuda, ve9Ína de la dicha Puebla, que es 
tres años ó quatro menor que este confesante, la qual cree que podrá a ver se- 
tenta años; que cree que fué recon9Íliada; e que tiene otro hermano menor 
que este confesante que se llama Alonso Aluarez, que será menor que este 
confesante (obra de 9Ínco á seys años ó siate años); que cree que avrá sesen- 
ta e 9Ínco años; que no sabe sy fué recon9Íliado e que no sabe del cosa nin- 
guna, porque era el menor de todos. E que su padre e su madre fueron con- 
denados por la Ynquisicion siendo defuntos, e que cree que su padre há que 
fales9Íó más de 9Ínquenta años e su madre más de quarenta e 9Ínco. 

Fué preguntado al tiempo que fales9Íó su padre si quedaron este confe- 
sante e todos los susodichos sus hermanos y hermanas en casa del dicho su 
padre. Dixo que no quedaron en casa del dicho su padre, en poder de la di- 
cha su madre, más deste confesante y el dicho Alonso Aluarez su hermano e 
vna hermana suya que se de9Ía Costan9a, biuda, que se mudó el nombre e 
se llamó Mari Aluarez, e por ser biuda se estava con la dicha su madre, y 
después casó en esta 9Íbdad con Ruy Sánchez Pardo, cree que á la perrochia 
de Sant Román, que son defuntos; y cree que fué recon9Íliada la dicha Ma- 



276 REVISTA DE ARCHIVOS 

ria, e que todas las dichas otras sus hermanas eran casadas al tiempo que 
murió el dicho su padre \' estauan con sus maridos; y que después de fales- 
9Ído su padre cree que biuió su madre quatro ó 9Ínco años y que este confe- 
sante y el dicho Alonso Aluarez e la dicha Mari Aluarez se estuvieron con 
la dicha su madre hasta que fales9Íó, e9ebto que vna veze salió al obispado 
de Astorga e de León, con vn cuñado suyo, á cobrar las rentas del Obispado; 
el qual dicho su cuñado se Uamaua Gonzalo de Torrijos; y que estuvo allá 
quatro ó 9Ínco años, y en estos quatro ó cinco años venia á la Puebla e estava 
vn dia ó dos en casa de la dicha su madre e luego se boluia; y que se desposó 
estando en casa de la dicha su madre, después de fales9Ído su padre, con Ma- 
ri Nuñez, hija de Juan López de Toledo, á Santo Thomé, que es agora su 
muger; e que la dicha su esposa se recon9Ílió syendo donzella, y que quando 
este confesante presentó su confesión era ya casado podia aver vn año ó dos, 
y que estando en Galizia supo este confesante cómo la dicha su madre era fa- 
les9Ída, e se vino e repartieron entre él e sus hermanos esa poquilla hazienda 
que avia, e como eran muchos les cupo á poco, e le dieron con la dicha su 
muger 9¡nquenta mil maravedís con que se casó. 

Fué preguntado de qué hedad era este confesante quando murió el dicho 
su padre; dixo que podría aver veynte e tres ó veyntee quatro años; fué pre- 
guntado sy se criaron y estuvieron todos juntos este confesante y todos los 
dichos sus hermanos y hermanas hasta que fales9Íó el dicho su padre; dixo 
que las dos hermanas primeras que declaradas tiene, Leonor Aluarez e Al- 
don9a Gómez, quando se casaron podría aver este confesante ocho ó nueve 
años, y que estas dichas dos hermanas Leonor e Aldon9a Gómez e las otras 
y el dicho Alonso Aluarez y este confesante se criaron todos juntos en casa 
del dicho su padre e madre, hasta quel dicho su padre murió; y que siendo 
este confesante de hedad de nueve ó diez años le puso á leer en esta 9lbdad y 
estuvo con vnos sus parientes que se decian Martín Gonzales, espe9Íero, á 
S. VÍ9ente, e Mari Aluarez, su muger, que era hermana de su padre deste 
confesante, y que estuvo aprendiendo á leer aquí tres ó quatro años, y que 
desde aquí boluió á casa de su padre y estuvo allí algún tiempo; y siendo de 
hedad de quinze ó diez e seys años yva á las ferias de Cafra con Diego de 
Dueñas e Martin Sorja, ve9Ínos desta 9Íbdad; e venido de las ferias boluia á 
casa de su padre e luego boluia con los susodichos mercaderes á conprar 
paños á la Mancha e á otras partes; e anduvo en esto yendo e viniendo á casa 
del dicho su padre por espa9Ío de nueve ó diez años, y en este tiempo murió 
el dicho su padre e quedó en casa de su padre como dicho tiene; y por ser 
muy tarde fué buelto á la caiq^l,— Yo Francisco Ximeiiíz, notario^ fuy presente. 

[sentencia contra] aluaro dü montaluan 

Por nos los Inquisidores contra la herética prauedad e apostasia en la 
muy noble 9Íbdad de Toledo e su ar9obispado e 9Íbdad e obispado de Si- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 277 

guen^a, dados e diputados por autoridad apostólica e ordinaria: visto vn 
progeso de pleito e causa criminal que ante nos ha pendido e pende entre 
partes, de la vna actor acusante el venerable bachiller Diego Ortiz de Ángu- 
lo, promotor fiscal deste Santo Ofi9Ío, y de la otra reo acusado Aluaro de 
Montaluan, vezino de la villa de la Puebla de Montaluan, e como en la 
primera monición que se le hizo, seyéndole leyda cierta confesión que ovo 
dado en este Santo Ofi9Ío en tiempo de gracia, ante los inquisidores que á la 
sazón eran, en que en efecto se contenia que seyendo m090 avia tenido que 
hazer con vna judia, e que avia quebrantado algunos dias mandados guardar 
por la santa madre yglesia, e que avia comido carne, queso, leche e huevos 
en quaresma e otros dias prohibidos, e que avia comido carne de la carni- 
geria de los judios y entrado algunas vezes en la sinoga de los judios y en 
sus cavanuelas, e que avia comido pan 9en9eño algunas vezes, lo qual no 
avia hecho por cerimonia judayca, sino por mo9edad; e seyendo por nos 
examinado 9erca de los capítulos de la dicha su confesión, sobre cada vno 
particularmente, declaró e dixo ser aquélla la dicha su confesión, e que avia 
fecho las cosa*^ susodichas en su confesión contenidas; y en la segunda mo- 
nition confesó e dixo que era verdad quel avia comido el pan 9en9eño y avia 
entrado en cabañuelas de judios e fecho otras 9erimonias judaicas de que no 
tenia memoria, con inten9Íon de guardar la ley de Moysen como el mayor 
judio del mundo, e juró ser verdad la confesión que ante nos fizo, pidiéndonos 
que vsásemos con él de clemen9¡a imponiéndole penitencia saludable; y que 
en la primera confesión no le avia sydo impuesta penitencia alguna; e como 
después el dicho promotor fiscal puso cierta acusa9Íon contra el dicho Aluaro 
de Montaluan en que en efecto dixo quel susodicho avia dado vna confesión 
ante los inquisidores pasados á veinte e quatro de abril de ochenta e seys 
años, en que avia confesado los delictos e 9erimonias de suso declarados e que 
no los avia fecho por 9erimonia, saluo por m09edad, por lo qual dixo que la 
dicha confesión avia sydo fingida e simulada, negando la inten9Íon con que 
los avia fecho, e por no aver declarado las personas á quien avia visto hazer 
e cometer los dichos delictos; e que después acá con poco temor de Dios y 
en menospre9Ío de la religión cristiana, hablando 9Íertas personas cómo los 
plazeres deste mundo eran todos burla e que lo bueno era ganar para la vida 
eterna, el dicho Aluaro de Montaluan, creyendo que no avia otra vida después 
desta, avia dicho e afirmado que acá toviese el bien, que en la otra vida no 
sabia si avia nada; porque nos pidió que pronunciando la rela9Íon por él fecha 
ser verdadera declarásemos el dicho Aluaro de Montaluan por hereje após- 
tata, ficto e simulado confitente, relaxándolo á la justÍ9Ía e brazo seglar e de- 
clarando todos sus bienes aver sido e ser confiscados e pertenes9er á la Cá- 
mara e fisco real desde el tiempo que cometió los dichos delictos, según que 
más largamente en la dicha su acusavion se contiene; á la qual respondiendo 
el dicho Aluaro de Montaluan dixo quel tenia confesada la verdad e que á su 
confesión se referia, e que en lo demás contenido en la acusa9Íon dixo que si 

16 



%'¡^ REVISTA DE ARCHIVOS 

avia testigos que lo dixesen, quei no quería pleito, porque los testigos dirían 
verdad; qiiel no tenia memoria, e que pedia misericordia dello; sobre lo qual 
anbas partes fueron res9Íiiidas á la prueva; e vista la provan9a fecha por el di- 
cho fiscal, de la qual fué hecha publica9Íon, e lo que respondió á ella en que 
dixo que se remitia á lo que tenia dicho e confesado, sobre lo qual ambas las 
partes concluyeron para difinitiua, e nos conchiymos con ellos, e visto todos 
los otros autos e méritos del proceso e lo que más ver y examinar se devió, 
ávido nuestro acuerdo e delibera9Íon con personas de letras e cos9Íen9Ía, de 
su acuerdo e pares9er: 

Xpi. nomine inuocato. 

Fallamos, que de vemos declarar y declaramos el dicho Aluaro de Montal- 
uan, aver sido herege apóstata de nuestra santa fe cathólica e religión cris- 
tiana, e aver caydo e incurrido en sentenvia de excomunión mayor y en las 
otras 9ensuras e penas estables9Ídas en derecho contra los tales hereges, y en 
confisca9Íon e perdimiento de todos sus bienes, los quales apli^mos á la Cá- 
mara e fisco real desde el dia que hizo e cometió los delictos por él confesa- 
dos; pero atento quel dicho Aluaro de Montaluan dize que se quiere conver- 
tir e convierte á nuestra santa fe cathólica, e abjurar e detestar los dichos 
errores y delitos de heregia e apostasia e otra qualquierespe9Íe della, pidien- 
do ser reyncorporado al gremio e vnion de nuestra santa madre yglesia; si 
así es quel dicho Aluaro de Montaluan con puro coraron e fe no fingida se 
quiere convertir e convierte á nuestra santa fe cathólica, e si abjurare e 
detestare los dichos delictos e crimines y errores e otra qualquier especie de 
heregia e fiziere e cumpliere las penitencias que por nos le fueren inpuestas, 
que le de vemos absoluer e absoluemos de la dicha sentencia de excomunión 
mayor en que incurrió, e conformándonos con la dotrina evangélica que no 
quiere la muerte del pecador, sino que se convierta e biua, lo reS9Íbimos á 
recon9Ília9Íon e al gremio e vnion de la santa madre yglesia, e le reyncorpo- 
ramos en ella e á la partÍ9Ípa9Íon de los fieles cristianos e comunión de los 
santos sacramentos, e le condenamos á cárcel perpetua; e porque se conozca 
del sy anda en luz ó en tinieblas e sy su conversión es buena e verdadera, 
mandamos que esté en la dicha cár9cl perpetua, e traya sobre todas sus ves- 
tiduras vn sant benito con la señal del aspa de señor Sant Andrés por todos 
los dias de su vida, e que guarde e cumpla todas las otras peniten9¡as que 
por nos le serán inpuestas, e que no vse de las cosas prohibidas á los seme- 
jantes recon9iliados por derecho e arbitrariamente, lo qual le mandamos 
que haga e cumpla so pena de impenitente i elapso. E así lo pronun9Íamos c 
mandamos por esta nuestra senten9Ía definí tina en estos escriptos, e por ellos 
pro tribuuali sedendo. — A, de Mariana, licencia éus. — El licenciado Fraudes. — Lf- 
cenciatus Castro. — Peirus de la Peñajicenciatus. 

Dada e pronun<;iada fué esta sentencia de suso contenida por los dichos 
señores inquisidores que en ella firmaron sus nonbres en la muy noble yib- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS a70 

dad de Toledo, diez e ocho días del mes de Otubre de mili y quinientos 
y veynte e cinco años, estando faziendo auto público de execui^ion e reconci- 
liación pro tribiiuali sedendo, en los cadahalsos que son en la placa de Co9odo- 
uer desta ^ibdad, donde se acostumbran fazer los actos de la fe tocantes á 
este Santo Oficio, seyendo presente el dicho Aluaro de Montalnan, el qtial 
abjuró en forma el delito e crimen de la heregia y apostasia general y par- 
ticularmente en el dicho acto, según se contiene en el libro de las abjuracio- 
nes que está en la cámara del secreto de dicho Santo Oficio con las escrituras 
del secreto. Testigos que fueron presentes, los señores don Antonio Manrri- 
que, duque de Najara, y don Pero López de Ayala, conde de Fuensalida, e 
don Juan de Ribera, e el licenciado Blas Ortiz, e Juan de Salazar, e Pero 
Ortiz, canónigos en la santa yglesia de Tole lo, y otros muchos vecinos e mo- 
radores de Toledo e de fuera áé\. Nos los notarios del secreto del dicho Santo 
Oficio que de yuso firmamos nuestros nombres fuymos presentes, —Francisco 
Ximenez, notario. 



Fe del tiempo del delito. 



En XXI de Noviembre de MDXXV años, los 
señores inquisidores Francés e Castro declara- 
ron el dicho Aluaro de Montaluan aver come- 
tido los delictos de heregia e apostasia porque 
fué condenado e sus bienes confiscados para la cámara e fisco de Sus Mages- 
tades desde el año de mili e quatrocientos e ochenta años; de lo qual man- 
daron dar fe al receptor Juan de Villa, la qual se le dio el mesmo dia. — Yo 
Frangisco Ximenez, notario, fui presente. 

Nos el Arcobispo de Seuilla, Inquisidor apostólico general contra la heréc- 
tica prauedad e apostasia en todos los Reynos e señoríos de Sus Magestades 
e del su Consejo; hazemos saber á vos los Reuerendos inquisidores contra la 
heréctica prauedad e apostasia en la cibdad e arcobispado de Toledo y su 
partido, que vimos los mérictos que por nuestro mandado nos enbiastes del 
processo de Aluaro de Montalvan, vezino de la Puebla de Mental van, peni- 
tente en la cárcel perpetua dése Sancto Officio, por la qual paresce que en diez 
e ocho dias del mes de Otubre del año passado de quinientos e veynte e cinco 
el dicho Aluaro de Montalvan fué rescebido á reconciliación e condenado á 
cárcel perpetua y hábito, e que aveys sido informados que después acá ha 
cunplido e cunple bien su penitencia, por lo qual e por otras justas cabsas 
que nos mueven queriendo vsar de piedad e clemencia con el dicho Aluaro 
de Montaluan, nuestra voluntad es de le asignar su casa por cárcel. Por ende, 
nos vos encargamos e mandamos que luego que esta nuestra prouision vos 
fuere presentada, asigneys por cárcel ai dicho Aluaro de Montalvan su casa, 
donde es vezino, en la qual dicha casa le mandad que guarde e cunpla la 
dicha carcelería, segund e como era obligado á la tener y guardar en la dicha 
cárcel perpetua, e que traya el sant benito sobre todas sus vestiduras e vaya 



aSo REVISTA DE ARCHIVOS 

á su perrochia los domingos e fiestas de guardar á oyr la missa mayor y ser- 
món, si le oviere, e que haga e cunpla todas las otras cosas contenidas en la 
senten9Ía que contra él se dio e pronun9Íó que fasta aquí no oviere fecho e 
cunplido e fuere obligado á fazer e cunplir. 

Dada en la 9Íbdad de Granada á veynte e dos dias del mes de Nouienbre 
de mili e quinientos e veynte e seys años. 

A rch iepiscopus hispalensis . 

Por mandado de su R."ia Señoria, — Juan Garda. 

A los Inquisidores de Toledo que asignen por cár9el su casa á Aluaro de 
Montalvan, ve9¡no de la Puebla de Montalvan, e que traya el sant benito e 
vaya los domingos e fiestas de guardar á oyr missa. 

(Al dorso.) En la 9Íbdad de Toledo, á dos dias del mes de Abril de mili e 
quinientos e veynte e syete años, antel señor lÍ9en9Íado don Alonso de Ma- 
riana, ynquisidor, fué presentada la provisión desta otra parte escripia, y así 
presentada su mer9ed dixo que asignaba e asigno por cár9el al dicho Aluaro 
de Montaluan las casas de su morada en la villa de la Puebla, e le mando que 
guarde e cunpla lo que le está mandado guardar por la senten9Ía que contra 
él fué dada e pronungiada. — Yo Francisco Ximenez^ notario, fuy presente. 



II 

(Historia de Talayera por Cosme Gómez Tejada de los Reyes. MS. del 
siglo xvii; folio. — Bibl. Nao. MSS.; núm. 8.3g6.) 

CAPÍTULO XV 
Convento de las monjas de la Madre de Dios, de la Concepción de Nuestra Señora, 

Mayor Fernandez, viuda, matrona ejemplar y virtuosa, unas hermanas su- 
yas y otras personas del mismo propósito, naturales de Talauera, no conten- 
tas con el recojimiento y vida retirada que ejer9Ítauan como particulares en 
sus casas, con maduro JUÍ9Í0 determinaron vivir en uno y ha9er un recogi- 
miento donde morasen con algún recono9Ímiento de obediencia y superiori- 
dad; y así por el ano de 1404 compraron una cassa junto á la iglesia de San 
Miguel y dándole un poco del cimenterio de aquella parrochia, edificaron 
allí uno como monesterio para este efecto , donde vivian en hábito de 
beatas. 

Viendo el Vicario de Talauera su ejemplar vida, les dio licencia para te- 
ner Sacramento, la qual ratificó después, anida informa9Íon, don Pedro de 
Luna, Ar9obispo de Toledo, para que tuuiesse más autoridad lo que allí se 



fiíBLiotECAs V Museos i8t 

obrasse. Con su grande ejemplo mouieron á muchos que en vida les hÍ9Íeron 
dona9Íon de algunos heredamientos, y á casi todos que en sus testamentos 
les higiessen mandas y legados. Vivieron algunos años en el estado de beatas, 
y quiriéndole perfi9Íonar más y más cada dia, trataron entregarse á superior 
de religión aprouada, para agelerar el passo en estado más perfecto y seguro; 
comunicáronlo con la religión de San Francisco, la qual las admitió con gusto 
y seguridad de sus mejoras, constando quán como religiosas avian yivido 
quando eran libres; el Prouin9Íal embió un comisario religioso, que en su 
nombre y de la religión les dio la profesión; nombróles de entre sí Abbadesa, 
dio la regla tercera de San Francisco y dejólas en clausura, ya en monesterio 
formado de su Orden. Desde entonces se fueron juntando tantas religiosas, 
que no cabian en la cassa ni se podia ha9er mayor, por la estrechura del si- 
tio; buscaron otro más apropósito y le hallaron acomodado para edificar cassa 
cumplida á lo monástico. Era necesario para ha9er esta mudanza li<pen9Íadel 
Summo Pontifi9e, que á la sa^on era León déí^imo; oyó la petÍ9Íon benigna- 
mente y concedió lÍ9en9Ía, cometiendo el despacho de la Bulla al Cardenal 
de San Pedro ad vincula, el qual la expidió el año de 1517, y que el mones- 
terio nueuo se llamasse de la Madre de Dios, como oy dia se conserua. Co- 
mencósse á edificar junto á la parrochia de San Salbador, con la legítima de 
doña Maria de Ayala, hija de Hernandalvarez de Menesses, que tomó el há- 
bito y hÍ90 profesión en él; y tiniendo alguna disposÍ9Íon le empegaron á ha- 
bitar sábado diez y seis dias del mes de Otubre de 15 18, siendo Abbadesa 
doña Maria Carrillo, monja professa de Santa Maria de los Llanos en la villa 
de Almagro. Djcen que en aquella ocasión se halló el Rey Cathólico don Fer- 
nando con su Corte en Talau>era, y con su piedad asistió personalmente á esta 
translación; y si fué en el año de diez y ocho parece no pudo ser, porque avia 
muerto el Rey el año de diez y seis. Bendijo la iglesia, dia de la Presenta- 
ción, el año siguiente, el Obispo Campos. Por este tiempo crecia en España 
grandemente la debo^ion de la Puríssima Concep9Íon de Nuestra Señora, fun- 
dándose cofradías y hermandades, y lo que es más, religión aprouada por la 
Sede Apostólica, cuio principio fué en Toledo; su hábito es blanco y manto 
a9ul. Junto con la mudanca y mejora del sitio, la hÍ9Íeron de regla, hábito y 
estatutos; en la misma Bulla les con9edió Su Santidad esta mudan9a, en que 
perseueran con debida debo9Íon, tanto que con ser así que el santo concilio 
Tridentino manda que para auer de profesar la s nobÍ9Ías se pongan en liuertad, 
para que conste que aquel estado le admiten voluntariamente y sin premia, y 
los superiores permiten que vayan en cassas de sus padres algunos dias, en 
este monasterio no se a consentido salir de los umbrales del monesterio, por- 
que al candor de tan puríssimo hábito no le llegue polbo del siglo. Tienen dos 
imágenes de Nuestra Señora, de mucha debocion: Nuestra Señora del Portal 
y Nuestra Señora de la Salud, de quien religiosas y seglares an receñido be- 
nefi9Íos y consuelo; son de ordinario más de sesenta monjas y aluda al gasto 
el número de algunas criadas, y muchas ve9es batallan con la pobreza, 



i8i 



REVISTA t)E ARCHIVOS 



III 
DOCUMENTOS REFERENTES Á JUAN DE LUCENA 

Y SU FAMILIA (l) 



En el processo del bachi- 
ller Ganso; libro 3.° de 
condepnados en perso- 



na; DCXXXÍIII. 



En veynte y 9Ínco de Agosto de ochenta y 
vno, ante los señores ynquisidores de Seuilla 
en r audiencia. 

Diego Fernandez, hijo del bachiller Fernan- 
do Diaz Ganso, testigo jurado, entre otras co- 
sas de su deposy9Íon, syendo presentado por 
testigo por el promotor fiscal del Santo Offi9Ío 
de la Ynquisicion contra el dicho bachiller Ganso, su padre, dixo lo syguien- 
te. Yten sé de vn Juan de Lu9ena que le veya hablar algunas veces y era hon- 
bre leydo y tenia grandes yrronías en la santa fee, y veniendo vna vez que 
vine á hablar con él, díxele: señor, haga v. mi. esto; respondióme: no me di- 
gays merced, que «o só syiio vn judio aziuo; y más, que sus hijas guardauan el sá- 
bado; y esto pasó en la Puebla de MonLalvan, que es cinco leguas adelante de 
Toledo; y avn hazia él á la sazón muchos libros de ebrayco de molde, y desa 
vez fué á Granada á los vender y traxo no sé qué cartas desos que estañan 
en tierra de moros, el tenor de las quales no sé qué se dezia, y esto selo por- 
que le pregunté enton9es de dónde venia y díxome que de allá donde digo, y 
al no sé del. 

Corregida esta deposÍ9Íon, que fué sacada del original que está en la Yn- 
quisicion de Seuilla, por mandado de los señores ynquisidores della, para lo 
enbiar á la ynquisicion de Toledo, de donde fué pedido en xxi de Febrero 
de MDXXX años, por mí — Alonso de Moiitoya, notario. 



Libro quinto de Toledo, 
fol. Mccccxcvni. ►$< 



En la muy noble 9Íbdad de Segovia, veynte 
e tres dias del mes de Jullio, año del nas9Í- 
miento de nuestro Saluador Ihu. Xpo. de mili 
e quatro9Íentos e ochenta e 9Ínco años, en el 
monesterio de Santa Cruz, de la Horden de 
Santo Domingo, ques en la dicha 91b Jad, extramuros, estedia, estando den- 
tro del dicho monesterio presente el venerable Padre Fray Antonio de la 
Peña, Presentado en Santa Theologia, habitante e residente á la sazón en el 



(i) Hállanse en el proceso contra Teresa de Lucena, mujer que fué de Jítan 
de Jarada. Original. 36 hojas útiles en folio y una en 4,** 

Archivo Histórico Nacional, Inquisición de Toledo. Leg. 163, núm. 525. 



fiÍBLlOtECAS Y MUSEOS 28;^ 

dicho monesterio de Santa Cruz, en presen9Ía de mí Antonio de Villacastín, 
canónigo de Segovia, notario público por la avtoridad apostólica, e de los 
testigos de yuso escriptos, el dicho Presentado Fray Antonio mostró e noti- 
ficó vna carta de comisión de los Reuerendos señores padres ynquisidores 
de la herética pravedad que al presente son diputados para en la 9ibdad de 
Toledo y en su Ar9obispado, firmada de sus nonbres e referendada de la 
mano de notario de su officio, el tenor de la qual comisión de verbo adverbum 
es éste que se sigue. 

Nos los Ynquisidores de la herética [pravedad] en la 9Íbdad de Toledo e 
su ar9obispado por autoridad apostólica, con acuerdo del honrrado e discreto 
varón Juan Gutierres de Baltanas, licenciado en decretos, asesor en el dicho 
officio de la Santa Ynquisicion, por la presente damos poder e cometemos á 
vos el venerable padre Fray iVntonio de la Peña, Presentado en santa Theo- 
logia, de la Horden délos predicadores de Santo Domingo, habitante en el 
monesterio de Santa Cruz de Segovia, para que podays de Segovia re9ebir 
todos e qualesquier testigos que supieren ó vyeron ó oyeron dezir que algu- 
nas personas desta 9Íbdad de Toledo ó de su tierra e ar9obispado cometieron 
ó fizieron algún rito ó 9erimonia judayca ó otra qualquier espe9Íe de eregia e 
podays re9ebir e tomar sus dichos de las tales personas que asi supieron ó 
vieron o oyeron dezir que alguno, como dicho es, aya fecho algún rito ó 96- 
rimonia. judayca, e para lo así fazer e tomar sus dichos podays elegir vn no- 
tario qual á vos bien visto sea, de quien se pueda confiar el secreto del dicho 
neg09Ío, ante quien fagáis la pesquisa dello, los quales dichos testigos juren 
en forma devida e de derecho e so cargo del dicho juramento depongan sus 
dichos de lo que ansí supieren ó vieron ó oyeron dezir, e ansí fecha la dicha 
pesquisa e rebebidos los dichos de los que alguna cosa supieren, ^errado e 
sellado nos lo enbieys aquí á esta 9Íbdad de Toledo donde nos residimos; e 
para lo ansí fazer vos damos por esta nuestra poder conplido con sus yn9Í- 
dencias e emerxen9Ías e dependien9Ías, e por mayor firmeza y corrübora9Íon 
lo firmamos de nuestros nonbres e de notario de nuestro cffic^io de yuso con- 
tenido. Fecha en diez e ocho dias de Jullio de ochenta e 9Ínco 2ii\os»-^Vascm 
apostolice Sedis protonotarius. — Petrus liceiiciatus. — Johannes It'gángiatus. ==Por 
mandado de los Reuerendos señores ynquisidores, — Diego de ¿a Canal, su 
notario 

«E luego el dicho Presentado Fray Antonio rogó é mandó á mí el dicho 
notario que llamase e 9Ítase que pares9Íese antél en el dicho monesterio á Pe- 
dro de Monbel e á Yñigo de Burgos, 98rrajero, escriptores é ynpresores de 
libros de molde, e á Catalina Velasque, muger que fué de Andrés, defimto, 
vecinos de la dicha 9ibdad de Segovia, que le fué denun9iado que estas tres 
personas sabían algunas cosas que 9iertas personas avian fecho contra la fe 
católica, faziendo ritos e 9erimonias judiegas e otras cosas defendidas en 
nuestra santa fe. E luego yo el dicho notario llamé e 9ité á los sobredichos 
Pedro de Monbel é Yñigo de Burgos, 9errajero, e Catalina Velasque, para 



284 REVISTA DE ARCHIVOS 

que dentro de quinze días primeros siguientes, pare9Íesen personalmente 
antel dicho Presentado Fray Antonio á dezir e deponer todo lo que en el di- 
cho caso e negocio supiesen. Testigos que fueron presentes á todo lo susodi- 
cho: el venerable Padre Fray Fernando de Santo Domingo, prior del dicho 
monesterio de Santa Cruz, e el honrrado Juan de Mena, lÍ9en(;iado en decre- 
tos, ve9Ínos de Segovia. 

E después desto, en veynte e seys dias de JuUio, año del Señor de mili e 
quatrovientos e ochenta e (;inco años, dentro del dicho monesterio, estando 
ende presente el dicho Presentado Fray Antonio de la Peña, en presen9Ía de 
mí el dicho notario e de los testigos que de yuso serán escriptos, parecieron 
ende presentes el dicho Pedro de Monbel e el dicho Yñigo de Burgos, ce- 
rrajero, de los quales e de cada vno dellos el dicho Fray Antonio se quiso 
ynformar e saber lo que ellos e cada vno dellos sabian acerca de lo susodicho 
tocante á la erejia de Ihu. Xpo. e de nuestra santa fe, e recibió el dicho Fray 
Antonio del dicho Pedro de Monbel e del dicho Yñigo juramento en forma 
devida de derecho sobre la señal de la cruz ►J* que corporalmente ellos e cada 
vno dellos tocaron con sus manos derechas 

El dicho Pedro de Monbel, testigo jurado e preguntado secreta e aparta- 
damente este dicho dia qué es lo que sabe a9erca del dicho caso e neg09Ío, 
dixo que por el juramento que fecho auia, que estando este testigo e Yñigo 
de Burgos, 9errajero, conpañero suyo, en Toledo e en la Puebla de Montai- 
uan en casa de Juan de Lu9ena, que en amas partes tenia casa e asiento, 
fijo del doctor mastre Martin, el qual tenia trato de escrevir de molde en 
abrayco, e los tomó por sus ofi9Íales e estuvieron el dicho Pedro de Monbel 
é Yñigo en su casa e conpañía díii dicho Juan de Lucena dos años, en el qual 
dicho tiempo dixo este testigo que á ninguna de seys hijas que tenia el dicho 
Juan de Lu9ena en su casa, vido jamás que se santiguasen ninguna dellas. 
Dize este testigo que las dos dellas heran á la sazón casadas y las tres por 
casar; la vna se llama Beatris e la otra Catalina, la otra Guiomar, la otra 
Leonor, la otra Teresa, la otra Juana; las quales dixo este testigo que fazian 
9erimonias judaycas, espe9Íalmente en guardar los sábados e en piscar la car- 
ne quitándole el sebo e la gordura e ayunar los ayunos de los judios, e ansí 
mesmo que en sabiendo que estaua algún judio ó alguna judia mal ó de parto 
que ayunavan por ellos, e ansí mesmo que heran enseñadas e amostradas por 
otras parientas suyas que biuian en la Puebla de Montaluan [en] cosas de la 
ley de Moysen; dixo ansí mesmo este testigo que no guardavan jamás domin- 
go ninguno ni fiestas de la Yglesia. 

Dixo ansí mesmo este testigo que vido al dicho Juan de Lucena que se le- 
uantó vn dia de donde estaua asentado en su casa mucho arrebatadamente e 
que se fué á casa de vn primo suyo en el dicho lugar la Puebla de Montal- 
van, que se llama Fernán Gómez, e que este testigo se fué tras el dicho Juan 
de Lu9ena e que lo falló á la mesa, que acabavan ya de 9enar, e que oyó este 
testigo cómo el dicho Juan de Lu^ena dixo al dicho Fernán Gómez: ¿qué 08 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 285 

parece, primo, que nuestro primo el doctor mosen Fernando de Lu9ena ha 
dexado su Dios e su ley por vna puta?; e que lo dezia porque se casó con vna 
mujer xpiana. linda. 

Dixo más este testigo: que por el juramento que fecho auia, que él vido en 
la dicha Puebla de Montaluan, el tiempo que allí estuvieron, que venian mu- 
chas parientas e amigas del dicho Juan de Lu9ena á se holgar en su casa los 
dias de los sábados con sus hijas e se holgauan muy vestidas é ataviadas á 
puerta 9errada. 

Yten, dixo este testigo que vido cómo los viernes, en la noche, en9endian 
candiles las dichas donzellas fijas del dicho Juan de Lu9ena e sus parientas e 
las otras personas deste linage, en el dicho lugar la Puebla, e ansí mesmo en 
Toledo. 

Yten, dixo este testigo que vido que los domingos e fiestas trabajavan e fa- 
zian sus faziendas las dichas donzellas é todos los de su casa del dicho Juan 
de Lu9ena, como en los otros dias de cotidiano e de entre semana; e que los 
dichos dias de domingos e fiestas masavan e 9ernian e fazian lexia e 9ernada 
e hilavan e fazian todas las otras Javores. Esto dixo el dicho Pedro Monbel 
que avia visto, por el juramento que fecho avia. 

El dicho Yñigo de Burgos, 9errajero, testigo jurado e preguntado secreta 
e apartadamente este dicho dia qué es lo que sabe a9erca del dicho caso e 
nego9Ío, dixo en effeto que por el juramento que fecho avia que él avia visto 
todo lo susodicho estando en conpañia del dicho Pedro de Monbel en casa 
del dicho Juan de Lu9ena en el dicho lugar la Puebla de Montalvan e en To- 
ledo, e9epto lo que el dicho Juan de Lugena avia dicho al dicho Fernán Gó- 
mez su primo, del doctor mosen Fernando de Lu9ena, que el dicho Iñigo no 
lo auia visto; enpero dixo que lo oyó al dicho Pedro de Monbel en lo aca- 
bando él de oyr e otras muchas vezes 

Iten, dixo este testigo que vido á las dichas donzellas fijas de Juan de Lu- 
9ena, su amo, en la semana santa ayunar tres dias, conviene á saber: martes, 
miércoles e jueues, a reo, a remenbran9a de la reyna Ester porque libró los 
j adiós de la malÍ9Ía de Hamar; e su desayuno destas donzellas diz que hera 
con lechugas e sal e vinagre, en vasijas nuevas. 

Dixo ansí mesmo este testigo que él uvo á las manos vn libro que se Ila- 
maua CiUiri de oragiones, de judios, en roman9e, en el qual libro cada dia, 
bueltas á la pared, dixo este testigo que vido muchas vezes rezar á las dichas 
donzellas fijas del dicho Juan de Lu9ena; el qual libro dixo este testigo que 
dio al dicho Presentado Fray Antonio de la Peña en este monesterio de Saa- 
ta Cruz de Segovia, e el dicho Presentado dixo que ovo enbiado este libro 
mesmo al Padre prior de Santa Cruz. 

En 9Ínco dias de Setienbre de Mcccc Ixxxv años. 



286 REVISTA DÉ ARCHIVOS 



Libro tercero de Toledo, 
folio dccixxx. 



Inés de Qallas, hija de Juan Garfia del Oli- 
ba, á San Andrés, testigo jurado, etc., dixo que 
puede aver ocho años poco más ó menos que 
biuiendo este testigo en la casa del doctor mas- 
tre Martin, á San Migel, que biuian ende 
Juan de Lu9ena y Beatris y Catalina e Guio- 
mar y Leonor y Teresa y Juana, sus hijas, e 
otra donzella hija de Elvira de Lu9ena, que es muger de Gar9Ía de Avila, 
escudero, á San Salvador, y Elvira de Lu9ena, biuda, muger que fué de Her- 
nando Hurtado, hermano de Juan Hurtado y Beatris López de Lu9ena su 
hermana, biuda, y que les vido que todos guarda van los sábados y se vestían 
en aquel día como de fiesta, y que entraron vn dia en casa deste testigo las 
dichas hijas del dicho Juan de Lu9ena y que leuavan vn líbrete y se le olvi- 
daron en casa deste testigo, y entró ende vn onbre y leyó en el libro y dixo 
que heran ora9Íones judaycas, y que vino vn hermano dellas por el libro y le 
llebó. 

[CARTA DE LEONOR DE LUCENA A SU HERMANA TERESA] 

En ocho de Otubre de Mdx años. 

Este es traslado bien e fielmente sacado de vna carta mensajera que pare- 
96 ser fecha en Lisboa y por sobre escripto endere9ada á Teresa de Luce- 
na; su tenor de la qual es el siguiente: 



Libro diez y siete de Tole- 
do; folio CL. 



Señora hermana: vna vuestra carta me die- 
ron á doze de Agosto y enbiómela Juan Baez, 
de la Corte; no quisiera responder fasta vclle 
á él; mas porque me pare9e este mensajero 
9Íerto y por que vos, señora, os quexays de mí, escrivo antes que lo vea. 
Señora, en merced vos tengo el plazer que ovistes con mi letra, y ansí 
Dios me consuele como no tengo culpa en no escrevir con Juan Baez, 
que bien sé yo que os diria él como yo le pregunté si aula de yr allá, y él 
me dixo que no. Todas las vezes que yo pudiere' os escreviré. A lo que, se- 
ñora, dezís de vuestro pleyto no ay cosa en este mundo con que yo algo 
descansase, como porque fuese acabado; yo haré todo lo que pudiere coa 
Juan Baez porque aya esas cartas que, señora, dezís, y creo que con ayuda 
de Dios luego las avrá y más presto que pensays las avreys; plega á Dios 
que aprovechen. De lo que, señora, dezís que soys tornada á la edad prime- 
ra, Dios sabe quánto lo siento; loado sea El por todo; á lo menos si estuviéra- 
rades acá conmigo, no os tornárades á eso; y si de acá puedo yo remediar 
algo, escrevídmelo, que yo luego lo haré; que avnque después que perdí á 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 287 

mi hijo perdí muchos bienes de fortuna, mas para vos nunca me a de faltar; 
y por esto si me aveys menester en algo, no lo calleys, sino dezímelo así 
como si oviésemos estado lodavia juntas, y tengos en merced la cuenta que 
de todos me days y de vuestra ventura, y de todo se me acuerda. Queria sa- 
ber quién le da aquellas galas que dezís que trae, señora; avn se vos olvido 
de dezirme de quatro personas, y son éstas: de Beatriz de Lugena, mi pri- 
ma, y de mi señor tio Sancho de Córdoua y de la hija de Garcia de Avila y 
de su hijo de Juan de Lu9ena; pidos por merced de todos me escrivays; de 
acá, señora, no sé qué diga, sino que yo siempre bibo muriendo después de 
la muerte de mi hijo que a ya quatro años y 9Ínco que me fué huyendo con 
él de la muerte y todavia muere en Lisboa; que avn después que alJá fué 
Juan Baez, se me murió vn esclaua blanca de ocho años que avia nas^ido 
en mi casa y en mis magnos {sic). Del casamiento de Alonso de Salazar, casó 
ansí como Juan Baez os diria. 

Nuestros parientes de acá, esos que vos, señora, conoceys, que es Martin 
de Lu9ena y Doña Ysabel, que no quedó más del dotor nuestro tio, están 
bien, y Doña Ysabel parió vn fijo el dia de los Reyes, que uvo vn año que 
ella casó con vn fiJalgo. De io que, señora, dezís que no sabeys quándo es de 
dia ni quándo es de noche, bien vos entiendo; si vos os viniésedes conmigo, 
vos lo sabreys y avn labrareys todo quanto vos quisiéredes, que yo sienpre 
labro, y si yo quisiese más labrarla; mas perdóneme Dios; tengo el cora9on 
tan caydo, que ya no soy quien ser solia, y bien me entendeys, y por eso no 
digo más. Pedro de Salazar, mi señor, y Alonso de Salazar, se encomiendan 
en V. m.; yo tanbien, y á todos esos señores y señoras de quien vos me escre- 
vís, y de las que se vos olvidaron, dad mis encomíenlas. Quedo rogando á 
Dios me dexe veros aquí conmigo, pues en este mundo no espero yo otro 
plazer ni tengo de dónde me venga. Dios haga vuestros fechos como vos de- 
seays. De Lisboa á xii de Agosto, la que no desea otra bien sino veros, vues- 
tra hermana — Leonor de Lugena, 

E el sobre escripto dezia: A mi señora hermniM Teresa de Lugena, muger que 
fué de Juan Jarada, que Dios aya, en Toledo» 

El qual dicho traslado de la dicha carta de suso fué sacado por mí, Diego 
de Pedrosa, notario público e del secreto del Sancto Officio de la Ynquisi- 
9Íon de la 9Íbdad de Toledo, en ocho dias del mes de Otubre de mili e qui- 
nientos e diez años, dentro de le avdien9Ía del Sancto Offi9Ío de la dicha 
Sancta YnquisÍ9Íon de Toledo, en fe de lo qual lo firmé de mi nonbre. — Diego 
de Pedrosa , notario público. 



Libro tercero de Toledo 
Folio DGCLIX. De- 
funto. 



i88 REVISTA DE ARCHIVOS 

Marfes xi.° del dicho mes de Otubre de Mcccc.° Ixxxv año?. 

Juan de Lu9ena, hijo de Alvar Lopes de 
Ocaña, defunto, y Beatris López, su muger, 
hija del doctor mastre Martin, ve9Íno de To- 
ledo en la pla9a del Seco, testigo re9ebido e 
juro, etc. 

Dixo que sabe e vido la dicha su madre, que 
agora biue en Mascaraque, que en9endia candiles el viernes en la noche y 
guisaua de comer del viernes para el sábado e lo folgaua algunas vezes e ayu- 
nava el ayuno mayor dellos y otros ayunos de judios y rezaua ora9Íones de 
la ley de Moysen y en el Salterio en roman9e y comia pan 9en9eño y guar- 
daua la Pascua dello y lo fazia en su casa y guardaua las otras Pascuas de los 
judios y purga va la carne y no comia to9Íno ni cosas vedadas en la ley de 
Moysen y quebrantaua las fiestas de la Yglesia y comia guevos en quaresma. 

Yten dixo que sabe y vido cómo Elvira de Lu9ena, hermana de su madre, 
muger que fué de Fernando Hurtado, defunta, que está en la Trinidad en- 
terada, que fazia las mismas cosas que la susodicha. 

Yten dixo que sabe e vido cómo Juan de Lu9ena su tío, fijo del doctor 
mastre Martin, que guardaua algunos sábados e ayunava el ayuno mayor e 
comia pan 9en9eño. 

Yten dixo que sabe y vido [que] Leonor de Lu9ena, su hermana deste tes- 
tigo, muger que es de Sancho de Córdoua, carretero que biue á Sancto To- 
mé, que fazia las contenidas en el capítulo que dixo de su madre susodicho, 

Yten dixo que sabe e vido cómo Fernando de Lu9ena, su hermano, que 
biue en Mascaraque, que fazia las cosas que la dicha su madre. 

Yten dixo que sabe y vido cómo Leonor de la Peña, muger del dicho Fer- 
nando de Lu9ena, en9endia candil el viernes en la noche y guisaua de comer 
del viernes para el sábado y purgava la carne. 

Yten dixo que sabe e vido cómo Beatris, muger de Fernando Dias, ve9Íno 
de Orgaz, que guardaua el sábado y ayunava el ayuno mayor de los judios y 
comia pan 9en9eño y no comia las cosas vedadas en la ley de Moysen y re- 
zaua ora9Íones judaycas aquí en Toledo. 

Lo mismo que á esta Beatris vido fazer á Catalina de Lu9ena, muger de 
Gar9Ía de Montaluan, ve9Íno de Madrid, que es hermana desta Beatriz. 

Esto mismo fazia Guiomar de Lu9ena, donzella, que está en casa del li- 
9enciado de Lu9ena que biue á San Migel. 

Esto mismo fazia Leonor e Teresa, fijas del dicho Juan de Lu9ena, her- 
manas destas otras, que biue en la Puebla de Montaluan con vna tia suya; 
todas éstas siendo donzellas en casa de su padre en esta 9Íbdad de Toledo. 

Yten dixo que sabe, porque es pública boz e fama que se fué á tornar ju- 
dio, Fernando, fijo de Alonso Lopes, ve9Íno desta 9Íbdad. 

Yten dixo que oyó dezir á Francisco Nuñes, hijo de Pero Xuñes el Bcr- 
tnejo, que tenia gana de guardar la ley de Moysen y que la creya, porque á 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 28§ 

este testigo ge lo dixo, y sabe asimesmo que se yva á tornar judio y lo bol- 
uieron de camino. 

Yten dixo que sabe e vido cómo Alonso de Córdoua, que biue á Sancto 
Tomé y es yerno de Al.° de Villarreal, que guardó vna Pascua de pan 9en9e- 
ño y sabe que tenia y traya la ley de Moysen, porque ge lo oyó dezir. 

En nueve de Abril de Mocee Ixxxvii años. 

Fernán Gomes, de la Puebla, preso, dixo que estando este testigo en esta 
9Íblad de Toledo, etc. Yten en primero dia de Mayo del dicho año fué traydo 
ante su señoría el dicho Fernán Gomes y fué preguntado qué es lo que sabe 
de su muger, el qual dixo que no sabe ninguna cosa y que porque aconpa- 
ñava con Teresa de Lu9ena e Leonor de Lu9ena su hermana, e con Beatris 
Gon9ales, muger que fué de Francisco Gon9ales, este testigo ovo della algu- 
na sospecha e riñó con ella porque se apartase de su conpañia, y porque 
no lo quería hazer la quiso enbiar á esta 9Íudad en vna azémíla á casa de su 
madre, las quales bíuian en la Puebla y fazían muy públicamente cerimonias 
de judíos, 

Yten este dicho dia el dicho Fernán Gomes dixo que sabe que la dicha su 
muger dio á vn judio que se llamava don Jaco de Casarruvios, odrero, de- 
funto, que viuia en la Puebla, dineros para que diese por Dios á judíos e 
para que fiziese ora9Íon en la xínoga por su madre deste testigo estando en- 
ferma E que puede aver siete años, poco masó menos, que vn dia de* 

ayuno mayor este testigo se fué á sus almenares que tiene en la dicha casa 
de Madrigal á ayunar el dicho ayuno e lo dixo á su muger cómo ayunava 
aquel día, e á la noche este testigo se vino á su casa y 9enaron juntos; ella 
tenia bien guisado de 9enar; á la qual dicha su muger llaman Leonor Ja- 
rada. 



genealogía 



En la villa de Orgas, á veynte e tres dias 
del mes de Novienbre de mili e quinientos e 
veynte e nueve años, antel señor ynquisidor 
Juan Yañez, por ante mí Francisco Ximenez, notario. 

Beatris de Lu9ena, muger de Hernando Díaz, ve9Ína de la dicha villa de 
Orgas, pare9Íó antel señor ynquisidor, por su mandado, de la qual fué re9e- 
bido juramento en forma devida de derecho, so cargo del qual, siendo pre- 
guntada, declaró lo siguiente: 

Etas. 

Dixo ser de hedad de 9erca de ochenta años. 

Padres, 

Juan de Lu93na e Teresa de San Pedro, ve9Ínos que fueron de Toledo, á 
la perrochia de San Migel, ya defuntos, e que su padre fué condenado en 



190 REVISTA DE ARCHIVOS 

absen^ía, y su madre era ya defunta quando la Ynquisi(jion vino, e que no 
sabe si le tocó la YnquisÍ9Íon; e que tanbien biuieron en Sevilla, que fueron 
á biuir quando acae9Íó lo de la Madalena en Toledo, e que condenaron al di- 
cho su padre en la YnquisÍ9Íon de Toledo. 

Abuelos de parte de su padre. 

El doctor mastre Martin, ve9Íno de Toledo, que cree que fué condenado, e 
que oyó dezir que le quemaron los huesos en Toledo y que biuió á la perro- 
chia de San Migel á la pla9a del Seco, e que su agüela cree que la Uamauan 
Leonor Martínez, e que no sabe si le tocó la YnquisÍ9Íon. 

Agüelos de parte de su madre. 

Alvar Lopes de Ocaña, arrendador, e su agiiela no sabe cómo se Hamaua, 
e que biuieron en Toledo á la perrochia de Santo Tomé, e que no sabe si les 
tocó la YnquisÍ9Íon. 

Hermanos y hermanas de su padre. 

El lÍ9enciado Fran9Ísco de Lu9ena, físico, casado con Mari Lorenta, hija 
del bachiller Ruy Loren90, ve9Ínos que fueron de Toledo, y que él fué con- 
denado por avsente, porque se fué á Portugal, y á ella no sabe si le tocó la 
YnquisÍ9Íon, y que en Toledo biuieron á la perrochia de San Migel y que 
tanbien biuieron en Torrejon de Velasco y que tuvo vna man9eba allí en Tor- 
rejon, la qual él casó con vn escudero que se dezia Juan de Miera, e que no 
sabe qué fijos dexó el dicho Fran9Ísco de Lu9ena, porque los dexó en Por- 
tugal con la ynfanta doña Beatris. 

Beatris Lopes, la qual fué muger del dicho su agüelo Alvar Lopes e ma- 
drastra de su madre desta declarante, que biuia en Toledo, no sabe en qué pe- 
rrochia, y que tenia casa y heredad en Mascaraque, e que son defuntos, e no 
sabe si les tocó la YnquisÍ9Íón. 

Elvira de Lu9ena, muger de Fernando Hurtado, ve9Ínos de Toledo, que 
biuieron en diferentes perrochias, e que después se fué el dicho Fernando 
Hurtado á Sevilla, e de allá traxo una man9eba e murieron en Toledo. 

Herma ¡tos y hermanas de su madre. 

Hernando de Lu9ena, arrendador, que casó con Leonor de la Peña, VC9Í- 
nos de Toledo. 

Ltonor de Lu9ena, muger de Sancho de Córdoua, ve9Ínos que fueron de 
Toledo, á la perrochia de Santo Tomé y en otras perrochias, e que á la di- 
cha Leonor de Lu9ena condenaron y él se recon9Ílió. 

Hermanos y fier mafias desta declarante . 

Catalina de Lu9ena, muger de Gar9Ía de Montalvan, vecinos de Madrid, 
ya defuntos, la qual fué reconciliada de donzella. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 201 

Guiomar de Lu9ena, mug^er de Alonso de Salazar, natural de Seuilla, que 
biuieron en Lisboa, e que fué recon9Íliada siendo donzella, 

Leonor de Lu9ena, muger de Diego de Salazar, hermano del dicho Fer- 
nando de Salazar, que fué recon9Íliada de donzella en Toledo, e que biuieron 
en Portugal en Lisboa, e allá nuurieron. 

Teresa de Lu9ena, muger de Juan Jarada, mercader, la qual está viuda en 
Toledo á la perrocbia de Santo Tomé, e fué recon9Íliada siendo donzella. 

Juana de Lu9ena, que casó en Yilescas con vn sobrino del lÍ9en9Íado de 
Yllescas. 

Hijos desta declarante. 

Pero Díaz e Gon9alo Diaz y el bachiller Juan Días, ve9Íno desta villa; e que 
tiene vna hija en Almagro. 

En Toledo en diez y nueve de Enero de Mdxxx años, ante los señores yn- 
quisidores lÍ9en9Íados Alonso Mexia y Pedro de Vaguer, la dicha Beatriz de 
Lu9ena fué preguntada si cono9Íó á Hernando de Lu9ena,su tío, e á Leonor 
de la Peña su muger. Dixo que los cono9Íó e que él fué arrendador allí en 
Orgas. Preguntado si e^te testigo vio fazer al dicho Fernando de Lu9ena e á 
su muger las 9erimonias que tiene dichas en su recon9Ília9Íon, dixo que se 
acuerda aver visto al dicho Fernando de Lu9ena hazer las 9erimonias que 
dichas tiene e las hazia juntamente con él; e que á su muger Leonor no le 
vido fazer cosa alguna. Preguntada porqué no dixo deste Hernando de Lu9e- 
na en su recon9Ília9Íon, dixo que porque era ydo á Portugal e no pensó que 
avia nes9esidad de dezir del. Preguntada si cono9Íó á Leonor de Lu9ena, 
hermana del dicho Fernando de Lu9ena, y si cono9Íó á su madre de los su- 
sodichos, que se llamaua Beatris Lopes, e á Juan de Lucena, dixo que no 
los cono9Íó á los suso lichos. Preguntada si hizo las cerimonias contenidas en 
su recon9i]ia9Íon con los susodichos, dixo que sí, saluo con Juan de Lu9ena 
que hera tonto y era el menor de los hijos; cjue no se acuerda que con él hi- 
ziese 9erimonia alguna. Preguntada qué es la cavsa porque no dixo destos 
que agora a declarado, dixo que porque pensaua que bastaua dezir cada vno 
üus pecados. Preguntada si sabe si fueron recon9Íliados todos los susodichos, 
dixo que sabe que fueron todos recon9Íliados, saluo Juan de Lu9ena e Leo- 
nor, que no sabe si se recon9ÍIiaron. Preguntada si cono9Íó á Al.°de Córdo- 
ua e á su muger, dixo que cono9Íó á Al.° de Córdoua antes que se casase, 
e á su muger que no la cono9Íó. Preguntada si con este Al.° de Córdoua si 
hizo algunas cosas de las dichas 9erimonias, dixo que no se acuerda. Pre- 
guntada si sabe que sea biua la muger del dicho Al.° de Córdoua, dixo que le 
pare9e que a oydo dezir que es biua, pero que no se acuerda dónde. Pregun- 
tada si cono9Íó á Al.° de Villarreal, padre de la muger del dicho Al.° de Cór- 
doua, dixo que no lo cono9Íó. Preguntada si cono9Íó á Pero Nuñes, regidor, 
e á Fran9Ísco Nuñes su hijo, dixo que no cono9Íó al dicho Pero Nuñes, pero 



29^ REVISTA DE ARCHIVOS 

que conoció á Francisco Nuñes, de vna vez que pasó por su casa. Pregunta- 
da si comunicó con él alguna cosa de la ley de Moysen, dixo que no. Pregun- 
tada si cono9Íó á Mari Franca, niuger de Gonzalo Diaz, e á Mari Diaz, muger 
de Hernando Franco, dixo que sí cono9Íó e que ya tiene dicho cómo hizo con 
ellas juntamente las 9erimonias e con su suegra la de Pero Diaz. Preguntada 
si cono9Íó á Sancho de Córdoua e á Alonso Rodríguez e á su muger e á Juan 
Herrero e á Gar9Í Lopes herrero, ve9¡nos de Orgas, dixo que sí los cono9Íó. 
Preguntada si hizo algunas 9erimonias de las contenidas en su recon9Ília9Íon 
con los susodichos ó con alguno dellos, dixo que no. Preguntada si cono9Íó á 
Gra9Ía de Lu9ena e á Fran9Ísco de San Martin, marido de la dicha Gra9Ía e á 
la muger del doctor mastre Martin, dixo que los cono9Íó á todos. Preguntada 
si comió esta declarante en el mortuorio de la dicha Gra9¡a, dixo que quando 
murió esta Gra9Ía era esta declarante de siete ó ocho años e que se le acuer- 
da quando murió, pero que no se acuerda que comiese en su mortuorio. Pre- 
guntada si vio comer en el dicho mortuorio á algunas personas, pues estaua 
en casa, dixo que no se acuerda. Preguntada si con los dichos Fran9Ísco de 
Sant Martin ó mastre Martin e su muger, si hizo este confesante alguna cosa 
de la ley de Moysen, dixo que no, porque hera mochacha esta declarante es- 
ton9e; pero que la vido rezar á ella vnas ora9Íones que no las entendía esta 
declarante, paseándose algunas vezes en vna cámara alta. Preguntada si 
quando le veya rezar si rrezaua hacia la pared al9ando e abaxando la cabe9a, 
dixo que no lo vido, y que al dicho mastre Martin le vido rezar en vn libro 
que cree que hera ebrayco porque no le entendía lo que rezauan. Preguntada 
si cono9Íó á Marina Diaz, muger de Diego Gutiérrez, e á Mari Diaz, muger 
de Fernando Franco, e á Juan de Toledo, e si les vio hazer alguna cosa ó si lo 
hizo con ellos, de las contenidas en su recon9Ília9Íon, dixo que á la dicha 
Marina Dias no la cono9Íó, e que de la dicha Mari Días e Juan de Toledo ya 
tiene dicho cómo hazian las 9erimonias juntamente con ellas, e que tanbien 

tiene dicho de Leonor Dias, hija de Juan de Toledo Preguntada de qué 

hedad seria esta declarante quando su padre murió, dixo q6e ya era casada 
esta declarante, e murió en Roma, e que se fué huyendo porque escrevia li- 
bros en hebrayco. 

[Sentencia que se dio contra Teresa de Lucena.] 

Por nos los inquisidores contra la herética prauidad e apostasia en la 9Íb- 
dat y ar9obispado de Toledo y el Vicario y juez ordinario en el dicho ar90- 
bispado. 

Visto vn pro9esso de pleyto y causa que ante nos ha pendido y pende en- 
tre partes, de la vna el honrrado bachiller Diego Ortíz de Ángulo, promotor 
fiscal del Santo Offi9Ío, actor denun9Íante, y de la otra rea acusada Teresa 
de Lu9ena, muger que fué de Juan de Jarada, ve9Ína de Toledo, sobre razón 
de 9Ícito pedimicnto que ante nos hizo en que dixo que denun9Íaua y denun- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 293 

9¡ó á la susodicha por hereje apóstata de nuestra sancta fee católica, ficta 3' 
simulada confitente, porque en la confession de delictos de herejía que avia 
dado e presentado en el dicho ofi9Ío en el término de la gracia, sabia y mali- 
9¡osamente avia callado e encubierto delictos e personas tales y de tal quali- 
dad que no era ni es cosa verisímile que oluidársele podiesen ni detiiesen, 
mayormente al tiempo de la presenta9Íon de la dicha su confesión, según que 
paresgia por la información de testigos que ante nos presentó; porque nos pi 
dio mandásemos proceder y procediésemos contra la susodicha como contra 
tal hereje apóstata de nuestra sancta fee, ficta y simulada confitente, á exe- 
cu9Íon de todas las penas en los derechos estables9Ídas, e que mandá<?emos 
dar e diésemos nuestro mandamiento para la prender con secrestación de bie- 
nes. E por nos vista la dicha informa9¡on mandamos prender á la susodicha, 
y presa, fué por nos preguntada con juramento y examinada sobre lo conte- 
nido en el dicho pedimiento, y cómo dixo y confessó aver fecho los delictos 
de herejía en su recon9Íliacion contenidos, con otras más personas de las que 
declaró, y cómo después pares9Íó ante nos el dicho promotor fiscal y acusó á 
la susodicha por ficta e simulada confitente, ympenitente relapsa, porque bi- 
uiendo en nombre e posesión de xpíana. y gozando de las libertades 5^ exen- 
ciones de que los católicos xpanos. gozan, en ofensa de Dios nuestro señor 
y de su sancta Yglesia y en gran escándalo del pueblo católico y religión 
xpana., pospuesto el temor de Dios y la saluacion de su ánima avia hereti- 
cado y apostatado de e contra nuestra sancta fee católica, siguiendo, creyen- 
do y guardando la ley de Moysen, sus rictos, preceptos e cerímonias, de las 
quales algunas en tiempos pasados ficta y simuladamente y sin ninguna con- 
trición ni arrepentimiento avia dicho y manifestado en el dicho Ofi9Ío en 
veynte e ocho días del mes de Octubre de mili e quatrocientos e ochenta e 
9Ínco años ante los inquisidores que á la sazón heran, pasado el término de 
la gra9Ía que fué dado á Toledo, y que no la avian seydo confiscados los bie- 
nes según que de derecho se requería por aver venido pasado el dicho térmi- 
no de la gracia; en que dixo y confessó que estando en la 9Íbdad de Senilla 
en casa de cierta persona, la dicha persona la avía ynpuesto y fecho entender 
que hiziese las cerímonias de la ley de Moysen y que por ello se avia de ga- 
nar, y que por esta causa las avia fecho desde que se acordaua pecar y que 
auia encendido candiles los viernes en las noches y guisado del viernes para 
el sábado y comido dello y guardado algunos sábados lo más honesto que 
auia podido; e que avia vestido ropas linpías en los tales días y que rezaua 

oraciones de la ley de Moysen y que auia leydo en la Bliuia romaneada , 

y que no auia manifestado en la dicha su confesión cómo ella y otras perso- 
nas dauan limosna á judíos y azeyte á la xinogajy cómo nuia ayudado á hazer 
libros de molde en hebraico, y cómo no comia tocino, y que auia callado cómo 
ella y otras personas, en sabiendo que algún judio ó judia estañan enfermos ó 
de parto, ayunauan por ellos, y que ella y otras personas avian ayunado tres 
días á rreo en la semana sancta, á remcnbranca de la Reina Ester, porque 

17 



294 REVISTA DE ARCHIVOS 

avia librado á los judíos de la malÍ9Ía de Hamar, y se aula desayunado con 
lechugas, sal e vinagre, y en vasijas nuevas, y que rezauan en vn libro de 
ora9Íones de la ley de Moysen que se llamanH Qentnri, bunUa^ de cara á la 
pared 

Xpi. nomÍM inuocato. 

Fallamos el dicho promotor fiscal aver probado bien e cunplidamente su 
yntin^ion, ansí por proban9a de su parte presentada como por la confesión 
fecha por la dicha Teresa de Lu9ena, y pronun9Íándolo ansí como lo pronun- 
9Íamcs que devemos declarar y declaramos la dicha Teresa de Lu9ena aver 
seydo hereje apóstata de nuestra sancta fee católica, ficta e simulada confi- 
tente, y aver incurrido en senten9Ía de excomunión mayor y en las otras pe- 
nas estatuidas en derecho contra los tales herejes y en confisca9Íon de todos 
sus bienes, los quales aplicamos á la cámara y fisco rreal desdel dia que co- 
metió los dichos delictos, Pero porque la dicha Teresa de Lu9ena dize e afir- 
ma que a depuesto e depone los errores heréticos que tenia e que se quiere 
convertir á nuestra sancta fee católica y abjurar e detestar los dichos errores 
por ella confesados, y otra qualquier espe9Íe de herejía, y cumplir todas e 
qualesquier peniten9Ías que por nos le fueren ínpuestas y biuir e morir en 
nuestra sancta fee católica; si ansí es que la dicha Teresa de Lu9ena con puro 
cora9on e fee no fingida se convierte á nuestra sancta fee católica y abjurare 
e detestare los delictos de herejía y conpliere las peniten9Ías que por nos le 
fueren ynpuestas, siguiendo la dotrina de nuestro maestro e redemptor Ihu. 
Xpo. que no quiere la muerte del pecador, saluo que se convierta ebiua, que 
debemos absoluer e absoluemos á la dicha Teresa de Lu9ena de la senten9¡a 
d' excomunión mayor en que incurrió, e res9ebir e res9ebímos al gremio e 
vnion de la Sancta madre Yglesia y la reincorporamos en ella. E porque 
conste e paresca sy anda en luz ó tiniebla la condenamos á cár9el perpetua e 
que traya sobre todos sus vestidos vn hábito amarillo con el aspa de Sant 
Andrés, e que guarde e cunpla las otras peniten9Ías que por nos le sean yn- 
puestas, e que no vse de las cosas prohibidas á los tales recon9Íliados en dere- 
cho e arbitrariamente so pena de impenitente relapsa. E por esta nuestra 
senten9Ía deffinitiva ansy lo pronun9Íamos, senten9Íamos e mandamos en es- 
tos escriptos pro iribunali sedando. 

El Itceiigiado A, Míxia, — El licengiado J oan Yañes. — El licenciado Vagiier, — 
El licenciado don Pedro de la Peña. 

Dada e pronun9Íada fué la susodicha senten9Ía por los señores ynquisido- 
res e ordmario que en ella firmaron sus nombres, en la cibdad de Toledo, 
domingo diez e seys días del mes de Julio de mili e quinientos e treynta e 
vn años, estándose celebrando auto de la fe en los cadahalsos del Sancto 
Ofi9Ío, estando presente la dicha Teresa de Lu9ena, la qual abjuró en forma 
conforme á la dicha sentencia. A la qual dicha pronun9Ía9ion e abjuración 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 295 

estuvieron presentes los señores el lÍ9en9Íado Pedro de Aviles, Alcalde e 
justÍ9Ía mayor en la dicha 9Íbdad, e Juan de Salazar e Juan de Mariana, ca- 
nónigos, e doff Juan de Sylua e don Fernando de Silua e otros muchos caua- 
lleros e personas. — Yo Francisco Ximenez, notario, fui presente. 

IV (I) 
DOCUMENTOS REFERENTES Á CATALINA DE ROJAS 

HIJA DE FERNANDO DE ROJAS 

Adjudicación de los bienes que dejó á su muerte Pedro de Montalbán: Madrid, 14 

de Noviembre de 1545. 

En la villa de Madrid, á catorze dias del mes de Novienbre de mili e qui- 
nientos e quarenta e 9Ínco años, ante mí el escrivano público e testigos yuso 
escriptos, pares9Íeron presentes Costan9a Nuñez, muger que fué de Pedro 
de Montaluan, aposentador de Sus Magestades, defuncto, que sea en gloria, 
por sy e en nonbre de Ysabel Hurtada e Angela Hurtada e Luissa Hurtada, 
sus hijos e del dicho su marido, de quien dixo ser provehida de curadoría, e 
Catalina de Rojas, muger que fué de Luys Hurtado, defunto, que sea en glo- 
ria, hijo del dicho Pedro de Montaluan, en nombre de Issabel Hurtada, su 
hija, e como su curadora que dixo ser provehida, e ansimismo Pedro Hurta- 
do de Montaluan, aposentador de Su Magestad, por sí mismo, como hijo del 
dicho Pedro de Montaluan, e en nombre de Hernando Hurtado, hijo del di- 
cho Pedro de Montaluan, por virtud del poder que del tiene, e dixeron que 



(i) Habiendo mostrado las pruebas de imprenta de este estudio á mi sa- 
bio amigo D. Cristóbal Pérez Pastor, me dijo á los pocos días que había ha- 
llado el testamento de Constanza Núñez en el Archivo de Protocolos: proto- 
colo de Cristóbal Riaño. Copié las cláusulas más importantes y vi que el do- 
cumento era de no poco interés, pues nos da á conocer una hija de Fernando 
de Rojas; Catalina de Rojas, casada con Luis Hurtado, hijo de Pedro de 
Montalbán. Excitada mi curiosidad registré algunos protocolos de Riaño y 
hallé una escritura con firma original de Catalina de Rojas, la cual extracto 
más adelante. 

En la misma notaría hay varios documentos que otorgó Pedro Hurtado de 
Montalbán, hijo de Pedro de Montalbán y aposentador como éste. En uno de 
ellos (26 de Junio de 1 544) da poder á su padre para cobrar de los pagadores 
reales 30.000 maravedís que le correspondían de sueldo. En otros (año 1561) 
da poderes para cobrar la Bula de Cruzada en el Arzobispado de Toledo, 
de la cual fué tesorero. 

Por otra escritura que otorgó á 22 de Septiembre del año 1562, sabemos 
que vivía en la calle de las Hileras. 



296 REVISTA DE ARCHIVOS 

por quanto de los bienes que quedaron e fincaron del dicho Pedro de Mon- 
taluan se fiso entrellos e ios otros sus herederos partición, e á cada vno cupo 
sesenta mili mrs., como se contiene en la escritura que dello se fiso e otorgó 

ante Juan Bautista, escriuano público e porque á cada vno de los dichos 

herederos les está dado e adjudicado en hasienda los sesenta mili mrs. que 
les cabe, e^ebto á los dichos Fen ando Hurtado e Yssabel Hurtada, hija de 
Luys Hurtado, que están por pagar, e porque con ellos quieren conplire pa- 
garles, otorgaron que les dauan e dieron e adjudicaron las dichas contias en 
la forma siguiente: * 

A la dicha Isabel Hurtada le dieron vna viña nueva e vieja, con vna 

guindalera en medio della, que es á Calatraua. 

A el dicho Fernando Hurtado e á el dicho Pedro Hurtado en su nonbre e 
por virtud del dicho su poder, se le pagan los dichos sesenta mili mrs. por 
la dicha señora Costan9a Ntiñez en dineros couta los e otros bienes mue- 
bles e al dicho Pedro Hurtado, en nonbre del dicho Hernando Hurtado e 

a la dicha Catalina de Rojas en nonbre de la dicha Yssabel Hurtada, su hija, 
e como su curadora, se dieron por contia dineros pagados e sastifechos ente- 
ramente 



(Míimix 



Costanca Nuñez. 



Pedro Hurtado de Montalvan. 



Testamento de Constanza Ntmez, mujer de Pedro de Montalbán: Madrid, 12 

de Marzo de 1561. 

In Dei nomine, amen. Sepan quantos esta carta de testamento vieren cómo 
yo doña Costan9a Nuñez, viuda, muger que fuy de Pedro de Montalbán, apo- 
sentador que fué de Su Magestad, difunto, que sea en gloria, vecino de la 

villa de Madrid otorgo e conozco este testamento e vltima voluntad en la 

forma e manera siguiente: 

Yten, mando que mi cuerpo sea se[)ultad() en mi capilla que tengo en la 
yglesia del señor San Jinés en la dicha villa de Madrid, que se di^e Nu <fr . 
Señora del Remedio, en mortaja de lino, en vn ataui de madera. 

Yten, digo que yo di á Pedro Hurtado de Montalbán, hijo legítimo de Pe- 
dro de Montalbán, mi marido, e de Ysabcl Hurtado, su primera muger, vn 
peda9o de corral de mis casas, en el qual el dicho Pedro Hurtado labró e 
hÍ90 el horno que está hecho, por el qual dicho corral me dio e pagó veinte 
mil maravedis e más; e aujimcsmo digo e declaro que desde que murió el di- 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 297 

cho mi marido, que puede aver diez y ocho años, me a entregado el dicho 
Pedro Hurtado cada vn año veinte mili maravedis para con que yo susten- 
tase mi ha9Íenda 

Yten, digo que demás de lo que dicho es a pagado el dicho Pedro Hurtado 
muncha cantidad de marabedis por mí e por su padre, que héramos deudores 
dello; mando que todo lo que mostrare aver pagado por escritura ó 9édula, 
que todo se le pague luego de la ha9Íenda mia e de su padre 

Yten, mando que den á Juana la Tirada, mi criada, en pago del servigio 
que me a hecho, vna cama que tenga vn colchón e quatro sábanas e su fre- 
9ada e vna colcha vieja e dos arcas e vnas tobajas de red e quatro almohadas, 
las dos con lana, e tres ducados en dinero para vn manto. 

Yten, que den á Catalina de Rojas, mi sobrina, vna saya de grana blanca 
mia, con monjil negro mió, traydo. 

Yten, manió que den á Pedro de Castro e Mariana de Castro, mis nietos, 
hijos de Fran9Ísco de Castro e de doña Ysabel Hurtada, mi hija, que sea en 
gloria, á cada vno dellos 9Ínco mili mrs. en dineros, con que se vistan. 

E cunplido e pagado este mi testamento nonbro por mis herederos 

vnibersales en todo ello á doña Angela Hurtada, muger de Luys de Vargas, 
mi hija legítima, e á dos hijos de doña Ysabel, que sea en gloria, muger que 
fué de Francisco de Castro, y se llaman Pedro de Castro e doña Mariana de 
Castro 

Fecha e otorgada en la villa de Madrid á do9e dias de Mar90 de mili e 
quinientos e sesenta e vn años (i). 

(i) a los documentos mencionados en este estudio añadimos los si- 
guientes: 

«Alonso, hijo de Pedro de Montaluan e de Isabel de Mon9on, su muger, 
fué baptizado á veynte dias de Otubre de [mil cuatro cientos] nouenta e nue- 
ue años. Fueron padrinos Diego de Mon9on, escrinano público, e Andrés de 
Pereda e Garcia de Montaluan, e madrinas Juana López, muger de la Puerta, 
e Mana Hurtado, muger del dicho. Diego de Mon9on.» — iglesia parroquial 
de San Ginés de Madrid. Libro 1 de bautismos, fol. 13. 

En dicho libro de bautismos hay cuatro hojas de defunciones, y en ellas 
está la de García de Montalbán, quien falleció a 20 de Mayo de 1507. 

«Poder que Pedro Hurtado, tesorero de la Cruzada en Valencia é islas 
Baleares, dió para cobrar las rentas de aquélla á su hermano Hernando Hur- 
tado.» — Madrid, 20 de Febrero de 1545, 

«Poder que dió el mismo á Francisco López para arrendar una casa que 
tenía en la parroquia de San Ginés en Madrid.» — Madrid, 39 (sic) de Febrero 
de 1545. 

«Poder que Francisco de Castro, tesorero de la Cruzada en Toledo, dió á 
Juan del Puerto, para que en su nombre celebrase esponsales con Isabel 
Hurtado, hija de Pedro de Montalbán, difunto.»— Toledo, 10 de Octubre 
de 1548. 

«Acia de los esponsales de Isabel Hurtado y Francisco de Castro.» — Ma- 
drid, 14 de Octubre de 1548. 

Asistió al acto Alonso Ruiz, cura de San Gmés, 



apS REVISTA DE ARCHIVOS 

Partida de bautismo de Isabel Hurtado, hija de Catalina de Rojas. 

Oy, sábado, doze dias del mes de Hebrero, año de MDXXX años, se bap- 
tizó Isabel Hurtada, hija de Luys Hurtado (i). Fueron conpadres Diego de 



iCarta dotal de Isabel Hurtado, ptorgada por Constanza Núñez.»— Ma- 
drid, 14 de Octubre de 1548. 

Todos estos documentos se hallan en los protocolos de Riaño. 

tDonación de ropas y otros efectos hecha por Constanza Núhez á Isabel 
Hurtado, hija de Alonso de Montalbán y nieta de Pedro de Montalbán, ma- 
rido que fué de aquélla.» — Madrid, 14 de Agosto de 1549. 

Protocolo de Andrés Hurtado. 

(i) Luis Hurtado vivía aún en el año 1534, como consta por la siguiente 
partida de bautismo: 

«En XXIX dias del mes de Agosto, año ut supra, Francisco Hernández, ti- 
niente de cura de San Ginés, baptizó á Luys Hurtado, hijo de Melchior Hur- 
tado y de su muger CataHna Alvarez; túvole en la pila el doctor Prado; es- 
tuvieron presentes Luys Hurtado y Juan de Halla, sacristán; íueron coma- 
dres la de Montalbán y su nuera.» 

(Archivo parroquial de San Gmés, lib. 2.° de bautismos.) 

Constanza Núñez había hecho otro testamento á 27 de Entro de 1531 ante 
Gabriel Fernández. En él dejaba herederos por partes iguales á Pedro, Al- 
varo, Isabel, Angela y Luisa Hurtado, sus hijos. 

Pedro de Montalbán otorgó última voluntad ante el mismo escribano á 18 
de Abril de 1528. Mandó que sepultaran su cadáver en la capilla que tenía 
en San Ginés; que seis pobres llevaran hachas en el entierro, al cual asisti- 
rían los clérigos de Madrid; tres treintaiiarios de misas, uno de ellos por el 
alma de su madre Elvira Hurtado. Mejoró en el quinto á Luis Hurtado, su 
primogénito, y en el tercio á Alvaro Hurtado, cuyo tercio se deduciría de un 
majuelo que poseía en Valtermoso, cerca de Madrid; la mitad de los ganan- 
ciales serian para Constanza Núñez, su segunda mujer, á quien \ftg6 además 
100 ducados en oro. Hecho esto heredó por partes iguales á sus hijos Luis, 
Alonso, Fernando, Melchor, Alvaro, Pedro, Isabel, Angela y Luisa. Mencio- 
na a otra hija llamada Mari Hurtado, religiosa en el Convento de Santa Ana, 
en Muiviedro, á quien nada deja porque ya le había entregado su dote, que 
consistía en 30 000 maravedís. Nombró por albaceas al cura de San Ginés y 
á Constanza Núñez. También menciona á su primera mujer y la llama, no 
Isabel Hurtado, sino de Monzón; hija de Fernando de Monzón y de Beatriz 
Hurtado. 

Por un documento otorgado á 28 de Enero de 1527 ante Gabriel Fernán- 
dez, vemos que Pedro de Montalbán, juntamente con su cuñado Juan del 
Castillo y con Rodrigo de Villalta, cobraba la Bula en los obispados de Ma- 
llorca, Onhnela y Córdoba. La vocación semítica al arrendamiento de im- 
puestos se conseivaba en la familia. 

En una excursión que días pasados hice á Toledo visité el archivo de Pro- 
tocolos, cuya entrada me facilitó el notario archivero D. Antonio Fernández 
Cuéllar, á quien se debe el arreglo de acjuel establecimiento que antes era un 
montón de papel hacinado en húmedas salas de la Casa Consistoiial. Allí 
encontré los siguientes documentos relacionados con mi estudio: 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS lg$ 

Vayona y Fernando de Madrid y Melchior Hurtado. Comadres fueron la de 
Fernando de Madrid y su hija y su muger de Melchior Hurtado; y batizóla 
el venerable Francisco Ferrandes y lo firmó de su nombre. — Francisco Her- 
itandes. 

(Archivo parroquial de San Ginés, de Madrid, lib. 11, fol. 34.) 



EL CANCIONERO 



DB 



MATHIAS DUQUE DE ESTRADA 

(Conclusión.) 

LXXllI. 91 V. — De9Ímas de un ga- 
lán oluidado, por Lope de 
Vega. A quien contare mis quexas, 

B. H. 

LXXIV. 93 r. — Octava rima contra 
los lisongeros, por Jusepe de 

Lesaca. El que lisonjas en el pecho cria» 

R. A, 

Testafnento de Beatriz de Lucetta, parienta de Jtian de Lucena, 

Lo otorgó á 22 de Abril de 1516. Declara ser viuda de Pedro de Jarada; 
dispone que la enterrasen en la iglesia de San Román, en la misma capilla 
que yacía su mando, para reparar la cual manda 500 maravedís; que asistie- 
ran á su funeral los clérigos de Santa Leocadia; que se dijeran por su alma 
treinta misas rezadas. Deja por heredero á su hijo Diego de Jarada. 

(Protocolo de Bernardino de Navarra. Año 1516, fols. 298 á 301.) 

Según otro documento que hay en los protocolos del mismo notario 
(año 1534, fol. 232), Alonso Rodríguez de Palma, cuñado de Rojas y «mer- 
cader de Toledo, residente en Valencia,» texto en esta ciudad ante Francisco 
Pintor, á 22 de Febrero de 1534, y falleció al poco tiempo dejando cuatro 
hijos, llamados Lope de Palma, Beatriz Núñez de Palma, Juana de Palma y 
María Ana de Palma. 

Isabel Núñez residía en Toledo en el año 1539, según se ve por un docu- 
mento que acerca de la tutela de sus hijos otoigó á 10 de Octubre ante Ber- 
nardino de Navarra; se firma Isabel Nuñes de Palma y llama á su difunto raa* 
rido Alonso Rodrigues de Palma e Cisneros. 



300 REVISTA DK ARCHIVOS 

LXXV. 94 r, — Romant^tí a una cue- 
ua muy escura, por Miguel de 
9eruantes. 



A. I. V. 

LXXVI. 95 V. — Quintillas de un 
galán que tenia el pensamien- 
to en alto lugar, por Gaspar 
de Aguilar. 

B. H. 

LXXVIl. 97 r.— Letrilla. 
R. A, 

LXXVIII. 98 V. — Romance fde 
Góngora), 



Yaze doiidc el sol se potic 



Diuino imposible tnio. 



Pensamiento ^ 110 voléis. 



Murmuratuin los rocims. 



B, A,E., XVI, 5i9.«iXXXÍÍ, 320. 
R. C. 



LXXIX. 103 r.— Octauarima a un 
cauallero que pregunto como 
podia uengarse de una dama 
mudable sin dexaila, por Mi- 
guel Veneito. 

R. A. 

LXXX. 104 r. — Glosa de una mon- 
ja, que no se dize su nombre, 
a los versos siguientes. 

R. A, 

LXXXl. 105 V. — Decimas de un 
galán a la muerte de un ami- 
go suyo, por Mathias de Es- 
trada. 

R. A. 

LXXXII. 107 r.— Letrilla. 
R. A. 

f 



Consejos pides en llora y desecho. 



De u estros ojos centellas. 



Como diré mis enojos. 
Ya no soy quien ser solia. 



BÍBLiOTECAS Y MUSEOS 

LXXXIII. io8 r.— Romance de un 
galán a una dama cruel y er- 
mosa, por don Guillen Beluis. 



A. I. V.=B. H. 

LXXXIV. 109 V. — Castellanas a 
una dama que viéndose con su 
galán finxio un desmayo por 
no defenderse, por Miguel Ve- 
neito. 

R. A. 

LXXXV. 112 r. — Soneto de un ga- 
lán enamorado, arrepentido de 
estarlo, por Bartolomé Joan 
Leonardo. 

B, A. £., XUI, 2y 5.=R, C. 

LXXXVI. 112 V. — Soneto a la 
muerte de dos nietos de el 
maestre de Montesa, por el 
mismo. 

R. C. 

LXXXVII. 113 r.— Soneto de un 
galán a una dama que le pidió 
un soneto, por el duque de 
Osuna. 

B, A. E , XXXIÍ, 85.==^. /. F.= 
R. C, 

LXXXVIII. 1 13 v.—Can^ion de un 
galán ausente, por Lope de 
Vega. 

B. H, 

LXXXIX. 114 r. — De9Ímas de un 
galán aborre9Ído, por Vicente 
de Espinel. 

B. H. 



p\ 



De tu diuina hermosura. 



Diclioso premio merece. 



Lleua tras si los pámpanos octubre. 



O dul(;es prendas por mexor perdidas. 



Pedis, reytia, un soneto; ya le hago. 



En esta larga ausencia, 



No ay bien que de el mal me guarde. 



XC. ii6r. — Castellanas a una dama 



304 



que un cohete le quemo las 
ligas, por Miguel Veneito. 



RÉVlStA DÉ ARCHIVOS 

Llega un ardiente papel. 



P. V,, págs. 43-47.=^^. A. 

XCI. 120 V. — Letrilla de burlas, 
por don Luis de Gongora . 

XCIL 12 ir. — Romange de un aman- 
te quexoso, por don Gaspar 
Mercader. 

P. K., págs. 26.28.=.B. H, 

XCin. 122 r. — Redondillas de un 
galán que el se entiende, por 
Luper9Ío Leonardo. 

B. A.E., XLII, 261.—/?. B. 

XCIV. 124. — Can9Íon escriuiendo 
y aconsejando a un amigo, por 
Bartolomé Joan Leonardo, 

R. C. 

XCV. 127 r. — Romance, por don 
Luis de Gongora. 

B, A, £., XVI, 518.-.XXXII, 516. 
=P. B. 

XCVL 129 V. — Castellanas a un 
galán que por mirar su dama 
erro una dan9a, por Miguel 
Veneito. 

P. K., págs. 21-24.—ÍP. A. 

XCVIL 132 r, — Soneto de una pas- 
tora quexosa, por Lope de 
Vega. 

B. H. 

XCVIIL 132 V. — Soneto de un ga- 
lán ausente al t¡em[p]o, por 
D. Guillen de Castro* 



(Faltan dos fojas.) 



En las orillas del mar. 



Pasan mil casos por mi. 



Quien bive con pruden^a. 



Tendiendo sus blancos paños. 



Pues tan conformes nos vemos. 



Marchitas plantas, ramas, frutas, 
rosas. 



Por que no fasas, tiempo, qu¿ tan 
suelto. 



A, I, V. 



BlBLIOtFXAS Y BfÜSEdS ^03 

XCIX. 133 r.— Soneto de un galán 

ausente, por Lope de Vega. Dulge atreuido pensamiento loco, 

B. H. 

C. 133 V. — Soneto de un melan- 
cólico de un sueño, por don 
Guillen de Castro. No me dexes en manos del cuidado. 

A, /. V. 
LAUS DEO. MATHIAS DUaUE DE ESTRADA LO ESCRIUIO. 

Sin perjuicio de publicar íntegro algún día el Cancionero, insertaremos 
ahora algunas de sus composiciones. 

Son, respectivamente, autores de algunas de las que á continuación publi- 
camos: Miguel Beneyto, Mathias de Estrada, Jhoseph de Lesaca, el Licen- 
ciado Martínez de Jaén, Miguel Ribellas, Gonzalo Rodríguez, Bernabé de 
Valtierra ó Baltierra y Francisco Villanova. De los Duques de Estrada ya 
hemos hablado anteriormente; digamos algo de los restantes. 

« 
♦ ♦ 

Entre las Academias literarias españolas del siglo xvii, ninguna más céle- 
bre que la valenciana de los Nocturnos^ cuya primera junta tuvo lugar en 4 de 
Octubre de 1591, siendo Presidente D. Bernardo Cathalan (i). Entre los 
miembros de esta famosa Academia figuraban Gaspar de Aguilar; Andrés 
Rey de Artieda (ArUmidoroJ; Gaspar Mercader Moneada y Carroz, en cuyo 
curioso y rarísimo libro, El Prado de Valencia^ se contienen poesías de ilus- 
tres ingenios valencianos (2); Guillen de Castro y Belvís; el Canónigo Fran- 



(i) Confer Cerda y Rico, Notas al Canto de Turia, de Gil Polo, impresas con 
La Diana Enamorada del último: Madrid, Sancha, 1778, págs. 515-519. Salva 
poseyó el manuscrito original de las actas de la famosa Academia, y lo describe 
minuciosamente al núm. 156 de su Catálogo (cf. también el Catálogo de Heredia, 
lomo II, pág. 65). Son tres tomos en folio, encuadernados en un volumen, que 
consta de 648 folios útiles y 12 blancas. Considerábalo Salva como el volumen 
más precioso de su Biblioteca. 

(2) El Prado de \\ Valencia, || Compvesto por Don || Gaspar Mercader. || A /a 
Illustrissima y Excellentissima señora Doña Ca || talina de la Cerda y San- 
doualy Duquesa de Lerma, |{ Marquesa de Denia^y Sea, Condesa de Em \pU' 



P4 REVISTA DE ARCHIVOS 

cisco Tárrega; Guillen Bel vis; Francisco Villanova, y Miguel Beneyto, co- 
nocidos respectivamente por los pseudónimos de Sombra, Cantinela, Relámpa- 
go, Secreto, Miedo, Lluvia, Recelo y Soriego, El número total de los Académicos 
era 45, y cada miércoles por la noche se reunían en casa de D. Bernardo 
Catlialan (1568- 1608). Duró la Academia desde 4 de Octubre de 1591 hasta 
13 de Abril de 1594, ó sean dos años, formándose tres gruesos volúmenes 
con las obras leídas en las juntas. 

Miguel Beneyto (Sosiego) era el Portero de la Corporación. En El prado de 
Valencia se le cita con los pseudónimos de Olimpo, Cárdenlo y Fideno. Se- 
gún Vicente Ximeno, fué «natural de Valencia, Ciudadano, y de una de las 
Familias que en esta Ciudad solían concurrir á los empleos más honoríficos 
de su govierno (i).» En la Academia de los Nocturnos leyó los tres discursos 



dia, y Camarera mayor de la Reyna || nuestra Señora i| (Grabado que represen- 
ta el sol con una estrella junio á él, y en la parte inferior los siguientes versos: 

La que cerca de su dueño 

resplandece. 
Mucho alcancay y mas merece). \\ 

En Valencia, por Pedro Patricio Mey. 1601. || A costa de Frácisco Miguel, 
y luseph Ferrer mercaderes \\ de libros a la calle de caualleros y véndese en sus 
casas. 

8.°, 352 págs. num. de texto y 8 fols. de prels. sin num. 

Contiene: 

Portada. — A la vuelta una corona con las letras A-F. enlazadas en la parte 
inferior. — Licencia de Don Juan Alfonso Pimentel y de Herrera. Conde de Bena- 
vente, redactada en valenciano y expedida en 22 de Noviembre de 1600.— Aproba- 
ción del Dr. Pedro Juan Assensio. — Dedicatoria de Mercader a la Duquesa de Ler- 
ma. — Prólogo. — Sonetos de Don Leodomio Mercader, Don Hieronimo Mercader, 
Don Migvel Ribellas, Don Ivan de Castellui, Don Carlos Boyl, Don Gvillem de 
Castro, Gaspar Agvilar, Francisco Tarrega y Don Lvys de Rocafvll. — Grabado que 
representa un reloj, con la leyenda: 

Porque espera 

La dichosa, o la postrera. 

Texto. — Corona idéntica á la que figura á la vuelta de la portada. 

Hemos disfrutado el ejemplar de la biblioteca de Gayángos, procedente de la de 
William Stirling, cuyas armas lleva. (Bibl. Nac. de Madrid, ^-12.197.) 

Ks libro rarísimo, que contiene numerosas composiciones poéticas de ingenios 
valencianos, disfrazados cada uno con su pseudónimo. El episodio Firmeza, la- 
grimas, y sucesso de Tegualda, está evidentemente inspirado en la Araucana de 
D. Alonso de Ercilla. 

(i) Escritores del Rey no de Valencia^ etc.. Valencia, Joscph Estevan jíoiz. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 3o5 

siguientes: A) Contra el secreto. B) Alabando la mudanza. C) En alabanza de los 
montes. En todos ellos da muestras de notable viveza de ingenio. Escribió 
también una comedia rotulada El Hijo obediente, que se incluyó en el volu- 
men de Doce comedias de cuatro poetas naturales de la insigne y coronada ciudad 
de Valencia, impreso en esta ciudad, por Aurelio Mey, el año de 1608 (i). 

De los poetas Jcsef de Lesaca, Gonzalo Rodríguez, Bernabé de Valtierra 
y Francisco Villanova apenas si tenemos la menor noticia. En cuanto al Li- 
cenciado Martínez de Jaén, tampoco sabemos nada. Posible es que tenga re- 
lación con un Jerónimo Martínez de la Vega, Licenciado en Teología y va- 
lenciano, como apunta el profesor Teza; pero no hay datos para asegurarlo. 
De Martínez de la Vega hay versos en el raro libro de Gaspar Aguilar, rotu- 
lado: Expvlsion de los moros de España por la S. C. R. Majestad del Rey Don 
Phelipe Tercero nuestro señor (Valencia, Pedro Patricio Mey, 1610) (2). 

Bien poco se sabe también del poeta Miguel Ribellas de Vilanova, salvo 
que vivía por los años de 1609 y que hay composiciones suyas en los libros 
siguientes (3): 

Los Amantes: tragedia compuesta por Micer Andrés Rey de Artieda. Va- 
lencia, en casa de la viuda de Pedro de Huete, 1581. — 8.° 

Relación de las Fiestas que el Señor Arcobispo y su Cabildo hizieron en la Tras- 
lación de la Reliquia del Glorioso S. Vicente Ferrer, a la Santa Iglesia de Valen- 
cia (por Francisco Tárrega). En Valencia, por Pedro Patricio Mey, 1600. — 8.^ 

El Prado de Valencia, por D. Gaspar Mercader. Valencia, 1601. — 8.<» 

Fiestas de la Ciudad de Valencia, a la Canonización de San Ray mundo de Pe- 
ñaforty de la Orden de Predicadores. En Valencia, por Juan Chrysostomo Gar- 
riz, 1602. — 8.° El autor es Fray Vicente Gómez (m. 1638). 

Fiestas que la insigne ciudad de Valencia ha Jucho por la beatificación del Santo 



M.DCC.XLVll, lomo 1, pág. Í73.— Vide también Gaspar Escolano, Historia de 
Valencia., tomo I, lib. V, cap. último, col. 1.132. 

(i) Confer Cayetano Alberto de la Barrera, Catálogo bibliográfico y biográ- 
fico del teatro antiguo español: Madrid, Rivadeneyra, 1860, pág. 37.— Vide tam- 
bién la introducción de Adolf Schaeffer á su edición de Ocho comedias desconoci- 
das de Guillen de Castro, Damián Salustio del Poyo, Luis Véle^ de Guevara, 
etc.: Leipzig, Brockhaus, 1887, tomo 1. 

(2) Cf. Gallardo, Zarco y Sancho, Ensayo de una biblioteca española^ tomo 1, 
col. 40 y siguientes. 

(3) Vide Biblioteca Valenciana de los Escritores que fiorecieron hasta nues- 
tros días, por D. Justo Pastor Fuster: Valencia, José Ximeno, 1827, tomo 1, pá- 
gina 206. 



306 REVISTA DE ARCHIVOS 

Fr. Luis Bertrán: junto con la coviedia que se representó de su vida y muerte y el 
certamen poético que se tuvo en el convento de Predicadores; con las obras de los Poe- 
tas y sentencia. Por Gaspar Aguilar. En Valencia, en casa de Pedro Patricio 
Mey, 1608. — 8.° (En este volumen hay también versos de Jerónimo Martí- 
nez de la Vega.) (i). 

Fiestas de Valencia^ á la Beatificación de S. Luis Bertrán, con los Sermones que 
se predicaron en ellas (por Fray Vicente Gómez). En Valencia, por Juan Chry- 
sostomo Garriz, 1609. — 8.*» 

I (2) 
[F. 26] OcTAUA RIMA CONTRA LA ESPERAN9A: pof Miguel Venóito. 



16 



Quien de goQar un bien tiene esperanza, 
a de esperar que la esperanza muera, 
que en tanto quella biue, no se alcanza, 
que (3) no se go^a aquello que se espera; 
y tanto el que a tenella se aualan^a (4) 
prueua el pesar, que muere y desespera (5); 
que la esperanza, como puede verse, 
para gomarse tiene de perderse. 

Y pues tienes sin causa el alma mia 
con tan injusta y peligrosa calma 
mirando tu rrigor, de^ir podria 
que quieres ser como la ingrata palma, 
pues tardas, como palma que se cria, 
a dar el fruto que desea el alma, 
procurando ymitalla tu vellera 
en la tardanza mas que en la ñrmefa. 



24 



Y esa muerte cruel que piensas darme, 
que con inciertas esperanzas doras, 
poco con ella puedes consolarme, 
aunque presumas que mi bien mejoras, 
que si yo, con deseos de ayudarme, 
por años quento las ligeras oras, 
poco puedo sufrir los largos dias 
de las prolixas esperanzas mías. 



Y pues subió con tan ligero salto 
al ^ielo tuyo el pensamiento mío, 
no lo derriues de lugar tan alto, 
pues a tenido tan honrroso brio; 
que ya con un eterno sobresalto 
de tus promesas falsas desconfio, 
porque es un nuevo modo de rigores 
32 dar esperanzas y negar fauores. 



II (6) 



[F. 76 V.] Castellanas (7). De una dama qui£ su galán le dio un papel 

DONDE EL tenia ESCRIPTOS SUS PECCADOS, PENSANDO DARLE UN BI- 
LLETE; por Miguel Veneiio. 



Tu piensas coa el papel 
acreditar tus pasiones, 
y abre de serte cruel 



si juzgo por las rabones 
que están (8) escripias en el. 
estraños son tus cuidados, 



(i) Vide Gallardo, Zarco y Sancho, Epsayo de una biblioteca española^ to- 
mo 1^ págs. 39-40. 

(2) Publicada en El Prado de Valencia, págs. 36-38. 

(3) P. V.: «pues.» 

(4) P. V.: ty tanto a vezes el tenella cansa. i 

(5) P. V .: «que el tener esperanca desespera.» 

(6) Publicada en El Prado de Valencia, págs. 182-187. 

(7) P. V.: «Redondillas.» 

(8) P. V.: «van.* 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



307 



pues, con efectos turbados, 
tan sin acuerdo estuuiste, 
que por billete me diste 
10 la summa !l) de tus pecados. 

Ya me rio desde aquí (a), 
pues (3) tu descuido promete 
que darás fuera de ti (4) 
al confesor el villete 

15 que escriuiste para mi; 

que a el, con nuevos herrorea 
por que nunca te mejores 
y que todo se rebuelua, 
pues pides que yo te absuelua, 

20 le querrás pedir fabores (5). 

Bien te acusas, bien te culpas, 
pues, por tener contrin^ion, 
sin buscar vanas disculpas, 
con (6) la nueua confision 

25 agrauas también tus culpas, 

sobrado con este herror 
a tu dama y confesor (7) 
ser peccador as mostrado, 
que quien es tan (8) descuidado 

30 sin duda es gran pecador. 

Conñesas locos intentos, 
pues que mi §ielo te ofreces 
sin ver tus merecimientos, 
y (9) otro demonio pare^jes 
35 en sobervios pensamientos; 

y, por darte penitencia, 
pues tu con mucha licencia 
cielo me sueles llamar. 



te pretendo derriuar 
40 del cielo de mi presenQia. 

Que, pues eres atreuido, 

gustara de despeñarte 

de tu cielo pretendido, 

si pudiera derriuarte 
45 del lugar que no as tenido. 

Mas, ya que no puede ser, 

quiero darte a conocer, 

pues te confiesas comigo, 

confesándome contigo, 
50 como no te puedo ver. 

Oy tu gusto me eternica 
y nuebo orror me atribuyo, 
que, como asi me autorica, 
vengo a ser confesor tuyo, 

S5 y el serlo me martirica; 

y con derecho mayor (10) 
para el cielo del onor 
que con balor (11) conquistase, 
dos coronas ganare 

60 de mártir y confesor; 

que, como estas atreuido, 

ymagino que dessea 

tu seso desvanecido 

que yo tu (ja) confesor sea (13), 
65 pues tu mi mártir as sido. 

O sin duda deue ser 

que deues de (14) pretender, 

conforme el (15) punto en questoy, 

que para absoluerte soy 
70 el papa que fue muger (16). 



(I) 


P. 


V.: 


(^) 


P. 


V.: 


(3) 


P. 


V.: 


(4) 


P. 


V.: 


(5) 


P. 


V.: 


(6) 


P. 


V.: 


(7) 


P. 


V.: 


(8) 


P. 


V.: 


(9) 


P. 


V.: 


(10) 


P 


V. 


(II) 


P 


. V. 


(.2) 


P 


. V. 


(13) 


P 


.V.: 


(14) 


P 


. V. 


('5) 


P 


. V. 


(16) 


P 


F. 



«el papel.» 

iLo que yo miro de aquí.» 
«que.» 

«es ver que darás allí.» 
«pedille querrás fauores.a 
ten.» 

•a tu nueuo confessor.» 
«esta. » 
«que.» 

: «Y assi con honrra mayor.» 
: «honor.» 
suprime: «yo tu.» 
: «confesor tuyo sea.» 
: «tu puedes.» 
: «al.» 
añade á continuación las siguientes redondillas: 



«Y entiendo que pretendían 
los muchos yerros que has hecho, 
pues tan de piedra me vian^ 



tocar en mi esento pecho, 
para ver si le eñcendiari. 



3o8 



REVISTA DE ARCHIVOS 



8o 



Mas no ay por que te persiga 
pues yo e sido mi enemiga (i), 
porque la muger promete (a) 
quando res§iue un vílletc 
que sufrirá quanto diga: 
yo sola me fui cruel, 
que las culpas que en el bi, 
nacieron sin duda en el 
de las que yo cometí 
quando resyiui el papel (3); 



y en peniten9Ía me diera 
forjarme y tenerle Amor (4), 
quando por fee no creyera (5) 
que aun para yerro mayor 

85 graue peniten9Ía fuera (6), 

mas a ti, que, por perderme, 
confesor quisiste haberme, 
absolviendo tu con9Íen9Ía, 
te señalo en peniten^ña 

90 un largo ayuno de uerme. 



III 

[F. 86.] Castellanas de un galán que se miraua a un espejo porque 
PARE91A A su dama; por Miguel Veneito. 



El cristal de mis antojos 
espexo me suele ser 
para mirar mis despojos, 
quando no le puedo hacer 

5 de las niñas de tus ojos; 

en el, con dichosa suerte, 
pues mere9Í pare9erte, 
fixados los ojos tengo, 
y con berma me entretengo 

10 quando no merezco verte. 

Unas ve^es me enternezco, 
que en ver mi amor ynfinito 
yo propio me fauorezco; 
mas luego el fauor me quito 

t5 por lo que a ti me parezco; 

y como ay tanto aparexo, 
de suerte lleuarme dexo 
viendo mi propio traslado, 
que como niño engañado, 

zo le busco tras de el espexo. 



Y tanta gloria me ofrecen, 
que, cobrando nueuos brios, 
de lo mucho que merecen 
adoro los ojos mios, 

25 porque a los tuyos pare9en; 

pero a be^esmjl enojos 
me ofrecen estos antojos, 
que ellos, que a matarme aspiran, 
con ser mios no me miran, 

30 por parecer a tus ojos. 

El alma tierna padeye 
y adora lo que ve en mi, 
mas si el alma lo apeteye, 
no es por pareyerme a mi, 

35 sino porque te parece; 

y pues esto e de sentir, 
con ra^on podre decir 
de mi muerte sin aviso, 
que muero como Narciso 

40 y no es locurr. morir. 



Mas podre de ti quexarme, 
que, sigun piensas tratarme, 
por iurterno me has tenido, 
pues dessa suerte has querido 
10 con pecados conquistarme. 



13 



Sobrado te desordenas, 
mucha liberlüd professas, 
y de suerte me enajenas, 
que tu las culpas confiessas 
y yo padezco las penas » 



(i) P. V.: »yo sola me fuy enemiga.» 

(2) P. V.: «pues la muger ya promete.» 

(3) P. V, añade: 

í(Mas ya que lo he recibido, 
pues tu confessor he sido, 
alargando mi poder, 
a mi me quiero absoluer 
del yerro que he cometido.» 

(4) P. V.: ttenerte vn poco de amor.» 

(5) P. V.: «si mi fe no conociera.! 

(6) P. V,: «penitencia graue fuera.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



309 



Que si en el a sido herror 
el tenerse Amor a ssi, 
el no tenerme yo Amor, 
pues que me parezco a ti, 

45 lo fuera mueho mayor- 

Mas tu, perdiendo el decoro, 
a la causa por que llore 
de modo truecas la suerte, 
que bienes a aborregerte 

30 por la ra^on que me adoro. 

Con tan grande inadverten^fia 
suelo el espejo tomar, 
que ydolatro mi presencia, 
y, si le quiero dexar, 

55 me mata mi propia asengia. 

Mira que pena inmortal, 
a la de Narciso ygual, 
pues quiere el Amor ingrato 
que muera por el retrato 

60 teniendo el original. 

Y de tal suerte me trata 

viendo mi poco consejo, 

que por mi daño retrata 

en el cristal de el espejo 

65 un otro yo que me mata; 



y ansi, con tormento fiero, 
ser de qualquier modo espero 
omitida de mi mismo, 
pues yo propio en este abismo 
yo soy quien mato y soy quien rfiuerq. 

Mis ojos no miraran 
a los que el alma te ofrecen, 
porque con rebelo están, 
como á los tuyos parecen, 

75 que por fabor lo tendrán; 

y a tanta desdicha vengo 
con el dolor que mantengo, 
que entre pelosos abismos, 
hasta de mis ojos mismos 

80 enojosos gelos tengo. 

Tu sola fuiste bastante 
para acauar con desden 
la vida de un tierno amante, 
porque tu so^a eres quien 

85 no busca a su semexante. 

Pero bien es que lo intentes, 
pues, con glorias aparentes, 
somos, con bienes fínxidos, 
en los rostros, parecidos, 

90 y en las almas, diferentes. 



IV 



[F. 103.] Octava rima. A un cauallero que pregunto como podía ven- 
garse DE UNA DAMA MUDABLE SIN DEXARLa; pOf MigU^l Vcueito, 



Consejos pides en llorar desecho, 
9elio (que en todo con mi mal combienes), 
para vengarte del mudable pecho 
que en males tuer9a tus passados bienes; 
pero si del amor el ñudo estrecho, 
que a tanto tiempo que en el alma tienes, 
mas ñrme a de quedar con la mudan9a, 
en vano quieres pretender vengan9a. 



y si bes que permite el niño giego 
que a otro quiera como a ti querría, 
dile tu fuego, que si be tu fuego 
y la mudanza que en su pecho cria, 
vendrá a dexarla, imaginando luego 
que el mismo pago le dará algún día; 
y ella tendrá de ti dobladas quexas, 
24 pues la ha9es dexar y no la dexas. 



Mas ya que de la ley de amor eccedes, 
en el papel de mis recientes llagas 
quiero escriuir como vengado quedes, 
pero con condÍ9Íon que no lo hagas; 
puedes vengarte sin vengarte, puedes; 
y si tu gusto es bien que satisfagas, 
con publicarnos entre penas tuyas 
16 las dulces prendas que g09aste suyas; 



32 



Puedes, para mexor satisfa9erte, 
proseguir adelante tus antojos, 
y, pues go9ais con diferente suerte, 
tu, gloria en berla, y ella en verte enojos, 
procura siempre a su pesar ponerte 
donde te miren sus rebeldes ojos, 
que desta suerte tomaras con gusto 
justa vengan9a de el agrauio ynjusto. 



íS 



3IO 



R¥;VISTA DE ARCHIVOS 



[F. log V,] Castellanas. A una dama qur viéndose con su galán finxio 
UN DESMAYO POR NO drfendersk; por Migiul V endito. 



25 



30 



3S 



Dichoso premio mereíe 
este venturoso ensayo 
donde tu desden fene9e, 
pues tu ñnxido desmayo 
tan Qierta vida me ofrece. 
Pero, mirado mexor, 
sombra lleua de rigor, 
porque a descubrirme biene 
que quien mucho miedo tiene 
deue tener poco Amor. 

Mas, con todo, ufano quedo, 
porque Amor, que se dispone 
a valerme en este enrredo, 
para darme vida, pone 
atreuimiento en tu miedo; 
y esto viene á ser de suerte, 
que, quien el desmayo adbierte, 
conoce, viendo tu intento, 
que fue mas atreuimiento 
desmayarte que atreuerte. 

Asi pagas como ñel, 
pues, con desmayo fínxido, 
dexas de serme cruel 
para darme sin sentido 
lo que me niegas con el. 
Porque si no le finxieras, 
aunque de estudio quisieras 
no ser cruel contra mi, 
es tan hordinario en tí, 
que de costumbre lo fueras. 

Por esto no tiene ygual 
la fuerza de mi passion, 
pues, con serte tan leal, 
pudo traerme a ocassion 
que me alegro con tu mal; 



40 



45 



50 



55 



65 



que como mi alma espera 
que puede desta manera 
su ardiente llama templar, 
no me a podido pesar 
lo que matarme pudiera. 

Porque en ello [he] conocido, 
mirando tu noble intento, 
que nunca Amor a tenido 
tan couardc atreuimiento 
ni miedo tan atreuido; 
y aunque tanto me prefieres, 
porque leuantarme quieres, 
entienden las ansias mias 
que con matarme biuias, 
pues con darme vida mueres. 

Pero bien es que por mi, 
por acauar tu desden, 
el amor te trate assi, 
que para tratarme bien 
no tienes destar en ti, 
que amor, que por blanco lleva 
el valerme en esta prueua, 
para verte asfrade^ida, 
con esta muerte fínxida 
quiere haberte vida nueua. 

Mas es tan corta la suerte 
que puedo resistir, 
que, para que el bien acierte, 
a llegar a de venir 
vestido al talle de muerte, 
aunque el desmayo primero 
a salido como espero, 
porque yo se que a salido 
de ese desmayo ñnxido 
un desmayo verdadero. 



VI í^) 

[F. 116.] Castellanas. A una dama («) que un cohete lk quemo las 
ligas; por Miguel Veneito, 



Llega un ardiente papel, 
de quien sin ra^n te quexas, 
a ti con furia cruel. 



encendido por mys quexas 
que yban (3) escripias en el, 
y, sin hallar enbara^os. 



(1) Publicada en El Prado de Valencia, págs. 4V 
[1) P. V.: «pastora.» 
(3) P, V.: €van.» 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



311 



haciéndose mil pedamos, 
para causarte fatigas, 
entra a quemar de tus ligas 
10 los bien concertados lafos. 

Tu, con valor soverano, 
abrasada y diligente, 
quieres con brio lozano 
apagar su fuego ardiente 

15 con la nieve de tu mano, 

y de suerte te suspendas 
quando en apagallo entiendes, 
que mostrando sin abiso 
pedamos (i) de paraiso, 

20 matas uno y mil enciendes (2), 

A querido el niño ciego 
que este fuego se encendiese, 
mouido de un blando ruego, 
porque saberse pudiese 

25 si puede contigo el fuego; 

y Jesto vine á entender 
que es muy pequeño el poder 
deste dios astuto y vano, 
pues pudo hafer una mano 

30 lo que un dios no pudo ha^er. 

No encendió tu pecho fiel, 
y, para crecer (3) mis males, 
hordena el hado cruel 
que puedan fuer9as mortales 

35 lo que no pueden las del. 

Pero pon al rigor tassa , 
veras por lo que en ti pasa 
y por el punto a que llego, 
que era (4) un pecho ques de fuego 

40 quando tu velo (5) se abraaa. 

Pero mientras se dilata 
el seruirte, me destruyo (SJ; 
dexame llegar, ingrata, 
a matar el fuego tuyo, 
45 aunque tu yelo rae mata. 



Concédeme estos despojos 
por premio de mis enojos; 
dexa que pueda miralle (7), 
que yo ofrezco de apagalle 
50 con el agua de mis ojos. 

Dexame valerte aquí; 
pero en baño es el rogarte, 
porque yo entiendo de ti, 
que dexaras abrasarte 

55 por no valerte de mi; 

y deueslo de acertar, 
que no pudieran vastar 
mis ojos para valerte, 
que, con la gloria de verte, 

60 se oluidaran de llorar. 

De aqui miro las Qeatellas 
que de el fuego riguroso 
yvan a partes tan bellas, 
y, de su gloria embidioso, 

65 quisiera ser una de ellas; 

amor la guerra te ha^ia, 
que a ruegos (8) de el alma mia, 
por conquistar tu belleza, 
con fuegos la fortaleza 

70 de tu pecho combatía. 

Eres (g) quien esto procura, 
porque (10) fuera hecho ynumano 
poner fuego sin cordura 
una sacriliga mano 

75 al templo de la (11) hermosura. 

Amor tu contrario fue, 
y, como entiende mi fee, 
por fuego se vino a mi, 
y después que lo en^endi, 

So con suspiros lo ati^e. 

Este fuego se encendió 
de el fuego en que me consumo, 
y a tanto mi mal llego, 
que e tenido embidia al humo 



(1) P. V.: «pedacc) 

(2) P. V : «por matallo mas lo enciendes.») 

(3) P. V.: «encender.» 

(4) P. V.: ohara.» 

(5) P. V.: «el de yelo.i 

6) P. V.: «y me destruyo.» 

(7) P. V\: «toca lie.» 

(8) P. V.: «amigos.» 

(9) P. V.: «El es.» 

(10) P, V".: «que.» 

(11) P. V.:«tu.» 



312 



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85 qne deste fuego salió; 

Porque el (i> saliendo de alli, 
subió trepando por ti, 



90 



y pues esto pudo hacer (2), 

el humo quisiera ser 

i]f el fuego que yo encendí, 



VII (3) 

F. 129.] Qa^tki^lanajs. a un galán que por mirar su pama rrro una 
PAN9A; por Mi^tiel Vfneifo, 



Pues tan conformes nos vemos, 
no ju2guas, tirse, por mengua, 
que la fee que nos tenemos 
se publique por la lengua 
de mis turbados extremos. 
Ni culpes mis desuarios, 
si, con atreuidos bríos, 
sin ser parte a detenellos , 
por mirar tus ojos bellos 
ablaron los ojos mios (4). 

Ni culpes que quien te adora 
aya perdido el sentido, 
pues ya sus descuidos llora, 
que no le vuiera tenido 
si no le perdiera agora, 
que el gusto me suspendia 
quando aduerti que podía 
ver tu rostro souerano, 
y tu blanca hermosa mano (5 ) 
tocar con la mano mia. 



Y pues que dexar de errar, 

solo pudiera auer sido 

con dexarte de mirar, 

todos abran conocido 
35 que fuera yerro acertar. 

Por esto el herrar las dantas 

me da nueuas esperanzas, 

que pensara tu rigor 

que andaua herrado en amor 
40 si acertara en las mudanzas. 

Verasme temblar de amellas 
mientras delante me uieres 
de damas que son tan bellas, 
y que están, por ser mugeres, 

45 tan grandes maestras de ellas (7); 

que a mas de uerme turnado 
de miedo de ser notado, 
sin ra^on de ella (8) te espantas, 
que an hecho estas damas tantas, 

50 que ninguna me an dexado. 



30 



Ni a de admirarte tanpoco 
que las niñas de mis ojos 
no sepan, biendome loco, 
disimular mis enojos, 
que (6) sauen las niñas poco. 
Mas con termino discreto 
este amoroso defeto 
tienes, mi bien, de sufrir, 
que no es mucho descubrir, 
siendo niñas, un secreto. 



55 



60 



Anssi pienso merecerte, 
que,. para tan justa empresa, 
quiere Amor constante y fuerte 
que quien firmecas íq) profesa 
ninguna mudanza acierte; 
y asi podra tu bellef a 
tener de mi fee feríela, 
teniendo f ierta esperanza 
que quien hierra en la mudanfa 
acertara en la fírmela 



(i) P. V.: ien.f 

(2) P. V.: tser.» 

(3) Publicada en El Prado de Valencia, pá^s. 21-24. 

(4) Estos diez versos no hguran en P. V. 

(5) P. V.: «y tu hermosa y blanca mano.» 

(6) P. V.: tpues.» . 

(7) P. V.: tdellas... 

(8) P. V.: ^dello.t 

(9) P. V.: «firmeza. « 



(55 



BIBLIOTECAS V MUSEOS 



Pero culpa no me des 
por ver que voy tan turuado (l), 
porque justa ra^on es 
que quando estoy (2) a tu lado 
no acierte a mudar (3) los pies; 



313 



70 



Pues no ay rafon por que asi 
estes quexosa de mi, 
que no es mucho, si se aduiertc, 
que la mudanza (4) no acierte 
quien las dexa para ti. 



VIII 



[F. 31.] Quintillas. A una muerte de cristal que lleuaua una dama 
POR DIXE, pov don Fran,<^° VilUmoua, 



Por ser cosa tan prouada 
que de uos cuelga mi vida, 
asi queréis que colgada 
esté la muerte y asida 
sobre el blanco pecho atada. 



En fin, veo en bos la muerte 
y también la uida veo, 
y aunque en miraros me empleo, 
mirad si es mi pena fuerte, 
pues con dos fuertes peleo. 



La qual, siendo de cristal, 
muestra ques claro mi mal 
y sera mi miierte clara, 
porque hermosura tan rara 
engendra amor inmortal. 



Con todo esa muerte quiero, 
y, si entre sus bracos muero, 
sera ^ierta mi bictoria, 
que en la muerte esta la gloria 
que tras de la muerte espero. 



IX 



[F. 27 r.] Folias; por yhoseph dg Laesaca. 



Mis penas parean 
olas de la mar, 
porque bienen unas 
quando otras se uan. 

Vida sin sosiego 
de la mar reciben, 
y mis penas biuen 
en un mar de fuego; 
si al alma las llego, 
eternas serán, 
porque vienen unas 
quando otras se ban. 

Si esconden nabios 
entre sus arenas, 



H 



28 



esconden mis penab 
los pesares mios 
entre los baxios 
que en mi pecho están, 
porque bienen unas 
quando otras se uan. 

Mis penas imitan 
todas sus mudanzas, 
y a mis esperan9as 
crecen y limitan; 
unas me las quitan 
y otras me las dan, 
porque vienen unas 
quando otras se uan. 



(1) P. K.: tde que vaya tan errado.» 

(2) P. V.: «vaya.» 

(3) P. V.: «sepa mover.» 

(4) P. F.: «la mudanza.» 



ji4 



RKVISTA DE ARCHIVOS 



[F. 30 r.] Romance de un galán aflixido; Por Jhoseph de Lesaca, 



Lagrimas, salid aprisa, 
que no es mucho, pues me quemoi 
porque un leño muchas ve^es 
suele llorar en el fuego. 

No lo dexeis de berguen^a 
por ser hombre, pues confieso 
que una muger que en rai Reyaa 
hace tan tiernos efectos. 



28 



Mostrad en el Qielo, hermosa, 
de vuestro rostro sereno, 
los arcos de vras cexas, 
porque anun^^ian mi sosiego. 

Pues vuestros rayos desa^n 
estas nuues que aueis hecho, 
desafeldas, que se anega 
todo este mundo pequeño; 



y la nube de sospechas 
tiene en mis suspiros tiernos, 
en estos ojos, grani^, 
y rrayos en este pecho. 



y mirad que con rraQon 
sus grandes crecientes temo, 
que, pues ya os tocan a bos, 
las aguas llegan al (ielo; 



16 



Pues todos estos contrarios 
caben en este sujeto, 
y la muerte no me dan, 
sin duda que ya estoy muerto. 



36 



que mis pesares jigantes 
asi quieren ofenderos, 
con agua quieren llegar 
do con montes no pudieron. 



üulQe hechi90, hermosos ojos, 
soles alegres y bellos, 
estas nubes desazed 
que entre los dos se pusieron. 



40 



Confieso que a vos y a mi 
con mis sospechas ofendo, 
pero mirad qual estoy, 
pues a bofes me confieso. 



XI 



[F. 32 r.] Canción, De un galán pidienüo fauorbs finjiüos; por Jhoseph 

de Lesaca, 



De uestras lufes bellas 
quexoso y ofendido, estoy culpando 
las ardientes dentellas, 
porque apenas las vi, señora, quando 
siguieron mis antojos 
y llegaron al alma por los ojos. 



Si gustas de que muera, 
y con ella mi vida, las mercedes 
que de tu mano espera 
me otorga, que con ellas darme puedes 
la muerte, que yo fio 
que harás tu gusto por seguir el mío. 



Allí la confianza 
que en mi memoria tuue de mi suerte, 
me dio alguna esperanza, 
con un dolor extraordinario y fuerte, 
y porque desespere, 
biue el dolor y la esperanza muere. 



Finxe, Belisa mia, 
un defir que me alegre y me destruya 
si muero de alegría, 
piles sera, si la dif es, por ser tuya, 
una rafon fínjida, 
vida del guato y muerte de la vida. 



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3t$ 



XII 



[F. 93 r.] OcTAUA rima. Contra los lisonjeros; por Jusepe De Lesaca. 



El que lisonjas en el pecho cria, 
guia su gusto por camino estraño, 
que, enbuelto en apariencias de alegria, 
por adquirir prouecho, causa daño; 
son estas que aborrece el alma mia 
hijas de la mentira y del engaño, 
y el que a defillas con destreja aspira, 
es padre de el engaño y la mentira. 



De cuya ardiente llama las (entellas, 
como infernales, llamanse traiciones; 
naze también la vanagloria dellas 
que aposenta en ágenos corazones; 
suben un pensamiento á las estrellas 
desuane^ido en locas pretensiones, 
hasta que dan con todo en un abismo 
de confusión del pensamiento mismo. 



I6 



Son fabricadas de un de^ir finxido 
que ajenas alauan^as solenifa; 
son anuncios secretos de el oluido 
que en un mudable pecho se eterniza; 
y pues oluido eterno esta sauido 
que es efecto infernal que atemoriza, 
ynfiernos son los que en finxir eterno 
engendran los efetos de el infierno. 



En diferentes puestos y jomadas, 
pudo tanto el rigor de sus aceros, 
que daño mucho mas que las espadas 
en pechos peregrinos estrangeros. 
No son solo palabras fabricadas, 
pues ay algunos ojos lisonjeros 
que, si de sus lisonxas se tratara, 
no acabara tan presto, o me acabara. 



XIII 



[F. 53 V.] Décimas de un galán oluidado; por Goiigalo Rodríguez, 



¿Que demonio me atormenta? 
¿de que tengo lleno el pecho? 
¿con palabras an hecho (i) 
que tantos dolores sienta? 
ya con las vascas reuienta 
la sangre por los oydos, 
y el menor de mis sentidos 
siente lo que todos juntos; 
Pues cuerpos casi difuntos, 
están menos doloridos. 



Consuelome con que se 
que no es mi dolor eterno, 
que si mi pecho es infierno, 
es el fuego de mi fee; 

25 no confieso que peque, 

Porque no pueda go(jar 
la gloria del perdonar 
aquella sirena Hermosa, 
que con su voz engañosa 

30 regala para matar. 



üe la sentencia cruel 
ni e de suplicar, ni apelo, 
que me a castigado el 9Íelo 
por lo que tengo de fiel; 
no mire bien el nibel 
al leuantar de pimiento, 
y asi me a llevado el viento 
el edificio que lloro, 
que, como el autor del toro (2), 
lo fui yo de mi tormento. 



35 



40 



Pues aunque salga en la toca (3) 
la sangre que me alimenta, 
y aunque las entrañas sienta 
desmenuzarse en la boca, 
tengo condición tan loca 
y soy tan poco sufrido, 
que aure de ser el que e sido, 
hasta ver hechos pedamos 
en este golfo los braf os, 
como el nadador de auido (4). 



(r) Falta una sílaba. Quizá: «qué.» 

(2) Alude al loro de bronce que Perilas presentó al tirano Falaris. 

(3) (^). 

(4) Leandro. 



3i6 



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¿Que torre soberuia sube 
sin tener firme pimiento? 
¿quien edifica en el viento 
que no este como yo estube? 

45 de la conjelada nube 

no sale el rayo sin trueno; 
¿quando no fueron veneno 
el abogue y ¡.oliman? 
¿que plantas su fruto dan 

50 a enero de nieue lleno? 

Con alas artiph¡ciales, 
¿quien tuuo seguro buelo? 
¿quien el estrellado fielo 
miro (i) con pasos mortales? 
55 los umedos manantiales 



se secan en el estio, 
y el mas caudaloso rio 
suele dexar muchas vefes 
sin agua todos los pe^es 
Oo que avitan su seno frió. 

Pensara mi falso dueño 
que viuo desesperado, 
sauiendo que lo pasado 
lo tuue siempre por sueño; 

65 perdió su fuerza el velcño, 

despertaron mis sentidos, 
y quédales de dormidos 
no se que imaginación, 
como reliquias del son 

70 que se acauo én los oydos. 



XIV 



[F. 24 V.] (JUARTILLAS. A UNA DAMA QUE ESTAUA A LA MUERTE; pOT el licen- 
ciado Martinez de Jaén, 



Hermosa Nise, que estas 
con la muerte agonizando, 
los vellos ojos ferrando 
para no avrillos jamas; 
Deten el paso del buelo, 
veras que el ojo no cierras 
quando se secan las tierras 
y esconde su lumbre el f ielo. 



3i 



Y la blanca mano y vella 
descoyuntada y caída, 
que pudiera dar la vida 
a dos mil muertes con ella. 
Perlas de lumbre tan clara 
¿a do las piensas lleuar? 
¿do se podrán engastar 
mexor que en su hermosa cara? 



16 



Abre las lumbres graciosas 
si quieres ver al que fue 
tan estremado en su fee 
como tu en todas las cosas. 
Beras, si uerme quisieres, 
que me a hecho tu dolencia 
un dechado de pagien^ia 
y un destierro de placeres. 



No te ensañes, muerte diestra, 
que este tiro sin segundo 
priua de su luz al mundo 

36 y a la lindeza de nuestra (2)' 

Pero nise, pues no espero 
cosa que te de el viuir, 
para no verte morir, 

40 desame morir primero. 



Veras mis penas estrañas, 
que en tus mortales enojos 
llenan de sangre mis ojos 
y de fuego mis entrañas. 
El cauello se m' cri^a 
en pensar si por mi mal 
le e de ver triste y mortal 
y de color de íenifa. 



4» 



Dexame, porque imagino, 
6eñora de el alma mia, 
que es menester compañia 
en tan áspero camino. 
Porque en pasos tan desiertos, 
do podras auer temor, 
seruíre de esplorador 
que te atalaye los puertos. 



(i) Por: «midió.» 



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íil 



XV 



F. 39 r.] Soneto a una dama que dio una esperanca larga; por don 

Bernabé de Bn Hierra, 



Es la esperanza una dudosa suerte 
que anima y acobarda el pensamiento; 
es regalo del alma y es tormento, 
4 es gloria y pena, porque es vida y muerte. 

Yo, que la tengo, biuo desta suerte, 
animoso y cobarde, porque siento 
gloria, pena, contento, descontento; 
8 por verte biuo, i muerome por verte. 

Tu que as sido la causa, acorta, acorta 



14 



17 



el plago que le diste a mi alegría, 

por lo que yo te adoro y por quien eres. 

Pon espuelas al gusto, porque importa, 
y aras en esta vida tuya i mia, 
si es corto el plago, largos los placeres; 

socórreme; no esperes 
que me hallen sin vida tus fauores, 
por ques terrible mal el mal de amores. 



XVI 



[F. 74 r.] Romance de un galán a una dama que se le murió; por don 

Bernabé de Balterra. 



Salid, lágrimas, del alma, 
salid, suspiros, aprisa, 
piérdanse umanos respectos 
pues es la causa diuina. 
Acaue el negio trauaxo 
desta cordura ñngida, 
haciendo estrcmos de loco 
quien los tuuo en la desdicha. 
Rómpase el largo silencio 
que a que dura tantos dias, 
pues que murió la esperanza 
de una posesión tan rica; 
y en esta pena mia 
tenga la soledad por compañía. 

Aquí, donde estoy mirando 
robles, xarales, y enjinas, 
que sin oydos me escuchan 
y que sin ojos me miran; 
Aquí, donde todo calla 
y donde todo lastima, 
es bien que salgan mis voces 



3* 



de mi pagiengia ofendidas; 

salgan del pecho con ellas 

mis lágrimas inñnitas, 

pues no son para juzgadas 

y fueron para sentidas; 

y en esta p::na mia 

tengo la soledad por compañía. 

¡Quien dixera, hermosos ojos, 
quando mi sol os degia, 
que estaua la muerte gerca 
y tan gerca que lo oya! 
¡quien pensara que pudiera, 
sin lastima y con embidia, 
sacarme del pecho el alma 
y dexarme con la vida! 
¡o rrigurosa sentencia 
y declarada injusticia! 
Ique murieses con dos almas, 
y que yo sin una biua! 
y en esta pena mia 
tengo la soledad por compañía. 



3.8 



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XVII 



[F. 65 r.] Romanqe; A don Alonso Pérez de Guzman el bueno, alcaide 
DE Tarifa, a quien amenaíjauan los moros con que degollarían un hijo 

SUYO QUE AUIAN CAPTIUADO, Y EL LES ARROXÓ UN PUÑAL CON QUE LE DE- 
GOLLASEN; por don Miguel Ribellas. 



A la soberuia amenaza 
de el pueblo fiero arrogante, 
que con los bracos desnudos 
esgrime cortos alfanxes, 



Y ansi de los nobles mios 
non gasto en todo ni en parte 
el buen nome con mis menguas, 
+0 si non que mas se levante. 



Desta manera responde 
el caudillo mas costante, 
el padre mas aflixido, 
y el mexor de los alcaides: 



Mas bale que a Pedro Alfonso, 
degüelle un berdugo infame; 
manche su sangre la tierra, 
44 y no mi infamia su sangre. 



12 



«Non lo fareis como buenos 
si al preso garlón matades, 
que matar a sus captiuos - 
es fecho de homes couardes; 



48 



No penséis que por non berla 
fase tuerto a mi linaje, 
que el ver correr sangre mia, 
non soy heme que me espante. 



Si oro queredes por el, 
demandad quanto vos pla^e, 
que todos los mis aueres 
16 vos daré por su rescate, 

Non la villa, que es del rey, 
ni el mi honor, que esta en sus Uaues, 
propio honor, f atienda ajena, 
ao non pueden por vidas darse. 



Ya de mi cuerpo la e visto 
correr por feridas grandes, 
y el mirarla me causo, 
52 non miedo, si non coraje. 

Que la luz de la nobleza 
sirue en las tinieblas tales, 
y quando mas oprimido, 
56 muestra el valor sus quilates. 



Maguer que fidalgo soy, 
non soy tan mal raercadante 
que por un hijo dar quiera 
lo que mil üxos non balen. 



Tomad alia el mi puñal 
en prueua de estas verdades, 
y en esse cuello inocente 
en mi presencia proualde. 



26 



Que ellos biuen una edad, 
la fama dos mil edades, 
y quanto es mas turadera, 
tanto mas debe estimarse; 



Veredes si a ser traidor 
podra una vida obligarme, 
que en vez de rogar por ella, 
64 doy cuchillo que la acaue. 



Y asi el amor paternal 
no puede en esto f egarme, 
que si dos amores lidian, 
32 vencer tiene el que es mas grande. 



Mas adbertid, los moricos, 
que el brafo que aquesto fafc 
vos muestra en ello la fuerf a 
1)6 que tendrá para vengarse.» 



Los vien nacidos Christhiaaos, 
llegando a tan fuertes trances, 
non son padres de sus fijos, 
36 si non fijos de sus padres. 



Esto dixo, y esperando 
de la trajedia el remate, 
dio principio venturoso 
a su fama perdurable. 



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3Í9 



XVIII 



[F. 71 V.] Glosa: a los versos siguientes; por dmi Miguel de Ribellas, 



1 Si el contento me entristece 

2 ¿con que me puedo alegrar? 

3 que es imposible menguar 

4 pena que en la gloria crefe. 



Si el contento me entristece. 



27 



6 


Tal es mi desconfianza. 


28 


7 


Nise, que, quando te veo, 


29 


8 


me aflixe el bien que poeeo, 


30 


9 


porque a la muerta esperanza 


31 


10 


la llora el biuo deseo; 


32 


II 


y asi el bien de uerte a ti 


33 


12 


me causa el mal que pade^je 


34 


13 


quien no espera y apetece; 


35 


14 


¿que hará la tristeza en mi 


36 


15 


si el contento me entristece? 


37 



que es imposible menguar. 

Mortal sera mi dolencia 
con daño tan euidente, 
pues mi fortuna consiente 
que me doble tu presencia 
la pena que paso ausente; 
hafe la llaga mayor 
quien la deuiera (Jerrar, 
¿que se puede ya esperar, 
sino muerte, de un dolor 
que es imposible menguar? 



16 ¿Con que me puedo alegrar? 

17 T^n nueuo y estraño tiro 

18 hi^o en mi el ciego flechero, 

19 que en la propia vida muero, 
ao porque alli donde te miro, 

21 es donde mas desespero. 

22 No ay vado en la pena mia, 

23 eterno es en mi el pesar; 

24 que si me obliga a llorar 

25 hasta la misma alegría, 

a6 ¿con que me puedo alegrar? 



38 



pena que en la gloria crece. 





Y plegué a dios que una parte. 




Nise, deste daño acierte 




a curarse con la muerte, 




que espera siempre dexarte 




quien siempre quisiera verte; 




en tan larf^a ausencia tuya 




nueuo dolor se me ofrece, 




y ¿ser ra^on no parece 




que en el dolor disminuya 


48 


pena que en la gloria cre9e? 



XIX 



[F. 80 V.] Décimas he un galán que enamoro de una dama que can- 

TAUA, AUISADO DE QUE SE ENAMORARÍA SI LA VIESE Y OYESSE*, pOT dott 

Miguel Ribellas, 



Crei que al rayo imbisible 
resistiera de tus ojos, 
y escusara los enojos 
de pretender lo impossible, 
mas ya con daño increíble, 
sin que aprobechen desbios, 
perdi el animo y los brios, 
que esos ojos para mi 
son de imán, que lleua a si 
el yerro que esU en los mios. 



Yerro grande en berte hi^e, 
y no nacido de engaño, 
pues tuue aviso de el daño 
y de el no me satisñfe; 
peligros donde se di9e 
que sin sufrir resistencia (i), 
es gran falta de prudencia 
el meterse un hombre en ellos^ 
por fama es boeno sauellos, 
mas nunca por esperienfta. 



(i) Está obscuro el verso. 



3io 



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23 



30 



üe Icaro y de Phaetoii 
las traxedias represento, 
pues tuue su atreuimiento 
y siento su perdición; 
en la pena y presunción 
yo les soy bien parecido, 
mas en caer no lo e sido; 
ioxala pudiera ser! 
jfuera señal el caer 
de no estar siempre caido! 



45 



50 



Pense, y aun pudiera ser, 
que por mis ojos la entrada 
a tu belle^ estremada 
se pudiera defender, 
mas sientome acometer 
por los ojdos agora; 
Con esa voz vencedora 
mi alma rindes y encantas, 
tu la vences porque cantas, 
y ella, porque cantas, llora. 



Estoy rendido y postrado 
con grande justicia y culpa, 
si acaso no me disculpa 
el auer de ello dudado; 

35 dude que vuieran llegado 

tus gracias a lo que oy ia, 
pese tu fuer9a y la mia, 
y en ambas el peso herré, 
que en ti mucho mas halle 

40 y en mi menos creiia. 



55 



60 



A tu hermosura ^erre 
lo ojos por no perderme, 
y con tanto defenderme 
de ser preso no escape, 
y ansi de oy mas ya sabré 
que, quando por hado bienen, 
mal se escusan y detienen 
penas forzosas, fiertas, 
que si en los ojos ay puertas, 
lo oydos no las tienen. 



XX (^) 

[F. 91.] Soneto de un g.^lan a una dama de quien andaua gUEXoso; 

por don Miguel Rivíllas, 



Si boy, Nise, tras ti ¿por que te dexo? (2) 
si te quiero dexar ¿por que te sigo? 
si hayo el verte ¿como estoy contigo? 
4 y si te quiero ver ¿por que me alexo? 

¿Por que (3) te alauo si de ti me quexo? 
¿por que te quiero mal si soy tu amigo? (4) 
¿como a lo que procuro contradigo 
b y en lo que determino estoy perplexo? 



Porque (5) en ti sola hallo gloria y pena, 
y cada efeto de su causa mana, 
ti que ay en ti parte mala y parte buena; 

ay quien da enfermedades (6) y quien sana, 
ay quien prende y quien libra de cadena, 
14 ¿donde ay cuerpo diuino y alma umana? 



XXI 



[F. 21 V.] Décimas de un galán enamorado y confuso; por Mathias 

de estrada. 



No descansa mi dolor 
aunque le busco sosiego, 
porque arder en agua el íuegr 
es nueuo estremo de amor; 
mas hallo de bu rrigor 



y mi congoxa txcesiua, 
que, pues con agua se auiua, 
deue de ser de alquitrán, 
que quando el agua le dan, 
dexa su llama mas biua; 



(i) Publicada en El Prado de Valencia^ pag. 336. 

(2) P. V .1 iBelisa hermosa, di, ¿por que te dexo?* 

{3) P. V.: 100010.» 

(4) P. V.: •¿como te quiero mas siendo tu amigo? v 

(5) P. V.: «Es que.» 

(6) P. V.i cmil dolencias.» 



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321 



3P 



y digo en buena iTa9on, 
sacada por consequen^ia, 
que el agua no es rresisteagia 
al fuego del cora9on; 
y mas en esta ocasión, 
que el agua, en tal baruarismo, 
nafe en mi fogoso auismo, 
y con ella el fuego rriego, 
y agua que nace de fuego 
por fuerza es el fijego mismo, 



Es alambique mi pecho 
del fuego que me aniquila, 
yes el agua que destila 
el mismo fuego desecho; 

25 por esta rra9on sospecho 

que con ella mas se inflama, 
pues que el fuego fue la cama 
de su primer ac9Ídente, 
mas es como el agua ardiente 

^o que al fuego jumenta 3u Uam^. 



XXII 



[F, 34 r.] QuARTiLLAS. De un galán que se qüexa de sus ojos; 
por Mathias de Estrada* 



Lloren las desdichas mías 
mis ojos, pues ellos fueron 
prin9Ípio del mal que hÍ9Íeron 
y fin de mis alegrías, 
que pues trocaron en pena 
la gloria de mis despojos, 
lloren bien mi mal mis ojos, 
pues su mirar los condena. 

¿Quien, ojos, ymaxinara, 
ya que a tanto ns atreuistes, 
que un ángel bello que vistes 
qual demonio atormentara? 
bcstido de un mirar tierno 
un duro pecho hallastes, 
pues si gloria en el mirastes 
para vos a sido inñerno. 

Luces yvades buscando 
en mi tiniebra importuna, 
y de un ángel vistes una 
que os ha9e 9egar llorando. 



Mal empleada hermosura, 
pues que, siendo celestial, 
tieoe efecto de mortal 
24 y de ñera en el ser dura. 

Ella sin duda os combierte 
en agua en esta ocasión, 
mas cesad, que el coraron 

28 lagrimas de sangre bierte. 

Parad, que el pasa adelante 
a llorar mi dolor fiero, 
que la sangre de un cordero 

32 suele ablandar nn diamante. 

Mas vosotros y el dexad 
el llanto, pues ello enseña 
que ablandareis una peña, 
36 y no su mucha crueldad. 

De vuestro gusto se ariedra, 
no lloréis, pues no ay reparo; 
que es vra. agua del sil aro, 
pues buelue su carne em piedra. 



XXIII 

[F. 105 V.] Deqimas. De un galán a la muerte de un amigo suyo; 
por Mathias de Estrada. 



¿Como diré mis enojos, 
si en mi terrible pasión 
da sangre mi cora9on, 
buelta en agua por mis ojos? 
en mis perdidos despojos 
gane el dolor que me ofende, 
pues de su rigor se entiende 
que el bien perdide que lloro 
fue algún soñado tesoro 
con la apariencia de duende. 



Si boy a correr la pluma, 
la mano torpe no abierta, 
porque la memoria in9¡erta 
no halla en que se resuma; 
el contento no presuma 
tener en mi acoximiento, 
porque es tan graue el tormento 
que el alma triste pade9e, 
que el contento no mere9e 
entrar a dalle contento. 



3M 



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No es de amor mi justa quexa, 
ni su fuego me fatiga, 
mas una amistad me obliga 
que en tiernos años me dexa, 

25 y con tal rigor se alexa, 

que, al dexar la compañia 
tanto de mi se desbia, 
que, rompido el mortal belo, 
dando el alma al claro fielo, 

30 dio el cuerpo a la tierra fria. 



¡Ay duro tran9e de au8en9Ía! 
Icomo en tu rigor impides 
esta amistad que diuides 
de que se goQc en presencia! 
no es buena coirespondenf ia, 
que una amistad firme y fuerte 
no se oluida de esa suerte; 
mas tu disculpada estas, 
pues no puede un hombre mas 
de ser firme hasta la muerte (i). 



XXIV 



[F. 28 r.] RoMANgE. De un pastor enamorado; sin autor. 



Desdora la noche fria 
los bordados de el poniente, 
y de los mas altos montes 
apriesa sus sombras tiende, 



24 



Mas, secretas desventuras, 

¿para qué fin las rebuelues? 
que los daños no entendidos 
menos lastiman y duelen. 



y á la poca luz que queda 
del dia que ya se muere, 
se pone á contar doristo 
las cabras que a casa bueluen. 



28 



Dexa quentos, considera 
que no veras, si lo adbiertes, 
ni ganancia que se logre, 
ni perdida que se enmiende. 



16 



Conociendo su descuido, 
auellas perdido teme, 
que yendo tras pensamientos 
las dexa solas mil ve^es, 

«Mas — dige, mudando acuerdo- 
¿que vano cuidado es este? 
si yo no se las que fueron, 
¿como queato las que bueluen? 

Dexa, memoria, el cansancio 
de contar mis pobres bienes, 
contare yo menos daños 
quantos menos tu losquentes. 



36 



Dexa de buscar remedio 
si no fuere el de mi muerte, 
porqués trauaxo perdido 
la cura en quien 110 la tiene. 

Dexa que la ra90n duerma, 
pues en la guerra que tienes, 
si el enemigo esta en cassa 
poco aprouecha que ueles. 

Si mi bentura a perdido 
tantos granjeados bienes, 
110 es mucho que pierda cabras 
quien tanto ganado pierde.* 



(i) Las Novencis de un galán ausente, que fue amado y en ausencia fue olvi- 
dado, por Mathias Duque de Estrada, que comienzan; 

«Enfermo del mal de ausencia,» 

y figuran al fol. 13 v. del Cancionero, fueron publicadas por el Sr. Teza en los Alli 
Istituto Véneto, 1889-90, págs. 820-1. 



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3*3 



XXV 

[F. 39 V.] Folias (i). 

Por amores madre 
paso yo la mar, 

¡PLEGUÉ A DIOS QUB LOS VIENTOS 
4, MR DBXEN pasar! 



Marinero amor, 
duélate mi vida, 
en el mar perdida 
de ausencia y temor, 
que sin tu fauor 
mi esperanza anego; 
y aunque tanto fuego 
me puede saluar, 
¡plegué a dios que los vientos 
me dexen pasar! 

Airados los cielos, 
para darme enojos, 
al mar de mis ojos 
pasan mis recios 
fortuna de ^elos 



20 y de oluido calma; 

la nabe del alma 

quierenabegar; 

¡plegué a dios que los vientos 
24 me dexen pasar! 

Madre, ¿que me admiro 

si el mar acreciento, 

y es mayor el viento 
28 quanto mas suspiro, 

y el norte que miro 

su luz escure^e? 

mas, pues todo cre^e, 
32 ¡morir y callar! 

¡plegué a dios que los vientos 

me dexen pasar! 



XXVI 

[F. 41 V.] Canción de un galán quexoso de la cárcel (iw se le sane Autor), 



En esta cárcel dura 
de limitados gustos, bieues glorias, 
rigurosa estrechura, 
por compañía solas mis memorias, 
con lagrimas me acuerdo, 
si el bien me falta, que por uos le pierdo. 

De un deseo atreuido 
llorando estoy el fin, mas no la culpa, 
que si la causa an sido 
hermosas prendas, justa es la desculpa, 
que aunque con ra^on lloro, 
no puedo de^ir mal de lo que adoro. 

Por estraño camino 
queréis libraros de mis tristes ojos; 
artiphice diuino, 



queréis que muera viendo esos despojos, 
porque al echalles mano, 
18 alQeis la vra. y quede el lan^e en uano. 

Si como preso, atado ^_^ 
de pies y mano biuo en vra. gra9Ía, 
siempre en un mismo estado 
sujeto a quanto quiere mi desgracia, 
¿de que sime, alma vella, 
defir que me abéis puesto en medio della? 



34 



30 



¿Hasta quanto seflora, 
en repartir las glorias tan escasa, 
con vro. yelo agora 
queréis poner al fuego de amor tasa, 
después de auer dexado 
abrasárseme el alma a vro. lado? 



(i) Esta poesía fué publicada por el profesor Antonio Restori entre las Poesie 
spagnuole appartenute a Donna Ginevra Bentivoglio [Homenaje á Menénde^ y 
Pelayo, II, pá}^. 464.) Es tan linda, que no resistimos á la tentación de transcri- 
birla. Restori trae á la memoria la letrilla que comienza: 

Madre la mi madre^ 
Yo me he de embarcar, 

inserta en el Laberinto amoroso (^arago^a, 1638). 



324 



REVISTA DE ARCHIVOS 



XXVII 



[F. 52 r.] RoMANgE. De un galán desesperado (no se h sane Autor), 



Acaue ya de llegar 
esta perezosa muerte, 
pues sus seBales y anunf ioa 
tantos dias a que vienen, 



3a 



Llegóse a la deuda el pla^o, 
que no ay pla^o que no llegue, 
lleuaronme al principal, 
y piden los intereses; 



Sepamos este secreto 
tan difícil de entenderse, 
qne tanto le rebelamos 
y a el caminamos siempre. 

Prouemos aqueste trago, 
rebelado tantas ve?e», 
si ofende tanto sentido 
como imaxinado ofende. 



y aunque e tenido bien pocos, 
me costaran los que fueren 
la vija, y aun plega dios 
36 que solo la vida questen. 

Con tal rigor se executa 
la obligación, que ya duerme 
mi pensamiento en la calle, 
40 y nxala que se durmiese. 



Agamos esta esperien^ia, 
para ver que tanto pueden 
contra una vida tan flaca 
golpes de daños tan fuertes. 



44 



No saue donde se acoxa, 
anda que es compasión verle, 
que nueue años de costumbre 
no se nluidan fácilmente. 



Todo e! mundo me persigue, 
no se que milagro es este, 
que no acaue de morir 
quien tantos berdugos tiene. 



48 



No quiso llegar a diez 
porque no se prescriuieie, 
que es cuidadoso fiscal 
de desdichados la muerte. 



24 



Que reliquias me acompañan, 
que tanto al alma detienen 
en arrancar,' que a mil dias 
que la traigo entre los dientes; 



¡Ay pensamiento aflixido! 
¡que dififil cura tienes, 
si tardas en acauarte 
lo que has tardado en perderte! 



28 



y la causa de mis males 
son unos prestados bienes 
que como ne^ia tome 
a pagar de aquesta suerte. 



56 



Consuélete en este tiempo 
lo mucho que el tiempo puede, 
que el te acauara si biue, 
o morirá si uiuieres. 



XXVIII 



[F. 67 



Folias. 



Alamos del prado, 
fuentet de Madrid, 
como estoy ausente, 
4 mormuráis de mi. 



Verdes alamedas 
que al fielo subis, 
calles esmaltadas 
de rosay xazmin, 
aires boladores 
que entráis y salis, 



como estoy ausente 
mormuráis de mi. 

Alfombras y estrados 
que en el mes de abril 
•doroais de Veoua 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



el rostro jentil, 
fuente de agua dul{e, 
caños de Marphil) 
como estoy ausente, 
mormuráis de mi. 

Hermosos palacios 



24 



28 



que de oro os uestis, 
teneos por dichosos, 
mi niña encubris; 
y vosotras, damas 
que en ellos biuis, 
como estoy ausente 
mormuráis de mi. 



325 



XXIX 



[F. 75 V.] Letrilla. 



Al cauo de los años mil, 
2 tornan las aguas por do solian yr. 



Quien se uio en prosperidad 
y se ve en misero estado, 
ymagine que es prestado 
el bien y la aduersidaJ; 
fúndese en esta verdad: 
que el tiempo no permanece, 
y las glorias que el ofrece 
se suelen yr y venir; 
ai cauo de los años mil, 
tornan las aguas por do solian yr. 



26 



30 



A las mudanzas del Qielo 
lo inferior se sujeta: 
da buelta el mayor planeta 
cada dia a todo el (ielo; 
pasase el aire en un buelo; 
la noche sucede al dia; 
todo se muda a porfía 
desde el na^er al morir; 
al cabo de los años mil, 
tornan las aguas por do solian yr. 



No, el tiempo no es eterno; 
la primauera se acaba, 
y el verano menoscaba 
el otoño y el imbiemo; 
renace el pimpollo tierno; 
cúbrese el árbol de hoxa; 
mas si al tiempo se le antoxa, 
la voluera a consumir; 
al cabo de los años mil, 
tornan las aguas por do solian yr. 



ningún triste se acouaide 
34 de adbersidad y desden, 

porque quando llegue el bien, 

para gotalle se guarde; 

y aunque paresca que es tarde, 
38 no desmaye en la tardanza, 

porque el bien de una mudanza 

forzoso se a de seguir. 

Al cabo de los años mil, 
42 tornan las aguas por do solian yr. 



XXX 



[F. 85 V.] Letrilla. 



Fui a la villa a ver 
lo que nunca viera, 
quifa no perdiera 
mi primero ser; 
no puedo entender 
el mal que mantengo, 
si no son Amores, 
no se que me tengo. 



A la villa voy, 
de la villa vengo; 
si no son Amores, 
4 no se que me tengo. 



16 



Fui a uer unos ojos 
do el alma se anida, 
bolui sin la vida 
por uer sus despojos; 
ya muero de enojos, 
ya gustos preuengo, 
si no son Amores, 
DO se que me tengo. 



t9 



326 



REVISTA DE ARCHIVOS 



28 



Fui a ver mi alegria 
pensando gofalla, 
bolui sin miralla, 
con melancolia; 
la noche y el día 
con llanto entretengo; 
si no son Amores, 
no se que me tengo. 



32 



36 



A la villa fueron 
mis ojos mirando; 
boluieron llorando 
por otros que vieron; 
ojos me perdieron; 
sin el alma vengo; 
si no son Amores, 
no se que me tengo. 



XXXI 

[F. 99 V.] Letrilla. 

Por la calle abaxo 
pasar mis amores vi; 
ábranme, correré tras ellos, 
4 que van huyendo de mi. 



16 



¿Quién vio, madre, al vencedor 
yr huyendo del vencido, 
y del esclauo aflixido 
al animoso señor? 
viose en mi graue dolor 
quando mis amores vi; 
ábranme, correré tras ellos, 
que van huyendo de mi. 

No haré ley nueua yo 
quando por mi amante buele, 
que el herido siempre suele 
correr tras de quien le hirió; 



24 



28 



con sus OJOS me mato, 
y pues me a dexado asi, 
ábranme, correré tras ellos, 
que van huyendo de mi. 

Si ellos se quieren vengar, 
muy bien lo saben ha^er, 
que el castigo en la muger 
el mayor es oluidar; 
yo e de sufrir y callar, 
y mientras biuiere asi, 
ábranme, correré tras ellos, 
que van huyendo de mi. 



XXXII 

[F. 97 r.] Letrilla. 

Pensamiento, no voléis, 
maSf ya que vs determináis, 
tened, tened, no subáis^ 
4 mirad, mirad que cairei<!. 



16 



El alma que os supo amar, 
con miedo os dexa partir, 
que de hordinario el subir 
es indicio de el baxar; 
la luna empieza a menguar 
en llegando a su creciente, 
y, si vos no sois prudente, 
en subiendo baxareis. 

Pensamiento, etc. 

ya que los medios alauo 
y los estremos apoco, 
ni por muy libre soy loco, 
ni por muy captivo escrauo; 
muy pocos hincaron clauo 
en la rueda de fortuna. 



28 



y pues la suerte no es una, 
con sus bueltas andaréis; 
Pensamiento, etc. 

Ya que sois tan pertinaz 
que queréis bolar tan alto, 
para dar tan grande salto, 
ved antes si sois capaz; 
de Apolo el hijo rapax 
derriuaron de su esphera, 
y otro con alas de f era 
en el Icaro veréis; 
pensamiento, no bolels, 
mas, ya que os determtoait, 
tened, tened, no subáis, 
mirad, mirad que caireis. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



327 



XXXIII 

[F. 104" r.] Glosa de una monja, que no se dize su nombre, a los versos 

siguientes: 



1 De vuestros ojos centellas 

2 que abrasan pechos de yelo, 

3 suben por el aire al gielo, 

4 y, en llegando, son estrellas. 



de vuestros ojos qentellas. 



27 sub$n por el aire al fielo. 



6 


al ver esa condición 


28 


7 


con que admiráis todo el suelo, 


29 


8 


me da a entender que os dio el Qielo 


30 


9 


de diamante el coraron 


31 


10 


y las entrañas de yelo; 


32 




mas luego bueluo por ellas, 


33 




porque si el coraron y ellas 


34 




de diamante y yelo fuesen, 


35 




no es posible que saliesen 


36 




de vros ojos centellas. 


37 



andan habiendo tal rifa 
por el lugar donde pasan, 
que hasta las almas traspasan, 
los pechos bueluen fenifa 
y las entrañas abrasan; 
y en echando por el suelo 
quanto pueda dar consuelo, 
viendo el daño que an causado, 
por acoxerse a sagrado 
suben por el aire al 9Íelo. 



t6 que abrasan pechos de yelo. 

17 los ojos, señora, son 

18 por do el alma muestra luego 

19 lo que esta en el coraron, 

20 y según esta ra^on 

ai en el coraron ay fuego, 

22 porque esas biuas (eutellas 

23 con que ellas dan lumbre al suelo, 

24 o son fuego, o le ay en ellas, 

25 pues son tan ardientes ellas 

26 que abrasan pechos de yelo. 



38 y en llegando son centellas. 



[F- 



39 


Al tiempo que van suuiendo 


40 


los paxaritos cantando. 


41 


las están fiestas habiendo, 


42 


y el aire que van tocando 


43 


van en amor encendiendo; 


44 


porque, como son tan bellas. 


45 


con la luz que sale de ellas, 


46 


antes que lleguen al f ielo 


47 


parecen soles del suelo, 


48 


y, en llegando, son estrellas. 


XXXIV 


(I) 


37 r.] Letrilla. 



Ya no soy quien ser solia^ 
mofuelas deste lugar, 
que no es para cada dia 
2 morir y resucitar. 



Después que muerto me vi, 
tan desengañado estoy, 
que vano biuo el que soy 
en las casas de el que fui; 
múdeme luego de alli 



y páseme a un desengaño, 
que me le dan por un año; 
yo por vida le querría, 

ya no soy quien ser solia^ etc. 



(i) Distinta de la de Gregorio Silvestre, publicada en el tomo XXXV, página 
35o, de la Biblioteca de Autores Españoles. 



328 



REVISTA DE ARCHIVOS 



i6 



M 



28 



Orden miael alma tiene, 
porque saue lo que pasa, 
que le diga: no esta en casa, 
si alguno a buscarme biene; 
otro le sufra y estrene, 
que yo, dueño y casa mudo, 
y el graue yugo sacudo 
que mi serbiz oprimía; 
ya no soy quien ser solía, etc. 

El alma una vez partida 
no admite el cielo «oborno, 
que de muías de retorno 
ay gran falta en la otra vida; 
un desengaño y caida 
es para escarmiento y basta, 



que de jumentos la casta 

de peligros se desbia; 

ya no soy quien ser solía, etc. 

32 Adiós casas de posadas 

que colgáis todas tablilla, 
que yo ya tengo en la villa 
mis prendas desempeñadas; 

36 voluntades alquiladas 

dan vida y muerte por oras, 
por vendabal de señoras 
mi veleta no se guia; 

40 ya no soy quien ser solía, 

moquetas deste lugar, 
que no es para cada día 
morir y resucitar. 



Eugenio Melb. 



Adolfo Bonilla y San Martín, 



Madrid-Nápoles, 1902. 



DESCUBRIMIENTO ARQUEOLÓGICO 

verificado en el Tajo Montero á principio de Febrero 

de 1900 (I). 

En la Sierra de Estepa, á dos kilómetros al Sur de la población, sobre 
la alta cumbre de elevada montaña, existe la ancha meseta de no muy 
considerable extensión del llamado en el país Tajo Montero. En aquella 



(i) Ante todo, hay que tributar un sincero homenaje de gratitud al señor 
D. Antonio A¿uilar Cano, á cuya ilustración se debe que no hayan sido per- 
didos para la historia del arte clásico las importantes esculturas del Tajo 
Montero, salvadas por su enérgica iniciativa de la destrucción que les aguar- 
daba, y sufrieran desde luego el ara y las manos de una de las tibicinas, de 
que hablaré en seguida, que fueron empleadas por toscos obreros como ma- 
terial de construcción de un muro que levantaban á la sazón. 

Merced á tan oportuna como eficaz intervención se ha conseguido, pues, 
que se hayan salvado y existan en poder de dicho señor seis mutiladas escul- 
turas y el epígrafe descubierto en aquellas alturas, habiendo obtenido la sa- 
tisfacción de haber sido también el primero que hizo del dominio público la 
más exacta descripción de hallazgo tan interesante, que fechada en Estepa á 



fllÉLiOTECAS Y MUSEOS 329 

árida altura, cuyo estéril suelo está formado por la roca viva, se hace 
sentir la falta de manantiales de agua potable, que templen la sed en el 
caluroso estío, y deseando alumbrarla el acaudalado propietario de tan 
riscosos eriales, D. Rafael Machuca, para dotar con ella la casa de los 
guardas, que por aquellas soledades posee, dispuso que se procediese á 
desescombrar una especie de socavón, desde época inmemorial relleno de 
grueso cascajo, que á corta distancia de dicho albergue denunciaba cier- 
ta depresión del terreno producida por las lluvias invernales (i). Apenas 
comenzó á limpiarse el que se suponía pozo cegado, se vio que lo estaba 
con restos de piedras que provenían de alguna obra antigua derrumba- 
da, entre los que aparecieron varios fragmentos de esculturas, que no pu- 
dieron por menos de llamar la atención de cuantos tuvieron inmediata 
noticia del caso, por tratarse de un lugar tan agreste y retirado, del que 
no había memoria que hubiese estado habitado en tiempos antiguos. El 
erudito ilustrador de Ostipo, cuyo libro ha merecido sinceros aplausos de 
propios (2) y de extraños (3), no descansó un momento, desde que lo supo, 
hasta que subió á la Sierra y pude apreciar, examinándola atentamente, 
aquella verdadera riqueza artística, que tuvo la satisfacción de que le 

17 de Abril de 1900, fué estampada en esta misma Revista de Archivos, 
Bibliotecas y Mushos, correspondiente á dicho mes y año. 

No puede ser, de consiguiente, mi ánimo al redactar la presente nota en- 
mendar, ni aun siquiera apendizar, la exacta y concisa puWicada por el po- 
seedor de tal hallazgo, sino únicamente ordenar metódicamente las noticias que 
sucesivamente ha venido comunicándome, repitiendo á veces las ya impre- 
sas, y con presencia de las fotografías que me ha facilitado, exponer, ce- 
diendo á sus reiteradas instancias, mi opinión, no más que por complacerlo, 
pues de sobra conozco uie no soy autoridad en semejante materia, no pre- 
tendiendo tampoco hacerme pasar como tal. 

(1) No conozco el Tajo Montero, y sí sólo dos buenas fotografías del lu- 
gar del hallazgo, que, con la descripción del sistema orográfico de que forma 
parte dicha montaña y de su foimación geológica, he debido á la buena amis- 
tad de D. Antonio Agnilar Cano. 

(2) D.José Ramón Mélida dedicó un artículo crítico á este libro en la 
Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, Noviembre-Diciembre de 1899, 
págs. 739 á 742. 

(3) Hübner, «Antonio Aguilar Cano, Astapa,» en el DeutscJu Litteratur 
Zeitung, 1900, 



330 REVISTA DE ARCHIVOS 

fuese regalada por el generoso dueño, quien con ello dio una muestra de 
su exquisito tacto, asegurando la más esmerada conservación de los ob- 
jetos encontrados y su publicación en un plazo no muy largo, para dar- 
los á conocer á quienes muestran entre nosotros predilección por estos 
estudios. El entusiasmo del Sr. Aguilar Cano llegó con justo motivo á 
su colmo al estudiar detenidamente aquellos hermosos bajo-relieves, de 
los que hizo una exacta y concisa descripción, que tuvo la amabilidad de 
comunicarme en seguida, mostrándose en extremo intrigado con el ga- 
llardo busto de la espléndida matrona, que parece imponer silencio al 
que la mira. No pude satisfacer por mi parte sus dudas sobre la signi- 
ficación mítica que debiera tener, como tampoco el nunca bien sentido 
profesor Hübner, á quien desde luego hice partícipe de semejante hallaz- 
go, y me rogó encarecidamente interesase al nuevo poseedor de aquellos 
restos inapreciables, á fin de que procurase favorecernos con una colec- 
ción de fotografías que vinieran para nosotros á hacer las veces de los 
originales, porque verdaderamente sin una inspección ocular de los ob- 
jetos y del lugar del hallazgo, toda conjetura fuera expuesta á errores 
de gran monta. No era, sin embargo, esta empresa tan fácil de llevar á 
término como á primera vista fuera dable conjeturar, por no haber en 
Estepa quien pudiera cumplidamente realizarla. Ansioso, sin embargo, 
el vSr. Aguilar de satisfacer nuestros deseos, no sólo por su deferente 
amistad, cuanto en razón al interés que semejante descubrimiento nos 
había inspirado, no reparó en sacrificio alguno hasta que logró hacer ve- 
nir de punto distinto un fotógrafo, que reprodujo tres de las piedras es- 
culpidas que de la Sierra habían ya bajado á Estepa; pero la premura 
del tiempo de que disponía el artífice no le permitió subir al lugar del 
hallazgo para ultimar el trabajo que se había confiado á su cuidado. Fué 
forzoso, pues, dar tregua por entonces á tal empeño, tanto más cuanto 
que la crudeza persistente del pasado invierno impedía pensar en una 
expedición de esa índole á las escabrosas alturas del Tajo Montero, vi- 
niendo además acompañada de males que no perdonaron por el momen- 
to al mismo Sr. Aguilar. Cuando hubieron cesado los temporales y las 
enfermedades, otro fotógrafo venido también expresamente de fuera ter- 
minó el trabajo que se deseaba; pero ya entonces, por desgracia, había 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 33 1 

dejado de existir inopinadamente el eruditísimo Dr. Hübner, que á rue- 
gos nuestros había tomado á su cargo el exponer, ilustrar y dar á cono- 
cer en Alemania y entre nosotros tan valiosos fragmentos esculturarios. 
Por mi parte jamás hubiera tenido el atrevimiento de pretender reem- 
plazar á este eminente crítico, tan conocedor del arte clásico; pero, sin 
embargo, me he visto obligado á ceder ante los amistosos ruegos del se- 
ñor Aguilar Cano, aceptando tan difícil empeño por corresponder, al me- 
nos, á los sacrificios que se había impuesto por complacernos y propor- 
cionarnos al sabio germano y á mí informaciones repetidas y excelentes 
fotografías en extremo costosas por las circunstancias especiales de la 
localidad donde había que ir á reproducir los objetos encontrados. El na- 
tural anhelo de que no se demorase por más tiempo el hacer del domi- 
nio público tan peregrino hallazgo, servía de poderoso estímulo en el áni- 
mo del que por acaso se encontraba poseedor de estos preciados restos 
de antiguas esculturas para que se esforzara en vencer el natural recelo 
qne me embargaba, nacido de mi deficiencia misma, que nadie mejor 
que yo podía reconocer imparcialmente, penetrando en lo íntimo de mi 
conciencia sin el engañoso espejismo del amor propio. Al prescindir en 
este momento de mi propósito, en justo homenaje á la amistad más sin- 
cera, cúmpleme sólo reiterar la más ingenua protesta que vengo sin ce- 
sar consignando en ocasiones distintas, repitiendo con toda verdad que 
ni soy arqueólogo ni estoy en aptitud de merecer semejante título, te- 
niendo tan sólo un afecto entrañable al arte que nace con los primeros 
Pharaones, se desarrolla en el mundo oriental, siendo idealizado en la 
Grecia, para espirar al desaparecer el Imperio Romano, cuyas postrime- 
rías vienen á poner término á mis entusiasmos artísticos, que no merecen 
ciertamente otro nombre, y que sólo se ha educado recibiendo alguna 
dirección metódica con el detenido examen de algunos Museos extranje- 
ros, como los de Italia y Francia, Alemania y Austria. Ni aun asi me 
hubiera decidido, sin embargo, á redactar este papel si no hubiese conta- 
do, como dejo indicado, con las acertadísimas descripciones que de cada 
uno de los objetos encontrados me ha facilitado el Sr. Aguilar Cano en su 
interesante correspondencia, á partir de la fecha en que ocurrieron estos 
inesperados descubrimientos hasta el momento actual, siendo auxiliado á 



33* kEVlStA DE AkCHlVofe 

la vez poderosamente por las reproducciones fotográficas que he debido á 
su amabilidiad, no sólo de todos los bajo-relieves, sino de los lugares don- 
de se encontraron. Antes de proceder, sin embargo, á hablar en detalle de 
cada objeto, habré de dejar fijada en lo posible la fisonomía del sitio de 
los hallazgos, valiéndome al efecto de las expresivas frases del Sr. Agui- 
lar Cano, quien con tal motivo se expresa en estos términos: 

«El Tajo Montero forma parte de la Sierra de Estepa, que es una de- 
rivación de la cordillera Penibética, con la que se enlaza por Antequera 
y Archidona. En la cumbre de dicho Tajo existe una meseta ancha, don- 
de se encontraron el que se creyó pozo y los cimientos de un edificio, á 
una distancia de aquél como de cincuenta metros. La parte relativamen- 
te llana de esta meseta no es de una superficie considerable, declinando 
suavemente en dirección de Gilena y Pedrera. El suelo de la dicha me- 
seta es de roca viva, donde no cabe exploración alguna; su vegetación, 
pobre y de muy contadas especies vegetales, abundando casi de un modo 
exclusivo el Chamaeros humilis, de Linneo. Los pozos de agua potable más 
próximos al lugar del hallazgo están en la falda de la Sierra, y el más 
cercano de los manantiales á tres kilómetros. La piedra de los fragmentos 
de esculturas y de la inscripción allí descubiertas son de la misma roca 
caliza en que está abierto el supuesto pozo, el ancho de cuya boca es* 
de 3"", 70 y su mayor profundidad de 5'^,39. En sus alrededores se ven 
en la actualidad sobre la superficie del terreno bastantes pedazos de 
tejas romanas, y hace muchos años también se notaban cimientos que 
ahora ya no existen, no habiendo sido posible tomar la fotografía de los 
que se encontraron á unos cincuenta metros del supuesto pozo, porque 
han quedado dentro del corral para yeguas que allí se está construyen- 
do. Es muy de dudar que fuera pozo aquel ancho pero muy profundo 
hueco, abierto en la roca de forma irregular, aun cuando se aproxima á 
la circular y con vestigios de no haberse terminado, puesto que el fondo 
estrechaba en uno de sus lados, conociéndose en el otro que iban á con- 
tinuar ensanchándolo. Sobre la superficie del Tajo existe en abundancia 
la piedra suelta propia para construir paredes. • 

De lo que precede se deduce que en la época romana existieron en 
aquella altura uno ó más edificios, para construir alguno de los cuales 



BlBLIOtECAS Y MUSEOS 333 

abrieron los picapedreros una cantera en la misma superficie de la roca 
y á corta distancia de la construcción que allí se estaba levantando, para 
que el arrastre del material fuera más fácil y menos costoso hasta el pie 
de la obra, de cuya cantera también se extrajo la piedra que se necesitó 
para las esculturas, cuyos restos acaban de encontrarse. 

Procediendo ahora á detallar los diferentes fragmentos debajo relieves 
sacados de nuevo á la luz por un incidente impensado, también habré de 
utilizar las oportunas descripciones que de ellos me ha comunicado el 
mismo señor, cuyas palabras cuidaré siempre de entrecomar. 

I. «Un sillar de piedra caliza de la del Tajo Montero, que tiene de 
largo 0^,49, de ancho C^jSo y otro tanto de grueso. En una de sus ca- 
ras mayores están dibujadas de frente con rasgos superficiales, exarados 
en la piedra, menos profundos que los de las letras de muchas inscrip- 
ciones, dos bustos, el uno de hombre, á la derecha del que lo mira, y el 
otro de mujer, á la izquierda, ambos cubiertos, al parecer, de larga cabe- 
llera. Sólo tienen dibujados los contornos, reduciéndose el trabajo á líneas 
trazadas en hueco y no en relieve. Sin embargo, aunque el examen super- 
ficial de estas caras de frente podrá inducir al error de creerlas simplemente 
marcadas con rayas, apenas se fija la atención se observa que tienen lige- 
ro relieve, estando labradas las facciones, singularmente los pómulos, 
la barba y la frente. El bulto que en ellas se ha querido acusar no sobre- 
sale del nivel de la superficie del bloque, resultando un poco más hondq.» 

Es por de más curioso este grabado de dos bustos de frente, de distinto 
sexo, cubiertas entrambas cabezas con sendas pelucas, afectando al pare- 
cer la moda egipcia. Desde luego semejante manera de trabajar tan su- 
perficialmente la piedra trae á la memoria los grabados hechos con finí- 
simos instrumentos de piedra del período neolítico sobre huesos de ani- 
males prehistóricos, cuyos esbozos artísticos se han encontrado en yaci- 
mientos cuaternarios (i); y en época muchísimo más moderna, recuerdan 
los objetos de marfil grabado descubiertos por el Sr. Bonsor entre los ríos 
Corbones y Guadaira, al Norte y Sur de Carmona (2). El profesor 

(i) Cafthailbrac Lesages prehist. de VEsp.^ págs. 164, 165. 
(2) Bonsor, Les colonies agricoles pre-romaines de la vallée du Betis: París, 
1899. 



334 REVISTA DE ARCHIVOS 

Hübner, al ilustrar estos hallazgos, advierte ante todo que el marfil no 
se encuentra en España ni en Europa^ habiéndose descubierto también la- 
brado al Sur de Portugal (i); y entrando luego á detallarlos, los clasifica 
en tres series, ó séanse tn pequeñas cajas, que debieron haber servido para 
guardar perfumes, de las que sólo se han encontrado algunos costados; 
en peines finos, más ó menos largos, pero bien deteriorados, y en placas 
de marfil, teniendo en el centro ó en el extremo una cavidad no muy 
honda como para contener algún cosmético. Estos trebejos, propios del 
tocador de una mujer, estaban cubiertos de finísimos dibujos hechos á la 
punta de agudísimo buril, representando luchas de cazadores con fieras, 
ó bien animales en reposo, con algunos adornos de flores del loto. El 
ilustre arqueólogo germano sigue afirmando que el marfil indicaba el 
origen oriental de los mencionados fiagmentos, y los grabados la mezcla 
singular de los elementos asirios y egipcios, que es tan característica de los 
objetos del arte fenicio, advirtiendo que en el Museo de Berlín se conservan 
varios ejemplares muy semejantes á alguno de los indicados, sólo más gran^ 
des, encontrados en sepulcros egipcios de remota antigüedad. Por último, 
concluye asegurando que nada impide el que se atribuyan los marfiles gra- 
bados de las tumbas de las márgenes del Betis al comercio de los primeros 
gaditanos después de la fundación de Gadir, cerca de 1.200 años antes de 
J. C, tal vez en el primer período de su grandeza mercantil, pudiendo 
haber servido estos utensilios de tocador á varias generaciones antes que 
el amor de un esposo ó de un hijo los encerrara en la tumba de la mujer 
querida ó de la madre venerada (2). 

Guiado por tales enseñanzas hübnerianas, fuera dable el aventurar an- 
ticipadamente la afirmación que las dos cabezas de frente del pequeño 
sillar del Tajo Montero ofrecen tales caracteres técnicos en su dibujo y en 
su ejecución, que naturalmente conducen á conclusiones que parecen 
reunir condiciones de acierto. En efecto: el uso de la peluca larga cayen- 
do sobre el pecho, sin rizar, es exclusivo de los egipcios (3) desde su 

(i) Carthailhac, págs. 164, 165 y 217. 

(2) Hübner, Objetos dd comercio fenicio encontrados en Andalucía. Revista dk 
Archivos, Bibliotecas y Museos, añoIV,núm.6, Junio 1900, págs. 338 a 351. 

(3) Perrot, Hist, de l'Art dans Vantiquilé, 1, pág. 637, núm. 427. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 335 

época más remota, sin que ningún otro pueblo de la antigüedad la adop- 
tase en igual forma, pues los Hyksos (i) y los Asirios (2) la apendizaron 
con luengas barbas, que también debían ser postizas, aquéllas y éstas pro- 
fusa y simétricamente rizadas, con una monotonía enfadosísima. Fueron 
á la vez los mismos egipcios quienes además de esculpir estatuas y bajo- 
relieves, inventaron el dibujar sobre la tersa superficie de las paredes de 
los templos y de los mastabas, á partir del primer Imperio, escenas com- 
plicadísimas de la vida pública y privada de Pharaones y de magna- 
tes, cuyos dibujos avivaban con el buril ahondando en la piedra las líneas 
de los contornos de las figuras y de los objetos que habían querido repre- 
sentar y que dejaban delineados en las piedras pulimentadas de aquellos 
muros, formando á manera de extensas matrices de un grabado, del que 
no era posible sacar prueba alguna (3). 

Los Caldeos y los Asirios desconocieron este procedimiento que los 
Griegos intentaron imitar con torpe resultado en algunas estelas votivas 
de Mycenas descubiertas por Schlieman en el Acrópolis (4); pero á pesar 
de todo ello, no puede, sin embargo, afirmarse que fueran artistas veni- 
dos de las márgenes del Nilo los que grabaran aquel curiosísimo sillar 
del Tajo Montero. Primeramente, porque los escultores menphíticos, 
tebanos y saítas no dibujaron caras, sino de perfil, con ojos y cuerpos de 
frente, y luego porque no modelaron las facciones de los personajes que 
retrataron, marcando los pómulos, la barba, ni la frente, como aparece 
en el sillarejo indicado, sino tan sólo el contorno del mencionado perfil 
suavemente burilado sobre una superficie lisa. Hay, además, que tener 
muy en cuenta que los tales artistas fueron tenacísimos en la observancia 

(i) Perrot, Hist. de VArt dans l'antiquité^ I, págs. 684 y 685, si es que es- 
tas esculturas son de los Hyksos, núms. 465 y 466. 

(2) Ibid., II, pág. 614, núm. 303; pág. 620, núm. 306. 

(3) Maspero, VArchéologic egyptienne, pág. 192. «Los egipcios hacían los 
bajo-relieves de tr'es maneras distintas: una de ellas era un simple grabado á 
la punta. 1» 

Perrot, I, pág. 735. En una de las maneras que tienen los egipcios de hacer 
los bajo-relieves, dice Perrot que «la superficie de las figuras está en el mismo 
plano que el campo del bajo-relieve.» 

(4) Schlieman, Mysencs^ págs. 109, 149 y 155. 



336 REVISTA DR ARCHIVOS 

de sus principios técnicos, y no faltaron á ellos por centenares de años (i), 
mientras en cannbio los Fenicios en Cypre intentaron esculpir estatuas de 
piedra imitando el estilo egipcio (2) y á veces el asirio (3), como el ar- 
tista también fenicio que grabó en la placa de marfil, encontrada en una 
tumba de las orillas del Betis, un guerrero combatiendo con un león, lo 
figuró con larga melena y barba á la asiría, el chitan y el yelmo griego, 
y á sus plantas una flor del loto (4). 

No podrá, pues, parecer aventurado el afirmar que debió ser un escul- 
tor fenicio quien grabó á la manera helénica las dos caras de frente del 
sillar del Tajo Montero, conservando, sin embargo, en el tocado y en 
la forma, no en ía manera, algo del estilo egipcio, en una época que 
puede fluctuar de la toma de Tyro por Nabucodonosor en 674 antes de 
J. C. al período de las guerras médicas del 490 al 449, es decir, del si- 
glo VI.® al V.® anterior á nuestra Era. 

La fisonomía fresca, llena y plácida de la mujer que ocupa el lado de- 
recho del sillar aludido, se asemeja á la de las caras de frente de algunas 
emisiones de cobre de pequeño módulo de las monedas púnicas de Gadir, 
batidas en troqueles griegos, tan finas en sus contornos como suaves en 
sus detalles, á las que á veces la patina verde da un tono de color por 
demás agradable. La del varón, con los pómulos salientes, abundante y 
no rizada la barba, poblado el bigote y profuso pelucón, achicando su 
rostro ofuscado con semejante adorno, recuerda en cambio la cara escul- 
pida en alto relieve en la tapa del antropoide gaderitano; y uno y otro 
tipo, la mujer aún joven y su compañero sintiendo el peso de los años, 
traen al pensamiento por su tocado algunas estatuas gemelas egipcias, 
como las de Sepa y Nesa, que apenas veladas sus carnes con una tela 
finísima, llevan por contra las cabezas completamente cubiertas con 
enormes pelucas (5). Porque aquellos artistas de larguísimo período pha- 

(i) Maspero, L' Archéologie egyptienne, págs. 192 á 195. 

(2) Perrot, III, pág. 526, núm. 355. 

(3) Ibid., III, pág. 510, núm. 349; pág. 513, núm. 350; pág. 518, núme- 
ro 353; pág. 546» núm. 372. 

(4) Hübner, Objetos del comercio fenicio encontrados en Andalucía, Revista 
DE Arch., Bibl. y Mus., loe. cit., pág. 341. 

(5) Perrot, I, pág. 637, núm. 427. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 337 

raónico, que tan admirablemente reproducían con el cincel la figura que 
copiaban del natural, por cierto feísimo, que tenían de continuo ante su 
vista, no tendían á idealizar sus modelos, sino más bien á acentuar sus 
rasgos menos estéticos. 

El Sr. Hübner en su tan citado estudio sobre los objetos fenicios de 
las orillas del Ketis, concluye afirmando que «los hallazgos de la Punta 
de la Vaca en Cádiz, que hasta ahora eran los únicos de la misma pro- 
cedencia cierta, prueban sólo la existencia de la colonia fenicia y su du- 
ración hasta una época relativamente reciente ya bastante conocida; » y 
que «los marfiles del Sr. Bonsor nos enseñan, como testimonios palpa- 
bles, que el comerciante fenicio supo penetrar en el interior del país, río 
Betis arriba, para cambiar los objetos de su comercio (i).» 

Si el sabio germano hubiera conocido el grabado del sillarejo del Tajo 
Montero, habría, indudablemente, añadido que en fecha antiquísima esos 
mismos fenicios, subiendo por la orilla izquierda del Betis, tomaron la del 
Singilis en el lugar en que éste mezcla sus aguas con las de aquel gran 
río, y al llegar caminando contra su corriente, como á dos leguas de su 
cauce, á la falda de la actual Sierra de Estepa, por la banda izquierda del 
citado Singilis, encontraron un lugar que juzgaron á propósito para es- 
tablecer una factoría, y allí fundaron á Ostipo (2). Sintiendo á la vez la 
necesidad de poner aquel'territorio bajo el amparo de cualquiera de sus 
divinidades tutelares, levantaron en Tajo Montero un pequeño oratorio 
dedicado á alguno de los personajes míticos de la teogonia oriental. Las 



(i) Hübner, loe. cit., pág. 351. 

(2) No habiendo visitado estos lugares, y conociéndolos únicamente por 
los diferentes planos geográficos que he manejado de la Bética antigua, te- 
miendo haberme dejado llevar de la imagmación, sometí este viaje de los 
fenicios al criterio imparcial del Sr. Aguilar Cano, tan conocedor de estos 
terrenos, que desde muy joven tiene con reiteración muy visitados, quien me 
dice al indicado propósito: «El posible itinerario de los fenicios desde la em- 
bocadura del Betis á la Sierra de Estepa, no encuentra en el estudio local re- 
paro de importancia que se le oponga.» «Es muy verosímil que remontasen 
el Betis y desde ésLe el Singilis, pudiendo haber llegado hasta los sitios pró- 
ximos á la Sierra de Estepa, que en efecto se encuentra á la distancia de dos 
leguas por la banda izquierda del nombrado río.» 



338 REVISTA DE ARCHIVOS 

caras grabadas en el sillar del dicho Tajo no corresponden á la fisonomía 
tan conocida de ninguno de los ídolos á que se daba culto en la Siria pa- 
gana, teniendo en cambio todo el carácter de verdaderos retratos de per- 
sonas que habían existido. Cabría, pues, el conjeturar que, rindiendo un 
tributo de respeto al que había hecho prosperar aquella factoría y levan- 
tado, además, á sus expensas el pequeño templo rupestre de la Sierra, 
los artífices fenicios grabasen su rostro y el de su mujer en un sillarejo 
que colocaron en una de las paredes del edificio en construcción, recor- 
dando acaso que en los muros de Karnak figuran también grabados los 
de los Pharaones y sus consortes: Si licet exemplis iii parvis grandibus 
nti (i). 

Y no quiero añadir por conclusión que esos mismos artistas y comer- 
ciantes de la Fenicia, debieron ser los progenitores de los mercaderes 
Sirios, que mucho más tarde negociaban en Malaca y levantaron una es- 
tatua á cierto patrono de una Corporación mercantil, cuya memoria aún 
era conservada en el xv.*^ de nuestra Era por una inscripción honoraria 
escrita en griego, que sus deudos y amigos le dedicaron y leyó Alderete 
en su tiempo con bastante acierto (2). No terminaré sin advertir que en 
los alrededores de la Cueva de Menga de Antequera se encontró, hará 
acaso medio siglo, un trozo de mármol blanco como de unos 20 centí- 
metros de largo por cinco de ancho máximo, labrado en forma de dos 
conos truncados, unidos por sus bases respectivas, sobre cuya superficie 
redonda y pulimentada, aparecía representada con rasgos acentuados, aun- 
que superficiales, una cara de frente con todo el carácter de ser un ídolo 
ibero, que examiné en distintas ocasiones, antes y después que fuese á 
poder del Excmo. Sr. D. Antonio Cánovas del Castillo. Bien sé que aún 
no están trazados con líneas tan claras como indubitadas, ni son fáciles 
de deslindar con, exacta precisión los límites técnicos entre los amuletos 
fenicios de pacotilla, profusamente derramados por nuestras costas á 
trueque de metales preciosos, desde que ya era entrado el siglo xii." hasta 
mediados del vi.° antes de J. C, y las otras figuras de pequeñas divini- 



(i) Ovid., Trist.t III, 5, V. 25. 

(2) Berlanga, Monum. del mun, flav, malacitano, págs. 21 y 270. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 339 

dades locales de la Hispania, debidas al rudimentario arte prehistórico 
que tiende á imitar los rudos modelos que la avaricia de los mercaderes 
de la Siria ofrece ^1 parecer con pródiga mano á los terratenientes de la 
Península. Para ello fuera indispensable hacer un estudio detenido de 
los diferentes objetos de esta índole de procedencia ingenuamente feni- 
cia, que se encuentran en varias islas del Mar Interno, como Córcega, 
Cerdeña, Sicilia, Creta, Cypre y en otras del Egeo, hoy tan perfecta- 
mente exploradas, comparándolos con los que se guardan en nuestros 
Museos, conocidamente descubiertos en territorio hispano, de cuyo pro- 
lijo examen pudiera tal vez surgir el que se lograra determinar los 
signos distintivos y característicos que separan aquellos trabajos produc- 
to de una fabricación mercantil sin tendencia al perfeccionamiento esté- 
tico, y los que labrados con toscos instrumentos de piedra ó de cobre 
produjo la rudimentaria industria manual de un país aún incivilizado ó 
en los albores de su cultura. Tampoco repetiré que un siglo antes de 
J. C. escribía Strabón (i) que los Fenicios ocuparon á Tartessus, así 
como muchas ciudades de la Turdetania y de su vecindad, que estaban 
aún habitadas por aquéllos en la época en que redactaba su obra el geó- 
grafo de Amasia. 

M. R. DE Bbrlanga. 

(Continuará,) 

(i) Strab,, III, 2, 13. 






jáe^í^a^í^i;^-.^^^ 



^^y 



Comedia llamada difcordía, y que- 

ftion de Amor , en la qual fe trata en fubido metro , y coa- 
ceptos muy ícntidos, lainconííanciade Amor,y fusvaria^ 
bles efetos. Son interlocutores las perfonas figuicntes. Dos' 
Paftores, Salucio, y Petronio, y dos Paftoras, Leonída, 
ySiluia, el Dios de Amor, Diana, Diofa delaCa- 
ftidad, Bclifa Ninfa, vn Bouo. Compuc- 
fta por Lope de Rueda, Reprc- 
íentante. 




CON LICENCIA VBL O'^VlNjl^íO' 
EncaíaSebaíliandc Cormellas,alCall, Año, dció i 7. 

Vendenjt en la mepna Emprenta. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 341 



DISCORDIA Y QUESTION DE AMOR 

COMEDIA DE LOPE DE RUEDA 

Al Sr. D. Emilio Cotarelo y Mori, de la Real Academia 

Española. 

No tilde usted de paradógica mi afirmación de que sólo á usted es debido 
el hallazgo de la interesante comedia que hoy se reproduce. Voy á pro- 
bárselo. 

En verdad que no me era desconocida la alta importancia, la merecida 
fama y la influencia incontestable que en el desarrollo de nuestra literatura 
dramática tuvo y ejerció la personalidad ilustre del insigne batihoja Lope 
de Rueda, «quien sacó la comedia de mantillas, y la puso en toldo y vistió 
de gala y apariencia,» al decir de Cervantes. Tampoco he de negarle que 
había leído con deleite algunos de los coloquios y entremeses de este ingenio 
sevillano; pero sí le confieso que nunca estudié ni conocí la bibliografía com- 
pleta de sus notables y celebradas producciones hasta que recibí como aga- 
sajo de su amistad el ejemplar de su opúsculo Lope de Rueda y el teatro espa- 
ñol de su tiempo, erudito trabajo y acabado estudio que perfecciona y com- 
pleta con gran copia de datos desconocidos y de noticias nuevas las que de- 
bíamos ya á Moratín, Pellicer, los traductores de Ticknor, Salva, La Ba- 
rrera y algún otro. 

En este minucioso y ameno trabajo que usted ha hecho, incluye las obras 
todas que se conocen de Rueda y aquellas que se perdieron, dejando, empe- 
ro, un rastro de su huella ó una fe de su existencia; entre estas últimas se 
cuenta un coloquio pastoril muy encomiado por el P. Baltasar Gracián, se- 
gún usted lo refiere en estos términos: «De otro coloquio tampoco conocido 
da noticia el P. Baltasar Gracián, en su Agudeza y arte de ingenio {c&p. XLV), 
al hablar de la agudeza por desempeño en el hecho, donde dice: Han adelan- 
tado grandemente en este artificio nuestros españoles. Comenzó el prodigio- 
so Lope de Rueda, á quien llamó el Jurado de Córdoba Juan Rufo, inimita- 
ble varón, con verdad. Tuvo excelentes invenciones: sea bastante prueba 
aquélla en que introduce cuatro amantes encontrados, dos pastores y dos pas- 

20 



342 REVISTA DE ARCHIVOS 

toras apasionados entre sí con tal arte, que ninguno correspondía á quien le 
amaba; pidieron al Amor, en premio de haberle desatado de un árbol, á que 
le habían amarrado la virtud y la sabiduría, que les tiueque las voluntades 
y haga de modo que ame cada uno á quien le ama; y cuando parece que se 
desempeña, entonces se enreda más la traza; porque pregunta Amor qué vo- 
luntades quieren que violente y mude, las de los hombres ó las de las pastoras. 
Que se concierten entre sí: aquí entra la más ingeniosa disputa, dando razones 
ellos y ellas por parte de cada sexo, que es una muy ingeniosa invención.» 
(Véase pág. 259 del tomo II de las Obras de Lor. Gradan: Madrid, 1757; 4.®) 

Merced á esta curiosa noticia que en su libro aprendí, pude yo caer en la 
cuenta de que la comedia anunciada en el catálogo del librero Maisonneuve, 
de París (Diciembre 1901), con el núm. 622, podía y debía ser la misma que 
tanto celebraba el P. Gracián explicando su argumento. 

Vea usted con cuánta verdad proclamo que usted es el autor vioral de este 
interesante hallazgo que le ofrezco por legítimo derecho, y en calidad además 
de juez competentísimo á cuya jurisdicción literaria corresponde dictar sen- 
tencia y pronunciar fallo deñnitivo acerca de la legítima paternidad de Lope 
de Rueda en esta QuestioH de Amor, 

Yo por incompetente me inhibo de su conocimiento, limitándome á aducir 
que la cita del P. Gracián, la versificación fácil y á ratos fluida del coloquio, 
la intervención del bobo, tan á menudo sacado á colación por el vate sevilla- 
no, como la consabida y no pulcra figura que en muchos de sus cuadros pin- 
taba 'Teniers, pudieran ser argumentos en pro de la paternidad de Rueda. 

El año y punto de impresión (Barcelona, 1617) inducen á pensar que será 
una segunda edición de una primera hecha tal vez en Valencia por su amigo 
Timoneda, y perdida hasta ahora á la diligente investigación de los eruditos. 

Sea cual fuere su veredicto, no dejo de tener por curiosa la comedia, por 
sí, por las circustancias apuntadas y por constituir un dato más para la his- 
toria del teatro anterior á Lope de Vega. 

En este concepto tiene el gusto de dedicársela su devotísimo amigo 

Francisco R. de Uhagón. 



Advertencia. — El ejemplar que reimprimo es un cuaderno de ocho hojas, 
sin paginación y con las signaturas A2, A^ y /I4; falta \r Ai, porque corres- 
ponde á la portada. El folio v.° de ésta, está en blanco. El texto á dos colum- 
nas. Al final hay un grabado triangular, en negro, que ignoro si será una 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



343 



marca de impresor. Por el ángulo superior de la derecha de todos los folios 
rectos, va en números arábigos desde 140 á 147 una paginación correlativa, 
manuscrita, al parecer del siglo xvii. Esta numeración y las señales eviden- 
tes que, de haber sido arrancado, presenta el cuaderno, hasta el punto de es- 
tar formado por hojas sueltas, sujetas con una etiquetita rayada de azul en 
que se lee: •5.313. Espagne. Rueda,» me inclinan á creer que era parte inte- 
grante de una colección de obras impresas ó, por lo menos, de papeles varios, 
constituyendo un volumen. En la parte superior de la portada, hay escrito 
con lápiz negro: «Sqs. 1200. P. 138.» Reproduzco el texto sin modificación al- 
guna ni en la fonética, ni en la gramática, ni en la ortografía, ni en la puntua- 
ción: conservo hasta las erratas. El buen juicio del lector curioso bastará 
para entenderlo, y la competencia del erudito no tendrá que esforzarse para 
interpretarlo. La impresión es descuidada; algunos versos constan de mayor 
ó menor número de sílabas del que pide su medida; y hasta en ocasiones, en 
lugar de Be. hay Se., y en vez de contestar á i\mor, Salucio y Petronio jun- 
tos, lo hacen Salucio y el mismo Amor. 



Argumento. 

Mvy genersos señores 
nuestro muy sublime autor, 
trae vna Comedia de amores 
llamada question de amor, 
entre amor, y vnos pastores. 

Y primero entra vn pastor 
lamentando el desamor 
de Leonida vna pastora 
por quien amor se enamora, 
a morir del mal de amor. 
Otro pastor enamorado 

de Siluia, le topara 
y entre ellos se tratara, 
el muy penoso cuydado 
que Cupido a entrambos da. 
Pues las pastoras llegadas, 
y sus penas relatadas 
gustaran de vna question, 
do verán la afición, 
de entrambas partes mudada. 

Y viendo el cruel dolor 
y las rabiosas passiones 
que passan sus cora9ones, 
determinan de yr a amor. 



que mude las aficiones. 

Y auiendo ante amor llegado 
al qual hallaron atado, 

por mano de Castidad 
le quentan con breuedad 
su doloroso cuydado. 

Y el amor da por sentencia 
que se estén con su passion, 
cada qual en su afición, 

y a todos sin resistencia, 
pone Cupido en prisión. 
Los que fueren amadores 
gustaran destos amores, 
y el que no supiere amar 
con silencio que es callar, 
gustaran de otros primores. 
Que el autor les trae guisados 
manjares que vendrán justos, 
a todos qualesquier gustos. 
Pollos, Gallinas, Faysanes, 
Yaca para los robustos. 
Y si en la recitación 
ay falta pido perdón, 
y para mayor enmienda, 
al necio suelto la rienda, 
y al Sabio pido atención. 



344 REVISTA DE 

lORlVADA PRIMERA, 

Son interlocutores. Saludo, y 
Pretonio, Leonida^ y 

Sihiia. 

Sal. Si aquestas seluas amassen 
y lo que siento sintiessen, 
antes pienso se secassen 
por muy verdes que estuuiessen. 
Dime Leonida pastora, 
mas que Leona cruel, 
porque no has lastima aquel 
que te quiere, ama, y adora, 
como amador que es fiel. 
Contempla que mis ganados, 
cabrascorderos, y ouejas 
les duelen tanto mis quexas 
que no pacen los ganados 
de ansia como me dexas. 

Pi£. Hola Salucio zagal. 

Sal. Quien me llama, si es la muerte 
dichosa seria mi suerte. 

Pe. Nunca Dios lo quiera tal, 
sossiega tu mal tan fuerte. 

Sal. Petronio tu venida, 

sea en prospera llegada. 

Pe. Salucio en tal sea tu estada. 

Sal. Petronio di que venida 

es essa aqui a mi majada. 

Pe. Salucio hermano, el desseo 
que he tenido de te ver 
y aquel supremo plazer 
de ver mis pies do los veo, 
hazen rostro al padecer, 
porque aunque el pensamiento 
dentro el alma está esculpido, 
vnido con el tormento 
tanto contentamiento 
da libertad al sentido: 
y no por huyr de amor, 
que esta fixo y arraygado 
mas parece que aliuiado 



ARCHIVOS 

queda en contar su dolor 
a aquel que viene penado. 
Ya Petronio compañero 
ves lo que Siluia te cuesta, 
y yo por Leonido muero, 
desesperas, desespero, 
que solo morir nos resta. 
Siluia te tiene cautiuo, 
Leonida a mi aprisionado, 
por Siluia mueres penado, 
yo sin Leonida no viuo 
pues muero desesperado. 
Por ellas de los ganados, 
ni de nada hazemos cuenta 
oluidamos sotos, prados, 
que solo a entrambos sustenta 
el estar bien empleados. 

Y no niegues ser razón, 
dexar el Siluestre oficio, 
mas muero no ver indicio 
de que ha de auer galardón, 
nuestro pequeño seruicio. 
Poique puesto que ponemos 
y nos tengan tan rendidos, 
sera bien que deslindemos 

si somos dellas queridos, 
assi como las queremos. 
Para aquesto he holgado 
toparte en esta pradera 
porque va como anisado 
de lo de atrás desespero, 
remedie lo que se espera. 

Y pues nuestro dolor crece 
busquemoslas en los prados 
y sepamos pues se ofrecen 
si vinimos engañados, 
Petronio que te parece. 

Pe. Puesto he tenido el sentido 
con cora9on varonil, 
y en lo que te has resumido 
entiendo que nada ha sido, 
tu platica pastoril. 
E yo estoy también en ello 



BIBLIOTECAS 

quanto tu puedes estar, 
muero tanto por sabello 
que me quita el esperar, 
que espere ver el fin dello. 
No porque ay desconfian9a 
en este firme querer 
hasta las vidas perder, 
mas donde ay poca esperan9a 
resta mucho que temer. 
Assi que en respuesta doy, 
que arderé en tu mismo fuego 
y que qual estas estoy, 
si tu mañana yo oy, 
si tu otro dia, yo luego. 

Sa. lamas se ha visto en amores 
tan aflito pensamiento 
que a vnos ilustres pastores, 
hiere amor de dos amores 
sufriendo vn mismo tormento: 
y pues siempre en el penar 
busca vno a otro el medio 
para podello hallar, 
cumple la afición buscar 
para cumplir su remedio. 

Pe. Pues Salucio caminemos 
tiende el passo apresurado, 
vamos a do esta su ganado, 
que cierto las hallaremos, 
al resquebrajo del prado. 

Sa. Vamos que yo propondré 
con mi rustica cabera 
lo que veras que diré 
hablando por mi firmeza, 
reteniéndome en mi fe. 

Ptí. Salucio ya cerca estamos 
aunque lexos de esperar, 
remedio a nuestro penar. 

Sa. Ves Petronio a quie buscamos 
do yace en el tomillar. 

Pe. Salucio ya las diuiso 
juntas alia van al prado 
hazia acá han enderezado 
Salucio ten buen auiso 



Y MUSEOS 345 

en el hablar anisado. 
Sa. Leonida, y Siluia hermosas 
mas que aguas cristalinas, 
diosas, y Ninfas diuinas 
mas blancas que blancas rosas, 
y mas ásperas que espinas. 
Pastoras a quien doto, 
de tanta gracia natura, 
que se corrió la ventura 
de ver que a vosotras dio 
todo el resto en hermosura. 
En lo que diré perdón 
concede pues veys que niega 
el sossiego y la passion, 
y mas que la afición ciega 
a toda humana razón. 
Bien entenderás de mi, 
Leonida si te he querido, 
y Petronio esta perdido 
pastora Siluia por ti, 
como tienes entendido. 

Y bié veys como hemos gastado 
nuestro tiempo en vuestro amor 
aunque todo cotejado 

con vuestro mucho valor 

es hablar en escusado. 

Porq aunque nuestro tormento 

padezca sin confianza 

si se echara en vna balanza, 

con vuestro merecimiento 

ninguna pesa le alcanza. 

Y si mas claro quereys 
que la afición declaremos 
séllense estos dos estreñios, 
si es assi que no teneys 
aquel amor que os tenemos. 

Le. Habla Siluia. 

Sil. No haré 

que no ay que, ni a esso vengo, 

Lh. Yo tampoco no hablare 

pues Siluia hermana mi fe 

do ha de estar puesta la tengo. 

Si. Pues yo no tengo que hablar 



346 



REVISTA DE ARCHIVOS 



sino lo que tu has hablado, 
que mi amor ya esta fixado 
Leonida donde ha de estar, 
nadie no viua engañado. 

Le. Pues sus yo quiero hablar, 
Pastores esta llegada 
pudiera ser reseruada, 
pues no ay para que cansar, 
en cosa tan escusada. 

Sa. Buelue que essa es mi inten- 
que si es assi que tenemos [cion 
mal rendida la afición, 
luego la rescataremos 
con prendas del cora9on. 

Pe. y si nuestro pensamiento 
funda en falso su querer 
declarádnoslo al momento 
tendrá cuenta el padecer, 
de oy mas con el sufrimiento. 

Le. Salucio ya esta entendido 
y por nosotras mirado 
el tiempo que auey gastado, 
y si vos aueys querido 
y perfetamente amado. 
Mas es de tal suerte Amor 
tan pesada su cadena, 
y es tal su fuer9a y vigor, 
que haze amar al Amador, 
do no se sienta su pena. 
Y si quereys conocer 
si es traydor y lisongero, 
en esto lo podras ver 
que te haze por mi perder 
y yo por Petronio muero. 

Sa. Leonida mia yo se 

no querrá Petronio aquesto 
ni lo tal con^^entire. 

Pe. No porque ya yo mi fe 

y querer en Siluia he puesto 
Leonida Ninfa muy casta 
mira el que muere por ti, 
no lo deseches assi 
que a mi, mi Siluia me basta. 



Sil. Tuya me llaui^.-. n. ...i. 
Pi:. Mia pues que por ti muero. 
Sil. Tan por tuya me has ganado. 
Pk. Si porque ser tuyo espero. 
Sil. pues viues muy engañado, 

que yo a mi Salucio quiero. 
Pe. Qual Salucio. 
Sil. Este pastor. 

Sal. Yo no te quiero pastora, 

que Leonida es mi señora. 
Le. No soy tal que es mi señor. 

Petronio y en mi alma mora. 
Sal. Leonida. 

Lk. q es lo q quieres 

Sal. Que afloxes mi gran tormento. 
Lk. No lo tengo en pensamiento. 
Pe. Siluia siente que me hieres. 
Sil. No medre yo si tal siento. 
Pe. Zagala quitate alia, 

no seas desmesurada. 
Sal. Leonida llégate acá 

di Petronio, qne sera 

aquesto. 
Pe. Estoy espantado, 

ha Siluia muéstrame amor. 
Sil. Salucio quieres hablarme. 
Sal. Leonida quieres matarme. 
Le. Petronio sin tu fauor, 

pienso quieres acabarme. 
Sal. Mi Leonida que desmayo. 
Pe. Siluia que muero por ti. 
Le. Vesnos entrambos aquí, 

mas no me enciende tu rayo. 
Sil. Ni el tuyo Petronio a mi. 
Pe. o falso traydor Amor, 

robador de gloria agena, 

es possible, di traydor 

que sienta por mi dolor 

quien a mi no me da pena. 
Pe. o Amor falso y lisongero 

malo y de mala nación, 

es possible odioso y fiero 

q a quien no quiero me quiera, 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 



347 





y no me quiera quien quiero. 




Siluia toma estos despojos 


Sil. 


Siluia das vozes al viento. 




con esta misera vanda, 


Sal. 


Leonida pastora. 




con que me tapes los ojos. 


Le. 


Que. 




ciegúeme pues me cegaste. 


Sal. 


Que mires a mi gran fe, 


Sil. 


Aprieto mucho gar9on. 




y a mi sobrado tormento. 


Pe. 


Siluia mi perdición 


Btí. 


E le yo no mirare. 




que con mas fuer9as apretaste 


Sal. 


No me quiere. 




el ñudo a mi cora9on. 


Le. 


Si pastor. 


Sil. 


Estas bien. 


Sal. 


Quádo. 


Pe. 


Muy bien. 


Le. 


Quádo tiepo vuiere 




bien del bien de mi desseo 


Pet. 


. Y tu. 




adiéstrame que no veo 


Sil. 


quado Amor quisiere. 


Sil. 


Trauate deste cayado.. 


Pe. 


Y si nunca quiere Amor. 


Pe. 


Trauado estoy a lo que creo. 


Sil. 


No salir de lo que quiere. 


Sal. 


Leonida átame a mi. 


Pe. 


Pues Saludo que haremos. 


Le. 


Estas bien desta manera. 


Sal. 


Ya ves Petronio, penamos. 


Sa. 


Muy bien loba carnicera 


Pe. 


Pues alto Salucio vamos 




mejor si quando te vi, 




ante Amor y deslindemos, 




desta manera estuuiera. 




si permite que muramos. 


Le. 


Salucio prende el cayado. 


Sal. 


Vamos y contarle hemos 


Sa. 


Mas me valiera morir. 




la pena y dessassosiego. 


Le. 


Traua. 




que con su fuego passamos. 


Sa. 


Mengua de trauado 


Pe. 


Como hemos de yr. 




me tienes aprisionado. 


Sa. 


Ciegos 
pues que cegado nos han 


Le. 


Siluia bien podemos yr. 




ciegos, que ciegos quisimos, 




JORNADA SEGUNDA. 




ciegos, que ciegos amamos. 






Pe. 


Pues alto sus caminemos. 




So7i interlocutores. 




que pues que ciegos vinimos 




Cupido, Diana, Beli- 




ciegos conuiene muramos. 




sa Ninfa, y vn 


Sa. 


Ciegos porque si dixeren 
que como vamos sin ver 




Botio. 




les podamos responder 


Amor. Tan leales amadores 




que harto ciego es quien quiere 




do no reynó ingratitud 




do no le quieren, querer. 




gozad con la juuentud 


Pet. 


Pues Salucio caminemos. 




de vuestros dulces amores 


Sil. 


Aparejaos de paciencia 




ágenos de senectud. 




tened en mucho esta clemencia 




Allegaos a mi bandera 




que ambas os adiestraremos, 




aprouechaos de mi ser. 




hasta estar en su presencia. 




pues con todo mi poder 


Pe. 


Hagasse assi pues lo mandas, 




a qualquiera que me espera 




quien causa nuestros enojos 




tengo de fauorecer. 



yi^ REVISTA DE 

Quien no fuere enamorado 

procure tomar amor, 

que yo le daré fauor 

nadie viua descuydado, 

de mi ser, nombre, y valor: 

mi valor es infinito 

y de mi propio aluedrio 

tengo muy gran poderio 

que aunque de cuerpo chiquito 

es mucho mi señorio 

aqui quiero reposar 

en medio desta frescura, 

donde aquel que amor procura 

puede venir a buscar 

en mi el fiu de su ventura. 

Aqui se echa a dormir el Dios de Amor^ 

y entre Diana y vna Ninfa suya^ 

llamada Belisa, 

Bel. Diana señora mia 

Diosa de la Castidad, 
en esta selua os holgad, 
dexemos la montería 
y vn poquito descansad. 

Día. Que se haga al momento 
ve y mira hazia aquel lado 
quien es aquel que fue osado 
a entrar sin mi mandamiento 
en este mi ameno prado. 

Bel. Vn niño veo alli estar 

entre las yernas tendido. 

Día. Parece que esta dormido, 
que arco para tirar, 
tan dorado y tan polido. 

Bel. Mi señora si mandays 

antes que lo despertemos 

arco y aljafa tomemos 

que es bien que vos lo tengays. 

Día. Sea assi despertarle hemos. 

Bel. Niño leuantate de ay 

que duermes muy descuydado. 

A. Quie es el que me ha desper- 

[tado 



ÁRcmVos 

Bel. Quien quiere saber de ti 

porque entraste en lo vedado. 

Am. Ninguna cosa ay vedada 
a mi supremo poder 
yo lo puedo bien hazer. 

Bel. Vos podeys? 

Am. Si. 

Bbl. Mas no nada, 

a fe que soys bachiller. 

Am. Passo donzella, callad, 

suplico os no os desmandeys 
si mi fauor pretendeys, 
que si me enojo mirad 
creo os arrepentireys. 

Día. y que la puedes hazer. 

Am. Lo que puedo hazer a vos. 

Di. Vos á mí. 

A. A entrambas a dos. 

Di. Mucho lo desseo saber 
declarádmelo por Dios. 

Am. Yo te puedo sugetar, 

y hazer libre si quisiere, 

que do mi poder pusiere, 

nadie se puede escapar 

por alto, o baxo que fuere. 

Principes y Emperadores 

hago que viuan sugetos 

a mi, y cumplan mis preceptos, 

soy señor sobre señores 

son muy grandes mis secretos. 

Di. Por cierto yo nunca vi 
quien de tanto se jatasse, 
ni su poder aiabasse 
como tu, quien eres di 
para que me sugetasse? 

A, Mi propio nombre es Cupido 
de amadores celebrado, 
por Venus Diosa criado, 
de casta afición nacido, 
y entre buenos sustentado. 
Vso con mi gran poder 
de todo lo que me pago, 
a vnos sano, a otros llago, 



BIBLIOTECAS V MUSEOS 



340 



Dj. 

Bel. 

Am. 



Be. 

Am. 

Be. 

Di. 



Am. 
Di. 

Am. 



Di. 
Am. 



Be. 
Di. 



al fin lo que quiero hazer 
luego lo hago y deshago. 
Que dizes de tal blasón 
y brauo encarecimiento. 
Todo lo que dize es viento 
pues no va sobre razón 
fundado su pensamiento. 
Dama mucho os atreueys 
con palabras a ofenderme 
auiendo de obedecerme 
poco respeto teneys 
no acabays de conocerme. 
Ya acabo de conocerte 
tu falsedad y tu engaño. 
Catad dama que me ensaño. 
Enseña que me has de hazer 
con que yo reciba daño? 
Mucho os ensoberueceys, 
ciego amor, falso, roncero, 
cauteloso, y lisongero. 
Pues agora lo vereys. 
No me espanta vuestro fiero. 
Ques de mi arco 3^ aljaua 
y dorados passadores, 
boluemelo a dar traydores 
quien me lo quito do estaua. 
Calla Cupido no llores. 
Dadme mi arco, acabad 
no vsurpeys mi gran tesoro 
aplazeos de ver mi lloro. 
Porque lloras. 

Porque esta 
puesto en los cuernos del toro, 
porque otra vez tan ayrado 
Cupido no amenazeys 
sera justo que pagueys 
vuestra soberuia y pecado 
porque a ninguno llagueys. 
Y vos mi sierua al momento 
estas mis cintas tomad 
y pies y manos le atad 
al amor pues miramiento 
no tuno a mi Magestad. 



Am. 



O gente tan importuna 
porque no os doleys de mi 
no me maltrateys assi. 

Di. Llegalde a esse verde planto 
y quédese atado ahi. 

Be. Cupido la grauedad 

es bien que de oy masperdays. 

Di. Mira bien como le atays 
Belisa buen ñudo dad. 

Am. Paso, paso que apretays. 

Di. Ea pues le aueys atado 
su arco y flechas quiero 
que se quede aqui colgado 
y fixalde este letrero 
que publique su pecado 
y es que ningún amador 
sea osado a desatalle 
de donde esta ni quitalle 
sopeña que el mesmo Amor 
después venga a castigarle. 

Be. Todo esso es puesto ya 
con su despojo colgado 
en este ramo cortado. 

Di. Vamos que el queda ya 
qual merece su pecado. 

Bel. Señor Amor como estays. 

Am. Qualquiera ha querido. 

Se. o mi señor dios Cupido, 
algo corrido quedays, 
a fe, que quedays corrido. 

Di. Vamonos mi seruidora 
dexemosle en su passion. 

Be. Que se vaya a su prisión 
se publique mi señor. 

Digan dentro vna can- 
ción. 

Castidad dexa a Cupido 
mal su grado, 
preso rendido y atado. 

Aqui entra vn Bouo cantando, 

Bo. Mal vos dizen los orillos 
Catalina y dezian ellos. 



35í> 
Am. 

Bo. 



Am. 
Bo. 



REVISTA DE ARCHIVOS 



Am, 
Bo. 



Am. 

Bo. 

Am, 
Bo. 

Am. 



Bo. 

A. 

Bo. 



Am. 
Bo. 



Como cantas descuydado 
que ageno vas de tristura 
dos palabras por mesura. 
O señor assaeteado 
para bien sea la postura. 
Que segiin le assaetearon 
Uamasse a menor de edad. 
Preso estoy, que torpedad: 
A fe que no le amarraron 
a el por bueno, no es verdad? 
a fe que si el fuera, 
mo90 de bien y honrado 
que no estuiiiera amarrado, 
mas bien se ve en su manera 
ser rapaz desuergon9ado, 
hurtastes algo del rastro? 
No que yo no soy ladrón. 
Pues como estays en prisión 
llamaste a alguien padrastro, 
o porque fue la prisión. 
Mal conoces mi grandeza 
y mi valeroso ser. 
Que no os quiero conocer, 
oge que bonita pie9a 
deue su merce de ser. 
Amigo estoy sin justicia, 
atado a mi despesar. 
Si, en esto no ay que dudar, 
que el señor por su malicia 
le deuieron amarrar. 
Suéltame si eres seruido, 
desatándome de aqui, 
y auras galardón de mi. 
Como os llaman. 

Cupido. 
Escupido oxe de ahi 
No veys que bonita pie9a 
queriades os desasir, 
para después me escupir 
por el pescue9o y cabe9a 
sin poderme rebullir. 
Mira que soy el amor. 
Oy quien le huuiera soltado 



Am. 



Bo 



que humor me diera en vn lado, 
con tan terrible dolor 
que me dexara pelado, 
el humor y el escupido 
mira que cosa tan buena. 
Poco te quexa mi pena 
soy el dios de Amor Cupido. 
Seldo mucho en hora buena 
tan chiquito y ballestero, 
no esta sin causa el señor 
puesto como malhechor 
amarrado a este madero: 
el deue de ser salteador 
ya no le falto renzilla, 
al que os puso desse son 
porque para mas baldón 
no os puso vna campanilla, 
como a muchacho y ladrón; 
pero yo os prometo a Dios 
que yo vaya muy ahina, 
por los niños de dotrina 
que os den vna disciplina, 
después que vengan por vos. 
No causes mas mis dolores 
vete rustico Pastor 
no vendrá algún Amador, 
que atrueque de dalle amores 
libertasse al dios de Amor, 
Venus Diosa madre mia 
porque no me socorreys, 
si de mi prisión sabeys 
no es possible si alegria 
en vuestro pecho teneys. 
Mirad mi triste ventura 
mi pompa y sublime estado 
en quanto mal ha parado 
pues aun árbol de amargura 
medexaron amarrado. 

O madre perdido soy 

fortuna no me oyes di, 

quien esta detras de mi 

que mis palabras oyó, 

quien, quien me respondió 



Am. 



H 



yo 



Si. 
Le. 

Sa. 
Pe. 
Si. 



con yo, áspero y seco, eco 

porque me hablas tan hueco 

q eres dexa el donayre, ayre Le. 

dinie dexa esse desga3're 

podreme soltar de assi, si 

y esso cuando sera di 

sera tarde, presto, o luego, luego 

y que salde deste fuego 

habla di el no, o el si, si 

esto no es cosa de juego 

pues alto yo espero aqui 

libertad si plaze Dios, Dios 

el mismo va37a con vos 

no oluidandose de mi 

porque se acuerde de vos. 

lORNADA TERCERA 



Son interlocu- 
tores. Saludo, y Petronio, 
Leonida, y Siluia^ y 
Cupido. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 

eco Si. Leonida quita al pastor 



35 í 



Sal. 



Leo. Si no me engaña el sentido 
a tiempo y sazón llegamos 
donde lo que desseamos 
determinara Cupido 
por cu3'a causa penamos. 
Que si la vista no miente 
a la agena voluntad 
ya le tenemos presente. 
Para que nos sea patente 
es bien nos deys claridad. 
Nosotras no la tenemos 
para podérosla dar 
mas podemos desatar 
las vendas que atado os hemos 
en el injusto lugar. 

Pe. Siluia lo que tu quisieres 
ordena en esta jornada 
que siendo por ti ordenada 
la sentencia que tu dieres 
no podra ser reuocada. 



Sa. 



Si. 



Pe. 



Am. 



Sa. 



la venda que le pusiste, 
Y tu Siluia pues registe 
hazle esta gracia y fauor 
pues por Salucio boluiste. 
Esta dala por quitada. 
Pues yo no soy perezosa 
que esta vesla aqui quitada. 
Leonida muy graciosa. 
O Siluia muy agraciada 
Sus dexese essa porfía 
y pastores caminemos 
dar fin a lo que queremos 
porque antes que passe el dia 
libres y essentos quedamos, 
y si days consentimiento 
Salucio pues es pastor 
de capaz entendimiento 
es bien que lleue ante Antior 
a relatar nuestro cuento. 
Que se haga, sus lleguemos 
a donde Cupido está, 
al cual determinara 
esta question que traemos, 
alto, sus vamos alia 
que pues me aueys atorgado 
tan señalado fauor 
aunque rustico pastor 
me aure de mostrar osado 
en hablar ante el Amor. 
Mas que digo ora mirad 
que si no estoy engañado 
parece que esta atado. 
Creo que dizes verdad 
o caso nunca pensado, 
quien creyera que a Cupido 
ninguno pudiera atar 
ni bastara a sugetar. 
Pastores de gracia pido 
os querays acá llegar. 
Am. Cupido di que quieres 
que aunque Amor estes atado 
si podemos a tu estado 



352 RfeViStA DE 

seruir, di lo que quisieres 
que lo haremos de buen grado, 
porque Amor a ti traemos 
cierta causa a sentenciar 
queremoste suplicar 
porque conclusión le demos, 
lo quieras determinar. 

Am. Pues desatadme pastores 

que yo soy el Dios de amor 
y si esto hazeys amadores, 
de mi aureys el galardón, 
que requieren los amores. 

Sa. Por esso no ha de quedar 
Petronio ayúdame aqui. 

Pe. Plazeme de te ayudar. 

Sa. Resta mas. 

Amor. Si. 

Sal. Que. 

Am. Alcangad mi arco de alli. 

Sal. Cupido que nouedad 
es esta deste blasón. 

Am. Por me dar mayor baldón 
le puso la castidad 
quando me dexo en prisión. 

Sa. Pues di como te prendió. 

Am. Como estaua sin sentido 
al pie deste árbol dormido, 
arco y flecha me quitó, 
por do me dexó prendido. 

Leo. Salicio en conuersacion 
di luego, y con breuedad 
lo que puso ahi castidad 
veamos que dice el blasón. 

Sa. a mi me plaze escuchad. 

Blasón. 

Preso como veys assi 
Castidad dexó al Amor 
por aleueso y traydor, 
quien le quitare de aqui 
que muera desamor. 
Am. No tengays miedo pastores 



ARChlVOS 

de mi porque soy piadoso, 
conuersable y anioroso 
niño tierno, y Dios de amores 
que lo feo haze hermoso. 
Desechad todas sospechas 
del blasón de Castidad, 
y si mandays alcanc^ad 
de donde esta arco, y flecha, 
y nuestra question contad. 

Sa. Toma y si fueres seruido 
oye nuestra petición 
y danos resolución 
de lo que sera pedido, 
ante ti. 

Am. Sus diga Gar9on. 

Sal. Ya esta claro y conocido 

que Reyes, y Emperadores, 

Duques, y grandes señores, 

los sugetas gran Cupido 

hasta los pobres pastores, 

pues si esto es publica fama, 

porque no vsas de clemencia 

con el que das tal dolencia, 

y la hieres a su dama 

de vn amor sin diferencia. 

Mira que es de muy rapazes 

andar con este halago, 

a pagóme, no me pago 

y con cara con dos hazes 

hazer en todos estrago. 

No tienes muy claro y visto 

que si lo que digo aqui 

lo hazes Cupido assi, 

que vendrás a ser bien quisto 

y todos se reyran de ti. 

Am. Pastor muy osadamente 
has propuesto tu cora9on, 
espérate sin passion, 
y da razón suficiente, 
porque me das tal balden. 

Sa. Porque por amor muriesse 
de Leonida me forcaste, 
y a Petronio sugetaste 



BIBLIOTECAS 

que por Siluia se perdiesse, 
y con su amor nos llagaste. 
Pues procurando saber 
ái era dellas conocido, 
lo que las hemos querido, 
dizen que nuestro querer 
y afición en balde ha sido. 
Porque Leonida se muere 
por Petronio este pastor, 
y a el Siluia da dolor, 
Siluia dize que a mi quiere, 
yo a Leonida tengo amor. 
Gastamos desta manera 
con los amores trocados, 
nuestros tiempos mal gastados, 
(le suerte que nadie espera 
ver remedio en sus cu3^dados. 
Queremos te suplicar 
remedies nuestras passiones 
mudando las aficiones, 
para que vengan a estar 
en vno dos corazones. 

Y esto es lo que desseamos 
y este bien solo queremos 
esto es lo que pretendemos, 
y esto amor te suplicamos, 
en tus manos nos ponemos. 

Am. La grande misericordia 

que de mi huuistes pastores 
me obliga a daros fauores 
y atorgaros la vitoria 
que requieren los amores. 
Teneldo en mucho que a Reyes 
jamas otorgue este don, 
sino mira mi blasón 
mis capítulos y leyes 
quan fuera van de razón. 

Y pues a me libertar 
venistes a mis prisiones, 
mudareys las aficiones, 
para que vengan a estar 
en vno, dos cora9ones. 
Por tanto luego dezid, 



Y MUSEOS 353 

mis leales amadores, 
por conformar los amores 
qual quereys que mude aqui 
las pastoras, o pastores. 

Sa. En la ley de bien amar 
ya tu nos mandas señor 
que sea firme el amador 
que quien se quiere mudar 
no terna perfeto amor. 
Assi que el perfeto amante 
quando muy deueras ama 
y arde en amorosa llama 
ha de estar firme y constante 
en el amor de su dama. 
Assi que digo y confirmo 
que el leal enamorado, 
antes muerto que mudado 
y esto de mi mano firmo, 
y doy por aueriguado. 

Ph. Yo soy de aquessa opinión 
y en essa ley de amor muero 
y assi tengo por muy vero 
que el que muda su afición 
no tiene amor verdadero. 
Y pues tu Cupido eres 
quien tiene todo el poder, 
aquesto puedes hazer, 
muda señor las mngeres 
que mudables suelen ser. 

Lko. No tienes razón Pastor 
en apocar nuestro ser, 
que en la ley de bien querer 
no ay mas verdadero amor 
que el amor de la muger. 

Si. Esso ya es claro y prouado 
y publica voz y fama, 
que quando la muger ama, 
ama con amor doblado, 
y doblado arde su llama. 

Pe. En esso tiene razón, 

no son menester mas juezes, 
sino ver que muchas vezes 
donde ponen su afición 



354 



la ponen con mil doblezes. 

Leo. Petronio calla tu lengua 
y de mugares no digas 
mal ninguno que te obligas 
a quedarse en ti la mengua, 
y ellas ser tus enemigas. 
Mas pues Cupido en amor 
ellos son los variables, 
los traydores y mudables, 
los hombres puedes mudar, 
y en las mugeres no hables. 

Am. Por fuer9a de mudar hemos 
los dos de los amadores. 

Si. Sea Cupido a los pastores. 

Pe. Antes los dos moriremos 

que mudar nuestros amores. 

Am. Sus pies no quereys que mude 
a los dos los cora9ones, 
estaos con vuestras passiones 
hasta que el tempo os ayude 
a mudar las aficiones. 
Y pues en los corazones 



REVISTA DE ARCHIVOS 

padeceys mortales penas, 



quiero con estas cadenas 
meteros en mis prisiones. 

Si. Hágase Amor como ordena. 

Am. No es este graue dolor 

que los grandes y menores 
Cortesanos, y Pastores 
todos dizen mal de Amor, 
y al fin se mueren de amores 
veys los presos, y cautiuos 
mas no quieren libertad, 
ea amadores caminad, 
cantando porque los viuos 
conozcan mi magestad: 

Canción. 

Buscando venimos 
remedio de amores 
boluemos peores. 
Soltad Pastores 
soltad al amor, 
por auer fauor. 



FIN 



LEYENDAS 

DEL ULTIMO REY GODO * 



n. — Don Rodrigo y la Caba 



Un movimiento de reacción hacia la más severa crítica en la historia, 
había arrojado violentamente de ella á los dominios de la poesía, la trá- 
gica figura del Conde D. Julián, y la de su hija, cuya belleza ocasionó 
la destrucción de España. 

Daban fundamento á ese juicio sumarísimo, el carácter novelesco de 

(*) Véase el número de In Revista correspondiente a! vn^^ .1'- !^iciembre de 1901, 
págs. 858-89 -^ 



BIBLIOTECAS Y BIUSEOS 355 

la aventura amorosa y de la venganza del Conde, si además se tenía en 
cuenta que tales relatos eran entonces sólo conocidos por tardías cróni- 
cas árabes, y el silencio de aquellas crónicas latinas que ó reflejaban la 
actualidad en sus páginas, ó habían escuchado más de cerca la vieja 
tradición. 

El conocimiento, merced al desarrollo sucesivo de los estudios arábi- 
gos, de narraciones más autorizadas por su antigüedad, y una revisión 
cuidadosa de los textos latinos, dieron apoyo á los historiadores para vol- 
ver sobre el asunto, y llegar en el camino de lo cierto hasta donde fué 
posible. 

Ya en el siglo xviii D. Faustino de Borbón, á quien todos justamente 
acusan de mendaz y estrafalario, pero de quien nadie señala los aciertos 
felices, aunque de ellos alguien se aproveche, había mostrado empeño en 
rehabilitar la personalidad histórica de Julián, distinguiéndola y sepa- 
rándola de la puramente legendaria. La poesía y la historia, iluminando 
á la par esa figura, proyectaban en el cuadro de su tiempo dos sombras de 
la misma, una más intensa y otra más débil; y esto lo acertó á observar 
el autor de los Discursos ó preliminares cronológicos para iltistrar la Histo» 
ria de la España árabe. 

M. Cardonne que, utilizando, si bien con escasa pericia, los manuscri- 
tos arábigos de la Biblioteca Real de París, escribió una titulada Histoire 
de VAfrique et de VEspagne sous la domination des árabes, decía en ella 
que cuando Aakabat (Ocba) en la conquista de la Mauritania llegó á Tán- 
ger, su gobernador Elias, puesto allí por el Emperador de Grecia, le sa- 
lió á esperar con ricos presentes, y Aakabat le recibió muy cortés, aga- 
sajándole en extremo, y le hizo muchas preguntas acerca de España (i). 
D. José Vicente Rustant, autor de otro libro también muy mediano, His^ 
toria de las expediciones y conquistas de los árabes, llama Julián al señor de 
Tánger, griego de nación, á quien Ocba había pedido informes para reali- 
zar sus proyectos militares (2); pero ni Rustant, ni Cardonne, sospecharon 

(i) Hist. de lAJrique et de VEspagne sous la domination des. árabes, campos- 
sée sur dijférens manuscrits árabes de la Bibliotheque du Roy , par M. Car- 
donne (París, 1765), tomo 1, pág. 35. 

(2) Hist. de las expediciones y conquistas de los árabes en Asia, AJrica y 
Europa obra posthuma de D. Joseph Vicente Rustant (Madrid, 1780), pág, 20. 



356 REVISTA DE ARCHIVOS 

siquiera que ese Elias ó Julián pudiera ser el famoso Conde por quien los 
musulmanes entraron en nuestra Península. Borbón, con los anteceden- 
tes que dichos escritores le suministraban, identificó el lílía ó Elíaa y el 
Julián del Monje de Silos (i); después se aceptó generalmente esta im- 
portante afirmación, y fué confirmada con varios textos árabes que na- 
rran el mismo hecho de i^ual modo, salvo algunos pormenores y dife- 
rencias en el nombre del Gobernador de Tánger. 

Nuevas memorias del Julián histórico hallaron D. Pascual Gayan- 
gos (2) en Al-Becri que, describiendo á Ceuta, habla de un río, un pala- 
cio y un acueducto, llamados de Ilyán, y el Barón de Slane (3) en los 
Anales de Dahabi, donde se lee que Julián fué padre de Malka-Betro, el 
cual vivió hasta el año 937-38 de C. 

Un certero golpe de vista de M. Dozy (4) sobre algunos renglones de 
la crónica atribuida á Isidoro de Beja, le hizo sospechar con fundamen- 
to si el Julián del Silense se ocultaba en aquel «Urbano, varón nobilí- 
simo, que acompañó á Muza en su marcha victoriosa por las provincias 
de España,» y le siguió después hasta la corte de Ualid (5). Como nin- 
gún otro autor, cristiano ni musulmán, habla de Urbano, éste vendría á 
ser un ilustre desconocido, si no se creyese que la alteración de su nom- 
bre en los textos era la causa única de atribuir á dos personas lo que 
sólo á una debía referirse. 

Por tal procedimiento, desviando de la figura de Julián la proyección 
de luz fantástica con que la envolvía la leyenda, se vio aparecer, cada 
vez acusado con mayor claridad, su perfil histórico. Lo fundamental es- 
taba ya hecho: faltaba concordar las versiones árabes con el breve testi- 
monio latino contemporáneo, respecto á la patria de Julián, á su verda- 
dero nombre y jerarquía, y á la parte que tuvo en los sucesos de la in- 
vasión. 



(i) Discursos ó preliminares cronológicos por D. F. de B. (Madrid, 1797), 

págs. 7, 8 y sigs. 

(2) Gayangos, The Hislory oj the Mohammendau dynasties in Spain..,. 
nota del tomo I, págs. 537 á 541. 

(3) Histoire de fíerberes par Ibn-Khaldoun (Argel, 1855), lomo 1, pág. 346. 

(4) Recherches , tomo 1, pág. 59 de la 3.* edic. 

(5) L'Anonime de Cordoue, núm. 40, vv. 958-902. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 357 

Acerca de su origen, punto capital para resolver los demás problemas, 
venían sosteniéndore diversas opiniones que, al cabo, M. Dozy juzgó pre- 
ciso formular entre interrogantes; ¿Julián era godo, era beréber, era 
griego? Cada uno de aquellos pareceres creía hallar su apoyo y confir- 
mación en los autores árabes, y puso empeño después en adaptarse al ya 
enunciado texto latino del Anónimo de Córdoba que dice, refiriéndose á la 
multa enorme impuesta por el Califa Ualid á Muza: «Quod ille — consilio 
nobilissimi viri ürbani, Añicanae regionis, sub dogmate catholicai fidei 
exortijQuí cum eo cunetas Spaniae adventaverat patrias, Accepto, — com- 
plendum pro nihilo exoptat. Atque, pro multa opulentia, parum Imposi- 
tum onus existimat; Sicque fidejusores dando, per suos libertos conge- 
riem nummorum dinumerat, Atque mira velocitate, Impositum pondus 
exaptat, Sicque, successoris tempore, fisco assignat.» 

Fundado el ilustre Dozy en que Ceuta perteneció á los bizantinos en 
tiempos de Teudis, no duda que á principios del siglo viii ese territorio 
aún estaba sujeto al Imperio de Oriente, y aceptando en cierto modo la 
tesis admitida ya en el siglo xiv por el Canciller Ayala, de que el «Conde 
üon Ulan non era de linage Godo, sino de linage de los Césares» (i), 
afirma que fué gobernador de Ceuta y demás lugares comarcanos por el 
emperador de Constantinopla. 

Para que el Anónimo latino diga con él, le pone en tortura; sustituye 
la palabra exorti del texto por exarci (exarchi), consigue de tal manera 
leer «Urbano exarca de la africana región,» y hace notar que efecti- 
vamente llevaban el título de exarca los gobernadores bizantinos. 

Respecto al nombre propio del gobernador, no halla obstáculo en que 
fuese Julián, como se ve escrito por vez primera en el Silense, teniendo 
sin duda en cuenta la afinidad de ese nombre con algunas formas del 
mismo en la transcripción árabe. El JJrbani del Pacense, según Dozy, 
debió ser Jidiani en el texto primitivo; y analiza con ingenio los trazos 
de las letras para mostrar cómo una mala interpretación de la escritura 
pudo convertir la sílaba Ur en Ju, y en li los dos rasgos de que la h se 
compone (2). 

(1) Crón. del Rey Don Pedro, año 11, cap. XVIli. 

(2) Recherches , lomo 1, pág. 58 y sigs. 



358 REVISTA DK ARCHIVOS 

D. Aureliano Fernández-Guerra fué el último en defender que Julián 
era godo y que nuestros reyes tenían por entonces dominio en la Tingi- 
tania (i); pero los argumentos en que se apoya pierden todo su valor 
ante lo escrito sobre el asunto por Fournel, Saavedra y Carlos Diehl (2), 
quienes, por otra parte, no dudan que Julián fué bizantino, aceptando 
de Heno la opinión conjetural sustentada por el sabio autor de las Re- 
cherches. 

Con él se halla Fernández-Guerra conforme al creer que Urbani es 
errata de jfuliani, vulgarizada en los traslados sucesivos por un copian- 
te rudo; opina sin embargo que exorti no debe enmendarse, pues al escri- 
bir el Anónimo «sub dogmate catholicae fidei exorti» quiso hacer resal- 
tar «que el Conde era cristiano, sin duda porque no lo parecía.» Si con 
esto le despojaba del exarcado que le atribuyó Dozy, creyó preciso con- 
firmarle en el condado correspondiente interpretando aquel nobilissimi 
viri africana regionis, como «manera de decir bizarra para designará un 

Conde , muy parecida á la de *Su Ilustrisimá de Toledo* que usó 

Cervantes aludiendo al Cardenal Arzobispo D. Bernardo de Sandoval y 
Rojas.» 

El P. Tailhan, peritísimo editor y comentarista del Anónimo de Cor- 
doba, vino por fin á demostrar con razones paleográficas no ser posible 
que ningún copista hubiese leído Urbani por Juliani (3); y con sinceri- 
dad absoluta, sin valerse de correcciones ni apostillas para entender á su 
capricho el texto, le deja expresarse libremente, y lee en él sin dificul- 
tad que Urbano, esto es, el Julián histórico, Urbano se llamó y no Ju- 
lián, que había nacido en África, y que profesaba la religión de Cris- 
to (4). 

Las palabras del Anónimo contemporáneo tenían, por ser suyas, au- 
toridad indiscutible; y en cuanto á la patria, religión y alta jerarquía de 



(i) Caída y ruina del Imp. visig. esp.^ pág. 62 y sigs. 

(2) Cfr. Les berberes. Etude sur la conquéte de VAJrique par les árabes, 
d*apres les lextes árabes imprimes, par Enri Fournel (París, 1875); Estud. sobre 

la invasión , por 1). Eduardo de Saavedra; UAJrique bjjantine. Histoire de 

la dominaiion byjantine en Afrique^ par Charies Dichl (París. 1898). 

(3) UAnonyme de Cordoua, pág. 170, nota 5. 

(4) Ob. cit.^ págs. 27 y 170, texto y not;íS. 



BIBLIOTECAS Y MUSEOS 359 

aquel Varón Nobilísimo, la tenían aún mayor por su conformidad con 
el testimonio de Aben Jaldun, contenido en el siguiente párrafo que 
transcribe Almakkari (i): « en la parte del país denominada actual- 
mente Jebal Ghomarah (Montañas de Gomera), había un rey de los bere- 
beres (2) llamado Ilyán que se reconocía subdito de los monarcas go- 
dos, obedecía su autoridad, y seguía su religión. África estaba goberna- 
da en ese tiempo por Muza Ibn Nosseir, lugarteniente del Califa Al Wa- 
lid ben Abdí-lmalek, que vivía en Caimán, residencia entonces de los 
gobernadores de aquella región. Bajo el mando de Muza, los ejércitos 
mulsumanes dominaron la mayor parte de África y llevaron la guerra á 
las fronteras del extremo occidental; penetraron después en los distritos 
montañosos junto á Tánger, y se abrieron paso hasta llegar á la boca 
del Estrecho, cuando el rey Ilyán, no pudiendo resistir ya sus ataques, 
se rindió y sometió al poder Islamita.» 

D. Francisco Codera ha empezado á publicaren la Revista de Aragón 
una serie de interesantes artículos sobre este mismo asunto, y en ellos no 
sólo hace suya la interpretación dada por el P. Tailhan al pasaje del 
Anónimo de Córdoba, sino que la robustece y contrasta con documentos 
de origen musulmán. Así también el sabio profesor de árabe de la Univer- 
sidad de Madrid, opina que Urbano no se llamó Julián hasta fines del si- 
glo xi; y prueba sin lugar á duda cómo los textos árabes más antiguos 
le llamaron Oibdn, que al oído andaluz sonaría Orbdn ó Urbdn, por la 
tendencia á permutar las letras ele y erre, y al ponerlo en latín el autor 
anónimo resultó Urbanus. No duda tampoco que el Urbano del Pacense 
era natural de África y profesaba la religión de Cristo; aprecia en todo 
su valor la conformidad de estas noticias de un contemporáneo, con lo 
que dicen algunos autores musulmanes, y se propone deducir que el lla- 
mado Conde D. Julián fué un personaje beréber de la tribu de los Go- 
mera. En comprobación de su tesis, aduce nuevos lugares de Aben Jal- 
dun, donde al tratar de las expediciones de Ceba al Magreb extremo ha- 

(i) The Hist. of the Mohamm. dynast. in Spain, tomo I, lib. IV, cap. 1, 
págs. 254-55. 

(2) Saavedra (Invasión de los árabes en Esp.y pág- 49, nota i) dice que Aben 
Jaldun en distintos pasajes, que menciona, del tomo VI, edic. del Cairo, tiene á 
Julián por amir y por rey de los gomeres. 



36o REVISTA DE ARCHIVOS 

bla de los regalos magníficos que en señal de obediencia le ofreció 01- 
yán, «Rey de los Gomera y señor ó Gobernador de Tánger,» y alega un 
texto más explícito del historiador Ahmed Anasiri que, aunque moder- 
no, contiene en su obra transcripciones muy correctas del mismo Aben 
Jaldun, del Cartas y otros escritores, desconocidos algunos de ellos. En 
el capituló que dedica á la distribución de las tribus bereberes, dice Ahmed 

Anasiri respecto á los masamudas: « de ellos son los Gomera, y de 

éstos era Olyán el cristiano señor ó rey de Ceuta al tiempo de la entra- 
da de Ocba ben Nafí en el Almagreb extremo (i).» 

Es verdad, que casi todos los historiadores musulmanes, al escribirlas 
campañas de Muza y la invasión de nuestra Península, califican al señor 
de Ceuta de godo y subdito del rey de España; así como Aben Alatir (2) 
y Aben Adhari (3), entre otros, cuando refieren la expedición de Ocba á 
Tánger, parecería seguro que tienen á Julián por bizantino, si no fuera 
que los escritores árabes designan indistintamente con el nombre de rums 
á griegos, latinos ó cristianos (4), cuya varia interpretación hubo de con- 
tribuir al obscurecimiento de la verdad histórica en este punto. Pero está 
fuera de duda que Ceuta no pertenecía en ese tiempo á los visigodos, y 
no parece verosímil que aun entonces el Imperio de Oriente pudiera con- 
servar aislado aquel último resto de su soberanía en África. 

Al perder los vándalos el África del Norte, limitado su imperio á la 
ocupación de la Numidia y de una parte de la Proconsular, nuestros 
visigodos hicieron suya á Ceuta; mas los bereberes que, después de 
sucesivas victorias sobr